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Recurso de Casación de la defensa de Bartoli contra la sentencia del Tribunal Oral 1

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Recurso de Casación de la defensa de Bartoli contra la sentencia del Tribunal Oral 1: detallado y preciso recurso de casación que explica paso por paso las falencias de la sentencia del tribunal. …

Recurso de Casación de la defensa de Bartoli contra la sentencia del Tribunal Oral 1: detallado y preciso recurso de casación que explica paso por paso las falencias de la sentencia del tribunal. Aquí se explica con la prueba documentada como fueron los tiempos reales y porqué la posición de la fiscalía y del tribunal en su sentencia no tienen asidero. Las pruebas que fueron "interpretadas" alejandose de lo que se escuchó en el debate y la manipulación para llegar a una sentencia condenatoria.

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  • 1. 1INTERPONEN RECURSO DE CASACIÓN - CASO FEDERALExcmo. Tribunal: Alejandro NOVAK y Eugenio BLANCO, abogadosdefensores del Sr. Guillermo BÁRTOLI, manteniendo el domicilioconstituido en Ituzaingó 325, casillero 58, constituyéndolo a los finesdel recurso de casación en calle 115, nro. 230, casillero 912 de laCiudad de La Plata, en la causa nro. 3197/08 caratulada “BARTOLI…”,nos presentamos y a V.E. respetuosamente decimos: I. OBJETO Que de acuerdo a lo normado por el art. 448 yconcordantes del C.P.P., en legal tiempo y forma venimos a interponerrecurso de casación contra los pronunciamientos fechados el 4 denoviembre de 2011 por los que se condenara al Sr. Guillermo Bártoli ala pena de 5 años de prisión accesorias legales y costas del proceso,por encontrarlo autor penalmente responsable del delito deencubrimiento agravado por tratarse el hecho precedente de un delitoespecialmente grave, en los términos del artículo 277 inciso primero b)en función del tercero a) en su relación con el artículo 79, todos ellosdel digesto sustantivo. La sentencia fue notificada en la audiencia del 4 denoviembre de 2011, formulándose manifestación en los términos delart. 451 del C.P.P. el 7 de noviembre de 2011, por lo que se deduce entiempo útil.1 II. PROCEDENCIA De acuerdo a lo normado por el art. 448 inc. 1 delC.P.P. nos encontramos legitimados a formular el planteo sobre labase de la inobservancia de preceptos legales adjetivos (arts. 202,1 El vencimiento tiene lugar las cuatro primeras horas del día 25 de noviembre de 2011 (arts. 451 y139 del C.P.P.
  • 2. 2209, 431, 56, 276, 312, 335, 359, 364, 365, 366, 373, 374, 431 yccdtes, del C.P.P. y 18 de la C.N.; arts. 8 inc. 2 a y b, f de laConvención Americana Sobre Derechos Humanos, 14 inc. 3 e del PactoInternacional de Derechos Civiles y Políticos) en tanto en la etapaprevia a la celebración del debate el tribunal se integró deliberó ydecidió cuestiones con solo dos miembros; llevó adelante el debate apesar de existir recursos pendientes de resolución. Posteriormente seamplió indebidamente la acusación y se la declaró válida, vulneró elderecho de defensa mediante la incorporación de pruebas que no pudocontrolar la defensa, negando las pertinentes y útiles que fueransolicitadas, supliendo las deficiencias probatorias y jurídicas de laFiscalía. Por su parte la sentencia no se encuentradebidamente fundada (art. 371 del C.P.P.), encontrándonos frente auna nulidad por omisión de forma sustancial inherente al proceso, loque genera a su vez la nulidad absoluta de la sentencia por serviolatoria de la norma constitucional tuitiva del debido proceso (C.N.art. 18). Conforme lo establecido por el art. 449 inc. 5 delC.P.P., no es menester la protesta previa por encontrarse el planteovinculado a defectos en las formas esenciales de la sentencia. Finalmente, nos encontramos también ante unsupuesto de violación a la ley sustantiva, en tanto se aplicanerróneamente normas de derecho penal que dan solución al caso (arts.40 y 41, 42, 59, 62, 67, 277 inc. 1 b), 277 inc. 3. todos del C.P.) Como quedará expuesto nos encontramos antegraves defectos del procedimiento, quebrantamiento de las formasesenciales del mismo, de la sentencia, y apartamiento del derechosustancial, todo en detrimento de garantías constitucionales, por loque el recurso procede.
  • 3. 3 El auto recurrido resulta sentencia definitiva enlos términos del art. 454 inc. 1 del ordenamiento citado en tanto setrata de una sentencia condenatoria de un tribunal Oral. Se ha decidido que deben ser dejadas de lado lasexigencias en torno al recurso de casación para satisfacer el derecho aun recurso más amplio (Procurador General, C. 1757. XL. Casal,Matías Eugenio y otro s/ robo simple en grado de tentativa —causa N°1681— 9 de agosto de 2005). Concretamente la Corte Suprema de Justicia de laNación ha ampliado el alcance del recurso de casación al decidirque “…cabe entender que el art. 456 del Código Procesal Penal de laNación debe entenderse en el sentido de que habilita a una revisiónamplia de la sentencia, todo lo extensa que sea posible almáximo esfuerzo de revisión de los jueces de casación, conforme a lasposibilidades y constancias de cada caso particular y sin magnificar lascuestiones reservadas a la inmediación, sólo inevitables por imperio dela oralidad conforme a la naturaleza de las cosas...” . “…con el texto del art. 456 entendidoexegéticamente y en armonía con los arts. 8.2.h de la ConvenciónAmericana y 14.5 del Pacto Internacional, resulta aplicable en nuestroderecho la teoría que en la doctrina alemana se conoce como delagotamiento de la capacidad de revisión o de la capacidad derendimiento (Leistungsfähigkeit), y con ello se abandonadefinitivamente la limitación del recurso de casación a las llamadascuestiones de derecho” (C.S.J.N., Casal, Matías Eugenio y otro s/ robosimple en grado de tentativa —causa N° 1681— 20 de septiembre de2005). Resulta una ineludible tarea del Tribunal Casatoriola determinación del cumplimiento de los requisitos formales del
  • 4. 4proceso penal, a los fines del resguardo soberano del debido proceso yla defensa en juicio. Ello encuentra su basamento en el ejercicio ycontrol de garantías constitucionales, concretamente la defensa enjuicio, que se ha visto vulnerada. Como afirma Pandolfi (Pandolfi, “Recurso deCasación Penal”) “…la creación del recurso apunta…al controljerárquico de la jurisdicción”, y en palabras de Maier (“El recurso….”)“debe ser mirado, primero que nada como medio de impugnación delas partes y como garantía constitucional de la defensa en juicio, antesque nadie del imputado”. Avanzando un poco más, sostiene el primeroque “ya no es más una herramienta del estado destinada a launificación de jurisprudencia sino que es vista concretamente,fundamentalmente, como un derecho subjetivo, una garantíainalienable de las partes (especialmente el imputado…) para larevisación de la legalidad y logicidad de las decisiones. Para evitar lasarbitrariedades y, en suma, para afianzar la justicia”. Se ha decidido que cuando se trata de la casaciónpor inobservancia de una forma impuesta constitucionalmenteconstituye una verdadera garantía de justicia y seguridad para losderechos, su procedencia no puede ser restringida (ver C.N.C.P., Sala4, Rico, Pedro Mario y otro s/ recurso de casación, sentencia del 6 deabril de 2000). III. ANTECEDENTES III.I. El inicio de la causa – el hecho originalmenteimputado Esta causa tiene como acto inicial un oficio, defecha 30 de octubre de 2002, dirigido a la SUB-DDI de Pilar por elfiscal de turno Dr. Molina Pico, “…a fin de que se lleve adelante tareasde investigación tendiente a determinar los motivos del fallecimientoMaría Marta García Belsunce…” (fs. 1)
  • 5. 5 Debe destacarse que el hecho ocurrió el 27 deoctubre de 2002 y, y que ese mismo día la autoridad policial tuvoconocimiento de que el evento ameritaba su intervención. En esemomento, al menos, por lo que se creía una muerte accidental. Por su parte, el agente fiscal de turno, Dr. DiegoMolina Pico, concurrió al lugar como tal al día siguiente del hecho, el28 de octubre 2002, en horas del mediodía, mientras el cuerpo sehallaba todavía en el lugar, donde estaba siendo velado. No obstante haber sido convocado por las dudasque presentaba el suceso y tratándose de una muerte violenta, noordenó inmediatamente la autopsia (art. 251 CPP), ni mandó apreservar el lugar, ni otro elemento susceptible de ser consideradorelevante, ni realizó ninguna diligencia tendente al esclarecimiento delhecho (arts. 56, 59 inc. 1º y 2º, 212, 266, 274 y cc). De su presencia en el lugar no existen constancias.Sin embargo, en el juicio oral tal extremo se acreditó por un grannúmero de testigos. La causa, pese a que ese primer fue fechado el 30de octubre, se habría iniciado formalmente con fecha posterior. En eseoficio no consta número de IPP, ni carátula. Como quedó dicho, en la causa se investiga,precisamente, la muerte de la Sra. María Marta García Belsunce,ocurrida el 27 de octubre de 2002 en horas de la tarde, ocurrida en lavivienda que ocupaba con su esposo, Sr. Carlos Carrascosa, y elsupuesto encubrimiento de ese crimen. Se le atribuyó originalmente a nuestro defendido eldelito de encubrimiento agravado en los términos del art. 277 inc. 1
  • 6. 6apartado “a” (favorecimiento personal) en función del inc. 2 aparatado“a” del C.P. En los autos principales, el Dr. Molina Pico,Representante del Ministerio Público Fiscal requirió se eleven losactuados a juicio respecto de mi pupilo el día 26 de febrero de 2004. Concretamente se le imputó al Sr. Bártoli que “Eldía 27 de octubre de 2002, en el horario comprendido entre las 20:30hs. y las 22:30 hs., el imputado Guillermo Bártoli, previo acuerdo conCarlos Carrascosa y Nora Burgués de Taylor, se presentó en la casafuneraria denominada Ponce de León ubicada en la calle Lorenzo López553 de la localidad de Pilar a fin de lograr obtener un servicio fúnebrepor el fallecimiento de María Marta García Belsunce de Carrascosa sinla intervención de la autoridad policial. Frente a una respuestanegativa por parte del empleado de la referida casa funeraria, sedirigió a la casa fúnebre denominada Casa Sierra, sita en la calleRiobamba 126 de Capital Federal, en donde requirió un serviciofúnebre por el fallecimiento de María Marta García Belsunce deCarrascosa, indicándole al empleado que la nombrada había fallecidopor un ataque cardíaco mientras se duchaba, logrando a la postreobtener un certificado de defunción apócrifo. Toda esta actividaddesarrollada por ambos imputados estuvo dirigida a evitar lainvestigación oficial y a sustraerse del accionar de la autoridad”, elloen el marco de una trama mafiosa con intereses económicos ligados aella. III.II. La audiencia art. 338 del C.P.P. III.II.I. En ocasión de comenzar la audienciaprevista por el art. 338 del C.P.P., esta defensa advirtió que eltribunal no se encontraba debidamente integrado por contarcon solo dos jueces, y que por tal motivo carecía de aptitud paraactuar en el proceso.
  • 7. 7 Y que ello acarrearía insalvablemente la ineficaciade los actos procesales a realizar, por violarse los arts. 201 y202 inciso 1 del C.P.P., relativos al regular establecimiento delórgano jurisdiccional. En función de ello se solicitó la suspensión de laaudiencia hasta tanto integrara debidamente el tribunal, a lo que no sehizo lugar. Se protestó de casación. III.II.II. En oportunidad de la misma audiencia estaparte solicitó la suspensión de la misma y se designe audiencia enlos términos del art. 404 del C.P.P. a efectos de solicitar lasuspensión del juicio a prueba en los términos del art. 76 bis delC.P. Como fundamento de la petición de que se designela audiencia prevista expresamente por el ordenamiento procesal, sesostuvo la procedencia del instituto en el caso, de conformidad con ladoctrina de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y la calificaciónde los hechos atribuidos a Guillermo Bártoli. Concedida la palabra a la Sra. Fiscal, abordó elfondo de la cuestión –no el pedido de suspensión de la audiencia-sosteniendo su voluntad de continuar con el ejercicio de la acciónpenal. Que no habría de accederse a “esta excepción” en virtud de:-las circunstancias que rodearon el hecho.-la extrema gravedad del delito respecto del cual se pretendió eludir.-y de la investigación por parte de las autoridades judiciales ypoliciales. Manifestó, que cabía la posibilidad -más bien loanunció porque nada dijo respecto del resto de los imputados- deampliación de la acusación Fiscal por un hecho que excedía el límitetemporal que exige el art. 76 bis del C.P.
  • 8. 8 Y que concretamente no correspondía la suspensiónde la audiencia por cuanto ya se había iniciado, y “la resolución de suplanteo de la audiencia del art. 404 será supeditado a una serie decuestiones que no se han entrado a discutir”. (sic) El Tribunal no hizo lugar a la suspensión de laaudiencia, señalando que se tendría presente la petición para laoportunidad procesal oportuna. Se hizo protesta de casación. Ahora bien, con fecha 9 de diciembre de 2009no hizo lugar a la suspensión del juicio a prueba, sinpronunciarse, ni realizar la audiencia prevista por el art. 404del C.P.P. Dicha resolución fue recurrida, y se encuentrapendiente de decisión por ante el Tribunal de Casación Penal de laPcia., a pesar de lo cual se celebró audiencia de debate soslayando elefecto suspensivo de la interposición de los recursos. III.II.III. Por su parte, en la misma audiencia delart. 338, se articuló excepción de falta de acción a efectos de quese suspenda el trámite de la causa hasta tanto recaigasentencia firme en la seguida contra el Sr. Carlos Carrascosa,esto último a fin de evitar el escándalo jurídico que significaría eldictado de sentencias contradictorias vinculadas a idéntica situaciónjurídica. Concretamente se planteó que el Sr. Carrascosapodía ser condenado por el homicidio de su esposa, por encubrir esecrimen, o ser absuelto, y que ello podría resultar contradictorio con loque se declare en la presente causa, por lo que a fin de evitar elescándalo que resultaría del dictado de sentencias contradictorias,
  • 9. 9posiblemente en relación con la aplicación -hipotética- del art. 277inc. 4 del C.P. correspondía suspender el trámite de la presente. Como en el caso anterior, lejos de tratar lacuestión planteada, el tribunal abordó la procedencia de laeximente de responsabilidad aludida (art. 277 inc. 4), nohaciendo lugar a la misma. No trató la excepción dilatoria. Por su parte esta defensa se opuso a parte de laprueba ofrecida por la Fiscalía, vinculada exclusivamente al hecho delhomicidio, no ventilado en la presente. III.II.IV. Así las cosas, esta defensa planteó lanulidad de la audiencia celebrada en los términos del art. 338 delC.P.P. Por su parte de acuerdo a lo establecido por el art.56, 106 y ccdtes. del C.P.P., la del dictamen fiscal pronunciado enrelación con el pedido de designación de la audiencia previstaen el art. 404 del C.P.P. Finalmente la de la resolución dictada pararesolver las cuestiones planteadas en la audiencia por resultarviolatoria de lo normado por el art. 106 del C.P.P. y 171 de laConstitución Provincial, todo ello por las razones que se expusieron. Un año después, el Tribunal en lo Criminal decidióno hacer lugar al planteo de nulidad con motivo de la deficienteintegración del mismo en ocasión de la audiencia celebrada en lostérminos del art. 338 del C.P.P.
  • 10. 10 En cuanto a la nulidad del dictamen fiscal, sostuvoque no se advierte menoscabo a garantías de raigambreconstitucional, interpretando que ha cumplido con las exigencias querequiere un dictamen de este tipo “a punto tal que el mismo ha sidotomado por el tribunal como un elemento determinante a la hora derechazar el instituto…” Sobre el pronunciamiento en punto a la noprocedencia de la excusa absolutoria –no solicitada- se remitió a lodecidido a las cuestiones 2 y 3 de la resolución. Sobre los restantes planteos, nada dijo. Dicho pronunciamiento fue recurrido y se encuentraactualmente pendiente de resolución. III.II.V. Con motivo de encontrarse pendientesde resolución recursos interpuestos, entre otros, contra la resoluciónque no hiciera lugar a la suspensión del juicio a prueba, y en virtud delefecto suspensivo de la interposición de los recursos, se solicitó lasuspensión de la audiencia de debate designada hasta tantorecayera resolución firme. El tribunal no hizo lugar a ello, resolución que fuerecurrida y se encuentra también pendiente de resolución. III.III. Audiencia de debate – lineamientos –ampliación de la acusación Antes de comenzar la audiencia de debate, yposteriormente durante su desarrollo, la Fiscalía pretendió ampliar laacusación respecto de nuestro pupilo atribuyéndole participación en elhomicidio de María Marta García Belsunce, a lo que no se hizo lugar.
  • 11. 11 En lo lineamientos de la acusación la fiscalíaatribuyó a Bártoli el delito de encubrimiento agravado en los términosdel art. 277 inc. 1 a) favorecimiento personal. Finalmente, invocando lo normado por el art. 359del C.P.P., amplió la acusación atribuyéndole a Guillermo Bártoli unaserie de conductas que sostuvo integrarían una continuidad delictiva.No motivó la acusación ni la calificó jurídicamente.-DAR UNA VERSION DISTINTA. DE LA CAUSA DE LA MUERTE DE MARÍA MARTA GARCÍA BELSUNCE-HABER CAMBIADO LA ROPA DE LA VICTIMA-HABER CAMBIADO LA POSICION DEL CUERPO-ORDENARLE A BEATRIZ MICHELINI QUE LIMPIARA Y PROCURARLE ELEMENTOS DE LIMPIEZA2-ORDENARLE A MIRTA MOLINA LIMPIAR Y VENTILAR LA CASA3-SOLICITARLE A UNA EMPLEADA DOMESTICA -EMA BENITEZ- QUE SE DESHICIERA DE UN PANTALON DE CARLOSCARRASCOSA CON MANCHAS DE SANGRE Esta defensa planteó la nulidad de esaacusación y la extinción de la acción penal por prescripción enrelación a los hechos que fueran materia de ella. No se hizo lugara los planteos, por lo que se protestó de casación y se hizo reserva delcaso federal. Por su parte solicitó la Fiscalía solicitó laincorporación de una pericia llevada a delante durante el debate deljuicio seguido a Carlos carrascosa, la cual obviamente era conocida almomento de ofrecer prueba y de la audiencia del 338 del C.P.P.,oponiéndose esta parte por esas razones, y por no haber podidocontrolar esta parte la producción de esa probanza por no ser Bartoliparte en el proceso en el que la misma tuviera lugar.2 El hecho no integró la acusación al momento del alegato3 El hecho no integró la acusación al momento del alegato
  • 12. 12 Dicha prueba fue admitida, protestándose decasación y formulando reserva del caso federal. Por su parte, esta defensa solicitó se lleve a cabouna nueva pericia acústica sobre el material que abarcara laincorporada. También durante la audiencia y a raíz deinformación surgida durante su desarrollo, esta defensa solicitó laproducción de medidas probatorias, concretamente se requiera eldetalle de llamados entrantes y salientes del domicilio y del teléfonocelular del Dr. Eduardo Zancolli durante el día del hecho, los cuales sedeterminó no habían sido incluidos en el VAIC, resultando dichaprobanza de medular importancia. No se hizo tampoco lugar a esepedido. Por su parte no se permitió convocar al Sr. CarlosCarrascosa a declarar, y se resolvió se impidió la declaración de la Sra.Irene Hurtig y como la del Sr. Ortiz, a pesar haber sido previamenteadmitidos como testigos, ello con motivo de que la fiscalía los imputódías antes de la celebración del debate. Respecto de todas esas cuestiones se formulóprotesta de casación y reserva del caso federal. Por su parte se incorporaron durante el desarrollodel debate declaraciones de testigos que no pudieron comparecer ypublicaciones periodísticas supuestamente referidas a manifestacionesde nuestro pupilo. Esta defensa se opuso y protestó de casación. Concluida la producción de la prueba la fiscalíaformuló acusación solicitando se condene a nuestro pupilo a la pena deseis años de prisión por considerarlo autor del delito de encubrimiento
  • 13. 13agravado en los términos del art. 277 inc. 1 b y 3 a del C.P.,cambiando sorpresivamente la calificación del supuesto defavorecimiento personal a real. Esta defensa solicitó la libre absolución del Sr.Bártoli, planteó la extinción de la acción penal de la acción en relacióncon el hecho que originalmente fuera materia de imputación, yfinalmente la operatividad de la excusa absolutoria prevista por el art.277 inc. 3 para el caso que se considerara al Sr. Carlos Carrascosaautor del homicidio -la fiscalía no había exteriorizado a quienconsideraba autor- en razón del parentesco en segundo grado que locon nuestro pupilo, y la amistad íntima probada en el debate. El Tribunal condenó a nuestro pupilo en lostérminos arriba señalados por considerarlo autor del delito deencubrimiento agravado en los términos del art. 277 inc. 1 b y 3 a delC.P. a la pena de cinco años de prisión. IV. FUNDABILIDAD DEL RECURSO Respetuosamente esta defensa discrepa con loscriterios adoptados por el Tribunal y considera que lo actuado conanterioridad al debate, durante el desarrollo del mismo, y la propiasentencia, padecen desaciertos que los invalidan como actosjudiciales válidos de acuerdo a la propia normativa del ordenamientoadjetivo, resultando arbitraria de conformidad con la doctrina de laCorte Suprema de Justicia de la Nación, sufriendo tambiéndesaciertos en cuanto a las normas de fondo aplicable a larelación. Como enseña Sagüés, la sentencia arbitraria(llamada asimismo sentencia “insostenible”, “anómala”, “irregular”,“inconstitucional” y hasta “frívola”), asume por si condición decuestión federal, y, por tanto se presenta como materia delrecurso extraordinario (Sagüés, Nestor Pedro, Recurso
  • 14. 14Extraordinario”, Ed. Astrea). Por tal motivo dejamos formulada lareserva de caso federal (art. 14 ley 48). Ha expresado la Corte Suprema que nadie puedesustraer a la esfera de la acción del Poder Judicial la atribucióninalienable y la obligación que tiene de hacer respetar el estatutofundamental, arca sagrada de todas las libertades, de todas lasgarantías individuales, cuya preservación inviolable, guardanseveramente escrupulosa, debe ser el objeto primordial de las leyes, lacondición esencial de los fallos de la Justicia. Es doctrina de la Corte Suprema que lassentencias constituyan una derivación razonada del derechovigente con aplicación a las circunstancias de la causa, y através de la doctrina de la arbitrariedad -ámbito excepcional deacción del recurso extraordinario- ha descalificado como actojudicial válido los pronunciamientos que no reúnan esasexigencias (Fallos 311: 2314, cons. 7° y sus citas). En 1909 la Corte in re “Rey c/Rocha” sentó lasbases de dicha doctrina señalando que “el requisito constitucional deque nadie puede ser privado de la propiedad, sino en virtud desentencia fundada en ley, da lugar a recursos ante esta Corte en loscasos extraordinarios de sentencias arbitrarias, desprovistas de todoapoyo legal” (fallos 112:384). Entre los casos en que la Corte ha declaradoarbitraria a una sentencia, se encuentran aquellas que se apartaninequívocamente de la solución normativa prevista para el caso(fallos 296:120, 295:417, 303:436, 306:766: id., LL, 1988-D-65), lasque menoscaban la garantía de la defensa en juicio (fallos291:245, 303:1134, 308:1762) o el debido proceso (fallos 296:256,303:242) o frustran el derecho federal (fallos 306:2056), aquellasque importan violación de la esencia del orden constitucional,
  • 15. 15cuyo primer enunciado es afianzar la justicia (fallos 289:107), las quepadecen desaciertos que los invalidan como actos judiciales(fallos 306:1700), se basan en la mera subjetividad del juzgador,prescinden de valorar elementos conducentes para laresolución del caso e infringen la sana critica judicial medianteafirmaciones dogmáticas y genéricas (fallos 294:338), entre otros. Es sabido que el concepto de arbitrariedad se haido abriendo camino abarcando una gama de supuestos cada vez másamplios. Desde aquella idea de "desaciertos u omisiones de extremagravedad susceptible de descalificar a un fallo como actojurisdiccional" que encerraba la hipótesis de un actuar consciente delmagistrado "contra legem", merced a la labor doctrinaria, se transitóluego por la sentencia arbitraria, no ya fruto de la intencionalidad delsentenciante, sino de la ignorancia o de la negligencia de aquél,pero siempre portadora de un error de tal magnitud que ameritabasu descalificación como acto judicial válido. Así hasta llegar hoy a un concepto menosterminante, admitiéndose la arbitrariedad de aquellas sentencias conuna nueva dimensión del error; la que otrora debía asumir unaimportancia mayúscula con el devenir ha ido en disminución, y yerrosno tan extremos que en el pasado no habilitaban el recurso hoy sí lohacen. Respetuosamente esta parte entiende que nosencontramos ante un caso de arbitrariedad. Lo actuado previo y durante el debatesistemáticamente se aparta de la solución normativa prevista paracaso. La sentencia no se encuentra debidamentefundada, incurre en apartamientos a la solución normativa
  • 16. 16prevista para cada caso menoscabando la garantía de la defensaen juicio y el debido proceso, se basa en la mera subjetividad deljuzgador, infringiendo la sana critica judicial medianteafirmaciones dogmáticas y genéricas, y prescinde valorarelementos conducentes para la resolución del pleito. Como enseña la doctrina judicial “…La motivaciónde la sentencia surge como un ligamen psicológico de extraordinariaimportancia, donde el juez debe valorar todos loselementos…jurídicamente relevantes…” (C.N.C.P., Sala III, causa171, EDELAP 11/894). Tiene dicho la Corte Suprema que la arbitrariedadse configura en especial cuando se ha prescindido de una visión enconjunto y de la necesaria correlación de los elementos dejuicio entre sí (C.S.J.N., “Liberman…”, rta. 28-4-88). Respetuosamente consideramos que V.E. haomitido hacer, como expondremos en adelante, una valoraciónracional y jurídica de los elementos jurídicamente relevantes,afectando de manera irreparable garantías de rango constitucionalcomo la defensa en juicio y el debido proceso. Como dijimos, es doctrina de nuestra CorteSuprema la exigencia de que las sentencias sean fundadas yconstituyan una derivación razonada del derecho vigente conaplicación a las circunstancias de la causa, por ello a través de ladoctrina de la arbitrariedad nuestro más alto tribunal ha descalificadocomo acto judicial válido los pronunciamientos que no reúnan esasexigencias (Fallos 311: 2314, cons. 7° y sus citas). Para laadmisibilidad de la vía extraordinaria debe tratarse de casosgraves de defectos de fundamentación o razonamiento quepriven a la sentencia de su misma naturaleza de acto jurisdiccional, talcomo ocurre en la especie.
  • 17. 17 Se ha decidido que “Los pronunciamientos queomiten considerar cuestiones oportunamente propuestas, conducentespara la decisión del juicio, carecen de base adecuada para sustentarsey deben ser descalificados en los términos de la doctrina de laarbitrariedad” (C.S.J.N., Lucero, Gerardo Esteban c/ AFNE. SA. s/indemnización ley 9688, 5 de Noviembre de 1991). En idéntico sentido, “… por medio de la doctrinade la arbitrariedad se tiende a hacer efectiva la garantía de ladefensa en juicio, exigiendo que las sentencias constituyanderivación razonada del derecho vigente con aplicación a lascircunstancias comprobadas de la causa” (C.S.J.N., Erwin Beskowc/ Instituto de Previsión Social Pcia. del Chaco y/o Prov. del Chaco, 19de junio de 1986). “La garantía consagrada por el art. 18 de laConstitución Nacional requiere, por sobre todas las cosas, que no seprive a nadie arbitrariamente de la adecuada y oportuna tutela de losderechos que pudieren eventualmente asistirle, sino a través de unjuicio llevado en legal forma y que concluya con el dictado de unasentencia fundada” (C.S.J.N., Juan José PEREZ c/Estado Nacionals/recurso extraordinario, 19 de agosto de 1986). “…la tacha procede cuando el defecto en lafundamentación del fallo radica, precisamente, en la falta devaloración unívoca de los indicios que componen el materialprobatorio” (C.S.J.N., Felicetti, Adalberto Gaspar Martín s/ infraccióna la ley n 23.737 - Causa n 2538., 11 de Mayo de 1993). Por tal motivo dejamos desde ya planteada lareserva del caso federal (art. 14 ley 48) V. MOTIVACION DEL RECURSO
  • 18. 18 El fallo impugnado ha incurrido en serios errores dehecho y de derecho. V.I. las violaciones al debido proceso y la defensaen juicio previas al debate V.I.I. Nulidad audiencia 338 por integración deficiente deltribunal y de la resolución dictada en consecuencia - violación art. 202 C.P.P. del C.P.P. -omisión de tratamiento de cuestiones planteadas La actuación del tribunal integrado por solodos de sus miembros vicia de nulidad lo actuado a partir de laaudiencia del 338 del C.P.P. En el marco del planteo de nulidad formulado poresta parte, es el propio Tribunal el que reconoce la necesidad decontar con tres jueces en los juicios orales. Pero por alguna razón, ello no sería necesarioen la audiencia del art. 338 del C.P.P. la cual supone lapreparación del debate y en consecuencia la toma de decisiones desustancial importancia, como la admisibilidad de la prueba ofrecida,instrucción suplementaria, y cuestiones previas (entre ellas lasuspensión del juicio a prueba). Concretamente el Tribunal se aparta de la mandalegal sin expresar motivo alguno. Vale decir, por qué para un actoel debe integrarse por tres jueces y para otro no. No solo soslaya lisa y llanamente el derecho deljusticiable a conocer en forma concreta y anticipada a los jueces queresolverán el caso sino también la manera en que un Tribunal debetratar el mismo. Esto es cuantos jueces deben deliberar y votar susolución.
  • 19. 19 El art. 48 de la ley 5827 señala: “… en los casos dejuicio oral se regirán por lo que dispone el art. 271 del C.P.P.” Y el art. 271 derogado indicaba: “El acuerdo serealizará con la presencia de todos los miembros del tribunal ydel secretario”. Enseña el Dr. Julio Maier que “La ley en verdadexige la deliberación de todos los jueces llamados a integrar el tribunalpues uno solo de esos jueces es capaz de convencer a los demás porla fuerza de sus argumentos sobre la justicia de su solución opiniónque quizá estuvo en minoría al comienzo de las deliberaciones”(Derecho Procesal penal, parte II, pág. 120) En el caso que nos ocupa la decisión de llevaradelante el proceso con solo dos miembros necesariamentesuponía un previo acuerdo de éstos acerca de pronunciarse enigual sentido sobre todas las cuestiones que fueran sometidasa decisión, lo cual atenta precisamente contra el espíritu dellegislador al integrar al tribunal de modo colegiado. Ningún otro Juez podría haber sido convocado aresolver una cuestión de la que no pudo conocer por no haberparticipado de la audiencia, por lo que ese acuerdo, aun tácito, no soloes evidente, sino imprescindible. El art. 168 de la Constitución Provincial dispone“Los tribunales de justicia deberán resolver todas las cuestiones queles fueren sometidas por las partes, en la forma y plazos establecidosal efecto por las leyes procesales”. En definitiva, no cabe duda alguna respecto de quese han inobservado las disposiciones establecidas para la
  • 20. 20realización de los actos del procedimiento (art. 201 del C.P.P.):Se entenderá siempre prescripta bajo sanción de nulidad laobservancia de las disposiciones concernientes: (1) al nombramiento,capacidad, constitución del juez o tribunal (art. 202 id.) “…esta referencia normativa tiene que ver con elregular establecimiento del órgano. Como ejemplos podemos citarexpresiones tales como integración del tribunal y tribunal plenocontenidas en el art. 338…” (Bertolino, Pedro, Código Procesal Penalde la Pcia. de Bs. As., Novena Edición, pág. 371). En igual sentido Falcone R. Madina M., El procesopenal en la Pcia. de Bs. As., pág. 408, “Aquí son las partes quienesconcurren a la audiencia oral preliminar llevada a cabo ante eltribunal en pleno”. Las leyes de organización de los tribunalesregulan mediante reglas precisas el número de jueces quedeben integrar el tribunal para dictar sentencia y en general parapronunciar toda decisión judicial. Y que ello no puede ser“consentido” o modificado por las partes. Ni puntualmente lo hasido en el caso que nos ocupa. Es que, como principio, es evidente que la decisiónde un tribunal colegiado es fruto del examen y acuerdo de todos susmiembros. Son ellos los jueces que deben juzgar la cuestión ocuestiones sometidas a decisión del tribunal, aquéllos que han sidoinstituidos por la ley y designados de acuerdo a la Constitución (art. 34de la Constitución de la Provincia). Se trata de presupuestos relativos a lacapacidad del tribunal. Una serie de reglas cuyo conjunto afirma laidoneidad jurídica del tribunal para emitir fallo.
  • 21. 21 “Las reglas de integración del tribunal conformanun presupuesto objetivo de la decisión que resulta afectada en suvalidez si alguna de ellas no es observada” (Maier, Julio, op. cit. pág.120) Por ende LA EXIGENCIA DE QUE EL TRIBUNALSEA DEBIDAMENTE INTEGRADO, ES DECIR CON TRESMIEMBROS, NO ES UN MERO FORMALISMO ó la sacralización delritualismo. En cuanto a lo establecido por las leyes 13939 y14065, invocadas por el tribunal, no resultan aplicables a los tribunalesde juicio, lo cual no hace sino ratificar la postura de ésta defensa. Queda claro entonces que la audiencia celebradalos días 23 y 30 de noviembre de 2009 y los actos que lesiguen, concretamente la resolución de fecha 9 de diciembre de2009, la resolución que no hiciera lugar a la suspensión deljuicio a prueba, y rechazara los planteos de nulidad, resultaninsalvablemente nulos por afectar las garantías del debidoproceso y la defensa en juicio (art. 18 de la C.N.) La Excma. Corte Suprema de Justicia de la Naciónha decidido que “Si bien lo referente a la constitución e integración delos tribunales de alzada así como las cuestiones vinculadas con lasformalidades de la decisión y el modo de emitir el voto cuando soncolegiados, es materia ajena a la apelación federal, ello no es óbicepara que el Tribunal examine el caso cuando los defectos observadosen el procedimiento en el que se dictó el acto importan un gravequebrantamiento de las normas que rigen el modo en que debenemitirse las sentencias definitivas de las cámaras nacionales deapelaciones y causan, por consiguiente, agravio a la defensa en juicio”(C.S.J.N., Onofre, Francisco Ricardo y otro c/ Ministerio de Acción
  • 22. 22Social y otro. s/ responsabilidad civil, sentencia del 5 de Septiembrede 2002). De acuerdo a lo expuesto, tal es el caso que nosocupa, por lo que oportunamente dejamos formulada la protesta derecurrir en casación y la reserva del caso federal (art. 14 ley 48) quereiteramos en esta instancia. Por su parte, la resolución dictada -fechada el 9 dediciembre de 2009- a raíz de la audiencia celebrada en los términosdel art. 338 resulta nula, no solo por la integración del Tribunal, sinopor motivos independientes Cuestiones articuladas que no recibieron tratamiento – resolución decuestiones no planteadas por la defensa Conforme surge de la lectura de la resolución defecha 9 de diciembre del 2009, no recibieron tratamiento el pedidode designación de audiencia a efectos de solicitar la suspensióndel juicio a prueba, ni la excepción dilatoria de falta de acción aefectos de que se suspenda el trámite de la causa hasta tantorecayera sentencia firme en la seguida contra el Sr. Carlos Carrascosa,esto último a fin de evitar el escándalo jurídico que significaría eldictado de sentencias contradictorias. Y a su vez, recayó decisión sobre dos materiasque no fueran solicitadas por ésta parte: - el Tribunal no hizo lugar a la suspensión del juicio a prueba -insistimos no solicitada- - rechazó la procedencia de la excusa absolutoria prevista por el art. 277 inc. 4 del C.P.P., tampoco pedida por esta parte. ESTA PARTE NO SOLICITÓ LA SUSPENSIÓNDEL JUICIO A PRUEBA, la solicitud se limitó a la designación de
  • 23. 23la audiencia que expresamente prevé el plexo adjetivo para ventilarla cuestión. De tal modo, a la petición de designación de unaaudiencia, correspondía decidir su fijación o no, y no, como endefinitiva se hizo, pronunciarse fuera de la oportunidad procesalprevista sobre la procedencia o no del instituto. TAMPOCO SE SOLICITÓ LA APLICACIÓN DE LAEXCUSA ABSOLUTORIA PREVISTA POR EL ART. 277 INC. 3 (de lanorma vigente al momento del hecho) DEL C.P. Esta parte dedujo excepción de falta de acción aefectos de que se SUSPENDA el trámite de la causa hasta tantorecayera sentencia firme en la seguida contra el Sr. CarlosCarrascosa, esto último a fin de evitar el escándalo jurídico quesignificaría el dictado de sentencias contradictorias vinculadas aidéntica situación jurídica. Concretamente se planteó que el Sr. Carrascosapodía ser condenado por el homicidio de su esposa, por encubrir esecrimen, o ser absuelto, y que ello podría resultar contradictorio con loque se declare en la presente causa, por lo que a fin de evitar elescándalo que resultaría del dictado de sentencias contradictorias,posiblemente en relación con la aplicación -hipotética- del art. 277inc. 4 del C.P. correspondía suspender el trámite de la presente. El Tribunal, lejos de tratar la cuestión planteada,abordó la NO procedencia de la excusa absolutoria respecto de nuestropupilo, adelantando opinión por cierto, fuera de la oportunidadprevista. V.E. en lo atinente a la forma y contenido de lasresoluciones, la ley exige, como principio general una estricta
  • 24. 24correspondencia entre el contenido de las mismas y lascuestiones oportunamente planteadas, lo que supone, como esobvio, la adecuación del pronunciamiento a los elementos de lapretensión deducida en el proceso (sujetos, objeto y causa). Se tratade una aplicación del principio de congruencia, que reconocesubstracto constitucional, como lo tiene reiteradamente establecido laCorte Suprema Nacional. La regla más importante del juzgamiento, es sinduda, la correspondencia entre lo pretendido y lo juzgado -aquíolvidada- conocida como "congruencia procesal", pues la resoluciónque emite la autoridad debe guardar estricta conformidad con lopretendido y resistido por las partes, de modo que, exista unaabsoluta correspondencia entre el contenido de la sentencia y lascuestiones oportunamente planteadas por las partes. Llama la atención que dos magistrados no hubierancomprendido durante el desarrollo de la audiencia, ni mediante lalectura del acta respectiva, el contenido de dos peticiones queclaramente formuló esta defensa, y cuyo alcance -conforme se plasmóen el acta- no ofrece lugar a dudas. La Corte Suprema de Justicia de la Nación tienedicho que comporta agravio a la garantía de la defensa en juicio(art. 18 CN), tanto las sentencias que omiten el examen decuestiones oportunamente propuestas por las partes (citrapetita), como aquéllas que se pronuncian sobre pretensiones odefensas no articuladas en el proceso (extra petita); y tambiéncuando el juez emite pronunciamientos ultra petita, cuando el falloexcede el límite cuantitativo o cualitativo de las peticionescontenidas en la pretensión. POR TANTO NOS ENCONTRAMOS ANTE ELVICIO DE INCONGRUENCIA POR OMISIÓN DE RESOLVER LAS
  • 25. 25CUESTIONES PLANTEADAS, Y POR HABERSE PRONUNCIADOSOBRE LAS NO ARTICULADAS, VIOLATORIA DE LA DEFENSA ENJUICIO. Se ha decidido que “…son descalificables comoactos judiciales válidos aquellas sentencias que omitenpronunciarse sobre cuestiones oportunamente propuestas yconducentes para ello, o lo hacen mediante breves afirmacionesgenéricas sin referencia a los temas legales suscitados yconcretamente sometidos a su apreciación…” (C.S.J.N., Tarditi, MatíasEsteban s/ homicidio agravado por haber sido cometido abusando desu función o cargo como integrante de la fuerza policial -causa Nº1822- sentencia del 16 de septiembre de 2008) La garantía del artículo 18 de la ConstituciónNacional requiere no sólo adecuada oportunidad de audiencia y pruebapara los litigantes, sino también la debida consideración por los juecesde las peticiones de las partes. En su defecto, carecen de fundamentosuficiente para sustentarse y deben ser dejadas sin efecto. Esos principios son de aplicación al proceso penal:“El tribunal no puede expedirse más allá de lo pedido. Lasentencia no puede ser "plus petita", ni tampoco está facultadopara fallar fuera de la pedido "extra petita" (C.N.C.P., Sala 3,Reina, Carlos Roberto; Duarte, María Cristina s/ recurso de casación,sentencia del 14 de Febrero de 2007). La petición es la que fija ellímite de su conocimiento. Por tanto, lo decidido en cuanto no consideró lopedido por esta defensa en el sentido de que se fije audiencia en lostérminos del art. 404 del C.P.P., y sin petición de parte como estableceexpresamente la norma aludida se pronunció sobre la improcedenciade la suspensión del juicio a prueba, y en cuanto no trató la excepciónde falta de acción y no hizo lugar a la excusa absolutoria prevista por
  • 26. 26el art. 277 inc. 4 del C.P., resulta inválido y así debía declararse, porresultar conculcatorio del derecho de defensa (art 18 C.N.), en funciónde lo cual formulamos protesta de recurrir en casación y reserva delcaso federal, las que reiteramos en esta instancia. Nulidad del dictamen fiscal sobre suspensión de juicio aprueba y de la resolución que no se aparta del mismo Si bien lo anterior exime de cualquier otro análisis,no puede dejar de señalarse que conforme lo establece el art 56 delC.P.P. párr. 3, los dictámenes fiscales deben ser motivados yautosuficientes. Y LA POSTURA FISCAL EN MATERIA DESUSPENSIÓN DE JUICIO A PRUEBA CARECE DEFUNDAMENTACIÓN Y RESULTA A TODAS LUCES ARBITRARIA. La Sra. Fiscal no fundó debidamente su oposición ala procedencia de instituto, sino más bien, recurrió a una serie deafirmaciones dogmáticas que ninguna relación guardan con lascondiciones legalmente establecidas para la procedencia del mismo:-“Circunstancias que rodearon el hecho”. Ahora bien, nomencionó en qué consisten, de que se tratan, y como gravitanpara impedir la procedencia de la suspensión del juicio a prueba. Por tanto, ello no puede válidamente invocarsecomo fundamento para limitar lo que es ni más ni menos queun derecho del imputado.-“la extrema gravedad del delito que se pretendió eludir” se hadecidido que “Es nula la resolución que denegó la suspensión deljuicio a prueba, sustentada en la oposición del fiscal fundada enla mera afirmación abstracta relativa a la "gravedad de loshechos”…” (C.N.C.P., Sala 4, Peña Peyloubet…).
  • 27. 27 ES NULA LA DECISIÓN QUE NO HACE LUGAR ALA SUSPENSIÓN DEL JUICIO A PRUEBA BASADA EN LA"GRAVEDAD DE LOS HECHOS". Se trata de una mera afirmación. Por lo demás, lagravedad del hecho habrá de medirse en relación a las penasestablecidas por el legislador para reprimir el ilícito reprochado. Y lasmismas, en el caso sub examine, permiten el dictado de una pena decumplimiento en suspenso. Sobre el anuncio de una posible ampliación delrequerimiento por un hecho que haría imposible la procedenciadel instituto, debe señalarse que solo dejó a la luz lo que venimosreclamando. Si para el ilícito que “hipotéticamente” reprocharíaa nuestro -haber participado del homicidio de Maria Marta GarcíaBelsunce según interpretó expresamente el Tribunal de Juicio- lasuspensión del juicio a prueba no procedía, sí lo hacía para elúnico que se le enrostraba en ese momento y por el que endefinitiva fue acusado Bártoli: encubrimiento. Sobre la entonces hipotética ampliación de laacusación era solo eso, una hipótesis y se ha dicho, como es obvio,que “…no puede ser fundada la opinión vertida por el Fiscal, sise basó en valorar una conducta delictiva distinta a la quehabía sido exclusivamente imputada al nombrado” (C.N.C.P.,Sala 3, Biscochea, Norberto I., 05/02/2009). Pero además el anuncio era un disparate, porqueno se había celebrado el debate, y sobre todo porque ello resultaimposible a la luz del texto del art. 359 del C.P.P., y así lodecidió el tribunal.
  • 28. 28 Al Sr. Guillermo Bártoli se le enrostrabaexclusivamente el delito de encubrimiento, ningún otro, por lo lasuspensión del juicio a prueba resultaba procedente.-“Investigación por parte de autoridades judiciales ypoliciales”: nuevamente la falta de fundamentación de la Sra. Fiscal,colocó a esta defensa en la incómoda situación de tener que adivinar aque se quiso referir. NINGUNA DE LAS PERSONAS IMPUTADAS ENLA PRESENTE CAUSA ES FUNCIONARIO JUDICIAL, POLICIAL OPÚBLICO DE CUALQUIER TIPO. Así las cosas, que el dictamen fiscal resultabainválido, por absoluta ausencia de fundamentación, y por tanto noobligaba al Tribunal, que en ejercicio del control de razonabilidad,debió apartarse del mismo. Se ha decidido que “la postura negativa del fiscaldebe ser acompañada pero también que la misma debe ser losuficientemente fundada y motivada…ya que la disyuntiva entresuspender el juicio o seguirlo adelante acarrea consecuenciasdemasiado serias como para que el órgano jurisdiccional se mantengacomo un mero espectador en la contienda entre las partes”. “Ello así porque el derecho penal es un derechopúblico de excepción aplicable siempre como "última ratio" y porqueen casos donde puede vislumbrarse, como el presente, que la pena enexpectativa puede resultar de ejecución condicional, es dable noperder de vista que el fin preventivo general o especial, según se mire,puede perfectamente cumplirse de igual manera a partir de laaplicación, como lo hizo el "a quo", de las reglas establecidas en el art.27 bis, según el 76 ter, del Código Penal…” (Cámara de Apelaciones ygarantías Penal de Junín, Bugallo, Nicolás, 17-9-09).
  • 29. 29 En el caso se confirmó la resolución del Juez deprimera instancia que había concedido la suspensión del juicio aprueba a pesar de haber mediado oposición fiscal, por no encontrarsela misma debidamente fundada. Por lo demás, el hecho de que el requerimientohaya sido admitido por el Tribunal como fundamento para elrechazo de la suspensión del juicio a prueba que ni siquierahabía sido solicitada, nada nos dice sobre su validez o no. En definitiva que el infundado requerimientoFiscal adolecía de deficiencias que impedían tenerlo por actoválido, y así debía declararse. Autocontradicción En la resolución dictada luego de la audienciacelebrada en los términos del art. 338, si uno se limitara a leer la partedispositiva, concluiría que fue admitida la totalidad de la pruebasolicitada por ésta defensa. Pero leyendo los considerandos, se advierte que nose admitió el testimonio de uno de los testigos propuestos por estadefensa, el Dr. Diego Molina Pico. Sin perjuicio de afectarse el derechode defensa, como se expondrá en el apartado pertinente, a pesar deno haberse admitido la totalidad de la prueba solicitada, en laparte dispositiva se ordenó lo contrario, lo cual configura unacontradicción inadmisible. El Tribunal pasó absolutamente por alto éstacuestión, que fuera oportunamente introducida como fundamento delplanteo de nulidad.
  • 30. 30 Conforme ha decidido la Corte Suprema de Justiciade la Nación, “…la sentencia constituye un todo indivisibledemostrativo de una unidad lógico-jurídica, en que la partedispositiva no es sino la conclusión final y necesaria del análisis de lospresupuestos fácticos y normativos efectuados en su fundamentación(Fallos: 315:2291; 321: 1642, entre muchos otros). Del mismo modo,no cabe sino entender que ese criterio no autoriza antagonismos entrelas afirmaciones vertidas en los considerandos que la integran”(C.S.J.N., S. 620. XLII. S. 467. XLII. RECURSO DE HECHO SociedadComercial del Plata S.A. y otros s/concurso preventivo, 20 de octubrede 2009). Ese antagonismo tampoco puede existir entrelos considerandos y la parte dispositiva. Y precisamente esosucede en el caso que nos ocupa. Así se ha dicho que “La falta de coherencia entrelos fundamentos y la parte dispositiva de una sentencia constituyeuna causal de arbitrariedad pues afecta los derechos de propiedad ydefensa en juicio del apelante” (C.S.J.N., L. 361. XXXVI.; Luján, Aliciac/ S.R.T. (S.A.) s/ ordinario ley 18.345, 15/05/2001, T. 324, P. 1584) En efecto, “La falta de coherencia entre losconsiderandos y la parte dispositiva del fallo, constituye una causalcon entidad para invalidarlo, conclusión especialmente aplicable alcaso en que no se ha proyectado en la parte resolutiva elresultado de los fundamentos vertidos en el acuerdo” (C.S.J.N.,G. 703. XXI.; Gutiérrez de Sánchez, Dorotea Checa c/ Gutiérrez,Rodolfo Primitivo y otro, 10/03/1988, T. 311, P. 264) Invalidez de la admisión de la prueba ofrecida por la fiscalía - manifiestoapartamiento del objeto procesal
  • 31. 31 En ocasión de la audiencia celebrada en lostérminos del art. 338 esta parte se opuso a la admisión de parte de laprueba ofrecida por la Fiscalía, que reprodujo el ofrecimiento deprueba que efectuara el Dr. Molina Pico, representante delMinisterio Público fiscal en el juicio que se celebrara contra elSr. Carlos Carrascosa. En tal sentido esta defensa puntualizó laimpertinencia de cada una de las pruebas que nada tenían que ver conel objeto del proceso, constituido exclusivamente por hechos deencubrimiento atribuidos a los diferentes imputados. Y se dijo que a diferencia de lo que ocurría enaquel, en el cual el Sr. Carrascosa se encontraba imputadoalternativamente por el homicidio de su esposa o por elencubrimiento del crimen, en esta causa, la base fáctica selimitaba al posible encubrimiento. Y en función de ello, es obvioque la prueba difería sustancialmente. No obstante, el Tribunal admitió la totalidad dela prueba solicitada por la Fiscalía, señalando que los testimoniosresultan conducentes, y que el tribunal no puede inmiscuirse en lasestrategias probatorias “…en cuenta de las manifestaciones de laSra. Fiscal en cuanto a una probable ampliación de la acusacióndurante el juicio (sic)…”. Esa “probable” ampliación se refería a la posibleparticipación de nuestro pupilo en el homicidio de María MartaGarcía Belsunce conforme consignó expresamente Tribunal al resolverla quinta cuestión, que efectivamente intentó la Fiscalía, planteorechazado por el Tribunal precisamente por los argumentosanteriormente expuestos por ésta defensa.
