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Protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas
 

Protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas

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Como cualquier fenómeno, las migraciones también pueden mirarse de cerca. Este estudio pone el ojo en la figura de la mujer y habla de ella como protagonista directa de la emigración (en el caso de ...

Como cualquier fenómeno, las migraciones también pueden mirarse de cerca. Este estudio pone el ojo en la figura de la mujer y habla de ella como protagonista directa de la emigración (en el caso de aquellas que se marcharon) y también como participante indirecta (por todas aquellas que guardaron el hogar mientras la familia cruzó la frontera).

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    Protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas Protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas Document Transcript

    • José BABIANO MORA G R U P O E S PA Ñ A Manuel BARROS / Pilar CAGIAO VILA Luís M. CALVO SALGADO El protagonismo EXTERIOR Victoria CASTRO / Pilar DOMÍNGUEZ PRATS Francisco DURÁN VILLA Ana FERNÁNDEZ ASPERILLA de la mujer Mª Pilar FREIRE ESPARÍS Teresa GONZÁLEZ PÉREZ en las corrientes X. Amancio LIÑARES GIRAUT Manuel LÓPEZ FARALDO José C. MOYA / Nancy PÉREZ REY migratorias María Xosé RODRÍGUEZ GALDO Raúl SOUTELO VÁZQUEZ / Leonardo VELLÉS españolas X. AMANCIO LIÑARES GIRAUT Coordinador G R U P O E S PA Ñ A EXTERIOR
    • Guía de lectura X. Amancio LIÑARES GIRAUT Coordinador VISIBILIDAD. DATOS. HOMENAJE. En el comienzo y en la matriz de estas páginas, tres palabras escritas con letras mayúsculas. Son tres vocablos para reivindicar en la panoplia de un nuevo libro, con el que el Grupo España Exterior quiere incluir a tantas y tantas mujeres españolas que movieron la rueda de la Historia de la Emigración. Su director y editor, el periodis- ta Francisco Gómez-Soto, manifestaba con clarividencia la inten- ción de su iniciativa en la “Descripción del proyecto” y “Objeto del estudio” que me hizo llegar para emprender las labores de su redacción, coordinación y materialización: La realidad migratoria entendida como un aspecto natural de los dife- rentes pueblos y naciones ha tenido siempre, y sigue teniendo todavía a día de hoy, interés desde el punto de vista social. Este fenómeno lleva implícitas una serie e derivaciones sociológicas que sin duda requieren un tratamiento especial desde el punto de vista de la investigación -9
    • GUÍA DE LECTURA social que pueden aportar conclusiones interesantes al análisis de la emigración en su conjunto. Analizar la emigración en España, a partir de la Revolución Industrial, desde la perspectiva femenina es el propó- sito de este trabajo de investigación. Porque el papel desarrollado por la mujer española en la diáspora merece una atención especial como reconoce la propia Ley 40/2006, de 14 de diciembre, del Estatuto de la ciudadanía española en el exterior (...). Uno de los aspectos que el Grupo España Exterior, con su amplia tra- yectoria informativa y experiencia contrastada también en el sector de la edición de libros especializados en temática de emigración (como el reciente Ciudadanos Españoles en el mundo. Situación actual y reco - rrido histórico) ha considerado interesante destacar, dentro de los movimientos migratorios españoles, es el papel que la mujer ha repre- sentado tanto directa como indirectamente; directamente, siendo ellas las protagonistas de la emigración, al desplazarse profesionalmente a otros países o bien acompañando a sus respectivas familias e indirecta- mente, considerando la cuestión femenina desde la perspectiva de la permanencia en su domicilio mientras era su familia la que tenía que desplazarse a otros países. (...) Puesto que los estudios específicos que le dan protagonismo a la mujer en el fenómeno migratorio son escasos, el contenido innovador de este estudio de investigación justifica su realización por entender que el papel de la mujer en la emigración española requiere un tratamiento específico, un protagonismo y un reconocimiento del que ha carecido hasta nuestros días. Bajo criterios así se construyó este volumen que titulamos –con pleno acuerdo entre editor y coordinador–, El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas. VISIBILIDAD. DATOS Voici mon secret. Il est très simple: on ne voit bien qu’avec le coeur. L’essentiel est invisible pour les yeux. [He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos]. (Antoine de Saint-Exupéry, Le Petit Prince / El Principito, 1943) 10 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas Según las cifras ofrecidas por la ONU, algunas fuentes hablan de una tasa del 49% para fijar la proporción de mujeres emigrantes en los tiempos más recientes. Durante el quinquenio 2000–2005, el conjunto de los migrantes internacionales pasaría de 175 a 191 millones de personas a nivel mundial1. De este últi- mo total, 94,5 millones (49,6%) son mujeres. Y la autora mexica- na Martha Luz Rojas escribe que “a pesar de esta revelación esta- dística, en la mayor parte de los casos, la participación de las (1) mujeres en los movimientos migratorios permanece invisible, en UNITED NATIONS, particular cuando se trata de analizar dicha participación en los Trends in Total Migrants Stock: Revision 2005, flujos migratorios”2. Si los datos son así de reveladores a escala New York, Department of Economic and Social planetaria, con seguridad que también merecen atención en el Affairs, United Nations, caso de España en el período contemporáneo, desde el último ter- 2006. cio del siglo XIX y hasta las postrimerías del XX, cuando varios (2) ROJAS WIESNER, M. L., centenares de miles de féminas transitaron asimismo los caminos “Mujeres y emigración y mares del éxodo, convirtiéndose en emigrantes plenas. en la frontera sur de México”, en Amérique A esta realidad se dirigen las reflexiones iniciales de dos Latine Histoire et Mémoire. Les Cahiers profesores de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), ALHIM, 14, 2007 [en en las áreas de Historia Económica –María Xosé Rodríguez línea]. Consulta 8/1/2009. Se trata de un Galdo– y Geografía –Francisco Durán Villa–. En este frontis- número monográfico de los Cahiers ALHIM dedi- picio literario ella alude al lugar y la presencia de las mujeres cado al estudio de las españolas en la emigración, y él a lo que califica como “exporta- mujeres latinoamerica- nas y las migraciones ción invisible”, la de las mujeres españolas emigrantes. Ambos [Femmes latino-américai - nes et migrations], publi- artículos nos muestran consideraciones genéricas y de género, cado por un grupo de prestando atención al debate historiográfico sobre el tema, la investigación sobre América Latina de la legislación y las estadísticas en la emigración femenina. Universidad Paris VIII. Es una propuesta histo- Intentar reconstruir la Historia y la Memoria de la emigra- riográfica –que compar- ción de las mujeres españolas es una labor ardua, como coinciden timos–, la cual intenta conjugar el binomio en afirmar varios de los colaboradores de este libro, y las ausen- Memoria – Historia. - 11
    • GUÍA DE LECTURA cias son mayores en el campo del asociacionismo femenino. Esto no es óbice para que contemos con el fruto de las investigaciones de Pilar Cagiao Vila sobre asociacionismo de mujeres españolas en el extranjero y de José Babiano Mora, quien en coautoría con Ana Fernández Asperilla nos ofrece datos sobre las mujeres emigrantes en Europa. La presencia de la mujer en otros espacios americanos, del norte y del sur del continente, se recogen en las aportaciones de Pilar Cagiao con Nancy Pérez Rey (Estados Unidos) y José Carlos Moya (Argentina). De vuelta a Galicia, al medio ru ral y a la Histori a Económica, Mª Pilar Freire Esparís dedica su estudio a la femi- nización de las explotaciones agrarias familiares, como consecuen- cia de la circunstancia migrat o ria. Y desde las Islas Canarias –otro espacio con plus emigrante– nos han llegado los trabajos de Teresa González Pérez (Te n e ri fe ) y Pilar Domínguez Prats (Las Palmas). Son dos contri buciones muy diferentes, p e ro muy ade- cuadas para su inclusión en un libro misceláneo como éste. La pri- mera se centra en la emigración de la mujer canaria a A m é rica (“el sueño americano”) –con referencias además a la Historia de la Educación de las emigrantes isleñas–, y la segunda incide en un aspecto que no puede obviarse al tratar las temáticas migrat o rias: la emigración política, el exilio de las mujeres rep u blicanas espa- ñolas tras la Guerra Civil de 1936–1939, con una atención especí- fica al caso de México como país receptor de estas transterradas. HOMENAJE Para mostrar aquí un sencillo pero sentido homenaje a las migraciones femeninas –a todas luces bien merecido–, incluimos un amplio capítulo de Testimonios, que reflejan historias de vida 12 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas de mujeres emigrantes / inmigrantes, recogidas de la memoria oral y escrita. Se inicia con la aportación de Raúl Soutelo Vázquez, quien ha priorizado en sus líneas de investigación el papel de la correspondencia epistolar. Durante muchos años fueron las cartas privadas, en el ámbito de las redes familiares, el medio de comu- nicación por excelencia para acortar las distancias, y estas útiles fuentes epistolares son ahora objeto de estudio por parte de los historiadores. He aquí un buen ejemplo de ello. Además, la incorporación de esta colectánea de testimo- nios ha hecho brotar en estas páginas otras ramas de las Humanidades y de las Ciencias Sociales. A la Economía, la Geografía y la Historia se han sumado la especificidad de la Historia oral, el Periodismo y quizá un modus operandi más cer- cano a las pesquisas antropológicas. Buena muestra de lo que decimos es, en primer lugar, la contribución de Luís M. Calvo Salgado cuando nos cuenta las experiencias de una trabajadora en el mercado laboral suizo. Y ya a continuación las entrevistas realizados por tres delegados del semanario España Exterior en otras tantas capitales de países americanos: Leonardo Vellés (Buenos Aires – Argentina), Manuel Barros (La Habana – Cuba) y Manuel López Faraldo (Montevideo – Uruguay). Han hablado y recogido los relatos de nueve mujeres, naturales de varias Comunidades Autónomas españolas –Castilla y León, Galicia, Andalucía, Asturias, Canarias, Valencia, Madrid–, pero con una dilatada vida familiar y laboral en la América del Plata y de la Gran Antilla, sus territorios de acogida. Para completar esta sucinta panorámica, la periodista Victoria Castro ha recogido en A Coruña las experiencias vitales de cuatro mujeres gallegas que - 13
    • GUÍA DE LECTURA han protagonizado en primera persona la marcha a Europa (Reino Unido, Suiza) o América (Venezuela, Uruguay) y que ahora ya son emigrantes retornadas a la tierra matricial. Como última temática de esta obra, una contribución de Amancio Liñares que también busca el reconocimiento público de las mujeres migrantes, a través de la reseña de la exposición As mulleres tamén emigran (Las mujeres también emigran), que se muestra en Galicia desde su inauguración en el pasado marzo de 2008. El artículo saluda, además, la reciente aparición del libro Mujer y emigración. Una perspectiva plural. Escribí en la Guía de Lectura del libro Ciudadanos españo - les en el mundo que “como sabemos, por muchas razones de peso, le sienta bien el acento gallego a una obra que analiza, desde dis- tintas ópticas, la emigración española durante los siglos XIX y XX”. Y ahora lo re a firmo: un libro que también busca contribuir a c o rregir tantas ausencias y ostracismos en el sístole / diástole migrat o rio de las mujeres españolas va muy bien acompañado con t i l d e, ritmo y cadencia gallegas. No es mera casualidad que varias de las colab o ra d o ras y colaboradores de este volumen echen mano de la feliz ex p resión rosaliana “viudas de vivos” (feliz por tan bien lograda; ominosa por su significado más profundo), con la que Rosalía de Castro (1837–1885), nuestra escritora gallega más uni- versal, ha definido tan certeramente la condición de las mujeres e m i grantes en sus versos “¡Pra Habana!”, en el poemario Follas Nova s, 1880. Como sostienen recientemente los pro fesores galle- gos J. Hernández Borge y D. González Lopo, las “viudas de vivos” de Rosalía conforman una nueva “categoría” en el estado civil: al h e cho de la emigración se le suma el verse obligadas a desarrollar un papel fundamental en el lugar de origen, como consecuencia de 14 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas la marcha de los hombres. En este sentido, C. Brettell destaca que en el área minhota del norte de Portugal las mujeres de los emi- grantes solían vestir de oscuro , y por eso se les llamaba también allí “viudas de vivos”3. En el párrafo dedicado a los agradecimientos, siempre necesarios en estos laboríos colectivos, deseo mencionar en pri- mer término al director general del Grupo España Exterior y edi- tor de esta obra, Francisco Gómez-Soto, que ha vuelto a depo- sitar su confianza en mí y en mis capacidades para la elaboración de este libro con tantas diásporas y en género femenino. Pero la culminación de este encaje de bolillos analítico y bibliográfico, en el que han trabajado manos femeninas y masculinas, debe incluir otros nombres más: singularmente, los de los profesores de la USC, Pilar Cagiao y Xosé M. Núñez Seixas –por regalarme su tiempo una vez más, por sus aportaciones y sugerencias, en un diálogo fructífero–; el del historiador Víctor Santidrián y la Fundación 10 de marzo –por sus facilidades en la preparación de (3) mi contribución más específica al volumen–; el del filólogo HERNÁNDEZ BORGE, J. Antonio Puentes, siempre atento a enriquecer la calidad lingüís- y GONZÁLEZ LOPO, D. L., Mujer y emigración. tica de mis textos. Y en plural, agradecimiento también al esfuer- Una perspectiva plural. Actas del Coloquio zo creativo de la nómina de profesionales que ha aceptado parti- Internacional, Santiago cipar en la redacción de este libro, cumpliendo cortésmente los de Compostela, 23-24 de noviembre de 2006, pro- plazos y condiciones previstas. movido por la Cátedra UNESCO 226 sobre En fin, en El protagonismo de la mujer en las corrientes Migraciones, USC, migratorias españolas “son todas las [mujeres] que están y no Santiago, 2008, p. 12; BRETTELL, C., Homems están todas las [mujeres] que son”. Creo que con este libro hemos que parten, mulheres que esperan: consequên - conseguido orquestar armónicamente el rigor académico, la cias da emigração numa divulgación y la cosecha de testimonios, en aras a incrementar freguesia minhota, Lisboa, Dom Quixote, esa visibilidad de las féminas migrantes. Se ha trabajado en equi- 1991, p. 113. - 15
    • GUÍA DE LECTURA po con un género de calidad. Y hemos diseñado, cortado y con- feccionado un vestido femenino con todo el esmero y detalle de los talleres de costura de las modistas clásicas. Esperamos que el conjunto resultante posea una buena talla y caída; que esta estam- pada pieza bibliográfica contribuya a vestir con utilidad y elegan- cia el mundo tan común y tan disímil de la Historia de la Emigración de la mujer en los solares hispánicos. 16 -
    • Lugar y presencia de las María Xosé mujeres españolas en la RODRÍGUEZ GALDO. Una de sus líneas de investiga- ción son los estudios migrato- emigración exterior rios desde una perspectiva de género. Sus publicaciones más sobresalientes en este campo comprenden libros como Galicia, país de emigración María Xosé RODRÍGUEZ GALDO (1993); O fluxo migratorio galego dos séculos XVIII ó XX Catedrática de Historia e Instituciones Económicas (1995); Galegos en México. de la Universidad de Santiago de Compostela. Pasado e presente (2004); y de otros libros en colaboración como Retorno e inmigración en Galicia (1991-2007). Unha perspectiva demográfica (2008); así como de, entre otros artículos: “Emigración y frenos maltusianos. Una lectu- E l estudio de las mujeres en los movimientos ra desde el análisis de las pri- migratorios revela de forma especialmente clari fi- meras fases de la transición demográfica en Galicia” en cadora, como no podía ser menos por la amplitud Miscel.lània Ernest Lluch i Martín. Vol.1 (2006); “Xénero de los temas que concita, las limitaciones del paradigma e migracións. Unha lectura androcéntrico, dominante por tanto tiempo en las ciencias dende a historia da mobilidade da poboación em Galicia” sociales. Interpretaciones inherentes al “discurso de la (2008). Fue editora de Galicia- América. Cinco siglos de histo - domesticidad”, forjado en los inicios de la implantación ria (1992), Galicia-América. de las sociedades liberal-burguesas, aún permea las socie- Unha contribución bibliográfi - ca (1992), O patrimonio cultu - dades occidentales de nu e s t ros días. Y ello a pesar de los ral galego na emigración (1995), Base bibliográfica da notables avances legislativos, y de todo orden, que cono- emigración galega (1997), cemos en las actuales sociedades democráticas. Esa per- Textos para a historia das mulleres en Galicia (1999) y vivencia fue posible también por su progresiva capacidad Crecimiento natural, cambio demográfico y migraciones de adaptación a una realidad cambiante, con las sucesi- (1999). También fue editora de vas reelaboraciones del mismo que conocemos. Desde la revista Estudios Migratorios (1995-1999), así como funda- esta perspectiva, no sorprende tampoco que el discurso ...
    • María Xosé Lugar y presencia de las mujeres RODRÍGUEZ GALDO españolas en la emigración exterior ... androcéntrico se proyecte con tanta frecuencia en las investiga- dora y directora del Arquivo da Emigración ciones de estudiosos y estudiosas de nu e s t ra realidad migrat o- Galega (1992-1999). ria. De la invisibilidad se ha pasado, en ocasiones, a la contem- Además, dirigió el Curso de Post-Grado en plación de la presencia femenina; pero no se trata de incluir Estudios Migratorios y Análisis Demográfico mujeres donde antes no se constat aban –fase necesaria y mere- (1999-2001), las cedora de reconocimiento historiogr á fico–, sino ante todo de Exposiciones Galicia y América. Cinco Siglos interp retar las razones de tal ex clusión. de Historia (1992) y Galicia y Australia. Los estudios de género, reivindicando primero la necesi- Viejos amigos (1999) y dad de una historia de las mujeres que permitiera rescatarlas de es directora del Centro de Estudios de su invisibilidad permanente para poder incorporarlas a la historia, Población y Análisis de las Migraciones única y por lo tanto global, de la humanidad, supusieron un pode- (CEPAM) y de la revista roso salto adelante por su poder de cuestionar los sólidos funda- virtual Migratio. mentos de las sociedades actuales. No sorprende por ello que altos organismos internacionales, como la Organización de Naciones Unidas dediquen esfuerzos a recordar esta realidad, a investigarla y a implementar acciones para poder erradicar efi- cazmente las causas que la sustentan. En el tema más concreto de las migraciones, OCDE, Cumbres de jefes de Estado y de gobier- no de países iberoamericanos, por citar otros relevantes organis- mos internacionales, se vienen ocupando también de la creciente feminización de los flujos migratorios internacionales de la era presente, lo que sin duda constituye un poderoso aliciente para remover obstáculos intelectuales y conceptuales que dificultaban su interpretación. La incorporación de la perspectiva de género en los estu- dios migratorios ha permitido desentrañar el fundamento de la habitual “invisibilidad” de las mujeres en dicho campo. Mayores retrasos se acumularon en el estudio de la relación entre mujeres y emigración mientras se mantuvo vigente la sociedad agraria 18 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas tradicional. Hecho más sobresaliente en países como Galicia, en los que la repetición de la imagen de “viudas de vivos”, subscri- ta por Rosalía de Castro en un famoso poema, parecería otorgar- le otra preeminencia a la hora de interpretar la realidad migrato- ria de Galicia. 1.-LAS MUJERES COMO “SUJETOS MIGRATORIOS” EN LOS ESTUDIOS DE LA EMIGRACIÓN ESPAÑOLA Las mujeres como “sujetos migratorios” han permanecido al margen en la mayoría de los estudios de la emigración españo- la, de manera particular en la emigración que tiene como destino América en el período que, en líneas generales, se corresponde con la “emigración masiva”, o de la “gran emigración”, protago- De la invisibili- nizada entre 1870 y 1930 fundamentalmente por gentes de la dad se ha pasa- Europa del sur. En la emigración europea posbélica la atención do, en ocasiones, prestada a la presencia de mujeres españolas en la misma ha sido, a la contempla- sin embargo, algo mayor, como lo mismo se podría decir de las ción de la pre- migraciones interiores, pero en la mayoría de los casos con un sencia femenina; alcance también bastante limitado. pero no se trata De ahí la necesidad de empezar insistiendo en este hech o de incluir muje- res donde antes fundamental, por las implicaciones que de ello se derivan, que no se constata- obligan a revisar cat egorías como “emigración familiar” ( ep í gra- ban –fase necesa- fe bajo el que mu chas veces se ha re l egado la presencia de las mis- ria y merecedora mas), y contraponer esta cat egoría con la de emigración lab o ral. de reconocimien- Desde una contemplación de la composición de los actua- to historiográfi- les flujos migratorios internacionales –recordemos que según los co–, sino ante datos aportados por el Fondo de Población de Naciones Unidas todo de interpre- casi el 50% de las migraciones de principios de los años 90 fue- tar las razones ron femeninas y su representación no ha dejado de aumentar– de tal exclusión. - 19
    • María Xosé Lugar y presencia de las mujeres RODRÍGUEZ GALDO españolas en la emigración exterior puede sorprender la necesidad de reivindicar y hacer visibles a las mujeres en relación con la emigración española. En una doble perspectiva además. En cuanto protagonistas directas de los des- plazamientos, y aquí nos detendremos especialmente en los ultra- marinos, y en su papel de sostenedoras de la economía familiar en ausencia del cabeza de familia, circunstancia que, en el con- texto de una agricultura tradicional, se traduce en una feminiza- ción de la explotación campesina, como está estudiado para casos representativos de vigencia de agriculturas basadas en la peque- ña explotación familiar (Mª. X. Rodríguez Galdo, Mª P. Freire y A. Prada, 1999). Con todo, la entidad alcanzada por los desplazamientos laborales de las mujeres en las dos últimas décadas del pasado siglo XX no era un fenómeno nuevo. Está bien estudiado como ya desde los años 30 de ese mismo siglo las mujeres conforma- ban en los EE. UU. de Norteamérica el grupo mayoritario de inmigrantes. La escasa relevancia otorgada a los sistemas de género en el estudio de las migraciones también se relaciona con el predominio que han tenido en su análisis aquellos factores que más ignoran las diferencias estructurales, como el estudio de las causas que originan las migraciones internacionales o la compo- sición socio-estructural de los grupos que emigran. Pero tampoco podemos olvidar que la preponderancia de los análisis macro estructurales en detrimento de los análisis micro, tiene una explicación parcial en las características de las fuentes documentales. Mucho más imprecisas éstas a la hora de suministrar datos esenciales para el estudio de la composición del flujo migratorio, de las redes y cadenas migratorias, característi- cas de la inserción en el mercado de trabajo de los países de aco- 20 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas Socios del Centro Balear Santa Clara en Cuba. gida etc. Los datos que apuntan a cuestiones sociales y las refe- ridas, en general, a relaciones humanas, apenas tienen cabida, como es sabido, en las estadísticas oficiales impropiamente lla- madas de emigración, que no aportan información específica referida a la forma en que se ha realizado la migración, y todavía menos a la manera de abordar los problemas cotidianos o inclu- so a las percepciones personales, por lo que se hace obligado el recurso a otras fuentes de historia oral, literarias, hemerográficas, correspondencia etc. que reúnan un grado significativo de repre- sentación. Cabe añadir que el recurso a las estadísticas, de diver- sa índole, del país de destino está resultando una valiosa ayuda para acercarnos al papel de las mujeres en la corriente migratoria española (Mª. X. Rodríguez Galdo y X. Cordero 2002 y 2008). Conviene tener presente que en la opción migratoria se entremezclan elementos muy complejos, que conectan los cono- cidos factores del modelo expulsión-atracción (pull-push), con atavismos y vivencias culturales hondamente arraigadas en la - 21
    • María Xosé Lugar y presencia de las mujeres RODRÍGUEZ GALDO españolas en la emigración exterior vida de la comunidad. No podemos olvidar que la emigración no sólo afecta a la persona individual, sino al conjunto de la familia, No podemos al mercado de trabajo, y a todo un conjunto de elementos de la olvidar que la reproducción social. Sin ignorar asimismo que, especialmente en emigración no el marco de las economías familiares, con gran presencia en la sólo afecta a la España anterior a 1960, la emigración tiene una serie de impor- persona indivi- tantes repercusiones sobre los que permanecen en la explotación dual, sino al con- agraria familiar. junto de la fami- Por otra parte, sabemos que no siempre emigran las perso- lia, al mercado de trabajo, y a nas que tienen, desde una perspectiva de los factores de atracción- todo un conjunto expulsión, más razones para emprender el camino del éxodo. La de elementos de e m i gración se revela más bien como un proceso selectivo comple- la reproducción jo, que escoge a sus pro t agonistas no sólo por factores de precarie- social. Sin igno- dad económica, pues, generalmente, no son los más pobres los que rar asimismo e m i gran, debido a la imposibilidad de financiar los costes de la que, especial- e m i gración. Y aquí, a la hora de hablar de costes, hay que conside- mente en el rar no sólo los gastos del viaje (desplazamiento hasta el punto de marco de las embarque, gastos de comida y alojamiento en la ciudad portuaria, economías fami- p ago del pasaje etc.), sino también el tiempo de búsqueda de tra- liares, con gran bajo en el nuevo país que, en la mayoría de los casos, la familia presencia en la tenía que afrontar de algún modo, ya fuera en términos pecuniarios España anterior a ya mediante los llamados “recursos sociales” –entre los que se 1960, la emigra- encuentra el acceso a la info rmación sobre las expectativas de tra- ción tiene una bajo en otros lugares y el contacto con familiares y vecinos en la serie de impor- tantes repercu- e m i gración, que pudieran acoger y aconsejar a los recién incorpo- siones sobre los rados en la búsqueda de trabajo y en las peculiaridades del país de que permanecen re c epción– de que podía echar mano. en la explotación Precisamente los más pobres (y no olvidemos aspectos agraria familiar. como el de la feminización de la pobreza) carecían, y esta es una 22 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas circunstancia altamente discriminatoria a la hora de emigrar, de estos recursos sociales tan necesarios para emprender con ciertas garantías una nueva vida. Las asociaciones de emigrantes se constituyen en un pode- roso “recurso social”, que, antes que un apoyo para la incorp o ra- ción de mujeres a la emigración, tendieron más bien a hacer desis- tir a aquellas con proyecto propio. Y en cuanto a la inclusión pos- terior de mujeres en las entidades asociat ivas, siempre se sitúan en una posición subordinada, relegadas al segundo plano de la repre- sentación familiar, que ostenta el cabeza de familia emigrado, y a las que se les reserva, en la emigración ultramarina, en el mejor de los casos, el reducto de las llamadas asociación de damas. Las breves refl exiones anteriores encuentran su fi e l correspondencia en los estudios de caso sobre emigrantes espa- ñoles en América, que coinciden en subrayar, a la hora de ana- lizar la decisión de emigrar, la importancia de conocer las oportunidades que existían más allá del lugar de origen. Siempre el acceso a la información se convierte en un elemen- to fundamental. Una información que dependía, en primera instancia, de los propios vínculos sociales con la emigración, a través de familiares y vecinos emigrados. Estos se conve rti- rían, en efecto, en la pieza fundamental en la formación de las cadenas migratorias, ya directamente en sus viajes de retorno, ya mediante la correspondencia (y aquí cabe señalar el valor de la fotografía así como del llamado cine de correspondencia), o ya por las remesas, tangibles e intangibles, suministradas por la emigración. En el tema más concreto de la participación de las mujeres españolas en el flujo migratorio hacia el continente americano en - 23
    • María Xosé Lugar y presencia de las mujeres RODRÍGUEZ GALDO españolas en la emigración exterior los siglos XIX y XX, la naturaleza de los datos de que dispone- mos nos obliga, como señalaba, a fijar más la atención en la com- posición de la corriente migratoria, posponiendo, de momento, otros aspectos fundamentales del tema, que empiezan ahora a ser mejor conocidos, como es su inserción en los mercados de traba- jo latinoamericanos. Una corriente migratoria, como sabemos, cambiante en intensidad y destinos desde sus mismos albores y que adquiere su máxima representación, con marcadas connota- ciones de género, en el período llamado de la “emigración masi- va” (1870-1930) –en lo que respecta, claro está, a la protagoniza- da por europeos– reactivándose, según los países, a finales de la década de 1940 y manteniéndose en España, y particularmente en Galicia, hasta iniciados los 70, con prolongación en algunos terri- torios hasta finales de los 80, como sería el caso de México o Panamá. La representación alcanzada por varones o mujeres en esa corriente responde a complejos entramados sociales que asignan papeles bien diferenciados a los individuos de uno y otro sexo. En este contexto, interesa situar el estudio de las mujeres emi- grantes en una triple perspectiva. La primera, y la que se ha des- cuidado con más frecuencia, la de las mujeres que sufren, sin pro- tagonismo directo, la emigración, en tanto que asumen en las explotaciones familiares, además de su propio y ancestral traba- jo, el desempeñado por los varones ausentes; las conocidas como “viudas de vivos” en la publicística del siglo XIX y que reivindi- ca Rosalía de Castro en un magnífico y conocido poema. Recordemos de nuevo que para algunos estudiosos de las econo- mías campesinas en España el tema de la feminización del traba- jo en las explotaciones familiares, debido a la elevada represen- 24 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas En la Asociación Extremeña Argentina de Buenos Aires. tación de la emigración masculina, ha estado ausente durante mucho tiempo de sus propias investigaciones, con las consiguien- tes limitaciones metodológicas e interpretativas que de ello se derivan. La segunda perspectiva hace referencia, al igual que la ter- cera, más propiamente a las mujeres como sujetos migratorios. Conviene distinguir, por sus implicaciones metodológicas y de todo orden, entre la inclusión de las mujeres en la esfera de la emigración familiar de aquellas otras emigrantes, generalmente solteras, que de manera “autónoma” (entendido, en este contex- to, el concepto autonomía de manera restrictiva, en tanto que carentes aquí de “acompañamiento familiar”) se incorporan al flujo migratorio en una proporción creciente. La consideración de estas primeras que emigran en familia implica, de manera par- ticular, no limitar una vez más la vida de las mujeres al ámbito de lo doméstico, ignorando la globalidad de su experiencia laboral en la emigración, tanto dentro como fuera del hogar. - 25
    • María Xosé Lugar y presencia de las mujeres RODRÍGUEZ GALDO españolas en la emigración exterior La contraposición de las dos figuras anteriores (es decir, las que emigran en “solitario” o en “familia”) sirve inicialmente para llamar la atención sobre la acentuada tendencia de inclusión y catalogación de las mujeres, en los estudios sobre la emigración española, en una no definida categoría de “emigración familiar” a la hora de abordar la composición de dicho flujo. Una asigna- ción que, por otra parte, todo lo más se señala, sin entrar a defi- nir el término “familia” y, mucho menos, conceptos como econo- mía familiar o estrategias familiares; cuando, en realidad, el estu- dio de la familia, de sus componentes, o de las estrategias defini- das en su seno cuenta con una ya sólida tradición historiográfica. 2.-LAS MUJERES EN LA EMIGRACIÓN TRASATLÁNTI- CA ESPAÑOLA Con las precauciones que aconseja el conocimiento de las, impropiamente llamadas, estadísticas españolas de emigración exterior (A. Losada y P. Viso, 1997), podemos extraer una prime- ra conclusión, aceptada por la generalidad de investigadores: la composición del flujo migratorio en España fue durante mucho tiempo eminentemente masculina. Descendiendo más, es de resaltar la elevada masculinidad del colectivo emigrante oriundo de determinadas regiones históricas españolas, como Galicia o Asturias; si bien, el protagonismo de los varones resulta un rasgo común al conjunto de la emigración española, aunque en desigual medida, y que ya había sido señalada para el período “preestadís- tico”. Por ejemplo, en 1859 partía de Galicia con destino a Cuba tan sólo una mujer por cada veinticuatro emigrantes varones, y proporciones similares arroja la emigración a los países del Plata (Mª. X. Rodríguez Galdo, 1993). 26 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas A finales del siglo XIX, según los datos aportados por A. Eiras Roel (1993) con base en las estadísticas comentadas (Estadísticas de Pasajeros por Mar), empieza a tener una cierta relevancia el porcentaje de emigración femenina dentro del total de la emigración española. Así, en el período 1885-1895 las mujeres representan el 23,2 por ciento. Sin embargo, será a par- tir de mediados de la década de 1920 cuando la participación de las mujeres en los movimientos migratorios supere el 30% (en el período 1916-1930 la participación femenina se sitúa en 30,4%). La participación femenina en el flujo migratorio se duplicó, según la misma fuente documental, entre 1887 y 1930, pasando de representar el 18% a algo más del 40% (41,5%) entre las dos fechas. La tardía incorporación de las mujeres la explica Eiras Roel por la “ausencia de emigración familiar, y la emigración de varones solteros o casados con idea de retorno” (1993:191). Ausencia de emigración familiar que difiere de la interpretación que ofrece B. Sánchez Alonso en su estudio sobre la composición de la inmigración española en Buenos Aires, en el que se pone de manifiesto la importancia de la emigración familiar. Bajo la cat egoría de “emigración familiar” empleada en el anterior contexto se ha considerado de manera prácticamente exclusiva la presencia de las mujeres en los movimientos migrat o- rios españoles con destino a América. Una consideración que, a d e- más de limitar la vida de las mujeres al ámbito de lo doméstico, ignorando la globalidad de su experiencia lab o ral, tanto dentro como fuera del hogar, las excluía tácitamente de la emigración lla- mada lab o ra l , que era exclusiva de varones y, en todo caso, de sol- teras. En la medida en que dicha interpretación es heredera de aquella que pro p u g n aba la existencia de una división tradicional - 27
    • María Xosé Lugar y presencia de las mujeres RODRÍGUEZ GALDO españolas en la emigración exterior entre una esfe ra productiva (reservada a los varones) frente a otra reproductiva, que limitaba el universo femenino al ámbito de la institución familiar, la inserción de las mujeres en el flujo migrato- rio revestía la característica de emigración de acompañamiento. El binomio “mujeres-emigración familiar” así planteado guarda rela- ción, en una parte muy sustantiva, con el tema más general de “mujeres y trabajo”. Un tema que cuenta con una ya notable tra d i- ción en el ámbito académico de los Estudios de las Mujeres desde las investigaciones pioneras de L. Tilly y J. Scott (1978). Como señalaba, disponemos ahora del vaciado de los registros de pasajeros desembarcados en el puerto de Buenos Aires entre 1882 y 1926 (Mª. X. Rodríguez Galdo y X. Cordero, 2003). En una primera lectura, los datos relativos a la presencia de mujeres emigrantes muestran una tendencia a incrementarse a medida que se avanza en el período de observación. Si, por un momento, fijamos la atención en las mujeres que salen de puer- tos gallegos en 1882, vemos que representan el 14,75% de los pasajeros desembarcados en Buenos Aires, y que en 1926 su representación se eleva al 45,21%. Con respecto a su estado civil, se pone de manifiesto un dato especialmente relevante, como es el mayor peso de la soltería en la emigración femenina frente a la masculina (67,2% frente al 64,6% de los varones). Pero también a nivel micro, en los limitados ejemplos con que contamos hasta el momento, se apunta (en este caso para Galicia) el predominio del número de mujeres emigrantes solte- ras. Elementos como la organización del trabajo en la explota- ción campesina, la composición familiar, la vigencia de los siste- mas hereditarios tradicionales, elevada presencia de jornaleras (llamadas generalmente en Galicia “caseteiras”) además de los 28 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas factores ya señalados, sin olvidar tampoco la importancia de un factor como la alfabetización, habrían contribuido a retrasar la plena incorporación de las mujeres al éxodo migratorio, como veíamos en el caso de los datos agregados. Las Estadísticas españolas recogen que, a largo plazo, la incorporación de las mujeres en el flujo migratorio define una ten- dencia progresiva, sin que las denuncias sobre los abusos a que se podían ver sometidas, ampliamente recogidas por la prensa y por las mismas publicaciones oficiales, como el Boletín del Consejo Superior de Emigración (Madrid. Tomo I. Nº 1, 1909, p. 167), hayan servido para frenar su incorporación al flujo migratorio. Cabe resaltar el hecho de que una vez que las mujeres se incorporan a la emigración, ésta reviste un carácter definitivo en Cabe resaltar el mayor medida que la de los varones, aspecto que ya había sido hecho de que señalado en diversos prólogos de las Estadísticas de Emigración una vez que las e Inmigración. Así, en el libro correspondiente a los años 1882 a mujeres se incor- 1890, después de dejar sentado que “la emigración española a los poran a la emi- países extranjeros de América es en gran parte definitiva”, pre- gración, ésta senta un cuadro donde aparece la diferencia entre entradas y sali- reviste un carác- das con distinción de sexo, que fundamenta la conclusión de que ter definitivo en “de los varones regresa el 30 por 100, y de las hembras, cuya tras- mayor medida lación es síntoma de un cambio definitivo de residencia en las que la de los varones, aspecto familias, sólo vuelven 16 de cada 100”. que ya había sido señalado en 3.-LOS DATOS RELATIVOS A LAS MIGRANTES ESPA- diversos prólogos ÑOLAS EN LAS LISTAS DE PASAJEROS ARGENTINAS de las A propósito de la fuente, retengamos tan sólo –puesto que Estadísticas de fue ya comentada– que se trata de una base nominativa homogé- Emigración e nea, que cubre ámbitos geográficos muy amplios, por lo que per- Inmigración. - 29
    • María Xosé Lugar y presencia de las mujeres RODRÍGUEZ GALDO españolas en la emigración exterior mite afinar aspectos imposibles de abordar con la documentación normalmente utilizada en los estudios del conjunto de la migra- ción española. De los 949.596 pasajeros regi s t ra de nacionalidad espa- dos ñola, un total de 316.974 son mujeres, lo que rep resenta un 33,38% del contingente español; una pro p o rción significativamente más elevada que la regi s t ra por las Estadísticas de Pasajeros por Mar da p a ra el conjunto de la emigración exterior española, como veíamos en páginas anteri o res. A este respecto, recordemos que las mujeres españolas emigra ron con pre ferencia a Argentina frente a otro s destinos exteriores y frente también a la mayor diversificación geo- gráfica de sus congéneres varones (B. Sánchez Alonso, 1992). En el caso de Cuba, por poner un ejemplo de otro de los destinos m ayori t a rios de la emigración exterior española, en el período comprendido entre los años 1907 y 1927 las mujeres no represen- t a ron más del 15,5 % de media (B. Sánchez Alonso,1992). Por otra parte, y si, como ejemplo de datos desagregados, utilizamos los de los pasajeros salidos por puertos gallegos (que sabemos incorporan también, y en una elevada proporción, migrantes procedentes de A s t u rias y Castilla-León), la rep resentación de las mujeres ascien- de a un 35,22%; un dato de especial interés si tenemos en cuenta la fuerte raiga m b re de las economías agrarias fa m i l i a res en esta p a rte de España, y que, en principio, parecerían menos pro clives a enviar a las mujeres a la emigración. El protagonismo de la emigración masculina en la compo- sición del flujo migratorio español es manifiesto (el índice de masculinidad alcanza una media de 1,95 hombres por mujer). Y se mantuvo a lo largo de los cuarenta y cuatro años registrados en la llamada “Lista de pasajeros” argentina, si bien con oscilacio- 30 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas En el puerto de Buenos Aires, espe- rando la llegada de un barco con emigrantes. nes, y compatible también con un marcado proceso de conver- gencia con la emigración femenina. En 1913 se alcanzan los valores mínimos de las tasas de masculinidad; aunque, previa- mente, en los años 1889, 1890 y 1892 se había producido un cambio de tendencia coyuntural, que hay que relacionar con la mayor incidencia de una migración conjunta de familias (M. S. Ospital, 1985); y en la que destaca la emigración con origen en Málaga que, sumida en la grave crisis provocada por la filoxera, se vio muy favorecida en el reparto de pasajes subsidiados del bienio 1888-1889 (B. Sánchez Alonso, 1992). Los índices de masculinidad de la corriente española que se dirige a Argentina son muy bajos en relación con otros destinos; y de nuevo la com- paración con Cuba es obligada, con valores como: 4,92 en 1899; 4,52 en 1907; 3,20 en 1919 y 2,43 en 1931 (J. Maluquer de Motes, 1992, y A. Losada, 1999). Y si descendemos por un momento de escala y adoptamos la perspectiva que se puede extraer de los datos de inmigrantes - 31
    • María Xosé Lugar y presencia de las mujeres RODRÍGUEZ GALDO españolas en la emigración exterior salidos por puertos gallegos, otra vez nos toparíamos con un comportamiento que se aleja del observado para el conjunto. El índice de masculinidad baja ahora a 1,83, por lo que es indiscu- tible la preeminencia de los varones dentro de la corriente migra- toria aquí analizada. Pero también hay que señalar que se están produciendo importantes alteraciones: la representación femeni- na se habría elevado desde un nivel de apenas un 14,75% en 1882 a un 45,21% en 1926. En términos porcentuales, los pasajeros de sexo femenino adquieren una mayor representación en las eda- des que no se corresponden con la edad laboral: el 24,7 % de las mujeres tienen o menos de 15 años o más de 60, mientras que en los hombres esta cifra se reduce al 18,06%. El tramo de edades que ocupa a un mayor número de pasa- jeros de sexo masculino no se corresponde con el femenino. En el primer caso, sobresale el tramo de 15 a 20 años, mientras que en las mujeres el tramo más destacado es el de 20 a 25. Por otra parte, la soltería predomina en ambos: representa el 62,23% del total de pasajeros, seguido, a notable distancia, de los casados, que apenas superan el 30%. Sin embargo, también se comprueba que la soltería afecta en menor proporción a las pasajeras y que, además, existen unas claras diferencias en la viudedad. La contraposición nos la ofrece la muestra elegida, la de los pasajeros salidos por puertos gallegos. En este caso, la solte- ría afecta en mayor proporción a las mujeres (con una represen- tación del 67,25% sobre el total de pasajeros) frente a un 64,6% de los pasajeros varones. Las cifras de pasajeros casados de ambos sexos se sitúan claramente por debajo del anterior umbral del 30% (el de la media española en tránsito hacia Argentina); con una desproporción más acusada para las mujeres, pues las 32 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas casadas representan el 26,15% del total frente a un 29,7 de los varones. Es necesario retener que las mujeres, en esta etapa precisa, emigran a Argentina en una elevada proporción. Y mayoritaria- mente parten solteras. De este hecho se derivan implicaciones de todo orden. Para el país de origen pueden provocar un cierto ree- quilibrio en el “mercado matrimonial” cuando este es muy res- tringido, debido a los altos niveles de soltería y a una edad media al matrimonio también elevada (B. Cachinero, 1982). A este res- pecto, es muy significativo el caso de aquellas que parten de puertos gallegos: son más numerosas las solteras, en una propor- ción además superior a la media española; hecho que cabría rela- cionar con los elevados porcentajes de soltería femenina en Galicia y en general con las dificultades del “mercado matrimo- nial”, a lo que cabe añadir el elevado porcentaje de madres solte- ras (Mª. X. Rodríguez Galdo,1993). Pero tampoco nos pueden sorprender los datos anteriores, pues conocemos bien la función de la emigración en economías tra- dicionales que se enfrentan a un fuerte proceso de adaptación (Mª. X. Rodríguez Galdo,1985; C. Sarasúa, 1994; M. Arbaiza, 1996; R. Domínguez, 1996) y el papel que desempeñan las formas de coope- ración establecidas en estas economías a la hora de retrasar la incor- poración de las mujeres casadas a la emigración. Y sin que se pueda desligar de lo anterior la percepción social (que tan bien se palpa en la Galicia de la época, como en ge n e ral en toda la cornisa cantábri- ca con prolongación hasta Navarra) del valor, o más propiamente de la relevancia económica del trabajo de las mujeres en la agricultu- ra, que hace inaplicable, por otra parte, toda teoría del determinis- mo biológico a la hora de explicar su papel subordinado. - 33
    • María Xosé Lugar y presencia de las mujeres RODRÍGUEZ GALDO españolas en la emigración exterior Cabría preguntarse finalmente si el 33,38% de las mujeres que integraron la corriente migratoria hacia Argentina (a pesar de las distintas trabas legales y sociales que se interponían a su tras- lado al exterior (J. M. Pérez-Prendes y Muñoz de Arraco, 1993 y J. Hernández Borge, 1998), desplazándose, en su inmensa mayo- ría, con billetes de tercera clase) no constituían una emigración laboral cuando estaban casadas, o cuando se incluyen dentro de un grupo familiar determinado. ¿Habría que excluirlas del mer- cado de trabajo y considerar, en todo caso, tan sólo la inclusión de las solteras (posiblemente también de las viudas) en el mismo? ¿Se puede contraponer emigración laboral a emigración familiar, en un contexto, además, en el que a la emigración de europeos se le asigna un carácter “civilizador”, de colonización y asentamiento en nuevas tierras, en las que tiene que aplicarse, por lo tanto, toda la fuerza de trabajo familiar? No parece que su papel dentro de los grupos familiares se pueda acomodar, de forma mayoritaria, al de los “ángeles hogareños” estudiados por F. Masiello (1989); más bien, su inmersión tanto en el mundo rural como en el urbano les reservaba otras funciones. Distinguir si las mujeres se desplazan a Argentina solas o en familia, así como su número, edad, estado civil, nivel de ins- trucción... son elementos que pueden ayudar a interpretar el fenó- meno general de la emigración española, cada vez (y desde fechas relativamente recientes) mejor conocido y estudiado pero que deja importantes flancos al descubierto a la hora de interpre- tar la emigración femenina. 34 -
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    • La exportación invisible: mujeres Francisco R. DURÁN VILLA. Alcanza el grado de doctor españolas emigrantes con la tesis titulada La emigra - ción española al Reino Unido. Calificada con Apto cum Laude, le fue concedido el Premio Extraordinario de Francisco R. DURÁN VILLA Doctorado en el curso 1996- 97. Licenciado en Geografía e Historia. Doctor en Director del Departamento de Geografía y profesor titular de Análisis Geográfico Geografía. Miembro del Regional en el Departamento de Geografía de la USC. Arquivo da Emigración Galega (Consello da Cultura Galega). Su línea de investigación prin- cipal es la dedicada al estudio de los movimientos migratorios El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres hacia Europa tras la Segunda Simone de Beauvoir Guerra Mundial. Publicaciones: La emigración gallega al Reino Unido, E l carácter laboral que llevan asociados los desplaza- Santiago, 1985; Veintiséis años de emigración gallega a mientos de población por motivos económicos y la Europa: de la Estabilización a división tradicional de los roles en la sociedad, la integración en la CEE (1959- 1986), Santiago, 1989; Guía basada en una presunta condición natural que asocia al bibliográfica de emigración galega, Santiago, 1992; La emi - varón con la esfera productiva y a las féminas con la repro- gración y su reglamentación ductiva, han sido los responsables de que la emigración jurídica en España, Santiago, 2003; A Real Sociedade haya sido considerada tradicionalmente como un fenóme- Económica de Amigos do País ante o problema social da emi - no masculino. Por consiguiente, la percepción que la socie- gración en Galicia, Santiago, dad suele tener al respecto es que son ellos los que emigran 2006; Soas e á aventura: as galegas en Londres, Santiago mientras que las mujeres tienden a permanecer en los luga- 2007. res de origen, o bien se hacen presentes en los procesos migratorios como acompañantes de sus esposos, padres o tutores. Esta apreciación social andrógina está avalada y refrendada además por unas estadísticas de emigración ofi- ciales que han subestimado –y siguen subestimando– el
    • Francisco R. La exportación invisible: DURÁN VILLA mujeres españolas emigrantes cómputo total de las emigrantes desde su creación en 1882, en virtud de una prolija normativa legal que es deudora de prejuicios irracionales asociados a la condición femenina, que no han hecho más que perpetuar en el tiempo las estructuras sexistas de nues- tra sociedad. En cierto modo se puede afirmar que la movilidad de las mujeres ha permanecido silenciada y oculta. Su escasa visibilidad social ha hecho que este proceso sea casi invisible hasta fechas relativamente recientes y al mismo tiempo ha contri- buido a que sean más susceptibles de ser víctimas de la discrimi- En cierto modo nación y de la explotación. se puede afirmar A pesar de las limitaciones de los recuentos de las sali- que la movilidad das de las emigrantes, a medida que transcurre el siglo XX los de las mujeres ha volúmenes de participación oficializados mantuvieron –salvo en permanecido coyunturas muy adversas para marcharse– una tendencia al alza, silenciada y ocul- lo que ha llevado a casi todos los autores a hablar de la existen- ta. Su escasa visi- cia de un proceso creciente de feminización de la emigración bilidad social ha española, y de un modo especial a partir del inicio de la etapa hecho que este europea después de la Segunda Guerra Mundial. Paulatinamente proceso sea casi y en el marco de la renovación conceptual y metodológica de la invisible hasta investigación sobre emigración que tiene lugar a partir de la déca- fechas relativa- da de los años setenta del siglo pasado, los desplazamientos de mente recientes mujeres comenzaron a tener una mayor visibilidad, aunque por y al mismo tiem- regla general siguen estando construidos sobre el modelo del po ha contribui- emigrante varón y con el arquetipo de mujer dependiente o des- do a que sean más susceptibles plazada por motivos de reagrupación familiar. Por norma general, de ser víctimas salvo honrosas excepciones que les reconocen la capacidad de de la discrimina- emigrar con proyecto propio, los trabajos ahondan en el análisis ción y de la desagregado por sexo, en la procedencia y en el destino geográ- explotación. fico, pero limitándola a factores económicos y con la lógica de 40 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas mantener un mismo patrón para ambos sexos, en vez de desentra- ñar las causas específicas para cada uno de ellos. La ausencia de una perspectiva de género en los trabajos, en los que se analizaran las necesidades concretas de las emigran- tes, el porqué de su partida y su contribución al progreso perso- nal, familiar y social, retrasó en el tiempo los debates intelectual y político al respecto, y sus repercusiones se dejaron sentir en el diseño y en la elaboración los modelos y normativas emigratorias en general y en las leyes españolas en particular. Curiosamente, la movilidad femenina se tiene en cuenta en la legislación, pero con efectos discriminadores (Juliano, 2000). A medida que nos acercamos al final del siglo XX, el cambio de signo de la corriente emigratoria en España, que nos convierte en un claro país receptor de mano de obra, coincide en el tiempo con el agotamiento de los modelos explicativos asocia- dos al paradigma de la modernidad1 para interpretar los nuevos flujos internacionales de personas por el énfasis excesivo que mantienen en las motivaciones económicas en detrimento de otros factores sociales, como, por ejemplo, la división sexual del trabajo (Gregorio, 1998), a pesar de que fueron capaces –y de ahí su valía– de presentar de un modo más personalizado a los pro- tagonistas de la emigración y de introducir nuevos temas a partir de los años setenta. La aplicación de la teoría de la articulación, que concibe las migraciones como procesos complejos de rela- (1) ciones, de vínculos y redes –individuales o familiares– entre las Entre los modelos rela- cionados con este para- áreas emisoras y receptoras (Morokvasic, 1984 y Kearney, 1986) digma destacan el de Lee por su amplia difusión y y combina los factores macro y micro en sus análisis desde una aceptación y en menor perspectiva de género, además de explicarnos el nuevo escenario medida el de Todaro, publicados en 1969 y mundial de los movimientos de mano de obra en el ámbito de la 1976 respectivamente. - 41
    • Francisco R. La exportación invisible: DURÁN VILLA mujeres españolas emigrantes globalización2, nos permite replantear muchos de los estudios e interpretaciones realizados hasta el presente sobre el éxodo secu- lar de las españolas. 1.- UNAS NORMATIVAS MIGRATORIAS SEXUADAS El derecho migratorio, tanto las leyes de emigración como las de extranjería, se ha codificado a partir del principio de que las mujeres y los hombres desempeñan diferentes roles en la sociedad y como tal el papel que le corresponde a cada uno de ellos en las migraciones es también desigual. Por ello, las dispo- siciones legales tendentes al control y a la reglamentación de los movimientos de población no son asexuadas como en ocasiones se interpreta (Hernández, 1998), pues están cargadas de connota- ciones de género, ni tampoco han sido redactadas en un lenguaje de género neutro. Si en las sociedades occidentales la identidad masculina se ha forjado en torno al trabajo, la legislación migra- toria pensada y redactada por y para los hombres tiene que otor- garle por imperativo al varón emigrante el papel de proveedor. Su expatriación es por motivos trabajo y está guiada por un noble (2) El impacto de la emigra - afán de superación económica, personal y familiar, motivo heroi- ción –en las áreas emiso- ras– va a depender de la co que no sólo está reconocido socialmente sino que es además articulación que se pro - encomiable. El carácter laboral lo hace visible en la esfera públi- duzca entre la economía doméstica y el sistema ca y productiva, lo convierte, en definitiva, en un sujeto de dere- económico capitalista, a partir de mecanismos chos, porque la participación en el mercado de trabajo está liga- como el trasvase de da al imaginario de la ciudadanía social. mano de obra de un modo de producción a Por el contrario, la emigración femenina –y también la otro; por tanto, sus efec - tos se medirán desde inmigración consiguiente– no se suele contemplar como un dentro de la propia uni - movimiento mano de obra sensu strictu, sino como un desplaza- dad doméstica (Gregorio, 1998). miento por acompañamiento o reagrupación familiar, es decir, 42 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas El Rey Don Juan Carlos saludando a madrinas de los cen- tros españoles de México. como dependiente, protegida o subordinada. Cuando existe un proyecto migratorio propio se relaciona generalmente con facto- res procedentes del medio social y con sus normas, como, por (3) ejemplo, la viudez, una separación matrimonial o divorcio, una Ley de Emigración de 21 de diciembre de 1907. maternidad de soltera o, simplemente, por romper con roles tra- Gaceta de Madrid de 22 de diciembre de 1907. dicionales buscando su propia identidad. Las protagonistas no La acción tutelar defen- son héroes, son víctimas de un supuesto destino adverso, tildado dida paladinamente en todas las normas, fue de fatal cuando se las hace directamente responsables del mismo. objeto de controversia social por ser utilizada Su mérito como muy bien señala metafóricamente Dolores como instrumento para Juliano (1998) se asemeja más a la palma del martirio que a la limitar la emigración. De la polémica el legislador coronación de la victoria. El estereotipo del victimismo justifica no fue ajeno y en la Circular relativa a los la conmiseración del legislador español en su empeño por regu- delitos de emigración de lar y tutelar la emigración femenina y le sirve de argumento para 11 de octubre de 1960 relacionando la falaz implementar medidas restrictivas en las condiciones de salida, creencia de que la expre - sada acción tutelar se aduciendo la necesidad de protegerlas contra todas las formas de debe al deseo de obsta - explotación y de manera particular, cuando se sospeche que pue - culizar la emigración, facilita la labor des- den ser objeto de tráfico que el Código penal castiga3. aprensiva de los agentes. - 43
    • Francisco R. La exportación invisible: DURÁN VILLA mujeres españolas emigrantes Los países de acogida también suelen perpetuar los patrones del sistema patriarcal y por ello han dirigido secularmente a las inmigrantes hacia las tareas más bajas en la escala social, y de modo especial hacia el volumen creciente de empleos asalariados para rea- lizar las labores domésticas reproductivas, que son por norma gene- ral las menos regularizadas por un contrato laboral y por ello justa- mente son más proclives a toda clase de abusos. Los procedimientos administrativos propios de las leyes de extranjería son los encarga- dos de canalizar a la población recién llegada hacia esos nichos labo- rales de difícil captación, ayudados por las dinámicas propias de las redes migratorias que contribuyen a acentuar este proceso de polari- zación de las trabajadoras de una misma procedencia. Los problemas asociados a esta concentración se agravan cuando se le agregan prejuicios étnicos a un colectivo que ya está discriminado por ser mujer, emigrante/inmigrante y trabajadora, pre- juicios que suelen crear unos estereotipos étnicos caricaturescos y (4) Gallega. Antillas, discriminatorios, que acaban por convertirse en imágenes reales y Argentina, Colombia y Uruguay. Dicho de una objetivas en el imaginario social de los estados receptores. Cándida, persona: nacida en la gallega emigrada en Buenos Aires, protagonista entre otras de la España o de ascendencia española. Diccionario de película homónima interpretada por Niní Marshall y dirigida por la Lengua Española ( v i g é- sima segunda edición) Luís Bayón Herrera en 1939, es un ejemplo visible de la etnización (2001), Madrid, RAE. de las tareas de reproducción social en la Argentina de entre guerras (5) Nuestra legislación siem - y de la estigmatización del colectivo de las españolas4 en general y pre reconoció y reconoce el derecho de emigrar, del de las naturales de Galicia en particular (Folgar, 2009). bien que estableciendo Nuestras leyes no siempre reconocieron el derecho a limitaciones y garantías con carácter tutelar. emigrar, aunque los legisladores del franquismo tienen que igno- Circular 11 de octubre 1960 (Mº de Justicia). rarlo5 para justificar la política tuitiva de un Gobierno que se MINISTERIO FISCAL empeña en que la población española lo ejerza, desde la creación Directrices sobre los deli - tos de emigración. del Instituto Español de Emigración por Ley de 17 de julio de 44 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas 1956. El argumento esgrimido es que por medio de este nuevo organismo, encargado de asistir y representar los trabajadores –y a las trabajadoras que parten con su asistencia pero que el texto legal ignora6–, la acción pública se ensancha más allá de las tra- dicionales medidas precautorias y benéficas y se impregna de sentido social al considerar la emigración como un amplio campo de posibilidades abiertas a la libertad del individuo… y como fuente poderosa de vínculos y relaciones entre pueblos, como se recoge en el preámbulo de la Ley sobre bases de orde- nación de la emigración de 22 de diciembre de 1960. Muchas veces se ha insistido en que fueron los constitucio- nalistas de 1812 los que suprimieron la confiscación de bienes impuesta por Felipe IV a quienes abandonasen la residencia en España el 10 de febrero de 1623 (Durán, 1997). Un castigo en cier- to modo ineficaz, pues el que parte no suele tener bienes o bien pro- cura no dejar nada si no obtiene una dispensa regia antes de la sali- da (González-Trevijano, 1991). No obstante, la supresión de esta pena pecuniaria no supuso de inmediato el reconocimiento del dere- (6) cho a emigrar, aunque no por ello se dejó de ejercitar, y por consi- La prensa deja constancia de la emigración femeni- guiente tampoco se garantizaron los derechos de la mano de obra na con cierta asiduidad. Así puede servirnos de emigrante y de sus familias. La Constitución democrática de 1869 ejemplo la noticia que lo hizo por primera vez efectivo en su artículo 26 y a partir de ahora aparece en La Voz de Galicia el 8 de diciembre los españoles podrán emigrar sin sufrir la pérdida de la nacionali- de 1960: Hoy saldrá para Alemania una expedición dad ni de la ciudadanía, pues deja constancia expresa de la obliga- de mujeres obreras coru - ción que tienen de contribuir al servicio militar y al mantenimien - ñesas. Simultáneamente con esta expedición, sal - to de las cargas públicas, cargas de las que no estaban exentas las drán de Vigo y Madrid otros grupos de mujeres mujeres, a pesar de que no se reconoce el principio de igualdad obreras que se unirán al entre los sexos en virtud del principio patriarcal que ri ge nu e s t ra de La Coruña en Venta de Baños, para seguir el viaje sociedad. No sólo eso, sino que es muy elocuente que en pleno pro- juntas hasta su destino. - 45
