Alumna: Moliterno Jacqueline

Curso: 3º Sociales

Colegio: Don Bosco

Profesor: Carlos Lamas

Materia: Economía

Fecha de ...
TRABAJO DE INVESTIGACIÓN SOBRE “EL BICENTENARIO”.

El trabajo consistirá en investigar los factores y causas económicas qu...
revolución que empieza en mayo, siempre entendiendo que la revolución de independencia no fue
la Revolución de Mayo”.



C...
desde el punto de vista regional: a la vez que benefició al litoral porteño, perjudicó al interior. Es
que a partir de la ...
Tesis del liberalismo económico en las figuras de Mariano Moreno y Manuel Belgrano.

El polémico Moreno

Al abordar el pen...
Fue una pobreza de ideas autorizar aquellos gravámenes sobre los comestibles y demás
subsistencias del pueblo, cuando el e...
Este elemento es central, y es absolutamente compatible con el Moreno del Plan pues en su
discurso no se lee ni una sola v...
Un elemento a destacar es la crítica que se podría hacer desde Belgrano a las tesis de David
Ricardo, sobre todo teniendo ...
que cuando los particulares contraen una deuda, tienen dos ventajas: pueden limitar su gasto
personal hasta que haya dado ...
Establecimiento del Estado Nacional (1810-1880)

La revolución de mayo de 1810 desató una ola de cambios, al separarse el ...
¿Por qué se han de ocultar a las provincias sus medidas relativas a solidar su unión, bajo el nuevo
sistema? ¿Por qué se l...
Primera invasión

El 14 de abril de 1806 partió desde la ciudad del Cabo una fuerza comandada por Beresford. Hizo
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julio el ejercito ingles se aproximo a la ciudad de Buenos Aires. Liniers salio a enfrentarlos en Plaza
Miserere siendo de...
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Trabajo de Investigación

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Trabajo realizado por la alumna Jaqueline Moliterno.
Profesor: Carlos Lamas.
Mayo de 2010.

