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Juan Pablo ii, un papa para los trabajadores
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Juan Pablo ii, un papa para los trabajadores

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  1. Encuentro del Papa Juan Pablo II con los trabajadores y empresariosViaje apostólico a España, Barcelona, 7 de noviembre de 1982 en el que anunció el Evangelio del trabajo<br />“El concepto cristiano del trabajo, amigos y hermanos trabajadores, ve en éste una llamada a colaborar con el poder y amor de Dios, para mantener la vida del hombre y hacerla más correspondiente a su designio. Así entendido, el trabajo no es una necesidad biológica de subsistencia, sino un deber moral; es un acto de amor y se convierte en alegría: la alegría profunda de darse, por medio del trabajo, a la propia familia y a los demás, la alegría íntima de entregarse a Dios, y de servirlo en los hermanos, aunque tal donación conlleva sacrificios. Por eso el trabajo cristiano tiene un sentido pascual.”<br />Comentario<br />Un acto de amor, es así como Juan Pablo II llamaba al ejercicio del trabajo. Y es que si sólo vemos en el trabajo una fuente de recursos económicos se trata de lo más pobre que podemos hacer. Es disfrutar del trabajo como algo que viene de la pasión: de hacer, de servir, de proponer, de construir. Es cierto que ello implica esfuerzos intelectuales, físicos y emocionales, pero es justamente eso lo que le da, a lo que hacemos, una trascendencia, porque se trata de un aporte que construye comunidad.<br />Confrontación<br />¿Me gusta lo que hago?<br />¿Específicamente en qué aporto para construir con mi comunidad, con el barrio o con el municipio?<br />¿Qué necesito para traducir la pasión de mi trabajo en acciones del bien común?<br />Acción<br />Identifica los motivos más importantes que te impidan disfrutar de tu trabajo y planea la acción más adecuada para superar esa limitación.<br />Ejemplo<br />Situación: Las relaciones con mis compañeros de trabajo son desgastantes, en ocasiones me resisto a ir a trabajar por no encontrármelos.<br />Solución: Identificaré a una o dos personas con las que más lejano me sienta y empezaré un trabajo de empatía con ellos, probablemente si logro ponerme en sus zapatos podré sintonizar con ellos.<br />Encuentro del Santo Padre Juan Pablo II con los trabajadores en la Plaza de San Francisco<br />Quito, Ecuador, 30 de enero de 1985<br />“Expreso, finalmente, mi mayor anhelo de que la Iglesia católica en Ecuador, con sus Pastores al frente, dedique esfuerzos renovados en la urgente labor evangelizadora en el mundo del trabajo. Sin perder de vista aquellas realizaciones del pasado que dieron origen a las organizaciones laborales inspiradas en los principios cristianos —ricos en humanidad y basados en la dignidad de la persona del trabajador—, pido a mis hermanos obispos, a los sacerdotes, a los agentes de pastoral, a los líderes laborales y a los trabajadores, que hagan causa común, inspirándose en los principios actualizados de la doctrina social de la Iglesia. Para que el mundo del trabajo logre hallar derroteros de justicia, de libertad, de fraternidad, de corresponsabilidad en el destino común; manteniéndose y material del trabajador y de todos los hombres.”<br />Comentario<br />Si bien el papa le habla a la iglesia de Ecuador, sus palabras en nuestro tiempo son profundamente vigentes. Es un llamado a evangelizar al mundo del trabajo, no sólo para indoctrinarlo, sino para que se abran espacios de justicia y de dignidad para el mundo trabajador.<br />Se trata de un llamado a los líderes religiosos, desde los Obispos hasta los laicos sensibilizados en dignificar y humanizar las condiciones de trabajo de millones de obreros, oficinistas, asalariados, trabajadores de la construcción, vendedores ambulantes y empresarios; todos son susceptibles de llevarles la Buena Nueva. Siempre en la conciencia de que esta Buena Noticia tiene que ver con la solidaridad, la fraternidad y el cumplimiento de los derechos básicos de toda persona.<br />Confrontación<br />¿Cómo sería un ambiente ideal de trabajo, si este espacio estuviera formado en el Evangelio?<br />¿Dónde están las principales causas que ofenden y lastiman al trabajador, que constantemente violan sus derechos?<br />¿Qué recursos y qué valores me son necesarios para que yo pueda ser fermento en mi espacio de trabajo?