Jornada mundial del enfermo 2011

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En este año queremos central la atención en los enfermos que se encuentran solos y desamparados. Queremos como Iglesia estar al pendiente y ocuparnos de ellos ya que no debemos olvidar que son parte …

En este año queremos central la atención en los enfermos que se encuentran solos y desamparados. Queremos como Iglesia estar al pendiente y ocuparnos de ellos ya que no debemos olvidar que son parte de nuestra comunidad cristiana.

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  • 1. PRESENTACIONEn este año queremos central la atención en los enfermos que se encuentransolos y desamparados. Queremos como Iglesia estar al pendiente y ocuparnosde ellos ya que no debemos olvidar que son parte de nuestra comunidadcristiana.Como se abordará el tema es apoyados en (anuncio, celebración y solidaridad– fraternidad) que son los componentes que nos propone la organizaciónnacional de la Pastoral Social, en su dimensión Salud.En el anuncio encontramos el mensaje de SS Benedicto XVI para la Jornadade este año 2011, además de dos temas, “No tengo a nadie que me lleve a lapiscina” y “La soledad”.En la celebración encontramos algunas celebraciones en torno a la Jornada:Un esquema de Lectio Divina, Hora Santa, Oraciones y Rosario del enfermo.Y en solidaridad – fraternidad se habla de la parroquia y la pastoral de la saludy una propuesta de organización.Esperemos que este subsidio ayude a vivir mejor esta jornada en nuestrasDiócesis, Parroquias, Hospitales y Asilos. Pbro. Lic. Alejandro Gutiérrez Buenrostro. INDICEAnuncio: Mensaje de SS Benedicto XVI Tema I: “Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina” Tema II: La Soledad Tema III: Ellos son parte de la IglesiaCelebración: Lectio Divina Hora Santa Oraciones Rosario del enfermoSolidaridad – Fraternidad 1. La Parroquia y la Pastoral de la Salud 2. Una propuesta de Organización 33
  • 2. ANUNCIOMENSAJE DE SS BENEDICTO XVI PARA LAJORNADA MUNDIAL DE ORACION POR LOSENFERMOS. (11 DE FEBRERO DE 2011) "Por sus llagas habéis sido curados" (1Pe 2,24)¡Queridos hermanos y hermanas!Cada año, en la celebración de la memoria de la Beata Virgen de Lourdes, quese celebra el 11 de febrero, la Iglesia propone la Jornada Mundial del Enfermo.Esta circunstancia, como quiso el venerable Juan Pablo II, se convierte en unaocasión propicia para reflexionar sobre el misterio del sufrimiento y, sobre todo,para hacer a nuestras comunidades y a la sociedad civil más sensibles hacialos hermanos y las hermanas enfermos. Si cada hombre es hermano nuestro,tanto más el débil, el sufriente y el necesitado de cuidados deben estar en elcentro de nuestra atención, para que ninguno de ellos se sienta olvidado omarginado: de hecho, “la medida de la humanidad se determina esencialmenteen la relación con el sufrimiento y con el que sufre. Esto vale tanto para elindividuo como para la sociedad. Una sociedad que no consigue aceptar a losque sufren y que no es capaz de contribuir mediante la compasión a hacer queel sufrimiento sea compartido y llevada también interiormente es una sociedadcruel e inhumana" (Carta enc. Spe salvi, 38). Las iniciativas que seránpromovidas en cada diócesis con ocasión de esta Jornada, sean de estímulopara hacer cada vez más eficaz el cuidado hacia los que sufren, de caratambién a la celebración de modo solemne, que tendrá lugar, en 2013, en elSantuario mariano de Altötting, en Alemania.1. Llevo aún en el corazón el momento en que, en el transcurso de la visitapastoral a Turín, pude estar en reflexión y oración ante la Sagrada Síndone,ante ese rostro sufriente, que nos invita a meditar sobre Aquel que llevó sobresí la pasión del hombre de todo tiempo y de todo lugar, y también nuestrossufrimientos, nuestras dificultades, nuestros pecados. ¡Cuántos fieles, en todala historia, han pasado ante ese lienzo sepulcral, que envolvió el cuerpo de unhombre crucificado, que corresponde en todo a lo que los Evangelios nostransmiten sobre la pasión y muerte de Jesús! Contemplarlo es una invitación areflexionar sobre lo que escribe san Pedro: “Por sus llagas habéis sidocurados" (1Pe 2,24). El Hijo de Dios sufrió, murió, pero ha resucitado, yprecisamente por esto esas llagas se convierten en el signo de nuestraredención, del perdón y de la reconciliación con el Padre; se convierten 33
  • 3. también, sin embargo, en un banco de prueba para la fe de los discípulos ypara nuestra fe: cada vez que el Señor habla de su pasión y muerte, ellos nocomprenden, rechazan, se oponen. Para ellos, como para nosotros, elsufrimiento permanece siempre lleno de misterio, difícil de aceptar y de llevar.Los dos discípulos de Emaús caminan tristes por los acontecimientossucedidos aquellos días en Jerusalén, y sólo cuando el Resucitado recorre elcamino con ellos, se abren a una visión nueva (cfr Lc 24,13-31). También alapóstol Tomás le cuesta creer en la vía de la pasión redentora: “Si no veo lamarca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de losclavos y la mano en su costado, no lo creeré" (Jn 20,25). Pero frente a Cristoque muestra sus llagas, su respuesta se transforma en una conmovedoraprofesión de fe: “¡Señor mío y Dios mío!" (Jn 20,28). Lo que antes era unobstáculo insuperable, porque era signo del aparente fracaso de Jesús, seconvierte, en el encuentro con el Resucitado, en la prueba de un amorvictorioso: “Sólo un Dios que nos ama hasta tomar sobre sí nuestras heridas ynuestro dolor, sobre todo el inocente, es digno de fe" (Mensaje Urbi et Orbi,Pascua 2007).2. Queridos enfermos y sufrientes, es precisamente a través de las llagas deCristo como nosotros podemos ver, con ojos de esperanza, todos los malesque afligen a la humanidad. Resucitando, el Señor no ha quitado el sufrimientoni el mal del mundo, sino que los ha vencido de raíz. A la prepotencia del malha opuesto la omnipotencia de su Amor. Nos indicó, así, que el camino de lapaz y de la alegría es el Amor: "Así como yo os he amado, amaos tambiénvosotros los unos a los otros" (Jn 13,34). Cristo, vencedor de la muerte, estávivo en medio de nosotros. Y mientras con santo Tomás decimos tambiénnosotros: “¡Señor mío y Dios mío!", sigamos a nuestro Maestro en ladisponibilidad de dar la vida por nuestros hermanos (cfr 1 Jn 3,16), siendo asímensajeros de una alegría que no teme el dolor, la alegría de la Resurrección.San Bernardo afirma: "Dios no puede padecer, pero puede compadecer". Dios,la Verdad y el Amor en persona, quiso sufrir por nosotros y con nosotros; sehizo hombre para poder com-padecer con el hombre, de modo real, en carne ysangre. En cada sufrimiento humano, ha entrado Uno que comparte elsufrimiento y la soportación; el cada sufrimiento se difunde la con-solatio, laconsolación del amor partícipe de Dios para hacer surgir la estrella de laesperanza (cfr Carta enc. Spe salvi, 39).A vosotros, queridos hermanos y hermanas repite este mensaje, para queseáis testigos de ello a través de vuestro sufrimiento, vuestra vida y vuestra fe.3. Mirando a la cita de Madrid, en el próximo agosto de 2011, para la JornadaMundial de la Juventud, quisiera dirigir también un pensamiento particular a losjóvenes, especialmente a aquellos que viven la experiencia de la enfermedad.A menudo la Pasión, la Cruz de Jesús dan miedo, porque parecen ser la 33