    • Francisco R. La exportación invisible: DURÁN VILLA mujeres españolas emigrantes ceso de construcción de la ciudadanía en España, por medio del artículo 25.3º se suspenden los derechos ciudadanos a los varones por el estado de sirviente doméstico. A partir de su reconocimiento, el legislador comenzó a c u b rir todo un vacío legal re l ativo al ordenamiento y flexibiliza- ción de las salidas y a evitar en lo posible los abusos de navieros y ganchos en el desplazamiento de los emigrantes hacia el exterior. Conviene, sin embargo, dejar constancia expresa de que el texto constitucional de 1876 sólo hace re ferencia en su artículo segundo a la libertad de inmigración, lo que ha llevado a algunos autores a interpretarlo como una negación o una vuelta a la etapa anterior a 1869. Parece lógico, al igual que ocurre en el de 1978, que una vez reconocido y asumido socialmente no es necesario explicitarlo. Además, en el momento en que fue redactada los pasap o rtes esta- ban suprimidos en virtud de un Real Decreto de 17 de diciembre de 1862. Distinto es el que atañe a la inmigración, en consonancia con el reconocimiento y desarrollo de los derechos y garantías de la extranjeros residentes en nu e s t ro país (Durán, 2006). La política poblacionista y de fomento a la inmigración adoptada por alguno de los gobiernos de las nuevas repúblicas ultramarinas, en correspondencia con los problemas estructurales y también con el proceso de modernización de la economía espa- ñola, generaron un éxodo masivo que asciende nada menos que a 123.825 salidas en 1907, año en el que se promulga la primera ley de emigración en España. La Ley y su consiguiente regla- mento de 1907 y la posterior de diciembre de 1924, en vigor hasta principios de los años sesenta, hacen invisibles a las muje- res, pues se consideran emigrantes a efectos de estas leyes sólo a los españoles…, pero, por el contrario, no ocultan el trato dis- 46 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas Importante participa- ción de la colectivi- dad española en el Día Internacional de la Mujer en Beverwijk (Holanda) en 1998. criminatorio que reciben en el desarrollo de la norma, en corres- pondencia con los Códigos penal, de comercio y civil publicados en 1850, 1885 y 1889 respectivamente. Reconocida la libertad de todo español para emigrar, el Gobierno limita con carácter tutelar a los varones sujetos a las obligaciones del servicio militar –obligaciones que pueden eva- dir legalmente desde 1836 por medio del sistema de redención y luego de sustitución consignado un depósito de 2.000 pesetas– y a las mujeres en virtud de su edad y estado civil. Así, el artículo 5 de las leyes de 1907 y 1924 establece que la mujer casada necesitará para emigrar la previa autorización de su marido, en consonancia con el artículo 57 del Código civil vigente, que con- sagra al mismo tiempo la autoridad del varón en la unidad fami- liar, obligando a la mujer a obedecerlo, y la eterna minoría de edad a las que optaran por el matrimonio, paradójicamente en ocasiones guiadas de un afán emancipador. Después de la boda el marido se convierte en su representante legal, en el administrador - 47
    • Francisco R. La exportación invisible: DURÁN VILLA mujeres españolas emigrantes de los bienes conyugales y también ostenta el ejercicio de la patria potestad de la descendencia. La práctica totalidad de los derechos reconocidos a las solteras desaparecen para siempre en el momento de contraer nupcias. No obstante, la licencia a la que se hacía mención sólo será necesaria en el supuesto de que via- jen sin la compañía de cónyuge o para reunirse con él, pues por mandato del artículo 58 del Código civil la mujer está obligada a seguir a su marido donde quiera que fije su residencia, aunque los Tribunales, podrán con justa causa eximirla de está obliga - ción cuando el marido traslade su residencia a Ultramar o un país extranjero. De no contemplarse esta causa eximente, el pro- blema de las viudas de vivos muy probablemente no hubiese alcanzado las dimensiones que tuvo, por ejemplo, en Galicia. No se puede olvidar que una vez desaparecido el marido en la emi- gración, hecho no tan infrecuente, la mujer tenía que esperar treinta años para poder solicitar judicialmente la presunción de muerte, una presunción que de ser concedida no la autorizaba a contraer segundas nupcias, según lo establecido por la Ley de enjuiciamiento civil de 1888 y la base 6ª del Código civil. Un código que, al igual que el napoleónico que lo inspira, parte como estamos viendo de la incapacidad de la mujer casada. La autorización para salir es también preceptiva, pero en este caso con toda lógica, para los menores de ambos sexos, pero en el caso de ellas, las solteras menores de veintitrés años no sujetas a la patria potestad, tutela o guarda de personas que legalmente las representan no podrán abandonar España si por no ir acompañadas de sus padres, parientes o personas respeta - bles, se sospeche fundamentalmente que pueden ser objeto de tráfico. Por el contrario, las solteras mayores de veinticinco años, 48 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas las viudas y las casadas con sentencia firme de divorcio, pueden emigrar con el concepto legal de emigrantes si además cumplen con los requisitos impuestos a los varones en el artículo primero de los Reglamentos de 1907 y 19247. También se engloban en ese concepto las solteras mayores de edad y menores de veinticinco (7) años, cuando, a más de reunir todos estos requisitos –los aludi- La Compañía dos–, por ser huérfanas o haber obtenido la licencia del padre o Trasatlántica, para expe- dir un pasaje en 1926 de la madre en cuya compañía vivieren, o haber éstos contraído exige que las emigrantes vayan provistas de la segundas nupcias, no le alcance el precepto del artículo 321 del cédula de identidad y de Código civil, que les obliga a tener el consentimiento de los pro- los siguientes documen- tos: Mujeres que vayan a genitores para abandonar la casa paterna, incluso después de reunirse con sus esposos. Además de los documen - haber alcanzado la mayoría de edad a los 21 años. tos ya mencionados, La Constitución de 1931 desdibuja un nuevo y alentador deberán presentar otro documento expedido por horizonte que se vio ensombrecido por el estallido de la Guerra el Juez municipal justifi - cando que van a reunirse Civil. El escaso período de tiempo que estuvo vigente no permi- con sus esposos; Viudas. tió avanzar todo lo que se hubiese deseado en su desarrollo legal, Además de la cédula per - sonal, la fe de óbito de y los pasos dados se vieron truncados por la implantación con la sus esposos; y Mujeres solteras mayores de edad. victoria de un modelo político y social que relega a la mujer a la Además de su cédula per - esfera privada y la reafirma de nuevo en el papel de esposa y sonal, la partida de naci - miento espedida por el madre –en el papel de ángel del hogar–; y el nuevo Gobierno registro civil y la fe de soltería. asume el compromiso de liberarla del taller y de la fábrica8. Para (8) la reconquista del hogar y de la familia contará con el aparato de Esta expresión recogida en el Fuero del Trabajo Falange y en particular con la labor de la Sección Femenina. (II) de 1938, se mantiene en la modificación de 10 El texto republicano sanciona en beneficio de la mujer de enero de 1967, a pesar que no podrán ser fundamentos de privilegio jurídico… el del progreso social, del cambio de los intereses sexo…; el matrimonio se funda en la igualdad de derechos para del régimen y de la incor- poración de la mujer al ambos sexos; los ciudadanos de uno y otro sexo, mayores de mundo laboral en general veintitrés años, tendrán los mismos derechos electorales; todos y a la emigración de manera autóctona en par- los españoles, sin distinción de sexo, son admisibles a los emple - ticular. - 49
    • Francisco R. La exportación invisible: DURÁN VILLA mujeres españolas emigrantes os y cargos públicos según su mérito y capacidad, que supuso la proyección de las mujeres al mundo laboral extradoméstico, aun- que se mantienen todavía muchas limitaciones a las casadas; el artículo 31 reconoce como en las anteriores el derecho a emigrar o inmigrar… y no está sujeto a más limitaciones que las que la ley establezca; y como un gran avance social, por medio del artí- culo 46, la República asegurará a todo trabajador las condicio - nes necesarias de una existencia digna. Su legislación social regulará… las condiciones del obrero español en el extranjero. Gobernar es poblar, p e ro en su afán de querer poblar bien los gobiernos de las repúblicas latinoamericanas, diseñaron unas políticas en las que las mu j e res inmigrantes también fueron vícti- mas de discriminaciones, al imponer medidas restrictivas que lo único que lograron fue alimentar la inmigración ilegal, aumentar los beneficios de los intermediarios y también los problemas asociados a la marginalidad, tantas veces denunciados por los médicos e ins- p e c t o res de emigración en el Boletín de Emigración o por feminis- tas como Hortensia Lamar o Paulina Luisi (González, 2003). El Gobierno Argentino, por ejemplo, a las mujeres que viajen sin espo- so y vayan acompañadas de hijos menores de quince años, no se les p e rmite entrar en el país, a no ser que estén en posesión de un per- miso especial expedido por la Dirección General de Inmigración. También pueden embarcar, si alguno de los hijos fuese argentino o bien en el caso de que fuesen también otros hijos mayo res de quin- ce años en número cuando menos igual al de los menores de dicha edad. En cambio, les queda terminantemente prohibido a aquellas que viajen sin esposo, con hijos menores de diez años o que se hallen en cinta. En Brasil, las mu j e res que viajen solas serán admi- tidas si presentan un certificado expedido por la Autoridad 50 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas Gubernativa y visado por un Consulado brasileño haciendo constar que ejercen una profesión honorable. En contraposición la normati- va uruguaya es la más liberal y por consiguiente la menos discrimi- natoria, aunque tuvo como contrapartida una mayor trata de muje- res en el puerto de Montevideo (Comercio, 1926) La coyuntura española e internacional, adversa a los movimientos de población internacionales a partir de 1930 no hizo necesaria la promulgación de nuevas normas reguladoras hasta la reanudación de las corrientes en la década de los años cincuenta. Venezuela y sobre todo los vecinos países industriali- zados de Europa centro-occidental abren sus puertas a un colec- tivo creciente de mujeres inmigrantes, aunque los procedimientos administrativos de entrada y establecimiento se ven afectados por procesos discriminatorios de género, pese a los progresos alcan- zados en materia de derechos humanos y sociales. Restricciones de entrada a las mujeres casadas en solitario o solteras con hijos, rescisiones de contrato y deportación en caso de embarazo, difi- cultades de acceso al mercado de trabajo de las reagrupadas, pro- blemas para la obtención de una vivienda e impedimento para lle- var consigo a los descendientes menores, son, entre otras, fórmu- las discriminatorias que afectan al desplazamiento de las espa- ñolas en la etapa migratoria más reciente. Las disposiciones lega- les inmigratorias de los nuevos países de inmigración europeos van a determinar su condición legal en el momento de cruzar sus fronteras y con ello le asignan o bien el rol de dependiente, con las limitaciones que eso lleva consigo, o el de autónoma, en cuyo caso va a ser canalizada fundamentalmente hacia las actividades del sector servicios, en correspondencia con la fragmentación del mercado laboral. - 51
    • Francisco R. La exportación invisible: DURÁN VILLA mujeres españolas emigrantes Las condiciones impuestas por ley para emigrar perpetúan las diferencias entre los hombres y las mujeres en el ordenamiento español de los años sesenta y setenta del siglo recién terminado, en su afán paternalista y protector. La Ley de ordenación de la emi- gración de 3 de mayo de 1962, continuó limitando las salidas femeninas cuando a ello se opone alguna disposición legal regula - dora de su capacidad civil o protectora de su sexo. No obstante, el propio devenir de la sociedad española y la necesidad de Régimen por hacerse un lugar en el marco de las democracias occidentales, obligan al Gobierno a introducir paulatinamente una serie de tími- das reformas legislativas que aliviaran la situación jurídica de la mujer. La Ley de 20 de diciembre de 1952, que modifica el artícu- lo 321 del Código civil ab riendo alguna expectativa: las mayo res de edad pero menores de 25 años podrán dejar la casa del padre o la madre con licencia de los mismos cuando sea para contraer m at rimonio o para ingresar en un Instituto aprobado por la Iglesia… o concurra alguna otra causa que justifique la separa - c i ó n; la de 24 de ab ril de 1958 que le permite ser testigo y albacea testamentaria y a ejercer de tutor o protutor con la autorización del marido, un logro importante para las casadas que permanecen solas en España; la de 22 de julio de 1961 sobre derechos políticos profesionales y de trabajo de la mujer, que les permite continuar en su puesto de trabajo después de contraer matrimonio y, sobre todo, le otorga capacidad para recurrir ante la autoridad competente cuando por mala fe o abuso se le deniegue la autorización marital p a ra el ejercicio de los dere chos reconocidos; y como colofón la Ley 14 de 2 de mayo de 1975 que deroga definitivamente la licen - cia marital. Coincidiendo con el final de la dictadura , la mujer casada accede a la mayoría de edad y podrá tener un proyecto 52 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas migrat o rio propio sin venia marital. No obstante, los impedimen- tos y trabas legales no fueron nunca unos obstáculos insalvables para poder marchar, los flujos irreg u l a res canalizados por agencias y particulares permitieron siempre evadirlos, aunque en muchas Las condiciones ocasiones se saldaron con elevados costes personales. impuestas por ley para emigrar per- petúan las dife- 2.- INVISIBLES A EFECTOS ESTADÍSTICOS rencias entre los La invisibilidad que se le otorga a la mujer en la legisla- hombres y las ción migratoria, salvo en los supuestos discriminatorios, tiene su mujeres en el corre l ato en las estadísticas que re c ogen el balance de este movi- ordenamiento miento demográfico. Por ello siempre se ha insistido en la escasa español de los fiabilidad de las fuentes de emigración, unas fuentes que en España años sesenta y se refieren al movimiento de pasajeros por mar y no a los emigra n- setenta del siglo tes propiamente dich o s , hasta principios de los años sesenta del recién termina- siglo pasado, que es cuando ap a recen publicadas de forma porm e- do, en su afán norizada las estadísticas de emigración asistida –la que se ajusta a paternalista y planes y programas gubernamentales– que ignora n , como lo hací- protector. La Ley an las anteriores, todo el éxodo tildado de clandestino, cuando en de ordenación de realidad estamos sólo ante un fenómeno de irregularidad bastante la emigración de generalizado, en el que la mujer tuvo un gran pro t agonismo. Las 3 de mayo de 1962, continuó cifras correspondientes a las entradas en los Estados americanos, limitando las sali- aunque son más fidedignas, no se pueden comparar con las publi- das femeninas cadas por el Instituto Geográfico y Estadístico, precursor del actual cuando a ello se INE, por la ambigüedad conceptual del fenómeno o por el carácter opone alguna dis - multifacético del mismo. Por el contrario, las estadísticas de inmi- posición legal gración en los países europeos nos ofrecen una realidad más cert e- reguladora de su ra, por el imperat ivo que tenían nu e s t ras emigrantes de estar en capacidad civil o posesión de un permiso de trabajo para obtener el correspondiente protectora de su de residencia. Las propias norm at ivas, sin embargo, facultan otras sexo. - 53
    • Francisco R. La exportación invisible: DURÁN VILLA mujeres españolas emigrantes vías de ingreso, por ejemplo como turistas, que nos impiden cono- cer con certeza la verd a d e ra magnitud de las corrientes de mano de obra, en este caso la femenina. El movimiento de pasajeros con el exterior entre 1892 y 1929, año a partir del que comienzan a implementarse políticas de control de entradas en América por el estallido de la crisis mundial, fue de 3.622.861 personas, de las que casi el 30% fue- ron mujeres. El balance general del período arroja una pérdida de 985.683 españoles, con un porcentaje femenino del 42,94%, de lo que se puede deducir que su tasa de permanencia es mayor y en consecuencia el movimiento tiene un carácter definitivo. La curva de salidas de mujeres españolas emigrantes des- cribe tres trayectorias interrumpidas por las guerras de Cuba y la de 1914 y es la comprendida entre los dos conflictos la que regis- tra los mayores volúmenes de salida. La recuperación posterior al armisticio de 1918 es menos dinámica que la precedente aunque presenta una trayectoria al alza, lo mismo que nos muestra la línea de tendencia en toda la etapa, como consecuencia de la cre- ciente estabilización de la colonia de las naturales de España en tierras americanas. La Argentina es el país de destino por exce- lencia (62,49%), seguido por Cuba con algo menos de un cuarto de las emigrantes y a gran distancia por Brasil, Uruguay y México, que catalizan el 6,76%, 2,98% y 2,89% respectivamen- te. Lentamente, en los años centrales de la etapa analizada comienzan a despuntar los Estados Unidos, englobados en la categoría de otros, aunque la puesta en vigor de las leyes de cuo- tas en los años veinte amortiguó su ritmo de crecimiento. En las décadas de los años treinta y cuarenta la emigración se ralentizó a expensas no sólo del conflicto bélico de España y del 54 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas inmediato mundial, sino también por la puesta en aplicación de políticas restrictivas por medio de instrumentos legales que se con- vertirán en los pilares básicos de las leyes de extranjería a partir de 1950. Los permisos de trabajo y de residencia y los contingentes migratorios serán consubstanciales con el nuevo escenario europeo de movilidad. Atrás quedaba una dilatada etapa americana, sosteni- da en gran medida en los últimos años por la demanda de mano de - 55
    • Francisco R. La exportación invisible: DURÁN VILLA mujeres españolas emigrantes El nuevo ciclo emi- obra de Venezuela. Los cambios políticos, sociales y económicos gratorio europeo ocasionados por la Segunda Guerra Mundial, alteraron el mercado abre un horizonte agroexportador latinoamericano y sus economías, que habían ini- de nuevas expecta- ciado un proceso de transformación, se hicieron cada vez más tivas a unas muje- dependientes de técnicas y capital financiero. res que por haber El nuevo ciclo emigrat o rio europeo abre un horizonte de nacido mayorita- nuevas expectativas a unas mujeres que por haber nacido mayori- riamente en los t a riamente en los convulsos años treinta fueron deudoras de una convulsos años fo rmación orientada a convertirlas en unas profesionales del hogar treinta fueron deu- doras de una for- y la familia, con lo que sus posibles alternativas en el mundo labo- mación orientada ral eran muy limitadas y se veían agravadas en aquellos momentos a convertirlas en por una coyuntura económica desfavorable, en tránsito desde un unas profesionales modelo autárquico a otro pro t agonizado por los planes de desarro- del hogar y la llo. Europa va a ser tierra de promisión: próxima geográficamente, familia, con lo que con una amplia oferta de empleo de baja cualificación que les per- sus posibles alter- mite incorp o rarse de inmediato al mercado de trabajo, con unas nativas en el condiciones lab o rales difícilmente comparables en nu e s t ro país y, mundo laboral s o b re todo, a muchas de ellas les va a permitir llevar a cabo un pro- eran muy limita- yecto de vida propio, tanto en lo profesional, alimentado siempre das y se veían de un ansia de superación, como en lo personal. Un proyecto ges- agravadas en tado con un hori zonte temporal limitado, pero que acabó por con- aquellos momen- vertirse mayori t a riamente en permanente. Pero serán los hijos e tos por una coyun- hijas nacidos en la emigración los que les otorguen el permiso de tura económica residencia definitivo en los países de acogida. desfavorable, en tránsito desde un Los datos que a continuación se ofrecen son los relativos a modelo autárquico las mujeres españolas que emigraron asistidas por el Instituto Español a otro protagoni- de Emigración entre 1962, año en el que comenzaron a publicar la zado por los pla- información desagregada por sexo y por país, y 1985, coincidiendo nes de desarrollo. con la incorporación de España a la entonces Comunidad Económica 56 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas Europea y el consiguiente cambio en el estatus legal de nuestra colo- nia radicada en los Estados ya pertenecientes. Las salidas femeninas tramitadas por el Instituto ascienden a 187.914 durante estos veinticuatro años y rep resentan el 15,57% de la emigración a Europa con carácter permanente, y son los años sesenta los que presentan una mayor cuota de participación, a l c a n- zando el máximo en 1966 con el 24,24% de las salidas legales. El fortalecimiento de la corriente asistida en estos años está en re l a- ción con el importante movimiento de re agrupación familiar que llevan a cabo los varones desplazados en el tránsito de las décadas de los cincuenta a los sesenta y también es deudora del proceso gradual de articulación y consolidación de unas cadenas y redes migrat o rias, cuyo pro t agonismo va a ser creciente en esos años, como creciente va a ser el volumen de salidas realizadas al margen de los cauces oficiales establecidos. A modo de ejemplo, en el caso del Reino Unido donde tienen una importancia capital la estructu- ra de redes de parentesco y de amistad desde los años cincuenta, las entradas de españolas irreg u l a res re c ogidas por las autoridades británicas alcanzan ya en esos años unos valores que rondan alre- dedor del 90%. (Durán, 2007). La evolución de las salidas se mantiene por encima de las 10.000 anuales hasta la crisis de 1973, salvo en 1967 por la con- tracción de la oferta alemana, tanto por problemas económicos como por estar concluyendo un proceso de regularización de la colonia de extranjeros residentes. Como siempre suele ocurrir, los más perjudicados en tiempos de crisis terminan siendo los grupos más vulnerables y, en nuestro caso, fueron las mujeres las que sufrieron las mayores consecuencias de la contracción del mercado laboral. Las partidas de España se redujeron en su con- - 57
    • Francisco R. La exportación invisible: DURÁN VILLA mujeres españolas emigrantes Emigración española femenina por países Alemania Francia Holanda Reino Suiza Otros Total Unido 1962 9022 952 41 480 2702 203 13400 1963 9222 2034 35 1056 4588 516 17451 1964 8594 2096 49 654 6533 348 18274 1965 8619 924 102 717 4663 120 15148 1966 7844 958 116 665 4089 93 13765 1967 1528 634 35 332 3329 52 5910 1968 4864 5054 49 352 3238 14 13571 1969 7228 4741 145 316 3881 15 16326 1970 7269 4081 169 303 3398 29 15249 1971 6191 4638 234 314 3428 22 14827 1972 5185 5088 240 258 3434 15 11026 1973 4676 2408 188 162 2744 20 9342 Total 80242 33608 1403 5609 46027 1447 168339 Fuente: Estadísticas de emigración asistida. I.E.E junto, pero al mismo tiempo se reforzó de nuevo el carácter pre- dominantemente masculino del movimiento. La media anual se sitúa en torno las 1.625 asistencias, muy inferior a la correspon- diente a la etapa precedente. Los principales destinos elegidos por nuestras emigran- tes en la etapa de mayor volumen de emigración con Europa son Alemania, que cataliza casi la mitad de las mujeres asistidas (47,67%), seguida a gran distancia por Suiza y Francia con el 27,34% y 19,96% respectivamente. Distinta realidad nos ofrece el cálculo de la tasa de feminidad por los países de acogida: el Reino Unido con casi un 80% es sin lugar a dudas el Estado euro- peo que impuso más medidas discriminatorias para frenar la inmigración masculina, además de concentrar casi toda su oferta 58 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas laboral en el sector servicios, especialmente en las tareas del Los principales doméstico y en las de hostelería y restauración. Alemania ocupa destinos elegidos el segundo lugar (27,02%) y a continuación con valores muy pró- por nuestras emi- ximos Francia y Suiza (18,36% y 15,95%) por distintos motivos. grantes en la Mientras que las autoridades del primero relajaron los controles etapa de mayor de frontera y facilitaron la regularización in situ, a partir de la lle- volumen de emi- gada masiva de contingentes procedentes de sus viejos dominios gración con africanos, los gobiernos helvéticos, por el contrario, a través de Europa son políticas rotacionales limitaron ostensiblemente el asentamiento Alemania, que cataliza casi la de dependientes en su territorio. mitad de las No obstante, como siempre ocurre en los estudios de mujeres asistidas emigración la estadística de salidas a la realidad siempre hay un (47,67%), segui- abismo. Simplemente con analizar los datos de los residentes en da a gran distan- esos países al final de la etapa podemos comprobar la importan- cia por Suiza y cia que tuvo la movilidad de la mujer y el carácter invisible de su Francia con el desplazamiento. Así, la estructura por sexos de estas colonias de 27,34% y trabajadores muestra, con excepción de los Países Bajos 19,96% respecti- (24,63%), un relativo equilibrio, a pesar de que estamos ante vamente. - 59
    • Francisco R. La exportación invisible: DURÁN VILLA mujeres españolas emigrantes colectivos de mano de obra fundamentalmente. Los restantes paí- ses presentan todos un porcentaje de mujeres bastante equilibra- do, que está comprendido entre el 40,14% de la Confederación Helvética y el 48,49 %, el más elevado, del Reino Unido. Frente al tópico de asociar las migraciones con el sexo masculino, son muchos los autores y autoras, como Ofelia Rey (2007), que vie- nen insistiendo en la importancia secular que han tenido los des- plazamientos de la mujer, en el seno de una sociedad patrilocal en la que el hombre tiende a permanecer, mientras que son ellas las que se trasladan al lugar del marido. Su movilidad era habi- tual, las investigaciones históricas lo están poniendo de manifies- to, pero las leyes de reclutamiento y reemplazo pusieron en movi- miento a la población masculina en España, ocultando un viejo proceso, que muy probablemente por asiduo no era tenido en cuenta. Hoy en día las migraciones internacionales se caracteri- zan por un incremento continuado del número de mujeres que abandonan sus lugares de origen y, a diferencia de las etapas en las que participaron las españolas, son ahora ellas emigrantes proveedoras y no dependientes como antaño. El debate sobre emigración femenina y empoderamiento está abierto, tendremos que insistir sobre el tema. No obstante, hace ya muchos años que los propios emigrantes fueron conscientes del cambio que se estaba experimentando en los roles de género en las sociedades de acogida, con el creciente protagonismo de las mujeres. Los letristas del tango, desde la orilla, desde una perspectiva multi- cultural y marginal, dejaron constancia de ello. El Mano a mano de Celedonio Flores es bastante sugerente al respecto. 60 -
    • Bibliografía BACH ARÚS, Marta et Alt. (2000), El sexo de la noticia, Barcelona, Icaria. CAGIAO VILA, P (1997). Muller e emigración. Santiago, Xunta de Galicia. COMERCIO INTERNACIONAL, 1926. Anuario de la producción mundial (1927). Barcelona, Ed. Apolo. DURÁN VILLA, F. R. (1997): La emigración española al Reino Unido (Tesis Doctoral, inédita). DURÁN VILLA, F. R. (2006): “A Real Sociedade Económica de Amigos do País ante o problema da emigración”. Santiago, Fundación Caixa Galicia, pp. 201-210. DURÁN VILLA, F. R. (2007): “Soas e á aventura: as galegas en Londres”. En: Pasado e presente do fenómeno migratorio galego en Europa (Coord. J. HERNÁNDEZ BORGE y D. GONZÁLEZ LOPO). Santiago, Sotelo Blanco, pp. 187-204. DURÁN VILLA, F. R. (2008): “Europa como destino de los trabaja- dores españoles”. En: Ciudadanos españoles en el Mundo (Coord. X. Amancio LIÑARES GIRAUT), Vigo, Grupo España Exterior, pp. 179-198. FOLGAR DE LA CALLE, J. M. (2009): A emigración no cine. Visións puntuais arxentinas e hispanas [en prensa]. GONZALEZ PAGÉS, J. L. (2003): Emigración de mujeres gallegas a Cuba: Las Hijas de Galicia. Vigo, Ayuntamiento de Vigo. GONZALEZ-TREVIJANO (1991): Libertades de circulación, resi - dencia, entrada y salida en España. Madrid, Civitas. - 61
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    • Las mujeres en el asociacionismo étnico: una aproximación a la Pilar CAGIAO VILA. Entre las líneas de investiga- ción que viene desarrollando luz del caso gallego en destacan las relativas a los movimientos migratorios y las relaciones culturales entre Cuba y en Uruguay España y América. Autora de libros como Muller e Emigración (1997) o Os gale - gos de Ultramar: de emigrados a inmigrantes (2007); co-autora con M. L. Pazos de Os Pilar CAGIAO VILA Galegos e o mundo colonial Profesora titular de Historia de América en la americano (2007) y con X. M. Universidad de Santiago de Compostela. Núñez Seixas de Galicia e o Río da Prata (2007). Ha coordi- nado además distintas publica- ciones sobre temática migrato- ria como Galegos en América, “americanos” en Galicia, as L a existencia en la actualidad de sociedades como la colectividades inmigrantes en América e a súa impronta na Asociación de Mujeres Españolas Emigrantes en sociedade galega (séculos XIX Canadá, la denominada Herbas de Prata en la e XX) (1999), O Exilio Galego (2006, Co-ed. con X. M. Argentina o la Asociación de Mujeres Españolas de Santo Núñez Seixas), De raíz profun - da: Galicia y lo gallego en Domingo, representan una buena muestra de que en el aso- Cuba (2007, Co-ed. con Sergio ciacionismo español heredero de la emigración contempo- Guerra); además de otras rela- cionadas con la historia cultu- ránea ha habido cambios sustanciales respecto del papel ral latinoamericana en colabo- ración con E. Rey Tristán: Cien que la mujer ostenta en el mismo. Aún más. Otras asocia- Años de la Biblioteca América ciones como el Patronato da Cultura Galega de (2004); Aproximación al ameri - canismo entre 1892 y 2004 Montevideo, el Casal Catalá de Vancouver, el Club Español (2006) y De ida y vuelta. América y España: los caminos de Québec o el Centro Asturiano de Ontario, la Sociedad de la cultura (2007). En su acti- Hijos de Roupar en La Habana o la Casa de Galicia de New vidad docente, iniciada en 1986, ha dirigido varias tesis York –como puede observarse entidades de muy distinto doctorales y trabajos de inves- tigación americanista en la origen y dimensión, diferente ubicación geográfica y tra- USC y como profesora invitada yectoria diversa, integrantes junto con otras muchas del ...
    • Pilar Las mujeres en el CAGIAO VILA asociacionismo étnico ... rico entramado asociativo construido por la emigración española ha impartido cursos en la Universidad en el exterior–, todas ellas presididas por mujeres, constituyen a Portucalense de Porto, día de hoy algunos de los ejemplos del proceso lento que fue París VII, y varias latino- americanas (PUCRS de necesario recorrer a lo largo del tiempo para reconocer su papel Portoalegre; Universidad de la en ese tipo de instituciones. Evidentemente esto no fue siempre República-Montevideo así y aunque por el momento aún resultan escasas las investiga- o UCR-San José de Costa Rica). Ha sido ciones que permitan analizar con rigurosidad como evolucionó la directora del Arquivo da Emigración Galega del participación de las mujeres en el fenómeno asociacionista, de Consello da Cultura sobra es conocido que se produjo más tardíamente que la de los Galega, a cuya comi- sión técnica continúa hombres y no siempre fue realizada en igualdad de condiciones. perteneciendo, y partici- pa como miembro del Todavía en 1988 en la II Convención Nacional de Damas de comité editorial de la Centros Españoles en Venezuela, por ejemplo, se presentaban revista Estudios Migratorios. como novedosas algunas ponencias reivindicativas del papel que la mujer debía jugar en el asociacionismo (Ascanio Sánchez, 1996: 151). Durante el período denominado de las migraciones masi- vas que afectó a Europa entre 1870 y 1930, la emigración espa- ñola tuvo su principal destino en determinados países del conti- nente americano (Cuba, Río de la Plata y Brasil). A partir de la década de los cuarenta aunque se produjo la desaparición de alguno de los destinos más tradicionales –como el caso cubano–, se amplió la oferta en los países americanos incorporándose algu- nos nuevos, además de abrirse la posibilidad europea desde fines de los sesenta. En ambas etapas, el asociacionismo étnico jugó un papel determinante por cuanto favoreció el mantenimiento de los vínculos entre los emigrantes cuando, convertidos en inmigran- tes, hubieron de enfrentar los múltiples retos de las nuevas socie- dades a las que habían llegado. Ese asociacionismo tuvo inicial- mente un carácter informal cuyo origen remoto podría ya detec- 64 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas tarse en los puertos de salida de los barcos –y durante las largas travesías atlánticas– que condujeron a tantos españoles a América, o en los andenes de los trenes que llevaron a otros a diversas plazas de Europa. Como ámbitos de sociabilidad, aque- llos primeros espacios de encuentro, así como los diferentes medios laborales en los que los españoles lograron insertarse, constituyeron de algún modo el antecedente remoto de otro tipo de asociacionismo de carácter más formal. La emigración La emigración española produjo una extraordinaria variedad española produjo de fórmulas asociat ivas en las que lo étnico constituía el elemento una extraordina- medular y que en definitiva tenían como objetivo amparar y pro t e- ria variedad de ger a los emigrantes, ofrecer espacios para la sociabilidad, y fórmulas asocia- fomentar la relación entre compatriotas y sus vínculos con los tivas en las que lugares geográficos de los que estos procedían. Las diferentes fo r- lo étnico consti- mulaciones surgidas en el asociacionismo español, ya fueran socie- tuía el elemento dades benéficas, mutualistas, re c reativas, culturales, de instrucción medular y que en o deportivas, se multiplicaron además en función de variables definitiva tenían cuantitativas, t e m p o rales y de procedencia geográfica concreta, como objetivo dando lugar a un panorama que en muchos casos revelaba comple- amparar y prote- mentariedad (Devoto, 2003) y en otro s , franca competencia. ger a los emi- grantes, ofrecer En el caso concreto del asociacionismo gallego, a la luz del espacios para la cual apuntamos aquí algunas consideraciones respecto de la sociabilidad, y mujer, su amplitud y complejidad traducen la diversidad de iden- fomentar la rela- tidades construidas precisamente en situación de inmigración por ción entre com- contraste y/u oposición con las sociedades nacionales y el resto patriotas y sus de las colectividades inmigrantes. Identidades que se manifiestan vínculos con los a veces de manera colectiva por cuanto se inscriben en un marco lugares geográfi- de referencia panhispánica, y en las más revelan la intención de cos de los que subrayar rasgos propios y diferenciados. Como ha señalado V. estos procedían. - 65
    • Pilar Las mujeres en el CAGIAO VILA asociacionismo étnico Peña (1995), todo ello se fue construyendo en varios planos com- plementarios entre sí dando lugar en primera instancia a socieda- des macro territoriales que pretendían aglutinar a los emigrantes españoles en su conjunto (Clubes Españoles; Sociedades Españolas de Beneficencia; Asociaciones Españolas de Socorros Mutuos; Casinos Españoles...) o solamente a los ga l l egos (Centros Gallegos y Casas de Galicia...). Posteriormente, los naturales lazos de paisanaje establecidos por vecinos, familiares y amigos de las mismas parroquias, municipios o comarcas die- ron lugar a relaciones de solidaridad más fuertes y cercanas que las proporcionadas por las asociaciones macro territoriales donde los vínculos quedaban más diluidos. Por otro lado, la llamada fre- cuente a sus paisanos en la emigración desde cada uno de los lugares de origen para solventar problemas y necesidades puntua- les de la más variada índole, así como la toma de conciencia por parte de éstos de lo mucho que podían hacer con un grado extraordinario de concreción por su terruño natal, fomentó en pri- mer lugar un asociacionismo informal que en la mayor parte de las ocasiones cristalizó en la constitución de sociedades organi- zadas, alguna de las cuales llegaron a tener una extraordinaria actividad política y social (Núñez Seixas, 2000: 356). Fueron éstas las sociedades de referencia micro territorial. Denominadas generalmente por el nombre del lugar de origen de los asociados –ya fuese la parroquia, la localidad, el partido o la comarca– y apellidadas, según los casos, como sociedades de Instrucción y Recreo, la pionera fue la Alianza Aresana, creada en La Habana en 1904, seguida por otras, cientos, de Cuba, Argentina, Uruguay y Brasil. A partir de este esquema de carácter general, la emigra- ción gallega produjo prácticamente casi todas las variantes de 66 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas Carnet de Hijas de Galicia de Cuba expedido en 1944. asociacionismo que se puedan imaginar dando lugar a una exten- sísima nómina de sociedades en la práctica totalidad de los luga- res a los que se dirigió1. Sin embargo, en todas ellas, así como en las del resto de las colectividades españolas (Ascanio Sánchez, 1996), cualquie- ra que haya sido su modalidad, la participación de las mujeres fue más tardía que la de los varones y no siempre gozaron de la misma consideración como socias y, muchísimo menos, como integrantes de las juntas directivas. Aunque la mayor parte de (1) ellas, en cualquiera de sus versiones, contaban en su estructura Promovida por el Consello da Cultura organizativa con Comisiones de Damas integradas generalmente Galega y comisariada por P. Cagiao Vila y V. por las esposas e hijas de los directivos, su cometido era exclusi- Peña Saavedra reciente- vamente benéfico (realizar visitas a enfermos, preferentemente a mente ha sido inaugura- da una exposición itine- mujeres y niños), propagandístico (captación de socios), y como rante que bajo el título Nós mesmos. mucho, de índole cultural. Eran madrinas en los actos conmemo- Asociacionismo gallego rativos, actrices, cantantes o declamadoras en diversos festejos, y, en la emigración se encuentra recorriendo como ha dicho M. X. Lama “en tantos y tantos actos efímeros en América y Europa. - 67
    • Pilar Las mujeres en el CAGIAO VILA asociacionismo étnico los que se derrochan esfuerzos, a menudo sin ningún interés eco- nómico, y de los que no han trascendido nombres propios para la posteridad”. Y aunque es evidente que ello les permitía un cierto grado de participación, no es menos real que la consideración de la que eran objeto incluso en este tipo de actividades continuaba reflejando imágenes tópicas. En una de las memorias de la Sociedad de Hijos del Partido de Lalín de La Habana, se aludía a la Sección de Damas y Damitas como: “ángeles tutelares de la infancia, paño de lágrimas del dolor, imán de los rezagados e ilu- sión de los buenos patriotas”. No obstante estos estereotipos que se mantuvieron vigentes durante bastante tiempo, y de otras muchas limitaciones, las mujeres ya obtuvieron algunas ventajas derivadas de ciertas iniciativas del asociacionismo étnico en eta- pas bastante tempranas. En este sentido cabe destacar por ejem- plo la labor educativa desenvuelta por el Centro Gallego de La Habana que paradójicamente no permitió que las mujeres fuesen miembros de pleno derecho –aunque el reglamento oficial de 1887 permitía asociarse a los dos sexos, existieron cortapisas para las inmigrantes solteras o viudas que no tuvieran un hombre que las representase–, hasta mucho más adelante. No obstante, quince años después de haber creado su sección de instrucción (1880), fue incorporada enseñanza para la mujer de la que hasta entonces estuvo excluida, bajo las directrices reformistas de Vicente Fraiz Andión. Ese hecho era recordado así bastantes años después por el propio vocero de la institución: “yacía en el olvi- do general algo que podía arrancar a muchas víctimas de las garras de la miseria y de la desgracia; ese factor era la mujer, y ese algo su instrucción. Encontrábanse establecidas las clases de solfeo, piano y canto para el bello sexo, pero éstas son general- 68 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas mente consideradas como clases de adorno; era necesario propor- cionarle a la mujer otros conocimientos que fuesen de más resul- tados” 2. En 1906, cuando la sección escolar fue bautizada con el nombre de Plantel de Enseñanza Concepción Arenal, contaba con tres secciones de instrucción elemental y superior para niñas y seis años más tarde, cuando el colectivo femenino representaba el 17,66% de los matriculados, además de la enseñanza elemen- tal, música y labores, recibían también lecciones de taquigrafía e inglés, lo que les permitía convertirse en tiperritas –término “cubanizado” de type-writer– para engrosar el creciente número de mujeres que en Cuba desempeñaban esta profesión en concor- dancia con el debate por la emancipación femenina (Barcia, 2005: 316). Todo ello mejoró notablemente las posibilidades de instrucción y aprendizaje sobre todo para la segunda generación de mujeres gallegas. Como espacio de ocio y recreo, el Centro habanero solamente era disfrutado por las mujeres durante los días en que se celebraban actividades sociales, festivas y cultura- les. Sin embargo, la oportunidad de acceder a algún tipo de ins- trucción a través del Plantel escolar o de participar en las activi- dades recreativas, no llevaba aparejada para las mujeres la posi- bilidad de recibir asistencia médica. El sistema mutual de la ins- titución señera de los gallegos no les daba cobijo ya que el Centro Gallego solamente admitía a algunas como socias benefactoras, de honor o de mérito sin que esto significase el disfrute de dere- chos reales. De hecho, al comienzo de su andadura había nom- brado socia de honor a una mujer: Rosalía de Castro, acaso por- (2) Centro Gallego, 1879- que también la Sociedad de Beneficencia de Nat u rales de 1919. El Centro Gallego Galicia, fundada en 1871, había hecho lo mismo, no sólo con la en su cuadragésimo ani - versario. Habana, 1919, autora de Follas Novas, sino también con la coruñesa Juana p. 46. - 69
    • Pilar Las mujeres en el CAGIAO VILA asociacionismo étnico María de Vega y Virginia Felicia Auber, escritora cubana de ascendencia gallega, de las que interesa añadir que las dos prime- ras no vivieron nunca en Cuba y la tercera había fallecido cuan- do recibió tan honorífica mención. En su obstinada actitud de negar la asistencia sanitaria, el Centro Gallego argumentaba razones de tipo económico. Y es que efectivamente las mujeres enfermaban más, parían y acaso tenían mayores necesidades asistenciales. Así las cosas, desde 1903 se empiezan a dejar sentir las primeras críticas desde los órganos de prensa gallega más progresistas, como la revista Galicia de La Habana. Ejemplo de ello es el siguiente fragmento de un artículo que expresaba: “Tenemos aquí los gallegos una hermosa casa de salud montada a la altura de las primeras de América… ¿Hay algún inconveniente en que en que la mujer goce de sus beneficios cómo goza el hombre? ¿O es acaso que la mujer, por el hecho de serlo, no puede figurar en las grandes y cultas agrupaciones que nosotros, sus hermanos hemos institui- do?” (Enjamio, 2007). Posteriormente, esta publicación dio a la luz varios artículos poniendo de manifiesto la desatención en materia de asistencia sanitaria hacia el elemento femenino por parte del Centro Gallego habanero –institución que desde 1885 prestaba este tipo de cobertura–, paliada solamente por la socie- dad Solidaridad Pontevedresa que desde 1914 comenzó a incluir- la para sus asociadas en lo referente a la adquisición de medica- mentos. En ese mismo año, Eva Canel, en el testimonio escrito que deja de su viaje a la Isla, afirmaba con contundencia: “Las mujeres españolas que vienen a Cuba se encuentran en un desam- paro lamentable (...). Ver como tienen los españoles sus Quintas de Salud, que son asombro de los viajeros y orgullo del país y 70 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas Socios de Cangas de Onís en la Polar de La Habana en 1959. saber luego que las mujeres no hallan allí auxilio mutuo ni de caridad, y sólo siendo acomodadas y pagando la estada, se las puede admitir, es verdaderamente triste. La Habana está plagada de sirvientas españolas (...), no hay para ellas mano protectora (...)”. La asturiana, pese a su talante conservador –reaccionario en bastantes aspectos–, hacía ya entonces un llamamiento “a esas entidades poderosas que representar la vida regional (...) ábranse registros de socias, levántense pabellones femeninos para el auxi- lio mutuo (...), alguno destinado a la maternidad”. Dos años más tarde, prácticamente en el mismo tono, el escritor estradense Roberto Blanco Torres, acusaba desde La Tierra Gallega a la ins- titución señera de los gallegos diciendo: “Bien mirado, el patrio- tismo de los gallegos de Cuba no es más que un soberano tópico. Díganlo si no las mujeres gallegas, nuestras paisanas, estas pobres mujeres abandonadas a todos los accidentes de la vida, sin un médico ni una medicina, si enfermas (...) ¿Qué hizo en favor de ellas este famoso Centro Gallego? (...). Solo una colectividad - 71
    • Pilar Las mujeres en el CAGIAO VILA asociacionismo étnico provincial, precisamente la que representa a nuestra provincia, Solidaridad Pontevedresa, ha hecho constar en sus cláusulas esta- tutarias, a guisa de proyecto, la necesidad de dotar a la mujer gallega en Cuba de una casa de salud. Nada más natural, por dis- tintas razones, que la mujer sea preferida al varón en el reparto de beneficios; muchos años antes debió fundarse ese establecimien- to benéfico y con ello se evitaría que nuestras paisanas fuesen unas a morir en las salas de los hospitales, otras a cuidarse mal y al fin a prostituirse...”. De hecho, la desatención de las mujeres inmigrantes por parte de las sociedades regionales españolas, y los peligros que en materia de prostitución sobre ellas se cernían, era aún denunciada a la altura de 1925 por algunas feministas cubanas (Lamar, 1925). Fruto de la iniciativa promocionada desde 1914 por la aso- ciación Solidaridad Pontevedresa –aunque con antecedentes ya desde dos años atrás cuando se fundó esta entidad–, así como por causa de la obstinada actitud del Centro Gallego, a comienzos de 1917, fue fundada formalmente en La Habana la sociedad Hijas de Galicia (subtitulada como Sociedad Sanitaria y de Auxilio Mutuo) como institución de asistencia y protección a la mujer (González Pagés, 2003). Aunque en 1919 se admitió una vicepre- sidencia y varias vocalías a cargo de mujeres, las juntas directi- vas de Hijas de Galicia estuvieron, paradójicamente, mayoritaria- mente integradas por hombres coincidiendo en gran medida con los líderes del Centro Gallego, quienes impusieron en su Reglamento interno restricciones importantes a la atención sani- taria de las mujeres sobre todo en lo relativo a enfermedades venéreas. Las intromisiones masculinas procedentes del Centro –al que por otro lado los estatutos de 1930 señalaban que Hijas 72 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas de Galicia no adheriría al mismo mientras no se admitieran en él a las mujeres en igualdad de derechos lo que no ocurrió hasta mucho más adelante–, fueron combatidas por los elementos más progresistas de las directivas y de la masa de asociadas. El proce- so revolucionario cubano de 1933, y el partido de oposición en el Centro Gallego, Hermandad Gallega, desde 1935, dieron en este sentido una dura batalla, aunque no siempre librada con éxito, a Como asocia- favor de las reivindicaciones de las gallegas en concordancia ade- ción, Hijas de más con la ampliación de influencias de los movimientos de Galicia participó mujeres, cuyos efectos penetraron también en el asociacionismo en el Congreso étnico. La pionera entre las sociedades micro territoriales galle- Nacional de gas fue el Club Lalín que en 1920 concedió voz y voto a las muje- Mujeres de 1923 res. Siguieron su ejemplo otras, como la Liga Santaballesa, que –el primero efec- modificó sus reglamentos en 1926, la Sociedad Naturales del tuado en Cuba–, Ayuntamiento de Puentes de García Rodríguez, fundada en 1912, al que asistió su donde en 1930 se asocia la mujer del presidente, seguida de una vicepresidenta. modificación del reglamento interno en 1933. O la Sociedad Según la historia- Naturales de Ortigueira. Asociación de Beneficencia y dora cubana S. Protección Mutua que fue fundada en 1928, que estableció la Enjamio (2007) al igualdad de derechos entre hombre y mujer para asistencia sani- circunscribir su intervención a la taria. Para todas ellas, el ejemplo de Hijas de Galicia revistió una familia y al rol especial importancia. principal de la Como asociación, Hijas de Galicia participó en el mujer en la Congreso Nacional de Mujeres de 1923 –el primero efectuado en misma, limitó las Cuba–, al que asistió su vicepresidenta. Según la historiadora perspectivas de cubana S. Enjamio (2007) al circunscribir su intervención a la solución a los familia y al rol principal de la mujer en la misma, limitó las pers- problemas de pectivas de solución a los problemas de género que existían género que exis- entonces. Pero pese a ello, la representatividad de la mujer galle- tían entonces. - 73
    • Pilar Las mujeres en el CAGIAO VILA asociacionismo étnico ga estuvo presente y con ello se daba cuenta de su proceso de integración a la sociedad cubana; y precisamente en el año del Congreso, Hijas de Galicia inauguraba su Casa de Salud. Otro de sus grandes logros fue el balneario social de Miramar inaugura- do en 1938, del que la revista Cenit, vocero entonces de la propia asociación, comentaba: “Era sentida la necesidad, no sólo de un balneario para las socias y socios de Hijas de Galicia entre los que abundaban los niños de corta edad, sino también un lugar apropiado donde reunirse la colonia gallega en La Habana, ya que al Centro Gallego, por ser una sociedad de hombres solos, no concurre la mujer más que en los días de grandes fiestas y éstas por lo general tienen lugar de noche por lo que, a no ser en las un tanto desacreditadas romerías, careceríamos de un lugar cuyo ambiente propiciara el trato frecuente entre familias de nuestra numerosa colonia; y así se daba el caso de ser grandes amigos los hombres, por razón de la convivencia en las sociedades, y sus res- pectivas familias pasar años y años sin tener oportunidad de conocerse, razón por la que el futuro el edificio [balneario] ha de ser lugar obligatorio de reunión de la buena colonia gallega en La Habana”3. Desde la época de su fundación Hijas de Galicia venía colaborando con las inmigrantes en la resolución de los trámites burocráticos que tenían en el momento de la llegada, que no eran pocos. El primero al que había que hacer frente era al de perma- necer el menor tiempo posible en el campamento de Triscornia, establecido en Casablanca, hasta que alguna persona se hiciera (3) Cenit, junio de 1939. cargo de su situación como comenzó a hacer Hijas de Galicia con (4) muchas inmigrantes. La asociación terminó por poner en marcha Cultura Gallega, enero de 1937. su propio servicio de apoyo a la inmigración que a la altura de los 74 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas Bingo a beneficio del Hogar Español de Montevideo (Uruguay). años treinta era así descrito: “Es atendido con verdadera eficacia este Departamento de la Sociedad Hijas de Galicia, el que ha ren- dido intensísima labor en los últimos meses del pasado año 1936 (...). Toda inmigrante inscrita en el momento de su arribo ha dis- frutado de todos esos derechos. Esta importante dependencia social ha resuelto todos los asuntos que se le presentaron en casos de inmigración”4. Además de las cuotas, la entidad recibía donaciones de la actividad que realizaba el Comité de Damas de la Sociedad de Beneficencia de Naturales de Galicia, la institución gallega más antigua de Cuba. Dicho Comité benéfico organizaba todo los años un evento para recaudar fondos que se celebraba el 10 de mayo en los jardines de la célebre cervecería La Tropical. Este lugar se había convertido en tradicional para los gallegos desde que en 1907 el Club Estradense organizase en él la primera rome- ría popular inauguradora de la jiromanía, al decir de J. A. Vidal, que caracterizó durante mucho tiempo las celebraciones festivas - 75
    • Pilar Las mujeres en el CAGIAO VILA asociacionismo étnico de los inmigrantes gallegos de La Habana. Al festival de la Beneficencia lo denominaban “Un día na eira do trigo”, parafra- seando la versión popular del primer verso la famosa Cántiga de Curros Enríquez, con música de C. Alonso Salgado y retoques de Chané, convertida por cierto en la referencia musical más popu- lar y emblemática de Galicia en Cuba, versionada en fecha rela- tivamente reciente bajo el no menos emblemático nombre de Galleguita. Pero aún en los años cuarenta las integrantes del Comité eran descritas por la publicación Vida Gallega, vocero de la Sociedad, simplemente como bellas y encantadoras damas dedicadas a hacer el bien a los necesitados... En el caso del Uruguay, la institución decana del asocia- cionismo galaico, el Centro Gallego de Montevideo, limitó durante mucho tiempo la participación femenina a la organiza- En el caso del ción de actos sociales (bailes, festivales culturales y benéficos...). Uruguay, la insti- Tan obvia resultaba su presencia en este tipo de eventos que tución decana incluso era sugerida desde los estamentos externos al propio del asociacionis- m ovimiento asociativo. Cuando, por ejemplo, la Lega c i ó n mo galaico, el Española de Montevideo convocó en 1909 a una reunión a todas Centro Gallego las sociedades españolas para proceder a la formación de un de Montevideo, Comité Patriótico en defensa de la campaña de África, el minis- limitó durante tro español les transmitió una comunicación de Madrid, propo- mucho tiempo la niendo la formación de una Comisión de Damas para obtener participación recursos para los heridos en el frente, ante los que la institución femenina a la organización de decana de los gallegos en Montevideo pareció responder. actos sociales Así, y en otros casos similares fueron constituyéndose (bailes, festivales ese tipo de comités integrados generalmente por las esposas e culturales y hijas de los cargos dire c t ivos o de los socios de mayor impor- benéficos...). tancia, lo que permitía solo a algunas un cierto grado de parti- 76 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas cipación. Sin embargo, en algunas ocasiones llegó a ser suma- mente importante como en el caso de la primera Comisión de Damas de la casa de Galicia de Montevideo, presidida por Lucinda Beiro de García, hija y esposa de dos de los fundado- res de la institución, que en 1919 obtuvo los fondos necesarios para adquirir los terrenos de la futura casa de salud de la aún es hoy una de las principales mutualistas médicas del Uruguay, junto con la Asociación Española Primera de Socorros Mutuos. Esta entidad, fundada en 1853 en Montevideo, y la primera en su género entre las de América del Sur, permitió la presencia de mujeres entre sus socios desde 1906. En ese año, y por influencia de la nu eva legislación social de la época que contemplaba los derechos de la mujer, aparecen en esta institu- ción las primeras asociadas y con el número nueve de inscrip- ción una ga l l ega , Manuela Pombo, nacida en Carballo (A Coruña). Del Centro Gallego no podían recibir prestaciones asistenciales porque no era una entidad mutual y no fue sino hasta la creación de la Casa de Galicia (1917) que en 1928 empezó a admitir como socias a las mujeres. Así lo recordaba, con noventa y cinco años de edad, Carmen Varela, natural de Laracha (A Coruña) quien llegó a Montevideo en 1912 cuando contaba 22 años de edad: “Casa de Galicia primeramente era de hombres solos, era como para baile... después, cuando vinieron las mujeres yo fui de las fundadoras…”. Al año siguiente, el número de asociados era de 16.895 hombres y 671 mujeres, ascendiendo en 1935 a 28.456 y 6.912 y en 1940 a 34. 898 y 9.986 respectivamente. Cierto es que el crecimiento de asociadas se debió sin duda a su carácter de entidad mutualis- ta, sin que por entonces se delegase en ellas ningún tipo de fun- - 77
    • Pilar Las mujeres en el CAGIAO VILA asociacionismo étnico Sesión de trabajo de mujeres en Uruguay. ción ejecutiva. En la misma época, en el Centro Gallego la pre- sencia femenina era de otro tipo, al punto de que “señoras, señoritas y niñas” eran solamente contempladas como familia- res de los socios varones. A su cargo continuaban las colectas para socorrer necesidades, la organización de algunos actos lúdicos o las clases de corte y confección. En las Actas de Junta Dire c t iva de los años cuarenta apenas se mencionan nombres de mujeres con la única excepción de notas de agra- decimiento en los casos de pésames por el fallecimiento de sus esposos socios de la institución y solo a partir de 1942 se empiezan a registrar solicitudes puntuales de asociación por parte de algunas. En general, habrá que esperar bastante hasta que como resultado de la última oleada de inmigración ga l l ega arribada a Uruguay después de la segunda postguerra la pre- sencia femenina en las instituciones de la colectividad se haga sentir, aunque en muy pocos casos en cargos dire c t ivos, ten- dencia que parece revertirse sin embargo en la actualidad. 78 -
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    • Mujeres y trabajo José BABIANO MORA. en la emigración Ha sido profesor asociado y titular interino de dicha espe- cialidad en la Universidad española a Europa Autónoma de Madrid, así como profesor de tercer ciclo de Biblioteconomía y Documentación en la de los años sesenta Universidad Carlos III de Madrid. Es especialista en Historia del Trabajo e Historia de la emigración y en el trata- miento archivístico de las fuen- José BABIANO / Ana FERNÁNDEZ ASPERILLA tes documentales de ambas Doctores en Historia Contemporánea. materias. En la Fundación 1º de Mayo dirige el Archivo de Historia del Trabajo y forma parte del Centro de Documentación de la Emigración Española. Autor de D urante mucho tiempo el arquetipo del emigrante El 1 de mayo. Historia y signi - ficado (2006) y, en colabora- del siglo XX era un hombre en movimiento, solo, ción con otros autores, de la joven y descualificado, que buscaba en los países Guía de fuentes para el estu - dio de la emigración española industriales de Europa Noroccidental y Central mejores (2008); es editor de Del hogar a la huelga. Trabajo, género y condiciones salariales que las del país de origen. En cam- movimiento obrero bajo el bio, se consideraba que las mujeres mantenían en los pro- franquismo (2007). Ha publica- do varias decenas de artículos cesos migratorios una actitud sedentaria, en consonancia y capítulos de libros sobre los temas que son objeto de su con su imagen social de sujetos dependientes y desvalidos interés científico. (Piete, 2004: 261-277). De hecho, el mero desplazamiento, el viaje, era ya considerado un peligro, por lo que asocia- ciones religiosas y la Iglesia católica aconsejaba a las muje- res contactar con sus misiones en el extranjero nada más llegar a destino. Se les otorgaba así un papel secundario de esposas, madres o hijas, protagonistas a lo sumo de una emigración de acompañamiento.
