Comentarios a las Parashot de Vaikrá - Moréh Ketriel Blad
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Comentarios a las Parashot de Vaikrá - Moréh Ketriel Blad Comentarios a las Parashot de Vaikrá - Moréh Ketriel Blad Document Transcript

  • Comentarios de las porciones semanales de la Torá. SEFER VAYIKRA ‫ויקרא‬ ‫ספר‬ (Libro de Levitico – Y Llamo) Por el Moré Ketriel Blad © Prohibida toda reproducción lucrativa. Visítenos en: www.besora.cl
  • Parashá 24 VaYikrá Levítico 1:1 – 6:7 (5:26) Por Dr K Blad © Prohibida toda reproducción lucrativa. Aliyás de la Torá: 1. 1:1-13 2. 1:14 – 2:6 3. 2:7-16 4. 3:1-16 5. 4:1-26 6. 4:27 – 5:10 7. 5:11 – 6:7 (5:26 versión hebrea) 8. Maftir: 6:5-7 (5:24-26 heb.) Haftará: Isaías 43:21 – 44:23 Los Escritos Apostólicos: Mateo 1:1 – 3:17 VaYikrá Significa “y llamó”. Comentarios En Levítico 7:37 hay un resumen de los seis diferentes sacrificios que han sido presentados hasta entonces, según está escrito: “Esta es la Torá de la ofrenda de ascensión, de la oblación, de la ofrenda de pecado, de la ofrenda de culpa, de las ofrendas de consagración y del sacrificio de las ofrendas de paz” 1. Olá – Ofrenda de ascensión, Levítico 1:1-17; 6:8-13 (6:1-6 heb.). 2. Minjá – Oblación, Levítico 2:1-16; 6:14-18 (4:7-11 heb.). 3. Jatat – (Sacrifico) de pecado, Levítico 4:1 – 5:13; 6:24-30 (6:17-23 heb.). 4. Asham – (Sacrificio) de culpa, Levítico 5:14 – 6:7 (5:26 heb.); 7:1-10. 5. Miluim – (Ofrendas) de consagración (plenitudes), Éxodo 29:1-37; Levítico 6:19-23 (6:12-16 heb.). 6. Shlamim – (Ofrendas) de paz, Levítico 3:1-17; 7:11-36. La olá y la minjá son “hermanos” y el jatat y el asham son “hermanos”. Cuando hablamos de hermanos es porque son ofrendados por motivos muy similares y se parecen entre ellos. Primera aliyá, 1:1-13 1:2 “Habla a los hijos de Israel y diles: "Cuando alguno de vosotros traiga una ofrenda a HaShem, traeréis vuestra ofrenda de animales del ganado o del rebaño.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “ofrenda” es “korbán”, [1] que significa “sacrificio”, “inmolación”, “ofrenda”, “oblación”. Viene de la palabra “karav”[2] que significa “acercase”, “presentarse”, “estar cerca”. De esto aprendemos que el propósito de los sacrificios es poder acercarse a HaShem y presentarse delante de Él. No hay manera de poder acercarse a HaShem sin sacrificios. El sacrificio es necesario para poder acercarse a Él y estar en su presencia, como está escrito en Éxodo 23:15b; 34:20b y Deuteronomio 16:16b:
  • “Y nadie se presentará ante mí con las manos vacías.” La ofrenda de ascensión es voluntaria y puede ser ofrecida por cualquier hombre o mujer, israelita o gentil. 1:3 “Si su ofrenda es una ofrenda de ascensión del ganado, ofrecerá un macho sin defecto; la traerá a la entrada de la tienda de la cita, para que sea aceptada delante de HaShem.” – Tanto las ofrendas de ascensión como las oblaciones, son llamadas korbanot, plural de “korbán”, y sirven para acercarse a HaShem, cf. 2:1. Este texto enseña que el que entrega esta ofrenda voluntaria está obligado a llevar la ofrenda él mismo a la entrada de la tienda de la cita. La palabra hebrea que ha sido traducida como “holocausto”, u “ofrenda de ascensión”, es “olá”. [3] La raíz de “olá” es “alá”, [4] que significa “subir”, “ascender”, “escalar”, “remontar”, “levantarse”, “alzarse”, “brotar”, “surgir”, “crecer”, “disiparse”, “engrandecerse”, “aumentar”, “dirigirse”, “inmigrar a la tierra de Israel”. Un “olé” es uno que hace “aliyá”, es uno que sube para leer la Torá en la sinagoga o, uno que inmigra para Israel. Ambos son llamados “olé”, en plural “olim”. De esto aprendemos que el sacrificio llamado “olá” es un sacrificio que sube hacia el cielo y también eleva al que lo sacrifica. Por lo tanto tiene que ser hecho con fuego. El sacrificio de olá, ascensión, es para los ricos, y el sacrificio de minjá, oblación, es para los pobres, cf. 5:11. En Génesis 4:3-5 está escrito: “Y aconteció que al transcurrir el tiempo, Kayin trajo a HaShem una ofrenda (minjá) del fruto de la tierra. También Hevel, por su parte, trajo de los primogénitos de sus ovejas y de la grosura de los mismos. Y HaShem miró con agrado a Hevel y a su ofrenda (minjá), pero a Kayin y su ofrenda (minjá) no miró con agrado. Y Kayin se enojó mucho y su semblante se demudó.” En este texto aparece la palabra “minjá” [5] que significa “don”, “presente”, “regalo”, “ofrenda”, “sacrificio”, “oblación”. Normalmente la palabra minjá es usada para ofrendas sin sangre, pero en este caso vemos que también puede significar una ofrenda con sangre. La ofrenda de Hevel fue un animal, probablemente quemado. Kayin ofreció una oblación de cereales y frutos de la tierra. Por eso la ofrenda de Kayin no fue aceptada, porque no era pobre y podía haber sacrificado un animal. ¿Cuáles fueron las razones pos las que la ofrenda de Kayin no fue recibida? · No tenía una actitud correcta hacia HaShem. No le dio lo mejor y lo más preciado. · No tenía una actitud correcta hacia su hermano. La relación con el prójimo es decisiva a la hora de presentar una ofrenda ante HaShem, cf. Mateo 5:23-24. · No ofreció animales sino solamente del producto de la tierra, teniendo posibilidad para hacerlo. · No tomó en cuenta la revelación del derramamiento de sangre que se había dado en el Huerto cuando HaShem sacrificó un cordero para vestir a los hombres y así cubrir su desnudez que había sido producido por el pecado. ¿Cuál es la diferencia entre la olá y la minjá? La olá se da de los animales y la minjá, normalmente, se da de los productos del campo. La olá y la minjá son las primeras ofrendas que son mencionadas en las Escritura. Hemos visto el ejemplo de Kayin y Hevel que ofrecieron minjá. La palabra olá aparece por primera vez en Génesis 8:20, donde está escrito: “Y edificó Noaj un altar a HaShem, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció una ofrenda de ascensión en el altar.” Lo más destacado de la olá es que se quema todo el animal. Hay tres clases de olá presentadas en este capítulo:
  • 1:3 Del ganado mayor 1:10 Del rebaño 1:14 De las aves El valor de la olá va de lo más caro a lo más barato. Luego HaShem sigue dando la oportunidad para los que no tienen dinero ni siquiera para una cría de una paloma. Ellos podrán dar harina, aceite de oliva, incienso y sal, cf. 2:1, 4, 13. Esto nos enseña que el estado económico no puede ser un impedimento para dar ofrendas por medio de las cuales podemos acercarnos a HaShem. El rico da más y el pobre da menos, pero HaShem mira el corazón y sabe cuando una persona ofrece según sus posibilidades o cuando no lo hace, como está escrito en Lucas 21:1-4: “Levantando la vista, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca del tesoro. Y vio también a una viuda pobre que echaba allí dos pequeñas monedas de cobre; y dijo: En verdad os digo, que esta viuda tan pobre echó más que todos ellos; porque todos ellos echaron en la ofrenda de lo que les sobraba, pero ella, de su pobreza, echó todo lo que tenía para vivir.” Una ofrenda que no ha sido dada con generosidad, no es aceptada por HaShem, porque Él ama al dador alegre, cf. 2 Corintios 9:7. “macho sin defecto” – La ofrenda de olá tiene que ser un macho sin defecto, cf. 1:10; 3:1, 6; 4:3, 23, 28, 32; 5:15, 18; 6:6 etc. Esto nos habla de Mashíaj que fue un varón sin pecado, como está escrito en 1 Pedro 1:18-19: “sabiendo que no fuisteis redimidos de vuestra vana manera de vivir heredada de vuestros padres con cosas perecederas como oro o plata, sino con sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha, la sangre del Mesías.” “a la entrada de la tienda de la cita” – Los sacrificios se hacen delante la entrada del santuario. Esto nos enseña que Yeshúa fue sacrificado delante de HaShem. Es imposible que el Mesías haya sido colgado detrás del templo, porque no se cumpliría esta profecía. Todos los sacrificios fueron hechos a la entrada del santuario, nunca detrás. Por lo tanto, quedan descartados tanto la iglesia del santo sepulcro como el jardín de la tumba, como lugares donde ocurrió la crucifixión. Tenía que ser delante de la entrada del Templo, es decir, en una línea recta desde la entrada del templo hacia el altar de la vaca roja, ubicado en el Monte de los Olivos. En esa misma línea, un poco más arriba, fue colgado Yeshúa en un árbol, juntamente con dos ladrones. Posiblemente fue en la misma higuera que Yeshúa había maldecido unos días antes, cf. Marco 11:21. Adam tomó las hojas de una higuera para cubrir su desnudez y por eso es posible que esa clase de árbol haya sido un instrumento para la redención del hombre. Es muy probable que el lugar donde estaba ubicado el árbol de la vida fue donde luego se construyó el templo. El árbol de la ciencia probablemente estaba puesto en el Monte de los Olivos, donde murió el Mesías. En el caso de que fuera así, en el mismo lugar donde el pecado fue introducido en este mundo, fue expiado. La viga horizontal donde el Mesías fue clavado posiblemente fue hecha de cedro, según Levítico 14:4, 6. De este versículo también aprendemos que un sacrificio sirve como entrada para acercarse a HaShem. El mismo sacrificio es como una puerta, un medio de acercamiento. Por lo tanto tiene el nombre de korbán. Cuando un sacrificio es dado según las normas de la Torá, y con un corazón sincero, gozoso, puro y entregado, siempre produce agrado delante de HaShem. No todas las ofrendas son agradables para él. 1:4 “Pondrá su mano sobre la cabeza de la ofrenda de ascensión, y le será aceptado para hacer expiación por él.” – La imposición de las manos implica principalmente tres cosas: · Identificación – el animal representa al que impone las manos, son uno. · Transmisión – el pecado es transmitido al animal. · Reemplazo – el animal muere en lugar del hombre.
  • “para hacer expiación por él” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “expiación” es “kapar”, [6] que significa “expiar”, “cubrir”. Esto nos enseña que la ofrenda de ascensión tiene el ingrediente de la expiación en el sentido de generar perdón de pecados, cubrir las faltas. Es una sombra de Mashíaj cuya muerte no solamente cubre los pecados, sino los quita. Todos los sacrificios son sombras del sacrificio de Mashíaj. 1:5 “Entonces degollará el novillo delante de HaShem; y los sacerdotes hijos de Aharón ofrecerán la sangre y la arrojarán por todos los lados sobre el altar que está a la entrada de la tienda de reunión.” – El que trae la ofrenda puede degollarla, si desea. Pero sólo los sacerdotes podrán ofrecer la sangre sobre el altar. Se sacrifica delante de HaShem. Esto nos enseña que la muerte del Mesías fue delante de HaShem. La sangre es arrojada sobre el altar. Rashí cuenta que el kohén se ponía al pie del altar y arrojaba la sangre desde un recipiente hacia la pared del altar debajo de la mitad, hacia sus esquinas. El rabí Shabtai Bass [7] explica que la sangre fue rociada en dos esquinas del altar, la noreste y la suroeste. Así la sangre fue rociada en los cuatro lados del altar por medio de dos rociamientos. Este rociamiento sobre el altar representa el momento cuando Mashíaj murió. 1:6 “Después desollará la ofrenda de ascensión y la cortará según sus cortes.” – No se ofrece todo el animal de golpe, sino poco a poco, según sus cortes. Esto implica que hay cortes específicos propios del animal. Según el Talmud, [8] estos cortes son diez. De la misma manera, cuando hay una entrega total del ser humano, HaShem va reclamando poco a poco de él para que sea consagrado para el uso exclusivo de él. 1:7 “Y los hijos del sacerdote Aharón pondrán fuego en el altar, y colocarán leña sobre el fuego.” – Según el Midrash, el fuego nunca dejó de estar encendido sobre el altar hasta que fue construido el templo en Yerushalayim. Ese fuego había caído del cielo. Cuando el templo de Shlomo fue construido cayó fuego de nuevo del cielo sobre el altar. Los sacerdotes mantenían el fuego todo el tiempo. Ese fuego cesó en los días del rey Menashé. Sin embargo, la Torá misma dice aquí que los sacerdotes tienen el mandamiento de poner leña y encender fuego sobre el altar, trayéndolo de lo que era común (Rashí). El fuego es una clase de energía. Para que un sacrificio sea aceptable tiene que ser dado con alegría, entusiasmo, con un fuego en el corazón, que es el fuego del amor, como está escrito en Cantar de los cantares 8:6-7: “Ponme como sello sobre tu corazón, como sello sobre tu brazo, porque fuerte como la muerte es el amor, inexorables como el Sheol, los celos; sus destellos, destellos de fuego, la llama de HaShem. Las muchas aguas no pueden extinguir el amor, ni los ríos lo anegarán; si el hombre diera todos los bienes de su casa por amor, de cierto lo menospreciarían.” Esto nos enseña que Yeshúa murió con alegría y con un fuego de amor en su corazón. Esto también se ve en el Salmo 118:24 que él cantó en el día cuando murió, cf. Mateo 26:30. Lo mismo pasó con la akedá, atadura, de Yitsjak; tanto Avraham como Yitsjak estaban alegres en sus corazones en el momento del sacrificio, cf. Génesis 22. Los sacrificios sólo son aceptadas cuando está el fuego de la alegría y el amor en el corazón. Por esto no se podía ofrecer vino sin alcohol en el templo, tenía que ser fermentado, tenía que tener fuego, cf. Números 28:7. 1:8 “Luego los sacerdotes hijos de Aharón arreglarán las piezas, la cabeza y el sebo sobre la leña que está en el fuego sobre el altar.” – Lo primero que se ofrece del animal, a parte de la sangre, es la cabeza. La primera letra del alfabeto hebreo es la Alef, que significa “cabeza de toro”, “uno” y “lo primero”. Así que lo primero que se da es la cabeza. La cabeza del toro representa la mente del hombre, que es lo que primero hay que entregar a HaShem para ser quemada, como está escrito en Romanos 12:1-2: “Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Elohim que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Elohim, que es vuestro culto racional (de la
  • cabeza). Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente (en la cabeza), para que verifiquéis cuál es la voluntad de Elohim: lo que es bueno, aceptable y perfecto.”. “el sebo sobre la leña” – El sebo es un tipo de grasa que protege las entrañas. Hay tres tipos de grasa en el cuerpo: · La energía acumulada en forma de grasa, principalmente debajo de la piel. · La grasa colorada que produce calor en el cuerpo. La grasa colorada quema las calorías de los alimentos. Los bebés tienen mucha grasa colorada. Una persona que se engorda sin comer muchas calorías, tiene falta de grasa colorada en su cuerpo. Una persona que come mucho y no engorda tiene mucha grasa colorada en su cuerpo. · El sebo que cubre las entrañas con fin de protegerlas de golpes y vibraciones dañinas. El sebo que protege las entrañas es el que se ofrece en el altar. Se coloca encima de la cabeza del toro para cubrir el corte. Según Rashí, es para mostrar respeto hacia el Altísimo. 1:9 “Pero las entrañas y las patas las lavará él con agua. Y el sacerdote lo quemará todo sobre el altar como ofrenda de ascensión; es ofrenda encendida de aroma agradable para HaShem.” – Las entrañas y las patas son lavadas en agua y luego quemadas en el fuego del altar. Entonces el sacrificio es agradable para HaShem. No es que el Creador esté disfrutando del sacrificio de un animal inocente que es quemado hasta ser calcinado. Su carácter no es sádico. Tampoco tiene necesidades de los sacrificios, como está escrito en el Salmo 50:7-13: “Oye, pueblo mío, y hablaré; Israel, yo testificaré contra ti. Yo soy Elohim, tu Elohim. No te reprendo por tus sacrificios, ni por tus ofrendas de ascensión, que están continuamente delante de mí. No tomaré novillo de tu casa, ni machos cabríos de tus apriscos. Porque mío es todo animal del bosque, y el ganado sobre mil colinas. Toda ave de los montes conozco, y mío es todo lo que en el campo se mueve. Si yo tuviera hambre, no te lo diría a ti; porque mío es el mundo y todo lo que en él hay. ¿Acaso he de comer carne de toros, o beber sangre de machos cabríos?” Él olor grato delante de él no mana del animal cruelmente sacrificado, sino del corazón de la persona que lleva el sacrificio a HaShem. Si el corazón del hombre no está entregado a Él, su sacrificio no es agradable. Por esto está escrito que HaShem miró con agrado a Hevel y a su ofrenda. En primer lugar miró al hombre y luego miró a su ofrenda. La ofrenda es una expresión de un corazón que ama. Por otro lado podemos destacar la ofrenda del Mesías Yeshúa que está simbolizada en todos los sacrificios. Al ver el animal sacrificado de la manera correcta, HaShem se acuerda del sacrificio de su Hijo y, de esta manera, Él se agrada, porque el resultado de ese sacrificio es inmensamente positivo para toda la creación. Aplicación personal de la ofrenda de ascensión La olá representa la entrega total de nuestras vidas. Le damos todo lo que somos a HaShem. Nos damos a nosotros mismos a Él. No damos en primer lugar lo que tenemos o lo que podemos lograr, sino a nosotros mismos como ofrenda de ascensión, para ser consumidos delante de Él y no tener nada para nosotros mismos. No nos pertenecemos. En el momento de la entrega somos presentados ante Él, para luego, poco a poco, experimentar la olá, empezando por darle nuestra vida, representada por la sangre. Después de darle nuestra vida, Él nos va partiendo en trozos. Primero toma nuestra cabeza, nuestra mente, y la quema hasta que no quede nada de lo nuestro. Entonces nuestra oración será “No se haga mi voluntad sino la tuya. Las cosas no son de la manera que yo las entiendo, sino según lo que tú entiendas y según están reveladas en tu Torá.”
  • El siguiente paso del sacrificio de nuestro ser es cuando es quitado el “sebo”, aquella protección que cubre nuestras entrañas (nuestros motivos, intenciones y sentimientos). De esa manera somos hechos vulnerables. Nuestra insensibilidad hacia lo divino es eliminada. Esto se puede comparar con la circuncisión del corazón, cf. Deuteronomio 10:16. También puede ser comparado con la eliminación del muro de protección de argumentos alrededor de las emociones y la mente de una persona, como está escrito en 2 Corintios 10:3-6: “Pues aunque andamos en la carne, no luchamos según la carne; porque las armas de nuestra contienda no son carnales, sino poderosas en Elohim para la destrucción de fortalezas; destruyendo especulaciones y todo razonamiento altivo que se levanta contra el conocimiento de Elohim, y poniendo todo pensamiento en cautiverio a la obediencia del Mesías, y estando preparados para castigar toda desobediencia cuando vuestra obediencia sea completa.” Este texto nos enseña que toda desobediencia en la sociedad puede ser combatida y destruida por una comunidad que ha tenido la experiencia de la olá, el sacrificio de ascensión, una entrega total, en la cual los argumentos de desobediencia han sido quemados en el fuego divino. El mundo está como está por la falta de obediencia en las comunidades de los hijos de HaShem. El siguiente paso de la ofrenda de ascensión es que las entrañas y las patas son lavadas en agua, lo cual representa el proceso de purificación por la Torá, como está escrito en Juan 15:3: “Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado.” En Efesios 5:26 está escrito: “para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra” Las entrañas representan los motivos, las emociones, los deseos etc. Las patas representan nuestra conducta, el caminar, nuestro estilo de vida. Nuestros motivos y nuestra conducta tienen que ser purificados por la Torá para poder ser ofrecidos delante de HaShem como un olor agradable. HaShem nunca acepta nuestros deseos sin haberlos purificado por la Torá. Tampoco acepta nuestro estilo de vida sin la purificación por la Palabra. Todo tiene que pasar por una corrección, mediante el proceso del estudio de la Torá dirigido por el Espíritu de HaShem. En las Escrituras, tanto la Torá como el Espíritu son simbolizados por el agua. En la olá, todo tiene que ser quemado. Esto significa que no puedes dejar nada de tu vida para ti mismo si vas a ser agradable para HaShem. Todo tiene que ser entregado tu Padre celestial, pieza por pieza. Cuando te presentas a HaShem por primera vez con alegría y con el deseo de servirle y ser su siervo y su amigo, Él recibe tu vida. Te da una vida nueva en lugar de la que tú le entregaste. Esa vida nueva es la vida de resurrección por medio de Yeshúa el Mesías. Luego te va reclamando parte por parte, profundizando la entrega hasta que no quede nada de ti mismo, y sólo dependas de la nueva vida de resurrección que hay en Mashíaj. Cuando hayas llegado a ese nivel de la ofrenda de ascensión estás sintiendo y diciendo que tu vida no significa nada para ti, como está escrito en Hechos 20:24: “Pero en ninguna manera estimo mi vida como valiosa para mí mismo, a fin de poder terminar mi carrera y el ministerio que recibí del Señor Yeshúa, para dar testimonio solemnemente de las buenas nuevas de la gracia de Elohim.” En Mateo 10:39 está escrito: “El que ha hallado su vida, la perderá; y el que ha perdido su vida por mi causa, la hallará.” En Lucas 22:42 está escrito: “diciendo: Padre, si es tu voluntad, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.”
  • Segunda aliyá, 1:14 – 2:6 1:14 “Mas si su ofrenda para HaShem es una ofrenda de ascensión de aves, entonces traerá su ofrenda de tórtolas o de pichones.” – Según Rashí, las tórtolas, en este caso los machos, se refiere sólo a los adultos y los pichones sólo a las crías. 2:1 “Cuando alguien ofrezca una oblación como ofrenda a HaShem, su ofrenda será de sémola de harina, sobre la cual echará aceite y pondrá incienso.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “alguien” es “nefesh”, que significa “alma”. La oblación, en hebreo “minjá”, es el sacrificio de los pobres, que no tienen medios suficientes para ofrecer un animal. El Talmud [9] destaca este hecho diciendo que cuando el pobre ofrece una minjá, es contado como si hubiera ofrecido su propia alma a HaShem. La oblación tiene que ser de harina de trigo, que es considerada como la mejor harina. La cebada era más barata, cf. 2 Reyes 7:1; Revelación 6:6. Las semillas del trigo no fueron sembrabas de manera que se echaban a grandes cantidades sobre un campo, sino poniendo grano por grano en la tierra. Esto nos enseña que el sembrador de la parábola del sembrador, citada en Mateo 13:3-9, sembró cebada. La sémola, en hebreo “solet”, es la harina de trigo de mayor calidad, la más fina y tamizada. Esta harina también es llamada en español “flor de harina” o “harina candeal”. El aceite de oliva de las tres calidades sirve para esta ofrenda. El incienso es quemado en su totalidad. En cada ofrenda se añade sal. Todos estos productos son elaborados por el hombre. Hay cinco tipos de oblación, descritos en los versículos 2:1-10. Todas tienen harina de trigo más fina. La diferencia entre ellas consiste en su manera de preparación. Según Levítico 14:21, una oblación tenía que tener, como mínimo, la décima parte de una efá se sémola y un log de aceite. Una efá equivale a unos 24.8 litros, (6.55 galones) según el cálculo del rabino A. H. Naé. Un log equivale a seis beitsim, “huevos”, entre 344 y 602 ml (11.6 – 20.5 onzas). Según Rashi, se echaba aceite sobre toda la harina, y se ponía incienso sobre una parte de la harina. Según otra opinión se mezclaba la harina con el aceite. Este versículo enseña que uno que no es kohén puede preparar esta ofrenda. 2:2 “Entonces la llevará a los sacerdotes hijos de Aharón; y el sacerdote tomará de ella un puñado de la flor de harina, con el aceite y con todo su incienso. Y el sacerdote la quemará como memorial sobre el altar; es ofrenda encendida de aroma agradable para HaShem.” – Según Rashí, estaba permitido para un israelita entrar 11 codos, (5,5 metros), en el atrio del tabernáculo desde la entrada. Desde allí el sacerdote tomó un puñado, la cantidad que cabe en los tres dedos centrales de la mano, y lo quemaba en el altar junto con todo el incienso. El resto fue comido por los sacerdotes. Los cinco tipos de oblación son los siguientes: · Solet – Una décima de una efá de sémola, junto con un log de aceite e incienso, 1:1-3. · Jalot – Diez tortas (hogazas) de sémola, revueltas con aceite y horneadas, 1:4. · Rekikín – Diez obleas de sémola, untadas con aceite y horneadas, 1:4. · Majabat – Oblaciones crujientes de sémola mezclada con aceite y frita en aceite en un sartén poco profundo que había en el templo, 1:5-6. · Marjeshet – Oblaciones de sémola mezclada con aceite y frita con aceite en un sartén hondo que había en el templo, 1:7-10. Tercera aliyá, 2:7-16
  • 2:8 “Cuando traigas a HaShem la ofrenda de cereal hecha de estas cosas, será presentada al sacerdote y él la llevará al altar.” – Según el Talmud, [10] el kohén la hacía tocar la esquina sudoeste del altar. 2:11 “Ninguna ofrenda de cereal que ofrezcáis a HaShem será hecha con levadura, porque no quemaréis ninguna levadura ni ninguna miel como ofrenda encendida para HaShem.” – Según Rashí, cualquier cosa dulce de un fruto es llamada “devash”, “miel”. Es evidente porque en el versículo siguiente dice que sirve como primicias. Pero las primicias no fueron ofrecidas de la miel de abeja, sino de los frutos. 2:12 “Como ofrenda de primicias las ofreceréis a HaShem, pero no ascenderán como aroma agradable sobre el altar.” – La levadura es ofrecida en los dos panes de las primicias de Shavuot, cf. 23:17. La miel de frutas es dada como primicias de las frutas dulces de los árboles, como higos y dátiles. La miel representa la persona que sólo desea disfrutar en la vida. La levadura representa la persona soberbia y altiva. Ninguna de estas personas pueden ser agradables para HaShem. 2:13 “Además, toda ofrenda de cereal tuya sazonarás con sal, para que la sal del pacto de tu Elohim no falte de tu ofrenda de cereal; con todas tus ofrendas ofrecerás sal.” – Todas las ofrendas fueron saladas antes de ser colocadas en el fuego del altar. Según Rambam, [11] las ofrendas de animales fueron saladas sobre la rampa del altar, y las ofrendas de las aves y las oblaciones fueron saladas sobre el altar. La sal tiene un poder conservador y simboliza el pacto y la paz, como está escrito en Marcos 9:50: “La sal es buena; pero si la sal se vuelve insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros y estad en paz los unos con los otros.” En 2 Crónicas 13:5 está escrito: “¿No sabéis que HaShem, Elohim de Israel, dio a David el reino sobre Israel para siempre, a él y a sus hijos con pacto de sal?” 2:14 “Pero si ofreces a HaShem una oblación de las primicias, de espigas maduras tostadas al fuego, granos llenos molidos, ofrecerás la oblación de tus primicias.” – Este texto habla del omer, la ofrenda de cebada que se daba en el templo después del sacrificio de Pesaj. En este texto esta ofrenda es llamada “primicias”, en hebreo “bikurim”. La cebada es el primer cereal que madura en Israel. Esta fue la única ofrenda de cebada que se daba en el templo. Todas las demás eran de trigo. Según el Talmud, [12] las espigas fueron secadas al fuego en un tubo que se usaba para tostar y luego machacadas y molidas. Esta ofrenda simboliza la resurrección del Mesías, como está escrito en 1 Corintios 15:20, 23: “Mas ahora el Mesías ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que durmieron... Pero cada uno en su debido orden: el Mesías, las primicias; luego los que son del Mesías en su venida” Aplicación personal de la oblación El sacrificio de olá se da de animales. Estos animales representan la vida del hombre. Cuando se entrega un animal para ser quemado enteramente se está dando un mensaje a HaShem: “Yo te pertenezco enteramente”. La ofrenda de ascensión representa nuestra entrega total. El sacrificio de minjá se da de los productos agrícolas. Estos productos representan el trabajo del hombre. Cuando entregamos estos productos a HaShem estamos diciendo: “Mi trabajo te pertenece enteramente”. La oblación representa nuestro servicio a HaShem. Mientras que la ofrenda de ascensión no es comida, la mayor parte de la oblación es comida por los sacerdotes. Sólo un puñado de harina es ofrecido en el altar junto con todo el incienso. Esto
  • nos enseña que el servicio que hacemos para HaShem es expresado principalmente por medio nuestro servicio a los líderes que él ha puesto sobre nosotros. El incienso representa la oración y la alabanza a HaShem, cf. Salmo 141:2, Revelación 5:8. El hecho de que todo el incienso tiene que ser ofrecido a HaShem nos enseña que no podemos dar la alabanza suprema u orar a los hombres, sino sólo al Padre. Las oraciones y las limosnas dadas al pueblo judío por un gentil, Cornelio, fueron recibidas como una minjá en el cielo, como está escrito en Hechos 10:4: “Mirándolo fijamente y atemorizado, dijo: ¿Qué quieres, Señor? Y él le dijo: Tus oraciones y limosnas han ascendido como memorial delante de Elohim.” No se puede servir a HaShem sin servir a los hombres, y especialmente los líderes que HaShem ha puesto, como está escrito en 2 Corintios 8:1-5: “Ahora, hermanos, os damos a conocer la gracia de Elohim que ha sido dada en las congregaciones de Macedonia; pues en medio de una gran prueba de aflicción, abundó su gozo, y su profunda pobreza sobreabundó en la riqueza de su liberalidad. Porque yo testifico que según sus posibilidades, y aun más allá de sus posibilidades, dieron de su propia voluntad, suplicándonos con muchos ruegos el privilegio de participar en el sostenimiento de los santos; y esto no como lo habíamos esperado, sino que primeramente se dieron a sí mismos al Señor, y luego a nosotros por la voluntad de Elohim.” Primero se dieron al Señor, lo cual es el sacrificio de olá, de entrega total, a HaShem. Luego se dieron a los shaliajes, los emisarios, los líderes, que HaShem había puesto sobre ellos. No puede haber una entrega total a HaShem sin un servicio y sometimiento a los líderes que Él ha puesto. Puede haber una entrega y sometimiento al liderazgo sin una entrega a HaShem, pero no puede haber entrega a HaShem sin un sometimiento al liderazgo. El que se ha entregado totalmente a HaShem, se somete automáticamente al liderazgo que Él ha puesto. Es imposible ser fiel a HaShem sin ser fiel a sus emisarios e intermediarios. Es imposible ser fiel a HaShem y al mismo tiempo negar a Yeshúa, que ha sido puesto por Él como el Señor de todos. Los que creen que pueden llegar al Padre sin pasar por Yeshúa están negando el orden que el Padre ha establecido. Lo mismo sucede con los siervos que Yeshúa el Mesías ha entregado a su congregación, cf. Efesios 4:11. En Levítico 2:4 está escrito que las obleas de la minjá tienen que ser sin levadura, la cual simboliza la malicia y la hipocresía. De esto aprendemos que nuestro servicio a HaShem y a los líderes tiene que ser sin maldad, sincero, puro, limpio, sin motivos personales, sin hipocresía, sin auto proyección, sin orgullo, sin segundas intenciones, sin deseo de ser vistos y sin deseo de tener un puesto mayor. La minjá simboliza nuestras obras. Cuando nuestras obras no son completas tienen levadura, como está escrito en Revelación 3:2: “Ponte en vela y afirma las cosas que quedan, que estaban a punto de morir, porque no he hallado completas tus obras delante de mi Elohim.” Las obras agradables para el Padre son las obras del Mesías como está escrito en Revelación 2:26: “Y al vencedor, al que guarda mis obras hasta el fin, LE DARÉ AUTORIDAD SOBRE LAS NACIONES” Está escrito “mis obras”. Se trata de hacer las obras de Mashíaj, no las inventadas por el hombre, sino las encomendadas por HaShem, esas obras son sacrificios de minjá agradables para HaShem. En 1 Corintios 3:12-13 está escrito:
  • “Ahora bien, si sobre este fundamento alguno edifica con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, paja, la obra de cada uno se hará evidente; porque el día la dará a conocer, pues con fuego será revelada; el fuego mismo probará la calidad de la obra de cada uno.” Vemos como nuestras obras van a ser probadas por el fuego. Si son obras hechas con material bueno tendremos recompensa. Si son obras hechas con materiales malos perderemos la recompensa en el día del juicio. No se está refiriendo a la salvación, porque la salvación, la entrada en el reino venidero, no es una recompensa. La salvación es por gracia y la recompensa es por obras. En 1 Corintios 15:58 está escrito: “Por tanto, mis amados hermanos, estad firmes, constantes, abundando siempre en la obra del Señor, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.” Aquí dice que del trabajo EN el Señor no es en vano. No dice PARA el Señor, sino EN el Señor. Las obras completas que son hechas EN el Señor son las que hacemos dirigidos por el Espíritu de HaShem y en obediencia a sus mandamientos. En Juan 4:23-24 está escrito: “Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque ciertamente a los tales el Padre busca que le adoren. Elohim es espíritu, y los que le adoran deben adorarle en espíritu y en verdad.” El Padre busca adoradores. Un adorador es uno que se ha entregado enteramente a Él, que ha pasado por la experiencia de la olá. Sólo el que pasa por la olá puede luego servir a HaShem con sus obras. Por eso la olá es presentada antes que la minjá. HaShem busca corazones entregados y dispuestos a hacer su voluntad, como está escrito en 2 Crónicas 16:9a: “Porque los ojos de HaShem recorren toda la tierra para fortalecer a aquellos cuyo corazón es completamente suyo.” Querido lector. ¿Has entregado tu corazón a HaShem? ¿Eres completamente suyo? ¿Estás reteniendo algo de tu vida para no ser entregado a tu Padre? ¿Has dado un sacrificio de olá de ti mismo? En tal caso podrás servirle correctamente. Si no, tus obras y tu servicio a HaShem no van a ser totalmente agradables para él. Puede haber un servicio delante de HaShem sin una relación con Él, como está escrito en Lucas 15:29-31: “Pero respondiendo él, le dijo al padre: "Mira, por tantos años te he servido y nunca he desobedecido ninguna orden tuya, y sin embargo, nunca me has dado un cabrito para regocijarme con mis amigos; pero cuando vino este hijo tuyo, que ha consumido tus bienes con rameras, mataste para él el becerro engordado." Y él le dijo: "Hijo mío, tú siempre has estado conmigo, y todo lo mío es tuyo.” No es lo mismo servir y obedecer al Padre sin una relación con el Padre, que hacerlo a base de una relación. La diferencia entre estas dos cosas no se ve por fuera, tiene que ver con el corazón, con la actitud interior. Lo más importante es nuestra relación con nuestro Papá celestial y con su hijo Yeshúa el Mesías, enviado por Él. En esa relación está la vida máxima, la vida eterna, como está escrito en Juan 17:3: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Elohim verdadero, y a Yeshúa el Mesías, a quien has enviado.” En Mateo 7:22-23 está escrito:
  • “Muchos me dirán en aquel día: "Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?" Y entonces les declararé: "Jamás os conocí; APARTAOS DE MI, LOS QUE PRACTICÁIS LA INIQUIDAD."” En este texto vemos como muchos están haciendo obras, e incluso obras grandes, en el nombre del Mesías, sin tener lo más importante, una relación íntima con él. Como hemos dicho antes, el concepto hebreo de conocer no significa tener un conocimiento intelectual, sino una experiencia personal. La palabra griega que ha sido traducida como “iniquidad” es “anomía” [13] que significa “ilegalidad”, “violación de la ley”. Esto nos enseña varias cosas. La Torá establece que no se puede hacer algo en nombre de otra persona sin haber sido enviado por esa persona, o haber recibido la autorización de esa persona para actuar en su nombre. En este caso vemos como habrá muchas personas que en el día del juicio van a decir al Mesías que han hecho obras maravillosas en su nombre. Pero han obrado en contra de la Torá, porque no tuvieron esa relación con él y no habían recibido la autorización para profetizar y hacer milagros en su nombre. Buscaron su propia honra e hicieron estas obras para el mérito propio. Es posible hacer milagros y profetizar en el nombre de Yeshúa, (y sus derivados lingüísticos), sin que esas obras sean agradables delante del Padre. ¿Cuál es la clave? La obediencia a la Torá basada en una relación personal con HaShem y su Mashíaj. Este texto también nos enseña que la obediencia a los mandamientos de la Torá está relacionada con una relación con el Mesías Yeshúa. El que dice que conoce al Mesías y quebranta los mandamientos de HaShem, que fueron dados por Moshé, miente, como está escrito en 1 Juan 2:3-5: “Y en esto sabemos que hemos llegado a conocerle: si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo he llegado a conocerle, y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en él verdaderamente el amor de Elohim se ha perfeccionado. En esto sabemos que estamos en El.” En 1 Juan 3:24 está escrito: “El que guarda sus mandamientos permanece en El y Elohim en él. Y en esto sabemos que El permanece en nosotros: por el Espíritu que nos ha dado.” Los mandamientos del Mesías son los mismos que los mandamientos de Moshé, porque Elohim no se puede contradecir ni cambiar de opinión. Cuarta aliyá, 3:1-16 3:1 “Si su ofrenda es un sacrificio de las ofrendas de paz, si la ofrece del ganado, sea macho o hembra, sin defecto la ofrecerá delante de HaShem.” – Este sacrificio también es llamado “korbán”, traducido como “ofrenda”. De esto aprendemos que el propósito principal de este sacrificio también es poder acercarnos a HaShem. Ese es el principal propósito con todos los sacrificios. El shlamim, sacrificio de paz también es voluntario, como la olá y la minjá. En la olá se ofrecen sólo animales machos, pero la ofrenda shlamim puede ser macho o hembra. Esto nos enseña que el sacrificio de olá está conectado con la muerte Yeshúa el Mesías de una manera especial, porque él es un varón. Los animales no podían tener defecto para ser aceptados. HaShem merece lo mejor, y por esto constituiría una ofensa ofrecerle animales defectuosos, como está escrito en Malaquías 1:8-10: “Y cuando presentáis un animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Y cuando presentáis el cojo y el enfermo, ¿no es malo? ¿Por qué no lo ofreces a tu gobernador? ¿Se agradaría de ti o te recibiría con benignidad?--dice HaShem de los ejércitos. Ahora pues, ¿no pediréis el favor de Elohim, para que se apiade de nosotros? Con tal ofrenda de vuestra parte, ¿os recibirá El con benignidad?--dice HaShem de los ejércitos. ¡Oh, si hubiera entre vosotros quien cerrara las
  • puertas para que no encendierais mi altar en vano! No me complazco en vosotros--dice HaShem de los ejércitos-- ni de vuestra mano aceptaré ofrenda.” Este sacrificio es llamado paz porque está basado en una relación de paz con HaShem, por haber sido justificados por la fe, como está escrito en Romanos 5:1: “Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Elohim por medio de nuestro Señor Yeshúa el Mesías” Sólo una parte del sacrificio de paz fue entregada al templo. El resto fue comido en cualquier lugar del atrio o dentro de las murallas de Yerushalayim. Mediante este sacrificio se podía disfrutar juntamente con HaShem, comiendo con la familia y los amigos. Esta comida constituye una manera de disfrutar de la íntima relación con HaShem. 3:5 “Y los hijos de Aharón lo quemarán en el altar, sobre la ofrenda de ascensión que está sobre la leña en el fuego; es una ofrenda encendida de aroma agradable para HaShem.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “sobre” es “al”. Normalmente significa “sobre” pero también puede significar “además”, como en Levítico 2:2. Según Rashí, en este caso hay que entenderlo como “aparte de”. Esto significa que las partes separadas del animal del sacrificio de paz son quemadas sobre el altar después de la ofrenda de ascensión continua. Esto nos enseña que no puede haber un verdadero disfrute de la comunión con HaShem, sin antes haberse entregado totalmente. También nos enseña que la muerte del Mesías Yeshúa es la base sobre la cual podemos tener comunión con HaShem y disfrutar ante su presencia. · La olá dice: Toda mi vida es para ti. · La minjá dice: Te sirvo con toda mi vida. · El shlamim dice: Tú eres mi alegría y mi disfrute. Quiero estar contigo junto con mi familia y mis amigos, pasar tiempo en tu presencia, alabándote y recibir tus bendiciones. 3:17 “Estatuto perpetuo será por todas vuestras generaciones, dondequiera que habitéis: ninguna grasa ni ninguna sangre comeréis.” – Esta prohibición aplica incluso después de la destrucción del templo y no solamente dentro de la tierra de Israel, sino también fuera. Quinta aliyá, 4:1-26 4:2-3 “Habla a los hijos de Israel, diciendo: Si alguien peca inadvertidamente en cualquiera de las cosas que HaShem ha mandado que no se hagan, y hace alguna de ellas; si el que peca es el sacerdote ungido, trayendo culpa sobre el pueblo, que entonces ofrezca a HaShem un novillo sin defecto como ofrenda por el pecado, por el pecado que ha cometido.” – Ahora pasamos a la ofrenda de jatat. La palabra “jatat”,[14] “error”, “pecado”, viene de la raíz “jatá”, [15] que significa “fallar”, “errar”, “pecar”. En Levítico 4:23, esta ofrenda también es llamada “korbán”, lo cual nos enseña que también es un medio para poder acercarse a HaShem. Pero, en estos versículos normalmente no se usa la palabra “korbán”, “ofrenda”, como en el caso de la olá y la minjá, sino sólo “le-jatat”, “por pecado”. En la Septuaginta fue traducida simplemente como “pecado”. Así que el término griego técnico para una ofrenda de pecado es simplemente “pecado”. Tendiendo en cuenta este hecho, podremos entender correctamente el texto griego de 2 Corintios 5:21, donde está escrito: “Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Elohim en él.” Esto significa que el Mesías fue hecho un sacrificio de pecado, “le jatat”, por nosotros. No es que él haya sido hecho pecado, en el sentido literal de la palabra, sino en esa expresión hay una alusión clara al sacrificio de pecado que encontramos en Levítico 4.
  • Hay dos tipos de sacrificios por el pecado, jatat y asham. El primero expía por ciertos pecados cometidos por error, el segundo expía por ciertos pecados cometidos con premeditación. El jatat expía por los pecados cometidos contra los mandamientos negativos que si hubieran sido cometidos deliberadamente, el pecador hubiera sido reo del castigo de “karet” (extirpación). Hay 43 pecados de este tipo, la mayoría de ellos son de relaciones sexuales prohibidas. El jatat sólo expía por estos pecados cuando son cometidos por ignorancia. Esto nos enseña que la falta de conocimiento no exime al pecador de su responsabilidad. El que peca sin saber también es culpable delante de HaShem. En el primer caso se habla del sacerdote ungido que peca, trayendo culpa sobre el pueblo. Como el sumo sacerdote representa al pueblo, su pecado repercute sobre toda la nación. El pecado también puede consistir en que el sumo sacerdote haga una mala interpretación de la Torá y luego él mismo siga esa decisión halájica equivocada resultando en que también el pueblo la siga. “el sacerdote ungido” – En hebreo es “ha-kohén ha-mashíaj”. Es la primera vez que aparece la expresión “ha-mashíaj”, “el ungido”, en la Escritura. La expresión aparece tres veces en esta aliyá, v. 3, 5 y 16. Es muy significativo que la primera vez que el Mesías es presentado en las Escrituras, es en relación con el sacrificio de pecado. Tenemos tres testigos firmes que muestran que la tarea primordial del Mesías es redimir el mundo por medio de su propio sacrificio de pecado “para que todo aquel que cree en él, no se pierda, mas tenga vida eterna”, Juan 3:16b. “si el que peca es el sacerdote ungido (HaMashíaj), trayendo culpa sobre el pueblo” – En este texto está escrito que hamashiaj es el que tiene pecado y ese pecado llega sobre el pueblo. La imagen de la sombra mesiánica está invertida. El pecado del pueblo vino sobre el Mesías Yeshúa, y la justicia suya vino sobre el pueblo. En el versículo 5 está escrito: “Luego el sacerdote ungido (HaMashíaj) tomará de la sangre del novillo y la traerá a la tienda de reunión” Aquí está escrito que hamashiaj es el que trae la sangre al tabernáculo. De la misma manera Yeshúa el Mesías llevó su propia sangre al tabernáculo en el cielo. En el versículo 16 está escrito: “Entonces el sacerdote ungido (HaMashíaj) traerá sangre del novillo a la tienda de reunión” Parte de la sangre fue llevada al mishkán. Esto habla del momento cuando el Mesías Yeshúa llevó su sangre al tabernáculo celestial, como está escrito en Hebreos 9:12: “y no por medio de la sangre de machos cabríos y de becerros, sino por medio de su propia sangre, entró al Lugar Santísimo una vez para siempre, habiendo obtenido redención eterna.” 4:4 “Traerá el novillo a la puerta de la tienda de reunión delante de HaShem, pondrá su mano sobre la cabeza del novillo y lo degollará delante de HaShem.” – Según Rashí, el novillo tiene que tener tres años de edad. 4:11-12 “Pero la piel del novillo y toda su carne, con su cabeza, sus patas, sus entrañas y su estiércol, es decir, todo el resto del novillo, lo llevará a un lugar limpio fuera del campamento, donde se echan las cenizas, y lo quemará al fuego sobre la leña; lo quemará donde se echan las cenizas.” – Cuando la sangre es llevada dentro del tabernáculo, el resto del animal no se puede comer, sino es quemado fuera del campamento, cf. Levítico 4:21; 6:30; 16:27, Hebreos 13:11-12. Esto nos habla de la muerte del Mesías, cuya sangre fue llevada al interior del
  • santuario celestial. Su muerte ocurrió fuera de las murallas de la ciudad cerca del altar que estaba en el monte de los olivos. Todos los sacrificios son sombras del sacrificio del Mesías, y a base del sacrificio del Mesías, estos sacrificios obtienen validez delante de HaShem. 4:13 “Si es toda la congregación de Israel la que comete error, y el asunto pasa desapercibido a la asamblea, y hacen cualquiera de las cosas que HaShem ha mandado que no se hagan, haciéndose así culpables” – Según Rashí, la congregación, de la cual se habla aquí, no es todo el pueblo, sino el Gran Sanhedrín, con 71 miembros, el órgano de mayor autoridad en la nación, con poderes legislativos, judiciales y, en ciertos casos, ejecutivos. Si este tribunal se equivocaba en una decisión halájica (de código de conducta judío), y por error permitía un acto prohibido por la Torá, se ofrecía un novillo por ese pecado de todo el pueblo. 4:22 “Cuando es un jefe el que peca e inadvertidamente hace cualquiera de las cosas que HaShem su Elohim ha mandado que no se hagan, haciéndose así culpable” – Si un jefe, un rey o un miembro del sanedrín peca por error en alguna en las cosas prohibidas que producen karet si se comete deliberadamente, tiene que presentar un macho cabrío como sacrificio de pecado. 4:24 “Pondrá su mano sobre la cabeza del macho cabrío y lo degollará en el lugar donde se degüella la ofrenda de ascensión delante de HaShem; es una ofrenda por el pecado.” – En el lugar donde es degollada la olá, al lado norte del altar, se degüella el jatat, para no avergonzar al pecador, cf. v. 29, 33. Así los demás no ven si el sacrificio es de ascensión o de pecado y no hay lugar para malos pensamientos y malas lenguas. HaShem protege de esa manera la fama del pecador arrepentido. 4:27 “Y si es alguno del pueblo el que peca inadvertidamente, haciendo cualquiera de las cosas que HaShem ha mandado que no se hagan, y se hace así culpable” – Si un miembro del pueblo peca por error en alguna de las cosas prohibidas que producen karet si se comete deliberadamente, tendrá que traer una cabra como sacrificio de pecado para que reciba el perdón. En Lucas 23:34a está escrito: “Y Yeshúa decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” En 1 Timoteo 1:13 está escrito: “aun habiendo sido yo antes blasfemo, perseguidor y agresor. Sin embargo, se me mostró misericordia porque lo hice por ignorancia en incredulidad.” Estos dos textos nos muestran que el perdón es dado cuando hay ignorancia en los que pecan. Si uno realmente no sabe lo que hace cuando peca, podrá obtener perdón. Pero si peca, sabiendo lo que hace y con el deseo de desafiar a HaShem, no tendrá perdón jamás. En Números 15:27-31 está escrito: “También, si una persona peca inadvertidamente, ofrecerá una cabra de un año como ofrenda por el pecado. Y el sacerdote hará expiación delante de HaShem por la persona que ha cometido error, cuando peca inadvertidamente, haciendo expiación por él, y será perdonado. Para el que es nativo entre los hijos de Israel y para el extranjero que reside entre ellos, tendréis una sola torá para el que haga algo inadvertidamente. Pero aquél que obre con la mano levantada, ya sea nativo o extranjero, ése blasfema contra HaShem, y esa persona será cortada de entre su pueblo. Porque ha menospreciado la palabra de HaShem, y ha quebrantado su mandamiento, esa persona será enteramente cortada; su culpa caerá sobre ella.”
  • El pecado en sí no puede ser perdonado. Es el hombre que pecó que puede ser perdonado. El pecado nunca será aceptado por HaShem. El pecado tiene que ser alejado del hombre para que pueda ser totalmente perdonado y restaurado. El que obra con mano levantada, es decir desafiando a HaShem, no tendrá perdón jamás. Si realmente eres consciente de la gravedad del pecado que piensas cometer y aún así lo cometes, no tendrás perdón. En Marcos 3:28-30 está escrito: “En verdad os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias con que blasfemen, pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu de santidad no tiene jamás perdón, sino que es culpable de pecado eterno. Porque decían: Tiene un espíritu inmundo.” La blasfemia contra el Espíritu de santidad no tiene jamás perdón, sino produce una culpa de juicio eterno. En este caso la blasfemia contra el Espíritu consistía en decir que Yeshúa tenía un espíritu inmundo. Con otras palabras, los que vieron los milagros y la sabiduría que salían del Mesías y luego decían que esos milagros y esas enseñanzas son de origen satánico, sabiendo lo que decían, no podían obtener el perdón por tal blasfemia. En Mateo 12:32 está escrito: “Y a cualquiera que diga una palabra contra el Hijo del Hombre, se le perdonará; pero al que hable contra el Espíritu de santidad, no se le perdonará ni en este siglo ni en el venidero.” Este texto enseña que la blasfemia contra el Hijo del Hombre es perdonable, pero no contra el Espíritu de santidad. De esto aprendemos que el Espíritu de santidad está por encima del Hijo del Hombre. Como la blasfemia contra HaShem no tiene perdón, cf. Números 15:30, así la blasfemia contra el Espíritu no tiene perdón. Consecuentemente, de esto podemos deducir que el Espíritu de santidad es la Presencia revelada de HaShem mismo. El arrepentimiento es un fruto de una interacción entre HaShem y el hombre. Si HaShem se retira del Hombre, es imposible que éste se pueda arrepentir. Romanos 2:4 dice que la bondad de Elohim nos guía al arrepentimiento. Sin esa bondad nunca podríamos llegar a un verdadero arrepentimiento. Cuando el hombre le da un dedo, HaShem le toma la mano. Cuando el hombre le da una mano, HaShem le abraza. Los pecados perdonables son los que son cometidos por error o por ignorancia o por debilidad. Pero los que se cometen en rebeldía contra HaShem deliberadamente, con plena conciencia de la gravedad de ese pecado, no tienen perdón. Un ejemplo es Yehudá, el talmid de Yeshúa. Obtuvo varias oportunidades para arrepentirse, pero al final no quiso y perdió la posibilidad de arrepentimiento. Mejor hubiera sido no haber nacido. ¡Tengamos temor a HaShem para no pecar! Sexta aliyá, 4:27 – 5:10 Los sacrificios por haber cometido, por ignorancia, alguno de los 43 pecados mencionados anteriormente, es de carácter fijo. Tanto el rico como el pobre tendrían que sacrificar lo mismo. Pero en el capítulo 5 encontramos otro tipo de sacrificio de jatat que es de carácter variable, según las posibilidades económicas del pecador. Este sacrificio es llamado “korbán olé ve- yored”, “ofrenda que sube y baja”, es decir “variable”, según los ingresos de la persona. Este sacrificio es ofrecido por cometer una de las tres transgresiones siguientes: · Un juramento de testimonio falso. Por haber observado una transacción financiera y luego niega haberla visto y jura falsamente ante el Beit Din (tribunal), Levítico 5:1. · Si entra en el templo o come de los sacrificios en estado de tumá (impureza ritual), Levítico 5:2-3.
  • · Un juramento falso no intencional. Por ejemplo, si jura no haber hecho algo que luego se da cuenta que sí lo hizo sin darse cuenta, Levítico 5:4. 5:3 “O si toca inmundicia humana, de cualquier clase que sea la inmundicia con que se contamine, sin darse cuenta, y después llega a saberlo, será culpable.” – La “inmundicia humana” se refiere a un cadáver o los restos de un cadáver, que es la fuente principal de impureza ritual. Uno será culpable si entra en el santuario en estado de impureza ritual por haber tocado un muerto o incluso por haber tocado a una persona que ha tocado un cadáver, cf. Números 9:7; 19:13. La manera de purificarse de la tumá es, entre otras cosas, pasar todo el cuerpo por la mikvé, un baño ritual. 5:4 “O si alguien, sin pensar, jura con sus labios hacer mal o hacer bien, en cualquier asunto que el hombre hable sin pensar con juramento, sin darse cuenta, y luego llega a saberlo, será culpable de cualquiera de estas cosas.” – Según Rashí, se refiere a jurar hacer mal o bien a sí mismo. 5:5 “Así será que cuando llegue a ser culpable de cualquiera de estas cosas, confesará aquello en que ha pecado.” – La confesión del pecado es una de las condiciones para poder obtener el perdón, como está escrito en 1 Juan 1:9: “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad.” En Levítico 16:21 está escrito: “Después Aharón pondrá ambas manos sobre la cabeza del macho cabrío y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel y todas sus transgresiones, todos sus pecados, y poniéndolos sobre la cabeza del macho cabrío, lo enviará al desierto por medio de un hombre preparado para esto.” Al presentar un sacrificio de pecado, se hacen tres cosas: · Imposición de manos – en relación con las obras. · Confesión de pecado – en relación con las palabras. · Quema de intestinos – en relación con los pensamientos. Estas son las tres áreas en las que el hombre puede pecar, obras, palabras y pensamientos. Por lo tanto tendrá que ser juzgado en estas tres áreas. Séptima aliyá, 5:11 – 6:7 (5:26 versión hebrea) El último sacrificio mencionado aquí es el de asham, culpa. No he encontrado un texto que dice que este sacrificio es un “korbán”. Sin embargo se puede encontrar la raíz de la palabra “korbán”, el verbo “karav”, en relación con este sacrificio, en Levítico 7:3 donde está escrito: “Luego ofrecerá (karav) de ella (la ofrenda de culpa) toda la grasa: la cola gorda, la grasa que cubre las entrañas” De esto aprendemos que también este sacrificio sirve como un medio de acercamiento a HaShem. La ofrenda por la culpa consiste en un carnero o un cordero. Se ofrece cuando se comete uno de estos cinco pecados: · Por sacar beneficio de una comida sagrada o de un objeto sagrado del templo, 5:14-16.
  • · Por robar y luego jurar en vano que no lo había hecho, Levítico 6:1-7. · Para la purificación de un leproso, Levítico 14:12-18. · Por fornicar con la sierva de otro hombre, Levítico 19:20-21. · Por contaminación durante el nazareato, Números 6:9-12. Además, en Levítico 5:17-19 hay un tipo de ofrenda por la culpa llamada “asham talui”, de culpa pendiente. Es ofrecida cuando uno no está seguro si cometió un pecado para el cual se requiere un sacrificio jatat. Esta ofrenda no es definitiva, sino en el caso de que el que duda luego descubra que sí pecó, tendrá que dar una ofrenda de jatat por ese pecado. Esto nos enseña que la negligencia en asuntos espirituales es vista como un delito delante de HaShem. 5:16 “Hará restitución por aquello en que ha pecado en las cosas sagradas, y añadirá a ello la quinta parte, y se lo dará al sacerdote. Y el sacerdote hará expiación por él con el carnero de la ofrenda por la culpa, y le será perdonado.” – La restitución del daño hecho es una condición para obtener el perdón. 5:17 “Si alguno peca y hace cualquiera de las cosas que HaShem ha mandado que no se hagan, aunque no se dé cuenta, será culpable y llevará su castigo.” – Aunque no se dé cuenta, será culpable. No hay excusa si no se estudia la Torá, como dice nuestro Rebe, según está escrito en Mateo 12:3, 5; 19:4; 22:31: “¿No habéis leído?” En Mateo 9:13 está escrito: “Id, y aprended…” Así que HaShem espera que su pueblo estudie la Torá. No hay excusa para no estudiar y pecar por ignorancia. El que peca por ignorancia es por haber sido negligente en los estudios de la Torá y es culpable. 6:2 “Cuando alguien peque y cometa una falta contra HaShem, engañando a su prójimo en cuanto a un depósito o alguna cosa que se le ha confiado, o por robo, o por haber extorsionado a su prójimo” – Aquí aprendemos que si engañamos al prójimo estamos cometiendo una falta contra HaShem. 6:4-5 “será, entonces, que cuando peque y sea culpable, devolverá lo que tomó al robar, o lo que obtuvo mediante extorsión, o el depósito que le fue confiado, o la cosa perdida que ha encontrado, o cualquier cosa acerca de la cual juró falsamente; hará completa restitución de ello y le añadirá una quinta parte más. Se la dará al que le pertenece el día que presente su ofrenda por la culpa.” – En primer lugar tendrá que devolver el mismo objeto que robó. En el caso de no poder hacerlo, tendrá que hacer restitución. En ambos casos tendrá que añadir el 20% de su valor. Esto nos enseña que no es válido robar un objeto de alguien y luego pagar el 120% de su valor y quedarse con el objeto. El que tiene el objeto en su poder está obligado a devolverlo. Sólo en el caso de no poder hacerlo, podrá restituirlo de otra manera. Aplicación personal y mesiánica de los sacrificios de pecado y de culpa Hay dos problemas en el hombre, el pecado y los pecados. El pecado es la naturaleza pecaminosa, el yetser hará, la carne. Los pecados son las obras realizadas por esa naturaleza. Una persona recién nacida tiene pecado, pero no tiene pecados, porque no ha cometido nada malo. Los sacrificios de pecado, jatat, y de culpa, asham, cubren el pecado y los pecados cometidos, pero no los quitan. La muerte de Mashíaj no solamente quita los pecados sino trata con el origen del pecado, la naturaleza maligna, que entró en el hombre en el huerto del Edén.
