07 armarse para la victoria
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07 armarse para la victoria 07 armarse para la victoria Presentation Transcript

  • Lección 7
  • TEXTO CLAVE Efesios 6:13
  • INTRODUCCIÓN De todas las batallas que has peleado espiritualmente, ¿cuál fue la más dura para ti?
  • INTRODUCCIÓN ¿Qué es una armadura? ¿Qué es depender?
  • INTRODUCCIÓN Aprendizaje esperado: Describe la armadura que Dios ha provisto para el creyente en el marco de la gran controversia.
  • INTRODUCCIÓN Planteamiento del problema: ¿Qué dice la Biblia acerca de “armarse” para la victoria en la gran controversia?
  • INTRODUCCIÓN
  • De la lectura atenta de Efesios 6:10-18 se desprenden varias ideas fundamentales. 1. Estamos involucrados en una lucha contra poderes espirituales muy superiores a nosotros. 2. Necesitamos usar las armas que Dios a puesto a nuestra disposición para esta guerra. No es suficiente con usar parte de la armadura, debemos vestir “toda la armadura de Dios” (Efesios 6:13) 3. Aunque la guerra es universal, cada uno de nosotros debe pelearla individualmente. Ninguna persona puede luchar por mí, nadie puede vestir por mí la armadura de Dios.
  • Considera las imágenes de Efesios 6:14 al 17. ¿Qué hay en este cuadro que te impresiona al ver que hay una lucha que no solo involucra a cada cristiano, sino también demanda, fundamentalmente, un compromiso personal? ¿Qué significa para ti que tú mismo tienes una pelea en la que debes participar? La palabra traducida como “lucha” originalmente se refería a los combates hombre a hombre; pero, más tarde se aplicó a otros tipos de pelea. Si bien puede ser que no se refiera a una contienda mano a mano con demonios, esta palabra, por el modo en que es usada aquí, señala que se trata de una lucha individual.
  • “CEÑIDOS VUESTROS LOMOS CON LA VERDAD” El cinto que ceñía al soldado mantenía unidas todas las partes de su armadura, que de otro modo le habrían estorbado los movimientos. La verdad de la cual se habla aquí es la verdad de Dios abrigada en el corazón, que se ha arraigado y que mueve la vida. Mientras nos aferremos a esta verdad –que nuestra salvación descansa en Jesús–, podemos estar protegidos de uno de los más eficaces ataques espirituales de Satanás contra nosotros: el desánimo.
  • Así como la coraza protegía el corazón del soldado, la justicia conserva la vida del creyente y protege los "órganos vitales" de su vida espiritual. Algunos ven aquí la justicia de Cristo que cubre al hijo de Dios; otros, la lealtad personal del cristiano a los principios. Ambos aspectos de la justicia son esenciales para un combate victorioso; Pablo probablemente tenía ambos en cuenta. Al igual que el ceñidor y la coraza, juntos, protegen todo el tronco del soldado, la justicia y la verdad están íntimamente ligadas. “Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón” (Salmos 15:1-2) Cuando dejamos de hacer lo que es correcto, cuando volvemos las espaldas y no hacemos lo que sabemos que es la verdad, somos presa fácil de los ataques de Satanás.
  • “CALZADOS LOS PIES CON EL APRESTO DEL EVANGELIO DE LA PAZ” En Isa. 52: 7 y en Rom. 10: 15 los "pies" y la proclamación del "evangelio de la paz" se relacionan íntimamente, lo que sugiere la acción de proclamar el mensaje de buenas nuevas; sin embargo, la idea que parece expresarse en este versículo es la de firmeza en la lucha cristiana. En este caso, no se trata tanto de la proclamación del Evangelio, si no del Evangelio que ha hallado cabida en el corazón del cristiano. Es hermoso y animador el pensamiento de que el guerrero puede estar firme y en paz en medio de los conflictos espirituales. El Evangelio es básicamente la buena noticia de que los hombres no tienen por qué morir, lo cual es muy animador para el guerrero que está enfrentando a enemigos implacables. El guerrero se mantiene firme en el conocimiento del Cristo encarnado, crucificado, resucitado y glorificado, que es el corazón del Evangelio y la causa de que disfrute de paz.
  • El escudo romano era grande, más largo que ancho, hecho de madera y cubierto de cuero. Sus medidas aproximadas eran 1, 20 m de largo y 0, 60 m de ancho, suficiente para cubrir el cuerpo del soldado. “Sobre todo” (o “en todo momento”) debemos tomar este escudo para poder defendernos. La fe detiene los dardos de la tentación antes de que lleguen a ser pecados en el alma. Las tentaciones y todos los ataques del enemigo deben contrarrestarse antes de que alcancen las partes vulnerables del cuerpo espiritual. La fe en Dios, sostenida en alto como un escudo, detiene los ataques de Satanás, apaga su llama y hace que caigan inofensivos al suelo.
