historia de la infancia

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historia de la infancia

  1. 1. La infancia, entre el pasado y el presenteAcerca de la infancia en el pasadoLos historiadores se han ocupado tradicionalmente de los asuntos políticos y militares, pero no han prestado casi ningunaatención a las penosas experiencias de la infancia. Los especialistas en pedagogía sólo se ocuparon de los asuntos escolares,haciendo referencia sólo ocasionalmente a lo que les sucedía a los alumnos en el hogar y en el mundo. Se consideraba que lahistoria debía ocuparse de los acontecimientos públicos, no los privados. No se prestó atención a lo que ocurría en loshogares o en los patios del recreo.Sin embargo, la historia de la infancia tiene gran importancia para el estudio de la sociedad humana. El libro de De Mauseintenta estudiar sistemáticamente las actitudes y prácticas de los padres con respecto a sus hijos en diferentes épocas.Los resultados de esta investigación son muy deprimentes. Revelan una larga y triste historia de abusos cometidos con losniños desde tiempos remotos hasta casi nuestros días. Por supuesto no se puede generalizar en forma absoluta, siemprehubo padres que amaron y trataron bien a sus hijos. En muchos casos los errores en la crianza se debieron más a laignorancia que a la mala voluntad.Si bien hasta hoy los casos de niños maltratados son frecuentes, los historiadores señalan que a partir del S XVIII fuedesarrollándose paulatinamente una actitud más humanitaria.La historia de la infancia, afirma De Mause, es una pesadilla de la que hemos empezado a despertar hace muy poco. Cuántomás se retrocede en el pasado, más expuestos están los niños a la violencia, el maltrato y la muerte. Menos eficaciamuestran los padres en la satisfacción de las necesidades de desarrollo del niño. El trato despiadado abarcaba desde elinfanticidio, el abandono, la negligencia, los rigores de la envoltura en fajas, la inanición deliberada, las palizas, los encierros,etc.En principio se pensaba que no había documentos para indagar la historia de la infancia sin embargo, se han encontrado. Lointeresante es que al historiador de la sociedad, que relata los acontecimientos que le son contemporáneos, todas lasprácticas de crianza le parecen buenas. No hay cuestionamientos, la violencia de la que han sido objeto los niños se justifica.En general se observa que se resta importancia a los primeros años del niño y se estudia el contenido formal de la educaciónpero no el emocional.Para entender el castigo y maltrato al que se somete al niño, De Mause dice que cuando el adulto se encuentra frente a unniño que le pide algo, dispone de tres reacciones posibles según la forma en que concibe al niño: El niño es un ser demoníaco, temible, pura maldad. Estas proyecciones de maldad dirigidas hacia el niño justifican los sentimientos hostiles y el maltrato de los demás. Los niños existen únicamente para satisfacer las necesidades y deseos de sus padres. Se produce una inversión de los roles, los niños están para serviles y complacerlos, hasta para cuidarlos. Experimenta empatía respecto de las necesidades del niño y actúa para satisfacerlas. Empatía es la capacidad del adulto para situarse en el nivel de la necesidad de un niño e identificarla correctamente sin mezclar las proyecciones propias del adulto Todo esto no quiere decir que los padres de otras épocas no amaran a sus hijos, sí los amaban. Hoy también les pegan y los quieren. Antes y ahora hay manifestaciones de ternura, especialmente cuando los niños no demandan nada. Los padres, de todas las épocas, han tenido dificultades para alcanzar el nivel empático opina De Mause. Las representaciones colectivas acerca del niño fueron sosteniendo diversas prácticas aceptadas y justificadas. Veamos como algunas prácticas históricas dan cuenta de la concepción de infancia que se tiene. Fajas: El niño está tan lleno de peligrosidades. Para controlar estas peligrosidades es necesario fajarlo atado y apretado durante mucho tiempo. Asustar: Para mantener controlado al peligroso niño se tomaban otras medidas como asustar al niño con espíritus y fantasmas. Desde las brujas y los demonios en la Edad Media hasta el "hombre de la bolsa" de los tiempos modernos servían para asustar. Infanticidio: Era una práctica común y permitida desde la antigüedad. Cuando la documentación se hace más accesible, S VXIII se encuentra una alta tasa de infanticidio en toda Europa. Existían casas de exterminio en manos de nodrizas. Cuando los padres ya no pagaban su mantenimiento las nodrizas los mataban. Las casas de niños expósitos fue creada para albergar a los niños abandonados. En Inglaterra se abrió una casa de niños expósitos en 1741 para que no haya más niños muertos por las calles. Abandono: La forma más común era enviar al niño a la casa de la ama de cría. Las nodrizas existieron desde la época de la Biblia. En el S XVIII la gran mayoría de las madres trataban de evitar darle de mamar a sus hijos. Los niños permanecían en las casas de las nodrizas entre dos y cinco años. La costumbre persistió en Inglaterra hasta el S XVIII, en Francia hasta el S XIX y en Alemania hasta el s XX. El castigo corporal: Incluso humanistas y pedagogos famosos como Pestalozzi y Comenio, aprobaban el castigo corporal.
  2. 2. El siglo xx fue la época en que se amplió considerablemente la responsabilidad pública respecto de los hijos ajenos. ¿Cómosurge este interés por los hijos ajenos?Es evidente que el Estado no tenía intereses humanitarios. Los economistas y los militares se dieron cuenta que laprosperidad y la seguridad de la Nación dependían de que los ciudadanos jóvenes estuvieran sanos. Comienza la escolaridadgratuita y obligatoria. El 1889 el Parlamento inglés aprobó una ley para proteger a los niños de los tratos crueles, esto fueluego de que la sociedad protectora de animales recibiera quejas por no ocuparse de los niños. Es decir que existieronprimero leyes de protección a los animales y posteriormente surge la legislación dirigida a los niños.Recién en el siglo XIX los poderes públicos comienzan a pensar en los niños como personas con necesidades especiales,vulnerables, desamparados; y no como adultos pequeños prestando servicios a sus padres.Los asesinatos infantilesEn la antigüedad los asesinatos infantiles podían tener distintas motivaciones, por ejemplo, protegerse los adultos de lasamenazas que los oráculos profetizaban, encarnadas en niños que presuntamente estaban predestinados a asesinar al rey,faraón o gobernador de turno. Estos serían los casos de la matanza de niños judíos por parte del faraón en tiempos deMoisés, o más tarde la matanza de inocentes por parte de Herodes:"Al verse engañado por los magos, Herodes se enfureció y mandó matar, en Belén y sus alrededores, a todos los niñosmenores de dos años, de acuerdo con la fecha que los magos le habían indicado. Así se cumplió lo que había sidoanunciado por el profeta Jeremías: En Ramá se oyó una voz, hubo lágrimas y gemidos: es Raquel, que llora a sus hijos y noquiere que la consuelen, porque ya no existen."Evangelio según San Mateo, 2:16-18Pero sin duda la dimensión más abrumadora de los asesinatos infantiles corresponde a los cometidos por motivossocioeconómicos: eliminar en momentos de escasez un exceso de bocas a alimentar. La falta de salud y las deficienciasfísicas o psíquicas, junto a la pobreza, devaluaban también drásticamente el valor social del menor y el interés porpreservarle la vida.Como veremos en otros apartados, aquí también las niñas eran las que se llevaban la peor parte. Situación que todavíapersiste, ya que el asesinato (encubierto, para eludir las leyes) de niñas por motivos económicos y culturales sigue siendouna triste realidad en algunos países, en la medida que cuanto mayor es la pobreza más se considera a los niños comopuntales para la vejez, y en cambio a las niñas como una carga. Por ejemplo, ocurre en algún país subsahariano o en algunasregiones de India o Pakistán.Los sacrificios rituales"Dijo Dios a Abraham: toma a tu hijo, tu unigénito, a quien amas, a Isaac, y vete al país de Moriá y ofrécele allí enholocausto sobre una de las montañas" (Génesis, 22,2).En la antigüedad, satisfacer a los dioses con sacrificios humanos, a menudo infantiles, no era un hecho excepcional, nicircunscrito a Mesopotamia o el Antiguo Egipto. Era un ritual, una practica litúrgica, que llegó también a la Grecia clásica. Yque también se