El Decálogo (Los diez mandamientos)

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Para alcanzar el Cielo, como han hecho los santos, tenemos que cumplir la voluntad de Dios, es decir, hacer el bien y evitar el mal. Dios reveló a Moisés las normas morales que tienen que cumplir todos los seres humanos para alcanzar la salvación. En esta unidad repasamos y ampliamos lo que conoces sobre los mandamientos de la ley de Dios, y cómo Jesús los perfeccionó.

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  • PARA LOS ENEMIGOS DEL ESPIRITISMO

    50. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
    Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Felices seréis cuando los hombres os maldijeren y os persiguieren y dijeren con falsedad toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos, porque un galardón muy grande os está reservado en los cielos; pues así también persiguieron a los profetas, que fueron antes de vosotros. (San Mateo, cap. V, v. 6, 10, 11 y 12). No temáis a los que matan el cuerpo y no pueden matar el alma; temed antes al que puede echar el alma y el cuerpo en el infierno. (San Mateo, cap. X, v. 28).

    51. PREFACIO. De todas las libertades, la más inviolable es la de pensar, que comprende también la libertad de conciencia. Anatematizar a los que no piensan como nosotros, es reclamar esta libertad para sí y rehusarla a los otros, es violar el primer mandamiento de Jesús: la caridad y el amor al prójimo. Perseguirles por su creencia, es atentar al derecho más sagrado que tiene todo hombre de creer lo que le conviene y adorar a Dios del modo que él lo entienda. Constreñirlos a actos exteriores semejantes a los nuestros, es mostrar que se atiende más a la forma que al fondo, a las apariencias más que a la convicción. La abjuración forzada nunca ha dado fe; sólo puede hacer hipócritas.

    Es un abuso de la fuerza material que no prueba la verdad; la verdad está segura de sí misma; convence y no persigue, porque no tiene necesidad de ello. El Espiritismo es una opinión, una creencia; aun cuando fuese una religión, ¿por qué no tendría el hombre la libertad de llamarse espírita, como tiene la de llamarse católico, judío o protestante, partidario de tal o cual doctrina filosófica, o de éste o de aquél sistema económico? Esa creencia es falsa o verdadera; si es falsa, caerá por su propio peso, porque el error no puede prevalecer contra la verdad, cuando se ilustran las inteligencias; si es verdadera, la persecución no la hará falsa.

    La persecución es el bautismo de toda idea nueva, grande y justa; crece con la grandeza y la importancia de la idea. La animosidad y la cólera de los enemigos de la idea está en razón del miedo que les inspira. Por esta razón el Cristianismo fue perseguido en otro tiempo y el espiritismo lo es hoy, con la diferencia, sin embargo, de que el Cristianismo lo fue por Paganos mientras que el Espiritismo lo es por Cristianos. El tiempo de las persecuciones sangrientas ha pasado, es verdad; pero si no se mata el cuerpo, se tortura el alma; se la ataca hasta en los sentimientos más íntimos, en los afectos más caros; se dividen las familias, se excita a la madre contra la hija, la esposa contra el marido; se ataca aun el cuerpo en sus necesidades materiales, quitándole su modo de vivir para sitiarle por el hambre. (Cap. XXIII, número 9 y siguientes).

    Espíritas, no os aflijáis por los golpes que os aciertan, porque así prueban que estáis con la verdad, pues de lo contrario os dejarían tranquilos y no os herirían. Es una prueba para vuestra fe, porque será con vuestro valor, por vuestra resignación y por vuestra perseverancia, que Dios os reconocerá entre sus fieles servidores, cuya enumeración hace hoy para dar a cada uno la parte que le corresponde, según sus obras.

    A ejemplo de los primeros Cristianos, tened, pues, orgullo en llevar vuestra cruz. Creed en las palabras de Cristo que dijo: “Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos” No temáis a los que matan el cuerpo pero no pueden matar el alma. Dijo también: “Amad a vuestros enemigos, haced bien a
    los que os hacen mal y orad por los que os persiguen”. Mostrad que sois sus verdaderos discípulos y que vuestra doctrina es buena, haciendo lo que el dice y lo que él mismo hizo.
    La persecución durará sólo una época; esperad, pues, pacientemente el despuntar de la aurora, porque ya la estrella de la mañana se vislumbra en el horizonte.(Cap. XXIV, números 13 y siguientes).

    52. ORACIÓN. Señor, vos nos dijisteis, por la boca de Jesús, vuestro Mesías: “Bienaventurados los que sufren persecución por la justicia; perdonad a vuestros enemigos; orad por los que os persiguen”; y Él mismo nos ha enseñado el camino, orando por sus
    verdugos.

    A su ejemplo, ¡oh Dios!, solicitamos vuestra misericordia para los que desconocen vuestros divinos preceptos, los únicos que pueden asegurar la paz en este mundo y en el otro. Nosotros decimos como el Cristo: “Perdonadles, Padre Nuestro, porque ellos no
    saben lo hacen”.

