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El Salvador 30 de julio de 1975 -Nunca olvidar-

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El Salvador 30 de julio de 1975 -Nunca olvidar-

  1. 1. Sumario De Portada..........................2 Posgrado.............................9 Acontecer UES..................10 CSU..................................15 DerechosUniversitarios.....19 Opinión Universitaria.........20 Entrevista.......................22 Arte y Cultura....................24 Multidisciplinarias............26 Cartelera...........................26 Directorio Rector: Msc. Rufino Antonio Quezada Vicerrector Académico: Arq. Miguel Ángel Pérez Vicerrector Administrativo: Msc. Óscar Noé Navarrete Dirección: Msc. Douglas Hernández Coordinación: Msc. Ana María Campos Diagramación: Iván Yash Delmy González Fotografía: Lic. Cristóbal Arévalo Redacción: Licda. Ana María Campos Licda. Xochilt Escalante Lic. Luis Alemán El Universitario es una publicación de la Secretaría de Comunicaciones de la Universidad de El Salvador. Ciudad Universitaria, San Salvador. Final Av. Mártires Estudiantes del 30 de Julio. El Salvador. C.A. Tel. 2225-8930. Puede acceder a esta publicación en: A 33 años… ¿Dónde están los desaparecidos y los responsables de la masacre? Época XIII, No.5 Ciudad Universitaria Julio de 2008 www.ues.edu.sv acontecerues.blogspot.com U n día después de la ma- sacre, el 31 de julio de 1975, El Consejo Superior Univer- sitario (CSU) de la UES se reúne en sesión extraordinaria, celebrada en el decanato de Medicina, según consta en el acta 123, se toma el acuerdo de condenar la masacre, rechazar la versión oficial del go- bierno de turno, exigir la liberación de los capturados, entrega de los cadáveres, informe de los desapa- recidos, exigir el respeto de la in- tegridad física de la comunidad universitaria y el pueblo en gene- ral. Además, se acordó denunciar y exigir el juzgamiento de los res- ponsables de la masacre. 30 de julio de 1975
  2. 2. El Universitario / Julio de 2008 De portada E l 25 de julio de 1975, las fuerzas militares del en- tonces presiente Arturo Ar- mando Molina, intervinieron el Centro Universitario de Occiden- te de la Universidad de El Salva- dor, para evitar la realización de un Show Bufo, que los estudian- tes desarrollaban cada 26 de julio, en vísperas de las fiestas patrona- les de Santa Ana y en el cual, éstos ridiculizaban al gobierno. La intervención evitó que los estudiantes salieran ese día. En protesta el 30 de julio de ese año, los estudiantes del Campus Cen- tral organizan una manifestación que parte del estacionamiento de la Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales de la UES, ha- cia el Parque Libertad. A esta se unen estudiantes de secundaria de San Salvador. Los estudiantes que marchaban de forma pacífica, son masacrados en las inmediaciones del puente a dos niveles, ubicado sobre la 25 Avenida norte, ahora Calle Már- tires 30 de julio, a inmediaciones Seguro Social. Testimonio de Mirna Perla La comunidad universitaria salió a la calle por la 25 Aveni- da Norte a decirle al régimen del país, que la Universidad de El Sal- vador estaba unida a través del FUERSA, el UR19, el FAU y toda la comunidad universitaria. Estu- diantes, docentes y trabajadores marchamos por las calles de San Salvador para decirle al Coronel Arturo Armando Molina que el estudiante universitario estaba de- fendiendo el derecho que la cons- titución ha consagrado para el pueblo salvadoreño, la educación superior. A pesar que el General Carlos Humberto Romero, Ministro de Defensa nos había advertido a tra- vés de la radio, la televisión y con papeletas tiradas de un avión, que la universidad se atenía a las últi- mas consecuencias. La decisión de salir Fueron momentos difíciles dis- cutimos mucho los estudiantes re- volucionarios en aquel momento si salíamos, si aceptábamos que la dictadura pusiera una mordaza a la Minerva pero dijimos no, y di- jimos vamos a desafiar al régimen porque tenemos una gran respon- sabilidad con nuestros antepasa- dos. Desde hace 500 años los pi- piles defendieron estas tierras y no podíamos quedarnos en el recinto universitario, mientras la bota mi- litar había invadido nuestro cam- pus y por eso salimos, salimos con mucha alegría, con muchas pan- cartas, con muchos cantos y so- bre todo con la razón de nuestra parte. Llegaron las tanquetas Cuando estábamos a la altura del Externado San José empeza- mos a ver las tanquetas que venían y los aviones que nos sobrevola- ban en ese momento y decidimos cambiar de rumbo nuestra marcha que se dirigía hacia el parque Cus- catlán y que luego partiría hacia el Parque Libertad donde íbamos a realizar un mitin de protesta. Pero cuando doblamos a la al- tura del paso a dos niveles, apare- cieron los antimotines de la Poli- cía y Guardia Nacional con cascos y gases lacrimógenos, disparando sus fusiles y empezaron a ametra- llar a las personas que encabeza- ban la marcha. Nosotros creímos que había que retroceder pero en ese momento nos cortaron el paso (al inicio del paso a dos niveles) las tanquetas que venían a aplas- tar a los estudiantes universita- rios, pues muchos compañeros ca- yeron. Las víctimas Ustedes han visto algunas de sus fotos y algunos de sus nom- bres, esas personas nunca han sido encontradas están en calidad de desaparecidos aunque sabemos que por ejemplo Carlos Fonseca iba muerto cuando se lo llevaron, porque después de que atacaron la marcha nos tiraron gases lacrimó- genos y tiraron las tanquetas enci- ma de todas las personas que está- bamos ahí reunidas. Vinieron con ambulancias a recoger los cadáveres y heridos, después pasaron tirando agua con jabón para borrar las huellas de los asesinos. Esa noche esta universi- dad estaba llena de estudiantes. 30 de Julio en la historia El 30 de julio de 1975 marca un punto clave para la radicalización de muchos estudiantes de la épo- ca. El hecho no puede verse aisla- do al contexto nacional e interna- cional, coinciden el actual Rector del Alma Máter y los historiado- res. La masacre se sitúa en medio de un periodo que el historiador Ricardo Argueta denomina de au- toritarismo militar (1931-1992), donde “a finales de los años 60 ya comienza a sentirse una universi- dad opositora”. Poco se conoce del contexto y de la propia masacre. “La uni- versidad no ha profundizado casi nada en su historia”, dice el histo- riador Ricardo Argueta, y propone la creación de una entidad dedica- da a esta tarea. El régimen autoritario militar En El Salvador, los militares se habían instalado en el poder desde los años 30 del siglo XX, con el apoyo de la oligarquía cafetalera. El país era el reflejo de la olea- da latinoamericana de dictadu- ras militares apoyadas por la cla- se dominante local y los Estados Unidos. Exceptuando el periodo de Maximiliano Hernández Martí- nez, en El Salvador no puede ha- blarse de un régimen totalitario o fascista, debido a que siempre hubo más de un partido político, un pluralismo político, aunque li- mitado. Antes del 31 no se califica de autoritario al régimen político de una “oligarquía democrática”. Argueta prefiere calificar de des- pótico, donde la élite que gobier- na el país se encarga de repartirse el poder, sin ninguna fuerza opo- sitora que le cuestione. El régi- men no necesita entonces recu- rrir a prácticas coercitivas hacia la oposición porque ésta no exis- te. “Se establecen redes clientela- res”. La universidad tampoco cons- tituía una fuerza opositora antes Rufino Quezada, Rector UES: “El 30 de julio no podemos verlo como hecho aislado” Por: Luis Alemán y Roselía Núñez
