Cuadernillo 1 séptimo-2011

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Cuadernillo I - 2011

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Cuadernillo 1 séptimo-2011

  1. 1. New Model International School LENGUA Y LITERATURA Séptimo grado – 2011 CUADERNILLO 1 Tipos textuales Géneros narrativos Clases de palabras Circuito de la comunicación Registros y lectos Funciones del lenguaje Actos de habla Profesora: Débora Center Alumno:______________
  2. 2. Texto Nº 1Temas: tipos textuales, comprensión lectora, producción.EL VERDUGO - Silvina Ocampo Como siempre, con la primavera llegó el día de los festivales. El Emperador,después de comer y de beber, con la cara recamada de manchas rojas, se dirigió ala plaza, hoy llamada de las Cáscaras, seguido por sus súbditos y por un célebretécnico, que llevaba un cofre de madera, con incrustaciones de oro.-¿Qué lleva en esa caja? -preguntó uno de los ministros al técnico.-Los presos políticos; más bien dicho los traidores.-¿No han muerto todos? -interrogó el ministro con inquietud.-Todos, pero eso no impide que estén de algún modo en esta cajita -susurró eltécnico, mostrando entre los bigotes, que eran muy negros, largos dientes blancos.En la plaza de las Cáscaras, donde habitualmente celebraban las fiestas patrias, lospañuelos de la gente volaban entre las palomas; éstas llevaban grabada en lasplumas, o en un medallón que les colgaba del pescuezo, la cara pintada delEmperador. En el centro de la plaza histórica, rodeado de palmeras, había unsuntuoso pedestal sin estatua. Las señoras de los ministros y los hijos estabansentados en los palcos oficiales. Desde los balcones las niñas arrojaban flores. Paracelebrar mejor la fiesta, para alegrar al pueblo que había vivido tantos añosoprimido, el Emperador había ordenado que soltaran aquel día los gritos de todoslos traidores que habían sido torturados. Después de saludar a los altos jefes,guiñando un ojo y masticando un escarbadientes, el Emperador entró en la casaAmarilla, que tenía una ventana alta, como las ventanas de las casas de loselefantes del Jardín Zoológico. Se asomó a muchos balcones, con distintasvestiduras, antes de asomarse al verdadero balcón, desde el que habitualmentelanzaba sus discursos. El Emperador, bajo una apariencia severa, era juguetón.Aquel día hizo reír a todo el mundo. Algunas personas lloraron de risa. ElEmperador habló de las lenguas de los opositores: "que no se cortaron -dijo- paraque el pueblo oyera los gritos de los torturados". Las señoras, que chupabannaranjas, las guardaron en sus carteras, para oírlo mejor; algunos hombresorinaron involuntariamente sobre los bancos, donde había pavos, gallinas y dulces;alguno niños, sin que las madres lo advirtieran, se treparon a las palmeras. ElEmperador bajó a la plaza. Subió al pedestal. El eminente Técnico se caló las gafasy lo siguió: subió las seis o siete gradas que quedaban al pie del pedestal, se sentó 2
  3. 3. en una silla y se dispuso a abrir el cofre. En ese instante el silencio creció, comosuele crecer al pie de una cadena de montañas al anochecer. Todas las personas,hasta los hombres muy altos, se pusieron en puntas de pie, para oír lo que nadiehabía oído: los gritos de los traidores que habían muerto mientras los torturaban.El Técnico levantó la tapa de la caja y movió los diales, buscando mejor sonoridad:se oyó, como por encanto, el primer grito. La voz modulaba sus quejas más gravesalternativamente; luego aparecieron otras voces más turbias pero infinitamentemás poderosas, algunas de mujeres, otras de niños. Los aplausos, los insultos y lossilbidos ahogaban por momentos a los gritos. Pero a través de ese mar de vocesinarticuladas, apareció una voz distinta y sin embargo conocida. El Emperador, quehabía sonreído hasta ese momento, se estremeció. El Técnico movió los diales conrecogimiento: como un pianista que toca en el piano un acorde importante, agachó lacabeza. Toda la gente, simultáneamente, reconoció el grito del Emperador. ¡Comopudieron reconocerlo! Subía y bajaba, rechinaba, se hundía, par volver a subir. ElEmperador, asombrado, escuchó su propio grito: no era el grito furioso oemocionado, enternecido o travieso, que solía dar en sus arrebatos; era un gritoagudo y áspero, que parecía provenir de una usina, de una locomotora, o de un cerdoque estrangulan. De pronto algo, un instrumento invisible, lo castigó. Después decada golpe, su cuerpo se contraía, anunciando con otro grito el próximo golpe queiba a recibir. El Técnico, ensimismado, no pensó que tal vez suspendiendo latransmisión podría salvar al Emperador. Yo no creo, como otras personas, que elTécnico fuera un enemigo acérrimo del Emperador y que había tramado todo estopara ultimarlo.El Emperador cayó muerto, con los brazos y las piernas colgando del pedestal, sinel decoro que hubiera querido tener frente a sus hombres. Nadie le perdonó que sedejase torturar por verdugos invisibles. La gente religiosa dijo que esos verdugosinvisibles eran uno solo, el remordimiento.-¿Remordimiento de qué? -preguntaron los adversarios.-De no haberles cortado la lengua a esos reos -contestaron las personas religiosas,tristemente. OCAMPO, SILVINA, La furia, y otros cuentos. Buenos Aires, Sur, 2a ed., 1960 (págs.120-122) 1) ¿Qué tipo de texto es el que leíste? Justificar. 2) ¿Cuál es la situación inicial y cuál es la complicación? 3) Explicá la relación entre el título, el conflicto y el desenlace del cuento. 4) ¿Qué importancia tiene la palabra (el discurso del emperador y los gritos) en este texto? 5) Explicá el comentario final de las personas religiosas. 6) Escribir un cuento partiendo de la siguiente situación inicial:Como siempre, con la primavera llegó el día de los festivales. El Emperador, después decomer y de beber, con la cara recamada de manchas rojas, se dirigió a la plaza, hoy llamada 3
  4. 4. de las Cáscaras, seguido por sus súbditos y por un célebre técnico, que llevaba un cofre demadera, con incrustaciones de oro... 4
