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La gestión ambiental urbana según se le ha caracterizado, no es una fórmula ni
técnica ni política de actuación. Es una actitud político–técnica de gestión de la
realidad urbana. En su concepción, confluye el aprendizaje devenido de los
escasos resultados, tanto de la planificación tradicional, como de la gestión
sectorial de las cuestiones urbanas. En lo técnico, recrea una nueva racionalidad
globalizante que supere los comportamientos estancados de la formación
academicista. En lo político, implica reasumir los roles del Estado, en cuanto
árbitro de los intereses heterogéneos y contradictorios de los diversos segmentos
que conforman la comunidad urbana.

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La gestion ambiental urbana

  1. 1. LA GESTIÓN AMBIENTAL URBANAPor: David Kullock y Luz Stella VelásquezEnsayo (versión preliminar 1994)IntroducciónA pesar de la importancia creciente del tema ambiental urbano, su avance teóricoy metodológico es insuficiente para una comprensión integral de la problemática.Aún no se ha logrado construir un marco conceptual que establezca lasrespectivas mediaciones y relaciones entre lo ambiental y su vinculación a losprocesos de planificación de las ciudades. Si bien, se han realizado esfuerzosencaminados a conocer las causas de los problemas, no se tiene hasta ahora unasistematización de sus resultados. Las dificultades en este sentido se derivan engran medida de la misma complejidad e interdependencia del fenómeno urbano.El propósito de esta propuesta es presentar algunos instrumentos metodológicos.Gran parte de ellos fueron desarrollados y discutidos por el GEA–URen el proceso de investigación del Perfil Ambiental Urbano de Colombia, ProyectoExperimental Estudio de Caso Ciudad de Manizales. Esta experiencia investigativapermitió conocer la realidad ambiental del municipio e integrar el modelopropuesto y las recomendaciones a la política ambiental del Plan de Desarrollo.Actualmente, se avanza en la construcción de indicadores que permitan evaluarperiódicamente la calidad ambiental, para integrarlos a la gestión requerida por elproceso de planificación.Desde esta experiencia piloto se espera motivar a los investigadores urbanos delpaís para que se integren a los GEA–UR (Grupos de Estudios AmbientalesUrbanos) de sus ciudades. Consideramos que al interpretar la realidad local selogra avanzar en la construcción del conocimiento y los métodos requeridos parala gestión ambiental urbana en Colombia. En este sentido, este proceso deinvestigación–gestión deberá:1. Procurar la comprensión ambiental urbana integral y articular las propuestas desolución para los problemas ambientales de las ciudades en un procesopermanente de investigación.2. Identificar los principales factores que intervienen en la dinámica urbana local ycaracterizar lo esencial de su problemática ambiental, teniendo en cuentadeterminantes espacio–temporales. Esta identificación de los problemas en lasdistintas unidades territoriales permitirá ajustar la agenda de investigación –gestión.3. Buscar los mecanismos para la investigación–gestión ambiental urbana,procurando integrar sus estrategias a la política de planeación del desarrollomunicipal. El conocimiento de la realidad ambiental requiere de un seguimiento einvestigación permanente sobre la problemática para delimitar los campos de
  2. 2. acción, establecer prioridades y dar alternativas de solución más apropiadas a lasparticularidades locales.3.1 FUNDAMENTOS CONCEPTUALES PARA LA INVESTIGACIÓN–GESTIÓNAMBIENTAL URBANA3.1.1. La InterdisciplinaLa crisis del medio ambiente ha puesto en claro la ambivalencia no solo de laorganización social, sino también de las formaciones científicas. La problemáticaambiental es un reto a la actual organización del sistema social y a losinstrumentos teóricos de análisis. Ambos – organización social y ciencia– estáníntimamente ligados en su destino histórico.Una de las críticas que está planteando el ambientalismo al desarrollo de laciencia, es la incapacidad de la misma para el análisis de sistemas complejos. Ladificultad surge por la inoperancia de las diferentes disciplinas en el desarrollo deldiálogo académico, debido a la relativa individualidad de cada una de ellas.La interdisciplina no supone la abolición de las especializaciones, sino la aperturaepistemológica de cada una de las ramas del saber para construir el diálogointerdisciplinario. Lo interdisciplinario supone, por tanto, una cierta disposición porparte del investigador para reformular los contornos inherentes al método de supropia disciplina en el transcurso del proceso investigativo.Las dificultades para afrontar la interdisciplina no son únicamente de ordenconceptual, dependen además, de los comportamientos sociales y sicológicos. Elejercicio de la ciencia moderna está marcado no solo por la división entre lasdisciplinas, sino también por la competencia individualista impuesta por las leyesdel mercado económico. Es posible que haya relaciones de causalidad entreambos aspectos: el epistemológico y el social.La perspectiva ambiental ha puesto en claro la necesidad de afrontar el análisis desistemas complejos como el urbano desde las diferentes ciencias. Dado que loambiental se define como el campo de intersección entre el ecosistema y elsistema sociocultural, la comprensión de cualquier problemas exige la intervenciónde las ciencias naturales, sociales, y su aplicación tecnológica. Ello requiere portanto, de un comportamiento nuevo ante la ciencia.Por las dificultades anotadas se puede comprender que no es fácil lograrinterdisciplina. Esta no debe confundirse con la superposición de trabajos aisladosque se ensamblan al final en un volumen. La interdisciplina es una responsabilidadacadémica, construirla no es fácil. No se trata solamente de reunir en una mesade estudio a profesionales en distintas disciplinas. Se trata de construir nuevasformas de comprender la realidad, exige un cambio de actitud entre los
