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  • It's very important for us recovery the political history of our people. Recovering our history, our heroes, our struggle, we'll can lead to the Victory.

    Long Life to our people heroes!

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  • 1. Miguel Enríquez. 1 Tu amor fundió la piel de los humildes descansa a la luz de tus principios, contigo van, Ernesto, los obreros jugándose el salario en cada grito contigo van Ernesto los obreros MIGUEL jugándose el salario en cada grito. Ernesto, fue tu ley la fe y confianza en el poder del pueblo y su destino, tu lanza ENRIQUEZ montonera y marca el rumbo germinando al sur del oprimido tu lanza montonera y marca el rumbo germina al sur del oprimido. Samba tu tambor cordillerano, tiene el parche rojo de luchar, un ritmo acribillado de metralla, y un Salvador Allende en tu vibrar un ritmo acribillado de metralla, y un Salvador Allende en tu vibrar. Segunda... Tu puño se proyecta como un cóndor, sobre el azul de un Chile que resiste vomita cobre la sangre minera, y sube hasta tu voz Miguel Enríquez vomita cobre la sangre minera, y sube hasta tu voz Miguel Enríquez. La arcilla que modelo tu ejemplo, el justo camino que elegiste, lo forjaron las manos alfareras, del Che, fuente de luz Miguel Enríquez lo forjaron las manos alfareras, del Che fuente de luz Miguel Enríquez. Samba tu tambor cordillerano..... Rebeca Godoy BIOGRAFÍA DE MIGUEL ENRÍQUEZ Centro De Estudios "Miguel Enriquez" El siguiente trabajo, BIOGRAFIA DE MIGUEL ENRIQUEZ E., lo difundió el Centro de Estudios "Miguel Enríquez" --CEME– en su publicación escrita Cuadernos "Miguelitos", Nro 2. Noviembre de 1999. Permitida la reproducción total o parcial citando fuente, datos y contenidos originales. E mail: centro.estudios@miguel.enriquez.as Página web: http://home.bip.net/ceme/ BIOGRAFIA DE MIGUEL ENRIQUEZ E. 1 1 Texto escrito en el mes de Mayo de 1999. Corresponde a partes, resúmenes de un trabajo más amplio que el autor realiza. Una primera versión se incluyó inicialmente en la publicación CEME 5 del Centro de Estudios "Miguel Enríquez", con el título, "Miguel Enríquez: Semblanza biográfica y política"; asimismo, una versión resumida de sus primeros 5 puntos los publicó la revista Punto Final, Chile, en la segunda quincena de septiembre de 1999 con el título "Los primeros años de Miguel". En la presente edición se han introducido pequeños agregados, correcciones de redacción y de diez fe de erratas --nombres y cuestiones secundarias de contenido-- que se escaparon en la versión inicial, nuestras disculpas.
  • 2. 2 Miguel Enríquez. Pedro Naranjo Sandoval. 2 1. INTRODUCCION En septiembre 1985 al presentar la edición de algunos textos políticos de Miguel,3 [ = Todas las notas de pie de página, en esta edición electrónica se han trasladado al final del texto] en parte de su introducción planteábamos lo siguiente: "Para encontrar en la historia del movimiento obrero y revolucionario chileno un ejemplo de la estatura de Miguel Enríquez sólo cabe recurrir a la figura y la acción de Luis Emilio Recabarren. Es verdad que ambos actuaron con medio siglo de distancia y en condiciones disímiles, pero cumpliendo tareas revolucionarias de pareja importancia. En 1912 Recabarren funda el Partido Obrero Socialista, creando así un instrumento que buscaba convertirse en vanguardia de las luchas obreras y eliminar la funesta influencia de las conducciones burguesas sobre ésta. En 1963 Miguel Enríquez junto con Edgardo Enríquez, Luciano Cruz, Bautista van Schouwen y otros jóvenes revolucionarios, ingresa a la Vanguardia Revolucionaria Marxista (formada el año anterior) la cual en 1965 será una de las vertientes principales de la constitución del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) de Chile. En la década de los años 10, Recabarren y el POS se ponen a la cabeza de los sectores más radicales y combativos de la clase obrera y el pueblo, enraizándose profundamente en las masas populares; en la década de los años 60 Miguel Enríquez y el MIR se ponen a la cabeza de las luchas y los anhelos de los sectores más postergados de la clase obrera y los pobres de Chile e inician, con las acciones directas, la primera experiencia de lucha armada revolucionaria de la clase obrera y el pueblo chileno. En 1920, en plena crisis del sistema de dominación, el POS debió enfrentar el gran desafío que le planteaba el ascenso al gobierno de una fracción burguesa que se expresaba populista y demagógicamente atrayendo tras de sí a las grandes masas menos conscientes de la clase obrera y el pueblo, y en esas condiciones fue capaz de desarrollar una política revolucionaria de masas que, convocándolas a la lucha por el poder y el socialismo, logró ganar a la mayoría de la clase obrera organizada e incluso a sectores campesinos; en 1970, también en plena crisis del sistema de dominación burgués, el MIR debió enfrentar el desafió inédito de un triunfo electoral de la izquierda que teóricos apresurados e interesados presentaban como la ratificación empírica y supuestamente irrefutable de las tesis reformistas de tránsito pacífico e institucional al socialismo y como muerte a las posiciones revolucionarias que sustentaban la necesidad de la violencia y la lucha armada de las masas para destruir el aparato estatal burgués e iniciar la revolución obrera y campesina, y en esas condiciones, el MIR fue capaz de crecer en la clase obrera y en las más amplias capas populares levantando una política revolucionaria que se expresaba no en estridencias y teoricismos sino en la conducción concreta de las luchas reales de los obreros, los campesinos y los pobres de Chile, en la búsqueda de los caminos para unir al conjunto del pueblo tras un programa revolucionario y socialista y desplazar de su seno la conducción reformista que, obnubilada por sus ilusiones de alianzas con fracciones burguesas, sólo conseguía dividir al pueblo. 2 El autor dirige el Centro de Estudios "Miguel Enríquez". 3 Miguel Enríquez, "Recopilación de Escritos", realizado por Martín Hernández V. y Pedro Naranjo S. Ediciones Resistencia Popular, 4 tomos. La Habana, Cuba, 1985. De los mismos autores publicó la estructura Zonal del MIR en Cuba, La Habana, octubre de 1984 la recopilación titulada "Miguel Enríquez: Textos Escogidos", 1 tomo 142 páginas.
  • 3. Miguel Enríquez. 3 En 1924, superada temporalmente la crisis política de las clases dominantes con la intervención militar y el inicio de un período de derrotas y reflujo de la clase obrera y el pueblo, Recabarren, agobiado por una enfermedad incurable, se da muerte por propia mano; en 1974, también en un período de reflujo y derrota de la clase obrera y de dictadura militar, Miguel Enríquez muere con las armas en la mano combatiendo a los esbirros de la tiranía y escribiendo así una de las páginas más heroicas de la historia del movimiento obrero chileno y latinoamericano. Luis E. Recabarren y Miguel Enríquez dejaron tras de sí no sólo su ejemplo y su palabra. Durante más de una década, incansables, construyeron paso a paso un partido revolucionario; agitaron, propagandizaron, organizaron, actuaron y vivieron en función de la construcción de una fuerza social revolucionaria vanguardizada por la clase obrera y dirigida por un partido proletario revolucionario. Miguel Enríquez y Luis E. Recabarren constituyen los más altos ejemplos de claridad y decisión revolucionaria que el proletariado chileno, las luchas de los explotados chilenos, ha entregado en el presente siglo. Su palabra escrita es tan sólo parte menor de ese ejemplo y enseñanza, (…). Recabarren y Enríquez. Enfrentan la derrota y entran en la historia con tranco diferente, como diferente era la experiencia de lucha internacional del proletariado y la propia experiencia chilena. Sus nombres, su obra y su ejemplo constituyen el más alto patrimonio del proletariado y el pueblo chileno; conocerlos y divulgarlos son un compromiso y una necesidad para los revolucionarios de Chile y de América Latina." Esa dimensión a su figura, y aún teniendo en cuenta que las comparaciones no son aconsejables, la considero correcta y necesaria de resaltar. Hoy, Recabarren, Enríquez junto a Salvador Allende son figuras señeras para la juventud y el movimiento popular chileno. El trabajo siguiente, en pocas páginas, intenta resumir parcialmente partes del camino de vida de Miguel, precisar hitos, rasgos personales y familiares; y, puntuales planteamientos políticos para respaldar un hecho determinado; en la idea de introducir al lector en el contexto que realizó su actuar. Su vida, en sus últimos diez años de existencia se funde en la historia del MIR. Al entregar aspectos de su pensamiento y acción, estoy involucrando también el aporte de numerosos dirigentes y cuadros de la organización política que él contribuyó a forjar y condujo desde fines de 1967 hasta su muerte, en un octubre primaveral de 1974. 2. SU FAMILIA E INFANCIA Su padre, Edgardo Enríquez Frödden (1912-1997), descendiente de familias de clase media acomodada con fuerte arraigo a la zona de Concepción, médico especialista en anatomía, director de hospital, profesor universitario, destacado miembro de la Masonería, Rector de la Universidad de Concepción (1969-1972), Ministro de Educación en 1973, durante el gobierno del presidente Allende. Su madre Raquel Espinosa Towsend (1915), oriunda de Temuco, egresada de la Escuela de Leyes de la Universidad de Concepción, mujer cariñosa y de gran sensibilidad humana. Entre los hermanos de don Edgardo hay connotadas figuras públicas. Inés Enríquez Frödden, dirigente del Partido Radical, a fines de la década del 40 es nombrada Intendente de la provincia de Concepción, en 1951 su partido la elige diputado por dicha circunscripción, será la primera mujer en esos cargos en la historia de Chile. Humberto Enríquez Frödden, destacado profesor de Derecho, Diputado por Concepción, Senador de la República por la circunscripción de Ñuble, Concepción y Arauco, ex ministro de Educación. Hugo Enríquez Frödden, Médico, ex director del Hospital "Joaquín Aguirre" en Santiago y funcionario de la Organización Mundial de Salud.
  • 4. 4 Miguel Enríquez. Del matrimonio Enríquez Espinosa y en un periodo de pleno auge del Frente Popular nacieron 4 hijos: Marco Antonio (noviembre 1939), Edgardo (diciembre 1941), Inés (1942), y Miguel. La familia vivió en un comienzo en la calle Caupolicán 112 de Concepción. En mayo de 1943 se mudan a la casa número 120 en la zona militar del Apostadero Naval de Talcahuano. Desde 1938, su padre trabajaba en el Hospital Naval del puerto, años más tarde llegó a ser su director y alcanzó el grado de capitán de Navío en Sanidad. Dejó voluntariamente la Armada en 1969 para desempeñar libremente el cargo de Rector de la Universidad de Concepción al ser elegido por el Claustro Pleno universitario en diciembre de 1968. Don Edgardo era muy positivo a "… la antigua Armada chilena. Sus miembros éramos como una familia. Todos nos conocíamos y respetábamos. Grande fue mi dolor cuando, después de septiembre de 1973 pude comprobar un cambio tan radical y desfavorable en ella. La habían corrompido los cursos de perfeccionamiento para oficiales y suboficiales que hicieron en Estados Unidos sobre Guerra Interna y Seguridad nacional. La mayor parte de los que de esos cursos egresaron, volvieron transformados en verdaderos nazis a Chile. Jamás me hubiera figurado, imaginado a un oficial de marina chileno haciendo de carcelero y torturador. Y por desgracia pude verlos y hasta sufrí de ellos crueles torturas psicológicas y aún físicas, como darnos agua mezclada con materias fecales en el campo de concentración de Isla Dawson, dirigido y administrado por la Armada." 4 Un 27 de marzo de 1944 sucede el nacimiento de Miguel Humberto en el Hospital Naval de Talcahuano. En momentos del embarazo su madre tuvo algunas complicaciones, al ser afectada por la tos convulsiva "… los accesos de tos le produjeron contracciones uterinas que amenazaron producir un aborto natural. … Logramos detener el niño, para felicidad nuestra. …".5 Al nacer, su hermano Marco Antonio tenía 5 años y Edgardo 3. Desde pequeño, al igual que sus hermanos y hermana "fue atendido por "Celfia, la incomparable Nana de todos mis hijos, que los cuidó con el cariño y la dedicación que siempre puso en la atención de "sus niños"…" "… la cual era otro miembro de la familia, muy querida y respetada por todos nosotros.".6 Cuando Miguel cumple dos años -abril 1946-, la familia se traslada a Concepción a una población construida por la Caja de Empleados Públicos y Periodistas ubicada en la calle Rooselvet 1674, al lado del Barrio Universitario de la Universidad de Concepción; ciudad donde transcurrirá su infancia, parte de su juventud y su época de estudiante. Asiste a un Kinder del barrio. Muy activo, despierto y juguetón, regalón de su madre, guiado y protegido por sus hermanos mayores; aunque Edgardo, muchas veces servía de moderador en "los conflictos" entre él con Marco A. e Inés. En marzo de 1949 comienza la escuela primaria en el Colegio Inglés de Concepción del barrio Pedro de Valdivia, muy inquieto y preguntón al máximo, asiduo a tener que visitar al director por sus travesuras, la finalizó en 1954 como alumno destacado. Ingresa posteriormente (marzo 1955), al Liceo 1 "Enrique Molina" de Concepción donde cursa todos sus estudios secundarios. Su formación en el seno de la pequeña burguesía intelectual y ligazón familiar a políticos tradicionales, le ofrece la oportunidad de adquirir una sólida cultura e ir conociendo desde pequeño y por dentro la política de sectores de la clase dominante de la época. Con padres y hermanos tuvo una estrecha relación. Desde pequeño compartió del ambiente social de su familia. Don Edgardo lo explica así, "Siempre quisimos que nuestros hijos convivieran con los adultos, conocieran a los profesores universitarios, 4 En Edgardo Enríquez Frödden. "En el nombre de una vida". T. I, pág. 307. México, 1994. 5 Edgardo Enríquez F. Op. cit., Tomo I. Pág. 375. 6 Edgardo Enríquez F. Op. cit., Tomo I. pág. 390 y Tomo II. Pág. 125.
  • 5. Miguel Enríquez. 5 pensadores, artistas, conferencistas, profesionales, masones, hasta sacerdotes, etc., que llegaban o que yo llevaba a nuestra casa. Desde que pudieron comer solos, se sentaron a la mesa y participaban de las conversaciones y hacían preguntas (…) mis hijos no importunaban cuando teníamos visitas. Escuchábamos y escuchaban, y a veces, hacíamos o hacían preguntas o dábamos o daban sus opiniones." 7 Contó con la comprensión y apoyo de sus padres y hermanos mayores, "Mis hijos tienen conmigo mucha confianza; nuestro trato es de amigos y de hombres, saben que siempre trataré de apoyarlos frente a los problemas que puedan presentárseles y de aconsejarlos, pero jamás nos ocultamos algo".8 En muchas situaciones le ocasionó dificultades y disgustos el pensamiento y el que hacer revolucionario de sus hijos. 3. ESTUDIANTE DESTACADO Y ADOLESCENTE INQUIETO Desde que Miguel inicia sus estudios secundarios, se manifiestan o afianzan en él, características que le acompañarán durante su breve vida. Contrario y tenaz en el enfrentamiento a las injusticias, interesado en los problemas sociales, inteligente y estudioso, rápido en sus razonamientos y hablar, facilidad para expresar sus ideas, disposición a enfrentar dificultades y buscarle solución, abierto a diversas manifestaciones culturales, estudiante destacado, franco, directo, hábil, alegre, lector multifacético y constante, gran simpatía, solidario y buen amigo, autodidacta, responsable, jugaba ajedrez, practica gimnasia, disfrutaba de la música clásica, gusta del excursionismo, etc. Sus inquietudes sociales y políticas se manifiestan ya a los 11 años. Muy querido por los buenos educadores, detestado por los mediocres. Muchas fueron las oportunidades en que supo enfrentar con vehemencia y claros argumentos el actuar injusto de algunos profesores contra sus compañeros o él mismo; actitud que le acarreó dificultades, como en segundo año cuando un inspector superado en una discusión le pegó y él le respondió cuanto pudo con su fuerza física, o un injusto intento de expulsión en cuarto que la anuló con sus argumentos. En el transcurso de sus estudios de enseñanza media, además de sus hermanos Marco Antonio y Edgardo conoce compañeros de su propio curso, y de otros que más adelante le acompañaran en su camino político. Entre ellos Bautista van Schouwen, de su misma aula, amigo íntimo, con quién en muchos aspectos hicieron vidas paralelas en el estudio, trabajo y quehacer político y se consideraban como hermanos; Luciano Cruz, fundador y destacado dirigente del MIR; Sergio Pérez; Jara, Faúndez, Arriagada, M. Hernández; M. Ferrada; J. Gutiérrez, y, muchos otros que participaron en el MIR desde sus primeros años. En el tercer curso y cuando solo contaba con 13 años de edad tiene su bautismo inicial en la lucha callejera con ocasión de las movilizaciones populares del 2 de abril de 1957, estudiantes junto a obreros y pobladores salen a la calle en protestas contra la cesantía, la política de alzas del segundo gobierno de Carlos Ibañez y sus medidas represivas. Durante la campaña presidencial de 1958, se interesa y participa con sus hermanos en algunas actividades políticos de la alternativa popular, asiste a masivas y combativas concentraciones, y comparte la frustración que produjo la estrecha derrota de Salvador Allende candidato del Frente de Acción Popular, FRAP, y el triunfo de Jorge Alessandri candidato de los patrones; le surgen allí las primeras interrogantes e intentos de respuestas iniciales para el cuestionamiento futuro a la política de los partidos de izquierda tradicional. 7 Edgardo Enríquez F. Op. cit., Tomo I. Pág. 403. 8 Edgardo Enríquez F.Op. cit., Tomo II, pág. 181
  • 6. 6 Miguel Enríquez. El 1 de enero de 1959 se produce el triunfo de la Revolución Cubana dirigida por el Movimiento 26 de julio encabezado por Fidel. Esta victoria remece y despierta a los explotados de Latinoamérica, crea una nueva situación que potencia el actuar revolucionario en sectores populares y en la juventud audaz e inquieta, que buscaba descubrir y trazar nuevos caminos para que junto a las masas oprimidas luchar por una revolución verdadera. Para Miguel y toda su generación fue un acontecimiento histórico referente e impactante, de ella siempre en su vida fue un leal amigo y nunca incondicional. El hecho y proceso que desencadenó contribuyó a un nuevo desarrollo de la discusión ideológica y teórica, así como una confrontación político práctica constante al interior de la izquierda latinoamericana, entre los sectores tradicional y el revolucionario, en este último Enríquez participó activamente. El amplio criterio intelectual de sus padres, la influencia de sus hermanos mayores, son factores que contribuyen en su conocimiento y estudio del marxismo desde muy temprana edad. En especial le apoya su hermano Marco Antonio quién simpatizó y trabajó desde muy joven como miembro en una organización revolucionaria de orientación trotskistas en Concepción (Grupo Marxista Revolucionario, GMR), también su hermano mayor dirigió un grupo de estudio y discusión cerrado sobre las ideas de Marx en el que participan Miguel, Bauchi, Edgardo, Ferrada, y más tarde y puntualmente Luciano y otros; la discusión y análisis consideró también escritos de Trotsky; R. Luxemburgo; Clausewitz. Después vino Lenin, Marco lo recuerda así: "…, un día y sin saber donde las consiguió, Miguel muy contento, apareció con unas cajas en donde traía las obras completas del "pelao" Lenin; en forma sistemática las estudio solo y le intereso más por lo pragmático y autoritario del discurso…".9 También estudiaron a otros pensadores sociales y, documentos del movimiento revolucionario latinoamericano de la época. Se reunían a discutir largas horas en la noche o los fines de semana en un pequeño apartamento construido en la parte trasera del patio de su casa, lugar al que se había trasladado a vivir Miguel a mitad de la secundaria. Además, consideremos la decisiva y objetiva significación, que a esa fecha tenía y continuaba desarrollando la región de Concepción como centro urbano, minero, industrial, agrícola, pesquero, etc., con su consiguiente concentración obrera y asalariados; además centro cultural y universitario del sur de Chile. Le influyó la gran actividad del movimiento obrero y popular de la zona, éste referente práctico de la lucha de clases incentivó en él y sus compañeros el estudio del marxismo y el leninismo como método de análisis y de transformación de la sociedad; a lo que se agrega su que hacer practico político-solidario. Recordemos que, en el periodo se manifiestan importantes y combativos paros político gremiales, de índole regional o nacional, como los del carbón, profesores y los empleados de la salud. La larga huelga de los obreros del carbón en 1960, fue la demostración práctica de la fuerza del movimiento obrero organizado y de sus posibilidades, su combativa marcha sobre Concepción mostró la capacidad de sacrificio y la decisión de lucha de los mineros y sus familias. Participa también con sus compañeros, junto a obreros y empleados en las movilizaciones de apoyo al paro nacional de la CUT convocado el 7 de noviembre de 1960. En lo personal, culmina el año dando término a sus estudios de Educación Media con excelentes calificaciones y rinde enseguida la prueba que le habilitará para ingresar a la Universidad, el Bachillerato. 4. PRIMERAS EXPERIENCIAS POLITICAS MILITANTES En marzo de 1961 Miguel es seleccionado e ingresa a estudiar Medicina en la Universidad de Concepción, allí estrecha sus lazos de amistad y coincidencia político 9 Conversación del autor con Marco Antonio Enríquez.
