Your SlideShare is downloading. ×
Daniel Goldstein y Alain Jaubert / Vietman laboratorio para el genocidio
Upcoming SlideShare
Loading in...5
×

Thanks for flagging this SlideShare!

Oops! An error has occurred.

×

Saving this for later?

Get the SlideShare app to save on your phone or tablet. Read anywhere, anytime - even offline.

Text the download link to your phone

Standard text messaging rates apply

Daniel Goldstein y Alain Jaubert / Vietman laboratorio para el genocidio

889
views

Published on

http://www.ciencianueva.com/

http://www.ciencianueva.com/

Published in: Education

0 Comments
0 Likes
Statistics
Notes
  • Be the first to comment

  • Be the first to like this

No Downloads
Views
Total Views
889
On Slideshare
0
From Embeds
0
Number of Embeds
0
Actions
Shares
0
Downloads
14
Comments
0
Likes
0
Embeds 0
No embeds

Report content
Flagged as inappropriate Flag as inappropriate
Flag as inappropriate

Select your reason for flagging this presentation as inappropriate.

Cancel
No notes for slide

Transcript

  • 1. Vietnam/Laboratorio para el genocidio
  • 2. Daniel Goldstein Joel Jardim Alain Jaubert VIETNAMLaboratorio para el genocidio Editorial CIÉNCIA NUEVA
  • 3. Los artículos "Vietnam: laboratorio para el genoci-dio" y "La guerra geofísica en Vietnam" aparecieronen la revista CIENCIA NUEVA, en los números 17(julio de 1972) y 21 (diciembre de 1972), respecti-vamente. "La gran estafa de Mr. Nixon", "El sueñode Ripley" y "Los sociólogos millonarios", aparecieronen el semanario MARCHA, de Montevideo, en lasediciones correspondientes a los días 13 de marzo, 10de abril y 6 de marzo de 1970. "Guerra química ybiológica" apareció como el fascículo número 28 deTRANSFORMACIONES, del Centro Editor de Amé-rica Latina. Por último, "Vietnam: la derrota de laciencia cómplice", apareció en el diario LA OPINIONde fecha 27 de enero de 1973. Las fotografías provienen del audiovisual "Automa-ted Air War", producido por NARMIC (NationalAction/Research on the Military Industrial Complex)en 1972. Los libros de Ciencia Nueva Portada: Isabel Carballo © 1972 by Editorial Ciencia Nueva SRL Avda. Pte. R. Sáenz Peña 825, Buenos Aires Hecho el depósito de ley
  • 4. Advertencia al lector Los artículos reunidos en este volumen analizan al-gunos de los distintos ejemplos de aplicaciones bélicasde la investigación científica, tal como se manifestarondurante la guerra de agresión que los EE.UU. lleva-ron contra Vietnam, e intentan mostrar el grado deperversión a que llegaron grandes sectores de la- co-munidad académica norteamericana, haciendo posiblela implementación del genocidio tecnológico. Así, loscinco primeros artículos tratan acerca de la guerraquímica, biológica, electrónica y geofísica, el siguienteacerca de la aplicación de la sociología a los problemasde contrainsurgencia y en los restantes se considera ladeformación colectiva de la comunidad científica ylos mecanismos que llevaron a ésta a convertirse enla Cuarta Fuerza Armada de los EE.UU. Pese a que aún se lucha en territorio indochino, elanálisis del genocidio perpetrado contra Vietnam pue-de parecer una reiteración inútil ante la urgencia delos problemas que se plantean hoy en América latina.Creemos, sin embargo, que este análisis es más quenunca pertinente, pues en Vietnam no sólo se luchópor el futuro de todos nosotros sino que allí se ensa-yaron las técnicas y las teorías a las que de ahora enadelante recurrirá el imperio para intentar someter alos pueblos que luchan por su liberación.
  • 5. Hace ya varios años, cuando el conflicto vietnamitaaún no había llegado a perturbar la totalidad de lapolítica internacional, grupos norteamericanos comen-zaron a estudiar y a denunciar la complicidad de loscientíficos con el aparato militar de los EE.UU. Entrelos frutos más importantes de esa labor, que se regis-tró principalmente en las páginas de Viet Report, TheGuardian, Ramparts y Minority of One, es indispen-sable destacar la aparición en 1972 de un libro clave,War Without End: American Planning for the NextVietnams (Vintage Books), de Michael Klare, quienes tal vez el investigador más original y documentadosobre estos problemas. Aun cuando la mayoría de losartículos de la presente selección contienen referenciasbibliográficas, queremos señalar al libro de Klare comola fuente de referencia fundamental.
  • 6. Introducción El propósito de la presente selección de artículossobre la tecnología del genocidio perpetrado por losEstados Unidos en Vietnam, es el de ofrecer una ima-gen integrada de las múltiples facetas de la complicidadde la comunidad académica norteamericana con los crí-menes de guerra cometidos contra los pueblos de In-dochina. Porque la complicidad ha sido total: va des-de los técnicos más o menos anónimos que en los la-boratorios industriales, militares y universitarios di-señaron las armas antipersonal y las municiones de laguerra biológica y química, hasta los eminentes físicosteóricos que planificaron el empleo de esas armas atro-ces y evaluaron sus resultados. Sin embargo, no setrata de condenar a la comunidad científica norteame-ricana sino de señalar que los mecanismos mediantelos cuales esa complicidad se engendró, los presupues-tos ideológicos que sirvieron para convertir a los cien-tíficos estadounidenses en sirvientes de los dueños delimperio norteamericano y que los amordazaron y anes-tesiaron moralmente, también operaron con igual sol-vencia y rigor para atrapar y explotar a toda la comu-nidad científica del resto del mundo capitalista, inclui-dos los científicos de los países capitalistas dependien-tes. Todos somos culpables por no haber comprendido
  • 7. 8a tiempo la realidad de nuestra condición de genera-dores de conocimientos necesarios para aquellos quefinancian nuestro trabajo, nuestra condición de asala-riados contratados para desarrollar labores bien pre-cisas necesarias para que aquellos que detentan el po-der imperial y sus aliados en los países periféricospuedan seguir manteniendo el statu quo. La gran mayoría de los científicos creímos que éra-mos libres intelectualmente, que investigábamos lo quese nos antojaba, qüe por el mero expediente de publi-car nuestros trabajos en revistas especializadas de libredifusión y rehuir contratos donde se hablara de secre-to militar, salvaguardábamos nuestra condición neu-tral como profesionales de la ciencia y nos colocábamospor encima del bien y del mal. Creímos que las modasde investigación las imponíamos nosotros, que los te-mas de actualidad provenían genuinamente de un de-sarrollo espontáneo del conocimiento, que los descu-brimientos se implementaban porque sí, de acuerdoa los humores o la suerte o el talento de míticos direc-tores de equipos científicos. En suma, nos habían con-dicionado para creernos superhombres, seres diferen-tes del resto de la humanidad, poseedores de la verdady lo que es aún mucho más grave, una gran soberbianos hizo suponer que la inteligencia y el talento cien-tífico nos eximían automáticamente de los tribunaleshumanos, que un premio Nobel o una teoría genialconstituían un salvoconducto eterno, natural y com-pleto. Recién cuando comprendemos cabalmente la mag- nitud de nuestros pasados errores de apreciación acer- ca de nuestra propia actividad científica podemos eva-luar en su verdadera dimensión la trayectoria de Ber- trand Russell, uno de los hombres más inteligentes que produjo nuestra civilización pero, además, el prototipo del ser humano libre, moralmente responsable por to- dos y cada uno de sus actos. Russell en Europa, Linus Pauling en los Estados Unidos, fueron los pioneros solitarios en la denuncia del genocidio perpetrado en Vietnam y de la hecatombe moral de la comunidad aca- démica. Su prédica pudo rescatar de la trampa a nu- merosos científicos y alentó una masiva toma de con- ciencia de la juventud universitaria norteamericana,
  • 8. que se convirtió en la avanzada mundial de la oposicióna la guerra genocida de los Estados Unidos. El debate sobre la guerra se generalizó y la partici-pación —directa o indirecta— de los científicos fueinvestigada y expuesta públicamente. Se pudo demos-trar así que el otorgamiento de subsidios militarestiene objetivos bien precisos: ampliar el conocimientoen áreas de interés militar, resolver problemas básicosy tecnológicos en áreas claves para la tecnología de laguerra. Los directores de la investigación del Pentágono seencargaron de corroborar estas conclusiones. Así, eljefe de Investigación y Desarrollo del ejército nortea-mericano, teniente general Austin W. Betts, expresótextualmente: . .nuestra experiencia indica que aquellos que trabajan en las universidades, contratados por el ejército, en investigaciones básicas, están sin- cera y positivamente dedicados a un objetivo: la adquisición de conocimiento. Pero ellos de- berían entender, y la mayoría efectivamente lo reconoce así, que el conocimiento que generan pueden ser y probablemente será utilizado para reforzar nuestra posición militar."1 La guerra de Vietnam sirvió efectivamente paraalertar a muchos sobre esta realidad. Las denunciassobre la aplicación de los resultados científicos parala implementación del genocidio en Indochina se hi-cieron sobre bases fácticas incontestables: los docu-mentos "liberados" de las cajas fuertes universitariasdurante las ocupaciones estudiantiles. Allí aparecíannetas, sin los mantos hipócritas con que se las cubrepara el consumo masivo de profesores, estudiantes ylegos; las razones por las cuales se financiaban los pro-yectos, cómo se planificaban las "puestas de moda" detemas concretos, la complicidad de instituciones "irre-prochables" como la U.S. National Academy of Scien-ces y la National Science Foundation y el rol paragu-bernamental y estratégico de las Fundaciones Ford yRockefeller, destinadas no sólo a financiar proyectos 1 Army Research and Development Newsmagazine, noviem-bre de 1968.
  • 9. 10específicos de vanguardia, de importancia política ymilitar, si no a crear en el ambiente científico corrien-tes de opinión favorables para la investigación sobretemas de interés militar para los Estados Unidos. Al-gunos de los documentos ponen en evidencia el des-precio que sienten los dueños del poder por sus asa-lariados científicos. La lectura de un archivo conquis-tado por los alumnos de la Universidad de Stanford 2muestra cómo el Departamento de Defensa le mientedescaradamente a sus subsidiados: las razones públi-cas" por las que se da dinero nada tienen que ver conlos objetivos reales que busca el Pentágono financiandoesa investigación. Por ejemplo, el desarrollo del láserultravioleta, que según el investigador subvencionadopuede llegar a tener importantes aplicaciones terapéu-ticas y tecnológicas, fue financiado por el Departa-mento de Defensa para completar el diseño de cier-tas armas capaces,3 entre otras cosas, de enceguecerdefinitivamente al personal de las dotaciones de artille-ros que controlan las armas antiaéreas convencionales,las responsables de la mayor parte de las bajas sufri-das por los Estados Unidos durante sus masivos bom-bardeos contra Vietnam del Norte.4 En este sistema, pues, no hay garantías. Toda inves-tigación financiada por los Estados Unidos de Norte-américa, ya sea a través de sus fuerzas armadas o susorganismos financieros o de sus agencias de desarrolloo de sus instituciones académicas o de sus fundacio-nes paragubernamentales, tanto dentro de los Esta-dos Unidos como en el exterior, tienen objetivos polí-ticos y militares concretos. Aceptar esa financiaciónargumentando la libre difusión de los resultados esuna excusa que en el mejor de los casos es infantil.Quien lo explicitó claramente fue el Dr. John S. FosterJr., director de Defense Research and Engineering delDepartamento de Defensa de los Estados Unidos: "Los laboratorios universitarios están dedi- cados a la investigación básica destinada á 2 DOD Sponsored Research at Stanford, SWOPSI Room590A, Oíd Union, Stanford, Calif. 94305. 3 Science, volumen 175, pág. 866, 25 de febrero de 1972. 4 New Scientist, 13 de julio de 1972, pág. 86.
  • 10. 11 profundizar nuestro conocimiento científico de problemas fundamentales que impiden el desarrollo en,áreas claves de la tecnología de la defensa. El mayor valor de los trabajos de investigación de la universidad reside en el sector no secreto. No pretendo minimizar el valor del trabajo secreto realizado por esas instituciones. Sin embargo, creo que la parte más importante es el trabajo básico no se- creto realizado por las universidades."5 Lo importante es comprender que este problemano corresponde al pasado, que no se trata de una lec-tura de hechos históricos. Fuimos testigos de la remo-delación de la estrategia norteamericana en la décadade 1960, de la instauración de las tácticas de "respues-ta flexible" para enfrentar a las guerras de liberaciónnacional, eufemísticamente llamadas "small wars". Ysin embargo, nos sorprendimos por el grado de la es-calada en Vietnam y nos pareció un insulto personalel Plan Camelot. Luego nos hicimos expertos en Viet-nam y ahora lo sabemos todo sobre el Plan Camelot,pero mientras escudriñamos el pasado con una ciertavocación de anticuarios se nos filtra la realidad en susmúltiples formas: espionaje sociológico financiado porla Fundación Ford, gigantescos planes de investigaciónsobre reproducción y fecundidad financiados por elPopulation Council, proyectos de neurofisiología finan-ciados por la U.S. Air Forcé, estudios sobre efectosbiológicos de radiaciones ionizantes subsidiados por elDepartamento de Defensa de los Estados Unidos, y ladeformación sistemática de la totalidad de la cienciabásica hacia temas de moda que constituyen priorida-des militares y/o políticas para el imperio norteame-ricano, pero que son en gran parte financiadas condinero del Estado argentino. La guerra de Vietnam acabó con la total victoria delpueblo vietnamita, pero las técnicas que los EstadosUnidos emplearon en Indochina se siguen desarrollan-do. El 18 de octubre de 1971 Richard Nixon anunció 5 U.S. House of Kepresentatives, Commitee on Appropria-tions Subcommittee, Department of Defense - Appropriationsfor 1968, Hearings, 90th Congress, Ist Series, part 3, pág. 90.
  • 11. 12en Fort Detrick que esas enormes instalaciones dedi-cadas a la investigación sobre armas biológicas y quí-micas serían desmanteladas y se remodelarían paraconvertirlas en un gran laboratorio de cancerología.Sin embargo, un año después, el coronel Stanley D.Fair, comandante del Fort McClellan Chemical Centerand School, tranquilizaba a los lectores de la revistaArmy asegurando que si bien "el hombre de la callepuede creer que el ejército norteamericano está aban-donando su potencialidad para instrumentar una gue-rra química, nada está más lejos de la realidad".6 Lasinstituciones especializadas en la evaluación de arma-mentos y tácticas de guerra, como el Institute of De-fense Analysis y la Rand Corporation, inventores delcampo de batalla automatizado, ahora se dedican al"crimen urbano", otro eufemismo con el que se deno-mina la organización de la represión en las ciudades,apelando a los mismos principios y las mismas técnicasensayadas en Vietnam y en Tailandia. Daniel J. Goldstein. 6 Neiv Scientist, 30 de noviembre de 1972, pág. 501.
  • 12. 12de un nuevo tijo, de operación vertical, gran autono-mía y capaces de prestar apoyo efectivo a las fuerzasterrestres. Luego de un comienzo tímido en manos delos franceses durante la guerra de Indochina, el heli-cóptero pasó a primer plano y se convirtió en uno delos principales instrumentos bélicos en Vietnam. Las tácticas antiguerrilleras encontraron así respues-tas novedosas: un nuevo tipo de soldado, multifacéticoy politizado, y el uso sistemático del helicóptero paracontrarrestar la sorpresa y el empleo de terrenos es-cabrosos por parte de la guerrilla. Hacía falta, sin embargo, algo más. Ni los boinasverdes ni los helicópteros alcanzaban ya para lucharcon efectividad en Vietnam, donde las densas selvastropicales obstaculizan la detección de francotiradores,impiden localizar las emboscadas, disimulan los obje-tivos de la aviación y de la artillería. Por otra parte,dadas las características de la lucha guerrillera -—don-de según Mao (en un texto citado por todos los estra-tegas norteamericanos de la última década) "el com-batiente es como un pez que nada en el agua que es supueblo — era importante "secar el estanque", es de-cir, cortar la conexión logística y su base de apoyo po-pular. O más simplemente aún, dejarlo sin sustento. El presidente Kennedy no podía rehuir el compro-miso del siglo, es decir, la exploración de los fértilescampos de la ciencia para encontrar nuevas armas es-pectaculares. Y aunque los orígenes de su fortuna fa-miliar no lo entroncaban con los fundadores del esta-blishment (el contrabando de alcohol durante la LeySeca era demasiado reciente en la maculada foja de supadre) había vivido en Massachussetts y se había edu-cado en Harvard. La ubicación geopolítica del asesi-nado presidente norteamericano es importante paracomprender lo naturalmente que accedía a los pinácu-los de la ciencia norteamericana. El núcleo científicode los Estados Unidos tiene uno de sus centros enBoston, Massachusetts. Harvard y el M. I. T. (Insti-tuto tecnológico de Massachusetts) representan el pa-radigma de la acumulación de poder científico y porlítico en los Estados Unidos. El 25 por ciento de losmiembros de la célebre National Academy of Scienceprovienen de estas dos instituciones. De entre 300
  • 13. 13universidades, el M. I. T. mantuvo hasta hace un añoel récord absoluto de contratos con el Departamentode Defensa de los Estados Unidos. Kennedy estaba en muy buenas relaciones con el es-tablishment científico. Su política interior le había va-lido el apoyo electoral de la universidad. Salvo dege-nerados sociales como Teller o Seaborg, los grandespopes de la academia coincidían con él en la necesi-dad de evitar holocaustos nucleares, pactar con laUnión Soviética y buscar otros métodos para la luchacontra el comunismo. Entusiastas con la actitud deKennedy en todo lo referente a la cultura —un ver-dadero oasis en el perpetuo desierto del anti-intelec-tualismo norteamericano del que Goldwater, Nixon yWallace son ejemplos contundentes— coincidieroncon el presidente en la necesidad de aguzar el ingeniopara diseñar armas piadosas. Además, J. F. K. era un asiduo lector de Ian Flem-ing, el autor de James Bond. La euforia cientificistade la Casa Blanca llevaba a los asesores de Kennedy averdaderos delirios salvacionistas, en los que se vi-sualizaban grandes batallas ganadas mediante gasessoporíferos que tumbaban a ejércitos enemigos sinmás consecuencias que un corto sueño reparador, sólopor el tiempo necesario para hacerlos prisioneros. Las universidades norteamericanas constituyen lacuarta fuerza armadas de los Estados Unidos de Nor-teamérica. La íntima relación existente entre las co-munidades militar y académica nació durante la Se-gunda Guerra Mundial. El proyecto Manhattan parael diseño y la producción de la bomba atómica, el di-seño y la tecnología del radar, la invención del napalm,son ejemplos clásicos de esta colaboración. Lejos determinarse con la derrota del Eje, esta relación entrela universidad y las fuerzas armadas se consolidó aúnmás con la Guerra de Corea y la Guerra Fría. El De-partamento de Defensa pasó a ser la principal fuentede subsidios federales para investigaciones básicas ytecnológicas. Pero el gobierno norteamericano no selimitó a reclutar científicos mediante subsidios mili-tares: movilizó también al máximo organismo cientí-fico de los Estados Unidos, la National Academy ofSciences, quien a través del National Science Board
  • 14. Guerra química y biológica Joel Jardim"Se define como guerra biológica el usointencional de organismos vivos o susproductos tóxicos para causar muerte9invalidez o lesiones en el hombre, ya seacausando su muerte o enfermedad o através de la limitación de sus fuentes dealimentacón u otros recursos agrícolas.El hombre debe sostener una continuabatalla para mantenerse y defenderse así mismo9 a sus animales y a sus plantas9en competición con insectos y microbios•El objeto de la guerra biológica es ma-lograr estos esfuerzos mediante la dis-tribución deliberada de gran número deorganismos de origen local o foráneo9o sus productos tóxicos, haciendo usopara ello de los medios más efectivos dediseminación y utilizando puertas de en-trada inusuales. La guerra biológica hasido adecuadamente descrita como saludpública al revés"Del folleto Efectos de los agentes de la guerrabiológica, publicado por el Departamento de Salud,Educación y Bienestar de los Estados Unidos deNorteamérica, en julio de 1959.
  • 15. John Fitzgerald Kennedy llegó al poder con algunasideas fijas. Entre ellas estaba su plan para flexibilizaruna posible respuesta militar norteamericana, hastaentonces enmarcada rígidamente en el uso de disposi-tivos nucleares. J. F. K. sabía que el futuro de su paísestaba poblado por guerras limitadas, en las cuales,por razones políticas, se haría muy difícil si no impo-sible utilizar todo el arsenal nuclear táctico. Los con-flictos limitados deberían pues enfrentarse con méto-dos nuevos, que aseguraran una gran versatilidad derespuestas, que se adecuaran a requerimientos tácticosvariables. Por empezar hacía falta un nuevo tipo de soldadode élite, superentrenado para operar con la mayor in-dependencia y en el cual la esencial neutralidad ideo-lógica del conscripto se reemplazara por una formaciónpolítica adecuada que le permitiera matar, torturar ysabotear con cabal conocimiento de causa. Este solda-do debía ser no sólo un operador sino un formador decuadros cívico-militares nativos de los países invadi-dos. Así surgió el cuerpo de los green berets (boinasverdes). Los teatros de operaciones de estas nuevas guerraslimitadas prometían dificultades insalvables para lasarmas convencionales. Hacía falta utilizar transportes
  • 16. 17y la National Science Foundation condujo a la élite delas universidades a la investigación de áreas de granpotencialidad bélica: la biología molecular, la físicaatómica, la matemática aplicada y la sociología. Esta hábil conducción del esfuerzo científico norte-americano se hizo evidente cuando el ejército de losEstados Unidos, durante la administración de J. F.Kennedy, implemento su nueva estrategia para lucharcontra los movimientos de liberación nacional dentroy fuera del país. La guerra química y biológica tomóun nuevo ímpetu y el remozamiento de los arsenalestácticos hizo que se convirtiera en una necesidad eldesarrollo de la genética de microorganismos, la in-munología, la neurofisiología y la neuroquímica. Por-que sin conocimientos básicos adecuados en estasramas de la ciencia, el desarrollo de los agentes bio-lógicos, el diseño de neurotoxinas y drogas psicotró-picas y de dispositivos defensivos para sus propiossoldados es imposible. La sociología y la psicologíasocial pasaron a tomar un lugar preponderante en losplanes de investigación, frente a la necesidad de im-plementar programas complejos y amplios de controlpolicial de poblaciones civiles, necesarios tanto en elexterior como en los mismos Estados Unidos, frenteal avance del movimiento de liberación de la poblaciónnegra. Frente a la destructividad sin límite de las armasnucleares —que nunca cesaron de desarrollarse y per-feccionarse— o de las nuevas armas convencionales—cada vez más mortíferas— la farmacología, la toxi-cología y la microbiología modernas aportaban teóri-camente una posibilidad de diseño de dispositivosefectivos pero carentes de letalidad. Además, uniendolo útil con lo agradable, los gastos de producción e in-vestigación en farmacología, toxicología y microbio-logía son ridiculamente bajos si se los compara con losdel desarrollo de armas nucleares.Las ventajas El U. S. Arrny Field Manual FM3-10 titulado Em-pleo de agentes químicos y biológicos dice textual-mente:
  • 17. 18 "Capacidad de búsqueda (search capacity): Losagentes biológicos «antipersonal» pueden ser disemi-nados, en concentraciones efectivas para producir ba-jas, sobre superficies extremadamente amplias. Mu-chos kilómetros cuadrados pueden ser efectivamentecubiertos por un solo avión o misil. La «capacidadde búsqueda» de las nubes de agentes biológicos y lasdosis relativamente pequeñas que se necesitan paracausar infecciones entre la tropa dan a las municionesbiológicas la capacidad de cubrir grandes áreas dondelos objetivos militares no están precisados con exac-titud pero donde los informes de los servicios de inte-ligencia hacen suponer que pueden existir tropasenemigas." "Ausencia de aviso: Un ataque biológico puedeocurrir sin dar ningún aviso ya que los agentes bioló-gicos pueden ser diseminados, mediante sistemas dearmamentos que no llaman la atención, en un áreaconsiderablemente alejada del blanco ya que se cuen-ta con el movimiento del aire para llevar el agente asu objetivo. Los agentes biológicos no pueden ser de- tectádos por los sentidos sin ayuda de instrumentación adecuada. La detección y la posible identificación delos mismos requiere por lo general una apreciable can-tidad de tiempo y técnicas de laboratorio complicadas (que por supuesto no están a disposición de unidadesguerrilleras)." "Penetración de estructuras: Las nubes de agentesbiológicos pueden penetrar fortificaciones, refugios y otras estructuras (incluyendo bunkers y túneles sub- terráneos) desprovistos de filtros adecuados. Esta ca- pacidad provee un medio para atacar tropas que se encuentran en fortificaciones tales que constituyen un blanco difícil para municiones dotadas de explosivosde alto poder o para armas nucleares de potencia reducida." "La no destrucción de material y estructuras: Los agentes biológicos antipersonal llevan a cabo su co-metido sin destruir físicamente —o afectando muy poco— sus blancos. Esto constituye una ventaja en ( . . . ) operaciones de combate, donde puede ser ne- cesario conservar esas estructuras para las fuerzas amigas."
  • 18. 19Historia de la G. Q. B. Desde la antigüedad el uso de gases y gérmenes hacausado singular horror. En 1855 un almirante inglés,Lord Dundonald propuso a Su Majestad Británica eluso del azufre contra los rusos en la Guerra deCrimea, pero tras largo debate la propuesta fue dese-chada por el gobierno inglés, por considerar a la gue-rra química horrible y no honorable. También se re-chazaron sugestiones parecidas durante la Guerra Ci-vil de los Estados Unidos. Pero los posteriores usos,pronto desechados por ineficaces por el ejército bri-tánico, del ácido pícrico y la lidita en la Guerra de losBoer, hacen pensar que la tecnología de la época aúnera insuficiente. Después de la Guerra dejos Boer sefirmaron en La Haya, en 1899 y 1907, resolucionesprohibiendo "el uso de proyectiles cuyo único objetofuera la difusión de gases asfixiantes". Los términosde tal acuerdo eran demasiado específicos. Así empezóla historia moderna de la guerra química, durante laPrimera Guerra Mundial. El 22 de abril de 1915 los alemanes lanzaron sobrelas líneas francesas en Ypres una nube de gas de cloro,matando a más de 5.000 soldados y produciendo otras10.000 bajas. El desastre fue tal que la línea del fren-te se quebró, abriendo a los alemanes el camino delCanal de la Mancha. Pronto empezaron las técnicasde defensa y a fines de abril de 1915 los Aliados inau-guraron el uso de máscaras antigás en los frentes decombate. Se inició una escalada continua de gases tó-xicos y técnicas paliativas, que culminó con el uso ma-sivo del mortífero gas de mostaza (iplirita). Aunqueéste no fue usado hasta la última parte de la guerra,se estima que produjo 400.000 bajas. Se calcula queen total ambos bandos insumieron 124.200 toneladasde gases tóxicos en la contienda. Los horrores de la guerra química y la presencia enlos países europeos de miles y miles de veteranos ga-seados, inválidos condenados a una supervivencia dehospital, impactaron de tal modo a la opinión públicainternacional que se convocó a la Conferencia que enGinebra en 1925 convino la prohibición de todo usode gases asfixiantes, venenosos e incapacitantes. El
  • 19. 20 Protocolo de Ginebra fue firmado por 32 naciones —entre las que no estaban ni Japón pero sí los Esta- dos Unidos— y abiertamente violado aún antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial: en 1936 las tropas de Mussolini emplearon el gas de mostaza con- tra los etíopes durante la Campaña de Abisinia. Dos particularidades caracterizaron los avances dela, guerra química y biológica durante la Segunda Guerra Mundial: los tremendos progresos, científicos y tecnológicos que produjeron los países en conflictoy su no utilización en los campos de batalla europeos.Años antes del comienzo de la guerra se empezó a desarrollar en Alemania un tipo de gases más mortí-fero de los conocidos hasta ahora: los gases neuro- tóxicos. Estos gases son dos órdenes de magnitud másletales que los utilizados en la Primera Guerra y ade-más carecen de olor. El primer descubrimiento fueaccidental: tratando de conseguir insecticidas más po-derosos, el doctor Gerhard Schrader, investigador delas industrias I. G. Farben, sintetizó un poderosotóxico u órgano fosforado, que fue manufacturadocon el nombre de tabún. En 1938 sintetizó un gasaún más tóxico, el sarín, que mata paralizando el sis-tema nervioso; en 1944 logró el tercer gas neurotóxi-co, el más terrible, el somán. Era demasiado tarde . . .A todo esto también en los países aliados contra elEje se investigaba en el tema. En 1943 el Office of Strategic Services (O.S.S., ser-vicio de informaciones predecesor de la C.I.A.) in-formó a la Junta Suprema de Comandantes que losalemanes podían efectuar un ataque con armas bioló-gicas. Ese mismo año se abrieron las instalaciones deFort Detrick, por muchos años el centro fundamentalde las investigaciones estadounidenses en guerra quí-mica y biológica. De las potencias en guerra fue el Japón la que nose limitó a la investigación de laboratorio en el tema.Además de centros de investigación en guerra quími-ca, como la Escuela de Guerra de Narashino, contócon campos de prueba, donde se experimentaba sobrevíctimas humanas. En un artículo aparecido en 1955 en la revistaBungei Shunju, Hirosh Akiyama, que trabajó en el
