Las ventajas de ser un marginado stephen chbosky

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narra las ventajas y desventajas de ser un marginado y lo mal que se pasa siendolo tambn trata un tema muy fuerte ya que en el libro cuenta que se le muere su amigo y aprende a vivir sin el intentando hacer nuevos amigos lo malo de todo es que termina cayendo en la droga y el alcohol y la vida se le complica mas de lo que la tenia

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Las ventajas de ser un marginado stephen chbosky

  1. 1. VIVIR al margen ofrece unaperspectiva ÚNICA. Pero SIEMPRE llegael momento de entrar en escena y ver elMUNDO desde dentro.Charlie tiene 15 años y se haquedado solo tras el suicidio de su mejoramigo. Vive con sus padres, su popular yguapa hermana y un hermano mayor que esuna estrella del fútbol americano y queestá a punto de comenzar la universidad.Su profesor de lengua está convencido deque Charlie posee una gran capacidadintelectual. Tras conocer a Sam y Patrickempieza a comprender lo que es ser unadolescente, y comienza un viaje hacia lamadurez que le llevará a recorrer caminosnuevos e inesperados. Con ellos descubrenueva música, empieza a beber, fumar y
  2. 2. coquetear con drogas, cambia de amigos...¡Hasta que se convierte en un joven deverdad!
  3. 3. STEPHEN CHBOSKYTraducción de Vanesa Pérez-Sauquillo
  4. 4. Para mi familia
  5. 5. Parte1
  6. 6. 25 de agosto de 1991Querido amigo:Te escribo porque ella dijo que escuchasy comprendes y que no intentaste acostartecon aquella persona en esa fiesta aunquehubieras podido hacerlo. Por favor, nointentes descubrir quién es ella porqueentonces podrías descubrir quién soy yo, yla verdad es que no quiero que lo hagas.Me referiré a la gente cambiándole elnombre o por nombres comunes porque noquiero que me encuentres. Por la mismarazón no he adjuntado una dirección paraque me respondas. No pretendo nada malocon esto. En serio.
  7. 7. Solo necesito saber que alguien ahíafuera escucha y comprende y no intentaacostarse con la gente aun pudiendohacerlo. Necesito saber que existe alguienasí.Creo que tú lo comprenderías mejorque nadie porque creo que eres másconsciente que los demás y aprecias loque la vida significa. Al menos, esoespero, porque hay gente que acude a ti enbusca de ánimos y amistad. Por lo menos,eso he oído.Bueno, esta es mi vida. Y quiero quesepas que estoy al mismo tiempo contentoy triste y que todavía intento descubrircómo eso es posible.Intento pensar que mi familia es unade las causas de que yo esté así, sobretodo después de que mi amigo Michael
  8. 8. dejara de ir al colegio un día la primaverapasada y oyéramos la voz del señorVaughn por el altavoz:—Chicos y chicas, lamentoinformaros de que uno de nuestrosestudiantes ha fallecido. Haremos unaceremonia por Michael Dobson en laasamblea escolar de este viernes.No sé cómo se extienden las noticiaspor el colegio ni por qué a menudo no seequivocan. Quizá fuera en el comedor. Esdifícil de recordar. Pero Dave, el de lasgafas raras, nos dijo que Michael se habíasuicidado. Su madre estaba jugando albridge con una de las vecinas de Michaely oyeron el disparo.No me acuerdo demasiado de lo quepasó después de aquello, salvo que mihermano mayor vino al colegio, al
  9. 9. despacho del señor Vaughn, y me dijo queparara de llorar. Luego, me rodeó loshombros con el brazo y me dijo queterminara de desahogarme antes de quepapá volviera a casa. Después fuimos acomer patatas fritas a McDonalds y meenseñó a jugar al pinball. Incluso bromeócon que gracias a mí se había librado delas clases de la tarde y me preguntó siquería ayudarlo a arreglar su ChevroletCamaro. Supongo que yo debía de estarhecho un desastre, porque hasta entoncesnunca me había dejado arreglar suCamaro.En las sesiones de orientación, nospidieron a los que apreciábamos deverdad a Michael que dijéramos algunaspalabras. Creo que temían que algunosintentáramos matarnos o algo así, porque
  10. 10. los orientadores parecían muy tensos yuno de ellos no paraba de tocarse labarba.Bridget, que está loca, dijo que aveces pensaba en el suicidio cuandoponían anuncios en la tele. Lo decíasinceramente, y esto desconcertó a losorientadores. Carl, que es muy amable contodo el mundo, dijo que estaba muy triste,pero que nunca podría suicidarse porquees pecado.Uno de los orientadores fue pasandopor todo el grupo hasta que al final llegó amí:—¿Tú qué piensas, Charlie?Lo extraño de esto era que yo nohabía visto nunca a este hombre porqueera un «especialista», y él sabía minombre aunque yo no llevara ninguna
  11. 11. tarjeta identificativa, como se hace en lasjornadas de puertas abiertas.—Pues... a mí Michael me parecía unchico muy si.jpgmpático, y no entiendopor qué lo hizo. Por muy triste que mesienta, creo que no saberlo es lo que deverdad me preocupa.Acabo de releer esto y no parece miforma de hablar. Y mucho menos en esedespacho, porque todavía seguía llorando.Todavía no había parado de llorar.El orientador dijo que sospechabaque Michael tenía «problemas en casa» yque creyó que no tenía a nadie con quienhablar. Tal vez por eso se sintió tan solo yse suicidó.Entonces empecé a gritarle alorientador que Michael podía haberhablado conmigo. Y me puse a llorar con
  12. 12. más fuerza todavía. Intentó calmarmediciendo que se refería a algún adulto,como un profesor o un orientador. Pero nofuncionó, y al final mi hermano vino arecogerme al colegio con su Camaro.Durante el resto del curso, losprofesores me trataron de forma especialy me pusieron mejores notas, aunque yono me había vuelto más listo. Si te digo laverdad, creo que los ponía nerviosos.El funeral de Michael fue raroporque su padre no lloró. Y tres mesesdespués abandonó a la madre de Michael.Al menos, eso nos contó Dave a la horade comer. A veces pienso en ello. Mepregunto qué pasaba en la casa deMichael cuando se acercaba la hora de lacena y los programas de televisión.Michael no dejó una nota, o al menos sus
  13. 13. padres no se la dejaron ver a nadie. Quizáfueran los «problemas en casa». Ojalá losupiera. Podría hacer que lo echara mejorde menos. Podría darle un triste sentido alo que hizo.Lo que sí tengo claro es que estohace que me pregunte si yo tengo«problemas en casa», pero me parece queun montón de gente lo tiene mucho peorque yo. Como cuando el primer novio demi hermana empezó a verse con otra chicay mi hermana estuvo llorando durante todoel fin de semana.Mi padre dijo:—Hay gente que lo tiene muchopeor.Y mi madre se quedó callada. Y esofue todo. Un mes después, mi hermanaconoció a otro chico y empezó a poner
  14. 14. música alegre otra vez. Y mi padre siguiótrabajando. Y mi madre siguió barriendo.Y mi hermano siguió arreglando suCamaro. Bueno, hasta que se fue a launiversidad a principios del verano. Juegaal fútbol americano en el equipo de PennState, pero necesitaba subir las notas esteverano para poder jugar al fútbol.No creo que en nuestra familia hayaningún hijo favorito. Somos tres, y yo soyel más pequeño. Mi hermano es el mayor.Es buenísimo jugando al fútbol y leencanta su coche. Mi hermana es muyguapa, es cruel con los chicos, y es la hijamediana. Yo ahora saco sobresaliente entodo como mi hermana y por eso me dejanen paz.Mi madre llora un montón con losprogramas de la tele. Mi padre trabaja un
  15. 15. montón y es un hombre honrado. Mi tíaHelen solía decir que mi padre erademasiado orgulloso como para tener lacrisis de los cuarenta. Todavía nocomprendo a qué se refería, porque acabade cumplir los cuarenta y no ha cambiadonada.Mi tía Helen era mi persona favoritadel mundo entero. Era la hermana de mimadre. Sacaba sobresaliente en todocuando era adolescente, y solía darmelibros para leer. Mi padre decía que esoslibros eran un poco antiguos para mí, perome gustaban, así que acababaencogiéndose de hombros y me dejabaleer.Mi tía Helen estuvo viviendo connuestra familia durante los últimos añosde su vida porque algo muy malo le había
  16. 16. ocurrido. Entonces nadie me decía quéhabía pasado, aunque yo siempre quisesaberlo. Cuando tenía más o menos sieteaños, dejé de preguntar sobre el temaporque un día estuve insistiendo, comosiempre hacen los niños, y mi tía Helen seechó a llorar desconsoladamente.Entonces fue cuando mi padre me diouna bofetada y dijo:—¡Estás hiriendo los sentimientos detu tía Helen!Como no quería hacerlo, paré. La tíaHelen le dijo a mi padre que no me pegaradelante de ella nunca más, y mi padrerepuso que aquella era su casa y que haríalo que le diera la gana, y mi madre sequedó callada y mis hermanos también.No recuerdo mucho más después deeso porque empecé a llorar a lágrima viva
  17. 17. y al cabo de un rato mi padre hizo que mimadre me llevara a mi cuarto. No fuehasta mucho tiempo más tarde que mimadre se tomó unas cuantas copas de vinoblanco y me contó lo que le había pasadoa su hermana. Algunas personasverdaderamente lo tienen mucho peor queyo. Y tanto que sí.Creo que ahora debería irme adormir. Es muy tarde. No sé por qué te hecontado todo esto. Te he escrito esta cartaporque mañana empiezo el instituto yestoy bastante asustado.Con mucho cariño,Charlie
  18. 18. 7 de septiembre de 1991Querido amigo:No me gusta el instituto. La cafetería sellama «Centro de Nutrición», que ya esraro. Hay una chica en mi clase deLiteratura Avanzada que se llama Susan.En el colegio era muy divertido estar conella. Le gustaban las películas, y suhermano Frank le grababa unas cintasbuenísimas de música que compartía connosotros. Pero este verano le han quitadolos braquets y está un poco más alta, másguapa, y le ha crecido el pecho. Ahora secomporta como una tonta por los pasillos,sobre todo cuando hay chicos cerca. Y meda pena, porque Susan no parece tan feliz
  19. 19. como antes. Si te digo la verdad, no legusta reconocer que está en la clase deLiteratura Avanzada, y tampocosaludarme por los pasillos.Cuando Susan estuvo en la reuniónde orientación sobre Michael, contó queMichael una vez le dijo que era la chicamás guapa del mundo, con braquets ytodo. Después, le pidió que «diera unavuelta con él», lo que en cualquier colegiose consideraba como dar un gran paso. Enel instituto lo llaman «salir con alguien».Y se besaron y hablaron de películas, yahora lo echa terriblemente de menosporque era su mejor amigo.Es curioso, además, porque loschicos y las chicas normalmente no sehacían mejores amigos en mi colegio.Pero Michael y Susan sí. Un poco como
  20. 20. yo y mi tía Helen. Perdón. «Mi tía Helen yyo». Es algo que he aprendido estasemana. Eso y a sistematizar mejor lasnormas de puntuación.Estoy callado la mayoría del tiempo,y solo un chico llamado Sean pareciófijarse en mí. Me esperó a la salida de laclase de Educación Física y me dijo cosasmuy inmaduras como que iba a darme un«remojón», que es cuando alguien te metela cabeza en el váter y tira de la cadenapara hacer que tu pelo dé vueltas. Éltambién parecía bastante infeliz, y se lodije. Entonces se enfadó conmigo yempezó a pegarme, y yo me limité a hacerlas cosas que me había enseñado mihermano. Mi hermano es un gran luchador.—Ve a por las rodillas, la garganta ylos ojos.
