Efectos De La TelevisióN

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Efectos De La TelevisióN

  1. 1. Efectos de la Televisión <br />right0Se dice que es más fácil encontrar una casa en la que falte el pan que una casa sin televisor. Esta afirmación no se puede tomar al pie de la letra, pero refleja bien la escala de valores de muchas familias: prefieren antes comer peor que prescindir del televisor. La televisión se ha convertido en elemento imprescindible para el «funcionamiento» familiar. El extraño silencio que deja una televisión averiada en la casa produce incomodidad, como si estuviera ausente un elemento vivo de la familia. Protagonista destacado a la hora de comer, «invitado especial» todas las noches, compañero imprescindible los fines de semana, su ausencia llega a crear verdaderos síndromes de abstinencia, como si de una droga se tratara.<br />¿Droga? Sí, ahí está la clave de nuestro tema. El problema no es el uso sino el abuso de la televisión. El enfoque correcto no debe ser: «¿la televisión es buena o mala?» Como muchos otros instrumentos técnicos, la televisión en sí misma no es ni buena ni mala, sino que depende de cómo se use. Un mal uso puede tener consecuencias muy negativas para la salud de la persona, y no solamente de los niños. El profesor Alonso Fernández, destacado psiquiatra español, decía en una conferencia titulada «Televisión y salud mental»: «Todo plan nacional de salud mental debe incluir el adecuado funcionamiento del ente televisivo como una de sus prioridades absolutas». Casi todos habremos experimentado alguna vez la dificultad para levantarnos del sillón cuando estamos enfrente del televisor. Es como si nos «enganchara». Los expertos hablan de un estado de anestesia o hipnosis televisiva que no permite al sujeto alejarse de la pantalla. Sólo ciertas personas con fuerza de voluntad se liberan de esta experiencia de enganche. Así que, el problema no es la televisión, el medio en sí, sino lo que hacemos con ella.<br />La televisión es un medio de penetración formidable de la forma de ser de este mundo. La secularización entra por todos los poros de la vida del creyente, y el medio televisivo no es una excepción. Para un joven creyente hoy es mucho más fácil imitar a sus «ídolos» de «Operación triunfo» que a Cristo. Es simplemente una cuestión de porcentajes de influencia. Si un creyente pasa tres horas diarias frente al televisor (el promedio en España gira en torno a las 3 horas por día), ¿cuántos minutos recibe de influencia espiritual?. El televisor no es el diablo, ni siquiera es del diablo, pero puede llegar a ser instrumento favorito de influencia por parte del diablo. Observemos con atención las declaraciones de Lolo Rico, escritora, exdirectora de programas infantiles de TVE: «La pequeña pantalla dictamina e impone sus modelos, impartiendo criterios -se siguen a rajatabla- sobre el mundo y la mejor manera de existir en él. Se ha convertido en la madre subsidiaria que distribuye afectos, ordena inclinaciones y asigna gustos y aficiones como es propio de la maternidad». Estas palabras cobran especial valor viniendo de alguien que conoce a fondo la capacidad de influencia del medio televisivo. Rico, autora del libro «El buen espectador» (Espasa Calpe, 1994) afirma de modo concluyente: «La televisión es el medio más manipulador y más manipulable».<br />Consideremos, ante todo, los valores positivos. En primer lugar, la televisión puede ser un buen instrumento de información. Las capacidades técnicas de nuestros días son tan impresionantes que se ha hecho plena realidad la idea del sociólogo Mac Luhan del mundo como una «aldea global». Para el creyente esto tiene una dimensión muy buena. Si queremos «examinarlo todo y retener lo bueno», tal como nos exhortaba el apóstol Pablo, necesitamos información. El cristiano no puede vivir encerrado en la seguridad de su iglesia local, aislado del mundo Necesitamos conocer y auscultar bien las realidades que nos rodean. Si queremos que nuestro mensaje sea relevante para el mundo, hemos de ser capaces de tener un ojo en el periódico y otro en la Biblia como apuntaba el teólogo Kart Barth. Nosotros parafraseamos su frase y la aplicamos a la televisión: hemos de saber ver lo que ocurre en nuestro mundo. Y necesitamos interpretar estas realidades con los ojos y la mente de Cristo.<br />De la misma manera que un antibiótico es susceptible de abuso y entonces sus efectos son perjudiciales, lo mismo ocurre con el televisor. ¿Cuáles son los peligros principales de la televisión? Empezaremos considerando los efectos negativos que derivan de la «dosis», la cantidad de horas de consumo de televisión.<br />right0El abuso de tiempo delante del televisor nos plantea tres graves consecuencias tanto para el niño como para el adulto. En primer lugar, es una forma pasiva de ocio que reprime la creatividad y la imaginación. La televisión implica muy poca participación, a diferencia, por ejemplo, de la lectura. No estimula la creatividad, una facultad indispensable para los niños y terapéutica para los adultos. Esto es vital porque el ser humano, hecho a imagen y semejanza de Dios, ha nacido para crear. La atrofia progresiva de la creatividad humana lleva a una generación de personas sin criterio, despersonalizadas. Hay algunas formas de ocio -la lectura, la música- que promueven la imaginación. Cuando éramos niños y leíamos «El gato con botas», o «Robinson Crusoe» en la adolescencia, podíamos dar rienda suelta a nuestra imaginación y ello fomenta la creatividad. Este elemento le falta al televisor. La participación es pasiva. En la televisión es difícil ser actor y espectador a la vez. Éste es uno de los grandes riesgos de una sociedad tan centrada en la imagen: perder la imaginación creativa, la fantasía.<br />En segundo lugar, la mayoría de los programas tiene un efecto absorbente. Es el estado de hipnosis televisiva a la que nos referíamos al principio. Veámoslo con un ejemplo curioso. Si uno de nosotros intenta leer el periódico cuando el televisor está encendido, es muy probable que terminemos cerrando el periódico y mirando el programa. Hay un efecto de atracción, de seducción que capta la atención de la persona. Por ello, muchos encuentran muy difícil apagar el televisor antes de que acabe el programa iniciado. Es un efecto parecido al de la droga: cuanto más la miras, tanto más necesitas seguir mirándola. Me confesaba un amigo cómo decidió vender su televisor porque era incapaz de controlar el número de horas delante de la pantalla y ello había arruinado su hábito de lectura. «La televisión ha empobrecido mi vida», me decía un poco avergonzado.<br />Este efecto de hipnosis puede llegar a convertir la televisión un una forma de huida, un instrumento para no pensar, un verdadero lavado de cerebro. Ya hemos hablado alguna vez de un fenómeno preocupante: la introducción de aparatos de televisión en hospitales. La enfermedad es probablemente el último reducto que le queda al hombre hoy para pensar y encontrarse consigo mismo. La televisión en la habitación del enfermo entorpece una de las oportunidades más fecundas de reflexión como es el sufrimiento. Cuando la distracción anula la reflexión, la persona y la vida se trivializan, haciéndose cada vez más superficiales.<br />En tercer lugar, el problema por excelencia de la televisión es la alteración en la vida familiar. En este aspecto ha venido a ser como un intruso que ha alterado profundamente las formas y hábitos de comunicación dentro de la familia. En una encuesta realizada en los Estados Unidos, se hizo una pregunta a niños entre cuatro y seis años: «¿A quién quieres más, a papá o a la televisión?» La respuesta, muy inquietante, fue que el 44% de los niños preferían la televisión antes que a su padre. Sus argumentos eran conmovedores: «La televisión siempre está en casa, mientras que papá no está nunca». «Mi televisión está disponible siempre que quiero, mientras que mis padres están siempre ocupados».<br />Queremos destacar un peligro particularmente importante: La televisión a la hora de la comida. En las generaciones de nuestros padres y abuelos, los problemas familiares se ventilaban a la hora de comer. «Ya hablaremos en la comida», era una frase sencilla, pero extraordinariamente rica. La comida ofrecía un foro natural donde padres e hijos, esposo y esposa hablaban con espontaneidad de los avatares de la jornada. Hoy en día alrededor de la mesa ya no se habla, sólo se oye la voz del intruso, de la «abuela electrónica» que ha invadido la intimidad familiar. Muchas tensiones podrían aliviarse si el televisor estuviera apagado a la hora de comer. Muchos jóvenes me han compartido cuánto odiaban el televisor porque les había robado a sus padres, les había despojado del único momento de comunicación con ellos. Frases parecidas las he escuchado de labios de esposas y esposos en relación con sus cónyuges. ¿Tan difícil es apagar la televisión durante las comidas? ¿Es que hay miedo de enfrentar con naturalidad los conflictos del día? Nuestra recomendación encarecida, y muy sencilla, es que ninguna familia debería tener la televisión encendida a las horas de las comidas. Es más, el aparato de televisión debería estar ubicado, a ser posible, en otra habitación de la casa. Por desgracia, las reducidas dimensiones de las viviendas actuales no permiten muchas veces esta posibilidad. Pero habría que hacer lo posible por salvaguardar la hora de la comida como momento supremo de comunicación familiar.<br />Un problema relacionado con el anterior es la «guerra de los canales» entre los miembros de la familia. El padre quiere ver un programa, el hijo se enfada porque desea otro, y la madre protesta porque su programa nunca se le respeta. Estas tensiones familiares por la oferta televisiva se han solucionado en Estados Unidos de una manera muy práctica: cada miembro de la familia, incluso los adolescentes, tiene su propio aparato en el dormitorio. De manera que al silencio durante las comidas se le suma el aislamiento el resto de horas en casa. Así, la habitación se convierte en un castillo fortificado que fomenta el individualismo. La interferencia de la televisión en la vida familiar no es ajena a los altos niveles de individualismo de nuestra sociedad. ¿Dónde están aquellas reuniones familiares, aquellas tertulias espontáneas que enriquecían a generaciones pasadas? ¿No será que la televisión está influyendo poderosamente a engendrar familias-pensión?<br />Éstos son sólo algunos de los peligros. A modo de reflexión, preguntémonos con sinceridad: ¿Cuántas horas al día dedico a la televisión? ¿Cómo ha alterado esto mi vida familiar? ¿Me es fácil levantarme y apagar la televisión o me quedo «enganchado» con facilidad? ¿En mi casa es la televisión sólo un mueble o se ha convertido en la tirana de la familia? Todas estas preguntas pueden ser un pequeño test para valorar si nuestra relación con la televisión es de uso o de abuso.<br />right0Otro tipo de efecto negativo es el derivado del contenido de los programas. La televisión imparte ideología, transmite una manera de ver la vida. La forma de pensar, los valores de la sociedad quedan plasmados en cada película, en cada anuncio publicitario. De ahí el valor estratégico que la televisión puede tener para una comprensión adecuada del mundo que nos rodea. El cristiano no puede cerrar los ojos ante el televisor y decir «esto no me interesa»; por el contrario, los ha de abrir bien para percibir, entender y reflexionar sobre las necesidades de aquellos a los que queremos predicar el Evangelio. Saber mirar la televisión es muy conveniente para una evangelización relevante. La respuesta adecuada a la secularización de nuestra sociedad pasa por una percepción profunda de las enfermedades de esta sociedad. Y la televisión es un escaparate formidable de las dolencias sociales de nuestro mundo contemporáneo.<br />Miremos, pues, la televisión con la mente de Cristo. Cada vez que encendemos nuestro receptor, a los creyentes se nos brinda una oportunidad para comprobar si de veras tenemos esta mente de Cristo. En la práctica, ello requiere saber interpretar la información recibida de acuerdo con los valores del Evangelio. En otras palabras, para ver correctamente la televisión el creyente ha de usar unas gafas correctoras, que podríamos llamar la cosmovisión cristiana. No luchemos contra la televisión, luchemos a favor de una cosmovisión cristiana de la vida. Nuestros esfuerzos no han de ir encaminados tanto a reprimir -dejar de ver- como a promover -enseñar a ver-. Estas «gafas correctoras» nos permitirán captar los mensajes que hay detrás de cada película, detrás de cada anuncio publicitario o de cada debate. Esta actitud crítica nos permitirá una transformación de la información. Éste es el mensaje básico de (Ro, “12:1-2″) Ro. 12:1-2, mensaje que hemos de aplicar a la vida diaria. Ponernos a mirar un programa sin «gafas» nos deja expuestos al mimetismo, a la manipulación y, en último término, a la secularización.