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  • 1. Juventud e Inclusión Social Una mirada desde el Municipio. Julio de 2011 Ernesto Rodríguez Dina Krauskopf Ricardo Andino Oscar Torrento Carlos Rodríguez Editado por la Fundación Dr. Guillermo Manuel Ungo.
  • 2. Juventud e Inclusión Social Una mirada desde el Municipio. Julio de 2011 Ernesto Rodríguez Dina Krauskopf Ricardo Andino Oscar Torrento Carlos Rodríguez Editado por la Fundación Dr. Guillermo Manuel Ungo.
  • 3. Fundación Dr. Guillermo Manuel Ungo (FUNDAUNGO). Todos los derechos reservados. Autores y autora: Ernesto Rodríguez Dina Krauskopf Ricardo Andino Oscar Torrento Carlos Rodríguez Edición: Guadalupe Cortés. Las opiniones expresadas en esta obra son de la exclusiva responsabilidad de las y los autores y no necesariamente reflejan los puntos de vista de la Fundación Dr. Guillermo Manuel Ungo, de Acción Ecuménica Sueca (DIAKONIA) ni de la Unión Europea. Forma recomendada de citar: FUNDAUNGO (2011). Juventud e Inclusión Social. Una Mirada desde el Municipio. San Salvador, El Salvador. ISBN … El desarrollo de esta publicación ha sido posible gracias al apoyo financiero de Acción Ecuménica Sueca (DIAKONIA) y de la Unión Europea. Primera edición, …de 2012. Impreso en … … ejemplares. San Salvador, El Salvador.
  • 4. Índice de contenido Presentación. 1 Introducción. 2 Siglas y acrónimos. 3 Capítulo 1. 4 “Políticas Públicas de Juventud y Desarrollo Local en América Latina y El Caribe: Aprendizajes destacables y desafíos a encarar”. Ernesto Rodríguez. I. Introducción. II. Jóvenes en América Latina: Temidos y Convocados. III. Transiciones a la Vida Adulta: Posibilidades y Límites. IV. Políticas Públicas de Juventud: Remodelar el Modelo. V. Qué hacer y Cómo: Principales Desafíos a encarar. VI. Quién hace qué: Cuestionando Actores y Estrategias. VII. Políticas Públicas de Juventud y Desarrollo Local. VIII. Bibliografía. Capítulo 2. 29 “Participación y Políticas Públicas de Juventud. La experiencia de Nicaragua”. Ricardo Andino. I. Introducción. II. Contexto en que surge la Experiencia de Fundación Desafíos. III. Conceptos y Enfoque sobre Juventud y Política Pública. IV. Exclusión Social de las Juventudes. V. Exclusión de las Juventudes en Nicaragua. VI. Marco Jurídico de Juventud en Nicaragua. VII. La Experiencia de Fundación Desafíos. VIII. Participación Juvenil y Exclusión. IX. Conslusiones. X. Bibliografía. Capítulo 3. 57 “El Salvador: Población Joven y Política Nacional de Juventud 2011-2024”. Carlos Rodríguez, Oscar Torrento y Ernesto Rodríguez. I. Aspectos Demográficos. II. Situación de la Juventud salvadoreña. III. Proceso de Formación de la Política Nacional de Juventud.
  • 5. IV. Estado Actual de la Política Nacional de Juventud. Capítulo 4. 83 “El Camino hacia las Políticas Locales de Juventud y la Apuesta Municipal”. Dina Krauskopf. I. Introducción. II. La Situación de las y los Jóvenes en América Latina y El Caribe. III. Complejidades en la Inclusión de las Juventudes en las Políticas. IV. La Heterogeneidad de las Juventudes. V. Violencia, Inseguridad, Políticas y Juventud. VI. La Participación Juvenil y la Ciudadanía Plena. VII. Las Políticas Nacionales de Juventud. VIII. La Interrelación entre los Niveles de Política y el Papel de lo Local. IX. El Modelo Costarricense: Los Comités Cantonales de la persona Joven. X. El Modelo Chileno: Las Oficinas Municipales de Juventud. XI. La Experiencia de la Oficina Municipal de Juventud de Santiago. XII. Algunas Consideraciones sobre las Instancias Municipales de Juventud. XIII. Bibliografía. Anexo Único. 118 Opiniones acerca de las principales áreas de exclusión social de las y los jóvenes en el municipio.
  • 6. 1 Presentación (Carta de Pedro Martín García, Diakonia)……
  • 7. 2 Introducción La presente publicación compila las ponencias dictadas durante el “Foro Nacional: Inclusión Social de Jóvenes”, que tuvo lugar en San Salvador (El Salvador) el 21 de julio de 2011. Dicho foro buscó generar debate y reflexión en torno a los procesos de construcción de políticas públicas de juventud en el municipio, tomando en cuenta diversas experiencias de América Latina. Esta iniciativa se enmarcó en el proyecto “Construcción participativa de políticas locales para la inclusión social de jóvenes” (marzo 2010 a febrero 2012), co-ejecutado por las organizaciones Fundación Dr. Guillermo Manuel Ungo (FUNDAUNGO), Sistema de Asesoría y Capacitación para el Desarrollo Local de El Salvador (SACDEL), la Fundación de Apoyo a Municipios de El Salvador (FUNDAMUNI) y Acción Ecuménica Sueca (DIAKONIA). El citado proyecto contó con el financiamiento de la Unión Europea y de la Agencia Sueca de Cooperación para el Desarrollo Internacional (ASDI). El libro inicia con la ponencia del consultor internacional de nacionalidad uruguaya Ernesto Rodríguez titulada “Políticas Públicas de Juventud y Desarrollo Local en América Latina y El Caribe: Aprendizajes destacables y desafíos a encarar” (Capítulo 1). Esta ponencia nos introduce en el marco conceptual de la temática y describe el panorama latinoamericano en materia de políticas públicas de juventud, prestando especial atención al ámbito local. Le sigue la exposición que lleva por título “Participación y Políticas Públicas de Juventud. La experiencia de Nicaragua” (Capítulo 2), del experto nicaragüense Ricardo Andino. Éste nos lleva, tras una reflexión sobre la temática de las políticas públicas de juventud, a la experiencia de las Agendas Joven impulsada por la Fundación Desafíos en Nicaragua. El Capítulo 3, destinado a El Salvador y titulado “El Salvador: Población Joven y Política Nacional de Juventud 2011-2024”, se ha alimentado con tres insumos: La investigación efectuada por FUNDAUNGO en 2011 sobre la situación de la juventud salvadoreña, presentada por Carlos Rodríguez; la Política Nacional de Juventud 2011-2024 de El Salvador, redactada por Ernesto Rodríguez a partir de una amplia consulta a jóvenes y de estudios existentes; y la exposición de Oscar Torrento, funcionario del Consejo Nacional de la Juventud (CONJUVE), sobre el estado de la mencionada política. Desde Chile, la consultora internacional Dina Krauskopf comparte su ponencia “El Camino hacia las Políticas Locales de Juventud y la Apuesta Municipal” (Capítulo 4), que describe las experiencias de los Comités Cantonales de la Persona Joven de Costa Rica y de las Oficinas Municipales de Juventud de Chile. El libro cierra con un Anexo Único titulado “Opiniones acerca de las principales áreas de exclusión social de las y los jóvenes en el municipio”, que recoge precisamente eso, las opiniones de las personas que participaron en el foro sobre las principales áreas de exclusión social de la juventud salvadoreña, los desafíos más importantes en dichas áreas y acciones propuestas para enfrentarlos. Se ha optado por un formato de libro-ensayo en lugar de un formato de memoria del citado foro con el fin de contar con un documento de consulta y de lectura más perdurable y, por tanto, de mayor utilidad para todas aquellas personas, jóvenes y adultas, integradas (o no) en instituciones públicas o privadas de diversa índole, que están interesadas en la temática de las políticas públicas de juventud en el ámbito municipal desde el enfoque de la inclusión social.
  • 8. 3 Siglas y acrónimos BM Banco Mundial CEPAL Comisión Económica Para América Latina y El Caribe CONJUVE Consejo Nacional de la Juventud CPJ Consejo de la Persona Joven CCPJ Comité Cantonal de la Persona Joven DIGESTYC Dirección General de Estadísticas y Censos DUI Documento Único de Identidad EHPM Encuesta de Hogares para Propósitos Múltiples FLACSO Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales FAO Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación FEJ Fondo de Emprendimiento Juvenil FESAL 2008 Encuesta Nacional de Salud Familiar FSLN Frente Sandinista de Liberación Nacional INIDE Instituto Nacional de Información de Desarrollo INJUVE Instituto de Juventud ITS Infección de Transmisión Sexual JS19J Juventud Sandinista 19 de Julio NDI Instituto Nacional de Democracia OCDE Organización para la Cooperación y el Desarrollo OMJ Oficina Municipal de Juventud OIJ Organización Iberoamericana de la Juventud OIT Organización Internacional del Trabajo ONG Organización No Gubernamental OSC Organización de la Sociedad Civil ODM Objetivo de Desarrollo del Milenio OPS Organización Panamericana de la Salud PEA Población Económicamente Activa PATI Programa de Atención Temporal al Ingreso PLC Partido Liberal Constitucionalista SEJUVE Secretaría de la Juventud TIC Tecnologías de la Información y la Comunicación UCA Universidad Centroamericana José Simeón Cañas UNFPA Fondo de Naciones Unidas para la Población UNICEF Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia
  • 9. 4 Capítulo 1 Políticas Públicas de Juventud y Desarrollo Local en América Latina y El Caribe: Aprendizajes destacables y desafíos a encarar. Ernesto Rodríguez
  • 10. 5 Ernesto Rodríguez Sociólogo Uruguayo, Director del Centro Latinoamericano sobre Juventud (CELAJU), Consultor Internacional de Naciones Unidas, Organización Iberoamericana de Juventud (OIJ), Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y Unión Europea, y Asesor Especial de Gobiernos y Organizaciones de la Sociedad Civil en Políticas Públicas de Juventud.
  • 11. 6 I. Introducción. El desarrollo de políticas públicas de juventud en ámbitos locales en América Latina ha sido, hasta el momento, muy acotado, tanto en términos de cobertura como en materia de enfoques estratégicos, en parte, por limitaciones propias del desarrollo local en su conjunto, y, en parte, por las limitaciones propias de las políticas públicas de juventud en general. Las páginas que siguen intentan analizar estos complejos procesos desde una perspectiva general (latinoamericana) asumiendo –en cualquier caso- que la amplia gama de matices y situaciones específicas (en los diferentes países y aun dentro de ellos) obligaría a mirar con más detalle las múltiples realidades encerradas en los análisis agregados como el que aquí se realiza, presentado –además- de un modo sintético y simplificado. Para ello, caracterizamos esquemáticamente la actual situación de las nuevas generaciones en la región, para analizar luego con más detalles cómo se procesan las transiciones a la vida adulta, constatando –en este marco- que las múltiples transformaciones ocurridas, tanto en nuestros sistemas educativos como en nuestros mercados de trabajo y aun en nuestras pautas culturales dominantes, impactan significativamente en tales procesos. Asumimos en todo momento que las dos principales “misiones” que toda persona debe asumir en la etapa juvenil están vinculadas centralmente con la construcción de identidad y con la construcción de autonomía, por lo que realizamos una revisión general de las políticas públicas de juventud, analizando de qué modo y en qué medida tales políticas contribuyen o no a la obtención de tales propósitos. Desde nuestro punto de vista, la contribución efectiva de tales políticas públicas de juventud a la construcción de identidad y autonomía es muy limitada en la medida en que funcionan bajo el acotado paradigma de la construcción de espacios específicos para la juventud y con enfoques exageradamente centrados en la consideración de las y los jóvenes como simples grupos de riesgo, sobre todo, en las políticas sectoriales (educación, salud, empleo, etc.). Dichos enfoques, conviven con otros más pertinentes en los “documentos” de política nacional de juventud que, aunque rigurosos en su diseño, no se aplican efectivamente. Alternativamente, se propone operar a futuro con otros enfoques estratégicos, procurando dotar a todas las políticas públicas de una perspectiva generacional (emulando la exitosa perspectiva de género), asumiendo en todo momento que las y los jóvenes son -ante todo- sujetos de derecho y actores estratégicos del desarrollo, y enfrentando decididamente las desigualdades generacionales. Para ello, se propone fortalecer y transformar el rol del Estado en la construcción de sociedades más prósperas, democráticas y equitativas. Una vez caracterizado el contexto general, nos sumergimos decididamente en el análisis del vínculo entre políticas públicas de juventud y desarrollo local, caracterizando genéricamente las principales potencialidades y limitaciones del desarrollo local. Posteriormente, presentamos algunas experiencias de políticas locales de juventud particularmente relevantes. Y terminamos – finalmente- con la identificación de los principales desafíos a encarar en este marco durante esta segunda década del nuevo milenio.
  • 12. 7 II. Jóvenes en América Latina: Temidos y convocados. La dinámica de las generaciones jóvenes latinoamericanas es, sin duda, de una gran complejidad y diversidad, pero cuenta con algunas “claves” que importa caracterizar. Ser Joven en América Latina: Tensiones y Paradojas. En este sentido, tal como lo destacan la CEPAL y la OIJ (2004), es claro que las y los jóvenes están viviendo actualmente –con mayor dramatismo que otros sectores poblacionales- una serie de tensiones y paradojas que marcan su presente y su futuro:  Una primera tensión o paradoja se da en el hecho de que las y los jóvenes tienen actualmente más acceso a educación y, al mismo tiempo, menos acceso a empleo.  Una segunda tensión se produce por el hecho de que las y los jóvenes tienen actualmente más acceso a información y, al mismo tiempo, menos acceso a poder.  En tercer lugar, las generaciones jóvenes tienen hoy más expectativas de autonomía, pero, al mismo tiempo, tienen menos opciones para materializarlas efectivamente.  En cuarto lugar, es evidente que las y los jóvenes están mejor provistos de salud, pero, al mismo tiempo, están menos reconocidos en su morbimortalidad específica.  Una quinta paradoja se ve en el hecho de que las y los jóvenes son más dúctiles y móviles, pero están más afectados por trayectorias migratorias más inciertas.  Una sexta paradoja se puede visualizar al comprobar que las y los jóvenes son ahora más cohesionados hacia adentro, pero tienen mayor impermeabilidad hacia afuera.  En séptimo lugar, las y los jóvenes aparecen como más aptos para el cambio productivo, pero están al mismo tiempo más excluidos del mismo.  Una octava tensión se puede visualizar claramente cuando se observa que las y los jóvenes son, al mismo tiempo, receptores de políticas y protagonistas del cambio.  Una novena paradoja se da cuando se compara la expansión del consumo simbólico con las restricciones crecientes en el consumo material.  Por último, una décima tensión o paradoja permite contrastar autodeterminación y protagonismo por una parte, y precariedad y desmovilización por la otra. Todas estas tensiones provocan malestares y conflictos sumamente relevantes, que son vividos por los diferentes segmentos juveniles (hombres y mujeres, urbanos y rurales, pobres y ricos, blancos, indígenas y negros, etc.) de maneras muy diversas, pero en todos los casos atravesadas por circunstancias preocupantes y sumamente complejas.
  • 13. 8 Las Desigualdades Intergeneracionales en la Inversión de Recursos. Nada de esto es casualidad. En realidad, las y los jóvenes enfrentan este tipo de tensiones y paradojas porque las políticas públicas en general y la inversión de recursos públicos en particular están desigualmente repartidas entre generaciones. Desde luego, esto tiene especificidades y particularidades muy diferentes en cada uno de los países de la región, pero, en general, se constata una muy baja inversión en niños, niñas, adolescentes y jóvenes, frente a una más importante inversión en población adulta y en varios países, sobre todo, en la tercera edad vía sistemas de pensiones de amplia cobertura. La contra cara está planteada en la inversión de recursos que hacen las propias familias, centrada sobre todo en infancia y adolescencia. Sólo recientemente, esto se está corrigiendo (lentamente y en dimensiones todavía escasas) a través de los programas de transferencias condicionadas, centrados hasta ahora en familias vulnerables con hijas e hijos pequeños para tratar de asegurar asistencia escolar y cuidado de la salud. Esto marca un importante contraste, por cierto, entre América Latina y los países de la OCDE, en los cuales el consumo de las personas con edades comprendidas entre 0 y 19 años se nutre por partes casi iguales de transferencias públicas y familiares, mientras que en nuestra región el componente de transferencias estatales no supera el 20 % del total. De hecho, en América Latina se gasta en personas mayores (como porcentaje de los ingresos por trabajo) aproximadamente la misma cantidad que los gobiernos de Europa, Estados Unidos y Japón, pero se invierte aproximadamente la mitad en niñez y juventud, según lo destaca el Panorama Social de América Latina 2010 de la CEPAL. “Para paliar estos déficits –sostiene la CEPAL- es necesario implementar medidas redistributivas sintonizadas con la lógica del ciclo vital, con énfasis en la población infantil y juvenil, y que implican transferencias a las familias cuyos ingresos laborales son claramente insuficientes. Estos mecanismos –agrega el informe- deberían implicar medidas diferenciadas para cada etapa y son esencialmente de tres tipos. Por un lado, un esquema de transferencias monetarias a los hogares con hijos, que aumenten las posibilidades de las familias de contar con un entorno adecuado para la socialización del niño (nutrición, vivienda, vestimenta). En segundo lugar, el financiamiento de medidas que deberían revertir los déficits en cobertura y acceso a servicios de cuidado y estimulación temprana en la primera infancia, que confinan al individuo a un surco de exclusión durante la niñez y adolescencia, con un efecto negativo posterior sobre la fase de emancipación de los jóvenes. Finalmente, otro conjunto de transferencias monetarias articuladas a servicios de empleo y formación para el empleo, que se orienten directamente a los jóvenes en procesos de emancipación a la vida adulta” (CEPAL 2010; ver también PNUD 2010). Se trata, por cierto, de medidas acotadas que deberían ir acompañadas de otras de mayor impacto redistributivo. Éstas permitirían introducir cambios relevantes en la distribución de los recursos públicos entre generaciones, algo imprescindible por razones de estricta justicia social con sectores particularmente afectados por la pobreza y la exclusión. También permitirían construir sistemas más sólidos de convivencia entre generaciones, con lo cual se podrían generar respuestas más pertinentes a la inseguridad ciudadana, que tanto preocupa a la opinión pública y a los tomadores de decisiones en la región.
  • 14. 9 Unidad y Diversidad: Rostros Múltiples y Especificidades Relevantes. Pero hablar de las y los jóvenes como un conjunto homogéneo no tiene sentido. Si bien es cierto que comparten muchas características y enfrentan problemas comunes, lo que en realidad existen son diversos grupos específicos de jóvenes. Así, resulta evidente que no es lo mismo ser hombre o mujer joven; habitar en el medio rural o en el medio urbano; pertenecer a familias de clase alta o clase baja o a grupos étnicos diferentes; acceder normalmente a las oportunidades de educación, salud y empleo o no tener acceso a las mismas. Por si lo dicho fuera poco, además, las y los jóvenes de diferentes adscripciones grupales determinadas por el contexto y sus propias preferencias asumen identidades diversas en su vida cotidiana, en sus expresiones culturales y hasta en su sexualidad. Todo ello debe ser tenido centralmente en cuenta. Para los sectores más conservadores de nuestras sociedades, las diferencias son vistas como un problema porque todo se juzga con el lente de “la gente como uno”, que todos deberían imitar. Se teme al “otro” por el simple hecho de ser diferente y se impulsa toda clase de acciones para “vigilar”, “controlar” y “castigar” al diferente, sobre todo, cuando es pobre, negro o indígena, delincuente en potencia y “culpable” hasta que demuestre su inocencia. Con ello, se cambian radicalmente las reglas de juego de cualquier sociedad democrática con sistemas de justicia independientes, que establecen precisamente lo contrario. La “defensa de la vida desde el momento de la concepción” (frente a la despenalización del aborto), la oposición a la igualdad ante la ley para formar pareja (frente a los matrimonios entre homosexuales), la obsesión por la rebaja de la edad de inimputabilidad de los menores infractores y muchas otras posturas netamente conservadoras semejantes son más que elocuentes de este tipo de posiciones ideológicas y políticas. Para los sectores progresistas, en cambio, incluyendo a buena parte de los sectores liberales, las diferencias son un valor a preservar y a potenciar, no sólo a respetar. Es más, desde la defensa y la promoción de los derechos humanos (una bandera central del pensamiento progresista) es imprescindible ir más allá y enfrentar decididamente las desigualdades existentes desde el apoyo a los sectores más desprotegidos. Por ello, se despliegan esfuerzos sistemáticos para destacar este tipo de posturas hasta en la denominación constitucional de nuestras naciones (como en el caso boliviano) y se trabaja constantemente para asegurar el ejercicio de derechos por parte de los grupos más vulnerables. La construcción de ciudadanía, en este enfoque, sólo es concebible en el marco de procesos que aseguren equidad en el trato y en la participación de todas y todos los ciudadanos. Lo anteriormente expuesto está especialmente vinculado con la diversidad juvenil porque son precisamente las nuevas generaciones las que están siendo afectadas por las restricciones existentes. Buen ejemplo de ello, se encuentra, por ejemplo, en las limitaciones al ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos o en el endurecimiento de las penas para adolescentes que cometen delitos, desconociendo las más elementales normas legales nacionales e internacionales. En la gestión de las políticas públicas a futuro, habrá que poner un énfasis muy especial en el sector de jóvenes que ni estudian ni trabajan (conformado abrumadoramente por mujeres pobres), que recién ahora comienzan a ser reconocidos, pero que todavía no son objeto (y mucho menos sujetos) de políticas públicas.
  • 15. 10 III. Transiciones a la Vida Adulta: Posibilidades y Límites. El diagnóstico de situación esquemáticamente presentado en las páginas anteriores, permite imaginar mejor las oportunidades, las limitaciones y los desafíos existentes en el marco de las transiciones a la vida adulta que las personas jóvenes deben encarar en esta particular etapa de su vida. Construcción de Identidad y Construcción de Autonomía. Para que puedan catalogarse como exitosas, estas transiciones a la vida adulta deben lograr dos grandes objetivos: Colaborar con la construcción de identidad y colaborar con la construcción de autonomía. De hecho, éstas son las dos principales “misiones” que toda persona debe cumplir en su etapa juvenil y a ello debieran contribuir las políticas públicas, en respaldo a los esfuerzos de las familias y las comunidades. La trascendencia de estos dos grandes procesos es por demás evidente. Las dos grandes preguntas que las personas jóvenes deben responder satisfactoriamente en esta crucial etapa de la vida son: ¿Qué y quién quiero ser? y ¿cómo voy a construirme un lugar en el mundo sin depender de mis progenitores u otras personas adultas referentes?. En ambos casos, las dificultades que se enfrentan son enormes, aunque también se cuenta con oportunidades relevantes que hay que saber aprovechar. En lo que atañe a la construcción de identidad, es evidente que se trata de un amplio y complejo proceso, que incluye la dilucidación de alternativas en el campo de la formación y la inserción laboral, pero también en cuanto a la identidad nacional (en un complejo mundo globalizado) y hasta la identidad sexual, que va mucho más allá -obviamente- de procesos puramente biológicos e incluye componentes culturales sumamente relevantes. Por su parte, en lo que tiene que ver con la construcción de autonomía, también estamos ante procesos de gran complejidad que incluyen –entre otras- opciones relevantes en el campo laboral, pero que también se relacionan con la disponibilidad de vivienda propia y con la conformación de lo que suele llamarse la “personalidad” de cada quien, que permitirá (o no) manejarse en el mundo con mayor o menor autonomía relativa. En definitiva, se trata de dos procesos importantes en la vida de cualquier persona y que se viven – notoriamente- de modos muy diferentes según sea el contexto en el que las y los jóvenes crecen y maduran. Así, afrontan más dificultades en los territorios rurales, en las comunidades marginales urbanas y en las familias que no cuentan con los activos necesarios para respaldar a sus miembros más jóvenes en estos procesos, sin contar, además, con los contactos necesarios para acceder a las oportunidades disponibles. Desde luego, resulta más fácil para quienes pertenecen a familias que sí cuentan con dichos activos, que habitan en zonas residenciales urbanas bien equipadas en el campo tecnológico, que asisten a centros educativos de calidad, que tienen a su alcance los contactos necesarios para acceder a buenos puestos de trabajo y que pueden conocer de primera mano las mejores alternativas de inserción social, tanto en el plano local como a nivel internacional, en la medida en que pueden desplazarse sin problemas por el mundo.
  • 16. 11 Continuidades y Rupturas en los Itinerarios Tradicionales. Tradicionalmente, estos procesos de transición a la vida adulta se visualizaban con bastante certeza y de modos relativamente simples. Se trataba, en definitiva, de procesar tres grandes transiciones de manera exitosa: (i) La transición de la educación al trabajo; (ii) la transición del hogar paterno/materno al hogar propio; y (iii) la transición de la condición de “menor de edad” a la condición de ciudadano o ciudadana. Durante mucho tiempo, a lo largo del siglo XX, se asumía que dichas transiciones se realizaban casi naturalmente y que todos los y las jóvenes (aunque con diferentes ritmos y modalidades) lograban procesarlas satisfactoriamente. Se trataba, además, de transiciones secuenciales, más que superpuestas, evolucionando desde la condición de estudiante a la de trabajador y de allí a la asunción de roles ciudadanos y a la construcción del hogar propio. Sin embargo; en las últimas décadas del siglo pasado y las primeras de este nuevo milenio, las cosas se han complejizado notoriamente, tanto en el plano de las condiciones estructurales que facilitan o dificultan estos procesos como en el plano de las construcciones culturales de las nuevas generaciones, que han cuestionado los modelos tradicionales y han formulado sus propios itinerarios al respecto. Con la masificación y la heterogeneización de la matrícula en la educación media y superior, sin que mediaran reformas efectivas que se hicieran cargo de estas complejas transformaciones estructurales, se comenzó a generalizar la idea del “sinsentido de la educación”. Esto es, la educación ya no responde a las necesidades y expectativas de una gran parte de las y los jóvenes en la región. Es por ello que se buscaron ciertas alternativas en el mundo del trabajo, pero también allí llegaron los procesos vinculados con la creciente informalización y deterioro de las condiciones de trabajo, con lo que se comenzó a hablar del “sinsentido del trabajo”. Hoy por hoy, en estos campos existen al menos tres grandes procesos alternativos: La migración, la evasión y la criminalidad. Como nunca antes, las y los jóvenes buscan fuera de sus fronteras locales o nacionales las oportunidades que allí ya no encuentran. Al mismo tiempo, buscan en los consumos y la evasión lo que no encuentran en el marco de la asunción de compromisos tradicionales, teniendo –además- al alcance de la mano las ofertas que se realizan desde el mundo de la criminalidad, que permiten generar ingresos en mayor escala y menor tiempo (más allá – obviamente- de los riesgos que ello implique). En dicho marco, el trabajo ya no tiene para las y los jóvenes la centralidad que tenía en el pasado. Otro tanto ocurre con la familia, que se reformula radicalmente de la mano de la generalización de las uniones de hecho, la postergación de la tenencia de hijos y la transitoriedad asumida de los vínculos de pareja, relativizando también –por cierto- las tradiciones heterosexuales dominantes en el pasado. Y, por si fuera poco, de la mano de las crisis de los sistemas políticos tradicionales, la propia ciudadanía es asumida en la actualidad por parte de las nuevas generaciones sobre otras bases, también más relativas, sin “cheques en blanco” para nadie, cuestionando radicalmente las reglas de juego impuestas por las generaciones adultas.
  • 17. 12 Transiciones a la Vida Adulta y Políticas Públicas de Juventud. ¿En qué medida y a través de qué modalidades las políticas públicas de juventud responden a este complejo cuadro de nuevos desafíos? El panorama regional no deja mucho margen para el optimismo, pero existen algunas respuestas innovadoras que sí logran abrirse paso y consolidarse, pudiendo transformarse en las bases de nuevas y más pertinentes estrategias. Comenzando por las limitaciones, sustentadas en arrastres inconcebibles de viejas prácticas que ya no logran responder adecuadamente a los desafíos destacados, las más evidentes tienen que ver, en primer lugar, con la crisis de la enseñanza secundaria. En este campo, el abismo existente entre cultura juvenil y cultura escolar provoca enfrentamientos cotidianos entre profesores adultos y estudiantes adolescentes, sin que se cuente con herramientas pertinentes para construir puentes y aprendizajes relevantes. En la misma línea, hay que mencionar las limitaciones estructurales de nuestras políticas laborales, que siguen priorizando el empleo adulto, acompañado de ciertas preocupaciones por la erradicación del trabajo infantil, sin que se cuente hasta el momento con respuestas pertinentes a las demandas de inserción laboral juvenil. Los programas de primer empleo sustentados en la exoneración impositiva a las empresas que contraten jóvenes preferentemente han fracasado y no se visualizan respuestas alternativas más potentes. Adicionalmente, hay que agregar las prácticas vigentes en la mayor parte de nuestros países en campos que, a falta de mejores denominaciones, podríamos denominar “morales”. En éstos, la legislación y las políticas públicas siguen imponiendo enfoques netamente conservadores, al tiempo que en la sociedad se van consolidando enfoques más liberales y modernos. Campos tan disímiles como la penalización o despenalización del aborto, la penalización o despenalización de las drogas y hasta el mantenimiento o la rebaja de la edad de imputabilidad de los “menores” infractores dividen muy claramente las aguas en toda la región. Y abren oportunidades muy grandes al “populismo punitivo”, impulsado por una opinión pública que exige cada vez más dureza. Sin embargo; y como contra cara de lo que estamos describiendo, en algunos países comienzan a desplegarse esfuerzos que se desarrollan desde el paradigma que mira a las y los jóvenes como sujetos de derecho y como actores estratégicos del desarrollo. En El Salvador, por ejemplo, se acaba de cerrar el Consejo Nacional de Seguridad Pública, al tiempo que se ha abierto el Consejo Nacional de la Juventud, CONJUVE, como organismo interministerial. De esta manera, se han priorizado en dicho marco los enfoques preventivos en relación a la violencia. Asimismo, en Costa Rica, se va consolidando el Programa Avancemos, que transfiere recursos en efectivo a familias pobres con hijos adolescentes y jóvenes con el fin de lograr la universalización de la enseñanza secundaria. Y en el Perú se viene desarrollando el Plan de Acción de Empleo Juvenil (de carácter integral e integrado); y en Brasil, Guatemala, México y otros países de la región, las Escuelas Abiertas. Éstos son sólo algunos ejemplos, es cierto, pero pueden llegar a ser importantes referentes de esfuerzos más amplios y sistemáticos en el futuro si se logra contar con la voluntad política y los recursos para generalizarlos.
  • 18. 13 IV. Políticas Públicas de Juventud: Remodelar el Modelo. Pero es preciso interpelar más a fondo las políticas públicas de juventud para ver cómo responden a este complejo cuadro de situación y a estos nuevos requerimientos por parte de las nuevas generaciones, identificando algunos “contrapuntos” relevantes. Políticas Sectoriales Versus Enfoques Integrados: Limitaciones y Desafíos. Para empezar, es evidente que prácticamente todos los países de la región cuentan con Documentos de Política Pública de Juventud aprobados formalmente en diferentes momentos del pasado reciente con el impulso de los Organismos Gubernamentales de Juventud. Sin embargo, ninguna de dichas políticas se está aplicando efectivamente, en buena medida, porque se trata de formulaciones muy generales y que carecen de metas específicas y cuantificables, responsabilidades institucionales claramente establecidas y partidas presupuestarias asignadas para su implementación efectiva (Rodríguez 2010a). En paralelo y en gran parte sin conexiones efectivas con dichos Documentos de Política Pública, en los últimos años, se han implementado grandes programas destinados a la juventud desde las principales instituciones públicas (ministerios, consejos presidenciales, etc.). Éstos han contado con asignaciones presupuestarias importantes y han logrado impactar significativamente en las generaciones jóvenes, sin que los organismos gubernamentales de juventud hayan tenido una participación efectiva en los mismos (aunque participen formalmente en varios casos en particular). De nuevo, ejemplos como Projoven de Perú (capacitación e inserción laboral); Avancemos de Costa Rica (transferencias condicionadas a familias que cuentan con miembros en edad de participar de la enseñanza secundaria); las Escuelas Abiertas de Brasil o Projóvenes de El Salvador (prevención de la violencia juvenil), son más que elocuentes. El panorama regional muestra, entonces, una situación donde las políticas “integrales” de juventud son visibles en cierta medida en los “discursos”, al tiempo que las políticas “sectoriales” destinadas a la juventud son las que siguen operando realmente en la práctica. En este marco, resulta altamente preocupante que, mientras en el primer caso los enfoques que predominan miran a las y los jóvenes como “sujetos de derecho” y/o “actores estratégicos del desarrollo”, desde las políticas sectoriales, se mira a las nuevas generaciones como un simple “grupo de riesgo”, con todas las consecuencias que ello tiene en la dinámica efectiva de las políticas públicas de juventud. Y, aunque algunos estudios especializados han tratado de llamar la atención en este sentido, los avances son más retóricos que prácticos. Esto es muy evidente –por ejemplo- en el campo de la prevención de la violencia relacionada con jóvenes, en el cual, mientras todos los estudios serios vienen insistiendo en las potencialidades de la “prevención”, los organismos públicos de seguridad siguen operando mayoritariamente desde el despliegue de la “mano dura” (especialmente en Centroamérica, con leyes antimaras y herramientas similares), al tiempo que los Organismos Gubernamentales de Juventud tienen escasa incidencia efectiva en estas dinámicas. Otro tanto ocurre, obviamente, en otras esferas del desarrollo (educación, salud, empleo, etc.).
  • 19. 14 ¿Construcción de Espacios Específicos o Perspectiva Generacional? Lo dicho amerita analizar con algún detalle algunos de los “contrapuntos” más estratégicos. Es el caso, por ejemplo, de la contraposición establecida entre “construcción de espacios específicos” y “perspectiva generacional”. La “construcción de espacios específicos para la juventud” se visibiliza claramente si recordamos que, en las últimas tres décadas (al menos), nos hemos dedicado a crear Institutos y Consejos Nacionales y Municipales de Juventud (a nivel gubernamental y no gubernamental, respectivamente). Y hemos creado Casas de la Juventud, Clubes Juveniles y Parlamentos Jóvenes, entre otros espacios promocionales específicos. Del mismo modo, hemos aprobado Leyes de Juventud, hemos creado Observatorios de la Juventud, hemos realizado Encuestas de Juventud y hemos creado Tarjetas Jóvenes, procurando contar con espacios y herramientas específicas para jóvenes en casi todas las dimensiones del funcionamiento de nuestras sociedades. Pero, lejos de lo que nos proponíamos, más que promover su integración social, muchos de dichos instrumentos han reforzado el aislamiento social de las y los jóvenes. El ejemplo de las Casas de la Juventud es –seguramente- el más notorio. Mientras que la inversión de importantes esfuerzos en la aprobación de Leyes Generales de Juventud nos ha impedido trabajar más y mejor en la evaluación de los impactos esperados en las y los jóvenes de cualquier proyecto de ley. Otro tanto puede decirse en los demás ejemplos mencionados. Si comparamos el trabajo desplegado en el campo de la juventud, con el desplegado en el campo de las mujeres, las implicancias concretas de este tipo de “contrapuntos” se hacen todavía más visibles. En la medida en que los movimientos de mujeres han priorizado “dotar a todas las políticas públicas de una perspectiva de género”, en lugar de impulsar la construcción de espacios específicos para las mujeres (por más que han trabajado también en este sentido en varias políticas sectoriales en particular), han logrado más y mejores impactos desde todo punto de vista. Frente a ello, se ha postulado la necesidad de dotar a todas las políticas públicas de una “perspectiva generacional”, procurando que dichas políticas públicas acompañen a las personas a lo largo de todo el ciclo de vida. Esto puede parecer obvio (y sin duda lo es), pero sólo excepcionalmente se cumple en los hechos. Es más, en muchos casos, nuestras políticas públicas despliegan importantes esfuerzos en algunos momentos claves del ciclo de vida de las personas, que luego son abandonados o incluso contrarrestados con otras iniciativas en las etapas siguientes. El ejemplo de los programas de alimentación escolar, existentes en la enseñanza primaria, pero inexistentes –en la mayor parte de los casos- en la enseñanza secundaria, es uno de los más elocuentes en este sentido. La escasez de recursos, que obliga a su asignación prioritaria en algunos campos en detrimento de otros, y el diseño de políticas públicas en función del andamiaje legislativo vigente en todos nuestros países, que a penas distingue a menores y mayores de edad, explican una situación que habría que cambiar a futuro. Para ello, habrá que comenzar cuestionando de raíz el enfoque utilizado hasta el momento.
