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    Novela Siglo XIX Colombia Novela Siglo XIX Colombia Presentation Transcript

    • Generalidades de la novela en el siglo XIX Novela del Siglo XIX Novela Romántica Novela histórico - romántica Novela post - romántica Novela costumbrista Novela Realista Novela Modernista Literatura de Viajes
    • Los ejemplos pueden ser tan numerosos como numerosa la producción literaria durante el siglo XIX, es una narrativa prolífica que hoy busca ser entendida no sólo por su valor para la tradición literaria, sino también a partir de las funciones que en una sociedad en conflicto desempeñaba de manera activa y determinante. Novela del Siglo XIX Para nuestro siglo XIX, lo anterior se extiende tanto a los libros como a las publicaciones periódicas, estas últimas quizá el medio más eficaz de difusión de la literatura. Un reciente ejemplo investigativo
    • Generalidades de la novela en el siglo XIX Novela Romántica Novela del Siglo XIX Novela histórico - romántica Novela post - romántica Novela costumbrista Novela Realista Novela Modernista Literatura de Viajes Videos: Escritores Colombianos: Jorge Isaacs; Tomás Carrasquilla; José Eustasio Rivera; Eduardo Caballero Calderón; Héctor Rojas Herazo; Fanny Buitrago.
    • La novela en el siglo XIX es activa socialmente, la Generalidades de la novela en el siglo XIX realidad se organiza también desde la construcción de la escritura: REALIDAD DE LAS COSTUMBRES NOVELESCAS: LA NOVELA OCUPA SU ESPACIO Propósito de convencer: se logra la construcción de una realidad literaria, la quot;copiaquot; de la realidad. “Un sentimiento particular se hace colectivo” Necesidad de diferenciar el discurso literario del político. Novela Histórica
    • Generalidades de la novela en el siglo XIX Los escritores crean una mediación a través del discurso literario, elaborado a partir de convenciones que se aproximan a la realidad a partir de la generalización, pero que suponen distante de ella por su carácter ficticio El intento de velar la realidad, de ocultarla bajo la construcción de un efecto de realidad se obtiene a partir del énfasis en lo verosímil. Al interior de las obras, las novelas son introducidas también como elemento creador de otra realidad posible y fundamental.
    • En varias novelas la lectura como acontecer ocupa Generalidades de la novela en el siglo XIX un espacio privilegiado. Los personajes se construyen y caracterizan en los textos y son transformados por ellos Es característico de la literatura del siglo XIX esa participación del lector como personaje activo dentro de las obras. Quizá pueda decirse que es una constante en obras que aunque abandonando las propuestas del costumbrismo, conservan una relación particular con el mundo de lo Ietrado El mundo de la lectura se convierte en un mundo alterno al mundo real. Construcción de un mundo de valores paralelo por parte de la ciudad letrada como factor de consolidación de los grupos dominantes
    • Generalidades de la novela en el siglo XIX Es un período de grandes tensiones tanto en las ciudades como en el campo: se están confrontando, con la consolidación de los partidos políticos liberal y conservador, no sólo marcadas actitudes políticas como el federalismo y el centralismo, económicas como el proteccionismo y el librecambismo, sino también religiosas y morales, en una permanente transformación de las ideas y los valores Es fundamental para la concepción de lo literario la diferencia-ción entre la literatura y la política, enunciándose la primera como el espacio donde pueden permanecer sin conflicto miembros de los dos partidos, pero apoyados en principios eminentemente católicos. La segunda, porque es el lugar donde se permiten las confrontaciones. La novela en la Nueva Granada ocupa un papel importante en la esfera de lo permitido y lo no permitido en un período en el que la discusión sobre la libertad de imprenta se constituye en un factor de determinación de los partidos políticos
    • Los periódicos literarios se fundamentan en la búsqueda por Generalidades de la novela en el siglo XIX conformar una literatura nacional y por promoverla como un factor del progreso moral de la sociedad Pensar en la construcción de lo nacional tenía que ver entonces con un proyecto en el que participaban, por ejemplo, los grupos conservadores, al asumir determinados principios tanto morales como religiosos de los que la palabra escrita no podía mostrarse ajena Tener una interpretación de la sociedad fue, pues, tanto o más importante que tener una política''. Trabajar en la publicación de novelas que consolidaran una literatura nacional, como lo hacían la Biblioteca de señoritas, El Mosaico, El Museo, La Siesta, El Hogar, y El Deber entre muchos otros, hacía parte de dicho discurso.
