Metodo 33

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Método de consagración de S. Luis Grignon de Montfort

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Metodo 33

  1. 1. 1
  2. 2. 2 PRIMERA PARTE Vaciarse del Espíritu del Mundo ORACIONES PREPARATORIAS Durante 12 días 1) Letanías del Espíritu Santo 2) Ave Maria Stella Oraciones para el tiempo de la preparación Antes que nada debemos saber ¿Qué significa Espíritu del Mundo? Nos dice San Pablo en Primera carta a Corintios cap. 2, 6-16 “Sin embargo, hablamos de sabiduría entre los perfectos, pero no de sabiduría de este mundo ni de los príncipes de este mundo, abocados a la ruina; sino que hablamos de una sabiduría de Dios, misteriosa, escondida, destinada por Dios desde antes de los siglos para gloria nuestra, desconocida de todos los príncipes de este mundo - pues de haberla conocido no hubieran crucificado al Señor de la Gloria -. Más bien, como dice la Escritura, anunciamos: “ lo que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni al corazón del hombre llegó, lo que Dios preparó para los que le aman.” Porque a nosotros nos lo reveló Dios por medio del Espíritu; y el Espíritu todo lo sondea, hasta las profundidades de Dios. En efecto, ¿qué hombre conoce lo íntimo del hombre sino el espíritu del hombre que está en él? Del mismo modo, nadie conoce lo íntimo de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para conocer las gracias que Dios nos ha otorgado, de las cuales también hablamos, no con palabras aprendidas de sabiduría humana, sino aprendidas del Espíritu, expresando realidades espirituales. El hombre naturalmente no capta las cosas del Espíritu de Dios; son necedad para él. Y no las puede conocer pues sólo espiritualmente pueden ser juzgadas. En cambio, el hombre de espíritu lo juzga todo; y a él nadie puede juzgarle. Porque “¿quién conoció la mente del Señor para instruirle?” Pero nosotros tenemos la mente de Cristo.” En este pasaje bíblico, San Pablo nos habla de dos tipos de espíritu: • El espíritu del mundo • El Espíritu de Dios Del primero nos dice que le pertenece a los príncipes del mundo abocados a la ruina de la humanidad. Mientras que del Espíritu de Dios nos dice que es una sabiduría misteriosa, escondida, destinada para nuestra gloria. Este Espíritu sondea hasta lo más profundo de Dios y de los hombres, está destinado a
  3. 3. 3 nosotros para: 1. Conocer las gracias que Dios nos ha concedido. 2. Poder captar realidades espirituales superiores y juzgar nuestro entorno. (siempre y cuando con este juzgar busquemos como fin lograr la salvación de las almas). Por naturaleza este Espíritu nos ha sido negado, pero hemos recibido la Mente de Cristo, por los méritos de Su Preciosísima Sangre, y con Ella la posibilidad de hacer al Espíritu de Dios, algo nuestro. Estos tipos de espíritus generan una oposición, una lucha. El espíritu del mundo (obra del mismo Satanás) busca apartarnos del Espíritu de Dios. A su vez el Espíritu de Dios, obra en nosotros con preciosísimas gracias que nos fortalecen y nos ayudan a no caer en la ruina de los príncipes del mundo, como expresa San Pablo. Cuando nosotros iniciamos este camino hacia la Consagración al Inmaculado Corazón de María, es algo muy importante analizar cuanto de este espíritu del mundo nos aparta del Espíritu de Dios. Esto nos ayudará a liberarnos de las ataduras del mundo que nos llevan a pecados, tibiezas y omisiones, que tanto afectan a este camino de la santificación de nuestras almas y las de nuestros seres queridos. Deberes de Estado Su cumplimiento correcto nos aparta del espíritu del mundo Dios nos ha dado según nuestra realidad de vida ciertas obligaciones que se coinciden con nuestro deber de estado. Esto significa que según la posición que ocupo dentro de mi sociedad serán las obligaciones que debo cumplir. Veamos algunos ejemplos: Si soy una persona soltera mis obligaciones deberán tener estas prioridades: Dios Mis padres Mis hermanos Mis estudios o trabajo Mis amigos o familiares Mi prójimo necesitado Si soy una persona casada mis obligaciones serán con: Dios Mi cónyuge Mis hijos Mi trabajo Mis padres Mis hermanos Mis amigos o familiares Mi prójimo necesitado Si soy una persona consagrada mis obligaciones serán con: Dios Mis superiores Mis obligaciones de consagración Mis padres Mis hermanos Mis amigos o familiares Mi prójimo necesitado
