Cuando la incertidumbre se hace política
Upcoming SlideShare
Loading in...5
×
 

Cuando la incertidumbre se hace política

on

  • 81 views

Si algo nos dice este momento de incertidumbre es precisamente que la política, o mejor, las distintas manifestaciones de la política no se reducen a un voto electoral y que necesitaremos una fuerza ...

Si algo nos dice este momento de incertidumbre es precisamente que la política, o mejor, las distintas manifestaciones de la política no se reducen a un voto electoral y que necesitaremos una fuerza de transformación de la izquierda que logre consolidar una unidad sólida de oposición que defienda, como hace años con determinación y firmeza, los intereses de los sectores sociales y populares del país.

Statistics

Views

Total Views
81
Views on SlideShare
65
Embed Views
16

Actions

Likes
0
Downloads
0
Comments
0

3 Embeds 16

http://cronicasdeldespojo.blogspot.com 14
http://cronicasdeldespojo.blogspot.mx 1
http://cronicasdeldespojo.blogspot.com.es 1

Accessibility

Categories

Upload Details

Uploaded via as Adobe PDF

Usage Rights

© All Rights Reserved

Report content

Flagged as inappropriate Flag as inappropriate
Flag as inappropriate

Select your reason for flagging this presentation as inappropriate.

Cancel
  • Full Name Full Name Comment goes here.
    Are you sure you want to
    Your message goes here
    Processing…
Post Comment
Edit your comment

Cuando la incertidumbre se hace política Cuando la incertidumbre se hace política Document Transcript