  • 4. negación de la vida. ¡En realidad, es exactamente al contrario! La Cruz es el“sí” de Dios al hombre, la expresión más alta y más intensa de su amor y lafuente de la que brota la vida eterna. Del corazón atravesado de Jesús habrotado esta vida divina. Solo Él es capaz de liberar el mundo del mal y dehacer crecer su Reino de justicia, de paz y de amor al que todos aspiramos (cfrMensaje para la Jornada Mundial de la Juventud 2011, 3). Queridos jóvenes,aprended a “ver” y a “encontrar” a Jesús en la Eucaristía, donde está presentede modo real por nosotros, hasta el punto de hacerse alimento para el camino,pero también sabedlo reconocer y servir en los pobres, en los enfermos, en loshermanos sufrientes y en dificultad, que necesitan vuestra ayuda (cfr ibid., 4). Atodos vosotros jóvenes, enfermos y sanos, repito la invitación a crear puentesde amor y de solidaridad, para que nadie se sienta solo, sino cercano a Dios yparte de la gran familia de sus hijos (cfr Audiencia general, 15 de noviembre de2006).4. Contemplando las llagas de Jesús, nuestra mirada se dirige a su Corazónsacratísimo, donde se manifiesta en sumo grado el amor de Dios. El SagradoCorazón es Cristo crucificado, con el costado abierto por la lanza del quebrotan sangre y agua (cfr Jn 19,34), "símbolo de los sacramentos de la Iglesia,para que todos los hombres, atraídos al Corazón del Salvador, beban conalegría de la fuente perenne de la salvación" (Misal Romano, Prefacio de laSolemnidad del Sagrado Corazón de Jesús). Especialmente vosotros, queridosenfermos, sentid la cercanía de este Corazón lleno de amor y bebes con fe yalegría de esta fuente, rezando: “Agua del costado de Cristo, lávame. Pasiónde Cristo, fortifícame. Oh buen Jesús, escúchame. En tus llagas, escóndeme"(Oración de san Ignacio de Loyola).5. Al término de este Mensaje mío para la próxima Jornada Mundial delenfermo, deseo expresar mi afecto a todos y a cada uno, sintiéndome partícipede los sufrimientos y de las esperanzas que vivís cotidianamente en unión conCristo crucificado y resucitado, para que os de la paz y la curación del corazón.Junto a él vele a vuestro lado la Virgen María, a la que invocamos conconfianza Salud de los enfermos y Consoladora de los afligidos. A los pies dela Cruz se realiza para ella la profecía de Simeón: su corazón de Madre estáatravesado (cfr Lc 2,35). Desde el abismo de su dolor, participación en el delHijo, María ha sido hecha capaz de acoger la nueva misión: ser la Madre deCristo en sus miembros. En la hora de la Cruz, Jesús le presenta a cada unode sus discípulos diciéndole: “He ahí a tu hijo” (cfr Jn 19,26-27). La compasiónmaternal hacia el Hijo se convierte en compasión maternal hacia cada uno denosotros en nuestros sufrimientos cotidianos (cfr Homilía en Lourdes, 15 deseptiembre de 2008).Queridos hermanos y hermanas, en esta Jornada Mundial del enfermo, invitotambién a las Autoridades para que inviertan cada vez más energías enestructuras sanitarias que sean de ayuda y de apoyo a los que sufren, sobre 33
  • 5. todo a los más pobres y necesitados, y dirigiendo mi pensamiento a todas lasdiócesis, envío un afectuoso saludo a los obispos, a los sacerdotes, a laspersonas consagradas, a los seminaristas, a los agentes sanitarios, a losvoluntarios y a todos aquellos que se dedican con amor a curar y aliviar lasllagas de cada hermano o hermana enfermos, en los hospitales o residencias,en las familias: que en el rostro de los enfermos sepáis ver siempre el Rostrode los rostros: el de Cristo.Aseguro a todos mi recuerdo en la oración, mientras que imparto a cada unouna especial Bendición Apostólica. 33
  • 6. TEMA I: “SEÑOR, NO TENGO A NADIE QUE MEMETA EN LA PISCINA”“Después de esto, se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió aJerusalén. Hay en Jerusalén, cerca de la Puerta de las Ovejas, una piscinallamada en hebreo Betesda. Tiene ésta cinco pórticos, y bajo los pórticos yacíauna multitud de enfermos, ciegos, cojos, tullidos y paralíticos. Todos esperabanque el agua se agitara, porque el ángel del Señor bajaba de vez en cuando yremovía el agua; y el primero que se metía después de agitarse el aguaquedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese.Había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Jesúslo vio tendido y cuando se enteró del mucho tiempo que estaba allí, le dijo“¿Quieres sanar? El enfermo le contestó:< Señor, no tengo a nadie que memeta en la piscina cuando se agita el agua, y mientras yo trato de ir, ya se hametido otro>. Jesús le dijo: < Levántate, toma tu camilla y anda>. Al instante elhombre quedó sano, tomó su camilla y empezó a caminar”. Jn.5, 1-18¿Qué hace Jesús en la piscina de Betesda? Se sabe que dicha piscina era unlugar pagano, dedicado a Esculapio, el dios de la salud. En este lugarmilagroso muchos esperaban y pocos se sanaban.En esta ocasión Jesús se encuentra con un hombre que lleva treinta y ochoaños en una camilla, en espera, sin nadie que lo ayude para cuando el ángeldel Señor baja.Ángel que desciende en ciertos momentos conocidos para Dios y desconocidospara los hombres.1 Sino, no hubiera tantos enfermos en torno a la piscinaesperando el santo advenimiento.¿Por qué se movía el agua? Para dar una señal de la presencia del ángel ypara indicar que aquella agua era instrumento de curación, no por su propiavirtud, sino por la de Dios.Ahora, no todos sanan, era sólo el que descendía primero, sólo uno, porque elSeñor es la unidad. Aquellos a quienes desagrada esta pasión del Señor nodescienden, porque son soberbios2, y creen que no necesitan de nada para susalud.En el caso del enfermo de treinta y ocho años no desciende no por no querer,sino por que no tiene a nadie que lo ayude, pero hay que hacer notar que su1 Cfr. MALDONADO J., Comentarios a los Cuatro Evangelios. Evangelio de San Juan, Tomo III, BAC,Madrid 1954, p. 299.2 Cfr. Ibidem., p. 303. 33
  • 7. enfermedad estaba colmada de paciencia, sin desánimo y esperando sucuración.Jesús sin que nadie le indicara, conoció por sí mismo la duración del mal, y poreso, se sintió conmovido en su favor con preferencia a otros enfermos.Jesús se da cuenta de lo avanzado del mal. A este hombre/pueblo quiere dar lasalud; al hombre sin fuerzas, incapaz de movimiento y acción, víctima de suenfermedad; hombre en condición infrahumana, sin creatividad ni iniciativa.Jesús da al enfermo una esperanza de salud, ofreciéndosela implícitamente.Su propuesta toca lo esencial del hombre, la vida, en cuanto ésta es capacidady libertad de acción.Muchas fueron las razones que llevaron a Jesús a aquel enfermo para curarlo:1º) La naturaleza de su mal era muy a propósito para demostrar el poder y ladivinidad de Jesús. 2º) La duración del padecimiento movía a Jesús a mayorcompasión con aquel pobre enfermo. 3º) La resignación y perseverancia delpaciente lo merecía. 4º) Carece de ayuda.3Jesús recuerda al enfermo que su falta de fe lo condujo al santuario pagano,donde esperó inútilmente treinta y ocho años.El hombre que está solo no se puede salvar por sí mismo, necesita a alguienpara obtener la salvación, y que mejor que Jesús.Ahora, el milagro no es pedido y por otro lado, el paralítico no lo merecía porsus obras ni tampoco por su fe en el poder de Jesús.Con una sola palabra Jesús hace por aquel hombre lo que el agua había sidoincapaz de hacer. Sin aludir a la supuesta virtud medicinal del agua, curatotalmente al hombre de su enfermedad.4Del análisis del milagro se deduce claramente que su importancia reside eninculcar una enseñanza fundamental sobre la palabra vivificante de Jesús.Es Jesús quien toma la iniciativa ante la pasividad de este enfermo. En todoslos milagros de curación, el necesitado acude a Jesús para pedir su ayuda. Eneste caso el enfermo no va a Jesús, sino es Jesús quien va al enfermo. 5 Jesúsinvita al enfermo a asumir su propia responsabilidad de vivir, aunque no tengaa nadie que lo ayude.Ante Jesús el “no tengo a nadie que me ayude” no es escusa pues el puedeayudarse por sí mismo.3 Cfr. Ibidem., p. 305.4 Cfr. BROWN R., FITZMYER J., Comentario Bíblico de San Jerónimo, Tomo IV, Cristiandad, Madrid 1972,p.448.5 Cfr. GUIJARRO S. Y GARCIA M. S., Comentario al Nuevo Testamento, (4ª Edición), Ed. Casa de la Biblia,España 1998, p. 283. 33