  • 20. 21 centro de investigación, relata cómo murieron entre 1.500 y 2.000 cobayos humanos, infectados con gér- menes de cólera, tifus y peste bubónica. ¿Por qué las armas químicas y biológicas no fue-ron utilizadas en los campos de batalla de Europa nientre los Estados Unidos y Japón? La respuesta esparecida a la de por qué pierden valor las armas nu-cleares estratégicas ante la paridad de "poder de di-suasión" entre las grandes potencias: el desencadenartales armas entre partes igualmente capaces de utili-zarlas se vuelve fatal para todas ellas. Hay que teneren cuenta que el uso de armas químicas y biológicases relativamente sencillo y que, por ejemplo, menosde un cuarto kilo de toxina botulínica, conveniente-mente distribuido, alcanza para matar a toda la po-blación del mundo. Las armas químicas no causaron bajas más que ac-cidentalmente entre los ejércitos que lucharon en Eu-ropa, pero los gases tóxicos fueron empleados durantela guerra. Con Zyklon B, un gas letal también fabri-cado por las I. G. Farbenindustrie, los nazis matarona cientos de miles de judíos y opositores antinazis enlas cámaras de gas de los campos de concentración. Después de la Segunda Guerra Mundial, las armasbacteriológicas reaparecieron en la Guerra de Corea.En febrero de 1952 se denunció el uso que de ellashacían los Estados Unidos. Para comprobar estas de-nuncias se formó la Comisión Científica Internacionalpara la investigación de los hechos concernientes a laguerra bacteriológica en Corea y en China, integradapor científicos de renombre de varios países. Esta co-misión concluyó, tras una larga investigación que "lospueblos de Corea y China han servido de blanco paralas armas bacteriológicas. Estas armas fueron usadaspor destacamentos del ejército de los Estados Unidos,que utilizó para este fin muchos y variados métodos,algunos de los cuales son continuación de los métodosutilizados por el ejército japonés en la Segunda Gue-rra Mundial". Se produjo un informe de 700 páginas,presentado ante las Naciones Unidas en octubre de1962, citando el uso de moscas, piojos, mosquitos,roedores, conejos y otros animales pequeños infecta-dos con gérmenes de cólera, antrax, peste bubónica y
  • 21. 22fiebre amarilla. Los Estados Unidos refutaron los car-gos y las Naciones Unidas nunca se pronunciaron.Egipto utilizó gases vesicantes en Yemen, desde 1963hasta por lo menos 1967.Los antecedentes Cuarenta años duró la soledad, el cruel aislamientoen que vivían los militares y científicos del Army Che-mical Corps (ACC), ignorados por el Estado Mayor,despreciados por las universidades importantes y ame-nazados cotidianamente con su disolución como orga-nismo. Hartos ya de tantas postergaciones, decidieronen 1959 pasar a la ofensiva lanzando en combina-ción con la Armed Forces Chemical Association —engrupo de militares e industriales directamente subven-cionados por las principales corporaciones químicasnorteamericanas— una campaña publicitaria denomi-nada Operación Cielos Azules. Era el momento delauge de los psicofármacos, y por radio y televisión yla prensa escrita estos profetas de la guerra químicapredicaron el evangelio de las armas incapacitantes,con su slogan hacia una guerra sin muerte. Los gru-pos de presión parlamentarios de la industria químicacompletaron el movimiento de pinzas (la muy impor-tante Comisión de Ciencia y Aeronáutica de la Cá-mara de Representantes se puso de su lado) y en1961 el Army Chemical Corps se vio súbitamentesumergido en dólares, constituyéndose en el núcleocentral de un programa interdisciplinario en "Chemi-cal and Biological Warfare" (Guerra Química y Bio-lógica). De ahí en más, nadaron literalmente endinero. El presupuesto inicial (1961) fue de 57 mi-llones de dólares; en 1965 había ascendido a 155millones, pero esta cifra es parcial ya que en con-cepto de adicionales había recibido otros 117 mi-llones. En 1969, el monto de adicionales había sidocandorosamente sumergido en el rubro de secreto mi-litar. Y además de este presupuesto líquido, están losfondos suplementarios para la construcción de edifi-cios y su equipamiento. El instituto más importante—y más publicitado— del Army Chemical Corps eraFort Detrick, en Maryland, que ocupaba un área de
  • 22. 231.300 acres y tiene un complejo edilicio evaluado en75 millones de dólares. De acuerdo con el folleto edi-tado por Fort Detrick para atraer investigadores, elestablecimiento era "una de las granjas de animalesmás grandes del mundo" donde "los equipos para es-tudiar los organismos patogénicos (serán) los mejores<^el mundo". A fines de 1970, Fort Detrick fue des-mantelado como parte de la campaña con que el go-bierno del presidente Nixon pretendió publicitar susaperturas pacifistas. Lo peculiar de Fort Detrick no residía en su tamañoni en sus equipos. Mientras un reducido número desus 600 científicos trabajaban en temas de microbio-logía básica, el resto del equipo se dedicaba a pro-gramas que tenían la cualidad de invertir el principiofundamental de la medicina y la salud pública: en for-ma coordinada se buscaba reforzar, perfeccionar, lacapacidad patogénica de ciertos microorganismos cui-dadosamente elegidos; y en los casos en que se in-vestigaba la producción de vacunas protectoras contraciertas infecciones, los resultados eran del más clasi-ficado secreto militar. Sólo el 15 por ciento de losresultados científicos recogidos anualmente en FortDetrick aparecieron publicados en revistas científicasconvencionales, accesibles. El resto forma parte de laliteratura secreta administrada por el Departamentode Defensa (D.O.D.) y sólo accesible en parte paraotras agencias gubernamentales y firmas que realizantrabajos para el gobierno.Microbios a medida La gran mayoría de las enfermedades humanas yanimales de etiología conocida son producidas poragentes biológicos, virus, rickettsias, hongos, proto-zoarios y nematodes. La importancia de las enferme-dades infecciosas en la medicina reside precisamenteen su enorme incidencia y en la contagiosidad. Si bienel desarrollo de la quimioterapia y de las técnicas deinmunización han permitido, junto a los avances dela ingeniería sanitaria y el control de insectos trans-misores, eliminar ciertas infecciones, curar otras y, engeneral, reducir grandemente la mortalidad y morbi-
  • 23. 24 lidad, el problema de las enfermedades infecciosas per- siste. El porcentaje total de enfermedades causadas por agentes microbianos no ha decrecido, y han prolifera- do nuevas infecciones de muy difícil tratamiento. Para que un microorganismo pueda ser utilizado como arma de guerra, tiene que ser altamente infec- cioso, conservar su virulencia y su capacidad multi- plicativa durante el almacenamiento, transporte y di- seminación; debe ser resistente a las condiciones ex- tremas que le esperan una vez diseminado; la tasa de inactivación espontánea debe ser mínima y la estabi- lidad genética máxima, para no retromutar a formas convencionales; y, finalmente, debe ser factible su cultivo en gran escala. Fort Detrick se ocupaba, en síntesis, en seleccionar ciertas enfermedades tácticamente apetecibles para un enemigo y en forma meticulosa —una verdadera in- geniería de la infección— manipulaba su agente causal hasta convertirlo en un arma biológica, a la vez desa- rrollaba vacunas para proteger a los soldados norte- americanos. La aerobiología Fort Detrick fue uno de los principales centros de investigación en el área de la aerobiología, que es algo así como el estudio de los mecanismos de infección por vía inhalatoria. La aerobiología es especialmente im-^ portante para la guerra biológica, porque la idea de vehiculizar agentes infecciosos por medio de aerosoles —suspensión de pequeñas partículas en el aire— está desplazando los métodos convencionales para transmi- tir enfermedades. El análisis estadístico de los recur- sos clásicos de infección masiva —por ejemplo, el en- venenamiento o la contaminación de fuentes de agua o sistemas de ventilación cerrados— ha demostrado que el número de personas simultáneamente afectadas por la enfermedad es relativamente pequeño y que las po- sibilidades de contrarrestar la maniobra son nume- rosas. Por el contrario, utilizar el aire como vehículo ofrece una masividad excepcional a la vez que hace muy difícil una respuesta sanitaria rápida y efectiva. Muchas de las enfermedades infecciosas se transmi-
  • 24. 25ten normalmente por vía aérea. El resfrío común, lasinfluenzas, infecciones mico ticas como la coccidioido-micosis, son unos pocos ejemplos que ilustran la efec-tividad de la puerta de entrada respiratoria. Las en-fermedades virales respiratorias son, como grupo, res-ponsables de la mitad o más de las enfermedadesagudas que aquejan al hombre y del 30 al 50 porciento del ausentismo al trabajo de adultos. En las pocas ocasiones en que los científicos deFort Detrick emergieron de sus laboratorios secretospara asistir a congresos técnicos, mostraron una es-pecial predilección por las conferencias multidiscipli-narias sobre infecciones respiratorias, donde casi todoslos trabajos versaban sobre técnicas de aerosolizacióny desarrollo de infecciones por puertas de entrada noconvencionales. Por ejemplo, les interesaba la obten-ción de aerosoles microbianos de gérmenes normal-mente infecciosos por otras vías. Es muy ilustrativo elcaso de la infección de monos con aerosol conteniendoRickettsia rickettsii, el organismo responsable de laterrible fiebre moteada de los montañas Rocallosas, yla infección con aerosol con virus de la fibre amarilla. El virus de la fiebre amarilla cumple normalmenteun ciclo en el que interviene un reservorio —el hom-bre o el mono enfermo— y un vector, el mosquitoAédes aegypti. El hombre enfermo se convierte en undador de virus, que el mosquito transporta infectandoal picar. La profilaxis clásica de la enfermedad con-siste en vacunar a los habitantes de una zona endé-mica y exterminar al mosquito. Es decir, en la formanatural de la enfermedad, la infección respiratoria noexiste. Fort Detrick la inventó. Desde el punto devista clínico, el tipo de puerta de entrada utilizadopor un microorganismo dado puede o no afectar eldesarrollo ulterior de la enfermedad. De por sí, élutilizar una nueva vía de acceso confunde radicalmen- te la sintomatologa clínica y convierte, en el caso dela infección por vía respiratoria, a cada enfermo en unpotencial diseminador —a través de las expectoracio- nes y la tos o el estornudo, clásicos aerosoles bio- lógicos. En Fort Detrick se enfermó hace años un técnico de laboratorio, de una fulminante peste bu- bónica de forma pulmonar. Si bien por varios años
  • 25. 26se mantuvo el sumario en secreto, como informaciónclasificada, el Departamento de Estado finalmente re-conoció que la persona trabajaba en un laboratoriodonde se perfeccionaban aerosoles de Pasteurella pes-tis, la bacteria causante de la peste bubónica. La for-ma pulmonar de la peste, invariablemente mortal en 1 a 5 días si no se inicia inmediatamente el trata-miento específico con antibióticos es sensacionalmentecontagiosa y es la más temida porque prescinde de larata como vector; por otra parte, su sintomatología estan diferente a la de la peste bubónica ganglionar quelos médicos —si no sospechan la posibilidad de unainfección por P. pestis—, encuentran muy difícil lle-gar al diagnóstico (y por ende al tratamiento) con larequerida celeridad.Posibilidades biológicas Los manuales no clasificados del ejército norteame-ricano sobre guerra biológica, los folletos del Departa-mento de Defensa y de Fort Detrick utilizados paraatraer y reclutar investigadores y las publicaciones paramilitares permiten obtener una idea del tipo de en-fermedades consideradas útiles por el Pentágono. To-das son invalidantes, algunas con períodos agudos degran mortalidad, otras con tendencia a una cronicidadsiderante. Entre los organismos estudiados y presumiblementeen primera línea de utilidad, están los causantes de labrucelosis, la tularemia, la fiebre moteada por las Mon-tañas Rocallosas, la psitacosis, la coccidioidiomicosisy el botulismo. La magnitud de los proyectos de gue-rra química y biológica y la enorme cantidad de dinerodisponible hicieron muy popular en el ambiente cien-tífico norteamericano, tanto industrial como universi-tario, el tema de la guerra biológica. La cooperación einterrelación entre organismos militares y otros cen-tros de investigación comenzó cuando el Army Che-mical Corps transfirió al Servicio de Salud Pública uncuantioso subsidio, que aseguró la ayuda de esta úl-tima institución a proyectos clasificados "de interésnacional". Poco tiempo después, la National Acade-my of Sciences, el organismo más prestigioso e im-
  • 26. 27portante de la ciencia norteamericana —inspirada porel Servicio de Salud Pública y presionada por ciertosgrupos de la American Chemical Society y de la Ame-rican Society for Microbiology— inició la colaboracióncon el Departamento de Defensa y abrió una serie deoportunidades para investigaciones en guerra biológicay química, muy bien remuneradas, para atraer talentoa Fort Detrick. Una vez que la Academia estableció el contacto, lasuniversidades norteamericanas se abalanzaron sobreesta jugosa fuente de fondos y se formó así una enor-me red de laboratorios que, funcionando en diferentesinstituciones, dependían económica y temáticamentede Fort Detrick. Pennsylvania State University esta-ba enteramente dedicada al D.O.D. John HopkinsUniversity, por ejemplo, recibió entre 1955 y 1963más de un millón de dólares dedicados a estudiar lapatología y la clínica de enfermedades de potencial usocomo agentes de guerra química y biológica y la eva-luación de ciertas respuestas inmunológicas y clínicasa toxoides y vacunas. Estas investigaciones, que pro-seguían hasta 1967, no eran comentadas en los semi-narios normales de la universidad, y sus resultados nose publicaron nunca en las revistas científicas habi-tuales. El Centro Médico de la Universidad de Dukeha estado trabajando desde hace 10 años en la pro-ducción de una vacuna contra el Coccidiodes immitis,y solo parte de los hallazgos ha sido publicada. EnStanford, la totalidad de los proyectos relacionadoscon G. Q. B. son clasificados. Varios grupos delM.I.T., Michigan State University, Ohio State Univer-sity, University of Minnesota y University of Chicago,están subvencionados por proyectos de defensa peropueden publicar en los canales convencionales. Unode los medios más atrayentes para desviar talento yrecursos a la investigación sobre guerra química ybiológica es el de ofrecer becas para doctorado a es-tudiantes graduados. Importante como es la contribución de las univer-sidades al desarrollo de la guerra química y biológica,más de la mitad del dinero invertido con este propó-sito es otorgado a firmas industriales y de centros deinvestigación independientes, como la Arthur D. Lit-
  • 27. 28tle, Inc., que son considerados como la más prolíficafuente de nuevos compuestos y agentes químicos.Nuevamente J. F. Kennedy El cientificismo del malogrado presidente Kennedyprodujo otro proyecto, denominado Agüe, con un pre- supuesto inicial de 30 millones de dólares anuales quecontemplaba la investigación y desarrollo de produc- tos tóxicos para plantas, a ser utilizados en guerras decontrainsurgencia. Las ventajas de estos productos aparecen expuestas en detalle en el Manual del Ejército NorteamericanoTM 3-216, "Biología Militar y Agentes Biológicos",en el que se describen a los productos químicos defo-liantes y herbicidas como dotados de "un alto poderofensivo para destruir o limitar seriamente la produc-ción de alimentos agrícolas y para defoliar vegeta-ción". Agrega que "no existen recursos defensivosprobados contra estos compuestos. Cuando los sínto-mas aparecen en las plantas tratadas, nada puedehacerse para evitar la destrucción. Los productos sondetoxificados en el suelo después de un período devarias semanas o meses". Otro malogrado dirigente de pueblos libres, el pre-mier survietnamita Ngo Dinh Diem, fue el inspiradordel uso masivo de estos agentes químicos. Los norte-americanos comenzaron en 1961 un plan de defolia-ción de Vietnam del Sur, cuyo objetivo táctico era ladestrucción de las selvas utilizadas por el Frente deLiberación Nacional como refugios, bases de opera-ciones militares y sitios de emboscada. El pobre Diem .tenía otras ideas del respecto, y no cesaba de repetir,en un show bien estudiado lleno de mapas y cifras,que la destrucción de la selva no era lo importante.Lo que Diem quería era la destrucción sistemática detodos los campos cultivados en zonas de influencia delFrente de Liberación Nacional. Después de muchoinsistir —ningún visitante norteamericano podía evi-tar, en Saigón, el show de Diem— accedieron a llevaren cada vuelo de rociamiento con gases fitotóxicos, unoficial survietnamita responsable, encargado de iden-tificar y ordenar el tratamiento de cultivos en zonas
  • 28. 29dominadas por el FLN. Fue entonces cuando RogerHilsman, jefe de Inteligencia del Departamento de Es-tado y Secretario Asistente para Asuntos del LejanoOriente durante la administración Kennedy, se opusoa la utilización de aviones y pilotos norteamericanosporque las "repercusiones políticas a la larga seríantales que dejarían sin valor las posibles ventajas tác-ticas" de la defoliación, ya que la guerra fitotóxica era"muy reminiscente de la guerra de gases".Pentágono I Pero el Pentágono, con su clásica indiferencia porla opinión y las órdenes de las autoridades civiles, sededicó a entrenar pilotos survienamitas que tomaron asu cargo los programas de guerra química, utilizandoaviones norteamericanos repintados con los colores deVietnam del Sur. Cuando en febrero de 1962 la Unión Soviética acu-só a los Estados Unidos de estar utilizando recursosde guerra química en Vietnam, el New York Timesrechazó los cargos aduciendo que sólo se considerabanobjetivos militares las selvas y los pastizales, y quepilotos norteamericanos no intervenían en operacionescontra sembradíos. La contestación era técnicamentecorrecta, pero se olvidaba del informe semioficial apa-recido en la revista Newsweek de fines de noviembrede 1961, donde se explicitaba que instructores norte-americanos de las Fuerzas Especiales estaban instru-yendo a pilotos vienamitas en el uso de agentes quí-micos que podían destruir instantáneamente cultivosde arroz o de cualquier otra planta, para ser utiliza-dos contra las bases agrícolas del Frente de LiberaciónNacional. Como hasta 1961 toda la investigación sobre herbi-cidas provenía de terrenos experimentales situados enlas zonas templadas del hemisferio norte, especial-mente en los Estados Unidos, Gran Bretaña, Alema-nia y Suecia, poco o nada se sabía sobre el efecto delos fitotóxicos en terrenos y vegetaciones como lasexistentes en Vietnam. El Pentágono, urgentementenecesitado de información, concibió entonces la ideade instalar centros de investigación en herbicidas en
  • 29. 30otros países asiáticos, del mismo clima y tipo de terre-no que Vietnam pero sin guerrillas molestas. Este pro-yecto del Pentágono fue enfáticamente combatido porel Departamento de Estado, a través del embajadorplenipotenciario Averrel W. Harriman, pero pese a laoposición se materializó a los pocos meses en forma deuna serie de centros secretos, muchos de ellos en Tai-landia, país en el que se los engloba en un proyectodenominado en código Ocunus Defoliation Test. Des-de de 1964, es incesante el uso de estos centros tailan-deses, en dos regiones que comprende jungla tropicalperenne seca y bosques secundarios con vegetaciónachaparrada, para la experimentación de fitotóxicos. Como el resto de la aventura vietnamita, el pro-grama de defoliación norteamericano tuvo orígeneshumildes. En noviembre de 1961, se utilizaban seisaviones de transporte de tropas C-123, reacondiciona-dos y provistos de tanques externos de fumigación ca-paces de transportar 10.000 libras de defoliante —casi5.000 kilogramos—, cantidad necesaria para rociar120 hectáreas con la concentración máxima de 28 li-tros por hectárea. Estos aviones, que utilizaban comobase el aeropuerto militar de Clark Field, en las Fili-pinas, efectuaron 60 vuelos entre noviembre y diciem-bre de 1961 y 107 misiones en 1962. El nombrede guerra de la unidad de rociamiento era entoncesOperative Ranch Hand y su comandante, el mayorRalph Dresser de la Fuera Aérea, le comentó una vezal corresponsal de la revista Flying (el órgano de pren-sa de la industria aeronáutica norteamericana) que suequipo era el más odiado en todo Vietnam. A pesarde su modestia inicial, en el 1967 el programa de defo-liación tenía asignados —conocidos— 60 millones dedólares anuales y contaba con una flota mucho másnumerosa de C-123 y con 18 supertanques a reacción.Y con dinero de misterioso origen, el proyecto adqui-rió para 1967 un total de 60 millones de dólares enherbicidas y defoliante no clasificados, cantidad quealcanza para 12.000 raids de C-123, es decir, pararociar 1.440.000 hectáreas, la mitad de la superficiearable de Vietnam del Sur. Esta compra desmesuradade herbicidas significó, según la revista Business Week,que las industrias dedicadas a este rubro tenían ase-
  • 30. 31gurada la venta de su producción por cuatro años, yque la prioridad del abastecimiento militar traeríaproblemas a los productores agrícolas norteamerica-nos, que habían experimentado una situación similaren 1964, cuando era casi imposible conseguir 2,4,5-Ty 2,4-D, dos de los herbicidas más utilizados en losEstados Unidos.Entre lo útil y lo agradable A principios de 1968, los corresponsables acredita-dos ante el Pentágono recogieron las razones por lascuales el comando militar norteamericano decidió de-sarrollar la guerf& fitotóxica: la necesidad de realizarexperimentos de defoliación en zonas de jungla densa,las necesidades tácticas de la infantería combatienteen Vietnam, que considera la defoliación sistemáticacomo la única manera de terminar con el constantepeligro de las emboscadas en senderos y caminos sel-váticos y, por último, a la presión monstruosa ejercidapor el Army Chemical Corps, que a toda costa queríavender al ejército los inventarios completos, en el ru-bro herbicida, de ciertas firmas industriales. No esningún secreto que las principales productoras de her-bicidas son la Dupont de Nemours y la Dow Chemical—la misma firma que manufactura y distribuye elnapalm. El otro lado de la historia se deja entrever en elinforme presentado por Roger Hilsman al Comité deDefensa de la Cámara de Representantes, cuando co-mentando su inspección de zonas de combate defolia-das, expresó textualmente: "Las hojas no estaban, pero permanecían las ramasy los troncos. Pero ( . . . ) no son las hojas ni los tron-cos lo que los guerrilleros utilizan como escondite,sino las curvas del camino, las alturas y los valles.Más tarde, el decano de la Misión Militar Australianaen el Vietnam del Sur, coronel Serong, me indicó quela defoliación en realidad favorece a las emboscadas,porque cuando hay vegetación cerca del camino lossoldados atacados pueden buscar protección en ella,pero cuando ha sido destruida, los guerrilleros tienenun campo de fuego mucho mayor."
  • 31. 32Los herbicidas Los tres herbicidas básicos utilizados en Vietnamdel Sur son los siguientes: a) agente naranja, mezclapor partes iguales de esteres n-butilos de 2,4-D y2,4,5-T, para defoliaciones de selva; b) una combi-nación de picloram y 2,4-D en un solvente poco volá-til especial para control de arbustos y que requiere—en aplicaciones civiles— una técnica muy cuidadosay precisa para evitar destrucciones masivas de vegeta-ción, y c) el agente azul, o ácido cacodílico, un herbi-cida arsenicado empleado en Vietnam del Sur paradestruir arrozales y en Estados Unidos para el controldel pasto. Esta lista escueta, publicada por el Pentágono, re-sulta ampliamente superada por la que dio a conocerla Associated Press en marzo de 1967, que conteníaen su mayor parte productos nombrados por sus de-nominaciones en código. Mientras el Pentágono in-siste en que estos productos no son tóxicos para elhombre ni sus animales, la información química habi-tual dice lo contrario. El ácido cacodílico, o agenteazul, es un ácido orgánico arsenicado que tiene un54,29.por ciento de arsénico, según el Merck Index ofChemicals and Drugs, y cuya letalidad en perros esconsiderable: la dosis letal media es de 1 gramo porkilo peso. Es precisamente por esta extrema toxicidadque, en el uso civil, la aplicación de ácido cacodílicorequiere la colaboración de pilotos muy experimenta-dos, ya que se .debe evitar la contaminación de fruta-les y otros vegetales, según lo advierte Alden Croft,profesor de la Universidad de California, en su texto"The Chemistry and Mode of Action of Herbicides".Los compuestos 2,4-D y 2,4,5-T también requierenuna cuidadosa aplicación, pues se trata de fitotóxicosinespecíficos que según la dosis, destruyen una granvariedad de árboles y plantas. Estos compuestos —áci-dos diclorofenoxiacético y triclorofenoxiacético, res-pectivamente— én pequeña cantidad se comportan co-mo si fueran las hormonas normales de crecimientode las plantas, induciendo el crecimiento de tallos, raí-ces, hojas, la floración, la fructificación, la maduracióny la caída de los frutos y las hojas. En cantidades ma-
  • 32. 33yores, estos derivados del ácido fenoxiacético son ve-nenos potentísimos, pues provocan en las plantas unaexplosión de crecimiento: los tejidos vegetales creceny se diferencian en minutos, desenfrenadamente, cum-pliendo en poco más de un día su ciclo vital, para ter-minar marchitándose y muriéndose por el enormegasto metabólico. La falta de especificidad de estoscompuestos y su gran potencia hace que una fumiga-ción ineficiente determine una masiva destrucciónvegetal en una vasta zona. Por otra parte, como lafumigación se efectúa a baja altura, en zonas de co-rrientes aéreas variables, es necesario tener un máximode cuidado a fin de evitar la dispersión y el desplaza-miento del tóxico. Pero los detalles de las operacionesde rociamiento que ofrecen los pilotos del proyectoRanch Hand no dejan ninguna duda sobre el particu-lar: como deben volar tan bajo, sus aviones son so-metidos a un intenso tiroteo desde tierra, que losobliga- a ejecutar maniobras evasivas constantementey en momentos de peligro mayor, deben expulsar en30 segundos su cargamento de 3.700 litros de herbi-cida para retomar altura y escapar de los proyectilesde rifle y ametralladora liviana que los reciben al volarsobre los pueblos. Es decir, que una operación de fu-migación de sembrados con herbicidas resulta unaaventura peligrosa, que impide hacer las cosas conmucho cuidado y donde la requerida parsimonia delpiloto se reemplaza por un sálvese quien pueda. El re-sultado es una ciega diseminación de tóxicos sobre unárea muy amplia y en muchos casos, como las emer-gencias tan comunes, las concentraciones de compues-tos químicos rociados llegan a niveles inauditos. Losmismos norteamericanos experimentaron estos azaresde la fumigación cuando el rociamiento poco cuida-doso de un área militar provocó la defoliación de latotalidad de la plantación de caucho de la Michelin,cerca de Saigón, con un costo estimado de 87 dólarespor árbol para el erario público norteamericano. En 1961 sólo se hablaba de defoliación de selvas.Recién en marzo de 1966 el Departamento de Estadoreconoció oficialmente que 20.000 acres de cultivoshabían sido deliberadamente tratados con herbicidas.Sin embargo, un despacho desde Saigón aparecido en
  • 33. 34el New York Times, elevaba a 52.000 hectáreas eltotal de sembradíos tratados con fitotóxicos desde1962. En febrero de 1962 el Pentágono informó, através del Departamento de Defensa, que se habíanutilizado suficiente cantidad de fitotóxicos como parafumigar 386.000 hectáreas, pero que como muchasáreas fueron repetidamente tratadas, el "área total dedefoliación es significativamente menor". Si bien este informe no especificaba la cantidad dehectáreas defoliadas y la cantidad de cultivos destrui-dos, el general John P. McConnell, el entonces jefe deEstado Mayor de la Fuerza Aérea, declaró en 1967,.ante el Senado, que del millón de acres tratados desde1962, 60.000 hectáreas correspondían a sembradíos.Estas cifras contrastan con las presentadas por el pro-fesor Yoisi Fukushima, presidente de la Sección deAgronomía del Consejo Nacional de Ciencia del Japón,que realizó en 1967 un estudio sobre la campaña defo-liativa norteamericana en Vietnam del Sur. Según Fu-kushima, los ataques norteamericanos con herbicidas ydefoliantes habían destruido, hasta entonces, más de1,6 millones de hectáreas de sembradíos y tierra ara-ble, con un saldo de 1.000 campesinos muertos y másde 13.000 cabezas de ganado envenenadas. Una nueva generación de defoliantes está siendoya utilizada en Vietnam. El corresponsal del NewYork Times en Vietnam, Charles Mohr, anunció el 17 de octubre de 1967 que se estaba utilizando unanueva droga defoliante en el sudeste de Laos, paracontrarrestar la infiltración de guerrilleros a lo largode la Senda de Ho Chi Minh. Este nuevo tóxico, segúnlos informantes de Mohr, es especialmente efectivopor la rapidez de su acción y por su prolongada per-manencia en el suelo después de aplicado. Es posible—Mohr no lo identificó en su nota— que el nuevofitotóxico aludido sea el Tordon 101, el agente blancodesarrollado por la benemérita Dow Chemical Co.,comentado elogiosamente en el Technical AbstractBulletin del 1? de julio de 1965. Entre los agentesbiológicos más efectivos contra plantas se destacan loshongos. La trágica Hambruna de las Papas que desvas- tó Irlanda en 1840 se debió a una epidemia de mil-diu, una enfermedad de las papas causada por el
