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decían, la verdad es que no habían tejido tela alguna. Cuando el rey los vio tejer y decir cómo era la tela, queotros ya h...
Temática:      El tema principal: No debemos confiar en cualquier persona.      El engaño      La ignorancia      La menti...
DescripciónProsopografía:“Y vestido de esta forma, es decir, totalmente desnudo, montó a caballo para recorrer la ciudad; ...
-Pues te juro por Dios que si no me lo das, de mí no has de conseguir nunca ni tanto así.Cuanto más Chichibio se esforzaba...
-¿Y qué dices ahora, tragón? ¿Tienen, o no, dos patas las grullas?Chichibio, despavorido, no sabiendo en dónde meterse ya,...
Temática:Temática principal:Control de la emocionesTipo de narrador: Observador .Personajes:Personaje principal ChichibioS...
Tiempo externo e internoTiempo interno: transcurrieron dos días.Tiempo externo: fue escrita dicha obra en el siglo XIV, en...
¡Ella está ahí debajo, descompuesta! ¡Qué horrible! Sollocé con la frente apoyada en el suelo, y permanecí allímucho tiemp...
ruines, calumniadores, envidiosos; que habían robado, engañado, y habían cometido los peores delitos;aquellos buenos padre...
decíamos. ¡Lo he olvidado todo, todo, todo! Ella murió, y recuerdo perfectamente su leve, débil suspiro. Laenfermera dijo:...
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PRUEBA DE CUENTO

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  1. 1. UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA NACIONAL “FRANCISCO MORAZÁN”Modelos literarios: Cuento Primer Período Lic. José Alberto DíazNombre. Breztny Maritza Alvarenga Contreras Fecha: 08 /05/ 2012TIPO ENSAYO Valor 25% (5% c/u)Instrucciones: conteste cada una de las interrogantes con argumentación válida, de forma coherente y conilación temática.1-¿Por qué se facilitó la épica a los escritores de la Edad Media? Tres argumentos como mínimoR: La épica es un género literario el cual el autor presenta de forma subjetiva lo hechos legendarios, elementosimaginarios y que generalmente quieren hacerse pasar por verdaderos o basados en la verdad, por lo tanto elcontexto de la edad media se prestaba para escribir épica, ya que era la realidad en la que se desenvolvían losescritores; también porque se pretendían crear líderes para el pueblo mediante las historias épicas.2¿Cuál es la diferencia entre El Mío Cid y Conde Lucanor? Cuatro argumentos como mínimo El Cantar de Mío Cid El Conde Lucanor Autor: anónimo Autor: Don Juan Manuel Trata el tema del complejo proceso de recuperación de la El propósito didáctico y moral es la marca del libro.honra perdida por el héroe, cuya restauración supondrá unahonra mayor a la de la situación de partida.Lo más característico del estilo del poema épico del Cid es es una obra narrativa de la literatura española medieval un uso consciente de una lengua arcaizante, que se escrita entre 1330 y 1335vinculaba con los cantares de gesta y constituyó una lengua artificial identificada con este subgénero narrativo hasta el siglo XIV Cada verso está dividido en dos hemistiquios por una El libro está compuesto por cinco partes, la más conocida cesura. de las cuales es una serie de 51 ejemplos cuentos moralizantes tomados de varias fuentes, como Esopo y otros clásicos, así como de cuentos tradicionales árabes.3. ¿Cuál es la impresión dejada por La Divina Comedia?R: Es un libro muy interesante ya que trata de un tema taboo en la sociedad, como, lo es, el infierno e incluso se hancreado muchas leyendas sobre este ,ya que, todas las personas desean saber dónde irán después de la muerte y qué tipo decastigo recibirán por parte del Señor por haber cometido pecados en la tierra y pues este libro habla netamente, de losantes mencionado. Me gusto como el autor ubica en el infierno a los amigos traidores, ya que él, lo enfoca como el peorde los pecados y por lo tanto recibe el castigo más severo4. Con la ayuda de los cuentos de El Decamerón, ¿qué hacen de Giovanni Boccaccio un humanista?R: Porque manifiesta las necesidades de los humanos y una de las más importantes es que el hombre necesita deuna mujer para poder ser feliz.
