Your SlideShare is downloading. ×
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París
Upcoming SlideShare
Loading in...5
×

Thanks for flagging this SlideShare!

Oops! An error has occurred.

×
Saving this for later? Get the SlideShare app to save on your phone or tablet. Read anywhere, anytime – even offline.
Text the download link to your phone
Standard text messaging rates apply

Cattolica pero anarquisto, un artista gráfico en París

582

Published on

Héctor Cattolica fue un destacado artista gráfico que nació en Bragado pero vivió en París la mayor parte de su vida. Fue uno de los afichistas más célebres del mayo francés. El levantamiento ocurrido …

Héctor Cattolica fue un destacado artista gráfico que nació en Bragado pero vivió en París la mayor parte de su vida. Fue uno de los afichistas más célebres del mayo francés. El levantamiento ocurrido en París durante el mes de mayo de 1968 tuvo un fuerte impacto en Cattolica que se sumó a las protestas callejeras. Algunos de los afiches que inundaron las calles invadidas por las protestas juveniles fueron dibujados por él.

Published in: Education
0 Comments
1 Like
Statistics
Notes
  • Be the first to comment

No Downloads
Views
Total Views
582
On Slideshare
0
From Embeds
0
Number of Embeds
0
Actions
Shares
0
Downloads
5
Comments
0
Likes
1
Embeds 0
No embeds

Report content
Flagged as inappropriate Flag as inappropriate
Flag as inappropriate

Select your reason for flagging this presentation as inappropriate.

