BolíVar A La Eternidad I

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BolíVar A La Eternidad I

  1. 1. Bolívar, rumbo a la eternidad(Primera Parte)Por: Jorge Mier HoffmanBOLÍVAR, VISTO POR UN CORRESPONSAL EN SU VIAJE A LA ETERNIDAD.“Libertador, apóstol y vidente,temple de ciudadano y de soldado.El paladín que engrandeció el pasado.El soñador que vislumbró el presente. Le dio a la libertad luz de la mente,oro del arca, sangre del costado,y al fin vio que en el mar había aradoy era flor de tiranos la simiente. Cinco patrias fundó su noble acero,legándoles Unión como divisay democracia como timbre y dote… Y una tarde moría el majadero,sin patria, perseguido y sin camisa,como Jesús y como Don Quijote”Diego CórdobaDe todos los aspectos relacionados con la vida de Simón Bolívar, quizás el menos conocido, pero a su vez el más documentado por los escritores, está referido a su muerte que se sucede en el mismo año en que, por su propia voluntad, renuncia a los privilegios de la Presidencia de la República que ostentó por once años. Esos últimos siete meses y nueve días de vida desde que abandonó Bogotá rumbo a la eternidad, han sido objeto de muchas controversias y especulaciones, puesto que la fuente de inspiración de la mayoría de esos escritos sobre su partida, están sustentados en las versiones de quienes lo conocieron, y que para salvaguardar sus cuestionables y criticables posiciones personales, han tergiversado la verdad de los hechos, por ser en algunos casos, los victimarios o protagonistas de los últimos días del Libertador… Lo más emblemático de esa desviación histórica lo encontramos en la obra de García Márquez, “El General en su Laberinto”, donde el Premio Nóbel de Literatura, nos presenta una historia novelesca que ha sido estigmatizada como una verdad histórica, no obstante que es el resultado de la mente creativa y fantasiosa del insigne escritor para vender libros, donde nos narra a un Bolívar triste, enfermo y apedreado por el pueblo, en momentos en que abandonaba Bogotá, no como el mártir Libertador de cinco naciones, sino como el atolondrado “Longaniza” que en sus locuras de mendigo hacia reír a la gentuza.Pero en esa búsqueda de la verdad, encontramos enigmas y misterios que no se compaginan con el historicismo reseñado sobre los últimos días de Bolívar:Por qué Manuela Sáenz no lo acompañó en su última travesía, siendo su fiel compañera por casi ocho años… Por qué Rafael Urdaneta, soldado fiel a la causa bolivariana y siendo el Presidente encargado de Colombia para el momento, le dio la espalda a las necesidades del enfermo que agonizaba en Santa Marta… Por qué tanta pobreza y austeridad para lo que debió ser un digno funeral para quien la América le debía su libertad; al extremo, que fue velado sobre una tabla de caoba, en un lúgubre local de oficina, en la penumbra de la pobreza de un entierro; y ni siquiera tuvo un sepulcro propio… Dónde estaban los médicos de cabecera y los profesionales de la medicina que siempre acompañaban al ejército; tropa que marchaba junto a Bolívar en su camino a Santa Marta… Por qué Bolívar debe vender lo poco que tiene para sufragar el viaje sin retorno, y sin embargo, su lujosa casa, la Quinta de Bogota como era conocida, no la vende ni la empeña, sino que la regala, no a Manuela que era su compañero, sino a una amiga poco conocida… Qué motivó la posición beligerante e indiferente de la iglesia para mantenerse alejada de todos los actos litúrgicos a las exequias del funeral… Por qué Sucre no se despide de Bolívar en Bogotá, no se ven personalmente, y apenas unas cartas nos reseñan la despedida de los dos colosos de Sur, héroes de Pichincha, Junín y Ayacucho… Qué hacía una nave de guerra Norteamericana en Sabanilla cuando Bolívar se dirigía a Santa Marta, que en su bitácora dice que tenía órdenes de escoltar al Libertador… Qué pasaba por la mente de Bolívar cuando abandona Bogotá con destino a la eternidad… Por qué ningún familiar de Bolívar formó parte de la Comisión Oficial para el traslado de sus restos a Caracas… Qué se hicieron los diez baúles de papeles personales que cuidaba celosamente el Libertador… Que encontraron dentro del ataúd del Libertador que, además de la desidia del olvido y la indiferencia de doce años, sufrió las calamidades de un terremoto, pillaje y profanación… Por qué Bolívar nombró como albacea left0al Dr. José María Vargas, médico anatomista, que no obstante sus indiscutibles méritos profesionales, en cuanto a su relación con Bolívar no fueron las más amigables, ya que: no se conocieron personalmente, rechazó la oferta que le hizo el Libertador como rector de la Universidad, se mantuvo alejado de la revolución, formaba pare del grupo ideológico de Páez, y fue integrante de La Cosita que declaró a Simón Bolívar enemigo de la Patria cuando transitaba hacia la eternidad… y finalmente, que pasó en esos doce años después de su muerte; y por qué los símbolos de su imagen terminaron desaparecidos y en las profundidades del mar..? Gabriel Pineda en su libro “Bolívar Frente a la Muerte”, nos dice: “Pasaban los años, y la turbulencia política desatada al calor de los más profundos enconos personales y ambiciones económicas, no permitían que se cumpliera la voluntad testamentaria del Libertador, para que sus restos fuesen llevados a Caracas, su ciudad natal, ni mucho menos que se cuidara aquella bóveda que debía ser sagrada para todos los colombianos… Buscada afanosamente por los enemigos de su revolución, quienes suponían se encontraba en la villa de Soledad, Provincia de Cartagena” Son algunos de los enigmas que envuelven el viaje de Bolívar hacia la eternidad, y que la mejor manera de develarlos, no es oyendo a los actores que han contaminado la escena de los hechos, sino a un imparcial, a un profesional de la información, a un corresponsal que no le teme el peligro, que sabe penetrar en los enigmas de los hechos, y que a modo de periodismo investigativo, obtuvo las respuestas a muchas nuestras interrogantes… Efectivamente sí existieron testigos imparciales y no contaminados, cuyos relatos dramático expongo en este escrito estructurado en dos parte: La primera, referida al viaje que hace Bolívar hacia la eternidad que comienza el 8 de mayo de 1830 cuando abandona Bogotá; y la segunda, desde el 17 de diciembre de 1830 cuando muere en Santa Marta; versiones de los hechos que han sido narradas por corresponsales que estuvieron en el lugar de los acontecimientos, constataron la historia con la verdad, y entrevistaron a los testigos, para dejarnos un testimonio fiel e invalorable del viaje del Libertador hacia la eternidad.PRIMERA PARTEAlguien escribió esta reflexión que parece describir un instante en la vida del Libertador cuando meditabundo transitaba