  • 8. + No tengo quién me ayude: Para bajar al agua, y yo solo no puedo hacerlo. Elenfermo no entiende la pregunta hecha por Jesús: “¿Quieres sanarte? Noentiende a la primera que Jesús lo quiere sanar por la soledad que ha vividotantos años. Creyó que le interrogaba sobre su voluntad de curar por virtud dela piscina, como otros, y a eso responde.+ La contestación tiene sabor de excusa: No tengo a nadie… como quien dice:no es mía la culpa. No me ha faltado la voluntad ni la diligencia, sino la ayudade los demás. Tenía razón aquel enfermo para expresarse así. Aquél carecíade hombre; pero ahora se encuentra frente a Cristo hombre, que siempre estáa la puerta y llama y pregunta si quiere sanar.+ La interrogación fue si quería sanar y la respuesta no fue “quiero”, sino, mefalta quien me ayude, que quiere decir: lo ansío con toda mi alma, peronecesito quién me ayude. Y este es nuestro trabajo como agentes de lapastoral de la salud, ofrecer mediante Jesús una oportunidad para que elenfermo no se sienta solo y por otro lado asuma la responsabilidad en suproceso de cura.+ En cuanto enfermo, no tenía esperanza. Responde respetuosamente(Señor); sigue pensando que su salvación está en la piscina y expone a Jesússu situación de dependencia. No puede ir él solo y nadie se presta a ayudarle.El agua es factor de vida. Pero para él agua de vida es el Mesías.6+ Como agentes de la pastoral de la salud, no tenemos que esperar a que losenfermos busquen su salvación, hay que excitarlos, estimularlos, ayudarlospara que quieran sanar y se involucren en la cura junto con su comunidadparroquial.Es cierto que en medio de nuestras comunidades encontramos a muchosenfermos solos y desamparados a los cuales tenemos que descubrir yacompañar, pero la entera muchedumbre sufre de la misma enfermedad. Estoseñala al enfermo como figura representativa: este hombre encarna a lamuchedumbre. La curación que va a efectuar Jesús no va dirigida únicamentea un individuo, es el signo de la liberación de la multitud de marginados,miserables, sometidos a la ley.7 La piscina es la ciudad misma, a la que Jesússe acerca continuamente para sanar a los hombres enfermos solos ydesamparados.TEMA II: LA SOLEDAD6 Cfr. MATEOS J. Y BARRETO J., El Evangelio de Juan. Análisis Lingüístico y comentario Exegético,Cristiandad, Madrid 1979, p. 270 – 271.7 Cfr. Ibidem., p. 268. 33
  • 9. “No me dejes, no me dejes…” Fueron las palabras que una madrugadaescuchaba de un joven enfermo en el área de urgencias del hospital.Analizando las palabras y el que no me soltara de la mano me hizo reflexionarsobre la soledad que en esos momentos estaba experimentando. El no quitabade su mente la necesidad de los demás para vivir. Su condición de fragilidad loponía en comunicación conmigo, no solo para subsistir, sino también paraconfirmarse como un ser sociable.En la soledad experimentada añoraba la fusión con los demás y deseaba lacomunicación verbal y no verbal para lograr intimidad de la cual carecía en elmomento. Su soledad se nutria de una sensación de vacío y de la experienciade “falta de algo”. Me encontraba de frente a un joven enfermo inundado depena y vacío, con espacios vacantes para el encuentro consigo mismo y conlos demás. Dejaba ver que estaba en busca de alguien y descubría que nadieestaba disponible para él, que nadie satisfacía sus necesidades sociales, quenadie se ocupaba de él en un sentido singular y profundo, que a nadieimportaba directa y verdaderamente, o que no hay nadie buscándolo oesperándolo.Su soledad lo hacia sentirse excluido, de no tener acceso, quién sabe por qué,a ese mundo de interacciones profundas y que son necesarias.¿Qué es la soledad?• Es la experiencia de estar solos o sentirse solos, ausencia de un contacto verdadero con los otros y consigo mismo.• Se puede definir como condición psicológica que nace de la falta de relaciones interpersonales significativas o de la discrepancia entre las relaciones humanas que un sujeto decide tener y aquellas que efectivamente tiene.8• Es una condición de malestar emocional que surge cuando una persona se siente incomprendida o rechazada por otros o carece de compañía para las actividades deseadas, tanto físicas como intelectuales o para lograr intimidad emocional.• Es la constatación de que no se tienen las oportunidades y las satisfacciones de las que los demás participan.9• Es la sensación de no tener el afecto necesario deseado, lo cual produce sufrimiento, desolación, insatisfacción, angustia, etc.8 Cfr. GALIMBERTI U., Dizionario di psicología, UTET, Torino 1999, p.895.9 Cfr. MADOZ V., Soledad, en “10 palabras claves sobre los miedos del hombre moderno”, Verbo Divino,Estella 1998, pp. 283-284. 33
  • 10. Ahora, no es lo mismo estar solo que sentirse solo. Estar solo no es siempre unproblema. Todos pasamos tiempos solos y nos vienen bien para conseguirciertos objetivos.Sentirse solo, en cambio, es algo más complejo y paradójico, ya que puedeocurrir incluso que lo experimentemos estando en compañía. En este sentido,la soledad es una experiencia subjetiva que se produce cuando no estamossatisfechos o cuando nuestras relaciones no son suficientes o no son comoesperaríamos que fueran.La soledad objetiva es hacer referencia a la falta de compañía y la soledadsubjetiva la padecen las personas que se sienten solas.Sentirse soloExiste un fuerte sentido de soledad, un gran miedo a permanecer solos, se vivecontinuamente como consecuencia de no ser aceptados o del serabandonados.La soledad viene continuamente como vacío de llenar de cualquier modo.La razón más profunda es que las primeras experiencias que el ser humanohace de la propia individualidad derivan del ponerse en relación con los otros, ycuando está solo teme de perder la conciencia del propio yo.10Tenemos miedo de la soledad, del silencio porque lo vivimos como símbolo demuerte, interpretada como extrema separación de los otros, de la soledad final.Se hace fatiga a comunicar de verdad, a encontrar al otro, a los otros demanera significativa. En las grandes ciudades se vive en medio de tanta gente,pero muchos viven solos. Se vive en medio de tantos pero al mismo tiempo,lejanos de los otros, incapaces del encuentro y de una comunicación auténtica.Se vive con los otros, más se sueña con encontrar quietud o calma en la propiahabitación, en soledad. Lo más interesante en nuestro tiempo es que al estaren la habitación da miedo estar solo con uno mismo y se prefiere encender laTV, la radio, el celular; se viaja en la red para no encontrarse solo.Tipos de soledadSoledad física o social: Es la experiencia de estar solos, de no tener relacióncon otros.10 Cfr. MAY R., L’uomo alla ricerca di sé. Come far fronte all’insicureza di questo nostro tempo e trovareun centro di forza in noi stessi. Astrolabio, Roma 1983 (or.ingl.1953), p.20. 33
