¿Es difícil divertir a los bebes? ¿Cuáles son los jue-gos más adecuados para ellos? ¿Por que les resultatan complicado a l...
José M. a Batllori (Barcelona, 1927),fundador de Jobara, gabinete asesor deactividades lúdicas dedicado a la investi-gació...
LOS BEBÉS TAMBIÉN JUEGAN.
LOS BEBES TAMBIÉN JUEGAN.                 • ••   ilustraciones de Antonio santos.    Ediciones Martínez Roca, S. A.
P rólogo.A través del trabajo diario en nuestro Consulting Pedagógico comprobamosque, para desarrollar todas las potencial...
No es difícil concluir que cuantas más oportunidades, mejor. Somos con-secuentes en nuestra tarea educativa. Veamos. El ni...
mos llenar adecuadamente. Por ejemplo, con materiales que proporcionan alos bebés las situaciones que favorezcan el aprove...
El presente volumen nos proporciona un nuevo instrumento a todas lucesnecesario, para que niños y niñas lleguen a tener un...
Introducción.El objetivo principal que nos ha llevado a escribir este libro es el dedejar claro que cualquier bebé juega d...
alcance una herramienta muy accesible, divertida y eficaz: el juegoy, con él, el poder lograr la estimulación temprana de ...
Para lograr frutos positivos, los padres han de saber pensar comoniños, actuar como niños y jugar como tales. No creamos q...
JUEGOSPARA EL PRIMER AÑO     DEL BEBÉ.
capitulo 1.                       Buenas costumbres.Lo más esperado: un híjo.Han quedado atrás casi nueve meses de lectura...
sensación de que, en cualquier momento, se vaya a romper. Por otraparte, le han enseñado seis maneras distintas de hacerlo...
No olvidemos que, desde el momento en que nace, su cerebro sedispara y su diminuta inteligencia sabe perfectamente cómo ha...
atribulada madre. «Le aprieta demasiado la ropa», «Le molesta laluz», «Este niño está enfermo», «Ha estado demasiado tiemp...
veía claramente el origen del problema. «Pero mamá, no lo cojas ydeja que llore. Ya se cansará.» La abuela se ponía furios...
Leo de Joanne F. Oppenheim, dirigiéndose a una madre en susprimeros juegos con su bebé: «Usted, con su rostro fascinante, ...
A medida que el niño crece, la madre verá con gozo que el pe-queño va comprendiendo las cosas: trate de hacerle muecas div...
aros, sonajeros, canicas, muñecas, etc. Varían en su forma y en elmaterial en que están construidos, pero su utilidad segu...
En los primeros meses de la vida del bebé hemos de educar suscapacidades sensoriales, tan importantes para su desarrollo f...
lla es su familia. Que aquellos seres que tanto están por él, dándolede comer, acariciándolo, bañándole y proporcionándole...
Si los padres han comprendido el valor educativo del juego, setienen que esforzar en proporcionar al bebé no sólo material...
Los pequeños de la tribu Winnebago, en concreto, cuando lle-gaban a los 6 o 7 años, eran enviados a ayunar a alguna colina...
Capítulo 2              Juegos para el primer semestre.A l g u n a s aclaraciones.• Todos los niños son distintos. No pret...
canciones se vayan repitiendo una y otra vez a través de los días. Siles han divertido, desean que se los repitan. Hay que...
• Es un juguete único, diseñado para cubrir todas sus necesidades.• Disponible sólo a través de distribución privada.Empez...
postura en que le hemos colocado. Insisto en que los ejercicios a es-tas edades, han de ser breves y no demasiado repetiti...
Cancíoncítas.                               Palmas.               Haciendo batir las manos al pequeño:                    ...
Coger las tapas de unos pucheros y hacerlos sonar suavementepuede ser uno de estos ejercicios.    No olvidemos que el niño...
En él se cuelgan con hilos delgados figuras m u y livianas quepueden estar recortadas en cartulina o papel. Dichas figuras...
Cancíoncíias.                    Baila, mi amor.   Cogiendo al niño en brazos y bailando suavemente:                     P...
no le tengas miedo                           a ninguna cosa.                          TERCER MES                          ...
Más escondite.El niño en la cuna o tumbado encima de la mesa. El adulto, en cu-clillas y a su lado, desaparece de su vista...
Cancíoncítas.         Los patitos.       Todos los patitos      se fueron a bañar,       el más chiquito       se quiso ah...
y éste, por ser el más pequeño,                              se lo comió.                                    ...          ...
Cancioncítas.              Simpáticas cosquillas.Para terminar haciéndole cosquillitas en la cintura:                   Po...
Más cosquillas.       Tocándole la mano, el brazo y terminando en la axila:                              Por aquí pan.    ...
ofrecerle una olla o sartén y una cuchara o un instrumento similar.Que se lo ponga entre las piernas y enseñadle a golpear...
o subiendo y bajándolo. Para descansar, y teniendo al bebé en lasrodillas, enseñadle la mano cerrada y abriéndola despacio...
que con el alma en el cuerpo                       me has dejado amanecer;                         y así te pido, Señor,  ...
La rica galleta.Tenemos que ponernos una galleta en la mano y enseñársela al bebé.Luego esconder las manos detrás de nosot...
Cancíoncítas.                     Arre caballito.El niño sobre las piernas y, a medida que se va recitando,   se mueven és...
Arre caballito                 que vamos a la feria,                   no me tires coces                  que soy buen chi...
Capítulo 3.                      Afinar la educación. Nuevas actividades del pequeño.Los padres se han de hacer a la idea ...
Pocos meses después, frente a pequeños desastres caseros origina-dos por la inacabable curiosidad del mismo crío, se lamen...
• Tratar de que los espejos estén bien sujetos a la pared.• Retirar las mesitas de cantos agudos.• Intentar poner fuera de...
ción. Si las imágenes son claras y atractivas y nosotros las sabemos irexplicando pacientemente (rugimos cuando le enseñam...
que hemos de procurar que asimile lo mejor posible. Esto no de-pende del niño, sino de los padres. No olvidemos que hay pr...
le habituamos cuando aún el pequeño tiene poca movilidad, no pa-sará nada. Si queremos reducir su espacio de movimiento cu...
Me gusta contar una anécdota que viví de cerca relacionada conuna de estas redes: aquella familia tuvo un primer hijo, con...
la casa, sin olvidar el interior de los armarios. Y empezará la serena-ta de los noes. «No toques esto», «no abras aquello...
Capítulo 4.             Juegos p a r a el segundo semestre.Nuestro querido bebé, empieza a ser otro. Quizás todavía precis...
males de peluche. Así, con los pies desnudos, irá descubriendo eltacto de los objetos, a la vez que se divertirá.t i sombr...
Pues irá... Antonia, matarile, rile, rile,         pues irá Antonia, matarile, rilerón.                       Pim pom.    ...
otro le pía                                 y otro le canta                                   la sinfonía.                ...
dremos en la cuna varios objetos, irrompibles por supuesto, que alcaer produzcan ruidos distintos. Le dejaremos que los ti...
por las orejas.                   Chichiribí,                almendras tosías.                   Chichiribá,              ...
a comer las peras                  que están como azúcar.                     Arre, borriquito,                      vamos...
NOVENO MES.                                  •••Mi amigo, el baño.Normalmente en el baño el niño siempre disfruta. Llega u...
Cancíoncítas.                      Sana.Cuando se caiga y se dé un golpe, le acariciaremos          el lugar del tortazo d...
Al trote.               Haciéndole trotar sobre las rodillas:                      El caballito del marqués               ...
bilidad. Se le pueden hacer de papel bien prieto, del tamaño de unapelota de tenis, para que se vaya familiarizando con el...
cosas bien conocidas para el pequeño, como pueden ser muñecos obebés comiendo, durmiendo... Enseñárselo y explicárselo es ...
La palomita.                     Por aquí pasó una palomita.                       Por aquí volvió a pasar.               ...
so como una escoba». Al ir a dormir por la noche, que haga dos otres cosas fijas, como poner a dormir a su muñeca o juguet...
vento» se le atasca en algún lugar dejad, en principio, que el propioniño lo desatasque. Que vaya aprendiendo.     Una caj...
Esta manita                           la tengo quebrada.                            No tiene buesito,                     ...
Arquitectura.Seguramente ya tiene una un poco sencilla. Es hora de ampliarla. Elniño siempre disfrutará con ella, construy...
Cancíoncítas.                         A n d a niño.               El niño quiere empezar a andar.            Le damos la m...
JUEGOSPARA EL SEGUNDO AÑO     DEL BEBÉ.
Capítulo 5.                       Volver a empezar.Nacer y jugar.Desde que el ser h u m a n o se empezó a mover por nuestr...
sultados de esta nueva manera de ser de su inocente criatura. Es en-tonces cuando han de comprender que su pequeño precisa...
zaje de la vida; éste, inconscientemente, lo sabe y a él se dedica contodas sus fuerzas y con toda su ilusión.     Desde l...
asusta. En cuanto el pequeño es capaz de coger las cosas con ciertaseguridad, recibe un cuchillo y, desde ese momento, lo ...
mucho pero, por otra parte, también podrán observar que se esfuer-za en sus quehaceres para ir mejorando.    Con el juego,...
Los bebes tambien_juegan
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Los bebes tambien_juegan

  1. 1. ¿Es difícil divertir a los bebes? ¿Cuáles son los jue-gos más adecuados para ellos? ¿Por que les resultatan complicado a los padres jugar con sus hijos?Aprender jugando, ésta es la clave, y la labor de lospadres será conseguirlo. Para ayudarles, los autoresofrecen un manual de actividades y juegos paraniños hasta los 3 años de gran sencillez a la vez quemuy educativos. Además, el libro también incluyecanciones infantiles tradicionales. Para facilitar suuso y comprensión se ha dividido cada edad ensemestres con una introducción de carácter teórico.Destinados tanto a padres como a profesionales.estos juegos fomentarán la creatividad de los niños,les permitirán pasar un rato agradable y estimula-rán todos sus sentidos.Un libro que le enseñará cómo hacer feliz a su bebé.
  2. 2. José M. a Batllori (Barcelona, 1927),fundador de Jobara, gabinete asesor deactividades lúdicas dedicado a la investi-gación y aplicación del juego en cualquierárea, se dedica al juego infantil comoprincipal herramienta educativa desdehace más de cincuenta años. Autor dediversos libros sobre el tema, es colabo-rador habitual de revistas especializadasy conferenciante asiduo en centros deenseñanza.Jordi Batllori (Barcelona, 1962), doc-tor en geología por la Universidad deBarcelona, ejerce la enseñanza, profe-sión que comparte como educador detiempo libre infantil y juvenil. Es autorde varios libros sobre el juego infantil.El ilustrador, Antonio Santos (Lupiñen,1955), es licenciado en escultura por laFacultad de Bellas Artes de Barcelona.Pintor, escultor e ilustrador, sus obrashan sido expuestas en importantes gale-rías de Francia, Inglaterra y España. Haobtenido numerosos premios nacionalesde dibujo e ilustración.
  3. 3. LOS BEBÉS TAMBIÉN JUEGAN.
  4. 4. LOS BEBES TAMBIÉN JUEGAN. • •• ilustraciones de Antonio santos. Ediciones Martínez Roca, S. A.
  5. 5. P rólogo.A través del trabajo diario en nuestro Consulting Pedagógico comprobamosque, para desarrollar todas las potencialidades de los niños, el entorno másestimulante y natural es el juego. En estos algo más de diez años de trabajo renovador, cada uno de loseducadores que ha intervenido en cursos, coloquios, seguimientos o conversa-ciones personales ha encontrado fácil y atractivo el nuevo reto que llamamos«prevención educativa». Y lo más sorprendente es que su interés -y frecuen-temente, entusiasmo— ha surgido de su propia vocación educadora al compro-bar que, con el aprendizaje temprano de las habilidades humanas, se hanabierto más horizontes de superación para el mismo profesional. Siendo aún muy pequeño, el niño quiere aprenderlo todo. Ha de utili-zar la totalidad de su cuerpo, lo que le plantea constantes problemas. Pararesolverlos necesita ánimo, coraje, tiempo y oportunidades. En definitiva, hade manipular todo tipo de objetos, situaciones, palabras e, incluso, ideas ypensamientos. Si no fuera así, ¿cómo podría abrirse camino con éxito en estemundo tan complejo? Enfrentarse con los problemas es algo completamente natural. Podemosdecir que es espontáneo, sin más coacción que la del placer de jugar... ytriunfar. Toda situación resulta un reto para el niño, y una fuente de estí-mulos.