    • José BABIANO / Ana FERNÁNDEZ Mujeres y trabajo en la emigración ASPERILLA española a Europa de los años sesenta Sin embargo, esta percepción cambiará a partir de los años setenta y ochenta, cuando se constate la necesidad de incorporar una perspectiva de género al análisis histórico de las migraciones (Green, 2002:105-120; Jiménez, 1999). Este enfo- que historiográfico obliga a prestar más atención en la investi- gación para salvar dificultades como la invisibilidad femenina Ana FERNÁNDEZ en las fuentes (Morelli y Gubein, 2004: 7-17; Bussy, 1996: ASPERILLA es doctora en Historia 105-120). Por ello, aunque los datos oficiales refuercen el este- Contemporánea. Trabaja reotipo del emigrante masculino durante el fra n q u i s m o en el Centro de Documentación de la (Ministerio de Trabajo, 1976), en otros trabajos hemos mostra- Emigración Española y es profesora tutora de do su valor relativo, así como la trascendencia de las migracio- Historia Contemporánea nes femeninas durante la Dictadura (Babiano y Fernández en la UNED. Es autora de Mineros, sirvientas y Asperilla, 2003; Fernández Asperilla y Lomas, 2001). También militantes. Medio siglo de emigración española nos hemos referido a las formas, diferentes a las masculinas, en Bélgica (Madrid, con que las mujeres se invo l u c raban en las migraciones ex t e- 2006) y coautora de Miradas de Emigrantes. riores: a) como sujetos en los procesos de reagrupamiento Imágenes de la vida y cultura de la emigración familiar; b) como pioneras; o c) como cabezas de familia que española en Europa en el en la sociedad de origen se hacían cargo del grupo doméstico siglo XX (Madrid, 2004), de Guía de fuentes para y gestionaban el capital familiar al emigrar sus esposos al el estudio de la emigra - ción española (Madrid, extranjero (Fernández Asperilla, 2000a). En ninguno de los 2008) y de Situaciones tres casos se trata de papeles pasivos o sedentarios (Rodríguez, de exclusión de los emi - grantes españoles ancia - Freire y Prada, 1999; Bianchi, 2004; Rodríguez, 2002). De ahí nos en Europa (París, 2000). Ha publicado más que para otorgar a las mujeres el lugar que les corresponde sea de una veintena de artí- necesario analizar no sólo los aspectos laborales de los mov i- culos y capítulos de libro sobre la historia de la mientos migratorios, aunque sea éste el objeto del presente emigración española en publicaciones especiali- artículo, sino también las redes sociales y las comunidades zadas y revistas en inmigrantes en las sociedades de acogida, que las sitúan en el España, Francia, Bélgica y Luxemburgo. centro mismo del escenario (Guillen, 2004; García, 2003; Grego rio, 1988; Martínez, 2000). 82 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas Las mujeres españolas que emigraban en la segunda mitad del siglo XX, a pesar de su juventud a la hora de emigrar, poseí- an ya en ese momento una experiencia laboral e incluso una tra- yectoria profesional extensa. En efecto, la mayoría de ellas comenzaron a trabajar siendo niñas, lo que les privó de una for- mación sólida para enfrentarse al mercado de trabajo extranjero. Por otro lado, la oferta formativa del Instituto Español de Emigración (IEE) tampoco amplió sus posibilidades profesiona- les porque era muy escasa y se dirigía sustancialmente a los hom- bres. En el mismo sentido, los denominados cursos de prepara - ción ambiental proporcionaban unas nociones insuficientes sobre el país de acogida y no constituían una auténtica formación pro- fesional. Así, en estos módulos formativos se insistía en cuestio- nes morales poco útiles para el progreso profesional en las socie- dades de acogida (Fernández Asperilla, 2004; García y Maraver, 1999: 197). La trayectoria laboral pre-emigratoria de las mujeres com- prendía a menudo la estancia en pequeños talleres y sastrerías como aprendizas. La precariedad del sector de la industria de la confección textil así como las escasas remuneraciones se conver- tían en factores de expulsión del mercado nacional y precipitaban la decisión de marcharse al extranjero. Asimismo era común una experiencia previa de trabajo en la agricultura o en el servicio (1) doméstico1. De este modo es posible relacionar la partida y los Según A.G., P.G., sectores económicos que dejaban en su país: la agricultura, el ser- Entrevistas, París, 1 octu- bre 2005; A.M.E., vicio doméstico así como la confección textil en los primeros Entrevista, Madrid, 13 marzo 2006; M.A.O., momentos del ciclo migratorio. A los anteriores sectores se Entrevista, Madrid, 27 sumaría más tarde la industria, de donde se marcharían las muje- Septiembre 2005 y A.L., Entrevista, Madrid 10 res porque el modelo de desarrollo franquista que les incorpora- marzo de 1999. - 83
    • José BABIANO / Ana FERNÁNDEZ Mujeres y trabajo en la emigración ASPERILLA española a Europa de los años sesenta ba a sectores menos tradicionales, un signo de modernización de la economía española, hacía menos atractivo el mercado nacional que el exterior. Así, por ejemplo, encontramos mujeres como AA que abandonó su empleo en una fundición en los años setenta para trabajar en el servicio doméstico en París2. Sin embargo, indepen- dientemente de los sectores de procedencia, el servicio domésti- co era el principal puerto de entrada al mercado laboral extranje- ro, sobre todo en países como Francia (Taboada, 1988; Oso, 2004), Suiza o Bélgica (Fernández Asperilla, 2006). El trabajo de sirvienta era un recurso de las emigradas solteras, que comenza- ban como internas y se convertían en asistentas externas al con- traer matrimonio3. A menudo, contraer matrimonio era la forma de abandonar las duras condiciones del servicio doméstico, al menos en su primera modalidad. De ahí que después de la boda dejaran definitivamente su empleo de internas en Bélgica y traba- jaran sólo a tiempo parcial, al contar con el salario de los espo- sos y una vivienda proporcionada por las empresas mineras, en las que trabajaban sus cónyuges4. El matrimonio y especialmente la maternidad modificaban (2) las estrategias femeninas, más flexibles y adaptables a las nece- A.A., Entrevista, París, 2 sidades residenciales o de cuidados del grupo doméstico que las octubre 2005. (3) masculinas. En el extranjero, la actitud de los hombres ante el Así, D.M. redujo su jor- nada a 5 horas en empleo era más rígida ante las necesidades domésticas de cual- Bélgica (DM, Entrevista, quier naturaleza, como podía ser la enfermedad o el cuidado de Lieja, 18 enero 2006). (4) los hijos (Mattes, 2004: 168). Así, en el caso de AG, aunque tenía Según P.M., V.B. y M.E. Entrevista, Lieja, 22 otro hermano en la misma ciudad, sólo ella abandonó su trabajo octubre 2005. en París para cuidar en Asturias a su madre5. Asimismo, ya en los (5) A.G., Entrevista cit. años treinta del siglo XX en Saint Denis, en los alrededores de 84 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas Una actividad de la Confederación de Asociaciones Españolas de Padres de Familia de Alemania. París, las españolas sólo trabajaban cuando los maridos enferma- ban (Lillo, 2001). Este esquema respondía al modelo del padre de familia bread winner, propio de la sociedad industrial, que asignaba al hombre el rol de mantenedor de la familia y limitaba el trabajo asa- lariado femenino al período en que la mujer permanecía soltera o cuando las circunstancias les obligaban a aportar un salario comple - mentari o, como podía ser la enfermedad del esposo o su muerte. En ocasiones, independientemente de la voluntad femenina, el abando- no del trabajo asalariado era imprescindible para atender a la nume- rosa familia, que requería la dedicación absoluta de una persona (Alba, Babiano y Fernández, 2005: 59; Mattes, 2004). Por otra parte, aunque al contraer matrimonio se abando- nara el servicio doméstico, a menudo realizaban trabajos de plan- chado, costura o ejercían de niñeras en sus hogares. Sin salir de casa, esta estrategia les proporcionaba unos ingresos imprescin- dibles, a la vez que atendían a sus hijos. Como fuera del servicio - 85
    • José BABIANO / Ana FERNÁNDEZ Mujeres y trabajo en la emigración ASPERILLA española a Europa de los años sesenta doméstico era complicado conseguir permisos de trabajo, estaban condenadas a ser chachas en las casas belgas o francesas o a tra- bajar en la economía sumergida (Morelli, 2001: 149-165). Otras estrategias buscarán sortear los obstáculos que les impedían con- ciliar la vida familiar y laboral. Algunos datos así lo demuestran. Por ejemplo, en el extranjero se les dificultaba el acceso a las guarderías. En Suiza sólo se admitía a las extranjeras si tenían un contrato de trabajo, de lo contrario eran expulsadas, impidiéndo- Las mujeres espa- se la reunificación familiar6. La maternidad se penalizaba tam- ñolas que emigra- ban en la segunda bién al recordar a las emigradas que no habían venido a Suiza a mitad del siglo reproducirse y al obligarles a trabajar hasta el último día de XX, a pesar de su embarazo, incluso si el parto se presentaba difícil7. No se les tras- juventud a la ladaba a puestos físicamente menos exigentes, con el pretexto de hora de emigrar, que abandonarían la empresa después del alumbramiento poseían ya en ese (Caestecker, 2004: 223). Asimismo, en Inglaterra eran despedi- momento una das de la hostelería cuando se quedaban embarazadas. En experiencia labo- Alemania, a partir de 1969 se les hacían pruebas de embarazo ral e incluso una para evitar el reclutamiento de embarazadas (Mattes, 2004: 170). trayectoria profe- Para salvar los obstáculos que impedían compaginar el tra- sional extensa. En bajo productivo y reproductivo, las españolas adoptaban una efecto, la mayoría serie de estrategias de empleo. En París, la más habitual, que les de ellas comenza- permitía salir de la economía informal, consistía en buscar una ron a trabajar portería. Las porterías se convertían en espacios en los que con- siendo niñas, lo fluía el trabajo doméstico con el asalariado, la vida familiar y la que les privó de una formación profesional. Constituían una estrategia residencial que facilitaba sólida para el ahorro, al proporcionar una vivienda, unos ingresos y la posi- enfrentarse al bilidad de cuidar a los hijos. Era una estrategia coherente con el mercado de tra- proyecto familiar de retornar (Fernández Asperilla, 2000: 67-97). bajo extranjero. Aunque las porterías eran espacios reducidos carentes de servi- 86 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas cios, serían el hogar de numerosas familias durante largos perío- dos. Al crecer los hijos y no requerir cuidado materno, los grupos domésticos accedían a un HLM o viviendas de renta baja en régi- men de alquiler, proporcionadas por el Estado francés. Entonces se dejaba la portería y se buscaba empleo en otros sectores como la limpieza de edificios o la industria. Así pues, las estrategias femeninas se modificaban en función de las circunstancias fami- liares y estaban más determinadas por las necesidades residencia- les y de cuidados que por otros condicionantes. Fuera del servicio doméstico, en los países receptores de mano de obra femenina, las posibilidades se ampliaban a otros sectores. En 1968 el 47 por ciento de las emigradas a Francia tra- bajaban en el servicio doméstico, el 10 por ciento en servicios como la hostelería y el comercio, y el 4,5 por ciento en la agri- cultura; en la industria sólo lo hacía el 22 por ciento. En Suiza, el 37,4 por ciento trabajaba en la hostelería y el 14,5 por ciento en el servicio doméstico. En Alemania trabajaban sobre todo en la industria, donde se hallaban empleados el 77,5 por ciento de ellas. En Inglaterra estaban empleadas en la hostelería y en los hospitales (Fernández Asperilla, 1998: 69-70). Según la Comisión Episcopal de Migraciones, aunque en 1975 la legislación francesa imponía 48 horas semanales y de manera muy excepcional 54, el 55 por ciento de las domésticas (6) españolas trabajaba más de 60 horas. Respecto de los salarios, si Véase Boletín en París los sueldos de las criadas oscilaban entre los 900 y los Informativo del Secretariado de la 1500 francos, más las ventajas en especie, en provincias descen- Comisión Episcopal de Migraciones, nº noviem- día hasta los 600. En relación con los salarios en especie, eran bre/diciembre 1975. comunes las quejas sobre la alimentación y los alojamientos, que (7) Cfr. ATEES Boletín, nº se expresaban en los siguientes términos: 2, 1973. - 87
    • José BABIANO / Ana FERNÁNDEZ Mujeres y trabajo en la emigración ASPERILLA española a Europa de los años sesenta Grupo de emigrantes españoles de Ijmond (Holanda). Me dan a comer los restos que sobran en la mesa de los patronos. Yo como, después de ellos, lo que han dejado (...); o el perro come mejor que nosotras; a él se le reserva la comida de mejor calidad. A nosotras, los trozos más inferiores o las sobras8. El trabajo doméstico les aislaba e impedía la mejora de sus condiciones laborales, al tener que enfrentarse en solitario a sus patrones. Por ello, conocedoras de los abusos de los que eran objeto las emigrantes económicas, las refugiadas políticas se encargaron en Francia de contactar con la CGT para organizar en las sedes sindicales permanencias informativas sobre los dere- (8) chos de las sirvientas (Fernández Asperilla, 2001: 70-72)9. Cfr, Boletín Informativo del En la hostelería, otro nicho de empleo ocupado por las Secretariado de la Comisión Episcopal de españolas, se reiteraban las quejas sobre las pésimas condiciones Migraciones, nº de alojamiento y la calidad de la alimentación. En 1972 cuarenta noviembre/diciembre 1975, p. 8. españolas participaron en un conflicto porque la dirección del (9) Alpha Hotel de Ámsterdam quería alojarlas en una pensión a tres También entrevista a kilómetros del lugar de trabajo (Fernández Asperilla y Lomas, F.M., París, 7 diciembre 2005. 2001: 83-115). El 17 de junio de 1975 dos españolas llegaban 88 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas con un contrato firmado para trabajar en un hotel londinense. El salario de 26 libras semanales incluía alojamiento pero la empre- sa se negaba a proporcionarles una habitación. Al cabo de tres días les trasladaron a otro hotel, donde les asignaron una habita- ción minúscula para ambas y con humedades y un salario rebaja- El matrimonio y do en 7 libras. En 1974 se producía el despido de la española especialmente la MCM del Hotel Queenbourough, de la compañía APEX, por maternidad estar embarazada. Como carecía de contrato de trabajo se le hizo modificaban las abandonar su empleo y la habitación que le tenía alquilada la estrategias feme- compañía. Aunque era una habitación grande, tenía ratones y ninas, más flexi- estaba en malas condiciones. El mismo año se producía otro bles y adaptables caso: a un matrimonio que trabajaba en el Hotel Transatlántica, a las necesidades en Cronwell Road, les daban una semana de plazo para dejar su residenciales o trabajo y su alojamiento al estar la esposa embarazada de cuidados del (Fernández Asperilla y Lomas, 2001a: 22-23). grupo doméstico En el sector textil las condiciones eran igualmente duras. que las masculi- En 1974 en la empresa francesa Fusalp, en A n n e cy, dedicada a nas. En el extran- la fabricación de ropa deportiva, el 90 por ciento de los 180 jero, la actitud asalariados eran mujeres, de las cuales el 75 por ciento, a su de los hombres vez, eran emigradas. Los ritmos de trabajo eran muy rápidos y ante el empleo era más rígida los salarios estaban en el mínimo del convenio colectivo. Las ante las necesida- trabajadoras eran sometidas a vejaciones, de manera que se les des domésticas prohibía beber agua en su puesto de trabajo, reír, habl a r, mas- de cualquier ticar chicle, levantarse si disponían de asientos o ir a los cuar- naturaleza, como tos de baño, que la dirección no limpiaba. Estas condiciones podía ser la provocaron una huelga durante varios meses, para conseguir la enfermedad o el equiparación salarial con los hombres, la revalorización de los cuidado de los sueldos y el respeto a su dignidad (Fernández Asperilla y hijos (Mattes, Lomas, 2001b). 2004: 168). - 89
    • José BABIANO / Ana FERNÁNDEZ Mujeres y trabajo en la emigración ASPERILLA española a Europa de los años sesenta En la fábrica alemana de galletas Bahlsen se registró en 1967 una huelga que afectó a las 600 españolas empleadas. El incremento de la productividad en un 25 por ciento, sin comuni- cación previa a las trabajadoras, hizo que continuaran con su ritmo habitual, lo que provocó el despido de varias y la asigna- ción a otras de tareas de limpieza. Su negativa a realizar estas tareas, que consideraban una medida vejatoria, desencadenó una huelga que protagonizaron durante diez días y que se saldó con el despido de doce (Mattes, 2004: 182). En relación con los sectores de ocupación encontramos otra peculiaridad que se registró de modo más acentuado en las Otro rasgo del migraciones femeninas que en las masculinas: el desarrollo de su trabajo de las actividad en negro, lo que ha privado a las mujeres al jubilarse del emigradas en el derecho a cobrar una pensión o ha hecho que disminuya su cuan- extranjero era tía (Fernández Asperilla, 2000b: 217-265). De este modo, los que su trayecto- períodos de trabajo real pero sin cotizaciones a los seguros socia- ria profesional se les abarcan desde cinco años hasta toda la vida laboral. Así lo caracterizaba demuestra el testimonio de FM: por la falta de (...) El problema de Francia [es] que también me faltan años de cotizacio- promoción. nes debido a no haber obtenido mi carte de trava i l en el año 49 que es Permanecían en cuando yo empecé a trabajar en París en la confección. Allí tengo cotiza- el mismo sector dos oficialmente desde el año 1954 y me cuentan 2 años más por tener de actividad y en un hijo a mi carga y claro es como actualmente no tengo los 37 años y medio requeridos, me encuentro sin esa totalidad que se necesita para mi puestos de traba- jubilación (...) (citado en Fe rnández Asperilla y Lomas, 2001). jo similares, incluso aunque Había tres razones que explican esta pérdida de derechos cambiaran de sociales. La primera era el peso de la economía sumergida en los patrón, después sectores en los que habitualmente trabajaban las mujeres: servi- de prolongados cio doméstico, textil, agricultura, hostelería, etcétera. La segunda periodos. era la estrategia empresarial que consideraba más rentable man- 90 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas Grupo de españolas en París (Francia). tenerlas en situación irregular y en tercer lugar, aunque en menor medida, el hecho de que las propias mujeres optasen por la eco- nomía sumergida para eludir la presión fiscal y maximizar los ingresos del grupo doméstico (Fernández Asperilla, 2002: 92- 105). Las emigrantes se convertirán así en unas grandes genera- doras de recursos dentro del mercado informal (Gregorio, 1999: 322). La decisión de que no fueran dadas de alta a la seguridad social para reducir la presión fiscal la adoptaban los maridos. Es decir el criterio y los intereses masculinos imperaban sobre los femeninos, con efectos muy perversos, pues al jubilarse se con- vertían en dependientes económicamente de sus esposos. Otro rasgo del trabajo de las emigradas en el extranjero era que su trayectoria profesional se caracterizaba por la falta de pro- moción. Permanecían en el mismo sector de actividad y en pues- tos de trabajo similares, incluso aunque cambiaran de patrón, después de prolongados periodos. De este modo, sólo después de 25 años en el servicio doméstico en Bélgica JM accedía a un - 91
    • José BABIANO / Ana FERNÁNDEZ Mujeres y trabajo en la emigración ASPERILLA española a Europa de los años sesenta empleo en una empresa eléctrica. En Francia, al cabo de 13 años de modista para varias firmas privadas y 4 cuidando niños en su propia casa, sin ningún tipo de derechos sociales, AM se incor- poró como niñera a un equipo municipal, lo que le otorgó la posi- bilidad de contar con una nómina tras 19 años de trabajo negro en Francia. En el país vecino era asimismo habitual que las espa- ñolas permanecieran como dispensadoras de cuidados a terceros toda su vida laboral, comenzando como niñeras y terminando como cuidadoras de ancianos. Aunque ciertas emigradas experi- mentaron un pequeño ascenso profesional, como AG que se jubi- ló como encargada de un equipo de mujeres en una empresa de limpiezas de París. También AA, que hacia la limpieza, se con- virtió en dependienta en una tienda de regalos en la misma ciu- dad. FM pasó de trabajar en la confección textil al comercio y se jubiló como dependienta en los almacenes La Samaritaine de París. AL comenzó a trabajar en Suecia como modista y asisten- ta, jubilándose en un puesto cualificado en una fábrica de armas10. Otro aspecto a tener en cuenta era que su desconocimiento de la lengua dificultaba su desenvolvimiento en el lugar de traba- jo. De este modo, encontraban dificultades para comprender el ambiente lab o ral, los protocolos organizacionales y el uso de las t e c n o l ogías. Además de la presión psicológica por este motivo, las trabajadoras eran objeto de abusos por las empresas al liquidar los s a l a rios estipulados en los contratos o al adjudicarles categorías o puestos de trabajo distintos a los pactados. Asimismo se acentuab a su indefensión cuando eran víctimas de acoso o sufrían agresiones (10) J.M. Entrevista, 18 enero sexuales. Por ejemplo, en la hostelería inglesa se registraron diver- 2005, así como A.M., sas agresiones que se saldaron con la decl a ración de las encarga- AG., A.A., F.M. y A.L. Entrevistas, cits. das a favor de la empresa o de los clientes. Concretamente, en 1974 92 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas en la habitación 404 del lujoso hotel londinense Lancaster, una española sufrió un intento de violación mientras hacia la cama. Sólo la intervención de otras camareras españolas lo impidió (Fernández Asperilla y Lomas, 2001b: 27). En Suiza, una españo- la de la fábrica Scintilla, a pesar del acoso sexual de un compañe- ro italiano, tenía que recurrir a él para comprender las órdenes de sus jefes (Fernández Asperilla y Lomas, 2001a: 95). Otra peculiaridad eran las malas condiciones de higiene y seguridad. Las duras tareas realizadas incidían en el deteriorado de su salud y en una superior accidentalidad en el puesto de tra- bajo. Así, el 55 por ciento de las trabajadoras domésticas en Francia se encontraban habitualmente fatigadas y el 58 por cien- to nerviosas. Proliferaban enfermedades como los infartos, las úlceras de estómago, debidas a la tensión nerviosa y al estrés. Como consecuencia de todo ello, numerosas emigradas eran expulsadas prematuramente del mercado de trabajo con incapaci- dades por enfermedad (Babiano, 2004: 73-87; Fernández Asperilla, 2000: 73-87). Las emigradas eran objeto de una doble discriminación, como mujeres –y en este ámbito hay que recordar cómo en el marco de la familia, estaban supeditabas a los hombres en la toma de decisiones– y como inmigrantes (Green, 2002:114- 115). Por ello tenían restricciones en los sectores de empleo, jornadas de trabajo más prolongadas, sueldos inferiores, ambientes de trabajo abu s ivos y dificultades para conciliar la vida productiva y reproductiva. Estaban más expuestas que los hombres al despido y a la reducción salarial, sobre todo si eran casadas. Así en Suiza eran especialmente agudas las diferen- cias salariales, que alcanzaban hasta el 40 por ciento. En el - 93
    • José BABIANO / Ana FERNÁNDEZ Mujeres y trabajo en la emigración ASPERILLA española a Europa de los años sesenta caso de las inmigrantes, se acentuaban incluso en relación a las trabajadoras suizas. Asimismo, se las ex cluía de los planes de formación y de los mejores empleos, reduciéndolas a ser aprendizas rentables en los peores oficios11. La Asociación de trabajadores Emigrantes Españoles en Suiza (ATEES) descri- bía en 1973 el trabajo de las españolas en la industria helvéti- ca en los siguientes términos: Para completar sus míseros salarios, las mujeres trabajan a la pieza, fuerzan sus cadenas hasta el agotamiento, rompen a veces las normas establecidas colectivamente por los trabajadores y siembran la rivali- dad entre compañeras. La sobreexplotación (...) con ritmos acelerados y con horas extraordinarias impuestas abierta o solapadamente, tiene como consecuencia las escenas de nerviosismo, los desvanecimientos en pleno trabajo y los accidentes, el empleo de estimulantes que arrui- nan su sistema nervioso. Los contramaestres y jefes ejercen un papel de gendarmes en los talleres, donde establecen una disciplina rigurosa y toda una serie de prohibiciones; inmovilidad, incomunicación con las compañeras de trabajo, prohibición de ir a los servicios, de beber o de fumar durante el trabajo, etc. 12 A pesar de la penuria de estas condiciones laborales, sin embargo resultaban mejores que las de la sociedad de origen. Algunas experiencias concretas, extraídas de las historias de vida de las protagonistas, lo ilustran claramente. En los años sesenta, por ejemplo, dos hermanas emigraban desde Murcia a Bélgica. La mayor comenzó a trabajar en España como sirvienta a la edad de diez años a cambio de la comida. De modo que nunca asistió a la escuela y juzga más severa su experiencia en España que en Bélgica. En un proceso típico de emigración en cadena, en Bélgica (11) Cfr. Chispa, nº 36, 1977. las hermanas trabajaron en el servicio doméstico para el propietario (12) de una empresa de demolición de barcos. Una sustituyó a la otra Cfr, ATEES Boletín, 2, 1973. cuando la primera encontró empleo en la industria. Al comparar sus 94 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas Españoles en Londres (Reino Unido). experiencias de sirvienta en Barcelona y en Lieja, la pequeña ex p l i- ca que se comió su primer bistec al emigrar, en la casa de unos flo- ristas italianos. En Lieja comía cuanto quería y en España jamás comió carne y lo hacía de las sobras de los señores13. Las diferencias salariales y de trato eran también sustan- ciales. En España los únicos días libres eran los jueves por la tarde hasta las diez de la noche, cuando volvía para hacer la cena, y los domingos de cuatro a diez. El salario era de 250 pesetas. En 1956, DM cambiaba de patrón en Barcelona y se convertía en la criada de un médico. Aunque el salario era más elevado –600 pesetas–, le disgustaba, a pesar de ser creyente, tener que rezar el rosario de rodillas todas las noches con la familia. Al comenzar a trabajar en Lieja, ganaba 3.500 francos y enviaba mil francos belgas a Barcelona para su padre y sus dos hermanos, a pesar de que el nivel de vida era equivalente (13) J M y DM, Entrevistas, al del país de origen. Lieja, 18 enero 2005. - 95
    • José BABIANO / Ana FERNÁNDEZ Mujeres y trabajo en la emigración ASPERILLA española a Europa de los años sesenta La percepción de MAO, que trabajó como criada en Burdeos es similar14. Aunque tuvo dificultades con el idioma, las condiciones eran mejores y se curó de una dolencia de espalda que arrastraba del país de origen. A principios de los años sesen- ta, una joven maestra dejaba su puesto en España para trabajar en la elaboración de galletas en la firma alemana Bahlsen, en la que ganaba un salario muy superior a su remuneración como profe- sora (Mattes, 2004: 180). El director del IEE reconocía que el boom migratorio se resolvería si los sueldos fueran entre el 75 y el 80 por ciento de los europeos. Pero las ventajas no eran sólo de tipo económico. En París a mediados de los años cincuenta, las emigradas solte- ras, a pesar de trabajar en el servicio doméstico, escapaban del control moral que en sus pueblos ejercían la Iglesia y la Falange (Lillo, 2003: 205). El mismo alivio experimentaban las portugue- sas, que se resistían a retornar al considerar que el estilo de vida disfrutado en Francia se vería degradado en Portugal (Gonçalves y Cunha, 2002: 125). A lo largo del siglo XX, la emigración femenina a una ciudad como París permitía independizarse, esca- par del control social ejercido en el medio rural español, así como el acceso a una oferta de ocio muy atractiva. Como les ocurrió a las 600 empleadas de la fábrica de Bahlsen, que pasaron de ser una chicas tradicionales y de pueblo a convertirse en mujeres modernas y urbanas, vestidas de acuerdo con el último grito de la moda, según los periódicos locales (Mattes, 2004: 183; Ruíz, 2003: 65-81). (14) MAO, Entrevista, cit. 96 -
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    • Mujer, moral y trabajo José C. MOYA. en la emigración Fue director del Instituto de Estudios Latinoamericanos en Columbia. Ha dictado clases española a la Argentina en la Universidad de San Andrés en Buenos Aires y en la Université de Paris VII. Su libro Cousins and Strangers: Spanish Immigrants in Buenos Aires, José C. MOYA 1850-1930 (Berkeley, 1998; y traducción al castellano Profesor emérito de la Universidad de California, Los Angeles Buenos Aires, EMECE, 2004) (UCLA), profesor de Historia y director del Forum on Migration en recibió cinco premios por sus el Barnard College de la Universidad de Columbia en Nueva York contribuciones teóricas y meto- dológicas a la historia social, los estudios migratorios y la historia latinoamericana. La revista Historical Methods E migración femenina y moral constituyen una suer- dedicó un foro especial a la discusión del libro en el 2001. te de gemelos discursivos en la literatura, la prensa El profesor Moya ha recibido y los documentos oficiales españoles durante el becas e invitaciones como investigador en Roma, Madrid, periodo de movimientos transatlánticos masivos de finales Londres, Ámsterdam y Berlín; ha publicado extensivamente de siglo XIX y principios del XX. En Americanos de rega, sobre migraciones globales; y una comedia de 1873 publicada en Madrid, el que uno de actualmente compila un libro sobre historiografía los personajes femeninos fume y lleve una vida licenciosa Latinoamericana para la edito- rial de la Universidad de se explica repetidamente con la frase: “que se va a hacer… Oxford y prepara otros sobre el se crió en América”. Una década después, José Colá y movimiento anarquista en Buenos Aires y el mundo atlán- Goiti, el cronista de la ciudad de Vitoria, se quejaba en su tico durante la belle époque. libro La emigración vasco-navarra de las jóvenes que: salen de sus hogares puras y castas, laboriosas y cristianas y regresan, cuando y si vuelven, licenciosas y descontroladas, indolentes y sin religión. El cuerpo poco dispuesto a cumplir trabajos rústicos o inclusive tareas domésticas duras; el alma poseída por un deseo voraz de diversiones deslumbrantes; la imaginación plagada de ambiciones impracticables.
    • José Mujer, moral y trabajo en la emigración C. MOYA española a la Argentina En 1916 el Consejo Superior de Emigración sostenía, en lenguaje que hoy se juzgaría inaceptablemente misógino, que: El sexo más castigado por la decadencia moral [de la emigración] es el femenino. Su característica debilidad, educación inferior, indigencia mental, causas, en síntesis, de una naturaleza fisiológica, combinada con la ambición material, generan en la mujer una tendencia instintiva hacia la prostitución... Emigración y prostitución: Ambos aparecen íntimamente conectados. Preocupado por esta conexión, el gobierno español había Ya a finales del fundado unos años antes el Patronato Real para la Represión de siglo XVI una la Trata de Blancas. cuarta parte del Buenos Aires surge en esta literatura como un destino par- flujo español a ticularmente impuro y corruptor. Títulos como Ébano blanco Indias era feme- hacían clara referencia a la notoriedad de la capital argentina nino, una propor- como uno de los centros principales en las redes internacionales ción parecida a de prostitución durante la época. Otros era aun menos equívocos: la de la emigra- Carne importada (Costumbres de Buenos Aires); Primera parte ción inglesa colo- de la trata de blancas, publicado por el inmigrante español nial a Eduardo López Bayo, en 1891. Este folletín semi-pornográfico Norteamérica, a disfrazado de novela naturalista cuenta la historia de una respeta- pesar del enrai- ble y refinada huérfana de Madrid, que emigra a Buenos Aires zado mito de que esperando encontrar trabajo como gobernanta y es engañada por esta última era una madama argentina y seducida por su hijo. Con más humor un movimiento que lubricidad, Fernando Fernández Rosete, un dramaturgo pro- familiar y el ibé- rico un fenóme- vincial, incluye similares referencias en su sainete La emigra - no masculino ción, estrenado en Oviedo en 1913. Cuando Pepa, una campesi- asociado a la na analfabeta y cincuentona, le cuenta al párroco que su hija se imagen del con- va “pa Güenos Aires”, el cura responde con desagrado: “¡Uf! A quistador. Buenos Aires... Ah, Buenos Aires! De tantas mujeres la perdi- 102 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas Extremeños en La Plata (Argentina). ción... Allí es donde van para encontrar un hombre cuando han perdido todas las esperanzas acá... y una vez ahí, sin la supervi- sión de sus padres... puede usted imaginar”. Estos vínculos discursivos entre emigración femenina y moral expresan no una obsesión monotemática si no más bien una gama de intenciones que podían llegar a ser antitéticas. Entre los ideólogos más conservadores, o reaccionarios, el vínculo mujer-migración-moral reflejaba un fuerte deseo por mantener o recuperar el orden patriarcal y el control sobre la mujer, sobre todo las jóvenes. Para aquellos con perfiles ideológicos difusos el tríptico exponía ansiedades más vagas y genéricas sobre el cam- bio y la modernidad en general. Y en el otro extremo, escritores liberales y jóvenes a menudo lo usaban para socavar, a través de la burla y la ironía, el moralismo burgués o religioso. Cualquiera que haya sido la intención, la profusión de referencias sobre el tema no solo reflejaba ansiedades públicas si no también tendencias sociales reales: la creciente participación - 103
    • José Mujer, moral y trabajo en la emigración C. MOYA española a la Argentina de la mujer española en el éxodo ultramarino y en el mercado laboral americano. Esta participación no era nueva. Ya a finales del siglo XVI una cuarta parte del flujo español a Indias era femenino, una proporción parecida a la de la emigración inglesa colonial a Norteamérica, a pesar del enraizado mito de que esta última era un movimiento familiar y el ibérico un fenómeno mas- culino asociado a la imagen del conquistador. Varios factores, sin embargo, a l z a ron la presencia femenina en las migraciones postcoloniales y su notoriedad en el discurs o público. Uno es simplemente el caudal masivo y temporalmente concentrado de los nuevos movimientos. Durante la época colo- nial menos de un millón de españoles se dirigi e ron a las Américas y lo hicieron esparcidos a través de tres siglos. Más de cuatro millones emigraron en el medio siglo que va de 1880 a la Gra n D ep resión mundial de1930 y más de la mitad de estos lo hicieron en menos de una década, d u rante la cresta de la oleada antes de la pri m e ra guerra mundial. En la víspera de la guerra 830.000 espa- ñoles residían en la Argentina. La colectividad española en la capi- tal de la república contaba con unos 306.000 habitantes, c i f ra que s o b repasaba el número de españoles que habían residido en todo el imperio ultramarino en cualquier momento de su historia o que moraban entonces en cualquier ciudad de la península, con la excepción de Madrid y Barcelona. Estas dimensiones y esta con- c e n t ración temporal y espacial acentuaban la resonancia de la emi- gración en si. También aumentaban enormemente el número ab s o- luto de mujeres y por lo tanto su visibilidad en el ojo público. El otro factor que hizo la presencia femenina más conspi- cua fue su incremento relativo. Esa presencia siempre fue más alta en las migraciones internas que en las exteriores. Esto no 104 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas representa una singularidad española. Al contrario, el patrón es tan común que ya en los 1880 el demógrafo alemán Ernst Ravenstein había convertido la observación en una de sus famo- sas “leyes” de la migración: la mujer es más migratoria que el hombre porque la mayoría de las migraciones son a corta distan- cia y las mujeres predominan en estos tipos de movimiento. Pero la proporción femenina en los flujos exteriores tiende a subir según estos maduran y a igualar o superar la presencia masculi- na hacia los finales de la corriente. Este proceso, naturalmente, es más marcado en las emigraciones ibéricas mas antiguas, y por lo tanto de más temprana maduración: la vasca, canaria, cantábrica, gallega-atlántica. Pero también se nota en las cifras agregadas. Las mujeres representaban el 26% de la emigración transatlánti- ca en 1900, el 40% a finales de los 1920 y el 55% durante el ocaso final del flujo en los 1960. Por último, la proporción femenina de las colectividades de inmigrantes por lo general supera la de la inmigración en si. Parte del motivo es un artificio estadístico. Los hombres regresan al país de origen y vuelven a emigrar con más frecuencia que las mujeres y en cada re-emigración los cuentan de nuevo en las esta- dísticas oficiales como si fueran nuevos emigrantes. Pero aun sin esta repetición estadística, la diferencia persistiría porque las tazas de asentamiento son más altas entre las mujeres. Por lo tanto la incidencia de la mujer en la población española en la argentina fue consistentemente más alta que la emigración espa- ñola al país. Y la preferencia femenina por las ciudades acentuó esa brecha. Ya para 1914 las mujeres representaban casi la mitad de los españoles residentes en Buenos Aires, cuando todavía en el flujo seguían predominando los hombres. - 105
    • José Mujer, moral y trabajo en la emigración C. MOYA española a la Argentina La Argentina fue el principal destino de la emigración españo- la transoceánica en general pero fue además la meta favorita de las La Argentina fue emigrantes españolas en particular. El peso femenino relativo en el el principal desti- flujo hacia Brasil fue un poco más alto. Pero esto no reflejaba la pre- no de la emigra- ferencia de las mujeres españolas si no la importancia de la coloniza- ción española ción contratada y subsidiada por el gobierno brasileño, que exigía que transoceánica en los inmigrantes viajaran en grupos familiares para ser elegibles para general pero fue los pasajes gratuitos. Dentro de la Argentina, Buenos Aires fue el además la meta principal destino de los españoles en general y de las españolas en favorita de las emigrantes espa- especial. Cuatro de cada diez españoles en la Argentina radicaban en ñolas en particu- la capital y otros tres en la provincia de Buenos Aires y el contingen- lar. El peso feme- te femenino era más alto allí que en el resto del país. nino relativo en el flujo hacia Brasil LAS INMIGRANTES ESPAÑOLAS Y EL MERCADO fue un poco más LABORAL EN BUENOS AIRES alto. Pero esto no La conexión discursiva entre mujer, migración y mora l reflejaba la prefe- re fleja ansiedades sobre la ascendiente participación femenina en rencia de las la esfera pública en general pero uno de los ámbitos específicos mujeres españolas que más consternación provocó fue el trabajo de la mujer fuera del si no la importan- h ogar. La emigración y el trabajo re munerado exhibieron una rela- cia de la coloniza- ción simbiótica. Los dos procesos no solo estaban estre chamente ción contratada y ligados. También se fomentaban mutuamente. El ingreso extra que subsidiada por el el trabajo femenino proporc i o n aba facilitaba las remesas y por lo gobierno brasile- tanto la inmigración de otros fa m i l i a res y paisanos. En la sociedad ño, que exigía que los inmigrantes re c eptora, el trabajo de la mujer en la sociedad receptora form ab a viajaran en grupos p a rte íntegra de un proyecto familiar. Pocos cruzan un océano para familiares para ser simplemente subsistir, a l go que fácilmente podían hacer sin ab a n- elegibles para los donar el lugar natal. La aspiración, el deseo de movilidad ascen- pasajes gratuitos. dente es el impulso elemental de la migración a larga distancia. Y 106 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas Cuadro 1. Distribución ocupacional de las mujeres españolas inmigrantes en tareas remuneradas, Buenos Aires, 1855, 1869 y 1894-1910 (porcentajes de todas las mujeres asalariadas en cada ocupación) Ocupación 1855 1869 1894-1910 Sirvientas 26,6 34,7 29,2 Cocineras 4,6 11,4 13,5 Lavanderas 11,6 14,0 4,3 Planchadoras 4,0 4,4 9,3 Subtotal servicio doméstico 46,6 64,6 56,3 Costureras 31,5 16,9 14,0 Cigarreras 6,9 8,5 1,6 Aparadoras de zapatos 2,8 2,9 1,2 Modistas 0,2 0,4 16,2 Empleadas 0,2 0,4 2,6 Comerciantes 6,4 3,7 3,7 Maestras/enfermeras 1,0 0,4 1,1 Artistas 1,2 0,7 0,5 Otras tareas 3,2 1,4 2,8 Número en la muestra 607 306 1.737 Fuentes: Para 1855, un universo estadístico de todas las españolas de la ciu - dad tomado de las cédulas censales; para 1869, muestra al azar de una de cada siete españolas de la ciudad, tomada de las cédulas del primer censo nacional y para 1894-1910, fichas de admisión de la Asociación Española de Socorros Mutuos de Buenos Aires. la estrat egia para lograr ese objetivo por lo general incl u ye el tra- bajo femenino. La participación de la mujer en el mercado lab o- ral, por lo tanto, fue bastante más alta entre las emigrantes (alre d e- dor del 55% en el siglo XIX) que en España. La división sexual del trabajo, sin embargo, restringía las opciones de empleo y concentraba a las mujeres en los rangos más bajos de la estructura ocupacional. La presencia de mujeres - 107
    • José Mujer, moral y trabajo en la emigración C. MOYA española a la Argentina españolas en los trabajos menos cualificados en el mercado labo- ral de Buenos Aires duplicó la de sus compatriotas varones durante el período migratorio (1850-1930). Esto reflejaba el rango limitado de las opciones ocupacionales que se ofrecían a las mujeres. Mientras había cientos de tareas abiertas a los varo- nes, el mercado laboral femenino sólo incluía un puñado de ellas. El servicio doméstico por sí solo empleaba el 47 por cien- to de las españolas que desempeñaban trabajos remunerados en Buenos Aires en 1855, cifra que trepó al 65 por ciento en 1869 pero descendió al 56 por ciento hacia principios del próximo siglo (ver Cuadro 1). Según los estándares mundiales de la época, estas proporciones estaban muy cerca de la media: eran menores que en regiones fronterizas como Australia y el oeste de Canadá y que ciudades esclavistas o con pasado esclavista como Río de Janeiro, Atlanta y Nueva Orleans; similares a los de otras ciuda- des comerciales burocráticas parecidas a Buenos Aires, como París o Washington y más altas que en las ciudades o países industrializados. El servicio doméstico entre los inmigrantes españoles siguió otra tendencia global al convertirse cada vez más en una tarea femenina. Las lavanderas y planchadoras siem- pre habían sido mujeres, pero a mediados del siglo diecinueve menos de la mitad de los otros sirvientes (47 por ciento) pertene- cían a ese sexo. Hacia 1869, las mujeres ya conformaban una tímida mayoría (53 por ciento); en 1895, la proporción había aumentado a dos tercios; y en las primeras décadas del siglo vein- te superaban a los sirvientes varones en una proporción de nueve a uno. La tan mencionada escasez de sirvientes, fuera real o per- cibida, pudo haber acelerado la feminización de la tarea. También debe haber mantenido un nivel alto en los salarios lo cual, a su 108 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas En clases de informá- tica en Villa María (Argentina). vez, habrá alentado la inmigración de mujeres. Un inmigrante español reconoció en un libro escrito para desacreditar a la Argentina, que “para los sirvientes, y especialmente para las mucamas, la Argentina es un gran país: se les paga bien y los ten- deros deleitan sus oídos llamándolas señoritas”. Las manufacturas seguían al servicio doméstico como fuente de empleo para las mujeres inmigrantes españolas, pero las oportunidades se limitaban sobre todo a tres sectores. La cos- tura, el más importante, absorbía entre una sexta y una tercera parte de todas las mujeres españolas. En un principio, trabajaron casi exclusivamente como costureras, tejedoras o bordadoras en sus propios hogares. A medida que avanzó el siglo diecinueve, la popularización de las máquinas de coser Singer (introducidas en 1876) y la industrialización y segmentación del negocio de la indumentaria incrementaron la especialización de las tareas (por ejemplo, corbateras, pantaloneras, chalequeras y demás), la división del trabajo y los tipos de arreglos (jornales o trabajo a - 109
    • José Mujer, moral y trabajo en la emigración C. MOYA española a la Argentina destajo en fábricas, obrajes, contratos caseros, además del traba- jo por cuenta propia). La industria del tabaco empleaba entre el 2 y el 8 por ciento como cigarreras. En España, la feminización de la actividad (proceso inmortalizado en la ópera Carmen de Bizet) alcanzó un grado tan alto que las mujeres llegaron a predominar en todos los aspectos de la producción. En la Argentina, en cam- bio, la división sexual del trabajo en esta industria coincidía con un esquema más común que se extendía desde Cuba hasta China: a las mujeres se las empleaba fundamentalmente en las tareas menos remuneradas, como despalilladoras (que separaban el tallo de la hoja tierna), empaquetadoras y enrolladoras de los cigarros más baratos. Y la industria del calzado empleaba alrede- dor del 3 por ciento de las mujeres españolas asalariadas para coser alpargatas o la parte superior de los zapatos, que cambiaba el material pero conservaba la aguja, de nuevo la tarea femenina típica y de baja remuneración en la industria del calzado de otros países. La concentración de las españolas en estos tres sectores puede haber sido un reflejo de tradiciones premigratorias. Pero se podría sostener otro tanto con respecto a todas las mujeres inmi- grantes ya que estas tres industrias conformaban el núcleo clási- co del trabajo manufacturero femenino en casi todo el mundo. Sea como fuere, la concentración reflejaba, sin duda alguna, la composición de la industria de Buenos Aires y sus divisiones según el sexo. En 1904, las fábricas textiles y de indumentaria empleaban a 53 de cada 100 obreras industriales de la ciudad; la industria del tabaco, 16 y las zapaterías, 12. Con el comienzo del siglo, la expansión de empresas y burocracias públicas y privadas, sumada a roles sexuales menos rígidos, generó oportunidades nuevas en las ocupaciones femeni- 110 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas nas relacionadas con la transición a una sociedad de masas: ofi- cinistas, telefonistas, maestras y enfermeras. Sin embargo, estas tareas estaban dominadas en gran medida por las mujeres argen- tinas con mayor nivel de educación, inclusive las mismas hijas de inmigrantes ibéricos nacidas en el país. La participación de las Las mujeres no solamente se mujeres nacidas en España en la categoría de tareas no manuales concentraban en se limitaba fundamentalmente a las empresas comerciales de su las categorías propio grupo y a puestos tales como vendedoras en tiendas, ocupacionales comerciantes y, especialmente, a modistas –término que aparecía inferiores; dentro solamente tres veces en los padrones censales de 1855 y 1869 de la misma cate- pero surge centenares de veces en las fuentes de comienzos de goría u ocupa- siglo–. Este creciente uso de una palabra que denota un nivel ción particular, superior de habilidad y prestigio que la costurera (denominación recibían menos mucho más frecuente en las primeras fuentes) sugiere una de dos pago que los cosas –o quizá una combinación de ambas–: una mayor exigen- hombres. Las cia en las habilidades requeridas a medida que las mujeres acce- cocineras, por dían a un terreno que alguna vez fuera exclusivo de los sastres, el ejemplo, gana- diseño y la confección de vestimenta femenina en lugar de la ban más o menos mera costura; y/o una jerarquización lingüística desde un térmi- la mitad que sus no asociado con el trabajo manual y la clase obrera a un eufemis- colegas varones. En parte, ello se mo que lo convertía en aceptable a los ojos de las mujeres de debía a que clase media baja, en plena expansión, una promoción básicamen- mientras los coci- te decorativa desde “costurera” a “couturière”. neros solían tra- Las mujeres no solamente se concentraban en las categorí- bajar en restau- as ocupacionales inferiores; dentro de la misma categoría u ocu- rantes y hoteles, pación particular, recibían menos pago que los hombres. Las las cocineras por cocineras, por ejemplo, ganaban más o menos la mitad que sus lo general traba- colegas varones. En parte, ello se debía a que mientras los coci- jaban en casas neros solían trabajar en restaurantes y hoteles, las cocineras por particulares. - 111
    • José Mujer, moral y trabajo en la emigración C. MOYA española a la Argentina Grupo de enfermeras del Hospital Español de Buenos Aires en 1998. lo general trabajaban en casas particulares. Esto también limita- ba la movilidad de las mujeres. Mientras que los cocineros varo- nes, si eran ambiciosos, hábiles y afortunados podían llegar a convertirse en chefs, tal oportunidad no existía para las mujeres. Se daba una situación semejante entre sastres y costureras, muca- mos y niñeras, tintoreros y lavanderas, y tabaqueros y cigarreras. En 1909, por ejemplo, el sueldo mensual más alto en las fábricas de camisas ascendía a 200 pesos para las mujeres pero 500 pesos para los hombres; las cifras correspondientes a las fábricas de cigarros eran 170 y 500 pesos, respectivamente; y los libreros demostraron ser los menos iluminados pues los sueldos más altos que pagaban eran 80 y 240 pesos, respectivamente. En conse- cuencia, las posibilidades de movilidad de las mujeres dependí- an, en gran medida, de las de su marido. Las mujeres que apare- cen registradas como comerciantes y propietarias de tiendas –a diferencia de mujeres empleadas en mercados o vendedoras de fruta– por lo general eran viudas, lo cual indica no un ascenso por 112 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas mérito propio a la propiedad comercial sino la herencia del esta- blecimiento de sus respectivos maridos. El nivel ocupacional en la ciudad anfitriona de las mujeres inmigrantes dependía tanto del origen social de sus padres en el Viejo Mundo como del éxito de sus maridos en el Nuevo. Las inmigrantes españolas en Buenos Aires cuyos padres en España eran empleados calificados o cuyas madres eran de origen urba- no no solían trabajar de sirvientas. Sin embargo, esta probabili- dad aumentaba de manera sostenida cuanto más baja era la posi- ción social del padre en España o más pequeño era el pueblo natal de la madre. Se puede encontrar una interacción semejante entre géne- ro y orígenes en el Viejo Mundo en lo que se refiere a la proce- dencia regional. Las mujeres inmigrantes andaluzas o catalanas de Buenos Aires tenían entre una quinta parte y la mitad de pro- babilidades de trabajar en el servicio doméstico que sus compa- triotas gallegas o vascas. De hecho, era menos probable que tra- bajaran como sirvientas que sus compatriotas varones de Galicia o el País Vasco, lo cual indica que las disparidades socioeconó- micas pre-migratorias podían superar el impacto de las desigual- dades basadas sobre el género. Si bien las mujeres vascas y galle- gas se concentraban en el servicio doméstico en general, era mucho más probable que las primeras fueran sirvientas y las segundas lavanderas, aun después de tomar en cuenta el efecto de la edad y el estado civil. Esto sugiere un proceso de redes de información, ayuda y reclutamiento. Las mujeres de la Cataluña industrial predominaban entre las obreras fabriles. Las andaluzas dominaban en el terreno de la actuación, la comedia y la danza; lo cual reflejaba sus orígenes más urbanos, su mayor nivel de - 113
    • José Mujer, moral y trabajo en la emigración C. MOYA española a la Argentina alfabetización y el castellano materno (eufónico para muchos), así como la hegemonía del flamenco, supuestamente más sen- sual, en comparación con otras formas musicales ibéricas en los centros de entretenimiento comerciales de Buenos Aires. En total, el 53 por ciento de las inmigrantes españolas mayores de dieciséis años en 1855 y el 54 por ciento en 1869, desempeñaban tareas remuneradas. Es decir, declaraban en las planillas censales una ocupación que no era la de ama de casa o algún equivalente. Esto representa una cifra excepcionalmente alta para la época, especialmente si se tiene en cuenta que es muy probable que los censistas (o las mismas interesadas) subestima- ran la cantidad de trabajadoras pues no siempre anotaban a aque- llas que recibían huéspedes, cosían ocasionalmente, trabajaban en las tiendas de sus padres o maridos o se ocupaban de otras tareas informales. Las cifras también parecen superiores a las correspondientes a las mujeres argentinas y otras inmigrantes residentes en Buenos Aires; así como las relativas a inmigrantes mujeres en las ciudades norteamericanas de la misma época. Hacia principios del nuevo siglo, los registros de la principal sociedad de socorros mutuos española muestran solo un 37 por ciento de las mujeres adultas en el mercado laboral. Este declive puede reflejar el nivel social levemente superior de los socios en comparación con la población general antes que una disminución real. Después de todo, las mujeres que sabían leer y escribir manifestaban entre 10-18 por ciento menos de probabilidades de trabajar por un sueldo que las analfabetas, inclusive después de haber controlado el factor edad y estado civil. Esta última va ri able influenció fuertemente la tasa de part i- cipación femenina en la fuerza lab o ral. En 1855, el 78 por ciento 114 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas Clase de Bolillos en el Centro Galicia de Buenos Aires. de las inmigrantes solteras mayo res de dieciséis años, el 73 por ciento de las sep a radas (regi s t ra como casadas en el censo pero das el marido no figuraba en el hogar), el 54 por ciento de las viudas p e ro solamente el 40 por ciento de las casadas re a l i z aban tare a s re mu n e radas. Y Las dife rencias se ag u d i z a ron en 1869 y en el período 1894-1910. El estado civil no era la única variable que afectaba las tasas de empleo femenino. Como indica el Cuadro 2, era mucho más común que las mujeres gallegas trabajaran por un sueldo que sus compatriotas vascas en cada una de las siete combinaciones entre estado civil y nivel de educación. Sucedía otro tanto con las muje- res analfabetas en todas las combinaciones entre grupo étnico y estado civil y con las solteras en cada una de las combinaciones grupo étnico/nivel de educación. En consecuencia, la posibilidad de predicción más segura radica en la combinación de estado civil, clase social (medida según el nivel de alfabetización) y etnicidad antes que en cualquiera de las variables aisladas. Así, en los extre- - 115
    • José Mujer, moral y trabajo en la emigración C. MOYA española a la Argentina Cuadro 2. Mujeres adultas (mayores de dieciséis años) y participa- ción en la fuerza laboral de Buenos Aires en 1855, según grupo étnico, nivel de alfabetización y estado civil. Gallegas Gallegas Vascas Vascas Estado Civil Analfabetas Alfabetizadas Analfabetas Alfabetizadas Soltera 96 77 93 72 Separada 91 —- 75 — Viuda 91 55 67 39 Casada 49 35 33 29 Todas 64 52 56 43 Fuente: Cédulas censales de Buenos Aires, 1855. Nota: Los números indican el porcentaje de todas las mujeres adultas dentro de cada categoría que trabajaban en tareas remuneradas: por ejemplo, el 96% de las gallegas analfabetas y solteras; el 39% de las vascas alfabetizadas y viudas. mos –del cuadro y del marco conceptual– las posibilidades de que una mujer gallega, soltera, analfabeta trabajara a paga eran casi tota- les (96 por ciento), mientras que las de una mujer vasca, casada, alfabetizada no alcanzaban una de cada tres (29 por ciento). LA MORALIDAD DE NUEVO: SEXUALIDAD Y LA IMAGEN DE LA MUCAMA GALLEGA La concentración de las españolas en el servicio domésti- co en Buenos Aires superó a la de cualquier otro grupo nacional, y esto generó una serie de imágenes que combinaban estereotipos étnicos y sexuales en un proceso que, hasta cierto punto, repro- dujo al otro lado del Atlántico el tríptico mujer-migración-moral de España en su gama expresiva que iba del humor al sermón 116 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas moralista. Durante el Belle Epoque las quejas sobre la indolen- cia e insolencia del personal doméstico aparecen con una consis- tencia casi monótona desde Francia hasta Japón y desde Australia hasta Zambia. No obstante ello, las circunstancias locales teñían estas quejas aparentemente universales, otorgándoles un matiz xenófobo en países de inmigración, un esquema racista en las La concentración sociedades esclavistas o coloniales y un tono simplemente clasis- de las españolas ta en los países más homogéneos. en el servicio En la Argentina, las actitudes xenófobas hacia el servicio doméstico en doméstico predominantemente español solían traducirse en burlas Buenos Aires antes que en una intolerancia explícita. La mucama gallega algo superó a la de tonta se conv i rtió en un cl i ché cultural similar al de la “muchachi- cualquier otro ta irlandesa” de la A m é rica del Norte decimonónica. Se convirtió grupo nacional, y en un personaje clásico del teat ro y el humor popular, las tiras esto generó una cómicas de los periódicos y, eventualmente, las primeras películas serie de imáge- del cine argentino. La broma citada a continuación, enviada por un nes que combina- lector al semanario Caras y Caretas (9 de junio de 1906) para un ban estereotipos “concurso de humor”, ejemplifica el género: étnicos y sexua- les en un proceso Llaman al teléfono y acude la mucama María. Apenas escucha un que, hasta cierto momento, suelta el tubo y grita: —¡Patrón! ¡Patrón! punto, reprodujo —¿Qué hay? –pregunta éste alarmado. al otro lado del —Que mi primo acaba de hablar. Atlántico el tríp- —¿Y por eso gritas? tico mujer-migra- —Es que no sabía que el teléfono hablaba gallego. ción-moral de España en su Como suele suceder con la burla étnica, los porteños por lo gama expresiva general la presentaban como algo inocente e inocuo. Algunos que iba del gallegos preferían leerlo así. Pero otros optaban por el desafío humor al sermón antes que la negación y devolvían el golpe. moralista. - 117
    • José Mujer, moral y trabajo en la emigración C. MOYA española a la Argentina A medida que la inmigración declinó en la década de 1930 y los sirvientes extranjeros fueron envejeciendo, la mucama gallega se convirtió cada vez más en una figura asexuada, muy parecida a la black nanny [la gorda y maternal niñera negra] del sur de los Estados Unidos. Pero en las primeras décadas del siglo, la juventud de las sirvientas, la creciente proliferación de muje- res y el predominio español en la tarea, parecen haber cimentado la relación conceptual entre mucamas españolas y sexualidad en las construcciones culturales de los porteños. La referencia apa- rentemente casual a un primo en la broma del teléfono aludía a un código que pocos argentinos de la época hubieran pasado por alto y era lo suficientemente común como para convertirse en una frase corriente en el teatro popular. En Los primeros fríos, una comedia de Alberto Novión de 1910, el don Juan del conventillo alardea: “Me voy al consulado de España para cortejar a una mucama galleguita sin primos... ¿Me entiendes?”. Una década después, la popular farsa Farruco, comedia en tres actos de ambiente gallego de Alberto Weisback, relacionaba el servicio doméstico con la burla étnica y sexual en el siguiente diálogo: MÁXIMO [el hijo nacido en la Argentina de un hogar de inmigrantes gallegos de clase media]: De modo que la mucama durmió fuera de casa... MARIIÑA [la ahijada de los dueños de casa]: Se fue ayer para pasar un rato en las romerías y aún no ha regresado. Debe hab e rle sucedido algo. MÁXIMO: ¿Qué pudo sucederle? Esa gaita [uno de los epítetos porte- ños para designar a los gallegos] debe hab e rse encontrado con algún primo. MARIIÑA: ¡Oh, Jesús!... Si se entera madrina... ¡No quiero ni pensarl o ! La despedirá de inmediat o . MÁXIMO: Oh, no, no hará tal cosa. A la vieja le conviene tener una gallega bruta como A gripina en la casa para que su propio acento no parezca tan duro. 118 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas En términos más amables, en sus instrucciones al director, un dramaturgo anarquista describió el carácter de la mucama gallega en estos términos: “Una mujer del pueblo. Sin prejuicios ni escrúpulos. Ama por que sí y como puede y la naturaleza recompensa esa libertad auténtica y noble con un niño robusto”. Luego habla del carácter del padre de la criatura: “‘El Primo’, uno de esos innumerables ‘primos’ de sirvientas”. Por lo menos en este caso, la imagen parecería referirse más a la disposición de las mucamas a involucrarse en una conducta romántica “normal” eludiendo el control de sus patrones que a condenar su “promis- cuidad”. Sin embargo, la asociación conceptual entre trabajo doméstico y sexualidad iba más allá de lo que expresa el estere- otipo del “primo”. Los contemporáneos solían describir a las mucamas como seductoras y/o seducidas –según las simpatías y las agendas– y ello, a pesar de la aparente antinomia, representa- ba una figura análoga. Dicho de otro modo, fuera como provoca- doras o víctimas, mostraba a las mucamas como personas sexual- mente comprometidas dentro de la casa (a diferencia de la figura del “primo”) con el patrón, los hijos y, con menor frecuencia, con los otros sirvientes. Otros iban aún más lejos. Muchos enemigos de la emigración en España, como vimos anteriormente, veían en el servicio doméstico poco más que una disimulada trata de blan- cas. Los observadores menos extremos la mostraban como un camino corriente, si no obligatorio, hacia la prostitución. ¿Acaso la sexualidad pesaba tanto en el ambiente de traba- jo de las mucamas españolas? Sin duda, la proximidad espacial y el contacto diario entre jóvenes que no eran parientes de sangre deben haber fomentado las relaciones físicas y/o amorosas. Por - 119
    • José Mujer, moral y trabajo en la emigración C. MOYA española a la Argentina otra parte, la desigualdad inherente a las relaciones amo-sirvien- te, combinada con la composición sexual del caso, se prestaba a abusos de poder que adquirían una dimensión sexual. Sin embar- go, si bien no se puede decir que el encierro y la desigualdad fomentaran la castidad, no podían hacerla desaparecer en una época que, después de todo, era supuestamente más puritana –o virtuosa– que la nuestra. El discurso paternalista de los jefes de familia “respetables”, las costumbres y los celos de las matronas burguesas, los tabúes heredados y los requisitos de la disciplina del trabajo forjaban una mezcla demasiado poderosa como para resultar totalmente inútil a la hora de prohibir las relaciones o el abuso sexual dentro del hogar. Entre más de dos docenas de ex mucamas españolas que entrevisté, una sola reconoció haber experimentado este tipo de acoso o alguna relación concreta con los patrones, a pesar de que un puñado de ellas mencionó amorí- os breves y sin consecuencias. Sus principales quejas se centra- ban en la falta de tiempo libre, patronas prepotentes y, con menor frecuencia, los intentos de sus empleadores de restringir su vida amorosa. Es cierto que se puede cuestionar la confiabilidad de la historia oral sobre el tema (especialmente teniendo en cuenta la diferencia generacional y de género entre el interrogador y la entrevistada); pero el supuesto contrario (que la mayoría de las entrevistadas mintieron) es aun más dudoso. La imagen de la mucama licenciosa/víctima puede haber sido endémica y encon- trarse encarnada en la imaginación colectiva pero eso no la con- vierte en algo más exacto que otras imágenes del mismo tipo. Puede ser tan real pero también tan exagerada como las del mari- nero borracho, el proxeneta inmisericorde, el policía corrupto o –en los países católicos anticlericales– el cura pedófilo. Puede 120 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas Mujeres oriundas de las localidad gallega de Becerreá celebran un picnic en Buenos Aires. resultar más revelador de temores sociales, fantasías masculinas y fetiches (la combinación de sexo, poder y uniformes) que de la vida concreta de la mayoría de las mucamas. El servicio doméstico tampoco demostró ser un camino muy transitado hacia la prostitución. De las 3.432 prostitutas anotadas en el dispensario sanitario de Buenos Aires entre 1913 y 1917, solamente un 8 por ciento había trabajado antes como sir- vientas (17 por ciento si se cuentan a lavanderas y planchadoras con cama afuera), en comparación con el 29 por ciento que había trabajado en tareas relacionadas con la costura y el 45 por ciento sin ocupación previa. Probablemente, como señaló un criminólo- go contemporáneo, “la cantidad de meretrices clandestinas exce- de en proporción infinita a las que ejercen el oficio según la reglamentación vigente”. Sin embargo, esto no debe afectar a aquellas que entraron en el “oficio” a través del servicio domés- tico. De hecho, las estadísticas coinciden con la convicción de los padres españoles en el sentido de que el trabajo “con una buena - 121
    • José Mujer, moral y trabajo en la emigración C. MOYA española a la Argentina familia” representaba un freno sobre las influencias corruptas de la ciudad que no existía en las condiciones más “licenciosas” del trabajo fabril. En términos de nacionalidad, las españolas –a pesar de su predominio en el servicio doméstico– solamente representaban un 12,5 por ciento de las 8.486 prostitutas registra- das entre 1910 y 1923. Esta proporción era apenas más elevada que la de las italianas (10 por ciento); pero mucho menor, espe- cialmente teniendo en cuenta el tamaño de las respectivas comu- nidades, que la de las francesas y judías (20 por ciento cada una). El tríptico discursivo mujer-migración-moral exhibía en el caso de los estereotipos sobre la mucama gallega dos paneles adi- cionales: trabajo y sex u a l i d a d. Pero el pentagrama en la Argentina continuó ejerciendo una función similar a la del trípti- co en España. La ansiedad sobre sus cinco elementos expresaba preocupaciones públicas mucho más amplias sobre la aceleración del cambio y la modernidad en general. La mayoría de los emigrantes vio en el éxodo no una ame- naza a la moral de la mujer si no una oportunidad de mejorar su situación que no veían en su tierra natal, como expresaba una canción popular en las rías gallegas de Rianxo: ¡Vámonos a Buenos Aires, miña cariña de rosa, vámonos a Buenos Aires, qu-esta terra non é nosa! 122 -