  21. 21. Y eso hice. Y le hice bastante daño aSean. Y entonces se echó a llorar. Y mihermana tuvo que salir de su clase deúltimo curso avanzado y llevarme a casaen coche. Me hicieron ir al despacho deldirector Small, pero no me castigaron ninada porque un chico le contó al directorSmall la verdad sobre la pelea.—Sean empezó. Fue en defensapropia.Así fue. Pero no logro comprenderpor qué Sean quería hacerme daño. Yo nole había hecho nada. Soy muy bajito. Esverdad. Pero supongo que Sean no sabíaque podía pelear. La verdad es que podríahaberle hecho mucho más daño. Y quizádebería habérselo hecho. Se me ocurrióque tal vez tendría que hacerlo, si Seanpersiguiera al chico que le dijo al director
  22. 22. Small la verdad, pero Sean nunca fue apor él. Así que todo quedó olvidado.Algunos chicos me miran raro porlos pasillos porque no adorno mi taquilla,y soy el que le dio la paliza a Sean y nopudo parar de llorar después de hacerlo.Supongo que soy bastante sensible.Me he sentido muy solo últimamenteporque mi hermana está ocupada haciendode la mayor de la familia. Mi hermanoestá ocupado siendo jugador de fútbol enPenn State. Después del campamento deentrenamiento, su entrenador le dijo queiba a ser suplente y que, cuando empiece aasimilar el sistema, será titular.Mi padre confía de verdad en quellegue al fútbol profesional y juegue conlos Steelers. Mi madre simplemente sealegra de que vaya gratis a la universidad,
  23. 23. porque mi hermana no juega al fútbol y nohubiera habido dinero suficiente paraenviarlos a los dos. Por eso quiere que yosiga esforzándome mucho, para conseguiruna beca.Así que en eso estoy, hasta que hagaalgún amigo por aquí. Esperaba que elchico que dijo la verdad pudiera hacerseamigo mío, pero creo que solo lo hizoporque era lo correcto.Con mucho cariño,Charlie11 de septiembre de 1991
  24. 24. Querido amigo:No tengo mucho tiempo porque miprofesor de Literatura Avanzada nos hamandado un libro para leer y me gustaleerme los libros dos veces. Por cierto, ellibro es Matar un ruiseñor. Si no lo hasleído, creo que deberías hacerlo, porquees muy interesante. El profesor nos haencargado que leamos solo unos cuantoscapítulos de momento, pero no me gustaleer los libros así. Ya voy por la mitad, yeso que acabo de empezar.De todas formas, la razón por la quete escribo es porque vi a mi hermano portelevisión. Normalmente no me interesandemasiado los deportes, pero esta era unaocasión especial. Mi madre empezó allorar, y mi padre la rodeó con el brazo, y
  25. 25. mi hermana sonrió, cosa rara porque mishermanos siempre se pelean cuando élestá por aquí.Pero mi hermano mayor ha salido enla televisión y, hasta ahora, ha sido lomejor de las dos semanas que llevo en elinstituto. Lo echo de menos muchísimo, loque es extraño, porque nunca hablábamosdemasiado cuando estaba aquí. Tampocolo hacemos ahora, para serte sincero.Te diría en qué posición juega, perocomo te conté, me gustaría mantenerme enel anonimato contigo. Espero que locomprendas.Con mucho cariño,Charlie
  26. 26. 16 de septiembre de 1991Querido amigo:He terminado Matar un ruiseñor. Se haconvertido en mi libro favorito delmundo, pero por otro lado, siemprepienso eso hasta que leo el siguiente libro.Mi profesor de Literatura Avanzada me hapedido que lo llame «Bill» cuando noestemos en clase, y me ha dado otro libropara leer. Dice que tengo una granhabilidad para leer e interpretar ellenguaje, y ha querido que haga unaredacción sobre Matar un ruiseñor.Se lo he mencionado a mi madre yme ha preguntado por qué Bill no había
  27. 27. recomendado que pasara mejor a la clasede Literatura de Segundo o de Tercero. Yle conté que Bill dijo que esas eranbásicamente las mismas clases aunque conlibros más complicados y que aquello nome ayudaría a mejorar. Mi madre dijo queno estaba muy segura de eso, y que yahablaría con él en la jornada de puertasabiertas. Después, me pidió que laayudara a fregar los platos, cosa que hice.Francamente, no me gusta fregar losplatos. Me gusta comer con los dedos ysobre servilletas, pero mi hermana diceque es malo para el medio ambiente. Esmiembro del club del Día de la Tierra enel instituto, y ahí es donde conoce a loschicos. Todos la tratan muy bien, y no melo acabo de explicar, salvo quizá por loguapa que es. Ella se porta muy mal con
  28. 28. ellos.Hay un chico que lo tieneparticularmente difícil. No te diré sunombre. Pero te lo contaré todo sobre él.Tiene el pelo castaño muy bonito, y lolleva largo, recogido con una coleta. Creoque se arrepentirá en el futuro cuandoeche la vista atrás. Siempre estágrabándole cintas de varios a mi hermanade temas muy específicos. Una se llamaba«Hojas de Otoño». Incluyó muchascanciones de The Smiths. Incluso coloreóa mano la carátula. Después de queterminara la película que había alquiladoy de que él se marchara, mi hermana medio la cinta:—¿Quieres esto, Charlie?Tomé la cinta, pero me sentí raroporque él la había hecho para ella.
  29. 29. Aunque la escuché. Y me gustómuchísimo. Hay una canción llamadaAsleep que me gustaría que escucharas. Lehablé a mi hermana de ella. Y una semanadespués me dio las gracias porque cuandoeste chico le preguntó por la cinta, le dijoexactamente lo que yo había dicho sobrela canción Asleep, y a este chico leemocionó mucho cuánto había significadopara ella. Espero que esto quiera decirque se me dará bien ligar cuando llegue elmomento.Pero debería ceñirme al tema. Eso eslo que mi profesor Bill me dice que haga,porque escribo más o menos como hablo.Creo que por eso quiere que escriba esaredacción sobre Matar un ruiseñor.El chico al que le gusta mi hermanasiempre es respetuoso con mis padres.
  30. 30. Por eso a mi madre le cae muy bien. Mipadre piensa que es un blando. Creo queesa es la causa de que mi hermana haga loque hace con él.Una noche le estuvo diciendo cosasmuy crueles sobre que él nunca se habíaenfrentado al matón de la clase cuandotenía quince años, o algo parecido. Paraserte sincero, yo estaba viendo la películaque él había alquilado, así que no leestaba prestando mucha atención a supelea. Se pelean todo el rato, por lo quesupuse que al menos la película seríadiferente, aunque no lo fue porque era unasegunda parte.En todo caso, después de que ella semetiera con él durante más o menos cuatroescenas de la película, que creo quefueron diez minutos o así, él se echó a
  31. 31. llorar. A llorar a mares. Entonces volví lacabeza y mi hermana me señaló.—Para que veas, hasta Charlie leplantó cara al matón de su clase. Ya ves.Y el chico se puso coloradísimo. Yme miró. Después, la miró a ella. Ylevantó la mano y le cruzó la cara con unabuena bofetada. Buena de verdad. Mequedé helado, porque no podía creer loque había hecho. No era propio de élpegar a nadie. Era el chico que grababacintas temáticas de varios, con lascarátulas pintadas a mano, hasta que pegóa mi hermana y paró de llorar.Lo más raro es que mi hermana nohizo nada. Solo se quedó mirándolo encompleto silencio. Fue extrañísimo. Mihermana se pone como loca si te comes untipo de atún que no debes, pero aquí
  32. 32. estaba este chico pegándole, y ella no dijoni mu. Solo se volvió más dulce y amable.Y me pidió que me fuera, cosa que hice.Después de que el chico se marchara, mihermana me dijo que estaban «saliendo»,y que no le contara a mamá ni a papá loque había pasado.Supongo que él se había enfrentado asu matón. Y supongo que tiene lógica.Ese fin de semana, mi hermana pasóun montón de tiempo con este chico. Y serieron mucho más de lo que normalmentehacen. El viernes por la noche, estuveleyendo mi nuevo libro, pero como estabamentalmente cansado, decidí ver un pocola tele. Y abrí la puerta del sótano y mihermana y este chico estaban desnudos. Élestaba encima de ella, y ella tenía laspiernas extendidas a ambos lados del
  33. 33. sofá. Y me gritó en un susurro:—¡Sal de aquí, pervertido!Así que me fui. Al día siguiente,todos vimos en la tele a mi hermano jugaral fútbol. Y mi hermana invitó a este chicoa casa. No sé a ciencia cierta cuándo sehabía marchado la noche anterior.Estuvieron agarrados de la mano y secomportaron como si todo fuera alegre. Yel chico dijo que el equipo de fútbol delinstituto no era el mismo desde que mihermano se graduó, o algo así, y mi padrese lo agradeció. Y cuando el chico se fue,mi padre dijo que se estaba convirtiendoen un joven excelente que sabía cómocomportarse. Y mi madre se quedócallada. Y mi hermana me miró paraasegurarse de que yo no abriría la boca. Yasí fue.
  34. 34. —Sí. Lo es —fue lo único que pudodecir mi hermana.Y yo imaginé a este chico en su casahaciendo los deberes y pensando en mihermana desnuda. Y los imaginé de lamano en partidos de fútbol a los que noprestarían atención. E imaginé a estechico vomitando en los arbustos de unafiesta en la casa de alguien. E imaginé ami hermana aguantándolo.Y me sentí muy mal por los dos.Con mucho cariño,Charlie18 de septiembre de 1991
  35. 35. Querido amigo:No te he contado nunca que estoy en clasede Pretecnología, ¿verdad? Bueno, puesestoy en Pretecnología, y es mi clasefavorita junto con la de LiteraturaAvanzada de Bill. Anoche escribí laredacción sobre Matar un ruiseñor, y sela pasé a Bill esta mañana. Se supone quevamos a hablar de ella mañana durante lahora de comer.Pero a lo que iba es a que hay unchico en Pretecnología que se llama«Nada». No bromeo. Su nombre es«Nada». Y es para partirse de risa.«Nada» se quedó con el mote en elcolegio, cuando la gente se metía con él.Creo que ahora está en último curso. Los
  36. 36. chicos empezaron a llamarle Patty, cuandosu nombre de verdad es Patrick. Y«Nada» les dijo: «Escuchad, o me llamáisPatrick o nada».Así que empezaron a llamarle«Nada». Y se le quedó el mote. En esemomento era un recién llegado al distritoescolar porque su padre se había casadocon otra mujer, nueva en esta zona. Creoque dejaré de poner comillas en elnombre de Nada porque es pesado yrompe el hilo del discurso. Espero que nolo encuentres difícil de seguir. Measeguraré de destacar la diferencia si seda el caso.Bueno, pues en clase dePretecnología, Nada empezó a imitar anuestro profesor, el señor Callahan, conmuchísima gracia. Hasta se pintó con cera
  37. 37. negra las patillas largas. Para partirse derisa. Cuando el profesor Callahan pilló aNada haciendo esto cerca de la lijadorade banda, incluso se rio, porque Nada nolo estaba imitando con mala idea ni nada.Así de gracioso fue. Ojalá hubieraspodido estar allí, porque no me he reídotanto desde que mi hermano se marchó decasa. Mi hermano solía contar chistessobre polacos, que sé que está mal, peroyo no hacía caso de la parte polaca yescuchaba los chistes. Para partirse derisa.Ah, por cierto, mi hermana me pidióque le devolviera su cinta de «Hojas deotoño». Ahora la escucha todo el tiempo.Con mucho cariño,Charlie
  38. 38. 29 de septiembre de 1991Querido amigo:Tengo un montón de cosas que contartesobre las últimas dos semanas. Bastantesson buenas, pero otras son malas. Sigo sinentender por qué siempre pasa igual.Antes que nada, Bill me puso unsuficiente en mi redacción sobre Matarun ruiseñor porque dijo que hago frasesdemasiado largas. Estoy intentandopracticar para no hacerlo. También dijoque debería utilizar el vocabulario queaprendo en clase, como «corpulento» e
  39. 39. «ictericia». Usaría aquí esas palabras,pero la verdad es que no creo que seanapropiadas en estas cartas.Para serte sincero, no sé dónde seríaapropiado usarlas. No estoy diciendo queno deberíamos conocerlas. Claro quedeberíamos. Pero es que nunca, en toda mivida, he oído a nadie utilizar las palabras«corpulento» e «ictericia». Incluyendo alos profesores. Así que, ¿qué sentido tieneutilizar palabras que nadie más sabe opuede decir con comodidad? Yo es que nolo entiendo.Me pasa lo mismo con ciertasestrellas de cine que son malísimasactuando. Algunas de ellas deben de tenerpor lo menos un millón de dólares, y aunasí, siguen haciendo películas. Se cargana los malos. Gritan a sus detectives.