  • 32. 32 Es cierto que el Tribunal tiene limitadas facultadesen torno a la prueba propuesta por las partes, pero en virtud del deberde ordenar el proceso, es precisamente que no puede permitirleintentar probar cualquier cosa, como en definitiva se hizo. El requerimiento de elevación a juicio viene asentar jurisdiccionalmente la base del juicio sobre la cual debeversar la prueba, discusión y sentencia. Y el proceso penal tiene como objetivo comprobarla verdad histórica del suceso criminoso recogido por aquel. Yasea el hecho principal o circunstancias vinculadas con éste que laley penal exige o que indirectamente influyen para la comprobación delprimero. Toda prueba que se refiera a estos debe ser admitida. Yaquella que no se encuentre vinculada, rechazada. La Fiscalía no puede intentar probar en juicio unhecho diferente al recogido en el requerimiento de elevación a juicio. Y la anunciada ampliación del requerimientoFiscal era jurídicamente imposible, como sostuvo esta defensa,y en definitiva decidió el tribunal. Entonces, todo lo relativo al homicidio de MaríaMarta García Belsunce resultaba evidentemente impertinente,como lo decidido, en cuanto lo admite, conduciendo a la celebraciónde un debate en el que se ventilaron y decidieron cuestionesabsolutamente ajenas al hecho del proceso. Esa actuación al margen de la base fácticaestablecida en el requerimiento de elevación a juicio, hizo que seventilaran hechos no reprochados a ninguno de los imputados.
  • 33. 33 Naturalmente, a falta de imputación, nadie debíadefenderse de ellos. Pero sin embargo, no solo se produjo prueba,sino que se los tuvo por probados, y fueron valorados en contradel imputado En efecto, durante el desarrollo del debate y laacusación fiscal, se tienen por probadas una serie de imputaciones“genéricas”, no puestas en cabeza de ninguno de los imputados. Nos referimos a la imputación de habérseleadherido a la víctima las heridas con la gotita, la contratación ollamado a un abogado el día del hecho a las 19.40 hs., entre otras.Todos ellos falsos como se demostrará abajo. No se le imputan a nadie se la imputa a todos. Ello resulta conculcatorio de las garantías deldebido proceso y la defensa en juicio, y conduce a la nulidad de lasentencia que incorpora en su arquitectura esos hechos que noconforman el objeto procesal. V.I.II. Nulidad por haberse llevado adelante el debate a pesar deestar pendiente de resolución recursos - efecto suspensivo de los recursos – violación al art.431 del C.P.P. Como se expuso en los antecedentes, con motivode haberse designado audiencia de debate en la causa, que endefinitiva se desarrolló, esta defensa se presentó Tribunal recordandoque se habían deducido recursos de casación los cualesapuntaban -entre otras cosas- a la concesión del beneficio de lasuspensión del proceso penal a prueba, los cuales se encontraban –yse encuentran aun hoy- pendientes de resolución.
  • 34. 34 Se solicitó en virtud de ello la suspensión de laaudiencia debate designada, a lo que como es obvio no se hizo lugar. De acuerdo a la inveterada jurisprudencia delTribunal de Casación en estos supuestos (ver Sala II, causa34994/98, Nosenzo, Carlos R entre otros) se tornan aplicables lasreglas generales sobre los recursos, en particular el art. 431del C.P.P. establece el efecto suspensivo, lo cual implica que nopodrán ejecutarse las resoluciones judiciales en el término pararecurrir ni durante la tramitación de aquellos. El efecto de las resoluciones recurridas -suspensióndel juicio a prueba- es extinguir la acción penal, por tanto laconsecuencia ineludible de la aplicación del art. 431 del C.P.P.conllevaba la necesaria suspensión del debate hasta tanto eltribunal ad quem competente resolviera los recursosinterpuestos. En virtud de ello se solicitó -precisamente- laaplicación del art. 431 del C.P.P. respecto de las resolucionesimpugnadas y en consecuencia la suspensión del procedimientodel juicio hasta tanto fueran resueltas las impugnacionesdeducidas. Por su parte y teniendo en consideración lanaturaleza de los derechos que se pretendían tutelar, como el deevitar la imposición de una condena, y frente a la inminencia delposible menoscabo a la libertad resultante de la celebración deldebate y la eventual aplicación de lo dispuesto en el art. 371del C.P.P. como en definitiva sucedió, formulamos protesta derecurrir en casación y reserva del caso federal para el supuestode una resolución contraria a los intereses de esta parte.
  • 35. 35 El Tribunal en lo Criminal decidió “hacer saber” que“…no procede supeditar el comienzo del juicio…a lo que en definitiva sedecida en el recurso de casación interpuesto contra el rechazo delbeneficio de la Suspensión del Juicio a Prueba…” Ello con fundamento en que “…implicaría demorarindebidamente el trámite de estos actuados, teniendo presente pararesolver la cuestión no solo los términos de lo decidido en el incidenterespectivo por la Excma. Cámara…sino que ha sido éste y no otro elcriterio que en casos análogos mantuviera este Tribunal…” Dicha resolución fue recurrida, y se encuentrapendiente de resolución, a pesar de lo cual se llevó adelante el debateque culminó con la condena y detención de nuestro pupilo, a pesar deestar pendiente de resolución el pedido de suspensión del juicio aprueba que esta defensa formulara. Esa decisión de llevar adelante el debate a pesarde encontrarse pendientes recursos, invalida todo lo actuado. Está claro que lo decidido se encuentra soloaparentemente fundado, pues recurre a una serie de afirmacionesgenéricas y dogmáticas, configurando un caso de arbitrariedad deacuerdo a la doctrina de la Corte Suprema de Justicia de la Nación inre Menna 320:1919, Padula 320:2451, Fiscal c/García Sixto 30/6/99 yFiscal c/Vega 20/12/05. Nos encontramos ante una expreso apartamientoa la solución normativa prevista para el caso, y un alzamientocontra la jurisprudencia del Superior, invocada por esta defensa. Entre los casos en que la Corte ha declaradoarbitraria a una sentencia, y que habilitan la vía extraordinaria, seencuentran aquellas que se apartan inequívocamente de la
  • 36. 36solución normativa prevista para el caso (fallos 296:120,295:417, 303:436, 306:766: id., LL, 1988-D-65), como ya expusimos. No se comprende a que se refiere el Tribunal con“demorar indebidamente” el trámite de estos actuados, pues el tiempodebido de celebración del debate es cuando la causa técnicamente seencuentra en condiciones de avanzar hacia el mismo. Y ello solo podía tener lugar cuando hubierensido resueltas las cuestiones que se encontraban recurridas, enparticular teniendo en cuenta que el planteo central de ésta defensa seencuentra vinculado con la procedencia de un instituto extintivode la acción penal. Y ese no es el único, pues también persiste elplanteo de una excepción de falta de acción, entre otros. Ninguna otra inteligencia puede asignarse al art.431 del C.P.P., pero el Tribunal de Juicio lisa y llanamente se alzócontra lo expresamente establecido por el Código ProcesalPenal en cuanto al efecto suspensivo de los recursos. Ha decidido la Corte Suprema de Justicia de laNación que “La interposición de un recurso…en tanto los jueces de lacausa no se pronuncien sobre su concesión o rechazo, produce efectossuspensivos” (“Saiegh, Rafael Héctor y Conjunción S.A. c/ BancoCentral de la República Argentina - Ministerio de Economía de laNación. s/ Recurso de hecho, 27 de diciembre de 1996). A la luz de ello, es el Tribunal quien “aceleróindebidamente” el proceso, llevando adelante un debate a pesarde estar vigente el efecto suspensivo de los recursos deducidos. Y no satisfecho con ello, se alza contra lajurisprudencia del Tribunal de Casación sobre el punto,expresamente invocada por ésta defensa: “con independencia del
  • 37. 37acierto en la concesión del recurso de casación presentado por ladefensa contra la resolución por la que el Tribunal de juicio rechazó elpedido de sobreseimiento…lo cierto es que una vez otorgado el mismose tornan aplicables las reglas generales sobre los recursos, entre lasque se encuentra la disposición del art. 431 del C.P.P. que establece elefecto suspensivo, lo cual implica que no podrán ejecutarse lasresoluciones judiciales en el término para recurrir ni durante latramitación de aquellos”. “Tratándose la recurrida de una resoluciónque deja intacto el pedido de sobreseimiento, cuyo naturalefecto es el de finalizar adelantadamente el procedimiento(como en el caso que nos ocupa) la consecuencia ineludible dela aplicación del art. 431 del C.P.P. conlleva la necesariasuspensión del debate hasta tanto el tribunal ad quem competenteresuelva la queja, amén de que con ello se estaría evitando laposibilidad del dictado de fallos contradictorios”. En función de ello decidió “…declarar aplicable elart. 431 del C.P.P. a la resolución por la que se deniega el pedido desobreseimiento, suspendiéndose el trámite del procedimiento del juiciohasta que sea resuelta la impugnación deducida” (causa nº 34.994 lapetición de Hábeas Corpus formulada por el imputado CARLOSROGELIO NOSENZO; rta. 25-9-08, Mancini, Celesia y Mahíques). Conforme ha invocado ya esta defensa en lapresente causa, ha dicho el Tribunal de Casación de la Pcia. que"...raya casi con lo irrazonable discutir la procedencia del juicioa prueba cuando ya se ha dictado sentencia…” que es lo quehizo el Tribunal. En definitiva, en lo único que se apoya ladecisión es en los propios precedentes del tribunal que una vezcita, pues la resolución de la Sala I en relación con la suspensión del
  • 38. 38juicio a prueba -que invocó- nada dice sobre la posibilidad o no decontinuar con el proceso. Finalmente, debe señalarse que no solo seencontraba recurrido el rechazo de la suspensión del juicio a prueba,sino el auto fechado el 4 de noviembre de 2010 en cuanto:- no hiciera lugar a los planteos de nulidad de la audienciacelebrada en los términos del art. 338 del C.P.P.-no hiciera lugar a la nulidad del dictamen fiscal en punto a lasuspensión del juicio a prueba.-no hiciera lugar a la nulidad de la resolución en los términosdel art. 338. Sobre el último punto, el planteo se encuentrafundado en la falta de tratamiento de de la excepción de falta deacción a efectos de que se suspenda el trámite de la causahasta tanto recaiga sentencia firme en la seguida contra el Sr.Carlos Carrascosa, esto último a fin de evitar el escándalo jurídicoque significaría el dictado de sentencias contradictorias, lo quenaturalmente impedía avanzar sobre el proceso hasta que seencontrara firme lo decidido sobre el punto. En definitiva, lo decidido resulta carente de unverdadero sustento objetivo, por no corresponderse con lascircunstancias que deben necesariamente tomarse en cuenta paraconformar y sustentar la decisión, resultando una motivación aparentey arbitraria (arts. 171 de la Const. prov. Bs. As.; 106 "a contrario",210 y 373 del CPP Bs. As.) que no puede, bajo pena de contrariar lasmás elementales garantías constitucionales vinculadas con la defensaen juicio y el debido proceso (arts. 18 y 75 inc. 22 de la CN, arts. 8inc. 2 h de la Convención Americana Sobre Derechos Humanos, 14 inc.3 c del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, 10, 11 y 15de la Const. prov. Bs. As.) poseer asidero legal alguno.
  • 39. 39 Por ello y teniendo en consideración la naturalezade los derechos que se pretenden tutelar, como el debido proceso y ladefensa en juicio, el de evitar la imposición de una condena, y frenteal concreto menoscabo a la libertad que resultó de la celebración deldebate por la efectiva aplicación de lo dispuesto en el art. 371 delC.P.P., formulamos reserva del caso federal en esta instancia Entonces, lo actuado por el Tribunal resultainsalvablemente nulo, configurando un caso de desprecio por lacuestión de la doble instancia, expresamente invocada también porésta parte, para lo cual se alzó -no pude desconocer porque fueexpresamente invocada por ésta defensa- contra lo decidido por elTribunal de Casación. Doctrina que, insistimos, fue expresamenteinvocada por ésta defensa: “…la prohibición de impugnar quecontiene el art. 338…debe ceder no sólo tratándose deresolución relativa a la suspensión del juicio a prueba”, puestoque la “…irrevisibilidad arrasa con todo concepto de control dejurisdicción…” (TCP, sala 1ª, G., J. A., 15/02/2001) Señalamos que el Tribunal de Casación de laPcia. incluso ha admitido analizar la cuestión del efectosuspensivo de la interposición de los recursos por vía de unaacción de habeas corpus directa (Trib. Casación Penal Bs. As., sala3ª Lazzarín, Elba B. y otro 28/09/2010). En “NOSENZO…” el Tribunal de Casación, por lamisma vía -habeas corpus- el Tribunal decidió que “Tratándose larecurrida de una resolución que deja intacto el pedido desobreseimiento, cuyo natural efecto es el de finalizar adelantadamenteel procedimiento (idéntico efecto que la suspensión del juicio a pruebapendiente de resolución), la consecuencia ineludible de la aplicacióndel art. 431 del C.P.P. conlleva la necesaria suspensión del debate
  • 40. 40hasta tanto el tribunal ad quem competente resuelva la queja, aménde que con ello se estaría evitando la posibilidad del dictado de falloscontradictorios”. Por ello, lo actuado a partir de la interposición delos recursos aun hoy pendientes de resolución, devieneinsalvablemente nulo. V.II. Las nulidades del debate V.II.I. Nulidad de la ampliación de la acusación – improcedencia- falta de elementos esenciales referidos a los hechos finalmente reprochados – violación a losarts. 56, 312, 335, 359 y ccdtes. del C.P.P. V.II.I.I. Improcedencia de la ampliación Luego de intentar infructuosamente en dosoportunidades “ampliar” la acusación al Sr. Guillermo Bártoliatribuyéndole algún grado de participación en el homicidio de MaríaMarta García Belsunce invocando lo normado por el art. 359 del C.P.P.,la fiscalía le atribuyó a Guillermo Bártoli una serie de nuevos hechosque a su criterio integrarían el delito continuado:-DAR UNA VERSION DISTINTA. DE LA CAUSA DE LA MUERTE DE MARÍA MARTA GARCÍA BELSUNCE-HABER CAMBIADO LA ROPA DE LA VICTIMA-HABER CAMBIADO LA POSICION DEL CUERPO-ORDENARLE A BEATRIZ MICHELINI QUE LIMPIARA Y PROCURARLE ELEMENTOS DE LIMPIEZA4-ORDENARLE A MIRTA MOLINA LIMPIAR Y VENTILAR LA CASA5-SOLICITARLE A UNA EMPLEADA DOMESTICA -EMA BENITEZ- QUE SE DESHICIERA DE UN PANTALON DE CARLOSCARRASCOSA CON MANCHAS DE SANGRE El art. 359 CPP, impone el deber al fiscal de ampliarsu requerimiento “Si en el curso del debate surgieren hechos queintegren el delito continuado atribuido…”4 El hecho no integró la acusación al momento del alegato5 El hecho no integró la acusación al momento del alegato
  • 41. 41 Ahora bien, la ley autoriza la ampliación de laacusación sólo en lo referente a hechos integrantes del delitocontinuado. Enseña Zaffaroni que “Habrá conducta continuadacuando el dolo que abarque la realización de todos los actos parciales,existente con anterioridad al agotamiento del primero de ellos, el autorreitere similarmente la ejecución de su conducta en formatípicamente idéntica o similar, aumentando así la afectación delmismo bien jurídico, que deberá pertenecer al mismo titular sólo en elcaso que implique una injerencia en la persona de éste” (Zaffaroni,Eugenio, Alagia, Alejandro y Slokar, Alejandro en “Derecho Penal,Parte General”, Ed. Ediar, 2000, pág. 829). En igual línea de razonamiento se ha entendido que“los elementos exigidos para la conformación del delito continuadoson, un dolo unitario, que bien puede entenderse como la voluntad deuna afectación pero de una determinada modalidad, que debeverificarse, antes de la finalización del primer acto parcial…; serequiere también una repetición de la afectación típica del mismo bienjurídico que a su vez, sea susceptible de afectación parcial…; se exigea su vez una comisión o una forma de realización de similares oidénticas características… ; y finalmente se requiere una injerenciafísica en la persona del titular, o identidad física del titular, es decirque el bien afectado sea de una misma persona” (Castro, Julio César,“Abusos sexuales continuados. Un verdadero tema de concurso dedelitos”, 365-LL, 2004-C). Soler expresa que lo importante es el modo deviolar la ley existiendo continuación entre hurto simple y hurtocalificado, en cambio no se da cuando la incriminación principal varíapor ejemplo si primero se hurta y luego se estafa.
  • 42. 42 Entonces, LA BASE FÁCTICA NO PUEDE SERPROPIAMENTE NUEVA. No ofrece dudas que no hay continuidad entre elhecho que fuera materia de elevación a juicio respecto deGuillermo Bártoli, y los que fueron materia de ampliación. Sonabsolutamente diversos. Presentarse en una casa fúnebre con el objeto deobtener un servicio sin la intervención de la autoridad policial y/upresentarse en otra y obtener un certificado de defunción falsocon el objeto de evitar la investigación oficial, tal el hechocontenido en el requerimiento de elevación a juicio, y calificado comofavorecimiento personal (art. 277 inc. 1 “a”), misma calificaciónque al momento de los lineamientos de la acusación aunque con laincorporación de nuevos elementos (propósito de evitar la autopsia)con lo que se descartaba en su arquitectura el ocultar, alterar ohacer desaparecer, nada tiene que ver con actos que síhipotéticamente podrían constituir supuestos de favorecimiento realcomo mover el cuerpo, cambiarle la ropa, mandar a limpiar osolicitar se arroje a la basura una prenda ensangrentada o conpropalar una idea sobre cómo se produjo el hecho. Se tratan entonces, claramente de hechosdiversos, y la posibilidad de incorporar un hecho diverso al procesoen la etapa de plenario se encuentra prevista por el artículo 374del C.P.P., supeditada al acuerdo de partes. En su defecto, sedeben remitir las actuaciones al fiscal de turno para su investigación. Es que a pesar de subsumirse todos en el mismodelito (género) de encubrimiento, ni siquiera la fiscalía lasencuadra en la misma figura. La imputación original encuadrabasegún el requerimiento de elevación a juicio e incluso los lineamientosde la acusación en el art. 277 inc. 1 “a” (favorecimiento personal) y las
  • 43. 43que fueron objeto de la ampliación en el art. 277 inc. 1 “b”(favorecimiento real). Esto último debimos deducirlo de la referencia de lafiscalía a que las conductas que fueron objeto de ampliación de laacusación tuvieron por fin ocultar, alterar o hacer desaparecer rastroso elementos de delito, por cuanto no exteriorizó la calificación deesos hechos -cuestión que abordaremos en el apartado que sigue- Claramente configuran materialidades ilícitasdiferentes y autónomas a los fines de circunscribir los injustos ydeterminar la culpabilidad del autor en cada uno de ellos. Conforme ha decidido el Tribunal de Casación de laPcia. “…no se evidencia presente la configuración de ninguno de losextremos requeridos por el mencionado artículo 359 del C.P.P.…lafigura objeto de acusación agregada por la Fiscalía en debateno cuenta con las notas de conexión interna o al menos decierta conexidad comisiva con el contenido originario de larequisitoria fiscal, por lo que no puede considerarse que se trate deun supuesto de delito continuado sino más bien de un hecho diverso(CPP 374)…” (TCPBA, Sala II, “B., S. R. y P. L. s/ recurso decasación”, 7-9-04, C.7081) Y tal cual decidiera el Tribunal de Casación en esemismo proceso, no importa obstáculo a dicha afirmación el hecho deque el Tribunal haya explicado al encartado cuáles eran los nuevoshechos que se les atribuían y cuáles los derechos que le asistían, ni lavista conferida a la Defensa para que solicite la suspensión del debatea fin de ofrecer pruebas y preparar la defensa, ya que ello fuerealizado en el marco de un procedimiento de ampliación de laacusación que, como se expresó, resultó errado.
  • 44. 44 Tratándose de una a nulidad de carácter absolutopor afectar las garantías del debido proceso y la defensa en juicio, quecomo tal puede ser invocada en cualquier momento del proceso, no esmenester la protesta previa de casación. V.II.I.II. Nulidad de la ampliación Ahora bien, la ampliación en sí misma resultanula. Ello por no haberse integrado con los elementosesenciales referidos a los hechos finalmente reprochados, por haberomitido la motivación y/o elementos probatorios en los que se basa, ysu calificación legal, todo ello en violación a los arts. 56, 312, 335, yccdtes. del C.P.P. afectando las garantías del debido proceso y ladefensa en juicio (art. 18 C.N.). Las leyes procesales que reglamentan lainviolabilidad del derecho de defensa, técnica y material, establecenque desde el mismo momento en que se indica a una persona comoposible autora de un delito, el fiscal debe saber cuál es la conductadelictiva que pretende acreditarse. La ley impone, para hacer efectiva la garantía dedefensa en juicio, que al recibirle declaración a una persona acusada,se le explique clara, circunstanciada y detalladamente cual es laconducta que se le reprocha (art. 312 CPP) y los elementos de pruebaque obran en su contra. “El Ministerio fiscal deberá argumentar y concluirfundamentalmente sobre la cuestión penal introducida al debate con laacusación…Debe ser claro, específico y concreto, motivandosólidamente sus conclusiones…”66 Jorege A. Clariá Olmedo; Tratado de Derecho Procesal Penal; Tomo VI, El Procedimiento Penal;Ed. Ediar; 1967.
  • 45. 45 Esas precisiones no van disminuyendo a medidaque discurre el proceso sino que por el contrario, se vuelven unamayor exigencia. Esta es, entre otras, la razón del art. 335 del CPPen cuanto manda que: “El requerimiento fiscal deberá contener, bajosanción de nulidad, los datos personales del imputado o, si seignoraren, los que sirvan para identificarlo; una relación clara,precisa, circunstanciada y específica del hecho; losfundamentos de la acusación; y la calificación legal.”. La regla aludida deriva, en forma directa, del Pactode San José, en cuanto establece en su art. 8 inc. 2. que: “Todapersona inculpada de delito tiene derecho a que se presuma suinocencia mientras no se establezca legalmente su culpabilidad.Durante el proceso, toda persona tiene derecho, en plena igualdad, alas siguientes garantías mínimas…b) comunicación previa ydetallada al inculpado de la acusación formulada…” Esto es el modo más importante que tiene el Estadopara asegurar que quien es acusado, sepa de qué se trata el procesoque hay en su contra y pueda defenderse adecuadamente de laimputación. Como es lógico, si el justiciable no sabe de qué setrata la conducta por la cual es requerida, mal puede dar explicacioneso producir prueba. De tal suerte es la importancia en la claridad yprecisión que debe contener toda imputación, que ello constituye laúnica la manera de asegurar la correcta intervención del acusado en eljuicio.
  • 46. 46 De la simple lectura del acta de debate en la que seformulara la ampliación de la acusación, surge que la mismaadolece de insuficiencias jurídicas esenciales que impidentenerla por acto jurisdiccional válido. La ampliación de la acusación no describióprecisa y circunstanciadamente los hechos, no exterioriza enque elementos se funda, describe situaciones incompatibles conel delito de encubrimiento, y ni siquiera califica los hechos. “Solicitada nuevamente la palabra por la Sra.Representante del Ministerio Público fiscal…la misma refiere que enrazón de las distintas declaraciones testimoniales escuchadas en eldebate, y en particular la escuchada en la última jornada, la Fiscalíaque representa está en condiciones de realizar una ampliación de laacusación en los términos del art. 359 del C.P.P. en relación alimputado Guillermo Bártoli…en relación a los siguientes hechos: “El día27/10/2002, a partir de las 19.07 hs., el imputado Guillermo Bártoli sehallaba presente en el interior del domicilio que habitaba el matrimonioCarrascosa y Maria Marta García Belsunce en el Country Carmel, y enmomentos en que el Sr. Carrascosa efectuaba una conversacióntelefónica con OSDE, el Sr. Guillermo Bártoli, procedió a alterar elescenario de los hechos y a manipular el cuerpo de la víctima deautos…consistiendo en por lo menos estas acciones, moviliza el cuerpode donde había quedado tendido y proceder al cambio de ropas de lamisma, quitándole una camisa blanca y un pantalón tipo bombacha degaucho color beige, y colocando en su lugar una calza o pantalón tipojogging color oscuro y una remera de color claro. Con posterioridad yen idénticas circunstancias de lugar, colaboró a instalar la idea de queel fallecimiento de María Marta García Belsunce obedecía a unaccidente doméstico en lugar de ser producto de una muerte violenta,traumática, con pérdida de masa encefálica, tal como por lo menos selo transmitió al Sr. Jorge González Zuelgaray y Miguel EnriqueHamilton Taylor, y a los demás concurrentes al velatorio, incluido el
  • 47. 47Fiscal de intervención y el personal policial. Modificó también elescenario del crimen dando órdenes para que se limpiara brindandolos elementos necesarios y dando directivas para ello, como lo hizo enprimer lugar con la Sra. Beatriz Michelini, el 27 de octubre de 2002, apartir de las 20.30 hs., y como lo hizo al día siguiente, es decir el28/10/2002, momentos antes en que el cortejo fúnebre saliera endirección al cementerio de la recoleta, dándole expresas instruccionesa Mirta Nilda Molina para que tras retirarse la concurrencia al entierro,se limpiara, se ventilara y se ordenara la casa, y a Ema Benitez, aquien expresamente le solicitó que tirara un pantalón con manchas desangre perteneciente dicha prenda al Sr. Carlos Carrascosa. De estemodo, todas estas acciones fueron realizadas por él para ocultar,alterar o hacer desaparecer los rastros y pruebas del delito dehomicidio calificado por el uso de arma de fuego y por el vínculo…conla finalidad de atentar contra la administración de justicia. Estaconcatenación de acciones forman parte de una continuidad delictiva yha tenido junto con el hecho por el cual viene imputado desde el iniciode las actuaciones, una única y misma finalidad, la cual es el ocultarun hecho especialmente grave…” Como se aprecia, la acusación se refieregenéricamente a los testigos escuchados como fundamento, pero nodice cuales son, ni que dijeron. Entonces, no indicó la cuales eranlos elementos de pruebas en los cuales basaba la ampliación, susmotivos. En tal sentido, debe señalarse que ningún testigoafirmó que el cuerpo de la víctima hubiera sido movido, salvo desde elpiso a la cama, cuando lo autorizó la cochería, tarea de la que noparticipó Bartoli, ya que no estaba en el lugar. Ni de la pericia sobrelas llamadas surge ningún dialogo en ese sentido. Ningún testigo afirmó que las prendas que vestíaMaria Marta García Belsunce al momento del hecho hubieran sido
  • 48. 48cambiadas mientras se efectuaba algún llamado a OSDE, y muchomenos que de esa inexistente tarea hubiera participado el Sr.Guillermo Bártoli. El único cambio de prendas que surgió de lostestimonios recogidos fue el que realizo la Sra. Lanusse junto conMaría Laura García Belsunce, quienes cortaron la remera que lucía lavíctima (lo que demuestra la imposibilidad práctica de cambiar lasprendas en unos minutos como debería haber sucedido en la hipótesisfiscal y de la sentencia), la misma con la que había jugado al tenis,intentaron sin éxito colocarle una camisa por la cabeza (tal laencontrada con machas de sangre), y finalmente colocaron otra. La Sra. Mirta Molina negó expresamente haberrecibido órdenes del Sr. Bartoli en punto a la limpieza de la casa, lomismo que Beatriz Michelini, tanto que esos hechos no fueronfinalmente materia de acusación. Pero, insistimos, toda vez que desconocemos losfundamentos de la acusación, se trata simplemente de una tarea deadivinación. En cuanto a los hechos, la fiscalía no indica dedonde a donde habría sido movido el cuerpo. Ni precisa durante eltranscurso de cuál de las conversaciones que Carrascosa mantuvieracon OSDE -fueron dos- habrían acontecido los sucesos que refiere. La idea que se atribuye haber difundido a Bartoli esincompatible con el conocimiento de la ocurrencia de un delito, o por lomenos no excluye la fuente accidental. En efecto, una muerteaccidental puede ser violenta, traumática y con pérdida de masaencefálica como la describe la Fiscalía. Tal lo que creyó el imputado.
  • 49. 49 Y concretamente tampoco señala que rastros,elementos, pruebas fue lo que se ocultó, alteró o hizodesaparecer en cada caso, a pesar de sostener que ello es lo quehabría ocurrido o habría perseguido el imputado. No califica jurídicamente los hechos, ni explicacomo los mismos se relacionan causalmente con los resultados ocultar,alterar o hacer desaparecer, rastros, instrumentos o pruebas. Faltanentonces datos de interés para el encuadramiento legal del hecho. Yerra o simplemente desconoce el derecho,por cuanto expresamente señala que la finalidad de lasacciones habría sido “ocultar el hecho”, y el hecho mismo, obvioes, no se trata de rastros, pruebas o instrumentos del delito. Ladescripción fáctica, desprovista de toda precisión como aparece, no esconstitutiva de delito alguno. Estas carencias de la ampliación de la acusaciónhan sido reconocidas expresamente por la Fiscalía al responder lavista que le fuera conferida con motivo del planteo de nulidadarticulado por ésta defensa. Sostuvo que “entiende la fiscalía que no serequiere a esta altura motivación” (del acta). “En cuanto a lacalificación legal de los hechos concluye la fiscalía que no es unrequerimiento, sin perjuicio de lo cual el tribunal en un punto hasubsanado esta cuestión” (del acta de debate). QUEDA CLARO PUES QUE LA AMPLIACIÓN DELA ACUSACIÓN NO CUMPLE MÍNIMAMENTE LOS REQUISITOSQUE EL ORDENAMIENTO ADJETIVO ESTABLECE LO QUE SEENCUENTRA CONMINADO CON SANCIÓN DE NULIDAD, Y DEBEDECLARARSE EN EL CASO QUE NOS OCUPA.
  • 50. 50 Esto fue planteado en la audiencia, no recibiendoacogida por parte del Tribunal, por lo que se formuló protesta decasación y reserva del caso federal. “Si ya en la declaración indagatoria (art. 298CPPN.) hay que informar "detalladamente al imputado cuál es el hechoque se le atribuye", pero también "cuáles son las pruebas existentesen su contra"; si el auto de procesamiento (art. 308 CPPN.) debecontener "una somera enunciación de los hechos... y de los motivos enlos que la decisión se funda, y la calificación legal del delito..."; y si elrequerimiento de elevación a juicio (art. 347 CPPN.) exige "unarelación clara, precisa y circunstanciada de los hechos, su calificaciónlegal y una exposición sucinta de los motivos en los que se funda", esevidente que la ley que en el orden nacional reglamenta el juicioprevio a que se refiere la Constitución Nacional exige, para posibilitarleal imputado la contradicción (el núcleo de la garantía de la defensa delart. 18) no sólo que se le comunique o intime el hecho en formacompleta, sino también que se le pongan de manifiesto las pruebasque lo incriminan o los motivos que sustentan la imputación, tanto losde hecho y prueba -aunque principalmente éstos- como los jurídicos ode subsunción o calificación en derecho del hecho punible. Y entonces,si tanto es exigible durante la etapa preparatoria del juicio respecto delos actos esenciales de oposición material y técnica a la imputación, ysi tanto es necesario para la validez de un acto que, como elrequerimiento de elevación a juicio, sólo señala -sobre la base deprobanzas de valor provisional que no tienen aptitud para fundar unasentencia condenatoria- la necesidad de que el sujeto pasivo delproceso sea llevado a juicio oral y público; no advierto cómo puedehabilitarse un pronunciamiento de la índole últimamente mencionadacuando, después de producida la prueba idónea -la recibida en juicio ylos actos del debate, según el art. 348, segundo párr. CPPN.- no se haefectuado el pedido de condena ni, por tanto, ejercido concretamentela pretensión punitiva del Estado mediante el órgano (ministerio
  • 51. 51público) predispuesto para ello” (C. Nac. Casación Penal, sala 1ªGiroldi, Horacio s/recurso de casación, 3/7/1995). No puede haber condena sin acusación válida, yesto es lo que ha tenido lugar en la especie. Tanto la acusaciónformulada en el alegato como la sentencia que incorpora esos hechos,resultan inválidas. La posibilidad de defensa en juicio no sólo segarantiza a partir de la pericia de quienes ejerzan la asistencia técnicasino que debe asegurar, a su vez, la real posibilidad del imputado deejercer su defensa material (también contenida en la regla del art. 18CN). En tal sentido, cuanto más difusa es la imputación,mayor resulta la afectación a este derecho y en el caso que nos ocupa,es absoluta. La presentación del caso, no sólo debe sercomprendida, por los “técnicos” sino que antes bien, por quien soportala arremetida del Estado. La formulada en la causa no solo no puedeser comprendida. Literalmente debe ser adivinada. Y no puede ser integrada, como en definitivahace el tribunal expresamente con la calificación omitida por laFiscal. No es autosuficiente, no se basta a sí misma. Nosirve para sentar jurisdiccionalmente la base del juicio sobre la cualdebe versar la prueba, discusión y sentencia. La descripción de los hechos y del derecho llevada acabo por la Fiscalía en ocasión de ampliar la acusación de ningunamanera satisface ese requisito, por tanto, la base acusadora del
  • 52. 52plenario está viciada con "factum" indeterminado -sinautosuficiencia- ya que la alusión a ella puede reducirse aelementales términos elípticos capaces de albergar situacionesque podrían o no ser consideradas como delito, y en su casopor dicha indeterminación abarcar supuestos que serían o nocompatibles con el delito de encubrimiento, con lo cual se hacecontingente la plataforma histórica que debe resistir el derecho dedefensa, menoscabándolo de ese modo irremediablemente hastahacerlo desaparecer. Por tanto debe desecharse la acusación porincumplir la debida narración clara, precisa y circunstanciada del hechoenrostrado al imputado, su motivación y calificación, toda vez quetorna imposible cualquier confirmación acerca de laresponsabilidad que le cupo a Bártoli en los hechos, extremoindispensable a la postre para someterlo a juicio, puesto que nose ha aludido a ninguna acción típica, por lo cual se impide comprobarsi existe la necesaria concordancia entre el hecho imputado y el hechocuya existencia debería declararse en la sentencia. Queda claro entonces que las defectuosaampliación de la acusación no solo afectó a la defensa, sino que seencargó de hacer imposible el principio de congruencia,proyectando sus efectos a la acusación final de la fiscalía y lasentencia, colocando a las partes en la necesidad de adivinar, o lisa yllanamente inventar hechos no alegados ni probados. V.II.I.III. Extinción de la acción penal de los hechos que fueran materiade ampliación de la acusación Sin perjuicio de que venimos exponiendo lascuestiones procesales en el orden que se han suscitado, se impone, aefectos de agotar la cuestión de la ampliación de la acusación, abordarun tema de derecho sustancial, tal la extinción de la acción penalrespecto de esos hechos.
  • 53. 53 Concretamente, entre la fecha de comisión delhecho, los días 27 y 28 de octubre de 2002, y la de la ampliación de laacusación, si pudiera considerarse por analogía in malam parte un actointerruptivo del curso de la prescripción de la acción penal, o el dictadode sentencia que si interrumpe el término, transcurrieron más de 6años, pena máxima con la que el código penal reprime el delito deencubrimiento agravado, que merced a la integración efectuada por elTribunal, es la calificación que les correspondería a los mismos. Es que aun considerando hipotéticamente que loshechos constituyeran una continuidad delictiva, y no lo hacenconforme dejamos establecido arriba, dicha continuidad nada tieneque ver con el curso de la prescripción. O lo que es lo mismo, la vigencia de laperseguibilidad de la acción penal respecto de uno de los hechosintegrantes de esa continuidad delictiva, no se extiende a los demás. No existe discusión sobre el punto de que laprescripción de la acción penal corre y se opera en relación concada delito -aun cuando exista concurso entre ellos- debido aque la interpretación y aplicación estrictas de las reglas del concursoreal conducen a la acumulación de penas, pero no a la de losplazos de prescripción de las acciones; alcance éste, que ha sidoreceptado en forma expresa por la ley 25.990. En el caso de la continuidad delictiva, adiferencia del concurso real, podemos decir que sus reglas conducena la unificación de penas, pero al igual que aquel, no a laacumulación de los plazos de prescripción, pues se trata de unconcurso material de delitos al que se lo trata unitariamente, afavor del reo.
  • 54. 54 No se trata de un caso de unidad de delito, comoen el caso del concurso ideal, en el que no rige la tesis del paralelismo,pues para que exista doble prescripción independiente es necesarioque previamente se constate multiplicidad de hechos, y eso esprecisamente lo que ocurre en el caso del delito continuado. Es que el delito continuado, como unidad delictiva,no aparece en su origen histórico fundamentado en su naturalezajurídica; es una forma de manifestarse la reacción de los componentesde un grupo social ante una ley excesivamente severa, reacción quepueden experimentar también los encargados de administrar justicia, yen tal medida, que tengan por más justa la aplicación del criterio queresulta de fórmulas jurídicas más o menos afortunadas en lainterpretación legal, que el que indica la hermenéutica que conduce ala conclusión más severa. Tal fenómeno de defensa, fundado en unsentimiento de humanidad, se manifiesta, según la mayoría de losautores, al través de los prácticos italianos de los siglos XV y XVI,citándose en particular a JULIO CLARO y a PRÓSPERO FARINACCIO,quienes se propusieron soslayar la pena capital prescripta por las leyesitalianas de la época para quien hubiera cometido el tercer hurto. Con la tesis de la continuidad, fue posible sostenery admitir la imputación de un solo hurto, cuando se había cometidodos o más, en determinadas condiciones. No faltan, sin embargo, losautores para quienes la tarea de los prácticos consistió en elaborar elinstituto, mas no en su concepción, que apareció ya en los glosadores,entre los que se cita, en particular, a BARTOLO DE SASSOFERRATO(1314-1357) y a BALDO DE UBALDI, que vive entre 1347 y 1400(puede verse sobre el tema: FRANCESO CARRARA, Programa, BuenosAires, 1944, § 510, nota 1 y 514, nota 1; GIUSEPPE BETTIOL, Dirittopenale, P. g., Palermo, 1945, p. 411; FRANCESCO ANTOLISEI,Manuale, Milano, 1947, nº 165; CÉSAR CAMARGO HERNÁNDEZ, Eldelito continuado, Barcelona, 1951, p. 17; E. CUELLO CALÓN, Derechopenal, Barcelona, 1948, p. 566; J. ANTÓN ONECA, Derecho penal,
  • 55. 55Madrid, 1949, p. 465; RICARDO C. NÚÑEZ, Derecho penal argentino,Buenos Aires, 1960, T. II, ps. 227 y ss.; SEBASTIÁN SOLER, Derechopenal argentino, Buenos Aires, 1963, § 61, I; PEDRO E. CORREA, Eldelito continuado, Buenos Aires, 1959, ps. 13 y ss.). La continuidad, entonces, es una ficción, en cuantoalcanza la meta de la unidad delictiva. Se trata, en realidad, de unapluralidad de delitos, que por obra de una singular relevanciaatribuida a la unidad de acción, designio, etc., da a un caso deconcurso material de delitos el tratamiento de un delito único.Este criterio, que es el que da origen a la concepción de los prácticoselaborado por FRANCISCO CARRARA y defendido más recientementepor VINCENZO MANZINI. Para MANZINI es la voluntad del Estado, a travésdel ordenamiento jurídico, lo que crea un delito (continuado), de loque es un concurso material, en razón de atribuir eficacia unificadoraal mismo designio criminoso: "La voluntad del Estado, que imponeconsiderar como un solo delito una pluralidad de delitos, sobre la basede una excepcional apreciación del designio criminoso, ha dadoconscientemente una noción en sí misma no verdadera (delito único)de un estado de hecho exactamente conocido (pluralidad de delitos);ha creado, como decimos, una ficción jurídica" (Trattato, cit., Vol. II,nº 488). Para Núñez, al delito continuado lecorresponden tantas consumaciones como hechos lo integran,sin perjuicio de que la ley se refiera a la última para ciertos fines, porinsertarse en ella el momento consumativo final que lo agota("Derecho Penal Argentino", parte general, t. 2, ps. 247 y ss., Bs. As.,1965). Por ello mismo, tampoco hay cosa juzgada parael caso que haya recaído sentencia respecto de uno de esos
  • 56. 56hechos en otro juicio, lo que es imposible en caso de unidaddelictiva: “Se ha señalado que en caso de concurso material dedelitos idénticos, la absolución o la condena por alguno de los hechosconcurrentes no precluye naturalmente la acción penal por los otroshechos no comprendidos en el primer juicio, ni aunque puedacontemplarse la continuación delictuosa. Igualmente se rechaza laposibilidad de considerar aplicable a estos supuestos laprohibición proveniente de la cosa juzgada considerando que eldelito continuado, a despecho de la ficticia unificación quesupone, no destruye la pluralidad de delitos, por lo que el falloformado sobre algunos delitos no puede extenderse a otros queno hayan constituido objeto de tal pronunciamiento” (C. Nac.Crim. y Corr. Fed., sala 1ª, CASASCO, E. F. y otros s/cosa juzgada08/08/1996). Es cierto que cortesía de la deficiente actuación delMinisterio Público Fiscal en este proceso, nos vemos en la ridículasituación de analizar la vigencia de la acción penal respecto de hechosque siempre supo existieron, o por lo menos desde el juicio seguido aCarlos Carrascosa, pero que recién nueve años después pretendeimpulsar, y nada menos que por vía de ampliación de la acusación. Lamentablemente no sorprende, pues tambiénacusó al vigilador Ortiz del delito de encubrimiento días antes del iniciodel debate, cuando la acción penal ostensiblemente se encontrabaextinguida, y así lo hizo saber el Juez de garantías. Obvio es, esaacusación tuvo otro propósito, tal el que el nombrado no fueraescuchado durante el juicio. Pero además no puede dejar de analizarse que lacontinuidad delictiva, como quedó expuesto, se ha elaborado a favordel imputado, por lo que al analizar la extinción de la acción penal, elreo no puede encontrarse en una situación más desfavorableque en la que estaría el caso del concurso material de delito.
  • 57. 57 V.E., la prescripción corre separadamente paracada uno de los hechos que integran el delito continuado. Y expresamente así lo sostiene el Dr. Petracchi,ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en su voto in re“Corach…”. “En efecto, lo decidido por el a quo, en el sentidode que las injurias habrían sido proferidas "de una sola vez con lapublicación del libro Robo para la Corona... sin que de ningún modopueda sostenerse que el número de ejemplares que en definitiva sepubliquen en las distintas ediciones determinen la cantidad de hechostípicos cometidos en que incurre el autor" es correcto en una parte,pero arbitrario en otra. Es correcto en la medida en que se refiere alnúmero de ejemplares de una edición, cantidad que, ciertamente no leatribuye pluralidad de significados al hecho de una autoría única, sinouna mayor extensión de sus efectos a un mismo hecho. Pero, esarbitrario en tanto trata también de típicamente incoloras para elreproche penal a las distintas reediciones de un mismo librohipotéticamente injurioso. Pues ello implicaría afirmar que lareiteración de cualquier hecho típico es en sí mismo atípica, lo cualconfigura una conclusión inadmisible. En tal orden de ideas, resultaabsolutamente indiferente que los hechos ulteriores seanconsiderados trayectos típicos de una unidad de acción, en elsentido de la doctrina del "delito continuado", o hechosindependientes "en concurso real" … el apelante no manifiesta -ni lo hizo en el recurso extraordinario-, haber ampliado el objetoprocesal de la querella originaria mediante sucesivos escritosreferidos a cada una de las ediciones de la obra que considerainjuriosa, respecto de la que hubiera habido aquiescencia de su autor.La ampliación de la querella por escrito particular tendría la función degarantizarle al querellado la fijación del objeto por el cual esconcretamente acusado, cuya relevancia para el derecho de defensa
  • 58. 58en juicio y debido proceso huelga destacar (art. 18 CN [LA 1995-A-26]). Y, por cierto, cada ampliación de la querella habría tenidoel mismo efecto interruptor, en su respectiva medida, que elque tuvo la querella originaria respecto del primer hecho. Porconsiguiente, esta Corte Sup. no puede revocar una declaración deprescripción sobre la base del efecto que ciertos hechos habrían tenidosobre la acción penal, si el presupuesto procesal para que tales hechossean considerados no parece siquiera insinuado por el apelante en supropio recurso” (CSJN, Corach, Carlos Wladimiro v. Verbitsky, Horacio27/08/1998JA 1999-I-548. Fallos 321:2375) Entonces, toda vez que los hechos que fueranmateria de ampliación de la acusación no recibieron impulso procesalsino una vez transcurrido el máximo de la pena con la que elordenamiento procesal reprime el ilícito atribuido, operó la extinción dela acción penal. Esta parte formuló el planteo, y tribunal, al no daracogida a esta cuestión, aplicó erróneamente el derecho sustantivo. Seformuló protesta de casación y reserva del caso federal, que se reiteraen esta instancia, por encontrarse en juego la garantía de la defensaen juicio incluye el derecho de todo imputado a obtener unpronunciamiento que, definiendo su posición frente a la ley y a lasociedad, ponga término del modo más breve, a la situación deincertidumbre y de restricción de la libertad que comporta elenjuiciamiento penal V.II.III. Nulidad por violación al principio de igualdad y defensaen juicio por denegatoria de producción de prueba manifiestamente pertinente y útil El tribunal no admitió la convocatoria de CarlosCarrascosa a efectos de que deponga en el debate, y no permitió ladeclaración de Irene Hurtig y Ramón Ortiz, quienes previamentehabían sido admitidos como testigos, a raíz de haber sido imputada la
  • 59. 59primera de participar del homicidio de su hermana, y de haberencubierto el hecho, ello pocos días antes del comienzo del debate. Se incorporaron por lectura las declaraciones de losúltimos, pero no fueron valoradas en la sentencia. De tal modo, se nos impidió convocar apersonas al debate que contaban con información para decidirel caso (art. 18 CN-garantía de defensa en juicio-). La prohibición que establece el art. 18 CN, para quenadie sea obligado a declarar contra sí mismo no impide que cadacual, libre de toda coerción (física o moral), decida declarar asumiendosus consecuencias. En otras palabras, lo que está prohibido es que elEstado obligue a un ciudadano a declarar contra sí mismo7, no quecada uno elija hacerlo8. El art. 209 del CPP, admite libertad probatoria,siempre que no se afecten garantías constitucionales. No hubierahabido afectación a garantías constitucionales de los convocados, yaque dada sus condiciones de imputados por el mismo hecho deencubrimiento y/o del homicidio, el acto de sus declaraciones se podríahaber tomado con todos los recaudos que impone la ley para talescasos. Quien se encuentra imputado sería libre decomparecer y de declarar, pudiendo el tribunal preservar sus derechosdel mismo modo que ante una pregunta que pudiera resultarincriminatoria para un testigo: simplemente haciéndole saber que nose encuentra obligado a contestarla.7 Por ejemplo, tomándole juramento al interrogarlos sobre cuestiones que lo pueden incriminar.8 Lo contrario implicaría sostener que en nuestro sistema esta prohibida la confesión.
