FILOSOFÍA




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La obligación y la felicidad
                         Juan Luis Araujo Garrido

  ¿Realmente eres feliz? ¿Te conformas con...
siempre en todas las ocasiones, sino que es más bien pasajera. Además, existen hechos que
nos arrebatan la libertad que no...
detalle: cuando nosotros buscamos la felicidad debemos cuidar y medir el camino que
escogemos hasta el objetivo final, por...
La obligación y la felicidad
                         Jesús Bernardos Sánchez

       INTRODUCCION

       Comenzaremos co...
Datos en contra: Diremos que si alguien nos exige, nos amenaza o nos impone algo contra
nuestra voluntad no está obligando...
La obligación y la felicidad
                          Victoria Campón Linares

Para realizar este ensayo es necesario que...
Al contrario, si no las cumplimos, probablemente tengamos remordimientos de conciencia,
pues era nuestra “obligación” y no...
Un último caso sería el poder decir que el cumplir nuestras obligaciones no nos aporta esa
felicidad tan esperada, en func...
tienen lo mismo, que es una cama, una mesa, unas sillas, que esté limpia... Los demás
accesorios serían eso, “accesorios”....
La obligación y la felicidad
                              Jesús Caro Palacios

¿Qué entendemos por felicidad y obligación...
siempre reducen nuestra felicidad, en mayor o menor medida, pero la reducen o decir también
que siempre nos acordamos de n...
La obligación y la felicidad
                              Natalia Espín García

El tema de la obligación y la felicidad e...
consecuencias. Llamarán a mis padres a casa y me pueden castigar. Además, me he perdido las
explicaciones de los profesore...
La obligación y la felicidad
                           Virginia Gómez Brioso

Cuando hablamos de obligación, se puede ent...
Con respecto a los datos en contra encontramos a personas que pueden pensar que el hecho
de que alguien nos ponga obligaci...
La obligación y la felicidad
                        Maite Herrera Rodríguez

Para empezar, podríamos definir “obligación”...
A mi favor podría decir que la obligación conlleva a la felicidad y viceversa, pero para cada
persona el grado de felicida...
La obligación y la felicidad
                           Alba Jiménez Rodríguez

A veces hemos tenido que hacer nuestros de...
quieres hacer ( el trabajo). Si por ejemplo trabajas en algo que te gusta y ese día no quieres
trabajar porque no tienes g...
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Como ya decía la canción: “tres cosas hay e...
en el caso de que la libertad fuese necesaria, nunca seriamos felices, y que lo que hay que
hacer es seguir el Carpe Diem,...
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La obligación y la felicidad están ampliam...
Mi segundo argumento a favor es que las obligaciones están en todo lo que hacemos. Al hacer
algo para ser felices siempre ...
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La felicidad y la obligación presentan depe...
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Teniendo en cuenta que el significado de o...
aprobar la carrera y esto trae consecuencias como tener que repetir curso, lo que supone
perder un año, o dejarlo y perder...
La obligación y la felicidad
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Me parece que la obligación y la felicidad ...
que es su obligación y la tiene que aceptar. Esta situación no le aporta felicidad ninguna. Otro
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La Obligación y la Felicidad -1º BCT-

  1. 1. FILOSOFÍA La Obligación y la Felicidad Ensayo Alumnos 1º BCT -IES Santa Aurelia- Sevilla Marzo 2009 ELEMAILDEFILOSOFIA@GMAIL.COM
  2. 2. La obligación y la felicidad Juan Luis Araujo Garrido ¿Realmente eres feliz? ¿Te conformas con lo que tienes y nunca quieres aspirar a más? ¿Son las obligaciones y deberes que tenemos las causas de nuestra falta de libertad? Aunque a veces resulten muy obvias estas preguntas, no son tan fáciles de responder como parece en un principio. Para empezar, vamos a sentar las bases de esta palabra, y así dejar claro en todo momento qué significa: la felicidad es un estado de ánimo del que se encuentra libre, contento y satisfecho con las circunstancias de la vida. Pero hay restricciones que en principio parece que nos producen infelicidad: las prohibiciones y obligaciones. Cuando uno está amargado, por ejemplo, porque tiene que limpiar la casa o recoger sus cosas (obligaciones), no se encuentra excesivamente contento. Una obligación se define como una imposición o exigencia moral que debe regir la voluntad libre (la tuya o la de otra persona) Yo estoy muy de acuerdo con la definición de felicidad que se ha mencionado antes, dado que para mí es un estado pasajero de optimismo en el cual creemos que las cosas de buenas de la vida superan a las adversidades. Y creo que para alcanzar la felicidad todo vale con tal de alcanzar nuestro objetivo. Del mismo modo, también comparto la idea de obligación, pero puntualizaría el hecho de su lugar de origen, es decir, si es impuesta por los demás o por nosotros mismos. Esta distinción es importante porque no es lo mismo que nos la impongamos nosotros, ya que a fin de cuentas surge de la propia voluntad y lo podemos elegir libremente, pero si proviene de los demás nos limitamos a obedecer sin importar aquello de queramos y de esta forma perdemos nuestra autonomía. Aquí surgen dos nuevos conceptos que están íntimamente relacionados con los que ya estamos tratando: la voluntad y la libertad. La primera consiste en la posesión de un criterio propio y no tener en cuenta las presiones externas, mientras que la segunda es la facultad natural de las personas de obrar o no obrar, y elegir la forma de hacerlo. Para ser felices necesitamos un poco de todo esto: una voluntad que nos permita hacer cosas por nuestro propio pie y bajo nuestro criterio, libertad para tener capacidad de realizar aquello que nos plazca. Esto siempre dentro de unos cauces morales que nos limiten. Dentro ya de la felicidad, no opino que exista una estándar que sea común para el mundo. Por ejemplo, siempre estará el eterno dilema sobre si elegir una felicidad ignorante o una infelicidad siendo inconsciente, para procurar ponerle remedios. Yo lo tengo claro: si pudiera, elegiría con los ojos cerrados lo primero, porque si soy feliz para qué me interesa aumentar mis conocimientos que además me van a causar un disgusto. Creo que la mayor parte de las personas preferirían vivir esa mentira, ya que aunque no sepa qué sucede en el alrededor, estaría feliz en mi ‘pompa’. Aunque de todas formas sí creo que también hay aspectos en los cuales sí queremos lo mismo, y basta con un ejemplo sencillo: todos como deseo de año nuevo solemos pedir tener una buena salud y estar desahogados económicamente. Pero estas observaciones no solo las hago yo, sino que por ejemplo los artistas también tienen distintos conceptos y juegan con la palabra felicidad en sus canciones. Es el caso de la Cabra Mecánica, con su tema ‘Felicidad’, en el cual basa toda su felicidad en la pareja. Pero ésta no dura 2
  3. 3. siempre en todas las ocasiones, sino que es más bien pasajera. Además, existen hechos que nos arrebatan la libertad que nos hace felices: las prohibiciones y las obligaciones. Las primeras son, para mí, las cosas que no podemos hacer y las segundas aquellas que asumimos y nos sentimos impulsados a hacerlas, tanto si nos gustan como si no Estas ideas expuestas anteriormente tienen ciertos matices que les dan validez y las defienden: La Teoría del Flujo, que consiste en mantenerse en un equilibrio constante entre las situaciones cotidianas de tu vida y las sensaciones que experimentas en ellas, tratando que dichas sensaciones sean lo más positivas posible sea cual sea la situación o el momento en que te encuentres. Se asemeja mucho al tópico literario ‘Carpe diem’ ya que ambos piden, de distintas maneras, lo mismo: que aproveches el tiempo del que dispones. Y en el conjunto de todo esto surge la felicidad, asemejada a un partido de fútbol: si consigues más goles que tu rival, el resultado será positivo, una victoria. Los goles se identifican con los hechos que nos suceden. Pero, ante todo, la felicidad depende de cada uno, hemos de salir a buscarla porque nadie lo hará por nosotros, y la voluntad es un factor decisivo, sin ella somos incapaces de decidir y actuar por nuestra cuenta. Por ejemplo, si mi ilusión en la vida es ser abogado, solamente yo debo poner voluntad y mi esfuerzo para conseguir serlo, ya que nadie lo va a estudiar en mi lugar. Siempre tenemos que estar eligiendo entre dos o más opciones, lo que hace que no podamos llegar a ser completamente felices, pero ahí se distinguen a los que son más sensatos y habilidosos y saben tomar en la mayoría de los casos la opción adecuada Quienes quisieran rebatir mi tesis, podrían basarse en algunos hechos y teorías que, sin ser falsos, sí pueden discutirse: Es el caso de la teoría del Vitalismo: ésta explica que toda la vida y, por tanto, todos los hechos y sensaciones que experimentamos, se pueden explicar mediante los fenómenos físico-químicos y las reacciones. Voy a centrarme en los humanos. Nuestra capacidad mental e intelectual es tan grande y los caminos y respuestas que podemos elegir ante una determinada situación son tan diversos que hace que nuestra vida sea ‘indomable’ en el sentido de no saber por dónde podemos tirar, somos imprevisibles y no tenemos unos parámetros fijos. También, a