  40. 40. Hacen entrevistas. Cada vez que veo enalguna revista a cierta estrella de cine nopuedo evitar que me dé una pena terribleporque nadie tiene ningún respeto porella, y a pesar de eso, siguenentrevistándola. Y en las entrevistas todasdicen lo mismo.Empiezan con lo que están comiendoen algún restaurante. «Mientras masticabadelicadamente su ensalada china de pollo,nos habló de su amor». Y todas lasportadas dicen lo mismo: «Nos revela losmisterios de la fama, el amor, y de sureciente película/serie/álbum de éxito».Creo que está bien que los actoreshagan entrevistas para hacernos pensarque son como nosotros, pero si te soysincero, me da la sensación de que todo esuna gran mentira. El problema es que no
  41. 41. sé quién está mintiendo. Y no entiendo porqué estas revistas venden tanto. Y noentiendo por qué a las señoras que van aldentista les gustan tanto. El sábadopasado, estaba en la sala de espera deldentista y oí esta conversación:—¿Has visto esta película? —señalala portada.—Sí. La vi con Harold.—¿Qué te ha parecido?—Ella es un encanto.—Sí. Lo es.—Ah, tengo una nueva receta.—¿Baja en calorías?—Ajá.—¿Tienes tiempo mañana?—No. ¿Por qué no haces que Mikese la mande a Harold por fax?—Vale.
  42. 42. Entonces, estas señoras empezaron ahablar sobre la actriz que mencioné antes,y las dos lo tenían muy claro:—Creo que es patética.—¿Has leído la entrevista en GoodHousekeeping?—¿De hace algunos meses?—Ajá.—Patética.—¿Leíste la de Cosmopolitan?—No.—Dios mío, es prácticamente lamisma entrevista.—No sé ni por qué le hacen caso.El hecho de que una de esas señorasfuera mi madre me dio especial lástima,porque mi madre es muy guapa. Y siempreestá a dieta. A veces, mi padre la llamaguapa, pero ella no lo escucha. A
  43. 43. propósito, mi padre es muy buen marido.Solo que es pragmático.Después del dentista, mi madre mellevó en coche al cementerio dondemuchos de sus parientes están enterrados.A mi padre no le gusta ir al cementerioporque le da grima. Pero a mí no meimporta nada ir, porque mi tía Helen estáenterrada allí. Mi madre siempre fue laguapa de las dos, y mi tía Helen fuesiempre «la otra». Lo bueno es que mi tíaHelen nunca estuvo a dieta. Y mi tíaHelen era «corpulenta». ¡Eh! ¡Lo heconseguido!Mi tía Helen siempre dejaba que losniños nos quedásemos levantados yviéramos Saturday Night Live cuandohacía de canguro o cuando estuvoviviendo con nosotros y mis padres se
  44. 44. iban a casa de otra pareja aemborracharse y jugar a juegos de mesa.Cuando yo era muy pequeño, recuerdo queme iba a dormir mientras mis hermanos yla tía Helen veían Vacaciones en el mar yLa isla de la fantasía. Siendo tanpequeño, nunca aguantaba despierto, yojalá hubiera podido, porque mishermanos a veces hablan de aquellosmomentos. Tal vez sea triste que ahora sehayan convertido en recuerdos. Y tal vezno sea triste. Tal vez es solo el hecho deque queríamos a la tía Helen, sobre todoyo, y aquel era el único rato que podíamospasar con ella.No empezaré a enumerar recuerdosde episodios de televisión, excepto uno,porque supongo que viene al caso, yparece algo con lo que cualquiera se
  45. 45. puede identificar de alguna manera. Y yaque no te conozco, imagino que tal vezpueda escribir sobre algo con lo que tepuedas identificar.Toda la familia estaba sentadaviendo el último episodio de M.A.S.H., ynunca lo olvidaré, por muy pequeño quefuera entonces. Mi madre lloraba. Mihermana lloraba. Mi hermano estabahaciendo de tripas corazón para no llorar.Y mi padre se fue durante uno de losmomentos finales para hacerse unsándwich. Bueno, no me acuerdo muchodel capítulo en sí porque yo erademasiado pequeño, pero mi padre nuncase iba a hacerse un sándwich, salvodurante la pausa de los anuncios, yentonces normalmente mandaba a mimadre. Fui hasta la cocina y vi a mi padre
  46. 46. haciéndose un sándwich... y llorando.Lloraba todavía más desconsoladamenteque mi madre. Y yo no me lo podía creer.Cuando terminó de hacerse su sándwich,guardó las cosas en la nevera y paró dellorar y se enjugó los ojos y me vio.Entonces se acercó a mí, me dio unapalmadita en el hombro y dijo:—Es nuestro pequeño secreto, ¿vale,campeón?—Vale —dije.Y mi padre me levantó con el brazoque no sostenía el sándwich, y me llevóhasta el salón, donde está la televisión, yme sentó en sus rodillas durante el restodel episodio. Y cuando el episodioterminó, me levantó, apagó la tele y sevolvió hacia los demás. Y declaró:—Ha sido una gran serie.
  47. 47. Y mi madre dijo:—Inmejorable.Y mi hermana preguntó:—¿Cuánto tiempo ha estado enantena?Y mi hermano respondió:—Nueve años, tonta.Y mi hermana replicó:—Tonto lo serás tú...Y mi padre dijo:—Parad de discutir, ahora mismo.Y mi madre dijo:—Haced caso a vuestro padre.Y mi hermano no dijo nada.Y mi hermana no dijo nada.Y años después descubrí que mihermano se había equivocado.Fui a la biblioteca a consultar susdatos y descubrí que el episodio que
  48. 48. vimos había sido el más visto de toda lahistoria de la televisión, lo que me pareceincreíble porque era como si solo hubieseexistido para nosotros cinco.Ya sabes, un montón de chicos en elcolegio odian a sus padres. A algunos lespegan. Y a algunos les ha tocado una vidaasquerosa. Algunos son trofeos que suspadres muestran a los vecinos, comogalones o estrellas doradas. Y algunos deesos padres lo único que quieren es queles dejen beber en paz.Yo, personalmente, a pesar de que nocomprenda a mis padres y a pesar de quea veces sienta pena por los dos, no puedoevitar quererlos mucho. Mi madre saca elcoche para visitar a sus seres queridos enel cementerio. Mi padre lloró viendoM.A.S.H. y confió en que le guardara el
  49. 49. secreto, y me dejó sentarme en susrodillas, y me llamó «campeón».Por cierto, solo tengo una caries y,por mucho que insista mi dentista, soyincapaz de usar la seda dental.Con mucho cariño,Charlie6 de octubre de 1991Querido amigo:Estoy muy avergonzado. Fui al partido defútbol del instituto el otro día y no séexactamente por qué. En el colegio,
  50. 50. Michael y yo íbamos a veces a lospartidos, aunque ninguno de los doséramos suficientemente populares para ir.Era solo un lugar adonde ir los viernescuando no queríamos ver la tele. A veces,nos encontrábamos a Susan allí, y ella yMichael se daban la mano.Pero esta vez fui solo porqueMichael ya no está, y ahora Susan se juntacon otros chicos, y Bridget sigue loca, y lamadre de Carl lo mandó a un colegiocatólico, y Dave, el de las gafas raras, seha mudado. Estuve mirando un poco a lagente, viendo quién estaba enamorado yquién simplemente perdiendo el tiempo, yvi a ese chico del que te hablé. ¿Teacuerdas de Nada? Nada estaba allí, en elpartido de fútbol, y de hecho era uno delos pocos que veían el partido, sin ser un
  51. 51. adulto. Me refiero a ver el partido deverdad. Gritaba cosas como:—¡Vamos, Brad! —así se llamanuestro defensa.Bueno, normalmente soy muy tímido,pero Nada parece el tipo de chico con elque podrías ir a un partido de fútbol,aunque tengas tres años menos y no seaspopular.—¡Hey! ¡Tú estás en mi clase dePretecnología! —Nada es muy simpático.—Me llamo Charlie —dije sindemasiada timidez.—Y yo Patrick. Y esta es Sam —señaló a una chica muy guapa que estaba asu lado. Y ella me saludó.—¡Hola, Charlie! —Sam tenía unasonrisa muy bonita.Ambos me dijeron que me sentara
  52. 52. con ellos, y parecía que lo decían enserio, así que me senté. Escuché los gritosque Nada lanzaba al campo. Y escuché suanálisis de cada jugada. Y me di cuenta deque sabía mucho de fútbol. De hecho,sabía de fútbol tanto como mi hermano.Quizá debería llamarle Patrick a partir deahora, ya que es así como se hapresentado, y Sam también lo llama así.Por cierto, Sam tiene el pelo castañoy unos ojos verdes muy, muy bonitos. Eltipo de verde que no es consciente de lobonito que es. Te lo habría dicho antes,pero bajo las luces del estadio, todoparecía como desvaído. Hasta que fuimosal Big Boy y Sam y Patrick empezaron afumar un cigarrillo tras otro no pudecontemplarla bien. Lo bueno del Big Boyfue que Patrick y Sam no estuvieron
  53. 53. haciendo bromas privadas que yo tuvieraque esforzarme en seguir. Para nada. Mehicieron preguntas:—¿Cuántos años tienes, Charlie?—Quince.—¿Qué quieres hacer cuando seasmayor?—Todavía no lo sé.—¿Cuál es tu grupo de músicafavorito?—Puede que The Smiths porque meencanta su canción Asleep, pero no estoyseguro del todo porque no conozcodemasiado bien otras canciones suyas.—¿Cuál es tu película favorita?—La verdad es que no lo sé. Todasme parecen iguales.—¿Y tu libro favorito?—A este lado del paraíso, de F.
  54. 54. Scott Fitzgerald.—¿Por qué?—Porque ha sido el último que heleído.Esto les hizo reír porque sabían quelo decía en serio, que no era una pose.Entonces me dijeron cuáles eran susfavoritos, y nos quedamos en silencio.Comí tarta de calabaza porque la señoradijo que era de temporada, y Patrick ySam siguieron fumando.Los contemplé, y parecían realmentefelices juntos. Felicidad de la buena. Yaunque Sam me pareció muy guapa ysimpática, y era la primera chica a la quehabría querido invitar a salir algún díacuando pudiera conducir, no me importóque tuviera novio, sobre todo si era tanbuena gente como Patrick.
  55. 55. —¿Cuánto tiempo lleváis«saliendo»? —pregunté.Entonces se echaron a reír. A reír aauténticas carcajadas.—¿Qué tiene tanta gracia? —dije.—Somos hermanos —dijo Patrick,todavía entre risas.—Pero no os parecéis —repuse.Fue entonces cuando Sam me explicóque en realidad eran hermanastros, ya queel padre de Patrick se había casado con lamadre de Sam. Me alegré mucho desaberlo porque la verdad es que megustaría pedirle a Sam que salieraconmigo algún día. Y tanto que megustaría. Es tan bonita...Sin embargo, estoy avergonzadoporque esa noche tuve un extraño sueño.Estaba con Sam. Y estábamos los dos
  56. 56. desnudos. Y ella tenía las piernasextendidas a ambos lados del sofá. Y medesperté. Y nunca me había sentido tanbien en mi vida. Pero también me sentímal porque la había visto desnuda sin supermiso. Creo que debería contárselo aSam, y de verdad confío en que esto noimpida que podamos llegar a hacer, a lomejor, nuestras propias bromas privadas.Sería genial volver a tener un amigo. Lopreferiría incluso a salir con alguien.Con mucho cariño,Charlie14 de octubre de 1991
  57. 57. Querido amigo:¿Sabes lo que es la «masturbación»?Probablemente sí, porque eres mayor queyo. Pero por si acaso, te lo contaré. Lamasturbación es cuando te frotas losgenitales hasta que tienes un orgasmo.¡Guau!He pensado que en esas películas yseries de televisión en las que hablan dela pausa para el café, deberían tenertambién una pausa para la masturbación.Pero por otro lado, creo que bajaría laproductividad.No me hagas caso. Solo estababromeando. Quería hacerte sonreír.Aunque lo de «¡guau!» iba en serio.Le dije a Sam que había soñado que
  58. 58. ella y yo estábamos desnudos en el sofá, yme eché a llorar porque me sentía fatal, y¿sabes qué hizo ella? Se puso a reír.Aunque no fue una risa cruel, sino una risasimpática y cálida. Dijo que le parecíamuy tierno. Y dijo que no pasaba nada sihabía tenido un sueño con ella. Y dejé dellorar. Después Sam me preguntó si meparecía guapa, y le dije que me parecía«preciosa». Entonces Sam me mirófijamente a los ojos.—¿Sabes que eres demasiadopequeño para mí, Charlie?—Sí, lo sé.—No quiero que pierdas el tiempopensando en mí de esa manera.—No lo haré. Ha sido solo un sueño.Entonces Sam me dio un abrazo, yfue raro porque en mi familia no
  59. 59. acostumbramos a abrazarnos demasiado,salvo mi tía Helen. Pero después de unosinstantes, pude oler el perfume de Sam, ypude sentir su cuerpo contra el mío. Y diun paso atrás.—Sam, estoy pensando en ti de esamanera.Entonces me miró y sacudió lacabeza. Luego, me rodeó los hombros conel brazo y me llevó caminando por elpasillo. Nos encontramos con Patrickafuera porque a veces no les apetecía ir aclase. Preferían fumar.—Charlie está «charliescamente»colgado por mí, Patrick.—¿Ah, sí?—Estoy intentando no estarlo —meexcusé, con lo que solo les hice reír.Patrick entonces le pidió a Sam que
  60. 60. se fuera, cosa que hizo, y me dio algunasexplicaciones para que supiera cómocomportarme con las demás chicas y noperder mi tiempo pensando en Sam de esamanera.—Charlie, ¿alguien te ha contadocómo va esto?—Creo que no.—Bueno, pues hay que seguiralgunas reglas, no porque tú quieras, sinoporque tienes que hacerlo. ¿Lo pillas?—Supongo que sí.—Vale. Mira las chicas, porejemplo. Copian a sus madres y lasrevistas y todo para saber cómo actuardelante de los chicos.Pensé en las madres y en las revistasy en los todos, y la idea me puso nervioso,especialmente si incluía la televisión.