en su viaje hacia la eternidad. Un viaje que lo llevará convertirse en un inmortal de una revolución, y en un ideal que inspirará a los pueblos del mundo a luchar por su identidad, cuando su dignidad esté mancillada por el imperialismo avasallador y esclavizante… Dice la reflexión: “En realidad no sabemos para qué nacemos, ni cuál es el sentido ni el propósito de esta vida. Algún escéptico inteligente podría decir sencillamente que nacemos para morir. Nada más que para eso. Pero para morirse de tal modo, que en la muerte encontremos la última posibilidad de ser hombres, se requiere de una osadía cruda y suicida. ¿..No es acaso vivir fiel a uno mismo, una actitud de frecuente desafío a la vida..?”AnónimoEl año de 1830 se presenta para el Libertador Simón Bolívar, como el momento histórico de un acontecimiento que inmortalizará su pasión revolucionaria, para convertirlo en un mártir de un proceso transformador, un líder de un movimiento renovador y un icono de ferviente religiosidad patriótica, digno de competir como el más fervoroso de los santos católicos… El año de 1830 será también el año donde se caerán las caretas de la traición, y se develarán los planes conspirativos que lo llevará a un viaje sin retorno hacia la eternidad que inmortalizará una revolución; decía Bolívar: “La situación de la América es tan singular y tan horrible, que no es posible que ningún hombre se lisonjee conservar el orden largo tiempo ni en siquiera una ciudad. Creo más, que la Europa entera no podría hacer este milagro sino después de haber extinguido la raza de los americanos, o por lo menos la parte agente del pueblo, sin quedarse más que con los seres pasivos. Nunca he considerado un peligro tan universal como el que ahora amenaza a los americanos: he dicho mal, la posteridad no vio jamás un cuadro tan espantoso como el que ofrece la América, más para lo futuro que para lo presente, porque ¿Dónde se ha imaginado nadie que un mundo entero cayera en frenesí y devorase su propia raza como antropófagos?... Esto es único en los anales de los crímenes y, lo que es peor, irremediable”Simón BolívarEl 14 de noviembre de 1829A 13 MESES DE EMPRENDER SU VIAJE A LA ETERNIDADEs el final de una odisea heroica que puso fin a la esclavitud del continente, y el principio de una tragedia que lo llevará rumbo a la eternidad, cuando Simón Bolívar se dirige a los diputados, empresarios, militares, empleados del gobierno, y demás representantes de la iglesia y el pueblo, todos reunidos en el Congreso de Bogotá para escuchar al Libertador, a su regreso, luego de cinco años batallando en el Sur del continente para liberar la Provincia del Istmo de Panamá, Quito, Guayaquil, Perú y el Alto Perú convertido en la República de Bolivia. “Ciudadanos de Colombia… Cinco años hace que salí de esta capital para marchar a la cabeza del Ejército Libertador, desde las riberas del Cauca hasta las cumbres argentinas del Potosí. Un millón de colombianos y dos Repúblicas hermanas han obtenido la independencia a la sombra de vuestras banderas, y el mundo de Colón ha dejado de ser español… Pero vuestros males me han llamado a Colombia y vuelvo a someterme al insoportable peso de la magistratura”Simón BolívarBolívar, con esa mente perspicaz y aguda de vislumbrar los acontecimientos, había abandonado la lucha armada que exigía su presencia para afrontar los conflictos del Sur, y regresa a Bogotá con la misión imposible de conducir los destinos políticos que amenazaban con la disolución de la Gran Colombia… Ya en el ambiente social se respiraba la traición: En Bogotá, Santander aupaba la insurrección civil y el genocidio en contra del Libertador, como lo hacía también Páez en Venezuela. Apenas llegó desde Bolivia, monta su caballo para dirigirse otros mil kilómetros hacia Venezuela..! A los setenta y cuatro días de haber regresado desde la nueva República que se estrenaba en la geografía Sudamericana, emprende viaje hacia Caracas… Es su intención, someter la conspiración de “La Cosiata” que aupaba a Páez a rebelarse al gobierno de la Gran Colombia, cuando el 23 de noviembre de 1829, la oligarquía recalcitrante se reunió en Valencia para firmar un documento: “Venezuela no debe continuar unida a la Nueva Granada y a Quito”; y por instigación de Páez se declara: “Que se desconozca la autoridad del General Bolívar y que Páez sea el nuevo Jefe del Gobierno”. Bolívar logra rápidamente que, por los momentos, Páez se someta a su autoridad, y acaba con las pretensiones separatistas de una elite política y económica que conspiraba contra la unión americana… En esos días, Bolívar escribe a su amigo Wilson: “No se sabe en Europa lo que me cuesta mantener el equilibrio en estas regiones. Parecerá fábula lo que podemos decir de mis servicios, semejantes a los de aquel condenado que llevaba su enorme peso hasta la cumbre para volverse rodando otra vez al abismo. Yo me hallo luchando contra los esfuerzos combinados de un mundo: de mi parte estoy yo solo y la lucha por lo mismo es muy desigual: así debo ser vencido”Bolívar, el hombre de las dificultades, sabía que su obra estaba a punto de desmoronarseNo podía engañarse… Ha vivido con intensidad su inconmensurable obra de libertad, mientras la avaricia, la ambición y la traición ha cautivado a muchos colaboradores: Páez en Venezuela ha jurado una constitución separatista y hasta lo proscribe de su tierra natal; Ecuador se agita en procura de su autonomía con Juan José Flores a la cabeza del movimiento separatista; en Bolivia reina el caos; Perú es un tormento; Panamá es ambicionada por Estados Unidos; y en Bogota la anarquía ocupa los espacios de la sociedad. El ambiente político de mentira y traición agobiaba su espíritu de fraternidad y honestidad que siempre caracterizó sus acciones Bolívar rechazaba la mentira por considerarla una debilidad de espíritu: “soy demasiado fuerte – decía - para degradarme a engañar”…  y como sabe que la violencia engendra violencia, agota todos sus esfuerzos por hacer entrar en razón a la disidencia política; como él bien decía: “Es política el ser generoso, porque la venganza progresivamente se aumenta” Bolívar teme el destino que le depara a su obra de emancipación y unión americana; y en un intento de salvar la unión, renuncia a la PresidenciaEn las afueras del recinto legislativo, una multitud de pueblo agradecido espera los resultados de ese Congreso Admirable convocado por el Libertador, mientras la prensa internacional está impaciente por el mensaje que dará Bolívar a los diputados… y cuando todos esperaban un discurso de fuerza para justificar la dictadura que había salvado la Unión desde que fracasó el Congreso de Cúcuta dos años antes, Bolívar sorprende a todos los presentes con un discurso reflexivo de humildad