  • 20. 15 ¿Enfoque de Riesgo o Enfoque de Derechos? En la misma línea de reflexión, importa explicitar más y mejor el “contrapunto” entre “enfoque de riesgo” y “enfoque de derechos”, analizando los fundamentos y las implicaciones concretas de tales enfoques en el campo de las políticas públicas de juventud. El enfoque de riesgo procuró mostrar las limitaciones de los programas y proyectos más tradicionales, que tomaban a las y los jóvenes como un sector al que había que preparar para su inserción en el mundo adulto y en la sociedad como tal a través de medidas universales. Éstas asumían dicho proceso de integración como algo natural y al alcance de toda la juventud. Pero, como se sabe, este modelo tradicional sólo funcionó en algunas etapas históricas y en relación a jóvenes pertenecientes a familias de estratos medios y altos. Por el contrario, el enfoque de riesgo mostró la existencia de amplios sectores juveniles excluidos, viviendo en condiciones sumamente precarias y enfrentando limitaciones insalvables de no mediar medidas específicas de apoyo en el proceso de integración. No obstante, dicho enfoque no hizo (ni hace) referencia alguna a la condición ciudadana de las y los jóvenes ni a los derechos inalienables que les corresponden en tal sentido. Es por ello que sólo creó iniciativas paternalistas que generaban (y generan) cierto rechazo entre las y los beneficiarios y evaluaciones sumamente críticas de parte del conjunto de la sociedad. Alternativamente, comenzó a desarrollarse una nueva perspectiva que mira a las y los jóvenes como sujetos de derecho. Desde este ángulo y sin desconocer que las y los jóvenes enfrentan agudas y evidentes situaciones de riesgo, se asume que son ciudadanos y tienen –desde dicha condición- derechos que la sociedad y el Estado deben respaldar, procurando que los mismos tengan la más extendida y profunda vigencia efectiva a todos los niveles. Dicho de otro modo, el acceso a servicios no debe ser visto como una concesión o un favor del Estado hacia la juventud, sino como un derecho cuya vigencia debe estar asegurada. El cambio de paradigma es sumamente relevante, en la medida en que permite encarar con decisión y firmeza el enfrentamiento a las actitudes paternalistas y clientelistas que suelen desplegarse desde el enfoque de riesgo. Y también enfrenta las actitudes de sumisión hacia el Estado de parte de los propios beneficiarios, que no siempre asumen su condición de sujetos de derecho y –en cierto modo- avalan o al menos toleran dichas prácticas. En cualquier caso, también este enfoque tiene limitaciones en la medida en que promueve la participación de las y los jóvenes como otro derecho, sin hacer una lectura rigurosa de las eventuales contribuciones que pueden hacer a la sociedad a la que pertenecen del modo en que lo plantea el enfoque que toma a las y los jóvenes como actores estratégicos del desarrollo. En todo caso y desde este ángulo, lo que se quiere enfatizar es el eventual aporte de las y los jóvenes a la sociedad, no limitando el sentido final de las políticas públicas de juventud al acceso a servicios para mejorar las condiciones estructurales de vida de este sector de población. Desde este ángulo, las políticas públicas de juventud deben articular, equilibradamente, iniciativas programáticas relacionadas con el mejoramiento de las condiciones de vida de las y los jóvenes, junto con otras centradas en el fomento de la participación activa y protagónica de las juventudes en todas las esferas de la sociedad. El supuesto que subyace a dicho enfoque es que no basta con lo primero, aun suponiendo que se logran avances sustantivos en términos de mejoramiento de condiciones de vida.
  • 21. 16 V. Qué hacer y Cómo: Principales Desafíos a encarar. Llegados a este punto, ¿cómo podrían mejorarse sustancialmente los vínculos entre juventud, desarrollo y democracia en América Latina en esta segunda década del siglo XXI para apoyar y facilitar los tránsitos a la vida adulta de las nuevas generaciones? Ni Estigmatización Ni Manipulación: Participación. Para empezar, habría que cambiar radicalmente los estereotipos y las prácticas más perversas de nuestras sociedades adultas en relación a las generaciones jóvenes. Al menos, dos de las más graves, la estigmatización y la manipulación, debieran ser erradicadas. Las estigmatizaciones son tremendas. Construidas desde los miedos más conservadores de nuestras clases dominantes, amplificadas y difundidas cotidianamente a través de los medios masivos de comunicación, ciertas prácticas culturales y religiosas y hasta desde varias políticas públicas (la educación, por ejemplo), las imágenes son devastadoras: En el mejor de los casos, las y los jóvenes son “inútiles sin experiencia” o “buenos para nada”, pero llegan incluso a ser “delincuentes en potencia” y “culpables hasta que demuestren su inocencia”, con mucha facilidad y casi sin escalas. ¿Por qué tales temores? En varios de nuestros países, hasta la demografía “explica” en parte estas tesituras: En sociedades pobladas masivamente por menores de 30 años (jóvenes actuales o que lo serán muy pronto), desde mentalidades adultas conservadoras es más fácil ver los peligros que las oportunidades. A ello se suman las explicaciones sociológicas: Las nuestras son, además, sociedades que excluyen a las grandes mayorías, por lo que no estamos hablando de jóvenes en general, sino de jóvenes pobres y excluidos en particular. Y, por supuesto, también suman las explicaciones más políticas: Los actuales adultos tienen la marca de la época de los grandes conflictos políticos de los sesenta, setenta y ochenta y saben perfectamente que tales conflictos fueron protagonizados por jóvenes. ¿Estos temores son nuevos? Y si no es así, ¿cómo se expresan actualmente? Desde luego, siempre existieron, pero tuvieron expresiones diferentes a lo largo de la historia reciente. Para quienes hoy peinamos canas, ser joven -en el imaginario conservador dominante en nuestros países- era ser “comunista” o “guerrillero”. Hoy, para los mismos imaginarios, ser joven es ser transgresor de las normas establecidas (como no pueden cambiar el mundo, le faltan al respeto) o, simple y sencillamente, delincuente. En buena medida, las mentalidades conservadoras necesitan tener siempre un “enemigo” fácil de identificar… que casi siempre es joven (aunque su ropaje cambie con el paso del tiempo). Y, cuando no hay estigmatización, hay manipulación, fundamentada más o menos en los mismos argumentos, con mayor énfasis en lo de “buenos para nada”, que hay que “orientar” para que no se descarrilen y “usar” (en el peor sentido de la palabra) para obtener beneficios propios, aparentando preocupación por los demás. También de esto saben los medios de comunicación, abanderados del fomento del consumismo privado desenfrenado, junto con el fomento de la “apatía” frente a la política y la dinámica ciudadana. ¿Respuesta? Fomento de la participación ciudadana auténtica a todos los niveles.
  • 22. 17 La Hora de la Igualdad… También entre Generaciones. Si miramos ahora el marco en el que estos procesos se despliegan, habría que tomar conciencia de que, a diferencia del pasado, ahora está más claro que el problema no es la pobreza, sino las desigualdades sociales. Pero, aun en este marco, es evidente que las desigualdades que más afloran (y más se miden) son las de ingreso, las de género, las territoriales y las étnicas. Poco y nada se dice (aunque esto está empezando a cambiar) sobre las desigualdades entre generaciones. Frente a esta cruda realidad, la CEPAL ha propuesto -como ya destacamos- invertir prioritariamente en los menores de 29 años. Tenemos, felizmente, algunas experiencias que demuestran que, además de necesario, esto es posible y completamente realizable. En el campo de los programas de transferencias condicionadas, por ejemplo, el Programa Avancemos de Costa Rica y el Programa Oportunidades de México se centran (en el primer caso) o contemplan en buena medida (en el segundo) a las y los adolescentes como “elegibles” entre potenciales beneficiarios. Hay que generalizar este tipo de experiencias, apoyando a las familias con hijos e hijas adolescentes, incluyendo “condiciones” vinculadas con finalización de la enseñanza secundaria y con capacitación e inserción laboral (más detalles en Rodríguez 2011a). Pero hay que ir más allá, desvinculando la protección social de la condición de activo (por un buen tiempo la mayor parte de las y los jóvenes seguirán al margen del mercado de trabajo) y asegurando protección social en tanto derecho ciudadano. Las futuras redes de protección social deberán ser construidas sobre esta base, asumiendo que el mundo en el que fueron construidas las anteriores (aún con todas sus carencias y limitaciones) ha cambiado notoriamente y hace falta adecuarse a las nuevas realidades. Algo de esto se está construyendo en algunos países (Chile y Uruguay, entre otros), pero habrá que multiplicar dichas experiencias en un número más amplio de países, favoreciendo más y mejor a las y los jóvenes en su calidad de ciudadanos. Adicionalmente, habrá que asumir que la principal “vacuna” frente a las estigmatizaciones y manipulaciones existentes es –como dijimos- el fomento de la participación. Así como la palabra clave en relación a la infancia es “protección” y en relación a las mujeres lo es “igualdad”, la palabra clave en políticas de juventud es “participación” porque, definitivamente, es imposible construir identidad, construir autonomía y aprender a ser ciudadano/a (tres misiones claves en esta etapa de la vida) a través de algunos “cursos”. La identidad, la autonomía y la ciudadanía se construyen participando, eligiendo entre opciones alternativas, cometiendo errores y corrigiéndolos y todo ello -además- solo es posible con otros, y ojalá, con otros diferentes y no sólo con otros iguales. Y, para ello, habrá que cambiar radicalmente las visiones sobre la participación juvenil. Por un lado, habrá que cambiar de raíz viejas prácticas (en los partidos políticos, en las organizaciones sociales, etc.) y, por otro, habrá que reconocer y apoyar (con mucha fuerza y sin manipulaciones de ningún tipo) las nuevas formas de participación (más informales, más ligadas con la vida cotidiana, etc.) de mayor convocatoria entre las y los jóvenes, aunque a las personas adultas les cueste entenderlas, promoviendo –eso sí- espacios universales (auditoría social, por ejemplo) y no específicos (casas de la juventud, etc.).
  • 23. 18 Abrir Espacios y Fortalecer el Estado, Avanzando con Flexibilidad. Lo dicho nos lleva de la mano a un tercer desafío clave: Nada de esto es posible sin Estados fuertes, que operen exitosamente en el campo de las políticas públicas, asegurando eficacia y eficiencia en su gestión operativa, sin duda, pero también relevancia, pertinencia y sostenibilidad, a todos los niveles. Seguramente, ésta es la dimensión en la que más claramente nos tenemos que alejar del dogma neoliberal del “achicamiento” del Estado. Pero, para que estos Estados fortalecidos sean realmente eficaces y eficientes y para concretar las propuestas que venimos formulando, es preciso abrir muchos espacios que hoy están cerrados (privatizados, podríamos decir, aunque no en el sentido clásico del término) y que fueron creados como espacios públicos al servicio de todos. El caso más claro, seguramente, es el de la educación: Hay que universalizar las “escuelas abiertas”, abriéndolas los fines de semana a toda la comunidad circundante, priorizando a niños, niñas, adolescentes y jóvenes (a todos y no sólo a estudiantes) para promover toda clase de actividades lúdicas, recreativas, deportivas y culturales, que colaboren con la construcción de identidad, autonomía y ciudadanía. En paralelo, desde luego, hay que asegurar la universalización del acceso a la enseñanza primaria y secundaria como una medida imprescindible para obtener logros significativos en materia de inclusión social y desarrollo. En este marco, una medida clave es abrir el acceso a todos y todas a las oportunidades que brinda la sociedad de la información, procurando la universalización del acceso a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) a todos los niveles. Necesitamos, definitivamente, generalizar la vigencia de iniciativas como el Plan Ceibal de Uruguay en todos nuestros países para que esto -además- nos permita crear los espacios para que las generaciones jóvenes puedan aportar al desarrollo de nuestras sociedades, en una esfera en la que se manejan “como pez en el agua”, introduciendo al mundo adulto en estas señas definitorias del siglo XXI. En la misma línea, habrá que procesar cambios culturales fundamentales en nuestras sociedades, recogiendo dinámicas que se han ido gestando en la sociedad civil y acompañándolas de reglas de juego (leyes) e iniciativas programáticas (políticas públicas) que acompañen tales transformaciones. Nos estamos refiriendo a muchas de las vinculadas con las dinámicas culturales, los derechos sexuales y reproductivos y las expresiones y canales de comunicación social existentes hasta el momento. Nuestras políticas culturales deben abandonar el criterio tradicional de considerar cultura a la música clásica, desconociendo las nuevas expresiones musicales juveniles. Asimismo, habrá que asumir que la formación de parejas y la tenencia de hijos ya no se guían por los criterios tradicionales en torno al matrimonio heterosexual clásico y que las formas y canales comunicacionales tradicionales ahora conviven con múltiples nuevas formas y expresiones (radios comunitarias, teatro callejero, etc.), tan legítimas como aquéllas y que merecen también contar con los espacios y los respaldos estatales correspondientes. Sin duda, hay mucho por hacer, pero tenemos experiencias en las que apoyarnos. Avancemos con flexibilidad, asumiendo las especificidades locales y, al mismo tiempo, con convicción, con la seguridad que brindan los éxitos logrados y el apoyo de las mayorías.
  • 24. 19 VI. Quién hace Qué: Cuestionando Actores y Estrategias. Lo dicho puede parecer compartible, pero exageradamente genérico, por lo que importa agregar algunos comentarios que permitan “aterrizar” dichas propuestas con algunas iniciativas más prácticas y concretas. Innovar en el Campo Institucional, Revisando Roles y Funciones a Cumplir. La construcción de espacios específicos para la juventud, como estrategia central en el campo de las políticas públicas destinadas a este grupo poblacional, tiene, como ya hemos comentado, serias limitaciones y esto se verifica -también- en el terreno institucional. En este sentido, el principal problema ha sido -hasta el momento- la concentración casi completa de esfuerzos y recursos en la construcción de Institutos Gubernamentales (a nivel nacional y local) de Juventud, junto con la construcción de Consejos de Juventud (también a nivel nacional y local) para el fomento de la participación juvenil, a espaldas muchas veces de la dinámica del conjunto del gobierno y de la sociedad civil. Esto se ha visto de manera particularmente destacable en la asignación de roles y funciones centradas en la ejecución directa de planes, programas y proyectos en el caso de los primeros (en el plano gubernamental) y en la apuesta por elegir “consejeros juveniles” de manera directa, ignorando la existencia de organizaciones y movimientos juveniles en varios países de la región. La primera de dichas prácticas ha llevado a que el accionar de los Institutos Gubernamentales de Juventud se haya enfrentado a la gestión de grandes ministerios (educación, salud, trabajo, etc.) perdiendo -naturalmente- casi todas las batallas. Ello ha redundado, en definitiva, en el “refugio” de estos Institutos en áreas marginales de las políticas públicas, que no se atienden desde los grandes ministerios (atención del tiempo libre de las y los jóvenes, fomento de su participación ciudadana, etc.). Y, al mismo tiempo, los Consejos de Juventud han carecido de la representación necesaria al no estar compuestos por representantes de movimientos juveniles realmente existentes. Hace falta un cambio radical en estos dominios, apostando fuertemente a la construcción y el fortalecimiento de sistemas institucionales que articulen dinámicamente todos los esfuerzos necesarios para encarar políticas públicas de juventud integradas e integrales. Ello tiene que ser el resultado final de esfuerzos encaminados a que todos los ministerios y todos los municipios cuenten con programas pertinentes de juventud y a que otro tanto ocurra con los poderes legislativo y judicial y con las grandes iniciativas de la sociedad civil (movimientos feministas, de derechos humanos, indígenas, campesinos, etc.). En dicho marco, los roles y las funciones de los Institutos Gubernamentales de Juventud debieran variar radicalmente, concentrándose exclusivamente en la dinamización de procesos y en la articulación de esfuerzos. Debieran descartar la ejecución directa de planes y programas, salvo en áreas claves para el funcionamiento del sistema como tal: Generación y difusión de información y conocimiento, capacitación de recursos humanos, apoyo al diseño e implementación de planes y programas, monitoreo y evaluación permanente, etc. Nadie los puede sustituir en estos roles, que dinamizan el sistema institucional a construir.
  • 25. 20 Concretar la Perspectiva Generacional en la Práctica a Todos los Niveles. Alternativamente, hace falta trabajar con “perspectiva generacional” (según ya hemos comentado) a todos los niveles. Esto significa revisar prácticas concretas en varios planos simultáneamente y de manera sistemática. Una simple enumeración de las principales áreas a ajustar debería incluir -al menos- las siguientes prioridades:  Generación de Conocimiento: Hace falta avanzar en la realización de encuestas nacionales de juventud, que incluyan muestras de jóvenes (como hasta ahora) y también de personas adultas (auscultando las opiniones de este grupo de población sobre la juventud. Estas encuestas permitirán ubicar a las nuevas generaciones en el conjunto de la sociedad, sin aislarlas innecesariamente.  Legislación Juvenil: Se ha de superar resueltamente la acotada visión centrada en la aprobación de leyes generales de juventud (de escasa aplicación efectiva) y pasar a revisar el impacto posible en las y los jóvenes de cualquier proyecto de ley a estudio del Congreso (de gran impacto en las nuevas generaciones, en la mayor parte de los casos).  Monitoreo y Evaluación: Conviene mirar al conjunto de las políticas públicas (y no sólo a las específicamente centradas en las y los jóvenes) pues muchas de ellas tienen una gran incidencia en las juventudes (educación media y superior, acondicionamiento urbano, cárceles, etc.) y nunca se miran desde este ángulo.  Asignación de Recursos: Hay que monitorear y evaluar el presupuesto nacional, haciendo un particular hincapié en la asignación de recursos a los distintos grupos poblacionales, asumiendo que están distribuidos muy desigualmente desde el punto de vista intergeneracional, como ya hemos comentado.  Capacitación de Recursos Humanos: Es necesario superar el enfoque centrado casi exclusivamente en la formación de “liderazgos juveniles” y ocuparse de la formación de las muchas personas adultas que trabajan con jóvenes (docentes, personal de salud, policías, etc.).  Consejos de la Juventud: Es imprescindible reconocer los roles de representación de intereses juveniles que pueden cumplir -sin duda- las organizaciones y los movimientos juveniles, aunque muchos no sean tan “representativos” como podría desearse (¿que tan representativos son otros movimientos sociales que sí son aceptados?).  Medios de Comunicación: Se requiere un trabajo sistemático y permanente que permita ir acotando la incidencia de las campañas estigmatizadoras que muestran sólo a las y los jóvenes problemáticos (o a los de clase alta en otras secciones, por cierto) y destacar, sobre todo, a las y los jóvenes que se esfuerzan diariamente y nunca son noticia. Éstas y otras medidas similares promoverían avances sustanciales en la línea de ir incluyendo una perspectiva generacional en el conjunto de las políticas públicas, superando el enfoque centrado en la construcción de espacios específicos para la juventud.
  • 26. 21 Más Poder a las y los Jóvenes y Limitación de la Incidencia de los Poderes Fácticos. Todo lo dicho hasta el momento evidencia -sin duda- que, para que las políticas públicas de juventud puedan avanzar efectivamente, hace falta cuestionar con decisión la distribución del poder actualmente existente en nuestras sociedades. No se trata, por cierto, de reivindicar el “poder joven” como algo aislado y proponer ingenuamente aquello de “los jóvenes al poder”. Se trata, en realidad, de que, así como hacen falta mayores equilibrios en la distribución del poder desde el punto de vista del género (para lo cual hay que lograr que las mujeres tengan más poder del que tienen), se puedan procesar cambios que permitan mayores equilibrios en la distribución del poder entre generaciones (lo que implica darle más poder a las y los jóvenes). Y ello no sólo por un simple criterio de justicia con un sector discriminado, sino también y sobre todo porque las y los jóvenes están más y mejor preparados que las y los adultos para lidiar con las dos principales características del siglo XXI: La permanencia del cambio y la centralidad del conocimiento. Para el avance de las mujeres en este campo en las últimas décadas, ha sido clave el establecimiento de “cuotas” en partidos políticos y organizaciones sociales, así como en la gestión pública (proporción de mujeres en los parlamentos y en los gabinetes ministeriales, por ejemplo). Es por ello que convendría analizar a fondo y sin prejuicios hasta dónde y cómo se podría recorrer un camino similar a favor de las nuevas generaciones. Pero, al mismo tiempo (no sólo para que avancen las políticas de juventud, sino también para que ello ocurra), habría que limitar sustancialmente la incidencia de los poderes fácticos en nuestras sociedades. Estaríamos hablando aquí de los más relevantes, es decir, el crimen organizado (especialmente el narcotráfico), los grandes conglomerados empresariales y los principales monopolios mediáticos. Sin duda, es evidente el impacto del crimen organizado en la sociedad en general, pero lo es también y particularmente en relación a la juventud, en la medida en que recluta a jóvenes (especialmente a hombres pobres) para el desarrollo de sus prácticas más aberrantes (tráfico de drogas, asesinatos, secuestros, etc.), ofreciendo alternativas económicas más atractivas que muchos empleos legales. Otro tanto ocurre con los grandes conglomerados empresariales, que discriminan sistemáticamente a las y los jóvenes en sus políticas de contratación de personal. Aunque esto está cambiando en algunas pocas esferas y muy lentamente, sigue siendo la norma. Complementariamente, contratan preferentemente jóvenes en condiciones laborales totalmente reñidas con el trabajo decente, como ocurre en multinacionales que operan en el campo de la alimentación y en las grandes “maquiladoras”. Y, en el mismo sentido, habrá que trabajar intensamente para regular las prácticas de los grandes monopolios mediáticos, que han convertido (o ayudado sustancialmente a convertir) a las y los jóvenes en los principales “enemigos” de la sociedad integrada en la mayor parte de nuestros países, mostrándolos siempre como “los buenos para nada” y los “culpables hasta que demuestren su inocencia”. Todo esto, por razones obvias, habrá que hacerlo concertadamente para darle la legitimidad y la sostenibilidad necesaria a los esfuerzos correspondientes, pero asumiendo el reto decididamente para construir sociedades más prósperas, democráticas y equitativas.
  • 27. 22 VII. Políticas Públicas de Juventud y Desarrollo Local. Finalmente, importa “aterrizar” las consideraciones precedentes en el ámbito local, identificando potencialidades y límites del desarrollo local, destacando las principales experiencias de políticas locales de juventud existentes en América Latina e identificando los principales desafíos a encarar en la próxima década en este ámbito. El Desarrollo Local en América Latina: Potencialidades y Límites. No es éste el lugar para hacer una evaluación rigurosa de las tendencias del desarrollo local en América Latina, pero es preciso, al menos, destacar los principales puntos del debate desplegado en este campo en los últimos tiempos, asumiendo la heterogeneidad existente también en este plano (entre países federales y unitarios y entre países más o menos centralizados o descentralizados en su funcionamiento efectivo). En tal sentido, un primer contrapunto relevante es el vinculado con las supuestas ventajas del ámbito local para el desarrollo de ciertas políticas públicas. En este campo, la literatura que destaca la ventaja de la “cercanía” a la gente es abundante y atractiva, pero lo cierto es que, con la globalización, en muchos aspectos dicha cercanía se ha redefinido. Hoy por hoy, es muy fácil estar cerca del desarrollo de políticas públicas y/o cerca de la gente tanto en ámbitos locales como en ámbitos regionales y nacionales. Frente a ello, algunos autores comienzan a destacar otra ventaja relevante de los ámbitos locales: La “escala”. Desde este ángulo, lo local es relevante para implementar políticas públicas - precisamente- a escala local. Desde este punto de vista, el desarrollo local se torna importante si se atienden adecuadamente los desafíos desde el punto de vista de las escalas, esto es, si se identifican con precisión las especificidades locales y se responde con estrategias pertinentes a dichas especificidades en las dimensiones correspondientes. Otra arista destacable de estos debates es la que postula que lo relevante es el rol que deben jugar las autoridades nacionales y las autoridades locales, campo en el cual se tiende a acordar (al menos en el discurso) que lo mejor es que a nivel nacional se cumplan funciones de “rectoría” y “coordinación” y a nivel local se cumplan funciones de “ejecución”. Y esto, incluso, se postula más allá de las funciones ejecutivas clásicas en el plano local, como las vinculadas con infraestructura urbana y servicios básicos vinculados, incluyendo también y a modo de ejemplo, ejecución de políticas sociales. Sin embargo, esto implica que a nivel local se descuidan en gran medida otras funciones que jamás se podrían cumplir desde el ámbito nacional, relacionadas en lo fundamental con “normar”, “ordenar” y/o “regir” la dinámica -precisamente- de los espacios locales. Esto lleva a que muchos “territorios” locales luzcan –en muchos casos- desordenados y faltos de normas de convivencia, lo que conlleva muchas veces dinámicas ciertamente caóticas en varios planos relevantes. Éstos y otros contrapuntos son notables en general y lo son también en relación a políticas públicas de juventud en particular, por lo que importa mencionarlos y tenerlos en cuenta.
  • 28. 23 Políticas de Juventud y Desarrollo Local: Algunas Experiencias a Destacar. Aunque desde hace mucho tiempo se vienen registrando y documentando experiencias destacables en el campo de las políticas locales de juventud, recién en 2008 se intentó contar con una visión de conjunto al respecto en el marco de la preparación y realización del III Foro Iberoamericano de Gobiernos Locales. Éste, como muchas otras instancias interministeriales y afines, sesionó en el marco de la preparación de la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, realizada ese año en El Salvador. La documentación preparada por FUNDE (Fundación Nacional para el Desarrollo de El Salvador), en su calidad de Secretaría Técnica del mencionado III Foro, reúne la evidencia analizada al respecto (ver Ameller 2008, Bacalini 2008, FUNDE 2008, Morales 2008 y Rauda 2008) y permite constatar algunos elementos destacables en estas materias: (i) En general, la legislación vigente no especifica roles particulares para el desarrollo de políticas públicas de juventud en ámbitos locales. (ii) En la mayor parte de los casos, los municipios cuentan con instancias institucionales centradas en infancia y adolescencia, pero muy pocos las tienen en el campo de la juventud. (iii) En los casos en que se cuenta con experiencias municipales de promoción juvenil, éstas están centradas en la instalación de Casas de la Juventud y ciertos Espacios de Participación Juvenil y en el desarrollo de diversas actividades destinadas a las y los jóvenes. (iv) Sólo excepcionalmente existen planes municipales de juventud y, en estos casos, sólo algunas experiencias están debidamente documentadas. Si analizamos este panorama a la luz de las consideraciones formuladas en las secciones anteriores, tanto en lo que atañe a las dinámicas de las políticas públicas en general como a la dinámica del desarrollo local en general, podríamos concluir -fácilmente- que las políticas locales de juventud adolecen de las mismas limitaciones que las políticas públicas de alcance nacional: (i) También a este nivel se superponen políticas sectoriales (con las limitaciones antes citadas a nivel nacional) con pretensiones limitadas de políticas integradas que no logran consolidarse - prácticamente- en ningún caso. (ii) Las experiencias que tratan de dar visibilidad a lo juvenil se desarrollan con el paradigma de la construcción de espacios específicos para la juventud, y no con el objetivo de dar perspectiva generacional a todas las políticas públicas locales. (iii) También a nivel local predominan los enfoques de riesgo, los cuales opacan las iniciativas que trabajan con enfoque de derechos y que consideran a las y los jóvenes como actores estratégicos del desarrollo. Pero, además, en los ámbitos locales se suman varios problemas de importancia adicionales, que complican aún más el panorama que estamos presentando: (i) Los procesos migratorios que llevan a que muchos jóvenes dejen estos espacios y se vayan a las principales ciudades o a otros países, lo que lleva a que la promoción juvenil se transforme -en los hechos- en un trabajo con adolescentes. (ii) La escasez de recursos propia -especialmente- de los municipios más chicos y, en particular, de los rurales, lo que lleva a que muchas veces ni siquiera se puedan concretar las actividades más elementales. (iii) Y, en un plano más general, la debilidad (y hasta virtual ausencia) del Estado a nivel local, lo que lleva a que, en no pocos casos, extensos territorios estén en manos de poderes fácticos (narcotráfico, empresarios poderosos, etc.) que determinan en buena medida lo que allí ocurre o no ocurre. En definitiva, el cuadro de situación es francamente preocupante.
  • 29. 24 Políticas de Juventud y Desarrollo Local: Algunos Desafíos a Encarar. Si lo dicho hasta el momento es cierto (y estamos convencidos de que lo es), a futuro habría que encarar el desarrollo de políticas locales de juventud sobre nuevas bases, procurando levantar las diferentes limitaciones identificadas hasta el momento. Para empezar, habría que mirar el conjunto de la dinámica local procurando darle perspectiva generacional a las políticas públicas vigentes en el municipio. Esto implicaría, entre otras cosas, que los Planes Municipales de Juventud no se elaboren exclusiva o preponderantemente a partir de consultas con jóvenes, sino que se elaboren, sobre todo, a partir de un trabajo sistemático con todos los Directores Municipales, esto es, con las autoridades que se encargan de las grandes políticas públicas del municipio. En segundo lugar, habría que trabajar intensamente con las y los muchos adultos que trabajan con jóvenes para mostrar las evidentes limitaciones del enfoque de riesgo y las potencialidades del enfoque de derechos, haciendo también hincapié en las potencialidades del enfoque que mira a las y los jóvenes como actores estratégicos del desarrollo. Ello implicaría, complementariamente, un intenso trabajo con medios de comunicación para incluir en esta labor de sensibilización e incidencia también a la opinión pública local. En tercer lugar, habría que mirar el territorio y las instituciones locales con perspectiva generacional. Ello implicaría, por ejemplo, repensar los espacios públicos (plazas, avenidas principales, etc.) planificando el uso correspondiente con una efectiva inclusión de los intereses y las expectativas de las nuevas generaciones. Y otro tanto habría que hacer con las instituciones públicas que administran espacios públicos que se han “privatizado” por la vía de los hechos: Escuelas, casas de la cultura, espacios deportivos, calles, unidades militares, etc., que deberían abrirse a la juventud. Habría que abrir todos estos espacios los fines de semana para el desarrollo de toda clase de actividades lúdicas, recreativas, culturales y deportivas, con enfoques también abiertos (el hip hop es cultura en la misma medida que la orquesta sinfónica, las calles son de los autos y de los peatones, las escuelas son de los estudiantes y de los no estudiantes, etc.) que incluyan esquemas de toma de decisiones diferentes (en la semana, las escuelas las manejan las autoridades educativas y en el fin de semana, las comisiones que las abren). Y, al mismo tiempo, habría que fomentar la participación activa de las y los jóvenes del municipio en los espacios de participación ciudadana (universal) existentes, priorizando las experiencias de presupuesto participativo, control social de políticas públicas, audiencias públicas (presenciales y a distancia), seguridad ciudadana y desarrollo comunitario. De este modo, se fomentarían los espacios intergeneracionales de encuentro, relativizando concomitantemente los espacios específicos (casas de la juventud, clubes juveniles, etc.). Y, para que todo esto sea posible, habrá que repensar la capacitación de recursos humanos (jóvenes y adultos) y el desarrollo de herramientas pertinentes (observatorios, encuestas, etc.) con este mismo tipo de enfoques, según ya hemos comentado en páginas precedentes. ¿Difícil? Sin duda … pero ¡¡vale la pena intentarlo!!
  • 30. 25 VIII. Bibliografía. ABAD, J.M. y GOMEZ, J.A. (2008) ¡Preparados, Listos, Ya! Una Síntesis de Intervenciones Efectivas para la Prevención de Violencia que Afecta a Adolescentes y Jóvenes. OPS – GTZ, Lima. ABDALA, Ernesto (2009) La Evaluación de Programas de Capacitación Laboral para Jóvenes en Sudamérica. Papeles de Población Nº 59, UAEM, México. ALVARADO, S. V. y VOMMARO, P. A. (2010) Jóvenes, Cultura y Política en América Latina: Algunos Trayectos de sus Relaciones, Experiencias y Lecturas (1960 – 2010). CLACSO – Homo Sapiens Editores, Bogotá. AMELLER, Vladimir (2008) Estudio General sobre Juventud y Desarrollo Local en la Región Andina. III Foro Iberoamericano de Gobiernos Locales, FUNDE, San Salvador. BACALINI, Gerardo (2008) Informe sobre Jóvenes y Desarrollo Local en el Cono Sur. III Foro Iberoamericano de Gobiernos Locales, FUNDE, San Salvador. BANCO MUNDIAL (2007) El Desarrollo y la Próxima Generación: Informe sobre el Desarrollo Mundial 2007. Washington. BENDIT, R.; HAHN, M. y MIRANDA, A. (comp.) (2008) Los Jóvenes y el Futuro: Procesos de Inclusión Social y Patrones de Vulnerabilidad en un Mundo Globalizado. Editorial Prometeo, Buenos Aires. BOUCHET, J.; RODRIGUEZ, E. y ROMERO, M. (2011) Evaluación de Medio Término del Programa Entra 21 – Fase II de la Fundación Internacional de la Juventud (IYF) y el Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN-BID). ARS, Guatemala - Washington. CANEZIN GUIMARAES, M. T. y GOMES SOUSA, S. M. (org.) (2010) Jovens: Espaços de Sociabilidade e Processos de Formaçao. SDH – Canone Editores y PUC Goias, Brasilia. CANEZIN GUIMARAES, M. T. y GOMES SOUSA, S. M. (org.) (2009) Juventude e Contemporaneidade: Desafios e Perspectivas. SDH – Canone Editores y Editora UFG, Brasilia. CEPAL (2010) Panorama Social de América Latina 2010. CEPAL, Santiago. CEPAL – OIJ – SEGIB (2008) Juventud y Cohesión Social en Iberoamérica: Un Modelo para Armar. Santiago. CEPAL – OIJ (2004) La Juventud en Iberoamérica: Tensiones y Paradojas. Santiago. COMISION DE JUVENTUD (2011) Plan Nacional de Juventudes 2011 – 2015. Consejo de Políticas Sociales, Montevideo.
  • 31. 26 DEMOSCOPIA (2007) Maras y Pandillas, Comunidad y Policía en Centroamérica: Hallazgos de un Estudio Integral. ASDI – BCIE, Tegucigalpa. DIRVEN, Martine (2010) Juventudes Rurales en América Latina Hoy: Fortalezas y Desafíos con Acento en el Empleo. PROCASUR / FIDA / FAO / FORD FOUNDATION, Bogotá. DNJ/SIS (2011) Política Nacional de Juventud 2011 – 2024 y Plan de Acción 2011 – 2014. Dirección Nacional de Juventud – Secretaría de Inclusión Social, San Salvador. FUNDE (2008) Juventud y Desarrollo Local en Iberoamérica. III Foro Iberoamericano de Gobiernos Locales, San Salvador. KLIKSBERG, Bernardo (comp.) (2010) Es Difícil ser Joven en América Latina: los Desafíos Abiertos. PNUD – AECID – Editorial Sudamericana, Buenos Aires. MAYO, S. y VISCARDI, N. (coord.) (2010) Seguridad y Miedos: Qué Ciudadanía para los Jóvenes. Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de la República, Montevideo. MINGOTE, C. y REQUENA, M. (ed.) (2008) El Malestar de los Jóvenes: Contextos, Raíces y Experiencias. Editorial Días de Santos, Madrid. MORALES, Héctor (2010) Análisis de las Condiciones Socioculturales para el Ejercicio de los Derechos Específicos de las y los Jóvenes en Centroamérica y México. INICIA, México. MORALES, Héctor (2008) Estudio General sobre Juventud y Desarrollo Local en Centroamérica, México y el Caribe. III Foro Iberoamericano de Gobiernos Locales, FUNDE, San Salvador. MORALES, H. y ESPINOSA, C. (coord.) (2010) Factores de Riesgo de la Violencia Juvenil en México y Centroamérica: Diagnóstico Exploratorio 2007 – 2009. INICIA – AWO, México. MORDUCHOWICZ, Roxana (coord.) (2008) Los Jóvenes y las Pantallas: Nuevas Formas de Sociabilidad. Editorial Gedisa, Buenos Aires. MORDUCHOWICZ, Roxana (2008) La Generación Multimedia: Significados, Consumos y Prácticas Culturales de los Jóvenes. Editorial Paidos, Buenos Aires. MORLACHETTI, Alejandro (2008) Análisis de las Condiciones Jurídicas para el Cumplimiento de los Derechos Específicos de las y los Jóvenes en Centroamérica y México. INICIA, México. OEI (2008) Metas Educativas 2021: La Educación que Queremos para las Generaciones del Bicentenario. Conferencia Iberoamericana de Ministros de Educación, Madrid. OIT (2010) Trabajo Decente y Juventud en América Latina 2010. PREJAL – OIT, Lima. PNUD – OEA – IFE (2010) Nuestra Democracia. Fondo de Cultura Económica, México D.F. (publicado con el apoyo de AECID y ACDI).