  4. 4. 4 Esta distribución de las prioridades están destinadas a saber: Como distribuyo mi tiempo Como distribuyo mi dinero Las obligaciones de nuestros días son muchas, y cada vez son más. La vida mundana nos llena de “obligaciones” que no son tales. Nuestro tiempo y nuestro dinero, no siempre están bien distribuidos, según las prioridades que se han expuesto anteriormente. Nótese que en los tres ejemplos de estado de vida, el primer puesto en las obligaciones las ocupa Dios. Dios debe ser el centro de nuestra vida, nuestro último fin, nuestra primera prioridad. Si cumplimos este aspecto en nuestra vida, será fácil, poder cumplir equitativamente el resto de las obligaciones. Esto se puede lograr teniendo permanentemente la presencia de Dios. ¿Cómo se logra esto?. Principalmente con la oración, con obras de caridad y de sacrificio o penitencia. Desde el primer minuto de nuestro día, debemos comenzar rezando jaculatorias, oraciones de consagración, el rosario, la liturgia de las horas, la Santa Misa, etc. Todo lo que hagamos deberá estar adaptado según nuestro Estado. Esta “Presencia de Dios” está altamente asfixiada y amenazada en nuestros días. Pues esta Presencia requiere de silencio, meditación, contemplación, etc. Y aquí el espíritu del mundo ha desarrollado una amplia tarea de distracción y perturbación humana, que evita en todo momento, que exista Presencia de Dios en las almas: La televisión, la radio, el cine, las revistas, el teléfono, los libros, las habladurías, el chisme, la Internet, los celulares, los shoppings, los juegos computarizados, y otras actividades que al parecer no son perjudiciales, pero cuando se convierten en un exceso si lo son, como los deportes, los hobbies, las dietas, la gimnasia, tratamientos de belleza etc. Todos estos medios y actividades nos hablan de cosas que no son Dios, que no se relacionan en nada con Dios. No hay momento de nuestros días que no estén contaminados con algún ruido, o distracción mundana. Siempre existe una televisión prendida en la casa, o si nos subimos al auto prendemos la radio, si nos encontramos en una espera abrimos una revista. Para que hablar de las reuniones sociales donde nada se habla ya si no de otras personas y sus vicisitudes… Y cuando se hace por algún motivo un silencio inesperado, una especie de temor se apodera de nosotros y buscamos inmediatamente, tapar esa voz que se alza desde nuestra conciencia prendiendo un televisor, una radio o la computadora. Estamos como drogados, adormecidos en nuestras conciencias, con mensajes erróneos que nos hablan de “estar bien” todo el tiempo, de no sufrir, de evitar las cosas sacrificadas o desagradables. “LO IMPORTANTE ES QUE ESTES BIEN”, no importa como lo logremos, ni a quien descuidemos, si nosotros estamos bien, todo estará bien…
  5. 5. 5 Entonces cuando se presentan en nuestras vidas situaciones límites de dolor y sufrimiento, acostumbrados a estar siempre en un estado de somnolencia espiritual, caemos en la desesperación. No estamos preparados. No hemos contemplado ni el dolor ni el amor de Dios. Hemos estado enfocados en nuestras propias necesidades, deseos y caprichos. Cuando la realidad de Dios nos dice todo lo contrario, si buscas el bienestar de los demás, tu estarás bien. Hay mayor felicidad en dar que en recibir. Es de notar también que en la lista de prioridades según mi estado, no se encuentra un lugar para Mis propias necesidades. Esto se debe a que en lo que yo cumplo con mis obligaciones hacia los otros, me voy plenificando en el dar, y son los otros los que buscan también satisfacer mis necesidades. Si todos cumpliéramos con esto estaríamos todos atendidos y sin limitaciones emocionales y ni de recursos económicos. Si realmente notamos que nuestra vida se encuentra asfixiada con el espíritu del mundo, será de gran ayuda que abandonemos lo antes posible las costumbres que nos alejan de Dios. Apaguemos nuestros televisores, nuestras radios, omitamos conversaciones que perjudican nuestro espíritu. Utilicemos racionalmente y solo para nuestro bien espiritual recursos como el teléfono, celulares, computadora, etc. No dejemos que los ejercicios físicos, o nuestra apariencia, se vuelva lo más importante de nuestras vidas. Hagamos un espacio para Dios. Brindémosle 1 hora de las 24 que tiene el día, y recemos en este tiempo, buscando un momento tranquilo, sin interrupciones, pidamos la gracia de poder rezar con el corazón, para que nuestras oraciones no sean repeticiones sin sentido y sin amor. Pidamos la gracia de la fe, del amor, de conocer lo que Dios quiere para nosotros. Empecemos a recorrer este camino de consagración poniendo en las manos de Nuestra Madre la Virgen María, todo lo que deseamos hacer en este día, diciéndole que es esto lo que nosotros teníamos planeado para hoy, pero que no se haga nuestra voluntad sino la de Ella. Purifiquemos nuestros espíritus, despertemos a la realidad del Espíritu de Dios, que nos mencionaba San Pablo, pero antes abandonemos, las drogas que nos ha impuesto casi sin que nos demos cuenta el espíritu del mundo. ¡Ánimo! Que si logramos realizar aunque sea levemente o brevemente este desapego al mundo gustaremos de lo bueno que es El Espíritu de Dios, y ya no descansaremos hasta lograr que Dios nos brinde este Espíritu en cada momento de nuestra vida… Lecturas que ayudan en esta etapa: - La Consagración a María - La mansión Eterna SEGUNDA PARTE Adquirir el conocimiento de uno mismo
