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Fuerza interior
 

Fuerza interior

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Como desarrollar la energía chi para la expansión de la conciencia, por Gustavo Sosa E. de Argentina

Como desarrollar la energía chi para la expansión de la conciencia, por Gustavo Sosa E. de Argentina

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    Fuerza interior Fuerza interior Presentation Transcript

    • FUERZA INTERIOR QUE ES, COMO ACTUA, COMO DESPERTARLA  
    • METODO PRACTICO PARA ALCANZAR SALUD, ARMONIA Y EQUILIBRIO PSICOFISICO A TRAVES DE TECNICAS DE YOGA. GUSTAVO SOSA ESCALADA EN BASE A LAS ENSEÑANZAS DE: SENSEI KURATA, MAESTRO DE AIKIDO PROF. CHEN CHIN WEN, MAESTRO DE KUNG FU Y BUDISMO ZEN. PROF. WANG TSING, MAESTRO DE TAI CHI CHUAN, DISCIPULO DE CHENG MAN CHING ESTEBAN OTT, ORDEN RAMAKRISHNA PROFESOR MARCELO R. GIL, MAESTRO DE TAI CHI CHUAN Y CHI KUNG
    • PARTE 1   1: QUE ES LA FUERZA INTERIOR. 2: LA CANTIDAD DE ENERGIA . 3: EL EJERCICIO BASICO . 4: LOS PRIMEROS PASOS. 5: LA PRACTICA. 6: LAS ETAPAS SUPERIORES. PARTE 2 7 : LA CIENCIA DEL BIEN Y DEL MAL. 8: EL PAIS DE LOS POZOS
    • PARTE 1 CAPITULO 1: QUE ES LA FUERZA INTERIOR .   Fuerza interior es el nombre que se le da a la cantidad total de energía de un ser. Desde el momento del nacimiento, el ser humano y cualquier otro ser, ya sea animal o vegetal, cuenta con una cantidad de energía que depende de su herencia genética en primer término, y de las circunstancias que rodean al período de gestación y nacimiento. La mayoría de los seres nacen sanos, con un estado de salud y armonía aceptables, y mientras se mantenga una mínima cantidad de energía, la salud no se deteriora. Los desequilibrios psicofísicos son la principal causa de pérdida de energía, dando como resultado, la mala salud, depresión, enfermedad, cansancio, ansiedad, y todo tipo de problemas físicos o psicológicos. Por lo tanto el control de la energía es imprescindible para poder conservar el equilibrio psicofísico que todos queremos. Si observamos una planta cualquiera, detenidamente, descubriremos que para que ésta pueda sobrevivir necesita cuatro tipos básicos de energía, que son además los cuatro elementos filosóficos: TIERRA, AGUA, AIRE y FUEGO. En efecto; todos sabemos que la tierra y el agua entran por la raíz de la planta, que se alimenta de sales minerales y sustancias orgánicas en estado de descomposición. En cambio el aire y el fuego, en forma de luz solar y calor, entran por la parte superior de la planta, las hojas y el tallo. Entonces: el elemento tierra es la energía que se procesa en la planta cuando ésta absorbe sales minerales o substancias orgánicas. En el caso del ser humano corresponde al fruto de la tierra como alimento, ya sean directamente vegetales o indirectamente carne, generalmente proveniente de animales vegetarianos. El elemento agua se distingue porque la misma vida se originó en el agua. Aún los seres que viven en el desierto se las ingenian para conseguir agua aunque sea en el rocío matinal. El elemento aire obedece a la transpiración en las plantas con la producción de oxígeno, y a la respiración en los animales y seres humanos. La respiración es de suma importancia para los ejercicios de concentración. Y el fuego es el calor emitido por el sol y regulado por la tierra, el mar y el viento.
    • Estas cuatro fuerzas exteriores envían su energía a todos los seres,con lo cual cada ser puede mantener una cantidad de energía almacenada a la que llamamos fuerza interior. Esa fuerza interior debería desarrollarse en forma continua, pero lejos de eso, el ser humano normal, tiende a alejarse de la naturaleza y adoptar un estilo de vida relativamente moderno y muy estresante. En otras palabras el hombre moderno vive fuera de su ritmo natural, con lo cual su fuerza interior disminuye a tal punto que el malestar, las enfermedades y el desequilibrio psicofísico lo alcanzan.
    • CAPITULO 2: CANTIDAD DE ENERGIA.   Cuando un ser humano tiene su fuerza interior completa, vive en un estado de perfecta armonía; tiene ganas de trabajar así como de divertirse, no sufre el frío ni el calor, come lo que el cuerpo le pide y tiene la plenitud del sexo. Siente un estado de abandono y de absoluta libertad. Es raro que se enferme o que se canse, ya que trabaja exactamente a su ritmo. Ni la fortuna ni la desgracia lo conmueven. Nunca se aburre ni se ofende con nadie, trata a cada persona como ésta se lo merece e interpreta al hombre malo como un enfermo, como un pobre infeliz al que se le debe ayudar. Tampoco siente envidia o ambiciones desmedidas, simplemente lo necesario para vivir con dignidad. Y lo más importante, no tiene ego o importancia personal, se cuida a sí mismo, pero no se sobreestima, ni le importa su autoimagen. Cuando un ser humano pierde energía, las fallas comienzan a aparecer; se vuelve demasiado competitivo y lo envuelven la ansiedad, la compasión y el ego. Le importa muchísimo la distinción entre el bien y el mal, cualquier fortuna o desgracia lo desequilibra y le hace sentirse siempre inseguro, vacío, dependiente. La principal causa de pérdida de energía es la crianza que haya tenido, la niñez. Si el ambiente familiar fue bueno, y el niño tuvo un mínimo de naturaleza, juegos, aventuras, grupos de amigos, entonces la energía no se pierde. Si por el contrario hubo mucho encierro, televisión, soledad, poco diálogo, o padres con problemas matrimoniales, el niño pierde energía. La segunda causa es la pubertad. En ese período la naturaleza nos declara preparados para tener hijos, pero la sociedad nos marea con sus reglas morales o la falta de dinero, y el sexo es un problema. Cualquier orgasmo forzado, sin amor, sin espontaneidad, tanto en el hombre como en la mujer, provoca pérdida de energía. Otra causa es la competencia desmedida, en que el individuo se ve forzado a trabajar por años para ganar unos pocos pesos y durante todo ese tiempo se considera un perdedor, un frustrado. Existen muchas otras causas tales como la mala alimentación, la mala respiración, el trabajar fuera del ritmo propio y la falta de ejercicios, de naturaleza, de acción espontánea.