  3. 3. Julio de 2008/ El Universitario De portada de los 30. Durante el periodo de gobierno de los Meléndez Quiñó- nez (1913-1927) el ejecutivo se encargaba de nombrar al Rector, docentes y administrativos. Épo- cas donde la mayoría de universi- tarios eran hijos de una élite ma- yormente urbana. Universidad-Régimen La masacre no puede verse fuera de la relación universidad- régimen político, ni desligada del histórico papel de la universidad vinculado con el Estado. Es precisamente el mismo mes y año que el Estado Salvadoreño es declarado soberano e indepen- diente (1841) que se decreta tam- bién la fundación de la universi- dad como base intelectual en la que se sostendría el naciente Es- tado. Al principio la universidad nace bajo el dominio clerical, hasta su secularización a partir de la década de 1850. La evolución de la universidad decantará hasta adquirir “la fun- ción de refugiar a la oposición en un régimen autoritario militar y lleva a la universidad, anteponer la función política ante la función académica o de investigación”. Como la mayoría de univer- sidades latinoamericanas, la Re- forma de Córdoba da vida a una nueva universidad, que exige au- tonomía y cogobierno, donde los estudiantes van a tomar protago- nismo. Córdoba En medio de la corriente mo- dernista de Rubén Darío, la Ins- titución Libre de Enseñanza, inspirada por Francisco Giner de los Ríos, que impulsaría una di- námica de reforma educativa a partir de la idea de libertad, na- cen a principio del siglo XX los centros de estudiantes y las fede- raciones universitarias. Argentina (1905) y Chile (1906) son los primeros países donde universitarios, hombres y mujeres, se organizan. El Siglo XX conoce las pri- meras “huelgas estudiantiles” y organizaciones de estudiantes, que tenían gran similitud con los sindicatos. En 1918 lo que comenzó con una simple huelga de los estu- diantes de la Universidad Nacio- nal de Córdoba, en la que exigían profundas reformas universitaria, se convirtió rápidamente en un amplio movimiento en toda Ar- gentina y en América Latina, con influencia también en España y Estados Unidos. El nuevo siglo traía consigo el legado del sufragio universal, la democracia y la gestación de una corriente educativa que “replan- teaba las tradicionales relaciones de autoridad en la educación y la enseñanza, para poner el acento en el protagonismo del estudian- te”. El manifiesto de la Federación Universitaria de Córdova plan- teaban los principios fundamen- tales de la reforma: autonomía universitaria, cogobierno, ex- tensión universitaria, acceso por concursos y periodicidad de las cátedras, libertad de cátedra, cá- tedra paralela y cátedra libre, ac- ceso masivo y gratuito, vincula- ción de docencia e investigación, inserción en la sociedad y rol de la universidad, solidaridad lati- noamericana e internacional y unidad obrero-estudiantil. Con el estandarte de Córdo- ba muchas universidades obtie- nen la autonomía y comienzan un proceso de mayor inserción en la sociedad. Argentina (1919), México (1929), Costa Rica (1949), Re- pública Dominicana (1961), Bo- livia (1931), Chile (1931), Perú (1920), Uruguay (1958), Vene- zuela (1958). En El Salvador a pesar que la autonomía se había reconocido en varias ocasiones, fue hasta 1950 cuando alcanza la calidad de disposición constitu- cional. La UES no fue la única que su- frió intervenciones en el marco de estas reformas. Similares pro- cesos de violación a la autonomía los tuvieron la mayoría de univer- sidades latinoamericanas. La reacción de un movimien- to estudiantil y los principios de Córdoba ya comenzaban a tener mayor resonancia y casi simultá- neamente a la autonomía, muchas universidades latinoamericanas implementan el cogobierno. El estudiantado latinoameri- cano realiza varios congresos en el marco de las rerformas de Cór- doba, entre estos: q En 1921, en México se realiza el Primer Congreso Inter- nacional de Estudiantes en donde surgió la Organización Interna- cional de Estudiantes. q 1925 en México, el Primer Congreso de Estudiantes Ibero- americanos. q 1937, en Santiago de Chile el Primer Congreso Latinoameri- cano de Estudiantes q 1957 en la ciudad de La Plata, Argentina, Segundo Con- greso Latinoamericano de Estu- diantes. Los ideales de la reforma uni- versitaria no sólo sobrepasaron las fronteras políticas, también las hicieron suyas muchos artis- tas como Diego Rivera, David Si- queiros, Miguel Ángel Asturias, Pablo Neruda, Deodoro Roca, Germán Arciniegas, entre otros. Por lo que se considera también una reforma cultural. Posterior a Córdova se dan las revueltas estudiantiles en Estados Unidos en las décadas de 1960 y 1970 y el Mayo francés de 1968. En los Estados Unidos, en la década de los 60, los estudiantes de Berkeley reclamaban pacífi- camente por la libertad de expre- sión (free speech movement). En México, el 2 de octubre de 1968 se da la masacre de Tlate- lolco. Aún no se ha aclarado el número de muertos pero se esti- man unos 300. Córdoba también abanderaba el ingreso masivo a la universi- dad. En los años 60 comienza a sentirse el crecimiento en la po- blación estudiantil en la UES. Una de las cosas que contri- buyó a incrementar la población Génesis del CAPUES Se decide que el ejecutivo nombre una Comisión Normalizadora para custodiar y administra el patrimonio de la UES y para trabajar en una nue- va Ley Orgánica y Estatutos, juramentada un día después de la interven- ción de 1972. La Comisión la integraron cinco miembros: Dr. Mario Alberto Fernán- dez, Dr. Ricardo Gavidia Castro, Ing. Efraín Amaya, Dr. Francisco José Retana y Dr. Juan José Fernández este último electo como Presidente. El 1º de julio del 73 asumió como rector el Doctor Juan Allwood Pare- des. La universidad fue entregada oficialmente el 5 de julio del 73 a las nuevas autoridades, aunque no inició funciones inmediatamente. El Coronel Arturo Armando Molina en su afán por controlar cualquier tipo de oposición maniobró para tener autoridades a sus servicio. Había llegado a la presidencia por medio de fraude, arrebatándole las eleccio- nes a la Unión Nacional Opositora (UNO) y a su candidato presidencial, el democristiano José Napoleón Duarte. Las votaciones se hicieron el 20 de febrero y la toma presidencial el 25 de marzo del 72. Duarte había ejercido como profesor de Cálculo en la Facultad de Inge- niería de la UES, luego de finalizar sus estudios en la universidad de Notre Dame, en Indiana, Estados Unidos. A pesar de haber pertenecido a la co- munidad universitaria, intervino militarmente durante cuatro años el Alma Máter, a partir del 26 de junio de 1980.
  4. 4. El Universitario / Julio de 2008 fue la residencia estudian- til en la época del rector Fabio Castillo, para al- bergar a estudiantes aleja- dos de las urbe capitalina, para eliminar la barrera de la distancia que era lo que impedía a muchos el ac- ceso a la educación supe- rior. la idea es incrementar la población estudiantil, el crear residencias es parte de eso. En los 60 también se co- mienza el proceso de des- centralización de la uni- versidad. En Santa Ana se crea la primera regional, en 1965 y una año des- pués en San Miguel. El giro de 1972 Como en casi toda La- tinoamérica, las dictadu- ras eran una “moda” con la que se vestían las oli- garquías para la defensa de sus intereses. Las crí- ticas hacia sus actos eran reprimidas y poco se co- nocía el concepto de De- rechos Humanos. Después de la inter- vención del 19 de julio de 1972, y del cierre de las instalaciones, entregadas hasta el siguiente año, la universidad comienza un proceso de represión y de intervenciones. Los si- guientes gobiernos la ten- drían en la mira. El men- saje que la UES dio en el 44, durante la huelga de Brazos Caídos era de una universidad opositora. “Después del 72 cuan- do se abre la universidad no hay un control especí- fico del movimiento estu- diantil, se sabe que es an- tirrégimen pero se le dan espacio dentro de la uni- versidad”, aclara historia- dor Argueta. “No podemos hablar del 30 de julio de 1975 sin hablar de lo que pasó en 1972”, dice Roberto Ca- ñas, uno de los sobrevi- vientes de la masacre y catedrático universitario. El 19 de julio 1972, mediante decreto legisla- tivo, debido a “constan- tes violaciones a la Ley Orgánica y Estatutos”, de acuerdo con la versión oficial, se deja sin efecto