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  • 1. III Trimestre de 2012 1 y 2 de Tesalonicenses Notas de Elena G. de White Lección 6 11 de Agosto de 2012 Amigos para siempre 1 Tesalonicenses 2:13-3:13Sábado 4 de agosto Los ojos de Jesús están sobre nosotros en cada momento. Las nu-bes que se interponen entre nuestra alma y el Sol de justicia, sonpermitidas en la providencia de Dios para fortalecer nuestra fe en lagran esperanza y en las seguras promesas que brillan sin disiparsefrente a la oscuridad de cada tormenta. La fe crece cuando hay con-flictos y sufrimiento. Debemos aprender individualmente a ser fuer-tes frente a las aflicciones y no hundimos en la debilidad... Nuestro Padre celestial muestra su bondad al permitir que seamospuestos en circunstancias que disminuyan las atracciones terrenalesy pongan nuestros afectos en las cosas de arriba. Frecuentemente lapérdida de las bendiciones terrenales nos enseña más que la pose-sión de las mismas. Si tenemos que pasar por pruebas y aflicciones,eso no significa que Jesús ha dejado de amamos y bendecimos; por elcontrario, el Cordero de Dios se identifica con los que sufren; conocecada sentimiento, cada sugerencia satánica, cada duda que tortura elalma... Ruega por los tentados, los errantes y los que dudan, y tratade levantarlos y ponerlos en comunión con él. Su obra es santificar-los, limpiarlos, ennoblecerlos, purificarlos y llenar sus corazones depaz. Desea capacitarlos para la gloria, la honra y la vida eterna: unaherencia más rica y duradera que la de cualquier príncipe terrenal(Review and Herald, 12 de agosto, 1884). Recursos Escuela Sabática ©
  • 2. Domingo 5 de agosto:El ejemplo de Judea (1 Tesalonicenses 2:13- 16) El oyente que se asemeja al buen terreno, recibe la palabra, “nocomo palabra de hombres, sino según lo es verdaderamente, la pala-bra de Dios” (1 Tesalonicenses 2:13). Solo es un verdadero estudianteel que recibe las Escrituras como la voz de Dios que le habla. Tiemblaante la Palabra; porque para él es una viviente realidad. Abre su en-tendimiento y corazón para recibirla... El conocimiento de la verdad depende no tanto de la fuerza inte-lectual como de la pureza de propósito, la sencillez de una fe fervien-te y confiada. Los ángeles de Dios se acercan a los que con humildadde corazón buscan la dirección divina. Se les da el Espíritu Santo pa-ra abrirles los ricos tesoros de la verdad. Los oyentes que son comparables a un buen terreno, habiendo oí-do la palabra, la guardan. Satanás con todos sus agentes del mal nopuede arrebatársela. No es suficiente solo oír o leer la Palabra; el que desea sacar pro-vecho de las Escrituras, debe meditar acerca de la verdad que le hasido presentada. Por medio de ferviente atención y del pensar im-pregnado de oración debe aprender el significado de las palabras deverdad, y debe beber profundamente del espíritu de los oráculos san-tos (Palabras de vida del Gran Maestro, pp. 38, 39). La misión de Cristo no fue entendida por la gente de su tiempo. Laforma de su venida no era la que ellos esperaban. El Señor Jesús erael fundamento de todo el sistema judaico. Su imponente ritual eradivinamente ordenado. El propósito de él era enseñar a la gente queal tiempo prefijado vendría Aquel a quien señalaban esas ceremo-nias. Pero los judíos habían exaltado las formas y las ceremonias, yhabían perdido de vista su objeto. Las tradiciones, las máximas y losestatutos de los hombres ocultaron de su vista las lecciones que Diosse proponía transmitirles. Esas máximas y tradiciones llegaron a serun obstáculo para la comprensión y práctica de la religión verdadera.Y cuando vino la realidad, en la persona de Cristo, no reconocieronen él el cumplimiento de todos sus símbolos, la sustancia de todassus sombras. Rechazaron a Cristo, el ser a quien representaban susceremonias, y se aferraron a sus mismos símbolos e inútiles ceremo- Recursos Escuela Sabática ©
