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Jesus Sanador

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Sobre la sanidad, provisión gratuita divina.

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Transcript

  • 1. 2
  • 2. JESÚS SANADOR Por: Carlos Mauricio Iriarte 3
  • 3. © 2012 by Carlos Mauricio Iriartewww.carlosmauricioiriarte.blogspot.comTodos los derechos reservados.Primera ediciónA menos que se indique otra cosa, las citas bíblicas son tomadas de la versiónReina Valera Revisada (1960), impresa en Miami por las Sociedades BíblicasUnidas.Printed in Colombia. Impreso en Colombia.4
  • 4. Dedico este libro a los abatidos, a losquebrantados de corazón, a los cautivos, a lospresos, a los enlutados y a los afligidos(Isaías 61)Carlos Mauricio IriarteNeiva-Huila-Colombia 5
  • 5. 6
  • 6. Medicina para toda enfermedadAquí va a aprender cómo adquirir unasupermedicina, una medicina para todaenfermedad, lo que es excelente dadas lascircunstancias de estos tiempos.Nos movemos en un mundo en donde laenfermedad causa los peores estragos, endonde muchos padecen de infecciones, virusantiguos y nuevos; en donde aparecen de unmomento a otro enfermedades insospechadasque asesinan a muchos y causan pánico alresto. Vivimos en una época en donde, además,las políticas de salud pública son muydeficientes y el negocio de los medicamentos esel mayor del mundo, junto con el de las armas.Vivimos en un tiempo en el cual la gente estáazotada, indiscriminadamente, por dolencias,padecimientos y afecciones que no son, deninguna manera, el propósito de nuestro DiosCreador, ni mucho menos enviadas por Él paraprobarnos o dañarnos.No. La enfermedad entró al mundo con la caídade Adán por su desobediencia. Su fuente es el 7
  • 7. pecado y el mismo Adversario quien, según laBiblia “no viene sino para hurtar y matar ydestruir”; mientras Jesús ha venido para quequienes pongamos toda nuestra confianza en Éltengamos vida y para que la tengamos enabundancia.1Por todo esto, tenemos necesidad imperiosa dedescubrir qué dice Dios el Señor acerca de lasanidad y qué esperanza tenemos en Él parasanarnos.Precisamente sobre este tema hay en laEscritura, entre muchos, un pasaje que nosmuestra aspectos interesantes e impactantesacerca del amplio tema de la sanidad y suestrecha relación con el Creador.La revelación de esas verdades, a través deesta porción de la Escritura, causará en su vidaun efecto infinitamente major que el de unamedicina para toda enfermedad.Nos narra la escritura que en una de las tantasveces que Jesús entró a Capernaum, vino a Élun centurión, rogándole, y diciendo: “Señor, micriado está postrado en casa, paralítico,8
  • 8. gravemente atormentado”. Cuando Jesús looyó, sin más ni más, le respondióinmediatamente: “Yo iré y le sanaré”. Entoncesel centurión le respondió: “Señor, no soy dignode que entres bajo mi techo; solamente di lapalabra, y mi criado sanará. Porque también yosoy hombre bajo autoridad, y tengo bajo misórdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y alotro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lohace”. Cuenta enseguida la Biblia que al oíresas palabras, esas explicaciones y eserazonamiento del Centurión “Jesús se maravillóy dijo a los que le seguían: De cierto os digo,que ni aun en Israel he hallado tanta fe. Y osdigo que vendrán muchos del oriente y deloccidente, y se sentarán con Abraham e Isaac yJacob en el reino de los cielos; mas los hijos delreino serán echados a las tinieblas de afuera; allíserá el lloro y el crujir de dientes”.El final feliz de la historia es que, después de loanterior, Jesús concluye, diciéndole al centurión:“Ve, y como creíste, te sea hecho”. Y,maravillemosnos y regocijemosnos con la frasefinal de este pasaje: “su criado fue sanado enaquella misma hora”.2 9