  2. 2. 5. Tomando en cuenta lo analizado en clase y con la ayuda de los cuentos leídos, ¿cuál es el movimientofuerte en Guy de Maupassant?R: El movimiento de Guy de Maupassant es el realismo-naturalismo, ya que plasma la realidad social y reflejalas injusticias que se cometen en la sociedad, hace una descripción clara del sufrimiento de las personas por lascondiciones de vida en que se encuentran. TIPO PRÁCTICO Valor 25% (6.25% c/u) Instrucciones: realice lo que se le solicita.1- A los sucesivos cuentos extraerles lo siguiente:Temática, tipo de narrador, personajes, Planteamiento, nudo, desenlace, diálogo, descripción, tiempo externoe interno, espacio físico, psicológico y social. CUENTO DE LA OBRA “EL CONDE LUCANOR”Lo que sucedió a un rey con los burladores que hicieron el pañoOtra vez le dijo el Conde Lucanor a su consejero Patronio:-Patronio, un hombre me ha propuesto un asunto muy importante, que será muy provechoso para mí; perome pide que no lo sepa ninguna persona, por mucha confianza que yo tenga en ella, y tanto me encarece elsecreto que afirma que puedo perder mi hacienda y mi vida, si se lo descubro a alguien. Como yo sé que porvuestro claro entendimiento ninguno os propondría algo que fuera engaño o burla, os ruego que me digáisvuestra opinión sobre este asunto.-Señor Conde Lucanor -dijo Patronio-, para que sepáis lo que más os conviene hacer en este negocio, megustaría contaros lo que sucedió a un rey moro con tres pícaros granujas que llegaron a palacio.Y el conde le preguntó lo que había pasado.-Señor conde -dijo Patronio-, tres pícaros fueron a palacio y dijeron al rey que eran excelentes tejedores, y lecontaron cómo su mayor habilidad era hacer un paño que sólo podían ver aquellos que eran hijos de quienestodos creían su padre, pero que dicha tela nunca podría ser vista por quienes no fueran hijos de quien pasabapor padre suyo.»Esto le pareció muy bien al rey, pues por aquel medio sabría quiénes eran hijos verdaderos de sus padres yquiénes no, para, de esta manera, quedarse él con sus bienes, porque los moros no heredan a sus padres si noson verdaderamente sus hijos. Con esta intención, les mandó dar una sala grande para que hiciesen aquellatela.»Los pícaros pidieron al rey que les mandase encerrar en aquel salón hasta que terminaran su labor y, de estamanera, se vería que no había engaño en cuanto proponían. Esto también agradó mucho al rey, que les diooro, y plata, y seda, y cuanto fue necesario para tejer la tela. Y después quedaron encerrados en aquel salón.»Ellos montaron sus telares y simulaban estar muchas horas tejiendo. Pasados varios días, fue uno de ellos adecir al rey que ya habían empezado la tela y que era muy hermosa; también le explicó con qué figuras ylabores la estaban haciendo, y le pidió que fuese a verla él solo, sin compañía de ningún consejero. Al rey leagradó mucho todo esto.»El rey, para hacer la prueba antes en otra persona, envió a un criado suyo, sin pedirle que le dijera la verdad.Cuando el servidor vio a los tejedores y les oyó comentar entre ellos las virtudes de la tela, no se atrevió adecir que no la veía. Y así, cuando volvió a palacio, dijo al rey que la había visto. El rey mandó después a otroservidor, que afamó también haber visto la tela.»Cuando todos los enviados del rey le aseguraron haber visto el paño, el rey fue a verlo. Entró en la sala y vio alos falsos tejedores hacer como si trabajasen, mientras le decían: «Mirad esta labor. ¿Os place esta historia?Mirad el dibujo y apreciad la variedad de los colores». Y aunque los tres se mostraban de acuerdo en lo que
  3. 3. decían, la verdad es que no habían tejido tela alguna. Cuando el rey los vio tejer y decir cómo era la tela, queotros ya habían visto, se tuvo por muerto, pues pensó que él no la veía porque no era hijo del rey, su padre, ypor eso no podía ver el paño, y temió que, si lo decía, perdería el reino. Obligado por ese temor, alabó muchola tela y aprendió muy bien todos los detalles que los tejedores le habían mostrado. Cuando volvió a palacio,comentó a sus cortesanos las excelencias y primores de aquella tela y les explicó los dibujos e historias quehabía en ella, pero les ocultó todas sus sospechas.»A los pocos días, y para que viera la tela, el rey envió a su gobernador, al que le había contado las excelenciasy maravillas que tenía el paño. Llegó el gobernador y vio a los pícaros tejer y explicar las figuras y labores quetenía la tela, pero, como él no las veía, y recordaba que el rey las había visto, juzgó no ser hijo de quien creíasu padre y pensó que, si alguien lo supiese, perdería honra y cargos. Con este temor, alabó mucho la tela,tanto