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Alba Leonilde Suárez Arias

Alba Leonilde Suárez Arias
Profesora titular del Programa Trabajo Social
Universidad del Quindío.
Mg Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente

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]APORTES A  LA SEGURIDAD Y SOBERANIA ALIMENTARIA DE LA UNIVERSIDAD DEL QUINDIO COLOMBIA ]APORTES A LA SEGURIDAD Y SOBERANIA ALIMENTARIA DE LA UNIVERSIDAD DEL QUINDIO COLOMBIA Document Transcript

  • APORTES A LA SEGURIDAD Y SOBERANIA ALIMENTARIA DE LA UNIVERSIDAD DEL QUINDIO COLOMBIA.
    Alba Leonilde Suárez Arias
    Profesora titular del Programa Trabajo Social
    Universidad del Quindío.
    Mg Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente
    alesua69@gmail.com
    educacionambiental@uniquindio.edu.co
    RESUMEN
    Este articulo tiene por objeto, presentar a la universidad del Quindío (Colombia) con una de las líderes de la propuesta de pensar un desarrollo alternativo a través de su programa académico de Trabajo Social siguiendo los lineamientos y prácticas de la agroecología donde se reconocen como ejes discursivos la soberanía y seguridad alimentaria, dinamizados por el hacer y la organización comunitaria.
    Palabras claves: Universidad, Trabajo social, seguridad y soberanía alimentaria; Desarrollo sustentable, minga de pensamiento.
    Abstract
    The present article aims at introducing Universidad of the Quindío as one of the institutions in the leadership of the proposal to think on an alternate development, which is carried out through its academic program Social Work. This program follows the agroecology guidelines and practices wherein sovereign and food security are recognized as study axes, dynamited by the community organizations and their performance.Key words: Environmental   community practices, Social work, sovereign and food security, sustainable development, collectives of thought
    INTRODUCCION
    Pensar el desarrollo sustentable desde la mirada de la soberanía y la seguridad alimentaria, significa afirmar con ALTIERI, M (1999), que estos principios agroecológicos tienen que ser entendidos como disciplina científica y que contrario a los modelos y propuestas convencionales, no van acompañados de recetas y fórmulas para alcanzar el desarrollo. Se fundamentan en una serie de premisas universales puestas en práctica de acuerdo con las especificidades de cada región, grupo, etnia y cultura.
    Ahora bien, la estrategia didáctica de seguridad y soberanía alimentaria en Trabajo Social y Comunitario de la Universidad del Quindío, va más allá del concepto tradicional de “producir”, aquí se articula una propuesta más amplia: construir comunidades-sujetos desde la visión del desarrollo endógeno humano sustentable donde las familias del área rural y urbana promueven y desarrollan sus propios proyectos productivos agroecológicos.
    Estos principios, por supuesto, no se asumen como paquetes tecnológicos o como simples recetas, se apoyan en postulados generales que subrayan la importancia de aspectos como:
    La revaloración de la sabiduría local: saberes acumulados históricamente y que se transmiten de generación en generación a partir de prácticas pedagógicas basadas en el ejemplo, la observación, la experimentación empírica, el contacto con la comunidad y la cultura oral.
    La utilización racional de los recursos locales: apropiación social de la naturaleza y todo el patrimonio natural que ella aporta para que las comunidades dispongan de un mejor bienestar.
    Una conciencia ética: fundamentada en la solidaridad y responsabilidad con las presentes y futuras generaciones, materializada en nuevas actitudes, aptitudes y comportamientos sociales y ecológicos.
    Esta estrategia didáctica busca incidir en una nueva cultura de la producción y transformación basada en prácticas como las siguientes:
    La producción biodiversa, estableciendo asociaciones alelopáticas que permitan alcanzar el equilibrio ecosistémico. En la medida en que este equilibrio se logre, se romperán los lazos de dependencia de paquetes tecnológicos impuestos desde afuera, pues cada día serán menores los subsidios energéticos externos necesarios para producir concretados en fertilizantes, fungicidas y plaguicidas.
    El reuso y transformación de la materia como fundamento de una propuesta que debe ser económicamente viable, ambientalmente sana, socialmente equitativa y justa y, políticamente colectiva y participativa.