  • 7. Miguel Enríquez. 7 ideológica temporal o permanente con compañeros de la carrera y otras facultades, Bauchi, Tranqüilo Romero, Beatriz (Tati) Allende, J. Gutiérrez, Luciano, Edgardo Condeza, Juan Saavedra, Ariel Ulloa, y muchos otros. El año anterior había ingresado a la Federación Juvenil Socialista de la cual ya su hermano Edgardo era miembro. El 17 de abril de 1961 y días siguientes es uno de los organizadores y conductores de las movilizaciones solidarias de los estudiantes y sectores del pueblo de Concepción contra la invasión mercenaria y de Estados Unidos a Cuba en Playa Girón. A fines de 1961 participa junto a otros dirigiendo los estudiantes en apoyo a la larga huelga del magisterio. Destaquemos que en el transcurso de toda esa década a conflictos nacionales y numerosos locales de obreros, campesinos, pobladores y empleados, entregaron los jóvenes de Concepción, entre ellos Miguel, su activa solidaridad y participación. Antes de finalizar el año escolar enfrenta en asamblea de alumnos de primer año al rector de la Universidad, David Stitchkin, rechazando la forma en que trata a sus alumnos. En los años siguientes, además de sus estudios de medicina, la militancia política, el estudio teórico, asiste a clases o estudia por su cuenta materias que le interesan: economía, sociología, filosofía, historia. Gran impulsor del trabajo estudiantil voluntario en poblaciones de Concepción donde además de la agitación política se organizan cursos de alfabetización y se atiende a pobladores en policlínicos de salud. Sin embargo, a poco andar diversos factores como: la profundización de la revolución cubana, las consecuencias de la disputa chino/soviética con su proceso de crisis y división del movimiento comunista internacional, el desarrollo y experiencias de la lucha guerrillera en América Latina, sus avances en el conocimiento del marxismo-leninismo, su participación creciente en la práctica de la lucha de clases, le fueron mostrando muy pronto el auténtico carácter del Partido Socialista donde militaba. Se le hizo evidente la total disociación entre su actuar reformista cotidiano con un discurso revolucionario solo de palabra. Un hecho decisivo lo constituyó, que a finales de 1962 inicialmente el Partido Comunista chileno y luego todo el FRAP incluyendo el Partido Socialista, realizaron esfuerzos para impedir la actividad y radicalización del movimiento de masas, tras la expectativa de llegar a acuerdos con la "burguesía progresista", es decir la Democracia Cristiana. Frenando las actividades de oposición al gobierno de Jorge Alessandri y especialmente en la perspectiva de las próximas elecciones presidenciales de 1964. Esa política, fue uno de los factores que facilitó el camino a la DC para transformarse en un partido burgués con amplia base popular y que eligió a Eduardo Frei Montalva presidente, dos años después. Además, originó la confusión en amplios sectores del movimiento popular; y, agudizó los procesos de crisis en la izquierda tradicional, en especial al interior de la orgánica militante socialista de composición muy heterogénea. No era novedad, en el PS había muchos "personajes y caudillos críticos" y cuyo criticismo no se extendía más allá de los eventos partidarios y el consiguiente enfrentamiento interno para elegir sus direcciones. Muchas veces esos "críticos" se silenciaban al obtener cargos directivos internos o una postulación a un cupo parlamentario. De ahí que no fuera extraño que en el PS se manifestara con más fuerza la discusión política y crisis interna. En medio de una gran dispersión, surgen en Chile a comienzos de 1960 grupos y organizaciones que se definían como revolucionarias y, cuyo denominador común era estar en contra de la lucha legal y parlamentaria impulsada por los partidos tradicionales de la izquierda y agitar la necesidad de la lucha armada. En esos momentos de fermentación creciente de las ideas revolucionarias en la izquierda chilena, Miguel -junto a otros-, comprendió el sentido del desarrollo histórico y la necesidad de romper con los representantes y la política del centrismo, trazar delimitaciones claras entre los
  • 8. 8 Miguel Enríquez. revolucionarios y los no revolucionarios, la nula importancia de dar la lucha, solo para cambiar dirigentes de partido; sino, aprestarse a dar un paso más firme y de trascendencia e ir más lejos que la gran mayoría de los sectores más avanzados de la izquierda chilena en ese momento; y, esto era plantearse construir un partido revolucionario de nuevo tipo, para que el proletariado chileno levantara una auténtica alternativa política clasista. Miguel Enríquez, avanzó ese paso. Dió inicialmente la lucha al interior del Partido Socialista desde el núcleo Espartaco,10 que pertenecía al regional Concepción de la juventud y, de la revista "Revolución" que editaban; no tras el objetivo de ganarse a ese partido para la revolución, sino hacer evidente en la práctica, a los sectores más consecuentes del PS la urgencia de plantearse la tarea de agrupar a los revolucionarios en una organización diferente y que realmente lo fuera. Preparó su rompimiento definitivo con el PS, junto a militantes de Concepción, Santiago y otras provincias. Lo harían público en el curso del XX Congreso del PS en febrero de 1964 que se realizó en Concepción. Según algunos informantes, iban a participar en el desprendimiento algunas "figuras" de dirección central, los cuales se arrepintieron al filtrarse la información, "bajandose" antes de dar el paso. Raúl Ampuero secretario general entonces, informado de la situación que se planificaba procede antes del evento (fines enero) a expulsar a Miguel y a algunos de sus compañeros. Posiciones muy genéricas de sus planteamientos quedaron plasmados en la revista que editaban y en el documento de ruptura que distribuyeron con el título de "Insurrección Socialista" y firmado por Miguel, Bautista van Schouwen, Jara, J. Gutiérrez, M. Ferrada, Dantón Chelén, Edgardo Enríquez, y otros, haciendo un total de 20 los jóvenes socialistas renunciados /expulsados y procedentes de Concepción y Santiago. En julio de 1962 se había formado Vanguardia Revolucionaria Marxista (VRM) por confluencia de la Vanguardia Nacional Marxista (VNM) 11, Vanguardia Nacional del Pueblo (VNP) y el Partido Revolucionario Trotskista (PRT). Desde 1963 habían comenzado a trabajar con VRM, sectores de la Federación Juvenil Socialista de Concepción y Santiago "que se mantuvieron organizados como fracción al interior de éste…. y sectores en proceso de ruptura con el Partido Comunista se incorporan después (Zorrilla, Luciano, Grez, J. Fuentes, etc.)".12 Los primeros días de mayo de 1964 se realiza el Primer Congreso de VRM, Miguel, tienen una activa actuación, participa en debates y hace planteamientos sobre programa, estrategia y perspectiva revolucionaria, táctica de combate y los objetivos políticos inmediatos. La actitud sectaria y de "terrorismo ideológico" del sector stalinista prochino mayoritario encabezado por Benjamín Cares originó su división inmediata.13 Surgen dos Vanguardias, la mayoritaria y prochina o "sectaria" como le llamaron sus oponentes y, que levantó un proyecto democrático popular y más adelante se entroncó en el Partido Comunista Revolucionario; y, la VRM-Rebelde (nucleada en torno al periódico) o "militante" que participó posteriormente en la formación del MIR y sustentaba un programa fundamentalmente socialista. 10 Información obtenida por el autor del jefe del citado núcleo, M. Ferrada. Otros autores como M. Hernández plantea que su nombre era "Sierra Maestra". 11 La VNM la integraban sectores escindidos del PC desde tiempos del gobierno de González Videla y, agrupados en el Grupo Movimiento de Resistencia Antiimperialista (Luis Reinoso, Benjamín Cares, Ernesto Benado, etc.), y sectores de marginación más reciente como el Movimiento 2 de Abril, (Martín Salas). 12 Ver Martín Hernández. "El proyecto histórico mirista". Ciudad de La Habana, Cuba, 1985, pág. 5. 13 Datos entregados al autor por M. Salas.
  • 9. Miguel Enríquez. 9 Paralelamente a participar en reuniones e intentos frustrados de unificación revolucionaria, Miguel continúa desarrollando trabajo político en su frente natural y en sectores populares. A fines de 1964, Concepción es sede del Congreso Latinoamericano de Estudiantes de Medicina al que asisten jóvenes que militan en diversos movimientos revolucionarios de América latina; allí están Miguel, Luciano, Bauchi, "Bombita" y otros como miembros de VRM, siendo partícipes de las intensas discusiones sobre el carácter del proceso revolucionario latinoamericano, la continentalidad de la lucha y las formas que debe asumir. Se conocen experiencias y establece contactos, en especial con miembros de las organizaciones MIR de Venezuela y Perú. 5. PARTICIPA EN LA CONSTITUCION DEL MIR Aunque la historia del MIR de Chile tiene una fecha de inicio cronológico, el 15 de agosto de 1965, en que se oficializa ante el movimiento popular y la opinión pública chilena el momento de su constitución, es importante subrayar que el origen de éste no obedece o es producto de un momento, situación específica determinada o actuar de hombres aislados. A la formación de ésta organización revolucionaria de nuevo tipo le antecede un proceso previo de desarrollo y decantamiento ideológico, práctica política y reagrupamientos que confluyen en un momento histórico concreto a la constitución del MIR. 14 Miguel desde Vanguardia fue un activo convocante de sectores y militantes revolucionarios para participar en el Congreso de Unidad Revolucionaria que se realizaría en Agosto de 1965 y cuya Comisión Organizadora dirigida por el destacado dirigente sindical Clotario Blest, y representantes de VRM-R y Partido Socialista Popular llamaban el mes anterior a constituir el "partido unido de las fuerzas revolucionarias." 15 El Congreso Constituyente se realiza en Santiago el 14 y 15 de agosto de 1965 en un local de la Federación del Cuero y Calzado, -con influencia de cros. anarquistas del grupo "Libertario" encabezado por Ernesto Miranda-, y ubicado en San Francisco nro. 264. Asisten cerca de 90 delegados de diversos lugares del país (los de la zona norte no pudieron llegar por problemas de locomoción), la gran mayoría procede de Santiago y Concepción, éstos últimos viajaron durante toda la noche anterior en una destartalada "micro" de un recorrido local penquista, las peripecias en el camino les hicieron llegar tarde. Los participantes habían sido elegidos por Vanguardia Revolucionaria Marxista- Rebelde, el Partido Socialista Popular integrado fundamentalmente por sectores trotskistas, cuadros del movimiento sindical clasista con Clotario Blest a la cabeza y un sector del Partido Socialista Revolucionario PSR).16 Representaban la conjunción de 14 Sobre los procesos previos concurrentes a la formación del MIR, véase la información que entrega Luis Vitale, en artículo incluido en CEME 5, págs. 56 – 61. Algunas informaciones que entrega no coinciden con testimonios de compañeros que viven y fueron partícipes activos del hacer político de entonces. 15 En El Rebelde Nro. 31, julio de 1965. 16 Relacionado a este asunto, Luis Vitale, con quien nos conocemos por más de 30 años, viene planteando en forma reiterada que "… El MIR no fue creado por un grupo de estudiantes de Concepción, mito levantado en el exilio por dirigentes miristas de la FEC, después de la muerte de Miguel…". La rigurosidad histórica y ser genéricamente aludido en tanto ex dirigente de la FEC y el MIR en Concepción, me aconseja hacer un comentario. Relacionado a la primera afirmación: nunca la he sustentado por no ser así. Y, para verificar o despejar "el mito", se procedió a revisar todo lo disponible de documentación mirista desde 1970 en adelante y que podía recoger aseveraciones de "posibles autores". En lo revisado no aparece información que reafirme el juicio de Lucho. Seré más preciso, en más de 40 referencias implícitas al tema, hay dos de dirigentes de otros partidos (PC y PR-SD) en donde se hace esa aseveración. En las restantes de dirigentes y miembros del MIR ninguna afirma que el MIR lo creó o fundó estudiantes de Conce, aunque si, por parte de algunos, incluido Miguel, se analiza el papel que desempeño ese grupo en su generación y especialmente su desarrollo
  • 10. 10 Miguel Enríquez. diversos grupos y militantes revolucionarios, parte importante de ellos, escindidos en momentos diferentes de los partidos de la izquierda tradicional; de raíz y culturas políticas socialista, trotskista, comunista, anarquista, sindicalista, y otras. El MIR se proponía, construir una organización que diera continuidad a las luchas clasistas históricas del movimiento popular chileno, romper con las concepciones tradicionales de la izquierda y responder a la nueva realidad y expresiones sociales que emergían en la sociedad chilena. En el evento se aprueban, la Declaración de Principios; el Programa; cuestiones organizativas, y una Tesis Político-Militar, presentada por Miguel y Marco Antonio Enríquez, un paso significativo en las definiciones teóricas de entonces al precisar el problema de la lucha armada en relación con el partido revolucionario proletario y la lucha de masas, distanciándose de las posiciones foquistas que predominaban en grupos revolucionarios latinoamericanos de entonces. Se eligió un Comité Central de 21 integrantes, que ya estaba "distribuido" desde antes del congreso, las dos organizaciones convocantes principales tendrían 10 miembros cada una, más la inclusión de Clotario Blest. Posteriormente el comité central eligió como Secretario General al cro. Enríque Sepúlveda. 17 Miguel, en esa primera dirección nacional mirista es elegido miembro del comité central. Cursaba entonces el quinto año de Medicina en la Universidad de Concepción. En ese tiempo, seguía impulsando múltiples actividades en frentes de masas de la zona para hacer avanzar el trabajo político revolucionario, realizaba agitación política en poblaciones marginales, entre ellas La Costanera a orillas del Bío Bío; en centros de Talcahuano; entre los estudiantes universitarios conduciéndolos en su lucha por suprimir el curso propedeútico, discutiendo de tú a tú y después expulsando a Robert Kennedy del barrio universitario, repudiando contramanifestando la "Operación UNITAS" por lo que es detenido. Eran tiempos en que la DC, ya tenía cerca de un año en el gobierno, sin contrapeso alguno afianzan con su demagogia política populista de la revolución en libertad, la promoción popular y el comunitarismo éxitos políticos importantes. El movimiento de masas mantenía un estado de retroceso. Miguel, junto a Bautista van Schouwen, atentos a ésta situación y por exigencias de conducción política escriben un trabajo que analiza y desnuda la política de la DC, se publica a fines de 1965 en la revista Revolución órgano de la Brigada Universitaria del MIR en Concepción. A comienzos de 1966 Miguel, integrando una delegación de la Federación de Estudiantes de Concepción viaja invitado a China, allí se contactó con organizaciones laborales, políticas, culturales y de la salud del pueblo chino. En el viaje de regreso, vivió su familia y compañeros momentos de mucha tensión al saberse que el vuelo en que viajaban desde Hong Kong a Tokio tuvo un accidente y habían muerto casi todos sus pasajeros, afortunadamente cambios en el programa y un problema de visa, --por tener que pasar por EE.UU.-- les había dejado en tierra. Viajó también a Perú donde trata con dirigentes revolucionarias de ese país hermano; hubo oposición de miembros de su familia al viaje por los riesgos que implicaba la situación peruana de entonces; como era de esperar primó el compromiso político ineludible. posterior. Será muy conveniente conocer las fuentes documentales en que respalda sus cargos nuestro profesor, historiador, investigador y amigo Vitale y, no pensar que son "molinos de viento" que no ayudan a precisar objetivamente nuestra historia. 17 Desempeñó funciones de secretario general del MIR desde la fundación en 1965 hasta fines de 1967. Se separó progresivamente del MIR a partir de comienzos de 1968, integrándose más tarde al Partido Socialista, en tiempos de la UP trabajó como editorialista de La Nación, diario de gobierno y controlado por el PS, muere exiliado en Evry, Francia el 18 junio 1984.
  • 11. Miguel Enríquez. 11 Desarrolla un intenso quehacer político interno y externo. Asiduo participante en foros, mesas redondas, asambleas. Mucho le ayudaba su facilidad de palabra, y condiciones de orador, su simpatía personal le permitía rápidamente establecer buen contacto con el auditorio. De hablar rápido atropellado, preciso y apasionado. Adversario temible para cualquiera que le enfrentara en discusiones. Se paseaba por distintas materias y apabullaba con argumentos y citas, no importa quien fuera su contrincante: compañeros, profesores, economistas, parlamentarios, sacerdotes, etc. Preparaba en forma fundamentada sus planteamientos acompañados de propuestas novedosas. Recordamos que desde entonces, en los momentos de preocupación o concentración tenía la costumbre de tomarse un mechón de pelo detrás de la oreja derecha con sus dedos pulgar, índice y medio de la mano derecha. Ese año participa en el quehacer nacional del MIR, con énfasis en el desarrollo del trabajo partidario en la zona de Concepción y provincias cercanas, donde se aprecian avances importantes y alcanza un mayor nivel orgánico y cierta homogeneidad política la naciente organización. Está en primera fila del quehacer. Se crece en poblaciones. Apoya a los campesinos de Arauco en su lucha por la tierra. Hacia los centros obreros el trabajo es lento, se siembran los primeros activistas y con el tiempo se obtienen resultados. En la zona del carbón, por el control hegemónico del reformismo fue difícil para el MIR desarrollar un trabajo de captación de mineros, grande fue la alegría de Miguel, Luciano, Bauchi y Manuel "Peraloca" cuando se reclutó los primeros: "Peneco", Amir, "El Chalao", "Duro Pablo", "Huenche", que se transformaron en puntas de lanza para agitar nuestra política y reclutar posteriormente a muchos otros en Schwager, Coronel, Lota, etc. y ganar influencia sindical y política. En oportunidades, con ellos como guías e instructores se hicieron cortas prácticas en sectores al interior de la cordillera de Nahuelbuta. El MIR ya es primera fuerza de la izquierda en el ámbito estudiantil universitario zonal, que afianza su tradición combativa conducido por él. Miguel se destaca dirigiendo las radicalizadas luchas estudiantiles que demandan el cese de la injerencia norteamericana en la universidad, la expulsión del Cuerpo de Paz y levantan ya sus primeras propuestas de reforma universitaria. En noviembre de 1965 se realiza la elección a la FEC (Federación de Estudiantes de Concepción). El MUI (entonces expresión unitaria de miristas, socialistas, comunistas y bases de izquierda independiente en la Universidad) tiene posibilidades de ganar la FEC a la DC; el MIR, fuerza mayoritaria en la alianza plantea su mejor derecho a levantar como candidato a presidente a su líder, Miguel. No lo aceptan las posiciones divisionistas y sectarias del PC y PS que rompen el frente y crean condiciones para que la DC triunfe con 1184 votos. La izquierda obtiene 1170 (MIR, MUI e independientes 810, PC 198 y PS 162). 18 Antes de terminar el año participa en el Segundo Congreso general del MIR que se realiza en Santiago en un galpón en Conchalí, éste analiza el momento político nacional, fija el plan político, después de intensa discusión se aprueban los primeros estatutos en los que se precisa que al interior del MIR, no se puede constituir fracciones, el congreso nacional se realizará cada dos años y, se nomina por elección la nueva dirección nacional encabezada nuevamente por el Dr. Enrique Sepúlveda, Miguel es reelegido miembro de su comité central. En 1966 continua la actividad y radicalización del movimiento universitario, en Concepción el MIR y el frente político que dirige, el Movimiento Universitario de Izquierda (MUI), sigue ganando fuerza y afianza su papel de conductor de las posiciones más avanzadas. A fines de ese año su candidato a presidente a la FEC, Luciano Cruz Aguayo aunque logra una importante votación no logra desplazar a los democristianos de la dirección estudiantil. 18 Fuente: Prensa de Concepción de la época.
  • 12. 12 Miguel Enríquez. En 1967se extiende y profundiza el movimiento estudiantil universitario en todo el país, en la capital penquista, después de un movimiento de lucha sostenido de los estudiantes de la Universidad de Concepción es expulsado el Cuerpo de Paz norteamericano, hay un cuestionamiento el poder masónico universitario, se rechaza la discriminación y persecución ideológica, también se plantea la democratización y el cogobierno estudiantil en los organismos de la Universidad. Se conducen huelgas reivindicativas y políticas, además de estar presente en todas y cada una de las luchas populares de la zona, entregando no solo la solidaridad sino fundiéndose con los obreros en sus acciones. Lo anterior crea condiciones para que el MIR a través de uno de sus principales líderes, Luciano Cruz gane el control de la FEC en noviembre de ese año y contribuye a que el mirismo logre una importante proyección nacional. El MIR y el MUI triunfaron con el llamado "De las luchas estudiantiles a las filas de la revolución" y planteamientos que situaba al movimiento estudiantil como parte de una estrategia revolucionaria. Se consideraba a la universidad "… parte de un todo superestructural… al servicio de la clase dominante, la burguesía nacional y el capital foráneo, como un pilar más del régimen de explotación capitalista". Y la lucha estudiantil se "orienta fundamentalmente a cambiar los intereses a que la universidad sirve." … "Los estudiantes revolucionarios, a la vez que su lucha fundamental la dan por transformar revolucionariamente la sociedad entera, integrándose al movimiento obrero y campesino, tras una Revolución Socialista, por medio de la insurrección armada, luchan a largo plazo en el interior de la Universidad por la Revolución Universitaria y a corto plazo por todo una serie de reivindicaciones estudiantiles, acentuando el Cogobierno como meta transitoria." 19 Es importante considerar que, durante el año 1967 comenzó a expresarse un nuevo ascenso de la actividad del movimiento de masas en Chile, inicialmente las manifestaciones son mayores en sectores sociales hasta ese momento excluidos, los más pobres en la ciudad y el campo: los sin casa, campesinos, mapuches, mujeres y jóvenes. El gobierno democristiano de Frei Montalva se sacaba su careta populista y desarrolla una política antipopular acompañada del actuar represivo (contra los mineros del cobre en la mina de El Salvador, 23 de noviembre de 1967 en Santiago, etc.). Se planteaba entonces, con fuerza en la izquierda y el MIR la discusión de las formas de lucha y organización a impulsar al interior de las masas. Eran tiempos de la lucha del Che Guevara en Bolivia, la izquierda latinoamericana impulsa la OLAS (Organización Latinoamericana de Solidaridad), que en agosto 1967, reunida en Cuba, proclama como un deber y un derecho de los pueblos de América latina, hacer la revolución, enfrentar al imperialismo y a las oligarquías burguesas y terratenientes en el camino al socialismo; la lucha revolucionaria armada constituía la línea fundamental y, las demás formas de lucha debían contribuir a desarrollar y no retrasar el desarrollo de esa orientación central. Por presiones y maniobras diversas de organizaciones políticas de la izquierda chilena el MIR no asistió, pero solidarizó activamente con ella. Se hacen evidentes los reveses de la lucha guerrillera en las montañas de Bolivia, el apresamiento y posteriormente asesinato por la CIA del Ché, afecta profundamente al mirismo y al propio Miguel. En éstos dos años, si bien el MIR constituyó un paso importante para avanzar hacia un polo de reagrupación de sectores revolucionarios y más radicalizados de la izquierda chilena, su desarrollo presento dificultades dadas sus limitaciones en la cohesión ideológica, no claridad en el plano de la estrategia y la táctica, insuficientes definiciones sobre carácter del partido y acentuación de rasgos propagandistas que no le vinculaban más estrechamente con las masas. Factores todos que impidieron transformarlo en 19 En "Revolución Universitaria", Miguel Enriquez. 1966. Reditado en la Revista "Polémica" de la FEC. Concepción 1968. También en revista CEME Nro 3.
