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La adoracion 04
 

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    La adoracion 04 La adoracion 04 Presentation Transcript

    • Lección 4 para el 23 de julio de 2011 ALEGRAOS ANTE EL SEÑOR: EL SANTUARIO Y LA ADORACIÓN
    • “ Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos” (Éxodo, 25: 8) “ Y habitaré entre los hijos de Israel, y seré su Dios. Y conocerán que yo soy Jehová su Dios, que los saqué de la tierra de Egipto, para habitar en medio de ellos. Yo Jehová su Dios” (Éxodo, 29: 45-46) Dios mismo dio las instrucciones precisas para la construcción del Tabernáculo del desierto. Cada parte del Santuario representaba el carácter santo de Dios. Así, Él podía habitar en medio de su pueblo. El lugar impartía un sentimiento especial de reverencia y majestad. ALEGRÉMONOS PORQUE DIOS HABITA EN MEDIO DE NOSOTROS
    • “ Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo” (2ª de Corintios, 6: 16) Hoy, a pesar de que ya no hay un Santuario terrenal donde Dios habite en medio de su pueblo, tenemos la seguridad de su presencia. Cada vez que nos reunimos para adorar a Dios, Él está en medio de nosotros (Mateo, 18: 20). Esta es una buena razón para alegrarnos. Además, nosotros mismos somos templo del Señor y Él se complace en habitar en nosotros. “ ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1ª de Corintios, 6: 19)
    • Aunque Dios podía haber creado en un momento un Santuario mucho más perfecto y majestuoso, prefirió que seres humanos imperfectos se encargaran de esa labor. Cuando se les ofreció esta oportunidad, los israelitas dieron de forma voluntaria y con alegría todo lo necesario para construirlo; tanto los materiales necesarios, como su propio trabajo. Dios quiere que participemos activamente en su obra. Toda acción que hagamos para Dios es un acto de adoración. Esto incluye la entrega de nuestro tiempo, talentos y bienes materiales. ALEGRÉMONOS PORQUE PODEMOS PARTICIPAR EN LA OBRA DE DIOS “ Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre” (2ª de Corintios, 9: 7)
    • La parte principal del culto del Santuario (así como más tarde en el Templo) era el sacrificio diario matutino y vespertino. En esos momentos, el pueblo se reunía para tener unos momentos de adoración a través del canto, la oración y la confesión de los pecados, mientras se ofrecía un cordero que representaba al Cordero de Dios que moriría para salvarlos. “ fuisteis rescatados… con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación” (1ª de Pedro, 1: 18-19) Cuando reconocemos que Jesús es nuestro Salvador personal, nuestra adoración fluye de un corazón perdonado, limpiado y santificado, que se deleita en obedecer a Dios. Si la verdad de la salvación no es digna de alegría, ¿qué es? ALEGRÉMONOS POR LA SALVACIÓN
    • “ Y de allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, todo lo que yo te mandare para los hijos de Israel” (Éxodo, 25: 22) En el Santuario terrenal, Dios se comunicaba con Moisés (y, posteriormente, con los sumos sacerdotes) a través de la Shekinah. Dios no solo habitó en el Santuario, sino que se preocupó por comunicarse con su pueblo para guiarlo e instruirlo. “ Cristo era su instructor. Así como había estado con ellos en el desierto, había de continuar siendo su maestro y guía. En el tabernáculo y en el templo su gloria moraba en la santa shekinah encima del propiciatorio. En favor de ellos, manifestó constantemente las riquezas de su amor y paciencia” (E.G.W., “Palabras de vida del gran Maestro”, cp. 23, pg. 230) ALEGRÉMONOS PORQUE DIOS SE COMUNICA CON NOSOTROS
    • “ Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Juan, 14: 26) Al igual que Cristo fue el instructor del pueblo de Israel a través de la Shekinah, hoy nos ha dejado un Instructor que nos guíe en nuestra vida. ¡Qué alegría saber que podemos comunicarnos con Dios y contar con su guía y dirección para nuestras vidas!
    • La adoración en Israel no era mero formalismo. No se adoraba a Dios de una manera fría y ritual, sino de una manera alegre. La alegría de Israel emanaba del reconocimiento del perdón de los pecados, de la salvación, de la redención, de la santificación, del agradecimiento por todo lo que Dios hacía por ellos. Dios vivía con ellos, ¿cómo podrían estar tristes? Por orden divina, cada israelita debía presentarse ante la presencia de Dios en el Santuario tres veces al año:
      • La fiesta de los panes sin levadura, para agradecer a Dios por haberles sacado de Egipto.
      • La fiesta de las semanas (pentecostés), para agradecer a Dios por la cosecha del cereal.
      • La fiesta de las cabañas, para agradecer a Dios por la vendimia.
      “ Pero a los quince días del mes séptimo, cuando hayáis recogido el fruto de la tierra, haréis fiesta a Jehová por siete días; el primer día será de reposo, y el octavo día será también día de reposo. Y tomaréis el primer día ramas con fruto de árbol hermoso, ramas de palmeras, ramas de árboles frondosos, y sauces de los arroyos, y os regocijaréis delante de Jehová vuestro Dios por siete días” (Levítico, 23: 39-40) ALEGRÉMONOS ANTE DIOS
    • Al recordar todo lo que Dios ha hecho y hace por nosotros, nuestros corazones se llenan de gozo. Esta alegría debe impregnar nuestra adoración a Dios. Cuando adoramos a nuestro Señor, debemos mantener un equilibrio entre la alegría y la reverencia ante este Dios Santo. Nuestro culto debe ser un equilibrio entre lo racional y lo emotivo. “ Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional” (Romanos, 12: 1) “ Servid a Jehová con alegría; Venid ante su presencia con regocijo” (Salmo 100: 2)
    • “ Nuestras reuniones deben hacerse intensamente interesantes. Deben estar impregnadas por la misma atmósfera del cielo. No haya discursos largos y áridos ni oraciones formales simplemente, para ocupar el tiempo. Todos deben estar listos para hacer su parte con prontitud, y cuando han cumplido su deber la reunión debe clausurarse. Así el interés será mantenido hasta el final. Esto es ofrecer a Dios un culto aceptable. Su servicio debe ser hecho interesante y atrayente, y no dejarse que degenere en una forma árida. Debemos vivir por Cristo minuto tras minuto, hora tras hora y día tras día. Entonces Cristo morará en nosotros, y cuando nos reunamos, su amor estará en nuestro corazón, y al brotar como un manantial en el desierto, refrescará a todos y dará a los que están por perecer avidez por beber las aguas de vida” E.G.W. (Testimonios, tomo 5, “El amor por los que yerran”, pg. 573-574)