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Y entonces-que-hacemos-con-los-jovenes Y entonces-que-hacemos-con-los-jovenes Document Transcript

  • Y entonces ¿qué hacemos con los jóvenes? Por Gerardo Calderon (*) Incluso sabiendo esto, en los últimos años el activismo juvenil se ha incrementado considerablemente en la región. Cabe preguntarse entonces ¿cuál será esa causa tan importante de que a pesar de ser agredidos los jóvenes siguen tratando de abrirse lugar en la agenda pública? Contextualizando, es necesario hacer notar que Latinoamérica en las últimas dos décadas ha mantenido un desempeño económico aceptable (1). En cuanto a lo político, después de la oscura época de los regímenes militares y cotidianos golpes de estado, ahora se ha instaurado el proceso electoral como el medio legítimo de acceso al poder público. Sin embargo, de las recientes manifestaciones en Chile, El Salvador, México, Nicaragua y Brasil se deduce que los jóvenes no confían en el ejercicio del voto ni en los mecanismos de participación política formal como herramientas efectivas para hacerse escuchar. En consecuencia, han decidido irrumpir en la arena política sin pedir mucho permiso. Estas manifestaciones revelan además que la reciente bonanza económica y la tan añorada democracia no han llegado igual para todos, y cuestionan a un sistema político que promueve aberrantes desigualdades sociales y de acceso al poder entre sus ciudadanos. Da la impresión que la causa que motiva a estos jóvenes a salir a las calles es la transformación de una democracia
  • reducida a los procesos electorales a una democracia de ciudadanía, en la que se garantice un marco de libertades y derechos que faciliten a cualquier ciudadano participar en la sociedad y vivir dignamente. A este tipo de Estado el politólogo Guillermo O’Donnell lo llama Estado consistente con la democracia y lo define como aquel que “inscribe en su propia legalidad, implementa por medio de sus burocracias y, junto con una sociedad civil presente y activa, apunta a consolidar y expandir los derechos de ciudadanía implicados y demandados por la democracia... (2)”. Ahora, el rol de los gobiernos y organismos internacionales es terminar de comprender cómo responder a estas movilizaciones, y dejar de diseñar exclusivamente políticas juveniles para los jóvenes y empezar a diseñar políticas públicas con los jóvenes, reconociendo la energía, el interés en construir un mejor país y la capacidad de ingenio que los caracteriza. Los jóvenes representan más de 20 % de la población latinoamericana (3), lo que significa que del grado en que los jóvenes se involucren en el diseño de soluciones a los desafíos actuales depende si engendramos una sociedad comprometida con mejorar las condiciones de nuestros pueblos fortaleciendo las instituciones. O, si en su defecto, seguimos profundizando la apatía y el desencanto de la sociedad con la democracia actual (4). (1) PNUD, 2011. El Estado de ciudadanía p 51 (2) O'Donnell, 2007 (3) PNUD, 2000 (4) Según el informe del Latinobarómetro 2001 en la última década únicamente 20 % de los latinoamericanos confía en los partidos políticos y 37 % en los gobiernos. Además el 35 % de los entrevistados prefería o era indiferente a tener un gobierno autoritario. (*) Estudiante de master en Ciencias Políticas