    Dadnos la fuerza para soportar con paciencia y resignación, como pruebas para nuestra fe y humildad, sus burlas, sus injurias, sus calumnias y persecuciones; apartadnos de todo pensamiento de represalias, porque la hora de vuestra justicia sonará para todos y nosotros la esperamos sometiéndonos a vuestra santa voluntad.
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El Decálogo (Los diez mandamientos)

  1. 1. El Decálogo Introducción. Primer y Segundo Mandamientos. Unidad 9    
  2. 2. El Decálogo ● Todos los hombres de buena voluntad y recta conciencia pueden descubrir en su corazón los principios morales de la ley natural. ● Esta búsqueda es más difícil por culpa del pecado original y nuestros pecados personales. ● Por eso Dios quiso revelar a todos los seres humanos los principios morales más fundamentales para que así todos pudieran conocerlos con mayor docilidad, con firme certeza y sin error.    
  3. 3. El Decálogo ● Estos son los diez mandamientos de la ley de Dios: 1.Amarás a Dios sobre todas las cosas 2.No tomarás el nombre de Dios en vano. 3.Santificarás las fiestas. 4.Honrarás a tu padre y a tu madre. 5.No matarás. 6.No cometerás actos impuros. 7.No robarás. 8.No darás falso testimonio ni mentírás. 9.No consentirás pensamientos ni deseos impuros.   10.No codiciarás los bienes ajenos.  
  4. 4. Jesús perfeccionó los mandamientos ● Jesús revalidó los diez mandamientos y desarrolló sus exigencias: ● No se trata sólo de no matar o de no encolerizarse con los demás, sino de llegar a amar a los enemigos (Mt 5, 38-48).    
  5. 5. Jesús perfeccionó los mandamientos ● No se trata sólo de no cometer actos impuros, sino de no mirar impuramente a las personas (Mt 5, 27-29). ● Etc. ● Las bienaventuranzas suponen ese amor a Dios y a los demás (Mt     5, 3-12).
  6. 6. Conocer y Vivir la Fe ● El mandato de amar a Dios sobre todas las cosas comporta la necesidad de vivir las tres virtudes teologales: La fe La Esperanza La Caridad    
  7. 7. Conocer y Vivir la Fe 1.El primer mandamiento lleva por tanto a conocer la fe católica, es decir, las cuatro partes del catecismo: El credo Los mandamientos de la ley de Dios y de la Iglesia Los sacramentos El Padrenuestro y la oración   cristiana.  
  8. 8. Conocer y Vivir la Fe 2. Confesar la fe. Esto supone: Manifestarla con las palabras, sin negarla jamás. Manifestarla con la conducta viviendo coherentemente según lo que creemos.    
  9. 9. Conocer y Vivir la Fe 3. Preservarla. Evitando todo lo que pueda poner en peligro la fe: ciertas lecturas y amistades, admitir dudas contra la fe en lugar de procurar aclararlas, etc.    
  10. 10. Conocer y Vivir la Fe ● Apostasía: abandono total de la fe. ● Superstición: Creer en poderes o fuerzas ocultas. ● Herejía: Quien cree en Dios pero no cree en alguna parte del credo. ● Cisma: No aceptar la autoridad del papa.    
  11. 11. La Esperanza en Dios ● La esperanza es confiar en que Dios nos dará la salvación eterna y los medios para alcanzarla. ● La esperanza se basa en los méritos que Jesucristo nos alcanzó con su redención y en la intercesión de la Virgen y de los santos.    
  12. 12. La Esperanza en Dios Pecados contra la esperanza: ● La desesperación: creer que Dios ya no nos puede perdonar los pecados. Es muy grave, pues equivale a negar la misericordia de Dios. ● La presunción: es el exceso de confianza, sin temor de Dios, que lleva a esperar la salvación sin esforzarse. ● El espiritismo: consiste en invocar al diablo o a “espíritus del más allá”   para conocer cosas ocultas o futuras.  
  13. 13. Amar a Dios sobre Todas las Cosas ● Además de creer en Dios y lo que Él nos dice y esperar en Él, hemos de demostrar que le queremos, pues Él nos ha dicho “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente” (Mt 22, 36-38). ● Demostramos a Dios que le amamos sobre todas las   cosas cumpliento los otros   nueve mandamientos.
  14. 14. Amar a Dios sobre Todas las Cosas ● Pecados contra el Amor a Dios: – La idolatría: adorar y servir a alguna cosa o persona que no sea Dios. – El odio a Dios: Del odio a Dios provienen las blasfemias, los sacrilegios, las persecuciones contra la Iglesia, etc. – La tibieza: pereza ante las cosas Templo a la Tríada Capitolina que se refieren a Dios, se deja de Minerva Juno y Júpiter. Túnez. amar a Dios y al prójimo y se centra uno en su propio egoísmo.     S no se combate, lleva al alejamiento de Dios.
  15. 15. El Segundo Mandamiento ● El segundo mandamiento de la ley de Dios nos manda honrar el nombre de Dios, y todo lo que haga referencia a Dios. ● Comprente el nombre de Dios, cada una de las tres divinas personas. También personas y cosas santas: el nombre de la Virgen, de los ángeles y santos. Las personas sagradas, como ministros de Dios: el Papa, los obispos, los sacerdotes. Los lugares sagrados (templos, cementerios) y las cosas sagradas (cálices, copones, y objetos dedicados al culto).    
  16. 16. El Segundo Mandamiento El segundo mandamiento prohíbe los siguientes pecados: – La blasfemia – El uso irreverente o innecesario del nombre de Dios. – El perjurio (juramento en falso)     – El jurar sin necesidad
  17. 17. Esquema del Capítulo    

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