Síndrome de asperger (ii)

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Síndrome de asperger (ii)

  1. 1. II. DIAGNÓSTICO2.1. TABLA I. CRITERIOS DIAGNÓSTICOS DE GILLBERG PARA EL SÍNDROME DE ASPERGER (GILLBERG, 19911. Alteración cualitativa de la relación social (egocentrismo extremo)(manifestada por, como mínimo, dos de las características siguientes): – Dificultades de interacción con los compañeros. – Indiferencia y falta de interés en los contactos con los compañeros. – Dificultades para interpretar las claves sociales. – Comportamiento inapropiado a la situación tanto desde el punto de vista social como emocional.2. Intereses restringidos y absorbentes (como mínimo una de las característicassiguientes): – Exclusión de otras actividades. – Adhesión repetitiva. – Más mecánicos que significativos.3. Necesidad compulsiva de introducir rutinas e intereses (como mínimo una delas características siguientes): – Afectan a todos los aspectos de la vida del individuo. – Afectan a los demás.4. Problemas y peculiaridades del habla y del lenguaje (como mínimo tres de lascaracterísticas siguientes): – Retraso inicial en el desarrollo del lenguaje. – Lenguaje expresivo superficialmente perfecto. – Lenguaje formal pedante. – Características peculiares de prosodia y entonación. – Dificultades de comprensión, entre ellas, interpretación literal de expresiones ambiguas, implícitas y de doble sentido.5. Dificultades en la comunicación no verbal (como mínimo una de lascaracterísticas siguientes): – Uso limitado de gestos. – Lenguaje corporal torpe y carente de aplomo. – Expresión facial limitada. – Expresión inapropiada a la situación. – Mirada peculiar, rígida.6. Torpeza motora: – Retraso en el área motora o alteraciones en los tests del desarrollo neurológico.
  2. 2. 2.2. CUESTIONARIOS Y ESCALAS DE VALORACIÓN DEL SÍNDROME DE ASPERGERCuando un maestro, terapeuta, familiar, organización, etc. ha identificado lascaracterísticas que indicarían un sindrome de Asperger, el paso siguiente essometer a esa persona a un test de valoración. En la actualidad hay siete escalas para niños y seis para adultos. Se hade mencionar que, tras una revisión reciente, se llegó a la conclusión de quetodos tienen problemas de validez, fiabilidad, sensibilidad y especifidad.Todavía no se dispone de un test de evaluación que sea ideal.ESCALAS Y CUESTIONARIOS DE EVALUACIÓN INFANTIL – ASAS: Escala australiana para el Síndrome de Asperger (Australian Scale for Aspergers Syndrome) (Garnett y Attwood, 1998). – ASDI: Cuestionario diagnótico para el síndrome de Asperger (Asperger Syndrome Diagnostic Interview) (Gillberg y otros, 2001). – ASDS: Escala diagnóstica del síndrome de Asperger (Asperger Syndrome Diagnostic Scale) (Myles, Bock y Simpson, 2001). – ASSQ: Cuestionario de detección del espectro autístico (Autism Spectrum Screening Questionnaire) (Ehlers, Gillberg y Wing, 1999). – CAST: Test del síndrome de Asperger en la infancia (Childhood Asperger Syndrome Test) (Scott y otros, 2002; Williams y otros, 2005). – GADS: Escala de Gilliam del trastorno de Asperger (Gilliam Asperger Disorder Scale) (Gilliam, 2002). – KADI: Índice de Krug del trastorno de Asperger (Krug Aspergers Disorder Index (Krug y Arick, 2002).ASDS, ASSQ, CAST, GADS y KADI→ tienen puntos débiles sustanciales en cuanto a lapsicometría, en particular en el uso de muestras normativas. El índice KADIdemostró ser el instrumento de mejores propiedades psicométricas, mientras quelas más débiles correspondieron a la ASDS.ESCALAS Y CUESTIONARIOS DE EVALUACIÓN ADULTA – ASQ: Cociente del espectro autístico (Autism Spectrum Quotient) (Baron- Cohen y otros, 2001b; Woodbury Smith y otros, 2005). – EQ: Cociente de empatía (Empathy Quotient) (Baron-Cohen y Weelwright, 2004). – The Reading the Mind in the Eyes Test: Leer la mente con el test ocular (Baron-Cohen y otros, 2001a). – The Reading the Mind in the Voice Test: Leer la mente con el test de la voz (Rutherford, Baron-Cohen y Wheelwright, 2002). – FQ: Cuestionario de amistad (Friendship Questionnaire) (Baron-Cohen y Weelwright, 2003).