  • 3. nias. El hijo de Dios había venido, pero ellos continuaban pidiendouna señal. Al mensaje: “Arrepentíos, que el reino de los cielos se haacercado”, contestaron exigiendo un milagro. El evangelio de Cristoera un tropezadero para ellos porque demandaban señales en vez deun Salvador. Esperaban que el Mesías probase sus aseveraciones porpoderosos actos de conquista, para establecer su imperio sobre lasminas de los imperios terrenales. Cristo contestó a esta expectativacon la parábola del sembrador. No por la fuerza de las armas, no porviolentas interposiciones había de prevalecer el reino de Dios, sinopor la implantación de un nuevo principio en el corazón de los hom-bres (Palabras de vida del Gran Maestro, pp. 17, 18).Lunes 6 de agosto:La esperanza y el gozo de Pablo (1 Tesalonicenses 2:17-20) Pablo, el más grande maestro humano, aceptaba tanto los deberesmás humildes como los más elevados. Reconocía la necesidad deltrabajo, tanto para las manos como para la mente, y desempeñaba unoficio para mantenerse. Se dedicaba a la fabricación de tiendas mien-tras predicaba diariamente el evangelio en los grandes centros civili-zados. “Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí ya los que están conmigo —dijo cuando se despedía de los ancianos deÉfeso— estas manos me han servido”. Al par que poseía altas dotes intelectuales, Pablo revelaba en suvida el poder de una sabiduría aun más rara. Sus enseñanzas, ejem-plificadas por su vida, revelan principios de la más profunda signifi-cación, que eran ignorados por los grandes espíritus de su tiempo.Poseía la más elevada de todas las sabidurías que da una prontaperspicacia y simpatía, que pone al hombre en contacto con los hom-bres, y lo capacita para despertar la naturaleza mejor de sus semejan-tes e inspirarles a vivir una vida más elevada (La educación, p.66). Estos tesoros, que Cristo considera inestimables, son “las riquezasde la gloria de su herencia en los santos”. A los discípulos de Cristo selos llama sus joyas, su tesoro precioso y particular. Dice él: “Comopiedras de diadema serán enaltecidos en su tierra”. “Haré más pre- Recursos Escuela Sabática ©
  • 4. cioso que el oro fino al varón, y más que el oro de Ofir al hombre”.Cristo, el gran centro de quien se desprende toda gloria, considera asu pueblo purificado y perfeccionado como la recompensa de todassus aflicciones, su humillación y su amor; lo estima como el comple-mento de su gloria. Se nos permite unirnos con él en la gran obra de redención y par-ticipar con él de las riquezas que ganó por las aflicciones y la muerte.El apóstol Pablo escribió de esta manera a los cristianos tesalonicen-ses: “¿Cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe?¿No lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, en su veni-da? Vosotros sois nuestra gloria y gozo”. Tal es el tesoro por el cualCristo nos manda trabajar. El carácter es la gran cosecha de la vida.Cada palabra y acto que mediante la gracia de Cristo encienda en al-gún alma el impulso de elevarse hacia el cielo, cada esfuerzo quetienda a la formación de un carácter como el de Cristo, equivale aacumular tesoros en los cielos. Donde esté el tesoro, allí estará el corazón. Nos beneficiamos concada esfuerzo que ejercemos en pro de los demás. El que da de su di-nero o de su trabajo para la difusión del evangelio dedica su interés ysus oraciones a la obra y a las almas a las cuales alcanzará; sus afec-tos se dirigen hacia otros, y se ve estimulado para consagrarse máscompletamente a Dios, a fin de poder hacerles el mayor bien posible. En el día final, cuando desaparezcan las riquezas del mundo, elque haya guardado tesoros en el cielo verá lo que su vida ganó. Sihemos prestado atención