o más que el propio rey.»Cuando el gobernador le dijo al rey que había visto la tela y le alabó todos sus detalles y excelencias, elmonarca se sintió muy desdichado, pues ya no le cabía duda de que no era hijo del rey a quien había sucedidoen el trono. Por este motivo, comenzó a alabar la calidad y belleza de la tela y la destreza de aquellos que lahabían tejido.»Al día siguiente envió el rey a su valido, y le ocurrió lo mismo. ¿Qué más os diré? De esta manera, y portemor a la deshonra, fueron engañados el rey y todos sus vasallos, pues ninguno osaba decir que no veía latela.»Así siguió este asunto hasta que llegaron las fiestas mayores y pidieron al rey que vistiese aquellos pañospara la ocasión. Los tres pícaros trajeron la tela envuelta en una sábana de lino, hicieron como si ladesenvolviesen y, después, preguntaron al rey qué clase de vestidura deseaba. El rey les indicó el traje quequería. Ellos le tomaron medidas y, después, hicieron como si cortasen la tela y la estuvieran cosiendo.»Cuando llegó el día de la fiesta, los tejedores le trajeron al rey la tela cortada y cosida, haciéndole creer quelo vestían y le alisaban los pliegues. Al terminar, el rey pensó que ya estaba vestido, sin atreverse a decir que élno veía la tela.»Y vestido de esta forma, es decir, totalmente desnudo, montó a caballo para recorrer la ciudad; por suerte,era verano y el rey no padeció el frío.»Todas las gentes lo vieron desnudo y, como sabían que el que no viera la tela era por no ser hijo de su padre,creyendo cada uno que, aunque él no la veía, los demás sí, por miedo a perder la honra, permanecieroncallados y ninguno se atrevió a descubrir aquel secreto. Pero un negro, palafrenero del rey, que no tenía honraque perder, se acercó al rey y le dijo: «Señor, a mí me da lo mismo que me tengáis por hijo de mi padre o deotro cualquiera, y por eso os digo que o yo soy ciego, o vais desnudo».»El rey comenzó a insultarlo, diciendo que, como él no era hijo de su padre, no podía ver la tela.»Al decir esto el negro, otro que lo oyó dijo lo mismo, y así lo fueron diciendo hasta que el rey y todos losdemás perdieron el miedo a reconocer que era la verdad; y así comprendieron el engaño que los pícaros leshabían hecho. Y cuando fueron a buscarlos, no los encontraron, pues se habían ido con lo que habían estafadoal rey gracias a este engaño.»Así, vos, señor Conde Lucanor, como aquel hombre os pide que ninguna persona de vuestra confianza sepa loque os propone, estad seguro de que piensa engañaros, pues debéis comprender que no tiene motivos parabuscar vuestro provecho, ya que apenas os conoce, mientras que, quienes han vivido con vos, siempreprocurarán serviros y favoreceros.El conde pensó que era un buen consejo, lo siguió y le fue muy bien.Viendo don Juan que este cuento era bueno, lo mandó escribir en este libro y compuso estos versos que dicenasí: A quien te aconseja encubrir de tus amigosmás le gusta engañarte que los higos.FIN
  4. 4. Temática: El tema principal: No debemos confiar en cualquier persona. El engaño La ignorancia La mentira La verdadTipo de narrador: ObservadorPersonajes:El personaje principal : es el rey , ya que, en torno de él gira la obra.Secundarios: Los tres picaros: (tejedores) El negro El gobernador Planteamiento Tres pícaros fueron a palacio y dijeron al rey que eran excelentes tejedores, y le contaron cómo su mayor habilidad era hacer un paño. NudoSupuestamente el paño sólo lo podían ver aquellos que eran hijos de quienes todos creían su padre, pero quedicha tela nunca podría ser vista por quienes no fueran hijos de quien pasaba por padre suyo. Desenlace Gracias al negro se descubrió la verdad que el rey estaba desnudo, y que los picaros lo habían timado. DiálogoDirecto:“Otra vez le dijo el Conde Lucanor a su consejero Patronio:-Patronio, un hombre me ha propuesto un asunto muy importante, que será muy provechoso para mí; perome pide que no lo sepa ninguna persona, por mucha confianza que yo tenga en ella, y tanto me encarece elsecreto que afirma que puedo perder mi hacienda y mi vida, si se lo descubro a alguien. Como yo sé que porvuestro claro entendimiento ninguno os propondría algo que fuera engaño o burla, os ruego que me digáisvuestra opinión sobre este asunto.-Señor Conde Lucanor -dijo Patronio-, para que sepáis lo que más os conviene hacer en este negocio, megustaría contaros lo que sucedió a un rey moro con tres pícaros granujas que llegaron a palacio.”Indirecto:.“Cuando el servidor vio a los tejedores y les oyó comentar entre ellos las virtudes de la tela, no se atrevió adecir que no la veía. Y así, cuando volvió a palacio, dijo al rey que la había visto.”
