La Adolecencia por Alba Arroyo Cabrera
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La Adolecencia por Alba Arroyo Cabrera Presentation Transcript

  • 1. LA ADOLECENCIA
  • 2. Introducción
    Tradicionalmente, la adolescencia ha sido considerada como un período crítico de desarrollo, no solo en los Estados Unidos, sino también en otras muchas culturas, especialmente en las sociedadesmás avanzadas tecnológicamente. Tanto la conversación vulgar como en las obras novelistas, los autores dramáticos y los poetas han abundado las referencias a los "años tormentosos" comprendidos entre el final de la niñez y la edad adulta nominal. Los que han estudiado científicamente la conducta han propendido también señalar que la adolescencia representa un período de tensiones particulares en nuestra sociedad. Algunos, especialmente los de mayor espíritu biológico, han hecho hincapié en los ajustes que exigen los cambios fisiológicos enfocados a la pubertad, sin exceptuar los aumentos de las hormonas sexuales y a los cambios en la estructura y a la función del cuerpo. Aunque existen diferencias de opinión en lo tocante a la importancia relativa de los factores biológicos, sociales y psicológicos, existe, no obstante, un acuerdo general en lo tocante a que el período de la adolescencia ha presentado tradicionalmente problemas especiales de ajuste en nuestra sociedad.
  • 3. CONCEPTUALIZACIÓN DE LA ADOLESCENCIA Y EL ADOLESCENTE
    La adolescencia, es un periodo de transición, una etapa del ciclo de crecimiento que marca el final de la niñez y prenuncia la adultez, para muchos jóvenes la adolescencia es un periodo de incertidumbre e inclusive de desesperación; para otros, es una etapa de amistades internas, de aflojamiento de ligaduras con los padres, y de sueños acerca del futuro.
    Muchos autores han caído en la tentación de describir esta edad con generalizaciones deslumbrantes, o al contrario, la califican como un una etapa de amenazas y peligros, para descubrir, al analizar objetivamente todos los datos que las generalizaciones, de cualquier tipo que sean, no responden a la realidad. Si hay algo que podamos afirmar con toda certeza, podemos decir que, esta edad es igual de variable, y tal vez además que cualquier otra edad.
    Se dice que es una etapa de transición ya que es la línea divisoria entre la seguridad de la niñez y el mundo desconocido del adulto, en cierto sentido, la adolescencia ha venido a ser una etapa del desarrollo humano con naturaleza propia, distinta de las demás, un periodo de transición entre la niñez y adultez, sin embargo, si solo se define como la terminación de la niñez por un lado y el principio de la edad adulta por otro, el concepto adolescencia y para el adolescente mismo.
    El termino adolescente se usa generalmente para referirse a una persona que se encuentra entre los 13 y 19 años de edad, periodo típico entre la niñez y la adultez. Este periodo empieza con los cambios fisiológicos de la pubertad y termina cuando se llega al pleno status sociológico del adulto.
  • 4. DURACIÓN DE LA ADOLESCENCIA
    Este periodo comprende entre el final de la infancia y el principio de la edad adulta. Suele comenzar a los 12 y 14 años en la mujer y en el hombre respectivamente y termina a los 21. En esta etapa se experimenta cambios que se dan a escala social, sexual, físicos y psicológicos que desarrollaremos mas adelante.
    BÚSQUEDA DE IDENTIDAD
    Búsqueda de la identidad es un viaje que dura toda la vida, cuyo punto de partida está en la niñez y acelera su velocidad durante la adolescencia, este esfuerzo para lograr el sentido de sí mismo y el mundo no es "un tipo de malestar de madurez" sino por el contrario un proceso saludable y vital que contribuye al fortalecimiento total de del ego del adulto.
  • 5. IDENTIDAD FRENTE A LA CONFUSIÓN DE LA IDENTIDAD:
    Para formar una identidad, el ego organiza las habilidades, necesidades y deseos de una persona y la ayuda a adaptarlos a las exigencias de la sociedad. Durante la adolescencia la búsqueda de "quien soy" se vuelve particularmente insistente a medida que el sentido de identidad del joven comienza donde, termina el proceso de identificación. La identificación se inicia con el moldeamiento del yo por parte de otras personas, pero la información de la identidad implica ser uno mismo, en tanto el adolescente sintetiza más temprano las identificaciones dentro de una nueva estructura psicológica.
    LOS JÓVENES CORREN ALTO RIESGO
    De por sí, la adolescencia es un periodo muy difícil en el desarrollo. Pero cuando se trata de las niñas, los retos que presenta esta etapa son aún mayores, lo que les pone en alto riesgo de comportamientos y de presiones que pueden tener repercusiones negativas en su futuro.
    Mientras su hija se desarrolla mental y físicamente, también se vuelve más independiente. Pero, aunque parezca una mujer, recuerde que aún necesita mucha dirección, apoyo y disciplina de su parte.