    • Sobre la emigración de las mujeres españolas Pilar CAGIAO VILA. a los Estados Unidos: Entre las líneas de investiga- ción que viene desarrollando destacan las relativas a los tres perfiles movimientos migratorios y las relaciones culturales entre España y América. Autora de libros como Muller e Pilar CAGIAO VILA Emigración (1997) o Os gale - gos de Ultramar: de emigrados Profesora titular de Historia de América en la a inmigrantes (2007); co-autora Universidad de Santiago de Compostela. con M. L. Pazos de Os Galegos e o mundo colonial Nancy PÉREZ REY americano (2007) y con X. M. Licenciada en Geografía e Historia, Sección de Núñez Seixas de Galicia e o Río da Prata (2007). Ha coordi- Historia de América, por la Universidad nado además distintas publica- Complutense de Madrid (1997). ciones sobre temática migrato- ria como Galegos en América, “americanos” en Galicia, as C uando contamos ya con una abundante producción colectividades inmigrantes en historiográfica referida a las migraciones españo- América e a súa impronta na sociedade galega (séculos XIX las hacia América Latina, en el caso de las dirigi- e XX) (1999), O Exilio Galego (2006, Co-ed. con X. M. das hacia América del Norte el vacío sigue siendo casi Núñez Seixas), De raíz profun - total. Bien es verdad que, en parte, ello se justifica en razón da: Galicia y lo gallego en Cuba (2007, Co-ed. con Sergio de la proporción de los flujos que se dirigieron a este des- Guerra); además de otras rela- cionadas con la historia cultu- tino que recibió una cantidad muy inferior españoles en ral latinoamericana. comparación con otros países americanos. De hecho, sólo algunos de los colectivos españoles que tuvieron una pre- sencia destacada –al menos en los Estados Unidos– como resulta ser el caso de los vascos, han concitado el interés de algunos investigadores (Paris y Douglas, 1979; Douglas y Bilbao, 1986; Echeverría, 1988; Arrizabalaga, 1989). Para el caso de otras colectividades del conjunto del Estado, el tema ha sido abordado por el momento tan solo de modo
    • Pilar CAGIAO VILA Sobre la emigración de las mujeres Nancy PÉREZ REY españolas a los Estados Unidos: tres perfiles indirecto y como objeto parcial de otro tipo de investigaciones (Alonso Fernández, 2006). Por otro lado, desde una perspectiva global referida a todo el conjunto de la emigración española, hasta donde sabemos, sólo un par de monografías y algún artícu- lo han abordado el tema en concreto desde diferentes perspecti- vas entre las cuales también ha sido contemplada la cuestión de Nancy PÉREZ REY. la reemigración de españoles a los Estados Unidos desde otros Realizó estudios de doc- países de la región, fundamentalmente desde Cuba (Fernández- torado en el Instituto Ortega y Gasset de Shaw, 1987 y 1999; Rueda, 1993; Esteve, Torrents y Cortina, Madrid (Programa sobre América Latina 2005). Contemporánea) y un Pero si escasa es la producción relativa a la emigración máster en Población y Migraciones en la española a los Estados Unidos, el panorama referido al caso con- Universidad de Santiago de Compostela. Ha sido creto de las mujeres es aún menos halagüeño ya que resulta ser documentalista del prácticamente inexistente, salvo muy contadas ex c ep c i o n e s Arquivo da Emigración Galega del Consello da (Pecharromán, 2003). Por su parte, en los trabajos que hemos Cultura Galega (1999- 2004) y becaria de señalado más arriba apenas hay referencias específicas relativas investigación en el a las mujeres, muy probablemente no sólo porque la inmigración Departamento de Historia Contemporánea femenina española, como en el resto de los destinos americanos, y América de la Universidad de Santiago fue menor desde el punto de vista cuantitativo que la de los varo- de Compostela (2004- nes, sino también por la escasa atención que en general se ha 2006). En la actualidad realiza su tesis doctoral prestado a la mujer en la producción historiográfica de nuestro sobre la emigración gallega en New York. Es país, a diferencia de los estudios efectuados sobre migraciones de autora de varios artícu- otras procedencias europeas con más larga tradición en el enfo- los y contribuciones en congresos nacionales e que de género. internacionales sobre temática migratoria. Los perfiles expuestos más abajo sobre la presencia feme- nina española en los Estados Unidos Norteamérica pretenden únicamente delinear posibles caminos sobre los que encarrilar futuras líneas de investigación de un tema caleidoscópico y sus- ceptible de múltiples enfoques de carácter interdisciplinar. 124 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas MUJERES Y TRABAJO Coincidiendo con la rápida y espectacular serie de trans- formaciones operadas en los Estados Unidos es en las primeras décadas del siglo XX cuando comienza realmente a detectarse una presencia española de cierta importancia. Se trataba funda- mentalmente de hombres solteros que llegaban solos al país pro- cedentes de la península o habiendo pasado antes por otro país americano, especialmente Cuba o México. De hecho, y en buena medida vinculada a esa reemigración, el grupo español, aunque con una baja presencia de mujeres, fue a lo largo de las primeras décadas bastante estable sobre todo en Tampa (Florida) y en algunos lugares de California. Hasta comienzos de la Primera Guerra Mundial, la oferta laboral disponible, cubierta en buena medida por trabajadores de otras etnias de mayor tradición inmi- gratoria en el país, así como la escasez de comunicaciones direc- tas desde la península mediatizaron notablemente los flujos de Coincidiendo españoles a los Estados Unidos. Sin embargo, hasta los años con la rápida y treinta New York, convertido desde entonces en el principal puer- espectacular to de arribada, fue concentrando paulatinamente los mayores por- serie de transfor- centajes de los inmigrantes españoles, al menos como lugar de maciones opera- das en los asentamiento inicial o como destino final de ciertas migraciones Estados Unidos de carácter temporal que antes habían pasado por otros lugares es en las prime- del país, como en el caso de los inmigrantes cántabros del estado ras décadas del de Vermont a lo largo de los años veinte (Soldevilla, 1992: 136- siglo XX cuando 138). Desde New York, donde se instalaron en barrios bastante comienza real- definidos, muchos se dirigieron a poblaciones próximas a esta mente a detectar- ciudad –en muchos casos del estado de New Jersey– o reemigra- se una presencia ron hacia otros estados más distantes. Por las investigaciones española de cier- efectuadas hasta el momento, sabemos que entre los españoles ta importancia. - 125
    • Pilar CAGIAO VILA Sobre la emigración de las mujeres Nancy PÉREZ REY españolas a los Estados Unidos: tres perfiles arribados a los Estados Unidos desde la península durante el perí- odo 1910-1940 el número de varones fue muy superior al de mujeres. Según los registros oficiales trabajados por G. Rueda (1993), las cifras más abultadas de la inmigración femenina pro- cedente de España, se alcanzaron entre 1912 y 1921 correspon- diéndose generalmente con mujeres llegadas al país para reunir- se con familiares instalados con anterioridad. La famosa Ley de Cuotas de 1921, a pesar de su carácter restrictivo, influyó positi- vamente en el aumento relativo de la proporción de mujeres con- tribuyendo a aminorar la diferencia numérica respecto de los varones aunque siempre existió un notable desequilibrio. Fue precisamente ese año cuando se alcanzó el pico más alto en las cifras femeninas registradas hasta el año de 1940: casi tres mil ochocientas mujeres en el conjunto total de veintisiete mil espa- ñoles. Promulgada la Ley, y aunque los contingentes españoles se vieron considerablemente reducidos, las diferencias entre sexos fueron atenuándose. En un análisis más pormenorizado efectuado en el marc o de una inve s t i gación más amplia que actualmente venimos des- a rrollando sobre la emigración gallega –mayoritaria dentro de la (1) española y que alcanzó sus cifras más altas en torno a 1920–, los Las fuentes utilizadas d atos del período 1917-1941 correspondientes a una de las zo n a s para la estimación numérica han sido: Libro de Galicia de mayor tasa migrat o ria con destino a los Estados de Registro de Emigración e Unidos compuesta por tres ayuntamientos costeros de la prov i n- Inmigración (1917-1923) cia de A Coruña, demuestran que las mu j e res rep re s e n t a ron casi el en el caso del ayunta- miento de Bergondo; 17% de los emigrantes totales hacia todos los destinos1. Los Libros de Emigrantes (1929-1934 y 1935-1941) Estados Unidos, y más concretamente la ciudad de New Yo rk , para el ayuntamiento de o c u p a ron el segundo lugar (28%) tras Buenos Aires (53,6%) en la Oleiros y el Censo de 1935 en el caso de Sada. elección de destino de la emigración femenina. Y pese a que ello 126 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas puede estar indicando que las mu j e res se desplazaban en mayor medida a luga res donde había una mayor tradición migrat o ria y donde además existía un contexto lab o ral propicio que actuaba como re clamo por las oportunidades que ofe rt aba (Cagiao, 2001:119), el porcentaje femenino de esta zona que emigró a New Yo rk no debe ser considerado en absoluto despre c i abl e. Es más, incluso, su distancia respecto de la elección de la capital arge n t i- na como destino principal se vio acortada y casi igualada en algu- no de los casos según los períodos. De hech o , en el ay u n t a m i e n t o de Bergondo, donde entre 1917 y 1923 las mu j e res rep resentan el 11% de su emigración, se diri gi e ron a New Yo rk un 35 % fre n t e al 38% que eligió Buenos A i res como destino. Fue bastante frecuente que muchas de las mujeres de esta zona que emigraron a los Estados Unidos lo hiciesen ya casadas, aunque también abundaron las menores de edad. Este hecho tiene su explicación en que los pioneros de las cadenas fueron varones que generalmente efectuaron su primera emigración solos y sol- teros y en uno de sus retornos contrajeron matrimonio. Esta diná- mica caracterizó sobre todo a quienes profesionalmente se dedi- caban a la mar y que combinaban sus faenas como empleados en la marina mercante con estancias intermitentes, más o menos lar- gas, en la ciudad de New York. Se trata, en este caso, de un per- manente proceso de ida y vuelta –similar al observado en otras zonas marineras de Galicia con alta emigración a los Estados Unidos, como la comarca del Barbanza–, durante el cual los varones, cuya salida aparece contabilizada varias veces, cambian de estado civil dejando en Galicia a las mujeres e hijos habidos en el matrimonio que posteriormente terminarían emigrando a través las reagrupaciones familiares. - 127
    • Pilar CAGIAO VILA Sobre la emigración de las mujeres Nancy PÉREZ REY españolas a los Estados Unidos: tres perfiles Respecto de la dedicación laboral de las mujeres, en los registros de esta zona que hemos tomado como ejemplo –así como en las calas efectuadas en otros lugares del país donde exis- tió emigración a los Estados Unidos– dominan los epígrafes “su casa” o “sus labores” como actividades principales. Asimismo, en las estadísticas norteamericanas aparecen registradas como población no activa. Sin embargo, las fuentes orales indican que la mayoritaria inserción de las emigrantes en los medios urbanos e industriales derivó en la dedicación de muchas de ellas a labo- res de costura en talleres y fábricas de confección, combinadas con otros trabajos domésticos de carácter irregular llevados a cabo en el propio domicilio. Algunos relatos resultan en este sen- tido sumamente reveladores y hasta paradigmáticos. Así ocurre, por ejemplo, con el de una inmigrante llamada Paulina, natural de Caldelas de Tui (Pontevedra) arribada a New York a bordo del carguero Niágara en 1920. Tenía entonces ocho años y viajaba acompañada de su madre y de su hermano mayor con el fin de reunirse con su padre, un trabajador de las fábricas de Thomas A. Edison de New Jersey. Con su padre enfermo, Paulina y sus her- manos pudieron educarse gracias al esfuerzo realizado de la madre que desde su llegada trabajó para sacar adelante a toda la familia. Según su testimonio: “…ella, para vivir cuando llegamos a New Jersey, hacía las comidas para la gente y lavaba la ropa, para hacer dinero”. En 1923, instalados en Manhattan después de que el padre perdiese el trabajo en New Je rs ey, su madre se empleó en la hostelería: “…En el Hotel Bilmore, mi madre encon- tró trabajo como camare ra. Luego nos mudamos para la 43 por- que ech a ron la casa abajo…En esa época mi padre también se dedicó a trabajar en los hoteles que era n p ropiedad de ameri c a n o s, 128 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas Asturianos en Florida (Estados Unidos). en el Bilmore y el Comodore. También trabajaban en restauran- tes, en todo lo que podían aprovechar” 2. Durante su adolescen- cia, Paulina cuenta que acompañaba a su madre en estos queha- ceres durante el tiempo de sus vacaciones escolares, hasta que llegó para ella la oportunidad de especializarse en peluquería, ejerciendo desde entonces con gran éxito esta profesión durante buena parte de su vida. Madre e hija constituyen dos tipos de per- fil laboral diferentes, por un lado, el de la mujer recién llegada (2) que debe emplearse en trabajos de baja cualificación y por otro el Testimonio procedente de la hija, Paulina, que ya puede considerarse una inmigrante de de la historia de vida de A. L. elaborada por segunda generación y tuvo la posibilidad de acceder a una espe- Nancy Pérez Rey. Entrevista núm. 1339. cialización laboral. Fondo HISTORGA. Cerrada a la altura de la década de los treinta lo que se Unidade de Patrimonio Documental e Oral conoce como período de las migraciones masivas, se inicia una Contemporáneo. Departamento de nueva fase después del fin de la Segunda Guerra Mundial cuan- Historia Contemporánea do pudo restablecerse la libre circulación no sólo de bienes y y América. Universidad de Santiago de capitales, sino también de personas. Los flujos humanos, aunque Compostela. - 129
    • Pilar CAGIAO VILA Sobre la emigración de las mujeres Nancy PÉREZ REY españolas a los Estados Unidos: tres perfiles menores en número que los producidos durante la etapa anterior, volvieron a cobrar intensidad e incluso se volvieron más comple- jos lo que provocó la instauración de políticas públicas, más o menos eficaces según los casos, para canalizarlos. En el caso español –sin tomar en consideración a los exiliados políticos–, las corrientes ultramarinas, favorecidas por la liberalización migratoria del franquismo, se revitalizaron a partir de 1946 man- teniéndose en actividad hasta la década de los sesenta aunque con variaciones según destinos. Tras su ingreso en la ONU, después La emigración a de largas negociaciones, España logró incorporarse en 1956 al Estados Unidos Comité Interg u b e rnamental para las Migraciones Europeas coincide con la (CIME). Los tecnócratas del régimen comenzaron a concebir la llamada etapa emigración, regulada por el Estado, como una válvula de escape Eisenhower y de al creciente desempleo y una fuente de divisas de singular valor. la guerra fría en De ahí derivó la creación del Instituto Español de Emigración la que la política (IEE), que tenía el objetivo de implementar políticas migratorias inmigratoria fue de carácter asistencial acordes a los dictados gubernamentales. bastante menos Para ello contaba, entre otros instrumentos, con la Comisión restrictiva que la Católica Española de Migración (CCEM), encargada de los pro- impuesta durante cesos de reagrupación familiar. los años veinte y En este contexto, los Estados Unidos constituyeron una que, aunque no de las opciones como destino de la emigración española. Las estuvo exenta de mujeres emigradas al país en estas fechas, por regla general períodos de crisis insertas en una cultura de tradición migratoria anterior, pertene- económicas, se caracterizó por cían a una generación que había nacido antes de la guerra civil la prosperidad y española y vivido su juventud en la postguerra. Su emigración el crecimiento coincide con la llamada etapa Eisenhower y de la guerra fría en del poder adqui- la que la política inmigratoria fue bastante menos restrictiva que sitivo medio. la impuesta durante los años veinte y que, aunque no estuvo 130 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas exenta de períodos de crisis económicas, se caracterizó por la prosperidad y el crecimiento del poder adquisitivo medio. Entre las motivaciones que impulsaron a las mujeres españolas emigra- das en la década de los cincuenta, destaca el hecho de que se trata en muchos casos de casadas que desean reunirse con sus maridos ante la imposibilidad del retorno de éstos y que, midiéndose por la experiencia de sus madres que pertenecieron a la generación de las llamadas viudas de vivos, trataron de evitar ese tipo de expe- riencia tal y como atestiguan muchos de los testimonios orales al estilo del que sigue: “Mi marido no podía venir. Vino en el cin- cuenta y seis, pero en el cincuenta y siete no le dieron permiso. Me marché de turista y me casé en Nueva York (...) no como mi madre que se quedó sin marido la pobre, como una viuda. Y tra- bajando con cinco hijos y mi abuela, solita y sin marido (...)”.3 Una vez llegadas a los Estados Unidos, y particular- mente en el caso de la ciudad de New Yo rk que continu aba sien- do el destino pre fe rente de los inmigrantes españoles, las redes familiares que las acogieron fueron determinantes en la mayo- ría de los casos para favorecer su inserción en la nu eva socie- dad. En términos personales, la relación con el cónyuge en el caso de las casadas, con el cual frecuentemente se había convi- (3) vido poco tiempo y a quien no veían desde hace años, necesitó Testimonio procedente de la historia de vida de de toda una serie de ajustes recíprocos para ser restablecida en J. P. elaborada por C. García Rodeja. Núm. t é rminos dife rentes. En una evaluación posterior acerca de los 1070. Fondo HISTOR- aspectos más positivos del hecho migrat o ri o , los testimonios de GA. Unidade de Patrimonio Documental las mu j e res suelen destacar sobre todo los re l at ivos a la seg u ri- e Oral Contemporáneo. Departamento de dad económica en comparación con la situación dejada en la Historia Contemporánea sociedad de ori gen. El relato de J. P. cuya ex p e riencia vital y América. Universidad de Santiago de podría en mu chos aspectos ser ex t rapolada a otras inmigrantes, Compostela. - 131
    • Pilar CAGIAO VILA Sobre la emigración de las mujeres Nancy PÉREZ REY españolas a los Estados Unidos: tres perfiles resume en pocas palab ras este sentimiento: “Ya te digo, yo nací de unos padres pescadores con cinco hijos. Yo cuando salí de la escuela a los quince años bord aba para ganar para mi ropita, ir al cine, para mis gastos. Y era todo, y por eso, yo le quiero a esta tierra pero reconozco que mi corazón está allá y digo siem- pre: ‘God bless the America, Dios bendiga la América forever`. Estoy cobrando un retiro americano sin nunca trabajar en mi vida, lo cobro por mi marido, me dan la mitad de él, y nunca he cotizado ni nunca he trabajado”4. Por otro lado parece que gran parte de las españolas que llega ron solteras a los Estados La emigración Unidos contrajeron allá matrimonio con otros españoles, aun- por motivos eco- que también se dieron matrimonios mixtos. nómicos parece El trabajo fuera del hogar merece en muchos casos una haber acentuado consideración ambivalente por parte de las inmigrantes. Si bien la separación por un lado consideran que el trabajo fuera de su casa hubiera entre el mundo permitido mejorar su integración, además de facilitar un aprendi- del trabajo (mas- zaje más rápido del idioma, por otro, originarias como eran de culino) y mundo estructuras sociales de tipo tradicional típicas de la España de doméstico (feme- aquel tiempo, asumen que no haberlo realizado fue la mejor de nino) y la vida de las elecciones por las repercusiones que tuvo sobre la familia el las mujeres de la mantenimiento del rol tradicional. Efectivamente, en las razones primera genera- para no trabajar fuera del propio hogar fue determinante la nece- ción inmigrante sidad de prestar atención a los hijos, ya que muchas manifiestan continuó estando que sólo pudieron hacerlo cuando otra persona (madre, suegra...) reglada por valo- res y normas tra- pudo garantizarles su cuidado. Además también jugó un papel el dicionales y esencial el nivel de alfabetización y de conocimiento de la lengua reducida prácti- inglesa. Pero el idioma fue no sólo importante en el acceso al camente al ámbi- mundo laboral, sino también en la definitiva integración de las to familiar. mujeres españolas como se deduce de los testimonios de quienes 132 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas vivieron esta experiencia: “Como no hablábamos inglés tan per- fecto nos decían: ‘estas no hablan, son medio tontas...` (...), había otras más americanizadas y cuando nosotros ya empezamos a romper el inglés ya nosotros estábamos con ellas (...) Si tú no hablabas bien, te trataban de ‘esta es una bob` (una bruta) y me decían en el trabajo: ´no hables español en casa, habla inglés`”5. En este sentido, de nuevo el testimonio de J. P. es sumamente expresivo cuando dice: “Lo peor para mí, fue no poder comuni- carme con la gente (...). Cuando uno emigra y deja su país, su tie- rra y sabe hablar con todo el mundo y llega a un país que no se entiende, es triste...”, aunque como consuelo, de inmediato añade: “Yo me quejo porque no sabía hablar, pero mis vecinos, me decían: no protestes, tú estás en casa, te levantas cuando quie- res, siempre tienes tu dólar en el bolsillo, tus hijos en un buen colegio, los llevas a la misa, y vais preciosos, parecéis la familia Kennedy...”. Su testimonio apunta también, como el de otras (4) muchas, a las dificultades habidas durante el proceso de inmer- Testimonio procedente de la historia de vida de sión en los códigos culturales diferentes a los del lugar de origen, J. P. elaborada por C. lo que supuso para las españolas otro elemento que ralentizó la García Rodeja. Núm. 1070. Fondo HISTOR- adaptación al nuevo medio: “yo quería que mis hijos tuvieran una GA. Unidade de Patrimonio Documental. educación católica, por ser nosotros católicos, claro (...) a mí (5) siempre me gustó más la gente católica, que estuvieran en el Testimonio procedente de la historia de vida de ambiente de la gente católica porque yo nací aquí en un pueblo J. R elaborada por Pilar Cagiao Vila. Núm. 1067. pequeño donde todos somos católicos. Y en los Estados Unidos Fondo HISTORGA. suelen decir que somos el “melting pot”, estamos todas las razas Unidade de Patrimonio Documental e Oral mezcladas, ¿me entiendes?”. Contemporáneo. Departamento de La emigración por motivos económicos parece haber Historia Contemporánea acentuado la separación entre el mundo del trabajo (masculino) y América. Universidad de Santiago de y mundo doméstico (femenino) y la vida de las mujeres de la Compostela. - 133
    • Pilar CAGIAO VILA Sobre la emigración de las mujeres Nancy PÉREZ REY españolas a los Estados Unidos: tres perfiles Exposición en la Peña Andaluza de California (USA). primera generación inmigrante continuó estando reglada por valores y normas tradicionales y reducida prácticamente al ámbito familiar. MUJERES Y EDUCACIÓN Frente a este perfil que pudiera considerarse representati- vo de la emigrante económica española a los Estados Unidos, puede contraponerse otro sumamente diferente, relacionado con otra modalidad de emigración. Se trata del caso de las mujeres españolas que sobre todo a partir de la década de los veinte lle- garon a los Estados Unidos para continuar o completar sus estu- dios en los colleges norteamericanos. Este tipo de emigración intelectual o cualificada fue posible gracias a la actividad de la Junta de Ampliación de Estudios (JAE) que desde su fundación en 1907 tuvo la intención de conectar a España con las nuevas corrientes científicas de Europa y de los Estados Unidos. Los contactos iniciales tuvieron lugar en 1919 durante el viaje reali- 134 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas zado a este país por María de Maeztu y José Castillejo permitien- do los primeros intercambios de mujeres entre la Residencia de Señoritas de Madrid y algunos colleges situados fundamental- mente en la costa este de los Estados Unidos (Niño, 2005:82). Como directora de la Residencia que desde 1917 mantenía estre- chos contactos con el International Institute for Girls in Spain, Maeztu impartió durante ese viaje varias conferencias en los colleges femeninos y recibió además el título de doctor honoris causa por parte del Smith College de Northampton (New York)6. Gracias a sus gestiones se inició el intercambio de estudiantes entre esa institución y la Residencia de Señoritas y fueron envia- das las primeras pensionadas para formarse fundamentalmente en las áreas de Medicina, Química y Pedagogía, así como en o t ros prestigiosos centros como el B ryn Mawr College de Pe n s i l vannia o el Te a ch e r ´ C o l l ege de la Unive rsidad de Columbia. Esos contactos iniciales suscitaron el interés por parte de otras instituciones norteamericanas a las que desde 1921 comenzaron a desplazarse otras mujeres españolas. En el caso del Barnard College los contactos fueron promovidos directamente por Carolina Marcial Dorado, directora de su Departamento de (6) El International Institute Lenguas y Literatura Románicas, que había llegado a los Estados for Girls in Spain fue Unidos después de haber estudiado en el mencionado creado en Madrid por un grupo de educadoras International Institute for Girls de Madrid y que permanecería procedentes de Massachussets, y funda- durante muchos años en New York. De hecho en 1930 formaba mentalmente a través de parte del Bureau of Information Pro Spain de New York desde la mano de Alice G. Gulick, y constituyó uno donde mantuvo correspondencia con la Vizcondesa de San de los organismos más influyentes en la propa- Enrique, directora de la revista Mujeres Españolas, proporcio- gación de las corrientes nándole las principales referencias sobre el asociacionismo feme- pedagógicas norteameri- canas en la España de nino de los Estados Unidos en esas fechas. aquel tiempo. - 135
    • Pilar CAGIAO VILA Sobre la emigración de las mujeres Nancy PÉREZ REY españolas a los Estados Unidos: tres perfiles Desde 1921, o t ras muchas las mujeres españolas graduadas en magisterio viajaron a los Estados Unidos como becarias en dife- rentes centros: College of St. Theresa and Catherine´s College (Minnesota); Vassar College (New York); Wellesley College (Massachussets); Connecticut College; John Hopkins Unive rsity ( B a l t i m o re and New Jersey State Teacher College, además de los ) anteriormente mencionados, p a ra especializarse en áreas relacio- nadas con la educación, la lingüística o la arch ivística (Vázquez Ramil, 1988:278). Algunas sólo permanecerían durante el tiempo asignado para su intercambio académico mientras que otras fijaron su residencia en el país por períodos más largos. Este fue el caso, por ejemplo, de Margarita de Mayo Izarra , quién después de haber sido becaria, permaneció como profesora del dep a rtamento de español del Vassar College. Sin embargo, la mayoría de las beca- das que se tra s l a d a ron a los Estados Unidos desde finales de los años veinte y durante los pri m e ra mitad de los treinta regresaron posteriormente a España. La investigación elaborada por R.Vázquez Ramil (1988: 281-282) re c oge la nómina completa de todas las becarias fo rmadas en los Estados Unidos entre 1919 y 1936 en las más variadas áreas de conocimiento. MUJERES Y EXILIO POLÍTICO El estallido de la Guerra Civil española, su evolución hasta la victoria franquista y el inicio de la dictadura fue seguido con extrema atención por las colectividades españolas de todos los países de América. Dentro de ellas se produjeron posiciones sumamente polarizadas hacia uno y otro bando, asumiendo posi- ciones beligerantes ante el conflicto. La colonia española de los Estados Unidos tampoco permaneció ajena a los acontecimientos 136 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas peninsulares con un posicionamiento mayoritario a favor de la República actuando en paralelo, y en ocasiones en colaboración, con los organismos estadounidenses que surgieron con el mismo fin como Medical Bureau and North American Committee to Aid Spanish Democra cy o American League Against War and Fascism, entre otros (Rey García, 1997). Así, en muchas ciudades norteamericanas surgieron desde muy pronto una serie de organizaciones destinadas a apoyar la lucha republicana en España y al auxilio de los refugiados. New York fue la ciudad de mayor actividad por la lucha antifascista en España donde, desde la creación de las Sociedades Hispanas Confederadas (SHC) en 1937 teniendo como antecedente el Comité Antifascista Español de los Estados Unidos (CAE) cons- tituido en Brooklyn un año antes, se aglutinaron una serie de aso- ciaciones de todo el país cuyo principal objetivo era promover la unidad antifascista entre la colonia española emigrada para ayu- dar con todos los medios que estuviesen al alcance al gobierno de la República 7. En este contexto, fueron muchas las mujeres españolas que tomaron posiciones activas relacionadas con la organización de actos para la recaudación de fondos, envíos de ropa y alimentos a los republicanos en España, formando incluso sus propias aso- (7) “¿Qué es y que ha hecho ciaciones entre las que destacaron el Comité de Damas de Perth Sociedades Hispanas Confederadas? Breve Amboy y la Sociedad de Damas Hispanas de Newark, ambas en reseña Histórico-Política New Jersey; el Comité Femenino Antifascista de las Sociedades de Nuestra Organización”, en Hispanas Confederadas y el Spanish American Women Club de España Libre. Órgano de Sociedades Hispanas Niagara Falls, Internacional Ladies Garment (Workers Union) y Confederadas de los la Agrupación de Mujeres Antifascistas del Bronx, todas en el Estados Unidos de Norte América, IV, 1, (1942), estado de New York, o el Comité Femenino de Massilon. A títu- 10. - 137
    • Pilar CAGIAO VILA Sobre la emigración de las mujeres Nancy PÉREZ REY españolas a los Estados Unidos: tres perfiles lo tanto personal como colectivo, algunos de los nombres de las mujeres más destacadas por su trabajo a favor de la República fueron, entre otros, los de Carolina Marcial Dorado desde su cargo en el Barnard College de la Columbia University y desde el Bureau of Information Pro Spain de New York, junto con los de otras activistas importantes como las delegadas del Comité Femenino Antifascista de Brooklyn, Amalia Ruán y Leonor Lucas, así como Rosa Cao, delegada del Club Obrero Español, y Amparo del Valle, Rosa Ochoa, María Saldaña, Alicia Lemos y Teresa Castilla, directivas de la Agrupación de Mujeres Antifascistas del Bronx.8 La mayoría de las integrantes de los colectivos femeninos que se implicaron en las actividades a favor de la República Española eran ya antiguas residentes en los Estados Unidos aunque paulatinamente se fueron incorporando las exiliadas. Y es que la guerra provocó además un tipo de emigración diferente de la que hasta entonces se había venido produciendo: el exilio político. Muchos huyeron a otras regiones españolas todavía bajo el dominio republicano o alternativamente hacia Francia o Portugal para desde allí dirigirse hacia otros destinos. Los diferentes países americanos, tantas veces lugares de acogi- da para los españoles, y donde muchos de ellos contaban con (8) “Listado de Españoles posibles apoyos de familiares y paisanos entre los antiguos resi- domiciliados en esta ciu- dad que trabajan en pro dentes, operaron una vez más como “tierra prometida” de quie- de nuestra causa y activi- nes, esta vez por motivos políticos, tuvieron que abandonar la dades profesionales a que se dedican”, en propia. Durante el transcurso y los años posteriores a la guerra Sección Asuntos Exteriores (54/4380- fueron miles los hombres y mujeres, contrarios al naciente régi- 4381). Archivo General men impuesto por General Franco que se exiliaron en América. de la Administración (AGA), Madrid. Los Estados Unidos recibieron parte de este caudal humano y 138 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas Españolas en New York (USA). aunque no fue el país de mayor recepción de los refugiados, sí lo fue como paso intermedio hacia otros destinos. Entre las mujeres españolas que vivieron parte de su exilio en los Estados Unidos hay nombres tan conocidos como el de Zenobia Campubrí, espo- sa del Premio Nobel de Literatura Juan Ramón Jiménez, o el de Isabel García Lorca, hermana del famoso escritor granadino, Federico García Lorca. La primera fue una mujer sumamente culta. Su elevado nivel intelectual y de cosmopolitismo se vio acrecentado precisamente por su experiencia como exiliada de la que deja amplio testimonio en unos diarios escritos a lo largo de más de veinte años. En ellos relata no sólo su vida en España sino también en los Estados Unidos, Cuba y Puerto Rico. El estudio introductorio a dichos diarios realizado por Graciela Palau de (9) Nemes, profesora de la Universidad de Maryland, aborda su El diario en el que Zenobia Campubrí refle- experiencia vital y profesional poniendo de relevancia su trabajo ja su experiencia en los como traductora de autores como Rabindranath Tagore9. Por su Estados Unidos entre 1939-1950, fue publica- parte, Isabel García Lorca (Granada, 1909 – Madrid, 2002) tras do en Madrid en 1995. - 139
    • Pilar CAGIAO VILA Sobre la emigración de las mujeres Nancy PÉREZ REY españolas a los Estados Unidos: tres perfiles la Guerra Civil española se exilia primero en Bélgica para insta- larse después en los Estados Unidos donde residió hasta 1951, ejerciendo como profesora en New Jersey College for Women, en el Hunter College de Nueva York y, más tarde, en el Sarah Lawrence College. De esta experiencia da cuenta su autobiogra- fía Recuerdos míos recientemente publicada. Frente a este tipo de experiencias de mujeres más conocidas existen otras que lo son menos. Recientes trabajos acerca del exilio español y la recupe- Durante el trans- ración de su memoria histórica han rescatado por ejemplo a curso y los años posteriores a la mujeres como Isabel, Carmen, María y Rita Bernárdez Gómez, guerra fueron quienes tras el fusilamiento de su padre en el mismo año de 1936 miles los hom- cuando la primera era una joven maestra y sus hermanas aún bres y mujeres, unas niñas, huyen con su madre, Isabel Gómez Costas, a Portugal contrarios al y de allí a Francia. Cuando París es ocupada por las tropas ale- naciente régimen manas, la familia se dirige a los Estados Unidos gracias al apoyo impuesto por prestado desde New York por las Sociedades Hispanas General Franco Confederadas. No obstante, como en otros muchos casos, su que se exiliaron estancia en este el país fue sólo un paso intermedio para su defi- en América. Los nitiva instalación en México. Estados Unidos recibieron parte de este caudal humano y aun- que no fue el país de mayor recepción de los refugiados, sí lo fue como paso intermedio hacia otros destinos. 140 -
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    • Emigración y feminización de Mª Pilar FREIRE ESPARÍS. las explotaciones (Brión, 1963). Sus líneas de investigación están centradas en historia de agrarias familiares la familia, historia de las muje- res y movimientos migratorios. Entre sus trabajos relativos al tema migratorio destacan: Retorno e inmigración en Mª Pilar FREIRE ESPARÍS Galicia (1991-2007). Unha perspectiva demográfica Profesora de Historia e Instituciones Económicas en la (2008) (coautora); Galicia- facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de América. Unha contribución la Universidad de Santiago de Compostela. bibliográfica (1992) (coeditora) y Base bibliográfica da emigra - ción galega (1997) (coeditora). Ha publicado diversos artícu- los de temática migratoria en revistas especializadas y ha participado en numerosos con- E n la sociedad agraria tradicional, dominada por gresos nacionales e internacio- la fuerte presencia de la explotación familiar, un nales. hecho que llama la atención, y al que no se le ha prestado el debido interés hasta tiempos recientes, es el papel jugado por la emigración en la reproducción de la explotación familiar. Una emigración, en este caso, pro- tagonizada por va rones de edades jóvenes y que, entre otras, tiene importantes repercusiones sobre la compo- sición de las familias, en la medida en que retrasa la edad de acceso al matrimonio, aumenta los porcentajes de soltería definitiva , tiene incidencia sobre la fecundi- dad, etc., aspectos en la actualidad cada vez mejor conocidos. Y si bien esta emigración tiene una vo c a c i ó n importante de regreso al lugar y a la actividad de ori- gen, como así en efecto se constata, ello no excluye que
    • Mª Pilar Emigración y feminización de las FREIRE ESPARÍS explotaciones agrarias familiares la emigración neta adquiera una fuerte re l evancia, como d iversos trabajos han puesto de manifiesto1. El estudio de la emigración desde la perspectiva de la feminización de las explotaciones agrarias familiares obliga a considerar, en primer lugar, la emigración protagonizada por va rones y también la significación de la emigración fami- liar, para la que se cuenta con magníficos estudios de casos como el realizado para la Ría de Bilbao2. Pero incluso en este tipo de economías campesinas, como algunas inve s t i gaciones están poniendo de manifiesto, los movimientos migratorios protagonizados por mujeres solas sin acompañamiento fami- liar han tenido más importancia de la esperada3. En el contexto de la Península Ibérica, en las economí- as familiares está bien estudiado que la emigración masculi- na implica una feminización de las explotaciones agrarias. Y si esta es una realidad que contemporáneos, juristas y publi- cistas han tratado con amplitud, no ha tenido, sin embargo, el tratamiento científico que requiere un tema tan central a la hora de explicar la reproducción de las explotaciones agra- rias. Y aún en aquellos casos de estudios en que se incorpora (1) esta temática, la preocupación ha sido el análisis de las difi- Rodríguez Galdo, Mª X. cultades de todo tipo que para las mujeres provoca la ausen- (1993) (1995) (2) cia de sus maridos. Así, conocemos los obstáculos que tienen García Abad, R. (2005) (3) que superar las esposas de va rones emigrados del Noroeste de Rodríguez Galdo, Mª X. Tenerife en el período 1750-18304 y las gaditanas en el siglo (2002) (4) XVIII, centrándose en este caso en el análisis de las mujeres Rodríguez Mendoza, F. (2003-04) abandonadas que recurren a un juez eclesiástico de un obis- (5) pado para que tramite una requisatoria con el objetivo de Pascua, Mª J. (de la) (1993-94). conseguir el regreso del marido ausente5. 144 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas En el caso gallego, en el que voces excepcionales como Rosalía de Castro se habían alzado en la re ivindicación de muchas mujeres conve rtidas en “viudas de vivo s ” y que reco- gía en un conocido poema6, sabemos por trabajos anteriores7 en qué medida la emigración de va rones contribuyó a refor- (6) Éste vaise i aquél vaise, / zar esquemas de división del trabajo ya actuantes en las emi- e todos, todos se van. / graciones estacionales y temporales y que coexisten con la Galicia, sin homes que- das / que te poidan tra- emigración americana. Los hombres de la Ilustración prime- ballar. / Tes, en cambio, orfos e orfas / e campos ro y después otros muchos desde los campos del derecho con- de soledad, / e nais que suetudinario, la economía o la publicística (con alguna signi- non teñen fillos / e fillos que non tén pais. /E tes ficat iva presencia de mujeres), habían destacado la feminiza- corazóns que sufren / longas ausencias mortás, ción del trabajo agrícola por la marcha de los varones cami- / viudas de vivos e mor- no de la emigración. Entre los primeros, podemos citar a Fray tos / que ninguén conso- lará. (Castro, Rosalía de: Martín Sarmiento cuando se lamenta de la falta de hombres Obra Completa, 1996, p. 693). por la emigración a Portugal: [Éste se va y aquel se va, / y todos, todos se van. / El año de 1725 ya en Galicia no se hallaba mozuelo que pudiese Galicia, quedas sin hom- bres / que te puedan tra- servir, ni un mozón que pudiese servir de jornalero, porque de bajar. / Tienes, en cam- quince años arriba casi todos se pasan a Portugal. De este modo bio, huérfanos y huérfa- aun siendo Galicia tan fecunda de gente, en especial en las costas nas / y campos de sole- marítimas, ya en estas cada día crece el número de mujeres y se dad, / y madres que no minora el de hombres. A una mozona de puerto de mar oí discul- tienen hijos / e hijos que parse de no estar ya casada porque en su pueblo había 300 mozas no tienen padres. / Y tie- nes corazones que casaderas y que solo había siete hombres, y esos marineros, en sufren / largas ausencias estado de casarse. Pero tierra adentro de Galicia es más visible la mortales, / viudas de disminución de hombres, y aun de mujeres, por las cercanías a vivos y muertos / que Portugal y Castilla8. nadie consolará]. (7) Rodríguez Galdo, Mª X.; Freire Esparís, Mª P.; La referencia en primer lugar a Galicia es obligada, Prada Castro, A. (1998) (1999). pues reúne la doble consideración de ser un país paradigmá- (8) tico en cuanto a vigencia de la explotación familiar, dentro de Sarmiento, Fr. M.: Obra de 660 pliegos, pp. 557- la cual adquiere una fuerte significación el trabajo de las 558 - 145
    • Mª Pilar Emigración y feminización de las FREIRE ESPARÍS explotaciones agrarias familiares mujeres, y de mantener elevadas tasas emigratorias hasta hace algo más de dos décadas. Se constituye por ello en un (9) Rial García, S. (1993). observatorio idóneo para estudiar la relación entre mujeres y (10) agricultura, y más concretamente el trabajo de las mujeres en Rodríguez Galdo, Mª X. y Dopico, F. (1981). la agricultura familiar, y para analizar la relación entre muje- (11) Freire Esparís, Mª P. y res, economía campesina y emigración. Losada Álvarez, A. (1989). (12) “Mi aspiración al escribir LA VISIÓN DE LOS CONTEMPORÁNEOS estas líneas gira en esfera mucho más humilde y se Sabemos que la emigración tiene importantes repercu- reduce simplemente á siones en la nupcialidad y fecundidad, modifica la distribu- exponer la educación que recibe la mujer de nues- ción del trabajo en la “casa campesina”, además de producir tra región y la que, en mi concepto, debe dársele un cierto cambio en la actuación pública de las mujeres y en para que sea el ángel del su participación en ámbitos legales y jurídicos debido a la hogar... La menestrala y la aldea- ausencia de los maridos9, pero sin que ello suponga, como se na, todo lo más, aprenden á leer, escribir y coser. verá seguidamente, otro tipo de consideración de orden De esta educación se social. encarga el Estado, pagan- do al efecto expléndida- Según avanza el siglo XIX, la emigración se afirma mente á una Maestra la fabulosa cantidad de 250 como una va riable más en el proceso de desarticulación del pesetas anuales, sin mena- sistema agrario tradicional, aliviando la presión demográfica je ni casa las más de las veces. Esta maestra admi- por un lado y constituyéndose, por otro, en una de las fuentes te en un mismo local niños de ambos sexos abastecedoras de los recursos precisos para satisfacer las cre- pues para eso reciben las cientes necesidades monetarias de la economía gallega. Se escuelas el nombre de mixtas, que tal mixto puede decir que será ahora cuando la emigración se revele resulta de milicia é igno- rancia. De dicha escuela como resultado de las limitaciones del sistema pro d u c t iv o sale la mujer, que quizá tradicional y de la lenta disolución del mismo , en un 10 en su dia se verá en el caso de ser el sostén de la momento en que la emigración intrapeninsular coexiste con agricultura y por consi- guiente de la fuerza pro- un intenso flujo migratorio a ultramar. ductiva de la región galle- Precisas referencias documentales las ofrecen los escri- ga”. El Eco de Galicia. A Coruña. N.º 8.420 (1894). tos de los autores contemporáneos de este proceso que pre- 146 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas Reunión de mujeres españolas en New York (USA). sentan, además de una preocupación por el tema migratorio en general (analizando sus causas y las soluciones que se podrían ofrecer11), una visión más precisa del papel desarro- llado por las mujeres dentro de esa sociedad afectada por la corriente migratoria. Preocupación que también había saltado a las páginas de los periódicos. A s í , en un artículo de El Eco de Galicia de A Coruña se terminaba estableciendo, en cuan- to a la educación que reciben las mujeres en Galicia según la clase social de pertenencia, una relación entre atraso agrario y la formación, más bien nula, que reciben las mujeres, cuan- do están llamadas “a ser el sostén de la agricultura y por lo tanto de la fuerza pro d u c t iv de Galicia”12. a Unos años más tarde, el abogado y periodista J. Portal escribía: ... En los campos despoblados por la corriente emigratoria que nos l l eva lo mejor de cada hogar aldeano, la mujer dirige y realiza las duras y penosas faenas agrarias con más fuerte ánimo que el va r ó n ; - 147
    • Mª Pilar Emigración y feminización de las FREIRE ESPARÍS explotaciones agrarias familiares gobierna la hacienda y la conforta —porque se guarda el céntimo y no se malgasta el och avo en tertulias de taberna, corros de atrio y pugilatos de romería— y cuida a la bulliciosa pollada infantil… … En Galicia, las campesinas que lloran el amor ausente, las “viu- das de vivo s ” , guían la yanta y empujan la mancera, d i bujan las huebras y alzan al cielo las medas de oro, rapan las praderías vir- gilianas, esgrimiendo la hoz que olvidaron los celtas, y tunden los haces de paja con los pesados martillos de madera, bajo el sopor del mediodía 13. Las referencias podían ser muchas. Diversos autores, como Vales Fa í l d e, R. Mella, C. Botella, R. Castro López, P. Rovira, entre otros, insisten básicamente en el papel desem- (13) Portal Fradejas, J., 18 de peñado por la mujer del emigrante en la explotación agraria junio de 1921. (14) realizando funciones “típicamente masculinas”14. En esta J. Vales Faílde describe misma dirección se pronuncia P. Rov i ra de una manera inclu- esas funciones cuando escribe: “Contémplase so más explícita: muchas veces a la mujer y al niño bajo los ardores de los meses del verano, Lo que más vale en Galicia es la mujer. Será porque la flor de la expuestos a los frios duri- población viril busca en la emigración camino para desfogar en simos o a las lluvias otros países las iniciativas que han dado tanta importancia a las torrenciales del invierno, colonias gallegas de América; será porque la participación activa ocupados en los más que toma en trabajos, por lo común reservados al sexo fuerte, vigo- pesados oficios de la riza en ella aptitudes que no ejercitan las hembras sedentarias y labranza. Son muchos los pueblos en los que el sexo domésticas; será por lo que quiera, pero es lo cierto que la mujer debil desempeña todos gallega, sobre todo en las clases rurales, es el alma del hogar, el los trabajos propios del pensamiento director, la voluntad dominante15. hombre, en detrimento de su organización delica- da y con evidente riesgo De la consideración del papel de las mujeres en el sos- de su salud y de su vida”. Vales Faílde, J., 1902, p. tenimiento de la explotación agraria familiar se introducen 14. otros cambios fundamentales en la organización doméstica. (15) Rovira, P., 1903, p. 163. No se va a insistir ahora en la complejidad familiar, caracte- (16) Dubert García, I. (1992); rística de la sociedad gallega que perduró a lo largo del tiem- Saavedra, P. (1989); po, tal como han demostrado los estudios actuales16, ni, por lo Freire Esparís, P. (1988) (2008). tanto, en los sistemas domésticos y sucesorios de mayor 148 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas vigencia en Galicia. Pero si se insistirá en lo que ésta signifi- ca en la asunción de un mayor protagonismo del trabajo femenino en la explotación. Se queja J. Vales Faílde que ...recorriendo toda la zona media de Galicia, vense leguas y leguas, sin una viv i e n d a , y donde existen estas son pocas, con escaso terre- no cultivado y el cultivo imperfectísimo, efecto natural de que sobre las mujeres pesan todas las labores, ya que los hombres que no han emigrado son débiles, enfermos o deformes, y de ahí el raquitismo que comienza a delinearse en nuestra antes vigorosísi- ma raza17. Visión que no comparte totalmente G. Buján, quien insiste más en el apoyo que representa para la mujer del emi- grante una institución de fuerte raigambre en el campo galle- go como la “Compañía familiar”18: El afán de la emigración a remotos países en busca de fortuna se ha desarrollado con tal incremento en los labradores gallegos, que existen pueblos enteros en donde apenas se encuentra un hombre (17) casado de mediana edad. En algunos puntos es costumbre abando- Vales Faílde, J., 1902, p. nar la mujer al día siguiente del matrimonio para acometer la ave n- 42. tura de la emigración, pues el desequilibrio entre los gastos y la (18) producción no permite al marido sostener las cargas del nu evo La “Compañía familiar”, estado. En esta situación, mientras el marido corre azares y riesgos también llamada en para encontrar trabajo y conseguir acumular el producto de sus Galicia “Sociedad Gallega” o “Sociedad de humanos esfuerzos, la mujer queda en compañía de sus padres o familias”, era, como suegros y hermanos, y en el seno de la familia vive conforme a sus recoge la ley de 2 de condiciones morales rodeada de seres y elementos que le hacen diciembre de 1963 de tener siempre presente el cumplimiento del deber. Compilación de Derecho Al par que encuentra quien le ayude en sus necesidades, quien le especial de Galicia, aquella compañía que se socorra en sus desgracias y le preste auxilio en sus trabajos, si no constituye entre los con el amor del esposo, con el cariño del padre y del hermano, labradores ligados con halla también el medio de cuidar sus pequeñas propiedades, y si vínculos de parentesco, carece de ellas encuentra también el premio de su trabajo en el para vivir juntos y explo- resultado de las ganancias obtenidas por la compañía de la que tar en común tierras o “lugar acasarado” perte- forma parte. Así, y merced a esta institución de matiz autoctónico, necientes a todos o a cuando el esposo vuelve a reunirse con su mujer y le ofrece el pro- alguno de los reunidos. - 149
    • Mª Pilar Emigración y feminización de las FREIRE ESPARÍS explotaciones agrarias familiares ducto de su actividad en la emigración, recibe también de ella la ganancia que le correspondió en la compañía familiar19. Las ventajas de la “Compañía familiar” también las apunta M. Montero Lois, quien destaca de un modo especial el apoyo que representa esta institución para las mujeres cuando el hombre está ausente. Basándose dicha compañía en el cariño y en el interés, ... consagra y eleva la dignidad de la mujer y del hijo en el seno de la familia; atiende más que a las relaciones de bienes que, por supuesto, no olvida, a las personales y morales, proporcionando lenitivo y con- suelo a los achaques y penas que son cortejo inseparable de la vejez y de la enfermedad; da seguro y generoso abrigo a la desgra- cia, impidiendo las resoluciones impremeditadas de los miembros de la familia que, contrariados por los azares de la suerte, emigran en aras de la esperanza en busca de un abismo de miseria, dejando tal vez a la espalda la segura base de un modesto bienestar; y, últi- mamente, cuando necesidades apremiantes o reveses de la tornadi- za fortuna obligan al marido a abandonar el hogar para dirigirse a la tentadora América o a las extensas y abrasadas planicies caste- llanas, en busca de unos cuantos céntimos amasados con su copio- so sudor, sirve de protectora égida y de saludable sostén de la vir- tud de la esposa, rodeada de tiernos hijos, la que también, por su participación en la sociedad familiar, suele poder manife s t a r, entre ósculos de amor, al recien llegado marido los pequeños progresos realizados, a fuerza de privaciones, en la común hacienda20. (19) La cooperación de todos los miembros de la familia en Buján y Buján, G., 1887, el sostenimiento de la casa campesina retrasaría la salida de p. 74. (20) las mujeres; así para Núñez González la “Compañía familiar Montero Lois, M., 1898, p. 99. gallega” es de vital importancia pues “al estrechar y fortale- (21) cer los vínculos familiares se roba un gran contingente a la Núñez González, M., s.a., p. 7 emigración colectiva ”21. 150 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas Recogiendo donativos para los huérfanos en Navidad. Buenos Aires (Argentina). LA REPRESENTACIÓN DE LAS MUJERES COMO CABEZAS DE FAMILIA De las constataciones de los contemporáneos expuestas en las referencias anteriores pasamos ahora a realizar una aproximación a la representación de las mujeres como cabe- zas de familia por la emigración de sus maridos. Pa ra ello contamos con estudios a nivel municipal que permiten com- probar la incidencia de la emigración sobre la composición de los grupos domésticos y, en particular, sobre la represen- tación de las mujeres en la organización familiar. Los datos relat ivos al municipio de Brión (A Coruña), reflejados en el cuadro 1, constatan la significación de “cons- tante estructural” de la emigración. Los datos de 1888 se mantienen en toda su extensión en 1930. Es más, se observa un fuerte aumento en el porcentaje de familias con miembros emigrantes en el municipio brionés entre las dos fechas con- - 151
    • Mª Pilar Emigración y feminización de las FREIRE ESPARÍS explotaciones agrarias familiares CUADRO 1: Datos familiares de los emigrantes del municipio de Brión en los años 1888 y 1930 1888 1930 Nº total de familias 860 1048 Nº familias con miembros emigrantes 226 442 % de familias con miembros emigrantes 26,3% 42,2% Familias con estructura modificada* 87 192 % de familias con estructura modificada 38,5% 43,4% Nº de “viudas de vivos”** 99 177 % de “Viudas de vivos” sobre familias con miembros ausentes 43,8% 40,0% Nº de “viudas de vivos” que figuran como cabezas de familia 60 117 Total emigrantes 307 709 Mujeres ausentes 8 100 % de mujeres sobre total emigrantes 2,6% 14,1% FUENTE: Elaboración propia. (*) Se utiliza la expresión “estructura modificada” en el caso de familias que, como consecuencia de la ausencia de alguno de sus miembros, ve alterada su estructura. (**) Las “viudas de vivos” son aquellas esposas que tienen sus maridos ausen- tes en la emigración. sideradas, pasando de representar el 26,3% del total de gru- pos familiares en el año 1888 al 42,2% en 1930. En conso- nancia con los resultados anteriores, el número de personas ausentes registradas en los padrones de habitantes pasa de 307 en el primero a eleva rse a 709 en el segundo. La signifi- (22) cación de los datos de los emigrantes de Brión se refleja en Rodríguez Galdo, Mª X. (1993: 135). que reproduce fielmente el comportamiento de la emigración (23) Rodríguez Galdo, Mª X. neta en Galicia22. (1995). Rodríguez Galdo, El mayor número de ausentes reflejado en el padrón de Mª X.; Freire Esparís, Mª P.; Prada Castro, A. (1999). habitantes de 1930 obedece a varias causas que no difi e ren sus- 152 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas tancialmente de las apuntadas en otro lugar para el conjunto de Galicia23. Desde una perspectiva más estrictamente demográfi- La referencia en pri- ca, conviene recordar que en la medida en que iba perdiendo mer lugar a Galicia fuerza el ideal de vo l ver imperante en gran medida en los es obligada, pues ga l l egos que emprendían el camino del éxodo, se incrementa la reúne la doble con- sideración de ser un emigración neta, auspiciada además por el aumento del núme- país paradigmático ro de mujeres que se incorporan al flujo migratorio. Como es en cuanto a vigencia sabido, la mayor emigración femenina revistió un carácter de la explotación defi n i t ivo en una proporción superior a la de los varones, como familiar, dentro de ya se había señalado en dive rsos prólogos explicativos de las la cual adquiere una Estadísticas de Emigración e Inmigración Española, y de fuerte significación manera particular en las referidas a los años 1882 a 1890. Se el trabajo de las apuntaba allí que “de los varones regresa el 30 por cien, y de mujeres, y de man- las hembras, cuya traslación es síntoma de un cambio defi n i t i- tener elevadas tasas vo de residencia en las familias, sólo vuelven 16 de cada 100”. emigratorias hasta Se constata así mismo un ligero aumento de la propor- hace algo más de ción de familias en las que se ve modificada su estructura dos décadas. Se como consecuencia de la ausencia de alguno de sus miem- constituye por ello bros. En cambio, los casos que calificamos como “viudas de en un observatorio v ivo s ” experimentaron una ligera disminución. Así, mientras idóneo para estudiar la relación entre en el año 1888 el 43,8% de las familias con emigrantes mujeres y agricultu- corresponden al modelo de “viudas de vivo s ” , en 1930 el ra, y más concreta- grupo baja al 40,0%. mente el trabajo de Según los datos del Padrón de Habitantes de 1888, se ha las mujeres en la comprobado que, del total de viudas de vivos, sólo el 60,6% apa- agricultura familiar, recen como cabezas de familia, elevándose esta proporción al y para analizar la 66,1% en 1930. En los restantes casos, al estar integradas en relación entre muje- familias complejas, figura como cabeza de casa otra persona, res, economía cam- generalmente de una generación superior. pesina y emigración. - 153
    • Mª Pilar Emigración y feminización de las FREIRE ESPARÍS explotaciones agrarias familiares CUADRO 2: Salidas de pasajeros por mar. Galicia, 1888-1930. Tantos por cien HOMBRES MUJERES 1888 78,6 21,3 1900 75,0 25,0 1810 71,5 28,5 1920 78,3 21,7 1930 58,5 41,5 FUENTE: Elaboración propia. CUADRO 3: Inmigrantes procedentes de puertos gallegos, clasifi- cados según el sexo y el estado civil (1882-1926) Hombres Nº % Mujeres Nº % Casados 80.729 29,7 Casadas 38.596 26,1 Solteros 175.915 64,6 Solteras 99.394 67,2 Resto 15.590 5,7 Resto 10.008 6,7 TOTAL 272.234 TOTAL 147.998 FUENTE: Rodríguez Galdo, M. X. (2002: 69). El descenso de la importancia del modelo de “viudas de v ivos” guarda una fuerte relación con la mayor participación de las mujeres en los movimientos migratorios, preferentemen- (24) te solteras, como se registra en la última de las fechas conside- En el caso de los inmigran- radas24. Se pasa de un porcentaje del 2,6% al principio del perí- tes procedentes de puertos gallegos que entraron en odo analizado (1888) a un 14,1% al final (1930); siendo, de el puerto de Buenos Aires en el período 1882-1926 todas formas, una proporción bastante baja que contrasta con se constata el mayor peso los datos de emigración femenina salida por puertos ga l l egos, de la soltería femenina frente a la masculina, el para la misma época, recogidos en el siguiente cuadro 2, ela- 67,2% frente al 64,6% de los varones. Rodríguez borado a partir de las Estadísticas de pasajeros por mar. Galdo, Mª X.; Freire Según los datos desagregados a partir de las Listas de Esparís, Mª P.; Prada Castro, A. (1999: 285). Pasajeros a rgentinas, utilizando los de los pasajeros salidos 154 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas CUADRO 4: Datos familiares de los emigrantes del municipio de Padrón. Años 1904 y 1935. 1904 1935* Nº total de familias 1712 1309 Nº de familias con miembros emigrantes 251 110 % de familias con miembros emigrantes 14,7% 8,4% Nº de familias con estructura modificada 109 49 % de familias con estructura modificada 43,4% 44,5% Nº de casos de “viudas de vivos” 93 52 % de “viudas de vivos” sobre familias con miembros ausentes 37,1% 47,2% Nº de “viudas de vivos” que figuran como cabezas de familia 55 33 Total emigrantes 282 165 Nº de mujeres ausentes 49 36 % de mujeres sobre total emigrantes 17,4% 21,8% FUENTE: Elaboración propia. (*) Parroquias de Cruces, Iria y Padrón por puertos gallegos (que incorporan también individuos pro- cedentes de Asturias y Castilla-León), la representación de las mujeres asciende a un 35,22% como se puede apreciar en el cuadro 3. Un dato de especial interés si se tiene en cuenta la fuerte raigambre de las economías agrarias familiares en esta parte de España y que, en un principio, parecían menos proclives a enviar mujeres a la emigración, si bien la misma fuente argentina permitió constatar la mayor proporción de mujeres solteras procedentes de Galicia, sobre las casadas (67,25% las primeras sobre un 26,15% las segundas) que arri- ban a Buenos Aires entre 1882 y 192625. Otro municipio coruñés para el que podemos analizar (25) Rodríguez Galdo, Mª la relación entre emigración y composición familiar es X. (2002: 69). - 155
    • Mª Pilar Emigración y feminización de las FREIRE ESPARÍS explotaciones agrarias familiares Padrón. En este caso, se registran las menciones de ausentes en el Padrón de Habitantes del año 1935 y en el de 1904 dis- ponemos de las anotaciones relat ivas a los habitantes que se ausentan del municipio con posterioridad a la realización del censo. La observación de los datos del cuadro 4 permite afir- mar la releva n c i a , en los primeros años del siglo XX, de la Las observacio- emigración en el municipio de Padrón; y más sobre todo si se nes de los con- tiene en cuenta que el 14,7 por cien que representan las fami- temporáneos y los datos de lias con miembros emigrantes sobre el total de hogares no naturaleza esta- refleja la incidencia del proceso migratorio en toda su pleni- dística, nos han tud. Del mismo modo que sucedía en Brión, la ausencia de permitido “resca- algún miembro del grupo doméstico va a tener una fuerte tar” el trabajo de incidencia sobre la estructura familiar. Así, el 43,4% de las las mujeres en la familias con algún miembro ausente ve modificada su tipolo- explotación fami- gía, con un porcentaje exactamente igual que el alcanzado liar y devolver- para Brión en el año 1930. les, por lo tanto, En Pa d r ó n , el porcentaje que representan las “viudas su protagonismo de vivo s ” , el 37,1% en el año 1904 y el 47,2% en 1935, es en la vida econó- igualmente signifi c at ivo. Si además se tiene en cuenta que al mica del país analizar la fuente constatamos que ya en 1904 se registra un como en efecto importante número de familias en las que fi g u ran mujeres en resaltan los escri- esta situación, se puede afirmar que este tipo de familia tores, juristas, alcanza en Padrón una re l evancia tan destacada como en economistas o publicistas preo- Brión. En relación con las “viudas de vivo s ” que figuran cupados por des- como cabezas de familia, observamos que su importancia cribir la situación porcentual es ligeramente inferior a la registrada en el muni- de la agricultura cipio brionés, pues en Padrón los valores se sitúan en 59,1% en Galicia. para el año 1904 y en 63,5% para 1935. Otro hecho confi rma- 156 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas Llegada al puerto de Buenos Aires (Argentina). do y relacionado con el anterior es que un número considera- ble de grupos domésticos que tenían como cabeza de casa a una “viuda de vivo ” emprenden el camino emigratorio en estos anos, por lo que se entiende que se trata de casos de rea- grupamiento familiar, lo que explicaría el mayor porcentaje que representan las mujeres y los niños en el total de emi- grantes. En Padrón, las mujeres representan el 17,4 por cien del total de emigrantes. Un porcentaje a destacar, si se tiene en cuenta que en Brión en el año 1930 tan solo significaban el 14,1%. Las observaciones de los contemporáneos y los datos de naturaleza estadística, nos han permitido “rescatar” el tra- bajo de las mujeres en la explotación familiar y devo l verles, por lo tanto, su protagonismo en la vida económica del país como en efecto resaltan los escritores, juristas, economistas o publicistas preocupados por describir la situación de la agri- cultura en Galicia. Y este protagonismo no hizo más que - 157
    • Mª Pilar Emigración y feminización de las FREIRE ESPARÍS explotaciones agrarias familiares Homenaje a la mujer en el Centro Gallego de Montevideo. afianzarse a medida también que la intensificación de las prácticas agrarias requirió de la movilización de toda la fuer- za de trabajo familiar, y asimismo a medida, lo que no es incompatible con lo anterior, que la emigración arrancaba de la “casa campesina” un considerable número de brazos, en su mayoría, como acabamos de ve r, de va rones jóvenes. El trabajo no diferenciado de las mujeres en las tareas agrícolas, ni siquiera en aquellas que requerían de un mayor esfuerzo físico, muestra la inaplicabilidad de las teorías del determinismo biológico a la hora de explicar su papel subor- dinado. La ausencia del marido, en muchos casos, no signifi c a- ba la asunción del papel de cabeza de familia por parte de las esposas sino que, al integrarse en una familia compleja, eran otros parientes varones los que asumían ese papel. Incluso en el caso de que la esposa del marido ausente viviese sola con 158 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas sus hijos, es cierto que se veía obligada a desempeñar ciertos roles en la vida pública, pero sin que ello supusiera ninguna otra consideración de orden social. Además, los datos de los padrones de habitantes nos hacen intuir que en muchos de los casos en los que la mujer figura como cabeza de familia por la ausencia del varón, se trata de una situación transitoria hasta que los restantes miembros de la familia nuclear se unen también a la corriente emigratoria. En el trabajo se refleja que tan importante como eva- luar el volumen del flujo migratorio es conocer su composi- ción y su impacto, diferenciar los protagonistas, ver como afecta a los papeles de hombres y mujeres y a su representa- ción en la vida económica y social. - 159
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    • Teresa GONZÁLEZ PÉREZ. Las mujeres canarias Es catedrática E.U. en la Universidad de La Laguna (Tenerife-Islas Canarias), donde viene desarrollando su en el sueño americano labor docente desde 1990. Su línea de investigación se centra en la Historia de la Educación y en la Educación de las Teresa GONZÁLEZ PÉREZ Mujeres. Desde sus comienzos como profesora universitaria se Doctora en Historia, licenciada en Ciencias de la ha significado por su compro- Educación y diplomada en Magisterio. miso con las mujeres. Autora de una veintena de libros y de numerosas publicaciones en revistas científicas, ha escrito cientos de artículos periodísti- cos. Desde 1988 colabora con el periódico El Día. Columnista de La Opinión durante 5 años L as mujeres canarias no sólo han sido determinantes en (2001-2006), en la columna semanal En Femenino, dedica- la historia de la tierra que las vio nacer, también en la da a abordar la problemática configuración de otras culturas del mundo. Ellas han de las mujeres.También ha estudiado la emigración escrito muchas páginas del pasado universal imprimiendo Canaria a América. A este res- pecto indicar las siguientes importantes episodios de la humanidad, a pesar de que hayan publicaciones: “Perfil cultural sido protagonistas invisibles. Desde los albores del siglo XVI de las emigrantes canarios” (2001), “Hijas de Canarias, un y los primeros momentos de la colonización americana desta- ejemplo de asociacionismo femenino” (2001), “Las isleñas ca su presencia en América, formando parte de las expedicio- en la diáspora americana” nes que salieron desde el Archipiélago para el poblamiento (2004), “Mujeres, analfabetis- mo y emigración. Mujeres americano. Anónimas en la historia se establecieron junto a sus canarias en la ruta americana” (2005), Mujeres y emigración: familias o de forma individual por diferentes regiones, estre- mujeres canarias de ayer en el chando su grado de asimilación en contacto con la población éxodo americano (2006), Persiguiendo sueños: Mujeres autóctona. La Luisiana, San Antonio de Texas, Montevideo y canarias en la América multi - cultural (2008). Ha presentado otros lugares de América y el Caribe fueron fundados por varias ponencias sobre la temá- mujeres y hombres procedentes de las Islas Canarias. tica migratora..Reseñamos las ...