  6. 6. No es difícil concluir que cuantas más oportunidades, mejor. Somos con-secuentes en nuestra tarea educativa. Veamos. El niño dice: ¡¡Dame unaoportunidad! ! Si lo contemplamos desde el punto de vista neurológico aún lo compren-deremos mejor. Una de las ideas centrales que se establecen en el ámbito deldesarrollo y la organización de las estructuras cerebrales es la que se refierea la importancia capital del ejercicio de la función para que estas estructu-ras se establezcan. A medida que se fomente el uso de dicha función por partedel niño en su período de formación, más rápida y completa será su organi-zación neurológica y, consecuentemente, más altas resultarán sus capacida-des cognitivas. Si en los primeros años de vida el niño no disfruta de un medio ambientecolmado de estímulos de todo tipo, corre el peligro de no aprovechar jamás susriquezas interiores innatas; habrá aprendizajes que dejarán de producirse yserán de dificultosísima recuperación. Es decir, que la prontitud y adecua-ción al dar unos estímulos es la variable más significativa de la adquisicióndel aprendizaje. Otra idea básica que hemos tenido en cuenta en la observación y segui-miento de los niños y niñas, tanto en la escuela como en la familia, es el usodel criterio integral para tratar a cada niño, en definitiva a cada persona.El niño es un todo y no se le puede comprender ni ayudar si no se tienen encuenta todos los aspectos del desarrollo simultáneamente. Hay que formar elcarácter en el comienzo de la vida. Es adecuado afirmar que la educación no es propiamente un problemade dinero o de tiempo, sino de amor y esfuerzo, o lo que hemos llamado cari-ño, dedicación y competencia, ha verdadera visión de futuro la tiene aqueleducador que no cae en la trampa de «preparar» al niño o a la niña, sinoque no desaprovecha ni un solo momento para desarrollarle. Según expresiónpopular: Empezar prontísimo, pues el niño es el padre del hombre. Es fácil comprender, al leer estos párrafos, que existe un hueco que debe-
  7. 7. mos llenar adecuadamente. Por ejemplo, con materiales que proporcionan alos bebés las situaciones que favorezcan el aprovechamiento de sus potencia-lidades. José María yjordi Batllori han contribuido a ello con gracia y con pe- ricia; nos han demostrado incansablemente que la vida de los niños es unjuego, vivida con gran seriedad, rigor y una espontaneidad encantadora.Estos grandes cerebros de los niños podrán recibir toda clase de estímulos ensus niveles sensorio-motrices, significativos y conductuales, que les lleven aestablecer y perfeccionar las más diversas habilidades. Es cierto que tanto los niños como sus educadores quieren y necesitan lashabilidades mentales para llegar a resolver problemas y tomar decisiones co-rrectas o, al menos, adecuadas. Hace falta una gran dosis de creatividad yoportunidades para que las actitudes de un buen aprendizaje se manifiestenespléndidamente. Este prodigio lo consiguen los juegos, sabiamente ofrecidos por la fami-lia y su entorno, y los profesionales de la educación. Nuestros amigos, durante años, han sabido poner en las manos de los querodean al niño o a la niña, en las propias manos infantiles, diversos juegosy problemas —es fantástico adentrarse en su archivo—, con un enfoque tanamplio que abarca distintas edades, capacidades y temáticas, para que lospequeños, los bebés, crezcan en inteligencia y voluntad, de modo divertido yprogresivo. Animo especialmente a los padres, abuelos y familiares de los bebés queusen los juegos con la ilusión y la emoción del que ama, pues para ellos se haconfeccionado este libro. Decimos siempre, y no desaprovecharemos la ocasión,que el amor verdadero es acción, entrega. Así es como el acto educativo llevaa una expansión en todas direcciones, pero hacia el niño. La respuesta del niño es más inmediata: quiere y admira más a aquelque le ha permitido aprender a. ser más y más capaz, autónomo; en definiti-va, a estar mejor preparado, pues éste es el camino de la felicidad.
  8. 8. El presente volumen nos proporciona un nuevo instrumento a todas lucesnecesario, para que niños y niñas lleguen a tener un correcto desarrollo totaldesde el comienzo de la vida, con muchas oportunidades, Se ha conseguido,creo que acertadamente, plantear estas oportunidades mediante unos entor-nos ricos en estímulos, presentados como retos irresistibles. De esta manera, los autores contribuyen a enriquecer los medios que des-de hace más de diez años estamos empleando en la revolución del desarrolloinfantil con el método de Aprendizajes Tempranos: démosle a cada niño loque espera, hagamos un excelente trabajo de prevención con naturalidad yalegría.
  9. 9. Introducción.El objetivo principal que nos ha llevado a escribir este libro es el dedejar claro que cualquier bebé juega desde el primer instante de suvida, cosa que hay quien cree ridicula, y no lo es, porque lo que el adul-to entiende por juego, el niño, aunque sea bebé, lo interpreta comotrabajo. A través del tiempo nos hemos encontrado con padres que creenque jugar es algo restringido a determinadas edades. Lo que sí escierto es que cada edad tiene sus juegos y éstos adquieren un signi-ficado distinto. Así, el juego en la infancia es aprendizaje. En la ju-ventud, deporte. En la madurez, descanso; y en la vejez, recreación.Y en todas es diversión. Todo esto quiere decir que los juegos varíansegún el momento en que se desarrollan en la vida de la persona. Queremos dedicar lo escrito a los noveles padres de familia queacaban de estrenar este título con un bebé en los brazos. Les esperauna apasionante carrera para lograr que su hijo llegue a ser un sen-sato y feliz habitante de este planeta. Estos padres saben poco de su nuevo oficio, pero el bebé aúnsabe menos del mundo que le rodea y en el que habrá de moverse apartir de este momento. Enseñarle habilidades, conocimientos y vir-tudes no es tarea demasiado fácil, pero la naturaleza ha puesto a su
  10. 10. alcance una herramienta muy accesible, divertida y eficaz: el juegoy, con él, el poder lograr la estimulación temprana de sus sentidos,algo de importancia vital para su vida futura. Aunque la mayoría de los juegos que se expondrán en este librohan de desarrollarse en el interior del hogar, los padres han de saberadaptarlos a los lugares donde se encuentren con sus pequeñinescomo puede ser un patio, jardín, parque o en el campo durante unasalida dominical o en las vacaciones. Uno puede esconderse perfec-tamente detrás de un árbol, matorral, banco o cualquier otro obs-táculo que tenga a su alrededor. Lo mismo podemos decir de sus pe-queños juguetes: las pelotitas, el muñeco de peluche, etc. La arenala podremos encontrar en la playa o a orillas de un riachuelo... El es-pacio que se precisa en estas edades es el mínimo. Pensemos que dalo mismo jugar con el agua en la bañera de casa que en una piscinadesmontable que tengamos en nuestro jardín o en la piscina infan-til que haya en nuestro lugar de veraneo. La cuestión es no dejar nun-ca sólo al niño dentro o alrededor del agua. Ante todo, el bebé precisa, además de cariño, desarrollar sus dé-biles miembros y, para fortalecerlos, se mueve constantemente. Perohay que ayudarle y para ello se le hace jugar. Su aprendizaje empiezade la mano de los padres. A veces, éstos no ven claro cómo puedencolaborar con la naturaleza para que su hijo vaya cogiendo habilida-des y conocimientos. Para ayudarles hemos relacionado una serie dejuegos sencillos y cancioncitas propias de las tiernas edades a las quese refiere este libro. No se puede ignorar que, durante los tres primeros años de lavida del ser humano, todo lo bueno y lo malo que el pequeño apren-da tendrá repercusión en su vida futura. Por ello hemos empezadohablando de costumbres, que son las que marcarán, con seguridad, supersonalidad.
  11. 11. Para lograr frutos positivos, los padres han de saber pensar comoniños, actuar como niños y jugar como tales. No creamos que la edu-cación de un hijo empezará el día en que pise por primera vez unaescuela. La educación y la misión de hacer florecer virtudes en elhijo comienza desde que se le pone el primer chupete en la boca ydura las veinticuatro horas de cada día de la semana. La educación temprana que nuestros abuelos daban a sus hijosno se parece en nada a la que hoy pueden proporcionar los padres.Ellos se guiaban por la intuición y el sentido común y en la actua-lidad dicha educación puede basarse en conocimientos bien asimi-lados, gracias a los muchos libros y estudios que tienen a su dispo-sición y que antes no existían. Quiere ser éste un libro que colabore con los padres y con estailusión se ha escrito. Como se dice en alguno de los apartados, notodo lo escrito servirá para «tu» hijo, pero seguro que más de una delas sugerencias podrá sacar de algún apuro a los felices padres. Creemos que es muy interesante para los padres el conocer, si yano lo saben, que el juego es el gran aprendizaje de la vida. Sin el jue-go, el ser humano no llegaría a ser plenamente persona, padeceríadeficiencias, tanto en el campo físico como en el intelectual. Por lotanto, es tan importante el juego como el biberón. No se ha de ol-vidar.
  12. 12. JUEGOSPARA EL PRIMER AÑO DEL BEBÉ.
  13. 13. capitulo 1. Buenas costumbres.Lo más esperado: un híjo.Han quedado atrás casi nueve meses de lectura intensa de libros yrevistas especializadas. De almacenamiento de consejos de madre, sue-gra, familiares y amigas. De ir a ver escaparates y tiendas cuya mi-sión es aconsejar, convencer y vender artículos para bebés. La asig-natura parece bien aprendida por parte de la futura mamá e inclusose podría asegurar que le sobran conocimientos que, si se analizanbien, incluso pueden resultar contradictorios entre sí. Pero, al fin, el niño ha nacido felizmente y toda la familia lo ce-lebra con alegría, como es natural. Además están que no caben en síde gozo, pues todos han estrenado un título que, no siendo univer-sitario, podría serlo. Título de padres, abuelos, tíos, etc., etc. Lo maloes que estos títulos han de ser revalidados mediante un examensobre unas materias que casi todos desconocen, aunque se creen ca-pacitados para ejercer perfectamente la nueva función. ¡Quién nopodrá con un ser tan pequeño! La madre, con tanta ciencia acumulada, empieza a pasarlas ca-nutas para cambiar los primeros pañales. Coger al indefenso bebé leparece igual que cuando cogía a su querida muñeca, pero resultaque el nuevo habitante de la casa se mueve más de la cuenta y da la
  14. 14. sensación de que, en cualquier momento, se vaya a romper. Por otraparte, le han enseñado seis maneras distintas de hacerlo y aquello esun lío. La suerte está en que la madre también leyó que no se habíade dejar impresionar por tanto consejo oral y escrito y que lo mejorque podía hacer al sentirse atribulada, era olvidarse de casi todo yutilizar el sentido común. Recuerda que es preferible cometer algún error al principio queseguir puntualmente los consejos y teorías asimiladas, no fuera casode que, en su nerviosismo, colocara un imperdible en la boca delniño en lugar de en los pañales, aunque pueda llegar un momentoen el que al padre le gustara porque vendrán noches... También sabe que todos los niños son distintos y que el suyo nova a ser una excepción. Hay muchas diferencias de un niño a otro, yno sólo en lo que hace a lo físico: el entorno define dichas diferen-cias. Empezamos porque no todos los padres piensan lo mismo nison igual de cariñosos y delicados. Los hay que tienen la suerte detener cuatro abuelos a su alrededor o algún hermanito que lo miracon curiosidad manifiesta. Cuando un niño llega a casa por vez pri-mera siempre hallará aspectos que harán que su llegada sea dife-rente a la de otros niños: la decoración de su vivienda, las caracte-rísticas de su cuna... Hay casas sonoras, porque hay hermanos ruidosos o porque la se-ñora tele está cerca y difícilmente está apagada. Hay casas silenciosas,en las que el vuelo de una mosca es ruido y el bebé sólo puede oír lasuave voz de la madre cuando le dice algo. Todo lo dicho y mucho más que podríamos añadir, condiciona,de entrada, la forma de ser del pequeño; ello quiere decir que, desdeel primer momento, le estamos acostumbrando a muchas cosas quepueden beneficiar su educación o que, al contrario, pueden convertir-lo en un pequeño tirano capaz de esclavizarnos con sus lloros y gritos.
