SOBRE LAS ELECCIONES POLÍTICAS COLOMBIANAS…
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Tres analistas nos acercan a los resultados y consecuencias de las recientes elecciones en Colombia

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SOBRE LAS ELECCIONES POLÍTICAS COLOMBIANAS… Document Transcript

  • 1. SOBRE LAS ELECCIONES POLITICAS COLOMBIANAS… Poquitos pero ruidosos. El movimiento social en el Congreso de la República 12 Marzo 2014. Fernanda Espinosa A pesar del triste panorama nacional en el que gana la ultra derecha, el conservadurismo y la derecha tradicional (liberal -conservadora) en las elecciones al congreso del pasado 9 de marzo de 2014, llegan algunos pocos con diferentes alternativas como un campesino en el Senado: Alberto Castilla, los defensores de Derechos Humanos: Iván Cepeda y Alirio Uribe, y Robledo con una altísima votación. Y mujeres muy interesantes que esperamos hagan contrapeso como Claudia López, Ángela María Robledo y Angélica Lozano. También llega al senado por circunscripción especial indígena Jesús Chávez. Fernanda Espinosa Fuente de la imagen: www.diarioadn.co Siempre me pregunto si ver el vaso medio lleno o medio vacío. Sin que sea sorprendente no dejan de ser decepcionantes los resultados de las elecciones para Senado y Cámara del pasado 9 de marzo de 2014. El triste panorama nacional del congreso nos deja con 19 senadores del Puro Centro, 21 senadores de la U, 20 conservadores y
  • 2. por lo menos más de 19 senadores investigados por parapolítica o cercanos a alguien denunciado por ello. A la derecha y a la ultraderecha les queda fácil ser mayoría. Un congreso perdido para quienes creemos en posturas progresistas, de respeto de derechos y de construcción de alternativa. Uribe llega al senado aunque durante su gobierno se alcanzaron las cifras más altas de desplazamiento forzado, se aprobaron los tratados de libre comercio que están desangrando nuestro campo, se realizó una persecución a los defensores de derechos Humanos, se pusieron en marcha las llamadas “chuzadas” del DAS, hubo violaciones masivas al DIH y se llevó a cabo una persecución política a la oposición, siendo responsable de la muerte de más 3.000 jóvenes en los falsos positivos, con comprobados vínculos con grupos paramilitares. Uribe logra más de 2 millones de votos y pone 19 senadores del Puro Centro como José Obdulio Gaviria, Alfredo Ramos (vinculado con paramilitares), Tania Vega (esposa del coronel Plazas Vega. Deberíamos preguntarle a las víctimas del Palacio de Justicia qué opinan) y Paloma Valencia (nieta del expresidente). A la Cámara pone a María Fernanda Cabal (esposa de Lafaurie, presidente de FEDEGAN) y varios más relacionados con parapolítica. El Centro Democrático con la segunda votación es uno de los grandes ganadores de la jornada. Si sumamos las curules del Partido de la U, de Cambio Radical y del Partido Liberal tenemos un total de 47 curules que no alcanza a ser mayoría absoluta en el Senado. Los resultados de la contienda electoral dejan un mapa político en el que el autoritarismo, el conservadurismo y la derecha tradicional (liberal - conservadora) prevalecen en el país, lo que evidencia que se han fortalecido. Otros de los ganadores son el abstencionismo y el voto en blanco. El panorama electoral contó con una abstención muy alta (del orden del 67%). Queda pendiente preguntarnos si esta cantidad de votos en blanco, nulos y de abstencionistas son opciones políticas consientes y activas o posturas de total rechazo y desconocimiento al sistema democrático que tenemos en el país. Amargamente, la izquierda no logra crecer, pues obtuvo apenas el 4.5% del total de los votos válidos. Sin embargo, algunas opciones alternativas muy interesantes llegan al Congreso como un campesino en el Senado: Alberto Castilla, los defensores de Derechos Humanos:
  • 3. Iván Cepeda y Alirio Uribe, y Robledo con una altísima votación. Y mujeres muy interesantes que esperamos hagan contrapeso como Claudia López, Ángela María Robledo y Angélica Lozano. También llega al Senado por circunscripción especial indígena Jesús Chávez. Con varios candidatos, el movimiento social no reduce su ejercicio político a las urnas sino que busca articular y amarrar la movilización de masas con el ejercicio de la construcción de la legislación en el país. Desafortunadamente, la dificultad de la unidad nos lleva a escenarios en los cuales las maquinarias electorales se aprovechan de derechos luchados y ganados por el movimiento popular como son las circunscripciones especiales. Los indígenas y los afrocolombianos presentaron a estas elecciones grandes listas de candidatos por una amplia diversidad de partidos. Al senado indígena se presentaron 14 partidos, cada uno con tres candidatos en promedio, y a la cámara, por circunscripción especial afro, se presentaron más de 80 candidatos, siendo elegidos dos que no son afrodescendiente ni tienen verdadera relación con el movimiento afro: Moisés Orozco Vicuña y María de Socorro Bustamante, señalada por su cercanía con la ‘Gata’. Pero el cuartico de vaso lleno lo vemos con la llegada de un campesino del Catatumbo, Alberto Castilla, quien llevará los mandatos populares al Senado. Será la voz del movimiento campesino, representará a la movilización y a la organización social. Es un dirigente agrario que en el Congreso representará, además, a la comunidad afrodescendiente e indígena, a las mujeres, a la diversidad sexual, en fin, representará a los grupos poblacionales discriminados y excluidos de este país. Adelantó una campaña de iniciativa popular sin maquinarias electorales y sin grandes recursos, mostrando que es posible para el movimiento popular disputar la institucionalidad. A portas de la Cumbre agraria campesina, étnica y popular, vamos construyendo alternativas y propuestas para la defensa del territorio y la paz, preparándonos para la movilización popular y el paro del 2014. También debemos resaltar la llegada al congreso de una mujer defensora de la igualdad y los derechos LGBTI: Angélica Lozano, activista de este movimiento. Por supuesto la llegada de la analista política Claudia López, con una propuesta holística, una histórica opositora de Uribe y denunciante de la parapolítica debería ser
  • 4. contrapeso en este congreso. Igual que Ángela María Robledo que ya ha demostrado en su periodo anterior a la cámara posturas en favor de la paz, la defensa de los derechos de la mujer y algo de respaldo a las demandas del movimiento popular. La presencia de Iván Cepeda y Alirio Uribe, con una muy buena votación lograda en gran parte desde el voto de opinión y por su trayectoria en el movimiento de derechos humanos y en el de defensa de las víctimas, también es significativa. Iván Cepeda ha hecho un excelente trabajo como representante a la cámara, esperamos que en este nuevo periodo en el Senado siga haciéndolo de forma articulada con la movilización social y las regiones. Impresionante también la votación arrasadora de Robledo, su papel de control político y de oposición a los TLC y a la locomotora minero energética son fundamentales para el país. Debemos celebrar también la llegada al senado de Jesús Chávez, exconsejero mayor del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) con un fuerte respaldo del movimiento indígena del Cauca, será su tarea responderle a la fuerza de la movilización indígena de este departamento. Esperamos que estos pocos sean muy ruidosos. No la tienen fácil, deberán cerrar filas en temas claves y especialmente defender la paz que tanto necesita este país. A pesar del panorama tan desolador, yo prefiero ver hoy el cuartico de vaso medio lleno. Ya tenemos suficiente con toda la trágica historia del país. Tenemos como tarea combinar eficazmente el trabajo parlamentario, la organización popular y la movilización para hacer retroceder la ofensiva oficial. Desde ya sabemos que este año será un año de gran movilización social.