    • Pero sin duda, la más importante, es el haber perdido la fe en nuestro origen, el espíritu, la naturaleza, llámese Dios si se quiere. Creemos estar condenados en un mundo con leyes sociales, políticas y económicas que nunca nos satisfacen, y no creemos que exista otra ley, una ley espiritual que resuelva todos nuestros problemas. Y la verdad es que esa ley espiritual sí existe, pero antes de pedirle que resuelva nuestros problemas, tenemos que tener la humildad de ver cómo funciona, de estudiarla, de comprenderla, y sólo entonces descubriremos que no hay nada que resolver, que todo está listo para vivir en perfecta armonía, y que todos nuestros problemas no eran más que la fea cáscara de un mundo maravilloso.
    • CAPITULO 3: EL EJERCICIO BASICO.   Hace unos 5000 años los chinos estudiaron minuciosamente la naturaleza humana y desarrollaron una serie de técnicas de concentración. Particularmente los taoístas, desarrollaron un método sumamente sencillo que se llama wu wei. Este método se basa en la premisa de que el origen de todo es Tao, el concepto de Dios impersonal.El wu wei significa no-acción, o bien acción no pensada, no racional, acción espontánea y natural. En efecto, en la figura de la portada, vemos al hombre en perfecta armonía con el infinito. Esta figura representa al hombre con su fuerza interior en perfecta comunión con la fuerza exterior, la energía de los cuatro elementos proveniente del universo infinito. El hombre de Tao toma siempre el camino de la sencillez, del retorno a su propio origen, el de acción espontánea. El wu wei consiste en sentarse en buena postura y dejarse llevar por el ritmo natural de uno mismo. Es abandono absoluto de cualquier intento racional o conciente, es confiar en lo más profundo de nuestra conciencia, es permanecer en estado de máxima atención sin la menor intención. En la práctica el wu wei puede practicarse cumpliendo los siguientes pasos: Siéntese en cualquier postura cómoda, con la espalda lo más derecha posible pero sin que esto llegue a ser una molestia. De ser posible siéntese en el piso con las piernas cruzadas como lo muestra la figura. También puede hacerlo en un sillón apoyando la parte inferior de la espalda en el respaldo. Nunca sentarse en una corriente de aire. En la nuca existe un acupunto muy sensible a los golpes de frío. Si ese punto se enfría por una corriente de aire provocará un dolor de cabeza que no se puede sacar ni aún con acupuntura. Una vez sentado y cómodo, comience a respirar de la manera más natural posible, siguiendo al milímetro el ritmo respiratorio que su cuerpo le pida. Para esto conviene analizar el acto de respirar como una secuencia de tres pasos: inhalación, retención y exhalación. *Primero inhale el aire por la nariz, pero inhale la cantidad exacta de aire que sus pulmones le pidan, ni un centímetro cúbico más ni uno menos. *Segundo, retenga el aire en su cuerpo el tiempo exacto que su cuerpo le pida, ni un segundo más ni uno menos. *Y tercero exhale todo el aire que le sea cómodo y al ritmo que su cuerpo le pida, siempre por la nariz.
    • Siempre se respira por la nariz, a menos que ésta esté tapada; en ese caso se respira por la boca hasta que la nariz se destape. Si se hace bien uno se sentirá más liviano, más desbloqueado, la lengua tocará por si misma el paladar y se sentirá un gusto dulce y mucha saliva. Una vez tragada ésta saliva, producida espontáneamente, baja al estómago y actúa como un remedio natural contra la mayoría de los problemas gastrointestinales. La diferencia con la respiración común es que usted está respirando con la mayor delicadeza, con máxima atención, siguiendo al milímetro el ritmo que el cuerpo le dicta. Si lo hace bien, ésta respiración no cansa y se vuelve tan silenciosa que ni uno mismo puede escucharla. Es el arte de respirar. Conforme uno practica, diez minutos a la mañana, diez a la tarde y diez a la noche, el cuerpo se irá relajando y comenzará a producirse por sí sola, la respiración abdominal. El diafragma comenzará a bajar más y más con cada inhalación hasta tener la clara sensación de que se respira con el abdomen. Cuando uno ha dominado el arte de respirar surge la sensación de que uno respira con el abdomen inferior, y que hay un punto de control de la respiración armónica que se encuentra detrás del ombligo. La respiración armónica nos llevará automáticamente a percibir una sensación de bienestar que surge de esa zona, el punto tras el ombligo que se llama punto de aliento. El punto de aliento se encuentra tres dedos por debajo del ombligo, en el abdomen inferior, más cerca de la espalda que del frente, y es allí donde se procesa la fuerza interior. Si usted se sienta correctamente y respira con suavidad y a su propio ritmo, sentirá en poco tiempo una sensación de bienestar, de liviandad, de armonía. Tal vez lo sienta en todo el cuerpo, tal vez en la zona abdominal, pero incluso al primer día de práctica hay gente que siente el bienestar.En cambio si usted intenta sentir bienestar a través de un esfuerzo mental, fracasará rotundamente. Si en cambio usted se deja llevar por el arte de respirar a su propio ritmo, en poco tiempo lo invadirá la sensación de bienestar; y ese es el primer paso del wu wei. Para mantener e incrementar la fuerza interior usted debe fijar su atención en todo momento. Es lógico que se distraerá muchas veces. Eso no importa, cada vez que usted descubra que se había distraído, vuelva a concentrarse en la respiración y la fuerza.
    • Es necesario destacar que la fuerza interior, sigue el mismo ritmo que la respiración en las primeras etapas. Por lo tanto es posible que usted experimente la sensación de que la fuerza fluya al ritmo respiratorio pero no desde los pulmones, sino del punto de donde proviene la sensación de bienestar, el abdomen inferior, el punto de aliento. También resulta necesario acompañar estos ejercicios mentales con prácticas de yoga, tai chi, o algún arte marcial. Es importante hacer ejercicios de cintura y columna coordinados con la respiración, porque cuando la fuerza interior se despierte, subirá por la columna; y si ésta no está fuerte y flexible, se producen bloqueos o malestares que nos dificultarán la práctica.