a las palabras de Cristo, al congregamos al-rededor del gran trono blanco veremos almas que se habrán salvadocomo consecuencia de nuestro ministerio; sabremos que uno salvó aotros, y éstos, a otros aun. Esta muchedumbre, traída al puerto dedescanso como fruto de nuestros esfuerzos, depositará sus coronas alos pies de Jesús y lo alabará por los siglos interminables de la eter-nidad. ¡Con qué alegría verá el obrero de Cristo aquellos redimidos,participantes de la gloria del Redentor! ¡Cuán precioso será el cielopara quienes hayan trabajado fielmente por la salvación de las almas!(El discurso maestro de Jesucristo, pp. 77, 78). Recursos Escuela Sabática ©
  • 5. Martes 7 de agosto:La visita sustitutiva de Timoteo (1 Tesalonicenses 3:1-5) La purificación del pueblo de Dios no puede lograrse sin que dichopueblo soporte padecimientos. Dios permite que los fuegos de laaflicción consuman la escoria, separen lo inútil de lo valioso, a fin deque el metal puro resplandezca. Nos hace pasar de un fuego a otro,probando nuestro verdadero valor. Si no podemos soportar estaspruebas, ¿qué haremos en el tiempo de angustia? Si la prosperidad ola adversidad descubren falsedad, orgullo o egoísmo en nosotros,¿qué haremos cuando Dios pruebe la obra de cada uno como porfuego y revele los secretos de todo corazón? La verdadera gracia está dispuesta a ser probada; y si estamos po-co dispuestos a ser escudriñados por el Señor, nuestra condición esverdaderamente grave. Dios es refinador y purificador de almas; enel calor del horno, la escoria queda para siempre separada del verda-dero oro y plata del carácter cristiano. Jesús vigila la prueba. Él sabelo que es necesario para purificar el metal precioso a fin de que refle-je el esplendor de su amor divino (Testimonios para la iglesia,tomo 4, p. 89). [Las pruebas] Les acontecen porque Dios los conduce. Las prue-bas y los obstáculos son los métodos de disciplina que el Señor esco-ge, y las condiciones que señala para el éxito. El que lee en los cora-zones de los hombres conoce sus caracteres mejor que ellos mismos.Él ve que algunos tienen facultades y aptitudes que, bien dirigidas,pueden ser aprovechadas en el adelanto de la obra de Dios. Su provi-dencia los coloca en diferentes situaciones y variadas circunstanciaspara que descubran en su carácter los defectos que permanecíanocultos a su conocimiento. Les da oportunidad para enmendar estosdefectos y prepararse para servirle. Muchas veces permite que el fue-go de la aflicción los alcance para purificarlos. El hecho de que somos llamados a soportar pruebas demuestraque el Señor Jesús ve en nosotros algo precioso que quiere desarro-llar. Si no viera en nosotros nada con que glorificar su nombre, noperdería tiempo en refinamos. No echa piedras inútiles en su horni-llo. Lo que él refina es mineral precioso. El herrero coloca el hierro yel acero en el fuego para saber de qué clase son. El Señor permite quesus escogidos pasen por el horno de la aflicción para probar su carác- Recursos Escuela Sabática ©
  • 6. ter y saber si pueden ser amoldados para su obra (El ministerio decuración, pp. 373, 374).Miércoles 8 de agosto:El resultado de la visita de Timoteo (1 Tesalonicenses 3:6-10) No hay nada al parecer tan débil, y no obstante tan invencible,como el alma que siente su insignificancia y confía por completo enlos méritos del Salvador. Mediante la oración, el estudio de su Pala-bra y el creer que su presencia mora en el corazón, el más débil serhumano puede vincularse con el Cristo vivo, quien lo tendrá de lamano y nunca lo soltará (El ministerio de curación, pp. 136,137). Si hemos de desarrollar un carácter que Dios pueda aceptar, debe-mos formar hábitos correctos en nuestra vida religiosa. La oracióncotidiana es esencial para crecer en la gracia, y aun para la misma vi-da