  • 9. Cuando uno lee esta historia puede pasar poralto muchos detalles y explicaciones que aquíprecisamente quiero resaltar.Primero que todo pongamos nuestra atención enuna verdad que aparece aquí aparentementeescondida pero que se levanta como un faro deesperanza.10
  • 10. Jesús es Dios.Todo este suceso acontece en Capernaum.Capernaum era una ciudad junto al mar deGalilea, ubicada en esa época en el límite queseparaba la jurisdicción de Herodes Antipas dela jurisdicción de su hermano Felipe. Había allíuna guarnición dirigida por un capitán romano ocenturión, el cual había edificado la sinagogajudía de la ciudad. Siempre será recordada esaciudad pues, además de haber sido la ciudad dePedro y Andrés, también es llamada la ciudadde Jesús por ser como el epicentro de Suministerio, habiendo realizado allí muchosmilagros y enseñado muchas veces en lasinagoga de la ciudad. También larecordaremos porque Jesús pronunció juiciotremendo sobre ella y otras ciudades por su faltade arrepentimiento cuando habían visto tantasseñales en su tierra. En efecto Jesús dijo: “¡Ayde ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! que si en Tiroy en Sidón se hubieran hecho los milagros quese han hecho en vosotras, tiempo ha quesentadas en cilicio y ceniza, se habríanarrepentido. Por tanto, en el juicio será mástolerable el castigo para Tiro y Sidón, que para 11
  • 11. vosotras. Y tú, Capernaum, que hasta los cieloseres levantada, hasta el Hades serás abatida”.3Empiezo por esto porque seguramente la ciudaden la cual usted habita tendrá cosas en comúncon Capernaum. Muy seguramente ahí tambiénse ha visto un montón de milagros del Señor. Ala fija, su ciudad es un hermoso centro deoperación de Jesús pues El habita en muchoscorazones de residentes de esa ciudad. Muyseguramente, mientras en la ciudad que ustedhabita todos dicen creer en Dios, muchísimos enrealidad están lejos de Él y se niegan aarrepentirse y reconocer que El es Señor de susvidas.Pues bien, en una ocasión de las muchas queJesús entró en la ciudad de Capernaum, seacercó ese Capitán Romano o Centurión, cuyonombre no se menciona en la Biblia, rogándole ydiciéndole: “Señor, mi criado está postrado encasa, paralítico, gravemente atormentado”.Recordemos que el centurión (en latín, centurioy en griego hekatontarchos) es el rango que harecibido una mayor atención por parte de losestudiosos del ejército romano. Como leímos enWikipedia, se trataba de oficiales «con un12
  • 12. mando táctico y administrativo, siendo escogidospor sus cualidades de resistencia, templanza ymando. Comandaban una centuria, formada por80 hombres, en función de las fuerzas en elmomento dado y de si la centuria pertenecía ono a la Primera Cohorte (Agrupación)… Cadacenturión era asistido en su centuria por unoptio, un signifer y un tesserarius, suboficialesque reciben el nombre de “principales”. Elprimero era el lugarteniente del centurión –loayudaba en la táctica y en el mantenimiento dela disciplina y la forma física de los soldados…-,el segundo era el portaestandarte y tesorero dela centuria, y el último se encargaba desuministrar las contraseñas y de actuar de oficialde enlace».Como ya habrán notado, no fue cualquierpersona que se acercó a Jesús. El Centuriónera una autoridad romana respetada,perteneciente a una Legión que es la unidad deguerra más efectiva que ha tenido la humanidad.Por supuesto, debía lealtad a su emperador (enesa época Tiberio, sucesor de Augusto) y sufiliación religiosa era la politeista acostumbradaen Roma, imperio en el cual se practicó el culto,también, a algunos emperadores declaradosdioses. Precisamente, el emperador Augustohabía sido declarado dios en el año 14. 13