  3. 3. – ASDASQ: Trastornos del espectro autístico en el cuestionario de detección para adultos (Autism Spectrum Disorders in Adults Screening Questionnaire) (Nylander y Gillberg, 2001).2.3. EVALUACIÓN DIAGNÓSTICAAunque los instrumentos de detección pueden ser útiles, es imprescindible llevara cabo una evaluación diagnóstica. Es necesario que un médico experto lleve a término la valoración de lasesferas de razonamiento social, la comunicación de las emociones, lashabilidades del lenguaje y cognitivas, y los intereses y las destrezas relativasal movimiento y la coordinación, al igual que un examen de los aspectosrelacionados con las aptitudes de percepción sensorial y de cuidado personal.Puede obtenerse una información inestimable leyendo los informes y evaluacionesprevios que identifican características asociadas al síndrome de Asperger, quedeberán ser valoradas y confirmadas durante la evaluación diagnóstica. Éstatambién incluirá una revisión de los antecedentes personales y familiares deldesarrollo. Para analizar los antecedentes familiares es necesario incluirpreguntas sobre cualquier miembro de la familia con un perfil similar deaptitudes, al que no necesariamente se le habrá diagnósticado síndrome deAsperger. Hay dos pruebas diagnósticas diseñadas para niños con autismo: – ADI-R; La Autism Diagnostic Interview Revisada (entrevista diagnóstica para el autismo revisada): usa una entrevista semiestructurada en la que un progenitor o cuidador proporciona la información sobre el niño y representa un parámetro dimensional de la gravedad de los signos de autismo. – ADOS-G; Autism Diagnostic Observation Schedule Genérica (lista genérica de observación diagnóstica para el autismo): es un protocolo para la observación de las aptitudes sociales y de comunicación asociadas al autismo, con una valoración de la calidad de los comportamientos y aptitudes.Sin embargo, estas pruebas fueron diseñadas principalmente para el diagnósticodel autismo, y no del SA. La valoración diagnóstica del SA requiere un protocolo (a menudo creadopor médicos individuales)que utiliza un guión o secuencia de actividades y testsque determinan si el patrón de aptitudes en un ámbito concreto es típico de unniño de esa edad o de un adulto, o indica un retraso del desarrollo o unadesviación. En la evaluación diagnóstica de estas personas no sólo deben examinarselas áreas de dificultad, sino también las áreas de aptitudes que puedenatribuirse a las características del síndrome.
  4. 4. 2.4. TABLA II. CRITERIOS DIAGNÓSTICOS DEL S.A DE ACUERDO CON EL DSM-IV-TR (American PsychiatricAssociation, 2000)1. Alteración cualitativa de la interacción social, manifestada, al menos, pordos de las características siguientes: – Importante alteración del uso de múltiples comportamientos no verbales, como el contacto ocular, la expresión facial, las posturas corporales, y los gestos que regulan la interacción social. – Incapacidad para establecer relaciones con compañeros adecuadas al nivel de desarrollo de la persona. – Ausencia de la tendencia espontánea a compartir emociones, satisfacciones, intereses y logros con otras personas (p.ej., no mostrar, traer o enseñare objetos de su interés a otras personas). – Falta de reciprocidad social y emocional.2. Patrones de comportamiento, intereses y actividades restringidos, repetitivosy estereotipados, manifestados, por lo menos, en una de las siguientescaracterísticas: – Preocupación absorbente por uno o más patrones estereotipados y restringidos de intereses, que resulta anormal, bien por su intensidad o bien por su objetivo. – Adhesión en aparencia a rutinas o rituales concretos no funcionales. – Gestos motores estereotipados y repetitivos (p.ej., sacudir o girar manos y dedos, o movimientos corporales complejos). – Preocupación persistente por partes de objetos.3. El trastorno causa un deterioro claramente significativo de la actividadsocial o laboral, así como de otros ámbitos importantes de la actividad delpaciente.4. No hay retraso general del lenguaje clínicamente significativo (p. ej., a losdos años usa palabras sencillas y a los tres años usa frases comunicativas).5. No hay retraso clínicamente significativo del desarrollo cognitivo ni deldesarrollo de habilidades de autosuficiencia propias de su edad, comportamientoadaptativo (diferente de la interacción social) y curiosidad por el entornodurante la infancia.6. No cumple los criterios de otro trastorno generalizado del desarrollo nirelacionado con la esquizofrenia.2.5. PROBLEMAS ASOCIADOS CON LOS CRITERIOS DIAGNÓSTICOS ACTUALES DEL DSM-IVLos criterios diagnósticos del DSM-IV plantean problemas, sobre todo loscriterios diferenciales descritos en el manual que distinguen entre el
