Transiciónmanual
Dos de las más poderosas casas reales de la Europa del siglo XIX, la de
los Habsburgo y la de Bélgica, habrían de ser la c...
Ambos nacerían en dos suntuosos palacios.
Carlota en el magnífico palacio real de Laeken,
cerca de Bruselas, Bélgica, en 1...
Ella, pariente muy cercana de las más distinguidas casas reales de
toda Europa, la inteligente y consentida hija del Rey d...
Decidieron fincar su hogar en Italia, cerca de Trieste, en el Castillo de
Miramar, cuyos planos se aplicó Maximiliano a tr...
Maximiliano veía en las plantas algo más que la simple tisana,
amaba sus colores, sus formas variadas, sus perfumes, las c...
Quiso la vida que un sueño bucólico se convirtiera en una existencia
pletórica de tribulaciones.
Durante los primeros días...
Cuando Maximiliano y Carlota dejaron Europa, se fueron en una
fantástica nave, La Novara, ondeando el estandarte del Imper...
Maximiliano llegó al puerto de Veracruz el 28 de mayo de 1864. Al
desembarcar, Maximiliano expidió una proclama que comenz...
Sin embargo la travesía a la Ciudad de México le ofreció un panorama
distinto: un país herido por la guerra y profundament...
Al llegar a la ciudad escogió el
Castillo de Chapultepec como
residencia y mandó trazar un
camino que le conectase a la
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Al llegar a la ciudad escogió el
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Al llegar a la ciudad escogió el
Castillo de Chapultepec como
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Como el emperador y la emperatriz no podían tener hijos
(Maximiliano había enfermado de sífilis en su expedición a Brasil)...
Siendo como era Maximiliano, más
idealista y soñador que político, era
natural que sus planes fracasaran.
Creyó que le ser...
En un corto periodo de tiempo, Maximiliano se había enamorado de
los hermosos paisajes de su nuevo país y de su gente. Mie...
Cuando Maximiliano visitaba una ciudad, no sólo la veía, sino que la
“sentía” en su corazón y compartía sus apreciaciones ...
Cuando Maximiliano visitaba una ciudad, no sólo la veía, sino que la
“sentía” en su corazón y compartía sus apreciaciones ...
Maximiliano era ante todo un hombre de corazón. Su recuerdo se
venera aún hoy en esas provincias lombardas que administró ...
Hacia julio de 1866 los días del imperio eran de desaliento, pues las
pugnas entre los imperialistas conservadores y los i...
Desde su entrevista con Napoleón, la
emperatriz tenía las ideas más estrafalarias
y desconfiaba de todo el mundo. No cabía...
Mientras tanto, las bromas y el buen humor que en otros tiempos
habían caracterizado a Maxilimiano, habían desaparecido po...
México, Puebla y Querétaro eran las últimas plazas en poder de
los imperialistas. El 19 de febrero de 1867, Maximiliano ll...
El cuartel militar se instala en el Cerro de las Campanas,
deliberando diariamente sin que nada de importancia suceda.
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La tarde del 30 de marzo el emperador organizó una gran fiesta
militar en la plaza del Templo de la Cruz, donde condecoró ...
La superioridad de las fuerzas republicanas y la traición provocaron
que en la madrugada del 15 de mayo, Querétaro finalme...
El sitio de Querétaro había terminado, después de resistir durante
72 días, valientemente, 7000 imperialistas ante 40,000 ...
Ese mismo mes, su majestad
fue trasladado al convento
de Teresitas.
Las habitaciones que en este
convento sirvieron de pri...
Posteriormente fue trasladado al convento de Capuchinas, aún a
pesar de las súplicas de la princesa de Salm-Salm por salva...
Un silencio sepulcral reinaba, no sólo en el convento que le servía de
prisión, sino también en toda la ciudad. A los prim...
Al bajarse del carruaje en el cerro de las Campanas, con su serena
mirada azul como el cielo, exclamó: “¡en un día tan her...
A la llegada de su ataúd a
Trieste jamás se vio emoción
semejante: los almacenes
se cerraron, el trabajo
quedó suspendido,...
Cuando se piensa en la vida feliz que habrían podido llevar allí, cuando
se evoca ese pasado de horas lentas, cuando se pi...
Fernando del Paso, en su magnífica obra Noticias del Imperio, resume
en una sola frase la trágica historia de Maximiliano ...