  • El sacrificio jatat fue dado para cubrir nuestra naturaleza pecaminosa. El sacrificio asham fue dado para cubrir nuestras obras malignas. Ambos tienen su base en la muerte del Mesías. Ambos son sombras del sacrificio del Mesías. Gracias a la muerte del Mesías hay liberación total y eterna del pecado y de los pecados. Si no fuera por la muerte del Mesías, ni los pecados ni el pecado, la naturaleza pecaminosa, el yetser hará, podrían ser eliminados del hombre. El resultado final de la obra del Mesías, no se manifestará hasta la resurrección, aunque ya podemos disfrutar parcialmente de ese poder de la nueva vida que elimina el pecado en nuestras vidas. El pecado está presente en nosotros, pero su poder ha sido superado por Mashíaj en nosotros, de modo que el pecado no tiene más dominio en nosotros. Si pecamos, es porque lo hemos elegido, no porque todavía seamos esclavos del pecado, cf. Romanos 6. Los sacrificios son medio didácticos por medio de los cuales HaShem muestra al hombre las verdades eternas. Hay tres razones principales por las cuales HaShem ordenó que se le ofrecieran sacrificios: · Mostrar la gravedad del pecado, cuya consecuencia es la muerte. · Mostrar la justicia de HaShem. · Mostrar la importancia de la muerte de Yeshúa. Por medio de la muerte de Yeshúa se mostró eternamente que HaShem es un juez justo. La muerte de un animal no puede quitar los pecados, ni representar totalmente, jurídicamente hablando, a un hombre, porque el animal no tiene el mismo nivel de vida que el hombre. El animal no tiene neshamá, y el pecado también está en la neshamá del hombre. Solamente un hombre perfecto, sin pecado puede morir en lugar de otro hombre pecador. HaShem no puede perdonar al pecador así porque sí, sin tener una base jurídicamente justa que avale ese perdón. Alguien tiene que pagar los platos rotos. Sin la muerte de Yeshúa, el Juez Supremo sería injusto al perdonar al pecador, como está escrito en Proverbios 17:15: “El que justifica al impío, y el que condena al justo, ambos son igualmente abominación a HaShem.” En Éxodo 23:7 está escrito: “Aléjate de acusación falsa, y no mates al inocente ni al justo, porque yo no absolveré al culpable.” En Romanos 3:25-26 está escrito: “a quien Elohim exhibió públicamente como propiciación por su sangre a través de la fe, como demostración de su justicia, porque en su tolerancia, Elohim pasó por alto los pecados cometidos anteriormente, para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que Él sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Yeshúa.” Sin la muerte de Yeshúa no se manifiesta la justicia perfecta de HaShem ni su misericordia perfecta. Por medio de los sacrificios en el templo HaShem perdonó por causa del sacrificio eterno de Yeshúa cuando vio la sinceridad del corazón arrepentido del hombre al ofrecer el sacrificio por el pecado y por la culpa. La base del perdón eterno es la muerte de Yeshúa. Los sacrificios por el pecado y por la culpa son sombras, recuerdos del verdadero sacrificio. El verdadero sacrificio no elimina las sombras. Las sobras dan profundidad a una imagen. HaShem nos dio las sombras para profundizar nuestro conocimiento de Mashíaj. Por eso no despreciamos los sacrificios, ni siquiera después de su muerte, porque a través de ellos podremos conocer con más profundidad la muerte de nuestro amado Mashíaj. Tenemos varios ejemplos de cómo los seguidores del Mesías sacrificaban en el templo después de la resurrección, cf. Mateo 5:18; Hechos 21:20, 23-24; Números 6:1-21; 24:17-18. Como ninguna cosa de la Torá será anulada por el Mesías hasta que pasen los cielos y la tierra, los sacrificios serán reestablecidos en el templo edificado por el Mesías Yeshúa en su segunda
  • venida, cf. Ezequiel 43:18-27, 44:27-29, 45:17, 46:13-15. Esto significa que habrá sacrificios de animales, incluso de jatat y asham, durante el reinado mesiánico, el milenio. De los 613 mandamientos que hay en la Torá, aparecen tres en Bereshit y 111 en Shemot, sumando 114. En el libro de Vayikrá hay 247 mandamientos, 95 positivos y 152 negativos. La lista que presentamos después de cada parashá, sigue el orden formulado por el Sefer haJinuj, que se basa en la clasificación hecha por Rambam (Maimónides) en su libro Sefer haMitsvot. En esta parashá se encuentran los mandamientos 115-130 de los 613. 115. Precepto de ofrecer la ofrenda de ascensión [olá] conforme las reglas estipuladas por la Torá, Levítico 1:3. 116. Precepto de ofrecer la oblación de harina [minjá] conforme las reglas estipuladas por la Torá, Levítico 2:1. 117. Prohibición de ofrecer levadura o miel en el Altar, Levítico 2:11. 118. Prohibición de ofrecer cualquier ofrenda sin sal, Levítico 2:13. 119. Precepto de salar las ofrendas, Levítico 2:13. 120. Precepto de la Corte Suprema de Justicia [Sanhedrín] de ofrecer una ofrenda cuando emitió una decisión halájica errónea, Levítico 4:13. 121. Precepto de ofrecer una ofrenda de pecado [jatat] cuando un individuo comete por error una transgresión que conlleve la pena de karet, Levítico 4:27. 122. Precepto de ser testigo en la Corte de Justicia, Levítico 5:1. 123. Precepto de ofrecer una ofrenda de valor variable [korbán olé veyored] en ciertos casos específicos, Levítico 5:1. 124. Prohibición de separar completamente la cabeza del ave ofrecida como ofrenda de pecado [jatat], Levítico 5:8. 125. Prohibición de poner aceite de oliva en la oblación de harina de un transgresor [minjat joté], Levítico 5:11. 126. Prohibición de poner incienso en la oblación de harina de un transgresor [minjat joté], Levítico 5:11. 127. Precepto de pagar el monto principal de su valor más una quinta parte adicional cuando un individuo haya ingerido o utilizado un alimento u otro objeto consagrado, Levítico 5:15. 128. Precepto de ofrecer la ofrenda de culpa en ciertos casos específicos de transgresión dudosa [asham talui], Levítico 5:17-18. 129. Precepto de ofrecer la ofrenda de culpa en ciertos casos específicos de transgresión segura [asham vadai], Levítico 6:2 (5:21 heb.). 130. Precepto de regresar lo robado, Levítico 6:4 (5:23 heb.). [1] Strong H7133 qorban qurban, kor-bawn', koor-bawn', From H7126; something brought near the altar, that is, a sacrificial present: - oblation, that is offered, offering. [2] Strong H7126 qârab, kaw-rab', A primitive root; to approach (causatively bring near) for whatever purpose: - (cause to) approach, (cause to) bring (forth, near), (cause to) come (near, nigh), (cause to) draw near (nigh), go (near), be at hand, join, be near, offer, present, produce, make ready, stand, take. [3] Strong H5930 ‛ôlâh ‛ôlâh, o-law', o-law', Feminine active participle of H5927; a step or (collectively stairs, as ascending); usually a holocaust (asgoing up in smoke): - ascent, burnt offering (sacrifice), go up to. See also H5766. [4] Strong H5927 ‛âlâh, aw-law', A primitive root; to ascend, intransitively (be high) or active (mount); used in a great variety of senses, primary and secondary, literally and figuratively: - arise (up). (cause to) ascend up, at once, break [the day] (up), bring (up), (cause to) burn, carry up, cast up, + shew, climb (up), (cause to, make to) come (up), cut off, dawn,
  • depart, exalt, excel, fall, fetch up, get up, (make to) go (away, up), grow (over), increase, lay, leap, levy, lift (self) up, light, [make] up, X mention, mount up, offer, make to pay, + perfect, prefer, put (on), raise, recover, restore, (make to) rise (up), scale, set (up), shoot forth (up), (begin to) spring (up), stir up, take away (up), work. [5] Strong H4503 minchâh, min-khaw', From an unused root meaning to apportion, that is, bestow; a donation; euphemistically tribute; specifically a sacrificial offering (usually bloodless and voluntary): - gift, oblation, (meat) offering, present, sacrifice. [6] Strong H3722 kâphar, kaw-far', A primitive root; to cover (specifically with bitumen); figuratively to expiate or condone, to placate or cancel: -appease, make (an) atonement, cleanse, disannul, forgive, be merciful, pacify, pardon, to pitch, purge (away), put off, (make) reconcile (-liation). [7] Siftei Jajamim. [8] Tamid 4:2 y Yomá 25b. [9] Menajot 104b. [10] Sotá 14b. [11] Asurei Mizbeaj 5:3. [12] Menajot 66b. [13] Strong G458 ἀνοµία anomia an-om-ee'-ah From G459; illegality, that is, violation of law or (generally) wickedness: - iniquity, X transgress (-ion of) the law, unrighteousness. [14] Strong H2403 chaṭṭâ'âh chaṭṭâ'th, khat-taw-aw', khat-tawth', From H2398; an offence (sometimes habitual sinfulness), and its penalty, occasion, sacrifice, or expiation; also (concretely) an offender: - punishment (of sin), purifying (-fication for sin), sin (-ner, offering). [15] Strong H2398 châṭâ', khaw-taw', A primitive root; properly to miss; hence (figuratively and generally) to sin; by inference to forfeit, lack, expiate,repent, (causatively) lead astray, condemn: - bear the blame, cleanse, commit [sin], by fault, harm he hath done, loss, miss, (make) offend (-er), offer for sin, purge, purify (self), make reconciliation, (cause, make) sin (-ful, -ness), trespassive.
  • Parashá 25 Tsav Levítico 6:8 (6:1) – 8:36 Por Dr K Blad © Prohibida toda reproducción lucrativa. Aliyás de la Torá: 1. 6:8-18 (6:1-11 versión hebrea) 2. 6:19 – 7:10 (6:12 – 7:10 heb.) 3. 7:11-38 4. 8:1-13 5. 8:14-21 6. 8:22-29 7. 8:30-36 8. Maftir: 8:33-36 Haftará: Jeremías 7:21 – 8:3; 9:22-23 Los Escritos Apostólicos: Mateo 4:1 – 6:34 Tsav Significa “encomienda”. Comentarios Primera aliyá, 6:8-18 6:9 “Ordena a Aharón y a sus hijos, diciendo: "Esta es la ley de la ofrenda de ascensión: es la ofrenda de ascensión (que permanecerá) sobre la hoguera en el altar, toda la noche hasta la mañana, y el fuego del altar arderá en él.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “ley” es “torá”, que significa “instrucción”. En este caso vemos que la palabra torá está limitada a una instrucción específica acerca de la ofrenda de ascensión, también llamada “holocausto”, (del latín “todo quemado”). En esta sección hay instrucciones específicas para Aharón y sus hijos, los sacerdotes. Las instrucciones que se dieron en la parashá anterior, sobre las diferentes ofrendas, son para el pueblo en general, pero en esta parashá hay instrucciones específicas y complementarias para los sacerdotes en cuanto a los mismos sacrificios que han sido mencionados anteriormente. De esto aprendemos también que cuando viene la revelación divina a nuestras vidas, no viene toda de una vez. Primero se da una imagen general, y luego el Espíritu vuelve a dar más detalles sobre las cosas que ya han sido descritas de forma general. La Torá ha sido escrita para armonizar con la mente humana. La mente no está trabajando de forma lineal, sino circular. Es decir, cuando un tema se da, no sigue un esquema lineal, sino avanza de forma circular, o más bien como un espiral. Avanza un poco con un tema para luego volver al mismo tema y dar más detalles. Después avanza con otro tema relacionado con el primero, y luego vuelve a dar más detalles sobre alguno de los temas anteriores etc. En este caso ya en el capítulo 1 de Vayikrá se ha dado una instrucción general sobre la ofrenda de ascensión y ahora este tema es destacado otra vez en esta parashá para dar detalles complementarios sobre esa ofrenda. Lo mismo sucede con las demás ofrendas. Había varios fuegos sobre el altar. Los rabinos no están de acuerdo en cuanto a la cantidad de fuegos que había en el altar. Se habla de dos a cuatro fogatas diferentes. Una de ellas se mantenía encendida todo el tiempo, como está escrito en este versículo y en los versículos 12 y 13: “El fuego se mantendrá encendido sobre el altar; no se apagará, sino que el sacerdote quemará leña en él todas las mañanas, y pondrá sobre él la ofrenda de ascensión, y quemará sobre él la
  • grasa de las ofrendas de paz. El fuego se mantendrá encendido continuamente en el altar; no se apagará.” La Torá repite tres veces la importancia de no dejar que el fuego se apague sobre el altar. Un fuego necesita tres ingredientes para poder existir: combustible, oxígeno y calor. Si falta alguno de estos tres, el fuego no arde. El fuego que estaba en el altar del tabernáculo había caído desde el cielo. Los sacerdotes estaban encargados de mantener vivo ese fuego constantemente. El calor se mantenía en las llamas y en los carbones encendidos. El oxígeno venía del aire ambiental. Sólo hacía falta añadir la leña. Esto nos enseña acerca de la importancia de mantener el fuego celestial encendido sobre el altar personal que cada uno de nosotros tenemos en nuestro interior. Cada mañana hay que poner más leña sobre el fuego. ¿Qué es leña? La leña es el producto de la vida y la muerte de un árbol. Está escrito que la Torá es un árbol de vida, cf. Proverbios 3:18. También Mashiaj se compara a sí mismo con un árbol, cf. Lucas 23:31; Juan 15:1. Esto nos enseña que el combustible que alimenta el fuego en nuestro corazón es la Torá y el Mesías. La vida y la muerte del Mesías ha creado suficiente leña para que podamos arder eternamente delante de HaShem. Cada mañana hay que poner más leña en su corazón para arder continuamente delante de HaShem. La leña es añadida en la oración, la alabanza y el estudio de las Escrituras que cada creyente hace todas las mañanas. La única manera de poder mantener el fuego celestial ardiendo en nuestra vida es ponerle más leña. Es una tarea diaria. Querido lector, si experimentas que el fuego de tu vida espiritual se está apagando, necesitas tomar en serio este mandamiento y orar cada mañana y leer y estudiar las Escrituras santas. El oxígeno es parte del aire. La palabra hebrea para viento es “ruaj”.[1] Ruaj también se traduce como “Espíritu”. Esto nos enseña que el oxígeno para el fuego celestial es el Espíritu de HaShem. Si falta el Espíritu en la oración y la lectura, el fuego se va a apagar. Que tampoco falte el calor en nuestra devoción a HaShem. El calor podría simbolizar el amor y la intensidad de nuestra entrega, en hebreo “kavaná”. ¡Asegúrate que el fuego no se apague en tu vida! En 2 Timoteo 1:6 está escrito: “Por lo cual te recuerdo que avives el fuego del don de Elohim que hay en ti por la imposición de mis manos.” En este caso se trata del fuego del don de ser anunciador de las buenas nuevas (en griego “evangelista”). 6:15 “Entonces uno tomará de ella un puñado de flor de harina de la ofrenda de cereal, con su aceite y todo el incienso que hay en la ofrenda de cereal, y la quemará sobre el altar; es aroma agradable, su ofrenda memorial para HaShem.” – Aquí se habla de todo el incienso que hay en la ofrenda de cereal. Según Rashí, esto nos enseña que todas las oblaciones tenían incienso, no solamente la primera, que está mencionada en la parashá anterior, cf. Levítico 2:1-2. 6:17 “No se cocerá con levadura. Se la he dado como parte de mis ofrendas encendidas; es cosa santísima, lo mismo que la ofrenda por el pecado y la ofrenda por la culpa.” – Hay dos diferentes tipos de ofrenda en cuanto al nivel de santidad. Hay ofrendas santísimas, en hebreo “kodshei kadasim”, y ofrendas menos sagradas, en hebreo “kadasim kalim”. Las ofrendas más sagradas son las siguientes: · Olá – ofrenda de ascensión · Jatat – ofrenda de pecado · Asham – ofrenda de culpa · Shelamim tsibur – ofrenda de paz de la comunidad
  • · Minjá – oblación Las ofrendas menos sagradas son las siguientes: · Shelamim yajid – ofrenda de paz de un individuo · Todá – ofrenda de agradecimiento · Bejor – un animal primogénito macho · Maaser behemá – el diezmo de los animales · Pesaj – el sacrificio de pascua Aquellos sacrificios de alto nivel de santidad que se pueden comer, sólo pueden ser ingeridos por los sacerdotes varones en el área del atrio del tabernáculo o templo. Esos animales tenían que ser sacrificados en el lado norte del altar. Los sacrificios menos sagrados que se pueden comer, podían ser comidos en el atrio del templo o dentro de las murallas de Yerushalayim por los sacerdotes y sus familias. Esos animales podían ser sacrificados en cualquier lugar dentro del atrio. El resto de la ofrenda de paz individual y el sacrificio de Pesaj podían ser comidos dentro de las murallas de la ciudad santa por todos los israelitas, hombres, mujeres y niños, que estaban ritualmente puros. La mayoría de los corderos de Pesaj fueron sacrificados fuera del templo, pero siempre dentro de las murallas de la ciudad de HaShem. 6:18 “Todo varón entre los hijos de Aharón puede comerla; es una ordenanza perpetua por todas vuestras generaciones tocante a las ofrendas encendidas para HaShem. Todo lo que las toque quedará consagrado.” – Incluso el varón hijo de Aharón con defecto en su cuerpo, que no podía oficiar como sacerdote, podía comer de este sacrificio de alto nivel de santidad, cf. 21:21- 22. Aquí vemos como la Torá marca la diferencia entre hombres y mujeres en cuanto al servicio delante de HaShem en este mundo. El varón tiene mayor responsabilidad para dirigir el culto en la congregación y en el hogar. Por otro lado no hay diferencia entre los sexos en el servicio celestial según el orden de Malki-Tsedek, como está escrito en Gálatas 3:28: “No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre y mujer; porque todos sois uno en el Mesías Yeshúa.” La diferencia entre los sexos ha sido puesta en este siglo por HaShem. En el siglo venidero, los que van a ser transformados, no tendrán sexo, sino que serán como los ángeles en el cielo, como está escrito en Marcos 12:25: “Porque cuando resuciten de entre los muertos, ni se casarán ni serán dados en matrimonio, sino que serán como los ángeles en los cielos.” No podemos mezclar las edades. Algunos predican que ya no hay diferencia en cuanto al liderazgo entre hombres y mujeres en la comunidad mesiánica. Pero mientras no haya venido la resurrección y la transformación no tenemos el derecho de borrar estas diferencias. Los varones son los que deben llevar la mayor responsabilidad para el servicio a HaShem en la congregación y en el hogar hasta que venga el Mesías de nuevo y nos transforme. Segunda aliyá, 6:19 – 7:10 6:20 “Esta es la ofrenda que Aharón y sus hijos han de ofrecer a HaShem el día de su unción: la décima parte de una efá de flor de harina como ofrenda perpetua de cereal, la mitad por la mañana y la mitad por la tarde.” – Los sacerdotes comunes ofrecen esta oblación solamente en el día de su instalación en el ministerio. Pero el sumo sacerdote lo tendrá que hacer todos los días, para que sea una “ofrenda perpetua”, como también está escrito en Levítico 6:22:
  • “El sacerdote, que de entre los hijos de Aharón sea ungido en su lugar, la ofrecerá. Por ordenanza perpetua será totalmente quemada para HaShem.” Esta oblación del sumo sacerdote, que ofreció dos veces al día, tenía que ser costeada por él mismo. Tercera aliyá, 7:11-38 7:12 “Si lo ofrece en agradecimiento, entonces, juntamente con el sacrificio de agradecimiento, ofrecerá tortas sin levadura amasadas con aceite, y obleas sin levadura untados con aceite, y tortas de flor de harina bien mezclada, amasadas con aceite.” – El agradecimiento producido por un milagro o una intervención divina, se expresa por medio de un sacrificio de paz. Basándose en el Salmo 107 se han sacado cuatro razones por las cuales este sacrificio debe ser ofrecido: · Salmo 107:4 – por haber sido protegido en un viaje por el desierto · Salmo 107:10 – por haber sido liberado de la prisión · Salmo 107:17 – por haber sido recuperado o sanado de una enfermedad · Salmo 107:23 – por haber sido protegido en un viaje marítimo En el Salmo 107:22 está escrito: “Ofrezcan también sacrificios de agradecimiento y pregonen sus obras con cantos de júbilo.” En Jonás 2:1-9 está escrito: “Entonces oró Yoná a HaShem su Elohim desde el vientre del pez, y dijo: En mi angustia clamé a HaShem, y Él me respondió. Desde el seno del Sheol pedí auxilio, y tú escuchaste mi voz; pues me habías echado a lo profundo, en el corazón de los mares, y la corriente me envolvió; todas tus encrespadas olas y tus ondas pasaron sobre mí. Entonces dije: "He sido expulsado de delante de tus ojos; sin embargo volveré a mirar hacia tu santo templo." Me rodearon las aguas hasta el alma, el gran abismo me envolvió, las algas se enredaron a mi cabeza. Descendí hasta las raíces de los montes, la tierra con sus cerrojos me ponía cerco para siempre; pero tú sacaste de la fosa mi vida, oh Eterno, Elohim mío. Cuando en mí desfallecía mi alma, de HaShem me acordé; y mi oración llegó hasta ti, hasta tu santo templo. Los que confían en vanos ídolos su propia misericordia abandonan, mas yo con voz de agradecimiento te ofreceré sacrificios. Lo que prometí, pagaré. La salvación es de HaShem.” En el Salmo 27:6 está escrito: “Entonces será levantada mi cabeza sobre mis enemigos que me cercan; y en su tienda ofreceré sacrificios con voces de júbilo; cantaré, sí, cantaré alabanzas a HaShem.” En el Salmo 50:14, 23 está escrito: “Ofrece a Elohim sacrificio de agradecimiento, y cumple tus votos al Altísimo... El que ofrece sacrificio de agradecimiento me honra; y al que ordena bien su camino, le mostraré la salvación de Elohim.” En el Salmo 116:17 está escrito: “Te ofreceré sacrificio de agradecimiento, e invocaré el nombre de HaShem.” Hoy en día, cuando no hay templo, el que haya sido liberado de alguna de estas cuatro cosas, debe recitar una bendición especial de agradecimiento, llamada “birkat hagomel”, en lugar de la ofrenda de agradecimiento.
  • 7:13 “Con el sacrificio de sus ofrendas de paz en agradecimiento, presentará su ofrenda con tortas de pan leudado.” – Según el Talmud, [2] cada uno de los cuatro tipos de oblación consistía en diez piezas de pan. 7:14 “Y de ello presentará una de cada ofrenda como contribución a HaShem; será para el sacerdote que rocía la sangre de las ofrendas de paz.” – El sacerdote recibió un pan de cada clase de oblación, en total cuatro diferentes panes, lo cual corresponde al diezmo de la ofrenda. El resto de los panes fue comido por el que ofrecía. 7:20 “Pero la persona que coma la carne del sacrificio de las ofrendas de paz que pertenecen a HaShem, estando impura, esa persona será cortada de entre su pueblo.” – Aquí se habla de la impureza ritual del cuerpo de una persona. El castigo de “karet”, o “cortamiento”, implica que su alma sea cortada de su fuente espiritual y recibe un castigo directo del cielo. Según Rashí, implica morir antes de tiempo y sin hijos. Se puede ver una similitud entre comer de las ofrendas de paz en agradecimiento, que consistía en carne y pan, y comer la mesa del Señor. Al comer la mesa del Señor Yeshúa con una actitud de rechazo y desprecio hacia los hermanos, es como comerlo en un estado de impureza, y produce un juicio divino. Por causa de que los santos en Corinto no habían reconocido a sus hermanos como parte del mismo cuerpo, cayeron bajo juicio y muchos recibieron enfermedades y murieron antes de tiempo, como está escrito en 1 Corintios 11:27-32: “De manera que el que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será culpable del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, examínese cada uno a sí mismo, y entonces coma del pan y beba de la copa. Porque el que come y bebe sin discernir correctamente el cuerpo, come y bebe juicio para sí. Por esta razón hay muchos débiles y enfermos entre vosotros, y muchos duermen. Pero si nos juzgáramos a nosotros mismos, no seríamos juzgados. Pero cuando somos juzgados, el Señor nos disciplina para que no seamos condenados con el mundo.” El mensaje que se está dando al comer del pan, que simboliza la entrega del Mesías por su congregación, es que todos somos un cuerpo en él, como está escrito en 1 Corintios 10:17: “Puesto que el pan es uno, nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan.” Entonces al tomar una parte de ese pan junto con los demás, hay una proclamación de unidad. El problema que hubo en Corinto fue que los que estaban tomando este pan, y así proclamaban su unidad con el cuerpo de los creyentes, luego vivían en divisiones y actitudes de crítica y desprecio hacia los demás. No se puede proclamar una cosa y vivir otra. No se puede predicar algo que uno no vive. Tal actitud trae el juicio divino sobre el culpable. En este caso el juicio produjo enfermedades y muerte antes de tiempo. Así que si hay muchos enfermos y algunos que mueren jóvenes en nuestras congregaciones, tendremos que preguntarnos: ¿qué tipo de actitudes tenemos entre nosotros? ¡Qué importante es el amor entre los santos! 7:26 “Y no comeréis sangre, ni de ave ni de animal, en ningún lugar en que habitéis.” – Esto significa que se puede comer la sangre de los peces puros y de los saltamontes puros. Solamente la sangre de aves y de animales terrestres está prohibida. 7:34 “Sus propias manos traerán ofrendas encendidas a HaShem. Traerá la grasa con el pecho, para que el pecho sea mecido en vaivén delante de HaShem.” – La ofrenda mecida, también llamada “vaivén”, fue movida por el sacerdote hacia delante y hacia atrás, y luego hacia arriba y hacia abajo. El significado de estos movimientos es que HaShem dirige y gobierna sobre el mundo que está en las cuatro direcciones y que Él es el dueño de los cielos y la tierra. Cuarta aliyá, 8:1-13
  • 8:2 “Toma a Aharón y con él a sus hijos, y las vestiduras, el aceite de la unción, el novillo de la ofrenda por el pecado, los dos carneros y la cesta del pan sin levadura” – Ahora Moshé recibe la orden de instalar a los sacerdotes en su ministerio. Esta instalación duraba siete días y terminó en el primer mes del segundo año después de la salida, cf. Éxodo 29:30, 35-37; Levítico 8:35. El mishkán fue definitivamente levantado el primer día del primer mes del año, cf. Éxodo 40:2, 17. 8:12 “Y derramó del aceite de la unción sobre la cabeza de Aharón y lo ungió, para consagrarlo.” – Según Rashí, primero vertió el aceite sobre su cabeza y después ponía aceite con su dedo entre las cejas de los ojos. Quinta aliyá, 8:14-21 8:15 “Después Moshé lo degolló y tomó la sangre y con su dedo puso parte de ella en los cuernos del altar por todos los lados, y purificó el altar. Luego derramó el resto de la sangre al pie del altar y lo consagró, para hacer expiación por él. ” –Moshé servía como sacerdote durante los siete días de instalación de los sacerdotes. Él hizo todos los sacrificios y enseñó así a Aharón y sus hijos cómo hacer todo el servicio en el mishkán. Sexta aliyá, 8:22-29 8:22 “Luego presentó el segundo carnero, el carnero de la consagración, y Aharón y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del carnero.” – Según Rashí, esto es una ofrenda de paz, cf. Éxodo 29:22, 28, porque el término “miluim”, traducido como “consagración”, tiene un sentido similar al término “shlamim”, que significa “ofrenda de paz”. “Miluim” significa “llenuras” y “shlamim” significa “plenitudes”. Séptima aliyá, 8:30-36 8:28 “Después Moshé tomó todo esto de las manos de ellos y lo quemó en el altar sobre la ofrenda de ascensión. Fue ofrenda de consagración como aroma agradable, ofrenda encendida para HaShem.” – La ofrenda de consagración tenía que ser quemada sobre, o después de, la ofrenda de ascensión. Esto nos enseña que el ministerio sacerdotal está basado sobre la entrega total. Si no hay entrega total en un siervo de HaShem, su ministerio no va a ser agradable delante de Él. 8:30 “Y tomó Moshé del aceite de la unción y de la sangre que estaba sobre el altar, y roció a Aharón y sus vestiduras, y a sus hijos y las vestiduras de sus hijos; y consagró a Aharón y sus vestiduras, y a sus hijos y las vestiduras de sus hijos con él.” – La unción fue rociada tanto sobre Aharón como sobre sus vestiduras. Esto nos enseña que hay una unción personal y una unción ministerial. Lo personal viene primero, luego lo ministerial. La unción personal sirve para funcionar en la vida diaria, en la vida familiar, y es más importante que la unción ministerial. Es importante que el que tiene una función ministerial en el pueblo de HaShem no descuide su familia y su vida personal. Hay muchos ejemplos de siervos grandes de HaShem que solamente han cuidado la unción de su ropa, su ministerio, pero han fracasado en su vida familiar, su cuerpo. La unción, el Espíritu del Mesías, ha sido dada para influir primeramente en tu vida personal y familiar, y luego en tu vida ministerial.
  • En esta parashá se encuentran los mandamientos 131-148 de los 613. 131. Precepto de quitar las cenizas del Altar diariamente, Levítico 6:10 (6:3). 132. Precepto de encender fuego en el Altar diariamente, Levítico 6:13 (6:6). 133. Prohibición de apagar el fuego del Altar, Levítico 6:13 (6:6). 134. Precepto de comer los restos de las oblaciones de harina [menajot], Levítico 6:16 (6:9). 135. Prohibición de preparar los restos de las oblaciones de harina como jámets, (sustancia leudada), Levítico 6:17 (6:10). 136. Precepto del Kohén Mayor de ofrecer una oblación de harina dos veces al día, Levítico 6:20 (6:13). 137. Prohibición de comer la oblación de harina de un kohén, Levítico 6:23 (6:16). 138. Precepto de los kohanim de ofrecer la ofrenda de pecado [jatat], Levítico 6:25 (6:18). 139. Prohibición de comer de una ofrenda de pecado [jatat] cuya sangre es rociada en el Altar interior, dentro del Santuario, Levítico 6:30 (6:23). 140. Precepto de los kohanim de ofrecer una ofrenda de culpa [asham] conforme a las reglas estipuladas por la Torá, Levítico 7:1. 141. Precepto de los kohanim de ofrecer la ofrenda de paz [shelamim] conforme a las reglas estipuladas por la Torá, Levítico 7:1-2. 142. Prohibición de dejar la carne de una ofrenda de agradecimiento [todá] hasta la mañana, Levítico 7:15. 143. Precepto de quemar el sobrante de las ofrendas, Levítico 7:17. 144. Prohibición de comer una ofrenda considerada como pigu1 [ofrecida con una intención que la descalifica], Levítico 7:18. 145. Prohibición de comer de una ofrenda consagrada que se volvió impura, Levítico 7:19. 146. Precepto de quemar una ofrenda consagrada que se volvió impura, Levítico 7:19. 147. Prohibición de comer sebo [jé1ev], Levítico 7:23. 148. Prohibición de comer la sangre de un animal terrestre o de una ave, Levítico 7:26. [1] Strong H7306 rûach, roo'-akh, A primitive root; properly to blow, that is, breathe; only (literally) to smell or (by implication perceive (figuratively toanticipate, enjoy): - accept, smell, X touch, make of quick understanding. [2] Menajot 77b.
  • Parashá 26 Sheminí Levítico 9:1 – 11:47 Por Dr K Blad © Prohibida toda reproducción lucrativa. Aliyás de la Torá: 1. 9:1-16 2. 9:17-23 3. 9:24 – 10:11 4. 10:12-15 5. 10:16-20 6. 11:1-32 7. 11:33-47 8. Maftir: 11:45-47 Haftará: 2 Samuel 6:1 – 7:17 (A); 6:1-19 (S) Los Escritos Apostólicos: Mateo 7:1 – 9:38 Sheminí Significa “octavo”. Comentarios Primera aliyá, 9:1-16 9:1 “Aconteció en el octavo día que Moshé llamó a Aharón, a sus hijos y a los ancianos de Israel” – Según Rashí y el Midrash, este octavo día coincidía con el primer día del primer mes del segundo año, el 1 de Nisán, cf. Éxodo 40:2, 17. El octavo día que sigue a un período de siete días es un día especial en la Escrituras: - El día de la circuncisión de los niños varones. - El octavo día después de la fiesta de Sukot, llamado Sheminí Atseret. - La resurrección de Yeshúa. - Como un día representa mil años, el octavo día simboliza el octavo milenio después de la creación del hombre, cuando serán introducidos los nuevos cielos y la nueva tierra y el Reino será entregado por el Mesías al Padre. 9:2 “y dijo a Aharón: Toma un becerro para la ofrenda por el pecado, y un carnero para la ofrenda de ascensión, sin defecto, y ofrécelos delante de HaShem.” – Ahora le toca a Aharón sacrificar por primera vez en su vida. Lo primero que tenía que sacrificar era un becerro para la ofrenda por el pecado. Normalmente se daba un toro por el pecado de un sacerdote, cf. Levítico 4:3, pero aquí Aharón tendrá que ofrecer un becerro. Según el Midrash [1] y Rashí, esto fue con el propósito de expiar por el pecado del becerro de oro. No obstante, Sifrá destaca que ese pecado ya había sido perdonado por la intercesión de Moshé. 9:6 “Y Moshé dijo: Esto es lo que HaShem ha mandado que hagáis, para que la gloria de HaShem se aparezca a vosotros.” – Estos son los pasos a seguir para poder experimentar la gloria de HaShem: · “Esto es lo que HaShem ha mandado” – corresponde al estudio de la Torá. · “que hagáis” – corresponde a la obediencia a la Torá. · “La gloria de HaShem se aparezca a vosotros” – el resultado de los dos primeros.
  • 9:7 “Entonces Moshé dijo a Aharón: Acércate al altar y presenta tu ofrenda por el pecado y tu ofrenda de ascensión, para que hagas expiación por ti mismo y por el pueblo; luego presenta la ofrenda por el pueblo, para que puedas hacer expiación por ellos, tal como HaShem ha ordenado.” – Por segunda vez Moshé le dice a Aharón que presente su ofrenda. Esto nos hace pensar que Aharón estaba dudando y por eso no se atrevía a acercarse al altar. Moshé le anima de nuevo para que tome su lugar como el gran sacerdote y haga su trabajo. Esta Escritura nos enseña que no debemos avergonzarnos demasiado por nuestros pecados, sabiendo que HaShem ha provisto con un sacrificio perfecto para que podamos tener acceso al servicio sagrado delante de Él. HaShem había perdonado a Aharón. Es posible que él haya tenido mala conciencia y vergüenza por su gran pecado. Pero esta escritura resalta la gran misericordia de HaShem al permitir a un gran pecador ocupar el puesto más alto de la nación. Aharón es un hermoso ejemplo del perdón de HaShem. Querido lector, si te has arrepentido de todos tus pecados, entre los cuales, posiblemente, algunos hayan sido muy graves en los ojos de HaShem, y si has confesado tus pecados pidiendo perdón y puesto que confianza en la misericordia de HaShem, puedes estar seguro de que Él te haya perdonado, como está escrito en 1 Juan 1:9: “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad.” También está escrito en Jeremías 31:34b: “perdonaré su maldad, y no recordaré más su pecado.” Este texto nos enseña que cuando HaShem perdona, también hace olvidar nuestro pecado. Sin embargo, conforme uno va creciendo en el espíritu se da cuenta de la gravedad de los pecados que uno ha cometido en el pasado, como está escrito en el Salmo 25:7: “No te acuerdes de los pecados de mi juventud ni de mis transgresiones; acuérdate de mí conforme a tu misericordia, por tu bondad, oh HaShem.” El hecho de recordar el pecado de la juventud viene del Espíritu de HaShem que nos va instruyendo acerca de todas las cosas. Al principio cuando uno se arrepiente de los pecados, no es realmente consciente de la gravedad de ellos. Por eso, cuanto más madurez espiritual haya en una persona, más pecador se considera al mirar hacia atrás, avergonzándose por lo que ha hecho. Esto viene del Espíritu. ¿Pero no dice la Escritura que HaShem nunca se acordará más de los pecados, según el pacto renovado? Sí, es cierto, Él se hace olvidar nuestros pecados en el sentido de que nunca, nunca nos los recuerda en la cara con el fin de humillarnos o hacernos sentir culpables. Eso es lo que hace el acusador, hasatán. Cuando HaShem perdona, lo hace de verdad, y nos considera como si nunca hubiéramos cometido esos pecados. Sin embargo, por el otro lado hay un crecimiento en la conciencia del pecador arrepentido acerca de la gravedad de lo que ha cometido, no para condenar o avergonzar, sino para enseñarlo acerca de la inmensa misericordia de HaShem y el resultado poderoso de la redención del Mesías. El Espíritu de HaShem también nos hace recordar lo que hemos hecho para que no nos enorgullezcamos sino nos mantengamos humildes. ¡Nunca te olvides de dónde te sacó HaShem! Este proceso de concienciación de la gravedad del pecado cometido en la juventud, se puede ver en la vida del shaliaj Shaúl, como está escrito en 1 Corintios 15:9: “Porque yo soy el más insignificante de los emisarios, que no soy digno de ser llamado emisario, pues perseguí a la congregación de Elohim.”
  • Esta es una de las primeras cartas del shaliaj. Más adelante vemos como la conciencia de la gravedad de su pecado ha aumentado. Ya no habla de sí mismo como el más insignificante de los shaliajes, sino como el más pequeño de todos los santos, según está escrito en Efesios 3:8: “A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, se me concedió esta gracia: anunciar a los gentiles las inescrutables riquezas del Mesías.” Al final de su vida habla de sí mismo como el más grande de los pecadores, no por lo que estaba haciendo en ese momento como creyente maduro, sino por lo que había hecho en su juventud, como está escrito en 1 Timoteo 1:15-16: “Palabra fiel y digna de ser aceptada por todos: El Mesías Yeshúa vino al mundo para salvar a los pecadores, entre los cuales yo soy el primero. Sin embargo, por esto hallé misericordia, para que en mí, como el primero, Yeshúa el Mesías demostrara toda su paciencia como un ejemplo para los que habrían de creer en él para vida eterna.” Ciertamente nuestros pecados han sido borrados y perdonados por la muerte del Mesías, representada en los sacrificios de pecado. Pero conforme vayamos creciendo espiritualmente entendemos cada vez más la gravedad de lo que hemos hecho. Entonces surge en nosotros una inmensa gratitud que produce una alabanza eterna a HaShem por la obra salvadora mediante el Mesías que nos ha alcanzado. Segunda aliyá, 9:17-23 9:22 “Entonces Aharón alzó sus manos hacia el pueblo y lo bendijo, y después de ofrecer la ofrenda por el pecado, la ofrenda de ascensión y las ofrendas de paz, descendió.” – Aquí vemos como Aharón bendijo al pueblo. Según Rashí, él usó las palabras de la bendición de los sacerdotes, en hebreo “birkat kohanim”, que se encuentran en Números 6:24-26, como está escrito: “HaShem te bendiga y te guarde; HaShem haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; HaShem alce sobre ti su rostro, y te dé paz.” Sin embargo Najmánides opina que no fue la misma bendición. Donde hay dos judíos hay tres opiniones... 9:23 “Y Moshé y Aharón entraron en la tienda de reunión, y cuando salieron y bendijeron al pueblo, la gloria de HaShem apareció a todo el pueblo.” – HaShem había prometido mostrar su gloria en ese día. Pero a pesar de que Aharón había cumplido todo lo que le tocaba hacer y luego bendecía al pueblo, no vino la gloria de HaShem. En ese momento pudo haber dudado del perdón de HaShem y si realmente había cumplido con lo establecido en cuanto a cada sacrificio. También podía haber dudado si realmente valía para el puesto de gran sacerdote sobre la nación de Israel. ¿Por qué la gloria no se mostró cuando Aharón había hecho todo, sino sólo cuando Moshé y Aharón juntos bendijeron al pueblo? Rashí presenta dos razones por las cuales Moshé le acompaño a Aharón al lugar santo: · Entraron en el tabernáculo para que Moshé le enseñara cómo quemar el incienso. · Entraron en el tabernáculo para suplicar juntos que HaShem enviara su Shejiná, su gloria. La gloria de HaShem vino sólo cuando los dos hermanos se unieron para bendecir al pueblo, juntos. Primero habían estudiado la Torá. Luego habían obedecido la Torá. Habían ofrecido los sacrificios prescritos. Pero todavía no había aparecido la gloria de HaShem. Esto nos enseña que lo único que finalmente puede traer la gloria de HaShem sobre nosotros es la unidad de los hermanos. El Salmo 133 destaca la relación que hay entre la unidad y la unción sacerdotal, como está escrito:
  • “Hine ma tov…” “Cántico de ascenso gradual; de David. Mirad cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos habiten juntos en armonía. Es como el óleo precioso sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aharón, que desciende hasta el borde de sus vestiduras. Es como el rocío de Jermón, que desciende sobre los montes de Tsion; porque allí mandó HaShem la bendición, la vida para siempre.” Tenemos varios ejemplos en las Escrituras de hermanos en la carne que sirven a HaShem juntos de una manera poderosa: Moshé y Aharón, Efrayim y Menashé, Pedro y Andrés, Yaakov y Yojanán, Yaakov y Yehudá (dos de los hermanastros de Yeshúa). Si Moshé y Aharón no hubieran tenido esa unidad, no se hubiera manifestado la Shejiná de HaShem en ese día. Esto nos enseña que si no estamos viviendo juntos en armonía, no va a venir la Shejiná sobre nosotros. En Yaakov 4:1 está escrito: “¿De dónde vienen las guerras y los conflictos entre vosotros? ¿No vienen de vuestras pasiones que combaten en vuestros miembros?” Este texto nos da la clave para entender la causa de las guerras y conflictos entre los hermanos, son las pasiones. Las pasiones egoístas son las que causan las disensiones entre los hermanos. En 1 Corintios 3:3 está escrito: “porque todavía sois carnales. Pues habiendo celos y contiendas entre vosotros, ¿no sois carnales y andáis como hombres?” Vemos que los celos y las contiendas son producidos por la carne, el yetser hará. La solución para este tipo de conflictos es andar en el espíritu, alimentar el espíritu para que el fruto del espíritu pueda dominar sobre los deseos malos de la carne. 1 Corintios 13 habla del carácter del Mesías en nosotros. Allí vemos como el amor es la solución para los conflictos, como está escrito en los versículos 4-7: “El amor es paciente, es bondadoso; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no es arrogante; no se porta indecorosamente; no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido; no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad; todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.” Tercera aliyá, 9:24 – 10:11 9:24 “Y salió fuego de la presencia de HaShem que consumió la ofrenda de ascensión y los pedazos de grasa sobre el altar. Al verlo, todo el pueblo aclamaron y cayeron sobre sus rostros.” – La gloria de HaShem se manifestó como un fuego consumidor. Él mostró con esto que estaba muy contento con el sacrificio de Aharón. Por esto aprendemos que el corazón de Aharón estaba entregado totalmente a HaShem, porque él no recibe los sacrificios de los impíos, como está escrito en Proverbios 15:8: “El sacrificio de los impíos es abominación a HaShem, mas la oración de los rectos es su deleite.” En Proverbios 21:27 está escrito:
  • “El sacrificio de los impíos es abominación, cuánto más trayéndolo con mala intención.” En Eclesiastés 5:1 está escrito: “Guarda tus pasos cuando vas a la casa de Elohim, y acércate a escuchar en vez de ofrecer el sacrificio de los necios, porque éstos no saben que hacen el mal.” El fuego de HaShem cae sobre los sacrificio que son hecho con corazones enteramente entregados a Él, como está escrito en 1 Reyes 18:38: “Entonces cayó el fuego de HaShem, y consumió la ofrenda de ascensión, la leña, las piedras y el polvo, y lamió el agua de la zanja.” En 1 Crónicas 21:26 está escrito: “Entonces David edificó allí un altar a HaShem, y ofreció ofrendas de ascensión y ofrendas de paz. E invocó a HaShem, y Él le respondió con fuego del cielo sobre el altar de la ofrenda de ascensión.” En 2 Crónicas 7:1 está escrito: “Y cuando Shlomó terminó de orar, descendió fuego desde el cielo y consumió la ofrenda de ascensión y los sacrificios, y la gloria de HaShem llenó la casa.” En Hechos 2:3 está escrito: “y se les aparecieron lenguas como de fuego que, repartiéndose, se posaron sobre cada uno de ellos.” Si queremos experimentar la gloria del fuego de HaShem en nuestras vidas es necesario darnos como sacrificios de ascensión, con corazones totalmente entregados. Donde no está el fuego celestial es donde no hay entrega total. Donde no hay entrega total no está el fuego celestial. “todo el pueblo aclamaron y cayeron sobre sus rostros.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “aclamó” es “ranan”. [2] Según el Targum de Onkelós, citado por Rashí, significa que aquí el pueblo cantó alabanzas. Sin embargo Ibn Ezrá entiende esta palabra como “alzar la voz”. Aquí está escrito que cayeron sobre sus rostros. Esto nos enseña que cuando la Shejiná viene con poder sobre nosotros, caemos al suelo, cf. Daniel 10:8-9; Juan 18:6; Hechos 26:14. En algunos casos se puede quedar ciego, como ocurrió con el shaliaj Shaúl en el camino a Damesek, cf. Hechos 9. Por esto se ha quedado la costumbre de tapar los ojos con la mano derecha a la hora de cantar el “Shemá” en la comunidad. 10:1 “Nadav y Abihú, hijos de Aharón, tomaron sus respectivos incensarios, y después de poner fuego en ellos y echar incienso sobre él, ofrecieron delante de HaShem fuego extraño, que El no les había ordenado.” – Aharón había sido destinado para la destrucción por causa de su pecado con el becerro de oro. Está escrito que HaShem quería “exterminarlo”, cf. Deuteronomio 9:20, lo cual implica que su descendencia sería eliminada. Al perdonarlo, la vida de sus hijos también fue perdonada. Sin embargo, dos de ellos murieron en este momento, cuando sirvieron en rebeldía, con algo que HaShem no había mandado. Aquí se habla de fuego extraño. El fuego extraño podría significa que el fuego haya sido sacado de un lugar extraño. También se puede entender como ofrecer algo incorrectamente a HaShem, fuera de la obediencia a la autoridad. Estaban sirviendo sin haber recibido órdenes, aunque lo que hacían era correcto. El problema no fue lo que ofrecieron, sino con qué actitud lo hicieron, y con qué autoridad lo hicieron. No tenían autorización para hacerlo y por eso murieron. Si hacemos las cosas a nuestra manera HaShem no va a estar contento con nosotros.
  • Lo extraño de este fuego fue que HaShem no lo había ordenado. Rashí cita la opinión del Midrash [3] que dice que esto significa que emitieron un dictamen halájico en presencia de su maestro Moshé. Estaba permitido a los sacerdotes encender fuego sobre el altar y por esto ellos sacaron una conclusión correcta. Su error consistía en que hicieron esto sin consultar con su autoridad espiritual. Este acto de rebeldía trajo graves consecuencias. El rabí Ishmael dice que habían entrado al santuario embriagados con vino. Por esto se da la orden más adelante de que los kohanim no podrán beber vino cuando estaban en el servicio, cf. Levítico 10:9. También existe la opinión de que querían entrar en el lugar santísimo, puesto que este hecho es destacado en Levítico 16 donde habla del momento cuando el gran sacerdote entra en el lugar santísimo, cf. 16:1-2. 10:3 “Entonces Moshé dijo a Aharón: Esto es lo que HaShem habló, diciendo: "Yo seré santificado por los que se acercan a mí, y en presencia de todo el pueblo seré glorificado." Y Aharón guardó silencio.” – Cuanto más cerca de HaShem estemos, más santidad se nos requiere. Si alguno del pueblo hubiera hecho un error semejante, es posible que no hubiera muerto. Pero los que están cerca y pecan sufren mayores consecuencias por su pecado. El líder tiene más privilegios, pero, al mismo tiempo se le demanda mucho más. Privilegios y responsabilidades siempre van juntos. Para poder tener privilegios en el Reino, es necesario vivir en una disciplina más elevada y hacer más sacrificios personales. “Esto es lo que HaShem habló” – ¿Cuándo habló HaShem esto? Parece que lo que está diciendo Moshé es una cita parafraseada y sintetizada de Éxodo 29:43-44, donde está escrito: “Y me encontraré allí con los hijos de Israel, y el lugar será santificado por mi gloria. Santificaré la tienda de reunión y el altar; también santificaré a Aharón y a sus hijos para que me sirvan como sacerdotes.” Sin santidad no hay gloria. La gloria sin santidad mata. El mismo fuego que se encuentra en 9:24 operó en 10:2. Los que son canales para que el pueblo pueda recibir la presencia Divina, la Shejiná, tienen que hacer las cosas con sumo cuidado. Alguien pensará: “Qué exigente HaShem con el servicio en el santuario. Si cometes un pequeño error te mueres. HaShem sí que es cruel.” Necio. ¿Cómo HaShem no va a ser exigente en cuanto al culto delante de Él? ¿No exigen los viajeros de los aviones que el piloto no haga errores de aviación arriesgando así las vidas de los que están bajo su cuidado? ¿No exigen los pacientes que el cirujano sea muy cuidadoso al hacer una operación en el cerebro o en el ojo? Si exigimos perfección del hombre para la preservación de la vida humana, ¿no debemos exigir perfección en los que se acercan delante de HaShem a favor del pueblo? La vida y la muerte del pueblo están en el poder de los kohanim. Si no hacen un servicio perfecto, HaShem no puede perdonar al pueblo por sus pecados. Además, si HaShem es el primero y el más importante en nuestras vidas, ¿cómo no vamos a presentar delante de Él un culto que se ha preparado con sumo cuidado y máxima entrega? En el Reino de HaShem no hay lugar par mediocridad o flojera en la preparación. El amor a HaShem se manifiesta en nuestra solicitud en hacer las cosas de mayor excelencia delante de Él. Los que no toman estas cosas en serio muestran que HaShem no tiene mucha importancia en sus vidas. ¿Qué cosas hay en nuestras vidas y en las comunidades que pueden ser consideradas como fuego extraño? El fuego representa la inspiración. ¿Puede que la inspiración detrás de lo que se ofrece a HaShem venga de una fuente impura? ¿De dónde sacamos la inspiración para lo que hacemos delante de HaShem? ¿Qué fuente hay detrás de la ofrenda que presentamos? Estas preguntas se deben hacer a los que tocan instrumentos y cantan en las comunidades, los que dirigen las alabanzas.
  • Según las Escrituras hay una doble fuente de inspiración para el canto a HaShem en el pacto renovado, como está escrito en Efesios 5:18-20: “Y no os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución, sino sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y alabando con vuestro corazón al Señor; dando siempre gracias por todo, en el nombre de nuestro Señor Yeshúa el Mesías, a Elohim, el Padre” Y en Colosenses 3:16 está escrito: “Que la palabra del Mesías habite en abundancia en vosotros, con toda sabiduría enseñándoos y amonestándoos unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales, cantando a Elohim con acción de gracias en vuestros corazones.” Estos dos textos nos muestran que la doble fuente, donde se puede recibir la inspiración para oficiar alabanza delante del Padre, está constituida por el Espíritu y la Palabra del Mesías. Se puede discutir sobre qué tipo de canciones se va a usar para la alabanza a HaShem en las congregaciones. ¿Es permitido tomar las canciones del mundo y ofrecerla delante del Padre? ¿Podemos venir ante Él con Rock’n Roll, Salsa, Merengue y Hipp Hopp? ¿Podemos tocar Hard Rock y Heavy Metal ante el Santo de Israel? ¿Estará Él a gusto con ese tipo de instrumentación y canto? Para contestar a esas preguntas podemos hacer la pregunta: ¿De dónde viene la inspiración? ¿Del mundo o del cielo? ¿De hombres impuros o del Espíritu y la Palabra del Mesías? ¿Hay deseos de ser famoso? ¿Producen deseos sexuales? ¿Hay ira, rebeldía y griterías detrás? En tal caso es rechazable. Si produce armonía, amor, respeto, admiración por lo bello etc., puede ser bueno. La fuente detrás del Rock’n Roll, el Hard Rock y el Heavy Metal es maligna, es una fuente de rebeldía, ira, gritería, sexo, deseo de poder y manipulación oculta. “Yo seré santificado por los que se acercan a mí” – La santidad tiene que ver con cercanía. Cuanto más subas de nivel en santidad, más cerca de HaShem podrás estar. El camino de santidad está en las alturas. Allí no pueden subir las fieras, como está escrito en Isaías 35:8-9: “Allí habrá una calzada, un camino, y será llamado Camino de Santidad; el inmundo no transitará por él, sino que será para el que ande en ese camino; los necios no vagarán por él. Allí no habrá león, ni subirá por él bestia feroz; éstos no se hallarán allí, sino que por él andarán los redimidos.” Un santo no puede ser alcanzado por los demonios. Todo lo contrario, los demonios huyen de una persona santa, no la aguanta, como está escrito en Lucas 4:34: “¡Ah! ¿Qué tenemos que ver contigo, Yeshúa HaNetsarí? Has venido a destruirnos? Yo sé quien eres: El Santo de Elohim.” El demonio tuvo temor de la santidad de Yeshúa. Él no habla del poder de Yeshúa, sino de su santidad. La santidad es lo que más molesta a los malos espíritus. Hasatán ofrece poder sin santidad, pero ese poder es autodestructivo, como está escrito en Ezequiel 28:18: “Por la multitud de tus iniquidades, por la injusticia de tu comercio, profanaste tus santuarios. Y yo he sacado fuego de en medio de ti, que te ha consumido; y te he reducido a ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran.” Hay un tipo de poder sobrenatural que opera fuera de la santidad, pero no hay santidad sin poder sobrenatural. El poder sin santidad quema al hombre para su destrucción. Pero el poder de la santidad elimina el poder del mal, tanto dentro de nosotros, como a través de nosotros.
  • Busquemos santidad en primer lugar, y entonces estaremos en condición para poder usar el poder de HaShem correctamente. El libro de Vayikrá es un libro de Santidad. Un siervo de HaShem que ha sido puesto como líder tiene que tener un nivel de santidad superior al resto del pueblo. “Y Aharón guardó silencio” – Si uno va a ofrecer los sacrificios no puede estar triste o melancólico. En tal caso los sacrificios serían descalificados. Aharón mostró con este acto que amaba a HaShem más que a sus propios hijos. La familia no puede ser un obstáculo para servir a HaShem, como está escrito en Mateo 10:37: “El que ama al padre o a la madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama al hijo o a la hija más que a mí, no es digno de mí.” 10:4 “Llamó también Moshé a Misael y a Eltsafán, hijos de Uziel, tío de Aharón, y les dijo: Acercaos, llevaos a vuestros parientes de delante del santuario, fuera del campamento.” – Un sacerdote tiene el permiso para hacerse impuro por medio de siete parientes más cercanos, padre, madre, esposa, hermanos, hermanas, hijos e hijas. Pero en este caso estaban llevando a cabo el servicio de instalación en el ministerio sacerdotal y no estaba permitido tocar un muerto, porque el servicio hubiera sido inválido. Por esa razón fueron llamados los primos de los fallecidos. 10:6 “Luego Moshé dijo a Aharón y a sus hijos Elazar e Itamar: No descubráis vuestra cabeza ni rasguéis vuestros vestidos, para que no muráis y para que El no desate todo su enojo contra toda la congregación. Pero vuestros hermanos, toda la casa de Israel, se lamentarán por el incendio que HaShem ha traído.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “descubráis” es “tifraú”, que viene de la raíz “pará” [4] que significa “exponer”, “descubrir”, cf. Números 5:18, “importunar”, “distraer”, cf. Éxodo 5:4. Sin embargo, en este texto ha sido entendido como no dejar crecer el cabello, al igual que en Levítico 13:45. En Números 6:5 y Ezequiel 44:20 se encuentra la palabra “pera” [5] que viene de la misma raíz, y significa “cabello”, “guedeja”. Este es uno de los 613 mandamientos, los sacerdotes no pueden dejarse crecer el cabello más de 30 días, porque es señal de estar de luto. El cortarse el cabello es señal de alegría y gozo. Un sacerdote no puede tener la imagen de un enlutado. Según el Talmud [6] está prohibido cortarse el cabello y la barba estando de luto. Por otro lado, está prohibido raparse el cabello o la barba. La Torá nos enseña un estilo de vida con modestia, no es bueno ser extremista ni para un lado ni para el otro. 10:7 “Ni siquiera saldréis de la entrada de la tienda de reunión, no sea que muráis; porque el aceite de unción de HaShem está sobre vosotros. Y ellos hicieron conforme al mandato de Moshé.” – Esto nos enseña que la unción sólo fue dada para servir a HaShem. Si se usa para otra cosa hay pena de muerte. Hasatán intentaba hacer que Yeshúa usara la unción para el beneficio personal, pero fue rechazado inmediatamente por el Rebe, cf. Mateo 4:3-10. 10:9-11 “No beberéis vino embriagante, tú ni tus hijos contigo, cuando entréis en la tienda de reunión, para que no muráis (es estatuto perpetuo por todas vuestras generaciones), y para que hagáis distinción entre lo santo y lo profano, entre lo inmundo y lo limpio, y para que enseñéis a los hijos de Israel todos los estatutos que HaShem les ha dicho por medio de Moshé.” – El uso del alcohol está prohibido en relación con el ministerio sacerdotal. La embriaguez produce principalmente tres cosas a corto plazo, mareo, excesiva confianza en sí mismo y disminución de la actividad mental. La razón de esta prohibición es que el alcohol disminuye la capacidad intelectual para poder discernir entre una cosa y otra. El que bebe alcohol no tiene una mente clara para poder enseñar la Torá al pueblo. Esto concuerda con Efesios 5:18, donde está escrito: “Y no os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución, sino sed llenos del Espíritu”
  • El efecto de la embriaguez es contrario al efecto de la llenura del Espíritu. En lugar de disminuir la capacidad intelectual, el Espíritu la aumenta considerablemente. La halajá rabínica establece que un kohén no puede beber más que un reviít de vino antes de hacer su avodá, ministrar. Si lo hace, el cielo se encargará de su muerte. Un reviít corresponde a unos 86 mililitros (2.9 onzas). Cuarta aliyá, 10:12-15 10:14 “Sin embargo, el pecho de la ofrenda mecida y la pierna de la ofrenda podéis comerlos en un lugar limpio, tú, y tus hijos y tus hijas contigo; porque han sido dadas como la porción tuya y la de tus hijos de los sacrificios de las ofrendas de paz de los hijos de Israel.” – Las hijas de los sacerdotes pueden comer ciertas ofrendas en “un lugar limpio”, lo cual indica que no solamente se pueden comer en el atrio del tabernáculo, sino fuera del atrio. Según Rashí, este lugar limpio correspondía a todo el campamento de Israel, puesto que allí no podía entrar ninguna persona con la plaga de “tsaráat” (traducida como “lepra”), porque haría impuro el campamento. En el tiempo de los templos, la ciudad de Yerushalayim fue considerada pura hasta los límites de sus murallas. Esto nos enseña que las ofrendas con menor grado de santidad, en hebreo “kodashim kalim”, pueden ser comidas fuera del templo, dentro de las murallas de Yerushalayim. Quinta aliyá, 10:16-20 10:16 “Y Moshé preguntó con diligencia por el macho cabrío de la ofrenda por el pecado, y he aquí que había sido quemado. Y se enojó con Elazar e Itamar, los hijos que le habían quedado a Aharón, diciendo…” – Moshé estaba muy interesado en que se cumpliera la orden divina. Por esta actitud fue llamado un siervo fiel, como está escrito en Números 12:7: “No así con mi siervo Moshé; en toda mi casa él es fiel.” Según Rashí, en ese día se habían ofrecido tres machos cabríos por el pecado: el macho cabrío para la instalación de los sacerdotes, cf. Levítico 9:3; el macho cabrío de la ofrenda del jefe Najshón de la tribu de Yehudá, cf. Números 7:16; y el macho cabrío de la ofrenda de rosh jódesh, el novilunio, cf. Números 28:15. En este caso se trataba del macho cabrío de la ofrenda de pecado del primer día del mes de Nisán. Por alguna razón no había sido comido por los sacerdotes. Los sabios presentan dos opiniones por las cuales esto había ocurrido. La primera opinión dice que había sido impura por haber tocado una fuente de impureza. En tal caso no se podía comer. La segunda opinión dice que fue quemado enteramente por el estado de luto de Aharón y sus dos hijos restantes. Como esta era una ofrenda que siempre se iba a ofrecer en rosh jódesh, no tenía la misma prioridad como las ofrendas para la instalación en el sacerdocio. Por lo tanto tomaron la decisión de no comerla. Las ofrendas que no eran para la instalación en el sacerdocio no son ingeridas por un sacerdote durante el primer día cuando está de luto. 10:19 “Pero Aharón dijo a Moshé: Mira, hoy mismo han presentado ellos su ofrenda por el pecado y su ofrenda de ascensión delante de HaShem. Ya que esto me ha sucedido, si yo hubiera comido hoy de la ofrenda por el pecado, ¿hubiera sido grato a los ojos de HaShem?” – Sólo un kohén gadól, gran sacerdote, sumo sacerdote, puede comer sacrificios en estado de luto, en hebreo “onén”, sin profanarlos. Pero aquí vemos como Aharón no lo quería hacer porque consideraba que no era agradable delante de HaShem. Sexta aliyá, 11:1-32 11:2 “Hablad a los hijos de Israel, y decidles: Estos son los animales que podréis comer de entre todos los animales que hay sobre la tierra.” – Este capítulo define cuáles son los animales comestibles y cuáles están prohibidos para los hijos de Israel. Los hijos de Israel han sido apartados de los demás pueblos para ser diferentes. Así que estas leyes son para todos los que son del pueblo de Israel, tanto los nativos como los que han sido adoptados por la conversión por medio de Yeshúa el Mesías.