  61. 61. —Me refiero a que no es como enlas películas, donde a las chicas lesgustan los gilipollas, ni nada parecido. Noes tan fácil. Lo que les gusta son loschicos que les pueda dar un propósito.—¿Un propósito?—Exacto. ¿Sabes? A las chicas lesgusta que los tíos sean un reto. Les da unaespecie de molde en el que encajar suactuación. Como una madre. ¿Qué haríauna madre si no pudiera preocuparse porti y hacer que ordenes tu cuarto? ¿Y quéharías tú sin que ella se preocupe por ti yte obligue a ordenarlo? Todo el mundonecesita una madre. Y las madres losaben. Y esto les da un propósito. ¿Lopillas?—Sí —dije, aunque no lo habíapillado. Pero sí lo bastante como para
  62. 62. decir que sí y no estar mintiendo.—El caso es que algunas chicaspiensan que pueden cambiar a los chicos.Y lo gracioso es que si consiguencambiarlos, se aburren de ellos. El reto seha acabado. Lo que tienes que hacer esdarles a las chicas un tiempo para pensaren una forma nueva de hacer las cosas, yeso es todo. Algunas la descubriránpronto. Algunas, algo más tarde. Algunas,nunca. Yo no me preocuparía demasiadopor eso.Pero creo que yo sí me hepreocupado. He estado preocupándomesobre este tema desde que me lo dijo.Miro a la gente que va de la mano por lospasillos e intento pensar en cómo funcionatodo. En los bailes del instituto me sientoal fondo, marco el ritmo con el pie y me
  63. 63. pregunto cuántas parejas bailarán «sucanción». En los pasillos, veo a las chicasque llevan puestas las chaquetas de loschicos, y reflexiono sobre la idea depropiedad. Y me pregunto si alguien esrealmente feliz. Espero que lo sean. Deverdad.Bill me vio mirando a la gente y,después de clase, me preguntó en quéestaba pensando, y se lo dije. Me escuchóy asintió con la cabeza e hizo ruidos«afirmativos». Cuando hube terminado, sucara se convirtió en «cara de tener unaconversación seria».—¿Siempre piensas tanto, Charlie?—¿Es malo? —solo quería quealguien me dijera la verdad.—No necesariamente. Es que aveces la gente utiliza el pensamiento para
  64. 64. no implicarse en la vida.—¿Eso es malo?—Sí.—Pero yo creo que me implico.¿Usted no?—Bueno, ¿bailas en esas fiestas?—No bailo demasiado bien.—¿Sales con alguien?—Bueno, no tengo coche, e inclusosi lo tuviera, no puedo conducir porquetengo quince años, y de todas formas, nohe conocido a ninguna chica que me gusteexcepto Sam, pero soy demasiado jovenpara ella, y le tocaría conducir a ellasiempre, lo que no me parece justo.Bill sonrió y continuó haciéndomepreguntas. Poco a poco, llegó a los«problemas en casa». Y le hablé decuando el chico que hace cintas de varios
  65. 65. pegó a mi hermana, porque mi hermanasolo dijo que no se lo contara a mispadres, así que supuse que se lo podíacontar a Bill. Después de contárselo, pusouna cara muy seria y me dijo algo que nocreo que olvide durante este semestre ojamás:—Charlie, aceptamos el amor quecreemos merecer.Me quedé ahí de pie, en silencio.Bill me dio una palmadita en el hombro yun libro nuevo para leer. Me dijo que todoiría bien.Normalmente vuelvo a casacaminando porque me hace sentir que melo he ganado. Me refiero a que quieropoder decirles a mis hijos que ibaandando al colegio igual que mis abuelosen «los viejos tiempos». Es raro estar
  66. 66. planeando esto, teniendo en cuenta quenunca he salido con nadie, pero supongoque tiene sentido. Normalmente caminarme lleva una hora más que tomar elautobús, pero merece la pena cuando eltiempo es agradable y fresco como hoy.Cuando por fin llegué a casa, mihermana estaba sentada en una silla. Mimadre y mi padre estaban de pie delantede ella. Y supe que Bill había llamado acasa y se lo había contado. Y me sentífatal. Había sido por mi culpa.Mi hermana estaba llorando. Mimadre estaba muy, muy callada. Mi padrefue el único que habló. Dijo que mihermana no podría volver a ver nunca mása ese chico que le pegaba, y que iba atener una charla con los padres del chicoesa noche. Entonces mi hermana dijo que
  67. 67. la culpa había sido suya, que lo habíaestado provocando, pero mi padre dijoque aquello no era excusa.—Pero ¡lo quiero! —nunca habíavisto a mi hermana llorar tanto.—No, no lo quieres.—¡Te odio!—No, no me odias —mi padre aveces puede ser extremadamentetranquilo.—Él lo es todo para mí.—No vuelvas a decir eso de nadienunca más. Ni siquiera de mí —esta vezhabló mi madre.Mi madre elige muy bien cuándotoma partido y, si hay algo que puedodecir sobre mi familia, es que cuando mimadre interviene, siempre se sale con lasuya. Y esta vez no fue una excepción. Mi
  68. 68. hermana paró de llorar inmediatamente.Después de aquello, mi padre le dioa mi hermana un inesperado beso en lafrente. Luego salió de la casa, se subió asu Oldsmobile y se alejó conduciendo.Pensé que probablemente fuera a hablarcon los padres del chico. Y sentí muchalástima por ellos. Por sus padres, quierodecir. Porque mi padre no pierde unabatalla. Así de fácil.Entonces mi madre se fue a la cocinapara preparar el plato favorito de mihermana, y mi hermana me miró.—Te odio.Lo dijo de forma distinta a como selo había dicho a mi padre. A mí me lodecía en serio. Muy en serio.—Te quiero —fue lo único que pudedecir en respuesta.
  69. 69. —Eres un bicho raro, ¿lo sabes?Siempre has sido un bicho raro. Todo elmundo lo dice y lo ha dicho siempre.—Estoy intentando no serlo.Entonces me di la vuelta y me fuiandando a mi cuarto y cerré la puerta ymetí la cabeza bajo la almohada y dejéque el silencio volviera a poner las cosasen su sitio.Por cierto, imagino que sentiráscuriosidad sobre mi padre. ¿Nos pegabacuando éramos niños o incluso ahora? Hepensado que podrías sentir curiosidadporque Bill la tuvo, después de que lecontara lo de ese chico y mi hermana.Pues, por si te lo preguntabas, no lo hahecho. Nunca les ha levantado la mano amis hermanos. Y la única vez que me diouna bofetada a mí fue cuando hice llorar a
  70. 70. mi tía Helen. Y cuando todos nostranquilizamos, se puso de rodillasdelante de mí y me contó que su padrastrole había dado muchas palizas y que, en launiversidad, cuando mi madre se quedóembarazada de mi hermano mayor,decidió que él nunca pegaría a sus hijos.Y se sentía fatal por haberlo hecho. Y losentía muchísimo. Y nunca me volvería apegar de nuevo. Y no lo ha hecho.Solo es severo, a veces.Con mucho cariño,Charlie15 de octubre de 1991
  71. 71. Querido amigo:Supongo que olvidé mencionar en miúltima carta que fue Patrick quien mehabló de la masturbación. Supongo quetambién olvidé contarte con quéfrecuencia la practico ahora, que esmucha. No me gusta mirar fotos. Solocierro los ojos y sueño con una mujer queno conozco. E intento no sentir vergüenza.Nunca pienso en Sam cuando lo hago.Nunca. Es muy importante para mí, porqueme hizo muy feliz cuando dijo«charliescamente», ya que me pareció unabroma privada, si se la puede llamar así.Una noche, me sentí tan culpable quele prometí a Dios que nunca lo volvería ahacer. Así que empecé a utilizar mantas,
  72. 72. pero las mantas dolían, así que empecé autilizar almohadas, pero las almohadasdolían, así que volví a hacerlo normal. Nome han educado muy religiosamente, peroyo creo mucho en Dios. Solo que no le hepuesto nunca nombre, ¿sabes a qué merefiero, no? Espero no haberledecepcionado.A propósito, mi padre tuvo unaconversación seria con los padres delchico. La madre se enfadó muchísimo y ledio unos cuantos gritos a su hijo. El padrese quedó callado. Mi padre no entródemasiado en el terreno personal. No lesdijo que habían hecho «un trabajopésimo» educando a su hijo, ni nadaparecido.Para él, lo único importante eraconseguir que lo ayudaran a mantener al
  73. 73. chico alejado de su hija. Una vez queacordaron esto, dejó que se ocuparanellos de su familia y volvió a casa paraocuparse él de la suya. Por lo menos, asínos lo contó.La única cosa que le pregunté a mipadre fue sobre los «problemas en casa»del chico. Si creía o no que sus padres lepegaban. Me dijo que no me metiera en loque no me importaba. Porque él no losabía y nunca se lo iba a preguntar ypensaba que daba igual.—No todo el mundo arrastra unatragedia, Charlie, y aunque así fuera, nolos excusaría.Eso fue todo lo que dijo. Y despuésnos pusimos a ver la tele.Mi hermana sigue furiosa conmigo,pero mi padre ha dicho que hice lo
  74. 74. correcto. Espero haberlo hecho, pero aveces es difícil saberlo.Con mucho cariño,Charlie28 de octubre de 1991Querido amigo:Siento no haberte escrito en un par desemanas, pero he estado intentando«implicarme», como dijo Bill. Es raro,porque a veces leo un libro y pienso quesoy un personaje del libro. También,cuando escribo cartas, paso los dos días
  75. 75. siguientes pensando en lo que llegué acomprender con ellas. No sé si esto esbueno o malo. De todas maneras, estoyintentando implicarme.Por cierto, el libro que me dio Billera Peter Pan, de J. M. Barrie. Sé lo queestás pensando. Los dibujos animados dePeter Pan con los niños perdidos. El libroen sí es muchísimo mejor. Es solo lahistoria de un chico que se niega a crecery que, cuando Wendy se hace mayor, sesiente muy traicionado. Por lo menos es loque yo he sacado de la novela. Creo queBill me la ha dado para enseñarme unalección de algún tipo.Lo bueno es que la leí y, por sufantasía, no pude pretender estar dentro.De esa forma puedo implicarme en la viday aun así leer.