  6. 6. 6 ORACIONES PREPARATORIAS Durante 7 días 1) Letanías del Espíritu Santo 2) Ave Maria Stella 3) Letanías de la Santísima Virgen Oraciones para el tiempo de la preparación Hay tantas cosas admirables en el mundo que nos rodea, ya se trate del firmamento, las tierras o las aguas colosales del océano, que uno podría pasar la vida entera en actitud de explorador, sin cansarse de encontrar muchas y muy variadas maravillas. O podría uno emplear todos sus días en la reflexión profunda de aquellos interrogantes que solemos incluir bajo el título de "filosofía," discurriendo sobre el sentido de la vida, las propiedades universales del ser, la estructura última del lenguaje humano o la raíz de todos los valores. En fin, si vamos a las artes, los números, la literatura o el Derecho, lo único que encontramos son avenidas y más avenidas inmensas que conducen a nuevos caminos y sendas en los que todo está por conocer. Para una mente abierta, este descubrimiento produce vértigo: la vida es breve; toda vida humana es breve, aunque sea sólo por comparación ante los abismos insondables de lo que se podría llegar a aprender. Y sin embargo, hay otra clase de aprendizaje que muy raramente se enseña en las facultades universitarias o los bancos de la escuela. Algo que parece que sólo la vida misma pudiera darnos, y que solemos llamar "experiencia" o "sabiduría." La respuesta es: el conocimiento de sí mismo. Sin este conocimiento no logramos comprender el contexto vital que hace nacer eso que llamamos "experiencia," que a su vez es como un requisito para la "sabiduría." La experiencia es un saber que requiere de contexto, y el contexto que nos lleva a ese saber es conocernos a nosotros mismos. Se puede decir que hay muchos conocimientos exteriores pero que este otro es un conocimiento interior porque no se vuelca sobre las cosas ni sobre las vidas de otros ni tampoco sobre el perjuicio o beneficio inmediato de las acciones propias o ajenas. Pero tampoco es un simple mirar hacia adentro, como si uno tomara una cámara de video y en lugar de enfocarla hacia la calle la enfocara hacia la sala de la casa en que se encuentra. Es algo más profundo que iremos descubriendo poco a poco. Por ahora digamos que es más el acto de mirar cómo uno mira o de valorar cómo uno valora. Esta clase de conocimiento puede parecer abstracto, difícil, borroso o inútil. Mi impresión es que efectivamente tiene un poco de estas cuatro cosas y que aún hay muchas otras críticas que se le pueden hacer. Y sin embargo, atañe a cosas muy concretas, ayuda a simplificar el corazón, trae una gran claridad y colma de sentido la vida. Muchos santos han hablado de este conocimiento y creo que prácticamente todos lo
  7. 7. 7 han practicado, de distintos modos. La razón podría estar en aquello que dijo Santa Teresa de Jesús, "la humildad es la verdad." Sin el conocimiento de sí mismo, el cristiano está condenado a equivocarse en la valoración de sí mismo y de sus actos. A veces considerará sus cualidades como insuperables y peca por soberbia; otras veces estima que sus errores son del todo irreparables y se hunde en la desesperación. Sin un conocimiento de su propio ser rebota cruelmente entre estos extremos y se equivoca una y otra vez en la causa de sus males. A menudo culpa a otros de lo que es su propia responsabilidad, aunque tampoco es extraño que se sobrecargue de acusaciones y se inunde de amargura. Es apenas lógico reconocer que un corazón sometido a este cruel tratamiento de ignorancia estará demasiado miope para la obra de la gracia. Así entendemos que el conocimiento de sí mismo está ligado a la fe, la religión y la espiritualidad. No es su único vinculo importante. A lo largo de nuestras reflexiones y sugerencias nos encontraremos a menudo visitando tierras de la psicología, la filosofía, la historia y la literatura, entre otras disciplinas. Nuestro enfoque, sin embargo, tiene como línea, verte