    • Generalidades de la novela en el siglo XIX Se construye una forma de escritura cimentada en las convenciones y en la reiteración de algunas fórmulas en las que se logra la adecuación perfecta entre los propósitos del narrador y del lector La concepción de lo literario se construye así en un lenguaje indirecto en el que es posible tomar una posición sobre problemas que en apariencia no eran de su competencia, lo cual es otra manera de hacer política En su discurso lo político aparece de otra forma, la justificación misma de lo literario surge de su capacidad de decir sin decir, justificada en su carácter de diversión y juego. A la vez, existen otros discursos simultáneos que apoyan su escritura y que participan en la construcción de hábitos de lectura. Leer se convierte en una actividad controlada por los diversos valores educativos sobre los que se consolida el concepto de una sociedad. La prensa, en este caso la católica cumple un papel activo
    • Generalidades de la novela en el siglo XIX Por ejemplo, El Catolicismo: el artículo sobre quot;El bello sexoquot; en el que se afirma: quot;La lectura de novelas y romances amatorios es otro de los medios de que las madres de familia se sirven para corromper a sus hijas...quot;. También tiene como propósito señalar un listado de libros prohibidos para los católicos por propiciar el contagio moral de las ideas, entre los que precede constantemente Eugenio Sue y la totalidad do sus novelas. Se le reconoce, entonces, poder a la lectura y la religión católica se constituye en el filtro permanente de esta actividad al promover el papel de la lectura hacia la construcción de unas actitudes morales acordes con unos principios preestablecidos por la Iglesia. La literatura ocupa así un espacio en la cotidianidad de las ciudades. quot;El novelista penetra en todos los hogares desde el palacio hasta la cabaña, y penetra para triunfar en el corazón de todos los sexos, sean cuales lucren su edad y condición“ afirman los neogranadinos conscientes de los peligros y las bondades que comportaba la lectura. Regresar
    • Novela histórico - romántica Las primeras obras de este periodo estuvieron guiadas, bien por un afán de recuperar un supuesto espíritu caballeresco de la conquista, bien por una sublimación poética y filosófica Novela Romántica del aborigen de América. Juan José Nieto: Ingermina, publicada en 1844; Los moriscos, 1845 La primera es un relato que tiene como trasfondo las sublevaciones de los indios Calamares, antiguos pobladores de Cartagena en los primeros tiempos de la conquista, y tiene la particularidad de desarrollar una trama amorosa de corte caballeresco entre Alfonso de Ojeda, hermano de Pedro, el conquistador, y la princesa indígena Ingermina, en un intento por rehabilitar la conquista y poetizar, simultáneamente, al indio. Los moriscos relata los sufrimientos de una familia mora a causa de su expulsión de España, tras el decreto de 1609.
    • Felipe Pérez. Los gigantes, 1875 Hace protagonista de sus relatos a los chibchas, a quienes coloca como actores principales de la independencia de la Nueva Granada. En esta obra, como en las de tema incaico, se Novela Romántica promueve la idea del buen salvaje, y así se ve a los indios enfrentados a los males de la conquista y desterrados de su arcadia por la exagerada codicia española, patrocinadora de batallas sanguinarias y crueles. Además de estas obras de corte histórico, Pérez produjo otras de fondo social y de aventuras El caballero de Rauzán (1887) que refleja más claramente el ambiente romántico en que el escritor se había formado.