<br />«Señor, enséñanos a mirar la televisión con sabiduría; enséñanos a dosificar y discernir para examinarlo todo y retener lo bueno».<br />40 años de investigación de los efectos de la violencia en prensa y televisión<br /> Por Manuel Garrido LoraNúmero 27Con la apertura del nuevo siglo, se cumplen cuatro décadas de estudios de los efectos mentales en los públicos de la violencia representada en los medios de comunicación. Aunque existen precedentes, puede decirse que es a partir de 1960 cuando comienzan a analizarse sistemáticamente los contenidos de los medios de comunicación, investigando la capacidad de estos para generar efectos mentales en los públicos. Nacidos en la cultura anglosajona, este tipo de estudios se han popularizado por todo el mundo conforme los medios de comunicación -principalmente la televisión- se han considerado de algún modo determinantes de algunos de los más detestables comportamientos humanos, especialmente en el caso de la violencia intraespecífica. Este artículo pretende mostrar de manera sintética y necesariamente con trazo grueso algunos elementos fundamentales en la evolución de estos estudios.Los orígenes de los estudios sistemáticos con la irrupción de la televisiónLos primeros estudios sobre el posible efecto pernicioso de la televisión sobre la conducta agresiva humana se originan en Estados Unidos a mediados del siglo XX, más concretamente a comienzos de la década de los sesenta. Esta convulsa época de la sociedad norteamericana propició una profunda crisis del american way of life, caracterizado -entre otras cosas- por la convivencia pacífica. En apenas una década, los Estados Unidos incrementaron espectacularmente sus conflictos sociales y sus tasas de delincuencia. Debido al desarrollo que en la misma década tuvo la televisión, muchos políticos y analistas sociales adjudicaron una parte importante de la culpa de dicha situación al medio audiovisual, que estaba ocupando ya un lugar preferente en los hogares norteamericanos. El Congreso de los Estados Unidos, la policía, la universidad, la medicina... todos parecen estar interesados desde entonces en investigar la relación entre el consumo televisivo y la propensión a la violencia en los humanos. El asesinato del presidente John F. Kennedy en noviembre de 1963 sería el detonante: " unos días después del asesinato [...], el diario New York Times publicó el siguiente comentario editorial: El asesinato a tiros del presidente Kennedy fue el método normal de tratar con el adversario, como nos enseñan incontables programas de televisión. Esta tragedia es una de las consecuencias de la corrupción de la mente y los corazones de la gente, a causa de la violencia televisiva. Esto no puede continuar" (Rojas Marcos 1996: 179).Casi de inmediato se realizaron estudios comparativos entre países para analizar la relación existente entre la introducción de la televisión y el incremento de la tasa de homicidios. En Estados Unidos y Canadá, ya en el año 1945, tras quince años de televisión, se duplicaron los homicidios. Un caso particular es Sudáfrica, donde la televisión estuvo prohibida hasta 1975. Desde entonces hasta 1990, es decir, en quince años, la tasa de homicidios pasó de 2,5 a 5,8 asesinatos al año por cada cien mil habitantes (p. 184). No obstante, no deben minusvalorarse otros factores sociales que han crecido en paralelo a la difusión del medio televisivo en estos países, como es la drogadicción, el acceso a las armas, la desmembración familiar, la crisis del sistema educativo, los conflictos raciales y de clase, etc.Estados Unidos y Gran Bretaña, ésta última en menor medida y con menores recursos financieros, van a tomar la iniciativa en los estudios sobre la interrelación entre el consumo televisivo y la conducta violenta. Desde los años sesenta no han perdido ese protagonismo. La primera gran investigación de este tipo en Gran Bretaña data de 1963. Allí se creó el Television Research Committee, con el objetivo de investigar la influencia de la televisión sobre las conductas sociales, especialmente en el caso de los jóvenes. Tras la realización de múltiples investigaciones, este comité concluye que no existe una relación lineal entre el consumo de imágenes violentas y el ulterior comportamiento agresivo. De hecho, el organismo se autodisuelve cinco años más tarde, considerando que la relación en el consumo excesivo de programación violenta en televisión y la inducción a la violencia era mínima (Quesada 1998: 72-73). Dos años antes, sin el presupuesto del que pudo disponer el Television Research Commitee, Schramm y sus colaboradores (1965) estudiaron el influjo de la televisión sobre la bondad o maldad de los niños, llegando también a la conclusión de que el espectador, sea adulto o niño, es un sujeto activo en la recepción, teniendo más importancia en la configuración de la personalidad agresiva otros factores ambientales distintos al excesivo consumo de escenas de corte violento en la pantalla. Ese mismo año se lleva a cabo en España una pequeña investigación promovida por el Servicio de Formación de Radio Televisión Española, concluyendo que al menos un 25 por ciento de la programación de entonces presentaba escenas claramente violentas. Durante toda la década se siguieron haciendo estudios en norteamérica. Especialmente reseñado, por su incidencia social, es la investigación realizada por la National Commission on the Causes and Prevention of Violence, cuyas conclusiones fueron presentadas en 1969. De nuevo, se llega a la conclusión de que es imposible establecer una relación lineal entre ambos fenómenos: el consumo excesivo de violencia televisiva y la violencia real en la vida de los telespectadores. En cualquier caso, previene de la existencia de algún tipo de relación, no de causa-efecto, pero sí con capacidad para influir en un grado imposible de determinar. Ahora bien, el Manifiesto de esta comisión norteamericana, hecho público el 23 de septiembre de 1969, recogía unas palabras que no pueden pasarse por alto: " Cada año los publicistas gastan billones de dólares porque creen que la televisión puede influir sobre la conducta humana. La industria de la televisión coincide entusiasmada con ellos, pero sin embargo mantiene que los programas sobre violencia no producen tal efecto. La investigación disponible a tenor de las pruebas encontradas sugiere, sin embargo, que la violencia de los programas de televisión puede tener y tiene efectos adversos sobre sus audiencias" (Berkowitz 1996: 218). En definitiva, las primeras conclusiones fruto de la investigación científica alertan sobre la existencia de una influencia, indeterminable en su grado, pero no de una relación lineal causal. En los años siguientes se conocen más informes similares: las Comparecencias Pastore (1970), el Informe de cirugía general (1972), los sucesivos estudios del NIMH (National Institute for Mental Health), etc. (Huesmann 1998: 89-90). El Informe de cirugía general de 1972 es quizá el que más impacto social causó, ya que algunos de sus ponentes llegaron a observar la existencia de una relación causal entre la violencia televisada y la ulterior conducta antisocial. De hecho, el oficial médico superior del Gobierno Federal de entonces, Jesse Steinfeld, consideraba suficientes las pruebas para que las administraciones iniciaran acciones vinculantes para la industria audiovisual. Incluso el presidente de la American Broadcasting Company prometió la reforma de la industria televisiva al contar " con una razonable certeza de que la violencia televisada puede aumentar las tendencias agresivas de algunos niños" (Berkowitz 1996: 219). La importancia de la palabra " algunos" en dicha frase es fundamental, al tratarse de niños o adolescentes que por sus especiales circunstancias sociales desarrollarían conductas violentas independientemente de la visión de actos agresivos en la televisión. Desde los años setenta, los estudios han procurado introducir estos factores sociológicos en las investigaciones que han intentado descubrir la interrelación entre la violencia vista y la realmente vivida, como ejecutor o como víctima.Los efectos de la difusión de noticias violentasEn muchas ocasiones surge el debate acerca de la oportunidad de difundir de manera destacada, o bien soslayada, la información sobre acontecimientos agresivos. Los profesionales de la información periodística, en general, prefieren emplear criterios objetivos diferentes a la oportunidad de la emisión o publicación de este tipo de noticias, al considerarse una limitación del derecho a la información. En cualquier caso, desde los orígenes de la investigación sociológica se sabe que ciertos comportamientos agresivos de los que dan noticia los medios podrían ser imitados por sujetos especialmente predispuestos. De este modo, ya a finales del siglo XIX se llegó a comprobar el incremento de los asaltos violentos los días siguientes a la difusión de alguna noticia que diera cuenta de un homicidio. Con los años, esta contrastación se ha reforzado. Jacqueline Macauly y Leonard Berkowitz, tras el asesinato de Kennedy en 1963, observaron -con los datos del FBI en la mano- que la sobredifusión de las imágenes del asesinato correlacionó con el incremento desacostumbrado en el número de homicidios en cuarenta ciudades norteamericanas. David Phillips (1979), de la universidad de California en San Diego, también concluye que " los informativos relativos a hechos reales así como las películas y programas de televisión pueden producir efectos socialmente desafortunados sobre las personas de la audiencia, que estas consecuencias pueden ser relativamente temporales y no se deben necesariamente al aprendizaje de formas de conducta duraderas y que tanto los adultos como los niños pueden estar influidos por los medios de comunicación de masas" (p. 223). Phillips contrastó esta hipótesis con dos estudios principales (p. 226). En el primero de ellos, analizó la influencia del suicidio de Marilyn Monroe en agosto de 1962 sobre la tasa de suicidios norteamericana, concluyendo que dicho aumento fue un 12 por ciento superior a lo esperado en Estados Unidos (y un 10 por ciento en Gran Bretaña). Es más, llegó a observar que los accidentes de tráfico y aviación se incrementaban hasta un 30 por ciento después de la difusión masiva por los medios de un suicidio, lo que parecía demostrar -según Phillips- que muchos de esos accidentes podrían haber sido buscados por las víctimas. En segundo lugar, investigó entre 1973 y 1978 la influencia de la difusión de los campeonatos de lucha de pesos pesados, descubriendo también un pequeño pero significativo efecto sobre los niveles de agresividad social. Según sus datos, cada combate determinaba doce homicidios más de los esperados en los tres días siguientes a la emisión. En España, Imbert (1992) llevó a cabo un seguimiento de la representación de las informaciones de contenidos violentos en el diario El País durante el año 1987. Seleccionó este año porque a pesar de que habían descendido notablemente los índices reales de criminalidad, parecía que los medios de comunicación continuaban con el tono alarmista. El contexto de la investigación estuvo dominado por la crisis de ideología del gobierno socialista, los asuntos escabrosos en torno al Ministerio del Interior, las manifestaciones estudiantiles, el repunte de los atentados terroristas o la difícil entrada en la Comunidad Europea -hoy Unión Europea-. Seleccionó El País por su capacidad para crear opinión pública, especialmente como referencia dominante para las clases dirigentes. El autor llega a una clara conclusión: el diario ofrece en sus artículos editoriales un discurso racional y objetivo en el tratamiento del conflicto social y la violencia; sin embargo, la forma de presentar la información (especialmente en el caso de las portadas), así como la selección y tratamiento de las imágenes fotográficas