  • La dieta es una de las cosas más importantes que hace la diferencia entre los hijos de Israel y los demás pueblos. Este capítulo nos enseña que HaShem considera importante lo que el hombre come. Desde el principio Él ha estado muy interesado en la comida del hombre. El primer mandamiento que fue dado al hombre tenía que ver con la comida. El pecado entró en el mundo por medio de una comida prohibida. Y si HaShem considera que es importante lo que el hombre come, debe serlo también para el hombre. Es HaShem quien establece lo que es muy importante y lo que no es tan importante para el hombre. Las Escrituras enseñan que la comida es muy importante. La comida tiene mucho que ver con la santidad y con el pecado. Aquellos mandamientos que tratan sobre animales que son comestibles o no, son considerados “jukim”, lo que implica que no tienen ninguna explicación lógica. Una comida o un objeto que es considerado apto para el uso de un judío o un israelita es llamado “kasher”, [7] que significa “correcto”, “recto”, “aceptable”, “apto”. La palabra aparece tres veces en las Escrituras, cf. Eclesiastés 10:10; 11:6; Ester 8:5. Se han intentado dar muchas diferentes explicaciones acerca del por qué ciertos animales son considerados impuros y otros puros, pero al fin y al cabo el hombre tiene que reconocer que no entiende del todo la razón por la que HaShem dio estas instrucciones. Es muy probable que nunca podamos tener una explicación satisfactoria en cuanto a la razón por la que ciertos animales son considerados impuros por HaShem. La razón por la que debemos considerar estos animales como impuros es porque la Torá dice que son impuros, y punto. Y si luego queremos profundizar más allá de lo escrito, siempre correremos el riesgo de equivocarnos en nuestra evaluación. Como principio podremos decir que nuestra obediencia a estos mandamientos no tiene que ver en primer lugar con higiene, ni con respeto a la naturaleza, ni con nuestra identificación con ciertos animales, ni con peligros de intoxicación, ni con efectos secundarios en el cuerpo humano. Tiene que ver con nuestra relación con HaShem. Por el hecho de que Él haya dicho algo, le obedecemos. Es cierto que la obediencia a los mandamientos trae larga vida y salud a nuestros cuerpos, y es cierto que varios de los animales impuros son dañinos o pueden contener elementos peligrosos para el hombre. Es cierto que la naturaleza del animal está en la sangre y si se come algo de la sangre, lo cual es inevitable a la hora de comer carne, es probable que la naturaleza del animal afecte el carácter del que lo come. Pero todas estas cosas son secundarias, y la Torá no las está enfocando. La Torá dice que el que deja de comer ciertos animales que, por el cielo, han sido declarados impuros, se vuelve santo, apartado, consagrado. Estas reglas tienen que ver en primer lugar con la santidad y la santidad tiene mucho que ver con la comida. Ahora, la obediencia a estos mandamientos también trae sanidad, y como un subproducto de esta obediencia, hay salud y prosperidad en todo, pero el propósito principal de estos mandamientos no es la salud del hombre sino su santidad. Hay mucha verdad en el dicho que dice: “Dime con quién andas y te diré quién eres.” Ahora, podríamos decir, con la Torá en la mano: “Dime qué comes, y te diré quién eres.” En este capítulo vemos que los animales están clasificados en cuatro grupos generales, cf. Levítico 11:46: o Animales que caminan sobre la tierra, 11:2-8 o Animales que hay en las aguas, 11:9-12 o Aves y otros animales que vuelan, 11:13-23 o Animales que se arrastran sobre al tierra, 11:29-43 11:3 “De entre los animales, todo el que tiene pezuña dividida, formando así cascos hendidos, y rumia, éste comeréis.” – Estas son las dos características dadas por la Torá para poder diferenciar entre un animal terrestre kasher y uno que no es kasher. Luego va describiendo cuatro animales que tienen ciertos signos de ser kasher, pero no lo son. Si falta uno de las dos señales, el animal no es apto para el consumo de una persona santa. Los animales que son kasher tienen que ser preparados de una manera correcta para que sigan siendo aptos para el consumo después de su degüello. La tradición oral ha establecido normas estrictas para los judíos para no violar los mandamientos de la Torá en cuanto al kashrut. Un animal no puede haber sido matado de manera violenta para ser kasher. Hay que matarlo de
  • manera que salga toda la sangre posible. Un animal enfermo no es apto para comer. Antes de comer un animal limpio hay que eliminar tres cosas, el nervio ciático, el sebo y la sangre. La sangre es eliminada mediante la sal. Primero se lava la carne en agua. Luego se sumerge en agua fría durante media hora. Después se echa sal medio gruesa por los dos lados y se colocan los trozos sobre una reja de manera que la sangre vaya cayendo abajo. Esto no se puede hacer en la misma cocina, sino en un lugar aparte. Después de una hora, más o menos, se enjuaga en un recipiente con agua, cambiando el agua tres veces. También puede ser lavada bajo agua corriente, pero si uno desea desalarla debe estar un tiempo sumergida en agua. Después de esto, la carne es apta para ser cocinada según el gusto. Si se asa la carne sobre fuego no hace falta kasherizarla mediante la sal. El mismo fuego hace el mismo efecto de expulsar los restos de sangre que queda en la carne. El hígado no se puede salar, tiene que ser asado sobre fuego para que sea kasher. Hay muchos otros detalles en cuanto al kashrut pero no vamos a tocarlos en esta ocasión. 11:4 “Sin embargo, de los que rumian o tienen pezuña dividida, no comeréis éstos: el camello, porque aunque rumia no tiene pezuña dividida; será inmundo para vosotros” – El camello no tiene la pezuña hendida totalmente. Por eso no es kasher. No se puede comer su carne, ni beber su leche. La palabra que ha sido traducida como “inmundo” es “tamé” [8] que significa “impuro”, “contaminado”, “profano”. Lo contrario de “tamé” es “tahor”, [9] “limpio”, “puro”, “sincero”, cf. 11:47. Tenemos que tener en cuenta que en las Escrituras podemos encontrar tres tipos de impureza: · Impureza higiénica · Impureza ritual · Impureza moral Si no diferenciamos entre estos tres, no vamos a entender lo que se está hablando en cada caso. En este caso, la clasificación de los animales entre impuros y puros, “tamé” y “tahor”, no tiene que ver con la higiene. Los animales impuros no tienen una impureza higiénica que los diferencia de los animales limpios. Tampoco tienen que ver con impureza moral. Algunos de los animales aptos para comer no tienen una moral alta. Aquí se trata de una impureza ritual. Una persona que come un animal impuro, se vuelve ritualmente impuro y no podrá ni entrar en el atrio del templo ni comer de los sacrificios. Con otras palabras, la impureza ritual no permite que una persona se acerque demasiado a HaShem. HaShem no permite que una persona “tamé” esté cerca de su presencia. Por lo tanto, el estado de tamé hace que el hombre esté alejado de HaShem. Santidad tiene que ver con cercanía. Para poder ser santo, hay que alejarse de la impureza ritual, y por esta razón han sido dadas estas leyes de kashrut. 11:5 “el damán, porque aunque rumia, no tiene pezuña dividida; será inmundo para vosotros” – La palabra hebrea para “damán” es “shafan”. [10] A veces se traduce como “tejón” y a veces como “conejo”. Es un animal que rumia sin tener la pezuña hendida. La palabra hebrea que ha sido traducida como “rumiar”, es “maalat”, que viene de la raíz “alá” [11] , “subir”. “Maalat” significa literalmente “que alza (el alimento)”. Lo que hacen estos tipos de animales es que alzan y regurgitan la comida desde sus entrañas, dándole vuelta en su boca a fin de machacarla y molerla muy bien. Los animales rumiantes, como la vaca y el ciervo, son los mamíferos que tienen el estómago dividido en tres o cuatro cavidades. Estos animales ingieren el alimento y lo bajan a la primera cavidad del estómago. Luego lo pasan a la segunda cavidad, de la cual es “alzado” de nuevo a la boca. Finalmente lo bajan a la tercera cavidad. Este proceso de alzar el alimento es llamado rumiar. 11:6 “el conejo, porque aunque rumia, no tiene pezuña dividida; es inmundo para vosotros” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “conejo”, es “arnevet”. A veces se traduce como liebre. El conejo come su propio excremento. 11:7 “y el cerdo, porque aunque tiene pezuña dividida, formando así un casco hendido, no rumia; es inmundo para vosotros.” – Para los hijos de Israel, el cerdo es inmundo. Por su puesto
  • lo es también para los gentiles. Pero como los gentiles están lejos del Elohim de Israel, no es un asunto importante para ellos. Lamentablemente muchos de los hijos de Israel, tanto nativos como adoptados de entre los gentiles, por la conversión mediante la redención que hay en el Mesías Yeshúa, que comen estos animales impuros. Tendrán que dejar de hacerlo para poder subir a un nivel más alto de santidad y así poder acercarse más a HaShem. El Elohim de Israel ha dicho que estos animales son tamé, no son aptos para el consumo humano para un pueblo cercano a él. Mientras el cielo y la tierra existan, Él no cambiará sus normas, cf. Mateo 5:18. El cerdo no se volvió puro con la muerte del Mesías. Los que predican tales cosas no conocen la mente del Padre. Él no cambia sus normas. Lo que fue blanco ayer, sigue siendo blanco hoy. Si Él ha dicho que el cerdo es inmundo y que los hijos de Israel no tienen el permiso para comerlo, es así. Si comemos estos animales y luego pedimos sanidad para nuestros cuerpos enfermos estamos tentando a nuestro Padre. 11:8 “No comeréis de su carne ni tocaréis sus cadáveres; son inmundos para vosotros.” – Si está prohibido comer la carne de estos cuatro animales que no son kasher, pero que tienen ciertos signos de serlo, ¡cuánto más estará prohibido comer de los animales que no tienen ningún signo de ser kasher! Está permitido tocar todos los animales que son tamé mientras que estén vivos, por ejemplo los perros, los gatos, los cerdos, los caballos y los asnos. Incluso está permitido tocar sus cadáveres en muchas ocasiones. Si está permitido tocar un cadáver humano para enterrarlo, ¡cuánto más estará permitido tocar un cadáver de un animal impuro! El cadáver de un animal impuro no tiene el mismo grado de impureza que un cadáver humano. El cadáver humano es la fuente principal de impureza ritual. Tenemos que entender este texto como que no está permitido tocar los cadáveres de los animales impuros antes de entrar en el templo o antes comer de las cosas consagradas. Rashí dice que esta prohibición de no tocar los cadáveres de estos animales impuros, está limitada al tiempo de las fiestas. En las fiestas es cuando todos los varones tienen que presentarse delante de HaShem en Yerushalayim y esto no se puede hacer en un estado de impureza ritual. 11:9 “De todos los animales que hay en las aguas, podréis comer éstos: todos los que tienen aletas y escamas en las aguas, en los mares o en los ríos, podréis comer.” – Estos son los dos signos de peces kasher: tienen que tener aletas y escamas cuando están en las aguas. Algunos peces pierden sus escamas cuando son sacados del agua. Estos también son kasher. Está permitido comer todo de un pescado, incluso la sangre. El pescado es el animal más limpio que existe. No necesita ningún tipo de preparación para poder ser comido. Está permitido comerlo crudo, pero no vivo. 11:10-12 “Pero todos los que no tienen aletas ni escamas en los mares y en los ríos, entre todo lo que se mueve en las aguas y entre todas las criaturas vivientes que están en el agua, os serán abominación; os serán abominación, no comeréis de su carne y abominaréis sus cadáveres. Todo lo que en las aguas no tenga aletas ni escamas, os es abominación.” – La palabra “abominación” es muy fuerte. Esta es la actitud de un israelita, nativo o injertado, en cuanto a los mariscos y otros animales del agua que no tiene aletas ni escamas. Tres veces es repetida la palabra abominación, lo cual nos enseña que es importante. El pulpo es abominable. Los mariscos son abominables. Las langostas del mar son abominables. Los cangrejos son abominables. El tiburón y el delfín son abominables para comer. 11:13 “Además, éstas abominaréis de entre las aves, no se comerán, son abominación: el águila, el osífrago y el buitre” – Entre las aves hay 24 especies que son inmundas. Todas las demás son limpias. Hay una regla general que la experiencia nos ha enseñado: todo huevo de ave que sea redondo viene de una ave inmunda y todo huevo ovalado viene de una ave limpia. Siguiendo esta norma se podrá saber cuáles son las aves inmundas que están mencionadas en la Torá, y las aves limpias, aptas para el consumo humano.
  • 11:14 “el milano y el aguilucho según su especie” – Según Rashí, hay sub-especies de varias de las aves presentadas en esta lista, que no son similares entre sí, ni en su aspecto ni en sus nombres, pero todas pertenecen a la misma especie. 11:22 “De ellos podéis comer éstos: el arbe según sus especies, el salam según sus especies, el jargol según sus especies y el jagab según sus especies.” – Estas cuatro especies de saltamontes, también llamadas “langostas”, sin tienen nada que ver con las langostas de mar, son las únicas permitidas por la Torá, cf. Mateo 3:4. Sin embargo, hemos perdido el conocimiento de cuáles son. Así que en la actualidad ninguna especie de saltamontes es permitida. El que come sin estar seguro, peca, como está escrito en Romanos 14:23: “Pero el que duda, si come se condena, porque no lo hace por fe (certeza de lo que enseña la Torá); y todo lo que no procede de fe, es pecado.” 11:24 “Por estos, pues, seréis impuros; todo el que toque sus cadáveres quedará impuro hasta el atardecer” – El cadáver de un animal impuro transmite impureza. Para el hombre, la impureza, el estado de tamé, durará hasta la tarde. Cuando el sol baja, la persona queda pura, tahor, sólo en el caso de que primero se haya sumergido en una mikvé, acumulación de aguas purificadoras, cf. versículo 32. 11:25 “y todo el que levante parte de sus cadáveres lavará sus vestidos y quedará inmundo hasta el atardecer.” – Si se toca un cadáver de estos animales sólo hace falta bajar al mikvé y esperar hasta la bajada del sol para ser ritualmente puro otra vez. Pero si uno levanta parte de sus cadáveres, necesita además lavar la ropa. 11:26 “En cuanto a todo animal de pezuña dividida, pero que no forma pezuña hendida, o que no rumian, son impuros para vosotros; todo el que los toque quedará impuro.” – Sólo cuando están muertos transmiten impureza, no cuando están vivos, cf. versículo 31. Séptima aliyá, 11:33-47 11:36 “Solamente un manantial y un hoyo de acumulación de agua permanecerá limpio, pero lo que toque sus cadáveres quedará impuro.” – En este versículo está la base para entender el sistema de una mikvé, acumulación de aguas purificadoras. Este texto dice que este sistema con una fuente y un hoyo de acumulación de agua es lo único que permanecerá limpio, no importa lo que entre en ella. De allí se deduce que todo lo que entre en esa agua se purifica. Si la mikvé tiene suficiente agua, todo cuerpo que entre en el agua es considerado como eliminado. Esto significa que si un cuerpo impuro entra en una mikvé que tiene estas características es simbólicamente eliminado junto con su impureza. Cuando el cuerpo luego sale de esa agua, es como si hubiera nacido de nuevo, y sale purificado. Para poder entrar en el templo en Yerushalayim, todos tenían que pasar por una mikvé de aguas purificadoras. Para más información sobre este tema, por favor ver el libro “Aguas del Edén” por Ariyé Kaplán. 11:42a “Todo lo que anda sobre su vientre” – Según Rashí, se refiere a la serpiente. En la palabra hebrea que ha sido traducida como “vientre”, “gajón”, se encuentra la letra central de la Torá de Moshé. Es la letra vav, que significa “clavo”, “señal. Alrededor de ese clavo gira toda la Torá. Es la sexta letra en el alfabeto hebreo. El número seis es el número del hombre y el libre albedrío, cf. Revelación 13:18. Estas cosas nos llevan a algo muy importante: Toda la Torá gira alrededor de un hombre que fue clavado como una señal. ¿Quién será? En el capítulo sobre comidas permitidas y prohibidas se habla de un animal que se arrastra sobre su vientre. En ese vientre está la señal. Esto nos recuerda que la serpiente antigua, que fue maldecida y tiene que andar sobre su vientre, fue la que hizo que el pecado se introdujera en este mundo. Por medio de una comida prohibida el pecado entró en el vientre del hombre y se distribuyó a toda su constitución. La salvación de esta situación es que aquel hombre, alrededor del cual gira todo el universo, sea lleno de pecado, maldecido y clavado sobre un madero. Esta
  • es la señal, el mensaje central de la Torá, para que todo el que con su libre albedrío tome la decisión de creer en él no se pierda sino tenga vida eterna. ¡Baruj HaShem! 11:43 “No hagáis vuestras almas abominables por causa de ningún animal que se arrastra; y no os contaminéis con ellos para que no seáis impuros.” – Si uno come estas cosas abominables su alma se vuelve abominable para HaShem. 11:44 “Porque yo soy HaShem vuestro Elohim. Por tanto, consagraos y sed santos, porque yo soy santo. No os contaminéis, pues, con ningún animal que se arrastra sobre la tierra.” – Esta es la primera vez que aparece la expresión “Seréis santos, porque yo soy santo” y es en relación con la comida. Esto nos enseña que la santidad depende en gran parte del tipo de comida que comamos. 11:45 “Porque yo soy HaShem, que os hago subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Elohim; seréis, pues, santos porque yo soy santo.” – El texto hebreo dice que HaShem hace subir de Egipto a los hijos de Israel. No es una cosa solamente del pasado, sino presente. Por medio de nuestra obediencia a los mandamientos dejamos de vivir como vivíamos en Egipto, comiendo toda clase de cosas que producían abominación en nuestras almas. Gracias a la Torá y el Espíritu del Mesías que nos motiva, podremos salir de la esclavitud de Egipto, y hacer caso a estas reglas de kashrut para ser un pueblo santo, apartado para HaShem, nuestro Padre. En esta parashá se encuentran los mandamientos 149-165 de los 613. 149. Prohibición para los kohanim de entrar al Templo con el cabello largo, Levítico 10:6. 150. Prohibición para los kohanim de entrar al Templo con las ropas desgarradas, Levítico 10:6. 151. Prohibición para los kohanim de salirse de la Tienda de la Cita durante el servicio sacrificatorio, Levítico 10: 7. 152. Prohibición para los kohanim de entrar al Templo en estado de ebriedad, y Prohibición para cualquiera de emitir una decisión legal en ese mismo estado, Levítico 10:9. 153. Precepto de examinar a los animales para descubrir si poseen las características que los vuelven kasher, Levítico 11:2-3. 154. Prohibición de comer un animal que no es kasher, Levítico 11:4-7. 155. Precepto de examinar a los peces para descubrir si poseen las características que los vuelven kasher, Levítico 11:9. 156. Prohibición de comer peces que no son kasher, Levítico 11: 11. 157. Prohibición de comer aves que no son kasher, Levítico 11:13. 158. Precepto de examinar a las langostas para descubrir si poseen las características que las vuelven kasher, Levítico 11:21. 159. Precepto de la impureza (tumá) de las ocho criaturas rastreras (shérets) descritas por la Torá, Levítico 11:29. 160. Precepto de cuidarse de las bebidas o alimentos impuros (tamé), Levítico11:34. 161. Precepto del animal sin degollar (nevelá), Levítico 11:39. 162. Prohibición de comer cualquier criatura rastrera (shérets), Levítico 11:41. 163. Prohibición de comer insectos minúsculos de granos y frutas, Levítico 11:42. 164. Prohibición de comer criaturas impuras que pululan en el agua, Levítico 11:43. 165. Prohibición de comer insectos que hayan surgido a causa del deterioro o pudrición de alimentos u objetos, Levítico 11:44. [1] Tanjumá 10. [2] Strong H7442 rânan, raw-nan', A primitive root; properly to creak (or emit a stridulous sound), that is, to shout (usually for joy): - aloud for joy, cry out, be joyful, (greatly, make to) rejoice, (cause to) shout (for joy), (cause to) sing (aloud, for joy, out), triumph. [3] Torat Kohanim 10:24.
  • [4] Strong H6544 pâra‛, paw-rah', A primitive root; to loosen; by implication to expose, dismiss; figuratively absolve, begin: - avenge, avoid, bare, go back, let, (make) naked, set at nought, perish, refuse, uncover. [5] Strong H6545 pera‛, peh'-rah, From H6544; the hair (as dishevelled): - locks. [6] Moed Katán 14b. [7] Strong H3787 kâshêr, kaw-share', A primitive root properly to be straight or right; by implication to be acceptable; also to succeed or proser: - direct, be right, prosper. [8] Strong H2931 ṭâmê', taw-may', From H2930; foul in a religious sense: - defiled, + infamous, polluted (-tion), unclean. Strong 2930 ṭâmê', taw-may', A primitive root; to be foul, especially in a ceremonial or moral sense (contaminated): - defile (self), pollute (self), be (make, make self, pronounce) unclean, X utterly. [9] Strong H2889 ṭâhôr ṭâhôr, haw-hore', taw-hore', From H2891; pure (in a physical, chemical, ceremonial or moral sense): - clean, fair, pure (-ness). Strong H2891 ṭâhêr, taw-hare, A primitive root; properly to be bright; that is, (by implication) to be pure (physically sound, clear, unadulterated; Leviticallyuncontaminated; morally innocent or holy): - be (make, make self, pronounce) clean, cleanse (self), purge, purify (-ier, self). [10] Strong H8227 shâphân, shaw-fawn', From H8226; a species of rock rabbit (from its hiding), that is, probably the hyrax: - coney. [11] Strong H5927 ‛âlâh, aw-law', A primitive root; to ascend, intransitively (be high) or active (mount); used in a great variety of senses, primary and secondary, literally and figuratively: - arise (up). (cause to) ascend up, at once, break [the day] (up), bring (up), (cause to) burn, carry up, cast up, + shew, climb (up), (cause to, make to) come (up), cut off, dawn, depart, exalt, excel, fall, fetch up, get up, (make to) go (away, up), grow (over), increase, lay, leap, levy, lift (self) up, light, [make] up, X mention, mount up, offer, make to pay, + perfect, prefer, put (on), raise, recover, restore, (make to) rise (up), scale, set (up), shoot forth (up), (begin to) spring (up), stir up, take away (up), work.
  • Parashá 27 Tazría Levítico 12:1 – 13:59 Por Dr K Blad © Prohibida toda reproducción lucrativa. Aliyás de la Torá (cuando se lee Tazría por separado): 1. 12:1 – 13:5 2. 13:6-17 3. 13:18-23 4. 13:24-28 5. 13:29-37 6. 13:38-54 7. 13:55-59 8. Maftir: 13:57-59 Aliyás de la Torá (cuando se lee Tazría junto con Metsorá): 1. 12:1 – 13:23 2. 13:24-39 3. 13:40-54 4. 13:55 – 14: 02 5. 14:21-32 6. 14:33 – 15:15 7. 15:16-30 8. Maftir: 15:31-33 Haftará: 2 Reyes 4:42 – 5:19 Los Escritos Apostólicos: Mateo 10:1 – 12:50 Tazría Significa “ella concibe”. Comentarios 12:2 “Habla a los hijos de Israel y diles: "Cuando una mujer conciba y dé a luz varón, quedará impura por siete días; como en los días de su menstruación, será impura.” – No es lo mismo concebir que dar a luz. La concepción ocurre normalmente 38 semanas antes de un parto normal. El momento de la concepción influirá en el futuro del niño. Si los padres están teniendo su relación íntima en santidad y pureza, el niño es engendrado en santidad y pureza. Si alguno de los padres tienen lascivia sexual, ese espíritu es transmitido al feto en el momento de la concepción y en el futuro es muy probable que ese niño tenga problemas para dominar sus deseos sexuales. Por esto está escrito en 1 Tesalonicenses 4:3-5: “Porque esta es la voluntad de Elohim: vuestra santificación; es decir, que os abstengáis de inmoralidad sexual; que cada uno de vosotros sepa cómo poseer su propio vaso en santificación y honor, no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Elohim” La palabra “vaso” es una referencia al cuerpo. En este caso probablemente se refiere al cuerpo de la esposa. Es importante tratar a la esposa con santidad y honor, sin lascivia sexual como los gentiles que no saben dominar sus instintos animales.
  • Después del parto de un hijo varón, la mujer queda en un estado de impureza ritual, en hebreo “tamé”, como en el tiempo de su menstruación. La palabra hebrea que ha sido traducida como “menstruación es “nidá”, [1] que significa “impureza”, “menstruación”, y viene de la raíz “nadad”, [2] que significa “vagar”, “errar”, “huir”, “alejarse”, “mover”. La idea es que el tiempo de la “nidá” es un tiempo cuando la mujer se aleja de su marido para sanarse de su herida interna. Según la Torá, este periodo es de siete días, cf. Levítico 15:19. Después del periodo de nidá, ella se sumerge en aguas purificadoras para poder unirse de nuevo a su marido. En el caso del nacimiento de un varón, la madre se queda en un estado de nidá durante los primeros siete días después del parto. El día del parto es contado como el primer día, aunque sólo quedara una hora o menos hasta la caída del sol. Al final del séptimo día se sumerge en una mikvé para purificarse. Según la enseñanza farisea, luego podrá unirse con su marido. Los saduceos y los caraitas no están de acuerdo con la interpretación farisea, y enseña que ella no podrá unirse a su marido hasta después de los restantes 33 días. 12:3 “Al octavo día la carne del prepucio de él será circuncidada.” – La circuncisión se hace el mismo día de la semana cuando uno nació. Si uno nación en shabat, es circuncidado el siguiente shabat. Si uno nació el tercer día de la semana, martes, es circuncidado el tercer día de la semana siguiente. La circuncisión es la señal del pacto entre HaShem y toda la descendencia de Avraham, como está escrito en Génesis 17:11-13: “Seréis circuncidados en la carne de vuestro prepucio, y esto será la señal de mi pacto con vosotros. A la edad de ocho días será circuncidado entre vosotros todo varón por vuestras generaciones; asimismo el siervo nacido en tu casa, o que sea comprado con dinero a cualquier extranjero, que no sea de tu descendencia. Ciertamente ha de ser circuncidado el siervo nacido en tu casa o el comprado con tu dinero; así estará mi pacto en vuestra carne como pacto perpetuo.” Ahora HaShem, por medio de Moshé, está reafirmando el pacto que fue dado a los patriarcas, como está escrito en Juan 7:22: “Por eso Moshé os ha dado la circuncisión (no porque sea de Moshé, sino de los padres), y en el shabat circuncidáis al hombre.” La circuncisión no viene del tiempo de Moshé sino de los patriarcas. Moshé no podía anular nada de lo que había sido establecido anteriormente. El pacto de la circuncisión no puede ser anulada por el pacto de Sinai. De la misma manera el pacto renovado no puede anular los pactos anteriores, ni cambiarlos. Un pacto posterior siempre está basado sobre un pacto anterior. Cada pacto nuevo que es introducido confirma un pacto anterior y añade algo más para la santificación del pueblo. Esto nos enseña que el nuevo pacto, que fue introducido por Mashíaj, no puede anular los pactos anteriores. Lo que hace el nuevo pacto es introducir elementos nuevos que hacen subir al pueblo en un nivel superior de santidad y de poder. Biológicamente hablando, el octavo día es el mejor momento para circuncidar al hombre. Es el día cuando la coagulación de su sangre es más eficaz que ningún otro momento de la vida. Además, antes de ser introducido en el pacto de la circuncisión, cada varón habrá experimentado, por lo menos, un shabat. Si un niño judío no es circuncidado, se rompe el pacto con Avraham. Para ser judío hay que estar circuncidado en la carne. El varón ha sido llamado a servir a HaShem de una manera diferente a la mujer. Por lo tanto es importante que el hijo varón sea introducido en el culto delante de HaShem cuanto antes. Por el brit milá, el pacto de circuncisión, será marcada en su cuerpo la señal de la responsabilidad de presentarse ante HaShem durante toda su vida, como está escrito en Éxodo 23:17: “tres veces al año se presentará todo varón…” 12:4 “Y ella permanecerá en la sangre de su purificación por treinta y tres días; no tocará ninguna cosa consagrada ni entrará al santuario hasta que los días de su purificación sean cumplidos.” – Aunque se haya purificado por medio de la mikvé al final de los siete días, ella no
  • quedará purificada a la caída del sol ese mismo día sino a la caída del sol del día 40, si ha dado a luz un varón. A partir del día 41 podrá entrar en el templo y tocar y comer cosas consagradas. Aquí aprendemos cuáles son las dos prohibiciones en cuanto a una persona tamé: no le es permitido tocar o comer de las cosas consagradas, como la terumá o sacrificios de paz. Tampoco podrá entrar en el santuario. No se puede comer del cordero de Pesaj en Yerushalayim en el estado de tamé. Este texto enseña que aunque haya más derramamiento de sangre durante los 33 últimos días de su purificación, no hará falta añadir más tiempo a los 40 días totales. Aquí no aplica la misma ley que para la menstruación, cuando se añaden siete días más, en el caso de que haya flujo de sangre fuera del tiempo de la semana de nidá. Cuando lleguemos al capítulo 15 vamos a ver más detalles sobre esto. 12:5 “Pero si da a luz una niña, quedará impura por dos semanas, como en los días de su menstruación; y permanecerá en la sangre de su purificación por sesenta y seis días.” – Tanto el tiempo de nidá como el de tamé dura el doble después del nacimiento de una niña. La Torá no explica la razón por qué es así. HaShem marca una diferencia entre varón y mujer. Pero el hombre moderno está intentando de quitar esa diferencia y piensa que igualdad es lo mismo que la eliminación de las diferencias. El hecho de hacer que la mujer quede más tiempo en recuperación después del nacimiento de una niña, no es para discriminar a la mujer o al hombre, sino por otras razones que no están bien definidas en la Torá. Lo cierto es que todos los mandamientos han sido dados para el bien del hombre. Tenemos que aceptar esta verdad sin entender el por qué. Sin embargo, se pueden encontrar algunas explicaciones que nos pueden dar un poco de luz sobre esta diferencia. Los pediatras modernos han mostrado que, después de su nacimiento, una niña tiene mayor necesidad sicológica que un niño de permanecer cerca de su madre. Así que este mandamiento ha sido dado, entre otras razones, para ayudar a la niña a tener un buen desarrollo psicológico y, posiblemente, también de la madre. El niño y la niña tienen la necesidad de afirmar su identidad sexual como varón y hembra respectivamente. Por lo tanto el niño necesita a su padre para poder identificarse con él para poder desarrollarse correctamente, y la misma necesidad tiene la niña en cuanto a su madre. La identidad sexual es afirmada en el niño por la identidad con el padre y, en la niña, por la identidad con la madre. Un niño que es criado sin padre corre el peligro de volverse homosexual, y una niña que se cría sin madre corre el peligro de volverse lesbiana. El padre debe abrazar a su hijo para suplir la necesidad emocional en el niño. Si un niño no recibe abrazos de su padre va a tener un vacío psicológico que puede llevarle a buscar ese afecto en otros hombres, y así es tentado a volverse homosexual. La presencia de los dos padres es vital para el buen desarrollo del carácter de los hijos. Esta es una de las razones por las que HaShem aborrece el divorcio, cf. Malaquías 2:16. Una vez que la identidad sexual haya sido afirmada, el niño y la niña son atraídos por el sexo opuesto, lo cual es un desarrollo perfectamente natural. Por eso, se puede ver que cuando un niño tiene algunos años de edad, empieza a desarrollar una relación especial con su madre, y la niña con su padre. Esta es una manera natural para prepararse para el matrimonio futuro. La tensión entre varón y hembra forma parte del ser humano. Un niño debe aprender a ser masculino y una niña a ser femenina. Parte del plan de hasatán para la destrucción del hombre es borrar las diferencias entre los sexos. En estos últimos tiempos las maneras homosexuales de Sedom y Amorá están volviendo a tomar terreno en el mundo, cf. Lucas 17:28-30. HaShem ha creado la diferencia entre hombre y mujer, y esa tensión es buena y necesaria para que la familia y la sociedad sean sanas. El niño tiene que aprender a vivir con esa tensión en relación con su madre, y la niña con su padre. Somos diferentes, pero nos necesitamos para funcionar correctamente, porque HaShem nos hizo varón y hembra. Esa relación varón-hembra hace que cada individuo pueda funcionar correctamente. La ausencia de alguno de los padres trastorna este proceso de aprendizaje en los hijos. Los primeros seis años de vida son fundamentales en el desarrollo psicológico de cada persona. Ambos sexos, varón y hembra, necesitan a su madre en ese tiempo. La ausencia de la madre causa un daño psicológico en el hijo. Si la madre deja que su niño, o su niña, esté mucho tiempo bajo el cuidado de otras personas, causará un daño en el desarrollo de su alma. La madre ha
  • sido capacitada para ser la mejor persona para cuidar a sus hijos, especialmente en sus primeros años de vida. El contacto con el padre también es vital para el buen desarrollo del niño. Pero especialmente durante el primer tiempo de la vida, la presencia de la madre crea en el niño un fundamento de confianza que luego es necesario en la relación con el Padre celestial. Por medio de la mamá el niño aprende cómo es la ternura de HaShem, como está escrito en Isaías 66:10-13: “Alegraos con Yerushalayim y regocijaos por ella, todos los que la amáis; rebosad de júbilo con ella, todos los que por ella hacéis duelo, para que maméis y os saciéis del pecho de sus consolaciones, para que chupéis y os deleitéis de su seno abundante. Porque así dice HaShem: He aquí, yo extiendo hacia ella paz como un río, y la gloria de las naciones como torrente desbordado; y mamaréis, seréis llevados sobre la cadera y acariciados sobre las rodillas. Como uno a quien consuela su madre, así os consolaré yo; en Yerushalayim seréis consolados.” Por medio del cuidado de la madre, el niño aprende que HaShem le ama, le cuida, le nutre, le satisface y, ante todo, queestá presente. Una buena madre está todo el tiempo pendiente del bienestar de sus hijos. Una madre normal no puede olvidar a su hijo, como está escrito en Isaías 49:15: “¿Puede una mujer olvidar a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Aunque ellas se olvidaran, yo no te olvidaré.” El sentimiento de la presencia de HaShem es establecido por la madre durante los primeros tiempos en la vida del niño. Si la madre no está presente en todo momento, el niño es dañado en su apreciación de la presencia de HaShem. No es bueno dejar a un niño llorar en su cama sólo hasta que se duerma. El niño tiene que sentir que mamá o papá está presente en todo momento, aunque no esté en la misma habitación. El efecto del sentimiento de la soledad en los primeros años de la vida del niño es desastroso. La presencia de los padres hace que el niño aprende que HaShem está presente en todo momento y en todo lugar, viéndole, cuidándole y escudriñándole, como está escrito en Hebreos 4:13: “Y no hay cosa creada oculta a su vista, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.” Hagar, la egipcia, no había aprendido esta lección en la relación con su madre, por eso se quedó sorprendida cuando se dio cuenta que HaShem estaba presente y viéndola en todo momento, como está escrito en Génesis 16:13: “Y llamó el nombre de HaShem que le había hablado: Tú eres un Elohim que ve; porque dijo: ¿Estoy todavía con vida después de verle?” La ausencia de mamá o papá durante los primeros años de un niño hace que el niño fácilmente tendrá problemas para ser consciente de los ojos de HaShem que le están viendo en todo momento. Durante las últimas generaciones las madres de la sociedad moderna han entregado a sus hijos a las guarderías con muy poca edad para dedicarse a ganar dinero y tener muchas cosas materiales que para ellas son más importantes que estar con sus hijos. Esta falta de responsabilidad está creando una generación de hijos que no son conscientes de la presencia de HaShem en sus vidas. Son vacíos. Tendrán dificultades para cultivar una relación personal con Elohim. Para ellos Elohim está demasiado lejos para poder comunicarse con ellos. Y aunque pudiera hacerlo, no estará interesado en la vida personal de un joven. Nada más lejos de la verdad. Este vacío emocional ha sido creado por la ausencia de la madre durante los primeros años de la vida de nuestros jóvenes. Estamos viviendo en el tiempo de la restauración de todas las cosas y tenemos que retomar estas verdades para que nuestros futuros hijos no sean una presa fácil para el anti mesías y el falso profeta que pronto se van a levantar para engañar y arrastrar tras sí a los que no son conscientes de la presencia de HaShem en sus vidas.
  • Hay otros muchos aspectos del carácter de HaShem que el niño aprende de pequeño por medio de su madre. Por medio de ella, en primer lugar, conocerá la misericordia de HaShem. Del padre, en primer lugar, aprenderá la justicia de HaShem, las normas, las consecuencias del pecado, etc. Los dos padres son vitales para que el niño conozca a HaShem desde su infancia, antes de que pueda comprender las Escrituras. Los padres viven el carácter de HaShem en su relación con sus hijos. El papel de los padres es reflejar a HaShem en la vida del niño, como está escrito en Efesios 6:4: “Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en la disciplina e instrucción del Señor.” HaShem es el ejemplo que los padres deben seguir para la educación de sus hijos. Cómo hace Él con sus hijos, así deben hacer los padres con sus hijos, como está escrito en Hebreos 12:7- 10: “Es para vuestra corrección que sufrís; Elohim os trata como a hijos; porque ¿qué hijo hay a quien su padre no discipline? Pero si estáis sin disciplina, de la cual todos han sido hechos participantes, entonces sois hijos ilegítimos y no hijos verdaderos. Además, tuvimos padres terrenales para disciplinarnos, y los respetábamos, ¿con cuánta más razón no estaremos sujetos al Padre de nuestros espíritus, y viviremos? Porque ellos nos disciplinaban por pocos días como les parecía, pero Él nos disciplina para nuestro bien, para que participemos de su santidad.” 12:6 “Cuando se cumplan los días de su purificación por un hijo o por una hija, traerá al sacerdote, a la entrada de la tienda de reunión, un cordero de un año como ofrenda de ascensión, y un pichón o una tórtola como ofrenda por el pecado.” – La madre tendrá que presentarse en el templo después de un parto. Si es un hijo será a partir del día 41 de su nacimiento, y si es una hija, a partir del día 81. Ella tiene que entregar dos animales para dos sacrificios, de ascensión y de pecado, olá y jatat. La olá representa la entrega total. Esto nos enseña, en primer lugar, que la madre ahora tiene la oportunidad de renovar su entrega a HaShem, por medio de este sacrificio. A pesar del nacimiento de un hijo o una hija, ella tiene que seguir viviendo para HaShem. El nacimiento de un hijo constituye una de las cosas más impresionantes en la vida de una mujer. Es fácil que se olvide de su compromiso con HaShem. Es fácil que el niño tome el lugar de HaShem para ser lo más importante en su vida. Es fácil que se olvide de su Padre celestial. Ella necesita reafirmar que el nacimiento constituye el cumplimiento de un llamado de HaShem. Es HaShem que quiere que ella tenga hijos. Conforme ella se entregue a Él, podrá educar a sus hijos correctamente, según Su voluntad. Por otro lado el sacrificio de olá representa la entrega del niño a HaShem. Los hijos no pertenecen a los padres, sino al Padre de los espíritus. Los padres tienen la responsabilidad de educar a los niños en el camino de HaShem, porque nacieron para Él, como está escrito en Malaquías 2:15: “Pero ninguno que tenga un remanente del Espíritu lo ha hecho así. ¿Y qué hizo éste mientras buscaba una descendencia de parte de Elohim? Prestad atención, pues, a vuestro espíritu; no seas desleal con la mujer de tu juventud.” HaShem quiere tener una descendencia, muchos hijos. Los padres colaboran con Él para que tenga muchos hijos, y así cumplen con Su deseo. Los hijos no son de los padres, son de HaShem. La olá que la madre tiene que entregar a HaShem representa esta verdad. En el momento de ofrecer la olá ella no solamente se entrega a si misma, sino también a su hijo a HaShem. “un pichón o una tórtola como ofrenda por el pecado” – ¿Por qué la mujer tenía que dar una ofrenda por el pecado? ¿Cuál fue el pecado de la mujer? Se pueden encontrar varias respuestas:
  • a. Es posible que ella haya expresado palabras malignas durante los dolores del parto y por eso necesita ofrecer un sacrificio de pecado. (Shimón bar Yojai) b. Hay una necesidad de expiar sus pecados por causa de haber pasado por una prueba. En una prueba todos cometen pecados. (Abarbanel) c. El pecado entró en el mundo por la mujer, y mediante el sacrificio de pecado ella está expiando por ese error. (Bejai) d. Todo el proceso de procreación fue dañado cuando el pecado entró en el mundo. Un parto después de la caída no es lo que debería ser. Un parto doloroso es un resultado del pecado de Javá, cf. Génesis 3:16. La concepción y el parto de un niño están hechos en un mundo de pecado, como está escrito en el Salmo 51:5: “yo nací en iniquidad y en pecado me concibió mi madre.” El yetser hará es transmitido al niño cuando es engendrado. En una herencia pecaminosa. Por esa transmisión hay una culpa sobre la madre y tiene que presentar un sacrificio por el pecado. e. Pueden ser transmitidos al niño, aún estando en el vientre de su madre, complejos, actitudes de rechazo, inferioridad y otras actitudes originadas en el pecado. La mujer no ha podido engendrar un hijo perfecto, sin pecado. Tendrá que presentar esta ofrenda, por haber traído al mundo un ser pecaminoso, no como HaShem quiso desde el principio. El nacimiento de Yeshúa o La circuncisión, a los ocho días. En Lucas 2:21 está escrito: “Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, le pusieron por nombre Yeshúa, el nombre dado por el ángel antes de que él fuera concebido en el seno materno.” Yeshúa fue circuncidado al octavo día. Aquí vemos que se le dio el nombre de Yeshúa en relación con la circuncisión, cf. Génesis 17:5, 10. Esta costumbre judía, que todavía se sigue hoy en día, no está mencionada en el Talmud, pero sí en los Escritos Apostólicos, cf. Lucas 1:59. o La redención del hijo varón primogénito, después de un mes, cf. Éxodo 13:1, 12; 22:29; 34:19-20; Números 3:12-13; 18:15-16. En Lucas 2:22b-23 está escrito: “le trajeron a Yerushalayim para presentarle al Señor (como está escrito en la Torá del Señor: TODO VARÓN QUE ABRA LA MATRIZ SERÁ LLAMADO SANTO PARA HASHEM)” El precio de rescate para un niño primogénito es de cinco shekels. Este precio se podía pagar a partir de la edad de los 30 días del niño. Es posible que Yosef haya pagado este precio de rescate a los 30 días del nacimiento de Yeshúa, pero lo más probable es que hayan hecho las dos cosas a la vez, 41 días después del parto: la redención del primogénito, en hebreo “pidyón habén”, y la presentación de los sacrificios de la madre. La idea detrás del precio de rescate es que todo varón primogénito pertenece a HaShem para ser sacerdote. Además de esto, los primogénitos fueron especialmente consagrados cuando todos los primogénitos de los egipcios fueron matados por el ángel destructor. Un cordero fue sacrificado para preservarles la vida de los primogénitos de los hijos de Israel justamente antes de su salida de la esclavitud. En ese momento HaShem santificó para sí a todos los primogénitos de Israel. Sin embargo, por el pecado del becerro de oro, los primogénitos perdieron el derecho de ser sacerdotes. Ese derecho fue traspasado a los levitas. Aún así, los varones primogénitos pertenecen todavía a HaShem de una manera especial. Por eso tendrán
  • que ser presentados ante Él en el templo un mes después de su nacimiento para así ser redimidos y poder volver a estar con sus padres. Si Israel no hubiera pecado con el becerro de oro, Yeshúa sería uno de los sacerdotes en el templo en Yerushalayim. o La purificación de la madre, después de 40 días. En Lucas 2:22 está escrito: “Cuando se cumplieron los días para la purificación de ellos, según la Torá de Moshé, le trajeron a Yerushalayim para presentarle al Señor.” Después de 40 los días Miryam ya estaba ritualmente pura para poder entrar en el templo. Aquí habla de la purificación “de ellos”. La Torá no enseña que el niño necesitaba purificación después del nacimiento. Fue sólo la madre que necesitaba purificarse. ¿Por qué dice el texto que “ellos” fueron purificados? Lucas podría haber incluido el rito de la redención del hijo primogénito en esta expresión. Pero es también probable que no se trate del niño, sino de Yosef. El se purificó en Yerushalayim. Para poder entrar en el templo, todos necesitaban purificarse. Es posible que este texto haga referencia a este hecho cuando Yosef y Miryam se purificaron antes de entrar en el templo para presentar a su hijo ante HaShem. o Presentación de sacrificios por la madre, después de 40 días. Lo normal era que la mujer presentara un cordero como olá y un pájaro como jatat. Pero si no tenía recursos para dar un cordero podía dar dos pájaros, como está escrito en Levítico 12:8: “Pero si no le alcanzan los recursos para ofrecer un cordero, entonces tomará dos tórtolas o dos pichones, uno para la ofrenda de ascensión y el otro para la ofrenda por el pecado; y el sacerdote hará expiación por ella, y quedará limpia.” En Lucas 2:24 está escrito: “y para ofrecer un sacrificio conforme a lo dicho en la Torá del Señor: UN PAR DE TÓRTOLAS O DOS PICHONES.” Este texto nos muestra que Yosef y Miryam no tenían suficiente dinero para ofrecer un cordero. Lo maravilloso aquí es que ya tenían un Cordero. Ese Cordero fue entregado a HaShem y luego redimido. Por eso no necesitaban otro cordero, sino sólo un pájaro, que representaba la entrega total de la madre y el hijo a HaShem. Miryam no transmitió el yetser hará a Yeshúa, como está escrito en Romanos 8:3: “Pues lo que la ley no pudo hacer, ya que era débil por causa de la carne, Elohim lo hizo: enviando a su propio Hijo ensemejanza de carne de pecado y como ofrenda por el pecado, condenó al pecado en la carne” Yeshúa no tenía “carne de pecado”, no tenía pecado, yetser hará, en su carne. Miryam dio a luz a un cuerpo que tenía la “semejanza de carne de pecado”, pero no “carne de pecado”, solo la semejanza. Yeshúa no tenía un cuerpo glorioso como lo había tenido Adán antes de caer. En Mateo 13:43 está escrito: “Entonces LOS JUSTOS RESPLANDECERÁN COMO EL SOL en el reino de su Padre. El que tiene oídos, que oiga.”
  • Yeshúa no brillaba cuando nació, aunque era Justo. 12:8 “Pero si no le alcanzan los recursos para ofrecer un cordero, entonces tomará dos tórtolas o dos pichones, uno para la ofrenda de ascensión y el otro para la ofrenda por el pecado; y el sacerdote hará expiación por ella, y quedará limpia.” – Este texto nos muestra que Miryam, la madre de Yeshúa, tenía pecado. El mito de la inmaculada concepción de la llamada “virgen María” no tiene ninguna base en las Escrituras. Podemos mencionar algunos otros textos que hablan de que la madre de Yeshúa tenía pecados y necesitaba el perdón por ellos: En Lucas 1:47 está escrito: “y mi espíritu se regocija en Elohim mi Salvador.” Ella necesitaba un salvador para no morir en sus pecados. Necesitaba que el Padre celestial le salvara. Las Escrituras enseñan que “la virgen María” necesitaba salvación. Si hubiera sido engendrada de manera inmaculada, no necesitará un Salvador porque sería perfecta, sin pecado. En Marcos 3:21, 31-35 está escrito: “Cuando sus parientes oyeron esto, fueron para hacerse cargo de él, porque decían: Está fuera de sí…Entonces llegan su madre y sus hermanos, y quedándose afuera, mandaron llamarle. Y había una multitud sentada alrededor de él, y le dicen: He aquí, tu madre y tus hermanos están afuera y te buscan. Respondiéndoles él, dice: ¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? Y mirando en torno a los que estaban sentados en círculo, a su alrededor, dice: He aquí mi madre y mis hermanos. Porque cualquiera que hace la voluntad de Elohim, ése es mi hermano y hermana y madre.” En este momento Miryam pensaba que Yeshúa estaba loco, y por eso vino con sus otros hijos para “hacerse cargo de él”. Por ello, en ese momento Yeshúa no la reconoce como su madre diciendo que ella no estaba haciendo la voluntad de Elohim. Esto es una muestra clara de que en un momento de su vida ella estaba equivocada en su apreciación del llamado de su hijo, como está escrito en el Salmo 69:8: “Me he convertido en extraño para mis hermanos, y en extranjero para los hijos de mi madre.” Este Salmo es una profecía mesiánica, según vemos en el versículo 9, donde está escrito: “Porque el celo por tu casa me ha consumido, y los vituperios de los que te injurian han caído sobre mí.” Este versículo está aplicado sobre el Mesías en Juan 2:17 y Romanos 15:3, donde está escrito: “Sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: EL CELO POR TU CASA ME CONSUMIRÁ… Pues ni aun el Mesías se agradó a sí mismo; antes bien, como está escrito: LOS VITUPERIOS DE LOS QUE TE INJURIABAN CAYERON SOBRE MÍ.” Esto nos enseña que en un momento de la vida de Yeshúa, ni su madre, ni sus hermanos, hijos de su madre, creyeron en él, cf. Juan 7:5. Este Salmo también nos enseña que sus hermanos eran los hijos físicos de su madre, producto de la unión entre Yosef y Miryam. 13:2 “Cuando un hombre tenga en la piel de su cuerpo una mancha clara, una mancha blanquecina o una mancha brillante, y se convierta en afección de tsaráat en la piel de su cuerpo, será traído al sacerdote Aharón o a uno de sus hijos, los sacerdotes.” – Ahora la Torá
  • introduce el tema acerca de la impureza causada por una plaga que es llamada “tsaráat”. Esa plaga no tiene los mismos síntomas que la enfermedad llamada “lepra”. Por lo tanto, al traducir la palabra “tsaráat” en “lepra” se crea una idea equivocada en los lectores. Aquí no se trata de la enfermedad lepra, sino de otra cosa. Hay dos pensamientos fundamentales en cuanto a esta plaga. Algunos dicen que se trata de una enfermedad que ha sido extinguida, pero la mayoría de los comentaristas piensan que es una plaga sobrenatural que HaShem pone sobre las personas que cometen ciertos pecados, especialmente el pecado de lashón hará, calumnia. La tsaráat es descrita en dos largos capítulos, lo cual nos enseña que este tema es muy importante. Hay algunos otros textos en las Escrituras que hablan de esta plaga. Esos textos nos pueden enseñar algo más sobre su origen. En Éxodo 4:6-7 está escrito: “Y añadió HaShem: Ahora mete la mano en tu seno. Y él metió la mano en su seno, y cuando la sacó, he aquí, su mano estaba leprosa, blanca como la nieve. Entonces Él dijo: Vuelve a meter la mano en tu seno. Y él volvió a meter la mano en su seno, y cuando la sacó de su seno, he aquí, se había vuelto como el resto de su carne.” Moshé tuvo tsaráat en su mano como una señal. Él había hablado lashón hará contra el pueblo de Israel diciendo que no le iban a creer, cf. Éxodo 4:1. En Números 12:1-10 está escrito: “Entonces Miriam y Aharón hablaron contra Moshé por causa de la mujer cusita con quien se había casado (pues se había casado con una mujer cusita); y dijeron: ¿Es cierto que HaShem ha hablado sólo mediante Moshé? ¿No ha hablado también mediante nosotros? Y HaShem lo oyó. (Moshé era un hombre muy humilde, más que cualquier otro hombre sobre la faz de la tierra.) Y HaShem de repente dijo a Moshé, a Aharón y a Miriam: Salid vosotros tres a la tienda de reunión. Y salieron los tres. Entonces HaShem descendió en una columna de nube y se puso a la puerta de la tienda; y llamó a Aharón y a Miriam. Y cuando los dos se adelantaron, Él dijo: Oíd ahora mis palabras: Si entre vosotros hay profeta, yo, HaShem, me manifestaré a él en visión. Hablaré con él en sueños. No así con mi siervo Moshé; en toda mi casa él es fiel. Cara a cara hablo con él, abiertamente y no en dichos oscuros, y él contempla la imagen de HaShem. ¿Por qué, pues, no temisteis hablar contra mi siervo, contra Moshé? Y se encendió la ira de HaShem contra ellos, y Él se fue. Pero cuando la nube se retiró de sobre la tienda, he aquí que Miriam estaba leprosa, blanca como la nieve. Y cuando Aharón se volvió hacia Miriam, vio que estaba leprosa.” El texto hebreo muestra que la plaga que vino sobre Miriam es de la misma clase que la que aparece en Levítico 13. Miriam fue golpeada por HaShem con esta plaga por haber hablado mal contra Moshé. Vemos como la lashón hará causó esta intervención divina. En Deuteronomio 24:8-9 está escrito: “Cuídate de una afección de lepra, para que observes diligentemente y hagas conforme a todo lo que los sacerdotes levitas os enseñen; como les he ordenado, así cuidaréis de hacer. Recuerda lo que HaShem tu Elohim hizo a Miriam en el camino, cuando salíais de Egipto.” Este texto nos insta a tener cuidado con esta plaga y recordar lo que pasó con Miriam. En 2 Crónicas 26:16-19 está escrito: “Pero cuando llegó a ser fuerte, su corazón se hizo tan orgulloso que obró corruptamente, y fue infiel a HaShem su Elohim, pues entró al templo de HaShem para quemar incienso sobre el altar del incienso. Entonces el sacerdote Azaryá entró tras él, y con él ochenta sacerdotes de HaShem, hombres valientes, y se opusieron al rey Uziyá, y le dijeron: No te corresponde a ti,
  • Uziyá, quemar incienso a HaShem, sino a los sacerdotes, hijos de Aharón, que son consagrados para quemar incienso. Sal del santuario, porque has sido infiel y no recibirás honra de HaShem Elohim. Pero Uziyá, con un incensario en su mano para quemar incienso, se llenó de ira; y mientras estaba airado contra los sacerdotes, la lepra le brotó en la frente, delante de los sacerdotes en la casa de HaShem, junto al altar del incienso.” El rey Uziyá fue castigado por entrar en el ministerio sacerdotal que no le correspondía. Esto nos enseña que esta plaga no cae solamente sobre una persona que ha cometido el pecado de lashón hará, sino también puede venir por otros motivos. En 2 Reyes 5:1-27 está escrito: “Y Naamán, capitán del ejército del rey de Aram, era un gran hombre delante de su señor y tenido en alta estima, porque por medio de él HaShem había dado la victoria a Aram. También el hombre era un guerrero valiente, pero leproso. Y habían salido los arameos en bandas y habían tomado cautiva a una muchacha muy joven de la tierra de Israel, y ella estaba al servicio de la mujer de Naamán. Y ella dijo a su señora: ¡Ah, si mi señor estuviera con el profeta que está en Shomrón! El entonces lo curaría de su lepra. Naamán entró y habló a su señor, diciendo: Esto y esto ha dicho la muchacha que es de la tierra de Israel. Entonces el rey de Aram dijo: Ve ahora, y enviaré una carta al rey de Israel. Y él fue y llevó consigo diez talentos de plata y seis mil siclos de oro y diez mudas de ropa. También llevó al rey de Israel la carta que decía: Y ahora, cuando llegue a ti esta carta, he aquí, verás que te he enviado a mi siervo Naamán para que lo cures de su lepra. Y sucedió que cuando el rey de Israel leyó la carta, rasgó sus vestidos, y dijo: ¿Acaso soy yo Elohim, para dar muerte y para dar vida, para que éste me mande a decir que cure a un hombre de su lepra? Pero considerad ahora, y ved cómo busca pleito conmigo. Y al oír Elisha, el hombre de Elohim, que el rey de Israel había rasgado sus vestidos, envió aviso al rey diciendo: ¿Por qué has rasgado tus vestidos? Que venga él a mí ahora, y sabrá que hay profeta en Israel. Vino, pues, Naamán con sus caballos y con su carro, y se paró a la entrada de la casa de Elisha. Y Elisha le envió un mensajero, diciendo: Ve y lávate en el Yaradén siete veces, y tu carne se te restaurará, y quedarás limpio. Pero Naamán se enojó, y se iba diciendo: He aquí, yo pensé: "Seguramente él vendrá a mí, y se detendrá e invocará el nombre de HaShem su Elohim, moverá su mano sobre la parte enferma y curará la lepra." ¿No son el Abaná y el Farfar, ríos de Damesek, mejor que todas las aguas de Israel? ¿No pudiera yo lavarme en ellos y ser limpio? Y dio la vuelta, y se fue enfurecido. Pero sus siervos se le acercaron y le hablaron, diciendo: Padre mío, si el profeta te hubiera dicho que hicieras alguna gran cosa, ¿no la hubieras hecho? ¡Cuánto más cuando te dice: "Lávate, y quedarás limpio"! Entonces él bajó y se sumergió siete veces en el Yardén conforme a la palabra del hombre de Elohim; y su carne se volvió como la carne de un niño pequeño, y quedó limpio. Y regresó al hombre de Elohim con toda su compañía, y fue y se puso delante de él, y dijo: He aquí, ahora conozco que no hay Elohim en toda la tierra, sino en Israel. Te ruego, pues, que recibas ahora un presente de tu siervo. Pero él respondió: Vive HaShem, delante de quien estoy, que no aceptaré nada. Y Naamán le insistió para que lo recibiera, pero él rehusó. Y Naamán dijo: Pues si no, te ruego que de esta tierra, se le dé a tu siervo la carga de un par de mulos, porque tu siervo ya no ofrecerá ofrendas de ascensión ni sacrificará a otros dioses, sino a HaShem. Que HaShem perdone a tu siervo en esto: Cuando mi señor entre en el templo de Rimón para adorar allí y se apoye en mi mano, y yo me incline en el templo de Rimón cuando tenga que adorar allí, que HaShem perdone a tu siervo por esto. Y él le dijo: Vete en paz. Y se alejó de él a cierta distancia. Pero Guejazi, criado de Elisha, el hombre de Elohim, dijo para sí: He aquí, mi señor ha dispensado a este Naamán arameo al no recibir de sus manos lo que él trajo. Vive HaShem que correré tras él y tomaré algo de él. Y Guejazi siguió a Naamán. Cuando Naamán vio a uno corriendo tras él, bajó de su carro a encontrarle, y dijo: ¿Está todo bien? Y él dijo: Todo está bien. Mi señor me ha enviado, diciendo: "He aquí, en este momento dos jóvenes de los hijos de los profetas han venido a mí de la región montañosa de Efrayim. Te ruego que les des un talento de plata y dos mudas de ropa." Y Naamán dijo: Dígnate aceptar dos talentos. Y le insistió y ató dos talentos de plata en dos bolsas con dos mudas de ropa, y los entregó a dos de sus criados; y éstos los llevaron delante de él. Cuando llegó al monte, los tomó de sus manos y los guardó
  • en la casa, luego despidió a los hombres y ellos se fueron. Entonces él entró y se puso delante de su señor. Y Elisha le dijo: ¿Dónde has estado, Guejazi? Y él respondió: Tu siervo no ha ido a ninguna parte. Entonces él le dijo: ¿No iba contigo mi corazón, cuando el hombre se volvió de su carro para encontrarte? ¿Acaso es tiempo de aceptar dinero y de aceptar ropa, olivares, viñas, ovejas, bueyes, siervos y siervas? Por tanto, la lepra de Naamán se te pegará a ti y a tus descendientes para siempre. Y él salió de su presencia leproso, blanco como la nieve.” Este texto nos enseña que Naamán, un gentil, tenía tsaráat. Así que esta plaga no solamente cae sobre los hijos de Israel sino también sobre los gentiles. El siervo de Elisha, Guejazi, mintió y hurtó y por estos dos pecados vino la tsaráat sobre él y sobre sus hijos. Esto nos enseña que no solamente es aplicada sobre el que peca con lashón hará sino también por otros delitos. El Talmud [3] menciona siete pecados que traen la plaga de tsaráat sobre el que no se arrepiente: lashón hará, asesinato, inmoralidad, falso juramento, arrogancia, robo y avaricia. 13:3 “Y el sacerdote mirará la afección en la piel del cuerpo; y si el pelo en la afección se ha vuelto blanco, y la afección parece más profunda que la piel de su cuerpo, es una afección de tsaráat; cuando el sacerdote lo haya examinado lo declarará impuro.” – Esta plaga tiene tres síntomas: 1. Los pelos son blancos y el área afectada parece más profunda que el resto de la piel, v. 3. 2. La mancha se extiende sobre la piel, v. 7. 3. Hay carne viva en la mancha, v. 10. Los sacerdotes tienen la autoridad para declarar tamé o tahor, impuro o puro, a una persona o un objeto. Cuando la persona tiene esta plaga no se vuelve impura hasta que el sacerdote haya hecho una declaración de impureza. Tampoco se vuelve pura hasta que el sacerdote le declare pura. Así que, finalmente es la palabra del sacerdote que decide cuándo la persona es tamé o tahor. La declaración del sacerdote tenía una implicación social importante. El afectado no podía vivir dentro de la comunidad, sino tenía que vivir sólo, fuera del campamento o fuera de una ciudad si estaba amurallada. Según Maimónides, el propósito de la declaración de tamé es: · Alejar todo desaseo. · Preservar el santuario. · Precaverse de las costumbres vulgares que en tales casos de impureza imponían los sabeos. · Aligerar tan penosa carga y conseguir que lo que es y no es impuro no entorpeciera al hombre en ninguna de sus ocupaciones, ya que esa materia solamente concierne al santuario y las cosas sacras. 13:6 “El sacerdote lo examinará de nuevo al séptimo día; y si la afección ha atenuado, y la afección no se ha extendido en la piel, entonces el sacerdote lo declarará limpio; es sólo una postilla. Y lavará sus vestidos y quedará limpio.” – Una enfermedad necesita sanidad, pero una persona que ha sido afectada por tsaráat necesita ser limpiada. Aunque Moshé pide a HaShem que sane a Miriam de esta plaga, cf. Números 12:13, en la gran mayoría de los textos no se habla de ser sanado, sino de ser limpio, en hebreo “tahor”, cf. 2 Reyes 5:10. En Mateo 8:2-4 está escrito: “Y he aquí, se le acercó un leproso y se postró ante él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Y extendiendo la mano, lo tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante quedó limpio de su lepra. Entonces Yeshúa le dice: Mira, no se lo digas a nadie, sino ve, muéstrate al sacerdote y presenta la ofrenda que ordenó Moshé, para que les sirva de testimonio a ellos.”
