Citas de juan pablo_ii
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    Citas de juan pablo_ii Citas de juan pablo_ii Presentation Transcript

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    • Cristo es el amor del Padre hecho carne, "la bondad y el amor de Dios, nuestro salvador hacia los hombres" (Tit. 3, 4); Él incluso durante su gran humillación de la cruz pidió por sus verdugos y los perdonó. Cristo pasó también el oscuro abismo del amor; Él experimentó la entrega total de la propia persona a causa del amor.
    • ¡Mirad sobre todo a este Jesús! ¡Mirad a su cruz! Él es en persona lo que la palabra amor significa. Él mismo quiere y debe ser también la medida de vuestro amor. Por eso, su nuevo y mayor mandamiento es: "Que os améis los unos a los otros; como yo os he amado, a sí, también amaos mutuamente." "En esto conocerán todos que sois mis discípulos: si tenéis amor unos para con otros" (Jn. 13, 34-35).
    • Cuán hambriento de amor está el mundo enfermo, hambriento del amor salvífico de Jesucristo del Salvador. ¡Llevad vosotros este amor a los hombres! Dejad que el fuego del Espíritu Santo brille en vosotros para llevar al mundo la luz y el calor del amor de Dios.
    • La libertad es un gran don que habéis recibido de Dios. Quiere decir que tenéis el poder de decir sí a Cristo. Pero vuestro sí no significaría nada si no pudierais decir también no. Diciendo sí a Cristo, os entregáis a El; le ofrecéis el corazón, reconocéis su puesto en vuestra vida, ya que por ser hijos de Dios, hermanos y hermanas en Cristo, habéis sido creados para decir sí al amor de Dios. Fue Cristo quien os compró la libertad. Murió para hacernos libres. Sólo Jesús os hace libre.
    • El mayor obstáculo de vuestra libertad es el pecado que significa decir no a Dios. Queridos jóvenes: Amad vuestra libertad y ejercedla diciendo sí a Dios; no la enajenéis. Recobradla cuando la hayáis perdido y reforzadla en la confesión cuando flaquea. Acordaos de las palabras de Jesús: "Si el Hijo os librare, seréis verdaderamente libres" (Jn. 8, 36).
    • "¡Abrid las puertas al Redentor!" A Cristo se le descubre dejándole caminar junto a nosotros en nuestro camino. Es ésta mi invitación: dejad que Cristo se ponga a vuestro lado con la palabra de su Evangelio y la energía vital de sus sacramentos. La suya es presencia exigente. Puede parecer una presencia incómoda al principio, y podéis sentiros tentados de rechazarla. Pero si tenéis el coraje de abrirle el corazón y acogerlo en la vida, descubriréis en Él el gozo de la verdadera libertad, que os da la posibilidad de construir vuestra existencia sobre la única realidad capaz de resistir al desgaste del tiempo y de lanzaros más allá de las fronteras de la muerte, la realidad indestructible del amor.
    • Esta sociedad parece volverse loca cuando moviliza todas sus energías para lanzarse a lo que constituye su destrucción. Que el progreso sea positivo y no mortífero; que sea de todos y para todos, no sólo para algunos; que sirva a la causa de la paz, y no a la de la guerra; que promueva hacia lo alto y no rebaje ni degrade el divino destello en el hombre.
    • No cedáis a la "cultura de muerte". Elegid la vida. Alineaos con cuantos no aceptan rebajar su cuerpo al rango de objeto. Respetad vuestro cuerpo. Es templo del Espíritu Santo. No se os ha donado como un objeto del que podéis usar y abusar. Forma parte de vuestra persona como expresión de vosotros mismos, como un lenguaje para entrar en comunicación con los otros en un diálogo de verdad, de respeto, de amor. "¡Glorificad a Dios en vuestro cuerpo"! (1 Cor. 6, 20)
    • "¡Glorificad a Dios en vuestro vida"! No basta denunciar: hay que hacer. Hay que comprometerse juntamente con todos los hombres de buena voluntad, en la construcción de un mundo que sea realmente a medida de los hijos de Dios. Con esperanza renovada cada día, debéis luchar, al lado de quienes antes que vosotros emprendieron ya batalla, para reparar el mal, consolar a los afligidos, ofrecer la palabra de la esperanza que puede convertir los corazones y llevar a bendecir en vez de maldecir, a amar en vez de odiar.
    • De este modo, seréis testigos de la luz de Cristo en un mundo donde las tinieblas del mal continúan insinuando peligrosamente a los corazones humanos.
    • La verdadera fuerza está en Cristo, el Redentor del mundo. Es esencial, creer en Cristo hombre y Dios, muerto y resucitado, redentor y que recapitula toda la humanidad. Si es viva e inquebrantable vuestra adhesión a Él, os resultará más fácil resolver los problemas. Buscad en vuestra fe las razones de esperar y el modelo de reaccionar, que es propio de los discípulos de Cristo. Vigorizad, pues, vuestra fe; revividla si es débil. ¡Abrid las puertas a Cristo! Abrid vuestros corazones a Cristo, acogedlo como compañero guía de vuestro camino.
    • En su nombre, estaréis en disposición de preparar un porvenir más sereno, más humano. El mundo ofrece tantos ejemplos de mal, de injusticia, de opresión del hombre, de muerte y amenazas de catástrofes. Vosotros debéis denunciar el mal, pero sobre todo debéis vivir el bien. La cultura de muerte que aflige al mundo con la eliminación de tantos seres aún no nacidos, con la guerra, con la marginación de los inhábiles y ancianos. Colaborad con las generaciones pasadas, que lucharon como vosotros y por vosotros.
    • Acoged también vosotros a María en vuestro corazón y en vuestra vida: que sea Ella la idea inspiradora de vuestra fe, la estrella luminosa de vuestro camino pascual, para construir un mundo nuevo en la luz del Resucitado, esperando la Pascua eterna del reino.
    • Los archivos del mes puedes descargarlos en: http://siembraconmigo.blogspot.com/ Siembra Amor Si deseas recibir archivos de Espiritualidad Católica envía un correo sin asunto y sin texto a: [email_address] Para cancelar esta suscripción sigue las mismas instrucciones: [email_address] Servicio Gratuito