  3. 3. investigadores para asumir nuevos retos en los que no prime la competenciaacadémica, sino su simbiosis.Cuando surgió la ciencia moderna, el hombre hacía tiempo había perdido sucontacto con el medio natural y vivía encerrado en su concha cultural autónoma.Incluso, había perdido el conocimiento y la sensación de que el "mundo" podíaconsiderarse como un todo orgánico, ajustado a leyes precisas de ensamblaje.Por esta razón, la ciencia moderna tiene que construir lentamente lasarticulaciones del mundo natural, por la vía de la disección y síntesis que consagrael método cartesiano. Poco a poco se va reconstruyendo la unidad, desde la físicaplanetaria hasta la biología o la física cuántica.Este proceso del desarrollo científico influyó en la manera de percibir el hechocultural histórico. Durante los siglos dieciséis y diecisiete se intentó acoplar elcomportamiento humano dentro de los esquemas interpretativos de la mecánica;la percepción de que la tierra era sólo parte de un complejo sistema, representabaun duro golpe para el hombre como protagonista independiente de los dramasculturales. A su vez, el movimiento filosófico intentó reacomodar al hombre dentrode un escenario natural modificado. Spinoza en el Tratado Teológico Político sequejaba de que el comportamiento ético se tratase como algo diferente de lasleyes que rigen al mundo natural. Con el esquema teórico del mecanicismo eramuy difícil, sin embargo, interpretar los procesos culturales. El reduccionismomecanicista sólo pudo llevar a la teoría del hombre máquina, lo cual no era másque un sistema interpretativo poco ajustado a la complejidad de los sistemassociales o de las conductas individuales.Durante el siglo pasado el movimiento científico avanzó hacia la explicación de lavida en su conjunto. Los geólogos y los biólogos establecieron las leyes de laevolución, y el hombre se vio acorralado en un nicho ecológico como primatedesprotegido. De la teoría del hombre máquina se pasaba a la del hombre mono;el hombre entraba a la fuerza dentro de las clasificaciones del reino animal, sinprivilegio para seguir ejerciendo su despótico imperio y desarticulaba la complejaestructura de la vida. Por decreto científico se establecía que era una especie másdel reino animal. Era la muerte de Prometeo. Al otro lado de su glorificación, elhombre se encontraba reducido ahora a su cárcel "natural". La "naturaleza", quehabía sido su paraíso primitivo, se le brindaba ahora como un estrecho campo deencierro, junto a sus compañeros de clase. El hombre, a pesar de su corta peroeficiente hazaña histórica, compartía un destino biológico común con losmamíferos. Era un euterio, del orden de los primates.Si el reduccionismo biologista o ecologista es válido, el problema ambiental notiene ninguna importancia o mejor aún, no existe, y la preocupación moderna porsus consecuencias no pasa de ser una leyenda inventada por el hombre mismopara magnificar su importancia. Los problemas que enfrenta el hombre en suevolución histórica serían los mismos que los de cualquier otra especie y, en
  4. 4. último término, el ecosistema logrará de nuevo su equilibrio, después de unpasajero malestar.Esta manera reduccionista de considerar el problema no pasa de ser un error deinterpretación con graves consecuencias sobre el futuro de la vida. El problemamenor sería que se borrara del mapa de las ciencias las disciplinas sociales, y lahistoria pasara a ser simplemente un capítulo de la biología. Por encima de esteproblema gnoseológico está la amenaza que la producción tecnológica del hombrepuede significar para el equilibrio de la vida. Ambos problemas, sin embargo, tantoel que se refiere al reduccionismo gnoseológico, como el que puede socavar losfundamentos del equilibrio de la vida, están íntimamente ligados.De todos modos, cualquiera que sea la forma que adopten las culturas, el estudiodel medio ecosistémico es uno de los elementos fundamentales de los estudioshistóricos. Durante los últimos decenios se ha avanzado, sin duda de manerasignificativa, en el desarrollo de las técnicas para el estudio de las condicionesexternas. Las observaciones meteorológicas sólo se inician de manera sistemáticadurante el siglo pasado. Sin embargo, la dendrocronología realizada a través delestudio de los anillos de crecimiento de los árboles o la fenología, que estudia lafloración y fructificación de los vegetales, han permitido desarrollar estudios sobrelos ciclos climáticos y sus relaciones con las transformaciones históricas.A pesar del adelanto de los métodos específicos de las ciencias "naturales" y laayuda que han prestado al conocimiento ambiental, se siente todavía un ciertotemor a la confluencia de los métodos para un análisis interdisciplinario de larealidad cultural.Existe una cierta reverencia fetichista hacia la exactitud de las ciencias naturales ysu posible contaminación con ese amasijo malformado y resbaladizo que es lacultura. De allí proviene un esfuerzo por mantener en alguna forma intactos loslímites de las ciencias, de tal manera que las transformaciones climáticas yecosistémicas se estudian como paralelas independientes de los procesossociales. No se ha comprendido todavía con suficiente fuerza, que es la"naturaleza", la que va modificándose y que cada vez es más difícil establecerbarreras artificiales entre el mundo "natural" y el espacio artificial de la técnica.La problemática ambiental es un reto a la actual organización del sistema social ya los instrumentos teóricos de análisis. Ambos –organización social y ciencia–están íntimamente ligados en su destino histórico.La tecnología tiene que dejar de ser un brazo desarticulado del cuerpo social,tiene que empezar a ser interdisciplinaria; pues la crisis ambiental implica elreplanteamiento del desarrollo tecnológico, no solo en función del hombre y deuna mejor organización del sistema social, sino, también en función de las leyesde la vida. La base de la tecnología es la ciencia, los instrumentos teóricos conlos que el hombre capta los procesos naturales, le permiten construir las