    Los años de secundaria pueden representar grandes presiones individuales y por parte de su grupo de amigos para adoptar comportamientos riesgosos como el fumar, tomar y usar drogas. El estrés suele ser mayor entre las niñas y según los estudios la incidencia de depresión suele ser más alta entre ellas. Más aun, las niñas hispanas suelen ser aún más propensas de sentir presión y estrés durante sus años de formación y corren alto riesgo de consumir drogas, embarazos no deseados y otros problemas igual de complejos.
    Como padre, debe saber que la marihuana es la droga que más se consume entre las niñas. De hecho, la consumen más que la cocaína, la heroína, el éxtasis y todas las otras drogas ilícitas combinadas. Además, las niñas están adoptando comportamientos de riesgo tales como: mayor consumo de alcohol, de tabaco y de drogas que los niños.
  • 6. CÓMO PUEDE AYUDAR A SU HIJA A PROTEGERSE DE ÉSTOS RIESGOS?
    Primero, informarnos y aprender cómo el uso y abuso de drogas y alcohol pueden afectar la salud física, sicológica, social y emocional de su hija. Estos riesgos incluyen: depresión, actividad sexual riesgosa, embarazos no deseados y otros problemas, incluyendo el de baja autoestima. Luego, separe tiempo para hablar con su hija y conocer qué está pasando en su vida y qué le puede estar causando estrés. Por último, establezca una comunicación sólida, presente buenos ejemplos de comportamiento y de cómo manejar situaciones estresantes, motívela a que se sienta bien consigo misma y monitoree sus actividades. Recuerde que usted es la mejor defensa para mantenerla saludable
  • 7. ¿SABE TU HIJA TRATAR A LOS CHICOS? (13 A 16 AÑOS)NADIE NACE SABIENDO
    No es algo que escape a nuestra mirada: adolescentes, con carita de niña y actitudes frente a los chicos, digamos... “excesivamente ligeras”.Y, lógicamente, se nos viene con tristeza a la cabeza la misma pregunta, ¿Qué les pasa a nuestras adolescentes? Quizá hemos dado por supuesto que cuentan con herramientas para actuar cuando en el fondo, ni ellas mismas saben muy bien por que lo hacen.
    Que la adolescencia llega inexorablemente, es algo que todo padre y madre sabe desde que nace su hija; pero la que quizá se sorprende ante tantos cambios físicos y psíquicos es la propia adolescente. ¿Nos hemos preocupado de prepararle o pensamos que con la edad aprenderá actuar por sí sola?
    SEMBRAR UNOS AÑOS ANTES
    La educación sexual de nuestras hijas debemos afrontarla como quien va al teatro: procurando llegar pronto para sentarnos en la primera fila. Del mismo modo, nosotros debemos acudir cuanto antes para ocupar el primer asiento de la información sexual, evitando que nos lo arrebate la amiga enteradilla de turno, la serie de televisión que está de moda, el Robot Robin a través del Messenger o el cuestionario sobre el amor de una revista juvenil.
    Si ante su primera pregunta entorno a la sexualidad le cortamos en seco, por creer que es demasiado pequeña o porque no sabemos cómo afrontarlo, sólo deformaremos la información que adquirirá por otros cauces. Las adolescentes necesitan información, pues en esta etapa es cuando descubren al otro sexo como tal y se manifiesta un interés hacia él. Comienzan a soñar con el amor y aman a éste mucho antes de conocerlo; lo idealizan y lo confunden con la amistad. Los padres debemos prepararlas para saber cómo afrontar estas situaciones tan nuevas para ellas.
  • 8. DISTANTES Y CERCANOS
    Hay que estar siempre pendientes de nuestras hijas, pero es ahora cuando el sentido común nos pide no perderlas de vista. Este "control" no debe ser policial, sino más bien de oteador. Observar para estar al quite cuando nos necesite, aunque ella no nos lo pida.
    Cercanos para preguntarle cómo se encuentran hoy, qué tal ha ido el día en el colegio o si se solucionó ese enfado con su amiga. Distantes para ver con perspectiva si existen comportamientos "raros", impropios de nuestra hija: la manera de vestirse o pintarse, una bajada en las notas, una mirada triste prolongada en el tiempo, excesivo mal humor o un cambio repentino de amigas.
    Y mientras tanto, estar muy informados y formados. Leer libros que nos ayuden a darles las respuestas o que nos orienten sobre cómo actuar. Hablar con sus profesores para contrastar comportamientos o para pedir ayuda si fuese necesario. Echar mano de una hermana mayor -si la hubiese- que esté más cercana o de una prima. Todo, menos dejar pasar la adolescencia como si de una etapa más de la vida se tratase. Es un momento crucial en la formación de nuestras hijas, donde debemos "echar el resto".
