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libro complementario esc sab 22/12/2012
 

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    libro complementario esc sab 22/12/2012 libro complementario esc sab 22/12/2012 Document Transcript

    • Capítulo 12 El Santuario, el juicio y el finH ace algunos años el profesor Norman Gulley realizó una en- cuesta entre sus alumnos de la Southern Adventist University con el objetivo de conocer cuál era la percepción que aquellosjóvenes tenían respecto de los acontecimientos finales. El estudio sacó aluz unos datos bastante desalentadores: 1• El 49% está preocupado ante la idea de un juicio previo a la segunda venida.• El 56% admitió que teme los acontecimientos finales.• El 41 % prefiere morir a tener que enfrentarse a los últimos sucesos que acaecerán sobre nuestro planeta.• El 50% confesó su inseguridad respecto de su salvación. Personalmente, no creo que estas estadísticas disten mucho de serun reflejo real del sentimiento que mucha gente tiene en relación conlos eventos finales. Las profecías bíblicas, en lugar de ser «una antorchaque alumbra en un lugar oscuro» (2 Pedro 1:18), han dejado a muchos«sin aliento por el temor y la expectación de las cosas que sobreven-drán en la tierra» (Lucas 21:26). Sin duda alguna, uno de los aconteci-mientos finales que más ansiedad nos provocan es el juicio investiga-dor. Declaraciones como estas suelen infundir más temor que seguri-dad en muchos de nosotros:• «Vendrá nuestro Dios y no callará; fuego consumirá delante de él y tempestad poderosa lo rodeará. Convocará a los cielos de arriba y a la tierra, para juzgar a su pueblo» (Salmo 50:3, 4).• «Un río de fuego procedía y salía de delante de él; miles de miles lo servían, y millones de millones estaban delante de él. El Juez se sen- © Recursos Escuela Sabática
    • tó y los libros fueron abiertos» (Daniel 7:10).• «Pues Dios juzgará toda obra, buena o mala, aun la realizada en se- creto» (Eclesiastés 12:14, NV1).• «Es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo» (2 Corintios 5:10).• «Temed a Dios y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llega- do» (Apocalipsis 14:7). La verdad es que ante estos textos tiembla hasta el más valiente. Lomenos que podemos pensar es que ese río de fuego que sale de la saladel juicio se prestaría muy bien para quemarnos a todos. Recuerdo quecuando era adolescente escuché a un predicador en mi iglesia local pre-sentar un sermón sobre el juicio investigador. Cuando lo oí quedé muyafligido y con ganas de salir corriendo y no volver jamás a la iglesia. Latesis de su sermón era más o menos la siguiente: «Hermanos, nadie podrá escapar del escrutinio del juicio previo a la segunda venida. Es más, quizá haya alguien en esta iglesia cuyo nombre ya fue investigado. Por tanto, es muy pro- bable que usted esté aquí, escuchando la Palabra, dirigiendo la iglesia, devolviendo sus diezmos y ofrendas o cantando en el coro, y que su caso ya haya sido fallado para perdición». Hace poco mientras almorzaba con un pastor amigo, me confesó queél mismo había enseñado algo muy parecido en sus sermones. Curio-samente, nunca he escuchado la otra versión, que el caso de alguienhaya sido tratado en el momento en que estaba de rodillas, humilladoante la presencia del Señor y, por lo tanto, haya quedado sin condena-ción en el juicio, pero sucede que días después esa persona abandonólos caminos del Señor y se dedicó a una vida licenciosa, trasgrediendolos mandamientos de Dios. Pero, como su nombre ya fue tratado, esapersona ya es salva para siempre. ¿Entiende lo que quiero decir? Si era cierto lo que aquel intrépidopredicador dijo, que el nombre de alguien que se cree miembro de laiglesia puede haber sido examinado y hallado culpable, también puedepasar lo contrario, que un apóstata sea salvo porque cuando se trató sucaso él estaba consagrado. De todo este enredo solo queda una conclu-sión: El miembro puede perderse y el apóstata, salvarse. Ello nos pone © Recursos Escuela Sabática
