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LECTURAS 7° Y 8°
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LECTURAS 7° Y 8°

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algunas lecturas hechas en el cuarto periodo

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  • 1. El corazón delator<br />[Cuento. Texto completo]<br />Edgar Allan Poe<br />¡Es cierto! Siempre he sido nervioso, muy nervioso, terriblemente nervioso. ¿Pero por qué afirman ustedes que estoy loco? La enfermedad había agudizado mis sentidos, en vez de destruirlos o embotarlos. Y mi oído era el más agudo de todos. Oía todo lo que puede oírse en la tierra y en el cielo. Muchas cosas oí en el infierno. ¿Cómo puedo estar loco, entonces? Escuchen... y observen con cuánta cordura, con cuánta tranquilidad les cuento mi historia.<br />Me es imposible decir cómo aquella idea me entró en la cabeza por primera vez; pero, una vez concebida, me acosó noche y día. Yo no perseguía ningún propósito. Ni tampoco estaba colérico. Quería mucho al viejo. Jamás me había hecho nada malo. Jamás me insultó. Su dinero no me interesaba. Me parece que fue su ojo. ¡Sí, eso fue! Tenía un ojo semejante al de un buitre... Un ojo celeste, y velado por una tela. Cada vez que lo clavaba en mí se me helaba la sangre. Y así, poco a poco, muy gradualmente, me fui decidiendo a matar al viejo y librarme de aquel ojo para siempre.<br />Presten atención ahora. Ustedes me toman por loco. Pero los locos no saben nada. En cambio... ¡Si hubieran podido verme! ¡Si hubieran podido ver con qué habilidad procedí! ¡Con qué cuidado... con qué previsión... con qué disimulo me puse a la obra! Jamás fui más amable con el viejo que la semana antes de matarlo. Todas las noches, hacia las doce, hacía yo girar el picaporte de su puerta y la abría... ¡oh, tan suavemente! Y entonces, cuando la abertura era lo bastante grande para pasar la cabeza, levantaba una linterna sorda, cerrada, completamente cerrada, de manera que no se viera ninguna luz, y tras ella pasaba la cabeza. ¡Oh, ustedes se hubieran reído al ver cuán astutamente pasaba la cabeza! La movía lentamente... muy, muy lentamente, a fin de no perturbar el sueño del viejo. Me llevaba una hora entera introducir completamente la cabeza por la abertura de la puerta, hasta verlo tendido en su cama. ¿Eh? ¿Es que un loco hubiera sido tan prudente como yo? Y entonces, cuando tenía la cabeza completamente dentro del cuarto, abría la linterna cautelosamente... ¡oh, tan cautelosamente! Sí, cautelosamente iba abriendo la linterna (pues crujían las bisagras), la iba abriendo lo suficiente para que un solo rayo de luz cayera sobre el ojo de buitre. Y esto lo hice durante siete largas noches... cada noche, a las doce... pero siempre encontré el ojo cerrado, y por eso me era imposible cumplir mi obra, porque no era el viejo quien me irritaba, sino el mal de ojo. Y por la mañana, apenas iniciado el día, entraba sin miedo en su habitación y le hablaba resueltamente, llamándolo por su nombre con voz cordial y preguntándole cómo había pasado la noche. Ya ven ustedes que tendría que haber sido un viejo muy astuto para sospechar que todas las noches, justamente a las doce, iba yo a mirarlo mientras dormía.<br />Al llegar la octava noche, procedí con mayor cautela que de costumbre al abrir la puerta. El minutero de un reloj se mueve con más rapidez de lo que se movía mi mano. Jamás, antes de aquella noche, había sentido el alcance de mis facultades, de mi sagacidad. Apenas lograba contener mi impresión de triunfo. ¡Pensar que estaba ahí, abriendo poco a poco la puerta, y que él ni siquiera soñaba con mis secretas intenciones o pensamientos! Me reí entre dientes ante esta idea, y quizá me oyó, porque lo sentí moverse repentinamente en la cama, como si se sobresaltara. Ustedes pensarán que me eché hacia atrás... pero no. Su cuarto estaba tan negro como la pez, ya que el viejo cerraba completamente las persianas por miedo a los ladrones; yo sabía que le era imposible distinguir la abertura de la puerta, y seguí empujando suavemente, suavemente.<br />Había ya pasado la cabeza y me disponía a abrir la linterna, cuando mi pulgar resbaló en el cierre metálico y el viejo se enderezó en el lecho, gritando:<br />-¿Quién está ahí?<br />Permanecí inmóvil, sin decir palabra. Durante una hora entera no moví un solo músculo, y en todo ese tiempo no oí que volviera a tenderse en la cama. Seguía sentado, escuchando... tal como yo lo había hecho, noche tras noche, mientras escuchaba en la pared los taladros cuyo sonido anuncia la muerte.