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Trabajo de Investigación

  1. 1. Alumna: Moliterno Jacqueline Curso: 3º Sociales Colegio: Don Bosco Profesor: Carlos Lamas Materia: Economía Fecha de Entrega: 14/05/2009
  2. 2. TRABAJO DE INVESTIGACIÓN SOBRE “EL BICENTENARIO”. El trabajo consistirá en investigar los factores y causas económicas que fueron antecedentes de sucesos de 1810 y, también los intereses económicos que estuvieron presentes en la denominada “Revolución”. La Revolución de Mayo, ¿fue una revolución? Por Patricia Rodón (prodon@mdzol.com) La Revolución de 1810 transformó la realidad de la época. Si entendemos como revolución una transformación del orden existente en términos sociales, la de Mayo fue más un cambio de gobierno que una revolución. “Las revoluciones son consecuencia de procesos históricos y de construcciones colectivas. Para que una revolución exista es necesario que haya una nueva unión de intereses frente a una vieja unión de estos”, explica el célebre historiador Eric Hobsbwam. De ahí que los conceptos crecimiento y desarrollo sean imprescindibles para comprender un cambio revolucionario, puesto que ninguna sociedad es estática y de las contradicciones nacidas de sus relaciones sociales irán surgiendo nuevas formas de organización de la producción y nuevos grupos sociales que las alienten. En palabras de Hobsbawm: “(…) sólo a partir del momento en que la gente corriente se convierte en un factor constante en la toma de grandes decisiones y en tales acontecimientos. No sólo en momentos de excepcional movilización popular como, por ejemplo, las revoluciones, sino en todo momento o durante la mayor parte del tiempo”. En este sentido, como lo demuestran numerosas publicaciones e investigaciones, académicas el bajo pueblo, la plebe urbana, tuvo un papel político destacado en la Revolución de Mayo, una presencia que muchos especialistas consideran determinante en el proceso histórico revolucionario. Sobre todo en Buenos Aires porque además la acción popular en la ciudad capital tenía efectos que no solamente se quedaban en ese lugar sino que afectaba al resto del territorio. La Revolución de 1810 transformó la realidad de la época, ¿pero fue realmente una revolución? “El 25 de Mayo no se produce una revolución sino que a partir de esa fecha empieza a dar sus primeros pasos”, explica Gabriel Di Meglio, doctor en Historia (UBA) e investigador del CONICET. Di Meglio, invitado especial del ciclo“1810-1910-2010 vistos desde abajo. La Revolución de Mayo, el Centenario y el Bicentenario en perspectiva sociocrítica”, organizado por el grupo La Hidra de Mil Cabezas, desarrolla. “Hay una discusión sobre este tema ya que hay gente que opina que una revolución es una transformación del orden existente en términos sociales. Esta es una de las definiciones posibles de revolución. En mi opinión una revolución es una transformación de aspectos fundamentales en la vida de las personas que no necesariamente tiene que ser de un solo tipo. Si uno mira a la sociedad de la época es posible ésta sea lo que menos cambió con la
  3. 3. revolución que empieza en mayo, siempre entendiendo que la revolución de independencia no fue la Revolución de Mayo”. Cambios revolucionarios “La Revolución de Mayo probablemente fue más un cambio de gobierno que una revolución. A partir de ese momento empieza la verdadera revolución. Si uno analiza el comienzo de este período, entre 1810 y 1820 hay cambios muy fuertes. Por empezar la gente deja de mandar y de obedecer por las razones que lo hacía antes, porque pasa de la condición de súbditos de una monarquía a ciudadanos de una república. Es una manera distinta de entender el poder”, aduce el docente de Historia argentina I (1776-1862) de la carrera de Historia de la UBA. Di Meglio señala que “por otra parte, cambia el sistema económico radicalmente porque deja de depender de la minería para pasar a la exportación de productos ganaderos. Esto va a ser clave en la transformación de la economía argentina. Además hay un cambio muy importante en las diferencias raciales, que antes de la revolución eran muy importantes y después dejan de serlo, aunque de hecho siguieran existiendo. Ya no se estaba condenado a priori, legalmente, por el color de la piel a ser tratado como un ser inferior. Este fue muy importante para todos aquellos que pertenecían a esos sectores”. “Otro cambio revolucionario fue el hecho de que a partir de la revolución en muchos lugares de lo que terminaría siendo Argentina, la política pasa a ser una actividad de la que participan todos los sectores sociales y no solamente las élites dominantes”, apunta el autor de Buenos Aires tiene historia. Di Meglio afirma que la de Mayo “es una revolución porque para la gente de época lo fue. Si todo el mundo cree que vive una revolución, es una revolución. Los historiadores tratamos de saber qué le pasó a la gente y a la gente le pasó una revolución y hay un antes y un después absolutos a partir de esos años y de las Guerras de Independencia” “Por eso, aunque la mayor parte de los historiadores está de acuerdo en que esta fue una revolución, otros le sacan peso diciendo que fue una revolución política como si sólo fuera un cambio de Gobierno. Como si lo que ocurrió fuera sólo la formación de un país nuevo, pero en realidad fue un proceso de transformación muchísimo más grande”, destaca el conductor del programa La historia en el cine, que emite el Canal Encuentro. Bibliografía: http://www.mdzol.com/mdz/nota/208594/ Otra visión sobre el 25 de Mayo Las consecuencias económicas La principal consecuencia económica de la Revolución de Mayo –esto es el establecimiento del comercio libre que dejaba atrás el monopolio comercial español-, estuvo acompañada por otra, como fue la ruptura y consecuente fragmentación del espacio económico virreinal. La apertura directa al comercio ultramarino, que en la primera década revolucionaria significó casi exclusivamente británico, supuso un cambio drástico en la posición del Río de la Plata en la economía mundial. Pero este impacto provocado por la apertura mercantil ultramarina fue desigual