partir de la autonomía y la heteronomía en Kant, se podría discutir algo. Hay personas que, siendo heterónomas (es decir, no toman decisiones por sí mismas) parecen ser felices cuando otros eligen en su lugar. Sin embargo, se saltan el detalle de que hay que tener voluntad como condición necesaria para alcanzar la felicidad. Podría decirse también que los medios para alcanzar un objetivo sí influyen en la valoración al conseguirlo con éxito, porque por ejemplo no es lo mismo hacerse rico robando que hacerlo trabajando. En el segundo caso asumes unas reglas que se presuponen por el bien de todos. Esas reglas son las prohibiciones y obligaciones anteriormente dichas, y ante esto no tengo nada que decir y creo que sí lleva razón. Respecto a las obligaciones, hay quien podría relacionarlas con la muerte. No importa de donde provengas, si eres rico, pobre, rubio o moreno. Su poder es el mismo ante todos y nos trata por igual En conclusión, después de analizar los diferentes argumentos que se presentan a favor y en contra de lo expuesto, la hipótesis ha quedado confirmada en casi todos los aspectos, dado que los argumentos a favor se basan en una teoría (Teoría del Flujo) que es apoyada por distintos ejemplos y una analogía, mientras que los argumentos en contra de la hipótesis están fundados en la autonomía y heteronomía, junto al Vitalismo y algún ejemplo, pero entre ellos se defienden poco, ya que no tienen mucho que ver y son menos coherentes. Como resultado, las ideas que he presentado al principio permanecen tal y como estaban a excepción de un 3
  4. 4. detalle: cuando nosotros buscamos la felicidad debemos cuidar y medir el camino que escogemos hasta el objetivo final, porque los medios sí resultan importantes aparte de conseguir la meta marcada 4
  5. 5. La obligación y la felicidad Jesús Bernardos Sánchez INTRODUCCION Comenzaremos comentando los términos: obligación, se trata de todo aquello que alguien está obligado a hacer, ya sea por imposición propia o por voluntad, por la ley impuesta y porque sea correcto a otros actos. También hablaremos de la felicidad: como ya sabemos la felicidad es un estado de ánimo, de bien estar, satisfacción, de alegría, bien sea por la obtención de un bien o por los acontecimientos sucedidos. Después de aclarar los términos comenzaremos a responder a las cuestiones que nos hemos planteado: ¿Es necesario que nos obliguemos a hacer o tener algo para ser felices?¿Somos felices cuando tenemos lo que nos hemos obligado a conseguir?¿Es una obligación tener todo lo que nos gusta?¿Conseguir lo que nos imponemos por obligación nos hace felices?¿Somos felices sin tener obligaciones? Cuando queremos algo y queremos conseguirlo depende de lo que sea nos obligaremos a conseguirlo, es decir, yo quiero tener un buen trabajo para ganar dinero, tener una casa, etc. pero para conseguir ese trabajo necesito estudiar, aunque no me guste, personalmente me obligo a hacerlo ya que si no lo hago no conseguiré eso que quiero. También puede ser que quiera cualquier cosa insignificante, que al igual que el trabajo cuando lo consiga me haga feliz, el querer esa cosa es un capricho y simplemente lo quiero no me obligo a tenerlo aunque sepa que me hará feliz. Verdaderamente cuando nos obligamos a hacer algo o tener algo y lo conseguimos somos felices, porque el obligarse hacer algo conlleva a tener que hacer cosas para obtenerlo, es decir, hay un camino y una meta, alcanzar esa meta sea como sea es lo que nos hace felices. Ser feliz sin obligaciones no es posible ya que en cierto modo, estamos obligados por la ley y son esas leyes las que nos tienen obligados siempre. Claro está que puedes ser feliz sin imponerte tus propias obligaciones pero aun así estas obligado a respetar esas leyes puedes hacerlo o no pero ya es responsabilidad de cada uno. DESARROLLO Para complementar este ensayo empleare algunos ejemplos, como el tener un trabajo, ganar dinero, ser alguien en la vida y ser feliz. Todo eso está ligado a la obligación de estudiar ya que con obligarse a hacerlo a pesar de que no te guste, para tener después lo que quiero. En el caso del trabajo, una persona que estudia conseguirá un trabajo para ganar dinero comprarse un casa casarse, etc. pero una persona que no hace nunca nada no conseguirá probablemente nada de lo que quiere. 5
  6. 6. Datos en contra: Diremos que si alguien nos exige, nos amenaza o nos impone algo contra nuestra voluntad no está obligando hacer algo que no quieres y eso nos hace felices. Si alguien nos obliga y nos amenaza con matarnos si no hacemos lo que el nos dice. Estamos obligados a hacerle caso y no nos hace feliz. CONCLUSION Para terminar mi ensayo hay que decir que las personas estamos siempre obligados por dos partes: la primera por nosotros mismos, aunque puede ser que algunas personas no se obliguen a quiere o tener algo sea lo que sea, segundo siempre estamos obligados por las leyes. Pero somos felices si nos obligamos a conseguir algo y lo obtenemos, porque conseguir algo es llegar a la meta y somos felices, si nos obligan a hacer algo que no queremos no somos felices ya que no somos nosotros los que nos imponemos esa obligación de hacer algo. 6
  7. 7. La obligación y la felicidad Victoria Campón Linares Para realizar este ensayo es necesario que explique en qué consiste cada uno de los conceptos a tratar. En primera instancia, y atreviéndome a definir sin buscarlo previamente, sería capaz de decir que obligación designa al deber que tenemos las personas para realizar algo en concreto, y con lo que debemos responsabilizarnos. La felicidad la tomo como un estado, no de ánimo, sino mental, en que se encuentran las personas a lo largo de su vida en momentos determinados; algunas veces este estado puede ser efímero y otras más duradero. La felicidad, en este caso, depende de diversos factores, dependiendo de cada persona. Ahora bien, tras consultarlo con fuentes, se puede decir y afirmar que: Obligación: lo que se tiene que hacer o se está obligado a hacer; imposición o exigencia moral. Se encuentra relacionado con el deber y el compromiso. Felicidad: estado de ánimo del que se encuentra contento y satisfecho con las circunstancias de la vida. Tras comparar estas definiciones con las realizadas por mí sin información previa, me surgen algunas cuestiones que resolver, tales como si la obligación nos priva de un posible estado de felicidad, ya que la obligación conlleva un deber moral que no siempre es de nuestro agrado. También podríamos preguntarnos si para estar contentos y satisfechos para adquirir esa felicidad, todas las personas necesitan lo mismo y en la misma medida, o cada persona requiere cosas distintas. ¿El saber que hemos cumplido una obligación que teníamos nos hace más felices? ¿Y el no hacerlas? ¿Puede haber personas sin obligaciones? Son a estas preguntas a las que intentaré dar respuesta a lo largo de éste trabajo. Como tesis inicial, y a modo de introducción de un argumento aproximado sobre la relación entre la obligación y la felicidad, podría responder a las anteriores preguntas de la siguiente forma: La felicidad, por muy cohibida que podamos encontrarla con respecto a las diferentes obligaciones, creo que se podrá disfrutar de una medida o de otra, siempre y cuando sepamos verla, ya que no nos debemos de quedar sólo en los aspectos negativos y saber valorar lo que tenemos. También, en lo referido al deber moral que una obligación puede acarrear, debemos pensar que esto nos hará lo suficientemente maduros como para, en un futuro, saber sobrellevar estas obligaciones de una forma más optimista y relajada. Con lo referido a la felicidad en sí, pienso que no todo el mundo necesita lo mismo, pues algunas personas son más ambiciosas que otras, lo que les llevará a desear más y, por tanto, a frustrase a la mínima, si es que todos sus caprichos (que no necesidades) le han sido otorgados. Sin embargo, hablando de la obligación, pienso que, quizás, el haber cumplido una obligación no nos haga tan felices como otras cosas, pero sí que nos aporta una sensación de bienestar al saber que hemos cumplido con nuestro deber. 7
