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Legislativa. En ese contexto, el surgimiento, aún incipiente, de una verdaderaoposición parlamentaria, es vista como un ac...
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Informe primer año

  1. 1. INFORME DE PRIMER AÑO De la aplanadora a un inestable equilibrio de fuerzas César Montúfar, asambleístaTelegráficamente, informo que he actuado en dos comisiones, ParticipaciónCiudadana y Comunicación. En cuanto al trabajo legislativo, presenté unproyecto de Ley de Comunicación y trabajé activamente en la elaboración de laLey de Participación Ciudadana. En comunicación, defendí la tesis de una leysin restricciones a la libertad de expresión, que promueva los derechos decomunicación para todos, controle la publicidad gubernamental y no genere unrégimen punitivo en contra de los medios. En la ley de Participación, mi interésfue evitar que la participación ciudadana se convierta en instrumento político ymás bien se aseguren los mecanismos de control social y rendición de cuentas.Adicionalmente, he participado en los debates parlamentarios, presentandoobservaciones, de las leyes de educación superior, educación básica, aguas,descentralización, régimen monetario, hidrocarburos, entre otras. Todas lasleyes del oficialismo están cortadas por la misma tijera: la concentración depoder en manos del Ejecutivo. En algunas leyes, esto opera con la creación deconsejos sectoriales que asumen funciones de regulación y sanción. Fiel alprincipio de que uno no debe oponerse si es que no presenta una opción mejor,en todos los casos he presentado propuestas alternativas a la visión deloficialismo.En cuanto a la fiscalización, he trabajado en la investigación de varios temas:publicidad del gobierno en manos de los hermanos Alvarado, relacionesexteriores del Ecuador, implantación de los CDR con recursos públicos. Me heconcentrado en las relaciones del Ecuador e Irán. Mi enfoque no es oponerme aque diversifiquemos nuestras relaciones comerciales y políticas, siempre ycuando aquello no ponga en riesgo la seguridad financiera del país y de susinstituciones. Este es un tema complejo y muy delicado. Una vez sustentadosestos casos, iniciaré los correspondientes procesos de fiscalización. El problemaes que sin que cambie la actual aplanadora en la Asamblea, todos los intentosde fiscalización están condenados al archivo. Ello me ha disuadido depresentarlos hasta que no cambie la correlación dentro de la Asamblea.Cada una de estas iniciativas, se ha orientado a contribuir al surgimiento deuna oposición parlamentaria, en condiciones de equilibrar a la aplanadoraoficialista. Pichincha me eligió como un asambleísta de oposición al proyectopolítico de la llamada Revolución Ciudadana. Esa fue mi plataforma electoral.Lo digo porque pareciera que en el imaginario del oficialismo no existe comolegítima otra posición que no sea la de ellos. Así, descalifican la postura deaquellos miles y millones de ecuatorianos que, desde muy diversos puntos devista, coincidimos en que el correísmo, más allá de su ampuloso discurso decambio, representa para el Ecuador un proceso regresivo para la democracia,
  2. 2. para la construcción de una sociedad en que prime la igualdad deoportunidades, la ética pública y la generación creativa y sustentable deriqueza. Eso no implica, de ninguna forma, una reivindicación del pasado sinola afirmación de que no podemos ni debemos conformarnos por reemplazar lascamarillas de ayer por las camarillas de ahora. Por ello, el ser y hacer oposiciónen el Ecuador de hoy es un acto político de dignidad que reclama la posibilidadcolectiva de construir un país genuinamente democrático, productivo,equitativo e incluyente; y el derecho que tenemos a oponernos a laconsolidación de un proyecto autoritario, que hasta ahora solo ha agravadosituaciones que creíamos superadas: mayor desempleo, estancamientoeconómico, insuficiente seguridad social, inseguridad pública, apagones, caoseducativo, corrupción pública, dependencia externa a otros países, infinitademagogia. Tres años y medio desde que Correa asumió la presidencia, enmedio de la mayor bonanza fiscal en décadas, y si hiciéramos un balanceobjetivo de los logros de este Gobierno comparándolo con aquellos de lallamada partidocracia, no habría mayor diferencia…, con el matiz de que ahorael personalismo y la concentración de poder se venden como legítimos.Oponerme a este modelo fue el mandato que recibí