  • En este texto no se habla de sanar una enfermedad sino de limpiar de la plaga de “tsaráat”. Yeshúa no dijo: “sé sanado”, sino “sé limpio”. Yeshúa no le sanó sino lo limpió. Esto nos da pie a pensar que no se trata de una enfermedad como las otras, sino de una plaga sobrenatural sobre el que no se arrepiente a tiempo. 13:12-13 “Y si la tsaráat brota y se extiende en la piel, y la tsaráat cubre toda la piel del que tenía la afección, desde su cabeza hasta sus pies, hasta donde pueda ver el sacerdote, entonces el sacerdote mirará, y he aquí, si la tsaráat ha cubierto todo su cuerpo, declarará limpio al que tenía la afección; se ha vuelto toda blanca y él es limpio.” – En Isaías 1:18 se encuentra una referencia a este versículo, según está escrito: “Venid ahora, y razonemos -dice HaShem- aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmesí, como blanca lana quedarán.” De esto aprendemos que la tsaráat está simbolizando el pecado. El pecado es lepra, tsaráat, para el alma. 13:45-46 “En cuanto al afectado de tsaráat que tenga la afección, sus vestidos estarán rasgados, dejará crecer el cabello de su cabeza, se cubrirá el bigote y gritará: ¡Impuro, impuro! Permanecerá impuro todos los días que tenga la afección; es impuro. Vivirá solo; su morada estará fuera del campamento.” – Una persona afectada por esta plaga no podía vivir con los demás. Si su pecado había sido lashón hará, que tiene que ver con la relación social, ya no podía tener contacto con los demás, tenía que vivir solo. Ni siquiera tenía el derecho de asociarse con otras personas impuras. Así no podía pecar más con su lengua. En Mateo 26:6 está escrito: “Y hallándose Yeshúa en Beit-Anyá, en casa de Shimón el leproso” Si un “leproso” no podía vivir con los demás, ¿cómo es posible que se diga que Yeshúa estaba en la casa de un “leproso”, uno que tenía la plaga de tsaráat? Podemos presentar algunas interpretaciones diferentes: · Shimón había sido “leproso” y luego limpiado. · Shimón no estaba viviendo en su casa en esos momentos, sino sólo, fuera de la ciudad. · La traducción no es correcta. En la Biblia aramea se usa la palabra “garabá”, que significa “alfarero”, “artesano”. La palabra aramea “garbá” significa “leproso”. Por lo tanto, vemos que los que tradujeron el texto al griego del arameo cometieron un error al entender la palabra garabá como garbá, alfarero como leproso. Una traducción correcta del arameo sería entonces: La casa de Simón el alfarero. Esta es una muestra de que los textos de Mateo y Marcos (ver 14:3) no fue escrito en griego originalmente. El hecho de que la Torá está tomando mucho espacio explicando todos los detalles en cuanto a la plaga de tsaráat, “lepra”, ha hecho que los sabios de nuestro pueblo hayan conectado esta plaga con el Mesías. En el Talmud [4] está escrito: “Rab dijo: El mundo fue creado sólo por causa de David. [5] Shmuel dijo: Por causa de Moshé; [6] R. Yojanán dijo: Por causa del Mesías. ¿Cuál es su nombre? – La Escuela de R. Shila dijo: Su nombre es Shiló, porque está escrito, hasta que venga Shiló.[7] La Escuela de R. Yanai dijo: Su nombre es Yinón, porque está escrito, Su nombre permanecerá para siempre: [8] mientras dure el sol, su nombre es Yinón. [9] La Escuela de R. Janiná sostenía: Su nombre es Janiná, como está escrito, Donde no os mostraré Janiná (clemencia). [10] Otros dicen: Su nombre es Menajem hijo de Jizkiyá, porque está escrito, porque lejos de mí está Menajem (el consolador), el que reanima mi alma. [11] Los rabinos dijeron: Su nombre es “el estudioso
  • leproso”, como está escrito, Ciertamente llevó nuestras penas, y cargó nuestras tristezas: sin embargo, nosotros le consideramos como un leproso, herido de Elohim y afligido. [12] ” Cuando en el Talmud aparece la expresión: “los rabinos dijeron”, significa que esta es la línea oficial de interpretación del judaísmo rabínico de la época. Esto nos enseña, en primer lugar, que el Talmud identifica Isaías 53 con el Mesías. En segundo lugar, está destacando el hecho de que el Mesías tenía que ser “leproso”, en el sentido de que tendría que cargar las enfermedades y los pecados del pueblo. ¿Quién es ese Mesías? ¡Su nombre es Yeshúa! En esta parashá están los mandamientos número 166 al 172 de los 613. 166. Precepto de la impureza ritual de una mujer después de dar a luz, Levítico 12:2, 5. 167. Prohibición de comer de una ofrenda en estado de impureza, Levítico 12:4. 168. Precepto para una mujer de ofrecer una ofrenda después de dar a luz, Levítico 12:6. 169. Precepto sobre la impureza del individuo aquejado de tsaráat (metsorá), Levítico 13:2. 170. Prohibición de cortar el cabello del área afectada de un individuo con nétek (calvicie impura), Levítico 13:33. 171. Precepto de desgarrar las ropas de una persona con tsaráat o con cualquier otra forma de impureza, Levítico 13:45. 172. Precepto de la tsaráat en la ropa, Levítico 13:47. [1] Strong H5079 niddâh, nid-daw', From H5074; properly rejection; by implication impurity, especially personal (menstruation) or moral (idolatry, incest): - X far, filthiness, X flowers, menstruous (woman), put apart, X removed (woman), separation, set apart, unclean (-ness, thing, with filthiness). [2] Strong H5074 nâdad, naw-dad', A primitive root; properly to wave to and fro (rarely to flap up and down); figuratively to rove, flee, or (causatively) to drive away: - chase (away), X could not, depart, flee (X apace, away), (re-) move, thrust away, wander (abroad, -er, -ing). [3] Erajim 15a. [4] Sanhedrín 98b, traducido por el autor desde la versión inglesa del Soncino Talmud, editada por Davka Corporation and Judaica Press. [5] Para que cantara salmos a Elohim. [6] Para que recibiera la Torá. [7] Génesis 49:10. [8] I.e. continuará. [9] Salmo 72:17. [10] Jeremías 16:13. Así que cada Escuela mostraba una admiración intensa hacia su maestro al nombrar al Mesías según él con un juego de palabras. [11] Lamentaciones 1:16. [12] Isaías 53:4.
  • Parashá 28 Metsorá Levítico 14:1 – 15:33 Por Dr K Blad © Prohibida toda reproducción lucrativa. Aliyás de la Torá: 1. 14:1-12 2. 14:13-20 3. 14:21-32 4. 14:33-53 5. 14:54 – 15:15 6. 15:16-28 7. 15:29-33 8. Maftir: 15:31-33 Haftará: 2 Reyes 7:3-20 Los Escritos Apostólicos: Mateo 13:1 – 15:39 Metsorá Significa “el que tiene tsaráat”. Comentarios HaShem ha puesto su morada entre los hijos de Israel. Su presencia santa requiere que los hijos de Israel vivan una vida santa. El santuario terrenal puede ser contaminado por medio de las impurezas rituales de los hijos de Israel, y para evitarlo, ellos necesitan conocer todas las normas acerca de lo que produce impureza y cómo ser libres de ella. Por esta razón, en los capítulos 11 hasta 15 de Levítico, la Torá va desarrollando una enseñanza profunda en cuanto a la impureza ritual. Así el pueblo podrá vivir en un campamento donde mora la presencia divina. El capítulo 11 habla de la prohibición de comer animales impuros. El tipo de impureza que es producida por medio de eso no puede ser eliminado por medio de ritos de purificación y es más grave que el resto. Al tocar los cadáveres de los animales impuros se produce la impureza ritual en los hombres, pero esta impureza puede ser eliminada por medio de actos de purificación. El capítulo 12 habla de la impureza producida en la mujer por un parto. El capítulo 13 habla de la impureza producida por la plaga de traráat, traducida como “lepra”. En el capítulo 14 se habla de la purificación de tsaráat en una persona y cómo tratar con esta plaga en una casa. En el capítulo 15 se encuentra la enseñanza de la impureza ritual producida por flujos que vienen de los aparatos reproductorios del hombre y de la mujer. Todas estas instrucciones han sido dadas con el fin de evitar que el tabernáculo sea contaminado y el pueblo dañado por la presencia divina que está en medio de ellos, tanto en el desierto como luego en la tierra prometida. Las reglas en cuanto a la impureza ritual tienen que ver con la santidad en relación con la presencia física de HaShem dentro el pueblo de Israel, en el tabernáculo y en el templo. Algunas de estas reglas son aplicables solamente cuando hay un santuario, como por ejemplo las que requieren sacrificios. Pero otras de estas reglas son aplicables aún en la ausencia del santuario, como las del kashrut y de nidá. Mientras que no tenemos templo, no podemos guardar las leyes que tienen que ver con los sacrificios, pero sí podemos guardar las reglas de no comer animales inmundos y la purificación de nuestros cuerpos por medio de una mikvé. El pueblo judío sigue guardando las instrucciones en cuanto a la pureza ritual que son aplicables sin el santuario, porque sigue siendo un pueblo santo. Las reglas de tsaráat sólo son aplicables dentro de la tierra de Israel cuando hay templo, así que no aplicarán hasta que el tercer templo sea construido, y, según los profetas, lo será muy pronto.
  • En la Parashá pasada vimos como el Talmud menciona que el nombre del Mesías es “el estudioso leproso”. Por lo tanto las leyes de la purificación de tsaráat están íntimamente relacionadas con él, y más concretamente con su muerte y resurrección, como veremos a continuación. Primera aliyá, 14:1-12 14:2 “Esta será la ley del leproso en los días de su purificación. Será llevado al sacerdote” – Según mi conocimiento, antes de venir Yeshúa no había habido ningún caso de tsaráat en la historia de Israel, que haya podido cumplir este mandamiento de la Torá en cuanto a mostrarse ante el sacerdote y presentar la ofrenda después de haber sido sanado, excepto el caso de Miryam, la hermana de Moshé. Ella fue golpeada con esta plaga y seguramente cumplió con este mandamiento, cf. Números 12. Naamán, el siervo sirio, fue limpiado de su tsaráat cuando se sumergió en el río Yardén por mandato del profeta Elishá. Pero como él no era israelita, no fue aplicado sobre él el mandamiento de ir al sacerdote y presentar ofrendas. ¿Entonces por qué la Torá ha dado estas instrucciones, si no han sido necesarias a lo largo de la historia de Israel? Como una respuesta a esta inquietud surgió la idea de que cuando venga el Mesías, una de las cosas que él hará es limpiar a los hombres de la tsaráat. Esa será una de las señales del verdadero Mashíaj. Por esto está escrito en Lucas 7:18-23: “Entonces los discípulos de Yojanán le informaron de todas estas cosas. Y llamando Yojanán a dos de sus discípulos, los envió al Señor, diciendo: ¿Eres tú el que ha de venir, o esperamos a otro? Cuando los hombres llegaron a él, dijeron: Yojanán HaMatbil nos ha enviado a ti, diciendo: "¿Eres tú el que ha de venir, o esperamos a otro?" En esa misma hora curó a muchos de enfermedades y aflicciones, y malos espíritus, y a muchos ciegos les dio la vista. Y respondiendo él, les dijo: Id y contad a Yojanán lo que habéis visto y oído: los CIEGOS RECIBEN LA VISTA, los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los POBRES SE LES ANUNCIA LA BUENA NUEVA. Y dichoso es el que no se escandaliza de mí.” La expresión “el que viene” es una expresión mesiánica. El Mesías es “el que viene”, en hebreo “habá”. La respuesta que Yeshúa da a los discípulos de Yojanán nos enseña que el hecho de que los “leprosos” son limpiados es una de las señales que el pueblo esperaba para saber quién era el verdadero Mesías, cf. Isaías 29:18; 35:5-6. En Mateo 8:3-4 está escrito: “Y extendiendo la mano, lo tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante quedó limpio de su lepra. Entonces Yeshúa le dice: Mira, no se lo digas a nadie, sino ve, muéstrate al sacerdote y presenta la ofrenda que ordenó Moshé, para que les sirva de testimonio a ellos.” ¿Cuál fue el testimonio que los sacerdotes iban a recibir? El testimonio de que el Mesías ya había venido. Por medio de este milagro, todos los sacerdotes en el templo podrían saber que el Mesías ya estaba presente. Seguramente esta es una de las razones por las que muchos de los sacerdotes luego creyeron en Yeshúa, como está escrito en Hechos 6:7: “Y la palabra de Elohim crecía, y el número de los discípulos se multiplicaba en gran manera en Yerushalayim, y muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.” 14:3 “y el sacerdote saldrá fuera del campamento. El sacerdote lo examinará, y si la afección ha sido sanada en el leproso” – Aquí vemos que aparece la palabra “sanado” en relación con la plaga de tsaráat. Como hemos dicho antes, las Escrituras hablan más de ser limpiado de esta plaga que de ser sanado. Pero este texto nos enseña que es obvio que hace falta un acto de sanidad para que una persona pueda ser limpiada de esta plaga.
  • 14:4 “el sacerdote mandará tomar dos avecillas vivas y limpias, madera de cedro, lana carmesí e hisopo para el que ha de ser purificado.” – Los rabinos reconocen que no conocen a fondo el significado del por qué se usan estos ingredientes para la purificación del metsorá. Rashí y el Midrash [1] asocian las aves con las palabras sueltas de lashón hará que el metsorá habló para traer sobre sí la plaga de tsaráat. También asocian el cedro con la soberbia y el hisopo con la humildad. Como la soberbia es una de las razones por las que vino esta plaga sobre el hombre, ahora tendrá que ser purificado por medio de dos elementos que hablan de la soberbia y la humildad. Por otro lado las Escrituras nos enseñan que las aves representan al hombre. Una de estas dos aves morirá y la otra será soltada libre. Esto puede representar dos cosas. En primer lugar representa al que tenía la plaga de tsaráat y que estaba como muerto, sin poder tener relación con nadie, expulsado fuera del campamento de Israel. Así el ave que tiene que morir, simboliza la muerte del metsorá. El ave viva que es soltada representa al metsorá que ahora es liberado de esta plaga mortal que le ataba. En segundo lugar, y ante todo, las dos aves representan al Mesías, y específicamente su muerte y resurrección. El ave que muere anuncia la muerte del Mesías y el ave que es soltada anuncia la resurrección del Mesías. Todo el proceso de purificación de tsaráat está relacionado con el Mesías. Por eso podemos encontrar en este contexto también un trozo de madera que indica que la muerte del Mesías tiene que ocurrir sobre un madero. Como aquí se usa madera de cedro, es posible que el palo horizontal, donde fue colgado Yeshúa, haya sido de cedro. En Números 19 el cedro, el hisopo y la lana carmesí también están mencionados como medios de purificación por medio de las ascuas de la vaca roja, como está escrito en el versículo 6: “Y el sacerdote tomará madera de cedro, e hisopo y lana carmesí, y los echará en medio del fuego en que arde la novilla.” El cedro es uno de árboles más altos. La madera de cedro fue la madera más cara y apreciada, cf. 2 Samuel 7:2, 7; 1 Reyes 6:9, 18. La lana carmesí simboliza la sangre y el ministerio sacerdotal. La lana viene de la oveja y fue teñida en un color rojo. Esto nos habla también de la muerte del Mesías. El Mesías está representado por “el hilo rojo” que atraviesa toda la Escritura, cf. Josué 2:18, 21. Mientras que el cedro es uno de los árboles más altos, el hisopo es una de las plantas más bajas. Por esta razón el rey Shlomo toma estas dos plantas como dos extremos, como está escrito en 1 Reyes 4:33a: “Disertó sobre los árboles, desde el cedro que está en el Levanón hasta el hisopo que crece en la pared.” Una parte del hisopo se parece al algodón, y fue usado para absorber líquidos. Con el hisopo pudieron pintar los dos postes y el dintel en las casas en Egipto y también salpicar agua y sangre sobre el pueblo en el desierto, cf. Éxodo 12:22; Hebreos 9:19. El hisopo es mencionado por primera vez en relación con la redención de Egipto por medio de la sangre del cordero. También está incluido en la ceremonia de la purificación por medio de las aguas purificadoras producidas por medio de las ascuas de la vaca roja, como está escrito en Números 19:18: “Y una persona limpia tomará hisopo y lo mojará en el agua, y lo rociará sobre la tienda y sobre todos los muebles, y sobre las personas que estuvieron allí y sobre aquel que tocó el hueso, o al muerto, o al que moría por causas naturales, o la tumba.” En el Salmo 51:7 está escrito: “Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve.”
  • No cabe duda de que la purificación de la plaga de tsaráat es la base de la oración del rey David en este Salmo. Después de su pecado con la mujer de Urías, él pide ser purificado con hisopo, para así ser libre de la “lepra” del pecado. Ser más blanco que la nieve implica tener un estado de pureza superior al que tiene un hombre que está cubierto enteramente con la plaga de tsaráat de manera que se ha vuelto totalmente blanco, como está escrito en Levítico 13:13: “entonces el sacerdote mirará, y he aquí, si la lepra ha cubierto todo su cuerpo, declarará limpio al que tenía la afección; se ha vuelto toda blanca y él es limpio.” En Juan 19:29 está escrito: “Había allí una vasija llena de vinagre; colocaron, pues, una esponja empapada del vinagre en una rama de hisopo, y se la acercaron a la boca.” Es muy significativo que el hisopo vuelve a la escena de las Escrituras en relación con la muerte de Yeshúa. Esto nos enseña que la muerte del Mesías está relacionada con el acto de purificación de la tsaráat. 14:5 “Después el sacerdote mandará degollar una de las avecillas en una vasija de barro sobre agua corriente.” – La vasija de barro representa al cuerpo humano, que fue sacado de la tierra, cf. 2 Corintios 4:7. El agua corriente puede representar la Torá o el Espíritu del Altísimo. El agua también podría simbolizar la muerte, cf. 2 Samuel 14:14; Juan 19:34. 14:6 “En cuanto a la avecilla viva, la tomará junto con la madera de cedro, el cordón escarlata y el hisopo, y los mojará junto con la avecilla viva en la sangre del ave muerta sobre el agua corriente.” – La avecilla viva que está juntada con madera de cedro representa al Mesías que fue colgado sobre madera para así limpiar al hombre de la lepra del pecado. La avecilla viva es sumergida en la sangre del ave muerta. Esto representa el momento de la muerte de Yeshúa. El ave viva no es dejada en la sangre en el agua hasta que muera, sino es sacada de allí. Esto simboliza la muerte y resurrección del Mesías. Las dos aves también podrían representar las dos inclinaciones dentro del hombre, el yetser hará y el yetser hatov, la mala inclinación y la buena inclinación. La primera de estas tiene que morir y la otra podrá vivir. Esto también es un resultado de la obra redentora del Mesías Yeshúa. 14:7 “Después rociará siete veces al que ha de ser purificado de la lepra, lo declarará limpio, y soltará al ave viva en campo abierto.” – El ave soltada simboliza la libertad del que es purificado y también de la vida de resurrección del hombre cuando finalmente será liberado del pecado y de la muerte. Esto también es un resultado de la muerte y resurrección del Mesías Yeshúa. 14:10 “En el octavo día tomará dos corderos sin defecto, una cordera de un año sin defecto, tres décimas de una efá de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de cereal y un log de aceite” – La purificación finalmente se llevó a cabo en el octavo día. El octavo día anuncia dos cosas: el día de la resurrección del Mesías, (el día después de una semana entera), que es la base para la liberación del hombre que ha sido infectado con la lepra del pecado. El octavo día también habla del octavo milenio después de Adam, cuando todos los hombres sobrevivientes, que no participaron de la primera resurrección, finalmente serán liberados del pecado. Durante el milenio estarán presentes los que sobrevivieron la última guerra contra Yerushalayim, cf. Zacarías 14; Revelación 19. Durante el reinado mesiánico habrá dos clases de hombres, los redimidos y los sobrevivientes. Los que antes habían puesto su fe en el Mesías Yeshúa serán resucitados y/o transformados para obtener cuerpos glorificados. Ellos son los redimidos. Ellos participarán de la primera resurrección. Sin embargo, no todos los hombres serán transformados con la segunda venida del Mesías. Los que no son matados durante el resplandor de su venida, tendrán sus cuerpos mortales y vivirán en paz bajo el reinado mesiánico. Ellos son los sobrevivientes. Estos hombres mortales tendrán la oportunidad de pasar al siglo siguiente, en el octavo milenio después de Adam, pero bajo otras condiciones que los redimidos que participaron de la primera resurrección. Ellos también
  • serán liberados del pecado, que todavía tenían durante el reino mesiánico, porque está escrito en 2 Pedro 3:13: “Pero, según su promesa, nosotros esperamos nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia.” En esos nuevos cielo y nueva tierra, que vendrán después del reino milenial mesiánico, sólo morará la justicia. Así que el pecado habrá sido totalmente eliminado. El octavo milenio después de Adam, es decir, en la era que vendrá después del reinado mesiánico, no habrá pecado, y la lepra del pecado del hombre será finalmente eliminada. Esto también es un resultado de la muerte y resurrección del Mesías Yeshúa. Segunda aliyá, 14:13-20 14:14 “Entonces el sacerdote tomará de la sangre de la ofrenda por la culpa, y la pondrá el sacerdote sobre el cartílago de la oreja derecha del que ha de ser purificado, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho.” – Es posible este versículo muestre que el que es purificado necesita la sangre sobre tres lugares que representan el pecado que le llevó a recibir la tsaráat. Si su oreja estuchó la lashón hará, si metió la mano donde no debía y si puso su pie donde no le correspondía, fue golpeado con tsaráat. Por eso su purificación es aplicada sobre estos tres lugares de su cuerpo. Este rito es muy similar al rito de la instalación de los sacerdotes en el tabernáculo, como está escrito en Éxodo 29:20: “Y matarás el carnero, y tomarás de su sangre y la pondrás sobre el cartílago de la oreja derecha de Aharón, y sobre el cartílago de la oreja derecha de sus hijos, y sobre el pulgar de su mano derecha, y sobre el pulgar de su pie derecho, y rociarás el resto de la sangre en el altar por todos los lados.” ¿Cómo vamos a entender esto? Tanto los sacerdotes como el que es purificado de tsaráat es objeto del mismo rito. Por un lado podríamos entenderlo como que el que había tenido tsaráat ahora tiene el derecho para acercarse al tabernáculo. En ese sentido se asemeja al ministerio del sacerdote que tiene el derecho de estar cerca de HaShem. Sin embargo, por el otro lado hay algo más profundo aquí. Como el Mesías está asociado con un hombre “leproso”, llamado en el Talmud “el estudioso leproso”, todo este proceso de purificación del metsorá está hablando de lo que el Mesías tenía que pasar para poder entrar en su gloria. Como él no tenía propio pecado, pudo cargar sobre sí el pecado de todo el mundo. De esta manera la lepra del pecado del hombre fue cargada sobre él, como está escrito en Isaías 53:4-6: “Ciertamente él llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores; con todo, nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Elohim y afligido. Mas él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre él, y por sus heridas hemos sido sanados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, nos apartamos cada cual por su camino; pero HaShem hizo que cayera sobre él la iniquidad de todos nosotros.” Después de la resurrección Yeshúa fue limpiado de la impureza que había obtenido por medio de la lepra del pecado, como está escrito en Zacarías 3:2b-5: “¿No es éste un tizón arrebatado del fuego? Y Yehoshúa estaba vestido de ropas sucias, en pie delante del ángel. Y éste habló, y dijo a los que estaban delante de él: Quitadle las ropas sucias. Y a él le dijo: Mira, he quitado de ti tu iniquidad y te vestiré de ropas de gala. Después dijo: Que le pongan un gorro limpio en la cabeza. Y le pusieron un gorro limpio en la cabeza y le vistieron con ropas de gala; y el ángel de HaShem estaba allí.”
  • Mediante este acto de purificación Yeshúa fue introducido en el ministerio sacerdotal según el orden de Malki-Tsedek. Por eso hay una semejanza entre el rito de purificación del metsorá y la instalación en el ministerio sacerdotal, cf. Éxodo 29:7, 20-21; Levítico 14:14, 17-18. Tercera aliyá, 14:21-32 14:21 “Pero si es pobre y no tiene suficientes recursos, entonces tomará un cordero como ofrenda por la culpa, como ofrenda mecida, a fin de hacer expiación por él, y una décima de una efá de flor de harina mezclada con aceite para ofrenda de cereal, y un log de aceite” – Aunque el hombre sea pobre no hay rebaja en cuanto al animal que se tenía que dar como ofrenda por la culpa. Tanto el rico como el pobre tenían que dar un cordero por la culpa. Esto nos enseña que el precio para liberar al hombre no puede rebajarse, es el mismo para el rico como para el pobre. El precio es la muerte del Cordero de Elohim. Por medio de la muerte del Cordero tanto el rico como el pobre podrán ser libres del pecado y purificados para poder entrar en el santuario celestial y estar cerca de HaShem y servir en el ministerio de Malki-Tsedek. Cuarta aliyá, 14:33-53 14:34 “Cuando entréis en la tierra de Kenáan, que os doy en posesión, y ponga yo una marca de lepra sobre una casa en la tierra de vuestra posesión” – Esta ley sólo se aplica sobre las casas en la tierra de Israel. Sin embargo, las casas que están en la ciudad de Yerushalayim nunca podrán ser declaradas impuras. Además las casas tenían que ser de una manera especial para que esta ley aplicara sobre ellas. Sólo las casas que tenían piedra, madera y tierra en las paredes podían ser declaradas tamé, cf. 14:45. 14:45 “Derribará, pues, la casa, sus piedras, sus maderas y todo el emplaste de la casa, y los llevará fuera de la ciudad a un lugar impuro.” – El mundo es una casa. HaShem ha enviado sus ángeles para inspeccionar si la casa está libre de contaminación. Pero aunque fue raspada una vez por medio del diluvio, volvió a aparecer la maldad y se está extendiendo. Por lo tanto no queda más remedio que derribar la casa. Este mundo será destruido después del milenio del reino mesiánico, como está escrito en 2 Pedro 3:10-13: “Pero el día del Señor vendrá como ladrón, en el cual los cielos pasarán con gran estruendo, y los elementos serán destruidos con fuego intenso, y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser destruidas de esta manera, ¡qué clase de personas no debéis ser vosotros en santa conducta y en piedad, esperando y apresurando la venida del día de Elohim, en el cual los cielos serán destruidos por fuego y los elementos se fundirán con intenso calor! Pero, según su promesa, nosotros esperamos nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia.” Quinta aliyá, 14:54 – 15:15 15:2 “Hablad a los hijos de Israel y decidles: "Cuando cualquier hombre tenga flujo de su cuerpo, su flujo es impuro.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como flujo es “zav”, [2] y significa “emisión”, “flujo”, “corriente”, “emanación”. Aquí no se refiere a la emisión de semen, sino de otro tipo de flujo. Como la palabra flujo se repite dos veces, se deduce que la impureza ritual empieza a partir de la segunda emisión de flujo. Este tipo de impureza es más severo que la impureza producida por la emisión del semen y requiere sacrificios para su purificación, cf. v. 14-15. 15:4 “Toda cama sobre la cual se acueste la persona con flujo quedará impura, y todo sobre lo que se siente quedará impuro.” – Rashí destaca que los verbos “se acueste” y “se siente” están escritos de manera que no puede referirse a objetos que están designados para otra función que la de recostarse o sentarse. Con otras palabras, sólo se refiere a camas y sillas.
  • 15:5 “Además, cualquiera que toque su cama lavará su ropa, se bañará en agua y quedará impuro hasta el atardecer” – Una cama que ha sido tocada por el zav, el que padece flujo, se ha convertido en una fuente primaria de impureza, en hebreo “av hatumá” y por eso tiene la capacidad para transmitir impureza a las personas. La persona que ha tocado una cama tocada por un zav transmite incluso impureza a sus propias ropas. Por eso tendrá que pasar tanto su ropa como todo su cuerpo por una mikvé para poder ser tahor, ritualmente puro. La purificación se hace efectiva a la caída del sol. Si el zav toca otros objetos, no se convierten en fuente primaria de impureza, sino en resultado de impureza, en hebreo “velad hatumá”, y sólo pueden transmitir impureza ritual a alimentos y bebidas. El hecho de que la persona que se ha sumergido en una mikvé no obtiene pureza ritual hasta la tarde es una evidencia de que lo que finalmente hace efectiva la purificación es la muerte del Mesías, que ocurrió por la tarde. 15:9 “Y toda montura sobre la cual cabalgue la persona con el flujo quedará impura.” – Una montura queda impura pero no con el mismo grado de impureza que las camas y las sillas que han estado debajo del zav. Esto significa que el que toque una montura donde ha cabalgado un zav, no necesita sumergir su ropa en una mikvé, sino sólo su cuerpo. Según Rashí, esto sólo se refiere a las partes de la montura que no son el mismo asiento. En cuanto al asiento obtiene el mismo nivel de impureza que una silla. 15:13 “Cuando el hombre con el flujo quede limpio de su flujo, contará para sí siete días para su purificación; entonces lavará su ropa, bañará su cuerpo en agua corriente y quedará limpio.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “corriente” es “jai”,[3] que significa “vivo”, “crudo”, “fresco”. Esto nos enseña que sólo el agua viva, de manantial, es capaz de purificar un cuerpo que tiene impureza ritual. Por lo tanto, para que una mikvé pueda purificar, tendrá que tener aguas que hayan sido introducidas en la mikvé de manera natural, no por medio de la intervención del hombre. Con otras palabras, una piscina a la cual el agua haya sido llevada por la fuerza del hombre, por una bomba de agua, o por tuberías de metal (que pueden llegar a ser impuras), no es apta para la purificación. El agua tiene que llegar a esa mikvé de manera natural. Sexta aliyá, 15:16-28 15:16 “Y si un hombre tiene emisión de semen, bañará todo su cuerpo en agua y quedará impuro hasta el atardecer.” – Los versículos 2-15 tratan del caso de un hombre zav, que es impuro por el flujo que sale desde su miembro viril, sin que tenga emisión de semen. A partir del versículo 16 la Torá da instrucciones acerca del que tiene emisión seminal. La emisión de semen produce un estado de tamé en el hombre, pero en un nivel inferior al del zav. La Torá dice que el hombre que tiene emisión de semen tendrá que “bañar” todo su cuerpo en agua para poder ser purificado a la caída del sol. La palabra hebrea que ha sido traducida como “bañará” es “rajats”,[4] que significa “lavar”, “bañar”, “limpiar”, “hacer abluciones”, “purificar con agua”, cf. 2 Reyes 5:10, 14. Ahora, si él usa cualquier agua para lavarse, no será purificado, puesto que el agua quedaría impura al tocar al que es tamé. Hemos visto en Levítico 11:36 que la única agua que no puede volverse impura es la que está en una mikvé compuesta por una fuente natural y un hoyo. Por lo tanto, la única agua que sirve para lavarse de la impureza es el agua de una mikvé con esas características. Muchos ríos y lagos son aptos para la purificación, cf. Juan 3:22-23. Este versículo dice que todo el cuerpo, literalmente “toda su carne”, tiene que ser bañado en el agua. Levítico 11:32 enseña que los objetos que son introducidos en el agua de una mikvé son purificados. De esto deducimos que es necesario que el que se purifique se sumerja en el agua. Además tiene que estar sin ropa y sin objetos que obstruyan el contacto directo con el agua, con otras palabras, tiene que estar totalmente desnudo para que su purificación sea válida. De este versículo también deducimos que el tamaño de la mikvé tiene que ser suficientemente grande como para que un hombre pueda introducir todo su cuerpo en ella. El Talmud afirma que tiene que ser de 40 seá, lo cual corresponde a unos 700 litros (unos 25 pies cúbicos).
  • 15:18 “Si un hombre se acuesta con una mujer y hay emisión de semen, ambos se bañarán en agua y quedarán impuros hasta el atardecer.” – El único lugar donde el semen no causa impureza es dentro de la mujer, puesto que sólo causa impureza ritual cuando toca las partes exteriores de un cuerpo. Así que la mujer no queda impura por su contacto con el semen. Antes fue dicho que el hombre que emite semen queda impuro por ello, pero ¿por qué la mujer queda impura por tener una relación con su marido? Rashí dice que es por un decreto del Soberano. Con otras palabras, no hay una explicación lógica por la que una mujer quede impura por tener una relación cuando haya emisión de semen en su interior. Después de tres días el semen ya no tiene la capacidad para procrear y ha muerto. Por lo tanto no produce impureza a partir del cuarto día. El estado de tamé, impureza ritual, es producido en el hombre por tener algún tipo de contacto con la muerte. El cuerpo humano es la fuente principal de impureza ritual. Por lo tanto, la relación sexual tiene que ver con la muerte, puesto que millones de espermatozoides mueren sin producir vida humana. El mismo pensamiento está detrás de la menstruación de la mujer. Por no haberse quedado embarazada, ese óvulo que era un niño en potencia, es expulsado sin que se haya formado una vida nueva. Esto es, en cierto modo, un contacto con la muerte y por esto produce impureza ritual en la mujer. Las enfermedades que afectan el sistema reproductorio en el hombre y en la mujer producen impureza ritual, porque atentan contra la procreación de la vida humana. El Elohim de Israel es el Elohim vivo y el Elohim de los vivos. Por eso es necesario eliminar todo contacto con la muerte en relación con el culto a él. El hecho de meter los cadáveres en una iglesia que, supuestamente, sería un lugar de culto al Altísimo, es una ofensa y una contradicción a las instrucciones que Él ha dado acerca de la santidad. 15:19 “Cuando una mujer tenga flujo, si el flujo en su cuerpo es sangre, ella permanecerá en su estado impureza menstrual por siete días; y cualquiera que la toque quedará impuro hasta el atardecer.” – En los versículos 19-24 se encuentran las instrucciones en cuanto a la mujer durante su estado de separación mensual, en hebreo “nidá”. Este versículo dice que el tiempo de nidá es de siete días. El primer día es contado cuando ella empieza a manchar con sangre. Independientemente de la hora del día cuando esto ocurra, ese día se cuenta como el primer día, incluso si sólo quedaran unos minutos hasta la caída del sol y la aparición de las primeras tres estrellas. Recordemos que el día empieza después de la caída del sol cuando se puedan ver dos o tres estrellas. Así que el día en que empieza el flujo de sangre es contado como un día entero. Luego ella va contando los días hasta llegar al final del séptimo día, poco antes de la caída del sol. Entonces ella se sumerge en una mikvé para purificarse y, a la caída del sol, queda ritualmente purificada y podrá unirse con su marido de nuevo durante la noche del octavo día. Esto es lo que enseña la Torá. Además de esto, los rabinos han hecho una cerca de protección alrededor de este mandamiento y añadido siete días después del último día de flujo. En la Mishná [5] está escrito que la escuela de Hilel enseña que la mujer no necesita hacer un baño ritual al final de los días de su purificación para quedarse pura. Por el contrario, la escuela de Shamai afirma que sí es necesario. El judaísmo actual sigue la halajá de Shamai en este caso. La persona que toca una mujer nidá queda ritualmente impura y no podría entrar en el templo ni comer de las cosas consagradas o de los sacrificios durante ese día. Esto nos enseña que el esposo no debe tocar su mujer cuando ella está en el estado de nidá. Si él va a presentarse en oración delante de HaShem con manos santas no debe haber tocado a su esposa cuando está en el estado de nidá, como está escrito en el Salmo 24:3-4: “¿Quién subirá al monte de HaShem? ¿Y quién podrá estar en su lugar santo? El de manos limpias y corazón puro; el que no ha alzado su alma a la falsedad, ni jurado con engaño.” Este texto nos enseña que no se puede venir ante la presencia de HaShem con manos contaminadas. La palabra hebrea que ha sido traducida como “limpias” es “nakí” [6] que significa “puro”, “inocente”, “sin culpa”, “libre”. En primer lugar se trata de tener las manos limpias de
  • hechos que hayan producido impureza moral, violencia, robo, fornicación etc. Pero también significa que las manos deben ser ritualmente puras para poder ser presentadas ante HaShem, e incluso deben haber sido lavadas en agua para que estén limpias higiénicamente. En 1 Timoteo 2:8 está escrito: “Por consiguiente, quiero que en todo lugar los hombres oren levantando manos santas, sin ira ni discusiones.” En Hebreos 10:22 está escrito: “acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, teniendo nuestro corazón purificado de mala conciencia y nuestro cuerpo lavado con agua pura.” Es una buena regla que los hombres nunca toquen a las mujeres, excepto sus esposas, sus hijas y sus madres. Es sabio evitar el tacto entre hombres y mujeres, como está escrito en 1 Corintios 7:1: “En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno es para el hombre no tocar mujer.” 15:21 “Cualquiera que toque su cama lavará su ropa, se bañará en agua y quedará impuro hasta el atardecer.” – La cama y las sillas donde se sienta la mujer nidá transmite más impureza que la misma mujer. El que toque una cama o una silla donde ella se haya acostado o sentado, no solamente queda impuro, como en el caso de tocarla, sino también transmite impureza a sus propias ropas y necesita, no solamente, pasar por mikvé, sino también sumergir su ropa en la mikvé. 15:24 “Y si un hombre se acuesta con ella y su impureza menstrual lo mancha, quedará impuro por siete días, y toda cama sobre la que él se acueste quedará impura.” – La Torá prohíbe que haya relaciones maritales durante el tiempo de la nidá, como está escrito en Levítico 18:19: “Y no te acercarás a una mujer para descubrir su desnudez durante su impureza menstrual (nidá).” En Levítico 20:18 está escrito: “Si alguno se acuesta con mujer menstruosa y descubre su desnudez, ha descubierto su flujo, y ella ha puesto al descubierto el flujo de su sangre; por tanto, ambos serán cortados de entre su pueblo.” En Ezequiel 18:5-6 está escrito: “Pero el hombre que es justo, y practica el derecho y la justicia, y no come en los santuarios de los montes ni levanta sus ojos a los ídolos de la casa de Israel, ni amancilla a la mujer de su prójimo, ni se acerca a una mujer durante su menstruación” En Ezequiel 22:10 está escrito: “En ti se ha descubierto la desnudez del padre, en ti han humillado a la que estaba impura por su menstruación.” ¿Cómo es posible que en Levítico 15:24 se habla de que un hombre pueda acostarse con una mujer de manera que su impureza menstrual lo manche si está totalmente prohibido tener relaciones durante los siete días de nidá de la mujer? La explicación lógica es que aquí no se trata de que el hombre se acueste con su esposa durante la semana de nidá, sino justo al comenzar esa semana. Sin darse cuenta tuvieron una relación, por equivocación, justo cuando
  • su flujo empezó. En ese caso el varón queda impuro durante una semana, al igual que la mujer. En el otro caso, ambos son castigados por la pena de karet, corte de la persona de su raíz divina y muerte espiritual. 15:25 “Si una mujer tiene un flujo de sangre por muchos días fuera del período de su impureza menstrual, o si tiene un flujo después de ese período, todos los días de su flujo impuro continuará como en los días de su impureza menstrual; es impura.” – Ahora la Torá trata de la zavá, que es un caso diferente a la menstruación normal. Se trata de tener flujo de sangre fuera de los siete días de nidá. En el caso de que la mujer sangre uno o dos días más, es decir, en total ocho o nueve días, ella no pasa al estado de zavá, porque está escrito “por muchos días fuera del periodo de separación”. Necesita haber, por lo menos, tres días de flujo, fuera del periodo menstrual, para que sean considerados como “muchos días”. Cuando este flujo de sangre anormal se limita a uno o dos días, ella puede bañarse el día siguiente al flujo y esperar hasta la tarde. Si no hay flujo por la tarde, ella se vuelve pura y podrá unirse otra vez con su marido. Podría ser que el flujo de la menstruación se alargue tres días fuera de los siete días o podría ser que haya flujo, durante tres días o más, en el período de los primeros once días después de los siete días de nidá. En estos casos ella entrará en el estado de zavá y necesitará tener un periodo de siete días limpios para poder llegar a ser ritualmente pura. Al final de los siete días limpios ella se sumerge en la mikvé y a la caída del sol queda pura. En el octavo día necesitará presentar sacrificios en el templo para su expiación, al igual que el varón cuando es purificado de su estado de zav, como ya hemos visto en Levítico 15:2-15. Los rabinos han unificado las leyes de los dos casos de nidá y zavá por razones de protección del pueblo. Han hecho una cerca de protección alrededor de la Torá por causa de los peligros de confusión en la aplicación de estas prescripciones y por el rigor de la pena de karet en el caso de su violación. El rabí Yaakov Ben Asher escribe: [7] “Cuando aumentaron las dificultades del exilio, cuando las tribulaciones se multiplicaron y los corazones se volvieron a afligir, los Sabios temieron que pudieran producirse errores en el cómputo de los días considerados como puros, mientras que en realidad eran impuros. Ahora bien, como cualquier error en este aspecto puede conllevar un “isur karet”, la pena de cercenamiento, decretaron de una manera general, que la menor pérdida de sangre impura exige, para volver al estado de pureza, que se cumpla con un período de siete días puros, previos a la inmersión.” Esto significa que hoy en día los rabinos enseñan que después de la última mancha de sangre que se produce en un paño que se usa para hacer la inspección, hay que contar siete días limpios, llamados “la semana blanca”. Al final de esos siete días la mujer se sumerge en la mikvé para luego unirse con su marido después de la caída del sol. Estas reglas hacen que el período de separación sea más largo que lo que prescribe la Torá. El resultado de un periodo más largo de abstinencia y espera resulta en una renovación mensual de las emociones sexuales. El Talmud [8] cita las palabras del rabí Meír diciendo: “¿Por qué ordena la Torá que la impureza de la menstruación continúe durante siete días? Porque cuando (el marido) está en contacto constante con su esposa podrá desarrollar una desgana hacia ella. La Torá, por lo tanto, ordena: Que sea impura durante siete días para que sea amada por su esposo como el momento en que ella entró en el lecho nupcial.” Cabe destacar aquí que la Torá no enseña que la mujer debe contar siete días después de haber tenido su flujo menstrual normal, sino sólo siete días a partir del inicio de su menstruación. Si su flujo cesó durante esos siete días, ella queda pura después de la caída del sol al final del séptimo día.
  • La orden de “una semana blanca” después del flujo normal de menstruación es de carácter rabínico. Sin embargo, los resultados de un periodo más largo de espera, después del tiempo de nidá, son beneficiosos para el matrimonio. En esta parashá aparecen los mandamientos 173-183 de los 613. 173. Precepto de que la purificación de la afección de tsaráat deberá ser hecha mediante ciertos componentes específicos, Levítico 14:2. 174. Precepto del individuo que tuvo tsaráat (el metsorá) de rasurarse todo el cuerpo en el séptimo día de su purificación, Levítico 14:9. 175. Precepto de sumergirse en una mikvé cuando un individuo está en estado de impureza, Levítico 14:9. 176. Precepto al individuo que tuvo afección de tsaráat (el metsorá) de ofrecer una ofrenda cuando completa su purificación, Levítico 14:10. 177. Precepto de declarar como impura a una casa afectada por tsaráat, Levítico 14:35. 178. Precepto de que el hombre con una emisión de su órgano sexual (zav) es impuro, Levítico 15:2-3. 179. Precepto para el hombre que tuvo una emisión de su órgano sexual (zav) de traer una ofrenda después de haberse curado, Levítico 15:13-14. 180. Precepto de que un hombre con emisión seminal es impuro, Levítico 15:16. 181. Precepto de que una mujer con flujo menstrual es impura, Levítico 15:19. 182. Precepto de que una mujer con flujo (zavá) es impura, Levítico 15:25. 183. Precepto para una mujer con flujo (zavá) de ofrecer una ofrenda después de curarse de su flujo, Levítico 15:28-29. [1] Arajín 16a-b. [2] Strong H2100, zûb, zoob, A primitive root; to flow freely (as water), that is, (specifically) to have a (sexual) flux; figuratively to waste away; also tooverflow: - flow, gush out, have a (running) issue, pine away, run. [3] Strong H2416 chay, khah'ee From H2421; alive; hence raw (flesh); fresh (plant, water, year), strong; also (as noun, especially in the feminine singular and masculine plural) life (or living thing), whether literally or figuratively: - + age, alive, appetite, (wild) beast, company, congregation, life (-time), live (-ly), living (creature, thing), maintenance, + merry, multitude, + (be) old, quick, raw, running, springing, troop. [4] Strong H7364 râchats, raw-khats', A primitive root; to lave (the whole or a part of the thing): - bathe (self), wash (self). [5] Mishná Nidá 10:7. [6] Strong H5355 nâqîy nâqîy', naw-kee', naw-kee', From H5352; innocent: - blameless, clean, clear, exempted, free, guiltless, innocent, quit. Strong H5352 nâqâh, naw-kaw', A primitive root; to be (or make) clean (literally or figuratively); by implication (in an adverse sense) to be bare, that is,extirpated: - acquit X at all, X altogether, be blameless, cleanse, (be) clear (-ing), cut off, be desolate, be free, be (hold) guiltless, be (hold) innocent, X by no means, be quit, be (leave) unpunished, X utterly, X wholly. [7] Túr Yoré De´ah, 183. [8] Nidá 31b.
  • Parashá 29 Ajarei mot Levítico 16:1 – 18:30 Por Dr K Blad © Prohibida toda reproducción lucrativa. Aliyás de la Torá (cuando se lee Ajarei mot por separado): 1. 16:1-17 2. 16:18-24 3. 16:25-34 4. 17:1-7 5. 17:8 – 18:5 6. 18:6-21 7. 18:22-30 8. Maftir: 18:27-30 Aliyás de la Torá: (cuando se lee Ajarei mot juntamente con Kedoshim): 1. 16:1-24 2. 16:25 – 17:7 3. 17:8 – 18:21 4. 18:22 – 19:14 5. 19:15-32 6. 19:33 – 20:7 7. 20:8-27 8. Maftir: 20:25-27 Haftará: Ezequiel 22:1-19 (A); 22:1-16 (S) Los Escritos Apostólicos: Mateo 16:1 – 18:35 Ajarei mot Significa “Después de la muerte”. Comentarios Primera aliyá, 16:1-17 El capítulo 16 de Vayikrá es uno de los capítulos más importantes de la Torá. En este capítulo se encuentran las instrucciones acerca del día de expiación, Yom HaKipurim que cae en el 10º día del 7º mes de Tishrí. Ese día fue el único de todos los días del año cuando el gran sacerdote podía entrar en el lugar santísimo y presentar incienso y sangre ante la presencia de HaShem. El propósito de ese acto es hacer una limpieza general de los pecados y las impurezas de los hijos de Israel que se habían acumulado en el tabernáculo durante todo el año. A pesar de que HaShem dio instrucciones claras acerca de cómo los hijos de Israel tenían que mantenerse alejados de las impurezas rituales para no contaminar el santuario por medio de ellas, era inevitable que el tabernáculo fuese contaminado por ellas. Si alguien entraba en el santuario estando impuro, lo contaminaba. Podían haber entrado allí sin darse cuenta de que estaban impuros o alguien podía haberse olvidado de que estaba impuro en el momento de entrar. Por esto HaShem instituye este día de expiación para purificar los objetos del tabernáculo terrenal. Este día es también el día cuando HaShem muestra cómo el hombre puede reconciliarse con Él. Es el gran día de reconciliación. La reconciliación entre HaShem y el hombre es el tema central de toda la Escritura y este capítulo muestra cómo esta reconciliación puede ser efectuada. La ira de HaShem está sobre el hombre por causa de sus pecados. Esa ira es mortal para el hombre. Lo único que puede aplacar esa ira es que HaShem muestre misericordia. Esa misericordia es mostrada al hombre mediante la reconciliación sobre la base de sacrificios
  • sangrientos de vidas inocentes, como está escrito en Levítico 17:11: “Porque la vida de la carne está en la sangre, y yo os la he dado sobre el altar para hacer expiación por vuestras almas; porque es la sangre, por razón de la vida, la que hace expiación.” Este capítulo constituye también uno de los mejores textos que explican lo que pasó con el Mesías Yeshúa antes y después de su resurrección al ser introducido en el ministerio sumo sacerdotal celestial según el orden de Malki- Tsedek. Él entró en el tabernáculo celestial y lo purificó con su propia sangre, como está escrito en Hebreos 9:22- 26: “Y según la Torá, casi todo es purificado con sangre, y sin derramamiento de sangre no hay perdón. Por tanto, fue necesario que las copias de las cosas en los cielos fueran purificadas de esta manera, pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que éstos. Porque el Mesías no entró en un lugar santo hecho por manos, una copia del verdadero, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora en la presencia de Elohim por nosotros, y no para ofrecerse a sí mismo muchas veces, como el sumo sacerdote entra al Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. De otra manera le hubiera sido necesario sufrir muchas veces desde la fundación del mundo; pero ahora, una sola vez en la consumación de los siglos, se ha manifestado para destruir el pecado por el sacrificio de sí mismo.” El día 10 del mes séptimo está reflejado en el día 10 del primer mes. En el 10º día del primer mes fue tomado un cordero para cada casa en Egipto donde se iba a celebrar Pesaj para luego poder salir de la esclavitud bajo el rey Faraón. El cordero de Pesaj fue designado el día 10 del primer mes para luego ser sacrificado el día 14. El día 10 del séptimo mes tiene conexión con el cordero de Pesaj. La sangre del cordero de Pesaj protegió a los primogénitos de la muerte. La carne del cordero produjo vitalidad y sanidad en los cuerpos débiles y enfermos. De manera parecida los sacrificios de Yom HaKipurim expían por los pecados de los hijos de Israel para salvarlos de la muerte, como está escrito en Levítico 16:30: “porque en este día se hará expiación por vosotros para que seáis limpios; seréis limpios de todos vuestros pecados delante de HaShem.” Pesaj está íntimamente conectado con Yom Kipur. De la misma manera la muerte y resurrección del Mesías Yeshúa, que sucedió en Pesaj, cumplió también gran parte del servicio de Yom Kipur en el tabernáculo celestial. Él ha entrado en el lugar santísimo en el cielo y se ha quedado allí durante casi 2000 años. Como el sumo sacerdote no solamente entró en el lugar santísimo en el tabernáculo terrenal, sino luego salió y bendijo al pueblo, así sabemos que el Mesías no se va a quedar en el lugar santísimo en el cielo, sino salir de allí para bendecir a los hijos de Israel y el mundo entero. Así que Mashíaj ha cumplido sólo la mitad del culto de Yom Kipur. Con su regreso a la tierra cumplirá el resto. En ese día todo el pecado será eliminado en los que han puesto su esperanza en él, como está escrito en Hebreos 9:27-28: “Y así como está decretado que los hombres mueran una sola vez, y después de esto, el juicio, así también el Mesías, habiendo sido ofrecido una vez para llevar los pecados de muchos, aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvación de los que ansiosamente le esperan.” 16:1 “HaShem habló a Moshé después de la muerte de los hijos de Aharón, cuando se acercaron a la presencia de HaShem y murieron.” – Según Najmánides este enunciado fue dado un día después de que los hijos de Aharón entraron en el tabernáculo con fuego extraño y murieron. Sin embargo, Rashí señala que fue el mismo día en que murieron, es decir el primer día de Nisán (Aviv). Así que en el mes de Aviv, un poco antes de la celebración de Pesaj, fue anunciado el mensaje acerca de Yom Kipur. Esto también conecta la celebración de Pesaj con Yom HaKipurim, como está escrito en Juan 1:29: “Al día siguiente ve a Yeshúa que venía hacia él, y dice: He ahí el Cordero de Elohim (Pesaj) que quita el pecado del mundo (Yom Kipur).” “después de la muerte” – El nombre de esta Parashá es Ajarei mot, “después de la muerte”. Esto nos enseña que este mensaje está hablando de lo que iba a pasar con el Mesías después de su muerte. Después de su muerte, Mashíaj entró en el lugar santísimo en el Mishkán celestial y cumplió así con esta sombra profética, como está
  • escrito en Hebreos 9:11-12: “Pero cuando el Mesías apareció como sumo sacerdote de los bienes futuros, a través de un mayor y más perfecto tabernáculo, no hecho con manos, es decir, no de esta creación, y no por medio de la sangre de machos cabríos y de becerros, sino por medio de su propia sangre, entró al Lugar Santísimo una vez para siempre, habiendo obtenido redención eterna.” 16:2 “Dijo HaShem a Moshé: Di a tu hermano Aharón que no en todo tiempo entre en el lugar santo detrás del velo, delante del propiciatorio que está sobre el arca, no sea que muera; porque yo apareceré en la nube sobre el propiciatorio.” – Aharón, como gran sacerdote, tenía acceso al lugar santísimo, pero sólo una vez al año. Moshé, sin embargo, podía entrar en el lugar santísimo en cualquier momento. El hecho de anunciar la prohibición de entrar en el lugar santísimo después de hablar de la muerte de los hijos de Aharón, indica que ellos podían haber intentado entrar allí sin permiso, lo cual sería una de las razones por las cuales murieron. Para evitar que esto ocurriera otra vez, HaShem dio instrucciones muy concretas de cómo se debe de entrar allí y quién podrá entrar allí. La palabra hebrea que ha sido traducida como “propiciatorio” es “kaporet” [1] que significa “cobertura”, “cubierta”. Viene de la raíz “kafar” [2] que significa “cubrir (con brea)”, “calafatear”, y también “perdonar”, “absolver”, “compensar”, “expiar”. Es la misma raíz que hay en la palabra para el día de expiación, Yom HaKipurim, también llamado Yom Kipur, cf. Levítico 23:27; 25:9. En la traducción de los setenta, la Septuaginta, la palabra hebrea “kaporet” fue traducida al griego como “hilasterion” [3] , que significa “sacrificio expiatorio”, “lugar expiatorio”, “propiciatorio”. La palabra “hilasterion” viene de “hilaskomai” [4] que significa “conciliar”, “propiciar”, “expiar”, “reconciliar”, “agraciar”. El propiciatorio es visto como el trono de HaShem en la tierra. Esto nos enseña que esta cubierta no solamente servía para tapar el arca, sino también como un lugar de expiación por los pecados y donde se manifiesta la misericordia y el perdón. Es un lugar de reconciliación entre HaShem y el hombre. Por esto se ha traducido también como “trono de la gracia” según está escrito en Hebreos 4:14-16: “Teniendo, pues, un gran sumo sacerdote que trascendió los cielos, Yeshúa, el Hijo de Elohim, retengamos nuestra fe. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno que ha sido tentado en todo como nosotros , pero sin pecado. Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.” El propiciatorio, el trono de la misericordia, la cubierta sobre el arca, no podía ser visto por más que una sola persona en un día al año. Sin embargo, cuando el Mesías vino él fue expuesto públicamente como un lugar de expiación, un propiciatorio, como está escrito en Romanos 3:25-26: “a quien Elohim exhibió públicamente como propiciación por su sangre a través de la fe, como demostración de su justicia, porque en su tolerancia, Elohim pasó por alto los pecados cometidos anteriormente, para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que Él sea justo y sea el que justifica al que es de la fe de Yeshúa.” La palabra griega que ha sido traducida como “propiciación” es “hilasterion”, que hemos visto antes. Esta palabra aparece sólo en dos lugares en los textos griegos de los Escritos Apostólicos. En Hebreos 9:5 fue traducida como “propiciatorio”. Como hemos visto antes, en la LXX, “hilasterion” es la traducción de la palabra hebrea “kaporet” que es la cubierta del arca del testimonio. De esto aprendemos que lo que está diciendo el texto griego de Romanos 3:25, es que el Mesías fue mostrado como un propiciatorio, como la cubierta del arca que está en el lugar santísimo en el templo celestial y en el templo terrenal. En su muerte, Yeshúa fue expuesto públicamente como un propiciatorio, relacionado con el culto de Yom Kipur. Con la ejecución sangrienta del Mesías, todo el mundo ahora podía ver que hay purificación y eliminación eterna de los pecados, no solamente para los judíos, sino para los del mundo entero, como está escrito en 1 Juan 2:2: “El mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.” En 1 Juan 4:10 está escrito: “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Elohim, sino en que Él nos amó a nosotros y
  • envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados.” El lugar de encuentro entre HaShem y el hombre está encima del arca en el templo, como está escrito en Éxodo 25:22: “Allí me encontraré contigo, y de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, te hablaré acerca de todo lo que he de darte por mandamiento para los hijos de Israel.” En Éxodo 30:6 está escrito: “Pondrás el altar delante del velo que está junto al arca del testimonio, delante del propiciatorio que está sobre el testimonio, donde yo me encontraré contigo.” Ahora, según el texto griego de Romanos 3:25, Yeshúa fue expuesto como un propiciatorio ante todo el mundo. De la misma manera que el propiciatorio fue un lugar de encuentro entre HaShem y Moshé, el sacrificio de Mashíaj es un lugar de encuentro entre HaShem y la humanidad, como está escrito en Juan 12:32-33: “Y yo, si soy levantado de la tierra, atraeré a todos a mí mismo. Pero él decía esto para indicar de qué clase de muerte iba a morir.” El propiciatorio es un lugar donde HaShem se manifiesta de una manera extraordinaria. El propiciatorio existe en tres niveles: 1. En el tabernáculo y el templo terrenales. 2. En el templo del cuerpo del Mesías. 3. En el templo celestial. Como HaShem se manifestó de manera extraordinaria sobre la muerte y resurrección de Mashíaj, allí da a conocer Sus cualidades. Vamos a destacar cuatro de ellas: 1. Su justicia. La justicia de Elohim exige que el pecador tiene que sufrir la muerte. Para poder perdonar al pecador HaShem tiene que suplir con un sustituto. Sin un sustituto que sea hermano del pecador, no es posible que se haga remisión. Un animal no puede sustituir a un hombre. Si HaShem redimiera al hombre del pecado y de la muerte a base de los sacrificios de los animales, no sería justo. Por medio de la muerte de Yeshúa manifiesta que es justo cuando perdona al pecador, cf. Romanos 3:25-26. 2. Su misericordia y amor. Por medio de la muerte de Yeshúa, todos los hombres de la tierra podrán ser hechos hijos eternos de Elohim por medio del perdón de sus pecados y la liberación de la muerte, cf. Juan 3:16; 1 Juan 3:1. 3. Su fidelidad. En la muerte y resurrección del Mesías en el tercer día, HaShem cumple sus promesas dadas a los profetas. 4. Su poder. Mediante la resurrección y transformación del cuerpo de Yeshúa en un cuerpo inmortal y su glorificación y supresión de todo dominio, se ha manifestado su enorme poder, cf. Efesios 1:19-21. 16:3 “Aharón podrá entrar en el lugar santo con esto: con un novillo para ofrenda por el pecado y un carnero para ofrenda de ascensión.” – Aharón sólo puede entrar en el lugar santísimo por medio de la muerte de animales sustitutos que señalan proféticamente hacia la muerte del Mesías. Esto nos enseña que la muerte de Yeshúa es la base sobre la que el hombre puede acercarse a HaShem. Cuando había templo el kohén gadol, el gran sacerdote, se preparaba una semana antes de este día, que es el más sagrado del año. Salió de su casa para pasar la última semana en el santuario. Durante siete días se purificaba con el agua purificadora de la vaca roja por si había tocado un cadáver humano sin darse cuenta, como está escrito en Números 19:11-13: “El que toque el cadáver de una persona quedará inmundo por siete días. Y aquél se purificará a sí mismo de su inmundicia con el agua al tercer día y al séptimo día, y entonces quedará limpio; pero si no se purifica a sí mismo al tercer día y al séptimo día, no quedará limpio. Cualquiera que toque un cadáver, el cuerpo de un hombre que ha muerto, y no se purifique a sí mismo, contamina el tabernáculo de HaShem; y esa persona será cortada de Israel.
  • Será inmundo porque el agua para la impureza no se roció sobre él; su impureza aún permanece sobre él.” Durante esos siete días también fue instruido por talmides sabios que el sanedrín le había enviado, para que cumpliera con el servicio de Yom Kipur de manera correcta. Un sustituto también fue preparado en caso de que el kohén gadol se quedara tamé e incapaz de oficiar. Repitieron el capítulo 16 de Vayikrá y las halajás sobre el día de expiación hasta que el gran sacerdote las aprendía bien. Durante esa semana también ofrecía incienso y sacrificios y encendía la menorá. El día antes de Yom Kipur pasaron delante de él todos los animales que habían sido reservados para el evento para que los identificara bien. El último día, los talmidim jajamim (discípulos sabios) fueron reemplazados por un grupo de kohanim (sacerdotes) que ayudaron al gran sacerdote a practicar el arte de verter incienso en sus manos con una cuchara. Este servicio tenía que hacerse delante de HaShem en el lugar santísimo y fue una de las cosas más difíciles, porque no podía caer ni un grano del incienso a la tierra. Durante la noche antes del gran día, el gran sacerdote no dormía. Estaba leyendo capítulos de Job, Esdras, Crónicas y Daniel para poder quedarse despierto. Si se dormía, los sacerdotes jóvenes lo despertaban haciendo ruidos con sus dedos. Si se cansaba podía estar de pie un rato sobre el suelo frío del templo. Otras personas de Yerushalayim también se quedaban despiertas durante esa noche, leyendo y orando y preparándose para el gran día. 16:4 “Se vestirá con la túnica sagrada de lino, y los calzoncillos de lino estarán sobre sus carnes, y se ceñirá con el cinturón de lino y se cubrirá con el gorro de lino (estas son vestiduras sagradas). Lavará, pues, su cuerpo con agua y se vestirá con ellas.” – Había una ropa especial de cuatro prendas de lino que usaba el gran sacerdote para poder entrar en la presencia de HaShem en el lugar santísimo. Cada año había nuevas ropas para este evento tan especial y fueron usadas solamente durante ese día. Las ropas normales de ocho prendas que usaba el gran sacerdote en su servicio diario tenían mezclas de oro y piedras preciosas junto con telas y tintas que habían sido sacadas tanto del mundo animal como del mundo vegetal. Las ropas que fueron usadas para entrar en el lugar santísimo vinieron solamente del mundo vegetal. Estas ropas de lino expresan humildad ante la presencia de HaShem. La primera vez que aparece el lino en las Escrituras es en Génesis 41:42 donde habla de Yosef que fue vestido de lino por mano del Faraón en el momento de su exaltación. Esto nos enseña que hay una relación entre la exaltación de Yosef después de haber estado en la cárcel, y el ministerio sumo-sacerdotal de Yom Kipur. Todo esto nos lleva al Mesías ben Yosef que fue vestido de lino en el momento de su muerte, como una señal de su investidura en el ministerio sacerdotal según el orden de Malki-Tsedek que iba a iniciar después de su resurrección, cf. Juan 19:40. “lavará su cuerpo” – En Yom Kipur el sumo sacerdote hizo tevilá de todo su cuerpo en total cinco veces. Cada vez que cambiaba la ropa sumergió todo su cuerpo en agua y lavaba sus manos y pies antes y después. En total lavó sus manos y sus pies diez veces durante ese día. Primero hizo la tevilá antes de ponerse las ropas de oro para iniciar el servicio de todos los días como gran sacerdote. Después vertía agua sobre sus manos y sus pies y ofrecía el sacrificio diario del cordero de la mañana, quemaba el incienso y limpiaba la menorá. Luego ofrecía la ofrenda diaria de oblación, minjá, seguido por parte del sacrificio adicional, musaf, de Yom Kipur, como está escrito en Números 29:7-11: “El décimo día de este mes séptimo tendréis santa convocación y os humillaréis; no haréis ningún trabajo. Y ofreceréis a HaShem una ofrenda de ascensión como aroma agradable: un novillo, un carnero, siete corderos de un año, sin defecto; y su ofrenda de cereal, flor de harina mezclada con aceite: tres décimas de una efá por el novillo, dos décimas por el carnero, una décima por cada uno de los siete corderos; y un macho cabrío como ofrenda por el pecado, además de la ofrenda de expiación por el pecado y de la ofrenda de ascensión continua, de su ofrenda de cereal y de sus libaciones.” Después purificó sus manos y sus pies y se quitaba las ropas de oro. Se sumergía en agua y se ponía las cuatro ropas de lino, hechas para la ocasión con la tela más fina. Otra vez echaba agua sobre sus manos y sus pies para estar listo para el siguiente servicio. 16:5 “Y tomará de la congregación de los hijos de Israel dos machos cabríos para ofrenda por el pecado y un carnero para ofrenda de ascensión.” – Estos animales fueron dados para la expiación del pueblo.
