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Los adolescentes y el porno

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Entrevistas a varios profesionales frente al tema de porno y adolescencia en revista semana.

Entrevistas a varios profesionales frente al tema de porno y adolescencia en revista semana.

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  • 1. REVISTA SEMANA<br />Lunes, 02 de Mayo de 2011 00:32<br />Los adolescentes y el porno<br />Hay alarma porque los jóvenes consumen cada vez más material triple X. Esto podría estar llevándolos a tener una visión distorsionada de la sexualidad.<br />Cuando Carlos tenía 12 años, de eso hace ya cuatro décadas, se las ingeniaba para apoderarse a hurtadillas de las revista Playboy de su hermano mayor. Las escondía debajo del colchón y solo la sacaba cuando sabía que nadie iba a molestarlo. Así podía disfrutar de las imágenes tranquilamente y calmar su curiosidad de adolescente. A veces intercambiaba información con sus amigos o salían en grupo a matiné para ver una película de cine de color subido, pero eso era más difícil, pues tenían que sobornar al portero. En cambio, a su hijo de 13 años le ha tocado más fácil. En estos tiempos, el contenido porno es abundante y está al alcance de la mano. Desde el computador de su cuarto o desde su teléfono celular, el joven accede a las millones de páginas web pornográficas disponibles en la red, sin que nadie lo sospeche.Internet ha hecho que el consumo de este tipo de imágenes aumente en el mundo. Las cifras señalan que uno de cada cuatro clics está relacionado con material de alto contenido sexual. También se calcula que, a los 10 años, un tercio de los niños ya ha visto material pornográfico en la red, y cuatro de cada cinco jóvenes entre 14 y 16 años admiten ver con frecuencia videos e imágenes explícitas de sexo, en sus computadores. Según Gail Dines, autora del libro Pornland, hay 420 millones de páginas porno en el ciberespacio, 4,2 millones de portales y cada día se realizan 68 millones de búsquedas relacionadas con el tema. Los hombres son más proclives al porno. Se calcula que el 80 por ciento de ellos visitan estas páginas, comparado con un 31 por ciento de las mujeres.<br />Que los adolescentes tengan acceso a revistas e imágenes sexuales es algo que para los expertos no genera alarma, porque hace parte de la curiosidad de la adolescencia. Tampoco importa que un adulto mire pornografía, porque tiene más elementos para entender que se trata de una situación ficticia. Lo que sí les preocupa es el acceso ilimitado a muy temprana edad a contenidos muy explícitos, mucho antes de que los jóvenes hayan tenido una experiencia real e incluso de que puedan entender lo que están viendo. Y es que ya no se trata de simples imágenes de mujeres en poses eróticas, sino de videos con lujo de detalles en los que se muestra el acto sexual sin contexto y sin mediar ningún tipo de relación sentimental. Más aún, algunos sitios incluyen en su oferta violaciones en grupo, sexo con animales y otras situaciones que los especialistas describen como "demasiado pesadas para decirlas".Para algunos expertos, esa temprana exposición a la pornografía, sobre todo cuando no hay acompañamiento de un adulto, está guiando los comportamientos de los jóvenes cuando tienen que enfrentarse a este tipo de relaciones en la vida real. "Cuando la exposición es a muy temprana edad, digamos a los 7 años, los niños llegan al tema no de manera gradual, sino directamente. Si no se hace una terapia, estos niños pueden terminar odiando a las mujeres o creyendo que el sexo es un asco", dice Carolina Piñeros, directora de Redpapaz. Pero los más grandes no están mejor librados, porque están creando en sus mentes ideas distorsionadas de la sexualidad a partir de ese contacto permanente con el porno. "Uno cree que las relaciones sexuales son así. Que tiene que hacer veinte poses diferentes, que el coito debe durar tres horas y que hay que hacerlo de manera burda- dice Alejandro, un estudiante de Psicología que no hace mucho pasó por esta etapa de su vida-. Teníamos complejo con nuestro pene porque creíamos que debía ser más grande, como el de estos actores. -Y concluye-: El porno para nada es un buen profesor".Y según Nereida Lacera, sexóloga de Profamilia, no puede serlo, porque la pornografía tiende a distorsionar el sentido de la sexualidad. Su planteamiento está basado en recientes estudios