<br />Oí de pronto un leve quejido, y supe que era el quejido que nace del terror. No expresaba dolor o pena... ¡oh, no! Era el ahogado sonido que brota del fondo del alma cuando el espanto la sobrecoge. Bien conocía yo ese sonido. Muchas noches, justamente a las doce, cuando el mundo entero dormía, surgió de mi pecho, ahondando con su espantoso eco los terrores que me enloquecían. Repito que lo conocía bien. Comprendí lo que estaba sintiendo el viejo y le tuve lástima, aunque me reía en el fondo de mi corazón. Comprendí que había estado despierto desde el primer leve ruido, cuando se movió en la cama. Había tratado de decirse que aquel ruido no era nada, pero sin conseguirlo. Pensaba: "No es más que el viento en la chimenea... o un grillo que chirrió una sola vez". Sí, había tratado de darse ánimo con esas suposiciones, pero todo era en vano. Todo era en vano, porque la Muerte se había aproximado a él, deslizándose furtiva, y envolvía a su víctima. Y la fúnebre influencia de aquella sombra imperceptible era la que lo movía a sentir -aunque no podía verla ni oírla-, a sentir la presencia de mi cabeza dentro de la habitación.<br />Después de haber esperado largo tiempo, con toda paciencia, sin oír que volviera a acostarse, resolví abrir una pequeña, una pequeñísima ranura en la linterna.<br />Así lo hice -no pueden imaginarse ustedes con qué cuidado, con qué inmenso cuidado-, hasta que un fino rayo de luz, semejante al hilo de la araña, brotó de la ranura y cayó de lleno sobre el ojo de buitre.<br />Estaba abierto, abierto de par en par... y yo empecé a enfurecerme mientras lo miraba. Lo vi con toda claridad, de un azul apagado y con aquella horrible tela que me helaba hasta el tuétano. Pero no podía ver nada de la cara o del cuerpo del viejo, pues, como movido por un instinto, había orientado el haz de luz exactamente hacia el punto maldito.<br />¿No les he dicho ya que lo que toman erradamente por locura es sólo una excesiva agudeza de los sentidos? En aquel momento llegó a mis oídos un resonar apagado y presuroso, como el que podría hacer un reloj envuelto en algodón. Aquel sonido también me era familiar. Era el latir del corazón del viejo. Aumentó aún más mi furia, tal como el redoblar de un tambor estimula el coraje de un soldado.<br />Pero, incluso entonces, me contuve y seguí callado. Apenas si respiraba. Sostenía la linterna de modo que no se moviera, tratando de mantener con toda la firmeza posible el haz de luz sobre el ojo. Entretanto, el infernal latir del corazón iba en aumento. Se hacía cada vez más rápido, cada vez más fuerte, momento a momento. El espanto del viejo tenía que ser terrible. ¡Cada vez más fuerte, más fuerte! ¿Me siguen ustedes con atención? Les he dicho que soy nervioso. Sí, lo soy. Y ahora, a medianoche, en el terrible silencio de aquella antigua casa, un resonar tan extraño como aquél me llenó de un horror incontrolable. Sin embargo, me contuve todavía algunos minutos y permanecí inmóvil. ¡Pero el latido crecía cada vez más fuerte, más fuerte! Me pareció que aquel corazón iba a estallar. Y una nueva ansiedad se apoderó de mí... ¡Algún vecino podía escuchar aquel sonido! ¡La hora del viejo había sonado! Lanzando un alarido, abrí del todo la linterna y me precipité en la habitación. El viejo clamó una vez... nada más que una vez. Me bastó un segundo para arrojarlo al suelo y echarle encima el pesado colchón. Sonreí alegremente al ver lo fácil que me había resultado todo. Pero, durante varios minutos, el corazón siguió latiendo con un sonido ahogado. Claro que no me preocupaba, pues nadie podría escucharlo a través de las paredes. Cesó, por fin, de latir. El viejo había muerto. Levanté el colchón y examiné el cadáver. Sí, estaba muerto, completamente muerto. Apoyé la mano sobre el corazón y la mantuve así largo tiempo. No se sentía el menor latido. El viejo estaba bien muerto. Su ojo no volvería a molestarme.<br />Si ustedes continúan tomándome por loco dejarán de hacerlo cuando les describa las astutas precauciones que adopté para esconder el cadáver. La noche avanzaba, mientras yo cumplía mi trabajo con rapidez, pero en silencio. Ante todo descuarticé el cadáver. Le corté la cabeza, brazos y piernas.<br />Levanté luego tres planchas del piso de la habitación y escondí los restos en el hueco. Volví a colocar los tablones con tanta habilidad que ningún ojo humano -ni siquiera el suyo- hubiera podido advertir la menor diferencia. No había nada que lavar... ninguna mancha... ningún rastro de sangre. Yo era demasiado precavido para eso. Una cuba había recogido todo... ¡ja, ja!