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  • 1. Labriegos o breviario de un tiempo cercano (VI) Felipe Martínez Álvarez “Ientes y vinientes” Hubo quienes, desde siglos atrás y por fijación al terruño labrado del viejosolar heredado de los mayores, formaban parte de aquesta madre naturaleza .Otros, en el decurso de los tiempos, procedentes de El Real, Oulego, ymorando el justo tiempo en la Villa, llegarían como segadores allende laMaragatería , y de Fonsagrada y Cervantes, también en el Reino de Galicia,como segadores, vendimiadores y criados en tierras bercianas. También de laSanabria y la Cepeda; de Santa Cristina de Somoza, Molinaferrera y Pobladurade la Sierra, en la Maragatería . De Odollo, Santalavilla, Llamas..., lugarescercanos a las sebes del otrora Santo Alejandro, en la Cabrera . De las tierras deAncares y Fornela, conocedores y expertos de las varias actividadesmercantiles. Y, ya más cercanos, de Labor de Rey, Bouzas, Montes, Peñalba yOzuela. En ese ir y venir hubieron de sortear campos a través, caminos de cabras y dearrieros, carrunas y cañadas, vadear arroyos y ríos, los senderos y atajos deMonte Irago, Foncebadón, Malpaso, La Yegua, el Morredero, Campo de lasDanzas, Peña Ladrona, la Cruz del Teso... Por los parajes del naciente y mediodía, cual si poseyera el don de la ubicuidad,no era insólito toparse con la erguida figura del abad de todos los abadengos quehubieron estos antiguos pagos : D. Emilio -cura heterodoxo en la práctica del DerechoCanónico Matrimonial- Capellán de las Carralas en Los Barrios. Siempre a caballo,con bota de cañada y media de vino, pan y queso del duro, cual obligadosservidores por si era menester su atención y cuidado, hombre amigo de alegre ydesenfadada conversación que, como buen samaritano con los obligadostranseúntes, ofrecíase aquel cura de poderosa mandíbula y fuerte brazo. Era menester bajar desde Molinaferrera y Pobladura de la Sierra a reponerexistencias de aquel precioso y poderoso elixir en la Bodega del Cabildo de Astorgaen Salas, de Las Carralas en Villar, en cuyas cubas jamás habría de faltar elvino de lágrima, pues los ramos de laurel del Domingo de Ramos espetados enlos majuelos eran la garantía de regeneración frente a heladas, plagas ypedriscos y, si se prefiere el de dos o tres orejas, entonces en la bodega de losGateras en Villar de los Barrios . Ya bien llenos los tres temblones pellejos con los seis cántaros del vino clarete, yel garrafón del divino orujo de los alambiques de Chanolo o Prim , con poderpara espantar nublados y ronqueras, bota de vino del garrotín –éste siempre amayores-, porque una arrancadera para una luenga jornada habrá de ser con elvino que no ate los pies ni las manos, ni suelte la lengua en demasía porqueentonces embota la mente y nunca es bueno dejarse tomar del vino. El vino es valiente y suficiente si permite capear el cierzo, andar y cantar :“Trajineros son mis padres, trajineros mis hermanos, y trajinero ha de ser, el que a mime dé la mano”. ”Madre cuando voy a leña, se me olvidan los ramales, no se me olvida
  • 2. una nena, que habita en los abranales”, porque el trabajo satisfactorio del debercumplido y su canción no sólo reponen fuerzas y alegran la vida, destierranfatigas y penalidades, sino que el pan mojado en vino y el cantar animan alhermano macho, de pinturero trasquilo y arreos, a sobrellevar como liviana tanpreciada carga en la amiga compañía, pues al amigo y al macho no apretallo que,en estos parajes, no hay posadas en el camino . Pero la estancia en aquellos pueblos señoriales de nobles casonas, enormesbodegas y lagares, no había de terminar en la necesaria, que no exclusiva,reposición de existencias. Había que consolidar las siempre valiosas amistades,en particular las de los viejos y entrañables amigos Carujín, el Quilo, PepeMenora y su hija Benjamina, porque en saliendo del terruño son menestermuchas puertas y ventanas, dar y recibir encargos, trocar perniles por untos,hojas de tocino y convenidas cachuchas, obsequiar al amigo con media docenade perdices pardillas, pues el hombre que buen grado da –cosa nada fácil- disfrutacon su regalo, que contar con un buen amigo es contar con un tesoro y, encualquier caso, quien regala bien vende, si el que recibe lo entiende. Por contra, lapersona ruin o candonga buscará amigo en cada escudilla de vino. De igualmodo, es conveniente evitar el supuesto amigo siempre triste, huraño, enojado,mísero y pitañoso que, con sus penalidades, pretende abandonar la vida antesde tiempo. Habrá que ser puntual en los compromisos de la próxima visita, amén decumplidor con el encargo de las tres arrobas de patatas riojanas porque es cercala sementera seruenda. Quienes iniciaron el camino en Montes y Peñalba habrán de olvidar por untiempo el agua con sonido del Oza, rendir gustoso homenaje y tributo de perra-gorda al Santo y guapo Obispín de la Granja de Santullano, santiguarse, bisbisear laoración de la salud y de las compañías que son menester