  • 13. Este era el contexto histórico de la escena y loresalto porque, como observan, la Biblia noscuenta que el Centurión se le acercó a Jesús y“rogándole” le dijo “Señor…”Si bien es cierto esta palabra “rogándole” noviene de la palabra griega “proskyneo” quesignifica adoración, sí podemos decir que elCenturión le imploraba (parakaleo) o le pedíafervorosamente a Jesús un favor inmerecido.Pero esa segunda palabra que trae la Biblia almencionar que el Centurión le dijo a Jesús“Señor”, sí merece un comentario, pues esapalabra “Señor” fue traducida de la palabragriega originalmente escrita aquí que fue“Kyrios”. “Kyrios” significa nada más ni nadamenos “amo soberano que gobierna toda lacreación”.Entonces el cuadro es impactante porque setrata de un romano con la importancia quehemos descrito, en un lugar donde ejercía plenaautoridad pues el imperio había invadido ysubyugaba a Israel, practicante de una religiónque hacía culto a sus gobernantes y otros porellos considerados “dioses”; quien en ese14
  • 14. momento reconoce al autor de la creación delcielo y de la tierra y le declara Señor.Con esa declaración, el Centurión da porentendido que se somete a Él. Da a entenderque en su calidad de ser creado por Jesús, sesomete al amo de toda la creación. Unatremenda enseñanza que fue plasmada en elEvangelio para darnos muestras de que ¡anteSu Nombre excelso se debe doblar toda rodilla!¡Jesús es Dios y será Dios por los siglos de lossiglos! Su autoridad y soberanía merecen serreconocidas en nuestra vida. Mejor: es urgenteque Su Autoridad y Soberanía sean reconocidasy aceptadas en nuestras vidas, pues debemossaber que la Biblia declara a Jesús como Dios alexpresar que “en el principio era el Verbo, y elVerbo era con Dios, y el Verbo era Dios… Yaquel verbo fue hecho carne y habitó entrenosotros”.4Ahora bien, Jesús, como lo dice la misma Biblia,“es el mismo ayer, hoy y por siempre”.5 Luego,lo primero que debemos hacer es aceptar laSoberanía de Jesús, aceptar que El es el mismoDios hecho carne que habitó entre nosotros,vivió y murió en la cruz por nosotros y en el lugar 15
  • 15. nuestro, pagando el precio de nuestros pecados,resucitó al tercer día y nos ofrece un lugar en elcielo, la vida eterna que podemos solamenterecibir por fe en Él, poniendo toda nuestraconfianza totalmente en Él y arrepintiéndonos detodo corazón. Usted puede ahora mismo, sinmás fórmulas sacramentales y con una solaoración, reconocer a Jesús como Dios y rendirsea Él. Si así lo quiere, repita en voz audible a Élesta oración: Amado Jesús. Hoy acepto queeres Dios. Confieso con mi boca que Tu Jesúseres de ahora en adelante mi Señor y Redentor,y creo en mi corazón que Dios te levantó deentre los muertos. Recibo de Tu mano la vidaeterna que me ofreces y me arrepiento de todocorazón de todos mis pecados contra ti. Te doygracias por tu infinito amor y perdón, amén.Si usted ha hecho de corazón esta oración,usted ahora tiene un Dios que se identifica comoSanador.16
  • 16. Jesús es Dios Sanador.Habíamos dicho ahora que Jesús es Dios y es elmismo ayer, hoy y siempre. Pues bien la mismaBiblia que hemos venido citando trae elsiguiente pasaje que nos pone de presente laesencia de Su Ser Sanador: “E hizo Moisés quepartiese Israel del Mar Rojo, y salieron aldesierto de Shur; y anduvieron tres días por eldesierto sin hallar agua. Y llegaron a Mara, y nopudieron beber las aguas de Mara, porque eranamargas; por eso le pusieron el nombre deMara. Entonces el pueblo murmuró contraMoisés, y dijo: ¿Qué hemos de beber? YMoisés clamó a Jehová, y Jehová le mostró unárbol; y lo echó en las aguas, y las aguas seendulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas,y allí los probó; y dijo: Si oyeres atentamente lavoz de Jehová tu Dios, e hicieres lo rectodelante de sus ojos, y dieres oído a susmandamientos, y guardares todos sus estatutos,ninguna enfermedad de las que envié a losegipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tusanador” (subrayado fuera de texto). 6 17