  • 13. Miguel Enríquez. 13 alternativa revolucionaria real al reformismo y centrismo en el movimiento popular chileno. Influyó también, la situación de reflujo y confusión política al interior de las masas trabajadoras chilenas con posterioridad a 1964 (derrota de Allende), hecho que se tradujo en una importante disminución de las luchas reivindicativas y políticas. Además, tengase en cuenta la amplia influencia, combate político y hasta la agresión física de sectores reformistas de la izquierda para impedir nuestro quehacer en los frentes de masas, acusándonos entre otras cosas de "agentes del enemigo". Lo anterior, no desconoce los esfuerzos y avances puntuales que el MIR logra en sus primeros años de existencia en algunos frentes: en sectores de obreros municipales, del proletariado industrial, minero, pobladores, campesinos, empleados públicos y en sectores estudiantiles de Concepción y Santiago. Internamente había fuertes contradicciones, las diferencias impedían arribar a definiciones ideológicas, políticas y organizativas; neutralizando el accionar partidario externo que era imprescindible para ganar fuerza en el movimiento de masas y poder incidir en la política nacional del momento. De esos primeros años Miguel hizo un desgarrador diagnóstico: "El movimiento se desarrollo entre 1965 y diciembre de 1967 marcado por las siguientes características: Era una "bolsa de gatos" de grupos, fracciones, disputas, etc. No había niveles orgánicos mínimos. Predominaba el más puro "ideologismo". No había estrategia y menos aún táctica. Aislados de las masas. No se intentaron seriamente realizar acciones armadas, si bien se hablaba de ellas y el movimiento se definía por la lucha armada." 20 Eran "años en que recién buscábamos un programa correcto para la revolución chilena y a lo más hacíamos propaganda revolucionaria en restringidos sectores y zonas del país, neutralizados internamente por una lucha de tendencias que abarcaba más de una decena de grupos internos". 21 6. MIGUEL ASUME LA JEFATURA DEL MIR Los miristas según su capacidad y fuerza participan en diversos lugares del país del quehacer de los movimientos sociales. En la zona de Concepción los avances son más amplios y significativos. Miguel había continuado sus estudios de medicina y como alumno muy destacado estaba próximo a finalizarlos. Las nuevas posiciones políticas logradas permiten que en noviembre de 1967 invitado por la dirección de la Revolución viaje a Cuba. Este hecho significó en la practica el inicio de relaciones y acuerdos entre el MIR chileno y dirigentes cubanos y que por diversas razones hasta ese momento no existían formalmente. El regreso de Miguel vía Praga y Paris se retrasa y participa solo en el segundo día del III Congreso del MIR. Esta vez la numerosa representación de Concepción llegaba en dos "micros". El evento mirista se realiza en la Casa Chile, sede del Partido Socialista en San Miguel el 7 y 8 de diciembre de 1967; analiza el periodo político que vive Chile y toma resoluciones sobre el plan político, el desarrollo del partido, definiciones organizativas, se profundizan y modifican las Tesis político-militares aprobadas en 1965. Eligió la dirección nacional. Miguel lo plantea así: "En el Congreso Nacional de diciembre de 1967 …el sector "no tradicional" de Concepción y Santiago asumió la mayoría del Comité Central (10 de 15), la totalidad del Secretariado Nacional (5) y la Secretaría general…". 22 El 20 En Miguel Enríquez, "Respuesta a un documento de la Colonia Valparaíso".1974. La Habana, 1985. 21 En Miguel Enríquez, "Respuesta a un documento de la Colonia Valparaíso".1974. La Habana, 1985. 22 En Miguel Enríquez. "Algunos Antecedentes del MIR". Marzo 1971. En Recopilación de Escritos. La Habana, 1985.
  • 14. 14 Miguel Enríquez. sector que encabezaba Miguel Enríquez, además de elegir a la mayoría del comité central, éste lo eligió a él Secretario general. 23 De inmediato, la minoría se constituyó como "oposición interna", y un pequeño sector incluyendo algunos miembros de la mayoría de la anterior dirección se retiran de la organización. Miguel había terminado ese año el Internado de Medicina. El 29 de enero de 1968 en Concepción, en una ceremonia privada y familiar contrae matrimonio con Alejandra Pizarro Romero. 24 A comienzos de marzo, -"despedido" por intensos combates callejeros cerca de su casa, los estudiantes solidarizando con el magisterio enfrentan el Grupo Móvil-, viaja a Santiago con "Bauchi" su extrañable amigo y compañero en el tren nocturno a rendir sus exámenes de pregrado y de grado. Ambos aprobaron con nota máxima y se reciben de médicos. Como alumno destacado de la promoción postula directamente y gana una beca en el Hospital de Neurocirugía en Santiago para formarse como neurólogo, sus profesores y jefes directos fueron los doctores Alfonso Asenjo y Héctor Valladares. Su traslado a Santiago en el segundo trimestre de ese año acompañado inicialmente de su mujer, implica la separación física definitiva de su familia y temporal con su "hermano" Bautista, que ejercerá en el Hospital Regional de Concepción y continuara también la especialización de neurología, al obtener otra beca allí. Con Miguel a la cabeza, el Secretariado del MIR (Luciano Cruz, Bautista van Schouwen, Sergio Zorrilla, Sergio Pérez) y en menor medida el conjunto del CC conduce la implementación de las líneas acordadas. El trabajo fundamental lo realiza dentro de la joven organización: desarrollar concepciones estratégicas y tácticas, formar a sus cuadros, dirigir el trabajo de inserción en las masas, etc. En enero del 68 encabezó las conversaciones fraternales que culminaron con la integración al MIR de dos pequeños grupos revolucionarios GRAMA (Grupo Avanzada Marxista de Concepción) y FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Santiago). Trabaja en contacto estrecho con los regionales del partido; es destacable, dos informes de Miguel publicados posteriormente como documentos internos, sobre Análisis de Situación Política y Táctica del partido, entregados en forma oral a Ampliados con los regionales del MIR de Santiago y Concepción. En el segundo semestre de ese año se manifiestan avances políticos, crece la organización en el norte, centro y sur del país. Pero, mantenía muchas de sus características y debilidades anteriores, que entraban el avance; el diagnóstico de Miguel lo refleja: "una organización que estaba constituida por varios "partidos", "grupos", "fracciones", con políticas divergentes en pensamiento, y en el último periodo incluso orgánicamente diferenciadas. Tenía por base todo tipo de "militantes", donde no se realiza ningún tipo de selección para el ingreso; así habían "aficionados" a la revolución, descomprometidos, intelectualoides, etc. Sin niveles de organización y especialización aceptables. Que contaba con una concepción general estratégica relativamente correcta a largo plazo (tesis Político-Militar, 1967) pero sin una 23 De parte de los sobrevivientes hay testimonios contradictorios respecto a la cantidad de miembros de comité central que eligió cada agrupamiento interno; así como, el procedimiento en que Miguel fue elegido Secretario General, unos afirman que fue la sesión plenaria del congreso; otros, que siguiendo la norma estatutaria y procedimiento habitual, fue el CC quién lo eligió internamente. 24 Alejandra estudiaba en la Escuela de Filosofía de la Universidad de Concepción. Inicialmente fue miembro del grupo GRAMA y posteriormente ingreso al MIR.
  • 15. Miguel Enríquez. 15 adecuación táctica concreta al país y al periodo… Se intentó hacer mucho, pero el instrumento básico (la organización) era malo…". 25 Eran tiempos de gran efervescencia juvenil en el mundo. El "campo socialista" no aceptaba las desidencias. En la segunda semana de agosto del 1968 junto al Bauchi redactan la declaración en que el MIR condena la invasión a Checoslovaquia por fuerzas del Pacto de Varsovia, reafirmando con ello una línea de independencia y al mismo tiempo rechazando un modelo de construcción socialista burocrático y deformante. Las reacciones desde la izquierda tradicional fueron virulentas. En esos meses, Miguel en una decisión nada fácil y bien madurada suspende su especialización y trabajo como médico, volcándose de lleno a la actividad política partidaria. Eran momentos en que aumentaba la actividad de diversos sectores del movimiento de masas. En respuesta el gobierno democratacristiano de Frei Montalva, aumentó sostenidamente el actuar represivo e indolente (asesinatos y represión brutal: Puerto Montt, desalojos, reanudación de faenas, indiferencia para resolver los conflictos; intimidaciones policiales, etc.). Los hechos anteriores estaban evidenciando, las limitaciones y obstáculos de los métodos tradicionales de lucha de masas. Buscando una salida a ésta situación y en la perspectiva de "comenzar acciones que rompieran el círculo vicioso interno y permitieran ampliar nuestra penetración en los frentes de masas…". 26 el Secretariado Nacional encabezado por Miguel realizó a fines del 68 una fuerte discusión, primero en el comité central y en toda la organización para ganarlo e iniciar las acciones directas de masas y un limitado accionar armado, inicialmente de tipo urbano A las polémicas de táctica y línea organizativa en la dirección se agregó la posición política a adoptar por la izquierda revolucionaria en las elecciones parlamentarias de marzo y las próximas presidenciales. El último trimestre de 1968 y primero de 1969, toda la organización, en especial su dirección enfrenta fuertes y polarizadas disputas. No era posible llegar a acuerdos en el comité central y las decisiones eran casi siempre divididas, "ante la impotencia a que era conducido el MIR por la lucha tendencial y fraccional, el Secretariado Nacional propuso al CC en el verano de 1969, adelantar el congreso para agosto de ese mismo año y se inició su preparación." 27 En ese contexto la posición mayoritaria del CC encabezada por Miguel encomendó al Secretariado redactar un documento público, 28 allí se sostenía que "… en base a lo analizado, … la agudización de la lucha de clases continuará y tomará mayor ímpetu. Ambos procesos el electoral y la movilización de las masas, se cruzará durante el periodo próximo. Papel nuestro será impulsar y empujar el segundo por cauces revolucionarios. Habremos de impulsar y apoyar todo tipo de huelgas legales e ilegales, luchas callejeras, ocupaciones de locales de trabajo, de tierras y terrenos, las acciones directas, etc. En cuanto al proceso político mismo que desencadenaran las elecciones, no podremos marginarnos. Al contrario con toda fuerza participaremos en él. Pero no es necesario, y al contrario, es nocivo desarrollar actividad electoral, de la que nos abstendremos absoluta y categóricamente. Durante todo el periodo cuestionaremos la 25 Ver Miguel Enríquez. "Algunos antecedentes del MIR". Marzo 1971. En Recopilación de Escritos. La Habana, 1985. 26 En "Algunos antecedentes del MIR". 1971. 27 Ver Miguel Enríquez, "Respuesta a un documento de la "colonia" Valparaíso". Julio 1974. En Recopilación de Escritos. La Habana, 1985. 28 Difundido en la revista Punto Final, Nro. 99, enero 1969.
  • 16. 16 Miguel Enríquez. vía electoral como camino. No lo haremos en abstracto, sino a partir de los intereses y relaciones vivenciales de obreros y campesinos...". 29 En marzo del 69, la situación se hizo insostenible. Miguel afirmaba: "El rendimiento de las tareas no pasaba del 50 por ciento. Se habían desarrollado enormes tensiones y conflictos internos que hacían imposible el trabajo... No se había logrado romper el círculo vicioso: No acciones armadas por no organización clandestina / no organización clandestina por "innecesaria", por ausencia de acciones armadas; y, no vinculación orgánica significativa con el movimiento de masas." 30 Para enfrentar esa situación y definir posiciones el Secretariado planteó una intensa discusión interna relativa a política partidaria. Tomó algunas medidas: nuevas exigencias de ingreso y militancia, reestructuración de los sectores político y especial de la organización, profesionalización de una parte de la Dirección nacional y algunos cuadros medios, traslado de cuadros para multiplicar el trabajo del partido en lugares y frentes prioritarios. Se redactó para el congreso el documento central que recogía la evaluación, caracterización del momento político, nuevas medidas y orientaciones políticas de línea, profundizándose las concepciones programáticas, y precisando más la estrategia político- militar de guerra revolucionaria que superaba definitivamente las concepciones "insurreccionalistas" de los primeros años." 31 Se dio inicio a las "acciones directas" y la autodefensa de masas, para aumentar la penetración del MIR en los frentes. Fueron concebidas -por el MIR-, como un intento de incorporar en el actuar político y reivindicativo del movimiento de masas formas ilegales y conspirativas de lucha (acciones simples de amendrentamiento, propaganda armada en apoyo a conflictos, organización de milicias, etc.), realizadas por sectores de avanzada de un frente, o por bases del partido en él para apoyar directamente el conflicto y elevar el nivel de la lucha reivindicativa y política de masas en huelgas, tomas de terrenos y fundos, ocupaciones de fábricas, etc. El MIR no creó éstas formas de lucha, sino que las recogió del accionar concreto en algunos conflictos y las impulsó como una línea de acción general y sistemática y poder romper la legalidad burguesa. 32 En medio de ese complejo proceso político interno y externo, miembros del comité regional del MIR en Concepción por iniciativa propia y sin informar a la Dirección Nacional, decidió "amedrentar" un reaccionario y provocador periodista demócrata cristiano en Concepción que editaba diario Noticias de la Tarde y que desde hacía un tiempo venía realizando una tendenciosa campaña contra el MIR. Un grupo operativo lo secuestro el 6 de junio y después de unas horas lo dejó sin ropas en la calle, se originaba el "caso Hernán Osses o el periodista pilucho" como lo llamó la prensa. Esta acción fuera de plan, fue aprovechada como pretexto por el gobierno freísta para iniciar una campaña de persecución ideológica y una generalizada y fuerte ofensiva represiva concentrada en el MIR a fin de encarcelar a este sector de la oposición política, no por el peligro que representaba en ese momento, sino por lo que podía llegar a ser. Los miembros de la dirección del MIR a nivel nacional, de Concepción y numerosos cuadros medios debieron pasar a la clandestinidad y trasladarse a diferentes lugares del país. 29 En "No a las elecciones: Lucha armada único camino". Secretariado Nacional, MIR. Enero 1969. En Recopilación de Escritos. La Habana, 1985. 30 En Miguel. Enríquez "Algunos antecedentes del MIR". Marzo 1971. 31 Nos referimos al documento "Sólo una revolución entre nosotros puede llevarnos a una revolución en Chile", mayo 1969. 32 En el documento ¿Cual es el camino?: "Grupos Operativos o Acción Directa". MIR, Secretariado Nacional. 1969.
  • 17. Miguel Enríquez. 17 La minoría interna, acusó que este era un "hecho consumado" del Secretariado Nacional y en especial de Miguel para impedir el congreso y "apernarse" en la dirección. En esas circunstancias, la "oposición interna" formada por los "… grupos más tradicionales dentro del MIR (especialmente algunos de origen trotskista) realizó un congreso fraccional con participación de minorías de los CR de Valparaíso, Coquimbo y Santiago; reconocido esto por ellos, el 75% del CC (el 25 de julio de 1969) decidió marginarlos." 33 Se marginó del MIR a la "oposición interna" del comité central (Genaro, Rodolfo, Pato, Vasco, Wiston (suplente), en las semanas posteriores cerca de un 20 % de miembros en todo el país acompañaran su automarginación. 34 Los marginados siguieron organizados como una fracción que reivindicó por algún tiempo el nombre MIR: "Nuestra fracción, contraria a la de Enríquez, luchó con la sigla MIR-FR y se volcó a trabajar por la candidatura de Salvador Allende." 35 Seguidamente un pequeño grupo formado especialmente por estudiantes del Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile en Santiago encabezados por Jorge Silva, Juan Martínez y Rafael Ruiz Moscateli ante la magnitud de los problemas y con planteamientos de carácter "foquistas" que pretendían transformar el MIR en una organización operativa, se marginan constituyendo después el MR-2 (Movimiento Revolucionario Manuel Rodríguez). El desprendimiento afectó solo la estructura en Santiago, se marginó cerca del 30 %. Las divisiones que afectaron al MIR en 1969; primero en su dirección y posteriormente en diferentes niveles fue la culminación de un proceso sostenido de diferencias políticas imposibles de resolver vía el debate al interior de la organización y afectaban la convivencia interna y el quehacer externo. Se asumió como costo necesario en el desarrollo político de la organización; implicó una perdida importante de experiencia histórica y capacidad política acumulada, pero fortaleció su unidad interna. He entregado diversos antecedentes sobre la crisis para evidenciar que la división del MIR no fue un hecho simple, "maniobra sorpresiva" o imprevista decisión de una "arbitraria mayoría", sobre una "ingenua minoría", sino diferencias políticas y concepciones organizativas que no se superaron. Como afirma Miguel, "La división de 1969, un hito en el desarrollo de nuestro partido, no tuvo como base … la estrategia del partido para la conquista del poder, sino los problemas de carácter del periodo que atravesábamos y el carácter del partido que la revolución chilena necesita." 36 La continua escalada represiva, la división reciente con sus consecuencias y las nuevas exigencias plantearon un arduo quehacer a la dirección, en especial al Secretariado encabezado por Miguel, quién junto a Luciano y en condiciones difíciles se reunieron con todos los regionales para explicar y discutir los problemas surgidos y estrechar la conducción. Se precisó el momento que se vivía y el quehacer a impulsar en el documento "La crisis por la que atravesamos" de Agosto 1969; el carácter de la organización, el tipo de miembros y sus requisitos de ingreso. 37 33 En Miguel Enríquez, "Respuesta a un documento emitido por la "colonia" Valparaíso"— Julio 1974 y Miguel Enríquez, "Algunos Antecedentes del MIR". Marzo 1971. 34 Documento "Sin lastre avanzaremos más rápido". Secretariado Nacional del MIR, Julio 1969, y "Carta de Luciano Cruz al Partido". Julio 1969 35 En Valenzuela, Humberto."Historia del Movimiento Obrero Chileno", pág. 133, ISP Verlag. 1972. 36 Miguel Enríquez. "Respuesta a un documento de "colonia" Valparaíso" 1974. 37 Documento "Precisión y desarrollo de algunos artículos estatutarios imprescindibles para el desarrollo de nuestra organización" . Secretariado Nacional MIR, agosto 1969.
  • 18. 18 Miguel Enríquez. 7. EL PERIODO "OPERATIVO" Y DE "MASAS" A partir de julio 1969 el papel y labor de Miguel y del Secretariado fue extenso y clave para enfrentar el proceso de crisis, salir de ella y desarrollarse. Dirigieron la reestructuración del partido buscando construir una organización que considerando las características de Chile y los objetivos planteados, combinara el accionar armado con el trabajo en frentes de masas. Progresivamente en todos los regionales se constituyeron los Grupos Político-Militares -GPM-; estructuras orgánicas asentadas en un espacio territorial con niveles de bases políticas, operativas, técnicas e infraestructura, dirigidas por una jefatura común. 38 Con esas definiciones cristalizaba la visión de partido que venía sustentando Miguel y tenía correspondencia con la línea estratégica y táctica. Expresaba una concepción político-militar: por un lado la formación de una sólida estructura desde el punto de vista ideológico, político, orgánico y militar; integrada por cuadros revolucionarios profesionales ligados a los frentes; preparado y estructurado tanto para su desarrollo político en el movimiento de masas como para su desarrollo militar, en el partido y entre los trabajadores y pobres del campo y la ciudad. A partir de septiembre 69 se incrementan de forma más sistemática acciones armadas orientadas a desarrollar la línea de expropiaciones, tanto las orientadas al aprovisionamiento logístico (material de comunicaciones, sanitario, armamento, recursos de AGP, etc.) y las expropiaciones bancarias que comprometieron en especial a la Dirección Nacional. Por lo general y en especial en sus inicios no se reconocieron. El hacerlas exigió disponer de infraestructura para su realización (casas de seguridad, depósitos, talleres, vehículos, locales, etc.). La primera expropiación bancaria exitosa se realizo en julio 1969 al Banco Londres-Sucursal Santa Elena. Fueron concebidas como acciones de financiamiento a las actividades de la organización, tuvieron gran impacto por la difusión de la prensa sensacionalista y de derecha, dándole al MIR un perfil público de "grupo armado" que la organización no deseaba. Muchas fueron exitosas, otras fallaron. A pesar de hacerle ver la inconveniencia, Miguel participó en varias, dando inicio a su formación de combatiente. Respecto a ellas, Miguel afirmaba a la prensa que, "… las organizaciones revolucionarias para organizarse y prepararse en niveles superiores de lucha… necesitan financiar sus actividades a través de expropiaciones revolucionarias… Los que hacen este tipo de tareas no pueden ser confundidos con los ladrones o delincuentes comunes. Los únicos ladrones son los patrones de fábricas y fundos que roban el producto de su trabajo a obreros y campesinos;…" Respecto al uso dado a los fondos decía, "Los revolucionarios (…) cuando expropian dinero a quienes a su vez lo roban a obreros y campesinos, lo utilizan no para lucro personal, sino para financiar las tareas que permiten organizar la defensa de los intereses de obreros y campesinos. Jamás lo han utilizado para el lucro personal, al contrario, entregados por entero a las tareas que permitan defender a los trabajadores de las balas de los gobernantes y de la explotación de los patrones, viven de acuerdo a como un revolucionario debe vivir: con el mínimo." 39 Como era de esperar las expropiaciones las reprimió el gobierno y las atacó otros sectores de la izquierda. Paralelamente, se intensificaron las "acciones directas" en los frentes de masas. A estas en ningún momento se les adjudicó un papel de "iniciadores" de la lucha de clases, sino como apoyo a la lucha propia que impulsaban los trabajadores en ese frente en un 38 En Documento "Proposiciones de un modelo orgánico para una nueva organización". Secretariado Nacional MIR, noviembre 1969. 39 Ver "El MIR y las expropiaciones". En Punto Final, Nro. 87, septiembre l969.
  • 19. Miguel Enríquez. 19 momento de avance y desarrollo de su lucha en contra de sus enemigos, los patrones y opresores. Y, además correspondían al estado de ánimo y exigencias de las masas. 40 Por el silenciamiento de los medios de comunicación las acciones directas no ganaron repercusión pública y solo tuvieron importancia en el lugar del conflicto. Esta política, el MIR la impulsó en ese y en el periodo posterior en los frentes poblador, campesino, obrero y estudiantil. El accionar operativo armado de expropiaciones se suspenden en marzo de 1970. En esta decisión influyó principalmente, la percepción del sentir de las masas que recogía el partido al interior de los frentes, los riesgos que conllevaban, y también las conversaciones MIR y UP, realizadas al más alto nivel desde diciembre 1969 y donde participaron Salvador Allende y Miguel Enríquez, en momentos que la Unidad Popular definía el programa y candidato. 8. LA CONDUCCION DEL PERIODO PREREVOLUCIONARIO 41 Las medidas desplegadas por el gobierno demócrata cristiano no resolvieron, al contrario profundizaron la crisis del sistema capitalista dependiente chileno presente en los años 60, manifestándose como una crisis del sistema de dominación a partir de 1970. Las movilizaciones sociales con gran desarrollo en el 69 se extienden y radicalizan sus formas de lucha y atacan directamente la legalidad imperante. La propia institucionalidad burguesa presenta situaciones de crisis, el bloque dominante aumenta sus contradicciones y se divide políticamente, sus sectores más conservadores levantan como candidato presidencial a Jorge Alessandri y la Democracia Cristiana a Radomiro Tomic. La Unidad Popular, alianza hegemonizada por los partidos Comunista y Socialista, más el Partido Radical y MAPU (Movimiento de Acción Popular Unitaria) y, otros menores postulan como candidato a Salvador Allende G. En el MIR, la respuesta a una coyuntura muy compleja mostró la capacidad de Miguel y la dirección para captar los cambios operados en la situación y definir una política flexible que no desdibujara el perfil y quehacer revolucionario; poder actuar como protagonista del proceso, sin avalar la estrategia reformista, ni aislarse social y políticamente; y, al contrario construir fuerza social y partidaria. El propio Miguel lo resume así: "… formulamos una política que, en general, consistió en no llamar masivamente a la abstención electoral, en no proponernos el sabotaje electoral y en no desarrollar nosotros actividad electoral propiamente tal, pero al mismo tiempo reconocer, en el terreno electoral, a Allende la representación de los intereses de los trabajadores y a Tomic y a Alessandri la de los intereses de la clase dominante. Proclamar que si Allende triunfaba se desarrollaría una contraofensiva reaccionaria, y que nosotros, en ese caso, asumiríamos la defensa de lo "conquistado por los trabajadores". Para todo ello nos propusimos las tareas de trabajo y movilización de los distintos sectores de masas, desarrollo de nuestra capacidad operativa, técnica e infraestructura, a la vez que seguir desarrollando operaciones por un período. También la preparación de un plan masivo de defensa ante la posibilidad de un triunfo de Allende y para ello la ampliación de nuestras relaciones políticas con otras organizaciones de izquierda. En general, estas tareas se llevaron a cabo con un rendimiento aceptable." 42 40 En el documento "¿Cual es el camino? Grupos Operativos o Acción Directa". Secretariado Nacional MIR. Septiembre 1969. 41 Este punto y el siguiente será expuesto de forma muy resumida, por ser el más conocido y sobre el que existen más fuentes documentales. 42 Miguel Enríquez. "Algunos Antecedentes del MIR". Información más amplia en el documento "El MIR y las elecciones presidenciales". Secretariado Nacional. Punto Final, mayo 1970.