    • Teresa Las mujeres canarias GONZÁLEZ PÉREZ en el sueño americano ... En el ayer miles de mujeres canarias cruzaron el aportadas al Congreso Iberoamericano de Atlántico, en condiciones infrahumanas, en inseg u ras embar- Historia de la Educación Latinoamericana: caciones, seducidas por la esperanza de mejorar su vida y la de “Mujer, Educación y su familia, aunque muchas veces no lo alcanzaron. Pa ra Emigración: La instruc- ción de la mujer muchas de aquellas mujeres llegar al otro lado del Atlántico Canaria y la emigración a Cuba en la segunda s i g n i fi c aba conseguir un trabajo, que a la postre cambiara su mitad del siglo XIX”. II estatus social o que al menos les permitiera obtener los recur- CIHELA. Caracas, 1996; “Cultura y emigración. sos para alimentar a los miembros del grupo emigrante y a la Una página en la histo- ria de las mujeres cana- familia que dejaban atrás. Una amplia ge n e a l ogía de mujeres, rias”. III CIHELA. cultas e iletradas, sencillas y cargadas de responsabilidades, Santiago de Chile, 1998. Ha participado prototipo de tantas mujeres solteras y casadas, j ó ve n e s , adultas en diferentes eventos científicos en América y ancianas, que redactaron las páginas de la emigración hacia y Europa . En reconoci- América. Sujetas a los estereotipos culturales de su tiempo die- miento a su labor inves- tigadora ha sido galar- ron impulso a la vida allende los mares y contri bu yeron a la donada con varios pre- mios de investigación. prosperidad del territorio americano, colocando sus energ í a s en la actividad doméstica, agraria o de servicios. El goteo migratorio secular de las isleñas ha dejado hue- lla en el pueblo americano; ellas que a través de los tiempos se implicaron en la vida cotidiana allende los mares, laborando en el hogar y ocupándose de distintas actividades, contri bu yeron al progreso y bienestar de las familias, al tiempo que propulsa- ron la vida de los pueblos. Allí transportaron la idiosincrasia, las costumbres, creencias, las artes; evocaron el recuerdo de su terruño, crearon asociaciones y centros que catalizaron sus relaciones. Y es así, a pesar de que no aparezcan en las cróni- cas ni en los relatos y apenas se les mencione en las pasadas y recientes investigaciones sobre las emigraciones canarias. La revelada ex clusión de las mujeres isleñas del proceso histórico ha estado determinada por la arraigada concepción de que ellas 164 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas no aportaban nada a la historia social. Pese a su re l ega m i e n t o , saltando fronteras, nacionalidades y ocupaciones, a través del tiempo, las mujeres se empeñaron en conquistar un espacio en el mundo y desempeñaron un papel importante en los luga res donde se establecieron. En distintos periodos muchas genera- ciones de isleñas surcaron el océano con rumbo al nuevo con- tinente, sin embargo, su quehacer permanece ignoto e irreco- nocido para la mayoría de los estudiosos que continúan mante- niendo un relato masculino. Una de las razones por las que su protagonismo ha escapado al interés de los estudiosos ha sido porque la historicidad ha tenido un carácter androcéntrico. De este modo, a pesar de su valiosa aportación, la historiografía ha desestimado la diáspora femenina, y tanto el anonimato como el olvido se apropiaron de las mujeres. LA TIERRA PROMETIDA, ALLENDE LOS MARES Las mujeres canarias que se lanzaron a la ave n t u ra de la emigración formaron parte del proceso colonizador europeo, fueron protagonistas en los asentamientos y en la construcción de nuevas sociedades americanas. Ellas constituyeron un ele- mento clave en las colonias, en el proceso de integración de la nueva sociedad y en la identidad cultural. Pero las isleñas fue- ron emigrantes humildes y trabajadoras, que buscaban una vida mejor en América. La emigración de familias canarias ha sido una constan- te en todos los períodos de nuestra historia. El desplazamiento de las mujeres canarias, como para todos los miembros de sus familias, estaba condicionado por diferentes factores. Entre ellos, el alto nivel de pobreza y la crítica situación económica - 165
    • Teresa Las mujeres canarias GONZÁLEZ PÉREZ en el sueño americano de las Islas Canarias. Estas situaciones y sus variaciones deter- minaban las altas y bajas en los movimientos de familias cana- rias hacia América. Dichas condiciones, junto a las facilidades que ofrecía la corona, impulsaban al embarque de un buen número de familias canarias hacia diferentes tierras america- nas, incluso hacia luga res inhóspitos, como La Luisiana y la Costa de los Mosquitos en Centroamérica. Entre 1680 a 1716 partieron un total de 73 fa m i l i a s , con 332 miembros; y en los años 1718-1765, fueron 984 familias con 2.207 integrantes. En la expedición cívico-militar a La Luisiana, correspondiente a los años 1778-1779, salieron 428 familias nucleares que supo- nían un total de 1.827 personas, el número de hijos era 736, por sexos, 372 hombres y 364 mujeres. El porcentaje total de los canarios desplazados representaban el 53,88% de hombres y el 46,12% de mujeres, cifras que evidencian la participación femenina así como delatan una misión señera en el poblamien- En el ayer miles to de nu evos territorios. Protagonizaron hechos históricos rele- de mujeres cana- vantes, y sin su presencia no hubiese sido posible la institucio- rias cruzaron el nalidad del territorio ni la formación de la comunidad de Atlántico, en naciones que surgió posteriormente. Ayudaron en la construc- condiciones ción de América, formaron hoga res siguiendo el modelo de infrahumanas, en familia isleña, base del poblamiento, con lo cual todas las inseguras embar- mujeres que marcharon a América son las auténticas fundado- caciones, seduci- ras de los nu evos núcleos poblacionales; sin ellas los hombres das por la espe- ranza de mejorar no hubiesen podido emprender una empresa de tal magnitud. su vida y la de su Buen número de esas eficaces colaboradoras en las tareas de la familia, aunque empresa indiana, protagonistas de viajes y ave n t u ras en la muchas veces no construcción de pueblos y en la gestación de una nueva socie- lo alcanzaron. dad, partieron del Archipiélago Canario. Estas colonas y colo- 166 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas Gráfico 1- Distribución territorial de la emigración familiar desde Canarias a América. nos constituían un potencial joven, marchaban acuciados por las penu rias económicas en aras de la prosperidad y se convir- tió en un éxodo dramático y calamitoso, pues tuvieron que superar muchos infortunios en las nuevas tierras: hambre, enfermedades, pérdida de vidas, malas condiciones del estable- cimiento, inundaciones, y hasta las consecuencias de la guerra colonial entre España e Inglaterra. En el período comprendido entre 1680 y 1799, es palpa- ble un movimiento mayor hacia Estados Unidos y Santo Domingo, un destino en tierra fi rme y el otro, en una isla del Caribe. Otros destinos importantes fueron Cuba, Venezuela, Puerto Rico, Montevideo y Campeche. Las salidas se producí- an desde las distintas islas del archipiélago canario, pero con predominio de Tenerife. El proceso migratorio hacia el Caribe se intensificó en el siglo XIX, siendo espectacular el éxodo hacia la Gran Antilla, donde participaron buen número de - 167
    • Teresa Las mujeres canarias GONZÁLEZ PÉREZ en el sueño americano mujeres y por otra parte se generalizó la política de reagrupa- miento familiar, movimiento en el que destacó la notable par- ticipación femenina. Según informa la estadística de emigra- dos canarios con especificación del sex o , para el siglo XIX, de un total de 23.592 personas, 6.880 eran mujeres y 16.712 eran hombres. Tales cifras representaban un 29,16% de mujeres frente a un 70,83% de hombres. En la década comprendida entre los años 1818-1828 el número de mujeres emigradas fue de 483; sin embargo, se dispararon las cifras en la década siguiente (1829-1839) llegando a alcanzar 5.488. En el perío- do 1829-1839, de un total de 17.490 emigrantes, 5.488 eran mujeres, cifra que representa el 31,3% frente a 12.002 hombres en ese total. Es signifi c at ivo que, aunque se producen altas y bajas en esta proporción durante el período señalado, ex i s t e una tendencia a disminuir las diferencias en las cantidades de hombres y mujeres emigrados. Mientras en el año 1829 de 369 emigrantes sólo 24 eran mujeres, en 1837 la cifra total fue de 2.829 de los cuales el 39,8% eran mujeres con un total de 1.126 de ellas. Atendiendo a los luga res de procedencia, observamos que emigraban mujeres de diferentes pueblos de todas las islas, sobre todo de las áreas rurales. Un buen ejemplo de la inmigración de mujeres canarias lo constituye Venezuela, donde entre 1832 y 1845 representa- ban un 36,54 por ciento de los embarcados, porcentaje que se traduce en una cifra de 3.068 mujeres de un total de 8.395 emi- grantes. En 1837 las emigradas llegaron al 90,19 por ciento y en 1845 alcanzaron un 89,53 por ciento. En 1838 la emigración femenina representó el 36,92%, emigrando 1.838 mujeres. En el citado año la salida masiva de mujeres se produjo desde 168 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas Gráfico 2- Porcentaje de mujeres y hombres emigrados (1778-1779). Lanzarote, ascendiendo al 84,08% del total de mujeres emi- grantes. Le siguió Fuerteve n t u ra con un 68,34% y La Gomera con el 62,96%. Mientras La Palma registró un 29,64% desde El Hierro no hubo emigrantes femeninas en ese año. Pa ra Uruguay entre 1835 y 1842 se embarcaron más de 8 mil perso- nas, en las que partían mujeres y niños junto a los hombres. La inmigración canaria, que entre 1840 y 1844 supuso el 41,3%, transformó Uruguay, pues se dirigían al interior donde se esta- blecían y se dedicaban a trabajar en la agricultura. También los empresarios que monopolizaban las expediciones obtenían lucrat ivos ingresos a base de endeudar a los emigrantes con la venta del pasaje, los trasladaban a Buenos Aires o Montevideo. Las isleñas se diseminaron por diferentes territorios portando la identidad canaria, además de los indicados, hubo otros des- tinos como A rgentina, Costa Rica, Santo Domingo o Puerto Rico. Es cierto que los canarios se confundieron con los Antillanos en la obra de incrementar la agricultura, ocupación - 169
    • Teresa Las mujeres canarias GONZÁLEZ PÉREZ en el sueño americano de gente pobre quienes se valían de su trabajo personal y el de sus fa m i l i a s , donde las mujeres desempeñaban una misión rele- vante aunque invisible. La explotación familiar dominada por el patriarcado, en la que trabajaban hermanos, parientes o veci- nos, también lo hacían las mujeres. El guajiro y la guajira se aplicaron en el cultivo del tabaco como vegueros; ellas colabo- raban en las tareas de cultivo y recolección, criaban animales de corral, sin descuidar las tareas domésticas. Los inmigrantes rentabilizaban el trabajo de las mujeres, aunque los hombres invirtieron más fuerza en el trabajo asalariado y en la agricul- tura comercial, porque ellas se encontraban en el hogar o cerca de éste. Los inmigrantes optaron por el desempeño de diversi- dad de trabajos, mientras ellas se orientaban preferentemente al sector servicios. Con el tiempo algunas mujeres progresa- ron, incluso tenían propiedades, unas poseían tierras de culti- vo y otras eran dueñas de fábricas y chinchales como sucedió en Cuba. Ejemplo de estas propietarias lo constituyen Elia Viera Silverio, Ilda Hernández, Teonila López Pérez, Fermina Fa rdales Bravo , Julia Castañeda y Elena Va rgas Guerra. La intensidad del flujo migratorio estaba en relación con la coy u n t u ra socioeconómica del Archipiélago, pues la estre- cha relación entre economía y emigración queda clara al obser- var que en los periodos de crisis económica se disparaban las salidas. Las crisis de subsistencia que se sucedían en las islas impulsaron el éxodo, situación genérica que se presentaba en todos los municipios insulares, guardando un equilibrio entre la depresión económica y la fluidez de emigrantes. El traslado a América provocaba el endeudamiento de la familia, que pedía préstamos o vendía sus propiedades para comprar el 170 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas pasaje; generalmente, los emigrantes se financiaban el viaje y La intensidad del para ello vendían “sus cortas pertenencias”. La emigración flujo migratorio clandestina, es decir la salida de la población que por diversos estaba en rela- motivos no podía acceder al embarque reg l a m e n t a rio, repre- ción con la sentó en el Archipiélago un éxodo importante. Las mujeres coyuntura socioeconómica también marcharon ilegalmente, aunque con cifras inferiores a del Archipiélago, las masculinas. Las salidas incontroladas de canarios fue una pues la estrecha realidad en los siglos XIX y XX; hombres y mujeres viajaban relación entre sin registrarse en su municipio de origen, como fórmula para economía y emi- sortear los impedimentos. gración queda En las primeras décadas del siglo XX, asimismo, fue noto- clara al observar ria la diáspora isleña con destino a Cuba, igual que lo había sido que en los perio- en época anteriores presentaba una serie de características distin- dos de crisis eco- tivas: el arraigo agrario y la elevada presencia femenina. De esa nómica se dispa- afluencia mayoritaria a Cuba, contamos con el dato de 221 muje- raban las salidas. res y 749 hombres del total de 1.297 personas salidas desde el Las crisis de sub- puerto de Santa Cruz de Tenerife en 1910. Otro grupo integrado sistencia que se por 141 mujeres y 186 hombres se embarcaron hacia diversos sucedían en las l u ga res, como Arge n t i n a , Brasil, Costa Rica, Puerto Rico, islas impulsaron México, Uruguay y Venezuela. Multiplicidad de destinos que el éxodo, situa- ción genérica demuestra, una vez más, la diversidad de la diáspora, comporta- que se presenta- miento que se repetía en años sucesivos, siendo las repúblicas ba en todos los continentales las receptoras de inmigrantes, así Argentina y municipios insu- Uruguay atraían en torno a un 20% del contingente. Las mujeres lares, guardando conformaron un grupo migratorio importante, aunque el grueso un equilibrio de la diáspora lo componían hombres, la prensa reflejó en sus entre la depre- páginas que “las mujeres forman la mayoría de los emigrantes” sión económica y (La Prensa, Santa Cruz de Tenerife, 2 de diciembre de 1910). En la fluidez de emi- 1912 partieron 610 mujeres y 2.259 hombres, recalaron en los grantes. - 171
    • Teresa Las mujeres canarias GONZÁLEZ PÉREZ en el sueño americano Familia de origen canario en Venezuela. países reseñados, pero Cuba continuaba siendo el destino de pre- ferencia. En 1913 de 339 mujeres embarcadas el éxodo para la Gran Antilla fue de 246 frente a 1.420 hombres, de un total de 1.574, mientras 93 mujeres y 154 hombres se repartieron entre Argentina, Brasil, México, Uruguay y Venezuela. En 1915 mar- charon 333 mujeres a Cuba junto a 2.119 hombres, y 48 mujeres y 91 hombres se repartieron por Argentina, Uruguay y Venezuela. En 1917 partieron un total de 55 isleños: 20 mujeres y 35 hom- bres, de los cuales 18 mujeres y 32 hombres arribaron a La Habana, y 4 hombres y 2 mujeres a La Guaira (Venezuela). Conviene tener presente que los años indicados coinciden con la primera guerra mundial, contienda que dañó la economía y las relaciones comerciales del Archipiélago, hecho que produjo enormes secuelas entre la población insular sufriendo un alto nivel de empobrecimiento. En suma, entre 1915 y 1920 se embar- có un contingente de 52.805 isleños, el 98% se dirigían a Cuba, a las zafras en los ingenios y a las plantaciones tabaqueras. Desde 172 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas el puerto de Santa Cruz de Tenerife partieron 8.549, de Las Palmas salieron 8.634 y de Santa Cruz de La Palma, 4.049 emi- grantes. También suministraron efectivos humanos las islas de El Hierro, La Gomera, Lanzarote y Fuerteventura. Hacia la mitad del siglo XX Canarias, y en concreto Santa Cruz de Tenerife, ocupaba el primer puesto junto a Galicia en la emigración peri- férica española. EL SEÑUELO DE UNA V I DA MEJOR El perfil cualitativo de las isleñas que emigraron para América revela un alto porcentaje de iletradas, la mayoría anal- fabetas integrales que no sabían ni siquiera fi rmar. En parte se trataba de población adulta que nunca asistió a la escuela, que participó poco en ella o estuvo mal escolarizada y, por tanto, tenía un precario nivel de instrucción. Porque las pocas escue- las de las islas no alcanzaban a atender la escolaridad, dejando desamparados a muchos núcleos de las clases populares, y las mu j e res mu l t i p l i c aban los índices de analfabetismo. La infraescolaridad de las isleñas fue un rasgo característico hasta avanzado el siglo XX, una desigualdad que la discriminaba con respecto al sexo masculino por la menor inversión educativa, hecho que se hallaba en relación directa con la desatención de la escuela pública por parte de las autoridades locales y de la administración española. Ese registro más elevado está justifi- cado en la mentalidad de la época, y hasta fechas recientes, de ocupar a la mujer desde edades tempranas en las tareas domés- ticas, en responsabilizarla de la crianza de los hermanos meno- res, incluso de contri buir en los trabajos agrícolas. Además en los documentos de embarque las inmigrantes se declaraban - 173
    • Teresa Las mujeres canarias GONZÁLEZ PÉREZ en el sueño americano alfabetas cuando apenas sabían dibujar su nombre o rotular la fi rma, careciendo de habilidades con la escritura y la lectura. Siendo analfabetas, o con faltas de instrucción, sus posibilida- des laborales se reducían, así únicamente podían aspirar a los empleos menos cualifi c a d o s , que solían coincidir con los peor remunerados y apreciados. La mujer común sabía mucho del trabajo como labri ega s , jornaleras, de faenas domésticas, de cuidador el hogar y de jornadas interminables, de esfuerzo y sacri fi c i o , en fin de multiplicidad de ocupaciones, pero cono- cía poco de cultura letrada. Si bien las transterradas presenta- ban una formación desigual, pues a veces sucedía el caso inve r- so, tuvieron algún roce con la instrucción, y presentaban meno- res cotas de analfabetismo. Las que sabían escribir, en mayo r porcentaje, procedían de zonas urbanas o núcleos rurales con hábitat más evolucionado. En el Archipiélago Canario los altos c o e ficientes de analfabetismo se mantuvieron activos hasta avanzado el siglo XX, ostentando la población un importante retraso con respecto al occidente europeo. El desarrollo de la alfabetización fue muy lento y sinuoso, con un marcado carác- ter urbano, la cultura era privativa de una minoría y los alfabe- tizados tenían una preparación bastante raquítica. El trabajo de las inmigrantes se veía condicionado por su n ivel educativo , que en esencia era muy bajo. Esta realidad limitaba su nivel de comunicación tanto hacia adentro como hacia afuera del grupo inmigrante. Algunas llega ron a alcanzar determinado nivel de instrucción, hecho que repercutía en su aceptación social y en su participación en actividades trascen- dentes como la educación. El saber leer y escribir les abría nu evos espacios de actuación, y a la comunicación precisa con 174 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas los familiares de otras tierras de América y los dejados en las Canarias. Las inmigrantes procedentes de Canarias fueron tra- bajadoras incansables, no sólo en el hogar sino en las acciones comunitarias. En ambos espacios fueron portadoras de la cul- tura popular canaria y, por tanto, fieles trasmisoras de las más disímiles formas de esa cultura en los suelos ocupados en América. Transportaron todo un legado cultural y su cosmovi- sión, incluyendo sus creencias y devociones religiosas. Ellas se convirtieron en dinámicas participantes de las variadas formas de ex p resión cultural que heredaban de sus tierras de origen. Se destacaron por sus modos de organizar las distintas activi- dades de la vida familiar, por su participación en bailes, cantos y otras áreas artísticas. Participaron en una amplia gama de tareas, como hemos referido en líneas anteriores, tanto en la creación de objetos artesanales como en la enseñanza de la artesanía a sus descendientes. Las mujeres canarias emigraban por múltiples factores, entre ellos, por la captación de las expediciones programadas, las necesidades económicas junto a la ambición por abrazar el - 175
    • Teresa Las mujeres canarias GONZÁLEZ PÉREZ en el sueño americano éxito, todo impulsado por el mito indiano, forjado con la ima- gen de las personas que regresaban y habían hecho fortuna o alardeaban de ella. Creencias que sirvieron de base para que la corriente migratoria femenina se expandiera y América fuera un destino ansiado donde encontrar la riqueza. Esa tierra fabu- losa que, como la Tierra Prometida o el mítico Dorado, desea- ban y soñaban alcanzar se trocó cantidad de ve c e s , porque el fenómeno migratorio, sometido a especulaciones, era muy complejo y las expectativas no siempre se cumplían. Muchas canarias de origen campesino y jornalero sin dinero, para hacer frente al coste de la emigración, fueron enroladas por ello en las expediciones organizadas. Por este m o t ivo desde su salida del Archipiélago estaban sujetas a unas cláusulas engañosas, abusando de su ignorancia, l u ego resulta- ban explotadas en el lugar de destino. Se trataba de gente sen- cilla y trabajadora que confi aba en la certeza de las ofertas laborales y, al llegar a la otra orilla, comprobaban que todo lo prometido se desvanecía, el viaje a la Gran Antilla las empo- brecía aún más. Por otra parte, hay que considerar que en las zonas urbanas las mujeres se vieron sometidas a una cierta m a rginación relegándolas al hogar o a trabajos relacionados con él y, en otros casos, se veían abocadas a la prostitución. Pocas veces la historiografía ha recogido datos sobre la ex p l o- tación sexual a la que fueron sometidas un considerable núme- ro de canarias en Cuba. Un rentable comercio que redistribuyó a las canarias por los pro s t í bulos de La Habana y por “tugu- rios” y “ l u p a n a res” en distintos luga res de Cuba, incluso algu- nos viajeros describieron como eran vendidas y subastadas en el muelle de La Habana. Las isleñas, ilusionadas con la idea de 176 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas Tres generaciones de mujeres canarias en Vitorino, Guisa (Cuba). alcanzar la posición socioeconómica que su tierra natal les n egaba, cayeron en las redes de la prostitución, siendo víctimas de las especulaciones de quienes se dedicaban al tráfico del género humano o "trata de blancas". Las féminas eran enga ñ a- das por las compañías de embarque, para quienes resultó un lucrat ivo negocio trasladar mujeres canarias a Cuba, con ofer- tas fantasmas y falsas ex p e c t ativas laborales con las que obten- drían importantes ingresos. La propia prensa canaria y cubana denunciaba, desde la segunda mitad del siglo XIX, ese tráfi c o de mujeres para dedicarlas a la prostitución. En otro orden, en Cuba existió una agrupación femenina conocida como Hijas de Canarias, una colectividad benéfi c a que llevaba el nombre de la patria chica, vinculada a la Asociación Canaria de Cuba. A imitación de Hijas de Galicia, permitió la actuación de las isleñas en aquel contexto secun- dando el ejemplo de las ga l l egas. Su actividad comenzó a des- puntar en torno a 1930, siendo una entidad señera para las - 177
    • Teresa Las mujeres canarias GONZÁLEZ PÉREZ en el sueño americano féminas, si bien no tuvo el impulso y el coraje de otras asocia- ciones, el esfuerzo de este colectivo puso en marcha el proyec- to de creación de un Centro de Salud y un Centro de Enseñanza para todas las mujeres. Los sentimientos humanitarios se pal- paban en el quehacer de esta institución, había una preocupa- ción por las inmigrantes en el sentido humano, especialmente por aquellas que se hallaban solas y que no contaban con el respaldo familiar por razones de diversa índole, pero acogían a todas las mujeres del país porque su objetivo era inclusivo. En aquel contexto, en razón al sexo las mujeres estaban vetadas y no podían formar parte de las asociaciones, ya fueran cultura- les, sociales o benéficas. La re o rganización comunitaria en los países de acogida es uno de los aspectos más característicos de los movimientos migratorios transoceánicos contemporáneos. Dependiendo de los países receptores y las peculiaridades de los colectivos emigrados, la procedencia territorial, regional o nacional actuó como elemento unifi c a d o r, pues la diferencia étnica vertebró el proceso organizativo preferentemente por regiones, como fue el caso en Arge n t i n a , Cuba, Venezuela y Uruguay. La intensidad del flujo migratorio creó las condicio- nes para el asociacionismo, con el objetivo de cohesionar a los efectivos humanos que el éxodo disgrega. La reagrupación cristalizó en una dive rsificada red de instituciones cuyo crite- rio organizador atendía al origen de los ausentes; siendo cata- lanes y ga l l egos pioneros, los canarios secundaron el compor- tamiento de estas comunidades. Su finalidad era recreativa, cultural e instructiva y, sobre todo, ayudar a los emigrantes, mitigar la marginación y el desamparo a través de la benefi c e n- cia. Pero los hombres se nega ron a aceptar a las mujeres en las 178 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas instituciones, bien en las sociedades de Beneficencia o Recreo. Aunque ellas estaban presentes en las celebraciones y orga n i- zando actividades, se limitaron a desempeñar una función decorat iva acompañando a los hombres en fiestas y actos cul- turales. Esa era la actividad social reservada a las féminas que participaban a través del padre, el hermano o el marido. Por esta causa las isleñas residentes en Cuba y sus descendientes tuvieron que aglutinarse necesariamente en una agrupación ex clusivamente femenina, pues así lo imponían los códigos sociales de la época, pese a que en el primer tercio del siglo XX comenzaron a ser estimadas, no sólo gracias a su empeño en pro de la igualdad sino por su ab n egado esfuerzo en distin- tas facetas sociales. No obstante las reticencias de la época, Hijas de Canarias contó con el apoyo de muchas instituciones y autoridades, de modo que esa cooperación alentó a la direc- tiva a continuar con sus iniciativas. Hijas de Canarias no remarcó las diferencias étnicas, atrajo a sus filas a muchas mujeres, tanto isleñas como cuba- nas, extendiendo sus redes por toda Cuba. Tu vo gran acogida entre las cubanas, pues las mujeres de las zonas del interior se movilizaron y se apresuraron a inscribirse en esta asociación, que creció en progresión geométrica con asociadas de todo el país. Ya en el primer año de existencia contaba con unas cinco mil asociadas, y en la medida que mejoraban sus servicios se incrementaba el censo de los miembros de la Asociación. Hijas de Canarias era la única institución benéfica organizada en Cuba por mujeres y para mujeres, trabajaron con ahínco y gracias a su empecinamiento lograron poner en funcionamien- to un pequeño hospital y escuelas para atender a todas las aso- - 179
    • Teresa Las mujeres canarias GONZÁLEZ PÉREZ en el sueño americano ciadas. La Casa de Salud se inauguró el 10 de abril de 1931, se hallaba ubicada en las afueras de La Habana, en la loma de Lawton (Reparto de Batista), dirigida por el médico palmero Miguel Pérez Camacho. Este grupo de féminas inquietas y cul- tas no descuidaron un ápice a sus afi l i a d a s , conscientes de que para prosperar en su calidad de vida había que contar con una formación. No ignoraron que, al margen de la atención sanita- ria, las isleñas precisaban formación, dada la precariedad de sus conocimientos y a sabiendas que buena parte de ellas no recibieron educación o fue muy rudimentaria. Por este motivo, para mejorar su instrucción, disponían de escuelas nocturnas para niñas y adultas. Todas las inmigrantes, de uno u otro modo, han dejado sus huellas en suelo americano. Algunas con un papel más destacado, otras en un aparente silencio, pero todas han tras- cendido y permanecen en la cultura no sólo de sus descen- dientes sino de muchas generaciones que ven en ellas un ejemplo a imitar. Existen en la historia americana nombres de mujeres de ascendencia canaria, y entre ellos es necesario recordar algunas significadas en la ve rtiente cultural, como las literatas Juana Fe rnández Fe rraz y Caridad Salazar Fernández en Costa Rica; Juana Rodríguez Cruz doctora en Pedagogía y profesora de la Escuela Normal de La Habana, Electra Pérez, doctora en Fa rmacia, la pintora Lola González, las maestras Blasa Afonso Miranda, María Viera, Antonia Cayero Remedios, Leonor Viera, Mª Pino Peñate Jiménez Fidelina Zamora y Josefa Pinto, entre otras, las profesoras Celestina Hernández y Dolores Regalado, o Narcisa del Río Carrillo y Juana Casañas Casañas que destacaron en Cuba por 180 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas Canarias en Caracas (Venezuela). su refinada formación; la actriz teatral y cinematográfica Pituka Foronda y la escritora Mercedes Pinto Armas en México; la artista Josefina Plá en Pa raguay, destacando en la creación literaria, en la docencia y dirección escénica; la escenógrafa y dramat u rga Mª Concepción Ramírez Nieto que v ivió en Argentina; Rosa Cabrera, profesora de enseñanza secundaria y Mª Rosa Alonso, profesora unive rsitaria en Venezuela. También mencionar otras canarias que han desta- cado en América por sus descendientes familiares como María Jordan y Marqués en Puerto Rico, madre de los cono- cidos pintores Ignacio, José y Miguel Campeche; Leonor Pérez, madre del ilustre cubano José Martí; la maestra María Damiana que fue abuela materna del primer vicepresidente de la República de Cuba, Luis Estévez Romero. Otros próceres de América son descendientes de mujeres canarias como José Gervasio Artigas, Simón Bolíva r, Miranda, etc. Igualmente, mujeres ascendientes que han resaltado por su valiosa obra, - 181
    • Teresa Las mujeres canarias GONZÁLEZ PÉREZ en el sueño americano como la escri t o ra Jo s e fina Vi c e n s , nacida en Tab a s c o (México), hija de un inmigrante canario. En general, la significada aportación de las generaciones de mujeres Canarias al acervo sociocultural de las tierras ameri- canas queda fuera de toda duda. Este desplazamiento secular de las que cruzaron el Atlántico, y su integración en los diferentes países receptores constituyó un elemento importante en la confi- guración social canario-americana. La emigración de mujeres canarias permitió que en determinadas zonas receptoras alcanza- ran un cierto desarrollo social, al tiempo que reprodujeron su cul- Todas las inmi- tura étnica, garantía de preservación cultural. En la endogamia grantes, de uno u desempeñan un papel clave, hecho que se mantiene hasta la otro modo, han actualidad. Si bien no puede referirse de forma estricta a la exis- dejado sus hue- tencia de la endogamia, porque las canarias se integraron en las llas en suelo formas de vida, formaron matrimonios mixtos y se identificaron americano. con la problemática social de la zona receptora. Las mujeres des- Algunas con un empeñaron un rol fundamental en la identidad isleña, tejieron papel más desta- lazos de sangre y paisanaje, se identificaron entre ellas y conso- cado, otras en un lidaron sus relaciones. Actuaron como sintetizadoras de la cultu- aparente silen- ra de origen, siendo las transmisoras de sus costumbres y creen- cio, pero todas cias, en suma, de la herencia cultural isleña. Los vínculos de pai- han trascendido sanaje son claves dentro de los canarios, hasta el extremo que se y permanecen en denomina "isleños" a los hijos, nietos y generaciones sucesivas. la cultura no sólo De este modo a sus descendientes se les conoce como isleños, y de sus descen- dientes sino de estos mantienen la nacionalidad familiar. Si se habla de identida- muchas genera- des americanas, de los primeros grupos étnicos que han dado ori- ciones que ven gen a ellas, seguramente hay que hablar de las emigrantes isleñas en ellas un ejem- que se sumaron al éxodo y llegaron de distintos modos y en dis- plo a imitar. tintos momentos a las tierras continentales e islas de América. 182 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas Desembarco de emigrantes canarios en Caracas (Venezuela). Añadir, además que, en proporción al volumen migratorio por sexos, los retornados fueron mayoritariamente hombres, porque las mujeres permanecían en América, eran pocas las que regresa- ban, aunque no todas rompieron sus vínculos familiares. EPÍLOGO La historiografía ha desestimado la emigración femeni- na, pese a que las mujeres conformaron un grupo migratorio importante, no sólo por las cifras sino por su participación en la confi g u ración de nuevas comunidades humanas en tierras de América. Al referir a las mujeres que emigraron desde las Islas Canarias hacia América hay que sumar el protagonismo que tuvieron en los territorios descubiertos, y la trascendencia de ese protagonismo en el tiempo. El proceso migratorio de las mujeres isleñas tuvo diversas razones y condicionantes, d iver- sos elementos, esencialmente sociales, todos básicos: las con- diciones históricas de las Islas Canarias en cada uno de los - 183
    • Teresa Las mujeres canarias GONZÁLEZ PÉREZ en el sueño americano períodos que marcan las expediciones, los deseos de superar esas situaciones que generalmente rozaban niveles de pobreza, los atractivos americanos reforzados por los primeros emigran- tes, por los fa m i l i a res ya establecidos, y por los individuos dedicados al lucrativo negocio de tráfico de personas. La participación de las mujeres canarias en el proceso migratorio las destacó como reales protagonistas de un accio- nar permanente, en función de defender los elementos identita- rios de la cultura de origen. Las mujeres efectuaron el tra s va s e cultural desde el siglo XVI hasta la actualidad. Transportaron desde el folklore, las danzas, los bailes, música, gastronomía, ajuar, indumentaria, medicina popular, literatura tradicional, lenguaje, creencias religiosas, etc. todo lo cual supone un enri- quecimiento para la cultura en América. Enraizaron en la nu eva sociedad, protagonizando un intercambio cultural y humano, en un entorno mestizo y fronterizo, la influencia isle- ña y española se mezcló con lo indígena y africano contribu- yendo a la confi g u ración de lo “criollo”, sin ignorar la impor- tante cota de endogamia. Sin dudarlo participaron en la cohe- sión social y sirvieron de elemento cl ave en el proceso de endogamia étnica que actuó como catalizador de la identidad, al tiempo que tuvieron una actuación ex t raordinaria en la con- fi g u ración del mundo americano. De forma genérica se re fi e re a las mujeres mas no ex p resamente a su labor, pero sabemos que su aportación fue destacada. Dependiendo de épocas y zonas, s egún algunos autores las mujeres representan el 25% del total de emigrados. Buena parte de las mujeres emigrantes procedían de los sectores populares, de las clases trabajadoras, pocas hijas de la 184 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas élite y de los sectores acomodados participaron en la diáspora. A esas analfabetas, sin nombre y apellidos, que no destacaron por su singularidad pero con su trabajo contri bu yeron al creci- miento de la América hispana y allí roturaron las páginas de su vida. No se trata de la historia de grandes protagonistas y hero- ínas, se trata del acontecer de las mujeres que nacieron en esta tierra y que empujadas por circunstancias adve rsas y/o la nece- sidad de labrarse un futuro mejor cruzaron el océano y marcha- ron allende los mares. Los reconocimientos a la labor de las mujeres no deben ser limitados a su acompañamiento de los hombres canarios, porque su accionar se dimensionó gracias a sus iniciativas y dedicación permanente al trabajo, a la educa- ción de la familia, a su creatividad para enfrentar las adve rsi- dades inherentes a la decisión de emigrar. Las mujeres fueron responsables de mantener la unidad familiar, f u e ron eje alrede- dor del cual siempre ha girado todo el proceso de integración doméstica y la planeación y desarrollo de las labores de subsis- tencia sociocultural de los grupos emigrantes. Las emigrantes La participación procedían de las distintas islas del Archipiélago y, como los de las mujeres hombres, se dirigían a América, muchas veces sin un conoci- canarias en el proceso migrato- miento certero de su destino. América era vista desde las islas rio las destacó como un simple punto en el cual habría un progreso en los como reales pro- modos de vida de las emigrantes y sus descendientes. Pero tagonistas de un muchas quedaron en el camino sin ver sus sueños hechos rea- accionar perma- lidad, otras quedaron en los espacios receptores con la añoran- nente, en función za de al menos visitar su suelo patrio. Afortunadamente, algu- de defender los nas pudieron verse realizadas y triunfadoras en sus intentos de elementos identi- nuevos proyectos de vida. El tener que compartir espacios geo- tarios de la cultu- gráficos de una amplia dive rsidad étnica y cultural fue un gran ra de origen. - 185
    • Teresa Las mujeres canarias GONZÁLEZ PÉREZ en el sueño americano reto para las emigrantes. En suelo americano se vieron forza- das a intercambiar, a compartir sus modos de vida con otros grupos, a dar y recibir en distintos escenarios socioculturales. Historias de las migrantes del pasado que condicionan y enri- quecen la historia de hoy, hijas de una historia sufrida y, a la ve z , exultante. Finalizamos estas pági n a s , reconociendo la aportación de las emigrantes canarias a la sociedad americana, y con el deseo de dignificar su memoria parafraseamos a la escritora chilena Marcela Serrano (Antigua vida mía, 1995): "Una mujer es la historia de lo pequeño, lo trivial, lo cotidiano, la suma de lo callado. Una mujer es siempre la historia de muchos hom- bres. Una mujer es la historia de su pueblo y de su raza. Y es la historia de sus raíces y de su origen, de cada mujer que fue alimentada por la anterior para que ella naciera. Una mujer es la historia de su sangre. Pero también es la historia de una con- ciencia y de sus luchas anteriores… es la historia de su utopía". 186 -
    • Bibliografía EIRAS ROEL, A.: La emigración española a ultramar (Siglos XVI- XX). Tabapress, Madrid, 1991. GALVÁN TUDELA, J. A. (Ed.): Canarios en Cuba. Una mirada desde la Antropología. Santa Cruz de Tenerife, Museo de Antropología, OAMC del Cabildo Insular de Tenerife / Viceconsejería de Asuntos Institucionales del Gobierno de Canarias, 1997. GARCÍA FERNÁNDEZ, J.: La emigración exterior de España. Ariel, Barcelona, 1965. GONZÁLEZ PÉREZ, T.: "Mujer, Educación y Emigración: La ins- trucción de la mujer Canaria y la emigración a Cuba en la segunda mitad del siglo XIX". II Congreso Iberoamericano de Historia de la Educación Latinoamericana. Unive rsidad Central de Ve n e z u e l a / U n iversidad Pedagógica Experimental Libertador. Caracas, 1996. GONZÁLEZ PÉREZ, T.: "Analfabetismo y emigración. Datos sobre el nivel cultural de los emigrantes tinerfeños a Hispanoamérica". II Congreso Iberoamericano de Historia de la Educación Latinoamericana. Universidad Central de Venezuela/Universidad Pedagógica Experimental Libertador. Caracas, 1996. GONZÁLEZ PÉREZ, T.: "Escolarización y éxodo migratorio. El n ivel cultural de los emigrantes canarios". IV Congreso Iberoamericano de Historia de la Educación Latinoamericana. Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago de Chile, 1998. GONZÁLEZ PÉREZ, T.: "Cultura y emigración. Una página en la historia de las mujeres canarias". IV Congreso Iberoamericano de Historia de la Educación Latinoamericana. Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago de Chile, 1998. GONZÁLEZ PÉREZ, T.: "Perfil cultural de los emigrantes canarios". Anuario de Estudios Atlánticos. Nº 47. Madrid-Las Palmas, 2001, pp. 253-278. - 187
    • Teresa GONZÁLEZ PÉREZ GONZÁLEZ PÉREZ, T.: “Las isleñas en la diáspora americana”. Revista Argentina de Sociología, nº 3. 2004, pp 131-147. GONZÁLEZ PÉREZ, T.: “Mujeres, analfabetismo y emigración. Mujeres canarias en la ruta americana”. Tebeto, nº 18, 2005, pp. 53-84. GONZÁLEZ PÉREZ, T.: "Hijas de Canarias, un ejemplo de asocia- cionismo femenino". A nu a rio del Arch ivo Histórico Insular de Fuerteventura. TEBETO XIV. Cabildo de Fuerteventura. Puerto del Rosario, 2001. 185-206. GONZÁLEZ PÉREZ, T. Mujeres y Emigración: Mujeres canarias de ayer en el éxodo americano. Santa Cruz de Tenerife- Las Palmas de Gran Canaria: Ediciones Idea, 2006. GONZÁLEZ PÉREZ, T. Persiguiendo sueños. Mujeres Canarias en la América Multicultural. Las Palmas de Gran Canaria: Anroart edi- ciones, 2008. HERNÁNDEZ GARCÍA, J.: "La emigración canaria contemporá- nea", en Historia General de las Islas Canarias. Tomo V. EDIRCA. Las Palmas de Gran Canaria, 1977. HERNÁNDEZ GARCÍA, J.: José Martí. El hijo de la isleña Leonor Pérez. Litografía Romero. Santa Cruz de Tenerife, 1980. HERNÁNDEZ GARCÍA, J.: La emigración canaria en el siglo XIX. Cabildo Insular de Gran Canaria. Las Palmas, 1981. LYNCH, J.: América Latina, entre colonia y nación. Crítica, Barcelona, 2001. MACÍAS HERNÁNDEZ, A.: La migración canaria, 1500-1980. Ediciones Júcar. Asturias, 1992. MOLINA SIVERIO, J.: Españoles Canarios en Costa Rica. Ed. Litografía e Imprenta Segura Hermanos. Cartago - Costa Rica, 2000. PALAZÓN FERRANDO, S.: Los españoles en América Latina (1850-1990). CEDEAL, Madrid, 1995. PÉREZ VIDAL, J.: Aportación de Canarias a la emigración de América. Las Palmas, 1991. 188 -
    • Pilar DOMÍNGUEZ. Republicanas Con una tesis sobre Las mujeres republicanas exiliadas en México. Actualmente es profeso- ra de Historia del Pensamiento españolas en el exilio Político y los Movimientos Sociales en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (España). Ha trabajado en insti- tuciones dedicadas a la investi- Pilar DOMÍNGUEZ gación en el campo de la histo- Doctora en Historia por la Universidad ria oral desde sus inicios; socia Complutense de Madrid. fundadora del Seminario de Fuentes Orales y del Instituto de Investigaciones Feministas de la Universidad Complutense de Madrid y actualmente presiden- ta de la Asociación Internacional de Historia Oral. Es autora de Voces del Exilio. L a historiografía española actual ha resaltado la Mujeres españolas en México. 1939-1950 (1994), y De importancia de los éxodos políticos en la historia Ciudadanas a Exiliadas. Un de España; lo atestigua la obra colectiva dirigida estudio sobre las mujeres repu - blicanas en México (2009). Ha por Jordi Canal (2007) en la que aparecen desde los des- publicado varios artículos sobre el exilio y el trabajo de las terrados por motivos religiosos en la época moderna: mujeres en el franquismo en judíos, moriscos y jesuitas, hasta los emigrados políticos: revistas científicas. Coeditora de las VI Jornadas Historia y afrancesados, liberales, carlistas, republicanos y monár- Fuentes orales. Crisis del fran - quismo y la transición. El prota - quicos, de los siglos XIX y XX. El destierro –según se gonismo de los movimientos aprecia– no ha sido patrimonio de la izquierda en sociales (2003). Ha colaborado en obras colectivas como El España; sin embargo, el empleo del término “exilio” y mundo del trabajo en Renfe. Historia Oral de la “exiliado” si se aplicó por primera vez a los ex p u l s a d o s Infraestructura (2003), Mujeres de la guerra civil. Su empleo es algo relativamente nove- y hombres en los mercados de trabajo. ¿Privilegios o eficiencia? d o s o , s egún lo señalaba Joan Coro m i n a s , en su (2003), Mujeres y Hombres en la España franquista (2003), Diccionario crítico-etimológico de la lengua castellana, Mujeres en el Mundo (2007), publicado en 1957. “Exilio” era un término en desuso en entre otras.