  5. 5. herramientas para manejarlos. Instrumento físico e instrumento simbólico no sondos caminos aislados; son dos brazos de una misma tenaza para captar ytransformar la realidad.El instrumento físico es una teoría condensada y es ya un primer relacionador queexige la palabra. La crisis ambiental no enfrenta solo las desviacionestecnológicas, sino los presupuestos científicos que las hace posibles. Unatecnología desarticulada nace de un sistema de conocimiento atomizado, y es laatomización del conocimiento lo que está conduciendo a la muerte de lanaturaleza; una tecnología para la muerte depende de una ciencia orientada haciala destrucción.Quizá una de las razones de la crisis ambiental ha sido la separación entre cienciay técnica. Las herramientas tecnológicas han avanzado más rápidamente que elconocimiento obtenido sobre los procesos vivos. La tecnología ha roto losequilibrios naturales antes de que la ciencia los comprenda. La concienciaambiental surge cuando la ciencia ha iluminado el desastre, y sólo durante elpresente siglo se ha comprendido la unidad estructural de la vida, basada en laíntima relación entre materia y energía, entre sol y vida. Antes de que secomprendiera el efecto de las lluvias ácidas, se había quemado ya la mayor partede la energía fósil; antes de que se conociera la estructura de la vida acuática, losríos se habían convertido en cloacas abiertas y antes de que conozcamos la selvatropical, estamos a punto de destruirla.Para solucionar la crisis de la vida es necesario no solo reorientar la tecnología,sino afinar los instrumentos simbólicos de análisis. Quizá una de las principalesrazones de la crisis ambiental consiste en que las herramientas teóricas no sonadecuadas, ni para las llamadas "ciencias naturales", ni para las cienciasantrópicas. Las ciencias naturales no saben qué hacer con el hombre, les estorbaporque él no se adapta a ninguna de sus leyes. Parece que la naturalezamarchara mejor sin él. Quisieran regresar al paraíso ecosistémico, excluyendo alhombre y a la cultura del mundo natural. El hecho mismo de que se llamen"naturales", desplazan al hombre hacia lo sobrenatural.Pero también las ciencias sociales se han complacido en mantenerse en el etéreoreino de lo sobrenatural. Han renunciado al sobrenaturalismo mítico, inventandodesde Descartes y principalmente desde Kant, el sobrenaturalismo filosófico. Elhombre se inventó el refugio de la Razón Práctica para probar contra Lammettrie yel Barde Holbach que no era una simple máquina. En el momento en que elhombre construía el refugio de la razón práctica contra las asechanzas delmecanismo, los descubrimientos de la geología y de la biología lo colocaban denuevo como un eslabón más de la cadena evolutiva. El hombre quizá no es unamáquina como lo pensaba Lamettrie y el iluminismo tardío; quizá tampoco es elhombre mono de Darwin, pero de todos modos está dentro del sistema y de laevolución natural, como lo planteaba Spinoza o el estoicismo.
  6. 6. Las ciencias sociales se han construido, sin embargo, al margen del sistemanatural, como si el hombre nada tuviese que ver con el resto de la naturaleza.Esta no pasa de ser un paisaje para solazarse o un escenario de sus guerras. Lahistoria que hemos aprendido ha sido construida sin animales y sin plantas. Deldescubrimiento de América sólo conocemos a los héroes mitificados, pero nosolvidamos de sus caballos y de las plantas que traían en sus alfardas. Se olvidafácilmente que en el encuentro entre Europa y América no triunfó solamente elvalor de los soldados, sino el neolítico del trigo y de los vacunos contra el neolíticoel maíz y del pavo. Mientras las ciencias naturales quieren explicar una naturalezasin hombre, las ciencias sociales prefieren un hombre sin naturaleza.Entre el sobrenaturalismo filosófico y la teoría del hombre mono es indispensableencontrar un camino para explicar la relación entre el hombre con el sistemanatural. No existe ya una naturaleza virgen, pero tampoco un hombre virgen. Unavez derrotado el socialismo desarrollista adquieren un nuevo significado laspalabras de los manuscritos de 1844: "La Naturaleza es el cuerpo inorgánico delhombre...que el hombre vive de la naturaleza, quiere decir que la naturaleza es sucuerpo, con el que debe mantenerse en un proceso constante para no morir...yaque el hombre es parte de la naturaleza."Sin embargo, el hecho de que el hombre se haya colocado por fuera del sistemanatural, no es un simple hecho cognoscitivo. Detrás de la ciencia se camuflan lossistemas sociales. La crisis ambiental no es solo una crítica a la ciencia o a latecnología, sino a la manera como el hombre se organiza para la producción. Lossistemas de organización social hacen parte de la estrategia adaptativa odesadaptativa del hombre. En ocasiones, los instrumentos sociales han sido máseficaces que las herramientas físicas para la transformación o la destrucción delmedio. Los físicos Agrarios no modificaron mucho las tecnologías neolíticas,inventaron un instrumento más poderoso y destructivo, como lo fue la esclavitud; yel impacto sobre el medio se debió a la aplicación despiadada de ese instrumentosocial.Hoy, la amenaza al orden de la vida no depende sólo de una avanzada tecnologíao de los instrumentos científicos de análisis, depende sobretodo de los sistemassociales y políticos. La ampliación de los mercados, condición indispensable parael crecimiento del producto interno bruto, se realiza, sobretodo, después de lasegunda guerra mundial, disminuyendo la vida útil de los productos. Es lasociedad consumista del capital la que está asesinando a la naturaleza. Elproblema ambiental es también una responsabilidad de las ciencias sociales, perode unas ciencias sociales que comprendan su inserción dentro de la naturaleza.A nuestro modo de ver, éstos son los fundamentos reales de una interdisciplinaque no debe reducirse a una endogamia en el interior de las ciencias sociales.Las ciencias "naturales" han comprendido la unidad del mundo de la energía y dela vida. Ahora falta comprender la unidad del hombre con el sistema natural; launidad y las divergencias, la posibilidad de acople y los peligros del desacople,que no son otros que la extinción de este inmenso esfuerzo evolutivo de la vida.
