Evangelio 11 de Septiembre de 2011

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Domingo XXIV durante el año - ciclo A. Autora: Asun Gutiérrez.

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Evangelio 11 de Septiembre de 2011

  1. 1. El que ha conocido a Dios, a Abbá, sabe que Dios es un permanente perdón, una acogida inquebrantable. Es la aplicación concreta de lo que vimos el domingo pasado: me siento querido y respondo queriendo; me siento perdonado y respondo perdonando. José Enrique Galarreta Texto: Mateo 18, 21-35 // 24 Tiempo Ordinario –A- . Comentarios y presentación: Asun Gutiérrez.
  2. 2. 21 Entonces se adelantó Pedro y le dijo: “Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?” <ul><ul><li>Pedro plantea a Jesús la cuestión del perdón. No se refiere a la comunidad, pregunta a nivel personal: “si mi hermano me ofende...” </li></ul></ul><ul><ul><li>Pedro, tal vez creía proponer un número exagerado. Los rabinos tenían el número cuatro como el tope, así que Pedro pensaría que estaba proponiendo el colmo de la generosidad. El siete indica &quot;muchas veces&quot;. </li></ul></ul><ul><ul><li>Pedro ofrece un generoso perdón, pero dentro de la norma establecida. A Pedro se le ocurrió la pregunta: &quot;si mi hermano me ofende...&quot; Tal vez no pensó que él también podría ofender al hermano. </li></ul></ul><ul><ul><li>¿Perdono con facilidad? ¿Tengo tendencia a sentirme ofendido? ¿Trato de no ofender a los demás? </li></ul></ul>
  3. 3. 22 Jesús le respondió: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. <ul><ul><li>Jesús corrige claramente a Pedro: la cuestión no es perdonar muchas veces, sino perdonar siempre. La infinita capacidad divina de perdonar debe convertirse en modelo para los seguidores de Jesús. El perdón es la consecuencia del amor y el amor no tiene límite. Jesús rompe la ley y la norma. Pasa del legalismo generoso de Pedro al perdón previo, incondicional, gratuito, sin medida... de Dios. Jesús, imagen de cómo es el Padre, nos enseña lo que es el perdón y cómo perdonar. No hay nada más liberador y más exigente que el amor-perdón gratuito y sin límite hacia todo y hacia todos. Como el de Jesús. </li></ul></ul>
  4. 4. 23 Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores. 24 Comenzaba la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos. 25 Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda. 26 El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: “Señor, dame un plazo y te pagaré todo”. 27 El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda. La parábola es exclusiva de Mateo. En Jesús el perdón está presente no sólo en sus palabras sino –sobre todo- en sus obras, en su vida. Perdona constantemente y hace del perdón uno de los temas básicos de su predicación y de su actuación habitual. No es cuestión de números y contabilidad, sino de cambio de mentalidad. No tenemos que llevar cuenta de las ofensas que nos hacen, o que creemos que nos hacen, ni de las veces que hemos perdonado mostrándonos generosos. El perdón a los demás no es la condición para que Dios nos perdone, sino la consecuencia de sentir y disfrutar el amor y el perdón de Dios.
  5. 5. <ul><ul><li>28 Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: “Págame lo que me debes”. 29 El otro se arrojó a sus pies y le suplicó: “Dame un plazo y te pagaré la deuda”. 30 Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía. </li></ul></ul><ul><ul><li>31 Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor. 32 Éste lo mandó llamar y le dijo: “¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda. 33 ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de ti?”. </li></ul></ul><ul><li>El perdón nace de la experiencia de sentirse querido y perdonado. Quien siente la misericordia del Padre, el perdón total, sin condiciones, la inmensa ternura con la que Dios envuelve y sostiene, no puede andar calculando los límites del perdón y de la acogida. </li></ul><ul><ul><li>Quien no reconoce y olvida lo mucho que le perdonan, se vuelve duro de corazón consigo mismo y con los demás y se imposibilita para perdonarse </li></ul></ul><ul><ul><li>y para perdonar. </li></ul></ul>
  6. 6. 34 E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía. 35 Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos”. No se trata de que Dios se portará como nosotros nos hayamos portado: se trata de que nosotros hemos de portarnos con los demás como Dios se porta con nosotros. Dios es Amor. El amor es lo que caracteriza a los seguidores de Jesús: &quot;En esto conocerán que sois mis discípulos, en que os amáis unos a otros&quot;. Y uno de los aspectos más expresivos del amor es el perdón.
  7. 7. Sobre buenos y malos, Padre, haces salir el sol y mandas la lluvia. A todos sostienes, a todos ofreces tu regazo y susurras palabras de vida y ternura, independientemente de sus méritos, de su bondad o malicia, de su credo. Amas a todos, Amas al injusto, pero detestas la injusticia. Amas al pobre, pero aborreces la pobreza. Amas al engreído, pero te hastía el orgullo. Graba en nosotros las claves de tu corazón, y da a nuestras entrañas los ritmos de tu querer para respetar a los que son diferentes, dialogar con los disidentes, defender al débil, prestar sin esperar recompensa, saludar al caminante, y amar a todos por encima de nuestros gustos y preferencias. Enséñanos, Padre, a ser como Tú. Que todos puedan decir: “ Son hijos dignos de tal Padre”. Ulibarri, Fl Como Tú, Padre

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