  76. 76. En cuanto a mi implicación en lascosas, estoy intentando ir a los actossociales que organiza el instituto. Esdemasiado tarde para apuntarme a algúnclub o algo parecido, pero a pesar de ellointento ir a lo que puedo. Como el partidode fútbol y el baile de antiguos alumnos,aunque no tenga pareja.Me cuesta creer que alguna vezvuelva al instituto para un partido defútbol una vez que me haya marchado deaquí, pero la última vez que fui, fuedivertido fingir que lo hacía. Encontré aPatrick y a Sam sentados en su sitio desiempre en las gradas, y empecé a hacercomo si no los hubiera visto en un año,aunque lo había hecho aquella mismatarde durante la comida mientras mecomía mi naranja y ellos fumaban.
  77. 77. —Patrick, ¿eres tú? Y Sam... Hapasado tanto tiempo. ¿Quién estáganando? Madre mía, la universidad esuna cruz. El catedrático me está obligandoa leer veintisiete libros este fin desemana, y mi novia me necesita parapintar pancartas para su manifestación deeste martes. Que la Administración sepaque vamos en serio. Mi padre estáocupado con su swing de golf, y mi madresolo tiene tiempo para el tenis. Tenemosque repetir esto otra vez. Me quedaría,pero tengo que recoger a mi hermana des u coaching de inteligencia emocional.Está haciendo auténticos progresos. Mealegro de veros.Y entonces me alejé. Bajé al puestode comida y compré tres bandejas denachos y una Coca-Cola Light para Sam.
  78. 78. Cuando volví, me senté y les di a Patricky a Sam los nachos y a Sam su Coca-ColaLight. Y Sam sonrió. Lo mejor de Sam esque no cree que esté loco por fingir quehago cosas. Patrick tampoco, pero estabademasiado ocupado viendo el partido ygritándole a Brad, el defensa.Sam me dijo durante el partido quemás tarde iban a ir a la casa de un amigosuyo que daba una fiesta. Luego mepreguntó si quería acompañarlos, y le dijeque sí porque nunca había estado en unafiesta. Había visto una en mi casa, sinembargo.Mis padres se habían ido a Ohio alentierro o la boda, no recuerdo cuál, de unprimo muy lejano. Y dejaron a mihermano como encargado de la casa. Enaquella época tenía dieciséis años. Mi
  79. 79. hermano aprovechó la oportunidad paradar una gran fiesta con cerveza y todo. Meordenaron que me quedara en mihabitación, lo que no estuvo mal porqueera ahí donde todos dejaban sus abrigos yfue divertido ver lo que llevaban en losbolsillos. Cada diez minutos más o menos,una chica o un chico borracho entrabatambaleándose en mi cuarto para ver sipodían enrollarse allí o algo. Entonces,me veían y se iban. Bueno, menos unapareja.Esta pareja, que según supe luego,era muy popular y estaba muy enamorada,entró a trompicones en mi cuarto y mepreguntó si me importaba que loutilizaran. Les dije que mis hermanos mehabían dicho que tenía que quedarme allí,y me preguntaron si podían usar la
  80. 80. habitación de todas maneras conmigodentro. Dije que no veía por qué no, asíque cerraron la puerta y empezaron abesarse. A besarse desenfrenadamente.Después de unos minutos, la mano delchico trepó bajo la camisa de la chica, yella empezó a protestar.—Venga, Dave.—¿Qué?—El niño está aquí.—No pasa nada.Y el chico siguió subiéndole lacamisa a la chica, y por mucho que elladijera que no, él continuó. Después deunos minutos, ella dejó de protestar, y élle quitó la camisa, y ella llevaba unsujetador blanco de encaje. Sinceramente,llegados a este punto yo ya no sabía quéhacer. Enseguida él le quitó el sujetador y
  81. 81. empezó a besarle el pecho. Y después lemetió la mano dentro de los pantalones yella empezó a gemir. Creo que ambosestaban muy borrachos. Él intentó quitarlelos pantalones, pero ella empezó a llorarmuy fuerte, así que fue a por los suyos. Sebajó los pantalones y los calzoncilloshasta las rodillas.—Por favor. Dave. No.Pero el chico le dijo suavemente loguapa que estaba y cosas así, y ella leagarró el pene con las manos y empezó amoverlo. Ojalá pudiera describirlo unpoco mejor sin usar palabras como pene,pero es que en realidad fue así.Unos minutos después, el chicoempujó hacia abajo la cabeza de la chica,y ella empezó a besarle el pene. Todavíaestaba llorando. Al final, paró de llorar
  82. 82. porque él le metió el pene en la boca y nocreo que puedas llorar en esa posición.Llegados a este punto, tuve que apartar lavista porque empecé a sentir náuseas,pero aquello continuó, y siguieronhaciendo otras cosas, y ella siguiódiciéndole que «no». Incluso cuando metapé los oídos podía seguir oyéndoledecir eso.Finalmente, mi hermana entró paratraerme un bol de patatas fritas, y cuandodescubrió al chico y a la chica, ellospararon. Mi hermana se quedó muycortada, pero no tan cortada como lachica. El chico parecía algo engreído. Nodijo demasiado. Después de que sefueran, mi hermana se volvió hacia mí.—¿Sabían que estabas aquí?—Sí, me preguntaron si podían usar
  83. 83. la habitación.—¿Por qué no se lo impediste?—No sabía qué iban a hacer.—Eres un pervertido —fue lo últimoque dijo mi hermana antes de abandonarla habitación, todavía con el bol depatatas fritas en la mano.Se lo conté a Sam y a Patrick, yambos se quedaron muy callados. Samdijo que ella estuvo saliendo con Daveuna temporada antes de meterse en lamúsica punk y Patrick que había oídohablar de esa fiesta. No me sorprendió,porque se convirtió en una especie deleyenda. Al menos por lo que me hancontado algunos cuando he dicho quién esmi hermano mayor.Cuando llegó la policía, encontrarona mi hermano dormido en el tejado. Nadie
  84. 84. sabe cómo llegó hasta allí. Mi hermanaestaba enrollándose en el cuarto de lalavadora con uno de último curso deinstituto. Ella estaba en su primer año enaquel tiempo. Muchos padres vinieronentonces a casa a recoger a sus hijos, ymuchas de las chicas se fueron llorando yvomitando. A esas alturas, la mayoría delos chicos ya se habían escapado. Mihermano se había metido en un buen lío, ymis padres tuvieron una «conversaciónseria» con mi hermana sobre las malasinfluencias. Y eso fue todo.El tal Dave está en último cursoahora. Juega en el equipo de fútbol. Esreceptor. Vi el final del partido cuandoDave atrapó la pelota que lanzó Brad parahacer un touchdown. Supuso la victoriadel partido para nuestro instituto. Y la
  85. 85. gente de las gradas se volvió loca porquehabíamos ganado. Pero yo en lo único quepodía pensar era en esa fiesta. Pensé enello sin decir palabra durante un ratolargo y después miré a Sam.—La violó, ¿verdad?Ella asintió. No sabría decir siestaba triste o es que sencillamente sabíamás cosas que yo.—Deberíamos decírselo a alguien,¿no?Sam esta vez se limitó a negar con lacabeza. Luego me explicó por todo lo quetendría que pasar la chica parademostrarlo, especialmente en el instituto,cuando el chico y la chica son populares ysiguen todavía enamorados.Al día siguiente, en el baile deantiguos alumnos, los vi bailando juntos.
  86. 86. Dave y su chica. Y me puse hecho unafuria. Hasta me asustó un poco lo furiosoque me puse. Pensé en acercarme a Davey hacerle daño de verdad, como quizádebería haberle hecho a Sean. Y creo quelo habría hecho, de no ser porque Sam mevio y me rodeó los hombros con el brazocomo suele hacer. Me tranquilizó, ysupongo que me alegro de que lo hicieraporque creo que me habría puesto todavíamás furioso si hubiera empezado a pegar aDave y su novia me hubiera hecho pararporque lo amaba. Creo que eso me habríaenfurecido muchísimo más.Así que decidí hacer la única otracosa que se me ocurrió y desinflé lasruedas del coche de Dave. Sam sabía cuálera.Ese viernes por la noche, después
  87. 87. del partido, tuve un sentimiento que no sési seré capaz de describir alguna vez,salvo por su calidez. Sam y Patrick mellevaron a la fiesta esa noche, y yo iba enel asiento del medio, en la camioneta deSam. A Sam le encanta su camionetaporque dice que le recuerda a su padre. Elsentimiento que tuve surgió cuando Sam ledijo a Patrick que buscara una emisora deradio. Y él no paró de encontrar anuncios.Y anuncios. Y una canción de amormalísima con la palabra «baby». Ydespués más anuncios. Y por fin encontróuna canción verdaderamente increíble quetrataba de un chico, y todos nos quedamoscallados.Sam seguía el ritmo con la mano enel volante. Patrick había sacado la manofuera del coche y hacía ondas en el aire. Y
  88. 88. yo simplemente estaba ahí sentado entrelos dos. Cuando la canción terminó, dijealgo:—Me siento infinito.Y Sam y Patrick me miraron como sihubiera dicho lo mejor que habíanescuchado nunca. Porque la canción habíasido buenísima y porque todos lehabíamos prestado verdadera atención.Cinco minutos únicos en la vida quehabíamos empleado de verdad, y nossentíamos jóvenes en el mejor de lossentidos. Después compré el disco, y tediría cuál es, pero lo cierto es que no loentenderías a no ser que estuvieras yendoen coche a tu primera fiesta de verdad, yfueras en el asiento del medio de unacamioneta con dos buenas personas en elmomento en el que empieza a llover.
  89. 89. Llegamos a la casa donde era lafiesta, y Patrick hizo su llamada secretacon los nudillos. Sería difícildescribírtela sin hacer ruido. Se abrió unarendija en la puerta y un tío con el peloencrespado nos miró.—¿Patrick, alias Patty, alias Nada?—Bob.La puerta se abrió, y los viejosamigos se abrazaron. Luego, Sam y Bobse abrazaron. Luego, Sam habló:—Te presento a nuestro amigo,Charlie.Y no te lo vas a creer: ¡Bob meabrazó! Mientras estábamos colgandonuestros abrigos, Sam me dijo que Bobestaba «más fumado que un jodido salmónahumado». No he podido evitar citarlo,aunque contenga un taco.
  90. 90. La fiesta era en el sótano de su casa.La habitación estaba bastante llena dehumo, y los chicos eran mucho mayores.Había dos chicas enseñándosemutuamente sus tatuajes y los piercingsque llevaban en el ombligo. De últimocurso, creo.Un tío llamado Fritz algo se estabaponiendo morado de bollos rellenos denata. La novia de Fritz le estaba hablandode los derechos de las mujeres, y él noparaba de decir:—Que sí, nena, que sí.Sam y Patrick empezaron a fumarcigarrillos. Bob subió a la cocina cuandooyó el timbre de la puerta. Cuando volvió,traía una lata de cerveza Milwaukee’sBest para cada uno y a dos nuevosinvitados. Eran Maggie, que necesitaba
  91. 91. usar el baño, y Brad, el defensa delequipo de fútbol del instituto. ¡En serio!No sé por qué me emocionó tanto,pero supongo que cuando ves a alguienpor los pasillos o en el campo de fútbol,es agradable saber que es una persona deverdad.Todos fueron muy simpáticosconmigo y me preguntaron un montón decosas sobre mí. Creo que porque era elmás joven y no querían que me sintierafuera de lugar, especialmente después dedecir que no tomaría cerveza. Una vez metomé una cerveza con mi hermano cuandotenía doce años y no me gustó. Para mí esasí de sencillo.Algunas de las preguntas que mehicieron eran en qué curso estaba y quéquería ser de mayor.
  92. 92. —Estoy en mi primer año de institutoy todavía no lo sé.Miré a mi alrededor y vi que Sam yPatrick habían salido con Brad. Fueentonces cuando Bob empezó a ofrecercomida.—¿Te apetece un brownie?—Sí, gracias.De hecho, estaba bastante hambrientoporque normalmente Sam y Patrick mellevan al Big Boy después de los partidosde fútbol y supongo que ya me habíaacostumbrado a ello. Me comí el brownie,y sabía un poco raro, pero aun así era unbrownie, así que me gustó. Pero no era unbrownie normal. Como eres mayor,supongo que sabes qué tipo de brownieera.Después de treinta minutos, la
  93. 93. habitación empezó a desvanecerse a mialrededor. Estuve hablando con una de laschicas del piercing en el ombligo, y mepareció como si ella estuviera en unapelícula. Empecé a parpadear un montón ya mirar a todas partes, y la música sonabadensa como el agua.Sam bajó y cuando me vio se volvióhacia Bob.—Pero, ¿a ti qué diablos te pasa?—Venga, Sam. Le ha gustado.Pregúntale.—¿Cómo te encuentras, Charlie?—Ligero.—¿Lo ves? —la verdad es que Bobparecía un poco nervioso. Después medijeron que era paranoia.Sam se sentó junto a mí y me tomó lamano, lo que fue genial.