  • 32. 27 PNUD (2010) Actuar sobre el Futuro: Romper la Transmisión Intergeneracional de la Desigualdad. Informe Regional sobre Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe 2010. San José de Costa Rica. PNUD (2009a) Innovar para Incluir: Jóvenes y Desarrollo Humano. Informe sobre Desarrollo Humano para Mercosur 2009-2010. Buenos Aires. PNUD (2009b) Abrir Espacios a la Seguridad Ciudadana y el Desarrollo Humano. Informe sobre Desarrollo Humano para América Central 2009 – 2010. Bogotá. RAUDA, María Elena (2008) Estudio General sobre Juventud y Desarrollo Local en Brasil. III Foro Iberoamericano de Gobiernos Locales, FUNDE, San Salvador. RODRÍGUEZ, Ernesto (2011a) Políticas Públicas de Juventud y Desarrollo Social en América Latina: Bases para la Construcción de Respuestas Integradas. Texto presentado en el Foro de Ministros de Desarrollo Social de América Latina y el Caribe (San Salvador, 11 y 12 de Julio) organizado por la UNESCO. RODRÍGUEZ, Ernesto (2011b) Empleo y Juventud: Muchas Iniciativas, Pocos Avances. Una Mirada sobre América Latina. Revista Nueva Sociedad Nº 232, Fundación F. Ebert, Buenos Aires. RODRÍGUEZ, Ernesto (2011c) Jóvenes y Ciudades en un Mundo Globalizado: Relaciones Intergeneracionales y Espacio Público desde una Perspectiva Latinoamericana. CELAJU, Montevideo. RODRÍGUEZ, Ernesto (2010a) Políticas Públicas de Juventud en América Latina: Avances Concretados y Desafíos a Encarar en el Marco del Año Internacional de la Juventud. UNESCO, Brasilia. RODRÍGUEZ, Ernesto (2010b) Jóvenes y Violencias en las Escuelas Medias: Aprendizajes y Desafíos desde las Políticas Públicas en América Latina. UPN – SEP – UNESCO, México. RODRÍGUEZ, Ernesto (2010c) Jóvenes y Ética en el Ciberespacio: Un Análisis del Estado del Conocimiento en América Latina y el Caribe (2000 – 2010). UNESCO – CELAJU, Montevideo. RODRÍGUEZ, Ernesto (2008) Análisis de las Condiciones Político Institucionales para el Cumplimiento de los Derechos Específicos de las y los Jóvenes en Centroamérica y México. INICIA, México. RODRÍGUEZ, Ernesto (2006) Políticas Públicas y Marcos Legales para la Prevención de la Violencia Relacionada con Adolescentes y Jóvenes: Estado del Arte en América Latina 1995 – 2004. OPS – GTZ, Lima. RODRÍGUEZ, Jorge (2008) Reproducción Adolescente y Desigualdades en América Latina y el Caribe: Un Llamado a la Reflexión y a la Acción. CEPAL – OIJ – UNFPA, Santiago.
  • 33. 28 ROSSI, Federico (2009) La Participación de las Juventudes Hoy: la Condición Juvenil y la Redefinición del Involucramiento Político y Social. Prometeo Libros, Buenos Aires. RUBIO, Mauricio (2007) Pandillas, Rumba y Actividad Sexual: Desmitificando la Violencia Juvenil. Universidad Externado, Bogotá. SARAVÍ, Gonzalo (2009) Transiciones Vulnerables: Juventud, Desigualdad y Exclusión en México. CIESAS, México D.F. SAVENIJE, Wim (2009) Maras y Barras: Pandillas y Violencia Juvenil en los Barrios Marginales de Centroamérica. FLACSO, San Salvador. SITEAL (2008) La Escuela y los Adolescentes: Informe sobre las Tendencias Sociales y Educativas en América Latina 2008. IIPE, Buenos Aires. UNICEF (2011) La Adolescencia: Una Época de Oportunidades. Estado Mundial de la Infancia 2011. New York. URRESTI, Mario (ed.) (2008) Ciberculturas Juveniles: los Jóvenes, sus Prácticas y sus Representaciones en la Era de Internet. Editorial La Crujía, Buenos Aires. VARIOS AUTORES (2008a) Juventud, Seguridad y Justicia en Centroamérica: Memoria del Congreso Internacional. IECCPG y Otros, Antigua, Guatemala. VARIOS AUTORES (2008b) Inclusión y Ciudadanía: Perspectivas de la Juventud en Iberoamérica. PENSAMIENTO IBEROAMERICANO Nº 3, Madrid. WAISELFISZ, Julio Jacobo (2008) Mapa de la Violencia: los Jóvenes de América Latina 2008. RITLA – Instituto Sangari – Ministerio de Justicia, Brasilia. WELLER, Jürgen (2009) El Fomento de la Inserción Laboral de Grupo Vulnerables (Jóvenes y Mujeres): Consideraciones a partir de Cinco Estudios de Caso Nacionales. CEPAL –SIDA, Santiago.
  • 34. 29 Capítulo 2 Participación y Políticas Públicas de Juventud. La experiencia de Nicaragua. Ricardo Andino
  • 35. 30 Ricardo Andino Sociólogo Nicaragüense, Consultor centroamericano de organizaciones de la sociedad civil y asesor de gobiernos locales en materia de juventud. Miembro de la Red Latinoamericana de Juventudes Rurales (RELAJUR). Director de la Fundación para el Desarrollo de la Juventud, Desafíos, ONG que ha acumulado una interesante experiencia en el área de propuestas de políticas públicas formuladas por las y los jóvenes en el ámbito de la participación ciudadana a nivel local.
  • 36. 31 I. Introducción. El presente trabajo parte de la experiencia de Fundación Desafíos en el proceso de construcción de las Agendas Joven y las propuestas de políticas públicas formuladas por las y los jóvenes en el ámbito de la participación ciudadana a nivel local. Los documentos tomados como referencia en este esfuerzo han sido sistematizados por Desafíos y otras organizaciones aliadas y son producto de diferentes procesos en los que han participado más de cuatro mil quinientos jóvenes en toda Nicaragua. Asimismo, incluimos un análisis documental de diversas experiencias latinoamericanas que guardan relación con la participación ciudadana juvenil y las políticas públicas, de forma tal que nos permitan reflexionar sobre la exclusión social de las juventudes. El documento se estructura en ocho partes: (i) Contexto en que surge la iniciativa de Desafíos. (ii) Conceptos y enfoques sobre la política pública de juventud. (iii) Exclusión social de las juventudes. (iv) Exclusión de las juventudes en Nicaragua. (v) Marco jurídico de juventud en Nicaragua. (vi) La experiencia de Fundación Desafíos. (Vii) Participación juvenil y exclusión social. (viii) Conclusiones. II. Contexto en que surge la Experiencia de Fundación Desafíos. El contexto en que surge la iniciativa de Fundación Desafíos se caracteriza por ser eminentemente electoral. Más precisamente, durante el proceso electoral para elegir a las autoridades municipales en 1996, siendo estas elecciones las primeras en la historia de Nicaragua en que se elegía directamente a las y los Alcaldes y Vice Alcaldes. En los comicios anteriores (1990), se elegía directamente a los miembros del Gobierno Municipal, y luego en el seno de su Concejo se escogía al Alcalde o Alcaldesa. De tal manera que uno de los principales actores identificados inicialmente para la interacción ciudadana fueron las y los candidatos a Alcalde, o, en su defecto las y los candidatos a la Vice Alcaldía. El otro actor clave lo constituían las juventudes, pero no a título individual, sino el colectivo de jóvenes previamente organizados en una Red Municipal con la finalidad de desarrollar un proceso de participación e incidencia ciudadana. Al analizar el escenario nacional de ese momento, debemos destacar que en el plano político vivíamos en un contexto “post revolucionario”, luego que el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) perdiera las elecciones en 1990 y el Gobierno de Violeta Chamorro hubiese desarrollado un proceso de pacificación y reformas económicas, sociales y políticas. En cuanto al movimiento juvenil, observamos que éste se encontraba desarticulado. Muchos jóvenes estaban vinculados a Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC), pero en una relación de beneficiarios/as de proyectos, como voluntarios/as de acciones comunitarias, o bien cumpliendo otros roles encaminados al cumplimiento de la misión institucional de estas organizaciones.
  • 37. 32 Como expresiones partidarias, existían la Juventud Sandinista 19 de Julio (JS19J), vinculada al FSLN, y recién se constituía la Juventud Liberal, vinculada al Partido Liberal Constitucionalista (PLC). Ambas organizaciones tenían el denominador común de ser excluyentes y actuar desvinculadas de las y los jóvenes no militantes. Los discursos y las promesas electorales que formulaban los partidos y sus candidatos eran bien generales, basándose más en el miedo y la desconfianza, lo que incrementaba la polarización entre las partes en contienda. Las juventudes escasamente aparecían en los discursos. Cuando más, se les asociaba con el estudio y el deporte, pero toda promesa partía de una visión estrictamente adultocéntrica. Las juventudes no militantes partidariamente carecían de oportunidades para canalizar sus demandas puesto que los partidos políticos solamente consultaban a “sus jóvenes militantes” para construir su oferta discursiva, debiendo entender esto como la definición de los ejes de sus campañas para atraer el voto joven. En conclusión, los únicos espacios que promovían la interacción entre candidatos y jóvenes eran eminentemente partidarios, a los cuales asistía solamente su militancia y más fieles simpatizantes. El resto de jóvenes carecían de espacios democráticamente amplios e incluyentes para ejercer su derecho a la participación en los procesos de consulta para formular las promesas electorales. Tomando en cuenta esta situación, desde Desafíos se diseñó un plan para promover la participación ciudadana juvenil basada en tres estrategias. La primera contempló articular a las juventudes en una Red Municipal, nutriéndose de jóvenes “organizados” en instancias partidarias, organizaciones religiosas, clubes deportivos, asociaciones culturales, movimientos estudiantiles y comunitarios, proyectos gubernamentales y no gubernamentales, entre otras formas asociativas. La segunda estrategia se orientó a construir participativamente la propuesta de las juventudes residentes en el municipio, es decir la Agenda Joven Municipal. Y la tercera se propuso organizar los Foros para crear un espacio de diálogo entre jóvenes y candidaturas para reflexionar y concertar compromisos alrededor de la Agenda Joven. Con esta ruta estratégica, incursionamos en la promoción de la participación ciudadana juvenil institucionalizada e iniciamos a la nueva generación de jóvenes en la transición de una cultura de protesta y enfrentamiento bélico a una cultura política de paz, enfocada en la propuesta y la solución negociada del conflicto. III. Conceptos y Enfoque sobre Juventud y Política Pública. Desde hace 50 años, inicialmente en Francia y Alemania (países que necesitaban recuperarse tras la II Guerra Mundial), y después en el resto de países europeos, se vienen formulando e implementando políticas sociales destinadas a la juventud en los asuntos sectoriales clásicos: Educación, salud, empleo, tiempo libre, etc.
  • 38. 33 Poco a poco, se han ido incorporando nuevos temas: Medio ambiente, recreación, seguridad, participación política… En el mundo entero, incluidos los países en vías de desarrollo y Colombia en particular, las y los jóvenes han ido ganando presencia en calidad de actores sociales. (Muñoz, 2006). La revolución cultural del siglo XX, de la cual emerge la nueva «autonomía» de la juventud, y las luchas por la identidad y los asuntos generacionales, están marcadas, entre otros, por los siguientes fenómenos y tendencias sociales1 :  Auge de lo específicamente juvenil en la cultura. La juventud como estrato social independiente y autónomo. Nueva matriz cultural en el comportamiento, las costumbres, concepciones de la vida, experiencias y expectativas.  Auge de las políticas de identidad y reconocimiento cultural.  Multiplicidad y heterogeneidad de subjetividades y formas de vivir la condición juvenil.  Cambio en la estructura de relaciones entre sexos y generaciones. Crisis del modelo familiar tradicional.  Disminución de la edad del voto a los 18 años. Estudiantes como nueva fuerza política y social.  Nacimiento de lo global e internacionalizado en la juventud.  Irrupción de la juventud como nuevo protagonista del cambio sociocultural, en quien importa mucho menos la inserción en el sistema productivo que el arrojo para experimentar consigo mismo.  Gran peso relativo de la población joven (12 a 30 años) dentro de la población mundial.  Simultaneidad entre liberación personal y liberación social.  Incidencia de la revolución femenina y entrada masiva de las mujeres al sistema educativo y al mercado de trabajo.  Surgimiento del adolescente como agente social consciente. Reconocimiento por parte de los productores de bienes y servicios como un segmento estratégico del mercado: Consumismo.  Surgimiento de un individualismo narcisista y apático desde los ochenta.  Decadencia temprana de la vida (a partir del umbral de los 30 años). La juventud pasó a verse no como una fase preparatoria para la vida adulta, sino como la fase culminante del pleno desarrollo humano.  La velocidad del cambio tecnológico da a la juventud una ventaja sobre edades más conservadoras.  Disminución de la cultura campesina producto de una urbanización creciente, industrialización y tercerización de la economía, masificación de los medios de comunicación y cambio tecnológico.  Triunfo del individuo sobre la sociedad y conflicto con las formas autoritarias de poder (hegemonía del liberalismo económico y del posmodernismo, abandono de los problemas de juicio y de valores; auge del “todo vale”).  Pérdida paulatina de poder de los movimientos sociales estructurados. Las relaciones sociales adquieren un carácter diverso, heterogéneo e imprevisto. Las nociones de grupo y red tienden a sustituir a la de clase. 1 Ver: HOBSBAWM Eric. (1995). Historia del siglo XX, Editorial Crítica (Grijalbo Mondadori, S. A), España, en particular, el capítulo La revolución Cultural, pp. 322-345. Citado por Libardo Sarmiento Anzola, en: Política Pública de Juventud en Colombia: Logros, Dificultades y Perspectivas.
  • 39. 34  Multiplicidad de identidades sociales. El individuo pertenece simultáneamente a toda una serie de grupúsculos. El sentimiento de lo efímero, de lo elegido, de lo inmediato son puntos de referencia frágiles que reemplazan al orden establecido, la historia, la familia y la clase como elementos estructuradores de las relaciones. No obstante, pese a haber perdido su carácter de exclusividad e interdependencia, la familia, el trabajo y el lugar de residencia siguen siendo los tres polos básicos sobre los que se construyen las relaciones sociales2 .  Decadencia y precariedad del trabajo.  Reemplazo de las redes sociales comunitarias y ruptura de los tejidos sociales. Los derechos a la propiedad y los mercados libres se ven como principios fundamentales (no como expedientes mezquinos) donde los aspectos desagradables del sistema de mercado, la desigualdad, el desempleo y la injusticia, se aceptan como parte de la vida3 . La categoría juventud. El término “juventud” responde a una construcción social en la cual influyen diversas ciencias y disciplinas académicas. En su concepción más general y tradicional, se refiere al “período del ciclo de vida en que las personas transitan de la niñez a la condición adulta y durante el cual se producen importantes cambios biológicos, psicológicos, sociales y culturales”. Su papel se concebía como moratoria y aprendizaje para el trabajo, conformar su familia y asumir su plena autonomía. (CEPAL, 2000). Desde una perspectiva sociológica, “la juventud se inicia con la capacidad del individuo para reproducir a la especie humana y termina cuando adquiere la capacidad para reproducir a la sociedad” (Brito, 1997)4 . A partir de los enfoques biológicos y psicológicos, se define como el “período que va desde el logro de la madurez fisiológica hasta alcanzar la madurez social.” El enfoque antropológico enfatiza en la existencia de culturas juveniles que cuestionan o no a las dominantes, acentuado en la identidad juvenil para su caracterización como grupo social. (Hopenhayn, 2004). Desde una perspectiva bio-psico-social, el inicio de la juventud se asocia con la pubertad y la adolescencia, diferenciándola así de la niñez y ubicándola, generalmente, en los 15 años, aunque el consenso no es total porque en el mundo rural o en condiciones de aguda pobreza este inicio puede desplazarse hasta los 10 años. Tampoco hay consenso en establecer la cota superior, principalmente porque hoy en día la edad promedio para lograr establecer el estatus adulto se ve postergado ante la prolongación del proceso educativo, la incertidumbre laboral y las mayores aspiraciones de las y los jóvenes. Es por ello que se hace más difícil establecer el límite entre juventud y adultez, ubicándose indistintamente a los 18, 24, 25, 26, 30 y 35 años de edad. (Hopenhayn, 2004). 2 AUBERT, N. GAULEJAC, V. (1993), El Coste de la Excelencia. Paidos Contextos, España, pp. 27-28. Op cit. 3 KRUGMAN, P. (1999). De vuelta a la economía de la Gran Depresión, Editorial Norma, Colombia. 4 Citado en CEPAL, 2000.
  • 40. 35 Dos problemáticas resultan de esta dificultad para definir a la juventud en América Latina. Primero, hay una amplia variedad de rangos para definir la juventud, existiendo tendencias a la ampliación a edades más tempranas y más tardías. En el primer caso, se produce una superposición etaria de la adolescencia y la juventud en las definiciones del sujeto joven. En el segundo caso, las y los jóvenes después de los 18 años no han estado visibles como sujetos específicos de políticas públicas y tienden a estar subsumidos en la programación adulta. Esto presenta una dualidad en el sujeto juvenil relacionada con el desfase entre sus realidades sociales y legales. Debido a la necesidad de una definición operacional, desde una perspectiva demográfica, la edad es el criterio para distinguir a las y los jóvenes como referentes para las políticas públicas. No obstante, es importante destacar que esta condición etaria es apenas una variable demográfica, que bien puede servir para hacer comparaciones en distintos contextos y establecer normativas (por ejemplo, edad para votar), pero no es efectiva para conocer la compleja situación de las y los jóvenes. Segundo, la “juventud” como concepto absoluto no existe, lo que existen son “las juventudes”, dada su diversidad y complejo proceso de cambios en que viven sus integrantes. Así, en su desarrollo se suceden etapas diferentes en relación con las actividades que realizan (estudio versus trabajo), con su grado de independencia y autonomía (económica y afectiva) y con el rol que ocupan en la estructura familiar (hijo, jefe de hogar o cónyuge) (Hopenhayn, 2004). Esta diversidad dificulta precisar el análisis y establecer claramente al sujeto de las políticas públicas de juventud. Tomando como perspectiva el criterio demográfico, la Organización Iberoamericana de Juventud considera bajo las expresiones "joven", "jóvenes" y "juventud" a todas las personas, nacionales o residentes en algún país de Iberoamérica, comprendidas entre los 15 y los 24 años de edad. (OIJ, 2005). Políticas específicas para la juventud. Ahora bien, ¿por qué una política específica para la juventud? ¿Qué es una política pública de juventud? ¿Cuáles son las percepciones y enfoques sobre las políticas de juventud? La OIJ (2005) es partidaria de políticas específicas porque “los jóvenes conforman un sector social que tiene características singulares en razón de factores psico-sociales, físicos y de identidad que requieren una atención especial por tratarse de un período de la vida donde se forma y consolida la personalidad, la adquisición de conocimientos, la seguridad personal y la proyección al futuro”. Además, la OIJ argumenta que “entre los jóvenes de la Región se constatan graves carencias y omisiones que afectan su formación integral, al privarlos o limitarles derechos como: La educación, el empleo, la salud, el medio ambiente, la participación en la vida social y política y en la adopción de decisiones, la tutela judicial efectiva, la información, la familia, la vivienda, el deporte, la recreación y la cultura en general”.
  • 41. 36 Efectivamente, en su estudio sobre la juventud en Iberoamérica, la CEPAL y la OIJ afirman que las y los jóvenes viven con mayor dramatismo una serie de tensiones o paradojas (Hopenhayn, 2004): 1. Más acceso a educación, y menos acceso a empleo. 2. Más acceso a información, y menos acceso al poder. 3. Más expectativas de autonomía, y menos opciones para materializarla. 4. Mejor provistos de salud, pero menos reconocidos en su morbimortalidad específica. 5. Más dúctiles y móviles, y más afectados por trayectorias migratorias inciertas. 6. Más cohesionados hacia adentro, pero con mayor impermeabilidad hacia afuera. 7. Más aptos para el cambio productivo, pero más excluidos del mismo. 8. Ubicados entre receptores de políticas, y protagonistas del cambio. 9. Expansión del consumo simbólico, y restricción del consumo material. 10. Autodeterminación y protagonismo versus precariedad y desmovilización. Una vez que hemos explicado la necesidad de políticas específicas para la juventud, ahora pasaremos a exponer ciertas características y enfoques sobre éstas. Enfoques en las políticas de juventud. Las políticas de juventud pueden ser explícitas, cuando las leyes, programas y directrices se orientan a transformar la situación en que viven las y los jóvenes, a garantizar el ejercicio de sus derechos y a promover su participación. O bien pueden ser implícitas, cuando las leyes, reglamentos y otras directivas tienen repercusiones positivas y negativas sobre su condición, aunque no sean promulgadas con el objeto de influir directamente en su situación específica. Una aproximación a la definición de políticas de juventud puede comprenderlas como “toda acción articulada que se oriente al logro y realización de valores y objetivos sociales referidos al período vital juvenil. Son acciones orientadas a influir en los procesos de socialización involucrados en esa etapa vital, trátese tanto de políticas reparatorias o compensatorias como de promoción y orientadas al desarrollo o construcción de ciudadanía”.5 Desde un enfoque participativo, las políticas de juventud proponen el objetivo de generar las condiciones mediante las cuales las y los jóvenes pueden realizarse en tanto tales y, al mismo tiempo, participar en la configuración de la sociedad en que viven. Oscar Dávila identifica cuatro tipos de políticas que promueven los gobiernos con distintos enfoques:  Políticas para la juventud: Asistencialistas y proteccionistas al ser vistos los y las jóvenes como vulnerables y sin experiencia. Además, cumplen la función de ejercer control social. Enfatizan en la educación tutelada por las personas adultas, estimulando conductas pasivas y conformistas. 5 Oscar Dávila, CIDPA 2003, citado en Hopenhayn, 2004, pag. 297.
  • 42. 37  Políticas por la juventud: Se desarrollan por medio de las y los jóvenes. Se caracterizan por llamados a la movilización, adoctrinamiento, retórica heroica e instrumentación del idealismo juvenil. Son verticales, pasivas desde las y los jóvenes y se sirven de ellos.  Políticas con la juventud: Son las más modernas e innovadoras. Basadas en la solidaridad y la participación en su análisis, toma de decisiones y ejecución. Activas desde las y los jóvenes e interactivas con la sociedad. No son impuestas, sino creativas, abiertas y sujetas al debate.  Políticas desde la juventud: Actividades e iniciativas imaginadas, diseñadas y realizadas por las y los mismos jóvenes de forma autogestionaria. Desde otro punto de vista, existen cuatro visiones acerca de las características de la fase juvenil en los enfoques de políticas y programas (Krauskopf, 2003). - La fase uno, de los años 40 a 70, donde la juventud es concebida como período preparatorio que la define a partir de la crisis. - La fase dos, de los años 80, donde la juventud es representada como un periodo problemático, visión negativa que la restringe a temas como delincuencia, drogas, violencia y deserción escolar, entre otros. - En la fase tres, de los años 90, emerge el concepto de ciudadanía juvenil, brindando una perspectiva integral que prioriza su plenitud de derechos para participar en políticas y programas de juventud. - Y en la fase cuatro, se construye la visión de la persona joven como actor estratégico del desarrollo, orientada a la formación de capital humano y social como destrezas y capacidades en la conducción de su desarrollo y en el campo productivo. Estos últimos dos enfoques conciben a las juventudes como actores sociales. De cada uno de estos enfoques se desprenden opciones en cuanto al diseño de las políticas y el carácter de los programas. (Hopenhayn, 2004).
  • 43. 38 Paradigmas de la fase juvenil en los enfoques de políticas y programas: PARADIGMA DE LA FASE JUVENIL POLÍTICAS PROGRAMAS  Periodo de transición.  Etapa de preparación.  Orientadas a la preparación para la adultez.  Extensión de la cobertura educativa.  Tiempo libre sano y recreativo, con baja cobertura.  Servicio militar.  Universales.  Indiferenciados.  Aislados.  Periodo de riesgo y trasgresión.  Etapa problema para la sociedad.  Compensatorias.  Sectoriales (predominantemente salud y justicia).  Focalizadas.  Asistencia y control de problemas específicos.  Relevancia a juventud urbano-popular.  Dispersión de las ofertas.  Juventud ciudadana.  Etapa de desarrollo social.  Articuladas en política pública.  Intersectoriales.  Inclusión de jóvenes como sujetos explícitos de derechos políticos, culturales, sociales y económicos.  Integrales.  Participativos.  Extensión de alianzas.  Juventud: Actor estratégico del desarrollo.  Etapa de formación y aporte productivo.  Articuladas en política pública.  Intersectoriales.  Orientadas a la Incorporación de la juventud como capital humano y desarrollo de capital social.  Equidad y transversalidad institucional.  Enfrentamiento de la exclusión.  Aporte juvenil a estrategias de desarrollo. Fuente: Dina Krauskopf, “La Construcción de Políticas de juventud en Centroamérica”, Políticas públicas de juventud en América latina: Políticas Nacionales, O Dávila (ed.), Viña del Mar, Ediciones CIDPA, 2003. Para Libardo Sarmiento, los enfoques con los cuales se diseñan las políticas sociales tienen que ver con los cambios en las percepciones sobre las juventudes y las transformaciones institucionales en las dinámicas políticas, sociales y económicas en cada país. Así, la política de juventud se enmarca en las políticas de identidad (en reemplazo de las políticas universales), en donde la preocupación es ahora de tipo cultural por formas políticas basadas en identidades: Etnia, color, género, preferencias sexuales, religiones, grupos etarios.
  • 44. 39 Igualmente, se basan en la idea según la cual un conjunto de población, comprendido en un rango de edades, debe ser sujeto de una política especial, lo que implica disponer de una política que atraviese transversalmente las distintas responsabilidades sectoriales del Estado, ya que las y los jóvenes no son «un sector social». El siguiente cuadro presenta los principales cambios, en las últimas tres décadas, en las percepciones y los enfoques de política y el marco institucional en Colombia: ANTES AHORA Agentes de socialización de los jóvenes: Familia, escuela e instituciones públicas. Agentes de socialización: El mercado, los medios de comunicación, las nuevas tecnologías y espacios propios. El periodo juvenil se definía por su referente adulto y por su estado transitorio. Pérdida de la centralidad del estado adulto. La juventud como una nueva etapa de la vida que dispone de elementos suficientes y propios que la convierten en autónoma La juventud como una realidad homogénea. Complejidad y heterogeneidad de la realidad juvenil. Políticas sociales indiferenciables y sectoriales. Perspectiva generacional y políticas transversales. El joven como problema o “riesgo que se corrige”. Énfasis en la situación juvenil. El joven como factor estratégico para el desarrollo. Potencialidad que se promueve. Combinación en los énfasis: Condición y situación juvenil. El joven como un cuerpo social objeto de las políticas estatales. El Estado visto como protector y los jóvenes como receptores de una asistencia social. El joven como sujeto de derechos y referente esencial en la concertación entre el Estado y la sociedad civil para construir las políticas públicas de juventud. Formación integral de la juventud. Empoderamiento de los jóvenes. Marco institucional de juventud en Iberoamérica. En su informe sobre la revisión del marco institucional y del desarrollo de las políticas públicas de juventud en Iberoamérica, la CEPAL y la OIJ llegaron, entre otras, a las siguientes conclusiones (Hopenhayn, 2004):
  • 45. 40 En cuanto a la situación de la institucionalidad pública de juventud, se concluye que ésta es variable, existiendo ministerios, viceministerios, subsecretarías, institutos y direcciones de la juventud con diversos niveles de incidencia y jerarquía política. Las funciones desarrolladas son de diversa índole (rectoría, asesoría y supervisión, así como promoción de las actividades y servicios orientados a las y los jóvenes). También encuentran que parte importante de la oferta programática orientada a las y los jóvenes tiene un carácter sectorial y que algunos países no cuentan con organismos oficiales a cargo de los sectores juveniles. Se aprecia una amplia gama de oferta programática para la juventud, que se ha incrementado considerablemente desde el año 1985. Actualmente existen tanto programas globales de difusión y promoción de derechos, como sectoriales en empleo, educación y salud. En cuanto a los problemas encontrados en las políticas públicas para la juventud, prevalece una diversidad de situaciones:  Coexistencia de ofertas sectoriales y especiales para la juventud.  Salvo contadas excepciones, los países carecen de programas específicos para jóvenes rurales, con enfoque de género o hacia grupos con discapacidad.  Los programas enfrentan problemas de focalización y cobertura y, en especial, se carece de una adecuada evaluación de los mismos.  Ofertas sectoriales que en algunos casos incluyen a la juventud, pero que en otros ésta es subsumida en la categoría de población en general.  Desarticulación (en el diseño y/o implementación) entre las ofertas sectoriales, y entre éstas y las especiales.  Frecuente redundancia temática y de focalización entre ofertas sectoriales y especiales.  Ofertas especiales dirigidas a la juventud en tanto grupo vulnerable. A nuestro modo de ver, aún persisten algunas situaciones descritas en la evaluación realizada por la CEPAL y el UNFPA (2000) y que es importante rescatar, como es la oferta de respuestas sectoriales desarticuladas que carecen de una visión integral. Éstas concentran en aspectos particulares (educación, salud, etc.), dejando a un lado la perspectiva de conjunto. Estos enfoques “universales” benefician más a jóvenes de estratos medios y altos. Además, están excesivamente centralizados por el Estado nacional en perjuicio de lo municipal, cuando las políticas municipales, por estar más cerca de los problemas, pueden ser más precisas y centrarse en las personas excluidas para integrarles socialmente.
  • 46. 41 Se evidencian contradicciones entre los actores que brindan servicios y respaldo a jóvenes y entre instituciones especializadas (como los Institutos de juventud, los institutos de deportes o de cultura, entre otros) a la hora de regir y coordinar a las diversas instancias ejecutoras. En esto, pueden apreciarse funciones indefinidas e imprecisas, acciones que compiten con otros ministerios del gabinete social, confusión de roles en su desempeño, o bien se ubican como “rectores” y por encima de instituciones con arraigada tradición sin tener legitimidad, poder, ni recursos para cumplir sus funciones. (CEPAL/UNFPA, 2000). Las políticas públicas de juventud presentan grandes desafíos en el contexto de reformas del Estado actualmente en marcha. Muchas reformas estructurales llevadas a cabo fueron impulsadas en el marco del Consenso de Washington y se concentraron, principalmente, en asuntos relacionados con la disciplina fiscal, la liberalización del mercado, el comercio, la inversión y las privatizaciones. Organismos como el Banco Mundial apoyan las “reformas de segunda generación”, que enfatizan la gobernabilidad democrática, la participación activa, y la evaluación del impacto en los destinatarios (BM 1997, 2001 y 2002 y CLAD 1998 y 2000; Losada y Marrodian 2000).6 Los especialistas en juventud afirman que las instituciones oficiales de juventud no deben ejecutar directamente programas y proyectos, debiendo dejar esto a las grandes agencias sectoriales y a los municipios. Para Ernesto Rodríguez (2004), las instituciones de juventud deben dedicar esfuerzos al conocimiento de los problemas que afectan a las y los jóvenes, investigación, evaluación y seguimiento de las políticas públicas. En segundo lugar, deben jugar un rol de facilitadoras de las articulaciones y tareas compartidas por diversas instituciones. Finalmente, deben brindar información y asesoramiento a jóvenes y formar recursos humanos para hegemonizar los enfoques y estrategias. Además, sus contrapartes (públicas y privadas, nacionales y locales) deberían ejecutar los programas y proyectos evitando competir, poniendo el énfasis en la cooperación y articulación de sus tareas con las instancias nacionales. Importante también debe ser la necesidad de contar con equipos técnicos especializados en los temas de juventud. Asimismo, Rodríguez advierte de la separación de funciones entre diseño, financiamiento, ejecución y evaluación para evitar las distorsiones que generan las prácticas monopólicas. Además, propone que, dada la condición transversal que comparten las políticas públicas de juventud con las sectoriales o aquéllas referidas a otros grupos específicos de población, las primeras podrían complementar la visión limitada de las otras. 6 Citado por Ernesto Rodríguez en “Políticas Públicas de Juventud en América Latina: Empoderamiento de los jóvenes, enfoques integrados, gestión moderna y perspectiva generacional”, en Construcción de políticas públicas, análisis y perspectivas, Pag 115-194, Programa Presidencial Colombia Joven - Centro de Estudios Avanzados en Niñez y Juventud CINDE - Universidad de Manizales -GTZ– UNICEF, 1ª. Edición. Marzo 2004.
  • 47. 42 Por ejemplo, la política de educación enfatiza la enseñanza y descuida el aprendizaje efectivo; las de empleo se centran en el jefe de hogar, desatendiendo a las mujeres y jóvenes; o las de salud, concentradas en la recuperación, relegan la prevención y el fomento de estilos de vida saludables. IV. Exclusión Social de las Juventudes. En las formas de participación institucional, se ponen de manifiesto relaciones de poder en las que las y los jóvenes interactúan como actores subordinados ante las autoridades y funcionarios públicos. A continuación, se exponen importantes lecciones aprendidas que nos dejan diferentes estudios sobre esta situación en la realidad latinoamericana. En un informe de CEPAL/UNFPA (2000), se afirma que las y los jóvenes no se organizan en términos corporativos en una sociedad que sí lo hace. Ésta es una limitante que las juventudes deben superar organizándose para perseguir sus propios fines o intereses. No obstante, hay que hacer la salvedad de que este distanciamiento de las instituciones públicas no es sólo de la población joven, sino que también lo manifiestan otros grupos sociales. Además, las rutinas institucionales contrastan con la mentalidad dinámica de las personas jóvenes, quienes quieren cambios rápidos y de fondo. Para muchos especialistas, estamos ante una crisis de las instituciones, y no ante una apatía de las juventudes puesto que con la corrupción, por ejemplo, las instituciones pierden atracción y desencantan a la ciudadanía en general. Además, en toda esta situación influye el cambio de escenarios (fin de las dictaduras, caída del muro de Berlín, emergencia de la globalización), que les distancia de las posibilidades de cambios radicales o bien de transformaciones como las que nos acostumbramos a ver en las décadas anteriores. Por su parte, Ganuza y Frances (2008) identifican dos modelos de participación individual. Por un lado, la institucionalizada (cauces institucionales, formas convencionales, asociación y uso de canales formales de participación), que incluye el contacto con autoridades y la colaboración con partidos, plataformas ciudadanas u organizaciones de sociedad civil. Y, por otro lado, la no institucionalizada (no convencional), desarrollada al margen de los espacios institucionales, como firmar una petición, participar en una manifestación, realizar un boicot o comprar determinados productos por motivos de carácter político, ético o ambiental. Meyer y Tarrow (1998) señalan una tendencia a la institucionalización, a caer en rutinas, a contar con perspectivas más amplias de comunicación y a la profesionalización de las dirigencias, lo que afecta la flexibilidad de las redes de participantes y sus posibilidades de proponer cambios fuera de los marcos convencionales. Garcés y Valdés (p. 33) afirman que la participación, durante el establecimiento del neoliberalismo en Chile, “se mueve entre las formas tecnocráticas promovidas desde el Estado, que enfatizan las formas instrumentales para resolver necesidades, pasando por reconocimiento de derechos y formas clientelistas (…) hasta nuevas formas de participación asociadas a la emergencia de una nueva cultura juvenil. La coexistencia de estas diversas formas de participación expresan un abanico de formas de participación poco vinculadas entre sí y con un impacto más bien precario…”
  • 48. 43 Rodríguez (2004), por su parte, es de la opinión que las y los jóvenes rechazan las prácticas con que las organizaciones se manejan, y no sus fines u objetivos concretos. Él considera que las y los jóvenes quieren participar (y lo hacen muy activamente cuando las convocatorias son transparentes y compartibles) pero no quieren sentirse manipulados. Entre una mayoría de quienes participan, se verifica una relación de involucramiento asistemático. En la mayor parte de los casos, se trata de una participación en actividades específicas, durante ciertos períodos de tiempo, y no de una pertenencia a las organizaciones como tal. Esto evidencia otra característica relevante: Las y los jóvenes viven el presente con una gran intensidad, sin que en sus vidas cotidianas pese demasiado la noción de mediano y largo plazo. Alejandro Monsivais (p171) considera que la relación de las instituciones gubernamentales con las y los jóvenes se enfoca en el control, se apoya en jóvenes incluidos mediante el deporte y tiempo libre, se coopta a los movilizados y se combate a los marginados, no incluidos y contestatarios. Rodríguez (2004) coincide con Serna (Serna 1998) en que estamos ante un nuevo paradigma de participación juvenil, totalmente distinto al tradicional: - Mientras en el pasado las identidades colectivas se construían en torno a códigos socio- económicos e ideológico-políticos, ahora se construyen en torno a espacios de acción relacionados con la vida cotidiana (derechos de la mujer, defensa del ambiente, etc.). - Mientras en el pasado los contenidos reivindicativos se relacionaban con la mejora de las condiciones de vida (en educación, empleo, salud, etc.), ahora se estructuran en torno al ejercicio de derechos (en la sexualidad, en la convivencia, etc.). - Mientras en el pasado los valores predominantes tenían una impronta utópica y totalizante (el cambio social debe modificar la estructura para que cambien los individuos), ahora están más vinculados con el aquí y ahora desde la lógica de los individuos, los grupos y las estructuras (en simultaneo). - Mientras en el pasado la participación era altamente institucionalizada, ahora se reivindican las modalidades horizontales y las redes informales, más flexibles y temporales, eludiendo la burocratización. Esto constituye un cambio radical que hay que asumir a todos los niveles para potenciar la participación juvenil. Se afirma que la participación de las y los jóvenes es baja en debates, pero también que poco se les invita. Se afirma que votan, pero que sienten escepticismo y se identifican con otros temas que constituyen nuevas sensibilidades, entre los cuales se encuentran la paz, la cultura y la sexualidad y la participación con música, en colectas, actos individuales y marchas. Entre las juventudes, se observa que no están especialmente interesadas en generar procesos de auto-representación que devenguen en organizaciones ciudadanas juveniles (Reguillo, 2003). V. Exclusión de las Juventudes en Nicaragua. Nicaragua es un país demográficamente joven. De acuerdo al Censo 2005 (INIDE, 2005), Nicaragua tiene una población total de 5.450,392 habitantes. Es uno de los países más pobres de América Latina, un fenómeno de claro predominio rural. Por lo tanto, podemos afirmar que Nicaragua es, además, un país de jóvenes pobres.