en el camino . El obligado receso en las ruinas de Nuestra Señora de Fonlibar, que así loaconsejaba la antigua jurisdicción de los monjes benitos de Montes, porque losrecuerdos no sólo son nostalgia sino que el presente exige ir más allá de símismo. Acceder luego al Camino Maragato, desde donde ya se divisan losverdes sotos de castaño bravo de San Félix y el Sapo, así como el sorprendentemundo de la Villa y su alfoz. Sería blasfemo y pernicioso que gentes de Santalavilla, Odollo, y cualesquieraotros lugares linderos al antiguo, ya abandonado Santo Alejandro, nodispusieran del tiempo requerido, según los sagrados rituales, en el Campo de lasDanzas, milagroso paraje, porque en él se atesora la suerte y misterio de lacíclica fertilidad humana . Las doncellas, del ya concertado compromiso de lascapitulaciones matrimoniales, desean conocer su suerte, y las casadas,primerizas en cinta, esperan sin agobios el definitivo cumplimiento que, en lasnoches de luna llena, habrá de confirmarse en el mismísimo Molino de Agadán,porque nunca se sabe...,que no hay mujer más entallada que la de tres meses preñada. Pero en saliendo de Agadán, habrá que cuidar en no equivocar el senderoevitando los siniestros Matón y Vallenón. Una antigua leyenda afirma que lasInfantas de Castilla llegaron con sus Dueñas al Campo de las Danzas , a fin de quelos ritos de la fertilidad, que allí habían lugar, les fueran propicios con ansiados
  • 3. herederos .Ya de vuelta, a la altura de Peña Ladrona, la maldita invernía y unaniebla meona las perdió, arrojándolas primero a los parajes del Rebollo y losConejos, luego el malhadado destino las condujo al temible Vallenón . Jamás sesupo de Infantas y Dueñas ; sin duda aquel valle encantado embrujó a tansignificados personajes, quedando Cerro de las Infantas como nombre-recuerdode tan desdichado acontecimiento . Por estos y otros motivos, no sin razón, José el Oso juraba y perjuraba que enaquel lugar debía existir alguna de las bocas de los infernales calderones o bien,según Pepe el Orejas, ser el maldito andurrial donde el Cristo llegó a dar las tresúltimas voces. Alertaba Quico, ojo virojo, que las mancaduras y torceduras de su doloridocuerpo eran consecuencia de la enconada disputa que sostuvieron el psicopompodel Vallenón -santo protector de los viajeros moribundos- contra el oficial de losdiantres y, confundidos ambos, creyeron era llegada la hora y trance final hacia elmás allá de aquel infeliz Quico, ojo virojo, cuando aquel hombre, de ojo virojo yesmirriado cuerpo, que desde niño hubo de sobrellevar las pesadas bromas por causa deljodío arangallo, lo único que pretendía era llevar la vaca, que el día antes se habíaacaballado, al toro, sólo que a la vaca Rubia se le ocurrió entrar en celo aquelpreciso día de increíble ventisca. El caso es que su madre, Emilia la Sola, hubo debizmar con estopa, aguardiente, incienso y mirra, tan maltrecho cuerpo. De lavaca Rubia, escabildada en el trance y con la que emparejaba Quico, jamás sesupo .Durante largo tiempo, tamaños apariciones y temores dejaron a Quicobastante tarolo, llegando a padecer aquellas siniestras apariciones en las quelos malditos diantres, disfrazados de hermosos carneros negros, asomábanse porentre las carqueixas y mofaban con apestoso decir de su cuerpo, alma y parentela. Cañizo, hombre audaz y burlón de tanta aparición, se puso en camino encompañía de Félix el Estornino para en llegando a las Fiestas del Salvador enToral echar unos bailes, tratar luego de probar suerte en las chapas apostando acruces las 50 pesetas, fruto de los cinco días jornal que hubo en la maja delcenteno. Con estos dineros de la suerte podrían darse un buen atracón deaquellos insuperables peiches macerados durante tres días en escabeche y hoja delaurel, finalizando el tan ansiado banquete con un buen trozo de roscón mojado en vinoque hacía un año el increíble sabor, ya casi borrado de sus memorias, les estabaesperando. Pero hete aquí que cruzando el Vallenón, aconteció que se dieron debruces con los espectros de la Santa Campaña .Tratando de evitar malesmayores, pues ni en broma se les ocurrió utilizar el revólver que tenían amedias, y solían guardar en un buraco del pajar de Cañizo, sino, más bien,guarecerse durante la interminable y agónica noche al abrigo de una mata dejardones, temiendo, poco después, ser delatados por el pestilente hedor de susmiserias intestinales al haber de ciscarse piernas abajo por causa de tamañaangustia. Ya el Sr. Matéila, por hacer caso omiso a las advertencias de su mujer cuandorepetidamente le amonestaba: vade, vade Matéila;¡ vade al Vallenón!, hubo derenunciar a la caza de perdices y conejos en aquel maldito paraje, porque hastasus tres perros conejeros habían desaparecido como por encantamiento, por esodecía, no sin razón: ”matar perdices , en aqueste lugar, matéilas, pero nin yo nin