  94. 94. —¿Ves algo, Charlie?—Luz.—¿Te sientes bien?—Ajá.—¿Tienes sed?—Ajá.—¿Qué te gustaría beber?—Un batido.Y todos en la habitación, exceptoSam, rompieron en carcajadas.—Está colocado.—¿Tienes hambre, Charlie?—Ajá.—¿Qué te gustaría comer?—Un batido.No creo que se hubieran reído másalto ni aunque lo que hubiera dicho fuerarealmente gracioso. Entonces, Sam meagarró de la mano y me hizo ponerme de
  95. 95. pie en el bamboleante suelo.—Venga. Te conseguiré un batido.Mientras salíamos, Sam se volvióhacia Bob:—Sigo pensando que eres ungilipollas.Bob no hizo otra cosa que reírse. YSam acabó al final por reírse también. Yyo me alegré de que todo el mundoestuviera tan contento como parecía.Sam y yo subimos a la cocina y ellaencendió la luz. ¡Guau! Era tan brillanteque no me lo podía creer. Era comocuando ves una película en el cine de díay, cuando sales afuera, no puedes creerque haya todavía luz. Sam sacó un pocode helado y algo de leche y una batidora.Le pregunté dónde estaba el baño y señalóa la vuelta de la esquina casi como si
  96. 96. fuera su casa. Creo que ella y Patrickhabían pasado mucho tiempo ahí cuandoBob estaba todavía en el instituto.Cuando salí del baño, oí un ruido enla habitación donde habíamos dejadonuestros abrigos. Abrí la puerta y vi aPatrick besando a Brad. Una especie debeso robado. Me oyeron en la puerta y segiraron. Patrick habló primero.—¿Eres tú, Charlie?—Sam me está haciendo un batido.—¿Quién es este? —Brad parecíanervioso de verdad, no del mismo modoque Bob.—Es un amigo mío. Tranquilízate.Entonces Patrick me sacó de lahabitación y cerró la puerta. Puso susmanos sobre mis hombros y me miródirectamente a los ojos.
  97. 97. —Brad no quiere que nadie lo sepa.—¿Por qué?—Porque está asustado.—¿Por qué?—Porque es... espera... ¿estáscolocado?—En el piso de abajo dijeron que loestaba. Sam me está haciendo un batido.Patrick intentó no reírse.—Escucha, Charlie. Brad no quiereque la gente lo sepa. Me tienes queprometer que no se lo dirás a nadie. Seránuestro pequeño secreto. ¿Vale?—Vale.—Gracias.Dicho esto, Patrick se giró y volvió aentrar en la habitación. Oí vocesamortiguadas, y Brad parecía enfadado,pero no me pareció que fuera de mi
  98. 98. incumbencia, así que volví a la cocina.Tengo que decir que fue el mejorbatido que me he tomado en mi vida.Estaba tan delicioso que casi me asustó.Antes de que nos fuéramos de lafiesta, Sam me puso algunas de suscanciones favoritas. Una se llamabaBlackbird. La otra MLK. Ambas eran muybonitas. He mencionado los títulos porqueseguían siendo buenas cuando las escuchésobrio.Antes de que nos fuéramos, ocurrióotra cosa interesante en la fiesta. Patrickbajó al sótano. Supongo que Brad ya sehabía ido. Y Patrick sonreía. Y Bobempezó a burlarse de él diciendo queestaba colgado por el defensa. Y Patricksonrió más todavía. No creo que hayavisto nunca a Patrick sonreír tanto.
  99. 99. Entonces, Patrick me señaló y le dijo algoa Bob.—Es especial, ¿eh?Bob asintió con la cabeza. Patrickentonces dijo algo que no creo que olvidenunca.—Es marginal.Y Bob asintió fuertemente con lacabeza. Y la habitación entera asintió conla cabeza. Y yo empecé a ponermenervioso de la misma forma que Bob,pero Patrick no me dejó ponermedemasiado nervioso. Se sentó a mi lado.—Tú ves cosas. Te las callas. Y lascomprendes.No sabía que los demás pensarancosas de mí. No sabía que ellos miraran.Estaba sentado en el suelo de un sótano enmi primera fiesta de verdad entre Sam y
  100. 100. Patrick, y recordé que Sam me habíapresentado a Bob como su amigo. Yrecordé que Patrick había hecho lo mismocon Brad. Y empecé a llorar. Y nadie enesa habitación me miró raro por hacerlo.Y entonces empecé a llorar de verdad.Bob alzó su bebida y le pidió a todoel mundo que hiciera lo mismo.—Por Charlie.Y el grupo entero dijo:—Por Charlie.No sabía por qué hacían eso, perofue muy especial para mí que lo hicieran.Sobre todo Sam. Sobre todo ella.Te contaría más sobre el baile deantiguos alumnos, pero ahora que piensoen ello, el haber desinflado las ruedas deDave fue la mejor parte. Intenté bailar,como había sugerido Bill, pero
  101. 101. normalmente las canciones que me gustanno se pueden bailar, así que no bailédemasiado. Sam estaba muy guapa con suvestido, pero yo estuve intentando nofijarme porque estoy intentando no pensaren ella de esa manera.Sí me fijé en que Brad y Patrick nohablaron ni una sola vez durante todo elbaile porque Brad estaba bailando porotro lado con una animadora llamadaNancy, que es su novia. Y me fijé en quemi hermana estaba bailando con el chicoque no debía, aunque un chico diferente lahabía recogido en casa.Después del baile nos fuimos en lacamioneta de Sam. Patrick conducía estavez. Cuando nos acercamos al túnel deFort Pitt, Sam le pidió a Patrick que sesaliera a la cuneta. Yo no sabía qué estaba
  102. 102. pasando. Entonces Sam se subió a la partetrasera de la camioneta, sin llevar puestonada más que su vestido de fiesta. Le dijoa Patrick que condujera, y él sonrió.Supongo que no era la primera vez que lohacían.En cualquier caso, Patrick empezó aconducir verdaderamente rápido y, justoantes de que llegáramos al túnel, Sam selevantó, y el viento convirtió su vestido enun océano de olas. Cuando entramos en eltúnel, todo el sonido desapareció en elvacío y lo sustituyó una canción en elradiocasete. Una canción preciosallamada Landslide. Cuando salimos deltúnel, Sam soltó un grito de pura diversióny allí estaba: el centro de la ciudad. Lucessobre los edificios y todo lo que hace quete asombres. Sam se sentó y empezó a
  103. 103. reír. Patrick empezó a reír. Yo empecé areír.Y, en ese momento, juro que éramosinfinitos.Con mucho cariño,Charlie
  104. 104. Parte2
  105. 105. 7 de noviembre de 1991Querido amigo:Era uno de esos días en los que no meimportaba ir al instituto porque hacía untiempo precioso. El cielo estabaencapotado de nubes y el aire parecíadarme un baño caliente. No creo que mehaya sentido nunca tan limpio. Cuandovolví a casa, tuve que cortar el céspedpara ganarme la paga y no me importónada. Iba escuchando música, ydisfrutando el día, y recordando cosas.Cosas como caminar por el barrio ycontemplar las casas y el césped y losárboles de colores y que eso me bastara.
  106. 106. No sé nada sobre el zen o las cosasque los chinos o los indios hacen porqueforman parte de su religión, pero una delas chicas de la fiesta, que llevaba untatuaje y un piercing en el ombligo, sehabía hecho budista en julio. Apenashabla de otra cosa, salvo de lo caros queestán los cigarrillos. La he visto variasveces a la hora de comer, fumando entrePatrick y Sam. Se llama Mary Elizabeth.Mary Elizabeth me contó que lo quetiene el zen es que te conecta con todo elplaneta. Eres parte de los árboles y lahierba y los perros. Cosas así. Hasta meexplicó que su tatuaje simbolizaba eso,pero no puedo recordar de qué manera.Así que supongo que el zen es un díacomo este, en el que formas parte del airey recuerdas cosas.
  107. 107. Recuerdo por ejemplo un juego alque solían jugar los chicos. Hacía faltauna pelota de fútbol americano o algo así,y una persona la tenía, y todos los demásintentaban placarlo. Y entonces elsiguiente que consiguiera la pelota teníaque correr con ella, y los demás chicosintentaban placarlo. Esto podía seguirdurante horas. Nunca he llegado acomprender el sentido de este juego, peroa mi hermano le encantaba. No le gustabatanto correr con la pelota como placar a lagente. Los chicos llamaban al juego«aplastar al marica». Nunca me habíaparado a pensar en lo que significa hastaahora.Patrick me contó la historia de Brady él, y ahora comprendo por qué Patrickno se enfadó con Brad en la fiesta de
  108. 108. antiguos alumnos por bailar con una chica.Cuando ambos estaban en su tercer año deinstituto, Patrick y Brad estuvieron juntosen una fiesta con los demás chicospopulares. Al parecer, Patrick solía serpopular antes de que Sam empezara acomprarle buena música.Patrick y Brad se emborracharonmucho en esa fiesta. De hecho, Patrickdijo que Brad fingía estar mucho másborracho de lo que en verdad estaba. Sehabían sentado en el sótano con una chicallamada Heather y, cuando ella salió parair al baño, Brad y Patrick se quedaronsolos. Patrick dijo que fue a la vezincómodo y excitante para ambos.—Estás en la clase del profesorBrosnahan, ¿verdad?—¿Has ido alguna vez a un
  109. 109. espectáculo láser con música de PinkFloyd en el planetario?—«Alcohol después de cerveza:tendrás dolor de cabeza».Cuando se les acabó la conversaciónsobre menudencias, se quedaronmirándose el uno al otro. Y acabaronliándose allí mismo en el sótano. Patrickdijo que fue como si el peso del mundoentero se les hubiera quitado a ambos delos hombros.Pero el lunes en el instituto Brad noparó de repetir:—Tío, estaba demasiado cocido. Norecuerdo nada.Se lo dijo a todos los que estaban enla fiesta. Se lo dijo unas cuantas veces ala misma gente. Hasta se lo dijo a Patrick.Nadie había visto a Patrick y a Brad
  110. 110. liándose pero, de todas formas, Bradsiguió diciéndolo. Ese viernes hubo otrafiesta. Y esta vez, Patrick y Brad secolocaron con marihuana, aunque Patrickdijo que Brad fingía estar mucho másfumado de lo que en verdad estaba. Yacabaron liándose de nuevo. Y el lunes enel instituto Brad hizo lo mismo.—Tío, estaba demasiado cocido. Norecuerdo nada.Esto siguió así durante siete meses.Llegaron al extremo en el que Bradya estaba fumado o borracho antes de lasclases. No es que él y Patrick seenrollaran en el instituto. Solo lo hacíanlos viernes, en las fiestas, pero Patrickdijo que Brad no podía ni siquiera mirarlopor el pasillo, y mucho menos hablar conél. Y fue duro, también, porque a Patrick
  111. 111. le gustaba realmente Brad.Cuando llegó el verano, Brad ya notenía que preocuparse por las clases ninada, así que sus excesos bebiendo yfumando aumentaron mucho. Hubo unagran fiesta en la casa de Patrick y Sam conmucha gente que no era popular. Bradapareció, lo que causó bastante revueloporque él sí era popular, pero Patrickmantuvo en secreto la razón por la queBrad había ido a la fiesta. Cuando lamayoría de la gente se fue, Brad y Patrickentraron en la habitación de Brad.Aquella noche lo hicieron porprimera vez.No quiero entrar en detalles sobre eltema porque es bastante personal, perosolo diré que Brad asumió el papel de lachica desde el punto de vista de dónde
  112. 112. pones las cosas. Creo que es bastanteimportante que te lo diga. Cuandoterminaron, Brad empezó a llorardesconsoladamente. Había estadobebiendo un montón. Y estaba muy, muyfumado.Dijera Patrick lo que dijera, Bradseguía llorando. Brad ni siquiera dejabaque Patrick lo abrazara, lo que me parecebastante triste porque si yo lo hiciera conalguien, querría abrazarlo.Al final, Patrick le subió lospantalones a Brad y le dijo:—Finge que te has quedado dormido.Entonces, Patrick se vistió y dio unrodeo por la casa para volver a la fiestadesde una dirección distinta de la de sucuarto. Él también estaba bañado enlágrimas, y decidió que, si alguien le
  113. 113. preguntaba, diría que tenía los ojos rojosde fumar maría. Finalmente se sobrepusoy entró en la sala principal de la fiesta.Hizo como que estaba muy borracho. Fuehacia Sam.—¿Has visto a Brad?Sam vio la expresión de los ojos dePatrick. Entonces se dirigió a la gente dela fiesta:—Oíd, ¿alguien ha visto a Brad?Nadie en la fiesta lo había visto, asíque algunos fueron a buscarlo. Loacabaron encontrando en la habitación dePatrick... dormido.Al final, Patrick llamó a los padresde Brad porque estaba muy preocupadopor él. No les dijo por qué, solamente queBrad se había puesto muy mal en su fiestay necesitaba que lo llevaran a casa. Los
  114. 114. padres de Brad vinieron y el padre deBrad, junto con algunos de los chicos,incluyendo Patrick, llevaron a Brad alcoche.Patrick no sabe si llegados a estepunto Brad estaba dormido de verdad ono, pero si no lo estaba, hizo unaexcelente interpretación. Los padres deBrad lo mandaron a rehabilitación porqueel padre de Brad no quería que perdierala oportunidad de que le dieran una becadeportiva de fútbol. Patrick no vio a Braddurante el resto del verano.Los padres de Brad nuncadescubrieron por qué su hijo estaba todoel tiempo fumado y bebido. Ni nadie más.Salvo la gente que lo sabía.Cuando empezó el curso, Brad evitómucho a Patrick. Nunca iba a las mismas
  115. 115. fiestas que él, ni a nada, hasta hace pocomás de un mes. Fue la noche en la que tirópiedras a la ventana de Patrick y le dijoque nadie podía saberlo, y Patrick loentendió. Ahora solo se encontraban denoche en campos de golf y en fiestas comola de Bob donde la gente no habla de estascosas y las comprende.Le pregunté a Patrick si estaba tristepor tener que mantenerlo en secreto, yPatrick me dijo que no lo estaba porque,por lo menos ahora, Brad no tiene queemborracharse o fumar para hacer elamor.Con mucho cariño,Charlie
  116. 116. 8 de noviembre de 1991Querido amigo:¡Bill me ha puesto mi primer notable en laclase de Literatura Avanzada por miredacción sobre Peter Pan! Si te soysincero, no sé qué he hecho que no hicieraen los otros trabajos. Me ha dicho que mimanejo del lenguaje está mejorando, ytambién las estructuras de mis frases.Creo que es genial estar mejorando enestas cosas sin darme cuenta. Por cierto,Bill me pone sobresalientes en el boletínde notas y en las cartas para mis padres.Las notas de estos trabajos quedan soloentre nosotros.