    • más cerca de la enseñanza calvinista de una vez salvo siempre salvoque de nuestra posición arminiana respecto a la salvación. 2 Aquí no podemos hacer un repaso de todos los acontecimientos fi-nales, pero hay uno en el que desempeñamos un papel fundamental ytiene que ver de forma directa con nuestro crecimiento espiritual. Merefiero al juicio investigador que precede a la segunda venida de Cristo. La realidad del Santuario Celestial Lo primero que hemos de saber es que el juicio investigador se llevaa cabo en el santuario celestial. A mucha gente le parece bastante ri-dículo el énfasis que los adventistas ponemos en la existencia de unsantuario en el cielo. Pero ello no es un invento de la creatividad teoló-gica de nuestra iglesia. La Biblia registra múltiples evidencias que sus-tentan la existencia de un santuario celestial. 3 Es más, desde que seinició la construcción de un santuario en la tierra, se puso de manifiestola existencia de un santuario en el cielo. Cuando Dios ordenó a Moisésque construyera un lugar de adoración, le advirtió: «Mira y hazlosconforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte» (Éxodo 25:40;cf. 25:9; 26:30; Números 8:4; la cursiva es nuestra). Citando este pasaje,Pablo menciona que el santuario terrenal era «figura y sombra de lascosas celestiales» (Hebreos 8:5). El modelo mostrado a Moisés corres-pondía al «verdadero tabernáculo que levantó el Señor y no el hombre»(Hebreos 8:2), un santuario que «es mejor y más perfecto» pues «no hasido hecho por los hombres; es decir, no es de esta creación» (Hebreos9:11, DHH). La Palabra de Dios confirma la obediencia de Moisés a lasinstrucciones divinas: «Moisés hizo conforme a todo lo que Jehovámandó. Así lo hizo» (Éxodo 40:16). Varios pasajes bíblicos hacen referencia directa al santuario celestial.El salmista escribió: «Miró el Señor desde su altísimo Santuario; con-templó la tierra desde el cielo» (Salmo 102:19, NVI; cf. Salmo 11:4, 5).Cuando el profeta Isaías recibió su llamamiento al ministerio profético,vio «al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llena-ban el templo» (Isa. 6:1). Al vencedor se le promete que será «columnaen el templo de mi Dios» (Apocalipsis 3:12). Juan vio «el templo deDios abierto en el cielo, y el Arca de su pacto se dejó ver en el templo»(Apocalipsis 11:19). En Apocalipsis 14: 17 un «ángel salió del templo deDios que está en el cielo». Cuando la ira de Dios iba a ser derramadasobre la tierra, «el templo se llenó de humo por causa de la gloria de © Recursos Escuela Sabática
    • Dios y por causa de su poder» (Apocalipsis 15:8). Jesús fue a prepararnos una morada en la casa de su Padre y, cuan-do nuestro lugar esté listo, vendrá a buscarnos (Juan 14:1-3). Juan utili-zó la expresión «casa de mi Padre» para referirse al templo terrenal(Juan 2:15-17). En el Antiguo Testamento el santuario también era lla-mado «la casa de Dios» o «templo de la casa de Dios» (Esdras 5:14; Da-niel 5:3). Por tanto, Jesús, como nuestro Sumo Sacerdote (Hebreos 7:26),está en el cielo preparando nuestras moradas en la casa del Padre, esdecir, está en el templo celestial. Asimismo, la famosa expresión paulina «en los lugares celestiales»(Efesios 1:3, 20; 2:6; 3:10) no es más que una referencia implícita al san-tuario celestial. 