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Crucero por el Nilo
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Un día de navegación por el Nilo

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Crucero por el Nilo Crucero por el Nilo Presentation Transcript

  • Fotografías y Edición José María Saldaña de la Calle
  • Motonaves que realizan los cruceros por el Nilo
  • Atraque de embarcaciones frente el Templo de Amón en Luxor View slide
  • El sol del amanecer sobre la cubierta del barco View slide
  • Primeras vistas del paisaje de las orillas del río
  • El Nilo, carretera de comunicación para los antiguos egipcios
  • Palmeras datileras, cañaverales y plácidas orillas
  • Los farallones del desierto llegan hasta la misma ribera
  • La piscina del barco a primeras horas de la mañana
  • Barcazas de transporte que aún quedan por el río
  • Desde la popa, la cadena líbica del desierto
  • Las tierras cultivables a las que la antigua inundación anual proveía de riego y fertilizante limo
  • Hasta 2 y 3 kilómetros a lo ancho se extienden estas fértiles orillas
  • El sol va venciendo la bruma del amanecer
  • Las tempranas tareas agrícolas
  • Palmeras que resaltan en el paisaje rural
  • Pequeñas aldeas y casas agrícolas
  • Las tradicionales barcas de pesca
  • Remansos del río con abundante pesca
  • La tranquilidad en cubierta y el ritmo pausado de la navegación
  • A cada paso, el paisaje cambia en cada orilla
  • Poblados con casas de adobe
  • La asombrosa fertilidad de los campos que han sido abonados durante miles de años por la benefactora inundación anual
  • Primeros pasajeros que suben a cubierta para observar el paisaje
  • Uno de los múltiples canales que se adentran o han sido abiertos para favorecer el regadío
  • Atrás, dejamos algunos bajíos en medio del río
  • La bruma del amanecer se resiste ante un sol que empieza a calentar
  • El minarete de la mezquita sobresale entre las casas de adobe y las palmeras
  • Otra de las múltiples embarcaciones que efectúan el recorrido
  • Los campos de cultivo. El trigo y la cebada pueden dar hasta tres cosechas al año
  • El puente que nos acerca a Edfú
  • Se ha de atravesar por su parte más alta
  • Todas las motonaves turísticas que se construyen no pueden sobrepasar la máxima altura de este puente
  • Edfú a lo lejos
  • Las motonaves atracadas parecen dominar el paisaje
  • Edfú es una de las principales ciudades del Sur de Egipto
  • Un reconfortante desayuno antes de iniciar la visita
  • Desde el embarcadero, comienza el recorrido
  • El paseo por la ribera del río con variedad de puestos de venta
  • Nos adentramos por el centro de la ciudad
  • Todo tipo de transportes se confunden en las ruidosas calles
  • La llegada al templo que nos ofrece su vista trasera
  • Los autobuses turísticos invaden la calle y los aparcamientos
  • Los turistas se agolpan a la entrada del templo
  • Recorrido a pié hacia las primeras edificaciones
  • La construcción de este templo data de la época ptolemaica, del año 237 a. C. Se tardaron 188 años en su terminación
  • Fue dedicado al dios Horus, con una decoración típica de los templos ptolemaicos y carácter exclusivamente religioso y mitológico
  • El primer pórtico de acceso asemeja la imagen de las dos montañas del horizonte entre las cuales el sol se elevaba y se escondía. Se ven las ranuras donde se insertaban los mástiles y las aberturas en la piedra por donde ganchos de cobre sostenían estos mástiles a lo largo del pilono
  • Encima del portal central el "balcón de la aparición", accesible por la escalera interna, donde el “halcón sagrado” era presentado a la muchedumbre
  • Sobre la cara exterior de cada uno de los muros del pilón, Ptolomeo XIII Neos Dionisio coronado con un tocado de plumas de avestruz, se halla frente a Horus, que lleva sobre su cabeza la doble corona. El rey sacrifica a los cautivos delante de Horus, con los nombres de los pueblos vencidos. Detrás de Horus se encuentra la diosa Hat-Hor.
  • Las dos torres del pilón están precedidas de dos halcones de granito negro
  • Acceso al primer patio porticado
  • Está rodeado de una columnata por tres lados. Treinta y dos columnas vegetales están alineadas alrededor del mismo. Cada uno de los capiteles de cada ala difiere de su vecino. Evocan imágenes figuradas en la piedra de las marismas primitivas. Rosales y papiros del Egipto primitivo
  • La fachada de la Primera Sala hipóstila. Seis columnas unidas, hasta media altura, por un muro de entrepaño. La parte superior forma así unos huecos que dejan penetrar la luz en la sala.
  • La decoración de los entrepaños, muestra al rey realizando ofrendas a Horus y Hat-Hor. Delante de la puerta, a la izquierda, celebre estatua del halcón Horus tocado con la doble corona.
