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07 Sagrada Escritura
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  • 1. Los reinos de Israel y Judá En un momento sumamente delicado, cuando Pilato está decidiendo acerca de la condena a muerte que le han pedido, pregunta a Jesús: —¿O sea, que tú eres Rey? Jesús contestó: —Tú lo dices: yo soy Rey. Para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad; todo el que es de la verdad escucha mi voz (Jn 18,37). Nuestro Señor no duda en afirmar con fuerza que es rey, a pesar del peligro inminente de ser condenado a morir en la cruz. No se puede entender a Jesucristo si se prescinde de su realeza. No obstante, no se trata de una soberanía política, sino de otro estilo: Wi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores lucharían para que no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí» (Jn 18,36). Desde el reinado de David hasta el reinado de este hijo de su linaje, Jesucristo, el Mesías largamente esperado, habrían de suceder muchos acontecimientos. Tendría que ir purificándose el concepto y los contenidos de la realeza en los que pensaban los contemporáneos de David y los habitantes de Jerusalén y de todo el reino de Judá, para que pudiera entenderse en plenitud cómo es el verdadero reinado de Cristo. Y el primer paso para recorrer ese camino consiste en asomarse a lo sucedido a sus reyes casi desde los primeros momentos. Por Francisco Varo Pineda Hambre en Samaria, sitiada. (G. Doré) ~7 n la historia de los sólo habían tenido tres re- pueblo elegido. Se podrían ya hemos hablado en capí- reyes de Israel no yes –Saúl, David y Salo- sentir humillados y pensar tulos anteriores (Josué, faltaron momentos món–, el precario equili- que Dios no había cumpli- Jueces, primero y segundo difíciles ni crisis profundas. brio se rompió, y el do las promesas realizadas de Samuel) que, junto a Las tribus israelitas se ha- territorio quedó dividido a sus antepasados. ¿Los los dos libros de los Re- bían instalado tiempo atrás en dos reinos. Además, tu- dioses de Babilonia eran yes, forman lo que se ha en la tierra de Canaán, con vieron que hacer frente a más poderosos que el Se- dado en llamar la «historia la certeza de que Dios mis- frecuentes y graves escara- ñor, de quien habían oído deuteronomista». Con ellos mo les había dado en po- muzas con sus vecinos. que sacó a sus padres de se enciende una luz que sesión esa tierra hermosa y Pero lo más doloroso llegó Egipto? clarifica y permite atisbar fértil, y tal vez pensaran el año 722 a.C. para el rei- Ante esas dificultades, soluciones: la promesa de que les aguardaba un futu- no de Israel y el 587 a.C. el Espíritu Santo impulsa a la tierra que Dios había ro estable y feliz. Pero no para el de Judá, con las una profunda reflexión hecho a su pueblo no ha- fue así. deportaciones que pade- que conduce a una valora- bía sido hecha de forma Primero hubo fuertes cieron. Estos aconteci- ción ponderada de los absoluta, sino condi- tensiones entre las tribus mientos habían dejado una acontecimientos vividos. cionada al cumplimiento para el establecimiento de sombra de decepción e En ese contexto se compo- de lo acordado en la Alian- la monarquía. Y cuando incredulidad en la fe del ¡ nen unos libros de los que za. El pueblo había sido PALABRA 496, V-05 (327) 75
  • 2. infiel a lo pactado; no ha- pia vida de cada uno; ayu- reinos del Norte y del Sur, modo alterno la historia de bía cumplido los manda- dan a reconocer las infide- las crónicas reales van sal- los reyes de ambos reinos, mientos y preceptos de la lidades —los olvidos de tando de un reino a otro, conforme a un orden cro- ley. Y sólo en el retorno a Dios y la falta de atención con el fin de —dentro lo nológico. Al hablar del rei- la fidelidad al Señor es hacia sus mensajeros—, a posible— presentar juntos nado de Ajab, de Israel, se donde radica la posibilidad rectificar, y a reemprender los sucesos acaecidos en incluyen los ciclos de Elías de que cambie la situación el camino con esperanza. reinados contemporáneos. (1 R 17,1-2 R 1,18) y Elíseo y se abra el camino