practicó en distintas culturas de otros continentes. No es una práctica erradicada completamente en laactualidad: "La agencia católica suiza Apic alertaba en su edición del 2 de agosto (2005) sobre la existencia de sacrificiosrituales de bebés en el norte de Benín. Según antiguas tradiciones conservadas por algunas etnias, como los baatonous,los bokos o los peuls, los niños que salen del vientre de su madre en posiciones anormales, como por ejemplo con lacabeza girada hacia arriba, son calificados inmediatamente de brujos y de malditos, y deben ser sacrificados con elacuerdo de sus propios padres."Benín: lucha contra el infanticidio ritual. Mundo Negro, nº 499, septiembre 2005 (revista de los Padres Combonianos)Los abandonosLos abandonos, por los motivos socioeconómicos apuntados en el apartado de los asesinatos infantiles, a los que cabríaañadir ahora el hecho de ser hijo ilegítimo, también están ya ampliamente documentados y regulados en Grecia y en Roma.Se siguen regulando a través de los siglos, en la medida que es una práctica constante, especialmente abrumadora enmomentos de extrema pobreza. En muchos casos, los abandonos implicaban la muerte directa del menor abandonado, y enel resto representaba una vida muy precaria y marginal, dada la consideración de "expósito" que se arrastraba y los pocosrecursos a los que se podía acceder."Al no tener estos niños padres conocidos, se les ponían apellidos que delataban su condición de niños abandonados: elmás cruel era el ponerles directamente Expósito de apellido. Todavía en 1921 la ley establecía en España que losexpedientes para cambiarse el apellido de Expósito por cualquier otro, serían gratuitos."Mariano Arnal. www.elalmanaque.com/lexico/exposito.htm (2005)
  3. 3. "Oliver Twist no existió, pero la miseria y la explotación infantil de muchos niños europeos fue real. En la maravillosaépoca victoriana el 15% de los críos moría al nacer. (...) Dickens abre su historia con el penoso nacimiento de suprotagonista, que ya refleja una de las constantes de su tiempo: el abandono de niños. La madre de Oliver no sobrevive alparto, que se produce en un hospicio, ese edificio que ya se ha hecho común a la mayoría de las ciudades, grandes opequeñas, realidad plasmada en el libro y corroborada por las estadísticas con las que contamos. (...) Según el exhaustivoestudio sobre La Infancia en la Historia Contemporánea de España (1834-1936), dirigido por el historiador José MaríaBorrás Llop, la cifra de niños acogidos en estos establecimientos creció espectacularmente en Europa durante la primeramitad del siglo XIX hasta disminuir de forma progresiva y casi desaparecer a principios del XX. (...) Más remotas eran lasposibilidades de supervivencia de los recién nacidos depositados allí. En periodos normales, en los que no se propagaranlas epidemias, de cada 1.000 niños ingresados fallecían entre un 70 y un 80%, sin apenas superar el primer mes de vida."El Mundo, Magazine. 27-11-2005Los abandonos se siguen dando en la actualidad, y la suerte de los abandonados hoy en día depende de las sociedades en lasque se produce el abandono, de la edad del abandonado (a mayor edad, la adopción o acogida es más problemática) y de suestado de salud, de modo especial en lo concerniente a eventuales grados de discapacidad psíquica o física.La mortificación del cuerpoMuchas han sido las creencias o costumbres insólitas, sobre todo relacionadas con las niñas, que en muchas culturas hanmortificado la vida de generaciones de menores. Por ejemplo, la costumbre de comprimir los pies de las niñas en China:"El vendaje de los pies era una antigua costumbre de China, que se extendió desde el siglo X hasta el siglo XX. Esatradición consistía en el vendaje apretado y doloroso del pie para que su tamaño no pasara de unos 7,5 cm. Inicialmentefue practicado por las familias ricas, pero rápidamente se difundió también entre las pobres. Tener hijas con piesdiminutos era un signo de prestigio. Se consideraba que eran más idóneas para el matrimonio, ya que los pies de lotoobligaban a las muchachas a quedar recluidas en el hogar, lo que aseguraba su virginidad. Esa práctica estuvo impulsadaen parte por fetichismo sexual. Ese proceso doloroso duraba varios años y a menudo provocaba infección, gangrena eincluso la muerte."Integración de los derechos humanos de la mujer y la perspectiva de género. Consejo Económico y Social de las NacionesUnidas. 31-1-2002Ignorancia, afán de sometimiento o absurdos ideales estéticos a lo largo de la historia han torturado la vida de millones demenores. Entre muchos otros, sería también el caso de la costumbre de alargar el cuello de las niñas en alguna tribuafricana, o de comprimir la frente de los recién nacidos en algunas culturas precolombinas."La anatomía de la especie humana no ha sufrido modificaciones en los últimos milenios, pero la imagen cultural exigidade ella, en cada época y lugar, sí ha sido diferente. (...) En los primeros días de vida se decide que la cabeza del niño debetener una forma especial, aplicándole una presión externa para modelar intencionalmente el cráneo, que adecua su formasegún la presión ejercida, dadas las características plásticas de la bóveda craneal en el recién nacido, que persisten en losprimeros años de vida mientras se osifica. (...) La craneoplastia, según testimonios arqueológicos y etnohistóricos, fueutilizada en todo el planeta: Se han encontrado cráneos modelados por el hombre en los cinco continentes: en Oceanía,África, Asia y Europa pero, sobre todo, en América.Abel Fernando Martínez Martín. Craneoplastia andinahttp://museohismedicina.galeon.com/Craneoplastia/Craneoplastia.htm (2005)La mutilación genital femeninaEn relación a la agresión al cuerpo infantil, por su difusión, antigüedad histórica y dolorosa y lamentable persistencia,destaca la mutilación genital femenina, que al parecer se inició en Egipto hace unos 2.000 años. En la actualidad sigue siendoun fenómeno muy grave: se estima que más de 135 millones de niñas y mujeres la han sufrido y que cada año dos millones deniñas corren el riesgo de padecerla. Las principales razones aducidas para la continuación de esta práctica son la costumbrey la tradición. Pero, sin duda alguna, a lo largo de los siglos y ahora, es consecuencia de estructuras de poder patriarcales,que legitiman la necesidad de controlar la vida de la niña y de la futura mujer."La niña es inmovilizada, generalmente por ancianas, con las piernas abiertas. La mutilación se lleva a cabo utilizando uncristal roto, la tapa de una lata, unas tijeras, la hoja de una navaja u otro instrumento cortante. Cuando se trata de unainfibulación, se utilizan espinas o puntos para unir ambas partes de los labios mayores, y las piernas pueden permaneceratadas hasta 40 días. A veces se aplican polvos antisépticos, o bien, con mayor frecuencia, ungüentos que contienenhierbas, leche, huevos, ceniza o estiércol y que se consideran cicatrizantes. Es posible que a la niña la lleven a un lugarelegido al efecto para su recuperación donde, si la mutilación se ha practicado como parte de una ceremonia iniciática, seimparten enseñanzas tradicionales. En el caso de las muy ricas, es posible que la mutilación sea realizada por un médicocualificado en un hospital utilizando anestesia local o general.(...) "La práctica de la mutilación genital femenina es anterior al islam y no es habitual entre la mayoría de losmusulmanes, pero ha adquirido una dimensión religiosa. Allí donde es practicada por musulmanes, a menudo se invoca lareligión como una de sus razones. Muchos de los que se oponen a la mutilación niegan que haya relación alguna entre su