  8. 8. Al contrario, si no las cumplimos, probablemente tengamos remordimientos de conciencia, pues era nuestra “obligación” y no la hemos llevado a cabo. Aunque esto también dependerá en cierta medida de si la persona en cuestión ha tenido o no muchas obligaciones a lo largo de su vida. El cumplirlas es ir adquiriendo esa responsabilidad que nos permitirá desarrollar una madurez en beneficio propio. Es por tanto que pienso que responsabilidad y obligación son dos términos que se encuentran estrechamente ligados; y estos, a su vez, con la felicidad. Sin embargo, y aunque en un principio estoy de acuerdo en lo que he dicho, pasaré a poner a prueba mi tesis inicial con los argumentos a favor y en contra. Para empezar a reforzar mi tesis, se podría decir que las obligaciones nos irán formando poco a poco en una persona madura, ya que, cuanta más responsabilidad se nos otorgue, mayor se reflejará en nosotros ese deber cumplido e iremos progresando en lo que a madurez y responsabilidad se refiere. Por ejemplo, si enseñamos a un niño pequeño a cumplir con su deber (que en edades tempranas es mínimo, tan simple como, por ejemplo, no entrar en la cocina), hará que poco a poco se vaya responsabilizando, y conforme pase el tiempo se le puedan ir exigiendo cosas de mayor complejidad, y que, aunque tendrá que cumplir por obligación, se irá convirtiendo en un acto reflejo e involuntario, por lo que esa persona será considerada como un ejemplo de responsabilidad. Para ilustrarlo de una forma más gráfica, se podría comprara con la cocina, por ejemplo. Al principio no tendríamos ni idea de cómo se hace, y nos frustraremos al no conseguir el resultado esperado. Sin embargo, conforme avancemos y vayamos mejorando nuestra técnica, haremos las cosas de forma más autómata, los resultados serán mejores y, quizás, podremos llegar a la categoría de chef. Otro dato a favor podría ser que no todas las personas pueden necesitar lo mismo para adquirir esa felicidad. No todas las personas presentan el mismo nivel de exigencias ni su desarrollo social ha hecho que todos hayan necesitado a lo largo de su vida lo mismo. Así pues, y en función de su educación, algunas personas necesitan más que otras. Un claro ejemplo que refleje esta realidad sería el caso de una persona de un país desarrollado y otra de un país en vías de desarrollo. Para facilitar el ejemplo, supongamos que ambas personas tienen la misma edad (adulta), para así poder compararlas con el mismo grado de madurez más o menos. Desde su infancia, a ambos se les ha educado de diferente forma, y las condiciones sociales y económicas han sido diferentes. A lo largo del tiempo, y conforme vayan creciendo, probablemente la persona del país desarrollado necesitará más para llegar a su nivel de exigencias, ya que no ha tenido nunca ninguna necesidad, puesto que, ante cualquier reclamo, los padres habrán respondido de forma inminente y sin ninguna pega, pues el nivel social y económico suele ser bueno. Sin embargo, la persona del país en vías de desarrollo, con lo poco que tenga, será más feliz que el otro sujeto en cuestión, pues las condiciones de vida lo han llevad a adaptarse a la situación con lo poco que hubiese tenido. Así pues, si a estas dos personas se les regalase un libro (en el caso de que ambas sepan leer), probablemente la persona del país en vías de desarrollo lo agradecerá más y su alegría será mayor que la del otro, pues seguramente no habrá visto muchos libros a lo largo de su vida y sabrá valorarlos más. Una planta sería una buena analogía para este caso. Aunque todas son plantas, unas tienen necesidades diferentes que otras para sobrevivir. Por ejemplo, un cactus, con menos agua, podrá sobrevivir de la misma forma que una maceta llena de flores, aunque esta necesite más agua. 8
  9. 9. Un último caso sería el poder decir que el cumplir nuestras obligaciones no nos aporta esa felicidad tan esperada, en función a la definición dada con anterioridad, aunque esto no implica que no nos sintamos bien con nosotros mismos. El último ejemplo de los datos a favor sería en este caso el imaginar la siguiente situación: un funcionario ha terminado una jornada de 8 horas, las cuales ha estado pasando delante de un ordenador. Cuando sale, seguramente malhumorado y bastante cansado, coge el autobús y se sienta. Quiere relajarse, ponerse cómodo en su asiento y ver pasar los árboles que lo conducen a su casa, que está en la última parada. Después de subirse, en la siguiente parada, ve como una anciana coge también el autobús. No hay ningún sitio libre, y ésta parece que no aguantará mucho de pie. Nuestra obligación es cederle el sitio a la anciana, pero... su jornada ha sido dura. Sin embargo, se levanta y le cede el sitio a la anciana. Esta se lo agradece con una amplia sonrisa y una sutil cara de agradecimiento. Este acto, obviamente, no nos aportará la misma felicidad que, por ejemplo, ver crecer a un hijo, y también habremos cumplido una obligación. Sin embargo, seguramente nuestro protagonista de esta historia, aunque cansado, se sintió bien consigo mismo, aunque haya hecho algo que no le gustase, como era renunciar a su confort personal por otra persona. Una analogía a esto sería, por ejemplo, el hecho de hacer los deberes. Cuando tú los haces, seguramente no estarás deseando que llegue el momento para hacerlos, pues no suelen formar parte de las aficiones de los estudiantes. Sin embargo, cuando llega el día del examen, te das cuenta de que el hacer las actividades, aunque en un principio suponía el hacer algo que no te gustaba, te ha ido beneficiando, pues la mayor parte de la lección la tienes aprendida gracias a estas actividades. Así pues, se podría decir que te sientes bien contigo mismo, pues (y aquí entra otra vez el término) tu responsabilización con el deber te hizo sentir mejor. Para poner a prueba mi tesis, he sacado algunos argumentos en contra de mis ideas principales, en las que se basaba mi escrito inicial. El primer dato en contra que paso a replantear sería el hecho de que no todas las personas han recibido la misma educación, por tanto, no tendrían la misma responsabilidad que otras personas. Por ejemplo: a alguien que desde pequeño no se le han fomentado una educación que les haga responsable, cuando llegue el momento de llevar a cabo sus obligaciones, su frustración será mayor. Esta sería la antítesis del primer dato a favor explicado con anterioridad. Una analogía a este caso sería la cría de un perro y un gato. Si se relacionan desde pequeños, conforme vayan avanzando en edad aprenderán a convivir juntos, a pesar de las diferencias que pueda haber entre ellos y las dificultades que supongan su convivencia. Sin embargo, si se unen cuando ya son mayores, muy probablemente será casi imposible el conseguir que estén bien juntos, pues su naturaleza es de estar separados. Un segundo caso en contra sería que, aunque no todas las personas necesiten lo mismo para llegar a su nivel de exigencias, si hay unas necesidades básicas, como son la familia, el alimentarse, un hogar... que todas las personas necesitan para ser medianamente feliz. Al igual que en el caso anterior, homólogo a este caso, las dos personas del país desarrollado y subdesarrollado, aunque con respecto a lo material si requieran cosas diferentes, ambos tendrían (o deberían tener) una familia, hogar (medianamente aceptable), relaciones sociales con demás personas... y cubrirían así sus necesidades básicas. Una analogía para comparar con este dato sería, por ejemplo, una casa. Unas pueden estar decoradas al estilo japonés, otras al estilo hawaiano... Sin embargo, y aunque algunas presenten detalles diferentes a otras, todas 9
  10. 10. tienen lo mismo, que es una cama, una mesa, unas sillas, que esté limpia... Los demás accesorios serían eso, “accesorios”. Sin embargo, una casa no puede estar sin esos objetos básicos, que serían en el caso del ejemplo, las necesidades básicas. Después de contrastar los datos a favor y los datos en contra, sopesar los pros y en contra, he llegado a la conclusión de que se deberían hacer algunos cambios en mi tesis inicial: Las obligaciones siguen siendo algo que, en teoría, no agrada el realizarlas. Sin embargo, si son impuestas desde una edad temprana, con el paso del tiempo una persona se va acostumbrando, por que cuesta menos trabajo y, por tanto, desagradará menos. Con respecto a la felicidad en sí, aunque anteriormente haya dicho que no todas las personas necesitan lo mismo, sí que es cierto que existen una serie de necesidades básicas que son iguales para todas las personas, y que constituyen en gran medida nuestra felicidad. Estas son la familia, el tener un hogar, la alimentación, la relación social... Por último, remarcar que, en mi opinión, los términos felicidad, libertad y responsabilidad están estrechamente ligados, y que una cosa conlleva a la otra, y que repercuten de manera que unos afecten a otros. 10
  11. 11. La obligación y la felicidad Jesús Caro Palacios ¿Qué entendemos por felicidad y obligación? La felicidad es una sensación que se tiene cuando algo nos gusta mucho, esta se puede reducir por las obligaciones, pero no siempre es así, las obligaciones son las acciones que nos mandan nuestros padres y otras personas de las que dependemos o nosotros mismos y que debemos hacer si queremos ser responsables. ¿Las obligaciones reducen nuestra felicidad? Las obligaciones, la mayoría de las veces reducen nuestra felicidad, pero de estas que nos la reducen, muchas hacen que en un futuro seamos más felices. ¿Cuándo estás en tu tiempo libre y eres feliz eres consciente de tus obligaciones? Muchas veces no te acuerdas de las obligaciones porque piensas en otras cosas, alegres..., y te olvidas de ellas, pero hay veces que sí nos acordamos y hacen que no seamos igual de felices que cuando no nos acordábamos de ellas. ¿Todos necesitamos lo mismo para ser felices? No, hay quien es feliz solo con lo que necesita para vivir y hay quien quiere siempre más cosas. Se puede decir que esta tesis gana fuerza cuando proponemos los siguientes argumentos: Las obligaciones hacen que estemos tristes si no nos gusta hacerlas, esto sucede, por ejemplo, cuando estás en tu casa haciendo algo que es entretenido y te produce felicidad y recuerdas que tienes que hacer los deberes, entonces, dejas de hacer lo que estabas haciendo y te sientes algo más triste porque con lo que estabas haciendo te sientes más feliz. Cuando te lo pasas bien, el tiempo pasa más rápido y te sientes feliz, esto sucede cuando estás haciendo algo que te gusta y te lo estas pasando bien, pierdes la noción del tiempo y notas como si el tiempo pasase más rápido. Somos más responsables si cumplimos nuestras obligaciones, esto se demuestra cuando estás haciendo algo y te paras para hacer otra cosa que no te gusta porque, aunque no te gusta, la ves más importante y paras de divertirte para hacer eso. No todos necesitamos lo mismo para ser felices, esto se ve en ejemplos como en el que un vagabundo puede llegar a ser más feliz que una persona que es rica. La felicidad no es igual en todos ni se consigue de la misma forma para cada persona, pero todos somos felices al igual que todos somos seres humanos. También se puede decir que pierde fuerza cuando exponemos los siguientes argumentos: Todas las obligaciones reducen nuestra felicidad nos gusten o no nos gusten, porque si tú estás trabajando en un trabajo que te gusta y tienes que hacer las obligaciones que se te exigen te sentirás peor que si haces lo que quieras. Nos acordamos de las obligaciones siempre pero le damos mayor o menor importancia dependiendo de cómo te lo estés pasando y de lo responsable que eres, esto sucede siempre, por eso depende de ti. La tesis gana más fuerza gracias a que hay más argumentos para mantenerla en pie en vez de hundirla, pero aun así hay que cambiar cosas, como decir por ejemplo, que las obligaciones 11