  • 17. Dios era conocido como Jehová o Yahveh Rafa,como usted lo prefiera, en el AntiguoTestamento.Esa misma esencia sanadora de Dios puedeleerse en Deuteronomio: “Y por haber oído estosdecretos y haberlos guardado y puesto por obra,Jehová tu Dios guardará contigo el pacto y lamisericordia que juró a tus padres. Y te amará,te bendecirá y te multiplicará, y bendecirá elfruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu grano,tu mosto, tu aceite, la cría de tus vacas, y losrebaños de tus ovejas, en la tierra que juró a tuspadres que te daría. Bendito serás más quetodos los pueblos; no habrá en ti varón nihembra estéril, ni en tus ganados. Y quitaráJehová de ti toda enfermedad; y todas las malasplagas de Egipto, que tú conoces, no las pondrásobre ti, antes las pondrá sobre todos los que teaborrecieren” (subrayado fuera de texto).7 Y aunmás, en el libro de los Salmos: “Bendice, almamía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santonombre. Bendice, alma mía, a Jehová, y noolvides ninguno de sus beneficios. El es quienperdona todas tus iniquidades, el que sanatodas tus dolencias; el que rescata del hoyo tuvida, el que te corona de favores y misericordias;el que sacia de bien tu boca de modo que te18
  • 18. rejuvenezcas como el águila” (subrayado fuerade texto).8Es de aclarar que en las Escriturasanteriormente citadas cuando se dice algo como“ninguna enfermedad de las que envié a losegipcios te enviaré a ti”, el verbo original enhebreo es realmente “permitir enviar”.Jesús es el mismo Jehová o Yahveh de quienhablan esas Escrituras.Jesús se presentó varias veces a sí mismo conla fórmula del gran Yo Soy mientras estuvo entrelos judíos. Esa misma fórmula fue empleada porDios Yahveh, también, para nombrarse a símismo cuando Moisés le pidió que le dijera Sunombre. En la Biblia leemos: “Dijo Moisés aDios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, yles digo: El Dios de vuestros padres me haenviado a vosotros. Si ellos me preguntaren:¿Cuál es su nombre? ¿qué les responderé? Yrespondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUESOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YOSOY me envió a vosotros”.9 19
  • 19. Jesús repitió esa fórmula varias veces paraidentificarse. Un día, por ejemplo,controvirtiendo con los judíos les dijo: “Vosotrossois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois deeste mundo, yo no soy de este mundo. Por esoos dije que moriréis en vuestros pecados;porque si no creéis que yo soy, en vuestrospecados moriréis. Entonces le dijeron: ¿Túquién eres? Entonces Jesús les dijo: Lo quedesde el principio os he dicho. Muchas cosastengo que decir y juzgar de vosotros; pero el queme envió es verdadero; y yo, lo que he oído deél, esto hablo al mundo. Pero no entendieronque les hablaba del Padre. Cuando hayáislevantado al Hijo del Hombre, entoncesconoceréis que yo soy, y que nada hago por mímismo, sino que según me enseñó el Padre, asíhablo” (énfasis fuera de texto).10Por otro lado, la Palabra Santa de Dios tambiénes sanadora. La Palabra de Dios sana y asímismo lo declara el Creador para todosnosotros: “Pero clamaron a Jehová en suangustia, y los libró de sus aflicciones. Envió supalabra, y los sanó, y los libró de su ruina”(subrayado fuera de texto).11 El Evangelio deMateo lo confirma respecto a la Palabra deJesús: “Y cuando llegó la noche, trajeron a élmuchos endemoniados; y con la palabra echó20
  • 20. fuera a los demonios, y sanó a todos losenfermos…” (subrayado fuera de texto).12Pues bien, ese mismo Jesús es el quemanifiesta aquí, en el pasaje de Mateo quecitamos al inicio, Su Voluntad indeclinable ysiempre dispuesta para sanar. Fíjense que unavez el Centurión le ruega que sane su criado,Jesús inmediatamente le dice que El irá y lesanará. No hay duda ni condiciones de ningunaclase en su respuesta. No pregunta dónde estáel criado, si está lejos o cerca, no pregunta quienes el criado, qué clase de persona es, ni siquierapregunta por su nombre, simplementemanifiesta “Yo iré y le sanaré”.Jesús es el mismo Dios Sanador del AntiguoTestamento. El tiene el Poder para sanarcualquier enfermedad, Su Nombre es sobre todonombre y por eso todo nombre de enfermedaddebe doblar su rodilla ante Jesús.De Jesús, además, brotaba, salía podersanador. Eso está escrito varias veces en laBiblia. En el Evangelio de Marcos se cuentasobre una mujer que “desde hacía doce añospadecía de flujo de sangre”, la cual fue testigode primera mano de esa circunstancia. Ella, 21