  • 16:6 “Entonces Aharón acercará el novillo como ofrenda por el pecado, que es por sí mismo, para hacer expiación por sí mismo y por su casa.” – Según Rashí, este es el novillo que fue mencionado en el versículo 3. El gran sacerdote tenía que pagar este novillo de su propio bolsillo. En este momento él puso sus manos sobre la cabeza del novillo y confesó sus propios pecados y los de su familia. Según Rashí, la palabra expiación, que normalmente tiene que ver con la sangre, en este caso significa una confesión de los pecados. Según Rambám [5] usó estas palabras: “Por favor, HaShem, pequé sin intención, cometí transgresiones intencionalmente e insolentemente delante de ti, tanto yo como mi familia. Por favor, HaShem, expía los pecados involuntarios, las transgresiones voluntarias y la desobediencia que mi familia y yo cometimos ante ti, según dices en la Torá de tu servidor Moshé (Levítico 16:30), “En este día, Él expiará tus pecados y te dejará puro y limpio de todo pecado ante HaShem.”” Durante todas las confesiones que el gran sacerdote hizo durante el día, pronunció el Nombre de Elohim con cuatro letras, el Tetragrámaton, YHWH, diez veces en total. Cuando el pueblo oyó la pronunciación del Nombre se inclinaron sobre el suelo y pronunciaron las palabras: “Baruj shem kevod maljutó leolam vaed. (Bendito sea por siempre el Nombre de su reinado glorioso).” 16:7 “Y tomará los dos machos cabríos y los presentará delante de HaShem a la entrada de la tienda de reunión.” – Los dos machos cabríos tenían que ser parecidos en aspecto, peso y altura. Fueron comprados con fondos de la comunidad. 16:8 “Y echará suertes Aharón sobre los dos machos cabríos, una suerte para HaShem, y otra suerte para Azazel.” –Después de hacer la confesión sobre el novillo, no lo degolló enseguida, sino primero echo suerte entre los dos machos cabríos, que constituían una parte central en el servicio del día. Para este sorteo se usaban dos inscripciones que estaban en una urna. En una de ellas estaba escrito: “Para HaShem” y en la otra: “Para Azazel”. El kohén gadol cogió las dos placas con sus dos manos sin mirar y colocó una sobre cada uno de los machos cabríos según estaban delante de él. Leyeron las inscripciones y proclamaban sobre el macho cabrío que había sido elegido para HaShem: “¡Este es un sacrificio jatat para HaShem!” Se colocaba un hilo de color escarlata en la cabeza del cabrío que era para Azazel y otro hilo rojo en la entrada del lugar santo del templo. El Talmud [6] enseña: “Nuestros rabinos enseñaron: Durante los cuarenta años cuando Shimón el Justo[7] ministraba, la suerte (“Para HaShem”) siempre salió en su mano derecha. Desde ese tiempo en adelante, a veces salió en la mano derecha y a veces en la mano izquierda. Y (durante el mismo tiempo) el hilo de color escarlata solía volverse blanco. Desde ese tiempo en adelante a veces se volvió blanco y otras veces no.” Más adelante en el mismo tratado [8] dice: “Nuestros rabinos enseñaron: Durante los últimos cuarenta años antes de la destrucción del Templo, la suerte (“Para HaShem”) no salió en la mano derecha, ni se volvió blanco el hilo escarlata...” Cuarenta años antes de la destrucción del templo fue el año 31 del cómputo romano. Según mis cálculos, fue el mismo año de la muerte del Mesías Yeshúa. Después se su muerte el servicio de Yom Kipur no fue hecho de manera que pudiera agradar a HaShem. ¿Qué es Azazel? [9] Según el Talmud [10] Azazel es un compuesto de Aza y Azael. Eran dos ángeles que antes del diluvio pidieron permiso para vivir entre los hombres con apariencia de humana para mostrar que no pecarían como los demás hombres. Sin embargo cuando obtuvieron permiso para hacer esto pecaron más que los hombres anteriores al diluvio. Rashí [11] comenta sobre este punto que el macho cabrío se llamaba Azazel para implicar que lograba expiar pecados, entre ellos, hechos inmorales como los de Aza y Azael. Sin embargo, en su comentario de Vayikrá, Rashí dice que Azazel designa a una montaña severa y dura, un precipicio muy elevado. En Gur Aryé, que comenta a Rashí, está escrito que Azazel es un vocablo compuesto por las palabras “az”, “áspero”, “severo”, y “el”, “fuerte”, “duro”. La aparición de la segunda zayin en Azazel no modifica
  • en nada el hecho de que se derive de “az” y “el”, ya que en hebreo es usual que cuando un nombre se forma a partir de una o más raíces, el nombre formado casi siempre añade una letra de más por razones estilísticas. Najmánides dice que cuando está escrito que el animal fue enviado a Azazel, simplemente quiere decir que era enviado a un lugar agreste e inhóspito. Un Midrash [12] interpreta la palabra Azazel como hasatán o a shed, un espíritu malo. Pero como más adelante está claramente ordenado que no se puede hacer sacrificios a los demonios, esta interpretación tiene que ser cuestionada, cf. Levítico 17:7. 16:9 “Aharón acercará el macho cabrío sobre el cual haya caído la suerte para HaShem, haciéndolo ofrenda por el pecado.” – En este momento no fue degollado este macho cabrío, sino sólo designado para ser una ofrenda por el pecado. 16:10 “Pero el macho cabrío sobre el cual cayó la suerte para Azazel, será presentado vivo delante de HaShem para hacer expiación sobre él, para enviarlo a Azazel al desierto.” – Según Rashí, al decir que este cabrío tiene que ser presentado vivo delante de HaShem, implica que luego fue enviado para morir. La idea es llevarlo a un precipicio y luego arrojarlo hacia abajo para que se despedazara. Los dos machos cabríos hablan de dos aspectos diferentes de la muerte del Mesías. La sangre de uno de ellos es llevada hasta el lugar santísimo, v. 15-16, y su cuerpo es quemado fuera del campamento, v. 27-28. El otro es enviado al desierto v. 21-22. Uno expía por el pecado, es decir, satisface la exigencia de justicia delante de HaShem, que reclama la muerte del pecador. El otro lleva el pecado lejos para que sea apartado de los hijos de Israel. 16:11 “Entonces Aharón acercará el novillo de la ofrenda por el pecado, que es por sí mismo, y hará expiación por sí mismo y por su casa, y degollará el novillo de la ofrenda por el pecado hecha por sí mismo.” – La palabra expiación se entiende aquí como una confesión verbal sobre el animal personal del kohén gadol. Así que el gran sacerdote hizo otra confesión por todos sus pecados y por los pecados de todos los sacerdotes, que son llamados “casa de Aharón” según el Salmo 135:19. Luego degollaba el novillo y recogía su sangre en un recipiente que fue dado a otro sacerdote. 16:12 “Y tomará un incensario lleno de brasas de fuego de sobre el altar que está delante de HaShem, y dos puñados de incienso aromático molido, y lo llevará detrás del velo.” – Esta parte del servicio fue la más delicada, porque ahora le tocaba entrar en el lugar santísimo. El kohén gadol puso carbones del altar del atrio en un recipiente de oro. Le entregaron un recipiente de incienso que había sido molido extra fino para la ocasión. Tomó incienso con sus dos manos y lo puso en una cuchara. Cogió la cuchara con la mano izquierda y el recipiente con carbones en su mano derecha y entró en el lugar santísimo. Allí dentro colocó el recipiente con carbones entre las dos varas del arca. En tiempos del segundo templo, cuando no había arca, lo colocó en la piedra sobre la cual el arca había estado. Luego tomó la cuchara con la punta de sus dedos o con los dientes, para dejar ambas manos libres, y vertía el incienso en las dos manos. Esto fue muy difícil porque no podía caer nada del incienso al suelo. 16:13 “Pondrá el incienso sobre el fuego delante de HaShem, para que la nube del incienso cubra el propiciatorio que está sobre el testimonio, no sea que muera.” – Ahora el gran sacerdote ponía todo el incienso en el recipiente de oro que contenía los carbones encendidos para que se produjera una nube de humo entre él y el propiciatorio, donde se manifestaba la shejiná, la presencia gloriosa de HaShem. El humo producido por la quema del incienso sobre los carbones, que habían sido arrebatados del fuego exterior, simboliza el momento cuando el Mesías Yeshúa se presentaba ante HaShem después de su resurrección, como está escrito en Zacarías 3:2b: “¿No es éste un tizón arrebatado del fuego?” Para que Aharón pudiera estar en el lugar santísimo cuando se manifestaba la shejiná, tenía que quemar incienso que produjera una nube que le protegía de la muerte. Por medio de esa nube él podía acercarse a HaShem sin peligro. Esa nube simboliza a Mashíaj, por medio del cual podemos acercarnos a HaShem sin peligro. Sin el sacrificio de Mashíaj el pecador muere en la presencia del Elohim Justo. El incienso que fue molido es un símbolo del Mesías, y cuando fue echado al fuego simboliza el momento cuando el Mesías murió, pasando por el fuego. Por medio de esa muerte se produjo una nube en el cielo, por medio de la cual el hombre puede acercarnos al trono de misericordia, como está escrito en Hebreos 4:14-16:
  • “Teniendo, pues, un gran sumo sacerdote que trascendió los cielos, Yeshúa, el Hijo de Elohim, retengamos nuestra fe. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.” En Hebreos 10:19-22 está escrito: “Entonces, hermanos, puesto que tenemos confianza para entrar al Lugar Santísimo por la sangre de Yeshúa, por un camino nuevo y vivo que él dedicó para nosotros por medio del velo, es decir, su carne, y puesto que tenemos un gran sacerdote sobre la casa de Elohim, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, teniendo nuestro corazón purificado de mala conciencia y nuestro cuerpo lavado con agua pura.” Después de haber puesto el incienso sobre los carbones encendidos, el kohén gadol salió hacia atrás, sin desviar su mirada de la dirección del propiciatorio. El pueblo estaba orando por él para que todo el servicio en el lugar santísimo saliera bien. Si había un error, el gran sacerdote moriría y el pueblo no podía obtener el perdón de sus pecados. Según el Midrash, [13] en el tiempo del segundo templo la mayoría de los grandes sacerdotes morían dentro del año que seguía a Yom Kipur porque eran hombres corruptos y habían comprado su puesto con dinero. Cuando el sumo sacerdote llegó al lugar santo, los otros sacerdotes salieron de allí, cf. v. 17. Allí se quedó un momento y oró una oración corta y luego salió al atrio donde el pueblo le estaba esperando con ansiedad. 16:14 “Tomará además de la sangre del novillo y la rociará con su dedo en el lado oriental del propiciatorio; también delante del propiciatorio rociará con su dedo siete veces de la sangre.” – Esta sangre viene del sacrificio personal de Aharón que el otro sacerdote había estado moviendo en su recipiente para que no coagulara. Ahora el kohén gadol toma esa sangre y entra por segunda vez en el lugar santísimo. Allí esparce la sangre con su dedo hacia el lado oriental del propiciatorio una vez hacia arriba y siete veces hacia abajo sin que la sangre llegue a tocar el arca. Cuenta con voz alta mientras esparce la sangre: Uno (hacia arriba), uno y uno (hacia abajo), uno y dos, uno y tres... uno y siete. De esa manera no se equivocó. 16:15 “Después degollará el macho cabrío de la ofrenda por el pecado que es por el pueblo, y llevará su sangre detrás del velo y hará con ella como hizo con la sangre del novillo, y la rociará sobre el propiciatorio y delante del propiciatorio.” – Ahora es sacrificado el macho cabrío a favor del pueblo, que había sido señalado para HaShem por medio del sorteo. La sangre fue recibida en un recipiente y luego llevada detrás del velo y esparcida de la misma manera como la sangre del novillo personal, una vez hacia arriba y siete veces hacia abajo. Luego el sacerdote sale hacia atrás al lugar santo. 16:16 “Hará, pues, expiación por el lugar santo a causa de las impurezas de los hijos de Israel y a causa de sus transgresiones, por todos sus pecados; así hará también con la tienda de reunión que permanece con ellos en medio de sus impurezas.” – Con la sangre esparcida del macho cabrío se produce la expiación por el lugar santísimo y el lugar santo a causa de las impurezas de los hijos de Israel que han contaminado el tabernáculo. Rashí dice que la expiación que se produjo con el esparcimiento de la sangre del novillo personal del kohén gadol, (v. 11) sólo fue para el sumo sacerdote y los demás sacerdotes por la impureza del santuario o de las ofrendas consagradas. Con otras palabras el esparcimiento sólo expiaba por los pecados cometidos al ingresar en el área del santuario en estado de impureza, tamé, o por haber comido carne de sacrificios en estado de tamé, o haber comido ofrendas consagradas en estado de tahor, cuando estas habían sido contaminadas. El esparcimiento de la sangre del novillo purificó el tabernáculo por las impurezas de los sacerdotes y el esparcimiento de la sangre del macho cabrío purificó el tabernáculo por las impurezas producidas por los hijos de Israel. “así hará también con la tienda de reunión” – Al igual que roció de la sangre de las dos ofrendas en el lugar santísimo, uno hacia arriba y siete hacia abajo, así también deberá rociar sobre el velo, estando en el lugar santo, primero de la sangre del novillo y luego de la del macho cabrío, una vez hacia arriba y siete hacia abajo cada vez. Segunda aliyá, 16:18-24 16:18 “Entonces saldrá al altar que está delante de HaShem y hará expiación por él, y tomará de la sangre del novillo y de la sangre del macho cabrío y la pondrá en los cuernos del altar por todos los lados.” – Se refiere al altar
  • de oro en el lugar santo, como está escrito en Éxodo 30:9-10: “No ofreceréis incienso extraño en este altar, ni ofrenda de ascensión ni ofrenda de cereal; tampoco derramaréis libación sobre él. Aharón hará expiación sobre los cuernos del altar una vez al año; hará expiación sobre él con la sangre de la ofrenda de expiación por el pecado, una vez al año por todas vuestras generaciones; santísimo es a HaShem.” Las dos sangres, la del novillo personal del sumo sacerdote y la del macho cabrío del pueblo, fueron mezcladas y colocadas en las cuatro esquinas del altar de oro. 16:19 “Y rociará sobre él de la sangre siete veces con su dedo, y lo limpiará, y lo santificará de las impurezas de los hijos de Israel.” – El sumo sacerdote limpiaba una zona encima del altar y esparcía la sangre siete veces sobre ésta. En total fueron 43 aspersiones de sangre en el santuario, 2 x (1+7) veces en el lugar santísimo, 2 x (1+7) veces sobre el velo desde el lugar santo, 4 veces sobre los cuernos y 7 veces sobre el altar (16+16+4+7=43). La sangre que sobraba fue vertida al pie del altar del atrio. En Hebreos 9:11-14, 24-26 está escrito: “Pero cuando el Mesías apareció como sumo sacerdote de los bienes futuros, a través de un mayor y más perfecto tabernáculo, no hecho con manos, es decir, no de esta creación, y no por medio de la sangre de machos cabríos y de becerros, sino por medio de su propia sangre, entró al Lugar Santísimo una vez para siempre, habiendo obtenido redención eterna. Porque si la sangre de los machos cabríos y de los toros, y la ceniza de la becerra rociada sobre los que se han contaminado, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre del Mesías, el cual por el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Elohim, purificará vuestra conciencia de obras muertas para servir al Elohim vivo?... Porque el Mesías no entró en un lugar santo hecho por manos, una representación del verdadero, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora en la presencia de Elohim por nosotros, y no para ofrecerse a sí mismo muchas veces, como el sumo sacerdote entra al Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. De otra manera le hubiera sido necesario sufrir muchas veces desde la fundación del mundo; pero ahora, una sola vez en la consumación de los siglos, se ha manifestado para destruir el pecado por el sacrificio de sí mismo.” En Hebreos 10:19-20 está escrito: “Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Yeshúa HaMashíaj, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne”. Aquí dice que la sangre de Yeshúa es como un camino por el cual podemos llegar al lugar santísimo en el cielo. Esto nos enseña que cuando el sumo sacerdote salpicó hacia abajo siete veces se “dibujó” un camino de sangre que llega hasta el lugar de la manifestación de HaShem, el lugar de intimidad con el Padre celestial, cf. Éxodo 30:36b “donde me citaré allí contigo”. Las siete gotas de sangre que hay en el suelo son como siete pasos que llegan al punto de encuentro. El número siete habla de que hay un rociamiento para cada uno de los milenios de la historia del hombre pecador sobre la tierra. De la misma manera como se salpicó siete veces en la tierra, habrá 7000 mil años de pecado en la tierra que necesitan ser expiados por la sangre del Mesías en el templo celestial. En el octavo milenio ya no habrá pecado, y por esto sólo se salpicaban siete veces en la tierra. Después del séptimo milenio viviremos en una era de justicia, producida por la muerte y resurrección del Mesías. 16:21 “Después Aharón pondrá ambas manos sobre la cabeza del macho cabrío y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel y todas sus transgresiones, todos sus pecados, y poniéndolos sobre la cabeza del macho cabrío, lo enviará al desierto por medio de un hombre preparado para esto.” – Esta es la tercera confesión que el gran sacerdote hace de los pecados, esta vez por los pecados de todo el pueblo. 16:22 “El macho cabrío llevará sobre sí todas sus iniquidades a una tierra solitaria; y soltará el macho cabrío en el desierto.” – El gran sacerdote no podía dejar el atrio hasta que el hombre había llegado al desierto. Para saber cuando llegó, habían edificado plataformas sobre las cuales se colocaban unas personas. Cuando el hombre llegó al desierto con el macho cabrío, otro hombre agitaba una bufanda sobre la última plataforma para que se viera hasta la plataforma anterior, y así sucesivamente hasta llegar al templo en Yerushalayim.
  • Cuando el pueblo vivía en santidad y justicia, podían ver como el hilo escarlata que estaba colocada en la entrada del santuario se volvió blanco en el momento de la muerte del macho cabrío que fue llevado al desierto. Pero, como hemos visto en el testimonio del Talmud, más adelante este milagro no ocurrió siempre, y después de la muerte de Yeshúa hasta la destrucción del templo, no pasó nunca. Por esto los sabios ya no lo colgaban en la entrada del lugar santo durante los últimos tiempos antes de la destrucción del templo. El Midrash [14] cuenta que el mensajero debía atar la mitad del hilo en el despeñadero y la otra mitad en los cuernos del macho cabrío. Este texto dice que el macho cabrío llevará sobre sí todas las iniquidades de los hijos de Israel. Esto constituye una sombra de lo que iba a hacer Mashíaj ben Yosef, como está escrito en Isaías 53:4, 11-12: “Ciertamente él llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores; con todo, nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Elohim y afligido... Debido a la angustia de su alma, él lo verá y quedará satisfecho. Por su conocimiento, el Justo, mi Siervo, justificará a muchos, y cargará las iniquidades de ellos. Por tanto, yo le daré parte con los grandes y con los fuertes repartirá despojos, porque derramó su alma hasta la muerte y con los transgresores fue contado, llevando él el pecado de muchos, e intercediendo por los transgresores.” 16:23 “Entonces Aharón entrará en la tienda de reunión y se quitará las vestiduras de lino que se había puesto al entrar en el lugar santo, y las dejará allí.” – Esta es la tercera vez que el gran sacerdote cambia sus ropas. Las ropas usadas en el servicio de Yom Kipur tenían que ser guardadas y no podían ser utilizadas para otro Yom Kipur. 16:24 “Lavará su cuerpo con agua en un lugar sagrado, se pondrá sus vestidos, y saldrá y ofrecerá su ofrenda de ascensión y la ofrenda de ascensión del pueblo, y hará expiación por sí mismo y por el pueblo.” – De este versículo se aprende que al cambiar la ropa hacía falta purificarse en la mikvé. Ahora se ponía sus ropas de oro para sacrificar los dos carneros mencionados en los versículos 3 y 5. También sacrificaba algunos de los sacrificios adicionales, musaf, mencionados en Números 29:7-11. Tercera aliyá, 16:25-34 16:25 “Luego quemará en el altar la grasa de la ofrenda por el pecado.” – Después de esto cambiaba su ropa de nuevo por cuarta vez para entrar en el lugar santísimo y recoger la cuchara y el incensario. Hebreos 9:4 no habla del altar del incienso como si estuviera en lugar santísimo, sino de este incensario que estaba allí durante todo el servicio de Yom Kipur. En el texto griego de Hebreos 9:4 no aparece la palabra “altar”. Después de sacar la cuchara y el incensario del lugar santísimo, el gran sacerdote cambia la ropa de nuevo para sacrificar los últimos sacrificios adicionales, musaf, del día y presentar la ofrenda diaria del cordero de la tarde y quemar el incienso diario sobre el altar de oro. Después ofreció el resto de la oblación diaria del gran sacerdote sobre el altar. Luego se quitaba las ropas de oro y se vestía con sus propias ropas para regresar a su casa. La gente le acompañaba hasta su casa con regocijo porque había hecho su trabajo con éxito. 16:27 “Pero el novillo de la ofrenda por el pecado y el macho cabrío de la ofrenda por el pecado, cuya sangre fue llevada dentro del lugar santo para hacer expiación, serán llevados fuera del campamento, y quemarán en el fuego su piel, su carne y su estiércol.” – El novillo y el macho cabrío son quemados fuera del campamento para ser una sombra profética de lo que iba a ocurrir con el Mesías Yeshúa, como está escrito en Hebreos 13:11-12 “Porque los cuerpos de aquellos animales, cuya sangre es llevada al santuario por el sumo sacerdote como ofrenda por el pecado, son quemados fuera del campamento. Por lo cual también Yeshúa, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta.” 16:29 “Y esto os será un estatuto perpetuo: en el mes séptimo, a los diez días del mes, humillaréis vuestras almas y no haréis obra alguna, ni el nativo ni el forastero que reside entre vosotros” – Humillar el alma se refiere al ayuno total, sin tomar ni siquiera agua durante 25 horas. 16:30 “porque en este día él hará expiación por vosotros para que seáis limpios; seréis limpios de todos vuestros pecados delante de HaShem.” – El texto hebreo dice que ÉL hará expiación delante de HaShem. ¿De quién se está hablando? Está hablando de Mashíaj ben Yosef, el Mesías sufriente, que iba a venir para hacer expiación por los hijos de Israel y limpiarlos de todos sus pecados delante de HaShem. Ahora, si Yeshúa murió el 14 de Nisán ¿cómo pudo cumplir con Yom Kipur que cae medio año más tarde? La
  • respuesta es que la obra de Mashíaj no ha terminado todavía. Él ha entrado en el lugar santísimo en el cielo, pero no ha salido al pueblo. La mitad queda por cumplirse. Al salir de ese lugar el pecado será eliminado para siempre en cada uno que haya recibido su sacrificio de manera personal. Seremos transformados totalmente y liberados del yetser hará. Cuando regrese el Mesías, en Yom Kipur será eliminado el pecado de la tierra de Israel en un solo día, como está escrito en Zacarías 3:9: “Porque he aquí la piedra que he puesto delante de Yehoshúa, sobre esta única piedra hay siete ojos. He aquí, yo grabaré una inscripción en ella"--declara HaShem de los ejércitos-- "y quitaré la iniquidad de esta tierra en un solo día.” En Malaquías 3:1-3 está escrito: “He aquí, yo envío a mi mensajero, y él preparará el camino delante de mí. Y vendrá de repente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis; y el mensajero del pacto en quien vosotros os complacéis, he aquí, viene--dice HaShem de los ejércitos. ¿Pero quién podrá soportar el día de su venida? ¿Y quién podrá mantenerse en pie cuando él aparezca? Porque él es como fuego de fundidor y como jabón de lavanderos. Y él se sentará como fundidor y purificador de plata, y purificará a los hijos de Leví y los acrisolará como a oro y como a plata, y serán los que presenten ofrendas en justicia a HaShem.” 16:31 “Os será shabat, de descanso completo, para que humilléis vuestras almas; es estatuto perpetuo.” – Aquí aparece la expresión “shabat shabatón”. Sólo se menciona esta expresión cuando se habla del shabat semanal Yom Kipur y el año sabático. Los shabats de las fiestas anuales no son mencionadas como “shabat shabaton”. Yom Kipur es el shabat de los shabats anuales de la misma manera como el shabat semanal es el shabat de los días de la semana. Hay siete shabats anuales adicionales a parte de los shabats semanales, entre los cuales Yom Kipur sirve como un shabat especial, al igual que el shabat de la semana para los días de la semana, cf. Levítico 23. De la misma manera sucede con el Yovel, el año de jubileo, en relación con los siete años de shmitá, remisión, cf. Levítico 25. 16:32 “Así el sacerdote que es ungido y ordenado para ministrar como sacerdote en lugar de su padre hará expiación: se pondrá las vestiduras de lino, las vestiduras sagradas” – Este texto tiene una indicación de que Yeshúa actuó en lugar de su Padre Celestial cuando nos redimió de nuestros pecados, como está escrito en 2 Corintios 5:18-21: “Y todo esto procede de Elohim, quien nos reconcilió consigo mismo por medio del Mesías, y nos dio el ministerio de la reconciliación; a saber, que Elohim estaba en el Mesías reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando en cuenta a los hombres sus transgresiones, y nos ha encomendado a nosotros la palabra de la reconciliación. Por tanto, somos embajadores del Mesías, como si Elohim rogara por medio de nosotros; en nombre del Mesías os rogamos: ¡Reconciliaos con Elohim! Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Elohim en él.” 16:33 “y hará expiación por el santo santuario; hará expiación también por la tienda de reunión y por el altar. Hará expiación además por los sacerdotes y por todo el pueblo de la asamblea.” – Todos los sacrificios durante Yom Kipur hacen esta limpieza total una vez al año. Sin embargo no es capaz de eliminar el pecado dentro del hombre, sólo expiar por las impurezas y los pecados cometidos durante el año. La carta de los Hebreos 9:1 – 10:25 da una enseñanza profunda mesiánica sobre el servicio de Yom Kipur. Allí se enseña entre otras cosas que: 1. El servicio de Yom Kipur en la tierra no hace perfecto al hombre, quitando el yetser hará, el pecado, sólo perdona y cubre pero no quita. 2. El servicio de Yom Kipur en el Cielo sí hace perfecto al hombre que se apropia del sacrificio eterno y perfecto de Mashíaj Yeshúa. 3. Una cosa no excluye la otra, sino una es la sombra de la otra. 4. Una no será quitada hasta que haya venido lo perfecto. Para algunos será cuando el Mesías regrese y para otros será cuando el cielo y la tierra pasen. Cuarta aliyá, 17:1-7
  • 17:3-4 “Cualquier hombre de la casa de Israel que degüelle un buey, un cordero o una cabra en el campamento, o el que lo degüelle fuera del campamento sin llevarlo a la puerta de la tienda de reunión para presentarlo como una ofrenda a HaShem, delante del tabernáculo de HaShem, ese hombre será culpable de la sangre. Ha derramado sangre y ese hombre será cortado de entre su pueblo.” – Hay dos interpretaciones de este texto: 1. Se refiere a animales consagrados para la ofrenda (Akivá y Rashí). 2. Se refiere a animales no consagrados. Durante el tiempo del desierto estaba prohibido sacrificar fuera del Tabernáculo (Talmud Julín 17a), cf. Deuteronomio 12:15, 21. El permiso de comer carne se dio a partir del diluvio. Antes estaba prohibido. 17:7 “Y ya no sacrificarán sus sacrificios a los demonios con los cuales se prostituyen. Esto les será estatuto perpetuo por todas sus generaciones.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “demonio” es “sair”. [15] Esta palabra tiene varias interpretaciones: 1. Demonio, que es un ente incorpóreo que se supone merodea en los lugares desolados e inhóspitos, cf. Isaías 13:21; 34:14. 2. Según el comentario de Ibn Ezrá, a estos entes se les da el mismo nombre que a los chivos porque ese es el aspecto que les adjudican los que creen en ellos. 3. Según el Targum Yonatán ben Uziel, el versículo se está refiriendo a los ídolos, asemejándolos a los seirim, (plural de saír). En 2 Crónicas 11:15 está escrito: “Y designó sus propios sacerdotes para los lugares altos, para los demonios, y para los becerros que él había hecho.” En 1 Corintios 10:19-20: “¿Qué quiero decir, entonces? ¿Que lo sacrificado a los ídolos es algo, o que un ídolo es algo? No, sino que digo que lo que los gentiles sacrifican, lo sacrifican a los demonios y no a Elohim; no quiero que seáis partícipes con los demonios.” Quinta aliyá, 17:8 – 18:5 17:11 “Porque la vida de la carne está en la sangre, y yo os la he dado sobre el altar para hacer expiación por vuestras almas; porque es la sangre, por razón de la vida, la que hace expiación.” – La sangre representa la vida. No es que el alma esté en la sangre, sino la vida depende de la sangre. Con la muerte de Yeshúa se hizo expiación por la vida del hombre, al derramar él su sangre. La sangre fue tomada por HaShem como un medio de expiación por razón de la vida, el alma, que depende de la sangre. No hay base en las Escrituras para no permitir que se hagan transfusiones de la sangre para salvar la vida humana. El alma no es transferida a la otra persona al pasar parte de la sangre, ni es transferida a la otra persona parte del alma, (emociones, intelecto y voluntad). El alma es mantenida por medio de la sangre, pero no está en la sangre. 18:3 “No haréis como hacen en la tierra de Egipto en la cual morasteis, ni haréis como hacen en la tierra de Kenáan adonde yo os llevo; no andaréis en sus estatutos.” – Este texto muestra que los hijos de Israel han sido llamados a ser diferentes a los demás pueblos del mundo, especialmente cuando los pueblos son tan inmorales como los mitsríes y los kenaanitas. Hemos sido llamados a comer diferentemente, vestir diferentemente, hablar diferentemente etc. ¿Podemos entonces mirar las prácticas de los demás pueblos y hacer lo contrario? ¿Es eso lo que HaShem quiere enseñarnos con esta palabra? Hasta cierto punto esto está bien, pero si vamos a dejar que las prácticas de los goyim, gentiles, determinen nuestra conducta, es posible que dejemos de hacer algo que HaShem aprueba e incluso manda. ¡No vamos a dejar de hacer algo bueno sólo porque los demás lo hacen! Por lo tanto, sigue el versículo 4 diciendo: “Habréis de cumplir MIS estatutos y guardar MIS leyes para andar en ellos.”
  • No son las naciones las que determinan nuestra conducta, sino la Torá de HaShem. En el camino de restauración hay muchos ex cristianos que rechazan todas las cosas que hacen los cristianos, por ejemplo orar de manera espontánea, levantar las manos al cielo sobre la cabeza, hablar y cantar en lenguas, arrodillarse ante el Padre, usar expresiones como “hermanos”, “pastores” y demás. Sólo por el hecho de que se hagan estas cosas en el mundo cristiano no es una razón suficientemente fuerte para rechazarlo. Todas estas cosas que he mencionado aquí son judías y se pueden encontrar en las Escrituras hebreas. No es que sea cristiano practicar estas cosas, es judío. Lo que pasa es que el cristianismo ha adoptado muchas maneras judías en su estilo de vida y cuando los judíos han visto esto, se han apartado de su propia cultura, porque los cristianos lo están practicando. Esta no es la manera de hacer las cosas. La Torá de HaShem es nuestra regla de vida. Todo lo que HaShem aprueba, nosotros también lo aprobamos, aunque sean practicadas por personas que no están con nosotros. No podemos dejar de leer las Escrituras porque los satanistas las están leyendo. Esa actitud no es sana y al final llevará a la persona a desviarse del camino recto. 18:5 “Por tanto, guardaréis mis estatutos y mis leyes, por los cuales el hombre vivirá si los cumple; yo soy HaShem.” – Este texto nos muestra que hay vida en la obediencia a los mandamientos. La pregunta surge: ¿Hay vida eterna en el cumplimiento de la Torá o hay una larga vida en la tierra? La respuesta es: ambas cosas. Hay mandamientos que producen una vida larga debajo del sol y hay otros mandamientos que fueron dados para dar vida eterna al mundo. Por ejemplo el mandamiento que nos ordena creer en el profeta como Moshé, cf. Deuteronomio 18:15, 18 es uno de los que dan vida eterna, como está escrito en Hechos 16:31: “Ellos respondieron: Cree en el Señor Yeshúa, y serás salvo, tú y tu casa.” En Romanos 10:3-10 está escrito: “Pues desconociendo la justicia de Elohim y procurando establecer la suya propia, no se sometieron a la justicia de Elohim. Porque el Mesías es la meta de la Torá para justicia a todo aquel que cree. Porque Moshé escribe que el hombre que practica la justicia que es de la Torá, vivirá por ella. Además, la justicia que es de la fe, dice así: NO DIGAS EN TU CORAZÓN: "¿QUIÉN SUBIRÁ AL CIELO?" (esto es, para hacer bajar al Mesías), o "¿ QUIÉN DESCENDERÁ AL ABISMO?" (esto es, para subir al Mesías de entre los muertos). Mas, ¿qué dice? CERCA DE TI ESTA LA PALABRA, EN TU BOCA Y EN TU CORAZÓN, es decir, la palabra de fe que predicamos: que si confiesas con tu boca a Yeshúa por Señor, y crees en tu corazón que Elohim le resucitó de entre los muertos, serás salvo; porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación.” No hay contradicción entre Moshé y Yeshúa. Si fuese así, Yeshúa sería un falso mesías. Lo que Romanos 10 enseña es lo mismo que Levítico 18:5, que hay vida para aquel que practica la Torá, porque la Torá lleva la persona al Mesías y a la justicia de la fe, la cual está citada en la Torá, cf. Deuteronomio 30:12-14. El problema surge cuando una persona intenta usar aquellos mandamientos que no son dados para vida eterna y cumplirlos en su propia fuerza para así obtener la salvación de su alma por los propios méritos. Otra enseñanza falsa, que existe dentro del judaísmo apóstata, es que uno se salva si las obras buenas pesan más que las obras malas. Esos caminos son engañosos y sumamente combatidos en los Escritos Apostólicos por los emisarios del Mesías. En la traducción hecha por Dr. David H. Stern [16] de Gálatas 3:12 está escrito: “Sin embargo, el legalismo no está basado en la confianza y la fidelidad, sino en una mala interpretación del texto que dice, EL QUE LAS HACE, VIVIRÁ POR ELLAS.” Sexta y séptima aliyá, 18:6-30 18:24 “No os contaminéis con ninguna de estas cosas, porque por todas estas cosas se han contaminado las naciones que voy a echar de delante de vosotros.” – Todas estas cosas, cf. v 6-23, hicieron en Egipto y en la tierra de Kenáan. Aquí vemos que hay muchos mandamientos de la Torá para las naciones. Sólo en este texto hay 24 mandamientos que aplican a los gentiles de los 613 que fueron dados a Israel. Las naciones que habían quebrantado estos mandamientos fueron condenadas por ello. Casi todos son de carácter sexual. Pero también hablan de quemar a sus hijos a un dios pagano, idolatría y derramamiento de sangre inocente. Por esto se pueden encontrar en este texto los tres pecados cardinales, sexo, idolatría y violencia. Por estos tres pecados viene el
  • juicio de HaShem sobre todos los hombres, benei Noaj, hijos de Noé, como está escrito en Efesios 5:3-7: “Pero que la inmoralidad, y toda impureza o avaricia, ni siquiera se mencionen entre vosotros, como corresponde a los santos; ni obscenidades, ni necedades, ni groserías, que no son apropiadas, sino más bien acciones de gracias. Porque con certeza sabéis esto: que ningún inmoral, impuro, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino del Mesías y de Elohim. Que nadie os engañe con palabras vanas, pues por causa de estas cosas la ira de Elohim viene sobre los hijos de desobediencia. Por tanto, no seáis partícipes con ellos.” Las naciones tienen una responsabilidad delante de HaShem para cumplir sus mandamientos y si no lo hacen, vendrá su juicio tarde o temprano. Este texto nos enseña además que como la tierra de Israel es un lugar sagrado, los pecados que son cometidos allí son condenados más que si hubieran sido cometidos en otro lugar. 18:28 “no sea que la tierra os vomite por haberla contaminado, como vomitó a la nación que estuvo antes de vosotros.” – La tierra de Israel vomita a los moradores que comenten estos pecados inmorales. Por causa de que los hijos de Kenáan practicaban estos pecados, los hijos de Israel recibieron la orden de exterminarlos de sobre la tierra santa. En esta Parashá están los mandamientos número 184-211 de los 613 184. Prohibición para los kohanim de entrar en el Santuario en todo momento, Levítico 16:2. 185. Precepto de realizar el servicio de ofrendas el día de Yom Kipur, Levítico 16:3. 186. Prohibición de degollar una ofrenda fuera del Atrio del Templo, Levítico 17:3-4. 187. Precepto de cubrir la sangre después de degollar un animal, Levítico 17:13. 188. Prohibición de tener placer carnal con cualquier mujer que se encuentra en la categoría de ervá («mujer prohibida»), Levítico 18:6. 189. Prohibición de descubrir la desnudez del padre, Levítico 18:7. 190. Prohibición de descubrir la desnudez de la madre, Levítico 18:7. 191. Prohibición de tener relaciones sexuales con la esposa del padre, aunque no sea la madre, Levítico 18:8. 192. Prohibición de descubrir la desnudez de una hermana, Levítico 18:9. 193. Prohibición de tener relaciones sexuales con la hija del hijo, Levítico 18:10. 194. Prohibición de tener relaciones sexuales con la hija de la hija, Levítico 18:10. 195. Prohibición de tener relaciones sexuales con la hija, Levítico 18:10. 196. Prohibición de tener relaciones sexuales con la hija de su padre, Levítico 18:11. 197. Prohibición de tener relaciones sexuales con la hermana del padre, Levítico 18:12. 198. Prohibición de tener relaciones sexuales con la hermana de la madre, Levítico 18:13. 199. Prohibición de tener relaciones sexuales con el hermano del padre, Levítico 18:14. 200. Prohibición de tener relaciones sexuales con la esposa del hermano del padre, Levítico 18:14. 201. Prohibición de tener relaciones sexuales con la esposa del hijo, Levítico 18:15. 202. Prohibición de tener relaciones sexuales con la esposa del hermano, Levítico 18:16. 203. Prohibición de tener relaciones sexuales con una mujer y su hija, Levítico 18:17. 204. Prohibición de tener relaciones sexuales con una mujer y la hija de su hijo, Levítico 18:17. 205. Prohibición de tener relaciones sexuales con una mujer y la hija de su hija, Levítico 18:17. 206. Prohibición de tener relaciones sexuales con dos hermanas mientras las dos estén vivas, Levítico 18:18. 207. Prohibición de tener relaciones sexuales con una mujer en estado menstrual (nidá), Levítico 18:19. 208. Prohibición de entregar a un hijo a Mólej, Levítico 18:21. 209. Prohibición de tener relaciones homosexuales, Levítico 18:22. 210. Prohibición para el hombre de tener relaciones sexuales con animales, Levítico 18:23. 211. Prohibición para la mujer de tener relaciones sexuales con animales, Levítico 18:23. [1] Strong H3727, kappôreth, kap-po'-reth, From H3722; a lid (used only of the cover of the sacred Ark): - mercy seat. [2] Strong H3722 kâphar, kaw-far', A primitive root; to cover (specifically with bitumen); figuratively to expiate or condone, to placate or cancel: -appease, make (an) atonement, cleanse, disannul, forgive, be merciful, pacify, pardon, to pitch, purge (away), put off, (make) reconcile (-liation).
  • [3] Strong G2435 ἱλαστήριον, hilastērion, hil-as-tay'-ree-on, Neuter of a derivative of G2433; an expiatory (place or thing), that is, (concretely) an atoning victim, or (specifically) the lid of the Ark (in the Temple): - mercyseat, propitiation. [4] Strong G2433 ἱλάσκοµαι, hilaskomai, hil-as'-kom-ahee, Middle voice from the same as G2436; to conciliate, that is, (transitively) to atone for (sin), or (intransitively) be propitious: - be merciful, make reconciliation for. [5] Avodat Yom Kipur 4:7. [6] Yoma 39a, traducido por el autor de la versión inglesa de “The Soncino Talmud”, Davka Corporation and/or Judaica Press, Inc. Brooklyn, NY. [7] Fue gran sacerdote en tiempos de Alejandro Magno. [8] Yoma 39b, traducido por el autor de la versión inglesa de “The Soncino Talmud”, Davka Corporation and/or Judaica Press, Inc. Brooklyn, NY. [9] Strong H5799 ‛ăzâ'zêl, az-aw-zale', From H5795 and H235; goat of departure; the scapegoat: - scapegoat. Strong H5795 ‛êz, aze, From H5810; a she goat (as strong), but masculine in plural (which also is used elliptically for goats' hair): - (she) goat, kid. Strong H235 'âzal, aw-zal', A primitive root; to go away, hence to disappear: - fail, gad about, go to and fro [but in Eze. 27:19 the word is rendered by many “from Uzal,” by others “yarn”], be gone (spent). [10] Yoma 67. [11] Rashí sobre Yoma 67. [12] Pirkei d´rabi Eliazar 40. [13] Ets Yosef; Vayikrá Rabá 21:11. [14] Jinuj 95. [15] Strong H8163 śâ‛îyr śâ‛ir, saw-eer', saw-eer', From H8175; shaggy; as noun, a he goat; by analogy a faun: - devil, goat, hairy, kid, rough, satyr. Strong H8175 śâ‛ar, saw-ar', A rpim root; to storm; by implication to shiver, that is, fear: - be (horribly) afraid, fear, hurl as a storm, be tempestuous, come like (take away as with) a whirlwind. [16] Complete Jewish Bible, por David H. Stern, traducido del inglés por el autor.
  • Parashá 30 Kedoshim Levítico 19:1 – 20:27 Por Dr K Blad © Prohibida toda reproducción lucrativa. Aliyás de la Torá: 1. 19:1-14 2. 19:15-22 3. 19:23-32 4. 19:33-36 5. 20:1-7 6. 20:8-22 7. 20:23-27 8. Maftir: 20:25-27 Haftará: Amós 9:7-15 (A); Ezequiel 20:2-20 (S) Los Escritos Apostólicos: Mateo 19:1 – 21:46 Kedoshim Significa “santos”. Comentarios Primera aliyá, 19:1-14 19:2 “Habla a toda la congregación de los hijos de Israel y diles: "Seréis santos porque yo, HaShem vuestro Elohim, soy santo.” – Según el Midrash, [1] este texto muestra que cuando Moshé transmitió la Torá al pueblo de Israel no solía reunir a toda la congregación de una vez. Por regla general Moshé se reunió primero con su hermano Aharón y le transmitió de manera profunda todo lo que había recibido de HaShem. Luego Aharón se sentó a la mano derecha de Moshé. Después vinieron los dos hijos de Aharón, Elazar e Itamar, y Moshé repetía las enseñanzas a ellos según su nivel de comprensión. Ellos luego se sentaron cerca de su padre Aharón y su tío Moshé. Después fue repetido el mismo pasaje de la Torá a los ancianos de Israel según su nivel de comprensión y, finalmente, Moshé repitió toda la enseñanza a todos los varones del pueblo. Este fue el procedimiento normal para transmitir la Torá al pueblo. Moshé, por lo tanto, escuchó la misma lección cinco veces, una vez directamente de HaShem y cuatro veces de su propia boca. Pero en esta ocasión Moshé recibe la orden de convocar a toda la asamblea, inclusive las mujeres y los niños. La razón para hacerlo fue que esta sección contiene muchísimas leyes que tienen que ver con todo el pueblo y, según Rashí, porque la mayor parte de las leyes esenciales de la Torá dependen de esta Parashá. Por ejemplo, en esta sección se encuentra la ley general de amar al prójimo como a sí mismo. También se puede encontrar mandamientos muy similares a las diez palabras que fueron pronunciadas ante todo el pueblo en Sinai. [2] En total hay 51 mandamientos en esta corta Parashá. Este versículo también nos enseña que la santidad no es solamente para los sacerdotes y levitas, sino para toda la congregación de los hijos de Israel. La santidad consiste en ser apartado de las costumbres que son practicadas por los pueblos que están alejados de HaShem y dedicarse a Él en obediencia a Sus mandamientos. 19:3 “Un hombre ha de reverenciar a su madre y a su padre. Y guardaréis mis shabats; yo soy HaShem vuestro Elohim.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “reverenciar” es “yaré”, [3] y significa “temer”, “reverenciar”. Hay una diferencia entre este mandamiento y el de Éxodo 20:12 donde está escrito:
  • “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días sean prolongados en la tierra que HaShem tu Elohim te da.” La palabra hebrea que ha sido traducida como “honrar” es “kavad”, [4] que significa “ser pesado”, “ser rico”, “tener honra”, “ser una carga”. En Éxodo 20 está escrito que debemos honrar a nuestro padre y a nuestra madre, y en Levítico 19 está escrito que debemos temer a nuestra madre y a nuestro padre. No es lo mismo honrar que temer. Honrar a los padres tiene que ver con dar a los padres los bienes materiales que necesitan y satisfacer todas sus necesidades, como está escrito en Mateo 15:3-6: “Y respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Elohim a causa de vuestra tradición? Porque Elohim dijo: "HONRA A tu PADRE Y A tu MADRE," y: "QUIEN HABLE MAL DE su PADRE O DE su MADRE, QUE MUERA." Pero vosotros decís: "Cualquiera que diga a su padre o a su madre: 'Es ofrenda a Elohim todo lo mío con que pudieras ser ayudado', no necesitará más honrar a su padre o a su madre." Y así invalidasteis la palabra de Elohim por causa de vuestra tradición.” Aquí vemos que la honra a los padres tiene que ver con una ayuda económica. Honrar a los padres también implica obedecerles en el Señor, como está escrito en Efesios 6:1-3: “Hijos, obedeced a vuestros padres en el Señor, porque esto es justo. HONRA A TU PADRE Y A tu MADRE (que es el primer mandamiento con promesa), PARA QUE TE VAYA BIEN, Y PARA QUE TENGAS LARGA VIDA SOBRE LA TIERRA.” En el texto de Éxodo aparece primero el padre y luego la madre en referencia a la honra, pero en el texto de Levítico aparece primero la madre y luego el padre en referencia al temor, o a la reverencia. ¿Por qué aparece primero la madre y luego el padre en este texto? ¿Se debe temer más a la madre que al padre? Vamos a dar dos explicaciones a esto. Por regla general, es más fácil temer, en el sentido de respetar y reverenciar, al padre, por su forma masculina de ser, que la madre. El niño tiende a aprovecharse de la dulzura y el carácter suave de la madre. Es más fácil faltar el respeto a la madre que al padre. Por esto la Torá pone la madre primero, para que no dejemos de mostrarle respeto a nuestras madres, sino respetar a los dos padres por igual. Sin embargo, al mirar el contexto vemos que hay una escala de reverencia, madre, padre y HaShem. Es una escala invertida de autoridad. Según este orden, el niño va aprendiendo durante el desarrollo de su vida quién está por encima de él. Primero aprende a temer a la madre, que es la que más tiempo se dedica a él durante sus primeros años de vida. Luego el niño aprende a reverenciar a su padre y finalmente aprende a reverenciar a HaShem. Este texto nos enseña que una manera de mostrar respeto a HaShem es guardar el shabat. El que no guarda el shabat no teme a HaShem. El que teme a HaShem guarda el shabat. Respetar a los padres implica, entre otras cosas, que un hijo no puede contradecir las palabras de ellos. Tampoco puede decir: “Lo que dice mi padre es correcto”. Si los padres tienen sillas reservadas para ellos un hijo no debe sentarse en ellas. El texto hebreo dice literalmente: “Un hombre...” Esto nos enseña que el varón casado está más comprometido con sus padres que la mujer casada. Una mujer casada no está obligada a obedecer a sus padres cuando su marido diga algo contrario. En el momento de su boda, la mujer pasa de estar bajo la autoridad de su padre a estar bajo la autoridad de su esposo, como está escrito en 1 Corintios 11:3: “Pero quiero que sepáis que la cabeza de todo hombre es el Mesías, y la cabeza de la mujer (casada) es el hombre (con el cual está casada), y la cabeza del Mesías es Elohim.” 19:4 “No os volváis a los ídolos, ni hagáis para vosotros dioses de fundición; yo soy HaShem vuestro Elohim.” – La raíz de la palabra que ha sido traducida como “volváis” es “paná”, [5] y significa “encarar”, “volverse a”, “mirar hacia”. Esto implica que está prohibido mirar con
  • curiosidad y asombro a los ídolos y a las estatuas. Según Rambam, [6] en la práctica también implica que está prohibido leer cualquier libro, escuchar conferencias o involucrarse en cultos, religiones o filosofías que sean extraños a la Torá. Este texto también nos enseña que está prohibido hacer viajes turísticos para contemplar las ruinas de los templos mayas en Centroamérica, los pirámides en Egipto, la iglesia Notre Dam en Paris, los templos budistas en Asia y el templo Bahai en Haifa o cualquier otro lugar de culto pagano. Cuando una persona admira o mira con asombro a los edificios y las imágenes de los dioses paganos se hace culpable de quebrantar este mandamiento. “ni hagáis para vosotros dioses de fundición” – Está prohibido fabricar ídolos, incluso para los no judíos. Esto incluye la prohibición de comerciar con estatuas idolátricas, santos católicos, crucifijos, budas y demás objetos de culto pagano. También está prohibido a un israelita sacar beneficio económico de la idolatría de los gentiles. 19:10 “Tampoco rebuscarás tu viña, ni recogerás el fruto caído de tu viña; lo dejarás para el pobre y para el forastero. Yo soy HaShem vuestro Elohim” – La Torá enseña que hay que tratar a los pobres de manera favorable. HaShem tiene un corazón muy sensible a las necesidades de los débiles y nos ordena ayudar de forma práctica y económica a los necesitados. 19:11 “No hurtaréis, ni engañaréis, ni os mentiréis unos a otros.” – Este hurto tiene que ver con objetos materiales. Como hay más de un mandamiento que prohíbe el hurto, se entiende que los dos están hablando de dos cosas diferentes. El primer mandamiento contra el hurto se encuentra en las diez palabras, como está escrito en Éxodo 20:15: “No hurtarás.” Como la infracción voluntaria de la mayoría de los mandamientos que están en las diez palabras trae la pena de muerte, también se interpreta que el hurto del cual se está hablando allí no es el hurto de las cosas, sino de las personas, con otras palabras, del secuestro. El secuestro es un delito que merece la pena capital, como está escrito en Éxodo 21:16: “El que secuestre a una persona, ya sea que la venda o sea hallada en su poder, ciertamente morirá.” Así que, en Levítico 19 se habla del hurto de los objetos. Está prohibido apropiarse de cualquier cosa que sea de otra persona. Yaakov vivía con su suegro durante 20 años y cuando salió de allí podía testificar que no había tomado absolutamente nada de lo que pertenecía a Laván, como está escrito en Génesis 31:37: “Aunque has buscado en todos mis enseres, ¿qué has hallado de todos los enseres de tu casa? Ponlo delante de mis parientes y de tus parientes para que ellos juzguen entre nosotros dos.” Esta actitud muy cuidadosa que había en nuestro padre Yaakov de no llevar nada de la casa de Laván, ni siquiera una cucharita o una aguja para coser, es un buen ejemplo para todos nosotros. Como HaShem está dando el tiempo a cada persona, el tiempo es algo que cada uno tiene que administrar correctamente y no perder. Por lo tanto está prohibido tomar el tiempo de una persona sin su permiso. Fulano se acerca a Mengano, que es un hombre muy ocupado, y le pide cinco minutos para hablar. Mengano accede y está dispuesto a darle cinco minutos de su precioso tiempo, pero Fulano no respeta los cinco minutos sino que sigue hablando y hablando, sin ser consciente de que no solamente está pervirtiendo su propia palabra, sino realmente está hurtando el tiempo de Mengano. Otra forma de hurtar es llegar tarde a una cita. El que llega tarde está hurtando el tiempo precioso de las personas que le están esperando. Si uno llega tarde y no cumple con su compromiso para llegar a cierta hora, no solamente ha corrompido su palabra, sino también ha hurtado el tiempo de los demás.
  • Otra manera de hurtar es trabajar con negligencia. Si el patrón ha contratado a un obrero para trabajar, ese obrero es digno de su salario si trabaja. Pero si es negligente en su trabajo, o toma pausas sin permiso, está hurtando de su patrón. ¿Cómo luego tiene conciencia para cobrar por un tiempo que no ha trabajado, o por un trabajo que ha sido hecho de mala manera? Un hombre santo trabaja igual cuando el jefe esté presente que cuando no está. Si alguien necesita un jefe que le vigile para que trabaje bien y no tome pausas innecesarias en su trabajo, es un ladrón. Un verdadero israelita es uno en quien no hay engaño, como está escrito en Juan 1:47: “Yeshúa vio venir a Natanel y dice de él: He aquí un verdadero israelita en quien no hay engaño.” Otra forma de hurto es cuando Fulano intenta convencer a Mengao, que es miembro de otra congregación, para que deje su congregación para venir a formar parte de la congregación de Fulano. En esta escritura el mandamiento de no hurtar está escrito de forma plural. Esto nos enseña que cualquiera que sepa de un hurto y no diga nada, también es culpable. El que no habla se convierte en un compañero del que pecó. 19:12 “Y no juraréis en falso por mi nombre, profanando así el nombre de tu Elohim; yo soy HaShem.” – El contexto habla del dinero. Cuando una persona hurta, tiende a esconder su delito engañando al prójimo, cf. v. 11. Si no se arrepiente tiende a mentir. Puede tratarse de un depósito confiado o algo prestado que la persona niega haber recibido. Es posible que también llegue a jurar en falso por el nombre de HaShem delante de una corte de justicia, Beit Din, diciendo que no se apropió de los bienes del otro. Es un delito grave jurar algo por el nombre de HaShem que no es verdadero. Rashí señala que cuando este texto dice: “no juraréis en falso por mi nombre” se está refiriendo a cualquiera de los nombres de Elohim, puesto que en Éxodo 20:7 sólo se refiere al Nombre sagrado, YHWH. Esta escritura nos enseña que está permitido jurar por el nombre de HaShem. La prohibición solamente es contra el hecho de jurar en falso por su Nombre. ¿Cómo entonces podemos entender el texto de Mateo 5:33-37 donde el Mesías nos está enseñando acerca de no jurar, como está escrito: “También habéis oído que se dijo a los antepasados: "NO JURARAS FALSAMENTE, SINO QUE CUMPLIRÁS TUS JURAMENTOS A HASHEM." Pero yo os digo: no juréis de ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Elohim; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Yerushalayim, porque es LA CIUDAD DEL GRAN REY. Ni jurarás por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro ni un solo cabello. Antes bien, sea vuestro hablar: "Sí, sí" o "No, no"; y lo que es más de esto, procede del mal.”? Al leer este texto nos da la impresión de que el Mesías prohíbe jurar. En tal caso su enseñanza iría en contra de la Torá que permite jurar, cf. Génesis 21:31; 24:9; Números 30:2. El manuscrito hebreo de Mateo, llamado DuTillet, nos puede traer luz sobre esta cuestión. Allí está escrito: “no juréis por ninguna cosa”, en hebreo “shum davar”. Así que el Mesías no prohíbe el juramento en sí, sino un juramento que se hace por las cosas. El contexto de Mateo 5 confirma esta interpretación, donde habla de que no se puede jurar por el cielo, la tierra, Yerushalayim o la cabeza, que son cosas. Pero sí está permitido hacer un juramento por el nombre de HaShem, con tal que no se haga en vano, sin cumplirlo. 19:13 “No defraudarás a tu prójimo, ni le robarás. El salario de un jornalero no ha de quedar contigo toda la noche hasta la mañana.” – La Torá sigue hablando del dinero. Aquí hay tres prohibiciones acerca de tomar o retener el dinero del otro. La primera implica no tomar ventaja de una posición favorable para retener el dinero del otro. Por ejemplo, si alguien debe dinero a otro, no podrá retenerlo haciendo excusas, o utilizando trucos para seguir reteniéndolo. La segunda prohibición implica no robar en público con violencia, en contraste con el versículo 11 donde se está refiriendo al hurto que se hace en secreto.
  • La tercera prohibición implica no demorar el pago de un obrero, más tiempo de lo acordado. Ese delito es considerado como si se tomara el alma del trabajador. Al ver tantas prohibiciones en contra del hurto entendemos la gravedad de este pecado en los ojos de HaShem. El hurto produce maldición para el que lo practica, como está escrito en Zacarías 5:1-4: “Alcé de nuevo mis ojos y miré, y he aquí un rollo que volaba. Y me dijo: ¿Qué ves? Y respondí: Veo un rollo que vuela; su longitud es de veinte codos y su anchura de diez codos. Entonces me dijo: Esta es la maldición que sale sobre la faz de toda la tierra; ciertamente todo el que roba será destruido según lo escrito en un lado, y todo el que jura será destruido según lo escrito en el otro lado. La haré salir--declara HaShem de los ejércitos-- y entrará en casa del ladrón y en casa del que jura por mi nombre en falso; y pasará la noche dentro de su casa y la consumirá junto con sus maderas y sus piedras.” 19:14 “No maldecirás al sordo, ni pondrás tropiezo delante del ciego, sino que tendrás temor de tu Elohim; yo soy HaShem.” – Hay una relación entre no maltratar al minusválido, el sordo y el ciego, y el temor a HaShem. Por un lado significa que al maltratar a los débiles se está maltratando a HaShem que los ha creado. Por otro lado tiene que ver con una actitud de desprecio en el corazón que sólo HaShem conoce. Está prohibido menospreciar al débil en el corazón, aprovecharse de él, burlarse de él o fastidiarle. Por eso dice “y temerás a tu Elohim”. HaShem ve la actitud secreta del corazón de cada uno. Y si alguien teme a HaShem no va a pensar mal de los que sufren algún desperfecto. Si interpretamos este texto en el nivel remez, alegórico, aprendemos que poner tropiezo delante de un ciego también puede significar dar un consejo malo al ignorante. El temor de Elohim es un antídoto contra este delito. El que sabe que HaShem conoce sus pensamientos no va a aprovecharse de un ignorante para su propio beneficio o para producirle daño. Segunda aliyá, 19:15-22 19:15 “No haréis injusticia en el juicio; no favorecerás al pobre ni honrarás al grande, sino que con justicia juzgarás a tu prójimo.” – Este texto no está hablando a cualquier ciudadano en Israel, sino a los jueces. El ciudadano no tiene el derecho de juzgar a su prójimo, como está escrito en Mateo 7:1-6: “No juzguéis para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzguéis, seréis juzgados; y con la medida con que midáis, se os medirá. ¿Y por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no te das cuenta de la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo puedes decir a tu hermano: "Déjame sacarte la mota del ojo", cuando la viga está en tu ojo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás con claridad para sacar la mota del ojo de tu hermano. No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las huellen con sus patas, y volviéndose os despedacen.” El texto de Levítico 19:15 nos enseña que la Torá fue escrita, en primer lugar, para los jueces de Israel. Un juez no puede favorecer a un pobre por compasión si ha cometido un delito. El estado social no puede cambiar la justicia. De la misma manera está prohibido para un juez honrar a un hombre que es grande, en el sentido de rico. Si él cambia su conducta o su sentencia ante un rico por el hecho de que tiene dinero o porque pudiera tener el poder para hacerle daño, es un juez perverso. Esta actitud también está prohibida entre los ciudadanos. Si honramos a una persona rica solamente por su estado económico, y no damos el mismo honor al que es pobre, cometemos pecado y hacemos acepción de personas, como está escrito en Jacobo (Stg.) 2:1-9: “Hermanos míos, no tengáis vuestra fe en nuestro glorioso Señor Yeshúa HaMashíaj con una actitud de favoritismo. Porque si en vuestra sinagoga entra un hombre con anillo de oro y vestido de ropa lujosa, y también entra un pobre con ropa sucia, y dais atención especial al que lleva la ropa lujosa, y decís: Tú siéntate aquí, en un buen lugar; y al pobre decís: Tú estate allí de pie, o siéntate junto a mi estrado; ¿no habéis hecho distinciones entre vosotros mismos, y habéis
  • venido a ser jueces con malos pensamientos? Hermanos míos amados, escuchad: ¿No escogió Elohim a los pobres de este mundo para ser ricos en fe y herederos del reino que Él prometió a los que le aman? Pero vosotros habéis menospreciado al pobre. ¿No son los ricos los que os oprimen y personalmente os arrastran a los tribunales? ¿No blasfeman ellos el buen nombre por el cual habéis sido llamados? Si en verdad cumplís la Torá real conforme a la Escritura: AMARÁS A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO, bien hacéis. Pero si mostráis favoritismo, cometéis pecado y sois hallados culpables por la Torá como transgresores.” “con justicia juzgarás a tu prójimo” – Esto puede entenderse de varias maneras. Primero en el nivel peshat, simple, como hemos mencionado antes, de manera que un juez no puede tener en cuenta el estado económico del procesado a la hora de dictar sentencia. Esta oración serviría para reafirmar lo antes dicho. La segunda manera de interpretación de este texto es que el procesado debe ser considerado inocente hasta que se demuestre lo contrario con pruebas y testigos. Una tercera manera de entender sería que, en el caso de duda de la conducta de una persona, se debe de interpretar su conducta de la manera más benévola, por no saber exactamente las razones y los motivos detrás de ese comportamiento dudoso que se parece a una conducta pecaminosa. Nunca juzgues una persona sin haber estado en su situación. El que es benévolo en su manera de tratar a su prójimo, recibirá un juicio más misericordioso ante el tribunal del Mesías. 19:16 “No andarás de chismoso entre tu pueblo; no te quedarás quieto ante la sangre de tu prójimo; yo soy HaShem.” – El chismoso es el que escucha un mal informe de otro y lo pasa a un tercero y luego se dirige al que fue calumniado y le revela lo que se dijo de él. Aunque sea cierto lo que se ha transmitido, se considera como chisme, en hebreo “rejilut”, y está prohibido por la Torá. La raíz de la palabra hebrea que ha sido traducida como “quedarás quieto” es “amad”, [7] y significa “estar de pie”, “estar quieto”. Entonces el sentido de esta oración es que no se puede quedar quieto ante el peligro de muerte de un ser humano, judío o no, si uno tiene la posibilidad de salvarle. La vida humana es tan valiosa que está permitido quebrantar casi todos los demás mandamientos para salvar una sola alma. Sin embargo, en el caso de que su propia vida esté en peligro, no hay obligación para ayudar al otro. Esto también implica que está prohibido quedarse callado si uno puede testificar a favor de otro para salvarle de una condena ante el Beit Din. 19:17 “No odiarás a tu compatriota en tu corazón; ciertamente reprenderás a tu prójimo, y no portarás pecado a causa de él.” – El odio en secreto está prohibido. Hay personas que nos caen mal sin que haya una razón lógica que explique por qué. Simplemente no nos gustan. En esos casos es importante no dejar lugar a ese sentimiento engañoso del corazón, sino tomar una decisión de amar al prójimo a pesar de que no nos cae bien. Con estas personas HaShem nos está poniendo a prueba para ver si estamos dispuestos a amar sin tener sentimientos favorables hacia el prójimo. El amor no es simplemente una emoción, es una decisión de ser benévolo con el prójimo, incluso sin que me dé algo beneficioso a cambio. El mandamiento de reprender al prójimo es uno de los más difíciles. A nadie nos gusta reprender ni ser reprendido. La carne dentro de nosotros es muy orgullosa y no acepta una corrección, especialmente si viene de uno que es semejante o inferior a nosotros. Sin embargo, es importante tomar en serio este mandamiento para vigilar sobre el bienestar de nuestros hermanos en la fe. Una persona madura y espiritual aprecia una reprensión dada en su justo momento porque sabe que puede equivocarse fácilmente aunque sea madura. Por eso, aprecia la corrección para poder mejorar su conducta y evitar errores que causen daño al nombre de HaShem, a sí mismo y al prójimo. Hay algunas indicaciones generales que nos ayudan a cumplir este mandamiento correctamente: 1. El que ve a otro israelita quebrantar una norma directa de la Torá debe corregirlo, aún cuando sepa que el otro no acepte la reprensión.