  4. 4. práctica y la religión, pero los líderes islámicos no se muestran unánimes al respecto."Amnistía Internacional. ¿Qué es la mutilación genital femenina? ACT 77/06/97/sLos castradosLos niños, por su parte, también han sufrido mutilaciones genitales: las castraciones. La han sufrido con distintos objetivos alo largo de la historia: por ejemplo, para convertirlos más tarde en guardianes de confianza de los aposentos femeninos, oen cantores de voz atiplada en las cortes y los monasterios (una práctica, esta última, todavía vigente en Europa en el sigloXIX). O para convertirlos en objetos sexuales, como en la Roma imperial, en la que pesar de algunas disposiciones en contra,no eran insólitas las castraciones (también se practicaba, en distintas culturas, la castración de adultos como castigo poralgunos delitos, o a los prisioneros de guerra)."Con Italia como principal escenario, dada su histórica tradición canora, la castración de los niños destinados al canto serealizaba entre los 7 y 12 años de edad, es decir antes de que la función glandular de los testículos diera lugar a la muda ocambio de voz. Se trataba casi siempre de niños de condición muy humilde, familia numerosa y aparentes aptitudes para loque habían sido seleccionados. La posibilidad de una importante carrera cantando en ceremonias religiosas, teatros ocortes, podía significar un considerable ingreso de dinero no solo para el artista sino también para su familia y losintermediarios en sus jugosas contrataciones. (...) A menudo, el precio que los elegidos pagaban por someterse a talintervención no era simplemente no poder procrear en un futuro, sino la propia vida, ya que las precarias condiciones deasepsia de entonces elevaban los porcentajes de mortalidad, según la habilidad del cirujano ocasional, que podía ser unmédico o un simple barbero, desde un 10 hasta un 80 por ciento."Mario Solomonoff. Las Voces de los Ángeles: Los Castradoshttp://www.lamaquinadeltiempo.com/algode/castrati.htm (2006)Al parecer, es una práctica que aún persiste en algún estado de la India. En relación a la cultura latina, su tratamientoambivalente es posible que tenga alguna relación con esta cita del Evangelio:"Porque hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino delos Cielos. Quien pueda entender, que entienda."S. Mateo, 19.12Los abusos sexualesCon los abusos sexuales a menores y su prostitución forzada entramos en uno de los capítulos más siniestros de la historiade la humanidad. En la antigüedad se consideraba natural considerar a los menores como objetos sexuales, hemos puestoun ejemplo de la Roma Imperial.Los testimonios de estos abusos en prácticamente todas las culturas son abrumadores: en la medida que no se lesconsideraba sujetos de derechos estaban fácilmente expuestos a ellos.Por ejemplo, Goya, en sus grabados, nos recuerda que los abusos infantiles no eran una práctica insólita en su época, acaballo de los siglos XVIII y XIX.Desgraciadamente, en la actualidad sigue siendo un tema gravísimo. Junto a los abusos cometidos en el ámbito familiar, enla mayoría de los casos ignorados y por lo tanto impunes (pero de efectos desbastadores para los menores que lospadecen), hay que situar el turismo sexual y el tráfico de menores destinado a la prostitución."Los turistas sexuales que se involucran con la niñez provienen de diversas profesiones y condiciones sociales, puedenestar casados o ser solteros, hombres o mujeres, turistas ricos o viajeros con presupuestos limitados. Pueden ser pedófiloscon un deseo premeditado por niños y niñas o viajeros que no planifican su viaje con la intención de explotar a un niño(a).El anonimato, la disponibilidad de niños y niñas y el estar lejos de las restricciones morales y sociales que normalmentegobiernan su comportamiento puede llevar a una conducta abusiva en otro país. A menudo justifican su comportamientoaduciendo que es culturalmente aceptado en ese país o que ayudan al niño(a) proporcionándole algún dinero."(...)"El tráfico de mujeres, niñas y niños ha surgido como una cuestión de preocupación global en años recientes: facilitadopor fronteras porosas y avanzadas tecnologías de la comunicación, se ha vuelto crecientemente transnacional en suámbito y altamente lucrativo. A diferencia de las drogas o del armamento, mujeres, niñas y niños pueden ser “vendidos”varias veces, son mercancías en un negocio transnacional que genera billones de dólares, y a menudo opera conimpunidad."ECPAT Internacional. www.ecpat.net/es/CSEC/faq/faq.asp (2005)Las bodas de menoresLas bodas de menores concertadas por las respectivas familias a lo largo de la historia han sido habituales en muchasculturas. En la actualidad, es una práctica corriente en algunas zonas de Asia Meridional y África Subsahariana.
  5. 5. También en este caso las niñas salen peor libradas, ya que además en la mayoría de los casos las bodas no eran o son entredos menores, sino entre una niña y un adulto. Al margen de los efectos emocionales, desde un punto de vista estrictamentesanitario los efectos suelen ser también lamentables:"Normalmente estos matrimonios no se materializan hasta que los dos cónyuges llegan a la adolescencia. Las niñas seconvierten en madres a los 13 o 14 años, tan pronto como la biología lo permite. Los embarazos y abortos frecuentes, lamalnutrición y la dureza de las condiciones de vida y trabajo de estas niñas-madres acorta sus vidas."Imma Llort. /www.indiga.org/social/inf_nne.htm (2005)Los niños soldadoDesde la antigüedad, la incorporación de los menores a las milicias ha sido habitual. Si no como combatientes (a causa de supoco desarrollo), como auxiliares. Por ejemplo, en la Europa medieval, se usaba a niños como asistentes en la batalla(escuderos), aunque su papel en los combates reales era limitado.En algunos países africanos o de la América latina hoy en día hay millares de niños que luchan, matan y mueren.Habitualmente han sido enrolados en fuerzas rebeldes o gubernamentales contra su voluntad. Se ven obligados a lasconductas más crueles para sobrevivir, en ocasiones bajo los efectos de las drogas."Reclutar niños y niñas soldado es una práctica habitual en el seno de muchos conflictos en todo el mundo. En algunos,años y años de guerra han agotado a los adultos en edad de combatir: sólo quedan niños. Los niños sirven para todo entiempo de guerra: combaten, cocinan, acarrean agua, actúan como señuelos, mensajeros o espías. Estos niños y niñas hansido secuestrados en la calle, sacados de las aulas o campos de refugiados. Otros muchos son forzados a salir de sus casasa punta de pistola, mientras juegan cerca de casa o caminan por la carretera. Algunos niños se han unido de forma“voluntaria” ante la desintegración de las familias a causa del conflicto, las condiciones de pobreza y el desplome deservicios sociales básicos. Los reclutadores suelen enviar a estos niños a campos de entrenamiento junto a los adultos paraque reciban adoctrinamiento militar. Reciben un trato violento y, en algunos campos, han muerto debido a las deplorablescondiciones de vida. Tras varias semanas de entrenamiento son utilizados en primera línea de fuego como carne decañón."Coalición española para acabar con la utilización de niños soldado.www.menoressoldado.org/ninos-soldado (2005)Los menores, víctimas de las guerrasEl Informe 2005 de UNICEF sobre el estado mundial de la infancia se puede aplicar perfectamente a cualquier épocahistórica:"Los niños y niñas son siempre los primeros afectados por un conflicto, ya sea directa o indirectamente. Los conflictosarmados alteran sus vidas de muchas maneras, e incluso si no mueren o resultan heridos pueden quedarse huérfanos, sersecuestrados, violados o sufrir graves daños emocionales y traumas psicosociales debido a la exposición directa a laviolencia, el desplazamiento, la pobreza o la pérdida de seres queridos."La visibilidad de la infanciaHistóricamente la infancia es invisible. El hilo conductor de las crónicas históricas son las grandes batallas y los grandespersonajes. La vida cotidiana y doméstica, y por lo tanto también la infancia, hasta muy recientemente en general no hansido temas de interés. En las crónicas históricas, cuando aparece algún menor es un príncipe o una princesa. El resto de lainfancia no existe.Basta consultar cualquier biblioteca: dentro de las historias generales el interés por la infancia es mínimo o inexistente. Y sibuscamos publicaciones sobre su estudio específico la bibliografía es reducidísima. Esto naturalmente condiciona cualquieraproximación a la infancia a lo largo de los siglos y en las diferentes culturas. Hay que tenerlo presente.No obstante, sí que se han ocupado de la infancia pedagogos y pensadores.La conquista de la individualidadUna de las negaciones más conocidas y radicales de la individualidad se dio, en la antigüedad, en la sociedad espartana. Elniño, desde que nacía, si no era sacrificado a causa de su debilidad, era educado exclusivamente de cara a su formacióncomo soldado. Apartado de la familia, se socializaba exclusivamente a través de su pertenencia (en condiciones durísimas) alejército. En la sociedad espartana el individuo (y por lo tanto los niños y las niñas también) no tenía ninguna importancia;sólo importaba la colectividad, radicalmente militarizada.