    • Pilar Republicanas DOMÍNGUEZ españolas en el exilio la lengua castellana1, que volvió a utilizarse por influjo del catalán “ ex i l i ” y del francés “ ex i l ” , para designar a los hom- bres y mujeres obl i gados por la derrota republicana a abando- nar su país. Los primeros estudios sobre la diáspora republicana se centraron en destacar la labor política e intelectual de las perso- nalidades del exilio partiendo de las fuentes escritas; éstas eran principalmente las obras y la prensa de los propios exiliados, generalmente hombres. Así se ha desarrollado una importante historia intelectual del exilio republicano, centrada especialmen- te en México (Abellán, 1976; Aznar, 2006; Caudet, 2007). Más ha tardado en consolidarse un enfoque social de la emigración republicana. Éste aspiraba a ocuparse de los refugiados “del común” (Plá, 1999) que era los hombres y mujeres que formaban el grueso de esta emigración y no se habían destacado intelectual- mente en el exilio mexicano. Gracias a la búsqueda de nuevas fuentes, en concreto la utilización de los expedientes personales de los refugiados llegados a México (entre 1939 y 1948) recogi- dos por las organizaciones creadas por los propios españoles, el SERE y la JARE fue posible este nuevo enfoque que quería sacar a la luz al conjunto del exilio. Sin embargo, la participación femenina en el exilio quedaba relegada a un segundo plano, en primer lugar debido al carácter androcéntrico de los propios (1) Proviene del latín “exsili- expedientes personales. Éstos estaban centrados en el “cabeza de re”, “exsilium”, que sig- familia”, generalmente hombre (a excepción clara de las viudas nifica, salirse fuera, des- tierro, según COROMI- de guerra), por lo que proporcionaban muchos menos datos de NAS, Joan (1957): Diccionario crítico-eti - los familiares que les “acompañaban”. mológico de la lengua La creación de fuentes orales fue el otro puntal de los estu- castellana. Madrid, Gredos. dios sociales sobre el exilio. En este aspecto fue pionero el 190 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas Reunión de emigrantes en México. Archivo de la Palabra del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México2 I.N.A.H. Desde finales de los años setenta, sus investigadoras consiguieron entrevistar a 117 exiliados, en su mayoría hombres (84 entrevistados, un 72%, y 33 mujeres, un 28%). Todos ellos habían llegado a México a partir de 1936, por lo general en las expediciones colectivas organizadas desde Francia en 1939. Con estos testimonios orales se formó la colec- ción de “Historia Oral de los Refugiados Españoles en México” del I.N.A.H. Posteriormente, yo realicé un proyecto de investiga- ción, basado en la metodología de historia oral, dedicado exclu- s ivamente al colectivo femenino del exilio en México (Domínguez, 1994). La recuperación de la memoria basada en testimonios ora- (2) Actualmente se encuen- les, realizados como historias de vida, ha sido la clave para cono- tra una copia de todas estas entrevistas del pro- cer las experiencias de las mujeres en el exilio mexicano y en la yecto del INAH, en el España de la II República y la Guerra Civil, experiencias que “Centro Documental de la Memoria Histórica” hasta entonces permanecían en el anonimato. Para las mujeres de Salamanca. - 191
    • Pilar Republicanas DOMÍNGUEZ españolas en el exilio que participaron activamente en la vida política y social del perí- odo republicano, ésta es una etapa especialmente recordada en los relatos orales, a menudo con la nostalgia de todo lo perdido. En aquellos años, las mujeres irrumpieron con fuerza en la esce- na pública actuando fuera del estrecho marco que les asignaba el modelo de la domesticidad. Se hicieron visibles en el Parlamento, en las escuelas, en las nuevas organizaciones de mujeres y luego en la defensa de la República durante la Guerra Civil. Aunque las entrevistas nos hablan de vivencias individua- les, a partir de los recuerdos de los sujetos particulares, de las mujeres en este caso, se conforma la memoria colectiva del exi- lio. Una “comunidad de memoria” (Casquete, 2006) basada en las prácticas sociales y políticas realizadas en grupo durante el exilio, a las que se sumaba una narrativa común de las experien- cias políticas de la República y la Guerra Civil. Además, al tratarse de una emigración forzosa hay que considerar que mujeres y hombres tuvieron en el exilio experien- cias similares de desarraigo, pero les atribuyen diferentes senti- dos en función del género, entre otras variables. Dada la impor- tancia de los motivos políticos en su salida del país, parece obli- gado ocuparse de la presencia de las mujeres en la vida pública y (3) en la política del exilio en México. La actividad política antifran- DOMÍNGUEZ, Pilar (2009): “La actividad quista tuvo su periodo álgido en los años cuarenta, que fue una política de las mujeres época de esperanza “en un pronto regreso a la patria perdida”, republicanas en México”, en Arbor, para las mujeres y los hombres republicanos asentados en NARANJO, Consuelo (Coord.): Los destinos México. Como ya he analizado en otro lugar3, una minoría de inciertos: el exilio repu - mujeres activas en la política desde los años republicanos, conti- blicano español en América Latina. Vol. nuaron con su compromiso político en el exilio mexicano. Allí CLXXXV, nº 735, enero- febrero [2009] Madrid. encontraron un espacio de libertad para dedicarse a labores soli- 192 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas darias, como el envío de ayuda material a los presos antifranquis- tas y las tareas de propaganda en contra de la dictadura en España. Trabajaron desde organizaciones femeninas creadas en México, como la Unión de Mujeres Españolas, hecha a imagen y semejanza de la Agrupación de Mujeres Antifascistas que había funcionado durante la II República, o bien se encuadraron en los partidos políticos. Las mujeres que habían pertenecido a la Agrupación de Mujeres Españolas (AMA), crearon un nuevo movimiento social activado en torno a la Unión Mujeres Españolas de México (UME), que se conformó como una comunidad de memoria par- ticular, dentro del colectivo español exiliado en México. A pesar del indudable protagonismo de las mujeres de la AMA y otras La recuperación organizaciones de mujeres que funcionaron durante la Guerra de la memoria Civil como Mujeres Libres, la Unió de Dones de Catalunya o las basada en testi- Emakume vascas, no contamos con los relatos orales de casi nin- monios orales, guna de ellas. Emilia Elías, Dolores Bargalló, Matilde Cantos, realizados como Encarnación Fuyola, Margarita Nelken, entre otras, llegaron al historias de vida, exilio en edad madura o bien murieron jóvenes, por lo que no ha sido la clave pudieron ser entrevistadas a partir de los años ochenta. En estos para conocer las experiencias de casos ha sido necesario recurrir a los documentos escritos y revis- las mujeres en el tas de la UME para conocer su actividad política. exilio mexicano y Por otra parte, al hacer la historia de las exiliadas una de en la España de las cuestiones planteadas era su comportamiento como emigran- la II República y tes que salieron de España para asentarse en México y cuáles fue- la Guerra Civil, ron los elementos diferenciadores entre los “gachupines” –emi- experiencias que grantes de tipo económico en México– y los miembros del colec- hasta entonces tivo republicano allí refugiados. Los republicanos españoles permanecían en insistían entonces, en 1939, en publicaciones como el Boletín al el anonimato. - 193
    • Pilar Republicanas DOMÍNGUEZ españolas en el exilio Servicio de la Emigración española en las grandes diferencias que separaban a uno y otro colectivo. Hasta hace poco tiempo, ambos fenómenos migratorios, la emigración económica y el exi- lio, se han abordado con metodología e hipótesis de trabajo dife- renciadas. Sin embargo, en la actualidad, como es buena prueba este libro que reúne ensayos sobre las migraciones femeninas de todo tipo, se va imponiendo una perspectiva globalizadora. Se considera que existen situaciones y problemas comunes, a ambos procesos migratorios; en especial si nos ocupamos de las mujeres El gran número de mujeres de y tratamos a las inmigrantes o exiliadas desde un enfoque de todas las edades género. La inserción de las recién llegadas en la sociedad recep- que salieron de tora y los problemas económicos, el reagrupamiento familiar y España tras la muchas otras situaciones que tuvieron que afrontar las republica- derrota republi- nas españolas en México, son aspectos que afectan a cualquier cana en la gue- migrante y, por lo tanto, requieren una metodología unitaria. rra civil, en gran En esta ocasión trazaremos un panorama que esboce las parte acompa- características generales del colectivo femenino en el exilio en la ñando a sus primera década de su asentamiento en México y las experiencias familiares, supu- de las mujeres exiliadas relacionadas con su actividad laboral, so la mayor que a menudo iba ligada al espacio privado y familiar. Así ocu- migración feme- rría con el trabajo de confección a domicilio llevado a cabo por nina de nuestra una mayoría de refugiadas españolas en los años cuarenta. historia contem- poránea. RASGOS DEL EXILIO FEMENINO EN MÉXICO Solamente por ello sería nece- El gran número de mujeres de todas las edades que salie- sario ocuparnos ron de España tras la derrota republicana en la guerra civil, en de sus experien- gran parte acompañando a sus familiares, supuso la mayor migra- cias en este ción femenina de nuestra historia contemporánea. Solamente por largo exilio. ello sería necesario ocuparnos de sus experiencias en este largo 194 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas Mujeres extremeñas en Carapachay (Argentina). exilio. Del medio millón de españoles que huyeron de España a Francia tras la derrota republicana, a finales del año 1939 y prin- cipios de 1940, residían en el país vecino unos 180 mil refugia- dos republicanos, de los cuales entre 40 y 50 mil eran mujeres y niños (Dreyfus Armand, 2000), ya que al tratarse de una emigra- ción por razones políticas, salieron del país familias enteras, temerosas de las represalias de los vencedores. A pesar del estallido del conflicto bélico mundial y la ocu- pación alemana de Francia, éste siguió siendo el país que acogió a un mayor número de refugiados españoles. El México de Lázaro Cárdenas fue el segundo lugar en importancia en la diáspora rep u- blicana, allí llegaron unos 24.000 exiliados adultos, entre 1936 y 1947 (Plá, 1999). La significación del colectivo español en el país americano ha sido tradicionalmente más cualitat iva que cuantitat i- va, pues ya desde la independencia los españoles ocuparon impor- tantes nichos económicos en la industria y el comercio. Los profe- sionales e intelectuales rep u blicanos, especialmente lo hombres, - 195
    • Pilar Republicanas DOMÍNGUEZ españolas en el exilio fueron la “ c abeza visible” de esta emigración, aunque no constitu- ían su mayoría, ni siquiera en el colectivo masculino. Las mujeres fueron un 41,2 % de esta emigración, según nuestros datos, procedentes del archivo de la Junta de Ayuda a los Republicanos Españoles, JARE (Domínguez, 1994), que abarcan el período comprendido entre 1939 y 1949. La importancia cuan- titativa del colectivo femenino ha sido corroborada por los estu- dios estadísticos realizados a partir de los pasajeros de las expe- diciones de los tres primeros barcos Sinaia, Ipanema y Mexique que salieron de la costa atlántica francesa en 1939 (Plá, 1999), a cargo del SERE (Servicio de Evacuación de los Republicanos Españoles). Según estas fuentes, las mujeres y los niños consti- tuían un 45% del total de esa emigración. La existencia de dos organizaciones de ayuda a los refu- giados españoles, SERE y JARE, divididas por motivos políticos, pero con fondos suficientes para subsidiar a la mayoría del colec- tivo exiliado en México, fue uno de los rasgos característicos de esta emigración. Así el exilio español puede definirse como una “emigración asistida” y con recursos que permitieron la funda- Llegaron a ción de instituciones educativas propias, entre otros logros. México mujeres A su llegada a México predominaban los grupos familia- jóvenes que en res extensos formados por parientes en diverso grado que mar- 1936 empezaban charon unidos frente a los desastres de la guerra. Con frecuencia su vida laboral y las familias estaban incompletas, pues primero llegaban los hom- mujeres maduras ya casadas y con bres –más expuestos a la represión política– y luego la mujer y varios hijos. El los hijos pequeños. El exilio también propició la aparición de grupo de edad nuevas parejas, que a veces dejaban atrás a la antigua y de fami- más numeroso lias monoparentales encabezadas por las “viudas de guerra”, por eran las jóvenes desgracia muy numerosas. 196 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas En comparación con la emigración económica a México las cifras nos dicen que la presencia de las mujeres españolas aumentó porcentualmente en el país, debido al exilio4. En 1936, había entre la población española residente en México una gran desproporción entre el número de hombres y de mujeres, a favor de los primeros, que eran el 87,7% del total, y las mujeres un escaso 12,5%; sólo llegaban a ser un 23,3% en las edades más jóvenes, entre 15 y 19 años (Lida, 1997, 72). El exilio mexicano reunió a mujeres de diversa condición social, ocupación y estado civil que habían vivido la traumática experiencia de la guerra de maneras muy distintas; algunas eran (4) PLA, Dolores. madres de familia cuyos maridos habían ocupado cargos de res- “Características del exi- ponsabilidad política, otras habían participado en la contienda y lio español en México en 1939” en LIDA (comp.), tenían en España una destacada actividad profesional y política; Una inmigración privile - giada. Comerciantes, recordemos que residieron en México tres de las diputadas de las empresarios y profesio - Cortes republicanas, Margarita Nelken, Matilde de la Torre y nales españoles en México. Madrid, Alianza, Veneranda García Manzano y valiosas intelectuales y políticas 1994. Págs. 218-231. Utiliza los expedientes casi desconocidas hoy como Trinidad Arroyo, Matilde Cantos, de la otra organización Emilia Elías, Encarnación Fuyola, Regina Lago o Mercedes del exilio, el SERE y llega a unas cifras parecidas, Pinto, junto a otras mujeres más significadas como Isabel de 24.000 exiliados adultos de 1936 a 1947. Palencia y Belén Sárraga. En este sentido, no se puede hablar del (5) colectivo femenino en el exilio como un conjunto homogéneo; Las características de este conjunto se analiza- por el contrario, las mujeres de distintos grupos sociales interpre- ron a partir de la mues- tra estadística basada en tan su destierro de maneras a veces opuestas. Así, nos referimos los expedientes de la a un sujeto femenino plural, con varias identidades, que se arti- Junta de Ayuda a los Republicanos Españoles culan en función de las diferencias entre las propias mujeres5. (JARE), en DOMÍNGUEZ, Pilar. Llegaron a México mujeres jóvenes que en 1936 empeza- Voces del exilio. Mujeres ban su vida laboral y mujeres maduras ya casadas y con varios españolas en México. Madrid, Comunidad de hijos. El grupo de edad más numeroso eran las jóvenes de 25 a Madrid, 1994. - 197
    • Pilar Republicanas DOMÍNGUEZ españolas en el exilio 40 años, un 53% del total. Aquí vemos ya una diferencia notable con la emigración económica, formada por menos mujeres y mucho más jóvenes, que solían estar solteras a esas edades. Con todo, en el exilio, predominaron las mujeres casadas, seguidas de las viudas; la muestra realizada recoge un alto porcentaje de viu- das, 23%, como una consecuencia directa de la guerra y debido a que en los expedientes personales de la JARE figuran como cabe- zas de familia. La situación de las viudas con hijos pequeños era bastante precaria, trabajando en los oficios más duros y peor Las refugiadas españolas perte- pagados. Es significativa la presencia en los primeros años del necían al sector exilio de las mujeres separadas. Se trataba en su mayoría de sepa- femenino de la raciones forzosas debidas a las circunstancias de la guerra y el parte más ilustra- éxodo, mujeres que habían dejado a su marido en las cárceles de da del país El España, en Francia o en el norte de África y un número menor de nivel educativo divorciadas. de las exiliadas Las refugiadas españolas pertenecían al sector femenino era más elevado de la parte más ilustrada del país El nivel educativo de las exilia- que el del con- das era más elevado que el del conjunto de las españolas, pues la junto de las espa- mayoría, formada por el grupo de amas de casa, sabían leer y ñolas, pues la escribir, aunque no dejaba de ser bajo en comparación con sus mayoría, forma- homólogos masculinos. Las obreras de la industria, en especial la da por el grupo textil y de los servicios, declaraban tener estudios primarios y de amas de casa, algunas profesionales, como las secretarias, las enfermeras y las sabían leer y maestras habían realizado estudios medios. Las mujeres con una escribir, aunque no dejaba de ser carrera universitaria y las que podían calificarse como intelectua- bajo en compara- les o artistas eran muy pocas, pero su significación en la España ción con sus republicana fue muy grande. Su ausencia de España privó al país homólogos mas- de su minoría femenina más avanzada y culta y su presencia en culinos. México fue muy relevante. Estas mujeres que habían vivido el 198 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas Entrega de donativos en San Miguel de Tucumán (Argentina). trauma del desarraigo y el exilio, escribieron a menudo memorias donde narran sus experiencias, desde la nostalgia de la patria per- dida6. Silvia Mistral, con su libro Éxodo escrito desde la salida de Barcelona a Francia escribe el primero de una larga serie de obras autobiográficas, que han aparecido hasta en tiempos relativamen- te recientes, como las memorias de Aurora Arnaiz (1996), Retrato hablado de Luisa Julián y las que escribió Carmen Parga (1996), tituladas Antes de que sea tarde. (6) EL TRABAJO FEMENINO Sobre este tema véase DI FEBO, Giuliana (2003): Los relatos orales proporcionan la posibilidad de conocer (2003): “Memoria e iden- los rasgos principales de las actividades realizadas en el espacio tidad política en los escritos autobiográficos familiar doméstico y la valoración personal que hacen de ellas, del exilio”, en ALTED, A. y LLUSIA, M.: La cultura mientras que es difícil encontrar información sobre estas tareas del exilio republicano en los documentos escritos, por tratarse de actividades que esta- español de 1939, Madrid, UNED, pp. 305- ban devaluadas tanto social como económicamente. 318. - 199
    • Pilar Republicanas DOMÍNGUEZ españolas en el exilio Las características y formas del trabajo femenino, en sus dos vertientes de trabajo pagado y no pagado, deben verse a su vez en relación con la existencia de una división del trabajo según el géne- ro en el seno de la familia, por la que a la mujer le corresponde como “ama de casa”, la alimentación, el trabajo doméstico no paga- do y la atención personalizada a los miembros de la familia. Este reparto de tareas en el seno de la familia se verá reflejado en la segregación ocupacional de las mujeres en el mercado de trabajo7. Partimos de un colectivo formado por una mayoría de “amas de casa”, cuya proporción se ve aumentada con la edad, desde un 42% de las menores de 25 años a un 75% de las mayo- res de 60. Así pues, las mujeres dedicadas a las tareas domésticas en exclusiva, eran las mayores y de mediana edad. Las entrevis- tas realizadas a las niñas de entonces –como Griselda Fradera– rememoran las duras condiciones de vida de estos primeros años de las amas de casa: (7) La historiografía feminis- ta se ha ocupado amplia- “Mi madre trabajaba mucho, me daba el desayuno, yo me iba a la mente de este tema. Ver escuela y ella se ponía a trabajar; claro, debía hacer la comida y tal, BENERIA, Lourdes pero por la tarde estaba cosiendo hasta altas horas de la noche. Luego ROLDÁN, Marta (1987): siguió trabajando, nació mi hermano en agosto de 1943, ella ya tenía The Crossroads of Class and Gender. Chicago; máquina de coser y siguió mucho tiempo”.8 SARASÚA, Carmen GÁLVEZ, Lina Eds. Las mujeres tenían una larga jornada de trabajo en el (2003): ¿Privilegios o Eficiencia? y BORDE- hogar, pensando siempre en ajustar el presupuesto familiar a los RIAS, Cristina (Ed.) (2007) Género y políti - recursos disponibles. Así disminuían los gastos de ocio, transpor- cas del trabajo en la tes y equipamiento y, a cambio, aumentaban su producción de España contemporánea. 1836-1936. Barcelona. bienes y servicios domésticos. Algunas exiliadas en los primeros (8) Entrevista a Griselda años cosían los escasos vestidos y trajes de toda la familia y lava- Fradera, realizada por P. ban y planchaban la misma ropa casi diariamente, realizando con Domínguez, México 1989. frecuencia una doble jornada por la necesidad de dedicarse a un 200 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas trabajo remunerado. Innumerables testimonios reflejan el gran esfuerzo que realizaron las mujeres dentro del hogar. Por ello, en las entrevistas la valoración de las tareas domésticas, vistas desde el presente, suele ser muy negativa. A su llegada al nuevo país, en los años cuarenta la mayoría de las familias refugiadas vieron la necesidad de conseguir un empleo remunerado para todos sus miembros en edad de trabajar. Con frecuencia el “cabeza de familia”, que debía ser el ganador del pan, siguiendo el modelo clásico de reproducción social (Pérez Fuentes, 2003), no alcanzaba a cumplir con su papel de principal (9) PÉREZ-FUENTES, Pilar suministrador de recursos9, o bien tenía un trabajo poco cualificado (2003): “El modelo de ‘Male Breadwinner y mal remunerado. Los sueldos de los empleados por lo general Family`, vinculado a las eran muy bajos en todos los sectores, mientras que las subidas de sociedades industriales, comporta una división precios fueron constantes en estos años10. En vista de esta situación sexual del trabajo según la cual los hombres que- se hacía necesario ampliar el número de trabajadores en la familia, dan adscritos a la pro- contando con las mujeres. Para conseguir un empleo remunerado, ducción para el mercado y las mujeres a los traba- las refugiadas españolas tuvieron que adaptarse a las características jos de reproducción social”, en “Ganadores del mercado laboral mexicano, donde imperaba una clara discrimi- de pan y amas de casa: nación en función del género. Sin embargo, desde 1940, las muje- Los límites del modelo de Male Breadwinner res mexicanas habían ido aumentando notablemente su participa- Family. Vizcaya, 1900- 1965”, en SARASÚA, ción en la población activa, pasando de ser el 7’4% a alcanzar la Carmen y GÁLVEZ, Lina: cifra del 13’6% en 1950 (Aranda, 1976). Las razones por las cuales ¿Privilegios o Eficiencia? Mujeres y Hombres en las mujeres se integraron rápidamente en el mercado laboral se rela- los mercados de trabajo, Alicante, p. 217. cionan, en primer lugar, con la creación de nuevos puestos de traba- (10) jo, debidos a la industrialización del país durante la II Guerra La tasa media de infla- ción en los años 40, era Mundial. Las trabajadoras jóvenes, las refugiadas españolas entre de un 9,9%, según BORTZ, John (1984): Los ellas, tendían a colocarse en las industrias de transformación, en las salarios industriales en la ramas en las que su destreza manual y su aprendizaje en el hogar ciudad de México. 1939 - 1975. México, FCE, eran claves. Pese a ello, estas habilidades eran minusvaloradas eco- p.125. - 201
    • Pilar Republicanas DOMÍNGUEZ españolas en el exilio Congreso de la Federación de Asociaciones de Holanda. nómicamente, por no ser considerados como una cualificación, como ocurría en el sector de la confección de prendas de vestir o en las labores de costura puramente artesanales. Los estereotipos de lo que era adecuado como trabajo para cada sexo seguían funcionando en el exilio, y a pesar de la esca- sa remuneración, muchas refugiadas se dedicaron a la costura a domicilio, una labor prestigiada dentro del colectivo exiliado y considerada muy apta para las mujeres. La razón estribaba en que la dedicación a la costura les permitía compaginar sus obligacio- nes primordiales como amas de casa con un trabajo remunerado. Acorde con el discurso de la domesticidad, el trabajo fuera de casa de la mujer aparece como algo extraordinario, que aparta a las mujeres de su verdadera función en el hogar. En efecto, incluso organizaciones del exilio, como la JARE, dirigida por Indalecio Prieto, en su gestión de las ayudas económicas al colectivo republicano, se dejaba llevar por los estereotipos de género en relación con el trabajo femenino y pro- 202 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas mocionaba la dedicación a la costura en el hogar. Así se otorga- ban préstamos a las mujeres que lo solicitaban para comprar una máquina de coser. Por el contrario, negaban ayudas económicas a aquellas profesionales que pedían una máquina de escribir, como le ocurrió a Matilde Cantos, prestigiosa profesional y miembro del comité de dirección de la AMA; ello a pesar de que la afectada explicara a la JARE que se trataba de una herramien- ta de trabajo imprescindible, “a fin de poder realizar mis trabajos literarios y traducciones que son la base de mis ingresos”11. La confección a domicilio era un trabajo duro, que exigía una larga jornada laboral y debía combinarse con las obligacio- nes familiares. Según los testimonios orales, las mujeres valora- ban su aportación económica a la familia en aquellos años de (11) necesidad. Juana Durá, desde el exilio, lo expresaba en su relato: En documento de su expediente personal de la JARE. “En una casa de ropa de niño, en la que yo estaba trabajando haciendo (12) vainicas y cosas de esas, averiguaron que yo sabía hacer sombreros... Entrevista a Juana Durá, Y entonces me quedé allí para hacer tocados de primera comunión… y realizada por así, poco a poco, nos fuimos defendiendo. Era una aportación necesa- Concepción Ruiz Funes, México 1978. ria para la economía familiar”.12 (13) “Mi madre se empeñó en Con todo, la doble jornada de trabajo no era una situa- tener servidumbre y tuvi- mos una cocinera, una ción no es generalizable a todas las exiliadas. Algunas profesio- doncella o recamarera, nales que formaban parte de la élite intelectual, en seguida con- como dicen en México, y la nana del niño, y se les siguieron un nivel de vida semejante al que tenían en España, que pagaba las ‘fabulosas’ sumas siguientes: a la incluía el servicio doméstico. De esta manera, no se veían forza- cocinera, diez pesos, a la das a realizar las duras tareas del hogar, sino que ponían en recamarera, cinco y a la nana del niño se le paga- manos de una o varias sirvientas, las cuales en México cobraban ban quince”: Entrevista a Ceferino Palencia, reali- salarios irrisorios, según se contaba en las entrevistas13. zada por Enriqueta La escritora canaria Mercedes Pinto, también exiliada en Tuñón, México 1981- 1988. México desde 1943, recomendaba esta solución a sus lectoras de - 203
    • Pilar Republicanas DOMÍNGUEZ españolas en el exilio El Nacional, mujeres de clase media y alta, “tener una sirvienta que se ocupe de los quehaceres corrientes” como forma de solu- cionar la difícil conciliación entre el trabajo y la vida familiar. En cuanto a la mayoría de las refugiadas, a finales de los años cuarenta se observa una tendencia a abandonar la doble jor- nada laboral y centrarse en las tareas domésticas. Por lo general, ellas se habían conformado con los trabajos remunerados más modestos, en consonancia con la idea de que era algo provisio- nal, por lo que el ascenso ocupacional del hombre liberaba a la mujer del trabajo pagado, devolviéndola al hogar. Este proceso se llevó a cabo en los años cincuenta, un período de ascenso social para la mayoría del colectivo exiliado en México. La década de los cincuenta trajo una cierta prosperidad a muchos de los miembros del colectivo exiliado; pero el fracaso político de los republicanos, unido al inexorable paso del tiempo, también les hizo ver la realidad de un largo exilio. Lo que habí- an pensado como un período corto de destierro, se fue haciendo cada vez más largo. Entonces, se va produciendo una mayor adaptación al presente y a la sociedad mexicana y los lazos den- tro del propio colectivo republicano tienden a disminuir. Pero, como escribió el filósofo exiliado Adolfo Sánchez Vázquez, en 1977: “Cuanto más avanza el tiempo, cuanto más permanece y dura el exilio, tanto más crece la contradicción entre el ansia de volver y la imposibilidad de saciarla”14. (14) SÁNCHEZ VÁZQUEZ, Adolfo (1997): Recuerdos y Reflexiones del Exilio. 204 -
    • Bibliografía ARANDA, C. y otros (1976): La mujer: Explotación, lucha y liberación. México, Ed. Nuestro Tiempo. ARNAIZ, A. (1996): Retrato hablado de Luisa Julián. Madrid, Compañía Literaria. BENERIA, L. ROLDÁN, M. (1987): The Crossroads of Class and Gender. Chicago. BORDERIAS, C. (Ed.) (2007) Género y políticas del trabajo en la España contemporánea. 1836-1936. Barcelona. BORTZ, J. (1984): Los salarios industriales en la ciudad de México. 1939 - 1975. México, FCE. CANAL, J. (2007) (Ed.): Exilios. Los éxodos políticos en la historia de España. Siglos XV-XX. Madrid, Ed. Sílex. CASQUETE, J. (2006): El poder de la calle. Ensayos sobre acción colec - tiva, Madrid, Centro de Estudios políticos y Constitucionales. CAUDET, F. (2007): El exilio republicano en México. Las revistas litera - rias (1939-1971), Alicante, Universidad de Alicante. COROMINAS, J. (1957): Diccionario crítico-etimológico de la lengua castellana. Madrid, Gredos. DI FEBO, G. (2003): “Memoria e identidad política en los escritos auto- biográficos del exilio”, en ALTED, A. y LLUSIA, M.: La cultura del exi - lio republicano español de 1939, Madrid, UNED, pp. 305-318. DOMÍNGUEZ, P. (1994): Voces del exilio. Mujeres españolas en México. Madrid, Comunidad de Madrid. - (2009): “La actividad política de las mujeres republicanas en México”, en Arbor, NARANJO, Consuelo (Coord.): Los destinos incier - tos: el exilio republicano español en América Latina. Vol. CLXXXV, nº 735, enero-febrero [2009] Madrid. - 205
    • Pilar DOMÍNGUEZ DREYFUS ARMAND, G. (2000): El exilio de los republicanos en Francia. De la guerra civil a la muerte de Franco. Barcelona, Crítica. LIDA, C. 1997): Inmigración y exilio. Reflexiones sobre el caso español. México, Siglo XXI. PARGA, C. (1996): Antes de que sea tarde, Madrid, Compañía Literaria. PLA, D. (1994): “Características del exilio español en México en 1939” en LIDA (comp) Una inmigración privilegiada. Comerciantes, empresa - rios y profesionales españoles en México. Madrid, Alianza. - (1999): Els Exiliats catalans. Un estudio de la emigración republicana española en México. México, INAH. PÉREZ-FUENTES, Pilar (2003): “Ganadores de pan y amas de casa: Los límites del modelo de Male Breadwinner Family. Vizcaya, 1900-1965”, en SARASÚA, C. GÁLVEZ, L. (Eds.) (2003): ¿Privilegios o Eficiencia? Mujeres y Hombres en los mercados de trabajo, Alicante, Universidad de Alicante. SÁNCHEZ VÁZQUEZ, Adolfo (1997): Recuerdos y Reflexiones del Exilio. Barcelona, GEXEL. Entrevistas utilizadas: Entrevista a Juana Durá, realizada por Concepción Ruiz Funes, México 1978. Entrevista a Griselda Fradera, realizada por Pilar Domínguez, México 1989. Entrevista a Ceferino Palencia, realizada por Enriqueta Tuñón, México 1981-1988. 206 -
    • El protagonismo de las mujeres en las redes migratorias familiares: Raúl SOUTELO VÁZQUEZ. Realizó el programa de docto- rado “Mundo Rural e Historia” una visión a través de en el Departamento de Historia, Arte e Xeografía de la Universidad de Vigo, donde las fuentes epistolares ejerció como profesor asocia- do de Historia de Galicia entre 2006 y 2008. Trabaja como docente en Enseñanza Secundaria desde 1997. Es Raúl SOUTELO VÁZQUEZ miembro de la Red de Archivos e Investigadores de la Licenciado en Geografía e Historia con la Escritura Popular y ha imparti- especialidad de Hª Contemporánea en la do varias conferencias en sim- Universidad de Santiago de Compostela. posios y cursos de verano sobre migraciones contempo- ráneas y memoria familiar. Sobre estos temas ha publica- do varios libros y artículos: “La INTRODUCCIÓN actuación sociopolítica de los retornados en la Galicia rural: La tesis compartida por los diferentes ensayos que el Ribeiro y el noroeste ouren- integran este libro es el papel fundamental que desempeña- sanos, 1890-1936”, en J. Cuesta, ed, El retorno. Exilio y ron las mujeres en las migraciones españolas contemporá- emigraciones en la España del s. XX, Fundación Largo neas, con cierta independencia de que ellas participasen Caballero, Madrid, 1999; “La directamente en dicha movilidad laboral, puesto que asu- correspondencia familiar de los emigrantes gallegos en mieron las cargas y responsabilidades derivadas de los América Latina durante el Franquismo” en A. Castillo y varones que ejercían la autoridad en la familia y realizaban F. Montero, coords., los trabajos más duros en las explotaciones agrícolas. Las Franquismo y memoria popu - lar, Siete Mares, Madrid, fuentes epistolares y orales que componen la memoria 2003; As cartas do destino, Premio Manuel Murguía 2002 familiar de la emigración y reflejan el diseño y la evolución de la Deputación da Coruña de sus proyectos migratorios indican que las mujeres fue- (en coautoría con X. M. Núñez Seixas), Galaxia, Vigo, ron decisivas para mantener la emigración en red durante 2005; Labregas, emigradas, estraperlistas e represaliadas. varias generaciones. Al menos cuando ocuparon una posi- Experiencias de vida e lem - ción central en ellas o tuvieron una densidad de relaciones ...
    • Raúl El protagonismo de las mujeres en SOUTELO VÁZQUEZ las redes migratorias familiares ... que les permitió activar dichas redes familiares para favorecer el branzas de mulleres na desplazamiento y la integración de hijos y sobrinos, como expli- Galicia rural, IX Premio de Investigación Xesús có, en su día, la profesora Elizabeth Bott (1990). Las mujeres Ferro Couselo del Concello de Valga, fueron decisivas, también, en la preservación de esa memoria 2005; “Proyectos migra- documental (epistolar y fotográfica) de la historia migratoria de torios, itinerarios labora- les y redes microsociales sus familias y en la transmisión oral de esos recuerdos. La nece- de los emigrantes en su correspondencia familiar: saria brevedad de este trabajo impone la referencia a fuentes de dos gallegos en Buenos este tipo ya publicadas para sustentar la conveniencia de estable- Aires (1950-1966”, Migraciones & Exilios, nº cer una tipología de los procesos migratorios más atenta a las 7, 2006. Coordinó con X. M. Cid Fernández y variaciones en función del sexo de las personas migrantes. X. C. Domínguez Alberte Procuraremos demostrar que las mujeres no fueron, siempre, la publicación de la monografía Migracións unas estoicas y sufridas viúvas de vivos que aguardaban en casa na Galicia contemporá - nea. Desafíos para a el retorno de sus esposos e hijos, sino que la situación familiar y sociedade actual (Sotelo la oferta laboral en los potenciales destinos hizo que ese éxodo Blanco Edicións, Santiago, 2008), que tuviese una fuerte impronta femenina con el consiguiente des- recoge las ponencias del curso de extensión de la arrollo de redes migratorias tan específicas como las formadas Universidad de Vigo titu- por las empleadas gallegas en el servicio doméstico de varias ciu- lado As migracións nas sociedades contemporá - dades americanas y europeas durante el siglo pasado. neas: os desafíos na Galicia actual. 1.- PARA QUE SIRVEN LAS CARTAS FAMILIARES EN LOS ESTUDIOS MIGRATORIOS. La correspondencia producida por las familias migrantes refleja el diseño y posterior desarrollo de sus proyectos migrato- rios como parte de las estrategias reproductivas de dicho grupo. Describen, asimismo, el flujo de los recursos (económicos y rela- cionales) en las redes primarias dentro de las cuales procuraron ayuda esas personas migrantes, los itinerarios laborales que des- arrollaron y parte de las relaciones postemigratorias que estable- cieron en las sociedades receptoras. La correspondencia entre los 208 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas En Santa Clara (Cuba). emigrados y sus familiares de casa o los ausentes en otros desti- nos, era el principal vehículo para mantener la comunicación que (1) permitiese resolver los asuntos de índole económica y sociorrela- Remitimos al análisis de cional que afectasen a la familia y a sus parientes y amigos. Por redes afectadas por la movilidad de parte de sus eso sus cartas permiten observar los camiños da vida explorados miembros, clásico en la antropología social, que por familias migrantes que sean representativas de los diversos realizó E. Both (1990), a la sectores de la sociedad expulsora y cuyos miembros emigrados centralidad de las mujeres en las sociedades rurales residiesen en alguno de los principales destinos del flujo migra- expulsoras de emigrantes, estudiada por C. Brettell torio del colectivo étnico estudiado. Dicha producción epistolar (1991) en el norte de refleja, también, la importancia de la participación femenina en Portugal y a la visión general de la participación esos proyectos migratorios familiares y en las redes microsocia- femenina en las migracio- nes que ofrecen estudios les que facilitaron el éxodo.1 migratorios más recientes Estas fuentes demuestran que los emigrantes mantuvieron (Rodríguez Galdo, 2002). Casi todos incorporaron un doble referente vital, más vinculado a la sociedad de origen en los conceptos de red microsocial y espacio su universo cultural, relacional y de proyectos concretos, cuando social para estudiar el con- tenían la perspectiva del retorno, y volcado en la realidad laboral junto de relaciones pre y postemigratorias que man- de la sociedad receptora y en su integración en esta cuando deci- tuvieron las personas - 209
    • Raúl El protagonismo de las mujeres en SOUTELO VÁZQUEZ las redes migratorias familiares dían establecerse definitivamente en ella. Evidencian pues el migrantes en el escenario social de origen y en los transnacionalismo de unas personas que poseyendo, en general, ámbitos sociales a los que llegaron para trabajar y una instrucción escasa y poca cualificación profesional, fueron vivir. La revista Estudios capaces de activar sólidas relaciones microsociales para facilitar Migratorios Latinoamericanos reflejó su llegada a los países americanos y la incorporación laboral en bien los debates sobre las escalas de observación de ellos2. La memoria oral, las fotos y las cartas familiares, permi- los procesos migratorios y ten contrastar a microescala los actuales modelos explicativos de las fuentes para analizar sus características, dinámi- la emigración de retorno. Aportan información relevante sobre cas y dimensiones de esas redes y espacios sociales, importantes aspectos cualitativos del proceso como son el diseño con excelentes estados de del proyecto migratorio y la elección del miembro (o miembros) la cuestión (Devoto y Otero, 2003). de la familia que intentarán realizarlo en el contexto estratégico (2) de sus familias. Reflejan, también, la configuración y evolución El análisis de los epistola- de esas redes relacionales microsociales, o el papel de los comer- rios producidos por fami- lias migrantes confirma la ciantes locales en la financiación del éxodo y en la recepción de pérdida de conectividad o densidad de las relaciones las remesas. Enriquecen las actuales tipologías de emigrados y microsociales a conse- retornados o el debate sobre las remesas enviadas por los emi- cuencia de la movilidad espacial de algunos de sus grantes y el destino del ahorro emigrante.3 miembros, apuntada ya por E. Bott. La observa- Pero estas fuentes presentan varias particularidades deriva- ción o una simple refle- das de su naturaleza privada y estado de conservación, que acos- xión sobre la pérdida de la relación personal con los tumbra a ser fragmentario (Soutelo, 2005b). Las esposas, hijas y amigos y vecinos que experimentan a medio hermanas de los emigrantes que escribieron o recibieron dichas plazo las personas que cartas y fotos, fueron quienes las conservaron íntegramente. Su cambian de residencia por motivos profesionales o generosidad al permitir el estudio de los epistolarios y álbumes familiares, confirma, tam- bién, que solo perduran fotográficos creados por sus familias hizo posible que esta línea las relaciones familiares de investigación tenga una presencia creciente en los estudios debido a la expectativa de ayuda recíproca dentro migratorios ibéricos4. Por el contrario, cuando el receptor es un del grupo de origen y, par- ticularmente, entre la hombre (padre, hermano, sobrino, etc), dicha conservación fue parentela de las mujeres, selectiva y estuvo determinada por intereses económicos más que como expuso dicha autora (Bott, 1990: 134). por la afectividad derivada del vínculo consanguíneo.5 210 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas 2.- UNA TIPOLOGÍA DE LA PARTICIPACIÓN FEMENINA (3) EN LAS MIGRACIONES PARTIENDO DE SU POSICIÓN Esta estrategia investiga- dora implica utilizar EN LOS PROYECTOS MIGRATORIOS DE SUS FAMILIAS. epistolarios familiares de El modelo migratorio gallego, basado en el éxodo tempo- grupos que sean repre- sentativos de los diversos ral de los hombres jóvenes de la familia, optimizó las estructuras sectores de la sociedad de expulsión y, también, microeconómicas de la sociedad de origen, que asignaban roles de los colectivos estable- diferenciados a las personas en virtud del sexo, la edad y su posi- cidos en los principales destinos migratorios del ción en grupos familiares de composición y recursos muy varia- grupo étnico observado. bles. La ecuación de estas variables hizo que la participación (4) directa de las mujeres en la emigración a América fuese menor en Xosé Manuel Núñez Seixas (2005) y Verónica términos cuantitativos y temporalmente más tardía que la de los Sierra Blas (2006) han sintetizado brillantemen- varones (Villares Paz, 1996; Cagiao Vila, 1997 y 2001; Vázquez te las posibilidades y lími- González, 2005 y 2008). Ellas partían de una situación de margi- tes de los epistolarios familiares en los estudios nación en el acceso a la instrucción elemental que ofrecía posibi- migratorios. Estos y otros trabajos nuestros (Soutelo lidades de ascenso laboral en el nuevo mundo, y de subordina- Vázquez, 2006) pueden ción al proyecto reproductivo de sus familias. Además, la oferta consultarse en la página de la Red de Archivos e de trabajo era más restringida para ellas y los riesgos de explota- investigadores de la escri- tura popular ción de todo tipo mucho mayores, como explican las profesoras (http://www.redaiep.es/in Cagiao Vila, Freire Esparís y Rodríguez Galdo en este mismo dex.php) y en la mediate- ca virtual del Consello da volumen. Cultura Galega (http://www.culturagale- ga.org). 2.1. Las mujeres desempeñaron funciones centrales en Desgraciadamente, la correspondencia familiar las redes migratorias aún cuando permanecieron en la de los emigrantes aporta poca información sobre casa familiar. otros temas como las for- La combinación de factores macroeconómicos y microso- mas y espacios de socia- bilidad de las mujeres ciales que acabamos de exponer hizo que millares de mujeres emigradas. Aparecen reflejadas, por supuesto, permaneciesen en las casas familiares, cuidando sus tierras y las comidas familiares, ganados, o que las hijas de familias más pobres realizasen migra- las fiestas en las socieda- des étnicas y las visitas ciones de corto radio, marchando a las ciudades y villas de dominicales a otros paisa- - 211
    • Raúl El protagonismo de las mujeres en SOUTELO VÁZQUEZ las redes migratorias familiares Galicia para trabajar de empleadas domésticas. Las mujeres des- empeñaron un papel fundamental en el reagrupamiento familiar nos y amigos. Tampoco disponemos de la produc- en el destino migratorio y su actuación fue más importante que ción epistolar de las fami- esa custodia de la retaguardia familiar o la posterior emigración lias que emigraron defini- tivamente y apenas sabe- de acompañamiento de los hombres ya emigrados que reclama- mos nada de las que lo hicieron aprovechando ron a sus esposas, hijas, hermanas o sobrinas, cuando ya conta- los pasajes subsidiados ban con la infraestructura mínima para establecer un hogar o pre- para trabajar en condi- ciones tan penosas como cisaban, simplemente, que lo atendiese una mujer de confianza las experimentadas por familias de xornaleiros y (Vázquez González, 1993: 26).6 caseteiras de la comarca Pa ra elaborar una tipolog í a , d eberíamos contemplar, en ourensana de Monterrei en los cafetales paulistas primer luga r, el abanico de situaciones resultantes para las a finales del siglo XIX (Soutelo Vázquez: 2005: esposas y novias de emigrados, en virtud de que estos las recl a- 153-157). masen y ellas realizasen el viaje solas o con los hijos, en caso (5) de haberlos, se negasen a hacerlo o ellos las olvidasen. Estas Son un ejemplo de lo dicho las cartas remiti- dos últimas situaciones implicaban la ruptura de hecho de la das desde Buenos Aires familia, la tercera suponía la reunificación familiar en el desti- por los hermanos Oreste y Abel Sola, conservados no y la segunda una perspectiva de retorno y el envío de reme- por su madre en Biella (Baily y Ramella, 1988) y sas para ga rantizar el cuidado de los hijos que habían dejado, los Naveiras, guardadas por lo reg u l a r, con los abuelos o tíos maternos. La peor situa- celosamente por su her- mana María en una ción era, sin duda, la de la novia o esposa de un hombre ausen- aldea de Ferrolterra (Núñez y Soutelo, 2004), te, pues el recuerdo de este y la esperanza de su retorno no com- las epístolas de Luís pensaban la inquietud provocada por las noticias sobre el poder Vázquez, que conserva- ron su madre y su her- seductor de las hermosas mulatas mientras ellas envejecían mana en Maside (Ourense), o el rico epis- rápidamente cuidando tierras, niños y ancianos. Era frecuente, tolario familiar de los de hecho, que los ga l l egos creasen otra familia en Sâo Paulo Borrajo, conservado por la viuda y la ahijada de (Martínez Gallego , 1995; Soutelo, 1998) o en Salvador de Cayetano que había retornado de Cuba con Bahía (Bacelar, 1994) y algunas cartas info rman a las novias las cartas que demostra- sobre las infidelidades cometidas por ga l l egos recién llegados a ban el envío de remesas a su padre y hermanos. Montevideo (Soutelo, 2001: 20-21) o a La Habana.7 212 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas Miembros de la Casa Balear de Mendoza (Argentina). La posición relativa de la mujer en la familia en la que con- vive (generalmente la paterna de origen o la suya de creación) y (6) la fase del ciclo de vida de esta condicionaron, en buena medida, Esta es la explicación que la participación directa de la mujer en el proyecto migratorio del subyace en muchas de las cartas de familias migran- grupo. Influyeron también la composición por sexo y edad de la tes y en las autobiografías escritas que nos enviaron familia y, por supuesto, el status socioeconómico de esta. En con- algunas mujeres emigra- secuencia, la tendencia a la emigración femenina fue menor en das o las descendientes de ellas. Las cifras baraja- las familias pertenecientes a los sectores más acomodados del das por los especialistas confirman también ese campesinado, se produjo dentro de las redes familiares de los aumento relacionado con campesinos medios (labregos) y fuera de ella para desempeñar la emigración femenina dentro de las redes fami- tareas domésticas en los grupos domésticos de aparceros (casei - liares, pues las mujeres representaron el 33,38% ros) y jornaleros (caseteiras y camareiras), que eran los más de los más de dos millo- pobres y numerosos8. Observaremos, en primer lugar, las funcio- nes de inmigrantes espa- ñoles en Argentina entre nes y roles económicos y relacionales de las madres, hermanas o 1860 y 1930, según las listas de pasajeros del nueras que permanecían en la casa de la familia con emigrantes CEMLA. La participación y, después, las variantes en el comportamiento estratégico de las femenina en dicho éxodo fue un 35,22% del total mujeres que practicaron la movilidad laboral, en función de que registrado en los puertos - 213
    • Raúl El protagonismo de las mujeres en SOUTELO VÁZQUEZ las redes migratorias familiares gallegos entre 1882 contasen con la protección de una red (familiar o de otro tipo) o (14,75%) y 1926 (45,21%). La presencia de no y de su estado civil en el momento de emigrar. Analizaremos, mujeres en la emigración exterior española subió finalmente, la relación entre migración femenina y envío de de un 23,2% en la década remesas a sus familias de origen o a la de sus esposos en el caso 1885/1895 hasta el 30,4% de 1916 a 1930, de los matrimonios migrantes. debido al incremento de la emigración familiar de carácter definitivo a 2.2. Madres, hermanas e hijas en la casa familiar de los Brasil y Argentina (Sánchez Alonso, 1995: emigrantes. 160). Se trataba, funda- mentalmente, de asturia- Una lectura atenta de los epistolarios de familias con emi- nas, castellano-leonesas y grantes indica que fueron las mujeres quienes mantuvieron la gallegas, solteras en un 25% de los casos y de 20 relación con los ausentes y la gestión de la explotación familiar. a 25 años de edad (Rodríguez Galdo, 2002: Para ello se autoexplotaron en ésta y subordinaron sus vidas a los 61, 65 e 71-73). proyectos reproductivos del grupo. Era mejor, lógicamente, la (7) posición de las madres y hermanas que la de las nueras, pues Dos fragmentos de las cartas 54 y 55 del episto- aquellas eran las interlocutoras directas del familiar emigrado y lario familiar de los las destinatarias de sus remesas9. Las cartas enviadas por Josefa Borrajo (O Reguengo de Rouzós, Amoeiro, Feijóo Catoira desde la casa familiar de una aldea pontevedresa a Ourense), sirven como ejemplo: “Habana, Julio su hijo Ricardo, residente en Buenos Aires, demuestran esa posi- 12 de 1946... Querida ción central de las madres (o suegras) en las relaciones de las Mary... A esa Sra. de Parada dile que a su familias con emigrantes. Sus epístolas resaltan la soledad, las esposo le entregué la carta pero nada quiere enfermedades y, sobre todo, las necesidades económicas que contestarme, le dije que soportaba. Procura ejercer, sin embargo, la autoridad paterna para debia escribirle a ella y decirle algo de lo que el exigir la ayuda económica de los otros hijos emigrados si espera- piensa pero, siempre me dice que ya mirará y ban participar en la herencia familiar. Finalmente, suplica ayuda mirando está aun la a Ricardo, el único hijo que, al parecer, atendía sus requerimien- pobre”; “Habana, 5 de Agosto 1946... Las que tos. Este y su esposa auxiliaron económicamente a la anciana, tienen marido aqui, me parece estan listas, este pero nunca retornaron con sus hijos para asumir la gestión del será lo mismo que el patrimonio paterno, más bien escaso y endeudado, como deseaba otro, ayer estuve con el pero nunca me dice la anciana (Soutelo, 2005: 106-109). Las madres y hermanas des- 214 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas empeñaron un papel muy importante para la reproducción social nada”. El autor de estas misivas había emigrado de sus familias y la preservación o el engrandecimiento del patri- siendo casi un niño a México. Volvió a Cuba monio del grupo, al procurar que los bienes de los hermanos y huyendo de la revolu- tíos emigrados permaneciesen o retornasen al seno familiar. El ción contra el Porfiriato y alcanzó cierto éxito mejor modo de hacerlo era cuidarlos si volvían solteros e ir con los negocios de taba- co entre los años 1920 y encauzando a través de la relación epistolar, el matrimonio del 1940. Se casó entonces indiano con una moza del lugar o, mejor aún, con una sobrina con una luguesa que había conocido en el que fuese, lógicamente, hija de la hermana del ausente.10 Centro Gallego de La Habana pero sólo lo comunicó a su padre, 2.3. Mujeres que emigran dentro de las redes familia- pues sus hermanas y cuñados aguardaban que res o fuera de ellas. retornase para casarlo con una prima que le Enunciamos más arriba que el desplazamiento laboral de esperó, en vano, durante las mujeres y su cronología se produjo en función de la combina- más de treinta años. Las cartas de los emigrantes ción de múltiples factores de tipo macroeconómico (la oferta de portugueses en Brasil registran infidelidades trabajo específica para ellas, políticas migratorias de los estados semejantes y la existen- expulsores y receptores) y otros microsociales. Destacaron, entre cia de dobles familias (Morais Sarmento, 1999: estos, la situación socioeconómica de la familia de origen o de co 287-288 e 291). residencia, el momento del ciclo reproductivo de esta (composi- (8) ción interna y equilibrio con los recursos materiales) y sus rela- Las investigaciones de microescala realizadas ciones microsociales. La segunda variable contribuye a explicar hasta ahora en Galicia y el norte de Portugal, la mayor tendencia al éxodo de las hijas mayores de familias indican que, en general, numerosas, de las mujeres que habían sido madres solteras, de las las mujeres de familias pertenecientes a los sec- hijas naturales y de las casadas reclamadas por sus esposos. tores acomodados del campesinado (denomina- Padrones municipales, testamentos y epistolarios familiares con- dos, en Galicia, labrado- tienen numerosos ejemplos de situaciones de este tipo en familias res y ricos de aldea), no emigraban y tampoco campesinas de status medio y bajo, con varios elementos comu- asumían la realización de tareas agrícolas pues- nes. El éxodo de las hijas mayores de familias numerosas se pro- to que disponían de jor- ducía cuando sus hermanos varones no tenían edad suficiente naleros eventuales y de criados domésticos de para emigrar y algún pariente cercano las reclamaba. Ellas eran ambos sexos para hacer- - 215
    • Raúl El protagonismo de las mujeres en SOUTELO VÁZQUEZ las redes migratorias familiares las. Su coste de oportuni- prescindibles en la realización de las tareas agrícolas, disminuían dad se limitaba, como máximo, a gestionar el el consumo doméstico y enviaban casi todo lo que ganaban, pues hogar aguardando el retorno de los hermanos comían y dormían en la casa donde se empleaban como muca- o maridos ausentes, mas. Esa migración femenina aumentaba cuando se producían como hicieron, por ejemplo, las mujeres de cambios en la composición de la familia que desplazaban a las las familias Couselo y Potel de Valga (Soutelo, hijas. Su partida no era, simplemente, el resultado de una necesi- 2007: 473 y ss.). dad económica, cuando se producía un segundo matrimonio del (9) padre viudo y la nueva esposa se establecía en el hogar con sus Sirva como ejemplo el caso de Benjamín propios hijos. Marchaban expulsadas de su familia de origen, Lozano, emigrado en aunque contasen con la protección de la red familiar, como fue el Trenque Lauquen (Argentina) a comienzos caso que las hermanas Domitila y Carmen R. P. naturales de del siglo pasado, que escribía regularmente a Lantaño (Portas, Pontevedra) y embarcadas por su padre para su esposa María al tiem- Argentina cuando cumplieron catorce años.11 po que enviaba peque- ñas cantidades de dinero Pero las mujeres que emigraron dentro de esas redes a su madre, procurando así que la necesidad microsociales y debido a la protección (claustrofóbica a veces) de mutua asegurara la con- estas, vieron reducidas sus oportunidades de inserción laboral y vivencia de ambas (Soutelo, 2005). de establecer relaciones interpersonales fuera de su ámbito fami- Aconteció lo mismo en familias migrantes de liar o étnico. La correspondencia familiar refleja, a veces, esa origen italiano y polaco presión para que emigrasen, sobre todo las mujeres casadas, con a comienzos del siglo XX (Baily y Ramella, 1988) el objetivo de reunirse con sus esposos. Su negativa a hacerlo o, actualmente, en las mexicanas con residen- provocaba desavenencias conyugales que podían conducir a la tes en Estados Unidos ruptura de la relación familiar cuando el marido cesaba de enviar (Vargas, 2002: 252-254). cartas y dinero, o al retorno de este a medio plazo12. Fue más fre- (10) Fue bastante común cuente que los emigrantes reclamasen a sus novias y esposas e durante la emigración en hijos cuando ya disponían de una estabilidad laboral y económi- masa, que las madres portuguesas (Brettell, ca para desarrollar un proyecto de vida en el destino. Los expe- 1991: 141), asturianas o gallegas, fomentasen dientes municipales de solicitud de licencias para emigrar tam- esos matrimonios micro- bién registran esa emigración femenina, más tardía y de acompa- endogámicos de una de sus hijas con el hermano ñamiento de la familia que emigra total o parcialmente, en la 216 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas comarca pontevedresa de Caldas de Reis próxima al puerto de rico, asegurando así que Vilagarcía. El 27% de las 820 solicitudes efectuadas entre 1864 la herencia de este per- maneciese en casa y que y 1888 por vecinos del antiguo ayuntamiento de Saiar correspon- los nietos disfrutasen los den a mujeres con una edad media de 23 años, frente a los 20 de ahorros del indiano. El epistolario de los Valdés los varones migrantes. Eran mozas solteras reclamadas por el (López Álvarez, 2000) y el relato de la saga padre junto al resto de la familia (20,9%), mujeres casadas que migratoria de los marcharon con sus hijos reclamadas por sus maridos (69,7%), o Quesada (Soutelo, 2003) demuestran el éxito de viudas reclamadas por algún hijo13. En cualquier caso, esta emi- esa estrategia familiar. El comportamiento econó- gración femenina de acompañamiento diferido en el tiempo mico y social de ambos implicaba, a largo plazo, el éxodo familiar definitivo y su desapa- responde al arquetipo de los indianos del rición social en los lugares de origen. La situación era diferente Principado (Gómez, 1996), pues construye- cuando mujeres y niños se mantenían en la casa familiar y había ron una casona, adqui- un flujo constante de miembros del grupo hacia América cuando rieron tierras y ganados y participaron en la polí- alcanzaban la edad de trabajar14. La producción epistolar de los tica local durante la Segunda República. emigrantes demuestra el esfuerzo de las familias para proteger a las mujeres del grupo y de la red ante los riesgos que implicaba (11) La carta autobiográfica el viaje y la posterior integración sociolaboral en las ciudades escrita por Carmen Rodríguez desde Buenos americanas. Pero, también, el estricto control que ejercían esas Aires en julio de 2003 redes microsociales sobre el comportamiento de dichas mujeres describe las trayectorias laborales y vitales de migrantes.15 ambas, muy representati- vas de las realizadas por La oferta lab o ral para estas gallegas emigradas en Buenos las gallegas en Buenos Aires, Montevideo o en La Habana en las primeras décadas del Aires a mediados del siglo XX. Trabajaron, siglo XX, limitada casi al trabajo doméstico, y los estereotipos sucesivamente, en los negocios de la familia, construidos en la sociedad receptora respecto de esas mucamas, de costureras en un son comparables a la situación de las que emigraron a Gran taller y como enfermeras a domicilio. Las cartas Bretaña o a Francia en la segunda mitad del siglo o a la de las lat i- 78 y 92 de su epistolario demuestran el envío noamericanas empleadas en el servicio doméstico en Madrid en las regular de dinero a sus últimas décadas. Tampoco varía, sustancialmente, la percepción hermanos para evitar la ruina de la casa paterna social sobre unas y otras primando el estereotipo de buenas trab a- (Soutelo, 2005: 101-104). - 217