Cancel
No notes for slide

Transcript

  • 1. 1 Cattolica pero anarquisto Un artista gráfico argentino en París María Cristina AlonsoLa imagen de tapa: Cattolica. 1983. Patriotismo, en New Internationalist
  • 2. 2 A mi hijo ManuelAgradecimientosAl Intendente de Bragado Orlando Costa y a su Directora de Cultura GracielaArceri, por creer en este proyectoA todos los que hicieron posible este libro aportando testimonios, fotos yrecuerdos: Rubén Bollini, Sergio Cano, Alicia Dujovne Ortiz, Jeanaut Fabarón,Glady Issouribehere, Luis Felipe Noé, Elidé Pradás, Quino, Cándido Scarcelli,Máximo Simpson, Hebe Solves, Mercedes Sosa, Hugo Soto, Peter Stalker,Negra Tronquoy, Isaura Verón.A la paciente lectura de Marta Pasut y a los aportes de Luis Pellegrino yMónica Coscia. Este libro ha sido publicado con el apoyo económico de laMunicipalidad de Bragado, Buenos Aires, Argentina.
  • 3. 3 El puzzle Cattolica Este libro nace de otro, Las perlas rojas de Alicia Dujovne Ortiz1. Novela deautoficción, como su misma autora la define. Allí se cuentan los vaivenes deuna escritora para quien mudarse se convierte en una forma de vida. Esedestino viajero la pasea por países y personas que le deparan intensasexperiencias de novelista errante. Entre Francia y Argentina se sucedenpersonajes que Alicia encubre con enigmáticos seudónimos: Milorad, elPoetazo, Zoppi, la nena. Sin embargo, en varios pasajes aparece un amigoparisino mencionado con un nombre real: Héctor Cattolica, que no sólo le darefugio en su taller de Nogent a ella y a su perro Rocky Valdez antes de viajar aColombia, sino que también le prestará una valija emblemática: la que hausado para viajar a Bragado. Y ahí, al doblar el codo del libro, descubro que enParís vivió un artista gráfico, famoso afichista del mayo del 68 -cuando loscarteles con consignas florecían en las calles tomadas por los estudiantes- yque era de Bragado, la ciudad de la llanura bonaerense donde vivo. Jamás heoído hablar de él y salgo a buscarlo. Así nace esta pesquisa, este rompecabezas. Porque armar la vida de Héctores ir buscando en la luminosa pantalla de la computadora, sus originalesdibujos que aparecen en mis búsquedas por el Google. Después voy saltandode amigo en amigo, de recuerdo en recuerdo, de pariente en pariente, de datoen dato y cada pieza trae una parte del puzzle que se transforma en anécdotao completa el hueco que me faltaba de su obra y de su vida. John Spilsbury inventó uno de los puzzles más antiguos. Era un cartógrafolondinense que, en 1760 pegó un mapa sobre una tabla y luego la cortó con laforma de los países. En sentido inverso, yo voy pegando los países y las zonassobre estas páginas que fueron habitadas por un hombre que tuvo, a pesar desu talento, una vida desdichada y un mezquino reconocimiento. Aquí falta unapieza, una voz me la completa. Vuelvo a empezar. Me quedan huecos. Esperoque alguien que llamo por teléfono me ayude con el mapa, me permitacontinuar con este viaje en el que busco a un hombre que parece que todoshan querido tanto. Y si el hueco es demasiado grande, coloco alguno de sus dibujos queexpresan ideas en síntesis perfectas, imágenes que desnudan un mundoviolento, pero que empujan a recuperar la solidaridad, que son incisivos,corrosivos, conmovedores. Son los amigos, no obstante, los que impulsan este libro. GladysIssouribehere, que fue una de sus amigas bragadenses es la primera que meda datos de él. Lo ha visitado en París en dos oportunidades y me cuenta delas divertidas salidas a bares y restaurantes a donde él la llevaba paraagasajarla. Mercedes Sosa, esa voz milagrosa, viene a Bragado a dar un recital y planeacon el Intendente un homenaje a Héctor a quien ella quiso mucho potenciandoesta búsqueda.1 Alicia Dujovne Ortiz nació en Buenos Aires y vive en Francia, desde 1978. Tiene una larga trayectoria comoperiodista. Colaboró con los periódicos La Opinión y La Nación (Argentina), Excelsior (México), La Vanguardia(España) y Le Monde (Francia). Ha publicado libros de poesía y narrativa y las biografías María Elena Walsh yMaradona soy yo. Su libro Eva Perón. La biografía (1995) ha sido celebrado unánimemente en la Argentina y en elmundo. Fue asesora de la prestigiosa editorial Gallimard. En 1986 recibió la beca de la John Simon GuggenheimMemorial Foundation. Es autora además de, El árbol de la gitana (1997) y Mireya (1998), Las perlas rojas (2005)
  • 4. 4 El intendente Orlando Costa, toma como suyo el tema y entonces sí, a partirde su apoyo, el viaje comienza en serio. Peter Stalker, un periodista inglés, desde Indonesia, me manda sus recuerdosa través del correo electrónico. El pintor Luis Felipe Noé busca en su memoriaaquellos días de la década del 60 y 70 en que juntos caminaban y compartíanarte y amistad. Alicia Dujovne Ortiz me cuenta los proyectos de Héctor y sufinal. Y de pronto aparecen otras voces desde París: Isaura Verón, Negra Tronquoy,Luisa Futoransky. Amigos o parientes tienen para contar lo suyo. Vienen ytraen una figurita, un retacito de Héctor: su manera de caminar, o de mirar o dediscutir, el couscous compartido en un restaurante argelino, aquella foto rara enla que el artista mira con cara de asustado a la cámara desde sus veinte años,perdido entre los colimbas de la promoción 1945 y su máquina de dibujar queparece que tenía incorporada a su vida porque todos dicen lo mismo: Héctordibujaba y no paraba de dibujar. Sus dibujos siguen tan actuales como el día en que los creó. Eso es el talentoal que se le suman convicciones, conocimiento del arte, la política, el mundo. Spilsbury pegó un mapa y después lo seccionó en pedazos. Aquí pasa alrevés: están los fragmentos: las voces de entrevistas grabadas, llamadastelefónicas, fotos, dibujos, mails, notas, evocaciones. Armemos el puzzle Cattolica a través de ciudades y países: Argentina yFrancia, pero también Japón, Inglaterra, Argelia. Y ciudades: Bragado, BuenosAires, París. Dibujos, palabras y fotos. La biografía de un hombre es un viaje, que tiene un comienzo pero nunca sesabe a dónde lleva. Empieza en las páginas de Las perlas rojas y continúa devoz en voz. (La voz de Bragado, febrero de 1969)Héctor Cattolica (Foto de NI)
  • 5. 5 El ladrillo de la memoria Héctor Cattolica nació en Bragado, una ciudad situada al oeste de la provinciade Buenos Aires que fue línea de avanzada contra los indios en el siglo XIX ypueblo tranquilo y de casas con penumbrosos zaguanes -con aldabas debronce con forma de mano o de cabeza de león- y una iglesia sobresaliendoentre los árboles. La rodea la llanura pampeana limitada por el horizontedibujado con lápiz de trazo grueso. Tiene calles más anchas de lo previsible,árboles coposos y cielos violetas o rojos en días de tormenta. Hay una leyendacon un caballo suicida que prefirió la muerte antes que el cautiverio. Fue cunade algunos poetas populares como el autor de “La cumparsita” y el ámbito endonde Florencio Constantino, un inmigrante español, tenor de gran éxito,construyó un teatro lírico como L’Ópera de París, pero enclavado en unpueblito de calles de tierra y vida provinciana. Fue anotado como Héctor Domingo Cattolica el 31 de agosto de 1933, hijo deHumberto, un albañil italiano, y de Carmen Martino. Su padre era oriundo de laregión italiana de Le Marche, y había llegado a la Argentina -como tantosinmigrantes- a buscar mejores condiciones de vida. Levantó su casa enBragado en la década del veinte, cuando todavía era un poblado comido por lallanura. En esa casa, ubicada en la calle Laprida 674 Héctor pasó su infancia ylos primeros años de la adolescencia. La casa guardaba un mensaje para el futuro. En su último viaje a la Argentina,en 1988 -cuando ya habían muerto doña Carmen y su hermano Humberto-Héctor se paseó por la casa vacía y poblada de recuerdos. Aún estaba intacta,con sus muebles, su vajilla, sus roperos con perchas vacías. Pasando la manopor las paredes, dio con un hueco. Allí encontró un ladrillo flojo, lo sacó, hundióla mano y descubrió un papel de diario con una fecha y una inscripción:“Humberto Cattolica, italiano, albañil, terminó de construir la casa en tal día de1923”. Alicia Dujovne, depositaria de esta anécdota, dice que ese acto, paraHéctor, fue como meter el dedo en el centro de la memoria, que ese hecho fuela imagen más perfecta de la relación de un hombre con el pasado. Esaspalabras destinadas al futuro tuvieron para el artista gráfico un significado detal magnitud, lo conmovieron tanto que decidió, cuando regresó a París, hacerun proyecto sobre la inmigración para conmemorar los 500 años de la llegadade Colón a América. Seguramente, solo, en la casa silenciosa y llena detelarañas, Héctor habrá imaginado la aventura de su padre atravesando el mardesde el pueblito italiano, la incógnita de la tierra desconocida, los días deesfuerzo buscando trabajo, la soledad en América, la dificultad con el idioma, elorgullo de levantar ladrillo a ladrillo una casa para fundar una familia. Y así había ocurrido. Ese italiano inmigrante, ya afincado en Bragado, tuvodos hijos, ambos inclinados hacia el arte. Héctor, el mayor, dibujante yHumberto diseñador gráfico y actor. Parece que ya en su primeros años Héctor había puesto en funcionamiento sumáquina de dibujar, su incomparable facilidad para expresar en pocos trazoscualquier idea. Sus compañeras de escuela cuentan que, desde muy chico, dibujaba todo loque había en el mundo en cuanto papel se le ponía a tiro.
  • 6. 6 Elidé Pradás refresca su memoria y me dice que tuvo a Héctor como alumnoparticular. Hacía la primaria en la Escuela Nº 21 de Bragado (más tarde siguióen la Escuela Normal) y la madre se lo llevó a su casa para que lo ayudara amejorar sus notas. Era muy inteligente, dice la maestra que hoy, con sus 79años está tan vital como en aquellos tiempos en que era una adolescente de15 que, en su casa, daba apoyo a un sinnúmero de chicos. “Pero no leimportaba la escuela -recuerda- se lo pasaba dibujando. Dibujaba hombres,todos muy pobres, con pañuelos al cuello, hombres tristes”. Estuvo en Bragado hasta los veinte años. Ese dato es seguro. Me lo confirmaCándido Scarcelli que me llama por teléfono y me dice: “Yo hice el serviciomilitar con Cattolica en el Regimiento 6 de infantería, en Mercedes”, y mepromete un álbum en donde hay una foto -apenas visible- de la Compañía deametralladoras y una dedicatoria del día en que terminaron la colimba. Scarcelli ahora tiene 72 años y no para de decirme, cuando llega a mi casacon el álbum en una bolsita de plástico, que Héctor era raro,”muy raro, yzurdo”, que se lo pasaba protestando porque obviamente el servicio militar paraun artista de ideas libertarias habrá sido un padecimiento. Mientras me diceesto mira de reojo el piano abierto de mi living y me cuenta que él toca música. A las diez de la mañana, con la excusa de evocar a Héctor, don Cándido meda un pequeño concierto de tangos y milongas. En la última hoja del álbum,paso la mano por el texto que Héctor Cattolica le ha dedicado en algún lejanodía de 1954: “Para el amigo Scarcelli, compañero de todas las horas de estainolvidable “colimba” de su siempre H. Cattolica.” Trazos más, trazos menos,esa firma es casi idéntica a la que encuentro en un artículo de la revista NewInternationalist, de setiembre de 1993, que la incluye junto con su foto en unanota necrológica, con un epígrafe: “El artista gráfico argentino que creó algunasde las más memorables imágenes de NI murió de cáncer a principios de julio”. Héctor en París (gentileza Hebe Solves)
  • 7. 7 Antes de París Algunos amigos y compañeros de escuela me cuentan sobre Héctor en laépoca en que aún vivía en Bragado. Jeannot Fabarón me relata una pequeñahistoria de niños. Los alumnos de la Escuela Normal son convocados paraparticipar en un concurso de dibujo sobre el general San Martín en un horariofuera de clase. Jeannot descubre a un chico mayor que dibuja de verdad, queva más allá de las tímidas y conocidas siluetas de cordilleras y caballos malentrazados. Un chico más grande que él, de unos doce años, dibuja a un SanMartín auténtico, con trazo firme. Las montañas son casi montañas reales y loscaballos guardan las proporciones adecuadas. Es Héctor que ya desde lainfancia puede hacer lo que quiere con un lápiz y unas pinturitas. El arquitecto Sergio Cano2 evoca una ilustración de Cattolica para un poemade Molinari, un rimador local. “Como palabra anudada” era su título, y el dibujoque lo acompañaba era el de un criollo que hacía un nudo con su caballo. Lasexposiciones de poesía ilustrada eran muy frecuentes en aquella época. También recuerda que, junto a otros chicos de su edad, Héctor realizaba unarte efímero, acaso un antecedente de los graffiti que hoy son tan populares.Con una barra de amigos, hacían por las tardes dibujos sobre el pavimento delas calles del pueblo con trozos de carbón que duraban hasta que las lluvias oel paso de autos y carros los borraban. En los últimos años bragadenses Cattolica dibujaba planos para el AgrimensorMalpelli, actividad que, ya en Buenos Aires, siguió realizando en el estudio deLópez León donde desarrolló su talento y creatividad en la proyección de lacasa del actor Luis Sandrini -una construcción con forma de barco- y en eledificio de Córdoba Y Florida que fue el primero que tuvo un frente totalmentede vidrio. Como suele pasarles a quienes tienen inclinaciones artísticas y culturales,Héctor era poco comprendido en su pueblo. En el estrecho horizonte de unaciudad provinciana que segrega al diferente, su ingenuidad en asuntos demujeres solía ser causa de burlas. Rubén Bollini, que fue médico de cabecera de doña Carmen y luego trató aHéctor en sus viajes a París, confirma que trabajó en la mítica Tía Vicenta, deLandrú, una revista que seguramente fue una verdadera escuela. La revistaque salió entre los años 1957 y 1966, se constituyó en una de las másimportantes que hicieron humor político. En ella colaboraban Quino, MiguelBrascó, Fontanarrosa, Sábat, Bróccoli, César Bruto, Alberto Breccia, Caloi,Blanca Cotta, Siulnas, Jaime Potenze, Conrado Nalé Roxlo, Copi. Muchos deellos fueron amigos de Héctor y, según el arquitecto Cano, algunos dibujosextremadamente críticos lo enemistaron con Landrú quien lo echó por temor aque le censuraran la revista. La censura llegó finalmente en 1966 cuandoOnganía le impuso la clausura porque Landrú lo parodiaba como una morsa deenorme bigotes. Sin embargo sigo buscando más precisiones sobre este episodio. Al fin puedohablar por teléfono con Quino3 y él me da una versión más ajustada pero2 Sergio Cano es arquitecto y vive en Buenos Aires. Recientemente se retiró de su cátedra deTeoría de la Arquitectura en la FADU - UBA, donde transmitió a los alumnos su conocimiento yexperiencia sobre las relaciones entre arquitectura y construcción de la ciudad.3 Joaquín Salvador Lavado (Guaymallén, Provincia de Mendoza, 17 de julio de 1932), más conocidocomo Quino, es un humorista gráfico y creador de historietas argentino. Su obra más famosa es la tiracómica Mafalda (publicada originalmente entre 1964 y 1973). El humor de Quino es típicamente ácido e