  6. 6. Las religiones, en muchos momentos históricos y culturales, han representado el mismo papel represivo. Hoy no es unplanteamiento superado por completo y los fundamentalismos religiosos y políticos (como los talibanes de Afganistán o ladictadura de Myanmar), nos lo recuerdan."Los pueblos fuertes han defendido los intereses colectivos, sacrificando, cuando era necesario, los personales y privados.Probablemente ésta ha sido una de las causas por la que la individualidad y la originalidad ha sido siempre consideradapeligrosa, cuando no sospechosa. En consecuencia la originalidad, la discrepancia y la diferencia son valores modernos queapenas fueron tenidos en cuenta en la sociedad ni por supuesto en la escuela tradicional."Lloyd De Mause, Historia de la infancia. Alianza. Madrid, 1991La clase socialEn general a lo largo de la historia el horizonte de un niño o niña terminaba donde terminaba el horizonte de su padre omadre. Por ejemplo, en la sociedad feudal, venía determinado por la división entre nobleza, clero y pueblo llano ocampesinos (muy pocos mantenían su libertad, la mayoría dependían de algún señor de la nobleza). En esta sociedad lamovilidad social no existía. La única posibilidad de variación era la vida religiosa, a su vez rígidamente jerarquizada,determinada por la condición social y los recursos que aportaba la persona (niño, joven o adulto) que ingresaba en ella.El sistema de castas de la India es otro buen ejemplo. E ilustrativo de cómo una estructura social arcaica e injusta puedesobrevivir en un país democrático.En cada cultura los miembros de una casta, cuerpo social, etc. tenían completamente asumida su condición, y a los menoresse les educaba en función de su condición social. El objetivo era conseguir que se incorporaran con normalidad a lasfunciones que les tenía reservadas la sociedad de la forma más satisfactoria para las necesidades de la misma sociedad.En la actualidad, la divinización y la dictadura del dinero establecen una nueva estructura social, sólo en parte paliada ocompensada en algunas sociedades democráticas (no en todas) mediante las oportunas políticas sociales, encaminadas aofrecer las mismas o parecidas oportunidades a todos los niños y niñas. A nivel mundial, no obstante, las desigualdadessiguen siendo abismales, y las posibilidades de promoción de gran parte de la población infantil son inexistentes oinsignificantes.La higiene, la salud, la mortalidad infantilEn muchas épocas ha sido un verdadero peligro para las frágiles vidas infantiles la poca importancia que se daba a la higiene,cuando ésta no brillaba completamente por su ausencia.Hay que tener en cuenta que las ideas innovadoras de los pensadores de las distintas épocas tenían una difusión muylimitada; en el hipotético caso que fueran tenidas en cuenta, quedaban restringidas a las clases dominantes. Mientras tanto,las clases populares, que constituían la mayoría de la sociedad, seguían guiándose por las costumbres heredadas, enocasiones nada recomendables.Por ejemplo, durante los siglos XVI y XVII, mientras Erasmo de Rotterdam, Juan Luís Vives o John Locke contribuían con susobras al progreso del conocimiento, dedicando también su atención a las necesidades de los menores, no eran inusualesideas para nosotros tan absurdas como considerar que la orina de los niños tenía efectos beneficiosos para la piel del bebé,por lo que no se tenía un interés especial en lavarlos.Todo esto, sumado a una precaria alimentación en la mayoría de los casos (a causa tanto de la pobreza de los recursosdisponibles como de la pobre consideración del niño dentro del escalafón familiar), hacía que sobrevivieran sólo los másfuertes, los capaces de soportar las adversidades que debían afrontar. Recordemos que hasta tiempos históricamente muyrecientes la mortalidad infantil era elevadísima en todo el mundo, y que en algunos países todavía lo es en la actualidad.Durante la mayor parte de la historia la miseria y la incultura han sido una losa pesadísima y de efectos catastróficos, pero enla actualidad los recursos mundiales existentes podrían corregir fácilmente esta "pobreza estructural" que afecta a millonesde personas.La educaciónLa educación siempre ha sido motivo de interés en todas las culturas. Eso sí, con un sentido distinto del que se le da en laactualidad. Si ahora la concebimos como la posibilidad de (en teoría) facilitar a toda la infancia las mismas posibilidades paradesarrollarse, históricamente su función ha sido simplemente perpetuar el modelo social vigente, al que se supeditaban losintereses individuales
  7. 7. "Antes del Renacimiento los modelos pedagógicos se reducían a satisfacer las necesidades de los diferentes estamentossociales. Se educaba de modo distinto a los reyes, a los caballeros, a los monjes, a los clérigos, a los burgueses y a loscampesinos, no de acuerdo con sus condiciones naturales, sino con la profesión a la que sus padres y su condición socialles destinaban."Buenaventura Delgado. Historia de la infancia. Ariel. Barcelona, 1998La educación, a cargo directamente de los padres, a cargo de tutores (en el seno de la familia o fuera de ella), o a cargo decentros de escolarización (independientes o dependientes del estado o de un organismo religioso), es un debate que condistintas variaciones se perpetúa a lo largo de los siglos. Por ejemplo, ya en Grecia existía el modelo espartano, controladopor el estado y basado en una educación enfocada estrictamente a la milicia, y el modelo ateniense, basado más en lasfamilias o en las escuelas (no controladas por el estado) y a las que asistían los menores de las familias que así lo decidían.La alternativa entre asumir o delegar la responsabilidad educativa se manifiesta en muchos aspectos. Uno de estos aspectossería la existencia durante siglos de amas de cría en la primera infancia, a las que se encomendaba la crianza y la educacióndel menor los primeros años de su vida, a menudo lejos del hogar materno.Otro ejemplo más reciente sería la escolarización en internados, cuando se mandaba (o se manda) allí al menor sólo porconsiderarlo una mejor opción educativa, incluso de prestigio, sin que medien condicionantes geográficos que realmenteimpidan una escolarización compatible con su permanencia en el seno familiar. O en el polo opuesto, y en contra de lamayoritaria escolarización obligatoria, está el caso de aquellas familias que reclaman su derecho a no mandar a sus hijos a laescuela y encargarse ellas mismas de su educación.En la actualidad, según el régimen político existente y las peculiaridades sociales de cada estado se desarrollan distintossistemas educativos, de modelo único o más o menos plural según los casos.El acceso a la educación tal como lo concebimos hoy es posiblemente una de las mayores conquistas históricas. Sin duda, elacceso mundial de la infancia a la educación básica no es todavía una realidad: muchos menores padecen distintos grados deanalfabetismo, cuando no el analfabetismo total. Pero al menos, en un plano teórico, el derecho de la infancia a la educaciónestá plenamente asumido y no se discute.De todas formas, aquí también las niñas salen de nuevo peor libradas. Cuando a partir de la Ilustración se empieza asocializar y a pretender universalizar la educación, se hace sin tener en consideración a las niñas. De la misma forma que laDeclaración de los Derechos del Hombre (1789) se dirige sólo a una pequeña parte de la humanidad (los ciudadanos libresfranceses del sexo masculino), el mundo de la educación seguirá cerrado para las niñas, y no será hasta principios del sigloXX que se empiece a exigir de forma generalizada la igualdad de enseñanza para los dos sexos. Y durante todo el siglo XX selibrará la batalla por esta igualdad, una batalla todavía no concluida, ya que a la discriminación encubierta en algunassociedades occidentales se suma la descarada y en ocasiones violenta discriminación hacia las mujeres de algunas culturas,por ejemplo (aunque no exclusivamente) la existente en la mayoría de los países islámicos, empeñadas en marginar a lasniñas del mundo educativo, para evitar la más mínima promoción de la mujer.El juegoAfirmar que jugar es una actividad imprescindible para cualquier niño o niña todavía sorprende a algunas personas."Además de ir a la escuela, ayudar en casa y hacer las actividades extraescolares, el niño ha de jugar; si no juega, o no juegael tiempo suficiente o suficientemente bien, no se convertirá en un buen adulto."Quan els infants diuen prou. Francesco Tonucci. Graó, 2004La necesidad de jugar y el juego han existido siempre. Pero ¿han jugado mucho las niñas y los niños a lo largo de la historia?Sin duda han jugado todo lo que han podido, todo lo que les han dejado: jugar es su impulso natural. La presencia del juegoen todas las culturas y el rico catálogo de juegos tradicionales en cada una de ellas es un buen indicador en este sentido.La importancia del juego es reconocida desde la antigüedad. Platón ya decía que "El juego es un factor determinante en laformación del ciudadano perfecto". Todas las culturas nos han dejado testimonios escritos o gráficos sobre el juego infantil,incluso sobre el juego de los adultos. Egipto, Grecia, Roma... Ya en el siglo XVI, un testimonio de los más conocidos es elcuadro "Los juegos", de Pieter Brueghel El Viejo.Otra cuestión interesante a tener en cuenta sería diferenciar, a lo largo de la historia y también ahora, entre el juego comoactividad espontánea y sin reglas previas, el juego reglado en sus diferentes modalidades y, como forma particular del juegoreglado, el juego pensado por los adultos y para los menores como medio de aprendizaje de materias y valores. Sin dudar dela importancia de las tres modalidades, en la actualidad, teniendo en cuenta la tendencia de las sociedades desarrolladas apautar de forma exhaustiva el tiempo libre infantil, seguramente sería oportuno recordar la necesidad del juego libre yespontáneo.