    • Raúl El protagonismo de las mujeres en SOUTELO VÁZQUEZ las redes migratorias familiares j a d o ras y permisivas en el aspecto sexual16. Aparecen, también, (12) Esto último es lo que estos y otros elementos comunes si comparamos las historias de hizo Benjamín Lozano para reunirse con su vida de gallegas que emigraron a América o a Europa en las déca- esposa María, mientras das centrales de la pasada centuria. Las que march a ron re clamadas que su hermano Manuel quedó en Trenque por sus familiares (maridos, tíos o hermanos), desempeñaron tare- Lauquen atendiendo la estancia ganadera que as muy semejantes a las que realizaban en sus lugares de ori gen, habían adquirido ambos, atendiendo casas propias o ajenas. En este caso, abandonaron sus pues éste se casó con una criolla y desarrolló empleos al casarse y recurri e ron a la pluriactividad en el hogar para allá su proyecto de vida (Soutelo Vázquez, 2005). obtener rentas complementarias. Reprodujeron en definitiva, el modelo familiar tradicional que re l egaba a la mujer al espacio (13) En cualquier caso, se tra- doméstico y a las funciones reproductivas y asistenciales taba de un éxodo definiti- vo que implicaba el cierre (González y Lombán, 2000: 39 y 44; Soutelo Vázquez, 2005). Por del hogar familiar y la el contra rio, las que marcharon sin esa protección estuvieron más enorme capacidad de adaptación de las mujeres expuestas a los riesgos de explotación lab o ral e, incluso, sexual, en a una situación laboral nueva, que reflejan testi- los ámbitos lab o rales. Pero experi m e n t a ron una mayor movilidad monios como la carta lab o ral y tuvieron más posibilidades de realizar mat rimonios exo- escrita por María Álvarez Durán (Buenos Aires, gámicos que les proporcionasen una considerable mejoría en sus agosto de 2003) narrando la peripecia migratoria de condiciones de vida respecto a la situación de partida en sus alde- sus antepasados: “... Mi as de ori gen. Ambos factores incentivaron el éxodo de mujeres abuela materna Amalia S.S., casada a los 15 años jóvenes y solteras dispuestas a trabajar y casarse en el destino con Blas D.... llegó a la Argentina con sus ocho (Soutelo, 2007: 549 y ss.). hijos llamada por su espo- Las oportunidades reales de empleo para las mujeres fue- so, el 15 de junio de 1919... Mi abuelo falleció ron mayores en los países de Europa occidental que atrajeron a al poco tiempo de llegar mi abuela y sus hijos... importantes contingentes de portuguesas (Brettell, 1991: 214) y Establecieron un taller de gallegas desde la década de 1960. Se hizo más frecuente, enton- costura y con el vivían... Por eso mi madre era una ces, que emigrasen las mujeres y permaneciesen los hombres al mujer austera, impetuosa, amante de la familia, que cuidado de las tierras, ganados o negocios, recibiendo las reme- trabajaba de modista”. sas enviadas por ellas, como hicieron Isolina Fernández y Ánge- Abundan los casos de mujeres casadas emigra- les Quesada en circunstancias adversas para sus familias de cre- 218 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas Miembros de la Agrupación Andaluza de Rosario (Argentina). ación17. La hija del matrimonio migrante formado por Ramón Quesada y su sobrina materna nació en Cuba en 1923 y se crió en das en Argentina, la casa paterna de Asturias hasta que los milicianos asesinaron a Uruguay o Brasil que su padre. Se trasladó a vivir con su abuela materna en Pontevedra obtuvieron ingresos com- plementarios en el propio y allí se casó con el hijo de una familia ourensana retornada de hogar cosiendo para clientas o empresas o Brasil. La deuda contraída en un negocio que habían establecido aceptando inquilinos en hizo que dividieran su familia de creación en dos grupos y Ánge- régimen de pensión com- pleta (Soutelo 2001: 33; les emigró a Francia en 1963 con los dos hijos mayores. Estos Pájaro, 2002: 260 y 263). eran los que tenían más capacidad de integración laboral y una (14) amiga le había buscado trabajo en una casa particular y aloja- La saga migratoria de los Gallego de Enxames miento para los tres. Formó parte de ese 47% de españolas resi- (Verín, Ourense) ejempli- fica esta estrategia dentes que servían en los hogares franceses en 1968 (Babiano y reproductiva, pues el Farré, 2002: 92 y 95) y, también, del importante contingente que patrón emigró a Santos y Sâo Paulo, con sucesivos llegó de un modo irregular en aquellos años (Babiano y retornos, desde finales del XIX y sus hijos se Fernández Asperilla, 2003). Reemigró al cantón alemán de Suiza, establecieron definitiva- cuando sus hijos ya no la necesitaban en Francia, pues otra cono- mente en esta ciudad en la década de 1950 cida le había buscado un empleo mejor en el servicio de un hotel (Soutelo, 1998). - 219
    • Raúl El protagonismo de las mujeres en SOUTELO VÁZQUEZ las redes migratorias familiares (Soutelo, 2003). Las trayectorias migrat o rias de Ángeles e (15) El epistolario familiar de Isolina demuestran la activación y ampliación de redes femeninas los Naveiras (Núñez y Soutelo, 2004) demues- o muy feminizadas que están cobrando relevancia en las investi- tra esta fiscalización gaciones actuales sobre migraciones. masculina de la actua- ción de las mujeres emi- gradas en su espacio social. Eduardo y José lo 2.4. Mujeres emigradas con sus maridos y envío de remesas. demuestran claramente Ya apuntamos más arriba que la posición relativa de la cuando se trata de prote- ger a su hermana menor mujer o del matrimonio ausente en la familia de origen y respec- y criticar a una vecina que había llegado a la to al futuro reparto del patrimonio de esta, junto con el momento Argentina en el mismo del ciclo de vida de aquella determinaron el proyecto migratorio barco: “Quilmes Septiembre 26 de 1925... de esas parejas y su estrategia inversara en alguna de las familias Manuela Bañobre llego a Buenos Aires encinta y de origen. El envío regular de remesas implicaba un proyecto de como Andres tanvien se retorno para asumir la gestión del patrimonio paterno que habían metio en el pozo ense- guida que llego lo hicie- beneficiado con sus ahorros. La desvinculación progresiva de los ron desaparecer y ahora anda con unos y con problemas de la familia de origen, más allá de enviarles ocasio- otros parece que el tra- nalmente pequeñas ayudas económicas, insistiéndoles en que bajo le gusta poco es una berguenza para nos- vendiesen pinos o tierras en caso de necesitar dinero, indican que otros de Ferreira” ( carta 44 ); “Buenos Aires la mujer o el matrimonio emigrante no contemplaban en su pro- Noviembre de 1926... Tu yecto de vida un posible retorno, al menos a esa casa-explotación ahijada esta conmigo... para dejarla sola tu com- en la que ocupaban una posición colateral y secundaria. Varios prendes que es jobeny le puede pasar cualquier epistolarios producidos por un labrego emigrado y casado en el cosa como lo mismo le destino, que fueron conservados solo parcialmente por el herma- puede pasar estando yo pero algo diferente es... no receptor que vivía en la casa paterna, reflejan esa desvincula- Algo ay que gobernarlas porque ellas no se ción progresiva de la gestión de la explotación familiar y, final- gobiernan por si solas mente, la venta de sus herencias ofreciéndolas en primer lugar a porque falta algo de esperencia y de capaci- los hermanos de casa, para consolidar sus proyectos de vida en la dad, si fuera baron no seria nada porque lo sociedad urbana en la que pretendían integrarse. Así lo hicieron dejo en cualquier lado Rosa Conde y Manuel Requejo, quién la reclamó para Buenos pero una joben canabia de aspecto y mas en una Aires en 1927, dejando a la hija de ambos con los padres de ella, 220 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas tuvieron una segunda allá, vendieron las herencias de ambos en los años siguientes y reclamaron a su hija mayor y al esposo casi capital como esta que oy treinta años más tarde18. Manuel Bargiela Fuentes y su esposa en dia es una corruccion Arminda Porto Gayoso siguieron la misma estrategia. La relación completa” (carta 54). Alusiones idénticas a la epistolar que mantuvieron con sus hermanos Antonio y práctica de abortos a mozas recién llegadas a Encarnación, que permanecían en la casa familiar de Salvaterra América sin la protec- de Miño (Pontevedra), demuestra la integración femenina en los ción de una red familiar aparecen en otros episto- proyectos migratorios de sus familias. Manuel y Arminda llega- larios: “... Me dices dela cuñada de antonio tenia ron a Buenos Aires en 1948 y 1949, respectivamente, reclamados mal de nobio pero sede- por miembros de sus familias, pues ambos tenían parientes allá saparecio para todo hay yndustria... [Vilar de desde los años veinte del siglo pasado. Las relaciones premigra- Cordeiro, Valga, 27-7- 1937]”. torias de la familia se activaron para facilitar la movilidad espa- cial, la integración sociolaboral de otros miembros de la red y, (16) Estudios recientes también, la defensa de los intereses de los ausentes en sus luga- demuestran la eficiencia de esas mujeres migran- res de origen, pues Antonio representó los intereses de su herma- tes en la inserción socio- no y de los cuñados de ambos, asumió el cuidado de su madre y laboral de sus familias y otros miembros de sus de una hermana enferma y la gestión del patrimonio paterno19. redes, ya fuesen los natu- rales de los ayuntamien- Los epistolarios familiares de los hermanos Fernández Boán de tos coruñeses de As Figueiras (Amoeiro, Ourense) y de los Vázquez Lois de A Corcubión, Fisterra y Zas en Buenos Aires (Moya, Touza (Maside, Ourense) ofrecen varias muestras de esa misma 1989 y 2001) o, más recientemente, las domi- resistencia de los matrimonios emigrados a invertir sus ahorros nicanas en Madrid en la casa familiar más allá de ayudar ocasionalmente a la super- (Martínez, Veiga, 1997 y 2000). Puede hablarse, vivencia de sus padres (Soutelo Vázquez, 2003b y 2006). casi de redes exclusiva- mente femeninas entre Por el contrario, los matrimonios jóvenes que desarrolla- determinadas áreas ron un proyecto migratorio de envío de remesas y de retorno, asu- expulsoras y sectores laborales fuertemente mieron la dirección del patrimonio familiar que habían desempe- feminizados como el ser- vicio doméstico en Gran ñado y mejorado gracias al fruto de su esfuerzo y ahorro. Esta fue Bretaña, en Francia o en la estrat egia que siguieron Gumersinda Álvarez y Manu e l Holanda (Durán, 1985 y 2007; Oso y Villares, Carballo de Santiago de Arriba (Chantada, Lugo) que emigraron 2008). - 221
    • Raúl El protagonismo de las mujeres en SOUTELO VÁZQUEZ las redes migratorias familiares Descendientes de emigrantes españoles en Cuba. a Cuba en la década de 1930, siendo la segunda generación migrante de una saga familiar que se remontaba al abuelo y al (17) padre de ella y que continuó con sus hijos (Soutelo, 2005: 138- Isolina participó en el 145). Flora Hermida y su esposo Aquilino Nóvoa Iglesias son un comercio clandestino de alimentos entre Ourense mag n í fico ejemplo de este comportamiento estratégico. y Vigo durante la pos- guerra porque era el Marcharon a Buenos Aires en 1929, donde ambos tenían herma- único modo de poder nos ya emigrados, con el objetivo de enviar dinero suficiente para comprar las medicinas que necesitaba su mari- pagar las deudas contraídas por los padres de ella, salvar su patri- do enfermo. Tras ser detenida por la Guardia monio y garantizar el sustento de sus dos hijas de corta edad Civil y multada marcha a (Amalia y Adela), que habían quedado al cuidado de Estrella, su Caracas, donde una veci- na le había encontrado tía materna, en la casa familiar de Fontefría (Amoeiro, Ourense). trabajo como empleada doméstica, en 1954. Tal situación dio lugar a un intercambio epistolar muy frecuente Permaneció varios años hasta que Flora y Aquilino retornaron a finales de los años cin- allá, mejorando su cuali- ficación profesional y cuenta del siglo pasado. Las cartas conservadas por este como enviando, prácticamen- te, cuanto ganaba a su prueba de las cantidades enviadas para atender las peticiones de marido y al hijo de dinero de la cuñada, junto con las matrices de los giros bancarios ambos (Soutelo, 2005: 115-116). realizados, reflejan muy bien las distintas percepciones de las 222 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas mujeres de la familia que padecían las consecuencias de esa (18) estrategia migratoria. Estrella describe las penosas condiciones La penúltima carta con- servada por su hermano de vida y nostalgias que soportaban ella y sus sobrinas, censura Perfecto en la casa fami- la despreocupación de sus hermanos ante la necesidad de afron- liar de Sabariz (Cornoces de Amoeiro, Ourense) tar los gastos ocasionados por la enfermedad y posterior funeral describe perfectamente el proyecto de vida que de sus padres, y asume con pragmática resignación el papel cen- tenía para su familia de tral que le tocó para desempeñar la hacienda paterna. La situa- creación: “Buenos Aires, mayo, 20 de 1929... ción, que semejaba insostenible en 1936, mejoró en los años apreciable hermano... siento mucho tener que siguientes gracias a las remesas de Flora y Aquilino y a las priva- apelar a lo que nos deja- ciones de Estrella y sus sobrinas. ron nuestros finados y estando en América pero no me queda mas reme- “[Fuentefria a 21 de junio de 1936]... No le digo nada a mis hermanos dio que bender alguna porque tu bien sabes que no me escriben, si tu crees conveniente se lo de las partidas que me dices que si quieren ayudar a pagar los gastos ocurridos con nuestros dejaron para pagar el pasaje de Rosa que como padres muy bien ... si no me veré en la necesidad de vender una finca tu sabes lo estamos para dichos gastos de funerales y por parte médico, medicina y caja debiendo... Ahora la mortuoria... los intereses vencidos en Orense no los pagaré porque no madre de Rosa reclama me alcanzan para estos gastos que son inevitables... Ahora quedamos los réditos de dos años... solas y no se que hacer tu dispondrás y me escribirás pronto”. he puesto una carbone- ria en socieda con otro pensando desempeñar lo poco que debia y me “[Fuentefria a 7 de julio de 1946] ... Me empeñe un poco y como siem- resulto he empeñado pre me estas mandando me da miedo pedirte otra vez... Debo 6.000 rea- mas [...] Para pagar la les que si tu me los mandas yo me comprometo a pagartelos cuando deuda de mil pesetas me vengas sino es efetivo pues te los dare en un terreno”.20 vendes uno de los gui- chos que creas bos mas conbeniente” (Soutelo Vázquez, 2005:99). Las mujeres pertenecientes a los sectores más pobres del (19) campesinado, que sobrev ivían gracias a los jornales y comida El mediador o bisagra que recibían por su trabajo temporal como braceros de sus que ocupaba una posi- ción central en la red vecinos abastados y malvivían en pequeñas casas de planta familiar y tenía la mayor densidad de relaciones baja, también practicaron la movilidad laboral de corta y media estaba en un vértice geo- distancia desde edad temprana. Trabajaron como empleadas gráfico de la misma, lo que demuestra la impor- domésticas en las villas y ciudades más cercanas, en las casas tancia de la comunica- - 223
    • Raúl El protagonismo de las mujeres en SOUTELO VÁZQUEZ las redes migratorias familiares ción epistolar en esos de los labradores que precisaban criados de servir para realizar espacios sociales con múltiples escenarios geo- las tareas agrícolas y cuidar del ganado en Galicia (Cardesín, gráficos y la fortaleza y perdurabilidad de esas 1992 y 1992b) o en el Norte de Portugal (O´Neill, 1984: 141- relaciones familiares 142, Brettell, 1991: 111 y 267-268). Algunas de ellas arribaron (Bott, 1990: 108, 133, 142-143, 166-167, 182). a las ciudades americanas sin apenas protección de redes fami- La memoria oral de la familia recogida por liares pero fueron capaces de crearlas de un modo semejante a Vanesa Martínez Ojea como lo hicieron las mujeres latinoamericanas llegadas recien- en Salvaterra y por su prima Claudia Bargiela temente a España para trabajar en el servicio doméstico Alonso en Buenos Aires, indican que Manuel (Martínez Ve i ga , 1997 y 2000). La mayoría de ellas ex p e ri- Bargiela envió dinero mentaron una mejoría en su situación laboral y residencial res- para ayudar a la supervi- vencia de su madre pecto a la que vivían en la familia de origen. Algunas realiza- anciana y de una herma- na enferma, que recibí- ron matrimonios ex ogámicos en el lugar de destino que supu- an, también, la ayuda sieron un ascenso en términos económicos y sociales y casi cotidiana de Antonio. El cuidado de éstas y la todas veían un sinsentido retornar a la situación pretérita en la gestión del patrimonio familiar hicieron que casa familiar (Soutelo Vázquez, 2007: 521 y ss.). Por todo ello, ambos hermanos mantu- la tendencia al retorno de estas mujeres fue escasa, pero envia- viesen una comunicación epistolar frecuente entre ron remesas a su familia maximizando su capacidad de ahorro 1955 y 1989. Antonio la conservó parcialmente y y procuraron reclamar a sus hermanos y sobrinos de ambos su bisnieta Vanesa las sexos para aquel nuevo mundo que les ofrecía más oportunida- transcribió y nos facilitó una copia, lo que d e s . 21 demuestra, una vez más, el compromiso de las mujeres con la conserva- 3.- RECAPITULACIÓN FINA L . ción de la memoria de sus familias. Las cartas familiares y las memorias de vida de las muje- (20) res de familias migrantes ofrecen una imagen particularizada Cartas octava y treceava de las circunstancias económicas y microsociales que las del epistolario familiar conservado, sucesiva- empujaron a emigrar. Reflejan una amplia gama de situaciones mente, por Aquilino y por su hija Angélica que y condicionantes que remiten a la ecuación entre consumo y nació en Bs. Aires y mano de obra familiar, a la heterogeneidad de la reproducción retornó con sus padres. El acreedor de las 1.125 social de los grupos domésticos pertenecientes a los diversos 224 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas pesetas que había dejado sectores del campesinado, y, finalmente, al triunfo progresivo sin pagar el padre de Flora y Estrella amenaza- del individualismo frente al familismo imperante en las socie- ba con embargar la casa dades rurales hasta mediados del siglo pasado. En Galicia, las familiar, lo que se evitó gracias al envío urgente familias de campesinos medios y pobres, aprove charon las de dinero por parte de Flora y Aquilino. Lo oportunidades de obtener ingresos externos proletarizándose mismo hicieron en res- como obreros en los mercados urbanos de ambos lados del puesta a la demanda de la carta número trece, mar. De este modo, sus hijas emigraron para trabajar como enviando 1.500 pesetas. Estrella conservó, tam- empleadas domésticas y mano de obra escasamente cualifica- bién, los comprobantes da en las villas y ciudades ga l l ega s , cubanas y rioplatenses. La de cobro de los giros recibidos para “hacer ausencia de los hombres de la familia hizo que madres y her- cuentas” cuando Flora y Aquilino regresasen. manas asumiesen directamente la decisión en asuntos funda- Constan 29 giros envia- mentales para la reproducción de la casa familiar, su represen- dos entre noviembre de 1929 y septiembre de tación en el ámbito local y que adquiriesen un mayor protago- 1956, que suman un total de 15.570 pesetas. nismo en las relaciones de esas familias migrantes. El análisis Con ellas pagaron las de la correspondencia producida por familias campesinas múltiples deudas contraí- das y, después, comenza- medias con emigrantes confi rma que la explotación laboral (o ron a comprar maquina- ria agrícola y fincas en pluriactividad) femenina aumentaba en esas casas, convirtién- subastas públicas debi- dose en un incentivo para el éxodo de esas hijas y hermanas. das, precisamente, a impagos de deudas de Indican, también, que estas mujeres tenían menos oportunida- otros vecinos. En 1952 contaban, además, con des laborales y para ampliar sus relaciones sociales cuando un fondo de reserva de emigraban dentro de la red familiar que las pro t egía puesto que 24.000 pesetas ahorra- das según explicaba el constreñía su ámbito relacional al espacio doméstico ya esta- marido de su hija mayor a los suegros en la carta blecido por sus padres, maridos, tíos o hermanos, en el lugar de decimosexta del epistola- destino. En cualquier caso, que su compromiso moral con la rio. Estos se planteaban retornar a la casa fami- familia que dejaban atrás, fue mayor y más duradero que el de liar, que habían salvado de la ruina gracias a la los varones. acción combinada de las Los epistolarios de las familias con emigrantes contri bu- hermanas y a la dolorosa separación de sus hijas. yen, pues, a hacer visible la participación femenina en los pro- Dicha ausencia sirvió para que la siguiente cesos migratorios, ya sea directamente o desde la retaguardia - 225
    • Raúl El protagonismo de las mujeres en SOUTELO VÁZQUEZ las redes migratorias familiares doméstica de sus familias de origen y de creación. Confi rman que las mu j e re s , en sus roles de madres, esposas y hermanas, desempeñaron un papel más importante en esos proyectos repro d u c t ivos y en la cohesión de sus redes familiares de lo que generación de la familia y, sobre todo las muje- ha reconocido la literatura especializada, con excepciones tan res, mejorasen las condi- ciones de vida respecto notables como los trabajos ya clásicos de E. Bott (1990) y C. de las que habían ocasio- Brettell (1991), y, en el ámbito de los estudios migratorios nado el éxodo laboral de sus mayores. Este era, en peninsulares, las contri buciones de las profesoras que partici- definitiva, el objetivo prioritario de los proyec- pan en esta obra colectiva. Esas cartas familiares, conservadas tos migratorios que con- casi siempre por mujeres, apuntan, también, el considerable templaban el retorno de los varones y matrimo- coste personal que sufrieron ellas en términos afe c t ivos, de nios ausentes de modo que, si bien es cierto que sobre explotación laboral y de subordinación a los proyectos las mujeres que queda- repro d u c t ivos de sus familias. ban en casa sufrían las consecuencias emocio- nales y laborales de dicha ausencia, no lo es menos que se beneficia- ban, también, de dicha empresa que era, al cabo, una estrategia compartida encaminada a la supervivencia y mejora del grupo fami- liar. (21) El microanálisis de la emigración en el ayunta- miento pontevedrés de Valga demostró que las mozas de familias pobres que habían marchado a Argentina antes de la Guerra Civil desempeña- ron un papel central en el flujo de la siguiente generación en los años cincuenta del siglo pasa- do (Soutelo, 2007). 226 -
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    • Experiencias de una trabajadora española en el mercado laboral Luís M. CALVO SALGADO. suizo: recuerdos del (A Coruña, 1965). Cursó también estudios de Historia en la Universidad de servicio doméstico en Santiago de Compostela. En la Universidad de Zurich, en la que se doctoró en 1998, una historia de vida imparte cursos en materias de Historia y Etnografía. Ha edita- do con otros autores diversos libros relacionados con la emi- Luís M. CALVO SALGADO gración española, como Migración y exilio españoles Doctor en Historia y Literatura Popular en el siglo XX (Iberoamericana) Europea por la Universidad de Zurich (Suiza) o Historia del Instituto Español de Emigración: del Franquismo a la Democracia (Ministerio de Trabajo e Inmigración). Es además autor de un documental sobre la 1. EVOLUCIÓN Y CARACTERÍSTICAS DE LA Guerra Civil española: Hans POBLACIÓN ESPAÑOLA EN SUIZA Hutter. Un suizo en la Guerra Civil española. En primer lugar quiero presentar en este apartado la evolución de la población extranjera en Suiza después de la Segunda Guerra Mundial, para abordar a continuación la evolución y características de la población española. Lo primero que constatan los estudios sobre la inmigración en Suiza en la segunda mitad del siglo XX es la amplitud del fenómeno de la inmigración en este país. En comparación con otros Estados y teniendo en cuenta su tamaño, Suiza es en esta época uno de los países europeos que merece con mayor claridad la denominación de país de inmigración. En 1996 contaba con 7’06 millones de habitantes y se calcula que hubiese habido sólo 5’23 millones de habitantes si no 1 se hubiese dado la inmigración extranjera tras 1945 .
    • Luís M. Experiencias de una trabajadora CALVO SALGADO española en el mercado laboral suizo Esa inmigración ha estado principalmente determinada por la coyuntura económica. En relación a los flujos migratorios se pueden distinguir cuatro etapas. En la primera se observa un cre- cimiento continuo de 1949 a 1962; en la segunda se da un des- censo rápido de 1963 a 1976; en la tercera, de 1977 a 1992, se aprecia un crecimiento moderado; y en la cuarta se constata un descenso del ritmo de los flujos de 1992 a 1998. Es decir, los momentos en que la coyuntura económica es más favorable son los que se corresponden con una mayor cantidad de entradas, mientras que éstas se reducen en los momentos de una coyuntu- ra débil. Pero también las medidas políticas ejercen una influen- cia importante en la evolución de los flujos migratorios, pues al principio del período citado se facilitaba el reclutamiento de mano de obra extranjera y ya en los años 60 comienzan a tomar- se medidas tendentes a limitar la inmigración. Es así como se explica que la situación general europea, que muestra un bloqueo de la inmigración a principios de los años 70, sólo se confirma en Suiza hasta cierto punto. En Suiza el descenso de los flujos migratorios se percibe desde 1964, pero (1) Piguet, Contexte, pp. ni siquiera en 1975 y 1976, los años de menor cantidad de entra- 37-39 (2) das, éstas no descienden de las 50.000, lo que significa que la Piguet, Contexte, pp. inmigración continuó incluso en los períodos de crisis2. 37-39 (3) Si nos fijamos en los países de procedencia de los migran- Piguet, Analyse, pp. 90- 97, 116-127. tes vemos que la diversificación de sus lugares de origen ha sido (4) cada vez mayor. Y es en este contexto en el que debemos anali- Los datos estadísticos utilizados sobre la zar la llegada de españoles a Suiza señalando su importancia rela- población española en Suiza proceden del tiva respecto a los grupos de migrantes de otros países. Entre los Bundesamt für años 50 y 60 se dio un cambio relevante en el que los españoles Migration y del Bundesamt für Statistik. participaron plenamente. En 1950 los extranjeros procedían fun- 232 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas damentalmente de los cuatro países limítrofes: Italia, de donde venía la gran mayoría, Alemania, Francia y Austria. En 1960 los italianos eran ya el 60% de la población extranjera, pero a partir de ahí no siguió creciendo su porcentaje. En 1970 los españoles llegan a ser el 11% de la población extranjera. Es decir, su momento de llegada masiva coincide con la desaceleración de la inmigración procedente de Italia en los años 60 y principios de los 70. Posteriormente, en los años 80 y 90, la diversificación de los países de origen se hace mucho mayor: yugoslavos, turcos y portugueses son los grupos mejor representados en esos años3. Al analizar el perfil de la población española en Suiza se perciben coincidencias importantes con la evolución general de la población extranjera respecto a la distribución por sexo, por edad, por permisos de residencia, por actividades económicas y por lugar de residencia, pero con matices derivados de las carac- terísticas propias de este grupo y de la época de su llegada4. El número de Comencemos por la evolución de la población española en inmigrantes espa- Suiza entre 1960 y 1990. El número de inmigrantes españoles en ñoles en Suiza ha Suiza ha aumentado regularmente a partir de 1960 y ha pasado de aumentado regu- 13.524 en 1960 a 102.341 en 1970, para descender a 97.232 en larmente a partir de 1960 y ha 1980 y aumentar de nuevo a 116.138 en 1990. Las tasas de cre- pasado de cimiento derivadas de la inmigración masiva se redujeron ya por 13.524 en 1960 primera vez tras la introducción de medidas de la población a 102.341 en extranjera a mediados de los 60, pero aumentaron de nuevo de 1970, para des- 1968 a 1974. A partir de 1975 se observa un descenso del núme- cender a 97.232 ro de españoles: en 1974 son 121.555 los establecidos con permi- en 1980 y so anual y los que poseen un permiso de residencia; en 1975 son aumentar de 112.99; en 1976 son 103.779; en 1977 son 98.271; en 1978 son nuevo a 116.138 96.122 y en 1979 son 95.647. A partir de 1980 aumenta de nuevo en 1990. - 233
    • Luís M. Experiencias de una trabajadora CALVO SALGADO española en el mercado laboral suizo la población española poco a poco hasta llegar a la cifra anterior- mente indicada para el año 1990. La crisis de mediados de los setenta tuvo, pues, consecuen- cias drásticas para la población española en Suiza al igual que para el resto de la población extranjera en este país, y este hecho se advierte también muy claramente al analizar las cifras de los trabajadores temporeros. Se calcula que unos 50.000 temporeros, 25.000 trabajadores fronterizos y 100.000 residentes con un tra- bajo o miembros de sus familias abandonaron Suiza en aquellos años5. Si observamos la evolución del número de temporeros españoles en particular constatamos una evolución que se corres- ponde con la general: de 71.306 en 1973 se pasa a 54.338 en 1974, a 25.896 en 1975 y a 15.885 en 1976. A partir de entonces se da de nuevo un aumento. 2. EXPERIENCIAS LABORALES EN UNA HISTORIA DE VIDA Partiendo de la historia de vida de una mujer gallega llega- da a Suiza en el año 1970 y siguiendo la metodología propia de la historia oral, se analiza en esta apartado un caso ejemplar de lo que fue el proceso de inserción social de muchas mujeres galle- gas que trabajaron en el servicio doméstico en Suiza desde los años sesenta. Se trata de una inserción social realizada al mismo tiempo en diferentes planos: por una parte, los relacionados con el ciclo vital, y por otra, los ligados a la trayectoria más puramen- (5) te laboral, es decir a sus experiencias en el mercado laboral. Nos Piguet, Analyse, pp. 61- 78. interesan no sólo esos diferentes planos por separado, sino, de (6) manera especial, las relaciones existentes entre los mismos. Tschannen, Putzen, p. 78. Sobre este tema Queremos saber de qué manera la narración oral de la historia de véase también Burren, Sauberkeit, passim. vida de esta mujer pone de relieve, desde su punto de vista, la 234 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas interrelación que se da entre las etapas de su vida y los cambios que fue experimentando en su trabajo. Y cómo las estrategias sociales del Estado, expresadas fundamentalmente en su política migratoria y en la reglamentación consiguiente del mercado de trabajo, obligan a estas mujeres a tomar decisiones que configu- ran su estrategia personal tanto en el campo puramente laboral como en el vital en general. A ello se añade el hecho de que sus hermanos y su marido trabajaron durante mucho tiempo en el sector de la construcción, lo que hace su narración aún más inte- resante para nuestros fines porque resume a un tiempo las expe- Partiendo de la riencias laborales propias de manera directa y las de sus familia- historia de vida res en este otro sector tan relevante para la emigración masculina de una mujer de manera indirecta. gallega llegada a Un estudio sobre las mujeres empleadas en labores de lim- Suiza en el año pieza, tanto en empresas de limpieza como de empleadas de 1970 y siguiendo hogar, en la Suiza actual diferencia cuatro categorías de limpia- la metodología doras según su estatus de migrantes6: propia de la his- toria oral, se ana- - Las mujeres llegadas con la migración laboral de los años sesenta, liza en esta apar- setenta y ochenta como trabajadoras “invitadas” (“Gastarbeiterinnen”) tado un caso de acuerdo con los contingentes establecidos en aquel entonces por el gobierno, y que consiguieron después un permiso de residencia anual ejemplar de lo o un permiso de establecimiento. que fue el proce- - Las llegadas en los años noventa en el marco de la reagrupación so de inserción familiar para vivir en Suiza con sus maridos. - Las llegadas solas o con sus familias como demandantes de asilo. social de muchas - Las que viajaron ilegalmente en los últimos años y permanecen aún mujeres gallegas en el país sin permiso alguno. que trabajaron en el servicio La mujer gallega de la que aquí vamos hablar, y por exten- doméstico en sión la mayoría de las mujeres españolas dedicadas a labores de Suiza desde los reproducción social remuneradas, entran en la primera categoría. años sesenta. - 235
    • Luís M. Experiencias de una trabajadora CALVO SALGADO española en el mercado laboral suizo Evolución de la población española en Suiza (1965-1990) año Las hay también de las llegadas en los años noventa por cuestio- nes de reagrupación familiar o dentro de nuevos contingentes, pero los procesos de inserción de estas últimas tienen una histo- ria menos larga que las de la primera categoría y por lo tanto en (7) buena medida distinta. Aquí nos concentraremos, por tanto, en Bochsler / Gisiger, las del primer grupo, que es el más representativo porque fue en Dienen in der Fremde, pp. 15-18. los años sesenta y setenta cuando la emigración española a Suiza, (8) Los nombres de perso- tanto masculina como femenina, alcanzó su momento de mayor nas están anonimiza- importancia. dos, es decir, sustitui- dos por nombres inven- Las españolas llegadas a Suiza en los años sesenta y tados. (9) setenta cubrían la demanda de mano de obra extranjera para La transcripción que la ocupaciones poco cualificadas. Muchas de ellas encontraron entrevista recoge se rea- lizó en gallego, mante- puestos de trabajo en el servicio doméstico y en los servicios niendo las variantes dia- lectales y castellanismos de limpieza en general. La mano de obra autóctona que se empleados por la entre- había ocupado de estos trabajos hasta la Segunda Guerra vistada, para respetar una mayor fidelidad a lo Mundial empezaba ya, como hemos visto, en los años cin- dicho. La entrevista se realizó el 2 de junio de cuenta a escasear7, y las mujeres del sur de Europa reempla- 2001. zaban a las suizas (y en menor medida a las alemanas y aus- 236 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas tríacas) en estas actividades repro d u c t iv que eran las menos as valoradas socialmente. En la mayor parte de los casos de las emigrantes gallegas, estas procedían de zonas rurales en las que normalmente no se habían ocupado de este tipo de tareas. Antonia Tenreiro8 nació en el año 1951 en el sur de la provincia de Lugo. Sus padres vivían del campo y ella recuerda así la historia de su familia9. Antonia era la segunda de siete hermanos. La decisión de venir a Suiza la explica como una decisión personal, pero tomada teniendo en cuenta que su hermano mayor había venido para Suiza en el año 69. Ella le siguió poco después10. 2.1. La primera etapa en Suiza: interna Antonia era en aquel tiempo una mujer muy joven y sol- tera. Empezó, como era frecuente en estos casos, sirviendo de Las españolas lle- interna en una casa. Esa primera experiencia estuvo marcada por gadas a Suiza en el aislamiento y por todo tipo de discriminaciones11: los años sesenta y setenta cubrían la - Me decías que es difícil meterse en una casa privada sin saber ale- demanda de mán. mano de obra - Sin saber alemán. Y después era una familia que yo me di cuenta, pasado tiempo, que entre ellos no iban bien, que había problemas. extranjera para Como yo no entendía, no sabía los problemas que había, pero oía dis- ocupaciones poco cutir mucho. La mujer dormía con el perro en el segundo piso. El mari- cualificadas. do dormía arriba. Y todos se descargaban conmigo. La señora en el pri- Muchas de ellas mer tiempo me trataba peor que al perro. Incluso en los trabajos de la casa. Desde luego yo reconozco que venía de allí y a lo mejor no esta- encontraron pues- ba acostumbrada a hacer las cosas, era joven aún. Aún no había apren- tos de trabajo en dido, pero eso también lo tenía que reconocer ella. Se ponía un guante el servicio domés- blanco y subía al tercer piso y tocaba el pasamanos hasta abajo, hasta el final; después me enseñaba el guante y me decía: “¿tú limpiaste tico y en los servi- aquí?”. Eso muchas veces, porque una vez que se hace la primera vez, cios de limpieza para la segunda ya tienes cuidado para que no te vuelva a reñir, pero en general. - 237
    • Luís M. Experiencias de una trabajadora CALVO SALGADO española en el mercado laboral suizo siempre encontraba un motivo para reñir conmigo. Yo ¿qué hacía? Me encerraba en la habitación y no paraba de llorar, porque yo no tenía a nadie con quien desahogarme. En toda la semana no hablaba con nadie. - ¿Tu hermano dónde estaba? - Mi hermano estaba en una barraca, como vivían en aquellos tiempos. Seis y siete en una barraca. - ¿Trabajaba en la construcción tu hermano? - Trabajaba en la construcción, sí. Antonia tenía un permiso B, es decir, un permiso de resi- dencia válido para un año y renovable sin tener que salir del país, ligado a un puesto de trabajo y con ello también al correspondien- (10) te permiso de trabajo. Desde su punto de vista era una ventaja en Para un análisis detalla- do del control sanitario c o m p a ración con el A, que era lo que recibían los tempore ros como en la frontera suiza el hermano de Antonia, obligados a salir de Suiza tras nueve meses partiendo de las expe- riencias de una migran- pudiendo volver luego al año siguiente. El permiso C es el mejor te gallega véase Calvo, “Lembranzas…”. Sobre que se puede tener como extranjero aún hoy, p o rque consiste en un la actitud del gobierno p e rmiso de residencia no limitada temporalmente que da derecho español en la cuestión de la legalidad e ilegali- a la re agrupación familiar y permite un acceso al mercado de tra- dad en el caso de la emigración española a bajo similar al de los trab a j a d o res autóctonos12. El B le dab a , por Alemania en los años tanto, ventajas de las que carecía su hermano. Pero ese permiso B 60 y primeros 70 véase Sanz, La emigración que le permitió pasar por la fro n t e ra sin mu chos pro blemas, jugó, irregular. (11) según ella, un papel fundamental en la explicación del trato discri- Sobre las discriminacio- minatorio que sufrió en la primera casa en la que trabajó. Su rela- nes que sufren hoy en día las mujeres extran- to muestra que su estatus de migrante la limitaba y la ponía en jeras empleadas en el servicio doméstico en manos de su empleadora, y muestra, además, cómo tuvo que idear España y en Portugal soluciones para sobreponerse a esas dificultades: véase Catarino / Oso, “La inmigración feme- nina”, pp. 198-202. - Y entonces, para ti, pues, lo duro fue llegar a la casa esa. (12) - Llegar a la casa esa porque me trataron mal y después, que yo no Spescha, Handbuch tenía prácticamente con quien hablar... porque, por ejemplo, mi herma- zum Ausländerrecht, no en cambio, que estaba en la barraca, llegaba la noche y había veci- pp. 74-116. 238 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas nos, y se hablaban, se relacionaban entre ellos. Y había venido un primo mío también para aquí. Pero yo encerrada allí, no tenía a nadie con quien hablar, más que esa familia. Y no los entendía. - ¿Y salir de allí no podías? - Y salir de allí no podía. Después yo como llegué aquí, esa señora me cogió el pasap o rte y me cogió el libro de extra n j e ros y no me lo entre- gó. Y yo como era inocente de allá, pues no sabía que esa señora me los tenía que devolver. Que ella dijo que lo necesitaba para ir a la policía no sé para qué. Y a mi hermano y a mi primo no se les olvida nunca. La primera vez que me vinieron a buscar. Que yo cl a ro, salí tan desespera- da... que me ab racé a ellos y me eché a llorar y dicen: “Saliste como un toro cuando le ab ren una puerta. Un toro que está encerrado toda la vida, cuando le ab ren la puert a , sale para fuera, así saliste tú”. Y eso les quedó grab a d o , p o rque aún me lo cuentan y sobre todo mi primo aún se acuer- da cuando lo voy a visitar cada vez que voy de vacaciones. Y después yo en esa casa pues tenía que trabajar cat o rce horas diari a s , me leva n t a- ba a las seis de la mañana y acab aba a las nu eve de la noche… Menos mal que yo venía acostumbrada a trabajar allí en el campo y venía fuer- te. Y tenía que hacer el jardín y hacer todo. Tenía un perro de esos Lasie, tenía que lavarlo, peinarlo, etc. Después eso, una familia que tenía muchos conflictos y que se desahogaban conmigo. Yo tenía que hacer la comida para ellos, y serv i rles en el comedor. Y yo comía con el perro en la cocina. Lo que les sobraba a ellos. Después a mí no me gustab a mucho a veces la comida que ellos hacían y yo comía pan y mantequi- lla, cl a ro. Con 19 años yo tenía que trab a j a r, pues tenía hambre. Algo tenía que comer. Y la señora muchas veces vino a la cocina a reclamar que le gastaba mucha mantequilla, que le ech aba mucha mantequilla al pan. Y estuve en esa casa un año. Después yo quería cambiarme y la s e ñ o ra me dijo que no me daba la carta libre. Y entonces en ese tiempo que yo tenía que re n ovar el permiso caí enfe rma y tenía fi eb re. (...) Entonces yo en octubre me marché para España, p o rque ya no ag u a n t a- ba más. Además iba media enfe rma porque al llegar a España tuve que ir a un especialista. Llevaba el cuerpo todo lleno de manch a s , llevab a una infección a la sangre, de toda la porquería que comía de los restos que me daban ellos, y también, cl a ro de estar siempre disgustada. Po rque yo no estaba a gusto en esa casa. Y después vine en el 72... La segunda experiencia, el trabajo en una panadería, fue más positiva que la primera. Por pri m e ra vez, Antonia se sintió - 239
    • Luís M. Experiencias de una trabajadora CALVO SALGADO española en el mercado laboral suizo bien tratada en el país de acogida. Las relaciones con la familia de la panadería no se caracteri z aban por las humillaciones sino por un trato acep t able aunque pat e rnalista. La dominación simbólica que se esconde tras las marcas de familiaridad propias de un trat o paternalista se refleja en los términos empleados por Antonia para h ablar de la “patrona” que la trata como a “una hija”13. En la pana- dería Antonia seguía interna y dedicada a dife rentes tareas que le ocupaban todo día en una larga jornada de trabajo. 2.2. La segunda etapa en Suiza: externa Uno de los cambios más signifi c ativos en las historias de vida de mujeres dedicadas al servicio doméstico es el paso de trabajar interna a trabajar ex t e rna. Pa ra muchas mujeres este cambio se relaciona con el matrimonio o con la llegada de los hijos. Antonia tuvo una hija en 1981 y los hora rios de la pana- dería no le permitían dedicarle a la niña el tiempo necesario: “Ahí estuve 10 años en esa casa. Hasta que nació mi hija. Al nacer mi hija, por el hora rio de trabajo no pude seguir”. A su marido lo conoció en la panadería. Es muy signifi c at ivo desde el punto de vista de la historia social de la emigración que (13) Antonia y su marido haya decidido casarse en el año 1974. La Sobre estos aspectos de historia de su marido es la historia de muchos temporeros en la dominación simbóli- ca en Portugal y España Suiza tras la crisis del petróleo de 1973, que tenían el permiso véase Catarino / Oso, “La inmigración feme- A14. Hasta ese año iban y venían cada año para trabajar sobre nina”, p. 200. todo en la construcción durante nueve meses, como hemos visto (14) Sobre la importancia anteriormente. El estatuto de tempore ros era un sistema de tra- de los temporeros o estacionales y su esta- bajo flexible y sin apenas costes sociales para las empresas, que tus véase Dhima, favo recía hasta cierto punto los intereses de los empresarios y Ausländerregelung, p. 78-122, 210-214. que se fue extendiendo bajo la presión de los referéndums favo- 240 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas Españoles en Sainte- Croix, Lausanne (Suiza). recidos por la derecha xenófoba suiza de finales de los sesenta y especialmente del re feréndum sobre la iniciat iva Sch wa r ze n b a ch de 197015. A pesar de que ni siquiera esta inicia- tiva, que fue la más importante, consiguió la mayo r í a , la fuerza d e m o s t rada en las urnas por los partidarios de limitar el núme- ro de inmigrantes en el país obligó al go b i e rno a extender el estatuto de temporeros cada vez a más gente, aunque en la prác- tica los trabajadores a menudo iban y venían año tras año. Con la crisis del petróleo de 1973 el estatuto se convirtió en una herramienta ideal para transferir el paro a los países de origen de los migrantes. Suiza redujo los contingentes de tempore ro s , de manera que estos ya no podían seguir entrando en el país y (15) d ebían quedar en los suyos. Esta situación tuvo que afectar al Sobre esta iniciativa véase Buomberger, marido de Antonia y debió contribuir a acelerar o confirmar la Kampf gegen unerwüns - chte Fremde, p. 97- decisión de casarse con ella, aunque ella sólo menciona el cam- 184. Sobre James bio de permiso para él como una consecuencia del avance que Schwarzenbach véase Drews, Schweizer suponía el hecho de casarse con ella. erwache, passim. - 241
    • Luís M. Experiencias de una trabajadora CALVO SALGADO española en el mercado laboral suizo En su caso, de todos modos, no fue el matrimonio sino el nacimiento de la hija en el año 1981 lo que la llevó a dejar de tra- bajar de interna y pasar a trabajar de externa por horas en casas privadas. Su actitud frente a las empleadoras se modificó y fue adquiriendo una mayor conciencia del valor de su trabajo y de su dignidad: Y cuando nació mi hija pues yo tuve que dejar de trabajar allí. Y empe- cé a trabajar en casas privadas, así por horas. Y encontré algo de todo, pero como ya había aprendido bastante en la primera casa que tuve, pues un día llegué a una casa y le dije la señora: “la casa es suya, el dinero también, y el cuerpo es mío, así que pague lo que me debe y busque a otra, que yo no vuelvo”. Compaginar el trabajo y el cuidado de la hija se convirtió durante cierto tiempo en su mayor preocupación. El paso de interna a externa significaba una mejoría de la situación laboral. Pero la relación con las empleadoras de las casas en las que tra- bajaba por horas exige un análisis detallado que permita recono- cer de qué manera se definen las relaciones de poder entre emple- ada y empleadora, incluso en los casos en los que la experiencia es descrita como muy positiva por parte de la trabajadora. Antonia tenía más donde elegir, no estaba sometida a una sola persona, tenía una vida privada al margen de la vida laboral con un espacio propio y separado para su familia. Sin embargo, y dado el trato personal que exige el desarrollo de sus tareas, su integración en el seno de las familias seguía formando parte esen- cial de su inserción laboral y dependía mucho de su personalidad y, por tanto, de su experiencia. La interacción con los miembros de las familias se sitúa en una esfera personal a la que sólo las tra- bajadoras domésticas tienen acceso desde fuera. Y esa interac- 242 -
    • El protagonismo de la mujer en las corrientes migratorias españolas ción adopta formas diferentes dependiendo de las características culturales y sociales de las familias para las que se trabaja en una sociedad ya en esos años extraordinariamente plural, urbana y dinámica. Antonia trabajaba en el momento de la entrevista, en el año 2001, fundamentalmente para otra familia por horas, una familia que también la trataba bien y en la que se sentía a gusto desde hacía muchos años16. La familia pertenece a la clase alta zuriquesa y tiene un carácter multicultural: el hombre es un inge- niero pakistaní retirado y la mujer es austríaca. A las hijas las vio crecer y dice tener una muy buena relación con ellas. Una mues- tra clara del aprecio que esta familia siente por ella lo ve en el hecho de que también contrataron a su marido como chófer y como jardinero. En su narración de esta historia del cambio de trabajo de su marido subraya su conocimiento de las reglas del juego cuando se trata de negociar con los empleadores, tanto de la construcción como del servicio doméstico. Ella se esfuerza además por convencer a su marido y darle consejos muy útiles. Él se adapta finalmente al nuevo medio, muy diferente del ramo de la construcción en el que hasta entonces trabajaba. 3. CONCLUSIÓN Las decisiones de Antonia a su ciclo vital y a su tra- (16) Además iba a trabajar yectoria laboral aparecen en la narración de su historia de algunas horas a otras vida hondamente interrelacionadas. Su llegada a Suiza no se casas. Pero su estrate- gia de pluriempleo puede separar de la busca de trabajo de sus hermanos en este estaba claramente supeditada a sus necesi- país; su matrimonio con un emigrante gallego que conoció en dades y no se explica la panadería en la que vivía y trabajaba tiene que ver con la como una forma de busca de ahorro a todo p l a n i ficación de su futuro laboral como familia, y el tiempo coste. - 243
    • Luís M. Experiencias de una trabajadora CALVO SALGADO española en el mercado laboral suizo Fiesta de San Juan en ‘A Nosa Galiza’ de Ginebra (Suiza) dedicado a criar su hija determina a su paso de interna a la externa en el servicio doméstico. En esta evolución juegan un papel esencial las estrategias sociales del Estado suizo, expresadas en una política migratoria fruto en aquella época de las reacciones del gobierno ante la variable demanda de mano de obra extranjera y ante los movi- mientos políticos partidarios de limitar la inmigración, incluso en tiempos de bonanza económica. La reglamentación del mercado de trabajo migrante con diferentes estatus lleva a Antonia a ir pasando, con mucho esfuerzo en algunos casos, de un estatus a otro o ayudando a su marido a mejorar su estatus. Se trata de un pequeño pero nada despreciable ascenso social realizado a partir de condiciones muy desfavorables para llegar a una situación relativamente satisfactoria de integración social. 244 -
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    • Testimonios de mujeres Leonardo VELLÉS. españolas inmigrantes Nació el 19 de junio de 1976 en la ciudad de Buenos Aires. Hijo de un gallego nacido en en América Rois, A Coruña, y de una italia- na oriunda de Palermo, Sicilia, adoptó la nacionalidad españo- la en 1994. Al finalizar sus estudios secundarios cursó la LEO VELLÉS carrera de Comunicación Social en la Universidad de Delegado de España Exterior en Buenos Aires y se recibió de Buenos Aires (Argentina). periodista en T.E.A (Taller Escuela Agencia), lugar en el que han estudiado algunas de las personalidades más impor- EN ARGENTINA tantes de los medios informati- vos de Argentina. Desde el año MARÍA TERESA MICHELÓN MARTÍNEZ 2001 conduce la audición radial Galicia Hoxe y en 2003 se incorporó al periódico España Exterior, en donde se L a historia de María Teresa Michelón Martínez podría haber sido escrita por un guionista cinema- tográfico. “Mi vida ha sido una emigración permanente; desempeña como corresponsal en Buenos Aires. es como dice la canción: no soy de aquí, ni soy de allá”, comenta. Su existencia está llena de anécdotas que resumen los giros del destino por el que pasan todos aquellos que alguna vez han transitado el triste camino cuyo punto de salida es el puerto de Vigo y, desde allí, el futuro incierto hacia el que se embarcaron miles de emigrantes. Nacida el 2 de junio de 1936 en el ayuntamiento leonés de Sabero, ya desde muy pequeña Maite, como la llaman todos, iba a conocer el desarraigo, que forma parte indeleble de su historia familiar. Su padre y su
    • Leo Testimonios de mujeres españolas VELLÉS inmigrantes en América hermano menor nacieron en Asturias; su madre y su hermana mayor en Galicia. Cuando aún no había llegado a cumplir un año de vida, su familia decidió dejar León para buscar mejor suerte en Asturias. Ese sería su hogar por muy poco tiempo: cuando tenía dos años su padre, que era minero de profesión, fue asesinado por las tropas franquistas y su madre escapó junto a sus tres pequeños hijos para instalarse en la parte vasca de Bilbao, lugar en el que Maite se crió hasta los 18 años. “Yo me siento leonesa, pero también tengo mi corazón en Asturias, en Galicia y en Bilbao”, resume. Aún recuerda que de niña, camino al colegio, se refu- giaba en el portón de entrada del único hotel que había en su pueblo para resguardarse del frío inve rnal. “El conserje siem- pre me corría y yo pensaba: ‘Algún día voy a vo l ver, pero como huésped de este hotel’”. Y muchos años después Maite volvió a Bilbao para alojarse en ese hotel. Ya no era aquella pequeña que apenas recordaba sus hogares en León y en Asturias; había vuelto como consejera del Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior (CGCEE), pero para llegar hasta ese punto es mejor retroceder la película de La Vida de Maite hasta el 25 de enero de 1956, fecha en la que se desarrolla la escena más importante de esta historia. Ese día Maite se subió a un barco en el puerto de Vigo junto a su madre. El destino: Buenos Aires. Allí la esperaban sus dos hermanos, que ya habían sido reclamados por un her- mano de la madre. “En esa época yo estaba de novia con un muchacho que jugaba en el primer equipo del Athletic de Bilbao y que ya había comprado un departamento porque nos íbamos a casar, pero mi madre me obligó a ir a Argentina para 248 -
    • El protagonismo de la mujer en las TESTIMONIOS corrientes migratorias españolas ARGENTINA María Teresa Michelón Martínez, presidenta del Consejo de Residentes Españoles (CRE) de Buenos Aires. visitar a mis hermanos. Más allá de que quería verlos, yo no tenía ningún interés en ir allí, pero la situación económica en posguerra era muy difícil y además teníamos mucho miedo por lo que le había pasado a mi padre”, recuerda. La llegada a Buenos Aires sólo lograría que Maite tuvie- ra ganas de retornar lo más pronto posible. Se instaló en la casa de su hermana, que se había casado y había tenido dos hijos con un emigrante gallego, y donde también vivía su hermano. “Cuando llegamos éramos siete personas viviendo en una habita- ción de cuatro metros de largo y cuatro de ancho que alquilaban a una familia gallega. Para mí fue una desilusión tremenda, por- que en España éramos pobres pero cada uno tenía su habitación y su privacidad. Lo único que hacía era llorar”, dice. La adaptación era difícil. El gusto de las comidas le parecía espantoso y se alimentó durante tres meses solamen- - 249