  5. 5. Texto Nº 2 Temas: tipo textual narrativo, comprensión lectora, producción. El ganadorBandidos asaltaron la ciudad de Mexcatle y ya dueños del botín de guerraemprendieron la retirada. El plan era refugiarse al otro lado de la frontera, peromientras tanto ellos pasan la noche en una casa en ruinas, abandonada en el camino.A la luz de las velas juegan a los naipes. Cada uno apuesta las prendas que hasaqueado. Partida tras partida, el azar favorece al Bizco, quien va apilando lasganancias debajo de la mesa: monedas, relojes, alhajas, candelabros...Temprano por la mañana el Bizco mete lo ganado en una bolsa, la carga sobre loshombros y agobiado bajo ese peso sigue a sus compañeros, que marchan cantandohacia la frontera. La atraviesan, llegan sanos y salvos a la encrucijada donde hanresuelto separarse y allí matan al Bizco. Lo habían dejado ganar para que lestransportase el pesado botín. Enrique Anderson Imbert a) El texto que leí es narrativo porque ........................................................................................ ............................................................................................................................................................. b) Tipo de narrador:........................................................................................................................... c) Marco:.............................................................................................................................................. ........................................................................................................................................................... . d) Situación inicial: ........................................................................................................................... ............................................................................................................................................................ e) Complicación:................................................................................................................................... ........................................................................................................................................................... f) Resolución:....................................................................................................................................... ........................................................................................................................................................... g) ¿Cuál es la estrategia de los bandidos para quedarse con el botín? h) ¿Cuál es la relación entre el título y el conflicto del texto? i) Señalá las palabras que se utilizan para hacer referencia a los ladrones y proponé dos más. Utilizando esas palabras realizá una descripción de los personajes. j) Escribí un nuevo cuento tomando como punto de partida la primera oración del texto que leíste. 5
  6. 6. TEXTO N°3Temas: clases de palabras (sustantivos, adjetivos, artículos y verbos), separación en sílabasy tildación. LA SENTENCIA Aquella noche, en la hora de la rata, el emperador soñó que había salido de supalacio y que en la oscuridad caminaba por el jardín, bajo los árboles en flor. Algo searrodilló a sus pies y le pidió amparo. El emperador accedió; el suplicante dijo que era undragón y que los astros le habían revelado que al día siguiente, antes de la caída de lanoche, Wei Cheng, ministro del emperador, le cortaría la cabeza. En el sueño, elemperador juró protegerlo. Al despertarse, el emperador preguntó por Wei Cheng. Le dijeron que no estabaen el palacio; el emperador lo mandó buscar y lo tuvo atareado el día entero, paraque no matara al dragón y hacia el atardecer le propuso que jugaran al ajedrez. Lapartida era larga, el ministro estaba cansado y se quedó dormido. Un estruendo conmovió la tierra. Poco después irrumpieron dos capitanes, quetraían una inmensa cabeza de dragón empapada en sangre. La arrojaron a los pies delemperador y gritaron: —Cayó del cielo. Wei Cheng, que había despertado, la miró con perplejidad y observó: —Qué raro, yo soñé que mataba a un dragón así. Wu Cheng en Borges, J.L. y Bioy Casares, A., Cuentos breves y extraordinarios, Buenos Aires, Losada, 1957.a) ¿Cuál es el mensaje que le transmiten los dos capitanes al emperador?b) ¿Quién o quiénes reciben la observación final del ministro Wei Cheng?c) ¿Quién es el que suplica en el sueño del emperador?d) Realizá una descripción de uno de los personajes.e) Escribí un relato en el que el narrador de los hechos sea el dragón.f) Buscá en el texto y completá el cuadro: Sustantivos Adjetivos Verbos Artículos g) Clasificá semánticamente los sustantivos que copiaste en el cuadro anterior. h) Separá en sílabas las siguientes palabras. Indicá cuando hay hiato, diptongo o hiato por acentuación. estruendo irrumpieron así sol 6
  7. 7. tierra desaguadero rompía cuadro soñé cielo agüita i) ¿Por qué se tildan las siguientes palabras? canción rápidamente más déspota héroe sí cayó reías mártir j) Completá el siguiente cuadro: Persona Número InfinitivoCocinóLogranReíanHas cambiadoJugaréComeríamosTuvieronConocerásCantábamosDesearon 7
  8. 8. Texto Nº 4Temas: circuito de la comunicación, variedades de lengua y registro. EL GESTO DE LA MUERTE Un joven jardinero persa dice a su príncipe: — ¡Sálvame! Encontré a la Muerte esta mañana. Me hizo un gesto de amenaza. Esta noche, por milagro, quisiera estar en Ispahan. El bondadoso príncipe le presta sus caballos. Por la tarde, el príncipe encuentra ala Muerte y le pregunta: — Esta mañana, ¿por qué hiciste a nuestro jardinero un gesto de amenaza? — No fue un gesto de amenaza —le responde— sino un gesto de sorpresa. Pues lo veía lejos de Ispahan esta mañana y debo tomarlo esta noche en Ispahan.eCocteau, J., “Le gran écart” en Borges, J.L. y Bioy Casares, A., Cuentos breves yextraordinarios, Buenos Aires, Losada, 1957. a) ¿Cuáles son los personajes principales? b) ¿Cuál es el conflicto? c) ¿Qué le pide el jardinero persa a su príncipe? Contalo con tus palabras. d) ¿Logra el jardinero salvarse de la muerte? ¿Por qué? e) ¿Qué relación tiene el título del cuento con el contenido? f) Buscá en el cuento dos sustantivo, dos adjetivos y dos verbos conjugados. Transcribilos. g) Buscá una palabra aguda con tilde, una grave sin tilde y dos esdrújulas. Transcribilas. h) Identificá los elementos del circuito de la comunicación en el pasaje encerrado entre corchetes. Caracterizar registro y variedades de lengua. i) Reconocé en el texto dos frases en las que predominen la función apelativa del lenguaje. j) Subrayá dos frases en las que detectes la función referencial del lenguaje. l) Escribí un texto en el que narres un viaje de la Muerte. 8