  4. 4. desde el punto de vista regional: a la vez que benefició al litoral porteño, perjudicó al interior. Es que a partir de la Revolución, Buenos Aires, es decir una parte reducida del antiguo virreinato, estableció una nueva relación con el resto del mundo como proveedor de materias primas pecuarias e importador de productos manufacturados. El mercado mundial A esta inserción porteña en el mercado mundial bajo el imperio del liberalismo económico, coadyuvaron varios factores, tanto propios como ajenos. Entre los primeros se cuentan la posesión del puerto, de tierras aptas para la explotación pecuaria y la existencia de propietarios rurales que con el tiempo se constituirían en el sector más dinámico de la economía rioplatense. De los segundos, se destaca la predominante presencia de los comerciantes ingleses, en la medida que Gran Bretaña se constituyó en el primer centro exportador de manufacturas, a la vez que era el primer mercado consumidor con que contaba el comercio ultramarino del Río de la Plata. En forma gráfica: la ruta de Liverpool reemplazó a la de Cádiz. La apertura comercial de 1810, en cambio, obligó al interior a encarar una por demás difícil adaptación a la nueva situación. Efectivamente, la llegada de productos europeos más baratos a la plaza porteña constituyó una competencia cada vez más perjudicial para sus producciones. ¿Esto quiere decir que los textiles ingleses, por ejemplo, competían con los cordobeses y santiagueños en el interior, los vinos españoles o franceses con los mendocinos o sanjuaninos en Cuyo o el azúcar brasileño con el tucumano y salteño en el Norte? No tanto, pues el costo de los fletes debido a las largas distancias, los derechos de tránsito que debían pagar los artículos al pasar los límites de cada provincia y los aranceles proteccionistas establecidos por éstas resguardaban los mercados locales-dicho sea de paso bastante pobres- de sus competidores europeos; lo que paulatinamente, y sobre todo durante la década de 1820, perdieron las provincias fue el mercado porteño para sus producciones, que allí sí se enfrentaban con la competencia extranjera. Es que en la plaza porteña la situación se invertía, pues los costos jugaban en contra de la misma manera que la disminución de los aranceles de importación estipulados por esta provincia. Estructuras Comerciales Con respecto a la mutilación del espacio económico virreinal, con la Revolución se produjo una verdadera descomposición de las estructuras comerciales de tiempos coloniales. A partir de 1810, con la pérdida del Alto Perú -que sería definitiva- se cortó el circuito de exportación metálica Potosí-Buenos Aires, que era la base del sistema económico pre revolucionario. Aquí también el interior sufrió, pues mientras Buenos Aires reemplazaba sus exportaciones de metálico por los productos pecuarios (los que, debe aclararse, ya constituían un importante rubro exportable antes de 1810), las provincias ligadas al tráfico de mulas como Salta, Jujuy, Tucumán y Córdoba se vieron enormemente perjudicadas con el final de esta conexión. En otras palabras, mientras Buenos Aires progresaba, el resto de las provincias, lejos de ello, trataba por todos los medios de sobrevivir. Bibliografía: Artículo del diario HOY de La Plata, publicado el 25 de Mayo del 2004, por Claudio Panella. Profesor de Historia. Director del Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires “Dr. Ricardo Levene.
  5. 5. Tesis del liberalismo económico en las figuras de Mariano Moreno y Manuel Belgrano. El polémico Moreno Al abordar el pensamiento de Mariano Moreno debe enfrentarse el problema de la supuesta incompatibilidad entre dos de sus textos canónicos “La Representación de los Hacendados” (Moreno, 1809) de 1809 y el “Plan de Operaciones” (Moreno, 1810) de 1810. El primero sería un Moreno liberal, probritánico y ferviente animador del libre comercio, mientras el segundo sería un personaje jacobino, nacionalista y estatista. De allí se dio lugar a la famosa controversia sobre el carácter apócrifo del “Plan de Operaciones”, siendo los representantes más destacados Paul Groussac y Ricardo Levene, por un bando, y José María Rosa y Rodolfo Puiggros por el otro. En verdad, la tesis del carácter apócrifo del Plan no ganó sustento. Estaba basada en prejuicios sobre estilos literarios y en una supuesta incoherencia política sobre trabajos posteriores. Finalmente pesaron más las indicaciones historiográficas, donde recae en Moreno, como miembro de la junta, la redacción del documento, hasta aceptar un cambio radical en la persona de Moreno a partir de un suceso notable que tuvo lugar entre la redacción de uno y otro texto, esto es, la Revolución de Mayo de 1810. Adhiriendo a la autenticidad del Plan en la figura de Moreno, podemos agregar que una lectura atenta de la Representación, lejos de separarnos, nos acerca sigilosamente al Plan que escribirá unos meses después. Para ello es necesario no caer en las rimbombantes frases con las que calurosamente trata de convencer a Cisneros -destinatario del texto- donde se vitorea el libre comercio, la ciencia económica de Adam Smith y la grandeza de la Inglaterra, y atender a su discurso, un discurso político que intenta dirigir el sentido de las políticas económicas en función del interés que representa -los labradores y hacendados de ambos bandos del Río de la Plata- en una coyuntura particular: una economía colonial en recesión con la Metrópoli jaqueada por las guerras y un contrabando inglés como norma en el Plata. Más allá del carácter progresista que significa el libre comercio entre naciones soberanas en contraposición de un comercio monopolista signado por una dominación colonial debemos agregar el análisis que expone