  • 21. continua el relato, “había sufrido mucho demuchos médicos, y gastado todo lo que tenía, ynada había aprovechado, antes le iba peor,cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrásentre la multitud, y tocó su manto. Porquedecía: Si tocare tan solamente su manto, serésalva. Y en seguida la fuente de su sangre sesecó; y sintió en el cuerpo que estaba sana deaquel azote. Luego Jesús, conociendo en símismo el poder (sanador) que había salido de él,volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocadomis vestidos?” (paréntesis fuera de texto).13En el evangelio de Lucas también se da cuentadel poder sanador que salía de Jesús. Leamosel pasaje: “Y descendió con ellos (Jesús), y sedetuvo en un lugar llano, en compañía de susdiscípulos y de una gran multitud de gente detoda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro yde Sidón, que había venido para oírle, y para sersanados de sus enfermedades; y los que habíansido atormentados de espíritus inmundos eransanados. Y toda la gente procuraba tocarle,porque poder (sanador) salía de él y sanaba atodos” (paréntesis fuera de texto).14Lo anterior es muy importante saberlo porqueDios quiere que conozcamos esas cualidadesSuyas de sanador y que, sabiendo eso,22
  • 22. tengamos plena confianza en que la enfermedado dolencia no puede resistirle porque El tieneuna autoridad y un poder que sobrepasa aun loque no podemos imaginar. 23
  • 23. Jesús tiene y ejerce toda potestad y autoridad.Jesús mismo dijo que a Él había sido dada todapotestad en el cielo y en la tierra.15 Toda, toda.Jesús tiene ese grado sumo de autoridad y laejerce.Enseñó con autoridad. Así lo vemos en elEvangelio de Mateo donde se nos cuenta que “lagente se admiraba de su doctrina; porque lesenseñaba como quien tiene autoridad, y nocomo los escribas”.16Ejercía y ejerce esa autoridad sobre lanaturaleza, como cuando hizo calmar latempestad en el mar de Galilea. ¿Recuerdan lahistoria? Cuenta Mateo que una vez Jesús ibacon sus discípulos en una barca y “se levantó enel mar una tempestad tan grande que las olascubrían la barca; pero él dormía. Y vinieron susdiscípulos y le despertaron, diciendo: ¡Señor,sálvanos, que perecemos! El les dijo: ¿Por quéteméis, hombres de poca fe? Entonces,levantándose, reprendió a los vientos y al mar; yse hizo grande bonanza. Y los hombres se24
  • 24. maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste,que aun los vientos y el mar le obedecen?”17Ejercía y ejerce esa autoridad sobre losespíritus. El es el Señor de los espíritus. ElEvangelio de Marcos nos trae este relatoasombroso: “Pero había en la sinagoga de ellosun hombre con espíritu inmundo, que dio voces,diciendo: ¡Ah! ¿qué tienes con nosotros, Jesúsnazareno? ¿Has venido para destruirnos? Séquién eres, el Santo de Dios. Pero Jesús lereprendió, diciendo: ¡Cállate, y sal de él! Y elespíritu inmundo, sacudiéndole con violencia, yclamando a gran voz, salió de él. Y todos seasombraron, de tal manera que discutían entresí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nuevadoctrina es esta, que con autoridad manda aun alos espíritus inmundos, y le obedecen?”18Ejercía y ejerce esa autoridad y potestad sobrelas enfermedades y dolencias, como lo hace acáen este pasaje que estudiamos de Mateo. Poreso mismo, cuando Jesús dice al Centurión queEl irá a sanar al criado, el Centurión le replica:“Señor, no soy digno de que entres bajo mitecho; solamente di la palabra, y mi criadosanará. Porque también yo soy hombre bajoautoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y 25