  • 8. 8empañada por el tiempo que ha pasado. El genial creador de Mafalda me hablasobre el paso de Héctor por Tía Vicenta. Hacía fotos para la revista. El vínculose había establecido a través de Carlos del Peral, marido por ese entonces dePirí Lugones. El incidente que propició el alejamiento de Cattolica de la revistahabía surgido a raíz de su participación en una manifestación en Plaza deMayo y de un altercado con la policía. Landrú, cuya revista estaba financiadapor la Marina, no quiso que figurara más en el staff. Varios colaboradores se fueron con él y sacaron una revista de efímeraduración, creación de Carlos del Peral, Cuatro Patas, que fue considerada unmodelo humorístico de la época en la que también participaban Quino y MiguelBrascó, de la que sólo salieron cuatro números. En esos tiempos, sobre los finales de los años 50, el campo intelectual de laizquierda argentina se interesaba por las organizaciones populares vernáculasy del resto de los países del Tercer Mundo. Se avocaba a reinterpretar lacompleja relación entre la clase media y el peronismo y revisaba críticamentecuál había sido el papel de los intelectuales respecto de los movimientosobreros y populares. Luis Felipe Noé4 recuerda que conoció a Héctor Cattolica en la casa de PiriLugones5, la nieta del poeta y la hija del torturador como a ella le gustaba decir,cuando fue a vivir al edificio del Hogar Obrero de Caballito, entre Rivadavia y J.M. Moreno. Pirí era hija de una amiga de la madre de Noé. Mentora del mundocultural y literario del Buenos Aires de entonces, en su departamento se reuníamucha gente interesante. A las fiestas que hacía, asistían Noé Jitrik, OsvaldoLamborghini, Quino, León Rozitchner, Tanguito, el Tata Cedrón -entre otros- yRodolfo Walsh6 que era, como lo señala Noé, una especie de papa en esemomento. Es de suponer que Héctor, en ese clima de debate de ideas y posicionespolíticas, alimentaba sus inquietudes artísticas y compartía el clima intelectualque lo llevaría más tarde, en París, a plasmar en imágenes su visión delmundo. Luis Felipe Noé me dice en una entrevista en su casa taller de la calleTacuarí que si él fuera novelista, ese departamento sería el eje de su hipotéticanovela. Ahí se debatían ideas y se hablaba de arte. Muchos de esos jóvenes,como la misma Pirí y Walsh, se volcarían al peronismo más tarde porque habíauna conciencia de que no se podía volver a la democracia sin Perón. Peroincluso cínico, ahondando con frecuencia en la miseria y el absurdo de la condición humana, sin límitesde claseEs autor, entre otros libros de humor: Mundo Quino (1963) (reeditado en 1998) A mi no me grite(1972) Humano se nace A la buena mesa (1980) Potentes, prepotentes e impotentes (1989) (1991) Estono es todo (recopilación) (2002) ¡Qué presente impresentable! (2005)4 Luis Felipe Noé integró el grupo Nueva Figuración junto a Jorge de la Vega, Ernesto Deira y RómuloMacció. Su exposición individual de 1959 significó para De la Vega un giro en su producción y elcomienzo de una larga amistad. Juntos compartieron el viaje a París en 1962 y experimentaron lanecesidad de ruptura con las prácticas de la pintura tradicional. Noé es considerado uno de los artistasmás importantes de la Argentina.5 Susana Pirí Lugones, trabajó en el Diario La Opinión, en la revista Siete Días, en Crisis y en diversaseditoriales, como Ediciones de La Flor y Editorial Jorge Álvarez. Tradujo del francés, entre otras obras, lasCartas de amor a León Jogiches, de Rosa Luxemburgo. Era profundamente respetada como intelectual ytenía fama de femme fatale entre sus colegas periodistas. Pirí es una desaparecida de la dictadura militar6 Rodolfo J. Walsh, nació en Choele- Choel en1927. Fue escritor, periodista, traductor y asesor decolecciones. Su obra recorre especialmente el género policial, periodístico y testimonial, con celebradasobras como Operación Masacre y Quién mató a Rosendo. Walsh es para muchos el paradigmáticoproducto de una tensión resuelta: la establecida entre el intelectual y la política, la ficción y el compromisorevolucionario. El 25 de marzo de 1977 un pelotón especializado emboscó a Rodolfo Walsh en calles deBuenos Aires con el objetivo de aprehenderlo vivo. Walsh, militante revolucionario, se resistió pero fueherido de muerte. Su cuerpo nunca apareció. El día anterior había escrito lo que sería su última palabrapública: la Carta Abierta a la Junta Militar.
  • 9. 9-aclara Noé- no todos eran peronistas, y Héctor profesaba una especie deanarquismo sin ser un militante. En 1957 la poeta Hebe Solves7 conoció a Héctor en una exposición colectivade carácter experimental, ¿Qué cosa es el coso?, en Estímulo de Bellas Artes.Las obras eran de un pequeño grupo de artistas jóvenes que intentaban laruptura con el formalismo imperante en Buenos Aires siguiendo las huellas delart brut, de dadá, de Duchamp. Los artistas llamaban –irónicamente- “cosos” asus trabajos. Las obras anticipaban lo que a comienzos del sesenta sería elarte destructivo: Cristos pintados sobre arpillera, paneles realizados bajo losefectos del LSD, camas colgando, una botella de anís con una tetina en el pico. Los artistas -y así lo recuerda Hebe- solían frecuentar el bar Chamberí deCórdoba y San Martín. Eran lugares míticos como lo fue también el BarModerno en Maipú al 900. Poetas y artistas plásticos se unían para hacertrabajos conjuntos de poemas y dibujos o grabados. A través de Héctor, Hebe hizo una única colaboración para la revista TíaVicenta, y sostiene -como otros entrevistados que ya mencionamos- que unentredicho con Landrú hizo que Cattolica abandonara la revista, acaso porqueambos estaban en las antípodas ideológicas. La amistad entre Hebe y Héctor fue cultivada durante varios años y se fueconsolidando cuando el artista regresó de París en el 69, edificada en bares alcalor de la poesía que en esa época lo apasionaba. Para ese entonces, diceHebe, Héctor creía firmemente en una revolución imaginaria y que el mayofrancés se continuaría en Buenos Aires. El poeta Máximo Simpson8 me cuenta que conoció a Cattolica a través deHebe Solves en las reuniones de amigos que la escritora hacía en su casa. Surecuerdo es grato: “Un muchacho humilde y cordial, una buena persona”. Lo curioso es que Simpson no recuerda a Héctor vinculado a las artesplásticas sino a la poesía. Una circunstancia lo ayuda a confiar en esterecuerdo: contemporáneamente con la publicación de su primer poemario(Túpac Amaru, 1960), Héctor publicó un libro suyo, también de poemas. Losdos trabajos fueron comentados en el mismo número de una revista por elpoeta Luis Alberto Murray y evoca que la crítica de su poema fue favorable,pero más favorable aún fue la que le dedicó al libro de Héctor. Decía, tal vez,que su poesía era más personal. Quizá buscando nuevos horizontes, con ese afán tan argentino de hacer unviaje intelectual a la manera de un bautismo, Héctor Cattolica partió en 1959 y,después de un largo vagabundeo por Latinoamérica y Europa, recaló en París.Al París mítico que, desde el siglo XIX obnubilaba a los intelectualeslatinoamericanos. La ciudad cuya luz emanaba del saber, de la novedadeterna, de la fascinación cultural y que era, en sí misma, un mito. Lugar de lacreación, el renacimiento y la consagración.7 Hebe Solves es poeta, narradora, escritora e ilustradora de literatura infantil, docente y autora de librospedagógicos. Nació en Vicente López, en 1935. Vivió siempre en Buenos Aires, salvo el tiempo en quetrabajó como maestra rural.8 Máximo Simpson, nació en Buenos Aires en 1929. Poeta y Periodista. Fue catedrático universitario enMéxico. Investigador, ensayista. Miembro Correspondiente de la Asoc. Prometeo de Poesía. Premios depoesía: Faja de Honor de la SADE, Consejo del Escritor, Ciudad de Buenos Aires, Fondo Nacional de lasArtes, Mención del Nacional de Literatura. Nueve poemarios, desde Túpac Amaru (1960) a Esta precarialuz (plaq. 2004).
  • 10. 10El poder de la imaginación
  • 11. 11 Desde el siglo XIX hasta mediados del siglo XX, París fue para loslatinoamericanos un lugar mítico, la ciudad a donde había que viajar paraformarse y obtener consagración. Era una construcción imaginaria que anclabaen la literatura, en la pintura, en la filosofía y en los sueños acariciados desdeel romanticismo. Mito colectivo, París era para cada uno de los artistas un lugar de deseo y debúsqueda personal. Como escribe Vargas Llosa: “París era entonces un lugarmágico en el cual la historia, la invención literaria, la destreza técnica, elconocimiento científico, la sabiduría arquitectónica y plástica, y, también, enmuchas dosis el azar, habían creado esa ciudad donde salir a caminar por lospuentes y muelles del Sena, u observar a ciertas horas las volutas de lasgárgolas de Notre Dame o aventurarse en ciertas placitas o el dédalo decallejuelas lóbregas del Marais, era una emocionante aventura espiritual yestética, como sepultarse en un gran libro" 9. Héctor Cattolica llegó a París en 1962. Allí se encontró con Luis Felipe Noé,que estaba desde 1961 y restableció la amistad que había comenzado enBuenos Aires. Noé dice que era una muy buena persona, un tanto neurótico.Tenía un enorme talento, pero no se entendía bien con la vida. Tenía malasuerte pero también trabajaba para que las cosas le salieran mal. Repasemos un poco la década del ’60 para entender cuál era el ambientepolítico y cultural que impregnó esos años en que Cattolica llegó a Europa,buscando sus raíces europeas y recaló en París en tiempos de grandesrupturas y cambios culturales. En los años anteriores al Mayo de 1968 se habían producido en el mundoacontecimientos que fueron vistos por los universitarios franceses como iconosde admiración: la Revolución Cubana, la guerra por la independencia deArgelia, la resistencia de Ho Chi Minh y su pueblo, la revolución cultural enChina. En este contexto, la represión en la Universidad de Nanterre el 3 demayo de 1968, tras una jornada antiimperialista, hizo que las protestas seextendieran rápidamente a la prestigiosa Universidad de la Sorbona. El arte asumía compromisos colectivos a través de una explícita preocupaciónpor el “mensaje”, integrando en algunos casos el texto escrito como soporte dela obra, y enfatizando cierta actitud "conceptualista" en los resultados. Dibujo de Cattolica publicado en La voz de Bragado, 1969 La "revolución gráfica" que tiene lugar a partir de 1960, potencia nuevasimágenes, capitaliza la experiencia creciente en el campo de la ilustraciónperiodística y mantiene un estrecho diálogo con el lenguaje del diseño. Es la9 Mario Vargas Llosa, El pez en el agua, Barcelona, Seix Barral, 1993.
  • 12. 12década de gran impulso del afichismo que será durante la revuelta de mayo del68 la expresión de la rebelión juvenil. El arte buscaba una respuesta a los problemas sociales y culturales. EnEstados Unidos e Inglaterra surgía el “pop art”, que hacía una crítica de lacultura de imágenes propia del mercado. Es el tiempo en que se critica a la obra de arte única, terminada y fetichizada.Se sale de los tradicionales circuitos del arte (museos, galerías) y, comocontrapartida, se realizan obras colectivas que van de lo objetual a lo procesual(los eventos se convierten en happenings, instrucciones, performances,ambientaciones, situaciones). A fines de los 50 había surgido el movimiento “Situacionista” que tenía comocaracterística la focalización en la acción. El movimiento, liderado por Guy-Ernest Dabord se proponía: «Nuestras ideas acerca de cómo funciona elmundo, acerca de por qué debe cambiar, están en la mente de todos en formade sensaciones que casi nadie está dispuesto a traducir en ideas. Nosotros lasvamos a traducir. Y eso es todo lo que tenemos que hacer para cambiar elmundo». La Internacional Situacionista organizó conferencias, realizó exposiciones ypublicó una revista, en francés (dirigida por Dabord). Sus ideas revolucionariasestuvieron detrás de los acontecimientos del mayo del 68, en París. Para ellosla ciudad, entendida como entorno urbano, era el escenario -"un nuevo teatrode operaciones culturales"- para la consecución del cambio social y laconquista de la libertad. El movimiento se proponía la disolución de las barreras existentes entre arte yvida cotidiana, y para ello se servía del reciclaje de elementos gráficosextraídos de los mass media utilizando imágenes manipuladas -fragmentos deanuncios, cómics- que servían como vehículo de sus ideas. Lo más interesantede la gráfica utilizada por los situacionistas radicaba en su fuerza expresiva.Era el lenguaje de la revolución expresado gráficamente. Con él, y mediante lacrítica, querían influir en los acontecimientos, propiciar un cambio que afectaraa todo el orden establecido. Una estética de imágenes y mensajes simples,directos, provocadores, que obligaban al espectador a posicionarse anteaquello que comunicaban. Se trataba, por consiguiente, de una gráfica de alto contenido ideológico ydonde la imagen estaba al servicio de la palabra. Si bien no podemos saber si Héctor participó del movimiento situacionista,esas ideas estaban en el aire y permiten contextualizar las concepcionesestéticas que influyeron sus trabajos. Los días violentos de Mayo del 68 comenzaron cuando los estudiantessalieron a las calles a protestar contra el gobierno de De Gaulle y seapoderaron de los edificios subvirtiendo los discursos y las prácticas de lasinstituciones que allí residían: universidades, fábricas, liceos, canales detelevisión, teatros, colegios profesionales. La juventud se sentía el motor de latransformación revolucionaria y el movimiento fue tan espontáneo comoefímero. En esos días “las paredes hablaban”. Los jóvenes escribían grafittis anónimosmezclando textos que provenían de distintos horizontes y de sus propiasvivencias de la huelga, citando a pensadores revulsivos como el marqués deSade, líderes del marxismo y del anarquismo como Marx, Proudhon, Bakunin,Lenin, Trotski, Rosa Luxemburgo, y los poetas malditos -desde el
  • 13. 13decadentismo al surrealismo- como Rimbaud, Verlaine, Artaud, Breton.Paredes que criticaban la vida cotidiana y denunciaban la ideología jerárquicaque inundaba la sociedad. Se leían consignas como éstas: “Prohibir. Lalibertad comienza por una prohibición, “Cambiar la vida. Transformar lasociedad”, “La imaginación toma el poder”, “Corre, camarada, el viejo mundoesta detrás de ti”,”La cultura es la inversión de la vida”, “¡¡¡Te amo!! Oh!,díganlo con adoquines”. Las paredes conformaban un gran texto donde seentrecruzaba el pensamiento crítico moderno con un destinatario múltiple,colectivo y anónimo.Además de los grafittis las calles se llenaron de carteles que estabanrealizados con técnicas básicas de gráfica: serigrafía, litografía y estarcido. Estos carteles, puestos al servicio de los movimientos contestatarios de mayodel 68, fueron realizados por profesores, estudiantes y trabajadores en lostalleres ocupados de la Escuela de Bellas Artes, en las distintas Facultades oen las agrupaciones de barrio, de forma anónima y colectiva (sobre algunos deellos simplemente aparece un sello con la leyenda: "Talleres Populares"). Sólolos talleres de la Escuela de Bellas Artes editaron alrededor de 500.000carteles con unos 400 motivos diferentes. Héctor Cattolica hizo varios afiches sumándose a la protesta estudiantil. Fueuno de los afichistas más célebres del mayo francés. Uno de sus afiches másconocidos representa una moneda de un franco con la imagen de la libertadtirando las piedras de las barricadas que los jóvenes levantaban en las callesde París. . Afiche de Cattolica durante el mayo del 68, gentileza Rubén Bollini “Antes de las manifestaciones estudiantiles- dirá Héctor a Peter Stalker enuna nota que le realizan en la revista NI en 1989- había estado trabajando conun grupo de intelectuales latinoamericanos en París, ayudándoles a sacar unarevista. Pero todo quedó a un lado cuando comenzaron las protestas yganamos la calle. Estábamos comprometidos y quizá demasiado ilusionados, yluego nos deprimimos por la respuesta. Pero puedes imaginarte, todavía veo
