Agustinos recoletos, ;
con rerras ae oroLos mártires, creyendo,alcanzaron la vida y,hablando, encontraronla muerte (San Agustín)En tiempos de san...
A.S.C.La Orden de agustinos recoletos estan sólo una rama de la familia agusti-norecoleta, de la cual forman tambiénparte ...
Desde1634. añodel martiriode Mag-dalena,hasta1987,cuandoserácanoni-zada, hanpasado másde tressiglos ymedio. Alguien se pre...
encendidospoemas. .Aunqueparezcalocontrario, Magda-lena deNagasaki no fueunamujerpasivaque,paramejordejarseamar, sedejómat...
ENOO, EL NOVELISTA DE LOS MARTIRESEl tiempo de las persecuciones japonesas del siglo XVII loha reflejado de forma inimitab...
Noticias de Mártires.Su difusiónAunque en el siglo XVII no existían los actualesmedios de comunicación, el Japón estabacer...
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Boletín Canta y Camina Santa Magdalena

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Boletín de amistad de los PP. Agustinos Recoletos del año en que se canonizó a Santa Magdalena, con algún comentario del Postulador de la Causa

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Boletín Canta y Camina Santa Magdalena

  1. 1. Agustinos recoletos, ;
  2. 2. con rerras ae oroLos mártires, creyendo,alcanzaron la vida y,hablando, encontraronla muerte (San Agustín)En tiempos de san Agustín la devo-ción a los mártires estaba muy exten-dida y el recuerdo de ellos llenaba lavida de la comunidad cristiana. Sustumbas eran centros de oración; susnombres eran invocados a diario portodos los fieles; las fiestas anualeseranmultitudinarias. San Agustín participóde este afecto por los mártires: lesdedicó iglesias, en su honor predicógran número de sermones y, sobretodo, supo inculcar a sus fieles el amorpara con ellos.San Agustín empezará siempre porexplicar el significado de la palabramártir: "Mártir" es una palabra griegaque significa "testigo". es decir el queda testimonio de Cristo, el que lo con-fiesa de palabra y de obra hasta derra-. mar la sangre por El: El testigo verazprofiera fuere lo que lleva dentro. ysólo se le tapa la boca si se le arrancael corazón. Magdalena de Nagasaki fuedignadiscípulade estasenseñanzas desan Agustín.Ferviente catequista, nopodía menos de anunciar con su pala-bra la Verdad, Cristo resucitado, y estola llevó al suplicio.Pero el mártir, el testigo, necesitaprepararse para el momento final: Losmártires no pasaron al reposo eternobailando. bebiendo o peleándose.sino a fuerza de orar. ayunar y tolerarlos ultrajes, pues la vergüenza o eltemor son asechanzas difíciles de ven-cer. Y de todos estos ejercicios, el prin-cipal es la oración: Ore con sencillez elque quiera luchar con facilidad. ven-cer con rapidez y reinar lleno defelicidad.Ante este mensaje agustiniano nopodemos menos de recordar a nuestramártir. Desde muy joven se entregó aDios para vivir pensando en El y dedi-cada toda entera a El. Despreció ador-nos y glorias mundanas; arrostró laclandestinidad con sus privaciones ysobresaltos, y fue la oración su ali-mento más preciado. Todo esto no esotra cosa que obra de amor. que enpalabras de san Agustín suena así: Elamor a la vida fue vencido por el amora laVida.Ahora bien, el ejemplo de los márti-res no es para ser contemplado, sinopara imitarlo: Que cada cual anuncie aCristo donde pueda y será un mártir.Todo cristiano está llamado a ser tes-tigo de su Maestro siempre y de cual-quier forma: Anunciad a Cristro dondepodáis. a quienes podáis y comopodáis. Se os pide la fe. no la elocuen-cia. pues. si tenéis fe. Cristo habita envosotros. Así pues, el mártir, el testigo,es aquél que vive de la fe y obra enconsecuencia. Por