  • 2. Si el pecado cometido por el otro no es una prohibición directa de la Torá y el que lo ve está seguro de que no va a aceptar la reprensión, no debe corregirlo. 3. Si la persona que ve al otro cometer una falta no sabe si el otro le va a hacer caso o no, debe reprenderlo incluso si comete una falta que no sea contra una ley directa de la Torá. 4. El mandamiento de reprender a otro sólo se aplica cuando el otro es una persona que desea cumplir la Torá. No se aplica sobre un malvado o sobre uno que desprecia abiertamente la Torá, cf. Proverbios 9:8. 5. Si el Beit Din está en condiciones para castigar al que infrinja una prohibición, está obligado a hacerlo. 6. El que esté obligado a corregir a otro debe hacerlo hasta que el trasgresor esté a punto de insultarlo o golpearlo, cf. 1 Samuel 20:32-33. “y no portarás pecado a causa de él” – Este texto nos enseña varias cosas. Primero, si reprendes a tu prójimo, no pecas. Segundo, si no reprendes a tu prójimo, llevarás pecado por causa de él, como está escrito en Ezequiel 3:18-19: “Cuando yo diga al impío: "Ciertamente morirás", si no le adviertes, si no hablas para advertir al impío de su mal camino a fin de que viva, ese impío morirá por su iniquidad, pero yo demandaré su sangre de tu mano. Pero si tú has advertido al impío, y éste no se aparta de su impiedad ni de su camino impío, morirá él por su iniquidad, pero tú habrás librado tu vida.” En Mateo 18:15-17 está escrito: “Y si tu hermano peca, ve y repréndelo a solas; si te escucha, has ganado a tu hermano. Pero si no te escucha, lleva contigo a uno o a dos más, para que TODA PALABRA SEA CONFIRMADA POR BOCA DE DOS O TRES TESTIGOS. Y si rehúsa escucharlos, dilo a la congregación; y si también rehúsa escuchar a la congregación, sea para ti como el gentil y el recaudador de impuestos.” Estos textos nos muestran que tenemos una responsabilidad para corregirnos mutuamente para no llevar pecado por causa del otro, como también está escrito en Hebreos 3:12-13: “Tened cuidado, hermanos, no sea que en alguno de vosotros haya un corazón malo de incredulidad, para apartarse del Elohim vivo. Antes exhortaos los unos a los otros cada día, mientras todavía se dice: Hoy; no sea que alguno de vosotros sea endurecido por el engaño del pecado.” Sin embargo, para no llevar pecado por causa de la reprensión hacia el otro es importante considerar varias cosas. Primero, la reprensión no debe ser hecha en público, para no avergonzar al que peca, como nos enseña el Rebe Yeshúa, “ve y repréndelo a solas”. Sin embargo, hay casos cuando los líderes tienen que ser corregidos en público para que su pecado no sea un mal ejemplo para el pueblo, cf. 1 Timoteo 5:19-20. En segundo lugar, debemos cuidar nuestra voz y las palabras para que la reprensión no dañe al trasgresor, cf. 2 Timoteo 2:24-26. Si una persona no hace caso a la primera advertencia, uno debe buscar dos o tres testigos para corregirlo con más peso. Si aún así no quiere arrepentirse el caso debe ser llevado a la corte de justicia, el Beit Din, aquí traducido como “congregación” en el texto de Mateo 18:17. Si el trasgresor rehúsa hacer caso a la sentencia del Beit Din, será considerado como un gentil y un colaborador con un pueblo invasor, con otras palabras, ya no es un miembro de la congregación de los hijos de Israel. En Mateo 7:3-6 está escrito: “¿Y por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no te das cuenta de la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo puedes decir a tu hermano: "Déjame sacarte la mota del ojo",
  • cuando la viga está en tu ojo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás con claridad para sacar la mota del ojo de tu hermano. No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las huellen con sus patas, y volviéndose os despedacen.” Para poder corregir a otra persona correctamente, uno debe ser cuidadoso de no ser culpable del mismo delito. Si alguien está infringiendo un mandamiento sin haber hecho teshuvá, arrepentimiento, tiene una mala conciencia que le da un sentimiento de culpa. El sentimiento de culpa puede estar basado en una realidad, que uno viva en pecado, o en una mentira, sin que uno viva en pecado. En ambos casos la culpabilidad tiende a buscar errores y pecados en los demás. Como uno se siente acusado por su propia conciencia, por sí mismo o por otros, es fácil proyectar ese sentimiento sobre otras personas y señalar y acusar los errores de los demás. El que se siente acusado acusa a los demás. También hay una tendencia de buscar auto justificación en los pecados de otros que viven una vida peor que uno mismo. Estas dos reacciones, la acusación y la auto justificación son síntomas de un alma enferma que no ha experimentado el perdón de sus pecados. Sin embargo, el que primero ha tratado con su propia viga, no solamente está en condiciones para corregir al prójimo, sino está obligado a hacerlo, cuando las condiciones sean favorables. Yeshúa nos enseña, que después de sacar la viga del ojo de uno mismo, debemos ayudar al hermano a ser liberado de su paja. Pero si el otro no es un hermano, sino un perro o un cerdo, no vale la pena echarle estas perlas santas, porque las pisotearía y nos haría daño. En el Talmud [8] está escrito: “Es mejor hacer que una persona reconozca la verdad por sí misma que meterla en ella con cien latigazos”. El que no corrige la mala conducta de sus hijos comete un grave delito. 19:18 “No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo; yo soy HaShem.” – La venganza implica devolver las mismas acciones malas a alguien que las haya hecho. El rencor no es lo mismo que la venganza. El rencor es un sentimiento que alguien guarda contra otro por haber hecho este algo malo. Aquí se encuentra el mandamiento número dos en importancia en toda la Torá, como está escrito en Marcos 12:28-31: “Cuando uno de los escribas se acercó, los oyó discutir, y reconociendo que les había contestado bien, le preguntó: ¿Cuál mandamiento es el más importante de todos? Yeshúa respondió: El más importante es: "ESCUCHA, ISRAEL; HASHEM NUESTRO ELOHIM, HASHEM UNO ES; Y AMARÁS A HASHEM TU ELOHIM CON TODO TU CORAZÓN, Y CON TODA TU ALMA, Y CON TODA TU MENTE, Y CON TODA TU FUERZA." El segundo es éste: "AMARÁS A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO." No hay otro mandamiento mayor que éstos.” En el tiempo de Yeshúa había una discusión acerca de quién a estaba refiriendo la Torá cuando habla del prójimo. En Levítico 19:18 parece ser que la expresión “tu prójimo” solamente hace referencia a “los hijos de tu pueblo”, es decir, está limitado a significar solamente los israelitas. ¿Será que un judío sólo está obligado a amar a los judíos? En este caso podríamos aplicar la regla de interpretación número cinco del rav Ishmael que dice que un anunciado particular, “los hijos de tu pueblo”, es ampliado por un anunciado general que lo sigue, “tu prójimo”. Esto nos enseña que la expresión “el prójimo” no está limitada a significar solamente los hijos de Israel sino también a los extranjeros. Sin embargo, el amor tiene que mostrarse en primer lugar a los más cercanos. El que no ama a su hermano que ha visto no puede amar al forastero que no ha visto. El amor empieza con los cercanos y se va extendiendo a todos los hombres, como está escrito en 2 Pedro 1:5, 7: “Por esta razón también, obrando con toda diligencia, añadid... a la piedad, fraternidad y a la fraternidad, amor.” En el versículo 34 está escrito que hay que amar al extranjero, en hebreo “guer”, como a sí mismo. ¿Quién es este “guer”? Un guer puede ser un prosélito, un gentil que se ha convertido al
  • judaísmo, o un gentil que está viviendo en Israel como residente. Entonces ¿cuál es el significado de la palabra “guer” en este texto? El resto del versículo nos da la clave para entenderlo: “extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto”. Los hijos de Israel no fueron conversos en Egipto, sino extranjeros residentes. Por lo tanto podemos afirmar que en este mandamiento, la palabra “guer” no se refiere específicamente al converso, sino a todo residente en Israel. En su extensión esto nos enseña que tenemos el deber de amar a todos los hombres de la tierra. En Lucas 10:25-37 encontramos la respuesta de nuestro Rebe a la discusión acerca de quién es el prójimo de un judío, como está escrito: “Y he aquí, cierto intérprete de la Torá se levantó, y para ponerle a prueba dijo: Maestro, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Y él le dijo: ¿Qué está escrito en la Torá? ¿Qué lees en ella? Respondiendo él, dijo: AMARÁS A HASHEM TU ELOHIM CON TODO TU CORAZÓN, Y CON TODA TU ALMA, Y CON TODA TU FUERZA, Y CON TODA TU MENTE; Y A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO. Entonces le dijo: Has respondido correctamente; HAZ ESTO Y VIVIRÁS. Pero queriendo él justificarse a sí mismo, dijo a Yeshúa: ¿Y quién es mi prójimo? Respondiendo Yeshúa, dijo: Cierto hombre bajaba de Yerushalayim a Yerijó, y cayó en manos de salteadores, los cuales después de despojarlo y de darle golpes, se fueron, dejándolo medio muerto. Por casualidad cierto sacerdote bajaba por aquel camino, y cuando lo vio, pasó por el otro lado del camino. Del mismo modo, también un levita, cuando llegó al lugar y lo vio, pasó por el otro lado del camino. Pero cierto samaritano, que iba de viaje, llegó adonde él estaba; y cuando lo vio, tuvo compasión, y acercándose, le vendó sus heridas, derramando aceite y vino sobre ellas; y poniéndolo sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un mesón y lo cuidó. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al mesonero, y dijo: "Cuídalo, y todo lo demás que gastes, cuando yo regrese te lo pagaré." ¿Cuál de estos tres piensas tú que demostró ser prójimo del que cayó en manos de los salteadores? Y él dijo: El que tuvo misericordia de él. Y Yeshúa le dijo: Ve y haz tú lo mismo.” Yeshúa muestra cómo hay que interpretar la palabra “guer” en este contexto de la Torá. El guer incluye también a los que no son conversos, los samaritanos, es decir a un pueblo que fue considerado apóstata por los judíos, cf. Juan 4:9. Esto nos enseña que hay que amar a todos los demás pueblos de la tierra. Tu prójimo es aquella persona que tienes por delante, no importa que sea israelita o extranjero. El amor no debe limitarse solamente a los que nos traten bien, como está escrito en Romanos 5:6-10: “Porque mientras aún éramos débiles, a su tiempo el Mesías murió por los impíos. Porque a duras penas habrá alguien que muera por un justo, aunque tal vez alguno se atreva a morir por el bueno. Pero Elohim demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, el Mesías murió por nosotros. Entonces mucho más, habiendo sido ahora justificados por su sangre, seremos salvos de la ira por medio de él. Porque si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Elohim por la muerte de su Hijo, mucho más, habiendo sido reconciliados, seremos salvos por su vida.” Aquí vemos que el amor de Elohim incluye a los débiles, impíos, pecadores y enemigos, y se manifiesta en que él dio a Su Hijo por todos ellos, como está escrito en Juan 3:16: “Porque de tal manera amó Elohim al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en él, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Aquí no está escrito que Elohim amó solamente a aquella parte del pueblo de Israel que le obedecía, sino que amó al mundo entero. Esto incluye tanto a los que no le obedecían dentro del pueblo de Israel como a los que no son del pueblo judío en el mundo. La Torá nos enseña acerca del amor que debemos tener hacia los hijos de nuestro propio pueblo, y hacia el extranjero que habita con nosotros, porque estas son las personas hacia las cuales podemos expresar nuestro amor de manera inmediata. No puedo mostrar amor al que no
  • conozco. Los más allegados son los que pueden recibir mi amor, y tengo la responsabilidad de esforzarme para mostrarles amor a ellos de la misma manera que estoy haciendo conmigo mismo. Si amo a mi prójimo no le engaño ni tomo ventaja de él; soy cuidadoso con sus bienes como si fueran los míos, e incluso con más cuidado que con los míos; no le hago daño con mis palabras, sino que le hablo con respeto y hablo bien de él; no guardo mi alegría para mí mismo, sino la comparto con él y me alegro por su prosperidad como si fuera la mía; hago por él todo lo que a mí me hubiera gustado que me hiciera si yo hubiera estado en la misma situación. Esta escritura también nos enseña que debemos amarnos a nosotros mismos. Tú no puedes amar a otros si no te amas a ti mismo. “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, ni más ni menos. No se puede amar al prójimo más que a sí mismo, sino en la misma medida. El que no se ama a sí mismo es incapaz de amar al prójimo. Ámate a ti mismo, perdónate a ti mismo, habla bien de ti mismo, cuídate a ti mismo, y haz lo mismo con tu prójimo. En Romanos 8:32-35 está escrito: “El que no eximió ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos concederá también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Elohim? Elohim es el que justifica. ¿Quién es el que condena? El Mesías Yeshúa es el que murió, sí, más aún, el que resucitó, el que además está a la diestra de Elohim, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor del Mesías? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?” Esta escritura nos enseña que Yeshúa fue entregado por TODOS nosotros. El amor del Padre, que se manifiesta a través de Yeshúa HaMashíaj, es para todos y cada uno de nosotros en particular. “¿Quién acusará a los escogidos de Elohim?” – Si tú has sido escogido por Elohim para ser objeto de su amor, ¿quién eres tú para que te estés acusando a ti mismo? ¿Qué derecho tienes para tratarte mal si HaShem ha prohibido a hasatán acusarte cuando te has arrepentido de tus pecados? Romanos 8:33 habla en contra de hasatán, que es el acusador de los hermanos. Si Elohim, como Juez Supremo, te ha justificado, te ha declarado inocente, no hay ningún acusador que puede acusarte, porque la sentencia final ha sido dictada. Entonces ¿quién te ha dado el derecho de seguir acusándote por tus errores aun después de haberte arrepentido de ellos? Si hasatán no puede acusarte, ¿cómo te atreves a hacerlo tú? ¡Deja de acusarte a ti mismo! “¿Quién es el que condena?” – Se refiere al Juez, que tiene la autoridad para condenar, dar una sentencia judicial de condena. Como tú has creído en la muerte expiatoria de Yeshúa, HaShem no te puede condenar. Él no puede dictar una sentencia condenatoria contra ti porque ya te juzgó inocente a base de tu arrepentimiento y confianza en la obra de Yeshúa. Entonces ¿te atreves a dictar sentencias de culpa contra ti mismo? ¡Deja de una vez de usar palabras como: “soy un inútil”, “no valgo”, “no sirvo para eso”, “soy tan malo”, “siempre me equivoco”, “tengo mala memoria”, etc.! Esas palabras no están de acuerdo con lo que el Juez Justo ha sentenciado sobre ti. Te ha declarado inocente y libre de culpa. Así que, no te culpes a ti mismo ni dejes lugar para los sentimientos de acusación y de auto condenación. Ni siquiera debes pensar mal de ti mismo. Ámate a ti mismo, y recibe el amor que el Padre te ha dado por medio de Su Hijo, y podrás amar a tu prójimo como a ti mismo. El amor al prójimo depende de cuánto hemos entendido del amor que el Padre tiene hacia nosotros, como está escrito en 1 Juan 4:8: “El que no ama, no ha conocido a Elohim; porque Elohim es amor.” El que no se ama a sí mismo no conoce a Elohim. La fuente de nuestro amor es Elohim. Cuanto más conozcamos a Elohim, más vamos a poder amarnos a nosotros mismos y al prójimo, como está escrito en 1 Juan 4:19:
  • “Nosotros amamos, porque Él nos amó primero.” Nuestro amor depende de cuánto amor hayamos recibido de HaShem. Con otras palabras, si cultivamos nuestra relación con Él, vamos a poder recibir su amor, y así poder amar al prójimo de la misma manera como hemos sido amados por el Padre. 19:19 “Mis estatutos guardaréis. No aparearás dos clases distintas de tu ganado; no sembrarás tu campo con dos clases de semilla, ni te pondrás un vestido con mezcla de dos clases de material.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “mis estatutos” es “jukotai”. Viene de “juk” que implica un mandamiento que no tiene una explicación clara y lógica. Las prohibiciones de las mezclas de animales, de semillas y de diferentes tipos de material en la misma ropa, forman parte de los “jukot”, estatutos sin explicación. Este texto nos enseña que está prohibido, entre otras cosas, mezclar caballos con asnos para producir mulas o mulos. El mandamiento de no sembrar dos clases de semilla sólo se aplica en la tierra de Israel. El tratado Kilayim de la Mishá trata de todas las leyes que tienen que ver con diferentes tipos de semilla y especifica las distancias permitidas para sembrar y plantar. Cuando se habla de dos clases de material en el vestido, sólo se refiere a lino con lana, según Deuteronomio 22:11, donde encontramos el mismo mandamiento limitado a lino y lana. Una excepción de esta prohibición es la ropa del sumo sacerdote y la ropa que lleva tsitsit que puede contener mezcla de lana y lino. La razón es que estas prendas fueron instruidas directamente de HaShem. 19:20 “Si un hombre se acuesta con una mujer que sea sierva adquirida para otro hombre, pero que no haya sido redimida(totalmente) ni se le haya dado su libertad, habrá una indagación; no se les condenará a muerte, porque ella no era libre.” – La Torá sigue hablando de mezclas prohibidas y en este caso tiene que ver con un tipo de adulterio. Según Rashí, esta mujer es una mujer no hebrea, mitad esclava y mitad libre, designada para casarse con un siervo hebreo, cf. el comentario sobre Éxodo 21:4. Como ella no había sido redimida totalmente no había completado su kidushín, el primer paso del pacto matrimonial. Por esta razón este acto no es considerado como un adulterio, y no habrá pena de muerte, sino sólo azotes. 19:21 “Y él traerá a HaShem su ofrenda por la culpa a la entrada de la tienda de reunión; traerá un carnero como ofrenda por la culpa.” – Este es uno de los delitos que requiere una ofrenda por la culpa, asham. 19:22 “Y el sacerdote hará expiación por él con el carnero de la ofrenda por la culpa, delante de HaShem, por el pecado que ha cometido; y el pecado que ha cometido le será perdonado.” – El pecado en sí no tiene perdón, sino es el pecador que obtiene perdón si hay arrepentimiento y derramamiento de sangre. El pecador es liberado del pecado, pero el pecado es condenado en la muerte de los animales, que sirven como una sombra de la muerte de Yeshúa HaMashíaj, que es la realidad que proyecta esa sombra. Tercera aliyá, 19:23-32 19:23 “Cuando entréis en la tierra y plantéis toda clase de árboles frutales, tendréis por prohibido su fruto. Por tres años os será prohibido; no se comerá.” – La raíz de la palabra hebrea que ha sido traducida como “prohibido” es “arel” [9] que significa “obstruir”, “bloquear”, “cerrar”, “estar incircunciso”, cf. Éxodo 6:12 “incircunciso de labios”. El texto hebreo dice literalmente “y bloquearéis su obstrucción”, “ve-araltem arlató”, es decir, el fruto de ese árbol tenéis que prohibir porque está bloqueado, o vedado. No está permitido sacar beneficio de los frutos de los árboles durante los tres primeros años después de su plantación. Aunque sea un mandamiento juk, la Torá ofrece una pequeña explicación en el versículo 25: “para que os aumente su rendimiento.” Este mandamiento sólo aplica dentro de la tierra de Israel. 19:24 “Pero en el cuarto año todo su fruto os será santo, una ofrenda de alabanza a HaShem.” – Por gezerá shavá, similitud de expresiones, se entiende que este fruto debe ser tratado de la
  • misma manera que el segundo diezmo, cf. 27:30. Esto significa que sólo el dueño y su familia y los invitados por él, podrán comer este fruto en la ciudad de Yerushalayim. Si no puede llevarlo allí, tendrá que venderlo y gastar el dinero en Yerushalayim en sacrificios de paz y comidas. Hoy en día los frutos del cuarto año son redimidos con monedas. 19:26a “No comeréis sobre la sangre” – El Talmud[10] muestra como la expresión “sobre la sangre” puede ser interpretada de muchas maneras: · No comer la carne de un animal con su sangre. · No comer un animal muerto mientras siga teniendo señales de vida, (con movimientos etc). · No comer un sacrificio mientras que su sangre todavía esté en el recipiente para ser esparcido en el altar. · No comer la comida que normalmente es ofrecida a los familiares que están de luto, si el muerto ha sido ejecutado por el Sanedrín. · Los jueces del Sanedrín tienen que ayunar durante el día de la ejecución del sentenciado por ellos. · No comer de manera glotona ni obtener la comida por robo y así llegar ser ejecutado como un “hijo rebelde”, cf. Deuteronomio 21:18-21. · No comer antes de haber hecho la oración de la mañana que mantiene la vida (sangre). 19:26b “ni seréis adivinos ni agoreros.” – La primera palabra, en hebreo “najash”, [11] tiene que ver con adivinar el futuro por medio de ciertos hechos que ocurran, por ejemplo cuando un gato negro cruza la calle o cuando se rompe un espejo. Este mandamiento prohíbe la superstición. Laván practicaba este pecado, cf. Génesis 30:27 “supe por adivinación”. Sin embargo, esta práctica no es la misma que cuando una persona obtenga una revelación por medio del ruaj hakodesh (espíritu de profecía) con la ayuda de ciertas señales, cf. Génesis 24:14; Jueces 6:37; 1 Samuel 14:9-10. Este tipo de revelación es una forma de profecía inferior, llamado “nevuá ketaná”. La segunda palabra, en hebreo “anan”, [12] está relacionada con “oná”, “temporada”, y tiene que ver con la creencia en que ciertos días u horas traen buena o mala suerte para ciertas actividades. 19:27 “No cortaréis en forma circular los extremos de vuestra cabellera, y no dañaréis la extremidad de vuestra barba.” – Según Rashí, está prohibido igualar los sienes con el área del cráneo que está detrás de las orejas de modo que la circunferencia del cráneo quede redondeada periféricamente. La cabeza tiene dos partes, el rostro y el cráneo, que se unen en las dos sienes. Según Gur Ariyé, el punto de unión entre el rostro, junto con la barba, y el cráneo es lo que la Torá llama “peat roshjem”, “la esquina de vuestras cabezas”. La prohibición se aplica para cortar las patillas en su totalidad, es decir, el pelo de cualquiera de las sienes, de manera que la cabeza quede sin cabello desde el área detrás de la oreja hasta la frente. Este mandamiento sólo aplica a los varones israelitas. La tradición de dejar crecer los “pelles” no viene de los judíos jasídicos. El hecho de que los judíos yemenitas tenían pelles largos en su tierra natal es una evidencia de que esta tradición data, por lo menos, desde el tiempo del primer templo. La barba tiene cinco extremidades, dos en cada mejilla, las dos están en la parte superior junto a la cabeza, y una en el mantón. Según Rambam, [13] la prohibición de cortarse los bordes de la barba sólo se aplica para afeitarse con navaja. Estos mandamientos son dados para que el pueblo hebreo sea diferente a las demás naciones y especialmente para que no tenga la misma apariencia que los idólatras que solían afeitarse las patillas y cortarse los bordes de la barba. El contexto habla de no practicar adivinación y augurios.
  • 19:28 “No haréis sajaduras en vuestro cuerpo por un muerto, ni os haréis tatuajes; yo soy HaShem.” – Según Rashí, los amorreos, en hebreo “emorim”, cf. Génesis 14:7, solían rasguñarse en la carne en señal de duelo cuando alguien se les moría. Está prohibido tatuarse. 19:29 “No degradarás a tu hija haciendo que se prostituya, para que la tierra no se entregue a la prostitución ni se llene de corrupción.” – Se refiere a que un padre permita que su hija soltera tenga relaciones sexuales con un hombre sin antes haber hecho un pacto matrimonial con él. 19:30 “Mis shabats guardaréis y tendréis mi santuario en reverencia; yo soy HaShem.” – El shabat es un santuario en el tiempo, de la misma manera como el templo es un lugar apartado para HaShem en el espacio. Rashí dice que no estaba permitido entrar en el templo con bastón, con una faja de dinero, con zapatos o con polvo en los pies. Este texto nos enseña que en la actualidad no debemos pisar el lugar sagrado donde estuvo el templo, porque no tenemos medios para purificarnos de la teumá, la impureza ritual. Cuando uno se acerca al muro occidental del templo, debe hacerlo con reverencia. A la hora de retirarse no debe dar las espaldas al muro enseguida, sino caminar unos pasos hacia atrás y luego retirarse. También se debe comportar con respeto en una sinagoga o una casa de estudios que son como templos en miniatura. 19:31 “No os dedicaréis a ser médium o espiritistas, ni los busquéis para ser contaminados por ellos. Yo soy HaShem vuestro Elohim.” – La Torá prohíbe toda práctica de espiritismo y nigromancia. La palabra hebrea que ha sido traducida como “médium” es “ov”, [14] que tiene que ver con una persona que llama a los espíritus de los muertos, supuestamente, para que estos hablen a través de su axila. La palabra hebrea que ha sido traducida como “espiritista” es “yidoní”, [15] que tiene que ver con una persona que mete un hueso de un animal, en hebreo “yadua”, dentro de su boca para que hable. Por causa del nombre de este hueso, el que practica esto es llamado yidoní. El que practique algo de estos delitos se contaminará y HaShem lo aborrecerá. 19:32 “Delante de las canas te pondrás en pie; honrarás al anciano, y a tu Elohim temerás; yo soy HaShem” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “canas” es “seivá”, [16] que significa “anciano”, “canoso”. Se refiere a un hombre de más de 70 años de edad. La palabra hebrea que ha sido traducida como “anciano” es “zakén”, [17] que significa “anciano”, “hombre barbudo”. En este contexto se refiere a uno que posee un puesto de liderazgo dentro de Israel. Un hombre que ha adquirido sabiduría por medio de la Torá también es llamado “zakén”. Ellos merecen más respeto que los demás. La manera de mostrarle respeto es levantarse ante ellos, dirigirse hacia ellos con respeto, no llamarles por su nombre personal, no contradecir sus palabras, etc. Un anciano que enseña bien, debe recibir doble honra, es decir no solamente recibir estos honores, sino también ser remunerado económicamente, como está escrito en 1 Timoteo 5:17: “Los ancianos que gobiernan bien sean considerados dignos de doble honor, principalmente los que trabajan en la predicación y en la enseñanza (de la Torá).” Cuarta aliyá, 19:33-36 19:33 “Cuando un extranjero resida con vosotros en vuestra tierra, no lo maltrataréis.” – Está prohibido maltratar a un residente o un converso. Rashí señala que aquí se refiere a un ultraje verbal. 19:34 “El extranjero que resida con vosotros os será como uno nacido entre vosotros, y lo amarás como a ti mismo, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto; yo soy HaShem vuestro Elohim.” – El amor al residente debe ser igual que el amor al judío o al converso. HaShem no hace acepción de personas. Él ama a todos por igual y por esto reafirma este mandamiento con las palabras: “yo soy HaShem vuestro Elohim”, para que el amor al
  • extranjero residente sea por causa de Elohim. Israel fue elegido para transmitir el amor y la salvación de HaShem a los gentiles. Quinta aliyá, 20:1-7 20:3 “Yo pondré mi rostro contra ese hombre y lo cortaré de entre su pueblo, porque ha dado de sus hijos a Molej, contaminando así mi santuario y profanando mi santo nombre.” – El que entrega su hijo a un dios pagano profana el Nombre de HaShem. HaShem quiere nuestra descendencia para él, cf. Malaquías 2:15. Ese es el propósito suyo con el matrimonio. Al dar uno de los hijos a un demonio se está yendo en contra total del propósito de la creación del hombre y así se profana el Nombre Santo. 20:6 “En cuanto a la persona que vaya a los médium o a los espiritistas, para prostituirse en pos de ellos, también pondré mi rostro contra esa persona y la cortaré de entre su pueblo.” – La idolatría y el ocultismo son considerados como prostitución espiritual. Es lo mismo que cuando una mujer casada se una con otro hombre, violando así el pacto matrimonial. El pecado de adulterio, tanto físico como espiritual, es mortal. Sexta aliyá, 20:8-22 20:21 “Si alguno toma a la mujer de su hermano, es cosa aborrecible; ha descubierto la desnudez de su hermano. Serán sin hijos.” – Yojanán HaMatbil corrigió a Herodes por haber cometido este delito y por esta reprensión fue asesinado, cf. Mateo 14:3-11. 20:22 “Guardad, por tanto, todos mis estatutos y todas mis ordenanzas, y cumplidlos, a fin de que no os vomite la tierra a la cual os llevo para morar en ella.” – La Torá fue dada en primer lugar para ser guardada en la Tierra de Israel. Por eso hay mandamientos que no aplican fuera de la tierra. Algunos mandamientos no pueden ser cumplidos en países lejos de la tierra de Israel porque allí hay condiciones naturales y geológicas muy diferentes. Por ejemplo, en verano no se pueden ver las estrellas si uno está más allá de los círculos polares, porque entonces el sol no baja durante la noche. ¿A qué hora inicia el shabat en el norte de Suecia en verano, cuando el sol no baja? El mandamiento de vivir en cabañas en Sukot no se puede cumplir en Suecia porque en esa época se puede morir de frío. Los que viven en la tierra de Israel están obligados a cumplir los mandamientos de la Torá para que la tierra no los vomite. Séptima aliyá, 20:23-27 20:23 “Además, no andéis en las costumbres de la nación que yo echaré de delante de vosotros; porque ellos hicieron todas estas cosas, yo los aborrecí.” – Los pueblos de las naciones que estuvieron en la tierra de Israel antes de la venida de los hijos de Israel hicieron todas estas cosas inmorales y ocultas. Esta es la razón por la que fueron expulsados de la tierra de Israel. 20:26 “Me seréis, pues, santos, porque yo, HaShem, soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos.” – La santidad tiene que ver con la relación con HaShem y el alejamiento de las costumbres de las naciones gentiles. 20:27 “Si hay médium o espiritista entre ellos, hombre o mujer, ciertamente han de morir; serán apedreados; su culpa de sangre sea sobre ellos.” – Parece contradictorio que en el texto anterior, cf. 20:6, sólo se habla de la pena de karet, cortamiento espiritual, cuando aquí habla de la pena de muerte física. Rashí dice que cuando hay testigos que advirtieron antes de la trasgresión, el culpable es apedreado. Pero si hubo un acto intencional sin advertencia previa sólo recibe la pena de karet. La trasgresión que se comete sin intención puede ser expiada con una ofrenda de pecado. La pena capital sólo se aplica si se cumplen estas tres condiciones:
  • · El mandamiento fue transgredido intencionalmente. · Hubo dos o tres testigos que vieron el acto. · Hubo dos o tres advertencias previas acerca de la gravedad del pecado y su consecuencia. Si falta alguna de las dos últimas se aplica la pena de karet, y si el trasgresor no pecó intencionalmente no se le aplica castigo alguno, sino sólo debe ofrecer una ofrenda de jatat para expiar su error. En esta Parashá se encuentran los mandamientos 212–262 de los 613: 184. Precepto de temer al padre y a la madre, Levítico 19:3. 185. Prohibición de dirigirse hacia un ídolo en pensamiento o en palabra, Levítico 19:4. 186. Prohibición de fabricar un ídolo para uno mismo o para otro, Levítico 19:4. 187. Prohibición de comer los restos de carne de una ofrenda, Levítico 19:6-8. 188. Precepto de dejar para el pobre la esquina de un campo de cultivo [peá], sin cosecharla, Levítico 19:10. 189. Prohibición de cosechar un campo hasta sus esquinas [peá], Levítico 19:9. 190. Precepto de dejar al pobre las espigas que se caen [léket] en el momento de cosechar, Levítico 19:10. 191. Prohibición de recoger las espigas que se caen [léket] en el momento de cosechar, Levítico 19:9. 192. Precepto de dejar al pobre una parte del viñedo sin cosechar, Levítico 19:10. 193. Prohibición de cosechar todo el fruto del viñedo, Levítico 19:10. 194. Precepto de dejar al pobre las uvas que se caen [péret] en el momento de cosechar, Levítico 19:10. 195. Prohibición de recoger las uvas que se cayeron [péret] en el momento de cosechar, Levítico 19:10. 196. Prohibición de robar, Levítico 19:11. 197. Prohibición de negar a su dueño algún objeto que se halle en nuestra posesión, Levítico 19:11. 198. Prohibición de jurar sobre un falso testimonio concerniente a un objeto de valor, Levítico 19:11. 199. Prohibición de jurar en falso, Levítico 19:12. 200. Prohibición de retener cualquier objeto que pertenezca a otra persona, Levítico 19:13. 201. Prohibición de asaltar [robar con violencia], Levítico 19:13. 202. Prohibición de retener la paga de un trabajador, Levítico 19:13. 203. Prohibición de maldecir a un judío, ya sea hombre o mujer, Levítico 19:14. 204. Prohibición de proporcionar un consejo perjudicial a otro, provocándole que yerre, Levítico 19:14. 205. Prohibición para un juez de pervertir el juicio, Levítico 19:15. 206. Prohibición para un juez de honrar a una persona prominente durante un juicio, Levítico 19:15. 207. Precepto al juez de juzgar correctamente, Levítico 19:15. 208. Prohibición de hablar mal de un judío, Levítico 19:16. 209. Prohibición de no ayudar a un judío cuando se encuentra en peligro, Levítico 19:16. 210. Prohibición de odiar a un hermano judío, Levítico 19:17. 211. Precepto de amonestar a un judío cuando actúa equivocadamente, Levítico 19:17. 212. Prohibición de avergonzar a un judío, Levítico 19:1 7. 213. Prohibición de cobrarse venganza, Levítico 19:18. 214. Prohibición de sentir rencor, Levítico 19:18. 215. Precepto de amar al prójimo, Levítico 19:18. 216. Prohibición de cruzar a dos animales de diferente especie, Levítico 19:19. 217. Prohibición de sembrar dos especies de semillas juntas, Levítico 19:19. 218. Prohibición de comer de los frutos de un árbol los tres primeros años, Levítico 19:23. 219. Precepto relativo al fruto de un árbol en el cuarto año, Levítico 19:23-24.
  • 220. Prohibición de comer o beber del modo en que lo hace un glotón o un borracho, Levítico 19:26. 221. Prohibición de prestar atención a augurios, Levítico 19:26. 222. Prohibición de hacer pronósticos adivinatorios, Levítico 19:26. 223. Prohibición de rasurar las extremidades del cabello de la cabeza, Levítico 19:27. 224. Prohibición de rasurar las extremidades de la barba, Levítico 19:27. 225. Prohibición de hacerse tatuajes, Levítico 19:28. 226. Precepto de tener temor al Santuario, Levítico 19:24. 227. Prohibición de practicar el espiritismo de ov [médium], Levítico 19:31. 228. Prohibición de practicar el espiritismo de yidoní [médium], Levítico 19:31. 229. Precepto de honrar a los Sabios, Levítico 19:32. 230. Prohibición de engañar con cualquier clase de medida, Levítico 19:35. 231. Precepto de que las balanzas, pesos y medidas estén correctas, Levítico 19:36. 232. Prohibición de maldecir al padre o a la madre, Levítico 20:9. 233. Precepto para la Corte de Justicia [beit din] de quemar a una persona que lo merezca, Levítico 20:14. 234. Prohibición de seguir las costumbres de los emorim [gentiles], Levítico 20:23. [1] Malbim 19:1; Eribim 54. [2] 1) Éxodo 20:2 se parece a Levítico 19:3. 2) Éxodo 20:3-6 se parece a Levítico 19:4. 3) Éxodo 20:7 se parece a Levítico 19:12. 4) Éxodo 20:8-11 se parece a Levítico 19:3b. 4) Éxodo 20:12 se parece a Levítico 19:3a. 5) Éxodo 20:13 se parece a Levítico 19:16b. 6) Éxodo 20:14 se parece a Levítico 20:10. 8) Éxodo 20:15 se parece a Levítico 19:11a, 13. 9) Éxodo 20:16 se parece a Levítico 19:11b, 16a. 10) Éxodo 20:17 se puede encontrar dentro de Levítico 19:18b. [3] Strong H3372, yârê', yaw-ray', A primitive root; to fear; morally to revere; causatively to frighten: - affright, be (make) afraid, dread (-ful), (put in) fear (-ful, -fully, -ing). (be had in) reverence (-end), X see, terrible (act, -ness, thing). [4] Strong H3513 kâbad kâbêd, kaw-bad, kaw-bade', A primitive root; to be heavy, that is, in a bad sense (burdensome, severe, dull) or in a good sense (numerous, rich, honorable); causatively to make weighty (in the same two senses): - abounding with, more grievously afflict, boast, be chargeable, X be dim, glorify, be (make) glorious (things), glory, (very) great, be grievous, harden, be (make) heavy, be heavier, lay heavily, (bring to, come to, do, get, be had in) honour (self), (be) honourable (man), lade, X more be laid, make self many, nobles, prevail, promote (to honour), be rich, be (go) sore, stop. [5] Strong H6437 pânâh, paw-naw', A primitive root; to turn; by implication to face, that is, appear, look, etc.: - appear, at [even-] tide, behold, cast out, come on, X corner, dawning, empty, go away, lie, look, mark, pass away, prepare, regard, (have) respect (to), (re-) turn (aside, away, back, face, self), X right [early]. [6] Halajot ACUM 2:3. [7] Strong H5975 ‛âmad, aw-mad', A primitive root; to stand, in various relations (literally and figuratively, intransitively and transitively): - abide (behind), appoint, arise, cease, confirm, continue, dwell, be employed, endure, establish, leave, make, ordain, be [over], place, (be) present (self), raise up, remain, repair, + serve, set (forth, over, -tle, up), (make to, make to be at a, with-) stand (by, fast, firm, still, up), (be at a) stay (up), tarry. [8] Berajot 7a. [9] Strong H6189 ‛ârêl, aw-rale', From H6188; properly exposed, that is, projecting loose (as to the prepuce); used only technically uncircumcised (that is, still having the prepuce uncurtailed): - uncircumcised (person). Strong H6188 ‛ârêl, aw-rale', A primitive root; properly to strip; but used only as denominative from H6189; to expose or remove the prepuce, whether literally (to go naked) or figuratively (to refrain from using): - count uncircumcised, foreskin to be uncovered. [10] Sanhedrín 63:a; Berajot 10.
  • [11] Strong H5172 nâchash naw-khash', A primitive root; properly to hiss, that is, whisper a (magic) spell; generally to prognosticate: - X certainly, divine, enchanter, (use) X enchantment, learn by experience, X indeed, diligently observe. [12] Strong H6049 ‛ânan, aw-nan', A primitive root; to cover; used only as denominative from H6051, to cloud over; figuratively to act covertly, that is, practise magic: - X bring, enchanter, Meonemin, observe (-r of) times, soothsayer, sorcerer. [13] AKUM 12:1. [14] Strong H178, 'ôb, obe, From the same as H1 (apparently through the idea of prattling a father’s name); properly a mumble, that is, a water skin(from its hollow sound); hence a necromancer (ventriloquist, as from a jar): - bottle, familiar spirit. [15] Strong H3049 yidde ‛ônîy, yid-deh-o-nee', From H3045; properly a knowing one; specifically a conjurer; (by implication) a ghost: - wizard. [16] Strong H7872 śêybâh, say-baw', Feminine of H7869; old age: - (be) gray (grey, hoar, - y) hairs (head, -ed), old age. [17] Strong H2205 zâqên, zaw-kane', From H2204; old: - aged, ancient (man), elder (-est), old (man, men and . . . women), senator.
  • Parashá 31 Emor Levítico 21:1 – 24:23 Por Dr K Blad © Prohibida toda reproducción lucrativa. Aliyás de la Torá: 1. 21:1-15 2. 21:16 – 22:16 3. 22:17-33 4. 23:1-22 5. 23:23-32 6. 23:33-44 7. 24:1-23 8. Maftir: 24:21-23 Haftará: Ezequiel 44:15-31 Los Escritos Apostólicos: Mateo 22:1 – 24:51 Emor Significa “habla”. Comentarios Primera aliyá, 21:1-15 21:1 “HaShem dijo a Moshé: Habla a los sacerdotes, los hijos de Aharón, y diles: "Ninguno se contamine con persona(fallecida) entre su pueblo” – Después de haber hablado a todo el pueblo, ahora Moshé recibe la orden de hablar sólo con los sacerdotes. El pueblo en general necesita vivir en santidad, pero nos sacerdotes tienen la responsabilidad de vivir en un nivel de santidad superior al pueblo, porque tienen el derecho de estar más cerca de HaShem en el servicio del santuario. Como los mandamientos traen santidad, los sacerdotes tienen más mandamientos que el pueblo. En esta sección HaShem está dando instrucciones a los sacerdotes para que puedan mantenerse en su estado de santidad. Un sacerdote no puede tocar un cuerpo muerto. La palabra hebrea que ha sido traducida como “persona” es “nefesh” [1] que significa “alma”. En este caso la Torá llama un cadáver humano “alma”. 21:2 “salvo por su pariente más cercano (su esposa), su madre, su padre, su hijo, su hija o su hermano” – El sacerdote común sólo puede contaminarse por la muerte de siete tipos de familiares: esposa, madre, padre, hermano, hermana soltera, hijo e hija. Por estos debe guardar luto e interrumpir su servicio en el templo el día de su entierro. Esta ley tiene una excepción llamada “met mitsvá”. Un “met mitsvá” es un cadáver que es encontrado en un lugar desértico o uno que ha muerto que no tiene parientes que se ocupen de su funeral. Cuando no hay otra persona que pueda realizar el entierro, el kohén debe hacerlo aunque se contamine. No obstante, no pierde su ministerio sacerdotal por eso. Teniendo en cuenta estas normas es más fácil entender las reacciones del sacerdote y el levita en la parábola del buen samaritano, cf. Lucas 10:30-35. Ellos quizás no sabían si el hombre herido estaba vivo o muerto. Si el hombre estuviera muerto tenían que evitar el contacto con su cadáver para no contaminarse y perder su ministerio, según la Torá. Y como era un camino transitado no podía ser considerado un lugar desértico. Por esta razón no tendrían la responsabilidad de enterrarlo según la ley del “met mitsvá”. Ahora, en el caso de que el hombre estuviera vivo, habría que ayudarle para salvarle. Parece que el sacerdote y el levita no estaban interesados en saber si el herido estaba vivo o muerto y eso ya fue una falta grave. Y en el caso de que supieran que el hombre estaba vivo, cometieron
  • un delito grave por no ayudarle, según el mandamiento que vimos en Levítico 19:16b donde está escrito: “No te quedarás quieto ante la sangre de tu prójimo.” 21:3 “o por su hermana virgen, que está cerca de él, por no haber tenido marido; por ella puede contaminarse” – Cuando la hermana se haya casado, el sacerdote ya no tiene el derecho de tocar su cadáver o asistir a su entierro. El mandamiento de mantenerse alejado de todo otro cadáver se sigue guardando hoy en día entre los varones descendientes de los sacerdotes en el pueblo judío. Un varón kohén no puede tocar un cadáver o permanecer bajo un mismo techo con uno de ellos. Este mandamiento no aplica a las mujeres hijas de los sacerdotes. Uno de los talmides del Rebe Yeshúa, Yojanán, era conocido del sumo sacerdote, como está escrito en Juan 18:15: “Y Shimón Kefa seguía a Yeshúa, y también otro discípulo. Este discípulo era conocido del sumo sacerdote, y entró con Yeshúa al patio del sumo sacerdote” Parece que este Yojanán era de una familia sacerdotal. Y esta sería la razón por la que no quiso entrar en el sepulcro de Yeshua y contaminarse, como está escrito en Juan 20:4-5: “Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Kefa, y llegó primero al sepulcro; e inclinándose para mirar adentro, ve las envolturas de lino puestas allí, pero no entró.” 21:4 “No se contaminará como pariente por matrimonio entre su pueblo, pues se profanaría.” – Según Rashí, esto significa que un sacerdote no puede contaminarse por el cadáver de una esposa no apta para él, mientras que ella esté “entre su pueblo”, es decir, si ella tiene conocidos que puedan enterrarla, porque él profanaría su status de kohén. En el caso de que ella no estuviera “entre su pueblo”, sería un “met mitsvá”, y en tal caso el sacerdote no perdería su sacerdocio a la hora de sepultarla. Los hijos de una unión entre un sacerdote y una mujer no permitida para él no tienen el status sacerdotal y no podrán comer de las cosas consagradas. 21:6 “Serán santos a su Elohim y no profanarán el nombre de su Elohim, porque presentarán las ofrendas encendidas a HaShem, el pan de su Elohim; por tanto, serán santos.” – Elohim no necesita los sacrificios para alimentarse. ¿Entonces qué que tipo de alimento puede constituir los sacrificios? Alimentan la relación entre HaShem y su pueblo. 21:7 “No tomarán mujer ilícita o profanada, ni tomarán mujer divorciada de su marido; porque el sacerdote es santo a su Elohim.” – Las mujeres prohibidas para los sacerdotes son las siguientes: · Zoná – una mujer que ha tenido relaciones sexuales prohibidas. · Jalalá – la hija de un kohén que ha nacido de una unión ilícita, por ejemplo de un matrimonio entre un sacerdote y una zoná o guerushá. · Guerushá – una mujer divorciada. · Guioret – una mujer gentil convertida al judaísmo, v.14. El Beit Din tiene la autoridad para disolver un matrimonio entre un kohén y una mujer ilícita para él. 21:8 “Lo consagrarás, pues, porque él ofrece el alimento de tu Elohim; será santo para ti; porque yo, HaShem que os santifico, soy santo.” – Aquí está escrito que el kohén es santo para nosotros. Esto implica que debemos hacer que el kohén sea distinguido en nuestras congregaciones. Si alguien es descendiente de Aharón debe ser el primero en leer la Torá en la sinagoga. Debe ser el primero en lavarse las manos antes de una comida. Debe ser el que hace
  • la bendición por el pan. Debe ser el primero en recibir la comida. Debe ser el que dirige el zimún, el inicio del birkat hamazón, la bendición después de la comida, etc. 21:9 “Y la hija de un sacerdote, si se profana por medio de relaciones ilícitas, a su padre profana; en el fuego será quemada.” – La hija de un sacerdote que tiene relaciones ilícitas merece ser quemada. Según Rashí, todos los rabinos concuerdan en que aquí no se trata de una mujer soltera, sino de una que ha pasado, por lo menos, por el primer paso matrimonial, erusín, en el cual queda prohibida para otros hombres. Su adulterio es castigado por medio del fuego, mientras que los demás israelitas, si cometen el mismo delito, son ejecutados mediante la lapidación, apedreamiento. Esto nos puede dar una pista para entender el porqué Yehudá dictó sentencia contra Tamar para que fuera quemada, cf. Génesis 38:24. Ella no era soltera, sino reservada para su cuñado, por medio de la ley del levirato, cf. Génesis 38:8; Deuteronomio 25:5ss, y fue sentenciada como una hija adúltera de un sacerdote. De esto se saca la conclusión de que Tamar era hija de un sacerdote. El Midrash[2] dice que Tamar fue hija de Shem, que era sacerdote en Shalem, con el título de Malki-Tsedek, cf. Génesis 14:18. 21:10 “Y el que sea sumo sacerdote entre sus hermanos, sobre cuya cabeza haya sido derramado el aceite de la unción y que haya sido consagrado para llevar las vestiduras, no dejará crecer su cabello ni rasgará sus vestiduras” – Un sumo sacerdote no puede dejar crecer su cabello durante más de 30 días, para que no sea semejante a uno que deja crecer su cabello estando de duelo. Según el Midrash, [3] el sacerdote tiene que reunir cinco cualidades para poder servir como gran sacerdote: · Sabiduría. · Belleza física. · Fuerza física. · Riqueza. · Ancianidad. 21:11 “ni se acercará a ninguna alma muerta, ni aun por su padre o por su madre se contaminará” – Como el texto dice que no puede acercarse, o “entrar”, a un cadáver, se entiende que no puede estar bajo el mismo techo. 21:12 “no saldrá del santuario ni profanará el santuario de su Elohim, porque la consagración del aceite de la unción de su Elohim está sobre él; yo soy HaShem.” – Esto no significa que nunca pueda salir del santuario, sino que no puede salir de allí para acompañar a un difunto aunque sea padre o madre. Sin embargo, un sumo sacerdote tiene el deber de enterrar a un “met mitsvá”. Este texto nos enseña que si un sacerdote común sirve en el santuario en estado de luto lo profana, pero el sumo sacerdote no. 21:13 “Tomará por mujer a una virgen.” – Yeshúa HaMashíaj es el Kohen HaGadól celestial y, por eso, no puede tener una novia que no sea virgen, como está escrito en Revelación 14:1-5: “Miré, y he aquí que el Cordero estaba de pie sobre el Monte Tsión, y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tenían el nombre de él y el nombre de su Padre escrito en la frente. Y oí una voz del cielo, como el estruendo de muchas aguas y como el sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como el sonido de arpistas tocando sus arpas. Y cantan un cántico nuevo delante del trono y delante de los cuatro seres vivientes y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico, sino los ciento cuarenta y cuatro mil que habían sido rescatados de la tierra. Estos son los que no se han contaminado con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero adondequiera que va. Estos han sido rescatados de entre los hombres como primicias para Elohim y para el Cordero. En su boca no fue hallado engaño; están sin mancha”
  • 21:15 “para que no profane a su descendencia entre su pueblo; porque yo soy HaShem que lo santifico.” – Los hijos de un sacerdote que nacen de una unión ilícita son profanos para el sacerdocio. Segunda aliyá, 21:16 – 22:16 21:17 “Habla a Aharón y dile: "Ningún hombre de tu descendencia, por todas sus generaciones, que tenga algún defecto se acercará para ofrecer el alimento de su Elohim."” – Ningún sacerdote puede servir en el tabernáculo o el templo con un defecto físico. Esto no significa que HaShem esté en contra de los minusválidos. Hemos visto en otras ocasiones que Él se preocupa de una manera especial por los necesitados. Sin embargo, aquí se trata del culto en un santuario que es una sombra del santuario celestial. Por esta razón es importante que los sacerdotes no estén dañados físicamente. Tiene que ver con dar un mensaje correcto del Mesías. La sombra tiene que coincidir con lo verdadero, como está escrito en 1 Pedro 1:19b: “un cordero sin tacha y sin mancha, el Mesías.” En Hebreos 10:14 está escrito: “Porque por una ofrenda él ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados.” La ofrenda de Mashiaj perfecciona a los que van a servir en el ministerio de Malki-Tsedek, para que no haya defecto sino que estén “sin mancha, ni arruga ni cosa semejante”, cf. Efesios 5:27. 21:18 “Porque ninguno que tenga defecto se acercará: ni ciego, ni cojo, ni uno que sea de nariz chata, o deformado” – Rambam [4] menciona 140 defectos que incapacitan a un descendiente de Aharón para efectuar su ministerio. 21:19 “ni hombre que tenga pie quebrado o mano quebrada” – Si el defecto es sanado podrá servir como sacerdote. Un sacerdote con defecto no puede entrar en el lugar santo. Sin embargo puede ayudar con tareas en el atrio, como vigilar que los gusanos no coman la madera del altar, etc. 21:20 “ni cejijunto, ni uno que tenga cataratas, o una nube en un ojo, o uno con úlcera seca o con úlcera húmeda, o que tiene los testículos aplastados” – Según Rashí, un cejijunto es uno que tiene los pelos de las cejas tan largos que caen sobre los ojos. 21:21 “Ningún hombre de la descendencia del sacerdote Aharón que tenga defecto se acercará para ofrecer las ofrendas encendidas de HaShem; porque tiene defecto no se acercará para ofrecer el alimento de su Elohim.” – Esto nos habla de la perfección en el sacrificio del Mesías. 21:22 “Podrá comer el pan de su Elohim, tanto de las cosas santísimas como de las sagradas” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “pan” es “lejem” y significa tanto “pan” como “alimento” en general. Por eso al hacer la bendición por el pan antes de comer, todos los demás alimentos están incluidos. 22:6 “la persona que toque a cualquiera de éstos quedará impura hasta el atardecer; no comerá de las cosas sagradas a menos que haya lavado su cuerpo con agua.” – Este texto nos enseña que una persona no queda libre de su impureza ritual con la caída del sol si antes no se ha sumergido en una mikvé. 22:7 “Cuando el sol se ponga quedará limpio, y después comerá de las cosas sagradas, porque son su alimento.” – No es el agua de la mikvé en sí la que definitivamente purifica, sino el factor tiempo, marcado por el sol. El simbolismo de la mikvé es la muerte y la resurrección y al ponerse el sol se queda purificado el que se haya sumergido en la mikvé. Es una alusión al momento
  • cuando murió el Mesías. En esa hora HaShem declara puros a los que anteriormente hayan bajado al mikvé para purificarse. La hora de la tarde es muy importante en el plan de HaShem. · Por la tarde entró el pecado en el mundo, cf. Génesis 3:8. · Por la tarde fue sacrificado el cordero de Pesaj, cf. Levítico 23:5. · Por la tarde salió el pueblo de Egipto, cf. Deuteronomio 16:6. · Por la tarde vino el maná del cielo y el pueblo supo que había salido de Egipto, cf. Éxodo 16:6. · Por la tarde fue sacrificado el segundo cordero diario del sacrificio continuo, cf. Éxodo 29:39-43. · Por la tarde Yeshúa entregó su espíritu, cf. Mateo 27:46-50. · Por la tarde se encendían las lámparas de la menorá en el templo, cf. Éxodo 30:8, 34-36. · Por la tarde cayó el fuego del cielo sobre el sacrificio de Eliyahu en Karmel, cf. 1 Reyes 18:36. · Por la tarde hay visitaciones angelicales, cf. Daniel 9:21; Hechos 10:9. · Por la tarde vino la salvación a los samaritanos, cf. Juan 4:6. · Por la tarde volverá el Mesías Yeshúa a la tierra, cf. Zacarías 14:7. Todas estas cosas muestran el plan de redención de HaShem para restaurar el mundo de la caída en pecado que sucedió por la tarde. Como el pecado entró en el mundo por la tarde, el Mesías tenía que morir por la tarde y tendrá que volver cuando sea la tarde en la tierra de Israel. Todo el plan de salvación gira alrededor de las horas que van desde el mediodía hasta la caída del sol. Esta es la razón por la que una persona queda purificada en esa hora, porque se está conectando espiritualmente con la redención que vino por medio de Yeshúa el Mesías. 22:8 “No comerá animal que muera o sea despedazado por fieras, contaminándose por ello; yo soy HaShem.” – El que come animales limpios que no han sido matados correctamente, se vuelve tamé, ritualmente impuro. 22:9 “Guardarán, pues, mi encargo para que no se carguen de pecado por ello, y mueran porque la profanen; yo soy HaShem que los santifico.” – Aquí se refiere a que el sacerdote tiene que guardarse de toda contaminación para poder comer de las cosas consagradas. Si un sacerdote come de las cosas consagradas en estado de impureza es objeto de muerte por parte del cielo. El pueblo de Israel es un pueblo santo, apartado de las demás naciones y destinado de una manera especial al servicio de HaShem. Los sacerdotes dentro de Israel son más santos que el pueblo, es decir, han sido más apartados que los israelitas, y se les exige cumplir más mandamientos para que lleguen a un nivel superior de santidad. El Sumo Sacerdote tiene un nivel de santidad superior a los sacerdotes. Por eso él está sometido a normas todavía más estrictas. Los mandamientos son los que santifican una persona. El pecado consiste en quebrantar los mandamientos. El que dice que los mandamientos ya no tienen validez está anulando la realidad del pecado y haciendo inútil el sacrificio del Mesías. Él murió para quitar nuestros pecados, lo cual implica que murió para que nosotros dejemos de ser desobedientes a los mandamientos. El que enseña que el Mesías Yeshúa murió para anular los mandamientos es un mentiroso. Para estar cerca de HaShem hay que vivir en santidad. La santidad es un resultado de la obediencia a los mandamientos. Por lo tanto, cuanto más cerca de HaShem uno esté, más obediencia a los mandamientos se le exige. No hay santidad sin obediencia, y no hay obediencia sin disciplina. Por lo tanto, no hay santidad sin disciplina. 22:15 “No profanarán las cosas sagradas que los hijos de Israel ofrecen a HaShem” – Las cosas consagradas se refieren a la terumá, la ofrenda que se da al sacerdote de los productos agrícolas antes de dar el diezmo, que es el tema de estos versículos, cf. Números 18:12. Si los sacerdotes dan de la terumá a los que no son parte de la familia de los sacerdotes, la terumá será profanada.