  • Primera Sala Hipóstila. Tiene su techo soportado por una doble hilera de seis columnas
  • El techo está soportado por poderosos arquitrabes. La altura de las columnas es de quince metros. Los capiteles se alternan en forma diferente cada uno de ellos
  • Puerta de acceso a la Segunda Sala Hipóstila. Llamada "sala de fiestas", tiene su techo soportado por doce columnas. La altura se reduce y la luz se hace más tenue
  • El santuario donde se encuentra un zócalo de granito gris que soporta la barca del dios
  • Finalizada la visita se abandona el recinto
  • Se toman de nuevo las calesas para retornar al embarcadero
  • Tiempo de relax en la cubierta de la piscina
  • Abandonamos Edfú para reiniciar la navegación por el Nilo
  • Desde la cubierta continúa el espectáculo natural
  • Vuelve la vegetación a las dos orillas
  • En algunos lugares es bastante frondosa y parece que estemos trasladándonos en el tiempo
  • Por la noche, los minaretes llaman la atención con el color verde de su iluminación
  • Las casas de las aldeas no superan en altura a las palmeras
  • La extracción del agua por medios tradicionales y ancestrales
  • Río, cultivos, agua, vegetación, pequeñas aldeas y las colinas del desierto
  • Las pequeñas isletas de cañaverales que hay que sortear
  • Las coloridas casas de algunos poblados
  • El turista alterna los baños en la piscina, el aire puro del sur de Egipto y los paisajes a ambos lados
  • Es necesario conocer muy bien el río para evitar las pequeñas islitas que se forman en él
  • Otra aldea que parece sacada de un “nacimiento navideño”
  • Egipto es una de los países con mayor producción de dátiles
  • El desierto llega hasta la misma orilla donde el agua no pudo llegar con la inundación
  • Hora para el buffet del almuerzo
  • Y para la siesta en el camarote
  • También desde allí el paisaje resulta irresistible
  • Las “falucas” o pequeñas embarcaciones que también surcan el río plácidamente
  • El café en la refrescante terraza que desprende bruma para aliviar el calor
  • La piscina sigue siendo el recurso ideal para tonificarse
  • Mientras los farallones del desierto amenazan el Nilo
  • A popa, la amplitud y serenidad del río
  • Embarcaciones de lujo que realizan la mayor parte del crucero con la vela tradicional
  • La línea de ferrocarril que une Cairo con Assuán
  • Restos de construcciones y aldeas medievales
  • Más embarcaciones a proa
  • Lugareños a la orilla del río
  • El contraste de las colinas del desierto, las palmeras y el río
  • Motonaves que siguen nuestra estela
  • El perfil y dibujo del paisaje cambia a cada instante
  • Ricos humedales de juncos y cañaveral con abundante pesca
  • La frondosidad de las palmeras
  • Embarcaciones que se “chartean” para pequeños grupos que individualizan el crucero
  • Si el terreno se eleva los suficiente sobre el río, nos encontramos con la aridez del desierto
  • Que también tiene sus formas caprichosas
  • Todos llevamos la misma dirección hacia Kom Ombo
  • Otro cambio en el paisaje, los canales que forma el río
  • Nos acercamos a una de las pocas zonas despejadas de vegetación que tiene el río
  • Ideal para el pasto de los animales
  • Kom Ombo al fondo
  • Una faluca que también es empleada para el disfrute de turistas
  • Llegamos a la ciudad de Kom Ombo
  • Embarcaciones atracadas para la visita de lugar
  • La silueta del templo dedicado al dios Sobek (cocodrilo) sobresale por encima de los barcos
  • Las maniobras de atraque en los muelles que han sido habilitados para dar cabida a las motonaves
  • Las primeras tiendas de turistas y en lo alto, el templo
  • Un pequeño refrigerio antes del desembarco
  • Camino del pequeño mercado
  • Una amplia y variada oferta de todo tipo de artículos y recuerdos que hacen las delicias de los compradores
  • Un relajante café donde degustar un té con la “shisha” (pipa de agua) y escuchar música local
  • Nos encaminamos hacia la entrada al templo para su visita
  • Se alza sobre un promontorio y es de época greco-romana
  • A la derecha de la imagen, se distingue la Puerta de acceso, mandada construir por Ptolomeo XIII Neos Dionisio y a la izquierda, la sala columnata
  • Los capiteles de las columnas con motivos vegetales sobre los que asientan los dados y los arquitrabes. La decoración con discos solares y cobras protectoras a ambos lados
  • La puerta posee una decoración de varios registros con ofrendas a diversas divinidades
  • El templo tiene dos naves que conducen a dos santuarios, el de Sobek (dios cocodrilo) y el de Haroeris (una forma de Horus)
  • Uno de los más bellos momentos lo constituye el atardecer con sus colores y matices
  • Momento en que se torna de un rojo azulado
  • A punto de esconderse por el horizonte Oeste
  • Momento mágico para vivir las sensaciones del atardecer y anochecer en el templo
  • Nos acompaña la luna
  • El encendido de la iluminación del templo
  • El retorno al barco con el color rojizo del atardecer
  • Desde el barco, el templo iluminado
  • Fotografías y Edición José María Saldaña de la Calle