los nombramientos de au- toridades, docentes, per- sonal administrativo y de servicio. Rafael Menjívar tenía cuatro meses en el recto- rado y el Coronel Arturo Armando Molina 19 días de haber asumido la presi- dencia. En la intervención es apresado el Rector, jun- to al entonces Decano de Humanidades y uno de los impulsores de los prin- cipios de Córdoba cuan- do fue Rector en los años 60, Fabio Castillo. Ambos son exiliados junto con 13 personas más. Nidia Díaz, recuerda que era estudiante univer- sitaria para la época. “Es- tábamos luchando porque la universidad estuviera más proyectada al pueblo, estudiábamos y todo pero yo practicaba danza mo- derna al medio día...es- tábamos haciendo danza cuando intervino el ejér- cito y nos sacó con todo y mayas. A nosotros solo se nos dijo váyanse, por- que estaban repletos los camiones. Salí por la en- trada de derecho y pude observar que cientos de personas eran captura- das”. Díaz, recuerda que ya habían organizaciones es- tudiantiles como el MERS (Movimiento Estudian- til revolucionario de Se- cundaria) con dirigentes como Febe Elisabeth, Fe- lipe Peña y Atilio Corve- ra. También existía una organización social de- mócrata y el FAU (Fuerza de Acción Universitaria) como expresión de secto- res radicales.”Después del cierre de la universidad es donde más se perfilan las corrientes”, opina. Fuera de la universidad se crea FUERSA (Fren- te Universitario Estudian- til Salvador Allende) re- cuerda Nidia, y dice que se instala en la UES cuan- do se reabre, un año des- pués. Surge con un mayor perfil el UR19 (Unión Re- volucionaria 19 de julio de 1972) FAU. En el 75 personas que integran es- tos grupos formaron par- te de otras organizaciones multisectoriales que invo- lucran también a sectores campesinos. Un desfile Bufo boicoteado Los universitarios de Santa Ana criticarían el régimen de Molina, ridi- culizándolo en un desfi- le bufo en el marco de las Fiestas Julias de 1975. El gobierno se enteró e inter- vino el campus occidental el 25 de julio y boicoteó el desfile. Como respuesta de los estudiantes de occiden- te, otra marcha se organi- zó para el 29 de julio. Fue reprimida con gases lacri- mógenos. A esta marcha se habían unido estudian- tes del Movimiento de Es- tudiantes Revolucionarios de Secundaria (MERS). En solidaridad con sus compañeros, los estudian- tes del campus central or- ganizan una marcha para el 30 de julio. Para esa época la Rec- toría la asumía el Doc- tor Carlos Alfaro Casti- llo, luego de la renuncia del Doctor Juan Allwood Paredes. Sobre la manera de cómo se eligió a ambos rectores no hay una inves- tigación histórica profun- da. Pero se sabe que luego Alfaro Castillo también formaría parte del Con- sejo de Administración Provisional de la Univer- sidad de El Salvador (CA- PUES), que fue impuesto a la universidad por el go- bierno de Armando Moli- na. El CAPUES fue una especie de policía interna que controlaba a los estu- diantes y el funcionamien- to de la UES, les llamaban “los verdes de la UES”. El contexto Al contextualizar 1975, la diputa del Parlamento Centroamericano (PAR- LACEN) Nidia Díaz, ha- bla de un país que pasa- ba por un momento difícil de “dispersión ideológica, política y organizativa. A finales de los 60 y principios de los 70 hubo una división en el seno del Partido Comunista. Surge un planteamiento nuevo con las FPL, pero también surge el Ejército Revolucionario del Pue- blo (ERP). “Esas eran como las 3 grandes co- rrientes revolucionarias, pero lógicamente existían los demócratas cristianos y los social demócratas, del MNR”. “Es en esos años del 70 al 75 cuando se producen las fisuras, principalmente del ERP, y es donde des- ciende lo que posterior- mente sería el PRTC. La mayor fisura que tuvo el ERP fue a raíz del asesi- nato de Roque Dalton, el 10 de mayo de 1975”. Las cinco organizacio- nes que posteriormente constituirían el FMLN se disputaban, en 1975, el protagonismo del proceso revolucionario. La disputa también lle- gaba hasta las organizacio- nes estudiantiles. Díaz re- cuerda que el 1º de agosto del 75 durante la toma de catedral, un ejemplo claro de lo anterior fue que los estudiantes no se pusieron de acuerdo de quién los representaría como sector en el comité de la toma. “Me dijo Manuel Fe- derico Castillo, el hijo de Fabio Castillo, que era el líder también de la Liga para la Liberación: aca- bamos de acordar entre todas las organizaciones que al finalizar la misa va- rios nos vamos a quedar, De portada
  5. 5. Julio de 2008/ El Universitario De portada nosotros te hemos propuesto por la Liga para la Liberación que te quedes en catedral”, recuerda Ni- dia. “Yo si yo me quedo le dije. Sa- lieron los féretros, todo mundo y cerramos la catedral. Había sec- tor campesino, iglesia, obreros, dijimos que para formar el comi- té coordinador había que elegir una persona por sector, todos es- tábamos separados. Roberto Vie- ra por la Democracia Cristiana, Tony Martínez Uribe por FAU”. Al final había electo a Antonio Martínez Uribe, pero algunos no estaban de acuerdo y propusieron que fuera la asamblea que eligiera ante la falta de consenso. “Como yo había trabajado en FECAS con el sector campesino, el FAPU, ahí me propusieron a mí, entonces yo sabía que no tenía el aval de toda esa fuerza estudiantil, pero como tenía el aval del sector campesi- no, obrero iglesia, tuve la oportu- nidad de estar”, continúa relatan- do Nidia Díaz. El 5 de agosto, fuera de la Igle- sia, MélidaAnaya Montes declara el surgimiento del Bloque Popu- lar Revolucionario (BPR), pieza clave en la lucha de masas. Nidia agrega que fuera de ca- tedral se comienza a organizar los comités militares y se confor- ma también el Comité de Orga- nizaciones Populares 30 de julio, COP. El cierre de 1976 Un año después, en 18 de no- viembre de 1976 son las autori- dades universitarias, encabezadas por el rector Carlos Afaro Casti- llo, quienes deciden cerrar la uni- versidad, luego de un incidente al interior del campus, donde resul- tó muerto por cinco impactos de bala uno de los custodios y deto- naron artefactos explosivos, de acuerdo con fuentes periodísti- cas. Durante este cierre se gesta la creación del CAPUES de manera oficial, aunque un comunicado de la AGEUS de la época denuncia que “son los mismos que habían estado manejando la universidad desde el cierre del 18 de noviem- bre del 76”. Oficialmente el CAPUES sur- ge mediante unas reformas de carácter transitorio a la Ley Or- gánica que aprueba la Asamblea Legislativa, el 31 de marzo de 1977 mientras la UES continuaba cerrada, dando la vía legal para el establecimiento de un “Conse- jo de Regencia, que sustituya en forma temporal a la AGU”, que luego se conocería como CA- PUES. (Ver recuadro con lista del CAPUES). Este consejo trabajaría para la “pronta apertura de las instalacio- nes y la total normalización de las clases”. El 16 de septiembre de ese mis- mo año en que conforma el CA- PUES, asesinan al Rector Carlos Alfaro Castillo, junto a su moto- rista y guardaespaldas. Las FPL una de las organizaciones arma- das se hizo cargo de las muertes mediante un comunicado que di- vulgaron posteriormente. Asume la Rectoría el Ingeniero Salvador Jovel. El 1 de julio del 1977, Carlos Humberto Romero asumió la pre- sidencia, continua el control por la universidad y el CAPUES se instala oficialmente, mantenién- dose hasta el derrocamiento de Romero, el 15 de octubre del 79. Lunas de miel Ricardo Argueta por su parte, insiste en que debe estudiarse la relación universidad-régimen po- lítico y que “no siempre los es- tudiantes llamaron a los militares gorilas” Ha estudiado lo que llama “luna de miel” entre la casa de minerva y la bota militar. “Los estudiantes universitarios decían que la juventud militar era su ge- melo, que tanto la juventud mili- tar como la universitaria llevarían al país al desarrollo”. Es en esa etapa, cuando en 1952 el gobierno del presidente Óscar Osorio llega con apoyo de la universidad y de la