  • 49. 44 En general, la deserción escolar en la población joven de 10 a 29 años es alta. Las cifras de jóvenes que no asisten a la escuela según el Censo-2005 son: De 10 a 14 años, casi el 20%; de 15 a 19 años, el 50%; de 20 a 24 años, el 80%; de 25 a 29 años, el 90%. Todos datos nos indican que las juventudes mayoritariamente están excluidas de la universidad y enseñanza técnica media o superior. Además, entre quienes estudian, se observa un alto retraso escolar, baja calidad educativa, baja retención, alta repetición y bajos promedios. La población joven (10-29 años) en Nicaragua alcanza un 43% de la población total y sobre ella descansa gran parte del crecimiento económico del país. De la población económicamente activa, el 37% lo representa este grupo de edad. Hay que resaltar que, de la población joven que labora, sólo un 19% tiene sus estudios secundarios completos, mientras un 47% tiene primaria o menos tiempo de escolaridad (UNFPA, 2008). La Encuesta de Hogares para la Medición del Empleo 2006 diagnosticó que el nivel de ocupación de la Población Económicamente Activa se va incrementando con la edad: De 15 a 19 años, es del 32%; de 20 a 24 años, es del 57%; y de 25 a 29 años, es del 66%. El porcentaje de ocupación de este último segmento de edad se asemeja al de la edad adulta. El desempleo y la baja calidad de empleo son los principales problemas que enfrenta la población joven (INIDE, 2006). Esta misma encuesta identificó una gran discriminación hacia la mujer joven en términos de acceso a empleo y, en particular, a empleo de calidad (los hombres casi duplican el porcentaje de acceso de las mujeres). El subempleo en jóvenes con edades comprendidas entre 15 y 29 años está en torno al 38%; No hay mejora de acceso a empleo con mayor nivel educativo. Es alto el empleo en el sector informal (casi el 40%). La mayoría de jóvenes que trabajan, lo hacen en puestos no calificados y empleos de servicios; tienen salarios más bajos que las personas adultas, sólo el 17% de hombres y el 13% de mujeres superan la canasta básica; y sólo el 20,6% están afiliados al sistema de seguridad social. En el año 2007, las y los jóvenes entre 15 y 29 años de edad reportados con infecciones de transmisión sexual representan el 66% del total de casos a nivel nacional. En la población comprendida entre los 20 y 39 años, se concentra el 72% de los casos con VIH-SIDA (UNFPA, 2008). Entre las juventudes de 15 a 19 años de edad, 4 de cada 10 no se protege con el uso de algún anticonceptivo (INIDE 2006). El embarazo adolescente y el inicio temprano de relaciones sexuales están ligados a las oportunidades de empleo y educación. Un reciente estudio del UNFPA (2008) refleja el siguiente panorama:  El 31% de embarazos atendidos en unidades de salud son de mujeres adolescentes.  El 46.5% de adolescentes embarazadas no ha tenido educación y el 5.4% de mujeres jóvenes con educación superior han estado alguna vez embarazadas.  El 43% de jóvenes tuvo su primera relación sexual entre 10 y 15 años.
  • 50. 45 En el tema de la violencia, se ha concluido que ésta tiende a tener rostro joven. En el mismo estudio del UNFPA (2008), se reporta una alta tasa de suicidios entre las y los jóvenes (más en hombres que mujeres); una alta mortalidad de jóvenes hombres por accidentes y violencia; y una alta presencia de jóvenes de sexo masculino como autores de diferentes delitos (robos, agresiones sexuales, violencia intrafamiliar…). Diversas encuestas revelan que existe muy poco interés entre las y los jóvenes por participar en las organizaciones del mundo adulto. Solamente los grupos deportivos y organizaciones religiosas acaparan su participación. La representación de las y los jóvenes sobre el país está marcada por un pesimismo social, ven un país con poco futuro y poca confianza en las clases políticas (UNFPA, 2008). En cuanto a la migración, se conoce que, hasta el año 2005, el 65,6% de quienes migraron eran jóvenes con edades entre 10 y 29 años. Al comparar los periodos 1995-1999 y 2000-2004, se observa que casi se duplicó la migración joven. Lo más preocupante es que emigran jóvenes con niveles educativos altos: En la década de 1990 a 1999, emigraron 17,188 jóvenes con nivel de secundaria, y sólo en los 5 años y 4 meses comprendidos entre 2000 y abril de 2005, emigraron 23,223 bachilleres. En la década de 1990 a 1999, emigraron 2,755 jóvenes con nivel universitario, y sólo en los 5 años y 4 meses comprendidos entre 2000 y abril 2005 emigraron 5,131 jóvenes con nivel universitario. Todas las encuestas muestran que 7 u 8 de cada 10 jóvenes con edades entre 15 y 30 años declaran su abierto interés por irse del país (UNFPA, 2004). VI. Marco Jurídico de Juventud en Nicaragua. En aras de exponer la ruta para la construcción del andamiaje jurídico institucional de juventud en Nicaragua, echaremos un vistazo sobre el marco jurídico e institucional. Este marco legal es de reciente aprobación. La Ley No. 392 “Ley de Promoción del Desarrollo Integral de la Juventud” fue aprobada el 19 de junio de 2001. La “Política Nacional para el Desarrollo Integral de la Juventud Nicaragüense” fue sancionada el 27 de noviembre de 2001. La Secretaría de la Juventud (SEJUVE) fue creada en enero de 2002. El Reglamento de la Ley No. 392 fue aprobado el 27 de febrero de 2002 mediante Decreto No. 25-2002. La Comisión Nacional de Juventud fue instalada en septiembre de 2003. Y el Plan de Acción de la Política Nacional de Juventud para el período 2005–2015 fue aceptado a finales de 2004. En enero de 2007, la Secretaría fue elevada al rango de Instituto de Juventud (INJUVE). La Ley de Juventud y su Reglamento tienen por objeto promover el desarrollo de la juventud, garantizar el ejercicio pleno de sus derechos y obligaciones, establecer instituciones y movilizar recursos del Estado y de la sociedad civil para la juventud. Según esta Ley, joven es “toda persona nacional o extranjera radicada en el territorio nacional cuya edad oscile entre los 18 y 30 años”. Los derechos mencionados en esta Ley son los siguientes: A la vida y condiciones humanas dignas; respeto a la integridad; formar una familia; recibir educación sexual científica; disponer de su tiempo libre; acceder a servicios educativos; desarrollar su personalidad de forma libre y autónoma; desarrollar una cultura de paz; acceder a empleo con salario justo y a programas sociales; participar en la vida institucional y pública; desarrollar sus propias organizaciones; promocionar una cultura democrática y participar en cargos de representación.
  • 51. 46 Los deberes mencionados en la Ley se orientan a cumplir con la Constitución y las leyes de la República; promover la defensa de los derechos humanos; asumir el desarrollo integral de su personalidad; participar en el desarrollo del país y su comunidad y proteger los recursos naturales y culturales del país. Las políticas definidas en la Ley están dirigidas a la promoción del empleo; la creación de pequeñas y medianas empresas juveniles; la promoción de políticas sociales (educación, salud, recreación, cultura y deportes); la participación de la juventud y el ejercicio de los derechos políticos y el financiamiento para la implementación de la Ley. Por su parte, la Política de Juventud “busca conjugar la Acción del Estado y la sociedad, a fin de integrar plenamente a las mujeres y hombres jóvenes del país a los procesos de transformación económica, social, política y cultural. Esta política contiene expectativas, llama a legitimar las estrategias y a construir consensos y establece lineamientos generales. Se define como “un sistema de acciones”, en el cual existen múltiples componentes o subsistemas funcionales donde cada uno de ellos da cuenta de esta orientación común, teniendo como fin último convertirse en el principal instrumento de referencia de todas las acciones dirigidas a las juventudes. En su marco de referencia, la política reconoce la complejidad de adoptar una definición de juventud, concibiéndola como “todos los hombres y mujeres entre los dieciocho y los treinta años cumplidos”. Entiende que son sujetos de derechos y actores estratégicos del desarrollo, reconoce su participación como un factor de renovación constante de la sociedad, favorece el voluntariado y la ciudadanía, sin obviar la existencia de situaciones de exclusión social en el mundo juvenil. Esta política precisa de cuatro características fundamentales; i) Presentar un horizonte deseable y posible para la juventud, fruto del consenso y con una visión de Estado. ii) Garantizar las condiciones necesarias para la participación de la juventud. iii) Contener los elementos necesarios para ser el principal instrumento de referencia. iv) Orientar la gestión y canalización de recursos. La política se basa en diez principios: Integralidad, mejoramiento continuo, equidad, ciudadanía, autonomía, diversidad, responsabilidad, transformación, participación y universalidad. Consta de un objetivo general –“crear condiciones para integrar a los jóvenes como sujetos de derechos a la sociedad nicaragüense”- y doce objetivos específicos: Equidad de género, acceso a la educación, promoción del auto cuido, rescate de la cultura, uso positivo del tiempo libre, inserción al mercado laboral, reconocer su aporte a la sociedad nicaragüense, reducir la exclusión, programas para jóvenes en desventaja, promover el voluntariado, convivencia de las familias jóvenes y participación juvenil. El Plan de Acción de la Política Nacional, por su parte, fue diseñado con un carácter prospectivo de diez años (2005-2015), con la intencionalidad de articular y coordinar la acción e intervención de las distintas instituciones del gobierno central, regional y local. Y ello tomando en cuenta sus propias competencias, el respaldo de la sociedad civil, la participación de diversos grupos de jóvenes y el apoyo de la empresa privada y de la cooperación internacional.
  • 52. 47 El Plan de Acción consta de cinco partes. En la primera, se presenta una breve descripción del contexto socio-económico del país y se incorporan las características socio-demográficas de la población joven y los enfoques que rigen todo su contenido. En la segunda, se presenta una serie de contenidos que intentan vincular la situación de la juventud en el contexto de las políticas públicas del país, el marco jurídico e institucional del Plan y el enfoque de juventud en el Plan Nacional de Desarrollo y presenta el rol de los y las jóvenes en tanto ciudadanos. En la tercera, que constituye el elemento central Plan, se presentan los fines a alcanzar mediante la implementación del mismo. En la cuarta, se listan cada uno de los ejes de intervención (6), sus fundamentos y objetivos (7), estrategias (20), líneas de acción (22), acciones a emprender (251) y resultados esperados (84) en el plazo previsto. Finalmente, en la quinta, se establecen los mecanismos e instrumentos para el monitoreo y la evaluación de las acciones a implementar con el Plan. Los diferentes instrumentos del marco jurídico de juventud se complementan y en su conjunto logran reconocer a las y los jóvenes como sujetos de derechos y actores estratégicos del desa- rrollo, con capacidades para intervenir protagónicamente en su presente, contribuir en el mejoramiento de su calidad de vida y aportar participativamente al desarrollo de la sociedad. La juventud es reconocida como una fuerza social en proceso de estructuración, con una visión y concepto de la vida específico, con sus propias potencialidades, expresiones, entusiasmo, creatividad y sus correspondientes demandas y propuestas. Por otra parte, se creó la Secretaría de la Juventud y, desde sus inicios, asumió un doble rol, el de articular y ejecutar programas, proyectos y acciones. En su primer período (2002–2006), se ejecutaron los siguientes programas: “Educación en población y sexualidad”; “Prevención y atención a la violencia juvenil”; “Información juvenil”; “Empleo comunitario”; “Haz realidad tu negocio” (emprendedurismo); “Festival de canto y su reality show”; “DINO II” (fortalecimiento institucional); “Entra 21” (empleo); y la “Primera encuesta nacional de juventud”. En este mismo período, se logró reglamentar la Ley de Juventud, instalar la Comisión Nacional de Juventud y elaborar el Plan de Acción de Juventud 2005–2015. El cumplimiento de las políticas y el trabajo de la institucionalidad de juventud aún no han sido monitoreados ni evaluado su impacto en la población joven, aunque a simple vista se observa que no se han destinado recursos sustanciales para su implementación. Además, tienen validez muchas de las reflexiones expuestas en el capítulo de los conceptos y enfoques sobre juventud y políticas públicas. VII. La experiencia de Fundación Desafíos. Como ya antes describimos, desde 1996 Fundación Desafíos se inició en la promoción de procesos de construcción del documento “Agenda Joven” en cada uno de los municipios de Condega y Estelí, en el contexto electoral de ese año. Hasta la fecha, dicho documento continúa siendo promovido como un instrumento de política pública para la inclusión social de las y los jóvenes en el ámbito municipal. La Agenda Joven es concebida como un documento programático en el que se identifican los principales problemas, necesidades y aspiraciones de las juventudes, al igual que se recomiendan alternativas de intervención para transformar sus realidades.
  • 53. 48 La importancia de la Agenda Joven radica en ser considerada un marco de referencia que contribuye a la definición de programas, proyectos y acciones, concebidos desde la perspectiva de las y los propios jóvenes. Constituye un instrumento sólido de las y los jóvenes para la negociación con sus dirigentes y autoridades, con el propósito de que estos últimos respondan con eficacia y empeño en el diseño de acciones y políticas públicas. En su construcción, se promueve la participación de jóvenes representantes de diversas organizaciones o grupos, o bien liderazgos individuales (en las áreas de estudios, deporte, arte, comunidad, medio ambiente, religión, salud y política). Esta diversidad es clave para cuidar el sentido de pertinencia respecto a cada uno de los ámbitos de acción juvenil. Otra consideración importante es procurar la presencia de jóvenes acorde a su diversidad en cuanto a sexo, lugar de residencia (rural y urbano), segmentos de edades (adolescentes, jóvenes plenos y mayores), nivel académico, condición laboral, entre otras. Esto ha de ser así debido a la diversidad de juventudes y porque los problemas y necesidades de un grupo poblacional no son iguales a los de otro. Por ejemplo, no es lo mismo establecer políticas para prevenir el embarazo precoz en adolescentes que promover el uso de métodos anticonceptivos en jóvenes mayores. Además, cuanto más amplia es la participación y representatividad, mayor será la legitimidad de la consulta. La metodología del proceso incluye la realización de uno o varios talleres para construir y validar la propuesta de Agenda, que contempla la selección pertinente de participantes, su distribución en mesas temáticas (educación, cultura y deportes; salud; empleo; participación) y la realización de una sesión plenaria para consolidar el documento final. La negociación y concertación de compromisos requiere de un plan de cabildeo e incidencia a desarrollar por las y los jóvenes, sus organizaciones y agentes juveniles aliados, debiendo incluir también acciones de comunicación. Si se coincide con los procesos electorales, la Agenda Joven puede presentarse y negociarse en Foros de Juventud con las y los candidatos. En esas ocasiones, además, se persigue visibilizar la situación de la juventud y acordar compromisos mediante la firma de un “Acta de Concertación” para que –en el caso de ganar la elección– el nuevo concejo incluya en su plan de gobierno local acciones en beneficio de la juventud. Una vez instalado el nuevo Gobierno Municipal, se deben reiniciar las pláticas con las autoridades electas, principalmente con la o el Alcalde, la o el Vice Alcalde, la o el Secretario del Concejo y la o el Concejal joven. El objetivo principal de este diálogo se centra en buscar la reconfirmación de los compromisos adquiridos y establecer mecanismos de seguimiento, monitoreo y evaluación del cumplimientos de los mismos. La Agenda Joven también se convierte en un valioso instrumento de referencia y negociación de las y los jóvenes para participar en los diferentes espacios de información, consulta y “toma de decisiones” existentes en el Municipio.
  • 54. 49 Entre estos espacios están el Comité de Desarrollo Municipal, los Cabildos, las Comisiones de Trabajo, los Grupos de Interés, las Mesas Temáticas y los procesos de consulta para la Planeación Estratégica, la elaboración de Planes de Inversión y los Presupuestos Multianual y Anual. A partir del año 2006 se han creado nuevos espacios: Gabinetes y Consejos del Poder Ciudadano, así como los Congresos Juveniles. VIII. Participación Juvenil y Exclusión. En esta parte, expondremos la percepción que tienen las y los jóvenes sobre diferentes temas que prevalecen en el marco normativo, los discursos y las prácticas relacionadas con la democracia “participativa” y representativa en Nicaragua. Los aspectos acá abordados forman parte de los cuestionamientos y demandas formuladas durante los procesos de construcción de diversas Agendas Joven. Un primer tema está relacionado con la cultura política que prevalece en el mundo adulto. Las y los jóvenes cuestionan el comportamiento autoritario, burocrático y clientelista de las autoridades en su ejercicio gubernamental. Proponen que las consultas ciudadanas que se promueven sean inclusivas y no se restrinjan únicamente a ser realizadas con quienes guardan afinidad partidaria. Sienten que son utilizados como instrumento político y que no son considerados personas capaces de incidir en el desarrollo local. Señalan la prevalencia de percepciones que les estigmatizan y representan como ignorantes e irresponsables y llaman al mundo adulto a que reconozca sus capacidades, sus aportes a la sociedad y que se les incluya en las comisiones de trabajo, que generalmente están integradas por personas adultas. Consideran que esa visión adultocéntrica les excluye y limita sus oportunidades. Un segundo tema importante de abordar es el de la democracia representativa, desde donde las y los jóvenes enfatizan principalmente dos aspectos. En primer lugar, expresan su rechazo a la manipulación del voto joven y a ser vistos como un “objeto electoral”. Es por ello que recriminan a los partidos políticos y a sus candidaturas porque sólo les recuerdan durante las campañas electorales. En segundo lugar, apelan a garantizar la representatividad juvenil demandando cuotas de participación en las candidaturas a cargos de elección popular, pero que además se les incluya en posiciones ganadoras. Exigen mayor compromiso de las y los concejales y diputados jóvenes, alegando que éstos no conocen la situación de las juventudes, desconocen las agendas joven y no promueven acciones para su cumplimiento. Además, solicitan ocupar cargos de dirección al interior de las estructuras de los partidos políticos. Cuestionan los criterios que priman al momento de seleccionar a las y los jóvenes que corren como candidatos puesto que no son tomadas en cuenta las capacidades ni la representatividad. Un estudio realizado sobre las autoridades municipales electas en el año 2000 (Andino, 2001) encontró que uno de cada tres municipios del país contaba con alguna autoridad joven electa (Alcalde, Vice Alcalde o Concejal). Igualmente, se destacan evidencias de que las autoridades jóvenes no hacen nada o hacen muy poco por las y los jóvenes, pues carecen de planes y mecanismos para representar y trabajar en función de sus expectativas.
  • 55. 50 Un tercer tema que cautiva la atención de las y los jóvenes está referido a las políticas públicas de juventud. Nicaragua cuenta con uno de los marcos jurídicos más completos de América Latina, pero la mayoría de las y los jóvenes manifiestan desconocimiento de las leyes y políticas relacionadas con la juventud y la participación ciudadana, así como de los mecanismos para presentar iniciativas de Ley. Consideran que este desconocimiento no les permite hacer uso de sus derechos y, por otra parte, perciben que no se cumple con las leyes que les benefician. Proponen que las y los diputados velen por el cumplimiento de las mismas y demandan que se les consulte al momento de aprobar nuevas leyes, que se incluya la enseñanza de las mismas en los planes de estudios del sistema de educativo y que se promuevan campañas de difusión. El liderazgo juvenil reconoce la existencia de políticas públicas de juventud, pero critican la no inclusión en las mismas de las mujeres jóvenes y de las y los jóvenes rurales. Además, sugieren elaborar planes de juventud y Agendas Joven cuyo cumplimiento pueda ser evaluado periódicamente. En relación a la institucionalidad, el Instituto de Juventud (INJUVE) es percibido como una “macro estructura” que carece de oficinas y representantes municipales.Es por ello que plantean la necesidad de crear oficinas locales y que desde la Asamblea Nacional se destinen partidas presupuestarias para su funcionamiento. Un cuarto tema que destacan las juventudes está relacionado con su liderazgo y organización. Las y los jóvenes observan una carencia de programas de desarrollo del liderazgo juvenil a lo interno de los partidos políticos y, en este sentido, demandan promover un liderazgo político de calidad, que les permita insertarse en las estructuras, esferas y procesos de toma de decisiones. Critican la poca participación y representación de mujeres y opinan que debe ser incluido en la Ley Electoral un sistema de cuotas. Proponen establecer elecciones primarias al interior de los partidos políticos para mejorar la selección de candidaturas jóvenes, demandando a su vez una estrategia de “relevo generacional” en los partidos políticos y sus organizaciones juveniles. Reconocen la existencia de diversas organizaciones en sus municipios, pero consideran que éstas se encuentran fragmentadas y dispersas. Proponen articularse en Redes alrededor de intereses comunes, como una agenda, una política o un plan municipal de juventud que sirva de referente, con enfoque de género e inclusión de jóvenes rurales. Exigen designar a una persona que brinde atención profesional desde cada Alcaldía o bien crear instancias de juventud que sean reconocidas y apoyadas por las autoridades y organizaciones de la sociedad civil. Al respecto, debemos apuntar que realmente al interior de los partidos políticos prevalece la concepción de considerar a las personas jóvenes como “activistas”. Es por ello que se les asignan pequeñas responsabilidades relacionadas con acciones de propaganda y movilización, y no se invierte en el desarrollo de sus capacidades.
  • 56. 51 Un quinto tema guarda relación con el Sistema de Planificación Municipal. Las y los jóvenes afirman desconocer las fechas en que se realizan los cabildos municipales y demás mecanismos para la participación ciudadana y reclaman porque no se les invita a los mismos ni se les informa sobre lo que se invierte en juventud. Las y los jóvenes no se sienten representados en los Gobiernos Municipales ni en otras instituciones gubernamentales. Identifican como carencia importante la falta de un sistema de información sobre juventud que permita monitorear los recursos asignados y realmente invertidos. Solicitan ser incorporados en los espacios clave de participación ciudadana establecidos, como los Comités de Desarrollo Departamental y Municipal y los Gabinetes y Consejos del Poder Ciudadano. Igualmente, requieren que se les tome en cuenta en los espacios y procesos de consulta y que las autoridades se muestren más abiertas a la participación juvenil. Reclaman la institucionalización de sus propios espacios de expresión juvenil, que se les informe de los otros espacios existentes y que se les escuche. Quienes se han integrado en los espacios de participación ciudadana denuncian diversas manifestaciones de discriminación que han vivido, y cuestionan que no se toman en cuenta sus opiniones. Proponen crear y/o fortalecer las Comisiones Municipales de Adolescencia y Juventud, al igual que las Casas de Juventud ya existentes. En cuanto a los presupuestos y recursos que manejan o destinan los Gobiernos Locales y el Poder Legislativo a las juventudes, manifiestan desconocer cuánto, cómo y en qué se invierten, por lo que demandan participar en la toma de decisiones respecto a la ejecución de estos recursos, o, al menos, que se les consulte e informe al respecto. Proponen que, desde las Alcaldías, se destine el 1% del presupuesto municipal a proyectos en beneficio de las juventudes y que se brinde seguimiento al cumplimiento de las promesas formuladas por las y los candidatos durante las campañas electorales. Recomiendan sostener encuentros periódicos con las autoridades para que éstas rindan cuentas de su gestión en materia de juventud, o bien establecer mecanismos alternos al Sistema de Planificación Municipal para que Alcaldías y Diputaciones consulten y rindan cuentas sobre su gestión y cumplimiento a la Agenda Joven. Finalmente, visualizan que se pueden establecer alianzas con las autoridades para evaluar el cumplimiento a sus promesas y que es necesario construir indicadores nacionales y locales para visibilizar el aporte joven al desarrollo del país. IX. Conclusiones. Desde Fundación Desafíos se ha validado el modelo pragmático, descrito más arriba, de promoción de la participación ciudadana juvenil para incidir en las y los tomadores de decisiones.
  • 57. 52 El mismo implica la articulación asociativa de las y los jóvenes en una Red, la construcción participativa de su propuesta en la Agenda Joven y la negociación de ésta en espacios propios e idóneos como los Foros de Juventud. Este modelo, desencadenado en un contexto pre y postelectoral, ha logrado crear condiciones favorables para colocar en la palestra pública la propuesta joven y así poder incrementar las oportunidades de concertar compromisos con las autoridades electas, principalmente en el ámbito municipal. Además, ha sido replicado por diferentes organizaciones e instituciones que trabajan con jóvenes en diferentes partes del país (inclusive a nivel centroamericano), logrando resultados satisfactorios, similares y hasta superiores a los obtenidos por Desafíos. Desde nuestra percepción este modelo, que intenta romper con la tradición autoritaria y centralista de las políticas públicas, puede ser institucionalizado como parte de los dispositivos y procesos del Sistema de Planificación Municipal, y ser incorporado en el plan de trabajo del Instituto Nicaragüense de la Juventud, para el diseño participativo de políticas públicas. Aunque debemos de reconocer que en la actualidad el gobierno ha promovido la construcción de la Agenda Joven por municipio y la realización de Congresos Juveniles a nivel municipal, departamental y nacional. No obstante los logros obtenidos con la implementación de este modelo, es preciso advertir de algunas lecciones aprendidas: A) La Agenda Joven retoma de manera integral y amplia la situación de la juventud (educación, salud, inserción laboral, etc.), transcendiendo las competencias del Gobierno Municipal (Alcaldía) en un contexto de un elevado centralismo. Ello implica la necesidad de establecer una amplia alianza con el resto de autoridades locales (delegaciones institucionales), lo que resulta difícil de cristalizar ante la polarización partidaria y estilos de dirección centralistas, principalmente cuando ideológicamente no coincide el gobierno central y el municipal. B) El Sistema de Planificación Municipal posee dos limitaciones estructurales trascendentales. Primero, establece una participación ciudadana limitada a la promoción de espacios de información y consulta (democracia indirecta), sin trascender a la participación real de la ciudadanía en la toma de decisiones. Segundo, carece de un enfoque generacional en su concepción, metodología, dispositivos e instrumentos establecidos. Además, con frecuencia nos hemos encontrado con dos condiciones adversas: En primer lugar, la participación ciudadana juvenil es poco promovida por las instituciones gubernamentales y por las organizaciones de la sociedad civil y éstas generalmente perciben a las y los jóvenes como activistas o meros receptores pasivos de servicios. En segundo lugar, la polarización partidaria obstaculiza iniciativas cívicas e independientes. Esto puede desencadenar en actitudes de manipulación y autoritarismo de la dirigencia adulta e impedir que “sus jóvenes” trabajen conjuntamente y sin discriminación en otros espacios, distintos a los partidos políticos.
  • 58. 53 Esta situación tiende a provocar la inasistencia de autoridades y personas candidatas a los espacios de presentación y concertación de acuerdos (Foros) para no comprometerse o evitar el riesgo de perder votos. En las últimas elecciones (presidenciales 2011), han sido una constante las posiciones oficiales de partidos políticos que no participaron en este tipo de espacios. Esta polarización, que forma parte de la intolerante cultura política nicaragüense, es muy cuestionada por las y los jóvenes en sus Agendas Joven. Prácticamente, en Nicaragua, prevalece una concepción que confunde la participación política partidaria con la participación ciudadana y predomina una desconfianza partidaria que contamina a las juventudes y algunas de las organizaciones a las que se vinculan. Esta cultura política, a su vez, restringe las posibilidades de encontrar voluntad política entre las autoridades para promover una amplia participación ciudadana juvenil. La exclusión juvenil forma parte de esta cultura política tradicionalmente hegemónica a lo interno de los partidos políticos. Aunque debemos reconocer la existencia de avances en algunos partidos (un poco más en el FSLN que en el PLC) con el establecimiento de cuotas, las juventudes reclaman el cumplimiento de éstas y mayor trasparencia e igualdad de oportunidades en la elección de sus representantes. Mayor aún es el cuestionamiento a las jóvenes autoridades, que no hacen más que sumergirse en la burocracia institucional y en la defensa de las agendas partidarias. Así, las y los jóvenes candidatos no son más que nuevos instrumentos de movilización del voto joven. Pero muy poco puede hacer un liderazgo juvenil débil y organizativamente fragmentado. Un liderazgo que no cuenta con recursos y carece de oportunidades para el desarrollo de sus capacidades. Jóvenes líderes que no tienen poder ni capacidad de influir internamente en las decisiones que se toman en las directivas de sus partidos, organizaciones e instituciones gubernamentales, con supremacía adulta. La deuda principal de la clase política nicaragüense con las juventudes radica en el incumplimiento de la promesa electoral y de las mismas políticas públicas con las que se compromete. A simple vista, se observa que no se han destinado recursos sustanciales para su implementación. En esto coincidimos con Muñoz7 , quien afirma que las políticas de juventud fueron “concesiones sin efecto en la vida social, en la medida que los sectores que ejecutan políticas sociales no los tomaron en serio: Los vice ministerios no tuvieron presupuesto ni presencia ni poder. El Estado tomó el tema para hacer con él protagonismo y la sociedad civil (a través de las ONG) entró en el juego (…) haciendo hoy un balance podemos decir que no tenemos indicadores de logro ni existe una agenda intencionada que permita capitalizar los aprendizajes”. La deuda joven más accesible a su cumplimiento es la promoción de procesos y el establecimiento de dispositivos de participación ciudadana juvenil. Ésta sólo requiere de la voluntad política de las y los actores adultos y de su institucionalización. 7 Citado por Libardo Sarmiento, en: Política Pública de Juventud en Colombia: Logros, Dificultades y perspectivas.
  • 59. 54 El Instituto de Juventud en Nicaragua puede convertirse en el ente rector de un proceso que permita transversalizar la perspectiva generacional en las instituciones nacionales y municipales. Un proceso participativo que incorpore las diferentes experiencias desarrolladas de manera alterna a las instituciones, desde la sociedad civil, constituiría un significativo aporte. X. Bibliografía. ANDINO, Ricardo (2009). La deuda joven: El derecho a la participación. Managua, Nicaragua. ANDINO, Ricardo (2008). Juventud y políticas públicas en Nicaragua: Contexto, enfoques conceptuales y marco normativo. ANDINO, Ricardo (2008). Globalización y Ciudadanía Juvenil. Nicaragua. Managua, Nicaragua. ANDINO, Ricardo (2005). Juventud, participación ciudadana e incidencia en la política pública municipal de Nicaragua: La experiencia de Ocotal. Managua Nicaragua. ANDINO, Ricardo (2001). Juventud y poder local en Nicaragua: Las jóvenes autoridades electas. Managua Nicaragua. BOTERO, Patricia; TORRES, Juliana; y ALVARADO, Sara (2008). Perspectivas teóricas para comprender la categoría participación ciudadana-política juvenil. Revista Latinoamericana de CCSS, Niñez y Juventud, Manizales Doctorado en CCSS, Niñez y Juventud del Centro de Estudios Avanzados en Niñez y Juventud y el CINDE, vol. 6, núm. 2, (julio-diciembre), 2008, pp. 565-611. Bufete Popular “Boris Vega” (2008). Agenda Joven del Municipio de Masaya. Nicaragua. CEBALLOS, Francisco (2005). La situación de la juventud. Miradas, definiciones y construcción de políticas públicas. SIJOVEN, Ecuador. http://www.siise.gov.ec/siise/Publicaciones/Tomo1j.pdf CEPAL - UNFPA (2000). Juventud, Población y Desarrollo en América Latina y el Caribe. Problemas, oportunidades y desafíos. Santiago de Chile, 2000. CINDE – Universidad de Manizales (2004). Construcción de políticas públicas, análisis y perspectivas. Programa Presidencial Colombia Joven - Centro de Estudios Avanzados en Niñez y Juventud CINDE - Universidad de Manizales -GTZ– UNICEF, 1ª. Edición. Marzo 2004. COALICIÓN DE JUVENTUDES (2006). Agenda Nacional de Adolescentes y jóvenes. Managua, Nicaragua. DÁVILA, Oscar (2003). Políticas públicas de juventud en América Latina: políticas nacionales. CIDPA Ediciones, Viña del Mar, Chile. http://www.cidpa.org/polit_locales.asp FUNDACIÓN DESAFÍOS (2006a). Compendio de Agendas Joven de 10 Departamentos de Nicaragua. FUNDACIÓN DESAFÍOS (2006b). Encuesta de Juventud Rural. www.fundaciondesafios.org FUNDACIÓN DESAFÍOS (2005). Situación social y participación de la juventud en ocho cabeceras departamentales de Nicaragua. Managua, Nicaragua. GANUZA FERNÁNDEZ, Ernesto; FRANCÉS GARCÍA, Francisco (2008). ¿A qué llamamos participar en democracia? Diferencias y similitudes en las formas de participación. Revista Internacional de Sociología (RIS). Vol. LXVI, No 49, Enero-Abril, 89-113, 2008. ISSN 0034-9712.
  • 60. 55 GARCÉS, Mario y VALDÉS, Alejandra (1999). Estado del arte de la participación ciudadana en Chile; Documento preliminar para Oxfam-GB. Santiago, diciembre de 1999. HOPENHAYN, Martín (2004). La juventud en Iberoamérica: Tendencias y Urgencias. CEPAL/OIJ, Santiago de Chile. INEC (2005). Conceptos, definiciones básicas y nota técnica: VIII Censo de Población y IV de Vivienda, 2005, Nicaragua. INEC (2006). Encuesta de Empleo Nicaragua. 2006. KRAUSKOPF, Dina (2002). La Construcción de Políticas de Juventud En Centroamérica. En: Políticas públicas de juventud en América latina: Políticas Nacionales, O Dávila (ed.), Viña del Mar, Ediciones CIDPA, 2003. MINSA (2007a) Oficina de Estadísticas División de Sistemas de Información. Bases de datos Estadísticos en tablas EXCEL. Managua 2007. MINSA (2007b) La epidemia de VIH/SIDA. Situación epidemiológica hasta Marzo 2007. www.minsa.gob.ni/bns/sida/doc/05.pdf MONSIVÁIS CARRILLO, Alejandro (2002). Ciudadanía y juventud: Elementos para una articulación conceptual. En Perfiles latinoamericanos 20, junio 2002, pp. 157-176. MONTENEGRO, Sofía (2001). Jóvenes y Cultura Política en Nicaragua: La generación de los 90. Primera Edición, HISPAMER. MUÑOZ, Germán (2006). La comunicación en los mundos de vida juveniles: hacia una ciudadanía comunicativa. Tesis presentada en el Doctorado en Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, Centro de Estudios Avanzados en Niñez y Juventud, Universidad de Manizales – CINDE, 2006 MUÑOZ, Germán (2004). Construcción de políticas de juventud. Análisis y perspectivas. U. de Manizales-CINDE. http://www.unicef.org/colombia/conocimiento/constpolitica.htm OIJ (2005). Convención Iberoamericana de Derechos de los Jóvenes. www.oij.org. OIJ/FUNDACIÓN FORD, Programa DINO (2004). Estado y Sociedad Civil: Fortalecimiento Institucional y Alianzas para construir políticas públicas de juventud. Costa Rica / El Salvador / Guatemala / Nicaragua. Madrid, OIJ. REGUILLO, Rossana (2003). Ciudadanías juveniles en América Latina. En Revista Última Década, noviembre, número 019, CIDPA, Viña del Mar Chile, pp. 1-20 REJUCA (2005). Agenda Joven Centroamericana. Costa Rica, 2005. RODRÍGUEZ, Ernesto (2009). Participación juvenil y desarrollo local: Experiencias y desafíos en Guatemala. RODRÍGUEZ, Ernesto (2004). Políticas públicas de juventud en América Latina: Empoderamiento de los jóvenes, enfoques integrados, gestión moderna y perspectiva generacional. RODRÍGUEZ, Fernando (2005). Ciudadanos soberanos: Participación y democracia directa. ALMUZARA, España, 2005.
  • 61. 56 BOAVENTURA DE SOUSA, Santos (2005). Democracia y Participación: El ejemplo del presupuesto participativo de Porto Alegre. ILSA, Bogotá Colombia 2005. SARMIENTO, Anzola Libardo, Política Pública de Juventud en Colombia: Logros, Dificultades y Perspectivas. www.colombiajoven.gov.co SECRETARÍA DE LA JUVENTUD: Informe de Gestión 2002–2006. Sin fecha. En: www.sejuve.gob.ni SECRETARÍA DE LA JUVENTUD (2006). Primera Encuesta Nacional de Juventud. Managua 2006. SECRETARÍA DE LA JUVENTUD (2004a). Ley y Reglamento de promoción para el desarrollo integral de la Juventud Nicaragüense. Managua, 2004. SECRETARÍA DE LA JUVENTUD (2004b). Política Nacional para el Desarrollo Integral de la Juventud Nicaragüense. Managua, 2004. SECRETARÍA DE LA JUVENTUD (2004c). Plan de Acción de la Política Nacional para el Desarrollo Integral de la Juventud Nicaragüense 2005–2015. Managua, 2004. UNFPA (2008). Análisis de Situación en Población para Adolescentes y Jóvenes en Nicaragua: Las personas jóvenes y los Objetivos del Milenio. Una Nicaragua Joven y cada vez más urbana de cara al 2015. Informe Final. Gustavo Pineda Chávez. Managua, diciembre de 2008. Fondo de Población de las Naciones Unidas.