  5. 5. diagnóstico de autismo o el de S.A.RETRASO DEL LENGUAJELos logopedas critican la afirmación de que, para establecer un diagnóstico deS.A en niños y adultos, “no debe identificarse un retraso general clínicamentesignificativo del lenguaje”, es decir, si hay signos de un retraso precoz dellenguaje, el diagnóstico debe de ser de autismo aunque todas las otrascaracterísticas coincidan con el S.A. Controversia: La investigación sobre los estadios de la adquisición precozdel lenguaje han establecido que las primeras palabras surgen alrededor delprimer aniversario del niño, y las frases comunicativas alrededor de losdieciocho meses de edad, y las frases cortas en torno a los dos años. Estosignifica que los criterios del DSM-IV, en realidad, describen a un niño quepresenta un retraso sustancial del lenguaje. En la actualidad se ha emprendido una investigación sobre la posibilidadde que el retraso del lenguaje en niños con autismo pueda predecir con precisiónsíntomas clínicos más tardíos. Se han publicado cuatro estudios que han arrojadodudas considerables sobre el uso del retraso precoz del lenguaje como criteriodiferencial entre el autismo de alto funcionamiento y el síndrome de Asperger.Cualquier diferencia en las habilidades del lenguaje entre niños con autismo yun coeficiente intelectual dentro de los límites normales y aquellos con S.A quesea evidente en los años preescolares, habrá desaparecido a principios de laadolescencia. En realidad, el retraso del desarrollo del lenguaje es uno de loscriterios diagnósticos de Gillberg y Gillberg para el S.A. En último término,los niños pequeños con autismo típico que más tarde desarrollan un lenguajefluido manifiestan un perfil de aptitudes similar al de aquellos con S.A que nohan presentado un retraso precoz del lenguaje. Durante la evaluación diagnóstica deberá prestarse atención al uso actualdel lenguaje (aspectos pragmáticos del lenguaje) más aue a los antecedentes deldesarrollo del mismo.DESTREZAS DE AUTOSUFICIENCIA Y COMPORTAMIENTO ADAPTATIVOS.A “sin un retraso clínicamente significativo del desarrollo cognitivo deldesarrollo cognitivo o en el desarrollo de las destrezas de autosuficienciaapropiadas para la edad, comportamiento de adaptación (diferente de lainteracción social), y curiosidad por el entorno en la infancia”. Controversia: con frecuencia, los progenitores de niños y adolescentes conS.A tienen que proporcionarles recordatorios verbales y consejos relativos a lasdestrezas de autosuficiencia y de la vida diaria (recordar aspectos de lahigiene personal y del gusto para vestirse, cómo usar los cubiertos, etc.).Cuando los padres completan una evaluación estandarizada de las aptitudes decuidado personal y funcionamiento adaptativo, en niños con S.A, dichas aptitudesestán por debajo del nivel esperado para su edad y capacidad intelectual. Losmédicos también han reconocido problemas sustanciales con el comportamiento
  6. 6. adaptativo, en particular con respecto al control de la cólera, la ansiedad y ladepresión.INCLUSIÓN DE OTRAS CARACTERÍSTICAS IMPORTANTES O TRANSITORIASCARACTERÍSTICAS IMPORTANTES O TRANSITORIAS A INCLUIR: – Inclusión del estudio del lenguaje en estas personas por Hans Asperger: uso pedante del lenguaje y una prosodia poco común. – Inclusión de los problemas relacionados con la percepción y la integración sensitiva: sensibilidad auditiva y la hipersensibilidad a la intensidad de la luz, tacto y olores. Estp puede perjudicar a la calidad de vida de la persona con S.A. – La torpeza motora descrita por Asperger y corroborada en estudios publicados. – A corregir: muchos especialistas afirman que casi siempre sus pacientes con S.A no muestran en ningún momento “gestos estereotipados y repetitivos (p. ej., sacudir o girar las manos o los dedos, o movimientos complejos del cuerpo)” y si son manifiestos, desaparecen sobre los