  7. 7. El sistema total de la vida depende en este momento del hombre: de sutecnología, de sus instrumentos científicos y de la organización de una nuevasociedad. El esquema de desarrollo al que ha conducido la racionalidad atomizadade la ciencia está demostrando no ser viable. La construcción de una sociedadfutura, que permita la continuidad de la vida pasa necesariamente por el trabajointerdisciplinario.Pero los obstáculos no son solamente de orden epistemológico. La ciencia se haextraviado por los caminos de la competencia del mercado. Darwin se dejóengañar por el esquema maltusiano y nos describió una naturaleza en la que lasespecies actúan a la manera de los banqueros victorianos. Se requirió delesfuerzo de la moderna ecología para comprender que la naturaleza no tiendehacia la competencia, sino hacia la simbiosis.3.1.2. La Participación ComunitariaSi la interdisplinariedad se plantea como apertura epistemológica de las disciplinasparticulares, para posibilitar el diálogo de las diferentes ramas del saber, en buscade superar actitudes individualistas; la participación requerida para lainvestigación–gestión ambiental urbana, debe entenderse en un proceso dediscusión permanente y abierta de quienes investigan la planificación deldesarrollo de las ciudades.Ambas formas de aproximación, la interdisciplina y la participación, se planteannecesariamente en términos cualitativos fundamentados en un análisis de procesoy respuesta a la dinámica de su objeto de estudio. Se constituyen entonces, enuna reflexión crítica que considera las contradicciones que caracterizan el espaciourbano, posibilitando así la articulación de la investigación con las acciones sobreel ambiente en las diversas manifestaciones socio–espaciales.La concepción de una investigación participativa, es otro de los aspectosenfatizados por la perspectiva ambiental, con ello se quiere expresar la necesidadde que la investigación tienda a resolver los problemas concretos de lascomunidades y a elevar el nivel de comprensión de las mismas sobre su propiarealidad. La investigación no se hace, por lo tanto, exclusivamente por el pruritocientificista de los profesionales universitarios, se concibe en función de lacomprensión y de la solución de los problemas.Ello supone una nueva manera de abordar la relación de los científicos y lostécnicos con la comunidad. La perspectiva ambiental ha insistido desde laConferencia de Estocolmo, en la necesidad de democratizar en lo posible losresultados de la investigación como una forma de construir una sociedadrealmente participativa. Para el caso colombiano esta perspectiva está contenidaen el espíritu de la nueva constitución y en las recientes reformas políticas delpaís.
  8. 8. Para lograr estos objetivos, es necesario superar el viejo esquema sobre el cuallos científicos investigaban la realidad y el gobierno ejecutaba las obras. Lapregunta básica es, por lo tanto, ¿cómo involucrar a la comunidad en los procesosmismos del conocimiento de su propia realidad? En este sentido, es fundamentalconsiderar la investigación como un proceso educativo. En efecto, la participaciónno consiste solo en la consulta a la comunidad a través de encuestas o decualquier otra forma de información, sino en involucrarla en cuanto sea posible enla tarea investigativa.El Estado debe asumir la participación, sin paternalismo y sin autoritarismo, su roldinamizador y orientador es insustituible. La coherencia y articulación de suspolíticas e intervenciones, tendientes al mejoramiento de la calidad de vida, sedeben inscribir en un proceso de planificación que involucre el manejo racional derecursos limitados y la valoración de las particularidades culturales. Sólo así,podrán relacionarse con los demás agentes, y entrar a definir las prioridades deplanificación con cada comunidad, sobre bases tecnológicas e investigativas.En las ciudades, las comunidades comparten problemas, intereses, aspiraciones,actividades, historia, pertenencia y símbolos; su heterogeneidad se constituye enun potencial de desarrollo, puesto que ellas a través de sus organizacionespueden lograr el mejoramiento de su calidad de vida, al reconocer su entornoinmediato e identificar su problemática específica. Esto le permite a lascomunidades definir las prioridades de planificación y acción y trascender delapoyo institucional a la participación política.La participación "ciudadana", fundamentada en la pluralidad de intereses yconcepciones, y enriquecida por los valores y la práctica de la participacióncomunitaria, hace referencia a una sociedad democrática, que permite laconsolidación de lazos de solidaridad y posibilita la toma de decisiones en torno alas potencialidades y limitaciones para la realización de proyectos.Nos encontramos así, con las Organizaciones No Gubernamentales, comoagentes dinamizadores del desarrollo ambiental, que facilitan la interrelación conel Estado y las comunidades; esto se deriva de su relativa autonomía para lapráctica social. Pero éstas, a pesar de haber logrado establecer vínculos con lacomunidad sin pretensiones políticas partidistas no siempre logran dar continuidada los procesos comunitarios requeridos para una planificación integral. Laparticipación, en un sentido amplio, debe entonces establecer mecanismos quesuperen estos problemas, y ello, fundamentalmente depende de un cambio deactitud el cual se hará efectivo en el contexto de la descentralización y desde unaperspectiva intersectorial que involucre el trabajo académico e investigativo.Reivindicar la investigación participativa desde una perspectiva ambiental, significaque las acciones requeridas para este proceso deben orientarse en dosdirecciones articuladas entre sí: por un lado, resolver los problemas concretos delas comunidades y de la sociedad, y por otro, elevar el nivel de comprensión de losdiferentes agentes comprometidos con la realidad ambiental urbana, más aún,