AGEUS, el líder estudiantil Reynaldo Galin- do Pohl forma parte del régimen. “Sin embargo esa luna de miel se rompe en el 52 porque algunas medidas que toma Osorio general ciertas críticas no de la universi- dad sino de otras organizaciones sociales en el país, de alguna opo- sición política que ha surgido”. José María Lemus, también llegó al poder con el benepláci- to de la AGEUS. “Eso era im- portante porque el estudiantado universitario era como una ex- presión de legitimidad de un go- bierno. La población salvadoreña en realidad esperaba ver que de- cían los estudiantes y a partir de eso se creaba una idea de ese go- bierno”. En el caso del presidente Julio Rivera, Argueta opina que “es el presidente del siglo XX con ma- yor acercamiento a la universidad. Algunos plantean que ese acerca- miento se da por la amistad con Fabio Castillo, su ex compañero de colegio. Ese fue un periodo de modernización de la universidad en términos de infraestructura y apoyo económico. Entre el 62 y 67 hubo menos relación conflic- tiva con la universidad y menos acciones represivas”. Martínez y la UES Maximiliano Hernández Mar- tínez también tuvo una etapa de acercamiento con la UES, lue- go de haber quitado la autono- mía en el 32 y devolverla en el 33 se reúne con las autoridades uni- versitarias interesado en ver pro- puestas sobre la autonomía y fun- cionamiento de la universidad, que vinieran de la misma comu- nidad universitaria. El mismo Martínez busca un terreno para la universidad y par- ticipa en algunas actividades aca- démicas. Pero en 1938, termina la “luna de miel” y nuevamente le quita la autonomía, porque los es- tudiantes protestaron ante las in- tenciones de mantenerse en el po- der otro periodo más. Durante la etapa de buenas re- laciones con la universidad tam- bién se mejoran las condiciones de los docentes y las autoridades universitarias se muestran com- placientes con el gobierno, tra- tando de aplacar los residuos de descontento dentro de la univer- sidad. Después de la revuelta del 32 se conoce de un movimiento es- tudiantil llamado Renovación cu- yos miembros pasan luego a for- mar parte de otro movimiento que se llamó Revolución Univer- sitaria, núcleo de donde salen los estudiantes que luego se vincula- ron al Partido Comunista. Las autoridades universitarias, que mantenían buenas relaciones con el régimen de Martínez, ex- pulsan a un grupo de estudiantes
  6. 6. El Universitario / Julio de 2008 que simpatizaban con los residuos del Partido Co- munista que habían que- dado después del 32, entre estos se encontraban Julio Fausto Fernández, Adrián Piche Rivas, Alejandro Escalante Dimas, Rodolfo Jiménez y Manuel López Pérez, quienes trataron de recomponer el movimien- to estudiantil al interior de la UES. En 1932 habían asesi- nado a Mario Zapata y Al- fonso Luna, universitarios vinculados con el movi- miento estudiantil y fun- dadores, de la AGEUS, junto a Farabundo Martí, fusilado el 1 de febrero de 1932, luego de ser captu- rado el 19 de enero y con- denado a muerte por un Consejo de Guerra. Despertar de la me- moria La mayoría de hechos traumáticos, específica- mente los conflictos civi- les en Latinoamérica no han sido aclarados. Re- cientemente, la memoria histórica ha empezado a florecer y en algunos ca- sos como el de Chile, se ha hecho justicia contra crímenes de hace tres dé- cadas. “A veces es necesario dejar este periodo de olvi- do mientras se construyen ambientes democráticos”, opina la Doctora Corinne Bonafoux, invitada a im- partir una conferencia en la UES, el pasado 2 de ju- lio, especialista en temas relacionados con la me- moria y la historia de he- chos traumáticos. Bonafoux, que también estudió en el Instituto de Ciencias Política de París, ejemplifica con el caso de la guerra civil española. “Nadie se atrevía ni que- ría hablar del suceso cuan- do recién pasaba”, pero cuando la generación de la guerra se encontraba en una edad senil, los hechos comenzaron a aclararse y una nueva generación se interesa por realizar estu- dios históricos. “Cuando la generación de la guerra se encuentre al final de su vida se irá hablando de algunas co- sas”, es la tesis de la doc- tora Bonafoux, que se for- talece al hacer un recuento del auge de publicaciones que comenzaron en la pos- guerra. En Chile, el tiempo no sólo hizo florecer el re- cuerdo. Se llevó ante los tribunales a Augusto Pi- nochet, un militar golpis- ta contemporáneo al régi- men de Arturo Armando Molina en El Salvador, en el año de la masacre de 1975, cuando los regíme- nes militares apogeaban en la región. Irónicamente, fue un salvadoreño quien juzgó a Pinochet: Juan Salvador Guzmán Tapia, nacido en el país en 1939, mientras su padre, Juan Guzmán Cruchaga, un poeta chi- leno que se opuso al régi- men de Maximiliano Mar- tínez, se destacaba como encargado de negocios. Para el historiador Ri- cardo Argueta, “no hay trabajos sistemáticos de fondo que den cuenta no sólo de la historia políti- ca de la Universidad sino de la académica, intelec- tual. Debe crearse una ins- tancia que se dedique a es- tudiar a la universidad, en países como México los hay, tienen un equipo de investigadores que abor- dan la historia de la uni- versidad”. ¿Por qué no se de- nunció la masacre en su época? “En aquel momento ni siquiera se nos ocurrió ir a los tribunales porque era imposible que un juez asumiera un caso de estos porque sencillamente si se atrevía a hacer algo lo ma- taban o sencillamente no le permitían hacer nada”, responde la Magistrada Mirna Perla. En el 2005, la Asam- blea General Universita- ria saliente conformó una comisión para investigar a profundidad los hechos y determinar responsables directos. También en el 75 se formó una comisión simi- lar, el día 17 de septiem- bre, según el acta 126-III del CSU “para investigar los sucesos e indagar so- bre el paradero de los des- aparecidos”. En diciembre la comisión nombrada rin- dió un informe, que el si- guiente año, el día 12 de febrero, el CSU decidió dar difusión. La AGEUS y diputados de oposición también pi- dieron un informe consti- tucional al Ministerio de Defensa, que “sobre he- chos de violencia ocurri- dos desde 1972”. También quieren justicia Los sobrevivientes del 30 de julio no sólo piden hacer memoria histórica de los sucesos. Por una- nimidad, los entrevistados por este medio también piden justicia. “Los principales res- ponsables de la masacre viven tranquilos en Es- tados Unidos”, denuncia el Rector de la UES, In- geniero Rufino Quezada, mientras exige al Estado Salvadoreño aclarar éste y otros casos en los que mu- rieron decenas de salvado- reños el siglo pasado. “Yo rechazo, denuncio y condeno enérgicamente esa masacre porque hasta este momento ningún mi- litar ha sido condenado a pesar que en aquel tiempo se conocieron los nombres especialmente del ministro de defensa de ese enton- ces, el General Humber- to Romero y el presidente Arturo Armando Molina”, agrega el Rector. Inmediatamente de los Acuerdos de Paz se decre- ta una Ley de Amnistía. Mirna Perla, actualmen- te Magistrada de la Corte Suprema de Justicia dice que “los Crímenes de Lesa Humanidad no prescriben, por lo tanto éste se enmar- ca dentro de lo que son el genocidio que se cometió contra nuestro pueblo, es más, podríamos decir que hay un crimen de Lesa Cultura que se cometió contra toda la Universidad de El Salvador”. De portada
