notas Ellen White 15/09/2012
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notas Ellen White 15/09/2012 notas Ellen White 15/09/2012 Document Transcript

  • III Trimestre de 2012 1 y 2 de Tesalonicenses Notas de Elena G. de White Lección 11 15 de Septiembre de 2012 Promesas a los perseguidos Tesalonicenses 1:1-12Sábado 8 de septiembre “Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesu-cristo” (Efesios 1:2). “Gracia... a vosotros”. Todo lo debemos a la gratuita gracia deDios. En el pacto, la gracia ordenó nuestra adopción. En el Salvador,la gracia efectuó nuestra redención, nuestra regeneración y nuestraexaltación a la posición de herederos con Cristo. No porque primerolo amáramos a él, Dios nos amó a nosotros sino que “cuando aunéramos débiles” Cristo murió por nosotros e hizo así una abundanteprovisión para nuestra redención. Aunque por nuestra desobedienciamerecíamos el desagrado y la condenación de Dios, sin embargo nonos ha abandonado dejándonos luchar con el poder del enemigo. Án-geles celestiales riñen nuestras batallas por nosotros, y si coopera-mos con ellos podemos ser victoriosos sobre los poderes del mal. Si no hubiéramos caído, nunca hubiéramos aprendido el signifi-cado de esta palabra “gracia”. Dios ama a los ángeles que no pecaron,que realizan su servicio y son obedientes a todas sus órdenes, pero noles proporciona gracia a ellos. Esos seres celestiales no saben nada dela gracia; nunca la han necesitado, pues nunca han pecado. La graciaes un atributo de Dios manifestado a seres humanos indignos. Pornosotros mismos no la buscamos, sino que fue enviada en nuestra Recursos Escuela Sabática ©
  • búsqueda. Dios se regocija en conferir su gracia en todos los que laanhelan, no porque son dignos, sino porque son completamente in-dignos. Nuestra necesidad es la característica que nos da la seguridadde que recibiremos este don. (En lugares celestiales, p. 34). Si queréis avanzar hacia el cielo, el mundo será duro con voso-tros... Se interpondrán las autoridades terrenales. Enfrentaréis tribu-laciones, heridas morales, palabras duras, ridículo y persecuciones.Los hombres requerirán vuestra conformidad a las leyes y costum-bres que os harían desleales a Dios. Aquí es donde el pueblo de Dioshallará la cruz en el camino de la vida... Si los requerimientos de Diostienen validez para vosotros debéis obedecerlos todos, porque si nolo hacéis así, en el fin se os encontrará con los rebeldes. (En lugarescelestiales, p. 151).Domingo 9 de septiembre:Nuevos saludos (2 Tesalonicenses 1:1, 2) El pecado ha destruido nuestra paz. Mientras el yo no sea subyu-gado, no podemos encontrar descanso. Ningún poder humano puederegir las dominantes pasiones del corazón. En esto somos tan impo-tentes como lo fueron los discípulos para dominar la rugiente tem-pestad. Pero Aquel que apaciguó las olas de Galilea ha pronunciadolas palabras que proporcionan paz a cada alma. No importa cuán fie-ra sea la tempestad, los que se vuelven a Jesús clamando “Señor, sál-vanos”, hallarán liberación. La gracia de Jesús, que reconcilia el almacon Dios, aquieta la contienda de la pasión humana y en su amor ha-lla descanso el corazón... “Justificados, pues, por la fe, tenemos pazpara con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Romanos5:1). “El efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo yseguridad para siempre” (Isaías 32:17). Todo el que consiente en renunciar al pecado y abre su corazón alamor de Cristo, se hace participante de esta paz celestial. No hay otrofundamento para la paz fuera de éste. La gracia de Cristo, recibida enel corazón, subyuga la enemistad; apacigua la lucha y llena el alma deamor. El que está en paz con Dios y su prójimo no puede ser desdi-chado. La envidia no estará en su corazón; no encuentran lugar allílas malas conjeturas; no puede existir el odio. El corazón que está enarmonía con Dios es participante de la paz del cielo y difundirá pordoquiera su bendita influencia. El espíritu de paz actuará como rocío Recursos Escuela Sabática ©