  • 11. Soledad psicológica: hace referencia al componente emotivo – afectivo, delsentirse solos, el sentido del vacío.Soledad espiritual: fruto de una percepción subjetiva de la propia situación;soledad que expresa el sentido de plenitud, que caracteriza algunos momentosde soledad física, buscada, elegida o vivida dándole un propio significado.Enfermedad más soledadExisten momentos de la vida, señalados por el dolor y por la fragilidad, en loscuales se es más vulnerable a la soledad.La soledad del enfermo puede ser física, social, afectiva o espiritual. El enfermose siente traicionado por su propio cuerpo, marginado por los otros, enocasiones, olvidado por Dios.El enfermo es una persona sola en el afrontar la angustia de su enfermedad yen las decisiones que debe tomar, aunque cuando los otros le estén cercanos,lo cuiden y lo acompañen. El dolor es suyo, aunque alguien esté ofreciéndolepresencia. El es consciente que los otros pueden sufrir con él, pero no por él yque la fuerza para afrontar la situación está en trabajar las fuentes emocionalesque se consiguen no fuera de sí, sino en él mismo, que debe asumir ensoledad la responsabilidad de vivir en modo digno el presente y decidir sufuturo.11La soledad viene, muchas veces, tomada sólo en aspectos negativos y seolvida que también tiene un aspecto positivo.Aspecto positivo de la soledadLa soledad no es sólo un tiempo para estar solo, sino también es un tiempopara estar consigo mismo. No es un tiempo de simple soledad relacional sinoun tiempo de relación interior.Tenemos necesidad de la soledad no como simple pausa en el curso de la vidasino como experiencia de crecimiento, una preciosa ocasión por desarrollar unapersonalidad y conocimiento de aquello que somos.12En la soledad la persona se puede re apropiar de sus capacidades reflexivas,simbólicas y recreativas, tomarse cura de sí mismo desde lo profundo. Sepuede convertir en un momento de crecimiento personal de sí mismo ydesarrollo de la personalidad, de crecer en autonomía.11 Cfr. SANDRIN L., Fuorum su: “La solitudine” – Solitudine e malatía: uno sguardo psicológico, enCamillianum 15 (n. s.), p. 514.12 Cfr. CAROTENUTO A., Il tempo delle emozioni, Bombiani, Milano 2003, p. 135. 33
  • 12. El enfermo y toda persona tienen necesidad de saber relacionarse con losotros, pero también consigo mismo.El respeto del enfermo implica saber llevar una relación de ayuda que separeconocer su necesidad de relación y su deseo de estar solo.Los agentes de la pastoral de la salud, debemos ser instrumentos eficaces connuestra presencia para que la soledad física, social y psicológica se conviertaen una oportunidad de encuentro consigo mismo y con Dios.TEMA III: ELLOS SON PARTE DE LA IGLESIA 33
  • 13. La Iglesia que nace del misterio de redención en la cruz de Cristo, debe buscarel encuentro con el hombre sobre todo con el hombre que sufre. El hombre seconvierte de modo particular en “camino de la Iglesia”, cuando en su vida entrael sufrimiento.Lo que constituye fundamentalmente a la Iglesia es el vivir, en comunión de fe,la caridad y la misión de Cristo con los más necesitados y vulnerables.Por eso, la Iglesia debe de estar al pendiente de los pobres, enfermos eindefensos. En esta ocasión, por el tema que nos ocupa centramos nuestraatención en los enfermos que viven solos y desamparados como parteimportante de la Iglesia.La Iglesia debe ser un verdadero seno acogedor donde la vida en su totalidadsea respetada, defendida, amada y servida, un lugar de esperanza13.Ante los enfermos solos y desamparados la Iglesia en primer lugar debe detener una actitud acogedora donde los gestos de servicio y solidaridad seconviertan en práctica de una esperanza auténtica.Por otro lado, es necesario valorar la presencia de los enfermos en medio de laIglesia para la salvación del mundo.“La valoración de la presencia de los enfermos, de su testimonio en la Iglesia yde la aportación específica que pueden dar a la salvación del mundo, requieretodo un trabajo de educación amorosa que habrá de realizarse no sólo en lasinstituciones sanitarias, a través de un acompañamiento apropiado, sinotambién, y de forma muy especial, en las comunidades parroquiales”.14Es en los territorios parroquiales donde se tiene que concretizar este trabajo, yaque es donde se encuentran los enfermos que no tienen a nadie.Actitudes sanadoras de la Iglesia para los enfermos solos ydesamparados151ª. Una mirada contemplativa sobre la vida y una tarea profética: El agente dela pastoral de la salud está llamado a hacer suya la actitud de contemplación ala vida y la salud, pero además, como miembro de la comunidad eclesial debede estar al pendiente de los enfermos y hacer presente el proyecto desalvación del hombre y de la humanidad.2ª Signo de cercanía del Padre y de su corazón “materno”: En elacompañamiento sobre todo con los enfermos solos, el agente de pastoralpuede ser “huella” y “signo” de cercanía del Padre. Es importante aprender asaber estar cercanos a quienes viven en el dolor y se encuentranabandonados.3ª Ser “liturgos” dentro de la experiencia – salud: El enfermo tiene derecho aque en toda su experiencia de dolor encuentre espacios y momentos13 Cfr. SANDRIN L., La Iglesia, comunidad sanante. Un reto pastoral, (Original en italiano), San Pablo,Madrid 2000, p. 85.14 BRUSCO A., Y PINTOR S., Tras las huellas de Cristo Médico. Manual de teología pastoral sanitaria,(original en italiano), Sal Terrae, Bilbao 2001, p. 140.15 Cfr. SANDRIN L., La Iglesia, comunidad sanante…, ob. cit. pp. 91 – 98. 33
  • 14. celebrativos significativos y convenientes donde descubra que es parte aun dela comunidad eclesial.Aportes de los enfermos solos y desamparados para la comunidadeclesial+ Forman parte de la comunidad.+ Pertenecen a la comunidad con todo derecho, más aún, con derechoparticular.+ Son miembros sufrientes de la comunidad, que viven en su persona la pasiónde Cristo en soledad y desamparo.+ El enfermo solo y desamparado es en la comunidad el Sacramento de Cristo,signo específico de su presencia. “Estuve enfermo y me visitaste”.+ Ellos muestran y representan el rostro más original de Cristo, el de un Diosque sufre “Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado”.+ Por lo que los enfermos solos y desamparados no pueden considerarsemiembros de categoría inferior, seres miserables e inútiles, sino elementospreciosos de la comunidad a quienes hay que sostener, ayudar y acompañar.¿Qué pueden aportar a la comunidad parroquial?A nivel humano: Ellos pueden testimoniar, ofrecer y transmitir grandesvalores:+ Nos recuerdan la realidad total de la vida humana, sujeta a limitaciones yenfermedades.+ Viven con humildad la innata fragilidad humana.+ La paciencia no la conocen por concepto, sino por vivencia.+ Animan en la hora de la prueba o desgracia.+ Hacen valorar las propias cualidades y posibilidades ante la vida.A nivel de fe: traen grandes bienes a la comunidad eclesial de la cual sonparte:+ Recuerdan la trascendencia de la vida humana aún en los límites porenfermedad y soledad.+ Suscitan el sentimiento de esperanza cristiana, al no darse por vencidosfácilmente.En el sufrimiento y por el sufrimiento emerge una dignidad propia para elenfermo, una misión propia, que los califica como miembros privilegiados ydignos de reconocimiento, por eso, los agentes de la pastoral de la saluddebemos ser instrumentos para que ellos se encuentren consigo mismo y consu comunidad parroquial de una manera más eficaz. 33