esto. los mártires.creyendo. alcanzaron la vida y.hablando. encontraron la muerte.OCTUBRE 1987Dirección: Pablo Panedas - Agustinos Recoletos 31340 MAR CILLA (Navarra) España18 Octubre1987Magdalena de Nagasaki y (abajo) los cua-tro mártires recoletos del Japón: beatosFrancisco de Jesús y Vicente de San Anto-nio, y padres Martín de San Nicolás y Mel-chor de San Aqustin. según grabado de1683 obra de Claudio Coe//o.Hitos de una andadura1634, 16 octubreMartirio en Nagasaki1981, 18 febreroBeatificación en Nagasaki1987, 18 octubreCanonización en Roma.El camino apostólicoEn pocos cristianos será tan real como en Magda-lena la imagen del camino. Durante seis años -de1626 a 1634- su vida fue una continua peregrinaciónpor los montes que rodean a Nagasaki. Era catequista ydebía cumplir su servicio eclesial: "predicar, bautizar,aconsejar y fortalecer a los que la acompañaban y bus-caban para su consuelo espiritual". Recorría con sugente el camino de la fe, el camino catecumenal.Al final, culminó su peregrinaciÓn con un actosupremo de catequisis, su viaje desde la cárcel hasta ellugar del suplicio: "Iba por el camino con semblante tanalegre que causaba admiración a quien la miraba. Ani-maba a sus compañeros, predicaba a los gentiles yadvertía a los cristianos perseverasen en la fe queprofesaban".El martirio coronó en ella la fidelidad y constanciaen el camino que hizo acompañando a su iglesia.La primera santa agustina recoletaMAGDALENA DE NAGASAKI"Peleó fuertemente, venciendo la carne con el espíritu, el temorcon la esperanza, al demonio con la fe, y al mundo con la caridad"(Crónicas DAR 2, 271).A mediados de octubre de 1634 moríaen el tormento Magdalena de Nagasaki,joven japonesa de unos 20 años que elpróximo 18 de octubre será canonizada.Sus perseguidores se ensañaron con ella yla sometieron a torturas increíbles. Prime-ramente la hicieron ingerir grandes canti-dades de agua, que luego la forzaban aarrojar oprimiendo de mil maneras suvientre. Le introdujeron después astillasbien afiladas entre las uñas y la carne delos dedos, y la obligaban a golpear las pie-dras o arañar la tierra con ellas. Por último,la suspendieron de los pies a una horcacolocada sobre una fosa casi hermética-mente cerrada. Catorce días aguantó Mag-dalena este último tormento, hasta que eltirano despechado, mandó asestarle unfuerte golpe en la cabeza. Magdalena per-dió el conocimiento y, a la mañanasiguiente, apareció ahogada en su fosa.El tirano mandó quemar su cuerpo, yaventó las cenizas por el mar, para que susreliquias no llegaran a manos de los cris-tianos. Inútil precaución que, si bien privóa los fieles de los restos preciosos de lamártir, fue incapaz de borrar el recuerdode sus hazañas. No era tan fácil apartarlasde la memoria de aquellos cristianos aco-sados por causa de su fe. Para ellos, habíanacido una nueva heroína de la fe y, comotal, comenzaron a ac!amarla y venerarla.La orden de agustinos recoletos hamirado siempre con especial predileccióna esta virgen japonesa. Ha visto en ella lapersonificación de los centenares de ter-ciarios agustinos recoletos que dieron suvida por la fe durante aquella sangrientapersecución -una de las más crueles enla milenaria historia martirial de laIglesia-, así como de los millares de fielesque, a lo largo de los siglos, han acompa-ñado con su afecto y su trabajo las laboresapostólicas de sus misioneros.Sin embargo, la glorificación oficial deMagdalena ha sido muy lenta, y culminaráel próximo 18 de octubre en Roma, a los353 años exactos de su muerte. De suvida, las noticias concretas que tenemosno son precisamente abundantes. Se redu-cen a pocos rasgos importantes: hija depadres acomodados que murieron márti-res cuando ella era niña; discípula delbeato Vicente de San Antonio DAR(t1632); terciaria agustina recoletadurante 6 ó 7 años; los últimos años de suvida los pasó recorriendo los montes deNagasaki, dedicada a consolar a los enfer-mos y fortificar la fe de los cristianos; enseptiembre de 1634 se entregó voluntaria-mente a sus perseguidores, a cuyos hala-gos, promesas y amenazas resistió conserenidad y firmeza.A.M.C.El cantar de la feTodos los testigos cuentan que Magdalena, mien-tras estaba en la hoya, cantaba himnos al Señor "consingular melodía y dulzura". Lo mismo que siemprehabía hecho: cantar con palabras y vida en alabanza delSeñor, para animar la marcha e iluminar con la fe laoscuridad del camino.Seguramente, en sus 14 días de tormento, la jo-ven catequista repetiría con frecuencia el antiguo cán-tico japonés de confianza e invitación al martirio:Vámonos, vámonos yaal templo del paraíso;que paraíso lo llaman,lo llaman templo espacioso,
  3. 3. A.S.C.La Orden de agustinos recoletos estan sólo una rama de la familia agusti-norecoleta, de la cual forman tambiénparte las monjas y las religiosas devida activa, por un lado, y, por otro, lafraternidad seglar. A esta última ramapertenecía Magdalena de Nagasaki, laprimera santa recoleta. Y en ellahabían profesado también decenas deterciarios mártires del Japón en elsiglo XVII, como profesaron después ysiguen haciéndolo cientos de herma-nos seglares. Ellos son símbolo y testi-monio de la vitalidad apostólica OAR yde la fecundidad del ideal agustiniano.La canonización de Magdalenaofrece ahora una inmejorable oportu-. nidad para redescubrir y proponer denuevo un camino antiguo de cuatrosiglos y, al mismo tiempo, moderno yactual: el de la espiritualidad OARpara todos, también para los seglares.Ultimamente, en 1985, sus rasgoscaracterísticos han sido revisados ypuestos al día. Bien podemos decirque, si santa Magdalena hubieravivido hoy, habría hecho realidad losideales de la nueva Regla de la Vidade los Agustinos Recoletos Seglares,de la que extractamos apenas unospuntos.La Orden de agustinos recoletospromueve entre los fieles. laicos o clé-rigos, la vivencia del ideal agustiniano,impulsándolos a vivir la unión dealmas y corazones, ya hacer presentehoy en la Iglesia y en el mundo el espí-ritu de san Agustín.El amor. divino y humano. debe sersiempre el centro y el corazón denuestra vida. Si actúas siempre poramor, harás siempre el bien. como loenseña san Agustín: "Ama y haz loque quieras: si callas, calla por amor;si clamas. clama por amor; si corriges.corrige por amor; si perdonas, perdonapor amor. Esté dentro de tí la raiz delamor. De esta raíz no puede salir sinoel bien".La fraternidadseglar agustinorecoletaComo san Agustín. procuramos ilu-minar nuestra mente y favorecernuestra voluntad con la lectura fre-cuente y el estudio asiduo de laSagrada Escritura.Consecuentes con el pensamientode san Agustín. debemos considerarnuestro trabajo, no como un peso o unsimple medio de subsistencia. sinocomo una cooperación con el Creadoren la configuración del mundo y comoun servicio a la comunidad humana.Debemos ver a Cristo en todos loshombres, pero especialmentre en losnecesitados.E s necesario que volvamos siemprea nosotros mismos para estudiamos,para conocernos.Nuestro apostolado más específicoconsiste en trabajar para que la uni-dad y la paz, frutos ambas del amor,sean una realidad en la familia, en laIglesia y en el mundo. INuestra fraternidad nos exige culti-var cuidadosamente los valores de laamistad. Ella engendra y nutre la con-fianza, la fidelidad, la sinceridad y lamutua comprensión. 1~J 1<.Xr¡~ HOK·7·TDO»:
  4. 4. Desde1634. añodel martiriode Mag-dalena,hasta1987,cuandoserácanoni-zada, hanpasado másde tressiglos ymedio. Alguien se preguntará, sin duda:·¿Por qué no se procedió antes a suglorificación?Ya en 1638, el padre Agustín de JesúsMaría, postulador de los aqustinos reco-letos, se trasladó desde Manila a Macaopara hacer instruir un proceso sobre losmisioneros y terciarios agustinos recole-tos martirizados en Japón. Magdalenaconstituía un caso especial. Por eso elpadre Agustín -caso insólito-quisoque además del proceso general paraprobar el martirio de los agustinos recole-tos, se instruyera otro exclusivamentepara la joven terciaria catequista. Decla-raron en él 41 testigos. Desgraciada-mente, las actas de dicho procesodesaparecieron entre los legajos dealgún archivo. Quedaban, sin embargo,otras pruebas y documentos, suficientespara que, aún después de varios siglos,el papa Juan Pablo 1/ pudiera proceder ala beatificación de Magdalena, en Naga-saki, el 18 de febrero de 1 981 .Según la legislación sobre las causasde los santos, para la canonización de losbeatos hace falta al menos un milagro.La visita de Juan Pablo 1/ a Filipinas yJapón con motivo de la beatificación deMagdalena y los demás mártires japone-ses, suscitó entre los católicos filipinosuna gran devoción a Lorenzo Ruiz, mártirfilipinointegrante del grupo. Muchos fie-les empezaron a encomendarse a laintercesión de dichos mártires, y a ellosse atribuyen numerosas gracias y unacuración que la Congregación para lasCausas de los Santos ha juzgado mila-grosa. En base a ese milagro, todo elgrupo de mártires beatificados en 1981será canonizado el 18 de octubre de esteaño 1987. Entre ellos se encuentra comofigura más destacada Magdalena deNagasaki.Una gloria grande para la Orden deagustinos recoleto s, para los vinculadosde alguna manera a ella y, sobre todo,para los terciarios y terciarias. Religiosos,terciarios y amigos de los agustinos reco-letos se darán cita ese día en la plaza deSan Pedro para rendir honores a Magda-lena de Nagasaki, la heróica terciariaque, tras una intensa vida de apostolado,no dudó en dar su vida por defender la fe.Dos escenas familiares en Japón paralos cristianos del tiempo deMagdalena: la crucifixión japonesa, enla cual los mártiressujetos a la cruz eran atravesados enaspa con dos largas lanzas. A partirde 1627, se hace obligatoriopresentarse anualmenteante las autoridades locales parapisotear una imagen sagrada o tunie,en prueba inequívoca de no sercristiano: era ésta ~naobligación grave, que se mantuvo envigor hasta el siglo pasado. Muchosde los mártires lo fueron por no pisarel iumie.Quienescribeestosversoses unaespañola delsigloXVII,AnaCaroMal/éndeSoto.Formanparte desu piezapoé-tica LaRelación de lasfiestas por losMártires del Japón,que hace referenciaa los 26 mártirescrucificados en Naga-saki el 5 de febrerode 1587. Cabe pen-sar que, si hubieratenido noticia delmartirio de la joventerciaria Magdalena,le hubiera dedicadouno de sus másLos pasos de un procesoUn cristiano es declarado santo después delargursimos procesos. casi nunca cono-cidos y con frecuencia sospechosos para el gran público. Por 9S0 nos hemos diri-gido al padre Romualdo Rodrigo. DAR. postulador general de las causas de lossantos de la Orden, preguntándole: -¿Cómo ha llegado Magdalena de Nagasaki alhonor de los-altares?QUE NOS DICE HOY SANTA MAGDALENASobre Magdalena hemos querido recabar la opinión de una mujer, y de una mujer jovenconocedora del ayer y del hoy, María Isabel Barbeito Carneiro es una investigadora sobrela literatura y la condición femeninas durante el siglo XVII.