  • sobre los corazones cansados y turbados con las contiendas munda-nales. Los seguidores de Cristo son enviados al mundo con el mensaje depaz. Quienquiera que, mediante la influencia silenciosa e involunta-ria de una vida piadosa, dé a conocer el amor de Cristo; quienquieraque, por medio de sus palabras o de sus obras, lleve a otro a abando-nar el pecado y a entregar su corazón a Dios, es un pacificador. “Bienaventurados los pacificadores”... El espíritu de paz es evi-dencia de su relación con el cielo. El suave aroma de Cristo los rodea.La fragancia de la vida y la belleza del carácter muestran al mundoque son hijos de Dios. Los hombres advierten que ellos han estadocon Jesús. (En lugares celestiales, p. 35). La reserva de la gracia de Dios está esperando la demanda de cadaalma enferma de pecado. Curará toda enfermedad espiritual. Me-diante ella, los corazones pueden ser limpiados de toda contamina-ción. Es el remedio evangélico para todo el que cree. Podemos hacer progresos diarios en la senda ascendente que con-duce a la santidad y sin embargo encontraremos todavía mayores al-turas que alcanzar; pero cada esfuerzo de los músculos espirituales,cada cansancio del corazón y el cerebro ponen en evidencia la abun-dancia de la reserva de la gracia esencial para que avancemos. (Enlugares celestiales, p. 34). Se ha dispuesto gracia abundante para que el alma creyente puedaser preservada del pecado, pues todo el cielo, con sus recursos ilimi-tados, ha sido colocado a nuestra disposición. Hemos de extraer delpozo de la salvación... Cuanto más contemplemos estas riquezas, tanto más nos posesio-naremos de ellas, y revelaremos los méritos del sacrificio de Cristo, laprotección de su justicia, su amor inefable, la plenitud de su sabidu-ría, y su poder para presentarnos delante del Padre sin mancha, niarruga, ni cosa semejante. (La maravillosa gracia de Dios, p.181).Lunes 10 de septiembre:Agradecimiento de Pablo (2 Tesalonicenses 1:3, 4) “Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos,como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y el amor de todos Recursos Escuela Sabática ©
  • y cada uno de vosotros abunda para con los demás” (2 Tesalonicen-ses 1:3). Para aquellos que creen en la verdad, es de positiva necesidadefectuar continuos progresos, creciendo en toda la estatura de hom-bres y mujeres en Cristo Jesús. No hay tiempo para reincidir en loserrores ni para la indiferencia. Cada cual debe tener una experienciaviva en las cosas de Dios. Tengan raíces en Uds. mismos. Fúndensesobre la fe, de modo que habiendo hecho todo, puedan permanecercon confianza inconmovible en Dios, en el tiempo que probará laobra y el carácter de cada hombre. Ejerciten sus facultades en las co-sas espirituales, hasta que puedan apreciar las cosas profundas de laPalabra de Dios, y avanzar de fortaleza en fortaleza. Hay miles que dicen tener la luz de la verdad y que no progresan.No tienen una experiencia viva, a pesar de haber poseído todas lasventajas... La Palabra de Dios ofrece libertad espiritual e instruccióna aquellos que buscan sinceramente. Los que aceptan las promesasde Dios y actúan confiando en ellas con fe viva, tendrán la luz del cie-lo en sus vidas. Beberán de la fuente de vida, y guiarán a otros a lasaguas que han refrescado sus propias almas. (Hijos e hijas deDios, p. 334). Las pruebas y tentaciones pueden venir, pero el hijo de Dios, seaministro o laico, sabe que Jesús es su ayudador. Aunque seamos dé-biles en nosotros mismos, todas las fuerzas del cielo están a las órde-nes del creyente hijo de Dios, y todas las huestes del infierno no pue-den obligarlo a dejar el camino correcto, si se aferra a Dios con una feviviente. La tentación no es pecado; el pecado es ceder a la tentación.