implican una visión polémica y dramatizada de los asuntos. En las imágenes, la pasión se desata y la violencia se convierte en espectáculo. De este modo, " emerge un discurso sobre la violencia, centrado en la violencia social que invade las páginas de información (y de manera espectacular la primera plana) y hasta los editoriales y que cultiva una imaginería del miedo y de la inseguridad, con imágenes que hacen hincapié en el hacer vindicativo de los actores sociales (sindicales principalmente) y en las manifestaciones agresivas, violentas de los mismos (hacer destructivo)" (p. 53). Esta visión también afecta a los fenómenos violentos no sociales, es decir, aquellos de carácter natural o tecnológico. De este modo, la muerte tiene un tratamiento espectacular, como ocurre con los titulares sobre los accidentes de tráfico: " Muertes en fiestas" (29/3/86), " Muertes en el paso a nivel" (23/3/88), " Homicidas al volante" (5/4/88), etc. Ahora bien, donde realmente se lleva a cabo la espectacularización de la violencia es en lo que Imbert denomina los derrapes, entendidos como recursos formales que enfatizan los hechos y que revelan la violencia del medio. Junto a la propia violencia de los hechos informados, hay también violencia en la forma de contarlos. Ese espectáculo de la violencia genera un escenario que incide directamente en la percepción de la realidad por parte de los ciudadanos. Esto puede verse más claramente a través de un ejemplo, a saber, el tratamiento que los medios dan a la delincuencia vinculada con el consumo y tráfico de drogas (la que es cuantitativamente más importante en España en las últimas décadas). El estudio detallado que lleva a cabo Imbert de la información periodística sobre drogadicción y criminalidad (pp. 84-85) le lleva a tres conclusiones fundamentales: primera, existe violencia formal por parte del medio desde el momento que la construcción de la noticia suele emplear una fuente única fuente informativa, la policía, que relaciona directamente la drogadicción con el crimen; segunda, la violencia se incorpora a la agenda informativa del medio como un elemento más, se tematiza mediante un tratamiento muy homogéneo y simplificado; y, tercera, los sucesos se categorizan atendiendo casi exclusivamente a su vertiente penal.Al igual que Clemente (1988), Imbert concluye que la violencia formal del medio deja a la sociedad sin ninguna posibilidad de desarrollar iniciativas o reflexionar sobre el asunto. El ciudadano se ve reflejado como una víctima impotente que sufre los azotes de la criminalidad originada por la droga, y salvada en última instancia por la violencia legítima institucionalizada. En muy pocas ocasiones se da noticia de los aspectos sociológicos que rodean los hechos, o bien se revelan fracasos en la lucha institucional contra dicho problema social. En el relato periodístico, lo normal es que la ley y el orden triunfen -en términos mediáticos- sobre el crimen y la drogadicción. Justificándose entonces dicha violencia institucional como el recurso más oportuno para solucionar el asunto. En el ámbito deportivo, Eric Dunning (1988: 225-249), sociólogo, llama la atención sobre la importancia que los medios de comunicación tuvieron en el desarrollo de los hooligans. Según este autor, el origen histórico de este fenómeno sociológico se encuentra en los preparativos de la celebración de la final del Campeonato del Mundo de Fútbol en 1966 en Inglaterra. La popularización de la televisión en los hogares del mundo desarrollado hizo que aquellos campeonatos tuvieran una repercusión social inaudita. El público inglés tenía una imagen muy correcta para los aficionados de todo el mundo, se le consideraba muy civilizado. De hecho, era tenido por la prensa británica como el ejemplo a seguir en todo el mundo. Sin embargo, los preparativos del Mundial de Fútbol habían generado un gran debate social sobre el vandalismo en el fútbol y la importancia de la difusión de dichas imágenes a través de la televisión. Las miradas de todo el mundo se iban a clavar en las gradas británicas y se pretendía dar una imagen que mantuviera el prestigio internacional del país. Los diarios más sensacionalistas empezaron, desde 1965, a cuestionar fuertemente que se fuera a dar una imagen positiva, habida cuenta que ese mismo año un hincha de Milwall arrojó una granada de mano -desactivada- al campo de fútbol durante un derby contra el Brentford. Al día siguiente, el 8 de noviembre de 1965, el diario The Sun editorializó sobre el asunto con las siguientes palabras: " El fútbol se va a la guerra: La Asociación de fútbol ha actuado para terminar con la creciente violencia dentro de las cuarenta y ocho horas que siguieron al día más negro del fútbol británico, el día de la granada, que demostró que los seguidores británicos pueden rivalizar con cualquier cosa que hagan los sudamericanos. El Campeonato del Mundo está a menos de nueve meses de distancia. Ése es todo el tiempo que nos queda para tratar de restaurar el que una vez fue buen nombre deportivo de este país. En este momento el fútbol está enfermo. O mejor dicho, su público parece haber contraído una enfermedad que hace que su furia estalle" (p. 244). Desde ese momento, los medios se obsesionaron por relatar acciones violentas acaecidas en los partidos de fútbol británicos, prestándosele idéntica o más atención a este aspecto que al desarrollo de los partidos. Las imágenes de los vándalos ocupaban las portadas de los diarios y los mejores minutos de la parrilla televisiva. Puede decirse que no había más violencia en las gradas, o al menos no había crecido de manera desproporcionada, sino que los medios comenzaron a difundir de forma sobredimensionada informaciones sobre hechos que antes pasaban mayoritariamente desapercibidos. La retórica militar se hizo dueña de la información deportiva y del comportamiento de los seguidores. Ciertamente también se vendían más periódicos y subía la audiencia televisiva cuando se insertaba información de este tipo. Como consecuencia de todo esto, muchos espectadores -especialmente los más jóvenes- se sintieron parte del espectáculo y desarrollaron toda una estética y una conducta de grupo que los aglutinaba. A modo de profecía autocumplida, la difusión de noticias acabó por crearlas. Desde entonces, todos los equipos de fútbol de todo el mundo tienen un grupo de seguidores (ultras, en la terminología española) que se caracterizan por su radicalidad en la grada y por estar asociados con la delincuencia dentro y fuera de los recintos deportivos. El crecimiento desatado de dichos grupos se vio frenado en parte por los acontecimientos acaecidos en la final de Fútbol UEFA de Bruselas en 1985, donde participaba el Liverpool. En aquella ocasión, el comportamiento vandálico de los seguidores británicos generó un balance final de treinta y nueve espectadores muertos, la mayoría aplastados y asfixiados como consecuencia del pánico desatado por los hooligans británicos. Lo peor de todo es que los acontecimientos fueron observados en directo por toda Europa, al iniciarse en los minutos previos al comienzo del partido. Como consecuencia de aquello, los equipos ingleses tardarían bastantes años en volver a participar en las competiciones futbolísticas europeas. Y, lo que es más importante, todos los países tomaron entonces conciencia de la importancia de erradicar estas acciones violentas con medidas preventivas de todo orden, especialmente de educación en la no violencia. La televisión, ¿causa de la violencia real actual?Muchos ciudadanos de todo el mundo consideran que ciertamente la televisión influye sobre diversas facetas humanas, incluida la agresividad. De hecho, uno de los argumentos antitelevisivos que tradicionalmente emplean las asociaciones de telespectadores de todo el mundo es precisamente la preponderancia de los contenidos violentos en la programación de las diferentes cadenas, con el perjuicio que esto pudiera tener entre los más pequeños. En enero de 1996 se realizó un muestreo en Venezuela para valorar el grado de conocimiento de la población infantil y juvenil respecto a la influencia de los medios de comunicación sobre la violencia (Híjar 1998). El universo de la encuesta estuvo constituido por la población infantil entre los 9 y 17 años de edad, de ambos sexos, de estratos sociales B, C, D y E, de las ciudades de Caracas, Maracay, Barinas, Puerto de la Cruz, San Cristóbal, Puerto Ordaz y Maracaibo. Los resultados mostraban que el 57 por ciento de los 500 entrevistados opinaban que los medios de comunicación estimulan la violencia, frente a un 43 por ciento que opinaba lo contrario. Este dato era inferior en Caracas (52 por ciento) que en la provincia (60 por ciento). Por edades, los niños de entre 9 y 12 años consideraban en un 54 por ciento que los medios de comunicación estimulan la violencia, frente al 60 por ciento de aquellos que se sitúan entre los 13 y 17 años. Por estratos sociales, los niños de clases B, C y D consideraban en casi un 60 por ciento que el efecto mediático era pernicioso, frente al 54 por ciento en el caso de los niños de la clase más desfavorecida (la E). Por sexos, las mujeres, con un 59 por ciento, consideran en mayor proporción que los hombres (en un 55 por ciento) que los medios de comunicación sí estimulan la violencia. De los datos se extrae, en resumen, que son los jóvenes de entre 13 y 17 años, de ciudades medias, de sexo femenino y de clases sociales menos desfavorecidas, quienes perciben de forma más preventiva los contenidos violentos televisivos como inductores de la conducta agresiva.En general, conforme se incrementa la edad de los encuestados, aumenta también la observancia apocalíptica del medio. Esta conciencia social sobre el asunto ha motivado que en ocasiones la clase política se acerque al asunto tomando posiciones. Debe destacarse, por incisivo, un artículo (" La violencia deseada" ) del veterano político catalán Miquel Roca i Junyent, publicado en La Vanguardia el 24 de abril de 2000. En un ejercicio de autocrítica, Roca i Junyent expresa su preocupación ante la violencia que arraiga como rasgo distintivo del estilo de vida de muchos jóvenes, alentando a ser " inmediatamente resolutivos" , porque -según dice- " ya es hora de aceptar que la apología de la violencia, la exaltación de la brutalidad en la televisión tiene algo que ver, forzosamente, con lo que está ocurriendo en nuestra sociedad. Hay un cierto gusto por la violencia gratuita; la pantalla se llena de sangre, y la única diferencia entre los buenos y los malos es la de que los buenos son los últimos que matan; son más brutos, más duros, un poco más bestias, y por esto ganan. Decir que esto no tiene nada que ver con los que está pasando es una falsedad. Los políticos se pelean para controlar los espacios informativos porque se acepta que, a través de la pequeña pantalla, puede influirse en el comportamiento electoral de los ciudadanos; la publicidad televisiva es cada día más costosa porque a través de ella se influye en todo, menos en el comportamiento violento que exalta como una virtud ejemplar, a la que nuestros niños y jóvenes deberían saberse resistir virtuosamente." Esta última ironía recoge una posición radicalmente contraria al abuso de contenidos violentos en televisión, a los que considera temerariamente influyentes en la conducta humana, especialmente en la de los más jóvenes.Esta visión apocalíptica encuentra su contrapunto en algunos autores que discuten la mentalidad catastrofista acerca del rol de la televisión en la sociedad actual. El economista, periodista y sociólogo Cardús i Ros (1998: 32-44) se muestra especialmente cansado de que tanto desde el ámbito académico (sobre todo, el sociológico) como el educativo (padres, maestros, políticos, periodistas...) se critique continuamente a la televisión, generando una mediafobia en la que los medios audiovisuales son culpables de casi todo lo malo que ocurre en la sociedad, pues se le atribuye la culpabilidad en la violencia cotidiana que reproducen niños y jóvenes, en el consumismo generalizado, en el empobrecimiento del lenguaje, en la erotización desbordada, en los escasos hábitos de cultura, en la secularización de la vida cotidiana e incluso en la españolización de los catalanes. En primer lugar, cuestiona la influencia de los medios sobre los sujetos. Generalmente, se tiene en cuenta cuánta gente ve qué contenidos, sin atender a cómo ve la gente dichos contenidos, a