espiritual, así como el alimento físico es indispensable para el bie-nestar temporal. Debemos acostumbrarnos a elevar a menudo nues-tros pensamientos en oración a Dios. Si la mente divaga, debemostraerla de vuelta; mediante el esfuerzo perseverante se transformarápor fin en algo habitual. Ni por un momento podemos separarnos deCristo sin peligro. Podemos tener su presencia que nos ayude a cadapaso únicamente si respetamos las condiciones que él mismo ha es-tablecido. La religión debe transformarse en el gran propósito de la vida.Todo lo demás debe subordinarse a ella. Todas las facultades del al-ma, el cuerpo y el espíritu deben empeñarse en la lucha cristiana.Debemos confiar en Cristo para recibir fuerza y gracia, y ganaremosla victoria tan ciertamente como Jesús la ganó por nosotros(Exaltad a Jesús, p. 138). La vida de Cristo estaba destinada a demostrar que la pureza, es-tabilidad y firmeza de principios no dependen de que la vida esté li-bre de tribulaciones, pobreza y adversidad. Cristo soportó sin mur-murar las pruebas y privaciones de que tantos jóvenes se quejan. Yesta disciplina es justamente lo que necesitan los jóvenes; es lo queles conferirá firmeza de carácter y que los asemejará a Cristo, fortale- Recursos Escuela Sabática ©
  • 7. ciéndoles el espíritu para resistir a la tentación. Si se apartan de la in-fluencia de los que tratarían de extraviarlos y corromperlos, no seránderrotados por las trampas satánicas. Mediante la oración cotidianarecibirán sabiduría y gracia de Dios para soportar las luchas y hacerfrente a la árida realidad de la vida, y triunfar sobre todas ellas. La fi-delidad y serenidad mental se pueden conservar solamente merced ala oración y una actitud alerta. La vida de Cristo fue un ejemplo deenergía perseverante que no se dejaba debilitar por los insultos y elridículo, por las privaciones o sinsabores... Y precisamente en la me-dida en que mantengan su integridad de carácter en medio de los de-sengaños, aumentarán su fortaleza, estabilidad y resistencia y se for-tificarán en espíritu (Meditaciones matinales 1952, p. 305). La oración es el aliento del alma, el canal de todas las bendiciones.Cuando el pecador arrepentido, comprendiendo las necesidades de lahumanidad, y sintiendo su propia indignidad, ofrece sus oraciones,Dios ve sus luchas, observa sus conflictos y advierte su sinceridad.Tiene su dedo sobre su pulso, y toma nota de cada sollozo. Ningúnsentimiento lo conmueve, ninguna emoción lo agita, ninguna tristezalo oscurece, ningún pecado lo mancha, ningún pensamiento o propó-sito lo mueve, de los cuales él no tenga conocimiento. Esa alma fuecomprada a un precio infinito, y es amada con una devoción que esinalterable... Al cristiano se le da la invitación de llevar sus cargas a Dios me-diante la oración, y de unirse estrechamente a Cristo mediante losvínculos de una fe viva. El Señor nos autoriza a orar, declarando queél escuchará las oraciones de aquellos que confían en su poder infini-to. Él será honrado por aquellos que se acerquen a él, quienes cum-plan fielmente su servicio. “Tú le guardarás en completa paz, cuyopensamiento en ti persevera, porque en ti se ha confiado” (Isaías26:3). El brazo de la Omnipotencia está extendido para guiarnos yconducimos hacia adelante y siempre adelante. El Señor nos dice queavancemos, y añade: Yo comprendo el caso, y yo enviaré ayuda. Con-tinuad orando. Tened fe en mí. Pedid para la gloria de mi nombre yrecibiréis. Yo seré honrado delante de aquellos que observan paracriticaros por vuestro fracaso. Ellos verán a la verdad triunfar glorio-samente. “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibi-réis”... Recursos Escuela Sabática ©
