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    • Contenido: La Educación Sexual en México Introducción La sexualidad a lo largo de la historia ha sido un tema complejo, puesto en escena y censurado a la vez. Considerando a Jeffrey Weeks la sexualidad es la negación o disfrute que hacemos de nuestro cuerpo, un cuerpo que no solo debe mirarse como un ente biológico sino como un espacio que se construye a partir de las prácticas sociales y culturales. De acuerdo a Foucault “la sexualidad no debe pensarse como un tipo de hecho natural que el poder trata de mantener controlado, ni como un dominio oscuro que el conocimiento trata de descubrir gradualmente. Es el nombre que puede darse a un contracto social”. (Historia de la sexualidad I p.105) Conforme a Weeks, “la sexualidad es algo que la sociedad produce de manera compleja”, por lo cual la sexualidad no es un hecho dado ni terminado en alguna etapa de la vida del ser humano, así, Weeks, propondrá cinco componentes para comprender la construcción social de la sexualidad; el primero el parentesco y los sistemas familiares, donde el tabú del incesto juega un papel primordial, al limitar el contacto sexual con ciertos grados de parentesco, el cual pareciera ser una ley universal, que marca el paso de lo natural a lo social; el segundo: la organización económica y social : en la cual los contextos y transformaciones sociales y económicas impregnan la vivencia de lo sexual, la formas en que se estructuran las relaciones entre hombres y mujeres y los esquemas en que económicamente se viven las familias o las sociedades, así el dinero y las formas de producirlo se vuelven un elemento inherente al ejercicio sexual de hombres y mujeres; el tercero: la reglamentación social que establece los mecanismos de control para la sexualidad. La religión, la medicina, la psicología y psiquiatría o simplemente la moral en turno han sido instrumentos para establecer regulaciones a las maneras de ejercer la sexualidad, entendiendo también que las reglamentaciones varian conforme a los tiempos y los espacios; el cuarto: la intervenciones políticas: las políticas se inserta en la vida sexual de los ciudadanos, el control que se establece a través de los poderes de facto sobre la vida sexual y reproductiva de hombres y mujeres, la permisividad, la prohibición o legitimización de las prácticas sexuales obedecen a este componente, que convierte a la sexualidad en legal o ilegal; y cinco las culturas de resistencia: ante regulaciones sobre la sexualidad han de presentarse hechos que permitan resistir y transformar las regulaciones sobre ella, los movimientos feministas que buscan la decisión autónoma de las mujeres sobre su cuerpo y vida reproductiva, los grupos LGBTTI que visibilización la diversidad sexual y exigen derechos para todas y todos, los movimientos juveniles en Pro de los derechos sexuales y las
    • campañas para promover educación sexual científica y laica, son muestra de hechos que históricamente han resistido los embates de grupos conservadores y actores de ultraderecha. Existen otros acercamientos al estudio y definición de la sexualidad, por ejemplo el enfoque esencialista que consideran a la sexualidad como un hecho dado y natural que habrá de controlarse,: Para Malinowski “El sexo es un instinto muy poderoso y verdaderamente peligroso, es el origen de la mayor parte de los problemas humanos a partir de Adán y Eva”. Otro enfoque, que desde hace varios años lo ha integrado al plan de estudios de Educación básica la Secretaria de Educación Pública de nuestro país es el abordaje denominado las 4 potencialidades de la Sexualidad propuesto por Eusebio Rubio, el cual propone que la sexualidad tiene cuatro componentes: el primero de ellos la reproducción, que hace referencia a la capacidad dadora del ser humano, no centrada desde un hecho biológico sino en todos los elementos que el ser humano posee para brindar un bienestar a otra persona. El segundo componente es el género; que aborda los estereotipos y roles que se establecen social y culturalmente para vivirse como hombre o mujer, lo cual impacta en como se ejerce la sexualidad. El tercer componente es el erotismo, que radica en la capacita de experimentar el placer sexual, el ultimo componente es la afectividad, los vínculos afectivos son determinantes de nuestra relaciones, el sentir, expresar, amar son hechos que variaran de acuerdo a cada relación que establezcamos. Lo anterior nos da pie a pensar que la sexualidad no es un hecho natural, que puede vivirse por el simple hecho de nacer, pues si consideramos que el entorno social, cultural, politico y económica incide en el ejercicio sexual de cada individuo, es primordial crear herramientas que nos permitan vivir de manera saludable, libre de prejuicios y mitos y con un carácter cientifico la sexualidad. Así el tema de la educación en este campo se convierte en primordial para garantizar los derechos que cada individuo tiene sobre su propio cuerpo para disfrutarlo y cuidarlo. La Educación Sexual a lo largo de la historia ha tenido avances y retrocesos. En el caso de nuestro país por lo menos a partir del siglo XX se le han presentado obstáculos y limitaciones para convertirse en tema principal de la política educativa y de salud. Lo cual ha dejado una carencia en los temas que han repercutido significativamente en las problemáticas que la circundan, como los embarazos no planeados, las infecciones de transmisión sexual, en particular el aumento en la tasa de infecciones por el VIH/SIDA, la violencia sexual, la dirciminación, la homofobia, la misoginia entre otros.