  • 9. ADOLESCENTES SIN INFORMACIÓN SEXUAL
    Hablando con profesores de la ESO, aseguran que la mayoría de los padres están muy preocupados por la formación académica de sus hijas “para lograr que lleguen lejos” y absolutamente despreocupados de su formación humana, muy especialmente de la sexual. Las madres creen que sus hijas ya obtendrán esta información cuando la necesiten, sin ser conscientes que quien mejor puede formarles son ellas mismas.
    Aproximadamente, es a partir del verano de 6° de Primaria, al relajarse los horarios y la vigilancia sobre los hijos, cuando algunas niñas tienen sus primeras experiencias con el sexo contrario. Quiere decir, que es imprescindible que nos adelantemos para darles recursos de cómo afrontarlo. El modo en que cada una actúe depende en gran medida de la formación que arrastre. Al darle la información sexual de forma paulatina desde la infancia, a los 13, 14 y 15 años, nuestras hijas podrán hablar de estos temas de forma natural, con seguridad, si el sentimiento de que se trata de algo sucio, que sólo puede comentarse a espaldas de los adultos. Les habremos enseñado a ir despacio, a no quemar etapas, a ser conscientes de lo que se entrega en cada momento y por qué. Por el contrario, si no hemos sido precavidos, obtendrán esa misma información de las series de televisión, de los anuncios, de las revistas juveniles o a través de internet, donde todo se plantea con mucho romanticismo y sin ningún fundamento.
  • 10. ¿CÓMO PREPARO A MI HIJA?
    Para que una adolescente te cuente sus confidencias, tenemos que almacenar un historial de muchas horas de conversaciones intrascendentes a nuestras espaldas. Sólo así, podremos hablar de estos temas con naturalidad, sin entrar al trapo y sabiendo que nuestra hija nos escuchará. Podemos ensayar distintas situaciones, pues es importante que sepa salir de ellas sin quedar como una niña ñoña o estrecha:
    -Mamá, ¿qué hago cuando el niño que me gusta me echa el brazo por el hombro?
    - Pues, disimuladamente te echas un poquito hacia delante y si es buen niño, ya se dará cuenta que no estás a gusto.
    Este ejemplo, que parece una tontería, puede ser un primer paso al que una adolescente se enfrenta y si no tiene la valentía o los recursos para salir de él, lo permite y luego dará el paso siguiente, y otro, y otro..., aunque desde un principio ella no quería. Nuestras hijas pueden intuir que ciertas cosas están mal, pero necesitan saber por qué, debemos darles ideas que les hagan estar seguras de sus decisiones y les aporten la valentía para enfrentarse al ambiente.
  • 11. Ayúdale a pensar
    Por otro lado, actualmente es más difícil objetivar cuáles son los valores que nos elevan y cuáles los que nos perjudican. Antes, la sociedad tenía unas reglas no escritas, se movía por el respeto a la persona, que ayudaba a saber qué estaba bien o mal. Ahora los principios admitidos como buenos son los que nos llegan a través de los medios de comunicación, por lo que debemos compensar en casa.
    Además, les llega de un modo fácil, por lo que no están acostumbradas a reflexionar, ni a razonar. Esta dinámica hace que si les pides que piensen sobre sí mismas, sobre sus puntos fuertes y débiles, no saben cómo hacerlo. Esto se agudiza porque cada vez es más difícil encontrar momentos de silencio y sin éste, es imposible que exista reflexión. De este modo, van actuando "como una hoja que lleva el viento", dejándose llevar.
  • 12. AYÚDALE A PENSAR
    Por otro lado, actualmente es más difícil objetivar cuáles son los valores que nos elevan y cuáles los que nos perjudican. Antes, la sociedad tenía unas reglas no escritas, se movía por el respeto a la persona, que ayudaba a saber qué estaba bien o mal. Ahora los principios admitidos como buenos son los que nos llegan a través de los medios de comunicación, por lo que debemos compensar en casa.
    Además, les llega de un modo fácil, por lo que no están acostumbradas a reflexionar, ni a razonar. Esta dinámica hace que si les pides que piensen sobre sí mismas, sobre sus puntos fuertes y débiles, no saben cómo hacerlo. Esto se agudiza porque cada vez es más difícil encontrar momentos de silencio y sin éste, es imposible que exista reflexión. De este modo, van actuando "como una hoja que lleva el viento", dejándose llevar.
    Por ejemplo, ¿qué piensan acerca del amor? Lo que ven en la televisión: unas maravillosas escenas de amor entre adolescentes, que además son líderes, guapos y solidarios. ¿Quién les enseña lo contrario? ¿Alguien les habla del daño que les hace esas experiencias? Las adolescentes llegan a los 16, 17 y 18 años con muchos desamores a cuestas, con el corazón muy manoseado y con sentimientos absolutamente pesimistas sobre el amor. Desaparece la frescura frente a éste, la ilusión y su precocidad les hace envejecer pronto, perdiéndose lo mejor del amor, la donación de sí mismas a una persona, para siempre.