los que se presume sujetos pasivos que comulgan con todo lo que reciben. En segundo lugar, no debe olvidarse cómo se presenta el contenido violento en el medio. En tercer lugar, si verdaderamente quiere estudiarse científicamente cómo influye la televisión en la conducta, deberían tenerse en cuenta los siguientes factores:a) La temporalidad de la influencia, es decir, si se trata de efectos a corto o a largo plazo, y si se dan efectos de acumulación.b) La distinción entre aquellos efectos derivados de la influencia por imitación y aquellos generados por rechazo social.c) La diferenciación entre consecuencias esperables y consecuencias inintencionadas o sorprendentes.d) La profundización en los efectos cognitivos de la violencia vista, más allá de los tradicionalmente destacados efectos imitativos.Ciertamente, dice el autor, la televisión ha sido uno de los factores que más ha influido en la configuración del estilo de vida actual. Ahora bien, de ahí a decir que los efectos sobre los niños de la violencia en televisión son universales, hay un gran trecho. La televisión es cómplice de buena parte de los caracteres que definen a la sociedad actual, tanto de los buenos como de los malos, pero no única culpable de los desastres contemporáneos. La respuesta social más efectiva, en opinión del autor (p. 44), es aquella que educa la mirada del telespectador, porque los excesos no tienen tanto que ver con los contenidos televisivos como con las causas de ese entelevisamiento y lo que éste esconde: soledad, represión, aburrimiento, etc. En la comunidad cientítica internacional, la interrelación directa entre el consumo de imágenes violentas y la ulterior conducta violenta se afronta con extraordinarias precauciones. Nadie ha podido aseverar con certeza absoluta una relación causa-efecto entre el consumo de mensajes televisivos y los comportamientos sociales, pues siempre se ponen en juego un importante número de variables sociológicas y psicológicas que a veces explican más eficazmente la conducta humana que la posible parcela de influencia atribuida a los medios, especialmente a la televisión. Ahora bien, la no existencia de una relación exacta de causalidad lineal y unívoca, no exime a la televisión de ciertas responsabilidades sociales en la difusión de los valores vinculados con la violencia. De este modo, el exceso de contenidos televisivos violentos genera una percepción sobredimensionada de estos fenómenos que no correlaciona con la realidad: " nadie está diciendo o pretendiendo decir que la violencia de las pantallas sea la causa de la violencia en el mundo real. Lo único que se está aseverando es que existe mucha violencia en los programas televisivos, que una forma de aprender algo es observarlo y que igual se aprende observando elementos de la vida real que observando imágenes o escuchando palabras, emitidas unas y otras por el televisor" (Sanmartín 1998: 22).Los únicos estudios fiables que han permitido concluir que existe una relación directa entre la visión de imágenes violentas y el posterior comportamiento violento, son aquellos que han medido el efecto inmediato de las imágenes, y casi siempre han correlacionado con sujetos jóvenes con problemas de adaptación psicológica y/o social. Se trata, por tanto, de individuos que ya están predispuestos a reaccionar violentamente ante cualquier conflicto social. Rojas Marcos (1996) nos acerca a dos estudios estadounidenses que contrastan este hecho. En el primero de ellos, los niños fueron sometidos a sesiones continuas de los segmentos más violentos de la serie televisiva Los intocables. Posteriormente, en laboratorio, los investigadores pudieron apreciar que estos sujetos mostraban mayor predisposición a hacer daño físico a sus compañeros que aquellos que no habían recibido la sesión de imágenes violentas de la serie norteamericana. En un segundo experimento realizado en un reformatorio, el colectivo de jóvenes detenidos por haber cometido hechos delictivos fue clasificado según su nivel de agresividad, y también fue expuesto a sesiones de películas violentas. Aquellos que inicialmente fueron clasificados como muy agresivos tuvieron un comportamiento posterior mucho más violento que aquellos que fueron calificados como poco agresivos. En general, según este autor, la televisión no es tan poderosa como la pintan algunos, pues no tiene capacidad para implantar mecánicamente actitudes y comportamientos en la vida humana, y concluye que ciertamente el mayor peligro de la televisión es que roba mucho tiempo que podría destinarse a actividades humanas mucho más gratificantes.Por tanto, la investigación rigurosa de los efectos de las imágenes violentas en televisión debe responder -Quesada (1998: 69-76)- no sólo al estudio cuantitativo de la televisión y de los hábitos de consumo de los telespectadores, sino también de las variables sociológicas que les rodean: el nivel socioeconómico y cultural, el rendimiento escolar o laboral, el barrio de residencia, el coeficiente de inteligencia, la adicción a las drogas. Y es que tradicionalmente se pasan por alto algunas variables fundamentales que influyen de manera decisiva: primero, la pérdida de influencia y de peso específico de la institución familiar entre los más jóvenes; segundo, la propagación de una ideología competitiva a través del discurso de los medios, pero también a través de los amigos, de los políticos, de los famosos, etc.; y tercero, una entronización del dominio y el poder, a veces a través del machismo, como un valor del que también se ha apropiado la mujer.Huesmann (1998), por su parte, considera que existe una cierta interrelación entre la visión de la violencia en los medios y los comportamientos agresivos entre los humanos. El mecanismo, según él, es bastante sencillo. Al igual que en la infancia aprendemos todas las cosas observando lo que los demás dicen y hacen, es normal que la televisión -que también está ahí- enseñe de algún modo muchas cosas a los niños, desde palabras hasta procedimientos para responder agresivamente ante determinadas situaciones conflictivas: " Sea como fuere, lo cierto es que no hay niño que se salve del efecto de al violencia en los medios de comunicación. ¿Son estos efectos pasajeros? Desafortunadamente, no. La investigación pone de manifiesto que el niño más agresivo acaba siendo el adulto más violento" (pp. 89-90).Esto no quiere decir, aclara Huesmann, que la violencia en los medios sea la única causa de la violencia social, pero sí que desde hace dos décadas la mayoría de científicos destacados confirma que la violencia en los medios de comunicación está enseñando a niños y adolescentes a comportarse de forma más agresiva: " En primer lugar -dice Huesmann-, durante el último cuarto de siglo un gran número de experimentos de laboratorio y de campo han demostrado una y otra vez que la exposición de niños al comportamiento violento en el cine y la televisión aumenta la probabilidad de que actúen de forma agresiva inmediatamente después de la visión. [...] Estos efectos a corto plazo no se limitan a los niños: han sido observados también en adolescentes y adultos, en particular cuando las mediciones dependientes reflejan actitudes u opiniones más que conductas" (p. 90). Ahora bien, estas investigaciones se realizan de manera muy controlada, con mediciones a veces indirectas, con situaciones de laboratorio, y de forma inmediata. La cuestión aún por resolver adecuadamente es la de los efectos en la vida cotidiana y respecto a conductas que se refuercen con el tiempo y que impliquen claramente un daño físico sobre los semejantes. La respuesta a estas cuestiones -según Huesmann- es que sí. Como muestra, el estudio longitudinal que realizó junto con Eron, del que ya se adelantaron algunas conclusiones. Este estudio se llevó a cabo en un condado del estado de Nueva York, donde se entrevistó a 800 niños entre los 8 y los 9 años en 1960. A los niños se les preguntó sobre sus programas de televisión preferidos y se midió cuál era el nivel de agresividad de cada uno de ellos. Buena parte de los datos se obtuvieron también de las entrevistas mantenidas con los padres. Diez años después, se localizó a un buen número de elementos de la muestra anterior y se repitió la operación, si bien ya eran los propios implicados los que tenían la suficiente capacidad para transmitir la mayoría de la información. Los resultados tuvieron un gran impacto académico y social, pues era la primera vez que se testaba de manera longitudinal la influencia de los medios sobre los sujetos, y " pusieron de manifiesto que, sin atender el nivel inicial de agresión, los niños que figuraban entre los espectadores que veían más violencia televisiva acababan encontrándose entre los que tenían niveles más altos de agresividad diez años más tarde. La conexión que hay entre ver violencia televisiva a la edad de 8 años y ser agresivo a la edad de 18 es sustancial, mientras que la conexión entre ser agresivo a la edad de 8 años y ver violencia televisiva a la edad de 18 es cero. Estos resultados sugieren que la hipótesis de que ver la televisión de pequeño induce agresividad más tarde es más plausible que la hipótesis de que la agresividad precoz induce una atracción mayor por la violencia televisiva" (p. 106).Con objeto de reforzar longitudinalmente las conclusiones del estudio, en 1982 se procedió de nuevo a testar a estos sujetos, que andaban alrededor de los 30 años. Además, se obtuvieron datos oficiales sobre los niveles de criminalidad de todos ellos, incluidos también los incidentes de tráfico. De nuevo, los niños que más televisión violenta seleccionaban a la edad de 8 años eran también aquellos que presentaban un serio comportamiento antisocial con 30 años, e incluso, en el caso de tener hijos, los castigaban más severamente. Multas, infracciones de tráfico o incluso conducción con embriaguez, son rasgos que perfilan a estos sujetos. Este estudio longitudinal vendría a demostrar que la visión de la violencia durante la infancia predice en cierto modo la agresividad que se tendrá de adulto, mucho más que los niveles de agresividad real que el niño tuviera en su período infantil. Aunque las cifras del estudio no son tan grandes como para que las correlaciones estadísticas sean significativas, el estudio pone de manifiesto que quienes veían mucha violencia a los ocho años tenían una probabilidad mayor de ser arrestados por delitos graves a los treinta.Posteriormente, el mismo autor contrastó en otros países los resultados alcanzados en Estados Unidos. De este modo, en los setenta lideró una investigación internacional que recogió datos de cinco países: Finlandia, Polonia, Israel, Australia y también Estados Unidos: " Entrevistamos y testamos a niños (de primer y tercer grado) y a sus padres en cada uno de dichos países durante un período de tres años. ¿Qué descubrimos? Los resultados eran distintos según el país; sin embargo, en todos ellos pudimos establecer una correlación clara entre ver televisión y la agresión en el caso de algunos niños. Además, en todos los países, menos en Australia, pudimos detectar la existencia de un efecto (longitudinal) entre ver la televisión y la agresividad posterior. [...] Encontramos estos efectos incluso cuando tomamos en cuenta las diferencias iniciales que la agresividad puede presentar de unos niños a otros. Dicho de otro modo, con independencia de lo agresivo o pacífico que sea un niño inicialmente, parece que ver más violencia en televisión hace que sea más agresivo" (pp. 113-114). A modo de conclusiónPuede decirse que no existe unanimidad en la comunidad científica a la hora de valorar la relación que se establece entre la visión de contenidos violentos en los medios de comunicación (sobre todo, la televisión) y la posterior comisión de actos violentos. La mayoría de los investigadores, incluso aquellos que se muestran más partidarios de la existencia de influencia, son muy cautos en sus conclusiones, y abogan por un estudio multidisciplinar del fenómeno que emplee metodologías cualitativas mejor que cuantitativas: " una investigación óptima sería aquella que hiciera un estudio multifactorial de la violencia. Este tipo de estudio tendría que contemplar, en primer lugar, los distintos aspectos relacionados con la televisión: el género discursivo, el contenido del programa en general, cómo es presentada la violencia, el tiempo de exposición a la televisión, las formas de consumo de