Moreno de la situación en que se encontraban las colonias. Destaca una serie de hechos fácticos como ser la imposibilidad de la Metrópoli de mantener la dinámica y volumen comercial que las Provincias del Plata necesitaban, y el grado de inserción de las importaciones británicas a través de un abierto contrabando. Moreno argumenta que en tales circunstancias los únicos que se ven beneficiados son un puñado de comerciantes españoles que manejaban el comercio, mientras se perjudicaban los productores locales que no podían colocar las exportaciones a través de contrabando, el fisco que se perdía de recaudar sobre las importaciones ilegales, y la Corona que en consecuencia recibía menos giros. Moreno destaca constantemente el carácter oportuno de sacar ventaja de una desventaja, ante el hecho consumado -y a la vista irreversible en el corto plazo- lo más inteligente era cobrarles impuesto a las mercancías inglesas. Ya que entran, por lo menos que paguen, era el argumento. Debieran cubrirse de ignominia los que creen que abrir el comercio a los ingleses en estas circunstancias es un mal para la Nación y para la Providencia; pero, cuando concediéramos esta calidad al indicado arbitrio, debe reconocérsele como un mal necesario, que siendo imposible evitar, se dirige por lo menos al bien general, procurando sacar provecho de él, haciéndolo servir a la seguridad del Estado. (Moreno, 1810, p 119) En lo que a la acuciante situación fiscal respecta, Moreno no cree justo cobrarle más impuestos a los trabajadores, reduciendo sus sueldos, sino que pide que se le saque a los mercaderes.
  6. 6. Fue una pobreza de ideas autorizar aquellos gravámenes sobre los comestibles y demás subsistencias del pueblo, cuando el estado actual del comercio y circunstancias de la Nación presentaban ventajosas proporciones de enriquecer el erario, formando al mismo tiempo la opulencia de la Provincia. (Moreno, 1810, p 125) Tampoco era partidario de la solución del problema fiscal a través del endeudamiento el cual desaconseja tajantemente, para lo cual valen las siguientes citas: Se dice generalmente que un empréstito bajo las seguridades que están a disposición del Gobierno, sería capaz de remediar los presentes apuros; pero V.E. puede estar seguro de que jamás encontrará esos socorros que se figuran tan asequibles y que a su consecución se seguirían consecuencias tan perniciosas, que quedaría arrepentido de haberlos encontrado. Todas las naciones en el apuro de sus rentas han probado el arbitrio de los empréstitos, y todas han conocido a su propia costa que es un recurso miserable con que se consuman los males que se intentaban remediar. Esto es consiguiente a su propia naturaleza, pues debiendo satisfacerse con las primeras entradas, o se sufrirá entonces un doble déficit, o faltarán prestamistas por el descrédito de los fondos sujetos a la satisfacción. (Moreno, 1810, pp. 122-123) Como le pasará pocos años después a Pueyrredón, cuando en vano tratará de conseguir préstamos de Inglaterra y de los Estados Unidos para la causa americana, Moreno ya advertía dicho orden de dificultades: “¿Acaso ha creído V.E. que encontrará empréstitos suficientes si llegase a pedirlos?” (Moreno, 1810) A su vez, advertía la dependencia que el endeudamiento podía significar en tanto los acreedores pasen a exigir nuevas condicionalidades ante nuevos empréstitos: Engreídos prestamistas por haber salvado al Gobierno de tan peligrosa situación, se contendrán difícilmente en los límites de una situación respetuosa; la obligación en que contemplan al jefe, los alentará a injustas pretensiones y la más leve repulsa producirá quejosos y descontentos que acusen de ingratitud y pretendan castigar con el cobro de sus créditos y negociación de nuevos auxilios, la poca consideración con unos hombres que salvan el Estado con sus caudales. (...) La elevada autoridad de V.E. no ha de mendigar de sus súbditos los medios de sostenerse; estos deben depender de ella sin que ella dependa de nadie, y si la conservación del estado ha de vincularse a los voluntarios préstamos de comerciantes poderosos, lloraremos las resultas de un gobierno débil, pues no puede haber energía con acreedores de que se necesita. (...) Deberíamos temer las más tristes resultas, si no se arbitrase otro medio de sostener el Estado que los empréstitos de una voluntaria erogación. (Moreno, 1810) El Moreno de la Representación no es conservador, advierte los cambios que estaban ocurriendo en el régimen colonial, los acepta y los profundiza. Es por ello que puede presionar al virrey en nombre de nada más y nada menos 20.000 hacendados (como le hace saber al final del texto) para que modifique la política económica del comercio colonial, que en tales circunstancias no era otra que un letal bloqueo económico. Moreno despliega un revolucionario pragmatismo que le permite plantearle abiertamente al representante del Rey la independencia económica de las Provincias respecto a los mercaderes de España. Y no en vano lo hace invocando la necesidad del mantenimiento del fisco: Decir que el real erario está sin fondos es decir que los vínculos de la seguridad interior están disueltos, que los peligros exteriores son irresistibles y que el gobiernos débil por falta de recursos efectivos, no puede oponer a la ruina del pueblo sino esfuerzos impotentes. (Moreno, 1810, p 117)