  • 13. .¿QUÉ LES CUENTAN FUERA?
    El poder de sugestión que tienen los medios de comunicación es inmenso; si no les preparamos para afrontar la presión que suponen, se verán arrastradas por ellos. A través de la televisión o de las revistas juveniles, se les trasmiten conceptos como: el éxito rápido y sin esfuerzo, la belleza como máxima del triunfo personal, el encuentro sexual ocasional, el desenfreno en las diversiones, el engaño a los padres como muestra de independencia o cómo ser la número uno en dar besos a los chicos.
    Es frecuente escuchar a los padres: "Esto no va conmigo", "Mi niña no es así", "Eso pasa a chicas de otros colegios". Es decir, no son conscientes de la realidad que rodea a sus hijas. Nuestras adolescentes ven como normal (por lo habitual de la situación) hechos que a los adultos podrían escandalizarnos. Por esto, necesitan llenarse de ideas que las convenzan, que sólo los padres podemos darles. A través de los medios de comunicación son bombardeadas por imágenes sobre sexo y debemos ayudarles para que estén preparadas.
  • 14. Educar en el pudor
    Una de las ideas madre para entender esta "soltada de melena" de las adolescentes es la falta de educación en el pudor. Sin darnos cuenta, alrededor de los 11 ó 12 años permitimos que se vistan como mujeres, por la ilusión de "parecer mayores": falditas muy cortas, chalequitos ajustados, camisas trasparentes con tops de florecitas que se adivinan bajo éstas, etc. Nos puede parecer gracioso o que les ayudamos a llevar con naturalidad el cambio, de su cuerpo. Realmente, les estamos haciendo un flaco favor, pues cuando una niña empieza a "desvestirse", al mismo tiempo comienza a perder el sentido del pudor y más adelante le costará menos el roce con los chicos, pues... "ya no hay tanto que esconder".
    También hay que cuidar el contacto físico con las amigas. Se ha impuesto una manera de relacionarse en la que se ve como normal que estén todo el día dándose besos por cualquier tontería, muchos abrazos, mucha expresión corporal para manifestar sus sentimientos. Poco a poco, pierden el control del contacto físico con otras personas y más tarde no saben cómo cortarlo con los chicos.
  • 15. LOS ADOLESCENTES ESPERAN TU AUTORIDAD, TU FIRMEZA Y TAMBIÉN, TU COMPRENSIÓN
    La educación de los hijos es algo que se hace entre la madre y el padre, entre lo masculino y lo femenino. La falta de un modelo u otro implica un desequilibrio. El seno de la familia es un lugar que necesita de la presencia y la sensibilidad del hombre y de su forma de ser masculina. Todo niño necesita de esta presencia, una presencia diferente, que no envuelve como la madre, sino que enseña, que abre horizontes. Y, al llegar la adolescencia, el papel del padre resulta clave.
    Si la educación de los hijos fuera una película, podría decirse que el padre se convierte en el principal protagonista al llegar al nudo de la trama: la adolescencia. Los hijos tienden a hacerle más caso, especialmente los varones. Los cambios de esta época desorientan y confunden a los adolescentes, por lo que necesitan un apoyo firme y seguro. Esto es justo lo que ven en la figura del padre. Sin embargo, como toda madre sabe, también la presencia materna en estos años sigue siendo fundamental..., lo único es que quizá sea menos llamativa.
    Trueque de papeles
    Con la adolescencia se produce el trueque en los papeles entre el padre y la madre que se había ido gestando durante los años previos. Ahora es papá quien ha de tomar una postura más activa, especialmente con los hijos varones.
    Los cambios psíquicos y físicos que acompañan la adolescencia implican un mayor entendimiento de las cosas; es decir, que las reglas que hasta ahora no se cuestionaban quedan en entredicho, la supremacía intelectual, física y moral de los padres ya no es creíble y el orden de la realidad ya no tiene la base segura de antes.
  • 16. PAPEL CONTRADICTORIO
    Estas características, propias de la edad y de las hormonas, les llevan (sobre todo a los varones) a distanciarse de lo femenino que representa la madre y a acercarse a lo masculino del padre, sobre todo a unos rasgos que identifican más con él: seguridad, autoridad, apoyos firmes.
    En este caos de rebelión y aparente seguridad, el adolescente, chico o chica, necesita la tutela benévola de su padre, que delimite el mundo y enseñe con sus palabras y su forma de ser el camino hacia la edad adulta. El adolescente, chico o chica, necesita la presencia tranquilizadora de su padre, pero también lo necesita para tener a alguien contra quien rebelarse, alguien que sea capaz de resistir a sus ataques y de mantenerse firme contra viento y marea. Este es un aprendizaje definitivo que marcará, seguramente, su forma de relacionarse con los demás y con el mundo.¡ATENCIÓN, PADRES!