de mis electores. Mimandato no fue llegar a la Asamblea para bajar la cabeza o “colaborar” paraque el modelo de concentración de poder se consolide, de manera más omenos benigna, sino trabajar para que surja una oposición legislativa que hagaun contrapeso, un equilibrio democrático, y exprese políticamente al inmensosegmento de ecuatorianos que piensan y sueñan un país distinto al que quiereimplantar el correísmo. Este es un reto político trascendente para el país, y esel principal parámetro sobre el que rindo cuentas. Este reto pasa por construirno cualquier oposición, sino una oposición propositiva, con iniciativa, con ideas;una oposición que esté dispuesta a actuar en las reglas del actual sistema, unaoposición institucionalista, que no actúe ciegamente sino que asuma el desafíode generar alternativas.Hace un año llegamos a una Asamblea que venía trabajando bajo la inercia quese inició con el “Congreso de los Manteles” y se perpetuó en la Constituyente yel Congresillo. Me refiero a la inercia de una función legislativa totalmenteobediente a las órdenes del Ejecutivo, dominada por la aplastante mayoría deloficialismo. En un año, hemos logrado equilibrar las fuerzas e iniciar, esoespero, un nuevo momento en que superemos esta situación incompatible conla democracia. El Legislativo, en cualquier país democrático, debe ser elespacio de debate y deliberación de la diversidad de sectores que hacen lasociedad. Aún cuando este Gobierno tuviera un respaldo del 99 por ciento delos ciudadanos, en el Parlamento debería expresarse la posición de aquellafracción minoritaria del país, que hoy supera el 40 por ciento. Eso no locomprende la actual mayoría, que con una representación cercana al 43 porciento en la Asamblea, tiene un control de más del 60 por ciento de casi todaslas comisiones legislativas. El grupo oficialista cree tener un derecho adquiridode gobernar a discreción la Asamblea, violando la ley, manipulando lassesiones, convocando y desconvocándolas si no tienen los votos, sin entenderque la Asamblea no es apéndice de un proyecto político particular, sino unafunción independiente y autónoma del Estado. El mismo Presidente de laAsamblea, en muchas ocasiones ha actuado más como operador del proyectopolítico del presidente Correa, que como titular y representante de la Función
  3. 3. Legislativa. En ese contexto, el surgimiento, aún incipiente, de una verdaderaoposición parlamentaria, es vista como un acto de conspiración, sin reparar enlo obvio; que esa oposición ha actuado exclusivamente en el marco de la ley, yque su función democrática es combatir políticamente un proyecto queconsidera erróneo y perjudicial para el país.Por ello, el hecho político más relevante ocurrido en este primer año de laAsamblea Nacional es el agotamiento de un modelo autoritario de gestión, enque una aplanadora afín al Gobierno, sin debate, sin discusión, sin aceptarcomo legítimas otras posiciones, imponía todas las iniciativas legislativas ybloqueaba todos los intentos de fiscalización. Esa situación pareciera haberterminado y se avizora un equilibrio de fuerzas que desde todo punto de vistaserá beneficioso para la Asamblea, la democracia y el país.Nuestro desafío en este segundo año será seguir trabajando para que seconsolide este equilibrio político, el mismo que obligará a todos a configurarespacios de diálogo y concertación; espacios para acercar posiciones y generarconsensos; espacios para que la Asamblea pueda representar a la pluralidaddel país y no solo reflejar las necesidades de un solo proyecto y visión. ElCompromiso Ético Político, que firmamos en diciembre todos los gruposlegislativos, fue un primer ejemplo de esa nueva lógica parlamentaria. Si seconsolida este aún inestable equilibrio legislativo y dejamos atrás laaplanadora oficialista, la Asamblea iniciará una nueva fase en la cual las leyesque se aprueben tendrán mayor reconocimiento social y se desbloqueará lamayor deuda de la Asamblea, que es la ausencia de fiscalización. Micompromiso será seguir haciendo una oposición firme y propositiva¸ más aún siésta estorba a quienes se piensan dueños absolutos de la verdad, de la ley ydel futuro del Ecuador. Por lo demás, seguiré abierto al diálogo y a concertarposiciones con todos los sectores. En este nuevo período legislativo que inicia,mi concentración irá más por los temas sociales, en especial, la generación deempleo productivo.

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