  8. 8. En general, la posibilidad de jugar ha venido determinada por el grado de libertad y tiempo libre que ha gozado la infancia enlas distintas culturas. Cuando esta libertad no ha existido, como en el caso extremo de los niños esclavos (o sometidos acondiciones de esclavitud), la vida del menor ha sufrido esta carencia fundamental, ensombreciendo su presente ehipotecando su desarrollo.El "descubrimiento" de la infancia (I): historia de un sentimiento"María Victoria Alzate PiedrahitaA partir de la ubicación del estudio de la infancia como un tema de creciente interés para la disciplina histórica en sus diversasorientaciones, se muestra el proceso de surgimiento de la infancia como categoría invisible/invisible y como representación deun sentimiento de sociabilidad propiamente moderno, que se han vuelto esencial hoy en día para prácticamente todas lassociedades, desarrolladas o no.1. IntroducciónEl campo de estudio científico de la historia ha registrado una notable ampliación de horizonte. Los historiadores han tenidoque superar las barreras de la indagación histórico-política e histórico-institucional tradicional que limitaba sus indagacionesa la denominada historia de la vida o esfera "pública". Este giro temático ha conducido al estudio de la denominada historiade la esfera o de la "vida privada" (Ariés y Duby, 1985), de este modo, la familia, las mujeres y la infancia han pasado a serobjetos posibles, no siempre privilegiados, de estudio histórico.La infancia que ha sido materia de amplios estudios de tipo pedagógico y psicológico (Delval, 1988; Escolano, 1980), no hamerecido un intenso examen igualmente intenso como objeto de examen histórico en sus condiciones reales de vida.Ulivieri (1986) y DeMause (1991) coinciden en afirmar que la ausencia de una más amplia y completa historia de la infancia sedebe, entre otros, factores, a la incapacidad por parte del adulto de ver al niño en una perspectiva histórica: cuando los hijosadquieren autonomía, pertenecen al mundo de los adultos, y sólo cuando se accede a este mundo, se comienza a formarparte de la historia; en consecuencia, al negarse con todas sus características, tampoco existía su historia.Para DeMause (1991) la historia de la infancia es una pesadilla de la que hemos empezado a despertar hace muy poco.Cuanto más se retrocede en el pasado, más bajo es el nivel de la puericultura y más expuestos están los niños a la muerteviolenta, al abandono, los golpes, al temor y a los abusos sexuales.Si los historiadores no han reparado hasta ahora en estos hechos es porque durante mucho tiempo se ha considerado que lahistoria seria debía estudiar los acontecimientos públicos, no los privados. Los historiadores se han centrado tanto en elruidoso escenario de la historia, con sus fantásticos castillos y sus grandes batallas, que por lo general no han prestadoatención a lo que sucedía en los hogares y en el patio de recreo.Si bien la sociología ha estudiado al niño como elemento social (Chombart de Lawe, 1971), la pedagogía como sujeto deeducación y escolarización (Escolano, 1986; 1997); y la psicología como sujeto de desarrollo fisiológico y psicológico (Delval,1988), la historia lo ha hecho de una manera incidental; la prueba está en que el mismo "concepto de infancia"(1) podría seruna expresión que explica el distanciamiento de la infancia viva y real.No obstante, como se muestra en el Cuadro 1, es importante destacar que el trabajo histórico, en particular la historia social,ha impulsado el estudio de la infancia "viva" y real", de ahí que sus estudios destaquen aspectos peculiares asociados a lahistoria de la infancia como pueden ser las condiciones de la mujer y la futura madre, las pautas de crianza, la alimentación,las instituciones escolares, los sistemas disciplinares, el abandono, el maltrato, el infanticidio, la supervivencia, los inicios dela pediatría, el trabajo, la salud infantil, etc.En este contexto, las temáticas de estudio sistemático de orden histórico sobre la infancia se podrían articular en dosgrandes perspectivas, a saber: a) la primera busca configurar la concepción de infancia desde diversos enfoques deinvestigación de esta disciplina como son la historia de la vida privada, de las mentalidades, la de la historia comopsicogénesis, y la de la historia como genealogía, así como la historia social colombiana; b) la segunda es de ordenpedagógico-educativo, es decir, los procesos psico-pedagógicos de génesis de la concepción de infancia, tanto en uncontexto europeo como en Colombia (Ver: Anexo 1).Ahora bien, los estudios de Ariès y deMause sugieren una conexión de la historia de la infancia con la historia de laeducación. En opinión de Finkelstein (1986), hasta entonces sólo muy pocos historiadores de la educación habíanmanifestado algún interés por la infancia. En consecuencia, el mérito del historiador francés y del norteamericano, fue el demostrar que la historia de la infancia y la de la educación estaban conectadas de modo inextricable, y en varios niveles. Enprimer lugar, estaban conectadas conceptual y psicológicamente. En segundo lugar, estaban relacionadas en el tiempo. En
  9. 9. tercer lugar, estaban unidas social e institucionalmente. Ambos historiadores enfatizaron la simultaneidad en el tiempo deldescubrimiento o reconocimiento de la infancia moderna y de la aparición de instituciones protectoras donde cuidar yformar a la generación más joven. Precisamente una de esas instituciones que entrelazaría la suerte de los niños y la de suspadres sería la escuela como agente fundamental en la educación de la infancia.Cabe agregar que la obra histórica sobre la infancia de Ariès, entre otros historiadores de las "mentalidades" y de la "vidacotidiana", influyó en la interrelación entre la historia de la educación e historia social,"el análisis de las mentalidades colectivas, es decir, de las actitudes ante el mundo, la vida, la familia, la infancia, el sexo y laescuela, entre otros temas de la vida social, ayuda también a comprender y explicar el ethos que impregna la educación de unaépoca y de un tipo determinado de sociedad." (Escolano, 1997:71. Negrilla mía.)2. Una nueva sensibilidad: el descubrimiento de la infanciaReiteremos entonces que la cuestión del origen de la concepción moderna de la infancia nos remite a un estudio que hoy seconsidera clásico y que representa un punto de referencia constante para esta temática: El niño y la vida familiar en elAntiguo Régimen del historiador francés Philipe Ariès (1973, 1986,1987).Ante todo, Ariès desea hacer visible cómo la actitud de los adultos frente a la infancia ha cambiado en el curso de la historia,y sigue cambiando hoy en día de manera lenta y en ocasiones imperceptibles para nosotros como contemporáneos.La novedad de la obra de Ariès consistió, entonces, en desarrollar una historia de la evolución de las diversas actitudesmentales de la familia hacia los niños. Lo que Aries examina es la "historia tácita" de los sentimientos presentes en lacotidianeidad del pasado. Según el historiador francés, se pasa de una sociedad amplificada en la que el niño, cuando apenasera capaz de valerse por sí mismo, vivía ya como adulto en medio de los adultos, "libre", en cuanto ser autónomo yproductivo, a una sociedad que se encierra en núcleos familiares, privatizando a la infancia y segregándola mediantediversos sistemas "educativos" que implican la intervención de la autoridad paterna y la vida regulada por regímenesdisciplinarios, ya sea en el seno de la familia o en la escuela.2.1. El descubrimientoUno de los puntos de partida de su indagación fue un hecho evidente: en la iconografía alto-medieval se representaba