    Llega el momento de influir decisivamente y de ejercer la autoridad. Esto requiere actitudes positivas en el padre, que no se limitan a prohibir,
    corregir o sermonear siempre. Es mejor hablar a los hijos con serenidad, respeto y tacto; hacerles preguntas que les interesen y les hagan pensar; escucharles e intentar comprender sus puntos de vista; dar explicaciones de las normas y prohibiciones; alabar las buenas conductas...
    Estos son temas importantes que debe tener en la cabeza el padre. Importa más el tipo de amigos que tiene, que si se viste con vaqueros rotos... El responsabilizarse de los estudios, más que si pone la música un "poco" alta...
  • 17. AUTORIDAD
    La presencia estable de una autoridad masculina en casa es necesaria para controlar los excesos y para enseñar a los hijos el autocontrol, especialmente durante la adolescencia. Si la autoridad del varón adulto desaparece, falla el proceso de socialización y la vida de los chicos puede volverse caótica. Algo así como la descripción que el novelista William Golding hace en “El señor de las moscas”, del proceso de desintegración de un grupo de chicos al que falta la autoridad del adulto.
    La presencia del padre-marido es importante porque ofrece un modelo con el que se identifica el joven. Sin esa aspiración, se deteriora su empeño en la educación y en el trabajo. Hay que tener en cuenta que si un joven no se identifica con esa figura, otros modelos vendrán a ocupar ese vacío, con grandes probabilidades de que sean modelos no precisamente ejemplares, como el jefe de la pandilla, etc. Se constata también que cuando ese varón no se ve ya a sí mismo en su papel de apoyo y protección de la mujer, cambian también la naturaleza de las relaciones sexuales, que se convierten en algo, cuando menos, egoísta.
    ¿HE HECHO ALGO MAL?
    Esto no significa que la madre haga mal las cosas en esta etapa. Como todas las madres con hijos adolescentes saben, en realidad siguen siendo protagonistas en su casa, pero de otro modo.
    Ella sigue siendo el marco de unión de la familia, quien puede aliviar las tensiones propias de esta etapa, ella tiene mucha mano izquierda para conciliar. Es el momento de ir, más que nunca, junto al marido y de dejarle que se encargue él de ciertos asuntos. La adolescencia rebosa temas conflictivos que exigen muchas vueltas, mucho hablar entre los cónyuges y mucho actuar en la misma línea los dos.
  • 18. CHICAS: “HAMBRE DEL PADRE”.
    El hambre del padre es un deseo profundo y persistente de conectar emocionalmente con el padre, experimentado por todos los niños. Cuando esta necesidad es satisfecha, los niños suelen crecer confiados, seguros, fuertes y agradables. A menudo, sin embargo, esta necesidad no se satisface y la necesidad de lazos con el padre crece. Para las chicas, esto puede transformarse en conflictos con la comida, el peso y la imagen. En tiempos recientes, ha sido frecuente minusvalorar el papel del padre con respecto a las hijas. Pero el padre es el modelo masculino para la mayoría de las chicas, y la ausencia de relación emocional con el mismo se puede traducir en una desconfianza hacia sus posibilidades de relación con los hombres.
    El padre desempeña un papel muy especial ayudando a sus hijas a pasar de la infancia al mundo de los adultos.
    A menudo, sin embargo, los padres se sienten incómodos con la madurez física de sus hijas y con la intimidad emocional con ellas. También ocurre que tienen dificultades para encontrar intereses similares y, por tanto, se distancian. Esto, a veces, puede inducir trastornos alimentarios: se quiere volver a ser la "niñita de su papá", se pretende ser más masculina o atractiva para ganar su confianza... De lo que no cabe la menor duda es que las mujeres adolescentes necesitan experiencias positivas con los hombres mientras se aproximan a la edad adulta, para evitar las dudas sobre sí mismas y la subsiguiente tristeza.
  • 19. PORQUÉ LES FALTA AUTORIDAD A CIERTOS PADRES?
    Todavía estoy impresionado por el asesinato de Rosario en un cajero automático de Barcelona. Sobre todo, me impacta el hecho de que el móvil sea "por diversión". Pienso que a todos nos ha hecho pensar.
    No sé si parecerá un poco exagerado, pero lo relaciono de alguna manera con otros hechos que capto casi diariamente. Por ejemplo, junto a mi casa hay un parvulario. Me gusta. Los niños le dan alegría al barrio, con sus gritos y sus juegos. Aunque a veces les oigo decir cosas inauditas a sus madres o sus padres cuando les vienen a recoger. Tanto por lo que dicen, como por el tono en que lo dicen. Recientemente vi un hombre joven y fuerte que le decía al niño: "Fernando, venga, vamos, por favor", con tono de infinita paciencia. Y el niño le contestó: "¡Tú a mí me dejas¡¡Feo! ¡Tonto!". Pero sin que hubiera habido un enfado por medio, sino como cosa ordinaria. Y como éstas, otras cosas por el estilo. El conserje de mi casa dice que está cansado de oír este tipo de cosas y que no entiende cómo unos padres de clase media, pueden educar tan mal. Añade, que él, aunque tiene pocos estudios, se da perfecta cuenta, y que no permitiría ese tipo de respuestas, y ese tono, a sus hijos.