para la Pero tras la caída del reino (2 R 2,1-13,25). Entre los esperanza. En los libros de del Norte en manos de los reyes de Judá resaltan, por los Reyes, el drama que se LOS DOS REINOS asirios, sólo se habla de la la extensión que se les cernía sobre el pueblo suerte que corrieron los re- concede, los reinados de desde que se había instala- Como ya se dijo en el yes de Judá. Así, pues, se Joás y Ajaz. do en esa tierra, conduci- artículo anterior, el prota- pueden distinguir dos • El reino de Judd do por Josué, iría alcanza- gonista de los primeros ca- grandes secciones en esta hasta la cautividad (2 R do su máxima tensión, pítulos del libro primero parte de la Biblia: 18, 1-25, 30). En esta última hasta desembocar en una de los Reyes es Salomón, • Los reinos de Judd parte destacan las relacio- crisis muy profunda. Pero el último de los tres mo- y de Israel (1 R 12,1-2 R nes del profeta Isaías con el llegó también el momento narcas que reinaron sobre 17,41). Comienza con la rey Ezequías, así como la de afrontar los hechos y las doce tribus, pues des- historia del cisma que se reforma religiosa llevada a los errores con valentía, en pués de su muerte tuvo lu- produjo entre las tribus del cabo por el rey Josías. Se busca de soluciones. gar la separación del pue- Norte y el Sur a raíz de la incluye también el relato de La lectura meditada de blo en dos reinos. sucesión de Salomón: las la caída de Jerusalén y la estos libros puede dar lu- En los capítulos si- tribus del Sur se mantuvie- consiguiente deportación, ces también hoy. Todas guientes de esos libros la ron fieles a Roboam, en así como una referencia a la sus páginas invitan a una narración se ajusta, más o Judá, mientras que las del situación de relativa libertad reflexión personal, ponde- menos, a una secuencia Norte nombraron rey de concedida al rey Yoyaquín rada, sobre lo que sucede cronológica. En las épocas Israel a Jeroboam. En esta en el exilio. en la sociedad y en la pro- en las que coexistieron los sección se va narrando de En todos los casos, la Durante los primeros momentos en Los textos asirios dejan constancia la Alianza se multiplicaban a pesar de que el reino de Israel tuvo una historia in- de que hubo fuertes conflictos y ten- las llamadas de atención de los profetas dependiente, en el siglo IX y parte del siones entre las tres grandes capitales Elías y Elíseo (un poco más adelante, VIII a.C., una serie de circunstancias na- de la región (Damasco, Tiro y Samaría) Amós y Oseas). turales y políticas propiciaron un notable por el control de Galilea y del valle del Pronto hubieron de afrontar proble- desarrollo económico e incluso una Yezrael. En esos y otros textos asirios fi- mas derivados del afán expansionista de cierta expansión territorial más allá de gura el nombre de una capital, Samaría, las potencias vecinas. En diversas oca- sus fronteras. En efecto, un cambio cli- y se designa a su territorio con el nombre siones, el gobierno de Samaría tuvo que mático en esas décadas (una larga serie de Israel o el país de Omrí. También se ceder ante el poderío de Asiria y acceder de años más lluviosos que los anteriores) citan algunos de sus gobernantes -como a pagarle tributos. La situación se hizo favoreció los cultivos y produjo un rendi- Ajab, Jehú y Menájem- a los que se les más dramática con la subida al poder de miento agrícola por encima de lo normal aplica la denominación genérica de «hijo Teglatfalasar III de Asiria, quien no se en aquellas tierras. Esto supuso un nota- de Omrí». contentaría con tributos esporádicos. Si ble auge del comercio regional en toda la Los textos moabitas, por su parte, re- algún pueblo era reticente a la sumisión, zona. Las mejores condiciones climáti- flejan una análoga tensión entre Moab e optaba por la anexión de ese territorio cas también permitieron dedicar a la Israel por el control de la zona de Gala- enemigo: lo convertía en provincia asiria, agricultura nuevos terrenos, antes impro- ad. En la estela de Meshah, rey de Mo- deportaba a parte de sus habitantes a ductivos, ab, se habla de esas fricciones con Israel otros