  12. 12. siempre reducen nuestra felicidad, en mayor o menor medida, pero la reducen o decir también que siempre nos acordamos de nuestras obligaciones aunque después no las llevemos a cabo. 12
  13. 13. La obligación y la felicidad Natalia Espín García El tema de la obligación y la felicidad es un debate abierto que nos puede hacer reflexionar sobre las siguientes cuestiones: ¿qué es la felicidad? ¿Poseer cosas nos hace felices? ¿Qué es la libertad? ¿Existe la completa libertad? ¿Nos restan libertad las obligaciones? ¿Cómo se relaciona la libertad con la responsabilidad? ¿Se puede identificar amor con felicidad? Los factores que afectan o dan la felicidad son distintos para cada persona. Todos no somos felices haciendo las mismas cosas, pero creo que casi todos obtenemos la felicidad con el mismo tipo de factores. La felicidad depende de nuestra libertad y de nuestra autonomía. Se denomina autonomía a las obligaciones que nos imponemos nosotros mismos, las que no nos son impuestas por nadie. A las obligaciones que nos imponen los demás las llamamos heteronomía. Hay quien dice que las obligaciones que nos imponen los demás, es decir, la heteronomía, nos restan libertad, porque nosotros a lo mejor no estamos de acuerdo con eso que se nos impone. Por ejemplo: tu madre te dice que estés en casa a las 12 h. Tú quieres llegar más tarde, entonces no estás de acuerdo con esa obligación. En mi opinión, la heteronomía no nos quita libertad puesto que la última palabra la tienes tú. Tú eres quien decide llegar a las 12 h. o hacer lo que realmente quieres, que es llegar más tarde a casa. Tienes libertad de decisión pero, por supuesto, si llegas más tarde tendrá sus consecuencias. A lo mejor te castigan sin salir el fin de semana siguiente. Pero así, estamos otra vez en las mismas circunstancias, porque a no ser que te encierren literalmente, si tú quieres, podrás salir. Yo creo, por lo tanto, en la completa libertad. Esto de la completa libertad es complejo, ya que depende del concepto de libertad que cada persona tenga. Lo que yo entiendo por libertad es la posibilidad de elección. Al tener siempre la última palabra nosotros mismos, siempre tenemos posibilidad de elección y, de esta forma, completa libertad. Por otro lado, uno de los aspectos que también nos hace feliz es conseguir los objetivos que nos marcamos. El hombre es un ser caprichoso que mientras más tiene, más quiere. El otro conjunto de factores que nos da la felicidad es el siguiente: salud, dinero y amor. A falta de alguno de ellos, ya no somos del todo felices. Si tienes dinero y amor pero no tienes buena salud no eres feliz al 100%. Lo mismo pasa si te falta dinero o si te falta amor. Por lo tanto, yo pienso que ninguno de estos tres factores se puede identificar por separado con la felicidad completa. Además, estos factores no dependen de ti, por lo tanto se relacionan con la heteronomía. Hay algunos ejemplos que refuerzan mi tesis. Yo creo en la completa libertad porque somos nosotros quienes tenemos la última palabra sobre nuestras decisiones. Es lo que ocurre en el ejemplo que puse anteriormente: te obligan a llegar a las 12 h. a casa pero el que tiene la última palabra eres tú, porque si quieres puedes llegar a las 7 h. de la mañana, aunque eso tendrá sus consecuencias, y pensar en esas consecuencias es lo que nos hace responsables, porque hay que ser consecuentes con nuestros actos y decisiones. Otro ejemplo que refuerza mi tesis es el siguiente: tu obligación es asistir a clase todos los días, sin embargo, yo puedo decidir no ir e irme al parque a tomar el sol. Si me escaqueo y no asisto a clase, tendrá sus 13
  14. 14. consecuencias. Llamarán a mis padres a casa y me pueden castigar. Además, me he perdido las explicaciones de los profesores. A pesar de todo esto, yo soy la que tiene la última palabra y puedo decidir si voy o no a clase. Esto es también lo que pasa cuando nos obligan de pequeños a leernos un libro. Al obligarnos otra persona (heteronomía), empezamos a odiar la lectura. Por eso, la heteronomía nos causa infelicidad. Somos libres de leernos o no el libro, pero como queremos sacar buenas notas y que no se enfaden nuestros padres, nos lo leemos. He comentado algunos ejemplos que refuerzan mi tesis. Sin embargo, encuentro algunos aspectos que contradicen mi tesis. Es el caso de la salud, el dinero y el amor. Respecto a la salud, podemos tomar ciertas medidas, pero si nos entra por ejemplo un cáncer, ahí no tenemos nada que hacer; no podemos decidir nada y estamos sometidos a algo que no queremos sin poder hacer nada. Pasa algo parecido con el dinero. Tenemos un trabajo en el que nos gustaría ganar más dinero, pero eso no somos nosotros quienes lo decidimos, por lo tanto, se trata de también de heteronomía, y no podemos decidir lo que ganamos. También pasa esto con el amor. En mi opinión, es el caso más claro. Si estamos enamorados y somos correspondidos, perfecto. Pero si no somos correspondidos, estamos sometidos a algo contra nuestra voluntad porque lo que queremos es que esa persona nos corresponda o si no, queremos olvidarla. No podemos decidir quién nos quiere y quien no nos quiere, por lo tanto se trata de heteronomía, y estamos sometidos a algo contra nuestra voluntad. En definitiva, la felicidad la sentimos al ser libres, es decir, tener posibilidad de elección y al tener autonomía, o sea, imponernos nosotros mismos nuestras obligaciones, y que no nos las imponga nadie (heteronomía). Creo en la completa libertad, ya que tenemos nosotros la última palabra para hacer lo que queremos, a pesar de que esa decisión tenga sus consecuencias. Por eso creo que las obligaciones, aún impuestas por otras personas, no nos restan libertad. Hay aspectos excepcionales como son la salud, el dinero y el amor, en los que nos vemos sometidos a la heteronomía, y en los que nosotros no tenemos poder de decisión, estamos sometidos totalmente a algo o alguien. Personalmente, pienso que, en general, todos somos completamente libres. 14
  15. 15. La obligación y la felicidad Virginia Gómez Brioso Cuando hablamos de obligación, se puede entender que es un titulo el cual representa una cantidad de dinero que ha sido prestada a una persona u organismo, con la exigencia de ser devuelto en determinados plazos. Sin embargo, en este contexto la definición generalizada de obligación es: exigencia establecida por la moral, la ley o la autoridad, es decir, algo que debemos hacer. Con respecto a felicidad sabemos que es un estado de ánimo del que nos encontramos satisfechos y contentos. ¿Qué entendemos por obligaciones? ¿Las obligaciones nos limitan o hacen que disminuya nuestra felicidad? ¿Cuando tenemos obligaciones realizamos nuestra voluntad o la de otras personas? ¿Somos más felices sin obligaciones? Una vez aclarado los conceptos anteriores tenemos una serie de pautas para sacar de ellas ciertas conclusiones. Y es que a veces el hecho de tener que cumplir con obligaciones que no forman parte de nuestra voluntad nos quita parte de nuestra felicidad y por tanto este estado de ánimo disminuye. Esto tiene lugar cuando las obligaciones que se nos pones son exigidas por otras personas, no cuando nos las exigimos nosotros mismos. Tras haber elaborado una tesis pasamos a la elaboración de datos a favor y en contra de esta que me van a servir para reforzarla o cambiar algunos aspectos de ella. A favor de mi tesis encontramos que la mayoría de las obligaciones que tenemos a lo largo de nuestra vida y sobre todo en la edad adolescente, no se han elaborado por voluntad propia, sino que son impuestas por personas que nos rodean. Este hecho hace que no nos sintamos libres y disminuye nuestra felicidad como ocurre por ejemplo cuando nuestra madre nos dice: “Ve a tender “. En este caso no lo hacemos con las mismas ganas que si fuésemos nosotros los interesados en que se nos secara alguna ropa que nos queremos poner. Podría relacionarse con la siguiente analogía: un coche que se queda sin gasolina, si tenemos algún interés en coger el coche para ir a alguna parte pues nosotros mismo seremos los que antes que se acabe la gasolina iríamos a la gasolinera a llenar el depósito. Por el contrario si nos encontramos con la situación en la cual el coche no nos hace falta a nosotros sino a nuestro padre para ir a comprar algo, lo mas seguro es que dejemos que la gasolina se agote y no pondremos el mismo interés a la hora de llenar el correspondiente depósito. También se puede relacionar con un termómetro el cual presenta una temperatura de 36º C. En el momento en el cual algo no va bien en el organismo de la persona que anteriormente marcaba esa temperatura, dicha temperatura corporal aumenta y cuando todo vuelve a estar acorde con el metabolismo la temperatura disminuye y vuelve a su estado anterior. Pues bien esto es lo que ocurre con nuestro estado de animo cuando las obligaciones nos limitan la libertad , el la felicidad a la inversa que la temperatura al empeorar en vez de aumentar disminuye. 15