  • 62. 57 Capítulo 3 El Salvador: Población Joven y Política Nacional de Juventud 2011-2024. Oscar Torrento, CONJUVE Carlos Rodríguez, FUNDAUNGO Ernesto Rodríguez, Consultor
  • 63. 58 Carlos Rodríguez, FUNDAUNGO Intervención del público durante el foro. Oscar Torrento, CONJUVE
  • 64. 59 I. Aspectos Demográficos. Según el Censo de 2007, se estima que el total de la población salvadoreña es de 5.7 millones de habitantes. De este total, el 19.8% (1.08 millones de personas), es decir, casi la quinta parte.es población joven. A estos efectos, entendemos por joven toda persona que tiene entre 15 y 24 años de edad, de acuerdo a la definición que hace de la juventud Naciones Unidas (no obstante, otras organizaciones y otros estudios plantean que la población joven debiera considerarse hasta los 29 ó 30 años de edad). Si nos referimos a la población con edades comprendidas entre los 15 y 29 años de edad, estaríamos hablando de una cuarta parte de la población total. Como vemos en la siguiente gráfica, el 34% de la población tiene menos de 14 años y el 47% tiene 25 años o más. Población salvadoreña por grupo de edad. Fuente: Año 2007, DIGESTYC. En la siguiente tabla, podemos observar que en el grupo de edades comprendida entre 15 y 19 años, el 49.7% de las personas pertenecen al sexo masculino y el 50.3%, al sexo femenino. Vemos pues, que la proporción de hombres y mujeres es bastante similar. La diferencia resulta más visible en el siguiente grupo de población, con edades entre 20 y 24 años, donde los hombres representan el 46.9% y las mujeres, el 53.1%. La columna de la derecha muestra el indicador denominado razón de masculinidad, que mide la proporción de hombres jóvenes en relación con la proporción de mujeres jóvenes. Su cálculo resulta de dividir el número total de hombres jóvenes entre el número total de mujeres jóvenes y multiplicarlo por cien, arrojando el dato del 93.9%. Este porcentaje significa que, por cada cien mujeres jóvenes, hay unos 93-94 hombres jóvenes, es decir, una cantidad ligeramente inferior. Es de destacar también en la siguiente tabla que la población joven está concentrada en las áreas urbanas y ello es válido para los dos grupos de edad, el de 15 a 19 años (53.5%) y el de 20 a 24 años (58%).
  • 65. 60 Población joven por sexo y área de residencia. Grupos etarios Masculino (%) Femenino (%) Urbano (%) Rural (%) Total (%) Razón de masculinidad 15-19 49.7 50.3 53.5 46.5 55.2 98.7 20-24 46.9 53.1 58.0 42.0 44.8 88.2 Total 50.0 50.0 100.0 100.0 100.0 93.9 Fuente: FUNDAUNGO en base a DIGESTYC 2007. En la siguiente tabla, podemos apreciar qué departamentos tienen más población joven, resultando que los cinco con más jóvenes son San Salvador, La Libertad, Santa Ana, Sonsonate y San Miguel. Por el contrario, los departamentos con menos población joven son San Vicente y Cabañas. Población joven por departamento. Departamento Número de jóvenes Peso relativo de poblaciónjoven(%) San Salvador 287,525 18.3 La Libertad 124,587 18.9 Santa Ana 96,103 18.4 Sonsonate 86,324 19.7 San Miguel 82,826 19.1 Usulután 66,628 19.4 Ahuachapán 61,861 19.4 La Paz 58,348 18.9 La Unión 46,015 19.3 Cuscatlán 44,705 19.3 Chalatenango 38,018 19.7 Morazán 33,068 19.0 San Vicente 31,752 19.6 Cabañas 29,347 19.7 Fuente: FUNDAUNGO en base a DIGESTYC 2007.
  • 66. 61 No obstante lo anterior, en cuatro de los cinco departamentos con más jóvenes, la proporción de este grupo respecto al total de población es menor. Los departamentos de Chalatenango, Sonsonate, Cabañas, San Vicente y Ahuachapán cuentan con mayor proporción de población joven respecto al total, mientras que la Libertad, Santa Ana y San Salvador tienen, proporcionalmente, menos jóvenes. Peso relativo de la población joven por departamento. 18.35% 18.35% 18.86% 18.94% 18.96% 19.08% 19.31% 19.32% 19.36% 19.36% 19.64% 19.65% 19.67% 19.72% 15% 16% 17% 18% 19% 20% San Salvador SantaAna La Libertad La Paz Morazán San Miguel Cuscatlán La Unión Usulután Ahuachapán San Vicente Cabañas Sonsonate Chalatenango Fuente: FUNDAUNGO en base a DIGESTYC 2007. El siguiente gráfico muestra cuántos han sido y serán las y los jóvenes salvadoreños desde el año 1950 y hasta cien años después, en una proyección al año 2050. La franja inferior representa la población con menos de 14 años; la central, la población joven y, la superior, la población con 26 años o más. Desde 1950 hasta 2005, la población joven es, aproximadamente, el 18% del total. Sin embargo, a partir de 2010, asistiremos a una pequeña elevación de la cantidad de jóvenes, que constituirán el 21.1% de la población total en 2015. Sin embargo, de 2020 en adelante, la población joven va a ir disminuyendo hasta llegar al 13.8% en 2050. Los factores que explican esta última tendencia son dos: En primer lugar, la esperanza de vida al nacer está aumentando, con lo que se prevé que vaya incrementando la población adulta. En segundo lugar, la población infantil probablemente irá disminuyendo porque, fruto de la planificación familiar, se va reduciendo la natalidad. Así pues, si bien a largo plazo, será menor la proporción de población joven por las razones expuestas, en los próximos 5 a 10 años, se prevé un aumento de la misma, que rondará el 20 ó 21%.
  • 67. 62 Esta proyección nos lleva a la noción del bono demográfico, que significa que El Salvador va a contar en los próximos años con una cantidad considerable de población joven y, por tanto, altamente productiva y con capacidad de trabajar. Pero, para que ello se convierta en una realidad, se han de crear las condiciones que permitan dotar de capacidades (y oportunidades) a esa población joven a fin de que resulte verdaderamente productiva. Si no se crean esas condiciones, el país habrá perdido una oportunidad y se contará con mucha población joven que, en vez de aportar, sólo será demandante de los servicios que este grupo de población requiere (vivienda, empleo, salud, etc). Estimaciones y proyecciones de población en El Salvador, 1950-2050. 42.7% 43.2% 45.1% 46.2% 46.2% 45.3% 44.7% 43.7% 40.9% 38.6% 37.3% 35.1% 31.5% 28.4% 27.3% 26.4% 25.0% 23.3% 21.6% 20.3% 19.4% 18.9% 18.7% 17.8% 17.6% 18.6% 19.2% 19.0% 18.8% 19.7% 19.5% 18.6% 18.9% 20.4% 21.1% 18.6% 16.1% 15.8% 15.8% 15.6% 14.8% 13.8% 38.4% 38.1% 37.2% 36.1% 35.2% 35.5% 36.3% 37.5% 39.4% 41.9% 44.1% 46.0% 48.1% 50.6% 54.1% 57.4% 59.2% 60.9% 62.8% 64.9% 66.8% 0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100% 1950 1955 1960 1965 1970 1975 1980 1985 1990 1995 2000 2005 2010 2015 2020 2025 2030 2035 2040 2045 2050 0-14 15-24 25+ Fuente: FUNDAUNGO en base a DIGESTYC 2009. Veamos a continuación cómo son las y los jóvenes al interior del hogar. Según se observa en la siguiente gráfica, el principal rol que juegan las y los jóvenes en sus hogares es el de hija o hijo. Así, el 68.6% de los hombres jóvenes con edades entre 15 y 24 años desempeñan el papel de hijos en sus hogares, al igual que el 59.1% de mujeres jóvenes. También desarrollan el rol de nietos o bisnietos en una proporción de 8.9% y 7.1%, respectivamente, hombres y mujeres jóvenes. Sin embargo, es de notar que las y los jóvenes ya empiezan a ostentar la jefatura de la familia (11.5% los hombres jóvenes y 4% las mujeres jóvenes) o son la pareja de la jefa o el jefe de hogar (1.3% los hombres jóvenes y 16.6% las mujeres jóvenes). La tabla que sigue al gráfico comentado en el párrafo anterior amplía un poco más la información en torno a la jefatura de hogar. En la franja de edad de los 15 a 19 años, el 16.4% de hombres jóvenes y el 20.7% de mujeres jóvenes son jefes de hogar. En la franja etaria siguiente, entre 20 y 24 años, los porcentajes se incrementan hasta el 83.6% en los hombres jóvenes y el 79.3% en las mujeres jóvenes. Esto significa que, del total de jóvenes entre 20 y 24 años, el 82.4% ostenta la jefatura del hogar. Por su parte es de destacar que el 17.6% de las y los jóvenes salvadoreños ya desempeñan un roll de jefa o jefe de hogar.
  • 68. 63 Parentesco del o la joven con la jefatura de hogar. 11.5 1.3 68.6 1.5 8.9 2.4 2.4 1.5 0.1 1.1 0.9 0.0 4.0 16.6 59.1 4.8 7.1 2.2 2.2 1.6 0.9 1.3 0.1 0.0 -10.0% 0.0% 10.0% 20.0% 30.0% 40.0% 50.0% 60.0% 70.0% Masculino Femenino Fuente: FUNDAUNGO en base a DIGESTYC 2007. Jefaturas de hogar de población entre 15 y 24 años de edad por sexo según grupos etarios (porcentajes). Grupos etarios Masculino Femenino Urbano Rural Total 15-19 16.4 20.7 16.9 18.6 17.6 20-24 83.6 79.3 83.1 81.4 82.4 Total 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 Fuente: FUNDAUNGO en base a DIGESTYC 2007. II. Situación de la Juventud Salvadoreña. En este apartado, vamos entrar a analizar qué tanto las y los jóvenes están incluidos en las áreas de educación, empleo, pobreza, salud sexual y reproductiva, violencia y participación ciudadana. Antes de nada, conviene hacer una distinción entre los conceptos de exclusión y pobreza. La condición de pobre, en general, se refiere a la persona que no cuenta con los recursos suficientes para satisfacer la canasta básica.
  • 69. 64 Cuando nos referimos a exclusión, estamos hablando de un fenómeno más amplio, que incluye a las personas pobres, pero no sólo se refiere a ellas. Es decir, se puede no ser pobre, y no tener acceso a empleo, a servicios de educación universitaria, a oportunidades de participación ciudadana o política, etc. Así, la exclusión puede ser una condición o fruto de un proceso. Haciendo uso de un lenguaje positivo, podemos definir inclusión, pues, como el proceso que posibilita a los individuos o grupos acceder al nivel mínimo de bienestar alcanzado por el desarrollo de un país y a las oportunidades de participación para influir en la modificación de las instituciones y sistemas que lo producen. A continuación, veremos algunas variables que nos muestran la situación de las y los jóvenes en El Salvador y que hacen referencia a esas oportunidades (o ausencia de las mismas). Educación. Entendiendo que analfabeta es una persona que no puede leer una frase referida a su vida cotidiana, en el área urbana, el 3.6% de las y los jóvenes son analfabetas, frente al 10.5% de jóvenes en el área rural. Esto se puede contrastar con los porcentajes de analfabetismo en la población adulta, tanto urbana como rural, que son notablemente superiores. No obstante, siguen siendo preocupantes las citadas tasas de analfabetismo en la población joven, sobre todo, la rural. Tasa de analfabetismo de jóvenes y de adultos por área de residencia (porcentajes). Condiciónde analfabetismo Jóvenes (15 a 24 años) Adultos (25 + años) Urbano Rural Urbano Rural Nivel de analfabetismo 3.6 10.5 14.9 38.2 La siguiente gráfica recoge cuántas personas están asistiendo (o no) a la escuela o participando de algún tipo de formación. Casi la mitad de jóvenes están asistiendo a la escuela en el área urbana, donde el 48.5% de hombres jóvenes e igual porcentaje de mujeres jóvenes van a clase. Sin embargo, hay una importante proporción de jóvenes en el área rural que no acuden a un centro educativo pues sólo el 28.8% de hombres jóvenes y el 31.4% de mujeres jóvenes sí lo hacen. Contemplando las columnas de la derecha, se nota que mucha población mayor de 24 años casi no asiste a la escuela. Esto último puede ser comprensible porque los 24 años es la edad hasta la que se suele cursar estudios universitarios o formación técnica superior.
  • 70. 65 Asistencia escolar de jóvenes y personas adultas por área de residencia. Fuente: FUNDAUNGO en base a DIGESTYC, EHPM 2007. En la siguiente tabla, se observa el nivel más alto de educación que alcanzan las y los jóvenes salvadoreños. El 63% de la juventud ha concluido la educación primaria o básica, pero sólo el 28.7% de las y los jóvenes logra culminar la educación media. Los porcentajes se achican considerablemente en los niveles de educación superior. Estos datos nos están diciendo que la mayor parte de la población joven (y esto es aplicable también a la población en general) está logrando estudiar hasta el noveno grado, mientras que es reducido el porcentaje de población joven con bachillerato y mínimo el acceso a estudios universitarios. Nivel educativo más alto de jóvenes (15 a 24 años) por sexo (porcentajes) ¿Cuál es el nivel más alto de educación formal? Masculino Femenino Urbano Rural Total Parvularia 0.2 0.2 0.1 0.3 0.2 Primaria o básica 64.3 61.8 53.0 79.9 63.0 Educación media 28.0 29.4 35.1 17.9 28.7 Superior no universitaria 1.4 1.4 1.9 0.6 1.4 Técnico universitario 0.9 0.8 1.1 0.3 0.8 Superior universitaria 5.2 6.5 8.7 1.0 5.8 Maestría 0.0 0.0 0.0 0.0 0.0 Doctorado 0.0 0.0 0.0 - 0.0 Total 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0
  • 71. 66 Empleo. Una de las transiciones importantes que se dan en la juventud es el paso de la escuela al puesto de trabajo. Sin embargo, cuando constatamos las cifras de desempleo, vemos que esa transición resulta sumamente complicada para la población joven salvadoreña. La siguiente tabla compara la tasa de desempleo abierto de la juventud (12.4%) con la misma tasa en la población económicamente activa total (6.6%), siendo la primera casi el doble de la segunda. Asimismo, se establece una comparación de la tasa de subempleo (entendido como aquellos casos en que se trabaja sin ganar lo suficiente o dedicando sólo unas horas de la jornada laboral) entre jóvenes (50%) y en la población económicamente activa total (43.3%). Estos datos comparados están evidenciando que las y los jóvenes padecen el doble de desempleo que la población adulta y que las y los jóvenes, en mayor medida, se ocupan en trabajos puntuales y mal remunerados. En todo caso, la proporción de jóvenes tratando de ganarse la vida es muy elevada. Tasas de desempleo y subempleo en la PEA total y entre la juventud. Variable Jóvenes (15 a 24 años) PEA total Tasa de desempleo abierto 12.4 6.6 Tasa de subempleo 50 43.3 Fuente: FUNDAUNGO con base a Informe de Desarrollo Humano de El Salvador 2007-2008, PNUD. En la estadística descriptiva de salarios, se puede ver que el salario promedio de las y los jóvenes ronda los 177 dólares, frente a los 284 dólares de la población adulta. Ello demuestra que la juventud enfrenta más dificultades que las personas adultas en términos salariales. Esa inequidad generacional en materia de salarios también está presente en el ámbito de la cobertura del sistema de seguridad social, según se puede observar en la tabla siguiente a la de salarios. Así, un 24.5% de las y los jóvenes están afiliados a la seguridad social ante un 32.4% de afiliación en la población adulta. De las misma manera, el 74.6% de las y los jóvenes no goza de cobertura de la seguridad social, mientras que esa ausencia de cobertura en la población adulta es del 64.6%.
  • 72. 67 Estadísticas descriptivas de salarios de jóvenes y adultos (en US$). Grupo Media Mediana Desv. típ. Jóvenes (15 a 24 años) 177.51 162.50 137.97 Adultos (25+ años) 284.93 195.00 399.73 Fuente: FUNDAUNGO con base a DIGESTYC, EHPM 2008. Cobertura del sistema de seguridad social por sexo (porcentajes). Cobertura del sistema de seguridad social Jóvenes (15 a 24 años) Adultos (25 + años) Masculino Femenino Total Masculino Femenino Total Sí, afiliado 22.9 27.5 24.5 34.1 30.3 32.4 Sí, beneficiario 0.4 1.8 0.9 1.2 5.3 3.0 No 76.8 70.7 74.6 64.8 64.4 64.6 Total 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 Fuente: FUNDAUNGO en base a DIGESTYC, EHPM 2008. Pobreza. Como ya se ha indicado, la condición de pobreza se da cuando una persona no tiene suficientes recursos para costearse la canasta básica. La siguiente gráfica compara la pobreza entre población joven y adulta, así como en el área rural y en el área urbana. Se observa que la situación de pobreza de la población joven y adulta, tanto en el área rural como en el área urbana, se asemeja bastante, siendo ligeramente superior entre las y los jóvenes.
  • 73. 68 Condición de pobreza de jóvenes y de personas adultas por área de residencia. Fuente: FUNDAUNGO en base a DIGESTYC,EHPM 2008. Los totales de la siguiente gráfica confirman la tendencia observada en la anterior, esto es, las y los jóvenes suelen ser más pobres que las personas adultas. Además, la gráfica desagrega la información por sexo, pudiendo constatar que, tanto en la población joven como en la población adulta, la pobreza en las mujeres es ligeramente superior a la pobreza en los hombres. Condición de pobreza de jóvenes y de personas adultas por sexo. Fuente: FUNDAUNGO en base a DIGESTYC,EHPM 2008.
  • 74. 69 Salud sexual y reproductiva. El tema de salud sexual y reproductiva es de particular interés para la juventud. De la siguiente tabla, se desprende información sobre la edad promedio a la que las jóvenes tienen su primera relación sexual. Antes de los 15 años de edad, el 18% de las jóvenes encuestadas habían tenido ya su primera relación sexual; entre los 15 y 19 años, el 70.3%; y entre los 20 y los 24 años, el 11.6%. Así pues, la mayor parte de mujeres jóvenes salvadoreñas expresan haber tenido su primera relación sexual en la franja de edades de los 15 a los 19 años. Edad a la que tuvo su primera relación sexual de acuerdo a su estado civil/familiar en ese momento (mujeres de 15 a 24 años de edad con experiencia sexual). Edad agrupada (años) Total Premarital* Marital Menos de 15 20.9 21.8 18 15-19 69.2 68.9 70.3 15-17 48.3 48.3 48.4 18-19 20.9 20.6 21.9 20-24 9.8 9.3 11.6 Total 100 100 100 Edad promedio 16.3 16.3 16.5 No. de casos (no ponderado) (2208) (1608) (600) Fuente: FUNDAUNGO con base en FESAL 2008. La siguiente tabla recoge las razones por las cuales esas mujeres jóvenes mencionadas en la tabla anterior no usaron anticonceptivos en el momento de su primera relación sexual. La razón con mayor porcentaje (30.4%) era el deseo de quedar embarazada. Entre las otras razones alegadas, cabe destacar las siguientes: “No conocía ningún método” (15.4%); “No esperaba tener relaciones en ese momento” (10.4%); “El compañero se opuso” (8.5%); “No quisieron/No les gusta” (6.7%). Y también llama la atención que el 20% de las jóvenes (la quinta parte) no mencionaron la razón por la que no usaron anticonceptivos en su primera relación sexual. La gráfica siguiente a la tabla comentada en el párrafo anterior muestra las consecuencias del no uso de anticonceptivos por mujeres jóvenes en sus relaciones sexuales, así como otra de las transiciones de la juventud, que es el paso a la maternidad (y paternidad). Así, a la edad de 16 años, según los datos censales, el 8.2% de las mujeres jóvenes han tenido al menos una o un hijo nacido vivo. A los 18 años de edad, la proporción es del 22.2% (más de la quinta parte). A los 22 años de edad, sube hasta el 51.6% (más de la mitad). Y a los 24 años, el 63.2% expresa haber tenido al menos una o un hijo nacido vivo.
  • 75. 70 Razón por la cual no usó anticonceptivos en la primera relación sexual (mujeres de 15 a 24 años). Razónparano usar anticonceptivo Clasificaciónde laprimerarelaciónsexual Total Premarital* Marital Noesperabatener relacionesenese momento 32.2 40.7 10.4 Noconocíaningún método 15.2 15.2 15.4 Queríaembarazarse 12.2 5.2 30.4 El compañerose opuso 8.2 8.1 8.5 Noquisieron/noles gusta 3.9 2.8 6.7 Creíaque los anticonceptivos eranmalos paralasalud 3.8 3.7 4.1 Queríausarlo, peronolopudo conseguir enese momento 2.5 2.8 1.8 Conocíaanticonceptivos peronosabíadónde obtenerlos 1.1 1.2 0.8 Otra** 2.4 2.7 1.8 Nomencionó 18.3 17.6 20.1 Total 100 100 100 No. de casos (no ponderado)** (1626) (1124) (502) Fuente: FUNDAUNGO con base en FESAL 2008. Mujeres entre 15 y 24 años de edad que han tenido al menos una o un hijo nacido vivo. Fuente: FUNDAUNGO con base en el Censo 2007.
  • 76. 71 Violencia. La Organización Mundial de la Salud establece que, si un país tiene 10 homicidios por cada cien mil habitantes, se encuentra en situación de epidemia. El Salvador tenía 71 homicidios por cada cien mil habitantes en 2009, lo cual le coloca entre los países con tasas de homicidios más altas de América Latina, e incluso del mundo. Lo más grave de esta situación es que la mayor proporción de víctimas de homicidio se sitúa entre la población joven con edades entre 15 y 29 años (principalmente hombres), constituyendo el 62% en 2005, el 62.1% en 2006, el 60.2% en 2007, el 56.9% en 2008 y el 57.1% en 2009. Homicidios por grupos etarios El Salvador 2005-2009. Fuente: FUNDAUNGO 2011. Participación ciudadana. Las siguientes dos gráficas establecen comparaciones entre población joven y adulta en términos de interés por la política y, en particular, de interés (o desinterés) por votar en las elecciones municipales, legislativas y presidenciales de 2009. Rechaza abiertamente la política el 7.6% de la juventud, frente al 10.5% de las personas adultas. No está interesada en la política el 29.3% de la juventud, frente al 40.8% de las personas adultas. No obstante, el 50.1% y el 12.9% de la juventud está algo interesada o muy interesada, respectivamente, en la política, mientras que el 37.3% y el 11.4% de la población adulta está algo interesada o muy interesada en la política. Esto significa que las y los jóvenes expresan tener mayor interés y expectativas en la política que las y los mayores de 25 años. Ese mayor interés de la juventud por la política se expresa en el momento de votar. Así, tanto en las elecciones legislativa y municipal como en la elección presidencial de 2009, las y los jóvenes alegan razones motivacionales (de falta de interés) para no votar en un 53.6% y 46.1%, respec-
  • 77. 72 tivamente, mientras que la población adulta expresa esas mismas razones en proporciones superiores (72.2% y 66.2%, respectivamente). Por el contrario, la juventud enfrentó barreras institucionales (inconvenientes con el DUI, problemas con el padrón, etc.) como razón para no votar en las elecciones de 2009 en mayor medida que la población adulta. En efecto, seleccionaron esta razón el 46.4% y el 56.9% en las elecciones legislativa y municipal y en la elección presidencial, respectivamente, frente al 27.8% y 33.8% de la población adulta. Interés de personas jóvenes y adultas en la política. Muy interesadoAlgo interesadoNo estoy interesado La rechazo interés en la política 60 50 40 30 20 10 0 Promedio 11.4 37.3 40.8 10.5 12.9 50.1 29.3 7.6 25+ 18-25 Edad 95% Intervalo de confianza Fuente: FUNDAUNGO-NDI 2009. Razones para no votar en las elecciones de 2009. Elecciónlegislativay municipal(*) Elecciónpresidencial(**) Jóvenes (18-25 años) Adultos (25+ años) Jóvenes (18-25 años) Adultos (25 + años) Frec. % Frec. % Frec. % Frec. % Motivacionales 120 53.6 140 72.2 89 46.1 100 66.2 Barreras institucionales 104 46.4 54 27.8 104 53.9 51 33.8 Total 224 100.0 194 100.0 193 100.0 151 100.0 Fuente: FUNDAUNGO-NDI 2009.
  • 78. 73 III. Proceso de Formación de la Política Nacional de Juventud de El Salvador y de su Plan de Acción 2010-2014.8 Para el Gobierno del Presidente Funes, conocido cono Gobierno del Cambio, no es concebible la construcción puramente tecnocrática de políticas públicas, por lo cual, desde el primer día de su gestión se han promovido numerosas consultas con los diversos sectores poblacionales y sociales en todo el país, en muy diversas esferas del desarrollo, incluyendo las políticas de juventud. Diálogo Nacional con Juventudes: Una Iniciativa sin Precedentes. El Diálogo Nacional con Juventudes dio inicio en enero de 2010, y se desplegó durante cuatro meses, con la presencia de jóvenes de los 262 municipios del país. En paralelo y a los efectos de reflejar de la mejor manera posible la diversidad de grupos y sectores juveniles, se procedió a realizar consultas con algunos particularmente relevantes, como madres adolescentes, jóvenes privados de libertad, jóvenes afectados por el VIH-SIDA, provenientes de comunidades indígenas, repatriados y jóvenes en el exterior, entre otros. La Primera Dama de la República pidió que el proceso para la elaboración de la Política Pública de Juventud fuera lo más amplio posible y que se procesara desde un enfoque de derechos, destacando que las y los jóvenes representan la quinta parte de la población y enfrentan problemas específicos como el desempleo, algo por lo que muchas veces se ven obligados a emigrar. La Primera Dama, asimismo, trasladó a los jóvenes participantes del Acto de Lanzamiento del Diálogo, un mensaje del Presidente de la República de gran relevancia: “Sin las y los jóvenes salvadoreños –dijo el Presidente Funes- yo no habría sido Presidente, ellos se movilizaron en todo el país por un cambio, fueron los que apostaron porque ocurriera y ahora ese cambio que todos queremos no va a ser posible sin la participación de las juventudes”. En su conjunto, se contó con la presencia de 6.646 jóvenes, de los cuales 3.325 fueron hombres y 3.321 mujeres. Adicionalmente, se realizaron talleres con algunos grupos juveniles particularmente relevantes, con los que se procuró trabajar en torno a situaciones específicas (madres adolescentes, jóvenes indígenas, jóvenes con capacidades diferentes, etc.), en los que participaron 1.174 jóvenes más, de los cuales 715 fueron hombres y 459 fueron mujeres. En total, se trabajó con 7.820 jóvenes (4.040 hombres y 3.780 mujeres) que aportaron propuestas de gran valor para la construcción de esta política pública de juventud. Problemas Identificados y Propuestas Formuladas: Unidad y Diversidad. En términos de resultados, el Proceso de Diálogo ha permitido identificar algunas percepciones de las y los jóvenes sobre sí mismos y sobre el país en su conjunto, así como la identificación de los principales problemas del país y de las y los jóvenes, y de las posibles soluciones a implementar al respecto. Estos resultados fueron construidos en el marco de procesos participativos y metodologías especialmente desarrolladas a estos efectos, que incluyeron –en lo fundamental- la 8 El contenido de este apartado se ha extraído de la primera parte del documento de política, el cual puede ser consultado en la web de la Presidencia de El Salvador.
  • 79. 74 identificación colectiva de problemas prioritarios, seguidos de la elaboración del “árbol de problemas”, incluyendo la identificación de las causas de dichos problemas, y a partir de dichas causas, poder identificar las posibles soluciones. El principal problema destacado por las y los jóvenes sujetos de diálogo (prácticamente en todos los Departamentos) es el del desempleo, seguido de cerca por el tema de la inseguridad (violencia, maras y pandillas, etc.), mientras que a la distancia aparecen otros problemas, entre los que se destaca el alcoholismo y la drogadicción, por encima –incluso- de la falta de acceso a la educación media y superior, lo que puede estar asociado a la influencia de adultos (especialmente educadores) en las opiniones vertidas. Por su parte, los problemas seleccionados en los grupos focales fueron mucho más específicos y totalmente diferentes entre los diferentes grupos (aunque en casi todos los casos se destaca la discriminación como algo común a todos) En lo que atañe a las soluciones propuestas en cada temática analizada, resulta sumamente complejo brindar sintéticamente la información correspondiente, dado que se trató de un amplio conjunto de causas identificadas, con sus correspondientes posibles soluciones, pero podría decirse que las principales fueron las siguientes, en las dos áreas temáticas que reunieron más menciones: (i) desempleo y pobreza, y (ii) inseguridad y violencia.  Desempleo y Pobreza: falta de desarrollo del país, pocas oportunidades de empleo, falta de becas de estudio, comodidad de las personas, falta de inversión extranjera, corrupción, desintegración familiar, analfabetismo, falta de industrias, mucha emigración, no hay confianza en los jóvenes.  Inseguridad y Violencia: drogas y bandidaje, crimen organizado, violencia intrafamiliar, malos ejemplos, corrupción en la PNC, falta de valores morales, las pandillas y las maras, la pobreza, falta de patrullajes, pocos recursos para la PNC. Como puede apreciarse, las y los jóvenes participantes han logrado identificar con cierta precisión un conjunto de problemas que les afligen particularmente, así como un conjunto de soluciones pertinentes, que importa incorporar en esta propuesta de Política Pública de Juventud y en su correspondiente Plan de Acción. Una Red Juvenil con Presencia en los 262 Municipios del País. Sin duda, el Proceso de Diálogo desarrollado ha logrado, en primer lugar, el cumplimiento del objetivo propuesto, esto es, recoger lo más directamente posible las percepciones, las opiniones, las demandas y las propuestas de las y los jóvenes en todo el país. Pero al mismo tiempo, ha logrado otros impactos sumamente relevantes, incluyendo el desarrollo de lazos de amistad, el intercambio de experiencias y la construcción de sinergias entre todos los participantes, en un marco de compañerismo y convivencia solidaria de gran importancia, desde todo punto de vista. En este sentido, es de gran relevancia destacar que a partir del propio proceso de diálogo desarrollado, se ha constituido una Red Nacional con la participación de jóvenes de los 262 municipios de todo el país, que será regularmente convocada para los ejercicios de validación de las propuestas que se vayan formulando y para la implementación de las diversas iniciativas que se impulsen en el marco de esta Política Pública de Juventud a través de su correspondiente Plan de Acción, conjuntamente con la participación de las diferentes redes juveniles ya existentes en
  • 80. 75 diversos rincones del territorio nacional y en torno a diversas temáticas de particular interés en cada caso específico. Desde este punto de vista, es importante recalcar que a diferencia de los gobiernos anteriores (que no generaban alianzas de trabajo con dichas redes juveniles, realizando consultas directas con los jóvenes, sin intermediaciones organizadas) este gobierno apuesta centralmente a la partición organizada y autónoma de las y los jóvenes, como un componente central de la construcción de ciudadanía y fortalecimiento de la democracia a todos los niveles, apoyando los procesos autónomos correspondientes, por lo que se procurará articular las redes existentes con quienes participaron de este diálogo. IV.Resumen de la Política Nacional de Juventud 2010-2024 de El Salvador y de su Plan de Acción 2010-2014.9 El documento de Política Nacional de Juventud 2010-2024 y su Plan de Acción 2010-2014 ordena la información y el análisis en tres grandes partes. En la primera, se describe el contexto y el enfoque de trabajo desplegado, mientras que en la segunda parte se presenta la Política Pública de Juventud 2010–2024, al tiempo que en la tercera parte se presenta el Plan de Acción 2010– 2014. En la primera parte, y como parte del contexto en el que se insertan las propuestas programáticas como tales, se incluye una presentación esquemática de las iniciativas impulsadas hasta el momento en este campo, así como los principales resultados de la Encuesta Nacional de Juventud más reciente (2008), junto con los contenidos del Pacto por la Juventud, firmado por los candidatos presidenciales en el marco de la última campaña electoral en 2009. Asimismo, se incluye una descripción esquemática de las políticas de juventud del Gobierno del Presidente Mauricio Funes, destacando los componentes juveniles del Plan Anti – Crisis y del Plan Quinquenal de Desarrollo, así como de las principales políticas sectoriales existentes en el campo de la juventud. Finalmente, se describen las características y resultados del Diálogo Nacional con Juventudes, realizado en el marco del diseño de estas propuestas programáticas e institucionales. En la segunda parte, se incluyen las principales orientaciones de mediano y largo plazo de la presente administración de gobierno, insertando a las y los jóvenes en el nuevo modelo de desarrollo actualmente en fase de construcción efectiva, al tiempo que se describen la finalidad, las metas y los principales objetivos de la política pública de juventud. Adicionalmente se describen los enfoques estratégicos con los que se propone operar, junto con las principales áreas programáticas de intervención, complementando esta presentación con una descripción del sistema institucional que se propone construir y de las acciones de fortalecimiento institucional que se propone priorizar en los próximos tiempos. En la tercera parte, finalmente, se incluye una descripción general del Plan de Acción 2010 – 2014, incluyendo los objetivos y metas a alcanzar, junto con una descripción concisa pero sistemática de las principales políticas sectoriales a potenciar en el período en este campo. Complementariamente se describen las acciones previstas en el campo del fortalecimiento de capacidades (incluyendo la gestión de información y conocimiento, la formación de recursos 9 El texto de este apartado está extraído de la introducción al documento de política y del resumen ejecutivo del mismo, pudiendo consultarse ambos documentos en la web de la Presidencia de El Salvador.
  • 81. 76 humanos, el respaldo comunicacional y las acciones de monitoreo y evaluación) a realizar durante todo el período. Finalmente, en esta sección se incluye también una descripción del cuadro operativo global y el cronograma de ejecución previsto, destacando los resultados previstos, las responsabilidades institucionales asignadas para su logro efectivo, y los recursos necesarios junto con las vías de financiamiento correspondientes. Finalidad, objetivos y metas de largo plazo. La política pública de juventud procurará el desarrollo de tres grandes procesos: - La construcción de identidad y autonomía de las y los jóvenes. - El mejoramiento de la integración social y la participación ciudadana de las juventudes. - El fomento de la cohesión social y el sentido de pertenencia de las nuevas generaciones. Objetivos y metas a alcanzar en el corto plazo. El Plan de Acción 2010-2014 procurará la obtención de tres grandes objetivos: - Jerarquizar las políticas de juventud en la agenda pública - Mejorar las percepciones sociales sobre las y los jóvenes. - Modernizar la gestión pública en políticas de juventud. Resultados esperados al 2014. 1. Metas en Educación: - Erradicar el analfabetismo entre las y los jóvenes (en línea con lo establecido en las Metas del Milenio). - Asegurar al 100 % de las y los jóvenes que no completaron la educación básica, que puedan hacerlo efectivamente. - Aumentar la cobertura de la enseñanza secundaria al 50 % (ubicada en el 38 % en la actualidad). - Aumentar la matrícula universitaria al 14 % (actualmente está ubicada en el 10 %). 2. Metas en Capacitación e Inserción Laboral: - Brindar empleos temporales a 50.000 jóvenes (a través del Programa de Apoyo al Empleo Temporal). - Aumentar la cobertura de los programas de capacitación laboral en un 50 %. - Disminuir la tasa de desempleo juvenil del 13 % al 10 % y la tasa de subempleo juvenil del 60 % al 50 %. - Disminuir el grupo de jóvenes que no estudia ni trabaja del 27 % al 20 %. 3. Metas en Salud: - Reducir la tasa específica de fecundidad de 89 a 85 nacimientos por 1000 mujeres adolescentes de 15 a 19 años. - Reducir la mortalidad materna en adolescentes 10% a partir de la información 2008. - Reducir la prevalencia de anemia en las adolescentes de 9.9 a 6%. - Disminuir la tasa de homicidios cometidos contra jóvenes en un 20 %. 4. Metas en Prevención de la Violencia: - Concretar la participación de 300.000 jóvenes en acciones de prevención en las regiones central y para central.