  • 20. 20 Miguel Enríquez. Paralelo al proceso electoral, aprovechando la disponibilidad de las masas y el aumento de la actividad política, el MIR elevó su quehacer en ellas, participó y condujo sus luchas en diversos lugares del país, las ocupaciones de terrenos de los pobladores sin casa, movilizaciones obreras de la mediana y pequeña industria y otros sectores fabriles, las masivas corridas de cerco de los mapuches en el sur, ganando más fuerza en los estudiantes; esas luchas las acompañó de acciones directas de masas. Plantándose firmes y amplios pilares para construir un movimiento político y fuerza social con conducción revolucionaria. El MIR adquiría un mayor rol en la política nacional. El accionar de propaganda armada se suspendió definitivamente a fines de junio de 1970. Conducido estrechamente por Miguel y la dirección el quehacer militar se diversifica. Al tiempo que se continúa construyendo fuerza militar propia, se trabaja en la perspectiva de defender un eventual triunfo de la izquierda. Después de amplias conversaciones con Allende y en los meses finales de la campaña, el MIR asume y forma su dispositivo de seguridad, (conocido después como GAP), que además le permitió acceder a recursos militares y de infraestructura. Encabezado por Luciano se inicia el trabajo de inteligencia contra la conspiración de la derecha y el imperialismo; se prosigue el trabajo secreto en las FF.AA; comienza a construirse en talleres propios armamento casero; se fortalecen las unidades operativas; se orienta la constitución de milicias en los frentes dentro de un plan general de enfrentar un posible golpe militar reaccionario, etc. Triunfa electoralmente Allende, se obtenía un triunfo popular que el MIR creía difícil, y exige a la dirección encabezada por Miguel un profundo proceso de discusión para elaborar una táctica adecuada. Se analiza las causas que lo facilitaron, sus alcances, posibilidades, limitaciones, y el papel de los revolucionarios. A los pocos días se sostiene que con el triunfo de la UP "… se abre un nuevo periodo histórico para los trabajadores …es un nuevo avance del pueblo por conquistar el poder y objetivamente favorece el desarrollo de un camino revolucionario en Chile y por tanto favorece también a la izquierda revolucionaria … que se ha formalizado un impasse entre las clases dominantes y los trabajadores (…) que será resuelto por un enfrentamiento entre los pobres del campo y la ciudad con los dueños del poder y la riqueza y hoy está postergado y de seguro se resolverá por la vía violenta …".43 Se llamaba a la defensa del triunfo electoral con la participación activa de las masas, el rechazo a negociaciones con la DC y la lucha contra la sedición. Inmediatamente después del triunfo de Allende la derecha y el imperialismo acentuaron sus planes conspirativos, el MIR pequeño grupo que aún actuaba con su dirección y un sector del partido desde la clandestinidad multiplica su actividad, junto con desarrollar trabajo de masas, realiza tareas de información e inteligencia, obteniendo antecedentes que le permiten tener una apreciación de que ocurría y se proponían las clases dominantes. Descubrió planes sediciosos e intentos golpistas inmediatos que denunciados oportunamente facilitó abortarlos: el del 22 de octubre de 1970 44, en abril y septiembre de 1971, el pusch del mayor Marshall en marzo de 1972. Desde antes y en esos momentos la relación del MIR con algunas fuerzas de la UP no fue buena, hubo momentos muy críticos, como el 2 de diciembre 1970 en que un miembro de la brigada comunista "Ramona Parra" asesinó a nuestro compañero Arnoldo Ríos en Concepción. Vasto fue el esfuerzo de Miguel y la dirección, especialmente en Santiago y 43 Ver "Declaración del Secretariado Nacional, del MIR, 15 sept. 1970 y "El MIR y el resultado electoral y las implicancias para la Izquierda revolucionaria". 28 de septiembre 1970, en Recopilación de Escritos de Miguel, La Habana 1985. 44 Ver "El MIR denuncia los verdaderos asesinos de Schneider." Octubre 1970.
  • 21. Miguel Enríquez. 21 Concepción para superar el problema, hacer razonar serena y políticamente a sectores de la militancia, llegar a un acuerdo de no agresión con el PC y enfrentar firmemente el sectarismo. Con otras fuerzas, la relación fue más positiva y se buscó avances constructivos. Un importante gesto lo dió el presidente Allende, a fines de ese mes liberó a cerca de dos decenas de militantes del MIR que estaban prisioneros y otorgó amnistía a los perseguidos, desarrollando la organización su trabajo en la legalidad. Incluso, Salvador Allende propuso la incorporación del MIR a la UP y su participación en el gobierno con un ministro (se le ofrecía a Miguel el Ministerio de Salud Pública), rechazándolo por diferencias programáticas, estratégicas, una apreciación distinta sobre la situación nacional y como enfrentarla. Se mantuvo la independencia y se dió un apoyo crítico al gobierno. En el periodo la política de alianzas del MIR, contempló básicamente establecer niveles de alianza con la UP o puntualmente con sectores de ella; en menor medida se logró, aunque no se formalizó por el hecho que el reformismo exigía que el MIR abandonara su política independiente, hubo conversaciones al más alto nivel a comienzos de 1971, abril de 1972 y junio de 1973. 45 Se obtuvo sí, un accionar común puntual en todo el país y en muchos terrenos: defensa de la estabilidad del gobierno, movilización de masas, elecciones, lucha conspirativa contra la derecha, marchas públicas, etc. Política definida como: "marchar separados y golpear juntos", y que en ningún momento dejó de lado un progresivo e intenso combate ideológico a las posiciones reformistas y centristas del gobierno y partidos de la izquierda. 46 Paralelamente se extendía la influencia y construcción del partido, reorganiza y amplía su dirección (cooptando a jefes de comités regionales) y retoma un funcionamiento regular y de dirección colectiva el comité central, multiplicando su esfuerzo para atender tanto necesidades de elaboración de políticas, conducción global y atención de situaciones específicas. No obstante, es bueno precisar que esa dirección con Miguel a la cabeza, mantuvo en todo el periodo acentuados rasgos centralistas y limitada democracia interna al no ejercitar en los organismos y bases del partido posibilidades reales de control, crítica, elaboración, ratificación de políticas y legitimidad electiva de sus direcciones; no realizar el IV Congreso Nacional fue consecuencia de ello. Aunque él y miembros de la dirección, siempre estuvieron alertas para enfrentar directamente en las estructuras las divergencias y cuestionamientos políticos que surgían, y nada fácil era oponerse a su "artillería" de argumentos. Al tiempo que se evidencia una mayor maduración en la dirección, no se podía ignorar que la experiencia de clandestinidad había planteado rigurosas exigencias personales y limitaciones especialmente en las formas de vida de los implicados, con algunas consecuencias. En el caso de Miguel largos periodos de separación afectó su relación de pareja y de común acuerdo con su mujer Alejandra habían anulado su matrimonio. Ella se radicó a vivir en Concepción con su hijita Javiera que había nacido en octubre de 1969 en esa ciudad. Más adelante "Aleja" hizo un grave cuadro depresivo y en pleno tratamiento por propia decisión se suicidó arrojándose al paso de un tren en el poblado de Hualqui, cerca de Concepción en noviembre 1971. La muerte de Alejandra, fue un duro golpe que hizo sufrir mucho a Miguel y sus familias; agudizado por la actitud de 45 Ver "Informe al CC sobre las conversaciones MIR-UP", Mayo 1972. En Recopilación de Escritos, LH, 1985 46 Ver: Discursos de Miguel Enríquez en Temuco en 1971, en la Zona del Carbón y en el Caupolicán durante 1972, y otros documentos. Los 3 discursos mencionados se incluyeron como documentos en la revista CEME 5 de 0ctubre de 1999. También en Textos Escogidos, La Habana. 1984.
  • 22. 22 Miguel Enríquez. la prensa de derecha y democristiana que sin respetar el dolor de familiares lo explotó políticamente. El nuevo periodo planteó altas exigencias a la dirección y a todo el partido, se respondió activamente a múltiples tareas en los frentes de masas; inicialmente con concepciones políticas insuficientes originadas por debilidades históricas, poca madurez, inexperiencia y poco desarrollo partidario; y que, progresivamente y en el curso del proceso y experiencias fueron superándose y posibilitaron pasar rápidamente de una realidad bastante débil a un grupo revolucionario con amplia y fuerte implantación en sectores del movimiento de masas. Favoreció la línea política impulsada y la constitución y trabajo de los frentes intermedios: Frente de Trabajadores Revolucionarios, FTR; Movimiento Campesino Revolucionario, MCR; Movimiento de Pobladores Revolucionarios MPR; Frente de Estudiantes Revolucionarios y Movimiento Universitario de Izquierda, FER y MUI; y el Frente de Fuerzas Armadas y Carabineros, FREFAC. Es importante tener presente que en la construcción de la política levantada por el MIR hasta comienzos de 1972 influyó de forma negativa "… que no visualizamos el grado de crisis interna que sufría la clase dominante lo que nos hizo ver el problema del "enfrentamiento" bajo una lupa cortoplacista, no visualizamos correctamente el peso del reformismo lo que agravó nuestro inmediatismo, en suma, no apreciamos con precisión el carácter prerrevolucionario que asumía el período." 47 El 15 de agosto de 1971 acontece la muerte de Luciano Cruz A. Miembro histórico fundador, dirigente de la organización desde 1967, miembro de su comité central, del secretariado y la CP, una gran perdida para el MIR, "era nuestro líder de masas, nuestra mejor expresión popular, el pueblo lo quería, seguía y respetaba… Los trabajadores han perdido un líder y nosotros un militante, amigo y hermano de lucha." 48 Durante gran parte de 1971 se manifestó una extraordinaria ofensiva popular del movimiento de masas que continuaba avanzando, multiplicaba su iniciativa y capacidad de movilización por sus intereses y aprovechaba las excelentes condiciones que le facilitaba un gobierno de izquierda, el cual había tomado positivas iniciativas para cumplir su programa de reformas de tipo económico y social. A fines de 1971 y con mayor claridad se expresaban las limitaciones de un camino de desarrollo del proceso que en lo fundamental utilizaba restringidamente la porción de poder expresada en el Ejecutivo y sin apelar a una vigorosa actividad de las masas en su apoyo. El MIR planteo en documentos, y muchas veces a través de su secretario general en conferencias de prensa y discursos su posición. Progresivamente y en la medida que fue profundizando y madurando una propuesta alternativa de sociedad, las diferencias fueron más estructuradas y públicas; en el discurso de Cautín, en noviembre 1971, Miguel, junto con reconocer las medidas positivas denuncia, las limitaciones y contradicciones de la UP y el Gobierno y llama a realizar tareas de poder, a la unidad de todo el pueblo, y que en "el combate de los trabajadores, en la fuerza de sus movilizaciones, se desarrolla una fuerza incontenible que nada ni nadie podrá detener, que es la única garantía de un camino 47 Miguel Enríquez en: "Respuesta a un documento emitido por un grupo de compañeros de la "colonia" Valparaíso". 1974. 48 Miguel Enríquez, "Discurso en los funerales de Luciano Cruz". Agosto 1971. En Textos Escogidos. La Habana.
  • 23. Miguel Enríquez. 23 revolucionario y socialista." 49 En febrero 1972, el MIR llama a la reagrupación de los revolucionarios de dentro y fuera de la UP. 50 No obstante las diferencias con la Unidad Popular y el Gobierno, destaquemos que desde antes y durante todo el periodo existió un respeto mutuo y un fluido relacionamiento entre la dirección del MIR y Salvador Allende, especialmente con Miguel y su sobrino Andrés Pascal Allende. Muchas fueron las diferencias, también hubo acuerdos y apoyos mutuos. El propio Allende lo expresaba: "No tengo el menor resentimiento contra el MIR. Los desacuerdos que tenían conmigo, aquí mismo los discutían, los exponían. ¡Cuántas veces vino Miguel a este despacho! Nunca me dieron un golpe por la espalda, nunca me atacaron por detrás, me advertían con anticipación cuando iban a combatirme públicamente. Los respeto." 51 En el periodo se desarrolló un amplio contacto y relaciones a nivel internacional. Miguel en numerosas oportunidades viaja a Cuba, para estrechar el relacionamiento político con su dirección, discutir acuerdos específicos de apoyo o profundizar su formación de jefe y combatiente. En su actuar fue consecuente con aspectos centrales del ideario del Ché. Y, aunque el proyecto mirista fue de carácter nacional, desde su nacimiento se caracterizó por su internacionalismo revolucionario; su apoyo solidario impregnó siempre su política y quehacer. Lo reafirman las acciones de internacionalismo revolucionario realizadas, las ideas, iniciativas y pasos prácticos que dió el MIR para gestar condiciones político materiales y constituir la Junta de Coordinación Revolucionaria del Cono Sur junto a organizaciones de revolucionarias de Argentina, Uruguay y Bolivia, a fines de 1972, de ella Miguel fue uno de sus inspiradores y gran impulsor. En los últimos días de agosto del 73, acusado de intento de subversión en la Armada, el Fiscal Naval de Valparaíso emite una orden de detención contra él, (también se pedía petición de desafuero parlamentario contra los secretarios generales del PS (Carlos Altamirano) y del MAPU, (Guillermo Garretón), lo anterior le lleva a afirmar que tiene el "privilegio de sumarse a los centenares de marineros, obreros, campesinos y pobladores que hoy son perseguidos y reprimidos por la justicia patronal, civil y uniformada." Y reafirma "que el MIR, sus militantes y dirigentes, están listos para luchar en todos los terrenos cuando las circunstancias lo hacen necesario." 52 9. SU CONDUCCION AL INICIO DEL PERIODO CONTRAREVOLUCIONARIO La noche del 10 de septiembre circula información sobre desplazamientos de tropas, cuestión reiterada en esos tiempos. La comisión política del MIR está a la espera del próximo día: Allende entregará un mensaje al país anunciando llamar a un plebiscito y ofrecerá su renuncia; se discutirá el texto de una declaración y plan del MIR y otros sectores de la izquierda, incluido el PS para impulsar una contraofensiva popular y revolucionaria. Demasiado tarde. Contando con el factor sorpresa las clases dominantes a través de su brazo militar, las FF.AA habían iniciado el momento militar por la reconquista plena del poder. 11 de septiembre, a las 7 de la mañana se reúne la CP en una casa de San Miguel. Alerta máxima 49 Miguel Enríquez. "Homenaje a Moisés Huentelaf". Noviembre 1971. En Textos Escogidos. LH. 1985. 50 Los análisis y orientaciones políticas centrales de todo este periodo (1970-73), se encuentran en informes de la comisión política a las reuniones del comité central del MIR, la gran mayoría fueron dados por Miguel. En total son alrededor de 30 informes, hasta el momento se ha recuperado una parte muy pequeña de ellos. 51 Testimonios de Laura y Beatriz Allende, hermana e hija respectivamente de Salvador Allende. 52 Ver Miguel Enríquez, "Frente a la orden de detención". Agosto 1973.
  • 24. 24 Miguel Enríquez. (libro): cada militante y unidad del partido en sus frentes y puestos de lucha, constitución de direcciones y fuerzas, desarrollar el plan militar definido, apertura de depósitos y distribución de las pocas armas disponibles y el armamento casero, desarrollar una ofensiva general concentrando los focos de resistencias en los cordones industriales y poblaciones e integrando a las masas y a la izquierda al combate. Poco se logra, muchos dispuestos a empuñar las armas, los medios de combate son escasos y falta experiencia combativa. Miguel en varias oportunidades trata de contactar al presidente Allende. "Tati" entrega el mensaje a su padre: se le insta y propone un plan y los medios para salir del Palacio de la Moneda y pasar a dirigir la lucha de resistencia clandestina desde las poblaciones populares. Allende no acepta: "Yo no me muevo de aquí, cumpliré hasta mi muerte la responsabilidad de presidente que el pueblo me ha entregado. Ahora es tu turno Miguel…". 53 Un par de horas después Salvador Allende presidente de Chile, gran patriota revolucionario pagaba con su vida, su lealtad a la causa de los trabajadores, levantando una eterna bandera de lucha, y ofrendando en el testimonio de su sangre, que el movimiento popular no se rinde ante los aparatos armados del estado burgués. Miguel y otros miembros de la CP se reúnen después del mediodía con dirigentes del Partido Socialista y el Partido Comunista en el centro fabril metalúrgico Indumet del Cordón Cerrillos para coordinar un plan de resistencia armada, hay acuerdo con socialistas, los compañeros comunistas son contrarios, están a la espera si se cerrará el Congreso Nacional, se retiran. Los restantes junto a obreros son cercados. Combaten por horas. Rompen el cerco. Hay escaramuzas en diversos lugares. En la tarde con el país controlado por las FF.AA y el movimiento de masas pasivo y replegado era evidente la no contención del golpe. Con gran impotencia y rabia Miguel y la CP dan orden de repliegue, mantención de acciones de hostigamiento y el paso a la clandestinidad. La situación hacía evidente para el MIR que, a pesar de sus denodados esfuerzos, de transformarse en el curso de la crisis del sistema de dominación, de grupo en vanguardia revolucionaria del movimiento de masas, no lo logró y, allí residió una de las causas fundamentales de la derrota en el enfrentamiento de septiembre de 1973. No alcanzó un peso político ideológico necesario para remontar el reflujo que comenzó en julio/agosto de 1973. "En lo fundamental la batalla la perdimos antes, cuando no fuimos capaces de desplazar al reformismo en la conducción del movimiento de masas." 54 Parte importante de sus primeros meses en clandestinidad, Miguel los vive en una vetusta casa de la Gran Avenida. Desde aquí y en constante movimiento por calles de Santiago dirige el repliegue, la reconexión y reorganización del partido en Santiago y a nivel nacional. A ritmo intenso se trata de resguardar al máximo los recursos humanos y materiales de la organización. No es fácil pasar a la clandestinidad a muchos cientos de cuadros donde cada día los militares aumentan su búsqueda y cantidad. La falta de recursos materiales, infraestructura, documentación, etc. es aguda. Muchos apoyos ofrecidos con anterioridad, eran negados. En Santiago, la situación se agudiza, es lugar de repliege de muchos cuadros de provincia y constituirán por muchos meses sus respectivas "colonias". De a poco, el funcionamiento de la red clandestina partidaria va funcionando de forma más regular y rigurosa, una situación en que ya no basta con esconderse, sino tomar lentamente la iniciativa y realizar tareas de resistencia. Simultáneamente, la CP encabezada por Miguel son exigidos al máximo para definir el nuevo periodo político de la lucha de clases nacional y determinar las tareas tácticas a impulsar. Se descarta las reuniones ampliadas, de 8 personas que había trabajado de 53 Testimonio de su hija Beatriz Allende. 54 Ver documento "La táctica del MIR en el actual periodo". Diciembre 1973.
  • 25. Miguel Enríquez. 25 forma muy estrecha y colectiva en el periodo anterior. La prioridad son los encuentros bilaterales, Miguel orienta, coordina y controla; sentados en un vehículo que recorre incansablemente las calles de Santiago se intercambian informes, opiniones, análisis, discrepancias. Le asignan la redacción del documento integrando planteamientos del colectivo de dirección. Trabaja incansablemente y a pesar de limitaciones de fuentes documentales se informa, analiza, reflexiona y escribe muy concentrado durante dos semanas de noviembre, un análisis y quehacer lúcido y preciso que caracterizó el nuevo momento de la lucha de clases y la orientación del quehacer del MIR en todo el periodo. 55 En medio de la acentuación de la represión dictatorial, muchos dirigentes y militantes de la izquierda optaron por el exilio, en el caso del MIR desde el comienzo se definió un rechazo rotundo a esta práctica y que se puede resumir así: el MIR no se asila, lucha y resiste. Algunos plantearon la necesidad de replegar a la retaguardia exterior parte de la dirección, cuadros y al mismo Miguel. Este fue inflexible y lo fundamentaba así, "Si el MIR se exilia, de hecho deserta; lo que no sólo tiene valoraciones éticas negativas, sino que en el caso particular de Chile es renunciar a cumplir con tareas que son hoy posibles y necesarias en Chile. Si el MIR exilia a sus cuadros, atrasa por decisión consciente la revolución en Chile, desaprovecha condiciones favorables concretas, renuncia a su papel histórico, abandona, cuando puede y debe cumplir su papel, a la clase obrera y al pueblo a su suerte. El temor a la represión no justifica esto. La deserción histórica es siempre condenable por más que se disfrace de la más eufemísticas argumentaciones políticas." 56 El 13 de diciembre de 1973 se produce un severo golpe represivo a la dirección del MIR, Bautista van Schouwen, uno de los fundadores del MIR y miembro de su comité central y de la comisión política es detenido por la DINA en la Parroquia de los Capuchinos en Santiago donde se refugiaba, ha sido delatado por religiosos de la orden. 57 Fue una baja muy sensible e importante para el MIR, era el segundo miembro en la dirección. A Miguel le resultó un golpe doloroso, además de los lazos políticos estaban estrechamente unidos en lo personal. Muchos fueron los esfuerzos realizados para ubicarlo e incluso intentar rescatarlo. Sus rastros junto a su cuerpo la DINA hizo desaparecer. Los últimos días de 1973, Miguel y Carmen Castillo su compañera, acompañado por su ayudante y su mujer se trasladan a vivir a la casa de Santa Fe 725 en San Miguel, un barrio popular en Santiago. Pronto les acompañaran por periodos sus hijas Javiera Alejandra y Camila. Su actividad es muy intensa, no solo le preocupan los problemas de conducción general del partido, sino está atento y participa en la resolución de tareas no cumplidas por otros responsables directos. Asume con denodados esfuerzos tareas de relaciones y la búsqueda de la unidad política en la lucha antidictatorial. En documento del 17 de febrero de 1974 propone constituir el Frente Político de la Resistencia con los partidos de la UP, sectores antigorilas del PDC y el MIR. Tendría por plataforma: la unidad de todo el pueblo contra la dictadura, la lucha por la restauración de las libertades democráticas y la defensa del nivel de vida de las masas. Sustentándolo 55 Ver: "La táctica del MIR en el actual periodo". 1973. 56 Miguel Enríquez. "Respuesta a un documento emitido por la "colonia" Valparaíso". 1974. En Recopilación de Escritos. LH. 1985 57 Ver amplios antecedentes del caso en el libro de Nancy Guzmán J. "Un grito desde el silencio". LOM, Santiago. 1998.