y democracia:“Mostraos ciudadanos dignos de representar a un pueblo libre, alejado de toda idea que me suponga necesario para la República. Si un hombre fuese necesario para sostener el Estado, este Estado no debería existir. La República será feliz si al admitir mi renuncia nombráis Presidente a un ciudadano querido por la Nación… Salvad la República, salvad mi gloria que es Colombia. Me ruborizo al decirlo: la independencia es el único bien que hemos adquirido a costa de los demás”Con estas palabras Bolívar dejaba ver su tristeza por la incertidumbre de la Gran Colombia, al momento que presenta su renuncia irrevocable y entrega el mando supremo para anunciar su salida del país. Así comienza el calvario hacia la eternidad..! Allá va el héroe de mil batallas… el que luchó por veinte años para lograr la independencia de lo que serían las naciones de Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia y Panamá, en un área de influencia militar, política y económica que abarcó más de seis millones de km2… el que derrotó al invencible imperio español… el que salió ileso de los atentados conjurados para asesinarlo… el que legisló más que cualquier persona en toda la historia universal… el que subió la temible “Cordillera Blanca” en una odisea militar digna de los mayores elogios militares de todos los tiempos, para vencer en Boyacá al invencible ejército español… el que repitió la hazaña de retar a la naturaleza para vencer en Junín, como la antesala de la liberación de Sudamérica… el que creó la nación más grande, rica y poderosa: la Gran Colombia, que hacía temblar los imperios del planeta… el que con su ejemplo inspiró la liberación de todo el continente… el que sacrificó todo por sus conciudadanos: su inmensa fortuna, la felicidad y tranquilidad de su familia; y hasta el sosiego de haber sido el hombre más poderoso del planeta… el que en 20 años cabalgó más de 90 mil kilómetros a caballo y a mula, equivalente a dos veces y media la vuelta al mundo, para trasladarse por los territorios en pugna… el que cambió la geografía del continente, al crear de la nada seis naciones a quién millones de ciudadanos le deben su identidad… Es Simón Bolívar, que ostenta el título honorífico de Libertador; como el bien más preciado, como él mismo decía:“El título de Libertador es más glorioso y satisfactorio cetro de todos los imperios de la tierra”Bolívar abandona Bogotá, y no sólo no lo acompaña su inseparable amante Manuela Sáenz, sino que la lujosa Quinta de Bogotá, la que ambos compartieron como un obsequio que le hacía la capital a su Libertador en 1821, no la vendió ni la dejó a nombre de Manuela, que era lo lógico por ser su mujer sin más bienes de fortuna, sino que se la regala a la hija de un amigo, Matilde Baños, según escritura de traspaso de dominio que entrega a su padre, José Ignacio París, antes de abandonar Bogotá.Lo irónico, es que Bolívar estaba arruinado… tanto así, que tuvo que vender la vajilla de plata junto con algunas joyas, para recaudar diecisiete mil pesos, apenas lo suficiente para emprender un viaje a la eternidad que lo llevará a Santa Marta donde acabará el sufrimiento y la desilusión tras veinte años de sacrificios.El 27 de abril de 1830A 8 MESES DE EMPRENDER SU VIAJE A LA ETERNIDADBolívar hace entrega formal de la Presidencia de la República al Brigadier Domingo Caicedo, la cual había ostentado desde el 17 de diciembre de 1819, cuando surgió la Gran Colombia, en su famoso discurso en Angostura, al anunciar al mundo la liberación de Nueva Granada:LEY FUNDAMENTAL DE COLOMBIAVenezuela y La Nueva Granada se unirán formando una sola República con el nombre de COLOMBIA, que se dividirá en tres Departamentos: Venezuela, Cundinamarca y Quito, cuyas capitales serán respectivamente: Caracas, Bogota y QuitoTras la renuncia irrevocable del Libertador, el 3 de mayo, es electo el señor Joaquín Mosquera para ocupar el cargo de Presidente que por once años ostento Bolívar, quedando Caicedo como Vicepresidente… A partir de ese momento, la injuria, los oprobios y las ofensas se dirigen en contra de Bolívar, a quién se le atribuye la anarquía del país, y el causante de todos los males que aquejan a las repúblicas independizadas.No era suficiente su renuncia, había que desterrarlo definitivamenteEn las calles hervía el sentimiento bolivariano que denigraba de esa clase política corrupta y oportunista que clamaba por el regreso de Bolívar… y a partir de ese momento, la prensa se volcó a denigrar del Libertador. Lo que no pudieron mil batallas lo lograron mil panfletos con toda clase de oprobios y difamaciones… Para Bolívar su reputación era lo más importante, y estaba siendo mancillada por la oligarquía de Bogotá y de Caracas, quienes conspiraban por la disolución de la Gran Colombia. El día ocho pasadas las nueve de la mañana, la sociedad bogotana es testigo de un hecho incomprensible: una comitiva de cien húsares acompañan a su excelencia el Libertador, quién se despide de Bogotá por la vía de Puente Aranda… Esta vez Bolívar no parte para liberar regiones oprimidas, ni se dirige para enfrentar revueltas militares… El pueblo estupefacto es testigo del destierro del Héroe de Colombia… Esa noche la comitiva pernoctó en Facatativá, para continuar hacia la población de Honda, donde un champán los llevaría a Cartagena.A su paso por los miserables pueblos, que aún mostraban las cicatrices de la guerra, el pueblo agradecido se volcaba a saludar a la comitiva oficial, ante la noticia, de que allí viajaba el LibertadorBolívar es custodiado por la “Primera Compañía de los Cazadores de Occidente” comanda por el Capitán Lucas Meléndez. Lo acompaña su inseparable amigo y mayordomo, José Palacio, quien era empleado de Doña María de la Concepción Palacios y Blanco, madre del futuro Libertador: José Palacios era un hombre de imponente estampa: alto, musculoso, ojos azules y cabello rojizo, que inspiraba respeto e imponía autoridad cuando debía cumplir una orden del Libertador... El 6 de julio de 1792 en su lecho de muerte, el sirviente José Palacios le juró a María Concepción que no se separaría de su pequeño hijo Simoncito, quien tenía tan sólo nueve años de edad… y desde entonces, José Palacios será el mayordomo de Simón Bolívar, su confidente, su enfermero, su secretario privado y su más fiel amigo. El 11 de mayo escribe en Guasduas una Carta que nos deja ver lo que pasaba por la mente de ese ilustre venezolano, que buscaba la paz y el sosiego, luego de 20 años batallando para lograr la felicidad de millones y millones de personas en todo el continente.Mí querido amigo: Al fin he salido de la Presidencia y de Bogotá, encontrándome ya en marcha para Cartagena con la mira de salir de Colombia y vivir donde pueda; pero como no es fácil