<br />Cuando hube terminado mi tarea eran las cuatro de la madrugada, pero seguía tan oscuro como a medianoche. En momentos en que se oían las campanadas de la hora, golpearon a la puerta de la calle. Acudí a abrir con toda tranquilidad, pues ¿qué podía temer ahora?<br />Hallé a tres caballeros, que se presentaron muy civilmente como oficiales de policía. Durante la noche, un vecino había escuchado un alarido, por lo cual se sospechaba la posibilidad de algún atentado. Al recibir este informe en el puesto de policía, habían comisionado a los tres agentes para que registraran el lugar.<br />Sonreí, pues... ¿qué tenía que temer? Di la bienvenida a los oficiales y les expliqué que yo había lanzado aquel grito durante una pesadilla. Les hice saber que el viejo se había ausentado a la campaña. Llevé a los visitantes a recorrer la casa y los invité a que revisaran, a que revisaran bien. Finalmente, acabé conduciéndolos a la habitación del muerto. Les mostré sus caudales intactos y cómo cada cosa se hallaba en su lugar. En el entusiasmo de mis confidencias traje sillas a la habitación y pedí a los tres caballeros que descansaran allí de su fatiga, mientras yo mismo, con la audacia de mi perfecto triunfo, colocaba mi silla en el exacto punto bajo el cual reposaba el cadáver de mivíctima.<br />Los oficiales se sentían satisfechos. Mis modales los habían convencido. Por mi parte, me hallaba perfectamente cómodo. Sentáronse y hablaron de cosas comunes, mientras yo les contestaba con animación. Mas, al cabo de un rato, empecé a notar que me ponía pálido y deseé que se marcharan. Me dolía la cabeza y creía percibir un zumbido en los oídos; pero los policías continuaban sentados y charlando. El zumbido se hizo más intenso; seguía resonando y era cada vez más intenso. Hablé en voz muy alta para librarme de esa sensación, pero continuaba lo mismo y se iba haciendo cada vez más clara... hasta que, al fin, me di cuenta de que aquel sonido no se producía dentro de mis oídos.<br />Sin duda, debí de ponerme muy pálido, pero seguí hablando con creciente soltura y levantando mucho la voz. Empero, el sonido aumentaba... ¿y que podía hacer yo? Era un resonar apagado y presuroso..., un sonido como el que podría hacer un reloj envuelto en algodón. Yo jadeaba, tratando de recobrar el aliento, y, sin embargo, los policías no habían oído nada. Hablé con mayor rapidez, con vehemencia, pero el sonido crecía continuamente. Me puse en pie y discutí sobre insignificancias en voz muy alta y con violentas gesticulaciones; pero el sonido crecía continuamente. ¿Por qué no se iban? Anduve de un lado a otro, a grandes pasos, como si las observaciones de aquellos hombres me enfurecieran; pero el sonido crecía continuamente. ¡Oh, Dios! ¿Qué podía hacer yo? Lancé espumarajos de rabia... maldije... juré... Balanceando la silla sobre la cual me había sentado, raspé con ella las tablas del piso, pero el sonido sobrepujaba todos los otros y crecía sin cesar. ¡Más alto... más alto... más alto! Y entretanto los hombres seguían charlando plácidamente y sonriendo. ¿Era posible que no oyeran? ¡Santo Dios! ¡No, no! ¡Claro que oían y que sospechaban! ¡Sabían... y se estaban burlando de mi horror! ¡Sí, así lo pensé y así lo pienso hoy! ¡Pero cualquier cosa era preferible a aquella agonía! ¡Cualquier cosa sería más tolerable que aquel escarnio! ¡No podía soportar más tiempo sus sonrisas hipócritas! ¡Sentí que tenía que gritar o morir, y entonces... otra vez... escuchen... más fuerte... más fuerte... más fuerte... más fuerte!<br />-¡Basta ya de fingir, malvados! -aullé-. ¡Confieso que lo maté! ¡Levanten esos tablones! ¡Ahí... ahí!¡Donde está latiendo su horrible corazón!<br />FIN<br />Rosario Tijeras<br />Capitulo 1<br />Como a rosario le habían pegado un tiro confundió el dolor del balazo con el del amor. Pero al despegar los labios salio de dudas y mas cuando vio la pistola.<br />Ella en camino al hospital narro que sintió un corrientaso en el cuerpo y que había pensado que era el beso.