4 La bendiciones que recibimos de Dios proceden de los«lugares celestiales», donde Jesús se sentó a la diestra del Padre (Efe-sios 1:20). El libro de Hebreos específica que Jesús se sentó a la diestradel Padre en calidad de sumo sacerdote (Hebreos 8:1). Hebreos 6:19 nosexplica que esos lugares celestiales donde Jesús entró «por nosotros,hecho sumo sacerdote para siempre» están ubicado «más allá del velo»;y en Hebreos 9:12 dice que cuando Jesús se sentó a la diestra del Padreen los lugares celestiales, lo hizo entrando al santuario. Ahora bien, ¿qué hace Cristo en ese santuario y qué tiene que ver suobra intercesora con nosotros y con su segunda venida? El ministeriode Cristo en el santuario incluye varios aspectos clave dentro del plande salvación. Como ya hemos dicho aquí solo abordaremos uno: el jui-cio previo a la segunda venida. El santuario como lugar de juicio Muchos se inquietan ante la enseñanza adventista de que Jesús estállevando a cabo un juicio en el santuario. Para ellos el concepto de jui-cio no cabe en un lugar donde se espera que haya perdón y salvaciónpara el creyente. Sin embargo, no hay contradicción entre el juicio y lasalvación, sino que el juicio desempeña un papel vital dentro del plande redención. De hecho, Apocalipsis 14:7 vincula el juicio con la pro-clamación del evangelio eterno. Ahora bien, la Biblia sí hace referenciasconcretas al santuario como un lugar donde Dios lleva a cabo activida-des de investigación y de juicio. Por ejemplo, el salmista declaró.«Jehová está en su santo Templo; Jehová tiene en el cielo su trono; susojos observan, sus párpados examinan a los hijos de los hombres. Jeho-vá prueba al justo» (Salmo 11:4, 5). Veamos algunos episodios donde se © Recursos Escuela Sabática
    • pone de manifiesto esta acción judicial divina desde el santuario. En Números 12 registra el pecado de María y Aarón cuando «habla-ron contra Moisés» (versículo 1). El versículo siguiente dice que «lo oyóJehová». Después de esto, el Señor convocó una reunión con Moisés,Aarón y María en el «tabernáculo de reunión» (versículo 3). El Señordescendió al Tabernáculo e inició un proceso de investigación contraAarón y María al preguntarles: «¿Por qué no tuvisteis temor de hablarcontra mi siervo Moisés?» (versículo 8). Entonces, vino la sentencia: laira de Dios se encendió contra ellos (versículo 10). María quedó leprosa,pero Aarón fue perdonado «porque confesó el pecado que habían co-metido» (Patriarcas y profetas, capítulo 33, p. 356). Una vez concluidoel juicio, Jehová abandonó el tabernáculo (versículo 10). En el juicio quese realizó en el santuario hubo perdón para Aarón y castigo para Ma-ría. Otro episodio de juicio en el santuario incluye la sentencia de muer-te contra Nadab y Abiú, los hijos de Aarón, quienes murieron en su in-terior (Levítico 10:1-4). También desde el santuario se emitió sentenciaen contra de Coré, Datán y Abiram (Números 16). El capítulo siguientemuestra a Dios actuando desde el santuario a favor de Aarón y sus hi-jos (Números 17). El Antiguo Testamento también hace referencia a jui-cios realizados desde el santuario celestial en los Salmos 11, 29, 76, 102y 103, así como también en Miqueas 1 y 1 Reyes 22. 5 Desde esta pers-pectiva el santuario se convierte en un gran tribunal de trascendenciacósmica donde se dictamina el destino de todos los seres humanos. La estructura del tribunal celestial Quizá la más amplia descripción del juicio investigador se halla enDaniel 7. En este juicio se realiza «una investigación en la presencia deseres celestiales». 6 Esta visión de Daniel es paralela al capítulo 2 y, portanto, también constituye un esbozo del devenir histórico de nuestroplaneta; sin embargo, Daniel 7 agrega el inicio de un proceso judicialdespués de la guerra del cuerno pequeño contra los santos. Es más, losversículos 2-14 están dispuestos de tal modo que la escena del juicioocupa el centro de la visión. 7 Eso significa que, para el profeta, de to-dos los acontecimientos finales que forman parte de su mensaje, nin-guno es más importante que el juicio. «Estuve mirando hasta que fueron puestos unos tronos y se © Recursos Escuela Sabática