  • 4. perro jamás cobréilas”. Era claro que aquel Vallenón tenía que ver con los jodíosdiantres. Un buen amigo es siempre un tesoro. Pero aquellos “increíbles palurdos”-que no sansirolés- plenos de la ingenuidad einocencia necesarias para dotar a la vida de ilusión, porque la vida es siempreigual, siguiendo la inveterada costumbre de ancestros, familiares y convecinos,lograban, finalmente, encontrar amo -algunos hasta nuevo estado con soltera oviuda y nueva familia- y trabajo en labores de la cava y escarba en majuelos,vendimias y lagares en Cacabelos, Ponferrada y su alfoz; últimamente, y yacasi por la festividad de Los Santos, en Los Barrios; lugares, todos ellos, en losque el amo ofrece, como ramo de la tarea, una increíble pitanza de abundantearroz con pollo o hasta la divina caldereta de carnero. Aquellas gentes ligeras de equipaje, traje de pana bien comida la color por el sol ,calzados los más en abarcas, zocos y galochas, envueltas con vendas laspantorrillas, renegridos por el cierzo, el inclemente sol y la canícula,encallecidos y encorvados por el inmisericorde trabajo, con los justos cortezosde pan, unto, tocino entreverado y algo de cachucha en el morral, la compañerabota o calabaza que hacen más llevadero el camino, cuando todavía eran la basede la alimentación, tomaban, como romeros que son de la vida y del trabajo, loscaminos que inevitablemente habrían de conducir al aliviadero del finis terrarum . Los hay que rematadas labores y estancias en las aldeas del mediodía delalfoz de la Villa, y entretanto llegan las labores de vendimia y lagar, se dirigena los aledaños de la dehesa del fabero buscando jornales en la siega y maja de lamies. Vadean el Boeza por Puente Escaril y Sarria, por ser menester adquirirun nuevo hocín y docena y media de sardinas saladas en Casa Narciso, y lograr deesta guisa, despistar a los sabuesos Agentes del Consumo en el Fielato, obligados de
  • 5. los compinches y covachuelas de los arbitrios municipales, -en la otroradesamortizada, bien que propicia Ermita de las Eras dedicada al Santo Roque que,romero como ellos, es amigo, abogado y consolador de tanto apestado y desvalidode la vida-, porque los Agentes del Consumo te decomisarían el tocino y el preciosounto de las sopas de ajo, y no hay mejor comida que la del tocino o la cachuchacon los bien colorados cachelos, porque para la naturaleza y la vida lo mínimo esbastante. Otros proseguirán por Cansavacas hasta la trinchera de Toral,propiedad de hermosos lagartos vestidos en verde y oro, para luego acceder alos jornales de siega y maja. Es claro y buen consejo no dejarse caer por la Villa, a no ser que la necesidadimponga tener que comprar sardinas secas- saladas, hocín o lata de escabeche,porque aquellos, al parecer arrogantes, Guardianes del Orden y Seguridad Pública,desconfiando de todo y de todos y siempre del forastero, te obliguen a echarlesel aliento y registándote las cicatrices del cogote, te acusen de ser uno de los mozos deQuilós que, en sin par batalla, según la maledicencia, dieron muerte a Dios. Ancareses de Villasumil, Sorbeda y Suertes, ya sobrepasada la Cruz del Teso,antes de llegar a Villar de Otero, descabalgan y refrescan, siempre con mesura,el secaño de los gaznates con aquel poderoso y exótico líquido del vino congaseosa que a Chucha ofrece na sua barraca, porque el sólo vino es mucho vino yel no saberlo sudar ata piernas y manos en dejando suelta la lengua: porque delvino siempre como si fueras rey y del agua como si fueras buey .Es verdad que hayexcesos, bien que una vez al año, no hacen daño, pues al decir de labriegos deMédulas: “O vincedós de Janeiro, San Vicente en Borrés, vide juventud das Médulasde viño os fartarés ”. En la barraca de a Chucha se habla de casi todo, excepción hecha de asuntosmercantiles que, a lo más, pueden husmiarse, no sea que el vino desgobierne laspalabras y ponga en dificultades el acuerdo que sobre restos y raspaduras decera de velones, blandones y hachas del Oficio de Difuntos y velas del Monumentodel Santísimo que D .Feliciano, Cura de Cueto, guarda con llave en el enormecajón de la sacristía . Por cierto, no es siempre fácil negociar con D. Feliciano,porque la talla de su efigie expuesta bien en el oscuro zaguán o en lo alto de laescalera, que de sí mismo tallara el Cura, obliga a aquellas gentes a escupir anteterceros sus ofertas y, es claro que, según la palabra que digas, tal oirás . Los Fornelos, escarmentados en tanto trato y chalaneo, son bien sabidos queel mayor tesoro habrá de ser una lengua parca y, a poder ser, ininteligible paralos más :”Nesta bayuca tinbunchis qu, argallar burón,pa qui nun intervin qu,il mañóntrovasi fuelli ”(En esta posada tienes que hablar burón para que no entiendan,que el paisano es malo). En Vega y El Espino sería deseable husmiar la información privilegiada deaquellos siempre extraños y herméticos primos y parientes de ancareses,malqueridos Fornelos de Trascastro, Guímara y Peranzanes que, con su diabólicajerga y muecas, más propias de hurones que de burones, desorientan y hastamalogran los malsanos husmiares .