crecer en Jesucristo y en su gracia! Aprender a conocerse es una tarea de la que nadie debe excluirse bajo riesgo de hacerse mucho daño y de causar también mucho daño a otros. Un político que no sepa de su propia responsabilidad; un sacerdote que ignore la dignidad de su vocación; un hijo que desconozca qué es el milagro de la vida; un filósofo que no se pregunte por qué escogió su primera pregunta; una esposa que no sepa por qué quería sentirse acompañada... ¿de verdad cabría esperar mucho de personas así? Cuanto más pronto los jóvenes se conozcan a sí mismos, más pronto también sabrán de los defectos de su carácter y más pronto buscarán remedios que podrán hacerles mucho bien. A la vez, temprano en su carrera sabrán cuáles son sus fortalezas y así perderán menos tiempo en divagaciones inútiles, aunque reconociendo siempre que de todo recorrido puede aprenderse mucho. La persona que se conoce es infinitamente menos violenta que la que no se conoce. La violencia es ignorancia fermentada. Por eso en las discusiones alza más la voz el que menos seguro se siente: suple con gritos lo que le falta en convicción de las propias razones. La persona que se conoce tiende a ser mas misericordiosa. Ha visto sus propios errores y le queda más fácil entender que otros yerren. Ha visto que el mal tiene mil disfraces y que es fácil equivocarse; por eso simpatiza con la frase compasiva de Cristo en la Cruz: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen" (Lucas 23,34). La persona que se conoce sufre menos de miedo y por eso también es mucho más libre. El miedo multiplica su fuerza con la ignorancia. Vencida la ignorancia, cae también el bastión primero del miedo. La persona que se conoce no vive al azar de las circunstancias, al vaivén de las modas o en la incertidumbre de un destino predicho e incógnito a la vez. Sí: las personas que viven en pareja tienen cada una el derecho y el deber de conocerse a sí mismas. ¿De dónde vienen, no digo yo los problemas, sino la incapacidad para resolverlos, si no es de esa tendencia humana a ver la astilla en el ojo ajeno y no la viga en el propio (Mateo 7,3-4)? Dígase otro tanto de quienes comparten su vida de otras maneras, por ejemplo, los religiosos. Si cada cual no lucha por conocerse, usará sus recursos para imponer las propias ideas o estilos
  8. 8. 8 pero no sabrá a quién sirve en últimas todo eso, y es posible que esté sirviendo a los ídolos de la soberbia, la envidia, la división o el egoísmo. A poco que reflexionemos, pues, encontramos que una vida adulta y llena de sentido, una vida en paz consigo misma y capaz de generar paz en su entorno, es siempre la vida de alguien que ha llegado a conocerse bien a sí mismo. Como llegar a un conocimiento propio desde el camino de Dios El examen de conciencia tradicional es muy beneficioso, ya que nos permite ver directamente las faltas que hemos cometido. Estas faltas una vez escritas en un papel y confesadas, nos permitirán acercarnos más a Dios, llegar como el hijo pródigo hasta el Padre Misericordioso. Recibir el perdón que nos dará la tan ansiada paz en el corazón. Sin embargo en el camino de la Consagración es necesario enfocar un examen de conciencia diferente, que se hace luego del examen de conciencia tradicional. Este es muy importante en cuanto a reconocer todo lo que hemos recibido de Dios y como lo retribuimos en nuestra vida diaria. El conocimiento de uno mismo es fundamental en la relación de hijo y Dios Padre, en el reconocer todas las cosas que El nos ha donado en nuestra vida, nuestras virtudes, talentos y capacidades. Una vez que hemos podido valorar todo lo que hemos recibido de Dios, el paso que sigue es contemplar como hemos retribuido en actos de amor y desamor a este Dios que tanto nos ama. Ver si hemos sido capaces de explotar nuestras capacidades y conocimientos en beneficio de nuestros seres queridos y nuestros hermanos. Cuando completemos con la ayuda del espíritu santo el conocimiento sobre nosotros mismos, y la obra de Dios en nosotros, estaremos en condiciones de continuar en el camino de la entrega de nuestras vidas al Inmaculado Corazón de María. Sabremos que vamos a entregar en esta consagración. Las cosas buenas y las malas. Pues nadie es enteramente bueno o malo. En esta entrega pediremos a María Santísima que nos ayude a modificar nuestros grandes o pequeños pecados, y a perseverar e intensificar nuestras buenas acciones, virtudes y talentos. Así seremos sinceros con nosotros mismos y con Dios. Y la Consagración será plena y consciente, con amor, gratitud y pedido de misericordia.