mantenerse en Europa con poco dinero, cuando habrá muchos de los sujetos más distinguidos de aquel país que querrán obligarme a que entre en la sociedad de alta clase, y después que he sido el Primer Magistrado de tres Repúblicas, parecerá indecente que vaya a existir como un miserable. Por mi parte, le digo a Usted que no necesito de nada, o de muy poco, acostumbrado como estoy a la vida militar. Mas el honor de mi país y el de mi carácter me obligan imperiosamente a presentarme con decoro delante de los demás hombres, mucho más cuando se sabe que yo he nacido con algunos bienes de fortuna, y que tengo pendiente todavía la venta de las minas heredadas de mis padres, cuyos títulos son los más auténticos y solemnes. Yo no quiero nada del gobierno de Venezuela; sin embargo, no es justo, por la misma razón, que este gobierno permita que me priven de mis propiedades, sea por confiscación o por injusticia de parte de los tribunales. Me creo con derecho para exigir del jefe de ese estado, que ya que he dejado el mando de mi país sólo por no hacerle la guerra, se me proteja a lo menos como el más humilde ciudadano. Mucho he servido a Venezuela, mucho me deben todos sus hijos, y mucho más todavía el jefe de su gobierno; por consiguiente, seria la más solemne y escandalosa maldad que se me hubiese de perseguir como a un enemigo público. No lo creo, sin embargo, y, por lo tanto, le ruego a Usted se sirva hacer presente todo lo que llevo dicho y todo lo que Usted sabe en mi favor al general Páez y al doctor Yánez, porque éstos deben ser los que más influyan, sea directa o indirectamente, en este negocio. Se sabe que tengo justicia y que estoy desvalido. Con estos títulos solos me creo ya en seguridad contra los tiros de mis enemigos. No sé todavía a donde me iré, por las razones dichas; no me iré a Europa hasta no saber en qué para mi pleito, y quizás me iré a Curazao a esperar su resultado, y si no a Jamaica, pues estoy decidido a salir de Colombia, sea lo que fuere en adelante. También estoy decidido a no volver más, ni a servir otra vez a mis ingratos compatriotas. La desesperación sola puede hacerme variar de resolución. Digo la desesperación al verme renegado, perseguido y robado por los mismos a quienes he consagrado veinte años de sacrificios y peligros. Diré, no obstante, que no les aborrezco, que estoy muy distante de sentir el deseo de la venganza, y que ya mi corazón les ha perdonado, porque son mis queridos compatriotas y, sobre todo, caraqueños.... Tenga usted la bondad, mi querido amigo, de escribirme a Londres por medio de Sir Robert Wilson, y a Jamaica por el señor Hyslop. Ambas cartas deben ser duplicadas, para que me llegue alguna, aunque se pierda otra, y porque las primeras las recibiré en las Antillas. Escriba usted además al señor Madrid sobre todo lo que ocurra en el pleito. En el correo anterior escribí a usted diciéndole que había aprobado la transacción propuesta por el señor Ackers, debiendo yo pagar por ella las cuatro mil libras esterlinas, pues quiero terminar el negocio de cualquier manera, y sobre esto he escrito ya también al señor Madrid. El congreso ha mandado que se me pague fielmente la pensión y me ha dado las gracias por mis servicios; a pesar de todo, no puedo contar con esta gracia, porque nadie sabe los acontecimientos que sobrevendrán y las personas que tomen el mando. Por lo mismo, lo más seguro es mi propiedad que reclamo una y mil veces, para vivir independiente de todo el mundo. Salude usted a su mujer y a mis hermanas. De usted de corazón. BOLÍVAR.El 18 de mayo de 1830A 7 MESES DE EMPRENDER SU VIAJE A LA ETERNIDADDesde Turbaco escribe a Juan de Dios Amador: “He llegado hoy aquí con el ánimo de irme fuera del país”; y el 26 escribe a Sucre: “Yo me olvidaré de usted cuando los amantes de la gloria se olviden de Pichincha y de Ayacucho”. Esta carta de Bolívar es en contestación a la que Sucre le hiciera el 8 de mayo cuando se despedía de Bolívar por carta, al saber de su salida de Bogotá: “Adiós mi General, reciba usted por gaje de mi amistad, las lágrimas que en este momento me hace verter la ausencia de usted” En  Turbaco, Bolívar recibe de Caracas el periódico, “La Aurora”, donde se dicen infamias de su persona, se le tortura con toda clase de calumnias, como parte de una guerra mediática empeñada en crear un ambiente favorable para la disolución de la Gran Colombia.01 de julio de 1830A 5 MESES DE EMPRENDER SU VIAJE A LA ETERNIDADBolívar se hospeda en una casa al pie del cerro Popa, propiedad de su amigo, el señor Kinsella… En esa larga espera en Cartagena, una mañana recibe la infausta noticia del asesinato de su entrañable amigo, el Gran Mariscal Antonio José de Sucre, en las montañas de Berruecos… Al momento que exclamó:“¡Oh! Dios, se ha derramado la sangre de Abel… Es imposible vivir en un país donde se asesina cruel y bárbaramente a los más ilustres generales”Habían matado la posibilidad de que Colombia pudiera sobrevivir a la ambición de una elite separatista que apostaba a destruir la obra bolivariana… Sabían bien los asesinos de Sucre, que no había otro hombre con autoridad moral y poder político y militar para continuar la obra del Libertador. No se trataba de destruir el pasado, sino lo que pudiera suceder en el futuro del continente si Sucre continuaba con vida… Como bien decían los asesinos: “matas a Sucre y acabas con las esperanzas de Bolívar” Sus enemigos en Bogotá se vanaglorian por la infausta noticia del asesinato de Sucre… y para humillarlo aún más en su espíritu acongojado por el vil asesinato, un ministro del gabinete le hace llegar la Nota infame del nuevo gobierno de Venezuela, donde Páez expresa su enemistad con Bolívar y todo lo que él representaba:“El gobierno venezolano se oponen a cualquier entendimiento con el gobierno de Colombia, hasta tanto el Libertador sea arrojado del territorio colombiano. Venezuela, a quien una serie de males de todo género ha enseñado a ser prudente, que ve en el general Simón Bolívar el origen de ellos y que tiembla todavía al considerar el riesgo que ha corrido de ser para siempre su patrimonio, protesta que  no tendrán aquellos lugares, mientras Bolívar permanezca en el territorio de Colombia”05 de septiembre de 1830A 3 MESES DE EMPRENDER SU VIAJE A LA ETERNIDADOcurre el pronunciamiento de Bogotá a favor de la Revolución Bolivariana..! El pueblo se volcó a las calles para exigir el regreso de Simón BolívarLa oligarquía huye despavorida ante la rebelión popular que amenaza una guerra civil, obligando la renuncia de Mosquera y del Vicepresidente Caicedo… Para calmar los ánimos, los diputados buscan un aliado de Bolívar para la transición, ya que Sucre había sido asesinado… El General Rafael Urdaneta toma posesión de la Presidencia de la República ante la crisis política de Bogotá, que obliga a Páez militarizar la capital de Caracas y las provincias de Venezuela, ante la amenaza de una revuelta popular inspirada en los aires revolucionarios que llegaban desde Nueva Granada… Para Urdaneta, su designación es sólo una situación transitoria hasta el regreso de Simón Bolívar, a quién ha solicitado retornar a la Presidencia para poner fin a la anarquía que ha invadido todos los espacios de la nación y Republicas aliadas de Colombia… Urdaneta clama por el regreso de Bolívar: “Yo he sido, señor, encargado de vuestra ausencia del Poder Ejecutivo, y con honrosa comisión de dirigiros las actas expresadas, y de rogaros que oigáis los clamores de vuestros conciudadanos y aceptéis a favor de Colombia el gobierno de ella”Pero Bolívar, en su ferviente fidelidad a la democracia, califica ese acto como catastrófico, y no acepta la proposición de volver a Bogotá bajo el pedido de un gobierno provisorio de una crisis política.