territorios, y repoblaba sus tierras En esta época se construyo Samaría, y la casa de Omrí; se alude a que las con colonos traídos de otros sitios. En que ya no era una «ciudad estado» se- gentes de Gad estaban desde hacía mu- una de sus campañas atacó y se apode- gún el modelo tradicional de la zona en cho tiempo en Transjordania, y se men- ró de casi todo el territorio de Israel. Sólo los siglos anteriores, sino una verdadera ciona a Yahweh como Dios de Israel. se pudo mantener la capital. A la muerte capital política, con los servicios públicos Las magnas construcciones de una de Teglatfalasar III, Israel intentó sa- necesarios para organizar el comercio y ciudad como Samaría, cuyas ruinas aún pudirse el yugo asirio, y el nuevo rey asi- la defensa de toda la zona. Otras ciuda- se conservan, Presupone la existencia rio Salmanasar V puso cerco a la ciudad. des importantes de la región eran Megui- de un fuerte poder político y una buena Al cabo de tres años, el 722 a.C. Sama- doh, en el valle de Yezrael, con gran- coyuntura económica. Pero en la medida ría sucumbió. El sucesor de Salmana- diosas construcciones defensivas e en que las necesidades materiales iban sar V, Sargón II se encargaría de or- hidráulicas en esta época, así como Ha- estando cubiertas, la gente se olvidaba ganizar la deportación. La región quedó zor y Dan en Galilea. enseguida de Dios y las infidelidades a convertida en una provincia asiria 7 ]~j PALABRA 496, V-05 (328)
  • 3. narración de los hechos de bre otras ciudades de la proporciona el nombre del de arameos, moabitas y cada rey va encuadrada en zona. En inscripciones de soberano de Jerusalén, edomitas (cfr. 2 R 24, 2), un marco redaccional que la época no se han conser- Ezequías, y el gentilicio como preludio de su pro- se ajusta a un esquema vado nombres concretos de sus súbditos: judíos. pia intervención contra Je- más o menos fijo. Comien- de sus gobernantes, salvo Ezequías, después de ha- rusalén en 598 a.C. za por una introducción en la mención a la «casa de ber intentado resistir a Poco antes del cerco de la que figura el nombre David en la inscripción de Senaquerib, le pagó un Jerusalén murió Yoyaquim, del rey, la duración de su Tell Dan. fuerte tributo y pasó a ser a quien sucedió su hijo reinado y el año de su co- En el siglo VIII a.C. hu- su vasallo. En esta situa- Yoyaquín, que sólo reinó mienzo respecto al reinado bo cierta proliferación de ción, la ciudad se convirtió durante tres meses (2 R 24, del rey vecino (del Norte o pequeñas poblaciones en en la capital de un estado 8), pues en el año 597 del Sur, según el caso). los montes del desierto de regional durante el siglo a.C. acabó rindiéndose a Nunca falta una valoración Judea y en la zona Norte VII a.C. Nabucodonosor. Este lo de sus acciones. La más re- del Négueb, cuyas gentes Entre el siglo VII y el VI hizo prisionero, impuso un petida es: «hizo lo que es fuerte tributo a Judá y, pa- malo a los ojos del Señor», ra alejar cualquier peligro que se aplica a todos los de rebelión, deportó a Ba- reyes del Norte y a algu- bilonia a todas las perso- nos del Sur. Otra, más be- nas que podían ser influ- névola, que se aplica a yentes. Nabucodonosor Asá, Josafat, Joás, Amasías, nombró rey a Mattatías, tío Azarías y Jotán es: «hizo lo de Joaquim; y, para subra- que es recto a los ojos del yar su condición de vasa- Señor, pero no desapare- llo, le puso un nuevo cieron todos los lugares al- nombre: Sedecías. tos». Sólo en caso de los En la corte de Jerusalén dos reyes que desarro- seguían las disputas entre llaron reformas profundas, los dos bandos: los que Ezequías y Josías, se hace –apoyados por el profeta de ellos una alabanza ple- Jeremías– defendían la su- na: ,Hizo lo que es recto a misión, y los adeptos a la los ojos del Señor entera- rebelión. Sedecías era al mente, como lo había he- principio partidario de la cho David, su padre». Por sumisión, pero después se último, la conclusión del comprometió en intrigas relato acerca de cada rey, antibabilónicas. Nabuco- remite, para ampliar infor- donosor se dirigió de nue- mación, a alguno de