  • 34. 35hongo Phytophtora infestants. Los esporos de los hon-gos son arrastrados por el viento, la lluvia, los ríos ypor insectos, animales y restos de plantas; pequeñascantidades de esporos pueden infectar áreas muy ex-tensas. Una de las pestes más dañinas del trigo estácausada por el hongo Puccinia graminis tritici; entrelos proyectos conocidos del Departamento de Agri-cultura de la Universidad de Minnesota está la eva-luación de diversas cepas de este hongo en sú viru-lencia y aplicabilidad militar. Otra peste muy útil esla enfermedad del arroz causada por el hongo Piricu-laria oryzae. En 1966 el ejército otorgó a una investi-gadora de Fort Detrick la Medalla del Servicio Dis-tinguido —la condecoración más alta a que puedeaspirar un civil en los Estados Unidos— por el desa-rrollo de cepas especialmente virulentas de hongos queatacan el arroz en tiempos récord.Los efectos de la defoliación La totalidad de los datos científicos existentes sobrela persistencia y metabolización de los herbicidas pro-venían, hasta la guerra de Vietnam, de estudios reali-zados en suelos norteamericanos o europeos.. Mientrasque en esas regiones los microorganismos del suelodan cuenta muy rápidamente de los herbicidas, des-componiéndolos o alterando sus moléculas hasta hacer-las inofensivas —el proceso de detoxificación— hayuna creciente evidencia que en los barros anaeróbicosde los fondos de los pantanos y arrozales vietnamitasnada de esto ocurre, y que los compuestos quedan portiempo indefinido ejerciendo su acción tóxica. Quiensin duda tiene datos sobre el particular es el Pentá-gono, que recoge información de sus campos experi-mentales asiáticos, pero en el informe ofrecido a laprensa en enero de este año, se hacía hincapié a queen base a la experiencia norteamericana, no se corríaningún riesgo de alterar gravemente la ecología por eluso de los herbicidas en cuestión. Arthur W. Galston,profesor de Biología en la Universidad de Yale y actualpresidente de la Sociedad Botánica de Norteamérica,puntualizó así sus objeciones puramente científicas aluso militar de herbicidas en Vietnam:
  • 35. 36 1. Algunos de los herbicidas utilizados, como el áci-do cacodílico, son suficientemente tóxicos para elhombre como para prohibir su uso indiscriminadosobre áreas pobladas. Otros, como los derivados delácido fenoxiacético, son poco tóxicos en pequeñasdosis —las utilizadas en Estados Unidos con fines ci-viles— pero la exposición repetida a los mismos, yen las altas concentraciones utilizadas en Vietnam,provocan en el hombre lesiones cutáneas, oculares yrespiratorias cuya evolución se desconoce. 2. Algunos de los productos químicos utilizadosen Vietnam, como el picloram, tienen una vida mediaen el suelo que es excesivamente larga. La Dow Che-mical, que lo manufactura, informa que sólo el 3 porciento desaparece —en suelos norteamericanos— a los400 días. Es decir, que la falta de detoxificación efec-tiva en el suelo vietnamita permite producir un efectodesorbitado sobre las áreas rociadas. 3. Aun si fueran totalmente inocuos y se detoxi-ficaran rápidamente, los efectos del uso continuado yrepetido de derivados del ácido fenoxiacético tendránefectos terribles en la ecología del habitat selvático.La estabilidad del suelo depende de la flora micro-biana, que produce sin cesar sustancias que cemen-tan entre sí a partículas elementales de tierra, hastaformar terrones unitarios. Con las defoliaciones ma-sivas, la fotosíntesis cesa y la alimentación de losmicrobios, provista por sustancias nitrogenadas secre-tadas por las raíces, se interrumpe. En estas condicio-nes, el suelo pierde cohesividad, se hace inestable bajolluvias intensas como las de Vietnam, y el resultadoes la movilización de grandes capas fértiles a los ríos. 4. La defoliación de las selvas altera totalmentelos ciclos vitales de insectos, roedores y mamíferospequeños, que a su vez resulta en la alteración totalde los mecanismos naturales que hacen posible larealización exitosa de labores agropecuarias, tornandoa su vez el lugar altamente vulnerable a epidemiasy epizootias.
  • 36. 37Peste bubónica, importación y exportación En 1964, Vietnam del Sur exportaba 49 millonesde toneladas de arroz, en 1968, debió comprar 800.000toneladas al Departamento de Agricultura de los Es-tados Unidos para solucionar parcialmente la escasezdel grano en ciertas zonas del país. El 3 de diciembre de 1967, el New York Times dioa conocer el informe del Comando de Defoliación delI I I Cuerpo de ejército norteamericano —que operaen la zona norte del Vietnam del Sur— donde seasegura que 40.800 hectáreas han quedado sin ras-tros de vegetación después de campañas de rocia-miento reiterado para evitar la repoblación vegetal. La Organización Mundial de la Salud, en su in-forme de enero de 1968, indica que las enfermedadespor carencia vitamínica —beri beri, ceguera nocturna,anemias— son ya masivas en Vietnam del Sur. Porotra parte, denuncia la aparición de enfermedades in-fecciosas como la peste bubónica en tal número quese corren riesgos de epidemias masivas. La malnutri-ción ¿n la población civil, concluye el informe, hallegado a un punto nunca visto en el país con ante-rioridad. ¿Quiénes sufren los efectos de la defolia-ción? Como los norteamericanos saben por su do-lorosa experiencia, no son las Fuerzas de LiberaciónNacional las afectadas. Los viejos, los inválidos, losniños, los lactantes, las embarazadas y las parturientasconfiguran el grupo directamente afectado por la li-quidación sistemática de los sembradíos. Sin embargo,la campaña sigue, y el número de zonas devastadaspor agentes químicos continúa el ascenso. La asime-tría de la guerra de Vietnam se muestra aquí también:el único objetivo militar alcanzable por los norteame-ricanos es la población civil, a quien diezma y con-vierte simultáneamente en enemiga. El objetivo mi-litar del Frente de Liberación es el ejército norteame-ricano, a quien diezma y confunde. El FLN mata ene-migos, los norteamericanos fabrican Vietcongs.
  • 37. 38Defoliación y malformaciones fetales Mientras la defoliación continuaba en Vietnam, elFrente Nacional de Liberación y el Gobierno Provi-sional Revolucionario de Vietnam del Sur luego, de-nunciaban una y otra vez que en las áreas rociadas con2,4,5-T la incidencia de recién nacidos con deformi-dades y de abortos de fetos monstruosos había subidoalarmantemente. En tanto la prensa norteamericana yeuropea callaba esas denuncias o las englobaba en lacategoría degradante de "propaganda", el NationalCáncer Institute de los Estados Unidos había encar-gado en 1966 a los Bionetics Research Laboratoriesuna empresa norteamericana dedicada a efectuar in-vestigaciones básicas y tecnológicas por cuenta de ter-ceros, la realización de un estudio sobre el posibleefecto teratogénico (productor de malformaciones fe-tales) de los defoliantes. Estas investigaciones ultra-secretas arrojaron resultados positivos: el 2,4,5-T esaltamente teratogénico para los animales de experi-mentación. Pese a que en 1968 la Federal Drug Ad-ministration y el National Cáncer Institute habíansido ya oficialmente notificados por la Bionetics acercade la teratogenicidad del 2,4,5-T, ese año se defolia-ron más de medio millón de hectáreas en Vietnam delSur. Sin embargo, una filtración informativa análogaa la que permitió el conocimiento público de los in-formes sobre Vietnam del Pentágono en 1971, causóuna gran conmoción general en los Estados Unidos,al publicarse una comunicación secreta de los Bione-tics Research Laboratories a fines de 1969. El Na-tional Cáncer Institute no tuvo más remedio queconfirmar públicamente tanto el resultado de las in-vestigaciones como el hecho de haber sido notificadocasi dos años antes. Nuevamente la opinión pública en general y loscientíficos en particular se enfrentaron con la realidadde la guerra colonial. La masacre de Mi Lai estabafresca en los titulares cuando apareció el informe so-bre la toxicidad de los defoliantes para el /feto. Lapresión política sobre el gobierno de Nixon determinóque el físico Lee DuBridge, asesor del presidente encuestiones científicas, prohibiera en abril de 1970 el
  • 38. 39uso del 2,4,5-T en los Estados Unidos, mientras elPentágono anunciaba oficialmente que no había re-cibido ninguna orden presidencial para interrumpirlos programas de defoliación en Vietnam. Una vezmás el establishment norteamericano dio una pruebade racismo a escala internacional; a las bombas deHiroshima y Nagasaki, arrojadas sobre Japón cuandola guerra estaba ya ganada, "porque los amarillos sonprescindibles" se suma ahora Vietnam, donde en for-ma indiscriminada y abrumadora se rocía con agentesdefoliantes teratogénicos objetivos civiles, mientras seprohibe su utilización en los Estados Unidos. Estaprohibición constituye una verdadera farsa, ya que lascondiciones en que se lo usa en los Estados Unidosno revisten ninguna peligrosidad, pues se lo empleacomo herbicida (no como defoliante masivo) y ja-más cerca de fuentes naturales de agua ni de po-blaciones. Confirmando las denuncias del Frente Nacional deLiberación y del Gobierno Provisional Revolucionariode Vietnam del Sur, el doctor Mathew Meselson, pro-fesor de Biología Molecular de la Universidad deHarvard, miembro de la National Academy of Scien-ces, y recipendario del premio más importante de laciencia norteamericana para la biología experimental—el U. S. National Academy Prize for MolecularBiology— visitó hospitales survietnamitas a princi-pios de 1971 y comprobó personalmente que desdeel comienzo de los programas de defoliación las mal-formaciones congénitas se acrecentaron en ese país,como puede leerse en la revista científica norteame-ricana Science (8 de enero de 1971). Sin embargo, la cuestión defoliantes no acabó ahí,ya que la decisión oficial sobre el uso del 2,4,5-Tfue impugnada por dos de las empresas que lo ma-nufacturan, la Dow Chemical Company y la HerculesIncorporated. Y sucedió algo escandaloso: se decidióapelar a la National Academy of Sciences, el organis-mo más importante de la ciencia norteamericana yuna de las corporaciones científicas de más renombrey prestigio del mundo. La Academia aceptó el papelsalomónico y comenzó por confeccionar una lista deposibles nombres para integrar la comisión encargada
  • 39. 40de fallar sobre el caso, pero al hacerlo olvidó —pe-queño detalle— de constatar si existía o no algúnconflicto de intereses entre las personas propuestasy el tema en cuestión. Sucedió que sí existía, porqueentre los panelistas propuestos había un candidatode la Dow Chemical y otro de Monsanto, dos de losproductores más importantes de 2,4,5-T. Inmediata-mente se planteó la incompatibilidad y si bien seexcluyeron a esos nombres, la presidencia de la co-misión recayó en J. G. Wilson, lo cual también sus-citó una violenta reacción ya que no son secretas susconexiones con la Hoechst Pharmaceutical Company,los Mcneil Laboratories y Procter and Gamble. Final-mente se formó un panel sin conexiones muy evidentescon los productores de 2,4,5,-T, que falló en contrala prohibición del defoliante en base a "falta de da-tos". Esto suscitó otro escándalo en la comunidad cien-tífica (ver Science, 13 de agosto de 1971) y la se-riedad de la National Academy of Sciences por primeravez pasó a ser cuestionada por mucha gente que hastaentonces suponía que constituía el paradigma y lasgarantía de juicios científicos no contaminados por losintereses corporativos.Pentágono II " . . .Los Estados Unidos no han adherido a ningúntratado, actualmente en vigencia, que prohiba, o res-trinja, el uso en guerra de gases tóxicos —o no— ohumo, o materiales incendiarios, o de guerra bacterio-lógica". Así dice el Army Field Manual 27-10 delejército norteamericano. El Departamento de Estadonunca fue partidario demasiado entusiasta de los agen-tes de guerra biológica y química, pero cuando en losprimeros meses de 1964 el Pentágono le solicitó enforma oficial que evaluara jurídicamente el uso degases no letales en Vietnam presentó un .informe ecléc-tico dando el visto bueno, pero con "limitaciones"—.De todos modos, el pedido del Pentágono había sidopura formalidad, porque desde 1962 estaba equipan-do a los soldados survietnamitas con una variedadde gases lacrimógenos perfeccionados, como simplepreámbulo a su uso en el campo de batalla en 1964.
  • 40. 41 En rigor, los Estados Unidos fueron parte y fir-maron el acuerdo de la Conferencia de Ginebra de1925 que declaró ilegal el uso en guerra de gasesasfixiantes, venenosos y de todo tipo/Lo ambiguo dela situación proviene del hecho que el Comité de Re-laciones Exteriores del Senado, en una sesión a puer-tas cerradas, se negó en 1926 a ratificar la firma delacuerdo. Era un peculiar momento en la vida políticanorteamericana, donde una nueva ola de aislacionismose hacía sentir en todo momento y cuando la LegiónAmericana, con el apoyo de la American ChemicalSociety, tenía opiniones muy definidas a favor de losarsenales químicos. En 1943, F. D. Rooselvet definió la política nor-teamericana referente al uso de gases en la SegundaGuerra Mundial: no iban a emplearse a menos que laspotencias del Eje lo hicieran primero. El mismo Ei-senhower se negó a usarlos en Corea en forma ofen-siva. Pero en 1960 tanto el Departamento de Estadocomo el Pentágono, en forma oficial, ratificaron queel objetivo del desarrollo de arsenales biológicos yquímicos era el tener un espectro de armamentos ade-cuado para responder a una acción hostil de todo tipo. En 1965, ocurrió un cambio radical en el conte-nido de las declaraciones oficiales del Departamento^de Estado: Dean Rusk y Cyrus Vanee comenzarona asegurar, reiteradamente, que los Estados Unidos"no utilizaban gases letales en Vietnam del Sur". Delos otros, sí.El caso Utter Los técnicos de psicología social del Pentágonoefectuaron uno de los mejores trucos publicitarios queregistra la historia política norteamericana, para ven-derle a la población el uso de gases en Vietnam sinque protestara por el mal olor. Fabricaron el casoUtter, que efectivamente paralizó todo tipo de pro-testa organizada de la opinión pública, mientras eluso de gases se generalizaba hasta convertirse en otrorecurso habitual de la guerra. L. N. Utter era un te-niente coronel de los Marines, que comandaba unbatallón. El 7 de setiembre de 1965, el comando ñor-
  • 41. 42teamericano en Saigón dio a conocer un comunicadode prensa anunciando que el teniente coronel Utterestaba detenido y se le había instituido un sumariopor haber autorizado el uso de 18 granadas de gas la-crimógeno en el transcurso de una pequeña operaciónde patrulla. Según la versión de New York Times, el coronelUtter había desechado la idea de usar granadas defragmentación, lanzallamas o armas automáticas paradesalojar a "sospechosos" de sus reductos, porqueéstos se escudaban con mujeres y niños. El uso de gaslacrimógeno, pues, le había parecido lo más humani-tario. La promesa de una investigación y de ser ne-cesario, un juicio, y la abundante propaganda sobrelos motivos humanitarios de la acción del teniente co-ronel Utter colmaron inmediatamente la prensa nor-teamericana. Se acusaba a Utter por no haber pedidoautorización a Westmoreland antes de ordenar el usode gases. Dos semanas más tarde, el 22 de setiembre,Westmoreland solicitaba —con una gran parafernaliapublicitaria— permiso para utilizar gases cuando suaplicación fuera más humanitaria que el uso de armasconvencionales. El New York Times, al comentar elpedido, recalcaba que Westmoreland había tenidosiempre esa autorización. El 25 de setiembre, Westmoreland anunció queno se tomaría ninguna medida disciplinaria contraUtter; se negó en lo sucesivo a discutir el caso y elsumario nunca fue dado a conocer a la prensa. En octubre de 1965, en el documento público queprodujo una compañía de consultores del TravellersResearch Center, de Hartford, Connecticut, por en-cargo del Pentágono, para analizar la política oficialde los Estados Unidos con respecto al uso de armasquímicas y biológicas, se deja bien establecido queni el Pentágono ni la comandancia norteamericana enSaigón habían dado nunca órdenes de no usar gas,que el uso de gas de cualquier tipo lo determinaba elcomandante de cada unidad en el teatro de operacio-nes y que el general Wallace M. Greene, comandanteen jefe del Cuerpo de Marines, había confirmado enuna carta privada que "no había habido, ni hay ahora,ni habrá ninguna intención de someter a Utter a una
  • 42. 43corte marcial, o aplicarle sanción disciplinaria de nin-gún tipo". Los resultados del asunto Utter fueron evaluadosasí por el semanario Navy, órgano oficial de la ma-rina norteamericana, en su editorial de octubre de 1965: "La reacción de la prensa esta vez ha sido muyfavorable, indicando que ahora los editores norteame-ricanos se dan cuenta cuanto más humanitario es eluso de gas que los mortales efectos del napalm, loslanzallamas y las armas automáticas."Gas: primera generación Hasta 1964, los tres gases utilizados en Vietnamdel Sur eran el CN, el CS y el DM. Los manuales decampo del ejército norteamericano definen la acciónde estos agentes como productores de "efectos fisio-lógicos irritantes o invalidantes temporariamente cuan-do entran en contacto con los ojos o cuando se in-halan. Estos gases para control de turbas, usados enconcentraciones adecuadas, no lesionan en forma per-manente". Estos gases tienen una historia antigua: elCN y el DM fueron inventados en los últimos añosde la Primera Guerra Mundial, y el CS fue inventadoen Inglaterra en la década del 50 y adaptado por losnorteamericanos. El nombre químico del CN es clo-roacetofenona. Es un gas lacrimógeno de acción rá-pida y un irritante de las vías respiratorias superiores.Según un texto militar, el TM3-215, en "concentra-ciones altas es un irritante de la piel, que causa sensa-ciones de quemadura y escozor en las partes húmedasdel tegumento; concentraciones aún mayores producenampollas, y en general la sintomatología es la de que-maduras actínicas". El CS es el -o-clorobenzalmalo-nonitrilo, y el TM3-215 comenta sus efectos fisioló-gicos: "el CS produce efectos inmediatos aún en con-centraciones bajas. El comienzo de la incapacitaciónes a los 20 ó 30 segundos después de la exposicióny la duración de sus efectos se prolonga hasta 10 mi-nutos después que el individuo se encuentra respiran-do aire fresco. Bajo efectos de la droga, el individuoestá incapacitado para efectuar ninguna acción coor-dinada. Tos, abundantes lágrimas, sensación de que-
  • 43. 44mazón en los ojos, dificultad creciente para respirar,dolor torácico, cierre involuntario de los ojos, mareosy pérdida del sentido. Concentraciones mayores pro-ducen náuseas y vómitos". Hasta la fecha el ejércitonorteamericano arrojó en Vietnam más de 7.000 to-neladas de CS. El DM, o adamsita, es el más tóxico de estos agen-tes. Fue inicialmente desarrollado por los alemanesdurante la primera guerra mundial, y es un compuestoarsenicado: difenilaminocloroarsina. Todo el mundoacepta que si bien se llora bajo los efectos del DM,la acción principal de este tóxico es la de irritar mar-cadamente las vías respiratorias: según Prentiss, unbrigadier británico que dirigió el Chemical WarfareService, una exposición de diez minutos con 3 mili-gramos de tóxico por litro de aire es letal. En Viet-nam, los norteamericanos utilizan granadas de DMy CN mezclados, con el objeto de reunir un agentede acción rápida —el CN— con otro de acción pro-longada y de efectos fisiológicos más incapacitantes.De los túneles a los B-52 Hasta 1965, los norteamericanos y sus mercenariossurvietnamitas utilizaban los gases para controlar ma-nifestaciones callejeras, revueltas urbanas y para des-pejar túneles. En febrero de 1966, la administraciónJohnson cambió cualitativa y cuantitativamente el usodejases lacrimógenos. El 21 de ese mes, un pequeñosector de jungla a 265 millas de Saigón fúe simple-mente sumergido en gas mediante granadas lanzadasdesde helicópteros. Pocos minutos después, un escua-drón de gigantescos B-52 saturó el 85 por ciento delárea con bombas. La evaluación militar del ataque fuetan optimista que esta técnica se extendió rápidamentea todos los frentes de lucha. El New York Times,citando fuentes de Washington, explicó al día siguien-te que la nueva táctica de lanzamiento de granadasde gas mediante helicópteros para obligar a los gue-rrilleros a salir de sus túneles para saturar luego lazona con bombardeos aéreos masivos contribuía a res-tituir la eficacia de las misiones de los B-52, quehabían perdido todo valor. Es decir, del uso de gas
  • 44. 45con fines humanitarios se pasaba al uso de gas parafacilitar un presunto exterminio masivo mediante ata-ques aéreos posteriores. Sin embargo, esto no fue todo.Se implementaron dos tácticas nuevas: la saturacióndesde el aire con gas, con posterior descenso en he-licóptero, de tropas de infantería aerotransportadasu§ando máscaras de gas; y saturación gaseosa de sec-tores enemigos seguidos por ataques de infantería conmáscara de gas. Este último método fue utilizado el8 de mayo, en la frontera con Camboya, y según losdespachos de las agencias noticiosas norteamericanas,se había utilizado DM en concentraciones lo sufi-cientemente altas como para causar vómitos. El re-portaje de la United Press International calificó esteataque como aquel en que "más gas y en mayor con-centración se había usado hasta entonces en la guerra". Lo notable de estas tácticas combinadas es su faltade efectividad militar, como se puede juzgar por losresultados. En enero de 1967, el corresponsal de laAssociated Press en Saigón informaba que desde 1964se habían experimentado numerosos gases y numero-sas técnicas para su utilización, pero que los resul-tados eran desastrosos: el Vietcong no salía de lostúneles y el número de prisioneros no había aumen-tado significativamente.Los viejos, los niños, los enfermos ¿Qué significa gas no-letal? Dos médicos de laUniversidad de Harvard, en un artículo publicado enel New England Journal of Medicine —una de lastres publicaciones más prestigiosas de medicina de losEstados Unidos— atribuyen a los tres gases utilizadosen Vietnam del Sur las siguientes potencialidades:" . . . son invalidantes, pero generalmente no-letales,aunque pueden matar en ciertas condiciones: concen-traciones muy altas del tóxico, susceptibilidad especialdel gaseado, como en el caso de ancianos, enfermoso niños". Teniendo en cuenta el ya mencionado in-forme de la Organización Mundial de la Salud del23 de junio de 1968, la población civil de Vietnamdel Sur, en su estado de malnutrición crónica agra-vado por avitaminosis específicas, anemias y enfer-
  • 45. 46medades infecciosas graves siempre en aumento, pa-recería ser muy fácilmente susceptible a sufrir los peo-res efectos del gas. El doctor E. W. Pfeiffer, profesorde Zoología de la Universidad de Montana, dio a co-nocer una carta de un médico canadiense, A. Ven-nema, que integraba el equipo profesional del Hos-pital Provincial de Quang Nai, fechada el 23 de no-viembre de 1967. En una parte, el doctor Vennemadice: "Durante los últimos tres años, examiné y traténumerosos pacientes gaseados; hombres, mujeres, yniños expuestos a gases militares cuyos nombres des-conozco. El tipo de gas usado es tal que uno se en-ferma con sólo tocar la piel del paciente o inhalar elaire de sus pulmones. Después de estar con ellos du-rante tres minutos, uno tiene que dejar el consultoriopara no descomponerse. La historia clínica de los pa-cientes es el haber estado en una cueva o refugio enel cual estalla una granada de gas, arrojada para obli-garlos a salir. En los pacientes que me tocó atender,me llamó poderosamente la atención la similitud desus síntomas y signos con la de los veteranos gasea-dos de la Primera Guerra Mundial que tratábamos enel Queen Mary Veterans Hospital de Montreal. Laúnica diferencia residía en que los pacientes vietna-mitas estaban más agudamente enfermos. Los pacien-tes están febriles, semicomatosos, severamente disnei-cos (marcada dificultad para respirar), con vómitos,inquietos e irritables. La tasa de. mortalidad de adul-tos es de un 10 por ciento, y en niños de 90 porciento." Pero quizás resulte más claro aún recordar un des-pacho de la agencia Reuter publicado en el New YorkTimes del 13 de enero de 1966, que confirmaba lamuerte de un soldado australiano de 24 años y el es-tado grave de otros seis luego de un ataque con ga-ses a un sistema de túneles del noroeste de Saigón.El cable señala que tanto el australiano que murióasfixiado, como sus compañeros, estaban utilizandomáscaras antigás.
  • 46. 47Gases: segunda generación Tampoco los gases clásicos hacen lo que deben:lo prueba una nota aparecida en el Wall Street Journaldel 5 de enero de 1966, en la que se anuncia que es-taba a consideración de los jefes de Estado mayornorteamericanos el uso de nuevos gases en Vietnam,los gases de "segunda generación". Pierre Darcout,escribiendo para UExpress en 1968, describió un ata-que de la Primera División Aeromóvil en la que seutilizó BZ, el producto más incapacitante que poseenhasta ahora los norteamericanos en Vietnam. Pocose sabe sobre el BZ, y lo único que aparece en infor-mación no clasificada puede leerse en el manual téc-nico del ejército TM3-215, que cita los siguientesefectos del tóxico: interferencia con actividad ordi-naria, retardo de la actividad psíquica y física, dolorde cabeza, mareos, alucinaciones, comportamiento ma-níaco, fiebre y desorientación. Por último, cabe con-signarse la existencia de una variedad de gases queafectan en formá muy específica el funcionamiento delas terminales nerviosas que controlan los movimien-tos musculares, que si bien aún no han usado en Viet-nam, forman parte del arsenal permanente norteame-ricano, en una variedad de formas que abarcan desdebombas convencionales hasta cohetes y misiles comoel Little John, el Honest John, y el Sergeant.Napalm El napalm es gasolina gelatinizada. Originariamenteel término napalm ( derivado de las primeras sílabasde naftenato y palmitato, ácidos grasos) designaba ala droga que, al ser mezclada con gasolina, producíauna gelatina incendiaria; actualmente se emplea paranombrar a esta gelatina y a sus derivados. Existentambién el super-napalm enriquecido con sodio, mag-nesio o fósforo, capaz de producir temperaturas entre1.500°C y 2.000°C. el napalm-B, una de las varieda-des incendiarias utilizadas en Vietnam, consiste enuna mezcla de un cuarto de gasolina, un cuarto debenceno y un medio de poliestireno. Las armas in-cendiarias tienen una muy temprana aparición en la
  • 47. 48historia de la guerra: existen referencias de usos bé-licos del fuego en el tercer milenio antes de Cristo.Agentes incendiarios fueron utilizados —sin mayorefectividad— durante la Primera Guerra Mundial yeste uso condujo a la prohibición de su manufacturamediante los tratados de Saint-Germain-en-laye (1919)y del Trianon (1920). AL comenzar la Segunda Guerra Mundial, ante lasposibilidades abiertas por los avances de la aviación,los Estados Unidos se interesaron en el desarrollode agentes incendiarios. El Dr. Louis Fieser, eminenteprofesor de química orgánica de la Universidad deHarvard, inventó el napalm y lo desarrolló en cola-boración con el Servicio Químico de Guerra del Ejér-cito de los Estados Unidos (U. S. Army ChemicalWarfare Service). Este es uno de los ejemplos másperfectos de investigación aplicada con fines bélicosrealizada en una universidad. El equipo responsablenunca manifestó sentir el menor remordimiento frentea los terribles usos del descubrimiento. Las víctimasdel napalm sufren fundamentalmente por las quemadu-ras de tercer grado causadas por el calor intenso ypor el envenenamiento por monóxido de carbono. Laadhesividad de la gelatina produce quemaduras ex-tensas y profundas embebiendo los tejidos, que siguenardiendo mucho después del trauma inicial. La insu-ficiencia renal aguda es la más grave de las compli-caciones, además de las deformaciones y pérdidas demiembros. 4La imposibilidad de efectuar en las áreas de com-bate transfusiones sanguíneas masivas e injertos depiel agrava considerablemente los casos. Las tasas demortalidad y morbilidad son desproporcionadamentealtas en los niños. Las anemias preexistentes, presen-tes en forma endémica en las regiones donde la po-blación está malnutrida e infectada de parásitos, ha-cen imperativa la necesidad de transfusiones. Esta me-dida no suele ser aplicable en las zonas donde se rocíacon napalm." (P. Reich y W. Sidel, Napalm, NewEngland Journal of Medicine, 13 de julio de 1967,p. 86-88). En 1965 comenzó el uso del napalm en Vietnam.Desde entonces se multiplicaron en la prensa ñor-