“¿Qué he de hacer yo contra una barrera de bronce que me separa de la Presidencia? Esta barrera es el derecho: no lo tengo ni lo ha cedido el que lo poseía, por consiguiente, esperaremos las elecciones”Simón BolívarBolívar era un demócrata de convicción, y no quería participar de un Golpe de Estado, aun cuando el mismo haya sido conjurado para sacar del gobierno a los artífices de la crisis política antibolivariana… Al respecto, Bolívar escribe a su amigo Estanislao Vergara:“Yo compadezco al general Urdaneta, a usted y a todos mis amigos que se ven comprometidos sin esperanza de salir bien, pues nunca debieron ustedes contar conmigo para nada, después de haber salido del mando y haber visto tantos desengaños. A nadie le consta más que a usted mi repugnancia a servir y la buena fe con que insté por mi separación. Desde aquel momento he tenido mil motivos para aprobar mi resolución; por consiguiente, sería absurdo de mi parte volverme a comprometer. Añadiré a usted unas palabras más para aclarar esta cuestión. Todas mis razones se fundamentan en una: no espero salud para la Patria. Este sentimiento, o más bien, esta convicción interior ahoga mis deseos y me arrastra a la más cruel desesperación. Yo creo que todo está perdido para siempre, y la Patria y mis amigos sumergidos en un piélago de calamidades. Si no hubiera más que un sacrificio que hacer y que éste fuera el de mi vida, o el de mi felicidad, o el de mi honor… créame usted, no titubearía. Pero estoy convencido que este sacrificio sería inútil, porque nada puede un pobre hombre contra un mundo entero; y porque soy incapaz de hacer la felicidad de mi país mi niego a mandarlo”Simón Bolívar La inactividad, la desesperanza, el sosiego y el resquemor de algunos de sus colaboradores, son puñaladas mortales que afligen la quebrantada salud del Libertador, quien sólo ve en la muerte una salida honorable a su insigne investidura de redentor de un continente, emancipador de cinco naciones y Padre de la Patria… y en esa espera asfixiante en Cartagena, el 20 de Septiembre escribe al General Pedro Briceño Méndez: " Uds. verán mi proclama: aunque parece que ofrezco mucho, no ofrezco nada, sino servir como soldado.  No he querido admitir el mando que me confieren las actas, porque no quiero pasar por un jefe de rebeldes y nombrado militarmente por los vencedores.  He ofrecido al gobierno servirle porque no me puedo excusar en peligros semejantes.  Si me dan un ejército lo aceptaré, y si me mandan a Venezuela iré. Yo no puedo vivir entre asesinos y facciosos; yo no puedo ser honrado entre semejante canalla, y no puedo gozar del reposo en medio de las alarmas.  A nadie le piden tantos sacrificios como a mí, y esto para que todos hagan lo que les tiene más en cuenta.  Aquí no hay equidad, mi amigo: por consiguiente, yo debo tomar por mí mismo la parte de mi justicia.  Yo estoy viejo, enfermo, cansado, desengañado, hostigado, calumniado y mal pagado.  Yo no pido por recompensa más que el reposo y la conservación de mi honor; por desgracia es lo que no consigo" Bolívar ya tenía un pacto con la eternidad..! Su entereza era de una resignación desesperada por darle un sentido a su muerte como la tuvo su vida A cada amanecer un nuevo día y una infausta noticia de ingratitud: Páez, Santander, Padilla, Córdoba, Mariño, Flores, en fin, quienes hasta ayer fueron sus colaboradores y quienes le juraron lealtad, hoy se mostraban indiferentes, traidores y hasta verdugos de una obra inconmensurable. No es un sentimiento extraño para Bolívar… Como extraordinario estadista y filósofo de la conducta humana, un año antes, el 3 de septiembre de 1829, escribió a Joaquín Mosquera:“Sentimos a los que se van, aunque sabemos que la vida es un mal... El dolor ante la muerte es el efecto maquinal de nuestro instinto, mas la razón me dice que me alegre ante ella, porque la muerte es la cura de nuestros dolores”El 28 de septiembre antes de continuar su viaje hacia la eternidad, deja ha buen resguardo de su amigo el Sr. Juan Bautista Pavageau, diez baúles de papeles de la Secretaría Privada, los cuales cuidaba celosamente… Decía Bolívar: “Aquí está toda la verdad de mi vida: mi  gloria, mis desolaciones, mis amores y de todos aquellos que me traicionaron”01 de octubre de 1830A 2 MESES EMPRENDER DE SU VIAJE A LA ETERNIDADLa comitiva sale de Cartagena y llega a Turbaco, heroica región de la Magdalena habitada por las tribus Turbaco, de la familia guerrera Caribe, que con gallardía enfrentaron a los conquistadores españoles durante la conquista en 1501. Turbaco también fue testigo de muchas luchas revolucionarias durante la gesta bolivariana… Al entrar al pueblo, Bolívar recuerda a su sobrino Fernando, que allí surgió toda su odisea libertadora, cuando dieciocho años atrás, en 1812, inició la Campaña Admirable con apenas setenta hombres harapientos e insubordinados, pero que lo consagraría como Libertador de un continente.Y donde todo comenzó todo terminará dos meses después, cuando su espíritu combativo se extinga en las costas de Santa MartaAntes de partir de Turbaco hacia la Villa de Soledad, el 2 de octubre escribe al Presidente encargado de Colombia, el General Rafael Urdaneta:" Yo he venido aquí de Cartagena un poco malo, atacado de los nervios, de la bilis y del reumatismo.  No es creíble el estado en que se encuentra mi naturaleza.  Está casi agotada y no me queda esperanza de restablecerme completamente en ninguna parte y de ningún modo.  