  7. 7. Julio de 2008/ El Universitario De portada L a ONU declaró 1975 como el año de la mujer, desde una visión de reivindica- ciones sociales. Algunos organismos de mujeres y ElAteneo de El Salvador aprovecharon la ocasión para proponer ante el CSU un Doctora- do Honoris Causa para Alicia Lardé de Venturi- no por sus méritos acadé- micos. La paradoja Dos grandes “concur- sos de belleza” giraban en torno al año 1975. Lo que ocupaba espectaculares fotos en la prensa nacio- nal de ese año: la elección de la reina de las fiestas agostinas y la expectación porque en El Salvador se realizaría Miss Universo. El evento internacio- nal de belleza se llevaría a cabo por iniciativa de empresarios que habían apostado con parte de su fortuna al financiamien- to de concurso de belleza, con el propósito de pro- mover la industria turísti- ca y proyectar la política exterior del coronel Mo- lina. El eslogan era simple: “El Salvador, el país de la sonrisa”. Para la entonces estudiante Mirna Perla, eso era contradictorio a la desigualdad económica y el luto que se vivía, por masacres recién pasadas, conocidas como las de La Cayetana y Tres Calles. “El contexto era difícil, había mucha represión contra los sindicatos, ha- bían capturas arbitrarias, torturas, desapariciones forzadas....ya empezaban signos muy claros de re- presión. El 11 de agosto de 1975 el Diario Latino publicó una fotografía con cente- nares de mujeres de dis- tintos sectores sociales en una marcha de duelo por la masacre. M uchos de los que lograron esca- par de la masacre lo hicieron sal- tando el paso a desnivel que se encuentra a los alrededores del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) y la Alameda Juan Pablo Segundo. Los que escaparon, como Dagoberto Gutiérrez, ingresaron al ISSS haciéndose pasar como enfermos o enfermeros, ayu- dados por el personal del hospital, “eso fue una cosa muy solidaria de todos los trabajadores y médicos del seguro”, re- cuerda la diputada Nidia Díaz. Otros, según recuerda Mirna Perla, hu- yeron por la zona de Metrocentro y al- gunos se refugiaron en la colonia Tutu- nichapa. “A mi criterio la gue- rra en este país comenzó en 1975 porque muchos estudiantes inmediata- mente se fueron ya di- rectamente a la clandes- tinidad”, Doctor Alcides Gómez, era presidente de la Sociedad de Estudiantes de Medicina, ASEMEA Aunque no se hayan ido a la cárcel están con nombre y apellido los respon- sables de ese crimen. Es importante tener en la memoria la reconstruc- ción de todos estos he- chos que se dieron. Nidia Díaz Diputada. “Yo me refugié en el hospital del Seguro So- cial, gracias a que ahí ha- bía una enfermera que me conocía...que me vistió de enfermo y me puso en una cama y entonces así lo- gramos evitar que nos capturaran”, Eli- seo Ortiz Ruiz, Era Vicepresidente de la AGEUS en 1975. “Los sucesos del 30 de julio de 1975 deben recor- darse siempre como una de las grandes batallas por la libertad y la democracia en El Salvador. Fue una de las tantas grandes con- tribuciones de la UES al proceso de cons- trucción de una nueva sociedad”, Evaris- to Hernández, Catedrático de la Facultad de Economía. El año de la mujer en “el país de la sonrisa” Algunos que sobrevivieron para contarlo Consejo de Administración Provisional de la Universidad de El Salvador (CAPUES) El CAPUES se creó oficialmente el 31de marzo de 1977 por decreto legislativo. La universidad estaba cerrada desde el 18 de noviembre de 1976, por decisión de las autoridades universitarias. De acuerdo con notas periodísticas de la época, un grupo de padres de familia y ciudadanos pidieron a las autori- dades gubernamentales que tomaran acciones para la normalización de clases. Estas respondieron creando el CAPUES. Sin embargo, desde la intervención de 1972, el gobierno se interesó por controlar la universidad y reprimir todo tipo de protestas. La siguiente lista refleja como algunos de los miembros que dirigían la universidad se mantuvieron durante el CAPUES. Otras autoridades, como el entonces Decano de la Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales, Doctor Luis Do- mínguez Parada, se atrevieron a denunciar la creación del CAPUES y a renunciar de sus cargos, calificando a este organismo como “tiranía legal universitaria”, dando sus declaraciones a los medios de comunicación. El CAPUES, quedó integrado el 1º de abril de 1977 por los siguientes miembros: Rector: Dr. Carlos Alfaro Castillo Presidente de la AGU: Dr. Carlos Humberto Sigüenza Secretario General: Dr. Manuel Atilio Hasbún Dr. Raymundo Rodríguez Barrera Fiscal: Dr. Manuel Antonio Ramírez Secretario de la AGU: Dr. Ricardo Alfaro Sandoval Decano de Agronomía: Ing. Salvador Enrique Jovel Decano de Economía: Dr. Carlos Alberto Rodríguez Decano de Ingeniería y Arquitectura: Arq. Manuel Enrique Alfaro Decano de Medicina: Dr. Mauricio Salazar Torres Decano de Odontología: Dr. Miguel Antonio Barrios Decano de Química y Farmacia: Dr. Amilcar Avendaño y Ortiz Decano de Jurisprudencia y Ciencias Sociales: Dr. Luis Domínguez Parada (renunció) Dr. Francisco Vega Gómez Decano de Ciencias y Humanidades: Lic. René Vaquerano
  8. 8. El Universitario / Julio de 2008 E l número de muertos, des- aparecidos y heridos, pro- ducto de la represión de la marcha, aún es incierto. A pesar de la magnitud, la ma- sacre trató de invisivilizarse. Mi- nutos después que las calles estu- vieran despejadas “llegaron con camiones cisternas a limpiar la sangre, se llevaron los cuerpos que quedaron ahí y limpiaron para que no quedara ninguna eviden- cia”, recuerda el Doctor Martínez Uribe. Los medios de comunicación tampoco daban cuenta. Hasta que algunos fueron presentando pe- queñas notas que cubrían las ver- siones oficiales. “Confirman que hubo un solo muerto en mitin”, decía un titular de la página tres del Diario Latino del 1º de agosto. “De acuerdo con las investiga- ciones llevadas a cabo por el Juez Segundo de Paz, José Orosio No- lasco, el muerto reconocido es el bachiller Roberto Antonio López Miranda (conocido como José Mario López), estudiante de se- gundo año de Economía”. Lo ve- laron un día después de la masacre en Auditorio de Derecho, mientras en Catedral metropolitana se cele- braba una misa por los muertos y desaparecidos. Luego se reconoció a Balmo- re Antonio Cortez Vásquez, de 25 años, estudiante de quinto año de Ingeniería Agronómica e hijo del coronel Virgilio Antonio Cortez, Jefe de la Guardia Nacional de San Vicente. Murió el 8 de agosto del año de la masacre, a las 4:30 de la tarde en las instalaciones del ISSS (La Prensa Gráfica, 9 de agosto de 1975, página 31). De acuerdo con medios de co- municación nacionales, pronun- ciamientos de la AGEUS y fuen- tes testimoniales, los muertos fueron: Balmore Antonio Cortez Vásquez Roberto Antonio López Miranda (conocido como José Mario Ló- pez) Morena Velasco Julio César Velado Marlene López Carlos Fonseca Sergio Antonio Cabezas Elizabeth Iraheta Milla Napoleón Orlando Calderón Reynaldo Hasbun Carlos Humberto Hernández José Domingo Aldana María E. Miranda Desaparecidos (según Diario Latino de la época y quitando otros que AGEUS reportó como muertos) Guillermo Aparicio Eber Gómez Mendoza Heridos, según medios de comu-                nicación: Silvia Elizabeth Montalvo López Fernando Merino Rivas Luis Eduardo Carías Daniel Gómez Mendoza Nelson Omar Colato Luis Orlando Acosta Gómez Gilberto Ayala García Ricardo Cantón García Mario Alberto Pleitez García Ricardo Mayorga Rivas José Rogelio Cáceres Serrano Luis Alberto Reyes María Idalia Machuca Carlos Alberto Villacorta Prado José Alberto Ramos Israel Ruiz María Elizabeth Jiménez Israel Dubón Castro Mirna Perla Recinos Nelson Moreno Rodríguez Jorge Alberto Ramos Martínez Mauricio Bonilla Peraza Mario Alberto Pleitez Heridos que no participaban de la marcha: Dr. José Luis Coreas (se encontra- ba en la segunda planta del ISSS viendo por la ventana y fue herido por una bala). Juana Ramos (Menor de edad que era familia de una señora que ven- día golosinas contiguo al ISSS). Capturados que fueron libera- dos el 1º de agosto por diálogo entre Molina y autoridades uni-                          versitarias: Isaac Herbert Menjívar (3º año de Artes) Efraín Ramos Mejía (2º año de Ba- chillerato) Felipe Albelardo Mendoza Leonel Edgardo Gallegos Miguel Ángel Canjura (2º año de Medicina) Julio Isabel Meléndez (4º año de Medicina) Pablo Salvador Cárcamo (2º año de Medicina) Francisco Mendoza García (2º año de Odontología) Ramón Ábrego González (Tenedor de libros) Daniel Pérez (Licenciado en Mate- mática) Carlos Alberto Escobar (Profesor de un colegio aledaño) Militares Heridos, según Diario Latino, 7 de agosto del 75, pági- na 3: Encarnación Escobar (Cabo) Manuel Rodríguez (Cabo) Héctor Polío (Guardia) Juan Carpio (Guardia) Vidal Cruz Piche (Guardia) Los militares también presenta- ron ante la prensa vehículos blin- dados del ejército dañados su- puestamente con bombas molotov e impactos de balas, en conferen- cia de prensa del día 2 de agosto en la Guardia Nacional.                 