    • El oidor (1845) de José Antonio de Plaza, Don Alvaro (1871) y Juana la bruja (1894) de José Caicedo Rojas El alférez real. Crónica de Cali en el siglo XVIII (1886), Eustaquio Palacios Novela Romántica Esta novela es tal vez la de mayor calidad por su logrado equilibrio entre los elementos didácticos y narrativos, y por la menor sobrevaloración del ambiente, así como por la perfección de su estilo y la autoridad documental que despliega Regresar
    • El giro hacia lo local costumbrista y hacia lo presente en las novelas postrománticas no es muy afortunado. Si bien, se escriben muchas novelas (muchas de ellas dedicadas a narrar lo que podría enunciarse como los misterios de Novela Post Romántica Santafé: sus secretos y terrores), sólo algunas alcanzan cierta notoriedad. De entre lo destacable se encuentra Soledad Acosta de Samper, la mejor novelista colombiana del siglo XIX, quien cultivó el género histórico en novelas como una Holandesa en América (1869), donde ese narra el alzamiento del general Melo y se describen las costumbres campesinas de Holanda, así como Aventuras de un español entre los indios de las Antillas (1905), donde narra la conquista y colonización de Cuba , Puerto Rico y Santo Domingo.
    • Novela Post Romántica Correspondiente a este periodo, pero de otro corte, se publica en Colombia (1867) María, de Jorge Isaacs Regresar
    • La tendencia post-romántica de exaltación de lo regional y típico y cierta necesidad de diferenciación nacional, desemboca en la literatura costumbrista. Si bien la novela no es aquí tampoco el género más favorecido Novela Costumbrista para encausar estos propósitos (a decir verdad, el cuento es el género más propicio y por eso muchas de las novelas costumbristas de la época no son más que cuentos ensanchados mediante la inclusión de un extenso material descriptivo), se puede afirmar a cambio que se constituye en un puente a lo que poseerá mayor envergadura en el país: la novela realista. De un lado, la novela costumbrista hereda del romanticismo la figura idealizada del campesino, de otro, pese a su fin didáctico y moralizante, pone en la mira con entusiasmo patriótico las notas distintivas de la nacionalidad.
    • José María Vergara y Vergara, Olivos y aceitunos todos son unos (1868) José María Samper, Martín Flórez (1866) y El poeta soldado (1880). Pero quizás las novelas que mejor muestran el modo particular como el Novela Costumbrista género asumió la línea costumbrista en Colombia son las de Eugenio Díaz y Luis Segundo de Silvestre: Manuela (1866) y Tránsito (1886) respectivamente. La primera todavía impregnada de un romanticismo emotivo; la segunda mucho mejor estructurada, con un tratamiento mucho más artístico de los cuadros de costumbres, con un trama clara y un hondo sentido humano en sus personajes, aparte de su valor documental.
    • Novela Costumbrista Regresar
    • Con la novela realista, las letras colombianas alcanzan ya un buen grado de madurez. Reaparecen en este momento lo temas comunes, las escenas cotidianas, las necesidades primarias, de modo que lo exquisito y sublime da paso a lo concreto y objetivo: la pintura de ambientes y la caracterización de las figuras humanas. Novela Realista Dos estilos y dos ambientes culturales José Manuel Marroquín: Blas Gil (1896) que narra la vida de un estudiante en el ambiente bogotano y denuncia a la vez los defectos políticos del país; Entre primos (1897), Amores y Leyes (1898) y
    • El Moro; (1897) Novela más conocida de su producción. Es una novela en la que el personaje es un caballo que relata su vida y aventuras en primera persona. Este artificio, sin embargo, Novela Realista le sirve a Marroquín para poner de presente sentimientos y honduras humanas gracias a una visión que a su vez le sirve para mirar de lejos (con cierta bondad e inteligencia) las tristezas humanas y para acercarse a sus más íntimas verdades. La novela además provee de acertadas descripciones del paisaje de la sabana de Bogotá y de sus costumbres, así como de narración sobre las guerras civiles, todo bajo un equilibrio que hace que la novela desborde los límites del costumbrismo.