“Hermanos míos —dice Santiago— tened por sumo gozo cuando oshalléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra feproduce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, paraque seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna” (Santiago1:2-4). Dios permite que enfrentemos ciertas circunstancias para per-feccionar nuestro amor y nuestra confianza en él. Al sufrir con Cristocrecemos en gracia y en el conocimiento de la verdad. Las pruebasvendrán, pero son una evidencia de que somos hijos de Dios. Pablopasó por grandes pruebas, pero no se desesperó como si su Padre ce-lestial estuviera muerto. Se gozaba en la tribulación, porque al parti-cipar de los sufrimientos de Cristo, se asemejaba a él. Permitamosque este héroe de la fe hable por sí mismo: “Por lo cual, por amor aCristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en Recursos Escuela Sabática ©
  • persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soyfuerte” (2 Corintios 12:10). (Review and Herald, 20 de mayo, 1884).Martes 11 de septiembre:El sufrimiento como señal del fin (2 Tesalonicenses 1:5, 6) Cristo pronunció sus bendiciones desde el monte de las bien-aventuranzas como si hubiese estado cubierto por una nube de brillocelestial... De esa manera públicamente describió los atributos de losque habían de compartir las recompensas eternas. Destacó en formaparticular a los que sufrirían persecuciones por causa de su nombre.Serían ricamente bendecidos convirtiéndose en herederos de Dios ycoherederos con Jesucristo. Grande sería su recompensa en el cielo(Comentario bíblico adventista, tomo 5, pp. 1059, 1060). En todas las edades, Satanás persiguió a los hijos de Dios. Losatormentó y ocasionó su muerte; pero al morir alcanzaron la victoria.En su fe constante se reveló Uno que es más poderoso que Satanás.Este podía torturar y matar el cuerpo, pero no podía tocar la vida es-condida con Cristo en Dios. Podía encarcelar, pero no podía aherro-jar el espíritu. Más allá de la lobreguez, podían ver la gloria y decir:“Tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no soncomparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifes-tarse”. “Porque esta leve tribulación momentánea produce en noso-tros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria”. Por las pruebas y persecuciones se revela la gloria o carácter deDios en sus elegidos. La iglesia de Dios, perseguida y aborrecida porel mundo, se educa y se disciplina en la escuela de Cristo. En la tie-rra, sus miembros transitan por sendas estrechas y se purifican en elhomo de la aflicción. Siguen a Cristo a través de conflictos penosos;se niegan a sí mismos y sufren ásperas desilusiones; pero los doloresque experimentan les enseñan la culpabilidad y la desgracia del pe-cado, al que miran con aborrecimiento. Siendo participantes de los padecimientos de Cristo, están desti-nados a compartir también su gloria (El discurso maestro de Je-sucristo, pp. 29, 30). Pronto llegará el momento cuando el Señor diga: “Anda, pueblomío, entra en tus aposentos, cierra tras ti tus puertas; escóndete unpoquito, por un momento, en tanto que pasa la indignación. Porquehe aquí que Jehová sale de su lugar para castigar al morador de latierra por su maldad contra él; y la tierra descubrirá la sangre derra- Recursos Escuela Sabática ©
  • mada sobre ella, y no encubrirá ya más a sus muertos” (Isaías 26:20,21). Los que aman al Señor no necesitan sorprenderse si los que pre-tenden ser cristianos se llenan de odio porque no pueden doblegar laconciencia del pueblo de Dios. Dentro de poco comparecerán delantedel Juez de toda la tierra para dar cuenta del dolor que han causado alos cuerpos y almas de la heredad de Dios. Ahora pueden hacer falsasacusaciones, escarnecer a los que Dios ha llamado a su obra, puedenponerlos en prisión, aislarlos o castigarlos hasta la muerte. Pero ten-drán que responder y recibir el castigo por cada angustia, por cadalágrima derramada, por cada gota de sangre que produjo la tortura.Por sus pecados recibirán el doble del