  • 48. 49teamericana las descripciones de los espantosos efec-tos sobre la población civil y el mundo vio con horrorlas primeras fotografías de niños totalmente desfigu-rados por las quemaduras. (Un artículo del New YorkTimes del 6 de junio de 1965 relataba: "Cuando loscomunistas abandonaron Quang Ngal el lunes pasado,los bombarderos norteamericanos hicieron blanco so-bre las colinas hacia donde se dirigían. Muchos viet-namitas —unos 500— murieron en el ataque. Se es-tima que se trataba de soldados Vietcong. Pero tresde cada cuatro pacientes hospitalizados por quema-duras con napalm eran mujeres campesinas.") El napalm, en tanto que arma incendiaria, no esconsiderada como arma química propiamente dichasino como arma física (conjuntamente con los explo-sivos, aunque uno y otros son, técnicamente hablan-do, también químicos). De acuerdo a este concepto,el documento más importante para el control de lasarmas químicas y bacteriológicas, el Protocolo de Gi-nebra de 1925, no lo menciona. Dado el relativo éxitoobtenido por las campañas contra las armas nucleares,se considera importante luchar por separado por laabolición de las armas incendiarias, químicas y bio-lógicas. El napalm tiene una característica muy im-portante en común con las armas químicas y bioló-gicas: su bajo costo. Por otra parte es relativamentefácil de lanzar, desde aviones comunes. Por estos mo-tivos ha sido utilizado en guerras donde no estabaninvolucradas directamente grandes potencias. Las or-ganizaciones palestinas han denunciado el uso delnapalm por Israel. Aunque ha tenido poca difusión,han llegado ocasionalmente a la prensa evidencias debombardeos con napalm contra los movimientos gue-rrilleros en las selvas de Guatemala, Venezuela yColombia. La maquinaria militar norteamericana inició laaventura survietnamita con el propósito de poner aprueba, refinar y estandarizar una tecnología modernade contrainsurgencia. Se contaba con la economía másfuerte del mundo, con la tecnología más avanzada ycon un ejército listo para acomodarse a las peculia-res exigencias de un rol policial. El número de hom-bres empleado comenzó siendo muy bajo, la cantidad
  • 49. 50de dólares invertidos también y proporcionalmente,las bajas militares. Es decir, Vietnam comenzó como un banco de en-sayo y con el definido objetivo político de ser elgran escarmiento. Ahora sigue siendo el banco de en-sayo y su objetivo político, para los norteamericanos,está perdido: ya no pretenden escarmentar más a na-die, sino terminar de una vez por todas con el pro-blema y salvar algo de cara. Para los países subdesa-rrollados que deberán pasar inexorablemente por laexperiencia de la guerra de liberación nacional, Viet-nam es una lección de recursos y un acabado mues-trario del tipo de dificultades y problemas creadospor un enemigo altamente singular. Los bombarderosde 8 motores a reacción, los B-52, con su enormeprecisión de ataque y su tremenda carga destructiva,no pueden impedir el accionar del Frente de Libera-ción Nacional. Combinar su poder de fuego con elgaseo indiscriminado tampoco prueba ser efectivo. Loshelicópteros no pueden suplir la movilidad del gue-rrillero; nueve años de escalada defoliante no handestruido los pastizales por donde se desliza el ejér-cito popular de liberación. La respuesta norteameri-cana a la impotencia militar no encuentra otro caminoque la intensificación ciega e inútil dentro de sus pa-trones clásicos: aumentar más el poder de fuego desus aviones, tanques y cañones, aumentar el númeroy el poder de sus agentes herbicidas y fitotóxicos, pa-sar de los gases lacrimógenos convencionales a gasesnauseantes y de ahí a eventuales gases psicotrópicos.La guerra química y biológica es una realidad. Nosólo perdió su carácter disuasivo sino que se convir-tió en arma ofensiva. Por otra parte, nada hace supo-ner que el resto del arsenal biológico y químico per-manecerá realmente en la reserva. Es muy probableque se comience a probar tóxicos y agentes biológicosespecíficos, entre los cuales el hongo contra el arrozde Fort Detrick es un prototipo. Cada región delmundo subdesarrollado tiene un recurso agrícola bá-sico de sustentación; muchos laboratorios probable-mente compiten por la obtención de venenos especí-ficos para cada uno de ellos. Tampoco tiene que serobvia como hasta ahora la guerra biológica. Hay en-
  • 50. 51fermedades que son endémicas en vastas zonas delmundo subdesarrollado, y la aparición de organismosmás virulentos o de características nuevas puede pa-sar por natural y espontánea. La hábil preparación psicológica de la poblacióncivil norteamericana para que aceptara el uso de ga-ses tóxicos en Vietnam, invocando razones humani-tarias consiguió algo mucho más importante: el acos-tumbramiento a su existencia. Los herbicidas, los ga-ces tóxicos dejaron de ser noticia, como las incursio-nes de los B-52 o los ataques con napalm. Los norteamericanos no han utilizado aun en Viet-nam del Sur su arsenal de enfermedades contagiosas:quizás no han recurrido a las epidemias porque loscambios ecológicos producidos por sus campañas de-foliantes y herbicidas son tan abrumadores que lasepidemias se instalan solas, en una población de mal-nutridos crónicos donde el hambre y la deficienciaalimentaria se exacerban día tras día por una verda-dera Alianza para el deceso. A fines de 1970 el presi-dente Nixon anunció que los Estados Unidos destrui-ría sus arsenales de gases tóxicos y de armas bioló-gicas. Este anuncio, muy publicitado, fue acompañadopor la destrucción de gases neurotóxicos (muchas to-neladas fueron arrojadas al mar) y varios centros deinvestigación sobre armas biológicas, entre los cualesse contaba Fort Detrick, fueron desmantelados. Ladefoliación en Vietnam siguió, y se extendió a Laosy Camboya. Sin embargo, el mero hecho de liquidarexistencias de gases (con el riesgo ulterior de con-taminación del mar) y desmantelar centros como FortDetrick no varía fundamentalmente la situación: poruna parte, la producción de esos gases nunca estuvo a cargo de los laboratorios militares que los estudia-ban, sino en manos de la industria privada, que ob-viamente no fue desmantelada. Las recetas para suconfección, los dispositivos para su diseminación ylas tácticas militares para su empleo ya están regtda- das. El conocimiento requerido para fabricar y uti- lizar gases tóxicos no fue destruido. Otro tanto sucede con la guerra biológica. La obtención de mu tan tes patógenos y su estudio desde mediados de la década de 1950 no estaban radicados únicamente en Fort
  • 51. 52Detrick ni en ningún otro centro militar. Cualquierlaboratorio de microbiología y biología molecular delmundo selecciona cotidianamente bacterias, hongos yotros microbios resistentes a antibióticos y con otraspropiedades que los hacen aptos para el uso militar.La literatura sobre el tema no es secreta: casi todo sepublica. Las facilidades para cultivar gérmenes engrandes cantidades ya no es privativa de Fort Detrick;nuevas empresas de ingeniería biológica se especia-lizan en los países desarrollados en producir microor-ganismos en grandes cantidades para los laboratoriosde investigaciones bioquímicas. Esos centros de cul-tivo en escala pueden producir cualquier microorga-nismo en cualquier momento. Por otra parte, no to-das las universidades han rechazado los subsidios mi-litares. Mientras las grandes instituciones como elMassachusetts Institute of Technology, Berkeley, Yale,Harvard y Princeton han tenido que cortar casi todassus relaciones con el aparato militar debido a la pro-testa activa y militante de sus estudiantes y profeso-res, las universidades estadounidenses de segunda ytercera categorías, fundamentalmente sureñas, se es-tán expandiendo en la actualidad para desarrollar to-dos los tema^ de investigación básica y aplicada quele interesan al Pentágono. Forma parte de este planel Proyecto Themis, de la Fuerza Aérea, que se lanzódurante la presidencia de Lyndon B. Johnson, paradesarrollar a las universidades del Sur y del MedioOeste. La guerra química y biológica, pues, está en prác-tica. Activamente, como en Vietnam y en las ciuda-des ocupadas por fuerzas de represión, donde las pro-testas civiles se sofocan con gases, y en forma po-tencial, dado que los científicos y técnicos expandensin cesar las fronteras de la química biológica, de lafisiología y de la microbiología, pero no tienen ningúntipo de control sobre los conocimientos que acumulan.El poder político es el que controla el uso de la cien-cia, y mientras el poder político no esté en manos delpueblo sino de los representantes de los grandes con-sorcios capitalistas, la violencia contra el ser humanopodrá alcanzar cualquier grado de brutalidad ima-ginable.
  • 52. 53 Los campos de concentración y las cámaras de ga-ses de la Alemania nazi, Hiroshima y Nagasaki y ahorael Vietnam así lo atestiguan.Bibliografía Seymour M. Hersh, Chemical and Biological Warfare, TheBobbs-Merril Company, Indianápolis y Nueva York, 1968. Chemical & Biological Warfare, editado por Steven Rose,George G. Harrap & Co. Ltd., Londres, 1968. En estos dos textos, el lector puede encontrar prácticamentetodo lo que se conoce sobre la guerra química y biológica ylas fuentes de información: ambos libros tienen una nutriday actualizada bibliografía sobre el tema. Thomas Whitegide, Defoliation, Ballantine Books, NuevaYork, 1970. Chemical and bacteriological (Biological) Weapons and theeffects of their possible use. Este libro, editado por BallantineBooks, Nueva York, en 1970, es el informe N? E.69 1.20 delas Naciones Unidas. Estos dos últimos textos son especialmente útiles para ob-tener datos acerca de defoliación. El informe de las NacionesUnidas tiene los documentos de Bionetics Laboratories sobrela teratogenecidad del 2, 4, 5-T. The University-Military-Police Complex, publicado por NorthAmerican Congress on Latín America, NACLA, P. O. Box 57,Cathedral Station, New York, N. Y . 10025. Weapons for counterinsurgency-chemical/biological, antiper-sonel, incendiary, editado por National Action/Research on theMilitary Industrial Complex NARMIC, 160 North 15th Street,Philadelphia, Penn. Estas dos publicaciones tienen una gran cantidad de infor-mación sobre la relación entre la universidad y la industrianorteamericanas con la guerra de contrainsurgencia. Especial-mente valiosos resultan los documentos originales y las nómi-nas de científicos e industrias que colaboran con el ejército yla policía norteamericanas. En español, existe, traducido, elexcelente artículo La guerra química, por Nguyen Dang Tam,Ciencia Nueva, año 1, N 9 9, abril de 1971, Buenos Aires. El Honeywell Project es un grupo formado en Minneapolis(la ciudad donde se encuentra la casa matriz de la compañíaHoneywell, que tiene el liderazgo absoluto como productorade armas antipersonal) por ciudadanos empeñados en detenerla fabricación de armas antipersonal y conseguir que el controlde la corporación esté a cargo de la comunidad. "Los produc-tores de armamento antipersonal —dicen los miembros delHoneywell Project— que se disputan los lucrativos contratospara este tipo de producción, pero que se mantienen unidos
  • 53. 54entre sí y a las corporaciones dedicadas a las industrias extrac-tivas para mantener funcionando la política de guerra y acre-centando sus ganancias, son indudablemente los mayores cri-minales de guerra que ha conocido la humanidad". El Honeywell Project acaba de publicar detalles técnicos ydatos económicos acerca de las fabricaciones militares de laempresa. (La dirección del H.P. es 529 Cedar Ave. S, Min-neapolis, Minn. 55404, USA.)
  • 54. VIETNAM: laboratorio para el genocidio Alain Jaubert Los efectos devastadores de los defoliantes y losgases tóxicos sobre la vida humana y toda la ecologíadel Vietnam han sido tratados en otras publicaciones,por lo cual centraremos nuestra atención en aspectosmenos conocidos del conflicto. Conviene sin embargo, recordar ciertos datos nu-méricos proporcionados por el profesor Steven Roseal iniciarse la conferencia: "Hasta el comienzo de 1970se habían utilizado en Vietnam del Sur unos 3 mi-llones de kilogramos de CS, cantidad necesaria paracubrir el total de Vietnam del Sur, 1,3 veces ( . . . )Las estimaciones oficiales norteamericanas permitensuponer que hacia 1969 se habían rociado 2,6 mi-llones de hectáreas con 75 millones de litros de de-foliantes y se había destruido un 50 por ciento delárea de los pantanos de mangle del delta del río Me-kong y un 20 por ciento de los bosques y tambiénse había destruido suficiente arroz como para alimen-tar entre 150.000 y 1.000.000 de personas duranteun año ( . . . ) . Pese a la promesa de Nixon de ir dis-minuyendo el uso de defoliantes, éstos siguen siendoutilizados en Vietnam del Sur y no existe informaciónoficial acerca de su empleo en Laos y Camboya; 7,5millones de litros del agente naranja, que contiene
  • 55. 562,4,5-T, están en poder del régimen de Saigón y fuerade la jurisdicción de los Estados Unidos."Cráteres y superbombas Los doctores E. W. Pfeiffer, zoólogo de la Uni-versidad de Montana y A. H. Westing, botánico deWindham College de Vermont, que habían estado an-teriormente en Vietnam para estudiar los efectos delas armas químicas, volvieron a ir en agosto de 1971.Su objetivo fue investigar los cráteres de bombas, elarrasamiento de la jungla y los efectos ecológicos dela "superbomba". Los cráteres de bombas, cuyo número se estima enmás de 10 millones, son unos de los principales fac-tores de deterioro ecológico en Vietnam del Sur. Im-piden él cultivo del arroz y se transforman en pozosde agua que permiten la proliferación de mosquitosy otros insectos vectores de enfermedades, muy enparticular del paludismo. Desde 1968 el ejército norteamericano "al darsecuenta que la selv)a representa una de las fuerzas delos guerrilleros, al brindarle cubierta y reparo", des-pliega esfuerzos cada vez mayores para liquidarla. Nilos cráteres de bombas, ni los defoliantes dispersadospor helicópteros resultan suficientes: los gigantescosbulldozers y tractores del U. S. Engineer Commandconsiguen finalmente deforestar con una cadencia in-fernal. H. H. Westing ha visitado una de estas com-pañías de limpieza de la selva. ¡En 26 días ésta habíanivelado 2.700 hectáreas! Las regiones así deforesta-das son, por lo general, invadidas por el bambú y,en terreno ondulado, resultan rápidamente erosiona-das o laterizadas, produciéndose como consecuenciassecundarias brutales inundaciones. La pérdida econó-mica directa es enorme. En cuanto a la que ocasionarála degradación del lugar, ésta es actualmente imposi-ble de evaluar, pero sin duda será aún superior a lapérdida económica inmediata. En el curso de su viaje, los doctores Pfeiffer yWesting obtuvieron además informaciones sobre unartefacto destructivo acerca del cual el ejército nor-teamericano no había proporcionado ningún dato has-
  • 56. 57ta el presente, la "superbomba". Designada por elnombre de código de BLU-82/B y apodada por lostripulantes de los bombarderos Daisy cutter (corta-margaritas) o Cheeseburger (sandwich de carne yqueso), la superbomba es "una bomba cuyas dimen-siones sobrepasan todo record: tiene un diámetro de1,35 metros, una longitud que excede los 3,3 metrosy pesa 6.750 kilogramos. Su cápsula exterior de acerocontiene 5.670 kilogramos de un explosivo particu-larmente poderoso, el DBA-22M, compuesto por unagelatina acuosa de nitrato de amonio y un polvo dealuminio (mezcla completada por un agente interme-diario). Esta fórmula provoca una explosión cuya po-tencia es sobrepasada solamente por la de las bombasatómicasLa bomba explota justo antes de tocarel suelo. "Si todo sucede normalmente, dice A. H.Westing, la explosión radial que resulta no cava crá-ter pero descuaja y vuelan todos los árboles y otrosobstáculos en el corazón mismo de una jungla densa,creando así un espacio perfectamente limpio de di-mensiones comparables a las de un estadio de fútbolLa zona de aterrizaje así obtenida puede ser inme-diatamente utilizada por helicópteros. En junio de1970, ya se habían largado sobre Indochina 160 deestas bombas y siguen siendo lanzadas a un ritmo devarias por semana. Aunque en teoría la "superbomba"es empleada para abrir rápidamente zonas de aterri-zaje en la jungla, ha sido empleada en numerosasocasiones sobre objetivos civiles. La fuerza de deto-nación del artefacto es tal que "toda vida terrestre yarborífera (así como todo ser humano que estuvieraen la zona) es inmediatamente liquidado por la ondaexpansiva de la explosión en un radio de aproxima-damente 1.000 metros. La zona letal de estas bombas,se extiende así sobre una superficie de unas 340 hec-táreas. Más allá de este círculo de muerte, se produ-cen heridas por contusión en una zona que se extiendesobre una distancia de otros 500 metros. Así, la bombadetermina muerte o heridas sobre una superficie de780 hectáreas
  • 57. 58Armas antipersonal*: primera generación Como señalara en la conferencia el profesor doctorHang Thuy Nguyen, las armas incendiarias son vas-tamente utilizadas en Vietnam. Perfeccionadas sin ce-sar, son armas terroríficas que liberan enormes can-tidades de calor. El napalm (de 900 a 1.300°C) hadado origen al napalm-pirogel de las bombas PT1 y alsupernapalm (de 1.300 a 2.000°C). También se uti-lizan bombas de fósforo blanco, de termita (de 2.000a 3.000°C) o de magnesio (de 3.000 a 3.900°C) yde mezclas de fósforo y aluminio o de fósforo y ter-mita. Algunos de estos materiales son extremadamen-te pegajosos y adherentes. Se extienden sobre el cuer-po de las víctimas —esencialmente mujeres y niños—y pueden quemar durante largos minutos fundiendolas carnes en profundidad. Además el fósforo es muytóxico. Cuando no mata a la víctima, le afecta se-riamente el hígado, le ataca el riñon y el sistemanervioso. A veces el óxido de carbono que se des-prende por la combustión de estos productos asfixialas víctimas. Los sobrevivientes quedan monstruosa-mente deformados: huesos retorcidos, carnes fundidasy crecimientos queloides, miembros destruidos, comoen ciertos sobrevivientes de Hiroshima. Pero, pese alhorror, se puede decir que el napalm es un arma"convencional". Las nuevas armas "antipersonal"puestas a punto en los últimos años son aun másdiabólicas en su concepción. La idea básica es la de la Cluster Bomb Unit (CBU): una bomba madre hace las veces de recep-táculo para un cierto número de bombas hijas oBomb Live Units (BLU). Después de ser lanzadapor un bombardero, la CBU se abre a una altura quepuede variar entre 800 y 1.200 metros y dispersa sucontenido sobre una superficie muy grande. Algunasde estas CBU están equipadas con un motor que lesimprime un movimiento rotatorio el cual tiene porefecto proyectar las bombas en todas direcciones. * Las armas antipersonal están expresamente mencionadasen el artículo 23 inciso e) de la Convención de La Haya: "Estáespecialmente prohibido emplear armas, proyectiles o materialdeliberadamente pensado para causar sufrimientos inútiles.
  • 58. 59 Las primeras Steel Bellet Bombs (bombas de frag- mentación), aparecieron por primera vez en enero de 1965: la bomba CBU-46 contenía bombas hijas apo- dadas pineapple (ananá), porque tenían una forma parecida a la de esa fruta. Cada pineapple pesa 800 gramos y contiene 250 perdigones metálicos de 6,5 milímetros de diámetro. La bomba pineapple fue per- feccionada y dio lugar a la Guava Bomb (BLU/26/B) que debe su nombre al parecido con la guayaba. Pesa 425 gramos y contiene 300 perdigones metálicos: ganajen peso y en volumen y es por lo tanto de una eficacia mayor. Estas bombas evidentemente no ha-cen ningún efecto sobre las instalaciones militares pero son mortales o peligrosas para el hombre. En el momento de la explosión, los perdigones proyecta-dos a una gran velocidad pueden matar o herir a muchas personas simultáneamente. Los perdigones tienen una trayectoria sinuosa. Atraviesan músculos,perforan órganos, mutilan gravemente a las víctimas. Es a menudo imposible extraerlos todos de un cuerpo.Estas armas tienen una función precisa: no se trata sólo de matar, sino sobre todo de inactivar a un gran número de víctimas para la producción o la defensa,de inmovilizar de seis a diez personas (entre médicos y enfermeros) necesarias para la extracción de los per-digones y los cuidados de los heridos y finalmente,de socavar la moral de la población. Además, segúnlos norvietnamitas se ha añadido un perfeccionamientoconsistente en reemplazar los perdigones de plomo porbolitas de plástico, material prácticamente indetecta-^ble por los rayos X. Algunas de estas bombas son dedetonación retardada y explotan a veces mucho des-pués que pasó la alerta o bien cuando los camillerosvan a recoger a los heridos. En marzo de 1969, John Wood, jefe de la U. S.Weapon Research División, hizo la apología de la "flechita" como "el arma del porvenir de la infan- tería norteamericanaen un artículo aparecido en larevista Infantry. John Wood omitía mencionar quelas "flechitas" eran ya utilizadas desde 1966 por me-dio de las ametralladoras ultrarrápidas S. P. I. W. (Special Purpose Individual Weapon) montadas so-bre aviones y también desde cohetes Beehive (col-
  • 59. 60mena) que las contienen por millares o de misiles quellevan centenas de miles. Estas "flechitas" son de3,6 centímetros de largo. Son proyectadas a una ve-locidad muy grande y no penetran ni el acero ni elcemento. Para que no atraviesen el cuerpo de lasvíctimas de lado a lado, están munidas de cuatroarpones que las retardan y las prenden a los tejidos.Las "flechitas" son muy* difíciles de extraer y sedesplazan progresivamente en el cuerpo del herido,amenazando órganos y partes vitales. Fue el profe-sor Alexandre Minkowski, pediatra de París, quiena la vuelta de un viaje a Vietnam del Norte llamóla atención sobre el caso de un joven pescador de19 años, Phon Quoc, a quien había examinado enHanoi, gravemente herido por una "flechita". Éstale había entrado por el pecho, llegando hasta la co-lumna vertebral, perforando a su paso una vena yuna arteria y estableciendo al soldarlas una comuni-cación entre sangre arterial oxigenada y sangre venosano ventilada. Es necesario hacer notar que todos los artefactosantipersonal no tienen nada que ver, por su tamaño,con las armas convencionales. La Gravel Mine, laTooth Dragón Mine caben en el hueco de la mano. LaSpider Miner, la Shrapnel Ball, son apenas más gran-des que una pelota de ping-pong. La Perforating Bombtiene el tamaño de una botella chica de Coca-Cola. LasOrange Bombs son del tamaño de una naranja y lasprimeras Pineapple Bombs, pese a su nombre, eranmás pequeñas que un ananá aun cuando tuvieran lamisma forma. Es probable que para el estado mayor norteameri-cano, los bombardeos con artefactos de este tipo sehayan revelado a la larga como más "eficaces" quelos bombardeos clásicos, dado que un cable recientede la agencia Associated Press, fechado en Saigón, nosinforma que hasta los bombarderos B-52 van actual-mente equipados con bombas de fragmentación. Uncaza bombardero normal puede transportar cuatrocontainers (cargas) de 500 kilogramos, cada uno con360 pineapple o 640 guavas, es decir, que puedesembrar una región de 10 a 18 hectáreas con entre400 y 680 mil proyectiles. A su vez, un B-52 puede
  • 60. 61transportar 25 toneladas de bombas de fragmentación,es decir 50 containers. Los B-52 vuelan en escuadri-llas de por lo menos cinco aparatos a una altura mí-nima de 12.000 metros, de modo que su apariciónno es advertida por las poblaciones. Dado que en noviembre de 1971 hubo 6.300 in-cursiones —es decir, más de 200 incursiones por día—sobre Laos (país con una superficie casi igual a la deGran Bretaña), se puede imaginar el efecto devasta-dor de estos bombardeos sobre una población muchomenos preparada, si podemos decirlo así, que la po-blación vietnamita, de la cual una gran parte vivepermanentemente en refugios, o en subterráneos.Armas antipersonal: segunda generación El principal objetivo del arma antipersonal es lapoblación civil. Se trata de bombas y minas de tipoespecial: no están diseñadas para destruir instalacio-nes ni equipos bélicos, ni siquiera para matar, sinopara producir múltiples heridas invalidantes y difíci-les de tratar. Los objetivos < lograr son de dos tipos ay están señalados en un manual de la Fuerza Aéreade los EE.UU.: "Una población preocupada en ladefensa civil no puede trabajar eficazmente en la pro-ducción de material bélico" y "Debilitar la confianzadel pueblo, provocar el desgaste, reducir el rendimien-to de la población activa, socavar la moral, producirel pánico y la resistencia pasiva contra el gobierno." Los siguientes son algunos de estos artefactos. Las bombas Smooth Orange son versiones moder-nas de las bombas de proyectiles. Lanzan a una granvelocidad centenares de pequeños fragmentos extre-madamente cortantes. En la variante Stríate OrangeBomb, el envoltorio de acero de la bomba tiene es-trías longitudinales en el exterior y transversales enel interior de tal modo que al explotar son proyecta-dos varios centenares de pequeños fragmentos. La Spider Mine (mina araña) se emplea en Vietnamdesde 1968. Es una mina pequeña, un poco más gran-de que una pelota de ping-pong. Cuando llega al sue-lo, después de haber sido lanzada por la bomba ma-dre, sus resortes se extienden y envían ocho hilos de
  • 61. 62nylon de unos 8 metros de longitud en todas lasdirecciones. La mina permanece así como una arañaen medio de su tela. Para hacerla explotar basta contropezar con uno de los hilos. A menudo la SpiderMine es lanzada simultáneamente con bombas de per-digones: así el trabajo de salvamento y de enfermeríaposterior a los ataques se vuelve extremadamentepeligroso. Las Shrapnel Balls son obuses lanzados por caño-nes de 155 y 203 mm de calibre. Al explotar, estosobuses proyectan sobre el suelo 104 pequeñas bolasde 3,7 centímetros de diámetro munidas de aletas.Entonces cada una de estas bolas rebota y explota aun metro cincuenta de altura proyectando 600 peque-ños fragmentos de 1 milímetro hacia el cuello, la ca-beza y el pecho. La altura de la explosión ha sidoespecialmente estudiada teniendo en cuenta la talladel vietnamita. El Fuel Air Explosive Weapon (CBU55/B) con*tiene un nuevo explosivo que se dispersa sobre elsuelo y después se incendia bruscamente. Es un armaempleada para limpiar la jungla, pero también se lautiliza contra las aldeas. La Silent Button Bomblet está probablemente re-llena de fósforo blanco. Durante mucho tiempo fuemanufacturada en embalajes de plástico que imitabanexcrementos de animales. La bala dum-dum, prohibida por la Convenciónde La Haya de 1899, ha conocido una nueva variantea partir de 1965 en la guerra de Vietnam. Esta esun proyectil de calibre 20 milímetros, tirado desdeaviones y cuya cabeza explota tras penetrar en elcuerpo de la víctima. El Shrike Missile (AGM-45A) es utilizado por laaviación norteamericana sobre zonas densamente po-bladas. La cabeza de este misil al explotar cerca delsuelo, proyecta 10.000 pequeños cubos de acero de4 milímetros de lado que penetran muy profunda-mente en el cuerpo y que son muy difíciles de detec-tar radiográficamente. La Bottle Shaped Bomb (BLU-P B Bomb MA18)era originariamente un cohete antitanque. Utilizadadesde 1965 contra las zonas densamente pobladas, ha
  • 62. 63sido perfeccionada como Perforating Bomb, de modode poder penetrar en los refugios de hormigón y ex-plotar en ellos dispersando partículas penetrantes devariadas formas. Finalmente, hay que señalar una categoría de ar-mas antipersonal que utilizan una pequeña carga ex-plosiva, la Gravel Mine XM-12, por ejemplo, es unpequeño sobre chato de tejido que contiene una vein-tena de gramos de un explosivo poderoso. Puedeparecer un pañuelo delgado o una venda o si no serde plástico y tener el color del suelo o de las hojascaídas. En telas de brillantes colores se los ha encon-trado cosidos en vestidos de muñecas. Sembrados engrandes cantidades sobre los caminos, estos sobrecitosexplotan en el momento de ser pisados. A menudoarrancan el pie de un hombre, y si no lo parten ensentido longitudinal pero no consiguen hacer estallarun neumático. Dada la altísima densidad de estas mi-nas en la superficie del suelo, no es raro que unapersona al caer de espaldas toque a varias de entreellas, haciéndolas explotar. La Dragón Tooth Mine también es muy liviana.Tiene una carga minúscula munida de un detonadorultra miniaturizado que es llevada por el viento conayuda de una pequeña aleta de plástico, siguiendo elprincipio de la semilla del sicomoro. La compañía Honeywell tiene el liderazgo absolutocomo productor de armas antipersonal y ha recibidomás de 50 millones de dólares por su trabajo en estaárea. Es la inventora y la única productora de losdispositivos de detonación aleatoria retardada (Ran-dom Time-Delay Fus es) que posibilitan la explosiónde las bombas de fragmentación a intervalos irregu-lares posteriores al lanzamiento, de modo de matar yherir a aquellos que acuden a ayudar a las víctimasdel bombardeo inicial. La Honeywell fabrica varios sistemas de ClusterBombs antipersonal, basados en sus Guava Bombs.Las minas antipersonal fabricadas por Honeywell in-cluyen las Gravel Mines y las Silent Buttorn Bomblets.Para uso en el campo de batalla electrónico, la Ho-neywell ha inventado el People Sniffer (que se su-pone basado en un dispositivo para la detección de