  5. 5. DescripciónProsopografía:“Y vestido de esta forma, es decir, totalmente desnudo, montó a caballo para recorrer la ciudad; por suerte,era verano y el rey no padeció el frío”. Tiempo externo e internoTiempo interno:No se define exactamente, probablemente una semana.Tiempo externo:El conde Lucanor, obra del XIV. Espacio físicoEn el palacio se desenvuelve la obra. Psicológico y social.Todos se dejan llevar por lo que piensa el rey y tienen temor de opinar aunque sepan que es incorrecto. EL COCINERO CHICHIBIO DE LA OBRA EL DECAMERÓNCurrado Gianfiglazzi se distinguía en nuestra ciudad como hombre eminente, liberal y espléndido, y viviendovida hidalga, halló siempre placer en los perros y en los pájaros, por no citar aquí otras de sus empresas demayor monta. Pues bien; habiendo un día este caballero cazado con un halcón suyo una grulla cerca dePerétola y hallando que era tierna y bien cebada, se la mandó a su vecino, excelente cocinero, llamadoChichibio, con orden de que se la asase y aderezase bien. Chichibio, que era tan atolondrado como parecía,una vez aderezada la grulla, la puso al fuego y empezó a asarla con todo esmero.Estaba ya casi a punto y despedía el más apetitoso olor el ave, cuando se presentó en la cocina una aldeanallamada Brunetta, de la que el marmitón estaba perdidamente enamorado; y percibiendo la intrusa eldelicioso vaho y viendo la grulla, empezó a pedirle con empeño a Chichibio que le diese un muslo de ella.Chichibio le contestó canturreando:-No la esperéis de mí, Brunetta, no; no la esperéis de mí.Con lo que Brunetta irritada, saltó, diciendo:
  6. 6. -Pues te juro por Dios que si no me lo das, de mí no has de conseguir nunca ni tanto así.Cuanto más Chichibio se esforzaba por desagraviarla. tanto más ella se encrespaba; así es que, al fin, cediendoa su deseo de apaciguarla, separó un muslo del ave y se lo ofreció.Luego, cuando les fue servida a Currado y a ciertos invitados, advirtió aquel la falta y extrañándose de ello hizollamar a Chichibio y le preguntó qué había sido del muslo de la grulla. A lo que el trapacero del venecianocontestó en el acto, sin atascarse:-Las grullas, señor, no tienen más que una pata y un muslo.Amoscado entonces Currado, opuso:-¿Cómo diablos dices que no tienen más que un muslo? ¿Crees que no he visto más grullas que ésta?-Y, sin embargo, señor, así es, como yo os digo; y, si no, cuando gustéis os lo demostraré con grullas vivas -arguyó Chichibio.Currado no quiso enconar más la polémica, por consideración a los invitados que presentes se hallaban, perole dijo:-Puesto que tan seguro estás de hacérmelo ver a lo vivo -cosa que yo jamás había reparado ni oído a nadie-mañana mismo, yo dispuesto estoy. Pero por Cristo vivo te juro que si la cosa no fuese como dices, te haré dartal paliza que mientras vivas hayas de acordarte de mi nombre.Terminada con esto la plática por aquel día, al amanecer de la mañana siguiente, Currado, a quien el descansono había despejado el enfado, se levantó cejijunto, y ordenando que le aparejasen los caballos, hizo montar aChichibio en un jamelgo y se encaminó a la orilla de una albufera, en la que solían verse siempre grullas aldespuntar el día.