    • CAPITULO 4: LOS PRIMEROS PASOS.   El wu wei es un camino suave, armonioso y natural para lograr la perfecta armonía. No hace falta conocer grandes secretos ni realizar gigantescos esfuerzos intelectuales para despertar la fuera interior, sólo hace falta tener confianza en que dentro nuestro existe una fuerza espiritual, a la que hay que darle máxima importancia a pesar de todos los problemas que pudieran desviar nuestra atención. Todo el mundo quiere un Dios que funcione, que le arregle los problemas. Nadie se detiene a observar o buscar el origen de los problemas, simplemente quieren que se los saquen de encima. Del mismo modo nadie se detiene a buscar a Dios, a menos que pueda resolver nuestros problemas. Los problemas existen, son reales, son parte de nuestra vida cotidiana, eso es innegable. El wu wei no propone evadirse o ignorarlos, al contrario, propone enfrentarlos desde lo más profundo de nuestro ser, porque sólo desde el origen de nuestra conciencia podemos atacar al origen de cualquier problema. Cualquier problema que ataquemos superficialmente, aunque podamos resolverlo, volverá a nosotros con distinto aspecto. Solo eliminándolo de raíz nos podremos liberar de ese problema definitivamente. Wu wei nos propone un plan de siete pasos para llegar a despertar la fuerza interior. Los primeros cuatro pasos pueden practicarse con estas instrucciones, pero para los tres últimos hace falta la guía de un maestro que haya despertado plenamente su fuerza interior. Normalmente el destino nos presenta al maestro cuando ya estamos en la etapa adecuada para recibir su instrucción. Los cuatro primeros pasos son: BIENESTAR PAZ ARMONIA EQUILIBRIO Y los tres pasos superiores son: FIRMEZA FUERZA SABIDURIA-PODER
    • El estado de bienestar se alcanza con los ejercicios descriptos en el capítulo anterior. Pero insisto, no es cuestión de intentar sentirse bien, eso lleva al fracaso. Uno debe sentarse, relajar o liberar su cuerpo, liberar su respiración y dejarse llevar por el arte de respirar hasta que surja la sensación de bienestar. El bienestar debe surgir solo, en forma espontanea, de otro modo, no sirve. Entonces uno debe dejarse llevar por el bienestar con toda su atención, pero sin la menor intención. Si uno intenta que la sensación de bienestar aumente, fracasa. En cambio si uno se libera, y simplemente disfruta el bienestar con máxima atención, éste aumenta por sí solo. Esa es la ley. Así, el bienestar aumenta minuto tras minuto, práctica tras práctica, día tras día hasta que llega a un máximo. Si los primeros días usted logra sentir el bienestar tras cuatro horas de práctica, al cabo de un mes lo conseguirá en pocos minutos, porque una vez que se logra, resulta cada día más y más fácil. Es una sensación parecida a nadar, o flotar en el agua, sale sola, sin el menor esfuerzo. Cuando el bienestar llega a un máximo, se empieza a sentir apenas un poquito de PAZ, la segunda etapa. Entonces ya hay que dejarse llevar por la paz y, al igual que el bienestar, ésta empieza a aumentar más y más con cada práctica. Cuando la paz llega a un máximo se empieza a sentir un poquito de ARMONIA. También corresponde entonces concentrarse en la armonía para que ésta aumente en forma espontánea. Esta sensación de armonía es ya un intercambio energético entre nuestra fuerza interior y la fuerza universal, la de los cuatro elementos. El mejor ejemplo que puedo dar para explicar esta sensación es el de la figura a continuación, en que fuerza interior y exterior comienzan a comunicarse y ordenarse. C uando la armonía llega a su máximo comienza la última etapa inferior, la del e quilibrio. El individuo tiene la sensación de que cada cosa está en su lugar, de que cada acontecimiento tiene un porqué y que el destino es una fuerza, un poder que hay que comprender y manejar con delicadeza, no de acuerdo a nuestros antojos sino de acuerdo a un plan universal, algo casi sagrado. Llegada esa etapa el concepto de lo que eran nuestros problemas personales se disuelve. Básicamente el hombre que ha llegado a la etapa de equilibrio considera importantes cuatro problemas; la guerra, el hambre, la peste (enfermedad) y la muerte (no natural), o sea, los cuatro jinetes del apocalipsis.
    • Los demás problemas los considera menores, triviales, e incluso ya no los considera problemas sino desafíos a los que puede enfrentar enfocando su atención. Como el hombre en equilibrio ya tiene parte de su fuerza interior renovada y despierta, encuentra que puede desafiar las circunstancias que el destino le presenta con toda su concentración, sinceridad y justicia. Ya puede llegar al fondo de los problemas, encontrar sus causas, y solucionarlos de raíz, de una vez y para siempre. La fuerza interior nos motiva para ver con claridad la causa de las circunstancias, los hilos del destino; y por primera vez en la vida siente que su atención es como un ojo, o como un radar que percibe las causas y efectos que controlan todos los acontecimientos, y que funciona desde su frente. También siente que su voluntad es como una fuerza física, como algo indefinido pero real que puede proyectarse, y que fluye desde el punto de aliento.