    La rotación de cultivos manejados de manera integral, con prácticas de labranza mínima, conservación de fuentes de agua, de suelos y de la diversidad biológica y cultural.
    La producción de abonos orgánicos, controladores de hongos y enfermedades con base en el reuso.
    Trabajo familiar, seguridad alimentaria y soberanía, basada en el rescate, recuperación y producción de semillas tradicionales.
    Organización de mercados alternativos, donde dialoguen fraternalmente sectores de la sociedad urbana con el campesino, con miras a construir una relación justa y equitativa.
    La estrategia didáctica de soberanía y seguridad alimentaria visibiliza el concepto de autonomía y autogestión, garantiza la soberanía de los pueblos y reivindica la democracia local allí donde las comunidades deciden ordenar su territorio a nivel de finca, vereda, corregimiento y municipio. Esta estrategia construye su propuesta de vida desde la familia, la comunidad veredal, el corregimiento, la microcuenca, la comunidad de la microrregión y la comunidad del municipio o departamento.

    La propuesta es entonces, una “respuesta” a la explotación irracional del patrimonio natural, a la destrucción de manera progresiva de los recursos forestales, al desprecio hacia los saberes ancestrales, a la proliferación de la agricultura extensiva y al monocultivo tratado con agrotóxicos que alteran, contaminan y destruyen la biodiversidad lo mismo que crean en el productor, dependencia absoluta de los productos de “síntesis química”.
    La estrategia didáctica de soberanía y seguridad alimentaria que aquí se describe, es una alternativa que tiene entre sus propósitos alcanzar una producción sustentable para mitigar problemas como el cambio climático, la pérdida de la biodiversidad, la contaminación del agua y la escasez de alimentos. En consecuencia, puede decirse que otorga relevancia a la conservación, protección y recuperación de la biodiversidad y desarrolla estrategias de mínimo impacto ambiental; es pues, la mejor manera de entender y proteger el equilibrio natural de los ecosistemas y el patrimonio medioambiental.
    Es nuestro propósito desde los ámbitos universitarios, propiciar espacios de crítica y reflexión constante sobre la concepción de progreso y desarrollo, lo mismo que sobre el derecho a disfrutar de un ambiente sano, libre de contaminación en los bosques, el aire y el agua. Creemos que esto puede lograrse cuando hombres y mujeres establezcan una relación de convivencia, de respeto, diálogo, solidaridad y fraternidad con la naturaleza y cuando se modifiquen sus hábitos de producción y las formas de explotación de los recursos naturales.

    Así mismo, es propósito de la universidad acompañar la construcción de comunidades autónomas y autodependientes, articuladas a través de mecanismos de mercado, propuestas culturales y valorativas desarrolladas en sectores urbanos que se identifican con esta estrategia didáctica, como por ejemplo, algunos Proyectos Ambientales Escolares (PRAES) de las comunidades educativas de la ciudad de Armenia, departamento del Quindío y cuyo eje articulador didáctico, es la temática de soberanía y seguridad alimentaria.
    Los PRAES consolidan un proceso de formación en intervención – investigación con docentes de instituciones educativas de la jurisdicción, para incorporar la dimensión ambiental en los proyectos educativos instituciones (PEI), desde los proyectos ambientales escolares (PRAE), a través de un marco conceptual y metodológico trabajado en forma sistémica y secuencial, tanto en los contenidos como en la metodología y en las acciones de proyección, buscando instalar en las localidades capacidades técnicas, que tengan como eje fundamental en los procesos de educación ambiental la visión sistémica en las dinámicas ecosistémicas y en el análisis de las relaciones sociedad – naturaleza –cultura
    De otro lado, es absurdo desconocer que la seguridad alimentaria de la humanidad depende de los sistemas ecológicos y de todas las formas de vida que se encuentran en ellos: plantas, animales y microorganismos diversos, interactuando con otros componentes de la naturaleza. Todos ellos contribuyen a mantener los sistemas en que se sustenta la vida en el planeta, a la vez que hacen sostenibles los sistemas de producción. Lamentablemente, hasta hace muy poco, el hombre veía a la naturaleza como recurso que podía manejar y explotar sin agotarla ni llevarla al colapso.