    • sentó un Anciano de días. Su vestido era blanco como la nieve; el pelo de su cabeza, como lana limpia; su trono, llama de fue- go, y fuego ardiente las ruedas del mismo. Un río de fuego procedía y salía de delante de él; miles de miles lo servían, y mi- llones de millones estaban delante de él. El Juez se sentó y los libros fueron abiertos. [...] Miraba yo en la visión de la noche, y vi que con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hom- bre; vino hasta el Anciano de días, y lo hicieron acercarse de- lante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que to- dos los pueblos, naciones y lenguas lo sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará; y su reino es uno que nunca será destruido» (Daniel 7:9, 10, 13, 14). Analicemos someramente los elementos que forman parte de estaescena judicial. El Anciano de días. Esta expresión no tiene paralelos en la literaturabíblica y es una clara alusión directa a Dios, pues Daniel 7 pone de ma-nifiesto la longevidad y eternidad del Anciano de días. 8 Es probableque al leer este retrato del Padre desconfiemos de acercarnos a un per-sonaje que está rodeado de fuego. Lo primero que suponemos es queen algún momento nos consumirá con el fuego que procede de él. Sinembargo, el punto central de esta descripción es demostrar que nuestroPadre habita en un ambiente de justicia y santidad, porque él mismo esjusto y santo (ver Levítico 11:45; Josué 24:19). El Padre es justo porquesus decisiones se fundamentan en lo que está escrito en los libros, no ensus propios caprichos o consideraciones subjetivas. «Y fueron juzgadoslos muertos por las cosas que estaban escritas en los libros» (Apocalip-sis 20:12). Dos veces Apocalipsis menciona que los juicios de Dios «sonjustos y verdaderos» (Apocalipsis 15:3, cf. 16:7). Por otro lado, el fuego que rodea su trono es símbolo de la pureza yla santidad que se respira en los atrios celestiales. De hecho, Juan,cuando relata la visión del trono en el libro de Apocalipsis, destaca quetodos «día y noche, sin cesar, decían: ¡Santo, santo, santo es el SeñorDios Todopoderoso!» (Apocalipsis 4:8). Más de uno ha creído que, como el Padre es un «Anciano de días»,ha de ser un viejo cascarrabias, pero nada más lejos de la realidad. Nopodemos olvidar que ese Anciano de días fue el que envió a su Hijo amorir por nosotros. El texto más famoso de la Biblia describe el caráctermisericordioso del Padre con estas palabras: «De tal manera amó Dios © Recursos Escuela Sabática
    • al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que enél cree no se pierda, sino que tenga vida eterna» (Juan 3:16). Así Diosdemostró su amor por nosotros (Romanos 5:8). ¡El Padre nos ama!(Juan 16:27). Por tanto, la función del Padre en el juicio no es condenamos,sino salvarnos. Miles de miles le servían. Sin duda alguna esta expresión alude a losángeles del cielo 9 que sirven como testigos ante el tribunal celestial.Hay quienes suponen que la función principal de los ángeles es andarcontando todo el día nuestras fallas y pecados, de tal manera quecuando les pregunten sobre nosotros su testimonio sirva para nuestracondenación. Pero esto dista mucho de la función real de esos seres ce-lestiales. La Biblia dice que son enviados al mundo para servir «a favorde los que serán herederos de la salvación» (Hebreos 1:14). En el libro La verdad acerca de los ángeles, Elena G. de White nos diceque estos seres maravillosos nos guardan, iluminan nuestra mente, nosayudan a hacer lo correcto, colaboran para recuperar a los perdidos yfortalecen nuestra fe (pp. 15-24). «¡Qué gozo será para estos redimidosencontrarse y saludar a aquellos [los ángeles] que tuvieron preocupa-ción por sus almas!» (p. 289). En el juicio, los ángeles no son testigos ennuestra contra, sino a nuestro favor. El Hijo del hombre. Daniel 7 dice que el Hijo del hombre se acercóhasta donde estaba el Anciano, ¿para qué el Hijo hizo este movimiento?Como todos sabemos, Hijo del hombre era el título favorito de Cristo(Mateo 8:20; 9:6; Lucas 19:10). El Juan 5, Jesús nos da una explicación delo que ocurre en Daniel 7. El Maestro dijo lo siguiente: «El Padre a na-die juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo» (versículo 22). Lo