la televisión y el ambiente televisivo familiar. En segundo lugar, habría que tratar con igual importancia otros factores como son: la historia y la personalidad de los sujetos investigados, sus relaciones familiares y sociales, su situación socioeconómica, su situación personal en el momento del estudio. Por último tampoco sería desdeñable tener en cuenta el clima de opinión existente en el momento del estudio. Finalmente, el mayor problema es ponderar la influencia de cada una de estas variables en la persona. Tengo la impresión de que los estudios cuantitativos no han tenido en cuenta o no han ponderado suficientemente las variables que no están directamente relacionadas con la televisión. Es posible que una metodología más cualitativa podría ser mucho más útil para tener en cuenta todas las variables que he mencionado" (Rodrigo Alsina 1998: 29).En general, ningún autor llega a observar una relación causa-efecto fuertemente correlacionada. Incluso Huesmann, el más proclive a demostrarlo, se muestra precavido a la hora de interpretarlos. Podría decirse entonces que no existe una relación unidireccional entre ver violencia y actuar mecánicamente de modo agresivo. No obstante, los resultados parecen estimables (moderadamente) tanto a corto como a largo plazo cuando se trata de niños, entre los cuatro y los doce años de edad, mayoritariamente de sexo masculino, que reciben una enorme ración televisiva desde la infancia, que conviven con unas condiciones sociales desfavorables y que, en general, carecen de otros cauces (familia, escuela, amigos...) que amplíen sus fuentes de conocimiento. Es decir, no disponen en sus vidas de experiencias reales que vengan a equilibrar los posibles efectos perniciosos de las vicarias.Referencias bibliográficas :- Berkowitz, Leonard (1996): Agresión: causas, consecuencias y control, Bilbao, Desclee de Brouwer.- Clemente, Miguel (1988): " Análisis de contenido sobre la imagen del joven delincuente en la prensa española" (inédito), Madrid, Centro de Estudios del Menor.- Dunning, Eric (1992): " Los lazos sociales y violencia en el deporte" , en Elías, N. y Dunning, E., Deporte y ocio en el proceso de la civilización, México, FCE, pp. 273-274.- Híjar, Martha (1998): " Violencia y medios de comunicación" , en <http://www.insp.mx/salvia/977/sal9774.html>.- Huesmann, Rowell (1998): " La conexión entre la violencia en el cine y la televisión y la violencia real" , en Sanmartín, José; Grisolía, James S., y Grisolía, Santiago (eds.): Violencia, televisión y cine, Barcelona, Ariel, pp. 87-132.- Imbert, Gérard (1992): Los escenarios de la violencia: conductas anómicas y orden social en la España actual, Barcelona, Icaria.- Phillips, David P. 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(1965): Televisión para los niños, Barcelona, Hispano-Europea<br />1.Introducción<br />Uno de los tópicos en el debate actual sobre la ciencia y latecnología consiste en determinar que tanto han servido para configurar a lassociedades modernas y trasformar a las tradicionales. Los progresos científicoscomo también tecnológicos han modificado radicalmente la relación del hombrecon la naturaleza y la interacción entre los seres vivos. Hoy en día laciencia y la tecnología calan los niveles más altos en la sociedad actual.<br />La ciencia y la tecnología no se pueden estudiar fuera delcontexto social en el que se manifiestan. Entre la ciencia y la tecnologíaexiste un claro estado de simbiosis; en otras palabras, conviven en beneficiomutuo. Aunque el efecto de ambas actuando conjuntamente es infinitamentesuperior a la suma de los efectos de cada una actuando por separado.<br />Y, sin embargo, ante estos progresos que no podían nisiquiera imaginar los autopistas del pasado, empiezan a surgir preguntas cadavez más serias sobre el lugar que incumbe la ciencia y la tecnología ennuestra sociedad; y además con una constancia tal que no se pueden ignorastales problemas. Leí una frase escrita por Albert Camus, la cual me llamómucho la atención, decía lo siguiente:<br />" El siglo XVII fue de las matemáticas, el siglo XVIII el de las ciencias físicas, el siglo XIX el de la biología y nuestro siglo XX es el siglo del miedo" .<br />¿Es cierto esto?, Podríamos decir que sí; ya que laciencia y la tecnología han tenido tanto auge, tanto desarrollo que hoy en díamuchos temen que la ciencia y la tecnología lleguen a destruir el mundo. Muchaspersonas lo ven de la siguiente manera, ¿Cuantas personas han muerto enaccidentes automovilísticos?, Si la ciencia y la tecnología no los hubiesencreado no hubiesen ocurrido. Pero dejan atrás la otra cara de la moneda, ¿Cuantaspersonas se han salvado gracias al transporte automovilístico? ¿Cuánto tardaríamosen trasladarnos de un lugar a otro?, Si no se hubiesen desarrollados estosinventos. Lo que une a la ciencia y la tecnología con la sociedad son lasnecesidades y los deseos de la sociedad.<br />Son muchos los que consideran la ciencia como una amenaza yno solo en nuestros tiempos, sino desde hace muchos años, es el típico caso deGalileo quien fue condenado por el Papa, ya que este consideraba que su nuevo métodode considerar la verdad constituía un gran desafío a la autoridad tradicional.Aunque muchos consideran que esto se debe a que la sociedad no tolera aquellosobre lo que no dispone información o simplemente que no lo puede comprender.<br />Hoy en día, la tecnología es parte del sistema de vida detodas las sociedades. La ciencia y la tecnología se están sumando a lavoluntad social y política de las sociedades de controlar sus propios destinos,sus medios y el poder de hacerlo. La ciencia y la tecnología estánproporcionando a la sociedad una amplia variedad de opciones en cuanto a lo quepodría ser el destino de la humanidad.<br />Impacto de la tecnología en la sociedad<br />La tecnología se propone mejorar u optimizar nuestro controldel mundo real, para que responda de manera rápida y predecible a la voluntad oel capricho de la sociedad, aunque no siempre sea en su beneficio. La tecnologíaes también la provincia de la industria y de la empresa comercial; para nadasirve si sus productos no responden a las necesidades de los consumidores.<br />Tradicionalmente la tecnología ha progresado por el métodoempírico del tanteo. La tecnología ha estado a la vanguardia en muchos camposque posteriormente adquirieron una sólida base científica. Se dice que losefectos la tecnología constituyen un " impacto" . La tecnologíaderrama sobre la sociedad sus efectos ramaficadores sobre las practicas socialesde la humanidad, así como sobre las nuevas cualidades del conocimiento humano.<br />Desde los primeros tiempos de la agricultura o desde fines dela Edad del Hierro, la cultura humana ha tenido una tecnología, es decir, lacapacidad de modificar la naturaleza en un grado u otro. Se considera que latecnología proporciona estimables beneficios a corto plazo, aunque a largoplazo han engendrado graves problemas sociales. Algunos autores consideran quelos problemas que ha generado la tecnología son indirectamente provocados porla ciencia, ya que si no contáramos con los avanzados conocimientos científicos,no tendríamos una tecnología tan adelantada.<br />Los beneficios que trae consigo la tecnología moderna sonmuy numerosos y ampliamente conocidos. Una mayor productividad proporciona a lasociedad unos excedentes que permiten disponer de más tiempo libre, dispensarla educación y, de hecho, proseguir la propia labor científica. Todos nosotrosnecesitamos alimentos, vivienda, ropa, etc. Cuando quedan satisfechas esasnecesidades básicas y la tecnología empieza a proporcionar beneficios cada vezmás triviales, es cuando surgen esencialmente los problemas.<br />Si consideramos la situación actual de los paísesdesarrollados, vemos que la gente o parece más feliz que en el pasado, y amenudo tampoco tiene mejor salud. Los desechos ambientales que produce latecnología han creado nuevas formas de enfermedades y fomentado otras. Elpropio trabajo es hoy más monótono y decepcionante. El ser humano necesitarealizar algo que estimule su cerebro, su capacidad manual y también necesitavariedad.<br />La industria de base tecnológica ha dislocado la familia.Por ejemplo, el hecho de tener que dedicar mucho tiempo al transporte separa amenudo a un padre de sus hijos. La sociedad tecnológica tiende también aseparar a la madre del niño pequeño. La facilidad de las comunicaciones incitaa los hijos a irse muy lejos, y la familia ampliada a dispersarse más. Ademásde todo esto, a consecuencia de todo esto, se debilita la transmisión culturalde las técnicas (por ejemplo, la cocina, la educación de los niños, etc.) ylos pedagogos tienen que intentar colmar esta laguna.<br />Normalmente, las sociedades están integradas por gruposcoherentes en las cuales se reconoce la identidad personal y se ejercenpresiones para coartar los actos antisociales. Si están demasiado aislados,estos grupos se vuelven opresivos. En un primer momento, los efectos de lafacilidad de las comunicaciones parecen beneficiosos, porque liberan a la gentede las presiones locales, pero al persistir esta tendencia, se quedan a menudoaislados.<br />Es indudable que la tecnología ha servido para que lasguerras sean mucho más calamitosas todavía, ya que afectan a todo el mundo, yno solamente a los civiles sino también a los neutrales y a los pueblosprimitivos. La violencia y la delincuencia también se deben simplemente a latecnología; por lo que podríamos considerar la tecnología como uno de losproblemas mas grandes de la sociedad actual, ya que la delincuencia es uno delos problemas mas abrumadores y que mas afecta a la sociedad actual.<br />Johannes Von Neumann, preguntó en un articulo de la revistaFortune:<br />" ¿Podremos sobrevivir a la tecnología?" <br /> <br />2.Repercusiones de la ciencia en lasociedad<br />En toda la historia de la humanidad, el hombre a procuradogarantizar y mejorar su nivel de vida mediante un mejor conocimiento del mundoque le rodea y un dominio más eficaz del mismo, es decir, mediante undesarrollo constante de la ciencia.<br />Hoy en día, estamos convencidos de que una de las característicasdel momento actual es la conexión indisoluble, la muy estrecha interacción yel acondicionamiento mutuo de la sociedad con la ciencia. La ciencia es uno delos factores esenciales del desarrollo social y está adquiriendo un caráctercada vez más masivo.<br />Al estudiar los efectos de la ciencia en la sociedad, no setrata solamente de los efectos en la sociedad actual, sino también de losefectos sobre la sociedad futura. En las sociedades tradicionales estaban biendefinidas las funciones del individuo, había una armonía entre la naturaleza,la sociedad y el hombre. Ahora bien, la ciencia trajo consigo la desapariciónde este marco tradicional, la ruptura del equilibrio entre el hombre y lasociedad y una profunda modificación del ambiente. Aunque no debemos culpardirectamente a la ciencia.<br />Los progresos de la ciencia han sido muy rápidos en los paísesdesarrollados; en cambio, en los países subdesarrollados su adquisición es tanlenta que cada día la diferencia entre dos tipos de países se hace másgrande. Dicho retraso contribuye a mantener e incluso a agravar la situación dedependencia de los países subdesarrollados con respecto a los desarrollados.<br />Como la ciencia ha pasado a formar parte de las fuerzasproductivas en mucho mayor medida que nunca, se considera ya que hoy se trata deun agente estratégico del cambio en los planes de desarrollo económico ysocial.<br />La ciencia ha llegado al punto de influir sobre la mentalidadde la humanidad. La sociedad de hoy no esta cautiva en las condiciones pasados oen las presentes, sino que se orienta hacia el futuro. La ciencia no essimplemente uno de los varios elementos que componen las fuerzas productivas,sino que ha pasado a ser un factor clave para el desarrollo social, que calacada vez más a fondo en los diversos sectores de la vida.<br />La ciencia trata de establecer verdades universales, unconocimiento común sobre el que exista un consenso y que se base en ideas einformación cuya validez sea independiente de los individuos. Hay algo quepienso que es de gran importancia resaltar y es que el papel de la ciencia en lasociedad es inseparable del papel de la tecnología.<br />3.Avances de la tecnología<br /> <br />Podemos definir tecnología como el conjunto de reglasinstrumentales que prescriben un rumbo racional de actuación para lograr unameta previamente determinada y que debe evaluarse en función de su utilidad yde su eficacia practica.