  • 15. CELEBRACION1. LECTIO DIVINA EL PARALITICO DE LA PISCINA DE BETESDAMonición:La Lectio Divina, es un método de lectura-oración-reflexión, que tiene la Iglesiapara poder conocer, profundizar y vivir la palabra de Dios. Es un camino quefavorece el encuentro personal y comunitario con el Señor por medio de supalabra, que nos ayuda a conocer el texto, a gustar de él, a reflexionarlo, aencontrar a Dios en el texto y dejar que el Señor nos hable e ilumine nuestravida por ese medio.1º Lectura del texto: Jn.5, 1-18Después de esto, se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió aJerusalén. Hay en Jerusalén, cerca de la Puerta de las Ovejas, una piscinallamada en hebreo Betesda. Tiene ésta cinco pórticos, y bajo los pórticos yacíauna multitud de enfermos, ciegos, cojos, tullidos y paralíticos. Todos esperabanque el agua se agitara, porque el ángel del Señor bajaba de vez en cuando yremovía el agua; y el primero que se metía después de agitarse el aguaquedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese.Había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Jesúslo vio tendido y cuando se enteró del mucho tiempo que estaba allí, le dijo“¿Quieres sanar? El enfermo le contestó:< Señor, no tengo a nadie que memeta en la piscina cuando se agita el agua, y mientras yo trato de ir, ya se hametido otro>. Jesús le dijo: < Levántate, toma tu camilla y anda>. Al instante elhombre quedó sano, tomó su camilla y empezó a caminar.Pero aquel día era sábado. Por eso los judíos dijeron al que acababa de sercurado: < Hoy es día sábado, y la Ley no permite que lleves tu camilla acuestas.> El les contestó, el que sanó me dijo: Toma tu camilla y anda.> Lepreguntaron: < ¿Quién es ese hombre que te ha dicho: Toma tu camilla yanda?> Pero el enfermo no sabía quién era el que lo había sanado, puesJesús había desaparecido entre la multitud reunida en aquel lugar. 33
  • 16. Más tarde Jesús se encontró con él en el Templo y le dijo: < Ahora estás sano,pero no vuelvas a pecar, no sea que te suceda algo peor.> El hombre se fue adecir a los judíos que era Jesús el que lo había curado. Por eso los judíosperseguían a Jesús, porque hacía tales curaciones en día sábado.Pero Jesús les respondió: < Mi Padre sigue trabajando, y yo también trabajo.>Y los judíos tenían más ganas todavía de matarle, porque además dequebrantar la ley del sábado, se hacía a sí mismo igual a Dios, al llamarlo supropio Padre. Palabra del Señor.2º Reflexión¿Qué me dice el texto?Sugerencias para la lectura: • ¿Cómo comienza el texto? • ¿Qué hace Jesús? • ¿Qué dice el enfermo? • ¿Qué ocurre de inmediato? • ¿Qué le advierte Jesús?3º Meditación¿Qué me dice el texto? ¿Qué nos dice el texto?Sugerencias para la meditación. • ¿Por qué se le acerca Jesús al enfermo? • ¿Cómo se siente el enfermo física y moralmente? • ¿Cuál es la respuesta de Cristo y porqué? • ¿Por qué crees que le advierta que no vuelva a pecar? • ¿Por qué crees que menciona a su Padre?4º ContemplaciónSugerencias para la contemplación:Con el deseo de conocer más de cerca al Señor y su amor misericordioso,imagina en tu interior el diálogo entre el enfermo y Jesús, pero como si túfueras el enfermo.Ahora reproduce mentalmente tus reacciones ante los enfermos ¿Qué haces?5º OraciónNO TENGO A NADIE¡ Quieres sanar?Señor, no tengo a nadie 33
  • 17. el tiempo se torna en noche obscura,dolor y sufrimientoson mi compañía,soledad y abandonoson el pan de cada día.Angustia y miedome envuelven,las ilusiones se confundenmis sueños de desvanecen.Levanto mis ojos al cielopues a ti grito: ¡Señor!no te escondas,ven en mi auxilio.En el vacío y el silencioredes de esperanza quiero despertar¡Pues, no tengo a nadie!pero al escuchar tu vozmi vida vino a transformar.Una pregunta, una respuestahizo que se llenara el vacío de mi alma,por quien en un gesto de Amortodo me dioel perdón y vida nuevaGracias, Señor¡Pues ahora lo tengo todo¡6º AcciónSugerencias para el compromiso personal o en grupo1.- ¿Qué acción puedo realizar o cambiar para ayudar a los enfermos oancianos?2.- ¿Cómo puedo ayudar a los enfermos o personas de la tercera edad en miparroquia?3.- ¿Qué acción puedo realizar para los enfermos en los hospitales?4.- ¿Qué acción puedo hacer al visitar a los adultos mayores en los asilos? 33
  • 18. 2. HORA SANTAIntroducciónCuando estamos ante la presencia Eucarística de nuestro Señor Jesucristotenemos la gran oportunidad de encontrarnos frente a Él. Tal como lo hicieronlos enfermos de su tiempo; que lo vieron, lo escucharon, lo tocaron, fueronvistos y escuchados por Él. De igual manera nosotros podemos hablar con Él,estar con Jesús.Es conveniente pedir la gracia, al Espíritu Santo que guíe nuestra alma a eseencuentro con Jesús Eucaristía, para que nos descubra cómo en esosmomentos Jesús mira nuestro interior e inclina su oído a nuestras oraciones.1º MoniciónHoy nos hemos reunido en torno al Señor, para hacer presentes a todosnuestros hermanos enfermos que se encuentran solos, que estánabandonados por sus familiares. Venimos a pedir perdón a nuestro Señor pornuestros pecados de omisión, por nuestras faltas de caridad hacia aquelloshermanos nuestros a quienes pudimos hacer mucho bien y no hicimos nada;por dar un mal testimonio de Iglesia.2º CantoAltísimo Señor, que supisteis juntarA un tiempo en el Altar ser Cordero y PastorQuisiera con fervor amar y recibirA quién por mí quiso morir.3º Exposición del Santísimo SacramentoP. Alabemos y demos gracias en cada instante y momentoTodos: Al Santísimo y Divinísimo SacramentoP. Señor Jesús creemos en Ti 33
  • 19. Creemos Señor que has muerto en la cruz por nuestros pecados y que ahoraestás Vivo, presente en la Eucaristía. Tú conoces la pobreza de nuestra fe,auméntala Señor.Padre Nuestro, Ave María y GloriaCantoEn los cielos y en la tierra sea para siempre alabadoel corazón amoroso, el corazón amoroso de Jesús Sacramentado.P. Señor Jesús esperamos en TiEsperamos Señor en tu misericordia, esperamos que el Espíritu Santo nosenseñe a orar como conviene y nos guíe para vivir como lo esperas.Esperamos en tus promesas y te entregamos el corazón para que lotransformes y poder ser imagen de tu Amor en el mundo.Padre Nuestro, Ave María y GloriaCantoEn los cielos y en la tierra sea para siempre alabadoel corazón amoroso, el corazón amoroso de Jesús Sacramentado.P. Señor Jesús te amamosTe amamos Señor con la pobreza de nuestro corazón, amamos y agradecemosel amor que nos ofreces día con día. Perdona nuestras indiferencias y la faltade amor con que hemos lastimado tu corazón amante.Padre Nuestro, Ave María y GloriaCantoEn los cielos y en la tierra sea para siempre alabadoel corazón amoroso, el corazón amoroso de Jesús Sacramentado.¡OH JESUS MÍO! YO CREO, ADORO, ESPERO, OS AMO Y OS PIDOPERDÓN POR LOS QUE NO CREN, NO ADORAN, NO ESPERAN Y NO OSAMAN.CantoHazme un instrumento de tu pazdonde haya odio, lleve yo tu amordonde haya injuria tu perdón Señordonde haya duda, fe en TiMaestro, ayúdame a nunca buscar….. 33