<br />No dejaba de decir que no quería morir, el intentaba animarla con esperanzas pero la expresión no la engañaba; hay moribunda, todavía se veía hermosa como siempre pero al llegar y la velocidad de la desangrada y la camilla la separaban. Cuando se alejaba le alcance a oír que le avisara a su Mama, pero no se sabia el numero así que el resolvió llamar a Emilio y le contó todo y su respuesta fue quedarse mudo, entre los 2 siempre hubo un deseo de amor “Se nos esta muriendo repetía” como si fuera de los 2 pero el no deja de pensar en los hermoso momentos que paso con ella, y en uno de ellos recuerda que ella contaba que a ella nunca la mataban, que era mala hierba, a ella la creían a prueba de balas. A Rosario le gusto a todos pero el único que tuvo la suerte de tenerla fue Emilio; Ferney era otro tipo que estaba enamorado de ella y que amenazo muchas veces a Emilio pero no logro casi nada. Una de las amenazas que le hizo ferney fue que después de matarlo a el matarla a Rosario. El volvió llamarlo y no pregunto porque no venia a acompañarlo seguramente razones tendría el pero en realidad llamo era para que le diera el teléfono de Doña Rubí la madre de Rosario. Hasta ese momento no se sabia nada de rosario y la respuesta de Emilio fue que hasta lo que el sabia ya no se hablaba con la mama. La recepcionista pregunto que como se llamaba y cual era su apellido el contesto Rosario tijeras siendo hija de puta el único apellido que tenia era el de su madre; así que si así la llamaban todos y así contesto a la recepcionista, también pregunto que a a que horas la trajeron y respondió como a las 4. Rosario tenia una historia muy larga atrás y poco a poco se la fue contando aunque nunca se las supo todas. Hubo una vez que le pregunto a Rosario que ¿de donde habían salido las tijeras?<br />De un tipo que cape respondió otra cosa que nunca se supo fue la edad de ella siempre decía que lo que uno suponía eso tenia. Cada vez que rosario mataba a alguien engordaba, se encerraba a comer de miedo y a eso de 3 meses o 4 dejaba de comer y volvía a se hermosa. Rosario era muy rebelde en su niñez los profesores le tenían pavor y hasta una vez a una le rayo la cara.<br />2 capitulo<br />Rosario había sido violada a los 8 años, había comenzado mal, al hombre le quedo gustando y la buscaba en todas partes en la escuela, en el bus, en la casa pero hasta que no aguanto mas y le contó a su hermano el hombre que al parecer realmente la queria el se llamaba Johnefe, el se encargo y lo dejo sin con que mas seguir jodiendo, pero cuando Johnefe le contó a doña rubí no le creyó porque tenia la manía de defender a las personas con quien alguna vez estuvo. Rosario no se llevaba muy bien con la mama, pues ya perdidas las cuentas de los hermanos que tenia ella, la mama siguió en las mismas. Cuando la echaron de la casa Rosario se fue dichosa y feliz a donde su hermano que fue el primero en recibirla pues su hermano la quería más que su mama.<br />Ferney era parcero del combo de Johnefe siempre amigos y le llevaban más o menos 5 años a rosario. Antes de que Emilio conociera a Rosario ella ya no estaba con Ferney pues ella siempre supo que en el se podía confiar y en alguien con quien se podía pecar. A Rosario los duros de los duros le habían dado un apartamento lujoso, carro, cuenta corriente, todo le que se le antojara pero sin embargo ferney fue siempre su amante incondicional. Emilio siempre rival con Ferney pues siempre ellos se mandaban mensajes:<br />-Decile a ese hijueputa que se cuide-mandaba decir Ferney<br />-Decile a ese hijueputa que ya me estoy cuidando mandaba a decir Emilio<br />-La policía lo esta buscando- dijo una enfermera, -¿a mi-? Pregunto todavía pensando en ferney -¿usted no fue el que trajo a la chica del balazo?- -si fui yo- -pues salga que quieren hablar con usted- afuera habían por lo menos una docena de policías y quedo asustado, pero la enfermera lo tranquilizo al decirle que los fines de semana habían mas policías que doctores 2 oficiales que estaban encargados de su caso le mandaron un montón de preguntas como si fuera el asesino y pues el contesto furioso que el no fue el que disparo que fue otro y que el es un amigo - en lugar de estarme preguntando guevonadas y buscando donde no es deberían dedicarse a coger al que nos metió en esto. Así que se retiro como si no le importara. El había conocido a Rosario más o menos hace unos 6 años en el bar. “acuarios”, -Como fue que te enamoraste de ella le pregunto una vez a Emilio- y el respondió -simplemente la vi y quede listo- y el le pregunto - ¿A voz te gusta Rosario?- -A mi? Vos estas loco- le mintió obviamente.<br />Al cabo de un rato la enfermera le pregunto que si ella era su novia pero en realidad el no tenia claro en verdad que fueron, si tal ves alguna vez tuvieron algo serio o algo parecido nunca supo que tipo de relación tuvo con Rosario.<br />3 capitulo<br />Un vecino que vivía más más hacia arriba fue la 1ra victima de Rosario Tijeras por el le pusieron el apodo y con el aprendió a defenderse sola.