  • 14. 14muchas de las imágenes que hice reproducidas en muchos países. Me gustaverlas. Me siento como un padre que observa qué fue de sus hijos.” Según me cuenta Alicia Dujovne Ortiz, Héctor arriesgó mucho en esemomento y estuvo por convertirse, en esos días revulsivos, en un artistaverdaderamente importante. Muchos de los afiches que hizo Cattolica siguieroncirculando y se hicieron muy conocidos y recordados en las exposiciones decarteles que se fueron sucediendo para recordar al mayo. Veinte años después, crítico y lúcido como era Héctor, hizo otro aficherevisando la significación del movimiento. “Un afiche de tono melancólico,como todo lo que hacía Héctor”, dice Alicia que es quien me lo describe. “Teníauna inscripción: MAI 68- mais MAI 86, es decir, hubo mayo del 68, pero ahoraestamos en el 86, y el mundo no ha cambiado. Es que durante las semanasque duraron las tomas, las instituciones fueron apropiadas por los sujetos quelas hacían posibles: los profesores y estudiantes de las universidadesimpugnaban el autoritarismo académico, los estudiantes de los liceos elautoritarismo pedagógico, los periodistas desembozaban la manipulación de lainformación. Pero eso no podía durar porque, según Tournier10, el movimientoencontró sus límites en el momento en que no atacó al aparato central delEstado, y Foucault11 -revisando su obra bajo el impacto de Mayo- señala que“el poder por definición es lo que la clase en el poder abandona menosfácilmente y tiende a recuperar antes que nada”. La imaginación explotó en lascalles de París y Héctor se sumó a esa utópica sensación de que ésta tomaríael poder con el consiguiente desencanto. Los afiches que Héctor realizó para estos sucesos, y la obra que vendríadespués, tuvieron la genialidad de decir un máximo de cosas con una síntesisperfecta. Era un visualizador, como lo define Luis Felipe Noé, un artista capazde concretar una idea en una imagen contundente que la resume. En el afiche la idea es todo “El afiche moderno –básicamente publicitario, de gran formato y tirada numerosa– apareció hacia mediados del siglo XIX, en Francia. A aquellos primeros carteles fueron sumándose rápidamente ingredientes técnicos, estilísticos y teóricos. El afiche utilizó todas las corrientes estéticas, de modo que sirvió como una suerte de difusor de distintas tendencias y movimientos. A este gesto, durante los primeros cincuenta o sesenta años de10 Michel Tournier (París, 1924) es una de las figuras la fotografía, la literatura francesa animados. afichismo, deben sumarse las interinfluencias con capitales de el cine y los dibujos de nuestrotiempo.abecé del afiche los Alisos" obtuvo el comprenderse en pocos segundos, de modolos limbos del El Con "El Rey de dice que éste debe Premio Goncourt en 1970, y con "Viernes o que laPacífico" el Grand Prix duelementos que lo componen tendría que ser descifrada por"La que miraoro", estructuración de los Roman de la Academia Francesa. Otras obras suyas son el gota de en un"Gilles y Juana" y "El árbol y el camino". del afiche es ser visto al paso, sobre la marcha. solo golpe de vista, porque el destino11 Los carteles publicitarios son parte de la geografía ciudadana y su imagen marca etapas de la Michel Foucault (15 de octubre de 1926 - 26 de junio de 1984), filósofo y psicólogo francés y profesor dinámica urbana. Los afiches dan cuenta de una época, no sólo por las cuestiones que anuncian,de la cátedra Historia de los sistemas de pensamiento en el Collège de France de 1970 a 1984. El trabajo denuncian, advierten, sugieren, prometen o recomiendan, sino también por las herramientasde Foucault ha influido a importantes personalidades de las ciencias sociales y las humanidades en gráficas y visuales que utilizan. La intención y el efecto del afiche son cruciales, porque entre laEuropa y Estados Unidos. publicidad y la propaganda se juegan duelos sutiles y se atraviesan fronteras para nada ingenuas. El afichista francés Achille Mauzan –que vivió en la Argentina y fue autor de la célebre cabeza de Geniol, entre otras genialidades– definió el sentido y la función del afiche en unas pocas frases sencillas: “Los afiches deben ser simples y visibles de lejos”, “Son el bombo en la orquesta de la propaganda”, “Son gritos pegados en los muros”, “En el afiche, la idea es todo”.
  • 15. 15 En 1963 Héctor se reencontró con Quino en París y diagramó sus dosprimeros libros: Mundo Quino y A mí no me grite. En el prólogo a una reediciónde Mundo Quino, el humorista expresa: “Este pequeño libro fue mi primer libro.La idea de editarlo nació de Héctor Cattolica, amigo diagramador, dibujante,poeta y sobretodo, idealista. Su ilusión era ganar con Mundo Quino un dineroque le permitiera editar libros de poesía, suya y del grupo que lo acompañaba.Es frecuente que a un poeta no le salgan bien los negocios y así sucedió. Perono por eso nos deprimimos. Al contrario, la alegría de haber dado a luz nuestroprimer libro fue un negocio emotivo extraordinario. Por supuesto que luego, conEdiciones de la Flor el libro tuvo mucho mejor suerte y existen de él edicionesen diversos países de Latinoamérica y Europa. Los treinta y tantos añostrascurridos desde aquella primera edición de 1963 hacen que cada vez quevuelvo a ojear estos dibujos experimente la extraña sensación de reencontraral Quino aquél con el que aún hoy me identifico y al que sin embargo sientocompletamente distinto del actual.” Quino atribuye a Cattolica el rescate de los originales de ese su primer libroen manos de la editorial Jorge Álvarez que había quebrado. De esa manera,pudo ser publicado finalmente por la editorial De la Flor. “Lo encontré un par de veces en París -me dice Quino- y trataba deexplicarme la importancia de los acontecimientos del mayo del 68 que iban acambiar el mundo y se propagarían por otros países.” Cuando regresa a la Argentina en 1969, tiene ciertos proyectos laborales,según señalan algunos entrevistados, pues piensa quedarse en el país. HebeSolves dice, en cambio, que su verdadero proyecto era la revolución. Sobre el final de la década, Héctor, recién llegado a la Argentina delonganiato, estaba un tanto desajustado con lo que aquí pasaba. Creía en larevolución aunque no estaba de acuerdo con la visión foquista de la luchaarmada, según me confía Hebe Solves. Es entonces cuando pasa unos días en Bragado, su pueblo natal, el queidealizará en los próximos veinte años, cuando en su taller de Nogentrecordará con nostalgia las calles y las personas que dejó atrás. El artista es un hombre como todos
  • 16. 16 En La voz de Bragado, Hugo Soto, su director, busca en el archivo yencuentra una nota que el diario le hizo a Héctor en su primer regreso a laArgentina. Es del 11 de febrero de 1969. Cattolica vuelve a su pueblo con larevuelta del mayo resonándole aún en los oídos. Habla del mundo, habla dearte, habla de sus viajes. Ha estado en Chile, en Brasil, en Inglaterra. Ha vivido un año en el país vascoy ha ido a buscar sus raíces al pueblo de sus ancestros –Cattolica- en la regiónde Le Marche. Ha recalado en París, en el Barrio Latino, con el proyecto dehacer una película de dibujos animados que al final no se concretará. Sin embargo se ha relacionado con otros artistas latinoamericanos que hacensu experiencia en la capital de Francia: Mario Vargas Llosa, Alejo Carpentier,Julio Cortázar y Copi (Raúl Damonte Botana). Ha expuesto en algunas galerías“La reseña del artista latinoamericano de vanguardia” en Roma, y “Laexposición de artistas latinoamericanos de París”. Ya ha colaborado condibujos en medios periodísticos como L’Enragé, Le Nouvel Observateur, Lecanard de Mal. Al enfrentarse con la pintura de Picasso queda impresionado. “Fue –dice alrelatar esa experiencia- como la liberación de mi yo anulado por moldes queme ataban a antiguas estructuras. Empecé a pintar y a dibujar con libertad y aconocer lo que me rodeaba”. También ha escrito poemas publicados en dos libros. “Con ellos comencé ausar la imaginación”, le dirá años después a David Rawson, de NewInternationalist. Ha creado y dirigido una revista, Margen, dedicada a los intelectuales dehabla hispana. Él mismo la ha definido de esta manera: “para evitar elequívoco, Margen no quiere decir que se está al margen de la realidad, comoalgunos pudieran interpretarlo. Margen es una revista de imaginación, y laimaginación es parte de la realidad. Es lo que el mismo término margenexpresa: espacio libre donde se puede anotar, hacer apostillas, comentarios y,en definitiva, contestar un mundo dominado por las cosas. Nuestra revista seencuentra ubicada al margen toda vez que no obedece a las leyes del mercadooficial o empresario de la cultura, regido por las editoriales, las instituciones, lasfundaciones, los mecenas, etc. Sus vicisitudes son consecuencia de nuestrorechazo en considerar la obra de creación como una mercancía en unasociedad condicionada por el dinero, como dice Maurice Roche12, representadopor el best seller. Creemos en la acción a largo plazo y en la universalidad dela obra literaria, en su valor intrínseco y no en los valores establecidos porcierta paraliteratura de consumo. Su posición estética es heterodoxa, en tanto que está abierta a todas lasposibilidades de expresión, puesto que la revista “fue creada para dar aconocer a todo lo que se escriba en lengua castellana desde el continenteeuropeo, sin excluir lo que se escriba desde nuestra América.” En el diálogo con el periodista de La voz de Bragado, Cattolica desgrana susposiciones políticas. Está todavía impactado por los acontecimientos ocurridosen mayo del año anterior y despliega comentarios sobre su concepción delartista que, para él, no es ningún pequeño dios, sino un hombre como todo elmundo a quien las contingencias y el medio no ahogaron sus aptitudes12 Maurice Roche en sus obras opta por una ruptura de la narración tradicional. En 1966 publica “Compacto”, suprimera ficción. En sus obras siguientes continúa examinando la relación que mantienen un texto, su título y laimagen. Marginal de las letras, Maurice Roche sigue siendo una figura de la literatura experimental.
  • 17. 17naturales. Porque para él todos pueden ser capaces de realizar un trabajocreador, “transformar el sol en un prisma, deshacer la luz, hacer colores yemplearlos para reconstruirse a sí mismo bajo otra forma”. “Muchos -dice-gracias a los que han hecho de la literatura una estatua, son los que muerensin tener arte ni parte. Todo creador debe combatir para que el hombre alcanceun conocimiento por todos los medios legales e ilegales, ya que debe ser unrevolucionario.” Y, recordando a Josué Castro -sociólogo y escritor brasileño que tuvo comometa la lucha contra el hambre en los países subdesarrollados, ideasexpuestas en su Geografía del hambre- Héctor dice que habría que levantarleun monumento de miga de pan, una estatua crocante, perecedera, cuyasinmensas rodajas pasaran de boca en boca alrededor de las mesas. Una obrade arte en la que a cada hombre le corresponda una parte”. Hace pocos días que ha llegado de París y no sabe nada sobre su futuro,pero expresa sus deseos de radicarse en la Argentina. Tres años estará en el país detrás de trabajos que no se concretan. Participade la vida bohemia de Buenos Aires que se concentra en las puertas de Florida936, epicentro de la así llamada Manzana Loca (Florida, Paraguay, San Martín,Córdoba). En ese circuito donde estaba el Di Tella13, Hebe Solves recuerda lasencendidas conversaciones que sostenía con el artista gráfico en los bares quecomponían ese territorio de innovación y experimentación artística como el barModerno o el Bar Baro, a pocos metros donde los “locos del Di Tella”, como losllamaban los enemigos, todavía sostenían que la pintura de caballete habíamuerto y las muchachas exhibían sus minifaldas como las de Mary Quant,vestidos de hule, pantalones pata de elefante y pelos erizados de spray. Solves recuerda el vuelo de Héctor y también la manera cómo tomaba el lápizy, al trazar la línea, dejaba el rastro de su descarga emocional. La imagen queHebe tiene de Cattolica es la de un ser con mucho ímpetu, un espíritu creativo,y sobre todo, un hombre que sabía escuchar, en especial a las mujeres, enuna relación de paridad, cosa que no era muy frecuente en aquellos tiempos. Por esta época reinicia también, su amistad con Luis Felipe Noé en BuenosAires. Es en este momento cuando Noé realiza Una sociedad colonialavanzada, libro conceptual escrito por el artista en 1971 y diagramado eilustrado por Cattolica. En él colaboran pintores y dibujantes como CarlosAlonso, Quino, Oski, Rómulo Maccio, Jorge de la Vega, Ernesto Deira, AlbertoAlonso y Lorenzo Amengual. Todos ellos completan los textos y lo terminan deescribir con sus dibujos. Es la Argentina de la dictadura de Onganía y Aldo Pellegrini que prologa laprimera edición subraya ideas que están en sintonía con el pensamiento queHéctor ha expresado en la nota del diario de su pueblo: “La sociedad actualtransforma el arte en artículo de consumo”. Noé, en el póslogo de la reedición del 2003, dice que contó con el diseño deHéctor Cattolica –poeta, dibujante y muy talentoso gráfico (“comunicador”,13 El Instituto Di Tella, centro de investigación cultural fundado en 1958. En sus inicios albergó a lasvanguardias del teatro, la música y la pintura. Allí dieron sus primeros pasos artistas luego consagrados.Su actividad marcó una nueva era en el arte local. Fue dirigido por Jorge Romero Brest.Las"Experiencias" realizadas en 1967 y 1968 reunieron a los artistas jóvenes que buscaban superar laconcepción objetual de las obras de arte, en búsqueda de experiencias que involucraban el cuerpo y eldiseño del espacio-tiempo mediante instalaciones, performance, happenings (como La Menesunda), etc.El Instituto Di Tella fue cerrado en 1970 por el gobierno de facto de Onganía
  • 18. 18decía él) amigo mío desde la época de las reuniones en la casa de los Peralta,con quien había estado en mi primer viaje a París y a quien encontré en esteregreso mío que también era el suyo.”(Tapa del libro Una sociedad colonial avanzada, de Luis Felipe Noé, diagramado e ilustrado porCattólica) Una sociedad colonial avanzada “Noé molesta página tras página con aforismos ácidos (a veces ingenuos) como los que dicen “Una sociedad donde la mayoría es obligada por la minoría a sentirse minoría” o “Una sociedad donde es jurisprudencia que el poder judicial es independiente del poder ejecutivo mientras no ejercite esa independencia” o “Una sociedad tan auténticamente nostálgica de otras sociedades que hace de todo lo inauténtico de ella su autenticidad”. Las frases se entrecruzan con recortes de diarios y con publicidades que hacen gala de un cinismo envidiable.(…) Noé parece recopilar esa sinceridad publicitaria maquiavélica para homenajear a esa realidad que supera siempre sus ejercicios irónicos. Y naturalmente, Caloi, Oski, Quino, Héctor Cattolica, entre otros, se suman a la obra como observadores privilegiados de entonces que querían poner en evidencia a una sociedad “cuyas virtudes consisten en la voluntad de superar sus defectos y sus defectos en la frustración de sus virtudes”, mientras “la derecha agita el fantasma de la izquierda y donde la izquierda no es más que el fantasma agitado por la derecha”. (Extraído de Radar Libros, suplemento de Página/12, 11 de enero de 2004) Trabajando con la mala suerte Héctor era, además de un artista talentoso, un hombre que sabía cultivar laamistad, ser un confidente lúcido y desplegar su humor, a veces negro. Era un