  • 82. 77 - Diseñar e implementar 150 programas municipales de prevención de la violencia. - Contar con 411 escuelas inclusivas de tiempo pleno, trabajando con el modelo de escuelas para la convivencia. - Ampliar la cobertura con medidas alternativas a la privación de libertad en un 30 %, para adolescentes en conflicto con la ley penal. 5. Metas en Recreación, Cultura y Deporte: - Mejorar y ampliar en un 20 % la infraestructura deportiva disponible y asegurar su acceso gratuito a las y los jóvenes. - Ampliar y diversificar la oferta cultural destinada a jóvenes, incorporando las propias expresiones juveniles. - Incorporar a 1.000 jóvenes artistas al desarrollo de acciones recreativas y culturales para niños/as y adultos mayores. - Apoyar la realización de encuentros anuales de recreadores jóvenes (cuatro en total) para el intercambio de experiencias. 6. Metas Anuales en Fomento de la Participación Ciudadana: - Asegurar la participación permanente de 500 jóvenes en acciones de auditoría social. - Asegurar la participación de 15.000 jóvenes en la Campaña Nacional de Alfabetización. - Asegurar la participación de 10.000 jóvenes en campañas de defensa y cuidado del ambiente. - Asegurar la participación de 10.000 jóvenes en acciones de recuperación de zonas devastadas por desastres naturales. 7. Metas en Acceso y Uso Inteligente de Tecnologías de Información y Comunicación (TIC): - Incorporar 820.000 laptops (XO) en 411 escuelas en todo el territorio nacional. - Instalar un Portal Interactivo de Juventud (versión web 2.0). - Apoyar a 100.000 jóvenes en el acceso subvencionado a Internet, promoviendo acuerdos con “cibercafés” privados y otras instancias similares. - Promover concursos anuales (cuatro en total) para el uso inteligente de TIC. 8. Metas en Generación de Conocimiento: - Realizar dos nuevas encuestas nacionales de juventud (en 2010 y 2014) - Realizar un Balance de la Oferta Pública de Servicios a la Juventud. - Realizar un Balance de la Inversión Pública en Juventud. - Evaluar (en 2014) la implementación de este Plan de Acción. 9. Metas en Mejoramiento de Infraestructura: - Reciclar los 8 Centros Integrales de Desarrollo Juvenil (CID juveniles) existentes. - Construir otros 8 CID juveniles, en los Departamentos donde todavía no existen. - Mejorar 200 parques y 200 plazas urbanas en todo el país, desarrollando formatos amigables para jóvenes. - Mejorar la infraestructura de las 411 escuelas para la convivencia. 10. Metas Programáticas Destacadas: - Contar con 4 Planes Sectoriales de Acción (empleo, salud, prevención de la violencia y participación ciudadana) validados y aprobados a comienzos de 2011 e implementados al 2014.
  • 83. 78 - Contar con 14 Planes Departamentales de Juventud diseñados y validados a comienzos de 2011 e implementados al 2014. - Contar con 4 programas operativos (gestión de información, gestión delonocimiento, formación de recursos humanos y estrategia comunicacional) diseñados a fines de 2010 e implementados al 2014. - Contar con la Línea de Base a fines de 2010 y con la evaluación de este Plan de Acción a fines de 2014. V. Estado Actual de la Política Nacional de Juventud. El Consejo Nacional de la Juventud (CONJUVE) fue creado por Decreto Ejecutivo N°63 de fecha 31 de mayo de 2011, publicado en el Diario Oficial el 1 de junio de 2011. El CONJUVE es una institución desconcentrada de la Presidencia de la República que tiene la responsabilidad de la formulación y rectoría de la Política Nacional de Juventud, especialmente en lo referido a la prevención social de la violencia juvenil. Cuenta con un órgano máximo de dirección, su Junta Directiva, que está integrada por once miembros: - La o el Secretaro de Inclusión Social de la Presidencia de la República, quien será su Presidente. - La o el Ministro de Gobernación. - La o el Ministro de Justicia y Seguridad Pública. - La o el Ministro de Educación. - La o el Ministro de Trabajo y Previsión Social. - La o el Ministro de Agricultura y Ganadería. - La o el Ministro de Salud. - La o el Secretario Técnico de la Presidencia de la República. - La o el Secretario de Cultura de la Presidencia de la República. - La o el Presidente del Instituto Nacional de los Deportes de El Salvador. - La o el Presidente del Fondo de Inversión Social para el Desarrollo Local de El Salvador. Las atribuciones del CONJUVE Son: I. Organizar y brindar atención a la juventud salvadoreña en materia de asistencia social, cultural, recreación e incorporación a procesos productivos, a fin de alcanzar su desarrollo integral. II. Definir e instrumentar una Política de Juventud que permita incorporar plenamente a las y los jóvenes a la sociedad. III. Promover e implementar la Política de Juventud por medio de la ejecución de proyectos y programas en los temas relacionados con sus fines. IV. Asesorar al Órgano Ejecutivo en la planeación de programas, políticas y acciones relacionadas con el cumplimiento de sus fines. V. Proponer al Presidente de la República las reformas legislativas o reglamentarias que fueren necesarias para implementar la Política de Juventud. VI. Aprobar la celebración de convenios con entidades públicas y privadas, nacionales e internacionales, para el cumplimiento de sus funciones.
  • 84. 79 Para la elaboración de la Política Nacional de Juventud, se tomó como base, además del proceso de diálogo con las juventudes un informe reciente de la UCA del que cabe destacar dos consideraciones: - Altos Niveles de Exclusión Social de las Juventudes (desempleo, deserción escolar, escaso acceso a servicios, invisibilidad). - Oportunidades del Bono Demográfico: En la presente década, tenemos el mayor número de jóvenes de toda la historia de El Salvador, con un descenso relativo del número de niños y niñas y una relación óptima entre población activa y pasiva. Pero, para que sea aprovechado ese bono demográfico, se requiere, de un lado, capacitar debidamente a la juventud, y de otro crear, los puestos de trabajo para que esa juventud, en condiciones laborales dignas, pueda desarrollarse. El tema juventud siempre ha estado en la agenda del Gobierno del Presidente Funes. En efecto, este sector de población está presente en el Plan Anti Crisis, en el que cabe destacar el Programa de Atención Temporal al Ingreso (PATI), y también en el Plan Quinquenal de Desarrollo, específicamente en la creación de las políticas sociales. Entre esas políticas, existe la Política Nacional de Juventud, que se aprobó en abril de 2011 y cuyo objetivo es el siguiente: Colaborar activamente con la construcción de identidad y la construcción de autonomía de las juventudes, asumiendo la diversidad de grupos y expresiones juveniles existentes (edades, sexo, residencia, etnias, culturas, etc). Las principales metas de corto y mediano plazo de la Política Nacional de Juventud son: - Mejorar la calidad de vida de las y los jóvenes, asumiendo la diversidad juvenil. - Ampliar la participación ciudadana de las nuevas generaciones. - Priorizar las políticas de juventud en la agenda pública (tanto en el Gobierno Central como en los Gobiernos Municipales). - Cambiar las percepciones sociales dominantes sobre las y los Jóvenes (combatir la estigmatización de la juventud en los medios de comunicación). - Modernizar la gestión pública en este campo (pasar de las políticas sectoriales a la integración de las políticas). La Política Nacional de Juventud prevé la construcción de un Sistema Institucional articulado, integrado por los siguientes actores: • Dirección Nacional de Juventud fortalecida y transformada en el Consejo Nacional de la Juventud. • Comisión Interministerial de Juventud, formada por los miembros de la Junta Directiva del CONJUVE. • Mesa Interagencial de Cooperantes y Organismos internacionales (GIZ, UNICEF, OIJ, OIT, UNFPA). • Red de Comisiones Departamentales (14 Planes Departamentales de Juventud). • Red de Alcaldías con Planes Municipales de Juventud (diagnósticos rápidos y participativos, asignación focalizada de recursos, articulación interinstitucional, impulso concertado de los planes). • Comisión Legislativa de Juventud y Deporte. • Red Nacional de Organizaciones Juveniles. • Las ONG's y las personas Expertas en Juventud. • Red de Comunicadores Sociales (especialmente jóvenes).
  • 85. 80 Constituyen las bases de la Política Nacional de la Juventud la formación de recursos humanos especializados a todos los niveles, la generación de conocimiento y difusión de buenas prácticas en el campo de la juventud, la visibilización de las juventudes y de las políticas públicas de juventud y, finalmente, el monitoreo, evaluación y rendición de cuentas (transparencia). La Política Nacional de Juventud cuenta con un Plan de Acción para el período 2011-2014. Este plan recoge las responsabilidades que corresponden a las instituciones públicas integrantes del CONJUVE, responsabilidades que se concretan en proyectos específicos en siete áreas prioritarias de intervención: 1. Educación. a. Aumentar el número de computadoras en la educación media. b. Eliminar el analfabetismo entre las juventudes al 2015 (meta ODM). c. Implementar gradualmente el Modelo de Escuelas Inclusivas de Tiempo Pleno. d. Ampliar la cobertura de programas de becas. e. Ampliar la oferta de los servicios de modalidades flexibles de educación (a fin de poder compaginar trabajo y estudio). f. Formación agrícola de jóvenes rurales. Estas metas representan doce proyectos con una inversión de 294,68 millones de dólares, de los cuales, 73,67 millones corresponden a 2011. 2. Empleo. a. Beneficiar a 25,000 jóvenes de los 36 municipios más pobres de El Salvador con el Programa de Apoyo Temporal al Ingreso (PATI). b. Ampliar y mejorar la formación para el empleo de las y los Jóvenes. c. Incentivar (a través de la inversión pública y privada) la contratación de jóvenes en los diferentes sectores de la economía sin discriminaciones. d. Promover el autoempleo entre las juventudes a través de capacitación, asistencia técnica y acceso al crédito de forma integrada. e. Fortalecer los servicios de orientación e intermediación laboral para jóvenes. f. Construcción del Plan Nacional de Empleo Juvenil. Estas metas representan siete proyectos que totalizan 34,38 millones de dólares, de los cuales, 8,59 millones corresponden a 2011. 3. Salud. a. Implementar estrategias e intervenciones de promoción de la salud, prevención y atención integral de embarazos adolescentes, salud sexual y reproductiva, infecciones de transmisión sexual, salud mental, prevención de consumos de drogas y de expresiones de violencia. b. Fortalecer la participación intersectorial, comunitaria y de adolescente, facilitando la inclusión y el empoderamiento a todos los niveles. c. Fortalecimiento técnico de los establecimientos del Sistema Nacional de Salud, de organizaciones privadas y la sociedad civil. d. Fortalecer la capacidad instalada institucional e intersectorial (infraestructura, equipamiento, materiales promocionales, etc.). Estas metas representan cuatro proyectos que suman 315 millones de dólares, de los cuales, 78,7 millones corresponden a 2011.
  • 86. 81 4. Cultura juvenil. a. Fomento de una cultura de paz y resolución pacífica de conflictos. b. Fomento de la identidad y el patrimonio cultural en las nuevas generaciones. c. Apoyar la creatividad artística y cultural de las juventudes. d. Formación y difusión artística en sus diversas expresiones. Estas metas representan 13 proyectos que ascienden a 10,82 millones de dólares, de los cuales, 2,7 millones corresponden a 2011. 5. Prevención de violencia. a. Favorecer la integración de grupos en situación de riesgo en la vida comunitaria. b. Incrementar el acceso a las diferentes oportunidades de las juventudes. c. Mejoras y recuperación de áreas físicas y ambientales para el desarrollo juvenil y comunitario. Estas metas representan un programa de 8,5 millones de dólares, de los cuales, 8,5 millones corresponden a 2011. Este programa se denomina PROJÓVENES II, está siendo ejecutado por el CONJUVE y está siendo financiado por la Unión Europea. 6. Participación juvenil. a. Desarrollo de un Programa de Voluntariado Juvenil. b. Ampliación y consolidación del Servicio Social Estudiantil. c. Apoyo a la Red Nacional de Organizaciones Juveniles. d. Apoyo a iniciativas juveniles a través de recursos de pequeña escala. e. Generación y difusión de información y conocimiento para y sobre juventud. Estas metas representan 10 programas con una inversión de 5,2 millones de dólares, de los cuales, 1,3 millones corresponden a 2011. 7. Deporte. a. Promover la organización de escuelas deportivas en los gobiernos locales. b. Formar en las tareas de monitoría deportiva y arbitraje. c. Fomentar la práctica de la actividad física para mejorar la salud y la calidad de vida. d. Recuperar prácticas deportivas ancestrales en y con comunidades indígenas. e. Fomentar eventos deportivos que involucren a un alto porcentaje de las juventudes. Estas metas representan cinco programas que suman 29.02 millones de dólares para el periodo 2011-2014. Así pues, la inversión total prevista del Gobierno de El Salvador en el periodo comprendido entre los años 2011 y 2014 es de 707.60 millones de dólares. El 95 % de esta cantidad ya cuenta con financiamiento en cada una de las instituciones públicas que integran el CONJUVE, habiendo una brecha del 5 %. Los principales desafíos a encarar colectivamente en la implementación de la Política Nacional de Juventud son los siguientes:
  • 87. 82 - Instalar y fortalecer el Sistema Institucional de Juventud. - Desconcentrar y descentralizar las políticas públicas de juventud (creación de políticas municipales de juventud). - Desarrollar herramientas claves: Portal de Juventud, para conocer la oferta pública en materia de juventud, y Observatorio, para conocer la situación de la juventud a partir de la creación de una línea de base. - Visibilizar y reorientar la inversión pública en políticas de juventud. La relevancia de la Política Nacional de Juventud de El Salvador radica en que está integrada plenamente en el Plan Quinquenal de Desarrollo del Gobierno del Presidente Mauricio Funes y en que es la primera en América Latina que cuenta con metas precisas, responsabilidades institucionales claras y partidas presupuestarias asignadas.
  • 88. 83 Capítulo 4 El Camino hacia las Políticas Locales de Juventud y la Apuesta Municipal. Dina Krauskopf
  • 89. 84 Dina Krauskopf Psicóloga Chilena, Consultora Internacional en Políticas y Programas de Juventud. Asesora en la elaboración de Políticas y Planes de Juventud en Nicaragua, Costa Rica, Guatemala y Panamá. Miembro de la Red de Expertos en Juventud de la Organización Iberoamericana de la Juventud y de la Confederación Iberoamericana de Adolescencia y Juventud. Creó el Colectivo Latinoamericano de Jóvenes en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales.
  • 90. 85 I. Introducción. Existe conciencia en la región latinoamericana de que, de no desarrollarse políticas de juventud, sus sociedades tendrán que encarar mayores dificultades de integración y gobernabilidad, inclusive de incorporación a los mercados globales. Apuntar a la inclusión juvenil implica oponerse constructivamente a la invisibilidad de las realidades y capacidades del sujeto juvenil y combatir la discriminación por edad, la estigmatización y la respuesta punitiva. A partir de ello y en esa dirección, las políticas de juventud cumplen con el objetivo esperado. El conocimiento de la situación de las y los jóvenes, de sus subjetividades, opciones, intereses y necesidades requiere traducirse en oportunidades y vías que formalicen y sostengan un acercamiento entre el Estado y las juventudes que procure tanto su propio desarrollo como su inclusión social. Tales consideraciones han enmarcado el trabajo que presentamos para contribuir, con algunos lineamientos que esperamos puedan ser útiles a las valiosas iniciativas que actualmente se están dando en El Salvador, en términos de Políticas de Juventud, Ley de Juventud, Institucionalidad y Políticas Locales. La realidad regional es un contexto de referencia para las consideraciones nacionales. Por ello, mostraremos, en primer lugar, algunas tendencias que revelan la situación y características de las juventudes en América Latina y El Caribe. Estos datos, así como las experiencias y estudios de la región, muestran la heterogeneidad de sus juventudes y las complejidades en la consecución de su inclusión y en las políticas pertinentes. Temas como la violencia, la inseguridad, la participación juvenil y la ciudadanía plena son revisados en este trabajo para fundamentar nuestros planteamientos conceptuales y estratégicos en la formulación de políticas y planes de acción en en área de juventud. Consideramos que los niveles de política están altamente relacionados y que el papel de lo local es fundamental. Por ello, apuntamos como instancia institucional clave a las municipalidades. Su autonomía y su naturaleza de institución pública más cercana territorialmente a la vida y trayectoria de la ciudadanía, las hace, por excelencia, las entidades donde pueden florecer las iniciativas más ricas, variadas e inclusivas para las juventudes. Las experiencias que se han desarrollado en la región muestran sus potencialidades y dejan lecciones aprendidas que pueden dar lugar a la cooperación horizontal para la construcción de políticas locales. En este trabajo, hacemos una breve revisión de dos modelos que están en vigencia dentro de los municipios de Costa Rica y Chile. II. La situación de las y los jóvenes en América Latina y El Caribe. Las juventudes de América Latina y El Caribe tienen más similitudes que diferencias en sus realidades, retos y tensiones. A modo introductorio, presentamos el siguiente cuadro sobre la población juvenil en la región.
  • 91. 86 Población juvenil de 15 a 29 años en América Latina y El Caribe (10 países), en 2005: PAÍS POBLACIÓN TOTAL POBLACIÓN JUVENIL % Argentina 38.592.150 9.855.016 25% Brasil 187.600.886 51.881.540 28% Chile 16.267.278 4.107.414 24% Costa Rica 4.321.872 1.217.733 28% Cuba 11.256.852 2.318.070 21% Ecuador 13.211.333 3.661.622 28% El Salvador 6.873.524 1.982.880 29% Guatemala 12.699.780 3.956.388 31% México 106.943.179 29.876.937 28% República Dominicana 8.992.952 2.598.377 29% FUENTE: Elaboración Reis y Tejeda en base a datos CEPAL/CELADE, Boletín Demográfico Nº 76: “América Latina: proyecciones de población urbana y rural 1970-2025”, 2005. <http://www.eclac.cl/publicaciones/xml/8/22688/BD76.pdf>. Acceso en junio de 2008. En 2007, la Oficina Regional para América Latina y El Caribe, de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)10 , informaba que existen en la región 106 millones de jóvenes con edades comprendidas entre 15 y 24 años. Del total de la población de jóvenes, 49 millones estudian. De éstos, 13 millones estudian y trabajan (58,2% son hombres y 41.8% son mujeres); 32 millones sólo estudian (46.2% son hombres y 53.8% son mujeres); 4 millones estudian y buscan y buscan empleo, pero no lo encuentran. Por otra parte, 58 millones de jóvenes forman parte de la fuerza laboral, estando 10 millones desempleados y 30 millones trabajando en la economía informal. Gran parte de la población juvenil latinoamericana está buscando empleo, o, dicho de otro modo, está desempleada. Sólo en Brasil, la cifra alcanza el 48% del total11 . Además, 48 millones de jóvenes están inactivos, es decir, no tienen ni buscan empleo. De este grupo de jóvenes, se estima que 22 millones no trabajan ni estudian, están desafiliados social e institucionalmente y no tienen una actividad clara12 . Este número incluye a 6 millones de desempleados que no estudian y abarca también a 16 millones que no estudian y tampoco buscan trabajo (OIT, 2007). Puede pensarse que los primeros aún tienen la esperanza de ser acogidos por la sociedad mediante el trabajo, pero la mayor parte de estos jóvenes “ni-ni”, ya viven en la desesperanza. 10 Citado en CEPAL, OIJ,2008 11 Reis, Vania; Cezar de Freitas, Marcos. “Juventudes del Nordeste de Brasil Policy Memo”. Brasil, octubre de 2007. 12 Estos jóvenes son una grave señal de alarma que ya se reconoce internacionalmente en organismos como la OCDE y que han sido llamados “ni-ni”. El experto argentino Sergio Balardini con amargo humor los denominó los jóvenes NET.
  • 92. 87 Señala OIT que el 81 % de estos 22 millones de jóvenes desafiliados viven en las ciudades y el 72% son mujeres. Este alto número de mujeres lleva a reafirmar la importancia de dar a las políticas de juventud una perspectiva de género, como también se aprecia en la información siguiente. Los datos de CEPAL-OIJ (2008) destacan el marcado incremento del desempleo de mujeres jóvenes en las zonas rurales, sobre todo en el área agrícola. Plantean que la principal causa reside en que las mujeres jóvenes de hogares pobres provenientes del campo constituyen un grupo con menos oportunidades laborales. De ahí que cualquier política para el fomento de la inserción laboral juvenil tenga que aplicar medidas antidiscriminatorias o de discriminación positiva y apoyar la continuidad educativa. Como señalan Reis y Tejeda (2009), la cuestión laboral refleja las desigualdades socioeconómicas y culturales que históricamente han marcado la región latinoamericana, “fuertemente cruzada por temas de género, raza/etnia, franja de edad y clase13 ”. En ese sentido, la falta de oportunidades laborales es considerada como uno de los problemas cruciales de la juventud de hoy en Brasil, Chile, El Salvador y República Dominicana. Estos investigadores estudian la situación educativa de la región, tomando en consideración los datos del gasto en educación. Producto Interno Bruto del gasto en Educación en América Latina y el Caribe (10 países) PAÍS 1995 2000 2004 Argentina 3,3 4,7 4,0 Brasil 5,1 4,4 4,5 Chile 3,1 4,1 4,0 Costa Rica 4,6 4,8 5,1 Cuba 6,8 - - Ecuador 3,4 1,5 - El Salvador 2,2 2,6 - Guatemala 1,7 - - México 4,9 5,0 5,5 República Dominicana 1,9 2,4 1,2 FUENTE: Elaboración Tejeda y Reis en base a los datos de CEPAL, “Anuario Estadístico de América Latina y el Caribe (2007)”. <http://www.eclac.org>. Acceso en mayo de 2008. Reis y Tejeda (2009) analizan las distintas realidades de la educación en estos países y constatan algunos aspectos convergentes, principalmente en cuanto a los problemas más frecuentemente enfrentados: 13 Ibase y Pólis. “Juventud e Integración Sudamericana: caracterización de situaciones tipo y organizaciones juveniles”. Informe Sudamericano. 6 demandas para construir una agenda común. Río de Janeiro, 2008. Página 25.
  • 93. 88 a) Deserción escolar en grandes tasas, común a todos los países estudiados, principalmente en las regiones rurales, debido a la necesidad de ingreso en el trabajo del campo, muchas veces realizado por las familias en pequeñas comunidades o; en el caso de las regiones urbanas, simplemente debido a la necesidad de trabajo, especialmente para ayudar a la familia, buscar independencia o constituir un nuevo núcleo familiar. Las tasas de deserción entre las mujeres son más bajas que entre los hombres. b) Altos índices de analfabetismo juvenil, como es el caso de Guatemala (con el mayor porcentaje), El Salvador y Ecuador. c) Ausencia de inversión en informática para las y los jóvenes, tanto en lo que respecta a las metodologías de enseñanza como (principalmente) a la necesidad de ofrecer acceso a las y los jóvenes más pobres a las tecnologías de información, promoviendo su inclusión digital. d) Inadecuación del calendario escolar a la realidad de las y los jóvenes que se encuentran en la zona rural. e) Masificación de los contenidos y métodos de enseñanza, sin tener en cuenta la pluralidad que caracteriza las realidades juveniles y, por consiguiente, sin atender a la diversidad y heterogeneidad de las demandas que las y los jóvenes presentan en el área de educación. f) Falta de articulación entre la enseñanza formal y la capacitación profesional de las y los jóvenes. La educación profesional se presenta con dos ejes de desarticulación: Es insuficiente ante las exigencias del mercado de empleo o no corresponde a las necesidades del segmento juvenil a que se dirige, como es el caso de los cursos ofrecidos a jóvenes rurales, que solicitan cursos relacionados con las demandas del trabajo en el campo. Tras revisar en 2008 los datos e investigaciones acerca de las condiciones de salud de las y los jóvenes de la región, las investigaciones señalan que son escasos y destacan lo siguiente: a) Según fuentes del Banco Mundial, en 2007, había cerca de 12 millones de jóvenes infectados con VIH14 . En 2005, más de la mitad de las personas que contrajeron el VIH en todo el mundo (alrededor de 5 millones) eran jóvenes de 15 a 24 años de edad15 . En 2007, fueron infectadas 160.000 personas, manteniéndose la proporción de 50% de jóvenes.16 En Guatemala, según la Agenda Nacional de la Juventud (2007), las y los jóvenes con SIDA son el 32% del total de casos17 . En la República Dominicana, el 18% de los casos están entre jóvenes de 15 a 24 años, siendo el 48% mujeres18 . 14 World Bank. “What is this? 2007. <http://youthink.worldbank.org/issues/aids>. Acceso en mayo de 2008. 15 World Bank. “Reseña sobre la juventud”, 2005. <http://www.bancomundial.org/temas/resenas/ juventud.htm>. Acceso en mayo de 2008. 16 Pan American Health Organization. “Ministerial summit on HIV shows high level of commitent, says PAHO”, 2008. <http://www.paho.org/English/DD/PIN/pr080620a.htm>. Acceso en mayo de 2008. 17 Policy Memo Guatemala, 2007. 18 Consejo Presidencial del SIDA; Consejo Nacional para la Niñez y Adolescencia. “Política Nacional de protección de niños, niñas y adolescentes en situación de orfandad y vulnerabilidad por el VIH/SIDA en República Dominicana”, 2007, apud Policy Memo República Dominicana, 2007.
  • 94. 89 b) En Chile, 3 de cada 4 consumidores de marihuana, pasta base y cocaína, en el 2002, tenían entre 15 y 29 años y el consumo de alcohol medio por mes subió de un 39% a un 57% entre 1994 y 200419 . En el nordeste de Brasil, el 37% de jóvenes consumen alcohol y el 10%, cigarrillos, cuando las medias nacionales son 37% y 14%, respectivamente.20 c) En Ecuador, el Plan Nacional de la Juventud (2006) informa que el 70% de muertes de hombres jóvenes son causadas por violencia y accidentes y el 50% de muertes de mujeres jóvenes son causadas por problemas de salud reproductiva.21 d) En Chile, el 61% de las y los jóvenes presentan niveles insuficientes de actividad física, principalmente las mujeres22 , y en México el 60% de las y los jóvenes no la practican deporte23 . f) Datos presentados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre 13 países de América Latina en 2005, evidencian que solamente el 24% de las y los jóvenes con edades comprendidas entre los 15 y 24 años, de las zonas urbana y rural, poseen cobertura de seguridad en salud, y que el 76% no la tiene. Las y Los jóvenes de la región Andina, en un 82%, no poseen seguridad en salud. En las regiones de México y Centroamérica por un lado, y Suramérica por otro, los porcentajes de seguridad en salud son respectivamente 74% y 75%.24 g) El embarazo en la adolescencia es una preocupación constante en la región. Los datos de fecundidad de 2006 se presentan a continuación. Fecundidad en adolescentes de 10 a 19 años y fecundidad total en América Latina y el Caribe (10 países) PAÍS Tasa de fecundidad en adolescentes Tasa total de fecundidad en 2006 Argentina (2001) 62,0 2,3 Brasil (2000) 71,0 2,3 Chile (2003) 49,0 1,9 Costa Rica (2003) 77,0 2,1 Cuba (2003) 47,0 1,5 Ecuador (2004) 100,0 2,6 El Salvador (2001) 104,0 2,7 Guatemala (2000) 120,0 4,3 México (2000) 94,0 2,3 República Dominicana (2001) 118,0 2,9 FUENTE: Elaboración de Reis y Tejeda en base a World Health Organization, “Estadísticas Sanitarias Mundiales 2007”. Core Health Indicators: <http://www.who.int/whosis/es/index.html>. Acceso en junio de 2008. 19 Policy Memo Chile, 2007. 20 Abramovay, Myrian; Castro, Mary (coord). “Juventude, juventudes: o que une e o que separa”, 2006, apud Policy Memo Nordeste de Brasil, 2007. 21 Policy Memo Ecuador, 2007. 22 Policy Memo Chile, 2007. 23 Instituto Mexicano de La Juventud, “Encuesta Nacional de Juventud 2005”. <http://www.imjuventud.gob.mx>. Acceso en mayo de 2008. 24 Cinterfor. “Datos estadísticos - América Latina 2005”. <www.cinterfor.org.uy>. Acceso en febrero de 2008.
  • 95. 90 Los crecientes índices de suicidios entre jóvenes tienen diversas causas, como el desempleo, el mal desempeño escolar, los problemas afectivos y, recientemente, en países como México, se ha identificado como causa de suicidio entre mujeres jóvenes el embarazo indeseado. Es importante destacar que, en su gran mayoría, los suicidios ocurren entre hombres, jóvenes y de otras edades. Aquí también se evidencia la necesidad de políticas de género que trabajen la deconstrucción de masculinidades tradicionales, aspecto también expresado en la violencia hacia los demás. Suicidio de jóvenes entre 15 y 24 años en América Latina y el Caribe (10 países). PAÍS TOTAL DEL PAÍS ENTRE 15 Y 24 AÑOS POR- CEN- TAJE Hombres Mujeres Total Argentina (2003) 3304 638 179 817 25 Brasil (2002) 7719 1226 411 1637 21 Chile (2003) 1654 234 53 287 17 Costa Rica (2004) 294 63 9 72 24 Cuba (2004) 1514 61 23 84 5 Ecuador (2004) 793 165 137 292 37 El Salvador (2003) 527 112 79 191 36 Guatemala (2003) 255 67 24 91 37 México (2003) 4088 953 280 1233 30 República Dominicana (2001) 157 29 8 37 23 FUENTE: Elaboración de Reis y Tejeda en base a World Health Organization, “Mental Health”, 2007. http://www.who.int/mental_health/prevention/suicide/country_ reports /en/index.html. La violencia es considerada epidémica en América Latina por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) pues excede el índice llamado normal de criminalidad, que oscila entre 0 y 5 homicidios por cada 100.000 habitantes por año. Los países con criminalidad más aguda son Colombia (10 veces el índice), El Salvador (5 veces), Venezuela (4.3 veces) y Brasil (3.8 veces)(CEPAL_OIJ.2008). Las estimaciones sobre la presencia de maras y pandillas en la región centroamericana varían. Las más bajas sugieren que hay entre 70.000 y 100.000 miembros de maras y pandillas, y los cálculos más elevados triplican esta cifra (Wola, 2006 citado en Reis y Tejeda) Tejeda y Reis destacan que hay una estimación de más de 195 millones de inmigrantes en todo el mundo, de los cuales 25 millones (13%) proceden de Latinoamérica. De ese porcentaje, una gran cantidad son jóvenes. Los inmigrantes latinoamericanos son personas con edades comprendidas entre 20 y 30 años, en gran parte mujeres25 . 25 “Migración”. Encuentro Iberoamericano sobre Juventud y Migración. Guatemala, 9 a 13 de abril de 2007. <http://www.conjuve.gob.gt/cgi-bin/noticias/print.pl?article=73>. Acceso en febrero de 2008.
  • 96. 91 El fenómeno de la migración exige la observación de las experiencias de quienes que se marchan, considerando sus procesos de adaptación, asimilación, “guetorización”, resistencia, discriminación o transnacionalización26 , sin perder de vista sus comunidades de origen, las consecuencias que sufren, las nuevas redes sociales, el mantenimiento de su cultura etc. Entre los principales problemas enfrentados por las y los jóvenes migrantes, indígenas y no indígenas, se encuentran la devolución, la discriminación, el empleo con derechos restringidos y el desempleo. El desempleo se encuentra tan acentuado que las y los migrantes salen y vuelven jóvenes. Los mexicanos, por ejemplo, migran jóvenes y regresan jóvenes a México, con un promedio de edad de 20 años27 . Según un estudio de la Oficina Regional de América Latina y el Caribe de la FAO28 , la tendencia a la feminización de las migraciones internas empezó en los años 60, llegando en 2000 a un promedio de 92,5 mujeres por cada 100 hombres. Las migraciones externas e internas son cada vez más juveniles y las mujeres están migrando más que antes. El desempleo en las sociedades latinas y caribeñas explica tal constatación, pues afecta sobre todo a los y las jóvenes. Concluimos este apartado con un valioso cuadro resumen de la investigación regional efectuada por Reis y Tejeda Situación de la Juventud en América Latina y el Caribe: principales tendencias. Perfil Socio- Demográ- fico 1. Después de 2010, tiende a disminuir la población juvenil de la región. 2. La perspectiva de lenta disminución de la dependencia juvenil se mantiene debido al desempleo estructural; 3. La transición juvenil hacia la adultez se mantiene inestable, en virtud de problemas estructurales situados en la educación, el empleo y los derechos cívicos. 4. Los jóvenes de ambos sexos están mejor provistos de salud, pero son menos reconocidos en su mortalidad y morbilidad específicas. Son más dúctiles y móviles pero se ven más afectados por trayectorias migratorias inciertas. La juventud aparece más cohesionada hacia adentro, pero con mayor impermeabilidad hacia fuera. Parece ser más apta para el cambio productivo, pero está más excluida de dicho cambio 26 Herrera, Gioconda. “La migración vista desde el lugar de origen. Comentarios al dossier ‘los claroscuros de la migración’”. <http:/www.flacso.org.ec/docs/gh_dossier.pdf>. Acceso en mayo de 2008. 27 World Bank. “World Development Report 2007: Development and the Next Generation”. <http://www.worldbank.org>. Acceso en febrero de 2008. 28 Katz, E. La evolución del papel de las mujeres en las economías rurales latinoamericanas, 2004, Ballara, Marcela. “Los flujos migratorios internos, la feminización de las migraciones y su impacto en la seguridad alimentaria”. Servicio de Género y Desarrollo de la Oficina Regional de América Latina y el Caribe. FAO, México, 2004. <http://www.eclac.cl/mujer/reuniones/conferencia_regionalmigracionFAO .pdf.> Acceso en febrero de 2008.
  • 97. 92 Educación 1. La deserción escolar tiende a aumentar debido a la creciente necesidad de empleo y al progresivo desinterés de las juventudes por la enseñanza formal. Con ello, se mantendrán niveles muy altos de jóvenes analfabetos. 2. Es cada vez más urgente la necesidad de una mayor inversión en el sector educativo, con profesionales calificados para la enseñanza de jóvenes, capaces de percibir las peculiaridades de los contenidos y las pedagogías que deberán ser creadas e implementadas. 3. Es urgente desarrollar políticas de inclusión digital. Empleo 1. La falta de oportunidades laborales es considerada como uno de los problemas cruciales de la juventud de hoy. 2. El mayor logro educativo no es garantía para una inserción laboral exitosa. 3. La crisis del empleo tiende a restar centralidad al trabajo como lugar privilegiado de ejercicio de derechos sociales y de participación política. 4. La composición del empleo juvenil muestra para América Latina un peso mucho mayor de la agricultura y menor de la manufactura, los servicios y la construcción. 5. Las mujeres jóvenes de hogares pobres provenientes del campo constituyen el grupo con menos oportunidades laborales. Violencia 1. Las situaciones de violencia -intrafamiliar y externa- forman parte de la cotidianidad de las personas jóvenes. 2. Se observa un incremento del alcoholismo. Los jóvenes mueren por violencia y accidentes y las jóvenes fallecen por cuestiones relacionadas con su salud reproductiva. 3. Las pandillas juveniles son una expresión cultural importante en la región. 4. Es relevante la violencia, en sentido amplio, a que las y los jóvenes están sometidos. Vivienda y residencia 1. Las políticas públicas de juventud en los países de la región no contemplan programas de acceso a la vivienda para jóvenes. 2. Hay diferencia entre el área rural y urbana en nuestros países: Si en Brasil “solamente el 29% de las y los jóvenes vive en las zonas rurales”, en Guatemala, en cambio, el 60.3% de la juventud vive en el área rural”. 3. El acceso al agua en viviendas de la zona rural es mucho menor que en la zona urbana. Salud 1. Es necesario identificar y comprender las peculiaridades presentes en la salud de la juventud, respectando las diferencias por razón de género. 2. Las especificidades de la salud juvenil demandan servicios específicos para este segmento poblacional. 3. Las campañas de información para la formación de comportamientos responsables ofrecen buenos resultados en la disminución del consumo de tabaco, alcohol y drogas ilícitas.
  • 98. 93 Sexualidad 1. Es necesario comprender las lógicas que conducen las prácticas afectivo- sexuales de las y los jóvenes para que sean elaboradas políticas públicas adecuadas a sus realidades. 2. Las campañas de información para la formación de comportamientos responsables ofrecen buenos resultados en las prácticas de sexo seguro. 3. Las especificidades de la salud sexual y reproductiva de las y los jóvenes demandan la organización de servicios específicos y en espacios amigables para este segmento de población. Consumo cultural 1. El internet ha sido utilizado para formar opinión entre las y los jóvenes y adolescentes promoviendo la intervención directa o indirecta en eventos sociales. 2. Es necesario preparar a las y los jóvenes para filtrar, seleccionar y procesar la información presente en Internet y superar la exclusión digital. 3. La apertura hacia la música es una característica juvenil, así como la variedad de tipos de música y los modos de escucharla. 4. La calle es un espacio de expresión cultural. Participa- ción 1. El interés de las y los jóvenes por participar en la política tradicional tiende a disminuir y las nuevas formas de construcción de colectivos juveniles se vinculan a la formación de grupos culturales relacionados con la música, la plástica y la ocupación del espacio público. 2. Se destaca el avance y consolidación de las organizaciones juveniles y la necesidad de crear mecanismos que garanticen la participación juvenil en la elaboración, ejecución y evaluación de políticas dirigidas a la juventud 3. En los casos de intervención en el espacio público, entre las estrategias utilizadas por las y los jóvenes predomina la realización de actividades en plazas y calles. 4. Las y los jóvenes manifiestan su descrédito hacia las organizaciones tradicionales de la política, pero valoran altamente la participación como mecanismo para la autorrealización y obtención de logros. 5. Los mayores niveles de asociación están relacionados con prácticas religiosas y deportivas. 6. Existen nuevas modalidades informales de asociación, donde la responsabilidad es del propio colectivo, sin la autoridad directa de personas adultas y con bajos niveles de institucionalización. 7. Entre los temas de interés para las y los jóvenes están los derechos humanos, la paz, el feminismo, la ecología y las culturas originarias. 8. Los medios de comunicación, sobre todo la televisión, inciden en las nuevas pautas del asociacionismo juvenil, así como en el uso de las redes virtuales como soporte de la movilización y del voluntariado. 9. Es clave la participación de las y los jóvenes en políticas públicas que apunten a apoyar a otros grupos y en acciones sobre problemas que les afectan.