  15. 15. No olvidemos que, desde el momento en que nace, su cerebro sedispara y su diminuta inteligencia sabe perfectamente cómo hacermover a placer a los mayores que le rodean. Asimismo, aprende en-seguida a distinguir a los que se dejan gobernar por el rey de la casay a los que no. Así se espabila en berrear ante la abuelita compasivaque le coge y le mima o se queda tan tranquilo ante el padre quesabe que no le hará el menor caso hasta la hora del baño. «El hombre es un animal de costumbres», dijo alguien y los pa-dres no lo han de olvidar y deben procurar variar la frase por otraque diga «nuestro hijo será un animal de buenas costumbres». Queno olviden que las buenas costumbres del bebé más adelante las lla-maremos virtudes y los malos hábitos que pueda adquirir serán viciosdentro de poco tiempo. Conseguir el máximo de buenas costumbres es un claro objeti-vo que los padres se han de marcar.Empezar a inculcar costumbres.Pero, en definitiva, es la hora de la verdad. La hora en que hay queempezar a inculcar costumbres al pequeñajo. ¿Tan pronto? me pre-guntaréis. Sin duda alguna. Pensemos que, a pesar de que el serhumano es el animal más débil e indefenso en sus primeros mesessobre nuestra querida Tierra, es, también tal como ya hemos insinua-do, el más avispado y se quiere aprovechar de ello. Sabe cómo provo-car compasión o cómo pedir que satisfagan sus necesidades, y una delas misiones de la madre es saber diferenciar estas dos situaciones:ignorar sus berreos a la hora de exigir que lo lleven en brazos, porejemplo, o acudir presta si está pidiendo que le cambien la ropitamojada. Es un lenguaje algo particular que hay que saber entender. El pequeño se pone a llorar y todos los que se han reunido paracelebrar el fausto acontecimiento, pasan a aconsejar seriamente a la
  16. 16. atribulada madre. «Le aprieta demasiado la ropa», «Le molesta laluz», «Este niño está enfermo», «Ha estado demasiado tiempo enla misma posición», etc. La madre, sin hacer caso a nadie, prepara elbiberón y lo pone en la boca de la famélica criatura: se han acabadolos berreos, pues el niño padecía una enfermedad muy normal: teníahambre. Las costumbres que se han de crear para el pequeño, tambiénhan de servir para todos aquellos que se le acerquen a cincuenta me-tros a la redonda. Si la madre, con todo cariño, lo coge una y mil veces para con-templarlo, juega con él y le canta canciones, no habrá hecho nadamás que convertirse en la esclava de aquel pequeño dictador. Sus so-noros lloros sólo terminarán cuando se le coja en brazos. Lo mismocuenta para abuelos, tíos y amigos. El niño ha de aprender muchascosas, pero los mayores también. Puedo recordar el caso de unos amigos que pasaron la expe-riencia de lo que acabamos de decir: la madre, lógicamente secun-dada por el padre, siguió la táctica de no coger al pequeño en cual-quier momento, lo cual le iba fenomenal. Pero ella también teníauna madre, es decir, una abuela del pequeño recién nacido, y labuena mujer no podía resistir la tentación de coger al pequeñínuna y otra vez. El pequeño se dio cuenta de que la madre lo cogía solamentepara darle de comer, cambiarle las ropitas y bañarle y para hacerleunas cuantas carantoñas un par de veces al día, y no exigía más por-que sabía que no se le hacía caso. Pero, en cuanto aparecía la abue-la, el concierto estaba armado: se ponía a berrear y a patalear hastaque la compasiva abuelita lo cogía en brazos. «A este crío lo tenéis muy mal acostumbrado», repetía un día yotro. «Sólo quiere estar en brazos.» La madre se desesperaba, pues
  17. 17. veía claramente el origen del problema. «Pero mamá, no lo cojas ydeja que llore. Ya se cansará.» La abuela se ponía furiosa al ver el de-sinterés de la madre. «No te preocupa que el pobre se desgañite. Yono puedo resistir tanto lloro.» La suerte del caso era que la madre vivía a unos kilómetros dedistancia de la población del nieto y sus visitas no eran diarias, sinomás bien espaciadas.Jugar educa en todas las edades.Y ¿cómo aprenderá el niño? Pues, jugando. No me sonría usted,querido amigo; el niño necesita jugar desde los primeros meses, cla-ro está que no estará jugando en el sentido que los adultos damos aeste concepto. Sin duda, no le convenceremos para que juegue alajedrez ni para que nos haga una demostración de baloncesto. Susjuegos son bien distintos a los que nosotros admitimos como tales.Encontrará, por ejemplo, un delicioso juguete en sus propias manosy pies. El bebé quiere que se le deje tranquilo en sus tres laboresprincipales: comer, dormir y jugar. Tengamos presente que la vida del niño se reparte entre el sue-ño y el juego, actividades entre las que se intercala la comida. Tangrave es que un niño no duerma como que no juegue, porque eljuego contribuye al buen desarrollo psicomotriz, que es la base deun aprendizaje adecuado y que va a continuar a lo largo de toda suvida. No olvidemos que el juego, para el niño, es un trabajo de apren-dizaje de los quehaceres de la vida. Y el pequenín, menos comer yllorar, lo ha de aprender todo; por lo tanto ha de jugar mucho hastaque le llegue la edad de poderse llamar hombre o mujer. Los bebésno necesitan trabajar para vivir, pero sí jugar: el juego es su trabajoprofesional, del que depende su desarrollo total. Y ¿a qué jugará?
  18. 18. Leo de Joanne F. Oppenheim, dirigiéndose a una madre en susprimeros juegos con su bebé: «Usted, con su rostro fascinante, susojos chispeantes que hablan y arrullan; sus brazos cálidos, sus ma-nos suaves, sus dedos acariciantes, su olor familiar, su propia pre-sencia, le convierten en el primer juguete que existe en el mundopara su hijo y el más perfecto de todos. N i n g ú n fabricante ha diseñado jamás un juguete para niños quese pueda comparar con usted misma. ¡Piense si alguien pudiera ha-cerlo, ¿se imagina qué dirían los anuncios? No digamos como aquel hermanito de un recién nacido, que undía exclamó: «¡Si ni siquiera sabe jugar!». Y esto no es cierto. Elbebé juega de acuerdo con sus posibilidades y en forma limitada:balbuceando, haciendo burbujas con la saliva, moviendo manos ypies, etc. Realmente sus manos y pies pasan a ser un excelente ju-guete que dice muchas cosas. Comprende que esa cosa que se muevees su mano o su pie. Desde este preciso momento, aprenderá dóndeacaba él y dónde empieza el mundo. Verá que él controla sus manoso sus pies y que les puede dar órdenes. Para el niño, un juego es el oír a menudo la voz de su madre ysentir su presencia de vez en cuando, aunque sea a metros de dis-tancia. La madre, mientras plancha o hace cualquier otro menester,puede hablar con él y contarle cosas, aunque sea El Quijote. El pe-queño va aprendiendo sonidos que un día no muy lejano convertiráen sílabas y luego en palabras. Las sílabas y las palabras vendrán de su deseo de imitar y, el jue-go en general, no es nada más que una imitación de todo cuanto lerodea. Oír cantar a la madre o sentir que, a ratos se juega con él, noes nada más que un gran juego para el bebé. No olvidemos que suinteligencia es grande. Si le alimentamos bien, crecerá físicamentebien. Lo mismo ocurrirá con su desarrollo intelectual.
  19. 19. A medida que el niño crece, la madre verá con gozo que el pe-queño va comprendiendo las cosas: trate de hacerle muecas diverti-das, sáquele la lengua, hinche los mofletes de aire y haga ruidos gra-ciosos con la boca. Si el niño estornuda, que lo haga ella también; sibosteza, que le imite. Éstos son juegos que divierten al niño y queacrecientan su afecto hacia los padres. Porque éstos no tienen porqué ser ajenos a esta simpática y necesaria labor. El pasar determi-nados ratos jugando con su hijo, no significa que deban pasarse elresto de su vida jugando con él. Lógicamente, los padres no se pasarán el día haciendo monadasfrente a la cuna, primero porque sería contraproducente, pues el pe-queño cada vez exigiría más, y en segundo lugar, porque es de su-poner que tanto el padre como la madre tienen otras ocupaciones alas que atender. Entonces es cuando vemos la necesidad de rodearlede juguetes. La inteligencia del niño exige del ambiente constantesnovedades, nuevos datos para su cerebro en vertiginoso desarrollo. El clásico sonajero no puede faltar. Hace tiempo perdió su des-tino inicial, que era el de ahuyentar a los malos espíritus. Se trata deun juego milenario que ya en el antiguo Egipto se usaba para estemenester. La suerte es que al niño le gusta jugar y no porque sea fá-cil y divertido, sino porque en su pequeñez ya comprende que ha devencer dificultades y sabe que está aprendiendo cosas. Se esfuerza enperfeccionar sus movimientos y, al ver que es capaz de conseguirlo,se llena de felicidad y de ahí se deriva el divertimento. Muy a menudo, el adulto cuando se lanza a comprar un jugue-te para un bebé, busca cosas modernas, pensando que los juguetes uobjetos de siempre son anticuados. Ha de pensar que un juego ade-cuado hoy, es decir, que divierta y eduque al pequeñín, seguro quetambién lo hacía hace cien años. En las tumbas egipcias y en exca-vaciones realizadas en diferentes partes del mundo, se han hallado
  20. 20. aros, sonajeros, canicas, muñecas, etc. Varían en su forma y en elmaterial en que están construidos, pero su utilidad seguro que era lamisma que la que la que posee en la actualidad.EL juego es un trabajo alegremente serio.El juego, para el niño, quiere decir trabajo o aprendizaje. Somos no-sotros, los mayores, los que llamamos juego a sus actividades, cre-yendo que sólo se divierten. Para que en sus más tiernos principiosen este m u n d o vaya aprendiendo a hacer movimientos distintos quele fortalezcan sus todavía débiles músculos y le vayan enseñandoque moviéndose puede ir viendo más mundo que mirando simple-mente al techo, existen una serie de pequeños ejercicios, algunos delos cuales serán reseñados en el apartado de juegos. El padre y la ma-dre se los han de ir enseñando pacientemente. A veces, al hablar del juego, uno se pregunta: ¿somos capaceslos adultos de entender el valor educativo del juego? Quizás al hacerjugar a un bebé se pretenda divertirle un rato o bien se persiga eldivertimento propio, al disfrutar de sus monadas y sonrisas, pero¿sabemos para qué sirve el juego? Yo creo que si se le diera la im-portancia que tiene, los familiares de los bebés estudiarían más afondo esta materia educativa para el beneficio de aquel ser para quiendesean lo mejor del mundo. Dice Pau Vila: «Yo diría que no se puede concebir la vida delniño sin el juego; creo que no llegaría a hombre. Moriría, como mo-riría si lo encerráramos en una habitación de la que previamente hu-biésemos extraído el aire, o tendría un desarrollo raquítico y enfer-mizo como el que presentaría alguien a quien se obligara a vivir enun lugar con aire insuficiente. Así, también crecería con una perso-nalidad débil y un organismo insuficiente el niño que no se hubie-se desarrollado en pleno juego».