  • 19. 19tipo divertido, pero también muy perseguido por la mala suerte que él ayudabacon una enorme capacidad de autoboicot. Luis Felipe Noé se refiere a las complicadas relaciones familiares. Casadocon una francesa tuvo dos hijos -una mujer y un varón- con los que mantuvouna relación muy conflictiva. Su mujer, al separarse, les quitó el apellidoCattolica a los dos hijos por algún artilugio legal que nadie se explica. Alicia Dujovne me dice que tenía una visión muy crítica de sus hijos, que nodebió haber sido un padre fácil. A veces sobredimensionaba las rebeldíasadolescentes, hasta tal punto que una vez se peleó con Matías, su hijo, y elchico amenazó con pegarle una trompada. Entonces Héctor puso un abogadoconvencido de que el chico lo quería matar. Matías, según la escritora, era unadolescente frenético pero desde luego no pensaba pasar a mayores. Su mala suerte era proverbial, parecía que todo le salía mal y a veces élmismo contribuía a empujar la mala racha. Siempre estaba buscandodesesperadamente trabajos que le permitieran sobrevivir, pero sus actitudesconspiraban para que sus acciones tuvieran éxito. Noé recuerda que en unaoportunidad, tuvo que presentar su dossier a una compañía francesa con sustrabajos y él llevó todo lo que había hecho durante el mayo del 68, trabajos quetenían un carácter revulsivo que no acordaban, desde luego, con el perfil deartista que se buscaba. Hebe Solves, sin embargo, no está de acuerdo. Según esta amiga Héctor notenía mala suerte, las cosas no le iban bien porque era una personaextremadamente sensible, que no podía hacer pie en la realidad pues no teníala suficiente coraza para protegerse en ella. Una sucesión de acontecimientos desdichados acompañaron sus añosparisinos. Admiraba la lucha del pueblo argelino que culminó con el acceso ala independencia. En un viaje de trabajo a Argelia, en los años setenta, encompañía del dibujante de historietas Jean-Jacques Sempé14, sufrió unaccidente. Iban en un auto conducido por este último. Sempé salió ileso, peroHéctor se destrozó la cara y perdió los dientes. Según cuenta el doctor RubénBollini que lo visitaba en París, Héctor no dejaba de relatar los sufrimientos quehabía padecido en hospitales precarios, hacinados, con salas atiborradas decamas y sin recursos para paliar sus heridas. Este hecho le provocó unaenorme frustración que contrastaba con la idealización que el artista habíahecho de la revolución. Su primer departamento del Barrio Latino se quemó, y con él gran parte de suobra. Estaba invitado a cenar a casa de una amiga y llamaron los bomberospara anunciarle que las llamas lo estaban devorando todo. Fue el primersuceso que marcó de alguna manera ese destino de destrucción que tuvieronsus dibujos. Una anécdota ilustrativa que confirma lo dicho: mientras realizo estainvestigación llamo a casa de un pariente para obtener algún dato. Miinterlocutor dice, en tono jocoso, que hacía unos pocos días había quemadouno de esos afiches de Héctor (uno en el que cinco pares de manos forman14 Jean-Jacques Sempé (17 de agosto de 1932, Burdeos) es un dibujante de historietas francés.Acostumbra firmar sus trabajos simplemente con su apellido Sempé.Comenzó su carrera en Francia, en el contexto de las historietas franco-belgas. Sus acuarelas donde suspersonajes práctica o definitivamente no hablan, ganaron atención internacional por su facilidad parallevar mensajes a pesar de su simpleza. Ha dibujado varias veces la cubierta de The New Yorker. Esfamoso por sus carteles, y su personaje El pequeño Nicolás (Le petit Nicolas), publicado a partir de ladécada de 1950 junto con DAgostini (seudónimo de René Goscinny).
  • 20. 20pájaros con una leyenda: “juntos podemos detener la bomba”, Irlanda 1981)que tenía en el galpón. A catorce años de su muerte Héctor sigue perseguidopor la incomprensión y la mala suerte. Dice Noé, “Hacía las cosas para que le salieran mal, con sus parejas, con sufamilia, con su obra, con sus empleos. Pero él las contaba de tal modo quesiempre se ponía en el papel de la víctima”. No obstante, también -como refiere Alicia Dujovne- era un ser increíblementecómico, chispeante, un amigo leal, un confidente. De esas personas que sabenescuchar y que son coherentes en sus convicciones. La indiferencia de los franceses lo perturbaba, le parecía espantosa. Un díallamó a Alicia y le contó dramáticamente, que había sufrido una experiencia enel metro que le había confirmado su teoría. Se había comprado una gorra y sela había puesto ni bien salió del negocio y, por supuesto, ninguno de lospasajeros lo había mirado. Cuando llegó a su casa encontró que tenía pegadaen la pelada –tenía una calva reluciente, siempre bronceada- la etiquetaenorme de la gorra. -¿Vos te das cuenta- le dijo a Alicia- nadie me miró, y el subterráneo estaballeno de chicos y nadie me miró para decirme que parecía un loco. ¿Vos te dascuenta lo que es este país? La indiferencia mata en Francia. Sus amigos contaban, como broma, que su espíritu contradictorio le hacíatomar los pequeños logros como inconvenientes. Como no era ciudadanofrancés penaba por obtener la carte de sejour. Un día llegó furioso de laprefectura de policía que lo había citado, ultrajado en lo más íntimo. Cuando lepreguntaron qué le había pasado aclaró: -Fui a buscar la carte de sejour porque me habían citado y ¿sabés qué? ¡Mela dieron! El inconveniente estaba en que, conseguida la documentación tan preciadapara permanecer en Francia, ya no tenía de qué quejarse. David Rawson redactor de NI, escribe en la nota que anuncia la muerte deHéctor: “Yo pensaba que él era un poco como París, que seguía siempreadelante, para bien o para mal, después de todos estos años. No muchotiempo atrás, su estudio se había inundado y él se había roto el brazo con elque trabajaba, por lo tanto no podía dibujar. Uno años antes, un incendio habíadestruido gran parte de su trabajo. Atrasado en cuanto a los avances de latecnología, había empezado a tomar clases por las noches en una insufriblecomputadora. Sabiendo que él nunca había recibido el reconocimiento que semerece, comencé a jugar con la idea de hacerlo, hasta que comenzó a sonarintrusivo.”
  • 21. 21Ilustraciones para las tapas de NI
  • 22. 22 El departamento de la calle Oro Como todos los que entrevisto para que me cuenten sobre Héctor Cattolica,Alicia Dujovne Ortiz se muestra sumamente complacida y me recibe en sudepartamento de Buenos Aires. Salto de la literatura a la realidad por unpasadizo inesperado. Un día estoy leyendo el relato de Alicia Dujovne quedescribe el departamento de su abuela y de su tía en la calle Oro y ahora estoyen ese departamento hablando sobre Héctor con Alicia frente a mí, que meofrece un café. Los dos departamentos –el ficticio y el real- se unen. El viaje tiene sus inconvenientes. El auto que me lleva dice basta en elkilómetro 47 del Acceso Oeste, a 30 kilómetros de Buenos Aires. Son las 9.30y la cita con la escritora es a las 11. ¿Acaso me está tocando la mala suerteque dicen todos tenía Héctor? Pero no, una milagrosa trafic que va con esedestino me recoge y llego apenas una media hora tarde. El café es rico y el departamento atiborrado de libros es casi igual al queimaginé leyendo la novela de Alicia. De todas maneras las cosas no empiezanbien. Sin querer mancho con café el primoroso mantel de hilo de la mesitadonde Alicia me ha colocado el jarro y eso me pone tensa. Pero ella es alegre y fácil de abordar. Se le iluminan los ojos cuando empiezaa contar sobre su amigo, al que conoció en París, en las reuniones deargentinos que conformaban una comunidad muy unida. Cuando ella llegó enel 79 enseguida se conectó con Héctor. Después de los coqueteos iniciales alos que él se sentía obligado cuando conocía a una mujer se hicieron íntimos.Tanto que, cuando estaba muriéndose en el Hospital Rothschild de París, llenode sondas, él le preguntaba cómo le había ido y ella le contaba sus aventuras.Porque Héctor fue hasta el final una oreja para Alicia. Especialmente ella habla del final de Héctor que, aunque rodeado de amigos,se sentía solo porque estaba muy pobre. Las ofertas de trabajo disminuíancada vez más porque como dibujante gráfico no se había podido actualizarpara trabajar con la computadora. Ese hecho lo había aislado. No obstante,siempre que hacía en su taller una exposición de puertas abiertas, una vez poraño, casi invariablemente en primavera, se llenaba de gente, de muchasjóvenes que se sentían seducidas por el artista. “Aunque era feísimo -mecuenta y lo describe: petiso, con una cabeza en forma de huevo, con cara dejaponés- siempre estaba rodeado de chicas porque era muy seductor”. Era parecido a Picasso a quien había interpretado en una película sobre elartista español. En su taller tenía los afiches de la película con su imagen enshort. Eso era en los tiempos en que estaba instalado en un taller en Nogent. Peroantes, después de que se le quemara el departamento del Barrio Latino, habíavivido en un taller muy hermoso en el atelier del Mozarteum Argentino, en laCité des Arts, un edificio que aloja a artistas y a estudiantes de arte de todaspartes del mundo, a orillas del Sena. Allí, refiere Alicia, pasó un año fantástico,dibujando frente a los amplios ventanales que daban al río. Luego buscó refugio en una asociación cultural, llamada Confluence dondeHéctor había dictado una conferencia y le habían dado un lugar para pintar. Porallí pasó el Ministro de Cultura del presidente Mitterand, Jacques Lang. -¿Qué está usted haciendo acá?- le preguntó al ver sus obras.
  • 23. 23 Y fue así como Cattolica tuvo hasta el final un taller en un suburbio de París,en Nogent. Si bien todos los talleres en Nogent eran muy lindos, a él le tocó uno medioabsurdo. Tenía un desnivel en el que estaba la cocina y un lugar de estardonde había colocado una cama. En la parte de abajo, la más oscura, tenía ellugar de trabajo, con enormes plantas que embellecían el lugar pero quetapaban la luz, de tal manera que era el sitio menos iluminado. Héctor decíaque la gente que pasaba más arriba y lo veía por los ventanales le hacía sentirque estaba como en una pecera. Aunque era poca la que pasaba porque eltaller quedaba en un suburbio muy elegante y poco transitado. Junto a su taller tenía un amontonamiento de trastos y cacerolas quemadas desu anterior departamento, quizá porque le encantaba recordar sus desdichas. Héctor disfrutaba de ese paisaje porque los barrancones de madera le hacíanacordar a las casas del Tigre y por ellas resonaban los pasos sobre la madera. El arquitecto que lo había construido había desplegado su imaginacióndelirante, en medio de jardines. Un buen sitio para un artista. Pero Héctorsiempre le veía los inconvenientes y se quejaba igual. -Qué maravilla este lugar, es un sueño dorado- le decía Alicia. -Ah, pero mirá la bombita, ¿y si tengo que cambiarla?- retrucaba Héctor yseñalaba la luz que estaba verdaderamente inalcanzable, en el techo de laparte más alta del taller. -Conseguís una escalera- era la solución -Ah, si ¿y de dónde voy a sacar una escalera? Y Alicia se lo imaginaba a Héctor colgado de una liana tirándose desde elentrepiso. Usaba permanentemente las expresiones “Qué absurdo”, o “pero quéextraño”, aplicadas a situaciones muy sencillas como frente a un dato de larealidad o al relato más absurdo. Y se presentaba humorísticamente, haciendoun juego de palabras: “Soy Cattolica, pero anarquisto”. Pero cuando dibujaba, tenía la genialidad de decir un máximo de cosas conuna síntesis absoluta, como en el dibujo que le publicó Ignacio Ramonet en LeMonde Diplomatique, cuando cayó el muro de Berlín. Había dibujado el muroque separaba el Este del Oeste y después una maza que caía sobre él y volvíaa dividir el mundo en Norte y Sur. También es de recordar la serie de cerebros. Uno de ellos es un cerebrohumano todo compuesto de cifras que había hecho con la ayuda de lainformática, y otro sobre la identidad que tiene la imagen del dedo pulgar.
  • 24. 24Dibujo de Cattolica para Ruedo Ibérico
  • 25. 25 El paseo de los sueños Hacia el final de su vida, a comienzos de los noventa, Héctor se propuso unproyecto desmedido. Así lo cuenta Alicia Dujovne en Las perlas rojas: ”Lo quetiene en la cabeza es una inmensa exposición sobre Cristóbal Colón, para losQuinientos años del Encuentro de Dos Mundos, seguida por un lujoso, originaly gigantesco Museo de la Inmigración, que Francia deberá regalarle a laArgentina. Estará compuesto por dos hemisferios, el “Paseo de los sueños” y el“Jardín de los Mitos.” Alicia debía escribirle los textos y, con una amiga, ella comenzó a recorrerministerios franceses para armar la exposición. Desde luego el proyecto nopudo realizarse porque era extraordinario pero imposible. Se hubiese podidoconcretar si Héctor hubiese sido un artista muy importante, pero no era tanconocido como para que el gobierno francés se embarcara en un plan tancomplejo. El Museo iba a tener varias entradas o recorridas: en el primer nivel habríafotos; en el segundo, filmaciones y en el tercero, computadoras. Con el tiempo, dice Alicia, se hicieron algunos museos con esascaracterísticas. Era un artista de avanzada pero le faltaban contactos y,además, no tenía la menor capacidad diplomática. No obstante, sus proyectoseran pensados hasta en sus menores detalles. Alicia había visitado- a su pedido- el Museo de los Inmigrantes de Nueva Yorky, cuando se lo describió, Héctor no podía creer que sólo hubiera en él fotos yalgunos monumentos hechos con bolsos de viaje. Su proyecto era mucho másambicioso, más perfecto, más imaginativo. Para terror de su amiga, Héctor había empezado a decir que ese proyecto eratoda su vida. Ella intentaba convencerlo de que no podía cifrar todas lasexpectativas en un solo trabajo que podía fracasar. Pero él no entendía lasrazones que ella le daba: él era un dibujante y para demostrarlo necesitabasólo lápiz y papel; el Museo que tenía in mente requería toda una estructuraque no estaba a su alcance. -Si fracasa me muero- replicaba él. Hasta que, finalmente, un día llamó a Alicia y, haciendo gala de su humornegro, le comentó: -¿Viste que yo te había dicho que lo de Colón era toda mi vida? Bueno, mepesqué un cáncer de colon. Otro de los proyectos maravillosos e irrealizables que Héctor le propuso aAlicia Dujovne, fue La caperucita informática, un libro para niños que narraba elcuento tradicional con fines múltiples. Los juegos interactivos paracomputadoras, en la década del 80 eran novedosos, casi no existían, y él habíaplaneado lo mismo en un objeto libro. Tenía, describe Alicia, tres colores: laCaperucita roja, la amarilla y la azul. A través de tres solapas con esoscolores, el lector buscaba las distintas historias y salidas posibles: iban desdela tradicional hasta las más delirantes. La historia azul era el delirio total. La escritora dice que fue muy divertido hacer el libro que se leía parado sobrela mesa. Los dibujos que había hecho Héctor imitaban los de las primerascomputadoras. Una vez terminado, Alicia inició la recorrida por las editoriales que le habíanpublicado cuentos para chicos. En todas ellas elogiaban el libro, decían que eraun objeto maravilloso, absolutamente ingenioso, pero carísimo para su
  • 26. 26publicación. Pasaba lo mismo que con su proyecto del Museo de lainmigración. Emprendimientos demasiado ambiciosos, como siinconscientemente él hiciera cosas excesivamente pensadas, perfectas,controladas, extraordinarias, pero imposibles. Dieta mortal, New internationalist issue 221 - July 1991
  • 27. 27 Rastreos por el Google Rastreo en el Google información sobre Héctor Cattolica. Miles de páginasconsultadas en noches en que pongo su nombre y una página me lleva a otra.Esto ocurre en los primeros tiempos, cuando todavía no sé bien quién esHéctor, cuando aún no he hablado con sus amigos, cuando apenas es elpersonaje de una novela leída en el verano de 2006. Lo primero que encuentroson las tapas de New Internationalist que él ilustró durante los últimos diezaños. NI es una revista de Oxford, Inglaterra, que aborda temáticas relacionadas conla injusticia, la pobreza y las diferencias existentes en el mundo. Sus artículosanalizan las relaciones entre la riqueza y pobreza, las cuestiones sobreinmigración, y aporta ideas y soluciones sobre cómo accionar para luchar porun desarrollo mundial más justo. Eran las ideas que compartía Héctor, como loseñala Peter Stalker, que dirá cuán apreciados eran sus dibujos. Cuando tomo contacto con la revista y cuento el proyecto de este libro, medan la dirección electrónica de Peter Stalker, un periodista inglés que ya nopertenece a la revista pero que ha admirado a Héctor. Le escribo y me prometeuna nota que se transcribe al final de este libro. Está en Asia y desde allí medice que está muy contento de saber que estoy escribiendo sobre Héctorporque era una persona maravillosa y un gran artista gráfico. En el Google también encuentro las caricaturas que hizo Cattolica paraEdiciones Ruedo Ibérico. La editorial Ruedo Ibérico fue fundada en 1961 en París y creó un espacioestético de lucha contra el franquismo, abierto al pensamiento crítico disidentede las organizaciones políticas tradicionales. Sus ediciones fueron un punto dereferencia, en el exilio y en el interior y un puente entre la intelectualidad deadentro y de afuera del país. Entre las publicaciones de la editorial se encontraban los Cuadernos, cuyascaricaturas se burlaban de Franco, también de Fraga y de los dirigentesfranquistas. Su director era Pepe Martínez. La editorial Ruedo ibérico había logrado consolidarse en muy poco tiempocomo uno de los instrumentos propagandísticos más efectivos de la oposiciónal franquismo. En noviembre de 1964 fueron expulsados del Partido Comunistade España los revisionistas Fernando Claudín y Jorge Semprún, y en diciembrede 1964 la editorial, que estaba sumida en una importante crisis económica,lanzó una suscripción de acciones que fue muy bien acogida y permitió abordar