  16. 16. Con respecto a los datos en contra encontramos a personas que pueden pensar que el hecho de que alguien nos ponga obligaciones no tiene porque ir en contra de nuestra voluntad ya que somos nosotros mismo quienes decidimos cumplir con esas obligaciones o no cumplirlas. Eso implica que nuestra libertad no quede limitada y por tanto nuestro estado de animo tampoco y se mantenga tal y como estaba al principio. Un ejemplo es cuando te dicen que tienes que estudiar para un examen que tienes el viernes, y aunque sea una obligación tu decides si estudiar para poder aprobar o no estudiar y suspender. La decisión final es tuya. Se puede utilizar otro ejemplo, el del trabajador que lleva a su casa unos informes que su jefe exige que entregue al día siguiente. Éste tiene como obligación entregarlo y es responsable de las consecuencias que conlleve el hecho de no hacerlo pero puede elegir, tiene la opción de decidir por si mismo. Analógicamente seria como un jugador de futbol el cual para llevar sus capacidades físicas al limite y mantenerse en plena forma tiene como obligación entrenarse diariamente o al menos cinco días a la semana, aunque el puede decidir que hacer si mejorar su rendimiento o no. También se asemeja a un perro lazarillo cuya función principal es guiar a su dueño que es ciego para que este pueda llevar una vida norma y desplazarse. El perro sabe que debe hacer pero el puede no obedecer y pararse cuando se le apetezca o no llegar al destino adecuado, aunque este entrenado y tenga como obligación el realizar lo correcto. Por esta razón su libertad no disminuye. Estas serie de premisas que hemos citado me lleva a replantear mi tesis. El hecho de que se nos presenten obligaciones en las cuales nuestra voluntad no se cumpla y no tengamos opción de elegir, son las situaciones que provocan una reducción de la libertad de la que disponemos y por tanto una disminución de la felicidad. Por el contrario aquellas las que tengamos la capacidad de escoger que hacer y se realice nuestra voluntad no afecta a nuestra felicidad. Tomando como idea principal que las obligaciones son exigencias establecidas por la moral, ley o autoridad y determinan que tenemos que hacer, y la felicidad es un estado de ánimo del cual nos encontramos satisfechos, hemos llegado a una conclusión. La conclusión es: a veces el hecho de tener que cumplir con obligaciones que no forman parte de nuestra voluntad nos quita parte de nuestra felicidad y por tanto este estado de ánimo disminuye. Esto tiene lugar cuando las obligaciones que se nos ponen son exigidas por otras personas, no cuando nos las exigimos nosotros mismos. Después de esto concluimos a la elaboración de una serie de datos a favor y datos en contra de mi tesis que me han llevado a modificar parte de ella y reforzar otra parte. De esta manera mi tesis final se queda reflejada en la siguiente afirmación: El hecho de que se nos presenten obligaciones en las cuales nuestra voluntad no se cumpla y no tengamos opción de elegir, son las situaciones que provocan una reducción de la libertad de la que disponemos y por tanto una disminución de la felicidad. Por el contrario aquellas las que tengamos la capacidad de escoger que hacer y se realice nuestra voluntad no afecta a nuestra felicidad. 16
  17. 17. La obligación y la felicidad Maite Herrera Rodríguez Para empezar, podríamos definir “obligación” como <<imposición moral que nos impele (o nos incita) al cumplimiento del deber>>; y “felicidad” como <<complacencia del ánimo en la posesión de un bien, ya sea material o no>>. Muchos de nosotros pensamos que los términos “obligación” y “felicidad” son totalmente contrarios y que no tienen ninguna relación. ¿Qué se entiende por obligación? Sin ayuda de ningún diccionario podríamos decir que - es un conjunto de valores que actúan sobre nosotros, nos influyen de alguna forma mandando sobre nuestro poder de decisión; ya entraríamos en la heteronomía (condición de la voluntad que se rige por imperativos que están fuera de ella misma), que es todo lo contrario a la autonomía (Condición de quien, para ciertas cosas, no depende de nadie). ¿Qué se entiende por felicidad? Es un poco difícil de definirla. Pienso que hay muchas - personas que opinan diferente con respecto a ella. Yo la definiría como un bienestar espiritual que a veces no se consigue con bienes materiales, sino como con algunos bienes morales como el amor, la paz (interior y con los demás), etc. ¿En qué se diferencia un término de otro? La diferencia está en que cuando tenemos - obligaciones no somos felices ya que hacemos cosas que van en contra de nuestra propia voluntad; somos felices cuando conseguimos nuestro objetivo deseado, en el que previamente nos hemos tenido que sacrificar imponiéndonos cosas a nosotros mismos. Un ejemplo claro que podríamos mostrar para aclarar nuestras dudas podría ser el tema de los estudios: cuando cursas en un colegio, instituto, universidad... tienes que estudiar, pero es algo que no te gusta hacer. A mí me gustaría ser una deportista de élite pero no me agradaría ir a entrenar. Con respecto al tema de los estudios, estudiar es algo que te imponen, algo que te obligan a hacer hasta un año determinado. Y, ¿para qué? Para que todo el esfuerzo y gota de sudor derramados durante largos años se vea recompensado con un trabajo digno, un trabajo que te guste y que disfrutes cada día haciendo siempre lo mismo y, encima, lo suficientemente recompensado económicamente como para poder subsistir en el futuro y tener la oportunidad de independizarte. Es algo que no te gusta para nada y que después te sientes feliz por las consecuencias que ha traído. Pero claro, todo en esta vida tiene su lado positivo y negativo; si te imponen algo que tengas que hacer, tú únicamente eres el último que puede tomar la decisión de cumplir con esa obligación o no; a eso se le llama reflexionar y, como podemos comprobar, está muy relacionado con la obligación aunque creamos lo contrario. También está el problema de que mientras estás obligado a hacer determinadas cosas, no eres completamente feliz. 17
  18. 18. A mi favor podría decir que la obligación conlleva a la felicidad y viceversa, pero para cada persona el grado de felicidad no es el mismo y todo depende de las obligaciones impuestas. Volvemos a lo de antes, pero esta vez con otro ejemplo: imaginemos que lo que a mí me hace feliz es llegar cuanto más tarde a casa por la noche (después de un día de juerga), mejor. Tengo que ser responsable conmigo misma e intentar llegar durante un tiempo a la hora que me imponen mis padres, una hora que no me gusta nada y que me parece muy temprana. Pues bien, si consigo convencer a mis padres para que me dejen llegar a las doce de la noche, podría ser más feliz que otra persona que esté en mi mismo caso y que, por el contrario no haya tenido efecto nada de lo que ha hecho y le sigan diciendo que tiene que llegar a casa a las diez y media de la noche. En mi contra podría decir que hay personas que son felices y que han conseguido ese bienestar sin ninguna obligación impuesta previamente a cambio, pero esos son casos extremos. Por ejemplo, un chaval que esté cursando la ESO y no quiera estar allí (se queda en el colegio, pero porque sus padres mandan sobre él; volvemos a la heteronomía) pero a pesar de todo se divierte y al fin y al cabo se divierte relacionándose con las demás personas de su edad, de algún modo es feliz porque todo eso es lo que quiere hacer, y es lo que consigue. También hay veces que eres la última persona que decide cumplir o no las obligaciones impuestas como: a mí me obligan ir a clase todos los días, pero yo decido ir o no. Otra cosa son las consecuencias que conlleva. Cuando digo que hay personas que son felices sin tener obligaciones no he tenido en cuenta lo dicho anteriormente: las consecuencias. Por ejemplo, yo puedo ser una negada durante toda mi vida escolar para los estudios, soy una negada pero porque no quiero dar un palo al agua. Con eso no pienso en mi futuro, en un futuro estable. En resumen; todo en esta vida tiene sus pros y sus contras, sus obligaciones y responsabilidades y, por supuesto, sus consecuencias. Siempre hay que hacer algo que no nos gusta para llegar a alcanzar la felicidad (aunque a veces no seas del todo feliz); y si creemos lo contrario es que no pensamos en lo que puede conllevar todo aquello. 18