  • Tercera aliyá, 22:17-33 22:18 “Habla a Aharón y a sus hijos y a todos los hijos de Israel, y diles: "Cualquier hombre de la casa de Israel o de los forasteros en Israel, que presente su ofrenda, ya sea de sus ofrendas votivas o de sus ofrendas voluntarias, las cuales presenta a HaShem como ofrenda de ascensión...” – La ofrenda hecha con un voto, en hebreo “neder”, recae sobre la persona, de modo que está obligada a cumplir con su voto de dar una ofrenda. Por tanto si la ofrenda se pierde o se queda descalificada por alguna razón, hay que reemplazarla por otra. En la ofrenda voluntaria, “nedavá”, la obligación recae sobre el mismo objeto que es destinado como ofrenda. En el caso de perderlo o si se queda descalificado no hay obligación para reemplazarlo. 22:20 “Lo que tenga defecto, no ofreceréis, porque no os será aceptado.” – HaShem merece lo mejor. En nuestras ofrendas se ve cuán importante es HaShem para nosotros. Si damos una ofrenda mediocre o de segunda categoría, estamos dando un mensaje en los cielos de que nuestro Padre celestial no es importante ni digno de honra. Si damos una ofrenda cara, de la mejor calidad, estamos mostrando cuándo valoramos a HaShem. Este pensamiento se encuentra en la reprensión del profeta, como está escrito en Malaquías 1:6-14: “El hijo honra a su padre, y el siervo a su señor. Pues si yo soy padre, ¿dónde está mi honor? Y si yo soy señor, ¿dónde está mi temor?--dice HaShem de los ejércitos a vosotros sacerdotes que menospreciáis mi nombre--. Pero vosotros decís: "¿En qué hemos menospreciado tu nombre?" Ofreciendo sobre mi altar pan inmundo. Y vosotros decís: "¿En qué te hemos deshonrado?" En que decís: "La mesa de HaShem es despreciable." Y cuando presentáis un animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Y cuando presentáis el cojo y el enfermo, ¿no es malo? ¿Por qué no lo ofreces a tu gobernador? ¿Se agradaría de ti o te recibiría con benignidad?--dice HaShem de los ejércitos. Ahora pues, ¿no pediréis el favor de Elohim, para que se apiade de nosotros? Con tal ofrenda de vuestra parte, ¿os recibirá él con benignidad?-- dice HaShem de los ejércitos. ¡Oh, si hubiera entre vosotros quien cerrara las puertas para que no encendierais mi altar en vano! No me complazco en vosotros--dice HaShem de los ejércitos-- ni de vuestra mano aceptaré ofrenda. Porque desde la salida del sol hasta su puesta, mi nombre será grande entre las naciones, y en todo lugar se ofrecerá incienso a mi nombre, y ofrenda pura de cereal; pues grande será mi nombre entre las naciones--dice HaShem de los ejércitos. Pero vosotros lo profanáis, cuando decís: "La mesa del Señor es inmunda, y su fruto, su alimento despreciable." También decís: "¡Ay, qué fastidio!" Y con indiferencia lo despreciáis--dice HaShem de los ejércitos-- y traéis lo robado, o cojo, o enfermo; así traéis la ofrenda. ¿Aceptaré eso de vuestra mano?--dice HaShem. ¡Maldito sea el engañador que tiene un macho en su rebaño, y lo promete, pero sacrifica un animal dañado al Señor! Porque yo soy el Gran Rey--dice HaShem de los ejércitos-- y mi nombre es temido entre las naciones.” 22:21 “Cuando alguno ofrezca sacrificio de ofrenda de paz a HaShem para cumplir un voto especial o como ofrenda voluntaria, del ganado o del rebaño, tiene que ser sin defecto para ser aceptado; no habrá imperfección en él.” – Este texto nos enseña que el Mesías ben Yosef, que tenía que morir como un sacrificio agradable para HaShem, tenía que ser un hombre perfecto, sin imperfección, sin pecado, sin yetser hará. Si Yeshúa hubiera sido imperfecto, con defecto, no serviría como sacrificio delante de HaShem, cf. Efesios 5:2. 22:22 “Los que estén ciegos, quebrados, mutilados, o con verrugas, úlcera seca o úlcera húmeda, no los ofreceréis a HaShem, ni haréis de ellos una ofrenda encendida sobre el altar a HaShem.” – Según Rashí, un animal mutilado, en hebreo “jaruts”, “partido”, se refiere a un animal que tiene una pestaña partida o estropeada o el labio partido o estropeado. 22:24 “También cualquier animal con sus testículos magullados, aplastados, rasgados o cortados, no lo ofreceréis a HaShem ni lo haréis en vuestra tierra” – La última parte del versículo no está hablando de sacrificar animales en la tierra, sino de castrar animales en la tierra de
  • Israel. Esto nos enseña que está prohibido castrar cualquier animal doméstico o salvaje. Y si está prohibido castrar animales, mucho más prohibido será castrar o esterilizar a los seres humanos. 22:31 “Así, pues, guardaréis mis mandamientos y los cumpliréis; yo soy HaShem.” – La primera parte del versículo habla del estudio de los mandamientos de la Torá y la segunda parte de la realización de los mandamientos. No está permitido estudiar la Torá sin tener la intención de cumplirla, ni está permitido enseñar a otros si ellos no tienen la intención de cumplir lo que aprendan. 22:32 “Y no profanaréis mi santo nombre, sino que seré santificado entre los hijos de Israel; yo soy HaShem que os santifico” – El que intencionalmente quebranta los mandamientos comete profanación del Nombre de HaShem, en hebreo “jilul HaShem”, como está escrito en Ezequiel 36:20-31: “Cuando llegaron a las naciones adonde fueron, profanaron mi santo nombre, porque de ellos se decía: Estos son el pueblo de HaShem, y han salido de su tierra. Pero yo he tenido compasión de mi santo nombre, que la casa de Israel había profanado entre las naciones adonde fueron. Por tanto, di a la casa de Israel: "Así dice el Señor HaShem: 'No es por vosotros, casa de Israel, que voy a actuar, sino por mi santo nombre, que habéis profanado entre las naciones adonde fuisteis. 'Vindicaré la santidad de mi gran nombre profanado entre las naciones, el cual vosotros habéis profanado en medio de ellas. Entonces las naciones sabrán que yo soy HaShem'-- declara el Señor HaShem-- 'cuando demuestre mi santidad entre vosotros a la vista de ellas. 'Porque os tomaré de las naciones, os recogeré de todas las tierras y os llevaré a vuestra propia tierra. 'Entonces os rociaré con agua limpia y quedaréis limpios; de todas vuestras inmundicias y de todos vuestros ídolos os limpiaré. 'Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. 'Pondré dentro de vosotros mi espíritu y haré que andéis en mis estatutos, y que cumpláis cuidadosamente mis ordenanzas. 'Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres; y seréis mi pueblo y yo seré vuestro Elohim. 'Os libraré de todas vuestras inmundicias; llamaré al trigo y lo multiplicaré, y no traeré hambre sobre vosotros. 'Y multiplicaré el fruto de los árboles y el producto del campo, para que no recibáis más el oprobio del hambre entre las naciones. 'Entonces os acordaréis de vuestros malos caminos y de vuestras obras que no eran buenas, y os aborreceréis a vosotros mismos por vuestras iniquidades y por vuestras abominaciones.” “seré santificado entre los hijos de Israel” – Este mandamiento de santificación de HaShem, en hebreo “kidush HaShem”, implica negarse a quebrantar un mandamiento, incluso bajo la fuerza, hasta estar dispuesto a dar su vida por ello. Sin embargo está permitido quebrantar casi todos los mandamientos con el fin de salvar una vida, incluso la suya propia. Según el Talmud, [5] hay tres pecados que uno debe escoger la muerte antes de cometer, idolatría, relaciones sexuales prohibidas (por ejemplo incesto y adulterio) y asesinato. No obstante, según nuestro Santo Rebe Yeshúa HaMashíaj, hay también otra cosa que no se puede hacer aunque uno tenga que dar su vida por ello, y es negar que Él es el Mesías, como está escrito en Mateo 10:32-33, 39: “Por tanto, todo el que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Pero cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré delante de mi Padre que está en los cielos... El que ha hallado su vida, la perderá; y el que ha perdido su vida por mi causa, la hallará.” En Hechos 3:23 está escrito: “Y sucederá que todo el que no preste atención a aquel profeta, será totalmente destruido de entre el pueblo.” Es preferible morir antes que negar a Yeshúa.
  • Cuarta aliyá, 23:1-22 23:2 “Habla a los hijos de Israel y diles: Las fiestas señaladas de HaShem, que vosotros habréis de proclamar como convocaciones de santidad, éstas son mis fiestas señaladas” – En este capítulo se encuentra un resumen de todas las fiestas anuales que HaShem ha establecido para su pueblo. La Torá dice que estas son las fiestas señaladas de HaShem. Esto nos enseña que originalmente no son las fiestas del pueblo de Israel, sino de HaShem. El pueblo de Israel no las ha inventado, sino que han sido reveladas desde el cielo. Estas son las fiestas de HaShem y su pueblo ha sido hecho partícipe de estos momentos que son importantes para Él. En este programa festivo de HaShem está revelado todo el plan de redención para el mundo. La palabra hebrea que ha sido traducida como “fiestas señaladas” es “moadim”, plural de “moed” [6] que significa “tiempo y lugar señalado”, “cita”. Estas citas han sido fijadas por HaShem en el ciclo anual lunar. En estas citas HaShem está convocando a su pueblo para tener un encuentro especial con él. En estas citas Él ha decidido revelar todo su programa profético mesiánico para la redención del hombre y toda la creación. En estas citas HaShem ha estado intervenido en la historia y seguirá interviniendo hasta que todo este plan se cumpla. HaShem no hace nada sin revelar su plan secreto a sus santos profetas, como está escrito en Amós 3:7: “Ciertamente el Señor HaShem no hace nada sin revelar su secreto a sus siervos los profetas” Y como Moshé fue el mayor de los profetas antes de Yeshúa, a él le fue revelado todo el consejo de salvación de HaShem y ese consejo está resumido en estas citas divinas que aparecen en este capítulo. El plan de redención de HaShem gira alrededor del Mesías, y por lo tanto, todas estas fiestas son mesiánicas en su esencia. El propósito principal que HaShem tiene con estas citas es revelar al pueblo de Israel la obra salvadora del Mesías Yeshúa desde el principio hasta el fin. En el Salmo 104:19 está escrito: “Él hizo la luna para las estaciones; el sol conoce el lugar de su ocaso.” La palabra hebrea que ha sido traducida como “estaciones” es precisamente “moadim”, la misma palabra que aparece en Levítico 23. Este texto nos enseña que la luna fue hecha por causa de estas citas divinas que HaShem tenía establecidas en su consejo de redención por medio del Mesías desde la eternidad. La luna fue hecha con el fin de marcar cuándo serán los momentos de visitación divina entre los hombres. Ese es uno de los propósitos más importantes de la luna, como está escrito en Génesis 1:14-18: “Entonces dijo Elohim: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche, y sean para señales y para estaciones (moadim) y para días y para años; y sean por luminarias en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así. E hizo Elohim las dos grandes lumbreras, la lumbrera mayor para dominio del día y la lumbrera menor para dominio de la noche; hizo también las estrellas. Y Elohim las puso en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra, y para dominar en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Elohim que era bueno.” El sol, la luna y las estrellas fueron hechos, entre otras cosas, para marcar los moadim, los días y los años. Estos tres tipos de cuerpos celestiales son necesarios para establecer los moadim, pero la luna predomina sobre el sol y las estrellas porque marca el inicio de los meses. El sol marca el fin y el inicio del un nuevo día. Con la caída del sol empieza un nuevo ciclo, un nuevo día, como está escrito en Génesis 1:5b: “Fue la tarde y fue la mañana: un día.”
  • La puesta del sol no es lo que marca el momento exacto del inicio del siguiente día, sino la aparición de las estrellas poco después de la puesta del sol. Cuando hay dos o tres testigos de estrellas visibles al ojo humano, es el momento preciso para empezar a contar el siguiente día. De esa manera hay una colaboración entre el sol, la luna y las estrellas para definir y determinar los tiempos señalados por HaShem. La luna nueva marca el inicio de los meses. Al marcar el primer día de cada mes, se sabe cuándo hay que celebrar las fiestas anuales, que caen en los meses primero y séptimo. En esos dos meses están colocadas las fiestas de Pesaj y Sukot respectivamente. La fiesta de Shavuot, que se celebra en el tercer mes, no depende de rosh jódesh, la luna nueva, sino del cómputo del omer. Por lo tanto, hay solamente dos lunas nuevas decisivas para las fiestas anuales, la luna nueva del primer mes y la luna nueva del séptimo mes. “vosotros habréis de proclamar” – Las autoridades del pueblo de Israel tiene la facultad de proclamar finalmente el momento exacto cuándo hay que celebrar las fiestas señaladas, basándose en las señales de los cielos y en la Torá. Por lo tanto, para determinar las fiestas señaladas, hay una colaboración entre las señales de los cielos, la Torá de HaShem y las autoridades del pueblo de Israel. “convocaciones de santidad” – Estas citas tienen que ser proclamadas como convocaciones de santidad, en hebreo “mikraei kodesh”. La raíz de la palabra “mikrá” [7] es “kará” [8] que significa “llamar”. Un mikrá es una convocación, una asamblea, una reunión pública. Esto nos enseña que es importante reunirse como congregación en todos estos tiempos señalados por HaShem. El que no se reúne en estas fechas no está cumpliendo el mandamiento de hacer una mikrá kodesh, una convocación de santidad. La palabra “mikrá” también significa “ensayo”. Así que estas fiestas son ensayos para algo mayor que va a venir, como está escrito en Lucas 22:15-16: “y les dijo: Intensamente he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de padecer; porque os digo que nunca más volveré a comerla hasta que se cumpla en el reino de Elohim.” Este texto nos enseña que el sacrificio del cordero de Pesaj todavía tiene su cumplimiento final en el Reino venidero. En Colosenses 2:17a está escrito: “cosas que son sombra de lo que ha de venir” Todas las celebraciones instituidas por HaShem son sombras proféticas de lo que ha de venir en el futuro. Si estas celebraciones son ensayos para algo mayor que viene en el siglo venidero, ¿qué pasará con los que ahora no quieren estar presentes en los ensayos? La palabra “kodesh” [9] significa “santidad”. Esto nos enseña que estas fiestas no incitan al pecado, a la perversidad o el yetser hará, sino a una vida en santidad, dedicada al servicio de HaShem. Estas fiestas no son para los dioses falsos de las naciones sino exclusivamente para encontrarse con el Elohim de Israel. Como estas convocaciones tienen el carácter de santidad, es muy importante no incluir en ellas mezclas e influencias de las prácticas de las religiones paganas. No podemos profanarlas con elementos ajenos. Como la palabra “moed”, “cita”, tiene que ver con un tiempo y un lugar, es importante que nos reunamos en el momento fijado en la cita y en el lugar fijado en la cita. Si dos personas fijaron una cita en una hora de cierto día y en un lugar específico, sólo logran tener el encuentro deseado si ambas se presentan en ese lugar a la hora fijada. Si una de ellas dice que no importa tanto el día de la reunión y llega un día tarde a la misma hora, no va a tener el encuentro deseado. Tampoco va a encontrarse con la persona en el día y hora fijados si decide ir a otro lugar. HaShem citó a su pueblo para la tienda de reunión, en hebreo “ohel moed”, literalmente “la tienda de la cita”. Ese es el lugar de encuentro más importante. Luego fue reemplazado por el
  • templo en Yerushalayim. Así que el lugar de encuentro es el templo en Yerushalayim en los días fijados por HaShem en el calendario hebreo. 23:3 “Seis días se trabajará, pero el séptimo día es shabat de reposo completo, convocación de santidad en que no haréis trabajo alguno; es shabat para HaShem dondequiera que habitéis.” – El Elohim de Israel ha fijado una cita en cada shabat semanal para encontrarse con su pueblo en todos sus lugares de asentamiento. Si alguien decide hacer una convocación de santidad el día siguiente no va a tener el mismo encuentro con el Elohim de Israel, porque Él ha citado a su pueblo en Shabat y él no va a cambiar su Torá hasta que pasen los cielos y la tierra. El que lea entienda. Este texto habla del shabat como final de la semana. El primer día de la semana, llamado domingo, no es parte del fin de semana, sino el inicio de la semana siguiente. Según HaShem, la semana termina con el shabat. Durante seis días se puede hacer intervenciones en la creación, en hebreo “melajá”, pero el séptimo día es denominado “shabat shabatón”. Sólo un día más del año ha sido llamado de la misma manera, el Yom haKipurim. Esto nos enseña que el shabat semanal y el día de expiaciones tienen el mismo grado de santidad. Ambos son llamados “shabat shabatón”, shabat de reposo completo, cf. Éxodo 31:15; 35:2; Levítico 16:31; 23:3, 32. En las fiestas hay siete shabats anuales extras, aparte del shabat semanal. Uno de ellos es el Yom haKipurim en el cual no se puede comer. En los shabats de las fiestas está permitido encender fuego para cocinar para ese día, cf. Éxodo 12:16. Entonces, desde el nivel remez, alegórico, podemos decir que de los siete shabats anuales de las fiestas se puede hacer algo de trabajo en seis de ellos, pero descansar totalmente en uno de ellos. El primer y séptimo días de Jag HaMatsot, el día de Shavuot, el día de Yom Teruá, el primer y octavo días de Sukot son seis shabats en los cuales está permitido cocinar. Entonces Yom Kipur es como el shabat del los shabats anuales, en el cual no se puede hacer ningún trabajo, melajá, ni cocinar. Así que Yom Kipur corresponde, en su relación con las demás fiestas anuales, con el shabat semanal, en su relación con los demás días de la semana. 23:4 “Estas son las fiestas señaladas por HaShem, convocaciones de santidad que vosotros proclamaréis en las fechas señaladas para ellas” – Los hijos de Israel tienen la responsabilidad de anunciar estas fiestas anuales en sus tiempos respectivos. Esta responsabilidad fue asumida por el Sanedrín, la máxima autoridad legislativa, para que todos los hijos de Israel celebrasen las fiestas en el mismo momento. En la actualidad, la gran mayoría de los judíos siguen el calendario que fue elaborado por Hilel II en el año 358 de la era común.
  • Las fiestas mayores son las que han sido ordenadas por la Torá y se encuentran en Levítico 23. Las fiestas menores son las que han sido añadidas como resultado de acontecimientos históricos importantes en el pueblo judío. En total hay ocho fiestas anuales mayores divididas en dos grupos, cuatro en cada grupo: 1. Pesaj, la pascua – el 14 de Nisán. 2. Jag HaMatsot, la fiesta de los panes ázimos – el 15-21 de Nisán. 3. Omer Reshít, el primer omer – el día después del shabat en jag hamatsot. 4. Shavuot, pentecostés – 50 días después del primer omer. 5. Yom Teruá, el día del clamor – el 1er día de Tishrí. 6. Yom HaKipurim, el día de expiaciones – el 10 de Tishrí. 7. Jag HaSukot, la fiesta de las cabañas – el 15-21 de Tishrí. 8. Sheminí Atseret, el octavo día de asamblea, retención o conclusión – el 22 de Tishrí. 23:10 “Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando entréis en la tierra que yo os daré, y seguéis su mies, entonces traeréis al sacerdote un omer de las primicias (reshít) de vuestra cosecha.” – El omer es una medida de capacidad de unos 2.5 litros. Aquí la Torá llama “omer” la ofrenda de harina de cebada, que es el mismo nombre que la medida. El omer es determinado como “reshít”, “primicias”, y hace referencia a la resurrección del Mesías Yeshúa. 23:11 “Y él mecerá el omer delante de HaShem, a fin de que seáis aceptados; el día siguiente al shabat el sacerdote lo mecerá.” – El Talmud[10] enseña que aquí se está refiriendo al shabat de la fiesta, es decir el 15 de Nisán. Los saduceos enseñaron que se refiere al primer shabat semanal después del sacrificio de Pesaj.
  • 23:12 “El mismo día en que meciereis el omer, ofreceréis un cordero de un año sin defecto como ofrenda de ascensión a HaShem” – Esto alude a la resurrección y ascensión de Yeshúa. 23:14 “Hasta ese mismo día, hasta que hayáis traído la ofrenda de vuestro Elohim, no comeréis pan, ni grano tostado, ni espiga tierna. Estatuto perpetuo será para todas vuestras generaciones dondequiera que habitéis.” – Esto nos enseña que la resurrección de Yeshúa es la base para que otros puedan beneficiarse del poder de la resurrección, simbolizado en los granos que salen de la tierra, como está escrito en 1 Corintios 15:35-44: “Pero alguno dirá: ¿Cómo resucitan los muertos? ¿Y con qué clase de cuerpo vienen? ¡Necio! Lo que tú siembras no llega a tener vida si antes no muere; y lo que siembras, no siembras el cuerpo que nacerá, sino el grano desnudo, quizás de trigo o de alguna otra especie. Pero Elohim le da un cuerpo como Él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo. No toda carne es la misma carne, sino que una es la de los hombres, otra la de las bestias, otra la de las aves y otra la de los peces. Hay, asimismo, cuerpos celestiales y cuerpos terrestres, pero la gloria del celestial es una, y la del terrestre es otra. Hay una gloria del sol, y otra gloria de la luna, y otra gloria de las estrellas; pues una estrella es distinta de otra estrella en gloria. Así es también la resurrección de los muertos. Se siembra un cuerpo corruptible, se resucita un cuerpo incorruptible; se siembra en deshonra, se resucita en gloria; se siembra en debilidad, se resucita en poder; se siembra un cuerpo natural, se resucita un cuerpo espiritual. Si hay un cuerpo natural, hay también un cuerpo espiritual.” 23:15-16 “Contaréis desde el día que sigue al shabat, desde el día en que trajisteis el omer de la ofrenda mecida; contaréis siete shabats completos. Contaréis cincuenta días hasta el día siguiente al séptimo shabat; entonces presentaréis una ofrenda de espiga tierna a HaShem.” – En tiempos del segundo templo había dos opiniones en cuanto a la manera de contar el omer, la farisea y la saducea. Los fariseos interpretaron que la primera palabra “shabat” en este texto se está refiriendo al primer shabat de la fiesta de Jag HaMatsot, panes ázimos, que cae el 15 de Nisán cada año, cf. Levítico 23:6-7. También interpretaron que la segunda y tercera palabras “shabat” de este texto significan “semana”, que es uno de los significados de la palabra “shabat”. La traducción farisea del texto sería entonces: “Contaréis desde el día que sigue al shabat (de la fiesta), desde el día en que trajisteis el omer de la ofrenda mecida; contaréis siete semanas completas. Contaréis cincuenta días hasta el día siguiente a la séptima semana; entonces presentaréis una ofrenda de espiga tierna a HaShem.” Por lo tanto el omer se cuenta, según la tradición farisea, desde el día 16 de Nisán cada año. De esta manera Shavuot, Pentecostés, siempre coincide con el 6 de Siván cada año. Esta interpretación es la que predomina hoy en día en el judaísmo tradicional, que es una rama de los fariseos. Los saduceos interpretaron que la primera palabra “shabat” se está refiriendo al shabat semanal siguiente al sacrificio de Pesaj, de manera que el omer siempre tenga que ser ofrecido el primer día de la semana. De la misma manera interpretaron la segunda y la tercera palabras “shabat” del texto como una referencia a los shabats semanales. De esta manera Shavuot, Pentecostés, siempre coincidiría con un primer día de la semana. Los dos grupos tienen argumentos fuertes para afirmar su punto de vista. Según mis cálculos, basados en las Escrituras sagradas, la tradición judía, la historia secular y la astronomía, Yeshúa debe haber muerto el jueves el 26 de abril del año 31 de la era común, que corresponde al quinto día de la semana el 14 de Nisán del año 3791 judío. (El calendario judío que se usa en la actualidad fue elaborado por Hilel II en el año 358 e.c. y, por lo tanto, no fue usado en el tiempo de la muerte de Yeshúa, sino las señales de los cielos.) Para que Pesaj pudiera celebrarse tan tarde ese año, el año anterior tenía que haber tenido 13 meses, debido a que la cebada no estaba lista después de 12 meses. Cuando murió Yeshúa hubo dos shabats seguidos, el shabat de la fiesta de Jag HaMatsot, el 15 de Nisán, (viernes) seguido por el shabat semanal el 16 de Nisán (sábado).
  • El primer omer, Omer Reshit, fue la primera cosecha de la cebada del año. Fue molida en harina y mezclada con aceite de oliva y luego ofrecida como una oblación en el templo. Según mi entendimiento, la opinión de los fariseos no permitía presentar el omer en un shabat semanal durante el tiempo del segundo templo, (aunque más tarde el Talmud [11] dice que hay que hacerlo a pesar del shabat). Por eso coincidieron los fariseos y los saduceos en el Omer Reshit en el año de la resurrección de Yeshúa. De esta manera el primer omer de cebada fue ofrecido en el templo el 17 de Nisán por la mañana, a las 9 horas según ambas interpretaciones. Así fue anunciada la resurrección del Mesías en el templo por medio de esta sombra profética. Quinta aliyá, 23:23-32 23:27 “Pero el diez de este séptimo mes será el día de expiación; será convocación de santidad para vosotros, y humillaréis vuestras almas y presentaréis una ofrenda encendida a HaShem.” – Este versículo empieza con un “pero”, en hebreo “aj”. Rashí dice que es por la distinción entre las personas que se arrepienten y las que no. También podríamos entenderlo como un contraste entre Yom Kipur y las demás fiestas. Ninguna de las otras fiestas son de expiación, Yom Kipur sí. En todas las otras fiestas hay alegría, en Yom Kipur no. En todas las otras fiestas se come, en Yom Kipur no, etc. Yom Kipur constituye una fiesta única en su clase. Por eso se usa la expresión “aj”, “pero”, al presentar esta fiesta. Sexta aliyá, 23:33-44 23:39 “Pero el día quince del séptimo mes, cuando hayáis recogido el fruto de la tierra, celebraréis la fiesta de HaShem por siete días, con cese en el primer día y cese en el octavo día.” – Este versículo también empieza con “pero”. Rashí dice que es porque el sacrificio de paz adicional para la fiesta, Musaf, se ofrece incluso si la fiesta cae en shabat. Otra explicación sería: Como el verso 39 está en contraste con los versículos 37 y 38 que hablan de los sacrificios de todas las fiestas, se puede entender como que Sukot constituye algo fuera de lo común en comparación con las demás fiestas. El versículo 40 muestra como hay que traer los arba minim, las cuatro especies, y regocijarse sobremanera delante de HaShem. Es la única fiesta que ordena un regocijo delante de HaShem. De esa manera Sukot constituye algo diferente y por eso está la palabra “pero” en el versículo 39. 23:40 “Y el primer día tomaréis para vosotros frutos de árboles hermosos, hojas de palmera y ramas de árboles frondosos, y sauces de río; y os alegraréis delante de HaShem vuestro Elohim por siete días.” – En Sukot hay un mandamiento para recoger cuatro tipos de plantas y alegrarse con ellas delante de HaShem. La Torá no especifica cuáles son todas. La tradición nos ayuda a identificar las cuatro, que son: · Etrog – una variedad de la cidra, se parece a un limón grande. · Lulav – palmera datilera. · Hadasa – mirto. · Aravot – sauce de río. Ahora vamos a hacer un repaso breve por las ocho fiestas anuales y ver que todas ellas tienen varios aspectos. Los diferentes aspectos son: 1. Histórico 2. Agrícola 3. Social 4. Profético, mesiánico 5. Personal Pesaj – el 14 del primer mes 1. Histórico – La salvación de los primogénitos de la muerte. 2. Agrícola – Primavera.
  • 3. Social – Todo Israel tiene que tener una parte de un cordero. 4. Profético, mesiánico – La muerte de Mashíaj. 5. Personal – Perdón de pecados y liberación de la muerte segunda. Jag HaMatsot – el 15-21 del primer mes 1. Histórico – La salida de Egipto, cf. Deuteronomio 16:3. 2. Agrícola – No hay. 3. Social – Todos comen lo mismo. 4. Profético, mesiánico – Yeshúa murió sin propios pecados y fue sepultado. 5. Personal – Santificación del pecado. Omer Reshít – el día después del shabat 1. Histórico – Entrada en la tierra, cf. Levítico 23:10. 2. Agrícola – La cosecha de la cebada. 3. Social – Todos cuentan hasta Shavuot. 4. Profético, mesiánico – La resurrección del Mesías. 5. Personal – Nuevo nacimiento. Shavuot – 50 días después del omer reshít 1. Histórico – Entrega de la Torá. 2. Agrícola – La cosecha del trigo. 3. Social – Todos se convierten en un solo pueblo y reciben la Torá. 4. Profético, mesiánico – El ministerio de Malki-Tsedek es confirmado en el cielo con el derramamiento del Espíritu de una nueva manera. 5. Personal – La llenura e inmersión en el Espíritu de Santidad. La Torá en el corazón. Capacitación para servir en el ministerio de Malki-Tsedek. Yom Teruá – el 1er día del séptimo mes 1. Histórico – Creación de Adam. (¿?) 2. Agrícola – No hay. 3. Social – Todos tienen que oír el shofar. 4. Profético, mesiánico – El regreso del Mesías al aire. 5. Personal – La resurrección y transformación de los fieles, el arrebatamiento, el inicio del juicio ante el tribunal del Mesías. Yom Kipur – el 10 del séptimo mes 1. Histórico – Moshé obtuvo el perdón por el pecado del becerro de oro. 2. Agrícola – No hay. 3. Social – Todos tienen que ayunar. 4. Profético, mesiánico – Mashiaj pone sus pies en el monte de los Olivos, los malvados serán exterminados de la tierra de Israel, el reino milenial davídico inicia. 5. Personal – Todo Israel regresa a la tierra de Israel. Sukot – el 15-21 del séptimo mes 1. Histórico – El paso por el desierto. 2. Agrícola – Fin de la cosecha y la recolección del verano. 3. Social – Todos tienen que estar alegres y habitar en una suká. 4. Profético, mesiánico – Las bodas del Cordero serán celebradas durante 1000 años en la tierra. 5. Personal – Disfrute con el Mesías y la herencia recibida en Israel. Sheminí Atseret – el 22 del séptimo mes 1. Histórico – No hay. 2. Agrícola – No hay. 3. Social – No hay.
  • 4. Profético, mesiánico – Nuevos cielos y nueva tierra en el octavo milenio. La nueva Yerushalayim será la morada definitiva de la Novia. La Torá es cambiada. La justicia eterna es introducida. 5. Personal – Disfrutar como Novia, amigos de la novia y ciudadanos del reino en la nueva creación restaurada. Como hemos dicho antes, todas estas fiestas revelan el plan de redención que HaShem tiene para el mundo por medio del Mesías Yeshúa. Las cuatro primeras están conectadas con la primera venida del Mesías, su muerte salvadora, su resurrección, su glorificación y el derramamiento del Espíritu. Las cuatro últimas están conectadas con la segunda venida del Mesías, su regreso para juzgar y limpiar a su pueblo y la tierra de todo pecado, su reinado milenial y luego el octavo milenio con los nuevos cielos y la nueva tierra. En Colosenses 2:16-17 está escrito: “Por tanto, que nadie os juzgue con respecto a comida o bebida, o en cuanto a día de fiesta, o luna nueva, o shabat –cosas que son sombra de lo que ha de venir– excepto el cuerpo del Mesías.” Estos versículos no dicen que no debemos celebrar estas cosas, sino todo lo contrario. Lo que dice es que no debemos permitir que los de fuera nos juzguen cuando guardamos estas cosas. La sombra no es rechazable, sino una forma pedagógica dada del cielo para enseñarnos acerca de las cosas celestiales. Una imagen se vuelve plana si no tiene sombras. Las sombras dan profundidad a la imagen. Estas sombras nos ayudan a obtener un conocimiento más profundo de la verdadera imagen que es la obra redentora del Mesías Yeshúa. Aunque tengamos el mismo objeto presente no podemos quitarle la sombra. La única manera de quitar la sombra es remover el objeto que proyecta esa sombra. Si quitamos las sombras de las cosas que han de venir, corremos el riesgo de no alcanzar aquello que las sombras anuncian. El texto dice que todo esto es “sombra de lo que HA de venir”. No dice “había” de venir. Todavía estas cosas señalan hacia lo que ha de venir en el futuro. Al celebrar estas cosas estamos ensayando y preparándonos para lo que ha de venir. Vamos a presentar tres maneras de interpretar este texto: · Que nadie os juzgue – en el sentido de acusar por guardar y celebrar estas cosas. Si guardas estas fiestas, no permitas que nadie te acuse por ello. · Que nadie os juzgue – en el sentido de hacer halajá, dictar cómo se debe celebrar estas fiestas. Si vosotros lo estáis haciendo conforme a cierta tradición o ciertos ritos, no permitáis que se introduzca una tradición diferente en cuanto a cómo lo estáis practicando. · El texto griego tiene una conexión gramatical entre las primeras palabras del versículo 16 las últimas del versículo 17, dando el sentido: “Que nadie os juzgue…. excepto el cuerpo del Mesías.” Entonces hay que entender el texto así: “No permitáis que vengan otras personas que no son del Cuerpo del Mesías a dictar su halajá o su minhag (tradición, costumbre) en cuanto a kashrut, moadim, rosh jódesh y shabat. Todas estas cosas son sombras de lo que va a venir en el futuro cuando el Mesías Yeshúa vuelva. Por lo tanto, solamente los que creen en Yeshúa tienen el derecho y la capacidad para evaluar cómo deben ser guardadas estas cosas.” Solamente los líderes que son del Cuerpo del Mesías tiene la autoridad para juzgar, en el sentido de dictar sentencia, en cuanto a las maneras de guardar estas cosas. Consecuentemente, las halajás y las tradiciones rabínicas no son para nosotros más que puntos de referencia, pero no decisivas a la hora de definir nuestra conducta judía en la Torá y en el Mesías. Nosotros no estamos bajo la autoridad de los rabinos, sino bajo la autoridad del Mesías, sus emisarios y los líderes que han sido instituidos por él en este tiempo. Esto no significa que estemos rechazando toda la halajá rabínica, sino que la estamos filtrando por el Espíritu del Mesías que nos ha sido dado. No vamos a permitir que nadie nos diga qué
  • tenemos que hacer en cuanto a las fiestas que son sombras de las cosas de nuestro Mesías Yeshúa que va a venir, excepto aquellos líderes que son del Cuerpo del Mesías. Así que celebremos las fiestas, como está escrito en 1 Corintios 5:8: “Por tanto, celebremos la fiesta no con la levadura vieja, ni con la levadura de malicia y maldad, sino con panes sin levadura de sinceridad y de verdad.” Séptima aliyá, 24:1-23 24:22 “Habrá una misma ley para vosotros; será tanto para el forastero como para el nativo; porque yo soy HaShem vuestro Elohim” – No todos los mandamientos de la Torá aplican a todos los hijos de Israel y a los conversos, pero la misma Torá aplica a ambos grupos. No hay una Torá para el israelita nativo y otra para el prosélito. Los que no son de Israel, los hijos de Noaj, no tienen que cumplir la Torá de la misma manera que un israelita, sino sólo unos cuantos mandamientos que están en la Torá. Ahora, los conversos por Mashiaj tienen el estatus de ser hijos de Elohim, el mismo estatus que un judío que ha sido regenerado en su espíritu por medio de Mashiaj Yeshúa. Sin embargo, hay mandamientos que aplican sobre el judío nativo que no aplican sobre los convertidos por el Mesías. Hay mucha enseñanza sobre esto en las cartas del Shaliaj Pablo para los ex gentiles que han sido convertidos al Elohim de Israel por medio de Yeshúa HaMashíaj. 24:23 “Moshé entonces habló a los hijos de Israel, y ellos sacaron fuera del campamento al que había maldecido, y lo apedrearon. Los hijos de Israel hicieron tal como HaShem había mandado a Moshé.” – El procedimiento para la lapidación debería ser el siguiente: Empujar al condenado desde un lugar alto para aliviar su dolor, tirarle piedras, colgar el cadáver y enterrarlo antes de la caída del sol. En esta Parashá se encuentran los mandamientos 263 – 325 de los 613. 263. Prohibición para un kohén normal de volverse impuro por difuntos, excepto por algunos miembros de su familia especificados en la Torá, Levítico 21:1. 264. Precepto para un kohén normal de volverse impuro por algunos miembros de su familia especificados por la Torá, y para un Israel de hacer luto por un pariente cercano, Levítico 21:3. 265. Prohibición para un kohén impuro por un día de servir en el Santuario hasta la puesta del sol, Levítico 21:6. 266. Prohibición para un kohén casarse con una mujer ilícita, Levítico 21:7. 267. Prohibición para un kohén casarse con una mujer profanada, Levítico 21:7. 268. Prohibición para un kohén de casarse con una mujer divorciada, Levítico 21:7. 269. Precepto de consagrar la descendencia de Aharón el Kohén, Levítico 21:8. 270. Prohibición para el Kohén Gadol (Gran Sacerdote) de entrar bajo el mismo techo debajo del cual se halle un difunto, Levítico 21:11. 271. Prohibición para el Kohén Gadol (Gran Sacerdote) de volverse impuro por cualquier difunto, Levítico 21:11. 272. Precepto para el Kohén Gadol (Gran Sacerdote) de sólo tomar como esposa a una mujer virgen, Levítico 21:13. 273. Prohibición para el Kohén Gadol (Gran Sacerdote) de casarse con una viuda, Levítico 21:14. 274. Prohibición para el Kohén Gadol (Gran Sacerdote) de tener relaciones sexuales con una viuda, Levítico 21:15. 275. Prohibición para un kohén que tenga un defecto físico de servir en el Santuario, Levítico 21:17. 276. Prohibición para un kohén que tenga un defecto físico temporal de servir en el Santuario, Levítico 21:21. 277. Prohibición para un kohén que tenga un defecto físico de entrar en el Templo, Levítico 21:23.
  • 278. Prohibición para un kohén en estado de impureza de servir en el Templo, Levítico 22:2. 279. Prohibición para un kohén en estado de impureza de comer alimentos consagrados (terumá), Levítico 22:4. 280. Prohibición para un individuo que no sea kohén de comer alimentos consagrados (terumá), Levítico 22:10. 281. Prohibición para el esclavo temporal o permanente de un kohén de comer alimentos consagrados (terumá), Levítico 22:10. 282. Prohibición para un incircunciso de comer alimentos consagrados (terumá), (carece de fuente explícita; se aprende por kal vajómer). 283. Prohibición para una mujer profanada de comer alimentos consagrados, Levítico 22:12. 284. Prohibición de comer alimentos de los cuales no se separó la porción separada (terumá) y el diezmo (maaser), Levítico 22:15. 285. Prohibición de consagrar animales con defectos para las ofrendas, Levítico 22:20. 286. Precepto de que un animal para ofrenda sea físicamente íntegro, Levítico 22:21. 287. Prohibición de provocar un defecto a un animal consagrado, Levítico 22:21. 288. Prohibición de rociar la sangre de un animal defectuoso en el Altar, Levítico 22:22. 289. Prohibición de degollar un animal con defectos para ofrendas, Levítico 22:22. 290. Prohibición de quemar los emurim (partes designadas) de un animal con defectos en el Altar, Levítico 22:22. 291. Prohibición de castrar a cualquier ser vivo, Levítico 22:24. 292. Prohibición de ofrecer una ofrenda con defecto traída por un gentil, Levítico 22:25. 293. Precepto de que una ofrenda animal tenga por lo menos ocho días de nacida, Levítico 22:27. 294. Prohibición de degollar a un animal y a su cría el mismo día, Levítico 22:28. 295. Prohibición de profanar el Nombre divino, Levítico 22:32. 296. Precepto de santificar el Nombre divino, Levítico 22:32. 297. Precepto de descansar el primer día de Pésaj, Levítico 23:7. 298. Prohibición de realizar labores el primer día de Pésaj, Levítico 23:7. 299. Precepto de ofrecer ofrendas los siete días de Pésaj, Levítico 23:8. 300. Precepto de descansar el séptimo día de Pésaj, Levítico 23:8. 301. Prohibición de realizar labores el séptimo día de Pésaj, Levítico 23:8. 302. Precepto de ofrecer la ofrenda del Ómer el segundo día de Pésaj, Levítico 23:10-11. 303. Prohibición de comer pan de la nueva cosecha de granos hasta el 16 de Nisán, Levítico 23:14. 304. Prohibición de comer grano tostado (kalí) de la nueva cosecha hasta el 16 de Nisán, Levítico 23:14. 305. Prohibición de comer grano carnoso (carmel) hasta el fin del 16 de Nisán, Levítico 23:14. 306. Precepto de contar el ómer, Levítico 23:15. 307. Precepto de ofrecer una ofrenda del trigo nuevo en Shavuot, Levítico 23:16. 308. Precepto de descansar en Shavuot, Levítico 23:21. 309. Prohibición de realizar labores en Shavuot, Levítico 23:15-16. 310. Precepto de descansar en Yom Teruá, Levítico 23:24. 311. Prohibición de realizar labores en Yom Teruá, Levítico 23:24-25. 312. Precepto de ofrecer la ofrenda de Musaf en Yom Teruá, Levítico 23:24-25. 313. Precepto de ayunar el 10 de Tishrí, Levítico 23:27. 314. Precepto de la ofrenda de Musaf el 10 de Tishrí, Levítico 23:27. 315. Prohibición de realizar labores el 10 de Tishrí, Levítico 23:27. 316. Prohibición de comer o beber el 10 de Tishrí, Levítico 23:29. 317. Precepto de descansar el 10 de Tishrí, Levítico 23:32. 318. Precepto de descansar el primer día de Sukot, Levítico 23:35. 319. Prohibición de realizar labores el primer día de Sukot, Levítico 23:34-35. 320. Precepto de ofrecer las ofrendas de Musaf todos los días de Sukot, Levítico 23:36. 321. Precepto de descansar el octavo día de Sukot, Levítico 23:36. 322. Precepto de la ofrenda de Musaf en el octavo día de Sukot (Sheminí Atséret), Levítico 23:36. 323. Prohibición de realizar labores el octavo día de Sukot, Levítico 23:36.
  • 324. Precepto de tomar el lulav (rama de palmera datilera) el primer día de Sukot, Levítico 23:40. 325. Precepto de residir en una suká (choza) los siete días de Sukot, Levítico 23:42. [1] Strong H5315 nephesh, neh'-fesh, From H5314; properly a breathing creature, that is, animal or (abstractly) vitality; used very widely in a literal, accommodated or figurative sense (bodily or mental): - any, appetite, beast, body, breath, creature, X dead (-ly), desire, X [dis-] contented, X fish, ghost, + greedy, he, heart (-y), (hath, X jeopardy of) life (X in jeopardy), lust, man, me, mind, mortality, one, own, person, pleasure, (her-, him-, my-, thy-) self, them (your) - selves, + slay, soul, + tablet, they, thing, (X she) will, X would have it. [2] Bereshit Rabá 85:10; Targum Yonatán Bereshit 38:10; Sefer HaYashar. [3] Vayikrá Rabá 26:8. [4] Biur HaMikdash 8:17. [5] Sanhedrín 74b. [6] Strong H4150 mô‛êd mô‛êd mô‛âdâh, mo-ade', mo-ade', mo-aw-daw', From H3259; properly an appointment, that is, a fixed time or season; specifically a festival; conventionally a year; by implication, an assembly (as convened for a definite purpose); technically the congregation; by extension, theplace of meeting; also a signal (as appointed beforehand): - appointed (sign, time), (place of, solemn) assembly, congregation, (set, solemn) feast, (appointed, due) season, solemn (-ity), synagogue, (set) time (appointed). Strong H3259 yâ‛ad, yaw-ad', A primitive root; to fix upon (by agreement or appointment); by implication to meet (at a stated time), to summon (to trial), to direct (in a certain quarter or position), to engage (for marriage): - agree, (make an) appoint (-ment, a time), assemble (selves), betroth, gather (selves, together), meet (together), set (a time). [7] Strong H4744 miqrâ, mik-raw', From H7121; something called out, that is, a public meeting (the act, the persons, or the palce); also a rehearsal: -assembly, calling, convocation, reading. [8] Strong H7121 qârâ', kaw-raw', A primitive root (rather identical with H7122 through the idea of accosting a person met); to call out to (that is, properly address by name, but used in a wide variety of applications): - bewray [self], that are bidden, call (for, forth, self, upon), cry (unto), (be) famous, guest, invite, mention, (give) name, preach, (make) proclaim (-ation), pronounce, publish, read, renowned, say. [9] Strong H6944 qôdesh, ko'-desh, From H6942; a sacred place or thing; rarely abstractly sanctity: - consecrated (thing), dedicated (thing), hallowed (thing), holiness, (X most) holy (X day, portion, thing), saint, sanctuary. [10] Menajot 66a. [11] Menajot 65.
  • Parashá 32 BeHar Levítico 25:1 – 26:2 Por Dr K Blad © Prohibida toda reproducción lucrativa. Aliyás de la Torá (cuando BeHar es leída por separado): 1. 25:1-13 2. 25:14-18 3. 25:19-24 4. 25:25-28 5. 25:29-38 6. 25:39-46 7. 25:47 – 26:2 8. Maftir: 25:55 – 26:2 Aliyás de la Torá (cuando BeHar es leída junto con BeJukotai): 1. 25:1-18 2. 25:19-28 3. 25:29-38 4. 25:39 – 26:9 5. 26:10-46 6. 27:1-15 7. 27:16-31 8. Maftir: 27:32-34 Haftará: Jeremías 32:6-27 Los Escritos Apostólicos: Mateo 25:1 – 26:75 BeHar Significa “en la montaña”. Comentarios Primera aliyá, 25:1-13 25:2 “Habla a los hijos de Israel, y diles: "Cuando entréis a la tierra que yo os daré, la tierra guardará shabat para HaShem."” – Ahora la Torá introduce un nuevo concepto, el del año sabático. Como hay semanas de días, así también hay semanas de años. Y como el séptimo día de la semana es un día de cese, así también HaShem ha establecido que cada séptimo año sea de cese y descanso para la tierra de Israel. Este mandamiento sólo se aplica en la tierra de Israel, no fuera de ella. Rambam [1] dice que el pueblo de Israel celebró el primer año sabático, llamado “shemitá” el año 21 después del inicio de la conquista y la distribución de la tierra bajo el general Yehoshúa. La conquista y la distribución de la tierra duró 14 años. El año 15 fue el primer año del ciclo septo- anual y el año 21 fue el séptimo. Según un cómputo, [2] hubo 836 años desde el año 15 después de la entrada en la tierra hasta la deportación a Babilonia. Entre estos, los años sabáticos y de jubileo sólo fueron observados 400 años y durante los 436 años restantes no fueron respetados. Durante 436 años hay 62 años sabáticos y 8 años de jubileo, los cuales suman 70 en total (62 + 8 = 70). El cautiverio babilónico vino cuando el pueblo de Israel había dejado de guardar 70 años sabáticos, como está escrito en Levítico 26:35: “Durante todos los días de su desolación la tierra guardará el descanso que no guardó en vuestros shabats mientras habitabais en ella.”
  • El cautiverio babilónico duró 70 años, como está escrito en Jeremías 29:10: “Pues así dice HaShem: "Cuando se le hayan cumplido a Babilonia setenta años, yo os visitaré y cumpliré mi buena palabra de haceros volver a este lugar."” 25:3 “Seis años sembrarás la tierra, seis años podarás tu viña y recogerás sus frutos.” – Esto incluye toda labor agrícola y de jardinería. 25:4 “pero el séptimo año habrá un cese total (shabat shabatón) para la tierra, un shabat para HaShem; no sembrarás tu campo ni podarás tu viña.” – Aquí encontramos otra vez la expresión “shabat shabatón” y ahora en referencia al año de shemitá. Como hemos visto antes, la misma expresión se encuentra en referencia al shabat semanal y a Yom Kipur. Esto nos enseña la importancia que HaShem da a este descanso de la tierra de Israel cada séptimo año. Si se quebranta este mandamiento hay graves consecuencias al igual que cuando se quebranta el mandamiento de descansar en el shabat semanal y en Yom Kipur, como está escrito en 2 Crónicas 36:20-21: “Y a los que habían escapado de la espada los llevó a Babilonia; y fueron siervos de él y de sus hijos hasta el dominio del reino de Persia, para que se cumpliera la palabra de HaShem por boca de Yirmeyahu, hasta que la tierra hubiera gozado de sus shabats. Todos los días de su desolación reposó hasta que se cumplieron los setenta años.” Este cese para la tierra en el año sabático no significa que no se puede trabajar la tierra sin el propósito de sembrar o plantar, por ejemplo para construir casas. La prohibición solamente tiene que ver con todo trabajo de agricultura y jardinería. Sólo está permitido regar las plantas para que no se mueran. Durante ese año todos los productos que crecen en la tierra se quedan sin dueño, de modo que todos podrán comer de él libremente y llevar a su casa todo lo que necesite para un día de comida. Antiguamente el Sanedrín estaba encargado de declarar el año de shemitá, sabático, y el año yovel, de jubileo. Según el gran rabinato en Yerushalayim, el año 5775 será el próximo año de shemitá, que en el anuario romano corresponde al tiempo desde el 25 de septiembre de 2014 hasta el 13 de septiembre de 2015. Como las Escrituras Sagradas enseñan que el año debe ser contado desde el primer día del primer mes, cf. Éxodo 12:2, y no desde el primer día del séptimo mes, tenemos que preguntarnos si verdaderamente es correcto empezar el año de shemitá en Yom Teruá, (llamado “Rosh HaShaná” en el mundo rabínico). No obstante, este texto no está tratando del cómputo de los años, según los meses, sino del año agrícola de la tierra de Israel que empieza con la siembra en el séptimo mes y termina con la recolección de los frutos antes de Sukot. Por esto este texto empieza a hablar de la siembra, y no de la cosecha. La siembra empieza en el séptimo mes y la cosecha empieza en el primer mes. 25:6 “Y el cese de la tierra os servirá de alimento: a ti, a tus siervos, a tus siervas, a tu jornalero y al extranjero, a los que residen contigo.” – En este año todos, israelitas y gentiles residentes, tendrán el mismo derecho para alimentarse de lo que crece en los campos. Todos los vegetales y los frutos que crecen en el año de shemitá son santos. Por eso hay que tratarlos de una manera digna. Los rabinos dictaron una halajá que prohíbe tirar las sobras de esos productos en la basura junto con otro tipo de basura. También prohibieron vender los productos de shemitá tanto dentro de la tierra como fuera de ella. El propósito de HaShem con el año de shemitá es triple: 1. recordar a los hijos de Israel que la tierra no pertenece a ellos sino de Él, cf. v. 23; Salmo 24:1. 2. obligar al agricultor a confiar en la providencia divina para su sustento. 3. dar tiempo al campesino a dedicarse al estudio de la Torá de una manera especial.
  • 25:8 “Contarás también siete shabats de años para ti, siete veces siete años, para que tengas el tiempo de siete shabats de años, cuarenta y nueve años.” – Las Escrituras hablan de la importancia del séptimo día y del séptimo año. También habla de un conteo de siete semanas, que corresponde a 49 días, entre Pesaj y Shavuot. De la misma manera hay un conteo de siete semanas de años, es decir 49 años entre un año de jubileo y otro. El conteo del omer, entre Pesaj y Shavuot es para cada individuo de Israel, mientras que el conteo de los 49 años entre un año de jubileo a otro es para el Sanedrín. 25:9 “Entonces tocarás fuertemente el cuerno de carnero el décimo día del séptimo mes; en el día de la expiación tocaréis el cuerno por toda la tierra.” – El séptimo mes es un mes especial para HaShem. En ese mes hay que anunciar el año de jubileo. La pregunta es si el año de jubileo empieza en el primer día del séptimo mes, el décimo día del séptimo mes o el primer día del primer mes del año torásico siguiente. ¿Por qué hay que sonar el shofar en el décimo día del séptimo mes y no en el día cuando empieza el nuevo año? 25:10 “Y consagraréis el quincuagésimo año y proclamaréis libertad en la tierra para todos sus habitantes. Será de jubileo para vosotros, y cada uno de vosotros volverá a su posesión, y cada uno de vosotros volverá a su familia.” – Según el Talmud, [3] el año de jubileo tenía que ser consagrado verbalmente por el Beit Din en el primer día Tishrí. ¿Por qué hay que anunciar el año de jubileo el día 10 del séptimo mes y no en el primer día del año, independientemente si el año empieza en el primer día del séptimo mes o en el primer día del primer mes? ¿Qué tiene que ver el día 10 del séptimo mes con un nuevo año? La respuesta es: porque el Mesías volverá a poner sus pies en la tierra en Yom Kipur. Con su regreso se proclamará la libertad para todos los habitantes del mundo. Esto nos enseña también que la base para la eterna libertad es la muerte del Mesías, simbolizado en los sacrificios de Yom Kipur, y el perdón y eliminación de los pecados que es un resultado directo de esa muerte. Al igual que Yeshúa empezó su ministerio público medio año antes del nuevo año de los meses, así volverá a aparecer en público medio año antes del siguiente nuevo año de los meses. El Libertador volverá en el séptimo mes. En el día primero del mes aparecerá en las nubes del cielo y, según entiendo, se quedará en el aire durante diez días. Luego, en el décimo día del mismo mes, bajará a la tierra con la proclamación de libertad para todos los habitantes del mundo y entonces se iniciará su reinado sobre las naciones con vara de hierro para que haya justicia en la tierra. El séptimo mes es también un símbolo del séptimo milenio desde la creación de Adam y Javá. 25:11 “Tendréis el quincuagésimo año como año de jubileo: no sembraréis, ni segaréis lo que nazca espontáneamente, ni vendimiaréis sus viñas sin podar.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “jubileo” es “yovel” [4] y significa “corno de carnero”, cf. Éxodo 19:13; Josué 6:6. Las palabras españolas “júbilo” y “jubilación” derivan de la palabra hebrea “yovel”. Según Shemuel P. Gelbarer, [5] se le da ese nombre porque en la antigüedad se utilizaba un corno de carnero para “conducir”, en hebreo “lehovil”, los rebaños. Las mismas leyes que aplican sobre el año shemitá, también aplican sobre el año yovel. La Torá nos enseña que hay siete cosas que deben suceder en el año de jubileo: 1. Habrá libertad para todos los habitantes de la tierra, v. 10. 2. Será un año de jubileo, con toques del shofar, v. 10. 3. Cada uno volverá a la posesión original de la tierra, según el reparto que se hizo en el tiempo de Yehoshúa, v. 10. 4. Cada uno volverá a su familia, v. 10. Se refiere al siervo hebreo que tiene la oreja perforada o uno cuyos seis años de servicio no hayan terminado desde que fue vendido como siervo. Así que la expresión “para siempre” en Éxodo 21:6 está limitada con el año de jubileo. El año de jubileo es por tanto también una señal de la eternidad. 5. No se puede sembrar, v. 11. 6. No se puede cosechar, v. 11. 7. El año será santo, v. 12.
  • Segunda aliyá, 25:14-18 25:14 “Asimismo, si vendéis algo a vuestro prójimo, o compráis algo de la mano de vuestro prójimo, no os hagáis mal uno a otro.” – El no hacer mal uno a otro se refiere aquí a asuntos monetarios. Si un vendedor pide un precio muy alto de un producto a un comprador que no conoce el valor del producto, está engañándole. Si cobra de más con intención,transgrede este mandamiento de no hacer mal uno a otro. De la misma manera, si un comprador intenta adquirir un producto valioso por un precio bajo si el vendedor no conoce su verdadero valor, también transgrede este mandamiento. 25:15 “Conforme al número de años después del jubileo, comprarás de tu prójimo, y él te venderá conforme al número de años de cosecha.” – La tierra no se vende, sólo las cosechas, porque la tierra de Israel es de HaShem, como está escrito en Jeremías 2:7: “Yo os traje a una tierra fértil, para que comierais de su fruto y de sus delicias; pero vinisteis y contaminasteis mi tierra, y de mi heredad hicisteis abominación.” 25:17 “Así que no os hagáis mal uno a otro, sino temed a vuestro Elohim; porque yo soy HaShem vuestro Elohim.” – Según Rashí, el no hacer mal uno a otro se refiere, en este caso, a asuntos verbales. El temor a Elohim evita que uno haga mal a otro por dos razones. Primero, el que teme a Elohim sabe que cada hombre ha sido creado a Su imagen y semejanza y merece ser respetado por ello, no importa como sea su conducta. Por el simple hecho de ser un hombre, merece respeto y no está permitido engañar a nadie económicamente ni hostigarle verbalmente. El que engaña u hostiga a un ser humano está haciendo daño a Elohim. Así que el temor de Elohim hace que tratemos al prójimo con respeto y amor. Segundo, el temor a Elohim hace que una persona no puede engañar a otra persona en asuntos económicos o de palabras, porque sabe que HaShem lo ve todo. Él conoce los motivos y los pensamientos de nuestros corazones y si engañamos a otros tendremos que dar cuenta delante de Él que todo lo ve, como está escrito en Hebreos 4:13: “Y no hay cosa creada oculta a su vista, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.” Daños verbales pueden ser: · Dar la impresión al vendedor de querer comprar un producto cuando no hay una intención de hacerlo. · Recordar a una persona sus pecados del pasado o los de sus padres. · Decir al que está sufriendo que lo está haciendo por causa de sus pecados. · Contestar a una pregunta de manera grosera, falsa o engañosa. · Usar apodos ofensivos. 25:18 “Cumpliréis, pues, mis estatutos y guardaréis mis leyes, para ejecutarlos, para que habitéis seguros en la tierra.” – Si se cumplen los mandamientos en la tierra de Israel, habrá seguridad. La inseguridad ciudadana y las amenazas de los pueblos extraños dependen del pecado del pueblo de Israel. Así que la mejor forma de combatir contra el terrorismo y los ataques de ejércitos extranjeros es cumplir los mandamientos de la Torá. El problema en Israel hoy en día no es el odio de los vecinos, sino la falta de obediencia a la Torá entre los judíos, como está escrito en el Salmo 81:13-16: “¡Oh, si mi pueblo me oyera, si Israel anduviera en mis caminos! En un momento yo subyugaría a sus enemigos y volvería mi mano contra sus adversarios. Los que aborrecen a HaShem le fingirían obediencia, y el tiempo de su castigo sería para siempre. Pero yo te alimentaría con lo mejor del trigo, y con miel de la peña te saciaría.”
  • Tercera aliyá, 25:19-24 25:19 “Entonces la tierra dará su fruto, comeréis hasta que os saciéis y habitaréis en ella con seguridad.” – En este versículo vemos que hay dos resultados de la obediencia a los mandamientos: satisfacción material y protección sobrenatural. Cuando el pueblo de Israel no guardó los mandamientos acerca de los años de shemitá y de yovel, vino la invasión y la deportación babilónica. 25:20 “Pero si decís: '¿Qué vamos a comer el séptimo año si no sembramos ni recogemos nuestras cosechas?'” – Esta es la pregunta que surge de una mente natural. ¿Qué vamos a comer? Según las circunstancias naturales habrá escasez. HaShem ha ordenado no sembrar ni guardar las cosechas en casa durante el séptimo año para que el pueblo aprenda a poner su confianza en Él y no en los recursos naturales. El Mesías Yeshúa está dando una enseñanza sobre este mismo tema en Mateo 6:19-34 donde está escrito: “No os acumuléis tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre destruyen, y donde ladrones penetran y roban; sino acumulaos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre destruyen, y donde ladrones no penetran ni roban; porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón. La lámpara del cuerpo es el ojo; por eso, si tu ojo es bueno (para ser generoso), todo tu cuerpo estará lleno de luz. Pero si tu ojo es malo (para ser mezquino), todo tu cuerpo estará lleno de oscuridad. Así que, si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡cuán grande será la oscuridad! Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Elohim y a las riquezas. Por eso os digo, no os preocupéis por vuestra vida, qué comeréis o qué beberéis; ni por vuestro cuerpo, qué vestiréis. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que la ropa? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros de mucho más valor que ellas? ¿Y quién de vosotros, por ansioso que esté, puede añadir una hora al curso de su vida? Y por la ropa, ¿por qué os preocupáis? Observad cómo crecen los lirios del campo; no trabajan, ni hilan; pero os digo que ni Shlomo en toda su gloria se vistió como uno de éstos. Y si Elohim viste así la hierba del campo, que hoy es y mañana es echada al horno, ¿no hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe? Por tanto, no os preocupéis, diciendo: "¿Qué comeremos?" o "¿qué beberemos?" o "¿con qué nos vestiremos?" Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; que vuestro Padre celestial sabe que necesitáis de todas estas cosas. Pero buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Por tanto, no os preocupéis por el día de mañana; porque el día de mañana se cuidará de sí mismo. Bástele a cada día sus propios problemas.” El que pone su confianza en su Padre celestial no hace la pregunta “¿Qué comeremos?” porque sabe que si HaShem ha ordenado algo, Él se hará responsable para cuidar de sus hijos que le obedecen. 25:21 “yo entonces os enviaré mi bendición en el sexto año, de modo que producirá fruto para tres años.” – Cuando el agricultor tome la decisión por fe de no trabajar en el año shemitá, HaShem enviará la bendición de antemano, en el sexto año, para que dure durante tres años. Si el agricultor tiene en su mente trabajar durante el séptimo año, HaShem no enviará la bendición en el sexto año. Vemos aquí que el milagro del sexto año depende de la actitud del agricultor, de sus pensamientos, de su fe. El no trabajar el séptimo año es un asunto de fe y confianza en la providencia divina. Este mandamiento es una prueba para los hijos de Israel para ver si confían en HaShem o no para su sostenimiento económico. Por causa de las diferentes interpretaciones que hay entre los rabinos talmúdicos, [6] no sabemos bien: · si el año de jubileo cae en el año siguiente al shemitá cada 49 años, de modo que el ciclo del año de jubileo sea de 49 años.
  • · si hay una ruptura en el cómputo de las semanas de años, después de 49 años, para que al año de jubileo venga como un paréntesis en el año 50. El año 51 sería entonces el primer año de la siguiente semana de años, de manera que el ciclo del año de jubileo sea de 50 años. Según el libro de Daniel parece que no hay una ruptura en las semanas de años para dejar lugar a un supuesto año de jubileo, jfr. Daniel 9:24-27. No hay ninguna evidencia en las Escrituras de que se haya celebrado el año yovel alguna vez en la historia de Israel. Sin embargo, hay una referencia en el Talmud [7] que dice que “Israel contaba 17 jubileos desde el tiempo cuando entraron en la tierra hasta el tiempo cuando salieron”. No obstante, contar no es lo mismo que cumplir. ¿Cuántos de esos 17 jubileos fueron verdaderamente guardados? Si las 12 tribus no están en la tierra no se puede celebrar el año de jubileo, porque está escrito que “todos los habitantes de la tierra” y “cada uno de vosotros” tendrá que volver a su posesión, cf. vv. 10, 13. Así que, desde el tiempo de la deportación de las dos tribus y media, ha sido imposible cumplir este mandamiento. Cuando venga Mashiaj, él hará que se cumpla este mandamiento correctamente con la restauración de las 12 tribus de Israel en su tierra. En Lucas 4:16-21 está escrito: “Llegó a Natseret, donde se había criado, y según su costumbre, entró en la sinagoga el shabat, y se levantó a leer. Le dieron el libro del profeta Yeshayahu, y abriendo el libro, halló el lugar donde estaba escrito: EL ESPÍRITU DEL SEÑOR ESTÁ SOBRE MÍ, PORQUE ME HA UNGIDO PARA ANUNCIAR LAS BUENAS NUEVAS A LOS POBRES. ME HA ENVIADO PARA PROCLAMAR LIBERTAD A LOS CAUTIVOS, Y LA RECUPERACIÓN DE LA VISTA A LOS CIEGOS; PARA PONER EN LIBERTAD A LOS OPRIMIDOS; PARA PROCLAMAR EL AÑO FAVORABLE DEL SEÑOR. Cerrando el libro, lo devolvió al asistente y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura que habéis oído.” En el tiempo del segundo templo se seguía una lectura trianual de la Torá de Moshé en las sinagogas en la tierra de Israel. Es decir durante tres años, de shabat en shabat, pasaron por la lectura de toda la Torá de Moshé. Después de la lectura de la porción semanal de la Torá, también leían de los Profetas, la haftará, cf. Hechos 13:15. La lectura de los Profetas fue introducida en las sinagogas durante los tiempos de persecución cuando estaba prohibido leer de la Torá de Moshé. Por eso, el texto de la haftará se asemeja al tema que se encuentra en la lectura semanal de la Torá. De esa manera, durante el tiempo de la prohibición de la Torá, podían leer de los Profetas en las sinagogas y tratar el mismo tema que la Torá hubiera tratado durante esa semana, sin tener que leer de la misma Torá. Luego, cuando ya no estaba prohibida la lectura de la Torá, se mantenía la costumbre de la lectura de los Profetas que se colocaba después de la lectura semanal de la Torá. Cuando Yeshúa estaba participando del servicio de Torá en su sinagoga, le llamaron para leer la haftará correspondiente a esa semana. Antes había habido varias lecturas del texto semanal de la Torá de Moshé y ahora le tocaba terminar con la última lectura del día, del profeta Yeshayahu. Conforme a la costumbre del ciclo trianual, Yeshúa leyó el texto de la haftará que correspondía a esa semana. El texto de Isaías 61:1-2 fue leído en el tercer año de lecturas, en el último shabat del mes de Jeshván, el octavo mes, alrededor de noviembre según el anuario romano. La expresión “el año favorable de HaShem” puede ser una referencia al año de shemitá o de yovel. Antes de la lectura de Isaías, aquel shabat, se había leído el texto de la Torá desde Deuteronomio 15:7 – 16:17, según el ciclo trianual. En ese texto se habla de la ayuda a los pobres, del año shemitá y de las tres fiestas anuales. La pregunta surge si Yeshúa estaba ministrando en público en relación con un año de shemitá (y/o de yovel). Su ministerio consistía en traer de vuelta las ovejas perdidas de la casa de Israel y esto está relacionado con los años de shemitá y de yovel, cf. Mateo 15:24.