  5. 5. encendidospoemas. .Aunqueparezcalocontrario, Magda-lena deNagasaki no fueunamujerpasivaque,paramejordejarseamar, sedejómatar.Sucomportamientoes siem-predinámico. Eligióseramanteparamerecerseramada.Y así,vemoscómoviste elhábito delaterceraordenagusti-norecoleta, conloscompromisos yobli-gacionesqueconlleva,precisamenteparaejercer elapostolado activode lacatequista, tareaquemantuvoconsingu-Fueron estos sentlsimosvaronesRecíbenlos, no extraños,los japoneses;al Japón por impulsosoberano,y ellos, en el martirio yacercano,alentando los flacoscorazonestanto el deseo enciendenque a millaresen el brazo de Dios yfuerte mano.a Dios erigen de almasmil altares.lar eficacia y energía. sinescatimartanto como decir apóstol-entre susesfuerzos. Hay también unimpulso decompatriotas, quizásapunte aún más acarácter operativo alentregarse añosesa tarea deevangelización junto a losmás tarde a losperseguidores. Por otrasuyos. Y es precisamenteante esta con-parte, su comportamientoa lo largo delsideración cuando cabríaentonar el meam a rti r io es i m pres i ona nte m e nteculpa de la pasividad,pues, salvando lasdinámico.honrosas excepciones quesiempre seSi hubiera que señalarsealgún rasgo oponen a lageneralización. parececomocomún a la idiosincrasiadel pueblojapo-si muchos terciarios ycatequistas hubie-nés, podría destacarse sucapacidad deran caido en una especiede anquilosa-asimilación. El mensajedel cristianismomiento a que pudoconducirles años yoccidental izado, pero noobstante de raí-años de cómoda rutinareligiosa, másces puramentre orientales,pudo y puedeatenta a la sensiblería quea la sensibili-encontrar una plenaadecuación con eldad, a la fachada externaque a losespíritu japonésevidentemente permea-cimientos.ble al mundo occidental.Quizá convenga haceruna seria refle-La sangre de tantos ytantos mártires xión sobreel desprestigio actual decon-japonesesnecesariamente ha decoad-ceptos tales como caridad,apostolado,yuvar a que "la ciudad deDios" agusti-virginiodad, humildad,heroísmo, y laniana se extiende por losámpliosconveniencia de patentizarlo positivo deterritorios de ese paísoriental tan pró-estos valores cuantotienen un sentidoximo a los paísesoccidentales política,operante como, desde superspectiva desocial y tecnológicamente.salvación espiritual paraella y para suPero el mensaje deMagdalena de pueblo, lotuvo en Magdalena deNagasaki, en cuantocatequista-que esNagasaki.
  6. 6. ENOO, EL NOVELISTA DE LOS MARTIRESEl tiempo de las persecuciones japonesas del siglo XVII loha reflejado de forma inimitable el escritor Shusaku Endo.Nació en Tokyo en 1923, y es considerado el mejor novelistacatólico del Japón. Sus libros han alcanzado ventas de variosmillones de ejemplares, y se han traducido a todas las lenguascultas. En el ámbito español está ahora de moda gracias a sulibro El Samurai, como lo estuviera antes con su Jesús, ydesde 1972 con la novela Silencio. De esta última reprodu-cimos una escena. Magdalena de Nagasaki podría haber sidouna de las persorias cuyos "ronquidos" oía desde su calabozoel misionero en trance de testimoniar su fe."Al misionero le dieron un empujón y se encontró dentro deuna celda en total oscuridad. Se oía lejano algo que parecía unavoz. Algo así como el gruñido de dos perros que se pelean. Lavoz se desvaneció enseguida. Poco después volvió a oirse unrato largo. Instintivamente, el padre se echó a reir en voz baja:había caído en la cuenta de que alguien estaba roncando. Elronquido se oía un rato, se cortaba de repente, ahora era alto,ahora bajo, sonaba como un pitido desafinado. Le parecía estarviendo la cara del guardia profundamente dormido: repleto deseke. gordo y bien comido, la personificación de la buena salud.Pero se le fue haciendo irritante la presencia de aquel ruidogrosero, desafinado, en aquella noche, la más crucial de su vida:y empezó a aporrear la pared con el puño. Al carcelero queacudió le suplicó Que no roncara.-¿A eso le llama ronquido? -fue la respuesta-o No es unronquido. Es el estertor de/os cristianos que cuelgan en la fosa.En efecto, aquello nada tenía de ronquido, el estertor agotado,de unos hombres colgados cabeza abajo sobre una fosa repletade excrementos. Mientras él se acurrucaba en las tinieblas,había otros que gemían, que echaban sangre por la nariz y laboca. Tenían abierto un pequeño orificio detrás de la oreja: deallí y de la nariz y la boca les Iba manando sangre gota a gota.Esos cristianos saboreaban una agonía insoportable que nadiealcanzaba a sospechar".