<br />Acción<br />Organiza con tus compañeros y con la disponibilidad de los directivos de tu espacio de trabajo, sesiones semanales donde puedan compartir pasajes del Evangelio para traducirlos en acciones a favor de la dinámica laboral, que les genere ambientes solidarios, fraternos, justos y que al mismo tiempo fomenten la creatividad para implementar sistemas más eficientes que mejoren la producción y por ende, las condiciones económicas de los trabajadores.<br />Ejemplo<br />Nos formamos desde la teoría sobre la ideología cooperativista y la ponemos en práctica para apoyarnos entre los trabajadores cuando alguien tenga problemas de salud o necesidades económicas especiales. Ganamos en la actitud solidaria y nos ayudamos con recursos y acompañamiento social.<br />Encuentro del Santo Padre Juan Pablo II con los trabajadores Argentinos Mercado Central de Buenos Aires, 10 de abril de 1987<br />“¿Os parece lógico que la solidaridad laboral quede inactiva, o se proponga sólo objetivos de corto alcance, cuando son tan apremiantes las necesidades de muchos obreros? Ningún cristiano debiera permanecer insensible ante la necesidad ajena pues sabe que, a los ojos de Dios, el valor de su conducta depende del amor que se ofrece a los hermanos (cf. Mt 25, 35-40). Y si la caridad es nuestro mandamiento supremo, ¿cómo se puede quedar cruzados de brazos ante las injusticias, si la justicia es el presupuesto básico y primer fruto de la caridad?<br />El servicio que vuestra fuerza asociativa puede prestar al hombre–y con él a la comunidad–, requiere de cada uno de vosotros un compromiso exigente que os lleve a decir ¡basta! a todo lo que sea una clara violación de la dignidad del trabajador.<br />Basta, a un conformismo reductor que no se proponga más objetivos para el asociacionismo laboral que la remuneración monetaria y la ampliación del tiempo libre, silenciando todo diálogo cuya cuestión central sea la persona y su dignidad en la vida y en la profesión.<br />Basta, a unas situaciones en las que los derechos del trabajo estén férreamente subordinados a sistemas económicos que busquen exclusivamente el máximo beneficio, sin reparar en la cualidad moral de los medios que emplean para obtenerlo.<br />Basta, a un sistema laboral que obligue a las madres de familia a trabajar muchas horas fuera de casa y al descuido de sus funciones en el hogar; que no valore suficientemente la labor agrícola; que margine a las personas minusválidas; que discrimine a los inmigrantes.<br />Basta, a que el derecho a trabajar quede al arbitrio de transitorias circunstancias económicas o financieras, las cuales no tengan en cuenta que el pleno empleo de las fuerzas laborales debe ser objetivo prioritario de toda organización social.<br />Basta, a la fabricación de productos que ponen en peligro la paz y atentan gravemente a la moralidad pública, e incluso a la salud de determinados sectores de la población.<br />Basta, también, a la insolidaria distribución de alimentos en el mundo; a la falta de reconocimiento sistemático del asociacionismo laboral en no pocos países de la tierra; y. en este Año Internacional de los “sin techo”, basta, también, a la clamorosa situación de indignidad en la vivienda de los trabajadores en tantos suburbios de las grandes ciudades.”<br />Comentario<br />El grito de muchos trabajadores mexicanos es ensordecedor, aunque haya oídos indiferentes ante tal reclamo. ¡Basta! a la indiferencia, a la explotación moderna con sueldos miserables, a estructuras económicas como el capitalismo que han demostrado ser fábricas de pobres, a condiciones de salud y desarrollo social mínimas o inexistentes, a líderes sindicales corruptos, a la desorganización de los mismos trabajadores, a permitir que las leyes no se cumplan lamentándose a escondidas y en secreto.<br />Juan Pablo II es muy claro, enfatiza la condición necesaria para que nuestras relaciones se basen en la caridad y esto sólo tiene sentido si estas acciones nos llevan a la justicia. Porque no hay justicia si los empleos que nuestro país está generando son inestables y en condiciones de desigualdad entre quien emplea y quien será empleado. No hay justicia si los jóvenes se ven tentados en ingresar a los grupos armados como única fuente de ingresos, no hay justicia si nuestros campesinos se ven obligados a abandonar sus tierras para tener unos pesos que mandar a sus familias… no puede haber caridad si no se aparece la justicia.<br />Confrontación<br />¿De qué tengo que decir BASTA?<br />Si eres empleador en cualquier sentido: ¿Cómo tratas a tus empleados?