    • La falta de políticas que fortalezcan la educación sexual en planes y programas gubernamentales de educación y salud se ha debido a diversas intervenciones por parte de sectores conservadores que basados en creencias religiosas han limitado el desarrollo de estos violentan el estado laico del estado y empobreciendo la calidad educativa en la sexualidad. Resultado de ello, ha sido la escasa preparación docente en el manejo de la educación sexual en la escuela, aún estado incluidos ya tópicos sobre los temas en los libros de texto de educación primaria y secundaria. Temas que ha sido pasadas por alto, o se dan por vistas por el temor y prejuicios que los profesionales de la educación tiene al abordar las tematicas que hacen referencia a la sexualidad. Este trabajo pretende dar una revisión histórica a la Educación Sexual en México y presentar los avances que se han dado en las acciones de fortalecimiento en el campo docente en el periodo 2008 – 2010 y comola psicología puede ayudar a minimizar la brecha educativa que existe en la educación sexual. 1. La Educación Sexual en México 2. Definición de Educación Sexual 3. Declaración Ministerial “Prevenir con Educación” 4. de la Educación Sexual a la Educación Integral de la Sexualidad 5. El papel de la psicología ante la Educación Integral de la Sexualidad 6. Recomendaciones al psicólogo para fortalecer la Educación Integral de la Sexualidad HISTORIA DE LA SEXOLOGÍA CIENTÍFICA El antecedente más claro de la sexología científica fue S. Freud (1856-1939) quien postuló la primera teoría sobre el desarrollo sexual progresivo del niño con el que pretendía explicar la personalidad normal y anormal, asignando a la sexualidad un papel determinante de otras conductas del ser humano, y valoró el deseo sexual, consciente o inconsciente, como condicionante de la salud individual y de las patologías que esta podría generarle. Igualmente, H. Ellis (1859-1939) se enfrentó a su época afirmando que la masturbación era una conducta habitual y lógica en el individuo, que la homosexualidad era una cuestión de grado, que la ausencia del deseo sexual en la mujer decente era un mito y que muchos problemas sexuales tenían un componente psicológico. De hecho, la investigación de la sexualidad no comienza hasta mediados del siglo pasado. A. Kinsey (1894-1956) y los sucesores del instituto que lleva su nombre analizaron mediante entrevistas los diferentes comportamientos sexuales en los que observaron las diferencias entre el comportamiento socialmente deseado y exigido con el comportamiento real. W.H. Master y V.E. Johnson (1966) valoraron en el laboratorio y con diferente instrumental la fisiología y clínica sexuales y diseñaron tratamientos novedosos en los problemas sexuales que actualmente
    • siguen en vigor. Otros informes de entrevistas relevantes fueron los de Hite (1976) donde se resumen las conductas y actitudes sexuales. En España una encuesta sobre el comportamiento y actitudes sexuales de los españoles fue realizada en 1988 por C.A. Malo y colaboradores donde se recogen diversas conductas sexuales de los españoles. F. López publicó en 1995 las conclusiones de otro estudio sobre las conductas sexuales españolas indicando la alta prevalencia de abusos sexuales en menores. CAMPOS DE ACTUACIÓN DEL PSICÓLOGO EN SEXOLOGÍA La Organización Mundial de la Salud (OMS) llamó la atención en 1974 sobre la falta de formación sobre sexualidad de personas capaces de ejecutar los programas educativos donde se pretendía dar información, proponer tratamientos y formar docentes para la asistencia materno-infantil, centros de planificación familiar, de salud mental y comunitaria. De ahí se desprende la necesaria especialización como asesor en educación sexual, experto en terapia sexual y en investigación. Salud sexual La salud sexual hace referencia a la experiencia como proceso continuo de bienestar físico, psicológico y sociocultural relacionado con la sexualidad. La salud sexual se observa en las expresiones libres y responsables que