-Pronto vamos a ver quién de los dos ha mentido ayer, si tú o yo -le dijo al cocinero.Chichibio, viendo que todavía le duraba el resentimiento al caballero y que le iba mucho a él en probar que lasgrullas sólo tenían una pata, no sabiendo cómo salir del aprieto, cabalgaba junto a Currado más muerto quevivo, y de buena gana hubiera puesto pies en polvorosa si le hubiese sido posible; mas, como no podía, nohacía sino mirar a todos lados, y cosa que divisaba, cosa que se le antojaba una grulla en dos pies.Llegado que hubieron a la albufera, su ojo vigilante divisó antes que nadie una bandada de lo menos docegrullas, todas sobre un pié, como suelen estar cuando duermen. Contentísimo del hallazgo, asió la ocasión porlos pelos y, dirigiéndose a Currado, le dijo:-Bien claro podéis ver, señor, cuán verdad era lo que ayer os dije, cuando aseguré que las grullas no tienenmás que una pata: basta que miréis aquéllas.-Espera que yo te haré ver que tienen dos -repuso Currado al verlas. Y, acercándoseles algo más, gritó-: ¡Jojó!Con lo que las grullas, alarmadas, sacando el otro pie, emprendieron la fuga. Entonces Currado dijo,dirigiéndose a Chichibio:
  7. 7. -¿Y qué dices ahora, tragón? ¿Tienen, o no, dos patas las grullas?Chichibio, despavorido, no sabiendo en dónde meterse ya, contestó:-Verdad es, señor, pero no me negaréis que a la grulla de ayer no le habéis gritado ¡Jojó!, que si lo hubieraishecho, seguramente habría sacado la pata y el muslo como éstas han hecho.A Currado le hizo tanta gracia la respuesta que todo su resentimiento se le fue en risas, y dijo:-Tienes razón, Chichibio: eso es lo que debí haber hecho.Y así fue como gracias a su viva y divertida respuesta, consiguió el cocinero salvarse de la tormenta y hacer laspaces con su señor.FIN
  8. 8. Temática:Temática principal:Control de la emocionesTipo de narrador: Observador .Personajes:Personaje principal ChichibioSecundarios:BrunettaCurradoPlanteamientoCurrado mando una grulla para que su vecino Chichibio la asara y éste lo hizo.NudoCuando la ave ya estaba lista una aldeana enamorada de Chichibio llamada Brunetta le pidió un muslo dedicha grulla, Chichibio no quiso pero de tanto y tanto rogarle se la dio y luego llevo el resto del ave a su vecino.DesenlaceCuando Currado dijo jojo la ave bajo la pata escondida y le comprobó a Chichibio que las aves tienen dospatas. Chichibio en vez de contestar enojado le contesto de forma divertida, ya que cuando Currado recibió elave muerta el no dijo jojo y por eso solo le vio un muslo.DiálogoDirecto:Contentísimo del hallazgo, asió la ocasión por los pelos y, dirigiéndose a Currado, le dijo:“-Bien claro podéis ver, señor, cuán verdad era lo que ayer os dije, cuando aseguré que las grullas no tienenmás que una pata: basta que miréis aquéllas.-Espera que yo te haré ver que tienen dos -repuso Currado al verlas. Y, acercándoseles algo más, gritó-: ¡Jojó!Con lo que las grullas, alarmadas, sacando el otro pie, emprendieron la fuga. Entonces Currado dijo,dirigiéndose a Chichibio:-¿Y qué dices ahora, tragón? ¿Tienen, o no, dos patas las grullas?” DescripciónEtopeyaCurrado Gianfiglazzi se distinguía en nuestra ciudad como hombre eminente, liberal y espléndido.