M ario Pleités es ac- tualmente docen- te de una univer- sidad privada, recuerda el 30 de julio como si fuera ayer. Se puso con la “piel de gallina” y los ojos roji- zos cuado comenzó a tra- tar de recordar el suceso en el que participó. No pudo terminar la corta entrevis- ta, decidió referirse a un cuento que escribió a ma- nera de catarsis hace tres años, titulado “Sangre en el asfalto” (http://www. buhonegro.20m.com). Mientras era estudian- te de tercer año de Inge- niería Química sucedió la masacre. Recuerda haber visto a su amigo y com- pañero herido en el suelo, Reynaldo Hasbun, que al- gunos lo ubican entre los muertos y otras referen- cias entre los desapareci- dos. Recuerda que en el año 2000 asistió a una conme- moración, donde los es- tudiantes de Ingeniería lo habían incluido en una placa con los nombres de los muertos del 30 de ju- lio. Él les aclaró que esta- ba vivo y sorprendidos los estudiantes le dijeron que diera su testimonio en esa oportunidad. “Yo soy uno de los que aparecen en la lista de muertos. Para mí cada 30 de julio es un martirio, empiezo desde que ama- nece a ver la misma pelí- cula una y otra vez, pero no lo puedo decir, me trauma y cuando llegan las 4:30 de la tarde yo es- toy en schok”. “El pueblo salvadoreño debe saber que son nuestros héroes”: Mirna Perla “Yo aparezco en la lista de los muertos”
  9. 9. El Universitario Julio de 2008/ 19 Defensoría de los Derechos Universitarios Posición de la Defensoría de Derechos Universitarios ante la MASACRE del 30 de julio de 1975 “ El crimen según va- rios testimonios y re- porte periodísticos de la época, fue cometido por la fuerzas de seguridad pú- blica durante la presidencia del CoronelArturoArman- do Molina y bajo las orde- nes directas del General Carlos Humberto Romero, años después Presidente de la República…el núme- ro de victimas desarmadas que cayeron bajo el fuego de los militares, se suman los capturados y posterior- mente desaparecidos… ”(Tomado de periódicos de la época) ¿Un crimen de Lesa Humanidad que es imprescriptible? Para contestar esta inte- rrogante es preciso cono- cer algunos antecedentes: 1. Antes de la Se- gunda Guerra Mundial (1907) existe una escasa atención al concepto: De- recho de Gentes. La ex- presión crímenes contra la Humanidad se comenzó a utilizar en la Declaración de los Gobiernos de Fran- cia, Gran Bretaña y Rusia, para denunciar la matanza de Armenios a manos de los Turcos. 2. Después de la Se- gunda Guerra Mundial (1945-Francia, Reino Uni- do, URSS y Estados Uni- dos) firmaron el Acuerdo de Londres y el Estatuto del Tribunal Militar Inter- nacional incluyen los crí- menes de Lesa Humani- dad cuando expresan:“El asesinato, la extermina- ción, la esclavitud, la de- portación u otros actos in- humanos contra cualquier población civil, antes o du- rante la guerra, o la perse- cución por motivos políti- cos, raciales o religiosos” 3. Por su parte la Co- misión de Derecho Interna- cional (CDI) sostiene que actualmente hay un consen- so según los cuales los crí- menes contra la humanidad son delitos de derecho inter- nacional,conbasealosprin- cipios generales del derecho que dan lugar a una jurisdic- ción universal. La ONU, lo define así:“CRIMEN CON- TRA LA HUMANIDAD: La comisión sistemática o en gran escala e instigada, dirigida por un gobierno o por una organización polí- tica o grupo de cualquiera de los actos siguientes: Ase- sinato, exterminio, tortu- ra, persecución por motivos políticos, raciales, religio- sos, étnicos, discriminación, deportación, traslado forzo- so, encarcelamiento arbitra- rio, desaparición forzada de personas, violación, pros- titución y otras formas de abuso sexual, mutilación y lesiones graves”. 4. En este orden de ideas el Estatuto de Roma de la Corte Penal Interna- cional expresa lo siguien- te: Artículo 7 CRIMENES DE LESAHUMANIDAD: “Asesinato, Extermino, es- clavitud, deportación o tras- lado forzoso de población, encarcelación u otra priva- ción grave de libertad física, tortura, violación o esclavi- tud sexual, prostitución for- zada, persecución, desapa- rición forzada de personas, crimen de apartheid, otros actos inhumanos”. 5. Por su parte la Con- vención sobre la impres- criptibilidad de los críme- nes de de Guerra y de Lesa Humanidad expresa: “Ad- virtiendo que la aplicación a los crímenes de guerra y a los crímenes de lesa huma- nidad de las normas de de- recho interno relativas a la prescripción de los delitos ordinarios suscita grave pre- ocupación en la opinión pú- blica mundial, pues impide el enjuiciamiento y castigo de las personas responsa- bles de esos crímenes: Ar- tículo 1: Los crímenes son imprescriptibles, cualquie- ra que sea la fecha en que se hayan cometido, situación que ha sido retomada por el Estatuto del Tribunal Mili- tar Internacional de Nurem- berg, y confirmada por las resoluciones de la Asam- blea General de la ONU, el 13 de febrero de 1946. Los hechos del 30 de julio de 1975, a la luz de los planteamientos antes descritos es un Crimen de Lesa Humanidad y por lo tanto imprescriptible, es por ello que la Asamblea General Universitaria de la cual fue Presidente el Ing. Salomón Rivas, Pre- sidente AGU (2004) de nuestra Universidad tuvo a bien tomar un acuerdo so- bre los hechos del 30 de julio de 1975, para que se investigarán y se llevaran ante la justicia internacio- nal, pero por razones de presupuesto para financiar la investigación aún no ha podido ser cumplido dicho acuerdo. Como Defenso- ría de Derechos Univer- sitarios, exhortamos a la actual Asamblea General Universitaria, al Consejo Superior Universitario, al maestro Rufino Antonio Quezada Sánchez, Rector de nuestra Universidad y demás autoridades Univer- sitarias que en las víspe- ras de conmemorar un año más de la masacre de nues- tros compañeros y compa- ñeras universitarias/os que ofrendaron su vida por una sociedad mas justa a reto- mar el acuerdo de la AGU y así poder hacer justicia a los familiares de las/os caídas/os el 30 de julio de 1975. ¿Qué se debe hacer? 1. Investigación Do- cumental y testimonial de los hechos. 2. Agotarlavíadelde- recho interno, investigando si se hicieron las denuncias correspondientes por los ho- micidios, lesiones y desapa- recimiento forzoso de com- pañeras/os universitarios. 3. Agotada la instan- cia interna, acudir a la Co- misión Interamericana sobre Derechos Humanos, por vio- laciones a la Carta de la OEA y violaciones de la Conven- ción Americana sobre Dere- chos Humanos (también co- nocido como Pacto de San José, Costa Rica) (Sede: Washington. EE.UU) 4. La Comisión puede llevar el caso a la Corte Inte- ramericana de Derechos Hu- manos ( Sede actual Costa Rica). 5. Si la Corte deci- de que hubo violación de un derecho o libertad pro- tegidos por la Convención Americana sobre Derechos Humanos, la Corte Intera- mericana de Derechos Hu- manos dispondrá que se garanticen a las víctimas y familiares el goce de sus derechos conculcados. Dis- pondrá asimismo, si ello fuera procedente, que se re- paren las consecuencias de la medida o situación que ha configurado la vulneración de estos derechos y el pago de una justa indemnización a la parte lesionada”. HECHO: Represión de marcha estudiantil RESULTADO: 37 Muertos aproximadamente, heridos, desaparecidos (desconocido) LUGAR: 25 Avenida Norte, SS. Por Hospital ISSS FECHA: 30 julio de 1975 Por: Msc. Nelson Boanerges López Carrrillo Defensor de Derechos Universitarios Universitarios y estudiantes de sacundaria en la marcha que fue masacrada el 30 de julio de 1975.
