14. nadie es profeta en su tierra
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14. nadie es profeta en su tierra 14. nadie es profeta en su tierra Presentation Transcript

  • DOMINGO XIV - Tiempo Ordinario Nadie es profeta en su tierra La identidad de una persona «Jesús salió de allí y se dirigió a su pueblo, seguido de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba estaba asombrada y decía: «¿De dónde saca todo esto? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada y esos grandes milagros que se realizan por sus manos? ¿No es acaso el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanos no viven aquí entre nosotros?». Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo. Por eso les dijo: «Un profeta es despreciado solamente en su pueblo, en su familia y en su casa». Y no pudo hacer allí ningún milagro, fuera de curar a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos. Y él se asombraba de su falta de fe» (Mc 6,1-6). • En nuestra cultura la búsqueda de la propia identidad es una tarea personal, basada en la introspección. Nos preguntamos a nosotros mismos: «¿Quién soy yo?». • Tratamos de no quedar condicionados por lo que «dice la gente» sobre nosotros. • Pero antiguamente descubrir la identidad no consistía en descubrirse a sí mismo, sino en ser confirmados mediante la opinión de otras personas. Para eso debía preguntarse: «¿Quién dice la gente que soy yo?»
  • DOMINGO XIV - Tiempo Ordinario Nadie es profeta en su tierra Lo que dice la gente Lo que dicen los demás cobra importancia a partir de una concepción de la persona con carácter colectivo, no individual. En la antigua cultura mediterránea cada persona estaba tan implicada en su grupo, que su identidad sólo podía explicarse en relación con los otros integrantes del mismo. Porque en aquella sociedad un individuo no podía pensar o actuar de manera independiente. La lealtad a su grupo se imponía. Desde este punto de vista la identificación básica de una persona se daba por su pertenencia familiar o nacional. Y el resultado era la formación de estereotipos o generalizaciones: «Los cretenses son siempre mentirosos, malas bestias, vientres perezosos» (Tito 1,12). «¿De Nazaret puede haber cosa buena?» (Jn 1,46). «Los judíos no se tratan con los samaritanos» (Jn 4,9). «Ciertamente eres de ellos pues además eres galileo» (Mc 14,70) En estas etiquetas estaba codificada toda la información necesaria para situar a una persona en el lugar correcto que debía ocupar en la escala social.
  • DOMINGO XIV - Tiempo Ordinario Nadie es profeta en su tierra Esquemas rígidos La multitud, al oírle, quedaba maravillada, y decía: «¿De dónde le viene esto? y ¿qué sabiduría es ésta que le ha sido dada? ¿Y esos milagros hechos por sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María…?» (Mc 6,2-3). • Los testigos de las de palabras y acciones de Jesús tienen dificultad para atribuirle las etiquetas que debían corresponderle: • Y todos daban testimonio de él y estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca. Y decían: «¿No es éste el hijo de José?» (Lc 4,22). • Se decían unos a otros: «Pues ¿quién es éste que hasta el viento y el mar le obedecen?» (Mc 4,41) • Los escribas y fariseos empezaron a pensar: «¿Quién es éste, que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?» (Lc 5,21). • Por tanto, la opinión pública comienza a recurrir a otras categorías para definir la identidad de Jesús. Ésta debe describirse en función de los prodigios que se observan: • Glorificaban a Dios, diciendo: «Un gran profeta se ha levantado entre nosotros» (Lc 7,16). • «Ese del que escribió Moisés en la Ley, y también los profetas, lo hemos encontrado: Jesús el hijo de José, el de Nazaret» (Jn 1,45).
  • DOMINGO XIV - Tiempo Ordinario Nadie es profeta en su tierra Escándalo ante lo que nos excede ¿Y sus hermanos no viven aquí entre nosotros?». Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo. Por eso les dijo: «Un profeta es despreciado solamente en su pueblo, en su familia y en su casa». Y no pudo hacer allí ningún milagro, fuera de curar a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos. Y él se asombraba de su falta de fe» (Mc 6,1-6). • Los paisanos de Jesús quedan condicionados por las etiquetas que adhirieron a Jesús desde su niñez: hijo del carpintero y de María, etc… No son capaces de descubrir que hay algo diferente que lo que su familia y su poblado le legaron. No descubren ninguna influencia exterior a ellos; ni de parte de Dios (como los que se alegran por sus milagros) ni del Diablo (como los que no están de acuerdo con él). • Para el Evangelio esta postura neutral es juzgada, sin embargo, con severidad. Al decir que «se ESCANDALIZABAN de él», incluye a los paisanos de Jesús entre la cizaña que será quemada el día del juicio, cuando «el Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y estos quitarán de su Reino todos los ESCÁNDALOS y a los que hicieron el mal» (Mt 13,41). • Cuando nos cuesta reconocer algo especial en una persona, tal vez no sólo la estamos subestimando. • Puede ser que no estemos reconociendo la posibilidad de que Dios actúe en nuestro mundo.