  19. 19. La obligación y la felicidad Alba Jiménez Rodríguez A veces hemos tenido que hacer nuestros deberes sin que quisiésemos pero los hacíamos para que nos pongan buena nota, superar nuestros estudios y obtener así el trabajo que queríamos. Eso era parte de nuestra obligación para llegar a conseguir un trabajo y obtener dinero para conseguir cosas que deseábamos o necesitásemos y conseguir una mayor felicidad. Para el ensayo he buscado los términos de felicidad y obligación que tanto influyen en ejemplos como el anterior. Obligación es todo aquello que se tiene que hacer. Felicidad es la sensación que se tiene cuando alga nos gusta mucho o nos produce mucho placer. Con estos dos términos nos pueden surgir algunas dudas como por ejemplos si son o no contrarias la obligación y la felicidad, si la felicidad está antes que la obligación, si se necesita tener obligaciones para ser feliz, en qué se parecen y en qué se diferencian. A partir de estas preguntas he pensado una tesis posible que ayude a resolver estas preguntas y nos haga entender un poco más los conceptos de felicidad y obligación. Yo creo que la felicidad no es contraria a la obligación, lo contrario sería la devoción, termino que me plantee y lo entendí como todo aquello que queremos hacer, también tengo que añadir que la devoción nos provoca felicidad. Las obligaciones las entiendo como pasos que debemos seguir para conseguir algo que queremos. Un ejemplo de esto podría ser cuando se hace la cama para tener el cuarto recogido y que no se vea mal. Aunque también tengo que decir que esos pasos que no nos gusta hacer son una forma de llegar a conseguir algo que nos produzca felicidad. La felicidad también la podemos conseguir sin tener que superar las obligaciones, haciendo cosas que nos gusten, por tanto las obligaciones no son necesarias para ser feliz, ya que podemos hacer cosas que deseamos sin tener que estar obligados a ello. También a veces nos obligan a hacer cosas que no queremos pero eso no forma parte de nuestra voluntad. Eso es a lo que denominamos heteronomía. Si las obligaciones te las impones tú mismo quiere decir que tú quieres conseguir algo y para ello tienes que pasar por unos determinados pasos. Si nos la imponen no somos libres y lo que recibamos a cambio no nos produce tanta felicidad como si lo hubiésemos hecho por nosotros mismos. Un ejemplo sería cuando nos obligan a ir a comprar con nuestros padres a pesar de que no queremos ir, aunque al final nos compren algo y lo hubiésemos hecho de mejor manera si hubiésemos querido. Esta idea la he desarrollado con argumentos a favor y en contra. Los a argumentos a favor han sido que a veces nos obligan y no recibimos nada. Otro argumento ha sido el video de Redes en el qu4 se muestran cómo conseguir la felicidad y cómo influye el trabajo (una obligación) que sin ella no podemos estar bien, un ejemplo de esto sería cuando nos obligamos a ir a trabajar para conseguir dinero. Si te gusta el trabajo y quieres hacerlo entonces no estarás obligado y te sentirás mejor que si estuvieses obligado a hacer algo que en ese momento no 19
  20. 20. quieres hacer ( el trabajo). Si por ejemplo trabajas en algo que te gusta y ese día no quieres trabajar porque no tienes ganas y te obligas tu mismo lo harás pero no de la misma manera que si hicieras porque tu quieres. Los argumentos en contra han sido que no siempre se hace la cama por tener el cuarto recogido y que a veces nos obligan a hacer cosas que no deseamos y forman parte de nuestra voluntad. Un ejemplo sería cuando nos obligan a hacer nuestros deberes y no que queremos hacerlo pero nos damos cuenta que debemos hacerlo y los hacemos. A partir de estos argumentos he hecho una evaluación y llegado a una conclusión, que es la siguiente: para demostrar que mi tesis que he argumentado es correcta los argumentos en contra no serán lo suficientemente fuertes para destruir mi tesis. Uno de los argumentos en contra ha sido que no siempre se hace la cama para tener el cuarto recogido y eso es cierto pero si no lo hacemos por eso lo haremos por alguna otra cosa o porque os obligan a hacerlo nuestros padres. Otro ha sido que a veces nos obligan a hacer cosas que no deseamos y forman parte de nuestra voluntad un ejemplo argumentado es cuando nos obligan a hacer nuestros deberes y nos damos cuenta de que es cierto y lo hacemos porque nosotros pensamos que lo que dice es verdad y debemos. Esa obligación que al principio era heterónoma ha pasado a autónoma porque es algo con lo que estás de acuerdo y quieres hacer. La felicidad tiene unos pasos para conseguirse como la libertad, tener vida social, tener dinero, pero no hace falta tener mucho, también tener tiempo libre para disfrutar, tener las cosas que se necesitan para vivir como por ejemplo una casa y también tener responsabilidades. La felicidad y la obligación también tienen en común que requiere unos pasos para conseguir tu objetivo. En el caso de la felicidad es conseguirla y en el de la obligación superar esas obligaciones para conseguir tu objetivo. 20
  21. 21. La obligación y la felicidad Adrián Jiménez Viva Como ya decía la canción: “tres cosas hay en la vida; salud, dinero y amor”. Pero, ¿y si las unimos en un solo término? <<La Felicidad>>, esa bonita palabra, la utilizamos constantemente pero muchos no sabemos exactamente qué es. Además, ¿son sólo necesarias estas tres condiciones? o ¿ sentirnos obligados a algo nos produce infelicidad? Éstas preguntas son las que vamos a intentar contestar en este ensayo. Mi respuestas a ambas preguntas es que no, porque la felicidad, según la RAE, es el sentimiento completo de bienestar, tanto físico como psíquico, producido por una serie de acciones o hechos satisfactorios y gratificantes. Estos hechos o condiciones son: la relación social y amorosa, la actividad, el sexo, el autoestima, el “dinero”, la calma, la falta de envidia, y sobre todo la libertad. Pero indirectamente, también son necesarias las obligaciones, ya que al elegir lo que queremos libremente nos imponemos obligaciones o “pasos” a seguir para conseguir el objetivo elegido. Para argumentar esto, me gustaría centrarme en las palabras del afamado profesor Mihaly Csikszentmihalyi, que habla a cerca de una recta de la felicidad, donde entran todas las condiciones para ser feliz. Estas son las mencionadas en la tesis ( “dinero”, relación social y amorosa, sexo, etc.) Estas condiciones son necesarias pero no suficientes para ser feliz, por ejemplo un hombre es feliz teniendo relaciones amorosas pero no podría serlo si además no el resto de condiciones, con amor pero sin relación social y dinero, no podría ser feliz. Así se podría decir que la felicidad es como una lista de la compra, que no se tiene completa hasta que no se ha comprado todo lo que pone en ella. Otra cosa que nos produce felicidad es cumplir objetivos. Estos objetivos son nuestros deseos, lo que de verdad queremos, que a diferencia de los caprichos, no son algo pasajero. Cuando elegimos voluntariamente cumplir nuestros deseos, estamos siendo libres y creando situaciones que nos producen felicidad. Por ejemplo yo elijo jugar al futbol porque me gusta y eso me hace feliz. Pero como siempre que entra en juego nuestra voluntad, hay que tener en cuenta las consecuencias que ese hecho conlleve. Estas consecuencias suelen ser obligaciones o restricciones. Hay que ser responsables y cumplirlas si queremos conseguir el objetivo. En el mismo ejemplo anterior , si quiero jugar al futbol tengo la obligación de jugar al balón y la restricción de no poder echarme la siesta. Esto nos muestra que las obligaciones y restricciones no nos quitan libertad ni felicidad. Por el contrario, otras personas podrían decir que a veces las obligaciones nos las impone otra persona sin nosotros decidir nada ni tener opciones por lo que no podemos ser libres de elegir por lo tanto infelices. Si por ejemplo, alguien te amenaza con golpearte si no haces lo que re pide, ahí no eres libre. También podrían decir que obtener cosas que nos gustan sin esfuerzo nos produce felicidad, en este caso se podría decir que la felicidad es como una golosina, que nos sabe igual si la compramos nosotros con nuestro propio dinero que si nos la regala otra persona sin que nos cueste nada. Al obtener estas cosas sin esfuerzo, no nos tenemos que imponer obligaciones. Incluso podrían argumentar que no existe la libertad absoluta porque siempre hay algo que nos impide ciertas cosas, como leyes o nuestra propia moral, por lo que 21
  22. 22. en el caso de que la libertad fuese necesaria, nunca seriamos felices, y que lo que hay que hacer es seguir el Carpe Diem, y disfrutar de la vida sin importarte nada más. Viendo los posibles argumentos en contra, mi tesis me resulta correcta, pero debería matizarla un poco en algún detalle, la mayoría de los argumentos en contra se podrían contrarrestar con sencillas respuestas como que la felicidad producida por los caprichos es muy pasajera, o que la libertad no es hacer lo que quieras, sino poder elegir voluntariamente y tener opciones para ellos. Por lo tanto mi tesis queda finalmente así: “No, porque la felicidad es el sentimiento completo de bienestar y positividad, producido por una serie de acciones o hechos satisfactorios y gratificantes. Estos hechos o condiciones son: la relación social o amorosa, la actividad, el sexo, el autoestima, el “dinero”, la calma, la falta de envidia, y sobre todo, la libertad. Pero indirectamente, también son necesarias las obligaciones, pero sólo las que nos imponemos nosotros mismos de forma autónoma, ya que al elegir lo que queremos libremente nos imponemos obligaciones o “pasos” a seguir para conseguir ese objetivo elegido. 22