  • 5. Colombia: Casi un tercio del nuevo parlamento es paramilitar (Análisis de Constanza Vieira) Un tercio de los senadores y representantes que presumiblemente deberán votar los acuerdos de paz en Colombia, son sospechosos de conexión con el paramilitarismo. Crédito: Foto-diseño de VerdadAbierta.com Bogotá, 11 de marzo (IPS).- Fue en julio de 2004 cuando el jefe paramilitar Salvatore Mancuso, en proceso de desmovilizarse, reconoció ante el parlamento de Colombia que esa fuerza de extrema derecha controlaba 35 por ciento de los escaños. Diez años después la proporción se asemeja: el nuevo Congreso legislativo sería paramilitar casi en una tercera parte. Así se desprende del seguimiento de la no gubernamental Fundación Paz y Reconciliación a los candidatos de las elecciones legislativas del domingo 9. Son 33 figuras relacionadas o presuntamente relacionadas con este actor de la guerra colombiana, que resultaron elegidas para integrar el Senado, un 32,4 por ciento de sus 102 escaños. En la Cámara de Representantes, fueron elegidos 37 de ellos, 22,3 por ciento de sus 166 puestos, según la fundación. Estos ya son los herederos de los políticos relacionados con el paramilitarismo (parapolíticos, en el lenguaje local, de los que hay decenas condenados); o bien tienen supuestos vínculos directos con organizaciones criminales que sucedieron a su desmovilización, promovida por el entonces presidente Álvaro Uribe (2002-2010). El portal especializado VerdadAbierta.com indica a su vez que al Senado llegaron 15 políticos investigados por hacer, supuestamente,
  • 6. pactos con paramilitares, mientras que 11 lograron un escaño en la Cámara de Representantes. Fue así como, con una abstención de 56,42 por ciento, los colombianos escogieron el Congreso legislativo potencialmente más importante en medio siglo. Este parlamento deberá definir el destino de los acuerdos de paz que eventualmente se logren en la negociación que adelanta el gobierno de Juan Manuel Santos con las guerrillas izquierdistas en La Habana. «»La negociación de La Habana. Con mediación internacional, el gobierno de Juan Manuel Santos negocia en La Habana la paz con la guerrilla comunista de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), de origen campesino y surgida hace 50 años. La negociación ya logró preacuerdos en dos de los seis puntos de la agenda: desarrollo agrario integral y participación política. Se anuncian avances en otro punto que busca soluciones a las drogas ilícitas. Restan por abordar: fin del conflicto, víctimas y verdad y la propia implementación de los acuerdos, como sexto y último punto de la agenda. Santos también mantiene en una prolongada fase exploratoria acercamientos con el procubano Ejército de Liberación Nacional (ELN). Aparentemente el diálogo con este grupo guerrillero, segundo por su número de combatientes, aún estaría en la etapa de consensuar la agenda de negociación. Además de la abstención, del total de 14,3 millones de personas que sí votaron, más de 2,3 millones emitieron votos inválidos, y 885.375 electores, más de seis por ciento, votaron en blanco tras una campaña por las redes sociales promoviendo esa opción, según los datos preliminares de la Registraduría Nacional del Estado Civil. Esto significa que una minoría decidirá el destino de los acuerdos que pondrían fin a una guerra fratricida de 50 años, y los nuevos proyectos de ley vinculados a esta negociación. Pero ningún partido obtuvo más de 20 por ciento de la votación, lo que indica que se mantiene y se profundiza la división de las elites frente a una salida negociada o militar de la guerra, la verdadera razón para que los diálogos de paz hayan podido avanzar. En la Presidencia desde 2010 y ahora candidato a la reelección para el periodo 2014-2018, Santos logró en su mandato un significativo consenso político de respaldo a sus esfuerzos de paz, con una coalición de cinco partidos que denominó Mesa de Unidad Nacional: El Partido de la U, Cambio Radical, el Partido Conservador (los tres de derecha), el Partido Liberal (centro) y Alianza Verde (centroizquierda). Esta alianza tenía 80 de los 102 escaños del