Solo un clima como el de Ocaña puede servirme como alivio, pues la tierra caliente me mata y en la fría no me va bien. Me siento morir. Dios me llama. Tengo que prepararme a darle cuenta, y una cuenta terrible, como ha sido terrible la agitación de mi vida; quiero exhalar mi último suspiro en los brazos de mis antiguos compañeros, rodeado de sacerdotes cristianos de mi país y con el crucifijo en las manos”Simón Bolívar07 de octubre de 1830A 2 MESES DE EMPRENDER SU VIAJE A LA ETERNIDADBolívar y su comitiva llegan a Soledad, invitados a hospedar en la casa de don Pedro Juan Visbal, que por su lujo y confort era llamada “El Palacio de don Juan”… La noticia pronto se conoció en el pueblo y su alrededores: desde el barrio de “Los Judíos” que estaba en el puerto, el “Chicote”, “Barrio Arriba”, “Hortaliza del Roble”, y “Cachimberos” desde donde partía la muchedumbre en procesión para recibir a su Libertador… de pronto..! una multitud de gente humilde y agradecida se aglomeró en el puente que da acceso a la hacienda, para dar la bienvenida a tan ilustre personaje que los visitaba, y quién 18 años atrás, convirtió al Magdalena en una ruta libertadora que, en su famosa Campaña Admirable, desterró a los españoles que habían esclavizado la región por casi trescientos años.Si bien es cierto que Bolívar era un proscrito de la avaricia política y traidores militares, su liderazgo de pueblo estaba sembrado en los corazones de esa gente humilde y agradecida que sabe amar y agradecerBolívar desembarcó ayudado de don Pedro Juan que lo agarraba del brazo. Estaba cansado, se puso el pañuelo en la boca para disimular la tos; caminaba un trecho y volvía a toser. Luego de los saludos que presentaron a la familia Visual-Pascuales, las personas presentes se agolparon para saludarlo… Todos querían estrechar su mano. Lo miraban de cerca como para no perder detalles: vieron que su rostro carecía de expresión. Evidentemente se veía preocupado y se esforzaba en responder las demostraciones de afecto. Quienes lo conocían desde tiempo atrás, echaban de menos aquel rostro que demostraba confianza cuando regresaba victorioso del campo de batalla; o cuando presenciaba las jubilosas manifestaciones de los pueblos por donde pasaba.  Su enfermedad se notaba a primera vista..! Su rostro mostraba las cicatrices del sol abrazante que dejó su marca durante veinte años de transitar por los parajes de América. Estaba flaco y viejo… Envejecido prematuramente, como lo reseño su edecán Perú de la Croix en 1828:“El Libertador manifestaba más edad y parece tener cincuenta años. Su estatura es mediana; el cuerpo delgado y flaco; los brazos, los muslos y las piernas son descarnados. La cabeza es larga; ancha en la parte superior de una sien a la otra y muy afilada en la parte inferior; la frente es grande descubierta, cilíndrica y surcada de arrugas muy aparente cuando la cara no está animada e igualmente en momentos de mal humor y de cólera. El pelo es crespo, erizado, bastante abundante y mezclado de canas. Sus ojos han perdido el brillo de la juventud, han conservado la viveza de su genio: son hondos, ni chicos ni grandes; las cejas son espesas, separadas, poco arqueadas y están más canosas que el pelo de la cabeza. La nariz es proporcionada, aguileña y regularmente plantada. Los huesos de los carrillos son agudos y las mejillas chupadas en la parte inferior. La boca es algo grande y saliente el labio inferior; los dientes son blancos y la risa agradable. La barba es algo larga y afilada, el color de la cara es tostado y se oscurece más con el mal humor; en ese estado el semblante es otro; las arrugas de las frente y de las sienes son entonces más aparente; los ojos se achican y se encajonan más; el labio inferior sale considerablemente y la boca se pone fea; en fin se ve una fisonomía del todo diferente, una cara ceñuda que indica pesadumbre, pensamientos tristes e ideas sombrías. Contento todo esto desaparece: la cara se anima, la boca es risueña y el espíritu del Libertador brilla sobre su fisonomía. Su cuerpo es de un hombre ordinario, de un genio grande, de una inmensa inteligencia, de un observador y profundo pensador”Era evidente que el Libertador necesitaba ayuda inmediata, y así lo comprendió don Pedro Juan Desde esa noche y hasta cuando partió de Soledad, los lugareños hacían procesión todas las noches para reunirse a las puertas de la hacienda para saludar al Héroe de Colombia: Personas de ambos sexos y todas las edades salían por las calles de la Villa y los caminos que conducían a los potreros. Se notaban alegres… unos silbaban, otros cantaban, pero todos celebraban con algarabía la llegada de Simón Bolívar. Al día siguiente… otro era el rostro que mostraba el Libertador Volvió su mirada fulgurante, su don de mando, y ese espíritu emprendedor que cautivaba a todos los presente… Era más que evidente, que esas manifestaciones de afecto del pueblo agradecido, era la energía revitalizante que alimentaba el ánimo de Bolívar, y que le hacían lograr proezas que son imposibles para cualquier otro mortal, como cuando subió por la temible Cordillera Blanca, cruzando pastos de escarcha y páramos helados, para derrotar a los españoles en la batalla de Boyacá que logró la liberación de Nueva Granada. Nos refiere don Pedro Juan, que en el desayuno su excelencia se mostró muy animado. Le dijo que se dirigía a Santa Marta respondiendo de una gentil invitación de don Joaquín Mier. En la plática de sobremesa, el Libertador comunicó que no pensaba demorar en Soledad, pero que se quedaría los días necesarios para descansar y corresponder a la hospitalidadBergantín Manuel, propiedad de Joaquín Mier  Bolívar llega a Sabanilla… En el puerto ya estaba anclado el bergantín Manuel, que Don Joaquín Mier gentilmente envió para trasladar al Libertador a Santa Marta, donde sería recibido como huésped de honor en su convalecencia… Pero curiosamente se acercó una embarcación extranjera: Era la Grampus, nave de guerra norteamericana que se ofreció a prestar auxilios al Libertador… y aquí varios enigmas por develar:¿Qué hacía una embarcación estadounidense en Sabanilla? ¿Por qué la Grampus escoltó al bergantín Manuel hasta Santa Marta? ¿Cuál fue la opinión del Dr. Knight, médico cirujano de la Grampus, con respecto a la salud del Libertador? ¿Por qué el cirujano estadounidense no proporcionó a Bolívar los medicamentos especializados para la tuberculosis, remedios modernos que con seguridad tenía abordo? El 01 de diciembre de 1830A 17 DÍAS DE EMPRENDER SU VIAJE A LA ETERNIDAD  El miércoles a las siete de la noche el bergantín Manuel arriba al puerto de Santa Marta. A bordo, Bolívar es recibido por don Joaquín Mier y el médico Alejandro Próspero Reverend. Ya la tuberculosis había hecho estrago en su cuerpo, y hubo necesidad de bajarlo cargado Nueve días después en su lecho de enfermo, sorprende a su oficialidad para leer su Proclama Inmortal, como un presagio para las nuevas generaciones: Cuando la penumbra de la noche era iluminada por los faroles de la Quinta San Pedro de Alejandrino, el