  • 99. 94 Migración 1. Los movimientos migratorios tienden a intensificar sus flujos, incidiendo en la transnacionalización de las personas. 2. Los gobiernos necesitan trabajar con mayor flexibilidad ante los procesos migratorios, principalmente de las y los jóvenes, que se encuentran en posición de mayor vulnerabilidad. 3. Las políticas gubernamentales deben tener posturas de comprensión y atención del fenómeno migratorio juvenil y de fortalecimiento de las diferentes culturas existentes en la región. III. Complejidades en la inclusión de las juventudes en las políticas. Los datos que acabamos de revisar muestran la urgente necesidad de una mejora en la calidad de vida y un avance de las sociedades latinoamericanas que requiere la inclusión de todos los actores sociales, el fomento de su capacidad de incidir en las transformaciones con una voz política y el combate a las diversas fuentes de desigualdad. Es por ello que resulta necesario combatir la marginación de las juventudes (Krauskopf, 2011). Las grandes dificultades que se observan para una real inclusión de las y los jóvenes en los canales de participación y voz pública en buena medida tienen como trasfondo la dificultad para aceptar una redistribución generacional del poder político y económico. La fase juvenil (adolescencia y juventud) es una de las más desatendidas del ciclo vital y la invisibilización de los aportes de las personas jóvenes como sujetos sociales contribuye a su estigmatización a través de los emergentes comportamientos que entran en conflicto con el orden establecido, entre ellos, los Cuatro Jinetes del Apocalipsis: drogas, alcohol, violencia y promiscuidad (Dávila,2006). Parafraseando a Stigliz et alias ( 2008), al decir que la vejez no es un riesgo en sí misma, podemos manifestar que tampoco la juventud lo es. Agreguemos que el riesgo para el progreso de las sociedades es la no inclusión de la juventud en el desarrollo y el ejercicio ciudadano. El desarrollo integral a lo largo del ciclo de vida se da en diversas dimensiones: Biológicas, psicológicas, afectivas, espirituales y socioculturales. Se presentan potencialidades, vulnerabilidades y múltiples posibilidades para modificar la realidad y ser modificado por ella. El cuadro a continuación procura sistematizar las condiciones de desarrollo derivadas del ciclo de vida. Se muestra esquemáticamente parte de la compleja diferenciación e integración requerida que se puede reconocer tomando en consideración el ciclo de vida en las políticas
  • 100. 95 Ciclo de vida y desarrollo en la niñez, adolescencia y juventud: Categoría Edad Condición de desarrollo Responsables Niñez temprana 0-6 años de vida Corresponde a la sociedad enfocar los esfuerzos dirigidos a garantizar un buen comienzo de la vida que cubra las necesidades básicas y asegure su supervivencia en un ambiente con condiciones apropiadas de salud física y mental y seguridad emocional. Familia Estado Niñez en edad escolar 6-12 años Corresponde enfocar los esfuerzos en brindar la oportunidad de educación básica de buena calidad, mantener la protección de la salud física y mental, garantizar la seguridad emocional y ampliar el enriquecimiento social. Familia Estado Comunidad Organizaciones sociales Adoles- cencia 12-18 años Corresponde el fomento de oportunidades para desarrollar y orientar capacidades productivas y reproductivas, impulsar los medios propicios y seguros para contribuir y participar en la familia, escuela, comunidad y sociedad, tomando en cuenta sus opiniones y considerándole un sujeto activo y creativo. Estado Comunidad Familia Adolescentes Juventud 18-25 años Corresponde dar continuidad a la experiencia acumulada, ampliar la toma de decisiones, encontrar oportunidades para expresarse y participar, transferir experiencias a las nuevas generaciones, contar con capacitación y fortalezas para asumir satisfactoriamente la propia autonomía, la capacidad innovadora, los proyectos personales y sociales y contribuir al desarrollo colectivo. Respuesta intersectorial y local del Estado. Colaboración inter- generacional. Fuente: Krauskopf, Dina y Muñoz, Sergio a partir de UNICEF (2001) Adolescencia en América Latina y el Caribe: Orientaciones para la formulación de políticas. Las características del desarrollo juvenil se manifiestan de acuerdo a situaciones que aportan diversidad como la edad, el género, la condición económico-social, cultural, étnica, geográfica, etc. La articulación de las fuentes de la identidad se sustenta cada vez menos en la linealidad del desarrollo asentada en el patriarcado. Éste conlleva la inequidad de género y la discriminación por edad como insumos organizadores de la identidad y del posicionamiento social. Las distancias generacionales con las personas adultas se modifican y adquieren nuevos significados. Es necesario señalar que, en las sociedades contemporáneas, la fase juvenil ocupa en el ciclo vital un número creciente de años, la pubertad aparece a edades más tempranas y el ingreso a la adultez ya no se da en forma lineal ni por secuencias ordenadas.
  • 101. 96 El panorama se hace confuso a partir de los 18 años. Las particularidades de las juventudes tienden a diluirse en un diseño sectorial de política social, económica y laboral que se dirige al conjunto de la población adulta sin distinción alguna. Aparecen algunos programas específicos, aislados y compensatorios (frecuentemente trabajo juvenil y salud adolescente) donde también se aprecia el problema de las edades. Las políticas de juventud de diversos países apuntan a límites de edad inferiores y superiores diversos. Los registros por edad de los sectores de la administración gubernamental no se encuentran organizados en rangos similares. Todo ello fragmenta los criterios para la atención del desarrollo, se pierden inversiones que se han hecho en una etapa al no efectuar políticas de continuidad y profundización para la siguiente y se evidencia un vacío imprescindible de superar para el desarrollo de indicadores efectivos de juventud. IV. La heterogeneidad de las juventudes. El tiempo de ser joven, en términos de identidad, varía entre estratos y clases sociales. En sociedades donde la esperanza de vida es menor, las personas cumplen períodos más breves de actividad y son relevadas rápidamente por las generaciones siguientes (Liebel, 1992). En esta situación, las y los jóvenes enfrentan la premura psicosocial en lugar de una supuesta moratoria. Esta premura se intensifica a partir de la pubertad para legitimar su responsabilidad de procurar la subsistencia y aportar a sus familias (Krauskopf, 2004 a). La exclusión de grandes sectores juveniles es parte de una fragmentación social que lleva, incluso, a que se trate como minorías a quienes no lo son. Las nuevas dimensiones de género, generacional y territorial tienen significaciones básicas con las identidades y formas de vida de los grupos juveniles. En los tiempos actuales, la identidad se ha expandido cibernéticamente y, además, la territorialidad geográfica ha dejado de ser un ámbito monolítico. Podemos hablar de territorios económicos y psicosociales que cada vez están menos predefinidos geográficamente y se diferencian en las oportunidades de desarrollo juvenil. La cercanía local ya no determina de modo exclusivo la presencia de las influencias. A través de los medios masivos de comunicación se puede estar presente en varios lugares. La informática produce realidades virtuales que abren nuevas rutas para elaboración de la identidad y las cosmovisiones. Por todo ello, se habla de la globalidad. Las trayectorias de vida van tejiéndose bajo el influjo de la globalización, la modernización y la historia de cada sociedad, con las dificultades que generan la fragmentación social, la exclusión y la pobreza. En el contexto vigente, ello contribuye a la dualidad social: Mayor aproximación y articulación internacional para los grupos de más recursos económicos y mayor aislamiento para los sectores pobres (Lechner, 1998). Así, las y los jóvenes de grupos económicamente acomodados se parecen más a las y los jóvenes de su misma situación en otros países, que a las y los jóvenes de bajo nivel económico de su propio país.
  • 102. 97 V. Violencia, inseguridad, políticas y juventud. La violencia es un síntoma serio de problemas sociales estructurales que se agravan con la ausencia de políticas inclusivas e intersectoriales de juventud. Esta ausencia conlleva el riesgo de declararle la guerra a las y los jóvenes apelando también a la violencia. En el desarrollo de políticas, es necesario relacionar la juventud y la violencia desde un enfoque interactivo de las estrategias de inclusión para y con las juventudes Las desigualdades macro difunden una suerte de pedagogía que alimenta y sirve de ejemplo a la situación micro en la medida que se instaura un estilo, una forma de resolución de conflictos que elimina al mediador social (el Estado y el lenguaje) y eleva la violencia a la calidad de recurso expedito y eficaz en la solución de los desacuerdos e impone el uso de la disuasión amenazadora como defensa de la estabilidad del sistema (Boulding, 1993; Franco, 1992). En este mismo sentido, Salazar (1999) relaciona la descohesión social y el autoritarismo como telón de fondo de las violencias juveniles. Las y los jóvenes comparten con la sociedad poco acatamiento de la ley y, para compensar, cierta propensión a formas autoritarias de sanción. Esto se puede apreciar en la encuesta realizada por FLACSO El Salvador en 2011. Ante la pregunta sobre qué tan de acuerdo estaban los jóvenes con implementar determinadas medidas para resolver el problema de violencia y delincuencia, las opciones que tuvieron mayor apoyo fueron: “deben ponerse en marcha leyes y penas más duras”, “los ciudadanos deben organizarse para contribuir a prevenir el delito” y “la Policía Nacional Civil debería actuar y tratar con rudeza a los delincuentes”. La visibilidad juvenil emerge fácilmente en lo negativo y se brinda importancia a la juventud en virtud de problemas que buscan corregirse, como son la sexualidad, la drogadicción, la delincuencia, la llamada deserción escolar. Así, se produce un círculo vicioso: Invisibilidad-falta de oportunidades de participación constructiva-anonimato–combate juvenil al anonimato procurando el reconocimiento mediante la identidad negativa asignada-identidad negativa asumida. La visibilidad aterrante se torna en opción de empoderamiento y las gratificaciones intensas son más importantes que la preservación de la vida para estos jóvenes. La visibilidad negativa, basada en el reconocimiento estigmatizante de las personas que atraviesan el periodo juvenil, es una adversidad poco identificada, insidiosa en su socialización(Krauskopf, 1996). La carencia de ámbitos para una visibilidad positiva y para la incorporación social de las habilidades y destrezas de la niñez y la juventud pueden hacer de la calle la escuela y de la cárcel, la universidad (Sosa y Rocha, 2001). Las y los jóvenes son actores vulnerables de situaciones atravesadas por los determinantes de un momento histórico donde se escenificó el conflicto más profundo de una sociedad. Se producen rupturas en la pertenencia de aquellos jóvenes para las y los cuales la exclusión ha derivado en expulsión, en los jóvenes indígenas y en los jóvenes que de una u otra forma enfrentaron la violencia política a través de los desplazamientos, el exilio y el retorno. Cabe agregar el hecho de que, en la postguerra, el enemigo ha desaparecido, pero la desconfianza sigue y abarca las relaciones comunitarias. Se torna un elemento más perjudicial que de seguridad (ILAS, 1996). Ello afecta los procesos que favorecen el desarrollo de pertenencia y, en consecuencia, la consolidación de la inserción social. Las sociedades de democratización reciente requieren de un des-aprendizaje en el largo plazo y en el sistema de seguridad.
  • 103. 98 La invisibilidad y la discriminación de las juventudes derivan en desesperanzas. Resistencias y prácticas desafían la construcción de necesarias convivencias. La muerte se adquiere un nuevo significado en estas trayectorias de vida, las distancias entre vivir y morir se acortan en un presente que busca gratificaciones efímeras e intensas (Krauskopf, 2006). Son importantes los sectores de jóvenes donde la violencia se hace parte de la cultura de muerte a la que se adscriben trágicamente (Perea, 2008). En estos casos, la prolongación de la vida no es una promesa existencial. Estos contextos han dado lugar a la proliferación de las auto-organizaciones (maras y pandillas), que responden a la invisibilización y marginación de las opciones integradoras. Son grupos juveniles que enfatizan el poder frente al entorno que los margina o niega y muestran una visibilidad trasgresora o violenta. Es un reordenamiento juvenil al margen de lo socialmente aprobado. Investigaciones y análisis de estas agrupaciones, en diversos países, coinciden en señalar que derivan de la segregación social y muestran la necesidad de afirmar la identidad y adquirir poder sobre un ambiente hostil o indiferente (Krauskopf, 1996). Se ha vuelto frecuente que las organizaciones criminales recluten miembros de pandillas para actividades ilegales, como tráfico de drogas y armas. Este nuevo rol ha producido cambios en la composición de las pandillas, ha aumentado el rango de edad de sus miembros y sus actividades son menos visibles que antes. Un área importante es la inseguridad ciudadana. Las personas adultas se sienten amenazadas por la juventud, que es vista como amenaza, combinando la discriminación social, la fuerza y la represión. En la búsqueda de una seguridad democrática el trato empático a los problemas de la juventud no forma parte habitual de las experiencias e inversiones. Se produce, así, la invisibilización de inseguridad juvenil, el abandono y la desprotección de las juventudes y su segregación social. La encuesta de FLACSO de 2011 revela que las y los jóvenes salvadoreños consideraban que los tres principales problemas que enfrenta el país son la pobreza, la violencia e inseguridad y la falta de trabajo. Como señala el estudio de FLACSO, esto lleva a que a la juventud se las represente como el “rostro de la inseguridad”, o, en palabras de Reguillo (citada en FLACSO), es el “enemigo interno” al que hay que combatir. En la encuesta efectuada, a las y los jóvenes en general, les preocupa que se les vincule fácilmente con pandillas, o con otro tipo de organizaciones al margen del marco legal del país. Así, la juventud siente que, por el simple hecho de ser joven, es vista como la responsable de toda situación de violencia o, al menos, como principal sospechosa ante la sociedad adulta. Esto llega hasta situaciones extremas de abusos de fuerza por parte de la Policía Nacional Civil, que, de acuerdo con los testimonios de algunos participantes en los grupos focales, se les agrede y golpea porque son jóvenes, y, por consiguiente, “sospechosos”. Destaca la investigación de FLACSO que no es posible generar espacios de prevención de violencia y participación de las y los jóvenes en las comunidades si hay una percepción negativa sobre las autoridades policiales. En tal sentido, la relación de las autoridades policiales con la juventud es fundamental no sólo para crear confianza, sino también para generar políticas públicas efectivas a favor de la prevención de la violencia en los territorios. Este punto, sin duda, debería ser de mucho interés para las instituciones que en El Salvador promueven políticas de prevención de violencia y participación juvenil en diferentes actividades de entretenimiento y trabajo comunitario.
  • 104. 99 Es importante considerar que esta encuesta informa que los lugares en los que casi la mitad de las y los jóvenes se sienten más inseguros son el transporte público (49.0%) y los espacios públicos (43.0%). Es notable también que el barrio y la casa son considerados los menos peligrosos. Esta percepción coincide, definitivamente, con los reportes de homicidios y hechos de violencia que a diario se muestran en los medios de comunicación. Un gran porcentaje de estos hechos ocurren en buses y lugares públicos. Este temor que las y los jóvenes expresan sobre los espacios públicos tiene importantes implicaciones para su movilidad, sus niveles de participación en actividades sociales y el disfrute de la ciudad o territorio de residencia, lo que constituye un desafío para los planes de acción locales. Dado el vínculo estrecho que tiene la violencia juvenil con privaciones de carácter estructural, como el desempleo, la deserción escolar, la cuestionable calidad académica y la pobreza y abandono social, una política de juventud no puede obviar estas causas. Es necesaria la actuación directa con grupos que se encuentran en una situación de riesgo o que ya están implicados directamente en situaciones de violencia, como víctimas, agresores o espectadores directos, donde una intervención sostenida en el tiempo y convenientemente evaluada considera las necesidades de la reinserción. Las instituciones juveniles deben enfrentar las prácticas adultocéntricas que prevalecen en la atención a la violencia juvenil e incluir las iniciativas creadas y gestionadas por jóvenes con colaboración intergeneracional. El sistema penitenciario y de justicia requiere de una política efectiva de rehabilitación de la población reclusa, entre ésta, de los miembros de maras y pandillas; el fortalecimiento del sistema de justicia para el resguardo de sus derechos; y la clarificación de los delitos que motivan la detención y de los criterios técnicos de clasificación de las personas privadas de libertad. La falta de precisión contribuye a que éstas salgan libres y reincidan en las actividades que motivaron su ingreso. Para las intervenciones preventivas o rehabilitadoras, es necesario reconocer con precisión cuándo se trata de violencia callejera no organizada; violencia de pandillas, maras y grupos criminales informales; y crimen organizado. En los EEUU, El Salvador, Guatemala, México y Ecuador, la criminalización de las pandillas no sólo no acaba con ellas, sino que las convierte en algo endémico y refuerza las auténticas bandas, es decir, aquellos grupos criminales liderados por personas adultas y con oscuras conexiones con el poder ( Feixa et. al.,2006). VI. La participación juvenil y la ciudadanía plena. La Organización Internacional del Trabajo (2005) considera en forma amplia la participación no sólo constreñida al ámbito específico de lo político. Es así que define participación como ¨toda acción orientada directa o indirectamente a influir sobre las tomas de decisiones en asuntos sociales y políticos¨. Aun cuando se observa que diversas organizaciones y gobiernos reconocen que las juventudes requieren de participar en los procesos sociales que afectan sus vidas, en los hechos, las acciones que incluyen dicha participación son todavía escasas (Krauskopf, 2008). Se han dado transformaciones en los contenidos de la participación juvenil y su ejercicio de la ciudadanía. Las movilizaciones de coyuntura son una importante expresión equivalente de los
  • 105. 100 movimientos sociales tradicionales. Se trata de acciones de corto plazo, con apoyo en recursos tecnológicos de avanzada, que circulan por el mundo cibernético y tienen resultados palpables como meta. Las y los jóvenes se organizan para reivindicar su derecho a la inclusión en el trabajo, la educación y otros ámbitos que les son fundamentales (el arte, la cultura, la recreación y el mundo digital). El medio ambiente tiene marcada prioridad y es fuerte el énfasis en grupos sociales postergados y discriminados (por etnia, identidad sexual, género, etc.). El respeto a la diversidad y las individualidades se constituye en el centro de las prácticas y muchos no se sienten afines a estructuras sociales burocráticas. Más que apoyarse en ideologías y partidos, las juventudes se manifiestan con expresiones éticas y estéticas y con el uso del espacio público. La participación juvenil procura cambiar el presente con autonomía e identidad para derivar de allí el cambio social. La participación social juvenil se orienta a metas palpables y a contextos grupales poco jerarquizados más bien apoyados en coordinaciones transitorias que no se imponen burocráticamente a la diversidad de los miembros. Las distancias generacionales con las y los adultos se han modificado. Ahora las y los jóvenes saben cosas que las personas adultas no saben. Esto hace que la participación juvenil no sólo sea un claro derecho, sino que también sea una parte insustituible del conocimiento de las situaciones y alternativas (Krauskopf, a-2003). Frente a esta tendencia, comprobada en diversos países de la región, llama la atención la visión del protagonismo de la adultez en ciertas áreas sociales y en el mundo de la política, como muestran las y los jóvenes salvadoreños encuestados por FLACSO. Padilla (2002, citado en el estudio de FLACSO) encontró que “la mayoría de los jóvenes parece tener claro que no tiene espacio para participar en el terreno político, por considerar que el mismo está reservado para los adultos” (p. 169). Esta situación enfatiza importantes desafíos para el sistema político del país, y particularmente para los partidos políticos que intentan diseñar estrategias de comunicación política orientadas a la juventud. La investigación de FLACSO manifiesta que esta situación sobre las relaciones de poder y el liderazgo adulto en organizaciones juveniles revela otra característica de la cultura política salvadoreña: La falta de confianza en los jóvenes para asumir cargos de dirección ya sea en instituciones o partidos políticos o en la conducción de sus propias organizaciones juveniles. Probablemente, este factor puede ser otra razón importante que explica por qué hay muchos jóvenes que no se muestran interesados en participar en diferentes organizaciones juveniles. La tendencia en la participación es congruente con la concepción de ciudadanía que muestra su cultura política en la encuesta. Los resultados plantean, en general, una idea de ciudadanía en términos negativos: “Vivir sin meterse en ningún problema con los demás” (33.6%), en primer lugar, seguido de la idea de “vivir cumpliendo las leyes” (24.7%), “hacer cosas por los demás” (17.4%), “comprometerse con el desarrollo del país” (11.3%), “ser consciente de lo que sucede en el país” (9.0%), y “decir lo que se piensa sin importar las consecuencias” (3.9%). Estas respuestas no presentaron variaciones importantes al considerar variables de sexo, edad o lugar de residencia. Cabe vincular estas características con las razones que motivan a las y los jóvenes a participar en las próximas elecciones en El Salvador (legislativas y municipales, en marzo de 2012): “Es un deber” (21.7%), “elegir gobernantes” (36.5%), “única forma de participar” (4.5%), “es un derecho” (31.5%). Por otro lado, sobre las razones por las que las y los jóvenes no irían a votar, la respuesta con mayor porcentaje expresa que “no creen en los políticos” (64.1%), “no les llama la atención” (28.3%) y “tienen derecho a no hacerlo” (3.3%). La falta de credibilidad en los políticos por parte de la ciudadanía es una posición que comparte la sociedad salvadoreña con las juventudes de la
  • 106. 101 región. La mayoría de las personas encuestadas afirman que tendrían interés en participar en las elecciones. Este interés es mayor en jóvenes de más edad y superior nivel educativo. No obstante, sería importante analizar estas expresiones de interés con la participación efectiva de las y los jóvenes en los procesos electorales, sus experiencias y desencantos en esta forma de participación política. Sin embargo, el panorama no es tan homogéneo. Varios jóvenes manifestaron en los grupos focales del estudio de FLACSO el sentido de incertidumbre, insatisfacción y frustración que viven en el actual contexto de El Salvador. No obstante, al mismo tiempo, expresaron sus deseos de promover un pensamiento más crítico y aportar desde sus posibilidades para cambiar esta situación: “(…) entonces nosotros deberíamos de dar la pauta de ser la diferencia, de ser mentes que piensan antes de actuar, y que realmente quieren devolverle algo a la sociedad, aunque la sociedad no nos dé nada bueno, nosotros debemos empezar a dar algo bueno a la sociedad para que esta sociedad en el futuro pueda tener oportunidades, algo que darle a otros jóvenes que, como nosotros no ven el futuro en estos momentos”. El reciente documento juvenil de seguimiento al pacto político surgido entre juventudes y candidatos en la coyuntura de las elecciones presidenciales de 2009, muestra la creciente defensa por las y los jóvenes de las oportunidades de participación ciudadana en las decisiones que les conciernen. Las juventudes demandan un reconocimiento de su inserción social y, en diversos modos, luchan por su reconocimiento. Éste es muy urgente por el hecho de que ser joven es una condición que se está expandiendo, no solo en cuanto a la edad, sino también por la representación que la juventud tiene en la sociedad. La concepción de ciudadanía es heterogénea entre las juventudes salvadoreñas. Puede limitarse a derechos, deberes, valores patrios o sentido de respeto hacia los demás, pero también al sentido de arraigo al lugar donde se vive, tal como lo expresaba un joven en uno de los grupos focales. He aquí un elemento importante a considerar en las políticas locales. Padilla, señala que existe una diversidad de culturas políticas dentro de una sociedad y “guarda cierta relación con fenómenos como la estratificación social, las identidades religiosas y étnicas, y con las nuevas formas de organización y movilización de la acción colectiva”. Por lo tanto, es crucial mantener en el análisis sociocultural esta mirada a la diversidad y a los cambios que se van generando en las culturas políticas de El Salvador. Theza(2009) concuerda: “Repensar la diversidad cultural desde la perspectiva de la ciudadanía es pensar en la dignidad igualitaria de todos los individuos, en este caso de los jóvenes; y es la única forma de reducir el abismo que se ha creado entre las prácticas y experiencias sociales concretas de los jóvenes y las normas de nuestras sociedades. Desde esta perspectiva, el problema no es sólo “pertenecer” a una comunidad, el problema es “ejercer la ciudadanía” al interior de ella. Si bien el sentido de comunidad es la base de todo tipo de ciudadanía, ella es absolutamente ilusoria y estéril sin una participación activa en el sistema de toma de decisiones.” 29 Se hace necesario construir indicadores para medir la presencia y características de la participación juvenil y darle seguimiento. Debe evaluarse el papel de las y los jóvenes como actores de cogestión para enriquecer el espacio de la acción pública y el desarrollo democrático. Se pueden señalar tres componentes en el proceso participativo: 1) El poder político, regulador de 29 Marcel Théza. Chile. Thezá (M.), 2009: “¿Es pertinente hablar de ciudadanía para abordar el fenómeno de la diversidad juvenil?”, en “Culturas Juveniles”, Revista de la Organización Iberoamericana de Juventud (OIJ), Madrid.
  • 107. 102 los cauces de participación y de la ejecución de los acuerdos. 2) La planificación o personal técnico encargado de proponer y recibir alternativas de parte de las y los jóvenes. 3) La población juvenil con derecho a información y formación para ejercer la participación desde el reconocimiento de las auténticas formas constructivas que las juventudes viven y proponen. VII. Las políticas nacionales de juventud. Siempre han existido políticas que conciernen a la juventud, pero, en general, no se caracterizaron por estar expresamente orientadas a las juventudes y menos aún para incluirlas en el desarrollo nacional. La especificidad de la problemática juvenil y su inclusión tardía en la agenda de las actividades estatales está directamente vinculada a la transformación de la sociedad tradicional y al proceso gradual que, con diversos énfasis, se da en los países. La incorporación del sector joven a las preocupaciones de la vida pública a partir de la segunda mitad de los 90 aparece como parte de la dinámica natural del crecimiento y complejización de nuestras sociedades. Se ha hecho sustantivo advertir las potencialidades con que cuentan las y los jóvenes para los aprendizajes, la rápida adquisición de los conocimientos, la flexibilidad en su manejo, su aporte a la innovación frente a la obsolescencia (Krauskopf, 2005). Para una correcta visualización de las realidades juveniles y un mejor sustento para el desarrollo de políticas públicas pertinentes y equitativas, el aporte de los programas y políticas debe ser evaluado fortaleciendo los enfoques que consideran al sujeto joven como un ser en desarrollo y como un actor estratégico; que buscan la equidad generacional, de género y de etnia; que reconocen las importantes relaciones de las juventudes con la democracia y el sistema político; que desarrollan la orientación a la inclusión, que fortalecen la institucionalización y la legitimación de la participación con sus formas de conectividad. El aparato del Estado se organiza y funciona por sectores. En consecuencia, las políticas han correspondido a la rectoría de dichos sectores. Además, como consecuencia de la adopción de políticas de restricción del gasto, el aporte estatal en el campo social es disperso e insuficiente. En este contexto, la oferta a la juventud ha sido más bien implícita, omisa, a menudo coyuntural y contradictoria, provocada por un sentido de urgencia en diversas situaciones emergentes. A esto cabe agregar que, a diferencia de los sectores poblacionales que han logrado ser reconocidos como sujetos de derechos a nivel internacional (trabajadores, mujeres, niñez, pueblos indígenas, etc.), la juventud aún permanece como categoría invisible en la mayor parte de los marcos constitucionales de los países. Su tratamiento legislativo proviene de la regulación sectorial de derechos, privilegiando así una concepción de prestación de servicios desde una perspectiva sectorializada y asistencial. Las políticas tradicionales marginan las realidades juveniles del desarrollo nacional, por lo que aíslan las acciones específicas para la juventud del resto del aparato del Estado. Esto se refleja en las funciones de los Organismos Oficiales de Juventud, su escasa vinculación a los Sectores del Estado y a los niveles superiores de la jerarquía gubernamental. Agreguemos que en América Latina la institucionalidad encargada de la juventud es generalmente la más débil en la estructura administrativa de los gobiernos.
  • 108. 103 Hemos distinguido tres tipos de políticas de acuerdo a los paradigmas que las sostienen: 1) Tradicionales, que enfocan el período juvenil como una transición hacia la adultez, meta de su preparación. 2) Reduccionistas, donde aparece el sujeto juvenil como portador de problemas que amenazan el orden social o como objeto de asistencia por el déficit en su desarrollo. 3) Avanzados, que se orientan al empoderamiento e inclusión de las y los jóvenes como ciudadanos y actores estratégicos del desarrollo (Krauskopf, 2003 A). A partir de ello, hemos analizado la pertinencia de las políticas: MODELOS ENFOQUES ESTRATEGIAS Tradicionales. Reactivos. Transición a la adultez Etapa de Preparación Etapa problema para la sociedad Protección externa. Sujetos pasivos de servicios y programas. Discriminación etárea. Control de riesgo y transgresión. Sistema penitenciario. Marco legal tutelar a menores en abandono, deambulación, delincuencia. Criminalización de la juventud en pobreza. Sensacionalismo en los medios de comunicación Relevancia de la juventud urbano popular. Populismo punitivo. Adultocentrismo. Insuficientes. Énfasis en la fase de preparación. Universales Indiferenciadas. Preparación. Doctrina del menor irregular. Compensatorias. Focalizadas en problemas Sintomáticos. Sectoriales. Dispersión de Ofertas Avanzados. Juventud ciudadana. Desarrollo social. Inclusión. Diversidad. Actor estratégico del desarrollo. Productor cultural. Inversión en bono demográfico. Colaboración generacional. Interés en los medios de comunicación de visibilizar el desarrollo y aporte de las juventudes.
  • 109. 104 Pertinentes. Doctrina de la protección integral. Inclusión en el desarrollo productivo y social. Sujetos explícitos de Derechos. Enfrentamiento a la exclusión. Reducción de brechas sociales. Intersectorialidad. Transversalidad Articulación local-nacional. Institucionalidad fuerte de juventud Fortalecimiento del capital humano, social y cultural. Promoción. Prevención. Reparación y restitución de derechos. Reinserción. Participación efectiva. Elaboración propia: Dina Krauskopf. De acuerdo a lo expuesto, proponemos incluir indicadores de desarrollo de las políticas nacionales y locales de juventud que informen sobre los siguientes ámbitos30 :  Indicadores de situación por ciclo de vida y grupos específicos: - Desigualdad. - Polarización socioeconómica. - Género. - Culturas. - Necesidades especiales. - Ventana de oportunidad para el bono demográfico  Indicadores de políticas: - Indicadores de actores: -Política de Juventud. -Participación ciudadana. -Prácticas discriminatorias. - Indicadores de sectores: -Enfoque de inclusión juvenil de los sectores de administración del Estado en educación, salud, trabajo, cultura, protección social y justicia.  Legislación: - Ley de Juventud. - Ley Penal Juvenil. - Otras leyes que inciden en la vida juvenil (laboral, electoral, de servicio militar, etc.). - Implementación de la legislación.  Institucionalidad: - Jerarquía de la institucionalidad de juventud. - Coordinación intersectorial en juventud. - Articulación nacional-local. - Mecanismos institucionales y de gestión con las y los jóvenes. - Dependencia administrativa de la institucionalidad de juventud. - Presupuesto y estabilidad de los programas en juventud. 30 Dina Krauskopf. En Enfoques y dimensiones para el desarrollo de indicadores de juventud orientados a su inclusión social y calidad de vida Revista Última Década Nº 34. Junio,2011.
  • 110. 105 VIII. La interrelación de los niveles de política y el papel de lo local. La política de juventud enmarca articuladamente las medidas en ámbitos diferentes y coordinados. Principalmente, podemos distinguir: 1) La política nacional, donde se establecen las responsabilidades de las instituciones estatales y las alianzas con la sociedad civil y las juventudes a través de una propuesta central con un marco conceptual y estratégico común que define las competencias y obligaciones de las partes involucradas. 2) La política regional y local, que corresponde a las entidades regionales, los municipios o instancias locales equivalentes, como responsables y garantes del cumplimiento de los programas de acuerdo con las directrices señaladas en la política nacional y con la adecuación correspondiente a su contexto particular. 3) La política de sectores específicos debe ser explicitada y formalizada de acuerdo a las realidades propias del sector en el marco de las directrices de la política nacional y local para articular coherentemente los diferentes proyectos. En todo el ciclo de la gestión de la política, se juega la creación del máximo valor público de la política local de juventud. Es necesaria una re-democratización de espacios con la inclusión de las y los jóvenes y sus comunidades, fomentando la responsabilidad de los sujetos con sus entornos más directos e inmediatos, así como la identificación de problemas, necesidades y posibles soluciones propias. No hacerlo, profundiza el conflicto social y obstaculiza el desarrollo juvenil y su aporte estratégico al progreso de sus sociedades. El escenario comunal, en el que las y los jóvenes hacen su vida cotidiana, es un espacio con mayor capacidad para diagnosticar los intereses y demandas juveniles, y también para desarrollar estrategias innovadoras ante problemas que no pueden ser resueltos con intervenciones diseñadas a nivel nacional y ejecutadas con parámetros estandarizados. El impacto de las iniciativas de juventud impulsadas desde el nivel local con la creación de políticas locales de juventud fortalece los lineamientos de la política nacional. Con objeto de involucrar al actor juvenil en su entorno local más inmediato, se busca promover un tipo de participación orientada a alcanzar un nivel de “cogestión”, el cual implica una práctica del municipio en que se comparte la toma de decisiones y las responsabilidades con la sociedad civil en la gestión del desarrollo del territorio. La participación juvenil es entendida como la acción permanente y sistemática de los propios habitantes jóvenes de cada territorio en la construcción de diagnósticos y propuestas destinadas a identificar necesidades y definir prioridades que den forma a los programas municipales de acción para la juventud. Se trata, entonces, de un proceso intencionado e institucionalizado por el municipio. La acción en políticas locales tiene en los municipios su entidad más adecuada y así lo han comprendido diversos países de la región latinoamericana. Para hacer efectiva esta función, requieren del establecimiento de unidades de juventud al interior de la estructura municipal. Analizaremos las unidades municipales de juventud de dos países, Costa Rica y Chile. En el primero, se establecieron los Comités Cantonales de la Persona Joven (CCPJ ) y en el segundo, las Oficinas Municipales de Juventud (OMJ)
  • 111. 106 IX. El Modelo Costarricense: Los Comités Cantonales de la Persona Joven. La Ley General de la Persona Joven conforma el Sistema Nacional de Juventud y establece una relación directa entre el Estado y la sociedad civil. Está integrado por el Vice-Ministro de Juventud, el Consejo Nacional de la Política Pública de la Persona Joven, los Comités Cantonales de la Persona Joven y la Red Nacional Consultiva de la Persona Joven. Esta Red está constituida por personas jóvenes representantes de colegios públicos y privados, Asociaciones de Desarrollo Comunal legalmente inscritas y vigentes en la Dirección Nacional de Desarrollo de las Comunidades, Comités Cantonales de la Persona Joven, Universidades Públicas, Partidos Políticos, Organizaciones No Gubernamentales y demás organizaciones de la sociedad civil especializadas en el tema. La finalidad de la Red es dar participación efectiva a las y los jóvenes del país en la formulación y aplicación de las políticas públicas que les afectan. La ley establece, además, la Asamblea Nacional Consultiva de la Persona Joven, en la que están incluidos los representantes de la Red y tiene por función aprobar las políticas y discutir los asuntos pertinentes Los Comités Cantonales de la Persona Joven (CCPJ) son entes municipales cuya finalidad es elaborar y ejecutar propuestas locales, cantonales y nacionales acordes a los principios de la Ley General de la Persona Joven y de la Política Pública de la Persona Joven. Son instancias de participación y representación de organizaciones de personas jóvenes en los cantones y operan en Costa Rica desde el año 2002. La Ley General de la Persona Joven establece que en cada Municipalidad se conformará un Comité Cantonal de la Persona Joven, nombrado por un período de un año, que sesionará al menos dos veces al mes y que estará integrado por personas jóvenes de la siguiente manera: a) Un o una representante municipal, quien lo presidirá. b) Dos representantes de colegios del cantón c) Dos representantes de organizaciones juveniles cantonales debidamente registradas en la municipalidad d) Un o una representante de organizaciones deportivas cantonales escogido por el Comité Cantonal de Deportes e) Un o una representante de las organizaciones religiosas registradas en la Municipalidad del cantón. Los CCPJ están conformados por personas con edades comprendidas entre los 12 y los 35 años, representantes de organizaciones juveniles, organizaciones religiosas, centros educativos, un o una representante del Comité de Deportes y un o una representante municipal. Cada Comité se elige por un período de un año, con posibilidad de reelección. Estos Comités son comisiones municipales y están encargados de realizar acciones y proyectos para la juventud de cada cantón con el fin de mejorar la calidad de vida de las y los jóvenes. En cuanto a la organización del CCPJ, un 52% de los existentes poseen subcomités o grupos de apoyo. Esto es un avance importante pues muestra una evolución de estos grupos al incorporar a otros actores y actuar como una instancia de representación e inclusión de otras personas jóvenes. Asimismo, constituye un
  • 112. 107 recurso valioso para el desarrollo de proyectos. Un 46% de los CCPJ está asociado a otras organizaciones o instituciones para coordinar acciones, lo cual representa una importante fortaleza de su desempeño31 . El desarrollo de proyectos se rige por disposiciones de la Ley General de la Persona Joven, la Política Pública de la Persona Joven, los lineamientos del Consejo de la Persona Joven y las disposiciones administrativas de las municipalidades y de la administración pública en general. No obstante, la decisión sobre el tipo de proyecto y sus alcances corresponde a cada Comité Cantonal de la Persona Joven. Los CCPJ a través de sus proyectos tienen la posibilidad de orientarlos de acuerdo con sus necesidades y decisiones. De esta manera, contribuyen al desarrollo de la política pública a nivel cantonal. Para el desarrollo de proyectos, los CCPJ cuentan con el 22.5% del presupuesto del Consejo de la Persona Joven, ente rector en políticas de juventud, cuya finalidad es elaborar y ejecutar la Política Pública de la Persona Joven. Ésta define entre sus prioridades la promoción del Sistema Nacional de Juventud, al cual pertenecen los CCPJ. El Consejo de la Persona Joven (CPJ), órgano de desconcentración máxima según su reglamento, cuenta con una Junta Directiva, Dirección Ejecutiva, y cuatro Unidades: Administración y Finanzas, Políticas Públicas, Investigación y Promoción de la Participación. La Unidad de Promoción de la Participación es la encargada, por ley, de “Elaborar estrategias, instrumentos y mecanismos para promover la participación de las personas jóvenes a nivel de la sociedad civil y de las instituciones del Estado, para lo cual debe promover, formular, ejecutar y monitorear modelos de participación de las y los jóvenes en distintos procesos y ámbitos del desarrollo local y nacional″. Además de los recursos destinados a los Comités Cantonales, el Consejo de la Persona Joven ofrece soporte técnico a estas organizaciones de jóvenes (los CCPJ) a través de la Unidad de Promoción de la Participación. A nivel institucional, se ha creado una Comisión Revisora de Proyectos de Comités Cantonales, que se encarga del cumplimiento de las directrices para la elaboración y presentación de proyectos ante el CPJ. La gestión del CCPJ dentro de la municipalidad implica por lo menos tratar con tres o más instancias municipales en diferentes momentos para la ejecución de un solo proyecto: Aprobación del proyecto y del presupuesto donde se contemple el proyecto, inclusión del proyecto en presupuesto municipal, información sobre la ejecución presupuestaria, pago de los bienes y servicios necesarios para la ejecución del proyecto... La presentación de proyectos de los Comités ha sido exitosa pues se reportan porcentajes superiores al 85%. Los proyectos de los Comités Cantonales de la Persona Joven presentados ante el Consejo de la Persona Joven (CPJ) muestran una gama variada de áreas de interés por parte de los y las jóvenes. Los proyectos que realizan los Comités son culturales en un 26%, recreativos en un 23%, artísticos en un 17%, de prevención de la drogadicción en un 13%, de capacitación en 31 Los resultados y análisis expuestos provienen del Estudio sobre Las Condiciones de Ejecución de Proyectos por los Comités Cantonales de la Persona Joven efectuado por la Unidad de Investigación del Observatorio de la Persona Joven perteneciente al Consejo de la Persona Joven .