  • 20. 4º OraciónSeñor nuestro Jesucristo, estamos hoy ante Ti, reunidos para pedirte pornuestros hermanos enfermos, que no tienen a nadie, que están y se sientensolos sin ganas de vivir. Toca Señor sus corazones para que sientan tu amor ytoca los nuestros para que sean más sensibles ante el sufrimiento. Enséñanosa ser como Tú, a dar testimonio con nuestra vida del Amor que debe sostenertu Iglesia, porque sólo así conocerá el mundo que te pertenecemos, cuandovean tu rostro caritativo en nuestras obras. Mira que el mundo se olvida delamor, hazlo renacer en nuestros corazones que te ofrecemos hoy.Transfórmanos en Ti; para que con nuestras manos acaricies al enfermo, connuestros ojos le mires y con nuestro corazón le ames. Todo te lo pedimos en tunombre Jesús. Amén5º LecturaDel Evangelio de San Juan 5,2-9.14Hay en Jerusalén, junto a la Probática, una piscina que se llama en hebreoBetesda, que tiene cinco pórticos. En ellos yacía una multitud de enfermos,ciegos, cojos, paralíticos, esperando la agitación del agua. Porque el Ángel delSeñor bajaba de tiempo en tiempo a la piscina y agitaba el agua; y el primeroque se metía después de la agitación del agua, quedaba curado de cualquiermal que tuviera. Había allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.Jesús, viéndole tendido, sabiendo que llevaba ya mucho tiempo, le dice:¿Quieres curarte? Le respondió el enfermo: Señor, no tengo a nadie que memeta en la piscina cuando se agita el agua; y mientras yo voy, otro baja antesque yo. Jesús le dice: Levántate, toma tu camilla y anda. Y al instante elhombre quedó curado, tomó su camilla y se puso a andar.Más tarde Jesús lo encuentra en el Templo y le dice: Mira, estás curado; nopeques más, para que no te suceda algo peor. Palabra del Señor.6º ReflexiónDice la Escritura que el enfermo llevaba treinta y ocho años en espera depoder entrar en la piscina ¿Por qué tanto tiempo? Y el mismo enfermoresponde: Señor, no tengo a nadie. Si preguntara nuestro Señor a los enfermosde nuestro tiempo porqué no han confiado en Él, porqué han desesperado ensu enfermedad. Tal vez el enfermo responda: “Porque no ha habido nadie queme hable de Ti, nadie que me tienda la mano y me muestre tu amor, nadie queme hable de tus promesas y del valor del sufrimiento. Qué impotencia la delenfermo que depende de los demás, de nosotros que nos llamamos Iglesia.El Señor nos muestra su corazón misericordioso, que se compadece de aquelhombre olvidado por todos. Nos muestra la necesidad de dolernos del hermanonecesitado, la necesidad de tener el Corazón de nuestro Señor latiendo ennuestro interior, para poder amar como Él ama.7º Momento de silencio para meditación personal8º Canto 33
  • 21. Yo no soy nada y del polvo nacípero Tú me amas y moriste por míante la cruz, sólo quiero exclamar tuyo soy, tuyo soytoma mis manos te pido, toma mis labios……9º OraciónEnséñanos a amar Señor *Para saber consolar a los que sufren… *Para que todos te conozcan….*Para que todos seamos uno en Ti…*Para que juntos construyamos tu Iglesia…*Para Gloria de nuestro Padre…*Padre Nuestro10º Bendición con el Santísimo SacramentoSeñor nuestro Jesucristo, que en este admirable Sacramento nos dejaste elmemorial de tu pasión concédenos, venerar de tal modo los sagrados misteriosde tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente los frutosde tu Redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. AménBendito sea DiosBendito sea su santo NombreBendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero HombreBendito sea el nombre de JesúsBendito sea su sacratísimo CorazónBendita sea su preciosísima SangreBendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del AltarBendito sea el Espíritu Santo ConsoladorBendita sea la excelsa Madre de Dios: María santísimaBendita sea su santa e inmaculada concepciónBendita sea su gloriosa asunciónBendito sea el dulce nombre de María, Virgen y Madre 33
  • 22. Bendito sea San José, su castísimo esposoBendito sea Dios en sus ángeles y en sus santos. AménSagrado corazón de Jesús, en Ti confíoSanta María de Guadalupe, Reina de México, salva nuestra patria y conservanuestra fe.RESERVA O CONSUMO DEL SANTÍSIMO SACRAMENTOP. Procedamos en paz Todos: Por la gracia de Dios 33
  • 23. 3. ORACIONES “No tengo a nadie” Jn. 5,7 “No tengo a nadie” Señor, que esa palabra no salga de mi boca, en ti tengo mi Padre, mi madre, mi hermano, mi amigo, mi médico, mi todo. siempre estás conmigo en todo momento, aunque no te vea, ni te sienta. te agradezco por todas las personas que son reflejo de tu rostro: a mi familiares, médicos, enfermeras, que me prestan su servicio. y a todo buen samaritano que me visita, consuela, habla de Ti. y sobre todo, por tu presencia a través de tu Sacerdote; que me conforta con los últimos sacramentos. Señor, te agradezco infinitamente por venir en la Eucaristía para ser mi alimento y fuerza en la cruz. y a tu madre a la que le suplico me alcance de Ti fortaleza y amor para sobrellevar mi enfermedad o sufrimiento. Madre Santísima, bendíceme, protégeme, e intercede por mí es mi súplica que me alcances las gracias que necesito para que me lleves en tus brazos al cielo a gozar contigo, de mi Padre Dios por toda la eternidad. Amén No tengo a nadie cuando se mueve el agua Jn.5, 7 Hermano cuando sientas que no tienes a nadie, di a María: te suplico Madre mía, aumenta mi fe, esperanza, fortaleza. no estoy solo, me confío a tus brazos maternales con tu presencia amorosa, ya no siento la soledad. A Jesús: Tú que eres el buen samaritano acércate a mí cura mis llagas y alivia mis dolores o dame la certeza que mi sufrimiento me acerca más a Ti. Al Padre: Gracias Padre mío, por tu amor que me manifiestas en mi enfermedad, dame fortaleza, paciencia. Cuento siempre contigo, acompáñame para caminar a tu lado. Al Espíritu Santo: Espíritu Santo sé mi luz en mi enfermedad y te pido por todos los que me atienden, prestándome un servicio, te lo suplico por Cristo Nuestro Señor. Amén 33
  • 24. 4. ROSARIO DEL ENFERMOMonición:Puedes sentirte solo en muchos momentos de tu vida, pero Nuestro SeñorJesucristo nos descubre el misterio de la soledad, cuanto más sólo estés, másdependes de Él, después de recorrer tu camino en la enfermedad, el cuerposufre y el dolor purifica el espíritu, así comprenderás que al rezar el SantoRosario junto con María a los pies de la cruz, llegaremos a Jesús, que nosllevará al Padre.1er MisterioOración de Jesús en el huerto Lc. 22,40-44.Llegados al lugar, les dijo: < Oren para que no caigan en tentación. >Después se alejó de ellos como a la distancia de un tiro de piedra, y doblandolas rodillas oraba con estas palabras; < Padre, si quieres, aparta de mí estacopa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya>.Entonces se le apareció un ángel del cielo para animarlo. Entró en agonía yoraba con mayor insistencia. Su sudor se convirtió en gotas de sangre quecaían hasta el suelo.Reflexión: Aún cuando Jesús iba acompañado de sus discípulos en los momentos de laprueba y sufrimiento, experimentó la soledad, no había nadie a su lado, losdiscípulos le amaban, pero distraídos o cansados se habían dormido, sólo unángel del cielo vino a animarlo.Hermano(a), hoy tu puedes ser también un ángel para el enfermo o anciano,que no tiene a nadie, para acompañarlo y animarlo en su soledad, y ayudarle alevantarse del desánimo o vacío, en que se encuentra.Cuando las lágrimas son iluminadas por el sol de la fe, se forma en el alma, unhermoso arco iris de la paz. 33
