Las vanguardias en España
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  • 1. LAS VANGUARDIAS EN ESPAÑA ÍNDICE 3. Las vanguardias. Los "ismos". Ramón Gómez de la Serna .................................................... 1 3.1. Las vanguardias en España ................................................................................................. 1 3.1.1. El Creacionismo ........................................................................................................... 1 3.1.2. El Surrealismo .............................................................................................................. 1 3.1.3. Etapas .......................................................................................................................... 3 3.2. Ramón Gómez de la Serna:"Greguerías" ........................................................................... 3 3. Las vanguardias. Los "ismos". Ramón Gómez de la Serna En las vanguardias españolas de los años 20 se mantienen rasgos del Novecentismo (europeísmo, antirromanticismo o la insistencia en la autonomía del arte), se rechaza la poesía mimética, realista, y aparece una postura rupturista en la obsesión por la exploración estética y la experimentación total. El concepto de "vanguardia" engloba a distintos movimientos, como el Futurismo, el Cubismo, el Dadaísmo o arte Dadá, el Surrealismo; y, entre los de origen hispánico, el Creacionismo (Huidobro, Gerardo Diego) o el Ultraísmo (Jorge Luis Borges). Las distintas tendencias que lo componen huyen de la imitación, el sentimiento, el conformismo y el acatamiento a cualquier norma establecida. Defienden que el poeta, el creador, debe ser original y forjarse su propia estética. La búsqueda de la originalidad llevará un ingrediente esencial: la sorpresa y la provocación a través del juego y del humor. 3.1. Las vanguardias en España A partir de 1926, se observa en España la eclosión de los movimientos de vanguardia. Por su mayor penetración y cultivo en nuestro país, nos referiremos brevemente al Creacionismo y al Surrrealismo. 3.1.1. El Creacionismo El Creacionismo es una de las vanguardias más interesantes aparecidas en Latinoamérica, aunque lo cierto es que, exportada por el propio Vicente Huidobro, tuvo grandes representantes en España, como Gerardo Diego y Juan Larrea. Además, en este caso, la existencia de una estética y una poética teóricas dio lugar a frutos muy válidos en la escritura poética: la obra Altazor (1924) de Huidobro. Pueden destacarse dos elementos en su propuesta: 1) Rechazan la imitación de la realidad (la función representativa del lenguaje); y defienden, en su lugar, el "juego de azar de las palabras". "El poema creacionista se compone de imágenes creadas, de conceptos creados; no escatima ningún elemento de la poesía tradicional, salvo que en él dichos elementos son íntegramente inventados, sin preocuparse en absoluto de la realidad ni de la veracidad anteriores al acto de realización" Huidobro, Manifestes (1925). 2) La poesía así creada es universal y traducible, como también pretendía Ezra Pound: "Si para los poetas creacionistas lo que importa es presentar un hecho nuevo, la poesía creacionista se hace traducible y universal, pues los hechos nuevos permanecen idénticos en todas las lenguas" Huidobro, ibidem. 3.1.2. El Surrealismo Pero es el Surrealismo el que aportará mayor riqueza al lenguaje poético de los escritores españoles. Esta corriente, que no se propone sólo un cambio estético, sino una sublevación en todos los aspectos de la vida, propugna la liberación de los impulsos reprimidos del subconsciente, la emancipación de todas las prohibiciones morales o estéticas que impone la
  • 2. razón. Defiende la técnica de la escritura automática: escribir como si el pensamiento no estuviera dirigido, calcando en el papel las imágenes que van surgiendo, sin control de la razón. Esa continua experimentación produce imágenes oníricas, asociaciones insólitas, relaciones a primera vista incongruentes. Fundamentos del surrealismo o El surrealismo, lejos de todo nihilismo, pretende desentrañar el sentido último de la realidad, de una realidad más amplia o "superior". Como dijo André Breton, quiere desvelar "el funcionamiento real del pensamiento", con "ausencia de toda vigilancia ejercida por la razón". o Para los surrealistas el descubrimiento de esa realidad más amplia pasa por la reivindicación del subconsciente y del sueño a los cuales otorgan una entidad de igual o mayor importancia que los estados de conciencia. Se trata de estudiar de forma sistemática los mecanismos del subconsciente. o Todo lo anterior implica superar los formalismos en el arte así como abrir éste a la colectivización, a la democratización. Todos los humanos manejamos un mismo lenguaje de los sueños; el poeta surrealista es un "portador de llaves", según Breton. Lo que hace es conectar los planos real y suprarreal de la realidad. Los símbolos y mitos son esas claves. o La escritura automática será instrumento para hacer patente el mundo suprarreal. Aunque le sirva de precedente, no es solo la frase-asociación del cubismo, el absurdo dadaísta, que se burla de las grandes obras colocando en un museo el objet trouvé (“objeto perdido”), contra las convenciones burguesas; las palabras en libertad futuristas. La escritura automática pretende ser una técnica: "Escribid rápidamente, sin tema preconcebido, lo bastante rápido para no sentir la tentación de releeros...la frase vendrá por sí sola, sólo pide que se la deje exteriorizarse" André Breton. o Otros mecanismos de lenguaje son la ensambladura fortuita de palabras (collage de frases recortadas de periódicos); reseña de sueños (compte-rendu des rèves) o Los poetas surrealistas mezclan objetos, sentimientos y conceptos que la razón mantiene separados; aparecen asociaciones libres e inesperadas de palabras, metáforas insólitas, imágenes oníricas y hasta delirantes. Pero todo ello no responde a un juego chocante, como en otros movimientos, sino que provoca un azar objetivo. Para el surrealista su lenguaje acarrea una densa carga humana, incluso una carga subversiva, que libera al propio lenguaje del peso de las represiones. A través del lenguaje se desvela el subconsciente libre de cada uno y de todos. El Surrealismo español no se convirtió en una réplica del francés, ni aplicó sus doctrinas a machamartillo; pero casi todos los miembros del grupo poético del 27 quedaron marcados por él. Los creadores más conectados con el centro parisino del movimiento fueron el director de cine Luis Buñuel y el pintor Salvador Dalí. La creación artística de Lorca pasó por una etapa plenamente surrealista, que dio lugar a una obra espléndida, quizá la mejor en toda la historia del movimiento: Poeta en Nueva York (1929, inédito hasta 1940). También Rafael Alberti participó de la estética surrealista en la poesía (Sobre los ángeles, 1928, otro magnífico libro) y el teatro (El hombre deshabitado, 1931), aunque en libros posteriores prevaleció su compromiso político. Posteriormente, Vicente Aleixandre cultivó una poesía onírica y riquísima en imágenes durante los años 30, pero calificarla de “surrealista” sería erróneo. Tan sólo el poeta y editor Manuel Altolaguirre siguió adscrito al “Surrealismo mundial”, encabezado por Louis Aragon y André Breton, que se comprometió con la defensa de la República española y el antifascismo, a la vez que polemizaba con el comunismo ortodoxo. De cualquier modo, la liberación expresiva que supuso el surrealismo facilitó que los poetas creasen un imaginario personal y comunicasen la experiencia sexual, la situación existencial (desgarro, absurdo, depresión, entusiasmo o euforia) o, por último, un compromiso político. En ese tránsito fue muy influyente la poesía y la tarea cultural de Pablo Neruda, cónsul de Chile en Madrid desde 1934, quien ya había publicado su primera Residencia en la tierra. La revista Caballo verde para la poesía, editada por Manuel Altolaguirre y dirigida por Neruda en 1935, se hacía eco de la alianza entre surrealismo e izquierda política (“una poesía sin pureza”), mucho antes que el chileno se convirtiera en militante del Partido Comunista.
  • 3. 3.1.3. Etapas En síntesis, pueden distinguirse las cuatro etapas siguientes en el desarrollo del Vanguardismo español: 1. De 1908 a 1918. Primeras manifestaciones de una literatura de Vanguardia, protagonizadas esencialmente por "Ramón". 2. De 1918 a 1925, es decir, desde la llegada de Vicente Huidobro a España hasta los primeros contactos con el Surrealismo. Son los años presididos por el Ultraísmo y el Creacionismo. Predomina el optimismo vital, el juego, la exaltación de la modernidad y la deshumanización. 3. De 1925 a 1930. Influjo dominante del Surrealismo y, con ello, se inicia un proceso de rehumanización. Comienza a observarse cierto pesimismo y hasta una angustia ante los efectos deshumanizantes de la civilización moderna. 4. De 1930 a 1936. La crisis del 29 y el auge de las ideologías mundiales, revolucionarias o fascistas, dan paso a una demanda de compromiso social y existencial. Al principio, surge un nuevo Romanticismo, que reclama amor y vivencia humana. Desde la proclamación de la República, y todavía más en la Guerra Civil, otros móviles sustituyen a las doctrinas vanguardistas. 3.2. Ramón Gómez de la Serna:"Greguerías" Ramón Gómez de la Serna (Madrid, 1888- Buenos Aires, 1963) conecta con las vanguardias europeas aún antes de la 1ª Guerra Mundial (1914): el Futurismo. En las revistas de la época, en Prometeo y en las tertulias del Café de Pombo que presidía, defendió y divulgó las nuevas corrientes del arte durante dos décadas. Les dedicó un libro-homenaje: Ismos (1931), cuando ya habían dado todo de sí. Veamos algunos caracteres que definen el “Ramonismo”; un “ismo” que nunca se planteó en tales términos: A. Comparte con los movimientos de Vanguardia la antipatía por la interpretación tradicional de la realidad. Por tanto, en su obra adivinamos constantemente el deseo de romper con el arte anterior. B. Su literatura pretende preocuparse de la realidad observada desde puntos de vista no habituales. De esa forma quiere provocar la sorpresa o la deshabituación del lector. C Elimina de sus obras el sentimentalismo. Las herramientas para conseguirlo serán el humor y la explotación de los aspectos más absurdos de la vida. D. Entre las aportaciones más peculiares de Ramón está la creación de un género literario nuevo al que denominó greguería y que definió con una igualdad matemática: Greguería = Humor + Metáfora Son brevísimas prosas o incluso versos ("El hielo se derrite porque llora de frío") que esconden una pirueta conceptual o una metáfora insólita. Ricardo Senabreha clasificado las numerosas greguerías de Ramón Gómez de la Serna en cuatro grupos: § Basadas en una falsa etimología: "Bisabuelo parece querer decir una pareja de abuelos". § Basadas en una paranomasia (juego de palabras): "Cuando contamos por lustros nuestra edad es que queremos dar lustre a nuestros años"" § Basadas en la parodia de frases hechas: "¿De cuerpo presente? No. De cuerpo pretérito pasado". § Basadas en una dilogía: "El defecto de las enciclopedias es que padecen apendicitis" (por referencia al exceso de “apéndices”). La "greguería" aportó un elemento clave a la inventiva del grupo del 27: Lorca, Guillén, Alberti o Gerardo Diego la cultivaron.