mismodice Pedro en Hechos 10:42. Cuando el Hijo del hombre viene al Padreen Daniel es para desempeñar su papel como Juez. No hemos de olvi-dar que este juez fue quien murió por nosotros; además, es tambiénnuestro abogado defensor ante el tribunal celestial (1 Juan 2:1). En eljuicio, el Hijo del hombre, que es mi juez y abogado, ha hecho todo lo posiblepara salvarnos. ¿Se da cuenta de que la estructura del tribunal divino es tal que todoestá preparado para que seamos declarados no culpables? No hay ra-zón para que temamos el juicio investigador. De hecho, en el juicio solohay uno en nuestra contra: el diablo. Pero cuando sintamos que losdardos acusadores del enemigo atentan contra nuestra seguridad desalvación, hemos de recordar que nuestra victoria en el juicio es resul- © Recursos Escuela Sabática
    • tado de estar «en Cristo». Bien lo dijo Pablo: «Ahora, pues, ningunacondenación hay para los que están en Cristo Jesús» (Romanos 8:1). El juicio y nuestro crecimiento espiritual En Zacarías 3 tenemos un prototipo de lo que está ocurriendo ahoramismo en el cielo. Como bien declara Elena G. de White, en esta cuartavisión del libro de Zacarías se pone de manifiesto el poder de Cristo«para vencer al acusador de su pueblo» (Profetas y reyes, capítulo 47, p.390). Más adelante ella nos dice que esa escena se «aplica con fuerzaespecial a la experiencia del pueblo de Dios durante las escenas finalesde la historia» (Ibíd., pp. 392, 393). La escena de Zacarías 3 es tan gráfica, tan real, tan vivida, que cual-quiera puede captar el mensaje sin dificultad. Satanás acusa a Josué an-te el tribunal celestial; de hecho, la culpabilidad de Josué salta a la vistapuesto que sus ropas están sucias (Zacarías 3:3). Satanás conoce mejorque nadie todos los pecados de Josué, quien no se atrevió a contradecirlas aseveraciones del gran acusador. Su silencio es un testimonio elo-cuente de que su caso está en manos del Abogado divino, ya que Josuéno puede enfrentarse por sí mismo de su acusador. Acto seguido el ángel de Jehová entra en acción y reclama su dere-cho de salvar a Josué: «Entonces dijo Jehová al Satán: "¡Jehová te re-prenda, Satán! ¡Jehová, que ha escogido a Jerusalén, te reprenda! ¿Noes este un tizón arrebatado del incendio?"» (Zacarías 3:2). Es como siDios le dijera a Satanás: «Es cierto, Josué ha pecado, su vida no ha esta-do en conformidad con el ideal; pero justo cuando se estaba quemandoyo lo rescaté. Mi sangre lo ha comprado, mi justicia lo ha cubierto; aho-ra él me pertenece». Josué fue declarado no culpable por el tribunal porque puso su si-tuación en las manos del mejor abogado del universo. Una vez el Señorhubo ganado su caso se emitió la sentencia: «Quitadle esas vestidurassucias». Y se le explica en qué consiste ese cambio de vestimenta: «Mi-ra, esto significa que te he quitado tus pecados. ¡Ahora voy a hacer quete vistan de fiesta!» (versículo 4). Nuestra comparencia ante el tribunalcelestial es lo que finalmente nos permitirá vivir eternamente ante lapresencia de un Dios santo. La obra de Cristo en el cielo ha de tener unimpacto directo sobre nuestras vidas. De hecho, el que no sea llamado acomparecer en este proceso de investigación cósmica no tendrá ningu-na esperanza de salvación, pues su caso será deliberado en el juicio que © Recursos Escuela Sabática
    • se ejecutará durante el milenio y allí no se analizará ningún caso parasalvación (ver Salmo 1:5; Daniel 7:22, Apocalipsis 20:4, 5, 11-15). El jui-cio de los que quieren crecer en la gracia de Cristo se está celebrandoahora. Lo mejor que podría pasarnos es que pidamos, como David:«Júzgame conforme a tu justicia, Jehová, Dios mío» (Salmo 35:24). Cuando seamos juzgados esos pecados que ya han sido perdonadosserán borrados de nuestros registros. A ello se refirió Pedro al decir queCristo vendría cuando los pecados sean borrados (Hechos 3:19, 20).