  117. 117. He decidido que tal vez quieraescribir cuando sea mayor. Solo que no séqué escribiría.He pensado en escribir para revistaspara poder leer algún artículo que no digacosas como las que he mencionado antes.«Mientras se limpiaba la salsa de miel ymostaza de los labios, me hablaba sobresu tercer marido y el poder sanador de loscristales». Pero, ahora en serio, creo quesería un reportero terrible porque nopuedo imaginarme sentado a la mesaenfrente de un político o una estrella decine y haciéndoles preguntas.Probablemente solo les podría preguntarsi me harían un autógrafo para mi madre oalgo así. Probablemente me echarían porhacerlo. Así que he pensado en que puedeque sea mejor escribir para un periódico
  118. 118. porque podría hacerle preguntas a la gentenormal, aunque mi hermana dice que losperiódicos siempre mienten. No sé si esverdad, así que tendré que comprobarlocuando me haga mayor.Empecé a trabajar para un fanzinellamado Punk Rocky. Es una revistafotocopiada sobre punk rock y The RockyHorror Picture Show. No escribo en ella,pero echo una mano.Mary Elizabeth se encarga de larevista y también de las representacioneslocales del Rocky Horror Picture Show.Mary Elizabeth es una persona muyinteresante porque tiene un tatuaje quesimboliza el budismo y un piercing en elombligo y lleva un peinado provocativo,pero cuando está a cargo de algo, actúacomo mi padre cuando vuelve a casa
  119. 119. después de un «día muy largo». Es deúltimo curso, y dice que mi hermana esuna esnob y que va por ahí provocando.Le dije que no volviera a decir algo así demi hermana nunca más.De todas las cosas que he hecho esteaño hasta ahora, creo que lo que más meha gustado es ir a ver el Rocky HorrorPicture Show. Patrick y Sam me llevaronal teatro para verlo la noche deHalloween. Es muy divertido, con todosesos chicos disfrazados como la gente dela película, y representándola a la vezdelante de la pantalla. Además, el públicogrita cosas al escenario cuando recibeunas señales especiales. Probablementeya lo sabías, pero he pensado contártelopor si acaso.Patrick hace de Frank ’N Furter. Sam
  120. 120. de Janet. Es muy difícil ver la películaporque Sam se pasea en ropa interiorcuando hace de Janet. Estoy intentando enserio no pensar en ella de esa manera,pero se me hace cada vez más difícil.Si te soy sincero, quiero a Sam.Aunque no es como un amor de película.Solo la miro a veces y me parece que esel ser más bonito y más amable del mundoentero. Es también muy inteligente ydivertida. Le escribí un poema después deverla en The Rocky Horror Picture Show,pero no se lo he enseñado porque me davergüenza. Te lo copiaría, pero creo quesería una falta de respeto hacia Sam.El caso es que ahora Sam estásaliendo con un chico llamado Craig.Craig es mayor que mi hermano.Creo que puede tener incluso veintiuno,
  121. 121. porque bebe vino tinto. Craig hace deRocky en el espectáculo. Patrick dice queCraig está «más cachas que un cruasán».No sé de dónde saca Patrick susexpresiones.Pero supongo que tiene razón, Craigestá como un cruasán. Es también unapersona muy creativa. Está pagando élmismo sus clases para el Art Institute deaquí, haciendo de modelo para catálogosde JCPenney y cosas parecidas. Le gustala fotografía, y he visto unas cuantas desus fotos, y son muy buenas. Hay una deSam que es sencillamente bella. Seríaimposible describir lo bonita que es, perolo intentaré.Si escuchas la canción Asleep, ypiensas en esos días en los que hace untiempo precioso que te hace recordar
  122. 122. cosas, y en los ojos más preciosos que hasvisto jamás, y lloras, y esa persona tedevuelve el abrazo, entonces creo que tehaces una idea de cómo es la fotografía.Quiero que a Sam le deje de gustarCraig.Bueno, supongo que estaráspensando que lo digo porque estoy celosode él. No lo estoy. En serio. Es solo queCraig no escucha de verdad a Sam cuandole habla. No quiero decir que sea un maltipo por no hacerlo. Es solo que siempreparece distraído.Es como si le hiciera una fotografía aSam y la fotografía fuera bonita. Y élpensara que la razón de que la fotografíasea bonita es su forma de hacerla. Si lahiciera yo, sabría que la única razón deque sea bonita es Sam.
  123. 123. Me parece mal cuando un chico miraa una chica y cree que su forma de mirarlaes mejor que la chica en sí misma. Y meparece mal cuando la forma más sinceracon la que un chico puede mirar a unachica es a través de una cámara. Me duelebastante ver que Sam se siente mejorconsigo misma solo porque un chicomayor la ve de esa manera.Le pregunté a mi hermana sobre eltema, y dijo que Sam tiene la autoestimabaja. También dijo que Sam tenía malafama cuando estaba en su segundo año deinstituto. Según mi hermana, había sido la«reina de la mamada». Espero que sepaslo que significa, porque de verdad que yono puedo pensar eso de Sam, niexplicártelo.Estoy realmente enamorado de Sam,
  124. 124. y duele un montón.Le pregunté a mi hermana por elchico del baile. No me habló del temahasta que le prometí que no se lo contaríaa nadie, ni siquiera a Bill. Así que se loprometí. Dijo que había seguido viéndoloen secreto desde que papá se lo prohibió.Dice que piensa en él cuando no estánjuntos. Dice que van a casarse cuandoambos terminen la universidad y él acabeel doctorado en Derecho.Me dijo que no me preocupara,porque no le ha pegado desde aquellanoche. Y también me dijo que no mepreocupara, porque no le volvería a pegarde nuevo. Aparte de eso, en realidad nodijo nada más, aunque no paró de hablar.Fue agradable sentarme con mihermana aquella noche, porque casi nunca
  125. 125. quiere hablar conmigo. Me sorprendióque me contara tantas cosas, pero supongoque como está manteniéndolo todo ensecreto, no se lo puede decir a nadie. Ysupongo que se estaba muriendo de ganasde contarlo.Pero por mucho que haya insistido enque no lo haga, sí me preocupo un montónpor ella. Después de todo, es mi hermana.Con mucho cariño,Charlie12 de noviembre de 1991Querido amigo:
  126. 126. Me encantan los bollos de nata, y si digoesto es porque nos han pedido quepensemos en razones para vivir. En laclase de Ciencias, el profesor Z. noshabló de un experimento en el que elegíanuna rata o un ratón, y los ponían en unextremo de una jaula. Al otro lado de lajaula ponían un trocito de comida. Y larata o el ratón se acercaban a la comida ycomían. Entonces, devolvían a la rata o alratón al extremo original de la jaula y,esta vez, ponían electricidad por el tramode suelo que tendrían que recorrer paraconseguir el trozo de comida. Hicieronesto durante un tiempo, y la rata o el ratóndejaron de ir a buscar la comida al llegara cierta cantidad de voltaje. Luego,repitieron el experimento, pero
  127. 127. reemplazaron la comida con algo que lesdaba a la rata o al ratón un placer muyintenso. No sé qué sería eso que le dabatan intenso placer, pero supongo que algúntipo de sabor especial para ratas oratones. En cualquier caso, lo que loscientíficos descubrieron fue que la rata oel ratón aguantaban mucho más voltaje acambio de placer. Incluso más que porcomida.No sé qué significado tiene, pero loencuentro muy interesante.Con mucho cariño,Charlie
  128. 128. 15 de noviembre de 1991Querido amigo:Están empezando a llegar el frío y lasheladas. El agradable tiempo de otoñoprácticamente ha desaparecido. Lo buenoes que se acercan las vacaciones, queahora me gustan todavía más porque mihermano volverá pronto a casa. ¡Quizáincluso en Acción de Gracias! Al menosespero que lo haga por mi madre.Mi hermano lleva sin telefonear acasa unas cuantas semanas ya, y mi madreno habla más que de sus notas y de sidormirá, y de lo que comerá, y mi padresiempre dice lo mismo:—Eso no le va a hacer daño.Personalmente, me gusta pensar que
  129. 129. mi hermano está teniendo una experienciauniversitaria como las de las películas.No me refiero al tipo de películas sobrelas grandes fiestas de las hermandadesestudiantiles. Más bien a una película enla que el chico conoce a una chicainteligente que suele llevar suéter y bebechocolate. Hablan de libros y de temasintelectuales y se besan bajo la lluvia.Creo que algo así le vendría muy bien,sobre todo si la chica tuviera una bellezanada convencional. Esas son las mejores,me parece a mí. Personalmente encuentroraras a las «supermodelos». No sé porqué.Mi hermano, por otro lado, tienepósteres de «supermodelos» y coches ycerveza y cosas así en las paredes de sudormitorio. Supongo que su habitación en
  130. 130. la residencia de estudiantesprobablemente también tenga ese aspecto,añadiéndole el suelo sucio. Mi hermanosiempre ha odiado hacer su cama, peromantenía el armario de la ropa muyordenado. Quién lo diría.El caso es que, cuando mi hermanollama a casa, no cuenta mucho. Habla unpoco de sus clases, pero principalmentedel equipo de fútbol. Hay un montón deinterés en el equipo porque son muybuenos y tienen jugadores con muchopotencial. Mi hermano dijo que uno de loschicos probablemente será millonarioalgún día, pero que es «más bruto que unarado». Supongo que eso es ser bastantebruto.Mi hermano me contó una anécdotaen la que estaba todo el equipo sentado en
  131. 131. círculo en el vestuario, comentando lo quehabía que hacer para jugar al fútbol en launiversidad. Al final acabaron hablandode la puntuación de las pruebas deSelectividad, que yo todavía no he hecho.Y un tipo dijo:—Yo he sacado un 4.Y mi hermano dijo:—¿En qué examen?Y el chico dijo:—¿Ehhh?Y el equipo entero se echó a reír.Siempre he querido estar en unequipo así. No estoy muy seguro de porqué, pero siempre me ha parecido quesería divertido tener «días de gloria».Luego tendría historias que contar a mishijos y a los amigotes con los que jugaraal golf. Supongo que podría hablar sobre
  132. 132. Punk Rocky y mis vueltas a casacaminando desde el instituto y cosas así.Quizás estos sean mis días de gloria y nisiquiera me esté dando cuenta porque nohay en ellos una pelota.Yo solía hacer deporte cuando eramás pequeño y, de hecho, era muy bueno,pero el problema es que me provocabademasiada agresividad, así que losmédicos le dijeron a mi madre que tendríaque dejarlo.Mi padre tuvo una vez días de gloria.He visto fotos de él cuando era joven. Eraun hombre muy guapo. No sé expresarlode otra manera. Era como son siempre lasfotos antiguas. Las fotos antiguas pareceque son muy toscas y juveniles, y la gentede las fotos siempre parece mucho másfeliz que tú.