  • 63. 64polución ambiental) y trabaja actualmente en el de-tector magnético Magid. La Honeywell también ma-nufactura, en todo o en parte minas y bombas defósforo, ametralladoras que disparan "flechitas", cá-maras miniaturizadas para la conducción de bombas,bombas de gas CS y de Napalm, además de armasconvencionales; los contratos militares aportan el 40por ciento de sus ganancias.El campo de batalla automatizado Podríamos continuar indefinidamente este catálogoalucinante pero también es imprescindible mencionarla formidable infraestructura que permite que se efec-túen los bombardeos y, en particular, todo aquelloque actualmente se clasifica bajo el término de "Au-tomated Battlefield" (campo de batalla automatiza-do). El concepto fue formulado por primera vez enoctubre de 1969 por el general Westmoreland. Unmodelo operativo había sido aprobado en el curso dela batalla de Khe-San a principios de 1968. Perotambién se sabe por un informe de agosto de 1966publicado entre los Pentagon Papers (los documen-tos secretos del Pentágono publicados por el NewYork Times en 1971), que en el transcurso del ve-rano de 1966, luego del fracaso de la operación Roll-ing Thunder (destrucción de los depósitos de petró-leo de Vietnam del Norte) que no había disminuidoen nada la infiltración Vietcong, Robert McNamarahabía acogido jubilosamente las propuestas de un gru-po de científicos reunidos secretamente para estudiarlos aspectos técnicos de la guerra. Algunos meses an-tes, el profesor Roger Fisher, de Harvard, había pro-puesto la construcción de una barrera anti-infiltracio-nes, munida de todos los dispositivos existentes dedetección electrónica, a través de la Zona Desmilita-rizada. Fue esta propuesta la escogida por el grupode científicos. El posterior desarrollo de esta ideallevó a resultados imprevistos. El Automated Battlefield comprende tres niveles: 1) una red de sensores electrónicos de diferentes ti-pos, esparcidos sobre el suelo o dispuestos sobre elcampo de batalla en árboles, aviones o helicópteros;
  • 64. C a g for the bottor w ih f-l / I [ í 1 / hn o ht Alcoa A m u l mm u )A -Cambie por lo mejor con aluminio. ALCOA. Un soldado deinfantería podría cargar un 50 por ciento más de municiones de armas pequeñas con cartuchos de aluminio.
  • 65. (iHl nnufii tíie- i*ut llUnlt I tit ALLEY. T<r s & nw t R Ni a h?e o O A -dd a sfcsujned fe?!- Me Atr Forcé5 üí J f a He y G > )c p » iu-.ó -.líSvííiocea b rve s s ^ v vío < : y . m then o ! w > v»«r Atoad of ^^ nteoní^ít wí f > 4Mi r< < systf-ns á > • ¿ -4 o r . c d fe, <" vivfost K s a v u í rr>c-^t?v. |* .StfSfry toiít3ím t ssítí-^Nb v t 3V3I ^ > ms « v =^í Lcm o « t r&yw^mewsOA v at d a S ( K V OíXExactamente en ruta. Se ha diseñado un nuevo sistema de bom-bardeo, asistido por LORAN, para el F-4 de la Fuerza Aérea.Probado en Sperry Gyroscope. . . y desarrollado por Sperry. . .un año antes que los sistemas de la competencia. Lo que ahorratiempo. Completamente integrado con el actual sistema inercialde navegación del F-4 y diseñado para obtener un bajo costo deretrofit. Lo que ahorra dinero. La iniciativa de Sperry y la ex-periencia de LORAN lo han convertido en el sistema más avan-zado de que se dispone en la actualidad. Las versiones modularesdel sistema permiten satisfacer los requerimientos de otros avio- nes. Sperry. Gyroscope División.
  • 66. La fuerza aérea completa: Phantom. Se trata de un caza desti-nado a asegurar la superioridad aérea; un interceptor; un caza-bombardero o un avión de reconocimiento. Está equipado conuna amplia escala de armamentos y dispositivos de navegaciónaérea que le permiten desempeñarse correctamente en cualquiersituación táctica y en cualquier condición atmosférica. El F-4E,munido de cañones frontales Gatling de 20 mm con una caden-cia de tiro de 6.000 disparos por minuto, gana en eficacia sinsacrificar su performance. Es el Pantom. La Fuerza Aérea completa.
  • 67. VH «S Jb 3 The A-7 mofees ground moMement A e r dvk a Nghtmwpe. m c m d d M t g ac ay oí ««d k t>g r d r po« t d mp d» iy *h o b. w U m cm c r r ) kn a a r t C« a «pa t 3 O fr U * b*ng a o « lo a mrMo ro Cf > ur t p i me r t d d t K p p n ca p « d n ct t g vm0 p t u py fgao aa x m o t T » • o ng aU * m KH r < t N t C MK t n fQ t n a d aftacfc éi So n T® A7 • • uf d tt* m t a v na W it»ftup*t»ornavtgaiior a d *d o> h - « Qp iM of d a c d i t n n * pr « avigal o wmtpon ¿•iiv*cy i «» » m Mvc o y*m f ia capatxiity today* A 7 c oi u « t < i vf a o tn # o j » * # r* Ha U td p «^o** a> v . ff* *Kto var*ty o* t o« cdnanco o t r « n ag < ik* «y* tv< tUr Mn r q i« ) x « a o a « « r om t « ur d < « p n o b t» mr 1 - i a c r c « < *» 0ml c ua y eiiva^y S o |# 7 p*o*i» at ng t t # y go n tA i t h o m ru d A m<vd D p Jr infligí palx k mvmn pa » g u < n i po# o pc i fc m x o * « t l n o p nEl A-7 convierte en una pesadilla el tránsito terrestre nocturno.Cada vez se utiliza más la devastadora precisión de este aviónen misiones de ataque nocturnas. El A-7 está equipado con lossistemas de navegación y bombardeo más avanzados que se en-cuentran en servicio. Proyecciones como la que ilustramos le danal piloto toda la información visual que requiere para utilizarsus armamentos. Un Doppler mejorado, plataforma inercial, ra-dar delantero, mapas proyectados en el tablero y computadoraproveen la información integrada requerida para una navegacióny un ataque exactos. Con su superior capacidad bélica y de na-vegación el A-7 puede hacer llegar a destino una gran variedadde armamentos, con una precisión que mejora los 10 metros. Espor eso que cuando el A-7 ronda en la noche los planes de mo- vimientos terrestres del enemigo se desvanecen en humo.
  • 68. A prowling hunter/killer chopper that sees in the dark to destróy the enemy-SMASH combines a forward looking infrared sensor with an MT radar to become the Armys integrated multi-sensor gunship. Bell Aerospace is SMASH systems integrator under the direction of the U.S. Armys Weapons Command Southeast Asia Multi sensor Armament System for the Hue Cobra System Integration Aircraft Modification Structural Analysis Fire Control System Sensor Integration BELL AEROSPACE D i v i s i ó n of textronl B u f f a k ) , New York Proven System Capabilities for Aerospace. •Un helicóptero "cazador/matador" que ve en la oscuridad paradestruir al enemigo: SMASH combina un sensor infrarrojo de-lantero con un radar MT para desempeñarse como la aeronaveartillada del Ejército equipada con multicensores integrados. BellAerospace es la compañía que integra los sistemas SMASH bajola dirección del Comando de Armamentos del Ejército de losEstados Unidos. El sistema de armamentos controlados por mul-tisensores diseñado para el Huey Cobra que opera en el SudesteAsiático. Integración de sistemas. Modificación de la aeronave.Análisis estructural. Sistemas de control de fuego. Integraciónde sensores. Bell Aerospace. Una división de T e x t r o n , Buffalo, New York. Probada capacidad en sistemas aeroespaciales.
  • 69. Cuando usted pone al alcance de los dedos de un hombre todoeste poder de fuego, ¿cómo puede ayudarlo a no cometer erro- res? Con rae Corporation.
  • 70. time, on on cosí. ,for tfniJMC . « " • i Eiecl.t k n«» F101 . i el ! o -e» X)N « M augmentod tot Irtt ubAF k. « dul n j j j o * e f tp*ciftc b riat pw»»eO irjiliai flM^n Thx^HO d VU" .1 • f f r * 0» lf>« U S Ají Fcxca »nd A j d neino^r in« 8 i Team »ith tfM i y »cti»Oul« »Of t o r e •ogir># tetriryiogy n trie XJ JUO »L I f M ^ A.r ^orceano North A m i t c m n ,hl it-VL>U «•!«" » y»* Importan! t ^ « « e i i General Eiaclnc i f l l u . e t i e - d , n g to tliflhl I b » ,mn i.-.i.i j i e o to ir>e a<jvanc*m«ri| ol A. .ir Ameritan Rock«rell 6 . jv JI un lee hnolOQV AjnCMAFT ENQINC OAOUP GENERAL ^ ELECTRICEn hora, en especificación, en costo. . . para el B-l. La nuevaturbina F101 de General Electric diseñada para el B-l de laFuerza Aérea de los Estados Unidos ya ha pasado por la eva-luación inicial técnica de la U S A F , y este año comenzará a en-sayarse; estos son hitos importantes en un programa que conducea su vuelo de prueba a bordo del B-l de la North AmericanRockwell. . . en el momento previsto, con las especificacionesprevistas y con el costo previsto. La turbina F101 representa unavance significativo en la tecnología de las plantas motrices paraaeroplanos del rango de las 30.000 libras de empuje: genera lamisma potencia que dos turbinas J79 en uso actualmente enaviones de alta perfomance. Y sin embargo ocupa un 30 porciento menos de espacio y su consumo específico de combustiblees un 25 por ciento menor. En su carácter de miembro del equi-po B-l, junto con la North American Rockwell y la U.S. AirForcé, General Electric está dedicada al progreso de la tecnología aeronáutica de los Estados Unidos.
  • 71. The Other Computer Company
  • 72. Westinghouse hizo del B-57G uno de lomejores bombarderos tácticos nocturno,en combate. Puede detectar y destruir e¡la noche tanto objetivos móviles com<fijos. ¿Cómo fue posible convertir un aeroplano de 18 años de edad en el bombardero táctico nocturno más efectivo de l>actualidad? Con el sistema de bombardetasistido por sensores múltiples de Westinghouse. El operador de sistema deB-57G puede ver las informaciones reccgidas por el radar y el sensor electroóptiaen proyecciones simultáneas. Los blancopueden ser detectados y atacados utilizando cualquiera de estos sensores individualmente o una combinación de varios dellos, de acuerdo a los requisitos impuestos por las condiciones especificas del objetivo y del tipo de combate. Casi todo l
  • 73. m cma o b»M r arvd d A ^ t r o y fj
  • 74. que se encuentra bajo la pintura es partídel sistema nuevo de navegación situadcen la nariz del avión y del sistema eléctrico. Westinghouse, principal contratistede la Fuerza Aérea, ha integrado nuevoísensores, proyecciones, controles y une,computadora destinada a controlar la libe-ración de las bombas para producir unsistema de armamento notablemente flexi-ble y preciso; de hecho, hemos convertidola noche en día. La capacidad de Westing-house en tecnología aeronáutica puedearrojar luz sobre su proyecto. Comuniqúe-se si lo desea con Westinghouse ElectricCorporation, Aerospace & Electronics Sys-tems División, Baltimore, Maryland,21203. Usted puede estar seguro con Westinghouse.
  • 75. Loran C D: T h e only s y s t e m of its kind thatsproved ítself in th^ field. Agaín. A n d again. A n d again. LORAN C/0 ITT
  • 76. LORAN C/D. el único sistema de su clase que se ha probadoa sí mismo en el campo de batalla. Una vez y otra vez, y unavez más. Más de 200 equipos de navegación LORAN C/D —to-dos producidos por ITT Avionics— están demostrando lo quevalen en este preciso momento, a bordo de aeroplanos de granperfomance. Conduciéndolos a las zonas de ataque y guiándolosen su retorno con absoluta exactitud, a pesar de las maniobrasbruscas de los aviones. Y LORAN C/D no es tan solo un éxitooperacional —su rendimiento económico es también notable—.Aprovechando la experiencia ganada desde que presentamos elsistema hace dos años, ITT Avionics ha continuado mejorando,maximizando la relación costo-eficiencia, de cada equipo LORANC/D en operación. Y dispone también del know-how necesariopara evitar costosos problemas de interfase con otros sistemasde cualquier avión. Dicho sea de paso, nuestra experiencia demás de 25 años de trabajo en el LORAN nos provee de la basetécnica necesaria para el desarrollo exitoso de cualquier LORANde la próxima generación. Vara la navegación automática de to-dos los aviones de alta perfomance, su sistema más confiablees el que siempre ha estado allí: el LORAN C/D. Y su abaste-cedor más seguro es la compañía que los instaló antes: ITTAvionics, un miembro del Grupo de Defensa del Espacio. Avio- nics División, ITT.
  • 77. iiiermic mmsíi¡S ÚUÑBUSINISS... SVLV/ANIA * P0 EDI ELECTRONIC WARFARE ORGANIZATION ELECTRONIC SYSTEMS GROUP-WESTERN DIVISION Box 206 Mounfnin View, California 94040 (415)966 2163 La guerra electrónica es nuestro negocio.
  • 78. DRACONTOOTH
  • 79. Pineapple (bomba en forma de ananá).Efectos de las bombas de fragmentación a proyectiles sobre unbebé de 19 días luego de un ataque contra la aldea de LamDong} cerca de Haifong. La madre también murió en ese bom- bardeo.
  • 80. •i»Perforating Bomb sobre la cual se puede leer el nombre del fabricante. Efectos de las minas Gravel.
  • 81. GOOD/YEARAEROSPACE
  • 82. 652) un centro de control y de mando automático queprocesa la información comunicada por los sensores;3) un conjunto de armas variadas (cohetes, misiles,bombarderos, minas enterradas o teledirigidas), queresponde automáticamente a las órdenes del oficial quedirige el centro de control o directamente a las órde-nes de una computadora. "En el campo de batalla del futuro —dice el ge-neral Westmoreland— las fuerzas enemigas serán lo-calizadas, seguidas y atacadas casi instantáneamentemediante el uso de data links, evaluación de inteligen-cia asistida por computadora y control de fuego au-tomatizado. Con una probabilidad de blancos logra-dos en primera instancia que se acerca a la certeza,y con dispositivos de vigilancia que pueden tracearcontinuamente al enemigo, la necesidad de grandesfueras de infantería será menor/ El conjunto de dispositivos electrónicos es tambiénimpresionante. Un artículo del Armed Forces Journaldel 15 de febrero de 1971 describe algunos de losque han servido para atacar el sendero de Ho Chiminh. Detectores acústicos, sísmicos o térmicos fue-ron lanzados por millares. Algunos estaban destinadosa quedar prendidos de los árboles con su paracaídas {Acuoubuoy), otros se enterraban dejando sobresaliruna antena que imita perfectamente una planta tro-pical (Adsid y Acuousid). En un principio, un aviónera el encargado de recibir los mensajes emitidos porestos detectores, pero en lo sucesivo fue un aparatosin piloto, el QU-22B quien se hizo cargo de la re-transmisión de los -datos a la base de Nakhom Pha-nom, en Tailandia. En esa base, dos computadorasIBM 360-65 S, procesan los datos y retransmiten in-mediatamente las informaciones, ya sea a las basesde bombarderos, a los jefes de unidades locales o auna las minas teledirigidas ya distribuidas en el campode batalla. Nakhom Phanom, que según ciertos ob-servadores es en la actualidad una de las mayores ba-ses de telecomunicaciones del mundo, está además li-gada directamente con el Pentágono por medio de nu-merosos satélites controlados desde ella. Entre estossatélites, citemos a los satélites espías encargados dela intercepción radiofónica y de la observación foto-
  • 83. 66gráfica (normal e infrarroja) de China e Indochina,los satélites marcadores para la artillería y los satélitesde telecomunicaciones. Este principio, aplicado a escala fantástica en laruta de Ho Chi Minh, ha sido desarrollado en todoslos sectores con sistemas miniaturizados y rápidamen-te transportables. Los oficiales de sector disponen deuna computadora y de una multitud de aparatos dedetección. Si la computadora detecta cualquier acti-vidad, el responsable de la vigilancia que está de guar-dia frente a una pantalla que da la posición de todossus detectores, puede localizar inmediatamente el lu-gar preciso donde se encuentra el blanco y tambiénseguir sus desplazamientos. Estas informaciones sontransmitidas instantáneamente a la artillería o inclu-sive á las computadoras de los aviones que los dirigenautomáticamente hacia el blanco. En la actualidad los detectores son perfeccionadosincesantemente. El People Sniffer XM-3 (olfateadorde gente) es sensible a dosis ínfimas de amoníaco, esdecir que puede detectar a distancia el sudor humano.El Loto Light Level TV, es un sistema de guía en elcual una pequeña cámara de televisión montada sobreuna bomba la dirige y corrige su camino. El mismoprincipio existe con un radar en miniatura o con undispositivo de detección infrarroja. Incluso hay un sis-tema, el MAGID (Magnetic Intrusión Detector) quedetecta las mínimas variaciones del campo magnéticoterrestre, causadas, por ejemplo, por un soldado por-tador de un fusil. Este dispositivo es tan sensible quedetecta una moneda o un botón metálico. El dispo-sitivo de detección infrarroja puede ser acoplado aun radar mejorando así la precisión de su bomba. Fi-nalmente, el láser acumula todas las "ventajas" de losotros sistemas: la computadora regula el camino dela bomba de modo tal que el rayo láser dé siempreen el centro del blanco (Eye Bombs). Y sin duda, no se ha terminado de descubrir la to-talidad de la investigación militar estadounidense enAsia. Así, recientemente se mencionó ante el Senadode los Estados Unidos, un misterioso proyecto titu-lado Nill Blae, que dispone de un presupuesto de 3millones de dólares y cuyo tema es "la investigación
  • 84. 67de modificaciones de clima". De este modo ha hechoaparición oficialmente la guerra geofísica, con su ar-senal de terremotos, inundaciones, saltos bruscos declima y tifones provocados por encargo. Es posibleque todo esto no esté más que en un estadio muy pri-mario —en todo caso es de desear que así sea— peroalgunos ya sugieren que las lluvias torrenciales segui-das de graves inundaciones que se abatieron sobreVietnam del Norte el año pasado no serían ajenas aeste tipo de experiencias.Reacciones y perspectivas Según el Pentágono, la nueva guerra automatizada,practicada a distancia y sin riesgos, calmaría a la opi-nión pública norteamericana sensibilizada sobre todo,según dicen los militares, ante las pérdidas en hom-bres. Esta forma de guerra aportaría además impor-tantes oportunidades a la industria. Sin embargo, es-tos puntos de vista resultan demasiado simplistas paramuchos observadores. No es más posible, ni aun alprecio de una intensa propaganda, considerar la gue-rra de Vietnam como un simple conflicto local. Loque allí sucede desde hace años sobrepasa en horrora todo lo que se produjo durante el curso de laSegunda Guerra Mundial y la opinión pública norte-americana comienza a descubrirlo con estupor. Se hi-cieron públicos los efectos abortivos y teratogénicosdel "agente naranja" (defoliante). Se conocieron ma-sacres como las de My Lai. Se publicaron documentosque prueban el papel de sociólogos y de encuestado-res que trabajan directamente o indirectamente parala CIA en la manipulación de los regímenes y de laspoblaciones del Sudeste asiático (en particular se hademostrado el papel jugado por la Advanced ResearchProjects Agency en Tailandia). Como culminación sepublicaron los documentos secretos de la CIA y delgobierno norteamericano (los Pentagon Papers): enellos el cinismo, la mentirá y la manipulación apa-recen elevados al rango de instituciones. No ha sido por azar que los médicos y los cientí-ficos han estado entre los primeros en denunciar estafaz oculta de la guerra. Dado que los militares han
  • 85. 68colonizado en su provecho casi todo el campo de lainvestigación científica, el genocidio vietnamita resultala caricatura tn extremis de la investigación aplicada:el estimulante monstruoso de centenares de labora-torios donde equipos de investigadores brillantes es-tudian ocho horas por día los mejores medios dematar, de herir, de mutilar, de asfixiar, de envenenar. Este aspecto del problema fue señalado ya en lassesiones del Tribunal Russell. Ha sido enfocado conmayor énfasis en el curso de la conferencia: el profe-sor Tran Huu Tuoc habló de "ciencia sin conciencia"y el profesor Nguyen Dang Tam de "ideología nazi".Este tema es objeto ya de lucha militante para uncierto número de investigadores tanto en Estados Uni-dos como en Europa. Y hoy en día se- adivina qué amenaza representapara el resto del mundo, el campo de ensayo vietna- mita. Como resumió el profesor Steven Rose: "La tecnología experimental de la guerra de Vietnam está siendo adoptada en muchos lugares. Por ejemplo, los portugueses usan defoliantes en Angola y probable- mente también en Guinea. El gas CS, desarrollado en un principio en Inglaterra, es utilizado no solamente en Vietnam sino también en los Estados Unidos, en Japón, en Francia y en Irlanda del Norte. La tecno- logía de la opresión contra la lucha de los guerrilleros rurales y urbanos es internacional; para combatirla, la lucha misma debe convertirse en internacional."
  • 86. La guerra geofísica en VietnamNuevos aportes para el genocidio Daniel Goldstein Advanced Research Projects Agency (ARPA) es una agencia de investigación y desarrollo del Departamento de De- fensa, con una organización propia, que opera bajo la dirección y la supervisión del Director de Investigaciones para la Defensa e Ingeniería. Es responsable de efectuar la investigación básica y apli- cada y de desarrollo de todos los proyec- tos avanzados que el Director de Inves- tigaciones para la Defensa e Ingeniería le plantee. La Agencia utiliza los servi- cios de los departamentos militares, de otras agencias gubernamentales9 de en- tidades públicas y privadas9 individuales, organizaciones e instituciones educacio- nales y científicas para llevar a cabo sus proyectos* United States Government Organhation Manual 1970-1971. Office of the Federal Register National Archives and Records Service. General Services Administration.
  • 87. ARPA es entre las instituciones científicas estado-unidenses lo que la CIA es entre las instituciones po-líticas: un organismo casi autónomo, separado delresto del Departamento de Defensa, dedicado al de-sarrollo de proyectos militares supersecretos de altoriesgo y máxima prioridad, facultado operativa y eco-nómicamente para utiliar todos los recursos humanosy materiales disponibles dentro y fuera de los EstadosUnidos de Norteamérica. Apenas se profundiza en lahistoria de las operaciones bélicas norteamericanas, sehace muy difícil desentrañar cuál de las dos agenciasinició algunos de los proyectos macabros que se llevana cabo en Vietnam. Así ocurre, por ejemplo, con laguerra geofísica. ¿Quién provocó la primera lluvia ar-tificial en el sudeste asiático, la CIA o ARPA? Lapregunta parecía ociosa, pero lo notable es que tamañamonstruosidad ha ocurrido y ocurre en la penínsulaindochina: desde 1963 el ejército expedicionario nor-teamericano está dedicado a modificar las condicionesclimáticas de Vietnam, Laos, Camboya y Tailandia deacuerdo a sus necesidades estratégicas y tácticas. Losresultados de estas modificaciones climáticas —lluviastorrenciales que exageran y prolongan la temporadadel monzón— son análogos a los producidos por las
  • 88. 71campañas masivas de defoliación: conducen a una al-teración profunda e irreversible de la flora y la faunade la región y provocan la muerte, enfermedades yel hambre de centenares de miles de civiles. Como enel caso de la guerra biológica y química, el objetivode la guerra geofísica es aumentar la miseria de lapoblación no combatiente y la destrucción de los re-cursos económicos de los pueblos atacados.Los Documentos del Pentágono Los Documentos del Pentágono (The PentagonPapers: the Defense Department History of UnitedStates Decisionmaking on Vietnam, Beacon Press,Boston, Mass.) dados a conocer por Daniel Ellsbergdestaparon el asunto. Se supo entonces que la Juntade Jefes de Estado Mayor (los ]oint Chiefs of Staff,JCS) estaba entusiasmada con los experimentos "exi-tosos" de lluvia inducida sobre Laos, realizados desde1966. En 1967, la Junta instó al entonces presidenteLyndon B. Johnson a que autorizara un programa demodificación climática sistemática —bautizado Pro-yecto POP E Y E — para ampliar las operaciones bé-licas en Vietnam sin generar repercusiones críticas enla opinión pública norteamericana. Nadie llegará ja-más a sospechar, argumentaban los JCS, que las lluviascada vez más torrenciales y prolongadas de la tempo-rada del monzón no se debían a cambios espontáneosde la dinámica atmosférica en Laos, Camboya y Viet-nam. El objetivo del Pentágono era entorpecer el trán-sito de hombres y pertrechos a lo largo de la llamadasenda de Ho Chi Minh, convirtiendo vastas zonas deIndochina en pantanos intransitables para vehículosconvencionales. El departamento de Defensa se refe-ría así al proyecto POP EYE (The Pentagon Papers,vol. 4, pág. 421): "4. Operaciones en Laos: continuar como hastaahora para comenzar la operación POP EYE, parareducir la transitabilidad a lo largo de las rutas deinfiltración. "Cambios autoridad/políticos: se pide autorizaciónpara implementar la fase operativa de los procesos de
  • 89. 72modificación climática ensayados previamente y eva-luados con todo éxito en la misma área. "Riesgo¡impacto: los riesgos operacionales son losnormales en toda tarea militar. El riesgo de compro-miso es mínimo." El 21 de febrero de 1967, los JCS insistieron nue-vamente ante Johnson, solicitando la venia presiden-cial para implantar ocho proyectos ("ocho áreas deopción específicas en las que se puede causar grandesdaños o completa destrucción de los obejtivos en cues-tión"), el último de los cuales era: "8. Causar lluvias que interfieran en, o cerca deLaos." El estudio de factibilidad de la inducción de lluviascon fines militares estaba a cargo de ARPA y conta-ba ya por ese entonces con los tres elementos clavespara conquistar la imaginación presidencial: un nom-bre ridículo (Proyecto Nile Blue)y un presupuesto in-menso (3 millones de dólares) y una computadoramonstruo (la ILLIAC IV). En 1971 el Pentágono re-conoció que la cifra total de recursos dedicada al pro-blema de modificación climática superaba los 10 mi-llones de dólares.También la CIA Las revelaciones sobre la guerra geofísica causaronverdadero estupor en la opinión pública norteamerica-na, sensibilizada por los resultados de la guerra bio-lógica y química contra Vietnam. Sin embargo, ARPAaparentemente no fue la primera agencia gubernamen-tal norteamericana que incursionó en el arsenal geofí-sico. Seymour Hersh, autor del texto clásico Chemicaland Biological Warfare, denunció en un artículo apa-recido en el New York Times que en 1962 la CIAhabía recurrido a la inducción de lluvias sobre Saigónpara controlar las multitudinarias manifestaciones po-pulares contra el régimen de Diem. Los expertos enrepresión de la CITA habían llegado a la conclusión deque para combatir movilizaciones populares las lluviastorrenciales persistentes son un agente disuasivo mu-cho más eficaz que los gases lacrimógenos. Los éxitosobtenidos en 1963 determinaron que también en 1964
  • 90. 7>se apelara a la inducción de lluvias en momentos deintranquilidad política en Saigón.La técnica del camaleón Entre los Documentos del Pentágono y las eviden-cias recogidas por Hersh, se consiguió la masa críticade información necesaria para desencadenar interpela-ciones en el Senado de los Estados Unidos. Como lasituación amenazaba adquirir una magnitud intran-quilizados, el Departamento de Defensa decidió po-nerse a la cabeza de los críticos, movilizando a unex-empleado, el profesor Gordon James Fraser Mac-Donald, que había sido subdirector de ARPA durantetodo el período de investigación y desarrollo de lainducción de lluvias con fines militares y que ahoraes uno de los adalides de la "lucha" contra la contami-nación ambiental, como miembro titular del Comitépor la Calidad del Medio Ambiente, un organismo quedepende directamente de la presidencia de los EstadosUnidos MacDonald ya había publicitado los horroresde una guerra geofísica hipotética en un libro editadopor Nigel Calder, Unless Peace Comes: A ScientificForecast of New Weapons (Viking Press, New York,1968); su artículo comenta las potencialidades de laguerra geofísica: control de las precipitaciones, se-quías, terremotos y aun el posible deshielo del Artico,sin mencionar ni una sola vez lo que el ejército norte-americano estaba haciendo en Vietnam. En 1971, MacDonald desarrolló una intensa acti-vidad en Washington en torno a las denuncias sobreguerra geofísica en Vietnam. La técnica rindió susfrutos, ya que si bien se hicieron interpelaciones enel Senado y se comenzó a hablar públicamente delproblema, el programa militar siguió adelante y nadase supo concretamente sobre su implementación, yaque los responsables se ampararon en el secreto mi-litar para no decir nada preciso. El público quedó con-forme Ncon la existencia de comisiones parlamentariasocupadas de la guerra geofísica, sustituyéndose así lasolución de la monstruosidad por la sensación de quese estaban tomando medidas para controlar al Pen-tágono.
  • 91. 74 Jack Anderson revolvió nuevamente el avispero aldenunciar desde el Washington Post la existencia deun proyecto operacional desde 1967, denominado In-termediary-Compatriot e instrumentado por la U. S.Air Forcéy para "exagerar la época de las lluvias" yque por lo menos hasta fines de 1971 estaba en plenaejecución.Por qué la lluvia Los militares norteamericanos persiguen los siguien-tes objetivos con la guerra geofísica:• prolongar la época del monzón para mantener los caminos intransitables,• producir interferencias con los radares que contro- lan los SAM (Surface-air missiles), los cohetes tie- rra-aire que defienden Vietnam del Norte y los territorios liberados de Vietnam del Sur, Laos y Camboya. El territorio por donde se entreteje la llamada rutade Ho Chi Minh es montañoso, cubierto por densasselvas y atravesado por riachos y además es densamen-te poblado. En forma sucesiva, este tercio de Viet-nam, Laos y Camboya soportó y soporta cotidianosbombardeos de saturación con los B-12, defoliaciónsistemática, incendio de bosques, rociamiento con ga-ses, siembras de armas electrónicas antipersonal yahora, finalmente, inundaciones masivas causadas portemporales inducidos por los expertos en modificacio-nes climáticas. La técnica utilizada en la península indochina seconoce como modificación dinámica de nubes; unadescripción accesible del método se puede leer en unartículo de William L. Woodley, aparecido en Science (9 de octubre de 1970, pág. 127) donde se relata unaexperiencia realizada en el sur de Florida. Todo con-siste en sembrar cumulus con ioduro de plata que pro-duce nubes gigantescas y desencadena lluvias. Unospocos aviones penetran en las nubes elegidas y dis-paran pequeños cohetes que al explotar liberan elioduro de plata (en la jerga técnica esto se denomina