  • 26. 26 Miguel Enríquez. en un amplio movimiento de masas que constituiría el Movimiento de Resistencia Popular, cuya expresión en la base serían los Comités de Resistencia. 58 En medio de ese quehacer, las difíciles condiciones de la vida clandestina afectaba a víctimas inocentes, el 24 de febrero por no tener atención médica oportuna muere Edgardo Enríquez Weinmann, 5 años, sobrino de Miguel e hijo de Grete y su hermano Edgardo también miembro de la CP del MIR; y, quién a mediados de abril de ese año, enviado por el partido sale clandestino por tierra a Mendoza para asumir de inmediato la dirección del trabajo mirista en la retaguardia exterior, tarea en la que trabajará arduamente hasta el 10 de abril de 1976 en que es detenido por los aparatos represivos en Argentina y desde allí es enviado a Chile donde le desaparece la dictadura militar pinochetista. Mientras las otras organizaciones de la izquierda en lo fundamental permanecían en un verdadero receso político a nivel de bases y frentes y solo funcionan a nivel de direcciones, el MIR a pesar de golpes represivos circunscritos desarrolla trabajo político externo con avances importantes; en marzo de 1974 había finalizado su reorganización en todo el país y a todos los niveles. Pero también, y en forma paralela, el enemigo progresa en su trabajo, acopia información y pasa a una represión más selectiva, facilitado por la persistencia de errores propios. A fines de marzo y abril 74 se desencadenan fuertes golpes represivos, caen prisioneros 8 miembros del comité central, dos de ellos de la CP (A. Vilavella y R. Moreno), y otros cuadros medios; lo anterior no fue impedimento para un importante trabajo antidictatorial en mayo. Sin embargo, la concentrada ofensiva represiva permanente que apuntaba a aniquilar el MIR no se detuvo, imposibilitándole pasar a una etapa de desarrollo de resistencia activa e iniciar la propaganda armada; en forma progresiva y aguda la organización pasaba a una situación defensiva. El enemigo, intentó hasta la negociación para sacar al MIR de la lucha, el planteamiento de Miguel fue claro "… hacemos público nuestro categórico rechazo a semejante proposición. … El MIR no negocia con la dictadura gorila que superexplota y reprime a la clase obrera y el pueblo (…) luchamos por la defensa de los intereses históricos de la clase obrera y el pueblo, y jamás aceptaremos en su nombre un acuerdo que implique dejar de luchar por ellos…". 59 Los grandes esfuerzos políticos y prácticos, en especial de Miguel, para lograr la unidad antidictatorial no fructificaban, y por ende la necesaria, activa y unitaria intervención junto a otros partidos contra la dictadura no se expresaba; la UP en su debilidad solo buscaba desarrollar su política de frente antifascista con toda la DC. Con ese actuar, se estaba perdiendo ese limitado y valioso tiempo inicial que se disponía para actuar e influir en el curso futuro y evitar que la dictadura se prolongara. Peor aún para el MIR, en espera del actuar unitario no utilizó todas las fuerzas que disponía, debilitándolas en el inmovilismo y posteriormente son aniquiladas sin actuar. La represión no cesaba y su objetivo prioritario seguía siendo el MIR, y muy pronto le llegará el turno a otros en la izquierda. Los últimos meses fueron de un ingente quehacer, recargados por un activismo y voluntarismo que sobreestimó posibilidades propias y fue debilitándolas líneas de defensa interna en especial de la dirección, agudizado crecientemente por el acecho y golpes de la represión, acentuación del reflujo de las masas por la derrota, el enorme peso y lentitud del aparato clandestino, la extrema escasez de recursos económicos y de infraestructura, 58 Ver "Pauta del MIR para unir fuerzas dispuestas a impulsar la lucha contra la dictadura". 1974. En revista CEME 5. 59 En "Respuesta del MIR a los gorilas". Septiembre 1974. En Textos Escogidos. La Habana. 1985
  • 27. Miguel Enríquez. 27 rompimiento de leyes del trabajo clandestino en toda la organización, especialmente por parte de la dirección. 60 Con el enemigo que disponía de huellas seguras obtenidas por diferentes vías y métodos y, la sobreexposición de Miguel al asumir responsabilidades diversas, incluso de choque; los espacios de maniobra se estrechan y limitan la iniciativa. En una situación obligada y triste y ante el peligro eminente que les circundaba y no exponerlas a riesgos innecesarios, el 14 de septiembre de 1974 Miguel y su compañera Carmen deciden asilar a Javiera y Camila hijas de él y ella respectivamente, en la Embajada de Italia. Desde antes su hijo menor, Marco Antonio nacido en junio de 1973 vivía con su madre, Manuela Gumucio, en el exilio. La caída del "Chico" (Sergio) Pérez miembro del comité central y de la CP junto al equipo central de la tarea de organización agudizan los problemas en las tareas de redes y manejo interno y evidencian que el cerco represivo se estrechaba en torno a la dirección. Había que tomar decisiones rápidas y extremas, más… 5 de octubre 1974. Un "grupo de tarea" de la DINA, continua sus reconocimientos en un "sector posible y sospechoso" en San Miguel. Llegan a la calle Santa Fe esquina Chiloé. Sin saberlo inicialmente, hacen contacto con el objetivo perseguido y buscado largo tiempo. La decisión de Miguel es combatir. Resiste sólo los momentos más intensos del combate, al ser abandonado por otros que le acompañaban al creer que estaba herido de muerte. Enfrenta cerca de dos horas a centenas de efectivos de fuerzas militares combinadas que, al final logran darle muerte. 10. EPILOGO Diez balas acabaron con su vida, la cual había entregado completamente a los intereses del proletariado y las masas populares y, a la lucha por construir una sociedad distinta. Su sueño, ideario y aspiraciones camina en los senderos del porvenir histórico de su pueblo. Esa consecuencia y grito libertario irrumpirá con fuerza en eternos combates populares, vestido de obrero, de campesino, de mapuche, de poblador, de estudiante, de miliciano, de mujer, de hombre y de joven en su lucha irrenunciable por la dignidad, la libertad, la justicia, la democracia y un sistema social justo en nuestra patria. Miguel fue enterrado el 7 de octubre de 1974, a las 07:30 de la mañana, en un nicho del Cementerio General de Santiago. Autorizaron acompañarle diez miembros de su familia, vigilados por cientos de hombres y armas de enemigos temerosos. Aunque el pueblo no pudo estar presente, una mujer representó el sentir de miles de ausentes, cuando su madre Raquel, en medio del silencio con voz fuerte y entera dijo: "…Tu no haz muerto. Tu sigues vivo, y seguirás viviendo para esperanza y felicidad 61 de todos los pobres del mundo." LAS CONCEPCIONES TEORICAS FUNDAMENTALES DE MIGUEL ENRIQUEZ Martin Humberto Hernández Vázquez 60 Ver, "Los Golpes recibidos, algunas lecciones y la reorganización de las direcciones". Miguel Enríquez, junio 1974. En Textos Escogidos, La Habana. 61 En Edgardo Enríquez F. "En nombre de una vida", Tomo II.
  • 28. 28 Miguel Enríquez. A 27 años de la muerte en combate de Miguel Enríquez, es conveniente ubicar en el contexto histórico su rol, como figura representativa de la dirección histórica del MIR chileno, en la actualización de la política revolucionaria del proletariado. Se trata de comprender que las concepciones de Enríquez y del MIR se establecen sobre una base teórica e histórica de más de un siglo de luchas del proletariado y de desarrollo del marxismo y que, por ende, son parte de ese desarrollo, se nutren de él y establecen aportes sustantivos. Estos aportes pueden sintetizarse en cinco puntos: una concepción del capitalismo dependiente chileno y latinoamericano, de la cual se desprende la postulación del carácter proletario de la revolución, carácter que exige que se plantee como problema central el problema del poder y, por tanto, una concepción estratégica de lucha por el poder proletario, lucha para la cual se requiere la construcción de un partido revolucionario del proletariado de carácter político-militar, capaz de ponerse a la cabeza de las luchas concretas de las masas en que se va formando la fuerza social revolucionaria. Me interesa aquí referirme a los tres primeros puntos, en tanto dicen relación fundamental con la posición teórica de Enríquez, y dejar para alguna próxima ocasión el desarrollo de los dos últimos puntos, más ligados a la experiencia práctico concreta. En todo caso, y para evitar malos entendidos, hay que establecer previamente que la construcción de una teoría de la revolución proletaria es siempre concreta: lo que Enríquez y el MIR elaboran, e impulsan prácticamente, es la teoría de la revolución proletaria para las condiciones de la crisis del bloque en el poder hegemonizado por la burguesía industrial dependiente. Si alguien considera necesario, o se siente convocado a, elaborar una teoría de la revolución proletaria para las condiciones históricas de hoy, debe partir de la premisa que lo que más le sirve del ejemplo de Enríquez es precisamente eso, su ejemplo (de rigor teórico y de consecuencia práctica). 1.- El capitalismo dependiente Mientras el reformismo planteaba que Chile era un país atrasado, incluso con "resabios semifeudales", Enríquez incorporó a sus propias concepciones teóricas la conceptualización marxista de la dependencia, entendida ésta como la situación propia de países formalmente independientes pero que ocupan un lugar subordinado en la reproducción del capital a escala mundial, necesario para contrarrestar la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. Para ello, los países dependientes son especializados en la producción de mercancías que requieren comparativamente (con respecto al nivel dado de desarrollo de las fuerzas productivas) una menor composición orgánica del capital (bienes agropecuarios y mineros en primer término, pero también manufacturas menos intensivas en el uso de capital constante), transfiriendo, por la vía del intercambio desigual, la plusvalía así producida hacia los países centrales. De este modo, nuestros países no sufren, como pretenden la burguesía y el reformismo, del atraso o de una situación precapitalista sino precisamente de los efectos de un desarrollo capitalista que acumula en los países dependientes la miseria como condición de la acumulación de riqueza en los países centrales. Uno de los teóricos de la dependencia, André Gunder Frank, al hablar del "desarrollo del subdesarrollo" resumió con precisión y buen sentido publicitario esta situación. Consideradas las clases dominantes desde este punto de vista, resalta la unidad de intereses entre la dominación local y el imperialismo y la inexistencia de contradicciones sustantivas que pudieran dar pie a algún tipo de revolución nacional antimonopólica o antiimperialista.
  • 29. Miguel Enríquez. 29 No hay, en este punto de vista, algo así como formaciones nacionales con resabios feudales o revoluciones burguesas antifeudales y antioligárquicas por hacerse. A mediados de los años sesenta ya todos los países del autodenominado "mundo libre", y todas sus regiones incluso las más alejadas, habían sido incorporados al sistema capitalista mundial y formaban parte de la cadena de reproducción del capital. Las luchas nacionales y populares en el seno de las naciones independientes, aunque de gran importancia en la expansión de las libertades democráticas, no tenían ya posibilidad de convertirse en vehículos de una transformación revolucionaria de la sociedad, de enfrentar la miseria, el hambre, la desnutrición infantil, la carencia de viviendas y hospitales, los déficits educacionales, la superexplotación del trabajo. Por otro lado, la función de la economía dependiente se logra en tanto somete a sus trabajadores a la superexplotación; esto es a la extracción de una mayor masa de plusvalía absoluta gracias a una mayor magnitud extensiva e intensiva de la jornada con respecto a las posibilidades que ofrece el desarrollo de las fuerzas productivas a escala mundial. La superexplotación del trabajo implica miseria para las masas obreras, proletarización de las denominadas capas medias y constitución de diversos sectores semi y sub proletarios (los pobres del campo y la ciudad), es decir la conformación de una inmensa mayoría de la sociedad que produce plusvalía y cuyos intereses de clase son, por tanto, similares a los del proletariado. Esta consideración va a ser vital cuando Enríquez y el MIR se planteen el problema de la reforma agraria. A mediados de los sesenta, al analizar la reforma agraria de la Democracia Cristiana Enríquez planteaba, en polémica con la posición reformista, que lo que correspondía no era considerar la reforma agraria como una reforma meramente burguesa y limitarse a apoyar el combate contra los terratenientes sino que había que considerar las posibilidades de movilización de masas y de socialización de la tierra que abrían las luchas campesinas, es decir, que había que levantar la consigna de una revolución agraria. Cuando a fines de los setenta, incorporadas ya las nuevas conceptualizaciones de la teoría marxista de la dependencia, irrumpa con fuerzas el MIR en el movimiento campesino, su participación allí estará orientada por esta concepción de los pobres del campo (los semi proletarios y los subproletarios) como producto específico de la acumulación capitalista y, por ende, por la posibilidad de una reforma agraria orientada hacia la socialización de las relaciones de producción en el agro. No hay, pues, otro camino para salir del atraso que terminar con el capitalismo. Esa conclusión de la teoría de la dependencia calza a la perfección con la formación marxista previa de Enríquez, especialmente con la consideración, trostkista, del desarrollo capitalista como un desarrollo desigual y combinado. 2.- La revolución proletaria Si los países latinoamericanos no sufren por el atraso sino por el desarrollo capitalista, la postulación reformista de una revolución democrática y popular en alianza con sectores burgueses debe ser, entonces, desechada y denunciada. Ya en la concepción original de Marx, formulada en momentos en que la burguesía tenía aún un papel revolucionario, la participación del proletariado en la revolución democrático burguesa tenía como único sentido el hacer esa revolución permanente, esto es producir una radicalización constante del proceso revolucionario. Luego de las experiencias revolucionarias de mediados del siglo XIX la burguesía, en todo el mundo, comprendió que el aliado popular le representaba un peligro mayor que la vieja oligarquía y privilegió las transformaciones políticas en alianza con las fuerzas del antiguo régimen. Lenin y los bolcheviques partieron postulando una versión modernizada de la vieja concepción de la participación del proletariado en la revolución democrático burguesa,
  • 30. 30 Miguel Enríquez. que consistía fundamentalmente en sostener que la revolución democrático burguesa rusa sería llevada adelante por un gobierno de obreros y campesinos (la dictadura democrático revolucionaria del proletariado y los campesinos). Sin embargo, la experiencia de 1917 les mostró dos hechos fundamentales. Primero, que la revolución democrático burguesa estaba terminada con el solo hecho del paso del poder de una clase a otra y que por tanto el proletariado no podía participar en el gobierno revolucionario burgués sino luchar por alcanzar el poder para los obreros y los campesinos. Segundo, que las tareas de democratización propias de la democracia burguesa sólo se podían realizar efectivamente una vez establecido el poder proletario. Estos descubrimientos políticos son más ricos que la fórmula trotskista de la revolución permanente, pero en tanto fueron ocultados por el estalinismo, lo que sobrevivió como herramienta teórica para los revolucionarios fue esencialmente la abstracción de Trotsky. El estalinismo, y sus representantes locales, en la búsqueda desesperada de alianzas para hacer posible el socialismo en un solo país, levantaron la tesis de la revolución por etapas. Planteaban que en nuestros países, en tanto países atrasados y semicoloniales, lo que estaba a la orden del día era una revolución democrática, nacional, popular; una revolución que tenía como características el ser antiimperialista, antioligárquica, antimonopólica, antifeudal. En tanto esta revolución democrática no se enfrentaría a los intereses de las burguesías locales (intereses que según el estalinismo eran contradictorios con los intereses del imperialismo y las oligarquías nativas), sería posible llevarla a cabo a través de una amplia alianza que incorporara a la burguesía nacional, a las capas medias intelectuales y funcionarias, a la pequeña burguesía propietaria, a la clase obrera y al campesinado. Los Frentes Populares (como en Francia, España y Chile) fueron el prototipo y paradigma de esta alianza de clases. En esta concepción etapista, las transformaciones económicas y sociales de la revolución democrática crearían las condiciones para en un futuro, de ubicación indefinida, fuera posible transitar hacia el poder del proletariado. Aquí la variedad de reformismo que es hegemónico en el movimiento comunista internacional a partir de la muerte de Stalin agrega de su propia cosecha la posibilidad, luego elevada al estatus de condición sine qua non, del tránsito pacífico, sin quiebres institucionales, al establecimiento del poder proletario o segunda etapa de la revolución. La forma programática que esto asume es la de manejar dos programas separados, el programa máximo, el que se muestra en los días de fiesta, y el programa mínimo o programa de reivindicaciones inmediatas que es aquel por el que efectivamente se lucha. En Chile la discusión con las concepciones estalinistas se planteó con fuerza desde los años 50, principalmente como enfrentamiento entre las concepciones del PC, su línea de Liberación Nacional, y las del PS, su concepción de Frente de Trabajadores. Aunque en esencia correctas, las posiciones del PS fueron rápidamente mediatizadas a comienzos de los 60 y este partido se terminó de allí en adelante subordinando a las concepciones del PC. Esta subordinación del PS a la política del PC, especialmente en vísperas de la elección presidencial de 1964, determinó fuertes discusiones internas en la Juventud Socialista; allí se hicieron presente Enríquez y otros jóvenes que luego fueron expulsados del PS o se marginaron del mismo por propia iniciativa. Cuando se forma el MIR en 1965, la concepción que se levanta, influida en lo esencial por los viejos cuadros obreros e intelectuales de formación trotskista, es la de una revolución permanente; entendida como la postulación de que la única solución posible para las tareas democráticas y de liberación nacional de nuestros países americanos es
  • 31. Miguel Enríquez. 31 una revolución que liquide el aparato estatal y represivo burgués y lo reemplace por una democracia directa proletaria basada en las milicias armadas de obreros y campesinos y dirigida por los órganos de poder de obreros y campesinos. La experiencia del MIR en el momento de agudización de la lucha de clases que se vivió con el gobierno de la Unidad Popular, hizo más rica y concreta esta concepción de la revolución chilena. La concepción programática de Enríquez y del MIR se enriqueció entre 1970 y 1973 en tres aspectos esenciales: En primer lugar, el carácter radical y el contenido sorpresivamente "proletario" de las luchas reivindicativas de importantes sectores de capas medias y de los pobres del campo y la ciudad, muestra que ya no basta hablar de alianza obrero-campesina para caracterizar la fuerza motriz de la revolución chilena, sino que es necesario hablar de la alianza del proletariado (industrial, agrario, etc.) con los pobres del campo y la ciudad. Esta constatación empírica es la base de la aceptación de la teoría marxista de la dependencia, única herramienta teórica que permitía explicar lo que se constataba en la práctica. En segundo término, la necesidad de una vinculación renovada de las luchas concretas con los objetivos programáticos. El MIR nace con un programa concebido como "programa de transición", es decir que plantea unificadamente y en un sistema coherente las reivindicaciones democráticas y socialistas. La concepción de "plataforma de lucha" que se implementa en los diversos frentes de masas a partir de 1972 constituye una forma de engarzar las reivindicaciones inmediatas –esas que surgen espontáneamente de las necesidades vividas de la gente- con las reivindicaciones y objetivos políticos más generales que no surgen espontáneamente y que sólo se convierten en objetivo para las masas como proposición del partido revolucionario. De esta forma, las luchas parciales, incluso por las más elementales reivindicaciones, son asumidas e integradas como parte del proceso global de lucha por el poder. Finalmente, la experiencia de las luchas de clases, el carácter de clase de los sectores que integran la alianza revolucionaria y la relectura de los clásicos del marxismo, ponen de manifiesto que lo que define una revolución no es el contenido económico de sus tareas sino el carácter de clase del poder que las lleva a cabo. La denominación correcta, por tanto, es la de "revolución proletaria". Por ello Enríquez al hablar, a fines de 1973, del programa del MIR dice que es un programa de revolución proletaria que tiene tareas socialistas y democráticas, cuyo objetivo es la destrucción del estado burgués, del imperialismo y del conjunto de la gran burguesía nacional y que sólo puede ser realizado por la clase obrera aliada a las capas pobres de la ciudad y el campo y a las capas bajas de la pequeña burguesía. 3.- La estrategia revolucionaria Para los revolucionarios de mediados del siglo XIX la forma correcta de luchar por el socialismo era participar en las luchas revolucionarias de la burguesía con el objetivo de hacer permanente el proceso revolucionario. Esa participación alcanzaba su punto más alto en las insurrecciones, principalmente urbanas, mediante las cuales se llevaba a cabo el derrocamiento del viejo poder. La insurrección, una mezcla heterogénea de diversos procedimientos de lucha (huelgas, manifestaciones, combates de calle, etc.) que incorpora a sectores con también diversos niveles de conciencia, organización y capacidad de lucha, en tanto punto más alto del ascenso de las luchas populares tenía efectos políticos disociadores sobre un ejército formado fundamentalmente por la conscripción obligatoria, esto es por obreros y campesinos que sólo transitoria y accidentalmente eran parte de la columna vertebral del estado.