  9. 9. Texto Nº 5Temas: circuito real de la comunicación y circuito de ficción, tipos textuales, narrador,cuento. EPISODIO DEL ENEMIGOTantos años huyendo y esperando y ahora el enemigo estaba en mi casa. Desdela ventana lo vi subir penosamente por el áspero camino del cerro. Se ayudabacon un bastón, con un torpe bastón que en sus viejas manos no podían ser unarma sino un báculo. Me costó percibir lo que esperaba: el débil golpe contra lapuerta. Miré, no sin nostalgia, mis manuscritos, el borrador a medio concluir y eltratado de Artemidoro sobre los sueños, libro un tanto anómalo ahí, ya que nosé griego. Otro día perdido, pensé. Tuve que forcejear con la llave. Temí que elhombre se desplomara, pero dio unos pasos inciertos, soltó el bastón, que novolví a ver, y cayó en mi cama, rendido. Mi ansiedad lo había imaginado muchasveces, pero solo entonces noté que se parecía, de un modo casi fraternal, alúltimo retrato de Lincoln. Serían las cuatro de la tarde.Me incliné sobre él para que me oyera.–Uno cree que los años pasan para uno –le dije–, pero pasan también para losdemás. Aquí nos encontramos al fin y lo que antes ocurrió no tiene sentido.Mientras yo hablaba, se había desabrochado el sobretodo. La mano derechaestaba en el bolsillo del saco. Algo me señalaba y yo sentí que era un revólver.Me dijo entonces con voz firme:–Para entrar en su casa, he recurrido a la compasión. Lo tengo ahora a mimerced y no soy misericordioso.Ensayé unas palabras. No soy un hombre fuerte y solo las palabras podíansalvarme. Atiné a decir:s –En verdad que hace tiempo maltraté a un niño, pero usted ya no es aquel niñoni yo aquel insensato. Además, la venganza no es menos vanidosa y ridícula queel perdón.e–Precisamente porque ya no soy aquel niño –me replicó– tengo que matarlo. Nose trata de una venganza, sino de un acto de justicia. Sus argumentos, Borges,son meras estratagemas de su terror para que no lo mate. Usted ya no puedehacer nada.–Puedo hacer una cosa –le contesté.–¿Cuál? –me preguntó.–Despertarme.Y así lo hice.Borges, Jorge Luis en Nueva antología personal, Editorial Siglo XXI, 2004. 1) Explicá qué tipo textual predomina y qué tipo de narrador encontramos en el texto. 2) ¿Por qué este texto es un cuento? 3) Indicá quiénes son los personajes y dónde transcurre la acción. 9
  10. 10. 4) Realizá una descripción de uno de los personajes teniendo en cuenta los datos que proporciona el texto y agregando otros de tu propia creación (cuatro renglones).5) Responde a las siguientes preguntas: a. ¿ Cuál es el conflicto central del cuento? b. ¿Qué argumentos presenta cada uno de los personajes para resolverlo? ¿ Cómo se produce la resolución?6) Mencioná los elementos del circuito real de la comunicación y los del circuito de ficción marcado entre corchetes.7) Extrae del texto tres sustantivos y tres adjetivos. Realizá nuevas oraciones con ellos.8) Subrayá en el texto cuatro verbos conjugados.9) Escribí un cuento partiendo de la siguiente situación inicial:Tantos años huyendo y esperando y ahora el enemigo estaba en mi casa. Desdela ventana lo vi subir penosamente por el áspero camino del cerro. 10
  11. 11. Texto N°6Temas: tipo textual dialogal, circuito de la comunicación, funciones del lenguaje, actos dehabla. Casa tomada Julio CortázarNos gustaba la casa porque aparte de espaciosa y antigua (hoy que las casas antiguassucumben a la mas ventajosa liquidación de sus materiales) guardaba los recuerdos denuestros bisabuelos, el abuelo paterno, nuestros padres y toda la infancia. Nos habituamos Irene y yo a persistir solos en ella, lo que era una locura pues en esa casapodían vivir ocho personas sin estorbarse. Hacíamos la limpieza por la mañana,levantándonos a las siete, y a eso de las once yo le dejaba a Irene las ultimas habitacionespor repasar y me iba a la cocina. Almorzábamos al mediodía, siempre puntuales; ya noquedaba nada por hacer fuera de unos platos sucios. Nos resultaba grato almorzarpensando en la casa profunda y silenciosa y como nos bastábamos para mantenerla limpia. Aveces llegábamos a creer que era ella la que no nos dejo casarnos. Irene rechazo dospretendientes sin mayor motivo, a mi se me murió María Esther antes que llegáramos acomprometernos. Entramos en los cuarenta años con la inexpresada idea de que el nuestro,simple y silencioso matrimonio de hermanos, era necesaria clausura de la genealogíaasentada por nuestros bisabuelos en nuestra casa. Nos moriríamos allí algún día, vagos yesquivos primos se quedarían con la casa y la echarían al suelo para enriquecerse con elterreno y los ladrillos; o mejor, nosotros mismos la voltearíamos justicieramente antes deque fuese demasiado tarde. Irene era una chica nacida para no molestar a nadie. Aparte de su actividad matinal sepasaba el resto del día tejiendo en el sofá de su dormitorio. No se porque tejía tanto, yocreo que las mujeres tejen cuando han encontrado en esa labor el gran pretexto para nohacer nada. Irene no era así, tejía cosas siempre necesarias, tricotas para el invierno,medias para mi, mañanitas y chalecos para ella. A veces tejía un chaleco y después lodestejía en un momento porque algo no le agradaba; era gracioso ver en la canastilla elmontón de lana encrespada resistiéndose a perder su forma de algunas horas. Los sábadosiba yo al centro a comprarle lana; Irene tenía fe en mi gusto, se complacía con los colores ynunca tuve que devolver madejas. Yo aprovechaba esas salidas para dar una vuelta por laslibrerías y preguntar vanamente si había novedades en literatura francesa. Desde 1939 nollegaba nada valioso a la Argentina. Pero es de la casa que me interesa hablar, de la casa yde Irene, porque yo no tengo importancia. Me pregunto qué hubiera hecho Irene sin eltejido. Uno puede releer un libro, pero cuando un pullover está terminado no se puederepetirlo sin escándalo. Un día encontré el cajón de abajo de la cómoda de alcanfor lleno depañoletas blancas, verdes, lila. Estaban con naftalina, apiladas como en una mercería; notuve valor para preguntarle a Irene que pensaba hacer con ellas. No necesitábamosganarnos la vida, todos los meses llegaba plata de los campos y el dinero aumentaba. Pero aIrene solamente la entretenía el tejido, mostraba una destreza maravillosa y a mi se meiban las horas viéndole las manos como erizos plateados, agujas yendo y viniendo y una o doscanastillas en el suelo donde se agitaban constantemente los ovillos. Era hermoso.Cómo no acordarme de la distribución de la casa. El comedor, una sala con gobelinos, labiblioteca y tres dormitorios grandes quedaban en la parte mas retirada, la que mira haciaRodríguez Peña. Solamente un pasillo con su maciza puerta de roble aislaba esa parte delala delantera donde había un baño, la cocina, nuestros dormitorios y el living central, al cualcomunicaban los dormitorios y el pasillo. Se entraba a la casa por un zaguán con mayólica, y 11