    Hoy por hoy, es imposible ocultar la magnitud catastrófica del problema de la degradación y el colapso de los agroecosistemas en muchas partes de América Latina: el acelerado proceso de deforestación, la erosión, la pérdida de la fertilidad natural del suelo y en particular, la dependencia del agricultor de insumos externos junto con la pérdida de la diversidad biológica, han incrementado la vulnerabilidad agrícola y reducido la seguridad alimentaria. El problema de la seguridad alimentaria dejó de ser pues, un problema reducido a la disponibilidad y accesibilidad de las poblaciones pobres; ahora es un asunto que influye también, en la esfera de lo político.
    La tarea es entonces, averiguar a partir de cuáles políticas nacionales se puede contrarrestar la imposibilidad que tiene la población “pobre” para acceder a los bienes básicos que le garanticen su reproducción biológica. La FAO, impulsa esta discusión desde 1974, la retomó en 1982 y posteriormente en 1995, en momentos coyunturales, determinados por el amplio crecimiento económico seguido de un intenso empobrecimiento de la población. Se habla de 800 millones de pobres en el mundo, y para América Latina las cifras son muy preocupantes.
    Existen otros elementos que permiten argumentar en favor de propuestas de desarrollo comunitario no convencionales y que fortalecen la necesidad de avanzar en la tarea de apoyar desde la Universidad, proyectos de seguridad alimentaría no sólo en el ámbito rural, sino también en el urbano. Estos otros elementos hacen referencia a:
    La tendencia creciente de nuestros países a convertirse en importadores de alimentos, determinada por políticas de países desarrollados de subsidiar su agricultura, restándole competitividad a los países en desarrollo y, por lo tanto, disminuyendo posibilidades para que la población acceda a los alimentos necesarios.
    El creciente proceso de urbanización, con una disminución relativa de la población productora de alimentos y de materias primas, limitando la disponibilidad de la producción nacional e incrementando la dependencia cada vez mayor de la producción extranjera.
    La dependencia de tecnologías extrañas, muchas de las cuales son prohibidas en los países de origen, que promueven la productividad, resultando productos que no garantizan la seguridad alimentaria para nuestra población. Aquí es importante afirmar que la seguridad alimentaria no está determinada solamente por la disponibilidad y accesibilidad de los alimentos, sino también por su sanidad e inocuidad. Esto debe estar muy claro, pues de aquí se desprenden las propuestas de trabajo con las comunidades rurales y urbanas.
    El desempleo que sigue creciendo, lo cual agudiza los problemas de seguridad alimentaria de la población (12% para Colombia aproximadamente). Se suman a esto los desplazamientos de campesinos y campesinas por diversos factores, la violencia, el empobrecimiento creciente de la vida en todas sus representaciones y la descomposición familiar, entre otros.
    Como se observa, el problema es más complejo de cuanto puede parecer. Sus alternativas de solución son igualmente complejas y peor aún, la mirada tecnocrática no es suficiente para resolverlo, así como tampoco lo es, la visión simplista del asistencialismo institucional, que todo lo que consigue es arraigar la dependencia de nuestras comunidades.
    MATERIALES Y METODOS
    Es una investigación de tipo explorativo encaminada a construir los lineamientos de una propuesta orientadora de la dimensión ambiental y el desarrollo sustentable en el programa Trabajo Social de la Facultad de Ciencias Humanas y Bellas Artes de la Universidad del Quindío, enmarcándose dentro del enfoque cualitativo.
    PROCEDIMIENTO DE LA INVESTIGACIÓN
    Para desarrollar la investigación se llevaron a cabo las siguientes fases que se describen a continuación:
    Fase 1. Revisión bibliográfica – Lectura y antecedentes de la problemática Conceptualización teórica: Consistió en revisar y estudiar a profundidad, las teorías de seguridad y soberanía alimentaría, agroecología, Trabajo social, desarrollo sustentable.
    Fase 2. Construcción de instrumentos. Se utilizó la encuesta como técnica e instrumento de investigación, historia de vida, preguntas orientadoras para un dialogo d saberes.