los vo a Jerusalén y le puso documentos del reino, a la cerco en el año 588 a.C. El vez que incluye algunos asedio fue temporalmente datos sobre su muerte y suspendido por la inter- sepultura, así como el vención de las tropas del Los hijos de Sedecías, degollados ante su padre. (G. Doré) nombre de su sucesor. faraón Jofra (jr 37,5-10), pero Jerusalén cayó defi- vivían del pastoreo o de la a.C. el poder asirio se fue nitivamente a mediados EL REINO DEL SUR agricultura en terrazas. Pe- debilitando, a la vez que del año 587 a.C. El rey ~Á) ro, en el siglo VII a.C., se crecía el poderío militar Sedecías huyó por el Ce- produjo un desarrollo no- babilónico. Después de la drón con algunos solda- Al comenzar el primer table de la ciudad de Jeru- batalla de Karkemis, en dos; fue alcanzado junto a milenio a.C., los altos de salén. Se puede apreciar que los babilonios infligie- Jericó y conducido a Riblá, Judea –donde se asentaba un gran aumento de ron una grave derrota a los donde estaba el cuartel ge- el reino del Sur– eran una población y una creciente egipcios, Nabucodonosor neral de Nabucodonosor. región algo más desfavo- prosperidad. Los datos ar- se hizo con la supremacía Sus hijos fueron degolla- recida y menos poblada queológicos manifiestan en Oriente próximo. Tras dos en su presencia y, des- que el reino del Norte. que el crecimiento de esa batalla, el rey Yoya- pués de arrancarle los ojos Jerusalén tenía en esos Jerusalén tuvo lugar en quim de Jerusalén pasó a y encadenarlo, lo llevaron momentos menos riqueza tiempos inmediatamente ser vasallo de Babilonia y a Babilonia, donde murió. que Samaría; era un centro posteriores a la destruc- a pagar un fuerte tributo. Un grupo importante de agrícola y ganadero, análo- ción de Lakish, en la cam- Pero en el año 601 se negó funcionarios de Judá fue- go a otros de la Sálela co- paña de Senaquerib. a hacerlo. En 599 Nabuco- ron ajusticiados en Riblá mo Guézer y Lakish, con En esta época, la ins- donosor envió parte cíe sus (Jr 52,7-11; 2 R 25,3-7). Los una cierta capitalidad so- cripción de Senaquerib tropas, junto con bandas babilonios decretaron una PALABRA 496, V-05 (329) 77
  • 4. nueva deportación. El dad, y que acabaría arras- Templo fue incendiado y trándolo a una corrupción las murallas destruidas. moral generalizada. Los babilonios dejaron Aunque después del destierro desaparecen los reyes, A su muerte, la división como gobernador a Godo- Dios no había revocado su decisión de hacer de su pueblo un de los reinos y una larga lías, protector y amigo de Reino (de hecho, en los libros de los Reyes no se rechazada serie de reyes infieles a jeremías (2 R 25,22). La ca- la monarquía como tal, aunque se valoren negativamente la Dios marcan la historia de pital se trasladó a Mispah. mayor parte de los reyes). Tampoco había revocado su pro- Israel y de Judá. Hubo, no Nabucodonosor premió la mesa de suscitar a David un heredero cuyo trono permanecie- obstante, algunos reyes co- fidelidad de jeremías de- se para siempre. Y Dios cumple su promesa por encima de to- mo Ezequías y Josías que das las expectativas humanas. jándole libre de hacer lo emprendieron reformas que quisiera y proporcio- A diferencia de los reinos de Judá e Israel, el Reino del religiosas; pero su empe- Mesías tiene una apertura universal: está formado por judí- nándole medios de subsis- ño no tuvo continuidad en tencia (Ir 39,11-14). Sin os y gentiles, personas que participan todas ellas de la reale- za de su Rey Cristo, «hombres de toda raza, lengua, pueblo y sus sucesores. embargo, ante la inestabili- En estos libros, la figura nación» de los que el Señor ha hecho «un Reino de sacerdo- dad de la situación, los del rey de la dinastía daví- tes que reinan sobre la tierra» (Ap 5,9-10). A este Reino perte- que se habían unido a je- dica va adquiriendo una necen, explica San Pablo, aquellos judíos que han acogido a remías tuvieron miedo a creciente importancia teo- Cristo, y que constituyen un resto fiel, semejante al de quie- represalias de los babilo- lógica en el reino del Sur. nes en los tiempos de los reyes «no doblaron