  • 20. LO QUE VEN Y OYEN
    Otro día –quizá ya alguno de los lectores lo conozca, pues lo conté en este diario–, me explicaron que al entrar en la panadería, un niño le dijo a su madre "¡Qué puta eres!", porque no le compró una pasta.
    Es sorprendente cómo unos niños que no llegan a los seis años de edad han aprendido a hablar de esa manera a sus padres. ¿No será esto un primer paso que puede conducir más adelante, a algunos de estos chicos, a la drogadicción o a la delincuencia?
    POCO TIEMPO
    Son bastantes los padres que dicen no tener tiempo para estar con los hijos, y les dedican poca atención. Les "falta tiempo" para: escucharles, comprenderles, tener interés por sus cosas, exigirles y darles criterios claros en temas importantes. Todos esos hechos son manifestaciones importantes de cariño, que si faltan, las relaciones con los hijos se enrarecen. Y entonces, muchos padres, ante las cosas que sus hijos hacen mal, pueden ser que adopten dos posturas negativas.
    Unos quieren hacer valer su autoridad a toda costa, con lo que se crea un mal ambiente entre el hijo y el padre o la madre, que termina con que el hijo –que no se siente querido, pero sí exigido, a veces de forma desabrida– acaba por pasar de ellos. El menú del desprecio a la autoridad, por parte de ese hijo, está servido. Esa actitud se transmitirá en parte a sus amigos, y a sus relaciones con los profesores. Y por tanto a la sociedad.
  • 21. PEQUEÑOS MONSTRUOS
    Otros son permisivos. Suelen ser padres que no tienen claro qué virtudes deben vivir ellos mismos, y no saben cuales deben procurar que vivan sus hijos. Eso les lleva a ser blandos y a no ser capaces de corregir con la debida exigencia a sus hijos. Al final –ante la blandura de los padres–, hacen lo que les da la gana. Y además, los padres tienen que ir detrás de ellos, arreglando lo que van dejando mal hecho o sin hacer. Suele terminar –esa forma de actuar–, con un desprecio de los hijos a los padres. En algunos casos, verdaderamente patológicos, que a mi me parecen "monstruos humanos", llegan a lanzar amenazas a sus padres de que van a armar un escándalo o van a hacer una barbaridad, si no le dejan hacer algo, o si una cosa no está hecha o arreglada, en un plazo determinado. Han convertido a sus hijos en tiranos. ¿No serán estos hijos los más proclives a convertirse en delincuentes?
    TAREA IMPORTANTE Y URGENTE
    Aunque sea una frase muy sabida: la familia es la célula de la sociedad. Y es el principal ambiente donde se decide cómo va a ser cada nuevo miembro de esa sociedad. Hay que hacer una verdadera campaña –a nivel de escuela, de pediatras–, quizás dando charlas y conferencias, para que los padres dediquen la atención y el tiempo necesarios a sus hijos. Recomiendo vivamente la lectura del libro de José Ramón Ayllón, "Diez claves de la educación".
    Nos va en el empeño de la buena educación de los hijos, que la sociedad sea un ambiente agradable, en el que valga la pena vivir, porque se quiere a las personas y se busca que vivan las virtudes y los valores en su grado más alto.
  • 22. PADRES PERMISIVOS, NIÑOS CONSENTIDOS
    Existe el riesgo de crear personas incapacitadas para afrontar los problemas porque alguien se los ha resuelto siempre y les ha estafado haciéndoles creerse los dueños del mundo
    Uno de los mensajes más contradictorios que reciben los padres de hoy a propósito de la educación de sus hijos es el referente a los límites en el ejercicio de la autoridad. De un lado se les alarma ante los daños que puede producir en el niño la falta de afecto y de atenciones, pero por otro quedan advertidos de lo dañina que resulta la permisividad sin barreras. No hay que traumatizar al bebé negándose sistemáticamente a sus deseos, pero tampoco debemos dejar que se convierta en un déspota insaciable. ¿En qué punto quedarse?, se preguntan muchos progenitores, y en especial quienes empiezan a ver a los hijos ya crecidos y situados en ese punto de no retorno en el que han adquirido hábitos incorregibles.