propician un bienestar armónico personal y social, enriqueciendo la vida individual y social; no se trata sólo de la ausencia de disfunción, enfermedad o discapacidad. La OMS define la salud sexual o la sexualidad sana como "la aptitud para disfrutar de la actividad sexual y reproductiva, amoldándose a criterios de ética social y personal. La ausencia de temores, de sentimientos de vergüenza, culpabilidad, de creencias infundadas y de otros factores psicológicos que inhiban la reactividad sexual o perturben las relaciones sexuales. Y la ausencia de trastornos orgánicos, de enfermedades y deficiencias que entorpezcan la actividad sexual y reproductiva". 1. El psicólogo como asesor en educación sexual (orientador o educador) Los avances en el conocimiento de los distintos aspectos de la sexualidad, el surgimiento de la pandemia de VIH y del mejor conocimiento de otras enfermedades de transmisión sexual, el reconocimiento del placer sexual como hecho social, la salud reproductiva, el intento de evitar la violencia de género, el reconocimiento de las derechos sexuales como humanos, el respeto a las minorías y el desarrollo de medicamentos eficaces para problemas sexuales hace necesaria una buena educación sexual. Dicha educación sexual intenta estar abierta a los sectores de población (escuela, facultades, minorías con discapacidades, grupos especiales de la población, minorías étnicas, profesionales de la salud...) y está encaminada a: · Promover un comportamiento sexual responsable mediante la ejecución de programas de educación a la población mediante el uso de diversos medios para prevenir la explotación, acoso, manipulación y discriminación sexual. · Eliminar el temor, prejuicio, discriminación y odio relacionado con la sexualidad y las minorías sexuales donde se conocería y respetarían las identidades sexuales masculina y femenina, y las diferentes conductas sexuales y orientaciones sexuales (homosexualidad, bisexualidad, heterosexualidad).
    • · Eliminar la violencia de género en las que se reconocerían la violencia sexual en diversas formas y las diferentes formas de prevención de las mismas. · Integrar programas de salud sexual dentro de la salud pública mediante evaluaciones generales y protocolos de intervención. 2. El psicólogo como terapeuta sexual Las respuestas sexuales fallan muchas veces por razones emocionales. La conducta sexual, las fantasías... siempre tienen un impacto individual en la persona. Puede sentirse satisfecha y relajada o, quizá la ignorancia, la culpabilidad, los deseos ocultos, producen una ansiedad que entorpece la respuesta sexual. De hecho, gran parte de las disfunciones sexuales tienen causas psíquicas y la mayoría pueden tratarse con éxito. De ahí la importancia que tiene la terapia sexual llevada a cabo por el psicólogo especialista en sexología. Fue Wolpe (1958) el que afirmó que la mayor parte de los problemas sexuales derivan de unas actitudes negativas del sujeto ante la actividad sexual, lo que produce una ansiedad condicionada ante la actividad sexual que inhibe la respuesta sexual del individuo. La resolución de estos problemas pasaría, por tanto, por una corrección de las actitudes erróneas del sujeto y por algún tipo de terapia educativa o conductual dirigida a eliminar los mitos y prejuicios así como disminuir la ansiedad. Los problemas de salud sexual provienen de situaciones (personales, de la relación de pareja o sociales) que deberían identificarse y darle un tratamiento adecuado. Actualmente se recomienda un enfoque donde se dé relevancia a los síntomas o síndromes clínicos que alteran la salud sexual del individuo o de la relación de éste con su pareja. Los problemas sexuales pueden tener diferentes causas (orgánicas, psicológicas y sociales) y es donde el terapeuta sexual tiene que descartar y valorar las diferentes incidencias. El terapeuta sexual ha de realizar inicialmente una evaluación de la conducta sexual, la historia del problema y al final valorar un diagnóstico con un posible tratamiento. Muchas