  • 6. Quien no sabe de abuelo y abuela, no sabe de cosa buena. A cuantos son “ientes y vinientes” no pasan desapercibidas las flores decarqueixas , las madreselvas de los caminos, las amapolas en los labrantíos, lasverduras de los prados, la color de tantas flores, las violetas y el “pan con queso”de los abeseos junto a las musgosas piedras y lirios silvestres que ofrecen olorsovejo; los silbos del cierzo, las comestibles acedas de los prados ; los álamos,castaños y negrillos del camino que, como santos protectores en la canícula,refrescan y hacen perder los sudores. Los siempre vigilantes y silbantes tordos y estorninos que, en los negrillos ychoperas de Cubillos, disputan a porfía en interminables algarabías ychácharas del otoño, o las sabias y bienvenidas advertencias del cuco en Rosalesy el Castro de que ya es llegando la primavera, los alocados gritos del pájarocarpintero y la casta y tímida vigilancia de las tórtolas en los castañales. En más de una ocasión hubieron de sestear y dormir a pierna suelta al sereno,en pajares y pesebres, despertando en la compañía y expectante curiosidad delmochuelo, la temible denuncilla, la intrigante raposa y la desconfiada einconformista garduña . A buen seguro que aquel divino fraile carmelita inspiró sus poemas en losantepasados de aquestas gentes y lugares, pues :” Buscando mis amores iré porestos montes y riberas, ni cogeré las flores, ni temeré las fieras, y pasaré los fuertes yfronteras...Los valles solitarios nemorosos, los ríos sonorosos, el silbo de los airesamorosos...La noche sosegada...la música callada, la soledad sonora...Al monte y alcollado, do mana el agua pura...El aspirar del aire, el canto de la dulce filomela, el soto ysu donaire en la noche serena...Quedéme y olvidéme, cesó todo y dexéme, dexando micuidado en las azucenas olvidado”.
  • 7. La espera y la esperanza no parecen tener alternativa. La adversidad suele instruir a los hombres haciéndoles reconocer lo frágil queresulta vivir, de la siempre necesaria frugalidad y fortaleza en sobreponerse así mismos para intentar emanciparse de la miseria. De la escarcha de enero, delos traicioneros cierzos del tornadizo “marzo marzán cara de can, y de los vientosfríos que azotan los chopos del camino. Gozar con las esperadas lluvias de abril,con la floresta de mayo, del olor de la tierra mojada y ralbada en los tiempos deSan Roque y San Bartolo, del rocío septembrino en la mencía y las siempredeseadas patatas seruendas, aunque mañana, mañana es otro día, que eso es verdady siempre verdad. Somos viejos desde siempre, humildes ganapanes que esperamos la fortunade poder comer. ”Somos gentes honradas. Hasta vamos a misa. Trabajamos.Dormimos. Y así vamos tirando. Además, ya es sabido, Dios dispone las cosas”, A.Figuera. Todos, “ientes y vinientes” y lugareños del terruño, hubieron sin tregua menester: arar, cavar, escarbar, segar, majar ,vendimiar, mercar, andar, amar, afirmar, negar,dudar, creer y... cantar , andar y cantar, porque cantar hace mejores a las personas,posibilita la espera y la esperanza, lleva consigo la diversión y el contento, uno se agradaa sí mismo con la ingenuidad e inocencia que dotan de ilusiones a la vida, porque no eslo mismo el trabajo penoso que aquel que lleva satisfacción por el deber cumplido,aunque sea en los campos sin arados, en los lugares en que no hay majuelos nipodadores, porque :”Molinero es mi amante, tiene un molino bajo los pinos verdes, cercadel río”.”Cuando salí de mi tierra por vez primera, me enamoré de los ojos de una
  • 8. pueblerina ..., pueblerina de mi vida , pueblerina de mi amor...,no ves que tus ojosnegros me han robado el corazón”.”Un pastor de merinas me dio piñones , yo le dicalabazas que son mejores”.”Aquí me pongo a cantar, en este campo de flores, a vista dequien me escuche y al frente de mis amores”. Pero la búsqueda de seguridad y esperanza llegaron a tornarse más queadversas y difíciles,”porque ya no era posible mantenerse de sus trabajos, hambres, ysudores”, G. Celaya . Alimentos y reproducción, alimentos del ganado, aperos,vestido y habitación, ya no eran posibles en aquellos rústicos y frágilespatrimonios llegando a ser la vergüenza sombra de la miseria, al igual que laarrogancia lo es del bienestar. Todo ya parece indicar que el agua estancada sepuede tornar peligrosa para la salud y sin cambios no hay eso que denominanprogreso, pues ”... cuanto más pobre es una comunidad, mayor ha de ser el gastodedicado a la provisión del alimento, que siempre habrá de estar ceñido a la diaria ycorta capacidad del estómago y digestión .Por contra, el deseo de vestidos, calzados,equipajes y otras comodidades..., ni tiene término ni conoce límites. Lujo será, endefinitiva, cuanto vaya más allá de lo necesario. Bien es cierto que allí donde los salariosde trabajo o las otras actividades son más crecidas, los operarios habrán de ser másactivos y diligentes, A. Smith. Porque al viejo si le mudas el aire, darte ha el pellejo.