  • 25. digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y ami siervo: Haz esto, y lo hace”.Aquí debemos aclarar algo al margen. ElCenturión no se sentía digno de que Jesúsvisitara su casa y entrara en ella, pero ese no esel caso con usted. ¡Usted sí es digno! Noporque usted lo merezca o haya hecho méritos ylo haya ganado. No. Usted es digno porque¡Dios lo hizo digno al escogerlo desde antes dela fundación del mundo, al llamarlo, al salvarlo,al amarlo primero! Usted es digno porque Jesúsel más Digno está en usted, es Su Señor. Jesúshabita en su corazón, en su casa, en su hogar.Pero sigamos con el Centurión. El conocía quéera la autoridad, la ejercía sobre los 80legionarios soldados del ejército romano bajo sumando. El sabía que la autoridad se ejercía conla palabra, como la autoridad de cualquieremperador o rey o gobernante el cual decreta yeso que decreta se cumple. Pero aquí loasombroso es que un impío romano supiera yconfiara en que ese Jesús, a quien se dirigía,tenía y podía ejercer ese tipo de autoridad. Conestas palabras el Centurión declarabaabiertamente que creía en su corazón que Jesúsera el Kyrios, Señor y Dueño de toda lacreación, por encima de su emperador, quien26
  • 26. también era un ser creado, y que podía ordenarsobre toda la creación, haciendo cumplir susdecretos. El Centurión estaba convencido en suespíritu que Jesús tenía el poder de la vida y lamuerte, ¡que tenía todo el poder y autoridad enel cielo y la tierra! Que todo, seres animados einanimados, sometidos a Su autoridadobedecían lo decretado por Jesús.¡Tremendo eso! El centurión sabíaperfectamente la relación entre autoridad,potestad y obediencia. Por eso dijo que cuandoél mismo ordenaba al uno ir, ese iba y al otrovenir, ese venía, pero cuando ordenaba a unsiervo hacer, este hacía.El centurión creía en su corazón que Jesús esDios y lo declaró con su boca. Al actuar así,obró con fe, tuvo la certeza absoluta de lasanidad de su criado que el esperaba y laconvicción de lo que no podía ver.19Eso mismo es lo que debemos hacer siempre:creer en nuestro corazón, declararlo con nuestraboca y pasar a la acción, dando pasos de fe. 27
  • 27. Fue tanta la certidumbre que el hombre tenía deesas cosas y la fe de que el Señor podía sanarde esa manera a su criado que Jesús seasombró de él.¡Imagínese al mismo Dios, creador del cielo y latierra, maravillado, asombrado de un simpleoficial romano! No en vano esta afirmación fuedejada escrita en la Biblia. Eso quiere decir queDios se asombra, se maravilla y se agradacuando tenemos fe, expresamos fe, ponemos enacción nuestra fe. ¡Sin fe es imposible agradara Dios!20Jesús Dios, quien se asombró, se maravilló delromano por la fe que mostró, ¡también seasombrará y maravillará de usted, tenga usted elgentilicio que tenga, por la fe que usted pongaen práctica!Y es precisamente esa fe la que le permitirárecibir ese regalo precioso de la sanidad.28
  • 28. Uno recibe la sanidad por fe.Dios es quien puede sanar y sana. De hecho yaha sanado porque conocemos el pasaje deIsaías 53 que se cita parcialmente en el NuevoTestamento en 1 Pedro 2: 24: “Mas él herido fuepor nuestras rebeliones, molido por nuestrospecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él,y por su llaga fuimos nosotros curados”(subrayado fuera de texto).Sabemos que los verbos en el anterior pasajeestán en tiempo pasado, por lo cual podemosafirmar que Jesús ya proveyó sanidad en la cruzpara que usted y yo seamos sanos ahora. Poreso no pida que Jesús lo sane más rato omañana u otro día. Declare que ya está sano enel nombre de Jesús y que recibe ya esa sanidadque ya está dada en el cielo para usted o lapersona que usted aprecie o ame.Y si la sanidad ya ha sido provista, sólo bastarecibir esa sanidad por medio de la fe. Lasanidad es producto de la Gracia de Dios y todolo que viene de Su Gracia es, como ese nombrelo indica, ¡Gratis! No merecemos esas cosas 29