    Parece que no admite discusión el hecho de que, en las últimas generaciones, la balanza se ha inclinado acusadamente por el lado de lo permisivo. Todos queremos lo mejor para nuestros hijos. Cuando un padre o una madre ha sufrido privaciones en la infancia, tiende a hacer todo lo posible para que sus descendientes no pasen esas mismas experiencias. Nada hay más desolador, nada produce mayor sensación de fracaso que ver reproducidos en el hogar que hemos formado los mismos esquemas de autoritarismo y falta de libertad vigentes en las familias de antaño. Por huir de eso somos capaces no sólo de reprimir nuestro instinto de imposición, sino también de tolerar situaciones de evidente desequilibrio ante las que nos tapamos los ojos. Es así como se van desarrollando los niños consentidos.
    Sobreprotegidos, hiperregalados, colmados de carantoñas y de caprichos, muchos niños y niñas de hoy (algunos ya tan entrados en años que podrían ser padres o madres) han ido creciendo sin recibir ni reprimendas, prohibiciones ni castigos. Como nadie en su casa les ha dicho un no a tiempo, están tan habituados a satisfacer sus deseos que carecen de tolerancia ante la frustración, de paciencia para la consecución de objetivos y de autocontrol para reprimir sus enfados.
  • 23. El buen educador debe tener presente que no hay que confundir el amor con la sumisión ni la entrega con la rendición. Admitir que la educación de los menores contiene no pocos elementos de lucha por el poder no significa que los afectos pasen a segundo plano ni que las relaciones entre padres e hijos hayan de regirse por el mutuo recelo. Son precisamente estas confusiones las que a menudo disuaden a los padres de tomar las decisiones más adecuadas, vencidos por un injustificado sentimiento de culpa. Cuando el bebé rompe a llorar en la cuna, ya está emitiendo las primeras señales de desafío. Si sus padres ceden a las primeras de cambio, en cierto modo empiezan a incumplir su obligación de poner límites, por doloroso o incómodo que esto pueda resultar.
    Una de las características del niño consentido es la incapacidad para sentirse recompensado ante el esfuerzo. Como está acostumbrado a conseguir inmediatamente lo que quiere, no sabe experimentar la satisfacción que produce un trabajo bien hecho ni el beneficio derivado de la espera. Tampoco aprecia las señales de afecto porque éste se le ha transmitido muchas veces en forma de obsequios materiales; cuando le falten los padres de billetera fácil, confundirá las privaciones con la incomprensión o el aislamiento.
    Desde sus primeros pasos, el niño debe empezar a tener conciencia de la autoridad paterna y de conceptos como la obediencia y el deber. No es menos autoritario quien suprime las reglas que quien las aplica con criterio, gradual y razonablemente. Una forma de impedir que las criaturas se vuelvan 'niños consentidos' es imponerles reglas claras, sencillas y fáciles de cumplir, pero sobre todo que comporten consecuencias. De nada sirve fijar una obligación si su incumplimiento no va acompañados del efecto correspondiente. Las consecuencias han de ser proporcionadas a la acción o inacción, y deben estar relacionadas con los intereses de los niños. En la medida de lo posible, habrá que explicarle el porqué de la sanción. Y es fundamental que ésta se le presente despojada de cualquier señal de resentimiento o de venganza: sólo es el efecto lógico de una decisión suya y no una decisión arbitraria tomada por sus padres.
    Los adultos permisivos que se resisten a poner límites a los hijos deberían pararse a pensar en los duros golpes que éstos van a recibir de la vida cuando tengan que enfrentarse a los problemas cotidianos. No se trata, por supuesto, de aplicar en el hogar las injusticias y las crueldades que a menudo rigen en nuestras sociedades. Pero tampoco de crear niños incapacitados para afrontar los problemas porque alguien se ha ocupado de resolvérselos siempre y les ha estafado haciéndoles creerse los dueños y señores de un mundo imaginario.
  • 24. ENFERMEDADES NUTRICIONALES DEL ADOLESCENTE
    DESNUTRICIÓN PROTEÍNICO-CALÓRICA:
    La desnutrición es el resultado de una deficiencia de proteínas, lípidos y glúcidos en la alimentación diaria. Cuando una persona no consume la suficiente cantidad de calorías durante un período de tiempo, el cuerpo usa las proteínas para suplir las necesidades energéticas. Cuando esto ocurre, se pierden proteínas de los músculos esqueléticos, de los órganos estomago, vísceras y de los depósitos circulantes de proteína que se encuentran en la sangre y la linfa. Esta desnutrición se manifiesta en una perdida de peso y una predisposición a las enfermedades como producto de una disminución de los factores inmunológicos, esenciales para prevenir muchas enfermedades.
    En el adolescente la desnutrición es sumamente peligrosa su peso y su estatura no se desarrollan debidamente; los sistemas de órganos se afectan, en particular el sistema digestivo. Antes una desnutrición proteínico-calórica, las células intestinales involucrada en la absorción de sustancias nutritivas, que se encuentran recubriendo el interior del intestino delgado, se atrofia y se vuelven no funcionales. Hasta un 90% de estas células, se pueden perder, por lo que la persona presenta una gran dificultad para absorber los nutrientes, lo cual hace que la enfermedad sea mas grave.