  • 9. Quienes alcanzaron el otro tiempo “Hay una suprema realidad y es : que todos los hombres mueren y ...no son felices .Apesar de ello, hay en el hombre más cosas dignas de admiración que de desprecio, A.Camus. No hay, ni parece que pueda haber, una historia de la felicidad, sí puedehaber, por el contrario, una Oda a la Alegría y Cantos de Vida y Esperanza. Laespera y la esperanza dan consistencia a los siempre sobrados espacios ytiempos de tribulación en los que la incertidumbre acosa día y noche. Ya sin arrestos para continuar en tanto trajín, fatigados y agotados en tantatribulación y laboriosas jornadas de los inhóspitos caminos y tíovivos de la vida,en la obligada obediencia a tanto impostor, trapacero y avaricioso, que Diosconfunda por sus desatinos, porque así enloquecidos y ofuscados consiguendesvariar la conciencia de las gentes y oprimir sus existencias y, claro está, notendrán perdón de Dios. Es necio, por otra parte, tratar siquiera de hacerlesfrente, pues son más fuertes y, además de vencerte, te harán sufrir vejacionesmil, como cuentan ocurrió a aquella infeliz avecilla en las garras del halcón . Presintiendo que el finis terrarum, como último paraje, habría de ser yapróximo, optaron por acostarse sobre una mata de la retama y desearon morir, pues eltiempo ya se hacía terminal ...,” y porque el viajero de la vida, tarde o temprano, ha dedetener su andar”. Pero el ángel les tocó el hombro diciendo : levantáos y comer porque todavía restacamino. ¿Cómo es posible continuar la vida cuando ya se desea acabarla ?.¿Por qué esperar acomprender la vida, cuando la muerte, en cualquier caso, es ya inevitable ?,inquirieronlos caminantes. Respondióles el ángel :el tiempo no siempre es tirano, pues la infanciay la vejez son como las dos caras de la pámpana de la vid y difícilmente se puede llegara comprender el comienzo de la vida si no es por su final , por lo que la enfermedad yla limitación son necesarias, aunque no debas pretender ser viejo antes de tiempo ni pormucho tiempo .Debes saber que es necesario no desconocerse, porque sin ello no esposible el último paso de la vida. También es menester que la edad desvalida seaasistida por la dorada edad de la infancia,”porque un paraíso perdido es, siempreque se quiere, un paraíso reconquistado”, Mª de Maeztu .Y al igual que ” vivir es verpasar, también :vivir es volver”, Azorín . Es claro que los tiempos primordiales estánsiempre prestos para mejor sobrellevar el ya irreparable tiempo. A pesar de que por el tiempo no pasan los años, pues siempre vuelve a volver,pretender mantenerse siempre joven es gran necedad, y ya de poco puedenservir las moras o los arándanos en aguardiente, las excusas y lamentaciones. Noobstante, quien quiera ser mucho tiempo viejo -peor para él-, comience presto . La deseada y temida vejez no era la edad dorada, sino un irreversible procesode achaques no habiendo día en el que algo no se agrave o falle algodiferente. El cuerpo es doliente y desvalido, pesa y mucho, los orificioscorporales entran en desgobierno, huélese a viejo y orines, se hacenimprescindibles el cayado, confidente y amigo de desvalidos, y la faja que, aduras penas, pretende mantener enhiestos los cuadriles. Se reiteran las cosas, elolvido hace estropicios y las manías terminan por imponerse. Todo se hacemás torpe y lento a pesar de que el tiempo corre más de prisa. Llegado es el