castigo, porque han bebido dela sangre de los santos y se han embriagado con la sangre de los már-tires de Jesús (Review and Herald, 28 de diciembre, 1897).Miércoles 12 de septiembre:Fuego y destrucción (2 Tesalonicenses 1:7-9) Dios es paciente, no quiere que ninguno perezca; pero su pacien-cia tiene un límite, y cuando se pasa ese límite no hay un segundotiempo de gracia. Su ira saldrá y destruirá sin remedio. Cuando los que tienen autoridad oprimen y despojan a sus próji-mos y no hay ningún tribunal terreno que haga justicia, Dios se in-terpone en favor de los que no pueden defenderse a sí mismos. Elcastigará cada acto de opresión. No hay sabiduría humana que puedaamparar a los pecadores de los castigos del cielo. Y cuando los hom-bres ponen su confianza en los poderes terrenales en vez de su Hace-dor, cuando se infatúan y enorgullecen, a su debido tiempo Dios haráque sean menospreciados (Comentario bíblico adventista, to-mo 7. pp. 957, 958). La providencia misteriosa que permite que los justos sufran perse-cución por parte de los malvados, ha sido causa de gran perplejidadpara muchos que son débiles en la fe. Hasta los hay que se sientententados a abandonar su confianza en Dios porque él permite que loshombres más viles prosperen, mientras que los mejores y los más pu-ros sean afligidos y atormentados por el cruel poderío de aquéllos.¿Cómo es posible, dicen ellos, que Uno que es todo justicia y miseri-cordia y cuyo poder es infinito tolere tanta injusticia y opresión? Esuna cuestión que no nos incumbe. Dios nos ha dado suficientes evi-dencias de su amor, y no debemos dudar de su bondad porque no en- Recursos Escuela Sabática ©
  • tendamos los actos de su providencia. Previendo las dudas que asal-tarían a sus discípulos en días de pruebas y obscuridad, el Salvadorles dijo: “Acordaos de la palabra que yo os he dicho: No es el siervomayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotrosperseguirán” (Juan 15:20). Jesús sufrió por nosotros más de lo quecualquiera de sus discípulos pueda sufrir al ser víctima de la crueldadde los malvados. Los que son llamados a sufrir la tortura y el martirio, no hacenmás que seguir las huellas del amado Hijo de Dios. “El Señor no tar-da su promesa” (2 Pedro 3:9). Él no se olvida de sus hijos ni losabandona, pero permite a los malvados que pongan de manifiesto suverdadero carácter para que ninguno de los que quieran hacer la vo-luntad de Dios sea engañado con respecto a ellos. Además, los rectospasan por el horno de la aflicción para ser purificados y para que porsu ejemplo otros queden convencidos de que la fe y la santidad sonrealidades, y finalmente para que su conducta intachable condene alos impíos y a los incrédulos. Dios permite que los malvados prosperen y manifiesten suenemistad contra él, para que cuando hayan llenado la medida de suiniquidad, todos puedan ver la justicia y la misericordia de Dios en lacompleta destrucción de aquéllos. Pronto llega el día de la venganzadel Señor, cuando todos los que hayan transgredido su ley y oprimi-do a su pueblo recibirán la justa recompensa de sus actos; cuandotodo acto de crueldad o de injusticia contra los fieles de Dios serácastigado como si hubiera sido hecho contra Cristo mismo (El con-flicto de los siglos, pp. 51, 52).Jueves 13 de septiembre:Glorificar a Cristo (2 Tesalonicenses 1:10-12) “Para que el nombre de nuestro Señor Jesucristo sea glorificadoen vosotros, y vosotros en él por la gracia de nuestro Dios y del SeñorJesucristo” (2 Tesalonicenses 1:12). Nuestro deber es que seamos muy celosos de la gloria de Dios y nodemos a entender, por lo sombrío de nuestro semblante o por pala-bras inconvenientes, que los requerimientos de Dios constituyen unarestricción de nuestra libertad. El ser entero tiene el privilegio depresentar un decidido testimonio en cada aspecto: en los gestos, en eltemperamento, en las palabras, en el carácter, de que el servicio delSeñor es bueno. Recursos Escuela Sabática ©