  12. 12. la puerta cancel daba al living. De manera que uno entraba por el zaguán, abría la cancel ypasaba al living; tenía a los lados las puertas de nuestros dormitorios, y al frente el pasilloque conducía a la parte mas retirada; avanzando por el pasillo se franqueaba la puerta deroble y mas allá empezaba el otro lado de la casa, o bien se podía girar a la izquierdajustamente antes de la puerta y seguir por un pasillo mas estrecho que llevaba a la cocina yel baño. Cuando la puerta estaba abierta advertía uno que la casa era muy grande; si no,daba la impresión de un departamento de los que se edifican ahora, apenas para moverse;Irene y yo vivíamos siempre en esta parte de la casa, casi nunca íbamos más allá de lapuerta de roble, salvo para hacer la limpieza, pues es increíble como se junta tierra en losmuebles. Buenos Aires será una ciudad limpia, pero eso lo debe a sus habitantes y no a otracosa. Hay demasiada tierra en el aire, apenas sopla una ráfaga se palpa el polvo en losmármoles de las consolas y entre los rombos de las carpetas de macramé; da trabajosacarlo bien con plumero, vuela y se suspende en el aire, un momento después se depositade nuevo en los muebles y los pianos.Lo recordaré siempre con claridad porque fue simple y sin circunstancias inútiles. Ireneestaba tejiendo en su dormitorio, eran las ocho de la noche y de repente se me ocurrióponer al fuego la pavita del mate. Fui por el pasillo hasta enfrentar la entornada puerta deroble, y daba la vuelta al codo que llevaba a la cocina cuando escuché algo en el comedor oen la biblioteca. El sonido venia impreciso y sordo, como un volcarse de silla sobre laalfombra o un ahogado susurro de conversación. También lo oí, al mismo tiempo o unsegundo después, en el fondo del pasillo que traía desde aquellas piezas hasta la puerta. Metire contra la pared antes de que fuera demasiado tarde, la cerré de golpe apoyando elcuerpo; felizmente la llave estaba puesta de nuestro lado y además corrí el gran cerrojopara más seguridad.Fui a la cocina, calenté la pavita, y cuando estuve de vuelta con la bandeja del mate le dije aIrene:{-Tuve que cerrar la puerta del pasillo. Han tomado parte del fondo.Dejó caer el tejido y me miró con sus graves ojos cansados.-¿Estás seguro?Asentí.-Entonces -dijo recogiendo las agujas- tendremos que vivir en este lado. }Yo cebaba el mate con mucho cuidado, pero ella tardó un rato en reanudar su labor. Meacuerdo que me tejía un chaleco gris; a mi me gustaba ese chaleco.Los primeros días nos pareció penoso porque ambos habíamos dejado en la parte tomadamuchas cosas que queríamos. Mis libros de literatura francesa, por ejemplo, estaban todosen la biblioteca. Irene pensó en una botella de Hesperidina de muchos años. Con frecuencia(pero esto solamente sucedió los primeros días) cerrábamos algún cajón de las cómodas ynos mirábamos con tristeza.-No está aquí.Y era una cosa mas de todo lo que habíamos perdido al otro lado de la casa.Pero también tuvimos ventajas. La limpieza se simplificó tanto que aun levantándosetardísimo, a las nueve y media por ejemplo, no daban las once y ya estábamos de brazoscruzados. Irene se acostumbró a ir conmigo a la cocina y ayudarme a preparar el almuerzo.Lo pensamos bien, y se decidió esto: mientras yo preparaba el almuerza, Irene cocinaría 12
  13. 13. platos para comer fríos de noche. Nos alegramos porque siempre resultaba molesto tenerque abandonar los dormitorios al atardecer y ponerse a cocinar. Ahora nos bastaba con lamesa en el dormitorio de Irene y las fuentes de comida fiambre.Irene estaba contenta porque le quedaba mas tiempo para tejer. Yo andaba un pocoperdido a causa de los libros, pero por no afligir a mi hermana me puse a revisar lacolección de estampillas de papá, y eso me sirvió para matar el tiempo. Nos divertíamosmucho, cada uno en sus cosas, casi siempre reunidos en el dormitorio de Irene que era máscómodo. A veces Irene decía:-Fijate este punto que se me ha ocurrido. ¿No da un dibujo de trébol?Un rato después era yo el que le ponía ante los ojos un cuadradito de papel para que viese elmérito de algún sello de Eupen y Malmédy. Estábamos bien, y poco a poco empezábamos ano pensar. Se puede vivir sin pensar.(Cuando Irene soñaba en alta voz yo me desvelaba en seguida. Nunca pude habituarme a esavoz de estatua o papagayo, voz que viene de los sueños y no de la garganta. Irene decía quemis sueños consistían en grandes sacudones que a veces hacían caer el cobertor. Nuestrosdormitorios tenían el living de por medio, pero de noche se escuchaba cualquier cosa en lacasa. Nos oíamos respirar, toser, presentíamos el ademán que conduce a la llave del velador,los mutuos y frecuentes insomnios.Aparte de eso todo estaba callado en la casa. De día eran los rumores domésticos, el rocemetálico de las agujas de tejer, un crujido al pasar las hojas del álbum filatélico. La puertade roble, creo haberlo dicho, era maciza. En la cocina y el baño, que quedaban tocando laparte tomada, nos poníamos a hablar en vos mas alta o Irene cantaba canciones de cuna. Enuna cocina hay demasiados ruidos de loza y vidrios para que otros sonidos irrumpan en ella.Muy pocas veces permitíamos allí el silencio, pero cuando tornábamos a los dormitorios y alliving, entonces la casa se ponía callada y a media luz, hasta pisábamos despacio para nomolestarnos. Yo creo que era por eso que de noche, cuando Irene empezaba a soñar en altavoz, me desvelaba en seguida.)Es casi repetir lo mismo salvo las consecuencias. De noche siento sed, y antes deacostarnos le dije a Irene que iba hasta la cocina a servirme un vaso de agua. Desde lapuerta del dormitorio (ella tejía) oí ruido en la cocina; tal vez en la cocina o tal vez en elbaño porque el codo del pasillo apagaba el sonido. A Irene le llamo la atención mi bruscamanera de detenerme, y vino a mi lado sin decir palabra. Nos quedamos escuchando losruidos, notando claramente que eran de este lado de la puerta de roble, en la cocina y elbaño, o en el pasillo mismo donde empezaba el codo casi al lado nuestro.No nos miramos siquiera. Apreté el brazo de Irene y la hice correr conmigo hasta la puertacancel, sin volvernos hacia atrás. Los ruidos se oían mas fuerte pero siempre sordos, aespaldas nuestras. Cerré de un golpe la cancel y nos quedamos en el zaguán. Ahora no se oíanada.-Han tomado esta parte -dijo Irene. El tejido le colgaba de las manos y las hebras ibanhasta la cancel y se perdían debajo. Cuando vio que los ovillos habían quedado del otro lado,soltó el tejido sin mirarlo.-¿Tuviste tiempo de traer alguna cosa? -le pregunté inútilmente.-No, nada. 13
  14. 14. Estábamos con lo puesto. Me acordé de los quince mil pesos en el armario de mi dormitorio.Ya era tarde ahora.Como me quedaba el reloj pulsera, vi que eran las once de la noche. Rodeé con mi brazo lacintura de Irene (yo creo que ella estaba llorando) y salimos así a la calle. Antes dealejarnos tuve lástima, cerré bien la puerta de entrada y tiré la llave a la alcantarilla. Nofuese que algún pobre diablo se le ocurriera robar y se metiera en la casa, a esa hora y conla casa tomada. 1) Casa tomada es un texto narrativo , ¿ por qué? Describe el tipo de narrador que encontramos en el texto. 2) ¿ Quiénes son los personajes centrales? ¿ Dónde y cómo transcurren su vida cotidiana?¿ Cuáles son los gustos y pasatiempos de cada uno? 3) Señalar en orden la secuencia espacial ( partes o lugares) en que toman la casa 4) ¿ Cómo influye esto en el uso de la casa y en el ánimo de los hermanos? 5) En tu opinión, ¿quiénes toman la casa? 6) Un elemento extraño es la forma en que los personajes aceptan esa invasión tan particular: ¿cómo se da esa aceptación en el cuento?, ¿ a qué se debe? 7) Señalar las partes del texto en las que se describe la casa. Realiza una descripción de uno de los personajes ( 6 renglones aproximadamente). 8) Observá el pasaje encerrado entre llaves: mencioná el tipo textual que predomina y mencioná los elementos del circuito de la comunicación. 9) Identificar los actos de habla que se realizan en las frases subrayadas. 10) Sibrayar tres pasajes donde predominen distintas funciones del lenguaje, justificar.TEXTO N° 7Temas: tipo textual descriptivo, recursos, expresiones valorativas 14