científicos en los cuales se concluye que aquellos adolescentes que miran pornografía con frecuencia ven las relaciones sexuales como una actividad netamente física, que no requiere de un preámbulo ni de una relación afectiva. "Lo más preocupante es que estos niños no tiene educación sexual para equilibrar lo que están viendo y están iniciándose así", dice. En la medida en que los contenidos porno generan expectativas irreales, estas se diluyen en la práctica y, a la postre, no se sabe cómo actuar. Según Diego Arbeláez, médico y consultor en educación integral, los niños ven escenas frías, sin ninguna trama, y mujeres dispuestas a todo. "Eso es lo que les ofrecen como la cúspide del placer, pero cuando ellos se encuentran ante una mujer real que no es la actriz porno, que no es pasiva, que tiene otras expectativas de la relación sexual, se les desmoronan esas fantasías", explica.Un estudio publicado en 2006 en el Journal of Applied Social Psychology mostró que aquellos que miran porno le dan menos valor a la fidelidad y más al sexo casual. A los que les gusta el llamado porno duro son mucho más agresivos. Los expertos, basados en evidencia científica, también señalan que el auge del sexo anal y oral entre los jóvenes así como la preferencia por hacer tríos, lo cual hace parte del repertorio básico de estos videos, tienen que ver con el constante consumo de porno. Más de un estudio científico ha encontrado una correlación entre ver pornografía y estas prácticas sexuales, a pesar de que muchas jóvenes describen esas experiencias como negativas. Alejandro cuenta que muchas de ellas acceden a este tipo de actividades sexuales porque creen que así son las cosas "pero luego para ellas es muy doloroso en términos emocionales", dice. Entre sus amigos y conocidos, lograr que una mujer les dé el sí al sexo anal es considerado como la máxima conquista. "Si aceptan, significa la verdadera entrega".<br />Otra consecuencia del porno a temprana edad es la fijación con una estética corporal, que incluye el gusto de los hombres por mujeres de senos grandes pero cintura muy pequeña, lo cual solo es posible tener con cirugía plástica. Tampoco quieren mujeres con rastros de vellos en su cuerpo, lo que ha generado una presión de las mujeres por deshacerse de ellos a como dé lugar. Así mismo, le achacan al porno el aumento de enfermedades de transmisión sexual y el incremento del embarazo adolescente, porque "estas imágenes tienden a hacerles creer que, como allí nadie se protege, no hay ningún riesgo", dice Lacera. También hay una correlación entre exposición temprana a porno y conductas sexuales violentas. Dicen los expertos que demasiada pornografía produce más adictos al sexo, y para ellos ver a una pareja en una relación ya no es suficiente, sino que cada vez necesitan situaciones más extrañas, incluso violentas, para excitarse. "Estas imágenes que quedan grabadas muy temprano van a influenciar lo que estos niños van a sentir como fantasías o estímulos que los excitan cuando sean adultos", explicó a The Sunday Times Heather Wood, de la clínica Portman, de Londres.<br />Pero no todos están de acuerdo. Michael Castleman, experto en sexualidad, le dijo a SEMANA que pese a que los expertos culpan al porno de todos los males sociales, desde que comenzó su auge en Internet los índices de violación, de divorcio y de sexo entre adolescentes han disminuido. "Quienes odian el porno creen que hay una relación directa entre este material y cierto perjuicio social, pero en realidad esos estudios no son concluyentes". Más aún, algunos especialistas creen que los niños de hoy son letrados en Internet y, a diferencia de lo que creen los adultos, tienen elementos para ver estos contenidos con sentido crítico."Ellos aceptan que el porno es un mal profesor, que les genera presiones y que da una idea equivocada de la sexualidad", dice Belinda Brooks Gordon, del Birkbeck College, quien ha investigado el tema.En cualquier caso, Arbeláez señala que esta debe ser una excelente oportunidad no para prohibir el porno, sino para que los padres, siempre temerosos de hablar de sexo frente a sus hijos, por fin se sienten con ellos a reflexionar sobre el material que ven por Internet. Y mejor ahora, porque luego, con la televisión en alta definición, a todo color y en 3D, el porno será aún más vívido y real que hoy y, posiblemente, más dañino.<br />

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