nueve años de edad.UNA ESTRATEGIA JERÁRQUICALas directrices del DSM-IV son que, si en una evaluación diagnóstica seconfirman los criterios de autismo, a pesar de que las aptitudes cognitivas,sociales, lingüísticas, motoras y sensitivas y los intereses del niño seancompatibles con las descripciones del S.A, tiene prioridad el diagnóstico deautismo. Esto hace casi imposible diagnosticar S.A. Muchos médicos han rechazado la norma jerárquica, es decir, si el perfilactual de aptitudes del niño concuerda con las descripciones de Asperger, eldiagnóstico de este síndrome tiene prioridad. Y si un niño cumple con loscriterios para el S.A y el autismo, el diagnóstico suele ser de S.A.2.6. ¿SÍNDROME DE ASPERGER O AUTISMO DE ALTO FUNCIONAMIENTO?En Europa y Australia, actualmente, pueden emplearse ambos términosindistintamente, pues todos los estudios apenas muestran diferencias, y si lasmuestran, son mínimas. El dilema para el médico es si un diagnóstico concreto -autismo o S.A-permite al niño o al adulto tener acceso a los servicios y beneficios socialesque necesita. En algunos países, Estados o provincias, un niño tiene apoyo enclase o los padres reciben automáticamente prestaciones del Estado o de suseguro sanitario si se diagnostica que padece autismo, pero no si el diagnósticoes S.A. Puede ocurrir que alguno médicos redacten un informe con un diagnósticode autismo de alto funcionamiento en vez de S.A, que sería más exacto, para queel niño tenga acceso a los recursos disponibles y los padres no tengan querecurrir a tribunales.
  7. 7. 2.7. PREVALENCIA DEL SÍNDROME DE ASPERGER – Prevalencia→ cuántos individuos presentan la enfermedad o el proceso en un momento concreto. – Incidencia→ número de nuevos casos que aparecen en un período, por ejemplo un año.Las tasas de prevalencia del S.A varían en función de los criterios diagnósticosutilizados. Los más restrictivos son los del DSM-IV de la American PsychiatricAssociation, que son casi idénticos a los de la Clasificación Internacional delas Enfermedades, o CIE-10. En los estudios que han utilizado estos criterios,la prevalencia de este síndrome es diferente, y se han documentado tasas desde0,3 hasta 8,4 por cada 10.000 niños. Análogamente, con esos criterios, la tasade prevalencia esperada para el S.A variaría entre 1/33.000 y 1/1.200 niños. Para muchos médicos (sobre todo en Europa y Australia), los mejorescriterios diagnósticos son los de Gillberg y Gillberg, que representan con másprecisión las descripciones originales de Asperger y el perfil de aptitudes delos niños para los que se solicita una evaluación diagnóstica del S.A. Segúnesos criterios, la tasa de prevalencia está entre 36 y 48 por cada 10.000 niños,o entre 1/210 y 1/280 niños. En España, las cifras de prevalencia disponibles para el autismo indicanque afecta a 1 de cada 250 niños y a 1 de cada 750 niñas. Para el S.A, la cifracorrespondiente es de 1 de cada 1.000 niños. En España, otro problema es que,puesto que la psiquiatría infantil y juvenil no están reconocidas comoespecialidad, no se forman especialistas y este síndrome pasa todavía másdesapercibido.2.8. EVALUACIÓN DIAGNÓSTICA EN LAS NIÑASPuede ser más difícil reconocer el síndrome y establecer el diagnóstico en lasniñas, debido a sus mejor mecanismos de afrontamiento y camuflaje. Uno de esosmecanismos es aprender cómo actuar en un cierto contexto social. El médico observa a una persona que parece capaz de entablar unaconversación y que utiliza la expresión facial y los gestos apropiados durantela interacción. No obstante, si se investiga y se observa con más detalle en laescuela se puede determinar que adopta un papel y un guión social, y basa supersonalidad en las características de alguien que, en la misma situación,mostraría unas habilidades sociales razonables, de manera que usa sus aptitudesintelectuales, más que la intuición, para determinar lo que debe decir o hacer.Un ejemplo de estrategia de camuflaje es ocultar la confusión cuando juega conotros niños declinando educadamente la invitación a participar hasta estarseguro de lo que tiene que hacer, de modo que no cometa un error evidente. Laestrategia es esperar, observar cuidadosamente y sólo participar cuando tenga laseguridad de lo que debe hacer por imitación de lo que los niños han hechoantes.