  23. 23. La obligación y la felicidad Diego Reina Rodríguez La obligación y la felicidad están ampliamente relacionadas. Se podría decir que la obligación es una condición necesaria para conseguir la felicidad. La obligación es uno de los métodos que lleva a la felicidad, pero, aparte, se podría decir que las obligaciones son obstáculos en la felicidad, puesto que a nadie le gusta cumplirlas, y hacer lo que a uno no le gusta es infelicidad; pero esta infelicidad solo durará el tiempo de la obligación, y al ser terminada la obligación, lo que queda es felicidad. Como definición, digo, bajo mi punto de vista, que las obligaciones son condiciones a cumplir para conseguir un objetivo, que es la felicidad. Hay varios tipos de obligaciones: propias o ajenas, y voluntarias o involuntarias. Las propias son aquellas que surgen de la moral o de la voluntad, las ajenas son las impuestas por otros, las voluntarias son aquellas que se cumplen porque uno quiere (generalmente son reguladas por la moral) y las involuntarias son las obligaciones que se cumplen y se imponen de manera forzada; obviamente, las involuntarias causan infelicidad. Las obligaciones forman parte de la felicidad, y no sólo son medios para conseguir un objetivo. Las obligaciones marcan un “hasta dónde podemos hacer algo para ser felices” y están en todo lo que hacemos. Aquel que ignore los objetivos para conseguir la felicidad, normalmente, será castigado. Empezaré distinguiendo significados: La felicidad es el estado de bienestar de una persona, y la obligación son condiciones a cumplir; esas son las definiciones que yo le doy, ahora voy a realizar la aclaración conceptual según diccionario; Obligación: Son las exigencias establecidas por la moral, la ley o la autoridad; cosas que se deben hacer o título que representa una cantidad de dinero que ha sido prestada y debe ser devuelta. Felicidad: es el estado de ánimo del que se encuentra satisfecho o contento, o acontecimiento o situación que causa este sentimiento. En cuanto a las obligaciones descarto dos de las acepciones y me quedo con que son las exigencias impuestas por la moral, la ley o la autoridad y en cuanto a la felicidad, además de la acepción de “estado de ánimo del que se encuentra satisfecho o contento”, añadiría mi definición incluida al principio de la introducción. La tesis responde a varias preguntas, escritas anteriormente, junto con misma tesis, al principio. Las preguntas escogidas fueron: ¿Qué relación existe entre la felicidad y la obligación? ¿Cuántos tipos de obligación hay? Y ¿Qué son las obligaciones? Las otras no se contestan en la tesis, o se contestan por encima. Argumentos a favor: Mi primer argumento a favor es que las obligaciones son obstáculos en la felicidad; son obstáculos porque son condiciones que están para ser cumplidas, y a nadie le gusta. Al mismo tiempo, son solo obstáculos y no más, porque acaban cuando se ha conseguido un objetivo. Ejemplo: Para trabajar en medicina, primero hay que pasar la peor parte: los largos años de estudio. Una vez pasado esto, no hay obstáculo que impida ser feliz respecto al hecho de trabajar como médico. 23
  24. 24. Mi segundo argumento a favor es que las obligaciones están en todo lo que hacemos. Al hacer algo para ser felices siempre debemos tenerlas en cuenta. Esto es así porque toda situación buena para el humano está regulada por condiciones que imponen límites. Ejemplo: es raro, pero existen asesinos que para ser felices matan a personas. A pesar de que esto les causa felicidad, están ignorando la obligación de “vivir y dejar vivir” y por ello serán encarcelados. Una analogía podría ser: Para que se forme el compuesto “H2o”, primero debe hacer “H” y “O”, después, es necesario que haya condiciones favorables y por último, se debe producir una reacción. De la misma forma, para que se produzca felicidad, además de hechos y situaciones que nos producen este estado, debe haber, al mismo tiempo, obligaciones que la regulen. Mi tercer argumento a favor es que hay dos tipos de obligaciones principales, propias y ajenas, porque es evidente que para que se desarrolle con normalidad la vida de una persona, debe tener obligaciones de los dos tipos, para la vida personal y social. Ejemplo: si una persona viviera exclusivamente obedeciendo obligaciones no impuestas por él, no podría ser feliz porque no podría ocuparse de su vida privada. Argumentos en contra: Solo tengo un argumento y es el siguiente: Las obligaciones no son voluntarias o involuntarias, sino solamente voluntarias, ya que, en última instancia, uno siempre es el que decide obedecer o no las obligaciones, ya sean propias o ajenas, aunque no obedecerlas pueda tener consecuencias. Ejemplo: Un padre impone a su hijo la obligación de llegar antes de las 10 de la noche. El hijo decide volver o no antes de esa hora. Si no vuelve tendrá, obviamente, una consecuencia, que será que su padre se enfadará. Analogía: Esto se asemeja un poco a las ecuaciones de segundo grado. De estas ecuaciones surgen dos soluciones, y según se aplique una u otra en el problema original se obtendrá un resultado u otro. A veces las dos soluciones conducen al mismo resultado. Aunque generalmente una solución es correcta y otra incorrecta. Esto es igual que en las obligaciones: las dos opciones son obedecerlas o no, y cada decisión conlleva sus consecuencias, buenas o malas (si no se obedecen las consecuencias son generalmente malas). Tengo tres argumentos a favor y uno en contra, por lo que pienso que tengo más acierto que fallos, aunque también tengo fallos que debo cambiar. A favor dije que las obligaciones son obstáculos, condiciones a cumplir, para conseguir un fin que es la felicidad; esto es cierto como que también a nadie le gusta cumplir obligaciones. También dije que para que exista felicidad, debe haber algo que la regule, que en este caso son las obligaciones; y es cierto que todo tiene ventajas e inconvenientes, así que mientras más felicidad, más obligaciones que la regulen. Pero me fijé en que dije que las obligaciones son voluntarias o involuntarias, y me equivoqué y posteriormente lo reflejé en los argumentos en contra. Las obligaciones siempre son voluntarias, porque siempre es uno mismo quien decide obedecerlas o no, ya sean propias o ajenas. Finalmente, cambio la última parte de mi tesis, y la cambio por esto que acabo de decir: Las obligaciones son propias o ajenas y siempre voluntarias. Uno siempre decide si las obedece o no, a pesar de que esto pueda tener consecuencias. 24
  25. 25. La obligación y la felicidad Elena Rodríguez Mateo La felicidad y la obligación presentan dependencia el uno del otro, por poca que sea. La felicidad es un estado completo de bienestar mental y las obligaciones son algo que a ti te imponen y te exigen. Hay algo que los relaciona a los dos pero no siempre es así. Creo que la felicidad puede depender de las obligaciones dependiendo de la persona a la que nos refiramos, si una persona que pasa de obligaciones y solo mira por él mismo va a pensar que las obligaciones no le influyen en su felicidad, pero sin embargo, una persona que sea responsable y tenga en cuenta las obligaciones dirá que si depende para ser feliz. Las obligaciones son condiciones necesarias para ser feliz, porque si no existiesen la gente haría lo que quisiera y nadie miraría por nadie, esto a la larga resultaría peligroso porque las personas tendrían un descontrol que nadie sabría parar ya que las obligaciones no existe y nadie está obligado a nada. Las obligaciones y la felicidad no están contrapuestas ya que una persona feliz puede o no puede “tener” obligaciones. Yo pienso que las obligaciones dan orden a la vida y facilitan el encontrar la felicidad. La felicidad no es algo inalcanzable ya que por ejemplo si tienes salud, dinero y amor puedes ser feliz, siempre habrá algo que nos haga difícil encontrarla pero no va a ser del todo imposible. Por ejemplo, una persona le presta un libro a otra, cuando le dice que se lo devuelva, esta otra le dice que no porque ella no tiene la obligación de devolvérselo, entonces están peleadas y no son felices; hay un examen en clase, la niña no ha estudiado, la profesora le pregunta el por qué y esta le dice que ella no tiene la obligación de estudiar, la niña no es feliz por que suspende el examen; dos niños pequeños juegan en el parque uno le pega al otro y la madre del niño que ha pegado le dice que ella no le va reñir a su hijo por que el no tiene obligación de no pegar; en mi casa las obligaciones la pone mi madre, el otro día ella no estaba, y mi hermana y yo estábamos solas y no hicimos las tareas de casa. Mi madre vino y se enfado pero nosotras le dijimos que no teníamos obligación. Alguien podría contraargumentar mi tesis diciendo que las obligaciones no dependen para que el mundo vaya bien que para ello están las leyes y eso es otro tema. O también podrían pensar que el orden a la vida no se lo dan las obligaciones si no tu. Alguien puede pensar que no existe la perfecta felicidad porque siempre hay algo. 25