  7. 7. Este elemento es central, y es absolutamente compatible con el Moreno del Plan pues en su discurso no se lee ni una sola vez la infaltable queja en todo discurso liberal sobre la nefasta intromisión del Estado en los asuntos del mercado. Al contrario, hay una interpelación a su fortalecimiento, el fortalecimiento de un Estado que así como un par de años atrás había ejercido exitosamente su independencia militar ante las invasiones inglesas ahora estaba experimentando una independencia económica de hecho para lo cual exigía el ajuste de las instituciones a la nueva realidad. Esa nueva realidad alcanzaría su culmine en la revolución que tendría lugar meses después, para entonces a Moreno no le costará mucho ponerse a la altura de los acontecimientos y volver a representar a los sujetos de la historia. De allí saldrá el “Plan de Operaciones”, un texto propio de tiempos de revolución pero que en definitiva no contradice lo apuntado en la Representación: independencia económica dirigida por el Estado nacional. Belgrano economista de la periferia El pensamiento económico de Belgrano es poco conocido cuando no mal comprendido. (Belgrano, 1963) Rápidamente lo etiquetan como “fisiócrata”, o mero reproductor de los autores europeos de la época. Pero en realidad abordó una gran amplitud de materias económicas que la historia oficial ha buscado callar debido a su crítica al liberalismo. No podemos decir que era un mero “fisiócrata” porque reconocía que la agricultura era apenas una de las tres fuentes de riqueza. Tampoco era un “metalista”, pues sostenía que los metales eran una riqueza de convención. La verdadera riqueza, la “riqueza real” encontraba en la producción. A su vez, tampoco era un “mercantilista”, si bien busca por todos los medios favorecer la situación externa del país favoreciendo las exportaciones y limitando las importaciones el desarrollo principal lo veía en el mercado interno. Uno de los puntos más reveladores de la obra de Belgrano es haber sido un precursor de la “demanda efectiva”, corazón del pensamiento de John Keynes: “Los precios de todas las especies vendibles se arreglan por sí mismos en todas partes, siguiendo en ello la regla de la demanda efectiva, o lo que es lo mismo, según la mayor o menor copia de compradores” (Belgrano, 1963, p. 106). En el mismo sentido señala, “La superioridad de los progresos en el trabajo industrioso entre las naciones depende de la superioridad de sus consumos, sean interiores sean exteriores” (Belgrano, 1963, p. 259). La industria debía ser alentada y guiada por el gobierno. Él sostenía que estaba en “la cuna” para la cual había que hacer política industrial, dice: “(...) tomar otras medidas para llevarlas por la senda recta y no dejarlas caminar al antojo y capricho, sin principio ni regla fija” (Belgrano, 1963, p. 129). Como vemos, tampoco era un liberal sino que creía conveniente la intervención del estado en la economía. El propio Belgrano nos aclara su idea de libertad: Las restricciones que el interés político trae al comercio no pueden llamarse dañinas. Esta libertad tan continuamente citada, y tan raramente entendida, consiste sólo en hacer fácil el comercio que permite el interés general de la sociedad bien entendida. Lo demás es una licencia destructiva del mismo comercio. (Belgrano, 1963, p. 223) El proteccionismo de Belgrano es claro “El modo más ventajoso de exportar las producciones superfluas de la tierra es ponerlas antes a obra o manufacturarlas”; “La importación de mercancías que impide el consumo de las del país, o que perjudican al progreso de sus manufacturas y de su cultivo lleva tras sí necesariamente la ruina de una nación”; “La importación de las mercaderías extranjeras de puro lujo en cambio de dinero, cuando este no es un fruto del país, como es el nuestro, es una verdadera pérdida para el estado” (Belgrano, 1963, p. 208).
  8. 8. Un elemento a destacar es la crítica que se podría hacer desde Belgrano a las tesis de David Ricardo, sobre todo teniendo en cuenta que fue escrita en 1810, siete años antes de que el autor inglés publicara sus Principios de Economía Política y tributación con el cual se pretendió condenar a los países según una división internacional del trabajo. Belgrano se discurre con erudición sobre las leyes de granos en Inglaterra, el mismo tema que motivara a Ricardo, pero a diferencia de este, Belgrano no trabaja con unidades “horas hombre” sino atendiendo a las particularidades de una encomia monetaria, donde hay movilidad de capitales entre los países, tipos de cambio y tasas de interés. De este modo, Belgrano puede ver lo que Ricardo no vio, y lo hace recurriendo a un ajuste “keynesiano”. Cuando dos países comercian lo hacen a través de dinero, esa entrada de dinero repercute en el alza o la baja de la tasa de interés, la cual termina determinando el nivel de actividad del país. Así, un país que tiene una posición superavitaria del comercio exterior tendrá más dinero y su tasa de interés descenderá, lo que favorece aun más su producción. En cambio, un país deficitario en el comercio exterior tendrá menos dinero y su tasa de interés subirá, desalentando aun más la producción. Pero a su vez incorpora las consecuencias del pago de deuda de los déficit comerciales, concluyendo que no hacen más que atrapar al país deudor en una desindustrialización: El pueblo deudor de una balanza pierde en el cambio que se hace de los deudores una parte del beneficio, que había podido hacer sobre las ventas, además del dinero que está obligado a transportar para el exceso de las deudas recíprocas, y el pueblo acreedor gana, además de este dinero, una parte de su deuda recíproca en el cambio, que se hace de los deudores. Así, el pueblo deudor de la balanza ha vendido sus mercaderías menos caro y ha comprado más caro las del pueblo acreedor, de donde resulta que en el uno la industria es desalentada, en tanto que está animada en el otro. (Belgrano, 1963, p. 328) La teoría monetaria de Belgrano es esclarecedora respecto a la circulación del dinero en tanto facilita el comercio. El esquema es como el M-D-M de Marx, y se funda en la división del trabajo de Smith. Belgrano advierte una propiedad del dinero que la hace más poderosa frente a las mercancías, en tanto no está expuesto al deterioro de las mismas, o una preferencia por la liquidez (Keynes) que lleva a que algunos atesoren en vez de consumir, provocando una crisis. Según Belgrano, allí reside “el origen de la usura o del interés del