  8. 8. Las niñas con S.A pueden desarrollar la capacidad de desaparecer en ungrupo numeroso y permanecer en la periferia de la interacción social. Otrasestrategias para evitar la participación activa en los actos de la clase soncomportarse bien y con buena educación, para que maestros y compañeros la dejenen paz, o adoptar tácticas para evitar pasivamente la cooperación y la inclusiónsocial, tanto en la escuela como en el hogar, como se describe en un procesodenominado evitación patológica. Su lenguaje y su perfil cognitivo pueden ser los mismos que los de losniños también afectados por el síndrome, pero los intereses especiales no sontan peculiares como lo de un niño, pero destacan por su intensidad. Si suinterés se centra en las muñecas, puede tener cincuenta Barbies diferentes,alineadas en orden alfabético, pero rara vez jugará con otras niñas. Las niñas con S.A dan la impresión de ser pequeñas filósofas, con unacapacidad para reflexionar profundamente acerca de situaciones sociales. Desdeedad temprana, esas niñas han aplicado sus aptitudes cognitivas a analizar lasinteracciones sociales y tienen mayor probabilidad que los niños de abordar lasincongruencias de las convenciones sociales y de exponer sus ideas sobreacontecimientos sociales. Los problemas de coordinación motora de las niñas noson tan visibles en el patio de recreo, y es menos probable que hayanmanifestado problemas de comportamiento que propicien que se solicite para ellasuna evaluación diagnóstica. Por lo tanto, cuando una niña ha desarrollado laaptitud para ocultar los signos del síndrome en el patio y en clase, e inclusodurante la evaluación diagnóstica, es posible que padres, maestros y médicos noobserven ninguna característica visible del síndrome. Muchas de las mujeres que socilitan una evaluación diagnóstica no habíantenido antes suficiente confianza en sí mismas o una razón para solicitarla.Otra vía es que tengan un hijo al que se le haya diagnósticado S.A y se dencuenta de que poseen características similares.2.9. EVALUACIÓN DIAGNÓSTICA EN ADULTOSLa evaluación diagnóstica de adultos le planteará diversos problemas al médico.Para un adulto, pueden haber transcurrido muchos años desde la niñez y laprecisión de su memoria a largo plazo, y la de los familiares entrevistadosdurante la evaluación, puede afectar a los recuerdos de la infancia. Una ayudapara la memoria y la discusión puede ser mirar fotografías de cuando era niño.Las fotografías de familia suelen tomarse durante los acontecimientos sociales,y eso brinda la oportunidad de observar si parece que el niño participaba en lainteracción social. La conversación puede girar alrededor del acontecimiento quemuestra la fotografía y de la aptitud y confianza que la persona mostraba enaquella situación. Los informes escolares pueden ser útiles, ya que indicanproblemas tanto de relaciones con los compañeros como de las aptitudes de
  9. 9. aprendizaje y de comportamiento en la escuela. Hoy día se disponen de cuestionarios para identificar las aptitudes y lascaracterísticas de la personalidad de adultos afectados por el S.A, y elanálisis de las respuestas y las puntuaciones obtenidas puede ser muy útil parael médico. También es útil que un familiar, como la madre o el cónyuge, validelas respuestas. El paciente puede proporcionar una respuesta basada en lapercepción personal de sus habilidades sociales, mientras que alguien que loconozca puede tener una opinión diferente. Es posible que el adulto, o el adolescente, confunda deliberadamente almédico por diversas razones, como conservar su autoestima o evitar undiagnóstico que puede considerarse una enfermedad mental. Durante la evaluación diagnóstica, la persona con S.A puede proporcionarrespuestas que parecen indicar empatía y aptitudes para el razonamiento social,pero, en un examen más cuidadoso, queda claro que esas respuestas,proporcionadas en una fracción de segundos, se deben a un razonamientointelectual más que a la intuición. El procesamiento cognitivo requerido da laimpresión de una respuesta atenta más que espontánea. Algunos adultos con signos claros del S.A pueden pensar que sus aptitudesson normales porque tienen las características del padre o de la madre comomodelo de las habilidades sociales. Si esa persona tiene un padre dominante concaracterísticas del síndrome, puede haber influido en su percepción denormalidad.EVALUACIÓN DEL SÍNDROME DE ASPERGER EN EL ADULTO (AAA)La AAA utiliza dos instrumentos de detección: el Coeficiente de EspectroAutístico (ASQ) y el Coeficiente de