  • 32. 32 Miguel Enríquez. De esta manera, si bien era casi nula la capacidad de las fuerzas insurrectas para derrotar en combate abierto al ejército, su presencia paralizaba y dividía a éste, proporcionando una fuerza militar ya formada a la insurrección. Una vez que las burguesías comenzaron a temer más a su aliado popular que a su enemigo aristocrático se cerró el ciclo de estas revoluciones burguesas por abajo. Este proceso, además, fue paralelo a las transformaciones de la fuerza militar del estado que aumentaron su capacidad para derrotar al pueblo en los combates de calle. El revisionismo de la Segunda Internacional, en lugar de extraer como consecuencia lógica la dificultad de impulsar procesos revolucionarios con aliados burgueses, concluyó, oportunistamente, que la nueva situación ponía a la lucha electoral como la herramienta fundamental de la lucha proletaria. En las luchas teóricas del movimiento obrero de comienzos del siglo XX, aparecían, entonces, dos tácticas aparentemente antagónicas: la táctica electoral y la insurreccional. Sin embargo, las experiencias de Rusia y Alemania mostraban que aunque las elecciones no son sino un indicador del curso de la lucha de clases, era importante para el partido obrero la utilización de estos espacios de la lucha legal y parlamentaria. Se comenzó, entonces, a utilizar la expresión "estrategia" para referirse al conjunto de tácticas (legales e ilegales, parlamentarias y de masas, pacíficas e insurrecionales) que el proletariado debía utilizar en el camino hacia el poder. La revolución rusa, primera revolución proletaria en la historia de la humanidad, fue posible precisamente gracias a una insurrección de masas dirigida por los bolcheviques, quienes habían sabido utilizar adecuadamente los espacios legales y parlamentarios. Tanto en febrero como en octubre de 1917, el factor decisivo del triunfo de la insurrección no fue la capacidad de combate abierto de los sectores populares sino el paso a su lado de partes sustantivas de la tropa y la suboficialidad. Ello ocurría en las postrimerías de una guerra mundial que en el plano de las operaciones militares se había caracterizado por el inmovilismo de la guerra de trincheras, inmovilismo que no tenía su origen en razones técnicas sino sobre todo en la desconfianza de los mandos hacia la conducta independiente de sus propias tropas. En el curso de esa guerra avanzó sobremanera la profesionalización de los ejércitos beligerantes. Después de terminada la guerra mundial la burguesía en todos los países capitalistas asume la tarea de la formación de ejércitos profesionales, con soldados dispuestos a ir a combatir a cualquier parte del mundo sin preguntar por qué. Por lo mismo, aunque en la oleada de la revuelta popular europea que se produjo al término de la guerra hubo la posibilidad, que no plasmó, del establecimiento de otros gobiernos obreros, después del triunfo de la revolución rusa la insurrección no proporcionó nuevos triunfos para el proletariado. En los años 20, en Estonia, en Bulgaria, en Alemania, en Indonesia y en China (incluso en Brasil en los años 30, y hasta en Chile, con los hechos de Copiapó) los partidos comunistas impulsaron insurrecciones que terminaron en el fracaso. Si nos remitimos a los análisis de la época encontramos que las causas del fracaso se achacan a circunstancias técnicas, a correlación de fuerzas, a no haber elegido adecuadamente el momento; sin embargo, todos los relatos contienen el hecho esencial, no considerado como determinante, que no se logró fracturar al ejército. A partir de los años treinta el estalinismo hará un nuevo giro en su política de alianzas, promoviendo la alianza con sectores burgueses presuntamente progresistas, los Frentes Populares. La táctica aquí vuelve a ser la denostada táctica de la socialdemocracia: la lucha electoral y parlamentaria. En Chile, el estalinismo participó en los gobiernos frentepopulistas durante alrededor de diez años, hasta que sus aliados radicales lo pusieron fuera de la ley.
  • 33. Miguel Enríquez. 33 Aunque para el sentido común pudiera parecer que la participación de los partidos obreros –incluso reformistas- en gobiernos burgueses es una oportunidad para dar carácter progresista a esos gobiernos y ayudar a resolver los problemas inmediatos más urgentes de la clase obrera y el pueblo, lo que ocurre en esos casos es que el gobierno "progresista" expresa una alianza de clase que excluye a sectores importantes del pueblo y, por tanto, en lugar de unir a los trabajadores incrementa sus grados de división. Así ocurrió, por ejemplo, con los gobiernos del Frente Popular en Chile, cuando la alianza entre la burguesía industrial, las capas medias funcionarias y el proletariado de la minería y la industria excluyó al campesinado e impidió la sindicalización campesina. Luego, en los años cincuenta, los partidos comunistas levantarán para América latina con exclusividad la táctica de la lucha electoral en la búsqueda de la alianza con sectores burgueses. De este modo, a la política de coexistencia pacífica entre bloques, propugnada en el plano internacional por la Unión Soviética, sumarán la vía pacífica al socialismo. Sin embargo, en otras latitudes, los movimientos de liberación nacional y las luchas revolucionarias habían logrado nuevos éxitos en la medida que habían desarrollado unos procesos de lucha en los que desde un comienzo (muchas veces presionados por la represión) habían combinado los procedimientos clásicos de la lucha de masas con las acciones armadas. Así en China, luego de las derrotas en las insurrecciones de Cantón y Shangai, el partido comunista debió replegar sus fuerzas y desarrollar una guerra prolongada en cuyo curso se fue formando una capacidad militar del pueblo de tal magnitud que fue decisiva para enfrentar la invasión japonesa y luego asumir el poder. Algo similar ocurre en Vietnam donde en los cincuenta es derrotado el colonialismo por una fuerza social cuya capacidad militar se había forjado en décadas de lucha. En estos casos, como en los procesos de descolonización del África que se viven durante las dos décadas siguientes al término de la segunda guerra mundial, el triunfo de las revoluciones (de liberación o socialistas) no es el producto de un quiebre del ejército adversario y del fortalecimiento repentino de la capacidad de decisión militar de las fuerzas populares, sino que es el fruto de un largo proceso de construcción de la capacidad militar y la fuerza armada propia del pueblo. Como en estos casos se enfrenta una fuerza débil, pero que espera fortalecerse en el futuro, con un enemigo poderoso, el enfrentamiento asume durante la mayor parte de su desarrollo el carácter de una defensiva estratégica y, por ende, la forma fundamental (no exclusiva) de lucha armada es en un comienzo la de la guerra de guerrillas. En ese proceso, en la medida que se van liberando zonas sociales y geográficas en las que el enemigo no es capaz de penetrar, se conforma, como parte del surgimiento de un nuevo poder, una fuerza armada con crecientes características de ejército regular. En la generalidad de los casos, el momento decisivo de la lucha por el poder se resuelve con un levantamiento generalizado del pueblo, pero ahora la insurrección se apoya no en una fracción desgajada del ejército burgués sino en sus propias fuerzas armadas revolucionarias. Esta forma de enfrentar el problema del poder tuvo en América latina un gran auge después del triunfo de la revolución cubana, aunque no es ese triunfo lo único que influye. En las discusiones y conceptualizaciones de los revolucionarios chilenos de los sesenta hay tres fenómenos que tienen una gran influencia: la revolución cubana como ejemplo de que era posible en nuestro continente llevar adelante una revolución proletaria, la revolución argelina como ejemplo de una lucha de liberación victoriosa contra un enemigo infinitamente más poderoso, la disputa chino-soviética que ponía de relieve el ejemplo de lucha de la revolución china como un proceso más complejo en el que aparecía más nítida la construcción de la fuerza militar de la revolución proletaria. Es cierto que parte de la nueva izquierda revolucionaria chilena y latinoamericana no vio de todo esto mucho más que una caricatura guerrillerista y foquista de la revolución
  • 34. 34 Miguel Enríquez. cubana. Los escritos de Regis Debray (impulsados por la debilidad teórica de los revolucionarios cubanos ya en franco proceso de derrota a manos del reformismo) ayudaron poderosamente a incentivar esta concepción foquista que, en lugar de discutir los objetivos programáticos y las concepciones políticas de la izquierda tradicional, consideraba suficiente impulsar un foco guerrillero, creyendo que en la medida que la guerrilla se consolidara, el reformismo se iba a transustanciar en un apoyo para la lucha revolucionaria. Así, en Perú, en Bolivia y en otros países del continente se formaron pequeñas organizaciones que emprendieron rápidamente la senda del monte si darse el trabajo previo de desarrollarse en el seno de las masas. En Chile, la discusión de Enríquez con las tentaciones foquistas fue constante. Incluso dentro del propio MIR no faltaban quienes consideraban que el defecto fundamental de la izquierda tradicional era tan sólo la falta de decisión en asumir la lucha armada y que, por tanto, subvaloraban las diferencias programáticas y estratégicas. Más de un grupo se fue del MIR en los sesenta porque consideraba que Enríquez y la dirección postergaban innecesariamente el inicio de la lucha armada. En otros países, sin embargo, surgieron organizaciones que, ya sea como producto de una reflexión previa, ya sea gracias a una notable capacidad de asimilar las experiencias de los primeros golpes represivos, intentaron establecer formas de lucha armada en el seno de la propia lucha de masas, asumiendo principalmente, por tanto, el carácter de acciones urbanas o semiurbanas. El conocimiento histórico y la experiencia contemporánea nutrió la concepción estratégica de Enríquez de manera tal que en 1965 presenta al Congreso Constituyente del MIR algo que era una absoluta novedad para un congreso de una organización política: una tesis político militar que explicitaba las concepciones estratégicas de la nueva organización y que se denominaba "La conquista del poder por la vía insurreccional". En síntesis, luego de discutir la tesis reformista de que Chile era un país tan excepcional en América latina que aquí, a diferencia del resto del continente, no se podía hacer lucha armada, Enríquez planteaba la necesidad de la violencia para la conquista del poder por el proletariado y mostraba los dos modelos históricos de esa lucha armada: el modelo insurreccional y el de la guerra prolongada. Sobre la base de ese análisis Enríquez caracterizaba la lucha revolucionaria en Chile como una guerra revolucionaria de carácter prolongado, que se desarrollaría como parte del proceso de construcción de una capacidad de lucha del proletariado y el pueblo en los diversos ámbitos de la lucha de clases, y que culminaría con una insurrección de todo el pueblo en la cual el ejército revolucionario tendría un papel central. Esta concepción básica se sostiene y desarrolla durante los siguientes nueve años de acción política de Enríquez. En ese desarrollo fueron surgiendo conceptos más precisos, como el de fuerza social revolucionaria, para caracterizar el agente y producto de la lucha revolucionaria; se fueron precisando las características concretas de diversas formas de acción armada de masas; se fue valorando de manera más precisa la utilización revolucionaria de los momentos de expansión de las libertades democráticas para avanzar a pasos agigantados en la construcción de la fuerza social revolucionaria; se precisó, y desarrolló, el rol del trabajo político revolucionario en el seno de las fuerzas armadas burguesas; etc. Más allá de estos desarrollos, cuya explicación requeriría introducirse en una discusión detallada, es importante precisar que la experiencia de la agudización de la lucha de clases durante el gobierno de Allende, permitió a Enríquez y la dirección del MIR recuperar y aplicar herramientas de análisis político vitales para una correcta apreciación del momento estratégico y de las tareas de la táctica. En los análisis e informes que Enríquez y la dirección del MIR hacen en 1971 y 1972, en lugar de recurrir a las etiquetas y a las identificaciones políticas obvias de los
  • 35. Miguel Enríquez. 35 protagonistas principales, se cobra conciencia de que esos protagonistas expresan fuerzas sociales cuya caracterización se va logrando en forma paulatina en la medida que se expresan en el terreno de la lucha de clases. Por ello se construye una metodología de análisis de esas expresiones de la lucha de clases que permita reconstruir sin distorsiones el proceso efectivo de las luchas sociales. Dicho en términos sencillos. Una visión marxista simplista partiría por reconocer la existencia de diversas clases sociales y, sobre esa "base", de fuerzas políticas que representan a esas clases. A lo más se podría considerar que algunas de esas fuerzas políticas expresan un cierto abanico policlasista, pero siempre representan fundamentalmente una de esas clases o sectores de clase mientras que los otros sectores representados son aliados, generalmente en posición subordinada. La oleada estructuralista –esencialmente reaccionaria y antidialéctica- del marxismo europeo de los sesenta fortaleció esos análisis dándoles una apariencia cientificista. Pero cuando Enríquez y la dirección del MIR tratan de entender lo que está ocurriendo entre 1970 y 1973, advierten que en la lucha de clases real los enfrentamientos sociales y políticos tienen una complejidad que escapa a los estrechos límites de los análisis estructuralistas. Lo que hay en presencia son fuerzas sociales vivas que se expresan en los diversos campos de la lucha de clases (económico, político, ideológico) y que recubren, todas, a una diversidad de sectores de clase. Dicho de otro modo, la sociedad no está de buenas a primeras fragmentada entre los de arriba y los de abajo. Por ejemplo, la candidatura de Alessandri en 1970 expresaba a algunos sectores populares del mismo modo que la candidatura de Allende expresaba a algunos sectores burgueses. Es tarea precisamente de los revolucionarios el conducir la lucha de clases del proletariado y el pueblo de modo que la polarización social adquiera el carácter de una polarización clasista, que las luchas sociales y políticas aparezcan como una lucha de clases plenamente desarrollada. En los periodos de desarrollo lento de la historia, en que las fuerzas sociales evolucionan pausadamente, es posible caracterizarlas a partir de sus expresiones políticas. Por ejemplo, todavía a fines de los sesenta era posible entender las luchas políticas a partir de los enfrentamientos entre tres bandos: la derecha, la democracia cristiana y la unidad popular. Pero cuando la lucha de clases se agudiza, clases y representaciones son atravesadas por transformaciones tales que las etiquetas establecidas ya dicen poco y surgen procesos sociales que parecen carecer de explicación. Por ejemplo, si se supone que los enfrentamientos políticos entre la UP y sus adversarios expresan los enfrentamientos entre el pueblo y las clases dominantes, entonces hay poco espacio para comprender los enfrentamientos entre la UP y el movimiento campesino (reprimido ya desde febrero de 1971), o la conducta reaccionaria y pro golpista de los obreros del cobre (teóricamente favorecidos con la única medida transformadora de la UP que ha sobrevivido por más de 30 años: la nacionalización del cobre), u otros fenómenos del mismo tipo. De allí que los análisis políticos realizados por Enríquez y la dirección del MIR sean enormemente cuidadosos en la caracterización de las fuerzas sociales que se enfrentan, y que incluso busquen muy conscientemente denominarlas de la manera más teórica posible (el jarpismo, el freísmo, el allendismo) de manera de no inducir con la designación a errores respecto a su real carácter. Ese mismo análisis, al caracterizar acertadamente las posiciones de las fuerzas sociales en presencia y al detectar el surgimiento del núcleo de una fuerza social revolucionaria, recupera la conceptualización leninista de la periodización histórica (los periodos de desarrollo rápido y los periodos de desarrollo lento de la lucha de clases) y al
  • 36. 36 Miguel Enríquez. aplicarla a la evolución de la situación nacional la caracteriza como una situación prerrevolucionaria, deduciendo de ello las tareas tácticas apropiadas. El hilo conductor de estas tareas en la situación prerrevolucionaria es, naturalmente, la estrategia. Se concibe el desenlace de la situación prerrevolucionaria como un enfrentamiento, promovido por la reacción, en el cual es prácticamente imposible que el pueblo pueda salir victorioso; por lo mismo el enfrentamiento debe ser conducido de manera tal de asegurar que pese a la derrota se puede continuar la lucha bajo la forma de una guerra revolucionaria prolongada. Se tenía esperanzas que los altos grados de conciencia y organización logrados por el pueblo chileno durante el gobierno de Allende iban a permitir una resistencia masiva al golpe de estado, con formas semi-insurrecionales de lucha (desde 1971 se desarrolla, por ejemplo, el concepto de "masa armada") y que ello podría hacer posible la subsistencia de áreas o localidades como zonas liberadas bajo el poder popular. Si el nivel alcanzado de desarrollo de la fuerza social revolucionaria hacía posible este desenlace, el enfrentamiento al golpe se continuaría de inmediato como guerra revolucionaria. Sabemos que ello no fue así, que el golpe de Estado se produjo cuando ya se había iniciado el reflujo y la resistencia al mismo no tuvo el carácter previsto. Aunque esto ponía las cosas en plazos más largos Enríquez no cae en la tentación foquista o militarista, sino que sigue considerando que el inicio de la guerra revolucionaria sólo es posible cuando las luchas sociales han generado la emergencia de una, aunque sea incipiente, fuerza social revolucionaria que se expresa en los diversos terrenos de la lucha de clases y, como consecuencia de esa expresión, no como consecuencia de un mero ejercicio de la voluntad de los revolucionarios, también en el plano de la lucha militar. Ello no excluye que la preservación de las condiciones de construcción de la fuerza social social revolucionaria (sea en condiciones de democracia o de dictadura) implique tanto la defensa armada de los cuadros revolucionarios cuanto la defensa armada de las acciones de propaganda y agitación, pero se trata en ello de acciones armadas que no tienen objetivos militares. Por eso, Enríquez sigue después del golpe sosteniendo que la estrategia del MIR está dirigida a construir una fuerza social revolucionaria capaz de iniciar una guerra revolucionaria y, a partir de esta guerra, construir el ejército revolucionario del pueblo capaz de derrocar a la dictadura militar, conquistar el poder para los trabajadores e instaurar un gobierno revolucionario de obreros y campesinos que complete las tareas de la revolución proletaria. Para el logro de ese objetivo la mantención y preservación en Chile de los cuadros revolucionarios era una herramienta esencial. En el curso del año 1974, en la medida que el cerco dictatorial hacía más difícil la relación del MIR con las masas, Enríquez considera necesario preparar las condiciones para el desarrollo de la propaganda armada, pero poniendo énfasis en que ello ni implicaba el inicio de la guerra revolucionaria. De esta manera, incluso en los momentos de derrota, sigue sosteniendo la conceptualización estratégica de una guerra revolucionaria que no es el fruto de la acción de un partido sino una forma más de expresión de una fuerza social revolucionaria. EL ÚLTIMO DIA DE MIGUEL Miguel vivía en una casa con vista a la esperanza. Era un compañero del curso de la aurora. Casi todos repetimos menos él
  • 37. Miguel Enríquez. 37 que se fue a estudiar la primavera allá donde sólo llegan los valientes. Aquellos que recibieron en silencio la tortura. Aquellos que callaron para que otros vivieran. Miguel vivía en una casa con vista a la esperanza. Ahora, cuando ya se ha marchado, nosotros debemos habitarla. José María Memet Texto sobre los últimos momentos que terminaron con la caída en combate de Miguel Enríquez el día 5 de Octubre de 1974, escrito por Manuel Cabieses, director de la Revista Punto Final. Su eterno chaquetón marinero y su risa estruendosa, que contagiaba alegría, es lo primero que recuerdo de Miguel Enríquez. El optimismo asomaba a sus ojos, a sus gestos, comunicando esa incansable vitalidad que le animaba. Miguel reía con todo el cuerpo, se agitaba y el torrente reventaba con una explosión de alegría. Después descubrí que también era la forma de reir de su padre, don Edgardo. Miguel era un dinamo, veloz de pensamiento y palabra. Sus frases se precipitaban en ráfagas. Temible en la polémica, a veces era también -para mi gusto- demasiado duro en la discusión con los compañeros. Abrumaba con argumentos, citaba la historia revolucionaria mundial, especialmente la revolución bolchevique; conocía bien a Lenin (el Pelao, como le llamaba con familiaridad), a Trotsky y Rosa Luxemburgo, se paseaba por la revolución china, conocía en detalle la revolución cubana y sabía mucho de historia de Chile. Por supuesto era carrerino, admiraba a Manuel Rodríguez y se refería con mala voluntad al "guatón O'Higgins". Dedicaba especial atención al estudio y le gustaba discutir con gente de pensamiento diferente al suyo. Matarlo no fue fácil para la DINA. Los sicarios de la dictadura tuvieron que extremar sus torturas con los detenidos que habían contactado a Miguel o a sus enlaces desde que el líder del MIR pasó a la clandestinidad. La crueldad del capitán Miguel Krassnoff Marchenko, jefe de la Agrupación Caupolicán de la Brigada de Inteligencia Metropolitana de la DINA, y de su principal verdugo, Osvaldo Romo, sin embargo, no tenía límites. El Informe Rettig señala: "La primera prioridad de la acción represiva de la DINA durante el año 1974 fue la desarticulación del MIR. Esta continuó siendo una prioridad durante 1975. Durante estos dos años se produce el mayor número de víctimas fatales atribuibles a este organismo". Creada por decreto en junio de 1974, la DINA venía operando desde noviembre de 1973, en dependencia directa de Pinochet. Quinientos oficiales de las FF.AA. y Carabineros dieron origen a esa estructura secreta que más tarde contaría a miles de funcionarios, asesores e informantes a sueldo. Matar al secretario general del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, un médico de 30 años que había burlado numerosas trampas y emboscadas, se convirtió en una obsesión para la DINA. Destinó para ello a la Agrupación Caupolicán, mientras la Agrupación Purén se dedicaba a perseguir al resto de la Izquierda. La DINA consiguió datos para localizar el sector de Santiago donde Miguel vivía clandestino. Era en la calle Santa Fe 725, entre Chiloé y San Francisco, en la comuna de San Miguel. Una casa con apariencias de nada con dos portones metálicos que todavía conservan más de treinta impactos de balas. El 5 de octubre de 1974 se libró allí un combate desigual, como el de La Moneda y otros durante 17 años en que hombres y mujeres de la Izquierda chilena dieron lecciones de honor y valentía en combate.
