Defender la autonomía del campo popular frente a los partidos tradicionales, el capital y el gobierno nacional

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Los dos sectores políticos que se disputan hoy la presidencia coinciden al defender políticas de saqueo, violencia y exclusión, aunque reconocemos que Zuluaga y su jefe político representan un proyecto de profundización abierta del terrorismo de Estado, la guerra, la violación de derechos humanos y la persecución al movimiento popular en Colombia y América Latina. En esa perspectiva los próximos 4 años serán de una fuerte lucha social y política en oposición al gobierno, independiente de quién resulte victorioso el 15 de junio. En ese orden, seguiremos persistiendo en la necesidad de defender la autonomía del campo popular frente a los partidos tradicionales, el capital y el gobierno nacional

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Defender la autonomía del campo popular frente a los partidos tradicionales, el capital y el gobierno nacional

  1. 1. Reafirmarnos en la autonomía, la unidad y el poder popular El paro agrario de abril y mayo de 2014 conquistó, con la fuerza movilizada alrededor de la Cumbre Agraria, una contundente victoria al obligar al gobierno de Juan Manuel Santos a debatir en una Mesa Única Nacional de Negociación los problemas más acuciantes del país: tierras, minería, energía, paz, derechos, relación campo-ciudad. El acuerdo alcanzado logra abrir desde el movimiento popular una agenda de gran alcance para transformar parte de la política pública que afecta la calidad de vida de las mayorías nacionales. Sin embargo, el Paro y la Mesa son apenas un pequeño paso en el largo camino de lucha por la dignificación de la vida, la recuperación de la soberanía nacional y la paz con justicia social. Camino que se configura como un fuerte pulso que debe estar acompañado con nuevas y masivas movilizaciones. Los avances organizativos y políticos logrados en los últimos tres años de lucha social y política dan cuenta de una tendencia de ascenso del movimiento popular y de significativos pasos en la unidad que es imperioso reafirmar y consolidar. La Cumbre Agraria, la Mane, el Foro Urbano Alternativo, los Encuentros de Unidad Popular, los acuerdos electorales del Polo y la UP, Clamor Social por la Paz, la Coordinación de movimientos sociales y políticos de Colombia, entre muchos otros escenarios, van marcando una ruta de trabajo estratégica: la unidad del pueblo es condición para la victoria y condición sin igual para el logro de transformaciones sociales y políticas. Estos avances en la unidad son un bien preciado que hay que cuidar, evitando convertirlo en botín electoral y salvaguardándolo de manipulaciones y chantajes de parte de los poderes establecidos.
  2. 2. La presente contienda electoral, en su segunda vuelta, expresa con claridad la disputa dentro del bloque dominante entre una fracción violenta, narcoparamilitar, ligada a las visiones más autoritarias de la sociedad y otra fracción que se muestra como modernizante, dialogante pero a la vez propiciadora del despojo y la desigualdad. La iniciativa de paz del gobierno Santos, que parece ser el factor decisivo para ganar la disputa electoral en la segunda vuelta, es totalmente insuficiente, excluyente y reafirma el actual modelo de empobrecimiento de las mayorías del país. El Congreso de los Pueblos y cientos de expresiones sociales hemos sido contundentes al manifestar que las actuales propuestas de paz del gobierno no son el camino para lograr una genuina solución política del conflicto, ya que no permite el avance hacia un real estado de paz con justicia social, donde los conflictos no se resuelvan mediante la violencia. Los dos sectores políticos que se disputan hoy la presidencia coinciden al defender políticas de saqueo, violencia y exclusión, aunque reconocemos que Zuluaga y su jefe político representan un proyecto de profundización abierta del terrorismo de Estado, la guerra, la violación de derechos humanos y la persecución al movimiento popular en Colombia y América Latina. En esa perspectiva los próximos 4 años serán de una fuerte lucha social y política en oposición al gobierno, independiente de quién resulte victorioso el 15 de junio. En ese orden, seguiremos persistiendo en la necesidad de defender la autonomía del campo popular frente a los partidos tradicionales, el capital y el gobierno nacional. Las próximas luchas también exigen afianzar la construcción de poder popular: hacer vivos los mandatos de nuestros congresos temáticos, ampliar la capacidad de movilización, ordenar nuestros territorios, construir nuestros planes de vida, avanzar en la unidad latinoamericana. Poder Popular es la fuerza que construye un país para la vida digna. Vocería del Congreso de los Pueblos en la Cumbre Agraria 27 de Mayo de 2014

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