  • 7. Senado, donde 100 los disputan los partidos y otros dos se definen por circunscripción indígena. Santos puntea en los sondeos por amplio margen la preferencia de voto para las elecciones presidenciales, cuya primera vuelta se realizará 25 de mayo. Pero analistas indican que su triunfo demorará hasta la segunda vuelta, el 15 de junio. De confirmarse las encuestas, Santos contaría en el Congreso que se instalará el 20 de julio con 46 senadores, excluyendo a los conservadores, que se dividieron, y controlará la cámara baja, con unos 92 representantes de 166. Seguramente, el Partido Conservador, que bajó de 22 a 19 escaños, jugará de nuevo el papel de bisagra, y sabrá cobrar caro su apoyo a cambio de cargos burocráticos y contratos para sus militantes. Cuatro de sus parlamentarios elegidos tienen abiertas investigaciones por supuesto paramilitarismo. La U cayó de 28 escaños a 21, aunque sigue siendo el partido más votado. Ocho de estos parlamentarios son investigados por parapolítica. Cambio Radical subió de ocho a nueve puestos, con cuatro electos investigados. Los liberales conservan 17 senadores, siete de ellos con supuestos nexos paramilitares. Por su parte, Alianza Verde mantiene cinco escaños y uno de ellos será ocupado por Claudia López, la principal investigadora de los vínculos entre la política y el paramilitarismo. Según Verdad Abierta, 16 por ciento de los congresistas electos de Cambio Radical y 14 por ciento de La U están investigados por paramilitarismo. Otro partido que ha apoyado algunas iniciativas de Santos, Opción Centro, está fuertemente cuestionado por vínculos con el paramilitarismo de extrema derecha y 27 por ciento de sus legisladores son sospechosos. El Polo Democrático Alternativo, de centroizquierda, bajó de cinco a tres senadores. Este pequeño bloque, que expulsó de su seno al Partido Comunista, sería un aliado de la paz. Para algunos, la mayor amenaza para la paz negociada se erige ahora desde la extrema derecha con el nuevo partido Centro Democrático, creado por Uribe y que obtiene, prácticamente, las 19 curules que perdieron juntos La U y el Partido Conservador. Uribe aboga por obligar a la guerrilla a deponer las armas mediante la derrota militar, con penas de cárcel acordes con sus crímenes, sin aplicación de medidas de la denominada justicia transicional y sin derechos políticos, lo que equivale a bombardear la negociación de paz.
  • 8. El anuncio de esas conversaciones exasperó al expresidente, también investigado por supuestos nexos con paramilitares. La dimensión del enfrentamiento se mide en investigaciones judiciales y periodísticas que indicarían que Santos y sus negociadores de paz fueron espiados por elementos de la Inteligencia militar que mantienen pactos de lealtad con Uribe, posiblemente relacionados con violaciones a los derechos humanos. Uribe no logró la tercera parte del Senado, que era su aspiración, pero el Centro Democrático consigue más de 14 por ciento de sus escaños y se erige como la segunda fuerza, con más de dos millones de votos. http://www.ipsnoticias.net/2014/03/un-tercio-del-nuevo-parlamento- de-colombia-es-paramilitar/ • El Congreso del posconflicto La nueva Cámara colombiana deberá legislar sobre la paz con las FARC, si finalmente se logra MARCO SCHWARTZ 10 MAR 2014 - 16:32 CET4 Las elecciones legislativas celebradas el domingo en Colombia no solo han determinado la configuración del próximo Congreso en un momento crucial para el país, con el proceso de paz entre el Gobierno y las FARCen el centro del debate público. También han proporcionado un diagnóstico sobre el estado de la democracia colombiana, que en ciertos aspectos es bastante frágil. Sobre lo primero, lo más destacable es que el presidente Juan Manuel Santos puede respirar con alivio, al menos en lo que respecta al proyecto al que ha atado su futuro político —las negociaciones con la guerrilla—, ya que el Parlamento bicameral que ha surgido de las urnas es mayoritariamente proclive al proceso de paz, un asunto de alta sensibilidad para los colombianos. Ello no significa que Santos —que aspira a la reelección presidencial en los comicios de mayo próximo— pueda alardear de su nuevo escenario político. El amplio apoyo parlamentario del que ha disfrutado en los últimos cuatro años se ha mermado ostensiblemente. La Mesa de Unidad Nacional, alianza de cuatro partidos (La U, Liberal, Conservador y Cambio Radical) que sumaba 75 de los 102 escaños del Senado y que le ha permitido gobernar sin apenas sobresaltos, se ha debilitado. Por una parte, la nueva cúpula del Partido Conservador -que no oculta su simpatía por el