    • Leo Testimonios de mujeres españolas VELLÉS inmigrantes en América te con leche y lechuga. Maite trataba de comunicarse con su novio, pero las cartas tardaban 20 días en llegar a España, y luego había que esperar 20 días más para recibir la respuesta. “Todo se fue dilatando. Empecé a coser pantalones para una sastrería y un día conocí al hijo del dueño de la casa en donde estábamos viviendo. Él también se estaba por casar, pero se peleó con la novia y al poco tiempo me invitó al cine, pero claro, tuve que ir acompañada por mi mamá y mi hermana, que se sentaron al lado nuestro”, comenta con una sonrisa. En octubre del mismo año en el que había llegado a Argentina Maite se casó: “Le escribí a mi novio diciéndole que era mucha la distancia que nos separaba y que así era muy difícil llevar adelante una relación”, explica. En enero La llegada a del año siguiente ve n d i e ron la máquina de coser para com- Buenos Aires prarle el pasaje de regreso a su madre porque no se adaptaba. sólo lograría que “Si no me hubiera casado seguramente habría vuelto con Maite tuviera ella”, a fi rma. ganas de retor- Ya casada y decidida a iniciar una nu eva vida en nar lo más pron- Argentina, Maite comenzó a buscar trabajo pero le resultaba to posible. Se muy difícil porque no tenía el título secundario, así que vo l- instaló en la vió a coser pantalones mientras finalizaba sus estudios. Ya casa de su her- tenía dos hijos cuando comenzó a estudiar la carrera de enfer- mana, que se mería profesional en la Cruz Roja. había casado y El día que se graduó el alcalde de Avellaneda le entre- había tenido dos hijos con un gó la medalla de honor por sus calificaciones, pero ese emigrante galle- momento de alegría se vio empañado porque, siendo abande- go, y donde tam- rada, no le permitieron portar la bandera argentina por ser bién vivía su española. “Fue algo que lamenté profundamente y que me hermano. quedó grabado para toda la vida, porque fue un dolor en el 250 -
    • El protagonismo de la mujer en las TESTIMONIOS corrientes migratorias españolas ARGENTINA alma. No guardo rencor, pero a los gallegos, como nos llama- ban a todos los españoles, nos despreciaban permanentemen- te. Al ser española, la búsqueda de trabajo era muy difícil, además todo era más arduo para las mujeres, y más si no eras a rgentina”, recuerda con tristeza. Finalmente pudo conseguir trabajo en el Hospital Fiorito, donde luego se especializó en instrumentación quirúrgica. Al poco tiempo llegaría a ser jefa de instrumentadoras. Los años fueron pasando, y al tener una familia y un t rabajo estable Maite fue, de a poco, a d aptándose a Argentina. Comenzó a concurrir a los centros de la colectiv i- dad, camino que lo llevó a interesarse por la situación de los emigrantes y que años más tarde fue reconocido al ser nom- brada como presidenta del Consejo de Residentes Españoles de Buenos Aires y consejera del CGCEE, lo que a su vez le permitió retornar por primera vez a España, en 1992. Volvió a Bilbao y visitó a su primer nov i o , aquel jugador del Athletic que finalmente nunca se casó. No hubo rencores en el reen- cuentro. Sin embargo, aquel lugar al que había vuelto ya no era su hogar: “Me encontraba perdida; pensaba que todos me iban a estar esperándome pero fue muy difícil encontrarme con mis amigos. Me di cuenta de que no podría vo l ver a viv i r allí porque sería como vo l ver a emigrar. Yo quiero mucho a Argentina; después de todo ha sido mi hogar durante la mayor parte de mi vida, aunque yo me siento por sobre todas las cosas española y emigrante, porque he estado emigrando desde niña. Pero déjame decirte una cosa: la emigración es una herida abierta que no se cura jamás”, concluye. - 251
    • Leo Testimonios de mujeres españolas VELLÉS inmigrantes en América OLEGARIA DOURADO MOSQUERA C uando Olegaria Dourado Mosquera emigró desde su pueblo natal en Rianxo (A Coruña) aún no había cumplido los seis años. Llegó a Buenos Aires el 27 de enero de 1951, junto a su madre y cinco hermanos: “Al ver esta enorme ciudad sentí que tocaba el cielo con las manos. Yo era muy chica y estaba con toda mi familia, entonces no extrañaba Galicia. Era una situación muy diferente a la de los gallegos que vinieron con mayor edad, por- que a esas personas, a las que todavía hoy le duele haber emigra- do, les costó mucho más adaptarse, pero a mí en Argentina nunca me hicieron sentir que era una emigrante, porque yo tampoco me comporté de una manera como para que me lo hicieran sentir. Uno tiene que salir del huevo, porque si te encierras y te quedas en tus raíces, no puedes entregarte a los demás”, explica con la misma seguridad con la que se desenvolvió toda su vida y que la llevó a ocupar importantes puestos dentro del ambiente de la pro- ducción televisiva argentina. Cuando llegó al puerto de Buenos Aires la esperaba su padre, que había emigrado dos años antes. “Él era un pobre pelu- quero que no tenía muchas ambiciones, pero en nuestro pueblo no había mucho por hacer y como casi todos los gallegos, emigró por necesidad”, afirma. Aunque al ser tan pequeña no tomó cons- ciencia de lo que significaba dejar su tierra natal, lo que sí la marcó fue la ausencia de su padre durante esos dos años. “La imagen que más recuerdo del viaje la tuve apenas me subí al barco en Vigo, porque era un navío francés y estaba lleno de negros. Yo nunca había visto uno en mi vida, y me llevé un susto enorme. Por suerte conocí a un joven estudiante brasilero que se 252 -
    • El protagonismo de la mujer en las TESTIMONIOS corrientes migratorias españolas ARGENTINA Olegaria Dourado Mosquera, presidenta del Centro Noia Rianxo de Buenos Aires. convirtió en el padre que yo no tenía en ese momento, pero él se bajó en Porto Alegre y esa separación me marcó bastante”, dice. Olegaria subraya que su llegada a Buenos Aires la vivió como una niña que descubría con ojos sorprendidos un nuevo mundo: “Era la época de las vacas gordas en Argentina, cuando estaba Eva Perón. La atención de esa mujer a los pobres me quedó muy marcada, porque personal de la fundación que Evita presidía nos vinieron a buscar al Hotel de los Inmigrantes y nos regalaron zapatos, guardapolvos, libros y juguetes”. Su padre trabajaba en la tienda La Reina, propiedad de un gallego que empleaba sólo a emigrantes españoles, a quienes también les daba alojamiento en un conventillo de la calle Venezuela. Allí comenzaría a comprender cómo la emigración tendía lazos de solidaridad. “En ese lugar vivíamos españoles de todas las comunidades, aunque la mayoría éramos gallegos. - 253
    • Leo Testimonios de mujeres españolas VELLÉS inmigrantes en América Siempre nos reuníamos para jugar a la brisca o para comentar las noticias que llegaban desde España, pero lo que más recuerdo era que todos colaboraban enviando dinero a los familiares que que- daron en sus pueblos, lo mucho o poco que podían”, afirma. Su madre, además de ocuparse de la crianza de Olegaria y sus hermanos, trabajaba de sirvienta en la casa de una familia rica: “Mi mamá siempre le estuvo muy agradecida a la Argentina, pero siempre sintió que la vida no le dio la oportunidad de ser diferente. Ella tenía vocación de artista; era amiga de Castelao, Rafael Dieste y muchos otros gallegos ilustres que estaban aquí, pero la necesidad frustró sus sueños porque le tocó cuidar a sus hijos”. A la pequeña Olegaria no le costó adaptarse, pero, tal vez inconscientemente, sus raíces gallegas comenzaban a marcar su personalidad. “Al principio tuve graves problemas con la lengua, porque me negaba a hablar en español y tuve que repetir primer grado. Mis compañeros en la escuela se burlaban, pero como yo era una gallega brava también les daba mis buenas hostias”, comenta con una sonrisa. A mediados de la década del 60 se recibió de perito mer- cantil, y mientras estudiaba ingeniería industrial consiguió su pri- mer trabajo en el Congreso de la Nación, donde se desempeñaba como empleada administrativa. “Como trabajaba para el Estado, tuve que nacionalizarme argentina, y eso fue un gran conflicto para mí porque después España se negaba a devolverme mi nacionalidad”, explica. Los vaivenes de la política argentina también la marcaron. Cuando los militares derrocaron al Gobierno de Arturo Illia, en 1966, la transfirieron al Registro Nacional de las Personas. “Yo 254 -
    • El protagonismo de la mujer en las TESTIMONIOS corrientes migratorias españolas ARGENTINA no quería saber nada con eso, entonces renuncié y pasé por muchos trabajos; como dicen aquí, me transformé en una busca- vidas”, remarca. Luego de pasar por muchos empleos, y mientras se desempeñaba como jefa de la obra social de los periodistas, un Olegaria subra- amigo le consiguió trabajo en Canal 7: “Empecé haciendo de ya que su llegada a Buenos Aires la todo, y eso me sirvió para ingresar en el mundo de los medios. Ya vivió como una casi no se me notaba la tonada que tenía de pequeña, pero igual niña que descu- todos mis compañeros me llamaban La Gallega”. bría con ojos sor- Allí vivió la experiencia de la discriminación, no por su prendidos un condición de emigrante, sino por el sólo hecho de ser mujer. nuevo mundo: “Gracias a ser una gallega testadura fui progresando hasta ser “Era la época de productora, pero fue muy duro, porque trabajaba en un ámbito en las vacas gordas el que había muchos hombres. Tuve que ser muy perseverante, en Argentina, porque cuando trataba de imponerme muchos compañeros de tra- cuando estaba bajo me tildaban de marimacho y me echaban en cara que yo Eva Perón. La ganaba más que ellos, pero les respondía que era porque yo esta- atención de esa ba más capacitada”. mujer a los Gracias a los convenios que Canal 7 tenía con otras empre- pobres me quedó sas televisivas pudo viajar a Francia y Alemania para perfeccionar- muy marcada, se. Se especializó en la producción de documentales y miniseries, porque personal de la fundación y en 1989 retornó por primera vez a España para trabajar en Antena que Evita presi- 3, donde produjo la miniserie El Oro y El Barro. A su vuelta, pasó día nos vinieron a Crónica TV, el canal de noticias más importante de Argentina, a buscar al Hotel donde llegó a ocupar el puesto de gerenta de operaciones. de los Sin embargo, la marca de la emigración seguía estando Inmigrantes y presente en ella. “Yo siempre elegí mi camino porque quise tener nos regalaron mi independencia, y tal vez por eso nunca me casé, pero esa deci- zapatos, guarda- sión también tiene relación con que yo sabía lo que había sufrido polvos, libros y mi familia al emigrar y las necesidades económicas por las que juguetes”. - 255
    • Leo Testimonios de mujeres españolas VELLÉS inmigrantes en América habíamos pasado, entonces me daba mucho miedo tener un hijo porque no quería que sufriera y que pasara por las mismas situa- ciones que yo viví”, explica. Olegaria, que actualmente es la presidenta del Centro Noia Rianxo, nunca consideró la posibilidad de retornar a vivir a Galicia. “Yo le tengo un amor loco a mi tierra; hace menos de ocho meses volví a Rianxo para visitar la casa de mi madre, lo que me provocó mucha nostalgia y ganas de llorar, pero a pesar de sentirme profundamente gallega, siento que mi casa está aquí, en Argentina”. ANA SIMÓN GUERRERO “ Creo que los emigrantes hacemos más patria desde la emigra- ción porque aquí nos sentimos como pequeños embajadores de nuestra tierra. A lo mejor, si me hubiera quedado en Andalucía no habría tenido la vocación de ayudar a mis paisanos que siem- pre tuve en Argentina”, explica Ana Simón Guerrero en su casa, repleta de imágenes, libros y recuerdos de su Almería natal. Esta labor solidaria la realiza desde el Centro Cultural Andalucía de Buenos Aires (CECABA), entidad que presidió a lo largo de dos períodos entre 2001 y 2007 y en la que actualmente ocupa el cargo de prosecretaria de la junta directiva.: “Además de ocuparme de mis cosas, de estar con mi familia y cuidar a mis nietos, estoy siempre pensando en cómo puedo ayudar a los andaluces que están aquí a través de mi institución. Ese senti- miento es muy fuerte y no lo puedo apaciguar porque me lo inculcaron mis padres en mi niñez, y en honor al desarraigo que 256 -
    • El protagonismo de la mujer en las TESTIMONIOS corrientes migratorias españolas ARGENTINA ellos vivieron con tanta pena y dolor cuando tuvieron que dejar su tierra, creo que tengo el deber de ayudar a los demás”, añade. Ana llegó a Buenos Aires junto a sus padres y hermanos el 4 de septiembre de 1949, 22 días después de haber salido del puerto de Cádiz. “En ese momento la situación era muy dura en cualquier rincón de España. Emigramos por el mismo motivo que la mayoría de los españoles que llegaron aquí: por razones polí- ticas, pero fundamentalmente económicas, ya que mis padres querían darles un futuro mejor a sus hijos”, cuenta. A pesar de tener sólo seis años cuando dejó su tierra, toda- vía guarda muy vividamente en su memoria los recuerdos de su infancia almeriense. “Esos años quedaron grabados a fuego en mi mente. Aún me acuerdo de las reuniones familiares en nuestra casa y de los juegos que compartía con mis hermanos y amigos, aunque no tenía mucha consciencia de lo difícil que era la vida para mis padres. Recién comencé a comprender la situación cuando nos embarcamos para venir a Argentina”, afirma. El cruce a través del Atlántico no fue tan duro para ella, ya que en el mismo barco viajaban muchos chavales de su edad. “Todos los niños vivíamos el viaje como una aventura ya que estábamos muy contentos porque íbamos a conocer un mundo nu evo”, señala, pero para sus padres el trayecto sobre las aguas comenzaba a dejar en claro que el camino de la emigración está conformado mayo ritariamente por espinas. “En esa época los buques venían llenos y mi papá tuvo que alojarse en la bodega , s ep a rado de mi madre, que estaba junto a sus hijos. Pa ra ella fue muy doloroso sobrellevar esos días, porque mi hermano menor, que cumplió un año en el barco, se enfermó y se la pasaba llo- rando”. - 257
    • Leo Testimonios de mujeres españolas VELLÉS inmigrantes en América Ana recalca que, a pesar de lo que mucha gente cree, ingresar a Argentina no era tan fácil. “Además de la carta de lla- mada de mis tíos, que ya vivían aquí desde hace unos años, mi padre tuvo que presentar muchísima documentación a las autori- dades argentinas. El papeleo que se pedía era importantísimo; había que presentar certificados de salud, de buena conducta y muchos más, y es por eso que a veces duelen algunos comenta- rios, porque si bien Argentina es una tierra que acogió con mucho Junto a su mari- cariño a miles de emigrantes, lo que recuerdo por experiencia do Ana puso un pequeño comer- propia era que no dejaban entrar a la gente así nomás. Yo pude cio que tuvo ver con mis propios ojos que a muchos emigrantes los mandaron durante 34 años: de vuelta en los mismos barcos en que llegaban”, subraya. “Eso nos sirvió Sus tíos fueron a buscarla a ella y a su familia al puerto de para adaptarnos Buenos Aires. Desde allí se trasladaron hasta el barrio de definitivamente Saavedra. “Era un lugar muy pintoresco, con todas las casitas al país, pero lo muy nuevas e iguales. Los vecinos nos recibieron muy bien y que es más todo era una maravilla para mí, aunque también fue dificultoso importante, nos porque la casa de mis tíos era muy pequeña y vivíamos siete per- permitió darles sonas en una sola habitación”, explica. una educación a Ana cursó sus estudios primarios en el Colegio España. nuestros hijos, y “Era como si el destino hubiera querido que no me sintiera tan esa es una de las lejos de mi tierra, aunque yo notaba que a mis compañeritos les mayores satisfac- llamaba mucho la atención el acento que tenía, entonces, para ciones que tuve adaptarme mejor, me esforcé para cambiar mi tono de voz y después del esfuerzo que sonar como si fuera argentina, aunque fue algo que me dolió y habían hecho mis lamenté mucho porque yo estaba muy orgullosa de mi tonada padres para que andaluza”, recuerda. yo tenga una Poco después de terminar el secundario, en donde se reci- vida mejor”. bió con el título de secretariado comercial, Ana conoció a su 258 -
    • El protagonismo de la mujer en las TESTIMONIOS corrientes migratorias españolas ARGENTINA Ana Simón Guerrero, ex presidenta del Centro Cultural Andalucía de Buenos Aires y actual prose- cretaria. esposo, Lucas Enrique Gil, que al igual que ella era un emigran- te español, oriundo de Castilla y León, que llegó a ser vicepresi- dente del Centro Soriano Numancia. “Lo conocí en el puerto, adonde había ido para despedir a una prima que viajaba a España. Allí unos amigos que teníamos en común nos presentaron y nos enamoramos rápidamente. Yo creo que en mi interior sentía la necesidad de compartir mi vida con otro emigrante porque nunca quise perder mi identidad y mis costumbres, y tenía la impresión de que con otra persona no iba a ser tan comprendida como lo fui con él”, comenta. Junto a su marido Ana puso un pequeño comercio que tuvo durante 34 años: “Eso nos sirvió para adaptarnos definitivamen- te al país, pero lo que es más importante, nos permitió darles una educación a nuestros hijos, y esa es una de las mayores satisfac- ciones que tuve después del esfuerzo que habían hecho mis padres para que yo tenga una vida mejor”. - 259
    • Leo Testimonios de mujeres españolas VELLÉS inmigrantes en América Mientras tanto, se mantenía ligada a la colectividad a tra- vés de entidades como el Centro Recreativo y Cultural Almeriense, el Hogar Andaluz y el Rincón Familiar Andaluz. “Allí nos reencontramos muchos amigos, porque esas institucio- nes concentraban a todos los paisanos que habían llegado desde Andalucía”, explica. Por esa época, el padre de Ana les planteó retornar a Andalucía, “pero ya era muy difícil porque su inten- ción era que volviéramos los tres hermanos con sus respectivas familias, y a esa altura era imposible porque ya habíamos hecho nuestra vida aquí”. Al repasar tantos años de esfuerzos, Ana manifiesta estar muy contenta con el camino que ha transitado: “El dolor de la emigración no se va nunca porque yo vivo a Andalucía como un apostolado, pero no me puedo quejar porque este país me dio todo y nunca tuve problemas por ser mujer o emigrante. Hay cosas que sucedieron en mi vida que nunca me imaginé que me iban a pasar, como conocer al Presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, gracias a mi labor en el CECABA. Eso demuestra que nada es imposible, porque los sueños son las realidades del futuro; si uno no sueña y no se esfuerza, sus deseos no se van a cumplir nunca”. 260 -
    • El protagonismo de la mujer en las TESTIMONIOS corrientes migratorias españolas CUBA Manuel BARROS DEL VALLE. Nació en La Habana, Cuba, el 28 de Septiembre de 1942. Hijo Manuel BARROS de padres emigrantes de Galicia Delegado de España Exterior en y de Asturias. Cursó sus estudios La Habana (Cuba). de primaria, y de nivel medio en Comercio, en la Academia de La Salle. Graduado de Doctor en Medicina en el año 1969 en la Universidad de La Habana, Especialista de I Grado en Obstetricia y Ginecología en EN CUBA 1976. Laboró como médico en distintas instituciones de salud en LIDA LIBRÁN GONZÁLEZ Cuba. Posee las medallas “Trabajador Internacionalista” y “Combatiente de la Producción y la Defensa”, otorgados por el N ació en Fontoria del Bierzo, ayuntamiento de Fabero, provincia de León (Castilla y León) el 22 de mayo de 1948. Reside en la Ciudad de La Habana, Cuba. Este Consejo de Estado de la República de Cuba y la Distinción “Manuel Fajardo”, otorgada por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la es su testimonio. Salud por más de 25 años de ser- vicio, así como numerosos reco- “Emigré en 1957, a los 9 años, sola, a Cuba, para nocimientos por su labor en el vivir con una tía, que me ayudaría, para poder estudiar una campo de la salud. Es el Delegado Informativo del perió- carrera y salir adelante en la vida. Ella había emigrado en dico España Exterior en Cuba desde abril del año 2007. el año 1926, pues la situación económica de España, en esa época, era muy difícil y seguía empeorando. Sólo he vivido en Cuba. En el año 1955, ya ella estaba casada con un emi- grante gallego y había criado a un vecinito huérfano desde - 261
    • Manuel Testimonios de mujeres españolas BARROS inmigrantes en América los 2 años, y que ya, en ese momento, era un joven a punto de casarse. Mi tía Carolina no trabajaba en la calle, se ocupaba de la casa, de la atención al esposo y del hijo adoptivo. En ese año le tocó la suerte, se ganó un premio de la lotería, y, ¿en qué piensa la emigrante que hace casi 30 años vive en Cuba?, piensa que puede ir a España, que puede visitar a los suyos, y ver de nuevo su casa, lo que le causa una alegría sin límites ya que podrá besar La primera noche a su madre. Aquella tía, desconocida hasta ese momento, sería mi en Cuba cuando segunda madre, la que dedicaría toda su vida a terminar de criar- me vi en aquella casa desconoci- me, a cuidarme, educarme y quererme como una madre, transmi- da, analizando tirme su sólida cultura leonesa, enseñarme a amar mi tierra, mis todo lo vivido en raíces y también amar a mi segunda patria. aquellos días y lo En esa época mi padre trabajaba en las minas de carbón, su lejos que estaba situación económica no era nada envidiable, se esforzaba y de los míos, luchaba porque mi hermano mayor tuviera estudios para que lloré, lloré nunca trabajara en una mina, como él lo hizo, y disfrutara la vida mucho y muy que ellos nunca pudieron, pero eso implicaba sacrificios, grandes intensamente, sacrificios y entonces ¿qué quedaba para la hermana menor?, no me sentí desam- sólo más pequeña sino hembra y la tradición ordenaba que los parada, extrañé hombres a trabajar fuera y buscar el sustento y las mujeres a tra- el beso de mis bajar en la casa, criar los hijos y laborar las tierritas. Para mi, padre al dormir, nada, solo ayudar en lo que podía y esperar a crecer para poder extrañé las discu- ayudar más; ¿estudios?, ni pensarlo, ¿escuela?, no había posibili- siones con mi dad alguna, en estos momentos lo analizo y pienso ¡qué discrimi- hermano, extra- ñé mi humilde nación!, como si una mujer no fuera capaz de estudiar y conver- casita, extrañé lo tirse en una eficiente profesional, al igual que cualquier hombre. que siempre con- Mi tía en esta visita a España, se encariña conmigo, un día sideré mi vida y me pregunta, ‘¿quieres venir a Cuba conmigo?` Y yo, ni corta ni mis cosas. perezosa le digo ‘claro que si, ¿cuándo nos vamos?`. 262 -
    • El protagonismo de la mujer en las TESTIMONIOS corrientes migratorias españolas CUBA Lidia Librán González, presidenta de la Comisión de Mujeres de la Agrupación de Sociedades Castellanas de Cuba. Entonces comienza la otra parte, la de convencer a mis padres de las ventajas para mí, de las que carecería si me que- daba, la principal: hacer de mí una profesional, darme esos estudios que allí nunca podría ni soñar. Al fin aceptan, comienza el papeleo, eso dura más de un año y marcho para Cuba a los poquísimos días de haber cumplido 9 añitos, de esos días tengo recuerdos muy fuertes: la despedida de mi familia y de toda la gente del pueblo, de mis padres y mi her- mano. Pues bien, llegó el día de viajar y mis padres le encargaron a la aeromoza que me cuidara; llegué al aeropuerto José Martí y comenzó para mi otra vida, si digo nueva no soy exacta, comen- zó para mi otra vida, la de una ‘galleguita` (como muchos me dicen, ya que en Cuba se acostumbra a llamar gallego a todos los españoles), que venía a abrirse un camino mejor en esta tierra, que era para todos nosotros ‘la tierra prometida`. - 263
    • Manuel Testimonios de mujeres españolas BARROS inmigrantes en América Del viaje no tengo muchos recuerdos, aunque si tengo gra- bada la despedida de mis padres, pues fue muy triste, había lle- gado el momento de separarnos y sabíamos que pasarían muchos años sin volver, y así entre sueños y esperanzas llegué a Cuba. Esa noche cuando me vi en aquella casa desconocida, ana- lizando todo lo vivido en aquellos días y lo lejos que estaba de los míos, lloré, lloré mucho y muy intensamente, me sentí desam- parada, extrañé el beso de mis padre al dormir, extrañé las discu- siones con mi hermano, extrañé mi humilde casita, extrañé lo que siempre consideré mi vida y mis cosas. Mi tía al verme me habló, me explicó muchas cosas; he pasado, en todos estos años, momentos muy amargos, he extrañado mi casa y mis padres, me he sentido sola, desamparada, a veces, inclusive rechazada por mi forma de hablar y si aquellas cositas humildes que tenía eran mías ahora sentía que nada era mío, que todo era prestado y que en cualquier momento me lo podían quitar. Mi vida normal comenzó enseguida, una vecina me ense- ñó las primeras letras y por fin aprendí a leer y escribir; al comen- zar el nuevo curso me pusieron en segundo grado. Al entrar al aula me veo rodeada de niños, que primero me miran con indife- rencia pero al oírme hablar comienzan a mirarme asombrados; pues no podían entender muchas de las cosas que decía y los más desenvueltos se me acercaban preguntándome quién era y de donde había venido. Ahí se inicia mi lucha por hablar poco y esconder esa forma de pronunciar que me revelaba como alguien venido de muy lejos; los niños por su forma de ser me asediaban y molestaban hasta que, al pasar el tiempo e ir ascendiendo de grado en grado, me fueron aceptando como una más del grupo de las niñas. 264 -
    • El protagonismo de la mujer en las TESTIMONIOS corrientes migratorias españolas CUBA Debido a las posibilidades que da la Revolución, entro, en carácter de becaria, en un Instituto Tecnológico, soy una estu- diante más, sin diferencias, solo que pierdo mi nombre pues sigo siendo ´la gallega`. De esa etapa aun sostengo relaciones de amistad con compañeras de estudios, termino el Tecnológico y comienzo a trabajar y ya entra un salario más en la humilde casa. En ningún momento sentí discriminación o diferenciación con el resto de mis compañeros de trabajo, siempre fui una más. Me matriculé en la Universidad, en curso para trabajadores, llevando a la par el trabajo y el estudio; durante los años que dedico a estu- diar mi carrera lo hago como una estudiante más, sin sentir seña- lamiento alguno por no ser cubana. En el 1975, me gradué de Ingeniera Agrónoma y seguí tra- bajando como investigadora, en la Academia de Ciencias de Cuba hasta el 1981, primero como técnico de nivel medio en el desarrollo de investigaciones (1969-1975), y después, como Investigadora (1976-1981), en que me traslado para el Instituto Superior de Ciencias Agropecuarias de La Habana –actualmente la Universidad Agraria de La Habana– como profesora(1982- 2000); posteriormente me hago Master en Ciencias, y en el año 2000 me jubilo por enfermedad, por la Comisión de Peritaje Médico. Me casé en 1976, y seguí viviendo con mi tía. Al fin logré mi ansiado regreso a España en el año 1982, pero solo por un mes, pues aunque añoro el retorno, ya tenía formada una familia y se que esto no es posible, pues mis condiciones económicas no lo permiten. En esta oportunidad viajamos mi tía, mi hijo y yo, pues mi hijo menor aun no había nacido, ella y mi esposo siem- pre me brindaron su apoyo , ayudándome a diario con la atención - 265
    • Manuel Testimonios de mujeres españolas BARROS inmigrantes en América y cuidado de mis dos hijos para que yo pudiera seguir desarro- llando mi vida laboral. En Cuba existe igualdad de oportunidades para estudiar y trabajar, para ambos sexos, por lo que no me he sentido discrimi- nada por ser mujer. En la actualidad soy la presidenta de la Comisión de Mujeres de la Agrupación de Sociedades Castellanas, y vicepre- sidenta de la Colonia Leonesa de Cuba., entidades a través de las cuales nos esforzamos por mejorar la situación de la mujer emi- grante, propiciar criterios de asociación y reforzamiento de los lazos culturales y de identidad española, y lograr que la mujer participe en conferencias, cursos, coloquios, intercambios…, en temas que sean de su interés”. MARÍA ANTONIA MARCOS ALONSO N ació en Beceña, Cangas de Onís (Asturias) el 8 de mayo de 1930. Reside en La Habana, Cuba. Este es su testimonio. “Emigré a Cuba a los cinco años de edad en Noviembre de 1935 en compañía de una tía política y de una prima hermana que era tam- bién mi madrina. Las causas fueron el haber enviudado mi madre, que tuvo cuatro hijos de los cuales yo era la menor y tener que asu- mir la crianza de los niños y la atención de los suegros que eran de avanzada edad, en medio de una difícil situación económica. Estudié Bachillerato y Secretariado Comercial. Mi vida laboral comenzó en el año 1957 como Secretaria, y a partir de 1959 me desempeñé también como Planificadora y Jefa 266 -
    • El protagonismo de la mujer en las TESTIMONIOS corrientes migratorias españolas CUBA Económica de distintas empresas del Ministerio de Comercio Interior (MINCIN). Me jubilé en 1990. En la actualidad soy la Vicepresidenta de la Federación de Asociaciones Asturianas de Cuba (FAAC) y Vicesecretaria de la Federación de Sociedades Españolas de Cuba (FSEC) entre otras. Siempre he vivido en Cuba. Nací el 8 de mayo de 1930 en una aldea llamada Beceña, perteneciente al Concejo de Cangas de Onís, Asturias. Soy la menor de cuatro hermanos; dos hembras y dos varones. Quedé huérfana de padre a los siete meses de nacida. Mi madre al enviu- dar quedó al cuidado de los niños, el mayor de 8 años, viviendo con mis abuelos paternos y tuvo no solo que hacer frente a la crianza de sus hijos sino también al cuidado de sus suegros, per- sonas de avanzada edad, y en medio de una situación económica desfavorable en las aldea, cosa muy común en aquella época de En el año 1935 los años 30 en España. En el año 1935 mi madre tuvo que tomar mi madre tuvo una decisión muy dura para ella, como fue la de autorizar a su que tomar una hija más pequeña de solo 5 años de edad para que emigrara a decisión muy Cuba con una tía política, que era modista y que vivía en La dura para ella, Habana. como fue la de autorizar a su Esta tía llegó a la aldea en el año 1934, no lo recuerdo muy hija más pequeña bien, estuvo un año entre la aldea y Gijón, de donde era oriunda, de solo 5 años de en varias ocasiones me llevó con ella, conocí la playa que nunca edad para que había visto, recuerdo todo ello por las fotografías. En esa oportu- emigrara a Cuba nidad fue la primera vez que salí de la aldea; nos fuimos encari- con una tía polí- ñando por lo que no me fue difícil salir de España con ella. tica, que era El 11 de noviembre de 1935, salimos por el puerto de modista y que Gijón en el vapor Cristóbal Colón, después de 15 días de nave- vivía en La gación llegamos al puerto de La Habana. De mi estancia en el Habana. - 267
    • Manuel Testimonios de mujeres españolas BARROS inmigrantes en América vapor tengo un recuerdo muy remoto, lo que si tengo muy pre- sente y que me llamó mucho la atención fue la presencia de male- teros, que en su inmensa mayoría eran de color negro, los que yo no había visto nunca en España y cuando me pasaban por al lado, si podía, los tocaba y me miraba después las manos y decía “no pintan” Este viaje lo hicimos mi tía política, una prima de 23 años, que era también mi madrina, y yo. Cuando llegamos a La Habana viví con mis tíos y la prima, todos juntos, hasta que al poco tiempo mi prima se casó, pero vivía cerca de la casa, por lo que nos veíamos muy a menu- do. Mi tío, h e rmano de mi padre, había emigrado en el año 1912, con sólo 14 años de edad, trabajó como dependiente en un almacén de víveres, después fue encargado en el mismo lugar, y ya , cuando se jubila en el año 1957, e ra accionista del almacén. Mis tíos al no tener hijos asumieron mi crianza y edu- cación como si yo lo fuera. Comencé mi enseñanza pri m a ria en el Colegio La Inmaculada, de las Hermanas de la Caridad, y debo señalar que desde que aprendí a escribir mantuve correspondencia con mi familia. En el curso de 1939 comencé en el Colegio del Apostolado, también de enseñanza religiosa, allí terminé los estu- dios de Comercio en Junio de 1945. Matriculé el Bachillerato en el Instituto de La Habana, y a la vez en la H avana Business University para hacer el Secretariado Comercial en inglés, poste- riormente matriculé en la Universidad de La Habana la carrera de Pedagogía, pero en el año 1955, cerró la Universidad, por lo que no pude continuar mis estudios. En junio de 1957 comencé mi vida laboral como Secretaria en la Ferretería L. G. Aguilera y Cía, después del año 1959 me 268 -
    • El protagonismo de la mujer en las TESTIMONIOS corrientes migratorias españolas CUBA María Antonia Marcos Alonso es Vicepresidenta de la Federación de Asociaciones Asturianas de Cuba. mantuve siempre en las distintas empresas del Ministerio de Comercio Interior, hasta que en el año 1990 me jubilé. Durante todo ese tiempo me desempeñé como secretaria, jefa económica y en los últimos años como planificadora. Mi primer viaje a España fue en el año 1953, en el vapor Guadalupe, donde estuve algo más de un año, pero no pude rela- cionarme mucho con mi familia, pues la mayor parte del tiempo la pasé viajando con mi tía por toda España y llegué inclusive a visitar París. En Gijón fue donde estuve más tiempo, y aunque ya tenía 23 años de edad, mi tía siempre me mantuvo con mucha dis- ciplina; y me dejó muy poco tiempo para ir a la casa de mi madre y de mis hermanos, razón por la cual no estuve mucho tiempo con ellos. Hoy en día me pesa haber estado en aquel viaje tan aleja- da de mi familia, pero realmente no era tan independiente como para poder hacer lo que yo quisiera. Mi madre y mi tío fallecie- - 269
    • Manuel Testimonios de mujeres españolas BARROS inmigrantes en América ron ambos en 1980 con una semana de diferencia; mi tía vivió hasta 1982. Regresé a España nuevamente en el año 1990, en esta oca- sión en compañía de mi esposo, en avión y con 60 años de edad. En este viaje si estuve un mes con mi familia y con la de mi espo- so, en Pola de Allande. Después volví en 1992, 1995, 2003, 2006 y 2008 que fue el último, y en el que también estuve dos meses con mi hermana en la aldea. Debo reconocer que de la España que yo vi en el primer viaje a la de hoy la diferencia es como de la noche al día. Cuando fui en el año 1990 no conocía ya nada de Gijón, al cua recorda- ba muy bien, por haber estado un año viviendo allí, y lo podía recorrer a pie; ahora cuando voy, soy como una extranjera, pues está todo tan diferente que no se parece en nada al Gijón en el que yo viví en el año 1954. Mi propia aldea, Beceña, ya está muy distinta. Mi hermana reparó completamente la casa donde yo nací, y ya es otra casa; en este último viaje pude ver que en la aldea se están fabricando muchos chalets para que las personas que viven en Alemania u otros lugares de España puedan venir y pasar los fines de semana o vacaciones en el lugar. Pienso que está mal decirlo, pero yo con mi familia me siento como una extraña, ya que la primera vez estuve muy poco tiempo con ellos por lo que no me pude relacionar, y la segunda vez ya habían pasado 36 años y en un mes no puedes estrechar relación ninguna. Cuando mi hermana y mis primos se ponen a recordar los tiempos de la juventud, a mi solo me queda oírlos, pues no tengo ningún recuerdo compartido. Me casé en 1974, a los 44 años de edad; mi esposo tenía dos hijos de un matrimonio anterior. Él era hijo de padre asturia- 270 -
    • El protagonismo de la mujer en las TESTIMONIOS corrientes migratorias españolas CUBA no y madre vasca, estuvimos juntos hasta su fallecimiento el año 2002; no tuvimos hijos. Me queda un nieto de él, que ahora tiene 11 años y es como si fuera de verdad mi nieto por el cariño que compartimos, pues pasa las vacaciones de la escuela y los fines de semana conmigo y me sirve de mucha compañía. Pertenezco desde muy joven al Club Cangas de Onís, Parres y Amieva, aunque a partir de 1990 en que mi esposo y yo nos jubilamos me nombran secretaria de la Sociedad Pola de Allande, donde mi esposo era presidente ya desde 1988. Con pos- terioridad a su fallecimiento me he ido incorporando cada día más al trabajo en las Sociedades Asturianas. En estos momentos tengo los siguientes cargos: vicesecretaria de la Federación de Sociedades Españolas de Cuba (FSEC); vicepresidenta de la Federación de Asociaciones Asturianas de Cuba (FAAC); Unión Club de Allande, primera vicepresidenta; Cangas de Onís, Parres y Amieva, vicepresidenta segunda; Círculo Avilesino, secretaria. Unión Club de Piloña, tesorera; Sociedad Vasco-Navarra de Beneficencia, t e s o re ra; Sociedad A s t u riana de Benefi c e n c i a, directora general. He recibido las siguientes distinciones: ‘Emigrante Destacado`, otorgado por el Consejo de Residentes Españoles (CRE) (diciembre de 2007);‘Socio por más de 50 años`, Club Cangas de Onís, Parres y Amieva; Diploma de ‘Socio por 25 años`, Sociedad Asturiana de Beneficencia. No tuve pro blemas con la inserción en el país de acogida, debido a que me fui incorp o rando desde la niñez en todas las acti- vidades, tampoco pro blemas lab o ra l e s , ya que cuando comencé a trabajar en 1957, los empleos de oficina ya eran muy comunes para las mujeres. Sobre retornar a España, no creo que pueda. Como - 271
    • Manuel Testimonios de mujeres españolas BARROS inmigrantes en América mujer emigrante, considero que esto es lo más malo que me ha pasado, ya que en A s t u rias tengo dos hermanos y muchos primos; en Cuba solamente me quedan dos primos segundos, pero tengo muy buenas amistades y el nieto de mi esposo. Cuando viajo a A s t u rias me encuentro como una extranjera, ya que llevo viviendo 73 años aquí, en La Habana, estuve muchos años sin ver a mi fami- lia, p e ro añoro a Cuba y cuando estoy en La Habana, siento nostal- gia de la familia y también por la ‘tierrina`. A mi entender eso es lo malo que tiene la emigración: no somos ni de España ni de Cuba. Quieres a las dos patrias por igual”. AURORA PITA ALONSO N ació en Perlío, municipio de Fene, provincia de A Coruña, (Galicia) el 15 de Julio de 1936. Reside en La Habana, Cuba. Este es su testimonio. “Mi madre, Aurora Alonso Álvarez, nació en Santa Eugenia de Piñor, Orense; mi padre, José María Pita Tojeiro, en Puentes, Coruña. Adolescentes de origen campesino emigraron a Cuba. Aquí se conocieron y se casaron. En 1932 regresaron a España. Con el dinero ahorrado en Cuba más las tierras de mi abue- la paterna se asentaron en Perlío, en la Ría de Ferrol. La familia la componía mis padres, mi abuela (viuda ya) y un tío. Mi naci- miento el 15 de Julio de 1936 hizo que aumentara la familia. Tres días después comenzó la guerra civil española. Y todo cambió. 272 -
    • El protagonismo de la mujer en las TESTIMONIOS corrientes migratorias españolas CUBA Aurora Pita Alonso, actriz de cine y televisión. Mi padre trabajaba en Ferrol y estaba vinculado a los movimientos obreros. En peligro la república, toma parte activa en la resistencia pero se ve obligado a huir, debido a una dela- ción, según el relato del libro Resistencia, guerrilla e represión, de Bernardo Máiz Vázquez. No supimos más de él hasta el encuentro en Cuba. Gracias a la ayuda de los emigrantes mi madre parte en el Reina del Pacífico conmigo en brazos. Fue el último barco que zarpó del puerto coruñés. Las ruidosas reuniones familiares donde se mezclaba el gallego con el español, las romerías en los jardines de La Tropical con la gaita y los pasodobles que bailaban entusiastas parejas, las zarzuelas que cantábamos a dúo mi mamá y yo, llenaron mi pri- mera infancia. ‘Alguien’ más me acompañaba, la radio cubana que me señaló mi camino: sería actriz. - 273
    • Manuel Testimonios de mujeres españolas BARROS inmigrantes en América Recibí clases de actuación y declamación con los catalanes Pedro Bouquet y Joaquín Riera en el Centro Gallego de La Habana y en el Plantel Concepción Arenal, donde estudié tam- bién dibujo y pintura con un maestro valenciano. Y llega el 1º de agosto de 1951. A las 9 de la mañana firmo, con la aquiescencia de mis padres, un contrato como artis- ta exclusiva de una de las empresas más importante de radio y TV. A las 11 ya estaba trabajando como primera dama joven, rodeada de los mejores artistas del país. ¿Cómo reseñar los casi 58 años de vida artística profesional? He interpretado incontables personajes en los más diversos géneros dramáticos y estilos; muchísimos han perdurado en el recuerdo del público: Doña Gertrudis de Sandoval y Santa Cruz, paradigma de la aristócrata criolla del siglo XIX, de la telenove- la Sol de Batey; la galleguita Catalina Tojeiro de la telenovela El Año que viene; George Sand en el teleteatro El Verano en Nohant; Mata Hari la bailarina y espía, serie biográfica; Isabel Tudor de la obra de Schiller; Clitemnestra, Inés de Castro… ¡y tantas más!... Trofeos y Premios otorgados por distintas asociaciones de periodistas y críticos a los Artistas más destacados del Año: 1952, actriz novel CARTV; 1953, Damita UCTRD; 1953, Premio Talía de Teatro; 1955, Dama Joven V Festival de la Televisión; 1955, Trofeo del diario Avance; 1956, Actriz CARTV; 1956, Dama Joven VII Festival de la Televisión; 1957, Actriz UCTRD. Desde 1981 hasta la fecha he recibido 15 premios a la mejor actuación de radio o televisión en el año, además 30 men- ciones y menciones especiales (premios UNEAC, Caricato y Festival Nacional de la Radio Cubana). 274 -
    • El protagonismo de la mujer en las TESTIMONIOS corrientes migratorias españolas CUBA Fundadora de la Televisión Cubana, poseo las siguientes distinciones y reconocimientos: - Distinción por la Cultura Nacional, - Distinción Raúl Gómez García, - Distinción 23 de Agosto, - Artista de Merito de la Radio y la Televisión Cubanas, - Diploma Nicolás Guillén, - Diploma al Mérito Artístico del Instituto Superior de Arte, - Micrófono de la Radio Cubana, - Premio Nacional de Radio por la obra de toda la vida. En cuanto a mi condición de emigrante, he recibido el Diploma de Emigrante Distinguido y Diploma de Emigrante de Honor. La Federación de Sociedades Españolas en Cuba me otorgó el Reconocimiento Don Miguel de Cervantes y Saavedra. Sociedades que me han honrado con la categoría de M i e m b ro de Honor: Agrupación A rtística Gallega, Centro Andaluz, Centro Unión Orensana. Las ruidosas reu- Formo parte de la directiva de numerosas sociedades como niones familiares responsable de cultura. donde se mezcla- Mirando atrás pienso en las generaciones de inmigrantes ba el gallego con procedentes de toda España que desbrozaron el camino. Otros les el español, las siguieron, mis padres entre ellos...; cocinera ella, en Cuba llegó a romerías en los ser ama de llaves de familias acomodadas, y él chofer. Aquí echa- jardines de La Tropical con la ron raíces, aquí levantaron un ‘negocito’, como se decía en aque- gaita y los paso- lla época, y laboriosamente lograron cierto status económico. Yo dobles que baila- fui parte de todo esto, recibí ayuda de mi tío y padrino, un caste- ban entusiastas llano, esposo de mi tía materna, quien sufragó los gastos de mi parejas, las zar- educación. Asimismo mi salud y el disfrute de las playas cubanas zuelas que cantá- fueron gracias a la sociedad Hijas de Galicia, que tenía balneario bamos a dúo mi y clínica. mamá y yo, lle- Fui afortunada; después de toda una vida reencontré mi naron mi primera tierra, la pude conocer… y reconocer. Otros no tuvieron esa infancia. - 275
    • Manuel Testimonios de mujeres españolas BARROS inmigrantes en América dicha. Como dijera la gallega Catalina, uno de mis personajes creado por Héctor Quintero:… ‘y sin embargo muchos paisanos no tuvieron esa fortuna. Soñaban con volver… pasaron los años… hasta que la tierra que los acogió los envolvió amorosa en sus entrañas…’. Aún más, la semilla retorna y hoy dos hijos míos y tres nie- tos (dos galleguitos y un cubanito) viven en Galicia, y aquí en Cuba conviven conmigo mi hijo menor, su esposa y mi otro nieto cubano. Como mi madre decía: en mi corazón hay dos patrias. La emigración continúa”. 276 -
    • El protagonismo de la mujer en las TESTIMONIOS corrientes migratorias españolas URUGUAY Manuel José LÓPEZ FARALDO. Nació en Montevideo en 1962, ingresó de la Escuela de Manuel J. LÓPEZ FARALDO Periodismo de la Universidad Delegado de España Exterior en del Trabajo en 1987, fue docen- Montevideo (Uruguay). te en la misma escuela desde 1989 hasta 1996, siendo co- director entre 1997 y 1999 de la Escuela de comunicación Periodismo por Periodistas. Como profesional del periodis- mo ha participado ya en la EN URUGUAY Universidad como director res- ponsable del periódico curricu- DIVINA AMADO MORADO lar Primera Plana, para a partir de 1989 trabajar en El Diario, vespertino uruguayo, donde se retira en 1996 como editor, para E l camino de Divina Amado, una septuagenaria coruñe- sa, tuvo muchas idas y vueltas entre su aldea natal Ambroa y Montev i d e o , ruta que ahora su hijo mayor incursionar en un programa radial “Zona Peligrosa” en Radio Imparcial de Montevideo. Fue corresponsal de la revista Banda Oriental (New Jersey- emprendió pero al rev é s , a fincándose en Ferrol con los Estados Unidos), Correio do Sul (Bagè, Brasil), y actualmente se nietos de esta abuela que mucho les ex t raña. Pero ella miti- desempeña como corresponsal ga su “morriña” con la ayuda a emigrantes en sus últimos del Grupo España Exterior en Montevideo. Ha colaborado con días en el Hogar Español y visitando a socios de Casa de artículos de opinión en diversos revistas, así como también ha Galicia que están pasando situaciones límites en sus eco- recibido varios premios con sus nomías. fotografías en concurso organi- zado por la comisión del patri- Divina Amado, o Dina como la llaman, nació el 3 de monio de Uruguay y de la Agencia de Cooperación febrero de 1938, pero tres meses después su papá, Pedro Iberoamericana de España. Antonio Amado, fallecía, y su mamá, María Manu e l a - 277
    • Manuel Testimonios de mujeres españolas LÓPEZ FARALDO inmigrantes en América Morado, la llevaría a vivir a Gulfar, otra aldea del ayuntamiento de Irixoa, en la provincia de A Coruña. Pero su vida no seguiría allí, ya que antes de cumplir los quince años su madre moría, por lo que su tío, José Antonio Morado, un empresario hotelero que emigrara a Montevideo, la fue a buscar separándola de su hermana Fina, que le llevaba 14 años. “Fina nació en Montevideo”, cuenta Divina, “cuando mi papá vino en la década del 20, pero se regresaron y ella nunca dejó de extrañar a Montevideo”, aunque con lágrimas en los ojos aclara: “debería haber sido al revés, porque cada vez que voy a Galicia un mes antes de volver me pongo a llorar y me entra una angustia muy grande que solo se me pasa dos o tres meses des- pués de estar en casa (en Montevideo)”. En su hogar de la calle Nicaragua en el barrio montevide- ano del Cordón, vive con su esposo Manuel Silvar al lado de donde vive su hijo menor, José Antonio Silvar. Dos emigraciones Divina recuerda que ella fue reclamada dos veces, prime- ro con su tío que tuvo que viajar a Galicia porque ella era una adolescente y el viaje sería duro, emigrando a través de Portugal para llegar a Montevideo en 1954. Cuando llegó a Montevideo vivió seis meses en un hotel con su tío y la esposa de éste, hasta que compraron una casa en el Prado, en la calle Pena, “pero ahí estuvimos seis meses porque un día le robaron todo, entonces volvimos al centro, a la calle Uruguay y Paraguay”. Tras estar un tiempo con ellos, fue internada como pupila en el colegio de monjas San Vicente de Paúl, donde era muy que- 278 -
    • El protagonismo de la mujer en las TESTIMONIOS corrientes migratorias españolas URUGUAY Divina Amado Morado de Silvar está integrada en la Junta Directiva del Hogar Español de Montevideo. rida por las religiosas, pero ella nunca se sintió bien allí, a pesar que hasta vinieron a verla y salían con ella varias amigas de la aldea que habían emigrado. Divina recuerda que “había ido muy poco a la escuela en la aldea, porque mi madre era viuda con mi hermana y conmigo”, explicando que “el colegio era en La Viña y tres días al mes había feria, y la maestra que era hija de un rico, ya no venía, entonces como que para aprender a leer y eso, sí conocía el silabario, pero en la escuela de Montevideo hice hasta el tercer año y después no hice más nada”, afirmó. Sin embargo mostró posteriormente una postal que le enviara a su tío y esposa cuando estaba en el puerto de Santos en Brasil, ya rumbo a Galicia en un buque inglés; sorprendiéndose de lo bien que escribía en aquel entonces. La vida quiso que años más tarde se enamorara de Manuel Silvar, un sastre que ya estaba haciendo los papeles para emigrar a Montevideo. “Nos íbamos a casar y alquilaríamos un aparta- - 279
    • Manuel Testimonios de mujeres españolas LÓPEZ FARALDO inmigrantes en América mento en Ferrol, pero justo le llegan los papeles que le autoriza- ban a entrar a Uruguay, y como salía mucha plata y había que esperar si decía que ahora estaba casado y viajaba con la esposa, viajó él solo”. Agregó que “luego me reclamó a mí que ya estaba emba- razada de Jorge”, su hijo mayor, que naciera “a los 8 días de des- embarcar en Montevideo”. Trabajo en el hogar y ayuda fuera Divina explicó que siempre trabajó en su hogar, como borda- dora y ayudando a su marido en la sastrería que tenía en la casa y que él atendía medio día, ya que también trabajaba en los ómnibus de Tras estar un CUTCSA como guarda. También se ocupaba de las tareas de la casa tiempo con sus y de sus dos hijos, el mayor hoy con 44 años y el menor con 37, cosa tíos, fue interna- que realiza hasta la actualidad, cocinando y limpiando su casa. da como pupila Ahora su marido trabaja poco por problemas de salud, en en el colegio de tanto ella además de darle una mano en lo que puede, también se monjas San ocupa más de ayudar fuera de su casa. Vicente de Paúl, Así es como después de más de 40 años de integrar la donde era muy Comisión de Damas del Hogar Español y ayudar desde allí, fue querida por las invitada a participar como directiva del mismo, cargo que ocupa religiosas, pero en la fecha por segundo año consecutivo. ella nunca se sin- Por otra parte, desde hace más de una década integra la tió bien allí, a comisión de beneficencia de Casa de Galicia, donde visita a las pesar que hasta vinieron a verla y familias gallegas que están en una situación económica que no salían con ella les permite seguir pagando la atención sanitaria, recomendando a varias amigas de quién se puede ayudar y porqué razones. la aldea que Divina reflexiona que no se arrepiente de la vida que tuvo habían emigrado. cuidando a sus hijos y trabajando en la casa: “siempre anduve 280 -
    • El protagonismo de la mujer en las TESTIMONIOS corrientes migratorias españolas URUGUAY bien vestida y nos llevamos muy bien”, asegura hablando de su marido con el que llevan 45 años de casados. Retornos Comenta que su marido puso un negocio con dos socios en Ferrol en 1990 y “cuando estábamos a punto de emigrar todos, con todo embalado, Manolo mandó un telegrama diciendo que nos quedábamos”, explicando que “el negocio no fue bien y seguimos aquí”. “Increíblemente mi hijo mayor en esos años no quería retornar a Galicia, y diez años más tarde emigró con sus tres hijos, mis nietos”, comentó con lágrimas en los ojos. Divina siempre batalló por las injusticias explicando “que una año después que se inaugurara el Hogar Español, tuve que pelearme con algunos hombres de la directiva porque había una viejita gallega ciega que vivía sola y no querían que fuera al hogar porque no veía nada”. Finalmente logró que la tomaran debiendo amenazar a los más intransigentes en denunciar esa negativa en la revista Carta de España. Reflexionando acerca de su trabajo en el Hogar, afirmó que “siempre estuvimos trabajando pero en la comisión de damas, que ahora es comisión de ayuda, y en la directiva siempre estaban los hombres y nosotros no sabíamos que ocurría en la junta directiva”, afirma. Sin embargo, en la presidencia de Liberio Antelo, se pro- pone integrar a tres mujeres a la comisión directiva y sus compa- ñeras de la comisión de damas la eligieron a ella, explicando que “yo no quería ir, pero todas mis compañeras me votaron, y ahora estoy integrada en la comisión directiva, integrada y hablando, - 281
    • Manuel Testimonios de mujeres españolas LÓPEZ FARALDO inmigrantes en América existiendo un respeto único por las tres mujeres que estamos en la directiva”. Asimismo señala que en su trabajo de la comisión de bene- ficencia de Casa de Galicia, también es respetada a pesar de su condición de mujer, agregando que “a mi me tratan muy bien en todos lados a pesar que se dice que la colectividad gallega es muy machista, pero eso mejor no lo pongas”. Finalmente concluyó que “con nuestra edad ya sabemos que no vamos a vo l ver a Galicia a quedarnos”, aunque que- brando la voz subraya que “si pudiera viajar de paseo, lo haría, pero para retornar no”, recalcando además que “yo quiero mucho al Uruguay, mis hijos son uruguayos y no tiene nada que ver mi morriña con la forma que me trataron aquí a pesar que tuve que ser reclamada dos veces para que me dejaran entrar al país, y aún hoy tenemos que re n ovar el documento de identidad cada tres años como ex t ranjera…; no hay ninguna noche que al acostarme no viaje por Galicia: hago la recorrida por Gulfar, Ambroa, Ferrol, pero voy a seguir viviendo en Montevideo”. MARÍA INMACULADA CEDRES PADRÓN L legó a Montevideo con cuatro años de edad, dejando atrás su Lanzarote natal. Sufrió porque era “la diferente en la escue- la, en el barrio” y se negó a ser como su madre y abuela. Luchó para ocupar un lugar sin importar que fuera mujer. Hoy es la pri- mera presidenta de la Sociedad Islas Canarias de Montevideo, y 282 -
    • El protagonismo de la mujer en las TESTIMONIOS corrientes migratorias españolas URUGUAY recuerda con nostalgia sus orígenes metiendo sus manos entre las tierras, el picón negro que trajo de la isla. “María Inmaculada Cedres Padrón, para servirle a Dios y Usted”, era como se presentaba esta niña canaria de cuatro años que hasta casi los diez siguió siendo la “diferente” en todos los ámbitos donde se presentaba. En la Casa Provenía de la isla que tiene las tierras más pobres del Canaria se junta- ban todos los archipiélago, “pero además teníamos la contra que eran las tierras canarios con dos que daban al mar, entonces además teníamos el viento, que es finalidades con- como salitre que te quema todo”. cretas, la de El primero en venir a América fue su abuelo, que entró a colectivizar las Uruguay por Brasil, sin papeles, pero después que trabajó en el noticias de las campo en el Sauce, consiguió que su patrón le hiciera los docu- islas con las car- mentos para poder reclamar a toda su familia. tas que uno reci- Así fue como en julio de 1959 llegaron a Montevideo, bía y dónde se donde vivieron en una pensión en el centro de la ciudad. “Yo salía contaba como a la puerta de la pensión y había un negro que vendía fl o res. Yo no iban las cose- había visto tantas fl o res juntas, no había visto esos medios de loco- chas, el tiempo, moción porque nosotros salimos de Gran Canaria en un carro tira- los enfermos, do por un animal. Estaba alucinada, y me sentía rara”, asegura. muertos y naci- Después, sus padres alquilaron una casa en el barrio Brazo dos; y además Oriental, donde “en un cuarto dormían mis padres y yo, en la cuando alguno sabía de algún segunda una tía que llegó después con los dos hijos y el marido, puesto de trabajo en la tercera estaba mi otra tía con sus dos hijas y el marido, y en inmediatamente la cuarta mi abuela y los dos hijos solteros”. se conectaba a otro canario para Desde niña la veían rara que se presenta- Inmaculada reflexiona acerca de su infancia que “las niñas ra, según explica del barrio me veían rara, porque mi madre me hacía la ropa muy Inmaculada. - 283
    • Manuel Testimonios de mujeres españolas LÓPEZ FARALDO inmigrantes en América bonita pero fuera de moda. Yo llevaba mucho volado, mucho bor- dado, me acuerdo que llevaba arriba la cometa y el piolín y abajo el conejo que la remontaba”, explicando además que su progeni- tora “no me dejaba llevar pantalones, que las niñas ya llevaban en la época, y ni hablar de cómo me tenía que presentar: María Inmaculada Cedres Padrón, para servirle a Dios y a Usted”. Cuando fue creciendo le preguntó a su abuela porqué tenía que decir eso, y ésta le espetó que “es por un tema de educación, que no importaba como hablaban aquí y que yo tenía que presen- tarme así. Me cagué en toda la educación y comencé a presentar- me como me encantó”, afirmó. Recuerda que su madre para darle una mejor educación pidió una beca en un colegio de monjas de la zona, Clara Jackson, adonde con una cuota rebajada a cambio de confeccio- nes de ropa que le realizaba a las religiosas, Inmaculada pudo ter- minar allí el bachillerato. “Pero yo seguía siendo rara en ese cole- gio. Era chica –porque nunca fui grande- y me tocaba la última fila sentada, y las chicas que las llevaba el chofer y tenían una altura gr