  • 60. 60 Pero no solo la Fiscalía se opuso a nuestro pedidode que preste declaración el Sr. Carlos Carrascosa. Como se dijo, fueel artífice de que tanto Irene Hurtig, cónyuge de mi pupilo y hermanade la víctima, por nueve años testigo en la causa, y el vigilador Ortiz,lo mismo, y ya admitidos como tales para el debate, adquirieran lacalidad de imputados. Ello, mediante una maniobra que solo puedecalificarse de artera, por cuanto fueron imputados en base ainformación con la que el Ministerio Público Fiscal contaba al momentode ofrecer prueba y al de celebrarse la audiencia del art. 338, en lasque guardó silencio sobre una posible imputación, a pesar que allíanunció que ampliaría la acusación de Guillermo Bártoli por los mismoshechos por los que en definitiva imputó a su cónyuge, y pidió sudetención, pocos días antes de celebrarse la audiencia de debate. Y siendo que la imputación de encubrimiento contrael vigilador Ortiz se encontraba ostensiblemente prescripta, conformeincluso hizo notar el juez de garantías interviniente. La prueba de que esas imputaciones no tuvieronotro objeto que frustrar el derecho de defensa de los imputados, esque a 6 meses de los pedidos de detención denegados, no hubo el másmínimo movimiento en la causa. Pero a pesar de la condición de “imputados”, loesencial es que se limitó arbitrariamente el derecho de defensa delimputado. Advierta V.E. que en el caso de Carlos Carrascosa,se incorporaron y valoraron sus declaraciones. Pero en el de IreneHurtig y Ortiz, si bien sus declaraciones fueron incorporadas, elTribunal decidió no valorarlas. Esto último con el argumento que de
  • 61. 61hacerlo no se estarían preservando sus garantíasconstitucionales. ¿De qué modo la valoración de las declaracionestestimoniales de quienes no se encuentran sometidos a juzgamientoen este proceso podrían ser violadas por su valoración? Lo únicoviolado es la defensa en juicio del Sr. Guillermo Bártoli Lo expuesto, basta para descalificar la condena yaque fue la consecuencia de un proceso en el cual se privó a la defensasin fundamento legal, del derecho de defensa en juicio, y en unaactitud de incomprensible legitimación de lo escandalosamenteactuado por el Ministerio Público fiscal, abusando de los poderes que lefueran conferidos para hacer cumplir la ley. Sostenemos que el rechazo a nuestro requerimientoafectó la garantía de defensa en juicio (art. 18 CN) al impedirnosingresar información valiosa al debate con la cual se hubiera mejoradoo incluso anulado la embestida acusadora. Lo mismo debe decirse de las decisiones por lasque no se admitiera convocar como testigo al Dr. Molina Pico, larealización de una pericia acústica, y los pedidos de informesrespecto de los teléfonos del Dr. Eduardo Zancolli. En efecto, el derecho de defensa en juicio sedesarrolla en varios y sucesivos momentos, a saber: derecho deacceder al órgano judicial; de deducir pretensiones, de producirpruebas, de obtener un pronunciamiento justo, y de recurrir a lasinstancias superiores para obtener una revisión de lo sucedido. Tal elcriterio pacíficamente establecido por la Suprema Corte de Justicia dela Nación.
  • 62. 62 Requiere que, además de oírse al procesado, se ledé oportunidad de probar los hechos conducentes a su defensa(Fallos: 316:58), lo que supone el otorgamiento de oportunidadsubstancialmente suficiente para la alegación y prueba del derecho endebate (Fallos: 249:9). “La garantía constitucional del debido proceso exigeque el demandado tenga concreta noticia del reclamo y oportunidad deser oído y de probar los hechos que creyere conducentes a sudescargo” (C.S.J.N., Kestner S.A.C.I. c/ Y.P.F. Sociedad del Estado s/ordinario, sentencia del 5 de abril de 1994). El subrayado nospertenece. En definitiva, “…se encuentra satisfecha sólocuando se da a las partes la oportunidad de ser oídas y deprobar de algún modo los hechos que creyeren conducentes asu descargo, de modo tal de no alterar el equilibrio procesal delos litigantes” ( C.S.J.N., Barreto, José y otros c/ Superior Gobierno dela Provincia de Entre Ríos s/acción de amparo, 21 de agosto de 1997). Y negar la posibilidad de que el encausadopueda exponer sus argumentos ante el tribunal competente,“…implica una seria afectación al derecho de defensa en juicioconsagrado en el artículo 18 de la Carta Magna” (C.N.C.P., Sala2, Garcete, Federico Ramón s/ recurso de casación". Causa 1990, 12de mayo de 1999). Se ha dicho también en tal sentido que “Lanegativa…a la producción de prueba pertinente…en una directaafectación al principio de defensa en juicio y debido proceso (arts. 15de la Constitución provincial; 18 de la Constitución nacional y 8 delPacto de San José de Costa Rica)” (SUPREMA CORTE DE JUSTICIA, LAPLATA, BUENOS AIRES, Casalini, Alberto R. y otro c/ La Industrial
  • 63. 63Maderera S.A y otro s/daños y perjuicios, sentencia del 11 de junio de1998). Conforme lo resuelto por la C.S.J.N. con fecha 18de junio de 1987, en los autos "Oddone, Luis A. y Otros", laposibilidad de producir prueba en descargo constituye uno delos requisitos que integran el concepto de juicio en sentidoconstitucional, todo lo cual impone la necesidad de que se asegure alos recurrentes un adecuado proceso, con la posibilidad de ejercer suderecho a defensa. En dicho pronunciamiento, se hizo remisión a lajurisprudencia que estableciera el más Alto Tribunal en Fallos: 236:271en el sentido que el texto constitucional impone "el debido proceso"para que un habitante de la Nación pueda ser penado o privado de susderechos y en tal concepto ha considerado la C.S.J.N. que falta "eldebido proceso" si se ha impedido al justiciable ejercitar sus derechos(Fallos: 121:285; 128:147; 183:296; 193:408; 198:467 y otros). En materia de prueba, debe estarse por la vigenciaplena del PRINCIPIO DE LIBERTAD PROBATORIA, que se sustentaen los principios de investigación integral y fundamentalmente, enla garantía constitucional de defensa en juicio. Ello exige que en líneasgenerales, respetando los límites impuestos por la regla de exclusiónde la prueba, su pertinencia y la utilidad deben ser valoradascon amplitud (ver C.C.C.F., Sala 1, “GODOY MELENDRES s/ rechazode prueba...” Causa 29.859 interlocutorio, 861 del 8 de octubre de1998). Debe otorgarse al imputado ocasión de adecuadaaudiencia y prueba de tal modo que se asegure la efectiva primacíade la verdad jurídica objetiva, que reconoce baseconstitucional. La garantía de la defensa en juicio, audiencia enjuicio, se respeta con proporcionar a las partes la oportunidad deser oídas y de VALIDAR SUS DERECHOS EN LA EXTENSIÓN QUEELLAS CREYERAN CONVENIENTES (en ese sentido SUPERIOR
  • 64. 64TRIBUNAL DE JUSTICIA, PARANA, ENTRE RIOS, Sala 2, GIRALDIRoberto s/ ordinario, 6 de diciembre de 1995). Con el término "intervención" la ley no limita lagarantía de defensa en la mera participación física o formal delimputado. Su finalidad es la de que el imputado, mediante actos depresencia, de notificación o de imputación, conozca el cargo que se lehace y tenga la posibilidad de ser oído y de probar y alegar en suderecho (C.N.C.P., Sala 2, Román, Aurelio s/ recurso de casaciónCausa: 565, sentencia, 811 del 12 de diciembre de 1995; Herrera,Ricardo E. y otro s/ recurso de casación. Causa: 481, sentencia, 544del 8 de setiembre de 1995). En otras palabras “…la posibilidad de ofrecerprueba de su inocencia o de su derecho, sin que correspondadiferenciar causas criminales, juicios especiales o procedimientosseguidos ante tribunales administrativos… proscribiendo losprocedimientos que conducen necesariamente a la condena delimputado, porque no le permiten sino la apariencia formal de sudefensa” (C.S.J.N., Nicosia, Alberto Oscar s/ recurso de queja,sentencia del 9 de diciembre de 1993). Así pues, “La denegatoria de una pruebafavorable al acusado, directamente relacionada con los hechos, y deimportancia para determinar la culpa o la inocencia, pedida por ladefensa, configura una violación de la defensa en juicio”(C.S.J.N, Monzón, Carlos s/ Homicidio sentencia del 6 de octubre de1992). “Se lesiona el ejercicio del derecho de defensaen juicio, si se limita la producción de ciertas medidas deprueba…” (C.S.J.N. Cúneo Libarona, Ángel c/ Andrilli de CúneoLibarona, María Sara. s/ Recurso de Hecho, sentencia del 25 defebrero de 1992).
  • 65. 65 “La omisión de diligenciar una medida de pruebasolicitada en forma clara y que podría llevar a una decisión favorable ala pretensión del beneficiario, importa un desmedro del derecho que asu favor consagra el art. 18 de la Constitución Nacional y priva desustento a lo decidido sobre el punto” (C.S.J.N., AUGIER, Francisco s/jubilación, sentencia del 12 de julio de 1984). Ello pues de otro modo importaría un gravemenoscabo al derecho de defensa del imputado, quien se veimpedido de probar, contradecir y alegar sobre lascircunstancias que se le atribuyen, como sucedió en la especie. No escapa a esta parte que el tribunal tienepotestad de dirigir el debate y desechar las pruebas manifiestamenteimpertinentes, pero no es menos cierto que esa libertad no puedeser arbitrariamente utilizada, como entiende esta defensa ocurrióen el caso que nos ocupa, en que se ha denegado la producción depruebas pertinentes a la controversia y causalmente idóneas paramodificar -de acuerdo a las reglas de la lógica jurídica- la solución quepueda recaer sobre el caso (en ese sentido, C.N.C.P., Sala 2, Vera,Hugo César s/ recurso de casación, 7 de abril de 2000). El proceso penal tiene como objetivocomprobar la verdad histórica del suceso criminoso. Ya sea elhecho principal o circunstancias vinculadas con éste que la leypenal exige o que indirectamente influyen para la comprobación delprimero. Y toda prueba que se refiera a estos debe seradmitida. No será solo la proximidad directa con el hecho delictuosola pauta para verificar su pertinencia, pues de esta cualidad puedegozar el medio que tiende a probar un hecho incidental para cuyo casosea menester recurrir a la corroboración de hechos que no
  • 66. 66tengan una vinculación directa con el fondo que suscita elproceso que permitan inferir o conocer indirectamente aquel. Tal el caso de la prueba ofrecida por esta parte. Es decir que la pertinencia se mide según sudestinación y de acuerdo con el resultado hipotético, por lo cual encaso de duda deberá estarse por un criterio amplio que considerepertinente al elemento probatorio. En cuanto a la prueba sobreabundante, debetenerse en cuenta que el aspecto utilitario de la prueba no puede sermerituado anticipadamente por el Magistrado, puesto que lisa yllanamente se trataría de un SUPUESTO DE PREJUZGAMIENTO.Tal lo que ha ocurrido en la especie. En ese sentido la impertinencia, la sobreabundanciadebe resultar “evidente”, de modo que en caso de duda la prueba debeadmitirse y producirse, y solo será sobreabundante cuando resulteexcesiva para verificar un hecho, siendo esto último relativo toda vezque de acuerdo a la índole del hecho de que se trate la cantidad ycalidad de los elementos de prueba variará. Inmediatamente enunciaremos los argumentosesenciales no pudo someter a conocimiento de la justicia, asícomo su influencia en el resultado final del juicio por la denegatoria delas pruebas ofrecidas (ver C.N.C.P., Sala 1, MUNAFO, Domingo s/recurso de casación, sentencia, 427 del 14 de marzo de 1995). Concretamente en cuanto a la convocatoria deCarlos Carrascosa, se nos impidió escuchar su versión de los hechosque precedieron a su llegada a la casa, su no presencia en el clubhouse, el horario de regreso a su domicilio, el momento de la llegadade Beatriz Michelini, el momento en que llamara al domicilio del
  • 67. 67matrimonio Bártoli, y la secuencia de hechos acontecidos en supresencia hasta el día siguiente. Mediante la frustración de la convocatoria de la Sra.Irene Hurtig se impidió limitó la prueba de la presencia de Bártoli ensu domicilio hasta la recepción de una llamada desde el domicilio deCarrascosa, la secuencia de desplazamiento y llegada hasta la casa, ysus propios movimientos que fueron valorados en la sentencia. Impidiéndose la declaración del vigilador Ortiz sedificultó probar el momento de la llegada de Carlos Carrascosa a sudomicilio, la secuencia de autorización de ingreso de Beatriz Michelini. Sobre la prueba de informes de llamadas entrantesy salientes de los teléfonos del Dr. Eduardo Zancolli se impidió probarexactamente a qué hora estuvo Irene Hurtig en lo de Zancolli,hecho que con certeza nos hubiera permitido probar que noestaba presente al momento en que se efectuaba el llamado aOSDE, como sostienen la acusación y la sentencia, por cuanto la hijadel nombrado, Carolina Zancolli manifestó que en presencia deIrene Hurtig efectuó sin éxito un llamado a su padre, previo alque esta defensa descubrió efectuara a las 19:12 y que surge dela carpeta LL no incorporado al VAIC. Mediante la denegatoria de la realización de unapericia acústica sobre la grabación de la primera llamada efectuada porel Sr. Carlos Carrascosa a OSDE se nos impidió probar la existencia,identidad y contenido de las voces que habría al fondo. Como contrapartida, durante el debate no solo lafiscalía produjo prueba ella misma que se incorporó al debate, sino quese le permitieron incluso incorporar manifestaciones extrajudiciales delos imputados, y producir absolutamente cada una de las probanzas
  • 68. 68que se le ocurrió, criterio idéntico al que se siguió con la defensa de laSra. Beatriz Michelini. Ello da cuenta del desparejo trato dado a laspartes, la ALTERACIÓN DEL EQUILIBRIO PROCESAL ENTRE LASPARTES, y que ha existido libertad probatoria en una sola dirección,en contra del imputado. En definitiva, las probanzas solicitadasguardaban estricta relación con el objeto del proceso con graveinfluencia en el resultado final del juicio, siendo su rechazoinfundado y por tanto arbitrario, e insusceptible de reparación ulterior. Tal defecto, en palabras de la Cámara de CasaciónPenal constituye una causal definida de arbitrariedad en lajurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, resiente lamotivación lógica del fallo y desatiende el mandato de la garantíaconstitucional de la defensa en juicio -art. 18 de la C.N.- en cuantoexige que las decisiones judiciales sean fundadas y constituya unaderivación razonada del derecho vigente en relación con lascircunstancias comprobadas de la causa. Corresponde pues declararse la nulidad de loactuado en cuanto no admitió la prueba y de la sentencia dictada enconsecuencia. Existe cuestión federal suficiente, si los agraviosconducen a determinar el alcance de la garantía del debido proceso,con resultado adverso a las pretensiones de la apelante, por lo queformulamos reserva del caso federal (art. 14 ley 48) V.II.IV. Nulidad por incorporación y valoración de prueba que nopudo ser controlada por la defensa (testigos – pericia acústica – manifestacionesextrajudiciales del imputado) violación arts. 209, 210, 365, 366, 373 y cctes. del C.P.P
  • 69. 69 Otra prueba del desigual trato recibido por laspartes, es que pese a la oposición de esta defensa, el tribunal tuvo porincorporadas y valoró en la sentencia las declaraciones de los Sres.Martinelli prestada en sede policial (DDI) el 17 de diciembre de 2002,y Ponce de León, prestada en la Fiscalía de Pilar 16 de diciembre de2002, Balbino Ongay y Alberto Enrique White, ello con fundamento enla muerte y/o la imposibilidad de comparecer de los testigos. En los dos primeros casos, al producirse esasdeclaraciones, Guillermo Bártoli no resultaba imputado en elproceso, por lo que no pudo controlarse su producción, niposteriormente por la sistemática negativa del Fiscal de instrucción ala producción de las medidas de prueba solicitadas por la defensa. Por su parte, se incorporó al proceso unapericia acústica efectuada durante la sustanciación del debatedel juicio seguido contra Carrascosa, del que naturalmente noera parte Guillermo Bártoli, por lo que no pudo designar perito departe, y en definitiva controlar la producción de esa medida. Asimismo una declaración periodística delimputado Bártoli, que fue valorada en su contra. En cada caso medió oposición de esta parte yresolución contraria del tribunal, formulándose protesta de casación yreserva del caso federal. Testigos A. Si bien, tanto en el orden provincial comonacional, los ordenamientos procesales admiten la incorporación porlectura de testimonios obtenidos durante la instrucción, ello ha sidodeclarado violatorio de las garantías constitucionales por la CorteSuprema de Justicia de la Nación, descalificando las sentencias quelos incorporan.
  • 70. 70 En el caso “Benítez, Aníbal Leonel” (Fallos,329:5556), la Corte descalificó una sentencia de la Cámara deCasación que, a su vez, había convalidado una decisión condenatoriadel tribunal de juicio que se sustentó en una serie de testimoniosque ni el encartado ni su defensa habían podido controlardurante su desarrollo. El Tribunal entendió que la prueba de cargoutilizada para fundar una decisión condenatoria debe haberpodido ser controlada por el imputado y su defensa, ora en laetapa instructoria, ora en la de debate. En “Patri, Héctor Luis” (P. 483. XXXIX del8/5/2007) el testimonio respecto del cual ni la defensa ni el imputadohabían podido ejercer el debido contralor, no revestía carácter“dirimente” y con esa fue la respuesta primordial que, en lo queinteresa, habían esgrimido tanto la Cámara Nacional de CasaciónPenal, cuanto el Procurador Fiscal ante la Corte en el dictamencorrespondiente. No obstante ello y, por mayoría, el Alto Tribunalresolvió remitirse a lo dispuesto en el ya citado precedente“Benítez”. Sobre las declaraciones prestadas en sedepolicial, in re “Alfonso, David Abraham” (A. 935. XLI del5/9/2007), si bien la mayoría del Tribunal rechazó el recursointerpuesto por la defensa del imputado, estableció como obiterdictum –tras remitirse al dictamen del señor Procurador Fiscal- que laexpresión “instrucción” contenida en el artículo 391 del CPPN en modoalguno podía ser interpretada en el sentido de abarcar a la “prevenciónpolicial”. A este respecto, añadió que los testimonios prestados ensede policial -y que luego, por circunstancias determinadas, nopudieran ser reeditados, ora en la instrucción, ora en el debate-en manera alguna podían ser utilizados como base de
  • 71. 71sustentación de una sentencia condenatoria ni valorados atítulo “indiciario”. En “Barbone, Sergio Gabriel” (B. 2198. XLII del8/4/2008), en la que toda la prueba de cargo se produjo en sedepolicial (testimoniales, informes, etc.) y, a partir de ello, tuvieronlugar otras medidas que se encontraban causalmente determinadascon las primeras, y que incluso fueron incorporados con acuerdo de laspartes, si bien la mayoría de la Corte rechazó el recurso sobre la basedel artículo 280 CPCCN, los jueces Lorenzetti, Fayt y Zaffaronidecidieron declarar la nulidad del debate y de todo lo obrado enconsecuencia, por entender que de conformidad con el precedente“Alfonso” no resultaba plausible incorporar por lecturatestimonios únicamente prestados durante la prevenciónpolicial. En cuanto a los motivos de esa decisión, expuso laC.S.J.N. en el leading case “Benitez…” que “…el tribunal de juicio fundóla sentencia de condena en prueba de cargo decisiva que la defensa notuvo oportunidad adecuada de controlar, en desmedro del derechoconsagrado por los arts. 8.2.f, de la Convención Americana sobreDerechos Humanos, y 14.3.e, del Pacto Internacional de DerechosCiviles y Políticos…la circunstancia señalada por el a quo conrelación a que la incorporación por lectura de las declaracionesse produjo en el marco del art. 391 del Código Procesal Penalde la Nación…no basta para subsanar la lesión al derecho dedefensa producida durante el debate. El hecho de que el Estado hayarealizado todos los esfuerzos posibles para hallar al testigo y parasatisfacer la pretensión de la defensa de interrogarlo, carece de todarelevancia, pues lo que se encuentra en discusión es otra cosa: sila base probatoria obtenida sin control de la defensa eslegítima como tal. De allí que la invocación de la imposibilidad dehacer comparecer al testigo no baste para subsanar la lesión aldebido proceso que significa que, finalmente, la parte no haya
  • 72. 72tenido siquiera la posibilidad de controlar dicha prueba. Desdeeste punto de vista, lo decisivo no es la legitimidad del procedimientode incorporación por lectura, el cual, bajo ciertas condiciones, bienpuede resultar admisible, sino que lo que se debe garantizar es que alutilizar tales declaraciones como prueba se respete el derecho dedefensa del acusado (conf. TEDH, caso Unterpertinger vs. Austria,serie A, N110, sentencia del 24 de noviembre de 1986, esp. párr. 31)” “…el derecho de examinación exige que elimputado haya tenido una oportunidad adecuada y apropiadapara desafiar y cuestionar a un testigo o cualquiera quehubiera hecho declaraciones en su contra (conf. TEDH, caso Säidivs. Francia, Serie A, N261-C, sentencia del 20 de septiembre de 1993,párr. 43 caso Barberá, Messegué y Jabardo vs. España, serie A, N146,sentencia del 6 de diciembre de 1988). En este sentido, de acuerdocon los criterios interpretativos establecidos por el Tribunal Europeo deDerechos Humanos, testigo de cargo es toda declaración de unapersona en que se funda una acusación o una decisión judicialcondenatoria, o como lo expresara la Comisión Europea de DerechosHumanos, todo tipo de pruebas verbales (CEDH, en el caso Bönisch vs.Austria, serie A, N92, sentencia del 6 de mayo de 1985)”. “…los criterios interpretativos precedentementemencionados han sido adoptados por la Corte Interamericana deDerechos Humanos en el caso Castillo Petruzzi c. Perú (CIDH,sentencia del 30 de mayo de 1999)…la Corte Interamericana considerórelevante la circunstancia de que la defensa no hubiera podidocontrainterrogar a los testigos ni durante la instrucción ni conposterioridad e indicó: Tal como lo ha señalado la Corte Europea,dentro de las prerrogativas que deben concederse a quienes hayansido acusados está la de examinar a los testigos en su contra y afavor, bajo las mismas condiciones, con el objeto de ejercer sudefensa (cf. párr. 154, con remisión a los casos Barberá y Bönisch yamencionados)”
  • 73. 73 Entonces, incorporar los testimonios que nohan podido ser controlados por la defensa, viola las exigenciasconstitucionales de oralidad, publicidad e inmediación deldebate. Mucho más si esa prueba no fue controlada por el propioMinisterio Público Fiscal, como es el caso de los testigos escuchados ensede policial. Esta doctrina judicial ha sido recogida por elTribunal de Casación para todos los testimonios incorporados porlectura, y en particular aquellos recibidos en sede policial: “…que el tribunal de grado ha incorporado -por susimple lectura- al juicio oral los testimonios brindados oportunamentepor las víctimas B. N. D. G., W. M. D. G. y M. O. D. G. (vid fs. 8), pesea la expresa oposición de la defensa (vid fs. 5 y 8). Más allá de lasalegadas razones que se invoca para ello (agotamiento de los mediostendientes a la ubicación de las damnificadas) lo cierto es que estemecanismo de integración vulnera el derecho a la defensa enjuicio y el debido proceso. Las bases del sistema acusatorio,finalidad de la que se halla imbuido nuestro procedimiento en correlatocon la manda constitucional que impone un modelo de talescaracterísticas (arts. 24, 53, 59, 114 inc.5, 115, 118 y 75 inc. 22 C.N.;8.2.f. C.A.D.H. y 14.3.e P.I.D.C.P.) grava al procedimiento con laobligación de asegurar el derecho de confrontación a los testigos decargo. En consecuencia, cuando se trate de un testimonio sobre el quela defensa no ha tenido la posibilidad de confrontación, se encuentravedada su posibilidad de incorporación como prueba y por tanto suvaloración como parte del plexo de cargo” (TCP, Sala III, Causa n°5249 (reg. de presidencia n° 20023) D., A. R..s/ rec de cas” y acum.nº5291 (reg. de pres. nº 20028) “Tanto de la compulsa del acta de debate, como delresolutorio cuestionado, surge que, efectivamente, la declaración
  • 74. 74testimonial de la víctima y testigo J. J. V. fue incorporada porlectura al debate pese a la expresa oposición de la asistenciatécnica del imputado. Asimismo, se advierte que tal probanza fueproducida en sede policial sin que luego fuera reeditada oratificada en sede judicial…Tal circunstancia tiñe de invalidez alreferido elemento de convicción no sólo por haberse privado ala defensa de la posibilidad de controlarlo y contrarrestarlo -tanto durante la instrucción como en el plenario-, sino también porno haber sido auditada su producción por el Ministerio PúblicoFiscal, órgano sobre el que pesa el deber de controlar la legalidad delos actos procesales -art. 1º de la ley 12.061 (Cfr. TCPBA, Sala III,“Dicesare, Alejandro s/ Rec. De Casación”, causa nº 5249, Reg. DePcia. Nº 20.023, rta. el 17-07-09)”. (TCP, Sala III, causa nº 10.989(Registro de Presidencia nº 39.038) “Z., S. F. s/ Recurso de Casación”,29/6/10). Como enseña Ferrajoli, hay relación directa entrecontradictorio y derecho de defensa, acuñada desde el axioma nullaprobatio sine defensione: “...es la transposición jurídica de la que... heidentificado como la principal condición epistemológica de la prueba: larefutabilidad de la hipótesis acusatoria experimentada por el poder derefutarla de la contraparte interesada, de modo que no es atendibleninguna prueba sin que se hayan activado infructuosamente todas lasposibles refutaciones y contrapruebas” (FERRAJOLI, Luis, Derecho yRazón. Teoría del Garantismo Penal, Edición Española, Ed. Trotta,p.613). "La defensa, que tendencialmente no tiene espacioen el proceso inquisitivo, es el más importante instrumento de impulsoy de control del método de prueba acusatorio, consistenteprecisamente en el contradictorio entre hipótesis de acusación y dedefensa y las pruebas y contrapruebas correspondientes” (FERRAJOLI,Luis, ob. cit., p.613).
  • 75. 75 Está claro entonces, que cuando no es posibleejercer ese contenido mínimo de derechos que garantiza nuestro textoconstitucional, se está frente a un supuesto que vulnera la efectivadefensa en juicio y el debido proceso. Esta garantía fue también reconocida en lasdenominadas “Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para elProcedimiento Penal (Reglas de Mallorca)”, las que por ladiversidad de nacionalidades de los juristas que las redactaron permitesostener que es opinión extendida en el plano internacional. Así, laRegla Nro. 29 reza que “si la comprobación de un hecho se basa enla percepción de una persona, deberá ser ésta interrogada en el juiciooral. Este interrogatorio no puede ser remplazado por la lectura de undocumento o declaración anteriormente escrita. Las leyes nacionalesestablecerán las excepciones a este principio por razón deimposibilidad o grave dificultad de la reproducción de esa prueba. Enestos casos, se podrán utilizar en el juicio oral las declaracionespracticadas con anterioridad, siempre que hubiesen tenidolugar con intervención del defensor y se garantice a las otraspartes la oportunidad de oponerse a la prueba aportada”. El P.I.D.C.P. consagra el derecho a interrogar a lostestigos de cargo. Y esa garantía, a la luz de lo expuesto y lo decididopor máximo garante de la Constitución, no es posible afirmar quedicha garantía sólo opera respecto de los testigos “presentes en eltribunal”, pues ello importaría tanto como tornar no operativa lagarantía. Debe destacarse que el propio inc. 5 del art. 366 daacogida a la regla 29 al establecer que para la incorporación dedeclaraciones o dictámenes producidos por vía de exhorto es necesarioque se haya dado cumplimiento a lo normado por el art. 241 delC.P.P., que precisamente deja a resguardo el derecho de repregunta.
  • 76. 76 En tal sentido, tiene dicho la doctrina que “…si lapieza en cuestión no hubiera sido introducida al juicio conajuste a las condiciones del art. 274, o sea, si no se hubieratomado la diligencia entonces investigativa con tales recaudos,la garantía resultaría afectada…Serían siempre dichosinstrumentados unilateralmente en un acta sin haber pasado por elcontradictorio, en una investigación…que tampoco habría sidodesarrollada por el órgano jurisdiccional sino exclusivamente por laparte actora, el Ministerio Público Fiscal…” (Granillo Fernandez; Hortel“Código…” TII, pág. 293) Y eso es precisamente lo que ocurre en el caso quenos ocupa. Entonces, resolver del modo que lo hizo el Tribunal,incorporando la declaración de un testigo que depusiera en sedepolicial, y otros en la Fiscalía, cuando Bártoli ni siquiera se encontrabaimputado, valorándolas en la sentencia, importó la violación de losderechos de defensa en juicio, del debido proceso, y de interrogar ohacer interrogar a los testigos que consagran los artículos 18 de laConstitución Nacional, 8.2.f de la Convención Americana sobreDerechos Humanos y 14.3.e del Pacto Internacional de DerechosCiviles y Políticos (fs. 14/18). Entonces, resulta nulo lo decidido por fundarse enprueba ilegalmente incorporada al proceso. B. Por su parte, es necesario dejar a la luz laerrónea aplicación de lo normado por el art. 366 inc. 4 del C.P.P., delque sistemáticamente se valió el tribunal a efectos de de incorporar lasdeclaraciones prestadas por los testigos durante la instrucción,desnaturalizando el paradigma de la oralidad establecido por elordenamiento adjetivo.
  • 77. 77 Esto mereció la oposición protesta de casación yreserva del caso federal de parte de ésta defensa. No puede dejar demencionarse que con motivo de la decisión adversa de parte delTribunal, y el uso de la herramienta por el acusador, a fin de noquedar en una situación de desventaja frente a aquel, esta parterecurrió a la práctica. La práctica consistió en leer pargos pasajes delas declaraciones cuando se advertía una omisión o contradicción-naturalmente en los casos en que ello favorecía a los imputados-requiriéndose una ratificación de ello a los testigos, bajo laamenaza explicita de incurrir en falso testimonio tanto de partede la fiscalía como del propio Tribunal. El resultado, casi sin excepción, es que los testigosratificaban lo oportunamente manifestado en la instrucción, como esabsolutamente obvio, con algunas excepciones. Hace falta destacarque estos últimos testigos pasaron situaciones por demásdesagradables siendo literalmente hostilizados por la Fiscalía y elTribunal: “…y finalmente, tras ser interrogada para que dijera sien aquélla oportunidad había mentido en la Fiscalía…” (de ladeclaración de Mirta Molina en la sentencia) Ello fue plasmado en la sentencia, y si bien losejemplos son innumerables, lo expresado en la misma exime decomentarios: “Ciertamente no podía Otamendi decir en el juicioque no había dicho lo que está volcado en su testimonialescrita, y conocedor de ello y por la sencilla razón de que allí se habíapronunciado con la verdad, es que terminó validando en el debate-por medio de su ratificación- cada una de sus manifestacionestraídas al mismo en los términos del art. 366 inciso 4º delCeremonial. A partir de ello, lo único que le restaba por hacer sincorrer el riesgo de afrontar un posible pedido de procesamientopor falso testimonio fue lo que finalmente y aunque sin suerte
  • 78. 78hizo…” “Sin embargo, y a pesar de sus reiterados intentosde enderezar y menguar entidad a sus respuestas vertidas en elinstrucción, beneficiando a sus amistades, ratificó sus dichos, siendoconocedor por su profesión de abogado que negar aquellasafirmaciones hubieran al menos, habilitado un pedido deinvestigación de su accionar” (de la sentencia refiriéndose al testigoArauz Castex) Establece el Tribunal una máxima que se encargóde hacer saber a los testigos: Ratificación, o falso testimonio. Loque no se ajusta a lo oportunamente declarado es falso. Como quedó dicho, y surge con claridad de loanterior, esa práctica desnaturaliza la oralidad y publicidad de mododramático, convirtiendo al juicio en una suerte de audiencia deratificación de las declaraciones prestadas, que en su amplísimamayoría no fueron controladas por la defensa, y que como enseñan laexperiencia y el sentido común, se encuentran tamizadas por quieneslabraron oportunamente las actas. Se privilegió la versión escrita por sobre laoral, aun cuando los testigos no recordaran lo que refirieron: “…siendo que luego de serle leída –en los términos del art. 366 inc.4º del C.P.P.- su declaración de fs. 410/vta. (o 410 bis), enconcreto el párrafo de la misma en el que hiciera referenciaprecisamente a ese encuentro con Piazza y en el que el nombrado lehabría dicho: “hay que hacer una autopsia… que no le cerraba elcuadro, hay fractura de cráneo, pérdida de masa encefálica y unamancha de sangre coagulada redonda, lejos de la bañadera”, avalótales expresiones en la oralidad del debate al apuntar que “si lo dijeen aquel momento es así” (de la sentencia refiriéndose a ladeclaración de Maria Jose Díaz Herrera)
  • 79. 79 Se ha dicho en tal sentido que “La ponderación delos escritos por el sencillo expediente de permitir al órgano deprueba ratificar su contenido distorsiona el debido proceso yvulnera las garantías constitucionales…invalidando la sentenciaque agravie a la defensa…pretender que estas piezas, en formaoblicua y burlando todo el sistema de garantíasconstitucionales pudieran alcanzar valor probatorio en el juiciopor su incorporación por lectura con o sin carácter excepcional,implica una distorsión del debido proceso y acarrea la nulidaddel juicio…” (Granillo Fernandez; Hortel “Código…” TII, pág. 295) Pero no solo ello, sino que el mecanismo utilizadono se encuentra previsto por la ley procesal. En efecto, el art. 366 establece expresamente quelas actuaciones de la IPP no podrán ser utilizadas para fundarla condena del imputado, y entre las excepciones que establecela propia norma (inc. 4), NO se encuentran las declaracionestestimoniales. La norma se refiere a la denuncia, pruebadocumental o de informes, actas de inspección, registro domiciliario yreconocimientos. Exclusivamente. Las únicas declaraciones que el digesto adjetivopermite incorporar son las de las personas que no pueden comparecer(inc. 2), supuesto que ya analizamos, y las recibidas por exhorto,siempre que se hubiere preservado el derecho a repreguntar (inc. 5). La enumeración del inc. 4, por tratarse de unaexcepción al principio de oralidad, es taxativa, y no semenciona entre ellas a las declaraciones de los testigos durante
  • 80. 80la instrucción, precisamente porque el legislador NO lo previó de esemodo. Durante la vigencia del Código de Jofré, si bien laprueba instructoria pasaba a segundo plano priorizando a la recibidaen la audiencia oral, tal temperamento reconocía importantesexcepciones en las áreas de las pruebas confesional, testimonial ypericial. En el Código vigente, dicho criterio dio paso a laexcluyente prevalencia de las probanzas recibidas enaudiencia, fijando así el centro de gravedad del proceso en eldebate. La convicción del tribunal de juicio en orden a la prueba debebasarse, entonces, en impresiones recibidas en el curso de laaudiencia, es decir aprovechando la inmediación que brinda la oralidad(TCP, sala 1ª, sent. del 23/8/2001 en causa 1.289, "Herrera y DeGiorgi"). En los sistemas de enjuiciamiento verdaderamenteadversariales como el que pretende estatuir nuestro actual CódigoProcesal resulta ilegítimo que los jueces pretendan formarconvicción sobre la base de constancias escritas no sometidasal contradictorio, que es lo que hecho el tribunal aplicandoextensivamente el art. 366 inc. 4 a supuestos no previstos, lo queinvalida la sentencia dictada. La pericia acústica Exactamente lo mismo que respecto de los testigosdebe predicarse respecto de la incorporación y valoración de unapericia realizada en un proceso al que el Sr. Bártoli era ajeno, yque por tanto, no pudo controlar durante su producción. Conforme enseña la doctrina “La peritación es unaindagación concerniente a materia que exige particularesconocimientos de determinadas ciencias o artes. Presupuesto de ellaes una prueba acerca de la cual el perito emitirá su juicio técnico; de
  • 81. 81manera que la peritación puede definirse como una declaración técnicaacerca de un elemento de prueba” (Leone, Tratado de DerechoProcesal Penal, t. II, pág. 195). Para Manzini “es una declaración jurada, útil para lavaloración de un elemento de prueba de la imputación…ordenada porel magistrado penal y hecha a él por personas distintas de las que porotros títulos intervienen en el proceso penal, acerca de lasobservaciones técnicas ejecutadas por ellos…a propósito de hechos,personas o cosas que deben examinarse…”. Según Cafferata Nores “La pericia es el medioprobatorio con el cual se intenta obtener para el proceso, un dictamenfundado en especiales conocimientos científicos, técnicos o artísticos,útil para el descubrimiento o valoración de un elemento de prueba” (LaPrueba en el Proceso Penal, pág. 47). Nuestro ordenamiento adjetivo la define en el art.244 del C.P.P., al expresar que “Se podrán ordenar pericias siempreque para conocer o apreciar algún hecho o circunstancia pertinentes ala causa, sean necesarios o convenientes conocimientos especiales enalguna ciencia, técnica o arte…” Tal concepto se encuentra pacíficamente recogidopor la jurisprudencia: “La peritación es una actividad procesaldesarrollada en virtud de encargo judicial, por personas distintas delas partes del proceso, especialmente calificadas con conocimientostécnicos, artísticos o científicos, que suministran al juez argumentos orazones para la formación de su conocimiento respecto de ciertoshechos cuyo entendimiento escapa a las aptitudes del común de lasgentes” (Del voto de la juez Garzón de Conte Grand, Cons. III), C.N.A.en lo Contencioso Administrativo Federal, Sala 2, Navarro, Victor Hugoc/ Estado Nacional Mº del Interior -Policía Federal Arg.- s/ PersonalMilitar y Civil de las FFAA y de Seg., sentencia, 19.307/97 del 5 de
  • 82. 82marzo de 1998; "S.A. Juan Istillart c/ B.C.R.A. s/ juicio deconocimiento", del 16/2/95 y su cita; "Domínguez, Luis Raúl c/ E.N.s/retiro militar", del 23/4/93 y Mirella Taller Electromecánica c/ SEGBAs/ contrato administrativo, entre otros). Ahora bien, la única forma de llevar a cabo ese actoes mediante las previsiones que establece la norma procesal. Constituyendo un acto de prueba, debiópermitirse controlar su producción a esta defensa mediante supresencia (art. 276 del C.P.P.) Pero no solo ello, sino que el Tribunal debióordenar la pericia en cuestión, formulando los puntos aelucidar, conforme lo disponen el art. 248. Debió, por su parte, notificar a las partesconforme el art. 247 y de esa forma permitirles peritos de partey puntos de pericia. La sanción por el incumplimiento de lo establecidopor el art. 247 del C.P.P. es la de nulidad absoluta, tal cualexpresamente establece la norma. Tiene dicho la jurisprudencia pacíficamente que“Debe notificarse al fiscal y a las restantes partes de laspericias dispuestas, pues así se preservan los principios de legalidady debido proceso. Omitir notificar acarrea la nulidad absoluta dela pericia…” (C.C.C., Sala 1, Benítez, Julio C. s/ pericia sentencia,10.006 del 12 de noviembre de 1998). En el mismo sentido que “…el art. 258, 2do. y 3er.Párrafos C.P.P., dispone, bajo pena de nulidad, la notificación a laspartes de la producción y resultados de esos trabajos, a menos que
  • 83. 83exista suma urgencia o que la indagación sea extremadamente simple.Asimismo, de acuerdo a lo dispuesto en el art. 166, C.P.P., procede lanulidad absoluta de aquellas medidas efectuadas sin observarlas disposiciones expresamente prescriptas, por ejemplo, lanotificación a las partes, más allá de la aplicación del criterio deexcepcionalidad” (C.C.C., Sala 1, Florindo, Pedro s/ pericia, sentencia,10.173 del 26 de noviembre de 1998). Esta defensa oportunamente se opuso a laincorporación de la pericia acústica practicada por lagendarmería, por no haberla podido controlar, motivo por el cualle resultaba inoponible. Y no solo se la incorporó sino que fue valoradaen contra del imputado, constituyéndose en un elemento medularen la construcción que hacen tanto la acusación como la sentencia. Pero no solo se opuso esta defensa. Solicitó lareproducción y ampliación de la misma. El Dr. Ribas, defensor dela Sr. Beatriz Michelini se opuso, lo que si se quiere es natural, porcuanto podría establecerse que la voz femenina que se escucharía defondo en la primera de las conversaciones del Sr. Carlos Carrascosamantuvo con OSDE era la de la nombrada, no existiendo dudas alrespecto en virtud de lo alegado y probado por ésta defensa. Pero también se opuso la Fiscalía, lo cual muestrauna alarmante prescindencia de la verdad real y las garantías delimputado, y finalmente el Tribunal no admitió la prueba, dando portierra con las facultades probatorias del imputado. V.E., “La prueba pericial producida en otroproceso en el que no fue parte aquella contra quien se pretendeoponer, es de ningún valor y no puede ser trasladada, sino quetiene que ser renovada; esto es, practicarse de nuevo si es posible”
  • 84. 84 “los mismos razonamientos son aplicables para elsupuesto de acumulación de procesos, ya que a menudo sucede quecon anterioridad a la unificación se han practicado en alguno de ellospruebas periciales en las que no han intervenido, por no ser parte, elimputado ni las demás partes del otro proceso al cual se acumulan. Enestos casos la prueba no podrá oponerse contra las que no seanlas mismas en lo procesos que se acumulan, pues se violaríanlos principios de comunidad, publicidad y contralor de laprueba. Será menester renovarla con noticia a la nuevas partespara que su resultado pueda ser tenido en cuenta contra ellas en lasentencia…” (Jauchen, tratado de la prueba, pág. 426) Como se ve no se ha preservado la plenaparticipación del imputado en el proceso. Más precisamente no sele ha permitido el oportuno control de los actos que los constituyen. Enotras palabras no se ha protegido el conjunto de facultades acordadaspara el eficaz ejercicio de su derecho de defensa, y al incorporarse alproceso y valorarse ese instrumento, se ha viciado de nulidad a lasentencia. Formulamos reserva del caso federal. Manifestaciones extrajudiciales del imputado Que decir de la incorporación y valoración delimputado de sus manifestaciones extrajudiciales. Conforme sedesprende de lo actuado, a instancias de la fiscalía se incorporó unanota periodística correspondiente a un reportajesupuestamente efectuado a nuestro pupilo. Ello pese a laoposición de esta defensa, que protestó de casación y formuló reservadel caso federal. Esas supuestas manifestaciones extrajudicialesfueron valoradas en la sentencia nada menos que para atribuir a mipupilo la autoría de una de las voces que se escucharían de fondo en laprimera de las llamadas de carrascosa a OSDE.
  • 85. 85 “El convencimiento que poseo en punto a quela segunda voz masculina que se alcanza a percibir en lacomunicación de las 19:07 horas resulta ser del imputadoBártoli, se ve robustecido a su vez por la entrevista periodísticaque el nombrado diera a la prensa y que fuera publicada el díadomingo 29 de abril de 2007 (Año II, Nº 0174, Perfil.com, EdiciónImpresa” (de la sentencia) LAS MANIFESTACIONES EXTRAJUDICIALESCARECEN ABSOLUTAMENTE DE RELEVANCIA JURÍDICA. Se ha decidido en tal sentido que “No se asignavalor probatorio a la declaración extrajudicial por carecer ellade sustento legal y de las garantías que exige el CódigoProcesal Nacional para las declaraciones informativas e indagatorias,como no podía ser de otra manera frente a la directiva constitucionaldel art.18 que veda la declaración contra sí mismo” (C.C.C.F., Sala 2,“VILLAVERDE…”, sentencia del 24 de octubre de 1985) Es que aceptar esas expresiones como cargo,significaría en definitiva otorgar legalidad a un reconocimientoextrajudicial elaborado avasallando las más elementales garantíasconstitucionales normadas para los justiciables en nuestra CartaMagna y ampliamente receptadas en el Código Procesal Penal. EL ÚNICO MEDIO POR EL CUAL PUEDENINTRODUCIRSE EN EL PROCESO LAS DECLARACIONES DELIMPUTADO ES LA INDAGATORIA, para cuya recepción se hanprevisto formalidades especiales. Por lo tanto, la “confesión” extrajudicial –si asípudieran calificarse las expresiones de Guillermo Bártoli- carece detotal eficacia probatoria (ver expresamente en ese sentido,
  • 86. 86CAMARA DE APELACIONES EN LO CRIMINAL, CONCORDIA, ENTRERIOS, Sala 1, Segovia… s/ Homicidio, sentencia, 137 del 7 de junio de1995). Como corolario a estas cuestiones queda expuestoque la decisión de incorporar las probanzas aludidas es arbitraria y lasentencia en crisis posee un vicio de motivación, toda vez queno puede existir una motivación legítima si la prueba que seinvoca para fundar la condena no puede reputarse válida. Lasentencia que se funda en prueba ilegal es un pronunciamiento que nose encuentra legalmente motivado, y así debe declarase. En efecto, haciéndolo, se han afectado formas delprocedimiento, encontrándonos frente a una nulidad por omisión deuna forma sustancial inherente al proceso, lo que genera a su vez lanulidad absoluta de este por ser violatoria, entre otras, de la normaconstitucional tuitiva del debido proceso (C.N. art. 18). V.II.V. Nulidad de lo actuado por suplir el tribunal lasdeficiencias probatorias y jurídicas de la Fiscalía - violación al art. 364 del C.P.P. Como se podrá apreciar en las grabaciones de lasaudiencias desarrolladas, cuya elevación expresamente solicitamos, laDra. Márquez y en menor medida el Dr. Ortolani, parecían jueces delinquisitivo que rigió en el sistema del Código anterior. Ambos magistrados, valiéndose de la excepcionalprevisión del art. 364 segundo apartado, interrogaron de oficio a todosaquellos quienes comparecieron a declarar en el juicio y de esa formaexcedieron sus roles de terceros imparciales e invalidaron el proceso. V.E. advertirá lo expuesto a través de las actas dedebate y de las grabaciones de las audiencias de debate.
  • 87. 87 En el paradigma del código ritual vigente -que sigueel sistema que marca la Constitución Nacional, vale decir el acusatorioy dispositivo- es indudable que la intervención del tribunal en el debidoproceso y más concretamente durante los debates en el juicio oral ypúblico, es la de juzgador y no la de parte actora o imputada. Estadeterminación le coloca en situación imparcial, ajena a los intereses delas partes y, por consiguiente, le impide intervenir como lo hacía eljuez del procedimiento inquisitorial del código anterior -activamente apunto tal que muchas veces se confundía quien era el actor y quienera el juez- Está claro que el proceso tiene naturalezaadversarial y que, consecuentemente, son las partes quienes debendesarrollar, respectivamente, sus funciones de actora y de defensa. Deallí que cada una deba cargar con lo que hagan y con lo que no haganen pro de obtener el mejor resultado para sus intereses: o el fiscal nopreguntó todo lo que era posible o conveniente a su rol en el proceso osi, a su turno, no hizo lo propio la defensa, son situaciones cuyosresultados deben ser soportados por ellos. En todo caso, no habrán convencido al órganodecisor pero éste no puede ponerse a suplir su negligenciaprobatoria, introduciéndose a interrogar a los testigos, peritosy otros sujetos comparecientes al debate porque, en formainstantánea deja de ser imparcial y provoca la nulidad deljuicio. Y eso es lo que ha ocurrido en la especie. En efecto, la consecuencia no puede ser otra que lainvalidez de la sentencia que se motive en pruebas así producidaspuesto que es condición indispensable de un debido proceso que eltribunal sea además de competente e independiente totalmenteimparcial, tercero, ajeno al litigio.