    Fase 3: Acopio de información existente: sobre trabajos realizados en seguridad y soberanía alimentaria con la escuela agroecologica Tierralegre, entre ellos: diagnostico de la vereda, mapas por fincas. Se revisó especialmente el Plan de desarrollo municipal, y continúa aún siendo material de consulta permanente por los líderes comunitarios e instrumento para la implementación de proyectos de seguridad y soberanía alimentaria en la zona de estudio.
    Fase 4: Preparación y acercamiento con la escuela agroecologica en estudio: explicando sobre la importancia de la investigación exploratoria para la construcción de los lineamientos de una propuesta orientadora; para pensar un desarrollo alternativo a través de su programa académico de Trabajo Social siguiendo los lineamientos y prácticas de la agroecología donde se reconocen como ejes discursivos la soberanía y seguridad alimentaria, dinamizados por el ser y hacer de la escuela agroecológica.
    Reunión 1: Para diligenciar la encuesta se aprovechó un “día de minga”. Distribuido de la siguiente manera en la mañana se hacen labores del campo, almuerzo comunitario y en la tarde reunión.
    Reunión 2, Realización de historias de vida en las fincas.
    Reunión 3. Socialización de experiencias de seguridad y soberanía alimentaria entre escuelas agroecológicas del departamento del Quindío Colombia.
    Fase 4: Presentación de los resultados de la investigación: Tanto a la comunidad como a la Facultad de Ciencias Humanas y Bellas Artes.
    ANALISIS
    El Programa de Trabajo Social y Comunitario de la Universidad del Quindío, en Colombia, ha hecho de las Prácticas Comunitarias Ambientales, un ejercicio académico que convoca profesores, estudiantes y comunidades vinculados sólo por la inclusión y la heterogeneidad y con el afán común de avanzar en la construcción de un concepto social de comunidades-sujeto, desde la perspectiva del desarrollo endógeno sustentable.
    En este ejercicio, la Universidad lidera la propuesta de pensar ese desarrollo alternativo siguiendo los lineamientos y prácticas de la agroecología donde se reconocen como ejes discursivos la soberanía y seguridad alimentaria, dinamizados por el ser y el hacer en la escuela agroecologica.
    La estrategia didáctica desarrollada en estas prácticas involucra conceptos como producción biodiversa, revalorización de la sabiduría local, conciencia ética, metodologías de construcción colectiva, organización social, intercambio de saberes, en fin, una serie de principios que buscan ante todo, autonomía, autogestión y dignidad de las comunidades urbanas y rurales que se acompañan con este proceso.
    En este trabajo se hace una aproximación conceptual y metodológica a esta experiencia que materializa en parte, la función de proyección social de la Universidad del Quindío (Colombia).
    RESULTADOS
    1. Las comunidades en el momento están cultivando siguiendo los criterios de agroecología: Las fases de la luna, aprovechamiento del compostaje, utilización de los abonos orgánicos elaborados por el grupo con los residuos degradables de cada una de las fincas. Residuos orgánicos de la cocina, estiércol de caballo y de la vaca.
    2. Los datos de la superficie trabajada de manera agroecológica es de 6 has; una hectárea por familia. Se recuerda que el proceso esta integrado por pequeños propietarios
    3. La producción que se está logrando en la actualidad es de 500 arrobas por año; en café (la primera cosecha es de abril a mayo y, la segunda recolección del fruto es de octubre a noviembre). Haciendo referencia a tres fincas que hacen parte del proceso.
    4. El número de familias implicadas directamente en el proceso rural, es de seis familias, cada una cuenta con una hectárea de tierra.
    Hay algo que es de resaltar en la experiencia y, es la vinculación de 20 familias del área urbana que viven en municipios de los departamentos vecinos como Risaralda, Quindío y Valle del Cauca; con el propósito de compartir saberes sobre la agroecologia, además, hacen parte de la “red de consumidores amigos” que compran lo que se produce en las fincas. Como café orgánico, verduras, frutas, aromáticas entre otros.
    5. La práctica comunitaria desarrollada en la escuela agroecológica de “Tierralegre” del municipio de Filandia del Quindío Colombia; se ha llevado a cabo desde el año 2002 hasta la fecha y; un estudiante por semestre (hasta el momento han estado 5 estudiantes).