<br />Ese día había bajado al centro a comprar unos trapos con una plata que le había dado su hermano, Gloria la acompaño ya de vuelta como ella vivía mas abajito se quedo primero y siguió sola, habían muchas historias y rumores pero nunca tuvo miedo pues siendo hermana de johnefe no le temía a casi nada. Ya cuando estaba llegando se le aparecieron 2 tipos estaba muy oscuro y no reconoció a los 2 solo a uno al que le dicen cachi, la arrastraron hasta una zanja y con esa pataleta y gritería por allí la gente nop sale sino se esconde mas. Uno le tapaba la boca y la tenia mientras que el cachi hacia lo que hacia cuando le toco el turno al otro alcanzo a gritar y unos se asomaron y pues del tiro salieron volados y la cara que puso Johnefe cuando la vio, el preguntaba que quien le había echo hizo que le dijera quien porque lo iba a matar pero no quiso contar porque se armaba una guerra tenaz. Como a los 6 meses Rosario fue a visitar a Doña Rubí por el camino se encontró con el cachi, ella casi se muere del susto pero como que no se dio cuenta muy bien de la cara así que me saludo muy normal no se acordó tal ves y empezó a coquetearle y a decirle guevonadas, cuando iba a visitar a doña rubí siempre se lo encontraba así que le perdió el miedo y se propuso que ese tipo se las tenia que pagar entonces le siguió el jueguito como un mes y un día le dijo que pasara a la casa que doña rubí no estaba y pues se dejo darse piquitos y tocarse por donde antes la habían maltratado y ella le cogio por allí abajo, luego ella le dijo que se acostara en la camita bien juiciosos y el decía que no se la podía crecer que se sentía muy bien y pues mientras yo le cogia lo que tenia le dije que cerrara los ojos cogi las tijeras de doña rubí que había dejado debajo de la almohada chaz le corto las guevas, mientras que gritaba ella le decía que no se le olvidara la cara que nunca se le olvidara que este seria una venganza mientras que ella lo chusaba por todas partes entonces el tipo salio corriendo desnudo todo el mundo mirándolo y desangrándose. Desde ese entonces nunca volvio a ver ni a saber de el, en ese tiempo yo tenia como 13 años que eso nunca se la va a olvidar. Después de eso rosario se engordo como de costumbre.<br />4 capitulo<br />Ellos apreciaban la belleza de Medellín pues muy pocos tenían la prioridad de verla desde allí. Una llamada que recibió Rosario muy temprano y que la tomo por sorpresa fue que habían encontrado a su hermano muerto según decía ferney, ella le pidió 2 favores a el 1ro que la acompañara y segundo que no le contara nada a Emilio, siempre ella le pedía eso y era como ponerlo contra la pared, era traicionar a su mejor amigo pero el no tenia la voluntad de negarse aunque ese secreto no duro mucho pues Rosario no pudo ocultárselo. Cuando la recogió ella estaba llevada por el dolor tanto que le toco ayudarla a subir al carro, lloraba, maldecía y amenazaba a muerte hasta al mismo Dios. -Me mataron al amor de mi vida parcero- ella siempre decía eso estaba muy lamentada.<br />El en ese momento quería desahogarse y decirle todo lo que sentía por ella y tratar de mejorar su animo pero como siempre no fue capaz, después de la ceremonia y de todo lo que se le hacen a los muertos la empecé a llevar a su casa pero en un momento le pidió que parara y que de aquí en adelante ella seguía sola pero el insistió que la llevaba pero no dejo pues quería seguir sola , así que subió a una loma toda pálida y con unas gafas de sol y empezó a subir despacio y triste. En un momento encontró a la enfermera dormida y le pregunto que si se sabia algo , la enfermera intentando de volver al mundo dijo que quien pero al decir Rosario Tij.. Si no se sabe nada es porque todavía no se sabe nada dijo y en seguida intento acomodarse otra vez en su silla y empezó a dormir, el observo el reloj que se encontraba detrás de ella y el dijo en voz baja las 4 y media. Rosario desde ese entonces tenía ganas de ser una gran persona tener mas plata que los duros de los duros quería viajar era una gran visionaria y eso nos preocupo a Emilio y a mí. Ella decía que era muy fácil que solamente se necesitara tener gente y que ella la tenía porque solo había una forma de lograr eso pero además se necesitaba tener ganas y las guevas que tenia Rosario pero ellos no tenían ganas después de todos los problemas en ella los metió. En lugar de eso se empezaron a despedir de Rosario. A la semana de que el hermano de Rosario se había muerto ella lo llamo a alas 3 de la mañana ella le contó que ese día habían enterrado a johnefe que se habían salido a pasear con el y que después le contaba todo pero que la llamada era para decirle que se iba unos días y que ella le contaría todo después pues que le dijera a Emilio que Rosario se iba para Bogota con la mama a donde una hermana. Un mes después Rosario apareció ella estaba gorda lo había citado en un café cerca de donde vivía se estaba engullendo una malteada y unas papas después del saludo le pregunto que donde estuvo que Emilio la iva a matar que como desaparecía así de la noche a la mañana que porque estaba tan rara y ella enseguida respondió furiosa barriendo todo lo que había en la mesa parándose y gritando que como así que rara? Entonces todos los que estaban alrededor se embobaron mirando y ella grito -¿¿Qué?! ¿ se les perdió algo o que? ¿Cojan oficio partida de hijueputas!