  • 10. tiempo de reconocer y asumir el imperio de las leyes de la madre o madrastranaturaleza que no entienden de obligaciones ni lamentos, que arrugan la piel yhacen temblar el otrora firme pulso, que doblegan y acortan la espalda y piden almortal que deje de fatigarse ya. Desvalida edad en la que no es fácil improvisar lugar y acomodo para tantacalamidad y huéspedes gorrones del cuerpo y del alma, fatigas, desasosiegos ymiedos. Ya no son posibles preferencias y posposiciones, y casi nada coge porsorpresa al inquilino de la vejez que cuenta, no obstante, con la ya larga ysecular historia y aprendizaje de abuelos, padres, convecinos, así como elcíclico e inexorable proceder de la siempre madre naturaleza. Es llegado el tiempo de tener que soportarse a sí mismo, porque una cosa sonlas cosas y, otra distinta, el uno mismo . Procede retirarse al anonimato yalbergarse bajo el techo de la soledad, porque el alma sola ya es capaz dehacerse compañía –bastante se ha vivido para los demás- preparando la retiradaal interior, disponer el equipaje y despedirse con tiempo de cuantas cosas nosrodean y son ajenas al definitivo propósito. Nada hay que aparentar sinoasumir que no somos imprescindibles, que vivir es algo gratuito y casi todoestá entretejido de nada, que muy pocas cosas importan de verdad y todo tienesu límite y da muy poco de sí. Al haber de asumir esta inexacta pero concluyente sabiduría, comenzaban ailuminarse las más de las cosas, porque ”De la misma manera que las aficiones delas edades anteriores desaparecen, así también desaparecen las de la vejez .Cuando estoocurre, la saciedad de la vida acerca el tiempo maduro de la muerte”, Cicerón :DeSenectute. Pero el anciano, aunque tarde, no tiene hipotecado todo su tiempo y libertad,no había aprendido otro oficio que el de la honradez y trabajo y, por ende, nosería honrosa una holgazanería buscada, porque al viejo , si le mudas el aire, darteha el pellejo. El trabajo moderado y cierto ejercicio, pese al pertinaz agotamiento,son llevaderos, y hasta parecen ser beneficiosos contra la inevitable decrepitud .La holgazanería, al contrario que la vida, es reposo y muerte, gran deshonraque termina dando alas al fácil camino de la maldad que, como las chinches,siempre se oculta en los dobladillos y zurcidos de los humanos. La familia extensa campesina fue una célula socioeconómica necesitada decontinuo de estrategias activas de supervivencia y superación, de la siemprenecesaria pluriactividad de todos sus integrantes, de la mujer en especial,posibilitando así la salvaguardia del medio natural, cultural y patrimonial del,constitutivamente exiguo, patrimonio agrario . Cierto es que “viejo es Pedro para cabrero” pero esta condición no imposibilitala ayuda al mantenimiento del ganado de tiro y carga, a los tan importantesmoradores del corral y pocilga, la recogida de los preciosos bertones, desgranar losdivinos guisantes -¡loado sea Dios!-, partir los fréjoles y las carracholas, bincar elhocico de de los hozadores inquilinos de la pocilga, echar calzas a las galochas yla gallina al güero, cuidar del niño berrón, la ayuda en los tiempos de las eras enlas que nadie es sobrante y reponer la barrila con el agua fresca y así calmarlos sedientos gaznates, balear la mies, echar la imprescindible agua en lapradera, cuidar las flores y plantas medicinales, preparar el caldo de berzas o las
  • 11. sopas de ajo necesarias en la siempre venerable pitanza, tejer escarpines, refajos ytapabocas para los duros y sosegados tiempos invernales, escachar y escoger laalmendra, advertir de los daños que se ciernen sobre los frutos y congratularse,como no podía ser de otra forma, de la fertilidad de ganados y labrantíos . La conveniente concurrencia al Concejo Público posibilita recordar y trasmitirtradiciones, costumbres, derechos y hasta la jurisprudencia de senderos, pasos,montes, aguas y pastos, porque el saber sí ocupa lugar, pues cuando las cosasde la vida cambian con rapidez, quienes más saben son los jóvenes, cuandoapenas cambian, los que más saben son, obviamente, los antiguos. La taberna, que en tiempos domingueros y festivos reúne a casi todas lasedades, es parte del hogar y hasta del Concejo . La partida de brisca de seis, yla consumición del jarro de vino con gaseosa, despiertan la mente y alivian elcuerpo. La bien señalada fiesta patronal tendrá sabor único, por eso exige el traje decomer fideos y las siempre botas de encargo de las solemnidades, el abundante cocidocon la mejor sopa de pan en el caldo del cocido, y... tener familiares y amigos a lamesa es el mejor indicio de amistad y consideración, porque “bocao comido nogana amigo, y