  26. 26. La obligación y la felicidad Elisa Sánchez Ibáñez Teniendo en cuenta que el significado de obligación dice que es una imposición o exigencia que debe regir la voluntad, y que la felicidad es un estado de ánimo del que se encuentra contento y satisfecho con las circunstancias de la vida; podemos decir que tiene bastante relación, y que se debe a que obligación y felicidad están unidas a la libertad, y que es una cadena, ya que la felicidad en parte se debe a la libertad, si eres libre o no de elegir lo que quieres hacer te conlleva o no a tener más o menos felicidad por que habrá cosas que hacerlas te proporcione felicidad y otras desgana, y en esto viene la relación con la obligación, una cosa que te gusta hacer y te proporciona felicidad, porque es algo que quieres, te puede traer obligaciones como ‘pasos’ para hacer o tener eso que quieras y ese proceso que son las obligaciones te pueden hacer infeliz, ya que te hace sacrificar, a lo mejor, cosas que no quieres dejar de hacer, aunque si una cosa te hace feliz, por muchas obligaciones que tengan por medio, la llegas a conseguir y es lo que te hace feliz, saber que las puedes superar para llegar al fin. Por tanto, hay cosas que quieres hacer y tienes la libertad de decidir el hacerla o no, porque tienes en cuenta las consecuencias, que son las que limiten en este caso la libertad de la persona. También podemos preguntarnos si, ¿son contrarias la felicidad y la obligación?, yo pienso que no, ya que el hacer algo que te haga feliz te puede llevar a tener obligaciones pero no necesariamente, por tanto, nos son contrarias porque habrá cosas que te hagan feliz y no conlleven obligaciones para llevarlas a cabo. Puesto que mi tesis es que la felicidad y la obligación están relacionadas, que para hacer algo que te hace feliz debes realizar obligaciones para llegar a ello, también pienso que están relacionadas con las consecuencias que a su vez en el caso contrario, nos reducen felicidad. Mis datos a favor los he demostrado con el caso de una persona que intenta sacar una carrera para tener un futuro digno, y tiene obligaciones como estudiar, practicas, pasos que le llevaran a terminar la carrera trabajar en lo que quiere y por tanto su felicidad. Así como una persona con problemas de espalda por culpa de su peso, a la que el médico le recomienda perder peso para solucionar el problema de su espalda y tener una buena salud en el futuro, cuyas obligaciones son llevar a cabo una dieta estricta y hacer deporte, su meta será perder peso y solucionar su problema. La tesis “positiva” se asemeja a parte de la vida de una universitaria que estudia psicología con el fin de tener un buen trabajo y por tanto, buena economía. Ella para llegar a ello debe estudiar mucho, hacer sus tareas y dejar cosas para otros momentos, así al sacar su carrera cumpliendo las obligaciones tendrá lo que busca y será feliz. En mi tesis contraria he propuesto que la felicidad conlleva la mayoría de las veces obligaciones para llegar a conseguirla, y a su vez el no cumplirlas lleva consigo consecuencias que al menos nos reducen parte de nuestra libertad en un futuro. Como ejemplos en contra he puesto situaciones parecidas a las de los datos a favor aunque para demostrar que el no cumplir las obligaciones trae consecuencias, he puesto el caso de que no cumplen las obligaciones, por ejemplo, el caso de la universitaria que no cumple con sus obligaciones, por unos motivos u otros, de estudiar y demás, lo que la lleva a suspender las asignaturas y no 26
  27. 27. aprobar la carrera y esto trae consecuencias como tener que repetir curso, lo que supone perder un año, o dejarlo y perder aun mas. En el otro ejemplo se demuestra que las consecuencias son aun peores que las obligaciones, una persona alcohólica , se encuentra en un centro de rehabilitación, y por problemas , vuelve a beber y así recae de nuevo, obligándolo a estar más tiempo en el centro sin ver ni disfrutar de la vida, lo que le provocara aun mas infelicidad. Y como analogía, le encuentro semejanza con la vida de un trabajador descuidado, que incumple continuamente las normas de su trabajo, teniendo como consecuencia el despido. Al contrastar los datos a favor y en contra he comprobado que en los datos en contra, se comprueba que hay otra pequeña tesis aparte de la formulada en un principio y es que el no cumplir las obligaciones que te llevan a algo que quieres conseguir o hacer y por tanto a la felicidad, trae consecuencias que al menos te reducen la felicidad, ya que si es algo positivo y necesario para tu vida y no llegas a ello, te hará que tu vida sea menos positiva y tengas más dificultades, infelicidad. Tanto en ejemplos como en analogías se ve que él no cumplirla lleva a eso. Como en el caso de la persona alcohólica, vuelve a recaer y permanecer más tiempo sin su familia y disfrutar de la vida. En conclusión, la tesis primera está confirmada, de que “la felicidad y la obligación están relacionadas, ya que para hacer algo que quieres y te gusta tiene obligaciones hasta llegar a ello”. Y como resultado de los datos en contra ha salido otra nueva tesis, que consiste en que “la felicidad, para llegar a ella tenemos que pasar por obligaciones y el no cumplirlas nos trae consecuencias, que en la mayoría de las veces nos causan infelicidad”. 27
  28. 28. La obligación y la felicidad Cristina Sánchez Raya Me parece que la obligación y la felicidad al principio parecen totalmente opuestas, pero a medida que más reflexiono a cerca del tema, pienso que están relacionadas .Digo esto, porque bajo mi punto de vista, si queremos conseguir un objetivo debemos de seguir unos pasos, para llegar a nuestra meta .Estos pasos pueden que supongan una obligación. El término felicidad designa un estado de ánimo del que se encuentra contento y satisfecho con las circunstancias de la vida, mientras que el término obligación designa lo que se tiene que hacer o se está obligado a hacer .Es por esto que me planteo ¿Todas las circunstancias de la vida, que nos generan obligación desembocan en felicidad? y ¿Siempre que queramos conseguir algo, los pasos para conseguirlo se convierten en una obligación? En mi opinión pienso que sí, cada obligación nos genera felicidad pero de una forma distinta, dependiendo del caso que sea. Hay veces que nosotros mismos nos imponemos “la obligación” de hacer algo, para luego conseguir un objetivo, cuando lo conseguimos, claro está, nos produce felicidad .Otras veces la obligación nos la imponen otras personas o la propia moral. Esta obligación desemboca en felicidad cuando al concluir nuestro cometido, hemos alcanzado nuestros objetivos además hemos cumplido con nuestra obligación por tanto podemos decir que tenemos la “conciencia tranquila”. A favor de la tesis podemos encontrar los siguientes datos, ejemplos y analogías. Como datos, encontramos que: Conseguir un objetivo supone unos pasos que suponen una obligación. Si la obligación que nos imponen, la realizamos satisfactoriamente nos producirá felicidad. Como ejemplos que apoyan a la tesis encontramos los siguientes: Si yo quiero estudiar Medicina mis pasos para conseguirlo serian venir al instituto y sacar buenas notas. Estos dos pasos se convierten así en mi obligación. Si una persona tiene que cuidar a un pariente suyo porque está enfermo, su obligación es atenderlo y cuidarlo, esta persona se siente bien consigo misma ya que ayuda su familiar y cumple con su obligación. Como caso de analogía podemos utilizar la siguiente: Los grandes empresarios, presidentes...etc. que dirigen actualmente la sociedad tienen muchísimas obligaciones, estas obligaciones se traducen en poder, en dinero...en conclusión felicidad. En contra de la tesis podemos encontrar los siguientes casos de datos, ejemplos y analogías: Podemos encontrar los siguientes datos: No todo lo que nos genera obligación nos genera felicidad. No todos los “pasos” que debemos seguir para llegar a un objetivo que nos hemos propuesto deben de generar obligación. Algunos ejemplos contra la tesis son: Por ejemplo, un estudiante está obligado a permanecer en el instituto hasta cierta edad, pero este estudiante quiere dejar los estudios antes para ponerse a trabajar, sin embargo los padres lo obligan a sacarse la E.S.O así pues el estudiante tiene que permanecer en el instituto y asume que es su responsabilidad hacerlo. Este estudiante permanece y hace algo contra su voluntad, pero sabe 28
  29. 29. que es su obligación y la tiene que aceptar. Esta situación no le aporta felicidad ninguna. Otro ejemplo sería, si una persona quiere perder peso, se pone a dieta o se va a un gimnasio. Estos serían pasos para lograr estar más delgado, pero en ningún momento le supondría, una obligación ir al gimnasio o hacer dieta. Son unos pasos que él ha decidido a hacer pero nadie lo obliga ya que en cualquier momento puede parar de hacerlo. Como analogía podemos utilizar la siguiente: Puede ser que una persona asuma una responsabilidad muy grande como por ejemplo jefe de cirugía de un gran hospital. Quizás al principio a dicha persona, le pareciera maravilloso ocupar este cargo. Cuando lo consigue, se da cuenta que aunque tenga el doble de dinero tiene el doble de obligaciones y puede que no pueda hacerse cargo de todas ellas. Esto le originaria una infelicidad ya que se sentiría frustrado. En conclusión teniendo en cuenta algunos datos, ejemplos y analogías me gustaría modificar la tesis ya que me parece que los datos en contra desmienten la tesis. Así pues me gustaría aclarar en primer lugar lo que he deducido que es la obligación. La obligación es algo que nosotros debemos hacer. Hay veces que esta obligación nos la imponen otras personas y debemos realizarla. Pero a veces también esta obligación la rige nuestra propia moral (por ejemplo cuidar a un enfermo) nadie nos obliga, pero nosotros mismos nos sentimos obligados a hacerlo, ya sea por lazos de amistad, cariño... Es por esto que debo decir que la obligación no genera felicidad, ya que si se está obligado a hacer algo, quiere decir que lo hacemos contra nuestra verdadera voluntad. Pero también hay que tener en cuenta que los resultados de esa obligación puede que nos generen felicidad al final. En general la obligación no genera felicidad, pero a veces influyen factores que hacen que nos sintamos felices por lo qué estamos haciendo y por nuestros logros. 29

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