alniño como un hombre en miniatura, mientras que es típico de la familia europea del siglo XIX organizarse "con el niño en elcentro". Entonces, se propuso explicar históricamente este tránsito del olvido a la centralidad de la infancia, un tránsito delanonimato y de la indiferencia hacia el niño de las épocas remotas al de la criatura más preciosa, la más rica en promesas yen futuro, que tenemos hoy en día.El complejo proceso del "descubrimiento" de la infancia es concebido como un tránsito progresivo de una edad infantil feliz,o cuando menos vivida en formas no constrictivas y no diferentes a las de los adultos, a través de una mayor consideración yvaloración de la infancia, a reducir la libertad primitiva mediante vínculos, esquemas educativos, formas de instrucción ylargos períodos de preparación para la vida adulta.Al niño romano recién nacido se le posaba en el suelo. Correspondía entonces al padre reconocerlo cogiéndolo en brazos; esdecir, elevarlo (elevare) del suelo: elevación física que, en sentido figurado, se ha convertido en criarlo. Si el padre no"elevaba" al niño, éste era abandonado, expuesto ante la puerta, al igual que sucedía con los hijos de los esclavos cuando elamo no sabía qué hacer con ellos. Ariès se pregunta si se debe pues interpretar aquel gesto como una especie deprocedimiento de adopción, según el cual no se aceptaba al niño como un crecimiento natural independiente de la voluntadconsciente de los hombres, para los cuales constituía un nada, un nihil destinado a desaparecer, a no ser que se lereconociese mediante una decisión reflexiva del padre. A manera de respuesta, considera que es posible relacionar estehecho con la frecuencia con la que se producían las adopciones en Roma. En realidad los lazos sanguíneos contaban muchomenos que los vínculos electivos, y cuando un romano se sentía movido a la función de padre prefería adoptar el hijo de otroo criar el hijo de un esclavo, o un niño abandonado, antes que ocuparse automáticamente del hijo por él procreado.La novedad de la obra de Ariès consistió, entonces, en desarrollar una historia de la evolución de las diversas actitudes mentalesde la familia hacia los niños.En opinión de Ariès, a la vista de cuanto se sabe sobre la historia de la familia, del niño y de la anticoncepción, se puedeadvertir una correlación entre tres factores: la elevatio del niño en el momento del nacimiento; la práctica, muy difundida, dela adopción; y la extensión del infanticidio. La sexualidad se encuentra, separada de la procreación.
  10. 10. Esta situación cambió a lo largo de los siglos II y III. A partir de este momento aparece un modelo distinto de la familia y delniño. El matrimonio asume una dimensión psicológica y moral que no tenía en la Roma antigua; se extiende más allá de lavida, a la muerte. La unión de los dos cuerpos se hace sagrada, al igual que los hijos que son el fruto de ella. Los vínculosnaturales, carnales y sanguíneos son más importantes que el concubinato, el nacimiento más que la adopción."El nasciturus ya no era el fruto del amor que se podría evitar con alguna atención y sustituir con ventaja mediante una eleccióncon la adopción, como sucedía en la época de los antiguos romanos. El hijo se convierte en un producto indispensable, en cuantoque es insustituible. En el siglo VI empiezan, y durarán mucho, tiempos duros, en los que las ciudades se contraen y se fortifican,se erigen castillos, y en los que diversos vínculos de dependencia sustituyen a las relaciones de derecho público existentes en lapolis antigua y en los estados griegos: vínculos de lealtad personal, compromisos de hombre a hombre. El poder de un individuoya no depende de su rango, del cargo que ocupa, sino del número y de la lealtad de su clientela, la cual se confunde con lafamilia, y de las alianzas que se pueden establecer en otras redes de clientelas" (Aries, 1986: p. 8-9).Esta actitud tendrá una doble consecuencia: la revalorización de la fecundidad, de un lado, así como la indirecta y ambiguarevalorización del niño, del otro.La revalorización de la fecundidad significa que una familia poderosa era necesariamente una familia numerosa, en loscastillos, pero también en las cabañas, para garantizar la seguridad y la mano de obra.Revalorización del niño porque el infanticidio se convirtió en delito. Está prohibido abandonar a los recién nacidos, los cualesestán rigurosamente tutelados por la ley (la de la iglesia y la del Estado). Los infanticidios y los abortos están severamentecondenados y perseguidos judicialmente.Ahora bien, desde el momento en que la vida del niño se convierte en un valor, el propio niño se convierte en una formainteresante y agradable, señal de la atención que se le presta. El mundo griego, y el romano, se extasiaba ante el cuerpo delos niños desnudos: los efebos. Los colocaba por todas partes, como Luis XIV en Versalles. Los efebos reaparecerán en laiconografía del renacimiento.La infancia perderá, a lo largo de la alta Edad Media y durante bastantes siglos, la acentuada peculiaridad que habíaadquirido en Roma en la época imperial. Parece como si el hombre de principios de la Edad Media sólo viese en el niño unhombre pequeño o, mejor dicho, un hombre aún más pequeño que pronto se haría, o debería hacerse., un hombrecompleto: un período de transición bastante breve. En aquel duro ambiente de guerreros, la debilidad que simboliza el niñoya no parecía agradable y gentil.En consecuencia, la infancia ha permanecido en la sombra durante bastantes siglos. No es pues, sorprendente verlareaparecer en la época en la que la cultura escrita, y por consiguiente la escuela, reconquista sus derechos y se difunde apartir del siglo XII"Ahora ya se ha superado el límite, ha sido descubierta la infancia; y mucho antes que el Emile de Rousseau o el del Versalles deLuis XIV. Hubo un tiempo en que los historiadores tendían a creer que la sensibilidad hacia la infancia no había cambiado nunca,que era un elemento permanente de la naturaleza humana, o que se remontaba al siglo XVIII, al siglo de las luces. Hoy se sabeque ha tenido una gestación larga y gradual, que ha surgido lentamente en la segunda parte de la Edad Media, a partir del sigloXII-XIII, y que se ha impuesto desde el siglo XIV con un movimiento en constante progresión" (Ariès, 1986:p.11)Esta dinámica está ligada al proceder de la familia hacia una mayor intimidad (privacy), a la mejora de la escuela y al hecho deque ésta ha sustituido al aprendizaje tradicional. Se llega entonces al concepto de que la sensibilidad hacia la infancia, susparticularidades, su importancia en el pensamiento y en los afectos de los adultos, está ligada a una teoría de la educación yal desarrollode las estructuras educativas, al énfasis en la formación separada del niño, e incluso del adolescente.A partir del siglo XVII en Francia, cada vez menos, también en las clases superiores se mimaba a los pequeños, sobre todo lasmadres, las abuelas, e incluso los padres, Y ello se debe al nacimiento de otro tipo de sensibilidad hacia la infancia, destinadoa perturbar la actitud de los adultos frente al niño hasta el siglo XX. Un sentimiento bifronte: de un lado, solicitud y ternura,una especie de forma moderna de mimar; y del otro, también solicitud, pero con severidad: la educación. Ya había "niñosmalcriados" en el siglo XVII, mientras que dos siglos antes no se encontraba ni uno solo. Para "malcriar" a un niño hay quetener hacia él un sentimiento de ternura extremadamente fuerte, y también es necesario que la sociedad haya tomadoconciencia de los límites que, en bien del muchacho, debe observar la ternura. Toda la historia de la infancia, desde el sigloXVIII hasta nuestros días, está constituida por una diversa dosificación de ternura y de severidad.2.2. Sentimientos y "mimoseo"