  9. 9. Tiempo externo e internoTiempo interno: transcurrieron dos días.Tiempo externo: fue escrita dicha obra en el siglo XIV, en 1351 LA MUERTA DE GUY DE MAUPASSANTLa había amado desesperadamente! ¿Por qué se ama? Cuán extraño es ver un solo ser en el mundo, tener unsolo pensamiento en el cerebro, un solo deseo en el corazón y un solo nombre en los labios... un nombre queasciende continuamente, como el agua de un manantial, desde las profundidades del alma hasta los labios, unnombre que se repite una y otra vez, que se susurra incesantemente, en todas partes, como una plegaria.Voy a contarles nuestra historia, ya que el amor sólo tiene una, que es siempre la misma. La conocí y viví de suternura, de sus caricias, de sus palabras, en sus brazos tan absolutamente envuelto, atado y absorbido portodo lo que procedía de ella, que no me importaba ya si era de día o de noche, ni si estaba muerto o vivo, eneste nuestro antiguo mundo.Y luego ella murió. ¿Cómo? No lo sé; hace tiempo que no sé nada. Pero una noche llegó a casa muy mojada,porque estaba lloviendo intensamente, y al día siguiente tosía, y tosió durante una semana, y tuvo queguardar cama. No recuerdo ahora lo que ocurrió, pero los médicos llegaron, escribieron y se marcharon. Secompraron medicinas, y algunas mujeres se las hicieron beber. Sus manos estaban muy calientes, sus sienesardían y sus ojos estaban brillantes y tristes. Cuando yo le hablaba me contestaba, pero no recuerdo lo quedecíamos. ¡Lo he olvidado todo, todo, todo! Ella murió, y recuerdo perfectamente su leve, débil suspiro. Laenfermera dijo: "¡Ah!" ¡y yo comprendí!¡Y yo comprendí!Me consultaron acerca del entierro pero no recuerdo nada de lo que dijeron, aunque sí recuerdo el ataúd y elsonido del martillo cuando clavaban la tapa, encerrándola a ella dentro. ¡Oh! ¡Dios mío!¡Dios mío!¡Ella estaba enterrada! ¡Enterrada! ¡Ella! ¡En aquel agujero! Vinieron algunas personas... mujeres amigas. Memarché de allí corriendo. Corrí y luego anduve a través de las calles, regresé a casa y al día siguiente emprendíun viaje.*Ayer regresé a París, y cuando vi de nuevo mi habitación -nuestra habitación, nuestra cama, nuestros muebles,todo lo que queda de la vida de un ser humano después de su muerte-, me invadió tal oleada de nostalgia y depesar, que sentí deseos de abrir la ventana y de arrojarme a la calle. No podía permanecer ya entre aquellascosas, entre aquellas paredes que la habían encerrado y la habían cobijado, que conservaban un millar deátomos de ella, de su piel y de su aliento, en sus imperceptibles grietas. Cogí mi sombrero para marcharme, yantes de llegar a la puerta pasé junto al gran espejo del vestíbulo, el espejo que ella había colocado allí parapoder contemplarse todos los días de la cabeza a los pies, en el momento de salir, para ver si lo que llevaba lecaía bien, y era lindo, desde sus pequeños zapatos hasta su sombrero.Me detuve delante de aquel espejo en el cual se había contemplado ella tantas veces... tantas veces, tantasveces, que el espejo tendría que haber conservado su imagen. Estaba allí de pie, temblando, con los ojosclavados en el cristal -en aquel liso, enorme, vacío cristal- que la había contenido por entero y la había poseídotanto como yo, tanto como mis apasionadas miradas. Sentí como si amara a aquel cristal. Lo toqué; estabafrío. ¡Oh, el recuerdo! ¡Triste espejo, ardiente espejo, horrible espejo, que haces sufrir tales tormentos a loshombres! ¡Dichoso el hombre cuyo corazón olvida todo lo que ha contenido, todo lo que ha pasado delante deél, todo lo que se ha mirado a sí mismo en él o ha sido reflejado en su afecto, en su amor! ¡Cuánto sufro!Me marché sin saberlo, sin desearlo, hacia el cementerio. Encontré su sencilla tumba, una cruz de mármolblanco, con esta breve inscripción:«Amó, fue amada y murió.»