  • 28. 28nuevos proyectos, entre ellos una revista que José Martínez quería lanzardesde hacía ya tres años. En marzo de 1965 se integraron al proyecto de lanueva revista Jorge Semprún y Fernando Claudín, y parece que fue éste quienpropuso el nombre de Cuadernos de Ruedo ibérico. En su primer número(junio-julio 1965) figuran precisamente como redactores jefe el anarquista JoséMartínez Guerricabeitia y el comunista Jorge Semprún Maura. Héctor dibuja una serie de caricaturas de personajes del franquismopublicadas en CRI (Cuadernos de Ruedo Ibérico) y suplementos: estáncaricaturizados Raimundo Sánchez Cuestas, Camilo Alonso Vega, AlbertoLustres, Ministro de Comercio (huyendo en puntas de pies llevándose unabolsa de dinero), Joaquín Ruiz Jiménez, Laureano López Rodó, Ministro delPlan y Desarrollo, Agustín Muñoz Grandes, Manuel Fraga Iribarne, Ministro deTurismo e Información (sentado sobre las rodillas de Franco como si fuera elmuñeco de un ventrílocuo), Fernando Castiella, Ministro de Asuntos Exteriores,Luis Carrero Blanco, Manuel Fraga Iribarne, Agustín Muñoz Grandes.Caricaturas: Fraga Iribarne, Mussolini, Ullastres
  • 29. 29 Hay una historieta, además, en homenaje a Shakesperare en su 400aniversario, que muestra a un Hamlet caricaturizado como Franco: elpersonaje, con la calavera entre las manos, recorre varios cuadros sin saberqué hacer con ella hasta que al fin la deposita en una enorme pila de otrascalaveras. El título de la historieta es “Hamlet español” en abierta alusión a losasesinatos cometidos por el franquismo.Hamlet español (Homenaje a Shakespeare en su 400 aniversario También hay una serie de viñetas de cabezas absolutamente originales en ellibro de Ediciones Ruedo Ibérico titulado España hoy, publicado en Turín, en1963.
  • 30. 30Viñetas de Cattolica publicadas en “España Hoy” Otras búsquedas me llevan a encontrar tapas de libros que Héctor hailustrado: como el de Luis González Mata, Terrorismo internacional, Barcelona,Chimenos, S.A. Argos Vergara, S.A. 1978 y la tapa de Tiempos de sombras1978 por V. Botella Pastor, librería editorial Argos S.A. Barcelona, impreso enEspaña. Buscando y buscando, en “Búsquedas avanzadas”, encuentro un dato que mesorprende. El nombre de Héctor asociado al de Vargas Llosa. Me fijo lareferencia y se trata de un pequeño libro, de Ediciones Amadís, 1976, quecontiene un cuento del escritor peruano: Día domingo. Recuerdo que ese libroestá en algún lugar de mi biblioteca desde los tiempos de la facultad. Lo buscodurante una tarde y al fin lo encuentro, es tan delgado que casi se ha perdidoen el estante. Paso sus páginas y hallo, al final, un reportaje que le hacen alescritor Efraín Hurtado y Héctor Cattolica. El reportaje tiene un títuloinquietante: “Los novelistas son como los buitres”. El encuentro, se menciona,tiene lugar en París antes de la partida de Vargas Llosa rumbo a Lima. Todavíael autor de La casa verde es un escritor de izquierda y cree en lastransformaciones que va a sufrir América Latina. La inquietud de losentrevistadores intenta esclarecer ese fenómeno de repercusión que tiene lanueva narrativa latinoamericana en Europa. Estamos en la década del 70 -elreportaje es de 1974- cuando el boom de la literatura latinoamericana era unafiesta. Vargas Llosa les dice a los dos entrevistadores algo sorprendente: “…yo
  • 31. 31no viviría de mis libros porque hay el terrible peligro de que el autor que segana la vida con su pluma acabe escribiendo para vivir. Yo creo que el escritores aquel que hace precisamente, lo contrario: vive para escribir”. Bien. Eltiempo desteje palabras. Dibujo de Cattolica publicado en New Internationalist Octubre 1989
  • 32. 32 Un día de verano muy frío Durante la enfermedad, refiere Alicia, Héctor estuvo cuidado por DeniseMéndez una amiga italiana que se ocupaba de todas las cuestiones referentesa su mal y con la que se entendía políticamente. La familia estuvo ausente, yAlicia lo visitaba en el hospital de Rothschild para darle ánimos. Fue operado finalmente. Había salido bien de la operación y, cuando lomandaron a un lugar de recuperación, se murió. Ese hecho resultóinexplicable. Un médico amigo dijo en su entierro que, si hubiera habido unamujer de la familia que se ocupara de él, que se peleara con los médicos, talvez su final hubiera sido distinto. “Ese día fue un tremendo dramón”, rememora Alicia, “porque estaban los hijosque no lo habían visto durante años y pidieron que nosotros, los amigos, noestuviéramos en el final al lado de Héctor y nos dijeron con un modo bastantereivindicativo: “Ustedes lo tuvieron todo este tiempo y nosotros no, déjennossolos”. Entonces a Denise -que se había ocupado mucho de él- le dio unaataque de histeria, y todo se convirtió en un dramón a la italiana.” Sus restos fueron cremados. Era un día de verano muy frío, del mes de julio,recuerda la escritora, con mucha niebla. En varios autos lo acompañaban susamigos, muchos artistas argentinos, entre ellos Antonio Seguí y Julio Le Parc. El crematorio quedaba lejos de París y el séquito anduvo perdido, haciéndoseseñas, desandando caminos, riéndose a pesar del dolor porque todospensaban que esa era la última broma de Héctor, dando vueltas como en unacalesita. Hay una imagen que la escritora recuerda. El hijo, con la urna de las cenizasen la mano, frágil y desorientado prometía a los amigos que iba a cumplir conlos deseos de Héctor, llevarlas a Bragado, donde a él le hubiera gustado estar.No se sabe si cumplió. “Lo cierto es que nadie puede, me dice Alicia, cuando uno se pone hablar deHéctor, dejar de hablar y hablar”. Recordar su humor negro, su maneradesafiante de ir siempre en contra de la corriente, sus miles de formas deautoagresión. Pero también su increíble creatividad, la enorme admiración quedespertaba su talento, porque después de todo, es necesario que exista genteasí, que queda fuera de los clisés, que no se adapta a lo que la sociedadreclama de ellos. Era diferente porque él cuestionaba el sentido de tener éxito,de vivir tranquilo, puesto que, cuando creaba y hacía sus proyectos era elhombre más feliz de la tierra.”Y no es una imagen pesimista la que su amiga da de él, sino la de un serextraordinariamente divertido y genial. Imágenes de un compromiso Claude Baillargeon, nacido en 1949 es un autodidacta. La fotografía es su modo de expresión predilecto. Utiliza el fotomontaje con imágenes fuertes y un mensaje social comprometido. Los afiches de Baillargeon testimonian, por su dimensión social o por su relación histórica, su compromiso desde los años 70. Su encuentro con Héctor Cattolica y el descubrimiento de los trabajos de Román Cieslewicz, consolidan su reflexión sobre la función poética de la imagen, asociándole el poder de extrañeza, de sorpresa inherente al fotomontaje. Extrañeza reforzada por la utilización del blanco y negro que ya no es más dominante en nuestro mundo de difusión masiva de imágenes coloreadas Donde el afiche de autor, en consecuencia, persistiría. En 1981, realiza junto a Héctor Cattólica los afiches de la campaña presidencial del partido socialista. Le Centre du graphisme
  • 33. 33Ireland, 1981, Héctor Cattolica
  • 34. 34 Las damas de París Isaura Verón me llama desde París. Me doy cuenta de algo, Héctor es unallave que abre todas las puertas. Isaura ha sido su psicoanalista y por supuestodice que no puede revelar nada de la vida de Cattolica, pero me habla delafiche que Héctor le ha regalado, con ese gesto tan hermoso que él solía tener-dice- el famoso de los dedos con las huellas digitales que me prometefotografiar y enviármelo por el correo electrónico para que lo ponga en estelibro. También menciona nombres de artistas que fueron amigos de Héctor y queme permiten imaginar los presupuestos estéticos, la concepción artística que élsustentaba. Lea Lublin por ejemplo, una artista conceptual muy importante,argentina que residió en Paris, precursora de la instalación y Julio Le Parc,artistas ambos que experimentaron con el Op-art, el arte cinético y el arteconceptual. Promete volver a llamarme para conectarme con otros artistas quelo conocieron. Isaura Verón me telefonea un domingo a las seis de la tarde, me dicta dosteléfonos de París, de dos amigas, me dice, que tienen fotos, poemas, cartas:Negra Tronquoy y Luisa Futoransky. Una mañana de lunes llamo a Negra Tronquoy a París. Debe sernaturalmente afable y habla hasta por los codos. Cuando le cuento el proyectode este libro me descerraja: ¿Y Ud. por qué? Le cuento, como les cuento atodos los entrevistados, la historia del verano en que leí el libro de AliciaDujovne donde aparece Héctor Cattolica como personaje, que ha nacido enBragado, mi pueblo y que quiero difundir su obra. Momentáneamente se quedaconforme con mi explicación. “Se merece que se acuerden de él, me dice,porque era un ser excepcional”. En algún lado tiene fotos, poemas, dibujos de Héctor, tiene que buscarlos,tiene que encontrar el tiempo para buscarlos porque ahora, a los setenta y picoes más abuela que pintora. Vive en una casa enorme y tiene que recorrerlapara encontrar la dirección electrónica de su nieto, porque no se entiende biencon las computadoras. Sus pasos resuenan sobre un piso de madera a milesde kilómetros de distancia. Espero en la línea telefónica sentada en el sillón delintendente -me ha cedido su despacho para que hable tranquila- y escucho suspasos en una casa de París. Miro por la ventana la plaza del pueblito deHéctor. Héctor me lleva a través de sus amigas a escuchar los sonidos deParís. Me dice que conoce a Cattolica –lo llama Catto- desde la época de BuenosAires, cuando era empleado de su marido en un estudio de arquitectura. En cuanto al tema de los hijos me cuenta que la suegra fue la que aconsejó ala mujer ponerle el apellido francés y no Cattolica. Arriesga una explicación sobre la falta de reconocimiento de Cattolica: “Notrascendió porque Europa es muy lenta para reconocer a los talentos, pasó conPicasso y todo lo que tuvo que esperar Mitterand. También a Cortázar le costóese reconocimiento y conseguir la nacionalidad francesa.” En ese momento tenía una cita con Luisa Futoransky. Se iban a encontrar enun café para hablar de Héctor y de mi proyecto y ver qué cosas me enviarían. Por la tarde hablo con Luisa. La cosa es distinta y nada fácil. Se hacensilencios y tengo una tarjeta que se consume rápidamente. No me dice mucho,salvo que Cattolica escribió un libro de poemas que se titulaba A falta de otra
  • 35. 35cosa y que algunas de sus obras están en el Centro Cultural Pompidou. No sési me promete cartas y fotos, pero ahora sé que las tiene y que Héctor fue avisitarla a Japón cuando ella trabajaba allí. Luisa es una escritora argentinaque vive en París desde 1981 y que ocupa el cargo de Conferenciante en elCentro Pompidou, y desde 1995 es redactora de la agencia de noticias FrancePress. Autora de varios libros de poemas, cuentos y novelas. Mientras hablo con ella sobre este libro me pregunto en estas recorridas porlas personas que fueron sus amigas: ¿Encontraría a Héctor Cattólica?,parafraseando el comienzo de Rayuela. No hay citas precisas, los que se citanson los mismos -como dice Cortázar- que necesitan papel rayado paraescribirse o que aprietan desde abajo el tubo de dentífrico. Y esas cosas, estoysegura, Héctor las detestaba con su espíritu rebelde, su manera de protestarinjusticias, de hacer síntesis sobre los males del mundo. No hay formalismos entonces. Pero ¿qué se tiene de un hombre que hay queseguirlo a través de entrevistas, llamadas telefónicas, mails, búsquedas enInternet, fotos –tan pocas- dibujos, artículos de viejos diarios? A veces creo verlo en una zona brumosa, en una callecita perdida, es eselugar impreciso en que biógrafo y biografiado se buscan a tientas. No lo puedo encontrar en París porque sólo conozco esa ciudad a través de laliteratura, aunque de todas maneras salgo a buscarlo por el Barrio Latino omiro en las aguas del Sena por las dudas encuentre su reflejo. Tampoco loencuentro en Buenos Aires aunque acciono mi máquina del tiempo para recalaren los fines de los 50 cuando él era tan joven. Pruebo en Bragado, ese pueblonatal que tenía idealizado y al que no pudieron volver ni siquiera sus cenizas. Sin embargo, hay otros espacios en los que voy buscándolo hasta atisbar sufigura, apenas su sombra. Toda biografía, no obstante, es un relato ficcionalhecho de recuerdos de otros, de imágenes de su obra que aparecen en elGoogle, de citas de libros que lo mencionan lateralmente. ¿Quién era, de verdad Héctor Cattolica, me pregunto mientras repaso losreportajes, los datos, los recuerdos sueltos, las fotografías? Lo encuentro a Héctor en esos pasos que resuenan sobre un piso de madera,en una casa o un departamento de París cuando Negra Tronquoy va a buscarla dirección electrónica para que me comunique con ella. Estoy en Bragado, enun despacho oficial y, por la ventana abierta, veo la plaza 25 de mayo. Desdeel sillón del poder municipal sólo busco a un hombre que vivió en París, quecomía gratis en el restaurant de su amiga Negra y a veces no tenía qué comer.Que era un dibujante de un talento inusual, un ser extraordinario como lodescriben sus amigas parisinas, hasta el punto de realizar exposiciones en elCentro Pompidou, y sin embargo siempre tenía su bolsillo vacío. Unos pasos en París retumban sobre un piso de madera. Tengo 72 años,dice Negra, la misma edad que tendría Héctor si viviera, los escandalosamentejóvenes de los sesenta hoy son setentones que se ufanan de ser abuelos y dehaber abandonado la vida bohemia para arrodillarse junto a los nietos ycontarles cuentos. Tal vez Héctor esté también esa tarde rondando el café en el que seencuentran Negra y Luisa para hablar de esta llamada telefónica que hace unadesconocida que anda resucitando al amigo. A lo mejor él pasa por al lado deellas sin ser visto, y tal vez no puedan reconocerlo. Dos damas conversando enun café, mirando por el ventanal una callecita parisina, recordando a Catto,hablando enternecedoramente de él, de épocas pasadas.
  • 36. 36 Ellas tienen el idioma de París para hablar, el idioma de los amigos comunes,de las genialidades y excentricidades de Cattolica, el idioma de un tiempo en elque ellos eran jóvenes y paseaban junto al Sena o iban a las exposiciones dearte o cantaban en las noches regadas por el vino y la poesía. Ellas, susamigas, tienen su recuerdo. Aquí están sus voces, y su silueta cruzando unacalle, atravesando un puente, haciendo dibujos sobre un papel. En París, Héctor Cattolica (Gentileza Hebe Solves)