  • CUANDOLAINCERTIDUMBRESEHACEPOLÍTICA Fuente de la imagen: http://noticias.starmedia.com/ Si algo nos dice este momento de incertidumbre es precisamente que la política, o mejor, las distintas manifestaciones de la política no se reducen a un voto electoral y que necesitaremos una fuerza de transformación de la izquierda que logre consolidar una unidad sólida de oposición que defienda, como hace años con determinación y firmeza, los intereses de los sectores sociales y populares del país. Emilse Galvis. Jueves, 22 Mayo 2014 Ya mucho se ha dicho sobre el evidente video de Oscar Iván Zuluaga con Andrés Sepúlveda y sobre las constantes agresiones y polémicas entre el uribismo y el santismo. Ya también la izquierda ha respondido y denunciado con razón el cinismo y la violencia que generan las artimañas del uribismo y el miedo que se respira con el aumento de poder de las grandes élites y paramilitares en el país. Frente a esta polémica quisiera dar un paso al costado de toda esta discusión para pensar en el momento de incertidumbre que vive el país. Incertidumbre en su sentido literal: desasosiego, duda, falta de certeza o falta de confianza en el marco de las elecciones presidenciales. Incertidumbre porque muchos colombianos no saben aún si votar o no, otros no saben por quién votar, algunos afirman tímidamente que votarán por el mal menor y habrán muchos otros que decidirán su voto el día de las elecciones frente al tarjetón. Me pregunto si realmente de todo este panorama no habría algo que rescatar, es decir, si podemos recuperar algo de este ambiente de inquietud un tanto abrumador que se ha creado en las últimas semanas como efecto de las acusaciones de un candidato presidencial a otro. ¿No
  • habría que rescatar justamente este momento de incertidumbre y decir que lo que pasa, en medio de tantos ires y venires, de fuertes denuncias y acusaciones, es que los colombianos se enfrentan a nuevos cuestionamientos, a nuevas decisiones frente a lo que se considera político y se inventan y recrean nuevas formas de acción política más allá de las urnas, más allá de una mera política electoral? Lo que podría estar pasando en medio de tantas mentiras del uribismo y en medio de tanta incertidumbre es que los electores se pregunten si realmente alguien como Zuluaga considera que los colombianos son tan ingenuos, son tan tontos, como para creer en verdad que el famoso video es un montaje. ¿Montaje? Si llaman montaje a lo que es, a lo que pasa, entonces queda en evidencia la lógica del uribismo que consiste en pasarse por alto cualquier tipo de ley (delinquir, infringir, asesinar) y luego manipular los hechos diciendo con descaro que todo es un “montaje”. Así lo hizo todo el tiempo el gobierno de Uribe y si no, recordemos lo que hicieron los miembros del ejército con el asesinato de jóvenes inocentes para hacerlos pasar como guerrilleros muertos en los conocidos “falsos positivos”, o incluso recordemos la falsa desmovilización liderada por Luis Carlos Retrepo. Es esta la lógica que hay que confrontar y si los colombianos, en medio de tantas confusiones, logran hacerse este tipo de preguntas, me parece que hemos ganado algo en términos políticos. Por supuesto que da miedo ver al uribismo otros ocho años en el poder, sobretodo porque a sus espaldas llevan la sombra de la muerte, la violencia y la expropiación, pero no por miedo o por resignación vamos a votar este domingo por Juan Manuel Santos como si nos olvidáramos de que él mismo, hasta hace unas semanas, era fuertemente criticado por seguir el legado económico y social de la confianza inversionista y de la seguridad democrática. Como si nos olvidáramos de sus políticas de extracción minera y energética que tantos daños sociales y ambientales han generado en los territorios del país en los últimos meses. Tampoco por miedo o por resignación vamos a olvidar ahora que la paz no se reduce a una mera negociación entre el gobierno y las FARC en La Habana, sino que es una construcción que requiere la participación política de trabajadores, estudiantes, sectores populares, mujeres, indígenas, afros y diversas y múltiples organizaciones sociales y políticas. La paz, entonces, no es el resultado de una mera coyuntura, no puede ser el botín de la re-elección de Santos. La paz es una necesidad y una construcción que parte de las condiciones de vida de las comunidades y que se extiende en todo el territorio nacional. Más que miedo hay que asumir con coraje que las grandes transformaciones que requiere el país y la construcción de la paz implican cambios estructurales en materia de educación, de agro, de
  • salud, de inversión social o de cultura que van mucho más allá de las elecciones. En efecto, que gane una candidata como Clara López nos pone ante un panorama menos desolador y nos proyecta un Gobierno que se preocuparía mucho más por la gente y las necesidades del país. Sin embargo, votar por el Polo Democrático, como seguramente lo haremos muchos, no resolvería uno de los problemas de fondo que tiene que ver con la falta de un proyecto político sólido y de unidad de la izquierda. Una izquierda que sigue envuelta en las lógicas de una democracia representativa y que no se atreve a cuestionar las políticas neoliberales y capitalistas que han destruido al país durante años. Es sabido que la izquierda a partir de los años 70 ha sido profundamente golpeada y ha sufrido una serie de crisis y fuertes derrotas políticas, ideológicas, etc. En esos años la izquierda era con contundencia un referente fundamental por ser representante de la clase obrera, trabajadora y campesina, y por defender los sindicatos y la organización social. La izquierda hoy no tiene esos mismos referentes y debe trabajar arduamente en un proyecto político de largo alcance y de unidad para lograr incluso los cambios más inmediatos. Por supuesto tenemos ahora una comprensión mucho más compleja de lo que implica un proyecto político de izquierda, y los movimientos sociales han asumido con decisión la configuración y reconstrucción de una fuerza de transformación estructural de los problemas del país, pero esto no es suficiente si los candidatos de la izquierda siguen diciendo que “extracción de los recursos naturales sí, pero no así”. Si algo nos dice este momento de incertidumbre es precisamente que la política, o mejor, las distintas manifestaciones de la política no se reducen a un voto electoral y que necesitaremos una fuerza de transformación de la izquierda que logre consolidar una unidad sólida de oposición que defienda, como hace años con determinación y firmeza, los intereses de los sectores sociales y populares del país.