  9. 9. estas acciones son posibles en la medida en que el conocimiento de la realidadambiental se fundamente en instrumentos que permitan evaluar, proyectar ydireccionar tendencias, con base en un conocimiento tecnológico y científico.Para comprender la relación que establece la comunidad con su entorno urbano,es importante tener en cuenta, además de los aspectos sociológicos que permitensu identificación, la interacción dinámica en los distintos componentes así:–Componente de área territorial: con ello se expresa que una comunidad posee unterritorio propio, se presentan dificultades para la participación, cuando existendivisiones territoriales que priman sobre el sentido de pertenencia.–Componente de conocimiento: expresa lo que sabe una determinada comunidadsobre sí misma y sobre su entorno, es importante tener en cuenta cómo semanifiestan espacialmente estas interrelaciones para integrarlas al proceso deconocimiento.–Componente de contacto interpersonal: se designa así el grado de relación entrelos miembros de un determinado grupo, es importante visualizar la capacidad deinteracción de la comunidad.–Componente de base de cohesión: se asimila cohesión al sentido de pertenenciasobre el territorio; es importante involucrar la capacidad de gestión al interior delgrupo.De hecho, aquí no retomamos todos los parámetros que pueden dimensionar elalcance del compromiso que queremos darle al concepto de participación y sucomprensión para la gestión ambiental, puesto que esta comprensión semanifiesta a través del conocimiento científico, en tanto que se adopte un lenguajeaprehensible y la comunidad científica acepte ubicarse en un contexto de gestióneficiente, donde es fundamental la participación real de los diferentes agentesinvolucrados en el proceso de planificación.Los diferentes agentes deben complementarse y articularse: unos tienen datos einformaciones, otros definen objetivos o poseen recursos, en este sentido, esimportante entender la investigación en el contexto de un proceso participativo–educativo. La tarea investigativa consiste en responder a las diversas formas,niveles y momentos con los adecuados canales de comunicación. Si se buscauna verdadera participación comunitaria la primera responsabilidad en estagestión se centrará en los investigadores. Si se llega a la comunidad conpropuestas concretas de acción ambiental como resultado de diagnósticosprevios, con etapas programáticas, apoyos institucionales, se posibilitará un nivelde discusión superior que integra a la comunidad en el proceso investigativo.Con relación a la participación comunitaria en la gestión ambiental urbana, esimportante considerar las relaciones de las comunidades con la problemáticaambiental generada en la construcción de su hábitat: actividades productivas,
  10. 10. habitacionales, recreativas y de transporte. Pero quizás el aspecto que más halogrado dinamizar procesos de gestión alrededor de la problemática ambiental delos centros urbanos ha sido el del saneamiento ambiental, muchos de estosprocesos han tenido efectos directos sobre el mejoramiento integral del hábitat.3.1.3.La Gestión AmbientalEl concepto de gestión, en cuanto realización de acciones para la consecución deun fin determinado, ha logrado ganar terreno en la literatura académica conrespecto al concepto de planificación; entendido como la ejecución de planes paraacciones futuras. Mucho ha contribuido a ello el ocaso de aquella planificaciónque se extendiera como panacea luego de concluida la Segunda Guerra Mundial,especialmente en los años 60 y principios de los 70; una planificación asociada aun modelo desarrollista que buscaba superar, lo que en su contexto se entendíacomo "retrasos relativos" de los denominados, así mismos, "países en vía dedesarrollo".Si bien, es cierto que dicho ocaso se motivó en el relativo éxito –y a veces rotundofracaso– de los planes que bajo esta concepción se aglutinaron; es necesarioreconocer que el origen del fracaso estaba centrado en el paradigma de desarrolloque se había adoptado, y no, en los planes que procuraron su implementación.No resulta entonces adecuado desechar de plano la conveniencia de laplanificación para la gestión social, sin antes evaluar las razones que dieron origena su fracaso.En este sentido, además de lo falaz del modelo de desarrollo, también esnecesario reconocer la amplia confianza atribuida para la elaboración de losplanes, en contraposición a la escasa atención que recibían las instancias deimplementación y gestión de sus recomendaciones. En síntesis, pareciera pocooportuno visualizar a la planificación y a la gestión como caminos alternativos, sino se consideran instancias de un proceso unívoco de actuación que busca incidiren el devenir social.Por ello, nos referimos aquí –y propugnamos– una gestión consideradaexclusivamente como gestión planificada, en contraposición a aquella que seconcibe como mera administración o concreción de iniciativas aisladas. A pesar delo anterior, es necesario reconocer que la situación actual se caracteriza, tanto porla densidad de sus problemas como por la incertidumbre sobre su devenir y por laescasa vigencia de políticas de largo plazo.Si bien, esto nos priva habitualmente de poder contar con planes que orienten lagestión, es imprescindible contar con ideas rectoras o lineamientos básicos si sepretende integrarla a un proceso de planificación. Es por ello, que una ágilrelación dialéctica entre objetivos de largo plazo, generales y flexibles,acompañados de una gestión de acciones y proyectos específicos, puede resultaruna solución más adecuada en situaciones críticas y de futuros poco predecibles,como las actuales.