  • La cabeza, sede de la inteligencia y de la voluntad, es una parte sumamente vital que necesita especial protección. El yelmo que nos protege es “la esperanza de salvación” (1Ts. 5:8). Este yelmo victorioso que Dios viste (Is. 59:17) se le da al creyente como una protección. “Pues de justicia se vistió como de una coraza, con yelmo de salvación en su cabeza; tomó ropas de venganza por vestidura, y se cubrió de celo como de manto” (Isaías 59:17) La seguridad presente de la salvación que se le da al creyente es un arma poderosa para sobrevivir al conflicto.
  • En 1 Tesalonicenses 5:8, Pablo habla del yelmo como la esperanza de la salvación. En Efesios 6:17, el yelmo es descrito, sencillamente, como la salvación. ¿Cómo puede este cambio de énfasis ayudarnos a explicar la forma en que la salvación puede ser un arma de defensa?
  • Las otras partes de la armadura son sólo defensivas, mientras que la espada del Espíritu es tanto defensiva como ofensiva. El cristiano puede abrirse paso con la espada del Espíritu, la Palabra de Dios, a través de todas las vicisitudes de la vida. “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12)
  • Jesús estaba “lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14; ver Juan 8:46) Su mejor arma, tanto de defensa como de ataque, era la Palabra de Dios (Mateo 4:1-11; Mateo 12:3-8; Mateo 22:41-46) De Jesús se dice: “Has amado la justicia, y aborrecido la maldad” (Hebreos 1:9; ver Lucas 23:47; Juan 5:30) Llevaba la salvación allá donde iba (Lucas 19:9) Por fe realizó milagros y calmó las tempestades (Lucas 8:25) El Evangelio fue el centro de su ministerio: “recorrió Jesús toda Galilea… predicando el evangelio del reino” (Mateo 4:23)
  • “ORANDO EN TODO TIEMPO” La oración no es un arma más, sino es el espíritu, la manera en la cual debe llevarse la armadura completa y librarse la batalla. Pablo insta a sus lectores a que la oración sea en ellos un estado mental continuo, una actitud de permanente comunión con Dios (ver Luc. 18: 1; Fil. 4: 6; Heb. 4: 16) La perseverancia en la oración no tiene el propósito de cambiar la voluntad de Dios mediante nuestra tenaz insistencia, como el niño que a fuerza de persistentes ruegos obtiene lo que desea de un padre no dispuesto a ceder. Sin embargo, la perseverancia en la oración indica claramente que el suplicante se halla en un estado mental que da a Dios la oportunidad de hacer cosas que de otra manera no podría hacer sin peligro para el que ora.
  • Velar está vinculado con la oración como algo constante que da fortaleza espiritual al cristiano. “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Marcos 14:38) Los santos deben sostenerse mutuamente mediante sus oraciones y su camaradería. “VELANDO EN ELLO CON TODA PERSEVERANCIA Y SÚPLICA POR TODOS LOS SANTOS” En Efesios 6:18, el énfasis está en ORAR POR OTROS. Sin duda, al orar por otros, nosotros somos espiritualmente fortalecidos, y estamos mejor armados para el conflicto.
  • “No crean que Satanás no hace nada. No piensen que su ejército está pasivo. El y sus instrumentos ocupan el campo. Tenemos que ponernos toda la armadura de Dios. Habiendo hecho esto, permanezcamos en pie, enfrentando a principados y poderes y maldades espirituales en el aire. Si tenemos puesta la armadura celestial, encontraremos que los ataques del enemigo no tendrán poder sobre nosotros. Los ángeles de Dios estarán a nuestro alrededor para protegernos. Con la seguridad de Dios, sé que será así”
  • “Tengamos presente que estamos en terreno ventajoso puesto que Cristo ha vencido en nuestro favor. Ha hecho completa provisión para que podamos vencer. El poder divino se coloca detrás de toda voluntad resueltamente determinada a hacer lo recto. Dios ha provisto la armadura, y las armas con las cuales cada uno tiene que combatir. Vístanse los soldados de Cristo toda la armadura de Dios y no vacilen frente a los ataques de Satanás” E.G.W. (En lugares celestiales, 10 de septiembre)
  • “En cada alma luchan activamente dos poderes en procura de la victoria. La incredulidad ordena sus fuerzas, guiadas por Satanás, para separarnos de la Fuente de nuestra fortaleza. La fe ordena las suyas, dirigidas por Cristo, el Autor y Consumador de nuestra fe. El conflicto continúa hora a hora ante la vista del universo celestial. Esta es una batalla cuerpo a cuerpo, y el gran interrogante es: ¿Quién obtendrá el dominio? Cada uno debe decidir por sí mismo este asunto. Todos deben tomar parte en esta lucha, peleando en un bando o en el otro. En este conflicto no hay tregua [...]. Se nos urge a prepararnos para esta acción. ‘Confortaos en el Señor, y en la potencia de su fortaleza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las acechan-zas del diablo’. La advertencia se repite: ‘Por lo tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y estar firmes, habiendo acabado todo’ ” (HHD 330).
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