  • 25. Se reza Padre Nuestro, 10 Ave Marías y el Gloria.Jaculatoria: María, Salud de los enfermos.Ruega por nosotros y todos los que sufren2º MisterioLa flagelación del Señor. Lc. 23, 20-24Pilato, que quería librar a Jesús, les dirigió de nuevo la palabra, pero seguíangritando:< ¡Crucifícalo, crucifícalo>. Por tercera vez les dijo:< Pero ¿qué mal ha hechoeste hombre? Yo no he encontrado nada que merezca la muerte; por eso,después de azotarlo, lo dejaré en libertad.> Pero ellos insistían a grandesvoces pidiendo que fuera crucificado, y el griterío iba en aumento. EntoncesPilato pronunció la sentencia que ellos reclamaban.Reflexión:Jesús, perseguido y azotado injustamente por una multitud, qué contradicciónentre tanta gente, no tiene a nadie que le ayude.Hermano(a), hoy como ayer, también nosotros manipulados por las aparienciasdejamos al anciano o al enfermo, sólo esto nos hace reflexionar que debemosacompañar al enfermo, sin hacer juicios o condenar el origen o causa de laenfermedad, hoy como Iglesia, es el momento para practicar la caridad y lasolidaridad.Si amas a Jesús, ¡qué fácil es sufrir por él!, porque, <donde reina el amor, nohay dolor, y si lo hay, se le ama (Sn. Agustín).Se reza Padre Nuestro, 10 Ave Marías y el Gloria.Jaculatoria: María, Salud de los enfermos.Ruega por nosotros y todos los que sufren3er MisterioLa coronación de espinas. Mc. 15,17-19Lo vistieron con una capa roja y le colocaron en la cabeza una corona quetrenzaron con espinas. Después comenzaron a saludarlo:<Viva el rey de losjudíos!> Y le golpeaban en lacabeza con una caña, le escupían y se arrodillaban ante él para rendirlehomenaje.Reflexión:Jesús, una vez más experimenta la soledad y el abandono, pues está solo, losque lo habían seguido primero se durmieron, después corrieron y ahora sonespectadores del dolor y humillación, que son de los más crueles sufrimientos. 33
  • 26. Hermano(a), tú no seas espectador del enfermo o anciano que en ocasionesse avergüenzan de la enfermedad o discapacidad que tienen y se sientenexcluidos, sin nadie que los atienda, sé valiente y recuerda que Jesús dijo:< En verdad les digo que, cuando lo hicieron con alguno de los más pequeñosde mis hermanos, me lo hicieron a mí> Mt. 25,40Se reza Padre Nuestro, 10 Ave Marías y el Gloria.Jaculatoria: María, Salud de los enfermos.Ruega por nosotros y todos los que sufren4º MisterioJesús con la cruz acuestas. Lc. 23,26Cuando lo llevaban, encontraron a un tal Simón de Cirene, que volvía delcampo, y le cargaron con la cruz para que la llevara detrás de Jesús.Reflexión:Maestro hasta el final, Él que es el camino, Jesús camina solo con la cruz deldolor y sufrimiento, siempre tomando la iniciativa para enseñarnos como sedebe llevar. Él, para nosotros es como el Simón de Cirene para llevar nuestracruz, signo de vida donde se vence el mal con la plenitud del bien.Hermano(a): Necesitas ser como Simón de Cirene con los enfermos oancianos, ayudarles a cargar con esa cruz que cada uno tenemos y que nopodemos ni debemos renunciar a ella, pues es nuestro medio de salvaciónpero con la ayuda de otra persona, podemos hacer que sea más ligera.<Plantad en vuestra alma a Jesús crucificado y todas las cruces de este mundoos parecerán rosas> Sn Francisco de SalesSe reza Padre Nuestro, 10 Ave Marías y el Gloria.Jaculatoria: María, Salud de los enfermos.Ruega por nosotros y todos los que sufren5º MisterioJesús muere en la cruz. Lc. 23,46-47Y Jesús gritó muy fuerte: <Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu >. Ydichas estas palabras, expiró. El capitán, al ver lo que había sucedido,reconoció la mano de Dios y dijo: < Realmente este hombre era un justo.>Reflexión:Jesús, hasta el final se sintió solo por los del mundo, pero siempre estuvo cercade su Padre, por eso sus últimas palabras son para el Padre Dios.En un grito que resuena en toda la humanidad, grito de amor, que hizo sereconociera al verdadero hijo de Dios y se arrepintieran de lo que habíanhecho. 33
  • 27. Hermano(a): No tenemos que esperar a que se muera nuestro enfermo ofamiliar, para acompañarle o resaltar sus cualidades, sino que en vida esnuestra oportunidad que no se sienta solo y encuentre en nuestra compañía unsentido cristiano al sufrimiento, con la esperanza de que el mañana será mejor.¡Qué triste es el lamento de Jesús: < Esperé que alguien se compadeciese demí, y no hubo nadie; alguien que me consolase y no hallé>! (Sal. 68, 21)Se reza Padre Nuestro, 10 Ave Marías y el Gloria.Jaculatoria: María, Salud de los enfermos.Ruega por nosotros y todos los que sufrenPor las necesidades del Santo Padre Benedicto XVI y de cada ObispoPadre Nuestro, I Ave María, Gloria al Padre,Dios te salve María Santísima, hija de de Dios Padre, Virgen purísima ycastísima antes del parto, en tus manos encomiendo mi fe para que laalumbres, llena eres de gracia, etc. Santa María…..Dios te salve María Santísima, hija de de Dios Padre, Virgen purísima ycastísima en el parto, en tus manos encomiendo mi esperanza para que laalumbres, llena eres de gracia, etc. Santa María…..Dios te salve María Santísima, hija de de Dios Padre, Virgen purísima ycastísima después del parto, en tus manos encomiendo mi caridad para que laalumbres, llena eres de gracia, etc. Santa María….Dios te salve, María templo, trono y sagrario de la Santísima Trinidad, Virgenconcebida sin la culpa del pecado original.¡Dios te salve! Reina y Madre de misericordia…LetaníaSeñor, ten piedad de nosotros….Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.Perdónanos, Señor.Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.Óyenos, Señor.Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.Ten piedad de nosotros.Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies lassúplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos detodos los peligros;¡Oh! Virgen gloriosa y bendita, ruega por nosotros, SantaMadre de Dios para que seamos dignos de alcanzar las divinas gracias ypromesad de Nuestro Señor Jesucristo.Oración de consagración del enfermo a María Santísima: ¡Oh! Señora mía, ohMadre mía…Dulce Madre no te alejes………. 33
  • 28. SOLIDARIDAD – FRATERNIDAD1. LA PARROQUIA Y LA PASTORAL DE LA SALUDLa comunidad cristiana es la prolongación histórica de Cristo y se inspira enAquel que vino para que tengamos vida y sea vida en abundancia (cfr. Jn.10,10). Esto significa que la comunidad parroquial ha de comprometerse en unaacción evangelizadora, generosa de salud, que eduque para vivir de la maneramás sana posible y que acoja a la persona especialmente en el momento de laenfermedad, ofreciéndole el mismo trato sanante de Jesús y su presenciasalvadora, y más cuando se encuentra solo y desamparado.La parroquia fuente de saludLa parroquia debe realizar una acción evangelizadora y generadora de saludpreventiva, ha de comprometerse en todo lo que ayuda a ser humano y a vivirde manera más sana posible.Educar para vivir sanamenteLa parroquia está llamada a cultivar un estilo de vida más sano no sólo a nivelindividual sino también a nivel comunitario y social. En esta tarea el campo esamplio: luchar por unas condiciones de vida más saludables, comoalimentación, vivienda, limpieza, medio ambiente, seguridad en el trabajo,relaciones más fraternas y cordiales, fomento de descanso y la recreación, unarelación sana con la naturaleza, el cuidado del cuerpo y del espíritu, luchacontra el alcoholismo y la drogadicción, iniciativas contra la soledad eincomunicación, el estrés, la depresión, la promoción de una vejez más sana,etc.La parroquia y los enfermos solos y desamparadosEn el territorio parroquial se debe hacer una campaña de conocimiento detodos los enfermos en esta ocasión sobre todo que están solos ydesamparados, para una pastoral de la salud adecuada a los tiempos, 33