  • 88. 88 Si asume, aunque fuera mínimamente, un rol departe ya no podrá satisfacer dicha condición y su continuación en elproceso producirá la nulidad de las actuaciones (Ver GranilloFernández- Herbel, Código de Procedimiento Penal de la Pcia. de Bs.As., pág. 225/6) “El sistema acusatorio requiere del Juez una actitudpasiva, rígidamente separada de las partes resultando el juicio unacontienda entre iguales iniciado por la acusación a quien compete lacarga de la prueba enfrentada a la defensa en una audienciacontradictoria oral y pública resuelta por el juez según su libreconvicción” (Falcone, Madina, El Proceso Penal en la Pcia. de Bs. As.,pág. 400). “…Cualquier interpretación que suponga la potestadde interrogar al tribunal lo tornaría inconstitucional porque vulnera laesencia del debido proceso en cuanto se exige la actuación de untribunal imparcial, es decir ajeno a la contienda…” Así lo establece el art. 75 inc. 22 de la CN alintroducir a su texto el de los arts. XXVI de la DADDH, 10 de la DUDH,8 inc. 1 de la CADH y 14 inc. 1 del PIDCP que exigen la intervención deun juez o tribunal competente, imparcial e independiente” (GranilloFernández- Herbel, Código de Procedimiento Penal de la Pcia. de Bs.As., pág. 285) “El tribunal nada tiene que interrogar por sí mismo,sino que debe juzgar el drama que le presentan y desarrollan laspartes del proceso” (Granillo Fernández- Herbel, pág. 285) Para garantizar la imparcialidad del juez es precisoque éste no tenga en la causa ni siquiera un interés público oinstitucional. En particular, es necesario que no tenga un interés
  • 89. 89acusatorio (cfr. En lo pertinente Luigi Ferrajoli Derecho y Razón Trotta,Madrid, 1998, p. 582) “La exigencia de que actúen jueces imparciales es,entonces, de rango constitucional en nuestra República. Pero, además,es un requerimiento sine qua non de la comunidad internacional a laque pertenecemos. La cuestión trasciende la materia puramenteprocesal y tiene carácter sustancial pues deriva de la vigencia de lanormativa constitucional cuya violación habilita la vía recursivaextraordinaria federal” (C.S.J.N. Dieser Maria G. Y Fraticelli Carlos A. S/homicidio calificado. Fallos MJJ 8248- sent. Del 8/8/06 - Ver GranilloFernández- Herbel, Código de Procedimiento Penal de la Pcia. de Bs.As., pág. 13) Pero no solo interrogó el Tribunal, sino que fueparticularmente incisivo y hasta hostil con los testigos que favorecían alos imputados. Por el contrario, quienes resultaban ser testigoscargosos recibieron el favor del tribunal. Finalmente, esa actitud se proyectó a las carenciasjurídicas de la fiscalía, concretamente al integrar la ampliación de laacusación con la calificación de los hechos, que había omitidola fiscalía, y tal cual reconoció aquella al contestar la vista con motivodel planteo de nulidad de esta defensa: “entiende la fiscalía que nose requiere a esta altura motivación” (del acta). “En cuanto a lacalificación legal de los hechos concluye la fiscalía que no es unrequerimiento, sin perjuicio de lo cual el tribunal en un punto hasubsanado esta cuestión” (del acta de debate). Por lo expuesto habiéndose modificado en perjuiciodel imputado las reglas del juego con afectación de la garantíaconstitucional de defensa en juicio corresponde se anule el debate y loactuado en consecuencia (Art. 18 CN)
  • 90. 90 V.III. La arbitrariedad de la sentencia - falta demotivación – apartamiento del acta – autocontradicción – afirmacionesdogmáticas - tratamiento desigual de situaciones idénticas segúnbenefician o perjudican al imputado – ausencia de certeza – falta deconsideración de elementos conducentes para la resolución del caso –violación al art. 371 del C.P.P. V.III.I. Llamativas aclaraciones sobre el contenido del acta dedebate y su falta de valoración – nulidad de la sentencia Señala el Dr. Ortolani que las actas de debatedarían una impresión errónea acerca de lo efectivamenteocurrido en el transcurso del juicio, atribuyendo dicha situación aque es derecho de los contendientes en el proceso solicitar que sedejen asentadas aquellas manifestaciones de los testigos vertidas en laoralidad que a su criterio resultan útiles. Y en virtud de ello, anuncia prescindirá de ellasprivilegiando lo registrado tanto por secretaría como por partede los miembros del Tribunal que fue lo confrontado al momento dela discusión secreta. Conforme enseña Manzini (Tratado, T. IV, p.434/5), y establece expresamente el art. 369 de todo el debate penal,y con respecto a cada audiencia se debe levantar acta que tiene lafinalidad de hacer fe pública de lo que allí sucedió. El acta de debate es un instrumento público en lostérminos del art. 979 del C.C., que hace por tanto plena fe de los actosde la existencia material de los hechos a los que se refiere. El fin genérico que da fundamento a la confeccióndel acta de debate consiste en dejar constancia de todas lasmanifestaciones de voluntad o de conocimiento y actividades que hantenido lugar en el desarrollo de un proceso. Así, dicha acta debe
  • 91. 91traducir todas las pruebas que se han recepcionado, y las peticiones ymenciones de las partes intervinientes. Si no existe acta, no existenesos actos. Tampoco pues hay sentencia posible sin actade debate. Conforme enseña la doctrina judicial de la CorteSuprema de Justicia de la Nación “…el proceso penal se integra conuna serie de etapas a través de las cuales y en forma progresiva setiende a poner al juez en condiciones de pronunciar un veredicto deabsolución o condena, y, por ello, cada una de esas etapas constituyeel presupuesto necesario de la que le subsigue, en forma tal que no esposible eliminar una de ellas sin afectar la validez de las que lesuceden (Fallos: 305:1701; 306:1705, entre otros) Y LA SENTENCIA DEBE FUNDARSE,PRECISAMENTE, EN EL ACTA DE DEBATE. En ella constan no solo las pruebas producidas,sino las posturas y peticiones de cada una de las partes quedeben ser resueltas en la sentencia. La doctrina es pacífica en ese sentido: "En eljuicio oral el órgano decide fundándose en el acta de debate”(D´ Albora, Francisco J., Abeledo-Perrot, 1999, CÓDIGO PROCESALPENAL DE LA NACIÓN Anotado - Comentado – Concordado). Idénticapostura sostiene Núñez (Código..., pág. 377). Lo mismo los Dres. Guillermo Navarro y RobertoDaray (ob.cit. p.84) cuando exponen que “Con sustento en el actade debate…el Tribunal pronunciará la sentencia”. Y también la jurisprudencia que considera a lasentencia una “necesaria consecuencia” del acta de debate (ver
  • 92. 92en ese sentido C.N.C.P., Sala III, c.1785, reg. 82/99, Ramírez, S.A.,rta. 17-3-99). Deliberar para Núñez significa “considerar y debatirla causa con arreglo a los medios probatorios recepcionados en eldebate y a las conclusiones emitidas por los interesados en ella”(ob.cit., p. 367). Para ello no solo es indispensable haber celebradoválidamente el debate, sino contar con el acta respectiva. “…las cuestiones planteadas deben ser resueltassucesivamente valorándose los actos del debate y ningún elementoextraño al mismo puede ser considerado y meritado, mal puede sercumplida una prescripción legal si de ella no se hace menciónen el acta…la sentencia no ha sido válidamente obtenida nisiquiera cuando, supuestamente, por otra vía se conozca eldebido cumplimiento de los actos del proceso…” (SuperiorTribunal de justicia, Córdoba, “Noe, Jorge…”, sentencia del 6 desetiembre de 1991). Solo se pueden conocer por medio del acta dedebate, lo cual parece no ocurrió, en el caso que nos ocupa. Evidentemente en el caso que nos ocupa, ladeliberación sobre la prueba producida y las peticiones de laspartes, se realizó por otra vía diferente que el acta de debate, locual torna la deliberación como la sentencia en insalvablemente nulas. El acta de debate adquiere singular importanciacuando la prueba producida y las peticiones de las partes, como enautos, han sido extensas. Y no contar con ellas conculca no solo eldebido proceso desde un aspecto meramente formal, sino sustancial.No solo no se conoce de las pruebas, sino de las defensas esgrimidas,haciendo desaparecer de ese modo el derecho de defensa juicio. Precisamente la prescindencia de las actas dedebate por parte del Dr. Ortolani ha conducido a gravísimos
  • 93. 93errores en la apreciación de la prueba, como quedará expuestoen el apartado que sigue. A diferencia del tribunal, esta defensa harecurrido sistemáticamente al contenido de las actas,escrupulosamente labradas por los actuarios no solo mediantelo que percibían por sus sentidos, sino recurriendo al contenidode las grabaciones de las audiencias -trabajo que por ciertomerece destacarse- No pretende esta parte que los Magistradosprescindan de sus notas, sujetas a las limitaciones propias de quien noconoce que es relevante por ser privilegio de las partes establecer suestrategia procesal, y aquellas que derivan de la necesidad de prestaratención a los dichos del testigo, formular preguntas y registrar lasrespuestas. Tampoco de lo que personalmente percibieron. Pero de lo que no puede prescindirse es delcontenido del acta, como se ha hecho. Prueba de ello es que no puede explicarse el Dr.Ortolani porque esta defensa sostiene que el testigo Páez ledijo a Ortiz que el llamado que escuchaba lo estaba haciendoél: ¿de dónde lo saca la Defensa? Se pregunta el Dr. Ortolani. Y la respuesta es sencilla. De nuestras propiasnotas, y del acta de debate: “Anunciamos a la casa la llegada de laSra. Llamé varias veces, reiteradas veces y al no recibir unacontestación de la casa, hago ingresar a la Sra. atrás de la guardia,para poder mandar un vigilador a que verifique si había alguien en lacasa. Llamé de vuelta al muchacho de seguridad, me dice que no, queno contestaba nadie, o sea, llamó personalmente, no salió nadie, loúnico que escuchaba era un timbre de teléfono, que yo porradio le informo que mientras él estaba llamando yo también
  • 94. 94llamaba por teléfono. Y bueno, cuando fui a decirle a la Sra. que nose encontraba nadie en la casa, el vigilador me llama nuevamentediciéndome que justo se acercaba el Sr. Carlos Carrascosa, y bueno,procedo a decirle, que pida la autorización para que pueda ingresar laSra., dio la autorización y la Sra. ingresó” (de la declaración de Páez) Seguramente ese detalle le pasó desapercibido alos Magistrados al momento de la declaración, o bien no loconsideraron de importancia, como si lo hizo esta defensa, por cuantoresulta medular en la reconstrucción de los hechos, como quedaráexpuesto. Y si se quiere otra muestra de la prescindencia delacta de debate para deliberar y decidir el caso, es que el Tribunal noresolvió pedidos de esta parte formulados durante el desarrollo de laaudiencia. Así basta recordar se pidió se investigue la comisión deldelito de falso testimonio por parte del Dr. Biassi, a lo que no seproveyó. Por todo lo expuesto, nos encontramos ante lainobservancia de normas que este Código establece bajo penade nulidad absoluta, lo que solicitamos se declare. Y esa nulidad tiene lugar por omisión de una formassustanciales inherentes al proceso, que generan a su vez la nulidadabsoluta de la sentencia por ser violatoria de la norma constitucionaltuitiva del debido proceso (C.N. art. 18) y la defensa en juicio, lo queasí corresponde declarar, por lo que formulamos reserva del casofederal. V.III.II. Crítica Introducción Sin perjuicio de la gravísima violación a losprincipios del debido proceso y la defensa en juicio relativos arriba
  • 95. 95apuntados, debemos decir que la sentencia se encuentra soloaparentemente fundada, se basa en la subjetividad del juzgador,y ha invertido el proceso lógico de análisis y la carga de laprueba. Incurre en afirmaciones dogmáticas, hace unaarbitraria selección de los elementos probatorios colectados,incluso parcializando o lisa y llanamente tergiversando losmismos. Omite considerar cuestiones introducidas poresta defensa conducentes para la resolución del caso. Tiene por probados hechos que no fueranmateria de acusación (art. 374 del C.P.P.), y no relaciona ningunode los hechos que dice probados con las normas penales quedice aplicables. Debe esta defensa señalar que probablemente elanálisis de la sentencia desde esta perspectiva, y la respuesta a cadauno de los extremos aludidos en la misma resulte de complejo análisis,o apariencia desordenada, mas ello se debe al propio desorden de lascuestiones propuestas en la misma y la falta de sistematización ycorrelación de las cuestiones. No podemos dejar de analizar desde estaperspectiva el “estilo” de la resolución impugnada. Estaconsideración no se halla vinculada a la elegancia ni a la estética,aunque ambas sean bienvenidas. Se refiere al uso del lenguaje. El estilo se refiere al modo de formar y enlazar losperíodos locutivos para expresar ideas y desarrollar argumentos.
  • 96. 96 No es un tema menor en la tradición intelectual deoccidente. Cicerón lo trata en tres obras. En el “Orator” dice que elestilo forense de ser tal que “pruebe, agrade y convenza; probar, enaras de la necesidad; agradar en aras de la belleza; y convencer enaras de la victoria”. Y aquí cerca, Bioy Casares, cuando criticó el“argentino exquisito” -esa manera de escribir que comete siempre losmismos errores, usa palabras rebuscadas o que no se entienden, yforma estructuras gramaticales complicadas como una intriga policial-puso en claro que escribe bien “El que dice lo que se propone, demanera eficaz y natural, con el lenguaje corriente de su país y de sutiempo…”. Se ha dicho que pocas profesiones están tancomprometidas con la lengua como el Derecho. Efectivamente, es através de la lengua como el derecho se va construyendo. Como pautas del estilo judicial, debemos señalarque la claridad en la redacción de los textos es fundamental para sucomprensión. Para que la redacción sea clara, el leguaje empleadodebe ser sencillo, objetivo, directo y conciso. Deben evitarse los girossobreabudantes o rebuscados. Por su parte, las líneas argumentales que sedesarrollen deberán conducir en forma coherente y progresivaa la conclusión. La resolución impugnada, no prueba, ni convence, yen particular prescinde de un desarrollo argumental queconduzca en forma coherente a la conclusión, recurriendo auna exposición cíclica, que desafía las reglas de la lógica,recurriendo sistemáticamente a formular interrogantes que encuentranrespuestas en la íntima e infundada convicción de quien escribe, sin
  • 97. 97fundamento, y prescindiendo del juicio certeza. En otras palabras, através de la duda llega a la certeza. Para atribuir responsabilidad penal al Sr. Bártoli,parte de una construcción jurídica parcial e insuficiente, y por tantoinatendible. Llena la misma de una serie de afirmacionesdogmáticas, invirtiendo la carga de la prueba, y prescindiendoabsolutamente de la lógica o invirtiéndola, lo que necesariamenteconduce a conclusiones erradas. Al analizar la participación, materialidad de loshechos y responsabilidad de Bártoli realizó una construcción a lainversa, desde la conclusión. Así pues SE INVIRTIÓ LA LÓGICA,COMENZANDO POR PRONUNCIARSE POR EL FINAL SINRESPONDER NO SOLO A LAS ALEGACIONES FORMULADAS ENDEFENSA, SINO A LA FUNDAMENTACIÓN QUE REQUIERECUALQUIER SENTENCIA. Ese vicio lógico se respira en todo el auto, queno ha sido sino un vano intento por justificar, por cualquiermedio de prueba y/o argumentación, la premisa inicial.Veamos. Exposición Por alguna inexplicable razón, al ingresar al análisisde los hechos, y en lugar de abordar cronológicamente los eventos quecondujeron a la muerte de María Marta García Belsunce, y los quesiguieron, lo cual resulta imprescindible para establecer que es lo queBártoli vio, que es lo que sabía, y en el caso de tenerse por acreditada
  • 98. 98alguna conducta material fue efectuada a sabiendas de que se habíacometido un delito, comienza la resolución por el medio de la historia. Y no solo ello, sino que señala –a modo deconclusión- que al primero que podemos ubicar en el domicilio de lavíctima –excluyendo a Carrascosa- es al imputado GuillermoBártoli. Que está probado que Carlos Carrascosa efectuó un llamado aOSDE a las 19.07 hs y que cuando ello sucedió, se encontraban enel lugar Bártoli y una persona del sexo femenino, que descartase trate de Beatriz Michelini. A partir de allí, en lugar de deducir los hechos de laprueba, comienza a construir. Sostiene lo afirmado A PESAR DE QUE LAPROPIA MICHELINI RELATA QUE BÁRTOLI LLEGÓ A LA CASACUANDO ELLA SE ENCONTRABA ALLÍ, Y NADA MENOS QUE ASUGERENCIA SUYA QUE LE TRANSMITIÓ AL SR. CARRASCOSA. Entonces, expone que Michelini negó que fuerasuya la voz femenina que se escucha de fondo en la llamada de OSDEprocesada en la pericia acústica -prueba ilegalmente incorporada alproceso como se expuso arriba- y que la nombrada llegó al Carmel alas 18.55 según la planilla del vigilador, que traspasó el ingreso reciénentre las 18:59:03 y 18:59:25, según el horario del video deseguridad, pero que no emprendió el viaje al domicilio de Carrascosaen ese momento, sino que aguardó por un tiempo deaproximadamente veinte minutos, esto último en base a lostestimonios de los vigiladores. Pues bien, diremos que lo sostenido en la sentenciaes arbitrario por prescindir de valorar elementos de pruebadebidamente incorporados a la causa que permiten establecer
  • 99. 99con certeza las diferencias de horarios entre las planillas dellamadas telefónicas y el video de seguridad, el momentopreciso en que se produjo la autorización de ingreso y elcomienzo del recorrido por parte de Beatriz Michelini, y que no esperó20 minutos. Esta defensa no solo ha demostrado esos extremos,sino la imposibilidad material de que Beatriz Michelini llegara enotro momento que no fuera antes de la primera llamada a OSDEpor parte del Sr. Carlos Carrascosa. Antes de entrar al análisis de la secuencia de estoshechos, señalamos que resultaba indispensable tener un parámetro detiempo uniforme, por cuanto la fiscalía “mezcló” dos relojes, el delvideo de seguridad y los de los llamados telefónicos. Y la experiencianos indica que frente a dos relojes, es más fácil que no coincidan quelo hagan. Prueba de ello es que tenemos una marcadadiferencia entre la planilla de ingreso y el video de seguridad,de aproximadamente 3 minutos, en forma reiterada.
  • 100. 100 Diferencia planilla / video
  • 101. 101 Diferencia planilla / video La diferencia entre horario de la planilla y el relojdel video de seguridad que registra la llegada de Michelini (aun no sehabía se acercado el vigilador a tomar nota) es de 2 minutos 47segundos. En el caso de la ambulancia 2 minutos 24 segundos. En eltercer caso, visita al domicilio de Nolting, es idéntica al primero. Concretamente y advertida la diferencia entre laplanilla y el video de seguridad, y siendo que la fiscalía se vale de untercer reloj, el de los llamados telefónicos, esta parte vinculó elhorario de los llamados telefónicos con el video de seguridad,para poder apreciar los movimientos a moneda constante, si se nospermite la expresión, porque de lo contrario se cometerían errores encuanto al acontecimiento de los sucesos, como en los que incurrió lafiscalía. A tal fin se relevaron una serie de llamadasefectuadas desde la guardia del Country a socios -registradasen el VAIC- con motivo de visitas que se observan en el videode ingreso.
  • 102. 102 Cada llamado se efectuó entre el momento queel guardia desaparece de la imagen luego de tomar los datos –obviamente dirigiéndose a efectuar el llamado- y regresa dando laautorización de ingreso. El horario de las compañías telefónicas,obviamente se ajusta por métodos altamente sofisticados, por lo quese lo debe tener por el real. Diferencia video / teléfono 1 En este caso la diferencia entre el reloj del video yel de la llamada telefónica es de entre 2 min. 18 seg. y 3 min. 29 seg.(hasta 21.28.16). Cabe señalarse que como se podrá observar en laaudiencia que se designe, el mínimo en realidad es superior toda vezque se tomó el momento es aquel en que el guardia toma nota, y nocuando se retira por no observarse en esa imagen el horario.
  • 103. 103 Diferencia video / teléfono 2 Diferencia video / teléfono 2 A las 19.05.17 (del horario del video) el guardiatermina de tomar datos y va a llamar al propietario. La diferenciamínima entre el reloj del video de seguridad y el horario del llamado(19.01.51) es de 3 minutos 26 segundos.
  • 104. 104 Diferencia video / teléfono 6 Diferencia video / teléfono 6 En el caso, la última visita antes de la llamada deMichelini, la diferencia mínima entre el video de seguridad y elllamado efectuado a la familia Cravero (18.33.54) es de más de 3minutos (calculado desde el ingreso del vehículo anterior 18.36.54,
  • 105. 105pues no se observa la llegada del auto que finalmente ingresa) y demáxima 3 min. 44 seg. En función de ello SURGE CON CERTEZA QUE ELRELOJ DEL VIDEO DE SEGURIDAD SE ENCUENTRA ADELANTADOMÁS DE TRES MINUTOS, y para verificar tal hipótesis, se utilizódicho parámetro en la observación de otras imágenes. Diferencia video / teléfono 3 Secuencia 1 Secuencia 2 Así, en el proceso de autorización de ingreso deMichelini -que abordaremos en extenso abajo- se observa a uno de losguardias ingresar a la casilla de seguridad luego de utilizar su radio.
  • 106. 106 Diferencia video / teléfono 3 Precisamente, existe un llamado de la guardia ala casa de Carrascosa a las 18.59.22 con lo que la diferenciaentre el reloj de la imagen y el VAIC es de 3 min. 27 seg.exactamente -igual que en caso de la visita al domicilio de Nolting- yque no es otro que el que Ortiz escucha mientras toca el timbre, hechoal que nos referiremos abajo.
  • 107. 107 Diferencia video / teléfono 4 Diferencia video / teléfono 5 En el mismo rango de diferencia se encuentranlas imágenes que preceden, correspondientes al vigilador reconocidopor Páez como Vera, atendiendo la llamada desde la casa deCarrascosa que precedió al primer llamado a Emernort(efectuada antes de las 19.12.13) y la que precedió al segundollamado a Emernort, efectuada desde el mismo domicilio (efectuado
  • 108. 108entre las 19.18.30 y 19.18.46). No se encuentra controvertido que losllamados a Emernort fueron efectuados por Maciel, por lo que si el quese observa en las imágenes es Vera, necesariamente se trata de losllamados anteriores. Entonces no hay dudas de que el reloj del videode seguridad adelanta más de tres minutos, y que la planilla deingresos y egresos que consigna que Beatriz Michelini llegó, o por lomenos se anotó su llegada, a las 18.55, se ajusta bastante a loshorarios de los registros de llamadas telefónicas. Establecido ello, se continuó analizando lasecuencia de los hechos, utilizando por razones prácticas a la hora deexponer, una diferencia de 3 minutos, aunque insistimos, es mayor,por lo que Beatriz Michelini llegó al ingreso del Carmel a las18.54.47. Llegada de Michelini: 18.54.47 Es un hecho no controvertido, y reconoce tanto laFiscalía como la propia sentencia, que Beatriz Michelini ingresóantes de la llegada de la primera ambulancia, por lo que a efectos
  • 109. 109de reconstruir cuando llegó Michelini a la casa de Carrascosa pusimoscomo dead line la llegada de aquella. Surge del video de seguridad, que la primera de lasambulancias llega a la guardia 19.21.55 (horario ajustado). En talsentido, 19.21.41 se la observa llegando al Carmel por la calle lateral,y pocos segundos después, ingresando por la salida. Las ambulancias médicas, como la de la cochería,por una cuestión de altura, fueron los únicos vehículos queingresaron por la salida, y precisamente a la hora indicada seobserva la trompa del vehículo, que en la vista de la calle lateral seobserva circular con sus luces encendidas, y la proyección de éstassobre la pared. El ingreso de la ambulancia 1 19.21.41 19.21.55 En el cuadro de la parte superior derecha seobserva el lugar por el que ingresó la ambulancia en la imageninmediatamente anterior a la que sigue.
  • 110. 110 Entonces, si tenemos que se observa en la cámaraque muestra la salida del country -por donde entraron lasambulancias- la trompa de un vehículo (ver flecha bordó) que proyectaluces sobre la pared (ver flecha azul) que naturalmente no pueden sertraseras por su luminosidad, y porque ninguna iluminación similar seobserva en los casos de los vehículos que salen (y que ninguno deesos dos elementos se observan en el cuadro anterior), que esatrompa tiene las características de la de la ambulancia que se observasegundos antes por la calle lateral, que solo las ambulanciasingresaron por la salida, que el tiempo de diferencia entre que seobserva a la ambulancia circular por la calle lateral, y que se observala trompa (14 segundos) es similar al que le demandó recorrer esadistancia a otros vehículos, concluiremos NECESARIAMENTE queesa imagen corresponde al ingreso de la ambulancia.
  • 111. 111 En cuanto a los otros vehículos obran también en elvideo de seguridad las imágenes respectivas. La llegada de la ambulancia 1 16.58.21 16.58.31 La llegada de la ambulancia 1 17.06.13 17.06.33
  • 112. 112 La llegada de la ambulancia 1 17.22.50 17.23.06 Esos vehículos particulares recorrieron esadistancia en 10, 20 y 16 segundos respectivamente. Naturalmentela ambulancia -que iba a atender una emergencia grave- pudotardar más o menos el mismo tiempo, pues le demandó 14segundos. ¿Cuales son las diferencias sustanciales detiempo que se afirma en la sentencia existen entre losvehículos? Entonces, no es lo que cree ver esta defensa,como se expone en la sentencia, sino lo que se observa en el videode seguridad. Pero no hay peor ciego que el que no quiere ver. Ycomo al sentenciante la cuestión le suscita dudas, la interpretaen contra del imputado, una constante a lo largo de la resolución. No dice cuando llegó la ambulancia. Pero no escuando dice la defensa.
  • 113. 113 Una cuestión no menor sobre el punto, es que lasentencia debe ceñirse a los hechos que las partes alegaron yprobaron. Pero en este punto, la fiscalía sostuvo dogmáticamente quela ambulancia llegó a las 19.30, sin fundar en absoluto el punto. Lasentencia adopta una tercera posición: la llegada de la primeraambulancia es un misterio que se resuelve en contra del imputado. Nosabemos cuando llegó, pero no fue cuando dice la defensa. Lo mismo debe decirse del tiempo de recorridadesde el punto de ingreso al Carmel hasta la casa de Carrascosa. Parala Fiscalía ello demanda entre 3 y 4 minutos (son dos los recorridosposibles conforme no se ha controvertido) según la Sra. Fiscalmanifestó en el alegato. Esta defensa alegó que esa distancia por el caminoque la Sra. Michelini dice haber tomado (por la derecha, que por ciertoes el más corto), demanda poco menos de tres minutos. Pero para el juez, que una vez más prescindede lo alegado y probado por las partes, pero que además realizó elviaje en el mismo vehículo que la Fiscal, conducido por nuestro pupilo-por lo que sabemos cuánto demandó, además de haberlo efectuadopersonalmente y registrado en video- ello demanda 5 minutosinvocando coincidencia con el Tribunal Oral nro. 6. Este último dijo ensu sentencia que el recorrido demandaba 6 minutos (lo hizo en unvehículo eléctrico y cuando esta cuestión no era relevante para lacausa). Pero tampoco nos dice el Dr. Ortolani a cuál de los dosrecorridos posibles corresponde su tiempo ¿Por la derecha o porla izquierda? No hay dudas pues que la ambulancia llegó alCarmel 19.21.55, e ingresó inmediatamente según refirierontodos los protagonistas, siendo acompañada por un cuatricicloque la guio.
  • 114. 114 La ceguera de la sentencia continúa, porque diceno observar tampoco en el video a quien iba a acompañar a laambulancia esperándola. Huelgan los comentarios. La sentencia no seencuentra fundada en ese punto, y una vez más contradice lo que seobserva en el video de seguridad. Segundos antes de que arribarala ambulancia el cuatriciclo la esperaba, como dijeron lostestigos, a pesar de que el Dr. Ortolani no lo ve. Además, el momento de ingreso invocado por estadefensa no solo se observa, sino que permite explicar porque no seasentó el ingreso de la ambulancia en la planilla de los vigiladores.Páez, en encargado de hacerlo estaba ocupado tomando los datos delotro vehículo que salía conforme se observa en el fotograma y seexhibirá mediante la proyección del video completo en ocasión de laaudiencia que se designe.
  • 115. 115 Finalmente, otro elemento no valorado es queGuillermo Bártoli se comunica telefónicamente a OSDEreclamando la ambulancia, llamado que se desarrolla entre las19.22.33 y las 19.24.12, en el que se le informa sobre el finalde la conversación -según es dable escuchar- que laambulancia se encontraba en la puerta. Entonces, no hay dudas que la ambulancia llegó ala entrada de Carmel antes de las 19.21.55, que fue guiada la casa deCarrascosa por un cuatriciclo, y si tardó tres minutos como señala lafiscalía (naturalmente fueron menos porque obviamente no circuló avelocidad reglamentaria, seguro que no), entonces llegó como tarde19.25, antes de acuerdo a lo que se le informa a Bártolitelefónicamente. La ambulancia no llegó 19.30 como afirmainfundadamente la fiscalía, y el Sr. Diego Piazza tampoco llegó aldomicilio de Carrascosa 19.27 como sostiene de modo dogmático elacusador, pues hubiera llegado después de la ambulancia, y todos losrelatos dicen lo contrario. Entonces, a pesar de que la sentencia no dicecuando llegó Michelini, limitándose a decir que no lo hizo cuando diceesta defensa, podemos afirmar con certeza que tampoco Michelini19.24 como una vez más afirma de manera infundada lafiscalía, pues no podrían haber ocurrido en un minuto todos loshechos que ella misma relata tuvieron lugar en su presencia. Y en este punto, LOS HECHOS QUE SUCEDIERONEN PRESENCIA DE MICHELINI, TODOS Y CADA UNO DE LOSPROTAGONISTAS DE ESOS HECHOS, IMPUTADOS Y TESTIGOSSIN DISTINCIÓN, INCLUIDA LA PROPIA MICHELINI, SONCONTESTES.
  • 116. 116 Insistimos, la sentencia no dice a qué hora llegó laambulancia, a qué hora llegó Diego Piazza a la casa de Carrascosa, nicuando lo hizo Michelini, ni como pudo suceder todo lo que ella diceque presenció. Pero claro, no es del modo que lo dice esta defensa, esde algún otro desconocido. No se encuentra controvertido el relato de Michelini,el de Carrascosa incorporado por lectura, el de nuestro pupilo, el de sucónyuge –incorporado pero arbitrariamente no valorado- y el de DiegoPiazza en la audiencia de debate, que Michelini llegó a la casa deCarrascosa, estacionó y solo se encontraban en el lugar los rodados deCarrascosa y su cónyuge. Que bajó el maletín, lo llevó hasta los escalones dela puerta de ingreso, y cuando se dirigía nuevamente a su auto abuscar la camilla, Carrascosa se asomó a la ventana y le dijo queMaría Marta había sufrido un accidente y subiera. Que subió vio aCarrascosa al lado de María Marta, Carrascosa le preguntó si teníapulso, Michelini le buscó el pulso, y lo mandó a llamar a alguien (aBártoli). Que Carrascosa se dirigió al teléfono, llamó a lo deBártoli siendo atendido por Irene Hurtig, comunicó el accidente. LlegóBártoli a la casa -se estacionó detrás de Michelini según sus dichos ylos del chofer de la ambulancia de Paramedic Beltrán- se puso a asistira María Marta con ella, y luego arribó Irene Hurtig a quien mandó abuscar un médico, haciéndolo. Según el relato de Irene Hurtig -no valorado- peroratificado por el de Carolina Zancolli, se dirigió corriendo a lo deEduardo Zancolli -médico- distante 200 metros de la casa deCarrascosa, fue atendida por aquella, su hija, que la hizo pasar, leofreció un vaso de agua, tomó conocimiento de lo sucedido y llamó asu padre sin éxito, tras lo cual Hurtig se retiró y regresó al domicilio de
  • 117. 117su hermana y Carrascosa, llamando a la guardia, extremo ratificadolos guardias, provocando el primer llamado a Emernort (a las 19.12.13según VAIC). A la vez, Carolina Zancolli lograba comunicarse consu padre desde su casa (a las 19.12.02), llamado que no se encuentraen el VAIC, sino de la carpeta L1. Como se expuso, y por resultar deimportancia el momento exacto en el que Irene Hurtig estuvo en lacasa de Zancolli, que a la luz de lo expuesto fue antes de las 19.12,por afirmarse por parte de la acusación y de la sentencia que a ellacorresponde la voz femenina que se escucha de fondo en el primerllamado que Carrascosa hace a OSDE (ocurrida entre las 19.07.58 y19.09.18), solicitamos se incorporen los listados de llamadasentrantes y salientes del celular y domicilio de Zancolli, loscuales no obran -por alguna razón- al VAIC. Pero no solo el teléfono del Dr. Zancolli no fueuno de los investigados. Tampoco el de Beatriz Michelini, lo quedeja a la luz lo torcida de la instrucción de esta causa. Ello por cuanto en su presencia se efectuó unllamado -referido tanto por Hurtig como por Carolina Zancolli- que noes el de las 19.12.02 cuyo horario pretendíamos conocer porque nospodría quizás ilustrar sobre la presencia o no de Hurtig en el llamado aOSDE. Esa prueba no fue admitida, vulnerándose el derecho dedefensa de manera arbitraria. Continuando con el relato conteste de losprotagonistas, a la escena llegó Diego Piazza, que había sido buscadopor Irene Hurtig en su auto -según las declaraciones de ambos y deDelfina Figueroa- y aquel reemplazó a Bártoli en las tareas deresucitación, llegando poco después la ambulancia.
  • 118. 118 Va de suyo que todo ello no pudo suceder en unminuto, si Beatriz Michelini llegó a la casa a las 19.24 comodice la fiscalía. Entonces, a la pregunta no contestada en lasentencia referida al momento en que efectivamente ingresóMichelini al Carmel, debe decirse que la nombrada como Maciel,Páez y Ortiz -cuyos dichos fueron incorporados pero no valorados endetrimento de la defensa en juicio- e incluso Vera son tambiéncontestes en los hechos, en la secuencia que precedió al ingresode la masajista. La Sra. Michelini llegó, el personal de seguridadtomó sus datos, intentó comunicarse sin éxito a la casa del matrimonioCarrascosa, y se la hizo ingresar para no demorar a otros vehículosque querían hacerlo detrás de ella. Se envió por handy un guardia aldomicilio, se mete el vigilador Ortiz en la comunicación y dice que él seocupa. El guardia toca el timbre y escucha el teléfonosonar, indicando Páez -su interlocutor- que era él quien estaballamando. Al retirarse de la puerta Ortiz arriba Carrascosa a bordo desu rodado y autoriza el ingreso de Michelini, lo que comunica porHandy, y el guardia se dirige al auto de aquella y la autoriza a pasar. Lo que el Dr. Ortolani se pregunta de sonde sacaesa defensa surge del acta en la que se consignó la declaración dePáez: “Anunciamos a la casa la llegada de la Sra. Llamé varias veces,reiteradas veces y al no recibir una contestación de la casa, hagoingresar a la Sra. atrás de la guardia, para poder mandar unvigilador a que verifique si había alguien en la casa. Llamé devuelta al muchacho de seguridad, me dice que no, que nocontestaba nadie, o sea, llamó personalmente, no salió nadie, loúnico que escuchaba era un timbre de teléfono, que yo por
  • 119. 119radio le informo que mientras él estaba llamando yo tambiénllamaba por teléfono. Y bueno, cuando fui a decirle a la Sra. queno se encontraba nadie en la casa, el vigilador me llamanuevamente diciéndome que justo se acercaba el Sr. CarlosCarrascosa, y bueno, procedo a decirle, que pida la autorizaciónpara que pueda ingresar la Sra., dio la autorización y la Sra.ingresó” Maciel refiere que “ingreso en algún momento delprocedimiento…llamamos por radio a la persona que estaba máscerca…se metió por la radio Ortiz que estaba recorriendo con el carritoy dijo yo estoy más cerca voy yo” Según Páez, en ese proceso se dirigió en dosoportunidades al rodado de Michelini: “interrogado el testigorespecto de cuántas veces se dirigió al auto de la masajistadesde su arribo al country, el mismo refirió, “Dos veces” (delacta) y para ello se retiraba de su puesto hacia atrás de la garita:“preguntado el testigo respecto de si para dirigirse al auto de la Sra.Michelini se retiraba de su puesto, el mismo expresó, “Sí, hacia atrásde la guardia en el country”. Posteriormente al exhibírsele el video deseguridad de reconoció en esa actitud. Según Michelini, en la audiencia de debateaudiencia, dijo que el guardia se dirigió en tres oportunidades asu rodado:-para avisarle que enviarían un guardia-para preguntarle si Carrascosa y su esposa tenían una o doscamionetas-para decirle que llegó Carrascosa y autorizar el ingreso. En la declaración indagatoria incorporada aldebate (11-3-2003) relató que como no contestaban le pidieron que
  • 120. 120esperara porque mandarían un guardia, y que fueron dos lasocasiones en que el guardia se dirigió a su rodado:-para decirle que no contestaban y preguntarle si Carrascosa y suesposa tenían una o dos camionetas-inmediatamente para decirle que llegó Carrascosa y que ingresara. Este último relato, dos visitas del guardia al autocomo relata Páez, es consistente con la declaración de Ortiz de fs.1762 y ss del 29/4/2003 -incorporada al debate pero no valorada- enla que dijo “Cuando escuchó la modulación en que se referían a la casade Carrascosa se hallaba frente a la casa de Méndez Lynch a bordo delmelex, Cuando escuchó la modulación el deponente se dirigió a la casade Carrascosa, cuando llegó dejó el melex en la entrada delestacionamiento, en el estacionamiento había una camioneta colorcremita o algo así, y el deponente le manifestó a la guardia que faltabauna camioneta porque el deponente sabe que el lugar hay doscamionetas, luego el dicente tocó unas 5 o 7 veces el timbre, escuchóque sonaba el teléfono en el interior de la casa, y poco despuésllegó el Sr. Carrascosa en una camioneta color roja, que no podíaentrar en el estacionamiento por que el melex interrumpía el acceso a,en ese momento el deponente avisa a la guardia que había llegado elSr. Carrascosa y luego consulta al mismo diciéndole que estaba lamasajista en la guardia y el Sr. Carrascosa autoriza el ingresode la misma”. Entonces, Páez habría ido al auto a preguntar porlas camionetas y posteriormente a autorizar el ingreso. En el video de seguridad se observa una personaregresando de la parte posterior de la casilla de la guardia las19.00.47 (18.57.47 real), aunque no parece ser una de las visitas quedescribe Michelini, por cuanto recién ingresaba.
  • 121. 121 Posteriormente se observa a Páez, según el mismose reconoció, dirigirse al rodado de Michelini a las 19.02.22 del video(18.59.22 real ajustado solo tres minutos aunque sabemos ladiferencia es mas). Regresa a las 19.02.33 (18.59.33), habla por handyjunto con Maciel a las 19.02.38 y 43 (18.59.38 y 43) e ingresa a lagarita de la guardia a las 19.02.49 (18.59.49 real). Aquella es sin dudala PRIMERA OPORTUNIDAD que refiere Páez. Como se expuso arriba, allí se produjo elllamado de las 18.59. El único llamado registrado desde laguardia a lo del matrimonio Carrascosa. Y es el llamadoescucha Ortiz, tras lo cual se retira y encuentra a Carrascosa yavisa por radio de la autorización. Tras él SE OBSERVA A PÁEZ DIRIGIRSE ALAUTO DE MICHELINI SEGÚN ÉL DESCRIBIÓ Y SE RECONOCIÓ(19.00.16) PARA COMUNICARLE QUE INGRESE. SEGUNDAOPORTUNIDAD.
  • 122. 122 Fue clara Michelini en su declaración incorporadasobre la inmediatez de las ocasiones en que el guardia sedirigió a su rodado para preguntar por las camionetas y en laque en definitiva se la autoriza, por lo que esa parece ser laoportunidad en que en definitiva se le dio autorización paraentrar. De nuevo, la afirmación de Páez sobre el tiempoque transcurrió entre el llamado a Ortiz y la autorización, lo único quepermite probar es que Páez estima muy mal los tiempos. Pero aún dándole el beneficio de la duda aMichelini, 19.01.04 (solo ajustando el reloj 3 minutos, insistimos ladiferencia es mayor) se observa a un guardia caminar -quizás- en esadirección. TERCERA OPORTUNIDAD. Entonces, no hay dudas que segundos despuésde las 19.00.16 o si se quiere 19.01.04 Michelini emprendió el
  • 123. 123viaje a la casa de la familia Carrascosa, según sus dichos por laderecha, que sabemos es el camino más corto. Entonces la afirmación “Esta secuencia de aviso aBeatriz Michelini tras el llamado del vigilador posterior a la primeracomunicación con Ortiz, no se visualiza en pantalla” esta contradichapor la propia filmación. Se observan tres visitas al auto de Michelini. NO SOLO NO HAY EN LA FILMACION DESEGURIDAD NINGUNA OTRA SECUENCIA COMPATIBLE CON LASDECLARACIONES ALUDIDAS FUERA DE LA DESCRIPTA, NISIQUIERA PARCIALMENTE, HASTA LA LLEGADA DE LA AMBULANCIA. HASTA LA LLEGADA DE LA AMBULANCIA NO SEOBSERVA A NINGUN GUARDIA DIRIGIRSE A LA POSICION DEMICHELINI, NI UTILIZAR EL HANDY. Entonces, no es posible sostener como hace lasentencia que lo mismo pudo suceder más tarde no quedandoregistrado. Lo que sucedió, quedó registrado. No sucedió lo mismoen dos ocasiones porque nadie lo relata así. Entonces no hayposibilidad como se afirma en clara falla lógica. La sentencia esautocontradictoria. Si Páez se reconoció en la secuenciadirigiéndose al rodado de Michelini, y nadie ha alegado niprobado que hubiera hecho el mismo desplazamiento en otrasoportunidades, entonces solo puede concluirse que lasecuencia registrada es la que precedió al ingreso de Michelini. Queda claro que la sentencia viola el principio derazón suficiente si no puede establecer con certeza la existencia de esehecho se afirmando que no ocurrió cuando dice la defensa.
  • 124. 124 Entonces, a la luz del registro del video deseguridad y del reconocimiento que hace Páez de su personadirigiéndose el rodado de Michelini, la percepción de losvigiladores sobre el tiempo de espera, o si Michelini aun esperabacuando se recibió el llamado que culminó con el pedido de la primeraambulancia, se torna absolutamente irrelevante, pues todos, Micheliniincluida, son contestes en que ingresó después de que Páez sedirigiera en 2 o 3 ocasiones al rodado de la última. Si dicen que Beatriz Michelini esperó mas, seequivocan o mienten. Pero la mentira en el caso tiene patas cortas,por cuanto fue desvirtuada por el video de seguridad al cual losguardias no tenían acceso, y la defensa de la Michelini nunca se ocupóde analizar, aunque con desesperación trató de confundir a Páezcuando le fue exhibido. Debe decirse que lo que sostienen Vera y Páez, encuanto al tiempo de espera y la presencia de Michelini al momento derecibirse el llamado pidiendo la ambulancia (previo a las 19.12.13 quela guardia llama a Emernort) aparece además contradicho por Maciel,según quien el procedimiento de ingreso de Michelini “tardó entre 5 y10 minutos”. Tampoco tiene en cuenta el tribunal que Michelinivarió su declaración a lo largo de la causa, no solo en cuanto al tiempode espera y la cantidad de veces que el guardia se dirigió a su auto. Por lo demás, Vera ha manifestado un rencorhacia la familia, conforme surge del acta, y es la propia sentenciala que deja a la luz las dudas que le suscitó la respuesta a lapregunta de si Michelini aun esperaba cuando se recibió elllamado preguntado por un médico.
  • 125. 125 Solo merced a los métodos arriba criticados elilegal uso del art. 366 del C.P.P., Vera ratificó lo expuesto en lainstrucción: “…muchos fueron los esfuerzos desplegados por ladefensa del imputado Bártoli tendientes a lograr que el testigodudara de su propia afirmación, logrando inclusive –preguntasy repreguntas mediante- que el mismo llegara a hacerlo tan solopor un momento, despejándose definitivamente cualquier inciertoposible cuando tras dársele lectura en los términos del art. 366inc. 4º del Ceremonial de su declaración de fs. 589/591,concretamente la porción de la misma que reza: “recuerda que cuandoestaba atendiendo a la Sra. Hurtig, vio que el rodado de la mujer sehallaba en el interior del country frente a la guardia y la mujer alvolante, a la espera de la autorización de ingreso” Maciel (Vera enrealidad) ratificó lo allí dicho asegurando que eso era cierto”. Enviolación a la oralidad, se obtuvo la ratificación del testigo. Y si bien Vera finalmente y bajo amenaza de falsotestimonio ratificó que Michelini esperaba al momento del llamado porla ambulancia, no pudo indicar cuando en definitiva ingresó,reflexión que le cabe a también a Páez. Las estimaciones de tiempo de Páez sonsimplemente hilarantes. Si Michelini (que llegó 19.54.47) esperó cincominutos en la puerta, y veinte detrás de la guardia, comenzó surecorrido instantes antes que ingresara la ambulancia, lo que sabemostornaría imposible la sucesión de hechos que ella relata ocurrieron ensu presencia. Sobre la precisión de los testigos de los tiempos, ylo que es dable observar en el video de seguridad, es bueno traer aconsideración un informe elaborado por Maciel el mismo día de loshechos (ver fs. 16), al que se cita la sentencia, en el que afirma que elprimer llamado que el primer llamado a raíz del cual se llamó a
  • 126. 126Emernort se recibió 19.18, y que las ambulancias se retiraron a las21. Del VAIC surge que ese llamado tuvo lugar antesde las 19.12.13, y las ambulancias según se ve en el video seretiraron a las 20.42.47 (20.39.47) y 20.43.20 (20.40.20).Entonces, si el mismo día del hecho y en un informe escrito los el jefede los vigiladores erraba los eventos por 20 minutos, que podemosesperar nueve años después. Continuemos. Tampoco se explica si Micheliniesperaba cuando se recibió el llamado pidiendo la ambulancia,que no hubieran pedido autorización para que ingrese en eseinstante. O en qué momento mandaron a Ortiz a la casa,que naturalmente nunca pudo ser después de ese llamado, porallí ya sabían que había alguien en la casa. Pero en lo que hace a la sentencia, y desde laestricta lógica que debe guiar el pronunciamiento, no es posiblehacer coexistir como válidos el reconocimiento de Páezdirigiéndose al rodado de Michelini y la espera que alude porser proposiciones contradictorias. Michelini ingresó luego de que el vigilador sedirigiera dos o tres veces a su rodado, y por tanto emprendió elviaje a las 19.00.16 o si se quiere 19.01.04 (calculando solo 3minutos de error en el reloj del video de seguridad, el cual es mayor). Si para la fiscalía demanda entre 3 y 4 minutosllegar desde el ingreso del carmel a lo de Carrascosa, 3 por el caminomás corto, entonces Beatriz Michelini llegó a lo de Carrascosacon tiempo suficiente para que se desarrollen los
  • 127. 127acontecimientos que ella relata previo a que aquel se dirigieraal teléfono a realizar la llamada a OSDE a las 19.07.58. No hay forma de tardar 5 minutos como se señalaen la sentencia, siendo que la experiencia y el sentido común nosindican que si llegaba tarde a dar el masaje, porque de hecho yaestaba retrasada, recorrió el camino rápido y no lento. Pero auntardando esos cinco minutos, aun podría haber llegado con tiemposuficiente. Todo ello da por tierra con los hechos como losrelató la Fiscalía, pues queda descartado que Michelini hubiera podidollegar 19.24, Piazza 19.27 y la ambulancia 19.30. Michelini, como quedó dicho, no solo no pudo llegar19.24 porque en un minuto es imposible que acontezcan los hechosque dice tuvieron lugar en su presencia antes de que llegue laambulancia. Si llegó a las 19.24, Bártoli estaba al teléfono hablandocon OSDE, pero su rodado no estaba en el estacionamiento porquesegún la propia Michelini solo se encontraban allí la camioneta decarrascosa y su esposa. Entonces Bártoli tendría que haber salido de la casaal terminar esa conversación (19.24.12) buscar su rodado que seencontraba en algún lugar que ni la fiscalía ni la sentencia nos dicencual es, y regresar para montar la escena a Michelini. En cuanto al momento de llegada de Diego Piazza,sobre el que la sentencia lisa y llanamente omite pronunciarse eltribunal, Michelini en declaración indagatoria expresó que llegó casicon la primera ambulancia. El propio Piazza dijo que a los pocosminutos de llegar a la casa de Carrascosa, llegó la ambulancia yreemplazó a Bartoli en la asistencia de María Marta según ambosrelatos.
  • 128. 128 A Piazza lo había ido a buscar Irene Hurtig en suauto, lo que está probado por los dichos del nombrado y su noviaDelfina Figueroa, además de los de Hurtig no valorados. Piazza relatóque Hurtig lo dejó en la casa de Carrascosa y siguió a lo de GonzalezZuelgaray, otro médico del Carmel, de acuerdo a sus instrucciones. Cita la sentencia a Piazza: “…fue a buscarlo en unPeugeot bordó la señora Irene Bártoli, pidiéndole que lo acompañarahasta el domicilio de la familia Carrascosa toda vez que María Marta -García Belsunce- había sufrido un accidente en su casa, “creo que medijo que había tenido un golpe en la cabeza” (sic). Expresó además,que de inmediato y junto a Irene se trasladó hasta dicho lugar,diciéndole a la misma que siguiera de largo y que como en el barriohabía otro médico -el Dr. González Zuelgaray- fuera a buscarlo…” Para un seguimiento más sencillo de lo que sigue,exponemos en forma gráfica el detalle de llamados y eventos a los quenos venimos refiriendo, tal como se exhibiera durante el debate:
  • 129. 129 Línea de tiempo Hay solo dos momentos posibles en que IreneHurtig se pudo dirigir a lo de Piazza:-después del primer llamado a la guardia (antes de las 19.12.13) yantes de recibir la llamada de Zancolli, según los dichos de Zancolliatendida por Hurtig (entre las 19.16.30 y las 19.18.30)-después de llamar a la guardia por segunda vez (antes de las19.18.46) En el primer caso, Piazza hubiera estado en la casamucho antes de las 19.16.30 (Hurtig atiende a Zancolli según ella ynombrado), es decir casi 10 minutos antes de la llegada de la primeraambulancia, lo que no condice con la propia declaración de Piazza y deMichelini. Claramente se deduce entonces que luego dehablar con Zancolli y reclamar a la guardia por la ambulancia
  • 130. 130provocando el llamado de las 19.18.46, fue a buscar a Piazza, lo dejó ysiguió a lo de Gonzalez Zuelgaray como relata Piazza. Y éste loreemplazó a Bártoli que llamó a OSDE reclamando la ambulancia(19.22.33) A las 19.25 aproximadamente llegó la ambulancia.Entonces Piazza llegó antes de las 19.22.33. La sentencia omite cualquier referencia al rol delOrtiz, a pesar de que fueron hechos a los que se refirió la acusadora, yésta defensa. Según afirma la Fiscal, Ortiz llegó a la casa deCarrascosa a las 19.14, mientras aquel hablaba por segunda vez conOSDE, con fundamento en que el nombrado dice en la conversación“ahí viene la guardia”. Solo hay que escuchar la conversación paradarse cuenta que Carlos Carrascosa les manifestaba a los que allíestaban que venía la ambulancia según le habían informado. Pero en lo que importa, esto es la reconstrucciónhistórica de los hechos que no efectúa la sentencia, esa conversaciónduró hasta las 19.15.11, por lo que si Ortiz llegó a las 19.14 como seafirma, durante 1 minuto y 11 segundos no tocó el timbre. Siquedaron registradas las voces de fondo en la grabación de laconversación, obviamente se escucharía el timbre. Entonces cabepreguntarse qué hizo Ortiz en ese lapso. La segunda pregunta en la hipótesis fiscal escuando lo mandaron a Ortiz a la casa del matrimonio Carrascosa.Porque antes de las 19.12.13 (cuando se realiza el llamado aEmernort) en la guardia ya sabían que había gente allí porqueprecisamente habían pedido una ambulancia, extremo que se da debruces con la espera que tiene por probada la sentencia.