  • 113. 108 sexualidad y VIH /Sida en un 9%, ambientales en un 8% y de promoción del empleo y el emprendimientos en un 8%. La transferencia de dinero por parte del CPJ a las municipalidades para el desarrollo de los proyectos de los CCPJ es un proceso fundamental para la ejecución de las propuestas de las y los jóvenes. Sin embargo, para que el Consejo de la Persona Joven pueda realizar dichos desembolsos, se han de cumplir las siguientes condiciones: - Que el CCPJ esté vigente y reportado al CPJ. - Que el CCPJ presente el proyecto ante el CPJ a más tardar el 31 de marzo de cada año. - Que la Comisión Institucional Revisora de proyectos lo remita a la Junta Directiva del CPJ, asegurando que el proyecto se presentó según las guías establecidas para tal efecto. - Que la Junta Directiva del CPJ apruebe la transferencia - Que la municipalidad haya incluido en su presupuesto la partida del CCPJ y que dicho presupuesto haya sido aprobado por la Contraloría General de la República. - Que el Área de Administración y Finanzas del CPJ gire el dinero si se ha cumplido con las directrices. Es pertinente mencionar que el CPJ ha venido realizando un esfuerzo por brindar capacitación dirigida al personal las Alcaldías y Concejos Municipales, incluidas las personas responsables de los Departamentos de Tesorería, Contabilidad y Administración, las cuales generalmente permanecen cuando cambian los puestos de elección. Esta capacitación ha sido fundamental en la búsqueda de formas para agilizar todo el proceso de transferencia de fondos, así como para la ejecución de los proyectos. Las municipalidades desempeñan un papel fundamental en relación con los Comités Cantonales de la Persona Joven dado que éstos son comisiones conformadas en su seno, su representante municipal preside el CCPJ y administra el presupuesto para los proyectos de los comités. Además, al gobierno local le corresponde llevar un registro de organizaciones de jóvenes en el cantón. Contar con espacios físicos exclusivos para el CCPJ es de suma importancia. Algunos de los comités cuentan con ese recurso; sin embargo, no son la mayoría. Entre otros servicios reportados se encuentra el de tener acceso a facilidades de comunicación. X. El modelo Chileno: Las Oficinas Municipales de Juventud. En Chile, el municipio tiene, según la ley orgánica que lo fundamenta, «la finalidad de satisfacer las necesidades de la comunidad local y asegurar su participación en el progreso económico, social y cultural de las respectivas comunas». Al contar con la participación efectiva de la ciudadanía el gobierno local potencia su capacidad de gestión, logra una legitimación ciudadana y le otorga un sentido democratizador al proceso de toma de decisiones. Para la incorporación de las y los jóvenes, requiere estrategias específicas. A inicios de la década de los noventa, en el contexto del proceso de redemocratización del país, cuya expresión en el espacio comunal era la elección de los representantes comunales, surgió en 1993, el Programa de Democratización Local en el Instituto Nacional de Juventud. Como parte del citado programa, se comenzaron a crear las Oficinas Municipales de Juventud (OMJ). Su misión y objetivo eran el diseño, implementación y coordinación de lo que podrían denominarse ciertas políticas locales de juventud en el espacio comunal, teniendo como ubicación institucional el municipio de la comuna (cf. Valls, 1999:4-7 citado en Silva, 2003).
  • 114. 109 Dávila y Silva ( 1999) señalan que la evolución de las OMJ ha sido de marchas y contramarchas, de avances y retrocesos, no habiendo un común denominador en el concierto general de las mismas en Chile. Es un hecho importante el aumento cuantitativo y cualitativo que han tenido extendiéndose prácticamente por todo el país. Son las instancias encargadas del diseño, ejecución y coordinación de políticas locales de juventud en el espacio comunal; sin embargo, se acercan al cumplimiento de estas metas de modo heterogéneo y en niveles de desarrollo diverso. Es necesario que las OMJ puedan adquirir un rango al interior de sus respectivos municipios que las consolide como organismos técnico-operativos, capaces de diseñar, implementar y evaluar intervenciones de mediano y largo plazo en temáticas y necesidades juveniles. Para que ello pueda ocurrir, se precisa que estas oficinas constituyan al interior de la estructura municipal, lazos y relaciones que las consoliden técnicamente como organismos especializados, y también en términos políticos, que les permitan superar la barrera de los tiempos y ritmos de las autoridades comunales. La Oficina Municipal de Juventud es un ente autónomo de derecho público, según se estipula en la Ley de Municipalidades, ya que pertenece a la estructura de municipio. Desde ahí, implementa su accionar, por lo que cuenta con reconocimiento legal y respaldo institucional. Esta autonomía implica también, entre otras cosas, que una OMJ no está obligada a ejecutar o aceptar directrices de un organismo estatal, sea éste regional o nacional. La Oficina Municipal de Juventud, en atención de su rol, puede ir construyendo paulatinamente un discurso y una práctica, que le valga finalmente el reconocimiento como experto en juventud local, lo que también implica un cambio en los modos de relacionamiento con los organismos públicos para ser conocida y reconocida tanto por los que tienen preocupación institucional por el tema juvenil como por los llamados ministerios sociales. Señala Silva (2003) que no se puede pretender ser más joven que los propios jóvenes. Ello le restaría credibilidad al trabajo municipal en juventud y significaría para las y los jóvenes que el trabajo que se impulsa no los toma de verdad como interlocutores y sujetos de atención, con problemáticas y necesidades más allá de las puramente lúdicas y recreativas. Normalmente, las y los jóvenes, pasado el período de conocimiento y prueba del trabajo de la OMJ, comienzan a exigir o esperar respuestas a sus problemáticas más profundas. Responde a estas inquietudes la existencia de un Plan Comunal de Desarrollo Juvenil que algunas OMJ han desarrollado. Dicho plan permite fijar y establecer prioridades y mecanismos que faciliten la programación, ejecución, financiación y evaluación de acciones y estrategias de mediano y largo plazo, bajo la coordinación de la OMJ en co-gestión con las juventudes. En su diseño, se han de involucrar no sólo los miembros de la OMJ, sino también otros actores de la comunidad, entre los que deben contarse los propios jóvenes y actores juveniles, miembros de organismos y otros departamentos municipales, organismos privados que trabajan con jóvenes, etc. Este instrumento contribuye a la difusión y esclarecimiento del rol que la Oficina debe cumplir, fijar las metas y los plazos para alcanzar los objetivos trazados y, finalmente, impactar positivamente en las vidas de jóvenes que esperan acciones que les permitan mejorar sus inserciones en el mundo social. El quehacer de las OMJ no se puede evaluar solamente en función de sí mismo, sino también en relación a las prioridades y metas que los planes comunales de desarrollo tienen para la comunidad en general y en donde cabe la especificidad de lo juvenil. De ahí, que lo que se haga o deje de hacerse en lo juvenil representa también las prioridades y sensibilidades que existen al
  • 115. 110 interior de las autoridades comunales hacia el tema y la perspectiva de lo juvenil. En este ámbito, la OMJ desempeña una doble función: Acercar las ofertas y recursos comunales al segmento de población joven y priorizar y gestionar el tema juvenil ante las autoridades a fin de convencerlas para que sus recursos y prioridades hacia la población de la comuna también incluya a las juventudes, profundizando una red de apoyo y de confianzas con el Instituto Nacional de Juventud (Silva, 2003). XI. La experiencia de la Oficina Municipal de Juventud de Santiago. Santiago Joven es la Secretaría de la Juventud de la Municipalidad de Santiago. Con esta categoría, se le dio la misión de diseñar y ejecutar acciones que faciliten la participación y la promoción social de las y los jóvenes de Santiago, así como de crear aquellos mecanismos de coordinación necesarios para que las acciones en materia de juventud se desarrollen transversalmente dentro del mismo municipio. Santiago Joven promueve y realiza acciones acordes con los intereses y necesidades de las y los jóvenes de la municipalidad en áreas como espacios juveniles, cultura y recreación, capacitación, empleo, información, participación ciudadana y voluntariado, entre otros. Orienta su trabajo a jóvenes de 15 a 29 años de edad residentes y estudiantes de la comuna. Su trabajo se estructura en base a dos áreas estratégicas: - Gestión Comunitaria: A través de esta línea, se propone implementar acciones que refuercen la relación del municipio con las juventudes, potenciando, primero, su capacidad de gestión territorial y funcional y, segundo, generando las condiciones que promuevan el ejercicio de actividades comunitarias, para aumentar el acceso a la oferta pública y permitir la proliferación de iniciativas comunitarias en los distintos sectores de la comuna. - Extensión y Servicios: Este área tiene como propósito planear, organizar, dirigir, ejecutar y evaluar las acciones e iniciativas desarrolladas por Santiago Joven , así como las que surgen de los propios jóvenes, orientadas a potenciar el desarrollo de determinadas prácticas culturales juveniles a través de una labor de apoyo y asesoría técnica o estableciendo las correspondientes líneas de ayuda. Santiago Joven es visto por las y los jóvenes como un ente municipal de apoyo a las organizaciones juveniles en sus proyectos, pero también como una instancia básica de orientación y vinculación con la macro-estructura institucional. La labor facilitadora que se atribuye a la Secretaría es amplia, considerando la diversidad de demandas de las juventudes de la comuna; sin embargo, se priorizan como roles y desafíos de Santiago Joven los siguientes: La construcción participativa de redes; la promoción de experiencias locales de comunicación, por ejemplo, entre jóvenes y otras comunidades; la difusión de actividades y ofertas de interés juvenil; la combinación de los objetivos juveniles con los de otros grupos etarios comunitarios; la facilitación de las vías de articulación, interacción y respaldo a la cogestión al interior de la municipalidad. No obstante, al formar Santiago Joven parte de una Municipalidad, no deja de ser un ente institucional asociado a prácticas desacreditadas, hecho que complejiza la ejecución de los roles y desafíos que se le proyectan. Con objeto de desarrollar un plan de acción, esta OMJ dio lugar a los Diálogos Juveniles, organizados y coordinados por la Unidad de Gestión Comunitaria. Para ello, se hizo un profundo diagnóstico de la población juvenil y de sus condiciones en el municipio, así como de las
  • 116. 111 organizaciones juveniles y de los establecimientos educativos secundarios y universitarios. Estos estamentos fueron convocados a una serie de reuniones, de las cuales surgieron propuestas y visiones que fueron sistematizadas y analizadas junto con las autoridades municipales y, finalmente, fueron presentadas a las y los jóvenes con el respaldo explícito del Alcalde. Diversas propuestas ya se pusieron en marcha, como puede apreciarse en la página web www.stgojoven.cl A continuación, presentamos el cuadro resumen de la sistematización de resultados de los Diálogos Juveniles de Santiago Joven: AVANCE DE EJES Y ACCIONES PROPUESTAS I. EJE CIUDADANÍA JUVENIL EN COORDINACIÓN CON • Fomentar actividades de voluntariado que incluyan las aspiraciones e intereses juveniles. Unidades Municipales del Adulto Mayor, de Discapacidad, etc. • Realizar foros sociales abiertos en espacios comunes entre representantes de organizaciones juveniles del tercer sector (ONGs y grupos voluntarios) y autoridades políticas. ONGs, Organizaciones Juveniles. • Organizar Escuelas de Ciudadanía Juvenil. ONGs, Organizaciones Juveniles. • Promover la difusión y cumplimiento de los derechos juveniles. • Crear instancias que involucren participativamente a las y los jóvenes en la definición de la oferta municipal destinada a ellos. La Secretaría crea canales con otras unidades municipales, por ejemplo, Medio Ambiente o Deporte. • Efectuar un Plan de Trabajo y Convenio con la OIJ. • Crear un espacio virtual en la página web de Santiago Joven donde se difundan y promocionen proyectos, actividades, convocatorias y eventos de y para las juventudes. • Incentivar las iniciativas, proyectos o actividades gestionados articuladamente por dos o más organizaciones juveniles de la comuna. • Generar canales efectivos de información e instancias de ayuda para la obtención de la Política de Juventud. Gestión comunitaria. • Promover la colaboración de ONGs expertas para guiar el proceso. Gestión comunitaria, ONGs. • Flexibilizar los requerimientos y simplificar los procedimientos de obtención de Personalidad Municipal. Gestión comunitaria.
  • 117. 112 II. EJE CULTURA Y RECREACIÓN EN COORDINACIÓN CON • Habilitación periódica de los espacios públicos de encuentro como circuitos y escenarios de los lenguajes multiculturales de las juventudes de la comuna. Cultura. • Incentivar la creación participativa de sentidos culturales alternativos a las propuestas de entretenimiento y consumo cultural masivo para la juventud con el objeto de repensar en claves solidarias, creativas e integradoras de las relaciones de las juventudes con sus espacios de socialización. Cultura. • Fomentar ámbitos de encuentro deportivo, tanto comunitarios como escolares, a modo de mecanismos de inclusión para jóvenes en condiciones de vulnerabilidad, lo que adicionalmente genera sentido de pertenencia (municipal, comunal, institucional, etc.). Deporte, Cultura. • Desarrollar el programa voluntario de “Re-alfabetización” tecnológica y digital por jóvenes para personas adultas a fin de trascender barreras generacionales y favorecer la solidaridad y los lazos intergeneracionales. III. EJE BIENESTAR JUVENIL Y PROYECTO DE VIDA EN COORDINACIÓN CON • Creación de la Bolsa de Empleo Juvenil. Empleo. • Implementar talleres teórico-prácticos de orientación vocacional. Educación. • Amplificar la difusión de la información de los beneficios y programas de empleo municipal. Empleo. • Realizar iniciativas (campañas, talleres) participativas de difusión y sensibilización sobre el cuidado del medio ambiente (contaminantes, clasificación de residuos, reciclaje, etc.) que terminen en acciones concretas de intervención en este ámbito. Medio Ambiente. • Implementar talleres de prevención, información y sensibilización sobre cuidado de la salud (adicciones, salud sexual y reproductiva, drogas, malnutrición, discriminación). Salud, ONGs., Organizaciones Juveniles. IV. EJE GESTIÓN INSTITUCIONAL JOVEN EN COORDINACIÓN CON • Elaborar y divulgar una Guía de Información Juvenil que compendie en un formato cómodo y atractivo la oferta local para jóvenes. Demás unidades municipales relacionadas con las y los jóvenes. • Crear un fondo concursable exclusivo para jóvenes. Gestión comunitaria (área de fondos concursables). • Incentivar la interlocución directa entre la Secretaría y las juventudes a través de Corresponsales Juveniles pertenecientes a organizaciones juveniles de distintos barrios de la comuna. Gestión comunitaria (coordinaciones territoriales) y Organizaciones Juveniles.
  • 118. 113 • Mejorar los canales de comunicación entre el municipio y las y los jóvenes a través del uso de las vías interactivas que las juventudes utilizan (TICs, redes sociales, sitios web). • Creación de la Casa de la Juventud de Santiago. • Incorporar al enfoque de la Secretaría una estrategia territorial descentralizadora para los programas a desarrollar. Santiago Joven cuenta con una Escuela de Voluntariado y, a partir de las propuestas de los Diálogos, ya se ha desarrollado la página Web, se cuenta con fondos juveniles concursables y se ha establecido y sigue creciendo la Red de Organizaciones Juveniles. Además, se ha dado gran importancia a la Información en torno a una guía de servicios de la comuna, a la bolsa de empleo, a noticias muy variadas y a la difusión de actividades de interés juvenil. Actualmente, se encuentra adquiriendo forma la Casa de la Juventud, donde se ofrecen diversos espacios para el encuentro de juventudes. La ejecución de sus proyectos avanza en las visitas a los barrios y en el establecimiento de nexos entre éstos. Es de destacar el Fondo de Emprendimiento Juvenil (FEJ), cuyo fin es promover la participación de las y los jóvenes de Santiago a través del financiamiento de proyectos de interés juvenil. Dicho fondo pretende financiar 20 proyectos de hasta 500.000 pesos (alrededor de US$1.000). Las líneas de financiamiento son: El fortalecimiento de la ciudadanía, el voluntariado, el emprendimiento juvenil, la cultura y la expresividad juvenil. Pueden beneficiarse del fondo organizaciones juveniles e instituciones formales que desarrollan un trabajo dirigido a jóvenes residentes de la comuna de Santiago y que cuentan con personería jurídica. En el caso de que la organización juvenil no cuente con personería jurídica, podrá ser patrocinada a través de una institución que sí cumpla con esta formalidad. Entrevistados dos jóvenes expertos en juventud y funcionarios de Santiago. Joven (Salazar y Lopez, 2011), manifiestan que gran parte de los logros dependen de la gestión y que muchas demandas no requieren de grandes transformaciones estratégicas. En este sentido, consideran valioso el hecho de que cuentan con un gestor político y técnico con experiencia, de confianza del alcalde y sensible al desarrollo de las juventudes. Destacan que aun dentro de la Municipalidad la OMJ puede estar completamente invisibilizada, por lo que han iniciado contactos y propuestas para establecer en su interior la coordinación interdepartamental con salud, discapacidades, cultura, etc. XII. Algunas consideraciones sobre las instancias municipales de juventud. Tanto en el modelo costarricense como en el chileno, se encuentran coincidencias y diferencias en su estructura y metas. Un importante problema a superar es que a menudo la acción comunal con jóvenes concibe a las juventudes como un gasto, y no como una inversión. En ambos casos, la dirección y gestión está en manos de un funcionario municipal. Sin embargo, en el modelo chileno, éste tiene mayor permanencia y status como coordinador de la Oficina, lo cual abre la posibilidad de trabajar a más largo plazo los Planes de Acción Comunales y, por lo tanto, desarrollar aportes a las políticas locales y nacionales. Estos planes son centrales en la sostenibilidad de las acciones, el involucramiento juvenil y la construcción de las políticas locales.
  • 119. 114 Es importante destacar que, en Costa Rica, pese a que los municipios son autónomos, se encontró una fórmula para incorporar a las Unidades Municipales de Juventud al Sistema de Juventud en diversos planos: Articulación de proyectos con el Consejo de la Persona Joven y participación en la Red de la Persona Joven, así como en la Asamblea Consultiva. Al pertenecer a ésta, además, alguno de sus miembros puede llegar a ser uno de los tres representantes juveniles en la Junta Directiva del Consejo, compuesto principalmente por viceministros de diversos sectores. Los estudios muestran que, para cumplir la misión de las unidades de juventud, las posibilidades dependen de la situación y ubicación de los municipios. Así, los problemas de inseguridad, violencia, falta de espacios públicos de calidad, urbanización no planificada y la ausencia de inversión pública o privada en actividades de orden cultural, artístico o de interés para las y los jóvenes constituyen realidades que las citadas unidades deben enfrentar. Por otra parte, la cercanía del municipio con el "centro" no garantiza buenas relaciones inter-institucionales. Los presupuestos de las unidades que trabajan con jóvenes a nivel comunal son escasos. Sus oficinas están menos profesionalizadas. Normalmente, los programas para jóvenes son cuestionados y sobre ellos hay que dar muestras de «buena conducta», además de que dependen de la buena voluntad del alcalde (Dávila). Los problemas expresados en los Diálogos chilenos también afectan a juventudes de otros países. La actitud de inicio de los “dialogantes” expresa dificultad de aceptación para vincularse a la OMJ por la valoración negativa preliminar acerca de la municipalidad como institución y en su relación con las juventudes de la comuna. La municipalidad es percibida así porque se asocia a prácticas políticas negativas, como por ejemplo, la maquinación de los beneficiarios, la instrumentalización de las relaciones, la coacción simbólica y la imposición y abuso de fuerza. Otro aspecto especialmente relacionado con la imagen negativa de la municipalidad está en el ámbito de gestión de los espacios públicos, que se traduce en la dificultad de obtener permiso para su uso y demás experiencias de restricción violenta, como el uso de la represión policial. Entre los desafíos identificados, tanto en los diálogos chilenos como en la evaluación costarricense, sobresale la burocracia administrativa de las municipalidades que traba las iniciativas juveniles, restringiendo la accesibilidad a los beneficios y ofertas de juventud municipales. Se evidencia, pues, la necesidad de promover vías expeditas en la municipalidad. Como una de las ideas con mayor acuerdo en todas las mesas de diálogo, aparece la de facilitar la creación de una red local de organizaciones juveniles. Se plantea que esta red de organizaciones tenga un correlato virtual en un portal web, con los datos constantemente actualizados. Tal red facilitaría la colaboración y coordinación a favor de las actividades de las diversas agrupaciones, así como la comunicación y conocimiento recíproco. Se propone definir un programa territorial transversal que fortalezca la integración entre los micro barrios de la comuna. Por medio del emprendimiento de un conjunto de ajustes estratégicos que active una movilización de la participación e incentive asimismo la identificación y potenciación de referentes, capacidades y códigos culturales de contextos locales inconexos. La aplicación de un programa territorial que se plantee promover intercambios regionales o inter-comunales coincide en Chile y Costa Rica. En esta última, se recomienda implementar estrategias en conjunto con los
  • 120. 115 Comités Cantonales de la Persona Joven para el proceso de inducción de un Comité a otro, la recopilación de las memorias de los Comités y el fortalecimiento de la figura del Comité como la representación de las juventudes ante las municipalidades. En tal sentido, se considera realizar gestiones ante el Instituto de Fomento y Asesoría Municipal para la incorporación de los alcances y responsabilidades de los gobiernos locales a partir de la Ley General de la Persona Joven y la Convención Iberoamericana de Derechos de las Persona Jóvenes. Otro aspecto coincidente en ambos países es la necesidad de capacitar en procesos administrativos y enfoques de juventud a los Comités Cantonales y a diferentes instancias de los gobiernos locales. Para ello, se considera gestionar ante el Instituto de Fomento y Asesoría Municipal la posibilidad de desarrollar actividades exclusivas para los Comités Cantonales de la Persona joven o bien su inclusión en las actividades regulares de capacitación En Costa Rica, se propone generar procesos de discusión y reflexión con diferentes instancias de los gobiernos locales sobre los resultados de esta investigación y las juventudes chilenas proponen obtener apoyo municipal para el desarrollo de instancias académicas del tipo de congresos juveniles multidisciplinarios en la línea de construcción de encuentros dialogantes multiculturales y amplios. Indudablemente, las políticas locales de juventud y su apoyo en las unidades municipales tienen vertientes inagotables, pero es evidente que existe la necesidad de instalar y fortalecer unidades de juventud participativas en los municipios, que a la vez se articulen con la institucionalidad nacional en la formulación de políticas nacionales construidas a partir de las realidades locales y con proyección de país. XIII. Bibliografía. Banco Mundial (2007). Informe Sobre El Desarrollo Mundial. El Desarrollo y la próxima Generación. Washington. Consejo de la Persona Joven. Unidad de Investigación: Observatorio de la Persona Joven( 2010 ) Estudio sobre Las Condiciones de Ejecución de Proyectos por los Comités Cantonales de la Persona Joven. Ministerio de Cultura. CEPAL/OIJ (2008). Juventud y cohesión social en Iberoamérica. Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Santiago de Chile. Consejo Nacional de Política Pública de la Persona Joven (2003). Política Pública de la Persona Joven. Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, San José, Costa Rica. DÁVILA, Oscar (2006). Estudiantes secundarios y su lucha por la igualdad educativa y social. CIDPA. Viña del Mar, Chile. DÁVILA, Oscar y SILVA, J. Claudio(1999). Políticas de Juventud y su Expresión en lo Local. Revista Ultima Década Nº11, CIDPA, Viña Del Mar,
  • 121. 116 FLACSO-Argentina. Perspectivas sobre la Condición Juvenil y su Inclusión en las Políticas Públicas. En Políticas de Juventud en Latinoamérica. Argentina en Perspectiva.. Fundación Friederich Ebert. 2004. Instituto Nacional de la Juventud, 2008. Avances y desafíos en la institucionalidad pública en juventud. Revista Observatorio de Juventud. Santiago. Chile. KRAUSKOPF, Dina (2008) Dimensiones de la participación en las juventudes contemporáneas latinoamericanas. Revista Pensamiento Iberoamericano No. 3, 2a época, 2008/2, Madrid. pp. 165- 182. KELLOG FOUNDATION. 2006. Juventudes en América Latina y el Caribe: dimensiones sociales, subjetividades y estrategias de vida. En Asociándose a la juventud para construir el futuro. Editado por W.K.. Petrópolis. Sao Paulo, Brasil. LECHNER, Norbert (1998). Condiciones de gobernabilidad democrática en América Latina. En Chile 97. Análisis y Opiniones. FLACSO-Chile. Santiago. LIEBEL, Manfred (1992). Mala Onda. La juventud popular en América Latina. Ediciones Nicarao. Managua, Nicaragua. Municipalidad de Santiago. Santiago Joven (2011).Sistematización de los Diálogos Juveniles 2010. Santiago, Chile. SILVA, Claudio (2003). Políticas locales de juventud en Chile: intentando develar el sujeto. En Políticas Públicas de Juventud en América Latina: políticas locales. CIDPA Ediciones. Viña del Mar, Chile. SOSA, Juan José y ROCHA, José Luis (2001). Las Pandillas en Nicaragua. En Maras y Pandillas en Centroamérica. Volumen 1. Editado por IUDOP. Publicaciones UCA. Nicaragua. STIGLITZ, Joseph; ESEN, Amartya; FITOUSSI, Jean-Paul (2008). Report by the Comission on the Measurement of Economic Performance and Social Progress.http://www.stiglitz- sen- fitoussi.fr/documents/sapport-anglais.pdf UNFPA. Participación Social y Desarrollo en la Adolescencia. 3a edición,. San José, Costa Rica. 2003. UNICEF (2001). Adolescencia en América Latina y el Caribe: Orientaciones para la formulación de políticas. Nueva York. Desafíos en la construcción e implementación de las políticas de juventud en América Latina. En el Futuro ya no es como antes. Ser joven en América Latina. Noviembre-Diciembre2005. Buenos Aires. Argentina
  • 122. 117 Comprensión de la juventud. El ocaso del concepto de moratoria psicosocial. En Revista de Estudios sobre Juventud. Nueva Época. Julio-Diciembre 2004. Año 8. México. Violencia juvenil: Alerta social. En Revista Parlamentaria. La Crisis Social: Desintegración Familiar. Valores y Violencia Social. Vol.4. No 3. San José, Costa Rica. 1996.
  • 123. 118 Anexo Único Opiniones acerca de las principales áreas de exclusión social de las y los jóvenes en el municipio. Foro Nacional: Inclusión Social de Jóvenes, 21 de julio de 2011.
  • 124. 119 Grupos consultados durante el foro.
  • 125. 120 I. Introducción. Como se menciona en la introducción de la presente publicación, el 21 de julio de 2011, se realizó en la ciudad de San Salvador el “Foro: Inclusión Social de Jóvenes en el Municipio”. Asistieron al mismo 130 personas, que podemos caracterizar de la siguiente manera: - El 60% de las y los participantes tenían edades comprendidas entre los 15 y los 30 años (el 42%, entre 15 y 24 años) y el 40% restante superaba los 30 años de edad. - La asistencia masculina sobrepasó a la femenina, siendo la participación de mujeres del 44%. - Jóvenes de los 12 municipios salvadoreños del proyecto “Construcción participativa de políticas locales para la inclusión social de jóvenes” y de otras organizaciones juveniles de El Salvador (de ámbito nacional y local) representaban el 45% del público. - El 16% de las y los asistentes eran funcionarios públicos, tanto del gobierno central como de gobiernos locales. - Y el 32% de las personas que acudieron al foro eran representantes de instituciones privadas nacionales e internacionales. El equipo organizador del foro, con el fin de aprovechar la presencia de este público tan diverso y mayoritariamente joven, consideró oportuno incluir en la agenda con antelación un espacio de consulta, al que se destinó un tiempo breve al final del evento. El objetivo de dicha consulta era pedir opinión en torno a las principales áreas de inclusión (o exclusión) de las y los jóvenes en el municipio, identificar los desafíos más importantes en esas áreas y proponer acciones orientadas a enfrentarlos. La consulta se diseñó con un enfoque sectorial pues se solicitó al público que se organizara en mesas de trabajo correspondientes a los siguientes sectores: I. Hombres jóvenes. II. Mujeres jóvenes. III. ONGs y cooperación. IV. Representantes del gobierno central y de gobiernos locales. Como la presencia de jóvenes era mayor, se formaron dos grupos de hombres jóvenes y dos grupos de mujeres jóvenes. Los otros dos sectores contaban con un grupo cada uno. Así pues, se formuló a cada grupo o mesa de trabajo las siguientes preguntas: 1) ¿Cuáles son los 3 temas o áreas en los que reconocen más exclusión social de la juventud?32 2) Para cada área ¿Cuáles son los principales desafíos? 3) Teniendo en cuenta las experiencias de la y los ponentes, ¿cuáles son las acciones o proyectos que podrían aplicarse en el municipio para propiciar la inclusión de las y los jóvenes en cada área? Las seis mesas conformadas coincidieron en seleccionar, entre sus tres áreas de exclusión juvenil priorizadas, la de empleo y emprendimiento. Cuatro de las seis mesas coincidieron en escoger el área de seguridad y también cuatro de las seis mesas coincidieron en señalar el área de participación política y ciudadana. 32 Esta pregunta no era abierta, sino que ofrecía un menú con las siguientes siete áreas: Educación y formación; empleo y emprendimiento; salud y autocuidado; vivienda y servicios comunitarios; recreación y cultura; seguridad y vida sin violencia; participación política y ciudadana.
  • 126. 121 La cuarta área de exclusión juvenil priorizada, en la que coincidieron tres mesas, fue educación y formación. El área de salud y autocuidado fue seleccionada sólo por un grupo (de mujeres jóvenes), al igual que el área de vivienda y servicios comunitarios, escogida sólo por el grupo de representantes del gobierno central y de gobiernos locales. El área de recreación y cultura no fue priorizada por ningún grupo como área de exclusión social de la juventud. II. Empleo y emprendimiento. El área de empleo y emprendimiento era la que presentaba más expectativas frustradas tanto en las y los jóvenes como en las personas adultas. Era, por tanto, la principal área que contribuye a generar condiciones de exclusión social de las y los jóvenes en sus respectivos municipios. El desafío más importante identificado por los seis grupos en la misma fue la necesidad de crear oportunidades de empleo para jóvenes, pero con tres especificaciones: - No se busca crear cualquier empleo, sino empleo “decente”. - El reto más grande es que la o el joven consiga su primer empleo. - Es “en el interior del país”, “en el área rural”, “en lo local”, es decir, en el ámbito municipal (fuera del Área Metropolitana de San Salvador), el lugar donde menos oportunidades de empleo para jóvenes se generan. Tanto jóvenes como representantes de los gobiernos central y locales colocaron en el área de empleo y emprendimiento como un desafío el tema de la formación técnica, cuya carencia constituye un obstáculo relevante para que la juventud tenga acceso a su primer empleo. Las mujeres jóvenes consideraron que, en materia de empleo, los hombres jóvenes cuentan con más oportunidades que ellas, identificando como un desafío la inequidad de género existente al respecto. Finalmente, los grupos de jóvenes expresaron la carencia de crédito para los emprendimientos juveniles y a la baja competitividad de los mismos. En términos de acciones o proyectos, todos los sectores sostuvieron que es importante impulsar procesos de formación para jóvenes, con énfasis en la capacitación técnica. Las y los jóvenes destacaron también la idoneidad de promover la educación superior, que podría abrir las puertas a puestos de trabajo calificados, y la generación de capacidades ligadas a los emprendimientos y empresas juveniles. Como acciones encaminadas a la generación de empleo, los sectores adultos propusieron dos tipos de acciones: El establecimiento de convenios con la empresa privada para que se comprometa a ofrecer primer empleo y la organización de ferias de empleo. III. Seguridad y vida sin violencia. En la selección de las principales áreas de exclusión social de la juventud, cuatro de las seis mesas de discusión escogieron el área de seguridad y vida sin violencia. Es de destacar que dos de los cuatro grupos o mesas de jóvenes no tomaron en cuenta este área.
  • 127. 122 Entre los desafíos a encarar, se identificó el de reducir los homicidios de jóvenes, y también otras formas de violencia que afectan a la juventud, como la intrafamiliar o la de género. Las instituciones privadas consideraron que otro desafío es el desarme de la población. Tanto las instituciones privadas como las públicas opinaron que es insuficiente la inversión en prevención de violencia. Jóvenes y representantes de los gobiernos central y locales consideraron que la juventud está estigmatizada, es decir, es etiquetada a priori como violenta, y que la juventud y las comunidades desconfían de la Policía Nacional Civil. Para enfrentar estos desafíos, se propuso impulsar programas de prevención de violencia dirigidos a niñez y juventud, así como ordenanzas de desarme. Las y los jóvenes sugirieron que reciban una capacitación especial aquellos elementos de la Policía Nacional Civil que deben tratar con juventud en su quehacer diario. Jóvenes y representantes de los gobiernos central y locales recomendaron que la Policía Nacional Civil se acerque a la juventud y a las comunidades desde un planteamiento no represivo, sino de construcción de confianza mutua. Otra medida, que surgió de este último sector, fue la creación de espacios de convivencia y de espacios seguros para el esparcimiento, la recreación y el arte para la juventud. IV. Participación política y ciudadana. Cuatro de las seis mesas de consulta escogieron entre sus principales áreas de exclusión social de la juventud la de participación política y ciudadana. Curiosamente, el grupo de representantes de los gobiernos central y locales no seleccionaron este área de exclusión. Tampoco lo hizo uno de los dos grupos de mujeres jóvenes. Como desafíos, se identificaron la carencia de capacidades y habilidades para la participación política y ciudadana en la juventud, el reducido acceso de ésta a los espacios de toma de decisiones y la instrumentalización de la juventud por parte de diferentes tipos de instituciones públicas y privadas. Se propuso como acciones para enfrentar estos desafíos la formación y empoderamiento de la juventud, especialmente, de sus liderazgos; la participación efectiva de jóvenes en los concejos municipales y en los comités municipales de prevención de violencia; y la organización juvenil con vistas a la incidencia ante los gobiernos locales para impulsar agendas y políticas locales de juventud.
  • 128. 123 Grupo de Teatro Lágrimas de Risa.