Textos extraídos de diversas fuentes
con reconocimiento a sus autores
Revisión: cortesía de la historiadora Mina Ramírez M...
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Maximiliano y Carlota 150  (por: carlitosrangel)
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Maximiliano y Carlota 150 (por: carlitosrangel)

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(mayo.2014) Después de la guerra de independencia que iniciara en 1810, México fue Imperio dos veces: La primera vez con Agustín de Iturbide en 1822. La segunda con Maximiliano de Habsburgo, en 1864, quien fuera invitado por los conservadores para gobernar al país, quien, junto con su esposa Carlota, eran los personajes idóneos por su alcurnia y relaciones con las casas reales de Europa, para reconstruir el país y librarlo de la codicia de los Estados Unidos y de Europa misma. Una pareja casi extraída de un cuento de hadas hace su llegada a México el 29 de mayo de 1864, sin saber que les esperaba un final fatídico. En 2014 se conmemora el sesquicentenario de su llegada.
Producción original: Carlos Rangel

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Maximiliano y Carlota 150 (por: carlitosrangel)

  1. 1. Transiciónmanual
  2. 2. Dos de las más poderosas casas reales de la Europa del siglo XIX, la de los Habsburgo y la de Bélgica, habrían de ser la cuna de dos personajes, herederos del más exquisito refinamiento, incómodos para cada una de las familias y destinados a una vida de melancolía y tribulaciones con un final trágico de locura y muerte. El Archiduque Fernando Maximiliano José María de Habsburgo-Lorena y la Princesa María Carlota Amalia Augusta Victoria Clementina Leopoldina de Sajonia Coburgo y Orléans Borbón Dos Sicilias, que el mundo conocería simplemente como Maximiliano y Carlota, Emperadores de México.
  3. 3. Ambos nacerían en dos suntuosos palacios. Carlota en el magnífico palacio real de Laeken, cerca de Bruselas, Bélgica, en 1840. Maximiliano en el de Shönbrunn, Austria, en 1832, considerado uno de los más bellos de Europa.
  4. 4. Ella, pariente muy cercana de las más distinguidas casas reales de toda Europa, la inteligente y consentida hija del Rey de Bélgica, cuyo trono lo heredaría su hermano Leopoldo, hijo mayor del primer matrimonio de su padre. Él, el segundo en la línea de sucesión al trono del Imperio Austro- Húngaro, después de su hermano Francisco José, cuya esposa fuera Isabel de Baviera, la famosa y encantadora Emperatriz Sissi. En 1857 Maximiliano y Carlota contraen matrimonio. Un matrimonio peligroso para ambas casa reales. Habría que mantenerlos en un mundo de fantasía que no representara riesgo para nadie, sino beneficios para todos.
  5. 5. Decidieron fincar su hogar en Italia, cerca de Trieste, en el Castillo de Miramar, cuyos planos se aplicó Maximiliano a trazar con su propia mano. El camino que conduce al castillo es delicioso; sigue la orilla del mar que se redondea siempre orlado de un elegante encaje de espuma. Sus almenadas torres, su arquitectura maciza tienen el aspecto altivo y melancólico de una fortaleza. Todo lo que es suficiente para la dicha, llenaba la soledad donde Maximiliano había realizado el ensueño moderno, de un corazón y una bolsa. Le agradaba rodearse de artistas, de hombres de letras, de sabios; los colmaba de atenciones y regalos. Si esas Alamedas pudiesen hablar, veríamos cuán nobles y grandes eran sus proyectos y sus ideas.
  6. 6. Maximiliano veía en las plantas algo más que la simple tisana, amaba sus colores, sus formas variadas, sus perfumes, las cultivaba como hombre de gusto y como artista, y los describía como poeta. Con profusión las esparció en derredor de Miramar, cambiando en un oasis una roca árida y ardiente y aclimatando en esta latitud la vegetación friolenta y radiante del oriente… Hay allí prados de una riqueza de tonos tan brillantes que se creería estar sembrados de piedras preciosas y bordados como casullas; hay espaldares que se abren sobre el mar semejantes a grutas de ninfas, fuentes estrelladas de lotos apareciendo como grandes espejos en el centro de los prados y destacando su blancura, sobre los negros bosquecillos, algunas estatuas mitológicas calentando al sol su divina desnudez.