  • 131. 131 Surge inmediatamente un interrogante más¿cuándo llamaron de lo de Carrascosa a la guardia no se les ocurriódecir que esperaba la masajista? Ni la fiscal, ni la sentencia hacen referencia algunaal llamado que escucha Ortiz, que no solo es referido por él, sinoconcretamente identificado por Páez que le dice soy yo. Tal extremo que la sentencia se pregunta de dóndesaca esta defensa, surge expresamente del acta de debate de cuyoanálisis prescindió y se abordó arriba. Entonces para reconstruir la secuencia, tarea queno llevó a cabo la fiscalía ni la sentencia, esta defensa analizó cuandopudo producirse ese llamado de la guardia a la casa de Carrascosa quees escuchado por Ortiz mientras tocaba el timbre, insistimos segúnrelató el mismo Ortiz -aunque no fue valorado- y el propio Páez talcual se consignó expresamente en el acta. El único llamado registrado en el VAIC desde laguardia al domicilio del matrimonio Carrascosa es el de las 18.59.22. Pero aun integrando la acusación y la sentencia queno se refieren a tal extremo, e imaginando un no alegado ni probadollamado por interno –de los que no quedaba registro- y siempre segúnla hipótesis fiscal de que Ortiz llegó 19.14, dicho llamado no pudoproducirse antes de las 19.15.12 (19.15.11 termina la segundaconversación con OSDE), porque el teléfono hubiera dado ocupado. En ese caso, Carrascosa debió salir de la casa sinser advertida su presencia por Ortiz, que llega y ve solo el rodado deMaría Marta, cuestión que es referida consistentemente no solo porOrtiz en sus declaraciones, por Carrascosa, y Páez, sino en particular
  • 132. 132por la propia Michelini, quien en todas sus declaraciones afirma que elguardia le preguntó si tenían una o dos camionetas. Ortiz toca timbre, no contestan, escucha el teléfono(imaginemos como dijimos un llamado al interno). Irene Hurtig tendríaque encontrarse en el interior para atender el llamado de Zancolli(19.16.30 - 19.18.30) y llamar a continuación a la guardia (lo queprovocaría el 2° llamado a Emernort), pero no atender el llamado de laguardia que escucha Ortiz. Carlos Carrascosa debería llegar luego de buscar suauto en alguna parte que no sabemos cuál es y autorizar la entrada deMichelini. La fiscalía adivina que la autorización se produjo alas 19.17. No funda esa postura. Y que Michelini arrancó a las 19.18,lo que tampoco funda, además de no explicar porque tardó un minuto.La sentencia ni se refiere a esas cuestiones. Ahora bien, si arrancó a las 19.18 debería haberviajado a la velocidad de la luz para llegar con tiempo suficiente paraque sucedan los hechos que la propia Michelini relata antes de lallegada de Piazza que reemplazó a Bártoli que a las 19.22.33 estaba alteléfono conforme no resulta controvertido. A ello debe agregarse que en esa secuencia nuncapodría haber estado presente Irene Hurtig, como relata Michelini,porque desde las 19.18.46 -luego de llamar a la guardia por segundavez- estaba buscando a Piazza, lo dejó y siguió a lo de GonzalezZuelgaray. Entonces, ni Ortiz llegó a las 19.14, ni Micheliniarrancó a las 19.18.
  • 133. 133 Explicó esta defensa que la fiscalía había elegido las19.24 como horario de llegada de Michelini porque sabe que no esposible que suceda antes la secuencia que todos relatan de modounánime antes. Y a esta altura podemos preguntarnos: ¿Quésentido tiene montar la escena a Michelini cuando ya se había llamadoa OSDE, Irene Hurtig se había dirigido a lo de Zancolli y su hija lohabía llamado, habían pedido una ambulancia a la guardia, se habíarecibido un llamado de OSDE, habían hablado con Zancolli, y antes deque llegue Michelini –en la hipótesis fiscal- ya habían reclamado laambulancia a la guardia y a OSDE? La sentencia no ensaya respuesta alguna a talinterrogante a pesar de haber sido expresamente alegado. Tampoco explica porque miente Ortiz, segúnentiende la fiscalía, en que se funda la imputación de la mentira, nicuando se puso de acuerdo con los demás actores ni porque no lousaron a él de 3° ajeno a la familia. Sobre el punto no puede dejar deseñalarse que esta defensa pidió el allanamiento del domicilio de Ortiza efectos de que se secuestrara un anillo de plata que el nombradoutilizaba habitualmente y que podría haber sido la fuente de unresiduo de plata que se encontró en el rostro de maría Marta. La sentencia simplemente prescinde no solo de losdichos de Ortiz, sino de su actuación misma. Y lo mismo hace conIrene Hurtig señalando que esos hechos no son materia del juicio. Son hechos alegados y probados por la defensa, deacuerdo a las facultades que les confiere la ley, conexos con los que seinvestigan, por lo que no pueden descartarse sin más, omitiendo deese modo analizar extremos conducentes para la resolución del caso,expresamente alegados.
  • 134. 134 La realidad es, esta defensa ha probado, y lasentencia no ha podido desvirtuar que EL ÚNICO MOMENTO EN QUEPUDO LLEGAR MICHELINI PARA QUE SUCEDAN LOS HECHOSELLA MISMA, RELATA ES ANTES DE LA LLAMADA DE OSDE. Y SE ANALIZARON TODAS LASPOSIBILIDADES, AUN LAS NO INVOCADAS POR LA FISCALÍA. A partir de las 19.07.58 (comienzo del llamado aOSDE) tenemos que decir que cualquier llamado de la guardia aldomicilio de Carrascosa -siempre buscando el que escuchó Ortiz-hubiera dado ocupado o hubiera sido atendido. Hay llamadas entrantesatendidas: El segundo de OSDE por Carrascosa, y el de Zancolli porIrene Hurtig. Antes de las 19.12 hubiera dado ocupado (llamadosde Irene Hurtig al Dr. Cassagne y a la guardia), lo mismo entre19.13.48 - 19.15.11 (llamado de OSDE a Carrascosa). Igual entre las19.16.30 - 19.18.30 (Zancolli a Irene Bartoli), antes de las 19.18.46(por llamada a guardia reclamando ambulancia) y entre 19.22.33 -19.24.12 (Bartoli a OSDE reclamando ambulancia). Ningún guardia refiere que diera ocupado, ni seescucha aviso de llamada en las grabaciones de las conversacionesobtenidas. Tampoco ese llamado que escucha Ortiz pudorealizarse mientras la propia guardia tenía el teléfono ocupado (entre19.12.13 y 19.13.50 primer llamado a Emernort; entre 19.18.46 y19.20.08 segundo llamado a Emernort; entre 19.20.28 y 19.21.28llamada entrante de Coop. Cazadores). El mismo aparato se usabapara los llamados a los internos.
  • 135. 135 Entonces hipotéticamente el llamado -por interno,no alegado ni probado- que escucha Ortiz se podría haber producidoapenas termina la 2ª llamada OSDE a CC (19.15.12), supuesto en elque como ya dijimos Carrascosa debería haber dejado la casa, ir abuscar su auto no sabemos a dónde (porque Ortiz dice que había unasola camioneta y ve llegar a Carrascosa en la suya; a Michelini lerelatan lo propio), Ortiz escucha ese llamado, toca el timbre, llegaCarrascosa y autoriza. Pero como no sabemos cuánto tiempo insumió esacuestión, y no quisimos adivinar o inventar, como hizo la acusación,imaginamos que Michelini fue autorizada precisamente cuandoCarrascosa terminó la comunicación con OSDE (19.15.11), aunquesabemos fácticamente imposible por lo apuntado en el párrafoanterior. Entonces Michelini tendría que haber tardado másde 3.34 para arribar después de las 19.18.46 (entre las 19.16.30 ypoco antes de las 19.18.46 el teléfono estaba ocupado por IreneHurtig recibiendo el llamado de Zancolli y llamando a la guardia), másel tiempo que le insumió salir de la casa (con o sin auto) para no servista por Michelini, en dirección a lo de Piazza, ni cruzársela en lacuadra en común que tienen esos recorridos o pasarle ello inadvertido. Y menos de 7.21 para llegar antes de las 19.22.33,pues si no se hubiera encontrado a Bártoli en el teléfono reclamando laambulancia a OSDE (19.22.33 - 19.24.12). Nunca después de esellamado porque la ambulancia hubiera llegado un instante después nopudiendo acontecer los hechos que Michelini dice tuvieron lugar en supresencia. Si llegó 19.18.46 (luego de que Irene Hurtigatendió a Zancolli y llamó a la guardia reclamando la ambulancia), yno vio a la nombrada, antes de las 19.22.33 -en que Bártoli sabemos
  • 136. 136estaba al teléfono- debería haber descargado sus cosas, Carrascosaasomarse a la ventana, subir, ver a Carrascosa con María Marta,tomarle el pulso, mandarlo a llamar a alguien, Carrascosa simularllamar -porque no hay registro de llamada- o llamar por interno, llegarBártoli y estacionar su auto detrás del de Michelini, subir y junto conésta asistir a María Marta. Imposible que suceda en tan poco tiempo. Peroademás, en ese supuesto, en ese supuesto Hurtig nunca pudoaparecer porque estaba desde las 19.18.46 buscando a Piazza,y luego de dejarlo en lo de CC se dirigió a buscar a GonzalezZuelgaray según relató el propio Piazza. Y Bártoli habríaparticipado de las tareas de resucitación solo un instante antes de quellegue Piazza y lo reemplace. Entonces, esa hipótesis, queda descartada. Uno de los pocos argumentos con los que lasentencia pretende contrarrestar la abrumadora prueba en contra desu postura, es posiblemente, pues no lo afirma, que el llamado queescucha Ortiz fuera el segundo efectuado por OSDE (19.13.49 a19.15.11). La sentencia es víctima de su propio error, al noencontrar la afirmación de Páez en el sentido de que el llamado queescucha Ortiz estaba siendo efectuado por él. Entonces nunca pudo serel llamado de OSDE el que escuchaba Ortiz. Además, en ese momentoel teléfono de la guardia estaba ocupado, porque el llamado que laguardia efectúa a Emernort no se encuentra superpuesto con el que“inmediatamente después” como afirma con error, sinoinmediatamente antes (19.12.13 a 19.13.50) Pero aun si fuera ese el llamado que escucha Ortiz,no podría haberse autorizado el ingreso de Michelini hasta su
  • 137. 137finalización, en cuyo caso acontecería la secuencia que reciénanalizamos y descartamos porque -entre otras cosas- no sería posiblela presencia de Irene Hurtig que Michelini relata. Volviendo al análisis, la segunda posibilidad de quese produzca el llamado que escucha Ortiz, es inmediatamente despuésdel 1er llamado a OSDE (19.09.18). En tal caso, Carrascosa, Bártoli y Hurtig deberíanhaberse retirado de la casa -pues se afirma eran ellos quienes seescuchan en la primera llamada a OSDE- sin ser advertida supresencia por Ortiz, que llega y ve solo el rodado de María Marta, y nover o que no le llame la atención Irene Hurtig corriendo hacia lo deZancolli. Ortiz tocaría timbre sin respuesta, escucharía elteléfono (imaginemos llamado al interno), llega Carrascosa que fue abuscar su auto a alguna parte, y autoriza la entrada de Michelini, Ortizlo comunica y se retira sin ver a Hurtig regresar de lo de Zancolli. En tal supuesto, la salida de Carrascosa, búsquedadel auto, llegada de Ortiz, timbre y escucha de teléfono sonar, llegadade Carrascosa y autorización debió suceder en mucho menos de los 2minutos 42 segundos que transcurrieron entre que se cortó lacomunicación con OSDE (19.09.18) y algún momento cercano a las19.12, en que Irene Hurtig llama a Casagne y a la guardia a raíz de loque se convoca a Emernort. Y Ortiz se tendría que haber ido sin ver a IreneHurtig volviendo de lo de Zancolli o sin que ello le llamara la atención. En ese caso, Michelini tendría necesariamente quellegar después de las 19.15.11 (fin de 2ª llamada a OSDE 19.13.48 a19.15.11), esto es tardar más de 5.53 (desde una imposible
  • 138. 138autorización a las 19.09.18) porque si tardó menos de 4 minutos 30segundos no podría haber acontecido la llegada, subida, búsqueda depulso antes que sonara el teléfono la llamada de OSDE. Si tardó entre 4.31 y 5.53, Carrascosa no podríahaberse asomado a la ventana porque estaba respondiendo a lasegunda llamada de OSDE (entre las 19.13.48 - 19.15.11). Y si tardo 7.12 y hasta 9.12 se hubiera encontradocon Irene Hurtig hablando con Zancolli y con la guardia (19.16.30 -19.18.30/19.18.46) Imaginemos que llegó 19.15.12 (apenas termina la2ª llamada -OSDE a Carrascosa-), bajó el maletín, Carrascosa seasomó por la ventana y subió antes de las 19.16.30 (horario de iniciode llamada de Zancolli a Irene Hurtig). Hurtig no estaba o estabaescondida: en tal supuesto, Michelini tuvo que NO escuchar el teléfonosonar y NO escuchar la conversación de Hurtig con Zancolli, NI lallamada que siguió con la guardia reclamando la ambulancia, queprovocó el llamado a EMERNOT por 2ª vez a las 19.18.46. Pero además Carrascosa tendría que habersimulado que llamaba a alguien a pedido de Michelini, porque entre las19.16.30 hasta después de las 19.18.30 y poco antes de las 19.18.46(llamada de Zancolli atendida por Hurtig y llamada de Hurtig a laguardia) el teléfono estuvo ocupado. En ese lapso tuvo que llegar Bartoli, que seestacionó detrás de Michelini, hecho no controvertido. Cuando Hurtigcortó las comunicaciones -19.18.30- debió subir –para ser vista porMichelini- bajar, y desde allí dirigirse a buscar su auto que no estabaen la playa de estacionamiento (según el relato de Michelini), ir a lo dePiazza y volver antes de las 19.22.33 para que Piazza reemplace a
  • 139. 139Bártoli (entre las 19.22.33 - 19.24.12 Bartoli reclama la ambulancia aOSDE). Fácticamente imposible. Cabe destacar que conforme los dichos de IreneHurtig, Delfina Figueroa y Piazza, la primera fue en su auto, no en elde Bartoli. Si Carrascosa hubiera tomado verdaderamente elteléfono después de las 19.18.46 (cuando cortó Irene Hurtig), Bártolihubiera llegado después de esa hora, y detrás de él su esposa, éstamuchísimo menos hubiera hecho a tiempo a traer a Diego Piazza antesde las 19.22.33, previo a buscar su auto. La única posibilidad de que Irene Hurtig busque aPiazza y llegue a la casa antes de las 19.22.33, es queinmediatamente después de hablar con la guardia tomara su auto y sedirigiera al domicilio de aquel regresando inmediatamente.Obviamente el auto debería estar en el estacionamiento, pero Michelinidice que cuando llegó solo estaban los del matrimonio Carrascosa.Entonces, debemos descartar también esa hipótesis. La última posibilidad es que se hubieraproducido un llamado a la casa desde la Guardia antes delprimer llamado a OSDE. En tal supuesto Carrascosa debería haber llegadoantes de ese llamado a OSDE, encontrar a Ortiz y autorizar el ingresode Michelini. Claro está, en la hipótesis fiscal debió estar en el clubhouse y además del tiempo que le demandó eso y susdesplazamientos por el country tener suficiente para matar a suesposa, lo que no resiste análisis. Más allá de ello, Michelini debió llegar a la casaluego de finalizado el 1er llamado a OSDE, porque si lo hubiera hecho
  • 140. 140entre 19.07.58 y 19.09.18, Carrascosa no podría haberse asomado ala ventana (la conversación con OSDE se hubiera interrumpido yhubiera quedado registrado el dialogo con Michelini). Bartoli y suesposa tendrían que haberse retirado del lugar sin ser advertidos porMichelini. Pero Irene Hurtig fue a lo de Zancolli -siempresegún la hipótesis fiscal y parece que la de la sentencia- después determinado el llamado a OSDE, y ese recorrido tiene dos cuadras encomún con la ruta de Michelini a lo de Carrascosa. Si con la fiscalía decimos que Hurtig estaba en elllamado a OSDE y que corrió a lo de Zancolli cuando terminó,tendremos que decir entonces que entre las 19.09.18 (fin de lallamada a OSDE) y antes de las 19.12.13 (llamada a Emernort a raízdel pedido de Hurtig), las dos cuadras que separan el domicilio deCarrascosa de lo de Zancolli fueron transitadas por ella de ida y devuelta (en aproximadamente 2 minutos) Entonces Michelini se tendría que haber cruzadocon Hurtig en el camino, lo cual obviamente no pudo pasarleinadvertido. Salvo que hubiere pasado por lo de Zancolliexactamente después que Hurtig ingresara a esa finca. En ese casoMichelini tendría que haber llegado a lo de Carrascosa un tiempodespués del llamado a OSDE, el que le demandó a Hurtig llegar hastalo de Zancolli, y a Michelini desde allí a lo de Carrascosa. Pero en tal supuesto debería haber descargado suscosas, regresar al auto, ver a Carrascosa por la ventana y subir sin vera Irene Hurtig que regresaba corriendo. En su caso Hurtig deberíahaber esperado que Michelini efectivamente ingresara y subiera para
  • 141. 141no ser vista, con lo cual obviamente no hubiera llegado a tiempo ahacer los llamados. Amén de que Michelini tendría además que NOescuchar los ruidos de ingreso, ni lo llamados. Si Irene Hurtig arrancó inmediatamente después definalizado el llamado a OSDE y salió por otro lugar que no sea lapuerta principal para evitar ser vista por Michelini, nunca hubierallegado antes de las 19.12 para efectuar el pedido de la ambulancia aEmernort. Pero además, en la hipótesis fiscal -la sentencia noexterioriza cuando sucedió ello- Bártoli debería haber movido elcuerpo, lavado y cambiado sus ropas en el escaso minuto veintesegundos que dura la llamada a OSDE, lo que es simplemente ridículo. Y en tal supuesto necesariamente debemospreguntarnos porque Irene Hurtig corría a buscar al Dr. Zancollimientras su marido encubría el crimen. NO HAY ENTONCES NINGUN OTRO MOMENTOEN EL QUE MICHELINI PUEDA HABER LLEGADO A LA CASA YQUE SUCEDAN LOS HECHOS QUE ELLA Y LOS DEMAS RELATANACONTECIERON EN SU PRESENCIA SI NO ES ANTES DE LALLAMADA A OSDE. La realidad es que para que Irene Hurtig fuera a lode Zancolli a pie, tocara la puerta, esperara ser atendida por su hija, leexplicara lo sucedido y le solicitara que llame a su padre; que aquellallamara al Dr. Zancolli sin éxito, y regresar para efectuar el llamado ala guardia, debió arrancar -como tarde- mientras se desarrollaba lallamada a OSDE. Entonces la mujer que se escucha de fondo esBeatriz Michelini.
  • 142. 142 Michelini miente. SOLO SI MICHELINI INGRESÓANTES DEL LLAMADO A OSDE PUDO PRODUCIRSE LASITUACION DE HECHO DESCRIPTA POR LOS GUARDIAS YMICHELINI Queda claro entonces que la sentencia no seencuentra fundada cuando afirma “…al momento en que Micheliniarribara al domicilio de la familia Carrascosa durante la tardedel 27 de octubre de 2002, el imputado Bártoli ya había estadoen el lugar…” Para afirmar tal extremo, debió indicar en quémomento arribó Michelini a Carmel, en qué momento seautorizó su ingreso, y para esto, cuando se produjo el llamadoque escucha Ortiz, y en cualquier hipótesis, como pudo sucedertodo lo que Michelini relató tuvo lugar en su presencia. No lo hace porque no es posible hacerlo, talcual acreditó esta defensa. Tampoco se encuentra fundada la afirmaciónde que Bártoli no formuló al momento en que Michelini lo vioningún interrogante en punto a la mecánica de producción delhecho. Pero mucho menos se sigue de esa premisa elhecho de que Bártoli ya hubiera estado en el lugar, en unademostración de desprecio a la lógica. Por el contrario, la sentencia no dice cuando seautorizó el ingreso Beatriz Michelini, en que horario llegó a la casa,cuando lo hizo la ambulancia, ni cómo ni en qué momento
  • 143. 143acontecieron los hechos que ella misma afirma sucedieron en supresencia, respecto de los que todos los protagonistas son contestes. Pero no solo ello, sino que se aparta incluso de loshechos determinados por la fiscalía en su acusación, creando un nuevorelato, y pretende contradecir lo alegado y probado por la defensa consustento en que esta defensa “…uso repetidas veces de laspalabras “aparentemente” ´para luego finalizar “vamos aconcluir” que “seguramente”…”, por lo que de esas premisas no sepodría alcanzar la certeza. La sorprendida es esta defensa, por cuanto lasentencia hace un culto al apartamiento de la lógica y el sentidocomún. Yerra además la sentencia sobre cuestionestécnicas al señalar que las cámaras no solo registraban por orden lasimágenes, sino por movimiento, hecho de sencilla comprobaciónmediante un verdadero análisis de la prueba, que obviamente no fueefectuado en el caso. Y finalmente contradice lo efectivamenteobservado en el video de seguridad con lo que es posible (según lasentencia, aunque negado por los testigos y la propia Michelini) quehubiera sucedido, pero no se observa, dando preeminencia a estoúltimo: “lo que no se ve pudo también haber ocurrido, o dichoen otras palabras, que no se vea en el video no significa que nohaya ocurrido” Esa posibilidad es obviamente utilizada en contradel imputado.
  • 144. 144 Pero lo trascendente es que NO ES POSIBLE QUESUCEDA POSTERIORMENTE LO QUE LOS TESTIGOS Y LAIMPUTADA MICHELINI DIJERON QUE YA ACONTECIÓ. No puede pasarse por alto que en la arquitectura dela sentencia, las manifestaciones de Bártoli son sistemáticamentecuestionadas, pero las de Beatriz Michelini, que llegó a juicio acusadadel mismo delito que Bártoli, son tomadas como una verdadinconmovible. Más allá de que como quedó expuesto, la únicapersona que cambió su relato de los hechos es precisamente Michelini,no puede dejar de destacarse que la nombrada negó en la audienciade debate lo que afirmó en su declaración indagatoria -incorporada aldebate- del 21-3-03, tal el hecho que Nicolás Pachelo le ofreció losservicios de su abogado, el Dr. Ribas, que a la luz de los hechosaceptó, pues se desempeñó como su defensor. Mucho llama la atención que conforme surge delVAIC, Michelini mantuvo 21 comunicaciones con el Sr. Nicolás Pacheloluego de la muerte de María Marta. Dos días después de la muerte dese registra un llamado telefónico desde el domicilio de Michelini alcelular de Pachelo –quien nos dijo no era cliente- El día que Michelini prestó declaración testimonialpor primera vez -12-11-02- recibió llamados de la casa de Pachelo a lamañana -9.17 hs- y a la tarde -17.05 hs- Y Pachelo desde su celular -insistimos segúnMichelini no era su cliente- llamó al domicilio de Michelini el 3 dediciembre de 2002. Al día siguiente de la autopsia de María Marta. Por supuesto, como ya dijimos, el teléfono deMichelini es uno de los NO investigados en el VAIC, y esos
  • 145. 145llamados surgen por haber sido efectuados o recibidos desde lo dePachelo. Pero si lo anterior fuera poco, según surge de lapropia agenda aportada por Michelini (fs. 1198) incorporada a sudeclaración indagatoria hizo masajes a Inés Pachelo -cónyuge dePachelo que se negó a extraerse sangre para el examen de ADN- losdías 3, 5, 10, 11 de noviembre (cuando declaró Michelini), 12, 13, 14,19, 21, 22, 28 y 29 de noviembre. Luego los días 2, 6, 13, 16 de enero (al díasiguiente Michelini prestó declaración indagatoria), 20 y 21. Se trata de la misma persona que le manifestó aSusana Murray, según relató está en la audiencia, que al llegar aCarmel el día del hecho se había dirigido al club house donde seencontró con Carrascosa, lo que motivó las declaraciones testimonialesdel personal de ese lugar que en definitiva son el único sustento de lacondena de aquel, y hoy se valoran en la sentencia. Ya nosreferiremos a ellas. Y finalmente, conforme surge de las constancias defs. 3412 y ss, incorporadas a este debate, al Sr. Sansuste -vecino delcarmel- le hurtaron unos palos de golf de su domicilio el día 7 de juliode 2002 entre las 18.15 y las 20.40, bienes que Nicolás Pachelointentó vender posteriormente. Una de las 6 visitas que se encontraba en el Carmelen ese momento era Michelini, que precisamente estaba se encontrabaen lo de Sansuste -según ella misma manifestó en declaraciónindagatoria era su cliente- en el horario en que se produjo el hecho.De allí se retiró 19.20 hs.
  • 146. 146 Entonces, ¿podemos sin más colocar a Michelini enun rol de víctima? Michelini desconoce su voz en la grabación delllamado a OSDE. V.E., no puede desconocerse lo que no seescucha. Una mentira más de Michelini. Se pregunta la sentencia el porqué de laimportancia de la presencia de Michelini en el llamado a OSDE. Laimportancia se la da el propio pronunciamiento, por cuanto funda laculpabilidad de Bártoli en que habría mentido sobre el punto. Pero además, si Michelini dice la verdad sobrelo acontecido en su presencia, y estuvo presente en el llamadoa OSDE, como ha quedado demostrado, durante ese llamado nose ejecutó ningún acto de encubrimiento, pues ella afirma que seejecutaron actos de resucitación. Esta cuestión nos lleva a analizar lo que lasentencia interpreta sucedió durante ese llamado. Nos referimos arriba a la ilegal incorporación de lapericia acústica que esta parte no pudo controlar, como de la negativadel tribunal a repetir y ampliar ese estudio. Sobre como se hizo ese estudio y su contenido, hanquedado a la luz graves defectos en la forma en que el estudio se llevóa cabo. En primer lugar, conforme surge del estudio yratificó el perito en la audiencia, las voces del fondo fueron filtradas aefectos de tornarlas más audibles.
  • 147. 147 Pues bien, dicha práctica invalida cualquier estudiocomparativo de voces. En tal sentido, el ingeniero Gurlekian,investigador del CONICET e inventor y desarrollador del softwareANAGRAF, precisamente el utilizado para llevar a cabo los estudios,indicó que no es posible cotejar voces que han sido previamentefiltradas, porque dicho proceso altera las propiedades de lavoz. Quita información acústica. Tan endebles son las conclusiones del peritoArancibia en ese punto, que en la audiencia dijo que no se puedeafirmar con certeza que la voz masculina de fondo en lallamada 1 a OSDE sea la misma que se escucha en primer planoen el llamado en que se reclama la ambulancia a OSDE (llamada2). Ello por la escasa calidad de la grabación, obtenida a través de unteléfono –que de por si no capta toda la frecuencia de voz según nosfue explicado- Sin embargo, en la sentencia se tiene porprobado que la voz masculina que se escucha de fondo en lallamada a OSDE es la de Guillermo Bártoli. Prescinde de la certezay eleva lo posible, o probable a esa categoría, lo cual no puede sertolerado. Esta cuestión última cuestión en definitiva no estrascendente en absoluto, porque Bártoli no negó haber estado en esallamada, como afirma la sentencia. Simplemente dijo que si la vozmasculina de fondo es la suya, la femenina es de Michelini, porque noestuvo en el lugar sin Michelini. Lamentablemente no se nos ha permitido no se hacotejar la voz femenina mediante una nueva pericia. Lo que si negó Bártoli es el contenido de lasfrases que se atribuyen a la voz masculina.
  • 148. 148 Y en este punto si es importante destacar lasgravísimas fallas metodológicas de la pericia. El perito Arancibiapretendió hacernos creer que el software utilizado prácticamenteconvertía a texto los sonidos no audibles o ininteligibles al oídohumano. El ingeniero Gurlekian, repetimos, desarrollador delsoftware se encargó de desmentirlo. El ANAGRAF no traduce sonido atexto. Solo es un auxiliar del que escucha. También indicó que no sirvepara hacer cotejos de una voz con otra. Sólo porque fue preguntado por esta defensa, elperito se vio en la necesidad de “revelar” que las frases que se leensobre las imágenes del programa utilizado no eran producidas poréste. Entonces, si no lo hace la máquina, y al oído nose percibe lo que dicen las voces de fondo, tanto que debieronsubtitular el audio obtenido, se concluye sencillamente que la únicapersona que sostiene que las voces de fondo dicen lo que surgedel informe, es el perito Arancibia. Así lo describió Gurlekian “Lo hace el experto enfonética con su oído musical”. Solo contamos con su versión de lo quesupuestamente se dice. El trabajo de mejora de las voces no ha servido,pues no podemos escuchar lo que se dice, y el ANAGRAF no analiza loque el oído no distingue. Entonces, dejar librada la suerte de una prueba queha adquirido tanta trascendencia al oído de Arancibia, auxiliado por unsoftware con el que recibió solo 12 horas de capacitación -según
  • 149. 149manifestó el Ingeniero Gurlekian en la audiencia- que él mismo no seconsidera un experto en la lectura e interpretación de espectrogramas,parece por lo menos peligroso. Precisamente para evitar estar sujetos a lasubjetividad única de un perito es que el Ing. Gurlekian señala quedebe efectuarse un panel de escuchas entrenados, más de uno. La sentencia sostiene que se habría satisfecho elrequisito de cantidad. Si hipotéticamente así fuera, obviamente no secumple el de calidad, ni el método de trabajo que describió Gurlekian.Y en cualquier caso, las conclusiones serán fruto de la percepciónindividual de los sujetos individualmente, para analizar luegoconjuntamente ello, protocolo que no se siguió en el caso. En definitiva no sabemos quién dijo, ni que dijo. Pero la mayor falla de la acusación, que incorporala sentencia, es, una vez más, es que afirma con certeza que duranteel llamado de Carlos Carrascosa a OSDE nuestro pupilo desplegó unaserie de actos de encubrimiento. Ahora bien, NINGUNA DE LAS FRASES QUE SETIENEN POR DICHAS, Y QUE SON VALORADAS EN LASENTENCIA SE REFIEREN A LAS ACCIONES QUE SE LEREPROCHA HABER EJECUTADO A BÁRTOLI. Aun teniendo por probado que una persona dice“está muerta” y “cerrá la puerta”, ¿cómo se sigue de ello que le estácambiando la ropa a un cadáver o moviéndolo de lugar? Y si se quiereocultar un crimen ¿Por qué grita? Si las voces de fondos son escuchadas esprecisamente porque estaban gritando. Expresamente el informe
  • 150. 150refiere “solo puede ser captado debido al elevado nivel deintensidad de sus intervenciones” (gritos, exaltaciones,acercamientos si los hubiese). Y cuando la voz masculina mandó a cerrar la puertaya había gritado un rato largo, y continuó escuchándose esa voz, demodo tal que o no se cerró la puerta, o no dijo eso. Incluso deducir con algún grado de verdad –naturalmente excluido el máximo, la certeza- que como la voz dijo “siesta muer…” Bártoli sabía positivamente que María Martaefectivamente lo estaba, es infantil. En todo caso, podríamos decir quees una expresión de sorpresa, pero no mucho más que eso. V.E. deja a la luz una antijurídica forma deproceder. Ante cualquier caso de la fragilidad argumental, o cualquiercuestión contradictoria, la duda se interpreta en contra del imputado. El mecanismo jurídico que rige éste proceso,prescinde de la verdad real, y hace operativo un procedimientoautomático que eleva a categoría de certeza aquello quesupuestamente los acusadores deben probar, en caso de queesa imputación no sea revertida o simplemente surjaninterrogantes sobre los hechos. Se invierte la carga de la prueba: “No existenregistros de los llamados telefónicos internos de los distintospropietarios, por lo que de tener por cierto que en el domicilio dela familia Bártoli se recibió un llamado telefónico avisando deun accidente, éste debió haberse realizado con la anticipaciónsuficiente como para permitir su arribo a la casa de Carrascosay realizar las acciones que se le endilgan en ese momento” Duda de la existencia del hecho, y del tiempo en
  • 151. 151que ocurrió. Pero si ocurrió lo fue con tiempo suficiente para que elimputado ejecute la conducta. Y cualquier defensa intentada, cualquier testimonioque contradiga la postura fiscal o de la sentencia, resultan lisa yllanamente una mentira. Lamentablemente nos vemos obligados a recordarel “abc” del proceso penal: “...En materia penal existe una presunciónque… es de importancia fundamental: la presunción de inocencia,por ello la carga de la prueba incumbe al Acusador, pues la dudabeneficia al acusado y éste debe ser considerado inocente hasta que seproduzca su condena definitiva...” (Gorphe, p.35). En nuestro ámbito, el ordenamiento adjetivo larecepta expresamente. En caso de duda deberá estarse siempre a loque sea más favorable al procesado. V.E., el imputado goza de una situación jurídica,protectora de su inocencia que no requiere construir, sino que incumbea la acusación destruir. Le basta con que se produzca unaincertidumbre para que, en la duda, deba resolverse en su favor(D´Albora, Curso de derecho procesal penal, TI, pág. 152, Abeledo,2ª. Edición) Es innecesario destacar que Bártoli no es quiendebe aportar las pruebas de su inocencia, sino que ES EL ACUSADORQUIEN OBLIGADAMENTE DEBE FUNDAR SU PEDIDO ENELEMENTOS QUE NECESARIAMENTE SEÑALEN SUPARTICIPACIÓN DOLOSA EN LOS ILÍCITOS QUE SEINVESTIGAN destruyendo de esa forma, el rechazo del encausado ala imputación formulada. Aunque en la resolución que nos ocupaparece estar invertida.
  • 152. 152 La acusación no ha probado nada, y la sentenciapivotea sobre las supuestas mentiras del imputado como únicofundamento de culpabilidad. Los jueces dan por probado que: Desde un primermomento ha introducido Bártoli…una coartada que lejos de encontrarsustento en las constancias de la causa se ve desvirtuada por éstas.(fs. 221) Y enseguida hicieron referencia a una serie deeventos ocurridos el día 27 de octubre de 2002, antes de las 19:07,momento a partir del cual nuestro pupilo comenzaría a consumar elilícito, que resultan absolutamente irrelevantes. Nosexplayaremos sobre cada uno de ellos. a) “Sobremesa” en el quincho de los Binello (fs.221/232 sent.) En la instrucción, al ser indagado, es cierto queBartoli refirió espontáneamente que había almorzado en la casa de losBinello. Y no se le preguntó nada más al respecto. En la audiencia de debate Bártoli precisó que habíaido a la casa de los Binello. Que llegó cuando éstos habían terminadode almorzar. Que él comió porque Viviana Decker le sirvió ella mismala comida en una bandeja. Sus dichos fueron ratificados por Viviana Decker ysu hijo Santiago Binello, quienes atestiguaron en igual sentido queCarlos Carrascosa y Sergio Binello en sus declaraciones indagatoriasoportunamente incorporadas por lectura. Catalina Vargas, empleada de Bártoli aseguró queéste no comió en su casa, que ella no había preparado su almuerzo.
  • 153. 153 Por su parte la cocinera Teresa Castagna y elcasero Arturo Campos, ambos empleados de los Binello, sostuvieronno haberlo visto ese día. En particular, en el debate, Arturo Campos señaló:“Si estaba –por Bártoli- yo no lo vi.” Ahora bien, proclamar que “el relato de Bártolise “vio desmerecido” por lo atestiguado por ambos” (fs. 222)o bien que “estos testimonios prueban que el imputado Bártolino estuvo durante el mediodía -y aún después del mismo- en eldomicilio del matrimonio Binello” (fs. 225) es errado. Antes de analizar lo expresado en la sentencia,debo mencionar que ni los Fiscales ni los tres Jueces, al momentode efectuar la inspección ocular en el Country Carmel, seinteresaron en visitar la casa de los Binello. Resulta llamativoteniendo en cuenta la relevancia que ahora se le da al tema encuestión. Al no conocer la casa principal y el anexo que losBinello denominan “quincho”, al fallar los Jueces incurren en errores deapreciación que pudieron evitarse.Siguiendo lo expuesto “ut supra”, es lógico (al decir del Dr. Ortolanitiene cierta cordura) (fs. 225) que Castagna y Campos no hayan vistoa Bártoli en el almuerzo. Ello así porque Bártoli no estuvo en el“almuerzo propiamente dicho”. Y también es posible que Castagna y Campos nohayan visto a Bártoli después, a pesar de su contextura física la que leimpide según el Dr. Ortolani pasar desapercibido en un lugar. (fs.227), por no haber estado presentes en la “sobremesa” que se llevó acabo en el quincho.
  • 154. 154 De sus propias declaraciones, en la audienciade debate, no surge la presencia ni de Castagna ni de Camposen el interior del denominado quincho. Ni saludando. Nireparando una bomba. Según nuestras anotaciones, Castagna dijo porante el Tribunal, que “llevó el café al quincho y se quedó en la cocina ahacer sus cosas”. “Que María Marta y Carlos Carrascosa abrieron lapuerta de la cocina, la saludaron y le dieron un beso”. En la misma ocasión Campos aseguró que “Desdedonde trabajaba no veía a nadie” “Que había una puerta y no veía” enclara alusión a que no estaba haciendo la reparación en el mismo lugaren el que estaban los Binello y sus invitados. Por ende dividir el evento en dos partes, paraperjudicar deliberadamente al imputado, como hace el Dr. Ortolani, esgrave. Tan grave como violar el principio in dubio pro reo. Ortolani señala: Repárese en que dos fueron losmomentos en los cuales Castagna dijo haber estado en el quincho dela familia. Primero cuando sirvió el almuerzo y luego, una vezfinalizado el mismo, cuando María Marta y Carlos Carrascosa leagradecieron la comida, la saludaron y se fueron. (fs. 224) Tal como se puede apreciar la cocinera nunca dijolo que le atribuye el Juez. Además, el sentenciante soslaya las característicasde la vivienda de los Binello, las cuales fueron descriptas en formaminuciosa por sus propietarios y por sus empleados.
  • 155. 155 Por lo que, lo que se denominaba quincho, enrealidad no era tal. Sino más bien otra vivienda completamenteindependiente. Castagna describió al quincho “como una casa más”.Campos hizo lo propio: “No es un quincho abierto” Nunca dijimos que Castagna y Campos mentían, talcomo señala el Dr. Ortolani. Por otra parte, el Magistrado confunde la actividadde esta parte cuando señala: “Para desacreditar en algún punto loantes dicho trajo la defensa como testigos a Viviana Decker y SantiagoBinello”. Viviana Decker y Santiago Binello, le guste o no alJuez, son testigos sin tacha alguna y dignos de entera fe. Y susafirmaciones se engarzan a la perfección con las de aquellos queestuvieron almorzando ese día en el lugar en cuestión. Lo que causa asombro a los Jueces, esto es queViviana Decker no haya mencionado a Bártoli en sus anterioresdeclaraciones, nos pasma. Y “estos asombros” serán una constante enel fallo en crisis. Pero advertimos que harán su aparición pura yexclusivamente cuando el testimonio favorezca a “la familia” como elJuez Ortolani denomina a los imputados. En efecto, si alguien menciona algo “novedoso”que beneficia a los imputados los Jueces se sorprenden. Pero no hacen lo mismo cuando los perjudica.A modo de ejemplo véanse los supuestos de los testigos Biasi,Benítez, Spiccia y tantos otros. Queda entonces a la luz la falta de valoraciónunívoca del material probatorio.
  • 156. 156 En lo que hace a Viviana Decker, la nombrada nofue interrogada sobre el punto debatido en su oportunidad. Y es lógicoque así haya sido porque si Bártoli estuvo o no estuvo esemediodía no tenía ni tiene relevancia alguna. Ni siquiera para elpropio Molina Pico. Y lo que también desconcierta es la afirmacióndogmática de que Decker y Binello estaban “contaminados deparcialidad”. (fs. 230) Advertimos que el fallo impugnado se encuentraplagado de afirmaciones que reposan en pura subjetividad. Está claro que Decker y Binello declarabansobre Guillermo Bártoli, no sobre Sergio Binello y que lo quedijeran o no dijeran de Bártoli no producía efecto alguno sobrela persona de Binello. Ni favoreciéndolo ni perjudicándolo. De cualquier modo, llama la atención, teniendo encuenta la opinión de los Jueces, que no se los haya mandado ainvestigar por el delito de falso testimonio conforme lo dispone el art.350 del C.P.P. En conclusión, que los testimonios de Castagna yCampos prueben que el imputado Bártoli no haya estado durante elmedio día –y aún después del mismo- en el domicilio del matrimonioBinello, como señala Ortolani es insostenible, de modo que no hanpuesto en crisis la credibilidad de la versión de Bártoli. Y esto es importante porque “allí empiezan lasmentiras de Bártoli”, según el Juez Ortolani. Sinceramente no loentendemos.
  • 157. 157 b) El partido de River y Boca Entendemos que no cabe discusión acerca de lapresencia de Guillermo Bártoli, Carlos Carrascosa, Sergio Binello,Diego Piazza, Delfina Figueroa, Francisco y Tomás Bártoli, María Marta,Viviana Decker e Irene Hurtig en la casa del matrimonio Bártoli cuandose jugaba el clásico Boca-River, más allá de la afirmación dogmáticadel Dr. Ortolani en sentido contrario: “También ha quedado al desnudo el engaño en queincurriera Bártoli al asegurar que finalizado el almuerzo en la casa deSergio y Vivana Binello, a las 15:30 se reunieron en su domicilio juntoa Carlos Carrascosa, Sergio Binello, Diego Piazza y la novia de éste aver el partido de River Boca…. (ver pág. 232) c) ¿Qué sucedió después de finalizado el partidoBoca-River? Guillermo Bártoli afirmó haber observado el primertiempo del partido Independiente vs. Rosario Central, el que le seguíaa Boca vs. River, en compañía de Carlos Carrascosa. Por el contrariolos Jueces entienden que Guillermo Bártoli miente y así lo expresan: “También ha quedado al desnudo el engaño en queincurriera Bártoli al asegurar…que incluso permaneció después delmismo observando el encuentro entre Independiente y RosarioCentral, hasta el primer gol de los equipos mencionados¨ (ver pág.232) Los relatos de Bártoli fueron contestes con el deIrene Hurtig -caprichosamente excluidos- sus dos hijos Tomás yFrancisco Bártoli y el propio Carlos Carrascosa. Comenzamos con Irene Hurtig. Seis días antes deiniciarse el debate, a más de ocho años de ocurrido el hecho, laFiscalía, a cargo de los Des. Loiterstein y Márquez, imputó a la testigo
  • 158. 158Irene Hurtig como coautora del delito de homicidio simple para evitarque declarara. Ello se desprende del infundado pedido dedetención que fuera rechazado de plano por el Dr. Ricardo Costadentro del marco de la IPP Nro. 71.154 “Averig. s/homidio simpleGarcía Belsunce, María M. “ Como hemos ya desarrollado, el Tribunal colaborócon la Fiscalía a lograr su cometido al impedir que Irene Hurtigdeclarara en el Juicio. Lo cierto es que se nos privó de su valiosotestimonio. En lo que hace a los declaraciones de Tomás yFrancisco Bártoli, los Jueces las relativizan porque “no saben cuánto delo que dijeron responde a sus verdaderos recuerdos y cuanto arecuerdos “implantados” (sic). (fs. 252). Para los sentenciantesparecen no existir eventos que, por sus características –ej. La muertede un ser querido-, dejan una impronta en la memoria de laspersonas, sobre todo en los menores. Y si Tomás y Francisco Bártoli no mencionaronla “aparición de Pedro Castillo” como éstos pretenden, seráporque no fueron ellos quienes lo atendieron sino CatalinaVargas, tal cual se ha comprobado en la audiencia de debate. Ademásprecisamente esa circunstancia, atender al masajista, no es de las quedejan huella. En lo que respecta a Carlos Carrascosa, los Juecesentienden, conforme con lo narrado por los testigos Alba Benítez yGerardo Oberndorfer, que el nombrado estaba en el Club House y porende no estaba viendo el partido Independiente vs. Rosario en casa delos Bártoli, tal como señalara nuestro pupilo.
  • 159. 159 La primera observación que hemos de efectuar esque Carlos Carrascosa siempre negó haber estado allí ese día aesa hora. Aún cuando la circunstancia apuntada por los testigoslo beneficiaba ostensiblemente. En efecto, si Carlos Carrascosaestaba en el club House no podía estar dando muerte a su mujer quienfuera vista con vida por última vez quince minutos después determinado el partido Boca vs. River. La segunda observación es que a los Jueces no lesllama la atención que Benítez y Oberndorfer fueron introducidosen la causa por Susana Murray con fecha 19 de febrero de2003. Murray declaró en la Fiscalía que “al hablar conBeatriz Michelini le relata que ese día …que cuando llega a la casa deMaría Marta nadie atiende y entonces se va al club house a buscarladonde encuentra a Carlos y juntos vuelven a la casa y es ahí donde élencuentra a ella. “ (fs. 1079/84). Michelini siempre negó talconversación. Y Benítez y Oberndorfer atestiguaron confechas 19 y 20 de marzo de 2003, respectivamente, fuera delámbito de la Fiscalía. Pero claro, no solo no les llama la atención lascircunstancias apuntadas -llamativas- sino que extraen de lostestimonios solo las porciones que perjudican a los encartadosprescindiendo del resto. La tercera observación, los relatos de CatalinaVargas, testigo propuesta por la Fiscalía. Por un lado los Jueces entienden que CatalinaVargas desmiente a Bártoli en tanto y en cuanto según sus
  • 160. 160dichos, a las 18:00, no había nadie en el living de su casa. Ellocomo veremos más adelante resulta insostenible. Pero por otro lado, los mismos Jueces,relativizan su testimonio cuando corrobora los dichos de Bártolien algo que si resulta relevante. Esto es la existencia yrecepción del llamado por parte de Irene Hurtig a través delcual ambos -Hurtig y Bártoli- se enteran acerca del accidentede María Marta. En relación a ese llamado, Beatriz Michelini y CarlosCarrascosa coincidieron en que la primera le indicó al segundo quellamara a la casa de los Bártoli. Y que éste así lo hizo. Beatriz Michelini aseveró en la Sala: ¿Llamó a unmedico?, ¿llamó a alguien? Llame al Sr. Bártoli Guillermo Bártoli, Irene Hurtig y sus dos hijosfueron contestes en la existencia y el tenor de esa llamada y en quelos dos primeros fueron para la casa de Carlos Carrascosainmediatamente a brindar su ayuda. Primero Guillermo Bártoli.Después Irene Hurtig. Y Catalina Vargas en el debate repitió lo que yahabía dicho el 21 de septiembre de 2007 cuando fue interrogada por elFiscal Dr. Aquino: “…cuando en determinado momento sonó el t.e.el cual fue atendido y luego de eso el matrimonio saliórápidamente de la vivienda que allí escuchó que la Sra. le decíaque había que pedir una ambulancia…” (fs. 7448/9) Claro, tal como advertimos anteriormente, al Dr.Ortolani, le volvió a “despertar” la atención que la testigo mencionara“algo nuevo” porque a su juicio favorecía a nuestro defendido. Y nos
  • 161. 161dio cátedra acerca del “sentido común, las máximas de la experienciay el conocimiento científico y la pérdida de la memoria” (ver. Fs. 241) Volviendo a Catalina Vargas, la nombrada señaló enla Sala: “Cuando sonó el t.e. dispararon” “habrá sido como a lasseis y media, siete que sonó el t.e.” “La Sra. decía vamos atraer una ambulancia. Pedía por favor la ambulancia”. A “preguntas aclaratorias” del Dr. Ortolani, CatalinaVargas explicó que ese llamado se produjo cuando ella estabaacomodando los almohadones, levantando los pocillos, limpiando elpiso. Para aquellos que interrogamos a Catalina Vargas-en dos oportunidades- ha quedado claro que la nombrada, recordabalos sucesos en forma aislada pero no podía precisar los horarios, pesea la insistencia de la Fiscal y de los Jueces en tal sentido. Por ende tal como anticipáramos, decir que CatalinaVargas desmiente a Bártoli (fs. 239) basándose pura y exclusivamenteen los horarios, resulta francamente inaceptable. Sirva de ejemplo queno supo decirnos siquiera a qué hora se levantó ese día. Del análisis de sus testimonios, en forma conjuntay armónica con los de los demás, y precisamente a raíz de laspreguntas aclaratorias del Dr. Ortolani, se llega a la conclusión que elTOC al que se había referido siempre no era el de las 18:00 sinoel de las 19:00. Resulta poco probable que todos, los dueños decasa y los invitados, se hubieran ido antes de que terminara elpartido -18:07- y que por ende Catalina Vargas no los viera.