    • CAPITULO 5: LA PRACTICA.   Lo ideal es practicar wu wei tres veces por día; al amanecer y al atardecer la fuerza exterior es más accesible, así que estos momentos deberían ser aprovechados. Si no es posible, conviene por lo menos practicar antes de cada comida o una hora después, cuando ya no se sienta pesadez en el estómago. La ley es simple, practicar cuando realmente se tengan ganas. De nada sirve practicar sin ganas. El tiempo de cada práctica oscila entre 10 y 30 minutos. La práctica se realiza el primer mes sentado, no de pie y menos acostado. Y lo más importante, no pensar en lo que uno va a lograr, sólo en el presente, sólo en lo que siente ahora, en el momento. Hay que disfrutar la práctica, como cuando se está flotando en el agua, disfrutar cada movimiento, cada respiración, sin tratar de lograr nada, porque eso sólo crearía ansiedad. Es factible que después de un mes de práctica, ya logre concentrarse y sentir el bienestar en cuestión de segundos. En ese caso ya puede practicar de pie. Existen ciertas artes orientales como el tai chi y el chi kon en que los practicantes se ejercitan de pie, con movimientos lentos y armoniosos. Estas artes fueron creadas para despertar la fuerza interior. Cuando llegue a concentrarse en pocos segundos, puede intentarlo de pie, relajando lo más posible todo el cuerpo, respirando con suavidad, y dejando que su mente se disuelva en el infinito. A los pocos días de práctica lo logrará, y automáticamente podrá llegar a las etapas de paz, armonía y equilibrio. Cuando lleguen estas etapas aprenderá a aprovechar momentos de su vida que antes se consideraban perdidos, tales como esperar que lo atiendan en algún lugar, o viajar de pie en un tren, o cualquier situación de espera. En esos casos hay que pararse muy derecho sobre ambos pies pero con las rodillas apenas dobladas y si es posible los brazos caídos, sin encorvar la espalda o los hombros hacia adelante. En esa posición hay que liberar el cuerpo y la respiración y dejarse llevar por el bienestar. Es muy común que en esa postura aparezca la sensación de que nos fundimos en el infinito. Eso es un aspecto de la tercer etapa, la armonía. Con más práctica aprenderá a caminar haciendo wu wei. En este caso se siguen las mismas reglas que cuando practicamos de pie con un agregado. Lo nuevo de esta práctica es el arte de dar cada paso siguiendo el ritmo exacto que el cuerpo nos pida, ni un poquito más
    • despacio, ni un poquito más rápido. Debemos caminar a nuestro ritmo, con los brazos sueltos y liberando la vista, es decir, mirando hacia adelante pero sin tratar de interpretar lo que vemos. Por eso al principio conviene practicarlo solo, de modo que nadie nos apure o nos distraiga de nuestro ritmo. Con más práctica es posible seguir el ritmo de otros sin perder la armonía. Tal vez, la etapa más importante sea la del trabajo. En efecto, es posible trabajar en perfecta armonía, sobre todo, en cualquier trabajo rítmico y ordenado. Hay que buscar por todos los medios la forma de adecuar su trabajo a un régimen rítmico y ordenado, al menos, en un principio, durante unos minutos por día. Si usted logra trabajar al menos durante unos minutos por día en perfecta armonía, notará al final del día de trabajo que no se siente tan cansado. Para aumentar el tiempo de trabajo rítmico y ordenado, necesitará de alguna estrategia, pero bien vale la pena el esfuerzo. Los cambios apreciables de esta práctica son un menor cansancio, una mejor relación con la gente y sorprendentemente una fuerte tendencia a no aburrirse, enojarse u ofenderse. Finalmente puede aplicarse wu wei a todos los órdenes de la vida. Si usted se acostumbra a actuar con concentración, sinceridad y justicia, todas las cosas le reportarán a la larga la recompensa adecuada, no como premios que se puedan considerar fortuna, sino como un estado de plenitud y comprensión de las leyes que rigen nuestro destino.
    • CAPITULO 6: LAS ETAPAS SUPERIORES.   Las tres etapas superiores son, como dijimos anteriormente: FIRMEZA: el practicante siente que la fuerza interior sube por su columna vertebral y baja por el frente, formando un circuito que se establece cada vez con más energía a medida que uno se deja llevar por la firmeza. FUERZA: cuando la firmeza llega a un máximo se empieza a sentir realmente la fuerza interior fluyendo dentro nuestro, a tal punto que es posible aguantar fuertes golpes sin sufrir el menor daño. A su vez puede uno dañar con facilidad a otras personas, y es por eso que en estas etapas resulta imprescindible un maestro que nos enseñe a conservar un estricto equilibrio emocional. Esta etapa se puede comparar a un hombre que sube a una escalera muy alta y muy delgada. Si uno sube un poquito puede darse el lujo de moverse bruscamente o con errores gruesos sin riesgo alguno, pero cuanto más alto se sube, más delicado es el equilibrio y más perfectos deberían ser nuestros movimientos para evitar la caída. SABIDURIA Y PODER: no pueden ir separados, invariablemente van juntos. En esta etapa uno ve los hilos que rigen el destino y puede aliarse con ellos modificando así la fatalidad. Si se pudiera llegar a estas etapas sin la preparación espiritual adecuada, sería desastroso. También se llega a esta etapa como a todas las demás, dejándose llevar por la fuerza. El entrenamiento del maestro consiste en comprender e interpretar el funcionamiento de la naturaleza humana. Este funcionamiento se explica fácilmente con el triángulo de oro de los antiguos alkimistas, presentado en la figura superior. Ya hemos dicho anteriormente que la concentración, sinceridad y justicia son las virtudes que le dan poder a nuestros actos. Por último cabe destacar que el despertar de la fuerza en las etapas inferiores puede lograrse con los datos que aquí he presentado. Estos ejercicios son muy benéficos y no tienen contraindicaciones. Pero en las etapas superiores hace falta la guía de un maestro porque la fuerza interior arrasa con todo, nos cambia de plano la forma de vida y cualquier error puede producir extrañas enfermedades físicas o psicológicas y hasta la muerte. Yo mismo he conocido a varias personas que han enfermado por un mal manejo de la energía y conocí indirectamente algunos casos de muerte.
    • El control de la fuerza interior no es un juego, es un arte muy poderoso y delicado que comprende una filosofía llamada La Ciencia del Bien y del Mal. El maestro enseña cómo la sensación de fortuna y desgracia son interpretaciones mentales que dependen del estado de conciencia. Los verdaderos valores, los que realmente alimentan la fuerza, son los del eje central de esta cruz, el amor o el odio. El espíritu no interpreta, sólo puede sentir amor, justicia u odio. En cambio la barra mental, que en ésta figura es la horizontal, interpreta a la fortuna como el verdadero bien y a la desgracia como el verdadero mal, todo lo cual no es correcto. El verdadero bien es el amor, el verdadero mal es el odio, y la justicia es el punto de enlace entre la mente y el espíritu. Pero sólo cuando estamos preparados se presenta algún ser que nos inspira la mayor confianza, y que da muestras de estar en perfecta armonía con sí mismo y con el mundo, y así se mantienen las dinastías de maestros y aprendices. Mientras tanto tenemos otros dos maestros que son nuestra conciencia y nuestra experiencia. No se puede despertar la fuerza interior si carecemos de una poderosa filosofía. Debemos tener ordenado en nuestra mente el concepto del bien y del mal, que es el tema de la segunda parte. Por encima del amor está Tao, lo absoluto, lo incomprensible, lo máximo; a su vez, por debajo del odio está la abulia, la indiferencia total, lo peor de todo. Todo lo que se pide es sinceridad y justicia, de allí en más todo se desata solo para despertar correctamente la fuerza interior y descubrir un mundo maravilloso. TRIANGULO SUPERIOR CONCENTRACION SINCERIDAD JUSTICIA
    • PARTE 2 CAPITULO 7: LA CIENCIA DEL BIEN Y DEL MAL .