<br />Si eres trabajador: ¿Te has quedado cruzado de brazos ante las injusticias?<br />Acción<br />Enlista, junto con tus compañeros de trabajo, las situaciones en las que consideres que se han violentado los derechos de los trabajadores en: tu lugar de trabajo, en tu comunidad, en tu estado y en el país. Elige una o dos de esas situaciones y evalúa la forma de ponerlas de manifiesto de forma pública.<br />Ejemplo<br />En la comunidad, los trabajadores de cierta maquiladora no les han permitido asociarse en un sindicato con la amenaza de correr a algunos, por el miedo, no han podido hacerlo. Haremos unos panfletos para denunciarlo, regalaremos el material y los distribuiremos para generar presión en esa empresa. <br />Haremos ferias del empleo comunitario, aprenderemos a identificar los principales oficios y las principales profesiones para contratarlos y que la economía local se beneficie. <br />Carta del Papa Juan Pablo II a los trabajadores, profesionales y artesanos de Roma 8 de diciembre de 1998“El planteamiento correcto de las relaciones en el ambiente de trabajo exige el ejercicio constante de la justicia: para ello deben servir los organismos sindicales y las diversas formas de organización, que tienen como finalidad no sólo asegurar una justa paga, sino también el respeto de los derechos-deberes de las personas y el desarrollo armónico de las condiciones profesionales y laborales.”“Por último, la organización del trabajo debe tener presentes las expectativas de la familia y las de la condición de la mujer, especialmente con respecto a la maternidad, al descanso dominical y al tiempo libre.”<br />Comentario<br />La necesidad de la organización laboral es imperiosa. Los sindicatos son vías para encontrar caminos de justicia y derechos que dignifiquen a los trabajadores. Es perfectamente lícito y moral reunirse para discutir las necesidades comunes, para exponerlas y para exigirlas si es necesario. Pero también tienen el deber de ser solidarios con otros trabajadores y de corresponsabilizarse con los más necesitados, con las mujeres embarazadas, madres solteras y con los discapacitados.<br />El sindicato es deseable, pero los líderes eternos que no permiten las expresiones democráticas y que sólo buscan espacios de incidencia política con la presión social y la venta de plazas no son deseables ni moralmente aceptables. Ese es el reto del sindicalismo mexicano.<br />También debemos recordar que los sindicatos deben ser autónomos de cualquier injerencia patronal y de gobierno, atentar contra esta libertad, es suprimir uno de los valores esenciales del sindicalismo.<br />Confrontación<br />¿Conoces el origen y los beneficios de pertenecer a un sindicato?<br />¿Cómo son los sindicatos en México?<br />¿Consideras que la huelga es un buen recurso para demandar los derechos laborales?<br />Acción<br />Investiga los principios solidarios de los sindicatos. Si perteneces a uno confronta tu investigación con lo que sucede en tu sindicato. Si no perteneces a uno y podría ser viable formarlo en tu centro de trabajo, estudia los procesos y el camino que debes llevar para hacerlo.<br />Ejemplo<br />Determina los rubros y las acciones que se podrían hacer con las cuotas sindicales en beneficio de los mismos trabajadores. Puedes hacer el ejercicio ficticio o real si es que eres sindicalizado.<br />Discurso del Santo Padre Juan Pablo II con ocasión del jubileo de los trabajadores1 de mayo de 2000<br />1. Al término de este encuentro jubilar, quisiera una vez más dirigiros a todos mi más cordial saludo. Gracias a cuantos han organizado esta importante manifestación en este lugar, en el que se celebrarán otros encuentros durante el jubileo, sobre todo con ocasión de la Jornada mundial de la juventud.<br />Agradezco de modo especial al señor Juan Somavia, director general de la Organización internacional del trabajo, y a la doctora Paola Bignardi, presidenta nacional de la Acción católica italiana, las amables palabras que me han dirigido en nombre de todos. Saludo a todas las autoridades presentes, entre las cuales se encuentra el presidente del Gobierno italiano, profesor Giuliano Amato.