  • 37. 37 Cattolica por los otrosHéctor Cattolica por Mercedes Sosa15 Conocí a Héctor hace muchos años, en la casa de Vicente Batista. Yo habíaido con Oscar Matus y Armando Tejada Gómez, años después lo reencontréen Francia. Para ese entonces, Héctor ya había estado en Argelia, donde tuvoun accidente terrible. Un rasgo de su personalidad para destacar: ¡su gran sentido del humor! y queera un hombre muy, muy culto. Dibujaba siempre para Londres y era Asesor del Centro Pompidou... esterrible tanto olvido sobre alguien tan importante. No tuvo la suerte quedebería haber tenido. Son cosas incomprensibles porque no tuvo el éxito, lasuerte que merecía. Tengo en la casa-museo un trabajo de Héctor... es Sandino. Bellísima obra:se puede interpretar que detrás de Sandino hay un enorme sol... o que esaimagen de luz es el sombrero que Sandino solía usar.15 Mercedes Sosa (n. el 9 de julio de 1935 en San Miguel de Tucumán) es una cantante argentina muyreconocida en América y en Europa. Con sus raíces en la música folclórica argentina, se convirtió en unade las exponentes principales de la nueva canción. Junto con su primer marido, Manuel Oscar Matus, conel que tuvo un hijo, fueron intérpretes clave del movimiento de la nueva canción a mediados de los años60 (que fue llamado nuevo cancionero en Argentina). Luego de publicar su primer disco en 1959, grabó elque sería su lanzamiento, Canciones con fundamento, una colección de folclore argentino editada en1965.En 1967, hizo una exitosa gira por los Estados Unidos y Europa. En los años subsiguientes, continuóactuando y grabando, extendiendo su repertorio hasta incluir material de toda América Latina.En 1976, tras el golpe militar, fue prohibida en su propio país y se exilió en Paris y después en Madrid.Volvió a Argentina en 1982, unos meses antes de que el régimen militar sucumbiera tras la Guerra deMalvinas, dando una serie de conciertos en el Teatro Ópera de Buenos Aires, donde invitó a muchos desus jóvenes colegas a compartir el escenario. Durante los años siguientes continuó dando recitales dentroy fuera de Argentina, actuando en escenarios tan prestigiosos como el Lincoln Center, el Carnegie Hall, elMogador de París y el Concertegebuw de Ámsterdam y el Teatro Colón de Buenos Aires.Siguió siempre ampliando su repertorio, y grabando en varios estilos.En 2000 participó de la producción de la Misa Criolla del célebre Ariel Ramírez.En el año 2005 el "Honorable Senado de la Nación Argentina" la condecoró con el premio "Sarmiento" enreconocimiento a su trayectoria artística, su compromiso social y su constante lucha en materia deDerechos Humanos.Actualmente se desempeña como Embajadora de buena voluntad de la UNESCO para Latinoamérica y elCaribe. Encabezó junto a León Gieco y Víctor Heredia el show "Argentina quiere cantar".
  • 38. 38 New Internationalist, issue 156 | February 1986 NICARAGUA The fruits of revolution Sandino sunrise Héctor era amigo de todos los socialistas, los comunistas... siemprehablábamos mucho... digamos que también era como una especie de asesormío, además de mi amigo. Fue amigo de Violeta Parra -que también tenía un gran sentido del humor-...Violeta le cantaba a Héctor: "Cattolica, cuando te nombro" (con la música de lazamba "Angélica"). Y muy amigo de Julio Cortázar, a cuyo entierro asistió. Yo le hablaba siempre por teléfono: desde mi casa, desde cualquier lugar delmundo donde estuviera. Un día lo llamé desde acá (Mercedes se refiere a sucasa en Buenos Aires) y él me dijo: "el miércoles me opero"... yo le contesté enbroma -nos hacíamos bromas permanentemente- "no sigás jorobandohaciéndote operar a cada rato"... y seguimos nuestra conversación. En esemomento, mi Mamá estaba en casa y escuchó mi charla con Héctor. Encuanto cortamos, me dijo muy seria "No le digas nunca eso"... es como si ellahubiera sabido qué iba a suceder después... Cuando lo llevaban al entierro, sus hijos fueron a su casa y sacaron toda suobra. Yo no sé qué habrán hecho con su obra. Hoy la obra de Héctor Cattolica tendría que estar exhibida en el Museo delCentro Pompidou. Siempre nos reuníamos con los amigos... una vez nos fuimos con él y JackLang a verlo a Theodorakis, que estaba haciendo la obra de Neruda. Siemprelos invitaba a comer a Horacio Molina y a él... Una vez, en París, vino a un concierto mío... yo le conté de dónde venía decantar, todos los países de Europa y América que aún tenía que recorrer conmis conciertos antes de terminar esa gira... y él me contestó: "¿Quién te creésque sos... Mercedes Sosa? Cuando Héctor regresó a la Argentina en 1988, primero vino a parar encasa: acomodamos una habitación especialmente para él: con un tablero paraque pudiera dibujar, le regalé unos anteojos enormes... después nos fuimos aTucumán el 28 de diciembre (yo había tenido un concierto el día anterior enBuenos Aires). Hicimos el viaje en auto, manejando yo y con Doña Petronaacompañándonos.
  • 39. 39 Héctor no sabía que en algunos lugares del Interior el agua era salada: ¡todoera motivo de risa para él! Probó agua y como era salada... se reía y hacíabromas. Descansamos esa noche en Rafaela, el 29 llegamos a Tucumán.Pasamos el 31 con mi Mamá y mis hermanos. El viaje de regreso lo hicimos también con mi hermano Cacho -con quien nosturnábamos para manejar-. Allí tendría que haberme dado cuenta... teníamosque parar seguido a pedido de Héctor... él decía que -a raíz del accidente quehabía tenido en Argelia- tenía mucho miedo... yo le contestaba: "No te aflijas,que mis hermanos y yo manejamos muy bien"... Ahí fue la primera vez que lo vi enfermo... Después lo vi en Francia, paró en mi casa en Madrid... allí estábamos cuandocayó el Muro de Berlín. Héctor estaba muy triste. Es muy difícil contar la vida de un amigo que ha sufrido tanto... uno puedecontar algunas cosas y otras no... Yo les pido a los hijos de Héctor Cattolica que -si leen este libro- queentreguen la obra de su padre... para que sea custodiada por intelectuales,preservada para la posteridad, exhibida como su calidad merece. En su faz artística era extraordinario, extraordinario.Agradezco muchísimo al Intendente de Bragado, Ing. Orlando Costa y a la SraGladys Issouribehere que estén apoyando el proyecto de este libro.Héctor Cattolica por Peter Stalker16 Tuve el privilegio de trabajar con Héctor en varias ocasiones durante ladécada del ochenta, cuando yo era coeditor de la revista New Internationalisten Oxford, Inglaterra. Siempre estábamos a la pesca de artistas talentosos. Depronto encontramos -en una colección de otro editor británico- una de lasilustraciones de Héctor. Averiguamos su teléfono y, cuando hablamos con él, nos encantó descubrirque era argentino. New Internationalist es una revista que se ocupafundamentalmente de temas de país en desarrollo y siempre estábamospredispuestos a encontrar colaboradores provenientes de esos países- aunque,para entonces- Héctor había hacía muchos años que vivía en París. Hubo un pequeño inconveniente: Héctor hablaba muy poco inglés. Por lotanto, teníamos que comunicarnos o bien en francés que él hablaba con unacento argentino muy fuerte –arduo para los oídos ingleses– o en castellano.16 Peter Stalker es un escritor y editor freelance de Oxford, UK. Está graduado en ciencias yespecializado en asuntos económicos y sociales, particularmente en migración internacional. Hapublicado los siguientes libros: No-Nonsense Guide to International Migration, (NewInternationalist/Verso 2001) y The Oxford A-Z of Countries of the World (OUP, 2004), The Work ofStrangers: A Survey of International Labour Migration (ILO, 1994); y Workers Without Frontiers:The Impact of Globalization on International Migration (ILO/Lynne Rienner, 2000). Ha trabajadopara agencias de las Naciones Unidas. Entre 1991 y 1997 editó el reporte anual acerca del desarrollohumano producido por el programa de desarrollo de las Naciones Unidas. En la actualidad trabaja enAsia desde donde escribió este artículo.
  • 40. 40Esta alternativa resultó ventajosa para mí, ya que, en aquel momento, era laúnica persona en la revista que sabía hablar ese idioma. A principios de los ’80, la revista luchaba para sostenerse, de modo que noestábamos en condiciones de pagar a los colaboradores lo que hubiéramosquerido. Pero, además de publicar la revista, trabajábamos bajo contrato paradiversos organismos de las Naciones Unidas, elaborando artículos eilustraciones que debíamos distribuir en nombre de éstos a la prensainternacional. Por eso podíamos subcontratar a personas como Héctor. Aúnasí, él recibía mucho menos de lo que merecía. Más adelante, pudimospagarle más por trabajar en la revista. Una de las tareas iniciales fue la realizada para el Fondo de Población de lasNaciones Unidas (UNFPA). Cada año el Fondo debía redactar un informedenominado “Estado de la Población Mundial”. Nosotros teníamos que elegircuatro temas a partir de esos informes y –sobre la base de estos- generarartículos, fotografías e ilustraciones. En un lapso muy breve, Héctor se hizocargo de todas las ilustraciones gráficas. Yo redactaba una sucinta reseña enla cual le indicaba lo que deseábamos transmitir –que podía abarcar desde laimportancia de la educación de las niñas al daño causado por la contaminaciónacústica en las ciudades–; luego, invariablemente, él devolvía unainterpretación asombrosamente original. De hecho, me preocupó un poco quesus ilustraciones pudieran resultar -hasta cierto punto- demasiado originalespara los organismos de las Naciones Unidas, pero ellos quedaron tanimpresionados como nosotros con lo que Héctor producía. Se trató, en gran medida, de una cuestión de entendimiento. Al principio, solíaescribirle para explicarle las ideas con algún detalle, pero pronto me di cuentade que él sabía de esos temas más que yo. Después de un tiempo, todo lo quetenía que hacer era llamarlo por teléfono y comentarle más o menos de qué setrataba el asunto para que él simplemente dijera “¡Ah sí, sí, Peter!” einmediatamente me señalara qué cuestiones era necesario considerar en lailustración. Debajo de esta capacidad de comprensión subyacían, porsupuesto, valores sociales y políticos compartidos. New Internationalist es unarevista de izquierda y allí, evidentemente, también se ubicaban las simpatíasde Héctor. Pero, reforzando las ideas, había además una técnica poderosa. Una de susmayores virtudes era la forma en que podía combinar fotos y dibujosprovenientes de toda clase de fuentes para producir algo inédito y original. Yesto en tiempos muy anteriores a las computadoras y el Photoshop. Héctorsólo contaba con cámaras sencillas para trabajar, pero el resultado eraaltamente sofisticado. Abrir un nuevo envío de ilustraciones de Héctor era unplacer. Éstas eran pasadas de inmediato por toda la redacción con regocijo.Cuanto más uno las miraba, mejores se volvían. Aunque al cabo de los años llegué a considerarlo un buen amigo, en realidadsólo nos encontramos dos veces. La primera ocasión fue en París. Cuando porfin nos conocimos personalmente, se mostró como una persona muy cálida yamistosa e inmediatamente me abrazó. Me invitó a su departamento paramostrarme más obras suyas y recuerdo que salimos a cenar con una damaencantadora, amiga de él. La segunda oportunidad fue en Oxford. Él había venido a visitar a otro amigoen Londres, creo que el editor del libro a través del cual lo habíamosdescubierto, y luego se quedó una noche en mi casa, en el centro de Oxford.
  • 41. 41Estaba sorprendido de saber que yo vivía en un distrito llamado Jericó(efectivamente, hay más de uno). En esa época, la ruta más rápida para ir desde mi casa hasta la redacción deNew Internationalist era una caminata de diez minutos a lo largo de un senderoa la vera del canal de Oxford. Héctor quedó extasiado con este paseo. Debehaber sido en primavera o a comienzos de verano, ya que todo tenía un verdeintenso. “¡Maravilloso!”, decía, deteniéndose todo el tiempo para admirar loscisnes o los botes o los árboles o la superficie del agua y señalándome cosasque yo apenas había notado anteriormente. Como siempre, Héctor podíahacerme contemplar todo de manera diferente. Tras mi alejamiento de New Internationalist en 1990, ya no tuve laresponsabilidad de encargar ilustraciones y comencé a pasar más tiempo enAsia. Desafortunadamente, perdí por esto la oportunidad de seguir trabajandocon Héctor. Pero la revista, que entonces contaba con muchoshispanoparlantes, continuó empleando sus talentos (y yo pude disfrutar de losresultados, que se publicaban regularmente). Siempre me sorprendió que otras publicaciones británicas no aprovecharan aHéctor; tal vez fuera por la distancia, tal vez por el idioma. Sea como fuere,esto parecía otorgarnos derechos exclusivos, si bien no merecidos, en idiomainglés sobre su obra. Cuando estoy en mi hogar, en Oxford, me despierto todas las mañanascontemplando a Héctor. Uno de los obsequios que me hizo fue una copiafirmada de un póster del que estaba especialmente orgulloso, realizado parauna exposición en París sobre la vida de Einstein. Héctor había combinado unretrato de Einstein, cuando éste era un niño, con la ecuación e=mc2. El póstertiene una cualidad tan atemporal, que ha permanecido en la pared de midormitorio desde entonces. Gracias, Héctor. Peter Stalker, Yakarta, 11 de Febrero de 2007.
  • 42. 42 Afiche de Cattolica (gentileza de Peter Stalker)Héctor Cattolica por Alicia Dujovne Ortiz Como me habían cortado el teléfono en casa de la nena, salí a llamar a miamigo Héctor Cattolica desde una cabina. Se oía mal. Puras vocales sin una sola consonante. Le grité:
  • 43. 43 -Héctor, ¿podés alojarme una semanita en tu casa antes de mi viaje aColombia? Ignoro qué deformación habrán sufrido mis palabras. En cambio sé que larespuesta, “sí”, me llegó convertida en una especie de “ahhhh” tremendamenteparecido a la contestación de mi padre cuando se estaba muriendo y yo levociferé en la oreja: “Sos Carlos Dujovne. ¿Me oís? Sos Carlos Dujovne” y élno me respondió otra cosa que “ahhhh”, pero un “ahhhh” de afirmar, de dondecolegí que, en lengua moribunda, me decía que sí, que recordaba su nombre. -Héctor- insistí en el teléfono para no venirle después con sorpresas- es queestoy con el perro. -¿O el é? -¡Con el perro, digo que si me alojás con el perro! -¡Ahhhh! Así, pues, Rocky Valdés y yo compartimos el taller de Cattolica semienterradoen un jardín que quedaba a la altura de los inmensos ventanales. Los talleres de Nogent son construcciones de madera pintada de lila querodean un precioso jardín situado a nivel del mar. Para entrar al de Héctor sebajaba varios escalones, también de madera (los pasos resonaban como en lacasa de mis tíos en el Tigre), de modo que el nivel del jardín estabasobreelevado. El resultado era una casa radiante por un lado y sombría por elcostado mismo donde el artista trabajaba.(Extraído de Las perlas rojas, de Alicia Dujovne Ortiz, Buenos Aires, Alfaguara,2005)Héctor Cattolica por Rubén Bollini17 Héctor Cattolica fue un ser humano querible, idealista, romántico,inconformista, con una gran sensibilidad artística y humana y un talento naturalque lamentablemente no pudo brillar en toda su magnitud por multitudes decircunstancias adversas que siempre le deparó la vida.Mi relación con él comienza por ser el médico de su familia y, especialmente,de su madre a quien atendí toda la vida en su casa de la calle Pringles. Pero laverdadera relación se establece en los viajes cuando él estaba exiliado enParís. Mi primer encuentro se produjo el 12 de junio de 1964 cuandoalmorzamos couscous en un restaurante argelino de la calles San Severin, enel Barrio latino. A continuación tomamos café en el célebre Les Duex Magotsdel Bolulvard Saint Germain frente a la iglesia del mismo nombre y quefrecuentaban los existencialistas con Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir ala cabeza. Durante un mes me paseó por todos los museos, el de ArteModerno, el de los Impresionistas entonces en el Jeu de Paume en la esquinadel Jardín de las Tullerías frente a la Place de la Concorde. Por supuestoHéctor Cattolica tenía una concepción clara del desarrollo del arte, sobre todo17 Rubén Bollini, nació en 1928, en Bragado donde vive y ejerce su profesión. Médico cirujano y militantepolítico del Movimiento de Integración y Desarrollo. Fue Presidente del Concejo Deliberante de laMunicipalidad de Bragado entre los años 1962-1964, y entre el 73- 76. En 2003 fue candidato agobernador de la Provincia de Buenos Aires por el MID.