    • Desde el principio de la humanidad siempre nos hemos preguntado qu é es lo correcto, cuál es la ley natural, que es lo que está bien y está mal, y cómo manejar la injusticia. Cada pueblo, cada región, cada provincia, tiene su ética y su moral que cambian con el tiempo, pero pocas veces se le da importancia práctica a las muchas investigaciones que existen sobre el origen del bien y del mal en el ser humano. Ese origen se remonta al principio de la creación, al origen de la vida. Si observamos un ser unicelular bajo el microscopio podremos constatar que tiene un intento, una voluntad primitiva llamada irritabilidad. Cuando ese ser percibe un entorno agradable, tal como un alimento, intenta acercarse al mismo; mientras que si el entorno le produce irritación, intenta alejarse. ENTORNO IRRITANTE ENTORNO VENTAJOSO SE ALEJA SE ACERCA
    • A medida que avanzamos en la investigación, encontramos que todos los seres interactuan entre sí, ayudándose o destruyéndose según las circunstancias. Por ejemplo, si una enredadera crece alrededor de un árbol para aprovechar la humedad y nutrientes de su corteza, terminará por perjudicarlo, incluso estrangularlo. La enredadera se comporta en este caso como parásito, un depredador. Existen millones de parásitos que afectan a otros seres, incluso al humano, produciendo terribles enfermedades e incluso la muerte. PARASITO DEPREDADOR SIMBIOSIS Por otra parte cuando un ser interactúa con otro en forma benéfica, tenemos el efecto contrario, que se denomina simbiosis. Por ejemplo, el pez payaso se pasea tranquilamente limpiando los tentáculos de una anémona venenosa, o las aves carroñeras que limpian los dientes del cocodrilo, o los pececillos limpiadores que limpian la boca del tiburón.
    • También sabemos todos que en la mayoría de las especies siempre se desarrolla la misma conducta. La madre proteje a su cría, los machos a la manada y a su territorio. Casi siempre existe el intento de proteger lo nuestro para que sobreviva a los peligros del entorno. Sin embargo vemos que el mismo animal que se proteje a sí mismo y a los suyos, ataca y mata a otros animales para comer. Sin embargo, cuando el tigre corre al ciervo, sabe que si no lo alcanza, morirá de hambre, junto con su familia. Del mismo modo el ciervo sabe que si el tigre lo alcanza, morirá, y tal vez muera también su familia. No es una carrera del tigre contra el ciervo, no son enemigos. Son adversarios, y en realidad ambos corren contra la muerte. Entre ellos no hay odio, ni sentimiento alguno de venganza, ni dudas . Ambos despliegan su máxima habilidad para sobrevivir. Cada uno ejerce su INTENTO de vivir.
    • Hace millones de años el tigre no tenía tantas garras, ni tanta fuerza en la boca, ni tanta velocidad; pero a mediada que fue evolucionando, todo su cuerpo se preparó para la caza. Su intento es cazar, sin odiar, sin pensar, sin dudar. Del mismo modo el ciervo no tenía tan buena vista, ni oído, ni agilidad, pero con la evolución, su cuerpo también se preparó para escapar. Su intento es huir, sin pensar ni dudar. Así mismo ocurre con todos los seres. Por ejemplo, la jirafa tiene siete vértebras en el cuello, al igual que el ser humano o el conejo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que hace pocos millones de años su cuello era más corto que el de un caballo. La jirafa simplemente intentó alcanzar las hojas más altas de cada árbol, y con el paso de las generaciones, su cuello se fue estirando más y más creando drásticos cambios no sólo en sus vértebras sino también en su sistema circulatorio y la irrigación cerebral. Todo esto por el simple intento de alcanzar las hojas más altas, porque busca su alimento en forma espontánea, y sobre todo, sin dudar.
    • De modo que estudiando la naturaleza, tenemos las pautas de que el ser humano, por lo menos en su faceta más primitiva, tiene el intento de proteger sus intereses, matar cualquier animal que se pueda comer, tomar lo que sea útil, y huir cuando aperece una bestia peligrosa. En algún momento la evolución llevó al hombre primitivo a un crecimiento cerebral impresionante, que lo separó definitivamente del reino animal. El hombre aprendió a dominar el fuego, usar herramientas, inventar armas y atacar a bestias más poderosas que él. En otras palabras, el hombre alcanzó la ciencia del bien y del mal, desarrollando su mente con complicados deseos, anhelos, intereses, sentimientos y pensamientos. Y algo más, desarrolló el concepto de autoimagen. La autoimagen revoluciona al ser porque lo hace fluctuar entre lo que él quiere y lo que opinan los demás, lo hace dudar, y la duda le elimina la voluntad, la espontaneidad, el intento. Imaginamos la mente humana como una brújula, y a la aguja magnética como la atención, que apunta a aquello que nos interesa. Por supuesto que existen interminables estudios sobre la mente humana, pero a los fines prácticos vamos a diagramar la atención como la aguja, que apunta siempre a alguna de estos cuatro inquietudes: DESEOS, RECUERDOS, PROBLEMAS Y PROYECTOS. Veremos que la atención siempre está errática explorando esos cuatro factores que actúan como cuatro pequeños imanes que desvían la aguja, dudando, que nunca está centrada, nunca se deja llevar por el verdadero norte, nunca está en paz.
    • DESEOS RECUERDOS PROBLEMAS PROYECTOS LAS CUATRO INQUIETUDES QUE ATRAPAN LA ATENCION DE LA MENTE HUMANA Si observamos nuestra propia mente durante el transcurso del día, podremos constatar que siempre estamos pensando en alguno de estos cuatro factores, que son producidas por el solo hecho de enfrentarnos al entorno, a las circunstancias que nos toca vivir. Además, nuestra educación, moral, temores e inhibiciones, nos hacen dudar de si debemos o no llevar a cabo nuestras ideas. Esta costumbre de dudar empobrece nuestra voluntad, nuestra espontaneidad, nuestro intento. El tigre no duda en cazar, ni el ciervo en escapar, ni la jirafa en estirar su cuello. El ser humano es el único que se autoanula. Una de la inquietudes, el DESEO, nos lleva a crear otra sub -br újula que se traduce en cuatro INTERESES, los cuales, a diferencia de las INQUIETUDES, provienen de adentro.
    • Además de las cuatro inquietudes que atraen nuestra atención, existe otra brújula, otros cuatro factores que atrapan nuestra mente y que sí son creados por nuestra voluntad, que parecen provenir de adentro. Estos cuatro factores son como una segunda brújula que retuerce aún más nuestra atención. COMODIDAD SEGURIDAD EMOCIONES PODER Los deseos son justamente lo que provoca los cuatro intereses de esta brújula, y son provocados por nuestra voluntad. Si observamos nuestra mente descubriremos que constantemente estamos buscando voluntariamente COMODIDAD, SEGURIDAD, EMOCIONES o PODER. Jamás estamos en paz, jamás hay quietud en la mente humana. Vivimos pensando qué está bien y qué está mal, y si lo vamos a concretar o no. Mente y conciencia jamás están centradas, en equilibrio; siempre están malgastando energía como un viejo motor eléctrico que se encuentra oxidado, sin aceite, recalentado, con el eje torcido, haciendo enormes esfuerzos para entregar poca energía.