  • 38. 38 Miguel Enríquez. Miguel era uno de los dirigentes chilenos más prometedores. Tenía rasgos indudables de genialidad política. En él "despuntaba un jefe de revolución", como dijo Armando Hart a nombre del Partido Comunista de Cuba en el solemne homenaje que se tributó en La Habana al revolucionario chileno. Los dirigentes cubanos no derrochan ese calificativo porque conocen su significado. Por eso el nombre de Miguel Enríquez lo llevan muchos comités de defensa de la revolución(CDR) y un hospital clínico quirúrgico. LA CACERIA DEL MIR La precaria clandestinidad de Miguel, soportó poco más de un año. Había lanzado la desafiante consigna "el MIR no se asila", y quiso dar el ejemplo permaneciendo en Chile para organizar un movimiento de resistencia que concebía amplio y unitario. Explicó: "Nos quedamos en Chile para reorganizar el movimiento de masas, buscando la unidad de toda la Izquierda y de todos los sectores dispuestos a combatir a la dictadura gorila, preparando una larga guerra revolucionaria a través de la cual la dictadura será derribada, para luego conquistar el poder para los trabajadores e instaurar un gobierno de obreros y campesinos". Desoyó los consejos de muchos camaradas y amigos que le pedían salir del país. Miguel era del tipo de líderes que guían con el ejemplo. No subvaloraba, sin embargo, las tareas de apoyo en el exterior. Encomendó organizarlas a dos miembros de la comisión política, su hermano Edgardo -ingeniero de 34años, detenido en Buenos Aires en abril de 1976 y desaparecido desde Villa Grimaldi- y René Valenzuela Bejas, hoy preso en España. La persecución al MIR fue motivo de disputa entre la DINA y el Servicio de Inteligencia de la Fuerza Aérea (SIFA), que dirigía el comandante Edgar Ceballos Jones ("Comandante Cabeza"). El SIFA llegó a tener numerosos prisioneros en su cuartel general en la Academia de Guerra Aérea (AGA). Mediante el método de hacer desaparecer a los prisioneros y una brutalidad extrema en la tortura, la DINA consiguió finalmente desplazar al SIFA. El terrorismo de la DINA se hizo sentir con fuerza a partir de abril de 1974. El recinto secreto de Londres 38, un ex local del PS, se convirtió en centro de torturas y en primera estación del vía crucis de muchos detenidos hacia la muerte y desaparición en Colonia Dignidad, como ocurrió con Álvaro Vallejos Villagrán (el "Loro Matías"), estudiante de Medicina de 25 años, uno de los primeros en ser ejecutados en la colonia alemana de Paul Schäffer. La comisión política del MIR, sin embargo, se mantenía más o menos intacta a comienzos del 74. La pérdida más importante había sido la de Bautista Van Schouwen Vasey, en diciembre de 1973, capturado por una delación en el convento de los Capuchinos de Santiago, donde se ocultaba. Van Schouwen, de 30 años, médico, era uno de los fundadores del MIR e íntimo amigo de Miguel Enríquez, con cuya hermana, Inés, estuvo casado. A partir de julio del 74, la DINA -ahora en posesión de abundante información y con la colaboración de delatores- aumentó la intensidad de sus golpes. Cayeron detenidos y desaparecieron decenas de miristas como Bárbara Uribe y Edwin Van Yurick, su esposo; el periodista Máximo Gedda, Martín Elgueta, Alfonso Chanfreau, María Angélica Andreoli, Muriel Dockendorff, etc. Muchos fueron atrapados en "puntos de contacto" que entregaban los torturados. Otros cayeron en "ratoneras" montadas en casas de militantes detenidos. Muchos fueron reconocidos en las calles por delatores que salían a "porotear" con los agentes de la DINA. La represión aumentó y en septiembre del 74 la situación se hizo trágica. Casi todos los presos del MIR eran salvajemente torturados y desaparecían para siempre, como el arquitecto Francisco Aedo Carrasco, de 63 años, liberado desde Chacabuco y arrestado de nuevo el 7 de septiembre, los hermanos Carlos y Aldo Pérez Vargas (cuyos otros tres hermanos, Iván, Mireya y Dagoberto, este último miembro de la comisión política del MIR, morirían en 1975 y 1976), Carlos Gajardo, Vicente Palomino,
  • 39. Miguel Enríquez. 39 Manuel Villalobos, etc. Delatores como Marcia Merino ("La Flaca Alejandra") asesoraban los interrogatorios, señalando a los torturadores lo que debían preguntar, clasificando la información, participando en los allanamientos o en el "poroteo". La situación alcanzó su punto álgido a fines de ese mes y comienzos de octubre con la detención de los dirigentes Sergio Pérez Molina y Lumi Videla Moya (cuyo cadáver terriblemente torturado por Osvaldo Romo lanzaron al interior de la embajada de Italia el 3 de noviembre), María Cristina López Stewart, el sacerdote Antonio Llidó, los hermanos Jorge y Juan Andrónico Antequera, Amelia Bruhn, y una larga lista de mártires. La DINA obtuvo nuevas pistas para llegar a Miguel Enríquez: el barrio donde vivía, una descripción de su aspecto físico y de su pareja (Carmen Castillo Echeverría, que hacía de enlace en algunos contactos y que estaba embarazada), una Renoleta roja que usaba Miguel (la reconocieron durante un enfrentamiento a tiros en el sector del Estadio Nacional), etc. LA CASA DE SANTA FE Desde diciembre de 1973, Miguel vivía clandestino en Santa Fe 725. Un barrio tranquilo, de pequeña burguesía pobre y de obreros, casi todos propietarios de sus viviendas. La mayoría -como la que ocupaba Miguel- son casas de un piso con patio y parrón. Los vecinos se conocen por años. Entonces la mayoría eran de Izquierda, comunistas y socialistas. Frente a la casa de Miguel vivía un viejo obrero comunista, Leyton, "cicerone" del Museo Recabarren. La casa de Miguel estaba entre la de un obrero cesante y la de un periodista, Rolando Carrasco, comunista, preso en Chacabuco. Allí vivían la mujer de Carrasco, Anita Klöpping (como actriz de teatro y radio más conocida como Anita Mirlo) y sus hijos, Rolando, de 16, y Valentina, de 11 años. Miguel y su compañera, Carmen Castillo, llegaron a vivir en esa casa a fines del 73, después de la caída de Van Schouwen. Inicialmente los acompañaba otro dirigente del partido, Humberto (Tito) Sotomayor, y su esposa. Ocasionalmente iban a pasar unos días con ellos las pequeñas hijas de ambos, Javiera, hija de Miguel (con Alejandra Pizarro), y Camila, hija de Carmen (y de Andrés Pascal Allende, también miembro de la comisión política del MIR, que a su muerte reemplazaría a Miguel en la secretaría general del MIR). El otro hijo de Miguel, Marco Antonio (con la periodista Manuela Gumucio), estaba en Francia y apenas tenía un año cuando mataron al líder del MIR. Una ciudadana británica compró con fondos del MIR la casa de Santa Fe a un dueño de camiones, padre de unas mellizas, a quien en el barrio todos miraban con sospecha porque era opositor al gobierno de la Unidad Popular y porque vendía mercaderías que escaseaban en el mercado. EL ALIENTO DE LA BESTIA Miguel, Carmen, Sotomayor y su mujer no lo sabían pero eran objeto de observación en el barrio. Se siente curiosidad por los nuevos vecinos. Se preguntan quiénes son, de dónde vienen, qué hacen, etc. Los jóvenes que viven en Santa Fe 725, parecen gente de desahogada situación económica, se muestran afables y saludan con cortesía pero sin intentar mayores relaciones. Todos observan...y comentan. Al dueño del boliche de la esquina le llama la atención que los nuevos propietarios de la casa de Santa Fe 725 dispongan de más dinero que lo común en el vecindario. Compran mayor cantidad y artículos de más calidad. Para el almacenero es un buen negocio pero comunica sus observaciones y el rumor circula...
  • 40. 40 Miguel Enríquez. Miguel y Carmen, Sotomayor y su mujer, entretanto, hacen una vida normal y buscan establecer una relación discreta con los vecinos. Se dan cuenta que en ese barrio hay que trabar amistad con la gente. Miguel y Carmen ayudan al vecino cesante. Se enteran que Anita tiene a su marido preso en Chacabuco y que trabaja como costurera para sostener el hogar. Carmen le ayuda mandándole hacer ropa para Javiera y Camila, luego para ella o para una amiga que inventa. Un día el joven Rolando Carrasco (hoy arquitecto, casado, dos hijos) está duchándose, la llama se apaga pero el gas sigue fluyendo, Rolo cae desmayado, como de costumbre ha cerrado con llave la puerta del baño. Anita lo siente caer, intenta abrir la puerta, no puede y corre a la casa de Miguel a pedir ayuda. Humberto Sotomayor acude, echa abajo la puerta, reanima al joven y le da instrucciones a Anita para seguir atendiéndolo. Así ella se entera que es médico. Desde ese día siente por sus vecinos del 725 una enorme gratitud y cariño. Ya no le importa la cortés pero firme discreción con que ellos defienden su privacidad. MORIR EN OCTUBRE Amanece el 5 de octubre de 1974. La DINA está sobre una pista segura para llegar a Miguel. Otras le habían fallado. Por ejemplo, detecta que Javiera, de 5 años, hija de Miguel, vive con su tía, Ana Pizarro, y sus tres hijos. Supone –con razón- que por esa vía existe un vínculo con Miguel. La DINA pierde la paciencia y amenaza de muerte a Ana Pizarro y sus hijos, que se asilan en la embajada de Francia. Pero antes Miguel manda a buscar a su hija. En una carta le dice a su ex cuñada que quiere tener a Javiera por un tiempo porque está seguro que va a morir. La DINA ya sabe que Miguel vive en la zona sur de Santiago, en un cuadrante enmarcado por Santa Rosa, Gran Avenida, Departamental y Callejón Lo Ovalle. Los esbirros de Krasnoff, capitaneados por Osvaldo Romo que olisquea sangre, "peinan" esa área. Llevan algunos de los presos torturados para que reconozcan calles, ruidos, olores. Pasan algunos días en esa tarea de rastrear las huellas todavía invisibles de Miguel. Buscan una Renoleta roja y una joven señora embarazada. Van en tres vehículos y llevan armas largas por si acaso. Se detienen a preguntar en almacenes y talleres, interrogan a niños y mujeres, carteros, revisores de medidores de luz y agua, recogedores de basura, etc. Está clareando y en la casa de Santa Fe 725, todos duermen: Miguel, Carmen, Humberto Sotomayor y José Bordas Paz (31años, encargado de la Fuerza Central, rama armada del MIR). El grupo conversó hasta tarde. Quedaron de acuerdo en que al día siguiente, 5 de octubre, Carmen buscará una casa de emergencia. El instinto les decía que la seguridad del escondite se había resquebrajado, sobre todo después del enfrentamiento a tiros en la Avenida Grecia. Miguel había hecho algunas reuniones en la casa con compañeros que presumiblemente ahora estaban presos. Aunque se habían observado las reglas de la clandestinidad, no se podía descartar que alguno se hubiese dado cuenta del barrio y la calle donde los habían llevado a ciegas. Se iban también a cumplir diez meses viviendo en la misma casa y las normas de clandestinidad prohibían una permanencia tan larga en un mismo lugar. Dos semanas antes, Miguel arregló el asilo en la embajada de Italia de las pequeñas Javiera y Camila, que entraron en la misión diplomática en la cajuela del automóvil del encargado de negocios. Por último, Miguel había aceptado reducir el ritmo de su trabajo y replegarse aun lugar fuera de Santiago. Una amiga de Carmen, Cecilia Jarpa, se haría cargo de comprar una parcela en Macul. Pero Carmen la llamó el día anterior para entregarle el dinero y el tono y forma de sus respuestas, hicieron a Miguel deducir que Cecilia Jarpa ya estaba en manos de la DINA. Estaba claro que el cerco se estrechaba.
  • 41. Miguel Enríquez. 41 En la mañana del 5 de octubre Carmen Castillo salió a buscar una casa para mudarse ese mismo día. Miguel, Sotomayor y José Bordas también salieron de Santa Fe 725. Acordaron volver a encontrarse en la casa a las tres de la tarde. Sin embargo, Carmen volvió cerca de la una. Encontró a Miguel y a los otros dos compañeros quemando papeles, con las armas a la mano y en estado de enorme tensión. Habían detectado tres autos sospechosos que rondaban el barrio y que habían pasado ya dos veces, lentamente, observando la casa. Están seguros que es la DINA y que deben estar tendiendo el cerco. Rápidamente terminaron de recoger en dos bolsos lo más importante. Cuando Miguel y Carmen salían al patio donde estaba la Renoleta roja, se produjo el primer ataque de la DINA. Ellos se replegaron al interior de la casa y comenzaron a responder el fuego junto con Sotomayor y Bordas. El primer cerco no fue muy efectivo. No habían llegado aún suficientes refuerzos. En los primeros momentos Humberto Sotomayor y José Bordas lograron escapar. A uno lo vio Anita, la vecina, saltar al patio de su casa y de ahí a la calle San Francisco; el otro huyó en dirección a Varas Mena, una calle paralela al sur de Santa Fe. (Sotomayor se asiló después en la embajada de Italia y José Bordas fue emboscado por el SIFA el 5 de diciembre. Cayó herido y murió dos días después en el hospital de la FACH, donde fue torturado). Carmen Castillo fue herida en el interior de la casa. A ratos perdía la conciencia mientras proseguía el tiroteo sostenido por Miguel. Recuerda haberlo oído gritar: "Hay una mujer embarazada, respeten su vida". El Informe Rettig dice: "La casa donde se ocultaba Miguel Enríquez, fue rodeada por un nutrido contingente de agentes de seguridad, el que incluía una tanqueta y un helicóptero, quienes comenzaron a disparar. Entre los ocupantes del inmueble se encontraba una mujer embarazada que resultó herida. Miguel Enríquez cayó en el enfrentamiento recibiendo, según el protocolo de autopsia, diez impactos de bala que le causaron la muerte". Anita, la vecina de Miguel, no sabe cuánto duró el tiroteo; tampoco su hijo, Rolo. Pero les pareció eterno. En su casa estaba otro muchacho, compañero de Rolo, ambos se encontraban en el patio cuando se inició el asalto a la casa vecina. Se agazaparon y vieron saltar el muro al mirista que huyó hacia la calle San Francisco. Anita y la niña, Valentina, permanecieron tiradas en el piso de la casa. Recuerdan el ruido ensordecedor de los disparos, el helicóptero sobrevolando, los altavoces de Carabineros ordenando al vecindario permanecer en sus casas. Cuando cesaron los tiros vieron en la calle Santa Fe a muchos civiles armados, carabineros, soldados, la tanqueta y muchos vehículos. Más tarde cuando sacaban a Carmen Castillo herida (creyeron que iba muerta) y luego el cadáver de Miguel Enríquez. Miguel no se rindió. Una de las diez balas le perforó el cráneo. Su cuerpo lo encontraron en el patio donde se había parapetado para disparar, mientras intentaba saltar a la casa trasera. La noticia de la muerte de Miguel, que se divulgó esa noche, causó un impacto doloroso en el pueblo. Saber que Miguel estaba en la clandestinidad, intentando reorganizar las fuerzas, fortalecía muchas esperanzas. La DINA lo celebró mofándose de los presos en el recinto de José Domingo Cañas, donde había trasladado su infierno de torturas. La casa de la calle Santa Fe 725 la ocupó la DINA durante dos meses. Algunos vecinos dicen que allí se hacían fiestas y que los oficiales se emborrachaban y gritaban como locos. Más tarde vivió un microbusero, pariente de un agente de la DINA, y luego volvió el antiguo propietario, el camionero. Cada 5 de octubre, desde 1990, sus moradores se refugian en el interior de la casa cuando un grupo de familiares y ex miristas realizan en la calle un acto recordatorio,
  • 42. 42 Miguel Enríquez. encienden velas, se acercan a mirar el patio interior y tocan con emocionada reverencia las perforaciones de balas en los portones de la casa donde Miguel vivió su último día. EL COMBATE EN QUE MURIO MIGUEL ENRIQUEZ (Relatado a Gabriel Garcìa Márquez por Carmen Castillo) Publicado en Alternativa, N° 28, Bogotá, Abril de 1975. Teníamos todo listo para cambiarnos de casa el lunes siguiente hacia un lugar más seguro, cuando los agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) nos cayeron por sorpresa y mataron a Miguel. Aunque parezca extraño, ése fue el único sobresalto doméstico que tuvimos en tantos meses de clandestinidad después del golpe, pues Miguel había descubierto que no hay mejor escondite que la vida cotidiana, de modo que llevábamos una existencia normal, consagrada al intenso trabajo político que nos había encomendado el partido. Era una casa grande, con una sala, dos dormitorios, un cuarto arreglado como estudio y un pequeño patio con un cuartito al fondo donde guardábamos las armas. El barrio era muy agradable, una mezcla entre obreros especializados y burguesía media, muy simpáticos y amables y nadie hubiera podido imaginarse que Miguel era en aquel momento el hombre más buscado por la dictadura de Chile. No podían imaginárselo, precisamente porque nunca nos escondimos. Al principio, cuando llegamos, habíamos explicado a los vecinos que Miguel trabajaba en casa porque estaba enfermo de los riñones. Yo salía todos los días a la hora en que todas las amas de casa hacen las compras y entonces aprovechaba para hacer los contactos y recoger el material de información que nos llegaba de todos los niveles del partido. Durante varios meses vivieron con nosotros las dos niñas de Miguel, que se llamaban Jimena y Camila; y a quienes habíamos enseñado a tratarnos de un modo en que nunca supieran quiénes éramos en la realidad. Por fortuna pocos días antes de la muerte de Miguel, habíamos tomado la precaución de asilarlas en una embajada para que salieran del país. Entonces yo estaba encinta de seis meses y eso fue un detalle más de naturalidad, porque no es fácil sospechar que una mujer embarazada esté haciendo un trabajo político tan intenso y arriesgado. Lo único que Miguel hizo fue afeitarse el bigote, rizarse el pelo y llevar unos lentes de vidrio naturales cuando salía a la calle. Manejaba él mismo un Fiat 124 blanco pero su licencia de conductor era falsa y figuraba con un nombre supuesto. El problema era que ambos teníamos la obligación de andar armados. En cierta ocasión de los últimos meses, cuando la persecución se había vuelto más dura, Miguel y yo nos encontramos de pronto en pleno centro de Santiago con una barrera militar que filtraba a los transeúntes. La documentación que llevábamos hubiera pasado, pero las armas no. Nos preparamos porque entonces sólo había dos caminos, o lográbamos pasar o nos abríamos paso a tiros; no había otro remedio. De pronto, por instinto, ambos tuvimos la misma reacción, le hicimos un gesto amable a los milicos, los saludamos como amigos, como sus partidarios, y así pasamos sin ser molestados a través de cinco automóviles y no sé cuántas furgonetas de pacos con ametralladoras que respondían a nuestros saludos. Cuando nos quedamos sin las niñas, el partido había resuelto que Miguel se sumergiera cada vez más, que no asumiera ninguna otra tarea de choque.
  • 43. Miguel Enríquez. 43 Andrés Pascal, que ahora ha reemplazado a Miguel en la secretaría general del partido, sería el encargado de las tareas de choque para que Miguel se dedicara por completo a analizar informes y redactar documentos que eran necesarios. Es decir: su tarea principal era pensar, hacer las reflexiones del partido. Estudiaba profundamente la crítica económica mundial, la historia de América Latina, la situación real de Chile en el mundo. A veces permanecía tardes enteras absorto en la lectura de la Enciclopedia Británica o gateando en el suelo sobre un enorme mapa del mundo. Mientras tanto yo recogía en la calle materiales que nos enviaban los militantes con los informes de la base. Cuando regresaba con esos papeles era el momento de mayor tensión del día, porque uno abría aquellos maletines y ahí venía la realidad plasmada en papeles, venían las discusiones políticas de fondo, el pensamiento de la base. Es raro, pero Miguel no hablaba nunca de la muerte, a pesar de que se sabía acechado por ella. Tenía un gran amor a la vida y sabía, como médico, que la buena salud y el estado físico eran fundamentales en la lucha revolucionaria. Por eso hacía todas las mañanas una hora completa de gimnasia, me obligaba a mi a hacerlo con él, después tomábamos un desayuno abundante. Le gustaba comer bien, sabía de buenos vinos y siempre tenía un rato libre para oír música en el tocadiscos destartalado. Le gustaba la música popular de América Latina, le gustaban los tangos y algunas cosas de Wagner, aunque en realidad sólo podía oír lo que teníamos, que era muy poco. Los amigos que entonces nos visitaban, comían con nosotros y a veces se quedaban a dormir, pero eran siempre hombres de la comisión política del partido y las conversaciones eran de trabajo político. De pronto, sin ningún anuncio, Miguel me habló una noche de la muerte, quince días antes de que lo mataran. Es curioso, porque yo misma no sabía qué pensaba. Aquella noche supe que Miguel no le temía a la muerte, pero estaba decidido a no salir a buscarla: estaba contra los sacrificios inútiles. Es bueno que esto quede muy claro: Miguel Enríquez no quería morirse como se murió a los treinta años, quería luchar para ganar, no para perder, sabía lo que quería hacer, lo que quería realizar al final y estaba convencido de que su tarea era mucho más importante después del triunfo. Tenía conciencia de ser un dirigente de izquierda con capacidad intelectual, y todos éramos conscientes de eso. Y por eso sentía que su deber era estar vivo. El combate en que mataron a Miguel fue el Sábado 5 de Octubre de 1974. Desde hacía varias semanas sabíamos que algo había pasado, algo que no veíamos con claridad, pero que nos obligaba a cambiar de casa inmediatamente. Los golpes certeros que la dictadura estaba asestando a nuestra militancia demostraban que tenían pistas, que nos habían agarrado hilos muy seguros; tal vez que alguien había hablado. En vista de eso, yo ubiqué una casita chiquita de dos piezas, pero con una parcela que la hacía menos sospechosa, con muchos árboles frutales, con gallinas, escondida en una zona muy calmada donde hubiéramos podido vivir mucho tiempo sin ser descubiertos. Sin embargo, una serie de contratiempos imprevistos nos hicieron perder un tiempo precioso. La persona que debía comprar la casa a nombre nuestro la ubiqué yo a través de un enlace que cayó; el jueves 3. El viernes no pude encontrar nada bueno.
  • 44. 44 Miguel Enríquez. El sábado salí otra vez y dejé a Miguel trabajando en casa con otros compañeros del partido. No encontré nada en la mañana, y de regreso me detuve en la tienda de la equina a comprar cosas de comer. A la una, cuando entraba a la casa cargada de paquetes, encontré a Miguel con la camisa celeste, chaleco beige y los lentes que sólo usaba para salir a la calle. «Tenemos que irnos enseguida», me dijo, con calma pero con firmeza. Y me explicó que habían pasado frente a la casa, muy despacio, dos automóviles que sin duda eran de la DINA. Nuestras sospechas de que el escondite había sido descubierto empezaban a confirmarse y no podíamos perder un segundo. Todo estaba listo para escapar, el automóvil encendido en el garaje con todas nuestras cosas dentro, salvo dos maletines de papeles que seguían en el dormitorio. En la casa estaban dos compañeros más: Humberto Sotomayor y el Coño Molina (asesinado pocos días después en las calles de Santiago por la policía). Nos dirigíamos al garaje, cuando uno de ellos se asomó por a la ventana y gritó: «Ahí vienen de nuevo». Sólo entonces nos dimos cuenta de que se nos venían encima, tanto que apenas si tuvimos tiempo de tomar nuestras armas, cuando una ráfaga de metralleta barrió el frente de la sala. Miguel, con la Naca que tuvo siempre al lado de la cama, respondió al fuego desde una ventana de la sala. Los otros dos disparaba desde posiciones móviles. Yo disparaba desde el cuarto, con una metralleta Scorpio, muy chiquita. Mi formación era teórica, de modo que el propio ruido de mi arma me produjo una sorpresa muy grande, y disparaba hacia la calle sin ver a nadie, como si estuviéramos peleando contra un enemigo feroz pero invisible. De pronto, como a los diez minutos de fuego intenso, el tiroteo cesó, y Miguel me hizo una seña urgente desde la puerta para que escapáramos por el patio. Yo agarré entonces uno de los maletines, el que tenía los documentos recibidos el día anterior y que yo estaba obligada a proteger, y en ese momento sentí una explosión y un golpe de muerte y sentí el brazo derecho desgarrado y lo vi colgando sin sentirlo moviéndose solo y bañado en sangre. Una granada lanzada desde la calle había estallado en la sala y sus esquirlas me destrozaron el brazo y me hirieron por todo el cuerpo, pero en el instante de caer al suelo yo no sentía dolor ni miedo sino la sensación nítida de que ya estaba muerta. Molina pasó junto a mí, siempre disparando hacia la puerta de la calle, y me dijo: «Te tocaron», o algo así. Traté de incorporarme, sin lograrlo y entonces vi a Miguel tirado en el suelo del pasadizo que separaba la casa del garaje, y estaba de espaldas, con la ametralladora en la mano y una mancha de sangre en los pómulos, en ambos lados, pero más en el izquierdo. Tenía los ojos vivos, me miraba todo el tiempo y respiraba con dificultad. Verlo en aquel estado fue algo tan terrible para mí que perdí; el conocimiento. En aquella laguna me fue imposible saber qué sucedió con Molina y Sotomayor. Pero cuando recobré el conocimiento tuve bastante lucidez para darme cuenta de inmediato que las únicas personas que quedaban dentro de la casa éramos Miguel y yo. No conseguía levantarme, pero lo vi parapetado en un muro del garaje, todavía disparando hacia la calle con mucha serenidad.