  • 162. 162 Siguiendo con la citada testigo, en la segundaoportunidad que compareció al debate, declaró: “Sí existió esellamado, puede ser que no me hayan preguntado. Será por eso no lodije. El llamado existió. Que no escuchó quien había atendido ni que sedijo en relación a ese llamado”. Mas adelante a pedido del tribunal señaló “que setrataba de una mujer”. Escucha la Sra. que llamen la ambulancia… nosabe a quién le decía…iba rápido por el lado del pasillo…esto es lo quesiente… gritaba…se acuerda bien del llamado…” No encontramos ni en el acta de debate ni ennuestros apuntes la expresión que atribuye el Juzgador aCatalina Vargas: “salió del cuarto diciendo murió mi hermana”-en alusión a Irene Hurtig cuando ésta atendió el llamado de CarlosCarrascosa. Por el contrario sí consta en nuestras anotacionesque Catalina Vargas relató: “que esa noche Irene Hurtig le dijo lo quepasó. Que murió la hermana.” A su vez Pedro Castillo, masajista de GuillermoBártoli, corroboró la versión de Catalina Vargas al manifestarque había ido a casa de los Bártoli antes de las 19:30. Diez oquince minutos antes. Que Bártoli tenía turno a las 1930. Quelo atendió una doméstica –se refería a Catalina Vargas- quien ledijo que habían salido en forma urgente porque un familiarhabía tenido un accidente. Que es la primera vez que la veía. Quedespués se retiró con Romero en su Fiat Duna weekend. Como dicen los Sres. Jueces vayamos a lo concreto.Tan contundente fue Pedro Castillo que los nombrados,siguiendo a la Sra. Fiscal, debieron recurrir a poner en duda su
  • 163. 163presencia misma en el Carmel sencillamente porque no estabaregistrado su ingreso y/o egreso en las planillas de los vigiladores. Se ha demostrado acabadamente a lo largo deldebate -vía el cotejo del video de ingreso y egreso contra las planillasde Páez- que no todos los que ingresaban al country quedabanregistrados en estas últimas. Y el porcentaje de los que no quedabanregistrados no es advertido por el Dr. Ortolani. El testigo Páez se vio obligado a reconocer, porejemplo, que no había asentado, entre otros, al motociclista queingresó detrás de Beatriz Michelini, por tratarse de un delivery. (Enrealidad se trata del testigo Raúl Guillermo “Rulo” Verona quientrabajaba junto a Alba Benítez y quien declaró en la causa -ver fs.3510/23- ) Los jueces señalan que se trata de “un delivery quepor registrar un ingreso anterior ese mismo día o bien por la sencillarazón de resultar insignificante su estadía en el lugar por su escasaduración…hace que se considere irrelevante –o menos importante suincursión y por ende su asiento. Pero lo cierto es que no fue éste elcaso de Castillo”. Casualmente de la simple lectura de lasplanillas de marras surge la registración de repartidores deCarrefour, Jumbo, comidas rápidas, pizzas, videos, etc. (ver fs.21/27). Todos ellos absolutamente “irrelevantes” según lainterpretación del Juez. Tal como puede advertirse los Jueces soslayan lisay llanamente la prueba producida sencillamente porque favorece a “lafamilia”. Porque de dar por cierto todo lo que consigna la planillade Páez, Michelini aún no salió de Carmel.
  • 164. 164 Y preocupa, aún más que la anterior, la siguienteafirmación del Dr. Ortolani la cual se reproduce textualmente:“Quienes vivimos en barrios cerrados, clubes de campo, countrys ocondominios, sabemos del celo profesional que tienen los empleadosde vigilancia que cubren servicio en los mismos en lo tocante a asentaren los libros correspondientes el ingreso y egreso de personas ajenas aellos, e incluso en muchos de los casos, la de los propios residentes dellugar. Difícilmente podamos encontrar omisiones en tal sentido. “ Nos preguntamos: ¿En qué country club reside? Locierto es que todos los que vivimos alguna vez en un “country club”sabemos que los vigiladores no suelen registrar el ingreso de todas yde cada una de las personas que ingresan al predio. Más aún la experiencia nos indica que, en granporcentaje, son los propios vigiliadores y/o sus conocidos quienescometen los delitos que afectan a quienes deben custodiar. Inmediatamente después los Jueces señalan: “Parahacernos ver que el testimonio de Castillo era creíble hizo la defensacomparecer a… Alberto Romero tan o más mendaz que el primero”. Entendemos que se trata de una forma, en el mejorde los supuestos, poco respetuosa de dirigirse a nuestra laborprofesional. Romero, encargado de suministrar los turnos delas canchas de tenis y del vestuario de Country Carmel confirmó losdichos de Pedro Castillo. Tanto en lo que hace a que éste fue ala casa de Guillermo Bártoli para hacerle masajes como a quese fueron juntos. Y la salida de Alberto Romero, en compañía dePedro Castillo quedó registrado a través de la tarjeta provista por elclub (ver fs. 3115)
  • 165. 165 Cabe destacar que Romero era empleado enrelación de dependencia del Club. Castillo no lo era. Por dicha razón noposeía tarjeta y por ende estaba a merced de los vigiladores y sus“rigurosas” planillas. Por último no puede dejar de mencionarse elhostigamiento que sufrieron ambos testigos por parte no solo de laFiscalía sino también de los Dres. Márquez y Ortolani, quienes seexcedieron una y otra vez en el tenor de las preguntas que leformularon. Estos últimos, con la excusa de “hacer preguntasaclaratorias” interrogaron a ambos como si fueran Fiscales. Seguimos sin entender, una constanteautocontradicción de la sentencia. Si fueron tan mendaces como dicenlos Jueces, ¿por qué no se los mandó a investigar por la comisión deldelito previsto en el art. 275 del C.P.? Los jueces dicen que Bártoli miente porque paraellos se ha comprobado que no estaba viendo el partido RosarioCentral vs. Independiente en su casa. No nos dicen donde estaba.Tampoco que estaba haciendo. No obstante lo cual el Dr. Ortolani seve obligado a reconocer que Bartoli estaba presente cuando IreneHurtig recibió el llamado de Carlos Carrascosa en su domicilio (fs. 242)¿En qué quedamos? Analizaremos a continuación las imputaciones quese formulan y se dicen probadas. En cuanto a la imputación “Gestionar uncertificado de defunción falso sin intervención policial”, a juiciode los Jueces comprobada, hemos de efectuar las siguientesaclaraciones.
  • 166. 166 Los jueces señalan: “otro elemento de fuste quecontribuye al convencimiento de que Bártoli ha encubierto el crimen desu cuñada, es la circunstancia de que fuera él mismo quien en personaimpulsara la obtención de la partida de defunción de María Marta...” fs.253 En lo que hace al motivo por el cual GuillermoBártoli se encargó de contratar el servicio fúnebre, se encuentraacreditado que Carlos Carrascosa había hecho lo propio cuando fallecióel padre del primero. Vale decir Guillermo Bártoli fue porque sintió quedebía encargarse él. Cualquier persona de bien, en su mismasituación, hubiese hecho lo mismo. ¿Quien lo acompañó? Primero iba a ser SergioBinello. Como Binello sufrió una indisposición resultó ser MiguelHamilton Taylor. Sencillamente porque se encontraba en el lugar.Pero podía haber sido cualquiera de los presentes. Sobre lo acontecido en la funeraria Ponce de león,como en la mayoría de los que siguen, nos vemos obligados areproducir los planteos sustanciales realizados al alegar ya quelos Jueces no han cumplido su obligación de contestarlos. En efecto, los nombrados se han limitado areproducir parte de algunos testimonios, los que consideranque afectan a nuestro defendido, y a afirmar que los mismosson dignos de entera fe. Nada más. ¿Por qué fueron a Ponce de León? Se encuentraacreditado que la esposa de Miguel Hamilton Taylor les sugirió queconcurrieran a Ponce de León porque habían utilizado dicha funerariacuando murió la madre del segundo.
  • 167. 167 Se trata de Nora Burgues de Taylor quien fuerasobreseída por decisión unánime de la Sala 1 de la Excma. Cámara deGarantías con fecha 27 de diciembre de 2006: “... no surge ningúnelemento sobre el que pueda sostenerse tal imputación esto es elhecho de que la causante haya tenido un acuerdo previo conCarrascosa y Bártoli ni mucho menos actividad alguna dirigida por laSra. Taylor a evitar la investigación policial y sustraerse de accionarpolicial…” Sin embargo para el Tribunal, Nora Taylor transitó,como todos aquellos que declararon la verdad, por respuestas vagas,desaciertos y olvidos, negando aquellos incidentes que claramenteperjudicaban a sus amistades (fs. 314). Nos preguntamos ¿Será pordicha creencia que se la maltrató durante toda la audiencia? ¿Conocían a alguien en Ponce de León? No se hadesvirtuado que Bártoli y Hamilton Taylor llegaron a Ponce de Leóncomo a cualquier otra funeraria en búsqueda de un servicio fúnebre. Bartoli dijo “que solicitó al empleado de Ponce deLeón un servicio fúnebre para su cuñada que había fallecido en unaccidente doméstico en el baño en el country carmel. En relación alcertificado de defunción Guillermo Bártoli señaló que el empleado ledijo que se lo tenían entregar los médicos de la ambulancia. Bártoli lecomentó que los éstos le habían dicho que de eso se encargaba lafuneraria. Que empezaron un ida y vuelta. Que se empezó a sentirmolesto. Que quería volver a su casa. Que María Marta estaba tiradaen el piso. Que sintió que estaba perdiendo el tiempo. Que Martinellise fue a hacer un llamado telefónico. Que al rato volvió y que le dijoque podían hacer el servicio fúnebre pero que no podían proveer losservicios de un médico. Que no tenían médico porque era domingo.Que le pareció extraño que la funeraria no pudiera tener un médico.Que Martinelli le sugirió hacer el certificado a través del médico decabecera. Que consultó a Dino Hurtig. Que Dino Hurtig le dijo que no
  • 168. 168tenía inconveniente alguno. Que le surgieron dudas respecto de Dinoya que este era pediatra y familiar. Que cortó. Que le transmitió lo quesentía. Que era una funeraria de cuarta y se fueron”. Hamilton Taylor ratificó sus dichos en la audienciade debate. Jacinto Raúl Ponce de León declaró el 16 dediciembre de 2002 (fs. 269/70). Ya nos referiremos a su testimonio. Gilberto Martinelli, empleado de Ponce de León,declaró con fecha 17 de diciembre de 2002 por ante la DDI de Pilar,acto no controlado por la defensa ni el Ministerio Publico Fiscal que apesar de ello fue incorporado al proceso. “Que solo hablaba el primero de los descriptos yque le dice que necesitaba un servicio, porque en el country El Carmel,una señora se estaba bañando, se resbaló y se golpeó la cabeza con lacanilla lo cual le produjo la muerte. Ante ello, el deponente le dijo quesi tienen el certificado de defunción firmado, no había problemas, perola persona más baja, la cual se la notaba apurada, le dice que teníadicho certificado y que no quería intervención policial, sin dar másexplicaciones. Luego el sujeto le mencionó que tenía un amigo medicoque firmaría el certificado de defunción, dejando constancias quedesde el teléfono de la empresa abonado 02322.428621 se comunicacon el supuesto amigo, ratificándole el mismo, siempre por dichos dela persona de baja estatura, que se lo firmaría. Que el deponente leaclaró que en esos casos tenía que estar la intervención policial,porque luego el médico tendría que dirigirse a la comisaria de la zonapara registrar y certificar su firma, a lo que le respondió, sic “cuandotenga el certificado venimos, retirándose del lugar y no regresando ala fecha. Que sobre lo sucedido, en un principio se lo comente al dueñode la cochería por teléfono, respondiéndole el mismo que si tenía elcertificado de defunción firmado, si se haría el servicio” (fs. 309/310)
  • 169. 169 Posteriormente, con fecha 27 de diciembre de esemismo año, Martinelli concurrió a declarar, dentro del marco de lacausa Nro. 2060 (fs. 542/543) A continuación efectuaremos un análisis tomandolos relatos de unos y otros. Qué es lo que hizo Bártoli (siguiendo la secuenciarelatada por Martinelli y Ponce de León y suponiendo que sabía queCarlos Carrascosa y/o Irene Hurtig habían causado la muerte de MaríaMarta.) Ubiquémonos en una funeraria de Pilar, en la queno conocía a nadie, en la que seguramente no iba a pasardesapercibido. Lo primero que pide es un certificado de defunción sinintervención policial. Se muestra con prisa. Después cuenta que su cuñada había tenido unaccidente en la bañera y que se había muerto. Cuando le dijeron que no le podían conseguir elcertificado de defunción consultó delante del empleado Martinelli, aquien no conocía, a un médico amigo de Capital, quien se prestó afirmar el citado certificado en esas condiciones. Como le dijeron que el médico amigo de Capitaldebería certificar su firma en la Comisaría se fue y no apareció más. Martinelli no mencionó el enojo de Guillermo Bártoliquien tildó a Ponce de León como una funeraria de cuarta. Supongo que tratándose de encubrir a los autoresde un crimen, hacer todo lo que hizo Guillermo Bártoli no es lo más
  • 170. 170indicado. Vale decir no ayuda, no facilita, no posibilita a eludir y/osustraerse a la acción de la autoridad. Parece haber sido afortunado Guillermo Bártoli yaque dicha actitud debió despertar sospechas en Ponce de León y/oMartinelli quienes debieron o pudieron dar aviso a la policía pero no lohicieron. Qué es lo que debió haber hecho Bártoli dentro dela hipótesis delictiva que se le atribuye. Suponiendo que sabía queCarlos Carrascosa y/o Irene Hurtig habían causado la muerte de MaríaMarta. Como veremos más adelante no bastaba conintentar engañar a Martinelli informándole otra causa de muerte. Porejemplo, mi cuñada “se murió mientras dormía la siesta”. Debió ofrecerle “un incentivo” a Martinelli parallevar a cabo un servicio fúnebre que incluyera un certificado dedefunción firmado por un médico. Y esta conducta no se llevó a cabo. Ponce de León yMartinelli no dijeron nada al respecto. No se trata esta de una torcida interpretación omodus vivendi de estos defensores ni de Bártoli, como la Fiscalmanifestó en sus réplicas. Esa forma de actuar es la que el Dr.Molina Pico coloca en cabeza de los imputados en elRequerimiento de elevación a juicio. Y como todos los hechos allíalegados, no fue probado. Por tanto, no existen razones que hagan dudar delos dichos de Guillermo Bártoli.
  • 171. 171 Hamilton Taylor ha corroborado todos y cada unode sus asertos. Y por ende los Jueces pretenden enlodarlo mandándoloa investigar. Nadie puede dudar que su testimonio fue impecable. Noexhibe ninguna grieta a lo largo de todos estos años. Guillermo Bártoli y Hamilton Taylor se presentaronen Ponce de León. Que fueron en busca de un servicio fúnebre yasesoramiento. Que se suscitó el tema “certificado de defunción”. Quesolicitaron los servicios de un médico para que revisara a María Martay firmara el certificado de defunción. Que Ponce de León no tenía unmédico disponible teniendo en cuenta por el día -domingo- y la hora-noche- Pasa por alto el Tribunal que afirma la seriedad dela funeraria, que a pesar de estar en conocimiento de que habíaocurrido una muerte violenta, y que necesariamente debíaintervenir la policía, hubieran llevado a cabo el servicio siquienes los solicitaban contaban con un certificado. Va de suyo que ese certificado jamás podríaconsignar que la muerte fue traumática, porque no podría efectuarsela inhumación en esas condiciones. Entonces, de ello se siguen de ello dosconclusiones: Ponce de León no era una empresa tan seria, y elproblema era que no tenía médico, y no que no hubiera intervenido lapolicía. Cuesta creer que Guillermo Bártoli no hayasolicitado los servicios de un médico y/o que Ponce de León no se loshaya ofrecido como señala Martinelli.
  • 172. 172 Al respecto Hamilton Taylor agregó: “en unmomento dado hubo un intercambio de ideas. Si ellos no teníanmédico quien podía hacer esto.” Que lo que se dijo acerca de la eventualparticipación de Constantino Hurtig fue tal cual lo relatara GuillermoBártoli (Ver declaración de Constantino Hurtig a fs. 856/881incorporada al debate). No había impedimento alguno para queConstantino Hurtig firmara el certificado y a su vez concurriera a laSeccional a certificar su firma. Volviendo a Martinelli y Ponce de León. No decimos,como dan a entender los Jueces que tengan animosidad contraGuillermo Bártoli. Lo que queremos significar es que Martinelli y Poncede León declararon a los pocos días de que tomara estado público elresultado de la autopsia. Martinelli volvió a declarar una semana despuésque apareciera Bártoli esposado, imagen que se dio a conocer por“cadena nacional”. La detención de Bártoli ocurrida el día 19 dediciembre a bordo del Buquebus (se hizo regresar un buque con todossus pasajeros) fue transmitida en vivo y en directo por todos loscanales de aire. Y para el común de la gente si alguien es detenido esealguien es culpable. Porque la gente cree en la Justicia. Y es en esta segunda declaración donde Martinellipuso “énfasis” en su relato: “…Lo primero que me dijeron esaspersonas era que no querían intervención policial…” (ver fs. 542/543de la causa Nro. 2060) ¿Se imaginan a Guillermo Bártoli o a cualquierpersona razonable obrando de tal manera frente a un absolutodesconocido? Nosotros sinceramente no.
  • 173. 173 “…Explica que le llamó la atención, ya que cuandole dijo que esa mujer se había caído en la bañadera era evidente quetenían que darle intervención a la policía…” De la lectura de su declaración parece que laintervención policial apuntaba a otros menesteres. Haciendo analogía, Martinelli es lo que el Dr. Rizzidel Tribunal Oral Nro. 6, en su voto en minoría en la causa “Carrascosas/encubrimiento agravado” denomina, un testigo que declara endefensa propia. SI PONCE DE LEÓN HUBIERA LLEVADO A CABOEL SERVICIO, Y SEGÚN SE EXPUSO LO HUBIERA HECHO DECONTAR BÁRTOLI CON UN CERTIFICADO, SEGURAMENTEHABRÍA CORRIDO LA MISMA SUERTE DE BÁRTOLI Y LOSINTEGRANTES DE CASA SIERRA. Insistimos. Si no se efectuó el servicio fue pura yexclusivamente porque no contaban con un médico ese domingo a esahora que se trasladara al country Carmel a revisar el cuerpo de MaríaMarta o porque los que solicitaban el servicio no contaban con uncertificado firmado. En su primer declaración Martinelli dijo: “Le diceque necesitaba un servicio porque en el country carmel una Sra. seestaba bañando se resbaló y se golpeó la cabeza con la canilla lo cualle produjo la muerte. Ante ello el deponente le dijo que si tienen elcertificado de defunción firmado no hay había problema. (fs.309/10). “Que sobre lo sucedido en un principio se locomenta al dueño de la cochería por t.e. respondiéndole el mismo
  • 174. 174que si tenía el certificado de defunción firmado si se haría elservicio”. (fs. 309/10) Por su parte Jacinto Raúl Ponce De León señaló:“Ellos vinieron con la inquietud que nosotros le consiguiéramos uncertificado de defunción pero sin intervención de la policía. Les dijimosque no se podía. Ante la negativa ellos manifestaron una segundaposibilidad, conseguir un médico de confianza a lo cual lesmanifestamos que dicho médico debía certificar la firma en laSeccional por ser del distrito (16 de diciembre de 2002) fs. 269/70 ELLO SIGNIFICA QUE EN NINGÚN MOMENTOPONCE DE LEÓN LES INDICÓ QUE POR SER UNA MUERTETRAUMÁTICA LA PLANTEADA NO ERA UNA OPCIÓN VÁLIDA. Suponemos que ni Ponce de León ni Martinellitenían muy claro cómo proceder ante un accidente doméstico. Y si losabían evidentemente poco les importaba ya que ha quedadoclaro que si Guillermo Bártoli llevaba un certificado dedefunción firmado por un médico el servicio se hacía. Lamentablemente nunca pudimos interrogarlos.Hubiera servido para despejar las dudas que sus testimonios ofrecen,y su ilegal incorporación torna a la sentencia en inválida. Por ende la versión de Guillermo Bártoli, quiendesconocía que María Marta había sido víctima de un homicidio, quiendesconocía que frente a una muerte violenta había que llevar a cabouna autopsia, no ha sido desvirtuada. Efectivamente Guillermo Bártoli pudo haberpensado, tal como lo señalara en sus indagatorias, que Martinelli leponía trabas burocráticas y en ese momento haya obrado conforme aese pensamiento. Porque a Bártoli lo médicos le dijeron que tenía que
  • 175. 175ir el médico de funeraria, y el cuerpo de María Marta esperaba en elpiso que eso sucediera. Evidentemente no se trataba de ocultar nada,sino seguir las directivas de los médicos. Solo de ese modo secomprende la permanencia del cuerpo en el piso. No existen razones que hagan dudar de los dichos.Si las hay los Jueces no las mencionaron. Lo veremos al analizar lacuestión del elemento subjetivo. La sentencia se limita a reproducir lasmanifestaciones de Ponce de León y Martinelli y a justificar suincorporación por lectura. Nada más. Suponemos que ante “tamañacontundencia incriminatoria” (fs. 297), como señalan valiéndose deuna fórmula genérica y abstracta, optaron por el silencio. En lo que hace a lo sucedido en Casa Sierra, nosvemos compelidos a reiterar las refutaciones vertidas al momento dealegar, las que no fueron respondidas, añadiendo algún comentario alas someras observaciones efectuadas por los sentenciantes. Ante todo, ¿Por qué Guillermo Bártoli emprendiótamaño viaje a Casa Sierra? ¿Por qué no concurrió a otra funeraria dePilar? Primero: Guillermo Bártoli, a pesar de vivir enCarmel, no caminaba las calles de Pilar como el Dr. Ortolani y enconsecuencia no conocía casas fúnebres, a diferencia del Magistradoque parece recopilar esa información como pasatiempo. “No se explicaporque no concurrió a la funeraria La Palma” (fs. 306/7) Segundo: Se ha acreditado en autos que SergioBinello recomendó, antes de la sugerencia de Nora Burgues, ir a CasaSierra porque esta empresa había realizado el servicio fúnebre de sufallecida abuela.
  • 176. 176 Siguiendo con el tema de marras tenemos unaversión de los hechos brindada por Guillermo Bártoli, ratificada porHamilton Taylor, la cual no ha mutado a través de estos nueve años. Otras, las de Sierco, que han cambiado aúnmás que la del médico Biasi. En efecto, en oportunidad de alegar, hicimosreferencia a las distintas declaraciones de Sierco a lo largo de estosaños. Y no hizo falta utilizar la “herramienta” del art. 366 inciso 4 delCódigo de forma, porque Sierco terminó reconociendo en la audienciade debate la mayoría de las mentiras que había dicho en susdeclaraciones a lo largo de los años y procesos. Es esta la obviarespuesta que no encuentran los Jueces (fs. 283) Entonces la docencia que intentan hacer losestimados integrantes del Tribunal deviene innecesaria para estadefensa.a) Acerca de si Guillermo Bártoli y Hamilton Taylor dijeron conocer aalguien de Casa Sierra. A fs. 306/9 de la IPP Sierco aseveró que Bártoli yHamilton Taylor habían dicho que “eran amigos de uno de lospropietarios de la cochería. La fallecida era de una familia de “renombre”. (testimonial de fecha 17/12/02 ante la DDI) Al ser indagado agregó que “además de amigoseran clientes”. 22/12/02 Finalmente reiteró lo expuesto “ut supra” en laaudiencia de debate individualizando al ex Juez Sierra.
  • 177. 177 Suponiendo que Sierco dice la verdad, cabepreguntarse para que dirían Guillermo Bártoli y Hamilton Taylor queeran amigos, que eran clientes, ya que no consta que hayan pedidoalgún favor, algún descuento, ni nada particular.b) Acerca de cómo se había muerto María Marta. Guillermo Bártoli y Hamilton Taylor hicieronreferencia al accidente en la bañadera. Hamilton Taylor “Que le dijeron a Sierco lo mismoque explicaron en Ponce de León. Le comentó que había sido unaccidente en el baño”. Sierco sostuvo que Bártoli le había dicho que sucuñada había fallecido por causas naturales en una bañera. Quemientras se duchaba sufrió un ataque cardíaco. Los Jueces suponen que, como en Ponce de León aGuillermo Bártoli le había ido mal, en Casa Sierra ante Sierco, cambióel discurso (ver fs. 277) “Se presenta como un elemento dirimente a la horade estudiar el comportamiento de Bártoli y tener por acreditado en elmarco del mismo el dolo que exige la figura por la cual reclama penala acusación “(sic) (fs. 255) Imaginando por un instante que ello haya sido así,se advierte que se trata de una mentira de “patas muy cortas”. Porquese encuentra probado que Guillermo Bártoli contrató y pagó losservicios del médico de confianza de Casa Sierra quienefectivamente iría a revisar el cuerpo de María Marta. Unprofesional, experimentado en esos menesteres, detectaría que lacausa de la muerte había sido otra bien distinta, que había sidotraumática.
  • 178. 178 Voy más allá, Sierco pudo decir que GuillermoBártoli sabía que el médico no iría a Carmel. Pero no lo dijo. Y no lo dijo porque no era así. Guillermo Bártoliestaba convencido que un médico de Casa Sierra revisaría el cadáverde María Marta. Pagó por ello según manifestó y reconoció Sierco. Más aún, Guillermo Bártoli manifestó haberllamado en dos oportunidades a Casa Sierra para reclamar esemédico. Esto no es contradicho por la sentencia. Tampoco dijo Sierco que Bartoli le había ofrecidodinero para conseguir un certificado de defunción sin intervención deun médico. La inexistente teoría de la billetera de Molina Pico. Por ende la afirmación de los Jueces “se hizopresente en el lugar indicado, esto es, uno en el cual no se le haríanmayores preguntas y se le vendería un servicio de sepelio concertificado de defunción incluido, sin necesidad de que el médicoconstatara las reales causas de la muerte” fs. 278, más allá de queno encuentra ningún asidero en las pruebas acumuladas nisiquiera se compadece con la declaración de Sierco. ¿De dónde surge, como se prueba que Bártoli sabíaque el médico no concurriría a carmel? Pero quizás el mayor déficit de la arquitecturade la imputación formulada, es que la información del deudosobre las causas de la muerte era totalmente irrelevante. La información que debe suministrar el deudose desprende del propio certificado de defunción. En el apartado“declaración del deudo informante de datos complementarios del
  • 179. 179fallecido” consta “nacionalidad - estado civil – profesión - nombre delpadre - nombre de la madre - lugar de nacimiento y fecha denacimiento”. Exclusivamente. EL LUGAR Y LA CAUSA DEL FALLECIMIENTOSON COMPLETADOS POR EL MEDICO. En el caso “Junín 1397” y “paro cardiorespiratoriono traumático, insuficiencia cardíaca aguda”, “constatación delfallecimiento por haber reconocido el cadáver personalmente” deberíanhaber sido completados por el médico. Sierco confesó que fue él quien completó elformulario. Con fecha 17 de marzo de 2005 el Tribunal Oral enlo criminal nro. 2 de la ciudad de Buenos aires resolvió condenar almédico Juan Carlos March por encontrarlo autor penalmenteresponsable del delito de falsedad ideológica y Oscar Sierco resultóabsuelto porque el Sr. Fiscal no formuló acusación a su respecto. Se dijo: “la situación de Sierco era diferente, yaque si bien la letra del certificado era suya…se trata de un certificadomédico de defunción, cuyo delito solo puede ser responsabilidad delmédico…” Va de suyo que idéntico razonamiento se hace extensible aBártoli. Lo que él dijo o no dijo sobre las causas de la muerte eraabsolutamente irrelevante. En cuanto al lugar donde se produjo la muerteGuillermo Bártoli y Hamilton Taylor dijeron que María Marta habíafallecido en el country Carmel en Pilar. El mismo lugar donde debíaconcurrir el médico y donde se la iba a velar. Eso mismo se desprendede los formularios de contratación de servicio. En la Sala, Sierco
  • 180. 180reconoció que le fue informado por Bártoli que su cuñada habíafallecido en Pilar. Sobre la inserción del domicilio de la calle Juníncomo lugar de fallecimiento en el certificado, Bártoli siempre afirmóque Sierco le pidió un domicilio en Capital Federal y Hamilton Taylorseñaló que dieron un domicilio en Capital por indicación de CasaSierra. Con fecha 22/12/02 al ser indagado en la causaNro. 2060 Sierco había dicho que “tenía claro Bártoli que para ingresarel cuerpo en Capital necesitaba que hubiera muerto en un domicilio deCapital” (fs. 366/373). En ese misma ocasión “que Bártoli le dijo quenecesitaban un médico para ingresarla en la Capital Federal…”. (fs.366/373) No obstante lo expuesto, en el debate reconocióque él les pidió un domicilio en Capital porque era necesariopara enterrar a María Marta en Capital. Según él entendía no sepodía inhumar a alguien que había muerto en otra jurisdicción. Por ante los sentenciantes Sierco dijo: “yo lesexpliqué que yo para inhumarlo en nicho necesitaba domicilio decapital o que la persona hubiera fallecido en capital.” Lo cual no hace más que demostrar la ignoranciade Sierco acerca de los trámites a seguir. Por tanto, decir que Bártoli ha faltado a la verdadhistórica (fs. 254) sin tratar ninguno de los argumentos esbozados poresta parte, resulta dogmático y arbitrario.
  • 181. 181 En lo que hace al certificado médico de defunciónoriginal Sierco reconoció en la audiencia haber suministrado ycompletado a mano y a máquina dicho certificado. En cuanto a la firma inserta como autorizante, alser indagado con fecha 22/12/ 2002 señaló: “no había sido estampadaen su presencia. Que le dio el certificado en mano a Caputo. Que se lodejo sin la firma de Bartoli. Sin la firma de Caputo” (fs. 366/373) Posteriormente en el careo con Bartoli (fs. 435/8)dijo “que Guillermo Bártoli firmó el certificado de defunción en supresencia. Que jura por todos que Bártoli firmo el documento”. (sic) En el debate dijo “que él no le había hechofirmar el certificado de defunción a Guillermo Bártoli. Se lo dio acasa central. Que tenía entendido que Guillermo Bártoli había negadola firma y el perito calígrafo también”. A través de la pericia caligráfica obrante a fs.1076/77 de la causa Nro. 2060, que fuera realizada por el peritocalígrafo Marcelo Mayo, se determinó que Guillermo Bártoli decía laverdad. “La firma atribuida a Guillermo Bártoli inserta en elángulo inferior izquierdo -sector destinado a la firma delautorizante- era apócrifa. “ Cabe preguntarse: ¿Por qué Sierco no le pidió aBártoli que estampara su firma en el certificado de defunción enese mismo momento, en el que éste firmara el otros formulario en losque sí luce la firma de Bártoli? La respuesta es sencilla. Porque a pesar de que loha negado una y otra vez -seguramente - ya se encontraba insertala firma del médico Juan C. March, circunstancia esta desconocida
  • 182. 182para Bártoli, que había pagado por un servicio que no le seríaprestado. Y ello demuestra como señalara anteriormente, queGuillermo Bártoli no estaba al tanto de que March no visitaríaCarmel y por ende no revisaría el cadáver de María Marta. Entonces, la afirmación del Tribunal: “había queevitar que un médico tomara vista del cuerpo de la víctima -se logró- yen simultaneo obtener un certificado de defunción -se consiguió-“ nose ajusta a los elementos probatorios arrimados al legajo. Sobre la autorización para mover el cadáver,Guillermo Bártoli hizo mención a que “estaba preocupado de queMaría Marta seguía tirada en el piso. Los médicos les habían dicho notoquen el cuerpo. De eso se encarga la funeraria”. Efectivamente Gauvry Gordon en esta Sala señaló:“Yo dije vamos a subirla arriba de la cama….el chofer me dice nodejala ahí...no dejala ahí que va a venir la cochería y se va a hacercargo. deja que hagan ellos…” Guillermo Bártoli refirió que Sierco dijo que podíanlevantarla y ponerla en la cama. Lo propio aseveró Hamilton Taylor.Hecho que suscitó el llamado telefónico avisando a la casa que podíanponer a María Marta en la cama. En la Sala, Sierco reconoció haber indicado a losfamiliares que podían poner el cuerpo sobre la cama. Señalótextualmente “que si se podía llamar autorización, me consultaron”. Suponiendo como los Jueces que Bártoli sea “elencubridor” llama la atención la curiosa forma en que abonó lo quedenominan “el pasaporte a la impunidad” (fs. 308)
  • 183. 183 A través de información suministrada por Bco.Francés a fs. 1022 y 1092 –causa 2060, se pudo corroborar loexpresado por éste en relación a la forma en que había abonado losdistintos items del servicio. Ello se hizo con los cheques serie B 00290462 y00290463 pertenecientes a su cuenta corriente 316-20-301116-4. Por otra parte Guillermo Bártoli aportó los recibosNro. 291 por $112.- y Nro. 1099 por $2100.- de fecha 27/10/02 . (fs.397) En lo que hace a los servicios del médico GuillermoBártoli señaló que había pagado la suma de $ 182, y por la suma de $70 correspondientes al médico Sierco no le había extendido recibo (fs.397). Por su parte Hamilton Taylor dijo que “el serviciomédico era en efectivo. Que efectivo no teníamos. Que se pagó concheque. Que no le dieron recibo por el servicio médico. Se lo iba a darel médico”. Al ser indagado Sierco manifestó “que se le habíapagado $ 2100.- en efectivo”. A preguntas de si le había cobrado a Bártoli unasuma extra por el médico que certificaría la defunción respondió “queno le cobró ningún plus y que estaba incluido en el servicio” (fs.366/373 indagatoria de 22/12/ 2002) Después en el careo de fs. 535/9 Causa 2060 serectificó: “pudo ser que se haya abonado con cheques. Pudo ser quese haya cobrado suma extra”
  • 184. 184 En cuanto a la elección del ataúd, Guillermo Bártolise desligó de la elección y Hamilton Taylor reconoció que eligió elcajón. “Eligió uno nada pomposo parecido al que elegí para mi mujer”. Por su parte con fecha 17/12/02 Sierco dijo en laDDI “Que habían elegido un ataúd de precio moderado” (fs. 306/309),pero en la Sala dijo que: “buscaron el féretro más económico, $2100.-que dijeron que no había problema porque iban a cremarla”. De los formularios de contratación de servicio yhoja de presupuesto de Casa Sierra obrante a fs. 105/106 sevislumbra que el adquirido era un ataúd dos paneles con caja metálicacon garantía por cinco años. Ha quedado claro que el cajón elegido noera el más caro. Tampoco el más barato. Por otra parte resultaevidente que quien va a cremar un cuerpo no adquiere un féretro concaja metálica con garantía por cinco años. El propio Di Feo, señaló que se trataba de un ataúdsiete puntos. La supuesta compasión de Sierco y de Casa Sierraal suministrarle a Guillermo Bártoli un cajón de más calidad por darlepena el de indigentes elegido por Hamilton Taylor demuestra lacalidad del relato del testigo. Acerca del intento de cremar el cuerpo de MaríaMarta, en este punto, el análisis del Dr. Ortolani llega a uno de los“picos” máximos de parcialidad. Tanto Guillermo Bártoli como Miguel HamiltonTaylor fueron contestes respecto de que en ningún momento se hablóde cremación. Ni frente a Martinelli ni frente a Sierco.
  • 185. 185 Al ser indagado Sierco refirió al respecto: “…que lehablaron muy poco. Que Bártoli o Hamilton Taylor se interesaron en eltema. Si no la cremaban enseguida la cremarían después para lo cualla sacarían del cajón. Que Horacio García Belsunce el día de la muerteantes de que Bártoli y Hamilton Taylor fueran a Casa Sierra llamó aLázaro Costa de Callao para solicitar la cremación de María Marta enJardín de Paz. Que como se trataba de un accidente se negaron ahacerlo. Que lo sabe por comentarios de Graciela” (fs. 366/373)(declaración de fecha 22/12/ 2002). En el debate Sierco insistió “en que Bártoli seinteresó entre otras opciones en la cremación. Más adelante esaopción, según sus propios dichos, parece haberse descartado. Cremarno porque el padre dijo que no” (sic). Y en relación a Graciela Jáuregui, teniendo encuenta que la nombrada había negado tal circunstancia, en la mismaoportunidad Sierco dijo: “a esta mujer la han presionado del trabajopara que no declare”. Graciela Jáuregui, tanto en este juicio comoen el anterior ante el TOC Nro. 6, negó terminantemente laexistencia de ese diálogo “no le comentó nunca esto (de lacremación) a Sierco”, ”nunca lo comentó”. Y el Dr. Ortolani, no sabemos por qué, tiene para síque: “el diálogo entre Sierco y Jáuregui denunciado por el primeroevidentemente existió, aunque desconoce los motivos que impulsarona la nombrada en último término a ignorarlo.” (fs. 288) En lo que hace a Estela Álvarez Costa, la nombradaratificó nuevamente sus declaraciones por ante el Juez de Instrucción,Dr. Lucini, de fecha 27/12/02 dentro del marco de la causa Nro. 2060(fs. 541/vta) “Que se escucharon los llamados recibidos a la línea
  • 186. 186telefónica 0800-8888743 urgencias desde el día 27 de octubre a las18:00 horas hasta el día 28 de octubre a las 16:00 horas y que no seestableció ningún llamado perteneciente a familiares o allegados deMaría Marta a los efectos de pedir la cremación.”. Por tanto, se encuentra probado entonces queHoracio García Belsunce no efectuó llamado alguno a la citada casa desepelios. Esto y no otra cosa es lo que refirió Sierco en susdeclaraciones. No obstante ello los Jueces señalan: “¿Que pruebano dejan de probar en definitiva los dichos de Jáuregui y Álvarez Costa?Absolutamente nada, toda vez que el hecho de que no haya registroalguno de un posible llamado de Horacio García Belsunce solicitandoinforme acerca de una cremación no quiere decir que tomando laspalabras de la testigo Álvarez Costa el mismo no haya existido” (fs.287) Los jueces invierten la carga de la prueba enperjuicio del imputado. Y además hacen trizas el principio in dubio proreo. Por su parte los sentenciantes soslayaron en esteaspecto la declaración de fecha 27/12/02 de Gilberto Martinelli:“…ninguna de las dos personas efectuaron averiguación alguna sobrela cremación…”. Retomando el razonamiento de los Jueces: ¿Paraqué intentar la cremación en Lázaro Costa si Casa Sierra lo podíahacer y les ofrecía todas las garantías? Y teniendo el cuerpo a sudisposición treinta y cinco días -no cuarenta y seis- ¿Por quefinalmente no lo incineraron?
  • 187. 187 Sencillamente porque las conductas delictuosas quese les atribuyen a los imputados solo existen en la frondosaimaginación de estos funcionarios públicos. V.E., Sierco encarna el “testigo sospechoso” al quehacía referencia Mittermaier. “Se siente víctima de todo esto. Estuvocuatro días en el Sheraton Tribunales y siete días en Villa Devoto.Perdió el trabajo. Todo el mundo se vio perjudicado” (sic) La realidad es que si Sierco hubiera enviado elmédico cuyos servicios Bártoli había pagado, seguramente ésteprofesional se habría percatado -dada su especialidad- que no eraposible confeccionar dicho certificado ya que estaba frente a unamuerte traumática. Entonces, siguiendo la línea argumental de lasentencia respecto de Gauvry Gordon, Sierco intervino en el cursocausal que culminaría en la intervención policial, cuando el médicoviera el cuerpo. Sierco lo engañó a Bártoli y no al revés comopretende. Bártoli siempre estuvo convencido respecto de que unmédico revisaría a María Marta. “Tiene odio. Mucho odio. Quiere justicia”. (Todoslos que estuvimos en el debate sabemos que justicia para Sierco es lacondena de los imputados). “No solo por lo que le hicieron a él sino asu mujer . Esta no es una familia normal (dijo en referencia a losimputados). Tiene la convicción de que parte de la flia estácompletamente involucrada. Son los culpables no puede haber otros”.sic Y los Jueces pese a su evidente mendacidad loutilizan para sustentar la condena de nuestro pupilo.
  • 188. 188 “Los dichos de Sierco, tras escuchar al resto de lostestigos, me aparecen sinceros…” “No advierto tampoco de sus dichosque las consecuencias que le acarrearan los hechos lo coloquen en unasituación vengativa o que pretenda inculpar injustamente al imputadoBártoli” (fs. 280) Mientras que respecto de otros testigos veraces,como el caso de Miguel Hamilton Taylor, opinan que “ha venido aljuicio con un discurso claramente funcional a la coartada mantenidapor Bártoli” (fs. 302) V.E., el Sr. Taylor no fue puesto jamás en duda nipor molina pico, ni por el tribunal nro. 6. Tal vez los Jueces hayanutilizado técnicas novedosas y desconocidas por los suscriptos y“realizado un análisis sistémico de sus manifestaciones, apreciado sulenguaje corporal, actitudinal, de gestos, etc.” (fs. 51) y de esa formahayan llegado a semejantes conclusiones, que no compartimos porcierto. La cuestión del encajonamiento del cuerpodemandó el interrogatorio de numerosos testigos acerca de lapresencia de Guillermo Bártoli durante el mismo. A nuestro juicio si Bártoli estaba o no en dichomomento es otra circunstancia absolutamente irrelevante. Al formularacusación la Fiscal debió compartir tal postura ya que prescindió dedicho episodio, que finalmente fue resucitado inexplicablemente en elvoto del Dr. Ortolani. Y el magistrado encuentra apoyo, nada más y nadamenos, que en Roberto D. Di Feo, quien purga una condena por habercometido delitos contra la propiedad. Tal es así que concurrióesposado al Juicio. Ni hablar de la inexplicable comunicación que su
  • 189. 189letrado –presente entre el público en el debate- pretendió entablar conestos defensores, conforme denunciamos en la audiencia. El nombrado señaló que Guillermo Bártoli no solohabía estado presente en ese momento sino que también lo vigiló y loapuró. Bártoli siempre dijo lo contrario. En el debate fueterminante. Preguntado al respecto contestó: “No. Yo no estuvepresente en el encajonamiento de María Marta” “…yo digo que no ycreo que se quedan John, Horacio- por Zarracán- y Canela –porCarmen Aberastain- es lo que yo recuerdo…” Los asertos de Bártoli se encuentran acreditadospor los dichos de su consorte de causa, nos referimos a Juan Hurtig ylos testigos Carmen Aberastain y María Laura García Belsunce. Carmen Aberastain afirmó: “que en la antesala deldormitorio de María Marta en momentos en que la estaban poniendoen el cajón estábamos que yo me acuerde John, Marialita y Yayo…”“Bártoli no estaba en ese momento” María Laura García Belsunce, ante la pregunta de siestaba presente el Sr. Bártoli, aseveró: “yo no lo vi” Y el Dr. Ortolani concluye: “Ello- refiriéndose a ladeclaración de nuestro defendido en el debate- valoradoconjuntamente con lo expuesto en su declaración incorporada porlectura me motiva a no dudar de las manifestaciones de Di Feo sobreel punto.” (fs. 295) Sinceramente su razonamiento no es fácil deentender.
  • 190. 190 Siguiendo con el tema en cuestión que no se loquería dejar solo a Di Feo es cierto. Y Maria Luisa Lanusse en el debateexplicó porque: “Como Maria Laura había pedido que le pusieran unapulsera que le habían regalado cuando cumplió los 50 años y los arosde perlas que yo le había regalado queríamos que quedara todo ahí…” El propio Di Feo reconoció en la Sala que “gente delmismo ramo siempre se quedaba con algo. Aclaró que él no era detocar nada de nadie”. Sin embargo, la condena que purga pareceindicar lo contrario. Que le piden que se apure también es cierto. Peroque haya sido Bártoli no es verdad. Quedó acreditado que habíamuchas personas esperando en la planta baja la realización delresponso. Que el Padre Jorge Ritacco haría un responso con el cuerpopresente. El propio Di Feo reconoció “que ni bien bajo el cajónse efectuó la misa”. Ahora bien estas conductas, estar presentes en elencajonamiento, no perder de vista y apurar a Di Feo, aún en elhipotético caso de haberse consumado, no significan que se le hayaquerido ocultar algo. Nunca se le dijo: “Di Feo déjenos el cajón, lollamamos cuando hayamos puesto el cuerpo adentro así Ud. y sugente se dedican a soldar la tapa.” Di Feo nos contó con lujo dedetalles, como estaba la cabeza y el cuerpo de María Marta–“consangre hasta la cola”-. Por lo que nadie le impidió tener contactodirecto con el cadáver. Por otra parte, quedó claro de su relato en laaudiencia que si bien Guillermo Bártoli lo atendió la noche del 27, fue
  • 191. 191otra persona, entendemos que se refería a Maria Luisa Lanusse, con laque habló acerca de cómo iban a hacer todo. Sobre la desaparición de Rastros yModificación de la Escena del Injusto, los Jueces efectúan unaafirmación rimbombante: “ha quedado acreditado asimismo que hatenido Bártoli participación activa en lo que a la desaparición derastros y modificación de la escena del injusto se refiere” (fs. 345) A partir de entonces empiezan a transitarerráticamente “el itinerario argumental”. Sin respetar orden alguno,mencionan hechos y pruebas, vinculados con diversas imputacionesefectuadas y/o desistidas oportunamente por la Fiscalía. Vamos a intentar a continuación, ordenar y asíanalizar los eventos aludidos por los Jueces. 1. “Ordenarle a Mirta Molina el día 28 limpiar, ordenar y ventilar” Se trata de una imputación que la Fiscalía desistió.De todas formas señalamos lo siguiente. Al ser indagado y preguntado por esta parte, no porla Fiscal, Guillermo Bártoli negó dicho extremo. “Ni le pidió ni leinteresaba. Solo le preocupaba que la casa no quedara abierta”. Mirta Molina dijo en la Sala: “No me pidió quelimpiara el Sr. Bártoli, él me preguntó si tenía las llaves le dije que si oalgo parecido”. “Yo lo interpreté de limpiar. Yo lo interpreté de esamanera. Como yo trabajo ahí me pareció que tenía que limpiar”. A la pregunta de la Fiscal si específicamente el Sr.Bártoli le pidió que ordenara todo, limpiara todo, y ventilara todo latestigo respondió “si me pidió eso no me acuerdo.” “Que muchas cosas
  • 192. 192no recuerdo esto no pasó el mes pasado pasó hace nueve años”. “Esedía que fui ayudé en lo que mejor pude, pero a mí nadie me obligó anada. Eso es lo que quiero que entiendan.” “..No me acuerdoexactamente las palabras pero si él se acercó a mí…me dijo te hacescargo de la casa o yo le dije a él tengo las llaves… pero si yo meacuerdo que él se acercó y me dijo eso o yo lo interpreté te hacescargo limpia o yo fui la que lo interpretó de esa manera…” Por su parte Ema Benítez afirmó: “nadie le pidióque se quedara en la casa. Yo no escuche que nadie le pidieratampoco a Mirta -que se quedara a limpiar”. Lo propio dijo FabrizioCourreges. No obstante la claridad de lo transcripto, que no esmás ni menos que lo que Mirta Molina afirmó en la audiencia dedebate, para el Dr. Ortolani quedó claro que la testigo pretenderelativizar sus dichos y que efectivamente esa orden existió (fs. 358).Como vemos, al igual que en el caso de Sierco y Jáuregui, antela duda, el Juez resuelve siempre en contra del imputado. 2. “Ordenarle a Ema Benítez tirar el pantalón de Carlos Carrascosa con manchas de sangre” Preguntado Guillermo Bártoli al respecto por estaparte, negó enfáticamente dicha atribución. Sin embargo, Ema Benitez parece darle la razón alos Jueces. La nombrada señaló: “…cuando yo había dicho que me ibaa quedar a limpiar yo le dije a un familiar de ellos que yo me iba aquedar a limpiar y que iba a tirar las cosas. El Sr. Bártoli se acercódonde estaba yo y me dijo si Ud. se va a quedar a limpiar y va a tirarlas cosas tire el pantalón de Carlos que está en el cuarto de vestir. Pero Mirta Molina nos cuenta algo bien diferente.Mirta Molina señaló en la Sala que había lavado algunas prendas,
  • 193. 193sábanas pero que Ema le dijo “…Que vas a estar lavando…” y muchascosas se tiraron. En relación a la ropa de Carlos Carrascosa que seencontraba manchada con sangre, esto es un pantalón celeste a rayasblancas y de una camisa color clara cremita o blanca, que Ema lehabía dicho que no lo lavara. Que lo agarrara y lo tirara. “..Ella queríalavar todo y Ema tirar todo…” “…A ella nadie le ordenó tirar nada…” Queremos destacar que la Fiscal pretendió engañaral Tribunal y a esta defensa diciendo que Ema Benítez veníasosteniendo esto mismo desde el año 2005. Y ello no es así, ya que elartículo de la revista Para Ti, incorporado por lectura a pedido de lanombrada para acreditar su afirmación, era de fecha 9 de marzo de2007 cuando se sustanciaba el juicio por ante el TOC 6. La sentenciano dice nada al respecto. Por otra parte, en el acta de debate del juicioseguido a Carrascosa ante el Tribunal nro. 6 no se ha dejadoconstancia de dicha afirmación. Por lo menos esta parte no la haencontrado. Utilizando el criterio esbozado por los Jueces en susentencia, debería llamarles la atención que la testigo, ahorafuncionaria pública pilarense, no haya dicho nada en nueveaños respecto de ese hecho, ni en su declaración del 2002, ni en eljuicio de Carrascosa, que contó una versión bien distinta. Obviamente como los criterios de sorpresadependen de la dirección de las afirmaciones, nada dijo el tribunal. La testigo en el juicio de Carrascosa dijo que habíahablado con Carmen Aberastain –describiendo exactamente el mismodiálogo que en este procedo dijo haber mantenido con Bártoli, y le
  • 194. 194había comunicado que tiraría todo lo que estaba manchado consangre. En esta audiencia no mencionó a Aberastain, por lo que éstadefensa la interrogó al respecto, ya que ello sí surge del acta dedebate del juicio de Carrascosa. Entonces la testigo reconoció eldialogo con aquella, y “agregó” que justo en ese momento se presentóBártoli. Aberastain su relato, afirmó sin titubear queGuillermo Bártoli no estaba presente cuando se desarrollódicho dialogo. La sentencia ignora ese testimonio. Courreges presente en el lugar junto a Ema Benítezy Mirta Molina señaló que “no vio a Guillermo Bártoli hablar con EmaBenítez y Mirta Molina antes de retirarse el cortejo o cuando se retiroel cortejo”. Por todo lo expuesto se encuentra comprobado quela decisión de tirar todo y en particular, la ropa de Carlos Carrascosa,perteneció a la testigo Ema Benitez, y no a Guillermo Bártoli. Pero lasentencia no se pronuncia al respecto. Se limita a transcribir pasajesde varias declaraciones. 3. “Alterar el escenario del crimen“ “Movilizar el cuerpo” La Fiscal había señalado: Bártoli lo corrió -alcuerpo- cuando Carlos Carrascosa hablaba con OSDE. Cerrá la puerta…Está muerta… La intención de Guillermo Bártoli era que su voz no seaescuchada. (sic) Interrogado Guillermo Bártoli por la defensa -y nopor la Agente Fiscal luego de ampliar la acusación- negó enfáticamentehaber movilizado el cuerpo.