  21. 21. En los primeros meses de la vida del bebé hemos de educar suscapacidades sensoriales, tan importantes para su desarrollo futuro.Sin duda ha empezado a «andar» por esta vida y lo ignora todo, locual quiere decir que tiene que aprender muchísimo y dispone deunos grandes maestros, aunque de entrada estén algo desentrenadosen estos menesteres. Sólo es cuestión de que le vayan proporcionan-do, a medida que vaya creciendo, juegos al alcance de sus capacidades. El tacto, la vista y el oído son partes del cuerpo humano queprecisan de una paciente y sabia labor de educación. El niño debeacostumbrarse a que sus ratos de juego en los que se produce el con-tacto físico con sus padres son momentos concretos, como puede serel rato del baño, cuando se despierta por la tarde, etc. Que sepa queaquélla es la hora del juego, con lo que se evita que nos lo pida encualquier otro momento. Hemos dicho que necesitan juguetes y, afortunadamente, existenlos de materia plástica, que no representan ningún peligro para elbebé, pues no suelen tener astillas, cantos punzantes, ni sus coloresse desprenden al ser mordisqueados por los pequeños, cosa muy na-tural entre los 6 y los 12 meses. Deben ser juguetes de material lige-ro y de formas que hagan fácil su sujeción por las pequeñas manosdel bebé. Que sean lavables ha de ser, asimismo, una de sus virtudes. Los primeros juguetes le ayudarán a moverse y a poder hacer supequeña gimnasia. Las cosas que pongamos a su alcance le crearánmovimiento; el movimiento le producirá energía y ésta estimularásu desarrollo. Los juegos sensoriales son muy recomendables, ya queayudan notablemente al temprano desarrollo general del pequeño. Al ponernos frente al bebé y querer jugar con él, nos han de mo-ver dos pensamientos. Uno puede ser el disfrutar de él en una edadirrepetible, como todas. Haciéndolo padre y madre juntos, facilitanque el pequeño, inconscientemente, vaya comprendiendo que aqué-
  22. 22. lla es su familia. Que aquellos seres que tanto están por él, dándolede comer, acariciándolo, bañándole y proporcionándole cariño, no sonsólo personas que están a su lado para satisfacer sus necesidades físi-cas, sino seres que le aman como cosa propia. El segundo pensamiento que debe inspirar a los padres en su ca-lidad de educadores ha de ser el de enseñar cómo jugar, puesto queel bebé aún no puede manipular el m u n d o de los objetos y dependetotalmente de las personas que están a su lado. El sonajero o un osode peluche, son objetos sin sentido si no hay alguien que los muevay les dé vida. Así vemos que jugar, para el bebé, es algo del todo re-lacionado con la dedicación que le puedan prestar los mayores. Deesta manera estamos desarrollando y fortaleciendo el espíritu de lafamilia. Y al decir mayores quiero poner en primerísimo lugar al padrey a la madre. Hemos de reconocer que la forma de jugar del padreno tendrá nada que ver con la de la madre. La ventaja es que tienenmaneras distintas de hacerlo, pero que se complementan perfecta-mente. Las madres suelen ser más cariñosas, mientras que los pa-dres, siéndolo a su manera, se muestran más activos a la hora dejugar, dependen menos de la palabra y más de la acción. Por ello, los niños buscan a la madre para encontrar consuelo yseguridad, y a su padre como compañero de juego. Me diréis que la madre suele tener más tiempo para estar con elpequeñín y que por ello éste la busca más. El secreto del padre ha deconsistir en aprovechar los ratos de que dispone al máximo. Es en los primeros meses de su vida cuando el bebé precisa másde la compañía y contacto con los padres, pues, por sí solo, pocas co-sas puede hacer. Pronto llegará la hora en que ya se irá independi-zando en sus actividades y no necesitará tanto de los mayores quie-nes, por otra parte, no se desentenderán de él.
  23. 23. Si los padres han comprendido el valor educativo del juego, setienen que esforzar en proporcionar al bebé no sólo materiales y ju-guetes, sino también los espacios y las oportunidades para que seafeliz en la actividad de aprendizaje juguetón de la vida. Al decir que hemos de proporcionar al bebé situaciones y mate-riales que le hagan feliz, no quiere decir que se lo tengamos que dar«todo». Estamos llegando al segundo semestre, al final del cual elpequeño se habrá transformado bastante y lo querrá ver y tocar todo. Debemos empezar a mentalizarnos de que, al bebé, le hemos dedar muchas cosas, pero que también tenemos que negarle otras tan-tas. No lo hemos de arropar constantemente entre algodones, paraque el día de mañana sea un ser indefenso incapaz de hacer nada sinla ayuda del padre o de la madre. La vida que le espera puede sermaravillosa, pero no hay que ignorar que también le esperan con-tratiempos y sólo fortaleciendo su cuerpo y su espíritu de jovencito,será capaz más adelante de afrontar cualquier eventualidad. Me diréis que aún es muy pequeño para enseñarle estas cosas yque todavía no puede comprenderlas. Yo os replicaré que tenéis ra-zón y que, precisamente por esto, los padres han de sustituir estedesconocimiento con su sentido común y con sus suaves pero perió-dicas dedicaciones a este tema. Si al pequeño ya se lo damos todo,luego querrá más. Ni podemos darle demasiado calor para que estécómodo; ni demasiada comida para que no padezca hambre; ni de-masiados mimos para que no se crea falto de afecto; ni demasiadosjuguetes para que no sea el pobre del barrio. La historia de los pieles rojas americanos nos muestra cómo a losniños, desde la más tierna infancia, se les bañaba en las aguas de ríosy lagos aunque para ello se hubiera de hacer un agujero en el hieloque las cubría. Asimismo, mayores y pequeños habían de dormir, eninvierno, sobre el suelo helado de la pradera.
  24. 24. Los pequeños de la tribu Winnebago, en concreto, cuando lle-gaban a los 6 o 7 años, eran enviados a ayunar a alguna colina cer-cana, con la orden de no regresar hasta el alba siguiente. Gradual-mente incrementaban el tiempo de ayuno y alejamiento en dos y tresdías. Claro que su forma de vida no tenía nada que ver con la quepuedan tener nuestros hijos, pero todo era hecho con la idea deque aquellos pequeños muy pronto se tendrían que enfrentar condificultades que, quizás, los adultos no seríamos capaces de superar. Es evidente que nosotros no vamos a exagerar la nota hasta lle-gar a estos extremos, pero tampoco es bueno que los cuidemos comosi de una delicada flor se trataran. Un justo medio bien estudiado es el que puede iniciar a nues-tros pequeños en la austeridad y en un espíritu de sacrificio, cosaque podremos ver más adelante. De momento no es malo que vaya-mos meditando sobre este tema, del que puede depender que nues-tros hijos sean hombres sin carácter o seres de espíritu fuerte. La vida nos ha rodeado de maravillas y nos ha dado posibilida-des de disfrutarlas: cuanto mejor entrenados estemos para hacerlo,tanto mejor preparados estaremos para gozar plenamente de todocuanto nos envuelve. Es algo que hemos de desear para nuestros pe-queños, y para lo que les debemos preparar. Empecemos a pensar enello.
  25. 25. Capítulo 2 Juegos para el primer semestre.A l g u n a s aclaraciones.• Todos los niños son distintos. No pretendamos que el nuestro jue-gue a todo lo descrito y en el mes en que se indica. Se trata sola-mente de dar unas ideas generales que han de ser aprovechadas enaquello que los padres crean más oportuno para su hijo. Sin que quiera decir nada de anormal, tu bebé puede ir más ade-lantado o más atrasado que otro, por lo que, el sentido común de lospadres ha de decidir cuándo es el momento oportuno para cualquieractividad.• Los ejercicios del bebé se han de hacer siempre sin forzar en nin-gún momento su cuerpo, aún muy frágil.• Los objetos que pongamos colgando en su cuna o cerca de ella, de-berán ir variando en forma periódica (dos o tres meses), para que elniño se vaya acostumbrando a cosas distintas, no vaya a creer que lavida es monótona y aburrida.• No olvidemos que los juegos que se puedan enseñar al pequeño sonen un 8 0 % para irle formando física y mentalmente y en un 2 0 %para divertirle.• Los juegos a estas tempranas edades han de ser muy breves.• Al pequeño no le importa que tanto los juegos como los cuentos y las
  26. 26. canciones se vayan repitiendo una y otra vez a través de los días. Siles han divertido, desean que se los repitan. Hay que tener paciencia.• Las cancioncitas gustan a los pequeños a todas las edades, por elloen el libro se incorpora una pequeña colección de éstas, para que sepueda ir escogiendo a gusto. Muchos niños disfrutan más con can-cioncitas rimadas que con las simples palabras; por ello es intere-sante irlas probando. Pensemos que en este primer semestre el niño dará un gran sal-to en su forma de ser y de hacer. Desde apenas ver y oír, pasará a em-pezar a saber coger los objetos y a darnos la tabarra con las inacaba-bles repeticiones de sílabas que tanto le gustan, además de con otrasmuchas cosas. Por esta razón los juegos van ganando en variedad. PRIMER MES.EL gran juguete.Sin duda alguna, el mejor juguete que puede tener el bebé reciénnacido es la madre, que es la que normalmente está más horas conél, atendiéndole en sus necesidades. Vamos a leer una descripción de este «juguete» que hace JoanneF. Oppenheim en su libro Los juegos infantiles: La madre:• Se mueve sin interruptores, botones ni baterías.• Habla, toca música y juega contestando a sus primeros balbuceos.• Es reconfortante, proporciona seguridad y muchos ratos de placer.• Es muy entretenida y hace cosas muy divertidas.• Está compuesta de materiales resistentes, flexibles y no tóxicos, to-talmente naturales.
  27. 27. • Es un juguete único, diseñado para cubrir todas sus necesidades.• Disponible sólo a través de distribución privada.Empezar a trabajar.Si lo ponemos acostado boca abajo, observaremos cómo, en un muybreve espacio de tiempo, levanta un poco la cabeza obligado por la
  28. 28. postura en que le hemos colocado. Insisto en que los ejercicios a es-tas edades, han de ser breves y no demasiado repetitivos.Rodeos interesantes.Ponerlo echado encima de la mesa, dándole el dedo índice de cadamano para que se agarre a ellos. Si se consigue, acompañarle suave-mente hacia un lado y hacia otro, en un arco de 90°. Si no se agarratodavía, se le da igualmente los dedos índice, pero con el pulgar sele presiona algo la mano, de forma que se le pueda hacer girar igual-mente. El ejercicio se puede repetir unas cinco veces.Jugar con los pies.El niño en la cuna o encima de la mesa. Le acariciamos suavementela planta del pie, cerca del talón. La sensación que le produce le haceextender los dedos. Seguidamente hacemos lo mismo cerca de losdedos, veremos como los contrae. Aparte de que le gusta la broma,está haciendo una gimnasia muy saludable. Estos dos ejercicios, combinados alternativamente, se le han dehacer cuatro o cinco veces.Qué bonito!.Coloquemos una goma elástica atravesada a la cuna por encima delbebé y sin que éste pueda llegar todavía a ella. En la goma colgare-mos una serie de objetos, a poder ser brillantes y de colores vivos,que llamarán su atención. Llegará un momento en que se dará cuen-ta de que, dando patadas o moviéndose con fuerza, aquellas cosas semueven divertidamente.
  29. 29. Cancíoncítas. Palmas. Haciendo batir las manos al pequeño: Palmas, palmitas, que viene papá; palmas, palmitas, que pronto vendrá. Palmas, palmitas, higos y castañitas, almendras y turrón para mi niño son. Come, mi niño. Al ir a dar de comer al pequeño: Tortas, tortitas, de manteca y miel para que mamá te dé de comer. SEGUNDO MES.Músíca barata.Es un momento en que al pequeñín le encanta oír ruidos agradables.Puede servir cualquier objeto y no es menester ejercitar esta actividaddiariamente, basta con llevarla a cabo un par de veces por semana.