  7. 7. Quiso la vida que un sueño bucólico se convirtiera en una existencia pletórica de tribulaciones. Durante los primeros días de marzo de 1864, en París, Maximiliano aceptó los compromisos que se iban a estipular en el Convenio de Miramar. Entre otros, la renuncia a sus derechos a la corona de Austria. Igualmente, para contar con el apoyo del ejército francés, contrajo con Napoleón III una obligación de 500 millones de pesos mexicanos. La llamada Junta de Notables o Regencia de México, por unanimidad, había ofrecido la corona a Maximiliano, asegurándole que contaba con el apoyo del pueblo. Sabiendo Maximiliano que no tenía nada qué perder y sí mucho qué ofrecer, aceptó.
  8. 8. Cuando Maximiliano y Carlota dejaron Europa, se fueron en una fantástica nave, La Novara, ondeando el estandarte del Imperio Mexicano. Ellos recibieron la bendición del Papa y la reina Victoria ordenó disparar desde el fuerte de Gibraltar saludando la nave de Maximiliano.
  9. 9. Maximiliano llegó al puerto de Veracruz el 28 de mayo de 1864. Al desembarcar, Maximiliano expidió una proclama que comenzaba con estas palabras: ¡Mexicanos! Vuestra noble nación me ha designado para velar de hoy en adelante sobre vuestros destinos. En 2014 se conmemora el sesquicentenario de su llegada a tierras mexicanas.
  10. 10. Sin embargo la travesía a la Ciudad de México le ofreció un panorama distinto: un país herido por la guerra y profundamente dividido en sus convicciones.
  11. 11. Al llegar a la ciudad escogió el Castillo de Chapultepec como residencia y mandó trazar un camino que le conectase a la ciudad (el actual Paseo de la Reforma).
  12. 12. Al llegar a la ciudad escogió el Castillo de Chapultepec como residencia y mandó trazar un camino que le conectase a la ciudad (el actual Paseo de la Reforma).
  13. 13. Al llegar a la ciudad escogió el Castillo de Chapultepec como residencia y mandó trazar un camino que le conectase a la ciudad (el actual Paseo de la Reforma).
  14. 14. Como el emperador y la emperatriz no podían tener hijos (Maximiliano había enfermado de sífilis en su expedición a Brasil) decidieron adoptar a los nietos de Agustín de Iturbide, el primer emperador mexicano.
  15. 15. Siendo como era Maximiliano, más idealista y soñador que político, era natural que sus planes fracasaran. Creyó que le sería muy fácil acabar con la guerra civil y con la división de partidos, llamando a su lado a los liberales que quisieran servirlo; y creyó también que así consolidaría en México, una era de paz y de bienestar sin que pasaran tantos años todavía para que se realizara su deseo. Así sucedió que poco a poco, fue haciendo a un lado a los mismos que lo habían traído al poder y se fue a la vez rodeando de hombres, que por sus ideas avanzadas y anti monárquicas, no podían ser sino sus enemigos.
  16. 16. En un corto periodo de tiempo, Maximiliano se había enamorado de los hermosos paisajes de su nuevo país y de su gente. Mientras tanto, las tropas francesas continuaban peleando contra las fuerzas rebeldes. Maximiliano comenzó a construir museos y honrar la cultura mexicana, lo cual queda como una de sus grandes contribuciones como emperador. Mientras la emperatriz Carlota, mediante fiestas, obtenía fondos para la Beneficencia Mexicana.
  17. 17. Cuando Maximiliano visitaba una ciudad, no sólo la veía, sino que la “sentía” en su corazón y compartía sus apreciaciones con los viajeros: “¡Gentes que viajáis, queréis juzgar una ciudad antes de entrar en ella? Si está dominada por elevados y negros campanarios, por cúpulas relucientes, entrar y encontraréis en ella hermosos monumentos, grandes recuerdos; pero si se presenta a vuestras miradas sin construcciones elevadas, no vayáis porque no encontraréis en ella más que calles y casas uniformes, no entréis si no es que el azúcar y el algodón tienen para vosotros más importancia que todo los demás. Si desde lejos percibís colosales chimeneas huid de ella como el aspecto de molinos de viento, porque entre todas las ciudades, las ciudades donde hay fábricas son las más fastidiosas, matan el talento y el corazón y convierten a los hombres en máquinas.”