  • 195. 195 La única referencia a haber movilizado el cuerpo sedesprende de Carlos Carrascosa quien señaló que encontró a MaríaMarta en la bañadera y que la sacó de la misma colocándola donde laasistieron Beatriz Michelini y Guillermo Bártoli. La Fiscal no pudo probar que Guillermo Bártolihaya corrido el cuerpo de María Marta. Ni siquiera lo intentó. La sentencia tiene el hecho por probado (fs.523 de la sentencia) pero no dedica una sola línea a fundarsemejante atribución, con lo cual solo cabe concluir que resultaabsolutamente arbitraria por carencia de fundamentación. 4. “Cambiar la ropa” Para la Fiscal la ropa que usaba María Marta cuandofue ultimada era “la camisa blanca y la bombacha de campo colorbeige”. Y fue Guillermo Bártoli quien se la cambió. Interrogado al respecto nuevamente por la defensa-y no por la Agente fiscal quien le imputó dicha conducta- GuillermoBártoli negó enfáticamente haber cambiado la ropa de María Marta. En el debate Maria Luisa Lanusse y María LauraGarcía Belsunce explicaron con detalle que prendas se cambiaron, enqué momento y porque motivo. Las nombradas describierondetalladamente todo lo concerniente a la camisa blanca, a la que aludela representante del Ministerio Público. En relación a esa camisa blanca Mirta Molina señaló“que estaba manchada como por el roce del cabello”. Por su parte EmaBenítez dijo “que encontró una camisa de María Marta con sangrecomo con roce de pelo”. Esto coincide con el relato de Lanusse yGarcía Belsunce quienes manifestaron que intentaron colocársela porla cabeza y se manchó.
  • 196. 196 Nobleza obliga, la sentencia da por cierto loafirmado por las testigos: “¿Quien le cambió la ropa a lavíctima?” “La camisa, sabemos que Marielita y María Laura” (fs.366) Pero a continuación se preguntan: “¿Pero elpantalón?” Y con sorna siguen formulando una retahíla de preguntas,entre ellas: “¿Habrá sido lo que sospechan las defensas, elladrón que entró a robar y huyó sin llevarse nada…?” Como de costumbre evaden la respuesta. Por loque es nuestro deber dársela. No se ha acreditado en autos que laropa que usaba María Marta cuando fue ultimada era “la camisablanca y la bombacha de campo color beige”. Ni que fueracambiada. En lo que atañe a la bombacha de campo serefiere, Mirta Molina en la Sala señaló que “el pantalón no estaba tansucio. Que tenía una mancha en la cintura detrás de la espalda. Oestaba sucio con sangre o se me manchó a mí...” Una mancha en la cintura, por cierto, no escompatible con las lesiones que detalladamente la sentencia seencarga de describir maría marta sufrió en sus piernas. Si la víctimatuvo puesto ese pantalón, debería estar manchado con sangre en laspiernas. Y ello no es así. Es que del hallazgo de una prenda ensangrentadaen un baño en el que había sangre y agua sangre en el piso no sesigue necesariamente, ni probablemente que esa prenda la hubieravestido la víctima.
  • 197. 197 Por otra parte la hipótesis esbozada por la Fiscal eneste punto, mencionada solo al pasar por el Dr. Ortolani, tampocotiene lógica alguna. ¿En que se beneficiaba Guillermo Bártoli cambiandolas ropas de María Marta? De ser ello así, ¿Por qué Guillermo Bártolino hizo desaparecer esas prendas? ¿Se tomaron el trabajo de cambiara un cadáver y le dejaron una muñequera con sangre? ¿Por quémotivo? Pero además, la remera que tenía colocada Maríamarta y que vieron decenas de personas, estaba manchada con sangre¿Entonces? María Marta venía de jugar tenis. Calculamos quepor más fácil que haya sido el partido con la Sra. Binello algo debiótranspirar. Por más que esa transpiración se haya secado en sucuerpo, suponemos que no se colocaría una camisa blanca y unpantalón limpios. Por otra parte ¿para qué cambiarse de esa forma siestaba por recibir a la masajista? Lo lógico sería darse una duchaantes de tomar el masaje. Ya veremos porque no pudo tomar unaducha. Sobre el punto, Beatriz Michelini refirió en la Sala:“Cuando yo llegaba a veces estaba vestida de tenis…muy rara vez decalle y a veces me esperaba de bata…” Y Beatriz Michelini, a quien le creen los Jueces,relató cómo estaba vestida María Marta. Efectivamente la nombradaseñaló en la Sala: “…con pantalón medio azul turquesa zapatillas yremera blanca…” (sic)
  • 198. 198 En conclusión, la ropa que tenía María Marta almomento de ser auxiliada por Beatriz Michelini y los demás era lamisma que tenía cuando estuvo en la cancha de tenis y en la casa delos Bártoli. Y a pesar de todo lo expuesto los Jueces se siguenpreguntando: “La aparición de un pantalón cremita con sangre deMaría Marta abre un interrogante”. (fs. 366). El interrogante seresponde en contra del imputado. No se ha acreditado que María Marta Garcíabelsunce hubiera cambiado sus ropas luego de regresar a sudomicilio desde los de Bártoli, ni que hubiera sido cambiada, nique ello ocurriera durante el escaso tiempo que duró el primerllamado a OSDE –si fuera fácticamente posible cambiarleprendas a un cadáver en apenas un minuto y segundos- ymucho menos que Bártoli hubiera participado en esa tarea. La sentencia en cuanto lo afirma es absolutamentearbitraria. 5. Ordenar que limpiara a Beatriz Michelini. Procurar elementos de limpieza La Fiscal ha desistido -tácitamente- también deesta imputación. Pero los Jueces insisten en que Bártoli reconoció queagarró “un trapo, uno de esos lampazos, un balde y algo parecidoentregándole esos elementos al médico, al camillero y a BeatrizMichelini” (fs. 346) ¿Que es lo que se ha probado en el debate?Michelini señaló: “El doctor de la segunda ambulancia dice si podíasubir para limpiar entonces el Sr. Bartoli dice vamos Betty. Nadie meobligó solo fue en forma de pedido entonces subí y el médico de laprimera ambulancia dice si podíamos sacar el tapón de la pileta y metí
  • 199. 199la mano y saque el tapón”. “El Dr. pidió que se limpiara que si porfavor podía sacar el tapón porque venía la familia para que no seimpresionara.” “Quien le acerco el lampazo fue Bartoli” Gauvry Gordon dijo en la Sala: “En ese momento lesugerí a la Sra. Michelini si podía retirar el tapón de la pileta porqueiban a venir los familiares y pensé pobre gente ya el dolor sumado a lamuerte de un ser querido y ver eso agrega más dolor…se lo pedí aMichelini porque la habré tenido ahí porque la habré visto ahí y ella medice si, si, ya el otro médico me dice si podía limpiar…” Beltrán indicó: “Gauvry Gordon le indicó a lamasajista que limpiara por la impresión y la masajista estababuscando artículos de limpieza o sea un balde porque ya se lo habíadicho el otro médico en la parte de abajo. Que la masajista se locomento al Dr. Gauvry Gordon…” Cachi agregó: “después el Dr. Gauvry Gordon lepidió a una chica que decía ser la masajista…le pide por favor si podíalimpiar un poco el lugar para que los familiares no se encontraran consemejante cuadro a lo cual la chica accede”. Por lo tanto, se encuentra acreditado queGuillermo Bártoli ha sido absolutamente ajeno, también, a ladecisión de limpiar el baño. Otra de las imputaciones se refiere a colaborar ainstalar la idea del accidente No obstante el abandono parcial de esta imputaciónpor parte de la Fiscal, pues en principio esa acción de Bártoli habíatenido por destinatarios al Sr. Taylor, al Dr. Gonzalez Zuelgaray–médico de Hospital Austral a quien Bártoli llama para que estén allí
  • 200. 200preparados para recibir a María Marta- el personal policial y el Dr.Molina Pico, pero posteriormente la sostuvo que TODOS los hechos sehabía consumado el día 27 octubre (y la policía y el fiscal fueron al díasiguiente, mismo día en que supuestamente Bártoli ordena tirar elpantalón), los jueces proclamaron sin ofrecer fundamento alguno. “…Desde ese mismo momento -a partir de 19:07-,el nombrado en colaboración con Carlos Carrascosa y otra personamás, se encargó de instalar la versión del accidente doméstico”. (ver.219) Lo cierto es que Guillermo Bártoli reiteró una y otravez que estaba convencido, como todos los presentes, que María Martahabía sufrido un accidente doméstico (Nos extenderemos másadelante sobre este punto). Y se ha comprobado que Bártoli fue a la casa delmatrimonio Carrascosa porque instantes antes su cuñado le habíainformado a su mujer Irene Hurtig que María Marta había sufrido unaccidente. Esa es la misma información que recogió en ellugar. La que le confirman los médicos. ¿Que hizo Guillermo Bártoli entonces? No hizo másque repetir lo que todos, incluso él, suponían que había ocurrido. ¿Y aquienes les transmitió lo que suponía? ¿A cuanta persona atravesarasu camino? Entendemos que no. Ante la falta de argumentación de lossentenciantes, hemos de referirnos a González Zuelgaray y MiguelHamilton Taylor, quienes fueran citados por la Fiscal al ampliarrequerimiento durante la audiencia de debate.
  • 201. 201 Que se lo dijo a Gonzalez Zuelgaray es cierto. Peropreguntado éste si al efectuarle el llamado Bártoli intentó “instalar ensu cabeza la idea de un accidente” respondió: “no para nada”. “enabsoluto”. Que se lo dijo a Miguel Hamilton Taylor también escierto. Este enunció que “se entero de la ocurrencia de un accidentepor su mujer. Que cuando arribó a la casa Sergio Binello le dijo queMaría Marta había tenido un accidente”. Y en lo que concierne a Bártoli que éste lecomentó: “Lo que se sabía en ese momento. Que había sido unaccidente. Que él y Michelini habían tratado infructuosamente derevivirla.” Ahora bien, afirmar que colaborar a instalar laidea del accidente es transmitirles la percepción a dospersonas, es insuficiente para tener por configurado el ilícito. Como dijimos, la Fiscal, además de los nombradosprecedentemente incluyó entre los destinatarios al Fiscal Molina Pico yal Comisario De Gastaldi. Pero finalmente que el delito se habíaconsumado antes de la presencia de éstos. Lo cierto es que ese día 28 el Comisario Degastaldiy el Fiscal Molina Pico se hicieron presentes en Carmel. No fueron avisitar a la familia y darle el pésame sino a efectuar su trabajo. Si fueron a visitar a la familia y darle el pésame, secomprende sin esfuerzo que quien ha presenciado un hecho comotestigo no puede luego ser quien acuse. Hay un antagonismo natural.Se debe optar por aprovechar su calidad de testigo y no la de fiscal. Laprimera es insustituible mientras que la de fiscal puede ser alteradasin perturbar el normal servicio de la administración de justicia.
  • 202. 202 Y nos referimos a este episodio ya que a partir delmismo la suerte de este proceso quedó sellada. Degastaldi dijo en el debate que “los familiares -aél personalmente- no le dijeron nada acerca de la existencia de untraumatismo de cráneo, de orificios, del hallazgo del elementometálico, de las dudas de Juan Hurtig.” Y suponemos que tampoco selo dijeron al Fiscal Molina Pico. Degastaldi también remató dichos asertos con lasiguiente afirmación: “nadie le dejo entrever a él algo distinto al hechode que era un accidente”. Previamente había expresado que “Casafúz le habíadicho que la hermana de un amigo suyo Horacio García Belsunce habíatenido un accidente. Que se había caído en una bañera…” y de allí quese hiciera presente en Carmel en compañía del Fiscal de turno. Los familiares, entre ellos Guillermo Bártoli, lepueden haber dicho poco a Molina Pico. Pero lo que le dijeron, queMaría Marta había muerto en un accidente en la bañadera, era lo justoy necesario. Nadie dijo que los familiares le hayan dicho aMolina Pico que María Marta se había muerto mientras dormía.Tampoco que le hayan rogado que no ordenara la realización de laautopsia. El Sr. Fiscal, conforme lo dispuesto en el art. 251del código de rito debió ordenar la inmediata autopsia del cuerpo deMaría Marta. Porque si la instalación de la idea del accidente era evitarla realización de aquella, obviamente frente al Fiscal de la causa, laacción era absolutamente inidónea.
  • 203. 203 Como dijo la Fiscal los médicos salen de launiversidad sabiendo cuando se debe hacer una autopsia. Y yo digo:Nosotros los abogados también. Por ende el responsable de la terribleinjuria a la cual refirió Moreira es el Fiscal Molina Pico. Nadie más. Moreira, Médico Forense, dijo en esta Sala “dehacer la autopsia a las 8 de la mañana de otro día yo hubieraencontrado miles de evidencias y elementos de valoración.” Elexperimentado Degastaldi atestiguó: que en un principio, ante elllamado de Casafúz supuso que se había atrasado la autopsia. Y a continuación, nos explicó lo que hubiera hechoél, de haber estado a cargo del procedimiento. Conste que en variasoportunidades reiteró que él no estaba a cargo y que de haber estadoa cargo hubiera hecho algo diferente. Esto se puede resumir en las siguientesalternativas: a) Suspender el velorio y ordenar la autopsia. b) Esperar que terminara el velorio y ordenar la autopsia. c) Depositar el cadáver en un cementerio hasta tanto se realizara la autopsia. A nuestra pregunta, si en el contexto de unasituación de accidente doméstico como el que había llegado a suconocimiento se imponía la necesidad de disponer la autopsiarespondió textualmente. “Yo hubiese dispuesto la autopsia sintraumatizar la situación respetando el dolor de la familia como lo hehecho en otras oportunidades. Que termine el velorio. Que se vayantodos.” ¿Por qué el Fiscal Molina Pico no ordenó la autopsiainmediata? Quizás por inexperiencia, por respeto a un “superior” -nos
  • 204. 204referimos a Romero Victoria que no lo era pues se desempeñaba enotro ámbito- por respeto a la familia. Pero Molina Pico era fiscal y un fiscal debe tomarese tipo de decisiones antipáticas. Una cosa es equivocarse. Todos nos equivocamostodos los días. Unos más. Otros menos. Otra es, no reconocer no elerror sino el horror y tratar de ocultarlo endilgando el hecho delictivo asus víctimas. Por ende afirmar que lo que Molina Pico no hizoy debió hacer “en gran medida encuentra su explicaciónprecisamente en las conductas encubridoras de los aquíacriminados” (fs. 507) es simplemente ridículo. No solo desde lo funcional, lo jurídico, sinodesde la lógica misma de la resolución. Sin ánimo de interferir en la situación del Dr.Gauvry Gordon, no puede afirmarse lo anterior y a la vez que“…es el propio Dr. Gauvry Gordon quien incide sobre la cadenacausal que iba a desembocar en una denuncia policial por laasistencia de una muerte violenta, obturando dichoanoticiamiento” y que “…el acusado se monta sobre dichacausalidad e incide negativamente en la producción de aquelresultado, es decir, en la formulación de la pertinente denuncia” No sin incurrir en autocontradicción que es lo quesucede en la especie, y naturalmente invalida la sentencia. Conforme ha decidido la Corte Suprema de Justiciade la Nación, “…la sentencia constituye un todo indivisibledemostrativo de una unidad lógico-jurídica, en que la parte
  • 205. 205dispositiva no es sino la conclusión final y necesaria del análisis de lospresupuestos fácticos y normativos efectuados en su fundamentación(Fallos: 315:2291; 321: 1642, entre muchos otros). Del mismo modo,no cabe sino entender que ese criterio no autoriza antagonismosentre las afirmaciones vertidas en los considerandos que laintegran” (C.S.J.N., S. 620. XLII. S. 467. XLII. RECURSO DE HECHOSociedad Comercial del Plata S.A. y otros s/concurso preventivo, 20 deoctubre de 2009). Tal lo ocurrido en el caso que nos ocupa. ¿Quien atentó contra la administración de justicia?¿Bartoli gestionando un servicio de sepelio y un certificado que almomento de la presencia del fiscal ni siquiera se había hecho valer?No, el propio fiscal que no conservó el lugar del hecho y los elementosque allí se encontraban. El fiscal que no ordenó la autopsia. Claro está, a partir de entonces Molina Pico,apoyado por toda la Procuración en pleno, se han valido del poder delEstado para avasallar los derechos de Carlos Carrascosa y su entorno,entre ellos nuestro pupilo. No hay deducción en la investigación.Hay inducción. Lo mismo en la sentencia. Y ello queda a la luz demanera evidente, conforme abordaremos en el punto siguiente. Como señala Maiwald, citado por Roberto Falcone,en su obra El Proceso Penal en la Pcia. de Bs. As. “el poder puedeconstituir un factor de impedimento y hasta de perversión delderecho”. Sobre “LA GOTITA”, la fiscal sostuvo que “alguiencerró las heridas con la gotita”. Como se puede apreciar se trata deuna conducta que no se le imputó a nadie pero que -de algún modo-se le atribuyó a todos. En su sentencia los Jueces siguen los mismos pasosy señalan: “Análisis aparte merece lo relacionado con la aparición del
  • 206. 206grupo químico ciano en una de las muestras que fueran obtenidas dela zona del cráneo de la víctima”. (fs. 381) ¿En qué consistió el análisis “del angular en trato”(fs. 383)? En mencionar las conclusiones del informe de fs.1886/7 en el que Bártoli no tuvo intervención. En señalar que losperitos de parte de Carrascosa lo rubricaron al pie. En rememorar losdichos de los versados Ferrari y Nardo. En reproducir las párrafos queconsideraron incriminatorios de los testimonios de Gambaro ySambeth. En relación a este último atribuyendo erráticamente a estaparte su respuesta. En defender, como veremos lo indefendible, estoes la violación de la cadena de custodia. Y zanjan definitivamente la cuestión acerca delempleo o no de un pegamento del tipo “la gotita” con los dichos deFerrari ( ver fs. 392). Se trata de aquel que se sentara junto al Dr.Molina Pico en el juicio que se le siguió a Carlos Carrascosa. Los Jueces transcriben el relato de Ferrari, quienmenciona que “su hallazgo era verosímil” y además “yo no puedo decirque el acrilato no esté pero tapado por la piel pero yo tengo el ciano,eso sí” (sic) (ver fs. 395). Una vez más se prescinde de la certeza. “Tan prudente”, “tan sabio” debió ser Ferrari(ver fs. 394) que los magistrados sortearon todas lascuestiones medulares planteadas por esta parte. Pasamos a reiterarlas: Dos de los médicos deconfianza del Dr. Molina Pico, Carlos A. Flores (fs. 1401/2) y HoracioMoreira (fs. 1598/1602), realizaron la autopsia del cadáver de MaríaMarta.
  • 207. 207 El Fiscal obtuvo sus conclusiones “en directo” através del relato de Flores quien se comunicaba vía telefónica. Tuvo ante sí el protocolo de autopsia firmado porambos. (fs. 212/222) Nunca los citados galenos, tan o más versadosque Ferrari, hicieron referencia a la existencia de pegamento.Es más, lo negaron enfáticamente en esta audiencia. Pero se debía acreditar la existencia de “la gotita”en la cabeza de María Marta. Ello así, con fecha 6 de abril de 2003 elProcurador Eduardo M. De La Cruz anunció que se habíanpegado con “la gotita” las heridas existentes en la cabeza deMaría Marta (ver sus declaraciones en el artículo “Los Buenos Policíasson Casualidad” incorporado por lectura fs. 1503/11). Dijimos en el alegato que De la Cruz poseíapoderes extrasensoriales, por cuanto su anuncio –supuestamente-sehizo realidad con fecha 8 de mayo de 2003, más de un mesdespués, cuando se procedió a efectuar el análisis de algunospedacitos de piel mediante el método DRIFTS. En uno de esospedacitos –no sendos trozos como señalan los Jueces ver fs.381- terminan encontrando una banda que podría ser asignada algrupo ciano o nitrilo (Ver informe de Ferrari de fs. 1886/9). No escapa al conocimiento de esta parte que esteinforme llevaba la firma del perito de parte de Carlos Carrascosa, Dr.Miguel Castro. Pero el Dr. Sambeth aclaró en la Sala que “segúncomentarios del propio Castro éste desconocía esa temática”.
  • 208. 208 Para justificar la realización de los análisis,cuyo resultado fuera anunciado por el Sr. Procurador un mes antes, secontó con la colaboración de Néstor De Tomás, asesor técnicode la Policía, quien vio el mismo video que vimos todos y aseveróque “le llamó la atención que tres de los orificios de la región auricularizquierda aparecían cerrados. Por ende entendió que los orificios encuestión impresionaban como si estuvieran tratados con algúnadhesivo de contacto cuestión que se le informó al Sr. Fiscal”. (ver fs.1892/93). Claro, los médicos de la autopsia, dijeronexpresamente que ello no era así. Pero hay más. La sentencia sorteadeliberadamente aquellos pasajes esenciales de lasdeclaraciones de Flores, Moreira, Sambeth, Gambaro, Tróccoli yRusso. Con fecha 11 de abril de 2003 el Dr. Luciniinterrogó al médico Carlos A. Flores dentro del marco de la causaNro. 2060: “a nuevas preguntas respondió ni de los exámenesrealizados por el dicente en la cabeza de la occisa como de losrealizados posteriormente por los laboratorios respectivos sedeterminó la presencia de alguna forma de pegamento en las heridasque aquella presentaba, es decir que esta seguro que los orificios noestaban pegados con ningún tipo de pegamento”. (fs. 1401/1402) Posteriormente con fecha 20 de mayo de 2003,Héctor H. Moreira, “preguntado concretamente si en este caso notóla presencia de algún pegamento o químico que pudiera haberprovocado el cerramiento de las lesiones responde que no. Reitera queafirma no haber detectado la presencia de pegamentos ya que dehaber notado algún elemento distinto al tacto o a la visión lo hubiesedejado asentado de tal forma en el protocolo y lo hubiera remitido alLaboratorio Químico Judicial para investigarlo” (fs. 1598/1602)
  • 209. 209 Como sus testimonios apuntalaban la postura de losimputados, Molina Pico no los convocó al debate que se celebró porante el Tribunal nro. 6. Ahora bien, en éste juicio los nombradosmanifestaron lo mismo ya habían dicho. Pero ello fue ignorado por lasentencia. Moreira agregó que “las heridas estabancerradas y deformadas por efecto del formol y de laputrefacción”. A en el caso de Flores, a nuestra pregunta acercade si las heridas estaban pegadas con pegamento, contestó contotal convicción: “De ninguna manera”. En lo que atañe al testimonio del directorGambaro, éste señaló: “Que la utilización del método DRIFTS en lapiel era para él novedoso.” “Que el método ATR utilizadoanteriormente por Gendarmería pudo haber dañado las muestras.””Que lo que habían dicho es que lo que encontraron podría ser delgrupo ciano”. “Que utilizaban el término podría porque no habíacerteza.” En lo que respecta al vicedirector Sambeth, testigode la Fiscalía, reconoció éste que: “A través del estudio realizado enGendarmería se podía haber perjudicado las muestras.” “Que fue laprimera y única pericia realizada sobre piel.” “Que sabía acerca de loque significaba cadena de custodia por las películas no así por suespecialidad.” “Que para tener certeza se deberían haber hechomás estudios.” “Que al no haber hecho una curva de calibraciónno podía determinar la cantidad.” “Que al no saber la cantidadde ciano no se puede determinar si es producto de unacontaminación o si es un constituyente importante en lamuestra”. “Que no se había hecho examen de patrones del ciano
  • 210. 210sobre piel.” “Que el grupo ciano también se encuentra en muchassustancias orgánicas más.” Y esto último no es menor, porque el pegamentose encuentra compuesto no solo por ciano, sino por acrilato. Elacrilato no fue hallado. Por su parte Tróccoli ratificó su informe obrante afs. 2585/2592 en el que “calificó al informe pericial como incompleto,parcial y falto de rigor científico”. Además agregó: “Que la ausencia de escala deabsorvancia en los espectros impedía saber si lo que se estabamidiendo, si lo que se está observando corresponde entérminos muy vulgares a una contaminación accidental o algoque estaba en la muestra.” “Que era muy aventurado afirmar lapresencia en la muestra peritada de grupo ciano. Que se deberíahaber hecho un espectro de un ciano verdadero en esa muestra.” Por último nos ilustró acerca de las normasaplicables a la cadena de custodia. Sobre las posibles fuentes de contaminación, bastacon observar el video de la autopsia para advertir que el cajón fueabierto a golpes con una barreta, que el Dr. Moreira posó sus piessobre el sector de la mesa en que se apoyó la cabeza, que se utilizaronmateriales no estériles para actuar sobre el cuerpo (tijeras, cuchillo,gancho y serrucho). Luego de que las muestras lacradas por Moreirafueran abiertas por Ferrari para hacerse el examen en Gendarmería-que arrojó resultado negativo- nunca más fueron lacradas, y llegarona la ciudad de la La Plata dentro de una caja de zapatos. La piel de María Marta no se contaminó. La sangrede los ADN sí.
  • 211. 211 Si a lo expuesto sumamos que el procuradoranunció el resultado de la pericia antes de que se realizara, es sencilloconcluir que la contaminación es altamente probable. Siguiendo con los testigos, esta parte lamentó laausencia del profesor Osvaldo Raffo y así lo hizo saber a los jueces. Ysolo se comentó que el nombrado en el juicio celebrado por ante elTOC Nro. 6 había explicado: “que tanto en un sujeto vivo como enuno muerto no era posible cerrar un orificio de bala con pegamento yaque ello requeriría un proceso de rellenado”. Por último, cuando nos referimos a la violación dela cadena de custodia del material peritado, circunstanciaefectivamente comprobada en la causa (ver acta de fs. 1885 yfotos de E. Russo de fs.1984/1995), apuntamos a la falta deprofesionalismo de aquellos quienes manipularon las muestras. En este punto en particular, lamentablemente, seconcretó lo que veníamos anunciando y pretendimos evitar medianteexcepción dilatoria nunca tratada por el tribunal, tal el dictado desentencias contradictorias, por cuanto el Tribunal 6 descartó de planola existencia de pegamento en la cabeza de maría Marta GarcíaBelsunce. En conclusión, no se encuentra comprobado elhecho que el tribunal dio por cierto, aunque no atribuye anadie, y a todos mediante una herramienta de la que se valesistemáticamente: “la familia”. Nos queremos aquí detener para señalar que en laingeniería de la resolución, la pertenencia a “la familia” hace quelos hechos atribuidos o conocidos por alguno de sus
  • 212. 212integrantes sean conocidos, consentidos o hechos con elacuerdo de los otros por una suerte de principio de transición. De ello se vale la resolución para no tener queexteriorizar la prueba de lo que cada uno supo, acordó o hizo.Todos sabían todo, todos hicieron todo. Los ADN (la imputación frustrada) Las conclusiones de los Jueces en este punto siguenel mismo “itinerario argumental” destacado por esta defensa. Esto es,como los resultados de los estudios de ADN favorecen a losencartados, entre ellos Guillermo Bártoli, los sentenciantes relativizanno sólo los resultados sino también la toma de muestras. Se encuentra incorporado por lectura el informe elcual acredita que en la casa de Carlos Carrascosa se obtuvieron cuatromuestras con distintos perfiles genéticos. (ver fs. 3125/28)Muestra 1: Mancha hemática en parte inferior del cuadro que seencuentra en la antesala del dormitorio de la víctima. Se detectó perfilde la victima mezclado con ADN masculino.Muestra 2: Viga de madera junto a la bañera – manchas pardas. Sedetectó mezcla de dos ADN masculinos.Muestra 3: Trozo de alfombra chica. Se detecto perfil femenino distintoa la víctima.Muestra 4: Huella palmar de la mano. Se detecto perfil ADNmasculino. A principios del año 2007 Guillermo Bártoli fueconvocado en el Laboratorio Químico Pericial de La Plata para cotejarsu ADN con los perfiles genéticos mencionados precedentemente.
  • 213. 213 Y tal como se desprende del informe de fecha 30 demarzo de 2007, realizado por la Dra. Ana María Di Lonardo yconvalidado por la Dra. María M. Lojo, que fuera agregado a la IPPNro. 71154, caratulada: “Averig. Homicidio María Marta GarcíaBelsunce”, que tramita por ante la UFI Nro. 2 el resultado fuenegativo Ahora, ante las pruebas reseñadas, los juecesaseveran: “…Sostener que el autor del hecho es quien dejarala muestra de sangre que no pertenece a ninguno de los imputados, essencillamente perder el equilibrio que debe gobernar todainterpretación que se hace de un hecho objetivo de la realidad …” (fs.501) Y se basan pura y exclusivamente en los dichos quele atribuyen a la Dra. María M. Lojo. Al respecto debemos poner demanifiesto que algunas de las menciones que efectúa el tribunal no lasrecordamos. Tampoco hemos podido hallarlas ni en el acta de debateni en nuestras anotaciones. Por ejemplo “la prueba se contaminó a partir de losreactivos que trajeron quienes trabajaron como peritos de parte deCarrascosa” (sic). Falso. Si relató que unos reactivos estabancontaminados, pero como en todos los casos, los mismos soncotejados antes de ser utilizados, y no contaminaron lasmuestras. Ana María Di Lonardo, perito de parte de GuillermoBártoli, en relación a que: “Siempre antes de ser usados los reactivosse hacen pruebas para detectar contaminación.”
  • 214. 214 No existe en ninguna parte de las actuacionesobservaciones de la Dra. Lojo en el sentido de que las muestrashubieran sido contaminadas. Lo único cierto es que en lugar del hecho sehalló sangre de la víctima mezclada con la de terceros que nopertenecen a la familia, lo que resulta por lo menos subjetivo, yno permite sin más descartar la participación de terceraspersonas en el hecho. Si dijo Lojo que esas muestras podían estar desdehacía mucho tiempo, pero cuesta imaginar en qué otracircunstancia se pudo mezclar la de maría marta con la de otrosujeto, Desde el aspecto subjetivo, el tribunalmenciona que a Bártoli le constaba que la muerte de MaríaMarta era de “naturaleza violenta, traumática y homicida”. Pero no dedica una sola línea a fundamentardebidamente tal conclusión. Cabe primero destacar que conforme expusimosarriba, la fiscalía solo refirió el conocimiento de una muerteviolenta con pérdida de masa encefálica. LA CALIFICACIÓN DE “HOMICIDA” QUE HACEEL TRIBUNAL ES UNA INDEBIDA INTEGRACIÓN DE LAACUSACIÓN QUE A TODAS LUCES VIOLA EL PRINCIPIO DECONGRUENCIA, LO QUE DEBE DECLARARSE. Siempre Guillermo Bártoli señaló que estabaconvencido acerca de que María Marta había muerto en un accidentedoméstico.
  • 215. 215 A través de la exposición efectuada por estadefensa se ha comprobado que Guillermo Bártoli llegó a la casa y seencontró con Carlos Carrascosa y con Beatriz Michelini en el interiordel cuarto tratando de reanimar a María Marta quien se hallaba en elpiso. ¿Debió sospechar Guillermo Bártoli que estabafrente a un crimen? Para dar respuesta a este interrogante le pedimos alos Jueces que se situaran en la vida en el interior de los countriestradicionales a principios del año 2000 muy distinta a la actualidad. Ateniéndonos a los relatos de todos menos uno, elmédico Biasi, en la casa todo parecía estar en su lugar. No habíaseñales de un enfrentamiento. Solo en el piso del baño se podíaadvertir una mancha de sangre. Ni siquiera el agua de la bañera sehabía desbordado. Y Bártoli no vio nada extraño en María Marta. Y asílo puso de manifiesto. Entonces los jueces aseveran: “una vez más Bártolimiente al decir que no vio golpes visibles en la persona de MaríaMarta”. (fs. 371) Otra vez los nombrados realizan una interpretaciónen contra del imputado -una constante en esta sentencia. Bártoli se refirió al momento mismo en que llegó ala casa. No hace falta ser médico para saber que las equimosis, para elvulgo los moretones, tardan en aparecer.
  • 216. 216 Convalida nuestra opinión el hecho de que ningunode los que llegó inmediatamente percibió lo que si apreciaronZarracán, Vázquez Mansilla, Bermúdez y otros, quienes tuvieroncontacto con el cuerpo de María Marta varias horas después. De todas formas el moretón en la frente pudohaberle pasado desapercibido teniendo en cuenta el nerviosismo delmomento. En lo que hace a las equimosis en los muslos,hueco poplíteo y pierna derecha, a las que aluden los sentenciantes,no pudieron ser apreciadas por Bártoli ya que éste no cambió elpantalón de María Marta. Es un hecho en el que los Jueces insisten contotal liviandad. Y no sabemos de dónde extraen los sentenciantesque esas equimosis en las piernas eran “sangrantes”. En su relato, elDr. Moreira, en ningún momento asevera que se trataba de equimosissangrantes, como sostiene el Dr. Ortolani. Y aún, en el caso de ser elloasí, esa sangre en un jogging oscuro serían imperceptibles. Por ende la respuesta a nuestro primer interrogantees que Guillermo Bártoli no tenía razones ni siquiera para sospechar loque le había ocurrido a María Marta. ¿Debió Guillermo Bártoli darse cuenta queMaría Marta tenía cinco tiros en la cabeza? Teniendo en cuenta el tipo de arma utilizada (unrevolver), que no dejaba vainas servidas, que esas balas ingresaron alcráneo pero no egresaron, que lo hicieron por la parte cubierta decabello. Entendemos que no. Ya la respuesta -mal que les pese a los Jueces- nosla dieron los forenses Flores y Moreira cuando declararon dentro del
  • 217. 217marco de la causa Nro. 2060 que tramitó por ante el Tribunal Oral Nro.2 de Capital Federal. Flores manifestó al respecto: “Al continuarexaminando la masa encefálica la misma se recoge en una bachametálica y se procede a su colado y lavado observándose la existenciadentro de la misma de cinco proyectiles de plomo desnudo. Que a raízde ello obtienen como conclusión que la muerte se había producido pordisparos de arma de fuego. Aclara que se arriba a esta conclusiónrecién luego de hacer estos procedimientos ya que con anterioridad ycomo dijera las lesiones no hacían sospechar el ser producto de unarma de fuego.” (fs. 1401/2) En el debate Flores se pronunció delmismo modo. Por su parte Héctor Moreira primero afirmó: “…lapersona común no médico pudo no haberse dado cuentatranquilamente que esas lesiones eran producto de arma defuego...” (ver fs. 1598/1602). Después fue más allá: “Al ser preguntado para quediga si un médico no especializado en práctica forense luego dedetectar las heridas y el hundimiento de cráneo debía necesariamentededucir que eran consecuencia de proyectiles de arma de fuego,respondió de ninguna manera nosotros recién nos dimos cuentadespués que realizamos la autopsia.” (ver fs. 1598/1602). Moreira confirmó sus respuestas en cada casodurante el debate. Si se observa detenidamente la filmación de laautopsia se puede apreciar que no se habla de proyectiles y/o plomos,hasta que efectivamente aparecen. Tampoco se habla de heridacontuso perforante. Y eso que ya le habían desprendido el cabello,corrido el cuero cabelludo y tenían ante su vista el cráneo.
  • 218. 218 En consecuencia afirmar como hacen los Jueces queMoreira dio a entender que “…en realidad el hallazgo de los proyectilesfue tan solo la confirmación de su primaria apreciación de los hechos…(fs. 169)” repugna a quienes presenciamos el debate. En relación al supuesto comentario del fallecidoprofesor Vázquez Fanego, traído al debate por su colaboradora, la Dra.Almada, no desconocemos su existencia como señalan los Jueces (fs.167). La frase entera: “Para mí esos son cohetazos”, que se leatribuye, si bien no se alcanza a oír en ningún pasaje del VHS, siexistió, demuestra que los expertos Flores y Moreira no se habían dadocuenta aún. En efecto, si para todos eran cohetazos comosuponen los Jueces, que Vázquez Fanego les dijera “para mí esos soncohetazos” no tenía sentido alguno. Reiteramos decir “que analizamos de maneraequivocada la prueba allegada al juicio desconociendo manifestacionesen contrario efectuadas por los testigos durante el desarrollo delmismo” (fs. 167) resulta en el mejor de los casos incoherente. ¿Debió darse cuenta Guillermo Bártoli que noera posible que María Marta se hubiera roto la cabeza de esaforma, es decir golpeándose contra las canillas y/o la viga? En el debate Moreira -quien previo a realizar laautopsia fue al lugar de los hechos- nos dio la respuesta: “… Una delas cosas que yo valoré era este travesaño del techo, un escalón quehabía inmediatamente antes de acceder a la bañera y obviamente losgrifos que están en las canillas. Otra cosa del baño no busqué ni miréporque a mí lo que me interesaba era identificar un mecanismoaccidentógeno distinto a otro tipo de mecanismo que son causa detraumatismo de cráneo graves mortales…”
  • 219. 219 Entonces, no descartó de plano que untraumatismo con pérdida de masa encefálica pudiera haberocurrido accidentalmente. Y todos, incluidos los sentenciantes, vimos aMoreira en el video analizando si daban las medidas de las canillas y elmezclador (sic) De allí interpretar como lo hacen los Jueces que“Moreira descartó de inmediato -ya en aquel momento- que laslesiones que observara pudieran deberse a un choque o golpe contratales objetos.” (fs. 164) es efectuar un análisis parcial y aislado de loselementos de juicio. La sentencia se refiere a la filmación de la autopsia.En “el momento crucial” de la filmación, justo cuando van a serrucharla calota craneana, al policía Chiogna, se le acabó la cinta del VHS, yno tenía otro VHS en su poder, por lo que interrumpió la filmación yfue a comprar uno. El Dr. Flores no controló su ansiedad, él mismo loadmitió en el debate, no esperó a Chiogna, y fue entonces cuando seencontraron los cinco proyectiles, no quedando constancia de estetramo trascendental de la autopsia. Tal la historia oficial. En función de ello se libraron sendos oficios aefectos de que se remitieran los dos VHS originales. La policía científica envió dos casetes, pero teníanaun menos información que la que había sido dable observar en laversión aportada por la fiscalía, que desesperada hizo acercar doscasetes más con el mismo contenido que lo que se había vistooriginalmente.
  • 220. 220 ¿Como es que la Fiscalía no tenía los VHS originalesen su poder? Por otra parte nos preguntamos ¿Se enviaron los VHSoriginales? Tanta falta de profesionalidad “simple realidadirrebatible” al decir de los jueces, genera dudas. No se trata de poner en crisis el resultado de laexperticia. Tampoco indicar que se han cambiado los proyectiles. Loque si sospechamos -tenemos todo el derecho de hacerlo- es que nose ha querido evidenciar frases vertidas por los Dres. Moreira y Floresal encontrarse con los proyectiles. “Argumentando, en pos de fundamentar su agravio,que en dicha secuencia temporal de imposible reproducción posterior,los médicos habrían formulado a viva voz expresiones dando cuenta deuna suerte de posible compatibilidad entre los orificios ya mencionadosy las canillas que Moreira observara en el baño existente en eldomicilio de la víctima.” (ver fs. 162 sentencia) No dijimos esto. De ninguna manera. Por lo quesuponemos que “el ejercicio excitado de la imaginación” al que hacenreferencia proviene no de los suscriptos sino de los sentenciantes. Tampoco entendemos la frase “los defensorestuvieron la posibilidad de indagar no a terceros sino a los propiosprotagonistas - se referían a los médicos - conocedores seguramentede las respuestas que habrían de recibir como contrapartida prefirieronlógicamente optar por el silencio”. Precisamente las actas, que los Jueces desprecian,no reflejan ese silencio de nuestra parte. Asimismo dejan en evidenciasus innumerables preguntas que “de aclaratorias” no tenían nada.
  • 221. 221 ¿Debió Guillermo Bartoli, al ver a su cuñadadesvanecida, interrogar a Carlos Carrascosa y/o BeatrizMichelini acerca de que le había pasado? Se encuentra acreditado que Guillermo Bártoli hizolo que cualquiera hubiera hecho. Trató de colaborar en la reanimaciónde María Marta a quien creyó desvanecida y/o ahogada. Y si no interrogó a los presentes, Carrascosa yMichelini, ello no puede ser usado en su contra. Los jueces debieron colocarse mentalmente en lasituación en la que se encontraba Guillermo Bártoli al momento depercibir los hechos, imaginándose las condiciones en que se hallaba elmismo, remontándose y recreando el momento tiempo, lugar y demáscircunstancias. Al no hacerlo los nombrados no efectuaron unacorrecta ponderación. Y no se ha desvirtuado que Guillermo Bártoli hizo loque pudo. Lo que le salió en ese preciso momento. Ninguno de losque llegaron a la casa en un primer momento sospechó nada. La masajista Michelini, el estudiante de medicinaPiazza, los médicos Gauvry Gordon y Biasi, los asistentes Beltrán yCachi, no sospecharon que la muerte de María Marta había sidoproducto de un hecho delictivo. Y si lo hicieron no hay constancia alguna en laspresentes actuaciones que así lo indique. Es cierto que a algunos, como Diego Piazza y JorgeGonzález Zuelgaray, señalados por los Jueces (fs. 142 y 144) les llamóla atención las características del accidente. Pero nada más.
  • 222. 222 ¿Hizo Guillermo Bártoli algo que no debíahacer en ese momento? Se ha probado que Guillermo Bártoli colaboró en lasmaniobras de reanimación hasta que fue reemplazado por DiegoPiazza. Que reclamó a la empresa de medicina prepaga la presencia delos médicos. Que llamó a su amigo Gonzalez Zuelgaray informándoleque llevarían a María Marta al Austral y que hablara con sus conocidosen el lugar. Los jueces se preguntan al respecto: ¿Por quéentonces la posterior llamada reclamando por la ambulancia yla conversación con González Zuelgaray? Porque Guillermo Bártoli estaba convencidoque María Marta había sufrido un accidente doméstico y quetodavía estaba con vida. Y la credibilidad de su versión en relación alas circunstancias de modo, tiempo y lugar que rodearon el hecho noha sido conmovida en lo más mínimo. NO SE HA PROBADO QUE BÁRTOLI SUPIERAQUE MARÍA MARTA HABÍA SIDO ASESINADA, Y LA SENTENCIAAL NO ABORDAR LA CUESTIÓN DEJA ABSOLUTAMENTEHÉRFANA DE FUNDAMENTO AL ASPECTO SUBJETIVO DELDELITO. LA SENTENCIA NO SE HA OCUPADO DEL DOLO. El dolo es la forma principal y más grave de laculpabilidad, y por ello la que acarrea penas más severas. Y encualquiera de sus variantes, tiene la impronta de conciencia dela criminalidad del acto, usando las palabras del artículo 34 inciso 1ºdel Código Penal.
  • 223. 223 Cualquiera sea la teoría a la que se adscriba enmateria de dolo, todas en definitiva requieren siempre un elementocognoscitivo y un elemento volitivo.a. Quien realiza el acto debe conocer los hechos y susignificación.b. El autor debe haberse propuesto ocasionar el resultado. Debe serel motivo del acto. LA SENTENCIA NO ABORDA LA CUESTIÓN DELDOLO. NO SE PRONUNCIA SOBRE LO QUE BÁRTOLIEFECTIVAMENTE CONOCIÓ AL EJECUTAR LAS CONDUCTAS QUESE DICE PROBADAS. SE SATISFACE CON QUE BARTOLI SABIA ODEBÍA SABER QUE MARIA MARTA GARCIA BELSUNCE ESTABAMUERTA POCO DESPUES QUE SE LLAMARA A LA AMBULANCIAPOR PRIMERA VEZ. De ello no se sigue que supiera que había sidoasesinada. Y en este punto recurre a elementos que Bártolidesconocía al momento de dirigirse a las casas funerarias. En efecto, la sentencia dedica largos párrafos a lassospechas que debió despertar el hallazgo del elemento metálicodebajo del cuerpo de María Marta, y los comentarios que ello suscitó aldía siguiente. Pero Bártoli se retiró del lugar minutosdespués de las ambulancias, y para cuando ese elemento fuehallado, ya había contratado el servicio de casa Sierra. La únicainformación que tenía era la que le habían suministrado los médicos,que no le dijeron que su cuñada había sido asesinada.
  • 224. 224 Tampoco conocía las dudas que tenía Juan Hurtig,quien llegó después que Bártoli se retirara, o los comentarios que sesuscitaron durante el velatorio y el entierro, que como el hallazgo de lapieza metálica, no se encuentra probado hubieran llegado a oídos deBártoli. EL SEGUNDO ARGUMENTO CON QUE PARECEPRETENDER FUNDARSE EL DOLO ES LA EJECUCIÓN MISMA DELOS ACTOS QUE SE REPUTA DELICTUOSOS. Aquí de ninguna manera en las conductassupuestamente probadas, se encuentran elementos que sustenten ladecisión deliberada de ocultar alterar o hacer desaparecer rastrospruebas o elementos de un delito. Obvio es que ello no basta. Para afirmar laexistencia de dolo, se exige un conocimiento actual de queMaria Marta Garcia Belsunce había sido asesinada. Un conocimiento exacto, exento de errores encuanto a “la apreciación correcta del significado de la situación”. Esavoluntad debe quedar demostrada con firmeza y no llegar a ellasobre la base de inferencias que nacen exclusivamente de lasubjetividad del acusador. Ello por cuanto OCULTAR UNA MUERTE QUE SECREE ACCIDENTAL NO ES DELITO. Mil sospechas, no hacen UNA verdad. Entonces, no sabemos porque Bártoli conocía alllevar adelante las conductas que se dicen constitutivas de delito quesu cuñada había sido asesinada. Prescinde de probar que –en caso dehaber ocurrido y que las mismas efectivamente se encontraran
  • 225. 225causalmente vinculadas al ocultamiento alteración o desaparición dealgún rastro- se hicieron a sabiendas de que había ocurrido un crimeny concretamente con el objeto de afectar a la administración dejusticia. No puede pasarse por alto que en la sentencia yveredicto hemos encontrado la palabra dolo solo una vez, y dos laexpresión “dolosa”. Posiblemente nos equivoquemos. Dolo: “no debe perderse de vista, por cuantoclaramente se presenta como un elemento dirimente a la hora deestudiar el comportamiento del Bártoli y tener por acreditado en elmarco del mismo el dolo que exige la figura por la cual reclama penala acusación, que Bártoli llega a "Casa Sierra" luego de no habertenido éxito las gestiones que con igual propósito llevaraadelante por ante la funeraria "Ponce de León" de Pilar” En la sentencia: “Todas estas conductas (lasatribuidas a Bártoli) tuvieron un único norte: la ocultación dolosa delhomicidio de María Marta” En el veredicto: “todos los elementos que hemencionado durante el transcurrir de mi voto, valorados en suconjunto como piezas de un todo según las reglas de la lógica y lasana crítica, señalan de manera coincidente la intervención dolosa quele cupo a cada uno de los procesados” Se trata entonces de fórmulas genéricas yabstractas insuficientes para fundar el dolo: No hay concienciade criminalidad, y ello debe declararse. Dijimos que el fiscal Molina Pico utilizó todo elpoder del Estado para perseguir a esta familia encabezada por
  • 226. 226“Amianto”. Referimos que nunca oímos a un Fiscal referirse a unimputado de semejante manera. Molina Pico Investigó mal. Debió ordenar laautopsia inmediatamente y no lo hizo. Inició la investigación cuando sele ocurrió. Debió haber solicitado la inmediata cooperación de laPolicía. No lo hizo. Desechó de plano el ofrecimiento de la DivisiónHomicidios. Dividió inexplicablemente la causa en dos dandolugar a un eventual escándalo jurídico. Trató a los testigos en forma desigual. Mantuvo unparticular criterio de imputación. Los que declaraban la verdad, salvoen contados casos, eran imputados (Gauvry Gordon), mientras que losque faltaban a la verdad eran testigos (Biasi). Nos preguntamos ¿Quédiferencia existió entre Gauvry y Biasi? Incurrió en informalidades de las citaciones ydiálogos con varios testigos por afuera de la IPP, tomó declaracionesmanuscritas en cualquier momento y lugar, y sistemáticamenteobstaculizó la labor de las defensas que incluso debieron recurrir aescribanos para que testigos pudieran plasmar sus dichos. Llevó adelante una investigación paralela. MoreiraGauvry Gordon y otros mantuvieron entrevistas en la ciudad de LaPlata según surgió en el debate. No podemos dejar de mencionar al VAIC y suscriterio peculiares de selección de teléfonos a lo que nos referimosarriba
  • 227. 227 El Fiscal Molina Pico decidió grabar cientos deconversaciones de los familiares de María Marta García Belsunce,incluidas la de Guillermo Bártoli. Después de haber oído muchas de ellas, yescuchado solo algunas en la audiencia, esta defensa considera y así loha manifestado, que dichos diálogos demuestran cabalmente lainocencia de todos. Los jueces seleccionan solo dos, porque entiendenque lo perjudican. Y las demás las relativizan, señalando que era “voxpopuli” que los teléfonos estaban intervenidos (ver fs. 402). Sepregunta el sentenciante: ¿esta circunstancia no debían haberlaadvertido también Bártoli y su familia…? (fs. 403) “…me llama la atención el tenor de lasconversaciones mantenidas que se escucharan en la última jornada deaudiencia de prueba, en la que los interlocutores brindan largos,detallados y reiterativos discursos acerca de lo que ya dijeran endeclaración en la causa pretendiendo justificar su inocencia, dando laimpresión del análisis total de los diálogos que no parecen dirigidos asu interlocutor, sino que tienen el carácter de “mensajes” destinados aun público más amplio”. (fs. 404) Entendemos que no era “vox populi” estacircunstancia ya que de lo contrario el experimentado Dr. Ribasno hubiera dicho lo que dijo a su defendido Nicolás Pachelo enla conversación registrada a fs. 89, carpeta L, casete Nro. 5 LOC 22de fecha 17 de diciembre de 2002. Pero lo que simplemente es disparatado essostener que se montó, en cientos de conversaciones, unaactuación, cuando ni siquiera pesaba sobre quienes lasmantenían una imputación.