- y así fue todos tomaron oficio luego se paro y se fue pero cuando el se estaba parando ella volvía y le dijo pasito en le cara que para que le había llamado que para que servían los amigos que no la viniera a joder ni a decirle que estaba gorda, detrás de sus gafas se veía llorando así que la abrase y le dijo que si le importaba.<br />5 capitulo<br />Un día Emilio le pidió a Rosario que se casara con el y la respuesta que le trajo Rosario fue -¿¿Vos sos guevon o que!?? ¿Que tiene de raro? dijo Emilio, si nos queremos.¿ Y que tiene que ve el amor con el matrimonio?? En ese momento el descanso pues Emilio ya le había contado sobre sus intenciones pero no había dicho nada para no provocar una pelea o algo parecido, también fue que su familia lo vino presionando fuertemente para que se e alejara de ella hubieron muchas restricciones y cortándole también privilegios así que sus intenciones no venían mucho del corazón. Al final la respuesta fue opuesta. La familia de Emilio es de dedo parado como dirían muchas personas popularmente no hacen filas porque creen que no se las merecen no le pagan a nadie porque creen que también se lo merecen hablan ingles porque se creen mejor que los demás y quieren mas a estados unidos que al mismo país; la familia de Emilio traba muy mal a Rosario la despreciaban y la humillaban pero después un tiempo Emilio se puso juicioso ahora trabaja con el papa, mide su vocabulario y es mas prudente. Al salir un medico le pregunto que como estaba y el le respondió que tenia balas por todas partes y que había que esperar. Como la madre de Emilio se creía mas Rosario siempre la maldecía le decía todo lo que merecía que le digieran y habían pleitos verbales siempre por algún encuentro o acto que ella hacia. También Rosario tuvo disgustos y peleas con su mama Doña rubí pues ella le decía y martillaba que Emilio no era para ella que esas familia era de otra clase y que no iba a ser feliz con el; de esas peleas hubo muchas Rosario siempre decía que era pura envidia pues su mama siempre a estado buscando un tipo con plata para que la sostuviera y le diera comodidades y como siempre se burlaba de su mama, decía que se creía de 15.<br />6 capitulo<br />Por esos días Emilio Rosario y el andaban leyendo poesía y como Rosario era tan creativa y siempre quería probar de todo dijo- Esas cosas deben ser buenas para leerlas bien trabado- así que eso les sonó a propuesta y hubo domingos que se encerraron a fumar marihuana como locos y leyendo la poesía se sentían realmente volando a esas épocas las llamo épocas tranquilas con poesía y música realmente no saben como salían vivos de semejante trabada pero lo disfrutaban mucho. Por esos tiempos Rosario conoció una gente ellos tenían el pelo rápido pero arriba de la nuca les salían unas colas disparejas y largas, usaban unas camisetas 3 tallas mas grandes que les llegaban un poco mas o menos arriba de la rodilla los blue jeans eran pegados al cuerpo”Bota tubo” y abajo uno se encontraba con unos tenis de 2 pisos, con luces flouorecentes y rayas de Neón. Siempre el los miraba de lejos pero poco a poco se les fue acercando y poco a poco empezó a imitarlos con cautela. Primero fue el pelo, luego se enrollaron una maricaditas en las manos y se forraron con blue jeans viejos, en las rumbas intercambiaban lasa camisetas. Johnefe en un ataca de afecto le regalo un escapulario que tenia colgado en el cuello y que según Rosario por allí le entro la bala, un día johnefe tuvo una conversación con el diciendo que Rosario hablaba bien de el y que la gente que quiere a Rosario le parecen unos bacanes, se saco el escapulario del cuello con cuidado y se la regalo pues que el era el indicado para protegerlo y cuidarlo después con cuidado le cogio los cachetes y le dio un beso en la boca 6y luego se echaron un porro. Después de la muerte de johnefe le dio el escapulario a Rosario, lo beso y lo guardo. Ferney no iba a las