  9. 9. 9 TERCERA PARTE Adquirir el conocimiento de la Santísima Virgen María ORACIONES PREPARATORIAS Durante 7 días 1) Letanías del Espíritu Santo 2) Ave Maria Stella 3) 5 Misterios del Rosario Oraciones para el tiempo de la preparación María es un misterio A causa de su humildad. Su humildad fue tan grande que no hubo para Ella anhelo más firme y constante que el de ocultarse a sí misma y a todas las criaturas, para ser conocida solamente de Dios. Ella pidió pobreza y humildad. Y Dios, escuchándola, tuvo a bien ocultarla en su concepción, nacimiento, vida, misterios, resurrección y asunción, a casi todos los hombres. Sus propios padres no la conocían. Y los ángeles se preguntaban con frecuencia uno a otros ¿Quién es ésta?. Porque el Altísimo se la ocultaba. O, si algo les manifestaba de Ella, era infinitamente más lo que les encubría. Por su grandeza excepcional. María es la excelente obra maestra del Altísimo. Quien se ha reservado a sí mismo el conocimiento y posesión de Ella. María es la Madre admirable del Hijo. Quien tuvo a bien humillarla y ocultarla durante su vida, para fomentar su humildad, llamándola mujer, como si se tratara de una extraña, aunque en su corazón la apreciaba y amaba más que a todos los ángeles y hombres. María es la fuente sellada, en la que sólo puede entrar el
  10. 10. 10 Espíritu Santo, cuya Esposa fiel es Ella. María es el santuario y tabernáculo de la Santísima Trinidad, donde Dios mora más magnífica y maravillosamente que en ningún otro lugar del universo sin exceptuar los querubines y serafines: a ninguna criatura, por pura que sea, se le permite entrar allí sin privilegio especial. Conocemos a María Santísima como: - Criatura de Dios sin pecado original - Mujer, hija y esposa siempre fiel - Madre de Dios. Siempre Virgen - Abogada y mediadora universal. Madre de todos los hombres. Madre de la Iglesia - Asunta al cielo en cuerpo y alma. Reina y Señora de todo lo creado - Criatura de Dios sin pecado original Todos los seres humanos al ser hijos de Adán y Eva, heredamos de ellos la marca del primer pecado, llamado pecado original. En la obra de la redención, Dios apartó tiernamente a esta criatura celestial, preservándola desde siempre para que fuera la Madre del Salvador. Ya que el Mesías no podía nacer de alguien manchado, pues El siendo perfecto, no podía nacer de algo que no lo fuera. Esta característica fue reconocida por la Iglesia por un dogma que es el de la Inmaculada Concepción LA INMACULADA CONCEPCIÓN El Dogma de la Inmaculada Concepción establece
  11. 11. 11 que María fue concebida sin mancha de pecado original. El dogma fue proclamado por el Papa Pío IX, el 8 de diciembre de 1854, en la Bula Ineffabilis Deus. "Declaramos, pronunciamos y definimos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María, en el primer instante de su concepción, fue por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente en previsión de los méritos de Cristo Jesús, Salvador del genero humano, preservada inmune de toda mancha de culpa original, ha sido revelada por Dios, por tanto, debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles." - Mujer, hija y esposa. Siempre fiel Ella desarrolló su vida aquí en la tierra, haciendo todo bien, en perfecta fidelidad con su Creador y su Divina Voluntad. Como hija de Joaquín y de Ana, o como esposa de José, obró en todo momento, fielísimamente con sus obligaciones de estado. Aplicando sus virtudes heroicas, anteponiendo siempre el bien de los demás y la Voluntad del Padre, antes que su bienestar y derechos. En cada momento de nuestras vidas, debemos preguntarnos, ¿Qué haría María en mi lugar? o ¿Qué habría hecho María en mi lugar?. Debemos ser otras Marías, debemos imitar su perfecta fidelidad al plan de Dios. Ella, como nadie nos ha mostrado que ha sabido ser en forma perfecta: Hija de Dios, hija de sus padres naturales, esposa de José, Viuda, Caritativa con los necesitados, Madre que entregó a su Hijo por el bien de la humanidad. Sufrió el destierro, la pobreza, el rechazo por su hijo, fue sospechada en su pureza... Dios planificó en Ella y Ella aceptó todos los sufrimientos de mujer. Para que todos los seres
  12. 12. 12 humanos tanto hombres como mujeres, encontremos en Ella y en su Hijo Jesús, el ejemplo de humildad, aceptación del dolor y el Amor a Dios. - Madre de Dios, Siempre Virgen La Maternidad Divina El dogma de la Maternidad Divina se refiere a que la Virgen María es verdadera Madre de Dios. Fue solemnemente definido por el Concilio de Efeso (año 431). Tiempo después, fue proclamado por otros Concilios universales, el de Calcedonia y los de Constantinopla. El Concilio de Efeso, del año 431, siendo Papa San Clementino I (422-432) definió: "Si alguno no confesare que el Emmanuel (Cristo) es verdaderamente Dios, y que por tanto, la Santísima Virgen es Madre de Dios, porque parió según la carne al Verbo de Dios hecho carne, sea anatema." El Concilio Vaticano II hace referencia del dogma así: "Desde los tiempos más antiguos, la Bienaventurada Virgen es honrada