  10. 10. El Universitario 20/ Julio de 2008 Opinión Universitaria Conmemoración de la masacre del 30 de julio de 1975 Omar Palacios Miembro de Bases Para nosotros como estudiantes orga- nizados es importante tener presente la historia universitaria. Por ejemplo, aquel 30 de julio de 1975, en el que compañeros organizados salieron a protestar a las calles por las medidas represivas y por lo que siempre hemos estado luchando nosotros; un me- jor presupuesto justo para la universidad. Nuestro lema es: ni perdón ni olvido. Entonces, para nosotros como organizacio- nes es realmente importante rescatar y mantener la memoria histórica del 30 de julio de 1975. ¿Qué significó la masacre? Jaime Perla Juventud Roja, 8 de octubre Es el rescate de la memoria histórica no sólo de la universidad, sino de aquel momento que vivía el país en esas luchas, donde el pueblo deseaba salir adelante. Yo creo que es importante recordar a los compañeros que enaltecieron este tipo de luchas porque hasta hoy valen algunas de sus banderas de lucha, como bus- car la excelencia académica. Es importante para poder hacer una crítica constructiva a nuestra sociedad y generar un pen- samiento crítico para dar solución a problemáticas como la po- breza y el analfabetismo. Dagoberto Martínez UERS 30 Para mí es significativo e importante porque siguen vigentes las banderas de lucha de quienes participaron el 30 de julio de 1975. Yo pienso que no sólo hay que recordarlos, sino honrarlos en la práctica. Es decir, no perder los ideales, como estudiantes organizados y el espíritu revolucionario que ellos tenían. Uno de sus objetivos era defender la autonomía universitaria y dentro de este contexto es necesario reabrir un castigo pues, hasta ahora, esa masacre ha quedado impune. La importancia de conmemorar el 30 de julio Oswaldo Nataren FURD Dentro de las fechas que existen en la universidad y que son valiosas, existe la conmemoración del 30 de julio que marca una etapa impor- tante para el desarrollo del movimiento estudiantil de la época, por todo el contexto que englobaba en ese entonces a El Sal- vador. Retomarlo y conmemorarlo en estos días tiene mucho significado, porque contextualizamos un poco como está el movimiento estudiantil y como está el país. En ese sentido, no sólo realizamos el acto propiamente conmemorativo sino que también aprovechamos para demandar la situación del país. ¿Debería abrirse un proceso contra los culpables de la masacre del 30 de julio? Andrés Merino ASEIAS Es necesario y debería de ser obligatorio, pero mientras siga- mos con el gobierno actual no se puede hacer. Hay otras en- tidades que en el tiempo de la guerra fueron víctima de la vio- lación de sus derechos humanos y ellas si llevaron un juicio. Ahora bien, como este atentado fue contra el pueblo no se ha juzgado. Aquí en nuestro país el pueblo no tiene quien lo de- fienda, por eso por medio de la conmemoración damos a co- nocer que hay problemas y que no nos podemos quedar calla- dos, hay que seguir exigiendo porque se nos siguen violando nuestros derechos. Tenemos que recordar a los héroes que fueron masacrados vilmente por el gobierno de ese tiempo. Geraldo Najarro MURE 32 Es necesario castigar, porque los auto- res del crimen todavía siguen libres y ellos tienen que enfrentar la justicia. Creo que la Universidad está vinculada con esta justicia. La universidad tiene que pre- ocuparse por reabrir este caso y que los culpables sean casti- gados. Se cometió un atropello a los derechos humanos y es un crimen que a más de 30 años ha quedado impune. Pienso que si los autores de este crimen siguen vivos lo más correcto es hacerles un juicio.
  11. 11. El Universitario Julio de 2008/ 21 Opinión Universitaria Br. Osiris Tejada Representante estudiantil Facultad de Ciencias Naturales y Matemática Básicamente nosotros le queremos dar un aspecto diferente en base a que los hechos empezaron a suceder desde el 25 y culminaron el 30. Entonces la impor- tancia es que también los estudiantes se den cuenta de todos los hechos que acontecieron y de todos los sucesos que pa- saron a partir de la masacre. La Comisión de Arte y Cultura de la Asamblea General Universitaria ha tenido la iniciativa de dar un aspecto diferente a esta conmemoración, como darle otra modalidad, una cuestión más formal, como más académi- ca, no que tenga miedo la gente de salir a la calle o que va a ir gente encapuchada y cosas así, sino que darle un tinte más académico una conmemoración diferente a la fecha. Miembros de la Asamblea General Universitaria (AGU) Br. Vladimir Jiménez Representante estudiantil Facultad de Ciencias Agronómicas La importancia es el hecho de mante- ner viva la historia y darle un realce di- ferente a esa conmemoración de los hechos que se dieron en el 75 que son prácticamente base del movimiento estudiantil en la universidad. Para el país, en primer lugar la importancia que tiene es que no tiene que volver a suceder, el hecho de que se asesinen estudiantes que en su momento estaban ejerciendo su dere- cho y que de alguna manera fueron reprimidos hasta el punto de ser asesinados, entonces la principal importancia de con- memorar esta fecha es recordarle a todas las autoridades, a la población en general que este tipo de hechos no tiene que volver a suceder. ¿Qué significa como estudiante trabajar en la conmemoración del 30 de julio? Sobrevivientes de la masacre del 30 de julio de 1975 Norma Guevara Concejal de la Alcaldía de San Salvador Nuestra generación, por lo menos de la que yo era parte, de la Socie- dad de Estudiantes de Educación, teníamos propósitos muy claros, creíamos que era un deber y ade- más un derecho de luchar por mejorar la calidad de la educación, abogamos por la democratización de la universidad y por recuperar la autonomía de la universidad que estaba intervenida. También, lu- chábamos por la calidad científica de la educación y por una educa- ción más liberadora en derechos humanos y también buscábamos que la universidad como ente capaz de analizar la realidad del país, pudiera dar alternativas para los sectores más humildes. La conmemoración del 30 de julio es importante por que vale la pena recordar y evitar que vuelva a ocurrir porque el olvido es malo. Vale la pena decir que esta gesta dejó una huella de conciencia al resto de la sociedad sobre los niveles terribles a los que la dictadura era capaz de llegar y entonces ese sacrificio ayuda a la toma de con- ciencia de que no se puede seguir callando cuando hay injusticia. ¿Cómo eran las organizaciones y asociaciones estudiantiles de la década de los 70 y 80? Roberto Cañas Docente de Ciencias Económicas Yo estoy convencido que el movi- miento de la década de finales de los 60 y 70 es uno de los movimien- tos estudiantiles que más le con- tribuyó al país en distintos niveles como la reflexión y elaboración de pensamiento alrededor del análisis de la realidad estudiantil, era un mo- vimiento permanentemente preocu- pado por su formación teórica. Era un movimiento que hacía honor a su lema de AGEUS que era estu- dio y lucha. Éramos estudiantes que además de estar organizados políticamente, muy inquietos sobre la realidad del país, pensando en lanzarnos a la lucha armada, también estudiábamos. El movimiento estudiantil de hoy tiene que ponerse en serio a estu- diar para que cuando puedan tener una participación sobre la reali- dad de la universidad o del país pueda ser una opinión fundamen- tada en un conocimiento teórico y sólido. Ellos, hoy a la luz del 30 del julio deben ser dignos herederos de la tradición de lucha del movimiento estudiantil universitario. El desa- fío que tienen es el de mejorar la capacidad de conocimiento, de análisis y de elaboración de pensamiento que se tuvo en aquella época.