<br />Por medio de vosotros, aquí presentes, quisiera enviar mi cordial saludo a todo el mundo del trabajo.2. La fiesta del trabajo trae a la memoria la laboriosidad de los hombres que, cumpliendo el mandato del Señor de la vida, quieren ser constructores de un futuro de esperanza, justicia y solidaridad para la humanidad entera. En este camino de civilización, gracias a las nuevas tecnologías y a la telemática, se abren hoy posibilidades inéditas de progreso. Sin embargo, surgen nuevos problemas, que se añaden a los anteriores y suscitan una legítima preocupación. En efecto, perduran, y a veces se agravan en algunas partes de la tierra, fenómenos como el desempleo, la explotación de menores y la insuficiencia de los salarios. Es necesario reconocer que la organización del trabajo no siempre respeta la dignidad de la persona humana, y que no se tiene debidamente en cuenta el destino universal de los recursos.<br />El compromiso de resolver, en cada región del mundo, estos problemas, implica a todos: a vosotros, empresarios y dirigentes; a vosotros, financieros; y a vosotros, artesanos, comerciantes y trabajadores dependientes. Todos debemos colaborar para que el sistema económico, en el que vivimos, no altere el orden fundamental de la prioridad del trabajo sobre el capital, del bien común sobre el privado. Como acaba de recordar el señor Juan Somavia, es muy necesario constituir en el mundo una coalición en favor del "trabajo digno".<br />La globalización es hoy un fenómeno presente en todos los ámbitos de la vida humana, pero es un fenómeno que hay que gestionar con sabiduría. Es preciso globalizar la solidaridad.<br />3. El jubileo ofrece una ocasión propicia para abrir los ojos a la pobreza y la marginación, no sólo de las personas individualmente sino también de los grupos y los pueblos. En la bula de convocación del jubileo recordé que "muchas naciones, especialmente las más pobres, se encuentran oprimidas por una deuda que ha adquirido unas proporciones que hacen prácticamente imposible su pago" (Incarnationis mysterium, 12). Sería de desear que se realizara un gesto jubilar de reducir o incluso condonar esta deuda.<br />Este llamamiento se dirige a las naciones ricas y desarrolladas; se dirige, asimismo, a quienes poseen grandes capitales, y a cuantos tienen la capacidad de suscitar solidaridad entre los pueblos.Que resuene en este histórico encuentro, en el que se hallan unidos en un mismo empeño trabajadores creyentes y organizaciones laborales no confesionales.<br />Queridos trabajadores, empresarios, cooperadores, agentes financieros y comerciantes, unid vuestros brazos, vuestra mente y vuestro corazón para contribuir a construir una sociedad que respete al hombre y su trabajo. El hombre vale más por lo que es que por lo que tiene. Cuanto se realiza al servicio de una justicia mayor, de una fraternidad más vasta y de un orden más humano en las relaciones sociales, cuenta más que cualquier tipo de progreso en el campo técnico.<br />Amadísimos hermanos y hermanas, el Papa tiene muy presentes vuestros problemas, vuestras preocupaciones, vuestras expectativas y esperanzas. Aprecia vuestro esfuerzo, vuestro apego a la familia y vuestra conciencia profesional. Está cercano a vosotros en vuestro compromiso en favor de una sociedad más justa y solidaria, os anima y os bendice de corazón.<br />Al concluir, quisiera saludar a los organizadores de esta celebración. Doy las gracias a la universidad de Tor Vergata, al Ayuntamiento de Roma, al Vicariato de Roma y al Gobierno italiano por la preparación de esta vastísima área, que ya desde ahora veo llena de jóvenes de todo el mundo en agosto. Sobre todo os doy las gracias a vosotros, aquí reunidos. Doy las gracias al señor presidente del Gobierno, al señor alcalde y a todas las autoridades. He sabido que muchos de vosotros habéis tenido que hacer un largo camino para llegar hasta este lugar. Lo siento, pero esperamos que en el futuro también se resuelvan estas dificultades para el bien de todos, especialmente de los peregrinos. Estoy seguro de que Roma seguirá siendo hospitalaria y acogedora para todos, en particular para los peregrinos del gran jubileo del año 2000.<br />Para consultar los discursos completos, dar clic, en la liga correspondiente. <br />http://es.catholic.net/empresarioscatolicos/474/2242/articulo.php?id=35291 <br />http://www.iglesiacatolica.ec/web/noticias/beatificacion-del-papa/165-encuentro-del-santo-padre-juan-pablo-ii-con-los-trabajadores-en-la-plaza-de-san-francisco <br />http://juanpabloiienargentina.blogspot.com/2010/09/evangelio-del-trabajo-1041987-mensaje.html <br />http://es.catholic.net/empresarioscatolicos/474/3055/articulo.php?id=41104<br />http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/speeches/2000/apr-jun/documents/hf_jp-ii_spe_20000501_jub-workers_sp.html <br />

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