  11. 11. Para Ariès (1987), el proceso de transformación de la concepción moderna de infancia está estrechamente relacionado conla categoría de "sentimiento.", es decir, el reconocimiento social de la existencia de sentimientos ("sociabilidad" frente a lainfancia) es condición fundamental en este proceso. Veamos en términos generales sus características.En la antigua sociedad tradicional occidental no podía representarse bien al niño, y menos todavía al adolescente. Laduración de la infancia se reducía al período de su mayor fragilidad, cuando la cría del hombre no podía valerse por sí misma;en cuanto podía desenvolverse físicamente, se le mezclaba rápidamente con los adultos, con quienes compartía sus trabajosy juegos. El bebé se convertía enseguida en un hombre joven sin pasar por las etapas de la juventud, las cualesprobablemente existían antes de la edad media y que se han vuelto esenciales hoy en día en las sociedades desarrolladas.Toda la historia de la infancia, desde el siglo XVIII hasta nuestros días, está constituida por una diversa dosificación de ternura yde severidad.La transmisión de valores y conocimientos, y en general la socialización del niño, no estaba garantizada por la familia, nicontrolada por ella. Al niño se le separaba enseguida de sus padres, y puede decirse que la educación, durante muchossiglos fue obra del aprendizaje, gracias a la convivencia del niño o del joven con los adultos, con quienes aprendía lonecesario ayudando a los mayores a hacerlo. La presencia del niño en la familia y en la sociedad era tan breve e insignificanteque no había tiempo ni ocasiones para que su recuerdo se grabara en la memoria y en la sensibilidad de la gente.Sin embargo existía un sentimiento superficial del niño -que Aries denomina el "mimoseo" (mignotage)- reservado a losprimeros años cuando el niño era una cosita graciosa. La gente se divertía con él como si fuera un animalillo, un monitoimpúdico. Si el niño moría entonces, como ocurría frecuentemente, había quien se afligía, pero por regla general no se dabamucha importancia al asunto: otro le reemplazaría enseguida, el niño no salía de una especie de anonimato.Si superaba los primeros riesgos, si sobrevivía al período del "mimoseo", solía suceder que el niño vivía fuera de su familia.Familia constituida por la pareja y los hijos que permanecían en el hogar. Esta antigua familia tenía como misión profunda laconservación de bienes, la práctica de un oficio común, la mutua ayuda cotidiana en un mundo en donde un hombre y aunmás una mujer aislados no podía sobrevivir, y en los casos de crisis, la protección del honor y de las vidas. La familia no teníauna función afectiva, lo que no significa que el amor faltara siempre; al contrario, suele manifestarse a veces desde losesponsales, y en general, después del matrimonio creado y sustentado por la vida común. Pero, y esto es lo que importa, elsentimiento entre padres e hijos no era indispensables para la existencia, ni para el equilibrio de la familia: tanto mejor sivenía por añadidura.Las relaciones afectivas y las comunicaciones sociales se consolidaban fuera de la familia, en un "círculo" denso y muyafectuoso, integrado por vecinos, amigos, amos y criados, niños y ancianos, mujeres y hombres, en donde el afecto no erafruto de la obligación y en el que se diluían las familias conyugales. Los historiadores franceses denominan hoy "sociabilidad"esta propensión de las comunicaciones tradicionales a las reuniones, a las visitas, a las fiestas.A fines del siglo XVII de forma definitiva se produjo una transformación considerable en la situación de las costumbres. Laescuela sustituyó al aprendizaje como medio de educación, lo que significa que cesó la cohabitación del niño con los adultosy por ello cesó el aprendizaje de la vida por el contacto directo con ellos. A pesar de muchas reticencias y retrasos, el niñofue separado de los adultos y mantenido aparte, en una especie de cuarentena, antes de dejarle suelto en el mundo. Estacuarentena es la escuela, el colegio. Comienza entonces un largo período de reclusión de los niños (así como los locos, lospobres y las prostitutas) que no dejará de progresar hasta nuestros días, y que se llama escolarización.Este hecho de separar a los niños, y de hacerlos entrar en razón, debe interpretarse como un aspecto más de la granmoralización de los hombres realizada por los reformadores católicos o protestantes, de la iglesia, de la magistratura o delestado. Pero ello no hubiera sido posible en la práctica sin la complicidad sentimental de las familias. La familia se haconvertido en un lugar de afecto necesario entre esposos y entre padres e hijos, lo que antes no era. Este afecto semanifiesta principalmente a través de la importancia que se da, en adelante, a la educación. Ya no se trata de establecer asus hijos únicamente en función de la fortuna y del honor. Surge un sentimiento completamente nuevo: los padres seinteresan por los estudios de sus hijos y los siguen con una solicitud propia de los siglos XIX y XX, pero desconocida antes.Este proceso de transformación está asociado a lo que Ariès denomina "sentimientos" sobre la infancia.Un primer "sentimiento" considera que en la Edad Media, y durante mucho más tiempo en las clases populares, los niñosvivían mezclados con los adultos, desde que se les consideraba capaces de desenvolverse sin ayuda de las madres onodrizas, pocos años después de un tardío destete, aproximadamente a partir de los siete años. Desde ese momento, losniños entraban de golpe en la gran comunidad de los hombres y compartían con sus amigos, jóvenes o viejos, los trabajos y
  12. 12. los juegos cotidianos. El movimiento de la vida colectiva arrastraba en una misma oleada las edades y las condiciones, sindejar a nadie un momento de soledad ni de intimidad. En esas existencias demasiado densas, demasiado colectivas, noquedaba espacio para un sector privado. La familia cumplía una función: la transmisión de la vida, de los bienes y de losapellidos, pero apenas penetraba en la sensibilidad. La familia moderna puede concebirse sin afecto, pero en ella estánarraigados el cuidado de los niños y la necesidad de su presencia. Esta civilización medieval había olvidado la paideia de losantiguos e ignoraba todavía la educación de los modernistas. El hecho esencial es el siguiente: la civilización medieval notenía idea de la educación. Nuestra sociedad depende hoy del éxito de su sistema educativo. Tiene un sistema de educación,una concepción de la educación, una conciencia de su importancia. Unas ciencias recientes, como el psicoanálisis, lapediatría y la psicología, se dedican a los problemas de la infancia, y sus consignas llegan a los padres a través de una vastaliteratura de vulgarización.Esta preocupación por la infancia no la conocía la civilización medieval porque para ella no había ningún problema: el niño,desde su destete, o un poco más tarde, pasaba a ser el compañero natural del adulto. Las clases de edad del neolítico, o lapaideia helenista, suponían una diferencia y un paso del mundo de los niños al de los adultos, transición que se efectuabagracias a la iniciación o a una educación. La civilización medieval no percibía está diferencia y carecía, pues, de esta noción depaso.El segundo "sentimiento" se ubica a principios de la era moderna. El gran acontecimiento fue la reaparición del interés por laeducación, interés que inspiraba a algunos eclesiásticos, legistas, investigadores, escasos aún en el siglo XV, pero cada vezmás numerosos e