    • Como vivimos pensando en el bien y el mal, como tenemos autoimagen, duda y pérdida de espontaneidad, la filosofía del pensamiento y acción humanos se complica en dos barras; la espiritual y la mental. La barra espiritual: es vertical, y consta de una dualidad no pensada, una dualidad manifestada por los sentimientos que pueda tener el ser humano sin intervencion de la razón, el juicio crítico o el discernimiento. Arriba de todo está el amor, representado por el sol, el sentimiento mas hermoso y poderoso que puede tener un ser, incluso algunos animales. El amor verdadero es espontáneo, sin razón, incondicional. En el centro de la barra espiritual está la justicia, y se representa con el tai chi, el símbolo taoísta del perfecto equilibrio. La justicia es natural. Todas las cosas del universo están en un delicado equilibrio. Los planetas, las estaciones, el cazador y la presa, la simbiosis, sin intervención de la razón. Y abajo está el odio, el tridente. Lo peor del ser, pero que cumple la polaridad contra el amor, y con la justicia en el medio. El verdadero odio también es sin razón, diabólico, porque sí. Si hubiere una razón, no sería odio. Sería bronca o furia.
    • Desde el momento en que creció el cerebro humano, aprendió la ciencia del bien y del mal, creando así otra barra, la barra mental, una barra horizontal que se agarra de la autoimagen, una barra que interpreta la noción de fortuna y desgracia. Qué suerte que tengo, qué importante soy, fortuna. O pobre de mí, por qué me pasó esto, desgracia. De un lado cualquiera, según las costumbres locales, está la fortuna, la estrella de pie. Del otro lado la desgracia que es la estrella diabólica, con una punta hacia abajo. Y en el centro nos reencontramos con la justicia, el punto de equilibrio entre ambas interpretaciones mentales. Fortuna y desgracia son las consecuencias polares de cualquier acción, y su interpretación jamás es absoluta, siempre es relativa. Resulta imposible que se den por separado. Si un león mata a una cebra los leones se sentirán afortunados, pero las cebras lo interpretarán como una desgracia. Sin embargo ninguno de los dos tiene razón. En este caso la única verdad absoluta se encuentra en el centro, el equilibrio, y es que en este caso no hubo simbiosis , sino que hubo depredación .
    • El punto de contacto entre la barra espiritual y la mental es el equilibrio, la justicia. Allí es donde coinciden la verdad absoluta con la interpretación relativa. La justicia es mental y espiritual al mismo tiempo, porque es el equilibrio. No es posible construir sin destruir otra cosa. No es posible cavar un pozo sin acumular una montaña del mismo volumen al lado. Si yo me gano un premio en una rifa, es seguro que otro se lo perdió. Si yo pierdo dinero en la calle es seguro que alguien se va a alegrar al encontrarlo. Toda fortuna, que siempre es relativa, trae aparejada una desgracia del mismo valor. Aparentemente aquí termina la cuestión de la ciencia del bien y del mal. La mayoría de la gente dice: “ y bueno, es la ley del equilibrio, si uno se beneficia, el otro se perjudica. No hay otro camino .” Sin embargo, si existe otro camino, que es la polaridad entre la SIMBIOSIS y la DEPREDACION. Por qué en algunos lugares la mayoría de la gente se ayuda? y por qué en otros lugares la gente compite agresivamente ? C ómo aplicamos esta polaridad a la ciencia del bien y del mal ?
    • La barra mental est á formada por los simbolismos de fortuna y desgracia, el bien y el mal relativos. Sin embargo es casi imposible convencer a la gente que el verdadero bien no es la fortuna, ni el verdadero mal la desgracia. El 99 por ciento de la gente dirá: me gané la lotería, gracias a dios, cómo me quiere. Este debe ser el premio por ser tan bueno o por mis oraciones. O dirá: me robaron el auto, se ve que el diablo metió la cola. Por qué será, qué mal le habré hecho yo a alguien? Y así transcurren vidas enteras creyendo que dios es la fortuna y el diablo la desgracia. Pero la verdad es que el bien absoluto es el amor. Y el mal absoluto es el odio. La fortuna y la desgracia son los eventos, la vibración, la música de la vida que nos estimula para la acción, para llegar a lo más profundo del conocimiento de nuestro propio yo, de la conciencia espiritual. Supongamos que alguien nos agrede, que comete contra nosotros un acto hostil, por ejemplo que nos roba algo valioso. Inmediatamente se produce la polaridad FORTUNA para el ladrón que ganó un valor, y DESGRACIA para nosotros que perdimos el valor. Entonces tenemos dos soluciones, dos actitudes en respuesta: sacar lo mejor de nosotros mismos, o lo peor de nosotros mismos. Lo mejor es la actitud simbiótica (acudir a la justicia, detenerlo, intentar reeducarlo, etc), y lo peor es la actitud depredadora (robarle algo del mismo valor, golpearlo, vengarse)
    • Si bien la barra mental es relativa, tiene la facultad de elevarse o bajar. Al elevarse se acerca al amor verdadero desplegando lo mejor de nosotros mismos, lo m ás noble, lo simbiótico. Cuando ocurre esto la barra mental se va acortando más y más a medida que sube. Cuando llega arriba, al amor verdadero, universal, se hace tan corta que ese ser pierde casi por completo la noción de fortuna y desgracia. Para él la vida es justa. Justicia, equilibrio y amor son un mismo sentimiento. Así se llega a un estado espiritual en que el hombre, sin perder sus facultades mentales, logra interpretar todos los eventos cotidianos como la vibración de la vida, (sin la cual no hay música) como fortuna y desgracia relativos, que se pueden solucionar sin preocuparse, ni odiar, ni desesperarse, ni perder el equilibrio, y por lo tanto, sin perder energía.
    • Del mismo modo la barra mental puede bajar, despertando el instinto depredador. Al hacerlo la barra crece más y más, y al descender hacia el odio, va haciéndose tan larga que la distancia y noción de fortuna y desgracia se hace enorme, de modo que resulta insoportable para el ser que la sufre. La persona que se acerca al odio dice: mirá a ese desgraciado, el auto tan caro que tiene. O dice: no soporto más a tal persona, con su maldita belleza, siempre haciéndose notar.