  11. 11. Con relación a la gestión ambiental, se ha incrementado la conformación degrupos ambientalistas que no cuentan con instrumentos reales, para la realizaciónde acciones eficientes que les permitan lograr trascender en los procesos deplanificación. Lo cierto es que los avances en la conciencia sobre la problemáticaambiental no van paralelos con la interiorización de instrumentos de investigacióny gestión que permitan la concreción de políticas para acciones planificadas. En elcaso colombiano, si bien, esta situación se discute hoy en el marco de unareciente institucionalización de la gestión ambiental; la crisis de representatividadde los partidos políticos tradicionales, generó una sociedad incrédula que noacepta asumir los pocos modelos exitosos, esto representa un obstáculo en labúsqueda de opciones alternativas para la planificación.De uno y otro lado, lo cierto es que surgen nuevas posiciones de caráctertestimonial, que requieren del concurso estatal al frente del ordenamientoambiental, en un proceso que oriente las potencialidades y limitaciones de cadaregión, para entrar a determinar una práxis ambiental para un desarrollosostenible. Así, sus estrategias organizativas contra las formas piramidales depoder intentan dar respuesta a la crisis ambiental expresada en: La destrucción delos recursos naturales, el deterioro del ambiente físico y el déficit de serviciospúblicos, y frente a ello, postulan autonomía y gestión para promover unademocracia participativa y un desarrollo descentralizado.Todo esto hace más compleja la conformación de movimientos, que sientan susbases en diversas agrupaciones, la mayoría, con una débil identidad frente alestado y al orden económico internacional. Para las organizaciones ambientalesinscritas en formas autogestionarias, no se vislumbra una proyección alternativahacia la interacción requerida en un proceso de desarrollo. Si bien, elambientalismo constituye un importante movimiento social, no por ello puedeentenderse que su espacio de acción sea independiente de las políticas estatales,ya que su participación en el ámbito social muestra claramente un procesodinámico a las demandas tradicionales en la crisis ambiental.En el caso de Colombia, la conformación de los grupos ambientalistas se da apartir de un hecho que bien podríamos denominar de orden histórico: de un lado,están los partidos políticos tradicionales que en ningún momento fueron alternativapara esa conciencia promovida por los grupos ambientalistas y de gestiónciudadana; de otro, está el decrecimiento en las votaciones como una clararespuesta de inconformidad frente a las políticas estatales; consecuencia de elloes el ascenso de estos grupos en la colectividad.Así, frente al reto del activismo, aquellas propuestas que inicialmente eranconsideradas excepcionales, empezaron a ser consideradas por el gobierno comonormas, y pasaron a ser ley; en la gestión local se vislumbra su capacidad depráctica social y los grupos alternativos entran a la política.I. Gestión Urbana
  12. 12. Al ser las ciudades lugares de máxima concentración de individuos y actividades,donde la población actúa sectorialmente según intereses muchas vecescontrapuestos, las cuestiones a resolver no sólo son múltiples, sino que sepresentan con máxima densidad y proximidad, y aún, en muchos casos,responden a intereses contradictorios. Esto pone en evidencia la interrelación delas mismas, ya sea por su origen o concomitancia o, simplemente, porque laresolución de cada una de ellas incide, positiva o negativamente, sobre una ampliamayoría de las restantes. Lo anterior demuestra la necesidad de una gestiónintegral de los problemas ambientales urbanos.Si se considera que las ciudades latinoamericanas albergan más de270 millonesde habitantes, aproximadamente el 70% de la población total, y que esteporcentaje continúa incrementándose al ritmo de los procesos acelerados deurbanización; la gestión planificada de los asentamientos urbanos, asume un rolprotagónico en toda política que pretenda el mejoramiento de la calidad de vidahumana. En contraposición, la gestión urbana tiene las limitaciones que se derivande la incongruencia que existe entre sus propios ámbitos jurisdiccionales y losámbitos en que se originan las problemáticas. Cuestiones catalogadas como deíndole ambiental, social o económica que se viven en las ciudades, tienen origenen acciones que se realizan o en decisiones que se adoptan en espaciosregionales, nacionales e incluso externos al propio país.En tal sentido, debe relativizarse la conveniencia de los procesos dedescentralización, de acuerdo con una cuidadosa revisión de los tópicos ycapacidades de gestión que involucran. Si bien, – en términos generales– ladescentralización permite una mayor cercanía de la comunidad a la toma dedecisiones y una mayor trasparencia de la gestión, también, aleja la posibilidad deacción sobre aspectos estructurales de la vida social. Tal es el caso de la dinámicaeconómica, cuestión que depende muchas veces de decisiones que al ritmo actualde la globalización de la economía han adoptado progresivamente, políticas quecada vez tienen un menor compromiso territorial nacional, regional y local.Entonces, ¿bajo qué circunstancias y con qué requisitos podemos definir unagestión ambiental urbana?La solución a este interrogante depende de la posición que se adopte conrespecto al concepto de ambiente. En este sentido, podrían señalarse cuatroniveles sucesivamente más amplios y complejos con respecto a tal definición.a) En un primer nivel se presenta un criterio más restrictivo, que consiste enigualar ambiente con ecosistema.En consecuencia, la gestión ambiental urbana sólo podría desarrollar accionesdestinadas a la preservación, no de un ecosistema original ampliamentetransformado por la ciudad, sino de los procesos y recursos naturales que estén