¿Ello quiere decir que en este momento no podemos disfrutar del per-dón? Ni lo pensemos. Hemos de tener la seguridad de que ya hemossido perdonados por el Señor. Lo que el juicio hace es revisar nuestropacto con Dios y comprobar que hemos estado viviendo en comunióncon él. 10 Durante el juicio los pecados que fueron perdonados seráneliminados para siempre de nuestro registro. Por eso «cuando el juicioinvestigador haya concluido, Cristo vendrá con su recompensa paradar a cada cual según sus obras» (¡Maranata! El Señor viene, p. 249). Cuando concluya dicho proceso investigador el Señor castigará alcuerno pequeño por haber perseguido a los santos del Altísimo, elreino del Hijo del hombre será reafirmado y los santos recibirán «elreino, el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo»(Daniel 7:27). 11 ¿No le emociona saber que muy pronto hemos de reci-bir todo esto? Nuestro problema con los acontecimientos finales ha ra-dicado en que nos hemos fijado más en las acciones del cuerno peque-ño, en las catástrofes naturales, en lo que diga o haga tal o cual perso-naje, y no hemos prestado atención a la obra que Cristo realiza en nues-tro favor. Concentremos nuestra mirada en el tribunal celestial. El Padre nosama, Cristo nos ama, el Espíritu ha derramado ese amor en nuestroscorazones, desde ahora mismo. No olvidemos que «en el amor no haytemor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temorlleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado enel amor» (1 Juan 4:18). Si crecemos en ese amor que la Deidad nos haprodigado, al final del juicio estaremos entre los vencedores, ya habre-mos alcanzado la «estatura de la plenitud de Cristo» (Efesios 4:13). © Recursos Escuela Sabática
    • Referencias1 Norman R. Gulley, «The Good News About Last Day Events», Journal of the AdventistTheological Society 9/1-2 (1998), p. 32.2 Para un entendimiento del juicio investigador en el contexto de la teología arminianade la salvación, consulte Los adventistas del séptimo día responden preguntas sobre doctrinas.Edición anotada por George R. Knight (Doral, Florida: APIA, 2008), pp. 339-374.3 Para más detalles, ver Neils E. Andreasen, «The Heavenly Sanctuary in the Old Tes-tament» en The Sanctuary and the Atonement. Biblical, Historical and Theological Studies(Washington, D.C: General Conference of Seventh-day Adventist, 1981), pp. 67-86. Eli-as Brasil de Souza, The Heavenly Sanctuary/Temple Motif in the Hebrew Bible. AdventistTheological Society Dissertation Series, vol. 7 (2005).4 Ver a Carmelo Martínez, «Una reevaluación de la frase "En los lugares celestiales" dela Carta a los Efesios», DavarLogos 2.1 (2003), pp. 29-45.5 Para más detalles sobre los paralelos bíblicos del juicio investigador ver William Shea,Select Studies on Prophetic Interpretation (Washington, D.C.: General Conference of Se-venth-day Adventist, 1982), pp. 5-8.6 Gerhard F. Hasel, «Juicio divino» en Teología: Fundamentos bíblicos de nuestra fe, t. 8(Doral, Florida: APIA, 2008), p. 133.7 William Shea, «La unidad de Daniel» en Simposio sobre Daniel (Doral, Florida: APIA,2010), p. 179; Jacques B. Doukhan, Secretos sobre Daniel (Doral, Florida: APIA, 2008), p.118.8 Arhur J. Ferch, «The Judgment Scene in Daniel 7» en The Sanctuary and the Atonement.Biblical, Historical and Theological Studies (Washington, D.C.: General Conference of Sev-enth-day Adventist, 1981), pp. 163, 164.9 Zdravko Stefanovic, Daniel: Wisdom to the White (Nampa, Idaho: Pacific Press, 2007),pp. 266, 267.10 Roy Gane, «Judgment as Covenant Review», Journal of the Adventist Theological Socie-ty, 8/1-2 (1997), pp. 181-194.11 William H. Shea, Daniel: Un enfoque cristocéntrico (Doral, Florida: APIA, 2010), p. 228. Material facilitado por RECURSOS ESCUELA SABATICA © http://ar.groups.yahoo.com/group/Comentarios_EscuelaSabatica http://groups.google.com.ar/group/escuela–sabatica?hl=es Suscríbase para recibir gratuitamente recursos para la Escuela Sabática © Recursos Escuela Sabática