  • 45. Miguel Enríquez. 45 El último recuerdo que tengo de él, antes de perder la consciencia por segunda vez, es el de su rostro inclinado sobre mí, como en cuclillas, diciéndome algo que no pude entender. No sé cuánto tiempo había transcurrido cuando volví a despertar, pero el propio gobierno fascista ha dicho que el combate con Miguel duró casi dos horas. Lo primero que me sorprendió fue el silencio absoluto de la casa vacía. No me dolía nada y aunque no podía incorporarme tenía la rara certidumbre de que no iba a morir. Tanto, que cuando los dos primeros policías echaron abajo la puerta de la calle y entraron corriendo en la casa silenciosa sentí una mezcla de terror y de alivio y me dije: «Mierda, me van a sacar de aquí, y a lo mejor sigo viva», y entonces uno de ellos se me tiró encima y me plantó un puñetazo en la cara y me rompió un diente y me gritó: «Tú eres la Jimena, concha de tu madre, que hacías aquí metida». Pero el otro le ordenó que me dejara quieta. «Esta mujer está embarazada -le gritó- Sáquenla de aquí.» Me acuerdo que entonces me arrastraron hasta la calle, dando órdenes contradictorias de que trajeran una ambulancia, de que no, de que sí la traigan. Había una muchedumbre en los extremos de la calle, había muchos automóviles de la policía, muchos ruidos de sirenas y seguían disparando hacia la casa, lo que me hizo pensar que Miguel estaba vivo y seguía resistiendo. Cuando por fin me subieron a una ambulancia, sentía una prisa irracional de que llegaran pronto a alguna parte. Sin embargo, los dos policías que se subieron conmigo no lograban ponerse de acuerdo sobre mi destino: uno quería llevarme a la cárcel, el otro al hospital. Este último se impuso, y la visión de los médicos y las enfermeras fue para mí como un nuevo soplo de vida: mi única preocupación desde entonces fue conseguir que alguien sacara la noticia de que yo estaba viva, pues teníamos la experiencia de otros compañeros a quienes los militares los declararon muertos mucho antes de que se les murieran en las salas de tortura. De modo que en la primera fracción de segundo en que me quedé sola con una enfermera que me estaba haciendo una transfusión de sangre, le dije que rápidamente: «Avísele a mi tío Jaime Castillo», y le di el número del teléfono. Ella lo hizo, y con esa llamada me salvó la vida. La noticia desencadenó en el mundo entero un movimiento de solidaridad cuya presión terminó por vencer a la Junta Militar. Sin embargo, en aquellos largos días del hospital yo no sabía que tantos amigos conocidos se ocupaban de mi suerte. Al cabo de incontables horas de interrogatorios, de disputas entre los esbirros que trataban de sacarme informaciones por la fuerza y los médicos que cuidaban de mi salud; después de una operación difícil para tratar de rehabilitarme el brazo que todavía tengo inútil; después de la noticia terrible de la muerte de Miguel que me comunicaron en el hospital y la ansiedad por la suerte de su hijo que empezaba a moverse en mi vientre, después de tantas noches de soledad y horror, vino un coronel que me hizo firmar muchos papeles, me llevó al aeropuerto temblando de furia, y me subió en un avión sin decir siquiera para dónde iba. Ya en pleno vuelo me dijo alguien que veníamos para acá, para Londres. CIUDADANIA Y REVOLUCIÓN
  • 46. 46 Miguel Enríquez. José Steinsleger En el agitado trajinar de las luchas independentistas de América Latina, tres períodos históricos adquieren singular relevancia política: el que va de la emancipación al fin de la Gran Colombia (1810-30); el de los estados oligárquicos que acaban chocando con el nacionalismo antiimperialista (1860-1950), y el de la revolución cubana (1959) a nuestros días. Los primeros períodos han sido ampliamente debatidos en investigaciones, documentos y tratados. El tercero, poco debatido aún, continúa girando en torno al pensamiento y praxis de Ernesto 'Che' Guevara (1928-67). ¿Qué edad tenían los patriotas que a la hora del “Che'' recogieron su legado? El tupamaro uruguayo Raúl Sendic era el más viejo (42 años). Le seguían 'Inti' Peredo (Ejército de Liberación Nacional de Bolivia, 31) y los argentinos Mario Roberto Santucho (Ejército Revolucionario del Pueblo, 31) y Norma Esther Arrostito (Montoneros, 27). El paraguayo-argentino Carlos Enrique Olmedo (Fuerzas Armadas Revolucionarias) y el chileno Miguel Enríquez (Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR) tenían 23 años. No porque erice la piel pasamos revista a las edades de aquellos héroes. Su memoria sigue siendo escarnecida por los herederos de quienes a partir de 1860 rompieron la patria grande en veinte pedazos, y luego convirtieron en bronce y mármol a Hidalgo, Artigas y Bolívar, Morazán, San Martín, Sucre y O'Higgins. A las oligarquías y los demócratas 'modernos', políticamente vacíos de la 'ética y moral' que predican, nada les cuesta levantar monumentos y reducir el ejemplo de los revolucionarios a íconos sin nervio y contenido. Ya lo vienen haciendo con el 'Che', y ya levantaron un monumento a Salvador Allende, frente al palacio de La Moneda en Santiago. Por encima de ideologías y opciones políticas (y cuando tanto se habla del deber ser del 'ciudadano'), es necesario recordar a gobernantes como Allende y revolucionarios como Enríquez, ante gobiernos que le dijeron adiós al emblema del Escudo Nacional de la 'Patria Vieja': 'Tras las tinieblas la luz, por la razón y por la fuerza' (1810-1814). Salvador Allende y Miguel Enríquez, tan distintos y tan iguales, fueron ciudadanos de verdad porque de la vida hicieron conciencia y compromiso. ¿Qué si vivieron y murieron soñando? Pero es que sueños como los de Miguel, muerto hace 30 años a los 30 años, simbolizan el revés de Chile hoy. Fábrica eficiente de tecnócratas lobotomizados, pobreza maquillada y sectores medios endeudados de por vida, hostil a la integración subregional, sumiso con Estados Unidos, partidario del ALCA y de la carrera armamentista, perseguidor de la nación mapuche y enemigo de Cuba, el 'modelo chileno' no podría ser lo que es sin velar por los derechos individuales de los cómplices de la dictadura, torturadores y genocidas como Pinochet. Partidario de que el ciudadano debe ser acrítico, adocenado e indiferente a la épica historia de sus luchas populares, el modelo que Chile exporta al mundo ofende la memoria de Allende y Pablo Neruda, cultivando la triste complacencia de intelectuales y escritores que a falta de vergüenza propia, cosechan vergüenza ajena. Ninguna de estas reflexiones busca gravitar en el bizantino debate de si la vía armada o legal conducen a una sociedad más justa. Pero Chile queda al desnudo cuando vemos que su 'estado de derecho' consiste en ser tributario y administrador del saqueo neo- colonial, y los políticos 'pragmáticos' se entienden mejor con el crimen organizado, que con el pueblo que ignora cómo llegaron al poder que ocupan. Es posible que la generación de Salvador Allende, formada en escuelas políticas donde la ética y los principios contaban, no concibió los alcances y dimensiones del enemigo que enfrentaba. 'Yo no renuncio', respondió el presidente a los caballeros de la muerte, mientras Miguel Enríquez, oliendo la mierda en el aire, dijo: 'Yo no me asilo'.
  • 47. Miguel Enríquez. 47 Miguel murió matando a la muerte. El periodista Hugo Guzmán nos recuerda palabras del padre ante el cadáver: '...levanté la tapa que cubría la cara de nuestro hijo. Raquel, Marco e Inés estaban a mi lado. Tenía el ojo izquierdo, parte de la frente y la mejilla izquierda, cubiertas por una sábana dispuesta diagonalmente. El rostro lucía sereno, con un gesto irónico y de satisfacción, como que hubiera muerto feliz, luchando y disparando a los esbirros de la más despreciable y sangrienta dictadura de América'. Raquel Espinosa, la madre, exclamó en el funeral: 'Miguel Enríquez Espinosa, hijo mío, tú no has muerto. Tú sigues vivo y seguirás viviendo para esperanza y felicidad de todos los pobres y oprimidos del mundo'. El patriciado chileno expatrió y condenó a la miseria a Bernardo O'Higgins y asesinó a José Miguel Carrera y Manuel Rodríguez. Hoy quiere borrar a Allende y Enríquez, vidas y ejemplos de un Chile que no podrá ser sin ellos. -------------------------------------------------------- HOMENAJE A MIGUEL ENRÍQUEZ ESPINOSA Subcomandante Marcos Ejército Zapatista de Liberación Nacional México Octubre de 2004. Al pueblo de Chile: A la juventud chilena: Hermanos y hermanas de Chile. Les hablo en nombre de las mujeres, hombres, niños y ancianos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, indígenas mayas en su inmensa mayoría, que resistimos en las montañas del sureste mexicano contra el neoliberalismo y por la humanidad. Reciban todos y todas, jóvenes chilenos, nuestro saludo zapatista. Agradecemos a los hermanos y hermanas que hoy nos dieron la oportunidad de que nuestra palabra llegue hasta el Chile rebelde. Pedimos para esta nuestra palabra, un lugar en su rabia de ustedes, en su dolor y, sobre todo, en su esperanza. No voy a hablarles de los zapatistas mexicanos, de nuestra lucha, de nuestros anhelos, de nuestros sueños, de nuestras pesadillas, de nuestra resistencia. Después de todo, comparados con los hombres y mujeres, particularmente los paridos por estas tierras, que han iluminado los cielos de Latinoamérica, los zapatistas seguimos siendo aún una lucecita débil y lejana. No, nuestra palabra es ahora para unir nuestro saludo y nuestro homenaje a un latinoamericano, a un chileno del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR, caído en combate contra la dictadura pinochetista el 5 de octubre de 1974. Hoy nuestra palabra es para saludar a Miguel Enríquez Espinosa. Y lo saludamos hoy, hoy que bajo los cielos de América Latina, ésa que duele del Bravo a la Patagonia, los poderosos nos ponen en las manos un puñito de polvo y nos dicen: "Esto es lo que queda de tu patria". Y hoy, esos mismos, los de arriba, nos muestran las imágenes de la geografía que han impuesto en parte de nuestros suelos:
  • 48. 48 Miguel Enríquez. Donde había una bandera, hoy hay un centro comercial. Donde había una historia, hoy hay un puesto de comida rápida. Donde florecía el copihue, hoy hay un páramo. Donde había memoria, hoy hay olvido. En lugar de justicia, limosna. En lugar de patria, un montón de escombros. En lugar de memoria, inmediatez. En lugar de libertad, una tumba. En lugar de democracia, un espot publicitario. En lugar de realidades, cifras. Ellos, los de arriba, nos dicen: "Este es el futuro que te prometimos, disfrútalo". Eso nos dicen, y mienten. Este futuro se parece demasiado al pasado. Y, si miramos con atención, tal vez veamos que ellos, los de arriba, son los mismos de ayer. Los que, igual que ayer, hoy nos piden paciencia, madurez, sensatez, resignación, rendición. Esto ya lo hemos visto, lo hemos oído antes. Los zapatistas recordamos. Sacamos la memoria de nuestras mochilas guerrilleras, de nuestros bolsillos de los uniformes de campaña. Recordamos. Porque hubo un tiempo en que toda la América Latina estaba aquí nomasito. Bastaba estirar la mano y se tocaban los corazones de los pueblos latinoamericanos. Bastaba voltear un poco la mirada y ahí estaban el relámpago desparramado del Amazonas, la cicatriz indeleble de los Andes, el soberbio estar del Aconcagua, la interminable Tierra del Fuego, el siempre inquieto Popocatépetl. Y con ellos estaban los pueblos que les dieron nombre y vida. Porque hubo un tiempo en que Chile y todos los países de la América Latina quedaban más cerca de México que el imperio que, desde el norte geográfico y social, impone lejanías a quienes compartimos la vecindad de la historia. Hubo un tiempo. Tal vez todavía es ese tiempo. Hoy, como ayer, el dinero hermana soberbias. Hoy, como ayer, de la mano de las poderosas trasnacionales, el poder militar extranjero pretende hollar nuestros suelos, a veces embozado en uniformes de ejércitos locales, o con asesores, embajadas, consulados, agentes encubiertos. Hoy, como ayer, esos dineros intentan comprar certificados legales de impunidad para los gorilas que les sirvieron y que, siempre lo supimos, cuando decían "patria" no hablaban de Chile, de Argentina, de Uruguay, de Bolivia, de Brasil. No, la bandera que saludaban era la de las barras y las turbias estrellas. Hoy, como ayer, el norte revuelto y brutal cerca y pretende asfixiar esa solitaria estrella de dignidad que brilla en el Caribe. Hoy, como ayer, los gobiernos de algunos de nuestros países le sirven de triste comparsa en el innoble empeño de doblegar al pueblo de Cuba. Hoy, como ayer, el imperio que se abroga el papel de policía mundial y atropella leyes, razones, pueblos, es el mismo. Hoy, como ayer, quien pretende desestabilizar a gobiernos legales y legítimos, pero que no le son subordinados (ayer Chile, hoy Venezuela, siempre Cuba), es el mismo. Hoy, como ayer, aquel sistema que se erige sobre la mentira, el engaño, el fraude, la dictadura del dinero, pretende darnos lecciones de democracia, de libertad, de justicia.
  • 49. Miguel Enríquez. 49 Hoy, como ayer, quien democratiza el dolor, la miseria, la muerte para los pueblos de nuestra América, es el mismo. Hoy, como ayer, quien persigue, quien tortura, quien encarcela, quien mata, es el mismo. Hoy, como ayer, se nos hace la guerra, en veces con balas, en veces con programas económicos, siempre con mentiras. Hoy, como ayer, el terror real, el que de arriba viene, llama al dios para justificarse. Hoy, como ayer, se pretende ocultarnos que sí, que es un dios quien los alienta, pero es el dios del dinero. Hoy, como ayer, en algunos países los pusilánimes son gobiernos. Hoy, como ayer, las claudicaciones se disfrazan con argumentos complejos, encuestas, trajes de marcas exclusivas, espejos vueltos del revés. Tal vez todavía es ese tiempo. Tal vez no. Porque hoy, el nuevo y complicado ropaje con el que se viste la brutalidad de la ganancia para los menos, a costa de la pérdida para los más, lleva adelante una verdadera guerra mundial contra la humanidad. Naciones enteras son devastadas. Se conquistan territorios. Se reordena la geografía mundial. Se derrumban las fronteras para los dineros y se alzan para los pueblos. Las culturas históricas de nuestros pueblos tratan de ser suplantadas por frivolidades instantáneas. En algunos países, en lugar de gobiernos nacionales hay gerencias regionales. Se malbaratan los recursos naturales, la tierra, la historia; y sobre las cordilleras que zurcen y unen América desde el sur del Bravo hasta la Tierra del Fuego, quieren plantar un letrero que anuncia, que advierte, que amenaza: "Se vende". Los pobres, los desposeídos, es decir, quienes forman la inmensa mayoría de la humanidad, son confiscados y clasificados. Confiscados de su dignidad, clasificados en las periferias de las grandes ciudades, en las orillas de los programas gubernamentales, en los rincones del futuro que ahora se decide, en algunos países, no en los parlamentos o en las casas nacionales de gobierno, sino en las juntas de accionistas de las multinacionales. Hoy la explotación es más brutal que nunca antes en la historia de la humanidad, hoy el cinismo es credo filosófico de quienes pretenden gobernar el planeta, es decir, de quienes tienen todo, menos vergüenza. Hoy la guerra contra la humanidad, es decir, contra la razón, es más mundial que nunca antes. Hoy la guerra es en todos los frentes y en todos los países. Si ayer era un deber oponerse, luchar, resistir frente a la estúpida lógica de la ganancia, hoy es, simple y llanamente, un asunto de supervivencia individual, local, regional, nacional, continental, mundial.
  • 50. 50 Miguel Enríquez. Hermanos y hermanas de Chile: Hubo un tiempo en que toda la América Latina quedaba aquí nomasito. Tal vez todavía es ese tiempo. Tal vez la memoria colectiva que, como latinoamericanos nos da identidad, tome nombres y fechas en el calendario para decir, para decirnos, que hay una patria más grande que la que nos da bandera. ¿Con cuántos nombres se viste el calendario del dolor de nuestras tierras? Si en nuestra América, Ernesto Che Guevara es uno de los nombres con los que octubre se levanta, el calendario de los de abajo que somos se ilumina cuando se llama Turcios Lima y Yon Sosa en Guatemala, Roque Dalton en El Salvador, Carlos Fonseca en Nicaragua, Camilo Torres en Colombia, Carlos Lamarca y Carlos Marighela en Brasil, Inti y Coco Peredo en Bolivia, Raúl Sendic en Uruguay, Roberto Santucho en Argentina, César Yáñez en México. Y sólo nombro a algunos de los muchos que decidieron en nuestra América Latina, en su tiempo y en su modo, ponerle un gatillo a la esperanza y que, a la dosis de ternura que nos exige Latinoamérica para amarla, agregaron una cierta dosis de plomo... y de sangre... su sangre. El problema con todos esos que duelen en el calendario es que no se van así nomás. No, al contrario, se van dejándonos como una deuda, como algo que debemos saldar para poder nombrarlos sin vergüenza, sin pena. Hay quien señala que aquellos hombres y mujeres que tomaron y toman como camino la rebeldía armada tuvieron, o tienen, una fascinación por la muerte, vocación para el martirio, ansias mesiánicas; que sólo desean un lugar en las canciones de protesta, en las poesías, en los corridos populares, en las camisetas juveniles, en los puestos de souvenirs del turismo revolucionario. Hay quien piensa y dice que las causas se derrotan cuando mueren quienes las luchan, es decir, quienes las viven. Hay quien dice que el doloroso octubre latinoamericano rompió en pedazos la esperanza en Chile, en Uruguay, en Argentina, en Bolivia, en México, en toda la América Latina. Puede que sea así. Pero puede que no. Puede ser que quienes, como Miguel, se armaron para decir "No", en realidad estaban diciendo "Sí" a un mañana entonces lejano. Puede ser que quienes, como Miguel, pusieron fuego a su palabra, no lo hicieron para incendiar con la muerte, sino para iluminar la vida. Puede ser que quienes, como Miguel, pensaron y dispararon, no lo hicieron para tener un lugar en el museo de la nostalgia revolucionaria, sino para que los pueblos, todos, tuvieran un lugar en el mundo. Puede ser que el calendario en el que transcurra el mañana no tenga nombres o, mejor aún, tenga todos los nombres. Porque puede ser que para eso fue que las ausencias que dolemos en cada mes latinoamericano pusieron una crucecita en el calendario, como la que duele este 5 de octubre. Puede ser, porque esas ausencias, en lugar del hueco, dejan las ganas de luchar la esperanza, que es así como nosotros los zapatistas decimos "cambiar el mundo".
  • 51. Miguel Enríquez. 51 Puede ser. Puede ser que la esperanza se alimente, como nuestra América, de la memoria. Y puede ser que la memoria no sea otra cosa que el pegamento para volver a unir la esperanza que se ha roto en el calendario que nos imponen. Puede ser que esa memoria, la que hoy nos convoca y vuelve a poner a la América Latina aquí nomasito, no sea una herencia que esos dolores nos legaron, sino un deber que nos marcan. Puede ser. Tal vez para saberlo es que estamos aquí, incluso los que no estamos. Porque puede ser que el hoy no sea igual al ayer. Un revolucionario chileno, de esos que hacían temblar cuando empuñaban una guitarra, Víctor Jara, tal vez pensando en los tiempos que hoy cargamos, dijo, nos dijo, nos dice que: "Es difícil encontrar en la sombra claridad, cuando el sol que nos alumbra descolora la verdad". Y dijo, nos dijo, nos dice: "Ojalá encuentre camino para seguir caminando". Y fue en tierras chilenas, hace mucho tiempo, que Manuel Rodríguez dijo, nos dijo, nos dice, como mostrando el camino: "Aún tenemos patria, ciudadanos". Y otro uno, también chileno, aquí nomás cerca y bajo la metralla que le buscaba el corazón, tuvo la entereza y sabiduría para decir, para decirnos: "Más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor". Puede ser que el hoy no sea igual al ayer. Puede ser que se hayan aprendido las lecciones y, pronto, donde antes se emborronaban cuartillas en la historia latinoamericana, se enmendará la letra y terminará por leerse, con la claridad de quienes miran desde abajo, que "democracia", "libertad" y "justicia" son palabras graves y que se acentúan en el corazón, es decir, en el lado izquierdo del pecho colectivo que somos. Quisiera decir que venceremos, que no nos moverán, que el futuro será nuestro, que romperemos mil cadenas, que la libertad es un horizonte cercano; pero nosotros los zapatistas creemos que no será así porque lo depare un destino oculto o manifiesto, sino porque trabajemos y luchemos por ello. Hermanos y hermanas: Esto quiere decirles nuestra palabra: Bien haya la vena abierta de América Latina que se llama Chile y que tiene en la sangre no a la ITT, no a la Anaconda Copper, no a la United Fruit, no a la Ford, no al Banco Mundial, no a Pinochet, ni a los nombres con los que ahora se visten unas y otros, sino a sus obreros, sus campesinos, sus estudiantes, sus mapuches, sus mujeres, sus jóvenes, su Víctor Jara, su Violeta Parra, su Salvador Allende, su Pablo Neruda, su Manuel Rodríguez, su Miguel Enríquez, su memoria. Hermanos y hermanas de Chile: Reciban todos y todas el saludo de quienes los admiramos y queremos, nosotros, los zapatistas mexicanos. ¡Salud, Chile!
  • 52. 52 Miguel Enríquez. Desde las montañas del Sureste Mexicano Subcomandante insurgente Marcos México, octubre de 2004 -------------------------------------------------------- http://www.scribd.com/people/view/3502992-jorge

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