  • 8. ¡Cuán fuertes son la verdadera fe y la verdadera oración!(Nuestra elevada vocación, p. 129).Jueves 9 de agosto:Oraciones renovadas de Pablo (1 Tesalonicenses 3:11-13) El Señor conoce nuestras faltas secretas; no podemos engañarlo niesconder nuestros caminos delante de él. Se lleva un registro de laconducta de cada persona; de su relación con Dios y con sus próji-mos. Cada acto de nuestra vida es conocido y será juzgado. Estamosconstruyendo una estructura que estará sujeta al escrutinio del Juezde toda la tierra; es la estructura de nuestro carácter, y cada acto —sí,cada palabra y cada pensamiento— es una piedra en el edificio. Si ca-da día agregamos pensamientos puros, actos nobles y palabras bon-dadosas, no nos avergonzaremos cuando la estructura sea revisadapor el Señor Jehová, sino que será un templo que perdurará parasiempre (The Bible Echo, 1º de junio, 1887). “No amemos de palabra”, escribe el apóstol, “sino de obra y enverdad”. La perfección del carácter cristiano se obtiene cuando elimpulso de ayudar y beneficiar a otros brota constantemente de suinterior. Cuando una atmósfera de tal amor rodea el alma del creyen-te, produce un sabor de vida para vida, y permite que Dios bendigasu trabajo. Un amor supremo hacia Dios y un amor abnegado hacia nuestrossemejantes, es el mejor don que nuestro Padre celestial puede confe-rirnos. Tal amor no es un impulso, sino un principio divino, un poderpermanente. El corazón que no ha sido santificado no puede origi-narlo ni producirlo. Únicamente se encuentra en el corazón en el cualreina Cristo. “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero”.En el corazón que ha sido renovado por la gracia divina, el amor es elprincipio dominante de acción. Modifica el carácter, gobierna los im-pulsos, controla las pasiones, y ennoblece los afectos. Ese amor,cuando uno lo alberga en el alma, endulza la vida, y esparce una in-fluencia ennoblece- dora en su derredor (Los hechos de los após-toles, p. 440). Cada alma convertida tiene una obra que hacer. Debemos recibirgracia para dispensarla gratuitamente. Debemos permitir que alum- Recursos Escuela Sabática ©
  • 9. bre la luz que proviene de la Estrella resplandeciente de la mañana,para que esa luz resplandezca mediante obras de abnegación y sacri-ficio, siguiendo el ejemplo que Cristo nos ha dado mediante su pro-pia vida y su carácter. Debemos recibir de la raíz esa savia que noscapacitará para llevar mucho fruto. Toda alma que haya escuchado ladivina invitación debe comunicar el mensaje desde la colina hasta elvalle, diciendo a todos aquellos que se relacionan con ella: “Ven”... El amor de Jesús en el corazón siempre se manifestará medianteuna tierna compasión por las almas de aquellos por quienes pagó tanalto precio: “No amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y enverdad. Y en esto conocemos que somos de la verdad, y aseguramosnuestros corazones delante de él... Y cualquiera cosa que pidiéremosla recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hace-mos las cosas que son agradables delante de él” (1 Juan 3:18, 19, 22).El cristiano carente de amor no existe. Cada verdadero creyente capta los rayos de la Estrella matutina, ytransmite su luz a los que se hallan en tinieblas. No solo resplande-cen en medio de las tinieblas de su propio vecindario, sino que comoiglesia envían la luz a las regiones distantes. El Señor espera que cadacual cumpla su deber. Todo el que se une con la iglesia debe unirse aCristo también para difundir los rayos de la Estrella matutina, y debeconvertirse en la luz del mundo. Cristo y su pueblo serán copartícipesen la gran tarea de salvar a la humanidad (Cada día con Dios, p.327). Material facilitado por RECURSOS ESCUELA SABATICA © http://ar.groups.yahoo.com/group/Comentarios_EscuelaSabatica http://groups.google.com.ar/group/escuela-sabatica?hl=es Suscríbase para recibir gratuitamente recursos para la Escuela Sabática Recursos Escuela Sabática ©