<br />La tecnología es creada por el hombre con el fin desatisfacer una necesidad, esta necesidad es la causa de la evolución de latecnología. La tecnología se encuentra en una constante evolución y losobjetos que no se adaptan simplemente desaparecen, es decir, a medida que lasnecesidades son mayores o digamos más complicadas se necesita crear un objetoque pueda llenar el vació, el cual llega a reemplazar el anterior.<br />Algunos autores sostienen que el avance de la tecnología esdebido a mentes privilegiadas, de genios inventores que no le deben mucho o nadaa la historia. La tecnología tiene antecedentes que pueden resultar tanantiguos como la humanidad misma. Aunque los antecedentes de la tecnología seconsideran mas bien como técnicas, basadas en la experiencia.<br />4.Hacia donde nos dirigimos en brazos dela tecnología<br />Se dice que vivimos en una era tecnológica. Se imputa a latecnología el crecimiento económico sin precedentes de los paísesindustrializados y el aumento consiguiente de la riqueza material. La tecnologíano es un hecho aislado en la civilización actual, sino que está presente en lasociedad.<br />Como ya mencioné anteriormente la tecnología es parasatisfacer necesidades y aquellos que no satisfacen las diversas necesidades,adaptándose a las condiciones de la naturaleza simplemente tendrán por suertela desaparición.<br />Muchos consideran que de continuar los avances tecnológicoscon el ritmo que lleva, podrían llevar a la destrucción de lo que conocemoscomo el planeta tierra. Pero a mi entender la tecnología tiene poder suficientepara crear un gran caos, pero todo depende de la forma en que se utilice.<br />La tecnología ha tenido un gran auge y desarrollo, ycontinuará teniéndolo, pero al menos que caiga en malas manos, no creo quedebamos temer, porque mientras esto no suceda lo que creo que es muy difícilestaremos a salvo.<br /> <br />5.Opinión Personal<br />Esta claro que entre la ciencia, la tecnología, y lasociedad existe una estrecha relación. Y esta estrecha relación podríaconsiderarse hoy en día como indestructible, es decir, en nuestros tiempos lasociedad está tan ligada con estos dos señores que es imposible de separarlos.No tanto imposible de separarlos, sino, que serian muy difícil de separar.<br />En nuestros tiempos todo depende de la ciencia y la tecnología,todo esta basado en la tecnología. Y cada día que pasa esta dependencia sehace mayor, algunos piensan que llegará el momento en que esta dependencia serátan amplia que entonces seremos manejados por la tecnología.<br />En cierta forma es cierto, hoy en día nos podemos dar cuentaque en cierto sentido somos manejados por la tecnología. Cada vez que se creaun nuevo invento tecnológico ahí estamos nosotros, nos dejamos llevar por latecnología. Son pocos los hogares donde no hay un televisor, un radio, etc.<br />Estoy de acuerdo con algunos autores que dicen que latecnología es un Dios y a la vez un demonio. Trae consigo muchas cosas buenas,pero si nos dejamos arrastrar, no se sabe hasta donde llegaremos, no sabemos quesuerte correremos.<br />La tecnología nos proporciona felicidad, nos resuelve muchosproblemas, pero muchas veces además de estos trae consigo nuevos problemas dedifícil solución. Uno de los más grandes y antiguos problemas que ha traídoconsigo la tecnología es la contaminación, que hoy en día es un problema muydifícil de controlar.<br /> <br />Influencia de los Medios de Comunicación de Masas<br />Resumen: Evolución de los medios de comunicación. Premisas básicas sobre los medios de comunicación. Distintas caracterizaciones de los MCM. Imagen visual. El uso de la T.V y los medios audiovisuales no puede entenderse con exclusividad.Publicación enviada por Juan Ignacio Pontón<br />Firefox el navegador más rápido y seguro para Internet.DescargarPicasa el nuevo software gratis para fotos y cámaras digitales.Descargar <br />Influencia de los Medios de Comunicación de Masas<br />" Pasiones sin verdad, verdad sin pasiones, héroes sinacciones heroicas, historias sin acontecimientos, una evolución cuyo únicoimpulso es el calendario y que causa por la repetición, consta de tensión ydistensión" <br />Karl Marx<br /> <br />Hipótesis.<br />Los MCM influyen sobre las personas, modificando sus modelesde vida, sus elecciones, sus costumbres, el consumo y la opinión pública.<br />Introducción.<br />Hoy en día, los medios de comunicación constituyen unaherramienta persuasiva que nos permiten mantenernos en continua comunicacióncon los distintos sucesos sociales, políticos y económicos tanto a escalanacional como internacional.<br />La rapidez y dramatismo con que los MCM (Medios de Comunicaciónpara las Masas) se han ido incorporando en nuestra realidad, no nos dio tiempopara adaptarlos y adaptarnos. Ante ellos nos es difícil tomar una actitudserena: o nos aferramos a un mundo estático, pre-industrial; o nosdesarraigamos por completo quedando a merced de las novedades o estímulossuperficiales, e ignorando el pasado.<br />En las sociedades contemporáneas es cada vez mayor laimportancia de los medios masivos y en particular de la televisión. Estainfluye sobre la forma de actuar o de pensar de las personas, logra modificar laforma en que los hombres conocen y comprenden la realidad que los rodea.<br />Se acepta como reales y se considera importante solo aquellosacontecimientos que muestran las cámaras de televisión.<br />La importancia de la televisión en el proceso de socializaciónde los chicos y jóvenes y de todos los integrantes de la sociedad estánrelacionadas con la calidad de los contenidos de los programas educativos,informativos y de entretenimientos que transmite y también de las publicidadesque influyen en los hábitos de consumo de la población.<br />Esta es una característica del hombre posmoderno, que tiendea aferrarse a valores transitorios, débiles y superficiales. Esta es la razónpor la cual abordamos este tema creyendo que la única manera que poseemos parano ser cómplices de esta oleada mediática es la información y laconcientización sobre el tema.<br /> <br />Evolución de los medios de comunicación.<br />Probablemente el siglo XX pueda pasar a la historia como laépoca en la que la investigación científica ha condicionado por presionesexternas sus objetivos en mayor medida que nunca lo había hecho.<br />El descubrimiento de los electrones, de las ondas electromagnéticas,de los circuitos eléctricos y electrónicos, etc., sirvieron entre finales delsiglo pasado y comienzos de este para la construcción y desarrollo deinstrumentos de comunicación preferentemente audiovisuales.<br />El siglo XX es, en efecto, la era de la electrónica, la eraatómica, la era de las comunicaciones, etc. Pero es, sobre todo, la era científico-tecnológicapor el condicionamiento del desarrollo científico por el tecnológico.<br />La introducción de nuevas tecnologías modificó la lectura,el modo de vivir y de entender la realidad y la intervención sobre ella. Es lamodificación cultural introducida por los nuevos medios de comunicación demas, lo que va a provocar las reacciones más dispares, desde los entusiasmos másfervorosos hasta las condenas más rigurosas.<br />La entrada en escena del libro, del cine, de la radio, de latelevisión, etc. Y su rápida utilización masiva en un corto espacio detiempo, es motivo suficiente para convulsionar las pautas de la relaciónsocial. La progresiva configuración de las masas o de la audiencia como entidadbásica para el análisis de los nuevos fenómenos vinculados con la introducciónde los nuevos instrumentos de comunicación, atrajo fundamentalmente a psicólogossociales y sociólogos al estudio cada vez mejor planteado metodológicamente delo que en el ámbito anglosajón se denominó mass-media. Las masas son solo eldestinatario; las masas no se comunican a través de los medios; son lospropietarios de esos medios quienes comunican algo.<br />El cuerpo de conocimiento sobre los nuevos medios creció enforma espectacular y llegó a ser más divulgado.<br />Las implicaciones económicas, políticas, culturales,sociales, etc., son tan profundas que difícilmente podían ser así.<br />La vida en las sociedades avanzadas está totalmentemediatizada. Conocer los medios o instrumentos que se utilizan en la mediaciónsocial los puede dirigir hacia objetivos positivos o negativos.<br />Uno de los hechos más importantes e influyentes de lahistoria de la humanidad en los últimos siglos ha sido el desarrollo técnico.Ese desarrollo ha abarcado todos los órdenes: la producción, la vivienda, lamanera de viajar, la vida rural y urbana, la forma de hacer la guerra, laingeniería, etc.<br />Uno de los aspectos de ese proceso ha sido el progreso de losmedios de comunicación.<br />Cuando estalló en nuestro país el movimiento emancipador,la noticia de los acontecimientos de la semana de mayo de 1810 solo pudo serconocida en América del Norte tres meses más tarde. En cambio, cuando el 20 dejulio 1969, la primera tripulación humana llega a la luna, el suceso fuepresenciado simultáneamente en todo el planeta, por centenares de millones depersonas a través de sus receptores de televisión que captaban lo que estabaocurriendo a más de 300.000 kilómetros de distancia.<br />La capacidad que tenemos hoy de hacer llegar nuestrosmensajes a largas distancias en forma instantánea, a través de la televisión,la radio, el teléfono, la computadora o el fax, transmitiendo casi simultáneamentedatos e informaciones, nos es tan familiar que hasta actuamos con indiferenciaante ellos.<br />La primera etapa de la comunicación fue probablemente la erade los signos y las señales que se desarrolló en los inicios de laprehistoria, anterior al lenguaje.<br />Los antropólogos opinan que el hombre prehistórico entróen la era del habla y del lenguaje alrededor de 40.000 años atrás. Para elhombre Cromagnon el lenguaje ya era de uso común. Hace 5.000 años se produjola transformación hacia la era de la escritura, la que se constituyó en unaprogresiva herramienta del progreso humano. Llegar a la escritura significópasar antes por las representaciones pictográficas que reflejaban ideas hastala utilización de letras que significaran sonidos específicos.<br />Otro de los mayores logros humanos a favor de la comunicaciónse produjo en el siglo XV con la aparición de la imprenta de tipo móviles quereemplazó a los manuscritos. La idea fue concebida por un orfebre, JohannGutemberg, quien después de muchas pruebas descubrió un sistema único parahacer los caracteres de imprenta.<br />El nacimiento del libro amplió las posibilidades de lacomunicación y la difusión de la lectura y de la escritura: ya en el siglo XVIlas imprentas producían miles de libros en diversos idiomas.<br />En el siglo XVII, la publicación de periódicos era comúnen varios países de Europa occidental y se generalizó extendiéndose luego alas colonias americanas.<br />Sobre todo a partir de los inicios de siglo XX, los periódicos,revistas y libros leídos en el mundo produjeron cambios en el modo de actuar ysentir de los hombres. La eficacia de la letra impresa fue contundente, y lademostró sin rival hasta la aparición de otros medios masivos de comunicaciónque compitieron en la información.<br />Las ventajas del periodismo se manifestaron en términos de:<br />Expresividad: contenían una mayor gama de noticias, de ideas y de sentimientos. El individuo que da ampliado al entrar en relación con una vida más variada. <br />  <br />Rapidez: Las noticias y las informaciones generales llegan con más celeridad y las sugerencias para el cambio se amplían. <br />  <br />Difusión: Llegan cada vez a mayor cantidad de gente. Los tiempos se superan hasta provocar la excitación de la multitud. <br />Las luchas por aumentar las tiradas y las cifras de circulación,y por consiguiente mayores ingresos publicitarios y beneficios, produjeron unfenómeno nuevo con la utilización de ciertos materiales, trucos, recursos yestilos para hacerse más atractivos al público. Un periódico publicaba unahistoria llamada " Niño amarillo" , y esto dio lugar a la denominaciónde periodismo amarillo. Ésta aún subsiste con su cuota de sensacionalismo, sudespreocupación por la estética y por su vocación de transformar los dramasde la vida en un melodrama.