  • 228. 228 No hay dudas que si esta causa avanzó, lo fue conmotivo del impulso de lo que la sentencia refiere como “la familia”,quien solicitó la realización de la autopsia, quien reveló al fiscal lorelativo al “pituto”, alertó acerca del certificado de defunción, etc., etc. Pasa por alto finalmente la sentencia que laactuación del Dr. Molina Pico motivó que que recientemente laComisión Bicameral de Normas de Procedimiento para Enjuiciamientode Magistrados y Funcionarios de la Provincia elevó la acusación parasometerlo a juicio político por “mal desempeño en sus funciones”. ¿nofue la conducta de “la familia” la que condicionó su obrar? Dijimos, fundamos y sostenemos que Molina Picosiempre tuvo a los autores del crimen de María Marta delante de susnarices pero por motivos absolutamente egoístas direccionó lainvestigación en el sentido opuesto. Obvio es no ha sido materia de debate, pero fue lapropia fiscal quien abrió el fuego en su alegato diciendo que estadefensa pretendería hacer caer la responsabilidad del homicidio enterceros. No es esta defensa, sino las máximas de laexperiencia y el sentido común las que dictan que “Cuando se ignorequien ha sido el autor del delito es aconsejable comenzar la pesquisapor la indagación de aquellos individuos que según sus antecedenteshayan demostrado una proclive capacidad de delincuencia...Laindagación será más fácil en los casos de delitos graves o atroces puesaquí se estrecha el margen de los sujetos posibles debido a que parala perpetración de sucesos tan singulares existen pocos individuos concapacidad criminal suficiente…El acto debe explicarse por lasdisposiciones del individuo o por un móvil o motivo” (Jauchen,Eduardo, Tratado de la Prueba en Materia Penal, pág. 598)
  • 229. 229 Los Jueces descartan lo que consideranerróneamente “una de otras tantas hipótesis de trabajo”, esto es laposibilidad de que la muerte de María Marta haya sido consecuencia deun intento de robo. Y rematan dicho aserto de la siguiente manera:“Nada permite suponer que estamos en presencia de un intento derobo. Tal hipótesis, solo guardia refugio en la imaginación de la propiadefensa” (fs. 497) Veamos las pruebas acumuladas a lo largo de estosaños. Existía un vecino con un pasado singular -ver informe de fs. 471Claudio Ornellas-, en confrontación permanente con los demás -ver fs.3453/4 Mariano Maggi-, emparentado con la muerte, suicidios deambos padres. Se tuvieron las causas “ad effectum videndi”. El delpadre mediante un disparo en la cabeza, estando él, su esposa e hijosen el lugar de los hechos. Que mientras tramitaba la presente causafue descubierto intentando vender en la calle Libertad objetos robadosde las casas de sus mejores amigos. -ver presentación del Dr.Hechem de fs. 3501/3504- Que mientras tramitaba la presente causafue condenado por dichos robos y hurtos. Que cumplió condena. Que asimple vista se detecta que la especialidad delictiva y “modusoperandi” utilizado ha sido idéntico al que pudo haber sido utilizado enla casa de María Marta. Se esquivan adrede las constancias de la IPPNro. 71.154 caratulada: “Averig. Homicidio María Marta GarcíaBelsunce” que los Fiscales Loiterstein y Márquez, heredaron del Dr.Aquino. Se comete el mismo error que los Fiscales alseñalar con total liviandad “que si bien a Pachelo se lo relacionó con lacomisión de hechos delictivos en el barrio, en ninguno de ellos se
  • 230. 230nos habló de la utilización de armas de fuego, sino que, y por elcontrario, fueron injustos menores cometidos en ausencia de lospropietarios de las viviendas atacadas.”–vs. 494 sent.- Lo cierto es que les explicamos que en el cuerpo35, más precisamente a fs. 6859, se efectuó una certificación de lacausa Nro. 2083 caratulada “Pachelo s/hurtos y robosagravados” de la que se desprende que el nombrado había sidocondenado por siete hechos de robos y hurtos de departamentos y/ocasas de sus amigos. Dentro de dicho contexto se destaca el episodioque damnificara a la Sra. Marta M. Auge. Con fecha 13/9/03 lanombrada “se encontró en el interior su domicilio con unapersona de sexo masculino encapuchada quien le apunto consu pistola, se la colocó sobre su cabeza y la amenazó conmatarla a ella y a su hijo si no le daba más dinero…” Entonces, Nicolás Pachelo fue condenado por unhecho de robo a mano armada. Este vecino había sido vinculado también a unaretahíla de hurtos dentro del country carmel (ver informe de Spiccia fs.3410/21), entre ellos el hurto del perro de María Marta –ver testimoniode Barrientos (fs. 510/11) y Cometto (fs. 406/9). Que fue visto cercade María Marta instantes antes de que la asesinaran –segúndepusieron Aspiroz Achaval, Cristiani y Asorey en el propio debate-,que fue detectado por las cámaras saliendo del country por el sectorno socios en instantes en que Beatriz Michelini ingresaba por el sectorcontiguo. Que al día siguiente preguntaba en un bar que se sabía de lamujer que habían matado, cuando nadie sabía que la habían matado(ver testimonios de Gayan de Sanjurjo (fs. 508/9), Monzón (fs.460/4), Gutiérrez (fs. 499/503) Mantovani (fs. 506/7) Por ende no podemos entender como los Juecesafirman: “Se ha hablado y no se han ahorrado energías en hacerlo de
  • 231. 231Nicolás Pachelo. Sin embargo nada nos conduce al menos–seriamente– al mismo” (fs. 498) También mencionamos una banda de ladrones,disfrazados como vigiladores (ver declaración de Mato fs. 3385/7,Glennon fs. 3095/8, Rivero fs. 3202/4). Y una empresa de seguridad,nos referimos a Cazadores, que les brindaba “seguridad virtual” a losvecinos. Que una vez que todo salió a la luz perdió la mayoría de losobjetivos. Por ende, no debería llamarles la atención a los Jueces quesus empleados y ex empleados intenten perjudicar a los imputados.Tal el caso de Spiccia, cuando “adelanta” una reunión varios meses,resulta vergonzoso. Y que se pongan en duda –sin fundamento- losdichos en contrario del Dr. Scelzi, roza el escándalo. Siguiendo con los vigiladores, surge de lasconstancias de la causa que Ortiz, temido por sus propios compañeros,poseía un anillo enchapado, que dijo que pertenecía a su suegra, quebien pudo dejar su impronta en la cabeza de María Marta (ver periciade Ferrari (fs. 2080/2113); Revista Gente (fs. 3435/7) y entrevistaagregada a (fs. 3505). Que no tenía que haber estado en esa zona delcountry en ese momento. Que se anticipó a otro compañero a quienefectivamente se le había solicitado que concurriera a la casa delmatrimonio Carrascosa (relatos de Maciel, Vera, Páez). Ahora bien, lo torcido de estas actuaciones lleva aque Ortiz, sospechado como partícipe del homicidio de María Marta poresta parte, termine “corroborando” la versión de los imputados y poreso se lo imputa y se lo priva de prestar declaración testimonial. Ese día, el de la muerte de maría Marta Garcíabelsunce se desconectó la alarma perimetral, mientras el turno estabaa cargo de Vera, y la cámara 15 cercana al perímetro de la casa de
  • 232. 232Carlos Carrascosa dejo de funcionar, los dos eventos en tiemposimilar, y antes del homicidio. Los vigiladores ese día decidieron nousar el “lápiz” electrónico que solían utilizar para marcar susrecorridos. La masajista quien prestaba servicios a la víctima ya la mujer de Pachelo, defendida por el abogado del nombrado, que seha jactado de ser reservada pero que en realidad no lo era (verdeclaración de Burgueño, fs. 3429/39 “Un matrimonio millonario.Porque no trabajaban. Porque tenían dos cuatro por cuatro. Que teníandinero dentro de su vivienda”), la cual pudo haber sido utilizada, o no,por el vecino para obtener información de sus clientes, pero queconforme surge del VAIC, mantuvo veintiún comunicaciones conPachelo luego de la muerte de María Marta, Ya nos referimos a ello. Pero los Sres. Jueces dicen que “la convocatoria defecha 30 de octubre de 2002 no obedeció más que a un plan común detodos los involucrados en contar con alguien “del afuera” que validarasu versión”. (fs. 91) ¿Cómo se entiende? ¿Puede entonces sin más descartarse la posibilidadde que María Marta haya encontrado a los ladrones, conocidos ellos,en el interior de su casa? ¿Y la posibilidad de que estos -reconocidospor ella- o bien -ante la negativa de entregarle dinero u objetos devalor- hayan optado por matarla? Que no se llevaron nada es falso,porque faltó una caja de seguridad, pero además salieron apurados. Tal hipótesis cuadra con lo comentado por Moreirarespecto de cómo la habrían golpeado y posteriormente ultimado.Encaja a la perfección. Efectivamente como dicen los Jueces “MaríaMarta García Belsunce fue brutalmente golpeada y asesinada”. (fs. 49) Y en tal supuesto, contaríamos con indicios decapacidad y de móvil delictivos. Nunca se investigó.
  • 233. 233 Porque del otro lado, el la hipótesis que sostiene lasentencia, no se ha comprobado algo distinto a la incapacidadpsicológica y moral de Guillermo Bártoli y su entorno para cometersemejante delito o encubrirlo. Del análisis de sus conductas pasadas y sus actosanteriores al delito, sus personalidades son inconciliables con laposibilidad de que hayan podido cometer el crimen y/o encubrir elcrimen de María Marta. “Como parámetro general deben guiarnos lasmáximas de la experiencia entre las cuales puede establecerse comoprincipio orientador que el orden común y natural de las cosas enseñaque nadie se transforma imprevista y súbitamente en alguien distintoa aquel que fue a lo largo de su vida; el carácter, la personalidad y lascostumbres del ser humano permanecen en principio relativamenteinalterables mas allá de los naturales cambios que responden a laedad, oficio, salud y madurez pero que no conmueven la estructuraesencial de su personalidad” (Jauchen, Eduardo, Tratado de la Pruebaen Materia Penal , pág. 599/600) V.E., no existe acto voluntario sin motivo omóvil, y en la sentencia no se esboza ningún motivo o móvil. Nisiquiera se ha intentado. El hecho es que el homicidio de María Martacontinúa después de más de nueve años sin explicación satisfactoria. Yel encubrimiento es simplemente inexistente. La resolución en crisis viola la manda del art. 371del C.P.P. porque no contiene una explicación clara, lógica, y completade cada uno de los hechos que dieran como probados y de lavaloración de los medios de prueba que fundamentan dichasconclusiones. No enuncia las razones por las cuales no son atendibles
  • 234. 234las pruebas decisivas contrarias a las mismas. Tampoco responde losplanteamientos sustanciales realizados por las partes. Por todo lo expuesto, la resolución debe seranulada, lo que solicitamos, formulando reserva del caso federal. V.III.III. Errónea aplicación del derecho sustantivo – Falta deadecuación típica de los hechos reprochados en el favorecimiento real - tentativa/desistimientovoluntario - extinción de la acción penal del hecho originalmente imputado – apartamiento alos arts. 277 inc. 1 b y 42 del C.P. Otro gran olvidado a lo largo de este proceso hasido el Derecho Penal. Originalmente se le reprochó a Bártoli habercontratado un servicio fúnebre y obtener un certificado dedefunción falso con el objeto de evitar la autopsia o laintervención de la autoridad, según el acto procesal de la fiscalía alque nos refiramos. Esa conducta, no encuentra adecuación típicaen la figura prevista por el art. 277 inc. 1 b del C.P., esto es,favorecimiento real, por la que fuera acusado por la fiscalía quesorprendió con el cambio de calificación, y en definitiva condenado. Dijimos ya que respecto de esta conducta, lafiscalía nos privó en su alegato de un dato esencial: cuales sonlos rastros, pruebas, que se alteraron, ocultaron o hicierondesaparecer. Y como se relaciona causalmente la conductareprochada con el resultado típico. Lo mismo hace la sentencia. Nosdice que el cuerpo habla, pero que es lo que se alteró ocultó o hizodesaparecer con la conducta.
  • 235. 235 Aún cuando se admita que quiso impedirse laautopsia, esta acción en sí misma no constituye ninguna de lasdescriptas en el tipo legal de que se trata. La figura del art. 277, 1, b) sólo reprime laconcreción de las acciones de ocultar, alterar o hacerdesaparecer los rastros, pruebas o instrumentos del delitoprincipal. En cuanto a la autopsia, la prueba o los rastrosestán en el cuerpo, no en la autopsia, en tanto esta no ha sidoordenada o cumplida. Distinto hubiera sido si se hubiera logradocremar el cadáver, pero ello nunca fue materia de acusación. Nisucedió. Aunque una vez más el tribunal desbordando la plataformafáctica tuvo por probado tal extremo. ¿Cuál es entonces -cabe preguntarse- la afectacióna la actividad judicial? Porque la policía y el fiscal a pocas horas del hechoestuvieron al lado de cuerpo, a pocos centímetros de donde había sidoultimado. Y es evidente que el yerro de la policía, que recibiónoticia del hecho la noche misma en que el mismo tuviera lugar, o lafiscalía, que se constituyó al día siguiente, no pueden derivar enresponsabilidad para quien, siendo o no siendo el homicida, no tiene lamenor obligación de pedir una autopsia o de propiciar ninguna prueba.
  • 236. 236 No hay omisión encubridora, en la hipótesis delinciso 1 b del art. 277 del Código Penal, vía por la que se hacereproche al imputado. Lo único que en este aspecto Guillermo Bártoli nodebía hacer es impedir una autopsia cremando o haciendo desaparecerel cuerpo, o si se quiere, interrumpiendo una autopsia que se estuvierallevando a cabo. Per si se perdió algún rastro -que no sabemos cuáles por la falta de exteriorización del punto tanto por parte del acusadorcomo del sentenciante- por la demora en la realización de la autopsia,obviamente no le es imputable a Guillermo Bártoli. Si al Dr. Gauvry Gordón, médico de profesión, se leatribuye como inexcusable el desconocimiento del derecho, quedebemos decir del Fiscal, quien definitivamente no podía desconocercómo debía procederse frente a una muerte violenta. El fiscal Molina Pico tenía la obligación funcional deordenar la pericia (art. 251 PP) La cuestión de instalar la idea del accidente es aunmás sencilla de resolver desde la perspectiva del favorecimiento real. Se trata de un delito de comisión, que define unaacción material9, o sea, en el que es necesario cumplir alguna acciónmodificatoria del mundo exterior que impida, estorbe u obstaculice lafunción judicial que finalmente debe reprimir ese delito.9 Alberto S. Millán, “El Delito de Encubrimiento”, Abeledo Perrot, Buenos Aires, 1970,p.142
  • 237. 237 La transmisión de una idea no constituye delito ytampoco es reprochable desde el punto de vista moral, si se cree enesa idea falsa como verdadera. Al respecto, debe destacarse el agudo análisis querealizó al respecto el Dr. Rizzi en la sentencia del juicio seguido contraCarlos Carrascosa: “En lo que nos interesa, la figura del encubrimientosegún la derogada ley 23.077 se correspondía con la reformada por la17.567, en la que se incluía la acción de procurar o ayudar a procurarla desaparición de los rastros. Pero en la ley vigente no está prevista laprocuración, que debe entenderse como hacer diligencias paraconseguir algo, intentona, diligenciamiento efectivo (exitoso o no).Dice Alberto S. Millán analizando la figura anterior a la actual, que“...procurar y ayudar a procurar son expresiones que no tienen otrosentido que éste: el tipo penal no pretende limitar su funcionamiento ala desaparición de la cosa o los rastros, pues es indiferente que selogre el objetivo perseguido; es suficiente con haber hecho algoenderezado a esa finalidad, conociendo que se lo hace para ello...”, ycitando a Soler (Tomo V, p. 49) continúa afirmando que procurar estanto hacer desaparecer como tratar de que desaparezcan. Se abarcauna forma de tentativa que se considera delito consumado. Así, si esa fuera la figura vigente, podríamos tal vezentender que instalar una idea errada sobre lo sucedido, para que enfunción de ello la autoridad actúe de determinada manera, o no actúe,es procurar alguna de las acciones propias del favorecimiento real.Pero del propio razonamiento del jurista aludido, es a mi juiciobastante evidente que habiendo sido modificado el tipo legal, resultainevitable interpretar que ahora sí el legislador limitó elfuncionamiento del tipo –para usar las mismas palabras que elautor citado- a la desaparición de la cosa o los rastros,reduciéndolo a las acciones propiamente dichas de ocultar,
  • 238. 238alterar o hacer desaparecer, únicas hipótesis de encubrimientoen el llamado favorecimiento real.” Es decir que, ahora, se requiere la realización deacciones que modifiquen efectivamente el mundo exterior, de cara aalgunos de los resultados típicos del art. 277 CP. Por tal motivo, latransmisión de una idea, incluso a sabiendas que es errada ymaliciosamente transmitida, no opera como modificadora de loexterno. ¿Cómo mentir sobre la causa de la muerte de MaríaMarta oculta, altera o hace desaparecer un rastro? Entonces esas conductas jamás podrían quedaratrapadas por el art. 277 inc. 1 b como sostiene la fiscalía y dice lasentencia pero no funda. Corresponde entonces la absolución delimputado, lo que solicitamos. Llevando un paso más allá el análisis, si se trata deun encubrimiento por favorecimiento real, como se expone en lasentencia, que tuvo por objeto evitar la autopsia o la intervenciónde la autoridad (y si ello configurara hipotéticamente un supuesto deocultamiento, alteración o desaparición de rastros), puede predicarsesin error que el hecho no se consumó. La autopsia fue llevada a cabo, hecho nocontrovertido, y la autoridad policial tomó conocimiento delhecho el día mismo en que ocurriera a través del llamado que HoracioGarcía Belsunce le hizo al Comisario Casafús, precisamente mientrasBártoli estaba llevando a cabo el trámite ante la funeraria. No solo ello sino que tanto la policía como el fiscalde turno se hicieron presentes en el lugar de los hechos, a instancias
  • 239. 239de la actividad de alguno de los propios imputados en la presentecausa, al día siguiente. No es menor comentar que María Marta GarcíaBelsunce estaba siendo velada a centímetros de donde había sidohallada, y que todos los elementos que hipotéticamente podemosimaginar podrían haberse ocultado, alterado o hecho desaparecermediante la conducta endilgada a Bártoli, se encontraban a disposiciónde las autoridades. Decimos que el hecho no se consumó, porque lafigura del art. 277 inc. 1 b, entendemos, se ha convertido es un tipopenal de resultado. La doctrina mayoritaria, siguiendo a Donna,sostiene que comparando el anterior texto legal con el actual, este serefiere a la efectiva ocultación, alteración o desaparición de los rastros,prueba o instrumentos del delito; razón por la cual, este supuesto deencubrimiento se trata de un delito de resultado. Por ello, lasconductas anteriores a la obtención del resultado, o sontentadas o constituyen actos preparatorios. “Entendemos que se trata de un delito deresultado. Y esta afirmación surge de la comparación entre los dostextos legales- Se trata ahora de ocultar, alterar o hacer desaparecerrastros, pruebas o instrumentos del delito. De esta manera se haconvertido este inciso b) en un tipo de resultado, ya que la accióntiene que haber llegado a un fin de modo que las conductasanteriores a ese resultado o son tentadas debido a que hubocomienzo de ejecución o son actos preparatorios…” (Donna,Delitos contra la administración pública, pág. 494)
  • 240. 240 Como cualquier delito de resultado, no existediscusión acerca de la posibilidad de tentativa cuando no se cumplecon el fin buscado, como sucede en la especie. El Dr. Ortolani embate contra este punto en lasentencia, porque en tal caso y como se desarrollará abajo, habráoperado la extinción de la acción penal. De cualquier modo, las citas doctrinarias efectuadasen la sentencia (Dayenoff, Elbio David, Código Penal Comentado, 7ma.Edición, A-Z Editora, Año 2000, pág. 733; Creus, Carlos. Delitos contrala Administración Pública. Comentarios de los artículos 237 a 281 delCód. Penal. Editorial Astrea. Buenos Aires. Año 1981, pág. 531 ysiguientes, y Soler, Sebastián. Derecho Penal Argentino. Tomo V.Editorial TEA, Año 1988, pág. 345) se refieren a la anterior redaccióndel código, que entre las formas comisivas incluía el “procurar”. Debe destacarse en particular que Soler es quienredacta la norma derogada mediante la ley de facto 17567, en la quese incluía el “procurar” ocultar, alterar o hacer desaparecer. Obvio es que es difícil admitir la tentativa en esetexto legal, pues procurar el resultado era una de las formas decomisión. Pero al haberse derogado esa conducta, la comisióncomenzará su ejecución cuando efectivamente se hubiere ocultado,alterado o hecho desaparecer un rastro. En cuanto a la cita de Carrara a la que se remite lasentencia, para sostener el carácter formal del delito, de la simplelectura de la misma se advierte que se refiere al supuesto defavorecimiento personal: “no es necesario que la justicia haya sidoefectivamente engañada o burlada, toda vez que al cumplirse el hechoque constituye el favorecimiento se agota la consumación del delito,
  • 241. 241aunque no se haya obtenido el último intento de libertar al culpable”Entonces no es de aplicación al hecho que nos ocupa. Pero aun considerándose al encubrimiento un delitode pura actividad, debemos decir en los delitos formales sonadmisibles tanto la tentativa inacabada como la tentativa inidónea. Y en ese sentido se pronuncia el Dr. D´Alessio, aquien también se cita en la sentencia (D’Alessio, José Andrés, CódigoPenal, Comentado y Anotado, Parte Especial, Arts. 79 a 306, La Ley,Año 2004, pág. 908) y el Dr. Fontán Balestra, quien si bien sostiene setrata de un delito instantáneo expresamente refiere la posibilidad detentativa (Fontán Balestra, Carlos. Tratado de Derecho Penal, ParteEspecial, Tomo VII, Tercera Edición Actualizada, Lexis Nexis-AbeledoPerrot, Año 2004, pág. 927). Octavio González Roura agrega, para mejorcomprensión, que Tejedor "Empleaba el término consumar sin excluirla tentativa. El vocablo culpable en el sentido de intencional, la palabraantes comprendiendo el momento de la ejecución no terminada, y lavoz autores como sinónima de partícipes, comprendidos loscómplices...." (Derecho Penal, Parte Especial, t. III, Buenos Aires,1925, pag. 420, N. 339;). “Estamos en presencia de un delito que en algunassituaciones puede presentarse como absolutamente material y porende aceptando la tentativa (situación admitida en algunos casostambién por Carrara, Fontán Balestra y Manzini)” (Villada, Jorge L.LexisNexis - Abeledo-Perrot, DELITOS CONTRA LA FUNCIÓN PUBLICA1999; Lexis Nº 3102/003056). Ello por cuanto aún en el supuesto de compartirque el encubrimiento, bajo esta calificación, se trata de un delito
  • 242. 242formal, lo cierto es que en el caso del “favorecimiento personal porayuda”, el actuar positivo del sujeto es susceptible de recorrer lasdistintas etapas del iter criminis. Dicho de otro modo, es posible quela acción se escinda y que se extienda por cierto espacio de tiempo. Concretamente y siguiendo lo expuesto por elmaestro Millán, en este supuesto el hecho quedará tentado cuando nose cumpla con el fin del autor. Esto ha sido expresamente admitido por lajurisprudencia aun encontrándose en vigencia el tipo penal derogado:“…se resuelve confirmar el auto…por el que se dispuso decretar laprisión preventiva de Alejandro Alfredo Douek por considerarlo "primafacie" y por semiplena prueba autor penalmente responsable deldelito de encubrimiento cometido en grado de tentativa…” (C.Nac. Crim. y Corr. Fed., sala 2ª, Douek, Alejandro A., 23/05/1988 JA1990-I-60) Entonces si la acción tuvo por objeto evitar laautopsia o la intervención de las autoridades (y ellohipotéticamente configura un intento de ocultar, alterar o hacerdesaparecer rastros), pero no se logró el resultado, solo tenemosjurídicamente dos opciones:-el autor desistió voluntariamente de la tentativa, en cuyo casono hay punibilidad.-o el intento fue frustrado por razones ajenas a su voluntad, encuyo caso el delito habrá quedado en grado de tentativa. Entonces, o se puso de acuerdo con los restantesimputados para poner fin al plan de que no se hiciera autopsia ohubiera intervención policial, o el plan se frustró en el momento en
  • 243. 243que tomó intervención en el asunto el estado al tomar conocimiento dela ocurrencia de una muerte violenta. Ello por cuanto en ese instante, cuando se pusoen conocimiento del estado de la ocurrencia de una muerteviolenta, Guillermo Bártoli habría perdido el dominio del hecho.Si alguna vez lo tuvo. Cualquier otro detalle sobre la muerte resultaabsolutamente irrelevante, pues todo lo que la policía y/o el fiscalnecesitaban saber era que había acontecido una muerte violenta. JUEGA A PARTIR DE ALLÍ UNA CONCAUSA: ELNO HACER AUTOPSIA POR PARTE DEL ENCARGADO DE LAINVESTIGACIÓN. Y agreguemos, no preservar los restanteselementos de interés. El resultado nunca hubiese acaecido porque el fiscalque estuvo en el lugar del hecho antes de haberse cumplido 24 hs. dela muerte de María Marta. Posiblemente esa misma noche del 28 de octubrede 2010 se habría comprobado que la víctima había sido asesinada abalazos, el instructor habría tenido las balas, dictámenes científicosinmediatos, prendas y demás elementos indicativos que le hubiesenpermitido encaminar en tiempo propio la investigación. Claro está, si el ilícito no admite tentativa comosostiene la sentencia, las conductas de Bártoli constituirán actospreparatorios, no punibles para nuestro sistema represivo. Porque en la desesperación por discutir lo que esobvio -la extinción de la acción por prescripción- no advierte lasentencia, es que si el encubrimiento se trata de un delito de
  • 244. 244peligró de carácter instantáneo que no admita la tentativa, laconducta de Bártoli definitivamente constituirá un actopreparatorio, Ello por cuanto Bártoli no comenzó a ocultar,alterar o hacer desaparecer mediante la obtención delcertificado. Entonces, en el peor de los casos para el imputado,su conducta habría sido tentada, y en ese caso de acuerdo a lasautolimitaciones que el estado se pone para la persecución de losdelitos, habría operado la extinción de la acción penal porprescripción. Entre el requerimiento de elevación a juicio del 17de febrero de 2004 y la citación a juicio el 10 de noviembre de 2008trascurrieron más de 4 años, que resulta el máximo de la pena para eldelito de encubrimiento agravado en grado de tentativa. Va de suyo que, la prescripción de la acciónrespecto de los hechos que fueran materia de ampliación de laacusación como integrantes del delito continuado ha operadotambién, porque al momento de formularse la misma ya no habíadelito perseguible en contra del Sr. Guillermo Bártoli. Así debe declararse, lo que solicitamos.Formulamos reserva del caso federal para el caso de que no se dieraacogida al planteo. V.III.IV. Errónea aplicación del derecho – excusa absolutoria –falta de fundamentación – autocontradicción – violación al art. 277 inc. 3 Conforme los términos del art. 277 inc. 3 según25.246, vigente al momento de los hechos, y por tanto única normaaplicable al caso, están exentos de responsabilidad criminal los que
  • 245. 245hubieren obrado a favor del “…cónyuge, de un pariente cuyo vínculono excediere del…segundo de afinidad…o de un amigo íntimo opersona a la que debiese especial gratitud” Si bien la Fiscalía no lo exteriorizó al momento de laacusación, precisamente para que no pudiera ser invocada la excusaabsolutoria, al momento de las réplicas, expresó que el autor delhomicidio fue el Sr. Carlos Carrascosa. Entonces no ha sido esta defensa la que guardósilencio sobre el punto. Muy por el contrario, se expresó al momentode alegar que si el autor del hecho fue Carlos Carrascosa, comosostiene la Fiscalía, o la Sra. Irene Hurtig, como lo hizo pocos díasantes de la audiencia del debate pidiendo su detención, la excusaabsolutoria se tornaba operativa. A lo largo del debate se ha comprobado la relaciónsubjetiva que une a nuestro pupilo con Carlos Carrascosa, una amistadíntima, tanto que precisamente porque aquel y su cónyuge vivían encarmel allí se instalaron el Sr. Bártoli y su familia. También surgió dedebate que se frecuentaban habitualmente, compartían todo tipo deactividades sociales, hasta vacaciones. Y son además parientes afinesen segundo grado. Obvio es que la Sra. Hurtig es la cónyuge denuestro defendido. El Dr. Ortolani introduce en la sentencia unrequisito no previsto por la norma a efectos de hacer operativala excusa absolutoria, que en absoluto es original, sino que provienede los argumentos de la propia fiscalía. . En efecto, de lo expuesto parece desprenderse quea fin de hacerse beneficiario de la excusa absolutoria, el imputado
  • 246. 246debería no solo confesar el hecho, sino manifestarexpresamente a favor de quien lo cometió. Entonces, como los imputados no reconocieron elhecho, y no dijeron a favor de quien lo cometieron, no puedenreclamar la aplicación de la excusa absolutoria, siempre según lalógica de la resolución. Ello configura una errónea aplicación de derechosustantivo, por incorporar a la norma un requisito que la misma noprevé, pues el fundamento normativo de semejante posturasimplemente no existe. La excusa absolutoria opera cuando se está enpresencia de un hecho punible que el Estado por cuestiones de políticacriminal decide eximir de pena a su autor. Entonces, si se verifica esa situación de hecho, laexcusa procede sin más. Y en este punto la sentencia comete el vicio deautocontradicción, la cual por supuesto la invalida. Ello por cuanto por una parte sostiene que “…esuna verdad perogrullada que todas las conductas encubridoras que sehan considerado probadas y en las cuales tuvieran participación losmiembros de la familia nunca pudieron estar dirigidas a cobijar a untercero desconocido, por lo que claro está, el autor del crimen deMaría Marta debe buscarse precisamente en el círculo íntimo dela misma pero ajeno a quienes hoy son objeto de estepronunciamiento jurisdiccional, quienes limitaron su accionar aocultar el hecho brindando protección a quien fuera su manoejecutora”
  • 247. 247 Entonces, para condenar a los imputados ydescartar que del hecho hubiere participado un tercero, afirma concerteza que el autor pertenece al círculo íntimo de losimputados. Ahora bien, al abordar la procedencia de laexcusa absolutoria niega lo que afirmó antes, y sostiene que aunmediando una sentencia condenatoria respecto del Sr. CarlosCarrascosa, como no está firme, no hace aplicable la excusaabsolutoria. Entonces, queda una vez más a la luz que elOrtolani se comporta en modo distinto frente a situaciones idénticas,según sean en contra o a favor del imputado, negando en su contra loque antes afirmó, por supuesto, también en contra de los imputados. La sentencia que funda la detención de CarlosCarrascosa, y su autoría del hecho, que es medular en la estructura dela sentencia, no sirven a los fines de la excusa absolutoria. La sentencia refiere como hechos probados unaserie de conductas de Carrascosa, prescindiendo de las cuales pierdetoda virtualidad el andamiaje de la misma. Ello al igual que laacusación fiscal. En efecto, Bártoli encubre porque el hecho fuenecesariamente cometido por alguien de su círculo íntimo, afirma lasentencia, y no un ignoto tercero. Entonces, con idéntica lógica,necesariamente será de aplicación la excusa absolutoria, cuyaaplicación, en su caso, reclamamos. V.III.V. Errónea aplicación del derecho sustantivo – inexistenciade la norma en la que se funda la agravante de la conducta
  • 248. 248 Tanto la acusación como la sentencia señalan queel hecho reprochado a nuestro pupilo, encubrimiento en los términosdel art. 277 inc. 1 b, se encuentra agravado en función de loestablecido por el inc. 3 a Pues bien, esa norma, el inc. 3 a) no existe en eltexto aplicable al caso que nos ocupa, tal el de la ley 25246publicada el 10 de mayo de 2000, vigente al momento de los hechos. En tal normativa, el inciso tercero se refiere a laexcusa absolutoria, y no a las circunstancias agravantes, que abordaen el inciso 2. Debe destacarse que esta parte puso de manifiestoel yerro de la fiscalía, pero, como todas las alegaciones de estadefensa, no fue recibida por el tribunal que esta vez no integró laacusación, y aplicó aparentemente una norma no vigente al momentode los hechos. No se trata pues de un error, en particular teniendo encuenta las innumerables ocasiones en que se hace alusión a la misma. No existe discusión sobre el hecho que la normasustancial aplicable al juzgamiento de un hecho es aquella que regía almomento del mismo, principio que solo encuentra excepción en la leypenal más benigna. Ello no ocurre, ni ha sido invocado en el caso quenos ocupa. Entonces, debe sin más descartarse la circunstanciaagravante por no carecer fundamento normativo, y reducir la pena, loque en su caso solicitamos. V.III.VI. Errónea aplicación del derecho sustantivo - Monto de lapena – violación a los arts. 40 y 41 del C.P. La pena aplicada es desproporcionada. Ello surge apartir de dos órdenes de razonamiento.
  • 249. 249 El primero, vinculado a la deficiente argumentacióny fundamentos de la sentencia para arribar al monto aplicado; elsegundo a partir de la falta de vinculación lógica entre ese montoaplicado y los fines declarados por nuestro ordenamiento jurídico paralas penas privativas de libertad. En el primer orden de análisis, debe recordarse quesi bien la determinación de la pena a aplicar es uno de los ámbitos dediscrecionalidad del juzgador, no es menos cierto que dichadiscrecionalidad no es absoluta, en tanto imperan algunos criteriospragmáticos que el juez debe respetar y aplicar a la hora de resolver elquantum de una condena como la que nos ocupa. Este ámbito de discrecionalidad, no es nada más ninada menos que un escenario de puro valoraciones subjetivas, es decirde exclusivos juicios de valor que si bien guiados por las pautasimpuestas por los arts. 40 y 41 del CP, son imposibles de serinterpelados a través de controles objetivos. Sin perjuicio de ello, Ferrajoli10 señala que elmargen de discrecionalidad en este aspecto, se reduce a partir de laobligación de los jueces de respetar un criterio o indicación en elmétodo aplicado y en el contenido determinado. En este sentido, el mencionado autor explica queestos juicios sobre la determinación de la pena no pueden sersobreentendidos, por el contrario deben ser “…explícitos y motivadoscon argumentaciones pertinentes que evidencien las inevitablespremisas valorativas de los mismos… el juicio debe ser tan avalorativoen la denotación [de los hechos] como valorativo en la connotación [dela pena]; tan imparcial y exclusivamente vinculado a la ley y a las10 Cf. FERRAJOLI, Luigi, derecho y Razón. Teoría del Galantismo Penal, Trotta, Madrid 1995.
  • 250. 250prueba en la verificación, como simpatético y abiertamente inspiradoen los valores constitucionales en la comprensión. En cuanto alcontenido [de la pena] el objeto de la connotación judicial debelimitarse al hecho enjuiciado y no extenderse a consideracionesextrañas a él. De la simple lectura del fallo criticado, puedeadvertirse la falta de exposición y desarrollo suficiente de las premisasvalorativas que permitieron arribar al monto aplicado. En efecto, se afirma que no se ha aportado pruebaalguna que sustente las calidades invocadas por ésta defensa, que noson otras que persona de familia, de trabajo y sustento de mujer ehijos. Se trata de una afirmación dogmática. El Tribunal cuenta con el informe ambiental, einterrogó largamente a Bártoli, y a sus hijos Tomás y Francisco. Seincorporaron los testimonios de Irene Hurtig a quien no le permitierondeclarar. E incluso visitaron el domicilio de los Bártoli al efectuar lainspección judicial. Sobre la pluralidad de autores que facilitó lacomisión del delito, en ningún momento a lo largo del extensodebate quedo acreditado que existiera una organización previa entrelos imputados o una distribución de tareas. Y hablar de “pluralidad deautores”, y a su vez, “de comportamientos independientes” nocondice con la conclusión a la que pretende arribar el juzgador encuanto a que “se actuó de manera segura y evidentementecoordinada”. La privación de María Marta Garcia Belsunce ala labor solidaria no fue consecuencia del encubrimiento, en sucaso, lo habrá sido del delito de homicidio, que no es materia de estasentencia. No cabe duda que María Marta era una persona excelente y
  • 251. 251solidaria, pero en ningún momento del debate ha quedado acreditadoque nuestro pupilo se hubiere comprometido a cubrir el “vacio” queella dejó. Entonces, ello no puede valorarse como circunstanciaagravante. “La situación personal tales como educación ysituación profesional” no puede ser valorada negativamente. No es lasituación personal, tal como la educación y situación profesional lo quedebe ser un agravante, sino por el contrario, la falta de antecedentes ola presunción de peligrosidad la que debe evaluarse como atenuante. Entonces, lo decidido no constituye recaudosuficiente para justificar debidamente los motivos que permitieronllevar el mínimo de la pena a casi el máximo. En el segundo orden de razonamiento, cabe señalarque la determinación de la pena debe regirse por parámetrosracionales adecuados a los fines que aquella persigue. No es, comoerradamente se sostienen, mera retribución; no, al menos, desde lasanción de nuestra constitución, que en su art. 18 in fine, establececlaramente que las cárceles de la Nación serán sanas y limpias, nopara castigo sino para seguridad de los reos detenidos en ellas. Esto, como mínimo, ya nos habla de que paranuestra norma superior la sanción es preventiva, y en el caso de laprovincia de Buenos Aires, en forma explícita la ley de Ejecución PenalBonaerense, en su art. 4 define que el fin de la pena será laresocialización. De ello se desprende que el quantum determinadocomo castigo no puede exceder el estrictamente necesario paraasegurar los fines de la pena; que no debe ni puede ser otro que elretorno de la vida en sociedad.
  • 252. 252 En esta lógica, se entiende que cuanto mayor sea lapena tanto más se consolida la exclusión del condenado de la sociedady se fortalece su identidad de vida intra muros. Por ello, en sistemasdonde la resocialización es el fin de la pena privativa de libertad, lamayor brevedad posible de esta pena es la regla general, y sólo losextremos del caso debidamente valorados y explicitados permitengraduar en forma razonada un aumento de la sanción, siempre ycuando den muestras suficientes de la necesidad imperante paralograr los fines de la pena. De lo contrario, la pena sólo persigue retribución,en contra de lo estipulado por nuestro ordenamiento jurídico. En el caso concreto, no se vislumbra una solaexplicación que de cuenta de la necesidad del monto aplicado paralograr el fin de la pena. Es por todo ello que debe analizarse el reprochenormativo y reducirlo, si cupiere, por lo que determina el juicio deprevención. Aquí tenemos que se ha condenado al Sr Bártoli acasi el máximo de la pena prevista para el delito, cuando se hanverificado favorablemente todos los requisitos que indica la ley parafijar pena (arts. 40, 41 y cc CP). Por tales razones, para el hipotético caso de que eltribunal confirmase la sentencia condenatoria, solicitamos que sereduzca la sanción al mínimo establecido en la ley. Hago reserva del caso federal, por violación al art.18 in fine que establece los fines de la pena en nuestro sistemajudicial, dado que tal mandato no se ha cumplido, ni su inobservanciajustificado.
  • 253. 253 VI. COROLARIO El método de libre convicción o sana críticaracional consiste en que la ley no impone normas generales paraacreditar algunos hechos delictuosos ni determina abstractamente elvalor de las pruebas, sino que deja al juzgador en libertad paraadmitir toda prueba que estime útil al esclarecimiento de laverdad, y para apreciarla conforme a las reglas de la lógica, dela psicología y de la experiencia común. Pero nuestro sistema procesal no recepta elmodelo de "intimas convicciones". El régimen de apreciación dela prueba requiere la concurrencia de dos operacionesintelectuales: la descripción del elemento probatorio y suvaloración crítica, tendiente a evidenciar su idoneidad para fundar laconclusión que en él se apoya. Se trata de un convencimiento lógico ymotivado, racional y controlable, basado en elementos probatoriosobjetivos (en ese sentido ver C.N.C.P., Sala 3, Morales Agüero, Luis A.s/ recurso de casación". Causa n° 961, sentencia del 30 de junio de1999). Conforme se ha decidido, “…el Tribunal de méritodebe imperativamente trasuntar en su decisión cuál es la pruebaescogida y cuáles las conclusiones que de ella obtiene; porque unasentencia para constituirse en acto jurisdiccional válido, no puedelimitarse a una pura operación de enunciación del material que eldebate ofrece, sino que debe interpretarlo y valorarlo, exponiendo sumotivación de modo coherente, sin saltos ni lagunas, armónicamente,y sin violentar los principios lógicos de razón suficiente” (En esesentido ver voto de la Dra. Berraz de Vidal -en mayoría- C.N.C.P.,Sala 4, Gelmi, Mario Alfredo s/ recurso de casación, sentencia, 2427.4.
  • 254. 254del 23 de febrero de 2000) y ello resulta revisable por la víaintentada según tiene dicho pacíficamente la doctrina judicial. Ello así toda vez que resulta indudable que elobjetivo de "afianzar la justicia" implica la exclusión de laarbitrariedad en las sentencias penales y por consiguiente el mayorgrado de veracidad en las conclusiones fácticas, basamento delsistema de garantías penales y procesales. Esta tarea corresponde aljuez quien debe decidir imparcial y motivadamente sobre la base delas pruebas alcanzadas (Voto del Dr Fégoli, C.N.C.P., Sala 2,Velázquez, Miguel Ángel s/ recurso de casación, sentencia del 28 deabril de 2000). Es decir que CORRESPONDE APARTARSE DE LAEXCLUSIÓN EN LOS CASOS DE ARBITRARIEDAD. No hay duda que la apreciación de la pruebaconstituye, por vía de principio, facultad de los jueces de la causa y noes “prima facie” susceptible de revisión en instanciaextraordinaria, salvo cuando aquella se ha considerado enforma fragmentaria y aislada, incurriéndose en omisiones yfalencias respecto de la verificación de hechos conducentespara la decisión del litigio, en especial cuando se ha prescindidode una visión de conjunto y de la necesaria correlación de loselementos entre sí. TAL EL CASO INVOCADO POR ESTA DEFENSACONFORME SE DESARROLLARA ARRIBA. Del análisis del resolutorio, no puedereconstruirse racional y legalmente el pensamiento deljudicante, no se puede recrear el juicio de valor -el queimperativamente debe analizarse por los estándares legales que rigen
  • 255. 255la cuestión- apareciendo su decisión revestida de unafundamentación meramente aparente en tanto se ha soslayadoplasmar en su decisión las pruebas y la valoración crítica, que lepermitieran inducir la conclusión. Se han violado las reglas de lalógica, se han efectuado afirmaciones dogmáticas, se omitieronconsiderar cuestiones conducentes, se ha incurrido enapartamiento de la solución prevista para el caso, todo elloconforme se invocó y fundó. Y la consecuencia de ello es la declaración denulidad del decisorio (ver en ese sentido C.C.C.F., Sala 2, SCILINI,Mirta s/ procesamiento Causa 14.015, interlocutorio, 15.948 del 10 denoviembre de 1998). COMO TIENE TAMBIÉN DICHO LA CAMARANACIONAL DE CASACION PENAL, LA FALTA DEFUNDAMENTACIÓN QUE CAUSA LA NULIDAD ABSOLUTA DELFALLO ES LA QUE IMPORTA ARBITRARIEDAD, (en ese sentidoC.N.C.P., Sala 1, DEFERRARI, LEONARDO D. s/ recurso de casación,causa 1018, sentencia, 1433 del 18 de marzo de 1997). Podemos concluir la cuestión señalando que elejercicio de la libre convicción, o sana crítica racional, está excluido delcontrol de la casación. Pero precisamente porque el sistema no es el de laíntima convicción de los jueces, y la sentencia debe exteriorizar susfundamentos que sí pueden controlarse en la casación: 1. si las pruebas valoradas son válidas -legitimidad- 2. si las conclusiones responden a las reglas del recto entendimiento humano -logicidad-, y, 3. si la motivación así expuesta es expresa, clara, completa y emitida de acuerdo a las formas prescriptas.
  • 256. 256 ESTA DEFENSA CUESTIONÓ LA LEGALIDAD DELAS PRUEBAS ADMITIDAS Y DENEGADAS, LA FALTA LOGICIDADDE LA SENTENCIA Y LA FALTA DE MOTIVACIÓN, En pocas palabras, SE EXPUSO UN CASO DEABSURDO JURÍDICO Y ARBITRARIEDAD. El requisito de fundamentación del acto sentencialtiene arraigo constitucional (artículo 18 de la Carta Magna); y que conello se satisface no sólo la necesidad de excluir toda decisión que nosea una derivación razonada del derecho vigente o el producto de lavoluntad individual del juzgador, sino también la posibilidad deasegurar el control casacional -propio y legítimo- a fin deestablecer si el tribunal de mérito se ha pronunciado sinarbitrariedad y con sujeción a la lógica y a las reglas de la sanacrítica racional (voto de la Dra. Berraz de Vidal, C.N.C.P., Sala 4,PALACIO BENITEZ, Hugo R. s/ recurso de casación, causa 358,sentencia, 612 del 25 de junio de 1996). Ha quedado debidamente demostrado que lasentencia recurrida adolece de insuficiencias jurídicasrelevantes, que autorizan la procedencia del recurso, cuandollega a la condena mediante las deficiencias apuntadas,sosteniéndose en una argumentación notoriamente insuficiente(C.S.J.N., “Liberman…”, rta. 28-4-88). Por lo tanto, de acuerdo a la doctrina de laarbitrariedad de nuestra Corte Suprema en cuanto a la exigencia deque las sentencias sean fundadas y constituyan una derivaciónrazonada del derecho vigente con aplicación a lascircunstancias de la causa, el acto debe ser descalificado por noreunir esas exigencias (Fallos 311: 2314, cons. 7° y sus citas),encontrándonos como se expuso ante un caso de defectos de
  • 257. 257fundamentación y razonamiento que privan a la sentencia de sumisma naturaleza de acto jurisdiccional. VII. COPIAS De acuerdo con lo normado por el art. 456 solicitoal Tribunal eleve copia de la sentencia y las actas, y se exima a estaparte de acompañarlas atendiendo a su volumen. VIII. PETITORIO Por lo expuesto hasta aquí, a V.E. solicitamos: - Se nos tenga por presentados en el carácter invocado, por interpuesto el recurso de casación por violación del derecho adjetivo y sustantivo, y por formuladas las reservas del caso federal. - Se conceda el mismo y previo emplazamiento de ley se eleven los actuados al Superior. - Se declare admisible el recurso y se designe audiencia a efectos de informar oralmente (art. 456, 458 y ccdtes del C.P.P.) - Oportunamente se case el fallo atacado declarándose de lo actuado, y la sentencia en cuanto dispone condenar a nuestro asistido como coautor penalmente responsable del delito de encubrimiento agravado, o bien se declare extinta la acción penal por prescripción o se absuelva a nuestro pupilo con arreglo a la ley. Proveer de conformidad que, ES JUSTICIA.