Libertador invita a su habitación al notario Catalino Noguera, ubicándose a su lado Manuel Ujueta, Joaquín Mier, Manuel Recuero y Reverend. El silencio invadía la habitación poco iluminada... cuando sin mediar palabras a los presentes, de inmediato comenzó a leer su Proclama inmortal: “Colombianos..! Habéis presenciado mis esfuerzos para plantear la libertad donde reinaba antes la tiranía. He trabajado con desinterés, abandonando mi fortuna y aun mi tranquilidad. Me separé del mando cuando me persuadí que desconfiabais de mi desprendimiento. Mis enemigos abusaron de vuestra credulidad y hollaron lo que me es más sagrado, mi reputación y mi amor a la libertad. He sido víctima de mis perseguidores, que me han conducido a las puertas del sepulcro. Yo los perdono”Apenas pudo llegar a la mitad de su alocución, cuando su voz se quebró bruscamente..! Fue preciso que continuara leyéndola Manuel Recuero, mientras Bolívar cubría con su mano sus ojos llorosos:“Al desaparecer de en medio de vosotros, mi cariño me dice que debo hacer la manifestación de mis últimos deseos. No aspiro a otra gloria que a la consolidación de Colombia. Todos debéis trabajar por el bien inestimable de la Unión: los pueblos obedeciendo al actual gobierno para libertarse de la anarquía; los ministros del santuario dirigiendo sus oraciones al cielo; y los militares empleando su espada en defender las garantías sociales”Pero al acabar de pronunciar las últimas palabras de su discurso con estas palabras:“Colombianos..! Mis últimos votos son por la felicidad de la patria… Si mi muerte contribuye a que cesen los partidos y se consolide la unión, Yo bajaré tranquilo al sepulcro”Bolívar reaccionó violentamente como un último suspiro de vida... y a dura voz exclamó:“Sí..! al sepulcro... es lo que me han proporcionado mis conciudadanos. Pero les perdono..! Ojala..! yo pudiera llevar conmigo el consuelo de que permanezcan unidos”El eco de esas últimas palabras resonaron en toda la habitación, acompañadas de un mudo llanto que embargó a todos los presentes.El 15 de diciembre de 1830A 2 DÍAS DE EMPRENDER SU VIAJE A LA ETERNIDAD  El doctor Alejandro Próspero Reverend tiene pleno convencimiento de que la muerte del Libertador es un hecho irreversible… y así lo deja saber en su Boletín 27 que escribe ese mismo día a las nueve de la noche:“Vuelven a agravarse los síntomas peligrosos de que he hablado en los últimos Boletines. Ha vuelto el hipo a menudo; la cabeza se ha puesto calurosa, el frío ha invadido otra vez las extremidades; por consiguiente ha resultado el desvarío continuado que Su Excelencia tiene desde esta tarde. La voz se ha puesto más ronca y las palabras balbucientes. Nada de despejo en todo el día”Ante lo inevitable, Reverend informa al General Mariano Montilla y a don Fernando Bolívar, sobrino del moribundo, para que se tomen las medidas del caso, referente al funeral. Pero Bolívar ya no tiene bienes de fortuna..! Todo lo perdió en la guerra… Apenas unos libros, diez baúles de papeles personales, algunos objetos, y las minas de Aroa, representan todo lo que posee… Él que una vez fue el hombre más rico del continente y luego el más poderoso, al ostentar la presidencia de la Gran Colombia, que agrupaba una confederación de naciones aliadas como las más ricas del continente, está en la miseria como el más humilde pueblerino. El primer inconveniente que deben afrontar sus edecanes, es la falta de dinero para cubrir las exequias Bolívar no tiene dinero..! Se comisiona al Juez Político de la ciudad, don Manuel Ujueta y Bissays para recaudar los fondos para un precario funeral, nada ostentoso, ya que no sólo no hay los recursos, sino que Bolívar ha sido desterrado y proscrito por una elite política, económica, aristocrática y diplomática, que le daba la espalda a su único Libertador, y habían olvidado el merecido reconocimiento que le debían honrar al genio de la libertad americana. Lo primero es gestionar ante el gobierno los recursos para comprar las tablas y los clavos para la urna Pero incompresiblemente las autoridades se niegan a darlos: “Son órdenes superiores - responde el representante del gobierno - Al menos podría hacernos un préstamo - señaló don Pedro Díaz Granados - sabe usted que el Libertador tiene unas minas en Venezuela. El oficinista repitió lo de las órdenes recibidas: tengo órdenes precisas de no entregar dinero para el Libertador ni vivo ni muerto. Ordenes son órdenes - y excusándose dijo que estaba ocupado” Ni siquiera el Poder Ejecutivo que dirigía el General Rafael Urdaneta se hizo presente para rendirle los honores a ese personaje de tan alta investiduraEs parte de la historia que aún espera ser develada en los últimos días del Padre de la Patria, como otro de los enigmas que deben ser develados en el viaje a la eternidad del Libertador, cuando es necesario aclarar la actitud irreverente de Urdaneta frente a la agonía de Simón Bolívar en Santa Marta… Por los momentos, sus edecanes exhortan a la población de Santa Marta a colaborar con el funeral de su Libertador, luego que se logró recaudar la siguiente cantidad de pesos:Los lugareños colaboran con lo que pueden: La cera para embalsamar el cadáver lo proporciona el mercader de origen haitiano Antoine Denueille… La señora María Telésfora Romero entrega media docena de tablas para confeccionar un rudimentario ataúd… El ventero Narciso Góngora suministra clavos, hilo negro, cabuyas y agujas… El comerciante Nicolás Soles lleva al carpintero Diego Sojo diez varas de tela blanca de Madapolán y cinta negra para mortaja… Mientras que el resto de la gente procura colaborar con velas, cintas negras,  cortinas, alfombras y alimento para la tropa. Tan precario resultó la obtención de fondos, que no fue posible contratar un Panteón para tan ilustre personaje, y hubo necesidad de recurrir a la caridad del señor Esteban Díaz Granados, quién además de contribuir con 5 pesos, donará un espacio en la cripta familiar, para que los restos de Simón Bolívar sean depositados dignamente en la Catedral de Santa Marta, ocultos a la obsesión de sus enemigos que, con seguridad, tratarían de profanar su tumba para deshonrar su espíritu inmortal de Libertador.  