veces superar el sufrimiento en secreto de la persona que presenta o cree presentar un problema sexual es el inicio de la solución. El terapeuta sexual descarta inicialmente si el problema sexual planteado tiene una causa médica y si sospecha que pudiera ser así lo derivará al especialita médico pertinente (urólogo, ginecólogo, andrólogo...). Si se descarta una patología orgánica se continúa la terapia sexual y se intentará modificar un problema de comportamiento. Un problema sexual existe cuando un individuo realiza una actividad sexual que le hace sentirse infeliz o coartado en su libertad o si la misma representa alguna molestia o algún peligro para sí mismo o para las demás personas de su entorno o grupo social de referencia, pudiendo estar esta anormalidad relacionada causalmente tanto con alteraciones orgánicas, como con anomalías o trastornos funcionales o psicológicos. Los principales problemas de salud sexual se pueden englobar en: · Alteraciones del funcionamiento sexual (disfunciones sexuales): deseo sexual hipoactivo, aversión sexual, disfunción orgásmica, dispareunia o dolores sexuales. En la mujer estarían la disfunción de la excitación sexual, vaginismo y en el hombre la disfunción eréctil y la eyaculación precoz. Se engloban la mayoría de los
    • problemas sexuales y se sitúan en las diferentes fases de la conducta sexual (deseo, excitación u orgasmo). · Trastornos del vínculo afectivo (parafilias): exhicionismo, fetichismo, frotaurismo, pedofilia, masoquismo y sadismo sexual, travestismo fetichista y el voyerismo. Son conductas menos frecuentes en la población. · Comportamiento sexual compulsivo: búsqueda de parejas múltiples, fijaciones, aventuras amorosas y comportamiento compulsivo en la relación. · Conflictos de identidad de género: disforias en la niñez, adolescencia o la edad adulta e intersexualismo. · Relacionados con la violencia y victimización: abuso, acoso y violación sexual, fobias sexuales y otras condustas de riesgo. Son conductas que se realizan o sufren mediante una actividad sexual con otra persona sin su consentimiento. 3. El psicólogo como investigador en sexología La investigación es necesaria para aumentar la comprensión del sexo, la sexualidad, la salud sexual y el comportamiento sexual, así como para evaluar la eficacia de estrategias de prevención, programas, cursos y tratamientos. Así las principales vías de investigación irían encaminadas a: · Promover la investigación sobre la salud sexual de personas y grupos de población. La evaluación iría encaminada a recopilar datos para tomar decisiones y valorar la eficacia de programas de educación sexual. · Promover la sexología como una disciplina de investigación y con relación a otras disciplinas (medicina, enfermería, sociología, antropología, epidemiología). Se pretende crear una mejora en los conocimientos y una percepción renovada de las cuestiones complejas de la sexualidad y de la salud sexual. · Difundir los conocimientos científicos para crear una base a nuevas experiencias de calidad para el futuro. ENTREVISTA: ACTUACIÓN DEL PSICÓLOGO EN TERAPIA SEXUAL 1. ¿Cuál es el futuro de la profesión del psicólogo en el campo de la sexología? El futuro estará condicionado por tres elementos que harán más serio y profesional el trabajo del psicólogo especialista en sexología. En primer lugar, se necesitará una sólida formación en la conducta sexual humana que dé respuestas a las diferencias conductuales, emocionales y su integración en la relación personal o de pareja. Igualmente, tendrá que adaptarse a trabajar en equipo con otros especialistas médicos y educativos (ginecólogos, urólogos, andrólogos, neurólogos, pedagogos, profesores...) y conocer los avances que cada día son más importantes en este campo. Y en tercer lugar, dominar los diferentes planteamientos de abordaje terapéutico con una especialización específica en la intervención de pareja para poder adaptarse a los cambios sociales y culturales que conlleva las específicas relaciones afectivas y sexuales.