dinero”, y entre las consecuencias podemos destacar: (...) la circulación natural está interrumpida a medida que el dinero que circula en el comercio está parado; cuando menos natural es la circulación, menos está el pueblo industrioso en estado de consumir, menos igualmente repartida está la facultad de consumir; en este caso serán más fáciles los acopios de dinero y será más raro el dinero en el comercio; cuanto más raro es el dinero en el comercio, más distante está su función de signo para venir a ser la medida de las mercaderías; el medio de volver el dinero al comercio es añadirle un interés relativo a su función natural de signo y a su cualidad usurpada de medida; todo interés asignado al dinero es una disminución de valor sobre las mercancías; cuanto más distante esté el dinero de su función natural de signo, más alto estará el interés; es evidente que la disminución de los intereses del dinero en un estado no pueden obrarse útilmente, sino volviendo a traer la circulación al orden natural. (Belgrano, 1963, pp. 338-339) Belgrano advierte que en materia de deuda, no es la misma naturaleza la de un Estado que la del sector privado. Nos dice socarronamente: “Estos cálculos apurados hasta el exceso por algunos escritores ingleses, no son propios sino para entretener las imaginaciones ociosas y pueden introducir principios viciosos en una nación” (Belgrano, 1963, p. 359). El estado tiene como seguridades reales la suma de los tributos que puede levantar sobre su pueblo. Otra diferencia es
  9. 9. que cuando los particulares contraen una deuda, tienen dos ventajas: pueden limitar su gasto personal hasta que haya dado cumplimiento; la otra, de poder sacar del empréstito una utilidad mayor que el interés, que están a obligados a pagar. En cambio, (...) un Estado aumenta su gasto anual contrayendo sus deudas, sin ser dueño de disminuir los gastos necesarios a su manutención, porque está siempre en una posición forzada relativamente a su seguridad interior. Él no se empeña más sino para gastar, así la seguridad que saca de sus empeños, no puede acrecer las seguridades reales que ofrece a sus acreedores. (...) El uso el Estado hace de su crédito puede dañar al de los súbditos; en lugar de que jamás el crédito multiplicado de los súbditos puede ser útil al del Estado. (Belgrano, 1963, pp. 361-362) El mecanismo señalado por Belgrano es similar al argumento de la “equivalencia ricardiana” a la hora de elegir financiar a un gobierno a través de impuestos en vez de deuda: “(...) la pesadez de las cargas que acumulan o perpetúa, donde es evidente concluir que toda enajenación de las rentas públicas es más onerosa al pueblo que un aumento de impuestos que fuese pasajero”. (Belgrano, 1963, p. 362) También señala que el endeudamiento establece medios para subsistir sin trabajo, descuidando así el cultivo de las tierras haciendo que los fondos salgan del comercio, desvaneciendo las manufacturas, y a su vez, la facilidad del recobro de las rentas públicas, siendo un círculo vicioso de desfinanciamiento público y dependencia de nuevas deudas. A su vez, al ser más los que piden de los que prestan, el interés del dinero sube, y este inconveniente “viene a ser un nuevo obstáculo al acrecentamiento del comercio y la abundancia”. En definitiva, al igual que Moreno la condena de Belgrano al endeudamiento de nuestro país es tajante, vasta para concluir las siguientes palabras: El grueso interés del dinero convida a los extranjeros a hacer pasar el suyo para venir a ser acreedores del Estado. No nos detengamos sobre la preocupación pueril, que mira la arribada de este dinero como una ventaja: ya se ha referido algo tratando de la circulación del dinero. Los rivales de un pueblo no tienen medio más cierto de arruinar su comercio, que el tomar interés en sus deudas públicas. Como hemos expuesto, tanto en Moreno como en Belgrano encontramos elementos que difícilmente puedan circunscribirlos a un liberalismo económico. El esfuerzo por fortalecer el estado y hacerlo intervenir en la economía de suerte de poder garantizar la independencia fue pensado por ambos próceres. Será San Martín el primero en llevar tales ideas a la práctica en su gestión como Gobernador de Cuyo. Bibliografía: http://www.centrocultural.coop/revista/articulo/124/las_ideas_economicas_de_manuel_belgrano_y_ mariano_moreno.html • Belgrano, Manuel. (1963) Escritos Económicos. Buenos Aires, Circulo Militar. • Moreno, Mariano. (1809) “La representación de los Hacendados”, en Moreno, Mariano. Escritos Políticos y Económicos, Buenos Aires, La cultura argentina, 1915. • -----. “El Plan de Operaciones, Que el Gobierno provisional de las Provincias Unidas del Río de la Plata debe poner en práctica para consolidar la grande obra de nuestra Libertad e Independencia”, en Escritos Políticos y Económicos, La Cultura Argentina, 1915.
  10. 10. Establecimiento del Estado Nacional (1810-1880) La revolución de mayo de 1810 desató una ola de cambios, al separarse el Alto Perú del Virreinato, se privó al Río de la Plata de su principal mercado consumidor y de la región productora de metales preciosos. Las economías del interior quedaron aisladas y sus sectores mercantiles dejaron de cumplir el rol vinculante entre Buenos Aires y el Alto Perú, iniciándose un proceso de migración interna y despoblación del noroeste que no habría de detenerse en adelante. El proceso revolucionario no pudo contener las tensiones que el poder borbónico había mantenido oculto. Durante muchos años, las provincias del interior habían tolerado el centralismo de Buenos Aires sustentado en la legitimidad del Rey, pero ahora, su desaparición eliminaba todas las razones para que ese malestar no saliera a la luz. Desde el punto de vista económico, Córdoba había estado más ligada por su comercio al Alto Perú y a Cuyo que a Buenos Aires. Cuyo, a su vez, estaba más cerca de Santiago de Chile que de la capital y en general todas las