  30. 30. Coger las tapas de unos pucheros y hacerlos sonar suavementepuede ser uno de estos ejercicios. No olvidemos que el niño ha de ver siempre de dónde viene elruido y quién lo produce, no fueran a cogerle miedos y temores, di-fíciles luego de curar.Continuar trabajando.Ahora podemos continuar poniendo al niño boca abajo y veremosque el rato en el que levanta la cabeza, es bastante superior al delprimer mes (unos 10 segundos).b u e n a vista.El niño en posición de acostado y el adulto frente a él con un ju-guete de colores alegres en la mano. Ponerlo a unos 40 centímetrosde su cabeza y hacerlo girar en forma de arco delante de él, de dere-cha a izquierda y viceversa, para que lo vaya siguiendo con la vista.Se ha de hacer despacio.Estirarse.Siempre que nos sea posible, demos al pequeño la oportunidad de ad-quirir nuevos conocimientos. Después de haberle enseñado un objetointeresante (como en el juego anterior), debemos ponérselo cerca de él,de forma que, esforzándose un poco, pueda llegar a cogerlo. Puedenempezar a alcanzar y coger objetos a partir de las 8 o 10 semanas. Quelo haga después no quiere decir nada en contra del esforzado aprendiz.Moviles.Son objetos muy ligeros colgados del techo o de algún lugar alto.Los venden, pero no es nada difícil hacerlos en casa. Se puede colgarun aro que quede en sentido plano, tal como está el bebé en la cuna.
  31. 31. En él se cuelgan con hilos delgados figuras m u y livianas quepueden estar recortadas en cartulina o papel. Dichas figuras hande tener formas simpáticas y colores vistosos. Un poco de aire lesdará movimiento y esto proporcionará una agradable sensación albebé.
  32. 32. Cancíoncíias. Baila, mi amor. Cogiendo al niño en brazos y bailando suavemente: Panderito chico pasó por aquí, cantando y bailando y haciéndolo así. Mano quebrada. Moviendo una mano del bebé arriba y abajo: Quebradita tengo yo mi mano que no tiene un dedito sano. Quebradita y muy quebradita tengo yo mi mano malita. Sin m i e d o . El niño, sin duda, no entenderá nada, pero no es maloque se vaya acostumbrando a que en determinado momento se dicen unas cosas que, más adelante, sí entenderá: La Virgen me dijo: duerme y reposa,
  33. 33. no le tengas miedo a ninguna cosa. TERCER MES •••Vara mágica.Coger una vara de unos 60 centímetros de largo y atar en su extre-mo un juguetito. Con la vara en la mano, colocar el objeto a unos90 centímetros de la cabeza del pequeño e irlo moviendo despaci-to en una dirección y en otra, de forma que lo pueda ir siguiendocon la vista. Si lo hacemos tatareando una canción, le resultará másgrato. Cuando veamos que sus ojos ya se han acostumbrado a seguirlo,cosa que no ocurrirá el primer día, podemos ir aumentando la rapi-dez en el movimiento.¡M irame!.El que juega con el pequeñín, se pone frente a él y se balancea len-tamente de un lado a otro, haciéndole guiños e imitando los sonidosque el pequeño suele emitir. Luego hacer lo mismo con alguno de sus juguetes. Le estamosayudando a fortalecer sus ojos.EL escondite.Al ir a dormir, cubrirlo con una toalla o trozo de ropa y preguntar:«¿Dónde está Miguelín?». A continuación, destaparlo, simulandouna gran «sorpresa». El bebé suele disfrutar mucho y lo quiererepetir.
  34. 34. Más escondite.El niño en la cuna o tumbado encima de la mesa. El adulto, en cu-clillas y a su lado, desaparece de su vista. Entonces, asoma la cabe-za, mirándole y diciendo «¡cucú!» o las frases o palabras que unoquiera, hasta que el niño vuelva la cabeza; cuando nos vea, tenemosque sonreírle y decirle algo simpático. Volver a «desaparecer» y a rea-parecer de nuevo varias veces. Seguramente, al final del tercer mes volverá la cabeza ensegui-da en la dirección correcta.Balancearse.Pondremos una pequeña almohada en el suelo y al bebé encima,boca abajo. Le levantamos suavemente las piernas y tiramos despa-cio hacia nosotros y luego en dirección contraria, logrando un di-vertido balanceo, que a la vez le va fortaleciendo los músculos.
  35. 35. Cancíoncítas. Los patitos. Todos los patitos se fueron a bañar, el más chiquito se quiso ahogar, Su madre enfadada le quiso pegar, y el pobre patito se echó a llorar. La pajarita.Aquí puso la pajarita el huevo, éste lo vio, éste lo cogió, éste le echó sal, éste lo frió, y este periquillo matapulgas se lo comió to,to,to. Buscar leña. Este fue a por leña, éste le ayudó, éste se encontró un huevo, éste lo frió,
  36. 36. y éste, por ser el más pequeño, se lo comió. ... CUARTO MES.Rdodar.Colocar al bebé encima la mesa, boca abajo. Hacerlo rodar suave-mente hasta que quede mirando hacia arriba. Le gustará el movi-miento y, por otra parte, la vista de nuevas cosas que le irán apare-ciendo en este «recorrido».Sonorídad.Con el bebé boca abajo, se le acerca por delante un m u ñ e q u i t o degoma que, al apretarlo, produzca algún ruido. El bebé extenderála mano hacia él y el adulto se lo irá acercando hasta que logre co-gerlo.EL espejo.Que se siente la madre frente a un espejo con el bebé encima de lasrodillas es una acción que encanta a los pequeños, pues les permitedescubrir algo que les fascina. Lo primero que descubren es el refle-jo de la madre y creen que tienen dos. Hay que dejarle tocar el es-pejo para que vea la diferencia de la una con la otra. La madre le ha de ir enseñando su propio cuerpecito reflejado enel espejo. «Tu nariz» le dirá, tocándosela. «Tus dedos», le dirá to-cándoselos o cantándole alguna cancioncita apropiada.
  37. 37. Cancioncítas. Simpáticas cosquillas.Para terminar haciéndole cosquillitas en la cintura: Por esta pierna subía un hombre pisando fuerte con los tacones y se metía por aquí, por aquí.
  38. 38. Más cosquillas. Tocándole la mano, el brazo y terminando en la axila: Por aquí pan. Por aquí miel. Por allí las cosquillitas de san Miguel. ••• Buenas cosquillas. Para terminar haciéndole cosquillas en el cuello: Mi abuelo, como era viejo, tenía barbas de conejo y mi abuela Catalina tenía barbas de gallina. ••• QUINTO MES. •••A r m a r ruido.Una de las debilidades de los bebés es la de hacer ruido. En primerlugar, hemos de proporcionarle un sonajero. Seguidamente, pode-mos hacerle uno con una botellita de plástico con tapón de rosca,metiendo dentro unas cuantas piedrecitas o unas judías. Antes dedárselo, hemos de comprobar que el tapón quede bien sujeto.Música «ambiental».Escuchar a ratos música suave por medio de la radio o casetes le re-sulta agradable al pequeño. Sin embargo, no hay nada como la música propia. Es hora de /
  39. 39. ofrecerle una olla o sartén y una cuchara o un instrumento similar.Que se lo ponga entre las piernas y enseñadle a golpear el objeto.Pronto habréis de buscar nuevos y más «modernos» sistemas. No esnecesario indicar que las cacerolas que le demos no han de ser laspreferidas de la cocinera.Pedaleando.Para que sus piernecitas vayan cogiendo fuerza, ponerlo tumbado deespaldas en la cama o encima de una mesa. Se le cogen ambos pies yse le hacen mover hacia adelante y hacia atrás. Luego, como si apre-tara los pedales de una bicicleta, hacedle mover los pies dándoleseste movimiento.Balanceo.A todos los bebés les encanta que les hagan moverse en un sentidou otro. Por esto es bueno que el mayor los coja en posición de sen-tado y, cantándole o rimándole algo simpático, vaya balanceándolo
  40. 40. o subiendo y bajándolo. Para descansar, y teniendo al bebé en lasrodillas, enseñadle la mano cerrada y abriéndola despacio, idle can-tando alguna de las cancioncitas que se exponen en otros apartados.También lo podemos hacer utilizando la mano o los pies del bebé,apretando suavemente los dedos que se vayan nombrando. Cancíoncitas. Cinco lobitos. Cinco lobitos tenía la loba, cinco lobitos detrás de la escoba. Cinco tenía y a cinco criaba y a todos cinco tetita les daba. Cinco tenía y cinco crió y a todos cinco tetitas les dio. Mil gracias señor. Al pequeño ya le hemos de acostumbrar a cortas oraciones por la noche a la hora de dormir o a la hora de levantarse. Mil gracias, Señor, y alabo tu gran poder, -
  41. 41. que con el alma en el cuerpo me has dejado amanecer; y así te pido, Señor, que me dejes anochecer. Mi cuna. En esta noche oscura y fría, guarda mi cuna, Virgen María. SEXTO MES. •••A p a r i c i ó n divertida.Poner el bebé en la falda, cara a cara con el adulto. Con las manostaparse la cara y, de pronto, descubrirse y decir alegremente: «¡Aquíestoy!». Luego, poner las manos igual y, sin moverlas, sacar la cabeza porun lado y por el otro, diciendo lo mismo o lo que se nos ocurra. Elpequeño disfrutará en grande.La gran sorpresa.El padre o la madre, en cierto momento, se esconde detrás de unapuerta o de un mueble diciendo: «Papá se ha ido», de forma que elbebé vea la operación. Al momento, volver a salir alegremente di-ciendo: «Papá ha llegado».
  42. 42. La rica galleta.Tenemos que ponernos una galleta en la mano y enseñársela al bebé.Luego esconder las manos detrás de nosotros y preguntarle al pe-queño: «¿En qué mano está la galleta?». Cuando señale uno de loslados, la sacamos con la galleta cogida y se la entregamos. Primeropodemos hacer ver que se ha equivocado de mano para repetir laoperación.EL a g u a milagrosa.El agua es la gran aliada de la madre para conseguir divertir albebé. El agua tiene un montón de virtudes: chapoteándola produceunos ruidos insospechados. No olvidemos que lo que para nosotroses lo más normal, para el pequeño son descubrimientos fantásticosde cosas desconocidas.
  43. 43. Cancíoncítas. Arre caballito.El niño sobre las piernas y, a medida que se va recitando, se mueven éstas arriba y abajo cada vez más aprisa, cual si del trote de un caballo se tratara: Arre caballito, vamos a Belén, a ver a la Virgen y al Niño también.
  44. 44. Arre caballito que vamos a la feria, no me tires coces que soy buen chico. Las tortitas. El mayor, jugando con las manos del niño: Y las tortitas y las tortitas para tu madre las más bonitas. Roscones y más roscones, para tu padre, los coscorrones. ... Daba, daba. Se acompaña la mano del pequeño a su cabeza mientras se recita: Daba, daba, daba en su cabecita y no se escalabraba. Tanto se dio, que se escalabró.ii, ...
  45. 45. Capítulo 3. Afinar la educación. Nuevas actividades del pequeño.Los padres se han de hacer a la idea de que, cada día que pasa, puedeser un paso de gigante en la formación del pequeño, que comienzaa ver y a aprender cosas para él insospechadas. El gran primer cam-bio lo tendrá el día que empiece a gatear, que no está demasiado le-jos de pasados los seis primeros meses. Veremos cómo hacia los 8 o 9 meses sus grandes esfuerzos secentran en tratar de desplazarse de la forma que sea. Si los mayoresvan de un sitio a otro ¿por qué no él? se debe de preguntar. Y encuanto se inicia el gateo, aparte de que también comienzan a peli-grar muchas cosas en la casa, varía sustancialmente la forma de ju-gar, pues nuestro hombre o nuestra mujer ya empiezan a disfrutar deuna relativa independencia. Antes de meternos en sus juegos, nos hemos de referir a las lógicasprevisiones de las futuras andanzas, en forma de gateo o de titubean-te andar de nuestro querido bebé. Es divertido recordar unas frases deuna madre dichas con unos pocos meses de diferencia. Marchandopor la calle con el cochecito del bebé, refunfuñaba por lo incómodoque representaba ir de compras, subir a un ascensor, tener unos pel-daños que salvar, etc. Decía: «¡Tengo unas ganas de que ande!».