  • 44. 44pictórico y escultórico desde los períodos clásicos, el impresionismo, elfauvismo, el cubismo (influencia de Eistein), el surrealismo (influencia deFreud), el arte abstracto, etc. Fue mi compañero y asesor incomparable en otros viajes de1971, 1975, 1980y 1986, año en que fue la última vez que lo vi en París. Su hija acababa decumplir 15 años. Tuvo experiencias de vida desgraciadas, una vida difícil en París. Comenzópor diagramar la portada de una revista dedicada a carreras de caballos. Lafalta de un trabajo permanente le impedía la radicación definitiva y su visa eratemporaria, por lo que cada seis meses debía salir de Francia y volver pararenovarla (en Francia se le dice “carte de sejour”)Tenía fascinación por la revolución argelina de la independencia, pero su viajea Argelia resultó penoso. Tuvo un grave accidente, fue atendido en hospitalesprecarios, hacinados, naturalmente con salas de múltiples camas y sinrecursos. Esto le provocó una gran frustración por el contraste con laidealización que había hecho de la revolución.Colaboró en una época con la revista Margen de difusión en América latina yeditada en España. Tengo para Héctor Cattolica el eterno agradecimiento por lo que me enseñó yel recuerdo imborrable de los interminables debates ideológicos por su posturalibertaria. Rubén Bollini, Bragado, Febrero 2007Héctor Domingo Cattolica por Gladis Issouribehere18 Lo vi por última vez en París a mediados del año 1992, sólo unos mesesantes de su muerte. Entonces vivía en un barrio de artistas en decadencia sostenido por laComuna parisina y cobraba el desempleo. Estaba mortificado y había perdidoel entusiasmo y el empuje que siempre lo acompañó, porque se sentía caído,sin retorno.Lo atormentaba el descarado accionar de la que fuera su compañera, que llegóhasta el extremo de la crueldad: consiguió suprimir el apellido Cattolica del actade nacimiento de sus dos hijos y cuando él recibió la noticia ya era tarde paraapelar. ¡Estaba tan triste! Lo disimuló como pudo ese anochecer de junio cuandocenábamos en una barcaza-restaurante a orillas del río Marne, mientras lospatos silvestres pasaban rozando nuestras cabezas. Nunca imaginé que eranuestro encuentro final. Han quedado lejos en el tiempo las vivencias de nuestro paso de niños por laEscuela Normal, cuando quedábamos sorprendidos por su extraordinariahabilidad para dibujar. Había kilómetros de distancia entre sus ilustraciones y las nuestras, peroentonces no podíamos comprender que a nuestro lado estaba despuntando untalento.18 Glady Issouribehere es escribana e historiadora, autora de Pequeñas historias de cien años, libro quereseña la historia de los habitantes de Bragado.
  • 45. 45 Terminada la escuela primaria dejé de verlo durante mucho tiempo y volví aentrar en contacto con él a través de su madre. Héctor jamás le escribió unacarta. Mantenía vigente el vínculo enviándole tarjetas postales o telegramas yella se acostumbró a esas pocas líneas porque lo importante era saber queestaba bien. Nunca se enteró de que estuvo a punto de morir en Argelia. Se inclinó por el grafismo y comenzó a hacerse conocido hasta que unconcurso europeo lo consagró vencedor. Esas manos dibujadas que tenían laforma de la paloma de la paz se distribuyeron masivamente y logrótrascender. Me visitó a mediados de la década del setenta en uno de los pocos viajes quehizo al país y lo reencontré en la ciudad que había elegido para vivir en 1979.Fue un anfitrión extraordinario. Conocía París como la palma de su mano. Lahabía recorrido sin descanso porque jamás estaba quieto, además hablaba sinparar y tenía la capacidad de hacer amigos por todos lados, porque ofrecía suafecto sin retaceos. Con él pude conocer los lugares más típicos de la ciudad, bares ypiringundines a los que nunca llega un turista. Me mostró la ciudad que vivenlos franceses, no la gente que llega de afuera. Y esa actitud tan generosa, esadisposición para entregarse como guía se mantuvo cada vez que tuve la suertede regresar. Con todo su talento no logró un triunfo definitivo en lo artístico y los nuevostiempos le jugaron una mala pasada. Comenzaron a surgir artistas jóvenes conestudios universitarios que poco a poco inundaron el mercado. Los títulossiempre han sido las primeras cartas de presentación y Héctor solamente teníacapacidad y experiencia. Así comenzó el deterioro económico que finalmente lo llevó al desempleo yen esa instancia debió ocupar “un lugar en la fila de fracasados a los que sedebe mantener”. Así lo dijo con crudeza la última vez que lo vi, sin que me diera cuenta de sucreciente fragilidad y hoy lamento no haberlo abrazado más tiempo y másfuerte, para consolarlo en esos duros momentos de derrota y orfandad decariño familiar. Gladis Issouribere, Bragado, marzo de2007Cattolica por Hebe Solves ¿Héctor, estás ahí? ¿Estás escuchando, como solías, con la inquietud delsolidario/solitario que espera compartir el mal y el bien, el pan y el vino, lanoche y el día, lo que sea...?No estás, pero si estuvieras ahí, leerías esta carta con rigor crítico. Comohiciste con mis primeros poemas cuando los dos éramos artistas plásticos y nosabíamos que el arte es uno solo. Y me enseñaste que la más rigurosadisciplina es la libertad.Vos, que sabías apuntar con mínimos trazos los más complejos ideales. Queguiabas a tus amigos con la misma certeza con que trazabas una rectaimpecable sobre el papel.Y eras poeta: del espacio, de cada momento, del silencio, de la mirada, de lapalabra.Nos conocimos en el Chambery, seguro, a fines de los cincuenta. En algunamesa de artistas limbados con el aura de la vanguardia. Me llevaste a una
  • 46. 46lectura de Aullido, en una casa secreta donde la gente se sentaba en el suelo,apretujada. Me instaste a dibujar humor y llevaste mi versión de la modafemenina a Tía Vicenta que la publicó (asombrosamente). Pero no me definícomo humorista ni dibujante sino como escritora: fuiste mi primer lector, elculpable. Nos volvimos a cruzar en el 69, vos atravesado por el sueño de larevolución; yo escribiendo mi primera novela (impublicada). Escéptica, te invitéa una reunión de escritores que desdeñaban los viajes espaciales: eraniniciados que se transportaban a sí mismos y levitaban a gusto, sin necesidadde tecnología. Se parecen a vos, te dije. Emigraste otra vez. Años después,alojaste a mi hijo en París y fuiste su Virgilio. También el mío y el de mi maridopsicoanalista, cuando pasado el tiempo y al amparo del dólar barato cumplimoslos viajes de rigor. Volviste, rezongabas por todo y, junto con Mercedes Sosacompartimos la visión, desde la ruta a Ezeiza, del estallido de La Tablada, voscon el pasaje en la cartera que colgabas del hombro, sin poder creer que unavez más eras testigo de lo imposible: ser argentinos. Tal vez por eso fuiste elmás argentino de mis amigos, el que vivió su incendio personal al amparo deuna época exiliada que siempre está volviendo. Hebe Solves, Buenos Aires, mayo de 2007 Lo que nos dejó Héctor Cattolica fue un artista comprometido con su tiempo. Su compromisoera con los oprimidos y en sus dibujos expresaba su odio frente a la crueldad
  • 47. 47del capitalismo. Plasmaba esas ideas en imágenes que despertabanpercepciones poderosas, sensibles. Era, como él mismo lo expresaba: un“visualizador”. Era conciente de que no había obtenido el reconocimiento que merecía, peroél era por sobre todas las cosas un hombre libre, fuera de todoconvencionalismo y no pensaba su obra en términos económicos. Era unidealista y mantuvo hasta el final aquellas banderas levantadas por los jóvenesen los lejanos días de mayo de 1968. A pesar de las múltiples desgracias que jalonaron su vida, Cattolica era –como señala David Rawson- tan incansable como París, y siempre seguíaadelante. Todos los que lo recuerdan no dejan de exaltar su originalidad, sucondición de artista excepcional, su capacidad de brindar amistad, susolidaridad con los más humildes, con el dolor humano. Fue mucho más que una buena persona, que un argentino en París quebuscaba sus brillos y fulgores. Fue un hombre de una creatividad fuera de locomún. Se definía como un artista popular, en el sentido de que cada una de susimágenes trataba de expresar cosas que pertenecían a millones. En las dos veces que regresó a la Argentina no se sintió identificado con unpaís que parecía estar siempre debatiendo sus conflictos. En el 69 encontró alos estudiantes influidos por los eventos europeos pero anclados en el pasadopidiendo el retorno de Perón. En el 88, el triunfo de Menem le hizo pensar queese regreso del peronismo representaba la contradicción que atravesaba laArgentina. “Somos algo así como un país civil en uniforme militar, o un régimenmilitar con ropa de civil”, dirá en un reportaje en la revista NI. En Francia era, según sus propias palabras, un comodín, “me muevo enliteratura, en arquitectura y en diseño gráfico. El único periodismo que hehecho regularmente ha sido para NI, que fue el grupo con que más me heentendido en Europa. No tengo la misma relación con ningún otro grupo deFrancia.”19 Decía que de su producción, las imágenes que más le gustaban, erantambién las que más le gustaban a la gente, como la cara y la mandíbula parailustrar el negocio de las armas, o la oreja y los gritos sobre la contaminaciónde los ruidos. Hacía imágenes que implicaban otras imágenes para quepudieran decir algo cada vez que se las miraba. Y en el mismo artículo define su postura artística absolutamente clara: “Tratode trabajar siempre contra la idea comercial, contra la idea de que el trabajo deun artista no es otra cosa que un producto de consumo. Me gusta tratar a losdemás como me gustaría que me trataran a mí, como un ciudadano.”19 Stalker, Peter, Citizen Cattólica, New Internationalist, octubre de 1989.
  • 48. 48 Héctor Cattolica fue el paradigma del intelectual de los sesenta que seinvolucró en los procesos sociales de su época y que supo contar en imágeneslas contradicciones del mundo del que fue testigo. Una de las últimas fotos de Cattolica (Gentileza Gladis Isouribere) Ilustración de Cattolica, New Internationalist, noviembre 1982 Hay un cuento de Cortázar, Continuidad de los parques, en el que un lectortermina convertido en personaje de la novela que lee. Este libro sobre Cattolica me permitió reafirmar la convicción de que entre laliteratura y la realidad hay imprecisas fronteras, pequeños intersticios pordonde se puede pasar de los espacios descriptos en las páginas a los realesque le dieron origen casi sin transición. La novela de Alicia me regaló elpersonaje que salí a buscar a través del recuerdo de sus amigos, y Aliciaterminó en Bragado escribiendo por unos días su nueva novela en mi casa, enel mismo lugar donde yo, un verano, leí su libro y donde comenzó estahistoria. Ficción y realidad son un continuum, una cinta de Moebius, las fronterasdesaparecen y tanto estamos del lado de acá como del lado de allá. Un viaje, un recorrido, una huella. De todo eso hubo en esos días en que fuirecogiendo fragmentos de un hombre cuya obra desapareció casi totalmente.Tal vez estas páginas hagan las veces de botella tirada al mar. Acaso alguien
  • 49. 49desde esta u otra orilla la recoja y vuelvan esos dibujos, esos afiches, esosproyectos en los que un hombre, Héctor Cattolica, dibujaba pensando en unmundo más humano, en un mundo mejor. Hebe Solves y Cattolica en París Cronología1933Nace en Bragado, Provincia de Buenos Aires, el 31 de agosto de 1933. Fueron suspadres Humberto Cattólica y Carmen Martino.
  • 50. 50Cursa estudios primarios en las escuelas Nª 21 y Normal de Bragado.1954Hace el servicio militar en el Regimiento 6 de Caballería de Mercedes, Pcia de Bs. As.1958Está en Buenos Aires.Luis Felipe Noé lo conoce en el departamento de Pirí Lugones. Colabora en la revistahumorística de Landrú, Tía Vicenta.1959Viaja a Europa. Visita el pueblo de su padre en Cattolica, Le Marche, Italia. Vive unaño en el país vasco.1962Se instala en París. Crea la revista Margen dedicada a los intelectuales de AméricaLatina. Su primera casa es un departamento en el Barrio Latino.1968 Participa de los acontecimientos del Mayo Francés. Realiza afiches con consignasrevolucionarias.1969Regresa a la Argentina. Visita Bragado.1971Se reencuentra con Luis Felipe Noé. Diagrama e ilustra el libro de Noé, Una sociedadcolonial avanzada.1972Regresa a Paris.Desarrolla una activa vida intelectual. Como artista realiza exposiciones, dibuja paradiversas revistas, ilustra tapas de libros, se relaciona con artistas vanguardistas comoLea Lublin, Julio Le Parc, Antonio Seguí.198…Vive en un taller de Nogent. Realiza exposiciones de puertas abiertas una vez poraño. Comienza a ilustrar las tapas y notas de la revista de Oxford New Internatinalist.1988Último viaje a la Argentina, después de la muerte de su madre y su hermano.1989El 23 de enero, regresa a París1990Comienza a interesarse en la Informática. Concibe el proyecto del Museo de laInmigración.1993Enfermo de cáncer, muere en el hospital de Rothschild , en julio, después de unaoperación.
  • 51. 51
  • 52. 52(Para la contratapa) María Cristina Alonso, escritora y docente, nació en Bragado,Pcia de Buenos Aires en 1955. Es profesora en Letras (UNLP). Es autora delas novelas, Tías de infancia (Club de Estudio, 1994), Aventuras en borrador(Colihue-La movida, 1998) y Último foco, (Colihue- La Movida,2005). Escribióun libro de artículos sobre la lectura Tierra de lectores (Editado por laMunicipalidad de Bragado) e Historias de inmigrantes, cuentos infantiles encolaboración con Marta Pasut, (Homo Sapines 2005). Ha recibido premios ydistinciones por sus relatos y su novela Aventuras en borrador fue distinguidapor Alija (Asociación de literatura infantil y juvenil) en 1999.Obtuvo la beca de perfeccionamiento para escritores del interior del FondoNacional de las Artes en 2005.Ha colaborado con la colección Protagonistas de la Cultura Argentina, LaNación- Aguilar, en la biografías de Sarmiento y Alberdi.Como docente dicta las cátedras de Historia Social y Cultural de la Literaturaen el profesorado de Lengua y Literatura y en las escuelas medias de Bragado. Este libro habla de un artista gráfico, Héctor Cattolica. Su obra ha quedadodesperdigada y olvidada, pero es necesario recuperarla para las nuevasgeneraciones. Cattolica fue uno de los afichistas más famosos del Mayo del 68. Sucompromiso con los oprimidos se manifestaba en imágenes capaces dedespertar percepciones poderosas, sensibles. Era, como él mismo loexpresaba: un “visualizador”. Era conciente de no haber obtenido el reconocimiento que merecía, pero-esencialmente- era un hombre libre, fuera de todo convencionalismo, y nopensaba su obra en términos económicos. Fue un idealista. Mantuvo hasta elfinal las banderas alzadas por los jóvenes en esos tiempos en que laimaginación estuvo por tomar el poder. Entendida una biografía como el armado de un rompecabezas, aquíaparecen las voces de sus amigos –importantes artistas con los que Cattolicacompartió su ingenio y sus excentricidades- y también la historia de esabúsqueda.Tal vez estas páginas hagan las veces de botella tirada al mar. Acaso alguien,desde esta u otra orilla, la recoja y vuelvan esos dibujos, esos afiches, esosproyectos que Héctor Cattolica hacía pensando en un mundo más humano, enun mundo mejor.

×