    • Tomás Carrasquilla. Las obras más importantes de Carrasquilla son: Frutos de mi tierra (1898) y La Marquesa de Yolombó (1928) Novela Realista En la primera, Carrasquilla logra retratar la abyección y desdicha de los campesinos antioqueños, sin llegar a caricaturizarlos. Su mayor mérito aquí está en la capacidad de descripción y en la caracterización de los personajes que logran trasmitir el juego de sus pasiones y los rasgos fuertes y sobrios de su personalidad.
    • La Marquesa es la obra maestra de Carrasquilla. Se trata de una novela histórica cuya acción se ubica al final del periodo colonial, y que refleja ese momento de transición hacia la independencia del país. La protagonista, doña Novela Realista Bárbara Caballero, una mujer enérgica y voluntariosa, llega a constituirse en el símbolo de lo que será en adelante la Colombia independiente: progresista y laboriosa. Si bien Bárbara representa también la fidelidad a la corona, y por ende la tradición, se constituye en paradigma de la nacionalidad colombiana. La novela es rica en descripciones de la mentalidad del pueblo de Yolombó (que desde su localidad alcanza así también universalidad), con su ambiente religioso sincrético que incluye la fe cristiana, las supersticiones populares y algunas ritos africanos e indios. Es, en fin, una novela de grandes alcances y aportes a la tradición de las letras colombianas. Regresar
    • Hacia finales de siglo, en concordancia con lo nuevos vientos hispanoamericanos, se produce una reacción en la novela colombiana contra el regionalismo y el Novela Modernista naturalismo. Se pueden apreciar así dos tendencias: una de tipo escapista que, de alguna manera, significa un retorno hacia ese romanticismo lírico y ensoñador de antaño, aunque perfumado ahora de palacios versallescos y cisnes darianos, con el que se intentaba poner en la escena narrativa los ideales modernistas de la autoafirmación artística. La mayor parte de esta producción literaria es desdeñable a excepción de la novela de José Asunción Silva: De Sobremesa (1925) que se tratará más adelante.
    • Otra línea modernista es la que siguen autores como José María Rivas Groot y Clímaco Soto Borda, en la que, si bien no hay desprendimiento de las maneras y aires modernistas, hay en cambio una especie de retorno a los espacios y gentes corrientes y a los temas locales. Novela Modernista Esta línea concreta otro ideal modernista: la critica social, sólo que con un arma más sofisticada que el escapismo inicial: la ironía y la sátira. Son los casos de las novelas Pax (1907) de Rivas Groot y Lorenzo Marroquín y Diana cazadora (1915) de Clímaco Soto Borda. Pax es una novela en clave que denuncia de manera satírica los defectos y desastres de un país recientemente destrozado por la llamada guerra de los mil días, que es como el culmen de la demencia política y social que vivió el país a lo largo del siglo XIX. Produjo resquemores y críticas encontradas, pero tiene el mérito de haber calado en la conciencia nacional a través de la caricaturización de personalidades públicas y del sostenido interés dramático que despiertan sus personajes.
    • Un autor que podría calificarse de romántico tardío, se hace visible también durante este periodo. Se trata de José María Vargas Vila, cuya extensa obra de ficción lo llevará a traspasar las fronteras nacionales. Su romanticismo se evidenciará en el tratamiento de un tema recurrente: la mujer perseguida y violada por un artista o un religioso víctima de la desesperación. El Novela Modernista fanatismo estético, la heroicidad del artista, los instintos primarios y otros motivos le servirán a Vargas Vila para promover una especie de ofensa a los valores burgueses en obras tan conocidas como Aura o las violetas (1889), Ibis (1917) o Emma (1898). Provocadora e incendiaria, la obra de Vargas Vila alcanzó gran popularidad, pero apenas sobrevive hoy como referencia de una singularidad sobredimensionada. Regresar