no ha de ocurrir, ay abuelo, que sembremos alazor y nos nazca anapelo”.No participar de la fiesta, trabajar en cuanto ni es urgente ni indispensable, esuna traición y deslealtad a uno mismo y al pasado . Los soles del mediodía en invierno y las refrescantes sombras del verano, lasgratas compañías, los venerables saludos de ientes y vinientes, de niños yadultos, la compañía del escéptico gato llegado que hubo al acabóse de lacuriosidad que lo mataba, las inevitables escaramuzas de perros y gatos, la astutaosadía de pegas y gorriones..., la sin par alegría y belleza de los escolines cantandolos cristos en la escuela, de sus cantos, carreras y saltos en el recreo, hacen quetodo sea teñido de la color de la vida. Siempre será menester acudir a la Villa en los tiempos de Ferias y Mercados,nada es tan gozoso como charlar con las antiguas amistades y conocidos,porque hay oficios que son compañeros de por vida, y luego compartir un jarrode vino en Casa Pita, Bodegas de Valentín el zapatero, el cura Morico y el Tambor, LaRifeña, La Cabañesa, Celestino el Calderero, La Petisa o echar una partida de tute, concafé y orujo, en la siempre concurrida, familiar y divertida Obrera, que de eso seencargan los sones que, al piano, interpreta el Maestro Secundino Prieto.
  • 12. Es menester que la edad desvalida sea asistida por la edad dorada de la infancia. El último futuro Porque el tiempo también es tirano, y nada de cuanto ocurre al anciano esajeno a su propio pasado, obliga al hombre a realizarse sucesivamente y nadaha de impedir la necesaria y singular reflexión en torno a la vida misma porqueuna verdad son las cosas siempre a mano y, otra distinta, el sí mismo del vivir,inestable siempre pero exigente en recomponer esa difícil marcha hacia elescurridizo interior del uno mismo y, en esta guisa, intentar escapar a tantodesconcierto, cuando tan pocas cosas son ya necesarias.
  • 13. Cierto es que el lenguaje de la razón tiene la vana pretensión de amueblar lavida y las más entrañables parcelas para las que, posiblemente, no está dotado.El último y vital lenguaje de los ancianos labriegos es ajeno al de los eruditos, ysi bien inexacto y siempre configurado en experiencias seculares, no pretendedominar la naturaleza ni hacer más felices a los humanos sino ocuparse delpropio yo sin la ya presión de tanta cosa y tiempo, habiendo de asumir lamacanuda cuestión de la vida sin los diarios afanes en esa ya maduración vital,invitando y exigiendo que no todo haya de agotarse en los hechos que ordena ymuestra tanto la madre naturaleza como las apetencias humanas: porque..., ¿nadaengendrado es duradero? La presencia del anciano en procesiones, rogativas, misas, rosarios,acompañamientos del Viático, funerales, cabos de año, vísperas y completas, entierrosy demás actos de culto, despiertan en el hondón de la vida que todo es un ciclode nacimiento-muerte-nacimiento ; pero que no todo haya de morir.Aquellas benditas mujeres de pañuelo, chambra, larga falda y chal, arrodilladas,sentadas sobre el suelo enlosado o en humilde cojín, en reclinatorio las menos,en la acogedora penumbra de las humildes hachas, testigos de los que vienen y sehan ido, bisbiseando ponen de manifiesto cuanto son y creen: que la palabra rescata,pone forma y figura, a quienes el necesario olvido recluye en las ya inabordablesestancias. Aquellas benditas mujeres no sólo asumieron la necesaria fertilidad en susentrañas sino que dieron cobijo en su materna alma a toda una ya largatradición de gratitud: el cariñoso culto a los espíritus de los siempre presentesantepasados. Porque si es verdad que la familia pretende morar entre losmortales, habrá de ser en piedad, reverencia, servicio, honra y mores de los mayores,porque padre y madre serás, y mal hiciste, tal habrás .Y si el nieto no sabe de abuelo yabuela, no llegará a saber de cosa buena . Son los abuelos ,por lo general, objeto de la mayor consideración y respeto deniños, jóvenes y adultos. A ellos se recurre en demanda de consejo, cuidado delas formas tradicionales, del saber sabio, claridad, seriedad y sentido de laresponsabilidad, porque siendo necesarias tan pocas cosas, no deberán trocarseaquellas que son espera y esperanza, sin ellas la brutalidad está cercana . Por evidentes motivos, los ancianos habrán de hacer, sin prisas, y enconformidad de sus hijos, las