  15. 15. EXISTE UN HOMBRE QUE TIENE LA COSTUMBRE DE PEGARME CON UNPARAGUAS EN LA CABEZAFernando Sorrentino Existe un hombre que tiene la costumbre de pegarme con un paraguas en la cabeza.Justamente hoy se cumplen cinco años desde el día en que empezó a pegarme con elparaguas en la cabeza. En los primeros tiempos no podía soportarlo; ahora estoy habituado.No sé cómo se llama. Sé que es un hombre común, de traje gris, levemente canoso, con unrostro vago. Lo conocí hace cinco años, en una mañana calurosa. Yo estaba leyendo el diario,a la sombra de un árbol, sentado pacíficamente en un banco del bosque de Palermo. Depronto, sentí que algo me tocaba la cabeza. Era este mismo hombre que, ahora, mientrasestoy escribiendo, continúa mecánicamente e indiferentemente pegándome paraguazos.En aquella oportunidad me di vuelta lleno de indignación (me da mucha rabia que memolesten cuando leo el diario): el siguió tranquilamente aplicándome golpes. Le pregunté siestaba loco: ni siquiera pareció oírme. Entonces lo amenace con llamar a un vigilante: eimperturbable y sereno, continuó con su tarea. Después de unos instantes de indecisión yviendo que no desistía de su actitud, me puse de pie y le di un terrible puñetazo en elrostro. Sin duda, es un hombre débil: sé que, pese al ímpetu que me dictó mi rabia, yo nopego tan fuerte. Pero el hombre, exhalando un tenue quejido, cayó al suelo. En seguida, yhaciendo al parecer, un gran esfuerzo, se levantó y volvió silenciosamente a pegarme con elparaguas en la cabeza. La nariz le sangraba, y, en ese momento, no sé por qué, tuve lástimade ese hombre y sentí remordimientos por haberle pegado de esa manera. Porque, enrealidad, el hombre no me pegaba lo que se llama paraguazos; más bien me aplicaba unosleves golpes, totalmente indoloros. Claro está que esos golpes son infinitamente molestos.Todos sabemos que, cuando una mosca se nos posa en la frente, no sentimos dolor alguno:sentimos fastidio. Pues bien, aquel paraguas era una gigantesca mosca que, a intervalosregulares, se posaba, una y otra vez, en mi cabeza. O, si se quiere, una mosca del tamaño deun murciélago.De manera que yo no podía soportar ese murciélago. Convencido de que me hallaba ante unloco, quise alejarme. Pero el hombre me siguió en silencio, sin dejar de pegarme. Entoncesempecé a correr (aquí debo puntualizar que hay pocas personas tan veloces como yo). Élsalió en persecución mía, tratando infructuosamente de asestarme algún golpe. Y el hombrejadeaba, jadeaba, jadeaba y resoplaba tanto, que pensé que, si seguía obligándolo a correrasí, mi torturador caería muerto allí mismo.Por eso detuve mi carrera y retomé la marcha. Lo miré. En su rostro no había gratitud nireproche. Sólo me pegaba con el paraguas en la cabeza. Pensé en presentarme en lacomisaría, decir: "Señor oficial, este hombre me está pegando con un paraguas en lacabeza." Sería un caso sin precedentes. El oficial me miraría con suspicacia, me pediríadocumentos, comenzaría a formularme preguntas embarazosas, tal vez terminaría pordetenerme.Me pareció mejor volver a casa. Tomé el colectivo 67. Él, sin dejar de golpearme, subiódetrás de mí. Me senté en el primer asiento. Él se ubicó, de piel, a mi lado: con la manoizquierda se tomaba del pasamanos; con la derecha blandía implacablemente el paraguas.Los pasajeros empezaron por cambiar tímidas sonrisas. El conductor se puso a observarnospor el espejo. Poco a poco fue ganando al pasaje una gran carcajada, una carcajada 15
  16. 16. estruendosa, interminable. Yo, de la vergüenza, estaba hecho un fuego. Mi perseguidor, másallá de las risas, siguió con sus golpes.Bajé -bajamos- en el puente del Pacífico. Íbamos por la avenida Santa Fé. Todos se dabanvuelta estúpidamente para mirarnos. Pensé en decirles: {"¿Qué miran, imbéciles? ¿Nuncavieron a un hombre que le pegue a otro con un paraguas en la cabeza?"} Pero también penséque nunca habrían visto tal espectáculo. Cinco o seis chicos nos empezaron a seguir,gritando como energúmenos.Pero yo tenía un plan. Ya en mi casa, quise cerrarle precipitadamente la puerta en lasnarices. No pude: él, con mano firme, se anticipó, agarró el picaporte, forcejeo un instantey entró conmigo.Desde entonces, continúa golpeándome con el paraguas en la cabeza. Que yo sepa, jamásdurmió ni comió nada. Simplemente se limita a pegarme. Me acompaña en todos mis actos,aun en los más íntimos. Recuerdo que, al principio, los golpes me impedían conciliar el sueño;ahora, creo que, sin ellos, me sería imposible dormir.Con todo, nuestras relaciones no siempre has sido buenas. Muchas veces le he pedido, entodos los tonos posibles, que me explicara su proceder. Fue inútil: calladamente seguíagolpeándome con el paraguas en la cabeza. En muchas ocasiones le he propinado puñetazos,patadas y -Dios me perdone- hasta paraguazos. Él aceptaba los golpes mansamente, losaceptaba como una parte más de su tarea. Y este hecho es justamente lo más alucinante desu personalidad: esa suerte de tranquila convicción en su trabajo, esa carencia de odio. Esa,en fin, certeza de estar cumpliendo con una misión secreta y superior.Pese a su falta de necesidades fisiológicas, sé que, cuando lo golpeo, siente dolor, sé que esdébil, sé que es mortal. Sé también que un tiro me libraría de él. Lo que ignoro es si, cuandolos dos estemos muertos, no seguirá golpeándome con el paraguas en la cabeza. Tampoco sési el tiro debe matarlo a él o matarme a mí. De todos modos, este razonamiento es inútil:reconozco que no me atrevería a matarlo ni a matarme.Por otra parte, últimamente he comprendido que no podría vivir sin sus golpes. Ahora, cadavez con mayor frecuencia, tengo un presentimiento horrible. Una profunda angustia mecorroe el pecho: la angustia de pensar que, acaso cuando más lo necesite, este hombre seirá y yo ya no sentiré esos suaves paraguazos que me hacían dormir tan profundamente.SORRENTINO, FERNANDO, Imperios y servidumbres. Barcelona, Seix Barral, 1972 (págs.11-14) 1) ¿A qué genero discursivo pertenece el texto? Justificá tu respuesta. Identificar: a) Marco del relato (tiempo, espacio, personajes) b) Narrador c) Suceso (situación inicial, conflicto, resolución) 2) Observá el pasaje encerrado entre {...}. Identificá en él los elementos del circuito de la comunicación, registro y variedades de lengua. 3) ¿Qué tipo textual predomina en el pasaje subrayado? 16