  10. 10. ¡Ella está ahí debajo, descompuesta! ¡Qué horrible! Sollocé con la frente apoyada en el suelo, y permanecí allímucho tiempo, mucho tiempo. Luego vi que estaba oscureciendo, y un extraño y loco deseo, el deseo de unamante desesperado, me invadió. Deseé pasar la noche, la última noche, llorando sobre su tumba. Peropodían verme y echarme del cementerio. ¿Qué hacer? Buscando una solución, me puse en pie y empecé avagabundear por aquella ciudad de la muerte. Anduve y anduve. Qué pequeña es esta ciudad comparada conla otra, la ciudad en la cual vivimos. Y, sin embargo, no son muchos más numerosos los muertos que los vivos.Nosotros necesitamos grandes casas, anchas calles y mucho espacio para las cuatro generaciones que ven laluz del día al mismo tiempo, beber agua del manantial y vino de las vides, y comer pan de las llanuras.¡Y para todas estas generaciones de los muertos, para todos los muertos que nos han precedido, aquí no hayapenas nada, apenas nada! La tierra se los lleva, y el olvido los borra. ¡Adiós!Al final del cementerio, me di cuenta repentinamente de que estaba en la parte más antigua, donde los quemurieron hace tiempo están mezclados con la tierra, donde las propias cruces están podridas, dondeposiblemente enterrarán a los que lleguen mañana. Está llena de rosales que nadie cuida, de altos y oscuroscipreses; un triste y hermoso jardín alimentado con carne humana.Yo estaba solo, completamente solo. De modo que me acurruqué debajo de un árbol y me escondí entre lasfrondosas y sombrías ramas. Esperé, agarrándome al tronco como un náufrago se agarra a una tabla.Cuando la luz diurna desapareció del todo, abandoné el refugio y eché a andar suavemente, lentamente,silenciosamente, hacia aquel terreno lleno de muertos. Anduve de un lado para otro, pero no conseguíencontrar de nuevo la tumba de mi amada. Avancé con los brazos extendidos, chocando contra las tumbascon mis manos, mis pies, mis rodillas, mi pecho, incluso con mi cabeza, sin conseguir encontrarla. Anduve atientas como un ciego buscando su camino. Toqué las lápidas, las cruces, las verjas de hierro, las coronas demetal y las coronas de flores marchitas. Leí los nombres con mis dedos pasándolos por encima de las letras.¡Qué noche! ¡Qué noche! ¡Y no pude encontrarla!No había luna. ¡Qué noche! Estaba asustado, terriblemente asustado, en aquellos angostos senderos entredos hileras de tumbas. ¡Tumbas! ¡Tumbas! ¡Tumbas! ¡Sólo tumbas! A mi derecha, a la izquierda, delante demí, a mi alrededor, en todas partes había tumbas. Me senté en una de ellas, ya que no podía seguir andando.Mis rodillas empezaron a doblarse. ¡Pude oír los latidos de mi corazón! Y oí algo más. ¿Qué? Un ruido confuso,indefinible. ¿Estaba el ruido en mi cabeza, en la impenetrable noche, o debajo de la misteriosa tierra, la tierrasembrada de cadáveres humanos? Miré a mi alrededor, pero no puedo decir cuánto tiempo permanecí allí.Estaba paralizado de terror, helado de espanto, dispuesto a morir.Súbitamente, tuve la impresión de que la losa de mármol sobre la cual estaba sentado se estaba moviendo. Seestaba moviendo, desde luego, como si alguien tratara de levantarla. Di un salto que me llevó hasta unatumba vecina, y vi, sí, vi claramente cómo se levantaba la losa sobre la cual estaba sentado. Luego apareció elmuerto, un esqueleto desnudo, empujando la losa desde abajo con su encorvada espalda. Lo vi claramente, apesar de que la noche estaba oscura. En la cruz pude leer:«Aquí yace Jacques Olivant, que murió a la edad de cincuenta y un años. Amó a su familia, fue bueno yhonrado y murió en la gracia de Dios.»El muerto leyó también lo que había escrito en la lápida. Luego cogió una piedra del sendero, una piedrapequeña y puntiaguda, y empezó a rascar las letras con sumo cuidado. Las borró lentamente, y con lascuencas de sus ojos contempló el lugar donde habían estado grabadas. A continuación, con la punta del huesode lo que había sido su dedo índice, escribió en letras luminosas, como las líneas que los