con el título de Madre de Dios, a cuyo amparo los fieles acuden con sus súplicas en todos sus peligros y necesidades" (Constitución Dogmática Lumen Gentium, 66) La Perpetua Virginidad El dogma de la Perpetua Virginidad se refiere a que María fue Virgen antes, durante y perpetuamente después del parto. "Ella es la Virgen que concebirá y dará a luz un Hijo cuyo nombre será Emanuel" (Cf. Is., 7, 14; Miq., 5, 2-3; Mt., 1, 22-23) (Const. Dogmática Lumen Gentium, 55 - Concilio Vaticano II). "La profundización de la fe en la maternidad virginal ha llevado a la Iglesia a confesar la virginidad real y perpetua de María incluso en el parto del Hijo de Dios hecho hombre. En efecto, el nacimiento de Cristo "lejos de disminuir consagró la integridad virginal" de su madre. La liturgia de la Iglesia celebra a María como la 'Aeiparthenos', la 'siempre-virgen'." (499 - catecismo de la Iglesia Católica)
  13. 13. 13 - Abogada y mediadora universal - Madre de todos los hombres - Madre de la Iglesia La Virgen no puede ser objeto de culto de adoración o latría (la adoración sólo corresponde a Dios). Pero sí se honra a la Virgen de una manera especial, a la que la Iglesia llama "hiperdulía" que es una veneración mayor a la que se da a los santos del cielo, ellos son objeto de culto de "dulía" o veneración. Jesús comienza su obra de redención y salvación a través y por María: - Abogada y mediadora universal Estando embarazada de Jesús, visita a su prima Santa Isabel y santifica en el vientre de ella a Juan el bautista. Luego en las bodas de Canaa cuando accede a su pedido en favor de los novios, que se habían quedado sin vino. La Iglesia devota de María Santísima espera ya hace muchos años que el Papa declare este título Mariano como dogma, roguemos a Dios para que Benedicto XVI reconozca esta dignidad en la tierra para quien en el Cielo no descansa en las súplicas para beneficio de sus hijos. - Madre de todos los hombres A los pies de la Cruz cuando al pedido de Jesús, Juan el apóstol la recibe como Madre y desde ese día la hospeda en su casa. - Madre de la Iglesia Y finalmente en Pentecostés, en la venida del Espíritu Santo es Ella quien preside la reunión con los Apóstoles, en la formación de la Nueva Iglesia de Cristo. Todos estos hechos nos han sido trasmitido desde las escrituras en ejemplo y devoción de como María, elegida por Dios, intervino junto a Jesús en la salvación de los hombres. Hoy por gracia de Dios lo sigue haciendo desde el Cielo, por todos nosotros sus hijos tan necesitados. Sigamos recurriendo a Ella pues otro título que Ella posee en dignidad por su humildad es de "La omnipotencia Suplicante", o sea, la que todo lo consigue mientras suplica.
  14. 14. 14 - Asunta al cielo en cuerpo y alma. Reina y Señora de todo lo creado. La Asunción El dogma de la Asunción se refiere a que la Madre de Dios, luego de su vida terrena fue elevada en cuerpo y alma a la gloria celestial. Este Dogma fue proclamado por el Papa Pío XII, el 1º de noviembre de 1950, en la Constitución Munificentisimus Deus: "Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que La Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo". Reina y Señora de todo lo creado La Virgen Inmaculada ... asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial fue ensalzada por el Señor como Reina universal, con el fin de que se asemejase de forma más plena a su Hijo, Señor de señores y vencedor del pecado y de la muerte". (Conc. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, n.59). El pueblo cristiano, movido de un certero instinto sobrenatural, siempre reconoció la regia dignidad de la Madre del "Rey de reyes y Señor de señores". Padre y Doctores, Papas y teólogos se hicieron eco de ese reconocimiento y la misma halla sublime expresión en los esplendores del arte y en la elocuente catequesis de la liturgia. Al ser Madre de Dios, María vióse adornada por Él con todas las gracias, prescas y títulos más nobles. Fue constituida Reina y Señora de todo lo creado, de los hombres y aún de los ángeles. Es tan Reina poderosa como Madre cariñosa, asociada como se halla en la obra redentora y a la consiguiente mediación y distribución de las gracias. Quiere la Iglesia que oigamos la voz de María pregonando agradecida a Dios los singulares privilegios de que la colmó. El Evangelio anuncia el Reino de Cristo, de donde fluye también el reinado universal de María. Esta fiesta litúrgica fue instituida por Pío XII, y se celebra ahora en la octava de la Asunción, para manifestar claramente la conexión que existe entre la realeza de María y su asunción a los cielos. La piedad del medievo fue la que comenzó en Occidente a saludar con el título de Reina a la Santísima Virgen Madre de Dios, invocándola con las palabras: Salve, Reina caelorum; Reina caeli, laetare. Dios todopoderoso, que nos has dado como Madre y como Reina a la Madre de tu Unigénito, concédenos que, protegidos por su intercesión, alcancemos la gloria de tus hijos en el reino de los cielos. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.