  • Dios ama al pueblo que guarda sus mandamientos, porque me-diante su obediencia honra su santo nombre, testificando de su amorpor él... Nuestra fe y la intensidad de nuestro celo debieran estar enproporción a la gran luz que brilla sobre nuestra senda. La fe, la fehumilde y confiada en Dios, en nuestros hogares, en nuestro vecin-dario y en nuestras iglesias se revelará a sí misma. La obra del Espíri-tu Santo no será, no podrá ser estorbada. Dios se complace en reve-larse a su pueblo como un Padre, como un Dios en quien puede con-fiar implícitamente. (En lugares celestiales, p. 326). “El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber”(Juan 16:14). Con estas palabras Cristo declara la obra culminante del EspírituSanto. El Espíritu glorifica a Cristo convirtiéndolo en el supremo ob-jeto de estima, y el Salvador llega a ser la delicia y el regocijo del ele-mento humano en cuyo corazón se obra esa transformación... El arrepentimiento frente a Dios y la fe en Jesucristo son los frutosdel poder renovador de la gracia del Espíritu. El arrepentimiento re-presenta el proceso por medio del cual el alma trata de reflejar laimagen de Cristo ante el mundo. Cristo les da el aliento de su propio espíritu, la vida de su propiavida. El Espíritu Santo despliega sus más altas energías para obrar enel corazón y la mente. La gracia de Dios amplía y multiplica sus facul-tades, y toda perfección de la naturaleza divina los auxilia en la obrade salvar almas. Por la cooperación con Cristo, son completos en él, yen su debilidad humana son habilitados para hacer las obras de laOmnipotencia. La obra de la vida de un cristiano debería ser vestirse de Cristo yasemejarse más perfectamente a él. Los hijos de Dios deben progre-sar en su obra de asemejarse a Cristo, nuestro modelo. Deben con-templar diariamente su gloria e incomparable excelencia. ¡Ah, si el bautismo del Espíritu Santo descendiera sobre vosotros,para que fuerais impregnados del Espíritu de Dios! Entonces, día trasdía os iríais asemejando cada vez más a la imagen de Cristo, y cadaacción de vuestra vida encerraría la pregunta: “¿Glorificará esto alMaestro?” Haciendo el bien paciente y constantemente, buscaréis lagloria y el honor, y recibiréis el don de la inmortalidad. (Dios noscuida, p. 43). Recursos Escuela Sabática ©
  • Nuestro Salvador no requiere lo imposible de ninguna alma. Noespera nada de sus discípulos para lo cual no esté dispuesto a darlesgracia y fortaleza a fin de que puedan realizarlo. No les pediría quefueran perfectos, si junto con su orden no les concediera toda perfec-ción de gracia a aquellos sobre los que confiere un privilegio tan ele-vado y santo... Nuestra obra es esforzarnos para alcanzar, en nuestra esfera deacción, la perfección que Cristo en su vida terrenal alcanzó en cadaaspecto del carácter. Él es nuestro ejemplo. En todas las cosas, he-mos de esforzamos para honrar a Dios en carácter... Debemos de-pender completamente del poder que ha prometido darnos. Jesús no reveló cualidades ni ejerció facultades que los hombresno pudieran tener por la fe en él. Su perfecta humanidad es lo quetodos sus seguidores pueden poseer si quieren vivir sometidos a Dioscomo él vivió. Nuestro Salvador es un Salvador para la perfección del hombre ensu totalidad. No es Dios solo de una parte del ser. La gracia de Cristoobra para disciplinar toda la textura humana. Él la hizo toda. Él lo haredimido todo. Ha hecho participante de la naturaleza divina a lamente, la energía, el cuerpo y el alma, y todos son su posesión adqui-rida. Hay que servirle con toda la mente, el corazón, el alma y lasfuerzas (La maravillosa gracia de Dios, p. 230). Material facilitado por RECURSOS ESCUELA SABATICA © http://ar.groups.yahoo.com/group/Comentarios_EscuelaSabatica http://groups.google.com.ar/group/escuela-sabatica?hl=es Suscríbase para recibir gratuitamente recursos para la Escuela Sabática Recursos Escuela Sabática ©