    6. En lo productivo ambiental se ha logrado avanzar en el tema de la seguridad y soberanía alimentaría; producir eficientemente con la ayuda y el respeto de la naturaleza, recuperar el suelo y, a partir de allí la posibilidad de producir autónomamente mejorar la cantidad y la calidad de los alimentos.
    7. En lo organizativo; la dinámica organizativa, formativa y de aprendizaje de nuevas tecnologías se tiene manual de convivencia, trabajo colectivo en propiedad privada.
    8. En lo económico se tienen Fondos rotatorios, capital semilla con recursos propios, mercados alternativos, red de amigos; que compran la producción de las fincas a precios que no se rigen solamente por el mercado. Los precios de las cosechas se determinan por el valor de producción y la ganancia; el respeto y consideración por el consumidor; preocupados por su salud, su bolsillo y su condición humana.
    CONCLUSIONES
    La experiencia con la didáctica en las prácticas comunitarias ambientales de los estudiantes de Trabajo Social y Comunitario de la Universidad del Quindío, permite concluir que:
    - La identidad la expresan los grupos humanos según sus diversidades individuales, culturales y sociales pero compartiendo una comunidad planetaria donde es necesario aprender a vivir, a compartir y a comunicarse, como sólo lo pueden hacer las culturas singulares. De hecho, la didáctica de las prácticas comunitarias ambientales desencadenan un proceso vinculante entre individuos que converge en una manera nueva de hacer comunidad: comunidades-sujeto de su propio desarrollo.
    - Las prácticas comunitarias ambientales en trabajo social y comunitario trascienden el concepto de clase magistral: la estrategia metodológica propone la construcción de un ser humano integral, que interactúa con otros y con el mundo, que sueña con sociedades igualitarias y respetuosas de la naturaleza, sociedades que comprendan que su paso por este mundo no debe poner en riesgo las riquezas de nuestro planeta, ya que las generaciones futuras esperan por ellas.

    - Enseñar y aprender son ejercicios que desde las prácticas comunitarias ambientales permiten el reconocimiento de nuestros contextos particulares, regionales, nacionales e integrarlos al universo de un hombre ecológico capaz de comprender la fragilidad del planeta, pues bastará una pequeña acción suya en contra del equilibrio del sistema ecológico-antropológico, para que la estructura se derrumbe en su totalidad.
    - En el contexto del enseñar y el aprender, es necesario fomentar el diálogo interdisciplinar, el intercambio de conocimientos, la consolidación de redes a nivel universitario, pues en la medida en que esos cruces de la ciencia sean posibles, también será posible multiplicar y cualificar a ese hombre ecológico.
    -. Con la didáctica aquí expuesta, se pretende que el sentido de “producir” reordene la conciencia ecológica de las sociedades modernas y se retomen los saberes tradicionales para apalancar ese orden en un marco donde la soberanía y la seguridad alimentaria, se asocien directamente con la autonomía y la dignidad de los pueblos.

    - Construir una escala de valores sociales y ambientales nuevos, una escala más humana, no significa una vuelta al pasado, por el contrario, es pensar el desarrollo en la perspectiva de nuevas e ingeniosas formas de tecnología y organización social que reinterpreten la condición del hombre en la sociedad y reutilicen conocimientos y prácticas ya olvidadas. Es pensar también en metodologías alternativas, participativas y técnicas de socialización de saberes donde por ejemplo, y como dicen en la escuela de Agroecología Tierralegre de Filandia, Quindío, la tarea es “aprender haciendo y enseñar mostrando” o lo que es lo mismo, en palabras de Finkel, 2009 “dar clase con la boca cerrada”.
    AGRADECIMIENTOS:
    A la escuela agroecológica de Tierralegre del municipio de Filandia Quindío Colombia.
    Al programa de Trabajo social de la universidad del Quindío. Colombia
    Al doctor Javier García Gómez de la universidad de Valencia España
    A los profesores pensionados de la universidad del Quindío Colombia.. Jose Vicente Rincón Arango y Luis Fernando Alzate
    BIBLIOGRAFÍA
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    DEMO, Pedro (1985): " Investigación Participante: mito y realidad. Kapelusz, Bs. As.
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    http://www.nordan.com.uy/libros/ecoteca/9974420520.html