    • 2. ¿Cómo se puede valorar la formación en las universidades españolas de esta materia? ¿Se encuentra un licenciado suficientemente preparado para abordar el tema sexual en los campos teórico y práctico? La sexología es una ciencia joven cuando se hace referencia a los estudios o formación de profesionales. Lamentablemente no existe unos estudios específicos de sexología en el ámbito universitario sino que más bien se encuadra en algunos créditos de sexología en diferentes universidades españolas y estudios de postgrado de algunas universidades y centros e instituciones privadas con y sin relaciones con instituciones públicas o universidades abiertos para diversos especialistas. En líneas generales, el psicólogo recién licenciado no tiene un corpus suficientemente sólido en los campos teórico o práctico para poder diseñar, desarrollar o valorar programas educativos, enfrentarse a una relación terapéutica eficaz y de investigación para desarrollar su labor. Parece que el futuro vendrá dado por la asunción de los estudios de sexología como de pre y postgrado, master o de doctorado de las diferentes universidades españolas. 3. ¿Qué conocimientos, además de los propios de la licenciatura de Psicología se debe incorporar al psicólogo en el ámbito de la sexología a su currículo? Ya en 1975 la OMS definió tres criterios generales que deben presidir la "instrucción y adiestramiento en cuestiones de sexualidad humana: trabajo con las actitudes, preparación teórica y capacidad práctica". La consideración de los perfiles de entrada (titulación mínima exigida para iniciar la formación) sería suficiente para un licenciado en psicología y la especialización de otros cursos de formación específica requeriría un esfuerzo añadido. Es muy importante que los estudios de sexología tengan un aval universitario para garantizar los mínimos aspectos de ciencia, continuidad en los programas y desarrollo de programas de investigación. Si se espera trabajar como terapeuta sexual sólo podrían incluirse a psicólogos y a médicos. Si fuera el campo de intervención el de la educación podrían englobarse en los planes de formación a pedagogos, psicopedagogos, profesores, personal de enfermería... con una especialización menos técnica. La parcela de la sexología ha sido históricamente susceptible de intrusismo por parte de diversos profesionales con o sin formación universitaria o de postgrado, por lo que es conveniente que los profesionales que sí estén cualificados especifiquen ser Psicólogo especialista en Sexología (Educador u Orientador Sexual,Terapeuta Sexual y/o Sexólogo Clínico). 4. ¿Cuál son los principales problemas con el que se encuentra el psicólogo para el desarrollo profesional de la sexología? El primero, como hemos ya comentado es la falta de una preparación específica durante los estudios de licenciatura. Igualmente es un hándicap la falta de una formación postgrado reglada y sistematizada avalada universitariamente y con suficientes prácticas en centros asociados reconocidos. Lo mismo ocurre con las diferentes publicaciones donde se dan diversas tendencias, muchas de ellas pseudocientíficas o al margen de la ciencia.
    • 5. ¿Qué consejo se le podría dar al psicólogo que quisiera formarse y desarrollar su labor en el campo de la sexología? Inicialmente buscar un centro de formación avalado universitariamente con profesionales probadamente contrastados, donde se puedan desarrollar prácticas supervisadas por especialistas. Más adelante, tener y saber trasmitir unos conceptos claros sobre la función sexual normal, poder asesorar básicamente sobre la forma de superar "mitos sexuales" e ideas erróneas sobre las relaciones sexuales, dar orientaciones generales para mejorar la calidad de las relaciones sexuales y prevenir las disfunciones sexuales. Si además pretende dedicarse a la terapia sexual incluir en su bagaje técnicas de focalización sensorial para neutralizar la actitud del rol del espectador, respuestas de ansiedad y de mejora en la comunicación sexual de la pareja.