  133. 133. Mi madre está preciosa en las fotosantiguas. De hecho, está más guapa quenadie, salvando tal vez a Sam. A vecesmiro a mis padres ahora y me preguntoqué les habrá pasado que los haya hechoser tal y como son. Y entonces mepregunto qué le pasará a mi hermanacuando su novio termine el doctorado enDerecho. Y cómo será la cara de mihermano en un cromo de fútbol, o cómoserá si nunca aparece en un cromo. Mipadre jugó al béisbol universitariodurante dos años, pero tuvo que dejarlocuando mamá se quedó embarazada de mihermano. Fue entonces cuando él empezóa trabajar en la oficina. Sinceramente, nosé lo que hace mi padre.A veces nos cuenta una anécdota. Esuna historia buenísima. Tiene que ver con
  134. 134. el campeonato estatal de béisbol decuando él iba al instituto. Estaban en laparte baja de la novena entrada, y habíaun jugador en la primera base. Hubo dosouts y el equipo de mi padre estabaperdiendo por una carrera. Mi padre eramás joven que la mayoría del equipo delinstituto, porque estaba solo en el segundoaño de instituto, y creo que el equipopensaba que iba a echar a perder elpartido. Tenía muchísima presión. Estabanerviosísimo. Y muy asustado. Pero,después de unos cuantos lanzamientos,dijo que empezó a sentirse «en suelemento». Cuando el pitcher levantó elbrazo y lanzó la siguiente bola, sabíaexactamente adónde iba a ir. La golpeómás fuerte que ninguna otra bola en todasu vida. E hizo un home run, y su equipo
  135. 135. ganó el campeonato estatal. Lo mejor deesta historia es que, por mucho que mipadre la cuente, nunca cambia. Él no es delos que exageran.A veces pienso en todo esto cuandoestoy viendo un partido de fútbol conPatrick y Sam. Contemplo el campo ypienso en el chico que acaba de hacer eltouchdown. Creo que estos son los díasde gloria de ese chico, y que ese momentose convertirá en una historia algún día,porque todos los que logran touchdowns yhome runs acabarán siendo los padres dealguien. Y cuando sus hijos miren su fotoen el anuario escolar, pensarán que supadre era tosco y guapo, y que parecíamucho más feliz que ellos.Solo espero acordarme de decirles amis hijos que ellos son tan felices como
  136. 136. yo parezco en mis viejas fotografías. Yespero que me crean.Con mucho cariño,Charlie18 de noviembre de 1991Querido amigo:Mi hermano llamó por fin ayer, y dijo queno puede volver a casa en ningúnmomento de las vacaciones de Acción deGracias porque va atrasado en losestudios a causa del fútbol. Mi madreestaba tan enfadada que me llevó a
  137. 137. comprar ropa nueva.Sé que te parecerá que lo que estoy apunto de escribir es una exageración, perote prometo que no lo es. Desde queentramos en el coche hasta que volvimos acasa, mi madre, literalmente, no paró dehablar. Ni un solo momento. Ni siquieracuando me metí en el probador paraprobarme pantalones «de vestir».Se quedó fuera y expresó en voz bienalta sus preocupaciones. Las cosas quedijo se oyeron por todas partes. Primero,que mi padre debería haber insistido enque mi hermano volviera a casa aunquefuera solo una tarde. Después, que mihermana haría bien en empezar a pensarmás en su futuro y enviar solicitudes auniversidades «de reserva», por si acasoen las buenas no la aceptan. Y luego
  138. 138. empezó a decir que el gris me sentababien.Entiendo la forma de pensar de mimadre. En serio.Es como cuando éramos pequeños eíbamos al supermercado. Mis hermanos sepeleaban por las cosas por las que solíanpelearse siempre, y yo iba sentado en laparte de abajo del carrito de la compra. Ymi madre acababa tan enfadada queempujaba el carrito cada vez más rápido,y yo me sentía como si estuviera en unsubmarino.Ayer ocurrió igual, salvo porqueahora voy en el asiento delantero.Cuando vi a Sam y Patrick hoy en elinstituto, ambos coincidieron en que mimadre tiene muy buen gusto con la ropa.Se lo conté a mi madre cuando volví a
  139. 139. casa y sonrió. Me preguntó si queríainvitar a Sam y Patrick a cenar algún díadespués de las fiestas, porque mi madrecon las fiestas ya se pone bastantenerviosa. Llamé a Sam y a Patrick ydijeron que sí.¡Estoy muy emocionado!La última vez que vino un amigo acenar fue Michael el año pasado.Tomamos tacos. Lo más genial de todo fueque Michael se quedó a dormir.Acabamos durmiendo muy poco. Casitodo el rato estuvimos hablando de chicasy películas y música. La parte querecuerdo con más claridad fue cuandopaseamos por el vecindario de noche. Mispadres estaban dormidos, igual que lagente del resto de las casas. Michael mirópor todas las ventanas. Estaba oscuro y
  140. 140. silencioso.Dijo:—¿Crees que son buena gente?Dije:—¿Los Anderson? Sí. Son mayores.—¿Y esos de allí?—Bueno, a la señora Lambert no lehace gracia que entren en su jardín laspelotas de béisbol.—¿Y aquellos de allí?—La señora Tanner ha estado encasa de su madre durante tres meses. Elseñor Tanner pasa los fines de semanasentado en el porche de atrás escuchandopartidos de béisbol. La verdad es que nosé si son buena gente o no porque notienen niños.—¿Está enferma?—¿Quién?
  141. 141. —La madre de la señora Tanner.—No creo. Mi madre lo sabría, y noha dicho nada.Michael asintió.—Se están divorciando.—¿Tú crees?—Ajá.Seguimos andando. A Michael aveces le daba por caminar en silencio.Supongo que debería mencionar que mimadre había oído que los padres deMichael ahora están divorciados. Dijoque solo el setenta por ciento de losmatrimonios permanecen juntos cuandopierden un hijo. Creo que lo ha leído enuna revista en alguna parte.Con mucho cariño,Charlie
  142. 142. 23 de noviembre de 1991Querido amigo:¿Te gustan los días de fiesta con tufamilia? No me refiero solo a tus padres,sino a tus tíos y primos. A mí,personalmente, sí. Por muchas razones.Primero, estoy muy interesado yfascinado por cómo se quieren los unos alos otros, pero en realidad a ninguno legustan los demás. Segundo, las peleassiempre son iguales.Normalmente empiezan cuando elpadre de mi madre (mi abuelo) se acaba
  143. 143. la tercera copa. Es entonces cuando se lesuelta la lengua. Normalmente mi abuelosolo se queja de los negros que se mudana su antiguo barrio, y entonces mi hermanase enfada con él, y mi abuelo le dice queella no sabe de lo que habla porque viveen las afueras. Y entonces se queja de quenadie lo visita en la residencia. Y al finalempieza a hablar de todos los secretosfamiliares, como cuando el primo tal lehizo un «bombo» a aquella camarera delBig Boy. Probablemente deberíamencionar que mi abuelo no oye muy bien,así que dice todas estas cosas en voz muyalta.Mi hermana intenta discutir con él,pero nunca gana. No cabe duda de que miabuelo es más cabezota que ella. Mimadre normalmente ayuda a su tía a
  144. 144. preparar la comida, que mi abuelosiempre dice que está «demasiado seca»incluso aunque sea sopa. Y entonces la tíade mi madre se echa a llorar y se encierraen el cuarto de baño.Hay solo un baño en la casa de mi tíaabuela, así que esto se convierte en unproblema cuando la cerveza empieza ahacer efecto sobre mis primos. Se quedande pie en la puerta, retorcidos sobre lavejiga, y llaman durante algunos minutoshasta que casi convencen a mi tía abuelade que salga, pero entonces mi abuelo lainsulta y el ciclo empieza otra vez. Con laexcepción de una fiesta en la que miabuelo se quedó grogui justo después decenar, mis primos siempre tienen que ir albaño afuera en los arbustos. Si miras porlas ventanas como yo, puedes verlos, y
  145. 145. parece como si estuvieran en una de susexcursiones de caza. Siento muchísimalástima por mis primas y mis otras tíasabuelas, porque no tienen la opción de losarbustos, y menos cuando hace frío.Debería mencionar que mi padre engeneral se limita a sentarse en silencioabsoluto y beber. Mi padre no es un granbebedor, para nada, pero cuando tiene quepasar tiempo con la familia de mi madrese pone «ciego», como dice mi primoTommy. En el fondo, creo que mi padrepreferiría pasar las fiestas con su familiaen Ohio. De esa forma no tendría queestar cerca de mi abuelo. No le gustademasiado mi abuelo, pero no dice nadasobre el tema. Ni siquiera al volver acasa. Simplemente no cree que lecorresponda hablar de ello.
  146. 146. Conforme va llegando el final de lanoche, mi abuelo suele estar demasiadoborracho para hacer nada. Mi padre y mihermano y mis primos lo llevan al cochede la persona que esté menos enfadadacon él. Siempre ha sido mi trabajoabrirles las puertas durante el camino. Miabuelo está muy gordo.Me acuerdo de que hubo una épocaen la que mi hermano llevaba en coche ami abuelo hasta la residencia, y yo losacompañaba. Mi hermano siempre hacomprendido a mi abuelo. Rara vez seenfada con él a no ser que mi abuelo digaalgo malo sobre mi madre o mi hermana,o monte un numerito. Me acuerdo de quenevaba mucho y todo estaba muysilencioso. Casi apacible. Y mi abuelo secalmó y empezó una conversación
  147. 147. totalmente distinta.Nos contó que cuando tenía dieciséisaños tuvo que dejar el colegio porque supadre murió y alguien tenía que mantenera la familia. Nos habló de la época en laque tenía que ir a la fábrica tres veces aldía para ver si había algún trabajo paraél. Y nos habló del frío que hacía. Y delhambre que pasaba porque siempre seaseguraba de que su familia comiera antesque él. Cosas que nunca entenderemosporque somos muy afortunados. Entonces,nos habló de sus hijas, mi madre y la tíaHelen:—Sé lo que tu madre piensa de mí. YHelen también. Hubo una época... fui a lafábrica... no había trabajo... ninguno...Volví a casa a las dos de la mañana...bien cabreado... tu abuela me enseñó sus
  148. 148. boletines de notas... Habían sacado soloun suficiente... y eran chicas listas. Asíque fui a su habitación y les di una buenapaliza para que entraran en vereda... ycuando terminé y estaban llorando,levanté sus boletines y dije... «Es laúltima vez que pasa esto». Ella todavíahabla de aquello... vuestra madre... pero¿sabéis una cosa?... aquella fue la últimavez... fueron a la universidad... las dos.Me hubiera gustado haber podidoenviarlas yo... Siempre quise hacerlo...Espero que Helen lo entendiera. Creo quevuestra madre lo hizo... en el fondo... esuna buena mujer... deberíais estarorgullosos de ella.Cuando se lo contamos a mi madrese puso triste porque él nunca le habíadicho esas cosas. Jamás. Ni siquiera

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