  • 9. expresidente Álvaro Uribe, hoy encarnizado enemigo de Santos- ha roto amarras con la Mesa de Unidad; el interrogante ahora es saber cuántos congresistas conservadores mantendrán su lealtad a Santos (se da por sentado que serán varios, que cobrarán muy caro al presidente el apoyo, por supuesto) y cuántos seguirán las directrices de su hoy agrietado partido. El hecho es que las cuatro formaciones de la coalición santista se han reducido a tres, que suman 47 escaños, menos de la mitad del Senado. El partido del presidente, La U, si bien sigue siendo el más votado, sufrió el mayor castigo en las urnas, al perder ocho de los 28 escaños que tenía. El nuevo Congreso, al que los analistas han bautizado como el "Congreso del posconflicto" por cuanto será el encargado de legislar sobre el acuerdo de paz con las FARC si las negociaciones llegan a buen puerto, no representará, salvo sorpresas, problemas para Santos en este terreno. Máxime si se considera que las negociaciones con la guerrilla tienen también el apoyo de los partidos progresistas Alianza Verde y Polo Democrático. Cosa distinta es lo que suceda con las grandes reformas pendientes -justicia, educación, salud-, en las que ya no está claro que el presidente vaya a recabar el respaldo necesario. Santos, más amigo de la táctica que de la estrategia, seguramente confía en ir resolviendo los contratiempos a medida que se presenten. Sin embargo, lo que no deja de ser un análisis convencional de aritmética parlamentaria adquiere en este caso una dimensión especial, por la irrupción en el Senado del expresidente Uribe, que ha hecho exhibición de una enorme fortaleza política y puede desde esa Cámara crearle más de un dolor de cabeza a Santos. Uribe, que acusa a su antecesor de haberlo traicionado y haberse apropiado del partido de La U, montó su propio movimiento, Centro Democrático, y en una campaña personalista en la que incluso ofreció recitales de poesía para recaudar fondos, consiguió 19 escaños y se convirtió en la segunda fuerza del Senado. El interrogante es si Uribe logrará atraer a su bando a los 19 senadores conservadores para formar un bloque más potente de oposición, lo que obligaría a Santos a buscar respaldos puntuales en los habitualmente reacios partidos progresistas para sumar mayoría en el Senado y sacar adelante sus proyectos. Si el escenario político es complicado, más lo es el estado de salud de la democracia. Dejando de lado la corrupción (la compra de votos es una constante en amplias zonas del país), en las elecciones del domingo el abstencionismo se elevó a casi el 57%, seis puntos más que en las elecciones anteriores, lo que evidencia una enorme desafección de los ciudadanos hacia el actual orden político. A ello se le añade que el 16,1% de los votos fueron invalidados (declarados
  • 10. "nulos" o "no marcados"), cifra elevadísima que refleja serios problemas de cultura electoral y que equivale en torno a 20 escaños en el Senado. Otro elemento significativo es el voto en blanco, una herramienta activa para demostrar rechazo a los partidos tradicionales, que se multiplicó por 2,2 con respecto a los anteriores comicios y sumó el 6,1% de los votos totales. Si a esta cifra se le sumasen los votos "no marcados" (que en Colombia se invalidan, pero en otros países se asumen como en blanco), ese porcentaje superaría el 11%. Las elecciones legislativas colombianas tuvieron la positiva novedad de desarrolarse soin la amenaza de violencia de grupos armados ilegales, como paramilitares o guerrilla. Sin embargo, la corrupcion y la apatía política siguieron, lamentablemente, bien presentes. Marco Schwartz es director del Heraldo de Barranquilla.