  17. 17. Justificar y ampliar. 4) Escribir un cuento partiendo de la siguiente propuesta: “Existe un hombre que tiene la extraña costumbre de...........................................” Incluí por lo menos dos descripciones en tu narración.Texto Nº 8Temas: tiempos verbales de la narración. 17
  18. 18. “Hombrecitos” Nosotros llamábamos “el árbol de la punta” a un viejo ciprés que se hacíasitio en el monte. Le venía el sobrenombre de la extraña distribución de sus ramasque, formando una escalera, permitían fácilmente llegar hasta muy arriba. Sinembargo, los últimos “escalones” eran difíciles y, a la verdad, ninguno de nosotroslos había trepado. Federico eligió aquella prueba. Al principio, su decisión me alegró porquehasta la fecha teníamos una misma performance de altura. Pero mi hermano erade brazos más largos. Caminábamos tranquilamente por la calle de eucaliptos. Yo silbabadesafinado y altanero. Federico sonreía divertido. Llegamos al ciprés de la prueba. Federico, ceremonioso, hizo milpreparativos. Se sacó las sandalias y se ajustó el cinturón. Después,mostrándome un pañuelo me dijo: - Vos tenés que bajarme este pañuelo. - Bueno. ¡Subí! –y en la sangre me latía el coraje. Empezó a trepar. Desde el suelo seguí con atención sus movimientos. Comoconocía las trampas, me repetía cada tanto, para mí: “Lo hago, lo hago, hago”. Y él, calculando distancias, tanteando donde pisaba, iba subiendo cada vezmás. Llegó a la parte difícil. Sus pantalones azules se confundieron con el verde de las hojas. Llamaba su camisa blanca. Me pareció verlo dudar; se detuvo; seguramente pensaba. Me imaginaba su situación y sus esfuerzos, y desde tierra lo ayudé con el pensamiento, estrujándome las manos. Lo vi subir el pedazo más bravo. - ¡Eh! –me gritó-. ¿Es alto? - Sí –contesté, admirado sin querer. S - ¡Subiré más! - ¡Subí! –lo incité, olvidando completamente que estaba haciendo más ardua mi propia prueba. - Pero vos no vas a poder –me recordó riendo. - ¡Bah! En realidad, su risa me había llenado de espanto. Subió un poco más y se perdió entre las ramas. Después de un ratito lo videscender. Y descendía tranquilo, sonriente: - No podés, no podés –me repetía mientras bajaba. Cuando estuvo en el suelo, se limpió las manos y se calzó las sandalias. Sonreía, me miraba y movía sus hombros. Yo, a mi vez, me disponía ensilencio. Antes de que él acordara me había colgado del árbol y encaramado dosmetros. Federico, sacudiendo las basuras de su camisa, sonreía ante mi empuje. Me dejó subir sin hablar. Pasé una rama gruesa que me era conocida porquede ella siempre colgábamos las hamacas. Luego empezaron las más delgadas. Cuando Federico me vio en el “nudo”, me gritó con un poco de susto: - ¡Che, no te vayas a matar! - ¡No! Me sentía firme y seguro, pero los brazos me temblaban con el esfuerzo. 18
  19. 19. Logré dos escalones difíciles. Me agarré bien fuerte de una rama y miréhacia abajo. - ¿Qué hacés? –me preguntó Federico. No le contesté y mi silencio lo asustó. - ¡Bajá! – me gritó. Tampoco le respondí. Nada. Vuelta a seguir. Ya distinguía el pañuelo. Mi hermano lo habíacolgado todo a lo largo del brazo para prenderlo bien lejos de mi alcance. Todavíatenía que trepar un metro. El susto me hizo dudar. Volví a mirar al suelo.Federico me llamaba. Trepé sin escucharlo, llegué a la altura necesaria y no supequé hacer para lograr el pañuelo. Después de pensar febrilmente, me saqué comopude el cinturón. Lo sujeté a la rama y prendiendo mi mano sudada a la correa, medejé balancear. Oí los gritos de Federico, se me hizo un nudo enorme en el pecho,creí que iba a caer. Pero, mientras tanto, con la punta de los dedos habíaconseguido tomar el pañuelo. Me largué a llorar. Mientras descendía por las ramas me estallaban los sollozos. Habíaolvidado mi triunfo y mi osadía. Lloraba como un desesperado y con las manossucias me embadurnaba la cara. Cuando toqué tierra Federico me abrazó, tambiénllorando. Y me parece solamente, que entonces pude sonreír.Wernicke, Enrique en Hombrecitos, perros y fantasmas : cuentos de realistas, de animales yde terror : poesías : teatro de títeres : curiosidades y palabras difíciles, Buenos Aires,Kapelusz, 1988.Ejercitación:1. ¿Qué tipos textuales encontrás? ¿Cuál predomina? Justificar.2. ¿Cuál es el marco de la narración?3. ¿A qué género discursivo pertenece este texto?4.¿Quiénes son los protagonistas de esta historia?5. ¿En qué consiste la prueba que llevan a cabo los hermanos?6. ¿Cuál es el tema de este cuento? ¿Cómo se relaciona con su título?7. Describí el marco de la narración.8. ¿Qué estrategias lleva a cabo el protagonista para alcanzar el pañuelo?9. Hacé una breve descripción del “ciprés” (incluila en alguna parte del texto).10. Mencioná los elementos del circuito real de la comunicación y los de la situaciónde ficción señalada entre corchetes. Caracterizar registro y variedades de lenguaen el pasaje señalado.11.¿Qué funciones del lenguaje encontrás en le texto? Justificar.12. Completá el siguiente cuadro con verbos extraídos del texto y colocá el tiempoutilizado en cada columna en la última fila. Acciones Acciones de Descripcionesprincipales telón de fondo 19
  20. 20. Tiempo verbal13. Justificá la tildación de las siguientes palabras:llamábamossonreíaoísubirémítambién14. Justificá la ortografía de las siguientes palabras:a. Llamábamos (b)b. Subir (b)c. Eligió (g)d. Estuve (v)15. Clasificá las siguientes palabras de acuerdo a los criterios semántico y almorfológico:AventuraExtrañoDescubrimientoEspeluznantesDécimo quintoRarasSaludUnasArgentinoParanáÁrbol16. Escribí un cuento utilizando las palabras del punto 14.Texto Nº 9 20