  46. 46. Pocos meses después, frente a pequeños desastres caseros origina-dos por la inacabable curiosidad del mismo crío, se lamentaba unay otra vez: «¡Con lo tranquila que estaba yo cuando aún no andaba!».Como estas aventuras y estas frases se vienen a repetir en todas lasfamilias, los padres se han de mentalizar que ellos tampoco se esca-parán de decirlas o, al menos, de pensarlas. Esto no tiene solución, pues la ley del crecimiento de nuestrosqueridos bebés así lo exige, pero lo que sí debe tener solución es elintentar evitar que los desastres caseros sean demasiado espectaculares. Cuando el niño empiece a ser independiente en sus movimien-tos, lo querrá ver y tocar todo, lo cual entraña un peligro tanto parasu integridad como para la de los objetos, cortinas, hilos eléctricos,etc., que se pongan a su alcance. Y lo bueno es que lo pueda hacer, pero justo hasta el punto quea nosotros nos interesa para evitar desastres que no deseamos. Dare-mos un mini decálogo de seguridad que cada uno, en su casa, sabrácómo aplicar y cómo ampliar. Lo que no se debe es pensar en élcuando ya ha pasado el primer susto.• Arrinconar o prescindir de las mesitas pequeñas que se puedenvolcar.• Colocar las lámparas de pie detrás de butacas o lejos de las posiblesrutas ordinarias de los pequeños.• Poner tapas u obstáculos en los enchufes eléctricos.• Procurar que no cuelguen los extremos de los manteles, puesto queejercen una curiosa tentación de tirar de ellos.• Revisar periódicamente las alfombras y suelos en busca de cosasque hayan caído desapercibidamente y que puedan ponerse en laboca.• Poner totalmente fuera de su alcance los medicamentos y produc-tos de limpieza.
  47. 47. • Tratar de que los espejos estén bien sujetos a la pared.• Retirar las mesitas de cantos agudos.• Intentar poner fuera de su alcance los cordones eléctricos, puesejercen una magnética fascinación para tirar de ellos.• Revisar sillas y muebles, que no tengan astillas o clavos mal rema-chados, que puedan crear peligro.f o r m a r cuerpo y espíritu.Nuestro bebé, de plácido muñequito, se va convirtiendo en una fie-recilla con curiosidad, que quiere conocer todo cuanto le rodea. A los8 o 10 meses ya gatea y se coge a los muebles o a lo que encuentrapor medio, para intentar ponerse de pie como su mamá. A los 12 yajugará al «corre que te pillo» con la madre por los suelos, haciendode gatito detrás del ratoncito de su bebé. Gracias a Dios, no todos los niños son iguales, tal como ya se hadicho, y puede ser que estas actividades se adelanten o se atrasen ennuestro caso, sin que ello haya de significar ningún trauma. Cuando estamos hablando de estas primeras actividades delbebé en este picaro m u n d o , parece como si sólo nos tuviéramosque dedicar a cuidar su frágil cuerpo. La misión de los padres esmucho más delicada y responsable. El pequeño también tiene es-píritu y esto no lo podemos olvidar. Por ello hemos de empezar acultivarlo. Por otro lado no debe ignorar lo que es un libro y lo bonito quepuede ser el poderlo manejar e interpretar como lo hacen sus padres.Nos lo sentamos en la falda y le vamos pasando las hojas de un librode imágenes que representen a algún pequeño inmerso en activi-dades familiares como dormir, vestirse, comer, jugar, etc., y se lo va-mos comentando. No es menester que a esta edad sean libros con unargumento a seguir. Pueden verse animales o artefactos de locomo-
  48. 48. ción. Si las imágenes son claras y atractivas y nosotros las sabemos irexplicando pacientemente (rugimos cuando le enseñamos un león,maullamos cuando vemos un gato o imitamos el sonido de unamoto cuando observamos una) el pequeño se irá familiarizando conlos nombres y ruidos que todas aquellas cosas producen. No olvidemos que más que entretener al pequeño, le estamosayudando en su trabajo de aprendizaje del m u n d o que le rodea. Es-tamos cultivando su espíritu y podemos conseguir que un libro nosea, el día de mañana, una pesadilla en sus manos. Encontraremos el momento de empezar a jugar con un libro de-lante y de pedirle que identifique animales, personas o situaciones.Es una alternativa necesaria a los juegos de tipo físico que, si sabe-mos plantear, encantarán al pequeño. Puede representar, además, unmerecido descanso para los padres. A pesar de que en el apartado de juegos hemos incluido una pe-queña colección de cancioncitas de toda la vida, los padres no tienenpor qué reproducir exactamente la misma letra. Se puede usar la ideade una de ellas, con palabras variadas que hagan referencia al propiobebé o a la misma familia o lugar. Las cancioncitas que se interpretancon alguna ligera actividad física tienen doble efectividad y son se-guidas con más entusiasmo por el protagonista de aquel momento. Quizás lo descrito corresponde más al segundo año que al pri-mero, pero no está de más que vayamos empezando a meternos enestos terrenos, explorando las preferencias y forma de acogida quepuedan tener.Educar para la felicidad.Estamos hablando de juegos, canciones, libros, oraciones, comer,beber, etc., o sea, un abanico extraordinariamente amplio de activi-dades que hemos de ir planteando a nuestro aprendiz de hombre y
  49. 49. que hemos de procurar que asimile lo mejor posible. Esto no de-pende del niño, sino de los padres. No olvidemos que hay profeso-res con un caudal de ciencia envidiable que, dando clases, son unacalamidad, pues no saben ni exponer ni explicar las materias. Exis-ten padres con una personalidad muy reconocida que, a la hora deenseñar a sus hijos a llegar a ser las personas que ellos desean, no sa-ben por dónde empezar. Quizás no se han sabido convertir en niños,para ser compañeros del pequeñajo que tienen entre sus manos. Se han de enseñar tantas cosas que no se pueden olvidar dospuntos de ataque: saber ser niños y no desperdiciar ni un solo día enla formación del pequeño. No hay que coger el rábano por las hojasy pensar que hemos de estar todo el día sometiendo al bebé a unacontinua sesión de aprendizaje. Es una edad, la que estamos tratan-do, en la que el que un pequeño juegue diez minutos a una mismacosa es realmente un milagro. Empezará a jugar con un cubo y verá pasar una mosca y miraráde seguirla. Encontrará una pelota en su camino y querrá jugar conella, pero al tropezar con un camión, empezará a cargarlo de cacha-rros. Seguidamente... sin parar. Para este ir jugando a mil cosas y este ir aprendiendo es precisoponer a su alcance una pequeña serie de juguetes de su agrado, sin queello quiera decir que le tengamos que enterrar en un montón de ellos. Debemos ir guardando unos, durante unos días, para dar paso aotros y así irle variando su panorama juguetón. Lo que sí que le hemosde respetar es su juego mascota, o sea, el preferido, que puede seruna determinada muñeca o un simpático caballo. Acostumbra a seraquel objeto que quieren en su cama cuando es hora de dormir oque difícilmente abandonan durante el día. Cuando sea el momento en el que intente ponerse de pie, elniño deberá haberse acostumbrado ya a estar dentro de un parque. Si
  50. 50. le habituamos cuando aún el pequeño tiene poca movilidad, no pa-sará nada. Si queremos reducir su espacio de movimiento cuando yaha dado sus primeros pasos, se rebelará contra su encierro y crearáproblemas. El parque no tiene que convertirse en una jaula, sino todo locontrario, y el niño así lo ha de sentir. Si uno se lo sabe montar, elparque se ha de utilizar durante unos ratos al día, en los que la ma-dre puede gozar de unos momentos de tranquilidad para poder de-sarrollar sus menesteres caseros, sin el estorbo que puede llegar a re-presentar la constante presencia del crío o el peligro de dejarlo soloen otra habitación, por donde campearía a sus anchas. Para que el niño lo acepte sin traumas, hay que acostumbrarle aél desde su más tierna edad, de manera que se sienta el dueño y se-ñor de aquel recinto. Si lo ponemos dentro del parque después delos diez meses es algo difícil que acepte estar recluido en este pe-queño espacio una vez que ya se ha acostumbrado a gatear por todala casa. Dentro del parque se pueden tener juguetes distintos de aque-llos con los que habitualmente disfruta fuera de él. Si le hemospuesto dentro del parque antes de que ande, veremos cómo irá in-tentando ponerse de pie cogiéndose en los barrotes, lo cual le ayu-dará a practicar una gimnasia que él mismo se impondrá. Recorde-mos, de todas formas, que una estancia prolongada en el parque, so-bre todo al principio, puede causar algún tipo de trauma que podríarepercutir en el pequeño el día de mañana. Estos sencillos inventos, como es el parque, son de gran utilidadpara la madre y no debe despreciarlos. Otra ayuda puede constituir-la una red para poner encima de la camita del niño para que, si ellaha de ausentarse y dejar al niño solo, éste no corra el peligro decaerse de ella.
  51. 51. Me gusta contar una anécdota que viví de cerca relacionada conuna de estas redes: aquella familia tuvo un primer hijo, con el quela madre pagó la novatada. La madre, en rápidas salidas, iba a com-prar una vez al día. Mientras el pequeño no se movía, todo fue bien.Pero llegó un momento en el que se sentaba en la cama y el peligrode que se cayera era cada vez mayor. Alguien le indicó lo práctico dela red y la mujer compró una, creyendo haber resuelto la papeleta. El primer día que intentó cubrir al pequeño con ella, el dramafue tremendo y, tras varios intentos, tuvo que desistir. La lección es-taba aprendida. Vino el segundo hijo y, a los tres meses, cada día,por la noche, le ponía la red encima de la cama, de baranda a ba-randa, sin necesidad, por aquel entonces, de atarla. Cuando llegó el momento en que ya realmente la red era nece-saria, se seguía poniendo bien atadita, para evitar la fuga desde den-tro de la cuna. Lo sorprendente es que, cuando se ponía al pequeñodentro de la cama por la noche a la hora de ir a dormir, él mismo co-gía la red y la colocaba en su sitio para que la madre la atara. La lec-ción, como se desprende de la anécdota, había servido con creces decara a tratar al segundo personaje de la casa, que admitió la red comocosa normal. El niño se ha levantado, ¡ya anda!, quizás exclamemos al final deeste semestre, con ilusión mal disimulada, viendo al pequeño mo-verse sin demasiada seguridad por toda la casa. Sin duda está reali-zando, con gozo, sus primeros movimientos hacia una deseada in-dependencia. Hace no mucho tiempo que la madre suspiraba, cansada de lle-varlo de una parte a otra y deseando que su hijito tuviera más auto-nomía. Ahora, que el pequeño sonríe gozoso al ver que va consi-guiendo más libertad de movimientos, la pobre mujer empieza atemblar porque el pequeño querrá meterse hasta el último rincón de
  52. 52. la casa, sin olvidar el interior de los armarios. Y empezará la serena-ta de los noes. «No toques esto», «no abras aquello», etc. No podemos correr el riesgo de amargar la vida al pequeño, fre-nándole en sus ansias investigadoras, que son su instrumento inna-to para aprender a conocer materiales, pesos, etc. Lo mejor que po-demos hacer es poner en lugar seguro aquellas cosas que no desea-mos que pasen a mejor vida. Yo he visto en una casa, y seguro quese hace en otras muchas, cambiar los jarrones de material frágil porotros irrompibles. Quizás no son tan decorativos, pero evitan m u -chos disgustos. Por otra parte, aunque todavía no sea el momento de enseñarlela diferencia entre lo correcto y lo incorrecto, sí empieza a serlo paraque sepa que cuando se dice «sí», es que «sí» y cuando se dice «no»,es que «no». Los padres han de meditar un poco antes de pronunciaruno de estos dos monosílabos, pero cuando se han decidido por unode los dos deben mantenerse en su decisión hasta sus últimas conse-cuencias. Este tema lo trataremos al final del segundo año, que es cuandoel niño empieza a poder razonar algo. Sin embargo, no es malo quelos dos padres comiencen a poner en práctica, conjuntamente, elconsentir o no determinados comportamientos del bebé que, comoes lógico, aún no sabe lo que le conviene y lo que no. Asimismo esconveniente que éste, a pesar de sus berrinches y protestas, vayaaprendiendo que cuando se dice «sí» o se dice «no», ninguno de losprogenitores modifica lo dicho. El pequeño ha de empezar a saber que lo que dicen los padres esinamovible, aunque él intente variar la decisión por medio de ator-mentarles con sonoros lloros. No es malo que los demás miembrosde la familia se sumen a esta táctica, evitando que el «no» de los pa-dres sea sustituido por el «sí» de los tíos o de los abuelos.