<br />En el siglo XIX se habían aportado los primeros medios decomunicación instantánea: el telégrafo por cable (Samuel Morse en 1844) y eltelégrafo sin hilos (Guillermo Marconi en 1895). El ingeniero Alexander GrahamBell aportó el teléfono en 1876.<br />En 1874, durante la presidencia de Sarmiento, se inauguró elcable telegráfico transatlántico que conectó Buenos Aires con la red mundial:desde entonces los diarios argentinos empezaron a incluir en sus columnas los" cables" (mensajes telegráficos) llegados por esa red desde distintaspartes del mundo.<br />La primera década del siglo XX aportó muchosperfeccionamientos técnicos, los equipos de radio se hicieron más livianos ypoco a poco, la radiotelefonía se generalizó, sobre todo después de laprimera Guerra Mundial. La primera transmisión radial Argentina tuvo lugar en1920.<br />En 1929, J. Boird basándose en experimentos anterioresconsiguió la primera transmisión televisiva, con una imagen muy poco definida.Diversas modificaciones técnicas las fueron perfeccionando y poco después seponían en marcha las primeras emisiones públicas.<br />El nuevo medio fue paulatinamente incorporado a los hogares yen el período inicial, tener un televisor era para las familias un símbolo destatus.<br />La T.V se generaliza a partir de la Segunda Guerra Mundial;en nuestro país el primer canal emisor se inauguró en 1961 con la transmisiónde una foto de Eva Perón, la apertura de la llamada " Era Espacial" en1957 (cuando se puso en órbita el primer satélite artificial) abrió un nuevopanorama, pronto se contó con los primeros satélites de comunicaciones.<br />En 1965, durante la presidencia de Arturo U. Illia, laArgentina se adhirió al servicio del consorcio internacional Intelsat y sereservó al Estado Nacional la utilización de los servicios detelecomunicaciones vía satélite. En 1969, durante el gobierno de facto de JuanC. Onganía, se inauguró la estación terrena para comunicaciones vía satélitede Balcarce, una de cuyas primeras actividades fue la captación del alunizajede los astronautas americanos Neil Armstrong y Edwin Aldrin.<br />Al iniciarse la década del ´80 existían en nuestro país155 emisoras y repetidoras de radio y 39 canales de emisores de televisión alos que se sumaban, a su vez, más de 90 repetidoras.<br />En 1994 se calculaba que funcionaban en nuestro país, másde 3300 emisoras de radio y 1200 de televisión. Estas cifras comprenden desdelas emisoras oficialmente reconocidas hasta las radios de escaso alcance; desdelos canales televisivos abiertos o de cable hasta las simples estacionesrepetidoras.<br />El cine fue inventado en 1895 en Francia, por Conisy AugusteLumiere, y ya en 1897 Eugenio Py produjo en nuestro país la primera filmaciónlocal, se trataba de una breve película cuyo tema era la bandera Nacional.<br />A las primeras versiones de cine " mudo" , se sumaronen las décadas de 1920 y 1930 el cine sonoro, los filmes en color(popularizados luego de la Segunda Guerra Mundial), el cinema Scope y otras técnicas.Su impacto sobre la sociedad fue notable.<br />Cuando se generalizó la T.V, se puso en duda susupervivencia.<br />El impacto de la televisión, la difusión de los videos y elcrecimiento de otros medios electrónicos de comunicación han mermado laasistencia del público.<br />Esto no supone la desaparición del cine. Se siguenproduciendo películas de gran calidad que aseguran su perdurabilidad en eltiempo.<br />A través de las computadoras la tecnología de la comunicaciónsufrió cambios, estas se han convertido en elementos casi familiares y no seduda de que con el correr del tiempo se elabore con ellas un nuevo sistema demedios.<br />De la misma forma que el advenimiento del lenguaje le abrióa la gente nuevas puertas para que pudiera escapar de los límites de lacomunicación circunscripta, la llegada de la comunicación de masas y sutransformación en sistemas de comunicación complejos permite a los sereshumanos de nuestros días organizarse a una escala más global.<br />A través de su compleja telaraña de relaciones dedependencia con los individuos, las redes interpersonales, las organizaciones ylos sistemas sociales, el sistema de medios ha evolucionado desde el status quetenía en la década del ’30 del siglo pasado hasta su status contemporáneocomo sistema de información fundamental para la continuidad de la sociedad.<br />Para valorar la importancia del sistema de medios le pasaríaa la organización de la vida personal y social si por alguna razóndesaparecieran todas las formas de comunicación de masas que tenemos en laactualidad.<br />Premisas básicas sobre los medios de comunicación.<br />Los mass-media son dispositivos técnico-organizativos quepermiten la transmisión de mensajes significativos simultáneamente para unagran cantidad de personas desconocidas que los utilizan.<br />Dispositivo técnico-organizativo: las posibilidades tecnológicas de estos soportes son las que facilitan su utilización social. En términos del área, el hardware (parte dura) configura las posibles utilidades. Pero la conversión de ese hardware en los MCM requiere una organización que se encargue de llevarla a cabo. Diversos elementos técnicos y personales son necesarios para que los mass-media funcionen como tales. <br />Un mass-media implica como hardware una fuente, un codificador, un emisor, un medio, un receptor y un decodificador.<br />Transmiten mensajes significativos: los mass-media son utilizados por individuos para comunicarse. En este aspecto, participan de las características genéricas de la comunicación humana en cuanto a elaboración e interpretación simbólica. <br />  <br />Simultaneidad de destinatarios: simultaneidad física y/o simultaneidad temporal, son las dos formas de alcanzar muchos destinatarios. <br />  <br />Desconocimiento individualizado de los destinatarios: lo que obliga a presuponer o estimar las características más comunes de todo ellos, para poder así a alcanzar los fines que se propuso quien los utiliza. <br />  <br />Utilización restringida: solo unas pocas personas actúan como emisores, en el sentido amplio del término, en contraposición a los destinatarios. <br />El carácter institucional de los emisores convierte a los medios de comunicación en instrumentos de regulación social. La posesión y planificación del uso de los mismos pasa a convertirse en una cuestión política en la aceptación extensa del término.<br />Distintas caracterizaciones de los MCM.<br />En " Teorías de la Comunicación para las Masas" deFleur y Ball-Rokeads (1982) apoyándose en criterios de marcado cariz sociológico,agrupan las tendencias que estudian los medios de comunicación:<br />Funcionamiento estructural: Los medios se entenderían como un componente indispensable de la estructura social contemporánea. Si no existieran, la sociedad sería de otra naturaleza. <br />  <br />Perspectiva evolucionista: la sociedad va cambiando y se va especializando en una determinada dirección en función de los objetivos fijados. Los medios de comunicación entran dentro de las realizaciones que se ponen en marcha para alcanzar esos objetivos y a la vez evolucionan conforme a que se cambien los objetivos. <br />  <br />El modelo de conflicto social: los medios de comunicación son instrumentos que utilizan distintos grupos que colisionan entre si y reflejan intereses encontrados de esos grupos. <br />  <br />Interaccionismo simbólico: esta forma de entender que representa los mass-media para la sociedad y los individuos enfatiza el carácter comunicativo. Los medios son parte esencial de los procesos de comunicación en las sociedades modernas. <br />   <br />Formulaciones psicológicas: los autores reconocen la variedad de escuelas psicológicas y apuntan como opción más interesante el enfoque cognitivo. Los procesos mentales internos de los sujetos son el objeto central del interés de las distintas corrientes que se integrarían dentro de él. Aplicado a los medios, tratará de estudiar los efectos, que producen los individuos, cómo reciben estos mensajes, qué es lo que aprenden, etc. <br />Los sucesos que ocurren en una sociedad constituida por diversos sistemas sociales, con una cultura determinada y con una estructura y dinámica que articulan su forma de ser, son transmitidos no asépticamente por los medios. Las características de estos se ven limitadas por los distintos sistemas sociales y en distintos grados<br />Imagen visual.<br />La imagen, hoy constituye un elemento más determinante delas características de nuestro ámbito de vida. Cantidad de mensajes nos sontransmitidos a través de los MCM, que utilizan fundamentalmente la imagen.<br />Según estudios realizados por la UNESCO, mientras que a travésdel oído se percibe un 20% de comunicaciones y a través de la vista un 30%,cuando se da la combinación de ambos sentidos el porcentaje de eficacia en elaprender se eleva en el 50%.<br />La comunicación didáctica en la actualidad no se puedeconcebir de otra manera que no sea mediante la utilización de la imagen y lapalabra conjuntamente.<br />En el estudio de las manifestaciones de la imagen y suutilización didáctica se suele hacer una distinción entre imagen fija (mediostradicionales) y, por otra parte, la imagen móvil (el cine y la T.V).<br />La capacidad de absorción de la imagen fija es menor que ladel cine y la T.V y por lo mismo, la fatiga de los alumnos es menor. Se podríadecir que permite una participación personal.<br />Entre las funciones didácticas de la imagen móvil, se señalanlas siguientes:<br />Función de motivación: predisposición y sensibilización hacia los materiales de aprendizaje. <br />Función de ilustración: apoyo visual a la explicación. <br />Función de fijación: reafirman contenidos presentados por otros medios. <br />Función de análisis: estudio de los elementos del conjunto. <br />Función de demostración: representan abstracciones en forma gráfica. <br />Función de recapitulación: síntesis de otra explicación oral. <br />Función de evaluación. <br />Función de discusión. <br />Función de recreación. <br />  <br />La principal influencia de la T.V en el ámbito de loextraescolar como medio de información, instrumento de cultura, y de evasión.Esta influencia, aún cuando no es sistemática ni organizada, es intensa.<br />Desde comienzos de los años ´60 la utilización de la T.Ven el ámbito instructivo se ha extendido considerablemente en países deelevado nivel cultural (Suecia), como en otros con grandes retrasos culturales(los del tercer mundo), donde se llegó a confiar en la T.V como instrumentodecisivo para la culturización.<br />La T.V educativa en los EE-UU después de las críticasiniciales se ha venido a consolidar como un poderoso instrumento, el másimportante después del profesor. Se ha comprobado que la T.V resulta más económicaque los libros de texto.<br />La utilización de la T.V para la extensión de la cultura enpaíses no desarrollados constituye una gran esperanza durante los años ´60.<br />Se llevaron a cabo muchos y costosos programas de enseñanzaa través de televisión, cuyo resultado no fue totalmente positivo.<br />La utilización de la T.V puede evaluarse desde unaperspectiva didáctica y pedagógica. Didácticamente parece necesarioconsiderar esta afirmación: el uso de la T.V y los medios audiovisuales nopuede entenderse con exclusividad.<br />Solo podrá tener sentido instructivo y educativo en lamedida en que se lo use en combinación con otros procedimientos que estimulenla motivación y actividad discentes. No solo hay que considerar el contextoeducativo y didáctico, sino también el contexto humano, socio-económico engeneral y especialmente en aquellos países en que la T.V educativa se utilizacon predominancia sobre otros procedimientos instructivos hasta tal punto quepudo influir sobre la estructura de intereses personales.<br />La T.V debe considerarse dentro del conjunto de recursostecnológicos como uno más y no con exclusividad. Dentro de la utilización dela T.V, es necesario distinguir también el momento y la circunstancia másadecuada. La T.V no es autosuficiente.<br />No conduce a nada la utilización de la T.V sin la evaluaciónde los efectos.