  18. 18. Cuando Maximiliano visitaba una ciudad, no sólo la veía, sino que la “sentía” en su corazón y compartía sus apreciaciones con los viajeros: “¡Gentes que viajáis, queréis juzgar una ciudad antes de entrar en ella? Si está dominada por elevados y negros campanarios, por cúpulas relucientes, entrar y encontraréis en ella hermosos monumentos, grandes recuerdos; pero si se presenta a vuestras miradas sin construcciones elevadas, no vayáis porque no encontraréis en ella más que calles y casas uniformes, no entréis si no es que el azúcar y el algodón tienen para vosotros más importancia que todo los demás. Si desde lejos percibís colosales chimeneas huid de ella como el aspecto de molinos de viento, porque entre todas las ciudades, las ciudades donde hay fábricas son las más fastidiosas, matan el talento y el corazón y convierten a los hombres en máquinas.”
  19. 19. Maximiliano era ante todo un hombre de corazón. Su recuerdo se venera aún hoy en esas provincias lombardas que administró como amigo y como padre; y en ese México donde nunca quiso reinar como conquistador…
  20. 20. Hacia julio de 1866 los días del imperio eran de desaliento, pues las pugnas entre los imperialistas conservadores y los ilberales republicanos simpatizantes de Benito Juárez, empeoraban cada día. La emperatriz dio muestra de su gran energía. Decidió que ella en persona partiría e iría a tratar personalmente con Napoleón lo relativo al sostenimiento del imperio. La valerosa mujer no dudaba del buen éxito de su empresa, pues aseguraba que a fuerza de súplicas conseguiría de Napoleón lo que era necesario para la salvación de la causa imperial. Maximiliano acompañó a su ilustre consorte, a quien jamás había de volver a ver, hasta Ayutla, a unas siete leguas (34 km aprox.) de la ciudad de México.
  21. 21. Desde su entrevista con Napoleón, la emperatriz tenía las ideas más estrafalarias y desconfiaba de todo el mundo. No cabía duda ninguna que aquel cerebro caminaba a grandes pasos a la locura. Había sufrido tal sacudimiento nervioso, que por doquiera veía acechanzas y emboscadas. Unos meses después, en El Vaticano, casi a gritos Carlota implora asilo al papa Pío IX. Se encontraba muy alterada. El médico declaró que la emperatriz sufría un terrible ataque de enajenación mental, e indicó que sería conveniente que se le permitiese quedarse unos días en el palacio y que no viese a ninguna de las personas de quienes desconfiaba. ¡Al día siguiente por todo Roma circulaba ya el rumor de que la infortunada emperatriz de México había perdido la razón!
  22. 22. Mientras tanto, las bromas y el buen humor que en otros tiempos habían caracterizado a Maxilimiano, habían desaparecido por completo. Su cabeza, que antes siempre estaba erguida y altiva, ahora se veía inclinada, como bajo el peso de tantas contrariedades y tantos sufrimientos. El emperador bien comprendía que a costa de todos los sacrificios, tenía que permanecer en México, pareciéndole poco decoroso huir entre los equipajes del ejército francés.
  23. 23. México, Puebla y Querétaro eran las últimas plazas en poder de los imperialistas. El 19 de febrero de 1867, Maximiliano llega a Querétaro donde instala la capital del país a su cargo. Cuentan las crónicas que es entusiastamente recibido por la multitud; Se instala en el Casino Español. La más completa tranquilidad y la calma más absoluta reinaron en Querétaro durante los primeros días de su permanencia en la ciudad.
  24. 24. El cuartel militar se instala en el Cerro de las Campanas, deliberando diariamente sin que nada de importancia suceda. Sin embargo los liberales rompen el acueducto, cortando una buena parte del suministro de agua a la ciudad.
  25. 25. La tarde del 30 de marzo el emperador organizó una gran fiesta militar en la plaza del Templo de la Cruz, donde condecoró a los jefes, oficiales y soldados que habían lucido su valor y pericia en los recientes combates. El General Miramón se acercó al soberano para condecorarlo con la medalla de cobre del valor militar concedida al soldado raso. Maximiliano, conmovido, abrazó a Miramón y agradeció a los jefes y oficiales allí presentes. Nutridos y entusiastas gritos de ¡Viva el Emperador! atronaron el espacio.