chiquillos trazan enlas paredes con una piedra de fósforo:«Aquí yace Jacques Olivant, que murió a la edad de cincuenta y un años. Mató a su padre a disgustos, porquedeseaba heredar su fortuna; torturó a su esposa, atormentó a sus hijos, engañó a sus vecinos, robó todo loque pudo y murió en pecado mortal.»Cuando hubo terminado de escribir, el muerto se quedó inmóvil, contemplando su obra. Al mirar a mialrededor vi que todas las tumbas estaban abiertas, que todos los muertos habían salido de ellas y que todoshabían borrado las líneas que sus parientes habían grabado en las lápidas, sustituyéndolas por la verdad. Y vique todos habían sido atormentadores de sus vecinos, maliciosos, deshonestos, hipócritas, embusteros,
  11. 11. ruines, calumniadores, envidiosos; que habían robado, engañado, y habían cometido los peores delitos;aquellos buenos padres, aquellas fieles esposas, aquellos hijos devotos, aquellas hijas castas, aquelloshonrados comerciantes, aquellos hombres y mujeres que fueron llamados irreprochables. Todos ellos estabanescribiendo al mismo tiempo la verdad, la terrible y sagrada verdad, la cual todo el mundo ignoraba, o fingíaignorar, mientras estaban vivos.Pensé que también ella había escrito algo en su tumba. Y ahora, corriendo sin miedo entre los ataúdes medioabiertos, entre los cadáveres y esqueletos, fui hacia ella, convencido de que la encontraría inmediatamente. Lareconocí al instante sin ver su rostro, el cual estaba cubierto por un velo negro; y en la cruz de mármol dondepoco antes había leído:«Amó, fue amada y murió.»Ahora leí:«Habiendo salido un día de lluvia para engañar a su amante, pilló una pulmonía y murió.»Parece que me encontraron al romper el día, tendido sobre la tumba, sin conocimiento.FINTemas: La verdadEl amorLa traiciónTipo de narrador: protagonista,Personajes:El personaje principal es el narrador.PlanteamientoEl narrador había perdido a su amada, por lo cual se sentía triste.NudoUn día mientras el estaba en su habitación sentado de repente sintió que la losa de mármol se movia y dio unsalto y apareció en un campo fúnebre y después de tanto ver tumbas miro a Jacques Olivant era un muerto aquien en su lapida le habían escrito que murió a la edad de cincuenta y un años. Amó a su familia, fue bueno yhonrado y murió en la gracia de Dios. El muerto borro esto y escribió:«Aquí yace Jacques Olivant, que murió a la edad de cincuenta y un años. Mató a su padre a disgustos, porquedeseaba heredar su fortuna; torturó a su esposa, atormentó a sus hijos, engañó a sus vecinos, robó todo loque pudo y murió en pecado mortal.»Todos los muertos habían borrado lo que les habían escrito en las lapidas y habían escrito sus verdades.DesenlaceAl ver lo que los muertos hicieron, el corrió ha ver que había escrito su amada, la encontró con un velo y sulápida decía: “Habiendo salido un día de lluvia para engañar a su amante, pilló una pulmonía y murió.”Al amanecer lo encontraron sin conocimiento.DiálogoMonólogoY luego ella murió. ¿Cómo? No lo sé; hace tiempo que no sé nada. Pero una noche llegó a casa muy mojada,porque estaba lloviendo intensamente, y al día siguiente tosía, y tosió durante una semana, y tuvo queguardar cama. No recuerdo ahora lo que ocurrió, pero los médicos llegaron, escribieron y se marcharon. Secompraron medicinas, y algunas mujeres se las hicieron beber. Sus manos estaban muy calientes, sus sienesardían y sus ojos estaban brillantes y tristes. Cuando yo le hablaba me contestaba, pero no recuerdo lo que
  12. 12. decíamos. ¡Lo he olvidado todo, todo, todo! Ella murió, y recuerdo perfectamente su leve, débil suspiro. Laenfermera dijo: "¡Ah!" ¡y yo comprendí!¡Y yo comprendí!Tiempo externo e internoEn el tiempo interno :Dos días. Tiempo externo:Siglo XIX.Espacio físicoLa ciudad y el cementerio cercano.Psicológico y social.El amor sincero frente a la infidelidad un gran tema en la sociedad, ya que es uno de los problemas queafrontan las parejas en el diario vivir.

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