  21. 21. “La intrusa” Ella tuvo la culpa, señor juez. Hasta entonces, hasta el día que llegó, nadiese quejó de mi conducta. Puedo decirlo con la frente bien alta. Yo era el primeroen llegar a la oficina y el último en irme. Mi escritorio era el más limpio de todos.Jamás me olvidé de cubrir la máquina de calcular, por ejemplo o de planchar conmis propias manos el papel carbónico. El año pasado, sin ir más lejos, recibí unamedalla del mismo gerente. En cuanto a ésa, me pareció sospechosa desde elprimer momento. Vino con tantas ínfulas a la oficina. Además, ¡qué exageración!,recibirla con un discurso, como si fuera una princesa. Yo seguí trabajando como sinada pasara. Los otros se deshacían en elogios. Alguno, deslumbrado, se atrevía arozarla con la mano. ¿Cree usted que yo me inmuté por eso, señor juez? No. Tengomis principios y no los voy a cambiar de un día para el otro. Pero hay cosas quecolman la medida. La intrusa, poco a poco me fue invadiendo. Comencé a perder elapetito. Mi mujer me compró un tónico, pero sin resultado. ¡Si hasta se me caía elpelo, señor, y soñaba con ella! Todo lo soporté, todo. Menos lo de ayer. “González-me dijo el gerente- lamento decirle que la empresa ha decidido prescindir de susservicios”. Veinte años, señor juez, veinte años tirados a la basura. Supe que ellafue con la alcahuetería. Y yo, que nunca dije una mala palabra, la insulté. Sí,confieso que la insulté, señor juez, y que le pegué, con todas mis fuerzas. Fui yoquien le dio con el fierro. Le gritaba y estaba como loco. Ella tuvo la culpa. Arruinómi carrera, la vida de un hombre honrado, señor. Me perdí por una extranjera, poruna miserable computadora, por un pedazo de lata, como quien dice.Pedro Orgambide en La buena gente, Buenos Aires, Sudamericana, 1970Actividades1. ¿Qué tipo textual predomina?2. ¿Cuál es el marco de este texto y qué tipo de narrador encontramos?3. ¿Qué transformación sufre el narrador en su conducta? Marcá dos fragmentosque evidencien estos cambios.4. La identidad de la “intrusa” no se revela hasta el final. Subrayá los “falsos”indicios que insinúan que la “intrusa” es una mujer.5. El protagonista culpa a la computadora por lo ocurrido. ¿Estás de acuerdo conél? ¿Por qué? Expresá tu opinión y fundamentá.6. ¿Qué significa la expresión “Puedo decirlo con la frente bien alta”? Explicalo contus palabras y pensá en qué situaciones podría ser usada.7. ¿Cuál es el tema del cuento? ¿Cómo se relaciona con el título?8. Marcá con una cruz la respuesta correctaEl relato adopta la forma de:  una carta  un discurso  una declaración  un recuerdo 9. Explicá qué tipo de acto de habla se realiza en el enunciado subrayado. 21
  22. 22. 10. Identificá el circuito ficcional de la comunicación. 11. Clasificá semántica y morfológicamente las siguientes palabras: culpa – sospechosa – miserable - un – ayer – principios - veinte- la 12. Justificá la tildación de las siguientes palabras: día- arruinó- último- seguí- qué – tónico 13. Justificá la ortografía de las siguientes palabras: Tuvo (v) Equipaje (j) Posible (b) Mentiroso (s) Golazo (z) 14. Producción Elegí uno de los siguientes narradores y escribí la historia de “La intrusa”: el gerente la esposa de González la computadoraTexto Nº10 22
  23. 23. “Los dos reyes y los dos laberintos” Cuentan los hombres dignos de fe (pero Alá sabe más) que en los primerosdías hubo un rey de las islas de Babilonia que congregó a sus arquitectos y magos yles mandó construir un laberinto tan perplejo y sutil que los varones másprudentes no se aventuraban a entrar, y los que entraban se perdían. Esa obra eraun escándalo, porque la confusión y la maravilla son operaciones propias de Dios yno de los hombres. Con el andar del tiempo vino a su corte un rey de los árabes, y el rey deBabilonia (para hacer burla de la simplicidad de su huésped) lo hizo penetrar en ellaberinto, donde vagó afrentado y confundido hasta la declinación de la tarde.Entonces imploró socorro divino y dio con la puerta. Sus labios no profirieronqueja ninguna, pero le dijo al rey de Babilonia que él en Arabia tenía otro laberintoy que, si Dios era servido, se lo daría a conocer algún día. Luego regresó a Arabia,juntó sus capitanes y sus alcaldes y estragó los reinos de Babilonia con tanventurosa fortuna que derribó sus castillos, rompió sus gentes e hizo cautivo almismo rey. Lo amarró encima de un de un camello veloz y lo llevó al desierto.Cabalgaron tres días, y le dijo: “¡Oh, rey del tiempo y sustancia y cifra del siglo!,en Babilonia me quisiste perder en un laberinto de bronce con muchas escaleras,puertas y muros; ahora el Poderoso ha tenido a bien que te muestre el mío, dondeno hay escaleras que subir, ni puertas que forzar, ni fatigosas galerías querecorrer, ni muros que te veden el paso”. Luego le desató las ligaduras y lo abandonó en mitad del desierto, dondemurió de hambre y de sed.Borges, Jorge Luis en El Aleph, Barcelona, Alianza Editorial, 1998.Comprensión de texto 1. Determiná el género discursivo de este texto. 2. ¿Qué tipo de narrador encontramos en el texto? 3. ¿Quiénes son los personajes principales del cuento? 4. ¿Dónde ocurren los hechos? Transcribí dos índices de lugar que justifiquen tu respuesta. 5. ¿En qué época ocurren? Transcribí un índice de tiempo. 6. Señalá dos verbos que indiquen acciones principales y dos que se utilicen para telón de fondo. 7. ¿Qué proyecto tiene cada uno de los reyes? 8. ¿Por qué el rey de Arabia considera el desierto un laberinto? 9. Explicá con tus palabras el sentido de la frase “…esa obra era un escándalo…” 10. Buscá en el texto y clasificá morfológicamente: Dos sustantivos abstractos Dos sustantivos comunes concretos individuales 23
  24. 24. Dos adjetivos calificativos Un adjetivo numeral ordinal 11. Buscá en el texto y transcribí: dos palabras graves sin tilde, dos agudas con tilde, dos esdrújulas, dos con hiato por acentuación y un monosílabo con tilde. 12.Justificá la ortografía de las siguientes palabras: bronce (b) entraban (b) confusión (s) subir (b) canción (c) 13. Producción Escribí una narración en la que cuentes la historia de dos reyes enfrentados.TEXTO N°11 EL LABERINTO DE CRETA 24
  25. 25. La casa donde nació Teresilda Palomeque tenía 40 habitaciones, 10 patios, 8 jardines. Sin prisa y sin pausa se le fueron muriendo los padres, los hermanos todos solteros pero con una picadura en los huesos, las hermanas todas casadas aunque de salud muy frágil. Teresilda, la menor, no se casó y sin embargo persistió en vivir sola y unánime en esamansión. Deambulaba por los aposentos, se paseaba por los balcones y belvederes, subía y bajabaescaleras, trepaba a los áticos y a las terrazas, descendía a los sótanos, recorría los pasillos, laslogias y los diez patios, serpenteaba entre los muebles y mariposeaba por los jardines. En la vecindad corría el rumor de que Teresilda se había dividido entre 15 o 20Teresildas todas iguales, porque costaba creer que una sola abriese tantas puertas y se asomasea tantas ventanas, por no mencionar el hecho increíble de que no tuviera el menor vestigio defatiga ni alguna sirvienta que la ayudase con los quehaceres. {Una vez al mes los sobrinos la visitaban para aliviarle hoy un marfil y una mañana unatetera de plata y le decían:-Por Dios, tía Teresilda. Es absurdo que te empeñes en vivir sola en este tremendo caserón. Eldía menos pensado amanecerás muerta de esa misma fatiga que estás acumulando sin dartecuenta pero que en cualquier momento se te caerá encima como una montaña.