    • La barra mental se achica al subir hasta unificarse con el amor, y se agranda al bajar hasta colapsar en el odio.
    • C ómo manejar estas barras? Cómo llegar a la suprema paz resultante de la elevación de la barra mental? Esta es la pregunta que se han formulado por siglos todos los pueblos, dando por resultado diversas religiones y maestros; algunos auténticos y otros falsos. Una vez comprendida la ciencia del bien y del mal, con los cuatro intereses, las cuatro inquietudes, el concepto de simbiosis vs. depredación y la elevación o descenso de la barra mental, debemos revisar otros temas, comenzando por la actitud. Todo el mundo me pregunta sobre la frase: “por qué me va mal, está escrito el destino?” En primer lugar observemos la actitud. Supongamos que tenemos sed, y el destino nos presenta un vaso de lleno por la mitad. Ya hemos visto el asunto del acto hostil anteriormente, pero también debemos analizar la actitud que prevalece ante un evento dudoso. Algunas personas dirán: “ que bueno, encontré medio vaso de agua”. Otro tanto dirá: “que desgracia, sólo medio vaso”. Lo correcto es la justicia, y siempre con tendencia a elevarse. Debemos practicar el intento de desapegarnos de todo interés en la fortuna y la desgracia. Entonces, sólo entonces lograremos el vacío mental necesario para trascender a la ciencia del bien y del mal. El que no renuncia a sus intereses está destinado a vivir en conflicto FORTUNA DESGRACIA indefinidamente. Este intento de vaciar la mente y dejar que todo se acomode se llama WU WEI, y así se creó el UNIVERSO.
    • Al no poder resolver su conflicto aperece la segunda parte de la pregunta: está escrito el destino? Realmente tenemos libre albedrío? Para responder a esta antigua pregunta debemos recordar lo que es el INTENTO. El intento es como un vector, una mezcla de atención y voluntad que generan todos los seres cuando quieren cumplir sus objetivos. El ave intenta volar, el pez nadar, y el topo cavar, cada uno para sobrevivir y escapar a la muerte. Asimismo el comerciante intenta ganar dinero, el atleta ganar la carrera y el político ganar votos. Pero cada uno se enfrenta al intento de los demás en una pulseada eterna. Cuando algún maestro, profeta o libro sagrado nos da una profecía, nunca es absoluta. Siempre es condicional. Jamás he visto una profecía que diga por ejemplo “tu morirás”. Si he visto que diga: “Si no corriges tu actitud, entonces morirás”; o “si no cumples tal cosa, te pasará tal otra”. Esto significa que cada ser tiene un rango de libertad para acelerar o frenar o desviarse en cuanto a su actitud. Este rango de libertad, este vector en sus decisiones es el Intento. Para mostrarlo gráficamente, imaginemos que el universo entero es como un mar, y que cada ser es como una un barco que tiene dos variables: un motor que lo impulsa en la dirección deseada, y que puede acelerar o frenar, y un ángulo que puede desviar. Cuanto más libre sea el ser , más puede controlar su velocidad y ángulo.
    • Aquí tenemos la más sencilla versión del universo en la que existe un solo ser, un solo barco. El motor me impulsa, y el timón me permite corregir la trayectoria para llegar al lugar que he elegido como destino, pero en el mar existen vientos y corrientes que pueden desviarme o impedir mi avance. Si no hubiera corrientes marinas ni vientos, se podría decir que tengo la posibilidad de calcular mi futuro. Puedo predecir con exactitud mi ubicación exacta en cada momento hasta llegar a mi destino, el punto X, porque la fuerza de mi motor es la voluntad y el timón es la atención que me permiten proyectar mi intento. Si empezamos a complicar este océano agregándole corrientes, viento y obstáculos, veremos que aún resulta posible calcular con cierta exactitud nuestra ubicación en cada momento del trayecto. x
    • Supongamos ahora que hay dos seres, dos barcos, cada uno con su intento. Si no tuvieran la voluntad de aumentar, disminuir o angular su vector, llegarían a detenerse en los puntos x e y . Pero como el intento incluye la atención, significa que cada uno toma conciencia de la existencia del otro. Esto implica que en cierto momento podrán cambiar su velocidad o ángulo, así como nosotros cambiamos nuestra trayectoria cuando nos cruzamos con alguien en la calle. El cambio de vector de estos dos seres depende de su intención, si quieren acercarse o alejarse, y también dependen de su habilidad; cuánto pueden doblar, acelerar o frenar. Si tuviéramos todos esos datos también aquí podríamos calcular el futuro, para determinar si llegarán a los puntos x e y , y cuándo lograrán hacerlo. x y
    • Finalmente podemos complicar más el universo, con lo cual será cada vez más difícil calcular matemáticamente el destino de cada ser en interacción con los otros seres. En el universo real tenemos en primer lugar la influencia gravitatoria de los astros, las fuerzas naturales, las estaciones y trillones de seres, cada uno con su voluntad y sus intereses. Asimismo cada ser tiene cierto grado de libertad que le permite variar la velocidad y el ángulo de su intento. Cuanto más libre sea, cuanto menos creencias inculcadas tenga, mayor será su habilidad para controlar su destino. Por lo tanto no creo que sea cierto que estamos predestinados a un futuro fatal, así como tampoco creo que el destino esté completamente liberado. Pero sí creo que existe una gama de posibilidades de definir nuestro destino. Esa gama aumenta cuando liberamos nuestro intento, cuando nos elevamos achicando la barra de fortuna y desgracia.