provincias del norte dependían desde todo punto de vista al Alto Perú. Asimismo, la mayoría de ellas no compartían la política oficial adoptada desde un principio del libre comercio, ya que esto perjudicaba sus economías internas. Una vez declarada la Independencia en 1816, la situación económica de la Argentina era muy débil. El país casi no tenía industrias y por lo tanto, se comenzó a depender cada vez más de quien sería el principal comprador y vendedor de la Argentina: el Reino Unido. Bibliografía: http://es.wikipedia.org/wiki/ Fundación de "La Gaceta" de Buenos Aires Desde el momento en que un juramento solemne hizo responsable a esta Junta del delicado cargo que el pueblo se ha dignado confiarle, ha sido incesante el desvelo de los individuos que la forman, para llenar las esperanzas de sus conciudadanos. Abandonados casi enteramente aquellos negocios a que tenían vinculada su subsistencia, contraídos al servicio del público, con una asiduidad de que se han visto aquí pocos ejemplos, diligentes en proporcionarse todos los medios que puedan asegurarles el acierto; ve la Junta con satisfacción, que la tranquilidad de todos los habitantes, acredita la confianza, con que reposan en el celo y vigilancia del nuevo gobierno. Podría la Junta reposar igualmente en la gratitud con que públicamente se reciben sus tareas; pero la calidad provisoria de su instalación redobla la necesidad de asegurar, por todos los caminos, el concepto debido a la pureza de sus intenciones. La destreza con que un mal contento disfrazase las providencias más juiciosas, las equivocaciones que siembra muchas veces el error, y de que se aprovecha siempre la malicia, el poco conocimiento de las tareas que se consagran a la pública felicidad, han sido en todos los tiempos el instrumento que limando sordamente los estrechos vínculos que ligan el pueblo con sus representantes, produce al fin una disolución, que envuelve toda la comunidad en males irreparables. Una exacta noticia de los procedimientos de la Junta, una continuada comunicación pública de las medidas que acuerde para consolidar la grande obra que se ha principiado, una sincera y franca manifestación de los estorbos que se oponen al fin de su instalación y de los medios que adopta para allanarlos, son un deber en el gobierno provisorio que ejerce, y un principio para que el pueblo no resfríe en su confianza, o deba culparse a sí mismo si no auxilia con su energía y avisos a quienes nada pretenden, sino sostener con dignidad los derechos del Rey y de la Patria, que se le han confiado. El pueblo tiene derecho a saber la conducta de sus representantes, y el honor de éstos se interesa en que todos conozcan la execración con que miran aquellas reservas y misterios inventados por el poder para cubrir los delitos.
  11. 11. ¿Por qué se han de ocultar a las provincias sus medidas relativas a solidar su unión, bajo el nuevo sistema? ¿Por qué se les ha de tener ignorantes de las noticias prósperas o adversas que manifiesten el sucesivo estado de la Península? ¿Por qué se ha de envolver la administración de la Junta, en un caos impenetrable a todos los que no tuvieron parte en su formación? Cuando el Congreso general necesite un conocimiento del plan de gobierno que la Junta Provisional ha guardado, no huirán sus vocales de darlo, y su franqueza desterrará toda sospecha de que se hacen necesarias o temen ser conocidos, pero es más digno de su representación, fiar a la opinión pública la defensa de sus procedimientos y que cuando todos van a tener parte en la decisión de su suerte, nadie ignore aquellos principios políticos que deben reglar su resolución. Para el logro de tan justos deseos ha resuelto la Junta que salga a luz un nuevo periódico semanal, con el título de Gaceta de Buenos Aires, el cual sin tocar los objetos que tan dignamente se desempeñan en el Semanario del Comercio, anuncie al público las noticias exteriores e interiores que deban mirarse con algún interés. En él se manifestarán igualmente las discusiones oficiales de la Junta con los demás jefes y gobiernos, el estado de la Real Hacienda y medidas económicas, para su mejora; y una franca comunicación de los motivos que influyan en sus principales providencias, abrirá la puerta a las advertencias que desee dar cualquiera que pueda contribuir con sus luces a la seguridad del acierto. La utilidad de los discursos de hombres ilustrados y que sostengan y dirijan el patriotismo y fidelidad, que tan heroicamente se ha desplegado, nunca es mayor que cuando el choque de las opiniones pudiera envolver en tinieblas aquellos principios, que los grandes talentos pueden únicamente reducir a su primitiva claridad; y la Junta, a más de incitar ahora generalmente a los sabios de estas provincias, para que escriban sobre tan importantes objetos, los estimulará por otros medios que les descubran la confianza que pone en sus luces y en su celo. Todos los escritos relativos a este recomendable fin se dirigirán al señor vocal doctor don Manuel Alberti, quien cuidará privativamente de este ramo, agregándose por la secretaría las noticias oficiales, cuya publicación interese. El pueblo recibirá esta medida como una demostración sincera del aprecio que hace la Junta de su confianza; y de que no anima otro espíritu sus providencias que el deseo de asegurar la felicidad de estas provincias (Orden de la Junta). (Gaceta de Buenos Aires, del 7 de junio de 1810.) Bibliografía: http://www.biblioteca.clarin.com/pbda/ensayo/moreno_escritos/gaceta.html El correo del comercio A su regreso de la Banda Oriental, Manuel Belgrano se encontró con la inesperada sorpresa de dirigir un periódico, redactado por los mismos patriotas. El entusiasmo motivó a Manuel a querer publicar el prospecto de un periódico editado en Sevilla, reemplazándole el nombre por el de Buenos Aires: El Correo de Comercio de Buenos Aires cobraba vida y, dentro de la agenda, las cuestiones y preocupaciones educacionales y sanitarias fueron objeto de esta inolvidable publicación, la única que nació antes de la Revolución de Mayo (el primer número es del 3 de marzo de 1810) y finalizaría posteriormente (el cierre fue el 5 de abril de 1811). Bibliografía: http://www.mercuriodelasalud.com.ar/Mercurio_old/anteriores/numeros/72/Notas/belgrano.htm