  • 92. 75"pirotecnia") que actúa como semilla de condensa-ción. Cualquier avión puede ser utilizado para esta siembra: una misión tipo tarda 6 horas y requiere 50kilogramos de ioduro de plata. Por otra parte, no sesiembra sobre el lugar sobre el cual se desea quellueva, sino donde hay nubes y en aquellos días enque las condiciones atmosféricas permiten predecir eldesplazamiento de las mismas hacia el blanco. Estoimplica que desde el punto de vista militar, la misiónes poco riesgosa porque muy probablemente ñó se en-contrará fuego antiaéreo. Pero esto no es todo. Según Deborah Shapley (LaRecherche, setiembre de 1972, pág. 794) se ha de-sarrollado una nueva técnica, denominada "higroscó-pica", que resulta en lluvias ácidas, mucho más efi-cientes que las naturales para provocar interferenciasen los radares que controlan los SAM. Por ahora sedesconoce si esta técnica ya fue utilizada en la penín-sula indochina.Secretos y omisiones Mientras tanto, el senador J. William Fulbright,presidente de la Comisión de Relaciones Exterioresdel Senado Norteamericano, interpeló en Washingtonal secretario de Defensa, Melvin Laird. Science repro-dujo el siguiente diálogo (16 de junio de 1972, pág. 1218): Fulbright: " . . . e n otras palabras, ustedes nuncahan recurrido al control de las condiciones climáticas,aun cuando tienen la capacidad para hacerlo". Laird: "Nunca hemos realizado este tipo de activi-dad sobre Vietnam del Norte". En la respuesta de Laird está la trampa, porque sesabe que se han realizado experiencias sobre el Mar deChina y que dada la dinámica de la atmósfera en esazona, los efectos se deben sentir necesariamente sobreVietnam del Norte. Cabe recordar que en octubre de1971 ocurrieron en Vietnam del Norte las inundacio-nes más devastadores de los últimos 25 años, a finesde la temporada del monzón. El Director de Investigaciones para la Defensa eIngeniería, John S. Foster que controla las activida-
  • 93. 76des de ARPA, se negó a responder aduciendo queparte del trabajo sobre el tema es secreto militar. Gordon J. F. MacDonald, interrogado por el sena-dor Clairbone Pell, dijo que "ningún proyecto paracontrolar o modificar el clima debería ser llevado acabo por los Estados Unidos . . . si no se tiene idea deantemano sobre sus resultados". Algunos científicos militares fueron mucho más ex-plícitos. Pierre Saint-Armand, director de la Divisiónde Ciencias Planetarias y Terrestres del Naval WeaponCeníer, se manifestó entusiasta partidario de las llu-vias artificiales como armas de guerra. En un repor-taje concedido a Deborah Shapley, de Science, dijo:"No pienso que usar las condiciones climáticas paradisuadir a la gente de que se traslade de un sitio aotro sea una mala cosa. Si se considera el daño que seocasiona impidiendo el transporte y se lo compara conel que se produce quemando o bombardeando, no veoqué tiene de inmoral". El argumento de Saint-Armanda es similar a los uti-lizados para justificar la guerra química y biológica:es más "humano" gasear y defoliar que utilizar armasconvencionales. Sólo que en Indochina los que recibenel impacto de las técnicas "no convencionales" de gue-rra no son los combatientes sino la población civil,cuyos medios de subsistencia son liquidados y quedesprovista de recursos de protección adecuados resul-ta víctima segura de los tóxicos y de las inundaciones.La modificación de las condiciones climáticas significa /un desastre total: se pierden las casas, los sembradíos,las comunicaciones con los centros urbanos dotados deatención médica (por más precaria que ésta sea) ytodo resulta en hambrunas, epidemias y muertes. La guerra geofísica no resulta más humana que losbombardeos, pero sin duda es más barata y sus efectossuperan en masividad a los obtenidos mediante armasconvencionales.Las nuevas armas Al analizar la estrategia norteamericana en Vietnamhay que distinguir entre lo que se hace en función di-recta del conflicto actual y el significado que tiene la
  • 94. 77 /guerra de Vietnam como campo de ensayo para gue-rras futuras. La crónica del conflicto demuestra que la destruc-ción de las ciudades, el minado de los puertos y eldescalabro de los sistemas de transporte de Vietnamdel Norte no conduce a la victoria militar norteame-ricana. Más aún, los bombardeos con B-12, la defo-liación y las armas antipersonal no consiguieron inte-rrumpir el transporte de pertrechos y hombres de unlado a otro de la península indochina. La "senda deHo Chi Minh" no es un camino, es todo el tercio me-dio de Indochina y ni aun el poderío bélico norte-americano puede congelar la vida de una franja terri-torial tan ancha. Las ciudades de Vietnam del Norte no concentrana la población. La gente vive, produce y colabora conel esfuerzo militar en áreas rurales, dispersa y camu-flada: la ciudad como núcleo político, organizativo,productivo y militar dejó de existir. Lo mismo sucedecon el transporte; no hay caminos reales, sino redes desenderos alternativos. No hay un medio de transporte,sino sistemas complementarios que integran hombres,animales, bicicletas, camiones, motocicletas, trenes ylanchas. Las comunicaciones están programadas y eje-cutadas de acuerdo a pautas que no son las conocidasni practicadas en el mundo occidental: las dos obsesio-nes que rigen nuestra movilidad cotidiana, la rapidezy la exactitud de llegada y salida, carecen de sentidoen Vietnam del Norte y en las zonas liberadas de Viet-nam del Sur, Laos y Camboya. El fracaso de los armamentos y de los ejércitosconvencionales (fuesen estos norteamericanas, sud-vietnamitas, coreanos, tailandeses, filipinos o austra-lianos) determinó que los planificadores del Pentágo-no buscaran otro tipo de solución. Era necesario uncambio cualitativo. No se trataba de producir sola-mente más y mejores armas convencionales y aun laformación de asesinos politizados como los "boinasverdes" resultó inútil. Es decir, ni las bombas ni loscuerpos especiales pueden acabar con guerras comola de Vietnam. Era preciso diseñar un nuevo tipo dearmas que deben reunir tres condiciones claves: tenermasividad en sus efectos territoriales,, ser capaces de
  • 95. 78interferir con la vida del enemigo más allá del mo-mento del ataque efectivo, es decir, debe seguir pro-duciendo efectos prolongados en el tiempo, y debeser barata. La guerra geofísica reúne las características idealespara suplir armas para guerras no convencionales.Unos pocos aviones sembrando algunos kilogramos desustancias irrisoriamente baratas en una época propi-cia del año pueden aumentar en un 35 a 50 por cientolas lluvias provocando inundaciones monstruosas enterritorios extensos ya degenerados por las superbom-bas de los B-52 y de 4 a 6 años de defoliación per-manente, donde los diques han sido eficientementedestruidos mediante bombas guiadas por láser. Una potencia urbana como los Estados Unidos es-taba preparada para hacer la guerra contra otras po-tencias urbanas. La estrategia y la tecnología militaresgiraban en torno a la hipótesis de guerras simétricas.Vietnam introdujo la asimetría. Todo el potencial bé-lico convencional no sólo dejó de ser suficiente paraganar en Vietnam, sino que por el contrario, se con-virtió en acelerador de un proceso político de cambioradical. La guerra geofísica intenta cambiar el. panora-ma, pero aparentemente tampoco da resultados.
  • 96. La gran estafa de Mr. Nixon Daniel Goldstein El 28 de noviembre de 1969, Richard M. Nixonanunció al mundo que su país renunciaba a su arse-nal de guerra biológica y que en lo sucesivo quedabatambién prohibido el uso por parte de las fuerzasarmadas norteamericanas de agentes de guerra quí-mica, "salvo con fines puramente defensivos". En lamisma declaración, Nixon excluyó explícitamente dela prohibición a los gases tóxicos y a los agentes de-foliantes de uso rutinario en Vietnam. Si bien estoúltimo permite comprender que el "renunciamiento"de Nixon es simplemente una mentira destinada aconfundir a la opinión pública mundial y aplacar lascríticas parlamentarias en Washington, el análisis de-tallado de la medida depara sorpresas inmediatas porla profundidad de su cinismo. Las armas biológicas constituyen menos del 10 porciento del arsenal norteamericano de guerra química ybiológica (GQB). Pero este 10 por ciento no estáincluido en su totalidad dentro de las "armas bioló-gicas" a las que Nixon renunció con tanta gallardía,ya que se ajustó a las definiciones del término pre-sentadas por U Thant a la Asamblea General de lasNaciones Unidas en julio de 1969. U Thant se refirióen esa oportunidad a un informe preparado para lasN. U. por expertos en GQB de todas partes del mun-
  • 97. 80 do, donde se reclasifican las toxinas producidas por células —es decir, productos de células vivas que no pueden autoduplicarse fuera de la célula que los sin- tetiza— como agentes químicos. Por ejemplo, la to- xina botulínica, el veneno más poderoso que se co- noce, como es un producto del Clostridium botulinum que depende de la célula bacteriana para su síntesis, no es un arma biológica sino química. No deja de llamar poderosamente la atención la astucia diabólica de la reclasificación, pero todo se entiende mejor cuando se conoce al padre de la cria- tura: el doctor Ivan L. Bennett, Jr., M. D. Bennett uno de los eminentes patólogos de los Estados Unidos —y del mundo— de justa fama por su dedicación ininterrumpida a las enfermedades infecciosas. Du- rante muchos años, Bennett fue director del Departa- mento de Patología de la Johns Hopkins University School of Medicine, profesor "Baxley" de patología de la misma escuela de medicina, patólogo jefe del Hospital Johns Hopkins. En 1960 Ivan Bennett dejó Hopkins para asesorar en problemas de política cien- tífica al presidente Johnson y finalmente aterrizó como director del New York University Medical Center, un complejo asistencial universitario de dimensiones descomunales en constante expansión situado en el co- razón de Manhattan. Pero Ivan Bennett fue y sigue siendo el asesor principal del ejército norteamericano en epidemiología y patología, y el director de contra- tos de investigación del U. S. Chemical Corps, la agencia del Pentágono dedicada a la guerra biológica y química. Por supuesto, Bennett no niega su parti- cipación, como delegado norteamericano, en el comité de expertos en GQB. que preparó el informe de U Thant. Tampoco niega que el primer bosquejo de informe proviene directamente del U. S. Chemical Corps, que sus colaboradores inmediatos eran tres oficiales del Pentágono y que, mientras duró la redac- ción del informe, se mantuvo en "contacto telefónico diario" con el Departamento de Defensa. Para Ivan Bennett la reclasificación de las toxinas de origen mi- crobiano como armas químicas no tiene nada de malo; más aun, se trata de una definición nacional porque•son sustancias químicas sin vida propia.
  • 98. 81 Pero esto no es todo. El diputado Richard MeCarthy, un demócrata de Nueva York que sostieneuna lucha solitaria contra la GQB en Washington, de-nunció que el "renunciamiento" de Nixon tiene ca-racterísticas muy especiales: el presupuesto total paraGQB en 1970 asciende a casi 50 millones de dólares,pero cuando se realizó una interpelación ante la Cá-mara de Representantes, el representante del U. S.Chemical Corps confesó que la prohibición presiden-cial disminuía en tan sólo 2 millones de dólares elpresupuesto. Es decir, Nixon renunció al 4 por cientode los planes de investigación, desarrollo y producciónde armas químicas y biológicas. McCarthy denunciótambién una campaña diplomática para inducir a GranBretaña, mediante presiones económicas múltiples, adefender el uso de gases lacrimógenos. El Protocolode Ginebra de 1925 prohibe gases "asfixiantes, vene-nosos y de otro tipo". El Departamento de Estado sos-tiene que el protocolo no prohibe los gases lacrimó-genos y "anti-motineros". Los ingleses —si bien des-arrollaron en sus propios laboratorios de guerra quí-mica la mayoría de los gases conocidos en la actuali-dad— desde 1930 han adherido oficialmente a la pro-hibición de su uso en guerra. Sin embargo, las pre-siones norteamericanas surtieron el efecto deseado, el22 de febrero de este año el delegado británico antela Conferencia del Desarme, reunida en Ginebra, de-claró: "El gas CS daría oportunidades para ahorrarvidas y no matar, particularmente cuando se lucha ensectores donde hay civiles inocentes. Conforme a nues-tro punto de vista, sería miopía negar a las fuerzasarmadas el empleo de quizá la única arma no mortala su disposición y obligar, por consiguiente el empleo,en ciertas circunstancias, de medidas más terminan-tes." El humanitario Lord Chalfont quizás no hubierapodido estar en Ginebra para decir semejantes barba-ridades si los nazis hubieran bombardeado Gran Bre-taña luego de cubrir sus ciudades con gases lacrimó-genos e irritantes; él, como millones de sus compa-triotas hubieran tenido que salir, ahogándose, de losrefugios antiaéreos para ser destrozados meticulosa-mente por las bombas de fragmentación alemana. Toda la historia del "renunciamiento" de Nixon a
  • 99. 82la guerra biológica hace recapacitar sobre el sentido,el significado y el alcance de los acuerdos internacio-nales, lucubrados a espaldas de los pueblos, productosde un tira y afloje sistemático entre bloques y estados,de concepciones y contraconcesiones ignoradas por lagran masa de la humanidad. Nada se sabe acerca delos verdaderos motivos que llevaron a U Thant aconvalidar el texto del Pentágono, y a los otros paísesfirmantes a "colaborar" en la redacción de un docu-mento casi oficial del U. S. Chemical Corps. El aparato norteamericano de propaganda ha hechouna gran alharaca en torno a la prohibición de Nixon.Sucede algo parecido a lo que aconteció con el dis-curso de Johnson del 30 de marzo de 1968, cuando elex presidente norteamericano anunció que no presen-taba su candidatura a la presidencia y que además deinterrumpir los bombardeos a Vietnam del Norte co-menzaría a negociar inmediatamente la paz. La guerra,como consta, siguió rampante, cruel y sangrienta.Todo el poderío aéreo norteamericano dedicó sus es-fuerzos a completar la campaña de tierra arrasada quese llevaba sistemáticamente desde años atrás contralos territorios liberados de Vietnam del Sur. Las ma-tanzas de civiles vietnamitas prosiguieron sin prisay sin pausa. Pero después del discurso de Johnson, elciudadano medio norteamericano estaba convencido de que su presidente era un verdadero héroe civil, que laguerra había terminado, que podía volver a dormir tranquilo, con la conciencia limpia, después de haber "presionado" y conseguido que Johnson adoptara unapolítica de cordura ante un problema molesto. Meses después, la verdadera situación emergió nuevamente, y con ella la angustia, la mala conciencia. Nixon proce- dió igual que Johnson: cuando la presión de la opi- nión pública era máxima ante el genocidio empleado por las fuerzas expedicionarias norteamericanas en Vietnam, cuando los cuentos de horror se sucedían día tras día en las páginas de los diarios conservadores de Estados Unidos y del mundo, cuando las fotos de las atrocidades cometidas por soldados norteamerica- nos —antes sólo publicadas por valiente solitarios como Armoni en "The Minority of One" y en algunos periódicos radicales— pasaron a las primeras planas
  • 100. 83del "New York Times", del "Chicago Tribune" y del"Washington Post", cuando en el Senado y en la Cá-mara de Representantes la evidencia del horror eratan grande que algunos parlamentarios, movidos porla vergüenza, comenzaban a inquirir sobre el desarro-llo de la guerra y a cuestionar los inmensos desem-bolsos dedicados a proyectos superrealistas de arma-mentos no convencionales, luego de un Día de Mora-toria donde más de 500.000 personas desfilaron porWashington repudiando sinceramente una política deexterminio. Nixon disparó un discurso con renuncia-mientos. Técnicamente, el "renunciamiento" de Nixon es unabroma de mal gusto. Aun si se supone que efectiva-mente ciertas partes del arsenal de guerra biológicafueran a ser realmente destruidas, lo que no desapa-recería es el conocimiento técnico y las facilidadesmateriales —lo que los norteamericanos llaman tangráficamente el know-how— que les permitirían enpocas semanas completar sus stocks. Y en Vietnam se sigue. Ya suman centenares lasdenuncias documentadas sobre malformaciones en be-bés nacidos en las regiones fumigadas con agentesdefoliantes. La mortabilidad y mortalidad ocasionadapor los gases irritantes (y "humanitarios", según LordChalfont) es tal que los mismos soldados norteameri-canos, con máscaras antigás y todo, tienen miedo deoperar en esas condiciones. Pero Nixon ahorra 2 mi-llones de dólares y sus técnicos van a poder limpiaralgunos estantes de los arsenales de GQB eliminandosistemas obsoletos, para dejar lugar a nuevas armas"defensivas".
  • 101. El sueño de Ripley Daniel Goldstein S. Dillon Ripley ornitólogo, es un hombre serioque ama su profesión; todo lo referente a los pája-ros lo apasiona. Hasta sus. sueños son ornitológicos.Ripley es el secretario de la Smithsonian Institutionde Washington, uno de los centros científicos másimportantes de los Estados Unidos. Un día —allápor el año 1962— su colega Philip S. Humphrey lovisitó para proponerle un plan sensacional: montar unoperativo en gran escala para aprenderlo todo sobrelos pájaros del Océano Pacífico. "Era un proyecto ma-ravilloso desde el punto de vista científico la reali-zación de un sueño", suspiró Ripley a la revista"Science" (21 de febrero 1969). Estudiar los pájarosque pueblan casi tres octavos de la superficie terrestrees un sueño que resulta un poco caro. Pero el De-partamento de Defensa de los Estados Unidos, quepatrocinaba el proyecto, necesitaba la información parael desarrollo de sus programas de guerra biológica yestaba dispuesto a pagar lo necesario para obtenerla.Un sueño clasificado Los militares estaban buscando una universidad decategoría interesada en llevar a cabo un estudio eco-
  • 102. 86lógico en el Pacífico y recurrieron a Humphrey, cu-rador de la Smithsonian Institution y director delMuseo de Historia Natural de la Universidad de Kan-sas. En lugar de remitirlos a terceros, Humphrey con-feccionó un plan y luego de someterlo a la aproba-ción de Ripley, les propuso la Smithsonian Institution.El Pentágono aceptó el plan, lo bautizó Pacific OceanBiological Survey (POBS) y dejó su dirección en ma-nos de Humphrey. El sueño de Ripley era clasificado.Según el Pentágono los resultados obtenidos duranteel POBS debían ser secretos porque los investigadoresutilizarían bases norteamericanas en el Pacífico equi-pados con instrumental militar clasificado. Lo ciertoes que el contrato con la Smithsonian estipulaba quelos informes científicos debían pasar primero por elPentágono y que sólo aquello que recibiera el vistobueno militar podría retornar a la Smithsonian paraser publicado en las revistas especializadas. Además,el Pentágono requería el envío de muestras de sangrede la fauna estudiada a sus laboratorios de Fort De-trick y al Desert Test Center de Utha, dos de losemporios de la guerra química y biológica norteame-ricana.Vectores aéreos animales El POBS ya tiene ocho años y la Smithsonian Ins-titution recibió para su ejecución más de 3 millonesde dólares. Durante estos ocho años los equipos téc-nicos de la Smithsonian estudiaron casi millones dekilómetros cuadrados del Pacífico suboccidental. Según los ornitólogos, el proyecto es ideal para estudiarla distribución de la flora y de la fauna de la regióny en especial para determinar los factores que influ-yen en la distribución y migración de los pájaros. Has-ta el año pasado, los pájaros marcados para estudiar sucomportamiento superaban los 2 millones y ocasional-mente los grupos de rastreo llegaban a remotas islasdel Mar de Bering para recoger información. Que nose trataba de algo tan puro y cándido como lo con-taban Ripley y Humphrey se pudo saber en formaespectacular cuando Tom Petitt, un reportero de laNBC, acusó delante de las cámaras de televisión en
  • 103. 87febrero del año pasado que la Smithsonian era unacobertura para proyectos de guerra química y bioló-gica del Pentágono. Petitt tenía consigo a un biólogode Los Angeles, Robert Standen, que había partici-pado en el POBS y que admitió públicamente habercolaborado en ensayos con "transportadores biológi-cos" en la isla de Baker, una posesión norteamericanade una milla cuadrada que se encuentra a 2.700 ki-lómetros de Honolulu. Equipos de la marina del ejér-cito y de la aviación colaboraban en esos ensayos des-tinados a estudiar el comportamiento de "vectoresaéreos animales" útiles para el acarreo de microorga-nismos en zonas de clima tropical. El Pentágono, porsupuesto, comenzó por negarlo todo y luego insistióque si bien los ensayos habían tenido lugar no se ha-bían utilizado pájaros infectados. El objeto fundamen-tal del POBS, según los militares, era el estudio delas enfermedades de las áreas del Pacífico habitadas o potencialmente habitables por personal norteameri- cano y resolver el problema de las colisiones entre pájaros y aviones de reacción en los aeropuertos de la zona.La tularemia Un bacteriólogo norteamericano, McCoy, describióen 1911 la tularemia, una enfermedad infecciosa quehacía estragos entre las ardillas del condado de Tulare,en California. Edward Francis determinó posterior-mente que la bacteria causante de la enfermedad—que luego fue bautizada como Franásella tularen-sis— tiene su reservorio natural en el conejo de cam-po y las garrapatas son su vector. La F. tularensis esuna bacteria particularmente versátil: puede penetraren el hombre a través de la piel (picaduras de garra-patas, heridas o diminutas fisuras), por vía digestivay por vía pulmonar. La infección aguda causa fiebre,dolores musculares, intensa cefalea y una gran pos- tración. La forma pulmonar es la más grave, y antes de la aparición de la estreptomicina, el antibiótico que cura con extraordinaria celeridad la enfermedad natural, tenía un 30 por ciento de mortalidad. Una de las características de la tularemia es que la trans-
  • 104. 88.misión hombre-hombre no existe. Esta pequeña reseña permite comprender el extremado interés del Pentá- gono por la tularemia, ya que reúne tres de las ca- racterísticas claves que convierten a un microrganis- mo y a la enfermedad que ocasiona en una eficiente arma biológica, se cultiva con facilidad, no existe con- tagio hombre-hombre y la infección por la vía infla- matoria es altamente exitosa.Mutantes y vacunas Desde hace más de diez años, el Pentágono realizaestudios en sus propios laboratorios y subvencionagenerosamente a varias universidades norteamericanasy extranjeras para la realización de estudios sobre lagenética, la inmunología y la bioquímica de la F.j tu-larensis. En Fort Detrick, los genetistas de bacteriasconsiguieron aislar dos clases de mutantes claves: todauna serie de cepas resistentes a la estreptomicina ypor lo menos una cepa de patogenicidad atenuada idealpara la vacunación. La existencia de cepas resistentesa la acción bactericida de la estreptomicina se pudosaber a raíz de la infección accidental, por vía inha-latoria, de numerosos técnicos del laboratorio de FortDetrick (American Journal of Medicine, volumen 30,página 785, 1961) . Para que un microorganismo puedautilizarse en la guerra biológica deben existir vacunascapaces de proteger a los soldados propios. Las cepasde patogenicidad atenuada de Fort Detrick permitie-ron la elaboración de una vacuna razonablemente efi-caz, aplicable por aerosoles (jsiempre los aerosoles!)gracias a los esfuerzos combinados de Fort Detrick yla Universidad de Maryland (Bacteriological Reviews,setiembre de 1966, página 532). En Fort Detrick, porotra parte, se mantienen grandes stocks de garrapatasinfectadas con las cepas virulentas de F. tularenshresistentes a la estreptomicina.Un inconveniente molesto Lamentablemente, la Francisella tularensis no esuna bacteria que se caracteriza por su resistencia acondiciones adversas del medio ambiente. Una dosis
  • 105. 89efectiva para infectar un cobayo por vía inhalatoriaes de 10 a 20 células bacterianas (el hombre requiereentre 25 y 50). Pero si se deja "envejecer" el aerosoldurante cinco horas y media, la dosis efectiva asciendea 150-200 bacterias. Por otra parte la F. tularensissoporta mal los cambios de temperatura. Al descen-der desde el avión que arroja el aerosol, las bacteriasestán expuestas a condiciones extremas de frío y ra-diación solar. A una altura de 10.000 metros la tem-peratura de la atmósfera es de 60 grados bajo cero.Debido a su extrema liviandad, el descenso de laspartículas del aerosol no es uniforme de modo queantes de coincidir con una corriente favorable que losconduzca a tierra, los microorganismos deambulan al-ternativamente entre zonas extremadamente frías yotras relativamente cálidas y estos cambios de tem-peratura ambiente reducen dramáticamente su viabi-lidad. Por otra parte, las bacterias son mucho mássusceptibles a los efectos bacteriales de las radiacionessolares a bajas temperaturas. Siendo la tularemia unaenfermedad tan ideal para su uso como arma bioló-gica, era lógico esperar que el Pentágono aguzara elingenio para encontrar algún otro método de infecciónmasiva que no implicara la inconveniencia del aero-sol. Y aquí aparecen nuevamente los pájaros y sepuede entender un poco mejor el significado del Pa-cific Ocean Biological Survey. ,Vermont, 1 9 6 8 El 5 de junio de 1969, la revista más prestigiosade la medicina norteamericana, el New England Jour-nal of Medicine, publicó un artículo informando sobreuna epidemia de tularemia ocurrida en un distrito deVermont, el único estado de la Unión donde hastael año 1968 no se había encontrado la enfermedad.Los 47 casos de Vermont habían estado todos en con-tacto con ratas almizcleras. Los autores del artículomencionado, epidemiólogos del National Communi-cable Diseases Center, (NCDC) encontraron que efec-tivamente los roedores silvestres estaban infectadoscon F. tularensis y que además todos los ríos del con-dado de Addison estaban fuertemente contaminados
  • 106. 90con esta bacteria. "Ninguno de estos hallazgos —co-mentan los investigadores del NCDC—, ofrece unapista para poder explicar por qué ocurre este brote detularemia en un área donde nunca había existido an-tes." Para ellos dos son las únicas explicaciones razo-nables: o se trata de una epidemia por "desborde"del nicho ecológico habitual de la F. tularensis o quelas aves hubieran causado una extensa contaminaciónde las aguas de Vermont, haciendo inevitable la infec-ción de las ratas almizcleras y en la temporada de caza,la información de los cazadores y granjeros de lazona. "Está muy bien documentado el hecho de quela tularemia puede ser transportada por pájaros —pro-siguen los autores— y los estudios de esta trasmisiónhan demostrado que los microorganismos pueden sertransportados y excretados con las heces por algunasespecies de aves migratorias." Y las migraciones delas aves son a veces muy caprichosas: la literaturacientífica está llena de informes sobre recorridos mi-gratorios anómalos. No es infrecuente hallar en lascostas de New Jersey, en el noroeste de los EstadosUnidos, especies provenientes de Alaska.Los mal pensados Los epidemiólogos no sabían aparentemente, queen 1967 el Pentágono había ensayado extensamenteel transporte de tularemia por aves infectadas en FortGreeley, Alaska. Por otra parte, los primeros infor- *mes indican que las cepas aisladas en Alaska por eldoctor Cluff Hopla —el director del departamento dezoología de la Universidad de Oklahoma, contratadopor el Pentágono para analizar la zona de ensayos deFort Greeley y determinar la evolución sufrida por lasF. tularensis— y las aisladas en Vermont son extre-madamente parecidas, sino las mismas. Nadie puededecir por ahora que el Pentágono es responsable dela epidemia de tularemia de Vermont, aunque lascoincidencias son tan notables que resultan aterrado-ras. Pero lo importante de esta historia de pájaros ypestes no reside tanto en los peligros de diseminaciónaccidental de enfermedades infecciosas graves sino enlas coberturas, en los mantos académicos, con que el