    • El destino es el estricto cumplimiento de todas la causas del universo con sus consiguientes efectos. Lo que varía el destino es nuestra atención, nuestra voluntad, nuestro intento. En lo profundo del ser humano, en la parte más elevada de la barra espiritual, está lo mejor de nosotros mismos, un amor, pero no de romance ni de teleteatro, sino un sentimiento de comprensión, de libertad, de conciencia universal, de conocimiento de todas las leyes de causa y efecto. Por ejemplo supongamos que yo tengo un problema X con un vecino, o un familiar, o en el trabajo. Primero intento hablarlo con él pero no consigo solucionarlo por falta de comprensión. Tal vez intentaré cambiar la situación por la fuerza, o pediré ayuda. Incluso hago oraciones hablando mucho pero sin escuchar, creyendo que mi dios me tiene que ayudar a tener fortuna absoluta, pero nada cambia. Cuando una persona llega a nivel espiritual, empieza a manejar las leyes de causa y efecto. Imaginemos que existe un péndulo sobre el punto A , lo cual me incomoda. Yo necesito que el péndulo esté en el punto B , con lo cual va a estar todo bien. Entonces intento correr el péndulo con la mano hasta el punto B , pero al soltarlo me encuentro con que el péndulo empieza a oscilar periódicamente para retornar al punto A . A B CAUSA EFECTO
    • Esto ocurre por una falta de comprensión en las leyes espirituales, las leyes de causa y efecto. Lo que debo hacer es mirar para arriba para ver qué sostiene al péndulo sobre el punto A, la causa absoluta. A esa causa se lo puede llamar Dios, Poder, Espíritu, o como sea, pero lo importante es que la diferencia entre el hombre común y el hombre libre es que éste último buscará la causa, y no el efecto. En el caso de utilizar la oración para resolver el problema, preguntará a su ideal de Dios porqué está el péndulo sobre A , y como pasarlo a B . Y lo más importante, escuchará la respuesta, porque la oración no es tanto hablar, sino escuchar la voz de la conciencia. Para aprender a escuchar la voz de la conciencia propongo un cuento llamado EL PAIS DE LOS POZOS, que muestra cómo, al vaciar nuestra mente podemos encontrar nuestra fuerza espiritual. Esta enseñanza me fue dada por un sacerdote hace muchos años, parece ser un cuento clásico tipo fábula, pero se adapta perfectamente a la filosofía que estamos viendo. Me impresiona cómo las manos (cuerdas) de los pozos expresan el INTENTO, la atención y la voluntad de los mismos. En las próximas hojas veremos este relato que encontré en internet a modo de cuento. Desconozco el autor. Parece ser el escaneo de algún libro. Tuve que restaurarlo un poco. Finalmente me despido con la esperanza de colaborar para que encuentren más equilibrio en sus vidas, los dejo con EL PAIS DE LOS POZOS…
    • EL PAIS DE LOS POZOS CAPITULO 8: autor desconocido
    • EN UNA ARIDA LLANURA DE UN HERMOSO PLANETA …
    • VIVIA UNA GRAN CANTIDAD DE POZOS DE AGUA, CADA UNO CON SU BROCAL SOBRE LA TIERRA MIRANDO AL MUNDO A SU ALREDEDOR .
    • HABIA POZOS RICOS Y POBRES, INTELIGENTES E IGNORANTES, LINDOS Y FEOS, FUERTES Y DEBILES, IMPORTANTES Y HUMILDES
    • LOS POZOS PODIAN USAR SUS CUERDAS COMO MANOS PARA AGARRAR COSAS CERCANAS, PODIAN VER, HABLAR Y PENSAR, Y TODOS LOS DIAS SE OCUPABAN DE MUCHAS COSAS EN AQUEL ARIDO PAISAJE
    • En aquel país se hablaba mucho, pero a distancia. Siempre había tierra de por medio...
    • Eran palabras que sonaban a hueco....
    • ¿Y cómo evitar aquella sensación de vacío?
    • ¿llenándose de cosas?..............
    • ¿con música y ruido para no pensar?.....
    • ¿o mejor lo olvidamos todo....?
    • ¿qué tal si nos aislamos en el estudio... Y que nadie nos moleste...?
    • TODOS, GRANDES Y PEQUEÑOS TENÍAN ALGO EN COMÚN
    • Era el afán de llenarse de cosas....
    • Y quién más tenía era más respetado y admirado...
    • Pero, EN EL FONDO, ... Nunca estaban a gusto con lo que tenían... El brocal estaba siempre reseco y sediento....
    • PERO…SI OBSERVAMOS EL POZO PROFUNDAMENTE ?
    • ¿Había algo..... En el fondo?
    • Bueno, algunos probaron a ver y a sentir... ¡Qué sensación tan molesta! Dijeron unos.....
    • ¡Es difícil llegar al fondo! ... concluyeron otros
    • Y cuando alguien comentaba aquella experiencia profunda, la mayoría respondía: “¡Ilusiones! No hay más realidad que el BROCAL y lo que entra en él”.
    • Pero hubo alguno que.........
    • ¿Valía la pena entrar en su profundidad, aunque fuera a costa de vaciar el brocal?
    • Fue eliminando el ruido, y en el silencio del brocal, oyó burbujear el agua del fondo... ... Y sintió una paz enorme, viva... Era todo el pozo que se refrescaba con esa agua...
    • SÍ, aquello justamente era su razón de ser ...allí, en el fondo, se sentía él mismo...
    • Desde entonces, dejó de preocuparse por el brocal, como hacían otros... ...y trató de aumentar su profundidad
    • Feliz de su hallazgo, intentó comunicarlo y comenzó a sacar agua de su interior, y el agua, al salir fuera, refrescaba la tierra reseca, y la hacía fértil y pronto empezaron a brotar flores alrededor del pozo....
    • El descubrimiento enseguida saltó a la vista, y cada uno fue reaccionando a su modo..... La mayoría prefería seguir como estaba...
    • Algunos, sin embargo Intentaron la experiencia...
    • Y aumentaron las sorpresas: cuanta más agua sacaban, más frescos y renovados se sentían.
    • Comprobaron que el agua les unía a todos, por dentro... Se comunicaban en profundidad, sin importar el tipo de brocal... Porque adentro eran iguales...
    • Eso sí, en cada pozo el agua adquiría un sabor, un color, unas características distintas....
    • Pero el hallazgo más sensacional vino después, al comprobar que el agua que les daba la vida venía para todos de un mismo lugar...
    • Bucearon siguiendo la corriente de agua... Y descubrieron ....¡el manantial!
    • El manantial estaba en la Gran Montaña que dominaba el País de los pozos, cuya presencia pocos percibían.....
    • La montaña había estado siempre allí; Unas veces apenas visible... ... Y otras veces radiante...
    • Pero a la mayoría de los pozos sólo les había interesado adornar su brocal...
    • PERO AHORA HABIAN ENCONTRADO EL CAMINO; SIMPLEMENTE SER UNO MISMO, UN POZO DE AGUA
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    •   Yo no tengo poderes el Poder me tiene a Mí y nos tiene a todos. Pero todos lo anulamos lo refrenamos y desviamos imponiendo nuestros deseos, intereses y sentimientos. Sólo el Sabio se detiene, permanece en profunda paz entonces percibe la verdad actúa con respeto, firmeza y por eso ejerce la justicia. Así, el Poder fluye en El.