  53. 53. Capítulo 4. Juegos p a r a el segundo semestre.Nuestro querido bebé, empieza a ser otro. Quizás todavía precise dela ayuda de los mayores para sentarse, pero será por poco tiempo. Hadejado de ser aquel ser indefenso que se esforzaba para coger jugue-tes o cosas. Ahora, las coge, más o menos decidido, y las suelta a vo-luntad con gran gozo. El pequeño se ha dado cuenta de que puede hacer cosas que antesignoraba y se esfuerza para llevarlas a cabo. Los mayores tienen lagratificante tarea de irle ayudando, aunque sin darle demasiadas fa-cilidades, pues aprendería muy despacio si se colaborara con él endemasía y se le quisieran evitar fracasos. Expondremos una serie de juegos, que han de ser complemen-tados por la fantasía y el cariño de los padres. SÉPTIMO MES. •••Puntapíés.El niño, en su cuna, goza ya dando puntapiés a las cosas. Poned a sualcance algunas pelotitas y objetos blandos, como pueden ser ani-
  54. 54. males de peluche. Así, con los pies desnudos, irá descubriendo eltacto de los objetos, a la vez que se divertirá.t i sombreroColocaremos un pañuelo o trapo encima de la cabeza del pequeño yle diremos: «¡Sácate el sombrero!», ayudándole a que lo haga, hastaque, repitiéndolo, se lo saque él mismo.EL tentempié.El clásico tentempié que, al darle un empujón va hacia adelante yhacia atrás y que presenta forma de payaso o de alguna otra figuraagradable, es algo muy bueno para esta edad. Cancíoncítas. ¿Dónde están las llaves?. Yo tengo un castillo, matarile, rile, rile, yo tengo un castillo, matarile, rilerón. Pim pom. ¿Dónde están las llaves?, matarile, rile, rile, ¿dónde están las llaves?, matarile, rilerón Pim pom. En el fondo del mar, matarile, rile, rile, en el fondo del mar, matarile, rilerón. Pim pom. ¿ Quién las irá a buscar?, matarile, rile, rile, ¿quién las irá a buscar?, matarile, rilerón Pim pom.
  55. 55. Pues irá... Antonia, matarile, rile, rile, pues irá Antonia, matarile, rilerón. Pim pom. ¿Qué le vais a regalar?, matarile, rile, rile, ¿qué le vais a regalar?, matarile rilerón Pim pom. Una linda muñequita, matarile, rile, rile, una linda muñequita, matarile, rilerón. Pim pom. Cinco pollitos.Mientras vamos jugando con los dedos de una mano: Cinco pollitos tiene mi tía, uno le baila,
  56. 56. otro le pía y otro le canta la sinfonía. ... El b a l a n c e o Mientras vamos balanceando al pequeño: Aserrín, aserrán, para vino, para pan y tocino merendar; casa del rey sierra bien, casa de la reina, también, casa del duque merenduque truque, truque, truque. ... OCTAVO MES. EL tobogán. El adulto, con las piernas bien extendidas y tiesas, haciendo de tobo- gán, se sienta al pequeño encima de la falda, de espaldas a él. Lo coge por las axilas y lo desliza por sus piernas suavemente. Si además le reci- ta una de las cancioncitas que hemos expuesto, la juerga está asegurada.i Gimnasia paterna. Al niño le encanta tirar las cosas al suelo, algo que no sabía hacer hasta hace muy poco. Por otra parte le gustan los ruidos. Le pon-
  57. 57. dremos en la cuna varios objetos, irrompibles por supuesto, que alcaer produzcan ruidos distintos. Le dejaremos que los tire al suelo ynosotros, que estaremos a su lado, los iremos recogiendo y devol-viéndoselos con señales de alegre ejercicio. No cabe duda de que la gimnasia de quien esté al lado del bebénunca irá mal.M á s lanzamientos.El juego anterior es universal y altamente educativo, pues está en-señando al bebé a afinar el movimiento y uso de sus manos; por lotanto no debe restringirse a una sola actividad. Pongamos en el suelo una caja de latón algo grande (tipo cajazapatos) y enseñémosle al niño a tirar los objetos dentro de ella des-de el lugar donde se encuentra. Al caer dentro, producirá un ruidoque le encantará. Para que el pequeño vaya ejercitando ambas ma-nos, se lo iremos cambiando de posición y de lado. Cancioncítas. Tinto lorinto. Mientras se va recitando, se va tirando suavemente de las orejas del pequeño cuando el dictado lo manda: Tinto lorinto, vende esta vaca por los veinticinco. Calle nueva, calle vieja, coge a este niño
  58. 58. por las orejas. Chichiribí, almendras tosías. Chichiribá, otro poquito más. Arre, borriquito.El niño encima de una de las rodillas del adulto, que le hace cabalgar con entusiasmo: Arre, borriquito, vamos a Sanlúcar,
  59. 59. a comer las peras que están como azúcar. Arre, borriquito, vamos a Jerez, a comer las peras que están como miel. Arre, borriquito, borriquito, arre, arre, borriquito, que llegarnos tarde. So, so, so, que ya se llegó. Este es el d e d o . Ir tocando los dedos de la mano del pequeño,terminando haciéndole cosquillas en la palma de la mano: Este es el dedo dedillo, y éste es el del anillo, y éste es el de la mano, y éste es el escribano, y éste es el que mata las pulgas todito el verano.
  60. 60. NOVENO MES. •••Mi amigo, el baño.Normalmente en el baño el niño siempre disfruta. Llega un mo-mento en que este disfrute se acrecienta, debido a que ya sabe cogerbien los juguetes. Ha de disponer de algunos objetos flotantes, al-gún muñequito adecuado y algún cazo, con el que quizás deje elsuelo completamente mojado. Comprad media docena de pelotas de pimpón y dejadlas flotar,enseñándole cómo las puede coger y sumergirlas hasta el fondo, de-jándolas ir, con lo que saldrán diparadas hacia arriba, cosa bien di-vertida. No dejar al pequeño solo en la bañera en ningún caso.Cajas mágicas.Procuraos tres o cuatro cajas de distintos tamaños que se puedan irponiendo una dentro de otra. Dentro de la más pequeña, colocad unjuguetito. Enseñadle al pequeño a hacer esta operación, y veréis loque va a disfrutar poniendo y quitando cajas.¿Donde está?.Los juegos de simulación encantan a los pequeños. Simulad que es-táis buscando al bebé (bajo una silla, detrás una cortina, etc.), aun-que lo tengáis delante mismo. Al final, con gran sorpresa lo encon-traréis allí donde esté con gran alegría.
  61. 61. Cancíoncítas. Sana.Cuando se caiga y se dé un golpe, le acariciaremos el lugar del tortazo diciendo: Sana, sana, unto de rana, si no sanas hoy sanarás mañana. Xana, xana, unto de rana. ...
  62. 62. Al trote. Haciéndole trotar sobre las rodillas: El caballito del marqués tres celemines se come al mes, un puñadito de bellotas, y el caballito ¡que trota, trota! ¡Que trota, trota! Cucú, cantaba la rana. Cucú, cantaba la rana, cucú, debajo del agua, cucú, pasó un caballero, cucú, con capa y sombrero, cucú, pasó una señora, cucú, con traje de cola. Cucú, pasó un marinero, cucú, vendiendo romero. Cucú, le pidió un ramito, cucú, no se lo quiso dar, cucú, se echó a llorar. DÉCIMO MES. ...Pelotas.Las pelotas han de ser, por tamaño y peso, adecuadas a la edad delpequeño. Por esto, las de material ligero son ideales por su maneja-
  63. 63. bilidad. Se le pueden hacer de papel bien prieto, del tamaño de unapelota de tenis, para que se vaya familiarizando con ellas. Recordemos que las que rebotan mucho pueden ser peligrosasen el interior del piso, pues son susceptibles de romper los cristaleso enseres delicados.Jinete divertido.El niño en el parque. Coged uno de sus muñecos y hacedlo andarsobre la barandilla, hasta dejarlo sentado a horcajas sobre ésta. Se-guidamente dad un empujoncito y el muñeco se caerá, con gran com-placencia del pequeño. Todo este ceremonial ha de ir acompañadode las correspondientes palabras de admiración. Hay que conseguirtambién que lo haga él mismo, lo cual le divertirá mucho.Sus libros.Empieza a llegar la edad de tener unos cuantos y sencillos libros conimágenes atractivas de vistosos colores y cuyos dibujos representen
  64. 64. cosas bien conocidas para el pequeño, como pueden ser muñecos obebés comiendo, durmiendo... Enseñárselo y explicárselo es misiónde los padres para que el niño vaya cogiendo gusto a los libros yaprenda a respetarlos. Si se rasga alguna página, decidle que la va-mos a reparar y hacedlo. Que tenga siempre sus libros en el mismo sitio y a mano y quequede bien claro que no ha de tocar los de los papas.Escondite para mayores.El bebé se está haciendo mayor. Gatea muy bien y quizás ya ha em-pezado a intentar levantarse. Es la hora de que vaya aprendiendo amoverse con independencia y que le encuentre gusto a la cosa. Jugaral escondite, ocultándose un poco más que en meses anteriores, lechiflará. Un sillón, una cortina o una puerta son magníficos lugarespara desaparecer. Cancioncitas. ... Los dedos. Mientras le vamos tocando los dedos: Este chiquitito compró un huevecito, este flaco lo preparó, este largóte trajo la sal, este tonto lo sirvió y este picaro gordo se lo comió. ...
  65. 65. La palomita. Por aquí pasó una palomita. Por aquí volvió a pasar. Este la cogió, éste la mató, éste la peló, éste la guisó, y éste, gordete, gordete, se la comió, se la comió, se la comió. Esta barba. Señalando las distintas partes de la cara a medida que se van nombrando. Tras la última señal, dar una palmada en la frente del pequeño: Esta barba, barbará. Esta nariz, narigueta. Este ojito, pajarito. El otro, su compañerito. Topa, Sancho carnerito. UNDÉCIMO MES. •••Todo es juego.Procuremos convertir en juego las tareas diarias. Así, al vestirlo, sele puede decir: «Levanta las manos como un títere» o «Quédate tie-
  66. 66. so como una escoba». Al ir a dormir por la noche, que haga dos otres cosas fijas, como poner a dormir a su muñeca o juguete preferi-do. Colocad siempre en el mismo sitio su libro de cuentos predi-lecto. Haced sus oraciones.EL arrastre.Cuando empiece a andar, cosa que ya hace o no tardará mucho enhacer, lo que le divertirá mucho es arrastrar cosas. Prepárate. Se pue-den comprar carritos o coches, de acuerdo, pero también es ciertoque tú le puedes hacer «inventos» caseros, como, por ejemplo, unacuerda larga en la que se ensarten botes de yogur debidamente agu-jereados en su fondo, botellitas de plástico, etc. Poned una pieza enla empuñadura para que sea más fácil cogerlo. Si al pasear el «in-
  67. 67. vento» se le atasca en algún lugar dejad, en principio, que el propioniño lo desatasque. Que vaya aprendiendo. Una caja de cartón atada a un cordel es también algo sensacio-nal, pues se puede cargar y descargar en ella mil chucherías. Otra variante es que el «invento» sirva, además, para llevar alniño encima y uno mayor lo pueda pasear.EL tesoro.Una caja, aunque sea de cartón y algo mayor que las de zapatos, sir-ve para meter juguetes, pero también para que se juegue con ella.No olvidemos que les entusiasma meter y sacar cosas del interior dedonde sea. Cancioncítas. La carnicería. Se va recitando y simulando cortes en un brazo del pequeño hasta llegar a la axila para hacerle cosquillas: Fui a la carnicería y me dijo el carnicero que no te cortara por aquí, ni por aquí, ni por aquí; sino ¡por aquí, por aquí, por aquí! La manita. Meneando una de las manos del bebé a gusto del mayor:
  68. 68. Esta manita la tengo quebrada. No tiene buesito, no tiene nada. Nada poquito debajo del agua ¡ Que se le cae la mano al niño! ¡Que se la tengo! ¡ Que se le caiga! DUODÉCIMO MES.La caja fuerte.Para tener al niño cerca, cosa interesante para los padres y para el pe-queño, se puede pensar en unos juegos en la cocina, siempre que elespacio lo permita, pues es un lugar en el que se suelen pasar bas-tantes ratos. Contad con un cajón bajo lleno de cosas suyas para po-ner y sacar y, si son juguetes de cocina, mejor. En lugar del cajón sepuede usar la parte baja de un armario. Una cacerola con tapa también tiene la magia de poder tener co-sas dentro. Seguramente ya sabrá que, con una cuchara, puede con-vertirse en un sonoro juguete. Si al darle a la cacerola, la madre leacompaña con una cancioncita, miel sobre hojuelas, aunque quizássea pedir demasiado... Que el pequeño tenga su rincón de juego en la cocina y que sepalo que no debe tocar y, por descontado, no dejarlo nunca solo, puesesta parte de la casa es peligrosa.