fiestas donde Emilio estaba y Emilio no iba a donde Ferney estaba pero el que ganaba era el que llegaba primero y el otro mandaba razones para disculparse y decirle un par de cosas mas. La mayoría de las veces Rosario era la que decidía si podía ir Emilio o si podía ir Ferney. La mayoría de la veces que cuneado Rosario se perdía iba a donde los duros de los duros allí hacia lo que tenia que hacer a veces demoraba meses a veces semanas y también a veces días, ella decía que cuando llegaba y volvía a donde ferney era como tomarse un vaso de agua fría en medio de un desierto así que siempre llegaba feliz al lado de Emilio pues ella no iba a donde los duros de los duero para pasarla bien sino que ellos eran los que le daban, plata, carro, techo y un montón de cosas que ella necesitaba iba cuando se le acababa la plata por decirlo en 3 palabras.<br />7 capitulo<br />A Ferney y a Johnefe los contrataron para hacer unos trabajos ferney tenia mala puntería pero en cambio sabia manejar bien la moto en cambio Johnefe tiraba muy bien donde apuntaba daba el pepaso, les empezó a ir muy bien y así fue que los ascendieron rápido así ganaban buena plata y todos querían que los reclutaran asi que a Rosario también no para usar la pistola para eso no servia, además Ferney es respetado porque unja vez los salvo de 1que no hubiera sido por el quien sabe donde estarían, el caso es que estaban dándose plomo con un combo y pues a Johnefe se le habían acabado las balas y el único que tenia era Ferney aunque ya los tenían dominado un de los que estaban en el piso resucito y Johnefe le grito ¡¡Cuidado con ese!! Ferney empezó a disparar y le dio a otro que estaba detrás de un matorral al cual Ferney le dio y callo rodando con una mini-Uzi en la mano hay si los hubiera acabado y con el que resucito volvió a caer muerto por eso lo respetan tanto. Otro trabajo fue uno que fue grande y que les dieron mucha plata fue que mataran a un político que les estaba dando problemas a los patrones, la misión fue todo un éxito ellos iban acompañados como con 5 tipos mas y pues de tanta vaina todos Iván acompañados por una pareja pues las mujeres son las únicas que los tranquilizan así que les gastaron los tiquetes también todos llegaron en momento distintos y a lugares distintos pero los 4 Ferney, Johnefe, Deisy y Rosario se encontraron en el mismo hotel tenían que parecer una pareja de luna de miel. A ellas no las dejaban salir ni a comer ellos siempre Salían temprano y llegaban tarde serios y callados mientras que ellas miraban películas, fumaban marihuana y miraban bogota. Cuando llegaban ellas intentaban mimarlas pero era tal el cansancio y el estrés que no se podía; un dia les dijeron que alistaran maletas que se Iban para una finca que las iban a recoger. Al otro dia las recogieron en una camioneta y se las llevaron para melgar para una mansión con muchas piscinas, caballos, canchas de tenis, cascadas, meseros eso parecía un club. Ellas se pusieron unas tanguitas y se asolearon, como a las 12 de la noche llegaron Ferney y Johnefe borracho pero Felices porque habían coronado con su trabajo sacaron el perico pidieron cerveza y armaron rumba. Rosario se puso a fumar y toco esperar hasta que volviera a contar lo demás.<br />8 capitulo<br />Esa noche Rosario y Deisy estaban entreteniendo y mimando a los triunfadores y como todos estaban medio borrachos, felices y contentos estaban reunidos con el patrón todos tomando cerveza y el patrón pregunto que quien era esa chica tan bonita, se refería a Rosario que estaba divina entonces le respondieron que era un de las chicas que acompañaron a los de la misión y que los estaban celebrando entonces al patrón le dio por conocerla y la mando llamar; cuando se la trajeron Ferney y Johnefe no se habían dado cuenta y al cabo de unos 5-10 minutos preguntaron por ella que donde andaba y les dijeron que la había llamado el patrón, obviamente es lógico que el patrón la quería era para que la mimara a el también y un poco de coqueteadas pero igual Rosario no quería pero con todo ese montón de traqueaos como se podía rehusar así que la usaron como puta y eso no le gusto para nada a Johnefe y a Ferney y hubo una pequeña discusión pero afortunadamente los otros muchachos los detuvieron antes de llegar a donde el patrón. Así fue como nació la relación de Rosario con los duros de los duros y así Rosario aprendió a convivir con ellos porque gracias a ellos salio de la pobreza y de todo lo material malo que tenia, como recuerdan le dieron plata, carro, apartamento Etc. Y la conclusión es que ella va a donde los duros de los duros cuando necesita plata.