  15. 15. 15 ¿Cómo Conocemos a mejor a María Santísima? En general, la teología y la historia de María la Madre de Dios siguen el orden cronológico de sus fuentes respectivas, esto es, el Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento, los primeros cristianos y los testigos judíos. 1.María profetizada en el Antiguo Testamento 2.María en los Evangelios 3.María en otros libros del Nuevo Testamento 4.Maria en las apariciones Marianas a lo largo de la vida de la Iglesia CUARTA PARTE Adquirir el conocimiento de Jesús
  16. 16. 16 ORACIONES PREPARATORIAS Durante 7 días 1) Letanías del Espíritu Santo 2) Ave Maria Stella 3) Letanías de la Santísima Virgen 4) Oración de San Agustín. 5) Letanías del Santísimo Nombre de Jesús. 6) Letanías del Sacratísimo Corazón de Jesús Oraciones para el tiempo de la preparación Leyendo los Santos Evangelios nos sorprende la variedad de nombres que se le dan a Cristo, ya sea por parte de los evangelistas o porque el mismo Cristo se los aplica a sí mismo: Camino, Verdad, Vida, Pastor, Rey, Luz, Pan, Maestro, Compañero de camino, Resurrección, Vida, Salvador, Mesías, Cordero de Dios, etc.. Esto nos demuestra la riqueza inmensa que encierra el corazón de Cristo. Acerquémonos, pues, al Evangelio para descubrir la hondura y profundidad de su Amor. A lo largo de los Evangelios podemos descubrir diversos títulos de Jesús. Todos nos demuestran que ha sido el hombre más grande de la historia. Muchos hombres han sido admirados, pero no siempre amados. Jesucristo es el único hombre que ha sido amado más allá de su tumba. Millares y millares de mártires dieron por Él su sangre. Millares y millares de santos centraron en Él su vida. Jesús ha sido también el hombre más combatido de la humanidad. ¿Qué tendrá este hombre que murió hace dos mil años y hoy molesta a tantos vivos? ¿Qué tendrá este hombre que sigue enterrando a sus mismos enemigos y Él sigue vivo? ¿Quién es Jesús? Aún resuena en nuestros oídos la pregunta que el mismo Cristo formuló hace dos mil años: "¿Quién decís que soy Yo?" (Mateo 16, 16-17). Verdadero Dios Verdadero Hombre
  17. 17. 17 Verdadero Dios Increado Dios es el único ser increado que existe necesariamente. Dios es el Ser Necesario que existe desde siempre, que no puede dejar de existir, que es eterno, porque su esencia es existir, no depende de nadie para existir, por eso es increado. El cosmos es limitado en el tiempo y en el espacio, es decir, es contingente. La materia se transforma continuamente, es extensa, limitada, compuesta y divisible, es decir, es contingente. Todo ser limitado es contingente, porque toda limitación supone una carencia. Y lo contingente -como se demuestra en Filosofía- es metafísicamente imposible que sea increado. Todos recibieron la existencia de otro. No podían existir por sí mismos. "Todo lo que no tiene en sí mismo la razón suficiente de existir, debe recibir de otro la existencia...El ser contingente podría no existir, porque su esencia no exige la existencia...Lo que es mudable es contingente, y todo ser contingente exige, como causa suficiente ultima, un SER NECESARIO: DIOS. Eterno Dios no ha empezado nunca a existir . Siempre ha existido y nunca dejará de existir. Es decir, que no ha tenido principio ni tendrá fin. Dios es eterno. Boecio definió la eternidad como la posesión total, simultánea y perfecta de una vida interminable . Sería un absurdo decir que hubo un tiempo en el que no existía absolutamente nada. En ese caso, jamás podría haber empezado nada a existir: no existirían seres de ninguna clase. No creados por otro -pues hemos supuesto que en un principio no existía absolutamente nada-, ni tampoco creados por sí mismos, pues sería un absurdo decir que una cosa que no existe pueda hacer algo . Luego si en algún momento no existió nada, nada existiría ahora; pues el primer ser no tuvo modo de empezar a existir . Nada hubiera empezado a existir. Como dice el conocido filosofo francés Claude Tresmontant : "Si en un momento dado nada existe, nada existiría eternamente. La nada absoluta no puede producir ningún ser"(64). Si no hubo nada, nunca nada hubiera podido empezar a existir. Es así que nosotros existimos en un mundo y estamos rodeados de seres de todas clases, luego por fuerza tiene que haber existido, desde toda la eternidad, un Ser que no ha tenido principio y que ha dado origen a todos los seres que hoy existen . Ese Ser, que existe desde toda la eternidad, y es causa de todo lo que existe, es DIOS. Allan Sandage ayudante de Hubble , hasta la muerte de éste en 1953, y que hoy trabaja en el Observatorio de Monte Wilson, Pasadena, California, dice: "Dios es la explicación de que haya algo en vez de nada"(65). Espíritu Purísimo Basados en la Biblia y entendiendo y creyendo que existe un ser Supremo el cual llamamos Dios; como principal premisa, podemos entonces proceder a estudiar que es lo que hace a ese ser, Dios único y diferente a todos los demás dioses en los que el hombre cree. Es necesario que este ser posea atributos que solo El solo
  18. 18. 18 puede tener y que ningún otro se asemeje. La posesión de estos atributos lo hará Único y por lo tal Soberano. Veamos los atributos: • Unidad: Dios es uno. Dt. 6:4, • Infinitud: Dios no tiene limites. I Reyes 8:27, Hch 17:28. • Eternidad: Dios no tiene principio ni fin ni sucesión de tiempo. Génesis 21:33; Salmo 90:2 (No significa que el tiempo sea irreal para Dios, El reconoce la sucesión de los hechos, pero tanto lo presente, lo pasado y lo futuro esta vividamente presente a El. • Inmutabilidad: Dios no puede cambiar. Stgo. 1:17 • Omnipresencia: Dios está en todo lugar, pero no está en todas las cosas, ni se confunde con ninguna cosa (Panteísmo) • Soberanía: Dios es el supremo rector del universo. Efesios 1. • Omnisciencia: Dios conoce todo, lo posible, lo futurible y lo real (pasado, presente y futuro) Mateo 11:21. • Omnipotencia: (Todopoderoso), Dios todo lo puede. Apocalipsis 19:6. • Justicia: Equidad moral, "sin acepción de personas". Hechos 17:31 • Amor: Dios busca el bien mas alto en el ejercicio de Su libre voluntad. Efesios 2:4-5 • Verdad: Acuerdo consistente con todo lo que Dios es, dice y hace. Juan 14:6 • Santidad: Lejanía de todo mal. I Juan. 1:5.