Para la confección del ataúd, el carpintero Diego Sojo dispuso de elementos rudimentario, si tomamos en cuenta la alta investidura del Libertador Simón Bolívar, que exigía para su féretro los más exquisitos materiales en mármol, plata y oro. Sojo utilizó: media docena de tablas, 500 Clavos, 600 Tachuelas, 50 de las doradas, 4 cabuyas, hilo negro, agujas, 10 varas de cinta Manila, 10 varas de tela Madapolán, 6 varas cinta negra, y envases de plomo para colocar los órganos extraídos en la autopsia. El Obispo de apellido Estévez, atendiendo los requerimientos del General Montilla, convoca a su Despacho Episcopal a los doctores Pedro y Esteban Díaz Granados, para autorizar el sepelio dentro de la Catedral, en el Panteón de la familia Granados, situado al frente del altar de San José… Así mismo, el Obispo se disculpa de no cumplir el ritual religioso de las pompas fúnebres, argumentando malestar de salud, cuando en realidad, se trataba de recriminar que el Libertador no se confesó católico conforme a la exigencia de Roma y el Papa, y no había renunciado a pertenecer a las Sociedades Secretas de la masonería, cuyos integrantes son excomulgados por la iglesia católica. Finalmente declinó el Libertador cerca del Océano; y así lo sublimiza el peruano Leguía Martínez:“Muere donde debía morir: en el mar, tumba única de su genio formidable; inmenso como su desconsuelo, agitado como su corazón aireado y tempestuoso; profundo como su desencanto; solitario como su espíritu que ha dejado de batir el vuelo de las gaviotas blancas de la fe, la esperaza y la ilusión; inagotable como el bien que ha derramado por todas partes; eterno como su obra guerrera y política; inmutable como su herencia y como su gloria”El viernes 17 de diciembre de 1830 señala una fecha lacerante para el espíritu de la libertad, de la gloria y de los pueblos del mundo: Así lo escribió el Dr. Reverend:" Me senté en la cabecera, teniendo en mi mano la del Libertador, que ya no hablaba sino de modo confuso.  Sus facciones expresaban una perfecta serenidad; ningún dolor o señal de padecimiento se reflejaban sobre su noble rostro.  Cuando advertí que ya la respiración se ponía estertorosa, y el pulso trémulo, casi insensible, y que la muerte era inminente, me asomé a la puerta del aposento, y llamando a los generales, edecanes y los demás que componían el séquito de Bolívar: Señores, exclamé, si queréis presenciar los últimos momentos y el postrer aliento del Libertador, ya es tiempo.  Inmediatamente fue rodeado el lecho del ilustre enfermo, y a los pocos minutos exhaló su ultimo suspiro Simón Bolívar..." El Gran Hijo de América, el Libertador, dejaba de existir a la 1 y 7 minutos de la tarde, en medio de los dolores morales más intensos que un ser humano pudiera resistir.Al momento de su muerte le acompañaban: su médico Alejandro Próspero Reverend, Mariano Montilla, Joaquín Mier y Benítez, José María Carreño, Laurencio Silva, José de la Cruz Paredes, su mayordomo José Palacios, Belford Milton Wilson y su sobrino Fernando Bolívar.Verificado por el facultativo el reconocimiento del cadáver de Su Excelencia, y hecha la autopsia, se depositó el cuerpo en la casa de Aduanas que estaba preparada de antemano. Allí se le embalsamó precariamente con los pocos productos que disponía el boticario. Luego el cuerpo fue colocado en el área principal, sobre un mesón de caoba, expuesto al público que anhelaba por verle. Lo que poco se ha dicho, es que esa noche en la Quinta San pedro de Alejandrino, una multitud de gente humilde estaba haciendo vigilia en las afueras, mientras el médico terminaba la autopsia… El transito del cadáver hasta el puerto se hizo sobre un carruaje tirado por caballos, que transitaba, no por el camino de arena, sino por un manto de flores que en la oscuridad lanzaban las mujeres para inmortalizar el viaje del Libertador hacia la eternidad… Cánticos y oraciones hacían más patético el peregrinar de esa gente de pueblo humilde y agradecida, que quiso honrar por última vez al Héroe de Colombia.Hasta el 20 de diciembre, el cadáver del Libertador fue expuesto en Capilla Ardiente en el viejo edifico de Aduanas, propiedad del señor Joaquín Mier, porque inexplicablemente no fue velado en la Catedral de Santa Marta, como otro de los enigmas por develar en el viaje a la eternidad del Libertador. Durante los tres días un nutrido público de todas las clases y sexos entraban y salían del edificio de aduanas, y sin excepción, todos salían con un pañuelo en los ojos ante el triste panorama que se respiraba dentro del recinto. En el lapso que estuvo el velatorio del Libertador, a solicitud del General Montilla, el músico de origen francés, Francisco de Seitges, compone la marcha fúnebre que entonará la banda musical de Santa Marta, cuando el carro fúnebre se dirige a la Catedral partiendo del edificio de Aduanas; acto que fue reseñado por Don Juan Antonio Cepeda, Secretario de la Comandancia del Magdalena:“Tendida en ala la milicia de la ciudad por las calles donde había de pasar el entierro, y puesta sobre las armas la guardia de Su Excelencia, comenzó la procesión a las cinco de la tarde, precedida por los caballos del difunto General con caparazones negros llevando sobre ellos las iniciales de SB. Un silencio y un sentimiento profundo se notaban en el semblante de todos los que presenciaban la triste ceremonia del entierro del Libertador de Colombia, y las músicas sordas de los cuerpos, junto con el lúgubre teñido de las campanas parroquiales y el canto fúnebre de los sacerdotes de la religión, hacían más melancólico el deber de dar sepultura al Padre de la Patria. Llegado en fin el entierro a la Santa Iglesia Catedral, se colocó el cadáver en un túmulo suntuosamente vestido, y allí tuvieron lugar los últimos oficios funerales”Ya entrada la noche, cuando los rostros resplandecían de dolor por la luz de las velas, el cadáver de Simón Bolívar fue depositado en el Panteón de los Díaz-Granados, que una vez más testimoniaban su admiración al Libertador y a todo cuanto el simbolizaba en la lucha por la libertad… No se colocó ninguna lápida sobre la tumba que indicara el nombre de Simón Bolívar. Había la sospecha, cierta, que de saberse el lugar exacto de la tumba, ésta sería profanada por los enemigos… No fue hasta cuatro años después, que se colocó una lápida ordenada por su edecán Joaquín Anastasio Márquez, como consecuencia de un terremoto que destruyó la bóveda original. Durante los siguientes doce años “Bolívar” será un nombre prohibido en los países por él liberados… Aún existía el temor que sus ideales encendieran la llama de una revolución que amenazaba al imperialismo que encarnaba los Estados Unidos e InglaterraHasta que finalmente, la presión popular y las gestiones de los familiares de Bolívar, lograron que José Antonio Páez, a pocos días de dejar el gobierno, solicitara al Congreso la autorización para que los restos del Libertador fueran trasladados desde santa Marta… y así quedó reseñado en el Diario de Carmelo Fernández, sobrino de Páez que fue comisionado como relator de los actos de exhumación según Decreto del 30 de abril de 1842.“Es mi voluntad, que después de mi fallecimiento mis restos sean depositados en la ciudad de Caracas, mi país natal”Simón Bolívar<br />

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