  • 107. 91Pentágono y sus socios científicos adornan los pro-yectos militares. En la Smithsonian, Ripley lloraba aquien quisiera oírle que el POBS había sido y era unaempresa meramente financiada por el Pentágono, quesi bien había dado la idea no intervenía mayormenteen el desarrollo de los proyectos. Humphrey reconocióque ocasionalmente estudiaban ciertas regiones a pe-dido expreso de los militares, pero que estos "extras"eran financiados con fondos suplementarios y no conel presupuesto inicialmente asignado al POBS. Lo cier-to es que los proyectos más inocentes, como el estudioecológico de las aves de un océano, tiene en este mo-mento un gran interés militar. En rigor, esta pequeñahistoria obliga a plantear la siguiente pregunta: ¿sonparanoicos los que afirman que toda investigación fi-nanciada por una agencia militar tiene objetivos pre-cisos? En otras palabras todo lo que subvenciona elPentágono o sus equivalentes, ¿tiene en perspectivauna aplicación bélica?Ahora, en Brasil Pero Philip S. Humphrey, indignado como estápor todo el alboroto creado en torno al POBS sigue adelante como un adalid de la ornitología empresarial.El Ministerio de Agricultura del Brasil, los NationalInstitutes of Health y la Rockefeller Foundation hanfirmado un contrato con la Smithsonian Institutionpara estudiar la sociología de las selvas brasileñas delluvia tropical, poniendo especial énfasis en la biologíade las aves y en las enfermedades virales de la zona.Humphrey, director de este esfuerzo conjunto, soli-citó y obtuvo la incorporación al proyecto de la fuerzaaérea y del ejército de los Estados Unidos con el pre-texto de disponer de fondos y facilidades práctica-mente ilimitadas. El gobierno del Brasil cumple asíuno de los sueños de todos los buenos desarrollistaslatinoamericanos: estudiar la ecología de la nación.Mientras tanto, toda la academia norteamericana sedispone a analizar este inmenso tesoro de virus y en-fermedades desconocidas escondido en las selvas ama-zónicas, dejando jugosas experiencias al Pentágono:sus fuerzas expedicionarias podrán estar protegidas
  • 108. 92contra las exóticas enfermedades sudamericanas cuan-do comience la fase de intervención militar directaen nuestro continente. Y sus bacteriólogos y virólogospodrán ir preparando nuevas maravillas de la guerrabiológica, mejor y "más naturalmente" transportadas.
  • 109. Los sociólogos millonarios Daniel Goldstein66En el Congo, en Vietnam, en la Repú-blica Dominicana, es evidente que el or-den depende de obligar, de alguna for-ma, a que un estrato recientemente movi-lizado retorne a la pasividad y al derro-tismo del que ha sido extraído por unproceso de modernización. Por lo me-nos temporariamente, la conservaciónde ese orden requiere una depreciaciónde las aspiraciones neoadquiridas y delos niveles de actividad políticaIthielde Sola Pool.("Contemporary political science: tomarás ernpiri-cal theory", página 26 McGraw-Hill Book Co.,1967.)
  • 110. Como todo el mundo sabe, los físicos son muypedantes. Los sociólogos lo sienten en carne propia,sobre todo desde que comparten —¡oh, el progreso!—el uso de los centros de computación del mundo des-arrollado. En el mundillo que gira en torno a lascomputadoras electrónicas todos se dan el lujo demirar con aire protector a los pobres sociólogos, siem-pre dependientes de técnicas desarrolladas primitiva-mente para problemas de física, siempre preocupadospor cuantificar lo aparentemente incuantificable. Lo cierto es que, hartos de ser considerados "ciuda-danos de segunda" los líderes de la sociología nor-teamericana residentes en el área de Cambridge, Mas-sachusett, decidieron en 1967 dar el grito de Ipi-ranga e independizarse computacionalmente. Luego deun agitado seminario, los sociólogos de MassachusettsInstitute of Technology y de la Universidad de Har-vard decidieron que era ya hora de poseer máquinaspropias y desarrollar técnicas de computación espe-cialmente diseñadas para los problemas de sociología ypsicología social. Como todo grito libertario de la ciencia desarrolla-da contemporánea, el alarido sociológico iba acompa-ñado por un pedido de subsidio: necesitaban 300.000
  • 111. 95dólares anuales para llevar adelante su propósito yasí se lo hicieron saber a la National Science Foun-dation. Pero la N. S. F. dijo no.Ithiel de Sola Pool Al año siguiente, 1966, el centro de computacióndel M. I. T. decidió deshacerse de dos máquinas IBMmodelo 7094. Ithiel de Sola Pool, director del De-partamento de Ciencia Política del M. I.T. y uno delos instigadores de la rebelión sociológica contra loscentros de computación dominados por los físicos,tomó el asunto en sus manos. Lo que se debía hacerera gestionar la obtención de fondos federados parafinanciar el uso y el mantenimiento de por lo menosuna de las máquinas 7094 que el M. I.T. estaba porradiar de servicio. La propuesta de de Sola Pool erarazonable y económica mantener una computadora essiempre más barato que comprar una nueva, y des-arrollar un sistema de computación para una máquinanueva es como empezar desde cero. Sobre todo cuan-do su departamento había producido el CTSS —elmejor sistema diseñado especialmente para las inves-tigaciones sociológicas de que se dispone hasta la fe-cha— para trabajar con la máquina modelo 7094.Las ventajas del área de Cambridge para obtener di-nero federal eran evidentes: la solidez científica ytécnica del M. I. T. y de Harvard y la experiencia delproyecto MAC —financiado por el Pentágono y lle-vado a cabo por el M. I. T . — destinado a desarrollartécnicas de tiempo compartido para el uso de compu-tadoras y el procesamiento de cantidades masivas deinformación. Y como si todo esto fuera poco, de SolaPool era (y sigue siendo) miembro titular del De-fense Science Board, un organismo formado por cien-tíficos muy destacados que tienen como misión in-formar directamente al Secretario de Defensa de losEstados Unidos sobre "las oportunidades presentadaspor el nuevo conocimiento científico para el diseñode sistemas de armamentos radicalmente novedosos".Hombre múltiple y multidisciplinario, de Sola Poolsiempre encontró tiempo para dedicarse a su tema deinvestigación preferido: la contrainsurgencia. Como
  • 112. 96miembro de la Simulmatics Corporation, con sede enNueva York y Cambridge, Mass. (un "tanque deideas" como llaman los norteamericanos a las firmasque se dedican a vender trabajo intelectual altamentecalificado para las fuerzas de represión imperial) deSola Pool recibió últimamente lossiguientes subsidiosdel Pentágono: Años 1965-66: "Research on Urban Insurgency"(Project Agile). Año 1966-67: "Chieu Hoi Study" (18.000 dólares)(Project Agile). Año 1967: Problem Analysis, Republic of Vietnam(320.000 dólares). Como sus relaciones con el Pentágono eran (y son)más que ejemplares, de Sola Pool llamó a sus puer-tas. Y las puertas se abrieron de par en par.ARPA El Advanced Research Project Agency (ARPA) delDepartamento de Defensa dijo inmediatamente quesí. Se bautizó el plan como proyecto Cambridge(CAM) y se le asignó un presupuesto quinquenal de7.600.000 —siete millones seiscientos mil— dólares,destinados al M. I. T. ARPA, como su nombre lo in-dica, es la fundación que posee el Pentágono parasubvencionar los proyectos de investigaciones básicasde interés militar. El gran plan de estudios sobrecontrainsurgencia ideado por John F. Kennedy (elproyecto Agile) estaba, precisamente, en manos deARPA, que a su vez, delegaba las tareas de investi-gación sociológica en Ithiel de Sola Pool. Muchosotros integrantes del equipo del Proyecto CAM ha-bían sido subvencionados previamente por el ARPA,y algunos de ellos incluso habían sido altos ejecutivosen el Pentágono. J. C. R. Licklider, por ejemplo, unode los investigadores principales del Proyecto, es unex director del programa de procesamiento de la in-formación de ARPA. Pero existían otras razones muypoderosas para la rápida aceptación por parte delPentágono del proyecto CAM. Casi todas las investigaciones sociológicas, políticasy económicas del Departamento de Defensa realizadas
  • 113. 97en el exterior de los Estados Unidos eran financiadasy encargadas por ARPA. 1 En 1967, el senador Wi-lliam Fulbright inició una campaña legislativa contralas investigaciones sociológicas en el exterior y pro-puso un corte de 48 millones de dólares al presu-puesto militar dedicado a este tipo de actividades. Sise tiene en cuenta que el presupuesto anual para in-vestigación y desarrollo del Pentágono es de 8 milmillones de dólares, semejante corte no es una grancosa. Pero si hay algo que el Pentágono odia es lapublicidad y más aun la exhibición de sus trapos su-cios en el Congreso. El Pentágono decidió entonces un cambio de di-rección en el departamento de sociología de ARPA,recayendo la tarea en un sociólogo relativamente co-nocido, Davis Bobrow, que introdujo en la políticade subsidios dos o tres novedades de interés. Con elobjeto de evitar las iras del Congreso, se decidió in-terrumpir la financiación, por parte del Pentágono,de proyectos menores en el exterior, que se podíanrealizar bajo los auspicios de agencias privadas (laFundación Ford, por ejemplo, o equipos locales finan-ciados por fundaciones "no gubernamentales"). Deesa forma, el Pentágono no intervendría en la tareasucia de recolectar información en las futuras áreasde conflicto, tarea que por otro lado siempre trae es-cándalos políticos. Por otra parte, Bobrow introdujoel concepto de "masa crítica" en las investigacionessociológicas: lo fundamental era reunir la mayor can-tidad de investigadores principales en proyectos abso- 1 Este es un pequeño muestrario de los proyectos finan-ciados por ARPA en el campo de las ciencias sociales: "POLITICA a manual countersubersion and Counterconspi-rancy game", realizado por Abt Associates, de Cambridge, Mass.como parte del Proyecto "Agile", durante 1965-66. Research on urban disequilibrium,,, estudio secreto con-fiado a Associates for International Research Inc. de Cambrid-ge, Mass. —investigador principal: Dr. Lawrence Barass—,1965-66. Countersinsurgency studies in Latin America: Venezuela,Colombia" (confidencial) y "Urban Insurgency studies", tam-bién confidencial, ambos realizados en 1965 en la GeneralResearch Corporation de Santa Bárbara, California. "Genesis of civil violence, terminado en 1967 en el Prin-ceton University Center for International Studies.
  • 114. 98hitamente básicos que pudieran ser utilizados tantopor los militares como por los investigadores acadé-micos. Entre este tipo de proyectos tenían un lugardestacado aquellos concernientes a procesamiento decantidades masivas de información y al desarrollo detécnicas de simulación. Así fue como el ProyectoCAM fue aprobado por el Pentágono, mientras otrosplanes de investigación eran liquidados por la mitad.2Según Judith Coburn (Science, volumen 11, página 1251, 5 de diciembre de 1969) ARPA tiene en mar-cha proyectos similares en la Universidad de Michigany en la Universidad de California en Berkeley. Lamillonaria subvención tenía por objeto, según Co-burn, constituir una especie de banco "para proveerde dinero a individuos dedicados a trabajar en nuevastécnicas de computación, o un paraguas para proyectossustancialmente diferentes pero con problemas tecno-lógicos similares. Ithiel de Sola Pool podría usar su di-nero para procesar información sobre el Vietcong; lospsicólogos de Harvard podrían utilizar el suyo para in-vestigación educacional. . . "y vivan los estudiantes". Y cuando todos parecían felices, las agrupacionesestudiantiles antibélicas de Harvard y del M. I. T.denunciaron el proyecto CAM como un masivo pro-grama de contrainsurgencia. Hasta el periódico tra-dicional de los alumnos de Harvard, "Crimson", co-mentó que el Proyecto CAM, con el pretexto de reu-nir información, servía para poner a disposición delPentágono los bancos de datos de las dos universida-des norteamericanas que más han dedicado al estudiode los movimientos revolucionarios. Mientras todoesto ocurría, ARPA ya había adelantado a los inves-tigadores del Proyecto CAM un millón y medio dedólares. Las objeciones liberales de Crimson eran ab-solutamente ingenuas; porque la información conte-nida en los bancos de datos de los departamentos de 2 El estudio de Frederick Frey titulado "Human factors inmodernization: comparative research on behavioral change",fue uno de los interrumpidos bruscamente cuando estaba porempezar la fase de trabajo de campo. Pero Fery, un discpulode de Sola Pool que trabaja en el M.I.T. Center for Interna-tional Studies, pudo consolarse rápidamente con el ProyectoCAM.
  • 115. 99sociología, por el mero hecho de existir, estaban yaen manos del Pentágono, ya que la recolección de esosdatos había sido encargada, subvencionada y analizadapor el Departamento de Defensa o agencias similares.En el M. I. T. por ejemplo, William Griffith tiene elmejor conjunto de datos sobre movimientos revolu-cionarios y radicales en todo el mundo que se disponeen los Estados Unidos, y comparte con de Sola Poolun impresionante archivo sobre el Frente de libera-ción Nacional vietnamita en base a interrogatorios"exhaustivos" de prisioneros de guerra. Lo cierto esque la reacción estudiantil hizo tambalear el proyectoCAM. Los profesores de Harvard y M. I. T. descu-brieron que podría no ser muy decente trabajar ensemejante cosa; algunos opusieron objeciones forma-les, como la de no seguir trabajando en el asunto amenos que la financiación dejara de ser militar. Elrevuelo consiguiente inquietó a los administradoresuniversitarios; en el M. I. T. contribuyó a agudizar elenfrentamiento radical contra las subvenciones mili-tares, y en Harvard, el presidente Nathan Pusey notuvo más remedio que convocar de urgencia un co-mité de notables para estudiar las relaciones entre launiversidad y el Pentágono. Mientras tanto, el inefa-ble Ithiel de Sola Pool contratacaba explicándole atodo el que quisiera oírle que el Proyecto CAM teníapor objeto "desarrollar instrumentos computacionalesneutros" que pueden servir para analizar cualquiertipo de problema sociológico, desde la contrainsur-gencia en América Latina hasta el tipo de respuestaa estímulos de las palomas mensajeras.3La nueva táctica imperial Resulta evidente que la situación política en las uni-versidades norteamericanas ha cambiado radicalmenteen los últimos años. La cuarta fuerza armada de los 3 Ithiel de Sola Pool también es un experto en guerra fría.Uno de sus estudios, financiado también por el proyecto CAM,versa sobre "Foreign communication and defense" que tratade "describir los mecanismos en comunicación en la Unión So-viética y en China y desarrollar sistemas de simulación paraestudiar el flujo de noticias en el futuro".
  • 116. 100Estados Unidos, la universidad integrada y al serviciodel brazo militar del imperio, no puede más ocultarsu carácter militar tras los disfraces de academicismopuro y neutro, como lo ha estado haciendo durante losúltimos 25 años. Columbia Coronell, Stanford, M. I.T.son ejemplos que demuestran que es cada vez másdifícil realizar investigaciones clasificadas en univer-sidades y que el ambiente académico no garantiza latranquilidad necesaria para que la simbiosis universi-taria-militar continúe bajo la forma clásica. Las tareasencomendadas a la universidad deben realizarse: elproblema es detectar a tiempo dónde. No es de extra-ñar que el mismo Departamento de Defensa tomeocasionalmente la iniciativa. Dos de las más sombríasexcrecencias de la universidad norteamericana, el Cen-ter for Research in Social Systems (CRESS) de laAmerican Univérsity y la Human Resources ResearchOffice (HumRRO), de la George Washington Uni-vérsity, se han desafiliado de sus respectivas sedesacadémicas. El HumRRO había sido creado en 1951y era el instituto más subsidiado por el ejército nor-teamericano para investigaciones en psicología con-ductista( (motivación, conducción, sistemas "hombre-arma") y el centro principal de estudios sobre guerrapsicológica, "lavado de cerebro"—practicado sobreprisioneros de guerra chinos y coreanos— y de "hu-man factors engineering" como se dio por llamar enjerga cuasi-científica a los problemas de adaptaciónde los individuos bajo condiciones cambiantes destress. En 1965, brotó del HumRRO el Special Ope-rations Research Office (SORO) la agencia de laGeorge Washington Univérsity que fabricó el Proyec-to Camelot. Cubiertos de ridículo y tratando de me-jorar "la imagen", los sociólogos del SORO se cam-biaron el nombre y pasaron a ser el Center forResearch in Social Systems (CRESS) dedicado comoantes a dirigir y planear investigaciones sociológicasrelevantes de problemas de contrainsurgencia, guerrapsicológica y acción cívico-militar. En el CRESS fun-cionaba precisamente un competidor —menos brillan-te, pero el primero en su género— del ProyectoCAM: el Cultural Information Analysis Center, elbanco de datos automatizado del Ejército sobre con-
  • 117. 101tra insurgencia y "foreign area research". En 1969tanto CRESS como HumRRO han pasado a ser "non-profit organizations" pero mantienen el mismo perso-nal y las conexiones con las universidades. La únicadiferencia es que el amparo institucional es diferente:ahora son entes autónomos. Esta es la nueva modade la cuarta fuerza armada norteamericana: indepen-dizar de las universidades a los equipos e institutosdedicados a investigaciones militares. Si bien en estosinstitutos no se dicta clase ni se otorgan títulos aca-démicos, la conexión ideológica con la universidad semantiene, ya que los investigadores principales son porlo general profesores y no pierden sus cátedras por elcambio de estado legal de sus institutos. En el campo de la sociología y ciencias políticas, lalabor de espionaje realizada por el Pentágono a travésde los universitarios —alumnos graduados escribiendotesis sobre temas extranjeros, becarios de posgrado,profesores, etc., etc.— debe seguir realizándose inde-fectiblemente. Es posible que esta tarea recaiga ahoraen los sociólogos, economistas y psicólogos de los paí-ses dependientes, generalmente agrupados en institu-ciones "apolíticas" o en las universidades locales, en-trenados en las técnicas norteamericanas de obtencióny procesamiento de información y, como buenos sub-desarrollados, todavía inconscientes de su papel en eldiseño de políticas de contrainsurgencia.
  • 118. La perversión de lacomunidad científica Daniel GoldsteinResulta decepcionante9 pero no sorpren-dente, la adhesión de los profesores alcomplejo militar-industrial norteameri-cano. Los profesores, como los hombresde negocio, los empleados y los políti-cos¡, gustan del dinero y del ser influ-yentes. Tradicionalmente desprovistos deambas coséis, aceptaron con beneplácitolos contratos y los consultorios ofreci-das por el establishment militar.Senador J . William Fulbright.Congressional Record - Senado de los Estados Unidos13 de diciembre de 1967, pág. S18485.
  • 119. El verano europeo ejerce una poderosa atracciónsobre los científicos norteamericanos y las escuelas deverano europeas aprovechan al máximo esta debilidadbrindándoles la gran oportunidad de disfrutar duranteunas semanas los halagos de la civilización. Los cur-sos son casi perfectos: se realizan en lugares idílicos,se seleccionan los profesores y estudiantes más bri-llantes y de más futuro y los temas de discusión sonde un refinamiento exquisito. Los norteamericanos pue-den articular una fecunda labor intelectual con la cap-tación de estudiantes talentosos, la sutil imposición detemas a los laboratorios europeos, los placeres de labuena mesa y el no oír hablar sobre Vietnam ni con-vivir con la violencia doméstica cotidiana durante unassemanas. El verano europeo de 1972 fue diferente para losfísicos visitantes, porque los alumnos y el resto delos profesores se negaron a discurrir sobre física an-tes de dejar bien en claro el grado de participaciónde los norteamericanos invitados en el genocidio per-petrado en Vietnam. El primer susto se lo llevó Mu-rray Gell-Mann, premio Nobel 1969, profesor de fí-sica en el Instituto Tecnológico de California (Cal-tech) y uno de los físicos más importantes del siglopor sus teorías sobre partículas elementales: es el
  • 120. 105 "padre" de los quarks. Gell-Mann debía empezar su periplo europeo pronunciando dos conferencias en el gran centro intelectual francés, el Collége de Franee de París, los días 13 y 14 de junio de 1972. Sin em- bargo, una nutrida audiencia le impidió hablar sobre física teórica, ya que primero le exigían que contes- tara algunas preguntas sobre su participación en la Jason División del Institute of Defense Analysis y el papel que había jugado en el diseño de las tácticas de contrainsurgencia y guerra electrónica practicadas en Vietnam y en Tailandia. Gell-Mann se negó a respon- der y no pudo hablar ni sobre partículas elementales ni sobre quarks. Expulsado del Collége de Franee, el tenso Gell-Mann se fue a Erice, Sicilia, donde se lo esperabajunto a J. A. Wheeler, profesor de física teórica dela Universidad de Princeton, para participar en unaescuela de verano sobre partículas elementales. La re-cepción siciliana no fue mucho mejor que la de París,porque el resto de los profesores y los alumnos senegaron a trabajar con ellos por considerarlos a amboscriminales de guerra. El descalabro de las "vacaciones útiles" continuó.Cuando Sydney Drell, profesor de física de la Univer-sidad de Stanford, llegó a Cargese, Córcega, el 21 dejulio de 1972, para participar de una importante reu-nión sobre física teórica, fue expulsado por los asis-tentes por considerárselo un criminal de guerra y elsimposium terminó antes de empezar. Optimista, Drellvoló a Roma, donde debía hablar en la Universidad,pero nuevas manifestaciones de estudiantes y profe-sores le impidieron pronunciar sus conferencias, exi-giéndole que antes de hablar sobre física "pura" ex-plicara su participación en la Jasan División del Ins-titute of Defense Analysis y condenara públicamentelos crímenes de guerra norteamericanos perpetradosen Vietnam. Sidney Drell se negó a ambas cosas, volóa los Estados Unidos y allí se quejó amargamente porla "violación de la libertad académica". El verano violento culminó en Trieste, donde sedebía realizar un seminario multitudinario organizadopor la OTAN sobre "La física y la concepción de lanaturaleza", con la participación de cinco grandes pro-
  • 121. 106fesorés norteamericanos: Eugene P. Wigner, premioNobel 1963 por sus contribuciones a la teoría delnúcleo atómico y las partículas elementales (particu-larmente por su descubrimiento y aplicación de prin-cipios fundamentales de simetría) y profesor de laUniversidad de Princeton; John A. Wheeler, profesorde física de Princeton; Charles Townes, premio Nobel 1964 por su codescubrimiento del transistor, profesorde física de la Universidad de California en Berkeley; Elliot Montroll, profesor de física de la Universidad de Rochester, y Steven Weinberg, profesor de física del Instituto Tecnológico de Massachusetts (M.I.T.). En la sesión inaugural del 18 de setiembre más de 300 manifestantes se congregaron frente al Centro Internacional de Física Teórica —donde se efectuaba el simposium— para denunciar los crímenes de gue- rra norteamericanos en Vietnam y fueron violenta- mente dispersados por la policía. Al día siguiente, ante la reiteración de las protestas, se permitió que una delegación de los manifestantes leyera un docu- mento donde se denunciaba la presencia de crimina- les de guerra en la sala. El único que contestó las acusaciones fue Wigner, que levantó un cartel que decía "Estoy halagado por vuestras acusaciones; para mí son alabanzas". El simposium terminó antes de lo previsto. Pocos días antes se había reunido en Varenna, Italia, una escuela de verano sobre la historia de la física del siglo xx. La mayoría de los participantes firmaron un documento acusando de criminales de guerra a los físicos norteamericanos colaboradores del Institute of Defense Analysis. Entre los firmantes estaban H. B. O. Casimir (presidente de la Sociedad Europea de Física), L. Rosenfeld (director de la revista Nuclear Physics), G. Toraldo di Francia (presidente de la So- ciedad Italiana de Física), los norteamericanos C. Wei- ner (director del Centro de Historia de la Física de New York), R. Cohén, W. Goldstein, M. J. Sherwin, los israelíes J. Bromberg y Y. Levy, los italianos Nobili, Ghiraldi y Giorello y los franceses J. M. Levy-Leblond y M. Cherki. Todos los científicos norteamericanos involucrados en los incidentes estivales, Drell, Townes, Wheeler,
  • 122. 107Montroll, Weinberg y Wigner eran —y son— miem-bros activos de comités asesores del Pentágono y va-rios de ellos, miembros de la Jasan División del Ins-titute of Defense Analysis.Qué es el IDA El Institute of Defense Analysis (IDA) se fundóen 1956 por iniciativa del M. I. T., el Caltech, el Ins-tituto Case de Tecnología y las universidades deStanford y Tulane. Más adelante se asociaron al IDAlas universidades de Chicago, California, Illinois, Mi-chigan, Columbia, Princeton y Pennsylvania State.Este consorcio interuniversitario estaba organizadocomo una unon profit research organizatiorí es decir,como una entidad privada de investigación sin finesde lucro, y controlado por un cuerpo de directores in-tegrado por los presidentes y vicepresidentes de lasuniversidades participantes.1 El objeto de estas insti-tuciones —denominadas "think tanks}) en los círculospolíticos y universitarios— era el de resolver proble-mas relacionados con la defensa de los Estados Unidosde Norteamérica con el financiapiiento directo del De-partamento de Defensa de ese país. La función inicial del IDA era la de proveer de aná-lisis científicos y tecnológicos al Weapans Systems Eva-luation Group (Grupo de evaluación de sistemas dearmamentos) de los Joint Chiefs of Staff (Junta deComandantes en jefe) y al Advanced Research Pro-jects Agency (ARPA)2 del Departamento de Defensa.Debido a sus conexiones con la élite de la comunidadacadémica norteamericana el IDA reclutó siempre cien-tíficos de primera categoría y su gran poder intelectual 1 La afiliación universitaria del IDA cesó formalmente en1968 luego de las violentas manifestaciones ocurridas en lasuniversidades de Chicago y Princéton y de la rebelión estudian-til en la Universidad de Columbia, motivadas por la indigna-ción del estudiantado por la complicidad de sus universidadescon la guerra en Vietnam. Sin embargo, los presidentes y vi-cepresidentes de las universidades patrocinadoras siguen for-mando parte del directorio del IDA, aunque a título de "ciu-dadanos privados". 2 Ver Ciencia Nueva, número 21, página 10, diciembre de1972.
  • 123. 108le permitió opinar y aconsejar dentro de un espectroamplio que abarcaba desde las armas termonuclearesa las municiones biológicas y químicas. En 1958, por instancia de ARPA y con la financia-de esta agencia, se estableció dentro del IDA la JasanDivisión, integrada por "45 científicos destacados, concátedras universitarias, que dedican la mayor cantidadde tiempo posible a estudiar la vanguardia de los as-pectos científicos de los problemas de defensa". Hasta1964 la Jason División del IDA se dedicó a efectuaranálisis teóricos de sistemas balísticos de defensa y ala detección de detonaciones exoatmosfericas. El IDAy su Jason División eran el grupo asesor más impor-tante sobre armas estratégicas y guerra nuclear de losEstados Unidos, un típico engendro de la guerra fría. En 1962 Robert McNamara le confió a ARPA lamisión de avanzada de utilizar las nuevas técnicas deanálisis de sistemas e investigación operativa para eldesarrollo de tácticas de contrainsurgencia aplicablesen el mundo subdesarollado. Con ese fin se creó elRemote Area Confliet Office y se formuló un ambicio-so proyecto, del cual surgirían posteriormente granparte de los horrores y atrocidades padecidos por elpueblo vietnamita: el Project Agile. Ese mismo año,ARPA inauguró el campo de batalla automatizado, alcontratar al IDA para desarrollar el proyecto "VillageProtection Systems Study" (Project Vigil) destinadoa proveer de alarmas electrónicas simples y efectivasal programa de la <(strategic hamlets" (cómo realojar ala población*civil survietnamita en campos de concen-tración controlados por la policía y el ejército de Sai-gón y el cuerpo expedicionario norteamericano). Dosaños más tarde, en 1964, el ARPA movilizó a la JasonDivisión hacia un área completamente distinta deaquella de la ciencia física: le encargó dedicarse a lasociología aplicada a los problemas de contrainsurgen-cia e insurrección. Esta decisión de ARPA es muy notable y coincidecon la gran revolución en la biología (el nacimientode la biología molecular) que contó con el liderazgoy la significativa participación de muchos físicos "con-vertidos" a la biología. La idea subyacente en esta nue-va orientación de la Jason División del IDA parece
  • 124. 109haber sido la de creer que sólo los físicos puedenhacer ciencia seriamente y que la sociología, la psicolo-gía social y las ciencias políticas continuarían siendoinoperantes y confusas hasta que los físicos se hicierancargo de esas disciplinas.Los nuevos sociólogos El primer trabajo encomendado a la Jason "Divisiónfue la evaluación de la investigación sociológica sobreinsurgencia efectuada con subsidios del Pentágono. Losresultados fueron demoledores: "La información mili-tar sobre el tema es superficial en el mejor de los casos,y por lo general, errónea e incompleta debido a lafalta de comprensión profunda de las condiciones eco-nómicas, culturales y políticas que generan conflictosentre grupos nacionales". Por otra parte, de los 10,8millones de dólares destinados por el Pentágono a in-vestigaciones sociológicas en 1965, el 21 por cientoestaba dedicado a proyectos sobre Vietnam pero sóloel 7 por ciento tenía que ver con América latina ynada se hacía para estudiar el Africa. "No existe sufi-ciente evidencia —pontificaba el informe de la JasonDivisión— como para inferir que el presente progra-ma sobre insurgencia pueda suplir las demandas a lar-go alcance del Departamento de Defensa. Esto se de-muestra en forma notable en el énfasis sobre proble-mas de Vietnam del Sur y del sudeste asiático y en elvirtual olvido de otras partes del mundo, especialmen-te el Africa y América Latina. Estas áreas ya muestranahora signos importantes de descontento social; unretraso en la comprensión de sus problemas puede lle-varnos a encontrar en cualquiera de estos lugares pro-blemas similares a los de Vietnam". Este informe ter-mina aconsejando que deben estudiarse esas áreasde conflicto potencial ya que "el desarrollo de teoríasapropiadas va a incrementar nuestra posibilidad decomprender, predecir e influir en los cambios socialescon los que nos enfrentamos en todo el mundo".3 3 Behavioral, Political and Operational Research Programson Counterinsurgency Supported by the Departament of De-fense, Albert Blumstein y Jesse Orlansky, Arlington, Virginia,Institute of Defense Analysis, 1965, pág. 27.