  12. 12. El Universitario 22/ Julio de 2008 Estudiantes, docen- tes y trabajadores de la Universidad de El Sal- vador fueron masacra- dos, durante una mar- cha, por elementos de la Guardia Nacional en 1975. La marcha salió de la UES sobre la 25 aveni- da norte y a la altura del puente, frente al edificio del Instituto Salvadore- ño del Seguro Social, fue brutalmente reprimida. Con la organización de la marcha, los estu- diantes repudiaban la represión militar im- puesta por la dictadura del Coronel Arturo Ar- mando Molina, presi- dente de la época. A 33 años de la ma- sacre estudiantil, El Universitario intenta que los estudiantes no olviden los hechos que marcaron a la juventud universitaria. Entrevista con el Li- cenciado Evaristo Her- nández, sobreviviente de la masacre y docente de la Facultad de Ciencias Económicas. Para el Li- cenciado Hernández la protesta en contra de la dictadura militar y el respeto a la autonomía universitaria se convir- tió en “una matanza, una masacre, un geno- cidio, que no hay forma de explicarlo humana- mente”. ¿En qué contexto se realiza la mar- cha del 30 de julio de 1975? La década del 70 es una etapa muy impor- tante en la vida política de El Salvador. La mo- vilización se da en un contexto donde el go- bierno iba desarrollan- do amplias y profundas formas de represión en contra del movimiento popular que había cre- cido. En el año de 1970 y 1971 surgen dos or- ganizaciones guerrille- ras (Fuerzas Populares de Liberación Farabun- do Martí FPL y el Ejér- cito Revolucionario del Pueblo) que tuvieron una manifestación per- manente en la vida po- lítica del país. En estos grupos participaban uni- versitarios que contaban un grado de conciencia social desarrollado y el único sitio en donde ex- ternaban sus ideas, por- que había un respiro de- mocrático en medio de una dictadura militar, era aquí en la Universi- dad. ¿Por qué surge un movimiento social tan fuerte en esa década? En la década del 60 se desarrolló en toda Centroamérica un Mo- delo de Sustitución de Importaciones o Mode- lo de Integración Cen- troamericana, eso fue un proceso de creación de un segmento exten- so de asalariados en zo- nas industriales donde surgen zonas como el Boulevard del Ejército, lo que antes eran cerros se transformaron en ur- banizaciones obreras. Con este modelo se engendró una serie de luchas, huelgas en em- presas como La Cons- tancia, Fabrica Aceros S.A, entre otras y se ace- leró la proletarización en el campo, extendién- dose los cordones de mi- seria en la ciudad de San Salvador. La posición en el seno de la izquierda era como cambiar la situación de la dictadura militar que se había mantenido du- rante mucho tiempo. El contexto en que se da la masacre, es tam- bién es el agotamien- to que produce en una sociedad una dictadura militar. Cuando pasa la masacre del 30 de julio, ya habían ocurrido otras como la de Chinamequi- ta y otros pueblos. Los jóvenes de ese período estábamos en la misma sociedad, respondíamos a esos hechos y nos sen- sibilizábamos. El contexto es de una lucha social en contra de una dictadura que va acelerando un proceso de respuesta represiva militar. ¿Qué motivó a realizar la mar- cha? La Universidad de El Salvador fue interveni- da en 1972 y la reabren con sus autoridades en el exilio y acusadas de comunistas. El 30 de julio de 1975 constituye un corte, por- que antes de ésta hubo represiones a marchas masivas, pero el 30 de julio marca una forma de lucha de masas ha- cia delante y una forma donde el régimen repri- me a las masas disparán- doles directamente. La dictadura mili- tar veía en cada civil un opositor militar y por eso se dan esas repre- siones como la del 30 de julio, porque ahí nos dispararon directamen- te, como que estaban ti- rándole a animales, no hubo un intento de ame- drentamiento, a tal gra- do que el profesor que estaba conmigo me dijo que eran balas de sal- va, las que disparaban. Probablemente él lo dijo para que yo me tranqui- lizara o porque él creía que eran balas de sal- va, no se podía imaginar que los soldados podían matar gente así. Esta Universidad constantemente era cer- cada por elementos mili- tares que pasaban arma- dos y disparaban hacia adentro. La idea que tengo de la marcha es que era una protesta en contra de la dictadura militar y por el respeto a la autono- mía universitaria, esas eran las consignas de lu- cha, el centro de nuestra atención era el respeto a la Universidad, a su au- tonomía y el incremen- to del presupuesto eran consignas invariables. ¿Cuál era la in- cidencia de la Universidad en el país? ENTREVISTA 30dejuliode1975 “El 30 de julio de 1975 volví a nacer” Por: Xochilt Escalante
  13. 13. El Universitario Julio de 2008/ 23 ENTREVISTA 30 de julio de 1975 Esencial. … esencial. Yo siempre he sosteni- do que el sector políti- co de todo el país tiene una deuda no cancelada con la Universidad de El Salvador. Esta Uni- versidad no sólo es una institución emblemáti- ca, sino que es una ins- titución profunda en la historia de este país. Cuando yo ingresé, la Universidad ya tenía una trayectoria grandí- sima, no fue con noso- tros, los estudiantes de la época del 70 y 80 que la institución ha brilla- do, fue una época cru- cial para la U, pero no la única época y coyuntu- ra en que la institución ha brillado, porque por ejemplo, en los años 60 contribuyó al derroca- miento del Coronel José María Lemus, esta uni- versidad viene desde la huelga de brazos caídos acompañando al pueblo en contra del dictador Maximiliano Hernán- dez Martínez. Aquí se gestó con Fa- bio Castillo como can- didato a Presidente de la República, el derroca- miento del General Fi- del Sánchez Hernández. Cuando uno recuerda toda la incidencia de la Universidad se emocio- na porque es grande la historia de la Universi- dad. La institución en general ha tenido altos niveles de participación política y académica. ¿La masacre del 30 de julio, marcó a la juventud uni- versitaria? En gran parte del mo- vimiento estudiantil sí lo marcó, a mí me hizo más decidido. Yo me imagino que muchos eran ya estudiantes or- ganizados en estructu- ras estudiantiles que ya tenían algunos vínculos, no era la gran mayoría porque siempre las van- guardias se construyen con grupos pequeños. Yo comento que ese día, el 30 de julio de 1975 volví a nacer, por- que en realidad estuve bien cerca que me ma- taran y eso me hizo to- mar la decisión de orga- nizarme, porque como íbamos a permitir que sucediera, esto me dio más coraje y más fuer- za. Aunque hubo per- sonas que también co- mentan que decidieron ya no meterse en nada. La mayoría de perso- nas siguieron. ¿Quién convocó la marcha? La Asociación Gene- ral de Estudiantes Uni- versitarios AGEUS, porque cuando con- vocaba alguna orga- nización que no fuera AGEUS no íbamos, así de simple era. Todo te- nía que contar con el apoyo de AGEUS. La marcha se había planificado como una marcha pacífica ¿Dónde y cómo se desató la violencia? Era una marcha paci- fica, yo iba desarmado y muchos compañeros iban desarmados, inclu- so invité a un compañe- ro a que se integrara, lo que me imagino es que como ya había experien- cias de represión de ma- sas, probablemente mu- chos íbamos con alto grado de incertidumbre y de creer que lo que podía pasar era que nos dieran una apaleada, que los an- timotines nos agarraran y nos dieran una buena revolcada con gases lacri- mógenos, que nos metieran presos o termináramos con una costilla parti- da, pero ya la di- mensión de que te están tirando de manera directa, no lo imaginábamos. Algunos que tenían una per- cepción ya más aguda, probable- mente pensaron en protegernos cuando la guar- dia nos comenzó a disparar saltó un cóc- tel molotov que nos dio oportunidad de salir. ¿Cómo deben ser recordadas las víctimas del 30 de julio? Básicamente la gen- te del 30 de julio deben ser recordadas por sus ideales, más que el do- lor que se pueda sentir. Yo conocía a Roberto Miranda, el único que el gobierno reconoció como muerto, me con- mueve todavía recor- darlo porque él era un tipo muy sencillo, es- tuve en la vela de él en soyapango. Lo que mo- vió la marcha del 30 de julio fue la democracia, la oposición a la imbe- cilidad militar, a la so- lución dictatorial, a la represión contra el pue- blo, lo que influyó tam- bién fue el papel de la Universidad de hacerse respetar. Entonces, yo creo que la gente que mu- rió debe ser recordada así. Esa gente como muchos de nosotros sentimos que hay una deuda de esta socie- dad con la Universi- dad. Esta Universidad, a parte de los muertos del 30 de julio tiene, más muertos. En ese momen- to se conocie- ron cifras de los muertos, heridos o desaparecidos No, yo he visto un listado de nombres que llegan como a 25 pero me imagino que fueron más, porque yo pude ver un camión gran- de del ejército y lleva- ba una gran cantidad de gente adentro y eran más de 25. Nunca se co- noció cifras porque los únicos que se saben son los que dicen los fami- liares o conocidos, hay que averiguarlo. Son de los rasgos du- ros de la dictadura mi- litar, creo que la uni- versidad debió haber sido reconocida en los Acuerdos de Paz, por- que aquí sólo hubo dos instituciones del Esta- do que estuvieron en el conflicto el Ministerio de Defensa que por ley tiene que hacerlo y la Universidad que es un sector civil del Estado, que por los altos niveles de sensibilidad y de li- derazgo se involucró en el conflicto. ¿Deben ser juzga- das las personas responsables de esa masacre? Claro que sí, induda- ble, porque eso fue una matanza, una masacre, un genocidio, lo que pasó no tiene raciona- lidad, no hay forma de explicarlo humanamen- te, fue una imbecilidad militar, porque para el uso de la fuerza militar existen convenios para cuando hay confronta- ción armada, pero ahí éramos civiles desar- mados, no era para des- atar una barbarie de ese tipo. Quizás el mejor cali- ficativo para esta acción, es que fue una acción cobarde, con alevosía y ventaja se dieron los he- chos. Cuando se cumplen más de 3 décadas de los sucesos del 30 de julio de 1975, la comunidad universitaria, continúa esperando que los he- chos sean investigados y las personas respon- sables sean juzgadas ante la Ley. En el año de 1975 el Coronel Arturo Arman- do Molina era el Pre- sidente de la Repúbli- ca y el Coronel Carlos Humberto Romero, era el Ministro de Defensa, posteriormente fue Pre- sidente y derrocado en 1979. Elementos de la Guardia Nacional durante la masacre del 30 de julio de 1975.

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