  26. 26. La superioridad de las fuerzas republicanas y la traición provocaron que en la madrugada del 15 de mayo, Querétaro finalmente cayera en poder de los liberales, haciendo fuego e inundando con su gritería las principales calles de la ciudad. Al Emperador lo despertaron para salir de prisa. Entonces se hospedaba en el convento de La Cruz. En las faldas del cerro de las Campanas, rodeado por los oficiales republicanos, Maximiliano se vio obligado a entregar su espada al General Mariano Escobedo. Se le llevó de nuevo al convento de a Cruz, donde lo que fue su habitación se convirtió en su primera prisión.
  27. 27. El sitio de Querétaro había terminado, después de resistir durante 72 días, valientemente, 7000 imperialistas ante 40,000 sitiadores.
  28. 28. Ese mismo mes, su majestad fue trasladado al convento de Teresitas. Las habitaciones que en este convento sirvieron de prisión al soberano y a su comitiva fueron dos cuartos con vista a un gran patio arbolado.
  29. 29. Posteriormente fue trasladado al convento de Capuchinas, aún a pesar de las súplicas de la princesa de Salm-Salm por salvar la vida del emperador, se cumplió en Maximiliano la sentencia de muerte.
  30. 30. Un silencio sepulcral reinaba, no sólo en el convento que le servía de prisión, sino también en toda la ciudad. A los primeros rayos de la aurora, los criados lívidos y demacrados por tanto llorar, escucharon el redoble de los tambores republicanos que se acercaban. El emperador vestía de negro y salió en un carruaje acompañado de un sacerdote. Al pasar el carruaje por las calles de la ciudad, en todas las puertas, ventanas y balcones, se veían damas y caballeros enlutados que sofocaban sus sollozos con los pañuelos empapados por el llanto.
  31. 31. Al bajarse del carruaje en el cerro de las Campanas, con su serena mirada azul como el cielo, exclamó: “¡en un día tan hermoso como éste quería yo morir!” Algunas crónicas relatan lo que fueron las últimas palabras de un hombre digno, justo y de alma grande: “Perdono a todos y pido que me perdonen, y que mi sangre, que está a punto de ser vertida, se derrame para el bien de este país. Voy a morir por una causa justa: la sangre de la Independencia y la libertad de México. Que mi sangre selle las desgracias de mi nueva Patria. ¡Viva México!”
  32. 32. A la llegada de su ataúd a Trieste jamás se vio emoción semejante: los almacenes se cerraron, el trabajo quedó suspendido, por todas partes no se veía más que gentes vestidas de luto y mujeres que sollozaban.
  33. 33. Cuando se piensa en la vida feliz que habrían podido llevar allí, cuando se evoca ese pasado de horas lentas, cuando se piensa que él dio su vida por un país al que amó y que ella murió en la amarga soledad de su locura 60 años después, se siente una tristeza indefinible al franquear la reja de esta residencia, no se pueden recorrer estos jardines llenos de encantos sin colocar en ellos escenas de ventura; en esas alamedas bañadas por una luz verde y crepuscular la imaginación cree ver todavía una pareja enlazada que en ellas desaparece.
  34. 34. Fernando del Paso, en su magnífica obra Noticias del Imperio, resume en una sola frase la trágica historia de Maximiliano y Carlota, Emperadores de México: “Ella se mexicanizó hasta la locura, él se mexicanizó hasta la muerte.”
  35. 35. Textos extraídos de diversas fuentes con reconocimiento a sus autores Revisión: cortesía de la historiadora Mina Ramírez Montes Imágenes de libre acceso extraídas de internet con reconocimiento a sus autores Música: Violin Concerto 7 in A minor, Op 49 II Melancolie del compositor belga Henri Vieuxtemps (1820-1881) Concepto general y montaje gráfico original © Carlos Rangel carlitosrangel@hotmail.com se agradece respetarlo sin alteración Santiago de Querétaro, México, mayo 2014 otras producciones del editor: www.slideshare.net/carlitosrangel/presentations
  36. 36. Textos extraídos de diversas fuentes con reconocimiento a sus autores Revisión: cortesía de la historiadora Mina Ramírez Montes Imágenes de libre acceso extraídas de internet con reconocimiento a sus autores Música: Violin Concerto 7 in A minor, Op 49 II Melancolie del compositor belga Henri Vieuxtemps (1820-1881) Concepto general y montaje gráfico original © Carlos Rangel carlitosrangel@hotmail.com se agradece respetarlo sin alteración Santiago de Querétaro, México, mayo 2014 otras producciones del editor: www.slideshare.net/carlitosrangel/presentations
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