<br />Como causas específicas de fracasos en la utilización de laT.V se pueden considerar:<br />  <br />Dar más importancia al aparato que a su utilización. <br />Pensar que la T.V puede ser autosuficiente. <br />Olvidarse de la naturaleza del mensaje. Pensar que cualquiera es bueno. <br />Olvidarse de las diferencias individuales <br />  <br />En la T.V como en el cine se da una combinación de la imagencon la palabra. La naturaleza de esta combinación de mensajes es diferente dela que da en el material impreso. En todo caso, se daba siempre una combinaciónen el sentido de complementación entre imagen y palabra. En cine como en T.Veste equilibrio se rompe en aras de un creciente predominio o protagonismo de laimagen. El lenguaje, se constituye en un simple determinante de la imagen. Esta,en virtud de una serie de recursos técnicos, ocupa un primerísimo lugar. Nosencontramos, con un nuevo instrumento de comunicación que debemos conocer parapoder comprender los mensajes que a través de él se nos presentan. Esnecesario que consideremos la necesidad de dejar de ser " alfabetos de laimagen" , debemos aprender y enseñar a leer el lenguaje de la imagen.<br />Se dice que la T.V constituye una ventana abierta al mundo,cuya realidad podemos contemplar desde la comodidad de nuestros hogares. Frentea esta afirmación hay que tener en cuenta que:<br />Lo que vemos en T.V no es lo que sucede en la realidad sino en la imagen de dicha realidad. <br />Estas imágenes nos vienen dadas por quienes han realizado el mensaje. No vemos lo que nosotros elegimos, sino lo que otros eligen para que veamos. En la relación directa con la realidad hay un conocimiento directo. Cuando interviene la T.V hay como un muro que se interpone entre conocedor y realidad. Lo que se llega a conocer es la imagen. En el conocimiento por experiencia, un mismo hecho lo conoce cada persona de manera diferente según sus características personales. <br />El lenguaje televisivo, la imagen, es un lenguaje contorneal,figurativo, pero no conceptual. Apela a los sentidos, pero no existe en el unarelación estrecha con la actividad mental elevada. Al contrario de lo quesucede con el lenguaje verbal. La imagen televisiva se distingue también deldibujo, pues se muestra la realidad. El pensamiento, en sus estratos máselevados opera con esquemas mentales abstractos y no con imágenes, de algunamanera pudieran llegar a constituir estorbos para la comprensión.<br />Se piensa que la imagen visual es un medio de comunicaciónuniversal. Sin embargo, aún cuando la imagen tiene muchas virtudes, esta ha deser un lenguaje universal no la tiene. Cada persona al recibir " señalesvisuales" (fotografías) e interpretarlas lo hace de manera distinta. Elser humano es esencialmente " transformador" en el proceso de lacomunicación. Es posiblemente deficiente como emisor y receptor, pero sucapacidad de creación y fabulación es considerable. " La señal gráficaesta siempre sujeta a la interpretación cultural del grupo e individual" .<br />No disponemos aún lenguaje visual tan estructurado y útilcomo lo es al verbal. Ahora, con el avance tecnológico, la necesidad de estelenguaje comienza a sentirse. Las formas visuales, líneas, colores,proporciones, etc. Tienen tanta capacidad de articulación (combinacióncompleja), cuanta tienen las palabras. La diferencia primordial consiste en quelas formas visuales no son discursivas.<br />Existen ciertos programas de T.V., que ofrecen formasestereotipadas de reacción típicas.<br />Pudiera darse una cierta tendencia a imitar los modelospresentados por T.V. y esto constituiría de alguna manera una limitación denuestra libertad. El mayor riesgo de influencia lo corren los niños y losignorantes, las personas que por falta de experiencia, no han adoptado aún unapostura personal definida ante los problemas claves de la existencia, o aquellaspersonas en las que la falta de cultura determina una carencia de decisiónpersonal fácilmente influenciable por los programas de T.V.<br />La T.V ofrece un mensaje indiscriminado en calidad y ritmo.En el caso extremo se encuentran las tensiones generalizadas a grandes masas,cuyo defecto sobre los individuos solo pueden ser reguladas a posteriori por lagente cuando hacen un uso racional de los aparatos receptores. Pero al decir quelos padres pueden elegir los programas más adecuados a la formación de sushijos, se suele olvidar que a veces faltan en los mismos padres la formación opreparación suficiente como para determinar cuales son los más apropiados.<br />No es del todo correcto calificar a la T.V como un medio decomunicación. Esta exige un intercambio de mensajes significativos entre emisory receptor. En T.V existe una clase de emisión unidireccional de mensajes sinposibilidad de respuesta por lo que en sentido estricto dicha comunicación noexiste mientras no se de una posibilidad de reversibilidad, no existe realmentecomunicación, y si a esto añadimos " social" , entonces el problema seagudiza todavía más para que la T.V se convierta en un medio de comunicación,es necesario que este esté a disposición de la sociedad y que esta puedautilizarla para plantear a través de ella sus problemas dialogar consigo sobreellos y buscar soluciones. La T.V debe constituir un instrumento que facilite eldiálogo entre los miembros de la sociedad. Para ello es necesario cambiar porcompleto la actitud pasivo-receptora de sus miembros por otra dinámica-activa.<br />Es un hecho fácilmente constatable el limitado número devocablos que se utilizan normalmente en los programas de T.V. Está ello enrelación con el carácter subsidiario de la palabra respecto a la imagen. Sirealizamos un estudio de términos utilizados, podemos comprobar el corto númerode los mismo y la frecuente repetición. La pobreza en vocabulario se dejasentir sobre todo en programas en carácter de entretenimiento y menos en losinstructivos e informativos.<br /> <br />Principales medios de comunicación de masa, y su influencia.<br />Publicidad.<br />La publicidad es más una actividad que caracterizaintencionalmente el mensaje que se elabora, buscando el cambio de actitudes,rasgos cognitivos y comportamiento de los destinatarios, utilizando para ellodiversos soportes tecnológicos.<br />Vinculada estrechamente con la publicidad está la propagandapolítica, pues después de las dos guerras mundiales con este tipo depropaganda, se pasó a una euforia publicitaria. Es bien cierto que la confecciónde carteles y mensajes radiofónicos en especial, mejoró considerablemente.<br />El elemento nuclear de la publicidad es el anuncio, unidad decomunicación autosuficiente que tiene una particularidad esencial: su brevedad.<br />Los medios modernos han debilitado en nosotros la capacidadde asombro. La propaganda moderna no se dirige a la razón, sino a la emocióncomo todas las formas de sugestión hipnótica, procura influir emocionalmentesobre los sujetos, para someterlos luego también desde el punto de vistaintelectual. Esta forma de propaganda influye sobre el cliente acudiendo a todaclase de medios: la incesante repetición de la misma fórmula; el influjo de laimagen de alguna persona de prestigio, por medio del sex-appel de algunamuchacha bonita, debilitando al propio tiempo su capacidad de crítica, medianteel terror, señalando el peligro del " mal aliento" , o de algunaenfermedad de nombre misterioso, o bien estimulando su fantasía acerca de uncambio imprevisto en el curso de su propia vida debido al uso de un determinadotipo de camisa o jabón. Todos estos métodos son esencialmente irracionales, notienen nada que ver con la calidad de la mercadería y debilitan o matan lacapacidad crítica del cliente, como podría hacerlo el opio o en estado hipnóticoabsoluto.<br />El desprecio por el prójimo ha hecho que la publicidad nosesté continuamente insultando, dirigiéndose a nosotros como infradotados. LosMCM no solo se prestan para que se los desprecie o insulte, sino que son tambiénvehículo para ciertas manifestaciones de paroxismo colectivo en los cuales el públicoha venida a tener una participación nueva: " la teleparticipación" .<br />La publicidad subliminal se basa en la percepciónsubliminal. Hay estímulos que no alcanzan el umbral de la percepción, otrosque son percibidos y otros que tampoco se perciben. Si un estímulo luminoso noalcanza el umbral de la percepción, está en la zona de lo" subliminal" . Lo que se pretendió con la publicidad subliminal escolocar mensajes en la zona de lo subliminal porque llegaban directamente alsubconsciente sin las barreras del consciente. Para ello se recurrió a lainclusión en filmes y teleprogramas de un mensaje imperativo al estilo de" coma tal cosa" o " beba tal otra" .<br />Los MCM suelen ser vehículos de transculturación. Empiezanintroduciéndose en una sociedad como objetos curiosos y terminan siendo unanecesidad. El régimen industrial con que operan estos medios les hacen acuñarsignos y símbolos estandarizados y fomentan el consumo pasivo de estos por lamasa.<br />El educador es un agente de cambio y necesita saber quépuede hacer con los MCM para influir en el cambio positivo del educando.<br />El educador no debe dudar antes de emprender cualquier accióncon los MCM si pretenden: dar información, enseñar técnicas o cambiar hábitos.<br />El cambio en la gente parece ser un proceso de etapasgraduales, cuya mayor o menor lentitud depende de complejos factores. Sereconocen las siguientes etapas:<br />Primeras noticias: la persona percibe alguna información acerca de lo nuevo. <br />Interés: Se interesa, busca más datos, pregunta, discute. <br />Evaluación: hace un balance y acepta o rechaza la novedad. <br />Ensayo: efectúa una prueba, investiga, trata de encontrar los ajustes personales. <br />Adopción: cambia su conducta e incorpora lo nuevo. <br />  <br />Desde los albores del periodismo puede encontrarse en lasprimeras páginas de los primeros órganos de prensa " avisos" , queanunciaban productos comerciales, promocionando la venta o la compra de bienesde todo tipo. En la actualidad la publicidad constituye una actividadminuciosamente planeada por agencias especializadas que, antes de lanzar unproducto, realizan detallados estudios del mercado, encuestas y análisis queincluyen complicadas técnicas y estudios psicológicos para buscar la mejormanera de convencer.<br />La publicidad de un producto implica: creativos, dibujantes,especialistas en cine, y en gráfica.<br />La publicidad ya no se limita a informar de la existencia deun producto determinado, sino que trata de crear necesidades.<br />Dentro de las técnicas comerciales modernas, la publicidades indispensable en cuanto medio de información hay acerca de los productosdisponibles o para facilitar el contacto entre vendedores y compradores.<br />La publicidad puede llegar a ser nociva cuando su objetivoapunta a crear artificialmente necesidades de bienes superfluos o encarece loscostos de producción con onerosas campañas que tienden a promocionar artículoscompetitivos que tienen mucho menos diferencias entre sí que las que suspromotores intentan hacer creer al público.<br /> <br />Propaganda.<br />Cuando se desencadenó la Segunda Guerra Mundial por razonesbélicas, los Estados utilizaron los medios de comunicación para las masas comovehículo de propaganda. Fue llamada " guerra psicológica" paraquebrar la moral enemiga valiéndose de armas psíquicas. Amparados por lasnecesidades de ésta guerra psicológica, penetraron en la industria del espectáculoel sadismo, la violencia y la apelación a impulsos primitivos o patológicosdel ser humano que antes no se mostraban. Posteriormente la industria del espectáculose encariñó con esas características y las incorporó al llamado " cinenegro" .<br />La publicidad comercial se hizo más directa, visual,emotiva, primaria, persuasiva, sacando provecho de la guerra. Los publicitariosemprendieron nuevas técnicas para manipular al consumidor y apelar a susreportes más hondos. Especialista en psicología, sociología y antropologíaaportaron sus conocimientos para afinar la puntería del vendedor.<br />Este panorama de utilización de los MAV con fines depublicidad comercial, propaganda política o guerra psicológica aumenta laconfesión general.<br />Se llama propaganda al conjunto de técnicas destinadas apropagar ideas, doctrinas y opiniones para hacer que esos conceptos seanaceptado por la gente que, como consecuencia, las personas y los gruposconvencidos se adhirieran a ellas.<br />Una definición proveniente de los EE-UU afirma que " Lapropaganda es el lenguaje destinado a la masa. Emplea palabras o otros símbolosa los cuales sirven como vehículo la radio, la prensa, la cinematografía y latelevisión. La finalidad del propagandista es ejercer influencia en la actitudde las masas en puntos que están sometidos a la propaganda y que son objeto deopinión" .<br />En el siglo XX, afirma el especialista J

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