<br />El conoció a Rosario por Emilio, pues tardo mucho en conocerla porque en el tiempo que se la quería presentar, andaba mal en notas porque cuando el va mal cuando van en rojo se clava hasta sacarlas adelante y no sale, hasta mejorar las notas así que tardo un poco. Antes de que conociera a Rosario el se la pasaba buscando en los bares buscando alguna chica de la cual enamorarse, conoció muchas discotecas y bares pero siempre volvía a los mismos. Emilio le decía que el ya la había visto y que la conocía que era de los de arriba, pero el pensaba y nunca reconocía quien era ella pues pensaba en la pandilla de ellos. Cuando por fin la conoció fue a una discoteca que no era raro que fueran allí, el tenia mucha curiosidad de conocerla pues había esperado el suficiente tiempo para desesperarse un poco y obsesionarse en conocer, cuando Emilio se la señalo, señalo a los de arriba pues los de arriba eran los que tenían mas plata y el no iba por allí pues por esos tiempos el andaba mas o menos en crisis, el no era dedo parado como Emilio como ya lo conté antes el no se sentía menos, cuando la vio estaba bailando sola una especia de transe una canción que estaba de moda en ese tiempo. Desde ese momento el quedo profundamente enamorado ocultando y guardando todo el cariño que le tenia a ella, al comienzo era muy callado pero con el tiempo, cuando conocía, mas o menos el terreno empezó a buscar un amigo de confianza con quien hablar y desahogarse y hay ella lo encontró a el.<br />Capitulo 9<br />El recuerda como conoció a Emilio, en el colegio apenas se conocieron se convirtieron en mejores amigos, sin pactos de sangre ni borracheras, el había encontrado en el un hombre valiente al quien admirar sin importarle nada teniendo la plata, las mejores mujeres siempre teniendo lo mejor algo que tenia el pues su cobardía le ganaba a su valentía y en cambio Emilio encontró en el un hombre en el cual prevenirse y pensarlo 2 veces algo que no hacia a menudo pero necesitaba y le hacia falta. Aunque el ahora no admira a Emilio todavía lo quiere con cariño que por los recuerdos y momentos que tuvieron no se puede borrar. El cariño sobrevivió por sus años de colegio, nuestro desquite con los curas, la primera vez en cine para mayores, la primera revista porno, nuestro sexo con la mano, las primeras novias, la primera vez, los secretos entre amigos, la primera borrachera, las tardes de terraza en el que no hacíamos nada sino hablar de música, fútbol y cosas por el estilo, la primera traba cagados de la risa y comiendo buñuelos, la finquita que alquilamos en Santa Helena para fumar y beber tranquilos, para llevar mujeres y amanecer con ellas, esa misma casita donde Emilio paso su primera noche con Rosario y yo después también con ella y única vez. Cada vez que se metia en sus recuerdos y en los que tenia que ver con Rosario, piensa que todo hubiera sido mas facil sin su silencio. Emilio nunca supo de su miedo, cuando ya oscuro poniamos botellas vacias en las ecaleras del colegio para que lso curas las patearan en la penumbra. Nunca supo de su miedo cuando ivan a “El Dorado” a ver cine porno, no supo de su vergüenza cuando le propuso que se masturbaran con la primera play boy que callo en sus manos, nunca supo a lo que supo sau primer beso, ni del orgasmo repentino de su primera ves, ademas de su sentimientos hacia Rosario, porque el silencio de el fue del mismo tamaño del amor que tuvo. El nunca tuvo el valor de decir -Te quiero, te amo , te deseo tanto que me moriria por ti- nunca siempre esperaba que surgiera un milagro para que Rosario lo dijera antes.<br />10 capitulo<br />Rosario se fue durante 2 años el ya se habia propuesto olvidarse de ella porque ella le hacia mucho daño pero a los 2 años resiuvio una llamada repentina de ella y volvio a surgir el amor se encontraron y ella le conto que habia estado en Miami con unos negocios de droga y que porque no lo habia acompañado al cabo de un tiempo ya caminando por un parque llego por sorpresa los labios de Rosario a los suyos pero en es momento llego el balazo y por eso esta alli en el hospital pero ya ya le dijeron, le dijeron que no pudo sobrevivcir por una infeccion que no pudieron controlar asi que el le pidio que si porfabor le dejaban verla por ultima vez. Y alli se encontraba tan hermosa y divina como siempre no parecia muerta sino dormida, adios Rosario nunca te olvidarer decia el nunca.<br />Tomado de : http://html.rincondelvago.com/rosario-tijeras_franco-ramos_2.html<br />

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