la rodilla ante nios y huyeron a Egipto, De modo paralelo, va au- Baal» (Rm 11,2-5; cfr. 1 R 19,10-18). obligando al profeta a mentando también la im- La Iglesia, integrada por judíos y gentiles, es en la historia acompañarles (2 R 25,22- portancia de Jerusalén, ca- humana «el germen y principio de este Reino» (Lumen Gen- 26; Jr 42 y 43). pital y centro religioso del tium, n. 5), prefigurado y preparado por lo que fue histórica- mente el reino de Judá. reino desde que el Arca La ciudad santa de Jerusalén, donde Jesús culminó su obra fue trasladada a ella. La UNA VISIÓN TEOLÓGICA redentora no pierde protagonismo en el Nuevo Testamento. posterior destrucción del DE LA HISTORIA También el reino de Dios, instaurado por Jesucristo, ve su capi- Templo y de la ciudad, por tal ideal en la nueva Jerusalén, celestial y escatológica.. El au- los babilonios, no hizo de- Los libros de los Reyes tor del Apocalipsis escribe: «Y oí una fuerte voz procedente del crecer su importancia reli- ofrecen una visión religiosa trono que decía: —Ésta es la morada de Dios con los hombres: giosa. Al contrario, desde de la historia. Muestran el Habitará con ellos y ellos serán su pueblo, y Dios, habitando entonces, Jerusalén será la camino seguido por los re- realmente en medio de ellos, será su Dios. Yenjugará toda lágri- ciudad santa en que el Me- yes y el pueblo, que termi- ma de sus ojos; y no habrá ya muerte, ni llanto, ni lamento, ni sías llevará a cabo su obra na en el derrumbamiento dolor, porque todo lo anterior ya pasó» (Ap 21,3-4). y donde reinará por siem- final del reino. Los autores pre. sagrados han sacado lec- Al considerar justa la ciones de todo este perio- pronuncian vaticinios, que es digno de reprobación destrucción de Samaría, y do, para trasmitir las ense- van encontrando cumpli- (hay algunos reyes buenos después la de Jerusalén, ñanzas fundamentales que miento con el paso del y, además, se cuenta con los libros de los Reyes su- ya estaban en el libro del tiempo. El esquema,<profe- las promesas de Dios), pe- brayan las exigencias de la Deuteronomio y que vuel- cía-cumplimiento« se repite ro que en la práctica no Alianza y la realidad de las ven a aflorar de un modo u más de cuarenta veces a lo funcionó. infidelidades del pueblo. otro en los distintos relatos: largo de los libros de los Con Salomón se había Sin embargo, en medio de sólo existe un Dios; el pue- Reyes. En esta forma de iniciado una cadena de in- esa falta de fidelidad que- blo elegido constituye una presentar la historia subya- fidelidades que se irían da un «pequeño resto» unidad; a Dios sólo se le ce la certeza de que la pa- sucediendo una tras otra. que permanece fiel a Dios puede dar el culto adecua- labra de Dios, pronuncia- Dios le concedió un reino (cfr. 1 R 19,18). do en un único templo, da por medio de los excelente –lleno de rique- A pesar del aparente que es el de Jerusalén; hay profetas, guía y dirige con zas y de esplendor– y le balance negativo de los una tierra que es la que toda su divina eficacia la adornó con magníficas cua- acontecimientos, nunca Dios ha dado en posesión historia de Israel. lidades humanas, realzadas deja de estar latente un a su pueblo, y una Ley da- por una sabiduría eminen- mensaje positivo de espe- da por Dios para instruir a te. Sin embargo, Salomón ranza, que mueve a la con- su gente. FIDELIDAD E se dedicó a gozar de los versión. El camino de la El carácter teológico de INFIDELIDADES A LA bienes recibidos, y el es- conversión se mantiene esta historia se hace parti- ALIANZA plendor que lo rodeaba abierto a la esperanza, cularmente patente con las apenas pudo ocultar un puesto que el Señor siem- intervenciones de los pro- Los libros de los Reyes progresivo vaciamiento de pre permanece fiel a la fetas. Éstos señalan el cur- relatan la experiencia de valores espirituales, que le Alianza y a las promesas so y el sentido de los un reino político-religioso, incapacitó para hacer frente hechas a David y a su des- acontecimientos. También que a los ojos del autor no a la pereza y a la sensuali- cendencia. ■ 78 PALABRA 496, v-05 (330)