  • 125. 110 De ahí en adelante los físicos asumieron el papel desociólogos. Gell-Mann fue uno de los más entusiastasconversos a la sociología aplicada. Del 19 de junio al6 de julio de 1966, la Jason División se reunió eñ laFalmouth Intermedíate School de Falmouth, Massa-chusetts, para efectuar una revisión y evaluación se-creta de todo el trabajo de investigación sobre insur-gencia efectuada en Tailandia hasta entonces. Este"Thailand Study Group" 4 contó conalgunas interven-ciones sensacionales del doctor Gell-Mann, rescatadasdel olvido por una acción estudiantil que consiguiólas actas secretas de las sesiones y las publicó íntegra-mente en The Student Mobilizer de abril de 1970 —yque luego fueron ampliamente difundidas por el NewYork Times. Discutiendo el eterno problema de cómoconseguir que los sociólogos colaboraran con los mi-litares en forma efectiva, Gell-Mann defendió la ne-cesidad de instalar un equipo permanente de sociologíaen la Jason División, "con las siguientes ventajas: 1) Jason elige los problemas; 2) el gobierno puede así disponer del tiem- po (de los sociólogos); 3) ellos (los sociólogos) eligen sus propios colegas; 4) los sociólogos pueden afiliarse a las di- versas agencias gubernamentales mucho más fácilmente; 4 Conviene aclarar por qué el entusiasmo con Tailandia: esedesgraciado país soporta una de las peores dictaduras del mun-do, instrumentada íntegramente por los Estados Unidos Hastahace unos pocos años, todo había "funcionado bien" en Tai-landia: la represión exitosa había barrido con los grupos insu-rrectos y se habían podido diseñar técnicas de lucha antigue-rrillera muy novedosas, basadas fundamentalmente en la torturaindiscriminada y la maximización de los equipos de comunica-ciones. La intervención norteamericana en Tailandia es otrade las obras del benemérito y justiciero J . F. Kennedy y losdetalles de la participación norteamericana en las consolidaciónde la monarquía tailandesa pueden leerse en un buen libro delprofesor Frank C. Darling, un ex analista de la CIA para elSudeste Asiático y actual presidente del Departamento de Cien-cias Políticos de la Universidad de DuPauw, Thailand andthe United States, Washington, Public Affairs Press, 1965.
  • 126. 111 5) el prestigio de Jason favorece la corrup- ción y hace que los sociólogos estén ahí para realizar las tareas que hacen falta." Para Gell-Mann los atractivos de la. Jason Divisióneran obvios: "un grupo agradable, dinero, problemasinteresantes — como la existencia de comunistas tai-landeses". En determinado momento de la discusiónel neosociólogo Gell-Mann preguntó: "¿podemos ave-riguar qué efecto tiene el aumentar la densidad de po-licía o el cortar orejas u otras medidas del mismo tiposobre la actitud de los aldeanos?".El genocidio En marzo de 1966, dos veteranos colaboradores delDepartamento de Defensa de los Estados Unidos, losprofesores George R. Kistiakowsky —de Harvard—y Jerrold R. Zacharias —del M.I.T.— sugirieron aMcNamara que reuniera a un grupo de científicos bajolos auspicios de la Jason División del IDA para discu-tir e investigar posibles alternativas a la guerra aéreacontra Vietnam del Norte. McNamara aprobó su-gerencia y durante tres meses (de junio a agosto delmismo año) 47 científicos del IDA se reunieron en unsimposium ultrasecreto en Wellesley, Massachusetts,para evaluar todo el material de inteligencia sobre elefecto de los bombardos sobre Vietnam del Norte. Elinforme confeccionado por estos profesores, "Effectsof U.S. bombing on North Vietnams ability ta sup-port military operations in South Vietnamfue ele-vado a McNamara el 29 de agosto de 1966 y solo unpuñado de asesores de la presidencia —el general Max-well Taylor y Walt Whitman Rostow, entre ellos—tuvo acceso al mismo. En el informe se planteaba lainutilidad total de los bombardeos contra Vietnam delNorte. Como alternativa, los científicos de la JasanDivisión proponían la erección de una barrera "antiin-filtratoria" controlada electrónicamente, basada en sis-temas de alarma, métodos de reconocimiento nocturnoy el uso masivo de defoliación y "area-denial weapons",de acuerdo a lo sugerido por el profesor Roger Fis-cher, de la Harvard Lato School a McNamara el 3
  • 127. 112de enero de 1966. IDA tenía mucha experiencia en eldesarrollo de sensores porque coordinaba desde ha-cía cuatro años las investigaciones de varias univer-sidades e institutos para el desarrollo de este tipo dedispositivos. Fue el panel de la Jason División, porotra parte, quien se encargó de pormenorizar cómo sedebían usar las armas convencionales y antipersonalpara complementar la labor de los sensores. Todo estofigura en los Documentos del Pentágono,5 y merecenser recordados algunos párrafos del informe redactadopor la cúpula del talento científico norteamericano enlos que se proponían armas y tácticas de "area denial "Los requerimientos claves serían (todos los núme-ros son aproximados debido a que las presuposicionesque hay que hacer sobre el deterioro por el uso de loscomponentes de los sistemas y la magnitud de la in-filtración): veinte millones de minas Gravel por mes;posiblemente alrededor de veinticinco millones de but-ton bomblets (bombitas botón, bombas de perdigones)por mes . . . estas cantidades dependen del númeropromedio de incursiones compatibles con un volumende 7.000 tropas por mes y 180 toneladas de abasteci-mientos diarios sobre las rutas de infiltración". En otro lugar del informe, se especificaba la conve- ,niencia de utilizar: "10000 SADEYEBlu-26B cluster bombs por mesy 1600 sensores acústicos mensuales, de tal modo deabarcar un área de 100 por 5 kilómetros entre los dosVietnam y el sur de Laos." Vale la pena recordar qué son estos dispositivos parapoder apreciar en su verdadera dimensión la monstruo-sidad del informe de los profesores de la Jason Di-visión.La mina Gravel XM-12 Es un pequeño sobre chato de tejido que contieneunos veinte gramos de u-n explosivo poderoso —porlo general azida de plomo. Puede parecer un pañue-lo caído o una venda o, si no, ser de plástico y tener elcolor del suelo o de las hojas secas. Confeccionados 5 The Pentagon Papers, Gravel Edition, pág. 120.
  • 128. 113 con telas de colores brillantes, se las ha encontrado cosidas en vestidos de muñecas. Estos sobrecitos —que caben en la palma de la mano— explotan al ser pi- sados. Contrariamente a la mayoría de las armas anti- personal, la mina Gravel lesiona por su onda expan- siva y no por fragmentación: de ahí que por lo general arranca un pie o lo parte longitudinalmente pero es incapaz de dañar un neumático. Cuando se la arroja desde un aeroplano cae planeando como una hoja de ahí el sobrenombre de "bomba-hoja con que la bau- tizaron los vietnamitas. El desarrollo y producción de estas minas estuvo a cargo fundamentalmente de la Honeywell Corporation, el Instituto Case de Tec- nología, la Universidad de Pittsburgh, la Atlantic Re- search Corporation y el Cornell Aeronautical Labo- ratory. Los SADEYE cluster bombs son recipientes llenos de bombas guava, que se abren en el aire liberando su carga. Cada guava pesa 425 gramos y contiene 300 perdigones metálicos que ocasionan heridas sinuosas. Una sola bomba puede causar enorme cantidad de he- ridos y cada herido requiere varios cirujanos para su atención. Las button bomblets están rellenas de fósforo blan- co y se utilizan embaladas en plástico simulando ex-cremento de animales. El fósforo blanco tiene la par-ticularidad de continuar ardiendo dudante días (hastamás de dos semanas) en las heridas. Esta orgía de terror no fue planeada, pues, por en-loquecidos militares, ni por oscuros científicos o téc-nicos de cuarta categoría, amargados por su fracasoprofesional y deseosos de vengarse del mundo consaña. Por el contrario, los mejores cuadros de la uni-versidad norteamericana en física, química e ingeniería,casi todos miembros de la muy honorable y prestigiosaNational Academy of Sciences, varios de ellos premiosNobel, todos ellos profesores titulares y la mayoría je-fes de equipo de las universidades más importantes delos Estados Unidos, estos destacadísimos y brillantí-simos profesionales de la ciencia fueron los criminalesque idearon, racionalizaron el uso y expusieron la con-veniencia de utilizar formas de armamentos vedadospor la más elemental decencia.
  • 129. 114 En el caso de Gell-Mann, la hipocresía llega a lími-tes insospechados. Ahora está muy prebcupado por lapolución atmosférica y es un entusiasta protector delmedio ambiente. En un muy publicitado artículo queapareció en Physics today (mayo de. 1971) escribió:". . .necesitamos, en cambio, analistas de sistemas do-tados de corazón y científicos que, junto con otraspersonas, contribuyan a desarrollar planes de tal mo-do que podamos recomendar a la sociedad un con-junto de incentivos para el uso humanamente racio-nal de la tecnología." Cuando en el Collége de Franeese le preguntó textualmente: "usted que ha mostradouna gran preocupación por el medio ambiente y queparticipó en el "Día de la Tierra" el año pasado, ¿quépiensa de los 26 millones de cráteres de bombas sobreVietnam? ¿Está usted dispuesto a condenar los bom-bardeos aéreos contra diques y sistemas hidráulicos enVietnam?", Gell-Man se limitó a balbucear: "No soylibre para contestar".6 No dijo nada más. Una vez enEstados Unidos, se dedicó, en cambio, a insultar soez-mente a sus interlocutores franceses, llamándolos de-lincuentes. . .La sorpresa La repulsa de los físicos europeos contra científicosde la talla de Gell-Mann, Townes, Drell, Weinberg,Wheeler, Montroll, llamó poderosamente la atencióny muchos son los observadores bienintencionados quepiensan que las críticas han sido demasiado brutales,que han desbordado injustificadamente los marcos dela convivencia académica y que el calificativo de crimi-nales de guerra ha sido empleado con ligereza contraocasionales adversarios políticos. Es muy importante comprender que esto no es así.Al calificar a los miembros de la Jason División comocriminales de guerra no se ha empleado ningún eufe-mismo. Estos hombres son los responsables directos 6 El desastre ecológico causado por la defoliación y la cra-terización sistemática de Vietnam está analizado detalladamenteen dos artículos del profesor E. W . Pfeiffer: "Ecological effeetsof the war in Vietnam", Science, volumen 168, pág. 544, V demayo de 1970 y "The cratering of Indochina", Scientific Ame-rican, volumen 226, pág. 20, mayo de 1972.
  • 130. 115 de las más brutales formas de genocidio cruel y discri- minado contra los más débiles que la humanidad haya conocido. Son precisamente las actividades de estos. hombres las que hacen salir del campo académico la discusión del problema. Hace unos años —en marzo de 1965— la Universi- dad de Buenos Aires fue escenario de un enfrentamien- to en cierto modo similar a los que tuvieron lugar en Europa en el verano de 1972. Fue cuando Walt Whit- man Rostow, profesor de economía del M.I.T. y ase- sor político principal para Vietnam de los presidentes Kennedy y Johnson, llegó al país para dictar una con- ferencia sobre su famosa (y perimida) teoría del "des- pegue" económico para las sociedades subdesarrolla- das. Rostow fue agredido de palabra y de hecho por los estudiantes de la Facultad de Ciencias Económicas, y este episodio desencadenó una crisis universitaria que culminó con la renuncia del entonces rector, el doctor Julio Olivera. Muchos fueron los que objetaron la conducta estudiantil, calificándola de excesiva, poco civilizada y totalmente antiacadémica. Sin embargo, si bien lo que motivó e incidente no fue el cabal conoci- miento de la magnitud de los delitos de Rostow, sino primordialmente la intuición acertada, la razón estaba de parte de quienes señalaron a Rostow como indigno de predicar desde una tribuna universitaria. En efec- to, W. W. Rostow, junto con el general Maxwell Tay- lor, Robert McNamara y McGeorge Bundy —entonces asesor presidencial para cuestiones de seguridad y ac- tualmente presidente de la Fundación Ford— fue un principalísimo responsable de la formulación de la po- lítica genocida en Vietnam y de las doctrinas "policia- les" para el imperio norteamericano. Fue el mismo Rostow el instigador directo de la intervención norte- americana contra la República Dominicana. La diferencia entre este caso y los referidos anterior-mente estriba en la muy distinta calidad intelectual delos agredidos. Y esto mismo —el altísimo nivel deGell-Mann y sus socios de la Jason División del IDA—es uno de los argumentos que se esgrimen para inten-tar oscurecer la cuestión: ¿cómo puede una parte de lacomunidad científica agredir a algunos de sus miem-bros más destacados?
  • 131. 116 Pero las preguntas son otras: ¿No son acaso loscientíficos más destacados quienes deben ser los másaltamente responsables, verdaderos modelos morales?y más fundamentalmente, ¿cuál es la causa subya-cente que convierte a extraordinarios científicos enasesinos?
  • 132. Vietnam: La derrota de la ciencia cómplice Daniel Goldstein "Ya ha pasado el período heroico de los sabios que se creían las hombres nuevos que tienen el porvenir en sus huesos. Los físicos saben ahora que son técnicos que han colaborado para poner un pcíco de estroncio radiactivo en tos huesos de lo- dos nosotros C. P. Snow
  • 133. Cuando James B. Connant —químico de fama mun-dial, más tarde presidente de la Universidad de Har-vard y comisionado norteamericano en Alemania des-pués de la rendición del Tercer Reich— ofreció losservicios de la American Chemical Society a la Se-cretaría de Guerra al proclamarse la decisión norteame-ricana de participar en la Primera Guerra Mundial,la respuesta oficial fue tajante: "La oferta es innece-saria porque la Secretaría de Guerra ya tiene un quí-mico Durante la Segunda Guerra Mundial la situa-ción cambió en gran parte debido al talento visionariode Vannevar Bush, un ingeniero electrónico pioneroen el diseño de computadoras analógicas. Bush, vice-presidente del Instituto Tecnológico de Massachussetts (M.I.T.) hasta 1933 y luego presidente dé la Carne-gie Institution de Washington, estaba estrechamenteconectado con la cúpula del poder político norteameri-cano. Antes de la Segunda Guerra Mundial —comentaBush— los laboratorios militares estaban dominadospor oficiales que trataban a los ingenieros y científicosbajo sus órdenes como a parias, mientras los generalesno tenían la más remota idea acerca de los efectos po- tenciales de la ciencia sobre la invención y desarrollo de armamentos. Por su parte, los científicos descon-
  • 134. 119fiaban de las subvenciones estatales, ya que éstas nosólo, eran muy escasas en monto sino que estaban acom-pañadas de cláusulas que limitaban su libertad opera-cional, donde se les impartían instrucciones de quéhacer y cómo hacer las cosas. Con Bush, el aporte delos científicos fue canalizado en forma efectiva paracolaborar con el esfuerzo bélico contra el nazismo. Unavez establecidas las prioridades estratégicas —la bom-ba atómica y el radar— Bush impuso la creación delOffice of Scientific Research and Development (OSRD), una agencia militar a cargo de científicos civiles que hizo posible que las relaciones de la estructura universitaria con el poder militar mejoraran sustancial- mente, a la vez que permitía a los científicos colabo- rar con los militares "con dignidad, efectividad y natu- ralidad", al no sentirse empleados. El OSRD era una fuente de creatividad en materia de armamentos, una flexible y multimillonaria funda- ción estatal dedicada a otorgar subsidios a laborato- rios de categoría para colaborar en el esfuerzo bélico. El clásico recelo de los científicos norteamericanos se convirtió en franca aceptación: la investigación cien- tífica, alimentada por subsidios militares, pasó tam- bién a servir los propósitos del gobierno. Pero Bush no sólo vio el problema inmediato —la guerra— sino que concibió al OSRD como un promotor de talento y excelencia científica, como un generador de nuevos científicos entrenados desde el comienzo de sus carre- ras para aceptar como lógica y natural la dependencia económica y la orientación temática e ideológica im- puesta por el poder militar. Los estudiantes de cien- cias eran más útiles en el laboratorio que en la in- fantería, sostenía Bush. Así, todos los subsidios otor- gados por el OSRD incorporaban sectores destinados a financiar los estudios de doctorado de jóvenes bri- llantes. El éxito de esta política se puede juzgar por sus resultados: no existen prácticamente físicos o quí- micos norteamericanos de alrededor de 50 años que no se formaran como estudiantes y realizaran sus tesis de doctorado en laboratorios dedicados a resolver pro- blemas militares durante la Segunda Guerra Mundial. Glazer, Rabi, Wiesner, Alvarez, Hornig, Kistiakowsky DuBridge, son tan solo algunos de los grandes patro-
  • 135. 120nes de la ciencia (muchos de ellos premios Nobel)que comenzaron así sus carreras académicas. El mon-to de la ayuda financiera del OSRD indica claramentela influencia decisiva de los subsidios militares en elincremento de los presupuestos de investigación de lasuniversidades norteamericanas durante la SegundaGuerra Mundial.La posguerra Durante la guerra, el diseño de la bomba atómica y todas las otras investigaciones de interés militar ha-bían gozado de un aval moral: era necesario detener a la Alemania nazi, acabar con Hitler. La explosión de las bombas atómicas sobre Hiroshi- ma y Nagasaki cuando Japón ya estaba derrotado, des- encadenó una grave crisis de conciencia entre los fí- sicos y químicos que las habían diseñado, que desem-bocó en los movimientos por la responsabilidad social de los científicos. Sin embargo, romper con los militares significabavolver a la pobreza. Muchos no quisieron. Aprove-chando la justificación ideológica de la guerra fría—que caracterizó al comunismo como el más fantás-tico de los enemigos de la democracia— muchos cien-tíficos norteamericanos estrecharon, en tiempos de paz,sus vínculos con el éstablishment militar. Los profe-sores más destacados pasaron a influir directamente enlos máximos organismos políticos de los Estados Uni-dos. Los profesionales de la ciencia ya no se dedica-ron simplemente a inventar cosas, a teorizar, a inves-tigar sobre temas militares pero alejados formalmentede sus aplicaciones bélicas. En la postguerra, su rolse expandió: pasaron a ser consejeros del poder polí-tico y militar, a participar en las instancias de gobiernodonde se establecen las estrategias globales del país yse esbozan los requisitos estratégicos y tácticos futu-ros. Habían nacido los war professors, los nuevos man-darines de la sociedad industrial capitalista, los pro-veedores de ciencia para uso militar, los creadores deinstrumentos necesarios para apuntalar la política ex-teripr de un imperio.
  • 136. 121 Por su parte, el Departamento de Defensa adoptó una política muy inteligente para reclutar colaborado- res en la comunidad académica. En estrecha colabo- ración con la National Academy of Sciences, la Natio- nal Science Foundation, fundaciones privadas como la Ford y la Rockfeller y las principales asociaciones profesionales, los militares y los war professors impo- nían los temas, creaban las modas científicas y estimu- laban la publicación de los resultados experimentales en las revistas de más prestigio y renombre intelectual. Publicar sobre esos temas se convertía así en una ga- rantía de promoción académica y a la vez se vencía la aversión a la producción "secreta". Los servicios de relaciones públicas y propaganda se encargaban simul- táneamente de destacar los innumerables beneficios que recaerían sobre la humanidad cuando los científi- cos pudieran develar tal o cual misterio, tal o cual in- cógnita. El Departamento de Defensa no coaccionaba; se limitaba a ofrecer dinero, subsidios generosos paraesos temas, sin directivas molestas ni presiones por resultados de "aplicabilidad" inmediata. No se le pedía al científico que imaginara la forma de aplicar sus re- sultados a cierto instrumento militar, o que diseñara nuevos tipos de armas. Todo quedaba en el reino de la "ciencia pura": el científico generaba "verdades", ideas, interpretaciones del mundo. Todo esto no atraía solamente a los investigadores formados; también los estudiantes graduados cayeron en la trampa. Los pro-blemas elegidos por los militares coincidían exacta- mente con las modas científicas y además eran subsi- diados generosamente. Ellos podían trabajar en una tesis y continuar con el tema una vez doctorados, confinanciación adecuada y garantías de publicación enun momento crítico de la vida profesional: el de abrir- se camino en los primeros tramos de la carrera acadé-mica. El Departamento de Defensa sabía muy bien lo quehacía: financiaba lo que le interesaba y de la montañade datos, ideas y descubrimientos, otros expertos se-leccionarían lo útil, y la industria bélica (las spin-offindustries o industrias de punta, que comenzaban acrecer como telas de araña en torno a las universida-des de élite, listas para arrebatar cualquier resultado
  • 137. 122científico potencialmente útil) se encargarían del resto. El éxito de esta política se refleja en cifras: en 1965el Comité de Operaciones Gubernamentales de la Cá-mara de Diputados de los Estados Unidos estimó quedos tercios del total de científicos e ingenieros querealizaban trabajos de investigación y desarrollo esta-ban empleados en proyectos financiados por el gobier-no federal. Dado que aproximadamente el 80 por cien-to de los fondos federales para investigaciones y desa-rrollo provenía del Departamento de Defensa (7.800millones de dólares en el año fiscal 1970), la NASA (3.800 millones) y la Comisión de Energía Atómica (1.400 millones) es lícito suponer que la mayoría de estos científicos e ingenieros está empeñada en tra-bajos relacionados con temas militares.Vietnam La universidad se convirtió así en la Cuarta FuerzaArmada de los Estados Unidos de Norteamérica. Alno estallar la Tercera Guerra Mundial, los científicospudieron seguir cómodamente esta colaboración conlos militares sin sobresaltos ni crisis de conciencia:aun cuando se sospechase o se supiera que una partesignificativa de la "ciencia pura" financiada generosa-mente por el Departamento de Defensa tenía deriva-ciones prácticas inmediatas, traducidas en mejoresbombas termonucleares, más poderosas bombas con-vencionales, mejores aviones de guerra, cohetes máseficaces, sistemas de comunicaciones militares y de es-pionaje cada vez más refinados, satélites espías, armas químicas y biológicas de las más variadas especifica- ciones, etc, nada de esto se utilizaba. Por supuesto, quedaba el gran riesgo de la guerra atómica final, pero con los años también esta pesadilla iba perdiendo vi- gencia. Los científicos podían encogerse de hombros, sonreír beatificamente ante las denuncias de algunos colegas "paranoicos" —siempre hay resentidos socia- les, ¿no?— que los acusaban de mercenarios, y con- tinuar medrando nutridos por la gran vaca madrina de la democracia, el Pentágono. Sólo se veía el extremo superior del iceberg, aquella parte de la investigación financiada por los militares que daba origen a desarro-
  • 138. 123líos tecnológicos aplicables en la vida civil. De estaforma, el último reparo de conciencia era graciosamen-te salvado: si bien se investigaba sobre temas de granimportancia militar, sus desarrollos bélicos envejecíanen los arsenales sin usarse y en cambio sus aplicacio-nes civiles permitían mejorar la vida del hombre so-bre la Tierra. Toda esta égloga se terminó en Vietnam. Porqueen Vietnam se usa todo. El trabajo de los físicos quedesarrollaron el láser, por ejemplo, fue a parar en eldiseño de "bombas inteligentes" que permiten destruirdiques y hacer así infrahumana la vida de millones depersonas, una táctica reiterada en Vietnam del Nortey que ni aún los nazis se atrevieron a llevar a caboen Holanda durante la Segunda Guerra Mundial. Asíel trabajo de los biólogos dedicados al estudio de pro-blemas básicos de fisiología vegetal colaboró directa-mente en la destrucción de la flora y de la fauna deVietnam y en la futura liquidación de otros países em-peñados en guerras de liberación, al permitir diseñarmejores defoliantes, más eficaces venenos vegetales yplagas que permitan a los aviadores norteamericanosrealizar la proeza de convertir a un país tropical en un desierto lunar. En cuanto a los científicos sociales—antropólogos, sociólogos, psicólogos sociales—, ellos también contribuyeron a diseñar los planes de con-trainsurgencia que empiezan por encuestas sofisticadas y culminan inexorablemente en los asesinatos y las tor- turas características de las sucesivas dictaduras milita- res padecidas por el pueblo de Vietnam del Sur. No queda un solo rincón del arsenal utilizado por los Estados Unidos en Vietnam que no se haya benefi- ciado por la generosa inventiva de científicos y técni- cos: la electrónica de los circuitos miniaturizados, los refinamientos de la química, la física de polímeros, la física del estado sólido, la metalurgia más exquisita, el análisis de sistemas, las microondas, la matemática aplicada, la computación, la biología molecular, la biofísica, la bioquímica, la neurofisiología, la psicolo- gía, la psicología social, la antropología, la sociología, toda la ciencia contemporánea se detecta fácilmente en los sistemas de armamentos y los esquemas operativos que se utilizan cotidianamente en Vietnam.
  • 139. 124 Lo notable es que no se trata de aplicaciones secun- darias de conocimientos adquiridos primordialmente para el uso civil. Por el contrario, casi la totalidad de las novedades tecnológicas y científicas que se aplican^ara refinar y tornar más diabólico el arsenal nortea- mericano son fruto primario de investigaciones suge- ridas y financiadas por los militares, de los esfuerzos profesionales de aquellos que proclaman que sus tra- bajos están totalmente desligados de la política.La responsabilidad de los científicos La guerra de Vietnam es un modelo de las guerras coloniales del futuro. Durante su transcurso se inven- taron centenares de métodos, tácticas y aparatos de pesadilla, que tras de ser utilizados contra Vietnam, quedarán listos para volverse contra los pueblos decualquier parte del mundo. Todo el poderío científicoy tecnológico de los Estados Unidos se plasmó en el campo de batalla automatizado, que ahorra bajas ex-pedicionarias, ahorra crisis políticas en la metrópolisy moviliza masivamente a la industria. Satélites artifi-ciales y supernapalm, encuestas sociológicas y bombasantipersonal, detectores miniaturizados y torturas ba-jo los efectos de psicofármacos, bombas teleguiadasy defoliación, lluvias artificiales, destrucción de diques,malformaciones fetales, hambrunas, epidemias y mu-tilaciones, todo está estudiado por científicos y técni-cos, diseñado por científicos y técnicos, implementadocon el asesoramiento de científicos y técnicos. En el mundo moderno, la ciencia y la tecnologíaestán indisolublemente ligadas a la guerra, indepen-dientemente de los propósitos individuales de cual-quier profesional de la ciencia. Resultó inútil el re-nunciamiento personal de muchos cogestores de labomba atómica, que para huir del espectro de Hiroshi-ma pasaron de la física a la biología: la neurobiologíay la biología molecular también son utilizadas prove-chosamente por los delirantes estrategas del campo debatalla automatizado. Sin embargo, el propio Vietnam responde negativa-mente a los que creen que la solución del angustianteproblema está en renunciar a la ciencia. La ciencia no
  • 140. 125es ni mala ni buena en si, su contenido moral se lo da elempleo político que se hace de sus frutos. Por eso Viet-nam, que ha experimentado como ningún otro país dela Tierra los horrores que pueden derivarse del usocriminal de la ciencia y la tecnología, ha demostrado elmayor interés en seguir formando científicos y tecnó-logos, dotándolos de mayor conciencia social para quesean capaces de ocupar como intelectuales el importan-tísimo lugar que les corresponderá en la reconstruc-ción nacional. Los científicos del mundo entero de-bemos no solamente tomar conciencia y denunciar eluso inmoral que se hace de los resultados de nuestrotrabajo, sino también asumir nuestra responsabilidadcolectiva en la destrucción de Vietnam y nuestro con-siguiente deber de cooperar en su reconstrucción.
  • 141. IndiceAdvertencia al lector 5Introducción 7 Daniel GoldsteinGuerra química y biológica 13 Joel JardimVietnam: laboratorio para el genocidio 55 Alain JaubertLa guerra geofísica en Vietnam 69 Daniel GoldsteinLa gran estafa de Mr. Nixon 79 Daniel GoldsteinEl sueño de Ripley 85 Daniel GoldsteinLos sociólogos millonarios 93 Daniel GoldsteinLa perversión de la comunidad científica 103 Daniel GoldsteinVietnam: la derrota de la ciencia cómplice 117 Daniel Goldstein
  • 142. Se acabó de imprimirel día 14 de junio de 1973 en losTalleres Gráficos Didot, S. C. A., Luca 2223, Buenos Aires