  69. 69. Arquitectura.Seguramente ya tiene una un poco sencilla. Es hora de ampliarla. Elniño siempre disfrutará con ella, construyendo y derribando. Más losegundo que lo primero. En las primeras edificaciones le ayudaremosalgo.EL túnel.Coger una caja de cartón grande destapada y sacarle el fondo, demanera que quede un tubo o túnel por el que se invitará a pasar albebé. Se tira una pelotita por uno de los lados y se le dice que la per-siga gateando. Luego haced lo mismo por debajo de una silla o si-milar. Además de divertirse, el pequeño irá aprendiendo a medirdistancias, evitando para otras ocasiones lógicos coscorrones.Espejo mágico.El mayor y el pequeño sentados frente a un espejo y de cara a él. Vanreconociendo sus propias figuras y el primero va señalando las dis-tintas partes del cuerpo, tanto las suyas propias como las del niño,mientras las va nombrando. Pueden moverse, saliendo fuera del marco del espejo y volvien-do a entrar, con gritos de sorpresa por el descubrimiento.Sentarse.Sentados en el suelo, frente a frente, con vuestro hijo. Haced rodar una pelota hasta él. Enseñadle a que os la devuelvapor el mismo procedimiento. Quizás no capte inmediatamente quées lo que debe hacer, pero con algo de paciencia lo logrará. Otro ma-yor puede ayudar, en principio, al pequeño, para que vea cómo sedesarrolla la operación. Es bueno que se vaya familiarizando con lapelota.
  70. 70. Cancíoncítas. A n d a niño. El niño quiere empezar a andar. Le damos la mano y le vamos diciendo: Anda niño, anda, que Dios te lo manda. y santa María, que andes en un día. El señor san Andrés, que andes en un mes. El señor san Bernardo que andes en un año, sin hacerte daño. En esta demanda, anda niño, anda. ••• El gatito.Se cogen las manos del pequeño y se les van pasando suavemente por su cara o por la de la persona que le hace jugar: Misú gatito ¿qué habéis comido? Sopitas de la olla y agua del río. ¿Por qué no me guardaste? Sí te guardé, en la cocinita. Misú, misú, gatito.
  71. 71. JUEGOSPARA EL SEGUNDO AÑO DEL BEBÉ.
  72. 72. Capítulo 5. Volver a empezar.Nacer y jugar.Desde que el ser h u m a n o se empezó a mover por nuestro plane-ta, el juego le ha acompañado donde quiera que haya ido, inde-pendientemente de épocas, razas y civilizaciones. Lo curioso esque en todo m u n d o , desde Alaska hasta la Tierra de Fuego, losjuegos se parecen mucho entre sí, lo que demuestra que formanparte de una ley natural que acompaña al hombre desde su crea-ción. Dudley Kidd escribió: «Nada evidencia mejor a un europeo suparentesco con los cafres de África que la contemplación de los jue-gos de sus niños». El juego empieza en el momento en que nace unser humano. Cuando con curiosidad el niño comienza a mover su so-najero o a dar patadas una y otra vez al aire o contra las paredes desu cunita, ya está jugando. El juego, sin duda alguna, tiene un gran valor a lo largo de lavida del ser humano. Sin embargo, la evolución de los juegos en elniño es tan rápida, que apenas nos da tiempo a experimentar situa-ciones de estudio en este hacer de nuestros pequeños. Ahora que el pequeño va a empezar a independizarse en sus mo-vimientos, los padres también comienzan a preocuparse por los re-
  73. 73. sultados de esta nueva manera de ser de su inocente criatura. Es en-tonces cuando han de comprender que su pequeño precisa casi tan-to del juego como de la respiración. El niño que no juegue hoy, serámañana un adulto que no sabrá pensar ni actuar. Nosotros tenemos la suerte de poder hacer jugar a nuestros pe-queños, sobre todo si se considera que en determinadas circunstan-cias el juego del pequeño constituye su propia vida. Nos dice H. G.Kazanski, investigador soviético de las etnias del extremo norte deRusia, al referirse al año 1934: «Los niños del pueblo mansi, desdesu más tierna edad, salen a pescar. Cuando apenas han aprendido aandar, los padres se los llevan ya en la barca y al poco les hacen re-mos pequeños, les enseñan a guiar la barca y les acostumbran a lavida del río, que ha de ser su vida». La infancia, que tiene varias etapas, es una etapa fundamentaldel ser humano en la que se va capacitando para el difícil oficio deser hombre, un proceso largo y laborioso. En dicho proceso, el juegoabsorbe la mayor parte del tiempo del niño, lo que viene a indicarla importancia de esta faceta y la necesidad de que los padres le pres-ten mucha atención y el máximo de tiempo que les sea posible ysean capaces de jugar y de hacer jugar. La capacidad para jugar de un niño es la medida de su equilibriopsicológico y del desarrollo de su personalidad. Si un niño no juega,hay que vigilarle: algo le pasa. Por otra parte, el juego es un observatorio fabuloso para conocera los chicos. En efecto, jugando se muestran tal como son y, en vir-tud de ello, ya en su tierna infancia, empezarán a dejar entrever susvirtudes y sus defectos. Por ello, es primordial que los padres esténpresentes siempre que sus quehaceres se lo permitan, para ir sem-brando buenas maneras y corrigiendo pequeños defectos. El juegoes lo más serio que hay para el pequeño; es su trabajo y su aprendi-
  74. 74. zaje de la vida; éste, inconscientemente, lo sabe y a él se dedica contodas sus fuerzas y con toda su ilusión. Desde la plataforma del juego, los padres verán que hacer aflo-rar en la sensibilidad de sus pequeños las virtudes humanas que lle-van en germen, no es tan difícil como pueda parecer. Sólo es cues-tión de estar atentos a la manera de actuar de su bebé, lo cual, si de-sean lo mejor para su hijo, puede conseguirse estando vigilantes ysiendo unos buenos compañeros de camino de su querido retoño.Para serlo habrán de querer sentir como su pequeñín y querer adi-vinar lo que él desea: jugar, oír cancioncitas, estar en su falda, etc.,sin olvidar que, para que el niño no se acostumbre mal, cada acti-vidad se dosificará entre los ratos que se tienen para dedicarse aellas. Que el pequeño no vaya a creer que todo el día es juerga. Con el juego, cancioncitas, cuentos... no nos ponemos en situa-ción de perder nuestro valioso tiempo, sino en el lugar de un com-pañero que quiere ayudar a mejorar a nuestro pequeño amigo. Deesta manera podemos contribuir a reforzar su resistencia física,equilibrio y fuerza; astucia e ingenio. Decisión y sentido de la res-ponsabilidad; su imaginación y memoria, su voluntad e inteligen-cia; su sinceridad y obediencia y, en definitiva, todo aquello que, sinduda, necesitará el día de mañana cuando se haya incorporado a lavida de sus mayores. ¿No es muy pequeño para todo esto? Es ahora cuando se han desembrar las semillas de todas las virtudes humanas. Es el momento,como ya se ha dicho anteriormente, en el que el pequeño ha de ir ad-quiriendo maneras de ser y costumbres que irán madurando a me-dida que pasen los meses. Recuerdo lo que escribía N. G. Bogoraz-Tan (1934), estudiosodel norte de nuestro planeta, donde el hielo está siempre presente:«La infancia del chukcha es muy feliz. Ni se priva de nada ni se
  75. 75. asusta. En cuanto el pequeño es capaz de coger las cosas con ciertaseguridad, recibe un cuchillo y, desde ese momento, lo llevará siem-pre consigo. »Cada niño lleva, lo mismo que el cazador adulto, un cinturóndel que cuelga su cuchillo sujeto con una correa. No es de juguete;es de verdad, a veces de tamaño impresionante. Si el niño se produceun corte casual, aprenderá mejor a manejar adecuadamente el armamás útil de su vida. »En aquellas latitudes el niño necesita, al igual que sus mayo-res, el cuchillo para comer, para cortar la carne a trocitos, para hacerun juguete, sacar punta a una flecha, desollar a un animal que ha ca-zado, abrir un agujero en el hielo, etc. Antes de recibir este cuchillode hombre, la madre le obsequia con otro pequeño para que se vayafamiliarizando. »Lo mismo ocurre con los esquíes por la necesidad que tienende ellos. Reciben los adecuados a su estatura desde que aprenden li-teralmente a andar». O sea que a estos pequeños les acostumbraban a las cosas con lasque habrían de convivir el resto de su vida. A nuestros pequeñostambién les debemos acostumbrarles a las cosas que luego les han deser familiares y necesarias. Por otro lado no hemos de olvidar que tenemos entre manosalgo muy valioso: tiempo. Y el tiempo pasado y no aprovechado esirrecuperable, por lo que no lo podemos desperdiciar. Hacerlo es ro-bar a nuestros hijos muchas posibilidades. Tampoco se trata de convertir la vida del bebé en una maratón deactividades educativas, pero sí es importante que hallen en los padresunos buenos compañeros de viaje y unos espejos en los que mirarse. Insistiré en la necesidad de que los progenitores se fijen en elproceso de los juegos de su pequeño. Verán que al jugar, disfruta
  76. 76. mucho pero, por otra parte, también podrán observar que se esfuer-za en sus quehaceres para ir mejorando. Con el juego, el niño busca conocimientos, quiere aumentar suhabilidad, desarrollar su fuerza y ampliar su experiencia. Desea sercomo los mayores y sólo tiene un camino para conseguirlo: jugar,imitando lo que ve o creando situaciones nuevas sacadas de su por-tentosa fantasía. Se entrega al juego con todo su ser y queda, nor-malmente, absorbido por él. Yo diría que, igual que el científico, elniño hace frente a sus complicados experimentos.Volver a e m p e z a rSe ha cumplido el primer aniversario del nacimiento del primer hijoy los padres se sienten felices, alzan los ojos al cielo y dan gracias.Son conscientes de que tienen la situación dominada y han aprendi-do cómo han de tratar al nuevo miembro de la familia. Pero... nohan calculado que el primer año de experiencia sirve de bien pocopara afrontar el segundo, lo que les irá ocurriendo año tras año. El niño se va transformando rápidamente en todos los sentidos.La manera de enfocar la alimentación y el desarrollo físico e intelec-tual también irán variando en forma vertiginosa, de manera que elvolver a empezar por parte de los padres, estará presente en el hogardurante largos años. Éstos empiezan a observar que aquel inofensivo ser que ya hacumplido el primero año, se ha convertido en una pequeña máquinaque parece llevar un motor de movimiento continuo en su interior.Es un volcán en plena erupción que uno no sabe por dónde apagar. Todavía tienen presente lo divertido que era, y aún es, jugar de-lante del espejo con el pequeño en brazos, observando manos, pies,sacando la lengua, haciendo palmas o guiños, etc., y pasándoselo engrande.

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