  • 29. que El nos regala, ni podemos ganarlas. PeroDios proveyó un medio, un instrumento que nossirve como el brazo del mendigo que se estirapara recibir. Así recibimos Su Gracia sanadora,al igual que recibimos Su Gracia Salvadora. Pormedio de la fe.Y, ¡ojo!, no necesitamos ser campeones de la fe,no necesitamos una fe grande como unamontaña porque no es nuestra fe la que sana.No necesitamos una fe inmensa porqueInconmensurable es Dios para hacer lo que Elquiere. Y el siempre quiso sanar y sanó a todos.¡El que sana es Jesús! Por eso El dijo que «sitan sólo tuviéramos una fe tan pequeña como ungrano de mostaza diremos a cualquier monte“Pásate de aquí allá”, y se pasará; y ¡nada nosserá imposible!»21La gente se fija siempre en lo grande del montey se pregunta cómo Él lo hará, se fija en ladimensión del monte, pero nadie se fija en queJesús dice después algo más extraordinario:NADA NOS SERÁ IMPOSIBLE. Sólo teniendofe como una grano de mostaza. Sólo esapequeña fe es suficiente para recibir la Graciaabundante de Dios que es como la fuerza de SuPoder: ¡Supereminente!2230
  • 30. Por eso Jesús, después de maravillarse por la fedel Centurión dice que ¡ni aun entre el pueblosuyo de Israel ha hallado tanta fe! Y profetizaque Su Salvación ¡llegará a todos los pueblosdel mundo, lo cual sigue sucediendo en estosdías!Jesús, entonces, simplemente le dice alCenturión: “Ve, y como creíste, te sea hecho”.Pero entendamos correctamente: Jesús le dijo alCenturión que ¡la sanidad de su criado fueconcedida al Centurión! ¡Oh maravillosa Graciadel Salvador!Cuando Jesús dice “como creíste, te sea hecho”,esa palabra “creíste”, proveniente del verbocreer, es traducida del griego “pisteuo” quesignifica “creer hasta el punto de confiartotalmente”.Cuenta enseguida el pasaje analizado que elcriado del Centurión fue sanado ¡en ese mismomomento en el cual Jesús pronunció esaspalabras! 31
  • 31. Cada vez que leo un versículo o pasaje que nosnarra una sanidad hecha por Jesús ¡mi espírituse conmueve, mi esperanza se fortalece, mi fese agranda, mi gozo crece! Además, noto queno hay nunca en Jesús manifestaciones deteatro, no zapatea, no hay espectacularidad enla actuación sino solo en el resultado. Conactos sencillos, palabras en tono moderado perocon autoridad y poder, sin show, la gente essanada. ¡Claro ejemplo para estas épocas!Ahora bien: ¿quién se sanó? ¡El Criado! El nisiquiera se había enterado de todo eso, elestaba postrado, grave, a punto de morir. Muyseguramente no conocía a Jesús, nunca habíahablado con Él. No se enteró de nada. ¡Sólosupo que estaba muy grave y de un momento aotro sanó! No merecía nada, no hizo nada, nopodía ganar nada pues no se podía ni mover.Pero la Gracia de Dios se extendió hasta él. ElCriado gozó de la Gracia de Dios porque suamo, su patrón, el hombre bajo autoridad delcual el permanecía creyó y confesó con fe quepodía recibir del Señor la sanidad para él. Unaenseñanza tremenda también, pues Dios nosdice aquí que cada vez que creemos yconfesamos, que actuamos con fe, que nosmovemos en fe, ¡nuestro entorno es afectadopositivamente! ¡Nuestra casa se sana, se salva!32
  • 32. Oh maravilloso Dios, majestuoso Jesús, tusoberanía es sobre todo! ¡Que maravillososaber que eres nuestro Dios! 33
  • 33. TestimonioSoy testigo de un milagro igual. Lo hizo elmismo Jesús con mi papá en Julio de 2012. Mipapá sufrió un infarto mientras estábamos varioshijos suyos con mi mama haciéndole visita y nonos dimos cuenta porque el simplemente sedurmió profundamente y después no lo pudimosdespertar. Lo llevamos en ambulancia aurgencias de la clínica y seguidamente ellosordenaron meterlo a la UCI. Cuando lo visité allíal día siguiente sentí mucho dolor al ver lagravedad de su estado. Todos estábamosseguros de que moriría. ¡Creo que todosalcanzamos a llorar su muerte inminente!Empezamos a orar con mi esposa para que Dioshiciera Su Voluntad y entregamos a mi papá enSus manos. Pero Dios me dijo después “No sede por vencido, siga orando por él”. No entendímuy bien eso, pues era consciente de lo naturalque era la muerte de mi padre, un hombre de 87años, con complicaciones cardiacas, diabético,con cáncer de piel y quien hace varios años sedeleitaba diciendo que iba a morir. Sin embargole conté a mi esposa lo que Dios me habíadicho y empezamos a orar diferente.Empezamos a enviarle a todos mis parientes34