  19. 19. 19 Verdadero Hombre Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre: es el misterio central de nuestra fe y es también la verdad-clave de nuestras catequesis cristológicas. Hemos visto ya que en los Evangelio Jesucristo se presenta y se da a conocer como Dios-Hijo, especialmente cuando declara: "Yo y el Padre somos una sola cosa" (Jn 10, 30), cuando se atribuye a Sí mismo el nombre de Dios "Yo soy" (Cfr. Jn 8, 58), y los atributos divinos; cuando afirma que le "ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra" (Mt 28, 18): el poder del juicio final sobre todos los hombres y el poder sobre la ley (Mt 5, 22. 28. 32. 34. 39. 44) que tiene su origen y su fuerza en Dios, por último el poder de perdonar los pecados (Cfr. Jn 20, 22)23), porque aun habiendo recibido del Padre el poder de pronunciar el "juicio" final sobre el mundo (Cfr. Jn 5, 22), Él viene al mundo "a buscar y salvar lo que estaba perdido" (Lc 19, 10). Para confirmar su poder divino sobre la creación, Jesús realiza "milagros", es decir, "signos" que testimonian que junto con Él ha venido al mundo el reino de Dios. Jesús tiene, pues, un cuerpo sometido al cansancio, al sufrimiento, un cuerpo mortal. Un cuerpo que al final sufre las torturas del martirio mediante la flagelación, la coronación de espinas y, por último, la crucifixión. Durante la terrible agonía, mientras moría en el madero de la cruz, Jesús pronuncia aquel su "Tengo sed" (Jn 19, 28), en el cual está contenida una última, dolorosa y conmovedora expresión de la verdad de su humanidad. Sólo un verdadero hombre ha podido sufrir como sufrió Jesús en el Gólgota, sólo un verdadero hombre ha podido morir como murió verdaderamente Jesús. Esta muerte la constataron muchos testigos oculares, no sólo amigos y discípulos, sino, como leemos en el Evangelio de San Juan, los mismos soldados que "llegando, a Jesús, como le vieron ya muerto, no le rompieron las piernas sino que uno de los soldados le atravesó con su lanza el costado, y al instante salió sangre y agua" (Jn 19, 33-34). En este contexto, el hacerse semejante a los hombres comportó una renuncia voluntaria, que se extendió incluso a los "privilegios", que Él habría podido gozar como hombre. Efectivamente, asumió "la condición de siervo". No quiso pertenecer a las categorías de los poderosos, quiso ser como el que sirve: pues "el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir" (Mc 10, 45). La resurrección confirma de un modo nuevo que Jesús es verdadero hombre: si el Verbo para nacer en el tiempo "se hizo carne", cuando, resucito volvió a tomar el propio cuerpo de hombre. Sólo un verdadero hombre ha podido sufrir y morir en la cruz, sólo un verdadero hombre ha podido resucitar. Resucitar quiere decir volver a la vida en el cuerpo.
  20. 20. 20 Su Vida terrenal y Su Entrega Por amor a los hombres, y por obediencia a su Padre, deja su trono de Gloria para tomar cuerpo humano en materia creada. Su vida oculta • Por amor se somete al vientre materno, prisionero durante 9 meses, El siendo dueño de LA LIBERTAD • Ser niño totalmente dependiente de sus padres siendo El TODOPODEROSO • Ser educado y mandado por sus propias criaturas siendo El MAESTRO (Ej. Jesús perdido y hallado en el templo) Su vida pública y Su Cruz • Enseñaba: con sencillez parábolas para pudieran entender • Curaba las enfermedades del cuerpo y del alma • Perdonaba ofensas, desconfianzas y calumnias • Se compadecía de los doloridos Ej: Viuda de Naim, Lázaro Entregó todo a los hombres • Su Libertad
  21. 21. 21 • Su dignidad • Su derecho • Su Madre • Su Vida • Su palabra Viva • Verbo encarnado • Palabra que transforma al que la escucha • Palabra que salva y que da vida • Palabra que juzga Finalmente después de tanta entrega quiso quedarse prisionero en el Sagrario esperando que sus hijos vayan a visitarlo en la Eucaristía esperando que sus sacerdotes transformen el pan y el vino en su cuerpo y su sangre.

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