}Y agregaban alguna frase con alguna brutalidad, fruto de la preocupación:-Si es que antes no entran ladrones y te estrangulan o te clavan un puñal en el pecho. Al fin Teresilda se convenció de que se sentía cansada, aparte de amenazada por la delincuencia. En seguida los sobrinos iniciaron los trámites.Una mañana supo que la llevaban a una escribanía y le hacían firmar unos papeles. Y esa mismatarde se enteró de que se había mudado a un departamento de la calle Vidt llevándose algunosmuebles porque para que más, Teresilda, por Dios, gemían los sobrinos, quienes enseguida ladejaron sola para distribuírse el resto del mobiliario.Teresilda estaba habituada a la soledad, así que se sintió a gusto. Pero también estabaacostumbrada a las felices correrías por las habitaciones, y quiso reanudarlas.Dio un paso y tropezó con una pared. Dio otro paso en dirección contraria y chocó contra otrapared.Volvió a cambiar de rumbo y se llevó por delante una cómoda. Giró y la detuvo una mesa.Volvió a girar y embistió un aparador.Vio una puerta, la abrió y no era una puerta para salir sino para entrar. Retrocedió y se golpeócon una ventana, quiso abrirla y asomarse, se asomó y del lado de afuera estaba el lado deadentro. Miró y miró y donde miraba los ojos se le hacían pedazos.Entendió que estaba atrapada en un laberinto, en los vericuetos de una arquitectura caótica, enun dédalo tan enredado que no habría forma de salir y ellla moriría de hambre y de sed odevorada por algún minotauro.Para que gritar. Nadie la oiría desde la remota calle Vidt.Un mes después los sobrinos la buscaron por todo el único cuarto del departamento, la buscaronen la cocina, en el baño, la buscaron en el pozo de aire y dentro de los muebles. Pero no laencontraron.Es un misterio como habrá podido Teresilda abandonar el laberinto y fugarse, nadie sabe adonde. Marco Denevi, El amor es un pájaro rebelde. Buenos Aires, 1993 a) ¿A qué género pertenece el texto y qué tipo textual predomina? Justificá tu respuesta. Si aparecen otras tipologías señalalas. b) Caracterizá al narrador. Persona, registro linguístico y variedades de lengua. Justificá tu respuesta con ejemplos de cada uno de los items mencionados. 25
  26. 26. c) ¿Cómo se comportan los sobrinos con Teresilda? Fundamentá tu respuesta con una cita textual. d) ¿Qué cosas extrañas le suceden a Teresilda en su nueva casa? e) ¿Cuál es la complicación que se le presenta a Teresilda y cómo la resuelve? f) ¿Los hechos en el relato se presentan narrados cronológicamente? Justificá tu respuesta. g) Observá el párrafo encerrado entre {...} Mencioná los elementos del circuito de la comunicación. h) En el texto, a los siguientes sustantivos se le atribuyen adjetivos, transcribílos y explicá si manifiestan objetividad o si están usados como expresiones valorativas. Indicá además de que tipo de valoración se trata (positiva o negativa). Caserón........................................................................................................................................................... .......................................................................................................................................................................... Arquitectura.................................................................................................................................................. .......................................................................................................................................................................... Correrías........................................................................................................................................................ .......................................................................................................................................................................... . i) Extraé del texto palabras para completar el cuadro:Clase de palabra PALABRA Criterio semántico Criterio morfológicosustantivosustantivoadjetivoadjetivoartículoconjunciónadverbio i) Producción de 15 renglones: “La fuga de Teresilda” TEXTO N°12 26
  27. 27. ESQUINA PELIGROSA El señor Epididimus, el magnate de las finanzas, uno de los hombres más ricos del mundo, sintió un día el vehemente deseo de visitar el barrio donde había vivido cuando era niño y trabajaba como dependiente de un almacén. Le ordenó a su chofer que lo condujese hasta aquel barrio humilde y remoto.Pero el barrio estaba tan cambiado que el señor Epididimus no lo reconoció. En lugar de calles de tierra, había boulevares asfaltados, y las míseras casitas de antaño, habían sido reemplazadas por torres de departamentos. Al doblar la esquina vio el almacén, el mismo viejo y sombrío almacén donde él había trabajado como dependiente cuando tenía doce años. -Deténgase aquí- le dijo al chofer. Descendió del automovil y entró en elalmacén.Todo se conservaba igual que en la época de su infancia: las estanterías,la antigua caja registradora, la balanza de pesas y, alrededor, el mudo asedio dela mercadería. El señor Epididimus percibió el mismo olor de sesenta años atrás: un olorpicante y agridulce a jabón amarillo, a aserrín húmedo, a vinagre, a aceitunas, aacaroína. El recuerdo de su niñez lo puso nostálgico. Se le humedecieron los ojos.Le pareció que retrocedía en el tiempo. Desde la penumbra del fondo le llegó la voz ruda del patrón: -¿Estas son horas de venir? Te quedaste dormido como siempre. El señor Epididimus tomó la canasta de mimbre, fue llenándola con paquetes de azúcar, de yerba y de fideos, con frascos de mermelada y botellas de lavandina y salió a hacer el reparto. La noche anterior había llovido y las calles de tierra estaban convertidas en un lodazal. Marco Denevi 1) ¿Cuál es la situación inicial? 5) ¿Cuál es la transformación que sufre la situación inicial? 6) Transcribí la frase del narrador que marca la transformación. 7) ¿Por qué pensás que el texto se titula "Esquina peligrosa"? 5) Observá los adjetivos que modifican los siguientes sustantivos y determiná si son valorativos. Barrio ....................................................................................................................................... Casitas....................................................................................................................................... Almacén.................................................................................................................................... . 6) De acuerdo con el tipo de valoración, ¿cómo considera el narrador el pasado del señor Epididimus? 7) Subrayá una enumeración. 27
  28. 28. 8) Marcá en el texto con otro color los fragmentos en donde se concentran imágenes sensoriales.9) Agregá una comparación en algún lugar del texto.10) Producción: escribí 15 renglones sobre la "Transformación del señor Epididimus". Podés tomar partes del texto como parte de tu descripción. Mantené el observador del texto y agregá adjetivos valorativos. Título:"De millonario a dependiente". 28

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