partijas o lotes del que fuera patrimonio y explotaciónfamiliar. Los abuelos no disponen sino de menguados ahorros, logrados en los insólitostiempos de bonanza, reservados para aquellos días en que el médico y el boticariodictaminen que ya no cabe nada que hacer , y el cura diga las preces del entierro,funerales, responsos y cabo de año con sus vísperas y completas. Asistidos en su casa y último tiempo por alguno de sus hijos/as , bien que elresto de los hijos habrá de abonar una cuota anual a sus padres, en especiegeneralmente porque poco más hay, pero los malditos los celos y envidias de lahumana condición, y de los hijos, vienen, a veces, a perturbar y hostigar el másque merecido sosiego. Aquel venerable anciano, que después de los vicios del trabajo, desinterés y amor,entretiene los tiempos de soledad y convivencia consigo mismo, a la vez queextiende la picadura sobre el rey de espadas, liando así un tosco cigarrillo,
  • 14. encendido en el ritual del mechero de ennudada mecha, en un tiempo que se escapade los humanos menesteres. Pero aquel anciano de hermoso y noble ánimo hubo la osadía de pedir al cercanofamiliar unos céntimos para el cuarterón que habría de estirar a lo largo de la semana.El anciano acató la blasfema respuesta en silencio y entereza. Su tiempo le habíaenseñado que los vivos son más frágiles que los muertos y que la piedad y el amor sonbreves de por fuerza . Tampoco pretende el anciano reajustar los flecos de una deficientecontabilidad moral, ni teme al último tiempo que ya no atenaza . Siente, desdeuna secular experiencia, que el futuro ya no es el de la próxima estación ocosecha, que mañana no será otro día, sino aquel otro tiempo en que el hombretermina por saber, ya para siempre, quién es . El interrogante sereno, cual si fuera una de las tantas cosas de la vida comomirar o soñar, ciérnese presente sin pausa ni agobio: ”¿para qué tanto trabajo ,fatiga y dispendio, si todo no es sino una mala noche en una mala posada?”,”Vanidadde vanidades. ..¿ todo vanidad ?” Siente que el tiempo es su mismo yo, por lo que perder el tiempo es perderse, siendo asíque el último tiempo es una posible puerta que sólo se abre para quien la vive como tal.La secular vivencia de haber perdido el tiempo y la vida en trabajos y fatigas mil, bien apesar de haber hecho cuanto se podía. Percibe el anciano que sus tiempos llegan a ser insolventes y de escaso capital parapoderse trasladar a ultramar, a una duración que ya no ha de consistir en pasar .Queese último futuro gravita en cada presente y que, si ese último futuro es nada , nada esentonces todo presente, y nada es todo pasado. Consecuentemente, el futuro final no esun final sino el tiempo que ha de presidir todos los tiempos. Quizá ese último futuroposibilite comprender que cuando somos niños, somos niños y algo más; cuando pobres,pobres y algo más; cuando somos jóvenes, somos jóvenes y algo más; cuando viejos,viejos y algo más; y ese algo más es más importante que los tiempos y condición deniñez, pobreza, juventud y vejez. Sentado en el acostumbrado pedrusco de la vereda, en los ya días cortos delotoño, cuando el sol comienza a declinar tras los añejos castañales, cuando losbueyes, después de larga tarea, vuelven con el arado cabalgando sobre el yugo,oculto el sol y sin ya poder distinguir las verduras de las praderías de losdomésticos y azules humos que ennoblecen la aldea: ”sólo deseó ver el humo de suhogar y morir luego”, Odisea . Las estrellas advirtieron que ya era llegada la hora del sueño, del arribo y retorno,de aligerar el equipaje porque es menester desprenderse de todo, y todo ya es nada, quetodos los hombres del pasado -grandes y pequeños- forman la lista de los muertos, quelos vivos son más frágiles que los muertos y que las cosas parecen más grandes cuandoestán lejos..., dio su espíritu : ”lo enterraron de prisa, nadie le dio importancia”, V.Crémer. El recuerdo de la vanidad y desmesura de aquel legendario epitafio: ”Hicyacet Arthurus, rex quondam, rex que futurus”(Aquí yace Arturo, rey que fueotrora, y rey que será en el futuro), despertó dolorido sentir en el poeta: ”Yopasaré de entre los hombres como pasa la luz de cada día, no quedará mi nombre entresus nombres, no habrá quien piense en la memoria mía ”, E. Gil y Carrasco.

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