  12. 12. Primera invasión El 14 de abril de 1806 partió desde la ciudad del Cabo una fuerza comandada por Beresford. Hizo escala en Santa Elena donde se reforzó. La fuerza que llego al Río de la Plata consistía de 1600 hombres en 10 barcos de guerra. El 25 de junio de 1806 los ingleses desembarcaron en Quilmes, y llegaron a tomar el fuerte de Buenos Aires el día 28 de junio. El virrey Sobremonte huyo con el tesoro de la ciudad hacia Córdoba, para organizar allí la resistencia, pero el tesoro fue interceptado por los ingleses gracias a la información que proveyeron comerciantes temerosos de que los ingleses al no tener el tesoro robaran sus propiedades. Para ganarse el favor de la gente de Buenos Aires una de las primeras medidas de los invasores fue decretar el libre comercio. Esto provoco que muchos comerciantes que se beneficiaban con el monopolio español financiaran la resistencia a los ingleses, que comenzó a organizarse en forma secreta con el fin de retomar la ciudad. A su vez en Montevideo Liniers organizo una fuerza con el objetivo de marchar sobre Buenos Aires y liberarla. También Pueyrredon con la ayuda de Alzaga, organizo una milicia en los alrededores de la ciudad con vistas a la liberación de la misma la cual fue derrotada por los ingleses el 1 de agosto. El 4 de agosto Liniers desembarco al norte de la ciudad en Las Conchas con su fuerza. A medida que avanzaba se fueron uniendo mas hombres a su fuerza. Finalmente llego a Buenos Aires donde convergieron en el ataque a los ingleses todas las fuerzas de la resistencia. Luego de 2 días de lucha los ingleses fueron expulsados el 12 de agosto. El 14 de agosto el Cabildo le confirió a Liniers el mando militar. Esto junto con la reconquista constituyeron 2 importantes antecedentes de autodeterminación que influirían luego en la Revolución de mayo. Segunda invasión El 22 de septiembre de 1806 el gobierno ingles decide invadir Buenos Aires y Montevideo. Los ingleses volvieron a la carga con una fuerza mucho mayor a la que habían enviado con anterioridad. Como base de acción tomaron la población de Maldonado el 29 de octubre de 1806 comenzaron las acciones que culminaron 3 días después con la derrota española. El 3 de febrero de 1807 tomaron la ciudad de Montevideo en una operación naval y terrestre con 8000 soldados, bajo el general Auchmuty y el almirante Stirling. Sobremonte había acudido con refuerzos desde Córdoba, pero fue repudiado por el Cabildo, que puso a Ruiz Huidobro al mando de la fallida defensa de la ciudad. Mientras tanto Liniers que había acudido con 3000 hombres en ayuda de Montevideo debió retornar a Buenos Aires al enterarse de la caída de la ciudad. El 5 de febrero llego la noticia a Buenos Aires de la caída de Montevideo, reuniéndose el Cabildo el día 10 para analizar la situación, llegándose a la decisión de destituir a Sobremonte, arrestarlo y nombrar como virrey a Liniers, hecho que sentó un fuertísimo precedente de autodeterminación con vistas a la Revolución de Mayo de 1810. Para impedir que el pueblo de Colonia del Sacramento fuera utilizado como punto de desembarque de un ejercito español, los ingleses también tomaron esa población que cayo fácilmente en marzo. Liniers envió al recién llegado de España, Elio al frente de una fuerza para recuperar Colonia. El 22 de abril este realizo un ataque sorpresivo para los británicos, pero sin lograr el triunfo, y debió retirarse. Pack, el comandante ingles a cargo de Colonia pido refuerzos a Montevideo y ataco el campamento de Elio, derrotándolo y dispersando su fuerza el 7 de junio de 1807. Los ingleses comenzaron a usar a Montevideo como base para el contrabando, logrando que sus mercaderías penetraran en las colonias españolas. además emprendieron una guerra propagandística mediante la distribución de un periódico pro británico. El 10 de mayo de 1807 llego a Montevideo Whitelocke que asumió el mando de todas las fuerzas inglesas. El 28 de junio desembarcaron los ingleses en Ensenada, enfrentando las resistencia de una fuerza local que fue prontamente desbaratada, iniciando la marcha sobre Buenos Aires. Entre tanto llego de España una resolución que declaraba a Ruiz Huidobro como virrey, pero al hallarse este prisionero de los ingleses, la Audiencia resolvió la continuidad de Liniers en el cargo. El 4 de
  13. 13. julio el ejercito ingles se aproximo a la ciudad de Buenos Aires. Liniers salio a enfrentarlos en Plaza Miserere siendo derrotado. Ante la ominosa situación el alcalde de Buenos Aires, Alzaga ordeno fortificar la ciudad, se cavaron trincheras y se hicieron barricadas, a la vez que la población se levanto en armas para enfrentar a los ingleses. El 5 de julio los ingleses partiendo de Miserere se dividieron en 12 columnas para penetrar en la ciudad confiados de la victoria. Los sorprendió una encarnizada resistencia y una lucha cuerpo a cuerpo. La población utilizo casi cualquier medio para combatir a los ingleses, el mas famoso fue el de arrojar aceite hirviendo desde las terrazas de las casas a las columnas británicas (aunque algunos historiadores afirman que era agua hirviendo ya que el aceite en esa época era un articulo muy caro). Los ingleses no pudieron tomar la ciudad y sufrieron una gran cantidad de bajas. Liniers le ofreció a Whitelocke la rendición la cual el comandante británico acepto. Las tropas británicas debieron retirarse del Río de la Plata y devolver al Virreinato del Río de la Plata las ciudades tomadas. Bibliografía: http://www.historiaglobal.com.ar/invasionesinglesas.php

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