Empatía (EQ) y nuevos criterios diagnósticosespecíficos para el adulto. Estos criterios incluyen los descritos en el DSM-IVy algunos otros. El médico pide al paciente que complete los dos cuestionarios,el del ASQ y el del EQ; después valida las respuestas durante la evaluacióndiagnóstica y emite su opinión sobre el diagnóstico de los nuevos criteriosdiagnósticos.Criterios diagnósticos para adultosEn la AAA los criterios diagnósticos son idénticos que los descritos en el DSM-IV, a los que se añaden otros diez sobre las características más propias delsíndrome en adultos que en niños. En la sección A de los criterios del DSM-IV(alteración cualitativa de la interacción social), el criterio añadido es: – Dificultades en la comprensión de las situaciones sociales y los pensamientos y sentimientos de los demás.En la sección B (patrones de comportamiento, intereses y actividadesrestringidos, repetitivos y estereotipados): – Tendencia a pensar que los hechos, las situaciones y problemas son blancos o negros (p. ej., en política o moral), más que considerar múltiples
  10. 10. perspectivas de modo más flexible.En los criterios diagnósticos de la AAA hay dos apartados que corresponden a loscriterios del DSM-IV para el autismo, pero no a los criterios del DSM-IV para elS.A. Esos dos apartados se incluyen en los criterios AAA partiendo del perfil deaptitudes de comunicación e imaginación identificado como característico deadultos con S.A en las investigaciones y en la experiencia clínica, es decir: – 1. Tendencia a desviar la conversación hacia un tema de su interés. – 2. Deterioro manifiesto de su capacidad para iniciar o mantener una conversación. No puede ver el objetivo de un contacto social superficial, de las sutilezas o de pasar el rato con los demás, a menos que haya un tema claro de debate o actividad. – 3. Habla con pedantería o da demasiados pormenores. – 4. Incapacidad de reconocer cuándo su interlocutor está interesado y cuándo aburrido. Aunque se le haya pedido que no hable demasiado rato de su tema obsesivo concreto, esa dificultad se pone de manifiesto cuando surgen otros temas. – 5. Frecuente tendencia a expresar ideas sin considerar el impacto emocional que tendrán en su interlocutor (paso en falso o metedura de pata).Los criterios diagnósticos de la AAA requieren tres o más síntomas de alteracióncualitativa de la comunicación verbal o no verbal y, como mínimo, uno de lossiguientes síntomas de alteración de la imaginación: – 1. Falta de juegos imaginarios espontáneos y variados propios de su nivel de desarrollo. – 2. Incapacidad para narrar, redactar o crear una ficción improvisada, no plagiada. – Falta de interés en la ficción (escrita o teatro) propio de su grado de desarrollo, o bien interés en la ficción limitado a que ésta pueda basarse en hechos (p. ej., ciencia ficción, historia o aspectos técnicos de una película).La respuesta del adulto a las preguntas específicas formuladas en el ASQ y el EQproporciona ejemplos de los síntomas en los cinco apartados de la AAA. Losestudios futuros examinarán la sensibilidad y la especificidad de la AAA, pero,como mínimo, disponemos de un instrumento de evaluación diagnóstica de adultos.2.10. FINALIZACIÓN DE LA EVALUACIÓN DIAGNÓSTICAAl término de la evaluación diagnóstica, el médico realiza un resumen y revisalas características de los antecedentes del desarrollo, el perfil de aptitudes ycomportamientos que se ajustan al diagnóstico de S.A y concluye si es posible ono establecer el diagnóstico. Para confirmar el diagnóstico de S.A, en el resumen final de la evaluación
  11. 11. hay que identificar las características positivas del síndrome, como que lapersona es experta en un campo concreto, el grado de expresión de cada una delas características principales, el grado global de expresión, y quécaracterísticas del perfil de aptitudes y comportamientos no se deben alsíndrome. El médico también deberá señalar los signos de cualquier problemasecundario como depresión, ansiedad o trastorno de la conducta, y si hay algúnotro trastorno predominante que afecte a la calidad de vida de la persona conS.A, y que conviene tratar con prioridad. El siguiente paso es abordar las causas conocidas del síndrome, recomendarprogramas específicos, servicios sociales, grupos de apoyo, publicacionespertinentes, el pronóstico probable y el control del progreso. No obstante, estose emprende en una segunda visita una vez que se ha comprendido y admitido elsignificado del diagnóstico.

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