  • 29. encarnada en la historia y concretamente operativa en la comunidad parroquialcon los enfermos más necesitados.1º Conocer a los enfermosEs de suma importancia conocer a los enfermos solos y desamparadosconcretos que viven en el ámbito de la comunidad parroquial. Enfermos queestán en sus hogares de manera permanente solos. Este esfuerzo pordescubrirlos y conocer sus verdaderas necesidades requiere tiempo y trabajoorganizado; es un primer paso para construir una comunidad fraterna que acojay cuide a los enfermos que no tienen a nadie quien los ayude a entrar en lapiscina cuando el ángel del Señor baja a mover el agua de la piscina.2º Acercar la comunidad a los enfermosLa comunidad a de acercarse a los enfermos y, de manera especial ypreferente, a los más olvidados y solos. Esta cercanía ha de ser como la deJesús: amistosa, respetuosa, personalizada, reconciliadora, sanante.Es importante que el enfermo sepa que no está olvidado; que es aceptado,apreciado y querido por la comunidad parroquial.A los enfermos debemos hacer sentir la cercanía material y espiritual de toda lacomunidad cristiana. Dice el Papa Benedicto XVI que es importante no dejarlosen el abandono y en la soledad mientras afrontan un momento tan delicado dela vida (Discurso 11.02.07).Esta presencia de la comunidad, inspirada en el amor, ha de estar en la medidade las posibilidades al servicio total y gratuito de los enfermos más solos ydesamparados, en función de sus múltiples necesidades de orden físico,psicológico, de autoestima, de reconciliación y esperanza para encontrarlesentido a su situación.3º Hacer sitio al enfermo en el interior de la comunidad parroquial 33
  • 30. Tenemos que recuperar el sitio que los enfermos tienen en la vida de lacomunidad, su presencia, su palabra y su testimonio en medio de ella.Hay que posibilitar su participación en la celebración comunitaria, sobre todo endías especiales (Pascua, día del enfermo, fiesta patronal, etc.), seguirimpulsando la celebración comunitaria de la Unción y orar por ellos y con ellos.Por otra parte, hemos de promover más el testimonio y compromisoevangelizador de los mismos enfermos. El que vive su enfermedad de maneraevangélica no sólo recibe, sino que da; no sólo aprende, sino que enseña; nosólo sufre, sino que irradia salud evangélica. Su presencia puede serhumanizadora, interpelante, evangelizadora. De ahí la importancia deincorporarlos, en la medida de lo posible, en grupos, equipos pastorales,celebraciones y otras actividades, que se sientan parte de la familia parroquialy no abandonados por ella.4º Renovar la celebración de los sacramentos de los enfermosLos sacramentos son los gestos culmen de toda la actividad y solicitud que lacomunidad ofrece al enfermo. De ahí la necesidad de celebrar mejor lossacramentos de los enfermos, superando el ritualismo y rescatando toda lafuerza sanadora que ellos encierran.5º La atención pastoral a los enfermos hospitalizadosEs necesario mantener la unión entre la comunidad parroquial y los enfermossolos y abandonados que se encuentran en las instituciones de salud, es unamanera muy significativa para manifestar la comunión eclesial, la caridad y elinterés de la familia parroquial y el cuidado pastoral de los hermanos en la fe.Por ejemplo, cada vez se encuentran más migrantes enfermos, solos ydesamparados en los hospitales públicos.Por lo que la comunidad parroquial no puede ser indiferente y debe hacersepresente como comunidad cristiana, tratando de contraer y coordinar unapresencia y acción pastoral entre estos enfermos de los centros de salud y laparroquia. 33
  • 31. 2. UNA PROPUESTA DE ORGANIZACION  En esta Jornada de oración por los enfermos solos y desamparados debe sensibilizar a toda la comunidad y promover el servicio sanador como un compromiso real y efectivo de toda la parroquia y que sus actividades estén orientadas a vivir responsablemente el mandato sanador de Jesús y el servicio a los enfermos y no para quitar la responsabilidad del resto de los cristianos.  Debe de ser el cauce y expresión de la caridad pastoral, instrumento concreto que impulsa, coordina y lleva a cabo las tareas (anuncio, celebración, fraternidad y solidaridad) de toda la comunidad hacia los enfermos que no tienen a nadie quien los ayude.1° Sensibilizar y concientizarPara esto el equipo parroquial debe realizar una campaña de motivación a lacomunidad parroquial, para comprometerla en el cuidado y atención de susmiembros enfermos desamparados (involucrando grupos apostólicos,instituciones, profesionales de la salud, etc.).Si ayuda para concretizar más la ayuda puede realizar un visiteo y censo paradescubrir los enfermos y ancianos solos y abandonados.2° Elaborar el plan parroquial para la jornadaEs importante trabajar con base en un plan porque esto nos permite evaluar elproceso y hacer los ajustes necesarios para ir respondiendo a las necesidadesreales. Puede ayudar sectorizar la parroquia, hacer un diagnostico de larealidad para descubrir las principales necesidades de estos enfermos, etc.3° Líneas de acciónAl elaborar las líneas de acción hay que tener presente las tres dimensiones dela Pastoral de la Salud con sus objetivos. 33
  • 32. + AnuncioObjetivo: Desde el encuentro con Cristo en el Evangelio y Sacramentos ir suencuentro con los hermanos enfermos solos y desamparados.+ Aprovechar los temas de la primera parte de este subsidio.+ Algunas otras actividades: Encuentros de reflexión sobre el derecho a lasalud y condiciones de vida dignas; jornadas de promoción y educación ensalud y prevención de las enfermedades; brigadas de salud, saneamientobásico, programas alimenticios, promover estilos de vida sanos, etc.+ CelebraciónObjetivo: Recuperar el sitio que los enfermos tienen en la vida de la comunidad,su presencia, su palabra y su testimonio en medio de ella. Hay que posibilitarsu participación en las celebraciones comunitarias.+ Los enfermos solos son los que más necesitan de tiempo y compañía tantoen sus casas como en hospitales.+ Facilitarán la presencia del Sacerdote, acercar los sacramentos para elenfermo (confesión, unción y sagrada comunión), contactar y comprometer alMinistro Extraordinario de la Comunión, agentes de la Pastoral de la Salud yvoluntarios.+ Aprovechar la segunda parte de este subsidio.+ Solidaridad – fraternidadObjetivo: Sensibilizar y motivas a la comunidad cristiana para que se hagacargo de sus enfermos y ancianos que no tienen a nadie, haciendo presente elamor misericordioso de Jesús.+ Buscar responder a las necesidades de tipo material: medicamentos,alimentación, ropa, elementos de aseo, fondo de dinero para emergencias, etc.+ Algunas otras actividades: Promover una campaña previa a la jornada deacuerdo a las necesidades encontradas y promover actividades como el 33
  • 33. pañalón, el metro del medicamento, en busca de apoyos metálicos (paraobtener andadores, sillas de ruedas, muletas, etc), etc. 33