  7. 7. Noticias de Mártires.Su difusiónAunque en el siglo XVII no existían los actualesmedios de comunicación, el Japón estabacerrado a canto y lodo y las distancias parecíaninsalvables, lo cierto es que toda la cristiandad-y especialmente España y Portugal, de dondeeran los misioneros- seguía muy de cerca losavatares de la evangelización en aquel remotoarchipiélago. Los progresos de la fe y el triunfode los mártires se conocían inmediatamente enMacao y Filipinas, donde estaban la base deoperaciones y el alto estado mayor de las órde-nes misioneras. Pero enseguida se enviaban lasnuevas a España. por medio de la corresponden-cia personal, comunicados a los superioresreligiosos o informes a las autoridades civiles oeclesiásticas.Nuevas que se difundían con gran rapidez a tra-vés de concurridos sermones, la lectura comuni-taria en los conventos y, ep muchos casos, laimprenta. En concreto, cuando tiene lugar elmartirio de santa Magdalena, la iglesia deEspaña y Portugal está todavía conmocionadapor un acontecimiento extraordinario: en 1627,Urbano VIII había beatificado a 26 mártires cru-cificados en Nagasaki 30 años antes. La celebra-ción del evento fue solemnísima en todaspartes, y propició la ocasión para que se impri-mieran muchas relaciones sobre los mártires-conocemos no menos de 20, entre ellas unade Lope de Vega-, que luego se leyeron confruición y enfervorizaron al pueblo fiel. Esteambiente cargado de tensión espiritual aún seelectrizó más cuando llegaron noticias de márti-res posteriores, entre otros de los agustinosrecoletos Francisco de Jesús, Vicente de SanAntonio, Melchor de San Agustín y Martín deSan Nicolás, quemados vivos en 1632. En estecontexto era lógico que,en cuanto se conoció eltriunfo de nuestra mártir,inmediatamente seinstruyera su proceso.Unos años más tarde,en1656, el cronistaagustino recoleto padreAndrés de San Nicolascantará en 1076 versoslatinos la vida deMagdalena. Y a fines desiglo,en 1695, AtanasioBocanegra pintará paraelconvento recoleto deGranada ocho grandescuadros con escenas dela vida y martirio deMagdalena.El shogún odictador militarleyasu(1542-1616),quizá elpersonajemás ilustre en tiempo de santaMagdalena. Impuso su autoridadsobre más de 200 señores feudales,consiguiendo unificar el Japón(1600). El trasladó la capital a Tokyo(1590). Siguió una política interna-cional basada en la astucia: favore-ciendo, en un primer momento, lasrelaciones con los países católicos,ypersiguiendo el cristianismo mástarde (a partir de 1614), cuando elcomercio con España y Portugal nole era ya imprescindible. Es el crea-dor del Japón moderno. En su fami-lia, de los Tokugawa, permaneció elshogunado durante 265 años(1603-1868).*Así pudo haber sidosanta Magdalena. Asíse representó a lamujer de su clase y desu tiempo: con eltocado y el vestido demoda, y con la pipa,tan normal entoncesa pesar de losedictos oficiales contrael tabaco. .*El apostolado seglarHablamos hoy mucho de la mayoría deedad de los laicos, de su participación enlapastoral y vida de la Iglesia. Bien puedeservirnos de modelo la cristiandad japo-nesa del siglo XVII. En aquel tiempo, eranperseguidos sin tregua los pocos sacerdo-tes presentes en el archipiélago. Demanera que -tanto por esto como por sudominio natural de la lengua- los segla-res se convierten en inmejorables agentesde pastoral. Como en el caso de Magda-lena, muchos de estos seglares formancomo catequistas o terciarios en torno alos misioneros. Y, apresados o muertoséstos, ellos suplen su falta en lo que pue-den. Así, Magdalena "consolaba a los afli-gidos, animaba a los flacos, fortalecía a losmenos animosos y confirmaba a los valien-tes y esforzados",En fin, no sólo los misioneros alcanza-ban la palma del martirio. Fueron muchosmás los mártires seglares. Dos años antesde morir, cuando los recoletos llevaban énJapón poco más de 7 años, el beato Fran-cisco de Jesús calculará en "al pie de 300"los mártires cofrades agustinos recoletos.Aún faltaba por unírseles entre otrosmuchos, santa Magdalena de Nagasaki.Gráf. Dehonla Morera, 23-25· TOrrejón de Ardo:eee

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