  13. 13. comprometidos con el desarrollo urbano: relictos de espacios naturales, elementosvegetales, agua en las diversas manifestaciones de su ciclo, atmósfera, etc.b) En segundo nivel se iguala ambiente con medio biofísico, considerando comotal el ensamble de los procesos y recursos naturales del ecosistema originalampliamente transformado, y de los elementos antrópicos (construcciones,infraestructuras subterráneas, superficiales y aéreas) que son expresión actual delas modificaciones introducidas.Según esta posición, la gestión ambiental urbana, además de la preservación delos procesos y recursos naturales, involucraría la previsión de que los elementosantrópicos se seleccionen y desarrollen con el menor grado de afectación a losanteriores, dentro de un marco general de compatibilidad de los componentesnaturales y antrópicos del medio biofísico.c) Un tercer nivel de definición partiría de reconocer que el medio biofísico comoambiente, no es objetivo en sí mismo, sino como espacio de sustentación presentey futura de la organización social, a la cual brinda ofertas para satisfacer susrequerimientos.En consecuencia, la gestión ambiental urbana, además de los requisitos yaexpuestos, también tendría por objetivo asegurar el mayor grado de ajuste entrelas ofertas del medio biofísico y las demandas de la organización social. Esteajuste, para ser consecuente con los objetivos anteriores incide en la organizaciónsocial mediante la promoción de aquellas demandas que guarden relacióncualitativa y cuantitativamente con las ofertas del medio biofísico, y la consecuentecontrarrestación de las que no la tengan.d) Un cuarto y último nivel de definición, parte de reconocer que la dialéctica entremedio biofísico y organización social se produce encuadrada en lo político ycultural, así como mediada por los marcos jurídico–institucionales que expresanestos últimos.En consecuencia, la gestión ambiental urbana debe tener objetivos ideológicospara sus propósitos planificadores, en síntesis requiere de:–un nivel político: profundizar los procesos de democratización.–un nivel cultural: develar y respetar las peculiaridades culturales, encontraposición a la homogeneización que procura la sociedad de consumo ypropagan los medios de comunicación.–un nivel jurídico–institucional: promover formas instrumentales para que dichademocratización y reidentificación cultural se afiance.Es importante observar que mientras pasamos de un nivel de definición a otro, elambiente pierde objetividad sustantiva y gana cualidad interactiva, pasa de ser un
  14. 14. campo más de actividad a un requerimiento de la gestión planificada. En estesentido, la gestión ambiental urbana no es un nuevo campo sectorial de actuación,sino un enfoque que debe impregnar la totalidad de la gestión urbana.Si bien, en la génesis de esta perspectiva debe reconocerse la percepción sobre ladilapidación del soporte natural, en su posterior desarrollo está el convencimientoacaecido desde entonces, de que dicha problemática es resultado de los modelosde desarrollo adoptados y, en consecuencia, sólo puede ser revertida en el mismocampo, en relación a los supuestos ideológicos con que sea abordado el devenirsocial y cultural de nuestras sociedades.II. Rasgos de la Gestión Ambiental UrbanaSi consideramos que la gestión ambiental urbana es un proceso dinámico hacia laplanificación, corresponde entonces preguntarse, cuáles son los condicionantes ycaracterísticas que deben asumirse, para procurar todos los objetivos implicadosen la misma.Al respecto y aunque en parte resulte forzado, se podrían diferenciar loscontenidos de índole político y los de índole técnico, así como las característicasque debe imprimirse a la gestión ambiental para que alcance el máximo deeficacia.A. Rasgos PolíticosLas posibilidades de desarrollar una gestión ambiental urbana eficaz dependen dela capacidad política con que cuente el organismo de gobierno de la ciudad. Eneste sentido pueden enunciarse los siguientes aspectos:a) Capacidad de representaciónEn la ciudad, además de la gestión pública, se desarrollan procesos orientados ala búsqueda de ganancia, que gira en torno a sus diversos mercados, y procesosde reproducción de la población, que se desarrollan en los distintos segmentoscomunitarios. En este sentido, la administración pública debe asumir larepresentación política de todos los sectores que comprende la sociedad urbana,a los efectos de que su gestión sea reconocida como expresión de todos y cadauno de los segmentos de la comunidad.b) Capacidad de interpretaciónLa representatividad política se concreta a través de la interpretación de losrequerimientos de los diversos sectores de la comunidad urbana. En tal aspectodebe considerarse que no todas las demandas son explícitas. Muchas de ellas, engeneral, las relacionadas con la búsqueda de ganancia en los mercados, no seexplicitan porque tienen un alto grado de selectividad con respecto a interesesprivativos de algunos sectores. Otras, las de reproducción de los sectores más
  15. 15. carentes, no se explicitan porque dichos sectores no alcanzan a percibirclaramente sus necesidades y, menos aun, las alternativas de resolución de lasmismas.Por tales razones la administración urbana tiene que develar dichas demandas,más allá de los discursos explícitos de los actores sociales que son portavoces delos diversos sectores. Complementariamente, también debe prever tanto ladinámica de requerimiento de los distintos sectores sociales, como la de losrecursos con que los mismos pueden satisfacerse.c) Capacidad de articulaciónCompletando el circuito de representación – interpretación, la administraciónpolítica de la ciudad debe tener capacidad para articular los diversos actores ysectores sociales, en cuanto a explicitar y hacer públicas sus demandas, discutirsus respectivas legitimidades y urgencias, lograr consensos al respecto,establecer agendas de gestión que expresen dichos consensos a nivelprogramático y obtener así la gobernabilidad necesaria para actuar en nombre dela totalidad de la comunidad.Esta capacidad restituye el verdadero sentido del término "mandatario", en cuantoéste no es quien detenta el mando, sino quien ejercita el mandato que le confierela colectividad a la cual representa.d) Capacidad de interacciónLo hasta aquí descrito, se refiere en su totalidad al desarrollo de la gestión, dentrode los límites jurisdiccionales en que se desarrolle el gobierno urbano. Por fuerade ello debemos recordar, la no correspondencia entre dichos ámbitos y losespacios donde se originan muchos de los problemas urbanos que dan lugar a lasdemandas comunitarias.Al respecto, una gestión urbana eficaz debe interactuar con asociaciones demunicipios, cooperativas regionales, comités de cuencas, entre otros, para aunaresfuerzos tanto en lo relacionado con temas generales como específicos.Dichas formas de asociación inciden positivamente en la capacidad que elgobierno urbano debe tener para efectuar demandas ante las instanciascorrespondientes de los niveles políticos superiores (departamentales, regionales,nacionales).B. Rasgos TécnicosConcomitantemente con la capacidad política, una gestión ambiental urbana eficazrequiere de una sólida capacidad técnica que posibilite la gestión. Al respectodeben destacarse dos rasgos:
  16. 16. a) Capacidad transdisciplinariaNos referimos al conocimiento necesario para realizar el diagnóstico de losproblemas vigentes, así como a la formulación de alternativas de resolución alrespecto.Cabe destacar que la definición de gestión ambiental urbana que se postula, alinvolucrar tanto al medio natural como al construido, a los aspectos sociales,culturales y económicos y a las cuestiones legales e institucionales, requiere delaccionar integrado de una amplia gama de dominios profesionales.A dicho efecto es necesario que cada uno de ellos supere las arbitrarias barrerasde sus formaciones disciplinares, mediante la supresión de prejuicios de primacíay el reconocimiento de los ámbitos y pertinencias de las restantes perspectivas,con el objetivo de enriquecer sus saberes específicos y acceder a una capacidadde actuación conjunta.En síntesis, es importante la confluencia multidisciplinaria para la realización deltrabajo de índole transdisciplinario que la gestión ambiental urbana requiere.b) Capacidad de gestiónNos referimos aquí a la solvencia para analizar los procesos en los cuales seconcreta la articulación de actores y sectores sociales a que hacíamos referencia.Al respecto es necesario considerar que los sectores sociales tienden a actuaraisladamente en procura de sus objetivos, ya sea bajo formas solapadas=== oabiertas, según coberturas organizacionales instituidas o espontáneas y,especialmente, con muy distinto poder de incidencia en la gestión. Pasar de estadiversidad de formas y capacidades, a situaciones de relativa paridad delegitimación y poder, requiere poner en juego una especial capacidad de gestión.En este sentido, cobra importancia el logro de una efectiva participacióncomunitaria, en especial, lo relacionado con los sectores menos favorecidos. Esnecesario superar su escasa credibilidad en los procesos participativos, recobrarla confianza en la participación para la planificación que incida en la toma dedecisiones.Para que esto se consolide, la capacidad técnica debe involucrar tambiéncapacidad de "animación social", la cual podemos definir como la habilidad paraconectar y catalizar esfuerzos, hacer que desaparezcan los prejuicios ydisminuyan las posiciones egoístas, hacer circular la comunicación y elconocimiento y, en definitiva, que se refuerce la capacidad comunitaria para ladiscusión y resolución colectiva de los problemas.III. Estilo de GestiónNos referimos aquí a la adopción de criterios estratégicos que guíen tanto elaccionar político como el técnico. Al respecto y en abierta contraposición con el
  17. 17. optimismo absoluto de la planificación tradicional, debe reconocerse que la gestiónambiental urbana, como toda gestión social, opera sobre un campo de fuerzascomplejo y de contenidos y objetivos contradictorios. Por esta razón resulta ilógicopretender cambios absolutos en corto plazo.No desechamos el accionar con utopías, en tanto que las mismas sean imágenesfuturas deseables de la sociedad que pretendamos; pero se debe ser conscienteque dichos modelos operan como objetivos a largo plazo, dinámicos y flexibles,dado que las mismas condiciones de la realidad sobre la que actuamos están enpermanente transformación.En este sentido, la gestión también debe ser flexible y adaptable a las diversascircunstancias, procurando que incidan en las dinámicas propias de los procesossobre los cuales debe operar, tendiendo paulatinamente a implantar nuevosrasgos y procesos que resulten ampliamente deseables, así como a suprimiraquellos que resulten incompatibles con los modelos que se persigan.Podríamos sintetizar esto, diciendo que una gestión urbana eficaz es aquella quese fije modelos que impliquen racionalidad ambiental con productividad económicay equidad social. Pero, simultáneamente, sea consciente de que el camino haciadichos modelos es un accionar cotidiano de carácter interactivo, en el cual lospasos a seguir y las metas a alcanzar se van seleccionando por un cuidadosoanálisis del equilibrio entre lo deseable y lo factible.La gestión ambiental urbana según se le ha caracterizado, no es una fórmula nitécnica ni política de actuación. Es una actitud político–técnica de gestión de larealidad urbana. En su concepción, confluye el aprendizaje devenido de losescasos resultados, tanto de la planificación tradicional, como de la gestiónsectorial de las cuestiones urbanas. En lo técnico, recrea una nueva racionalidadglobalizante que supere los comportamientos estancados de la formaciónacademicista. En lo político, implica reasumir los roles del Estado, en cuantoárbitro de los intereses heterogéneos y contradictorios de los diversos segmentosque conforman la comunidad urbana.También se debe reconocer que el ámbito territorial que denominamos ciudad, essólo un fragmento de una realidad total, cada vez más interrelacionada einterdependiente.Asumir la tarea de administrar las ciudades con tales conceptos, es una tareaardua, pero puede ser el único camino posible, si es que pretendemos superar unarealidad social que, orientada exclusivamente por los procesos de mercado y porlas necesidades de reproducción comunitaria, sólo nos conduce a las situacionesde degradación ambiental, desigualdad social y violencia urbana, que los modelosde desarrollo dominantes están acentuando.

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