  • 34. cercanos los versículos de sanidad que Dios memostraba para que oraran de acuerdo con ellos(Salmos 91:16; Jeremías 33:6, Hechos 4:30,Éxodo 23:25, Juan 11:4, Salmo 23, Mateo12:20, Salmos 117:17). Le dije, también, a losniños de la familia que oraran con base en esosversículos. Ese lunes nos reunimos todos losmiembros de mi familia, les hablé de lo queJesús había hecho con el Centurión, les habléde lo que significa la fe y cómo movernos enella, les dije que Jesús era hoy el mismo que enaquella época, que si aceptábamos Susoberanía en nuestras vida, reconociéndolecomo nuestro Señor, arrepintiéndonossinceramente de nuestros pecados seríamossalvos; que si además creíamos en nuestrocorazón, confesando con nuestra boca que El esel mismo ayer, hoy y siempre, y ademáscreíamos en nuestro corazón y confesábamoscon nuestra boca que el haría con mi papá comohizo con el siervo del centurión, mi papáentonces saldría de la UCI.Eso hicimos. Declaramos con autoridad en elnombre de Jesús que el era sano en esa hora,sabiendo que Jesús vive en nosotros y Suautoridad habita en nosotros. Al día siguiente,martes, mi papá fue sacado de la UCI a unapieza de la clínica. A veces estaba muy 35
  • 35. desanimado, otras bien, pero seguíamos orandopara que Dios guardara su sanidad. Hoy(agosto de 2012), para la gloria del Hijo de Dios,mi padre está en casa, con las limitaciones desu edad, pero rodeado de los suyos quienesahora reconocen que hay poder en Jesús y SuPalabra. Que Jesús es Soberano. Que Jesúses Dios. Que si la Biblia lo dice, lo debemoscreer y confesarlo en Su Nombre, que si locreemos y lo confesamos en Su Nombre, El,Jesús, lo hace, y ¡si El lo hace hecho está!36
  • 36. ¡Reciba sanidad ya!¿Usted o alguna persona que usted aprecia oama mucho está enfermo en estos momentos?Bueno, en esta Palabra usted tiene una rutasegura para recibir la sanidad que usted o esapersona necesita.Simplemente Ore al Señor. Dígale a Jesús quede ahora en adelante Lo admite como Señor yRedentor personal. Dígale que Su Palabra loreconforta a usted, es refrigerio a su vida y esverdad, que Su Palabra le hace libre a usted y asus seres queridos de enfermedad, dedolencias, de virus, de daño producto deataques del enemigo a su cuerpo o el de susseres queridos. Dígale que tiene un corazónagradecido porque a El le ha placido darle esaprovisión gratuita de sanidad para su vida y/o lade sus seres queridos. Dígale que hoyreconoce la soberanía del Señor Jesús,reconoce Su Autoridad, reconoce que SuNombre es sobre todo nombre que se nombraen la tierra y en el cielo. Que se rinde a Él. Quele recibe en su corazón como el únicogobernante de su vida, arrepintiéndose de todossus pecados. Declare en esta hora, con la 37
  • 37. autoridad delegada que Dios le ha dado,sabiendo que El habita en usted, que usted y/olos suyos son sanos por Sus llagas en la cruz,que Jesús envía Su Palabra y sana ahora detoda enfermedad y dolencia a sus seres amadosy a usted mismo. Declare que recibe esasanidad con fe, sin dudar nada y que cantahimnos de alabanza en honor a Su Nombreporque El es Santo y Su misericordia es parasiempre, todo en el nombre de Jesús deNazaret, amén.38
  • 38. 1 Juan 10:102 Mateo 8: 5-13:3 Lucas 10: 13-154 Juan 1:1 t 145 Hebreos 13:86 Éxodo 15: 22-26:7 Deuteronomio 7:12-158 Salmos 103: 1-59 Éxodo 3:13-1410 Juan 8:23-2811 Salmos 107:19-2012 Mateo 8:1613 Marcos 5:25-30:14 Lucas 6:17-1915 Mateo 28:1816 Mateo 7:2917 Mateo 8:23-2718 Marcos 1:23-2719 Hebreos 11:120 Heb 11:621 Mateo 17:2022 Efesios 1:19