influyentes en los siglos XVI y XVII, cuando se mezclaron con los partidarios de la reforma religiosa. Eranprincipalmente moralistas antes que humanistas: estos últimos pertenecían apegados a la formación del hombre, la cual seextendía a toda la vida, y casi no se preocupaban de la formación reservada a los niños. Esos reformadores, esos moralistas,lucharon con decisión contra la anarquía (o lo que en lo sucesivo parecía anárquico) de la sociedad medieval, mientras que laiglesia, a pesar de su oposición, se había resignado a ello desde hacía mucho tiempo e incitaba a los justos a que buscasen susalvación fuera de este mundo pagano, en el retiro de los claustros. Se percibe así una verdadera moralización de lasociedad, y el aspecto moral de la religión comienza a predominar poco a poco con esos paladines de un orden moral de lareligión comienza a predominar poco a poco en la práctica sobre el aspecto sagrado o escatológico. Así es como esospaladines de un orden moral tuvieron que reconocer la importancia de la educación. Se ha constatado su influencia sobre lahistoria de la escuela, la transformación de la escuela libre en colegio vigilado. Las ordenes religiosas fundadas en esa época,tales como los jesuitas o los oratorianos, se convierten en órdenes docentes, y su enseñanza no se dirige ya a los adultos,como las de los predicadores y mendicantes de la Edad Media, sino que se reserva esencialmente a los niños y a los jóvenes.Esta literatura, esta propaganda, enseñaron a los padres que ellos eran los encargados, los responsables ante Dios del almae incluso, después de todo, del cuerpo de sus hijos.La antigua sociedad tradicional occidental no podía representarse bien al niño y menos aún al adolescente; la duración de lainfancia se reducía al período de su mayor fragilidad, cuando la cría del hombre no puede valerse por sí misma;En lo sucesivo se reconoce que el niño no está preparado para afrontar la vida, que es preciso someterlo a un régimenespecial, a una cuarentena (en la escuela, por ejemplo), antes de dejarle ir a vivir con los adultos.Este interés nuevo por la educación se implantará poco a poco en el núcleo de la sociedad y la transformará completamente.La familia deja de ser únicamente una institución de derecho privado para la transmisión de los bienes y el apellido, y asumeuna función moral y espiritual; será quien forme los cuerpos y las almas. Entre la progenie física y la institución jurídica existíaun vacío que colmará la educación. El interés por los niños inspira nuevos sentimientos, un nuevo afecto que la iconografíadel siglo XVII ha expresado con insistencia y acierto: el sentimiento moderno de la familia. Los padres ya no se contentancon engendrar hijos, con situar sólo a algunos de ellos, desinteresándose de los otros. La moral de la época exige dar atodos sus hijos, y no sólo al mayor, e incluso a finales del siglo XVII a las hijas, una formación para la vida. Por supuesto, laescuela es la encargada de esta preparación, hasta el día de hoy, con mayor o menor intensidad.3. A manera de conclusiónPrimero. El trabajo pionero y ampliamente citado de Ariès (1973, 1986,1987),así como la historia de la infancia de Lloyd deMause (1991), el estudio sobre la genealogía del concepto de infancia de Varela (1986) y, para el caso colombiano, losestudios de Pachón y Muñoz (1991, 1996) dejan al descubierto que las concepciones de la infancia no han sido estables sino,más bien, variables en dependencia de las distintas condiciones sociohistóricasSegundo. Ariès (1973,1986, 1987) ha mostrado el carácter invisible de las concepciones de la infancia. La antigua sociedadtradicional occidental no podía representarse bien al niño y menos aún al adolescente; la duración de la infancia se reducía alperíodo de su mayor fragilidad, cuando la cría del hombre no puede valerse por sí misma; en cuanto podía desenvolverse
  13. 13. físicamente, se le mezclaba rápidamente con los adultos, con quienes compartía trabajos y juegos. El bebé se convertíaenseguida en un hombre joven sin pasar por las etapas de la juventud, las cuales probablemente existían antes de la EdadMedia y que se han vuelto esenciales hoy en día para prácticamente todas las sociedades, desarrolladas o no.Tercero. La historia concebida como disciplina conformada por diversos campos discursivos y estudio de las relaciones depoder, posibilita una aproximación a la génesis de la moderna percepción social de la infancia. Un análisis de la infancia entanto que institución social permitirá comprender las diferentes percepciones que de la misma han existido en Occidentedesde los tiempos modernos. En este contexto, la genealogía del campo infantil, sus reglas de constitución y sustransformaciones, permite captar mejor sus significaciones actuales.Cuarto. Como afirma Ulivieri (1986), si la obra del historiador francés marcó el momento del descubrimiento historiográficode la infancia, la de DeMause intenta recorrer y fundamentar científicamente tal historia. Se puede considerar que de loslibros existentes libros sobre la infancia en otras épocas, el mejor conocido es quizá el libro de Ariès. Sin embargo, no hadejado de recibir una serie de críticas, así DeMause (1991), considera que Ariés deja no sólo en el limbo el arte de laAntigüedad sino que hace caso omiso de abundantes pruebas de que los artistas medievales sabían ciertamente pintar niñoscon realismo. El argumento etimológico que emplea Ariès para demostrar el desconocimiento del concepto de infancia encuanto tal es igualmente insostenible. En todo caso, la idea de la "invención de la infancia" es tan confusa que resulta extrañoque la hayan recogido últimamente tantos historiadores. El segundo argumento de Ariés, a saber, que la familia modernalimita la libertad del niño y aumenta la severidad de los castigos, está en contradicción con todos los datos, concluyeDeMause(2).Fuentes: Varela (1986); Mateo (1992); Herráiz (1996); (1986);); Delval (1988); Borrás Llop (1999); Borderies-Guereña (1999);DeMause (1991); Lyman (1991); Martín (1991); Tucker (1991); Illick (1991); Walzer (1991); Dunn (1991) Robertson (1991); Ulivieri(1986); Ariés (1973,1986, 1987); Ariès, Duby (1985): Ulivieri (1986); Sigal (1999); Muñoz y Pachón (1988, 1991, 1996); Ramírez(1990); Müller (1996); Cunningham (1991); Bruce (1991); Escolano (1980, 1997); Finkelstein (1986); Pachón (1985); Sáenz at als(1997); Wirth (1991); Steedman (1991)NOTAS(1) Una presentación temática general sobre las perspectivas de estudio de las "concepciones" de la infancia se encuentraen mi trabajo "Concepciones e imágenes de la infancia" en: Revista de Ciencias Humanas. No. 28 de 2001. Pp. 125-133. Estenuevo artículo debe entenderse también como una ampliación detallada y sistemática de una concepción de la infancia, la del historiador francés Philippe Ariès.(2) La historia de la infancia desde perspectiva "psicogénica", en particular la obra del historiador norteamericano Lloyd deMause, supera los límites de esta presentación y deberá ser objeto de un trabajo posterior.BIBLIOGRAFIAARIÈS, p. (1973) L´enfant et la vie familiale sous l´Ancien Régime. Editions du Paris: Seuil.ARIÈS, p. (1986) "La infancia" Revista de Educación, 281, 5-17.ARIÈS, p. (1987) El niño y la vida familiar en el Antiguo Régimen. Madrid: Taurus.ARIÈS, p; Duby, G (1985) (Directores) Lhistoire de la vie privée. Paris. Le Seuil. 5 vol.BORDERIES-GUEREÑA, J (1999) "Niños y niñas en familia" Historia de la infancia en la España contemporánea. 1834-1956.Borrás, J (editor). Ministerio de Trabajo y de asuntos sociales, Madrid: Fundación Germán Sánchez Ruipérez. p. 21- 67

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