    Obesidad:
    Todos conocemos más o menos lo que es la obesidad: si una persona es relativamente gorda, se dice que tiene sobrepeso; si la persona es demasiado gorda, se dice que es obesa. Precisemos esta diferenciación: referido a tablas para venezolanos, un individuo que, según su contextura, sexo, tamaño y edad, tiene un peso entre un 10% y un 20% mayor que el peso ideal, se dice que tiene un sobrepeso. Si el peso de la persona tiene mas de un 20% por encima del peso ideal, esa persona es obesa.
    La obesidad comienza en algunas personas durante su infancia o su adolescencia. A estas personas les resulta más difícil reducir su peso que a las personas que comenzaron a ser obesas cuando ya eran adultos. El grave problema que representa la obesidad es que las personas obesas, en general, sufren de altos niveles de colesterol, hipertensión,
  • 25. enfermedades cardiovasculares, artritis, irregulares en la menstruación, varices, hernias y además, pueden ser rechazadas por la sociedad.
    Un adolescente obeso debe someterse aun tratamiento dietético, acompañado de un plan de ejercicios, para reducir su peso y alcanzar el peso ideal. Dada la fuerza de voluntad que se requiere para realizar estas actividades, es necesario que el adolescente obeso reciba todo el apoyo y la motivación de parte de sus padres y familiares.
    ANOREXIA NERVIOSA:
    Un problema que confrontan los adolescentes, es en especial las hembras es el de mantener el peso que les dé una figura ideal, estilizada y delgada. Esta preocupación puede llevar a estados patológicos como la anorexia nerviosa. Esta enfermedad se caracteriza por una preocupación extremada de perder peso, lo cual puede llegar a poner en serio peligro tanto la salud como la vida de la persona.
    El anoréxico es casi exclusivamente del sexo femenino en su etapa adolescente. La adolescente, en su lucha por el éxito, influenciada por los medios de comunicación de masa, selección la disminución de peso como una de las vías para alcanzar el éxito a través de un comportamiento competitivo y perfeccionista. Ella desea tener la figura más delgada y el cuerpo más perfecto que cualquiera otro adolescente de su misma edad. Esto puede convertirse en una obsesión, lo que lleva a perder mucho más peso que el que debería perder.
    Finalmente, aparecen los síntomas de la desnutrición: pobreza de racionamiento; cambio de personalidad; extremada delgadez; disturbios hormonales que pueden ocasionar irregularidades en la menstruación; piel reseca y pálida; perdida de la textura y salud del cabello; baja presión arterial; etc.
  • 26. BULIMIA:
    La bulimia es una enfermedad nutricional descubierta en 1980 y se caracteriza por un apetito insaciable, que se alterna con periodos de dieta o ayuno.
    Estas prácticas traen graves consecuencias de desnutrición como: disminución de la concentración de calcio y potasio sanguíneos, las cuales pueden ocasionar trastornos cardiacos o renales; deshidratación, debido a la gran perdida de líquidos al vomitar o como resultado del efecto de los diuréticos y laxantes; hemorragias internas y ulceras gástricas; inflamación de las glándulas salivales; daños irreversibles sobre los dientes como resultado de los ácidos estomacales al vomitar; incapacidad para razonar como resultado de la desnutrición.
  • 27. Conclusión
    El hombre puede ajustarse a su ambiente cambiante sólo si se conoce a sí mismo, si sabe cuáles son sus deseos, sus impulsos, sus motivos y necesidades. Tiene que volverse más prudente, más juiciosos y más autónomo. En otras palabras, tiene que volverse mas maduro.
    La tarea de guiar el desarrollo del niño para que pueda hacer frente a las exigencias de la vida no es fácil. Y aunque los padres tienen que desempeñar un papel fundamental, no serán capaces de realizar por sí solos la tarea. Especialmente en el caso de los jóvenes desposeídos, no tiene sentido esperar que los padres (que frecuentemente están mal preparados) sean capaces de contrarrestar por si solos los efectos paralizadores que en el desarrollo de sus hijos tienen la pobreza, la desnutrición, la educación inadecuada, la discriminación y la desorganización social.
    Sólo mediante un esfuerzo mucho más decidido, por parte de todos nosotros, que el que ahora se han hecho, podremos confiar en llegar a mejorar nuestras condiciones, y en dar a todos nuestros hijos no sólo la posibilidad de la mera supervivencia física, sino la de alcanzar un grado razonable de felicidad y de eficiencia social.
  • 28. Espero que este PowerPoint pueda ayudarles al menos guiarlos para poder entender a nuestros
    Hijos ya adolecentes
    ARAC
    GRACIAS