  • 25:22 “Cuando estéis sembrando en el octavo año, todavía podréis comer cosas de la cosecha anterior, comiendo de ellas hasta el noveno año cuando venga la cosecha.” – Este texto puede ser interpretado de dos maneras. Parece que está diciendo que la siembra que se hace en un año, en este caso el octavo, es luego cosechada en el año siguiente, el noveno. Esto no puede ser si el año nuevo cae en el día uno de Tishrí, el séptimo mes, porque la siembra no se hace antes de Tishrí, porque entonces es el tiempo de la recolección de los frutos de los árboles. La época normal de siembra duraba desde Tishrí hasta Tevet, el mes séptimo hasta el mes décimo. A veces también se sembraba en el decimoprimer mes, llamado Shevat. Por lo tanto, si este texto dice que la siembra que se hace en un año es cosechada en el año siguiente ¿cómo cuadraría si el año empieza el primer día de Tishrí? En Nisán tiene que estar lista la primera cosecha del año, la de la cebada y esa cosecha depende de la siembra que se hizo durante el final del año anterior. La otra interpretación es que no se está hablando de la cosecha en el noveno año de lo que se sembró en el octavo año, sino simplemente de la cosecha que va a venir en el noveno año como resultado de la siembra que anteriormente se ha hecho en el noveno año agrícola. Lo que está diciendo es que la bendición del sexto año durará incluso hasta el tiempo de la cosecha del noveno año. 25:23 “Además, la tierra no se venderá en forma permanente, pues la tierra es mía; porque vosotros sois forasteros y peregrinos conmigo.” – La tierra de Israel no pertenece a los hombres, sino a HaShem. Él ha decidido arrendar su tierra a los hijos de Israel, y en cada año sabático y en cada año de jubileo hay un reconocimiento de este hecho. Israel tiene el derecho de la tierra mientras cumple los mandamientos. Pero si practica la idolatría perderá el derecho de vivir en la tierra del Santo, como está escrito en 2 Crónicas 7:19-20: “Pero si vosotros os apartáis y abandonáis mis estatutos y mis mandamientos que he puesto delante de vosotros, y vais y servís a otros dioses y los adoráis, yo os arrancaré de mi tierra que os he dado, y echaré de mi presencia esta casa que he consagrado a mi nombre, y la convertiré en refrán y escarnio entre todos los pueblos.” Esta palabra ya se cumplió. En Ezequiel 36:1-15 está escrito: “Y tú, hijo de hombre, profetiza a los montes de Israel, y di: "Montes de Israel, oíd la palabra de HaShem. "Así dice el Señor HaShem: 'Por cuanto el enemigo ha dicho contra vosotros: "¡Ajá!" y: "Las alturas eternas han pasado a ser posesión nuestra," por tanto, profetiza y di: "Así dice el Señor HaShem: 'Porque os han asolado y aplastado por todos lados, para que fuerais posesión de las demás naciones, os han hecho el blanco de la habladuría y de la calumnia del pueblo.'"' "Por tanto, montes de Israel, oíd la palabra del Señor HaShem. Así dice el Señor HaShem a los montes y a los collados, a las barrancas y a los valles, a las ruinas desoladas y a las ciudades abandonadas, que han venido a ser presa y escarnio de las demás naciones alrededor; por eso, así dice el Señor HaShem: 'Ciertamente en el fuego de mi celo he hablado contra las demás naciones y contra todo Edom, que se han apropiado para sí de mi tierra como posesión, con alegría, de todo corazón y con desprecio de alma, para dejarla como presa.' "Por tanto, profetiza acerca de la tierra de Israel, y di a los montes y a los collados, a las barrancas y a los valles: 'Así dice el Señor HaShem: "He aquí, yo he hablado en mi celo y en mi furor porque habéis soportado los insultos de las naciones." 'Por lo cual, así dice el Señor HaShem: "Yo he jurado que las naciones que os rodean, ellas mismas soportarán sus insultos. "Pero vosotros, montes de Israel, echaréis vuestras ramas y produciréis vuestro fruto para mi pueblo Israel; porque pronto vendrán. "Pues, he aquí, estoy por vosotros y me volveré a vosotros, y seréis labrados y sembrados. "Multiplicaré hombres en vosotros, toda la casa de Israel, toda ella; y las ciudades serán habitadas, y las ruinas reedificadas. "Multiplicaré en vosotros hombres y animales, y se multiplicarán y serán fecundos. Haré que seáis habitados como lo fuisteis anteriormente y os trataré mejor que al principio; y sabréis que yo soy HaShem. "Sí, haré andar hombres sobre vosotros, a mi pueblo Israel. Ellos tomarán posesión de ti, y serás su heredad, y nunca más les
  • privarás de sus hijos." 'Así dice el Señor HaShem: "Porque os dicen: 'Eres devoradora de hombres y has privado de hijos a tu nación', por tanto, ya no devorarás hombres y ya no privarás de hijos a tu nación"--declara el Señor HaShem. 'Y nunca más te haré oír el ultraje de las naciones, ni soportarás más los insultos de los pueblos, ni harás que tu nación tropiece más'-- declara el Señor HaShem."” Esta profecía se está cumpliendo ante nuestros ojos con la vuelta de los judíos de todo el mundo y la reconstrucción del país. Pero una parte de esta profecía no se ha cumplido todavía porque todavía se oyen muchos insultos de los gentiles. Ningún hombre es el verdadero dueño de la tierra de Israel y nadie tiene el derecho de entregarla a otras naciones, ni dividirla entre judíos y árabes-palestinos. Por haber dividido la tierra de Israel vendrá el juicio de HaShem sobre las naciones unidas como está escrito en Joel 3:1-2: “Porque he aquí que en aquellos días y en aquel tiempo, cuando yo restaure el bienestar de Yehudá y Yerushalayim,reuniré a todas las naciones, y las haré bajar al valle de Yehoshafat. Y allí entraré en juicio con ellas a favor de mi pueblo y mi heredad, Israel, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y repartieron mi tierra.” En el Salmo 10:16 está escrito: “HaShem es Rey eternamente y para siempre; las naciones han perecido de su tierra.” Cuarta aliyá, 25:25-28 25:25 “Si uno de tus hermanos llega a ser tan pobre que tiene que vender parte de su posesión, su pariente más cercano vendrá y redimirá lo que su hermano haya vendido.” – Esto nos enseña que la pobreza es la única razón válida para poder vender parte del patrimonio en la tierra de Israel, heredado de los padres. Antiguamente un terreno pudo ser redimido, recuperado, por el dueño original o por alguno de sus familiares cercanos sin que el comprador pudiera oponerse. Este es el caso de la familia de Naomí cuya historia es narrada en el libro de Rut, cf. Rut 2:20; 3:12-13; 4:1-6. Quinta aliyá, 25:29-38 25:29 “Si un hombre vende una casa de vivienda en una ciudad amurallada, su derecho a redimirla es válido hasta que se cumpla un año de su venta; su derecho de redención dura todo un año.” – Aquí se refiere a una ciudad que estaba amurallada en el tiempo de la conquista bajo Yehoshúa, no a una ciudad que fue amurallada después. Esta aliyá habla de la venta de diferentes tipos de propiedad y su derecho de redención. Tipo de propiedad vendida Tiempo mínimo para recuperarla Tiempo máximo para recuperarla Devolución al dueño original en el año yovel Casa en una ciudad amurallada Inmediatamente Un año después de la venta No Casa en una ciudad abierta Inmediatamente Indefinido Sí Campo Dos años productivos después de la venta Indefinido Sí
  • Casa o campo en una ciudad de levitas Inmediatamente Indefinido Sí 25:35 “En caso de que un hermano tuyo empobrezca y sus medios para contigo decaigan, tú lo sustentarás ya sea un forastero o peregrino, para que viva contigo.” – En este versículo encontramos tres palabras diferentes: “hermano”, en hebreo “aj”, “forastero”, en hebreo “guer” [8] y “peregrino”, en hebreo “toshav” [9] . En este caso el “guer” se refiere a un prosélito, un converso completo, un gentil convertido a la fe de Israel y, por lo tanto, es considerado como un judío plenamente, con todas las obligaciones y derechos implicados. El “toshav” es un gentil que vive en la tierra de Israel y que no ha hecho la conversión. El judío tiene la obligación de ayudar con préstamos o donativos tanto a su hermano judío como el converso como al que reside en su tierra, si están en necesidad de apoyo económico para no quebrar. Hay ocho niveles de caridad, en hebreo “tsedaká”: 1. Cuando se da con mala gana. Este es el nivel más bajo. 2. Cuando se da menos de lo que se puede, pero con alegría. 3. Cuando se da directamente al pobre que lo solicita. 4. Cuando se da directamente al pobre sin que lo solicite. 5. Cuando se da indirectamente, de modo que el dador no conoce al beneficiario, pero el beneficiario conoce al dador. 6. Cuando se da indirectamente, de modo que el dador conoce al beneficiario, pero el beneficiario no conoce al dador. 7. Cuando se da indirectamente, de modo que el dador y el beneficiario no se conocen, mediante la contribución a un fondo de ayuda social administrado por personas responsables. 8. Cuando el dador mantiene una persona antes de que empobrezca, dándole una ayuda importante de manera digna, con un préstamo, asesoramiento o educación para poder encontrar empleo o establecer una empresa para que no dependa de la ayuda de otros. 25:36-37 “No tomes interés y usura de él, mas teme a tu Elohim, para que tu hermano viva contigo. No le darás tu dinero a interés, ni tus víveres a ganancia.” – Está prohibido dar dinero o alimentos a interés a un hermano excepto cuando el hermano tome algo prestado para hacer negocios con él y sacar beneficio de él. En tal caso no se trata de una ayuda social, sino de inversiones financieras, para las cuales este mandamiento no aplica. Sexta aliyá, 25:39-46 25:39 “Y si un hermano tuyo llega a ser tan pobre para contigo que se vende a ti, no lo someterás a trabajo de esclavo.” – Está prohibido humillar a un hermano israelita pobre especialmente si se ha vendido como esclavo. En este caso no puede ser tratado como un esclavo, sino como si fuera un obrero contratado. La halajá rabínica [10] establece que el amo de un siervo hebreo está obligado a tratarle igual o mejor que a sí mismo. Si hay solamente una cama, el dueño está obligado a dormir en el suelo y dejar que el siervo duerma en la cama. 25:40 “Estará contigo como jornalero, como si fuera un peregrino; él servirá contigo hasta el año de jubileo.” – Todos los siervos hebreos salen libres en el año de jubileo. Los siervos de las demás naciones no salen libres en el año de jubileo, sino son propiedad permanente de los hebreos, tanto ellos como sus hijos, cf. vv. 44-46. 25:41 “Entonces saldrá libre de ti, él y sus hijos con él, y volverá a su familia, para que pueda regresar a la propiedad de sus padres.” – El amo de un siervo hebreo está obligado a mantener también a la familia del siervo.
  • 25:42 “Porque ellos son mis siervos, los cuales saqué de la tierra de Egipto; no serán vendidos en venta de esclavos.” – Como los hijos de Israel son los siervos de HaShem, no podrán ser tratados como esclavos, como cuando estaban en Egipto. Además, el pacto de pertenencia a HaShem va por encima de cualquier contrato de esclavitud que pueda tener un hebreo. Ser vendido en venta de esclavos implicaría ser anunciado como un objeto o un animal en un mercado público. Séptima aliyá, 25:47 – 26:2 25:47-48 “Si aumentan los bienes del forastero o del peregrino que está contigo, y si empobrece tu hermano que está con él, y se vende al forastero que mora contigo, o se vende a los descendientes de la familia de un forastero, él tendrá derecho de redención después de ser vendido; uno de sus hermanos podrá redimirlo” – Este texto nos enseña que cuando el primer hombre cayó en desgracia y se vendió a la serpiente antigua junto con todos sus hijos, uno hermano suyo podría redimirlo. Pero ¿quién es el hermano del hombre que podrá redimirlo de la esclavitud del pecado y de la muerte si no hay nadie que no haya sido vendido? En el Salmo 49:7-9 está escrito: “Nadie puede en manera alguna redimir a su hermano, ni dar a Elohim rescate por él, porque la redención de su alma es muy costosa, y debe abandonar el intento para siempre, para que viva eternamente, para que no vea corrupción.” En Job 19:25-26 está escrito: “Yo sé que mi Redentor vive, y al final se levantará sobre el polvo. Y después de deshecha mi piel, aun en mi carne veré a Elohim.” ¿Quién es el hermano que puede redimir al hombre del pecado y de la muerte? Sólo hay uno que no tuvo pecado y que ha muerto y luego ha sido resucitado. Y por lo tanto podrá redimir a todo hombre para que viva para siempre. Su nombre es Yeshúa. En Hebreos 2:11-15 está escrito: “Porque tanto el que santifica como los que son santificados, son todos de Uno; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos, diciendo: ANUNCIARE TU NOMBRE A MIS HERMANOS, EN MEDIO DE LA CONGREGACIÓN TE CANTARE HIMNOS. Y otra vez: YO EN ÉL CONFIARE. Y otra vez: HE AQUÍ, YO Y LOS HIJOS QUE ELOHIM ME HA DADO. Así que, por cuanto los hijos participan de carne y sangre, él igualmente participó también de lo mismo, para anular mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder de la muerte, es decir, el diablo, y librar a los que por el temor a la muerte, estaban sujetos a esclavitud durante toda la vida.” El hermano nuestro nos ha redimido de la muerte y su esclavitud. ¡Bendito sea el Nombre de Adonai! 26:1 “No os haréis ídolos, ni os levantaréis imagen tallada ni pilares, ni pondréis en vuestra tierra piedra grabada para inclinaros sobre ella; porque yo soy HaShem vuestro Elohim.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “grabada” es “maskit”. [11] Según Rashí, esta palabra implica “cubrir”, lo mismo que en Éxodo 33:22. Entonces la prohibición será contra hacer mosaicos de piedras que cubren el suelo para inclinarse sobre de ellos. Esta práctica fue común en la antigüedad en los templos paganos, donde se inclinaban sobre suelos de piedra de mosaico con diseños idolátricos. Por lo tanto, los rabinos enseñan que, para que el israelita no sea semejante a un idólatra, no puede inclinarse, ni siquiera ante HaShem, sobre un suelo de piedra, excepto en el templo. Cuando el pueblo judío se inclina ante HaShem en Yom Kipur es costumbre poner una alfombra para no postrarse directamente sobre el suelo de la sinagoga, aunque no sea de piedra.
  • En esta Parashá se encuentran los mandamientos 326 hasta 349 de los 613: 263. Prohibición de trabajar la tierra el séptimo año, Levítico 25:4. 264. Prohibición de realizar labor en los árboles durante el séptimo año, Levítico 25:4. 265. Prohibición de cosechar lo que crece espontáneamente en el séptimo año, Levítico 25:5. 266. Prohibición de recolectar los frutos de los árboles en el séptimo año del modo en que son recolectados todos los demás años, Levítico 25:5. 267. Precepto de contar siete veces siete años, Levítico 25:8. 268. Precepto de hacer sonar el Shofar el 10 de Tishrí en el año del Jubileo, Levítico 25:9-10. 269. Precepto de consagrar el año del Jubileo, Levítico 25:10. 270. Prohibición de trabajar la tierra en el año del Jubileo, Levítico 25:11. 271. Prohibición de cosechar el fruto de la tierra que crece espontáneamente en el año del Jubileo, Levítico 25:5. 272. Prohibición de cortar frutos de los árboles en el año del Jubileo del modo en que se los corta los demás años, Levítico 25:5. 273. Precepto de hacer justicia entre un vendedor y un comprador, Levítico 25:14. 274. Prohibición de estafar cuando alguien compra o vende, Levítico 25:14. 275. Prohibición de vejar a un israelita con palabras, Levítico 25:17. 276. Prohibición de vender para siempre un pedazo de tierra en la Tierra de Israel, Levítico 25:23. 277. Precepto de regresar la tierra a su dueño original en el año del Jubileo, Levítico 25:24. 278. Precepto de redimir una propiedad de herencia de una ciudad amurallada en el transcurso de un año, Levítico 25:29. 279. Prohibición de transformar el estado del terreno de las ciudades de los levitas, Levítico 25:34. 280. Prohibición de prestar dinero con interés, Levítico 25:37. 281. Prohibición de que un siervo israelita haga el mismo tipo de trabajo que un esclavo gentil, Levítico 25:39. 282. Prohibición de vender a un siervo israelita en un lugar donde se venden esclavos, Levítico 25:42. 283. Prohibición de hacer trabajar a un siervo israelita con trabajo quebrantador, Levítico 25:43. 284. Precepto de mantener a un esclavo gentil permanentemente, Levítico 25:46. 285. Prohibición de dejar que un gentil haga trabajar a un siervo israelita con trabajo quebrantador, Levítico 25:53. 286. Prohibición de postrarse sobre recubrimiento de piedra, Levítico 26:1. [1] Shemitá 10. [2] El Midrash dice – Vayikrá, por R. Moshé Weissman, página 321. [3] Rosh HaShaná 8b. [4] Strong H3104 yôbêl yôbêl, yo-bale', yo-bale', Apparently from H2986; the blast of a horn (from its continuous sound); specifically the signal of the silver trumpets; hence the instrument itself and the festival thus introduced: - jubile, ram’s horn, trumpet. Strong H2986 yâbal, yaw-bal', A primitive root; properly to flow; causatively to bring (especially with pomp): - bring (forth), carry, lead (forth). [5] Lifshutó shel Rashí, editorial Mif´al Rashí, Yerushalayim 1990. [6] Nedarim 61a; Arajim 12b. [7] Arajim 12b. [8] Strong H1616 gêr gêyr, gare, gare, From H1481; properly a guest; by implication a foreigner: - alien, sojourner, stranger. [9] Strong H8453 tôshâb tôshâb, to-shawb', to-shawb', (The second form used in Kings Num 17:1); from H3427; a dweller (but not outlandish, H5237); especially (as distinguished from a native citizen (active participle of H3427) and a temporary inmate, H1616, or mere lodger, H3885) resident alien: - foreigner-inhabitant, sojourner, stranger.
  • [10] Tosefta Kidushin 20. [11] Strong H4906 maśkîyth, mas-keeth', From the same as H7906; a figure (carved on stone, the wall, or any object); figuratively imagination: - conceit, image (-ry), picture, X wish.
  • Parashá 33 BeJukotai Levítico 26:3 – 27:34 Por Dr. K Blad © Prohibida toda reproducción lucrativa. Aliyás de la Torá: 1. 26:3-5 2. 26:6-9 3. 26:10-46 4. 27:1-15 5. 27:16-21 6. 27:22-28 7. 27:29-34 8. Maftir: 27:32-34 Haftará: Jeremías 16:19 – 17:14 Los Escritos Apostólicos: Mateo 27:1 – 28:20 BeJukotai Significa “en mis estatutos”. Comentarios Primera aliyá, 26:3-5 26:3 “Si andáis en mis estatutos y guardáis mis mandamientos para ponerlos por obra” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “mis estatutos” es “jukotai”. Como hemos dicho antes, un mandamiento que es denominado “juk” es un tipo de mandamientos que no tiene una explicación lógica y entendible a primea vista. Este es el tipo de mandamientos más difícil para el hombre, porque no solamente tiene que esforzarse para cumplirlo, sino también tiene que librar una batalla en su mente a la hora de obedecerlo. Como no entiende bien la razón por la que tiene que cumplir ese tipo de mandamientos, la mente natural tiende a revelarse y despreciar el juk, cf. v. 15, 43. Por esta razón, la mente que no ha sido transformada por la Torá no ayuda al hombre a poner por obra los mandamientos de carácter juk. El juk es el mandamiento que más eleva al hombre espiritualmente, porque crea en el hombre una obediencia sin lógica, sin que la mente le apoye y así le obliga a subir a un nivel espiritual más alto. La obediencia al juk tiene que ver con una relación de Padre-hijo. El hijo no entiende por qué el padre le ordena algo, pero obedece simplemente porque el padre lo ha dicho, no porque haya una explicación del por qué tiene que hacer esto o aquello. Nuestra obediencia al mandamiento juk crea una relación de obediencia en un nivel más profundo en espíritu y en amor. Aunque no entendamos, obedecemos, simplemente porque Papá nos lo ha dicho. Por lo tanto el juk nos eleva por encima de lo natural, de lo lógico, de lo que es obvio, según el razonamiento humano, y nos lleva a una altura espiritual de relación y de revelación profundas con nuestro Padre celestial. Los mandamientos de carácter juk están íntimamente ligados al Mesías. Por eso son tan importantes. Además de tener que enfrentar la resistencia para cumplir el mandamiento juk en nuestro cuerpo y en nuestra mente, recibimos también los ataques de los enemigos de la Torá. Como ellos no pueden entender la razón por la que fueron dados estos estatutos, se burlan de nosotros y de nuestro Padre que nos dio la Torá para ser cumplida. Así que, la tentación principal que tenemos es que dejemos de cumplir los mandamientos de carácter juk. Esta es la razón por la que este texto primero menciona este tipo de mandamientos. Si andamos en los juks de HaShem y guardamos el resto de sus mandamientos
  • poniéndolos por obra, no solamente estudiándolos o hablando de ellos o pensando en cumplirlos, sino verdaderamente transformándolos a una convivencia diaria en nuestras vidas, ENTONCES recibiremos todas las bendiciones que están involucradas en el pacto. Este versículo empieza con una de las palabras más importantes de las Escrituras: “si” condicional, en hebreo “im”. Esta palabra pone al hombre en una posición de autoridad para elegir. Con la entrega de la Torá el hombre ya no es un esclavo, es libre. Tiene la libertad para elegir entre la bendición y la maldición. Tiene el poder en su boca y en sus manos para escoger entre la vida y la muerte. Esta autoridad fue dada al pueblo de Israel por medio del pacto en Sinai. Esto nos enseña que cada uno de nosotros tiene la capacidad en nuestras bocas y en nuestras manos para cambiar el rumbo de nuestras vidas. Pero ese poder no lo tenemos en nosotros mismos, sino que HaShem nos lo ha dado. Por medio de la entrega de su Torá y los pactos a Israel, hemos recibido la autoridad para dirigir nuestras vidas y las vidas de nuestros hijos. Y por medio del Mesías, los gentiles podrán entrar en Israel y obtener los mismos privilegios. Nosotros podemos elegir cómo queremos que sea nuestro futuro. Es posible que nuestra situación pueda ser miserable por las maldiciones que nos hayan alcanzado por nuestros propios pecados, los pecados de nuestros padres y de nuestra nación. Pero HaShem nos ha dado el poder para cambiar el futuro de nuestras vidas y de nuestra nación. ¿Cómo se manifiesta ese poder? Por medio de una sola palabra: “im”. Si obedecemos los estatutos y el resto de los mandamientos, entonces nuestro futuro y el futuro de nuestra nación será cambiado. Tanto la obediencia como la desobediencia de un individuo puede cambiar el rumbo de una nación entera. Tú tienes en tu mano el poder para cambiar esta nación. ¿Cómo? Por medio de tu obediencia a los mandamientos. ¿Quieres cambiar tu vida para bien? Obedece los mandamientos que te aplican. ¿Quieres cambiar esta nación? Pon los juks por obra. Si todos los demás pecan, tú no tienes que pecar por eso. Si todos los demás quebrantan la Torá, tú no tienes que quebrantar la Torá por eso. Tú puedes ir en contra de la corriente y ser diferente, ser santo, ser luz y sal. Este es tu llamado. Si quieres ser obediente, HaShem te ayudará a ser fiel en medio de una generación perversa y maligna. El poder está en tu boca y en tus manos, ¡úsalo! La palabra hebrea “im” empieza con la primera letra del alfabeto hebreo, la alef. La última letra de la sección de las bendiciones, en el versículo 13, es la última letra del alfabeto hebreo, la tav. Así que en estos versículos hay un resumen de todo el mensaje de las Escrituras desde el principio hasta el fin, desde la alef hasta la tav. ¿Cuál es el mensaje? Si eres fiel serás bendecido en todo sentido. La obediencia es la que trae bendiciones en nuestras vidas. La desobediencia trae maldiciones sobre la vida personal, familiar y nacional. ¿Quieres ser bendecido con riquezas, paz y la presencia de HaShem, según las promesas de estor versículos? ¿Cómo puedes lograrlo? No es por medio del estudio de la Torá. Tampoco es por medio de la oración sin cesar. Ni es por medio de dar dinero a los pobres o a la obra de HaShem. No es por medio de la alabanza u otros sacrificios. Es por medio de la obediencia. La obediencia es mejor que los sacrificios, como está escrito en 1 Samuel 15:22: “Y Shmuel dijo: ¿Se complace HaShem tanto en ofrendas de ascensión y sacrificios como en la obediencia a la voz de HaShem? He aquí, el obedecer es mejor que un sacrificio, y el prestar atención, que la grosura de los carneros.” La obediencia a la Torá de Moshé es el camino a la bendición. La obediencia a los mandamientos que se encuentran en Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio es el camino a la prosperidad, como está escrito en Josué 1:7-8: “Solamente sé fuerte y muy valiente; cuídate de cumplir toda la Torá que Moshé mi siervo te mandó; no te desvíes de ella ni a la derecha ni a la izquierda, para que tengas éxito dondequiera que vayas. Este rollo de la Torá no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito.”
  • Alguno dirá: “Es imposible cumplir todos los mandamientos.” “HaShem no dio la Torá para que fuera cumplida porque el hombre no es capaz de hacerlo.” Entonces surge una pregunta: ¿Por qué el Padre celestial dio una Torá al hombre que le es imposible cumplir? ¿No dice la misma Torá que el mandamiento no es demasiado difícil?, como está escrito en Deuteronomio 30:11-16: “Este mandamiento que yo te ordeno hoy no es muy difícil para ti, ni está fuera de tu alcance. No está en el cielo, para que digas: "¿Quién subirá por nosotros al cielo para traérnoslo y hacérnoslo oír a fin de que lo guardemos?" Ni está más allá del mar, para que digas: "¿Quién cruzará el mar por nosotros para traérnoslo y para hacérnoslo oír, a fin de que lo guardemos?" Pues la palabra está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para que la guardes. Mira, yo he puesto hoy delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal; pues te ordeno hoy amar a HaShem tu Elohim, andar en sus caminos y guardar sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y te multipliques, a fin de que HaShem tu Elohim te bendiga en la tierra que vas a entrar para poseerla.” Si fuera imposible cumplir la Torá, ¿cómo es posible que David dice de sí mismo que era justo?, como está escrito en 2 Samuel 22:21-25: “HaShem me ha premiado conforme a mi justicia; conforme a la pureza de mis manos me ha recompensado. Porque he guardado los caminos de HaShem, y no me he apartado impíamente de mi Elohim. Pues todas sus ordenanzas estaban delante de mí, y en cuanto a sus estatutos, no me aparté de ellos. También fui íntegro para con Él, y me guardé de mi iniquidad. Por tanto HaShem me ha recompensado conforme a mi justicia, conforme a mi pureza delante de sus ojos.” Si fuera imposible cumplir la Torá, ¿cómo es posible que los padres de Yojanán haMatbil podían hacerlo?, como está escrito en Lucas 1:6: “Ambos eran justos delante de Elohim, y se conducían intachablemente en todos los mandamientos y preceptos del Señor.” Otro dirá: “La Torá es sólo para el pueblo judío, no para los gentiles”. Si fuera así, entonces no habría pecadores entre los gentiles. Como el pecado es la infracción de la Torá, si no hay Torá no hay pecado, cf. 1 Juan 3:4; 1 Corintios 15:56; 1 Timoteo 1:8-11. Si la Torá no es para los gentiles, tampoco hay pecado entre los gentiles y si no hay pecado entre los gentiles, los gentiles no necesitan ser salvos y ¡el Mesías murió en vano por ellos! 26:4 “yo os daré vuestras lluvias en su tiempo, y la tierra dará sus productos, y los árboles del campo darán su fruto.” – El primer resultado de la obediencia es que habrá lluvias desde el cielo en su tiempo. La lluvia en la tierra de Israel es muy importante. Si no hay lluvia no hay alimentos, y si no hay alimentos hay hambre y muerte. Así que la bendición de la lluvia es fundamental para la vida en la tierra de Israel. Aquí habla de la lluvia en su tiempo. Las lluvias principales en Israel caen en el otoño y en la primavera. En los meses Tishrí y Jeshván viene la lluvia temprana y alrededor del mes de Nisán viene la lluvia tardía. La lluvia temprana es la más fuerte y prepara la tierra para la siembra. La lluvia tardía es menos fuerte pero más importante, porque ayuda a la cosecha a madurar correctamente. Estas dos lluvias son las principales en la tierra de HaShem, como está escrito en Deuteronomio 11:14: “Él dará a vuestra tierra la lluvia a su tiempo, lluvia temprana y lluvia tardía, para que recojas tu grano, tu mosto y tu aceite.” En Joel 2:23 está escrito:
  • “Hijos de Tsión, regocijaos y alegraos en HaShem vuestro Elohim; porque Él os ha dado la lluvia temprana justa, y ha hecho descender para vosotros la lluvia, la lluvia temprana y la tardía como en el principio.” En Jacobo 5:7 está escrito: “Por tanto, hermanos, sed pacientes hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el fruto precioso de la tierra, siendo paciente en ello hasta que recibe la lluvia temprana y la tardía.” Segunda aliyá, 26:6-9 26:6 “Daré también paz en la tierra, para que durmáis sin que nadie os atemorice. Asimismo eliminaré bestias dañinas de vuestra tierra, y no pasará espada por vuestra tierra.” – La seguridad, cf. v. 5, y la paz son resultados de la obediencia a los mandamientos. Donde no hay obediencia a los mandamientos no hay seguridad ni paz, como está escrito en 1 Tesalonicenses 5:3: “Cuando estén diciendo: Paz y seguridad, entonces la destrucción vendrá sobre ellos repentinamente, como dolores de parto a una mujer que está encinta, y no escaparán.” No son los acuerdos políticos de paz y seguridad que traen la paz y la seguridad al mundo, sino la obediencia a los mandamientos que están escritos en la Torá de Moshé, primeramente del pueblo judío, pero también para el pueblo gentil. 26:9 “Me volveré hacia vosotros y os haré fecundos y os multiplicaré y estableceré mi pacto con vosotros.” – Según Rashí, aquí se habla del nuevo pacto que HaShem establecería y que nunca podrá ser quebrantado, como está escrito en Jeremías 31:31-34: “He aquí, vienen días--declara HaShem-- en que haré con la casa de Israel y con la casa de Yehudá un nuevo pacto, no como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, mi pacto que ellos rompieron, aunque fui un esposo para ellos--declara HaShem; porque este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días--declara HaShem--. Pondré mi Torá dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré; y yo seré su Elohim y ellos serán mi pueblo. Y no tendrán que enseñar más cada uno a su prójimo y cada cual a su hermano, diciendo: "Conoce a HaShem", porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande--declara HaShem-- pues perdonaré su maldad, y no recordaré más su pecado.” Tercera aliyá, 26:10-46 26:11 “Pondré mi morada en medio de vosotros, y mi alma no os aborrecerá.” – La morada se refiere al templo, porque el tabernáculo ya estaba entre ellos. También es una alusión al cuerpo del Mesías Yeshúa, que es la morada de HaShem, como está escrito en Juan 1:14: “Y la Palabra fue hecha carne, y puso su morada entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.” En tercer lugar es una referencia a la nueva Yerushalayim que descenderá sobre la tierra después del reinado mesiánico, como está escrito en Revelación 21:1-4: “Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existe. Y vi la ciudad santa, la nueva Yerushalayim, que descendía del cielo, de Elohim, preparada como una novia ataviada para su esposo. Entonces oí una gran voz que decía desde el trono: He aquí, el tabernáculo de Elohim está entre los hombres, y Él habitará entre ellos y ellos serán su pueblo, y Elohim mismo estará entre ellos. Él enjugará toda lágrima
  • de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado.” “y mi alma no os aborrecerá” – El aborrecimiento del alma de HaShem implica la expulsión de la tierra. 26:12 “Andaré entre vosotros y seré vuestro Elohim, y vosotros seréis mi pueblo.” – Esta es la mayor bendición que existe, tener la presencia de Elohim en medio de nosotros. Este texto nos enseña que la presencia de Elohim se manifiesta como un resultado a la obediencia a los mandamientos. Como la presencia de Yeshúa HaMashíaj es la expresión del Padre entre los hombres, cuando Él caminó entre los hombres, HaShem caminaba entre los hombres, en su Agente, como está escrito en Isaías 7:14: “Por tanto, el Señor mismo os dará una señal: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Immanuel.” En Mateo 1:22-23 está escrito: “Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había hablado por medio del profeta, diciendo: HE AQUÍ, LA VIRGEN CONCEBIRÁ Y DARÁ A LUZ UN HIJO, Y LE PONDRÁN POR NOMBRE IMMANUEL, que traducido significa: ELOHIM CON NOSOTROS.” En Juan 14:9b-11 está escrito: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo dices tú: "Muéstranos al Padre"? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os digo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí es el que hace las obras. Creedme que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí; y si no, creed por las obras mismas.” 26:14-15 “Pero si no me escucháis y no hacéis todos estos mandamientos si despreciáis mis estatutos (jukotai) y si aborrece vuestra alma mis ordenanzas para no cumplir todos mis mandamientos, para quebrantar mi pacto” – Este texto habla de las consecuencias de la desobediencia al pacto. Como hay un pacto entre HaShem e Israel, hay condiciones y consecuencias para la convivencia entre ambos. La condición para poder permanecer en el pacto y obtener los beneficios del pacto es la obediencia a los mandamientos. Las consecuencias de la obediencia son las bendiciones y las consecuencias de la desobediencia son las maldiciones. En total hay 49 calamidades en este capítulo que son siete veces siete. El mismo texto nos invita a hacer siete subdivisiones donde se puede encontrar siete calamidades en cada uno, en los versículos 16-17; 19-20; 22; 25-26; 29-31; 32-33 y 36-39. Según un Midrash,[1] citado por Rashí, en los versículos 14-15 se pueden encontrar siete pasos de apostasía, que causan que cada vez haya siete correcciones. Los siete pasos son: 1. No me escucháis – No estudiar la Torá. 2. No hacéis todos estos mandamientos – No obedecer los mandamientos. 3. Despreciáis mis estatutos – Despreciar a los que obedecen. 4. Vuestra alma aborrece mis ordenanzas – Odiar a los estudiosos de la Torá. 5. A fin de no cumplir – Intentar de hacer que otros no cumplan la Torá. 6. Todos mis mandamientos – Negar que los mandamientos fueron dados por Elohim. 7. Quebrantar mi pacto – Negar la existencia de Elohim. 26:16 “yo, por mi parte, os haré esto: Pondré sobre vosotros terror súbito, consunción y fiebre que consuman los ojos y hagan languidecer el alma.” – Según Rashí, la consunción es una enfermedad que consume la carne después de haberla hinchado.
  • 26:18 “Y si aun con todas estas cosas no me obedecéis, entonces os castigaré siete veces por vuestros pecados.” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “castigaré” es “yasar”, [2] que significa “corregir”, “disciplinar”, “sufrir”. Este texto nos enseña que HaShem manda estos sufrimientos con el fin de producir teshuvá, arrepentimiento, en el pueblo para que le obedezca. Es el mismo propósito que cuando un padre corrige a su hijo para que aprenda a comportarse correctamente, como está escrito en Hebreos 11:5-11: “Habéis olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige: HIJO MÍO, NO TENGAS EN POCO LA DISCIPLINA DEL SEÑOR, NI TE DESANIMES AL SER REPRENDIDO POR ÉL; PORQUE EL SEÑOR AL QUE AMA, DISCIPLINA, Y AZOTA A TODO EL QUE RECIBE POR HIJO. Es para vuestra corrección que sufrís; Elohim os trata como a hijos; porque ¿qué hijo hay a quien su padre no discipline? Pero si estáis sin disciplina, de la cual todos han sido hechos participantes, entonces sois hijos ilegítimos y no hijos verdaderos. Además, tuvimos padres terrenales para disciplinarnos, y los respetábamos, ¿con cuánta más razón no estaremos sujetos al Padre de nuestros espíritus, y viviremos? Porque ellos nos disciplinaban por pocos días como les parecía, pero Él nos disciplina para nuestro bien, para que participemos de su santidad. Al presente ninguna disciplina parece ser causa de gozo, sino de tristeza; sin embargo, a los que han sido ejercitados por medio de ella, les da después fruto apacible de justicia.” El propósito de HaShem para enviar las maldiciones, que vienen como consecuencias de la desobediencia, es corregir la conducta del pueblo. “entonces os castigaré siete veces por vuestros pecados” – Como hubo siete pecados de apostasía, hay siete correcciones tormentosas. 26:23 “Y si con estas cosas no os enmendáis ante mí, sino que procedéis con hostilidad contra mí” – La misma palabra “yasar”, que aparece en el versículo 18 aparece también en este versículo. Aquí fue traducida en LBLA como “os enmendáis” y en RV como “fuereis corregidos”. La misma palabra también aparece en el versículo 28. Esto nos enseña que el propósito de estas maldiciones no es tanto castigar, condenar o rechazar a los desobedientes del pueblo de HaShem, sino corregirlos para que se vuelvan de sus malos caminos a su Padre celestial y obedezcan la Torá. 26:24 “entonces yo procederé con hostilidad contra vosotros; y yo mismo os heriré siete veces por vuestros pecados.” – El Padre celestial va aumentando la severidad de la corrección cada vez más si el pueblo se obstina a pecar. Esto es un ejemplo para aquellos padres que tienen hijos rebeldes. Si la rebeldía no es corregida en el hijo, hay que ir aumentando las medidas de corrección hasta que haya una humillación en el hijo. Cuanto más temprano se haga esto en el hijo, más fácil es domar su rebeldía. Así como HaShem educa a sus hijos, así nosotros educamos a nuestros hijos. 26:25a “Y traeré sobre vosotros una espada que ejecutará venganza a causa del pacto” – Todos estos desastres han venido sobre los hijos de Israel precisamente por causa del pacto que hay. Ser privilegiado implica también tener una mayor responsabilidad. Del que ha recibido mucho, más se le demandará, como está escrito en Romanos 2:9-11: “Habrá tribulación y angustia para toda alma humana que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego; pero gloria y honor y paz para todo el que hace lo bueno, al judío primeramente, y también al griego. Porque en Elohim no hay acepción de personas.” 26:28 “entonces yo procederé con hostilidad airada contra vosotros, y yo mismo os castigaré siete veces por vuestros pecados.” – La expresión “siete veces” aparece cuatro veces en este capítulo. Podríamos multiplicar siete por las cuatro y llegar al resultado 28. Esto nos puede dar una pista de que el pueblo de Israel, o parte de él, tendría que sufrir el exilio bajo la opresión de las naciones durante 28 siglos. La primera invasión que trajo la deportación de las dos tribus y
  • media, Reuvén, Gad y la media tribu de Menashé, ocurrió en el año 733-732 a.e.c. [3] Fue hecha por el rey de Asiria Tilgat-Pilneser, cf. 1 Crónicas 5:26. De esto aprendemos que el pueblo de Israel ha estado sufriendo por causa del exilio durante 28 siglos desde entonces hasta ahora. 26:31 “También dejaré en ruinas vuestras ciudades, desolaré vuestros santuarios y no oleré vuestros suaves aromas.” – Aquí habla de la destrucción de los dos templos y de todo tipo de lugares sagrados, sinagogas y casas de estudio. El concepto de la destrucción del templo no aparece por primera vez en los Profetas, sino aquí en la Torá de Moshé, como una pequeña semilla, cf. Oseas 8:1; Miqueas 3:12; Isaías 64:10-11; Jeremías 26:18; 30:18; Daniel 9:26. Los profetas no introducen cosas nuevas, sino desarrollan las cosas que ya están en la Torá de Moshé, algunas de ellas escondidas. 26:33 “A vosotros, sin embargo, os esparciré entre las naciones y desenvainaré la espada en pos de vosotros, y vuestra tierra será asolada y vuestras ciudades quedarán en ruinas.” – Aquí es anunciado el exilio del pueblo. El exilio es un resultado de la desobediencia a los mandamientos, especialmente los mandamientos de los años sabáticos y la idolatría. Si el judaísmo tradicional hubiera sido aceptable para HaShem entonces el exilio hubiera terminado hace mucho tiempo. 26:40-41 “Si confiesan su iniquidad y la iniquidad de sus antepasados, por las infidelidades que cometieron contra mí, y también porque procedieron con hostilidad contra mí (yo también procedía con hostilidad contra ellos para llevarlos a la tierra de sus enemigos), o si su corazón incircunciso se humilla, y reconocen sus iniquidades” – Para que haya una restauración total del pueblo de Israel, es necesario arrepentirse y confesar, no solamente los pecados personales, sino también los pecados cometidos por los antepasados, como está escrito en Daniel 9:1-19: “En el año primero de Dareyavesh, hijo de Ahashverosh, descendiente de los medos, que fue constituido rey sobre el reino de los caldeos, en el año primero de su reinado, yo, Daniel, pude entender en los libros el número de los años en que, por palabra de HaShem que fue revelada al profeta Yirmeyahu, debían cumplirse las desolaciones de Yerushalayim: setenta años. Volví mi rostro a Elohim el Señor para buscarle en oración y súplicas, en ayuno, cilicio y ceniza. Y oré a HaShem mi Elohim e hice confesión y dije: Ay, Señor, el Elohim grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia para los que le aman y guardan sus mandamientos, hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos hecho lo malo, nos hemos rebelado y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus ordenanzas. No hemos escuchado a tus siervos los profetas que hablaron en tu nombre a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra. Tuya es la justicia, oh Señor, y nuestra la vergüenza en el rostro, como sucede hoy a los hombres de Yehudá, a los habitantes de Yerushalayim y a todo Israel, a los que están cerca y a los que están lejos en todos los países adonde los has echado, a causa de las infidelidades que cometieron contra ti. Oh HaShem, nuestra es la vergüenza del rostro, y de nuestros reyes, de nuestros príncipes y de nuestros padres, porque hemos pecado contra ti. Al Señor nuestro Elohim pertenece la compasión y el perdón, porque nos hemos rebelado contra El, y no hemos obedecido la voz de HaShem nuestro Elohim para andar en sus enseñanzas, que El puso delante de nosotros por medio de sus siervos los profetas. Ciertamente todo Israel ha transgredido tu Torá y se ha apartado, sin querer obedecer tu voz; por eso ha sido derramada sobre nosotros la maldición y el juramento que está escrito en la Torá de Moshé, siervo de Elohim, porque hemos pecado contra Él. Y Él ha confirmado las palabras que habló contra nosotros y contra nuestros jefes que nos gobernaron, trayendo sobre nosotros gran calamidad, pues nunca se ha hecho debajo del cielo nada como lo que se ha hecho contra Yerushalayim. Como está escrito en la Torá de Moshé, toda esta calamidad ha venido sobre nosotros, pero no hemos buscado el favor de HaShem nuestro Elohim, apartándonos de nuestra iniquidad y prestando atención a tu verdad. Por tanto, HaShem ha estado guardando esta calamidad y la ha traído sobre nosotros; porque HaShem nuestro Elohim es justo en todas las obras que ha hecho, pero nosotros no hemos obedecido su voz. Y ahora, Señor Elohim nuestro, que sacaste a tu pueblo de la tierra de Egipto con mano poderosa, y te has hecho un nombre, como hoy se ve, hemos pecado, hemos sido malos. Oh Señor, conforme a todos tus actos de
  • justicia, apártese ahora tu ira y tu furor de tu ciudad, Yerushalayim, tu santo monte; porque a causa de nuestros pecados y de las iniquidades de nuestros padres, Yerushalayim y tu pueblo son el oprobio de todos los que nos rodean. Y ahora, Elohim nuestro, escucha la oración de tu siervo y sus súplicas, y haz resplandecer tu rostro sobre tu santuario desolado, por amor de ti mismo, oh Señor. Inclina tu oído, Elohim mío, y escucha. Abre tus ojos y mira nuestras desolaciones y la ciudad sobre la cual se invoca tu nombre; pues no es por nuestros propios méritos que presentamos nuestras súplicas delante de ti, sino por tu gran compasión. ¡Oh Señor, escucha! ¡Señor, perdona! ¡Señor, atiende y actúa! ¡No tardes, por amor de ti mismo, Elohim mío! Porque tu nombre se invoca sobre tu ciudad y sobre tu pueblo.” El profeta Daniel había leído en el libro del profeta Yirmeyahu que el exilio babilónico tenía que durar 70 años. Por eso se aferró a esta promesa de Levítico 26:40-45 y confesó sus propios pecados y los de sus padres y su pueblo. Lo mismo hizo Nejemyá, según está escrito en Nehemías 1:5-6: “Y dije: Te ruego, oh HaShem, Elohim del cielo, el grande y temible Elohim, que guarda el pacto y la misericordia para con aquellos que le aman y guardan sus mandamientos, que estén atentos tus oídos y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo, que yo hago ahora delante de ti día y noche por los hijos de Israel tus siervos, confesando los pecados que los hijos de Israel hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado.” Si los hombres justos de esa generación, que pudieron generar el regreso y la restauración del 10% de los judíos del exilio babilónico, necesitaban hacer este tipo de confesiones, ¿cuánto más necesitamos confesar nuestros pecados y los pecados de nuestros padres en esta última generación para que venga la redención que finalmente hará que todos los hijos de Israel vuelvan a la tierra de nuestros padres? “o si su corazón incircunciso se humilla, y reconocen sus iniquidades” – Por primera vez aparece aquí el concepto de un corazón incircunciso. El contexto nos muestra que un corazón incircunciso es un corazón de una persona que no está viviendo en el pacto en obediencia. También indica que es un corazón altivo que no se ha humillado. La incircuncisióntambién implica insensibilidad a los impulsos divinos para no poder devolver el amor recibido. Además aprendemos que un corazón incircunciso es uno que no quiere obedecer la Torá. Un corazón circunciso por lo tanto es un corazón de una persona que vive en el pacto en obediencia, es un corazón humilde que se somete, es un corazón sensible a los impulsos que vienen del Espíritu y devuelve el amor recibido y es un corazón dispuesto a obedecer la Torá. 26:42 “entonces yo me acordaré de mi pacto con Yaakov, me acordaré también de mi pacto con Yitsjak y de mi pacto con Avraham, y me acordaré de la tierra.” – El pacto con los tres patriarcas es la base para que HaShem actúe con sus descendientes. 26:44 “Sin embargo, a pesar de esto, cuando estén en la tierra de sus enemigos no los desecharé ni los aborreceré tanto como para destruirlos, quebrantando mi pacto con ellos, porque yo soy HaShem su Elohim” – Aquí vemos que el pacto que ha sido hecho con los padres no puede ser quebrantado por HaShem por muy desobedientes que sean los hijos de Israel. Aunque muchos de ellos hayan quebrantado su pacto, Él ha sido fiel y no quebrantará el pacto. 26:45 “sino que por ellos me acordaré del pacto con sus antepasados, que yo saqué de la tierra de Egipto a la vista de las naciones, para ser su Elohim. Yo soy HaShem.” – Cuando los hijos de Israel están en las tierras de sus enemigos HaShem promete acordarse del pacto que fue hecho con sus antepasados cuando salieron de Egipto. Este texto nos enseña que todas estas calamidades tenían que venir sobre los hijos de Israel por causa de su desobediencia a los mandamientos. Estas fueron las condiciones y consecuencias estipuladas en el contrato entre HaShem y el pueblo. Pero el contrato no termina allí. Hay una cláusula que habla de restauración después de todas las correcciones. Esta cláusula es también parte de las promesas del pacto. HaShem ha cumplido su parte del pacto
  • en expulsar a los hijos de Israel de la tierra por su desobediencia, y Él cumplirá también su parte del pacto que dice que los va a restaurar de nuevo. En Deuteronomio 30 hay más detalles de cómo será esta restauración, como está escrito en los versículos 1-10: “Y sucederá que cuando todas estas cosas hayan venido sobre ti, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, y tú las recuerdes en todas las naciones adonde HaShem tu Elohim te haya desterrado, y vuelvas a HaShem tu Elohim, tú y tus hijos, y le obedezcas con todo tu corazón y con toda tu alma conforme a todo lo que yo te ordeno hoy, entonces HaShem tu Elohim te hará volver de tu cautividad, y tendrá compasión de ti y te recogerá de nuevo de entre todos los pueblos adonde HaShem tu Elohim te haya dispersado. Si tus desterrados están en los confines de la tierra, de allí HaShem tu Elohim te recogerá y de allí te hará volver. Y HaShem tu Elohim te llevará a la tierra que tus padres poseyeron, y tú la poseerás; y Él te prosperará y te multiplicará más que a tus padres. Además, HaShem tu Elohim circuncidará tu corazón y el corazón de tus descendientes, para que ames a HaShem tu Elohim con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas. HaShem tu Elohim pondrá todas estas maldiciones sobre los enemigos y sobre los aborrecedores que te persiguieron. Y tú volverás a escuchar la voz de HaShem, y guardarás todos sus mandamientos que yo te ordeno hoy. Entonces HaShem tu Elohim te hará prosperar abundantemente en toda la obra de tu mano, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu ganado y en el producto de tu tierra, pues HaShem de nuevo se deleitará en ti para bien, tal como se deleitó en tus padres, si obedeces a la voz de HaShem tu Elohim, guardando sus mandamientos y sus estatutos que están escritos en este libro de la ley, y si te vuelves a HaShem tu Elohim con todo tu corazón y con toda tu alma.” Si HaShem cumplió la primera parte del pacto ¿quebrantará la última parte de él? ¡De ninguna manera! Así que, los que enseñan que el pacto entre HaShem e Israel haya sido abolido o pasado a la historia o sustituido por el nuevo pacto en la sangre de Yeshúa, no conocen la fidelidad de Aquel que promete y cumple. Él ha cumplido todo lo que ha prometido hasta ahora, y cumplirá el resto también. ¡Amén ve-amén! Si los hijos de Israel recibieron estas maldiciones por tener una actitud de desprecio contra los mandamientos de la Torá de Moshé, ¿cómo creen los que reclaman las bendiciones de las Escrituras en el nombre del Mesías que van a ser bendecidos si siguen con su actitud de desprecio contra los 613 mandamientos? ¡No hay bendición sin obediencia a los mandamientos! El Mesías no vino para liberarnos de la Torá, sino de la maldición de la Torá, como está escrito en Gálatas 3:13: “El Mesías nos redimió de la maldición de la Torá, habiéndose hecho maldición por nosotros (porque escrito está: maldito todo el que cuelga de un madero)” La maldición de la Torá es la que cae sobre cada persona que desobedece los mandamientos de la Torá. Para que el Mesías pudiera liberar al hombre de la maldición que está dictada en la Torá sobre los que son desobedientes, él tenía que tomar nuestra maldición que nos correspondía por causa de nuestra desobediencia. Pero la cosa no termina allí. Para que la bendición pudiera venir sobre nosotros era necesario cambiar nuestro corazón para que fuera obediente a los mandamientos. Y así, cuando nos arrepentimos de la desobediencia somos liberados de las maldiciones de la Torá y podremos recibir las bendiciones de la Torá por medio de nuestra obediencia que el Mesías ha generado en nuestro interior, como está escrito en Romanos 1:5: “por medio de quien hemos recibido la gracia y el apostolado para promover la obediencia a la fe (bíblica, hebrea, judía), entre todos los gentiles, por amor a su nombre” En Romanos 6:17-18 está escrito:
  • “Pero gracias a Elohim, que aunque erais esclavos del pecado, os hicisteis obedientes de corazón a aquella forma de enseñanza (Torá) a la que fuisteis entregados; y habiendo sido libertados del pecado (de la infracción de la Torá), os habéis hecho siervos de la justicia (expresada en los mandamientos).” En Ezequiel 36:26-27 está escrito: “Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. Pondré dentro de vosotros mi espíritu y haré que andéis en mis estatutos, y que cumpláis cuidadosamente mis ordenanzas.” En Romanos 16:25-27 está escrito: “Y a aquel que es poderoso para afirmaros conforme a mi buena nueva y a la predicación de Yeshúa el Mesías, según la revelación del misterio que ha sido mantenido en secreto durante siglos sin fin, pero que ahora ha sido manifestado, y por las Escrituras de los profetas, conforme al mandamiento del Elohim eterno, se ha dado a conocer a todas las naciones para guiarlas a la obediencia de la fe, al único y sabio Elohim, por medio de Yeshúa el Mesías, sea la gloria para siempre. Amén.” Cuarta aliyá, 27:1-15 27:2 “Habla a los hijos de Israel y diles: "Cuando un hombre pronuncia un voto sobre una evaluación de almas a HaShem.” – Después del capítulo largo que habla de todas las calamidades que sobrevendrán sobre los hijos de Israel por causa del desprecio contra los mandamientos ahora vienen unas instrucciones sobre votos. Cuando los hijos de Israel estén en situaciones de mucha angustia, varios de ellos querrán hacer votos de entrega a HaShem. Es más fácil ser devoto al Eterno estando en problemas que cuando las cosas van bien. El hombre tiende a olvidarse de HaShem cuando su estómago está lleno. Pero cuando está enfermo y pobre clama al cielo y hace promesas. Este capítulo regula ciertos tipos de promesas que una persona pueda hacer en ciertos momentos de su vida, desde votos para entregar dinero que representa el valor de una persona, hasta votos para entregar casas. En lugar de entregar el alma, que es inmaterial, se puede entregar un dinero, que representa el valor de esa alma. Pero, como hemos dicho anteriormente, el valor del alma de una persona es demasiado alto para poder ser redimida para que nunca vea la muerte, cf. Salmo 49:7-8. Por lo tanto, aquí se trata de un precio simbólico que la Torá pone sobre el alma de una persona. Si alguien quiere donar su vida al templo, podrá hacerlo representativamente en forma de dinero. Un Midrash [4] dice: “Si donaras el valor de una persona, lo consideraré como si la hubieras sacrificado”. 27:3-4 “Si tu valuación es de varón de veinte hasta sesenta años, entonces tu valuación será de cincuenta siclos de plata, según el siclo del santuario. O si es de una mujer, tu valuación será de treinta siclos.” – El valor que aquí es presentado no tiene que ver con el precio de una persona si se hubiera presentado en la venta de esclavos, sino con un precio fijo que estipula la Torá según el sexo y la edad. Tampoco se debe entender como si ciertas personas tuvieran más valor que otras, o como si el hombre tuviera más valor que la mujer, porque todos tienen el mismo valor delante de HaShem. Para que una persona pueda dar dinero en representación de su alma, tendrá que hacerlo según su capacidad para producir bienes materiales. Los que tienen más fuerzas físicas tienen más posibilidad de producir riquezas por medio de su trabajo físico. Así que el varón que tiene entre 20 y 60 años tiene que pagar más que cualquier otro, porque en esa edad tiene su máxima capacidad para producir dinero mediante su trabajo físico. Una mujer con la misma edad normalmente no tiene la misma capacidad física, y por lo tanto la Torá no exige tanto de ella, para que no se sienta inferior al hombre si no puede llegar al mismo nivel de producción. La
  • Torá acepta las ofrendas según la capacidad de cada uno, como está escrito en 2 Corintios 8:12: “Porque si hay buena voluntad, se acepta según lo que se tiene, no según lo que no se tiene.” Este texto también nos enseña que en cuanto a la evaluación del alma, el pobre no es visto como inferior al rico, sino todos los que tienen cierta edad y sexo están evaluados por igual. Sin embargo, si alguien es pobre y desea entregar un dinero conforme a la evaluación de su alma, puede hacerlo con menos dinero, según el sacerdote lo estipule, y en ese caso le es contado delante de HaShem como si hubiera puesto todo el precio, cf. v. 8. Según Rambam, [5] todo el dinero donado a HaShem en concepto de valores de las personas, fue utilizado para las reparaciones del templo. 27:5 “Si es una persona de cinco hasta veinte años, entonces tu valuación será de veinte siclos para un varón y de diez siclos para una mujer.” – Un niño de cinco años no puede pronunciar un voto para pagar dinero en el templo según la valuación de su alma. Esta valuación es para un adulto que desea dar dinero por el alma de un niño o de una niña que son menores de edad. Lo mismo sucede con los niños de un mes hasta cinco años. Edad del grupo Hombres Mujeres 1 mes – 5 años 5 shekel 3 shekel 5 – 20 años 20 shekel 10 shekel 20 – 60 años 50 shekel 30 shekel 60 años o más 15 shekel 10 shekel Si una alma puede ser sustituida con dinero Yiftaj hubiera podido dar dinero en lugar de su hija, cuando se equivocó al hacer una promesa errónea delante de HaShem, cf. Jueces 11. Por no conocer bien la Torá destruyó una vida humana en vano. Los sabios discuten si él debiese haber sido obligado o no a entregar el valor equivalente a su hija. Como hizo una promesa contraria a la Torá, podía considerarse nula sin que se requiera el pago del valor de ella. 27:12 “y el sacerdote lo valuará como bueno o como malo; como tú, el sacerdote, lo valúes, así será.” – Este texto nos enseña que el libro de Vayikrá, Levítico, fue escrito, en primer lugar, a los sacerdotes. Por esto, este libro ha recibido también el nombre de “Torat Kohanim”, “la Torá de los sacerdotes”. Quinta aliyá, 27:16-21 27:21 “y cuando quede libre en el jubileo, el campo será consagrado a HaShem, como campo dedicado; será para el sacerdote como posesión suya.” – Las cosas consagradas a HaShem son entregadas al templo o a los sacerdotes. Sexta aliyá, 27:22-28 27:28 “Sin embargo, cualquier cosa dedicada que alguno separe para HaShem de lo que posee, sea hombre o animal, o campos de su propiedad, no se venderá ni redimirá. Toda cosa dedicada es santísima a HaShem.” – HaShem valora muchísimo las cosas y las personas que le son dedicadas si vienen de un corazón devoto. Por esto son elevadas al nivel más alto de santidad y sólo pueden ser utilizadas por los sacerdotes, cf. 1 Samuel 1:24-28. Séptima aliyá, 27:29-34 27:30 “Todo el diezmo de la tierra, de la semilla de la tierra o del fruto del árbol, es de HaShem; es cosa consagrada a HaShem.” – Esta es la primera vez que se menciona la entrega del diezmo como un mandamiento directo. Sin embargo, el diezmo es un principio que viene desde el inicio de la creación, cuando el hombre no podía comer de todos los árboles que trabajaba.
  • Parte del trabajo no se come, sino se entrega a HaShem. Este texto nos muestra que el diezmo realmente es de HaShem. No es que el hombre entregue el diezmo como una ofrenda, sino simplemente le da a HaShem lo que es suyo. Este texto nos enseña que el diezmo de todo el producto de la tierra pertenece a HaShem. Esto no significa que hay que dar el diezmo de todo lo que hay en el campo, sino de todo lo que el dueño coseche de su campo o de sus árboles. El diezmo se da de lo que uno trae al almacén de su casa. 27:32 “Todo diezmo del ganado o del rebaño, o sea, de todo lo que pasa debajo del cayado, la décima cabeza será cosa consagrada a HaShem.” – El diezmo también se entrega de los animales. El diezmo de los animales es apartado una vez al año para ser llevado a Yerushalayim y ser ofrecido en el altar. Sólo se entrega la sangre y las partes designadas para el sacrificio pero la carne es comida por el dueño y su familia. Estas dos áreas, el fruto de la tierra y el aumento de los animales, representan todo el trabajo productivo del hombre. Por lo tanto el hombre debe dar el diezmo a HaShem de todo lo que gana, como está escrito en Lucas 18:12b: “doy el diezmo de todo lo que gano.” En Mateo 23:23 está escrito: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas!, porque pagáis el diezmo de la menta, del eneldo y del comino, y habéis descuidado los preceptos de más peso de la Torá: la justicia, la misericordia y la fidelidad; y éstas son las cosas que debíais haber hecho, sin descuidar aquéllas.” El Mesías está enseñando que uno debe dar el diezmo incluso de las hortalizas de poca producción. En esta parashá se encuentran los mandamientos 350 – 361 de los 613 350. Precepto de que un individuo que hizo un voto de consagrar la evaluación de su persona debe entregar el monto de esa avaluación, Levítico 27:2. 351. Prohibición de intercambiar animales destinados para una ofrenda, Levítico 27:10. 352. Precepto de que si se intercambian los animales para ofrenda, los dos animales quedarán consagrados, Levítico 27:10. 353. Precepto de que el individuo que hizo un voto de consagrar la evaluación de un animal entregue el monto que el kohén determine, Levítico 27:11-12. 354. Precepto de que el individuo que hizo un voto de consagrar la evaluación de una casa entregue el monto que le kohén determine más un quinto, si es que desea redimirla, Levítico 27:14. 355. Precepto de que el individuo que hizo un voto de consagrar la evaluación de un campo entregue el monto que el kohén determine, Levítico 27:16. 356. Prohibición de intercambiar animales consagrados de una ofrenda a otra, Levítico 27:26. 357. Precepto de que algo declarado como jérem (propiedad vedada) debe ser entregado al kohén, Levítico 27:28. 358. Prohibición de vender una tierra declarada como jérem, sino que debe ser entregada al kohén, Levítico 27:28. 359. Prohibición de redimir una tierra declarada como jérem, Levítico 27:28. 360. Precepto de dar cada año el diezmo de animales domésticos permitidos, Levítico 27:32. 361. Prohibición de vender el diezmo de animales domésticos permitidos, sino que debe ser comido en Yerushalayim, Levítico 27:33. Y después de haber terminado un libro de la Torá decimos: “Jazak, jazak, ve-nitjazek!” – ¡Sé fuerte, sé fuerte y seamos fortalecidos!
  • [1] Torat Kohanim 26:18. [2] Strong H3256 yâsar, yaw-sar', A primitive root; to chastise, literally (with blows) or figuratively (with words); hence to instruct: - bind, chasten, chastise, correct, instruct, punish, reform, reprove, sore, teach. [3] Encyclopaedia Judaica. [4] Tanjumá BeJukotai 10. [5] Halajot Herjin 1:10.